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ESTRUCTURA DE MERCADO Y PRECIOS 1

DISTINTOS TIPOS DE MERCADO, CARACTERÍSTICAS. FIJACIÓN DE


PRECIOS.

Podemos definir el mercado como el ámbito donde convergen la oferta y la


demanda de bienes y se determina el precio de los mismos.

El concepto de mercado supone que pueden trazarse delimitaciones, es decir ciertas


fronteras que definen en cada caso particular:

 quiénes son los compradores y vendedores que están dentro del mercado (y quiénes
están fuera); y
 cuáles son los bienes que se compran y venden en el mercado de que se trate, (y
cuáles no se intercambian en éste).
En otras palabras, en cada caso particular, es necesario definir el mercado. Se lo suele
describir como el área de elección de los compradores, entendiendo al área no sólo en
un sentido espacial, sino en el de las diferentes dimensiones que tiene un mercado.
Los mercados tienen dos dimensiones principales:
 el tipo de bien, y
 el área geográfica.
En ocasiones, un mercado está claramente definido en ambas dimensiones. Por ejemplo,
el mercado de electricidad de 220 voltios en una isla alejada y abastecida por una usina
local. Todo está claro: el bien es un tipo de electricidad perfectamente definido, y el área
geográfica indudablemente es la isla. Desafortunadamente, rara vez el asunto es tan
sencillo.

Desde el punto de vista de la oferta un examen detallado de las empresas revela un


número casi infinito de situaciones de mercado diferentes. En un extremo podemos
encontrar un solo productor dominando completamente un mercado determinado. En otro,
descubrimos ciento de empresas, cada una de las cuales ofrece una parte minúscula de
la producción total del mercado. Entre esos extremos existe una variedad casi ilimitada de
formas de mercado.

Nos proponemos analizar las estructuras más importantes de mercado, ya que es


imposible considerar todas las formas reales. Ahora bien, el uso de unos pocos modelos
de mercado como símbolo de la mayoría de las empresas exige que hagamos
previamente algunas advertencias. Los modelos de mercado que vamos a considerar son
necesariamente abstracciones. Son simplemente primeras aproximaciones y, como tales,
no pretenden ofrecer una imagen completa de la realidad.

En ningún caso los modelos de mercado que vamos a definir proporcionan una
explicación detallada del funcionamiento de ninguna empresa determinada. Sin embargo,
serán muy útiles en lo que se refiere a esquematizar el funcionamiento de numerosas
empresas.

1
Basado en la Publicación sobre Mercados de la Prof. Marina Fernández y del Prof. José Luis
Pellegrini “Mercados. La realidad de los mercados (con una perspectiva teórica)”.
Contemplaremos cuatro situaciones de mercado relativamente diferenciadas:
1) Competencia perfecta
2) Monopolio
3) Competencia monopolística
4) Oligopolio

Las situaciones 2, 3 y 4 reciben el nombre genérico de competencia imperfecta. Nuestra


tarea inmediata consiste en describir las principales características de cada uno de estos
cuatro modelos de mercado. Para ello utilizaremos, principalmente, el lado de la oferta en
el mercado de productos.

COMPETENCIA PERFECTA

Un mercado perfectamente competitivo tiene una serie de características bien


definidas que lo distinguen de otras estructuras de mercado.

a) Atomicidad: un rasgo principal de un mercado perfectamente competitivo es la


presencia de un gran número de vendedores y compradores que actúan
independientemente entre sí y que, en general, ofrecen sus productos en un mercado
organizado. Tienen una participación extremadamente pequeña, por lo que el poder de
mercado de cada uno de ellos es prácticamente nulo. Sus ventas y compras son
insignificantes en el total, y no pueden afectar el precio que se forma en el mercado. Esta
es la situación que se observa en los mercados de hacienda de invernada, donde
participan criadores e invernadores ninguno de los cuales, ni siquiera los mayores
estancieros, tiene una participación de mercado que no sea insignificante.

b) Homogeneidad: las empresas competitivas ofrecen bienes muy similares, o sea,


productos homogéneos. Es decir, que al mismo precio al consumidor le es indiferente el
vendedor a quien compra. En un mercado competitivo los productos de la empresa B, C,
D, etc. son considerados por el comprador como sustitutos perfectos del producto de la
empresa A.

De las condiciones anteriores se desprende que en un mercado de competencia perfecta


las empresas individualmente consideradas no ejercen control alguno sobre el precio del
producto. Cada empresa produce una fracción tan pequeña de la producción total que el
aumento o la disminución de su producción no tiene influencia perceptible sobre la oferta
total ni, por consiguiente, sobre el precio del producto.

El productor individual, en competencia perfecta, no puede ajustar el precio del mercado,


lo único que puede hacer es adaptarse a él. Dicho de otra forma, en lo que se refiere al
precio, está a merced del mercado; es un dato sobre el que no ejerce influencia. Venderá
al mismo precio una producción pequeña o grande.

Finalmente, aún cuando la empresa individual no puede influir sobre el precio del producto
variando su producción, todas las empresas de una industria competitiva, tomadas en
conjunto, pueden hacer que varíe el precio. Es lógico que así sea, porque si bien la
variación de la oferta de un productor individual con respecto al total es insignificante, no
lo es en cambio la variación de la oferta de la totalidad de los productores componentes
del mercado.
c) Libre Movilidad: en los mercados perfectamente competitivos pueden entrar
libremente nuevas empresas y de ellos pueden retirarse las empresas existentes. No
existen barreras legales, técnicas, financieras o de otro tipo, que impidan el acceso o la
salida de la empresa en estos mercados. (Ver barreras a la entrada).

d) Transparencia: todos los participantes en el mercado tienen un conocimiento completo


de todos los datos significativos del mismo.

Este modelo de mercado es el más abstracto de los cuatro por lo cual resulta muy difícil
encontrar ejemplos reales, podríamos citar algunos sectores agrícolas como los más
próximos.

MONOPOLIO

Pasemos ahora al otro extremo de la escala: el monopolio nos proporciona el


máximo contraste con la competencia perfecta.

Se da el monopolio cuando una sola empresa es el único productor de un bien del que
no existen sustitutos próximos. Esta empresa tiene una participación del 100% en el
mercado.

Por la ausencia de sustitutos próximos entendemos que no existen otras empresas que
obtengan el mismo producto o productos semejantes con los cuales se pueda satisfacer
de manera equivalente la necesidad de que se trate.

Por ejemplo, no hay sustituto próximo de la electricidad o del agua abastecidos por los
servicios públicos locales. Ni las velas ni las lámparas de nafta son buenos sustitutos de
la luz eléctrica. En definitiva el comprador no dispone de otra alternativa razonable a la
que pueda recurrir. Ha de comprar el producto en cuestión al monopolista o prescindir de
aquél.

Hemos destacado el hecho de que la empresa aislada que opera en condiciones de


competencia perfecta no ejerce influencia sobre el precio del producto. Ello es así porque
solo contribuye con una fracción despreciable de la oferta total. En manifiesto contraste, el
monopolista ejerce un control considerable sobre el precio y la razón es obvia: es
responsable de la totalidad de la cantidad ofrecida y, por lo tanto, lo controla. Variando la
cantidad ofrecida puede hacer que varíe el precio del producto.

Si por definición, un monopolista no tiene competidores inmediatos, debe haber alguna


razón para esa falta de competencia. Y la hay: la existencia de un monopolio depende, a
su vez, de la existencia de barreras que impiden el acceso. Sean de naturaleza
económica, legal o de otro tipo, han de existir ciertos obstáculos que impiden el acceso de
nuevos competidores si ha de persistir el monopolio.

Si hay un único vendedor y más de un comprador, hay un monopolio (palabra derivada


del griego que significa “un solo vendedor”). Si hay un único comprador y más de un
vendedor, hay un monopsonio (que significa “un solo comprador”). Si hay un único
comprador y un único vendedor, se tiene un monopolio bilateral.
Cuando los compradores o vendedores están atomizados, y enfrentan a un monopolista o
un monopsonista, éstos concentran el poder de mercado, y salvo que existan
regulaciones legales, se encuentran en condiciones de fijar los precios. Cuando existe un
monopolio bilateral, en cambio, la distribución del poder de mercado depende de la
importancia relativa de ambos participantes, y de su habilidad de negociación. El
monopolio es un tipo de mercado bastante infrecuente, y el monopsonio lo es mucho más.

La mayoría de los monopolios se encuentran en los servicios públicos, porque por lo


general no tienen buenos sustitutos y muchos de ellos configuran lo que se conoce como
monopolio natural. Éste se presenta cuando los costos por unidad son inferiores si la
producción está a cargo de una única empresa en comparación con dos o más. Esto es lo
que ocurre normalmente cuando la producción requiere una instalación central y una red
física de vías, caños, cables, etc.: si el servicio de distribución de agua potable estuviera a
cargo de dos empresas, debería duplicarse tanto la planta potabilizadora como las
cañerías de distribución. Fenómenos como éste se encuentran también en la distribución
de electricidad y gas, en el transporte ferroviario y subterráneo, etc. Debido a que hay un
interés social en garantizar la prestación de estos servicios al menor costo posible, la
mayoría de los países ha establecido regulaciones que garantizan el monopolio, el cual es
ejercido por el estado mismo o concedido a empresas privadas. De allí los monopolios
legales: cuando un productor es el único que puede producir un determinado bien
porque el gobierno le ha otorgado una concesión exclusiva para la producción de dicho
bien. La empresa que ejerce el monopolio legal puede ser privada o pública. Ejemplos:
empresa de electricidad en localizaciones determinadas, empresa telefónica durante
muchos años en nuestro país, etc.

En cuanto al monopsonio, en nuestra región existe un ejemplo histórico muy importante.


Se trata de La Forestal, empresa que durante la primera mitad del siglo XX explotaba los
quebrachales del norte santafecino, y era la única demandante de trabajo en extensas
áreas rurales. Curiosamente, el monopolio bilateral, una forma de mercado que parece
muy extraña, es bastante común. Se lo encuentra con alguna frecuencia en mercados de
piezas y partes industriales producidas bajo especificaciones, que sólo sirven para el
cliente que formuló las especificaciones, y son fabricadas por un único proveedor.

COMPETENCIA MONOPOLÍSTICA

Como su nombre lo indica, la competencia monopolística se encuentra entre los extremos


de la competencia perfecta y el monopolio. Reúne características de ambos, pero en
general está más cerca de la competencia perfecta.

La competencia monopolística hace referencia a aquella situación de mercado en que un


número relativamente grande de pequeños productores ofrecen unos productos
similares, pero no idénticos; o sea, que los bienes en este tipo de mercado son sustitutos
próximos pero no perfectos.

A diferencia de la competencia perfecta en la que el producto es homogéneo, la


diferenciación en el producto es una característica fundamental de las empresas
monopolísticamente competitivas.

Las empresas que en este tipo de mercado producen bienes son muchas, pero el
producto de cada una difiere del de sus rivales en uno o más aspectos. En realidad, hay
que destacar que la diferenciación del producto tiene más dimensiones de las que pueden
apreciarse a primera vista.

Las diferencias físicas o reales en relación con rasgos funcionales, con los materiales, con
el diseño y con la hechura son, evidentemente, aspectos importantes de la diferenciación
del producto. Pero las diferencias imaginarias creadas a través de la publicidad, la
presentación y el uso de marcas y nombres comerciales pueden ser igualmente
significativas.

La diferenciación del producto da lugar a dos tipos de situaciones en la competencia


monopolística:

Por una parte, a pesar de la presencia de un número relativamente grande de empresas,


los productores monopolísticamente competitivos tienen un limitado control sobre los
precios de los productos a causa de la diferenciación de los mismos. O sea, los
consumidores tienen preferencia por los productos de determinados vendedores y, dentro
de ciertos límites, estarán dispuestos a pagar un precio más alto por satisfacer dichas
preferencias.

Por otra parte, el hecho de que los productos estén diferenciados añade un nuevo factor
de complicación a nuestro análisis: la competencia ajena al precio. Al estar
diferenciados los productos cabe suponer que éstos podrán variar con el tiempo y que los
rasgos diferenciadores del producto de cada empresa serán susceptibles de publicidad y
de otras formas de promoción de ventas. En un mercado monopolísticamente competitivo,
la rivalidad económica se centra no solamente sobre el precio, sino también sobre las
variedades y la promoción del producto.

El acceso al mercado monopolísticamente competitivo tiende a ser relativamente fácil.


Sin embargo, este acceso puede ser algo más difícil en condiciones de competencia
monopolística que cuando prevalece la competencia perfecta. Ello es así a causa de la
diferenciación del producto. Una empresa nueva no solo ha de conseguir capital
necesario para ponerse en marcha, sino que ha de lograr también clientes a costa de las
empresas ya existentes. El asegurarse una parte del mercado podría entrañar unos
considerables costos de investigación y de desarrollo del producto por parte de la nueva
empresa a fin de tener la certeza de que su propio producto tiene unos rasgos que lo
distinguen de los productos que ya están en el mercado. Análogamente, pueden ser
necesarios unos importantes gastos de publicidad para informar a los consumidores de la
existencia de una nueva marca para convencerlos que les convendrá cambiar por el
nuevo producto. En resumen, el nuevo potencial competidor puede enfrentarse con unos
mayores obstáculos financieros en condiciones de competencia monopolística que en las
de competencia perfecta.

Sintetizando: la competencia monopolística hace referencia a las industrias compuestas


por un número relativamente grande de empresas que actúan de forma no colusoria, o
sea, que no se ponen de acuerdo en sus decisiones sobre la producción de bienes
diferenciados. La competencia ajena al precio acompaña a la competencia en el precio, la
facilidad de acceso contribuye a la entrada de nuevas empresas a largo plazo. Uno de sus
rasgos distintivos es la existencia de clientelas, que son las que otorgan el poder de
monopolio, y está muy difundida en el comercio minorista y los servicios personales, así
como en otras actividades donde la localización es muy importante (diferenciación
espacial), o bien lo son las características secundarias del producto, como rapidez de
atención y buen trato, (diferenciación física), la extensión del horario de atención
(diferenciación temporal), o la publicidad (diferenciación ideal).

Ejemplos de empresas que pertenecen a este tipo de mercado: las de comestibles


(conservas de todo tipo, vinos, galletitas), ropa de vestir y algunos artículos (peluquería,
granjas).

OLIGOPOLIO

Existe oligopolio cuando el número de empresas que componen el mercado es lo


suficientemente pequeño para que cada una de ellas tenga en cuenta la reacción de sus
rivales al formular su política.

La característica básica del oligopolio es el reducido número de empresas que integran


el mercado.

Esto no quiere decir que esas pocas empresas dominantes pueden controlar por ejemplo
el 70% o el 80% de un mercado, con un margen competitivo -de empresas más
pequeñas- que se reparten el resto. Lo importante es que un número reducido de
empresas domina el mercado y son interdependientes, sin importar si su número total es
mucho mayor.

Cuando un pequeño número de empresas domina un mercado, cada una de ellas


detentará una parte del mercado suficientemente grande como para que sus actuaciones
y políticas tengan repercusiones sobre las otras empresas. Por lo tanto, cada empresa ha
de sopesar cuidadosamente las posibles reacciones de sus rivales a la hora de considerar
variaciones del precio del producto, los gastos de publicidad, la calidad del producto, etc.

Esa clara interdependencia es peculiar del oligopolio. Ese rasgo no se da en la


competencia perfecta ni en la competencia monopolística a causa del gran número de
empresas que entrañan. El monopolista no tiene necesidad de preocuparse acerca de las
reacciones de sus rivales porque no los tiene.

Los oligopolistas pueden producir bienes homogéneos o diferenciados. En términos


muy generales aquellas industrias oligopolísticas que producen materias primas o
productos semiacabados ofrecen productos homogéneos, como por ejemplo la industria
del acero. Por el contrario, las industrias oligopolísticas que producen bienes acabados de
consumo ofrecen normalmente a los consumidores productos diferenciados, como por
ejemplo los automóviles y las gaseosas. Al igual que los competidores monopolísticos, los
oligopolistas tratan de diferenciar sus productos, no para obtener algún poder de
mercado, sino para aumentar el que ya tienen, ofreciendo un bien que a los ojos de sus
potenciales clientes sea superior al de los competidores. Así, las empresas
automovilísticas tratan de mejorar sus diseños año a año, y las tabacaleras realizan
ingentes gastos publicitarios para convencer al público de las supuestas bondades de los
productos que llevan sus marcas. En cada uno de estos casos se tiene un oligopolio con
productos diferenciados, o más sintéticamente, un oligopolio diferenciado. Sin embargo,
aquellas estrategias y otras similares no siempre son factibles, ya que hay bienes muy
difíciles de diferenciar, como muchas materias primas e insumos industriales básicos,
denominados genéricamente con la expresión inglesa commodities. Ejemplos de
mercados en los que existe un oligopolio con productos homogéneos son los de aceite
de soja y de acero.

La importancia del oligopolio radica en que se lo encuentra en la mayoría de los mercados


de bienes de consumo masivo, incluyendo los más dinámicos de la actualidad, y también
en los de muchas materias primas e insumos industriales básicos.

El control de una empresa oligopolística sobre el precio tiende a estar íntimamente


limitado por la mutua interdependencia que caracteriza a tales mercados.
Concretamente, si una empresa determinada reduce el precio, inicialmente aumentará
sus ventas a expensas de sus diversos rivales. Sin embargo, esos rivales afectados de
forma adversa no tendrán más remedio que tomar represalias para recuperar sus
decrecientes participaciones en el mercado; venderán a un precio igual o incluso más
barato que el de dicha empresa para conservar su participación en el mercado. El
resultado puede ser una guerra de precios y pérdidas para todas las empresas.

A la inversa, si una determinada empresa oligopolística eleva el precio, las empresas


rivales persisten en conseguir más ventas y beneficios manteniendo sus precios actuales.
Es decir, una empresa oligopolística que eleve el precio corre riesgo de autoeliminarse del
mercado en beneficio de sus rivales.

Por ambas razones, existe una fuerte tendencia entre las empresas de mercados
oligopolísticos a no alterar sus precios con mucha frecuencia.

Los efectos potencialmente adversos de la variación de precios o la posibilidad de


autoeliminarse del mercado pueden evitarse en gran medida, por un grupo de empresas
oligopolísticas, a través del establecimiento de una especie de acuerdo colusorio, por el
que todas las empresas aumentan o disminuyen los precios al unísono. En virtud de tales
acuerdos colusorios las empresas, como grupos, pueden ejercer un control sobre el
precio de una forma muy parecida a la de un monopolista.

Normalmente los obstáculos al acceso de nuevas empresas en industrias oligopolísticas


son muy grandes.

La propiedad de patentes estratégicas o de materias primas esenciales por parte de las


empresas existentes puede impedir virtualmente el acceso de nuevas empresas. Por otra
parte, la tecnología de la industria puede exigir que un nuevo competidor sea fabricante
en gran escala desde el principio, excluyendo así la posibilidad de comenzar en pequeña
escala y, con el tiempo, expandirse hasta convertirse en un rival importante para las
empresas existentes.

Además, ciertas ventajas derivadas del hecho de estar establecido -es decir, el simple
hecho que las empresas existentes estén produciendo artículos acreditados; dados a
conocer por la publicidad y vendidos a través de canales comerciales establecidos desde
hace tiempo- pueden jugar en contra del éxito del acceso de nuevas empresas a la
industria.

Sin embargo, a diferencia del monopolio, en general no suele estar completamente


bloqueada la incorporación de nuevas empresas a las industrias oligopolísticas, o sea, el
acceso es difícil pero no es en absoluto imposible.
En cuanto a la competencia ajena al precio podemos observar que habrá más o menos
publicidad según que el bien de que se trate sea diferenciado u homogéneo. A este
mercado, cuando los bienes son homogéneos se lo lama oligopolio concentrado dado que
sus integrantes actúan de forma coordinada.