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DISCUSIÓN

Como mencionamos con anterioridad, la coacción par Iñaki y Oñante en 2005, es un

indicador del acoso escolar, y hace referencia al grupo de las conductas que un niño realiza

en contra de su propia voluntad, debido a que el menor siente la presión o es estimulado por

otros de los compañeros que ejercen dicha conducta, con el fin de ejercer dominio, autoridad,

etc; debido a que quieren mostrarse como personas poderosas, fuertes y conseguir algún tipo

de beneficio. Y esto sería mejor explicado desde el punto cognitivo conductual, debido a

que, este manifiesta que la conducta mencionada con anterioridad se da debido a que la

personalidad se forma de la relación de la persona y su medio y estos tienden a ir en contra

de nuestros pensamientos principales, por lo cual entraría en discrepancia. Dentro del factor

biológico existen dos componentes, el temperamento y el carácter, y este caso nos

centraremos en el segundo, el cual es la valoración moral y ética que se obtiene de las

experiencias vividas, por lo tanto, el carácter es capaz de corregir y/o modificar para

demostrar al medio un adecuado comportamiento según lo mencionan Montaño, Palacios y

Gantiva en 2009.

Además de lo mencionado con anterioridad, el conductismo, mencionaba que la

observación de la conducta de manera objetiva, enfatizando que aquello es lo primordial,

aduciendo que las personas son el reflejo de las manifestaciones de su comportamiento,

haciendo de lado el ámbito psíquico, surge aquí gran parte del interés de realizar el estudio

cognitivo, el cual se reconoce al autoconcepto como el núcleo de la personalidad por tener

influencia en el plano afectivo de la persona, de cierta manera el manejo de emociones,

sentimientos, entre otros, son los encargados de procesar la información externa para

determinar nuestro comportamiento, sin dejar de lado aspectos como la autoestima,

autovaloración, etc., que en determinado momento influyen en la vida.


Es por ello, que luego de haber realizado el programa de intervención, a todo el grupo

que se vio afectado por la conducta de acoso escolar, notamos que los índices de dicho

indicador, coacción, disminuyo, debido a que, se explicaba y pedía que ellos realizaran y

dieran ejemplos de conductas positivas, con lo cual no solo se concientizaban a los

principales agresores sino también a las víctimas, lo cual así mismo reforzaba los aspectos

de los últimos como lo son la autoestima, autovaloración etc. Y se regulaba la conducta de

los primeros a través del modelado y la difusión de conductas positivas y la corrección de las

conductas negativas, y al realizarlo en el contexto social global, donde se inicio la conducta,

sirvió a la misma vez como apoyo o impulsador para obtener los resultados deseados, por

todo lo mencionado con anterioridad, estamos de acuerdo con la teoría, debido a que explica

que si bien el individuo aprende ciertas conductas del ambiente, también las puede

desaprender y modificar.

Según Córdova (2017), menciona que una de las acciones vistas en el acoso escolar

viene a ser la limitación de la comunicación, participación y juegos, los cuales se dan con el

fin de privar y perjudicar a otra persona.

Debido a lo definido con anterioridad, se observó que los alumnos presentaban con

mucha frecuencia este tipo de conducta, generando en la persona afectada, un menor

desenvolvimiento, participación y rendimiento académico. Dado esto, se comenzó a trabajar

este tema con técnicas participativas y expositivas, debido a que este tema no era del total

conocimiento del alumnado.

Se hizo el aporte en informar y que también logren identificar este tipo de conductas,

señalando tanto la severidad de lo que puede generar en la persona como en las acciones

consecuentes que este puede realizar, como el atentar contra su propia vida. Asimismo, se
buscó generar conciencia de las conductas que se encontraban instauradas en los alumnos y

se logró modificar, creando en ellos el sentido de identidad, empatía hacia las personas,

conocimiento y defensa de los derechos que poseen.

Asimismo, de forma favorable se obtuvo la toma de conciencia en los adolescentes,

y con ello, según como expresa Sánchez (2017), se les informó que la restricción de la

comunicación presenta los comportamientos de Bullying que buscan aislar socialmente al

agredido. Así los impedimentos de participar en actividades grupales, o compartir con los

otros chicos, o incomunicarle permanentemente, los cuales se convierten indicios que

muestran una tentativa de fragmentar el sistema de apoyo de la víctima.

Por ello, al cabo de las siguientes sesiones, se observó mayor compañerismo, respeto

por los demás, reconocimiento de las diferencias en ideas y aceptación de estas, como

también se observó que entre ellos lograban distinguir fortalezas y con ello apoyar en la

autoestima de sus propios compañeros.

En la adolescencia, Krauskopf (2003), alega que las personas en esta etapa, buscan

de todas maneras un punto de referencia, ya sean de los padres o de alguien que les sea de

autoridad, por lo que también realizan esas acciones por imitación, y ya no porque observan

que esa autoridad se ve recompensada, sino que ellos mismos desean hacer crecer su

reputación. Por lo que, así como define Cerezo (2009) dentro de lo que se conceptúa como

bullying o acoso escolar, el estudiante trata de permanecer en una posición superior a los

demás, que lo conllevan a realizar ciertas conductas visibles y que afectan directamente a una

persona o a un grupo de compañeros. Una acción muy resaltante tanto para el ambiente

escolar como para la sociedad es la del robo; hurtar las pertenencias de otras personas para

obtener algún beneficio, en este caso, la de ser distinguido como alguien que es capaz de
llevarse cosas importantes para otros sin que sea sancionado o amonestado, dándole cierto

grado de “autoridad” frente a su grupo de pares.

Mientras que para la víctima de estas conductas es un acto imperdonable,

reaccionando de diferentes maneras, para el perpetuador, hacerlo es como un logro, así como

el reaccionar de manera violenta, y es un punto más en su popularidad como el más capaz o

fuerte.

Dicho esto, y, considerando el proceso de intervención, rescatamos el hecho de que

se logró que los alumnos participantes mantuvieran el nivel bajo en el aspecto de hurto o

robo, además de ser concientizados mediante las sesiones brindadas, evidenciándose mejoría

en este aspecto. Sin embargo, aún se registran unos escasos eventos de esta conducta, ya que

existe cierta resistencia por parte de una minoría, la cual requiere de un tipo diferente de

intervención, ya sea con familiares, docentes encargados y/o autoridades respectivas.

Seguidamente, como ya mencionamos, Torres en el 2012, hace referencia al Bullying

como el deliberado y continuo maltrato que puede recibir un escolar por parte de sus

compañeros donde la víctima es sometida de forma cruel por medio de amenazas. No

obstante, algo muy común que se desarrolla en los victimarios es la conducta de intimidación,

donde el alumno que es sometido por un largo periodo de tiempo a estas acciones y

comportamientos negativos trae como consecuencia la incapacidad de poder abordar y salir

de la situación de dominio, por lo que son percibidos como débiles. De tal manera, como

mencionan García, L. y Otros (2011), al agrandar el tiempo de esta agresión sistemática, las

personas observadoras del acoso no realizan ninguna acción para frenar la situación lo que

conlleva a que la víctima se culpabilice y desarrolle una sensación de indefensión causando


aislamiento social, merma de su autoestima he incluso poder desembocar en un posible daño

a su salud emocional.

Por otro lado, en la etapa de la adolescencia es de saberse que existe una mayor

sensibilidad a la cultura por lo que su desarrollo depende en gran medida de las normas que

rigen su sociedad. De la misma manera, existen cambios a nivel psicológicos, dentro de ellos

se manifiesta el aumento a la agresividad. Según Cerezo (2012), haciendo referencia al

bullying, el enfatiza la presencia de un conjunto de conductas en base a la agresión, ya sean

estas físicas, verbales, o psicológicas, atentando con el bienestar integral de la víctima.

Asimismo, se plantea que la agresión es un acto netamente voluntario, preconcebido y

meditado para generar daño a alguien o algo, ya sea por un tema personal o algún otro motivo.

No obstante, como menciona Bandura (1972), las conductas de agresión son netamente

adquiridas y constantemente reforzadas, donde se puede hacer referencia al aprendizaje

observacional influenciado ya se por el grupo primario y la dinámica dentro de sus miembros,

así como el grupo de pares, ya sea por querer destacar o por recibir la aprobación de estos

mediante la realización de conductas agresivas.

Es entonces que, luego de ejecutar el programa de intervención al grupo afectado,

pudimos observar que los indicadores de intimidación así como el de agresiones disminuyó

ya que en primera instancia se explicaba al grupo a que se referían cada uno de estos

conceptos; por consiguiente, se pedía que realizaran determinados ejercicios o mencionaran

algunos ejemplos que demostraran como abordar la conducta intimidante de algún miembro

del grupo así como la agresividad sometida , buscando soluciones optimas, además de la

reacción asertiva en grupo ante la evidencia de desarrollarse estas conductas negativas y no

ser solamente un espectador más dejando pasar desapercibida la situación y así ayudar al
miembro a no caer en conductas de indefensión sino en reforzarlo de forma positiva para que

pueda encontrar soluciones y ayudarlo a poder manifestarse ante la intimidación y las

agresiones fortaleciendo su autoestima y sobre todo su autovaloración.

Como mencionamos con anterioridad, la exclusión según García en el 2016 se refiere

a cuando una persona es separada de grupos, conexiones sociales, para compartir momentos

agradables y tener una convivencia adecuada, además se menciona que en el contexto escolar

significa separar al alumno de un grupo de estos, expresándose no solo de manera directa,

sino a través de las redes sociales, mensajes de textos, siendo estos generadores de efectos

negativos impactantes, como le explica el modelo cognitivo conductual, basándose en la

relación que existe entre el pensamiento, emoción y conducta, en la que el alumno al ser

excluido, aislado, genera pensamientos negativos que refuerzan que su estadía en el colegio

sea intolerable, acompañado de emociones negativas, haciéndose repetitivo el ciclo, haciendo

que el alumno a lo largo del tiempo se aísle.

Esto es una consecuencia de bullying directamente, por ende, en un principio al

evaluar a los alumnos se notó una incidencia alta relacionada a este tema, teniendo como

manifestación que ellos lo hacen por “chacota”, sin embargo, ellos no miden sus palabras, se

trabajó realizando ensayos conductuales, con el fin de practicar la empatía, poniendo énfasis

en la forma asertividad y escucha activa de los distintos puntos de vista, pensamiento que los

otros alumnos puedan tener, generando que los mismo alumnos reflejasen sus problemas en

las distintas escenas, logrando con los objetivos de disminuir la alta incidencia de este factor.

Estos resultados nos marcan puntos a favor debido a que se está trabajando no solo el

compañerismo, la empatía y la conciencia a través de conceptos, sino le brindamos maneras

de afrontamiento ante una situación de aislamiento o exclusión, para que el esquema de la


indefensión al no ver ayuda rápida no se mantenga sino se rompa, y generando reacción por

parte de los alumnos, además de brindar este tipo de información a los maestros, quienes a

parte de conocer, sabrán identificar cuáles son las situaciones más frecuentes en la que ocurre

este tipo de problemas dentro y fuera del aula, ya que una parte importante es en el aula, sin

embargo vemos que durante los recreos los alumnos utilizan un lenguaje inadecuado, realizan

conductas agresiva, ante los demás alumnos que lamentablemente no tienen las habilidades

para afrontar este tipo de situaciones.

Así mismo encontramos, a pesar de reducir esta variable, factores negativos en

relación a la responsabilidad de los docentes, tanto en la manera de intervenir como la

vocación de la misma, hemos evidenciado, que la actitud de algunos docentes, no solo

desmotiva a los alumnos, sino hacen caso omiso ante un evento infortuito, relacionado a la

exclusión, por otro lado se visualiza la poca colaboración de los padres de los padres, para

conocer y también aprender cómo se va desarrollando su hijo durante el años, no solo al nivel

académico sino comportamental, ya que estos mantiene esquemas “ellos están grandes”, “se

saben defender”. Por ello como grupo concluimos en un mayor compromiso y realizar una

jerarquización de prioridades dentro de la escuela tanto a nivel de los docentes sino también

en la familia, ya que ambos junto con el psicólogo encargado deberían trabajar en conjunto

para lograr tener resultados más favorables, así mismo esperamos que los temas tratados y

las técnicas brindadas no solo quede en las sesiones estipuladas, sino exista una continuación

de las mismas.

Según Pérez (1998) las manipulaciones del entorno al acosado, es una modalidad de

violencia psicológica, que agrupa las conductas de acoso escolar y se puede identificar

porque es la habilidad que tiene un estudiante para manejar a otro, o a otros individuos para
lograr su propósito que es acosar. Estas acciones que hace el acosador buscan distorsionar la

imagen social del compañero y poco a poco generan una imagen negativa de su persona, al

envenenar el entorno de otro contra él, con estas acciones se trata de presentar una imagen

negativa, distorsionada y cargada negativamente de la víctima. Se manipula o distorsiona

todo lo que hace o dice la víctima, o contra todo lo que no ha dicho ni ha hecho. En esta

conducta no importa lo que haga la víctima, donde todo es utilizado y sirve para inducir el

rechazo de otros. A causa de esta manipulación de la imagen social de la víctima acosada,

muchos otros niños se suman al grupo de acoso de manera involuntaria, y perciben que el

acosado merece el trato que recibe, al incurrir en un mecanismo denominado “error básico

de atribución”.

Según Piñuel y Oñate (2005) Son aquellas conductas que pretenden distorsionar la

imagen social del niño y contagiar al resto contra él. Se trata de mostrar una imagen

equivocada y distorsionada negativamente de él, a fin de que todos lo rechacen. Actualmente

esa modalidad se ha hecho muy popular, conocido como el fenómeno del Cyber-Bullying, a

través de redes sociales.

Según Piñuel y Oñate (2005) Son aquellas conductas que pretenden distorsionar la

imagen social del niño y contagiar al resto contra él. Se trata de mostrar una imagen

equivocada y distorsionada negativamente de él, a fin de que todos lo rechacen. Actualmente

esa modalidad se ha hecho muy popular, conocido como el fenómeno del Cyber-Bullying, a

través de redes sociales.

Según los resultados de la primera fase evaluativa realizada al inicio del programa,

con respecto a la sub escala de Desprecio-Ridiculización encontramos que de los 33

estudiantes evaluados, 23 de ellos presentaron niveles medio/casi alto, mientras que unos 10
presentaron niveles muy bajo/ casi bajo, demostrando que en un inicio, existía en esta

población conductas referentes a distorsionar la imagen social de compañeros, resaltar sus

defectos con el propósito de generar un rechazo colectivo, que se sienta indeseado, incómodo,

etc., en niveles considerables.

En la literatura podemos ver esta orientación con autores tales como Rodríguez

(2004), quién refiere que la ridiculización es un arma mortal que puede destruir

psicológicamente, desencadenando en la víctima sentimientos de tristeza, humillación, etc.

Además, para un niño o un adolescente, [el] no saber cómo enfrentarse a las constantes burlas

de sus compañeros genera un estado de ansiedad, estando siempre en alerta, lo cual no le

permite estar en tranquilidad plena. Acevedo y González (2010), sostienen que las burlas al

ser tan frecuentes descalifican y acaban con la estima y la dignidad que cada individuo posee.

Finalmente, Besag (ctdo. en Elliot 2002), indica que el elemento común que los niños y niñas

mencionan como el más angustiante es el apodo. Para un niño/a o adolescente el no saber

cómo enfrentarse a los apodos o cómo comportarse cuando los demás utilizan apodos para

referirse a ellos como “orejas de elefante”, “grasita”, etc., acaba generando en él un estado

de ansiedad que no le permite estar tranquilo sino siempre estar alerta o pendiente de cuando

recibirá la próxima burla. Los apodos generalmente son deshumanizantes, o están ligados a

características físicas, etnia, por ser nuevos en clases, a los trabajos de sus padres, etc.

Muchas veces el apodo es usado en las etapas iniciales de acoso, para de esta manera poner

a prueba las reacciones de quienes se piensa pueden ser vulnerables y posibles víctimas. Es

por ello que para los niños que reciben diariamente burlas, descalificaciones, humillaciones

u otro tipo de violencia por parte de un compañero, la escuela se convierte en un lugar de

tortura.
Ahora, si bien es cierto que se evidenciaron la presencia de estos comportamientos

desadaptativos en niveles considerables de la población al inicio de la intervención, también

pudimos constatar una modificación de los resultados al finalizar la segunda fase evaluativa,

pues se obtuvo un considerable descenso en la incidencia de esta modalidad de acosos escolar

(Desprecio-Ridiculización), obteniendo de los 33 casos, 20 casos de muy bajo/bajo, y 13 de

medio/casi alto, lo que demostraría la afectación positiva que tuvo la intervención en el

alumnado.

Según Barri (2006) el bullying verbal o acoso escolar verbal se caracteriza porque el

acosador expresa palabras crueles, insultos, amenazas, intimidación, bromas y frases

excluyentes sobre la apariencia, la condición sexual, la etnicidad, la raza o la discapacidad

de la victima. Los niños son más sensibles a este tipo de comentarios.

De acuerdo con McGuiness (2007), distintas investigaciones han mostrado que el

bullying verbal es el método de acoso escolar más frecuente. Ocurre en ratios similares entre

chicos y chicas, y los insultos se caracterizan principalmente por componentes raciales y de

género. Así mismo, los métodos de bullying verbal más comunes son las calumnias, es decir,

los enunciados falsos y malintencionados, las burlas y el llamar a la persona con

sobrenombres despectivos o violentos.

Por su parte Serra-Negra, Martins, Baccin, et al (2015) nos dicen que el principal

detonante del bullying verbal es la dinámica de aceptación de unos miembros del grupo a

otros miembros, lo que está influenciado por factores como las características físicas y el

estatus socioeconómico de todos ellos.


Así pues, la detección del bullying verbal inicia con dar relevancia a cualquier

enunciado cuyo contenido esté centrado en las cuestiones anteriores. Esto puede detectarse

tanto en la escuela como en la casa. De hecho, a pesar de que el bullying ocurre por definición

en la escuela, es en los comentarios realizados dentro del seno familiar donde muchas veces

se hace más evidente. Una vez detectado esto, puede ponerse en relación con manifestaciones

individuales y emocionales como las que veremos más abajo.

Con relación a la incidencia de hostigamiento verbal en los alumnos, hemos

identificado que el hostigamiento verbal se encuentra más en el género masculino que en el

femenino; teniendo en cuenta que los varones en su mayoría manifestaron ser molestados o

acosados por otro grupo de alumnos varones.

Las chicas dicen ser el blanco de expresiones despectivas, más que los chicos,

mientras que los alumnos de tez trigueña manifiestan que son más víctimas de hostigamiento

verbal que los de tez clara.


Bibliografía:

Acevedo, A & González (2010) Alguien me está molestando: el bullying.

Colombia: Ediciones B Colombia S.A., 2010. Recuperado el 15/03/2013 de:

http://books.google.com.ec/books?id=5xTfBVBuzSYC&pg=PA96&dq=ACEVEDO+Y+G

ONZALEZ.2010&hl=es&sa=X&ei=0TbCUY3QF7e44APw24HYBw&ved=0CCIQ6AEw

AA#v=onepage&q=ACEVEDO%20Y%20GONZALEZ.2010&f=false

Elliott, M., (2002), Intimidación. Una guía para combatir el miedo de las escuelas.

Ediciones de Fondo Cultural Económica. México.

Rodríguez, N. (2004). Cultura en las aulas. Madrid-España: Ediciones Temas de

Hoy, S.A. (T.H).


ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

DISCUSIÓN ACERCA DEL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN: BULLYING

Que presentan los alumnos:

AYALA RIEGA, María

CANO ORTEGA, Katya

GONZALEZ VERGARA, Fiorella

HUAROTO GUTIEREZ, Lia

LUJAN SALDAÑA, Omar

MIURA SASAOKA,Yoshitaka

MADUEÑO PONCE DE LEON, Dianna

Lima, 27 de Enero del 2020