Está en la página 1de 66

GRADO EN CIENCIAS DE LA

ACTIVIDAD FÍSICA Y DEL DEPORTE

PERIODIZACIÓN
TÁCTICA
UNA PROPUESTA PRÁCTICA
EN FÚTBOL BASE

TRABAJO FINAL DE GRADO

2018/2019 AUTOR: Carlos López Cuartero


Tutor: Daniel Juárez Santos-García
ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................. 1
2. OBJETIVOS PERSEGUIDOS EN EL DESARROLLO ..................................... 2
3. MARCO TEÓRICO .......................................................................................... 2
3.1 MODELO PERIODIZACIÓN TRADICIONAL ............................................ 2
3.2 MODELO PERIODIZACIÓN CONTEMPORÁNEA ................................... 6
4. ¿QUÉ ES LA PERIODIZACIÓN TÁCTICA? .................................................. 15
4.1 EL MODELO DE JUEGO COMO DIRECTOR DEL PROCESO ............. 15
4.1.1 LOS HÁBITOS Y SU FUNCIÓN EN EL MODELO DE JUEGO ........ 20
4.2 PRINCIPIOS METODOLÓGICOS DE LA PERIODIZACIÓN TÁCTICA .. 23
4.2.1 SUPRAPRINCIPIO DE ESPECIFICIDAD ......................................... 23
4.2.2 PRINCIPIO DE PROGRESIÓN COMPLEJA .................................... 24
4.2.3 PRINCIPIO DE PROPENSIONES .................................................... 26
4.2.4 PRINCIPIO DE ALTERNANCIA HORIZONTAL ESPECÍFICA ......... 27
4.3 MORFOCICLO PATRÓN (ESTRUCTURA SEMANAL) .......................... 29
4.3.1 DÍA DEL PARTIDO ........................................................................... 30
4.3.2 DÍA DE DESCANSO......................................................................... 31
4.3.3 DÍA DE LA SUBDINÁMICA RECUPERACIÓN-ACTIVA................... 31
4.3.4 DÍA DE LA SUBDINÁMICA TENSIÓN.............................................. 33
4.3.5 DÍA DE LA SUBDINÁMICA DURACIÓN .......................................... 34
4.3.6 DÍA DE LA SUBDINÁMICA VELOCIDAD ......................................... 35
4.3.7 DÍA DE LA SUBDINÁMICA RECUPERACIÓN CON ACTIVACIÓN . 36
5. UNA PROPUESTA PRÁCTICA EN FÚTBOL BASE ..................................... 38
5.1 MORFOCICLO PATRÓN (4 DÍAS/SEMANA) ......................................... 39
5.1.1 ANÁLISIS DE RIVALES ................................................................... 39
5.1.2 ESTABLECIMIENTO DE OBJETIVOS GENERALES Y DIARIOS ... 45
5.1.3 RESUMEN ESTRUCTURACIÓN SEMANAL ................................... 46
5.1.4 SESIONES DE ENTRENAMIENTO ................................................. 48
5.1.5 OTRAS ESTRUCTURACIONES SEMANALES ............................... 52
5.2 MORFOCICLO PATRÓN (3 DÍAS/SEMANA) ......................................... 55
5.3 POSIBLES BENEFICIOS Y FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN .. 59
6. CONCLUSIÓN ............................................................................................... 60
7. BIBLIOGRAFÍA .............................................................................................. 61
1. INTRODUCCIÓN

Desde hace décadas, el deporte se encontraba envuelto en las teorías


mecanicistas. “Con el cambio desde el paradigma mecanicista al ecológico se
produce un giro en las teorías del conocimiento. Se empieza a considerar al ser
humano como un sistema complejo e inestable” (Pol, 2011, pág. 131).
Según Moriello (2003 cit. por Tamarit, 2007, pág. 25), “un Sistema es un conjunto
de elementos o partes que interaccionan entre sí a fin de alcanzar un objetivo
concreto.”
De esta forma, podemos considerar que “un Equipo de Fútbol es un Sistema donde
un conjunto de jugadores interacciona entre sí con el fin de alcanzar un objetivo
común” (Tamarit, 2007, pág. 25). También, según Moreno (2012, pág. 39), un
equipo de Fútbol puede considerarse un sistema social, puesto que los futbolistas
al relacionarse generan situaciones muy variables debido a la complejidad de la
toma de decisiones individual, colectiva y con el entorno, necesitando de una
correcta adecuación a los diferentes contextos presentes en la práctica del fútbol.
Atendiendo a ello, Gomes (2006 cit. por Tamarit, 2007, pág. 25) precisa que “si un
Equipo de Fútbol es un Sistema, el “jugar” pasará, por tanto, a ser definido como
un Sistema de “Sistemas” -Sistema Complejo-.”
Según Castelo (2017) el fútbol como sistema complejo, “no es la suma de varios
jugadores sino su interacción comportamental, que producen y crean
constantemente algo nuevo, (…) siendo el resultado de la acción colectiva mayor
que la suma de sus partes.”
Estos Sistemas Complejos no solo están relacionándose entre las partes que la
forman, sino también con el todo y viceversa, además de que continuamente están
en contacto con incertidumbres, azares, casualidades, caos…etc., lo que genera
así, si cabe, mayor complejidad (Tamarit, 2007, pág. 26). Morin (1999) aclara que
“la complejidad no comprende solamente cantidades de unidades e interacciones
que desafían nuestras posibilidades de cálculo; comprende también
incertidumbres, indeterminaciones, fenómenos aleatorios.”
Por ello, Carvahal (2001 cit. por Tamarit, 2007, pág. 26) nos aclara que “la
imprevisibilidad y la aleatoriedad propios del fútbol hacen de éste una estructura
multifactorial de gran complejidad”, interesándonos entonces, construir un “método”
de entrenamiento propio que respete esa complejidad del juego (Ayala, 2017, pág.
33).
En definitiva, según Faria (1999, cit. por Lopes, 2005, pág. 9) este Fenómeno
llamado Fútbol, se debe considerar desde una perspectiva Compleja debido a la
interacción de Sistemas, formados por diferentes componentes (tácticos, técnicos,
físicos, psicológicos…etc.) y por sus fases (ataque, defensa y sus dos transiciones)
completando un todo inseparable. Por lo tanto, la programación, planificación,
periodización y formación del entrenamiento del Fútbol debe ser también Compleja
para poder obtener el máximo rendimiento en este deporte atendiendo a las
demandas que este exige como conjunto.

1
2. OBJETIVOS PERSEGUIDOS EN EL DESARROLLO

- Llevar a cabo una revisión sobre la evolución de las periodizaciones más utilizadas
en el fútbol hasta la actual Periodización Táctica.
- Realizar una propuesta para trabajar en fútbol base según la Periodización
Táctica.

3. MARCO TEÓRICO

Desde hace décadas, uno de los principales elementos que han sufrido más
modificaciones en cuanto a lo que el entrenamiento deportivo se refiere es la
planificación.
La planificación es la propuesta teórica constituida por la descripción,
organización y diseño, de todos y cada uno de los acontecimientos del
Entrenamiento, en una determinada fase de la vida de un deportista, así
como de los mecanismos de control que permitan modificar esos
acontecimientos a fin de obtener un, cada vez más ajustado proceso de
entrenamiento, para que su destinatario pueda lograr los resultados
deseados en la competición deportiva. (Seirul·lo, 1998)
A la hora de analizar los diferentes tipos de metodologías que se han practicado en
los deportes de equipo, en este caso del fútbol, se pueden establecer claramente
dos principales tendencias históricas, aunque hay que tener en cuenta la época de
los Precursores de los Modelos de Periodización, pero no serán tratados en este
trabajo:
• Modelo de Periodización Tradicional.
• Modelo de Periodización Contemporánea.

3.1 MODELO PERIODIZACIÓN TRADICIONAL

En sus orígenes allá por los años 60 y gracias a los éxitos cosechados por la
delegación soviética durante los juegos olímpicos, aparece el científico Matveiev,
popularizando su libro “Teoría General del entrenamiento deportivo”. Es aquí
cuando se comienza a introducir el concepto del estado de forma, entendida por
Matveiev (1982) como “el estado de predisposición óptima para la consecución de
los logros deportivos”, pudiendo alcanzarlos con una correcta programación del
entrenamiento basado en periodos. También, en base a la tesis de Hans Selye “El
estrés”, donde desarrolla el concepto de “Síndrome General de Adaptación”,
Matveiev fundamenta científicamente su propuesta ondulatoria de las cargas
(esfuerzo/recuperación), “estableciendo una relación entre los ritmos de
preparación, y la alternancia cíclica de las funciones fisiológicas” (Costa, 2013).
Desde este momento, se comienza a forjar el modelo de Periodización Tradicional,
con Matveiev como principal referente y con una tendencia claramente analítica,
pues desarrollaba los factores de rendimiento (físico, técnica, táctica, psicología…)
de forma aislada, y donde la toma de decisiones ocupaba un segundo plano.
Matveiev (1990, cit. por Navarro, 1997) establece tres grandes periodos dentro del
proceso de planificación: el periodo preparatorio; el periodo competitivo; y el periodo

2
transitorio. A su vez, estos periodos están divididos en diferentes fases de
desarrollo: (1) adquisición; (2) estabilización; y (3) pérdida temporal de la forma
deportiva. Según Navarro (1997), “todas estas fases sirven como condiciones
previas para la periodización del ciclo de entrenamiento. Es decir, que ciertos
periodos de entrenamiento deben corresponder a cada fase de desarrollo de la
forma deportiva” (Tabla 1).
Tabla 1. Fases y periodos de desarrollo de la preparación deportiva dentro de un
macrociclo Navarro (1997).

Además, todas esas fases y periodos están constituidos por otras subestructuras
de organización que son mayormente conocidas como macrociclos, mesociclos y
microciclos, haciendo referencia a periodos de entrenamiento de varios meses o
años (macrociclos), periodos de uno a tres meses (mesociclos) y a periodos
regularmente comprendidos en una semana (microciclos) (Matveiev, 1982).
En cuanto a la distribución de los contenidos en dichos periodos y fases, podemos
decir que aquellos de nivel básico, específico y competitivo se ponen en práctica
de forma regular y a largo plazo, organizados en distintos periodos y fases del ciclo.
La carga de trabajo aumenta gradualmente a lo largo del ciclo, potenciando el
volumen de entrenamiento durante el periodo preparatorio y aumentando
progresivamente la intensidad en este y durante el periodo competitivo. El
rendimiento del deportista mejora paulatinamente hasta un determinado punto
donde la aplicación regular de las cargas puede afectar de manera negativa al
rendimiento, añadiendo a esto la posible coincidencia de contenidos de
entrenamiento con diferente orientación (Navarro, 1997).

Figura 1. Dinámica de la carga y distribución de los contenidos de entrenamiento


del nivel básico, específico y competitivo en un ciclo de entrenamiento
convencional. Adaptado de Navarro (1997).

3
A partir de este modelo se empiezan a crear críticas y se sigue investigando en
busca de otras propuestas más innovadoras dentro de la periodización tradicional
y es sobre los años 70 cuando aparece una nueva publicación “El sistema de
formación de la preparación especial” de la mano de Aroseiev proponiendo un
nuevo modelo, conocido como Modelo de Péndulo, “aplicable a aquellos deportes
individuales con alta exigencia técnico-táctica, en los que se requiere que el sujeto
alcance su mejor forma deportiva varias veces al año” (Costa, 2013).
La principal diferencia existente respecto al modelo de Matveiev, es que se intenta
resolver el problema de la preparación técnico-táctica y de movilización en el
deporte, utilizando la participación de forma activa y el autocontrol del deportista
para obtener los objetivos. La organización de este modelo se centra en dos etapas
principales que se van alternando, la de acumulación y la de realización (periodos
de preparación y competición) aboliendo por completo otra etapa utilizada
anteriormente, la de transición (Manso, Ruiz Caballero, & Navarro Valdivielso,
1996, pág. 116). Dentro de cada periodo de preparación se encuentran dos tipos
de microciclos, uno principal, centrado en la parte específica y en la consecución
del objetivo del periodo para crear la base para el siguiente, desarrollando también
elementos de la técnica y la táctica y acumulando mucho volumen de
entrenamiento; y otro de regulación, centrado en la parte general y utilizado para
alcanzar la especialización máxima, equilibrando la técnica y la táctica y
recuperando al deportista del microciclo anterior. El nombre de “Péndulo” viene
dado “por la relación que establecen entre la preparación general y especial, donde
las cargas generales decrecen en cada periodo, hasta casi desaparecer; mientras
que las específicas aumentan progresivamente, en pos de potenciar las posteriores
cargas competitivas” (Costa, 2013). Este “efecto de péndulo” se fundamenta en dos
postulados teóricos: el Fenómeno de Sechenov del descanso activo; y La
posibilidad de aportar ritmo a la capacidad especial y general de trabajo del
deportista (Manso, Ruiz Caballero, & Navarro Valdivielso, 1996, pág. 116).
Además, Aroseiev introduce otros dos elementos nuevos, el “impulso del péndulo”,
que viene dado por el cambio del periodo general al específico y cuyo número de
microciclos no debe ser menor a tres un superior a cinco o seis; y la “amplitud del
péndulo” que depende de la cantidad de microciclos existentes y la relación del
primer par al último (Manso, Ruiz Caballero, & Navarro Valdivielso, 1996, pág. 116;
Costa, 2013).

Figura 2. Ejemplo de modelo de péndulo para 20 semanas de preparación de


judocas. Adaptado de Manso, Ruiz Caballero, & Navarro Valdivielso (1996, pág.
118).

4
Como conclusión, ya observamos que se comienza a establecer de una forma
distinta el entrenamiento y no solo enfocado a la parte “puramente física”, sino
también a una parte más técnico-táctica, lo que evoluciona así el entendimiento de
la periodización tradicional con Matveiev, aunque siguen existiendo varios
problemas. Quizás el más importante es el “fuerte impacto en el organismo del
sujeto, por lo agresivo de estas cargas pendulantes, que hace que este modelo ni
pueda sostenerse mucho tiempo” (Costa, 2013).
Tras este modelo generado por Aroseiev, aparecen otros dos modelos de
periodización del entrenamiento a finales de los 70, el de Vorovieb y el de Tschiene,
muy similares ambos, centrados en deportes donde existen muchas competiciones
al año, siendo el modelo de Tschiene conocido como el de “Altas cargas de
entrenamiento” intentando mantener un alto nivel de rendimiento durante la
temporada (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 35).
Las principales características del modelo se centran en la ondulación de las cargas
de trabajo, produciendo cambios frecuentes en los aspectos cualitativos
(intensidad, densidad, descanso) y cuantitativos de las cargas (volumen, duración,
frecuencia) (Costa, 2013). El entrenamiento de forma específica orientada al
deporte es otro de sus fuertes, preparando la competición a través del uso continuo
de entrenamiento de alta intensidad y calidad. También se mantiene de forma
regular un entrenamiento de alta intensidad durante la preparación, lo cual se
asemeja un poco al modelo de Matveiev en ese aspecto, utilizando volúmenes de
un 80% en entrenamientos teniendo en cuenta el 100% que es la competición (20%
diferencia) (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 35). A su favor
podemos destacar que permite una serie de intervalos preventivos que ayudan al
deportista a recuperar (Costa, 2013).

Figura 3. Evolución del volumen y la intensidad de carga en una planificación de


cargas intensivas según el modelo propuesto por P. Tschiene. Adaptado de Manso,
Ruiz Caballero, & Navarro Valdivielso (1996, pág. 121).
Por último, destacamos de este modelo el uso del entrenamiento adaptado a la
competición en cuanto a las cargas y a la especificidad de esta, lo que sienta un
poco las bases para los siguientes modelos de periodización, aunque se debe
vincular al modelo de periodización tradicional por esa semejanza en cuanto a
mantener la carga de forma regular. Sin embargo y como se cita anteriormente,
estos modelos (Tschiene y Vorovieb) sientan las bases de los siguientes modelos
de periodización más contemporáneos.

5
3.2 MODELO PERIODIZACIÓN CONTEMPORÁNEA

Todos los avances aportados por los modelos tradicionales han contribuido a la
aparición de nuevas propuestas más determinadas para cada deporte. Comienza
a existir una separación de modelos de entrenamiento previos centrados en
estructuras rígidas hacia modelos o teorías más abiertas. Esto se debe
principalmente a la influencia de la teoría de los sistemas y a los avances en
adaptaciones biológicas (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 37).
Uno de los primeros autores destacados de este inicio de la periodización
contemporánea fue Verjoshanski en 1998. Este autor, no utiliza el término
planificación del entrenamiento, sino que se basa en un conjunto de conceptos
definidos como programación, organización y control (Manso, Ruiz Caballero, &
Navarro Valdivielso, 1996, pág. 124). El proceso de entrenamiento lo entiende
como la elaboración de un plan complejo a través de la programación (estrategia
operativa), la organización (práctica de la programación ajustada al deportista) y el
control (evaluación del proceso), estableciendo una nueva división de la temporada
en “bloques” con diferente orientación, pero con conexión entre ellos (Costa, 2013).
Verjoshanski plantea un tipo de entrenamiento unidireccional de carga
concentrada, que conlleva un descenso del rendimiento en los inicios pero que
luego y de forma retardada provocaría un incremento significativo del rendimiento
del deportista. A este incremento significativo, el autor lo denomina como “Efecto
Retardado del Entrenamiento a Largo Plazo” (Costa, 2013). La organización del
entrenamiento parte de la utilización de tareas específicas de trabajo muscular
intenso, distribuidas en una etapa prolongada (3-5 meses) de la preparación,
continuado por un programa de entrenamiento y las diferentes competiciones del
deportista que garantizarán su realización (Manso, Ruiz Caballero, & Navarro
Valdivielso, 1996, pág. 125).
El periodo se encuentra dividido en dos fases distintas, siendo la primera de gran
volumen concentrado de preparación específica y la segunda de bajo volumen
concentrado pero cuyas cargas específicas se hacen más intensas. Como se
aprecia, ambas fases tienen volúmenes de cargas concentradas, que en
comparación con el método tradicional del que venimos, aumenta y disminuye
rápidamente produciendo, posteriormente, un incremento intensivo de la carga de
entrenamiento, pues se cree, que “cuanto más se exigen los recursos de energía,
mayor será la reacción compensatoria” (Manso, Ruiz Caballero, & Navarro
Valdivielso, 1996, pág. 126).
En cuanto a los bloques de cargas concentradas podemos encontrar 3 (Costa,
2013):
• Bloque A: Produce un desarrollo “funcional-enérgico” para lograr unas
adaptaciones anatómico-fisiológicas relacionadas con el deporte practicado,
generando unas bases para los bloques posteriores.
• Bloque B: Ahora se plantea desarrollar adaptaciones de carácter específico
según las demandas del deporte, buscando mejorar el rendimiento en la
técnica y en la reactividad del músculo en las contracciones musculares. En
este bloque la intensidad es clave.

6
• Bloque C: Caracterizado por la realización de entrenamientos de tipo
competitivo, pues implica un alto nivel de cargar y cuyo objetivo es mejorar
la potencia y la velocidad más similar a la que se realizará en competición.
En base a todos estos bloques Verjoshanski, reconoce la gran importancia de tener
un conocimiento profundo y amplio sobre las bases del contenido y las estructuras
del proceso de entrenamiento, sus leyes y la modificación de todos estos
parámetros para llegar a alcanzar un buen rendimiento y los resultados deportivos
deseados (Manso, Ruiz Caballero, & Navarro Valdivielso, 1996, pág. 125).
Esta propuesta de modelo que es aplicable preferiblemente a los deportes
individuales y especialmente a aquellos donde la fuerza explosiva y la velocidad
son claves en el rendimiento del deportista, además de que debería ser solo
aplicable a deportistas con cierto nivel deportivo y no en novatos (Costa, 2013).
Verjoshanski (1990) propone este entrenamiento tipo para deportes de fuerza
explosiva, donde podemos observar de forma más gráfica como se distribuyen los
bloques y contenidos de entrenamiento en base a diferentes parámetros:

Figura 4. Modelo general de la estructura del entrenamiento para los deportes de


fuerza explosiva. Adaptado de Verjoshanski (1990, pág. 145).
A raíz de la teoría de bloques propuesta por Verjoshanski a principios de los 90,
aparece una variante más de esta llevada a cabo por Issurin y Kaverin a mediados
de los 90. La principal diferencia respecto a la teoría anterior es la introducción de
tres tipos de mesociclos, creando una nueva clasificación (Manso, Ruiz Caballero,
& Navarro Valdivielso, 1996):
(1) Acumulación;
(2) Transformación;
(3) Realización.
La suma de todos estos mesociclos, conforman lo que se denomina el
modelo/sistema ATR (por sus iniciales).
Según Navarro (1994 cit. por Manso, Ruiz Caballero, & Navarro Valdivielso, 1996,
pág. 132) este modelo se basa principalmente en dos puntos fundamentales:
• La concentración de cargas de entrenamiento de diferentes capacidades
específicas u objetivos determinados de entrenamiento.
• El desarrollo de forma simultánea de ciertas capacidades u objetivos en
bloques especializados de entrenamiento o mesociclos.
7
En base a estos dos puntos citados, debemos atender también a la organización
de los mesociclos de la planificación. Para ello, debemos tener en cuenta el
efecto residual del entrenamiento generado por las capacidades condicionales
a desarrollar, comenzando por las que más efecto tienen y reduciendo estas
hasta el final del periodo de entrenamiento. Así, las capacidades de fuerza
máxima y resistencia aeróbica, que son las que mayor efecto residual poseen,
deben permitir crear una base para posteriores capacidades y cargas de
entrenamiento (Manso, Ruiz Caballero, & Navarro Valdivielso, 1996, pág. 133).
La correcta secuenciación de capacidades y contenidos según el modelo de
periodización ATR debe ser, teniendo en cuenta que la duración de los
mesociclos dependerá del número de fases de la temporada, de la especificidad
del deporte y del estado físico del deportista, de esta forma (Delgado Bordonau
& Mendez Villanueva, 2018, pág. 40):

1. Acumulación: Deben desarrollarse aquellas capacidades condicionales con


mayor efecto residual del entrenamiento como fuerza máxima y resistencia
aeróbica, además del trabajo de la técnica y habilidades motoras. Gran
volumen de entrenamiento a una intensidad moderada durante el mesociclo.
2. Transformación: Se deben trabajar capacidades con moderado efecto
residual como fuerza-resistencia y resistencia a la velocidad, centrándonos
en la resistencia a la fatiga. La técnica desarrollada en el periodo anterior
debe ser ahora trabajada de forma más específica y evitando la aparición de
la fatiga en la práctica. Gran volumen e intensidad del entrenamiento en este
periodo.
3. Realización: Se desarrollan capacidades con muy bajo efecto residual
durante el periodo como velocidad de reacción, agilidad y coordinación.
Aprovecharemos para optimizar el rendimiento del deportista de cara a la
competición. Los contenidos de entrenamiento deben ser completamente
específicos, realizados a máxima intensidad con largos periodos de
recuperación.
Esta metodología ha sido y está siendo muy utilizada en deportes individuales,
principalmente en aquellos con competiciones prefijadas, que permiten planificar
con antelación la distribución de las cargas de entrenamiento para su control y
desarrollo posterior. Sin embargo, en fútbol se compite mínimo una vez a la semana
y no es compatible la práctica de un mesociclo de Acumulación de 6 semanas como
en los deportes individuales dada la importancia de cada partido (Miraut, 2015).
Para que el ATR sea aplicado de forma correcta al deporte en el que se va a poner
en práctica, en nuestro caso el fútbol, debe existir un conocimiento profundo de las
estructuras de planificación, ya que esta requiere unas condiciones especiales
debido a la aparición de forma regular de competiciones y a las características del
entrenamiento en este tipo de deportes (Juárez Santos-García & Navarro
Valdivielso en 2010, pág. 17).
Para la correcta planificación, debemos conocer el calendario típico de una
temporada de un equipo de fútbol, estableciendo tres periodos muy diferenciados
(figura 5).

8
Figura 5. Fases de la temporada en fútbol. Adaptado de Juárez & Navarro (2010).
• Fase de Atención Preferente al Entrenamiento (FAPE): Duración inferior a
12 semanas. En esta fase se busca principalmente formar las bases de
preparación condicional del deportista al igual que la técnica y la táctica en
niveles básicos, priorizando la duración de este periodo de preparación
general por encima del específico y de este sobre el competitivo. Se debe
fomentar una transferencia correcta de estos elementos básicos hacia los
contenidos más específicos y relevantes del rendimiento para así preparar
al deportista para el periodo competitivo. Las cargas dependerán del tipo de
modelo que sigamos (regular, concentrado o acentuado) y del periodo donde
nos encontremos (figura 6).

Figura 6. Alternativas de organización de los contenidos de entrenamiento en la


FAPE. PPG, Periodo Preparatorio General; PPE, Periodo Preparatorio Específico;
PC, Periodo Competitivo; FB, Fase Básica; FE, Fase Específica; FM, Fase
Mantenimiento; A, Acumulación; T, Transformación; R, Realización. Adaptado de
Juárez & Navarro (2010).
• Fase de Atención Preferente a la Competición (FAPC): En esta fase existen
dos formas para afrontarla (figura 7). La primera es más tradicional, optando
por trabajar contenidos completamente competitivos y en menor grado
específicos, donde el diseño semanal se repite de forma más o menos
constante, sufriendo modificaciones según el día de partido o el número de
estos. La otra opción es adaptar el modelo acentuado o concentrado sin
renunciar a contenidos básicos, específicos o competitivos, que estarán
organizados dependiendo del mesociclo en el que nos encontremos. Sin
embargo, se permitirá realizar un pequeño microciclo de 3 días dónde se
trabajarán contenidos competitivos para preparar y recuperar del partido de
dicha semana (figura 8).

9
Figura 7. Principales alternativas de organización de los contenidos de
entrenamiento en la FAPC. C, competitivos; E, específicos; B, básicos. Adaptado
de Juárez & Navarro (2010).

Figura 8. Periodización de los contenidos básicos, específicos y competitivos en


un microciclo siguiendo el modelo concentrado, en el mesociclo de Acumulación
(A), Transformación (T) y Realización (R). Adaptado de Juárez & Navarro (2010).
• Fase de Restauración y reparación para la siguiente temporada (FR): Esta
fase comprende el periodo de transición, desde que termina la temporada
hasta que se inicia la pretemporada siguiente. Los jugadores se encuentran
de vacaciones durante esta fase, pero normalmente se les proporcionan
planes deportivos para que cuando se vuelvan a incorporar a los
entrenamientos tengan un cierto nivel y hábito.
De esta forma, se consigue modificar las estructuras iniciales del ATR basadas en
deportes individuales para trasladarlo a un deporte colectivo y con múltiples
competiciones en un corto periodo de tiempo como es el fútbol. Es por ello, que se
han lanzado también propuestas como la de Gómez Puerto, et al. (2005) que
consiguen una mejora de la capacidad aeróbica y de los niveles de masa muscular.
En esta línea está la propuesta de Castillo-Rodríguez (2011) donde se consigue
mejorar el rendimiento en el periodo preparatorio y competitivo en diferentes
capacidades; u otra como la de Jiménez Mangas (2004), que establece unos
mesociclos más cortos de planificación del ATR. La más destacada, por la temática
de este trabajo, es la propuesta de Morente-Sánchez (2014) quien combina la

10
Periodización Táctica con el ATR y obtiene resultados satisfactorios en el aspecto
condicional sin comprometer otras dimensiones del fútbol.
A partir del ATR ya se comienzan a ver nuevas orientaciones de planificación hacia
el fútbol. Es así, que a finales de los 90, Francisco Seiru·lo Vargas plantea un nuevo
modelo de periodización desde un enfoque “cognitivista”, pues hace hincapié en los
procesos internos del deportista (Costa, 2013).
El Modelo Cognitivista de Seiru·lo, se puede aplicar en deportes donde la situación
competitiva es muy inestable y con niveles elevados de interacción. Lo que se
pretende buscar con este nuevo paradigma no es el conocimiento del deporte, sino
del deportista (Roca, 2008, pág. 10). Las anteriores teorías se centraban solo en la
conducta observable del deportista, en el estímulo-respuesta e ignorando por
completo los sentimientos, deseos, motivaciones e incluso los pensamientos del
deportista. Para Seiru·lo esto no se adaptaba de forma correcta a la complejidad
de los deportes colectivos, por lo que desde su perspectiva entiende a la persona
como ser vivo, sujeto siempre a cambios y mejoras (figura 9) (Delgado Bordonau
& Mendez Villanueva, 2018, págs. 42-43; Roca, 2008, pág. 11).

Figura 9. Estructuras que componen al deportista según el Modelo Cognitivista de


Seiru·lo. Modificada de Roca (2008, pág. 11).
El jugador no deja de ser un ser humano que está en constante estado de
evolución y adaptación, en donde se interrelacionan sentimientos,
emociones, procesos de información, relaciones sociales, inteligencia y por
lo tanto su entrenamiento debe ser enfocado como un “todo organizado”
(Teoría general de los Sistemas) en los que se pretende hallar reglas
generales o situaciones válidas y aplicables a cualquier nivel de la realidad.
(Roca, 2008, pág. 11)
Para estimular las estructuras que componen al deportista, el entrenador debe
generar “esquemas motores” ajustables a contextos diferentes donde tenga que ir
autoorganizando todas esas estructuras según la situación planteada (Costa,
2013).
Dichos “esquemas motores” se crean a través de las Situaciones Simuladoras
Preferenciales, tareas o ejercicios donde las estructuras deben interaccionar entre

11
sí y con el contexto para resolverlas, permitiendo optimizar y mejorar unas respecto
a otras. Estas tareas, son situaciones simuladoras del juego, modificadas y válidas
para fomentar las estructuras que organizan al jugador (Roca, 2008, pág. 11). La
orientación de esas tareas está sujeta a la estructura condicional, coordinativa y
cognitiva. Es imposible optimizar las cualidades condicionales sin involucrar la
coordinación o la toma de decisión, porque todas estas interaccionan entre sí
durante la ejecución de una acción (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018,
pág. 14).
Las tareas están organizadas en cinco tipos según su carácter (Roca, 2008, pág.
12):
• Genéricas: La naturaleza y organización de la carga se encuentra muy
alejada de lo que se va a ver en competición. Ej.: resistencia en
bicicleta/natación.
• Generales: La naturaleza y organización de la carga se parece más a la
competición, pero no existe toma de decisión del jugador. Ej.: Fartlek.
• Dirigidas: La naturaleza y organización de la carga es similar a la observada
en competición, pues se introducen elementos coordinativos competitivos y
toma de decisiones inespecíficas. Ej.: circuito técnico de fuerza con balón.
• Especiales: La naturaleza y organización de la carga es muy similar a la de
competición y la toma de decisión ya es específica. Ej.: juego de posición
4x4+3C.
• Competitivas: Aquellas situaciones simuladoras más cercanas a la
competición en cuanto a estructura y reglas, atendiendo a la máxima
especificidad. Ej.: partido 8x8+2P.
Estas tareas se articulan y organizan durante días sucesivos en diferentes tipos de
microciclos estructurados (Tabla 2), considerados estos como unidades principales
de planificación. Podemos destacar cinco tipos de microciclos (Roca, 2008, pág.
23):
• Preparatorio: Fase regenerativa. Predominio de sesiones de carácter
genéricas y generales. Durante el inicio de la Pretemporada se comienzan a
añadir sesiones de carácter dirigido y algunas de carácter especial,
olvidándonos de tareas genéricas.
• Transformación Dirigido: Predominio por tareas de carácter dirigido y
especial, realizándolos desde la segunda semana de Pretemporada (2º
Microciclos) hasta último microciclo de dicho periodo. El objetivo es llegar
con un buen estado de forma al comienzo de la Liga para intentar mantenerlo
durante la temporada.
• Transformación Especial: Predominio de sesiones especiales y dirigidas
sobre las de carácter competitivo.
• Mantenimiento: Es el más utilizado durante el periodo competitivo e incluye
un equilibrio de tareas de carácter dirigido y especial sobre las competitivas.
• Competición: Se utiliza en momentos de gran importancia durante la liga,
incluyendo tareas de carácter especial y competitivo.

12
Tabla 2. Distribución y orientación de las cargas en diferentes microciclos del
periodo competitivo. Adaptado de Roca (2008, pág. 18).
Estructura
Temporal Preparatorio Competitivo Transformación Mantenimiento
Tareas
Después de muchos Entre 2 Mc
Partido “fácil” Salto de forma
Mc competitivos competitivos
General 5% - 10% 5%
Dirigido 45% 20% 60% 35%
Esp./Competitivo 50% 80% 30% 60%

En cuanto a la planificación y estructuración de las cargas de entrenamiento (figura


10 y 11), debemos atender a los diferentes periodos en los que se divide el
microciclo estructurado para establecer correctamente una progresión con el
objetivo de que los jugadores puedan obtener un rendimiento óptimo. Como la
temporada posee diferentes fases, la dinámica de cargas también varía en cada
una (Roca, 2008, pág. 17):
• Pretemporada: Una dinámica de cargas creciente utilizando el volumen
como principal variable, llegando a su máxima expresión 2 microciclos antes
del inicio competitivo. En el último microciclo del periodo, el volumen debe
ajustarse al valor medio que se va a llevar a cabo durante la temporada o
periodo competitivo. La intensidad se incrementa hasta un 70-80%, tanto en
especificidad de contenidos como en valores internos del jugador, sin llegar
al máximo.
• Fase Competiciones: Se mantiene un tipo de carga uniforme tanto en
volumen como en intensidad ajustados a los requerimientos competitivos
semanales sin demasiadas oscilaciones. El volumen se irá reduciendo hasta
un 50-60% al final de temporada mientras que la intensidad irá aumentando
hasta un 90-95% durante esta fase. Se debe buscar la variación de tareas y
contenidos, pero no de volumen e intensidad.
• Fase de Regeneración: En esta fase se produce una pérdida de forma
específica, aunque la forma de tipo genérico se mantiene. El volumen de
entrenamiento se debe aumentar por encima de la intensidad previamente
al comienzo de la pretemporada, lo que permite evitar una sobrecarga
muscular mayor en los deportistas las primeras semanas de Pretemporada.

Figura 10. Distribución de las cargas durante la temporada. Extraído de Roca


(2008, pág. 19).
13
Figura 11. Distribución de las cargas durante un microciclo. Extraído de Roca
(2008, pág. 16)
A continuación, se añaden dos ejemplos de estructuración y organización semanal
dependiendo del número de partidos durante el microciclo para este modelo
cognitivo de Seiru·lo:
Tabla 3. Ejemplo de microciclo de mantenimiento con un solo partido de
competición Roca (2008, pág. 18).

Tabla 4. Ejemplo de microciclo con dos partidos Roca (2008, pág. 19).

Como conclusión a todos los modelos de periodización tradicionales y


contemporáneos que hemos analizado, nos quedamos con lo más llamativo de
todos ellos, la evolución en los pensamientos y paradigmas que han existido desde
la época de Matveiev hasta el Microciclo Estructurado de Seiru·lo. Cómo ha ido
cambiando la idea analítica y descontextualizada de los métodos tradicionales
hasta la consideración del deportista como un ser vivo hipercomplejo compuesto
de estructuras, que toma decisiones y ejecuta acciones coordinadas gracias a sus
capacidades físicas generando un “todo” inseparable. La evolución en el
pensamiento de que el trabajo de elementos tácticos, técnicos, físicos, psicológicos
de forma separada y aislada permitiría un rendimiento en la competición por la
interacción de todos estos elementos hasta la consideración de todo lo contrario,
donde se considera se debe entrenar todas las estructuras de forma conjunta pues
en la competición surgen de esa manera y no de forma separada.
Ahora se suma un nuevo modelo destacado, la Periodización Táctica, que sigue
también este tipo de pensamiento “cognitivista”, haciéndonos ver que el deportista
al igual que el fútbol, posee elementos inseparables, que se deben trabajar de
forma conjunta y que de esta forma permitirá un aumento del rendimiento del
jugador y del equipo para conseguir los objetivos propuestos.
14
4. ¿QUÉ ES LA PERIODIZACIÓN TÁCTICA?

“La Periodización Táctica es una metodología de entrenamiento que fue creada y


desarrollada por el Profesor Vítor Frade, con Principios Metodológicos propios, que
concibe el proceso de entrenamiento como un proceso de enseñanza-aprendizaje”
(Maciel, J.,2011, cit. por Couto, 2018, pág. 47).
Esta metodología entiende que el Fútbol y el “juego” que un equipo desarrolla no
se debe comprender desde una perspectiva analítica o descontextualizada (Teorías
Clásicas), sino desde una perspectiva global, no-lineal e impredecible (Teorías
Sistémicas) pues el Fútbol envuelve todo ello (Sistema Complejo). Estos elementos
de las Teorías de los Sistemas junto con algún principio metodológico propio, hace
que se confeccione la Periodización Táctica (Tamarit, 2007, pág. 11).
El principal objetivo de la Periodización Táctica es que el “juego” que un equipo
desarrolla, debe ser entrenado y aprendido respetando la lógica interna del Fútbol,
formada por los cuatro momentos del juego (organización ofensiva, organización
defensiva, transición defensa-ataque y transición ataque-defensa), porque cada
acción del juego requiere de esos cuatro momentos y demanda también una
decisión (dimensión táctica), una acción motriz (dimensión técnica) con un
movimiento específico (dimensión fisiológica) y está controlada por la voluntad y el
estado emocional (dimensión psicológica) (Delgado Bordonau & Mendez
Villanueva, 2012).
Por lo tanto, como la preocupación principal de la Periodización Táctica es el “jugar”
de un Equipo, el Modelo de Juego de este se debe asumir como guía de todo el
Proceso, para conseguir una adaptación específica respetando siempre los
Principios Metodológicos que lo sustentan (Tamarit, 2007, pág. 11).

4.1 EL MODELO DE JUEGO COMO DIRECTOR DEL PROCESO

Un Modelo de Juego es algo que identifica a un Equipo determinado. No es


sólo un Sistema de Juego, no es el posicionamiento de los jugadores, sino,
es la forma como esos jugadores se relacionan entre sí y como expresan su
forma de ver el fútbol. (Portolés, 2006, cit. por Tamarit, 2007, pág. 39)
La forma de jugar o el tipo de fútbol que un Equipo produce debe expresar una serie
de regularidades, dentro un universo caótico (el juego), y que dichas regularidades
aparezcan en ese juego (partido) por la vivenciación y adquisición de ese “jugar”
durante un proceso dinámico, donde el entrenamiento es la herramienta principal
para llegar a ese “jugar” (Couto, 2018, pág. 234).
Se puede decir entonces, que un Modelo de Juego debe llevar a la construcción de
lo que pretendemos, a través del desarrollo de los Principios de juego propuestos
por el entrenador (Oliveira da Silva, 2007, pág. 18).
El Modelo de Juego se desarrolla en base a una serie de elementos que están
relacionados entre sí y que no se pueden obviar, respetando siempre el contexto y
las circunstancias del Club/Equipo donde se quiere establecer ese “jugar”
pretendido por el entrenador. Estos elementos, son fundamentales para la
elaboración de la “Intención Previa” que comenzará a dar forma al Modelo de Juego
(Figura 12) (Tamarit, 2015).

15
Figura 12. Elementos que influencian la elaboración y el diseño del Modelo de
Juego. Modificado de Tamarit (2015).
La elaboración de esa “Intención Previa” es lo que ya se conoce como Modelo de
Juego (como Intención Previa) y que hay que diferenciar de la Idea de Juego que
posee el entrenador, ya que, la Idea de Juego “es el tipo de fútbol que el entrenador
tiene en su mente y desearía que su equipo realice. Es una Concepción de Juego
que cada entrenador tiene y que depende de las experiencias que éste ha tenido
con el fútbol”. La Idea de Juego está muy influenciada por el entorno/contexto en el
que se pretende operacionalizar, teniendo el entrenador que moldear la misma
según las circunstancias, manteniendo la Matriz de su Idea de Juego de forma
coherente con dicho contexto y siempre persiguiendo la eficiencia y la eficacia. Por
lo tanto, la suma o unión de la Idea de Juego del entrenador y el contexto, hace que
se genere ese “Modelo de Juego como Intención Previa”, es decir, el juego que el
entrenador pretende teniendo ya en cuenta la realidad en la que se encuentra
(Tamarit, 2016, pág. 20).
Dentro de esta Idea de Juego, uno de los aspectos más importantes a la hora de
elaborar esa “Intención Previa”, es la de establecer claramente qué es lo que el
Equipo debe desarrollar en cada uno de sus cuatro momentos de juego (momento
ofensivo, momento defensivo, transición defensa-ataque y transición ataque-
defensa). Es por ello, que todos los jugadores deben saber lo que se ha de realizar
en cada uno de esos momentos durante el transcurso del partido, generando
determinados comportamientos y patrones de juego ante diferentes contextos que
aparecen en la competición (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág.
106). “Esos comportamientos y patrones de juego van a expresar un
comportamiento dinámico colectivo, revelando una cierta identidad de juego, que
puede ser denominada organización funcional” (Delgado Bordonau & Mendez
Villanueva, 2012).
Para establecer los comportamientos o patrones de juego que un Entrenador desea
implementar en su equipo, éste debe crear principios específicos que serán, por lo
tanto, patrones de respuesta determinados ante las situaciones que el juego exige
a los jugadores. Estos comportamientos están creados específicamente para
nuestro “jugar” aportándonos una identidad propia. Hay que recalcar, que estos
principios específicos del modelo de juego poseen diferentes niveles de dificultad y
van de la mano de los principios fundamentales del fútbol.
16
En Periodización Táctica se utilizan los siguientes términos para referirnos a los
patrones a construir y que dotarán de sentido al Modelo de Juego (Figura 13 y 14)
(Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 117):
• Principios del Juego, que serán patrones de respuesta relacionados con
acciones colectivas del equipo.
• Subprincipios del Juego, que serán patrones de respuesta relacionados con
acciones sectoriales e intersectoriales.
• Sub-subprincipios del Juego, que serán patrones de respuesta relacionados
con acciones individuales.

Figura 13. Ejemplo de Principio, patrón de respuesta específico ante una situación
determinada. Modificado de Delgado Bordonau & Mendez Villanueva (2018).

Figura 14. Niveles de Organización Estructural. Modificado de Delgado Bordonau


& Mendez Villanueva (2018).
Por ello, según Guilherme (2003, cit. por Delgado Bordonau & Mendez Villanueva,
2018, pág. 117) “el modelo de juego consiste en los Principios, Subprincipios y Sub-
subprincipios que, en conjunto, representan las diferentes fases del juego.

17
Estos relacionan entre sí para expresar una organización funcional, dotando de una
identidad propia al Equipo.”
Sería esencial pues, establecer claramente lo que quieres que tu equipo realice en
las diferentes fases del juego, definiendo una serie de acciones que tengan
coordinación entre sí para permitir que el Equipo exprese su unidad y singularidad
y organizar así la “Intención Previa” (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva,
2018, pág. 117).
Una vez se ha desarrollado parte de la “Intención Previa” atendiendo a los contextos
y elementos que rodean al Club/Equipo en el que se pretende implementar el
“jugar”, que nos permite encontrar unas regularidades como equipo, lo
operacionalizamos llevándolo a la práctica a través del entrenamiento. El
entrenador es el encargado de intervenir en la gestión del Proceso de
Entrenamiento para desarrollar el “jugar” pretendido, siendo el pensador y el líder
de este. Además, deberá transmitirlo a los jugadores mediante el entrenamiento y
en las tareas, de forma clara y concisa. Este proceso de transmisión no solo se
debe limitar a dar información, requiriendo una buena imaginación, disciplina para
obtener los objetivos y suficientemente flexibilidad como para permitir la creatividad
a los jugadores. Todos sus jugadores deben entender lo que se pretende realizar
en los cuatro momentos de juego para que ellos actúen durante la competición,
teniendo siempre como fin esa “Intención Previa” ya establecida en Principios,
Subprincipios y Sub-subprincipios. Por ello, cuanto más elaborado esté el Modelo
de Juego y mejor esté expuesto a los jugadores, mayor será el entendimiento y la
claridad de estos para resolver situaciones en los diferentes momentos del juego,
sin por ello convertirse en un mecanismo y permitiendo la creatividad del jugador
para hacerlo aún más rico (Tamarit, 2015; Tamarit, 2007, pág. 38; Carvalho, 2006,
pág. 4). Nuestra intención como entrenadores debe ser pues, que todos los
jugadores entiendan la forma de jugar colectiva (Idea de Juego) y para ello es
imprescindible tener una “Intención Previa” clara y definida desde el inicio, en
Principios, Subprincipios y Sub-subprincipios, que nos permita identificarnos con un
determinado juego (Tamarit, 2016, pág. 21).
Por lo tanto, de la interacción entre la Idea de Juego del entrenador con las
condiciones a priori del contexto (elementos que rodean al Club/Equipo) se genera
así la Intención Previa común o Idea de Juego común como necesidad de obtener
una sintonización o regulación de los jugadores con esa Idea de Juego para obtener
un lenguaje común y propio (Couto, 2018, pág. 239).
Una vez operacionalizada y concretizada dicha “Intención Previa” en el
entrenamiento a través de las tareas, van a surgir por la interacción de los
jugadores, por sus características y su adaptación a los contextos planteados,
situaciones diferentes que quizás no figuraban en dicha “Intención Previa” pero que
no podemos obviar, formándose una nueva estructura que convive con esta, la
“Intención en la Acción”. Esta nueva estructura interacciona constantemente con la
“Intención Previa” y hace que el Modelo de Juego vaya evolucionando sin perder la
Matriz que lo identifica (Tamarit, 2016, pág. 29)
Esta relación entre ambas “Intenciones” nos permitirá realizar una reflexión sobre
características individuales, interacciones o acciones colectivas que podemos
integrar a nuestro “jugar” o no, siendo el entrenador el principal interventor, quien
decide qué se incorpora o se deshecha a la “Intención Previa”, generándose una

18
nueva estructura, la de “Reflexión”. Es por ello por lo que constantemente están
surgiendo modificaciones o adaptaciones del contorno de la “Intención Previa” por
la “Intención en la Acción” y su posterior “Reflexión”, generándose lo que se conoce
como Bucle del Modelo de Juego (Figura 15) (Tamarit, 2015).

Intención
Intención
en la
Previa
Acción

Reflexión

Figura 15. Bucle del Modelo de Juego. Adaptado de Tamarit (2015).


Por lo tanto, podemos decir que el Modelo de Juego es un conjunto reproducido de
Principios, Subprincipios y Sub-subprincipios que el Entrenador pretende que su
equipo accione en la competición de forma regular y sistémica durante los cuatro
momentos de juego, proporcionando una determinada forma de “jugar”, moldeable
constantemente por los contextos que van surgiendo alrededor del Equipo,
considerándose siempre como inacabado. Por ello, el Modelo de Juego se estará
reconstruyendo constantemente sin perder su Matriz, entrando en un bucle entre la
Intención Previa, su Intención en la Acción y su posterior Reflexión, lo que generará
“otra” Intención Previa…etc., sumado a las nuevas circunstancias acontecidas
durante el Proceso de operacionalización del Modelo de Juego. (Tamarit, 2016,
pág. 30; Tamarit, 2007, pág. 41). Será obvio pues, considerar que ese Modelo de
Juego no es algo cerrado o acabado, sino un elemento que va evolucionando
eventualmente para mejor o para peor según van pasando los días, los
entrenamientos, los partidos y vamos teniendo nuevas experiencias (Amieiro, N.,
2005, cit. por Couto, 2018, pág. 236).
Para que exista una correcta operacionalización de este, el entrenamiento siempre
debe estar enfocado al jugador, pero dentro de un colectivo, dejando de ser partes
individuales para ser fruto de su relación con el todo, ayudando a la formación del
Modelo de Juego (Tamarit, 2016, pág. 31). El jugador, como parte individual, posee
un rol de vital importancia en el Modelo de Juego. Su idea y entendimiento del
fútbol, debe ser tenida en cuenta en la creación de este por parte del entrenador.
El entrenador debe comprender rápidamente el entendimiento del fútbol, las
capacidades individuales y las características principales de cada jugador, puesto
que este es el principal actor durante el juego y porque es el responsable de
interpretar las acciones que hacen que el equipo juegue de una determinada forma.
Por lo tanto, el entrenador debe estar atento al contexto y a sus jugadores,
utilizando diferentes estrategias para implementar sus ideas, de tal manera que le
permita gestionar la operacionalización del Modelo de Juego de la mejor manera
posible y realzar las características y capacidades de sus jugadores (Delgado
Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 119).

19
El entrenador debe entender que cada jugador, debido a la cultura de la que
procede, el lugar donde se ha formado y otros aspectos, tendrá su propia Idea de
Juego, al igual que de entrenamiento. La intención debe ser pues que todos los
jugadores tengan la misma Idea de Juego colectiva, primero en el consciente y
después en el subconsciente, y por lo tanto somatizado. Para ello, es imprescindible
deshabituar a los jugadores de su patrón de respuesta habitual y crear así uno
propio común, generando unos hábitos intencionalizados que formarán los
Principios y Subprincipios, como patrones de respuesta específicos de nuestro
Modelo de Juego. Para conseguir crear unos hábitos comunes de la Matriz del
Modelo de Juego, solo se podrá obtener a través del entrenamiento y la
vivenciación del jugar pretendido, siguiendo los Principios Metodológicos de la
Periodización Táctica y nuestros Principios y Subprincipios del Modelo de Juego
interactuando de manera conjunta (Tamarit, 2016, págs. 32-33).

4.1.1 LOS HÁBITOS Y SU FUNCIÓN EN EL MODELO DE JUEGO

Como se viene indicando en los puntos anteriores, uno de los objetivos de la


Periodización Táctica es que los jugadores se adapten de manera eficiente y eficaz
a una determinada forma de jugar pretendida por el entrenador (Modelo de Juego).
McCrone (2002, cit. por Carvalho, 2006, pág. 41) observó que cuando nos vemos
obligados a tener que tomar una respuesta consciente (entrenamiento del Modelo
de Juego), esta se hace más lenta y, por lo tanto, el hábito y la anticipación puede
ayudar a la lucha del cerebro contra el tiempo, siendo este un elemento
fundamental pues en el caso del fútbol, puede ser la diferencia entre el éxito o el
fracaso en la acción.
Según Gomes (2006 cit. por Tamarit, 2007, pág. 57) “para que los comportamientos
de los jugadores y equipo se inscriban automáticamente en el desarrollo del
proyecto de juego del equipo es preciso crear hábitos”.
La Real Academia Española (2019), define hábito como “el modo especial de
proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u
originado por tendencias instintivas”, es decir, trasladándolo a nuestro caso, cuando
el cerebro se enfrenta a situaciones similares a las que ya experimentó
anteriormente en la práctica o entrenamiento, reacciona a los diferentes estímulos
del contexto de manera inconsciente, reduciendo el tiempo de descodificación de
información por parte del cerebro. Además, permite a este dedicar más tiempo a
elementos técnicos más complejos, dejando al subconsciente a cargo de elementos
básicos de decisión y ejecución (Tamarit, 2007, pág. 55).
En este mecanismo que el cerebro tiene para actuar tanto en el proceso de
razonamiento como en el de la toma de decisiones, intervienen de forma
inconsciente y en gran medida las Emociones y los Sentimientos, lo que hace que
disminuya el tiempo de razonamiento durante la realización de una acción (Tamarit,
2007, págs. 56-57). Tener la experiencia de diferentes acciones como pueden ser
las vivenciadas en el entrenamiento a través de los Principios y Subprincipios del
Modelo de Juego, deben crear una serie de emociones y sentimientos en los
jugadores. Estos, ayudarán en la descodificación de la información y en la toma de
decisión a los jugadores durante la competición cuando se enfrenten a situaciones
similares a las realizadas anteriormente en los entrenamientos, reduciendo así el
tiempo de razonamiento y permitiéndoles anticiparse. El proceso de entrenamiento

20
debe potenciar la aparición de emociones positivas, de tal manera que los
jugadores puedan tomar decisiones de forma más sencilla en los partidos, ya que
están estimulados por acciones ligadas a esas mismas emociones obtenidas en los
entrenamientos (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 77).
Por lo tanto, esos hábitos se obtendrán de los movimientos realizados en base a
patrones flexibles (Principios y Subprincipios) durante el entrenamiento/práctica
(Fonseca, 2002, cit. por Couto, 2018, pág. 174) siendo capaces estos de generar
una respuesta momentánea y acorde al contexto del Juego del Fútbol, es decir, la
“previsibilidad impredecible” (Couto, 2018, pág. 174).
Si hay que decir que los jugadores poseen diferentes hábitos dependiendo de su
carácter, ideas y anteriores experiencias, pero debemos hacer que nuestros
jugadores tengan unas interpretaciones de nuestro juego similares, respetando los
Principios y Subprincipios del Modelo de Juego. Es por ello que, según Goleman et
al., (2002, cit. por Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 78), el
proceso de entrenamiento envuelve dos tareas: (1) eliminar los hábitos que no
queremos y (2) reemplazar dichos hábitos por otros que tengan más valor.
El incorporar una nueva forma de jugar a nuestros jugadores implicará, por tanto,
la creación de nuevos hábitos, entendiendo que esto requiere tiempo, pues hay que
deshacer hábitos anteriores para volver a crear otros nuevos y específicos de
nuestra forma de jugar, evitando de esa manera que cuando los jugadores estén
cansados no pierdan la concentración y vuelvan a su antiguo jugar (Tamarit, 2016,
pág. 68).
Por ello, según Goleman et al., (2002, cit. por Delgado Bordonau & Mendez
Villanueva, 2018, pág. 78) es posible mejorar a través de tres pasos: (1) ser
conscientes de los malos hábitos, (2) practicar deliberadamente las alternativas
más apropiadas, y (3) repetir las nuevas acciones para así dominarlas.
La repetición sistemática es necesaria para ayudar a que se asimilen los nuevos
hábitos, es decir, los Principios y Subprincipios de juego, y para adquirir un “saber
hacer” necesario en los jugadores. La repetición puede ser insuficiente a veces, ya
que el hábito puede o no evolucionar con dicha repetición. Solo habrá evolución
cuando la repetición de la acción sea activa y contextualizada de ese nuevo “saber
hacer” pretendido (Modelo de Juego). Sin embargo, si no se hace de manera activa,
los patrones de respuesta específicos se mantendrán, pero no existirá evolución.
La repetición sistemática toma mucha importancia en la transformación de “un
saber hacer” en hábito, siendo su fin último mejorar la capacidad anticipatoria y la
predicción de las acciones en base a nuestro Modelo de Juego, a través de la
práctica con énfasis en el aspecto visual-perceptivo (Couto, 2018, pág. 174). Por lo
tanto, podemos acortar el tiempo de nuestras respuestas a través de la repetición
sistemática de una situación que exija nuestro “jugar” (hábito) rompiendo así la
secuencia de pasos para procesar la información, haciendo de un acto consciente
un hábito subconsciente (Carvalho, 2006, pág. 41).
Un aspecto crucial para conseguir dicha evolución durante la repetición sistemática
y crear así nuevos hábitos, es la concentración. Según Santos (2003, cit. Delgado
Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 78), “para que un jugador tenga una
concentración apropiada, tiene que ser consciente de que con ese ejercicio que se
está realizando, va a mejorar un cierto aspecto del juego”, por lo que el jugador
tendrá que saber en todo momento cuál es el objetivo y como este está relacionado

21
con el Modelo de Juego, siendo muy importante el feedback del entrenador y los
compañeros durante el entrenamiento.
También, sumado a esta concentración, para operacionalizar un Principio y generar
un hábito, es necesario que la repetición sistemática se haga de manera específica
e intencional, pues como dice Carvalhal, C. (2001, cit. por Tamarit, 2007, pág. 58),
“además de la repetición, el aprendizaje requiere una estructuración intencional de
las ocurrencias repetidas, siendo sus efectos más visibles, cuanto más activo fuese
ese aprendizaje”. Por tanto, al ser este aprendizaje específico de nuestro “jugar” y
siendo activo por parte de los jugadores (hábito), podremos alcanzar un “saber
sobre un saber hacer”, que no es otra cosa que “hacer consciente lo que se quiere”
(Frade, 2007, cit. por Tamarit, 2007, pág. 58).
En definitiva, como dice Mourinho (2004, cit. por Amieiro, 2007), todo se trata de
acciones. Nosotros creamos hábitos para mantener el rendimiento de nuestro
equipo, que normalmente se traduce en buenos niveles de juego. Él argumenta que
realizando entrenamientos con alta concentración y basados en el Modelo de
Juego, será de esta manera más fácil para los jugadores identificar los patrones de
juego cuando sean solicitados por la competición (Figura 16), pues según Damasio
(2000, cit. por Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 78), “cuantas
más experiencias creemos relacionadas a un cierto objeto (Principios de juego),
más fácil será actuar porque el cerebro tiene un acceso más sencillo a la imagen
de ese objeto”. Por lo tanto, la práctica tiene que ser planeada, dirigida y evaluada
en base al Modelo de Juego, usando métodos de repetición sistemática específicos,
permitiendo al equipo y jugadores encontrar un patrón de organización y regulación
durante la competición. Esto generará que cierto número de acciones aparezcan
de manera automática en el partido, proveniente del subconsciente principalmente
(Resende, 2002, cit. por Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 80).
Es aquí donde los Principios Metodológicos de la Periodización Táctica emergen y
ayudan a que todos estos hábitos se incorporen a la competición, en busca del
mayor rendimiento posible del equipo.

Figura 16. Creación de hábitos. Modificado de Delgado Bordonau & Mendez


Villanueva (2018, pág. 74).

22
4.2 PRINCIPIOS METODOLÓGICOS DE LA PERIODIZACIÓN TÁCTICA

La Periodización Táctica se ha transmitido de formas diversas al ser una


metodología diferente a la convencional y con el paso de los años se ha empezado
a confundir su verdadero origen, identidad y sentido. Esta metodología posee una
Lógica (propia) que es i(Lógica) desde el punto de vista convencional. Se trata pues
de una lógica que tiene como punto de partida el Morfociclo Patrón (microciclo
semanal) como elemento organizador del entrenamiento, sustentado por los
Principios Metodológicos, distintos a los convencionales y propios de la
Periodización Táctica, los que permiten junto con los Principios, Subprincipios y
Sub-subprincipios operacionalizar el Modelo de juego (Gandhy Guerrón M., 2017,
pág. 28). De esta manera cumplimos el Principio Metodológico fundamental
(SupraPrincipio) de Especificidad, aunque otros autores como Couto (2018)
sostienen que “no hay ningún principio llamado “Especificidad”, sino que es un
imperativo categórico”. Sumado a ese SupraPrincipio, se deben dar los
considerados tres principios o pilares metodológicos: el Principio de Progresión
Compleja, el Principio de Propensiones y el Principio de Alternancia Horizontal
Específica, dándose de forma conjunta para permitir una Articulación de Sentido
(Frade, 2004, cit. por Gaiteiro, 2006, pág. 158).

4.2.1 SUPRAPRINCIPIO DE ESPECIFICIDAD

Para que este SupraPrincipio se dé tiene que existir permanentemente una relación
entre todas las dimensiones del juego y los ejercicios de entrenamiento, siendo
estos específicos y representativos de nuestro Modelo de Juego, por lo que se
considerará Específico cuando estén relacionados con el Modelo de Juego que se
está creando (Tamarit, 2016, pág. 38; Delgado Bordonau & Mendez Villanueva,
2012). Según Ferreira (2004, cit. por Oliveira da Silva, 2007, pág. 27) solo tiene
sentido pues, durante el entrenamiento, elegir ejercicios que fomenten nuestro
“jugar”, creando rutinas y comportamientos tácticos fundamentales.
Para que exista especificidad dentro de un ejercicio, además de su relación
permanente con el Modelo de Juego, deben darse estas características (Tamarit,
2016, pág. 38):
• Los jugadores deben conocer y entender las finalidades y objetivos de las
tareas planteadas dentro del juego, siendo fundamental el conocimiento
global del juego (imagen mental).
• Los jugadores deberán mantener una alta concentración durante las tareas,
realizándose estas a Máxima Intensidad Relativa (Concentración Táctica
Específica).
• El entrenador debe intervenir correcta y oportunamente en las tareas ante
las interacciones surgidas durante las mismas, creando y potenciando los
contextos pretendidos.
Es por ello que, según Oliveira (2003, cit. por Lopes, 2005, pág. 24) las situaciones
de entrenamiento serán realmente específicas cuando existe una relación
permanente entre los componentes individuales y colectivos (táctica, técnica, físico,
coordinativo y cognitivo) y una relación permantente con el Modelo de juego y sus
Principios.

23
Por lo tanto, y relacionando todos los elementos planteados, debemos crear tareas
relacionadas a nuestro Modelo de Juego para crear ciertos patrones de respuesta
específicos (hábitos de los Principios y Subprincipios) que permitan a nuestros
jugadores beneficiarse de ellos en la competición, permitiendo de esta forma que
aparezcan el resto de dimensiones (físico, técnica, psicológico, coordinativo…etc.)
por arrastre, dándose así el Principio de Especificidad (Figura 17) (Delgado
Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 62; Tamarit, 2007, pág. 50).

Figura 17. SupraPrincipio de Especificidad. Modificado de Delgado Bordonau &


Mendez Villanueva (2018, pág. 74).

4.2.2 PRINCIPIO DE PROGRESIÓN COMPLEJA

El principio de Progresión Compleja se crea en base al aprendizaje de una


determinada forma de jugar, que según Gaitero B. (2006, pág. 153) “significa la
necesidad de jerarquizar los Principios…evitando la interferencia y la concurrencia
entre los mismos. Una vivencia jerarquizada desde el punto de vista adquisitivo”.
Se trata pues de reducir la complejidad del Modelo de Juego, a través de Principios
y Subprincipios, que irán adquiriendo mayor complejidad según van siendo
comprendidos y vivenciados por los jugadores, siendo de vital importancia
privilegiar ciertos Principios y Subprincipios sobre otros, pues no todos tienen el
mismo grado de notabilidad (Tamarit, 2007, pág. 92). Tenemos que ser capaces de
jerarquizar nuestras prioridades de forma que el desarrollo del proceso de
enseñanza-aprendizaje del Modelo de Juego tienda hacia aquello que
consideramos favorable, siendo una progresión que tiene como elemento
fundamental nuestro “jugar” (Couto, 2018, pág. 281). Por lo tanto, será importante
empezar con lo más fundamental del Modelo de Juego, de una forma más sencilla
para que los jugadores puedan interiorizar los Principios y Subprincipios,
permitiendo una progresión en complejidad de estos durante el entrenamiento
(Tamarit, 2016, pág. 41).
Esta Progresión Compleja aparece a tres niveles diferentes de complejidad según
Resende et al., (2006, cit. por Couto, 2018, pág. 281):
• Durante la Temporada con el Modelo de Juego pretendido.
• Durante todas las Semanas (el partido anterior y el siguiente).
• Durante las Sesiones de entrenamiento en las tareas.
24
De esta forma, se convierte en una progresión compleja donde cada nivel está
relacionado con el resto, por lo que desde el periodo precompetitivo debe existir,
según Couto (2018, pág. 281) “un direccionamiento del proceso de entrenabilidad
en un dado sentido”.
Uno de los aspectos más importantes de este Principio, es que el entrenador tenga
una Idea de Juego clara y sepa operacionalizarla de forma correcta para que los
jugadores la comprendan, evitando perderse en el camino. También, y más a corto
plazo, las tareas de entrenamiento durante cada sesión del Morfociclo deben tener
un control, especialmente de su complejidad, que nos permita cumplir un esfuerzo-
recuperación táctica coherente a nuestro “jugar”. Por ello, debemos comprender
que cada ejercicio de entrenamiento posee una complejidad distinta dependiendo
de la relación entre múltiples variables (Figura 18) (Tamarit, 2016, pág. 42):
• La complejidad de los Principios o Subprincipios o su relación con los que
estamos vivenciando.
• La SubDinámica en la que nos encontramos durante la semana
(recuperación, tensión, duración, velocidad, activación).
• Jugadores de los que disponemos por ejercicio.
• Espacio de práctica del ejercicio.
• Tiempo de duración del ejercicio.

Figura 18. Ejemplo semanal de la complejidad que sigue el Morfociclo Patrón.


Adaptado de Tamarit (2016, pág. 43).
Para entender correctamente la estructura lógica de este Principio, lo tenemos que
vincular al siguiente Principio Metodológico, el Principio de Alternancia Horizontal
en Especificidad, puesto que es de vital importancia el construir y desmontar los
Principios y Subprincipios, además de jerarquizarlos durante el plan semanal y
durante las semanas teniendo en cuenta la evolución de los jugadores y el equipo
(Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2012).

25
Figura 19. Resumen de la estructuración correcta del Principio de Progresión
Compleja. Adaptado de Delgado Bordonau & Mendez Villanueva (2018, pág. 83).

4.2.3 PRINCIPIO DE PROPENSIONES

Según Soriano (2018), “el Principio de Propensiones tiene que ver con la
modulación del contexto, el diseño de tareas. Construir contextos con una mayor
probabilidad de aparición de algunas situaciones de juego”, es decir, hacer
aparecer lo que queremos que nuestros jugadores adquieran (Principios o
Subprincipios) un gran número de veces durante las tareas, permitiéndolos repetir
sistémicamente un determinado contexto y crear así un hábito en los jugadores (ver
apartado 4.1.1) (Tamarit, 2007, pág. 92; Tamarit, 2016, pág. 40).
Por ello, el factor principal de este Principio es el diseño de tareas donde el
entrenador incorpore los comportamientos/acciones que el desee que aparezcan
frecuentemente en las tareas. Esos comportamientos deseados están relacionados
con los Principios y Subprincipios del Modelo de Juego y deben aparecer más
veces durante el entrenamiento que en los partidos con el objetivo de crear
imágenes mentales en los jugadores de esos contextos (Delgado Bordonau &
Mendez Villanueva, 2018, pág. 64). Es por ello por lo que se debe respetar la
potencia prospectiva del jugador (resolver múltiples problemas y disponer de
soluciones ante un problema), no enfocando de forma lineal las tareas hacia unas
soluciones determinadas, evitando reglas de provocación limitantes y creando
tareas con respuestas cerradas (Reducir sin Empobrecer). Debemos enfocar su
diseño hacia la resolución de problemas y el aprovechamiento de ventajas, es decir,
hacia los contextos y no hacia determinados comportamientos (Soriano, 2018;
Tamarit, 2016, pág. 40).
El entrenador es la figura principal a la hora de crear condiciones para promover la
coordinación deseada hacia la consecución del objetivo fijado, induciendo a
cambios significativos utilizando la táctica para ello, siendo la práctica/tarea un
medio y no un fin en sí mismo (Gaiteiro, 2006, pág. 182). Incluso Guilherme Oliveira
(2004) admite que “algunas veces, las tareas son muy apropiadas para el estilo de
juego que esperamos. Sin embargo, debido a una inadecuada intervención del

26
entrenador, pueden convertirse en no funcional”. También Rui Faria (2006, cit. por
Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 68) admite que “los
entrenadores no podemos esperar a que las cosas pasen en la realización de la
tarea; tenemos que guiar a los futbolistas lo que queremos que suceda en la tarea
y luego en el partido”.
Es por todo esto que, el entrenamiento se considera el espacio por excelencia para
la obtención y desarrollo de hábitos en los jugadores relacionados con el “jugar”
pretendido durante los diferentes momentos de juego, respetando su entereza
inquebrantable y la Articulación de Sentido entre los Principios y Subprincipios,
siendo el entrenador el director de todo ello (Couto, 2018, págs. 259-260).

Figura 20. Resumen Principio de Propensiones. Adaptado de Delgado Bordonau


& Mendez Villanueva (2018, pág. 64).
4.2.4 PRINCIPIO DE ALTERNANCIA HORIZONTAL ESPECÍFICA

El Principio de Alternancia Horizontal Específica tiene objetivo principal destacar la


importancia y relevancia que tiene la dimensión física dentro de la Periodización
Táctica, evitando el malentendido de que la dimensión física se encuentra olvidada
y desentrenada en esta metodología de entrenamiento (Delgado Bordonau &
Mendez Villanueva, 2018, pág. 98).
La distancia existente entre dos partidos es fundamental a la hora de configurar un
patrón semanal, al igual que la jerarquización de los contenidos a trabajar durante
cada día. Para cumplir este Principio Metodológico debemos entender la necesidad
de habituación a un patrón semanal de entrenamiento, el cual nos permite durante
la competición dar respuestas efectivas de forma regular y coherente de nuestra
identidad colectiva. El termino de alternancia se debe manifestar a lo largo de la
semana y no en la unidad de entrenamiento, durante la operacionalización del
Modelo de Juego (objetivo principal) (Couto, 2018, pág. 267).
El patrón semanal muestra constantes preocupaciones sobre el estilo de juego,
estructurado de una forma compleja, potenciado a través de la alternancia de las

27
contracciones musculares según diferentes variables, atendiendo constantemente
al SupraPrincipio de Especificidad desde el inicio de temporada, el cual nos permite
adquirir esa dimensión física específica de nuestro “jugar” (Delgado Bordonau &
Mendez Villanueva, 2018, pág. 98; Gaiteiro, 2006, pág. 152). Según Vitor Frade
(2010, cit. por Tamarit, 2016, pág. 44) el esfuerzo proviene de tener que contraer
músculos, tener que moverse. Para ello, existen tres indicadores de las
contracciones musculares para que estas se manifiesten, como son tensión,
duración y velocidad, diferenciándose por su prolongación y su cansancio en la
acción. A consecuencia de ello, nos permitirá regular la relación que existe entre
esfuerzo y recuperación, también trabajar estructuras diferentes durante la semana,
siendo dos días completamente distintos, y evitar la aparición de
sobreentrenamiento (Tamarit, 2007, pág. 92).
Es importante pues, relacionar este Principio con el de Progresión Compleja ya que
ambos tienen como objetivo, primero el adquirir el jugar pretendido a través de la
jerarquización de los Principios y Subprincipios del Modelo de Juego (Progresión
Compleja) y segundo, adquirir la dimensión física en función de ese “jugar”
(Alternancia Horizontal). Por ello, los Principios y Subprincipios deberán clasificarse
en la semana teniendo en cuenta las demandas físicas que generan los mismos,
atendiendo a los diferentes tipos de contracción muscular que estos manifiestan en
su realización. Esta unión entre ambos permite establecer esa relación explicada
anteriormente entre esfuerzo y recuperación (Carvalho, 2006, pág. 59; Tamarit,
2007, pág. 93). Como establece Gomes (2006, cit. por Tamarit, 2007, pág. 93) “es
diferente abordar grandes Principios o abordar Subprincipios de nuestro “jugar”
porque predominan esfuerzos diferentes y por eso, cada nivel de organización
funciona en un determinado registro de solicitaciones”.
Se trata entonces de maximizar uno de esos indicadores (tensión, duración y
velocidad) de contracción muscular, en dominancia, distintamente en los días de la
semana más alejados del partido atendiendo al Morfociclo Patrón (Couto, 2018,
pág. 271).
Este Principio Metodológico se da a tres niveles diferentes (Tamarit, 2016, pág. 45):
• Relación entre Principios, Subprincipios y Sub-subprincipios de juego
teniendo en cuenta su nivel de complejidad (Principio de Progresión
Compleja).
• Alternar el componente condicional a través de los diferentes tipos de
contracciones musculares (tensión, duración y velocidad), potenciando una
sobre otras dependiendo del día de la semana en el que nos encontremos.
El objetivo es dar dominancia a un tipo de contracción para que se recupere
en los días siguientes y se llegue fresco al partido.
• Establecer una dimensión estratégica entre los dos partidos según el patrón
dinámico de esfuerzo-recuperación.
Se puede decir que este Principio Metodológico consiste en entrenar en
especificidad y en alternancia atendiendo siempre a nuestro jugar, tanto a nivel de
Principios y Subprincipios como a nivel de contracción muscular, de manera que se
respete constantemente la recuperación emocional y del esfuerzo. Por lo tanto, en
la planificación y periodización del fútbol es de vital importancia el concepto de
Estabilización del Rendimiento para satisfacer las necesidades de un largo periodo
competitivo. Desde esta perspectiva, estar en forma significa jugar bien, y jugar bien

28
significa dar respuestas correctas a los problemas que el contexto plantea de
acuerdo a nuestro Modelo de Juego (Figura 21) (Delgado Bordonau & Mendez
Villanueva, 2018, pág. 99; Tamarit, 2016, pág. 46).

Figura 21. Estructuración semanal según el Principio de Alternancia Horizontal


Específica y su posterior Estabilización del Rendimiento. Adaptado de Delgado
Bordonau & Mendez Villanueva (2018, pág. 100).

4.3 MORFOCICLO PATRÓN (ESTRUCTURA SEMANAL)

Morfo-, procedente del griego y de significado forma, unido al término ciclo, definido
como evento o conjunto de eventos concretos que se repiten una y otra vez en el
mismo orden, crean la palabra Morfociclo, definido como el ciclo existente entre dos
partidos, y puesto que es un ciclo, tiene semejanzas con el resto, aunque su Matriz
se mantenga. Se trata de una dinámica entre entrenamiento y juego, que
proporcionará una entidad global (Couto, 2018, pág. 55).
El Morfociclo Patrón es la estructura organizacional del Proceso, idéntico desde el
inicio de la temporada hasta el final de esta, teniendo variaciones dependiendo del
contexto y las circunstancias (días entre partidos, días de entrenamiento,
vacaciones…etc.), pero que no hacen que pierda su forma, es decir, la presencia
del patrón y permitiéndonos a su vez que se consiga una adaptación y una
estabilización que nos permita ejecutar nuestro “jugar” sin perder la Matriz
conceptual (Tamarit, 2016, pág. 80). Es considerado como esencial en la
organización del proceso, ya que tras un partido se analizan y definen unos
objetivos para enfocar durante la semana, de tal manera que se pueda preparar el
siguiente partido teniendo en cuenta lo que ha pasado en ese partido anterior y lo
que puede pasar en el siguiente. Por ello, la formación y el entrenamiento es el
principal medio para crear nuestro “jugar” y preparar el partido. Además, la
competición se toma como punto de partida para el desarrollo de entrenamientos y
objetivos, generando una deformación permanente del proceso de entrenamiento
(Silva, 2014, pág. 75).

29
Por lo tanto, la estructura semanal se toma como fundamental en el proceso de
preparación. Si hay que aclarar que no significa que no puede existir un mesociclo
o un macrociclo, sino que estos se toman como guías generales de planificación
con menor interferencia en el proceso de entrenamiento que el Morfociclo
(Merizalde, 2011, pág. 82). La planificación en la Periodización Táctica no puede
ser a largo plazo, ya que el Proceso puede tomar distintas direcciones dependiendo
de los contextos que se dan día a día, planificándose en este caso de partido en
partido teniendo una pretensión, nuestra Matriz conceptual, actuando según las
circunstancias teniendo siempre en cuenta la Idea de Juego colectiva (Tamarit,
2016, págs. 81-82).
Este patrón semanal se crea teniendo en cuenta diferentes variables (Gandhy
Guerrón M., 2017, pág. 30; Tamarit, 2016, pág. 81; Delgado Bordonau & Mendez
Villanueva, 2018, pág. 177):
1) Altura o Momento de la temporada.
2) Modelo de Juego.
3) Partido anterior y próximo adversario.
4) Días entre partidos.
5) Principios Metodológicos de la Periodización Táctica.
Teniendo en cuenta pues todas estas variables, podremos establecer el Morfociclo
semanal, variando un poco según la distancia entre los diferentes partidos, teniendo
dos posibilidades a la hora de crear el mismo que a continuación describiremos
(Figura 29 / Figura 30):
1) Morfociclo Patrón (un partido a la semana).
2) Morfociclo Patrón Excepcional (dos partidos a la semana).

4.3.1 DÍA DEL PARTIDO

La competición (partido anterior y siguiente) se considera un aspecto fundamental


en la estructuración del Morfociclo, debido al gran desgaste fisiológico y emocional
que produce la misma (Gandhy Guerrón M., 2017, pág. 30). Por ello, el resto del
Morfociclo tendrá como objetivo la recuperación del jugador para el siguiente
partido, sin dejar de adquirir aquellos comportamientos o patrones de respuesta
necesarios para afrontar este, teniendo en cuenta que no todos han participado, o
sí pero no de la misma manera durante el partido anterior y que no todos los
partidos producen el mismo desgaste fisiológico, emocional…etc. (Tamarit, 2016,
pág. 86).
La competición da sentido al proceso de formación. Como dice Vitor Frade (2003,
cit. por Silva, 2014, pág. 76) “la competición es también parte de la formación”, es
decir, se trata de un momento importante donde el equipo operacionaliza el “jugar”
pretendido, previamente desarrollado en el entrenamiento (formación). Por ello, la
competición se toma como medio, en este caso evaluador, para generar los
objetivos a desarrollar durante el entrenamiento, siendo esencial la organización de
estos, para así manifestar ciertas regularidades de nuestro “jugar” colectivo en el
siguiente partido (Silva, 2014, pág. 76).

30
4.3.2 DÍA DE DESCANSO

Tras el partido, el día siguiente es considerado normalmente en la Periodización


Táctica como el día de descanso. Se dice normalmente pues puede variar
dependiendo de si el equipo está muy fatigado y necesita varios días de descanso
o si existe un partido entre semana (Tamarit, 2016, pág. 88).
Como en Periodización Táctica se exige mucha Concentración Táctica, la fatiga
mental es muy alta y también es necesario descansar. Esa Concentración Táctica
puede considerarse como un Principio Metodológico más pues, para que exista un
alto rendimiento del equipo, los jugadores deben concentrarse, requiriendo un
pensamiento táctico constante. El dominio en la capacidad de toma de decisiones
tácticas depende de la adecuación de los jugadores a cada situación de juego,
generando un mayor grado de aprendizaje cuanto más alta es la concentración. Es
así como aparece otro nuevo término, el de intensidad, no considerado como algo
intangible, relacionado con los Principios y Subprincipios del juego que serán
entrenados a través de las tareas en el entrenamiento, de manera que guíen las
acciones y pensamientos futuros. Esta intensidad será diferente de un día a otro y
será máxima relativa, al igual que la complejidad de las sesiones, de manera que
permita recuperar física, mental y emocionalmente al jugador para el siguiente
partido (Figura 22) (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2012).
Es por ello que, desde un punto de vista más fisiológico no es considerado lo más
correcto, pero si desde el punto de vista mental pues, como dice Mourinho, J. (2006,
cit. por Tamarit, 2007, pág. 94) “entrenar el día siguiente al partido, es mejor para
el cuerpo, pero es peor para la cabeza”, por ello se considera como día libre.

Figura 22. Fatiga mental, Supercompensación y Complejidad según los días de la


semana en Periodización Táctica. Adaptado de Delgado Bordonau & Mendez
Villanueva (2018, pág. 179).

4.3.3 DÍA DE LA SUBDINÁMICA RECUPERACIÓN-ACTIVA

Durante este día, según Guilherme Oliveira (2006, cit. por Silva, 2014, pág. 78) se
trabajan algunos Subprincipios que se deben entrenar en relación con lo acontecido
en el partido anterior (bueno o malo) o bien trabajar estratégicamente para abordar
el partido siguiente, permitiendo trabajar desde el primer día de entrenamiento
dicho partido.

31
Según Mourinho, J. (2006, cit. por Amieiro et al., 2006, pág. 107) en este día es
muy importante gestionar correctamente la fatiga central (mental) más que la fatiga
física, ya que cree que cuando existe fatiga central, los jugadores no son capaces
de concentrarse lo suficiente, lo que genera que la calidad en las decisiones sea
menor. Por ello, se trata de una recuperación Específica de nuestro Modelo de
Juego y también de Concentración Táctica (Tamarit, 2007, pág. 94).
Por ello, se sigue teniendo presente la recuperación, pero en este caso ya será
activa y no pasiva como en el día anterior, caracterizándose el entrenamiento por
tener paradas frecuentes (mucha discontinuidad) que permitan a los jugadores
recuperar, siendo el esfuerzo específico de nuestro “jugar”. También se caracteriza
por la reducción en la concentración, creando situaciones sin oposición, con muy
poca complejidad y donde el tipo de contracción muscular se caracteriza por “alta”
tensión y “alta” velocidad, pero muy poca duración de contracción muscular (Figura
23). Por ello los ejercicios serán de baja complejidad, pero máximo desempeño. Si
hay que comentar que habrá un trabajo diferente para un grupo de jugadores que
para otro, pues no todos jugaron la competición, siendo el entrenamiento de estos
diferente (depende de los días que existan hasta le partido próximo) pero
normalmente se intenta replicar lo máximo posible las exigencias del partido
anterior a todos los niveles (Tamarit, 2007, pág. 94; Tamarit, 2016, pág. 90; Silva,
2014, pág. 78).
Como posibles ejemplos para realizar en este día, siendo los principales objetivos
recuperar física y mentalmente al futbolista a través de la reducción de la
complejidad, son (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 181):
• Situaciones colectivas donde participan los titulares del partido anterior o
jugadores que participaron más de 45 minutos.
• Situaciones en espacio amplio (2/3 o 3/4 de campo) sin oposición o con muy
poca oposición y con poca complejidad.
• Involucrar a muchos jugadores (6c0, 11c0, 7c3), pero teniendo en cuenta la
recuperación activa específica de nuestro “jugar” como preocupación física.
• La duración de las repeticiones será corta (30 segundos a 3 minutos), pero
con muchas interrupciones, haciendo situaciones muy discontinuas.

Figura 23. Características de las contracciones musculares del Día de la


SubDinámica Recuperación-Activa. Adaptado de Tamarit (2016, pág. 90).

32
4.3.4 DÍA DE LA SUBDINÁMICA TENSIÓN

Según la experiencia de Mourinho, J. (2006, cit. por Amieiro et al., 2006, pág. 95),
los jugadores tres días después del partido no se encuentran totalmente
recuperados emocionalmente. Si jugaron el domingo, la sesión del miércoles se
entrena lo que él llama “Fuerza Técnica”.
Se trata del primer día adquisitivo del Morfociclo, donde se abordan Subprincipios
y, fundamentalmente, Sub-subprincipios de nuestro “jugar” de forma individual,
sectorial e intersectorial, donde el tipo de contracción predominante será la tensión
(“Fuerza Técnica”) pero sin olvidar la recuperación. A pesar de que las
contracciones musculares estén solicitadas durante todo momento en el ejercicio,
nosotros a través de la manipulación de estos, podemos potenciar o evidenciar más
una u otra, permitiéndonos este día en incidir más sobre la tensión de la contracción
muscular y recuperar el resto de estructuras en los próximos días (Tamarit, 2016,
pág. 93).
Según Guilherme Oliveira (2006, cit. por Silva, 2014, pág. 81), las tareas deben
exigir un predominio de esfuerzo de contracciones musculares de tensión muy
elevadas, de duración muy reducida y con una alta velocidad de concentración
(Figura 24). Además, debe haber muchas paradas e interrupciones porque estas
contracciones son exigentes y precisan de una alta velocidad de ejecución,
permitiendo recuperar a los jugadores y mejorar la calidad de los comportamientos
que pretendemos en el entrenamiento, trabajando siempre a Intensidades Máximas
Relativas. El objetivo será privilegiar Subprincipios y Sub-subprincipios de juego
donde las contracciones musculares de tensión evidencien variables como
velocidad de ejecución, aceleraciones, deceleraciones, cambios de dirección,
entradas, golpeos, saltos, choques...apareciendo un número elevado de
contracciones excéntricas (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág.
182; Tamarit, 2016, pág. 93).
Para potenciar todo ello, utilizaremos en las tareas espacios reducidos de juego,
con un número reducido de jugadores, con una alta concentración y donde existan
muchas paradas (Kyprianou, 2018).

Figura 24. Características de las contracciones musculares del Día de la


SubDinámica Tensión. Adaptado de Tamarit (2016, pág. 95).

33
4.3.5 DÍA DE LA SUBDINÁMICA DURACIÓN

Es el día más alejado del partido anterior y también del siguiente, según Guilherme
Oliveira (2006, cit. por Silva, 2014, pág. 83), se trabajan los grandes Principios o
algunos Subprincipios que están muy relacionados con estos con todos o casi todos
los sectores conectados de manera más macro. Se procura crear situaciones donde
todo el equipo o gran parte interaccione potenciando los grandes Principios del
Modelo de Juego, es decir, la organización colectiva. Es esencial crear situaciones
que envuelven coordinación, sincronización y armonía en todos los sectores,
promoviendo esfuerzos más similares a lo que se vive en la competición
(resistencia específica) que el resto de días de la semana con densidad de
movimientos ofensivos (Delgado Bordonau & Mendez Villanueva, 2018, pág. 183).
Al ser situaciones colectivas, estas exigen gran complejidad y más esfuerzo, pues
las tareas se realizan en espacios amplios, con mayor densidad de jugadores y con
tiempo elevados de duración, aunque existiendo intermitencias que permitan
trabajar a Intensidades Máximas Relativas. Estas tareas deberán ser manipuladas
de acuerdo con el Principio de Propensiones para que los jugadores puedan Repetir
Sistémicamente los Principios pretendidos del Modelo de Juego (Tamarit, 2016,
pág. 98).
El tipo de contracción dominante es la duración mientras que la velocidad de
ejecución y la tensión serán reducidas, promoviendo en estas situaciones un
esfuerzo similar al de la competición debido a el uso de grandes espacios, un
número mayor de jugadores y una alta complejidad, siendo la sesión con más carga
física y mental de toda la semana (Figura 25) (Silva, 2014, pág. 83; Kyprianou,
2018).
Para crear tareas con esas variables podemos atender a (Delgado Bordonau &
Mendez Villanueva, 2018, pág. 183):
• Alto número de jugadores (7c7/8c8/9c9/11c7/11c11…etc.).
• Uso de campos amplios (medio campo hasta 3/4 de campo).
• Mayor duración de repetición (3-6 min.). con menor tiempo de descanso.

Figura 25. Características de las contracciones musculares del Día de la


SubDinámica Duración. Adaptado de Tamarit (2016, pág. 99).

34
4.3.6 DÍA DE LA SUBDINÁMICA VELOCIDAD

Según Maciel, J. (2010), a pesar de ser un día adquisitivo, deberá tener en cuenta
el desgaste generado por la sesión anterior y la proximidad del siguiente partido,
evitando que el equipo entre en regímenes de fatiga alta.
Para ello, se trabajan Subprincipios y Sub-subprincipios de Juego a nivel sectorial,
intersectorial, pero, sobre todo, individual (micro). Las tareas irán enfocadas a la
velocidad de desplazamiento de manera que generen contracciones musculares
con una alta velocidad, con mucha tensión al inicio de la acción, pero no después,
y muy poca duración (Figura 26) (Tamarit, 2016, págs. 100-101).
A parte de esa velocidad de desplazamiento, lo que se pretende buscar también es
la velocidad en la toma de decisión de los jugadores, por ello la debemos facilitar
para que estos puedan trabajar a mayor velocidad a través de la reducción de la
oposición en las tareas, potenciando ejercicios que permitan trabajar
principalmente Sub-subprincipios a alta velocidad de ejecución
(4c0/5c0/11c0/8c4/7c3) (Silva, 2014, págs. 85-86). Es así como Mourinho, J. (2006,
cit. por Amieiro, 2006, pág. 100) considera a la velocidad como la habilidad para
analizar situaciones de juego, procesando de forma correcta la información y
ejecutándola, siendo esta una velocidad específica contextualizada, la que nuestra
manera de jugar requiere, debiendo trabajar esta durante este día.
Los ejercicios propuestos deben presentar una elevada propensión hacia acciones
de máxima velocidad, pero con pocas contracciones excéntricas, utilizando
ejercicios en espacios reducidos, un número reducido de jugadores, con periodos
de tiempo muy reducidos (mucha discontinuidad) y con poca oposición, permitiendo
esa máxima velocidad en la toma de decisión y en la ejecución (Maciel, 2010, págs.
25-26; Kyprianou, 2018).
Como apunte, Tamarit (2016, pág. 102) expone que se debería considerar como
necesidad la puesta en práctica de Subprincipios o Sub-subprincipios ya
interiorizados o incorporados y pertenecientes al subconsciente de manera que
vayamos recuperando mentalmente al equipo para el partido.

Figura 26. Características de las contracciones musculares del Día de la


SubDinámica Velocidad. Adaptado de Tamarit (2016, pág. 102).

35
4.3.7 DÍA DE LA SUBDINÁMICA RECUPERACIÓN CON ACTIVACIÓN

Al ser el día previo a la competición, debemos tener muy en cuenta la recuperación,


pero también debemos activar al organismo para el partido (Tamarit, 2016, pág.
103). Según Guilherme Oliveira (2006, cit. por Silva, 2014, pág. 87), debemos
recordar algunos de los aspectos que entrenamos durante la semana, pero sin
demasiado esfuerzo, es decir, sin oposición. Podemos abordar Subprincipios
relevantes para el partido sin dar énfasis en la adquisición, siendo un día de pre-
activación. Es por ello por lo que este día se considera de revisión desde el punto
de vista Táctico-Estratégico pues se trabajarán elementos vistos en el Morfociclo
donde no existirá apenas complejidad ni esfuerzos largos, teniendo gran cantidad
de intervalos para hacer el entrenamiento discontinuo (Tamarit, 2016, pág. 103).
Los ejercicios deben tener un sentido de recuperación teniendo en cuenta que el
esfuerzo es muy corto, pero con mucha velocidad y tensión, con una densidad
mínima y una duración corta, abordándose automatismos del equipo que no
requieran excesiva concentración y permitan una correcta recuperación de los
esfuerzos (Silva, 2014, pág. 87). Además, estos ejercicios pueden variar en el
número de jugadores implicados y en las dimensiones de los espacios (individual,
sectorial, intersectorial, colectivo) según las necesidades de los conceptos a
trabajar (Maciel, 2010, pág. 27).
Sí que debemos tener en cuenta en todo momento y durante los entrenamientos
que configuran el Morfociclo, compuestos por un mayor o menor énfasis en lo
adquisitivo, el Modelo de juego y la operacionalización de nuestros Principios y
Subprincipios y su posterior recuperación, todo según el SupraPrincipio de
Especificidad. Así, la recuperación y la adquisición deben ser complementarias y
más en este día previo a la competición (Tamarit, 2016, pág. 105).
A modo de resumen, realizaremos en este día ejercicios en espacios pequeños y
medios, con un número elevado de jugadores, pero con complejidad muy baja
(automatismos colectivos ya trabajados en el Morfociclo), con muchas
interrupciones y generando contracciones musculares con alta velocidad y tensión,
pero muy poca duración (Figura 27) (Kyprianou, 2018; Delgado Bordonau &
Mendez Villanueva, 2018, pág. 185).

Figura 27. Características de las contracciones musculares del Día de la


SubDinámica Recuperación con Activación. Adaptado de Tamarit (2016, pág. 104)
36
Figura 28. Resumen de la configuración diaria según la SubDinámica en Periodización Táctica. Adaptado de Delgado Bordonau &
Mendez Villanueva (2018, pág. 187).

37
Figura 29. Ejemplo de Morfociclo con Partido de Domingo a Domingo. Adaptado
de Tamarit (2016, pág. 83).

Figura 30. Ejemplo de Morfociclo Excepcional. Adaptado de Tamarit (2016, pág.


85).

5. UNA PROPUESTA PRÁCTICA EN FÚTBOL BASE

Una vez expuesta la Periodización Táctica de forma teórica, se expondrá a


continuación una propuesta práctica original desarrollada por el autor del presente
trabajo de cómo se podría desarrollar en el fútbol base, siempre teniendo en cuenta
el contexto donde nos encontramos.
En el fútbol formativo y desde categoría infantil hasta juvenil se suele trabajar entre
3 y 4 días por semana, teniendo que adaptar los objetivos y contenidos de trabajo
en base a las necesidades del equipo, a la edad de nuestros jugadores y a los
medios de entrenamiento de los que disponemos, teniendo siempre como fin la
mejora de rendimiento del equipo. Por ello, lo que se plantea a continuación es
simplemente un ejemplo de cómo se podría realizar en equipos que tienen este
número reducido de sesiones de entrenamiento, donde debemos “acomodar el
Morfociclo Patrón a nuestra realidad” (Sánchez, 2016, pág. 14).
Para el desarrollo tipo de un Morfociclo Patrón, primero analizaremos a los rivales
a los que nos enfrentamos durante la semana, para después establecer los
objetivos a cumplir durante la semana y, por último, estructurar los días de
entrenamiento con sus ejercicios según nuestro modelo de juego y los objetivos
para enfrentarnos a nuestro siguiente rival.

38
5.1 MORFOCICLO PATRÓN (4 DÍAS/SEMANA)

5.1.1 ANÁLISIS DE RIVALES

39
Figura 31. Análisis rival partido anterior en todas sus fases.

40
41
Figura 32. Análisis próximo rival en todas sus fases con su estrategia operativa.

42
Figura 33. Resumen análisis de rivales en todas sus fases y los puntos de mejora
para el siguiente partido.

43
Los análisis de rivales son uno de los elementos fundamentales para la concreción
de los objetivos y contenidos que se deben trabajar durante la semana.
En primer lugar, tomamos como referencia el partido anterior, donde debemos
observar si nuestros comportamientos específicos (Principios y Subprincipios del
Modelo de Juego) se han llevado a cabo de forma correcta o no atendiendo a las
dificultades que nos ha impuesto el rival (adaptación al contexto) en los diferentes
momentos del juego (organización ofensiva, organización defensiva, transición
defensa-ataque, transición ataque-defensa y acciones a balón parado (ABP)). Por
ello, tenemos que detectar aspectos negativos y positivos que obtenemos de la
comparación entre la visualización del partido y la estrategia operativa que
realizamos para el partido en la semana anterior (Figura 31).
En segundo lugar, debemos tener en cuenta el próximo rival al que nos
enfrentamos, atendiendo a los mismos criterios del partido anterior. Tenemos que
detectar sus comportamientos específicos en los diferentes momentos de juego y
su sistema de juego habitual como puntos más destacados (podemos añadir
análisis individuales). A raíz de este análisis, debemos estructurar nuestra
estrategia operativa para el partido (Figura 32), es decir, cómo creemos que se
debe actuar ante determinadas situaciones y en cada uno de los momentos del
juego para aprovechar las debilidades del rival, siendo esta la suma entre el informe
del rival generado a través del análisis y nuestro Modelo de Juego.

Figura 34. Estructuración de la Estrategia Operativa (Uclés, 2019).


Este análisis nos ayudará a generar diferentes objetivos para la semana, teniendo
como finalidad adaptar nuestro Modelo de Juego a las características específicas
del rival y al contexto sin llegar a perder nuestra fluidez funcional o identidad (Figura
34). También nos ayudará a detectar si unos Principios o Subprincipios del Modelo
de Juego han sido adquiridos o no por nuestros jugadores para así ajustar el
Principio de Progresión Compleja de esos comportamientos específicos en el
proceso de enseñanza-aprendizaje. Es por ello por lo que la competición se toma
como un medio evaluador para observar el rendimiento y evolución del equipo, pero
también como un medio modulador (de manera contornal) de nuestro Modelo de
Juego, ayudando a este a enriquecerse y no deje de evolucionar durante toda la
competición. Esto no quiere decir que tengamos que modificar nuestro Modelo de
Juego cada vez que nos enfrentamos a un rival, sino que intentemos adaptar este
a las características del rival, por ello esa modulación “contornal” de la que
hablamos, fundamental para llegar a alcanzar los objetivos.

44
5.1.2 ESTABLECIMIENTO DE OBJETIVOS GENERALES Y DIARIOS

ORGANIZACIÓN OFENSIVA
DOMINGO
Día Libre
DÍA LIBRE
•Cambiar la orientación de balón en busca de
superioridad en carril débil con extremo y lateral (amplitud y
profundidad). • Repasar conceptos del partido anterior para enfocar el próximo.
•Salir jugando desde atrás para superar líneas de presión • Trabajar patrones de salida de balón desde el portero.
con juego rápido. LUNES • Repasar conceptos de presión organizada por errores durante el
partido. RECUP.
Partido ACTIVA
Anterior
TRANSICIÓN ATAQUE-DEFENSA
• Repetir sistémicamente nuestros Subprincipios y Sub-subprincipios
del Modelo de Juego.
•Presionar tras pérdida de forma organizada (presión a • Desarrollar la presión tras pérdida de forma organizada en espacio
portador, a jugadores cercanos y a espacio de intervención) MARTES de intervención evitando juego rápido a carriles laterales. TENSIÓN
para evitar que rival saque el balón fuera de zona de Transiciones
presión hacia carriles laterales.
• Cambiar la orientación de balón en busca de superioridades en
carril contrario fomentando la amplitud y la profundidad.
ORGANIZACIÓN DEFENSIVA MIÉRCOLES • Orientar la presión hacia carriles laterales para presionar de forma
organizada. DURACIÓN
Ataque y
•Evitar ser superados en juego aéreo para después ganar Defensa
la segunda jugada y poder hacernos con el balón.

DÍA LIBRE
•Presionar de forma organizada para hacernos con el
balón en zonas peligrosas para el rival y atacar desde ahí.
JUEVES
Día Libre
TRANSICIÓN DEFENSA-ATAQUE
• Repasar Subprincipios y Sub-subprincipios del Modelo de Juego
•Asegurar la posesión si nos encontramos en campo vistos durante la semana.
• Potenciar la circulación rápida del balón.
propio, evitando perder el balón fácil o de forma precipitada. VIERNES • Evitar ser superados en juego aéreo y ganar segunda jugada. ACTIVACIÓN
•Buscar juego directo tras robo si nos encontramos en Repaso
campo rival para atacar espacios libres detrás de laterales.

Figura 35. Objetivos generales y diarios de análisis de rivales.

45
5.1.3 RESUMEN ESTRUCTURACIÓN SEMANAL

Figura 36. Ejemplo de Morfociclo semanal con 4 días de entrenamiento a la semana.

46
Como se puede observar en el ejemplo anterior (Figura 36), de esa manera
podemos estructurar un Morfociclo de entrenamiento en el que disponemos de
cuatro días a la semana.
El establecimiento de objetivos generales (Figura 35) nos ayuda a distribuir los
contenidos de entrenamiento para cubrir la estrategia operativa para el próximo
partido. Uno de los aspectos más importantes a la hora de distribuir esos contenidos
en los días de entrenamiento que disponemos es que tenemos que conocer las
demandas físicas, bioenergéticas, motoras…etc. que exigen a los jugadores dichos
contenidos y la relación directa que tienen estos con nuestros Principios y
Subprincipios, ya que no es lo mismo abordar grandes Principios que Subprincipios
por los esfuerzos que predominan en cada uno de ellos. De esta forma, debemos
clasificar los contenidos (Principios y Subprincipios del Modelo de Juego)
atendiendo al día en el que se trabajen las mismas estructuras o tengan las mismas
exigencias (SubDinámica Tensión, Duración o Velocidad de contracción muscular),
diferenciándose unos de otros por el esfuerzo o contracción predominante,
permitiéndonos así recuperar las estructuras más utilizadas en los días posteriores
con el fin de llegar con garantías al partido. Por ello, estructuramos de esta forma
la semana (Figura 36):
• Lunes MD+2 (Recuperación): Trabajaremos elementos del partido anterior
sin unas exigencias fisiológicas o bioenergéticas altas, como son patrones
de salida de balón y patrones de presión organizada, buscando la
recuperación del partido anterior. Añadimos también ejercicios preventivos
como objetivo físico analítico. Realizaríamos trabajo compensatorio para
aquellos jugadores que no hayan jugado o hayan jugado menos en el partido
anterior, intentando replicar lo máximo posible las demandas de este.
• Martes MD+3 (SubDinámica Tensión): Primer día adquisitivo. Trabajamos la
presión tras pérdida en base a Subprincipios y Sub-subprincipios, pues nos
permite generar muchas acciones musculares excéntricas (aceleraciones,
deceleraciones, luchas, golpeos…), siendo este el objetivo principal de este
día.
• Miércoles MD-3 (SubDinámica Duración): Segundo día adquisitivo. Será el
día donde la carga es más similar al partido, por ello trabajaremos grandes
Principios de la organización ofensiva y defensiva, como son los cambios de
orientación y la presión organizada, para cumplir con el objetivo principal de
la SubDinámica. Añadimos ejercicios preventivos y de CORE como objetivo
físico más analítico.
• Viernes MD-1 (SubDinámica Recuperación con Activación): Buscamos
recuperar y activar al jugador para el partido, por lo que el trabajo será muy
discontinuo recordando conceptos de la semana. Podemos añadir algún
concepto importante que se deba trabajar en base al rival como en este caso
el juego aéreo, aunque también se podría incluir este contenido el día de la
SubDinámica Tensión al exigir también contracciones excéntricas. Por ello,
es importante la discontinuidad, los periodos de trabajo cortos y el descanso
adecuado. Como objetivos físicos analíticos buscamos trabajar la velocidad
de reacción, la propiocepción y la coordinación en nuestros jugadores.
De esta manera podemos estructurar el Morfociclo, atendiendo a las demandas
exigidas de cada día y a todos los conceptos de la estrategia operativa, teniendo
siempre como objetivo llegar con el mejor rendimiento del equipo al partido.

47
5.1.4 SESIONES DE ENTRENAMIENTO

A continuación, se muestran las sesiones de entrenamiento:

Figura 37. Sesión día de la SubDinámica Recuperación-Activa.

48
Figura 38. Sesión día de la SubDinámica Tensión.

49
Figura 39. Sesión día de la SubDinámica Duración.

50
Figura 40. Sesión día de la SubDinámica Recuperación con Activación.

51
5.1.5 OTRAS ESTRUCTURACIONES SEMANALES

Figura 41. Estructuración Morfociclo de 4 entrenamientos en días diferentes al ejemplo anteriormente explicado.

52
Figura 42. Otra estructuración de Morfociclo de 4 entrenamientos en días diferentes a los anteriores ejemplos.

53
Estos dos últimos ejemplos (Figura 41 y 42) son otra posible configuración de un
Morfociclo donde se entrena 4 días por semana, variándose los días de
entrenamiento respecto al ejemplo detallado anteriormente con el fin de satisfacer
otro tipo de necesidades.
La diferencia respecto al que hemos detallado previamente es que el día de la
SubDinámica Velocidad aparece en estos últimos dos ejemplos y es importante
detallar una serie de conceptos que debemos tener en cuenta.
En el día de la SubDinámica Velocidad buscaríamos trabajar la circulación rápida
de balón y la defensa del juego aéreo con más carga de trabajo que el día de la
SubDinámica Recuperación con Activación (Figura 36), ya que nos encontramos
aún a dos días del partido. Se trataría de una sesión de unos 60 minutos de
duración y con RPE de 5-6, diferente a otros días de entrenamiento como podemos
observar comparándolo con las sesiones detalladas. Debemos potenciar la
velocidad máxima de los jugadores como objetivo físico proponiendo tareas de
entrenamiento que permitan el desarrollo de esta capacidad física pero acorde a
nuestro Modelo de Juego, centrándonos en los Subprincipios y en los Sub-
subprincipios, y, por lo tanto, siendo esta específica de nuestro jugar. Como se
observa en el gráfico, debe existir mucha velocidad de contracción y algo de
tensión, por lo que podríamos realizar el trabajo de juego aéreo que hemos
mencionado por ese componente de salto y lucha, acciones que precisan tensión
de la contracción muscular, generadas por este contenido.
Como otro posible trabajo orientado al objetivo físico, podríamos realizar trabajo
compensatorio de tal manera que nos permita satisfacer las carencias físicas que
hayan podido surgir durante los días del entrenamiento y quizás sea necesario para
el rendimiento del equipo (Kyprianou, 2018).
Por último, quiero destacar del último gráfico (Figura 42) la posibilidad de sustituir
el lunes de la SubDinámica Tensión por el día de la SubDinámica Recuperación
Activa, en el caso que puedan existir:
1- Un exceso de carga de trabajo producido por el partido anterior, donde sea
conveniente realizar un día de recuperación como medio para facilitar la
asimilación de las posteriores cargas o nuevos conceptos complejos de
nuestro Modelo de Juego.
2- Un exceso de carga crónica por la acumulación de semanas de
entrenamiento donde es conveniente realizar una semana de descarga
después de realizar 2, 3 o 4 semanas de carga, existiendo una proporción
de 2:1,3:1 y 4:1 respectivamente (Bompa, 2003).
3- Por motivos de cohesión de grupo, dificultades durante la competición,
necesidad de evasión…etc.
4- Un cambio de día del partido al Domingo, teniendo un día menos para
descansar, lo cual sería interesante realizar esta SubDinámica.
Para poder establecer correctamente toda la semana, lo idóneo sería controlar las
cargas de entrenamiento a través de los medios disponibles. En deporte base, al
no disponer normalmente de tantos medios económicos, lo más utilizado suele ser
la Escala de Percepción del Esfuerzo, siendo muy fácil de utilizar por los jugadores
y muy útil para los entrenadores y preparadores físicos para controlar las cargas de
entrenamiento de nuestros futbolistas, mejorando de esta manera el rendimiento
deportivo de estos, pues las cargas estarán correctamente planificadas.

54
5.2 MORFOCICLO PATRÓN (3 DÍAS/SEMANA)

En la introducción de esta propuesta hablábamos de la posibilidad de que


dependiendo del contexto en el que nos encontremos, entrenaremos 3 o 4 días por
semana, como es lo más general en deporte base.
Como ya se ha expuesto anteriormente el Morfociclo Patrón adaptado para 4 días
a la semana, a continuación, modificaremos este para poder trabajar esta
metodología también entrenando 3 días a la semana.
Comenzaremos por los objetivos, pues para poder elaborar correctamente la
semana es imprescindible el correcto desarrollo de ellos. Tendríamos en cuenta el
análisis del rival anterior (Figuras 31 y 33) y también el análisis del próximo rival
junto con nuestra estrategia operativa (Figuras 32 y 33), de tal manera que
podamos establecer los objetivos generales y diarios como se muestran en la
Figura 43. Como se puede observar, los objetivos generales serán idénticos a los
del Morfociclo Patrón anterior, pues eso no varía puesto que es lo que necesitamos
trabajar para el siguiente partido. Lo que si cambia con respecto a este es cómo se
distribuyen durante los días de la semana, que como ya conocemos, los
estructuraremos según las demandas físicas, bioenergéticas, motoras…etc. que
generan dichos contenidos de entrenamiento en el día que se requieran esas
mismas demandas, comprimiendo los objetivos al máximo para poder dedicar
trabajo a todos o, dependiendo del contexto, dando prioridad a unos sobre otros.
Una vez establecidos los objetivos, estructuramos la semana de entrenamiento
(Figura 44). No implica más explicación que los ejemplos propuestos anteriormente,
aunque sí que es destacable de este el uso de los tres días principales que
componen el Morfociclo Patrón original, por lo que es algo positivo. Sin duda, esta
estructura sería conveniente utilizarla cuando:
1- Comienza la temporada y necesitamos que nuestro equipo adquiera los
Principios y Subprincipios básicos de nuestro Modelo de Juego, pudiendo
trabajarlo así en todas sus fases según sus demandas.
2- Busquemos mayor carga de trabajo si el partido anterior o el siguiente no
han presentado demasiadas exigencias a los jugadores o si el equipo no
está físicamente óptimo.
Sin embargo, también podemos utilizar otras opciones como sustituir el día de la
SubDinámica Tensión por el día de la SubDinámica Recuperación Activa, si ocurren
los mismos casos explicados en la página anterior y cambiar el día de la
SubDinámica Velocidad por el día de la SubDinámica Recuperación con Activación,
si:
1- El siguiente partido es exigente y necesitamos más activación y recuperación
que carga para afrontar el partido.
2- Por exceso de carga durante la semana.
3- Por exceso de carga crónica.
Por último, creo que debería ser el Morfociclo más utilizado, pues engloba los días
principales en los que el jugador puede adquirir en mayor medida el Modelo de
Juego y llegar con frescura al partido, pudiendo realizar las modificaciones citadas
para una correcta estabilización del rendimiento.

55
ORGANIZACIÓN OFENSIVA
DOMINGO DÍA LIBRE
•Cambiar la orientación de balón en busca de superioridad Día Libre
en carril débil con extremo y lateral (amplitud y profundidad).
•Salir jugando desde atrás para superar líneas de presión • Repasar conceptos del partido anterior para enfocar el próximo.
con juego rápido. • Repetir sistémicamente comportamientos Modelo de Juego.
LUNES • Desarrollar la presión tras pérdida de forma organizada en espacio
de intervención evitando juego rápido a carriles laterales. TENSIÓN
Partido
TRANSICIÓN ATAQUE-DEFENSA Anterior

•Presionar tras pérdida de forma organizada (presión a


portador, a jugadores cercanos y a espacio de intervención)
para evitar que rival saque el balón fuera de zona de presión
MARTES
Día Libre
DÍA LIBRE
hacia carriles laterales.
• Cambiar la orientación de balón en busca de superioridades en
carril contrario fomentando la amplitud y la profundidad.
ORGANIZACIÓN DEFENSIVA MIÉRCOLES • Orientar la presión hacia carriles laterales para presionar de forma
organizada. DURACIÓN
Ataque y
Defensa
•Evitar ser superados en juego aéreo para después ganar
la segunda jugada y poder hacernos con el balón.

DÍA LIBRE
•Presionar de forma organizada para hacernos con el balón
en zonas peligrosas para el rival y atacar desde ahí.
JUEVES
Día Libre
TRANSICIÓN DEFENSA-ATAQUE
• Repasar conceptos trabajados durante la semana.
• Trabajar patrones de salida de balón desde el portero.
•Asegurar la posesión si nos encontramos en campo propio,
evitando perder el balón fácil o de forma precipitada. VIERNES • Evitar ser superados en juego aéreo y ganar segunda jugada. ACTIVACIÓN
•Buscar juego directo tras robo si nos encontramos en Repaso
campo rival para atacar espacios libres detrás de laterales.

Figura 43. Objetivos generales y diarios de análisis de rivales para Morfociclo de 3 días a la semana.

56
Figura 44. Morfociclo Patrón modificado a 3 días por semana.

57
Figura 45. Otras estructuraciones de Morfociclo entrenando 3 días a la semana.
Por último, respecto a esta última figura y también al resto que ya hemos comentado
tanto del Morfociclo de 3 días como el de 4, lo más destacable es que no siempre
se juega de domingo a domingo, o de sábado a sábado, pudiendo cambiar las
fechas del partido.
Para ello, debemos tener en cuenta los días de entrenamiento que tenemos, la
proximidad del partido respecto del último día de entrenamiento y qué
SubDinámicas vamos a poder realizar en cada día. Podremos así modificar un día
por otro si necesitamos más activación, recuperación o simplemente más carga de
trabajo, como he comentado anteriormente, para que el equipo llegue lo más fresco
posible al partido habiendo trabajado durante la semana todos los conceptos que
necesitamos para nuestra estrategia operativa.
Por lo general, en fútbol base se suele jugar los mismos días de cada fin de semana,
pero si existe alguna variación, tenemos que ser capaces de adaptarnos a esa
situación para que nuestro equipo pueda adquirir las herramientas necesarias para
afrontar el partido con garantías.

58
5.3 POSIBLES BENEFICIOS Y FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

A través de la experiencia que he tenido durante este año aplicando la metodología


en un equipo de categoría infantil (14 años), me gustaría destacar una serie de
beneficios que he encontrado gracias al uso de la Periodización Táctica en el futbol
base, que pueden ser útiles para el resto de entrenadores que se quieran introducir
en esta metodología.
Beneficios más importantes que genera en los jugadores:
✓ Mayor entendimiento de qué se debe realizar en cada momento o fase del
juego, aportando unas bases tácticas al jugador para el juego.
✓ Aportar soluciones al jugador para adaptarse a diferentes contextos.
✓ Genera situaciones similares a las de la competición para ayudar al jugador
a generar imágenes mentales durante el juego y para el juego.
✓ Adaptarse físicamente a las demandas que exige el Modelo de Juego sin
apenas necesidad de trabajos analíticos alejados de la competición.
✓ Mayor compromiso motor para el desarrollo global del jugador.
✓ Aumento de la capacidad de toma de decisión durante el juego por la
práctica constante del mismo.
✓ Mayor diversión con el fútbol pues la mayor parte de las tareas son jugadas
y no aburren al jugador.
Beneficios más importantes que genera en el cuerpo técnico:
✓ El desarrollo del Modelo de Juego es más sencillo por la división de los
contenidos en Principios, Subprincipios y Sub-subprincipios.
✓ Facilidad a la hora de distribuir y organizar los contenidos semanales según
sus demandas físicas adaptándose a las necesidades de cada día.
✓ Facilidad a la hora de transmitir lo que se pretende realizar en cada momento
o fase del juego.
✓ Trabajar de forma conjunta todas las dimensiones que conforman el fútbol
(táctica, técnica, física, psicológica…) hacia un determinado Modelo de
Juego.
✓ Mayor cohesión y coordinación con el cuerpo técnico para el desarrollo de la
semana, produciendo un trabajo multidisciplinar.
✓ Ayudas a mejorar globalmente al jugador y a detectar sus fallos en tareas
simuladoras de la competición para poder corregirlos de cara a su mejora en
la competición y en el rendimiento del equipo.
Estos pueden ser los principales beneficios que encuentro en la utilización de la
metodología y creo que puede ayudar a muchos entrenadores y, sobre todo, a
jugadores a aumentar su rendimiento y entendimiento del juego, factores
fundamentales en las etapas de formación.
Por último, y como posibles líneas de investigación, al no existir mucha bibliografía
científica sobre esta metodología, creo que sería interesante seguir investigando
sobre las demandas físicas que genera en el deportista trabajar de esta manera.
También investigar si existe un aumento del entendimiento del juego y su aplicación
a través de la temporada en los jugadores o, incluso, comparar el uso de esta
metodología con otras y ver su efecto en los jugadores en las diferentes
dimensiones que componen el fútbol, siendo estas posibles nuevas líneas sobre
las que obtener más información sobre esta metodología.
59
6. CONCLUSIÓN

A través del presente trabajo se han cumplido todas las expectativas que se
pretendían al inicio de este, llevando a cabo una revisión de la evolución de las
diferentes periodizaciones del entrenamiento que han surgido hasta la actual
expuesta, la Periodización Táctica, y la realización detallada de una propuesta para
trabajar esta metodología en el fútbol base, abarcando todos los campos posibles
para que su entendimiento y comprensión por los lectores sea más sencillo.

60
7. BIBLIOGRAFÍA

• Amieiro, N. (2007). Defensa en zona el el futbol: un pretexto para reflexionar


sobre el" jugar"---bien, ganando!. MCSports.
• Ayala, J. C. (2017). La Verdad de la Periodización Táctica: Fútbol Sistémico
Complejo. Amazon Digital Services LLC.

• Bompa, T. O. (2003). Periodización. Teoría y metodología del


entrenamiento. Editorial HISPANO EUROPEA.

• Carvalho, R. (2006). A operacionalização da forma de jogar que se pretende


(modelo de jogo) e a sua representação mental: o papel da consciencia e o
contributo das neurociências na compreensão do sucesso da periodização
táctica. Monografia não publicada. Porto: Facultade de Desporto da
Universidade do Porto.

• Castelo, J. (29 de Abril de 2018). Alex Ortiz Entrenador: Jorge Castelo.


“Fútbol. Juego Complejo”. Obtenido de http://alexortizentrenador.com/jorge-
castelo-futbol-juego-complejo/

• Castillo-Rodríguez, A. (2011). Aumento del rendimiento físico a través de


método ATR en fútbol amateur. Recuperado el 5 de Marzo de 2019, de
https://www.efdeportes.com/efd159/metodo-atr-en-futbol.htm

• Costa, I. A. (2013). Los modelos de planificación del entrenamiento deportivo


del siglo XX. Revista Electrónica de Ciencias Aplicadas al Deporte, 6(22).

• Couto, J. (2018). La sustentabilidad del Morfociclo Patrón: La "Célula Madre"


de la Periodización Táctica. MCSports.

• Delgado Bordonau, J., & Mendez Villanueva, J. (2012). Tactical


periodization: Mourinho’s bestkept secret. Soccer NSCAA Journal(3), 28-34.

• Delgado Bordonau, J., & Mendez Villanueva, J. (2018). Tactical


Periodization. A proven successful training model. Soccer Tutor.

• Gaiteiro, B. R. (2006). A ciência oculta do sucesso!: Mourinho aos olhos da


ciência. Facultade de Desporto da Universidade do Porto.

• Gandhy Guerrón M. (2017). Periodización Táctica-Neuronal 1-4-3-3.


MCSports.

• Gómez Puerto, J. R., Núñez Alvarez, V. M., Viana Montaner, B. H., Da Silva,
M. E., García Romero, C., Lancho Alonso, J. L., & Alvero Cruz, J. R. (2005).
Modificaciones morfofuncionales con un sistema de entrenamiento A.T.R. en
un equipo de fútbol profesional. Apunts. Medicina de l'Esport, 39, 11-22.

• Guilherme Oliveira, J. (2004). Conhecimento específico em futebol:


contributos para a definição de uma matriz dinâmica do processo ensino
aprendizagem-treino do jogo. Porto: Facultade de Desporto da Universidade
do Porto.

61
• Jimenez Mangas, R. (2004). Fútbol. ”Planificación de una temporada
deportiva”. En F. Drobnic, J. M. Gonzalez de Suso, & J. L. Martínez, Fútbol,
bases científicas para un óptimo rendimiento (págs. 61-68). Madrid: Ergon.

• Juárez Santos-García, D., & Navarro Valdivielso, F. (2010). Una propuesta


para el debate sobre la periodización del entrenamiento en fútbol. Abfutbol:
revista técnica especializada en fútbol(46), 14-20.

• Kyprianou, E. (7 de Octubre de 2018). Balancing Physical and Tactical Load


in Soccer: A Holistic Approach. Obtenido de
https://complementarytraining.net/balancing-physical-tactical-load-in-
soccer-a-holistic-approach-part-1/

• Lopes, M. (2005). A construção de um futebol: que preocupações na relação


treino-hábito dentro de uma lógica de periodização táctica/modelização
sistemática?. Dissertação de licenciatura apresentada à Facultade de
Desporto da Universidade do Porto.

• Maciel, J. (2010). Pelas Entranhas do Núcleo Duro do Processo. Artículo no


publicado.

• Manso, J. M., Ruiz Caballero, J. A., & Navarro Valdivielso, M. (1996).


Planificación del entrenamiento deportivo. Gymnos.

• Martins, F. (2003). A "Periodizaçao Táctica" segundo Vítor Frade: mais do


que um conceito, uma forma de estar e de reflectir o futebol. Porto: F.
Martins. Dissertaçao de Licenciatura apresentada a Facultade de Desporto
da Universidade do Porto.

• Matveiev, L. (1982). El proceso del entrenamiento deportivo. Editorial


Stadium SRL.

• Merizalde, J. G. (2011). Aplicación de una metodología de trabajo alternativo


de juego táctico y su indicencia en el rendimiento físico técnico del Club Clan
Juvenil de segunda categoría de Pichincha en la Temporada 2011. Ecuador:
Escuela Politécnica del Ejército. Departamento de Ciencias Humanas y
Sociales.

• Miraut, A. (21 de Octubre de 2015). Mundo Entrenamiento: ATR y


Periodización Táctica ¿Compatibles? Obtenido de
https://mundoentrenamiento.com/atr-periodizacion-tactica-compatibles/

• Moreno, Ó. C. (2012). El juego de posición del FC Barcelona. Concepto y


entrenamiento. España: MCSports.

• Morente-Sánchez, J., Peribáñez, P., Fuentes, C., Navarro, J., & Sánchez, C.
(2012). Periodización táctica y ATR. Training Fútbol(202), 24-35.

• Morin, E. (1999). Obtenido de http://www.edgarmorinmultiversidad.org/


• Navarro, F. (1998). La Estructura Convencional de Planificación del
Entrenamiento versus la Estructura Contemporánea. Revista de
Actualización en Ciencias del Deporte Nº17.

62
• Navarro, F. (2001). Modelos de Planificación según el deportista y el deporte.
Deporte y actividad física para todos, 11-28.

• Oliveira da Silva, T. (2007). A importância da criação do Conhecimiento


Específico relacionado com o Modelo de jodo da equipa. Porto: Facultade
de Desporto. Universidade do Porto.

• Pol, R. (2017). La Preparación ¿Física? en el fútbol. El proceso de


entrenamiento desde las ciencias de la complejidad. España: MCSports.

• Real Academia Española . (28 de Marzo de 2019). Diccionario de la lengua


española. Obtenido de https://dle.rae.es/?id=Jvcxrlo

• Roca, A. (2008). El proceso de entrenamiento en el fútbol. Metodología de


trabajo en un equipo profesional (FC Barcelona). MCsports.

• Sánchez, D. J. (2016). La Periodización Táctica en el fútbol base y


aficionado. Aplicación práctica para la categoría infanitl, cadete, juvenil o
aficionado (desde 14 años). Smashwords.com.

• Seirul·lo, F. (1998). Apuntes del curso entrenamiento deportivo "Planificación


a largo plazo en los deportes colectivos".

• Silva, M. (2014). O desenvolvimento do jogar, segundo a Periodização


Táctica. MCSports.

• Soriano, E. (14 de Noviembre de 2018). #EnciclopediaTáctica (Ep. 8


@playfutbol) Principio de las Propensiones en la #PeriodizaciónTáctica.
Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=K3Y_c93jWg4&t=642s

• Tamarit, X. (2007). ¿Que es la "Periodización Táctica"? Vivenciar el" juego"


para condicionar el Juego. España: MCSports.

• Tamarit, X. (1 de Septiembre de 2015). Periodización Táctica. El método


Mourinho - Xavier Tamarit (ayudante técnico de Mauricio Pellegrino).
Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=J8GqGbuAPQ0&t=2524s

• Tamarit, X. (2016). Periodización Táctica vs Periodización Táctica. Vitor


Frade aclara. LibroFútbol.

• Uclés, R. (2019). Momentos de un rival. Análisis de rivales de un equipo


profesional. 1º Congreso Online «FÚTBOL: Descubriendo el Juego».

• Verjoshanski, I. V. (1990). Entrenamiento Deportivo. Planificación y


Programación. Deportes Tecnicas.

63
Fecha
07/06/2019