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e no tienen ninguna otra finalidad que la vigilancia y cura- guardián de tu discurso para ver si dices algo risible,
ción de Eros . Toda impiedad, efectivamente, suele origi- a pesar de qu e te es posible hablar en paz. IJ

narse cuando alguien no comp lace al Eros ordenado y no y Aris tófa nes, echándose a reír , dij o :
le ho nra ni le venera en toda acción, sino al ot ro, tanto - Diccs bien, Er ixímaco , y considérese que no he dicho
en relación con los padres, vivos o muertos, como en rela- 10 que acabo de decir . P ero no me vigiles, po rque lo que
ción con los dioses. Está encomendado , precisamente, a yo t emo en relación con lo qu e vay a decir no es que diga
la adivinación vigilar y sanar a los que tienen estos deseos, cosas risibles - pues est o sería un beneficio y algo caracte-
con 10 que la adivinación es, a su vez, un artífice de la rístico de mi mus a- , sino cosas ridí cula s 66.
d amistad entre los dioses y los hombres gracias a su cono- -c-Despu és de tirar la pied ra - dijo Erixímaco- Aris -
cimiento de las operaciones amoro sas entre los hombres t ófanes, crees qu e te vas a escapar. Mas presta at ención
que conciern en a la ley divina y a la piedad . y habla como si fueras a dar cuent a de lo que digas. No
¡Tan múltipl e y gra nde es la fuerza, o mejor dicho, obstante , quizás, si me par ece, te perdon aré.
la omnipotencia que tiene todo Ero s en general! Mas aquel - E fcctivamente, Erixímaco - dijo A ristófanes- , ten- e
que se realiza en el bien con mo deración y jus ticia, tan to go la inte nció n dc habl ar de manera muy distinta a como
en n osotros com o en los dioses, ése es el que posee el ma- tú y Pausanias habéis hab lado. Pu es, a mi parecer, los hom -
yor poder y el que no s proporciona toda felicidad , de mo- bres no se han percatado en abso luto del poder de Eros,
do qu e podamos esta r en contacto y ser ami gos tanto uno s pues to que si se hubiesen per catado le habrl an levantado
con otros como con los dios es, qu e son superiores a nos o- los mayor es templ os y alt ares y le harí an los má s grandes
tro s. Qui zás también yo haya pasado por alto muchas co- sacrificios, no como ah ora, que no existe nada de esto re-
sas en mi elo gio de Eros, mas no voluntariamente, por lacionado con él 67, siendo así qu e debería existir por enci-
e ciert o. Pero , si he omi tido algo , es labor tu ya , A ristófanes, ma de todo. Pues es el más filán tr opo de los dioses ,
completarlo , o si t ienes la int ención de encomiar al dios al ser auxili ar de los hombres y médico de enfer medades rl
de otra manera, ha zlo, pues el hip o ya se te ha pasado . tales que, una vez cur adas, habría la mayor felicidad para
189a E ntonces Ari stófanes - me dijo Ari stodemo - , to rnan-
do a continuación la palab ra, dijo : 66 En esta co ntestación de Ar istófanes, llena de fina ironía, ha queri-
- Efectivamente, se me ha pa sado, pero no antes de do ver G. L. KOUTROUMBOUSSIS, «Interpr etatio n der Aristo phanesredc im
que le aplicara el estornudo , de suerte que me pregunto Svmpoaon Pt etons», Pkuo n 20 (1968), 202-3, una alusió n al discurso
con admiración si la part e ord enada dc mi cuerpo desea de Erixlmacu . Para una interpretación diferente cf. G. STÉGEN , «Platón,
Banquec 189b»), Let omus 26 (l 967), 195.
semej antes ru idos y cosquilleos, com o es el esto rnudo, pues
67 Este juicio de Aristófanes es también exagerado, ya que un culto
cesó el hipo tan pront o como le apliqué el estornudo. a Eros desde tiempos an tiquísimos habí a al menos en la ciudad beocia
A lo que respondió Erixí maco: de Tespias, do nde cada cuatro años se celebraba n certá menes musicales
- Mi buen Aristófanes, mira qué haces. Bromeas cuan- y atléticos en su honor (cf., ahora , sob re el tema, S. F ASCE, Eros. La
do estás a pu nto de hablar y me obligas a convertirme en f igura e il cutso, Génova, 1977).
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el género hum ano. Intentaré, pues, explicaro s su pode r y dicho. Caminaba tamb ién recto como ahora, en cua lqu iera
voso tros seréis los maestros de los demás. Pero, primero, de las dos direccio nes qu e quisiera; pe ro cada vez que se
es preciso qu e conozcá is la natur aleza humana y las modi- lanzaba a co rrer velozmente, al igual que ahora los acró-
ñcacíones que ha sufrido, ya que nuestr a antigua natur ale- bal as da n volteretas circu lares hacie ndo girar las pierna s
za no era la misma de ahora . sino diferente . En primer hasta la posición vert ical, se movía en CÍrcu lo ráp idamente
lugar . tres eran los sexos de las personas, no dos. como apoyándose en sus miembros que entonces eran ocho. Eran
~ ahora. masculino y femenino, sino que había, además. un tres los sexos y de estas caracte rísticas, porque lo masculi-
tercero que participaba de estos dos . cuyo nombre sobrevi- no era o riginariamente descendiente del sol, lo femenino,
ve todavía, au nque él mismo ha desaparecido . El and rógi- de la tierra y lo que participaba de ambos, de la luna. b
no 68 , en efecto, era ento nces una cosa sola en cuanto a pues también la luna participa de uno y de ai ro 69. Precio
forma y nombre, qu e participaba de uno y de otro, de samente eran circulares ellos mismos y su march a, po r ser
lo masculino y de lo femenino. pero que ahora no es sino similares a sus progenito res. Eran también ext raor dinar ios
un nom bre que yace en la ignominia. En segun do lugar , en fuerza y vigor y tenían un inmenso orgullo. hasta el
la fo rma de cada persona era redo nda en su totalida d , con punto de que co nspiraron contra los dioses. Y lo que dice
la espa lda r los costados en forma de CÍrculo. Tenía cuatro Homero de Esfialt es y de Oto se dice tam bién d e ellos 70:_
man o s, mismo número de pies que de manos y dos rostros que inten taron subir hasta el cielo par a atacar a los dioses. •
per fectamente iguales sobre un cue llo circular. Y sob re es- Entonces. Zeus y los demás dioses deliberab an sobre qué e
tos d os rostros, situados en direccio nes opuestas, una sola debía n hacer con ellos y no encontraban solució n. Porque,
1900 cabeza , y además cua tro orejas, dos órganos sexuales. y ni pod ían ma tarl os y exterminar su linaje, fulminándolos
todo lo demás co mo uno pu ede imaginarse a teno r de lo con el ray o como a los giga ntes, pues ento nces se les ha -

N En muchos muos de cultu ras primitivas la idea de la and rogjneidad f>9 La relación sol-homb re, tierr a-m ujer. luna-a ndrógino tiene q ue ver

juega un impo rtan te pa pel, como pued e comprobar se po r los libros de co n la concepció n del ser humano como microcosmos. reflejo exacto del
M. Datccear, Herma/ro</iI (l, Barcelo na, 1969, y de H. BAUMANN. Das macrocosmos, segun la doct rina jó nica de la escuela hípocr atíca, q ue en
doppe/le GeKhlecht. Berlín, 1955. De acue rdo con o pinio nes modernas cierta medida se expo ne tam bién en el Tim eo J3 b, 40a Y 44d: lodos los
de méd icos, sexólogos y pstcotógos , etc. , cada persona tiene en si misma seres vivos nenen una phjsis a semejanza de l cosmos (cL DIEZ. Plato ns... •
en forma desviada las ca racterística s del sexo co ntrario. Para un o rigen pa gs. 58 y 72, n. 28). La bisexualidad de la luna por esta r situada entre
babilón ico del mito del and ró gino, véase K. ZlEGLElt, «Me nsc he n- un d el sol y la tierra er a mencionada po r el histo riador Filóco ro de Atenas
w enenwerden», N/K A XXXI (1913), S27; para el tratamiento plató nico ( n . nr-rv a , C .) y aparece ta mbién en el himno órfico IX 4.
de este mito pueden consultarse lo. siguientes traba jo>: J . BOLlAK, «Le lo Segun H OMEIlO, tos hermano s gigantes Bsfialtes y Oto aprision a -
mythc d'Aristo phane daos le Banquet de Platón», REG 75 (1962), IX-X; ron , en cierta ocasión, a Ares durante un alto (er. JI. V 385 ss.), e inten-
L. BRlSSON, «Bisexualhé et médiaricn en Grece ancienne», NRP 7 (1973), taron escala r el cielo a través de los montes Pelión , Ossa y Olimpo par a
27-48; K. J. RECIlfORD, «Desire with t ore. A ristophanes and the comic derroc ar a Zeu s (cf. Od. XI 307-320), La refer encia aq uí a Hom ero es
catharsis», Ramus 3 (1974), 41-69: J. HAN!, «Le Mythe de I'Andro gyne para dar más a utor idad a la invención del andróg ino (cr. VICAIR E, Pta -
dans le Banquct de Platon», Euphrosyne XI (1981-2), 89-101. Ion .. .. pág. 97).
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br fan esfumado también los honores y sacrifici os que reci- en medio del vientre, lo qu e llaman precisamente ombligo .
bían de parte de los hombres, ni podían permitirles tampo- Alisó las otras arrugas en su ma yoría y mod eló también 19l a
co seguir siendo insolentes. Tras pensa rlo detenidamente el pecho con un instrumento parecido al de los za pateros
dijo, al fin , Zeus: «Me parace que tengo el medio de cóm o cuando alisan sob re la ho rma los pliegues de los cueros.
podrían seguir existien do los ho mb res y, a la vez, cesar Pero dej ó unas po cas en torno al vientr e mismo y al om -
de su desenfreno hac iéndolos más débiles. Ahora mismo, bligo, para qu e fueran un recuerdo del antiguo estado . Así,
dijo, los cortaré en dos mitades a cada uno y de esta forma pu es, una vez que fue seccio nada en dos la for ma ori ginal,
d será n a la vez más débiles y má s útiles para nosotros por añorando cada uno su propia mita d se juntab a con ella
ser más num erosos. Andarán rectos sobre dos piern as y y rodeándose con las manos y entrelazándose unos con
si nos pa rece que to davía perduran en su insolencia y no ot ros , deseos os de unirse en una sola naturaleza , mo rían
qu ieren perm anecer tranquilos. de nuevo , dijo, los cortaré de hambre y de ab soluta inacción, por no qu erer hacer
en do s mit ades, de modo que caminarán dando salto s so- nada separados uno s de otr os. Y cada vez que moría un a b
bre una sola pierna» 71. Dicho esto , cortab a a cada indivi- de las mitades y qued ab a la otra , la que qued aba buscaba
duo en do s mitades, como los que cortan las serbas y las otra y se enlazaba con ella , ya se tropezara con la mita d
po nen en conserva o como los qu e cortan los hu evos con de una muj er entera, lo que ah ora precisame nte llama mos
e crines n . Y al que iba cortando ordenaba a Apolo 73 que mujer , ya con la de un hombre, y así seguían murien do .
volviera su rost ro y la mitad de su cuello en dir ección del Co mpa deciénd ose entonces Zeus , inventa otro recur so y
corte , pa ra que e! homb re, al ver su propia división , se traslada sus órgano s genitales hacia la pa rte delant era , pues
hiciera má s moderad o, ordenándole también curar lo de- hasta entonces también éstos los tenían por fuera y engen-
más. Entonces, Apolo vo lvía el rostro y, junt ando la pie! draban y par ían no los uno s en los otros, sino en la tierra,
de to das partes en lo qu e ahor a se llama vien tre, como como las cigarras 74. De esta forma, pues, cambió hacia e
bo lsas cerradas con cordel, la ataba ha ciendo un aguj ero la pa rte frontal sus órganos gen itales y consiguió que me-
diante éstos tuviera lugar la gen eración en ellos mismos,
1J M . G. B ONANNO, «Aristofane in Platone (Pax 412 et Sy mp . 19Oc)>>,
a tr avés de 10 masculino en lo femenino , para que si en
M Cr . X-Xli (1975·77), 103-112, esp . pág . 107, ha puesto en relación to -
d o este pas aje de 190b-d con la La Paz 403-422 de ARTsrÓFANEs .
el abrazo se enco ntra ba hombre con mujer , engendraran
72 P LUTA RCO. Ero !. 24. habla de corta r hu evos (evid entemente, du- y siguiera existiendo la especie hum ana , pero, si se encon-
ro s) c on crines , como expresión pr overbia l pa ra a ludir a la facilida d con trab a varón con varón, hubiera , al men os, sat isfacción de
la qu e los amantes se separ a n, a pesar de su unión apa rentemente firme. su contacto , descansaran, volvieran a sus trab ajos y se preo-
Otr o s intérpretes ven en ello una referencia a las p rácticas de a divina ción
cuparan de las demás cosas de la vida. Desde hace tanto)(
órfica s por medio del exame n de huevos. En to do caso , aquí se trat a
de co mpara r la facilidad con la que Zeus divid e a estos poderosos seres.
tiem po, pues, es el amor de los unos a los otros innato
7l En tre las fu ncio nes de Apelo est a ba tambi én la de ser méd ico (d.
Crd r. 405a ss.) . A estas funciones a lude tamb ién Agatón e n su dis cur so 74 Al parecer , no son las cigarras las que paren en la tierra, sino
(cf., más a dela nte. 197a) . cierta s especies de salta mo ntes .

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en [os hom bres y restau rador de la antigu a nat ur aleza, los más viriles por naturaleza . Algu nos dicen que son \ 92<:1
'v- d q ue intenta hacer uno solo de dos y sanar la naturaleza unos desver gon zad os, pero se equ ivoca n. Pues no hacen
t- human a . P or tan to, cada uno de nosotros es un símbolo n est o po r desvergüenza , sino por audacia, hombría y mas-
de hombre. al haber quedado seccionado en dos de uno c ulinidad, ab raza ndo lo que es similar a ellos. Y una
solo, como los lenguados. Por esta razó n. precisam ente, gra n prueba de esto es q ue, llegad os al término de su for-
cada uno está buscando siempre su propio símbolo. En mación , los de tal natural eza son los únicos q ue resulta n
consecuencia . cua ntos homb res so n sección de aq uel ser valientes en los asu ntos políticos. Y cua ndo so n ya UIlOS
de sexo co mún que ento nces se llamaba and rógino son afi- homb res, aman a los mancebos y no prestan ate nció n por b
cion ados a las mujer es, y pertenece tam bién a este género inclinación na tural a los casamientos ni a la pro creación
la mayoría de los adúlteros; y proceden también de él cuan- de hijos, sino que so n obligados por la ley, pues les bas ta
tas muj eres, a su vez, son a ficiona das a los hombres y adúl- vivir sol te ros tod o el tiempo en mutua compa ñía. Por con-
~ teras . Pero cuantas mujeres son secció n de m ujer, no pres- siguiente , el que es de tal clase resulta, ciertamente, un
tan m ucha ate nción a lo s hombres, sino que están más a man te de mancebo s y un amigo del am ante, ya que siem -
indinadas a las mu jeres . y de este género proceden ta m- pre se apega a lo qu e le esta empa rent ado. Pero, cuando
bién las lesb ianas 76. Cuantos, por el contrar io , son sec- se encuen tr a n con aquella au téntica mitad de si mismos
ción de varó n, persiguen a los varones y mientras son ta nto el pederasta com o cualquier ot ro , quedan entonces "1-
.j óven es, al ser rodajas de varón, a man a los hombres mar avillo samen te im presionados por afecto, afi nidad y
y se alegra n de acostarse y ab raza rse; ésto s son los me- amor, sin qu erer, po r así decir lo , sepa ra rse unos de otros e
jores de cnrre los jóvenes y adolescent es, ya que son ni siq uiera po r un mome nto. Éstos so n los qu e perma ne-
cen unido s en m utua compa ñía a lo largo de tod a su vida ,
7) AlllsTóTHES, en De Re". offim. 711b, resumiendo la teo ría genénc a y ni siquie ra podrían decir qu é desea n conseg uir real mente
de Empéd ocles . habla de q ue lo masculino ~. lo femenino tienen cada unos de otros. Pu es a ni nguno se le ocurr iría pensar que
1.1110 c om o u n simbolo , es d ecir, una parte o contribució n del ser que
ello fuera el contacto de las relacion es sexuales y que , pre-
se gene ra (cf. Los JilUs%s presocr éncos, B.C.G. 24, vol. 11 , Mad rid.
1979, fr. 396, pág. 218). La comparació n, un poco despu és, oon los len-
cisamente po r esto , el un o se alegra de estar e n compañia
guados procede del prop io A IlISTÓFAt<iES, Lis. 115-6. del otro con ta n gran empeño . Antes bien , es evidente que
7. Única refe rencia de la lite ratura álica clásica q ue reconoce explici - el alma de cada uno desea otra cosa que no puede expresa r,
tame nte la exist encia de la homosexua lid ad fem enina (cf'. D OVEIl, Oreetc si bien ad ivina lo qu e quier e y lo insin úa enigmáticamente. d
Honrosex ualily .... pág. 172; para la trad ucció n aq uí de hl'/oin's/riai por
y si mientras están acostad os juntos se presentara He festo
«lesbia nas», cf. Ibid. , pág. 182, nn. 34 y 36). «Les biana» (lesbirÍZ,ein,
lesbizei n), en la Ant igüedad , alu d ía más bien a la capacid ad de inventi va
con sus instrumentos y les preguntara : «¿Q ué es, realmen-
sexual en general (eL M . FE RNÁ NPE Z· GALIA¡';O, «Safo y el a mo r s áñco », te, lo qu e queréis, hombres, conseg uir uno del ot ro?» , y
en El descubrimiento dtl amor en Grecia, Mad rid, 1959, pág s. 9-54, esp . si al verlo s perplejos volviera a pregunt arl es: « [ A caso 10
pá g. 43 , Y W . K IlOlL , «Lesbisc hc Lieb e», en Rli, XX III (1924), cots. qu e deseái s es estar juntos lo más posible el uno del ot ro ,
2100-2}. de mod o que ni de noche ni de día os separé is el uno del
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~
otro? Si realmente deseái s esto , quiero fundiros y soldaros
en uno solo. de suerte que siendo do s lleguéis a ser uno ,
nos encontraremos con nuestros propios amados. lo que
ahora consiguen sólo unos pocos. Y que no me interrumpa
f
y mientras viváis, como si fuer áis uno solo. viváis los dos Erixímaco para burlarse de mi discurso diciendo qu e aludo
en com ún Y. cuando muráis, tam bién allí en el Hades seá is a Pausani as y a Agat ón, pues tal vez también elles perte-
uno en lugar de dos. muertos am bos a la vez. Mirad. pues, nezcan realmen te a esta clase y sean ambos varo nes po r
si deseáis esto y estaréis contentos si lo conseguts.» Al oír naturaleza . Yo me estoy refiriendo a tod os, ho mbres y mu- r
estas palabras, sabemos que nin guno se negaría ni da rfa jeres, cuando digo que nuestr a raza sólo podría llegar a W
a entender qu e desea otra cosa, sino que simplemente cree- ser plenam ente feliz si lleváramos el amor a su culmina- l/'-
ría habe r escuchado lo que, en realidad , anh elaba desde cló n y cada uno encontrara el amado que le pertenece
hacia tiempo: llegar a ser uno solo de dos, juntándose y retornando a su antigua na turaleza . Y si esto es lo mejor,
fundiéndose con el amado. Pu es la razón de esto es qu e necesariamente tam bién será lo mejor lo que, en las actua-
nuestra ant igua naturaleza era como se ha descrito y naso- les circunsta ncias , se acerque más a esto. a saber , encon -
-c/ tros está bamos íntegros. Amor es, en consecuencia , el nom- trar un amado que por natu raleza respo nda a nuestras as-
l' bre para el deseo y persecució n de esta int egrida d . An tes, piraciones. Por consiguiente, si celebramos al dios causa n-
19)Q como digo , éramos uno , pero ahora. por nuestra iniqui- te de esto , celebraríamos con toda justicia a Er os, qu e en
dad, hemo s sido sepa rados por la d ivinidad, como los aro el moment o actual nos procura los mayores bene ficios
cadi os por los lacedemonios 77 . Existe, pues, el temor de por llevarnos a lo qu e nos es afín y nos propo rciona pa ra d
qu e, si no somos mesur ados respect o a los dioses, poda - el fut uro las mayores esperanzas de que, si most ramos
mos ser par tid os de nuevo en dos y andemos por ahí como piedad con los dio ses, no s har á dicho sos y plena mente íetí-
los que están esculpidos en relieve en las estelas. serra dos ces, tras restabl ecern os en nuest ra antigua naturaleza y cu- ,
en dos por la nari z, convertidos en téscras. Ésta es la ra- ram os.
zón, precisamente , por la que todo hombre debe exhort ar Éste, Eríx fmaco, es - dijo- mi discurso sobre Eros,
a ot ros a ser piadoso con los dioses en todo , para evita r distinto , po r cierto , al tuyo . No lo ridiculices, como te pe-
lo uno y co nseguir lo otro , siendo Eros nuestro guía y eau- dí, para q ue o igamos también qu é va a decir cada uno de
b dillo. Que nadie obre en su contra - y obra en su contra los restan tes o , más bien. cada uno de los otros dos, pues ~
el qu e se enemista con los dio ses-e, pues si somos sus ami - qu edan Agat ón y Sóc rates.
gos y estamo s reco nciliados con el dios. desc ubri remos y - Pues bien , te obedeceré - me dijo Aristodemo Que
respondió Eri xfmaco- , pues ta mb ién a mí me ha gustado
o ír tu discurso. Y si no supiera que Sócrates y Agat ón son
" Alusión a la destru cción, en el 385 a. C.• de la ciudad arcadia
de Ma r uinea po r pa rte de los espa rta nos, y a la d i ~persión de sus ha bita n- fonnidables en las cosas del amor, mucho me temería Que
tes en cuatro asentamientos separado s (eL JENOl-ON TI!. H el . V 2. $.7). vayan a estar faltos de pa labras , po r lo mucho y variado
Pa ra la relación de este hecho co n la fecha real de compo sición del di álo- qu e ya se ha dicho . En este caso, sin embargo , tengo plena
go, véase lrurodu ccíon, pág. 180. confianza.