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Flavio Quiroga Un Remanso Ancestral Llamado Cultura

UN RENANSO ANCESTRAL LLAMADO CULTURA

La cultura puede definirse de muchas formas, tantas que incluso, nunca


acabamos de conformarnos con una definición.

No pienso agregar una nueva, creo que eso ya es imposible actualmente,


tampoco voy a desacreditar ninguna, sólo me gustaría compartir una
ocurrencia.

Más allá de las cosmovisiones (palabra demasiado complicada, que se usa


muchas veces sin saber qué quiere decir, pero para los que sabemos, la mejor
para indicar lo que significa), me pregunto cuál es la raíz de toda cultura. Esa
que se expresa luego en un lenguaje, en un idioma, en diferentes formas de vida,
de costumbres; esa que fragua en una serie de relatos fundacionales, o morales,
o simplemente estéticos, en los cuales hay lugar para el amor y el humor; esa
que se lee en el derrotero histórico de los pueblos.

Creo que lo que nos lleva a crear cultura no es otra cosa que el esfuerzo continuo
de responder individualmente y en común, los interrogantes más profundos del
ser humano.

Digo esfuerzo continuo, porque es una tarea que todos los hombres, de todos los
pueblos, de todos los tiempos, han procurado cumplir.

Digo individualemente y en común porque son cuestiones que no podemos


responder envueltos en nuestra propia soledad, aunque allí es donde
comienzan. Sin las individualidades que las plantean, no pueden vislumbrarse
las respuestas que la colectivdad puede ir formando a lo largo de los tiempos.
Flavio Quiroga Un Remanso Ancestral Llamado Cultura

Por otro lado, sin la ayuda de los otros para responderlas, nos es imposible
acercarnos a su solución. Lo llamativo de todo es que nosotros mismos, desde
nuestra individualidad, aportamos a la comunidad misma, las respuestas que
poco a poco dejan de ser mías para convertirse en nuestras.

¿Quién soy? ¿Qué sentido tiene la existencia? ¿Cuál es su fin? ¿Cuál es la causa
de mi vida? ¿Cómo hay que vivir? ¿Cómo hay que ser? Estas son algunas y, si
nos ponemos a derivar las que se desprenden de éstas, nunca podríamos
terminar la lista. Pero son estos cuestionamientos que el hombre se hace a sí
mismo, los que lo aglutinan en común. Y en el afán de responder, va formando
cultura.

Pero lo impresionante de estas preguntas es que todos nos las hicimos y todos
las respondimos. Sin embargo, como el término cultura, ninguna solución
(definición) nos basta. Porque el misterio del hombre es tan hondo que no se
puede agotar en unas lecciones de filosofía, ni popular, ni sistemática.

Estas cuestiones fundamentales son un remanso constante en el espíritu


humano. Siempre están planteándose y replanteándose. Las respuesta pueden
ser cada vez más ricas y más hondas, pero jamás completamente satisfactorias,
porque el hombre es la pregunta fundamental ante sí mismo y su comunidad. Y,
si el hombre fuera un tratado que se desarrolla y resuelve científicamente, a
partir de ese momento dejaría de ser hombre.