Está en la página 1de 17

IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN,

HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA*

INTRODUCCIÓN la primera mitad del siglo XIX. El hilo


conductor de este análisis se tejerá con el

L a literatura es un terreno fértil cuan-


do se trata de recuperar información res-
humor manifiesto en esos textos y con
los recursos literarios del discurso en que
se expresa su autor; pero también con
pecto al habitus en el sentido en que lo la reflexión acerca de la cotidianei-
define Bordieu, como “conjunto de re- dad decimonónica.
laciones históricas depositadas en los
cuerpos individuales bajo la forma de es-
quemas mentales y corporales de per- ACERCA DEL HUMOR Y LA IRONÍA
cepción, apreciación y acción”.1 Los se-
res humanos nos movemos en el habitus El humor puede ser considerado en una
provocando interacciones diversas que acepción gongoresca de jovialidad y agu-
vistas y examinadas por observadores aje- deza; pero el sentido de este concepto
nos, provocan en éstos sentimientos, puede respaldarse también en la doctrina
emociones, y actitudes variadas que los presocrática sobre los humores por lo que
llevan a reaccionar de ciertas maneras. hace a su derivación hacia la teoría de
En este trabajo voy a analizar algunos los temperamentos. Sin duda el carácter
aspectos de la vida cotidiana en México predominantemente melancólico, coléri-
durante la primera mitad del siglo XIX, co, flemático o sanguíneo de las perso-
considerando los elementos que confor- nas, tiene que ver con su mayor o menor
maban el país como un habitus de inte- propensión a la alegría y la complacencia,
racción social. Enfocaré principalmente o bien con su aversión habitual o acci-
la ciudad capital, a través de fragmentos dental hacia tales manifestaciones.
de la obra de un escritor romántico de Una expresión retórica del humor es
la ironía. Se sabe que hablar diferente a
* Departamento de Humanidades, UAM-A. como pensaba era un recurso de Sócra-
1 Pierre Bordieu y J. D. Wacquant, Respuestas. Por tes, padre de esta figura, para inducir a
una antropología reflexiva, p. 23. Cit. en Victoria sus adversarios en el terreno de la retó-
Novelo y Sergio López Ramos, (coord.), Etnogra-
fía de la vida cotidiana, p. 6. rica –fingiéndose ignorante– a elaborar

41
MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA

una teoría que en un segundo momento anotar aquí que nació el 22 de marzo de
debían abandonar irritados y avergon- 1816 en Tizayuca, hoy estado de Hidal-
zados, debido al acoso de las refutacio- go, que, huérfano de madre, trabajó des-
nes socráticas.2 de los 11 años de edad con su tío, el li-
Voy a analizar aquí diferentes usos de brero Mariano Galván Rivera4 y que fue
la ironía en algunos textos de carácter hu- en ese ambiente donde se hizo lector,
morístico de Ignacio Rodríguez Galván y traductor y escritor, formación fortalecida
en otro francamente cómico del mismo por su asistencia a las tertulias en casa del
autor, para revisar en qué medida es el poeta Francisco Ortega.
discurso el que permite la humorada. En Lo que me interesa resaltar aquí es la
esa línea, reflexionaré en mi análisis so- vena cómica (en el sentido de su capaci-
bre algunas manifestaciones del habitus dad para exaltar la risa) de este autor a
en la literatura de este autor. quien sus contemporáneos compadecie-
ron por la vida de sufrimiento que lleva-
ba y que, según algunos, llegó incluso a
RODRÍGUEZ GALVÁN, amargarlo. Algo de eso revela la efigie tan
UN ESCRITOR ROMÁNTICO formal y de melancólica expresión que,
como una de las pocas litografías res-
Como intelectual del siglo XIX, Rodríguez catadas, se reproduce en la mayoría de
Galván se inscribió en las filas del ro- las publicaciones sobre el autor y su obra.
manticismo literario; fue asiduo lector de En dicha imagen, Rodríguez aparece
La Biblia y un hombre consciente de estar con peinado relamido, partido al lado iz-
participando en la forja de la recientemen- quierdo y pequeña melena que apenas le
te inaugurada nación mexicana; con este cubre las orejas. Su postura es un tanto
ánimo se integró a la Academia de San solemne y se refuerza con la indumenta-
Juan de Letrán en el seno de la cual se ria propia de un vate decimonónico; de
trabajó por escribir una literatura autén- hecho nos lleva a evocar la traducción que
ticamente mexicana. hiciera Eulalio María Ortega de un texto
Los datos biográficos de este autor han de Alfonso Lamartine: Sobre los destinos
sido publicados en diversas fuentes;3 baste

2 Helena Beristáin en su Diccionario de retórica y


poética, p. 271, considera la ironía como figura
de pensamiento consistente en “oponer, para Fernando Tola, que refiere la vida y describe la
burlarse, el significado a la forma de las palabras obra de Rodríguez, muchos de los textos de sus
en oraciones, declarando una idea de tal modo contemporáneos a él dedicados, y también aná-
que, por el tono, se pueda comprender otra, lisis de críticos más recientes. En la bibliografía
contraria.” Sin embargo, también menciona de este trabajo integro también algunos de
esta estudiosa que en el contexto lingüístico los títulos bajo los cuales se ha publicado par-
próximo hay siempre una señal de advertencia cialmente al autor, o las revistas que él dirigió, y
que permite interpretar su sentido verdadero; lo que incluyen datos sobre su vida y obra.
que nos remite a la acepción griega del término 4 Sobre este famoso librero y editor, consultar
equivalente a disimulo, y conlleva una función “Prosperidad y quiebra. Una vivencia constan-
paradójica, al expresar un pensamiento para que te en la vida de Mariano Galván Rivera” en Lau-
se entienda el contrario. ra Beatriz Suárez de la Torre (coord.), Empre-
3 En las Obras de este autor publicadas por la sa y cultura en tinta y papel (1800-1860), pp.
UNAM (1994) se incluye, además del prólogo de 109-121.

42 FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER


IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN, HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

de la poesía, en el que se señala que la PRESENCIA DEL HUMOR EN LA OBRA


voz del poeta: DEL POETA. UN ANÁLISIS EN RELACIÓN
CON EL HABITUS
¡Nunca se apagará en el mundo porque
no es el hombre quien la inventó!, El sufrimiento que caracterizó a nuestro
Dios mismo se la ha dado, y ella es el poeta como un hombre de personalidad
primer grito que subió a él lanzado por
melancólica, se avenía a lo que “debía ser”
la humanidad! También será el último
de acuerdo con su oficio; por eso resulta
grito que el Creador oirá elevarse de
su obra cuando la destruya. Salida de él, curioso encontrarnos de pronto textos
a él volverá.5 muy divertidos dentro de su obra. Está por
ejemplo este epigrama:
Se refiere también Lamartine a la función
social de la poesía y dice que la poesía por Mi afición es de tal suerte
a las reverencias vanas,
venir “tiene un nuevo destino que llenar;
que en óperas italianas
debe seguir el curso de las instituciones es lo que más me divierte.
y de la prensa: debe hacerse pueblo y lle-
gar a ser popular como la religión, la razón Uno oyendo los chillidos
y la filosofía.” Y el poeta debe expresar en que una cantatriz lanzaba
su idioma “la bondad, nobleza, generosi- ¡Esto es divino! exclamaba
dad, patriotismo y piedad entusiasta que tapándose los oídos.8
Dios ha puesto en su corazón”.6
Ignacio Rodríguez Galván cumplió sin El uso de la ironía definitivamente no
duda, en todos los sentidos, con la función es de extrañar en un poeta, ya que se trata
social del poeta decimonónico y tomó de una de las figuras retóricas, cuyo obje-
tan en serio lo de la voz que Dios le dio, tivo es conseguir que el discurso resulte
que hizo suyas las palabras bíblicas para inesperado y turbe las expectativas para
constituirse en uno más de sus profetas que el acto expresivo se realice a plenitud
a través de su poema mayormente co- en virtud del carácter de creador que tiene
nocido titulado precisamente Profecía de el vate, en el sentido aristotélico de dar
Guatimoc, escrito en 1839.7 nuevos deleites gozados artísticamente.9
Este texto nos revela además, a través
del lenguaje, parte de un sistema de hábi-
tos propio de su tiempo;10 pero también
la posición que toma el autor como sujeto

8 Rodríguez Galván, Ignacio, Obras, t. I, p.2. Las ci-


5 Texto publicado en El año Nuevo de 1840, T IV, tas de esta obra y de todas las que se reproduz-
pp. 203-233. can aquí y se hayan escrito en el siglo XIX, se harán
6 Ibid., p. 231-232. con la actualización de la ortografía.
7 El análisis a fondo de este poema puede leerse 9 V. Aristóteles. La poética, pp. 61-72.
en mi libro Historia y religión en Profecía de 10 Agnes Heller dice que “el ‘escenario’ donde se
Guatimoc. Símbolos y representaciones cultura- mueven los humanos es ‘el mundo de las obje-
les, publicado por la UAM-A e incluido en la bi- tivaciones’ que representan distintos niveles;
bliografía de este ensayo. siendo el primero el que constituyen el lenguaje,

FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER 43


MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA

social con una pertenencia de clase y con un sujeto colectivo por ser socio-cultural-
gustos personales, que lo llevan a calificar histórico-político; sujetado por esos con-
como chillidos los cantos operísticos. textos en que le tocó vivir y, por tanto,
Para hacer un rápido recorrido por las soporte del sentido de aquella sociedad;
conceptualizaciones acerca de la cate- contradictorio e inconsciente; pero, co-
goría del sujeto, tomaré prestadas las pa- mo bien señala Sánchez Guevara, el su-
labras de Graciela Sánchez Guevara, es- jeto puede estar sujetado a alguna ideo-
tudiosa que ha hecho una seria revisión logía, pero también ser libre [al menos
al respecto: parcialmente, agrego yo] porque tiene
la capacidad de advertirlo; de esa ma-
El estudio de la subjetividad atraviesa nera puede ser él mismo, origen de
muchas disciplinas con diferentes en- algún sentido. Puede haber, en suma, un
foques. Benveniste (1966), en su lin- continuum dialéctico entre ambos po-
güística, aporta la categoría de sujeto los antagónicos.12
de la enunciación y sus huellas en el
En este caso nuestro autor está sujeta-
discurso y C. Kebrat Orecchioni (1980),
do por su carácter de mestizo, provincia-
propone al sujeto lingüístico como “no-
sotros exclusivo e inclusivo”, Brauns- no, de escasos recursos económicos, y de
tein (1986), en la psicología y en el escritor romántico, miembro de la Aca-
psicoanálisis, estudia el sujeto referente demia de Letrán y –en consecuencia–
y psicoanalítico; Pêcheux (1969), Al- nacionalista; admirador de la literatura
thusser (1970), Foucault (1988), Regine española de los Siglos de Oro lo que,
Robin (1973) y Haidar (1994), en la como se puede apreciar a través de su
sociología y el análisis del discurso, obra, lo pone en más de una ocasión pre-
trabajan el sujeto del discurso. Lotman juiciosamente en contra de algunas ma-
(1996), en las prácticas semiótico-dis- nifestaciones procedentes de otras co-
cursivas y en la semiótica, tiene como
rrientes y de otros países europeos.
propuesta el sujeto como auditorio;
En el contexto de la referencia que se
y Sánchez Guevara (1999) aporta la
categoría de sujeto semiótico-visual. hace a la ópera como uno de los hábitos
(1999)11 de cierto grupo de personas en la época,
el sujeto aflora en el discurso para califi-
El sujeto de la enunciación es, en el caso car de “reverencia vana” el asistir a óperas
analizado, Ignacio Rodríguez Galván; pe- italianas, y al considerar que alguna gen-
ro, desde la dimensión althusseriana y te de su tiempo asistía a ellas sólo por-
acorde también con Pêcheux, se trata de que le daba estatus, ya que mientras
decían que aquellos cantos eran divinos,
se tapaban los oídos.
el sistema de hábitos y el uso de objetos que El autor de que me ocupo, a pesar de
es el mundo de lo cotidiano que se relaciona con haber reunido en su corta vida (1816-
los niveles no cotidianos ( o especializados co- 1842) una obra de desigual calidad, llegó
mo el saber científico, jurídico y el artístico)”. Cit.
en Novelo y López, op. cit., p.8. a ser un gran poeta, lo que consiguió en
11 Graciela Sánchez Guevara, La configuración de las
identidades nacionales en dos historias oficiales:
un análisis semiótico-discursivo transdisciplina-
rio, p. 214. 12 V. Ibid., p. 216 et seq.

44 FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER


IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN, HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

virtud de su férrea disciplina autodidác- de los más importantes acontecimientos


tica, misma que lo llevó al conocimiento históricos que este autor vivió:
y dominio de la poética de la sublimidad,
lo que se comprueba por la publicación Desde el establecimiento (la Librería
que hiciera la imprenta de Mariano Gal- de Galván), a unos metros de la Plaza
ván de las Lecciones sobre la retórica de Mayor, [Rodríguez] ve pasar la historia:
las bellas letras de Hugo Blair,13 que inclu- la expulsión de los españoles que se
llevan sus capitales y acaban de arrui-
ye el Tratado de la sublimidad de Dioni-
nar al país devastado por la guerra y
sio Casio Longino. Para 1834 circulaba ya sometido desde su nacimiento a la
la 4ª edición de dicha obra.14 deuda externa; la lucha entre las logias
escocesa (conservadora, centralista y
patrocinada por Inglaterra) y yorkina
RECURSOS DE LA POÉTICA SUBLIME (liberal, federalista y bajo los auspi-
cios del representante anglo america-
La mencionada poética hace referencia no Poinsett); la rebelión de la Acordada
a cinco fuentes de la sublimidad: cierta en que “la grey astrosa”, a la que despre-
elevación del espíritu que hace pensar cian españoles y criollos, saquea el Pa-
felizmente las cosas, lo patético, las figuras rián, un mall, un shopping center de su
tiempo, y destruye lo que le está veda-
de pensamiento y dicción giradas en cier-
do consumir; el intento de reconquis-
to modo, la nobleza de expresión en vir- ta del brigadier Barradas y la aparición
tud de una dicción elegante y figurada, y la del victorioso general Santa Anna como
composición y colocación de las palabras caudillo; las reformas liberales del vice-
con toda su magnificencia y dignidad. presidente Gómez Farías; la entrega de
Cuidar la armonía de la composición Santa Anna al poder conservador; la
es también recomendado por el autor de separación de Texas, la matanza de El
esta poética que pone énfasis en el escri- Álamo, La derrota de San Jacinto…15
tor, mismo que debe alcanzar la trascen-
dencia en virtud de dicha preceptiva, y Total, un México convulso, dominado por
en el lector, quien en virtud de ella con- la anarquía, y urgido por encontrar los
seguirá el arrebato que lo eleve a nive- elementos de identidad que aglutinaran a
les insospechados. esa población multiétnica y pluricultural
La finalidad de mover al lector a la que que ocupaba aquel extenso territorio.
llevaban las propuestas sublimes, venía
como anillo al dedo a las características
culturales de la época de Rodríguez. Jo-
sé Emilio Pacheco resume así algunos

13 En esta obra, Blair (1834) se inscribe en la poé-


tica de la sublimidad aunque plantea algunas
propuestas personales.
14 Fue esta edición la que pude consultar en la 15 José Emilio Pacheco, “Reloj de arena. Ignacio
Sala de Colecciones especiales de la Bibliote- Rodríguez Galván, el primer escritor mexicano”
ca México. en Letras libres, p. 17.

FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER 45


MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA

IMPORTANCIA DE LA HISTORIA poner planos para analizar el acontecer


EN EL SIGLO XIX cotidiano que muchas veces marca el
gran acontecimiento, o el hecho social
que la historia registra.18
Recuperar los hechos y los espacios his-
tóricos fue, en general, preocupación
prioritaria para los intelectuales de ese Así, la voz de Rodríguez escritor tiene
tiempo que veían en la revisión de la mucho que ver en la construcción del
historia el remedio para evitar males imaginario sobre los roles de género, en la
futuros; por eso José María Vigil re- valoración y revaloración de los elemen-
comendaba que la literatura nacional se tos que debían ponderarse para acuñar
inspirara precisamente en temas históri- la identidad mexicana, en la crítica al
cos, porque la imaginación régimen santanista y al intervencionismo
cultural en México; en la revisión, en
necesita tener un punto de partida fin, de una sociedad en riesgo porque el
sobre el que elevarse, […] este punto invasor venido del Norte sería más cruel
de partida no puede ser otro que una que el español.
historia propia, tradiciones gloriosas,
aspiraciones de raza, y hasta infortu-
nios, vicios y virtudes peculiares [de lo IRONIZANDO EN DEFENSA DE LA TRADICIÓN
que] se sigue necesariamente que en
donde falta todo eso no puede existir Se estaba en los tiempos en que la tra-
una literatura propiamente nacional.16 dición era elemento fundamental para la
construcción de instituciones y poderes
Y es cierto que la historia condiciona como definidora de una especie de verdad
al ser humano, pero también lo es que que, de acuerdo con Anthony Giddens,
acciones individuales cambian muchas quien analiza el fenómeno a dos siglos
veces el rumbo de la misma; por eso, de distancia, no permite hacer preguntas
Theodor Schieder se refiere al hombre sobre posibles alternativas.
como portador de la historia, para evitar Normalmente, señala también este
“dos cosas: la exageración de que el autor, “las tradiciones tienen guardianes
hombre es el señor y dueño de la historia, –eruditos, sacerdotes, sabios– [… que]
y la subvaloración de que el hombre es toman su posición y poder del hecho de
el juguete de la historia”.17 que sólo ellos son capaces de interpretar
Tomás Bernal añade que: la verdad del ritual de la tradición”.19
Otra gran influencia en el siglo XIX era
Lo micro (individuo) y lo macro (socie-
la religión, el elemento religioso pesaba
dad) existen en una dinámica de sobre-
realmente en la cultura de la época, así
que la propuesta de la poética sublime
16 “Algunas consideraciones sobre la cultura na- respecto a la importancia del ser supre-
cional” en Ruedas de la Serna, Jorge. La misión del
escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, p. 265.
17 La historia como ciencia, p.93. Citado por Tomás
Bernal en “Revolución y lenguaje: lo cotidiano 18 Ibid., p. 153.
en la historia” en Novelo y Ramos, op. cit., pp. 19 Anthony Giddens, Un mundo desbocado, Los
151-152. efectos de la globalización en nuestras vidas, p. 54.

46 FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER


IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN, HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

mo, se avino también al pensamiento de los versos anteriores harían pensar en una
Rodríguez quien como intelectual de su belleza extraordinaria; pero, de entra-
tiempo fue, asimismo, un “guardián de la da, dichas propuestas retóricas son cáno-
tradición”; esto es evidente en Profecía de nes para hacer referencia a una belleza
Guatimoc, Eva ante el cadáver de Abel y de naturaleza muy distinta, despropósi-
algunos otros poemas del autor. to que ya marca una cierta intención en
En esa línea, Rodríguez ironiza en algu- el discurso.
nas de sus obras en contra de la imita- Habla después el autor de los hábitos
ción de modas extranjerizantes que rom- de tal señorita y el texto llega a ser sar-
pían con las tradiciones mexicanas de la cástico, de ironía cruel e insultante, so-
época. Es el caso, por ejemplo, del retrato bre todo si se considera que se está
que hace de las “niñas bien” de aquel en- haciendo la descripción de aquella con
tonces en el siguiente fragmento de “La quien el destinatario virtual del poeta se
señorita”, parte de una obra inconclusa va a casar:
que el autor titulara El ángel de la guarda
y que, por cierto, estaba escribiendo el Retrataré sus costumbres
mismo año en que compuso Profecía... para que tu mente alumbres
En éste el autor hace un repaso de las y vivan en unión plácida
actividades de tal tipo de damas, que cual Venus y el cojo dios.
A las once se levanta,
visitaban a los estilistas de la “Peluque-
se viste y pone la planta
ría francesa parisiense”, y define a una sobre la alfombra riquísima
de ellas con la que “alguien” va a casar- y deja escuchar su tos.
se, como…
Es cañonazo de leva,
[…] una muchacha clásica pues al punto se le lleva
como nunca igual se vio. en dos charolas magníficas
algo de desayunar.
Las gracias la dibujaron, Ante el espejo se adorna,
los amores la formaron se mira y á veces torna;
con las reglas de Aristóteles, y canta como Semíramis,
Horacio, Vida y Bualó.20 dirigiéndose a almorzar.

El uso de la ironía es aquí evidente. Si Y luego grita al cochero:


tomamos en cuenta el contexto cultural ¡El coche pronto, ligero!....
de la época, ese contexto situacional ex- suenan las ruedas, y el látigo,
tralingüístico, en el que las poéticas de y hasta la hora de comer.
Aristóteles, Horacio, Vida o Boileau a que a la modista visita:
sube al coche la maldita,
el autor hace referencia eran muy valo-
dos horas de pura plática
radas en relación con el arte de escribir, y…”Madama, hasta más ver.”
“¡Calle de la monterilla!”
Y va por la ventanilla
20 Rodríguez Galván, op.cit., pp. 298-299. Bualó se saludando como en Nápoles
refiere a Boileau escritor, retórico y teórico de la saluda una cantatriz.
poesía francesa. a todo animal andante

FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER 47


MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA

saluda, si es elegante, que el hombre es un animal que teje di-


y tan solo a los de la ópera chas tramas y queda inserto en ellas; esa
si es acaso actor o actriz. cultura así considerada ha de ser analiza-
… da “no como una ciencia experimental
en busca de leyes, sino como una ciencia
Dando las nueve, al teatro.
interpretativa en busca de significacio-
saluda á dos, tres o cuatro,
llama la atención del público nes”.23 Siendo así, procedo a interpretar
con su charla sin igual. los versos anteriores sin perder de vista al
allá metida en su palco sujeto, ni el momento de su enunciación.
observa si son de talco Rodríguez Galván, ya se dijo, formó
las peinetillas de Lázara, parte del grupo de intelectuales del siglo
o de Carey ó metal. XIX que conformaron la Academia de
Si es por desgracia comedia, Letrán; pero antes de ser aceptado en
sainete, drama o tragedia, ella no había pertenecido a la elite in-
se duerme como una tórtola, telectual. Su origen era provinciano y
porque ya no puede más.
se desempeñaba como empleado de
Pero si es ópera acaso,
su tío Mariano Galván Rivera, librero e
entonces detiene el paso
a su sueño y de la música impresor. Como sujeto de una clase no
lleva con el pie el compás; favorecida socio-económicamente, su voz
y el lente o el anteojo revela resentimiento hacia las burguesas
anda vagando por su ojo, de la época; superficiales e imitadoras
ojo fatal, más mortífero acartonadas de las costumbres europeas,
que mordida de escorpión. además de abusivas y maltratadoras de
Del teatro, a la tertulia su servidumbre; lo cual enoja tanto al
de casa de Doña Julia. autor que insulta a la dama a quien se
Es tertulia diplomática refiere calificándola de “maldita”.
de juego y murmuración.21
También se desliza en el texto el sen-
timiento machista presente en la cultu-
Queda en evidencia que los primeros ra decimonónica en general; porque el
versos son irónicos. Estamos ante un blanco de la burla es una dama ignorante,
ejemplo de lo que Beristáin22 clasifica puesto que va al teatro únicamente por
como vituperio o paradoja, puesto que estatus, ya que se dedica a criticar a las
hay un elogio combinado con ironía. A demás y no aprecia la representación; si
través de un lenguaje retórico que en este acaso mueve los pies a ritmo de la música;
caso nos arranca sonrisas, se revela un pero, eso sí, usa anteojo para guardar la
cierto aspecto de la cotidianeidad como apariencia. El rechazo ante este tipo de
manifestación cultural. mujeres de su tiempo es tan fuerte en el
Si la cultura es esa urdimbre de tramas autor que llegar a ser cruel en su burla al
significativas que Clifford Geertz conside- referirse a la forma en que éste “vaga” por
ra con base en la idea de Max Weber de su ojo, y verdaderamente visceral cuando

21 Rodríguez Galván, op. cit., pp. 298-299 y 301. 23 Clifford Geertz, La interpretación de las culturas,
22 V. Beristáin, op. cit. p. 20.

48 FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER


IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN, HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

lo califica de “fatal/ más mortífero que —Sale un badulaque, y bebe


mordida de escorpión.” de veneno medio tubo,
Las actividades de las mujeres de esa y pasa el resto a su dama,
clase en general son criticadas acremen- no más porque un viejo estúpido
viene con una trompeta
te por Rodríguez cuando se refiere a la
a hacerle turú, tururo.
tertulia en casa de doña Julia, donde éstas
Se está el bárbaro dos horas
se dedican al juego y a la murmuración. en si soy o no difunto,
En otro fragmento de El ángel de la y en vez de invocar a Dios
guarda, al que el autor tituló “El teatro pronuncia un largo discurso.
moderno” y que enseguida se reproduce, —Así se hacen las comedias
se mofa de la moda dramática francesa en este siglo de gusto.
que estaba opacando las comedias es- Calderón, Lope, Moreto,
pañolas, a las cuales él reconocía alto va- Alarcón son unos mulos,
lor literario: y en el teatro sus obras
derraman el sueño a cubos.
Pensemos en mi comedia Dejemos a los germanos
y en su plan. –Duro que duro que hagan de los tales usos.24
contra todos los románticos,
sin exceptuar los futuros. Podemos observar aquí un cleuasmo, va-
—Un pisaverde, que viene riedad de la ironía que, otra vez siguien-
de París, Roma o Presburgo. do a Helena Beristáin decimos: “consiste
—Un viejo ignorante y tonto, en atribuir irónicamente, como burla o
y un su amigo muy sesudo. mofa, a alguno nuestras cualidades, o a
—Una romántica hermosa nosotros mismos sus defectos”.25 En este
que llora y declama en turco. caso Rodríguez se está atribuyendo co-
—Trescientas obscenidades
mo autor de la comedia moderna que
que hagan reír al público.
—Una dama melindrosa
propone, los defectos que ve en los dra-
que habla francés. –he aquí el nudo,– maturgos franceses de la época.
¿y el desenlace?.... Un silbido Hay también simulación26 ya que el
del apuntador segundo.– escritor oculta su verdadera opinión res-
O hago un drama cadavérico pecto a los autores del teatro clásico es-
lleno de ahorcados y adúlteros, pañol a los que realmente admiraba, pero
en que son los siete infantes el lector que entiende su ironía puede
hijos del rey de Acapulco. percibir que, en este fragmento, se burla
Llamaré drama romántico del teatro moderno de su época.
a este manjar nauseabundo: Emilio Carrilla se pregunta: “¿tienen
divídolo en doce cuadros
cabida la alegría y el humor en los temas
los que a cinco actos reduzco
con su Aragón siglo quince,
aunque es de París el núcleo.
Mi fuente serán los dramas 24 Rodríguez, op.cit., pp. 296-297.
25 Beristáin, op. cit., p. 274.
de Dumas o Víctor Hugo: 26 El nombre de simulación o “illusio”, dice Beristáin,
Inmorales por supuesto: se adjudica a la ironía cuando lo que se disfraza
¿qué importa? Yo los traduzco. es la opinión del contrario, generalmente median-
te una fingida conformidad con él” Ibid., p. 272.

FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER 49


MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA

románticos?” a lo que responde: “La ver- queños sin que te deslumbre cualquier
dad que escasean porque [el romántico] adelantamiento que logres, estos han
los consideró poco poéticos, con mayor de ser los rudimentos que te enseñarán
razón aún, porque tuvieron en rigor poca aquella ciencia que más se aprende con
la práctica que con la teórica.28
importancia en lo esencial de la vida
romántica”.27 Cita sin embargo a poetas
satíricos hispanoamericanos quienes, di- El protagonista de Tras un mal nos vienen
ce, son sombra del español Mariano José ciento es un hombre avaro quien, ya que
de Larra. Entre ellos, por cierto, no está fue invitado por una mujer amiga suya
Rodríguez Galván; Carrilla se quedó, co- de nombre Mariquita, no está dispues-
mo la mayor parte de los críticos, con la to a perder esa oportunidad de disfrutar
imagen de “El mestizo triste”. una comida gratis. Todo le sucede mien-
tras recorre la ciudad para llegar a su
destino, lo que lo lleva a la conclusión de
ANÉCDOTAS CITADINAS, que, definitivamente, “no se puede an-
COMICIDAD MALICIOSA
dar en México”. Más allá de la ironía, en
esta obrita Rodríguez llega a ser realmen-
Sin embargo, los destellos irónicos que te humorístico.
hemos podido observar en los fragmen- Gregorio Ventrículo, el poblano en
tos de la obra de este autor antes citados cuestión, hombre rico, soltero, gordo
se convierten en auténtica vena cómica y de anteojos, de unos cuarenta años,
en su comedia Tras un mal nos vienen va de paseo a la Ciudad de México y,
ciento, en la que Rodríguez, provinciano justo el domingo, está invitado a comer
que llegó a la ciudad de México a los 11 a casa de Doña Mariquita. Él y su lacayo
años de edad, pone de manifiesto los tenían en el estómago solamente el atole
pesares de un poblano que la visita. del desayuno, pues con ser Gregorio un
Otras publicaciones en la época ad- hombre adinerado procuraba ahorrar
vertían acerca de los peligros de la ciu- todo lo que podía. Ha reservado sitio
dad. Al respecto es alusiva esta carta de en su estómago para todo cuanto pueda
un hombre a su primo que fue a la capi- ingerir en el convite.
tal, publicada en la revista El Museo Yu- Nuestro personaje sale a la calle y
cateco, en 1842: empieza a caminar porque reflexiona …
“—¡Ay –¡Qué lejos está– cerca tengo la
Tú estás pues en ella [la ciudad]; esto Plaza Mayor, y un coche… Cuatro reales
es, en un mar lleno de escollos, bajíos lo menos… ¡Ay Dios mío—”29
y borrascas: no pretendo darte una Diversas peripecias le ocurren al pro-
lección de náuticas para que puedas vinciano en la ciudad, está a punto de
gobernarte en semejante piélago. Si fue- tropezar y exclama:
res cauto al hablar, si dudases de todos,
si manifestases que no deseas nada, y
si fueres moderado con grandes y pe-
28 “A un petimetre, (carta de un hombre a su primo
que fue a la capital” en El Museo Yucateco, Mé-
27 Emilio Carrilla, El romanticismo en la América rida Yucatán, p. 53.
hispánica, t. 1, p. 24. 29 Rodríguez Galván, op. cit., t. II, p. 354.

50 FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER


IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN, HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

¡Por poco me rompo la cabeza! ¡Mal- a la iglesia y nada más: ¿Pero en Méxi-
ditos ricos! ¡Qué daño hacen en todas co? Con tanto holgazán y tanto …32
partes! Vea vd, el declive de esa piedra:
¿Para qué sirve? Para que pase la rueda Algunas otras situaciones embarazosas
del coche y se mate la gente honrada. Y debe enfrentar Gregorio en su camino:
además, son tan estrechas estas aceras, se encuentra a unas señoritas conocidas
que no se puede caminar aprisa… ¡Ah!
las cuales, al verlo tan atolondrado, se ríen
¡Condenada suerte!...30
de él; tropieza con una Doña Manuela,
poblana también, quien se le cuelga del
La ciudad es demasiado azarosa para un
brazo y se ofrece a acompañarlo hasta
provinciano como Gregorio. De pronto
San Cosme, sitio en que vive la mujer
choca con una mujer y se suscita el si-
que lo invitó a comer. Lo hace ir “a paso
guiente diálogo:
de tortugas”. Provinciano inexperto, es
sorprendido también por un muchacho
Mujer. ¡Qué bruto!... Pues no me sacó
con su pezuña el zapato que le ofrece unas varas:
Gregorio. ¡Qué zapato, si es chancleta
¡Mujer. Mire qué roto sinvergüenza… Muchacho. Señor, vea vd. este bastón:
¡Qué no se llevara el diablo a estas lo daré barato.
gentes!... Gregorio. No quiero.
Gregorio. ¡Jesús qué boca! Tengamos Muchacho. Se lo he de dar en menos
filosofía.31 de dos pesos.
Gregorio. Ni dado.
Muchacho. Vaya señor, ¿pues qué tan
Más adelante un jinete, por lucir ante las
malo es? (Méteselo en la cara y le da en
damas, acosa su caballo y, gritando: ¡A las narices).
un lado!, lo echa sobre Gregorio quien Gregorio. Paciencia, Dios mío, paciencia.
exclama: “¡A un lado! Y ya me atropelló, y (Apresura el paso: el muchacho lo […]
ya subió el caballo a la acera”. sigue).
El pobre hombre se bajó de la acera Muchacho. Ofrezca vd. Es caña
huyendo del caballo y dio contra los legítima.
frisones de un coche, por lo que recibió Gregorio. No uso caña: me estorba al
un latigazo “que a la sazón le dirigía el andar.
cochero”. Las quejas de nuestro perso- Muchacho. Todos los caballeros la usan.
naje no se hicieron esperar: Gregorio. Pues llévale una a Florismarte
de Hircania.
Muchacho. ¿Dónde lo encontraré?
¡Ay! ... !Ay! Me partió el brazo […] no se
Gregorio. (Iracundo). ¡En el infierno!
puede andar en México, no se puede:
Muchacho. ¿Cuánto da vd. por la caña?
hay muchos coches, muchos caballos
Gregorio. Un real.
… ¡Oh! No cabe duda, hay muchos
Muchacho. ¿Tan poco vale? Nada pesa
caballos en México … En Puebla ya se
señor, púlsela vd. (…) Dóblela vd. Y
podría, porque nadie sale a la calle, y
verá si es buena caña: parece de acero
todos son muy recogidos y puntillosos:
templado.

30 Loc. cit.
31 Loc. cit. 32 Ibid., p. 355.

FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER 51


MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA

Gregorio. Siempre a la oreja como un Varios. ¡Pague la caña! ¡Páguela!


lebrel. –Es un palo cualquiera. Gregorio se resistía, pero llegó un
Muchacho. Dóblela vd y si se rompe, policía:
la pierdo. Uno de la policía. (Abriéndose paso).
(Arrebátasela Gregorio, la dobla y la ¿A dónde está el herido? ¿Ha sido con
rompe) puñal o con tranchete?
Gregorio. ¿No lo dije? Es un palo Gregorio. Váyase el esbirro a su negocio,
cualquiera. y no venga a meterse en lo que no le
Muchacho. Es una caña que vale tres importa.
pesos: yo no dije que la doblara vd. con El hombre de la policía. Este es el
tanta fuerza. matador, puesto que me ha llamado
Gregorio. ¿Conque no? esbirro.
Muchacho. No. Muchacho. Que me pague mis tres pesos
Gregorio. No pago nada. señor “aguilita”.
Muchacho. Sí pagará. Policía. (viendo amenazante a Gregorio)
Gregorio. (Rabiando). Mira… Hoy me ¡Ah!, ¡con que el asunto son tres
pierdo. pesos!34
Muchacho. Tres pesos.
Gregorio. Vete a rezar al Calvario. Nuestro personaje tuvo que pagar los
Muchacho. Tres pesos. (La gente se tres pesos y salir corriendo de allí, ante
reúne: el muchacho detiene a Gregorio). la presencia de quien ofrecía a la venta
Vean vds., señores, cómo este hombre
billetes de lotería, temeroso de que lo
no me quiere pagar una caña que me ha
metieran nuevamente en un lío. Otro
roto.
Gregorio. Me dijo que la rompiera. encuentro indeseable para él porque le
Muchacho. No dije tal. ¿Ustedes se retrasaba la llegada a la casa en la que
figuran que había de suplicar al señor esperaba degustar gratis una suculenta
que me rompiera la caña? En caso de comida, fue el de su amigo Pancracio
querer romperla, la hubiera roto yo, o la Pachorra, el cual lo envolvió en una larga
hubiera tirado.33 conversación acerca de su familia: su
mujer, su hijo mayor (Pablo) y la recién
En gran lío se metió el pobre Gregorio. In- nacida (Virginia).
tervino un hombre para alegar que el Pancracio invitó a su amigo a comer,
muchacho tenía razón. También una mu- pero él se negó, y cuando por fin logró
jer para pedir compasión para el pobre llegar a su ansiado destino quedó atrapa-
chico, el cual gemía… do en la escalera de la vivienda, pues
bajaban los muebles de alguien que se
Muchacho. Yo soy un infeliz que man- mudaba ¿sería Mariquita? Gregorio sufría
tengo a mi padre que es ciego y a mi
de sólo pensarlo pues a esa hora ya mo-
madre que es tullida, y a mi hermanita
ría de hambre.
que es coja del pie derecho y tiene una
nube en el ojo izquierdo. ¡Pobre de mí! Su anfitriona no se mudaba; pero, can-
¿Con que pagaré al que me dio a vender sada de esperarlo, había salido. Pancracio
las cañas?... (Llorando). hubiera podido ser su solución pero vivía

33 Ibid., pp. 356-357. 34 Loc. cit.

52 FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER


IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN, HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

hasta San Antonio Abad. Se acuerda en- Gregorio. (Aterrado) ¡Basca!!! …


tonces de doña Gervasia, pobre vieja Gervasia. Sí señor, provenida de una
que ha insistido en que coma con ella al- indigestión insoportable.
guna vez y piensa: “!Oh mi afecto… mi Gregorio. ¡Indigestión!
Gervasia. Me la produjo un bagre
cortesía… necesario es no ser ingratos. Y
abominable.
hasta la calle del reloj, no importa”.
Gregorio. ¡Qué desgracia!
Claro que no pagó coche, decidió que Gervasia. Afortunadamente no es incu-
tenía buenas piernas y corrió. Desde lue- rable, y con una formidable purga que
go que estando en la calle otra vez, nuevas he tomado…
desgracias le acontecieron. Una diligen- Gregorio. ¡Purga también!
cia que se hundió en una atarjea lo salpicó Gervasia. Y me está haciendo un efecto
de lodo y allí estaba Gregorio, subiéndo- admirable.
se la pierna del pantalón y maldiciendo: Gregorio. (Como en secreto) Lo creo:
si tiene usted una cara “espantable”, y
[…] Maldita diligencia … y ensuciarse el mi situación es “envidiable” (aparte).
pantalón nuevo de polaina que tanto Pero mi hambre es “inaguantable ( Ya
trabajo me costó ponerme… ¡Oh fuer- directamente hacia doña Gervasia)
za del sino! ¡Oh ciudad condenada! —Un amigo me dijo que estaba vd.
Parece que una legión de demonios mala, y quise de paso saludar a vd.: ya
se ha soltado en tus calles… ¿Y cómo la vi, y enterarme ha satisfecho de mi
limpiarme? Esperaré a que se seque: lo buena fortuna y de la fuerza del sino,
bueno es que doña Gervasia es vieja, me voy porque fuerza es co… comprar
y no será melindrosa, y no le dará asco unas cosas, y visitar a una señora
mi pantalón […]35 (Levantándose). He quedado de comer
con…
Gervasia. Comerá vd. Conmigo.
Cuando Gregorio llegó a la casa de su
Gregorio. Siento mucho…
vieja amiga, se enteró gustoso de que es-
Gervasia. No hay escape.
taba sola, no había comido aún, y única- Gregorio. Pero…
mente ellos gustarían de los exquisitos Gervasia. Aunque es comida de dieta…
platillos que sin duda había preparado; Gregorio. Agradezco mucho…
pero Gervasia se encontraba compungi- Gervasia. Siéntese vd:
da en la sala de su casa y el invitado le Gregorio. (Sentándose). (¡Oh! Dolor).
preguntó al verla: Gervasia. ¿Qué decía vd. de olor?
Gregorio. Nada.
Gregorio. ¿Por qué tanto encogimiento? Gervasia. Creí… porque… ¡Oh, que
Algún dolorcillo de cabeza, constipado: hedor tan pestífero y fragante se
¿no es verdad? percibe!
Gervasia. No señor Gregorio. ¿Cómo?...
Gregorio (sentándose) ¡Vaya! Mucho me Gervasia. Y mi estómago… ¡Ay! ¡Dios
alegro. mío! ¿Dónde se ha metido vd.?
Gervasia. Lo único que tengo es una Gregorio. (Mirando el lodo de sus pier-
basca intolerable. nas). ¿Yo?…
Gervasia. ¡Ay!... ¡ay!... que me da… que
me da…
35 Ibid., p. 369.

FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER 53


MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA

Gregorio. ¿Qué cosa? deleite satírico y hasta cierta crueldad”.37


Gervasia. Que me da la basca… ¡Pepa! Toma este autor como blanco de la sátira,
¡Pepa! Y la purga… ¡Pepa! ¡Pepa!... que indudablemente llega a ser cruel, a
tráeme el… tráeme la.. la… la… (Vase). un poblano estereotipado: adinerado pe-
Gregorio. ¡Pues he quedado lucido!...
ro avaro, y lo lleva a situaciones grotescas
Me voy, y el diablo cargue con la casa
extremas que se justifican en el texto por
y su dueño.36
su deseo de ahorrarse una comida.
Como romántico, Rodríguez Galván cul-
Ya en la calle Gregorio se quejó:
tivó lo grotesco. Lo hizo cuando escribió
¿A quién le sucede lo que a mí? Si ahora poesía en el marco de la retórica de la
hubiera una diligencia que se dirigiera sublimidad. Longino recomienda, precisa-
a Puebla, no me volvían a oler los me- mente, enfrentar el lado feo y grotesco de
xicanos ¿Pero hay justicia para esto? … la realidad. Hugo Blair afirma por su parte
y es fuerza comer, mi estómago me lo que lo sublime tiene fuerza, es producto
pregona… ¡Oh! ¡Miserable de mí! … del genio y despierta el gusto a través de
Aún me queda un amigo; pero vive tan situaciones patéticas y terribles. También
lejos… San Antonio Abad. Víctor Hugo señaló cómo, colocada en
lo alto en virtud del cristianismo, la musa
Gregorio pensó en Pancracio Pachorra. de la creación poética observó que lo hu-
Derrotado por el hambre tomó un coche mano no es todo bello, sino que a su lado
con tal de llegar antes de que la familia existe lo feo, “que lo deforme está junto a
hubiera comido; pero no olvidemos que la lo gracioso, que lo grotesco es el reverso
calle siempre fue peligrosa para nuestro de lo sublime, que el mal se entremezcla
personaje. Lo estafó el cochero y, cuando con el bien y la sombra con la luz”.38
por fin llegó, fue atacado en tal forma por Gilles Lipovetsky analiza lo cómico alu-
los hijos de Pachorra (una berreaba a voz sivo a un realismo grotesco manifiesto
en cuello sin parar y el otro le arrojaba durante la fiesta en la Edad Media. Hu-
objetos a la cabeza), que salió huyendo mor, apunta, en el que priva la escatología
también de aquella casa decidido a pagar en su sentido físico.39 Este tipo de humor
sus alimentos en un bodegón porque pone en juego Rodríguez en Tras un mal
“fuerza es comer”. nos vienen ciento. Es grotesco el pobla-
En esta obrita, Rodríguez Galván cons- no, gordo, de anteojos, iracundo y avaro
truye una comicidad maliciosa, como la al extremo, y lo es también la situación
califica Jaime Castañeda cuando dice que a la que su avaricia lo lleva, ante una mu-
ésta “proviene del deseo de reírse de jer que expulsa gases pestilentes y está
alguien o de algo humanizado, implica un a punto del vómito, mientras él muere
de hambre.

36 Ibid., pp. 371-373.


37 V. “Jorge Ibargüengoitia: humorismo y narrativa”,
en Estudios, filosofía-historia-letras, invierno, en
ht tp://biblioteca.it am.mx /estudios /estudio / 38 Víctor Hugo, “Introducción”, Cromwel. Drama en
estudio07/sec_43.html, consultado el 19 de sep. cinco actos, p. 9.
de 2005. 39 V. La era del vacío, passim.

54 FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER


IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN, HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

Por su parte, Henri Bergson señala muchas veces impertinente al posible


que la intención de humillar está siempre cliente; lo que, por otro lado, revela las
presente cuando se quiere producir un condiciones de la clase económicamen-
efecto cómico; pero también lo está la de te desposeída en el México de ayer y de
corregir, porque lo cómico se relaciona hoy. También se deja ver en la obra un
siempre con los prejuicios sociales, y dice aspecto de la tradición familiar a través
que generalmente lo que hace reír son de Pancracio Pachorra, su esposa y sus hi-
los defectos ajenos más por la insociabi- jos mal educados, por cierto; asimismo se
lidad que por la inmoralidad de que reproduce la costumbre de tomar purgas
son indicio.40 y comer puchero cuando la gente está
Es innegable la humillación que el po- enferma del estómago, aún vigente en
blano recibe en la obra de Rodríguez a ciertos ámbitos de la sociedad mexicana
través de la figura de Gregorio; pero la a pesar de los adelantos médicos actua-
misma tiene implícita una moraleja que, les, sobre todo porque éstos no van de
sí, tiene la intención de corregir: se filtra la mano con una más justa repartición
también aquí la ideología, en este caso de la riqueza en el país; pero también
religiosa del autor, en relación con el cas- en virtud del proceso de endocultura-
tigo ante la falta: si se cae en excesos de ción por el cual una sociedad tiende a
avaricias se puede perder todo. También ser similar en muchos aspectos de una
es cierto que las peripecias en que se ve generación a otra.42
envuelto este personaje mueven a risa, re- Otras costumbres características de ese
sultan verdaderamente cómicas, y revelan tiempo quedaron plasmadas en la obra
el humor sublime de “El mestizo triste”. analizada, por ejemplo, el uso de caba-
En la obra de Rodríguez que aquí ana- llos como medio de transporte urbano y
lizo podemos ver un mosaico cultural en de diligencias; así como de pantalones de
el sentido etnográfico de la palabra; o sea, polaina; costumbres que, superadas en
como ese “todo complejo que compren- tiempos posteriores, permiten al lector
de conocimientos, creencias, arte, moral, contemporáneo imaginar aquellas esce-
derecho, costumbres y cualesquiera otras nas de la vida cotidiana decimonónica
capacidades y hábitos adquiridos por el y, dado que van de la mano con los as-
hombre en tanto miembro de la socie- pectos endoculturales (los cuales de to-
dad”.41 Además de los conocimientos li- das maneras no siempre se repiten con
terarios y las creencias del autor que in- exactitud en generaciones sucesivas por-
fluyen en su obra, algunas de las cuales que continuamente se añaden nuevas
ya han sido mencionadas aquí, éste nos de-
ja ver hábitos y costumbres que han deja-
do herencia a las generaciones siguientes. 42 La endoculturación, dice, Marvin Harris, “es
Está, por ejemplo, el hábito del ambu- una experiencia de aprendizaje parcialmente
lantaje con sus pregones y su insistencia conciente y parcialmente inconsciente a través
de la cual la generación de más edad incita,
induce y obliga a la generación más joven a
40 V. La risa, passim. adoptar los modos de pensar y comportamientos
41 Según Edgard Burnett Taylor, fundador de la tradicionales [… y ] se basa, principalmente, en
antropología académica. Cit. en Marvin Harris, el control que [ésta] ejerce sobre los medios de
Antropología cultural, p. 20. premiar y castigar a los niños.” Ibid., p. 21.

FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER 55


MARGARITA ALEGRÍA DE LA COLINA

pautas), acaban siendo sentidas como BIBLIOGRAFÍA


propias y suscitan la nostalgia del lector.
Alegría, de la C. Margarita. Historia y reli-
gión en Profecía de Guatimoc. Símbo-
CONCLUSIÓN los y representaciones culturales, Mé-
xico, UAM Azcapotzalco, 2004.
Reconozco que mi interpretación de los Aristóteles. La poética. Versión de García
textos de Rodríguez Galván aquí co- Baca, México, Editores Mexicanos Uni-
mentados puede ser rebatible a pesar dos, 1985.
de haber realizado su análisis a la luz de Bergson, Henri. La risa. Madrid, Sarpe,
algunas categorías conceptuales corres- 1985 (Los grandes pensadores).
pondientes a marcos teóricos reconoci- Beristáin, Helena. Diccionario de retórica
dos; pero como dice Geertz al referirse a y poética. México, Porrúa, 1985.
las descripciones etnográficas: “lo que no- Bordieu, Pierre y J. D. Wacquant, Res-
sotros llamamos nuestros datos son real- puestas. Por una antropología reflexiva,
mente interpretaciones de interpretacio- Grijalbo, México, 1995.
nes de otras personas sobre lo que ellas Blair, Hugo. Lecciones sobre la retórica
y sus compatriotas piensan y sienten”.43 de las bellas letras. José Luis Munárriz
Como producto de mi análisis estoy (trad. del inglés), 4ª ed., aumentada
interpretando unos textos en que Ro- con el Tratado del Sublime por Casio
dríguez, desde su lugar socioeconómi- Longino, Agustín García Arrieta (trad.
co y cultural, interpreta algunas de las si- de Bioleau), México, imprenta de Gal-
tuaciones que se presentaban en la vida ván, 1834, 3 vols.
cotidiana de su tiempo en la Ciudad de Carrilla, Emilio. El romanticismo en la
México. Lo que hice fue desentrañar las América Hispánica. t.1. 3ª ed., Madrid,
estructuras de significación en el contex- Gredos, 1975 (Biblioteca Románica
to de campos social y literariamente de- Hispánica, 11. Estudios, 40).
terminados, y a la luz del alcance que Giddens, Anthony. Un mundo desbocado,
éstos me han permitido tener. No obstan- Los efectos de la globalización en
te lo corto que se pueda haber queda- nuestras vidas. Pedro Cifuentes (trad.),
do mi análisis interpretativo, es innega- México, Taurus, 2000.
ble que la literatura constituye una fuente Geerrtz, Clifford. La interpretación de las
muy rica para rescatar el habitus de tiem- culturas. Barcelona, Gedisa, 1997 (Se-
pos pasados rie Antropología).
Harris, Marvin. Antropología cultural. Sa-
lamanca, Alianza Editorial, 1990 (El
libro de bolsillo. Antropología).
Lipovetsky, Gilles. La era del vacío. trad
Joan Vinyoli y M. Pendax, Barcelona, Ana-
grama, 2005 (Compactos anagrama).
Novelo, Victoria y Sergio López Ramos,
(coord.), Etnografía de la vida cotidia-
43 Geertz, op. cit., p. 23. na. México, Porrúa, 2000.

56 FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER


IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN, HUMOR Y VIDA COTIDIANA EN EL MÉXICO DEL SIGLO XIX

Picard, Roger. El romanticismo social. Nacional Autónoma de México, Mé-


Blanca Chacel (trad.), 2ª ed., México, xico, 2001.
Fondo de Cultura Económica, 1987 Víctor, Hugo. Cromwel. Drama en cinco
(Sección de obras de sociología). actos, México, Editores Unidos Me-
Rodríguez Galván, Ignacio. Obras. Ed. xicanos, 1977 (Literatura Universal).
facsimilar, Fernando Tola de Habich
(prol.) México, Universidad Nacional
Autónoma de México, 1994, 2 vols. (Al
siglo XIX, ida y regreso). HEMEROGRAFÍA
Ruedas de la Serna, Jorge (coord.), La
misión del escritor. Ensayos mexicanos El año Nuevo de 1840, T IV, ed. Facsimilar,
del siglo XIX, México, UNAM, 1996, p. 265 México, UNAM, 1994, (Al siglo XIX. Ida y
(Al siglo XIX ida y regreso). regreso).
Sánchez Guevara, La configuración de las Letras libres, dic., 1999.
identidades nacionales en dos histo- El cosmopolita, periódico bisemanal, Mé-
rias oficiales: un análisis semiótico-dis- xico, 1840.
cursivo transdisciplinario. Tesis docto- El Museo Yucateco, Mérida, Yucatán, 1842.
ral, Julieta Haidar, directora. México,
ENAH, 2005.
Suárez de la Torre, Beatriz. (coord. gral.) FUENTES ELECTRÓNICAS
Empresa y cultura en tinta y papel (1800-
1860), Miguel Ángel Castro (edit.), ht t p:// bibliotec a.it am.mx /e s tudios /
México, Instituto de Investigaciones estudio/estudio07/sec_43.html
Dr. José María Luis Mora/ Universidad

FUENTES HUMANÍSTICAS 38 DOSSIER 57

También podría gustarte