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VERSIÓN CONFIDENCIAL DE USO EXCLUSIVO EN EL CURSO

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS


COLEGIO DE LETRAS CLÁSICAS
Ciudad Universitaria
Circuito Mario de la Cueva
04510, México, D. F.

Curso:

INTRODUCCIÓN
A LA RETÓRICA EN LA GRECIA
CLÁSICA
(Curso monográfico de retórica y oratoria griegas)

Semestre 2020-1 (agosto de 2019-enero de 2020)


Horario: 12:00
Lugar: Facultad de Filosofía y Letras, Salón 327

Imparte: Dr. Gerardo RAMÍREZ VIDAL


Centro de Estudios Clásicos
Instituto de Investigaciones Filológicas (UNAM)
Correo electrónico: grvidal18@gmail.com

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Presentación

La retórica, entendida como la doctrina del discurso eficaz, se puede resumir de la siguiente
manera: alguien comunica algo a alguien para algo. En el enunciado anterior hay tres
elementos: emisor, mensaje, receptor y finalidad. Éste último es el que caracteriza la función
comunicativa de la retórica: el orador (autor, escritor, etc.) procura causar afectos en el oyente
(receptor, lector, etc.). Para ello recurre no sólo al lenguaje sino también a una serie de
procesos o actividades que le permiten al orador alcanzar su propósito.
Este modelo comunicativo nació y alcanzó su pleno desarrollo en los ordinarios espacios
de los procesos judiciales de la Grecia del siglo V, y de ahí se extendió al discurso político,
la celebración cívica, la obra literaria, la historiografía, la epístola, el tratado, el sermón y
cualquier otro tipo de discurso, como bien dice el Gorgias platónico. De cualquier modo, la
matriz o el útero de todas las técnicas discursivas se encuentra en la retórica judicial, cuyo
conocimiento es la base para su aplicación en los demás géneros.
Por otra parte, a pesar del desarrollo de las disciplinas del discurso como la semiótica, la
hermenéutica, la filosofía del lenguaje, la gramática, las teorías de la argumentación y el
análisis del discurso, el antiguo sistema retórico es autosuficiente para aplicarse en el estudio
y elaboración discursiva en el mundo actual, ya sea en el discurso literario, político, judicial,
periodístico, pedagógico y en cualquier otro.
El curso Introducción a la retórica griega clásica tiene como propósito describir el antiguo
esquema retórico-comunicativo de los griegos de carácter forense y su aplicación en la
composición y análisis del discurso.

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I. LOS SISTEMAS RETÓRICOS EN GRECIA

0. Preliminares

T1. Breve historia de la retórica en Grecia.

467 466 385 322 29


385 323 30 393
Prerretórica Protorretórica Retórica clásica Retórica Retórica
helenística imperial

En su sentido más amplio, la retórica ha existido en todos los pueblos y en todos los tiempos.
En la Grecia antigua tuvo un desarrollo particular. Desde las primeras manifestaciones
literarias (Homero) se muestra con mucha claridad un conocimiento de las estrategias
discursivas que se habían ido trasmitiendo de generación en generación desde tiempos
inmemoriales, de manera que ya encontramos en la Ilíada un canon de oradores, técnicas
precisas y toda una concepción del poder de la palabra divina. Los dioses son quienes otorgan
el poder discursivo a sus elegidos. Mnemósine y las Musas, sus hijas, son las patronas de la
retórica, junto con Peitho, que se ha identificado con Afrodita. Los filósofos desarrollan otro
tipo de retórica, basado más en el razonamiento: ya no son los dioses quienes otorgan ese
don: los hombres lo adquieren con su esfuerzo. Los poetas arcaicos son conscientes del poder
de la palabra persuasiva, que no pertenece a un género específico, sino que se encuentra
extendido a toda manifestación oral.
Pero la retórica no existe aún, pues para que una disciplina exista es necesario que tenga
autonomía, que tenga su propio objeto de estudio y emplee sus propios instrumentos teóricos.
Los filósofos del siglo IV creyeron que la retórica había nacido en Sicilia, luego de la caída
de los tiranos (en 466). Se trataba de una retórica destinada fundamentalmente a los
tribunales, y luego también a la asamblea. Sus creadores habrían sido Córax y Tisias, y la
tradición que de ellos se originó (Gorgias, Antifonte, Lisias, Isócrates e Iseo) habría sido el
eje de la retórica.
Sin embargo, tal parece que aquellos hombres ni siquiera conocían la palabra retórica,
sino que fue el propio Platón que se las impuso, y luego también Aristóteles y por influencia
de ambos todos los antiguos historiadores de la retórica. En realidad, ambos rechazaban ese
tipo de retórica, sumamente interesada y baja. Los filósofos reformularon la retórica, le
dieron un sentido filosófico, pues no podía estar desligada de lo bueno y de lo verdadero.
Como reacción, los filósofos crearon una nueva retórica, que era la verdadera retórica.
Los filósofos incluían entre los seguidores de la retórica a los sofistas. Platón lo hacía para
desprestigiar a su principal adversario: Isócrates. Pero éste no le hacía mucho caso. Discípulo
de los sofistas, habíase dedicado en un inicio a los discursos judiciales, pero luego prefirió
continuar con la enseñanza de sus viejos maestros, esto es, con lo que él llamaba la filosofía
retórica. Su éxito, según algunos autores modernos, fue enorme, y superior inclusive al propio
Platón.

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La época helenística recibió todo el legado cultural de la época clásica, pero continuó
enriqueciéndolo. La retórica se convirtió en una especie de grado superior educativo. Con los
rétores asistían todos los hombres que aspiraban a una educación completa, y ahí se les
enseñaba el antiguo arte de la palabra, a los que se iniciaba por medio de obras llamadas
progymnásmata.
Otros educadores continuaron teorizando y profundizando sobre algunos aspectos de la
retórica, fundamentalmente en relación con la teoría de los estilos y los estados de la causa.
Los filósofos no podían hacer de lado ese aspecto de la cultura helenística e imperial. Su
influencia fue enorme. Las retóricas más importantes fueron escritas por filósofos.

T2. Cronología

CUADRO 1. CRONOLOGÍA (SIGLO V)


406 Reformas de Clístenes
491 o 485 Gelón, tirano de Siracusa
490 Primera Guerra Médica
480 Segunda Guerra Médica
478 Ierón, tirano de Siracusa.
472 Expulsión de Trasideo, tirano de Agrigento, e instauración de
un régimen democrático.
466 Muerte de Ierón, ascenso de Trasíbulo, y expulsión de éste.

462/1 Reformas de Efialtes.


444/3 Fundación de Turios
431 Inicio de la Guerra del Peloponeso
427 Embajada de Gorgias a Atenas.
415 Mutilación de los Hermes y escándalo de los misterios.
411 Revuelta oligárquica de los Cuatrocientos.
405 Dionisio, tirano de Siracusa.
404 Revuelta de los Treinta.
399 Muerte de Sócrates

387 La Paz de Antálcidas


384 Nacimiento de Aristóteles
359 Filipo II
347 Muerte de Platón
338 Batalla de Queronea

336 Alejandro Magno


323 Muerte de Alejandro
322 Muerte de Aristóteles

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CONTEMPORANEIDAD ENTRE SOFISTAS Y FILÓSOFOS
500 475 450 425 400 375 450
530/515 PARMÉNIDES post 450
500 ANAXÁGORAS 428
500 MELISO 440
495 EMPÉDOCLES 435
492 PROTÁGORAS 417
490 ZENÓN 430
485 GORGIAS 380
480 ANTIFONTE 411
470 SÓCRATES 399
460 DEMÓCRITO
460 PRÓDICO ?
450 CRITIAS 404
450 TRASÍMACO ?
443 HIPIAS ?
437 ISÓCRATES 437
427 PLATÓN 347

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1. Esbozo de la retórica griega
a. Testimonios antiguos

T3. Platón, la primera historia de la retórica (Phdr. 266d1-267c2):


[266d1] ΣΩΚΡΑΤΗΣ. πῶς φῄς; καλόν πού τι ἂν εἴη, ὃ τούτων ἀπολειφθὲν ὅμως τέχνῃ
λαμβάνεται; πάντως δ᾽ οὐκ ἀτιμαστέον αὐτὸ σοί τε καὶ ἐμοί, λεκτέον δὲ τί μέντοι καὶ
ἔστι τὸ λειπόμενον τῆς ῥητορικῆς.
ΦΑΙΔΡΟΣ. καὶ μάλα που συχνά, ὦ Σώκρατες, τά γ᾽ ἐν τοῖς βιβλίοις τοῖς περὶ λόγων τέχνης
γεγραμμένοις.
ΣΩ. καὶ καλῶς γε ὑπέμνησας. προοίμιον μὲν οἶμαι πρῶτον ὡς δεῖ τοῦ λόγου λέγεσθαι ἐν
ἀρχῇ: ταῦτα λέγεις προοίμιον μὲν οἶμαι πρῶτον ὡς δεῖ τοῦ λόγου λέγεσθαι ἐν
ἀρχῇ· ταῦτα λέγεις —ἦ γάρ;— τὰ κομψὰ τῆς τέχνης;
ΦΑΙ. Ναί.
ΣΩ. Δεύτερον δὲ δὴ διήγησίν τινα μαρτυρίας τ' ἐπ' αὐτῇ, τρίτον τεκμήρια, τέταρτον
εἰκότα· καὶ πίστωσιν οἶμαι καὶ ἐπιπίστωσιν λέγειν τόν γε βέλτιστον λογοδαί-
δαλον Βυζάντιον ἄνδρα.
ΦΑΙ. Τὸν χρηστὸν λέγεις Θεόδωρον;
[267a1] ΣΩ. Τί μήν; καὶ ἔλεγχόν γε καὶ ἐπεξέλεγχον ὡς ποιητέον ἐν κατηγορίᾳ τε καὶ
ἀπολογίᾳ. τὸν δὲ κάλλιστον Πάριον Εὐηνὸν ἐς μέσον οὐκ ἄγομεν; ὃς ὑποδήλωσίν τε
πρῶτος ηὗρεν καὶ παρεπαίνους—οἱ δ' αὐτὸν καὶ παραψόγους φασὶν ἐν μέτρῳ λέγειν
μνήμης χάριν, σοφὸς γὰρ ἁνήρ. Τεισίαν δὲ Γοργίαν τε ἐάσομεν εὕδειν, οἳ πρὸ τῶν
ἀληθῶν τὰ εἰκότα εἶδον ὡς τιμητέα μᾶλλον, τά τε αὖ σμικρὰ μεγάλα καὶ τὰ μεγάλα
σμικρὰ φαίνεσθαι ποιοῦσιν διὰ ῥώμην λόγου, καινά τε ἀρχαίως τά τ' ἐναντία καινῶς,
συντομίαν τε λόγων καὶ ἄπειρα μήκη περὶ πάντων ἀνηῦρον; ταῦτα δὲ ἀκούων ποτέ μου
Πρόδικος ἐγέλασεν, καὶ μόνος αὐτὸς ηὑρηκέναι ἔφη ὧν δεῖ λόγων τέχνην· δεῖν δὲ οὔτε
μακρῶν οὔτε βραχέων ἀλλὰ μετρίων.
ΦΑΙ. Σοφώτατά γε, ὦ Πρόδικε.
ΣΩ. Ἱππίαν δὲ οὐ λέγομεν; οἶμαι γὰρ ἂν σύμψηφον αὐτῷ καὶ τὸν Ἠλεῖον ξένον γενέσθαι.
ΦΑΙ. Τί δ' οὔ;
[267b10] ΣΩ. Τὰ δὲ Πώλου πῶς φράσωμεν αὖ μουσεῖα λόγων—ὡς διπλασιολογίαν
καὶ γνωμολογίαν καὶ εἰκονολογίαν —ὀνομάτων τε Λικυμνίων ἃ ἐκείνῳ ἐδωρήσατο
πρὸς ποίησιν εὐεπείας;
ΦΑΙ. Πρωταγόρεια δέ, ὦ Σώκρατες, οὐκ ἦν μέντοι τοιαῦτ' ἄττα;
ΣΩ. Ὀρθοέπειά γέ τις, ὦ παῖ, καὶ ἄλλα πολλὰ καὶ καλά. τῶν γε μὴν οἰκτρογόων ἐπὶ
γῆρας καὶ πενίαν ἑλκομένων λόγων κεκρατηκέναι τέχνῃ μοι φαίνεται τὸ τοῦ
Χαλκηδονίου σθένος, ὀργίσαι τε αὖ πολλοὺς ἅμα δεινὸς ἁνὴρ γέγονεν, καὶ πάλιν
ὠργισμένοις ἐπᾴδων κηλεῖν, ὡς ἔφη· διαβάλλειν τε καὶ ἀπολύσασθαι διαβολὰς ὁθενδὴ
κράτιστος. τὸ δὲ δὴ τέλος τῶν λόγων κοινῇ πᾶσιν ἔοικε συνδεδογμένον εἶναι, ᾧ τινες
μὲν ἐπάνοδον, ἄλλοι δ' ἄλλο τίθενται ὄνομα.
[267c1] ΦΑΙ. Τὸ ἐν κεφαλαίῳ ἕκαστα λέγεις ὑπομνῆσαι ἐπὶ τελευτῆς τοὺς ἀκούοντας περὶ
τῶν εἰρημένων;

SÓCRATES.- ¿Cómo dices? ¿Podría existir algo bello que, aunque separado de estos
[conocimientos dialécticos], sea sin embargo tomado como un arte? Absolutamente para ti
y para mí esto no debe ser sin valor, pero sí se debe decir qué cosa, sin embargo, también
es lo que resta de la retórica.

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FEDRO.- Y muy copioso, oh Sócrates, [es lo que resta de la retórica], por lo menos aquello
que se encuentra en los libros escritos sobre el arte de las palabras.
SOC.- Has hecho bien me lo recordaste. El proemio pienso que es lo primero que se debe
decir al principio del discurso. ¿A esto llamas refinamientos del arte? ¿O no es así?
FED. —Sí.
SÓC. —En segundo lugar, la narración y testimonios sobre ella; en tercero, las evidencias, y,
en cuarto, los verosímiles. Pienso que también se refiere a la prueba y a la prueba adicional
el hombre de Bizancio, ciertamente el máximo artífice del discurso.
FED. —¿Te refieres al noble Teodoro?
SÓC. —¿Y a quién más? Y la refutación y la refutación adicional, cómo debe hacerse tanto
en la acusación como en la defensa. ¿Y no traemos a colación al óptimo Eveno de Paros,
el primero que inventó la prueba matizada, los elogios dobles? Algunos afirman que él
incluso puso en verso algunos reproches dobles por razones nemotécnicas, pues era un gran
versificador. Y a Tisias y a Gorgias, ¿los vamos a dejar dormir, quienes saben que, frente
a los argumentos verdaderos, los verosímiles se deben considerar más dignos de crédito y,
a su vez, hacen que las cosas pequeñas parezcan grandes y las grandes pequeñas, gracias a
la fuerza del discurso, y las nuevas con términos antiguos y lo contrario con palabras
nuevas, y descubrieron la brevedad discursiva y la extensión indefinida en cualquier
asunto? En cierta ocasión, cuando me escuchaba decir estas cosas, Pródico sonrió y dijo
que él era el único que había descubierto de qué cosas requiere el arte: no requiere ni de
largos desarrollos ni de cortos, sino a la medida.
FED. —Palabras ingeniosas, en verdad, oh Pródico.
SÓC. —¿Ahora no hablamos de Hipias? Pienso, en efecto, que incluso el extranjero de Elis
le daría el mismo voto.
FED. —¿Y por qué no?
SÓC. —¿Y cómo mostraremos los Museos de palabras de Polo —como la reduplicación, el
estilo sentencioso y las imágenes—, y de los términos licimnios, los que a aquél obsequió
para la composición de un canto?
FED. —¿Y los artificios protagoreos, Sócrates, no eran como los anteriores?
SÓC. —Sí, querido, alguna corrección expresiva y muchas otras buenas estrategias. Pero, de
los discursos lastimeros aplicados a la vejez y la pobreza, me parece que domina un arte el
poder del calcedonio, un hombre que ha llegado a ser al mismo tiempo diestro en irritar a
la multitud y volver a encantar a los irritados con sus hechizos, como él decía, y es el más
poderoso en calumniar y en anular las calumnias de quien sea.
En cuanto al final de los discursos, parece que todos están de común acuerdo, al que algunos
han puesto como nombre recapitulación y otros, otro distinto.
FED. —¿En cuanto al resumen, dices que se recuerde a los oyentes, al final, cada uno de los
puntos de lo que se ha dicho?

1 EXORDIO, προοίμιον
2 NARRACIÓN, διήγησις
3-6 CONFIRMACIÓN
Evidencias, τεκμήρια / verosímiles, εἰκότα
Prueba, πίστωσις / prueba adicional ἐπιπίστωσις Θεόδωρος Βυζάντιος
7-12 REFUTACIÓN

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Refutación, ἔλεγχος / Refutación adicional ἐπεξέλεγχος (ἐν
κατηγορίᾳ / ἐν ἀπολογίᾳ) Εὐηνὸς Πάριος
Prueba marizada, ὑποδήλωσις
Elogios dobles, παρέπαινος / Reproches dobles, παραψόγος Τεισίας / Γοργίας
Verosímiles, τὰ εἰκότα (vs ἀληθῶν)
13-19 ESTILO
Amplificación y empequeñecimiento τά τε αὖ σμικρὰ μεγάλα καὶ [Isocr. Panegyr.]
τὰ μεγάλα σμικρὰ φαίνεσθαι ποιοῦσιν
Uso de términos arcaicos y novedosos, καινά τε ἀρχαίως τά τ'
ἐναντία καινῶς
Concisión, συντομία τε λόγων / prolijidad, ἄπειρα μήκη Πρόδικος
Mesura, μέτριος
Ἱππίας
Museos de palabras, Μουσεῖα λόγων: Πώλος
• Redundancia, διπλασιολογία
• Hablar sentencioso, γνωμολογία
• Imágenes, εἰκονολογίαν
Términos licimnios, ὀνομάτων Λικυμνίων Λικύμνιος
Corrección, Ὀρθοέπεια Πρωταγόρεια
20-23 EPÍLOGO
20-22 a. Emociones
Consolación (o lamentación), τῶν οἰκτρογόων λόγων Χαλκηδονίου (Trasímaco)
Ira, ὀργίσαι / calma ἐπᾴδων κηλεῖν
Calumnia, διαβάλλειν / Supresión de calumnias, ἀπολύσασθαι
διαβολὰς.
23 b. Recapitulación, ἐπάνοδον
Τὸ ἐν κεφαλαίῳ

Lectura complementaria:
Ramírez Vidal, G. (2017). “La primera historia de la retórica (Platón, Fedro, 266d7-
267d7)”, QR 4 (2017).

T4. Aristóteles “El nacimiento de la retórica” (Arist. SE 183b17-184a2. Traducción de


GRV):
τῶν γὰρ εὑρισκομένων ἁπάντων τὰ μὲν παρ' ἑτέρων ληφθέντα πρότερον πεπονημένα
κατὰ μέρος ἐπιδέδωκεν ὑπὸ τῶν παραλαβόντων [183b20] ὕστερον, τὰ δ' ἐξ ὑπαρχῆς
εὑρισκόμενα μικρὰν τὸ πρῶτον ἐπίδοσιν λαμβάνειν εἴωθε, χρησιμωτέραν μέντοι
πολλῷ τῆς ὕστερον ἐκ τούτων αὐξήσεως· μέγιστον γὰρ ἴσως ἀρχὴ παντός, ὥσπερ
λέγεται. διὸ καὶ χαλεπώτατον· ὅσῳ γὰρ κράτιστον τῇ δυνάμει, τοσούτῳ μικρότατον ὂν
τῷ μεγέθει 183b25 χαλεπώτατόν ἐστιν ὀφθῆναι. ταύτης δ' εὑρημένης ῥᾷον τὸ
προςτιθέναι καὶ συναύξειν τὸ λοιπόν ἐστιν· ὅπερ καὶ περὶ τοὺς ῥητορικοὺς λόγους
συμβέβηκε, σχεδὸν δὲ καὶ περὶ τὰς ἄλλας ἁπάσας τέχνας. οἱ μὲν γὰρ τὰς ἀρχὰς
εὑρόντες παντελῶς ἐπὶ μικρόν τι προήγαγον· οἱ δὲ νῦν εὐδοκιμοῦντες, 183b30
παραλαβόντες παρὰ πολλῶν οἷον ἐκ διαδοχῆς κατὰ μέρος προαγαγόντων, οὕτως
ηὐξήκασι, Τεισίας μὲν μετὰ τοὺς πρώτους, Θρασύμαχος δὲ μετὰ Τεισίαν, Θεόδωρος
δὲ μετὰ τοῦτον, καὶ πολλοὶ πολλὰ συνενηνόχασι μέρη· διόπερ οὐδὲν θαυμαστὸν ἔχειν

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τι πλῆθος τὴν τέχνην. ταύτης δὲ 183b.35 τῆς πραγματείας οὐ τὸ μὲν ἦν τὸ δ' οὐκ ἦν
προεξειργασμένον, ἀλλ' οὐδὲν παντελῶς ὑπῆρχεν. καὶ γὰρ τῶν περὶ τοὺς ἐριστικοὺς
λόγους μισθαρνούντων ὁμοία τις ἦν ἡ παίδευσις τῇ Γοργίου πραγματείᾳ· λόγους γὰρ
οἱ μὲν ῥητορικοὺς οἱ δὲ ἐρωτητικοὺς ἐδίδοσαν ἐκμανθάνειν, εἰς οὓς πλειστάκις
ἐμπίπτειν ᾠήθησαν 184a1 ἑκάτεροι τοὺς ἀλλήλων λόγους. διόπερ ταχεῖα μὲν ἄτεχνος
δ' ἦν ἡ διδασκαλία τοῖς μανθάνουσι παρ' αὐτῶν· οὐ γὰρ τέχνην ἀλλὰ τὰ ἀπὸ τῆς τέχνης
διδόντες παιδεύειν ὑπελάμβανον, ὥσπερ ἂν εἴ τις, ἐπιστήμην φάσκων παραδώσειν
184a.5 ἐπὶ τὸ μηδὲν πονεῖν τοὺς πόδας, εἶτα σκυτοτομικὴν μὲν μὴ διδάσκοι μηδ' ὅθεν
δυνήσεται πορίζεσθαι τὰ τοιαῦτα, δοίη δὲ πολλὰ γένη παντοδαπῶν ὑποδημάτων· οὗτος
γὰρ βεβοήθηκε μὲν πρὸς τὴν χρείαν, τέχνην δ' οὐ παρέδωκεν. καὶ περὶ μὲν τῶν
ῥητορικῶν ὑπῆρχε πολλὰ καὶ παλαιὰ τὰ 184b.1 λεγόμενα, περὶ δὲ τοῦ συλλογίζεσθαι
παντελῶς οὐδὲν εἴχομεν πρότερον λέγειν ἢ τριβῇ ζητοῦντες πολὺν χρόνον ἐπονοῦμεν.
De todos los descubrimientos, los que unos han retomado, habiendo sido ya antes
trabajados, han progresado parcialmente gracias a quienes los reciben después,
mientras que los descubrimientos hechos desde el inicio suelen primero tener un
pequeño progreso, que empero es mucho más provechoso que el crecimiento posterior
a partir de ellos. Sin duda, el comienzo es la cosa más importante, como se dice, y por
ello también es la cosa más difícil. En efecto, cuanto más una cosa es potente por su
capacidad, tanto más es difícil de ver, si es minúscula en su tamaño. Pero, cuando ésta
se ha descubierto, es fácil de acrecentar y agregarle lo restante. Esto ha sucedido
también en relación con los discursos retóricos, y casi también con todas las demás
artes. En efecto, quienes descubren los inicios hacen absolutamente un progreso
mínimo, mientras que los famosos de ahora, habiendo recibido de muchos que
sucesivamente han hecho parciales progresos, han hecho grandes avances: Tisias
después de los primeros, Trasímaco después de Tisias, Teodoro después de éste, y
muchos han aportado muchos avances parciales. Por esto no es sorprendente que el arte
[retórica] tenga cierta extensión.
De esta materia no es que una parte estuviera ya elaborada y otra no, sino que nada
en absoluto existía. Y en efecto, la educación de quienes enseñaban por paga los
discursos erísticos era semejante a la materia de Gorgias, pues unos daban a memorizar
discursos retóricos y otros daban discursos que consistían en preguntas y respuestas,
en los que, con mucha frecuencia, pensaban unos y otros que recaían los discursos de
ambos recíprocamente. Por esto la enseñanza que esos maestros daban a sus discípulos
era rápida, pero sin arte. Suponían que enseñaban dando no un arte sino los productos
del arte, como alguno que afirmara proporcionar un conocimiento acerca del no
lastimar los pies, en seguida no enseñara el arte del zapatero ni de dónde pudiera
obtener los zapatos y en cambio diera muchas clases de zapatos, pues éste ayudaría en
la necesidad, pero no entregaría un arte. Pues también acerca de los discursos retóricos
los conocimientos dichos eran muchos y antiguos, pero acerca del reflexionar mediante
silogismos nada absolutamente teníamos que decir antes de que nos fatigáramos por
mucho tiempo buscando con esfuerzo.

T5. Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos, VIII 57.1-58.2 [cf. DL IX 25, y S. E. Adv.
Math. VII 7.2-3]: 55.1-58.2).

4. Aristóteles afirma en su Sofista que Empédocles fue inventor de la retórica, y Zenón


de la dialéctica. En el libro Acerca de los poetas afirma que Empédocles también tenía

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un estilo homérico y que era diestro en la expresión, pues su estilo era metafórico y
utilizaba los demás recursos poéticos. [...]. Afirma en términos generales que él escribió
tragedias y discursos políticos.

6. Cicerón, orígenes político-sociales de la retórica Cic. Brut. Brutus. 46-48.


itaque, ait Aristoteles, cum sublatis in Sicilia tyrannis res privatae longo intervallo iudiciis
repeterentur, tum primum, quod esset acuta illa gens et controversiae nata, artem et
praecepta Siculos Coracem et Tisiam conscripsisse - nam antea neminem solitum via nec
arte, sed accurate tamen et descripte plerosque dicere - ; scriptasque fuisse et paratas a
Protagora rerum illustrium disputationes, quae (47) nunc communes appellantur loci.
quod idem fecisse Gorgiam, cum singularum rerum laudes vituperationesque
conscripsisset, quod iudicaret hoc oratoris esse maxume proprium, rem augere posse
laudando vituperandoque rursus adfligere; huic Antiphontem Rhamnusium similia
quaedam habuisse conscripta; quo neminem umquam melius ullam oravisse capitis
causam, cum se ipse defende- ( 48) ret se audiente, locuples auctor scripsit Thucydides.
nam Lysiam primo profiteri solitum artem esse dicendi; deinde, quod Theodorus esset in
arte subtilior, in orationibus autem ieiunior, orationes eum scribere aliis coepisse, artem
removisse. similiter Isocraten primo artem dicendi esse negavisse, scribere autem aliis
solitum orationes, quibus in iudiciis uterentur; sed cum ex eo, quia quasi committeret
contra legem quo quis iudicio circumveniretur, saepe ipse in iudicium vocaretur,
orationes aliis destitisse scribere totumque se ad artes componendas transtulisse.
Y así, dice Aristóteles que, cuando en Sicilia fue abatida la tiranía, [los ciudadanos]
comenzaron, luego de un largo intervalo, a hacer valer sus derechos ante los tribunales;
entonces por primera vez, porque aquella gente era por naturaleza ingeniosa y nacida para
las controversias, los sicilianos Córax y Tisias escribieron un arte y preceptos, pues hasta
entonces nadie acostumbraba a hablar con base en un arte, aunque muchos hablaran con
un estilo claro y ordenado; y que Protágoras escribió y preparó discusiones de asuntos
ilustres, que ahora se llaman lugares comunes; que lo mismo hizo Gorgias, quien escribió
elogios y reproches sobre asuntos singulares, porque juzgaba que la tarea más propia del
orador era poder exaltar una tesis con alabanzas y, al contrario, disminuirla con vituperios;
que Antifonte de Ramnunte había escrito cosas semejantes y que nadie había pronunciado
mejor que él alguna causa de juicio capital, en su propia defensa, según escribió Tucídides,
autor digno de fe y testigo presencial; [48] que Lisias al principio solía declarar que había
un arte de hablar; que luego, porque Teodoro era más sutil en el arte, pero más infecundo
en los discursos, él comenzó a escribir discursos para otros y dejó el arte; que, igualmente,
Isócrates al principio negó que existiera un arte de hablar, pero acostumbraba escribir para
otros discursos que pronunciaban en los juicios, pero luego dejó de escribir discursos para
otros y se dedicó por entero a componer artes, pues a menudo él mismo era llamado a
juicio, ya que, por decirlo así, infringía la ley por “engañar a alguien en el juicio”.
.

T6. Quintiliano. Historia de la retórica griega (Institutio oratoria. III.1.8-18. Trad. de


Ortega Carmona):

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8. Nam primus post eos quos poetae tradiderunt movisse aliqua circa rhetoricen
Empedocles dicitur. Artium autem scriptores antiquissimi Corax et Tisias Siculi, quos
insecutus est vir eiusdem insulae Gorgias Leontinus, Empedoclis, ut traditur, discipulus.
9. Is beneficio longissimae aetatis (nam centum et novem vixit annos) cum multis simul
floruit, ideoque et illorum de quibus supra dixi fuit aemulus et ultra Socraten usque
duravit. 10. Thrasymachus Calchedonius cum hoc et Prodicus Cius et Abderites
Protagoras, a quo decem milibus denariorum didicisse artem quam edidit Evathlus
dicitur, et Hippias Elius, et, quem Palameden Plato appellat, Alcidamas Elaites. 11.
Antiphon quoque, qui et orationem primus omnium scripsit et nihilo minus artem et ipse
composuit et pro se dixisse optime est creditus. Etiam Polycrates, a quo scriptam in
Socraten diximus orationem, et Theodorus Byzantius, ex iis et ipse quos Plato appellat
logodaedalos. 12. Horum primi communis locos tractasse dicuntur Protagoras, Gorgias,
adfectus Prodicus, Hippias et idem Protagoras et Thrasymachus. Cicero in Bruto negat
ante Periclea scriptum quicquam quod ornatum oratorium habeat: eius aliqua ferri.
Equidem non reperio quicquam tanta eloquentiae fama dignum, ideoque minus miror esse
qui nihil ab eo scriptum putent, haec autem quae feruntur ab aliis esse composita. 13. His
successere multi, sed clarissimus Gorgiae auditor Isocrates (quamquam de praeceptore
eius inter auctores non convenit: nos tamen Aristoteli credimus). 14. Hinc velut diversae
secari coeperunt viae. Nam et Isocratis praestantissimi discipuli fuerunt in omni
studiorum genere, eoque iam seniore (octavum enim et nonagesimum implevit annum)
postmeridianis scholis Aristoteles praecipere artem oratoriam coepit, noto quidem illo, ut
traditur, versu ex Philocteta frequenter usus: "turpe esse tacere et Isocraten pati dicere".
Ars est utriusque, sed pluribus eam libris Aristoteles complexus est. Eodem tempore
Theodectes fuit, de cuius opere supra dictum est. 15. Theophrastus quoque, Aristotelis
discipulus, de rhetorice diligenter scripsit, atque hinc vel studiosius philosophi quam
rhetores praecipueque Stoicorum ac Peripateticorum principes. 16. Fecit deinde velut
propriam Hermagoras viam, quam plurimi sunt secuti. Cui maxime par atque aemulus
videtur Athenaeus fuisse. Multa post Apollonius Molon, multa Areus, multa Caecilius et
Halicarnasseus Dionysius. 17. Praecipue tamen in se converterunt studia Apollodorus
Pergamenus, qui praeceptor Apolloniae Caesaris Augusti fuit, et Theodorus Gadareus,
qui se dici maluit Rhodium: quem studiose audisse cum in eam insulam secessisset dicitur
Tiberius Caesar. 18. Hi diversas opiniones tradiderunt appellatique inde Apollodorei ac
Theodorei ad morem certas in philosophia sectas sequendi. Sed Apollodori praecepta
magis ex discipulis cognoscas, quorum diligentissimus in tradendo fuit Latine C. Valgius,
Graece Atticus. Nam ipsius sola videtur ars edita ad Matium, quia ceteras missa ad
Domitium epistula non agnoscit. Plura scripsit Theodorus, cuius auditorem Hermagoran
sunt qui viderint.

8 El primero, a saber, después de aquellos héroes, que nos han trasmitido los poetas,
en poner en movimiento algunas sugerencias respecto a la Retórica, es Empédocles. Pero
los más antiguos escritores y especializados en las artes retóricas fueron los sicilianos
Córax y Tisias, a quienes siguió un hombre de la misma isla, Gorgias de Leontino,
discípulo de Empédocles, según se dice. 9 Este, gracias a su altísima longevidad (pues
vivió ciento nueve años), floreció al par en tiempo de otros muchos retóricos, y por eso
fue también émulo de los que poco antes mencioné, y hasta sobrevivió a Sócrates. 10 Con
éste fueron contemporáneos Trasímaco de Calcedonia y Pródico de Ceos y Protágoras de
Abdera, de quien dícese haber aprendido Evatlo por diez mil denarios el arte —que como

11
manual editó— e Hipias de Elis y Alcidamas de Elea, a quien Platón llama Palamedes
(Fedro, 261 d). 11 También Antifonte, que fue el primero de todos en escribir discursos
(para otros), y no obstante compuso él su propia Arte Retórica y se cree fue un óptimo
orador en defensa propia. Asimismo Polícrates, cuyo discurso por él escrito contra
Sócrates hemos mencionado (Libro II, 17, 14), y Teodoro de Bizancio, uno también entre
aquellos que Platón llama λογοδαιδάλους (Fedro, 266 e) —acróbatas del discurso—. 12
Entre éstos los primeros en haber tratado los lugares comunes fueron, según se refiere,
Protágoras y Gorgias, los afectos Prodico, Hipias e igualmente Protágoras y Trasímaco.
Cicerón, en su obra Bruto (7, 27), dice que antes de Pericles nada se escribió que tuviese
relación con el ornato del discurso: de Pericles hay algunas cosas de este género. En
realidad nada encuentro yo digno de la gran fama de su elocuencia, y por eso es menos mi
sorpresa de que algunos piensen que nada dejó él escrito, sino que eso que corre con su
nombre ha sido compuesto por otros. 13 A éstos siguieron otros muchos, pero el más
ilustre oyente de Gorgias fue Isócrates; aunque entre los autores no hay unanimidad acerca
de su maestro: no obstante damos crédito a Aristóteles. 14 A partir de aquí empezaron
como a roturarse caminos diferentes. Pues, por su parte, los discípulos de Isócrates fueron
muy eminentes en todo género de los estudios de Retórica, y al ser ya él de edad avanzada
(ya que llegó a cumplir noventa y ocho años), empezó Aristóteles a enseñar en sus clases
vespertinas Arte Oratoria, haciendo uso frecuente de aquel conocido verso de Filoctetes
(Eurípides, Fragmenta Adespota 8, Nauck: cuando hablan los bárbaros), según se cuenta:

'es vergonzoso permanecer callados


y dejar que hable Isócrates'.

De ambos hay un Arte Retórica, pero Aristóteles compuso la suya en varios libros. En
el mismo tiempo vivió Teodectes, de cuya obra hablamos arriba (II, 10). 15 También
Teofrasto, discípulo de Aristóteles, escribió detenidamente sobre Retórica, los filósofos,
y sobre todo los líderes de los estoicos y de los peripatéticos. 16 Hermágoras abrió después
como un camino propio, que han seguido muchísimos. Muy comparable y émulo suyo
parece haber sido Ateneo. Mucho importante escribió después Apolonio Molón, mucho
Areo, mucho Cecilio y Dionisio de Halicarnaso. 17 Principalmente, no obstante lo dicho,
atrajeron hacia sí entusiasta interés Apolodoro de Pérgamo, que fue maestro de César
Augusto en Apolonia, y Teodoro de Gádara, que prefirió llamarse el Rodio, a quien se
dice haber escuchado con entusiasmo Tiberio, César cuando se retiró a esa isla. 18 Estos
enseñaron diferentes sistemas retóricos, y de aquí toman su nombre cuantos les siguieron,
apolodóreos y teodóreos, al modo como se sigue en Filosofía determinadas escuelas.
Ahora bien, las enseñanzas de Apolodoro puedes conocerlas más por sus discípulos, de
los que fue muy sobresaliente trasmisor en lengua latina C. Valgio, y Atico en griego.
Pues del mismo Apolodoro parece ser su único manual de Arte Retórica dirigido a Macio
(amigo de Augusto), ya que en su carta a Domicio no reconoce como suyas las demás
doctrinas. Numerosas obras escribió Teodoro, a cuyo discípulo Hermágoras (tiempos de
Augusto) hay algunos en vida que lo vieron.

12
b. Testimonios modernos

T7. Gerardo Ramírez Vidal, “Introducción”, en Pernot, 2013: 7-17.

LA RETÓRICA EN GRECIA Y ROMA

La primera observación que debe hacerse sobre este manual es que, aunque
el título original no lo manifiesta así, se trata de una obra de carácter histórico
sobre la retórica en el mundo clásico grecolatino, desde sus inicios, con Homero,
hasta el final del Imperio romano (o de modo más preciso, hasta finales del siglo
iii d. C.). Contra lo que pudiera parecer, no es una materia que se haya abordado
anteriormente de manera completa y sistemática. Si revisamos cualquier
bibliografía sobre el tema, veremos, no sin asombro, que la gran mayoría de las
publicaciones aborda precisamente el sistema, pero muy pocas el desarrollo. Al
ver desfilar ante nuestros ojos las obras clásicas de Volkmann (1872), Norden
(1898), Navarre (1900), Kroll (1940), Radermacher (1951), Lausberg (1960),
Kennedy (1963, 1972), los diccionarios, las compilaciones, etcétera, nos damos
cuenta de que sólo una mínima parte de ellas versa sobre el desarrollo histórico.
Es verdad que las obras generales sobre el sistema presentan con frecuencia
también la historia de la doctrina. Sin embargo, en esos importantes trabajos, los
desarrollos del sistema retórico son muy pocos en comparación con los que se
centran en la teoría. El clásico manual La Rhétorique et son histoire de Chaignet
(1888) es ejemplar al respecto: a pesar de su título, sólo dedica sesenta y nueve
páginas de un total de quinientas treinta y nueve a la historia de la retórica
clásica. La retórica antigua de Barthes (1970), producto de un seminario dictado
en 1964-1965, es un prontuario que trata

13
PRESENTACIÓN

brevemente tanto la historia como el sistema. Mortara Garavelli (1988) dedica


poco más de una décima parte de su obra al desarrollo de ese arte desde la
Antigüedad hasta nuestros días. Por su lado, Reboul (1991) elabora una historia
de la retórica que llega sólo a Aristóteles. Ésta es la tónica general.
Hay también historias generales sobre esa disciplina. Sin embargo, por su
propia naturaleza, tratan de manera parcial (y a veces superficial) la retórica
antigua. La descripción de Gros (1835) resulta ya bastante anticuada y es muy
general, además de que no se ocupa de los autores latinos. Uno de los estudios
más recomendables al respecto es el de Barilli (1979), quien observa “los perfiles
de la historia de la retórica que cubren el periodo completo de la cultura
occidental de los orígenes a la actualidad son extremamente raros” (1979: 163);
resalta que la publicación de Florescu (1971) es breve y sintética, y él, por su
parte, dedica sólo 44 páginas a toda la historia de la retórica antigua,
aproximadamente la mitad del espacio dedicado por Chaignet. Se trata, sin duda,
de un manual valioso, precisamente porque presenta en sus grandes líneas la
evolución de ese fenómeno cultural, pero su intención no es presentar una
descripción detallada de la retórica antigua. Otro texto importante es la Histoire
de la rhétorique des Grecs à nos jours de Meyer (1999), pero su orientación es
más filosófica que propiamente histórica: a Platón le dedica siete páginas; a
Aristóteles, quince; a Quintiliano, dos, y a Hermógenes, media página. A los
trabajos anteriores se agregan numerosos artículos del mismo tenor sobre la
historia de la retórica en general. En fin, el estudio de Walker (2000) resulta de
gran interés por la vinculación que el autor establece entre retórica y poética,
pero él no pretendía ofrecer un desarrollo de esta disciplina, sino una
rehabilitación de ella.
En lengua española contamos con numerosos e importantes estudios de
carácter histórico. Tal vez el mejor de todos sea el ensayo publicado en México
por López Eire (1996), en el que se aborda la retórica como una acumulación de
prácticas y conocimientos sobre el discurso. Sin embargo, trata la antigüedad
clásica de manera parcial, pues su intención no era elaborar una descripción de
la evolución de ese arte. La Historia breve de la retórica de Hernández Guerrero
y García Tejera (1994) es un sumario. La publicación de Reyes Coria (2004)
agrupa a los autores grecorromanos de retórica en tres partes: predecesores de
Cicerón, época de Cicerón y sucesores de Cicerón (hasta Alcuino). Pero

14
LA RETÓRICA EN GRECIA Y ROMA

no se trata de una historia, sino de un compendio de biografías de los maestros


del arte de la palabra de la antigüedad clásica.
Los manuales que abordan la retórica clásica antigua desde el punto de vista
de su evolución se reducen a los pocos títulos siguientes (véanse los datos al final
de esta presentación):

1. Baldwin, C. S. (1924). Ancient Rhetoric and Poetic. Interpreted from


Representative Works.
2. Reyes, A. (1942). La antigua retórica.
3. Murphy, J. J. (1972). A Synoptic History of Classical Rhetoric.
4. Einsenhut, W. (1974). Einführung in die antike Rhetoric und ihre Geschichte.
5. Plebe, A. (1988). Breve storia della retorica antica.
6. Kennedy, G. A. (1994). A New History of Classical Rhetoric.

7. Desbordes, F. (1996). La Rhétorique antique.


8. Nagy, G. (2001). Classical Period: Rhetoric of Oratory and Other Prose
Forms.

Aunque se cuenta con el material anterior, hay grandes diferencias entre las
seis de las ocho obras señaladas (1, 3, 4, 5, 7 y 8) y la de Pernot. La primera y la
más evidente es que esta última es una obra de conjunto, no sólo porque abarca
el periodo señalado, sino también porque presenta el desarrollo como un
fenómeno cultural unitario, aunque con las naturales diferencias temporales y
geográficas. En otras palabras, el manual de Laurent Pernot presenta una
multiplicidad de orientaciones y movimientos integrados en un gran conjunto de
lo que fue la retórica clásica de la Antigüedad.
Podemos observar que algunas de las obras antes enumeradas tratan sobre el
mismo periodo, pero no presentan el desarrollo de la retórica como un conjunto
unitario. La importante obra de Baldwin (1924) tenía la intención de exponer, de
manera más específica y firme de lo que hasta entonces se había hecho, los
contenidos de la teoría y práctica de la antigua retórica. Su exposición se divide
en dos partes: una está dedicada a la retórica, y la otra, a la poética. La primera,
a su vez, aborda la Retórica de Aristóteles, el Acerca del orador y el Orador de
Cicerón y la Institución oratoria de Quintiliano, además de las Declamaciones,
pero no incluye la Retórica a Alejandro ni la Retórica a Herenio. No se trata,
por tanto, de una historia, sino de una descripción sistemática de obras antiguas
sobre la retórica que a él más le interesaban. La Sinopsis

10

15
LA RETÓRICA EN GRECIA Y ROMA

histórica de la retórica clásica de Murphy (1972, traducida al español en 1983)


contiene un conjunto de seis ensayos sobre algunos momentos y autores, pero
no se trata de una exposición que explique cómo fue evolucionando esta
disciplina a lo largo de más de mil años. La Einführung de Eisenhut (1974) es
un trabajo claro y reflexivo; se centra en la historia de la teoría retórica, pero no
es equilibrado, pues dedica poco espacio a Platón y a la Retórica a Alejandro,
aparte de que la sección latina es menos rigurosa que la griega (cf. Kennedy
1975: 281). Por su parte, el manual de Plebe (1988) tiene como propósito ofrecer
un panorama sobre la relación entre retórica y filosofía. Por eso dedica menos
espacio a Isócrates o a Quintiliano (una página cada uno) que a Pitágoras.
Incluye un capítulo sobre Platón y otro sobre Aristóteles. El valor de esta obra
radica en las novedosas ideas que ofrece a lo largo de sus páginas. Por otra parte,
La Rhétorique antique de Desbordes (1996), es un conjunto de veinte artículos
que tratan sobre la retórica griega y romana y la literatura latina, pero no fueron
pensados para trazar la evolución de la retórica. En fin, la Rhetoric of Oratory
de Nagy (2001) pertenece a un volumen colectivo de historia de la literatura
griega y fija su atención más en la práxis que en la historia.
Ahora nos referiremos a una obra pionera en el mundo occidental, aunque
poco conocida. En 1942 se publicó en México un trabajo cuyo título es La
antigua retórica, de don Alfonso Reyes. Es una obra singular por varios motivos.
El primero es que se publicó en una época en que aún no se había producido el
resurgimiento de los estudios de esta disciplina. Perelman, Tulmin, el Grupo de
Lieja y Lausberg no aparecían aún, aunque se tenían a la vista los manuales de
Volkmann, Chaignet, Baldwin, el artículo de Kroll y otros. De esta manera,
podríamos afirmar que Alfonso Reyes se adelantó a su época. Esta situación fue
más negativa que positiva. La retórica no se reponía aún del desprestigio en que
se había visto sumida, sobre todo en los últimos cincuenta años, de modo que
aún no existía el interés por la retórica antigua que despertaría después de la
guerra en Europa. Por ello, el libro no tuvo ningún impacto en los países de
lengua española y mucho menos en el ámbito internacional. Fue un bicho raro.
El otro motivo de la singularidad de esta obra es que nuestro polymathês
mexicano se basó en gran medida en las fuentes antiguas, sobre todo en
traducciones al inglés. Auxiliado por su amplísima culturaa
11

16
LA RETÓRICA EN GRECIA Y ROMA

Alfonso Reyes había logrado desarrollar análisis y comentarios al respecto con


gran tino y de manera fresca y crítica. Su exposición no sólo es fluida y ágil, sino
también profunda y seria. Un ejemplo entre tantos: afirma que Séneca el Rétor
“apunta cierta noción ‘comparatista’, y echa en cara a la insolente Grecia su
recluimiento literario en su obra, punto en que no le falta razón, si se considera
la relativa indiferencia de los griegos para las culturas oriental y latina” (1983:
444). Luego presenta una serie de ejemplos que prueban esa actitud griega frente
al otro. Es, pues, una obra de gran valor, pero no se trata de una historia, como
lo afirma el mismo autor: “No es nuestro propósito trazar la historia de la antigua
retórica, sino señalar los puntos culminantes” (1983: 403). Se detiene, en efecto,
en las grandes figuras de la retórica como Aristóteles, Cicerón y Quintiliano.
Éste es el valor de esa obra. Laurent Pernot, en cambio, presenta una verdadera
historia de la retórica. Trata a los autores mayores y a los menores; observa cómo
se van distribuyendo las líneas de desarrollo.
Pasemos ahora a la consideración de la obra de George Kennedy, sin duda la
más importante de las que aquí he reseñado. Kennedy es autor de obras valiosas
sobre retórica antigua. Entre ellas destaca una serie de tres excelentes libros que
fueron publicados en tres décadas diferentes: The Art of Persuasion in Greece
(1963), The Art of Rhetoric in the Roman World (1972) y Greek Rhetoric under
Christian Emperors (1983). En la última década del siglo pasado resumió esos
tres libros en uno solo: A New History of Classical Rhetoric (1994). Aunque esta
última obra constituye un trabajo de primer orden, presenta características
especiales tanto de carácter cuantitativo como cualitativo que la hacen diferente
al estudio de Laurent Pernot.
Desde el punto de vista cuantitativo, se advierte que el contenido del libro de
Kennedy es un cincuenta por ciento más extenso que La Rhetorique dans
l’Antiqueté de Pernot. La página de la edición de la Princeton University es más
grande y la letra más pequeña en comparación con La retórica en Grecia y Roma.
En efecto, este último es un manual de bolsillo.
Veamos algunas cuestiones relacionadas con la concepción y el contenido.
En primer lugar, conviene señalar las diferencias en su estructura compositiva.
La obra del autor estadounidense está dividida en trece capítulos. El primero es
una introducción, el XII trata sobre la retórica cristiana y el último aborda el
problema de la conservación

12

17
PRESENTACIÓN

de la retórica en la Edad Media. Los diez restantes se pueden distribuir en tres


bloques. El primero abarca la retórica griega (II-V); el segundo, la retórica
romana (VI-IX), y el tercero, la retórica griega durante el Imperio (X-XI). El
número de páginas de esos tres bloques es de 90, 100 y 55 (245 páginas en total).
El libro de Laurent Pernot consta de seis capítulos, sin contar el prólogo, la
conclusión y el thesaurus incluido al final. Se puede dividir también en tres
partes. La primera se compone de cuatro capítulos (IIV), dedicados a la retórica
griega; la segunda, de uno solo (V), se ocupa de la retórica romana, y la tercera
abarca el capítulo restante (VI), que trata sobre la época imperial. El número de
páginas es de 100, 55 y 95, respectivamente, es decir, 250 páginas. El número
total de páginas es casi igual en ambos libros, lo que facilita la comparación de
ambas obras.
Parece significativo que Kennedy dedique a la retórica latina casi el doble que
Pernot. En realidad la diferencia no es tan amplia, pues el estudioso francés
integra la retórica romana de la edad de plata en el último capítulo, el referido al
Imperio. En cambio, el orden interno de cada parte sí revela una concepción
diferente del desarrollo histórico del arte de la palabra. En la obra de Pernot se
observa la retórica de época imperial de una manera más unitaria y articulada,
como si la retórica griega y latina confluyeran en ella. Ésta es una diferencia
cualitativa importante. El estudioso francés está animado por la idea ––adecuada
desde mi punto de vista–– de que el desarrollo de la retórica no puede verse en
el sentido tradicional de nacimiento, desarrollo y decadencia, sino en el de una
constante adaptación de la teoría y la práctica a las nuevas condiciones históricas
y culturales. Así, en vez de presentar críticas sobre el desarrollo de la retórica,
como otros, Pernot ofrece explicaciones puntuales, no sólo válidas sino también
iluminadoras. Esto sucede tanto en lo que se refiere a las épocas como a los
autores.
Prestemos atención ahora a Reyes para explicar mejor nuestra afirmación. Al
comentar sobre Séneca el Rétor, don Alfonso afirma: “[...] es tan abundante y
perniciosa aquella recopilación de casos declamatorios que por muy santa que
sea la intención, la obra cambia de equilibrio y se convierte en una antología de
mal gusto. No es posible cerrar los ojos ante esta evidencia” (1961: 446). A
continuación presenta ejemplos que parecen confirmar lo que ha escrito.

13

18
LA RETÓRICA EN GRECIA Y ROMA

En Pernot hay un ánimo diferente. No desconoce las críticas sobre el punto


anterior, pues señala (cf. infra, p. 182 ): “Los declamadores citados por Séneca,
o quizá Séneca mismo en la elección que operó, muestra predilección por los
casos difíciles y los temas novelescos, descuidando en ocasiones la verosimilitud
y la verdad histórica”, y poco después subraya que:

El fenómeno de la declamación suscitó críticas y recelos. Los autores que


creían en la decadencia de la elocuencia (Tácito, Petronio) consideraban la
declamación como uno de los principales síntomas de esta decadencia y
no tenían palabras suficientemente duras contra un ejercicio que juzgaban
artificial y nocivo (véase infra, p. 185).

Sin embargo, luego pondera la importancia del fenómeno cultural de la


declamación desde diferentes perspectivas: pedagógica, ideológica y como
esparcimiento literario. Además, matiza los supuestos vicios como el carácter
fantasioso de la declamación. No hay que exagerar, dice:

Los tiranos y los piratas constituían una realidad del mundo antiguo, no
sólo en la época helenística, cuando la declamación comenzó a
desarrollarse, sino incluso bajo el Imperio. Los crímenes, las violencias,
las torturas, existían tanto en los hechos como en los discursos. Hasta el
adulterio formaba parte de los temas discutidos ante el tribunal. [...] no
todo era inventado, y estaba lejos de serlo (infra, p. 187).

Así pues, Pernot privilegia la explicación de las causas de los fenómenos


culturales frente al juicio sobre los acontecimientos y los actores; prefiere
mostrar la relación de causa-efecto entre los hechos, en vez de resaltar su
oposición. Además, su obra tiene un carácter más didáctico que expositivo, y él
se presenta más como maestro que como científico. Por ejemplo, al abordar la
retórica de la Roma imperial, expone en sólo dos páginas la situación de esa
disciplina con base en las fuentes y dedica un mayor espacio a ofrecer
orientaciones. Kennedy, por su parte, elabora un meticuloso análisis de los
testimonios antiguos sobre la decadencia de la retórica; maneja con soltura y de
manera precisa y objetiva gran cantidad de datos.

En suma: Una verdadera historia debe atender a las relaciones intertextuales temporales y
espaciales, mediante relaciones de antecedente y consecuente, de analogías y antítesis, de
herencia y recepción, de desarrollo y deterioro.

19
[I. LOS SISTEMAS RETÓRICOS EN GRECIA]

2. De Córax a Isócrates

Córax
El origen de la retórica se encuentra en los maestros Córax y Tisias, quienes se preocuparon
sobre todo por el establecimiento del orden como base de la elaboración discursiva y lo
verosímil como forma de argumento, aunque este elemento ya se encontraba en la tradición
anterior.

Los sofistas. Políticos que se dedicaron a la enseñanza de la política, una de cuyas partes era
la retórica. El más importante de ellos fue Gorgias, sobre todo por sus ejemplos discursivos:
Elogio de Helena y Defensa de Palamedes, aunque también es muy importante para entender
los fundamentos de la retórica el tratado Acerca del no ser. El interés se orienta sobre todo a
la argumentación, al lenguaje figurado y a la composición (las figuras gorgianas).

Isócrates.
Dionisio de Halicarnaso le atribuye el establecimiento definitivo de las partes del discurso.
No parece haber desarrollado las partes de la retórica, asunto que conocía muy bien y que
consideraba no era un conocimiento difícil, sino poner en práctica esos conocimientos.

79. Isocr. Contra los sofistas, 16-17:


Afirmo que tener el conocimiento de las formas, con base en las cuales pronunciamos
y componemos todos los discursos, no es muy difícil, si es que uno se entrega no a
quienes hacen fáciles promesas sino a quienes algo saben de ello. Pero elegir los
asuntos necesarios para cada caso, combinarlos unos con otros y ordenarlos según su
modo y, además, no equivocarse sobre los momentos oportunos sino elaborar con los
pensamientos todo el discurso de manera conveniente y hablar con palabras de manera
rítmica y armoniosa, estas cosas requieren de mucho cuidado y son obra de un alma
valiente y reflexiva.
Φημὶ γὰρ ἐγὼ τῶν μὲν ἰδεῶν, ἐξ ὧν τοὺς λόγους ἅπαντας καὶ λέγομεν καὶ συντίθεμεν,
λαβεῖν τὴν ἐπιστήμην οὐκ εἶναι τῶν πάνυ χαλεπῶν, ἤν τις αὑτὸν παραδιδῷ μὴ τοῖς
ῥᾳδίως ὑπισχνουμένοις ἀλλὰ τοῖς εἰδόσιν τι περὶ αὐτῶν· τὸ δὲ τούτων ἐφ' ἑκάστῳ τῶν
πραγμάτων ἃς δεῖ προελέσθαι καὶ μείξασθαι πρὸς ἀλλήλας καὶ τάξασθαι κατὰ τρόπον,
ἔτι δὲ τῶν καιρῶν μὴ διαμαρτεῖν ἀλλὰ καὶ τοῖς ἐνθυμήμασι πρεπόντως ὅλον τὸν λόγον
καταποικῖλαι καὶ τοῖς ὀνόμασιν εὐρύθμως καὶ μουσικῶς εἰπεῖν, ταῦτα δὲ πολλῆς
ἐπιμελείας δεῖσθαι καὶ ψυχῆς ἀνδρικῆς καὶ δοξαστικῆς ἔργον εἶναι […]

20
FILOSOFÍA RETÓRICA DE ISÓCRATES
Competencias (δυνάμεις)
Oratorias Retóricas Pragmáticas
(φύσις) (τέχνη, ἐπιστήμη) (μελέτη, ἐπιμέλειαν)
εὑρεῖν (invención) ἃς δεῖ προελέσθαι 16 (elección)
Elementos (τὰ μὲν εἴδη τὰ τῶν λόγων)

ϰαὶ μαϑεῖν (intelección) τὸ δὲ δοϰεῖν εἶναι ϰαλὸν ϰἀγαϑὸν ϰαὶ μῖξαι πρὸς ἀλλήλας 16 (mezcla)
280 (parecer noble)
ϰαὶ πονῆσαι (esfuerzo) συναρμόσαι ϰαὶ συναγαγεῖν, ϰαὶ ϰαὶ τάξαι ϰατὰ τρόπον 16 (orden
οἰϰειῶσαι, ϰαὶ ποιῆσαι σφίσιν αὐταῖς según el modo)
ὁμολογουμένας (composición, unión,
familiarización y concordancia)
ϰαὶ μνημονεῦσαι (memoria) ἀξίως τῶν πραγμάτων (digno del
asunto)
τὴν δὲ φωνὴν ϰαὶ τὴν τοῦ τῶν καιρῶν μὴ διαμαρτεῖν
στόματος σαφήνειαν (voz) (momentos oportunos)
τὴν τόλμαν [...] τὴν μετὰ καὶ τοῖς ἐνθυμήμασι πρεπόντως
σωφροσύνης (decisión- ὅλον τὸν λόγον καταποικῖλαι
prudencia) (decorum, coloración del discurso)
εὐρύθμως καὶ μουσικῶς εἰπεῖν
(ritmo y música)
Sources: Isocr. In Soph. 16-17; Antid. 11, 183-185; 189-190; 276-282 (Tabla en proceso).

21
La retórica a Alejandro, de autor anónimo.
Se considera representante de la escuela de Isócrates. Su sistema se basa sobre todo en las
partes del discurso, aunque la primera parte aborda los medios de confianza.

T8. La estructura de la Retórica a Alejandro

Estructura de la Retórica a Alejandro

Según, P. Chiron, Les Belles Lettres Propuesta

I. Definiciones, divisiones y tópicos 1. Clasificación de los discursos (1.1-2)


(caps. 1-5)
2. Medios de confianza particulares (1.3-5.5)
a. Discurso suasorio-disuasorio (1.3-2.35)
b. Discurso encomiástico-vituperativo (3)
I. Invención c. Discurso acusatorio-exculpatorio (4)
Instrumentos útiles a todos los (caps. 1.3-21) d. Discurso examinativo (5)
discursos (caps. 6-28): 3. Medios de confianza generales (6.1-21)
1. Predicados de base (6) a. Empleos universales de los medios
II. 2. Amplificación y disminución particulares (6.1-2)
(6) b. Medios propios (6.3-13)
3. Los medios de persuasión c. Medios agregados (14-17)
(caps. 7-21) d. Otros elementos universales (18-21)
4. El estilo (22-28)
II. Elocución 1. Dimensión del discurso (22)
(caps. 22-28) 2. Composición (23)
3. Estilo

III. Disposición (caps. 29-38) III. Disposi- 1. Discurso suasorio-disuasorio (29-34)


ción (caps. 29- 2. Discurso encomiástico-vituperativo (35)
37) 3. Discurso acusatorio-exculpatorio (36)
4. Discurso examinativo (37)

Añadidos (39) IV. Epílogo (cap. 38.1-11): La persona en el discurso

[Notas dispersas]

Contenido del discurso suasorio-disuasorio (1.3-2.35)


Dynameis Inducción o disuasión: intenciones, palabras, acciones

Praxeis Cultos Leyes Constituci Alianzas y Guerra paz Ingresos


Khrêseis ón tratados egresos

Lo justo
Lo legal
Lo conveniente
Lo noble
Lo agradable
Lo fácil
Lo factible
Lo necesario

22
[I. LOS SISTEMAS RETÓRICOS EN GRECIA]
3. Platón: retórica y dialéctica
Platón es el creador de la retórica holística que consiste en saber hablar y escribir bien, aunque
aquí el adverbio bien (eu, en griego) indica no hablar con eficacia discursiva, sino con la
verdad. La disciplina se basa en las divisiones y uniones, propias de la dialéctica, pero toma
en cuenta también las minucias de la retórica (que para nosotros es lo fundamental), donde
se encuentran los adelantos anteriores, de modo que en esto último encontramos la retórica
tradicional basada en las partes del discurso.
El esquema se muestra antes.

4. Aristóteles, el sistema de la retórica filosófica

T9. La estructura de la Retórica a Alejandro

Estructura de la Retórica de Aristóteles, b. Según Hill (en Murphy 1983: 21-22),


según Q. Racionero (Gredos, 1999). Aristóteles. Retórica I-III

LIB. SEC. Capítulos Capítulos

I I. Introducción (I, 1-3)


1. Vieja y nueva retórica A. El lugar de la retórica como arte; sus usos
(I, 1)
2. Definición y estructura lógica de la retórica. B. Definición de retórica (I, 2)
3. División de la retórica: las clases de C. Pruebas: artísticas e inartísticas (I, 2)
discursos D. Pruebas artísticas: ethos, pathos y logos (I,
2)
E. Presentación previa de las pruebas lógicas:
entimema y ejemplo (I, 2)
I F. Géneros de discursos: deliberativo,
epidíctico y forense (I, 3)

II 4. Concepto y materias de la deliberación II. Premisas materiales (I, 4-II, 19)


5. La felicidad, fin de la deliberación A. Premisas para los tres géneros de
6. El objeto de la deliberación: lo bueno y lo discursos (I, 4-15)
conveniente. 1. Discurso deliberativo (I, 4-8)
7. Grados de lo bueno y lo conveniente.
8. Las formas de gobierno
III 9. La oratoria epidíctica: objeto y métodos. 2. Discurso epidíctico (I, 9)

IV 10. El género judicial: la injusticia y sus causas 3. Discurso forense (I, 10-15)
1.l. El placer como materia de la oratoria
judicial: sus lugares comunes
12. Modos de ser de quienes cometen injusticia
y de quienes la padecen
13. Criterios y distinción de lo justo y lo
injusto.
14. Gradaciones en la gravedad de los delitos:
diversos criterios de uso retórico

23
I 1. Elementos subjetivos de la persuasión. 2. La B. Premisas para establecer el buen carácter del
ira; 3. La calma; 4. El amor y el odio; 5. El temor orador (II, 1)
la confianza; 6. La vergüenza y la desvergüenza; C. Premisas para llevar a los oyentes a un
7. El favor; 8. La compasión. 9. La indignación; cierto estado de sentimiento (II, 2-11).
10. La envidia; 11. La emulación.

II 12. Sobre los caracteres en relación con la edad: D. Elección de premisas obtenidas de la edad y
i) la juventud fortuna de los oyentes – materiales para el
13. ii) La vejez retrato del carácter (II, 12-17).
14. iii) La edad madura
15 Sobre los caracteres en relación con la
II fortuna: i) la nobleza
16. ii) La riqueza
17. iii) El poder y la buena suerte.
III 18. Lugares comunes a los tres géneros E. Premisas comunes a las tres ramas del
oratorios: Introducción discurso (II, 18-19)
19. Explicación de los lugares comunes de los
tres géneros oratorios
20. Pruebas por persuasión que son comunes a III. Formas de los argumentos (II, 20-26)
los tres géneros: 1) El ejemplo A. Ejemplo (II, 20)
21. II) Las máximas B. Máxima (II, 21)
22. III) Los entimemas C. Entimema (II, 22)
23. Los lugares comunes en general de los D. Formas básicas del entimema (II, 23)
entimemas E. Formas básicas del entimema aparente (II,
25. La refutación 24)
26. Consideraciones finales sobre los Refutación de entimemas (II, 25)
entimemas

Como podrá observarse, Quintín Racionero sigue una estructura lineal, sin establecer las
partes en que podrían dividirse los dos primeros libros. Ofrece, en cambio, los diferentes
contenidos de los capítulos en que se divide tradicionalmente la obra. Por su parte, Hill trata
de mostrar las diferentes partes de que consta cada uno de los dos libros mediante letras
mayúsculas. Así, el primero contiene asuntos de definición e importancia y una presentación
de los tres géneros: su materia, su finalidad, etcétera. El segundo libro empieza por los
asuntos propios del êthos y el pathos. En seguida trata el problema propiamente de la
invención, esto es, de los lugares comunes a los tres géneros.
Hill trata de descubrir una estructura de la retórica, que divide en tres partes. La primera
contiene los aspectos introductorios del arte; la segunda abarca las materias propias de cada
uno de los tres géneros: deliberativo, epidíctico y judicial, a las que agrega las premisas
patéticas y la éticas y las premisas comunes a los tres géneros. La tercera parte contiene las
formas de los argumentos: el ejemplo, la máxima y el entimema.
Podrá notarse cómo Hill rompe la unidad de los dos libros, pues en el primero no logra
concluir con las premisas, sino que en el libro I se encuentran las premisas relativas al asunto
o logos, e incluye en el segundo las premisas relativas al pathos y al êthos, donde continúa
con los géneros de argumentos por su forma.
Es probable que el modelo estructural de la Retórica de Aristóteles mostrara una secuencia
diferente. Parece claro que estos dos primeros libros se encuentran centrados en la invención,
que en un principio se encuentran los prolegómenos (I 1-3), donde aborda el objeto central
de la obra: las pisteis o medios de prueba. El tratamiento se divide en dos partes (A y B). La

24
primera trata sobre las pisteis propias de cada género: en el deliberativo (I 4-8), en el
epidíctico (I 9) y en el judicial, que, sin embargo, no concluye en el primer libro, sino que
continúa en el segundo (I 10-14 y II 1-27). En efecto, luego de referirse a lo propio del género
judicial (I 10) y de la finalidad (I 11), pasa a tratar de las pisteis lógicas (I 12-14), luego la
patéticas (I 1-11) y al final la éticas (I 12-17). Pensamos que las pruebas patéticas son más
amplias, porque son más importantes, según el propio Aristóteles. A esta larga parte A,
relativa propiamente dicho a las pisteis específicas de cada género, sigue la parte B, relativa
a las pisteis comunes, relativas a los tres géneros, la cual parte se divide en: I. Lugares
comunes a los tres géneros y II. Formas de los argumentos.
Esta distribución de los dos libros de la Retórica parece ser más clara.

c. Estructura de Aristóteles. Retórica I-III (propuesta)

Introducción Prolegomenos (I, 1-3)


1. La retórica forense, subsecuente de la dialéctica (I, 1)
2. Definición de retórica (I, 2)
3. Medios de confianza: técnicos y extratécnicos (I, 2)
4. Medios de confianza técnicos: êthos, pathos y logos (I, 2)
5. Medios de confianza lógicos: ejemplo y entimema. Lugares
comunes (I, 2)
LIBRO 6. Géneros de discursos: deliberativo, epidíctico y judicial (I, 3).
I
A. Pisteis propias a cada uno de los tres géneros
I. Discurso deliberativo (I, 4-8)
1. Introducción: campo, fin y objeto de la deliberación (I, 4-5)
2. Medios lógicos (I, 6-7)
3. Medios éticos (I, 8)

II. Discurso epidíctico (I, 9)


1. Introducción
2. Lugares del elogio (I 9.2-5)
3. La amplificación (I 9.6)

I. Invención III. Discurso forense (I, 10-15-II, 17)


1. Introducción (I, 10-11)
2. Medios de confianza lógicos (I, 12-14)
3. Medios de confianza inartísticos (I, 15)

4. Medios de confianza emocionales (II, 1-11)


5. Medios de confianza éticos (II, 12-17)

B. Lugares comunes comunes a los tres géneros (II 18-26)


LIBRO I. Lugares comunes (II, 18-19)
II
II. Formas de argumentos (II, 20-26)
1. El ejemplo (II, 20)
2. Los entimemas (II, 22)
a. Las máximas (II, 21)
4. Lugares comunes de los entimemas (II, 23)
5. Lugares comunes de los entimemas aparentes (II, 24)
6. Refutación de entimemas (II, 25)
7. Amplificación y disminución (II, 26).

25
La Retórica de Aristóteles es un tratado de la invención y, por lo tanto, trata sobre las pruebas,
ya sean propias de cada género (A) o comunes a los tres géneros (B).
El libro III, que trata de la actuación, el estilo y la disposición, parece, en efecto, un añadido
posterior. Veamos cómo se ha distribuido el contenido:

26
T10. Diógenes Laercio VIII 57: Ἀριστοτέλης δ' ἐν τῷ Σοφιστῇ (Rose 65) φησι πρῶτον
Ἐμπεδοκλέα ῥητορικὴν εὑρεῖν, Ζήνωνα δὲ διαλεκτικήν., “Aristóteles afirma en El Sofista
que el primero que inventó la retórica fue Empédocles y Zenón la dialéctica”.

[I. LOS SISTEMAS RETÓRICOS EN GRECIA]


5. Hermágoras, la reformulación de la retórica antigua

T11. Hermágoras de Temnos. Retórica

Warwick Matthes

1. νόησις (intellectio)

2. εὕρεσις (inventio) 1. εὕρεσις (inventio)

a) κρίσις (iudicium) a) κρίσις (iudicium)

3. οἰκονομία (dispositio) b) μερισμός (partitio) 2. οἰκονομία b) διαίρεσις τῶν πραγμάτων


(oeconomia) (partitio)

c) τάξις (ordo) c) τάξις (ordo)

d) λέξις (elocutió) d) λέξις (elocutio)

4. μνήμη (memoriá) 3. μνήμη (memoria)

5. ὑπόκρισις 4. ὑπόκρισις
(promuntiatio) (pronuntiatio)

6. Hermógenes de Tarso (Ἑρμογένης ὁ Ταρσεύς).

a). Vida

T12. Suidas, s.v.


Ἑρμογένης, Ταρσεύς, ὁ ἐπίκλην Ξυστήρ, σοφιστής: οὗ διήκουσε καὶ Μουσώνιος ὁ
φιλόσοφος. γέγονε δὲ ἐπὶ Μάρκου τοῦ βασιλέως, εὐφυέστατος, καὶ τῆς ἡλικίας αὐτοῦ
ἐνδεεστέρας ὑπαρχούσης μᾶλλον ἡ φρόνησις ὑπερεῖχεν. ἀλλ' οὐκ εἰς μακρὸν ταύτης
ἀπήλαυσε. γενόμενος γὰρ περὶ τὰ κ' καὶ δ' ἔτη ἐξέστη τῶν φρενῶν καὶ ἦν ἀλλοῖος αὑτοῦ,
μηδεμιᾶς ἀφορμῆς γενομένης ἢ ἀρρωστίας τοῦ σώματος: ὥστε καί τινας ἀποσκώπτειν εἰς
τουτονὶ τὸν τρισάθλιον τόδε τὸ λόγιον: Ἑρμογένης ὁ ἐν παισὶν γέρων καὶ ἐν γέρουσι παῖς.
πλὴν περὶ τὸν ιη' ἢ κ' χρόνον γενόμενος γράφει ταῦτα τὰ βιβλία τὰ γέμοντα θαυμάτων,
Τέχνην ῥητορικήν, ἣν μετὰ χεῖρας ἔχουσιν ἅπαντες, Περὶ στάσεων βιβλίον α', Περὶ ἰδεῶν
λόγου βιβλία β', Περὶ κοίλης Συρίας β'. Φιλόστρατος δ' ὁ Λήμνιος ἐν ταῖς τῶν Σοφιστῶν
ἀναγραφαῖς ταῦτά φησιν περὶ αὐτοῦ: Ἑρμογένης δέ, ὃν Ταρσοὶ ἤνεγκαν, πεντεκαίδεκα ἔτη
γεγονώς, ἐφ' οὕτω μέγα προὔβη τῆς τῶν σοφιστῶν δόξης, ὡς καὶ Μάρκῳ βασιλεῖ παρασχεῖν
ἔρωτα ἀκροάσεως. ἐβάδισε γοῦν ἐπὶ τὴν ἀκρόασιν αὐτοῦ ὁ Μάρκος καὶ ἥσθη μὲν

27
διαλεγομένου, ἐθαύμαζε δὲ σχεδιάζοντα, δωρεὰς δὲ λαμπρὰς ἔδωκεν. ἐς δὲ ἄνδρας ἥκων
ἀφῃρέθη τὴν ἕξιν ὑπ' οὐδεμιᾶς φανερᾶς νόσου. ὅθεν ἀστεϊσμοῦ λόγον παρέδωκε τοῖς
βασκάνοις: ἔφασαν γὰρ τοὺς λόγους ἀτεχνῶς καθ' Ὅμηρον πτερόεντας εἶναι: ἀποβεβληκέναι
γὰρ αὐτοὺς τὸν Ἑρμογένη καθάπερ πτερά. καὶ Ἀντίοχος ὁ σοφιστὴς ἀποσκώπτων ποτὲ ἐς
αὐτὸν οὕτως ἔφη: Ἑρμογένης ὁ ἐν παισὶ γέρων, ἐν δὲ γηράσκουσι παῖς. ἡ δὲ ἰδέα, ἣν
ἐπετήδευε, τοιάδε τις. ἐπὶ γὰρ τοῦ Μάρκου διαλεγόμενος, ἰδού σοι, ἔφη, βασιλεῦ, ῥήτωρ
παιδαγωγοῦ δεόμενος, ῥήτωρ ἡλικίαν περιμένων. καὶ πλείω ἕτερα διελέχθη καὶ ὧδε
βωμολόχα. ἐτελεύτησε μὲν ἐν βαθεῖ γήρᾳ, εἷς δὲ τῶν πολλῶν νομιζόμενος. κατεφρονήθη
γάρ, ἀπολειπούσης αὐτῷ τῆς τέχνης. λέγεται δὲ καὶ τοῦτο ὑπό τινων, ὅτι τελευτήσαντος
αὐτοῦ, ἀνετμήθη καὶ εὑρέθη ἡ καρδία αὐτοῦ τετριχωμένη καὶ τῷ μεγέθει πολὺ τῆς
ἀνθρωπείας φύσεως ὑπερβάλλουσα. καὶ ταῦτα μὲν τὰ περὶ αὐτοῦ ᾀδόμενα.
Hermógenes, de Tarso, quien tenía el apodo de Pulidor, sofista, maestro del filósofo
Musonio. Nació en época del emperador Marco [Aurelio], de muy buenas dotes naturales.
Durante su adolescencia, su inteligencia había alcanzado un mayor grado, pero no disfrutó
de ella por mucho tiempo, pues a la edad aproximada de 24 años quedó fuera de sus cabales
y era alguien diferente de sí mismo, no presentándose ninguna deformación o enfermedad
física, de modo que algunos se burlaban de este hombre tan desventurado con este dicho:
"Hermógenes, el viejo entre los niños y el niño entre los viejos", excepto cuando tenía la edad
de 18 o 20 años, escribe estos libros que son plenos de admiración: Arte retórica, el que todos
tenían entre sus manos, Acerca de los estados, en un libro, Acerca de las formas, en dos
libros; Acerca de Celesiria, en dos libros. Filóstrato de Lemnos dice de él en sus escritos
sobre los sofistas lo siguiente: Hermógenes, a quien Tarso procreó, a la edad de 15 años
alcanzó tal fama entre los sofistas que incluso al emperador Marco [Aurelio] tuvo el deseo
de escucharlo. Marchó, pues, Marco para escucharlo, quedó muy complacido por su diálogo,
se asombró por su improvisación y le otorgó magníficos dones. Pero cuando llegó a edad
adulta, se vio privado de esa aptitud sin mostrar ninguna enfermedad, de donde dio a los
envidiosos una razón de ingenio urbano. Decían, en efecto, que sus discursos sin arte eran
alados, según Homero, pues los había mudado como si fueran alas. Y Antíoco el sofista, al
observar hacia él en cierta ocasión, se expresó así: Hermógenes, el anciano entre los
muchachos, el muchacho entre los ancianos. La forma de estilo que él acostumbraba era así:
cuando él dialogaba con Marco, le dijo: "He aquí, oh rey, un orador necesitado de maestro,
un orador en espera de la edad para serlo, y tuvieron otros diálogos así de triviales. Vivió
hasta edad muy avanzada, siendo considerado uno de tantos, pues fue despreciado por haber
perdido su arte. Y algunos dicen también lo siguiente, que cuando él murió, su cadáver fue
seccionado y se encontró que su corazón tenía cabellos y superaba en mucho el volumen
natural del corazón humano. Y estas cosas se cuentan sobre él.

b). Corpus hermogeniano (siglos II-III d. C):


1. Ejercicios preparatorios (Προγυμνάσματα, de fecha incierta, espuria), 12 ejercicios
graduados.
Esta obra es muy semejante a la de Teón.

28
Fábula (μῦθος); relato (διήγημα); chría (χρεία); sentencia (γνώμη); refutación y confirmación
(ἀνασκευὴ καὶ κατασκευή); lugar común (κοινὸς τόπος); encomio (ἐγκώμιον); comparación
(σύγκρισις); etopeya (ἠθοποιία); descripción (ἔκφρασις); tesis (θέσις); propuesta de ley
(νόμου εἰσφορά)

2. Acerca de los estados de la causa

Es un desarrollo de la doctrina establecida por Hermágoras de Temnos. El tratado contiene


13 clases de casos que el orador podría enfrentar en un juicio (Περὶ τῶν στάσεων, 178 d. C.).
Entre otras cosas, hay un agregado importante: a cada στάσις se atribuyen una serie de
κεφάλαια o encabezados de argumentos.

a) Conjetura (στοχασμός).
¿El hecho tuvo lugar o no? ¿Es culpable o no?
2.3-2.6: ἔστι γὰρ στοχασμὸς ἀδήλου πράγματος ἔλεγχος οὐσιώδης ἀπὸ τινος φανεροῦ
σημείου [ἢ ἀπὸ τῆς περὶ τὸ πρόσωπον ὑποψίας], ..., la conjetura es, en efecto, la cuestión de
la existencia de un asunto dudoso a partir de un signo patente.

b) Definición (ὅρος).
Se da por hecho que el acusado realizó el hecho. Entonces el problema que se plantea es
¿cómo se define el hecho?, ¿de qué delito se trata?
Definición. Hermog. 2.14-2.16: ἔστι γὰρ στάσις ὁρικὴ ὀνόματος ζήτησις περὶ πράγματος,
οὗ τὸ μὲν πέπρακται, τὸ δὲ λείπει πρὸς αὐτοτέλειαν τοῦ ὀνόματος·
es, pues, el estado de definición una cuestión de designación de un hecho, del que una parte
ha sido realizada pero la otra falta para para completar su designación.

c) Cualidad (ποιότης).
¿De qué cualidad es? ¿Cuáles son las circunstancias en que se comete el hecho?
2.23-2.26: Ἂν μέντοι φανερὸν ᾖ καὶ τέλειον τὸ κρινόμενον, ἡ ζήτησις περὶ τὴν ποιότητα
τοῦ πράγματος ἵσταται, οἷον εἰ δίκαιον, εἰ νόμιμον, εἰ συμφέρον ἢ τι τῶν τούτοις
ἐναντίων
No obstante, si el punto por juzgar es claro y perfecto, se establece la cuestión sobre la
cualidad del hecho como, por ejemplo, si es justo, si es legal, si es conveniente o alguno
de los opuestos a ésos.

Hay varias especies de estados de la cualidad:


λογική, se basan en el razonamiento
πραγματική, referida a los hechos, al contenido, a la que corresponden los tópicos: “lo
legal”, “lo justo”, “lo conveniente”, “lo posible”, “lo honorable”, “el resultado
anticipado”,
δικαιολογική, relativa al discurso forense, con los tópicos de lo legal o no legal, justo o
injusto
ἀντίληψις (ἐναντία λῆψις), “alegato”, cualidad absoluta propia de los hechos no
intencionados
ἀντίθεσις, “réplica” contra dicha cualidad, en la que los hechos que se juzgan son
intencionados.

29
ἀντίστασις, “defensa” basada en lo beneficioso del hecho
ἀντέγκλημα, “defensa” a su vez, pero basada en el argumento de que la acción
juzgada fue causada por el adversario.
μετάστασις, “transferencia” de la acusación a una tercera persona
συγγνώμη, “reconocimiento” de la culpa y súplica de perdón.

νομική, “legal”
στάσις τοῦ ῥητοῦ καὶ διανοίας, letra e intención”
συλλογισμός (silogismo)
ἀντινομία (contradicción entre leyes”
o ἀμφιβολία (ambigüedad).

d) Traslación (μετάληψις).
Es una impugnación por parte del acusado de la legalidad de la demanda (non habes ius
actionis, Quintiliano, Inst. 3.6.73), en el supuesto de que no fue presentada de forma correcta:
con ello se pretende el aplazamiento de la decisión. Se encuentra alguna falla legal en la
forma. No es competencia del tribunal; o bien es inconsistente (en este caso se designa como
παραγραφή).

3. Sobre la invención (Περὶ εὑρέσεως). Contiene cuatro libros que tratan sobre el exordio
(I), la narración (II), la Argumentación (III) y las figuras (IV).
Es un método que permite al discípulo hacer una exposición improvisada (ex tempore)
sobre cualquier asunto. Hermógenes presenta una tipología general para cualquier tipo de
discurso político (forense o deliberativo), con base en las partes del discurso. Cada parte del
discurso requiere de orden, invención y elocución.

4. Sobre las formas de estilo ( Περὶ ἰδεῶν).


Se distinguen siete formas estilísticas básicas, indicando qué son, cómo se logran y, llegado
el caso, de qué elementos constan:

Véase Pernot [2016, pp. 191-196].

La obra finaliza con un estudio somero del estilo de los prosistas griegos clásicos:
oradores, incluyendo a los diez “grandes” más Demóstenes, historiadores, con Hecateo,
Heródoto, Tucídides y Jenofonte y, de entre los filósofos, Platón.

5. Sobre el método del tipo Fuerza (Περὶ μεθόδου δεινότητος).


Dedicado a la elocución o estilo: significados propios de las palabras y sentidos especiales,
tipos de palabras, errores de expresión, repetición y variedad, redundancia, preterición y
reticencia, circunloquio, tipos de interrogación, asíndeton, introducción y recapitulación,
figuras de igualdad, hipérbaton, antítesis, paronomasia, simulación, amplificación, mentira
consentida, juramento, sobre el abogado, sobre cómo conseguir lo contrario diciendo lo
contrario, exposición de argumentos del contario, cómo decir sin que se note lo mismo que
uno u otros han dicho, elogio tolerable de uno mismo, estratagemas judiciales de
Demóstenes, segundas intervenciones, narración, ideas comunes, uso de versos en la prosa,
pasiones que dominan a los oyentes, agravios evidentes, hablar en estilo trágico o cómico,

30
ambigüedad, negación, elaboración de la arenga, el diálogo, la comedia, la tragedia, el
banquete socrático.

EL SISTEMA RETÓRICO HERMOGENIANO. Τέχνη ῥητορική

1. Clases de autores:
Poetas
Prosadores:
Oradores (Demóstenes)
Logógrafos (Heródoto, Tucídides, Platón)

2. Géneros retóricos.
Judicial: lugar, los tribunales; tiempo, pasado
Deliberativo
Epidíctico

3. Las tareas del orador


a. Invención. Búsqueda y encuentro de material o ideas
b. Disposición. Organización del material (elaboración del plan)
c. Elocución o estilo. La elaboración del texto
d. Memoria
e. Acción. La voz y el gesto.

4. Las partes del discurso forense o judicial:


Exordio. Se prepara al auditorio para recibir el discurso de manera adecuada
Narración. Exposición de los hechos
Argumentación
Confirmación
Refutación
Peroración
Recapitulación
Amplificación / llamado a la piedad

5. Las figuras

31
II. LOS PROLEGOMENA

La bipartición del arte retórica

T13. Cic. de inv. 1.5:


Sed antequam de praeceptis oratoriis dicimus, videtur dicendum de genere ipsius
artis, de officio, de fine, de materia, de partibus.
Pero antes de que hablemos acerca de los preceptos retóricos, se debe hablar del
género mismo del arte, del oficio, del fin, de la materia y de sus partes.

Desde el punto de vista de la enseñanza de la producción discursiva y con base en Cicerón,


la retórica se divide en dos partes. Por un lado, el estudio de los prolegomena o preliminares
y por otro, los praecepta oratoriis.
Divide los preliminares de la elaboración discursiva en dos (Cic. de inv. 7.9): por un lado,
genus, officium, y finis; por otro, la materia y sus partes, que son los tres géneros, y las partes
de la retórica. Las partes de la materia y las partes de la retórica son el antecedente inmediato
de la elaboración discursiva: primero se debe definir cuál es el género de la causa, es decir,
de los trés géneros discursivos: judicial, deliberativo y epidíctico (vistos en los prolegómena).

Ars rhetorica
Prolegomena artis de praeceptis oratoriis
1. de 2. de 3. de 4. de materia 5. de partibus
genere officio fine (genera rhetoricae
ipsius artis causarum)

4. Materia Demostrativum Cic. De inv. I 7


(genera causarum) Deliberatuvum RhHer. II 1
Iudiciale
Inventio Cic. De inv. I 9
5. Partes artis seu Dispositio RhHer. II 1
oratoris officia Elocutio
Memoria
Pronuntiatio

Cicerón incluye cinco problemas de los prolegómena, pero se podrá ampliar el número con
otros asuntos previos que el orador debe conocer. Después de las partes artis, la RHer incluye
los medios para adquirir las capacidades anteriores. En relación con la retórica política se
deben considerar otros géneros y especies que pertenecen a otros campos como el literario,

32
el religioso, el administrativo, educativo o periodístico. Por mi parte, agregaré en primer lugar
la definición del arte retórica.

1. La retórica, algunas definiciones


Las definiciones de retórica son tan numerosas que Quintiliano había observado que en su
época había mil de ellas. La época moderna agregó un gran número de ellas, como puede
observarse en el registro de Thomas J. Kinney (comp.) Book of Quotations on Rhetoric.
University of Arizona, 2002-2007. Sin casa editorial, sin paginación, a la que el interesado
podrá recurrir.

T14. Platón, Gorgias 454e9-455a2:


La retórica, entonces, según parece, es artesana de persuasión que [produce] la
creencia, pero no enseñanza acerca de lo justo y de lo injusto”.

T15. Isócrates, apud Ps. Plutarco, Vida de Isócrates, 38 (838f6-8):


Cuando, a su vez, alguien le preguntó qué era la Retórica, él dijo: “Hacer grandes las
cosas pequeñas y pequeñas las grandes”.

T16. Isócrates, Contra los sofistas: 10.3-4:


τὴν τῶν λόγων ἐπιστήμην
la ciencia de los discursos

T17. [Isócrates] Frag 2:


ἐπιστήμην πειθοῦς
ciencia de la persuasión.

T10. Aristóteles, Retórica 1355b 25-26:


ἔστω δὴ ἡ ῥητορικὴ δύναμις περὶ ἕκαστον τοῦ θεωρῆσαι τὸ ἐνδεχόμενον πιθανόν.
Sea, pues, la retórica una capacidad de observar lo persuasible posible en cada caso.

T19. Quintiliano, Inst. or. XII 1.1:


Vir bonus dicendi peritus.
Hombre bueno experto en la palabra.

T20. Quintiliano, Inst. or. II 17.37:


Retorice ars est bene dicendi, bene autem dicere scit orator
La retórica es el arte de hablar bien, y un orador sabe hablar bien.

T21. Friedrich Nietzsche. Escritos sobre retórica, 2000, p. 90:


No es difícil probar [...] que lo que se llama ‘retórico’, como medio de un arte consciente,
había sido activo como medio de un arte inconsciente en el lenguaje y en su desarrollo,

33
e incluso que la retórica es un perfeccionamieto de los artificios presentes ya en el
lenguaje. No hay ninguna ‘naturalidad’ no retórica del lenguaje a la que se pueda apelar:
el lenguaje mismo es el resultado de artes puramente no retóricas. El poder de descubrir
y hacer valer para cada cosa lo que actúa e impresiona, esa fuerza que Aristóteles llama
‘retórica’, es al mismo tiempo la esencia del lenguaje”.

T22. Walter Fisher (“Rhetoric: A Pedagogic Definition”, Western Speech 25 (1961): 170.)
Al tratar de sintetizar y, tal vez, de simplificar, la discusión de la retórica desde una
perspectiva pedagógica, nos sugeriríamos esta suma. 1) La retórica se refiere a la
elaboración de discursos y la escritura de temas, ensayos y otras formas literarias e
incluye los principios que guían la producción de estos discursos y formas escritas. 2)
La retórica se refiere a las diversas formas de hablar y escribir. 3) La retórica se ocupa
de la crítica y el estudio de estas formas de discurso. 4) La retórica también se refiere
al análisis de las teorías e historias de la retórica, a las generalizaciones y
especulaciones acerca de cómo el discurso funciona o no funciona, debe o no debe o
no funcionar. Y, por último, 5) la retórica se refiere al examen de la verdadera
naturaleza de las prácticas del lenguaje y las formas literarias del discurso, el estudio
filosófico de los significados del lenguaje.

T23. H. P. Rickman, “Rhetoric and Hermeneutics”, Philosophy and Rhetoric 14 (1981), p.


101:
Entonces podemos redefinir la retórica como el estudio de la comunicación eficaz".

T24. C. Natali 1995, pp. 165-166:


il fine principale della retorica è il successo di persuadere il público”.

T25. Antonio López Eire, 2002, p. 20.


La retórica es el arte de conocer y manejar debidamente la fuerza del lenguaje para
persuadir a un oyente.

T26. Bordas Solanas, 2017, p. 69:


Como todo buen orador sabe, la vía rápida para convencer a una audiencia no es la
lógica, sino la retórica. Analizar racionalmente un discurso es una tarea que requiere
tiempo y esfuerzo por permanecer neutral. El discurso persuasivo está orientado, en
cambio, a conseguir la aquiescencia de su público mediante la estimulación de sus
reacciones emocionales no reflexivas. Y la mayoría de emociones se desencadenan
suspendienco la capacidad de evaluar racionalmente [...] La retórica puede usarse con
una razón contingente, emocional e interesada sin dejar de ser racional, pero también
puede usarse por mera autocomplacencia e interés propio.

T27. Cic. de inv. 1.5:

34
Sed antequam de praeceptis oratoriis dicimus, videtur dicendum de genere ipsius
artis, de officio, de fine, de materia, de partibus.
Pero antes de que hablemos acerca de los preceptos retóricos, se debe hablar del
género mismo del artes, del oficio, del fin, de la materia y de sus partes.

T28. Quint. inst. or. II 21.1:


Materiam rhetorices quidam dixerunt esse orationem, qua in sententia ponitur apud
Platonem Gorgias. quae si ita accipitur, ut sermo quacumque de re compositus dicatur
oratio, non materia, sed opus est, ut statuarii statua; nam et oratio efficitur arte sicut
statua,
Algunos han dicho que la materia de la retórica es el discurso, como hace, por ejemplo,
Gorgias en Platón. Si se acepta que cualquier expresión compuesta acerca de un asunto
sea llamado discurso, ésta no es la materia sino la obra, como la estatua del escultor es
una obra, pues también el discurso se hace con arte así como una estatua.

T29. Cicerón, de inv. I 7:


quibus in rebus versatur ars et facultas oratoria, eas res materiam artis rhetoricae
nominamus. Has autem res alii plures, alii pauciores existimarunt. Nam Gorgias
Leontinus, antiquissimus fere rhetor, omnibus de rebus oratorem optime posse dicere
existimavit; hic infinitam et inmensam huic artificio materiam subicere videtur.
aquellos asuntos acerca de los cuales trata el arte y la facultad oratoria, a esos asuntos
denominamos materia del arte retórica. Estos asuntos, algunos creyeron que eran muy
numerosos, otros que eran pocos. Así, Gorgias de Leontini, casi el más antiguo orador,
estimó que el orador podía hablar de la mejor manera acerca de cualquier asunto; parece
que él asignaba a este arte una materia infinita e inmensa.

T30. Rickman 1981, p. 102:


Esto no excluye ninguno de los temas tradicionales que pertenecen a la retórica sino
que extiende su relevancia a zonas que comparten problemas esenciales con los legales
o políticas.

De acuerdo con lo anterior, la retórica va más allá de los géneros políticos, y abarca todo tipo
de discurso, inclusive el filosófico. Sin embargo, deberá pensarse que la retórica no sólo es
un asunto formal sino también material e incluso refleja una forma de interpretar los
problemas y las palabras con una finalidad práctica. De cualquier modo, puede ser sólo un
asunto formal, de manera que podría pensarse en que existen dos áreas: primarias y
secundarias. Las primeras corresponden a los tres géneros antiguamente llamados políticos:
judicial, deliberativo y demostrativo, aunque no se trata de disciplinas (como derecho y
política), sino propiamente de áreas. En el área secundaria, se abarcaría el discurso
académico, religioso, periodístico, bélico, etc.

35
2. Divisiones de la materia: tipología discursiva:

Ciertas características interdiscursivas comunes permiten identificar diversas clases de


discursos que cubren un campo de la actividad social o cultural. A su vez, con base en esos
mismos criterios, las clases se dividen en géneros y cada uno de éstos se materializa en
diferentes especies. Ya hemos visto esta presentación con anterioridad.

Clases < géneros (ghenê, genera) < especies (eidê, species)

T31. Pl. Phdr. 261a8-b2:


Ἆρ' οὖν οὐ τὸ μὲν ὅλον ἡ ῥητορικὴ ἂν εἴη τέχνη ψυχαγωγία τις διὰ λόγων, οὐ μόνον
ἐν δικαστηρίοις καὶ ὅσοι ἄλλοι δημόσιοι σύλλογοι, ἀλλὰ καὶ ἐν ἰδίοις, ἡ αὐτὴ σμικρῶν
τε καὶ μεγάλων πέρι, καὶ οὐδὲν ἐντιμότερον τό γε ὀρθὸν περὶ σπουδαῖα ἢ περὶ φαῦλα
γιγνόμενον;
Entonces, ¿acaso no podría considerarse el arte retórica, en su conjunto, como una
conducción de las almas mediante las palabras, no sólo en los tribunales y en las demás
juntas públicas, sino también en las reuniones privadas, sea que la misma trate de
asuntos modestos o importantes, y siendo lo justo en nada más estimado cuando trata
de asuntos serios que cuando trata de triviales?

Clase del discurso político

Los géneros de discurso


T32. Barthes, Roland. La aventura semiológica. Paidós comunicacion, Barcelona-Buenos
Aires-México, 1993 [París: De Seuil, 1985], pp. 140-142.

Como existen tres «tiempos» (pasado, presente, futuro) habrá también tres tipos de
causa y cada uno de ellos corresponderá a uno de los tres géneros oratorios que ya
conocemos; de esta manera quedan estructuralmente fundados, situados en nuestro
árbol retórico. Podemos asignarles sus atributos:

Géneros Auditorio Finalidad Objeto Tiempo Razona- Lugares


miento (a) comunes
1. miembros de Aconsejar/ útil/nocivo futuro exempla posible/
DELIBERATIVO una asamblea desaconsejar imposible
2. JUDICIAL jueces acusar/ justo/ pasado entimemas real/no real
defender injusto
3. EPIDÍCTICO espectadores, alabar/ bello/feo presente comparación más/menos
público censurar amplificadora
(b)
(a) Se trata de una dominante
(b) Es una variedad de inducción, un exemplum orientado hacia la exaltación de la persona
alabada (mediante comparaciones implícitas).

36
B.1.26. De estos tres géneros, el judicial fue el mejor comentado en la Antigüedad; el
árbol retórico lo prolonga más allá que a sus vecinos. Los loci especiales del género
judicial se denominan «status causae». El status causae es el corazón de la quaestio,
el punto sobre el cual versa el juicio; es el momento en que se produce el primer
choque entre los adversarios, las partes; en previsión de ese conflicto el orador tiene
que buscar el punto de apoyo de la quaestio (de ahí los términos stasis, status). Los
status causae movilizaron en alto grado la pasión taxonómica de la Antigüedad. La
clasificación más simple enumera tres status causae (se trata siempre de las formas
que puede revestir lo contingente): 1) la conjetura: el hecho, ¿tuvo o no lugar (an sit)?
Es el primer locus porque es el resultado inmediato de un conflicto de aserciones.
fecistí/non feci: an fecerit? (lo hiciste; no, no lo hice: ¿lo hizo?); 2) la definición (quid
sit?): ¿cuál es la calificación legal del hecho, hajo qué calificación legal hay que
colocarlo?) 3) ¿es un crimen? ¿un sacrilegio? 3) la cualidad (qua/e sit?): ¿el hecho es
permitido, útil, excusable? Es el orden de las circunstancias atenuantes. A estos tres
loci se le agrega a veces otro, de orden procesal: es el status de recusación (dominio
de la casación). Una vez planteados los status, la probatio queda agotada; se pasa de
la elaboración teórica del discurso (la retórica es una tekhne, una práctica
especulativa) al discurso mismo; se ha llegado al punto en que la «máquina» del
orador, el ego, tiene que articularse con la máquina del adversario, quien por su parte
habrá hecho el mismo trayecto, el mismo trabajo. Esta articulación, este paso es
evidentemente conflictivo: es la disceptatio, punto de fricción de las dos partes.

Clase del discurso pedagógico

a. Género didáctico o pedagógico


Especies: magistral, conferencia, ponencia
b. Género estudiantil
Especies: Progymnásmata, tesis, ensayo
c. Género: académico
Especies: ensayo, artículo, obra científica

3. Las partes de la retórica


a. Las partes de la retórica
b. Invención (éurêsis)
c. Disposición (taxis)
d. Elocución (lexis)
e. Memoria (mnêmê)
f. Ejecución (hypócrisis)

T33. Cic. Brut. VI 25:

37
quibus enim ex quinque rebus constare dicitur, earum una quaeque est ars ipsa magna
per sese. quare quinque artium concursus maxumarum quantam vim quantamque
difficultatem habeat existimari potest.
Se dice que consta de cinco partes, cada una de las cuales es ella misma un arte magna
en sí. Por lo cual puede estimarse que el concurso de las cinco artes grandísimas tenga
tanta fuerza y tanta dificultad.

T34. Cic. de inv. I 7.9:


partes autem eae, quas plerique dixerunt, inventio, dispositio, elocutio, memoria,
pronuntiatio. Inventio est excogitatio rerum verarum aut veri similium, quae causam
probabilem reddant; dispositio est rerum inventarum in ordinem distributio; elocutio
est idoneorum verborum [et sententiarum] ad inventionem accommodatio; memoria
est firma animi rerum ac verborum ad inventionem perceptio; pronuntiatio est ex
rerum et verborum dignitate vocis et corporis moderatio.
sus partes son aquellas que la mayoría ha aceptado: invención, disposición, elocución,
memoria y pronunciación. La invención es la búsqueda de los argumentos verdaderos
o verosímiles que hagan creíble la causa; la disposición consiste en la distribución, en
cierto orden, de los argumentos encontrados; la elocución es la acomodación de los
palabras idóneas y de los pensamientos de acuerdo con la invención; la memoria es la
firme percepción del alma de las cosas y de las palabras en vista de la invención; la
pronunciación consiste en la moderación de la voz y gestos de acuerdo con la exigencia
de las cosas y de las palabras.

En la primera página del libro II de la Retórica a Herenio se explica claramente en qué


consiste cada etapa del proceso discursivo.

T35. Rhet. Her. 1, 3


Oportet igitur esse in oratore inuentionem, dispositionem, elocutionem, memoriam,
pronuntiationem. Inuentio est excogitatio rerum uerarum aut ueri similium, quae
causam probabilem reddant. Dispositio est ordo et distributio rerum, quae domonstrat,
quid quibus locis sit conlocandum. Elocutio est idoneorum uerborum et sententiarum
ad inuentionem adcommodatio. Memoria est firma animi rerum et uerborum et
dispositionis perceptio. Pronuntiatio est uocis, uultus, gestus moderatio cum uenustate.
Por tanto, es conveniente que en el orador haya invención, disposición, elocución,
memoria, pronunciación. Invención es el descubrimiento de argumentos verdaderos o
verosímiles que hagan una causa probable. Disposición es el ordenamiento y
distribución de los argumentos, es la que muestra qué se debe colocar en qué lugares.
Elocución es la acomodación de palabras y pensamientos adecuados a la invención.
Memoria es una firme percepción del alma de argumentos, palabras y su disposición.
Pronunciación es una moderación, con gracia, de voz, semblante y gestos.

38
La explicación es muy simple: el orador busca material para su discurso, en particular
argumentos; en seguida ordena ese material de acuerdo con el método de la disposición;
luego elabora el texto siguiendo las virtudes de la elocución; debe entonces aprender de
memoria todo el escrito y al final expresarlo o ejecutarlo ante los jueces, los ciudadanos y los
espectadores.
Sin embargo, esta explicación es muy mecánica, y en la práctica creadora ese proceso no
se sigue, porque éste se basa en la elaboración de las partes del discurso.
Por lo anterior, se distinguen dos modelos de retórica:
1. Teórica. El sistema retórico se basa en el desarrollo de las partes de la retórica. Su
función es describir el modelo, analizar e interpretar.
2. Práctica. El modelo retórico se basa en la elaboración de las partes del discurso.

39
III. PRAECEPTA

1. Introducción
La parte educativa del discurso práctico orientada a la elaboración de discursos es diferente
de la exposición teórica orientada a la sistematización de los mecanismos de persuasión. La
pedagogía discursiva se basa en las partes del discurso, que son la parte central, mas no todo
el proceso, que comienza con la planeación del discurso, que es propiamente el protocolo de
investigación. El protocolo retórico se basa en las septem circunstantiae Tullii y en la
secuencia del proceso discursivo.

2. Planeación del discurso


a). Para elegir los elementos del plan de nuestro discurso (ductus) o para estudiar o valorar
una obra (accessus ad operam) es muy útil aplicar la doctrina de las siete circunstancias
que son las siguientes:
a. Quién habla (yo, el poeta…), a quién (a los jueces) y acerca de quién (del acusado y
del acusador).
b. Qué asunto voy a tratar: si es general (el hijo debe respetar a sus padres) o particular
(Joaquín, de 18 años, debe respetar a su padre, que golpea a su madre). En caso de
ser particular, a qué género pertenece; si es judicial, por ejemplo, a qué asunto se
refiere.
c. Cuándo hablo o debo hablar; en qué momento (teoría del kairós).
d. Dónde, en qué lugar o sitio. En la Cámara (proceso de desafuero); en un tribunal
colegiado.
e. Con qué propósito voy a hablar: defender o acusar…
f. Qué medios voy a emplear: un escrito, lectura, presentación oral; micrófono,
rotafolio, pantalla, video, fotocopias, imágenes…
g. Cómo voy a presentar el discurso: el plan o camino o ductus que voy a seguir (o
que el autor siguió).

b). El proceso discursivo

T36. Barthes, Roland. La aventura semiológica. Paidós comunicacion, Barcelona-


Buenos Aires-México, 1993 [París: De Seuil, 1985], pp. 140-142.

B.1 .25. La tesis y la hipótesis: causa


La quaestio es la forma de la especialidad del discurso. En todas las operaciones
planteadas idealmente por la “máquina” retórica se introduce una nueva variable
(que, a decir verdad, cuando se trata de hacer el discurso, es la variable de partida):
el contenido. Este referente, que por definición es contingente, puede sin embargo
ser clasificado en dos grandes formas, que constituyen los dos grandes tipos de
quaestio: 1 ) la posición o tesis (thesis, propositum): es una cuestión general,
“abstracta”, diríamos hoy, pero precisada, referida (sin lo cual no tendría que ver con
los lugares especiales), aunque, a pesar de ello (y esa es su marca) no tenga ningún

40
parámetro de lugar o de tiempo (por ejemplo: ¿hay que casarse?; 2) la hipótesis
(hypothesis) es una cuestión particular, que implica hechos, circunstancias, personas,
dicho en pocas palabras, un tiempo y un lugar (por ejemplo, ¿debe X casarse?). Es
evidente que en retórica los términos tesis e hipótesis tienen un sentido muy
diferente de aquel al que estamos acostumbrados. Pero la hipótesis, ese punto de
partida temporalizado y localizado, tiene otro nombre, que ha alcanzado gran
prestigio: causa. Una causa es un negotium, un asunto, una combinación de
contingencias variadas; un punto problemático en el que interviene lo contingente,
y en particular el tiempo. [sigue la clasificación de los géneros]

T37. NIETZSCHE, F. Escritos de retórica. Madrid: Trotta, 2001, p. 464.


Si el orador ha reconocido en la νόησις, que él tiene que ver con una ὑπόθεσις,
entonces busca si tiene en sí consistencia, an consistat, o si es una ἀσύστατον. Una
cuestión está condicionada por distintos juicios, sí o no, κατάφασις, affirmatio,
ἀπόφασις, negatio (en el genus judiciale hay una especial accusatoris intentio o
insimulatio y defensoris depulsio o deprecatio). Si el acusador dice, "tú has matado a
un hombre", y el acusado dice "yo no lo he matado", entonces surge la cuestión de si
él lo ha matado. El status [cum] prima deprecatio defensoris cum acussatoris
insimulatione coniucta, status, στάσις, quod in eo caussa consistat (Bestand). La teoría
de la ἀσύστατα [casos imposibles de probar] es importante para las escuelas de
declamación. Una στάσις [caso argüible] se realiza sólo a partir de la κατάφασις
[acusación] y de la ἀπόφασις [denegación), ambas deben tener un motivo para sí:
aquel con el que el acusador fundamenta su κατάφασις se llama αἴτιον (propter quod
res in iudicium devocatur); aquel con el que el oponente fundamenta su ἀπόφασις se
llama συνέχον, firmamentum (quo continetur omnis defensio). De la αἴτιον y συνέχον
resulta κρινόμενον, el objeto de la decisión judicial.

T38. Barthes, Roland. La aventura semiológica. Paidós comunicacion, Barcelona-


Buenos Aires-México, 1993 [París: De Seuil, 1985], p. 142.

B.1.26. De estos tres géneros, el judicial fue el mejor comentado en la Antigüedad; el


árbol retórico lo prolonga más allá que a sus vecinos. Los loci especiales del género
judicial se denominan “status causae”. El status causae es el corazón de la quaestio, el
punto sobre el cual versa el juicio; es el momento en que se produce el primer choque
entre los adversarios, las partes; en previsión de ese conflicto el orador tiene que
buscar el punto de apoyo de la quaestio (de ahí los términos stasis, status). Los status
causae movilizaron en alto grado la pasión taxonómica de la Antigüedad. La
clasificación más simple enumera tres status causae (se trata siempre de las formas
que puede revestir lo contingente): 1) la conjetura: el hecho, ¿tuvo o no lugar (an
sit)? Es el primer locus porque es el resultado inmediato de un conflicto de
aserciones. fecistí/non feci: an fecerit? (lo hiciste; no, no lo hice: ¿lo hizo?); 2) la
definición (quid sit?): ¿cuál es la calificación legal del hecho, bajo qué calificación
legal hay que colocarlo?) 3) ¿es un crimen? ¿un sacrilegio? 3) la cualidad (qua/e sit?):
¿el hecho es permitido, útil, excusable? Es el orden de las circunstancias atenuantes.
A estos tres loci se le agrega a veces otro, de orden procesal: es el status de recusación

41
(dominio de la casación). Una vez planteados los status, la probatio queda agotada;
se pasa de la elaboración teórica del discurso (la retórica es una tekhne, una práctica
especulativa) al discurso mismo; se ha llegado al punto en que la “máquina” del
orador, el ego, tiene que articularse con la máquina del adversario, quien por su parte
habrá hecho el mismo trayecto, el mismo trabajo. Esta articulación, este paso es
evidentemente conflictivo: es la disceptatio, punto de fricción de las dos partes.

T39. Cic. De inv. 1.18:


[...] considerato genere causae, [cognita constitutione,] cum simplexne an iuncta sit
intellexeris et scripti an rationis habeat controuersiam uideris, deinceps erit uidendum,
quae quaestio, quae ratio, quae iudicatio, quod firmamentum causae sit; quae omnia
a constitutione proficiscantur oportet.
[...] considerado el género de causa y conocida su constitución, una vez que hayas
entendido si es simple o compuesta [figurae causae] y visto si la controversia es de
escrito o de razón, en seguida deberá considerarse la cuestión, la razón, el punto a
juzgar y el fundamento de la causa, todos los cuales deben partir de la constitución.

T40. Sulp. Vict. Inst. 4:


Intellegendum primo loco est, thesis sit an hypothesis. Cum hypothesin esse
intellexerimus, id est controversiam, intellegendum erit an consistat, tum ex qua specie
sit, deinde ex quo modo, deinde cuius status, postremo cuius figurae.
Debe entenderse en primer lugar si es tesis o hipótesis. Cuando entendemos que se trata
de una hipótesis, esto es, una controversia, deberá entenderse si tiene consistencia; en
seguida, de qué especie es; luego, de qué modo; en seguida, de qué estado y por último
de qué, figura.

Quaestio Consistentia Species Modi Figurae


Infinita
Finita a) ἰσάξουσα ethica, 1. εὔδοξος (honesta) simplex
b) μονομερής pathetica 2. παράδοξος (admirabilis) coniuncta
c) ἄπορος judicialis 3. ἀμφίδοξος (anceps) concertativa
4. ἄδοξος (humilis)
d) ἄδοξος (inhonesta)
5. δυσπαρακολούθητος
e) ἀπίθανος (incredibilis) (obscum)

Ars rhetorica
Prolegomena de praeceptis oratoriis
Intellectio Causae Partes orat.
Quaestio: Status quaestionis Intentio Exordium
Infinita Constitutiones: Depulsio Narratio
Finita Coniecturalis Quaestio Divisio
Definitiva Ratio Confirmatio
Generalis Infirmatio Confutatio

42
>Iuridicialis Iudicatio Epilogus
>Negotialis Firmamentum
Translativa (RhHer. II 2)
In ratione Cic. De inv. I 19; II
In scripto 15, 52, 62, 63, 70,
73, 79, 87, 92, 95,
>De scripto et sententia
97, 98.
>Ex contrariis legibus
>Ambiguum En la coniecturalis
>Ratiocinativum no hay ratio e
>Definitivum infirmatio.
(Cic. De inv. I 10-16)

La intelección abarca sólo la hypóthesis, los status y sus características, pero son temas muy
amplios. La quaestio de la causa sirven para delimitar el problema de la controversia.

3. Las causas (doctrina del to krinómenon)


En seguida vienen las preguntas relativas a las causas de la acusación que permiten
establecer el punto de la discusión. Son dos series de preguntas. La primera
corresponde al status coniecturalis; la segunda a los demás status):

T41. RhHer. I 26.


• Acusación (κατάφασις Intentio): ¿Mataste a tu madre?
• Negación (ἀπόφασις, depulsio), ¿No la maté?
• Pregunta negativa (ζήτημα, quaestio): ¿El hijo mató a su madre o no?
• Respuesta positiva (αἴτιον, ratio): La maté justamente, porque ella mató a mi padre.
• Refutación del acusador (συνέχον, firmamentum): Pero tú no debías haberla matado y
que recibiera el castigo sin haber sido juzgada.
• Punto de discusión (κρινόμενον, iudicatio): ¿Es justo que el hijo matara a su madre sin
juicio o no?

(Cf., de modo diferente, Cic. De inv. I 19; II 15, 52, 62, 63, 70, 73, 79, 87, 92, 95, 97, 98).

En la coniecturalis no hay ratio e infirmatio.

4. Las partes del discurso judicial

3. Elaboración del discurso


a. Las partes del discurso judicial.

T42. RhHer. I 4:

43
Inventio in sex partes orationis consumitur: in exordium, narrationem, divisionem,
confirmationem, confutationem, conclusionem.

T43. Cic. inv. I 40-41:


Eae partes sex esse omnino nobis videntur: exordium, narratio, partitio, confirmatio,
reprehensio, conclusio
En esquemas complejos se distinguen partes contiguas que pueden recibir diversos
nombres de acuerdo con el género discursivo. En el discurso judicial las partes
canónicas se denominan exordio (exordium, proemium); narración (katástasis o
diêgesis, narratio) que puede estar antecedida por una prenarración (prokatástasis);
argumentación (pistis, argumentatio), que se puede dividir en confirmatio (kataskeuê)
y confutatio (lysis), y epílogo (epílogos, epilogus, peroratio). Los géneros periodísticos
tienen sus propias estructuras. Por ejemplo, la noticia sigue el orden: resumen,
desarrollo, conclusión.
Para elaborar las partes del discurso se realizan ejercicios previos: la práctica de la fábula
(mythos) sirve al exordio; el relato y la descripción (diêgema y ékphrasis), a la narración
(diêgesis); la confutación y confirmación (anaskeuê y paraskeuê), a la argumentación (agôn,
argumentatio) y el lugar común (koinós topos), al epílogo.

a. Aplicación de las partes de la retórica a las partes del discurso

T44. RhHer. 1.4:


Inventio in sex partes orationis consumitur
La invención se emplea en las seis partes del discurso

No sólo la invención se emplea en la división general del discurso sino también en la


estructura de cada una de las seis partes del discurso, en particular en la parte confirmatio y
refutatio y en las partes de las argumentaciones (cf. RhHer. 3.16-18), lo cual resulta muy
importante. De la misma manera la actuación cambia de acuerdo con las partes del discurso:
se emplea una actuación para el exordio, otra para la narración, etc.
De este modo, antes que el orador empiece su discurso debe tener a disposición el material
que habrá de presentar, tanto ideas como argumentos (invenire), de modo que pueda darle un
orden (disponere), elaborarlo (elocutio), memorizarlo (memoria) y pronunciarlo
(pronuntiatio / actio).

Partes del discurso Elaboración


1. Elaboración del exordio Inventio
2. La partición Dispositio
3. La narración Elocutio
4. La confirmación Memoria
5. La refutación Actio
6. El epílogo

44
Puede representarse también de la siguiente manera:

Invención Modos Estilo


Exordio Medios éticos: Expositivos Ético
Benevolencia
Atención
División
Divisio
Narración Episodios Narrativos Virtudes:
Orden Claridad
Brevedad
Vivacidad
Confirmación Medios lógicos, éticos y Argumentativos: Claridad
emocionales: Entimemas Corrección
- Estados de la causa Paradigmas Adecuación
- Tópica jurídica o lugares Dilema Ornamentación
de los argumentos
- Puntos capitales
Refutación -Contraargumentos
-Contraejemplos
Epílogo Puntos capitales Resumen Patético
Medios emocionales Exclamación

5. La elaboración del exordio


T45. Cic. De or. II 315:
Hisce omnibus rebus consideratis tum denique id, quod primum est dicendum,
postremum soleo cogitare, quo utar exordio. Nam si quando id primum inuenire
uolui, nullum mihi occurrit nisi aut exile aut nugatorium aut uulgare aut
commune. 

Consideradas todas estas cosas, sólo después de esto, acostumbro reflexionar lo que
primero debo decir, qué exordio debo decir no me ha llegado a la mente que no fuera
débil, sin valor, vulgar o común.

T46. Wisse 1989, p. 84:


When an orator starts working on his prologue, he has already thought out all possible
means of persuasion […]. This procedure is suited to compose a maximally coherent
speech, for it enables the orator to connect the separate parts with all available materia.

El exordio y sus clases


Un exordio judicial puede contener los elementos útiles para hacer al juez benévolo (attentum
parare), conocedor del asunto (docilem parare) y atento (attentum parare). Para lograr cada
uno de esos objetivos se siguen una serie de estrategias, como se verá.

45
Los exordios pueden ser simples o informativos o figurados mediante la insinuación,
cuando no se quiere o puede hablar con toda franqueza.
Hay otras clases de exordios además del judicial. Por ejemplo, los discursos didácticos
(una conferencia, por ejemplo), privilegian el docilem parare. Una forma de exposición es
por analogía o por oposición. La analogía puede ser de mayor a menor, de menor a mayor,
de igual a igual o lineal. En general, el enunciado que expresa el asunto va al final del exordio.
Una forma lineal consiste en definir cada uno de los términos sobre los que se va a tratar.
El docilem parare por oposición es muy eficaz.

T47. Don Quijote de la Mancha, I, cap. 2:


Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la de Puerto Lápice;
otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este
caso, y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo
aquel día, y al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre...

T48. www.webmetrics.es/blog/?m=201009:
Actualmente, el 80% de los estudiosos afirman que tanto Google como Facebook son
las principales plataformas para el marketing online. Sin embargo, en un mundo en el
que cada vez va todo más rápido, la hegemonía no puede durar eternamente.

Funciones del exordio (prooímion, exordium).


El exordio es una modalidad de introducción. En los discursos políticos se llama exordio; en
la poesía, prólogo; en la música aulódica, preludio (Arist. Rhet. 1414b19). Las funciones del
exordio son tres: hacer al juez benévolo (attentum parare), conocedor del asunto (docilem
parare) y atento (attentum parare). Para lograr cada uno de esos objetivos se sigue una serie
de estrategias.

a). El docilem parare consiste en hacer que los jueces sepan el asunto que se va a tratar en el
discurso (eumathês, docilis), lo que se logra mediante una exposición sumaria (en
kephaláiô dêlôsis, summa) del asunto. En el exordio pueden aparecer la proposición, que
anuncia aquello que se va a tratar o a debatir, y la división, que es la información sobre
las partes y el orden que habrá de seguir, aunque la primera es el inicio de la
argumentación y la segunda puede ser una parte en sí misma y aparecer varias veces en el
discurso. Esa función se logra mediante una exposición (dh/lwsij, dei=gma, indicatio)
breve (e)n kefalai/w, breviter) del asunto (para=gma, summam causae, rei).
b). Hacer que estén atentos (prosektikós, attentus), para lo que se siguen tres procedimientos:
señalar la importancia, inverosimilitud y novedad del asunto; indicar las consecuencias
que la decisión de los jueces podrían afectar a los propios jueces, al estado o a la religión,
y pedir a los jueces que escuchen con atención.
c). Obtener su benevolencia (eunous, benevolus). La benevolencia se capta mediante diversos
recursos: uno es la presentación adecuada de sí mismo. En los tribunales de Atenas el

46
orador acostumbraba presentarse como joven e inexperto. También se puede hacer la
adulación de los jueces, exagerando sus rasgos positivos. Asimismo, se obtiene
benevolencia del destinatario mediante las pasiones (pathos), dando una imagen negativa
de los adversarios o subrayando las consecuencias nefastas que originaría una decisión
equivocada. Otro recurso era la alabanza de las leyes, las instituciones o la patria. Se
pueden presentar las leyes como soberanas.

Para elaborar un exordio se debe atender primero a los criterios generales de la intelección.
Asimismo, se debe considerar una segunda serie de criterios relativos al tipo de causa:
Si el asunto es honorable (se defiende una causa patentemente justa o se ataca una causa
injusta), podrá o no usarse el exordio. Si se usa, se muestra por qué el asunto es honorable
y se enuncian brevemente los temas por tratar (docilitas).
Si el asunto es vergonzoso (se defiende una causa patentemente injusta o se ataca una causa
justa), se debe recurrir a la benevolencia.
Si es indeciso (cuando es en parte honorable, en parte vergonzoso), se preferirá la
benevolencia.
Si el asunto es modesto (cuando el asunto es despreciable), se busca la atención del
destinatario.

Causa Atento benévolo dócil


Funciones
Honorable X
Vergonzoso X
Indeciso X
Modesto X

Partes del exordio.


El exordio toma la forma de una argumentación. Según Hermógenes (De inventione 106.15-
19), el exordio del discurso político puede contener las siguientes partes: a). Prótasis
(prótasis); b). Confirmación (kataskeuê); c). Apódosis (apódosis), y d). Cierre (basis), que
conjuga la prótasis y la apódosis. Se trata del esquema del exordio político, que puede servir
como base para las introducciones. Este esquema puede sufrir cambios por adición,
supresión, sustitución y translación.
La amplificación se da mediante razones a la confirmación o a la apódosis. La reducción,
mediante la supresión del cierre. De esta manera se dan una serie de posibilidades:

Básico Político Epidíctico Ampliado


1 Prótasis Prótasis Prótasis Repetición de palabras y cola.
2 Confirmación Confirmación Confirmación Después de la confirmación,
3 Apódosis Apódosis Apódosis agregar la causa.
4 Causa Causa
5 Cierre Cierre

47
1Los refrescos producen graves males al organismo, ║ 2como bien podemos observar; ║
4puesto que es un asunto que nos afecta a todos, 3debemos contribuir a prohibir su venta

no sólo en las escuelas sino en cualquier expendio de alimentos; ║ 5ese producto provoca
daños irreversibles a la niñez.

La prótasis es la enunciación de un hecho concreto o general. Corresponde a la propositio.


La confirmación contiene las razones, datos o pruebas.
La apódosis es la pretensión o petición (axiôsis).

Esos elementos pueden ampliarse o disminuirse. Por ejemplo, puede aparecer sin cierre,
o pueden hacerse incrementos: “nos afecta a hombres y mujeres, a niños, jóvenes y adultos”.
Además, puede presentarse de manera disimulada (insinuatio) cuando se trata de una causa
modesta, cuando los adversarios han logrado ya persuadir a los jueces o cuando éstos ya se
encuentran cansados por tantos discursos pronunciados.

Estilo en el exordio.
Luego de elegir los elementos que conforman la materia del exordio con base en los criterios
estudiados antes, el orador deberá dar forma con base en el prepon o decorum a su propia
obra. Se tienen ya las fichas de trabajo a disposición que contienen material argumentativo
diverso obtenido del “pastizal de palabras” con base en los criterios de elección, que incluye
tal vez sentencias o refranes, etc. Se ha ya prevista la distribución de ese material en cierta
estructura, ya sea con base en los primeros esquemas o “figuras del discurso” enseñadas en
los manuales de “ejercicios previos” o progymnásmata, o a partir de un discurso judicial
(como hacía Aristóteles o Cicerón), de uno deliberativo o de uno epidíctico, más adecuado a
la formación discursiva. Tomar como modelo el género epidíctico conlleva la ventaja de su
ductilidad, pues un discurso judicial o uno demegórico ficticios son epidícticos. Se debe dejar
abierta la posibilidad para cualquier tipo de discurso, incluido el literario y el científico, pero
debemos ejemplificar con una estructura general.
Se debe pasar ahora al proceso creativo, al trabajo de elaboración discursiva de las partes
del exordio, yendo de los miembros a los incisos y a los sonidos, cuidadno que el estilo sea
breve, claro, apropiado y que parezca improvisado, esto es, disimulando el artificio.

T49. Pl. Apol. 17a-18a (trad. Gredos):


1No sé, atenienses, la sensación que habéis experimentado por las palabras de mis
acusadores. Ciertamente, bajo su efecto, incluso yo mismo he estado a punto de no
reconocerme; tan persuasivamente hablaban. Sin embargo, por así decirlo, no han
dicho nada verdadero. De las muchas mentiras que han urdido, una me causó especial
extrañeza, aquella en la que decían que teníais que precaveros de ser engañados por mí
porque, dicen ellos, soy hábil para hablar. ║ 2En efecto, no sentir vergüenza de que
inmediatamente les voy a contradecir con la realidad cuando de ningún modo me

48
muestre hábil para hablar, eso me ha parecido en ellos lo más falto de vergüenza, si no
es que acaso éstos llaman hábil para hablar al que dice la verdad. Pues, si es eso lo que
dicen, yo estaría de acuerdo en que soy orador, pero no al modo de ellos. En efecto,
como digo, éstos han dicho poco o nada verdadero. ║ 3En cambio, vosotros vais a oír
de mí toda la verdad; ciertamente, por Zeus, atenienses, no oiréis bellas frases, como
las de éstos, adornadas cuidadosamente con expresiones y vocablos, sino que vais a oír
frases dichas al azar con las palabras que me vengan a la boca; ║ 4porque estoy seguro
de que es justo lo que digo, y ninguno de vosotros espere otra cosa. Pues, por supuesto,
tampoco sería adecuado, a esta edad mía, presentarme ante vosotros como un
jovenzuelo que modela sus discursos. Además y muy seriamente, atenienses, os suplico
y pido que si me oís hacer mi defensa con las mismas expresiones que acostumbro a
usar, bien en el ágora, encima de las mesas de los cambistas, donde muchos de vosotros
me habéis oído, bien en otras partes, que no os cause extrañeza, ni protestéis por ello.
En efecto, la situación es ésta. Ahora, por primera vez, comparezco ante un tribunal a
mis setenta años. Simplemente, soy ajeno al modo de expresarse aquí. ║ Del mismo
modo que si, en realidad, fuera extranjero me consentiríais, por supuesto, que hablara
con el acento y manera en los que me hubiera educado, también ahora os pido como
algo justo, según me parece a mí, que me permitáis mi manera de expresarme -quizá
podría ser peor, quizá mejor- y consideréis y pongáis atención solamente a si digo cosas
justas o no. Éste es el deber del juez, el del orador, decir la verdad.

Podrá observarse que la causa (4) que confirma la apódosis es compuesta, pues son varios
los motivos que presenta.

6. La elaboración de la partición (προκατασκευή, partitio) o sumario de lo que se


va a decir.
La partitio se encuentra antes de la narración o antes de la argumentación. Consiste en
presentar (a) cuál es el punto central que se pretende a probar y (b) cuáles son los puntos que
se van a desarrollar de manera sumaria y cómo se van a distribuir.
La partitio de la narratio muestra la secuencia que se va a seguir: “diré cuáles hechos
tuvieron lugar; primero esto, luego aquello, después esto otro”, etcétera. A la partitio
podrá seguir la primera narración, y a ésta un breve párrafo de transición: “habéis
escuchado las cosas que han sucedido primero; ahora escucharéis lo que sucedió
después”. Continúa el orador con una segunda narración y su respectivo párrafo de
transición. Se termina con un resumen de lo dicho.
La partitio de las pruebas indica el punto a discusión (p. e. "robo"), equivaliendo en
este caso a la propositio de toda la argumentación. También muestra el orden en que se
van a exponer los argumentos.
En los libros a menudo esta parte se desarrolla en varias páginas: en el capítulo 1 se
tratará X; luego…, etc.

49
7. La elaboración de la narración
Definición
T50. Rhet. Her. I, 4 y III, 23:
Narratio est rerum gestarum aut proinde ut gestarum expositio.
Narración es la exposición de los hechos realizados o como si hubieran sido
realizados

T51. Cic. inv. I, 27:


Narratio est rerum gestarum aut ut gestarum expositio.
Narración es la exposición de las acciones realizadas o como si se hubieran realizado.

T52. Cic. inv. I, 27:


Narrationum genera tria sunt: unum genus est, in quo ipsa causa et omnis ratio
controversiae continetur. Alterum, in quo digressio aliqua extra causam aut
criminationis aut similitudinis aut delectationis non alienae ab eo negotio, quo de
agitur, aut amplificationis causa interponitur. Tertium genus est remotum a civilibus
causis, quod delectationis causa non inutili cum exercitatione dicitur et scribitur. Eius
partes sunt duae, quarum altera in negotiis, altera in personis maxime versatur. Ea,
quae in negotiorum expositione posita est, tres habet partes: fabulam, historiam,
argumentum. Fabula est, in qua nec verae nec veri similes res continentur, cuiusmodi
est: "Angues ingentes alites, iuncti iugo ...". Historia est gesta res, ab aetatis nostrae
memoria remota; quod genus: "Appius indixit Carthaginiensibus bellum".
Argumentum est ficta res, quae tamen fieri potuit. Huiusmodi apud Terentium: "Nam
is postquam excessit ex ephebis, [Sosia] ..."
Hay tres géneros de narraciones: una es aquella que contiene la misma causa y toda
prueba de la controversia; otra, en la que se introduce alguna degresión externa a la
causa ya sea de una acusación o de una semejanza o de una deleite no ajeno de aquel
hecho del que se trata; el tercer género está fuera de las causas civiles, porque se dice
y escribe por causa de deleite con ejercicio útil. De este hay dos partes, de las cuales
una se dirige sobre todo a los hechos y la otra a las personas. Aquella que se ajusta a la
exposición de los hechos se divide en tres: fábula, historia y argumento. Fábula es
aquella que contiene asuntos ni verdaderos ni verosímiles, como por ejemplo:
"serpientes ingentes aladas uncidas al yugo". Historia es la cosa realizada remota de la
memoria de nuestra época; de este género: "Apio declaró la guerra a los cartagineses".
Argumento es un asunto ficticio que sin embargo puede darse, como este ejemplo de
Terencio: "En efecto, aquel que salió después de los efebos, Sosias ...".

T53. Cic. inv. I, 28:


oportet igitur eam tres habere res: ut breuis, ut aperta, ut probabilis sit.
Por tanto, conviene que tenga tres virtudes, que sea breve, abierta y probable.

50
T54. Rhet. Her. I, 9, 4:
tres res conuenit habere narrationem: ut breuis, ut dilucida, ut ueri similis sit.
Conviene que tenga tres virtudes, que sea breve, clara y verosímil.

Narratio
La narración es una relación o exposición (expositio) de los hechos como sucedieron o como
pudieron o debieron haber sucedido. Una narración es un mundo creado a partir de la
percepción necesariamente limitada, de una finalidad a menudo interesada o de un ejercicio
de ficción. El mundo real (la “historia”) no puede expresarse más que a través de la alteración
consciente o no del narrador.

Relato y narración
Entre relato y narración hay una diferencia, que se puede ejemplificar con las palabras poiêma
y poiêsis (Hermog. Progymnasmata 004.5). La primera corresponde a un solo hecho (la
fabricación del escudo, la evocación de los muertos, la muerte de los pretendientes); la
segunda a muchos hechos (la Iliada y la Odisea). Así también, el diêgema es el relato de
Arión o el de Alcmeón; la narración es la Historia de Heródoto o la de Tucídides. Aquí se
tratan ambas especies al mismo tiempo. Asimismo, la narración es una de las partes canónicas
del discurso judicial (cf. XX).
La narración se caracteriza por una secuencia temporal de estados que se transforman y
de acciones o acontecimientos que se conjugan o entran en conflicto, y que pueden llevan a
un desenlace. Las relaciones de las acciones pueden darse por conjunción, antítesis y
disyunción. Una narración por antítesis puede seguir el siguiente esquema: estado inicial,
complicación, reacción, solución y estado final. Sin embargo, existen numerosos esquemas
irreductibles a un modelo único: los discursos narrativos son infinitos. De cualquier modo,
existe una serie de patrones o esquemas narrativos predominantes adecuados para las diversas
clases, géneros y especies de discursos.

La narración (diêgêsis, narratio).


La narración (cf. ) es la parte del discurso que informa al oyente sobre el asunto de la
controversia (Quint. Inst. Or. IV 2.31, cf. Cic. De inv. I 19.27).
En el discurso judicial hay tres diferentes tipos de narraciones: la que se desprende del
hecho, con la cual pretendemos fortalecer nuestra causa en el juicio; la otra es de carácter
incidental, ya sea con el fin de atraerse la confianza, acusar o como pasaje de transición; la
tercera trata sobre asuntos ficticios, esto es, que no tienen que ver con los asuntos políticos
que se debaten, como, por un lado, la fábula, la historia o casos imaginarios relativos a la
vida o, por otro, narraciones relativas a la persona.
La narración debe presentarse de manera que sea útil a la persuasión y que sirva para
introducir a la argumentación.

51
Estilo de la narración.
El estilo es muy importante, pues mediante él se expresa el êthos. Debe poner los hechos ante
los ojos (hypotiposis) de los destinatarios de manera viva. La narración debe ser breve, clara
y verosímil. La brevedad se da siguiendo lo justo: esto es, dejando los hechos remotos o
posteriores y las digresiones, y tratándolos de manera sumaria. La claridad se da siguiendo
los hechos como sucedieron o debieron haber sucedido, y evitando la aglomeración.

La narratología
La narración es un objeto de estudio que hoy está en boga gracias a los enormes aportes que
introdujo el formalismo y el estructuralismo, el primero sobre todo con Vladimir Propp
(1928), quien logró establecer una lógica universal de la estructura narrativa, y el segundo
con Gerard Génette, Tzvetan Todorov, Claude Bremond y otros muchos autores. Los
resultados de ese interés saltan a la vista. Se ha establecido una ciencia de la narración
llamada narratología (el nombre fue sugerido en 1969 por Todorov, pero él estaba
denominando una disciplina que ya existía);1 se ha creado la International Society for the
Study of Narrative, fundada en 1986, que organiza concurridos congresos anuales, donde
prácticamente se estudia todo lo relativo a ese tema; debido a ello existe incontables
publicaciones que parecen tocarlo todo, desde el punto de vista teórico al analítico, en los
más diversos campos, como el cine, la medicina, la historia, la política, etcétera. Bastaría con
sumergirse en algunos de los programas de esos congresos para darnos cuenta de la entidad
de ese tema. Inclusive han contribuido en cambiar en español el término narración por
narrativa.
Una característica singular de la disciplina que cubre este inmenso campo de estudio es
que es reciente y no ha necesitado de un padre fundador, como sucede en el caso de la Historia
con Heródoto, la Filosofía con Platón o la Retórica con Córax y Tisias, entre otras muchas
disciplinas. Tiene sus propios fundadores y ni siquiera tiene ligas con el pasado. Aristóteles,
Cicerón y Quintiliano no tienen ninguna importancia y casi no aparecen. Por lo tanto, han
tenido que definir su propio objeto de estudio e inventar su propia terminología. Y así vemos
desfilar ante nuestros ojos una gran cantidad de neologismos como narrador y narratario,
tema y trama, actantes y funciones. Se ha creado una verdadera ciencia nueva.
La tendencia formalista y estructural empezó a decaer en las dos últimas décadas del siglo
pasado y surgió el análisis del discurso, que heredó en buena medida el legado narratológico.
La narratología y los estudios de la narración, en general, no abordan la narratio desde el
punto de vista de la retórica tradicional; su interés fundamental es de carácter analítico y
teórico.

La diégesis y la narratio en Grecia y Roma


Lo anterior no ha impedido, sin embargo, que los filólogos y estudiosos de la antigüedad
continuemos desarrollando nuestra actividad, casi en la oscuridad, en el estudio de la diégesis

1 En Grammaire du Décaméron, p. 10.

52
y la narratio en la Grecia y Roma antiguas, un poco pasmados y alimentándonos de la
avalancha de los estudios narratológicos o semióticos y de otras corrientes de menor
importancia, como la poética general textual y la pragmática. Los estudiosos de la narratio
tienen dos respaldos. El primero es la antigüedad de esta teoría, cuyos creadores son Platón
y Aristóteles, pero cuya enseñanza y práctica se encontraban muy difundidas desde Homero
hasta el final de la antigüedad. El segundo es la enorme difusión que tuvieron la teoría, la
enseñanza y la práctica del fenómeno narrativo en el mundo de Grecia y de Roma. Por
ejemplo, deberá considerarse que la narración es el elemento más importante que Aristóteles
aborda en su Poética, dividida –como todos saben- en tragedia y épica. Ésta última es
propiamente la diégesis o narratio
Se podría pensar que los estudios narratológicos han enriquecido las teorías antiguas al
respecto. Sin embargo, ello no es así, o no lo es sino parcialmente, pues, por un lado, los
criterios son discordantes y no compaginan sino en mínima parte. Por ejemplo, habrá que
considerar que mientras la semiótica actual parte de la novela y se orienta a los problemas de
la significación, en la Grecia antigua se parte de la épica, cuya orientación es
fundamentalmente la mímesis narrativa (Arist. Po. 23), y de la prosa ya sea histórica o
política, cuyos efectos en ambos casos llevan a distinguir entre diversas narraciones:
dramático-épica, histórica y retórica. Aristóteles había considerado como partes de la
narración no sólo el mythos o trama y sus partes formales como el prólogo y los episodios,
sino también los êthê, o caracteres, la lexis o estilo y la diánoia o pensamientos.
De tal manera, los estudios narratológicos no ponen atención en los autores antiguos, y
los estudios de la narración retórica no pueden utilizar sino parcialmente las teorías
modernas, so riesgo de desvirtuar la naturaleza de esos estudios. Ello se debe a que son
campos diferentes, con fines diferentes. A mi juicio, la filosofía, la historia, la literatura y
otras disciplinas pueden desarrollar doctrinas de la narratio diferentes. Inclusive, ante un
tribunal la narración sobre los mismos hechos tanto del acusador como del acusado pueden
ser enteramente distintas. La idea de una teoría general de la narratividad está condenada al
fracaso, así como tampoco puede existir una retórica general. En consecuencia de lo anterior,
existe la narratio retórica y su enseñanza, pero no creo que sea posible establecer una teoría
al respecto, salvo algunos postulados generales sobre su naturaleza, sus elementos o sus
condiciones.

La narratio retórica y Quintiliano


Como es bien sabido, la retórica ha registrado un vertiginoso ascenso desde mediados del
siglo XX, de manera que hoy por hoy se encuentra firmemente anclada, sobre todo en las dos
partes que parece tener mayor atención: la argumentación y la elocución o estilo. Pero se
debe observar que en la antigüedad la importancia de la narración fue singular. Baste pensar
que Aristóteles le dedica a este asunto una de las dos partes de su Poética, la relativa a la
épica, y que en el libro III de la Retórica desarrolla los fundamentos de la diêgêsis;
posteriormente tanto los rétores griegos como los latinos abordaron siempre ese asunto, e
incluso se dieron debates sobre esa doctrina entre corrientes educativas (apolodoreos y

53
teodoreos). Incluso llegó a considerarse que “la narratio, el momento más literario del
discurso, era también el momento crucial de la orientación y de la manipulación facciosa de
los datos en función probatoria”, en los discursos judiciales (Gazich 1995, p. 99).
También en la actualidad, la diégesis o narración retórica ha recibido atención, mas no la
que podría esperarse. No existe, por ejemplo, algún tratado semejante a los de la narratología,
excepto la descripción del legado antiguo elaborada por Lucia Calboli Montefusco, en su
Exordium narratio epilogus. Studi sulla teoria retorica greca e romana delle parti del
discorso, de 1988. El problema es grave en relación con la narratio en Quintiliano, pues no
hay trabajos específicos sobre él al respecto, excepto un valioso artículo de O’Banion de
1987.
Se podría pensar que esta falta de interés se debe a que, dado el tiempo transcurrido, los
progresos de los antiguos griegos y romanos en este campo no son aplicables a los problemas
actuales. Pero se puede mostrar que la enseñanza y la práctica antiguas son muy útiles en la
composición discursiva, porque su objetivo primario era la utilidad en la eficacia discursiva.
Por lo anterior, mi propósito no es mostrar una teoría general de la narración retórica, sino
que voy a limitar mi presentación a la narratio en Quintiliano, dentro del marco de la retórica,
entendida como doctrina del discurso eficaz, y del genero judicial. ¿Por qué sobre este autor
y esa obra? En primer lugar, porque Quintiliano (35-95 d. C.) es el maestro de retórica por
excelencia del mundo romano y, aun cuando él se base en gran medida en Cicerón, recurrió
a una gran diversidad de tratadistas para elaborar el gran resumen de la retórica antigua. En
segundo lugar, porque sistematiza de manera armoniosa las diversas enseñanzas prácticas
sobre la narración retórica, que es fundamentalmente la narración en el discurso judicial.

Clasificación de los géneros de la narratio


Luego de haber tratado en el libro III de la obra mencionada acerca de la historia de la retórica
y de sus elementos, en el libro IV, Quintiliano empieza a abordar las diferentes partes del
discurso judicial; en el primer capítulo, el exordio; en el segundo, la narración; en el tercero,
una parte transitoria llamada digresión y la división o partitio, donde el orador manifiesta los
temas que tratará y en qué orden. Por lo tanto, el capítulo 2 trata de la narratio judicial, en
un total de 23 páginas en la editorial Mondadori (1998).
Antes, en el libro II, había clasificado tres tipos de narraciones: la fábula, propia de la
tragedia y de la poesía lírica relativa a cosas que no son ciertas ni parecen ciertas; el
argumentum, propio de la comedia; que es una invención verosímil; por último, la historia,
que trata sobre cosas reales. Su propósito es tratar una cuarta forma, la narratio discursiva,
aunque Quintiliano no lo dice expresamente.

Fabula Tragedia
Narratio Poesía

Argumentum Comedia

54
Historia

Narratio retórica

Descripción del contenido de la narratio en Quintiliano


El capítulo 2 del libro IV se puede dividir en tres secciones. La primera (§§ 1-3) es una
introducción donde presenta los géneros narrativos según los autores que lo antecedieron,
aunque él rechaza esas divisiones “demasiado sutiles”. La segunda sección (§§ 4-65) aborda
lo que podríamos denominar “casos fáciles”, a los que puede aplicarse los preceptos de los
antiguos. La tercera (§§ 66-132) parte es la de los “casos difíciles”, a los cuales no pueden
aplicarse esos preceptos, sino que es necesario romper con esa normatividad e innovar en ese
campo.
En relación con los casos fáciles, Quintiliano describe las teorías antiguas, las critica y
ofrece soluciones.

Las normas retóricas. Crítica de Quintiliano


Primero, en relación con la narración necesaria y la innecesaria (cuando el asunto es breve,
cuando los hechos son evidentes, cuando los jueces conocen el caso, etc.). Habrá que notar
que se debe partir primero de si es necesaria la narración y no presuponer su existencia.
Luego, aborda varios tipos de narraciones, incluyendo las ficticias (§ 19) e indica la función
de la narración: “la narratio no ha sido concebida sólo con la finalidad de que el juez conozca
los hechos (ut cognoscat iudex), sino para que él piense lo mismo que uno (ut consentiat).
Esta es propiamente la narratio retórica, aquella finalizada u orientada a producir
determinados juicios en sus destinatarios. Debe haber narratio cuando sea útil o ayude a
lograr el propósito de hacer que el juez piense como uno quiere que piense.
En segundo lugar, aborda el lugar en que deberá ir la narratio, que es ya sea después de
la narración o después de haberse defendido el acusado y antes de atacar al adversario. Luego
se verá que la narratio puede ocupar diversas partes del discurso. Lo anterior es muy
importante porque nos indica que las reglas retóricas al respecto no son fijas, sino que todo
ello depende de las circunstancias de quién habla y a quién, del asunto (si es sobre la
culpabilidad o la definición), del tiempo, del lugar, de la finalidad, etcétera.
En tercer lugar introduce el modo de narrar (narrandi ratio), es decir, las virtudes que
debe tener una narración: claridad, brevedad y verosimilitud, cada una de las cuales tiene una
función: que el juez entienda, recuerde y crea en lo dicho por el orador. Antes de abordar
cada una de estas virtudes, introduce la definición de narratio:

T55. Quint. inst. or.


Narratio es la exposición de una cosa sucedida o supuestamente sucedida con el fin de
persuadir o bien, según la definición de Apolodoro, es un discurso que enseña al oyente
lo que está en controversia.

55
Aquí Quintiliano se apega a la tradición, pues esa misma idea aparece en los progymnásmata
de Teón, Hermógenes y otros autores de esos ejercicio, además de la Retórica a Herenio y el
Acerca de la invención de Cicerón:

T56. Theo 78:


Διήγημά ἐστι λόγος ἐκθετικὸς πραγμάτων γεγονότων ἢ ὡς γεγονότων.
Relato es un discurso expositivo de acciones ocurridas o como si hubieran ocurrido.

Así, Quintiliano explica con detenimiento cada virtud, comenzando por la claridad,
descuidada por muchos autores. Quintiliano enlista las estrategias prácticas para hacer que
nuestro discurso sea claro, e indica que la brevedad no es hablar menos sino no decir más de
lo que sea oportuno decir. La narración no debe ser tan breve que sea oscura, ni tan larga que
provoque aburrimiento. Además, debe estar ornamentada, pues el placer engaña y hace que
las cosas sean menos largas. Podemos observar que los criterios de Quintiliano son
enteramente pragmáticos. El adorno es un auxilio para la persuasión; no se trata de ornato
por el ornato en sí, sino de la función de éste.
En esta parte aborda el asunto de la estructura o esquema narrativo (49-51), que consta de
una parte inicial o partitio: “diré cuáles hechos tuvieron lugar; primero esto, luego aquello,
después esto otro”, etcétera. A la partitio podrá seguir la primera narración, y a ésta un breve
párrafo de transición: “habéis escuchado las cosas que han sucedido primero; ahora
escucharéis lo que sucedió después”. Continúa el orador con una segunda narración y su
respectivo párrafo de transición. Se termina con un resumen de lo dicho.
Podemos observar lo poco teórico que es Quintiliano. Parece llevar de la mano al
estudiante, indicándole lo que debe hacer en tales casos y cómo hacerlo.
En seguida aborda cómo hacer creíble o verosímil la narración, y explica una serie
importante de estrategias, como no decir nada que contradiga los hechos, construir personajes
(personas) adecuados; hacer referencia a los argumentos que serán expuestos ampliamente
en las pruebas; utilizar un estilo cotidiano, adaptado al destinatario.

La propuesta de Quintiliano
La tercera parte es aquella relativa a los casos difíciles, es decir, cuando las circunstancias
están en contra de uno. Presenta el caso de que uno tenga todo en contra (75-78), y se
pregunta: ¿de qué modo podemos evitar la narración sin perjudicar nuestra causa. El acusador
ha hecho su narración, pero no se ha limitado a exponer los hechos sucedidos, sino que ha
agregado palabras que incitan al odio; ha agregado pruebas; la peroración ha inflamado a los
jueces y los ha irritado completamente contra nosotros. Los jueces quieren escuchar nuestra
versión, y si no decimos nada al respecto creerán en el relato del adversario. Si el acto
cometido es evidente, debemos decir las mismas cosas pero no de la misma manera:
presentaré otros motivos del hecho, una intención diferente, una reconstrucción de los hechos
diversa. Se deberán emplear palabras que maticen lo dicho por el adversario: en vez de ‘lujo’,

56
se hablará de ‘generosidad’, a la avaricia se le llamará ‘prudencia’; a la ‘negligencia’,
‘simplicidad’, luego jugar con el rostro, la voz, la postura, con la finalidad de obtener el favor
o un poco de compasión; a veces la propia confesión lleva a las lágrimas. En ese momento
habrá que preguntarle a los adversarios si tienen la intención de continuar con sus
pretensiones o no.
Quintiliano aconseja el uso de la narración en estos casos adversos. Se pregunta: ¿qué
diferencia hay entre una prueba y una narración? La narración –dice- es una proposición
continua de la prueba; la prueba una confirmación congruente de la narración (§ 79). Podrá
observarse entonces ese estrecho vínculo de ambas partes del discurso judicial, íntimamente
relacionadas: proposición y confirmación. Luego observa las diversas circunstancias:
amplitud, empleo de argumentos, el orden, introducir varias narraciones y no sólo una y
presentar pruebas para cada narración. También hace una serie de recomendaciones de cómo
engañar al juez; por ejemplo, introducir testigos falsos, como Publio Clodio, quien basándose
en testigos aseguraba que se encontraba en Terni la noche en que había cometido incesto en
Roma, o la forma en que se debe fingir, adecuando el fingimiento a la persona, el lugar, el
tiempo, que tenga un sentido y un orden creíbles. Y explica minucias de las argucias de
abogado, como mantener una versión única de los hechos, evitando que alguien más
intervenga y pueda contradecir de manera involuntaria, o afirmar las cosas una y otra vez,
etcétera.
Se debe notar que este maestro no es tan moralista como se cree; no se basa en las cosas
verdaderas, sino en verosímiles; no rehúye la manipulación, sino que la promueve. Es, pues,
un litigante de carne y hueso.
Luego pasa a refutar otras normas de los tratadistas:

1. No introducir ninguna digresión en la narración.


2. No olvidar que se debe dirigir al juez
3. No dar la palabra a personas extrañas a la causa
4. No recurrir a la exposición de las pruebas
5. No apelar a los sentimientos

Para cada uno de estos casos presenta razones para no seguir esas reglas y ejemplos que
corroboran lo que él dice. Luego insiste sobre el embellecimiento del discurso para seducir a
los jueces, cuidando el léxico, que debe ser expresivo, variado. Y luego observa que la
auctoritas del narrador confiere credibilidad a la exposición, y que esa autoridad se debe ante
todo a su forma de vida, pero también al estilo discursivo: cuanto más sea serio y honesto
(gravius ac sanctius), más peso tendrá necesariamente aquello que afirmamos. Quintiliano
está en consonancia con las teorías clásicas sobre el êthos, en el que intervienen como medios
no sólo la palabra sino también el prestigio de la persona.

Conclusiones

57
Con lo hasta aquí expuesto podrán observarse las características de la propuesta Quintilianea
y podrán entenderse tal vez las características de las teorías actuales.
6. Se trata de una propuesta basada en la utilidad. Se debe narrar para persuadir a los
jueces.
7. La finalidad de Quintiliano no es teorizar ni analizar textos, sino enseñar a producir
narraciones ya sean orales o escritas.
8. No existen normas infalibles, sino adecuación a los casos particulares, de acuerdo con
las circunstancias específicas.
9. Sus ejemplos sirven para explicar procedimientos no para ilustrar una teoría.
Sin embargo, también debe quedar claro que Quintiliano es selectivo, elabora su método de
enseñanza de acuerdo con su propia ideología y limitado por las circunstancias. En la
antigüedad existían otras doctrinas que tal vez eran más conocidas que las de Quintiliano.
Por ejemplo, Hermógenes había elaborado también su propia estrategia compositiva de
narraciones con un amplio éxito. A principios del humanismo, George de Trebisonda
recuperó la tradición hermogeneana en contra de Quintiliano y de Aristóteles, cuya obra no
era para él un manual de retórica sino de psicología. Esto quiere decir, que no son sólo la
narratología y la narratio retórica de Quintiliano; también está la diégesis retórica de
Hermógenes y las prácticas escolares de nivel medio superior; o las propuestas de teodoreos
y apolodoreos, quienes se oponían en sus concepciones acerca del lenguaje.

7. La elaboración de la argumentación (pistis, argumentatio / probatio).

a. Los estados de la causa (staseis, status causae)


Para la elaboración de la argumentación es necesario tener un conocimiento previo de la
doctrina de los estados de la causa, previo al proceso de la elaboración del texto, doctrina
que en la que se basa esta parte del discurso.

Los estados de la causa, son los siguientes:

1. Conjetural

2. De definición

3. Refutación

4. Compensación

5. Contra-acusación Estados
Judicial o
racional 6. Acusación a terceros de oposición

7 Excusa

58
Estados de la Estados 8 Pragmático
causa cualitativos
(staseis, 9. La letra y e espíritu
status) 10. Ambigüedad
Legal
11. Leyes contrarias

12. Asimilación

13.
Objeción

b. Tópicos o sedes argumentorum


Se dice que los tópicos: (a) son lugares de donde se obtienen los argumentos, (b) son
esquemas de razonamiento, (c) son argumentos muy generales o (d) espacios reales o ficticios
donde uno puede encontrar fácilmente argumentos. Hoy en literatura se emplea el término
en vez de tema recurrente, como el del burlador burlado o el mundo al revés. Es probable que
se trata más bien de relaciones entre los datos de la probatio o ratio y la asunción o
confirmación de ésas. Tenemos, por ejemplo, una propositio: “La privatización de la
industria eléctrica es benéfica para México”. Se tiene el dato (ratio) de que las empresas del
gobierno resultan un fracaso debido sobre todo a la corrupción. Se busca entonces un
argumento que confirme esa razón. “Cuando un gobierno realiza sus funciones propias, los
resultados son positivos y negativos cuando realiza funciones impropias”. Hemos recurrido
a un lugar de lo propio y de lo impropio, que no se encuentra en la Retórica de Aristóteles.
Aristóteles empleó la noción de tópico primero en sus Tópicos con la finalidad de definir
conceptos, obtener argumentos para la refutación o analizar argumentos; después quien
enlistó una serie de tópicos comunes, dividiéndolos en comunes a todos los géneros y
comunes a cada género. Los primeros tópicos comunes y generales son tres (Retórica II 19):
tópico de lo posible y lo imposible; del hecho (si quería y podía hacerlo, lo hizo; si hay
cimientos hay casa) y del más y del menos (o amplificación y disminución); los tópicos
comunes y genéricos son 28 más 9 de entimemas aparentes (Retórica II 23). Además se
refiere a un número indefinido de lugares propios (Retórica 1358a18), pero no se desarrollan.
Así, el primer tópico genérico es el de los contrarios. El caso es el siguiente: Existe un
debate en Esparta sobre hacer la guerra a Mesenia o no. Alcidamante aconseja a los
lacedemonios no hacer la guerra contra los mesenios valiéndose del lugar común de lo
contrario: “si la guerra había causado esos males, la paz los enmendaría de nuevo” (trad. de
Racionero). ¿Cuál es el tópico? Para algunos es la regla de inferencia: si algo es X entonces
lo contrario es Y, que es de lo que se quiere persuadir. A esta regla se vinculan una gran
cantidad de casos. De aquí surgen reglas más específica: si algo causa daño, lo contrario
causa beneficio (si estar sentado es mal para la salud, caminar es sano); si algo es justo, lo
contrario injusto (si justicia es ayudar a los amigos, injusticia es dañarlos). Se debe observar

59
que esta regla produce conclusiones verosímiles, no verdaderas y que no funciona en muchos
casos: si algo es posible, lo contrario imposible (si hablar es posible, callar también lo es),
motivo por el cual se deben emplear moralizadores: “con frecuencia”, “a veces”, etc..

Observaciones generales:
1. Los tópicos son un instrumento de la dialéctica con el fin de refutar (y en segundo
lugar confirmar) una proposición.
2. Aristóteles adaptó los tópicos a la retórica, pero ese instrumento es muy importante
en la dialéctica, pero es inútil para la producción de discursos. El orador no necesita
conocer la teoría de los tópicos para encontrar argumentos, pero el estudioso tiene en
esa teoría un poderoso instrumento para análisis y crítica de los razonamientos.
3. Los rétores posteriores abandonaron la teoría aristotélica, y prefirieron hablar de
tópicos en sentido general. Por ejemplo, el ejercicio escolar llamado “lugar común”
se denominaba así porque era adecuado contra cualquier saqueador de templos,
traidor, tirano, etc. o cualquier hombre de bien, etc. (Teón, Ejercicios 12)

El teórico de la retórica debe conocer la doctrina de los tópicos aristotélicos y, en


consecuencia, es un asunto que debe tratarse en la enseñanza retórica e incluso en el análisis
textual, pero su aplicación en la elaboración discursiva no es factible (aun más porque se
desconoce la lógica de su funcionamiento). En vez de ello, el estudiante debe practicar los
encabezados o puntos propios que deben ser abordados en los discursos, distinguiendo entre
temas (en el caso de los pasajes expositivos) y tópicos (en el de los razonamientos):

Fines de la Utilidad Necesidad


deliberación: Justicia Belleza
Legalidad Facilidad
Genera Posibilidad Consentimiento
causarum
Los lugares del Nombre Condición física
elogio Familiares mayores Fortuna/dinero
Natio Profesión
Patria (studium)
Sexo (sexus-genus) Amigos
Edad Acciones
Educación Virtudes

Los puntos
capitales de
Temas y acuerdo con los
tópicos status

60
discusivos Narrativa Persona Tiempo
(stoikheia tês Acción Causa
diêgêseôs) Lugar Modo

Literatura Lírica Pathos


Êthos

Dramática Êthos
Mythos
Dianoiai

Religión Los diez sujetos Dios Sentido


del sermón Angel Fuerza
Cielo vegetativa,
Hombre, elementativa e
Imaginación, instrumentativa.

Evangelios Persona
Acciones

Filosofía Diálogo...

Nota: Sobre los puntos capitales, cf. el libro III de G. de Trebizonda, Rhetoricorum libri V, ad initium:
Quoniam in secundo libro, constitutionum, earumque partium locos, quos κεφάλαια nos, hoc est,
capitula dicere solemus […]

c. Clases de esquemas argumentativos


Hay múltiples clases de argumentaciones que se distinguen por el número de sus partes y por
la combinación en éstas de dos procesos: deducción e inducción de las pruebas, ya sea
mediante confirmación o refutación de las premisas.

Inducción Confirmación
Argumentaciones Refutación
Deducción Confirmación
Refutación

La division en inducción y deducción es applicable a la argumentación dialéctica moderna.


Hay múltiples clases de argumentaciones que se distinguen por el número de sus partes y por
la combinación en éstas de dos procesos: deducción e inducción de las pruebas, ya sea
mediante confirmación o refutación de las premisas.

61
d. La argumentación retórica
T57. Jorge de Trapezunte (Rhet. 174):
Argumentum, est ratio rei dubiae faciens fidem. Argumentatio, est per orationem
explicatio.
Argumento es la razón que hace confiable un asunto dudoso. Argumentación es el
desarrollo de un argumento mediante el discurso.

El argumento es la idea o la materia ya obtenida, mediante la técnica de los topoi, de los


lugares de los argumentos en relación con la controversia relativa a un estado de la causa
específico. El argumento es lo que está en el pensamiento (mente receptum) y que aparece
como ratio en la argumentación. Ésta es la organización del material elegido de acuerdo con
los modos o esquemas argumentativos. Sin embargo, no siempre se acepta esta división. La
argumentatio es también la parte del discurso llamada confirmatio o probatio.

e. Argumento
Definición

T58. Cic. Part. 5:


C.F. Quid est argumentum?
C.P. Probabile inventum ad faciendam fidem.
C.F. ¿Qué es un argumento?
CP. Lo probable encontrado para producir confianza.

Así, lo que se va a buscar son argumenta, que son pisteis o medios de confianza o razones
que iluminan un hecho dudoso.

T59. Cicerón, de inv. I 9:


Inventio est excogitatio rerum verarum aut veri similium quae causam probabilem
reddant.
La invención es la ideación de cosas verdaderas o verosímiles que vuelvan probable
una causa.

La palabra excogitatio significa 'imaginación' o 'descubrimiento', y su objeto son cosas o


materias verdaderas o verosímiles, a partir de las cuales se puede volver plausible o probable
una cuestión judicial. Las cosas verdaderas o verosímiles son los argumentos, es decir, las
pruebas o medios de prueba, aunque aquí "prueba" tiene la connotación de 'dar por bueno' o
'acreditar' (probus) algo o a alguien.

T60. La definición de Quintiliano (Inst. or. V 10.11) dice así:

62
Ergo, cum sit argumentum ratio probationem praestans, qua colligitur aliquid per
aliud, et quae quod est dubium per id, quod dubium non est, confirmat, necesse est esse
aliquid in causa, quod probatione non egeat.
Por tanto, como argumentum es un razonamiento que garantiza la probación, con el
cual se colige una cosa por otra, y el cual confirma lo que es dudoso mediante aquello
que no es dudoso, es necesario que haya algo en la causa que no requiera de probación.

El argumento es, pues, la parte de la argumentación que garantiza la pertinencia del medio
de prueba, que también se llama ratio, pero se refiere a los medios de pruebas materiales,
documentales o periciales.
Los argumentos pueden ser de tres tipos: lógicos, dialécticos y retóricos. Éstos últimos, a
su vez, se caracterizan porque parten de premisas probables para producir confianza.

8. Esquemas argumentativos básicos


Presentación
Los argumentos en filosofía y en retórica
Cic. De inv. I 77:
illud autem volumus intellegi nos probe tenere aliis quoque rationibus tractari
argumentationes in philosophia multis et obscuris, de quibus certum est artificium
constitutum. Verum illa nobis abhorrere ab usu oratorio visa sunt.
Ahora bien, queremos que se entienda que sabemos bien que en filosofía se tratan las
argumentaciones con otras razones numerosas y oscuras, acerca de las cuales se ha
establecido una técnica determinada. Sin embargo, nos ha parecido que éstas se apartan
de la práctica retórica.

Por tanto, no se deben confundir, como se hace comúnmente, las argumentaciones retóricas
con las filosófícas. Así como en lógica, también en retórica existen varias figuras
argumentativas, además de los esquemas narrativos, descriptivos o expositivos, que junto
con los argumentativos forman parte del discurso en las diferentes partes del discurso.
En retórica se empleam tres esquemas argumentativos básicos completos y perfectos: la
ratiocinatio, la collectio y la reprehensio o confutatio. El primer esquema refleja en alguna
medida el racionamiento lógico; el segundo, el retórico, y el tercero, el dialéctico.

T61. Cic. De inv. 1.67.


Quae plurimas habet argumentatio partes, ea constat ex his quinque partibus; secunda
est quadripertita; tertia tripertita; dein bipertita; quod in controversia est. De una
quoque parte potest alicui videri posse consistere.
Aquella argumentación que tiene muchas partes es la que consta de cinco partes; la
segunda es de cuatro; la tercera, de tres; en seguida, de dos, lo que es objeto de
controversia. A alguien puede parecer que consiste de una sola parte.

63
T62. RhHer. 1.39.
Ergo absolutissima est argumentatio ea, quae ex quinque partibus constat, sed ea non
semper necesse est uti. Est cum complexione supersedendum est, si res breuis est, ut facile
memoria comprehendatur; est cum exornatio praetermittenda est, si parum locuples ad
amplificandum et exornandum res videtur esse; sin et brevis erit argumentatio et res
tenuis aut humilis, tum et exornatione et complexione supersedendum est.
In onmi argumentatione de duabus partibus postremis haec, quam exposui, ratio est
habenda. Ergo amplissima est argumentatio quinquepertita, brevissima est tripertita, me-
diocris sublata aut exornatione aut complexione quadripertita.
Por tanto, la argumentación más completa es aquella que consta de cinco partes,
empero no siempre es necesaria usarla así. Es posible que deba omitirse la complexión, si
es tan breve que pueda contenerse en la memoria; es posible que deba dejarse de lado el
ornato, si parece que el asunto es poco importante para ser amplificado y ornamentado; si,
ahora bien, la argumentación es breve y el asunto leve o bajo, entonces debe dejarse de
lado tanto el ornato como la complexión.
En toda argumentación se debe tener aquella ratio que expuse acerca de las dos últimas
partes. Por tanto, la argumentación más completa es la de cinco partes; la más breve es la
de tres partes, y la mediana, suprimido ya sea el ornato o la complexión, es la de cuatro
partes.

Los tres esquemas antiguos, completos y perfectos, constan de cinco partes canónicas. La
anterior ratio o método indica que no siempre es de cinco partes, sino que puede suprimirse
cualquier parte. Cicerón observa que, cuando una parte de la ratiocinatio no es necesaria, no
se enuncia y asi sucesivamente hasta verse reducida a dos partes, de modo que en cualquier
esquema puede suprimirse no sólo las dos últimas partes de la argumentación (el ornato y la
conclusión), sino cualquier otra, pudiendo quedar sólo dos. En sentido contrario, puede ser
necesario incrementar sus partes, superando el número de cinco, aunque esto los autores no
lo señalan. Asimismo, también puede variar el orden que se sigue en cualquier esquema, de
modo que la parte que va en tercer lugar pueda ocupar el primero. Por último, alguna de las
partes puede sufrir el fenómeno de la sustitución, como veremos más abajo. Todas estas
modificaciones pueden explicarse mediante la doctrina de la quadripartita ratio:

a). Por adición, cuando se amplía el número de las partes, por repetición. Por ejemplo,
cuando hay más de una propositio ya sea por analogía o, sobre todo, por oposición. En
este último caso recibe el nombre de entimema (enthymêma). De la misma manera se
pueden repetir las demás partes del esquema simple.
b). Por supresión, cuando se suprime alguna o varias de sus partes. Por ejemplo, puede no
haber exornatio, o ratio rationis o ambas o tres de las partes, de modo que puede quedar
sólo propositio y conclusio, o exornatio y conclusio.
c). Por transposición, cuando se altera el orden estándar, de modo que, por ejemplo, la
exornatio puede ir al final o la ratio al principio, etcétera.

64
d). Por sustitución, cuando se cambia una parte por otra no contemplada en la estructura
estándar. Por ejemplo, en vez de exornatio puede haber amplificatio, o en vez de
conclusio, complexio.

Lo anterior podría dar origen a numerosas posibilidades, pero no todas las figuras son
posibles en la práctica o no son adecuadas. Por ejemplo, la combinación ratio rationis y
conclusio estaría desprovista de elementos esenciales.
Ahora veamos los esquemas en particular: ratiocinatio, collectio y reprehensio.

9. Raciocinio (epiquerema, ratiocinatio).


a. Definición y partes
Podremos tomar como punto de partida los esquemas en cinco partes. El más conocido de
todos es la rationinatio o racioncinio (en gr. epiquerema). Sobre este esquema o figura dice
Cicerón en su de inv. (I 57).

T63. Cic. de inv. I 57:


Ratiocinatio est oratio ex ipsā re probabile aliquid eliciens, quod expositum et per se
cognitum, suā se vi et ratione confirmet
Raciocinio es un discurso (oratio) que obtiene del asunto mismo algo digno de aprobación,
lo cual cuando es expuesto y conocido por sí mismo se confirma mediante su fuerza en sí
y la razón

En otro pasaje, afirma Cicerón:


T64. Cic. De inv. II 18
Ratiocinatio est autem diligens et considerata faciendi aliquid aut non faciendi
excogitatio
Raciocinio es, pues, la diligente y considerada excogitación para hacer algo o no hacerlo.

Quintiliano afirma que si ex alio colligitur aliud, nec improprium nec inusitatum nomen est
ratiocinationis (VIII 4.16), "si una cosa se deduce de otra, no impropia ni inusitadamente
recibe el nombre de raciocinación".

La partes de un raciocinio son:


• Propositio
• Approbatio propositionis
• Assumptio
• Approbatio assumptionis
• Complexio

T65. Cic., De inv. I 67:

65
Quinque igitur partes sunt eius argumentationis, quae per ratiocinationem tractatur:
propositio, per quam locus is breuiter exponitur, ex quo uis omnis oportet emanet
ratiocinationis; approbatio, per quam id, quod breuiter expositum est, rationibus
adfirmatum probabilius et apertius fit, assumptio, per quam id, quod ex propositione ad
ostendendum pertinet, assumitur; assumptionis approbatio, per quam id, quod assumptum
est, rationibus firmatur; complexio, per quam id, quod conficitur ex omni argumentatione,
breuiter exponitur.

Así pues, son cinco las partes de aquella argumentación que se da mediante el raciocinio:
proposición es aquella [parte] por la cual se expone brevemente el lugar del que conviene
que emane toda la fuerza del raciocinio; prueba, aquella mediante la cual se hace más
probable y abierto aquello que se ha expuesto de manera breve, apoyado en razones;
asunción, aquella mediante la cual se toma aquel aspecto de la proposición que es
pertinente exponer; prueba de la asunción, aquella mediante la cual se confirma con
razones aquello que se ha asumido; complexión, aquella mediante la cual se expone
brevemente aquello que se concluye de toda la argumentación.

b. Raciocinio completo

T66. Ejemplo 1 (Cicerón, De inv. I 34.58-59):

Propositio Se hacen con más cuidado las cosas que se realizan con reflexión, que las que se ejecutan
sin reflexión
Rationes La casa regida con la razón es la mejor establecida en todos los sentidos y la mejor
provista que la casa que se administra al azar y sin inteligencia. Un ejército bajo el
mando de un general prudente y hábil está mejor dirigido en todos los sentidos que un
ejército bajo algún general ignorante y temerario. La misma ratio se aplica a un navío,
pues realiza su travesía de modo más seguro aquel navío dirigido por el piloto más
experto.
Assumptio De todas las cosas nada hay mejor administrado que el mundo todo
Adprobatio En efecto, la salida y puesta de los astros conservan un orden preciso y los cambios
anuales no sólo se suceden del mismo modo necesariamente sino que se han acomodado
a la utilidad de todas las cosas y la sucesión de los días y las noches nunca se ha
modificado ni ha provocado daño alguno.
Complexio Por consiguiente, el mundo está administrado con inteligencia.

Cicerón explica cómo se va formando este esquema argumentativo. Primero se expone la


argumentación en su totalidad (summa argumentatio), la cual es probada por algunas razones
(rationibus variis) y con muchas palabras. Después de las dos partes, se toma (assumere) de
la proposición ya probada aquello que se quiera exponer, a la cual siguen las pruebas
(adprobationes). Por último, se agrega sólo lo que se infiere de todas las partes, como en el
ejemplo anterior; pero también se puede llevar a un solo lugar la proposición y la asunción y
agregarse lo que se deduce de ellas:

66
Y si las cosas que se administran con deliberación se realizan mejor que aquellas sin
deliberación, ninguna de todas las cosas se administra mejor que todo el mundo; por lo
tanto, el mundo se administra con reflexión.

e. Raciocinio incompleto
Supresión de elementos de la raciocinación.
Estas forma perfecta y completa puede sufrir algún cambio de adición o ampliacion,
supresión o reducción, permutación y sustitución, o varios cambios que se dan al mismo
tiempo, de manera que el número de posibilidades se amplía de manera enorme. Así, una
ratiocinatio puede reducirse a cuatro, tres o dos partes si se carece de exornación, de la
primera o de la última parte, etc. Por ejemplo, la primera parte (propositio) a menudo no se
expresa. También se pueden ampliar si se agregan partes a la forma estándar, o se modifica
el orden o se sustituyen algunas partes por otras. Observemos otras combinaciones a partir
de la supresión de elementos de la raciocinación ciceroniana.

SUPRESIÓN DE ELEMENTOS RACIOCINACIÓN


Cuatro partes Tres partes Dos partes
Propositio Propositio Propositio Propositio Propositio
Probatio Probatio
Assumptio Assumptio Assumptio Assumptio Assumptio Assumptio
Probatio Probatio Probatio
Complexio Complexio Complexio Complexio Complexio Complexio
Modelo 2 Modelo 3 Modelo 4 Modelo 5 Modelo 6 Modelo 7 Modelo 8

El esquema puede modificarse por supresión, como puede observarse con los modelos 2-
8 del cuadro. La más frecuente supresión es la de la proposición (correspondiente a la premisa
mayor), que actúa como regla (la ley en el ámbito judicial) y sus razones (modelo 5). La
supresión de las razones da lugar a una forma de tres miembros (modelo 6). Sin embargo,
hay otras posibilidades no incluidas en el cuadro. Así la supresión de la assumptio y la
probatio daría lugar a una figura en tres.

Cic. De inv. I 36.62-63:


Propositio Si el día aquel en que sucedió el asesinato en Roma, yo estaba en Atenas, no pude estar
presente en el asesinato.
[La approbatio es innecesaria, porque la propositio es verdadera]
Assumptio Ese día estuve en Atenas
[La approbatio es innecesaria si consta lo dicho, pero si no consta deben ponerse las pruebas]
Complexio [No estuve presente en el asesinato]

Puede suceder que no haya necesidad de pruebas ni en la proposición ni en la asunción al


mismo tiempo, de modo que se necesitarán sólo tres partes. Y puede suceder que sea de dos
e incluso de una sola parte (cf. Cic. De inv. I 37.67).

67
El esquema anterior en tres partes tiene la forma de un silogismo deductivo de premisa
mayor, premisa menor y conclusión. Pero puede presentar otras formas como en el caso del
dilema (Cic. De inv. I 37.66) que presentamos en los esquemas tripartitos.

Ejemplo de raciocinio completo e incompleto


T67. Ejemplo 2 (De inv. I 38.68-69, trad. Gredos):

Propositio Todas las leyes, jueces, deben estar dirigidas al beneficio del Estado y hay que
interpretarlas de acuerdo con los intereses generales y no según aquello que
significan literalmente.
Adprobatio En efecto, nuestros antepasados mostraron tal virtud y sabiduría que, al redactar
las leyes, no tuvieron otra intención que la seguridad y el interés del Estado.
Ellos no pretendían redactar disposición alguna que resultase perjudicial y, si lo
hubieran hecho, sabían que la ley sería abolida tan pronto se dieran cuenta de
ello. Nadie pretende, en efecto, que las leyes sean inviolables por sí mismas sino
por los intereses del Estado, porque todos piensan que un Estado se administra
de la manera más adecuada gracias a las leyes. Es de acuerdo con este principio
como deben ser observadas las leyes y como hay que interpretar cuanto
prescriben; es decir, puesto que somos servidores del Estado, debemos
interpretarlas en función de sus intereses y beneficios. En efecto, al igual que
pensamos que la medicina no debe prescribir nada que no sea beneficioso para
la salud del cuerpo, ya que con ese objetivo se inventó, conviene pensar que las
leyes no prescriben nada que no vaya en interés del Estado, puesto que con esa
intención han sido aprobadas.
Assumptio Por tanto, también en este juicio dejad de buscar la letra de la ley e interpretadla,
como es justo, en función de los intereses del Estado.
Approbatio ¿Qué acción fue más útil a los tebanos que la derrota de los lacedemonios?
¿Había algo más importante que la victoria de los tebanos de lo que debiera
ocuparse Epaminondas, un general tebano? ¿Qué hubiera debido Epaminondas
considerar como preferible o más precioso que una gloria tan grande para los
tebanos o un trofeo tan brillante y excelso? Naturalmente, tuvo que dejar de lado
el texto de la ley y considerar la intención del legislador. Pero ya hemos
expuesto suficientemente la tesis de que ninguna ley ha sido redactada si no es
en interés del Estado. Pensó, pues, que sería una enorme locura no interpretar
en función de los intereses del Estado lo que había sido redactado para mantener
su seguridad.
Complexio A la vista de ello, si conviene referir todas las leyes al interés del Estado y
Epaminondas contribuyó a la seguridad del mismo, es indudable que no pudo
con una misma acción servir a los intereses comunes y desobedecer a las leyes.

T68. Ejemplo de supresión de las pruebas de la proposición (De inv. I 39.70, trad. Gredos):

68
Propositio Jueces, vosotros que habéis jurado impartir justicia de acuerdo con la ley, debéis
obedecer las leyes.
Assumptio Y no podéis obedecerlas a menos que sigáis cuanto está escrito en la ley.
Approbatio Ahora bien, ¿qué prueba más determinante de sus intenciones ha podido dejar
el legislador sino lo que él mismo redactó con enorme cuidado y atención? Si
no dispusiéramos del texto escrito, nos esforzaríamos en buscarlo para conocer
por él la intención del legislador. Sin embargo no permitiríamos que
Epaminondas nos interpretara el significado de la ley, ni siquiera en el caso de
que no estuviera procesado. Con mayor razón aún no le permitiremos que, en
este caso en que disponemos del texto de la ley, nos interprete la voluntad del
legislador, y ello no a partir de lo que está perfectamente redactado sino en
función de lo que conviene a su propia causa.

Complexio Por tanto, jueces, si vosotros debéis obedecer a las leyes y no podéis hacerlo si
no seguís la letra de la ley, ¿cómo no váis a juzgar que el acusado infringió la
ley?

T69. Ejemplo 2 (De inv. I 39.71, trad. Gredos):


Propositio No debemos confiar en las palabras de quienes, abusando de nuestra buena fe,
nos han engañado tantas veces.
Approbatio En efecto, si su perfidia nos causa algún perjuicio, no habrá nadie a quien
podamos echar la culpa sino a nosotros mismos. Dejarse engañar una vez es
desagradable, dos veces es una estupidez, tres, una vergüenza.
Assuntio Ahora bien, los cartagineses nos han engañado ya repetidas veces.
Complexio Sería, por tanto, la mayor de las locuras confiar en la lealtad de aquellos cuya
perfidia os ha engañado tantas veces.

9. La colección (collectio)

a. Definición y partes
T70. Rh. Her. II. 28:
[28] Ergo absolutissima et perfectissima est argumentatio ea, quae in quinque partes
est distributa: propositionem, rationem, rationis confirmationem, exornationem,
conplexionem. Propositio est, per quam ostendimus summatim, quid sit quod probari
volumus. Ratio est quae causam demonstrat, verum esse id, quod intendimus, brevi
subiectione. Rationis confirmatio est ea, quae pluribus argumentis conroborat breviter
expositam rationem. Exornatio est, qua utimur rei honestandae et conlocupletandae
causa, confirmata argumentatione. onplexio est, quae concludit breviter, conligens
partes argumentationis. Hisce igitur quinque partibus ut absolutissime utamur, hoc
modo tractabimus argumentationem:

69
Por tanto, la argumentación más completa y perfecta es la que se divide en cinco partes:
proposición, razón [prueba, ratio], confirmación de la razón, equipamiento [exornatio]
y sumario [complexio]. La proposición es aquella mediante la cual mostramos
sumariamente qué es lo que queremos probar. La razón es aquella que demuestra que
es verdadera la causa, lo que sostenemos mediante de una breve explicación
[subiectio]. La confirmación de la razón es aquella que mediante muchos argumentos
corrobora brevemente la razón expuesta. El equipamiento es aquello que usamos del
asunto con el fin de enaltecerlo y enriquecerlo, ya confirmado en la argumentación. El
sumario es aquello que se concluye brevemente reuniendo las partes de la
argumentación.

• Propositio
• Ratio
• Rationis confimatio
• Exornatio / expolitio
• Complexio

b. Colección completa
T71. Ejemplo 1.

“El asesinato de Áyax”


(Rhet. Her. II 19)
Proposición Mostraremos que existía una causa por la cual Ulises mató a Áyax
Razón Porque quería quitar de en medio a un enemigo acérrimo de quien temía no sin motivos
un extremo peligro.
Razón de la Veía que, de estar aquél vivo, no habría él seguido con vida; esperaba con la muerte de
confirmación aquél procurarse su salvación; se hizo a la idea de maquinar el final del enemigo de una
manera ilícita si no lo lograba de manera lícita...
Exornación En efecto, cuando muchos asumen las consecuencias de delitos no graves, más aún...
(comparatio)
Conclusión Por tanto, si he prometido dar la causa por la que Ulises fue llevado a cometer el delito...

T72. Ejemplo 3. Carta de Santiago 3.1-18:

“El control de las lenguas”


(Carta de Santiago 3.1-10)
Proposición 1 Hermanos míos: No quieran todos llegar a ser maestros; sepan que los maestros

tendremos un juicio más severo.


Razón 2 Porque todos fallamos en muchas cosas. Si alguno no cae en falta al hablar, ése es

hombre perfecto, capaz de controlarse a sí mismo.


Confirmación 3 A los caballos les metemos el freno en la boca para que nos obedezcan, y poder

de la razón dirigir todo su cuerpo. 4 Lo mismo para con los barcos: por muy grandes que sean y
por muy fuerte que sea el viento que los impulsa, un pequeño timón basta que sean

70
gobernados a voluntad del timonel. 5 Pues lo mismo pasa con la lengua: siendo un
miembro pequeño, es capaz de grandes cosas.
Exornación ¿No ves cómo un pequeño fuego hace arder un gran bosque? 6 Pues también la
(comparatio) lengua es fuego, es un mundo de maldad; se establece en medio de nuestros miembros,
contamina todo el cuerpo y, atizada por los poderes del fuego eterno, hace arder el
curso entero de la existencia.
7 En efecto, toda clase de fieras, aves, reptiles y animales marinos han sido y siguen

siendo domados por el hombre, 8 sin embargo, nadie es capaz de domar la legua humana
que no cesa de hacer el mal y está cargada de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos al
Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a semejanza de Dios. 10
De la misma boca salen bendición y maldición. No debe ser así, hermanos míos.
Conclusión 11 ¿Acaso de una fuente sale por el mismo conducto agua dulce y amarga? 12 ¿Puede la

higuera, hermanos míos, dar aceitunas, o higos la parra? Pues tampoco un manantial
salado puede dar agua dulce.

Se trata en este caso de una quaestio finita, esto es, un asunto particular, pues con la expresión
“no todos quieran ser maestros” se dirige a personas específicas. A ello se debe que la premisa
sea menor. En cambio, en los bloques con quaestio infinita, la premisa faltante es la menor.
Este modus lo encontramos en la Rh. Her. (II 28-30).

T73. Ejemplo 4 (expolición). Valadés, Rh. Chr.

“El varón sabio”


Proposición El varón sabio debe estimar en más la fama que las riquezas o aun la
vida.
Razón En efecto, (enim) es más tolerable la pérdida de una cosa y de la vida,
que de la fama.
Confirmación Pues el daño recibido o la hacienda familiar consumida puede ser
de la razón llenada y reintegrada. Pero la fama, una vez perdida, nunca es
recuperada. En cambio, a la vida, por más larga que fuere, le toca en
suerte un fin y una salida. Pero la fama es perenne y sobrevive al funeral.
Por eso aquel que nos priva de la vida, nada más nos quita lo que tarde
o temprano exige la naturaleza a todos. Por lo cual Agustín, en el libro
sobre la doctrina de Cristo, dice: "De tal modo el doctor elija la vida
buena, que tampoco descuide la buena fama. Porque las obras de la
salvación (según testifica Jerónimo: sobre aquello de Mateo 4 se basa
su opinión) sin la fama de un bien más rápido no resplandecen a
satisfacción ante los oyentes; ni la fama sin las obras es completa; sin
ellas el carácter del verdadero sacerdote no se aprecia. En efecto, no
rehúye el trabajo quien codicia la gloria de la virtud.
Expolición El signo de un ánimo relevante es amar las ventajas de la buena fama
y los lucros de las causas. Pues quien busca las ventajas de la buena
fama, desprecia los argumentos del dinero. El caudal del gobernante se

71
hace entonces más rico cuando suelta y adquiere los tesoros de la buena
fama, despreciando la utilidad del dinero. Pues a quien se le destruyó la
fama, "dio al traste con todo", según se dice comúnmente. Porque, ¿en
qué honores no abunda el que tiene ilesa la fama? Y, por el contrario,
¿qué cosas no echa de menos el infame? Eso lo tenían observado y bien
conocido los antiguos, quienes, para conservar la gloria de su nombre,
ponían en peligro no sólo sus bienes, sino hasta a sus hijos y su vida. Se
ha referido acerca de muchos que, al modo de los infieles e impíos, al
estar en peligro respecto a su fama, ellos mismos se causaban la muerte,
considerando mejor darse una muerte honorable que llevar una vida
torpe.
Conclusión Más aún, si sudamos tanto por las cosas momentáneas, carece
totalmente de sentido común quien no tiene a la fama por más cara que
todas las demás cosas.

c. Colecciones incompletas

Esquemas posibles
El esquema cuadripartito es un esquema quinquepartito sin uno de sus elementos. Puede
faltar o la propositio o la conclusio, como podemos observar en seguida tomando como
base la collectio:

La colección
Otra forma en cinco partes se conoce como colección:
i. Propositio o prothesis (el asunto que se va a presentar).
ii. Ratio (medio de prueba)
iii. Rationis confirmatio (ley de paso)
iv. Exornatio (elementos accesorios como ejemplos, consecuencias,
recomendaciones, etc.)
v. Complexio (la dentencia propiamente dicha)

En su origen sólo se abordaba dos modus, la ratiocinatio (en el De inventione) y la collectio


(en la Retórica a Herenio). Posteriormente, Trebizonda (Retoricorum libri V, liber III: De
argumentatione, p. 207) estableció diez modi argumentationis. Nueve de esas formas
argumentativas fueron retomadas por Erasmo en su De conscribendis epistulis y tal vez por
otros autores renacentistas. El novohispano Diego Valadés, recogió esta tradición, aunque
presenta los nueve modi en un orden diferente. Todo ello se muestra en el siguiente cuadro:

72
Trebizonda, Erasmo, Conscrib. Epist. Valadés, Rh. Chr. p. 278
Rhetoricorum libri V, p. pp. 200 ss.
207.
[1] Complexión [1] Complexión [9] Raciocinio
[2] Enumeración [2] Enumeración [10] Colección
[3] Conclusión simple [3] Conclusión simple [8] Inducción
[4] Subyección [4] Subyección [2] Enumeración
[5] summissio [4] Subyección
[6] Oposición [6] Oposición [1] Complexión
[7] Violación [7] Violación [6] Oposición
[8] Inducción [8] Inducción [7] Violación
[9] Colección [9] Colección [3] Conclusión simple
[10] Raciocinio [10] Raciocinio

9. La refutación (ἀνασκευή, reprehensio)

T74. RhHer. I 18:


Tota spes vincendi, ratioque persuadendi posita est in confirmatione et confutatione. Nam
quum argumenta nostra exposuerimus, contrariaque dissolverimus, absolute nimirum
munus oratorium confecerimus.
Toda esperanza de vencer y todo método de persuadir se fundan en la confirmación y en
la refutación. En efecto, cuando hayamos expuesto nuestros argumentos y disuelto los
contrarios, sin duda habremos cumplido plenamente con la función del orador.

La reprehensio, refutatio o confutatio se asemeja al argumento dialéctico porque su función


no es exponer o confirmar sino rechazar alguna afirmación; por ello es un esquema apropiado
para el debate o para refutar ideas generalmente admitidas. Es muy útil tanto en la política
como en la academia.

T75. Cic. de inv. 78:


Reprehensio est, per quam argumentando adversariorum confirmatio diluitur [aut
infirmatur] aut elevatur.
La refutación es aquella por la cual medienta la argumentación se diluye la afirmación de
los arversarios [o se debilita] o se quita.

T76. Cic. de inv. 79:


Omnis argumentatio reprehenditur, si aut ex iis, quae sumpta sunt, non conceditur aliquid
unum plurave aut his concessis conplexio [ex his] confici negatur, aut si genus ipsum
argumentationis vitiosum ostenditur, aut si contra firmam argumentationem alia aeque
firma aut firmior ponitur.
Toda argumentación se refuta si de aquellas cosas que son asumidas no se concede una o
varias o si son concedidas se niega que la complexión [conclusión] se deduzca de ellas o

73
si el género mismo de la argumentación se muestra erróneo o si contra una argumentación
firme se opone otra igual de firme o más firme.

De tal manera, se refuta de cuatro maneras:


a) Rechazando que las pruebas sean ciertas (en este caso los argumenta o afirmaciones ciertas
que hacen claro un asunto dudoso)
b) Negando que sean correctas las inferencias que se obtienen de la pruebas
c) Cuando el género mismo de argumentación es defectuosa.
d) Si se opone a la argumentación otra argumentación más fuerte.

Cicerón presenta numerosas estrategias de refutación en el De inv. I 78-96, y la Retórica a


Herenio aborda ampliamente los vicios de la argumentación (II 31-46). Ambos textos
presentan un desarrollo amplio de lo que actualmente llamamos falacias, que en retórica se
denominan vicios de la argumentación

Partes de la refutación
Aun cuando no se establece un esquema refutativo o varios, es posible pensar que la
diferencia radica en la propositio, que sería una propositio refutativa frente a la propositio
confirmativa. Sería, pues, una estructura perfecta en cinco partes. Sin embargo, la propositio
refutativa puede consistir en un esquema propio. De esta manera, se propone la siguiente
estructura de la refutación:
1. Sumptum, que es aquella idea o afirmación que se quiere rechazar
2. Propositio, que es la afirmación contraria que se quiere defender
3. Ratio
4. Rationis confirmatio
5. Exornatio.

Durante el escolasticismo se estableció un esquema que tuvo gran éxito, y que puede
denominarse articulus o quaestio. Consta de las partes siguientes:
1. Quaestio (utrum [...] sit). Es la pregunta que expresa una disyuntiva
2. Sumpta (videtur quod...). Argumentos sobre ideas asumidas
3. Contraria (sed contra...). Son los argumentos relativos a una nueva hipótesis que se quiere
demostrar
4. Responsio. Que es la confirmación del magister.
4. Resolutio. Respuesta del magister a las afirmaciones presentadas en 1.

T77. Ejemplos 1.

Sumptio Propositio Si las cosas pensadas son seres, todas las cosas pensadas existen, en el
modo en que alguno las piense.

74
Repre- Propositio Lo que es absurdo,
hensio
Ratio pues no porque alguno piense en un hombre que vuela o carros que corren
propositionis en el mar, no rectamente un hombre vuela o carros corren en el mar.
Conclusio De modo que las cosas pensadas no son seres.

Esquema 2
Sumptio Propositio En adición a lo anterior, si las cosas pensadas son seres, los no
seres no serán pensados,
Ratio (argumentum) pues a los contrarios suceden las cosas contrarias,
Ratio propositionis y lo contrario del ser es el no ser,
Complexio y por esto absolutamente si al ser se da el ser pensado, al no ser
no se atribuirá el ser pensado.
Repre- Propositio Pero esto [si al ser se da el ser pensado, al no ser no se atribuirá
hensio el ser pensado] es absurdo.
Ratio (exempla) En efecto, tanto Escila como Quimera y muchos de los no seres
son pensados.
Conclusio Entonces, el ser no es pensado.

T78. Ejemplo 3.

Sumptio Existe la idea de que la formación del estudiante debe darse en el hogar. Debido a
ello se cree que el futuro ciudadano debe comenzar su educación también en el seno
familiar, con los padres. Parece una idea sensata que contribuiría a resolver el
problema del déficit ciudadano y, en general, la gente la aplaude.
Propositio Sin embargo, ambas salidas son, por decir lo menos, falsas.
Ratio Si los padres de las familias mexicanas estuvieran bien educados, vivieran en
armonía y tuvieran la capacidad de educar a los hijos, su contribución entonces
impactaría en su aprendizaje. Por desgracia esto no es así,
Rationis pues, en general, los padres han recibido una pésima educación, pasan por graves
rationes crisis de pareja y desconocen métodos adecuados de enseñanza-aprendizaje. En
cuanto al déficit educativo de los padres los índices muestran que el analfabetismo
de las familias mexicanas es muy alto.
Exornatio Precisamente lo que se quiere abatir son los bajos índices educativos de las
generaciones pasadas, para lo cual el gobierno ha intentado solucionar estos
problemas, sin lograrlo. Si eso sucede en la educación básica, mucho más grave será
en la educación media, donde a las deficiencias existentes, se agrega la completa
incompetencia de los padres, no sólo en los contenidos, sino también en el aspecto
moral.

8. La elaboración del epílogo (epílogos, peroratio, conclusio).

El epílogo es la última parte (meros) del discurso en correspondencia con el exordio, y su


función consiste en hacer recordar lo expuesto en la argumentatio mediante una

75
recapitulación (anakephalaiôsis, repetitio), atraerse la benevolencia del oyente hacia sí
mismo y el odio hacia el adversario mediante el manejo del êthos, y producir emociones en
el destinatario. Exordio y epílogo, son pertrechos de la argumentación, pero uno mira al
futuro y el otro al pasado (lo que se va a decir y lo que ya se ha dicho); en el exordio se
anuncia el pathos; en el epílogo se amplifica y se remata; en el primero el estilo es medido y
calmo, en el segundo apasionado y agitado.
El epílogo puede ser simple o compuesto. Es simple cuando contiene sólo la
recapitulación; compuesto, cuando además incluye elementos éticos y patéticos. La
recapitulación es un esquema que se presenta no sólo al final del discurso sino también de
los bloques discursivos (Rh. Al. 1433b29-31) donde se repite lo ya dicho en el orden expuesto
o en sentido inverso o por lo más o menos importante. La recapitulación puede aparecer
mediante una reflexión (“no sé cuál será su peor acción; haber robado, haberse burlado o
haber matado”), un recuento (“he demostrado que robó, que se burló y que mató”), una toma
de posición (“se debe considerar el mal que provoca quien...”), de manera fingida (“no es
necesario insistir en que robó...”) o mediante una contraste (“Él, un hombre honesto, robó,
se burló, asesinó”).
Además de la recapitulación, el epílogo puede contener estrategias para producir
conmiseración o indignación en los destinatarios. Existían una serie de “lugares comunes”
para lograr lo anterior, que se verán en la parte de la argumentación.
La amplificación o disminución eran importantes en esta parte para producir emociones
en el destinatario, aunque la técnica se aplicaba a todas las partes del discurso. El arte de
alargar y de acortar el discurso era el núcleo central de la técnica retórica en la escuela de los
sofistas, aunque no debe entenderse como una ampliación injustificada, sino para dar
mayores elementos de juicio.
No todos los discursos tienen conclusión, ni la tienen todos los géneros periodísticos. Por
ejemplo, la noticia no presenta ningún cierre, sino que termina con los detalles menos
importantes. Corresponde al epílogo en los discursos políticos.Según Aristóteles, en el
epílogo se incluyen cuatro puntos:
a). Inclinar al auditorio a nuestro favor y en contra del adversario. Se trata de atraer la
misericordia de los oyentes y la ira contra el adversario mediante la alabanza o elogio de
sí mismo y el vituperio o censura del oponente.
b). Amplificar y minimizar. Engrandecer o exagerar los puntos favorables y disminuir y
atenuar los desfavorables mediante una serie de técnicas.
c). Excitar las pasiones en el oyente. Producir ira en los oyentes contra los adversarios y
piedad para el orador.
d). Hacer que recuerde. Se trata de la recapitulación que consiste en enumerar los argumentos
esgrimidos ya sea en orden en que se habían expuesto o en orden inverso.

76
ANEXO

Pasos fáciles para la elaboración de un escrito:

• Realizar lecturas previas para tener un conocimiento general del texto, en caso de que
el autor no tenga conocimientos suficientes sobre el asunto (esta parte se realiza sólo
en tareas de clase).
• Establecer el tema, el problema y la hipótesis que se pretende probar, considerando
las probables objeciones (seguir la técnica de la quaestio finita y quaestio infinita).
• Seleccionar (electio) los materiales (libros, artículos, videos, páginas electrónicas,
twitters) que podrán utilizarse, aunque los expertos tendrán menos necesidad de
seleccionar sus lecturas (esta parte se realiza sólo en tareas fuera de la clase).
• Leer los textos tomando aquello que tenga que ver directamente con el tema (esta
parte se realiza sólo en tareas fuera de la clase).
• Elaborar el primer borrador, empezando por la parte medular (la argumentación). Esta
parte se refiere precisamente a cómo se elabora la argumentación o las
argumentaciones. Se indica cómo se escribe correctamente un argumento, no cuántas
partes tiene -asunto ya visto-, etc. Aquí se pone a consideración la consistencia de las
pruebas que se aportan. Agregar las notas, en su caso.
• Elaborar la introducción y las conclusiones. ¿Cómo se elabora la conclusión de un
trabajo académico? ¿Qué información debe contener una introducción y cómo debe
ponerse por escrito? Podemos empezar de manera directa o con una anécdota, o con
la afirmación que queremos contradecir, etc.
• Revisar el borrador (primera versión del trabajo) con correcciones estilísticas,
ampliaciones de las argumentaciones, integración de más información, revisar las
notas, etc.
• Leer por última vez el trabajo. Si el trabajo es complejo, puede haber necesidad de
hacer más revisiones, hasta que sea más o menos satisfactoria para el autor
(difícilmente será cien por ciento satisfactoria) (esta parte se realiza sólo en tareas
fuera de la clase).

77
BIBLIOGRAFÍA

Nota. En el curso se dará las bibliografías específicas. Aquí ofrecemos sólo una breve lista.

1. Fuentes
ARISTÓTELES. Retórica. 4a ed. bilingüe griego-español. Traducción, prólogo y notas de
Antonio Tovar. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1990.
ARISTÓTELES. Retórica. Introducción, traducción y notas de Quintín Racionero. Madrid:
Gredos, 1999.
ARISTOTELIS Ethica Nicomachea. Edidit I. Bywater. Oxford: Clarendon Press, 1890.
ARISTOTELIS, Ars Rhetorica. Recognovit brevique adnotatione critica instruxit W. D. Ross.
Oxford: Clarendon Press, 1959.
ARISTOTELIS, Ethica Nicomachea, edidit I. Bywater, Oxford, Clarendon Press, 1890.
ARISTOTELIS, Topica et Sophistici Elenchi, recensuit brevique adnotatione critica instruxit
W. D. Ross, Oxford, Oxford University Press, 1958 (7a. reed. 1986).
ARISTÓTELES. Tópicos. Madrid, Gredos. Disponible en
http://es.scribd.com/doc/50147154/Topicos-A
ARISTOTELIS analytica priora et posteriora, Ross, W. D. (ed.). Oxford: Clarendon Press,
1964, Repr. 1968.
ARISTOTLE, 1997, Topics: Books I and VIII. Translation with a Commentary by Robin Smith.
Oxford: Clarendon Press.

ISOCRATE, Discours, vol. I, texte établi et traduit par G. Mathieu and É. Brémond. Paris: Les
Belles Lettres, 19724.
ISOCRATE, Orazioni: Panegirico, Areopagitico, Sulla pace, Filippo, Panatenaico,
introduzione, traduzione e note di Ch. Ghirga e Roberta Romussi, testo greco a fronte,
Milano, Rizzoli, 2001.
ISOCRATES II, translated by T. L Papilon, Austin, University of Texas Press, 2004.
ISÓCRATES, Discursos, traducción y notas de Juan Manuel Guzmán Hermida, Madrid,
Biblioteca Clásica Gredos, 2002.

TLG = Thesaurus Linguae Graecae. The Packard Humanities Institute, The Perseus Project
and others. Irvine, CA: University of California, 1999-2007.
Hermógenes de Tarso (1993). Sobre las formas de estilo. Intr., trad. y notas de C. Ruiz
Montero. Rev.: J. M.ª Rodríguez Jiménez. Madrid: Editorial Gredos.
Teón / Hermógenes / Aftonio (1991). Ejercicios de retórica. Intr., trad. y notas de M.ª D.
Reche Martínez. Rev.: F. Hernández Muñoz. Madrid: Editorial Gredos.
Suda s.v. Ἑρμογένης, Adler number: epsilon, 3046
Davis, Janet B. "Hermogenes of Tarsus", in Classical rhetoric and rhetoricians.
HERMOGENE. L'art rhétorique. Introd. et trad. de M. Patillon. Paris: L'Âge d'Homme, 1997.
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78
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LXVII). Göteborg: Acta Universitatis Gothoburgensis, 2006.

2. Sobre retórica en general


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Rechts- und Sozialphilosophie / Archives for Philosophy of Law and Social Philosophy,
54.2 (1968), pp. 141-151.

80
ÍNDICE

I. LOS SISTEMAS RETÓRICOS EN GRECIA


1. Esbozo de la retórica griega
a. Testimonios antiguos
b. Testimonios modernos
2. De Córax a Isócrates
3. Platón: retórica y dialéctica
4. Aristóteles, el sistema de la retórica filosófica
5. Hermágoras, la reformulación de la retórica antigua
6. Hermógenes: el sistema retórico.

II. LOS PROLEGÓMENA


1. La retórica, algunas definiciones
2. Divisiones de la materia: tipología discursiva:
3. Clase del discurso político
4. Clase del discurso pedagógico
5. Las partes de la retórica
a. Las partes de la retórica
b. Invención (éurêsis)
c. Disposición (taxis)
d. Elocución (lexis)
e. Memoria (mnêmê)
f. Ejecución (hypócrisis)

III. PRAECEPTA
1. Introducción
2. Planeación del discurso
3. Elaboración del discurso
Elaboración del exordio
La partición
La narración
La confirmación y la refutación
El epílogo

81