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Evan Roberts, el carbonero de Dios

En muy raras ocasiones se encuentra piedras preciosas


en las minas de carbón, Evan Roberts fue una de ellas,
pero el tiempo y las circunstancias terminaron por
convertirle en un carbón más entre la multitud que le
rodeaba.

Roberts nació en una familia de práctica metodista el 8


de junio de 1878. Su padre, un rudo y religioso minero,
sufrió un accidente siendo Robert muy joven y este tuvo
que dejar sus estudios y dedicarse al duro oficio de
minero. El joven minero era un habido lector la Biblia y
tras el trabajo recorría el kilómetro y medio que le
separaba de la capilla de su localidad.
En 1898, Evan tuvo que emigrar a Mountain Ash, una ciudad próxima a la suya, para
buscar trabajo. Al poco tiempo, el pastor de su iglesia le pidió que le ayudara en la iglesia y
no tardó mucho en ser recomendado para dedicarse a pleno tiempo en el ministerio.

Roberts no se sentía satisfecho con su relación con Dios. Algo desanimado acudió a
escuchar a un evangelista itinerante llamado Seth Joshua. El reverendo Joshua llevaba
varios años orando para que Dios levantara a un nuevo Eliseo, un hombre sencillo que
trajera el avivamiento a la región. Tras asistir a varias reuniones experimentó un encuentro
con Dios y su vida cambió por completo.

En 1904 tuvo su primera visión sobre el avivamiento en Gales. Vio un brazo que se
extendía desde la luna hasta Gales. Él creyó ver la mano de Dios en esta visión y
comenzó a organizar reuniones en su iglesia. En pocos meses su fama se extendió por
todos Gales y centenares de personas acudían a sus reuniones.

La prensa se enteró del fenómeno y envió a corresponsales para que contaran lo que
pasaba en la pequeña iglesia galesa. Muchos mineros dejaron su ruda vida y comenzaron
a asistir a los cultos. Las mujeres de los mineros también asistieron masivamente y, a
diferencia de otras congregaciones, se permitió que participaran activamente en los cultos.
El nivel de vida de los mineros cambió radicalmente. Muchos dejaron el alcohol y
comenzaron a tratar mejor a sus hijos y mujeres.

En 1905 empezaron a manifestarse algunas señales sobrenaturales que Roberts no sabía


como explicar. Voces le hablaban de la situación espiritual de otras personas. La presión
empezó a aumentar a su alrededor y no tardó en sufrir un colapso emocional, debido al
exceso de trabajo. Las crisis se repitieron en varias ocasiones y tuvo que suspender
numerosos cultos.

Tras sufrir una violenta crisis nerviosa, una mujer rica llamada Jessie Penn-Lewis le acogió
en su casa y allí pasó Roberts una larga temporada. Al parecer, esta mujer practicaba
ciertas doctrinas extrañas y aprovechó la debilidad emocional y física de Roberts para
someterle a su voluntad. Ella le separó de su familia y utilizó su fama para escribir un libro
y publicar una revista.

Después de ocho años Roberts dejó a Penn-Lewis, pero su vida había cambiado por
completo. Intentó publicar varios libros sin éxito y, años después, experimento un pequeño
avivamiento en Moriah, pero sus tiempos de evangelista habían terminado.

El 29 de enero de 1951 moría a la edad de sesenta y dos años. Su liderazgo había sido
efímero pero durante décadas Gales experimentó un gran avivamiento que conmovió a
toda la nación.

JONATHAN EDWARDS

Edwards Jonathan
1703-1758

Nació el 5 de octubre de 1703, hijo único de Timothy Edwards, pastor en East Windsor
(Connecticut, EE.UU.), pequeña ciudad fronteriza.
Gracias a su aguda inteligencia, poco antes de cumplir los trece años de edad ingresó en
Yale College (1716), donde consiguió su licenciatura y doctorado (A.B., 1720, M.A., 1723).
Cuando tenía once años escribió un ensayo sobre las arañas voladoras, cuya exactitud
sigue asombrando hoy día.
En Yale descubrió la obra del filósofo inglés John Locke,Ensayo sobre el entendimiento
humano, que motivó su propio pensamiento filosófico, digno de un pensador original y
profundo.
En mayo de 1724 fue nombrado tutor del colegio.
Durante seis meses, comenzando en agosto de 1722, predicó en la congregación
Presbiteriana Escocesa de Nueva York. El 15 de febrero de 1727 fue ordenado pastor
asociado de la iglesia en Northampton (Massachusettes), donde su abuelo era pastor. Al
año siguiente contrajo matrimonio con Sarah Pierrepont de New Haven; un feliz
matrimonio que iba a durar treinta años y dar a luz doce hijos.

Entre los años 1735 y 1737 su predicación dio como resultado un gran avivamiento
espiritual en medio su congregación, que pronto se extendió a otros lugares. Fue un
movimiento tanto social como religioso, de hecho una auténtica revolución que alcanzó a
todas las colonias americanas. En esos años entabló una amistad profunda con George
Whitefield , entonces predicador itinerante en América.

Después de aquella intensa actividad religiosa surgió una amarga y prolongada


controversia acerca de las ideas de Edwards, que pedía unas bases más estrictas para la
membresía de la iglesia, que las establecidas por su abuelo. El 30 de junio de 1750,
después de veintitrés años de servicio, fue depuesto de su pastorado por un concilio de la
iglesia reunido en Northampton. Entonces durante seis años trabajó como misionero entre
los indios housatonic en Stockbridge (Massachusetts). Fue en este período que escribió
sus obras más conocidas.

El 29 de septiembre de 1757 fue invitado a la presidencia de colegio o universidad de New


Jersey (hoy Universidad de Princeton). Por aquel entonces la ciudad se encontraba en los
inicios de un brote epidémico, que iba a afectar a Edwards a su llegada. A consecuencia
de una segunda infección murió el 22 de marzo de 1758.

Aparte de sus numerosos escritos, y notas que aún siguen editándose, Edwards publicó la
Vida y diario de David Brainerd (La Aurora, 1958), que produjo una impresión tan profunda
en John Wesley .

Nunca se preocupó de la ortodoxia o la heterodoxia, aunque participó en muchas


controversias contra el naciente arminianismo, sino que escribió sobre la religión en
profundidad y extensión. Calvinista convencido enfatizó la influencia del corazón y las
emociones. “En Edwards, como en Agustín, hay una combinación perfecta entre espíritu
altamente intelectual y especulativo y una devoción a Dios en Cristo, a menudo
extásica” (Paul Helm). Cabeza y corazón estaban firmemente unidos en su
persona. “Jonathan Edwards, santo y filósofo, avivamentista y teólogo, destaca como la
figura de suprema grandeza en la vida intelectual de la América colonia” (B.B.
Warfield). “Ningún otro hombre es más relevante para la condición actual del cristianismo
que Edwards. Quien desee sabe acerca del avivamiento verdadero, Edwards es el hombre
a consultar” (D. Martyn Lloyd-Jones).

CHARLES FINNEY

Carlos Finney 1792-1875

Cerca de la aldea de New York Mills, había una fábrica de tejidos en el siglo 19. Cierta
mañana dos operarios conversaban sobre el culto de la noche pasada. Un joven alto y
atlético entró en la fábrica . Al verlo los operarios tenían gran dificultad para trabajar. Al
pasar el predicador cerca de unas muchachas que trabajaban en la fábrica una de ellas
cayó al suelo llorando con una fuerte convicción. En unos minutos el avivamiento estaba
en toda la fábrica.

Este es uno de los episodios de la vida de Carlos Finney. Quien impulsó grandes
avivamientos por toda la Unión Americana.

Finney nació en una familia que no conocía la fe. Era abogado. Entre los libros que tenía
se encontraba una Biblia que compró debido a que hallaba muchas citas de ésta en los
libros de jurisprudencia. De ahí nació su interés en el culto de los creyentes.
En su autobiografía dice que empezó a asistir a los cultos de los creyentes y quedó
sorprendido porque semana tras semana los creyentes oraban por lo mismo y testificaban
que sus oraciones no habían sido escuchadas. Encontró en la Biblia la necesidad de pedir
con fe y esto le hizo confirmar que la Biblia era verdadera y que los creyentes no recibían
lo que pedían porque no tenían fe.

Cuenta Finney en su autobiografía que un domingo de 1821 resolvió arreglar su situación


con Dios. Había decidido encontrar la salvación de su alma. Quiso orar en su oficina pero
no pudo a pesar de haber tapado el agujero de la cerradura. En esos últimos días se
avergonzaba de que alguien lo encontrara leyendo la Biblia a pesar de que antes no era
así.
Pasaron el Lunes y Martes sin que pudiera orar y su corazón lo quemaba con una
necesidad tan grande y apremiante que se empezó a sentirse desesperado.
El miércoles mientras iba a su oficina le fue revelado que Cristo había hecho todo el
sacrificio por él y dijo en su interior -Lo aceptaré hoy o me esforzaré hasta morir-. Se dirigió
al bosque para orar y prometió -Entregaré a Dios hoy mi corazón o no saldré de aquí-.
Sin embargo no pudo orar. Estaba tan desesperado que sintió que su corazón estaba
muerto y Dios lo había abandonado. Sentía el peso de sus pecados tan infinito que
empezó a desfallecer. Cuando intentaba orar se detenía pensando que alguien pudiera
estar cerca y oírlo.
De repente le fue revelado que era su orgullo lo que lo detenía y gritó -¡Vaya! Un vil
pecador como yo se avergüenza de que otro pecador como yo me encuentre de rodillas
reconciliándome con mi Dios-. Fue cuando empezó a orar sin saber cuanto tiempo y le
prometió a Dios que si se convertía iba a predicar el Evangelio.

Al regresar sentía una paz tan grande que perdió el apetito. En su oficina tocó un himno en
el contrabajo como de costumbre y dice -mi corazón parecía derretirse, y solo podía
llorar…- Después de esto le pareció ver al Señor Jesucristo y no pudo dejar de llorar en
voz alta. Finalmente fue bautizado con el Espíritu Santo. Finney comentó que sintió como
ondas eléctricas que lo pasaban de un lado a otro, como si fuera amor líquido. Dijo -
¡Moriré si estas ondas continúan pasando sobre mí!. ¡Señor no soporto más!.-
En la noche el director del coro de la iglesia lo encontró en ese estado de llanto y gritos, y
fue a llamar a un anciano de la iglesia y un joven. El joven al ver lo que sucedía cayó de
rodillas angustiado y clamando -¡Oren por mí!-.
Al día siguiente la gente no dejaba de comentar la conversión del abogado y se congregó
en la iglesia para escuchar lo que había sucedido, a pesar de que no era día de culto.

Poco tiempo después fue a visitar a sus padres. Su padre lo recibió en la puerta y le dijo -
¿Cómo estás Carlos?- y Finney le respondió -Bien, padre mío, tanto de cuerpo como de
alma. Pero, papá, tú ya estás entrado en años; todos tus hijos ya son adultos y están
casados; sin embargo, nunca oí a nadie orar en tu casa- su padre bajó la cabeza y
comenzó a llorar diciendo -Es verdad, Carlos; entra y ora tú mismo.
Desde ese tiempo empezó un gran avivamiento que se extendió por los Estados Unidos de
Norteamérica.

Finney decía que el secreto de los avivamientos se encontraba en la oración.


De 1851 a 1866 fue director del colegio de Oberlin. Escribió libros entre los cuales los más
conocidos son: "Autobiografía", "Discursos a los creyentes" y "Teología sistemática".
El domingo 16 de Agosto de 1875 predicó su último sermón. No asistió al culto de la
noche, sin embargo al escuchar cantar a los creyentes "Jesús, amante de mi alma, déjame
volar a tu regazo", salió de su casa y cantó con ellos. A media noche se despertó sintiendo
dolores punzantes en el pecho. Al amanecer, se durmió en la tierra, para despertar en la
gloria de los cielos, trece días antes de cumplir los 83 años.

John Wesley

John Wesley nació el diecisiete de junio de 1703, en Epworth,


Inglaterra, el decimoquinto de diecinueve hijos de Samuel y Susana Wesley.
El padre de Wesley era predicador, y la madre de Wesley era una mujer notable en cuanto
a sabiduría e inteligencia. Era una mujer de profunda piedad y crió a sus pequeños en
estrecho contacto con las historias de la Biblia, contándolas ya alrededor del hogar de la
habitación de los niños. También solía vestir a los niños con sus mejores ropas los días en
que tenían el privilegio de aprender su alfabeto como introducción a la lectura de las
Sagradas Escrituras.

El joven Wesley era apuesto y varonil, y le encantaban los juegos y en particular el baile.
En Oxford fue un líder, y durante la última parte de su estancia allí fue uno de los
fundadores del "Holy Club," una organización de estudiantes serios. Su naturaleza
religiosa se profundizó con el estudio y la experiencia, pero no fue hasta años después de
dejar la universidad y entrar bajo la influencia de los escritos de Martin Lutero que sintió
haber entrado en las plenas riquezas del Evangelio.

Juan Wesley y Conde Nicholas Ludwig von Zinzendorf

El y su hermano Carlos fueron enviados a Georgia por la Sociedad para la Propagación


del Evangelio, y allí los dos desarrollaron sus capacidades como predicadores. Durante su
navegación se encontraron en compañía de varios Hermanos Moravos, miembros de la
asociación recientemente renovada por la actividad del Conde Zinzendorf. Juan Wesley
observó en su diario que en una gran tempestad, cuando todos los ingleses a bordo
perdieron enteramente la com postura, estos alemanes lo impresionaron con su calma y
total resignación a Dios. También observó la humildad de ellos bajo tratos insultantes.

Fue al volver a Inglaterra que entró en aquellas mas profundas experiencias y que
desarrolló aquellos maravillosos poderes como predicador popular, que le hicieron un líder
nacional. En aquel tiempo se asoció asimismo con George Whitefield, de fama
imperecedera por su maravillosa elocuencia.

Lo que llevó a cabo bordea en lo increíble. Al entrar en su año octogésimo quinto, le dio las
gracias a Dios por ser casi tan vigoroso como siempre. Lo adscribía en la voluntad de
Dios, al hecho dc que siempre había dormido profundamente a que se había levantado
durante sesenta años a las cuatro de la mañana y que por cincuenta años predicó cada
mañana a las cinco. Apenas en su vida sintió algún dolor, resquemor o ansiedad.
Predicaba dos veces al día, y a menudo tres y cuatro veces. Se ha estimado que cada año
viajó cuatro mil quinientas millas inglesas, la mayoría a lomo de caballos.

Los éxitos logrados por la predicación Metodista tuvieron que ser alcanzados a través de
una larga serie de años, y entre las mas acerbas persecuciones. En casi todas las partes
de Inglaterra se vio enfrentado al principio por el populacho que le apedreaba, y con
intentos de herirle y matarle. Sólo en ocasiones hubo intervenciones de la autoridad civil.
Los dos Wesleys se enfrentaron a todos estos peligros con un asombroso valor, y con una
serenidad igualmente asombrosa. Lo más irritante era el amontonamiento de calumnias e
insultos de parte de los escritores de aquella época. Estos libros están totalmente
olvidados.

Wesley había sido, en su juventud, un eclesiástico de la iglesia alta, y siempre estuvo


profundamente adherido a la Comunión Establecida. Cuando vio necesario ordenar
predicadores, se hizo inevitable la separación de sus seguidores de la iglesia oficial.
Pronto recibieron el nombre de "Metodistas" debido a la peculiar capacidad organizativa de
su líder y a los ingeniosos métodos que aplicaba.

La comunión Wesleyana, que después de su muerte creció hasta constituir la gran Iglesia
Metodista, se caracterizaba por una perfección organizativa casi militar. Toda la dirección
de su denominación siempre en crecimiento descansaba sobre el mismo Wesley.
La conferencia anual, establecida en 1744, adquirió un poder de gobierno sólo a la muerte
de Wesley.

Carlos Wesley hizo un servicio incalculable a la sociedad con sus himnos. Introdujeron una
nueva era a la himnología de la Iglesia de Inglaterra. Juan Wesley dividió sus días entre su
trabajo de dirigir a la Iglesia, su estudio (porque era un lector incansable), a viajar, y a
predicar.
Wesley era incansable en sus esfuerzos por diseminar conocimientos útiles a través de su
denominación.
Planificó la cultura intelectual de sus predicadores itinerantes y maestros locales, y para
escuelas de instrucción para los futuros maestros de la Iglesia. El mismo preparó libros
para su uso popular acerca de historia universal, historia de la Iglesia, e historia natural.
En esto Wesley fue un apóstol de la unión de la cultura intelectual con la vida cristiana.
Publicó también los más madurados de sus sermones y varias obras teológicas. Todo
esto, tanto por su profundidad y penetración mental, como por su pureza y precisión de
estilo, excitan nuestra admiración.

Juan Wesley era persona de estatura ordinaria, pero de noble presencia. Sus rasgos eran
muy apuestos, incluso en su ancianidad. Tenía una frente ancha, nariz aquilina, ojos claros
y una complexión lozana. Sus modales eran corteses, y cuando estaba en compañía de
gentes cristianas se mostraba relajado. Los rasgos más destacados de su carácter eran su
amor persistente y laborioso por las almas de los hombres, la firmeza, y la tranquilidad de
espíritu. Incluso en controversias doctrinales exhibía la mayor calma. Era amable y muy
generoso.

Ya se ha mencionado su gran laboriosidad. Se calcula que en los últimos cincuenta y dos


años de su vida predicó más de cuarenta mil sermones. Wesley trajo a pecadores al
arrepentimiento en tres reinos y dos hemisferios. Fue obispo de una diócesis sin
comparación con ninguna de la Iglesia Oriental u Occidental. ¿Qué hay en el ámbito de los
esfuerzos cristianos -misiones foráneas, misiones interiores, tratados y literatura cristiana,
predicación de campo, predicación itinerante, estudios bíblicos y lo que sea que no filera
intentado por Juan Wesley, que no fuera abarcado por su poderosa mente mediante la
ayuda de su Divino Conductor?

A él le fue concedido avivar la Iglesia de Inglaterra cuando había perdido de vista a Cristo
el Redentor, llevándola a una renovada vida cristiana. Al predicar la justificación y
renovación del alma por medio de la fe en Cristo, levantó a muchos de las clases más
humildes de la nación inglesa desde su enorme ignorancia y malos hábitos,
transformándolos en cristianos fervorosos y fieles. Sus infatigables esfuerzos se hicieron
sentir no sólo en Inglaterra, sino también en América y en la Europa continental. No sólo
se deben al Metodismo casi todo el celo existente en Inglaterra por la verdad y vida
cristiana, sino que la actividad agitada en otras partes de la Europa Protestante podemos
remontarla, indirectamente al menos, a Wesley.

Murió en 1791, después de una larga vida de incesantes labores y de desprendido


servicio. Su ferviente espíritu y cordial hermandad siguen sobreviviendo.

George Whitefield

George Whitefield fue uno de los más grandes predicadores de


todos los tiempos. Representante de la Iglesia Metodista, recorrió las colonias americanas
y encabezó el primer avivamiento evangélico en América, conocido como El Gran
Despertar

Sus comienzos

Whithefield nació el 16 de Diciembre de 1714 en Gloucester, Inglaterra, hijo de una mujer


que enviudó cuando George tenía tres años de edad, de manera que su infancia fue
pobre. A pesar de la condición familiar humilde, su madre procuró que adquiriese una
buena educación. Pudo estudiar en el Crypt School de Gloucester y en el Pembroke
College de Oxford. Para poder pertenecer a esta reconocida casa de estudios, debió entrar
categorizado como “servitor”, lo que en la práctica significaba estar al servicio y la
asistencia de otros estudiantes adinerados.
A pesar de que sus ocupaciones de servicio a sus compañeros ricos, apenas le dejaba
tiempo para sus propios estudios, se hizo un lugar para formar parte del Holy Club, al que
pertenecían, entre otros, nada menos que los hermanos Wesley.
Apasionado del estudio de las Escrituras, y además dotado de talento para el arte
escénico, prontamente descubriría su vocación.
Primeros pasos en el Ministerio

En poco tiempo, cuando apenas contaba con 21 años de edad, ya era un ministro de la
Iglesia de Inglaterra en la Crypt Church, en Gloucester.
Su primer sermón, al domingo siguiente de ser ordenado, causó impacto en los presentes.
La mayoría se mostró conmovida, mientras que algunos mostraron un fuerte rechazo a
este encendido predicador. Así es que sus primeros pasos no serían para nada fáciles.
En ocasiones era insultado por algunos del público y hasta agredido con terrones. En
Basingstoke fue agredido a palazos. En Moorfield destruyeron la mesa que le servía de
púlpito y le arrojaron la basura de la feria. En Evesham las autoridades, antes de su
sermón, lo amenazaron con prenderlo si predicaba. En Exeter, mientras predicada ante un
auditorio de diez mil personas, fue apedreado de tal modo que llegó a pensar que le había
llegado su hora y en otro lugar lo apedrearon nuevamente hasta dejarlo cubierto de
sangre; Otras veces a causa del “disturbio” que podía generar, le vedaban el ingreso a los
templos. Así que fue transformándose en un especialista en predicar en los campos.

En el año 1738 se embarcó rumbo a América, en donde lo esperaba un puesto como


ministro en una congregación en Savannah, Georgia.
Luego de un año de servicio, regresó a Inglaterra impulsado por su llamado evangelístico.
La vehemencia de sus mensajes y la cantidad de público que congregaba, lo transformó
en un predicador “al aire libre”.
Las predicas de Whitefield avivaron el movimiento metodista en Inglaterra convirtiéndose o
renovando sus votos miles de personas.

El disenso con los hermanos Wesley

Whithefield sostenía el punto de vista calvinista en cuanto a la doctrina de la


Predestinación. Por el contrario, Juan Wesley creía en la postura arminiana, opuesta a la
de Calvino en este asunto.
Pero Wesley y Whitefield, además de camaradas en la causa del Evangelio eran amigos,
una amistad que había nacido en The Holy Club, en Oxford.

Juan Wesley había expresado en público su posición acorde a la de Jacobo Arminio, lo


que significó contrariar la doctrina de Juan Calvino. Sin embargo, la honorabilidad y el culto
a la amistad de Whitefield, lo motivó a no replicar, al fin de cuentas estaba pronto para
partir hacia América. Y así lo acordó con Wesley.

Pero el debate siguió entre los partidarios de una y otra postura. Finalmente Wesley debió
definir su posición. La Iglesia metodista se presentaba dividida por la controversia y al
tiempo se agruparon en dos confederaciones, cada una encabezada por Wesley y
Whitefield respectivamente, quienes, a pesar de esto, no permitieron que las disidencias
teológicas enturbien su amistad.

Los viajes misioneros

Whitefield realizó unos trece viajes a través del Atlántico, completando siete viajes
misioneros a América.
A lo largo de su vida como predicador realizó entre veinte y treinta mil sermones. Se
cuenta que en algunas ocasiones, las multitudes llegaban a un número de 80.000
personas. (Tan solo imaginemos que no existían equipos amplificadores).
Además realizó numerosos viajes a otros países como Escocia, en quince oportunidades,
Irlanda, las Islas Bermudas, Gibraltar y los Países Bajos.
Se cuenta que estando en Bristol, Inglaterra, predicó a cerca de veinte mil mineros,
conocidos por su mala reputación. Varios miles se convirtieron al Evangelio.

Una observación que puede hacerse a la idiosincrasia de Whitefield, es su posición acerca


de la esclavitud. Si bien se lo reconoce históricamente como un abogado del buen trato, en
rigor de verdad, apoyó las iniciativas para introducir la esclavitud en Georgia, incluso
adquiriendo cierta cantidad de esclavos.

La resonancia de sus mensajes

Su mensaje claro y directo atraía a ricos y pobres, amos y esclavos. El propio Benjamín
Franklin, uno de los padres de Estados Unidos, acudió en varias ocasiones a escucharlo.
Whitefield y Benjamín Franklin se conocieron, y a pesar de sus irreconciliables diferencias,
se hicieron grandes amigos. Franklin se transformó en uno de sus admiradores. En la
autobiografía de Franklin, hay un destacado lugar a la memoria de George Whitefield.

La fama de Whitefield pronto se extendió por todas las colonias. Algunos periódicos,
incluso reproducían sus prédicas, contribuyendo de esta manera a la difusión del
Evangelio.
Whitefield y su contemporáneo Johnatan Edwards, fueron los máximos predicadores del
siglo XVIII en América. Su labor provocaría el primer gran Avivamiento de la historia
americana: El Gran Despertar. La llama del Evangelio había cobrado intensidad en cientos
de miles de personas y reavivado a toda una nación.

Los últimos días

La reputación de Whitefield lo había transformado en uno de los formadores de opinión


más respetados en América. No era un gran escritor ni teólogo, y tampoco y gran
organizador como
Juan Wesley
, pero la potencia de sus mensajes era acompañada por una vida consecuente.

Whitefield notaba que su condición de salud no era buena. El 29 de Septiembre de 1770,


se lo escuchó orar “¡Señor, si aún no ha llegado el fin de mi carrera, déjame ir a predicar y
sellar tu Verdad una vez más al aire libre, entonces vendré a casa y moriré!”
Esa tarde predicó en Exeter, Massachussets: “¡Obras! ¡Obras! Un hombre podrá entrar al
Cielo por obras tan pronto como yo descubra que se puede escalar a la luna con una soga
de arena.” Luego de predicar partió rumbo a Newburyport para pernoctar en la casa de un
pastor de la ciudad.
Durante la madrugada se despertó con una angustiante sensación de ahogo: "Me estoy
muriendo" –dijo. Fueron sus últimas palabras.
El 30 de Septiembre de 1770, George whitefield, el Príncipe de los Predicadores al Aire
Libre, entregó su alma al Señor.

El día de su entierro, las campanas de todas las iglesias de Newburyport doblaron y las
banderas se izaron a media asta. Miles de personas concurrieron a despedirse frente a
sus restos mortales. Tal como el lo deseaba, fue sepultado bajo el púlpito de la "Old South
Presbyterian Church", la Iglesia de sus amores.

“Es mejor ser un santo que un conocedor. De hecho, la única manera de ser un verdadero
conocedor es procurando ser un verdadero santo.”- George Whitefield

D.L Moody
El hombre más escuchado antes de la era electrónica.
Así se dice de este trascendente hombre de Dios nacido el 5 de febrero de 1837 en
Nortfield (Massachusetts, EE.UU.).

D. L. Moody quedó huérfano de padre a los cuatro años y la familia de seis hermanos tuvo
que enfrentarse a graves problemas financieron. A los siete años se vio obligado a
ponerse a trabajar. A los 17 se trasladó a Boston donde consiguió trabajo como ayudante
de zapatero.

Entonces comenzó a asistir a la Iglesia Congregacional Monte Vernon de la ciudad.


Por medio del maestro de Escuela Dominical, Edward Kimball, aceptó la salvación de su
alma que se le ofrecía, aunque carecía de conocimientos respecto a las doctrinas
cristianas e incluso de una definida experiencia, pese a que M. siempre consideró aquel
momento el día de su conversión.

Ambicioso en su trabajo pasó a ser vendedor y representante de una firma de zapatos con
lo que su posición económica mejoró notablemente. Trasladado a Chicago se hizo
miembro de miembro de la Iglesia Congregacional Plymouth. Allí alquiló cuatro bancos que
utilizaba para reunirse con sus compañeros de trabajo y gentes de la calle.
En 1858 comenzó su obra en los barrios bajos dedicándose a las Escuelas Dominicales.
La respuesta de los jóvenes le animó mucho. Para entonces estaba resuelto a servir a
Dios en aquella actividad, lo que hizo al cabo de dos años.

Durante la guerra civil americana no participó en ella por motivos de conciencia pero sirvió
como evangelista y toda obra social y humanitaria que pudo. En 1863 estableció en
Chicago una Iglesia de carácter interdenominacional. Fue nombrado Presidente de la
Asociación de Jóvenes Cristianos (YMCA) en 1866. En una convención de Escuelas
Dominicales conoció a Ira D. Sankey (v.), con quien permanecerá asociado durante el
resto de su vida.

En 1871 su Iglesia quedó destruida por el famoso incendio de Chicago. Entonces,


utilizando las conexiones de YMCA con el Reino Unido, decidió ir con Sankey en gira
evangelística. Durante dos años predicó a numerosas congregaciones (1873-75) en
Escocia, Irlanda e Inglaterra.
Como consecuencia miles fueron convertidos y otros desafiados a dedicar sus vidas a la
evangelización, como H. Drummond (v.). Contribuyó a la fundación del Bible Training
Institute de Glasgow, para la formación de obreros cristianos, que continua siendo en la
actualidad un prestigioso Seminario. A su vez Moody recibió el gran desafío y lema de su
vida: “El mundo todavía no ha visto lo que Dios puede hacer por medio de un hombre
totalmente consagrado”, que escuchó de labios de Henry Varley (1835-1912) durante una
Conferencia en Dublín (Irlanda).
De regreso a América como un famoso predicador de avivamientos, conoció el éxito en
Brooklyn, Filadelfia, Nueva York, Chicago y Boston. En 1881 regresó a Gran Bretaña
donde permaneció hasta 1884. Una vez más grandes multitudes asistían a sus
predicaciones. Lo mismo ocurría en Canadá y en todas partes.
Preocupado por la educación de los niños, en 1879 estableció el Seminario Northfield para
niñas, y la Escuela Monte Herman para niños en 1881. En 1886 comenzó el mundialmente
famoso Instituto Bíblico Moody de Chicago (EE.UU.), originalmente denominado Chicago
Evangelization Society. Su lema: “La evangelización del mundo en esta generación”.

En 1880 dio lugar a las Conferencias anuales Northfield que dieron lugar al Movimiento de
Estudiantes Voluntarios, dedicado a las misiones extranjeras. Fundó la Asociación de
Colportorado (1895) para proveer literatura cristiana a bajos precios. Son célebres sus
anécdotas y comentarios traducidos a los principales idiomas del mundo.

Nunca fue ordenado en el ministerio de ninguna iglesia, sin embargo fue el evangelista que
a más gente predicó en su época. Murió en diciembre de 1899 en medio de una campaña
evangelística, que estaba teniendo lugar en Kansas. “¿Y esto es morir? Pues es la
misma bienaventuranza. La tierra retrocede; se abre el cielo; Dios me llama. Debo
irme”, fueron sus últimas palabras.

Charles Haddon Spurgeon

(Fuente: spurgeon.ya.st)
Sin manipulación de llamadas al altar, sin utilizar métodos sensasionalistas o
emocionales, Spurgeon confiaba solo en Dios para convencer a los pecadores, como él
mismo dijo: No vengo a este púlpito esperando que quizás alguno por su propia
voluntad quiera volverse a Cristo. Mi esperanza está puesta en otra cosa, espero que mi
Maestro traerá algunos de ellos y dirá, eres mío, y serás mío, te reclamo para mí. Mi
esperanza surge del ofrecimiento de la Gracia que se ofrece gratuitamente, y no de la
libre voluntad del hombre.

Charles Haddon Spurgeon, nació en Kelvedon, Essex, Inglaterra el


19 de Junio de 1834.

Tanto su padre como su abuelo fueron pastores, fue criado en un hogar Cristiano, pero
fue en Enero de 1850 que se convirtió.
Spurgeon predicó su primer sermón en Agosto de ese mismo año. Spurgeon leyó El
Progreso del Peregrino a la edad de seis años y parece que luego lo leyó unas 100
veces.
Antes de sus 20 años había predicado cerca de 600 veces. Spurgeon típicamente leía 6
libros por semana, y podía recordar lo que había leído y la fuente aún años después.

Es interesante notar que a pesar de que Spurgeon fue un eminente pastor Bautista
durante todo su ministerio, Spurgeon encontró a Cristo en una Iglesia Metodista
Primitiva.

Cuando adolescente Spurgeon dudaba de Dios y una mañana de Domingo se levantó


para ir a su iglesia, pero debido a una tormenta de nieve no pudo llegar a la Iglesia a la
cual se dirigía y llegó a esta pequeña Iglesia Metodista.
El pastor de la iglesia no llegó al servicio porque estaba enfermo. Entonces uno de los
feligreses laicos fue al púlpito y empezó a predicar. Predicó sobre Isaías 45:22,
Mirad á mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay
más. y luego según las palabras de Spurgeon El me miró bajo la galería, y me atrevo a
decir que siendo pocos los presentes, sabía que yo era un extraño. Fijando sus ojos en
mí, como si conociera mi corazón, el dijo, - joven, pareces miserable. Y siempre serás
miserable en la vida, y miserable en la muerte. Si no obedeces el texto; pero si lo
obedeces ahora, en este momento serás salvo. Joven mira a Cristo Jesús, ¡míralo!,
¡míralo!, ¡míralo! No tienes otra cosa qué hacer sino mirarlo y vivir -.
Spurgeon dijo, Así como con la serpiente de bronce que fue levantada, la gente miraba y
era sanada, así fue conmigo

Tomó poco tiempo para ver el fruto de su Salvación. Spurgeon comenzó a trabajar para
el Señor con mucho celo. Empezó a repartir tratados y después empezó a testificar a la
gente acerca de Jesús. Luego empezó a enseñar en la Escuela Dominical.
Predicó su primer sermón cuando tenía solo 16 años, y la gente se admiraba de que un
adolescente predicara con tanto poder la Palabra de Dios.

Cuando tenía 17 años, se convirtió en pastor de una


pequeña iglesia en el pueblito llamado Waterbeach. Luego cuando tenía 19, llegó a ser
pastor de la Capilla de New Park Street, Southwark, Londres.
Llegó allí como aspirante en calidad de prueba por tres meses y estuvo allí por el resto
de su vida.
Londres fue bendecido por sus predicaciones y la gente comenzó a venir de todas
partes y muy pronto Spurgeon llegó a ser el pastor del Tabernáculo Metropolitano.
En un año 200.000 copias de sus tratados-sermones se distribuían en las universidades
de Oxford y Cambridge. Sus sermones se tradujeron a veinte idiomas. Los periódicos
americanos imprimían sus sermones cada semana y le llamaban el predicador de la era.
A través del tiempo Spurgeon publicó 3.561 sermones.

El púlpito de la iglesia de New Park Street y del Tabernáculo Metropolitano donde


predicó Spurgeon, coleccionaron sus sermones durante su ministerio que llenaron 63
volúmenes.
Los sermones contienen de 20 a 25 millones de palabras lo cual equivale a 27 volúmenes
de la novena edición de la Enciclopedia Británica.
Las series de Spurgeon se mantiene como el más grande conjunto de libros escritos por
un solo autor en la historia del Cristianismo.
La biblioteca pesonal de Spurgeon contenía 12.000 volúmenes. Spurgeon miraba su
trabajo como ministro como un reformador porque trabajajaba tratando de hacer que la
gente volviera a las antiguas verdades de las cuales se habían apartado.

A pesar de que los pastores protestantes eran evangélicos, eran pobres en doctrina. La
meta de Spurgeon estaba en enderezar a la iglesia con doctrina fuerte. Spurgeon dijo, Mi
labor diaria es revivir las viejas doctrinas de Gill, Owen, Calvino, Agustín y Cristo.
La teología de Spurgeon estaba centrada en Dios, centrada en Cristo. Su amor por el
Señor se manifestaba en sus predicaciones, tenía un gran amor por las almas del
mundo.
Los Cristianos se alimentaban y los pecadores necesitados eran confortados bajo su
ministerio, pero sobre todo los pecadores eran llamados a venir a Cristo.

En uno de sus primeros sermones el terminó diciendo lo siguiente: El que creyere y


fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado, pecador fatigado,
pecador rumbo al infierno, aquellos que están bajo el yugo del diablo, reprobados,
rameras, ladrones, adúlteros, fornicarios, borrachos, blasfemos! Hablo a ustedes como a
todos. No hago excepción de hombres. Dios no ha hecho excepciones aquí. Todo el que
crea en el nombre de Jesucristo será salvo. El pecado no es barrera, la culpabilidad no
es obstáculo. Todo aquel, aunque sea tan oscuro como Satán, y tan culpable como un
demonio – todo aquel que esta noche crea, será perdonado de sus pecados, sus
iniquidades serán borradas; será salvo en el Señor Jesucristo, y estará en el cielo salvo
y seguro. Este es el glorioso evangelio. Dios te lleva al hogar y te da fe en Jesús

También dijo de una manera fuerte, Hay suficiente polvo en algunas de vuestras Biblias
que podeis escribir con vuestros dedos sobre ella la palabra: condenación
Cuando Spurgeon llegó a la Iglesia de New Park Street en 1854, esta congregación que
en años anteriores había tenido alrededor de 1200 miembros, tenía solo 232 miembros
ahora, pero durante el ministerio de Spurgeon por 38 años el número se había
incrementado a 5.311.
La iglesia era la congregación bautista independiente más grande del mundo.
Spurgeon llevó a sus servicios al Primer Ministro W.E. Gladstone, a miembros de la
familia Real, miembros del Parlamento, etc.

Luego un santuario más grande se construyó y fue llamado el Tabernáculo


Metropolitano. Durante la construcción del edificio, entró al salón y para probar la
acústica repitió el versículo He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Estas palabras fueron escuchadas por un hombre que trabajaba en alguna parte del
edificio.
Más tarde ese hombre vino a Spurgeon y le dijo que el versículo había tocado su
corazón y por medio de esto había venido a Cristo. Una vez que se terminó el edificio,
fue la congregación más grande en la historia que era alcanzada con la voz de un
hombre en tiempos en los que no había micrófonos.

Lo siguiente es una porción de su primer sermón en el nuevo santuario en Marzo, 31 de


1861.
Que envíe Dios el fuego de Su Espíritu aquí, para que el ministro esté más y más
apegado de su Maestro. Vendréis a pensar cada vez menos con respecto al que habla y
más con respecto a la verdad que se expone... Veremos entonces que esta iglesia se
convierte en dos..., tres, y cuatro mil fuertes iglesias. Tendremos el salón de lectura bajo
esta plataforma lleno en cada reunión de oración, y veremos en este lugar jóvenes
consagrándose al Señor, se levantarán ministros, se levantarán y llevarán este fuego a
otras partes del planeta... Si Dios nos bendice, seremos de bendición para otras
multitudes. Al enviar Dios su fuego, los pecadores más perdidos de este vecindario se
convertirán a Dios, los borrachos dejarán sus copas, el blasfemo se arrepentirá de su
blasfemia, el lascivo dejará su lujuria – Los huesos secos se levantarán y serán
revestidos con frescura. Y corazones de piedra se volverán de carne...

Spurgeon dijo en otra ocasión, Supongamos que Dios trajera a los hombres a la
Salvación por causa de los méritos de ellos. ¿Dónde estarías vosotros borrachos? ¿Qué
harías vosotros maledicientes? Vosotros que habías sido impuros y sucios, y cuyos
corazones habían rechazado a Dios, y que aun hoy no lo amais, qué harías? Pero
cuando entendemos que es por pura Gracia, entonces toda la vida pasada, tan oscuura y
maligna como haya sido, no puede retenerte para que no vengas a Jesús.
Tabernáculo Metropolitano.

Spurgeon era un hombre de oración, que vivía en su espíritu en comunión con Dios.
Según el Doctor Wayland Hoyt un americano:
Yo estaba caminando con el (con Spurgeon) en el bosque, y cuando llegamos a cierto
lugar simplemente dijo, venga arrodillémonos junto a esta cabaña y oremos, y así elevó
su alma a Dios en la más reverente y amorosa oración que he oido.
Orar era tan natural para él como respirar.
También, según el Dr. Theodore Cuyler, mientras caminando por el bosque tuvieron un
tiempo de humorismo, Spurgeon paró de repente y dijo, Venga Theodore, agradezcamos
a Dios por la risa y allí mismo oró.

Siempre estoy inclinado a tomar la habitación más baja en la casa de mi Padre, cuando
entre al Cielo, Spurgeon era un hombre muy humilde, a pesar de que miles de personas
iban a escucharlo, nunca tomó la gloria para sí mismo, porque se veía a sí mismo como
nada y daba toda la gloria a Dios. Spurgeon dijo: será para estar entre el más pequeño
entre los pequeños de los santos, y con el más pecador de los pecadores

Por muchos años fue afectado por una agonía física severa pues sufría de gota, además
su esposa fue semi-inválida toda la vida, sin embargo fue siempre su secretaria personal
y fue la que continuó el trabajo de publicación de sus escritos aun después de la muerte
de él.
Muchas veces estuvo con gran dolor mientras predicaba. El sabia lo que era sufrir, y su
ministerio fue atacado por oponentes.

La siguiente es una carta que escribió a su hermano.


Mi Querido Hermano, fui llevado enfermo mientras trataba de predicar el Jueves y una
horrible depresión y sensación de choque hizo mi que sintiera una gran miseria en mi
predicación, me dieron medicina dos veces pero me sentía medio muerto. Podrías venir
preparado con un sermón para el Domingo en la noche porque es posible que sea capaz
de predicar? Mis dientes me ponen nervioso, mi hígado me molesta y mi corazón me da
gran pesar. Espero llevar a cabo la Conferencia, pero ayer estaba muy lejos de lograrlo,
es terrible. Deseo terminar el Reporte del Colegio, y se me acaba el tiempo ...
Con amor y de corazón, Tu agradecido hermano, Charles.

A pesar de estar enfermo, Spurgeon tomaba tiempo para escribir a un muchacho que
nuncao conoció, y del cual solamente sabía por las oraciones de sus padres.
Durante sus últimos días estuvo parcialmente consciente, la Señora Spurgeon y los
doctores sabían que pronto se iría. Cayó en completa inconciencia desde el 28 de Enero
hasta la tarde del 31 de Enero de 1892, cuando entró por la puerta celestial para estar
con su Padre a la edad de 58 años.

Los mensajes de Spurgeon eran completamente evangelísticos. En uno de sus


sermones suplicaba a los pecadores:
Pecadores, confiad en Jesús; y si perecéis confiando en Jesús, yo pereceré con
vosotros. Tendré mi cama en el infierno a la par de vosotros, pecadores, si fuera posible
que perezcais habiendo confiado en Cristo, y allí estaréis, y me azotaréis por toda la
eternidad por haberos hecho confiar en una falsedad. Esto haced si pereciéramos. Pero
eso nunca podrá ser; aquellos que confían en Jesús, no perecerán, ni nadie los podrá
arrebatar de su mano. Venid a Jesús, El no os rechazará jamás

En estos espacios podrás encontrar muchísimo más sobre la vida, obra y


pensamiento de Charles Spurgeon:
www.spurgeon.com.mx

Los legados perdurables del


Avivamiento de la Calle Azusa
Por Vinson Synan

El cristianismo fue cambiado para siempre por el avivamiento de la Calle Azusa en Los
Ángeles a principios del siglo pasado. Allí se celebraban cultos tres veces al día los siete
días de la semana durante sus días gloriosos, desde 1906 hasta 1909. Las reuniones,
dirigidas por William J. Seymour, pastor afroamericano, tenían lugar en el desvencijado
edificio de una misión bajo el nombre de Fe Apostólica. Por imposible que en aquellos
momentos pareciera, el avivamiento de la Calle Azusa estaba destinado a convertirse en
un momento decisivo en la historia mundial del cristianismo.

Los humildes creyentes que se reunieron en la Calle Azusa en 1906 no se habrían podido
imaginar siquiera los resultados históricos del avivamiento que ellos ayudaron a desatar en
Los Ángeles. Hoy, el movimiento pentecostal mundial es el beneficiario de muchos legados
duraderos, influyentes y de largo alcance, del avivamiento de la Calle Azusa.

El mensaje de la Calle Azusa

Bethel Bible College (Stone's Folly),


Topeka Kansas
Parham's Bethel Bible School,
Houston, Texas

El mensaje que atrajo multitudes a la Misión de la Calle Azusa era considerado nuevo,
novedoso, y revolucionario. Los cristianos de la época actual podían recibir el bautismo en
el Espíritu Santo como lo habían recibido los apóstoles en el día de Pentecostés, con la
evidencia bíblica de las lenguas. El padre teológico de este mensaje fue Charles Fox
Parham, antiguo pastor metodista que se había unido al Movimiento de Santidad. En la
Escuela Bíblica Bethel (fundada en Topeka, Kansas, en 1898), los estudiantes de Parham
sostenían que las lenguas eran la evidencia de esta bendición pentecostal. La primera
persona que esperimentó este fenómeno en Bethel fue Agnes Ozman. Lo ocurrido allí en
el día de Año Nuevo de 1901 se convirtió en el prototipo del pentecostalismo moderno.

En 1905, Parham sirvió de mentor a William J. Seymour en otra escuela bíblica de


Houston, Texas. Entonces Seymour llevó el mensaje pentecostal a Los Ángeles cuando
llegó para pastorear una pequeña iglesia negra de Santidad. Los miembros de la iglesia
rechazaron de inmediato su mensaje. Después de un mes de reuniones de oración en una
casa de la calle Bonnie Brae, Seymour y varios más hablaron en lenguas. Esto atrajo
grandes multitudes a aquella pequeña casa. Mientras buscaban un edificio mayor en el
centro de Los Ángeles, Seymour y su rebaño encontraron una iglesia episcopal metodista
africana abandonada en la Calle Azusa. En abril de 1906 comenzaron los históricos
cultos.1

El hombre de la Calle Azusa

The Apostolic Faith Mission

La figura central en la Calle Azusa era el afroamericano William Joseph Seymour.


Seymour nació en Louisiana, y de niño había sido un bautista un tanto místico. Siendo
joven, se mudó a Indianápolis, donde se unió a una iglesia metodista integrada
mayormente por blancos. Más tarde se unió a la Iglesia de Dios (Anderson, Indiana), un
grupo de Santidad conocido también como los Santos de la Luz del Atardecer. Seymour,
hambriento de más conocimientos bíblicos, asistió primero a las clases que daba Martin
Wells Knapp en la Escuela Bíblica de Dios de Cincinnati, y más tarde a la Escuela Bíblica
Bethel, dirigida por Parham, en Houston, Texas.

A diferencia de lo que suelen indicar los estereotipos, Seymour era un pastor de habla
sosegada, conocido en la iglesia afroamericana más como maestro que como dinámico
predicador. Era un hombre profundamente espiritual que impresionaba a todos los que lo
conocían.
William Durham decía que Seymour era "el hombre más manso que [hubía] conocido
jamás", un hombre que mantenía una "dependencia indefensa en Dios", y un hombre que
estaba "tan lleno de Dios, que se sentían el amor y el poder cada vez que se estaba cerca
de él".

John G. Lake decía: "No creo que en los tiempos modernos ha habido hombre alguno que
haya recibido en su vida un diluvio más maravilloso de parte de Dios, que el derramado
por Él sobre este estimado hombre, y así, la gloria y el poder de un verdadero Pentecostés
barrió el mundo entero".

En cuanto a su estilo como predicador, Arthur Osterberg decía que era "manso y hablaba
con sencillez; no era orador. Hablaba en el lenguaje corriente de la clase sin estudios.
Podía predicar durante tres cuartos de hora sin más emocionalismo que este poste. No
agitaba los brazos para lanzar rayos y centellas, ni era posible imaginárselo así".

En contraste con los críticos que describen a Seymour como "sucio, sin cuello y sin
estudios", fue eficaz como líder y como emprendedor del avivamiento. Sus artículos
de Apostolic Faith , la publicación periódica de la Calle Azusa, revelan que se enfrentaba a
los retos históricos y teológicos del Movimiento que se estaba desatando desde su iglesia.
La revista Christian History incluye a Seymour en la lista de "los diez cristianos más
influyentes del siglo XX".2

El mensajero de la Calle Azusa


Pocas personas reconocen el crítico papel desempeñado por Frank Bartleman. Sus
artículos acerca de la Calle Azusa fueron publicados una y otra vez en la prensa de
Santidad de sus tiempos. Sus centenares de entusiastas informes sobre los cultos de la
Calle Azusa esparcieron las noticias del avivamiento por el mundo entero. Las dos
publicaciones periódicas que tenían mayor influencia eran la llamada Way of Faith , de
Columbia, Carolina del Sur, y God's Revivalist , de Cincinnati, Ohio. Los artículos que
contenía Way of Faith eran leídos ávidamente en el sur de los Estados Unidos y ayudaron
a explicar el hecho de que la primera parte del mundo donde el pentecostalismo echó
raíces profundas fue precisamente esa región.

En How "Pentecost" Came to Los Angeles ["Cómo llegó Pentecostés a Los Ángeles"],
Bartleman daba unos relatos sumamente gráficos como testigo presencial de las reuniones
de Azusa. Sin el periodismo de Bartleman, es de dudar que el avivamiento de la Calle
Azusa hubiera hecho el impacto que hizo en el mundo entero. El poder de la prensa
religiosa es uno de los legados perdurables de la Calle Azusa.3

El movimiento
Uno de los legados perdurables e influyentes de la Calle Azusa es el movimiento
pentecostal moderno, con su derivación, el movimiento carismático. En muchos sentidos,
la Misión de la Calle Azusa fue el prototipo del pentecostalismo moderno. La mayoría de
las noticias acerca del nuevo movimiento procedían de Los Ángeles, y no de Topeka. El
registro histórico señala que a lo largo y ancho de los Estados Unidos, Europa, Asia,
América Latina, y África, los primeros informes sobre el nuevo movimiento afirmaban que
había comenzado en Los Ángeles, bajo un pastor afroamericano. Años después, líderes
como J. Roswell Flower llamaron la atención hacia las raíces del movimiento en Topeka
bajo Charles Parham.
G.B. Cashwell

William H. Durham

A.H. Argue

John G. Lake

T.B. & Laura Barratt


Daniel Berg

Gunnar Vingren

Luigi Franceson

Ivan Voronaev

El movimiento se extendió por el mundo entero bajo los emocionantes ministerios de los
Peregrinos de la Calle Azusa que recibieron su experiencia pentecostal allí. Entre ellos
estaban G. B. Cashwell (el sur de los Estados Unidos), C. H. Mason (la Iglesia de Dios en
Cristo). William H. Durham (Chicago, el Medio Oeste de los Estados Unidos, y Canadá);
Mary Rumsey (Corea), A. H. Argue (Canadá), y John G. Lake (Suráfrica). Más tarde, hubo
personas que habían recibido de forma indirecta la influencia de la Calle Azusa, que
llevaron el mensaje y la experiencia pentecostales al mundo entero. Entre ellos estaban
Thomas Ball Barratt (Oeste de Europa y Gran Bretaña), Daniel Berg y Gunnar Vingren
(Brasil), Luigi Francescon (Italia, Argentina y Brasil) e Iván Voronaev (Rusia y las naciones
eslavas).

Las primeras denominaciones pentecostales estaban localizadas en el sur de los Estados


Unidos, donde inicialmente el pentecostalismo tuvo una gran cantidad de seguidores en
medio del pueblo. La mayoría de estas denominaciones se habían formado antes de 1900.
Estaban integradas por iglesias que añadieron la experiencia pentecostal como
una tercera bendición ; una adición a la salvación y a la santificación total. Entre ellas
están la Iglesia de Dios en Cristo (Memphis, Tennessee), la Iglesia de Santidad
Pentecostal (Carolina del Norte), la Iglesia de Dios (Cleveland, Tennessee), la Iglesia
Santa Unida (Carolina del Norte), y la Iglesia Bautista Pentecostal Libre (Carolina del
Norte).

Más tarde, entre las iglesias pentecostales estadounidenses de procedencia no wesleyana


se encontrarían las Asambleas de Dios (Missouri), la Iglesia Pentecostal de Dios
(Missouri), la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular (California), y las
denominaciones de Unidad: Las Asambleas Pentecostales del Mundo (Indiana) y la Iglesia
Pentecostal Unida (Missouri). Todos los movimientos pentecostales clásicos del mundo
pueden remontar sus raíces espirituales, de forma directa o indirecta, a la humilde Misión
de la Calle Azusa.

En 1960, el movimiento pentecostal entró al grupo de las principales iglesias protestantes,


guiado por Dennis Bennett, pastor episcopal de Los Ángeles. Después, el movimiento hizo
rápidos progresos en las tradiciones protestantes más importantes, bajo el nombre
de renovación carismática . En 1967, el pentecostalismo progresó considerablemente en la
Iglesia Católica Romana, creciendo hasta más de cien millones de participantes en el año
2000. En 2005, David Barrett, experto en estadísticas, calculaba que el número de
pentecostales y carismáticos del mundo llegaba a unos seiscientos millones. Este
gigantesco movimiento es el principal legado de la Calle Azusa.

Después de sólo un siglo, el movimiento pentecostal/carismático había crecido a un ritmo


tan asombroso, que en el año 2000 sólo lo superaba la Iglesia Católica Romana como
familia mundial de iglesias.4

Los legados perdurables de la Calle Azusa


Es posible que el legado más importante de la Calle Azusa sea la renovación de
loscarismas (dones del Espíritu) en la iglesia moderna. Durante siglos, las iglesias
occidentales, tanto católicas romanas como protestantes, habían adoptado el punto de
vista de que los dones del Espíritu habían cesado al terminar la Era Apostólica. Este
concepto, conocido como la teoría de la cesación, se volvió especialmente dominante
entre los fundamentalistas y algunos grupos de Santidad que rechazaban el
pentecostalismo. Con la explosión de lenguas en la Calle Azusa, la atención de la Iglesia
se dirigió también a los demás dones del Espíritu. Junto a la glosolalia , los dones de
profecía y de sanidades adquirieron prominencia.

Los pentecostales fueron los primeros cristianos desde la iglesia antigua que asociaron las
lenguas con el bautismo en el Espíritu Santo. Antes de 1901, miles de personas de los
grupos de Santidad y de Keswick habían afirmado tener un bautismo en el Espíritu Santo
con diversas evidencias que daban validez a su experiencia. Después de 1908, los
pentecostales escogieron la expresión evidencia inicial para describir la forma en que
entendían la experiencia pentecostal. Esto significaba que los otros dones del Espíritu
también eran evidentes, aunque las lenguas eran el primero en manifestarse, como había
sucedido en el libro de Hechos. Puesto que el principal texto usado para dar validez a la
experiencia era Hechos 2, el movimiento recibió el nombre de pentecostal .

Después de 1960, el movimiento carismático proclamó que otros carismas, y con ellos el
fruto del Espíritu, podían ser evidencia de la experiencia pentecostal. Citando pasajes de 1
Corintios, los nuevos pentecostales de las iglesias tradicionales prefirieron que se les
llamara carismáticos , en vez de neopentecostales, como se les había llamado primero.
Así, el nombre de carismáticos indicaba que todos los dones del Espíritu daban igualmente
validez al bautismo en el Espíritu Santo.

LA RECONCILIACIÓN ENTRE ETNIAS


El rasgo más asombroso y poco usual de las reuniones en la Calle Azusa era la armonía
entre etnias que prevaleció bajo el liderazgo de Seymour. Esto llevó a Bartleman a decir:
"La frontera entre los colores fue borrada en la Sangre". Muchas personas estaban
perplejas. En el período más racista de la historia de los Estados Unidos, miles de blancos
llegaban a la Calle Azusa y se sometían a un liderazgo eclesiástico que al principio era
básicamente afroamericano. Aunque los blancos se convirtieron pronto en mayoría,
Seymour continuó como pastor, y ejercía su autoridad pastoral y espiritual sobre las
reuniones. Cuando se imponían manos afroamericanas sobre las cabezas de los blancos
que buscaban a Dios, éstos recibían el bautismo en el Espíritu Santo. También veían en
Seymour su maestro y su padre espiritual.

Aunque el movimiento comenzó entre blancos en Topeka bajo Parham, muchos


historiadores creen en la actualidad que se convirtió en un fenómeno mundial con los
afroamericanos de la Calle Azusa. Los estilos afroamericanos de adoración se extendieron
al mundo entero desde allí. Los cultos sin un orden escrito y dirigidos por el Espíritu se
convirtieron en el modelo para los primeros pentecostales. Otras prácticas de la Calle
Azusa, como los mensajes en lenguas con interpretación, devinieron norma de los cultos
pentecostales en el mundo entero. Otra práctica de la Calle Azusa, la de cantar en el
Espíritu, conocida también como "el coro celestial", se extendió por todo el mundo. La
oración por los enfermos, aunque muy practicada antes de 1900 por los evangelistas de la
Santidad, se convirtió en algo tan importante como las lenguas en la mayoría de los cultos
pentecostales.

El pentecostalismo se extendió ampliamente entre los afroamericanos después de 1906,


en especial bajo C. H. Mason y la Iglesia de Dios en Cristo. A partir del movimiento de
Santidad negro que comenzó en la Iglesia Metodista Episcopal Africana de Filadelfia en
1878, la mayoría de las iglesias santificadas terminaron por convertirse en pentecostales.
En el año 2000, la Iglesia de Dios en Cristo era ya la mayor denominación pentecostal de
los Estados Unidos, con cerca de seis millones de miembros.

Aunque la separación de etnias volvió a aparecer entre los pentecostales después del año
1910, el sueño se mantuvo vivo. Esto quedó demostrado en 1994 con el Milagro de
Memphis, cuando la Confraternidad Pentecostal de América del Norte, totalmente blanca,
fue sucedida por las Iglesias Pentecostales/Carismáticas de América del Norte, un grupo
interracial e intercultural.5

Las mujeres en el ministerio


El avivamiento de la Calle Azusa también puso en primer plano el ministerio de las
mujeres. Una de las damas más influyentes en la Calle Azusa fue Jennie Evans Moore,
quien se casó con William Seymour en 1908. Trabajó fielmente a su lado durante los días
del gran avivamiento, y con frecuencia ocupó el púlpito mientras su esposo estaba
ausente. Después de la muerte de éste en 1922, pastoreó la iglesia hasta 1931. Falleció
en 1936. Otras damas afroamericanas que desempeñaron papeles de liderazgo fueron
Lucy Farrow y Julia Hutchins. Lucy Farrow, la guerrera de oración de Seymour, oró con
centenares de personas que andaban buscando al Señor para que recibieran la
experiencia de las lenguas. Más tarde dirigió un grupo misionero que fue a Liberia, donde
fundó iglesias pentecostales. Julia Hutchins, quien había cerrado con candado a Seymour
la puerta de su iglesia, pronto se hizo pentecostal y ayudó a dirigir la Misión.

Otras damas importantes de la Calle Azusa fueron Florence Crawford y Clara Lum. Estas
damas blancas formaron parte del personal de la Misión y ayudaron en la administración
de la iglesia. Cuando Seymour comenzó su publicación Apostolic Faithen 1906, ambas
fueron las principales correctoras y promotoras del periódico. En su momento de mayor
circulación, se enviaba Apostolic Faith gratuitamente a cincuenta mil suscriptores. Lum era
importante porque había trabajado antes como secretaria privada de Phineas Bresee, el
fundador de la Iglesia del Nazareno.

En 1909, Crawford y Lum se mudaron a Portland, Oregón, donde fundaron una


congregación usando el mismo nombre que la iglesia madre de Los Ángeles: Misión de Fe
Apostólica. Cuando Lum se mudó, se llevó la lista de suscriptores de Apostolic Faith con la
aprobación inicial de Seymour y continuó publicando el periódico desde Portland. Esto
aisló a Seymour de sus seguidores y causó finalmente la decadencia de la Misión de la
Calle Azusa.

Jennie Moore, Lucy Farrow, Julia Hutchins, Clara Lum, y Florence Crawford se convirtieron
en las primeras de muchas mujeres en el ministerio pentecostal que propagaron el
mensaje por el mundo entero. Las mujeres predicadoras habían florecido en los círculos
de Santidad durante décadas antes de 1900, siendo Marie Woodworth-Etter la más
conocida de todas. Después de la Calle Azusa, Ida Robinson, Aimee Semple McPherson y
Kathryn Kuhlman continuaron la tradición. En realidad, Crawford, McPherson, y Robinson
fundaron denominaciones enteras.

Una de las razones de que las mujeres florecieran en el movimiento pentecostal fue el uso
ungido de los dones del Espíritu. Utilizando como guía al profeta Joel, las mujeres
pentecostales se incluían entre los "hijos e hijas" que profetizarían y los "siervos y siervas"
sobre los cuales se derramaría el Espíritu al final de los tiempos (Joel 2:28; Hechos 2:17,
18). Al mirar al pasado, comprendemos que la Calle Azusa significó un importante avance
para la causa de las mujeres en el ministerio.6

Los pobres
Los historiadores y los sociólogos consideran ahora que las reuniones de la Calle Azusa
eran en esencia un fenómeno del Tercer Mundo. En cierto sentido, Seymour representaba
a la gente pobre, marginada y desheredada del mundo. Puesto que cerca de ochenta por
ciento de la población mundial cae hoy dentro de esta categoría, la Calle Azusa simboliza
el amor de Dios por los muchos que tienen poco en cuanto a bienes o estima del mundo.
Hay quienes han dicho que el pentecostalismo "es el refugio de las masas". Otros han
dicho que es la religión favorita del Tercer Mundo.

Después de la Calle Azusa, la principal cualidad necesaria para el ministerio no era el


tener estudios o respetabilidad, sino la unción el Espíritu Santo para ministrar con eficacia.
No todas las personas que había en la Calle Azusa eran pobres y sin estudios. Los
informes mencionan con frecuencia personas que estaban en las reuniones y que eran
refinadas, iban bien vestidas, y con estudios. Pero la mayoría eran personas poco
favorecidas de las clases más bajas, que se marcharon para establecer movimientos
pentecostales masivos en el mundo entero.

Una de las razones del inmenso crecimiento del pentecostalismo es la aceptación de lo


milagroso. La mayoría de los habitantes del mundo creen en la existencia de espíritus,
tanto buenos como malos. Para millones de personas que viven en ambientes paganos, el
nuevo creyente no necesita cambiar sus paradigmas para convertirse en un cristiano
pentecostal. En gran parte del mundo, las fuerzas demoníacas son echadas fuera de los
que buscan liberación y salvación. Mientras gran parte del mundo cristiano sostiene la
cosmovisión científica del Occidente, que niega la existencia de los demonios, los
pentecostales saben que los demonios son seres malignos poderosos, y los echan fuera.

Los que se convierten en cristianos consagrados rompen el poder del pecado en su vida,
se vuelven ciudadanos honrados y trabajadores, y comienzan a prosperar. Los
pentecostales experimentan lo que Donald McGavran llamaba "redención y ascenso", que
los saca de la pobreza para llevarlos a una prosperidad relativa. No obstante, la mayoría
de los pentecostales no tenían planes de seguir siendo pobres, y muchas veces se
sintieron atraídos por enseñanzas relacionadas con la riqueza y la prosperidad.

Como ha mostrado Grant Wacker en Heaven Below ["El cielo aquí abajo"], muchos de los
hijos de la Calle Azusa eran personas de gran inteligencia natural, las cuales, a pesar de
sus desventajas económicas, usaron esa inteligencia natural y sus habilidades
empresariales para edificar grandes iglesias y ministerios.7

La MÚsica
Un legado de la Calle Azusa que ha tenido largo alcance, y sin embargo, ha sido notado
raras veces, es el nuevo estilo de música de adoración que ha terminado por extenderse
en el mundo entero. Puesto que en la Calle Azusa había una mezcla de estilos de
adoración tanto blancos como negros de Santidad, era inevitable que el genio musical del
pentecostalismo negro tuviera una influencia cada vez mayor entre los pentecostales.
Aunque los adoradores de la Calle Azusa cantaban los antiguos himnos metodistas y de
Santidad, como "The Comforter has Come" ["Ha llegado el Consolador"], favorito de
Azusa, gradualmente la creatividad musical negra se fue extendiendo y terminó por influir
en las iglesias de blancos. El hecho de que Elvis Presley creciera en una iglesia
pentecostal ayuda a explicar el desarrollo de los estilos actuales de la música popular, en
la cual se refleja la influencia de la música "country", así como el ritmo y los "blues".

En el mundo de hoy, las iglesias de muy diversas tradiciones están cantando cantos de
adoración inspirados por el movimiento pentecostal y el carismático. Junto con la música
se ven también los estilos pentecostales de adoración, como el de levantar las manos, o
cantar en el Espíritu, presentar palabras proféticas, y orar por los enfermos.

El Evangelismo
Es posible que el legado de la Calle Azusa que haya tenido un alcance mayor sea su
enseñanza y práctica del poder dado por el Espíritu Santo para el evangelismo. Por
encima de todo lo demás, la Calle Azusa fue un movimiento misionero. Eran muchos los
misioneros que iban y venían durante el avivamiento. Pocos meses después que
comenzaran las reuniones, Apostolic Faith informaba sobre avivamientos pentecostales en
Nueva York, Londres, Oslo, Estocolmo, y la India.

Nunca desde los tiempos de la iglesia antigua se había extendido un movimiento de


avivamiento tan lejos y con tanta rapidez. La fascinación de las lenguas, las sanidades, y
los exorcismos atrajo a multitudes, y sin el uso de los medios de publicidad. Durante todos
los días de gloria, la Calle Azusa nunca se anunció en los periódicos locales, ni con
cartelones. La noticia del avivamiento se esparcía localmente de forma oral. Los periódicos
de Los Ángeles escribían artículos difamatorios y racistas, pero esto sólo servía para
atraer muchedumbres mayores.

Al final, los peregrinos de la Calle Azusa propagaron la noticia por el mundo entero, se
fundaron miles de iglesias, y se convirtieron millones de personas. Hoy se calcula que la
mayor parte de las conversiones procedentes del paganismo se producen gracias a
esfuerzos pentecostales y carismáticos.

Un siglo después de haber comenzado los cultos de la Calle Azusa, hay más de
seiscientos millones de pentecostales y carismáticos en el mundo. Esto da testimonio del
buen éxito evangelístico del Movimiento.8

ConclusiÓn
El pequeño grupo de adoradores que se reunieron en la Calle Azusa en 1906 nunca
habrían podido imaginar siquiera los históricos resultados del avivamiento que ellos
ayudaron a desatar en Los Ángeles. Nunca pertenecieron a una gran denominación.
Ninguna de las grandes denominaciones pentecostales de hoy, como las Asambleas de
Dios o la Iglesia de Dios en Cristo, se puede arrogar la exclusividad en cuanto a esta
Misión.

La Calle Azusa pertenece a todo el cuerpo de Cristo. No son sólo los afroamericanos los
que pueden reclamar como suyo a Seymour, ni tampoco los pentecostales solamente; él
pertenece a todo el cuerpo de Cristo, en todas las naciones, etnias y pueblos. Y el
bautismo en el Espíritu Santo, con los dones y las gracias que le acompañan, no
pertenece solo a los pentecostales, sino que es de todo el cuerpo de Cristo.