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La puerta condenada de Julio Cortázar

Cuenta la historia de un hombre llamado Petrone, quien viaja a Montevideo Uruguay por cuestión
de negocios. Decide hospedarse en el Hotel Cervantes, después de una recomendación. Durante su
estadía en el Hotel, el inspecciona su lugar de residencia y después de un día agotador de trabajo se
percata de que hay una pueta oculta que conecta dos habitaciones, una puerta condenada ocultada
con un armario viejo, aquella puerta secreta que conecta dos espacios diferentes y pone un limite
entre dos personas, que a la vez le causa intriga su presencia, ya que no la había notado durante la
inspección en el dormitorio. Petrone se conoce a la mujer que se hospeda de tras de la puerta
condenada, no le presta importancia, el solo quiere estar en un lugar tranquilo después del agotador
trabajo. La habitación donde se hospeda Petrone es un espacio tranquilo, que cuenta con un par de
ventanas y muebles en buen estado. Durante su segunda noche, después de un día agotador de
trabajo, se percata de un sonido extraño, un sonido que no lo dejaba descansar y lo hizo despertar,
decide escuchar dicho sonido, es un sonido ligero del llanto de un niño, el sonido salía directamente
de la pueta condenada. Para su sorpresa, el gerente ya le había comentado que la mujer vivía sola
desde hace ya un tiempo en la habitación del Hotel, pero que, todo el día se la pasaba trabajando,
el sonido del llanto del niño fue interpretado por Petrone como si un sonido inconsistente, débil,
como si el niño estuviera enfermo, escuchaba un hipo quejoso. Petrone imagino a dicho niño como
un varón, con la cara consumida y con movimientos apagados. En la mañana, Petrone repite la rutina
de todos los días, cerrar un negocio con unos inversionistas, llegando a casa de otro día agotador,
despierta en la madrugada, esta es la segunda vez, que aquel llanto del niño detrás de la puerta
condenada lo despierta, escucha cuidadosamente, esta vez escucha el consolar de la mujer al niño
con una calidad tetral, que a la vez era cada vez más fuerte, Petrone comienza a intrigar sobre dichos
sonidos y escucha a la mujer tratando de acallar el llanto de su hijo, que pudiera estar atormentado
en cuerpo y alma. En la mañana siguiente, el gerente le dice a Petrone que la mujer esta sola, con
lo que Petrone intuye que hay algo extraño, y es la mujer quien es la culpable de los sonidos
extraños, puede ser ella quien los está provocando, ya sea por una mala experiencia.

La rutina sigue atormentando a Petrone, y al llegar al Hotel y no poder concebir el sueño debido a
el llanto de un niño que escucha detrás de la pueta condenada. Nuevamente el llanto del niño lo
atormentaba, ahora a las tres de la mañana, el llanto continuo que no lo dejaba dormir, Petrone se
preguntó si podía dar unos golpes ligeros en la puerta, considerando que podría hacer entender a
la mujer que el llanto del niño era molesto para él. Escuchaba como la mujer trataba de consolar al
niño. Petrone agobiado por querer descansar, poco a poco fue dejando al descubierto el armario y
se adhirió a la puerta para comenzar a hacer los sonidos que escuchaba detrás de la puerta
condenada, poco a poco subió de tono y en un instante escucho a la mujer que corría por un lado
de la habitación y gritó. Al día siguiente estaban las valijas de la mujer cerca del ascensor, al parecer
la mujer que ella llevaba mucho tiempo hospedada en dicho Hotel Cervantes decidido irse. Petrone
con un sentimiento de culpa, pensó en escusarse durante el trayecto a su trabajo. Al llegar la noche
en el Hotel, con la esperanza de concebir el sueño, hacia calor y la cama estaba bien tendida, pero
él la encontró incomoda, era un ambiente silencioso, casi perfecto para poder descansar, dando
vueltas y vueltas en su cama, recordó el llanto del niño y mucho mas tarde escucho el llanto, un
llanto suave, entre el miedo y la confusión algo le hizo saber que estaba bien, que la mujer intentara
calmar al niño para que ambos pudiesen dormir.