Está en la página 1de 13

Concepción, veinticinco de agosto de dos mil nueve.

VISTO:
Se reproduce la sentencia en alzada de fecha 30 de abril de 2008,
escrita de fojas 156 a 159, con excepción de los fundamentos 6 y 12,
que se eliminan, así como la última frase del considerando 11º en la
parte que va desde ?Las lesiones de la demandante? hasta ?el mes
previo a su pago?.
Y se tiene en su lugar y, además, presente:
En cuanto a la apelación de la parte demandante:
1.- Que la parte demandante se alza en contra de la sentencia
definitiva sosteniendo, en síntesis, que no tratándose en los autos de
un cuasicontrato, no procede aplicar el artículo 2307 del Código Civil
para fundamentar una obligación mancomunada de las demandadas,
toda vez que el fundamento de la responsabilidad reclamada es un
hecho ilícito y no uno lícito. Sostiene asimismo, que corresponde
aplicar el artículo 2317 del Código Civil que consagraría legalmente
una responsabilidad solidaria ?de quienes han participado en la
comisión de un delito o cuasidelito, cuyo es el caso?. Agrega que el
resarcimiento de un perjuici o, particularmente el de carácter moral,
constituye una sanción al infractor, la que debe ser de tal entidad que
no vuelva a incurrir en tales conductas lesivas, estimando que el daño
moral debe cuantificarse en $20.000.000, atendida la ofensa sufrida
por la actora y las fuerzas patrimoniales de la demandada
Multinegocios S.A. del grupo Santander. Sostiene, además, que la
responsabilidad de la demandada Multinegocios S.A. tendría carácter
subsidiaria por aplicación de normas laborales, aplicables en la
especie a su juicio, como lo es el artículo 478 del Código Laboral.
Termina solicitando que se confirme la sentencia de primer grado, con
declaración que las demandadas deben concurrir solidariamente al
pago de una indemnización de $20.000.000 por concepto resarcitorio
de daño moral o la suma mayor o menor que se determine conforme al
mérito de autos y, en subsidio, se resuelva que la demandada
Multinegocios S.A. deberá concurrir al pago de manera subsidiaria
respecto de la demandada Rosalía Manríquez Muñoz, con costas.
2.- Que la responsabilidad simplemente conjunta o mancomunada
constituye la regla general en materia de obligaciones, y no sólo
cuando se trata de una responsabilidad contractual, sino también
extracontractual, tal como se desprende de los artículos 1511 y 1526
del Código Civil, de modo que quien sostenga que la obligación es
solidaria (o incluso indivisible) deberá probarlo y los textos que las
establecen deben interpretarse restrictivamente (Peñailillo Arévalo,
Daniel ?Obligaciones?, Edit. Jurídica de Chile, 2003, pág. 306 y 307).
3.- Que, como es sabido, conforme al artículo 1511 del Código Civil, la
solidaridad puede tener su origen en la ley, el contrato o el testamento,
sin que en la especie sean aplicables ninguna de las dos últimas
fuentes. Por ello, debe analizarse si existe norma legal que establezca
que las demandadas en estos autos puedan ser solidariamente
responsables de la reparación del daño moral alegado por la actora.
Sobre el particular, la demandante ha solicitado en su demanda que
las demandadas respondan solidariamente basado en el artículo 2.317
del Código Civil. Esta disposición establece que ?si un delito o
cuasidelito ha sido cometido por dos o más personas, cada una de
ellas será solidariamente responsable de todo perjuicio procedente del
mismo deli to o cuasidelito, salvas las excepciones de los artículos
2323 y 2328. Todo fraude o dolo cometido por dos o más personas
produce la acción solidaria del precedente inciso.? De ello se sigue
que para configurar una responsabilidad solidaria es preciso que dos o
más personas concurran a la comisión de un delito o cuasidelito.
4.- Que, a juicio de estos sentenciadores, no existen pruebas en este
proceso que las demandadas hayan concurrido al ilícito en que se
funda esta responsabilidad, el que tiene un solo autor preciso y
determinado, tal como fue decidido en el proceso inf
raccional cuyas copias rolan de fojas 108 a 127, legalmente
acompañados a estos autos, en el que sólo se condena por falta a
doña Rosalía Manríquez Muñoz por el señor Juez de Policía Local de
Lebu, sin más autores, cómplices ni encubridores.
5.- Que, por otra parte, la empleadora de la autora del ilícito también
es demandada en estos autos y pudiera ser responsable del hecho
ajeno, por falta de cuidado o diligencia en la supervisión de aquellos
que están bajo su control. No se trata en este caso de culpa o dolo en
el accionar dañoso de la autora del daño, sino de responsabilidad en el
control, dirección y vigilancia de su dependiente.
6.- Que, así las cosas, siendo cada demandada responsable de culpas
e ilícitos diversos, no procede entender que las demandas hayan
concurrido a la comisión del ilícito, como lo exige la norma
contemplada en el artículo 2317 del Código Civil, por lo que no
corresponde aplicar la responsabilidad solidaria legal. Técnicamente
no existe solidaridad porque si bien concurren dos responsables, no se
trata propiamente de un daño proveniente del mismo hecho (Barros
Bourie, Enrique ?Tratado de Responsabilidad Extracontractual?, Edit.
Jurídica de Chile, 2006, pág. 178).
7.- Que la demandante ha planteado en su demanda que solicita la
condena de la demandadas ?in solidum?, expresión que tanto en la
demanda como en el curso del proceso ha hecho sinónima de
?solidariamente?, tal como lo entiende el artículo 1511 del Código
Civil. Pudiera plantearse que la responsabilidad ?in sólidum? es una
categoría de responsabilidad diversa de la solidaridad, aplicable
cuando varios sujetos están obligados cada uno a toda una prestación,
de modo que un solo pago libera a todos, sin que se produzcan los
demás efectos derivados de la solidaridad. Esto es precisamente lo
que conforme a la doctrina podría ocurrir en los casos de los artículos
2320 y 2322 del Código Civil, entre el autor del daño y el tercero
civilmente responsable de los mismos (v.gr. Peñailillo Arévalo, Daniel
?Obligaciones?, Edit. Jurídica de Chile, 2003, pág. 306 y 307; Barros
Bourie, Enrique ?Tratado de Responsabilidad Extracontractual?, Edit.
Jurídica de Chile, 2006, pág. 423; Veas Pizarro, Ricardo ?De La
Responsabilidad Extracontractual Indirecta?, Metropolitana Ediciones,
1999, pág. 269 y siguientes). Sin embargo, la demandante no planteó
ni requirió una condena en tal carácter, limitándose a pretender la
responsabilidad solidaria de ambas o, en su defecto, uno en subsidio
del otro o mancomunadamente. Ya está dicho que no concurren en el
caso sub lite los elementos para configurar una responsabilidad
solidaria, de modo que sólo resta analizar si la responsabilidad es
subsidiaria o mancomunada.
8.- Que, habiéndose demandado la reparación del daño moral causado
a la actora, fundando la responsabilidad de la demandada Rosalía
Manríquez Muñoz en lo dispuesto en el artículo 2314 del Código Civil y
la responsabilidad de la demandada Multinegocios S.A. en los artículos
2320 y 2322 del mismo cuerpo legal, se trata de dos razones diversas
para responder del mismo daño. Una se basa en haber cometido delito
o cuasidelito que infiere daño a otro y, la otra, corresponde a una
responsabilidad por el hecho ajeno. De ello se sigue que, una vez
establecidos los elementos de procedencia de cada una de las
responsabilidades, cada demandada debe responder por el total del
daño, aunque a la demandante no le sea lícito obtener una doble
reparación del mismo daño.
9.- Que estando cada demandada obligada a responder del total del
daño, de reunirse los requisitos para su respectiva responsabilidad, sin
que exista legalmente establecida la solidaridad, cabe concluir que las
responsabilidades de ambas demandadas deben ser subsidiarias, tal
como lo ha solicitado la demandante, en subsidio de su petición de
solidaridad. En efecto, se ha entendido que no puede demandarse al
hechor del daño y al responsable del hecho ajeno en forma conjunta,
porque la ley no establece solidar
idad, pero sí pueden serlo en forma subsidiaria, porque lo que no
puede pretenderse por la actora es cobrar los mismos perjuicios a
ambos (Abeliuk Manasevich, René, ?Obligaciones?, Edit. Jurídica de
Chile, 4ª Edición, 2001, párrafo 277, pág. 256).
10.- Que, aunque en la demanda la actora simplemente ha planteado
que las demandadas sean condenadas ?uno en subsidio del otro?, sin
establecer un orden para ello, en su apelación ha requerido la
confirmación de la sentencia, con declaración que se condene
solidariamente a las demandadas o, en subsidio, ?que la demandada
Multinegocios deberá concurrir al pago de manera subsidiaria respecto
de la demandada Rosalía Manríquez Muñoz?, por lo que se estará a
esta petición.
11.- Que, por lo razonado en los motivos precedentes, se modificará la
sentencia en cuanto ha establecido una responsabilidad simplemente
conjunta o mancomunada de los demandados, sin perjuicio de la
revisión que habrá de hacerse respecto de la responsabilidad de cada
uno, según se dirá.
12.- Que, en lo tocante a la naturaleza de la indemnización por daño
moral, algunos autores han sostenido que en la reparación del daño
moral pudiera considerarse, entre otros factores, la calidad y condición
de la víctima y del victimario (Rodríguez Grez, Pablo ?Responsabilidad
Extracontractual?, Editorial Jurídica de Chile, 1999, pág. 340 y 341),
sin embargo, existe consenso, según lo señala el mismo autor, que los
denominados ?daños punitivos? considerados en el derecho
anglosajón, no tienen ningún arraigo entre nosotros.
13.- Que lo demandado fue precisamente ?la indemnización de
perjuicio? y ?la obligación de los demandados de reparar el daño
moral causado?, de modo que la petición para que se fije una
indemnización sancionatoria no ha sido planteada en autos sino en el
recurso de apelación, por lo que, unido al motivo anterior, deberá
rechazarse.
14.- Que, por otra parte, no debe olvidarse que las demandadas a
quienes se requiere la reparación del daño moral son dos, de modo
que las diferencias patrimoniales entre una de ellas y la víctima no
puede influir en la fijación del quantum indemnizatorio, que ha de ser
uno solo.
En cuanto a la apelación de la parte
demandada Rosalía Manríquez Muñoz:
15.- Que la defensa de la demandada Rosalía Manríquez Muñoz ha
deducido apelación en contra de la sentencia definitiva sosteniendo
que la demanda debe ser rechazada con costas o, en subsidio, la
indemnización del daño moral regulada en una cantidad no superior a
$500.000 o la suma mayor o menor que se determine. Se funda para
ello en que no ha agredido ni ocasionado lesiones a la actora con
quien sólo tuvo un conflicto verbal; agrega que no habiendo sido
demandada en forma solidaria o subsidiaria con la otra demandada
Multinegocios S.A. y no existiendo en este caso ninguna de las dos
formas de responsabilidad, la demanda debió ser rechazada en
totalidad, no pudiendo acogerse respecto de cada demandado por su
cuota; finalmente sostiene, en subsidio, que no habiendo prueba
idónea acerca del daño moral reclamado, más allá de las lesiones en
sí mismas y que en todo caso fueron leves, debió fijarse el monto
antes indicado en total, por todos los demandados, con costas de la
apelación.
16.- Que en cuanto a que no habría agredido a la demandante, consta
tanto en la sentencia de fecha 30 de diciembre de 2003 del Juzgado
de Policía Local de Lebu, como en las sentencias recaídas en la causa
laboral rol 4-259 del 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción,
acompañado a fojas 123 a 125 y de fojas 11 a 31 de estos autos, que
la demandante fue efectivamente agredida por la demandada Rosalía
Manríquez Muñoz, lo que le valió a ésta una condena infraccional
como autora de tales lesiones y, a su empleadora, una condena
laboral por vías de hecho en contra de la actora de estos autos.
17.- Que estando establecida en los procesos infraccionales y
laborales la existencia de las lesiones y su autoría,
corresponde tenerlos por legalmente acreditados en estos autos, sin
perjuicio que la demandada no haya aportado ninguna prueba
tendiente a demostrar la veracidad de sus asertos en orden a que se
trataría de lesiones autoinfringidas por la actora.
18.- Que, por lo indicado en los motivos precedentes, se desestima la
alegación de la apelante en el sentido de no haber agredido ni
ocasionado lesiones a la actora como fundamento de su pretensión,
por lo que deberá reparar los daños ocasionados con su actuar.
19.- Que, en lo referente a que la demanda no haya sido enderezada
en contra de ambas demandadas en forma simplemente conjunta, sino
sólo en forma solidaria o subsidiaria, motivo por el cual debió
rechazarse, también deberá ser desechada por no ajustarse al mérito
del proceso. En efecto, basta la sola lectura de la demanda, en su
parte petitoria (página 7 del escrito), para constatar que se solicita al
tribunal que se tenga ?por entablada la demanda de indemnización de
perjuicios por daño moral in sólidum ?en su caso, uno en subsidio del
otro, o mancomunadamente-?, agregando más adelante, también en lo
petitorio, ?que los demandados deberán, en consecuencia, pagarme
solidariamente por concepto de daño moral, -o uno en subsidio del
otro, o mancomunadamente-?.
20.- Que en cuanto a la cuantificación del daño moral fijado por el
tribunal recurrido, si bien existen diversas formas y criterios para
determinarlo, la prueba básica requerida es de la existencia misma del
daño moral, la que fue establecida con mérito de los testimonios de
autos, no contradicho por otras probanzas, de modo que no podrá
atenderse a lo planteado en la apelación en cuanto a que no habría
prueba de su existencia.
En cuanto a la apelación de la parte demandada Multinegocios S.A.:
21.- Que el apoderado de esta empresa ha solicitado la revocación de
la sentencia de primera instancia, rechazándose la demanda o, en
subsidio, que la indemnización del daño moral se regule en una
cantidad no superior a $500.000 o la suma mayor o menor que se
determine, con costas de la apelación. Se funda para ello en que la
demandada Rosalía Manríquez Muñoz no agredió a la demandante y
que sólo existió un conflicto verbal entre ellas que, en todo caso, la
empresa no propició, apoyó ni amparó tales hechos personales de la
demandante y demandada y que no estuvo en posición de impedirlo
por haber acaecido antes de que se iniciara la jornada laboral.
Sostiene también que los mismos hechos se ventilaron en el proceso
rol 259-2004, entre las mismas partes, en el 2º Juzgado de Letras del
Trabajo de Concepción, por lo que habría cosa juzgada respecto de la
indemnización de los mismos hechos. Argumenta, por otro lado, que
no estaba obligada a vigilar, controlar ni cuidar las acciones de la
demandante por encontrarse c on licencia médica y haber ocurrido los
hechos antes del inicio del horario de trabajo, sin la presencia de
funcionarios de la empresa. Agrega que el actor demandó en sede
extracontractual, respecto de hechos ocurridos en sede contractual y
siendo improcedente la opción de responsabilidades, la demanda
debió rechazarse. También alega que el actor demandó en forma
solidaria o subsidiaria a las demandadas, no existiendo ninguna de las
dos, por lo que debió desestimarse en su totalidad. Termina
sosteniendo, en subsidio de lo anterior, que la indemnización del
supuesto daño moral debió regularse en una cantidad mínima (sic), no
superior a $500.000 en total por ambos demandados, es decir,
$250.000 cada uno.
22.- Que existe una verdadera presunción legal de responsabilidad por
el hecho ajeno en los casos considerados en los artículos 2320 y 2322
del Código Civil, de modo que, establecidos los supuestos de la
norma, a quien se imputa responsabilidad deberá probar que le era
imposible evitar el daño ejerciendo el cuidado y autoridad debidos.
23.- Que, a los efectos de establecer la concurrencia de los supuestos
de hecho de las normas señaladas se han rendido básicamente
prueba
s documentales consistentes en los procesos infraccional y laboral. En
este sentido, debe consignarse que está establecido en autos que la
demandada Rosalía Manríquez Muñoz era efectivamente dependiente
de Multinegocios S.A., compañera de labores de la actora y,
contrariamente a lo planteado por la demandada, a la fecha de los
hechos era jefe y encargada de la sucursal de Lebu, tal como lo
estableció la sentencia de casación en los autos laborales citados y
tenidos a la vista en este proceso, al que se acompañaron copias
autorizadas de las sentencias de primera instancia, segunda instancia
y casación. Asimismo, está acreditado en el proceso infraccional, que
la demandada Rosalía Manríquez Muñoz estaba dentro sus funciones
y en su horario de trabajo. De esta forma es un hecho de la causa que
al ocurrir los hechos, la demandada Rosalía Manríquez Muñoz era una
trabajadora de Multinegocios S.A. y, por tanto, dependiente de ésta y
estaba en ejercicio de sus funciones.
24.- Que, tal como ya se expresó, está acreditado en autos con el
mérito de los procesos de policía local y laboral, la existencia de la
agresión a la demandante por parte de la d emandada Rosalía
Manríquez Muñoz y las lesiones leves sufridas por la actora.
25.- Que habiéndose fundado la responsabilidad de la demandada
Multinegocios S.A. en los artículos 2320 y 2322 del Código Civil, y
estando acreditada la agresión de parte de una trabajadora de esa
empresa, correspondía a esa parte acreditar que, con la autoridad y
cuidado que su respectiva calidad le confiere y prescribe, no hubiere
podido impedir el hecho. Incluso podría, fundado en el artículo 2322
del Código Civil, demostrar que la autora material de la agresión, doña
Rosalía Manríquez Muñoz, hubiere ejercido sus funciones de un modo
impropio que no tenía medio de prever o impedir, empleando el
cuidado ordinario y la autoridad competente.
26.- Que la prueba rendida por Multinegocios S.A. en este sentido se
ha limitado a acompañar copia del proceso laboral mencionado, sin
que haya podido demostrar ninguna de las causales de exoneración
de responsabilidad, como le correspondía hacerlo.
27.- Que es indiferente que la demandante haya estado o no con
licencia médica o dentro o no de su horario de trabajo, pues la
responsabilidad de la empresa Multinegocios S.A. está fundada en la
falta de cuidado o diligencia en el control, supervisión o vigilancia del
accionar de su dependiente y demandada, doña Rosalía Manríquez
Muñoz en el ejercicio de sus funciones, que es precisamente el
contexto en que se produjeron los hechos.
28.- Que, según lo expuesto, concurren en la especie los presupuestos
de responsabilidad extracontractual de Multinegocios S.A. por cuanto
las lesiones sufridas por la actora fueron producto de la agresión de
parte de doña Rosalía Manríquez Muñoz, trabajadora de dicha
empresa, actuando como tal e incluso como jefe del local de la
empresa demandada en Lebu, sin que se haya demostrado, como se
dijo, alguna de las causales de exculpación de esta demandada.
29.- Que, en cuanto a la excepción de cosa juzgada alegada por la
apelante en relación con lo fallado el proceso laboral tantas veces
aludido, en que se desechó la pretensión indemnizatoria de daño
moral de la demandante, cabe ratificar lo planteado por el tribunal a
quo en cuanto a que la causa de pedir en uno y otro proceso ha sido
diversa. En efecto, en el proceso laboral se ventiló una responsabilidad
contractual de la demandada Multinegocios SA. derivada de la
terminación culpable del contrato de trabajo, en tanto que en este
proceso se ha demandado la responsabilidad extracontractual de las
demandadas para responder del daño moral derivado de las lesiones
sufridas por la actora, propinadas por una dependiente de la
demandada Multinegocios S.A.. Esto permite desechar la excepción de
cosa juzgada alegada por la demandada Multinegocios S.A., toda vez
que el fundamento de esta acción es la reparación del daño moral o
sufrimiento derivado de las
lesiones sufridas por la actora y no la aflicción o sufrimiento derivada
de la pérdida del empleo, que se ventiló en el juicio laboral rol 259-04
del 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción.
30.- Que, en abono de lo anterior, se ha sostenido que la causa
jurídica de pedir es diferente en las responsabilidades contractual y
extracontractual, pues el rechazo de una acción no da lugar a la
excepción de cosa juzgada, si luego se interpone otra acción fundada
en un estatuto de responsabilidad civil diferente, lo que no ocurre si la
acción ha sido acogida, pues en tal caso la pretensión ya ha sido
reconocida (Barros Bourie, Enrique ?Tratado de Responsabilidad
Extracontractual?, Edit. Jurídica de Chile, 2006, pág. 1066).
31.- Que si bien se ha discutido la procedencia de la indemnización del
daño moral derivado del despido indirecto, se ha aceptado sólo en
forma excepcional en casos en que los hechos en que se funda
revistan especial gravedad o denoten un efectivo menoscabo en la
integridad física o psíquica del trabajador, especialmente si son
posteriores a la terminación del contrato, considerando que no procede
el cúmulo de responsabilidades. En efecto, se ha rechazado el daño
moral cuando los hechos en que se funda el despido indirecto sean los
mismos que han producido el daño moral (sentencias citadas por
Barahona Estay, Francisca, ?Despido Indirecto?, Edit. Puntolex, 2009,
pág. 133 y sgtes.).
32.- Que en este proceso se ha demandado la reparación de los
perjuicios morales derivados de las lesiones, que si bien sirvieron de
base al despido indirecto ejercido por la actora, lo discutido en sede
laboral fue la procedencia o no de tal despido y los daños, de toda
especie, derivados de la terminación del contrato y no de las lesiones
sufridas por la demandante.
33.- Que, por lo mismo, no existe u n cúmulo de responsabilidades,
sino dos daños, uno contractual derivado de la terminación del
contrato, sometido al imperio del derecho en sede laboral y otro
extracontractual, a consecuencia de las lesiones causadas por una
persona con quien la actora no tenía ningún vínculo contractual,
discutido en estos autos en carácter de daños extrapatrimoniales. Por
ello, el deber básico de cuidado y vigilancia que le cabía a la empresa
respecto de su trabajadora Rosalía Manríquez Muñoz, también
demandada en estos autos, derivan de su relación contractual con ella
y no de la que alguna vez tuvo con la demandante, todo lo cual lleva a
desestimar la excepción de cosa juzgada opuesta.
34.- Que, en cuanto a los perjuicios, atendidas las circunstancias en
que se ocasionaron las lesiones de la actora y que indudablemente le
produjeron un sufrimiento físico y aflicción psicológica será fijado por
esta Corte en la suma de $5.000.000, que se reajustarán en la misma
proporción en que haya variado el Índice de Precios al Consumidor
entre el mes anterior a esta sentencia y el mes anterior a su pago
efectivo y devengarán intereses corrientes para operaciones
reajustables entre el mes anterior a que quede ejecutoriada la
sentencia y el mes previo a su pago.
35.- Que, atendido lo razonado anteriormente, la indemnización fijada
deberá ser pagada por la demandada Rosalía Manríquez Muñoz y, en
subsidio, por la demandada Multinegocios S.A., siendo cada una de
ellas responsable por el total.
Por estas consideraciones y disposiciones legales citadas, se
confirma, sin costas de los recursos por haber tenido motivo plausible
para litigar, la sentencia de fecha treinta de abril de dos mil ocho,
escrita de fojas 156 a 159, con declaración que la demandada Rosalía
Manríquez Muñoz y, en subsidio, la demandada Multinegocios S.A.
deberán pagar la suma de $5.000.000 a la demandante doña Bella
Estrella Aguilera Laveyne, a título de indemnización de perjuicios no
patrimoniales, más los reajustes e intereses señalados en esta
sentencia.
Acordada con el voto en contra del abogado integrante don Jorge
Ogalde Muñoz, quien compartiendo las motivaciones de esta
sentencia, estuvo por mantener el monto de los perjuicios en la suma
de $2.000.000 atendido:
a) Q ue las lesiones sufridas por la actora fueron leves y de escasa
entidad;

b) Que si bien la actora debió sufrir por dichas lesiones, dicho


sufrimiento necesariamente se sumó y confundió con el sufrimiento y
aflicción provocados por la pérdida de su empleo, habida cuenta de la
forma en que se produjo, y que estos perjuicios ya fueron materia de
juicio en sede laboral, determinando un incremento en el monto de las
indemnizaciones condenadas en ese rubro;
c) Que, por lo tanto, sólo quedaba por reparar el sufrimiento
esencialmente físico derivado de las lesiones leves que le fueron
ocasionadas, motivo por el cual, estima que el daño moral asciende a
la suma indicada, atendidas las consecuencias sociales del daño y
considerando las circunstancias en que fue ocasionado.

Redacción del abogado integrante don Jorge Ogalde Muñoz.


Regístrese y devuélvase con sus agregados.
Rol N° 1037-2008.
Sr. Ascencio

Sra. Lagos

Sr. Ogalde