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VltTORIA OCAMPO

'

EL VIAJERO YUNA
DE SUS SOMBRAS
KEYSERLING EN MIS MEMORIAS
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS
(KEYSERLING EN MIS MEMORIAS)
ENSAYOS BREVES
VICTORIA OCAMPO

EL VIAJERO
Y UNA DE SUS SOMBRAS
(Keyserlin g en mis Memorias)

..

EDITORIAL SUDAMERICANA
BUENOS AIRES
" ... ella se vuelve hacia mí, me dice que
es Penthesilea . . . y que me enviará su
respuesta a flechazos".
KLEIST: Penthesilea

"Atacar a los vivos puede ser una pura


bajeza, y lo es casi siempre cuando se hace
con ánimo de dañar. A los muertos no pue-
de dañárseles en absoluto; respecto a ellos,
lo único que cabe es la veracidad, pues
sólo la verdad sobre los muertos puede
servir de ayuda a los vivos."
KEYSERLING: Viaje a través del Tiempo

"Addison, Dryden, Pope. . . Tales nom-


bres tenían aun para ella gran poder de
encantamiento. En algo, quizá, hemos de
creer, y como Orlando, lo repetimos, no
creía en las divinidades ordinarias, había
consagrado a los grandes hombres su parte
de credulidad - sin embargo, hacía una
distinción. Ni los almirantes, ni los solda-
dos, ni los hombres de Estado la conmo-
vían. Pero sólo el pensar en un gran es-
critor despertaba en ella un tal cúmulo
de fe que hasta llegaba casi a imaginárselo
invisible."
VIRGINIA WOOLF: Orlando
IMPRESO EN LA ARGENTINA
Queda hecho el depósito que previe-
ne la ley. Copyright 19 51, Edito-
rial Sudamericana Sociedad Anóni-
ma, calle Alsina 500, Buenos Aires.

145392
MOTIVO

El conde de Keyserling me había anuncia-


do, varios años antes de su muerte, que estaba
escribiendo sus memorias. En 1937 me envió
un capítulo de dichas Memorias, publicado en
Visva-Bharati (revista fundada por Tagore en
Bengala) bajo el título de Significant Memo-
ríes, modificado más tarde; y la siguiente nota
del autor acompañaba o más bien dicho prece-
t. día el capítulo: "Este ensayo es mi contribu-
ción, en 1937, a un libro de Memorias que se
publicará a beneficio de la familia Keyser-
ling. . . La mayoría de ellos [se refiere a los
miembros de esa ilustre familia] muestran aún
algunos de los rasgos característicos que se
transmiten de padre a hijo, casi sin excepción,
desde 1650 hasta hoy. Uno de los Keyserling
fué el protector del músico Johann Sebastian
Bath; originariamente, la famosa Goldberg
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Suiten fué compuesta como un somnífero para reflexión. Bajo la tachadura que los suprimía
Carl Hermann Keyserling que, como yo, su- o los reemplazaba por otros de menor inten-
fría de insomnio. Como tutor de la familia sidad, se leían claramente palabras como "su·
Keyserling, interesada en la filosofía, escribió perlative", "wonderful". Desde luego, todo en
Kant su Teoría de los Cielos. Dietrich Key- esas páginas era exageradamente halagador pa-
serling era el amigo más inteligente e influ- ra mí, excepto la tachadura de adjetivos hi-
yente de Federico el Grande. De mi abuelo perbólicos. Las modificaciones me parecían
Alexander solía decir Bismarck que era el único acertadísimas, pero me extrañaba que se me
hombre cuyo juicio temía." convirtiera en testigo ocular del proceso. Podía
El capítulo llevaba, al margen, numerosas no haber allí ni sombra de arriere pensée, pero
correcciones. Lo menciono porque Keyserling un psicoanalista hubiese anotado el hecho. Y
había escrito, de su puño y letra, encima del sin ser yo psicoanalista pude llegar a la con-
título: "Para V. O. Ver especialmente páginas clusión de que la actitud mental de Keyserling
17 y 18", y por que en esas páginas, en que se versus V. O. había sufrido variaciones.
trataba de mi persona (mi nombre se codeaba En febrero de 1937 me escribió nuevamente
allí con el de Cosima Wagner y Annie Besant, el filósofo de Darmstadt para decirme que su
las tres mujeres que, por diversas razones, le trabajo adelantaba. Su libro, explicaba, sería
habían llamado más la atención, parecía) , las algo así como un viaje a través del tiempo, me-
correcciones resultaban bastante instructivas. No morias de un género especial: "En realidad,
es que yo pretenda merecer los elogios que me hablaré de mí bajo todos los aspectos posibles,
dispensaba el filósofo (quizá merezca otros pero apuntando en cada capítulo hacia otro es-
distintos, el de ser tesonera, por ejemplo: pres- píritu que fué significativo para mí. La obra
cindo de toda falsa modestia) . Pero las va- se dividirá en un número indefinido de tomos
riantes introducidas en los adjetivos merecían y trabajaré en ella, probablemente, hasta mi
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muerte." Los capítulos sobre Tolstoi, Houston faz de "hechos", empecé a inquietarme. ¿Qué
Chamberlain, Rudolf Kassner, Bernard Shaw, nuevos adjetivos habría tachado y por qué otros
los habría sustituído? Mi curiosidad despertó y
Miguel de Unamuno, Tagore, estaban ya ter- . '. se la participé a la condesa de Keyserling. Por
minados. Me ofrecía para SUR alguno de ellos:
"Sobre muchos puntos pensamos de manera fin llegó el capítulo en alemán. Fué inmedia-
diferente; pero supongo que eso no le importará tamente traducido al español y pasó de manos
a usted." Por supuesto, no me importaba. El del traductor a las mías. He aquí por qué me
capítulo sobre Kassner se publicó en mi revista. encuentro, en este momento, escribiendo sobre
En marzo de 1950, varios años después de un tema (el conde de Keyserling y una de sus
la muerte de Keyserling, recibí una carta muy polarizaciones en su Viaje a través del Tiempo)
inteligente y amistosa de su mujer (Bismarck que no habría abordado de la manera que voy
de nacimiento y nieta del Canciller de Hierro) a hacerlo si el capítulo en cuestión no me obli-
anunciándome que un capítulo entero de las gara a ello.
Memorias (para las cuales el título de Viaje
a través del Tiempo había sido definitivamente
adoptado) llevaba mi nombre. La condesa de
Keyserling esperaba que yo no me sintiese de- REMONTANDO LA CORRIENTE

cepcionada ni herida por el contenido del capí-


tulo. "Es tan difícil prever la reacción de al- Debo remontar la corriente de los años
guien cuando lee algo sobre sí mismo." hasta 1927 para contar el capítulo Keyserling
Conociendo a Keyserling, su imaginación de mis Memorias. Fué en esa época cuando lo leí
-.,-
desbordante y su manera impetuosa de amasar con entusiasmo. Aquel invierno di una confe-
los "hechos" (sus enemigos personales, según rencia en Amigos del Arte, presentando suma-
decía), que se jactaba de despreciar en su mera riamente, en la medida de mis posibilidades
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(carezco de toda cultura filosófica) , la parte de fos, semirreformadores religiosos qu:e analizaba.
la obra de Keyserling que conocía y que me Sobre la de Keyserling yo escribí: "Keyserling,
había impresionado (El Diario de Viaje de un fotogénico como una estrella de Hollywood,
Filósofo} El Mundo que Nace y Figuras Sim- con esa nariz extraordinariamente aristocrática
bólicas). El autor era entonces casi ignorado y fina y esa boca tan extraordinariamente bru-
en la Argentina. La Revista de Occidente me lo tal y ávida . (como la de ciertas máscaras o la
había puesto ante los ojos. La conferencia apa- de los grandes cinocéfalos) , esos pómulos sa-
reció íntegramente en La N ación y fué volun- lientes, esos ojitos vivos, ligeramente oblicuos,
tariamente excluída del primer tomo de T esti- esa frente poderosa, esa bar bita puntiaguda:
monios (edición de la Revista de Occidente). mezcla de Oriente y Occidente." Mi compara·
Desde esa fecha no he escrito ningún comen~ ción de su boca con la del mandril lo había
tario sobre Keyserling, ni en bien ni en mal, indignado. Me sorprendió tanta indignación,
si no es de pasada, en una nota sobre God is my puesto que todos nos parecemos a algún' ani-
adventure, de Rom Landau. A propósito del mal (los ojos de Gide están colocados muy
capítulo dedicado al fundador de la Escuela de juntos, como los de los monos, por ejemplo)
la Sabiduría en esta obra, yo escribía: "Gran y a menudo él mismo me había tratado de ana-
bebedor, gran comilón, gran conversador, des- conda. Mi parecido con este ofidio, que suele
bordante de vitalidad, exuberante, ególatra, in- alcanzar hasta diez metros de largo y más, debe
fantil, ·orgulloso, genial y arbitrario en "sus in- de ser puramente moral. Es sabido que la boa
terpretaciones, el Keyserling que nos pinta Rom no es venenosa y que jamás ataca al hombre.
Landau es exactamente el que se ha paseado Pero puede causarle muchos desagrados, por
por las calles de Buenos Aires." El libro a que descuido. Ahora bien, la similitud que yo veía
aludo contenía fotografías muy hermosas e inte- entre la boca de Keyser ling y la del mandril
resantes de los hombres semiprofetas, semifilóso- era únicamente material (así como · la de los
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EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS
ojos de Gide) y por consiguiente desprovista 17
de importancia, desde el momento que los he-
chos, según su doctrina, sólo existen en _la me-
dida del sentido que se les da. Yo consideraba ALGUNOS HECHOS
y considero aún a este autor como un hombre
Querría empezar explicando que para mí
que abundaba en aperfus geniales .. El hecho ~e
existen los hechos, en una medida razonable
que la naturaleza lo hubiera provisto, adema~,
aunque para Keyserling no existan; o tan poco,'
de una boca que recuerda la de tal o cual ~m­
mal no significa nada desde el punto de ViSta que no vale la pena de respetarlos. "los-hechos
de su creación como pensador o escritor. La como tales no me interesan; lo único que me
semejanza que noté en él, circunscrita a lo ma: interesa es el significado de los acontecimien-
terial, es por consiguiente mucho menos ~r_ave ;
que la que él advirtió ~n mí con los O~idlOs: ,
-tos." los hechos sólo son interesantes cuando
?e las Me~itaciones Sudamericanas, posteriores a la
epoca de mt entusiasmo keyserliniano, desde luego. "Se
semejanza puramente moral. De Keyserlmg en · puede, pues, generalizar y afirmar: en el comienzo no
línea directa he aprendido este modo de razonar fué ~l Hombre sino la Mujer, no la Verdad sino la (o

y valga lo que valiere lo aplico en es_te cas~. Mentua. La muj~r, cercana de los bajos fondos origi-
nales [soy yo quten subraya] encarna todavía hoy aun
Pero dejemos por el momento el remo a?i· en el más alto grado de 'la cultura la modaÍidad
mal que sin embargo, es mi reino como muJer de ,la vida primordial." Es evident; que se trata
' ' . 11 aqut ·de una Proyección (en psicoanálisis, esta palabra
telúrica y como mujer simplemente·.· . s~ e- como se sabe, significa el acto de atribuir a otra per:
vamos hasta sus últimas consecuenoas oertos sona un deseo, un rasgo de carácter o un ideal del
pr?pio ~u jeto) : el hombre asocia a la mujer al estado
"trains of thought" (corrientes de pensamien- Prtmordtal ·en la medida en que ella .lo evoca en él.
to) del filósofo de Darmstadt y de buen número "La mujer primitiva está totalmente desprovista de
motivos éticos y espirituales. Tiene sus raíces en el
de sus colegas esparcidos por el planeta l. mundo d_el Tercer Día de la Creación. . . De ahí que
1 Baste citar, en apoyo de lo que digo, estos pasajes a la mu¡er le falte todo instinto moral original. De
ahí que se encuentre particularmente a gusto en el
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uno descubre su sentido, estamos de acuerdo. Pasé de la sorpresa al entusiasmo. Sorpresa,
Pero, con razón o sin ella, estimo que si defor- porque nunca había oído hablar de ese autor;
mamos con exceso los hechos, acabamos por de- entusiasmo, porque expresaba a menudo lo que
formar o alterar el sentido. parecía vivir en mí en estado embrionario.
He aquí algunos hechos: hacia 1927 leí apa- Para explicar lo que sentía recurriré a lo que
sionadamente el Diario de Viaje y Et Mundo el mismo Keyserling escribe a propósito de
que Nace. Era, y soy todavía, aunque en me- Houston Chamberlain (Viaje a través del Tiem-
nor grado, una lectora voraz e impetuosa 1 • po), cuyo descubrimiento le procuró una exal-
tación . análoga.
disimulo ... De ahí que el hombre caiga bajo el do-
minio de la mujer primitiva, de la Carmen de Mérimée, Keyserling nos confiesa, para empezar, que
de la She de Rider Haggard y de ella sola." "Para ésta siempre había adorado como otros se enamo-
[la mujer] la sous-chéance es el suelo natal ... Su cruel-
dad no significa nunca sino juego del amor, su ase- ran. Es decir que había sobrestimado hasta la
sinato y su suicidio otra cosa que capricho. . . Para el nadie, y esto aumentaba, creo, el estado de encanta-
hombre, en el que todas las normas pertenecen al su- miento. Tuve que devolver la novela mucho antes de
per-suelo, la sous-chéance significa siempre déchéance . . . haberla terminado, pues cerraban la biblioteca del barco
Todas las mujeres profetas fueron esencialmente te- la víspera de la llegada. No podía apartar mi pensa-
lúricas; sólo como seres de la tierra conocen el por- miento del libro, y vagaba por el Queen Elizabeth como
venir ... La Virgen María no es la figura central del había vagado por la casa de San Isidro cuando mi
cristianismo, sino María Magdalena ... Todas las muje- madre me castigó (oh crueldad, de cuyo rigor no se
res realmente mujeres son seres de sensibilidad. . . A daba cuenta) quitándome a medio leer The Hound o/
todas les falta el sentido fundamental de las conca- the Baskervilles. Desembarcamos muy temprano y, des-
tenaciones espirituales, sean de orden intelectual o pués de las formalidades aduaneras, me fuí derecho a
moral." Brentano's y salí de la librería armada de La Gue-rra y
1 Daré un ejemplo: en 1947 volvía en barco de
la Paz. Llegué al hotel, cerré la puerta de mi cuarto y,
Londres a Nueva York. Dos días antes de la llegada sin deshacer mis valijas, me tiré en la cama y acabé el
tomé en la biblioteca del Queen Elizabeth La Gue-rra libro. Téngase en cuenta que esto me sucedió a una
y la Paz, que no había leído aún. Entré inmediatamente edad en que tales fervores suelen atenuarse. Y Tolstoi
en una atmósfera de la que no lograba -ni deseaba- no era un descubrimiento para mí. Keyserling, en
evadirme. Como viajaba sola, no necesitaba hablar con 1927, lo fué.
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ador~ción a tal o cual escritor. No sé si esto será serling y yo teníamos amigos comunes en Es-
tan exacto en él como parece creerlo. Lo es en paña. Inmediatamente sé me ocurrió invitarlo
mí. He sentido pasiones literarias que iguala- a dar unas conferencias en Buenos Aires; en
ban en fervor a una pasión amorosa, sin ser de toda Sudamérica si era necesario, y si no se
la misma Índole. Esas adoraciones se dirigían, podía traerlo de otro modo. Aquí también, lo
indistintamente, a artistas, pensadores vivos o que el autor del Mundo que Nace escribe de
muertos, hombres o mujeres y, debo agregar, de Houston Chamberlain es aplicable a mi ·caso:
valor muy desigual. "Yo no pensaba en nada determinado, lo único
La aparición de Keyserling, Ó más b~en de era eso: tienes que conocer a ese hombre, pues
su pensamiento, fué una revelación como sím- su influencia será trascendental en la historía
bolo de "lo propio, todavía nonato", que signi- de tu vida."
ficó para mí. "Me sentía yo misma y al propio desee que mi vida sea· totalmente diferente de la de
tiempo sentía del modo más intenso el misterio ellos. Por' ejemplo, nada significaría para mí si una
de estar representado", como decía Keyserling persona muy sabia me arrollara con pruebas de que las
ideas de Rousseau sobre la vida, la religión y el go-
de Houston Chamberlain 1 bierno son despreciablemente erróneas, o que fué cul-
A medida que iba leyendo y subrayando pable de algunas de las peores bassesses que han envi-
lecido al hombre civilizado. Yo podría admitir . todo
abundantemente el Diario de Viaje, mi entu- esto: y no por ello sería menos cierto que el genio
siasmo . crecía. Supe, por casualidad, que Key- de Rousseau ha hecho pasar a través de mi estructura
intelectual y moral ese estremecimiento eléctrico que me
1 Una carta de George Eliot (extraordinaria mujer, ha despertado a nuevas percepciones. . . Simplemente
poco leída entre nosotros) define la sensación muy de el viento impetllf>SO y potente de su inspiración ha
acuerdo con mi sentir: "Deseo que entienda usted bien vivificado de tal manera mis facultades, que he podido
que los escritores que me han influído más profunda- dar forma más definitiva a ideas que antes moraran
mente, que para mí han agitado las olas en su lecho, como confusas Ahnungen en mi alma .. ·. Lo mismo
alzado nuevas montañas y tendido valles deliciosos, no ocurre con George Sand. Jamás soñaría en acudir a sus
son de ninguna manera mis oráculos. Es perfectamente escritos en busca de un código o un texto moral ,
posible que yo rechace alguna de sus opiniones, que pero ... "
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En 1924 Tagore había sido mi huésped, en que había encontrado mi verdadera vocación,
una quinta de San Isidro. Estaba convaleciente. mis relaciones con Tagore se parecían algo a
Su estadía en nuestras barrancas queda como un las de ciertas plantas con el sol. Ligadas al
punto luminoso en mi memoria. Tenía entonces astro por su modo de vida, poco importa que
sesenta y cuatro años y era todo belleza e in- ciento cincuenta millones de kilómetros las
teligencia. Una inteligencia de poeta que fun- separen de él. Algunas, como los mirasoles, tie-
cionaba mediante las antenas de una sensibili- nen el physique du róle de amigas del sol;
dad aguda. (si esta palabra puede aplicarse a otras, como el heliotropo, no. Yo era del gé-
un ser que irradiaba tan profunda dulzura de nero heliotropo. Ante Tagore permanecía la
alma) . Yo desempeñaba junto a él las funcio- mayor parte del tiempo inarticulada, muda. Ni·
nes de secretaria-dueña de casa. Velaba porque asomos de mirasol dorado, sino muy malva y
siempre tuviera flores frescas en su cuarto, ali- humildemente opaco heliotropo. Esta heliotro-
mentos sanos en su mesa, orden en su ropa; pía, que me dolí~ a veces, no empañaba mi
recibía a los numerosos visitantes, los hacía en- gozo. Y el éxito completo de esa primera ten-
trar por turno a su cuarto, traducía sus palabras tativa de secretaria-dueña de casa para grandes
y las de Tagore (cuando no entendían inglés) , escritores (en este caso tuvo como resultado
les insinuaba que se fueran cuando rebasaban una admirativa y tierna amistad con Tagore,
el límite de resistencia y agobiaban a su que- que duró hasta su muerte) , me dió el deseo de
rido ídolo; yo acompañaba a Tagore cuando proseguir la experiencia.
tenía ganas de compañía y me eclipsaba, muy Gracias a este antecedente que fué, para mí, un
a pesar mío, cuando adivinaba en él el deseo elevating excitement of the soul, me pareció que
de estar solo. el nuevo intento tenía probabilidades de éxito.
Fuera de estas funciones domésticas que des- Keyserling, invitado a una jira de conferen-
empeñaba con deleite, hasta el punto de creer cias, contestó que estaba comprometido hasta
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1929. Le telegrafié entonces a la amigá que


había servido de intermediario: "Imposible C'est vous qui l'avez dit, Princesses de Racine:
prever si entusiasmo durará hasta esa fecha." ]e meurs si je vous perds, mais je meurs si
Me imaginó que sólo comunicó al conde de [j' ~ttends .
Keyserling 'un texto modificado ad usum Del-
phini. Hubiese podido tomar mi salida por una No solamente en amor son ardientes estas
impertinencia o una ingenua confesión de fri- impaciencias. Se puede estar impatient des mois,
volidad, pues aun no había introducido en su furieux des semaines en otros dominios y por
vocabulario la palabra "gana" 1 . otros motivos.
El hecho es que a mí me impacientaba mu- y a mí principalmente. Gana se volvió para él no envíe,
cho el tener que esperar. su sinónimo francés, sino algo específicamente sudame"
ricano, como la puna. Se convirtió en "impulso ciego,
1Esta teoría keyserliniana de la "gana" tuvo como por oposición a vida determinada, o por lo menos co-
punto de partida la anécdota siguiente, que conté a deterrhinada por el Espíritu. . . La gana es a la vez
Keyserling: mi hermana Silvina no encontraba un día la más fuerte de las fuerzas y la más débil de las debi-
éaddy en el golf de Villa Allende. Se le ocurrió enton- lidades, potencia original e impotencia a un tiempo.
ces· llamar a un chicuelo muy pobremente vestido que Carece de todo elemento de imaginación. . . La gana
vió en la cancha. Creo que ni zapatos tenía. Le ofreció sudamericana es un impulso totalmente ciego para el
hasta diez pesos para que le llevase los palos. El chico cual la pretensión de prever es un verdadero escándalo,
contestaba siempre: "No puedo, no puedo." Entonces pues ello equivale a negar su existencia misma". De
ella preguntó: ·"Pero ¿por qué no podés?" El chico im- ahí se deduce que la vida sudamericana es una vida
pasible dijo : "Porque no me da la gana." Le conté esto "de perfecta self-indulgence, de indisciplina, carente de
para explicarle que entre ·nosotros, sobre todo en el toda iniciativa, de toda previsión, y por tanto de una
campo, en las · provincias, el dinero no era el primer acción consecuente [hay un porcentaje de verdad en esta
motor y que los campesinos no eran serviles, y que las afirmación}. Toda acción sudamericana nace de un
gentes de Córdoba ( qu_e me perdonen el juicio, si re- abandonarse al impulso interior. . . La última instancia
sulta temerario) no parecían siempre devoradas por irreductible continúa siendo siempre la gana masiva e·
una necesidad de actividad. La anécdota le divertió mu- indiferenciada. Ella es y no la sexualidad, y menos aun
cho a Keyserling y empezó a rumiada, a amasada en el instinto de dominio y de autoridad. . . ella es el
la artesa de su imaginación, a amasamos todos con ella fenómeno primordial". (Meditaciones Sudamericanas.)
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guridad de su vida material (desde el punto
de vista económico) y le dije que mi casa es-
CORRESPONDENCIA Y TEST RORSCHACH taría siempre a su disposición si podía sede
útil ... En esa época, debo agregar, no cono-
Bajo estos auspicios comenzó mi correspon- da su carácter explosivo.
dencia con Keyserling (kilos de cartas), que Las gestiones en que yo intervenía defen-
vivía entonces en un Darmstadt aparentemente diendo los intereses de Keyserling fueron bas-
virgen de nazismo ( 4 Prinz Christiansweg) .. tante largas y pesadas. Las Instituciones demos-
Por tener una vida atareadísima, quería siempre traban buena voluntad, pero Keyserling era exi-
fijar muy de antemano las fechas de sus via- gente y algo caprichoso en la materia. Y o hada
jes y conferencias. Las primeras cartas tuvieron las veces de paragolpe entre las Instituciones y
por objeto entendernos sobre las condiciones él, a fin de amortiguar los choques de sus ulti-
de su jira, la época más favorable para su éxito, matums. ¡Claro!, todo el mundo no estaba dis-
los temas que tratar, etc. Amigos del Arte, La puesto a sentir por él la indulgencia plenaria que
Facultad de Filosofía y Letras, La Cultural Ar- creaba en mí el estado de entusiasmo. Si hubie-
gentino-Germana y el Jockey Club contrataron ra pedido la luna, creo que no me habría escan-
varias conferencias. Me entrevisté con los di- dalizado demasiado. El tono imperativo y ca-
rectores y presidentes de estas Instituciones. tegórico que le era habitual me daba cortedad
Ofrecí alojar en la casa que estaba construyen- sólo cuando tenía que mostrar sus cartas. A
do al filósofo de Darmstadt y a su mujer (al mí, personalmente, me hadan gracia, al co-
comienzo habló de venir con ella) . Recuerdo mienzo. Y el desparpajo que en otra persona
perfectamente haberle escrito haciéndole el hubiese difícilmente tolerado, en él me hada
ofrecimiento y asegurándole que me daría gran reír siempre 1 •
alegría aceptándolo. Él se quejaba de la inse- 1 De nuevo, para explicar mi estado de ánimo, re-
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Primero, como ya dije, quedó establecido que Aquí un paréntesis: he encontrado siempre
la condesa acompañaríá a su marido y obtuve, a no sólo natural sino legítimo que los creadores-
fuerza de insistencia, que los asuntos de orden pensadores ó artistas desprovistos de dinero por-
..,.
práctico fueran solucionados como deseaba que nunca lo tuvieron o porque lo perdieron (el
Keyserling. No tuve ni tiempo, sin embargo, caso de Keyserling) pusieran a contribución el
de felicitarme del éxito de mis gestiones ... capital de aquellos que nada tienen de creado-
Keyserling escribió que su mujer no vendría; res pero usufructúan las creaciones de los pen-
pero como a pesar de no venir tenía que vivir sadores y artistas. He encontrado siempre que
en Darmstadt durante su ausencia, etc., era no existían bastantes Mecenas, o que los que
menester que yo les hiciera comprender el etcé- existían no eran suficientemente generosos. He
tera a las Instituciones. Las Instituciones que encontrado siempre que los "ricos" se compor-
pagaban el viaje del filósofo no me pusieron taban, por lo general, de manera particular-
muy buena cara. Yo desplegué toda mi diplo- mente sórdida con los "creadores". Y que los
macia para que aceptasen, con o sin ganas, las "negociantes" de obras nacidas del talento o
condiciones del fundador de la Escuela de la del genio explotaban sin pudor, ignominiosa-
Sabiduría. Ellos alegaban que veían la sabidu- mente, a quienes las dan a luz, en el dolor.
ría de otra manera. Desde luego, ciertos creadores saben defen-
curriré al que Keyserling sentía en su crisis de adora-
derse. Tienen toda la razón. Pero los Mecenas
ción por Houston Chamberlain : "Yo prescindía total- y las Instituciones que alientan a las Letras y
mente de lo que hizo de Chamberlain un poder político- las Artes soportan muy mal que se _los trate
espiri~al, de su credo racial, de su pangermanismo, -de
su aqtJdemocratismo y antiliberalismo - eran cosas con desparpajo. Lo menos que puede decirse
éstas que yo disculpaba en Chamberlain, como un ami- de Keyserling es que adoptaba un ·tono de su-
go disculpa en el amigo aquello que desde su punto
de vista personal no puede aprobar." (Viaje a través del mo desparpajo. Aquello de tener un antepasa-
Tiempo.) do para quien Bach compuso un arrorró, y
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otro para quien Kant hizo de institutor, y otro epistolar. En mi juventud, esto me parecía cier-
como uña y carne con Federico el Grande, y to, con respecto a mi persona. En suma, siempre
otro cuyo juicio preocupaba a un Bismarck, ha-_ tuve afición por este género de expansiones y la
cía que las exigencias de nuestro Hermann con-
,. oportunidad que me ofrecía Keyserling para
temporáneo debieron de parecerle a él bagatelas. dar libre curso a mi vice impuni (?) era mara-
También lo eran para mí, hasta el día que de villosa. ¡Escribir a alguien que admiramos y que
ostra en ostra colmó la medida y agotó mi ni siquiera conocemos! ¡Qué dicha! Doble dicha.
stock de paciencia. · Mi yo epistolar se desbocó como un potro. ¡Po-
De varios lados me llegaban advertencias de der dialogar diariamente por medio de esos pe-
que Keyserling era sólo tolerable en pequeñas queños signos trazados por la mano! ¡Recibir
dosis. Él mismo me lo notificó. "Mi vitalidad es de alguien que uno considera genial páginas
tal, que hay personas que no pueden soportarme cubiertas de esos pequeños signos! ¡Que el tete
tres días seguidos." Pero mientras no lo conocí a tete con nosotros mismos se convierta en
personalmente, nada de esto me impresionaba. tete a tete con un habitante de nuestro mundo
Yo lo veía como se me apareció en sus obras imaginario! Quien no se haya hundido en la
(no se encuentra en los libros sino lo que uno euforia de escribir y recibir cartas (como en la
está capacitado para buscar en ellos), y en algu- música) podrá difícilmente comprenderme.
nas de sus cartas, que con tanta dificultad des- ¿Escribir? Pero en el comienzo de mi vida
cifraba. Pues nuestra correspondencia, durante eso era escribir para mí, como ha debido serlo
los años que precedieron nuestro encuentro, fué para muchos otros. Le escribía a mi madre por-
copiosa. que la quería; a mi tía l. porque la encontraba
Desde mi infancia he sido gran escribidora linda. Jamás dije de otra manera a una que la
de cartas. Ortega pretende que las mujeres no quería, a otra que la encontraba linda. Articu-
pueden expresarse realmente sino en forma lar palabras quedaba en una región fuera de
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mi alcance, y toda expresión verbal, tratárase de la mancha de tinta que yo era para él, no hada
amor o de admiración, hubiese degenerado en sino lo que hacen los sujetos sometidos al test
lágrimas. Solamente en la medida en que los Rorschach: proyectarse 1 •
años me volvieron menos vulnerable he apren- ¿Qué no puede leerse en las cartas de una
dido a hablar. desconocida, devota lectora, mujer de otro con-
Estaba, pues, en mi elemento en cuanto se tinente y de otra raza? ¿Qué no puede leerse en
trataba de correspondencia. N o porque mi estilo las de un corresponsal admirado como autor y
brillara por su pulimento (he sido siempre des-
cuando sobre una hoja de papel déjanse caer algunas
cuidada a ese respecto), sino por el placer in- gotas de tinta y luego se pliega en dos la hoja. La
agotable que ese tipo de diálogo me propor- mancha se extiende entonces entre ambas mitades de
la hoja formando dibujos que sugieren, a veces (como
ciona. Derramé, pues, mares de tinta en direc- las nubes), animales u objetos.
ción a Darmstadt. Allí, Keyserling con sus ojos 1
A propósito de Houston Chamberlain, Keyserling
baltos y su ascendencia mongólica leía mis car- escribe en su Viaje a través del Tiempo: "Chamberlain
nunca vió a Alemania tal como ésta es realmente. Harto
tas y las interpretaba a su manera. Me eéhaba a menudo se apegó a una quimera en la que podía
en cara que mí letra clara era lamentablemente creer con tanta mayor sinceridad cuanto que no tenía
ninguna relación verdadera con la naturaleza alemana.
convencional cuando yo me quejaba de lo in- Así, por ejemplo, hay una carta o artículo donde pro-
descifrable de la suya. Pero ¿leía realmente mis fetizó que Guillermo 11 llevaría el título de Guillermo
cartas· o las examinaba casi inconscientemente el Alemán. La visión que Chamberlain tenía de Gui-
llermo 11 era totalmente errónea, pues lo ensalzó con
como se miran las manchas de tinta en el test desmedida exageración. Una cosa análoga a lo que le
Rorschach? 1 Y cuando se imaginaba analizar ocurría a Chamberlain ocurre también las más veces
con la predilección por pueblos y países extranjeros:
1 El psicodiagnóstico Rorschach es un método para constituyen la más segura superficie de proyección de
el estudio de la estructura de la personalidad mediante lo Propio." Soy yo quien subraya. Las Meditaciones Sud.-
la reacción e interpretación del sujeto ante una serie de americanas iban a ser la reacción de Keyserling al test
manchas negras y en color determinadas, siempre las Rorschach frente a la gran mancha de tinta de nuestro
mismas. Se trata del tipo de manchas que ·resultan Continente.
f
34 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 35
desconocido como hombre? Basta soltar la rien- ble que venga. Ello coincidía con mi vivo de-
da a la imaginación: aquí veo un payaso, aquí seo de volver al viejo continente. Pero a pesar
una mariposa, aquí un trompo, aquí un mur- de mi sueño de encontrarme al fin con Keyser-
ciélago; te digo que es una piel de vaca; im- ling, empezaba a sentir en la boca del estómago,
bécil, si es una roca; no, una serpiente. Y así ante la simple idea del encuentro, el malestar
sucesivamente. que sentimos la víspera de un examen o de
Y o le escribía a Keyserling sobre todos los una visita a casa del médico cuyo diagnóstico
temas que de momento me interesaban y más nos preocupa.
especialmente sobre sus libros y cuanto me su-
gerían. Feliz y colmada porque existía para él,
al punto de que se dignaba contestarme, ex-
presaba mi agradecimiento en términos fervo- VERSALLES
rosos. Fué para mí más o menos lo que Houston
Chamberlain para él en la época en que el tío La fecha fué fijada: enero 1929. El lugar:
Eduardo Keyserling comparaba al joven Her- Versalles. Y o vivía entonces en un departa-
mann con un niño deslumbrado por un árbol mento en París, 40, rue d'Artois (me gustan
de Navidad. A mi vez yo era el niño ante el las precisiones). Keyserling, invitado por mí,
árbol, y él era el árbol lleno de luces que yo pues yo no quise ir a verlo a Alemania, se ins-
contemplaba con la boca abierta. taló con armas y bagajes en el Hotel des Ré-
Debería usted venir a Europa, empezó a es- servoirs. Las armas: una estilográfica de oro y
cribirme Keyserling. Y luego: es preciso que lápices. Los bagajes: su m·anuscrito casi ilegible
venga usted a Europa para que hablemos de la de America set free, en que estaba trabajando.
jira, para enseñarme a hablar en español, para Keyserlirig había puesto condiciones que (yo
que nos conozcamos. Y pronto: es indispensa- no lo conocía aún sino por escrito) me divir-
36 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 37
rieron como me divertían aquellas exigencias, dorrado de invierno que tanto me atrae. El Ho-
aquellas explosiones que exasperaban a quienes tel des Réservoirs, en que yo había reservado
las habían padecido directamente. Ante todo los cuartos para Keyserling de acuerdo con sus
deseaba que durante el rries de su permanencia instrucciones, era un hotel vetusto y de un en-
en Versalles lo fuese a visitar con la mayor fre- canto quintaesencia de Francia. El edificio tiene
cuencia posible; que no llevara una vida mun- proporciones admirables y en él se sentía uno
dana (como si a mí me diera por ahí) , vida como en el corazón del país. Gigante explosivo,
que podía distraerme de nuestros coloquios; el fundador de la Escuela de la Sabiduría (cuya
que no contara con él como hombre sociable estatura yo había subestimado) se adelantó ha-
para reuniones de ninguna especie; que lo in- cia mí con las dos manos tendidas. En una sola
vitara a comer en París una o dos veces con de ellas habría podido aplastar las dos mías;
argentinos selectos, champagne y ostras ídem; mis dos manos o hasta mis dos pies. En la salita
que las mujeres estuvieran con traje de soirée cuadrada, cuyas ventanas daban sobre el pavé
y los hombres de smoking. Estos requisitos me du Roi, parecía ocupar todo el espacio. Dos
parecieron inocentes y de una conmovedora nombres acudían a mi memoria: Gengis Khan,
gourmandise del paladar y de los ojos. He de- Tamerlán. . . Gengis Khan, Tamerlán de las
testado siempre el champagne, las ostras, las letras esta vez. Nombres éstos de representantes
comidas en que hay que "vestirse"; pero com- de las fuerzas telúricas, si he comprendido bien
prendo que a otros les gusten. el papel de estos señores en la historia. A menos
Me sabía de memoria los detalles de este que en su calidad de varones fuesen los repre-
pacto cuando llegué una tarde al Hotel des sentantes del Espíritu. Hago . esta salvedad a
Réservoirs. Keyserling me esperaba en la salita posteriori, acordándome de lo que Keyserling
que iba a convertir en su escritorio. La nieve afirma en sus Meditaciones: "El hombre abso-
caía o acababa de caer sobre ese Versalles amo- lutamente viril es primordialmente vidente, así
38 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS - 39

como la mujer primordial es primordialmente mente el espíritu." Ahora bien, admitir y aun
ciega. Por esto el hombre encarna originaria- afirmar, como hace Keyserling, que el hombre
mente el Espíritu; por esto todo el mundo en- primordialmente viril es primordialmente vi-
tiende espontáneamente por la palabra Historia dente, así como la mujer primordial es primor-
la historia del hombre." Esta clasificación, esta dialmente ciega, es plegarse en suma a la creen-
actitud frente al macho y la hembra de la espe- cia de que hasta para nosotros, civilizados, el
cie se halla aún reforzada por este pasaje de falo (como símbolo de lo masculino) repre-
De la Pensée aux sources de la vie: "La mujer senta legítimamente el Espíritu. Es interesante
es el elemento más religioso de la humanidad, el cotejar esta profesión de fe con un texto de
que reza. Por otra parte, le es muy difícil hacer Simone de Beauvoir (Le Deuxieme Sexe): "El
directamente la experiencia interior del espíritu. hombre hecho considera su sexo como un sím-
Aun las experiencias interiores de las santas rriás bolo de trascendencia y de poder; se envanece
auténticas tienen un carácter de encarnación ne- de él. . . Pero barrunta que hay en ello un en-
tamente pronunciado. Esto explica el culto pri- gaño; este órgano por el cual pretende afirmarse
mordialmente femenino del falo. La psicología no le obedece; cargado de deseos insatisfe-
del inconsciente ha demostrado que, contraria- chos. . . manifiesta una vitalidad sospechosa y
mente a las primeras teorías de psicoanálisis, las caprichosa. El hombre pretende hacer triunfar
representaciones sexuales no se referían, en la el Espíritu sobre la Vida, la actividad sobre la
mayoría de los casos, a una realidad sexual, sino pasividad; su conciencia mantiene la naturaleza
que tenían un significado simbólico y eran los a distancia, su voluntad la modela, pero bajo la
símbolos más manifiestamente conformes a la figura del sexo vuelve a hallar en él la natu-
naturaleza humarÍa para representar lo primor- raleza y la pasividad."
dial. He aquí precisamente en qué sentido y por La supremacía espiritual de lo masculino
qué el falo representa ante todo tan natural- (como si el Espíritu tuviese un sexo fuera de

j__
40 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 41
la gramática) y el hecho de que el hombre se han visto en la mujer la representación de di-
adjudica el título de representante del Espíritu chas fuerzas telúricas es por un fenómeno de
con el simple pretexto de que es, en la especie, proyección. La reacción causada en ellos por la
el portador de los espermatozoides me ha pa- mujer como mujer hacía que le atribuyesen las
recido siempre cómico en ciertos aspectos y trá- impresiones que sentían frente a ella. Porque
gico en otros. Pues los errores consolidados por la mujer los volvía telúricos la proclamaban
la razón (y el interés) del más fuerte, trans- telúrica. Porque la mujer despertaba su emo-
formados en prejuicios respetables y aceptados tividad la proclamaban emotiva. Porque la pro-
entonces por las masas, son siempre trágicos. ximidad de la mujer actuaba sobre ciertas glán-
Pero la razón del más fuerte no puede ser la dulas en ellos la proclamaban animal. Y como
mejor sino en el reino animal, nunca en el finalmente y principalmente buscaban junto a
reino espiritual, el del hombre y la mujer, estos la mujer, consciente o inconscientemente, estre-
desconocidos. mecimientos de ese orden, dejaban generalmen-
Toda la digresión que antecede sirve pa- te el espíritu en el guardarropa como un para-
ra establecer que nunca he admitido (así guas innecesario, y acabaron (o empezaron)
fuera la opinión de todos los pensadores y por creerse los verdaderos representantes del
los profetas), que el hombre como porta- Espíritu que naturalmente no encontraban en
dor de espermatozoides fuera el representan- ella, a falta de órgano para percibirlo (el ór-
te del Espíritu sobre la tierra, mientras la gano había quedado en el guardarropa).
mujer, como portadora de óvulos, fuera la re- Todas estas reflexiones vinieron desde luego
presentante de las fuerzas telúricas 1 . Por el mucho más tarde y no en el momento en que
contrario, creo, lo repito, que si los hombres viendo a Keyserling por primera vez, en el
1 No veo por qué un espermatozoide ha de ser más Hotel des Réservoirs, resumí en dos nombres
espiritual que un óvulo. célebres, Gengis Khan, Tamerlán, la imagen
42 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 43
que el gigante balto me evocaba. Tengo sobre sino atravesarme como relámpagos precursores
estos dos personajes nociones extremadamente de una nueva lucidez.
vagas, pero imagino que el encontrármelos de Comimos juntos esa noche. Ciertamente no
sopetón a la entrada del Grand Trianon o junto había esperado toparme con Parsifal bajo las
al estanque del Char Embourbé me habría pro- especies del filósofo de Darmstadt, sino más
ducido el mismo asombro que me produjo el bien con Júpiter tonante. Pero no había conta-
fundador de la Escuela de la Sabiduría en una do con la parte de Baca y de Pantagruel. Este
salita de exquisitas proporciones cuyo marco pa- aspecto cumulativo de su persona, avivó oscura-
recían hacer estallar aquella estatura inusitada mente lo que yo llamaría mi complejo de Pen-
y aquella risa de dios de la Ilíada. Él mismo thesilea 1 . Oscuramente, digo, pues me sentía
dijo de sí: "Siempre tuve el temperamento que
muy intimidada, muy inarticulada ante él. Que
dió lugar a que encontrara eco tan propicio la
haya podido encontrarme algún parecido con
leyenda de mi descendencia de Gengis Khan; no
Kundry fué más tarde una revelación para mí.
sólo espiritualmente, sino como si dijéramos a
Una prueba del poder de su imaginación. Pero
modo de ave de rapiña, era rápido, de sangre
cuando salí aquella noche del Hotel des Réser-
ardiente, violento, excitable, desmedido y total-
voirs tan poco sabía yo la impresión que mi
mente inascético." Tal fué efectivamente mi im-
persona había producido en él como él la que
presión esa tarde, 3 de enero. Me desorientó
1 Penthesilea hija de Marte, una de las reinas de las
no poco y vi inmediatamente que en el hori- Amazonas. En 1~ leyenda, Penthesilea fué en socorro de
zonte se acumulaban nubarrones y que no todos Príamo a Troya y murió a manos de Aquiles, que luego
serían de color de rosa. Pero un cielo lleno de lloró su muerte. En su célebre tragedia, Kleist invierte
los hechos: Penthesilea mata a Aquiles. Goethe escribía
nubes grises (el que pintó el Greco pintando después de la lectura de la obra: " .. . no puedo todavía
a Toledo) puede tener gran belleza, pensé. Por familiarizarme con Penthesilea. Pertenece a una raza tan
fabulosa y se mueve en una región tan extraña q~;
otra parte, estos sentimientos confusos no hacían necesito cierto tiempo para acostumbrarme a las dos .
44 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 45
su persona había producido en mí. Y el quid del quejido." Por su lado, Keyserling, como
pro quo debía prolongarse como en un vaude- todos o casi todos los pensadores muy ricamen-
ville clásico. Cierto que jamás le comuniqué en te dotados, era en cierto sentido sordo al próji-
Versalles el desarrollo vertiginoso que iba al- mo cuando lo obsesionaba una idea (acabé por
canzando en mi fuero interno el complejo de descubrirlo más tarde) . Mis pensamientos, mis
Penthesilea. Pero no olvidemos que había en sentimientos verdaderos no eran percibidos sino
Versalles dos personas en situaciones diametral- interpretados por él de acuerdo a su "fantasía
mente opuestas: una ávida de hablar y otra poética".
ávida de escuchar; una dotada para hablar, otra
casi muda; una toda aplomo, otra toda temblor.
Desde Buenos Aires, siete meses antes, yo le
escribía a Keyserling: "Me pregunto cómo va PRESENTIMIENTOS Y DIVERGENCIAS
usted a arreglárselas para enterarse de mis pen-
samientos y sentimientos. Me hace usted la im- El hecho es que volví a París, la noche de
presión de ir siempre a la velocidad máxima. nuestro primer encuentro, llena de aprensiones.
Siento tan rápidamente como usted. Pero no Recuerdo la nieve en la noche, sobre el camino,
salto a la expresión, no articulo con su extre- y la palabra inglesa misgivings (presentimientos
mada rapidez. Cuando quiero expresarme soy aciagos) que me trotaba por la cabeza, quizá
lenta; me siento súbitamente privada de medios, por estar compuesta por la palabra miss (malo-
privada de experiencia, como si pesaran sobre grar, errar el blanco) y giving (dar).
mí generaciones y generaciones de seres que En adelante me apliqué a no dejarme per-
sólo practicaron el silencio. Todos mis pensa- turbar por la rebeldía instintiva que la sola pre-
mientos, mis sentimientos tienen la forma del sencia de Keyserling suscitaba en mí. Pertene-
grito, la forma informe y terrible del grito o mos seguramente a especies animales distintas,
46 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 47
pensaba. Pero es preciso que la conciencia neta metafísica. Por esta razón, el arte verdadera-
de esta diferencia no empañe nuestras relacio- mente grande significa más para mí que para
nes en el único plano importante en el caso la mayoría de sus admiradores, pero no puedo
presente: el plano intelectual, espiritual. hacer justicia al arte menor, y muchas obras
En 1928 el doctor Gabriel Moner, gran lec- maestras se me antojan de ese orden. En par-
tor de Keyserling como yo, venía con frecuen- ticular lo puramente· decorativo me deja frío.
cia a hablar de este autor conmigo. Buen cono- La gracia, el encanto de un arabesco no tiene un
cedor del alemán, me traducía pasajes de libros fondo directo más profundo que el gusto ex-
que no habían aparecido en otro idioma. Re- quisito de su inventor; y no sé qué puede im-
cuerdo haber hablado largamente con él de . portarme que un determinado individuo tenga
Wiedergeburt ("Renacimiento"), en cuyo pre- gusto. Esto desde luego sólo prueba mis limi-
facio escribe Keyserling: "En Figuras simbólicas taciones, no la falta de valor del arte decora-
fundé mi convicción de que nadie puede hacer tivo. Indudablemente, su carácter es superficial
otra cosa sino incitar, que no existe ética alguna y sería ridículo comparar a Sansevino con Mi-
superior a la fecundidad, etc." Como incitador guel Angel. Pero no sólo la profundidad tiene
había yo visto el poder de Keyserling. Y en su derecho a existir ... " 1
Diario de viaje había encontraao muchas pági- Y o le había escrito a Keyserling comentando
nas que coincidían perfectamente con mi ma- este pasaje: "Para X. es precisamente la gracia,
nera de pensar y de sentir, cosa que produce el encanto del arabesco, ·lo puramente decora-
siempre en el lector una especie de euforia: Por tivo lo que cuenta en primer término. Los versos
ejemplo: "Cuanto más veo arte que es sólo 1 Yo coincidía con él en esta materia respecto a la
r"
arte, más consciente mé siento de mi peculiar literatura c~mo gran arte. Pues por otra parte soy ex-
disposición que me permite apreciar el arte tan tremadamente sensible a la gracia y encanto de un
arabesco. Y el buen gusto de la gente me concierne di-
sólo como expresión inmediata de la realidad rectamente por el placer que me proporciona.
VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 49
48
más hermosos son los que no existen sino de lain tuviera propiamente razón en algún sen-
acuerdo con este canon estético. Cuanto menos tido." Yo, en cambio, empecé a preguntarme:
sentido tienen más parece deleitarle el hallazgo hasta dónde puedo seguirlo sin merma, sin ab-
afortunado de las palabras y lo imprevisto d'e dicaciones, sin traicionar en una palabra mi
su ordenación. Dante es un gran poeta para el propio dharma. Y durante las cuatro semanas
gracias a ciertas menudas invenciones ver?ales o en que fuí casi diariamente a visitarlo, descubrí,
hallazgos de orden decorativo (como Sl f_uera con gran consternación, que no podía seguirlo
posible separar en este poeta por excelenCia la enteramente bajo ningún pretexto y por nin-
forma del fondo). Para X. el arte es' una, ~a­ guna causa, así fuese la del Espíritu con ma-
nera de huir del pensamiento; para ml la umca yúscula (tal por lo menos como él lo entendía) .
Esta divergencia irremediable entre él y yo, esta
puerta abierta hacia él." ,
Este género de coincidencias, su teona ~e la i~posibilidad de aceptar todos sus puntos de
"fecundidad de lo insuficiente" y su creen~la . de v1sta, de aceptarlo a él mismo sino parcialmente
que los grandes artistas son los grandes mcl,ta- (como si le hubiese dicho: no será usted nunca
dores eran los puntos cardinales que me h~blan ~ara m~ luna lle_n~ sino media luna) es lo que
convertido al keyserlinismo. Pero despues de el habna de callflcar más tarde en su Viaje a
haberlo conocido empecé a preguntarme hasta través deZ Tiempo de desdoblamiento medieval l.
dónde podría seguirlo. En este sentido me o~­ El hecho de no ser de su opinión y de no
rrió, pues, lo contrario de lo que a Keyser~mg plegarme a sus deseos, fueren cuales fue-
frente a Houston Chamberlain cuando es~nb~: ren y no importa en qué plano, me trans-
"Dejé involuntariamente de plantear_me slqUle- ,
1
~i se ~us!era al final de este ensayo un glosario de
., de si yo podía segutr a Cham- terr~unostecmcos, como existen en las obras de divul-
ra 1a cuest10n . . · gaclÓn del. psicoanálisis, se leería en el caso presente:
berlain y hasta dónde. En_ e_f:cto, de antemano Des,doblamten:o medieval .C estado de) : se diagnostica,
me era indiferente en deflmuva que Chamber- segun Keyserhng, en el su¡eto femenino que no quiere
50 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 51
formó, a sus ojos, de uno de "los seres más y considero que este hombre tenía destellos ge-
espirituales que había conocido" ( v. America niales) , lo habían inducido a creer ese entusias-
set free) en "la encarnación misma de la gana" mo inseparable, a menos del "desdoblamiento
(v. Viaje a través del Tiempo). Y me convertía medieval", de un gran amor total que jamás me
en la encarnación, la esclava de la gana, preci- inspiró. El comprobar la ausencia de ese senti-
samente en el momento en que daba pruebas miento me hizo aparecer ante sus ojos como un
irrefutables de vencerla. Puesto que cuando fi- monstruo y una traidora, cuando sólo era una
nalmente el malentendido que reinaba entre mujer a quien le dolía decepcionarlo sobre este
nosotros pasó del estado de dróle de guerre al capítulo (que me valió el suyo) y que se obsti-
de Hiroshima, la gana me habría dictado una naba al comienzo en emplear un sinfín .de mi-
actitud radical y brutal, que no fué por cierto la ramientos para aclararle el sentido de su equi-
que adopté a fin de "cumplir mis promesas" en vocación. Estos miramientos acarrearon en par-
lo que se refería a la jira de Keyserling en te a Sudamérica el capítulo de la Delicadeza en
Sudamérica. Él mismo ha tenido la gentileza de las Meditaciones. "Así, la dulzura y los extre-
mencionar y reconocer este detalle. mos miramientos de los sudamericanos no sig-
¿En qué consistía concretamente este malen- nifican jamás calor de sentimiento ... " "Todo
tendido? Puede definirse su esencia prescindien- el mundo comprende a quien por una mirada
do del léxico filosófico (cuando menos para la despectiva saca el revólver. . . Cuando el sen-
mujer matter-of-fact que soy según Keyserling). timiento de la ofensa deja lugar a la reflexión,
El fervor inusitado de mi entusiasmo por ciertos se estima poco delicado [en nuestro continente]
aspectos del genio keyserliniano (he considerado tirar de frente contra el adversario: este ademán
desempeñar el papel de Francesca da Rimini al mismo podría producirle un efecto desagradable. El
tiempo que el de Beatrice Portinari, bajo el pretexto asesinato es reputado más noble que el duelo."
absurdo de que Dante Alighieri no tiene la cara de
Paolo Malatesta. Encuentro el juicio algo exagerado. Y aun los
¡\

52 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 53


americanos de pura cepa, los de los bajos fondos "delicadeza" inútil a la que hacían oídos sordos
del Tercer Día de la creación, saben distinguir levanté la voz (tengo un registro bastante am-
en su fuero interno un duelo de un asesinato 1 . plio) ? Se me trató de vándala y de iconoclasta.
En su fiebre de generalización (a partir de Se me acusó de gozar de mi destrucción como ha-
un punto verdadero, dudoso o falso según los bía gozado de mi "idolatría" (obsérvese que la
casos, y esta vez el punto de partida era extre- palabra idolatría fué elegida por mí para . dis-
madamente dudoso) , Keyserling no se queda tinguir el amor provocado por un ídolo del
corto: "Los sudamericanos se callan en todos amor provocado por un dios: adoración enton-
los casos en que un europeo levantaría la voz o ces. Idolatría en el sentido de Buey Apis, He-
estallaría en invectivas. Prefieren matar que in- breos, Sinaí. La palabra fué empleada, cuando
juriar." Apelo al testimonio de todos los chauf- lo fué, en un sentido netamente peyorativo:
feurs de taxis y otros conductores de vehículos culto a una falsa divinidad) . Por consiguiente
de la República Argentina, así como a la som- ni mi delicadeza sudamericana, ni mi franqueza
bra de mi abuelo paterno, que por otro lado era norteamericana encontraron gracia a los ojos
todo sensibilidad e incapaz de matar una mosca. de Keyserling en cuanto se trató de hacerle
Pero ¿qué ocurrió cuando cansada de una entender lo que no le daba la gana de enten-
1 El tono burlón y despectivo que suele adoptar der. No me habría desconcertado tanto si no
Keyserling para hablar de la "delicadeza" no deja de hubiese tenido de él tan alta opinión; ese mal
sorprender cuando leemos en el Viaje a través del Tiem-
po frases como ésta: " ... a nadie pude perdonar nunca es un mal vulgar y bien conocido de los hom-
que bajo el signo de la ruda cultura norteamericana de bres de todas las profesiones. Sólo que cuando
la sinceridad, desgraciadamente propagada por todo el se trata de hombres que tienen por oficio expre-
mundo, me dijera la verdad . . . Una sola palabra afec-
tuosa me facilitó muchas veces varios días de estado de sar sentimientos, reacciones y pensamientos, está
ánimo creador, una sola expresión de objetividad seca como en un escaparate.
me hizo perder para siempre la simpatía por una per-
sona". ¿En qué quedamos? .
54 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 55
Hadley Chase. Sobre la solapa de una de sus
novelas se le recomienda la lectura de la obra
BERNARD SHAW Y SUS ADMIRADORAS al lector diciendo: "A welcome puf! of fetid air"
(Una bocanada bienvenida de aire fétido.)
Bernard Shaw, en sus Diez y seis esbozos de En suma, ni el Kinsey report, ni la moda del
mí mismo, dedica algunas páginas al sexo en nudismo erótico en literatura nos ha salvado
la biografía. Son deliciosas de humorismo y de la mentira voluntaria o involuntaria. ¡Le es
tienen traza de ser sinceras, aunque sobre ese tan natural al amor propio exagerar en cual-
tema es difícil serlo. Hasta los que desean y quier sentido! El hombre (y la mujer) se las
se esfuerzan en ser verídicos no alcanzan siem- arreglan para envanecerse de todo, incluso de
pre la verdad. Incluso en nuestra época de nu- pasar a los ojos del lector pasmado por un
dismo literario en lo que se refiere al "sexual monstruo, más o menos sagrado. . . Sólo los
behaviour". Y ya ni se trata de nudismo, el Santos no pueden envanecerse de sus ayunos y
nudismo no tiene por qué ser obsceno, sino de mortificaciones porque ipso facto dejarían de
puro exhibicionismo ( véanse los Genet, Sachs, conducirse como Santos. No existe recoveco de
Miller, etc.) Difícilmente se concibe en nuestro la naturaleza humana en que la vanidad, el
tiempo que Lady Chatterley's lover (novela amor propio y el orgullo no se infiltren e ins-
que pasó por obscena cuando se publicó y que talen; que no infesten solapadamente, si no es
era en realidad el grito de un puritano; un con descaro. Pero esa infección ataca especial-
puritano que descubre, como en un rapto, que mente al varón en lo que atañe al sexo.
el amor físico entre un hombre y una mujer Shaw parece, en sus escritos, bastante despro-
que se quieren tiene belleza) haya podido pro- visto de ese complejo. Empieza por declarar
hibirse por la censura en un país que devora que si se mantuvo continente hasta los 29
libremente, hoy día, el verdaderamente obsceno años (caso bastante extraordinario) , jamás esta-
VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 57
bleció relación entre las actividades sexuales riericia, que los hombres están hechos de ese
y la delincuencia (actitud bastante poco co- modo. Otras ... etc. No había dos casos pare-
rdente e.ri la má'sa, aun en nuestro días). A cidos."
partir del ·momento en que empezó a vestir Una mujer puede tener variadas razones para
decentementé, dice, empezó a tener éxito. Las prostituirse (si ese nombre se da -como debe
mujeres lo buscaban. Pero su éxito de hombre hacerse- al entregarse sin amor, a cambio de
bien vestido coincidió con sus éxitos literarios, algún beneficio de orden material y práctico) .
que le permitieron ese lujo. Así que no se puede No se trata únicamente de alhajas, pieles, de-
achacar a 'la indumentaria la totalidad de las partamentitos confortables o pan nuestro de cada
conquistas. He aquí, ¡oh milagro!, lo que es- día. Hay también ambiciones de otra categoría:
cribe de las mujeres que rondaban en torno el cine, el teatro, la política, el casamiento, hasta
de su joven .(o vieja) gloria: "No todas mis la gloria literaria, ¡qué sé yo! El varón está
perseguidoras deseaban tener relaciones sexua- hecho de tal manera que ofrece mucho a quien
les conmigo." Digo: ¡oh milagro!, porque se- está dispuesta a pagarle con moneda de placer,
mejante declaración de parte de un escritor de o incluso con moneda de amor propio satisfecho,
fama mundial es más desusada aun que el haber con moneda de sensación de dominio halagada.
guardado continencia hasta los 29 años; y la La mujer está hecha de tal manera que si se
perspicacia que tal declaración implica, tan con- encuentra en circunstancias desgraciadas suele
traria a las leyes de la naturaleza masculina ceder a la tentación (y las que han vivido a
como el milag-ro a las leyes de la naturaleza cubierto de esas tentaciones y las ignoran no
a secas. Pero su per'spicacia va más lejos ( ¡oh tienen de qué jactarse) . Pero en esos casos
Montherlant! ) "Algunas estaban dispuestas a nada infrecuentes, entendámonos bien: es Adán
comprar amistad con la moneda del placer, ya quien ofrece la manzana, Adán quien dialoga
que . habíal;i . aprendido, por una variada expe- primero.con la serpie!lte. De sobra sabemos que
58 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 59
"la pequeña intriga entre la Mujer y la Ser- papel que no quería desempeñar en 1929: el
piente desbarató las bases del plan original" en de Leda. Los cisnes, por más que procedan de
lo que se refiere a la creación del Primer Mantua o de Cambray, no fueron nunca ani-
Autor. Pero si bien es cierto que el desbara- males de mi predilección.
juste de dicho plan no partió del hombre, él En vista de todas estas discordias subterrá-.
se ha desquitado después en materia de zafa- neas entre personajes del Olimpo y del Génesis
rranchos. No tiene motivos para hacerse el mo- reencarnados (discordias que Keyserling habría
desto. Y buena cantidad de mujeres sienten de llamar, años después, "los acontecimientos
ganas de decirle, a veces: Devuélveme la man- más banalmente privados de mi vida"), la es-
zana, toma tu costilla y sanseacabó. tadía del filósofo en el Hotel des Réservoirs
De ninguna manera creo que el conde de fué para mí, sin dejar de ser un acontecimiento
Keyserling, cuyos antepasados habían tenido a de enorme interés, una prueba diaria extrema-
su servicio a los Bach, los Kant y que se tutea- damente dura de soportar.
ban con Emperadores y Cancilleres, le atribuyera
mayor importancia a estas historias de fruterías.
Creo que más parecido a los dioses del Olimpo
que a los descendientes de la pareja paradisíaca, SE PONE A PRUEBA MI "DELICADEZA"
se irritaba simplemente por el hecho de que
una simple mortal se atreviera a llevarle la Era siempre el hombre genial, el conversador
contra, y a no asentir a todas sus "fantasías brillante, imprevisto, infatigable que cuantos
poéticas". Y o tengo una idea muy nebulosa de han conocido recordarán. Pero aquellos de quien
lo que eran y hadan mis antepasados cuando fué huésped recordarán igualmente sus exigen-
los de Keyserling se hadan acunar con las cias y violencias. Y en V ersalles, era mi hués-
Goldberg-Suiten, pero tengo una muy clara del ped. Por consiguiente, me incumbía el deber de
60 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 61
enderezar todo lo que, a su juicio, andaba mal mal no recuerdo, el catecismo de la diócesis de
en el Hotel des Réservoirs. Lo he visto pali- Bayona, que me aprendí de pe a pa a los nueve
decer de cólera por un puré de papas, y a años, coincidí~ con ese prejuicio de las sud-
pesar de que la violencia ocupa un lugar pre- '
americanas. " ... de carácter ardiente y apasio-
eminente en. la lista de mis pecados, me asustó nado [se trata siempre de las sudamericanas),
la magnitud de la suya. Hada juego con la son ante todo sensibles a la violencia y la vio-
medida de su cuerpo de gigante. Aunque no se lencia les resulta insoportable. Pero, por otra
dirigía a mí sino al mozo, yo sospechaba que parte, en su fuero interno, desean ser violenta-
era su verdádero destinatario, y el mozo y el das; desean permanecer absolutamente pasivas,
puré pretextos para aliviar una tensión. Le su- libres de toda responsabilidad; y los frecuentes
pliqué que no se pusiera en semejante estado, éxitos sexuales de los hombres sudamericanos
pues mi sistema nervioso no los toleraba. Y en Europa se deben al hecho de que, por su
volví a insistir cuando hubo, por un motivo u lado, a pesar de su delicadeza, ejercen la viola-
otro, reincidencia. He aquí cómo traduce, en ción como la cosa más natural ... " (Medita-
las Meditaciones, ese horror que me causaban ciones.) 1
sus ataques de cólera. Después de establecer Es difícil pasar por alto ciertos elementos
que el sudamericano es un animal de sangre fría de contradicción y de exageración en este inte-
(orden de los batracios) y que reacciona al resante pasaje. Quien odia la violencia y la có-
calor como ningún otro ser, porque no lo po-
1 En la traducción francesa (Stock 1932) dice :
see, Keyserling agrega: "Es tan permeable ·al " ... ils exercent le viol comme chose toute naturelle";
calor como al frío ... por eso las mujeres de en la española, de García Morente (Espasa-Calpe 1933 ) :
" ... ejercen la violencia con naturalidad primordial."
este continente sienten tal horror, desconocido Creo que la versión francesa (de la cual he traducido
en todo otro país, por cualquier clase de du- todas las citas de este libro ) es más fiel respecto al
término, de acuerdo con lo que le he oído decir al pro-
reza; la cólera para ellas es un vicio ... " Si pio Keyserling sobre el asunto.
62 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 63
lera no puede desear padecer sus efectos, a ralicemos, puesto que estamos en buena escuela
menos de ser un caso patológico de masoquismo. para hacerlo, se deduce que la violación uni-
Este extremo de masoquismo no parece tan di- versalmente aunque subterráneamente apetecida
fundido, que yo sepa. Y si los sudamericanos por la mujer, sólo consigue ejercerla con éxito
por ejercer la violación como cosa natural (he el hombre de Cromañón (léase el sudame-
atravesado mi vida sin observar síntomas alar- ricano). Algo había que dejarles a los pobre-
mantes de estas costumbres; ¿por qué será?) citos.
tienen éxito entre las europeas, ¿no podría de- Con el correr de las semanas, mi stock de
ducirse de tal fenómeno que las mujeres del delicadeza y de mansedumbre mermaba durante
viejo continente se aficionan en seguida a la mis visitas a Versalles. Keyserling permanecía
violación y adoptan los hábitos de nuestros sordo y ciego a mis insinuaciones y a mis espan-
hombres de Cromañón? No hace falta, por con- tadas de potro arisco. Poco a poco se formaba
siguiente, ser un animal de sangre fría, pertene- en mí la convicción de que tendría que terminar
ciente al mundo del Tercer Día de la Creación, por las coces tarde o temprano. Pero tomaba
para conducirse como tal 1 • Y finalmente, gene- tan poco en serio mi gana de emplear ese mé-
1 Keyserling parece haber leído distraídamente ( co- todo inmediatamente, que no quise turbar la
mo me escuchaba distraídamente) el primer libro del sol, la luna y las estrellas. Ni rastros de serpientes to-
Pentateuco. El Tercer Día de la creación fué dedicado, davía. En fin, el quinto aparecieron los pájaros y los
según parece, a separar el agua de la tierra y a poblar peces. Admito que entre ellos pudiera colarse algún ani-
de plantas la parte seca del mundo que nacía. Sé perfec- mal con traza de serpiente; una anguila por ejemplo.
tamente que los hechos no contaban para él. Pero cuan- Pero lo admito de puro complaciente. En realidad, la
do escribe (Viaje a través del Tiempo) que había visto serpiente hizo su entrada triunfal al mundo el mismo
(aunque ya no veía) en mí a "la serpiente del Tercer día que el hombre, o sea el sexto día. Antes de que
Día de la Creación", habla de un ofidio nonato, que apareciera la mujer. Si nos diera por ser mal pensados,
sólo existía en forma embrionaria, o en el estado de diríamos que la serpiente y el hombre tuvieron tiempo
esbozo, en la mente del Todopoderoso y no sobre la de prepararle una celada a la mujer antes de su lle-
tierra. El Divino Hacedor consagró el cuarto día al gada a la tierra.
64 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 65
gestación del genio y traté al hombre con las tadía en Europa me sobraban. Pero ni se me
precauciones que se dispensan a las mujeres em- ocurrió sacrificar a reacciones personales lo que
barazadas. Keyserling creyó descubrir luego en nada tenía que ver con ellas. El espectáculo de
esta actitud astucias de india. Un latino, de Keyserling, como hombre de gran formato, me
cualquier día de la creación, no se habría equi- parecía siempre digno de interés y de ad~i­
vocado. Pero él no tenía ni una pizca de lati- ración. Y o estaba segura de su éxito, y con
nidad, a pesar de que se jactara de una rapidez tal de que las gentes guardaran las distancias
y una efervescencia latinas. Nada en Keyserling y tomaran al filósofo en dosis razonables, no
provenía de ese caos étnico, tan vilipendiado había motivo para temer ningún contratiempo.
en la Génesis del siglo XIX de su adorado Hous- La relación con su persona cotidiana, con
ton Chamberlain. Y yo, en cambio, procedía de sus reacciones al Espíritu con mayúscula y al
él hasta la última gota de mi sangre reptiliana, puré de papas con minúscula (yo sentía que.
pese a que la claridad me resultase tan nece- me miraba a veces como a una papa recalci-
saria como al gran balto 1 • Los más humildes trante que no se deja convertir en papilla),
lagartos buscan también el sol. me habían instruído sobre los límites de mi
Hubiesé podido inventar un pretexto después aguante.
de la experiencia versallesca, lamentable desde
mi punto de vista personal, para anular la gira
de conferencias. Ganas para prolongar mi es- EN QUÉ VARIÓ EL PROGRAMA

1 A propósito de ciertas modalidades sudamericanas,


encuentro estas líneas en las Meditaciones: "Es un
En nada cambié el programa de las confe-
mundo que en cierto sentido teme la luz : todo sotts- rencias. Pero resolví: 1Q No regresar en el mis-
entendu es inmediatamente captado y estimado en su mo barco que él a Buenos Aires. 2Q Alojar a
justo valor, mientras, salvo raras excepciones, la claridad
provoca equívocos."
Keyserling en el Plaza Hotel (el "hotelucho" del
66 VICTORIA OCAMPO
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 67
puerto donde se alojó, según él, Tagore) y no esperanza! Mi franqueza fué tratada de traición
en mi casa. 39 No usar con él, dado que no era y mi corcovo de flecha envenenada. _
un primitivo como nosotros 1 , esos eufemismos, En una palabra, después de la llegada del fi-
esa delicadeza, "diplomacia de la hembra", a lósofo a Buenos Aires las relaciones se hicieron
los que me había creído obligada en Versalles, cada vez más tensas, hasta el momento en que
cuando necesitaba un "estado anímico creador" supe por casualidad la opinión de Keyserling
que mi rudeza podía turbar. respecto a mi conducta con él. Me sentí como
Esta última resolución dió origen a muchos vitriolada por tamaña injusticia y le escribí una
trains of thought de las Meditaciones, resultado carta (estaba por irse) en que le explicaba
de su viaje a Sudamérica. Pues aunque se consi- con una franqueza al rojo blanco lo que pen-
saba y sentía, lo que había pensado y sentido
deraba incapaz de reaccionar como un primi-
antes y después de Versalles. Me declaró, más
tivo y aunque solía amar la claridad, el conde
tarde, que era la carta más cruel que había
de Keyserling, por balto que fuera, reaccionaba
recibido en su vida. Y o guardaba copia de ella, a
a toda "impresión desagradable" como un brasi-
pesar de que no acostumbro hacerlo, por haberla
leño o un argentino cualquiera. Lo pude com-
escrito varias veces, y encuentro, hoy que ha pa-
probar cuando pasé del sistema de la insinua-
sado la tempestad, que lo es, aunque no tanto.
ción (tildado en las Meditaciones de "diplo- Le pedía entonces que me devolviera los
macia de la hembra") al de la franqueza brutal, kilos de papeluchos que le había dirigido a
y del de la espantada al de la . coz. Mi nueva cambio de sus cartas. Alexander von Wuthe-
actitud no me valió el ser clasificada entre los nau, Secretario de la Embajada de Alemania,
animales del sexto día de la Creación. ¡Qué fué encargado por mí de esta misión. Yo había
1
"Sólo las impresiones desagradables despiertan el dejado de estar en speaking terms con Keyser-
re~cor del ser primitivo : por consiguiente, hay que
ev1tar producírselas." (Meditaciones.)
ling. Le mandé un enorme paquete de papeles.
68 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 69
Quemé los que me devolvió, salvo unos pocos. sus características. Bajo esta última forma es
Y fué también un "entierro simbólico" el .que como he conocido el hero-worship, y no de otro
realicé así en forma de auto de fe. La voz de modo.
San Remigio no sonó en mis oídos con las pa- Este tipo de exaltación es el que los escritores
labras tradicionales: "Courbe la téte, fier Si- comprenden mal, por lo general, pese a que lo
cambre. . . Brúle ce que tu as adoré ... ", pero inspiran. Tan mal que suelen ver en ello una
fué igual. Me di por notificada. afrenta, una deserción, un crimen de leso genio.
De ahí, en la historia de la literatura y de la filo-
sofía, tantas novelas de dave, teorías, sistemas
de pensamiento, vocabularios filosóficos, etc.
NECESIDAD DE HERO-WORSHIP ¿Dónde encontrar una imagen más patente de
Júpiter tonante que la del pensador, el nove-
Verdad es que mi inveterada necesidad de lista o el poeta que ha tropezado con una mortal
hero-worship renación de sus cenizas. Felizmente indócil a sus deseos? Las venganzas, directas
ni un Gandhi ni un T. E. Lawrence podían o indirectas, conscientes o inconscientes, por
decepcionarme. Uno habitaba el reino de la medio de la pluma, o de la máquina de escri-
casi santidad, el otro el de la muerte. Y aun- bir en nuestros días, tienen una larga y gloriosa
que este último . hubiera estado vivo no creo tradición que no se interrumpirá tant que vi:
que habría variado la situación. vront les plumes et le livre. Dicho esto, en
Hay seres a quienes les es imposible vivir sin un amor desgraciado los más desesperados son
admirar, y para quienes la admiración significa los cantos más bellos, como dijo el poeta. Pero
hero-worship. Si es cierto que el hero-worship el amor propio desgraciado no conoce inspi-
puede completarse con otro amor, también púe- raciones tan afortunadas 1 .
de prescindir perfectamente de él, y es una de 1 "Y o no estaba enamorado en absoluto ni era presa
70 VICTORIA OCAMPO
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 71

Si alguna vez nace un Montherlant c~n fal- cuando llegó su primera carta, esfuerzo para
das, ¡qué terrible Pitié pour les hommes po- reconstruir los puentes cortados.
drá escribir! Pero es preferible que la litera-
tura femenina no se deshonre con semejante
honor.
"¿Vas con las mujeres? No olvides el látigo." LAS "MEDITACIONES"

Así hablaba Zaratustra. Así pensaron muchos


otros antes y después de él. En 1932 aparecieron las Meditaciones Sud-
Oí el chasquido del látigo de Keyserling americanas, trayéndome con sus páginas una
.simbólicamente en su carta de despedida. Era nueva oleada de indignación. Se siente cierto
demasiado para el complejo Penthesilea. Un si- placer en tocar fondo en ese sentimiento 1 •
lencio de muerte se estableció entre nosotros. Yo no quería escribir más sobre Keyserling;
sólo me complace analizar lo que puedo alabar.
Keyserling lo compara a un calderón, pero para
Y las Meditaciones no me parecían, en su con-
mí fué el silencio de Bikini.
junto, dignas de alabanzas. En esa obra de 350
Temporalmente asqueada de la profesión de
páginas, a pesar de algunos aciertos, una gene-
secretaria-dueña de casa, fundé SUR, un año
1 Recuérdese el pasaje de Orlando (Virginia Woolf)
después de este a juste de cuentas. Vi en ello
en que se cuenta lo que sucedió al joven lord, enamo-
mejores posibilidades para estar en relaciones rado de las Letras, después de haber tenido de huésped
con los escritores y ser útil a la difusión de en su castillo al escritor Nick Greene. Dicho escritor
compuso una espiritualísima sátira. Nadie podía dudar
sus escritos. que el joven lord puesto allí en solfa era Orlando. "Sus
El tiempo y otros proyectos y preocupaciones ocurrencias particulares . . . sus entusiasmos .. . " estaban
allí de cuerpo entero. Orlando la leyó; tomó el docu-
me habían serenado, respecto a Keyserling, mento con un par de pinzas ·y se lo entregó a un lacayo
siquiera de una pasióri ardiente ... " (Cap. V. O., para que lo echara al fuego. Luego se compró dos
Viaje a través _del Tiempo, Tomo II.) lebreles, "pues -murmuró, volviendo a sus libros-
r'
72 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 73
ralización frenética de conclusiones antojadizas no ve ya en ello sino reflejo reptiliano. Y la
repugnaba. Reconocía observaciones y opiniones imagen de la anaconda real "que da un salto
que yo había confiado al filósofo, pero desfigu- formidable para recaer un instante después en
radas por no sé que fenómeno de inflación su modorra apática", generalizada· a todo el
inaudita. Una elefantiasis interpretativa. Aquí continente, es sólo la impresión desagradable
y allá, como de costumbre, un relámpago de causada por la transformación de mi "entusias-
genio, partiendo db no sé qué Magma Máter y mo espléndido" en admiración razonada y razo-
recayendo en ella. nable después de Versalles.
Por lo que atañe a deformaciones daré unos Otro ejemplo: según Keyserling los argen-
cuantos ejemplos (son tantos que habría que tinos atribuyen más importancia que los hom-
recorrer el libro entero) . En las páginas 36 y 37, bres de cualquier otro país a la potencia viril.
Keyserling cita, sin mencionar al autor, según su Su vida está orientada hacia la satisfacción de
sistema, uno de los Poemas Solitarios de Ricardo los sentidos y la procreación. Algo de razón
Güiraldes, que le leí en Versalles: "El con- tiene. Pero pocas líneas más adelante agrega:
tacto que los hombres del supersuelo piden a "En las casas públicas de América del Sur no
la palabra procede del silencio . . . Los rostros reina un libertinaje bullanguero sino el silen-
son impasibles. . . etc." Pero inmediatamente cio de la procreación concentrada." (El subra-
yado es mío.) No conozco por experienCia el
he terminado con los hombres". La aventura de Orlan-
do tiene similitudes con la mía. Pero mis ocurrencias ambiente de las casas públicas e ignoro ·en qué
particulares y mis entusiasmos habían sido deformados lugares, escogidos por su color local, los argen-
y amasados de un modo · inverosímil. Yo tampoco podía
tomar las Meditaciones sino con pinzas. ¡Qué lejos es- tinos pertenecientes a la "ciencia oficial y a la
taba este libro de lo que tanto me había conmovido en política" condujeron al filósofo viajero; pero
Figuras Simbólicas! El magnífico estudio sobre Scho-
penhauer, que se encuentra entre ellas, me volvía como
ese "sombre délire" de procreación en un lu-
contraste al . espíritu. panar criollo no deja de sorprenderme.
74 VICTORIA OCAMPO
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 75
Otro ejemplo: la exuberancia de la vida lizaba de oído los países. Y el oído, por fiel que
sudamericana no está nunca bajo el signo de sea, no llega siempre a reproducir en su inte-
la alegría, dice Keyserling. Es muy cierto. Pero gridad los contrapuntos complicados.
destruye la justeza de este aserto agregando: "He La lectura de las Meditaciones renovó mi
llamado la vida argentina una vida a la sordi- sensación de alejamiento. Las primeras cartas de
na (sic)." "Las calles están sumidas en la pe- Keyserling fueron pues abiertas como si con-
numbra, los rostros son impasibles, se habla tuvieran ortigas.
en voz baja, reír a carcajadas pasa por una falta
de tacto. Se advierte en todo un extremo de-
coro exterior." Es difícil coincidir con esta visión
de la Argentina después de haber asistido a KIERKEGAARD DEFINE EL MALENTENDIDO
un partido de foot-ball o a la exhibición de
una película cómica. La censura a la risa que Kierkegaard escribe, a propósito del malen-
él creía advertir proviene quizá de una anécdota tendido: "El malentendido existe siempre que
que le conté: una noche en París yo me reía
tanto en un vaudeville que la sala empezó a
.. dos cosas heterogéneas se encuentran, por lo
menos cuando se trata de cosas heterogéneas
reírse de mis carcajadas, y mi marido me re- que tienen una relación, o de otra manera el
convino porque hacía escándalo. malentendido no existe. Se puede decir pues
· Analizando así las Meditaciones descubro el que como base del malentendido hay un enten-
punto de partida de muchos errores, pero otros dimiento, es decir la posibilidad de un entendi-
parecen creados enteramente por la fantasía des- miento. Si hay imposibilidad a ese respecto el
bocada del autor. Como las personas de gran malentendido no existe. Por el contrario, con la
memoria musical, demasiado perezosas para posibilidad de entendimiento el malentendido
aprender a leer a primera vista la música, ana- puede existir, y desde el punto de vista dialéc-
76 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 77
tico es cómico y trágico a la vez." Es evidente tremecer, pues ya me constaba entonces que
que había habido entre nosotros malentendido verme con justeza o no carecía de toda impor-
y entendimiento a un tiempo. Y que lo trágico tancia para Keyserling, y que si alguna vez
había prevalecido sobre lo cómico. utilizaba mi persona en sus escritos sería para
La nueva serie de cartas de Keyserling se una "realización personal", prescindiendo de la
refería a transacciones comerciales, a sus nuevos justicia o injusticia de la cosa.
libros, a la publicación en SUR de ciertos capí- · Cuando la revolución española estalló las
tulos. Nuestras disensiones no se mencionaban. cartas se refirieron a la situación creada por los
Me escribía: "Cuanto más creador se es más acontecimientos y a los amigos comunes. Eran
se percibe tan sólo el mundo propio. Y desde más largas. Supongo, me decía, que usted 3ebe
que he dado nacimiento a lo que es una Reve- estar haciendo esto o esto otro "porque en el
lación personal, sólo sé ver a través de ella. fondo es buena". Tropecé con este "en el fon-
Las Meditaciones no representan desde luego do" y casi me hizo perder el equilibrio reco-
mi última palabra, pero seguramente no me brado. ¿Necesito acaso subrayar lo que impli-
desdiré de ellas ... Y más vale nacer a los cin- caba? Contesté a las cartas de negocios y a
cuenta años que a la edad normal de todo el las que · se referían a te.rceras personas, con la
mundo." Habiendo leído en SUR mis páginas circunspección de que son capaces los tempe-
sobre D. H. Lawrence, me escribía: "Su artículo ramentos fogosos cuando se lo proponen. Rela-
es de un supremo interés. No sé si la visión de ciones puramente formales, de fria1dad a frial-
usted es justa [se refiere a Lawrence}, pero esto dad, se restablecieron.
no tiene importancia alguna: de todos modos
ha evocado en usted realizaciones personales
que podrán tener una significación general."
Afirmaciones de esta índole me hacían es-
78 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS . 79

estaba como preso en su casa. Tocó en fin


todas las cuerdas sensibles. Insistió de nuevo
DIEZ AÑOS MÁS TARDE en una carta: "Usted debería ir a verlo. Hága-
lo . . . como me ha mandado a mí esos bom-
Finalmente, en enero de 1939, diez años bones. Se siente aislado, la vida es dura para
después de nuestro primer encuentro, estando él. La sola posibilidad de llevar alegría e interés
yo en París, la encantadora hermana de Key- a la vida de un ser tan excepcional como es
serling, baronesa de Uqgern-Sternberg, vino a después de todo mi hermano debería significar
visitarme para hablarme de su hermano. Y o no algo para una mujer como usted."
lo había vuelto a ver desde su estadía en Buenos Una mujer como yo (no sé a ciencia cierta
Aires, y le había dado cita en el valle de Josafat, lo que esto querría decir) no se deja fácilmente
único lugar propicio para ajustar definitivamente amansar. Y yo no habría visto razones vale-
nuestras cuentas, me parecía. Pero Hitler hizo deras para presentarme en el número 4 de Prinz
sentir su presencia hasta en este asunto de orden Christiansweg (Darmstadt) con una rama de
estrictamente personal. Había privado a Key- olivo en la mano sin mi horror a Hitler. Pero
serling de su pasaporte. La Escuela de la Sabi- después de mi conversación con la baronesa de
duría había tenido que cerrarse. Su fundador Ungern-Sternberg ya no veía en Keyserling al
no estaba autorizado a dar conferencias en el filósofo para quien ciertas injusticias carecían
extranjero ni en su país. La venta de sus obras de importancia; veía a la víctima del Führer. Mi
quedó más o menos prohibida. Todo esto me resolución fué tomada inmediatamente. Tele-
fué expuesto por la baronesa de U ngern-Stern- foneé a Keyserling para avisarle que llegaría
berg con gran elocuencia. Me pidió que olvidara en automóvil. Pareció contento de mi decisión
la desavenencia que me distanciaba de su her- y me dijo que su mujer acababa de salir para
mano y que lo fuese a visitar a Darmstadt, donde Hamburgo, donde la familia Bismarck se había
80 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 81
dado cita para asistir a la botadura del super- taba a voz en cuello que el hall del hotel
acorazado que llevaba el nombre del ilustre estaba lleno de espías. Aquella noche no nos
antepasado. Supe más tarde, cuando lo vi (en referimos para nada a nuestra desavenencia.
esa época riadie se atrevía en Alemania a co- Sólo hablamos de Hitler y siempre de Hitler.
municar por teléfono las cosas más inocentes) , Cuando digo hablamos es un eufemismo: él ha-
que la condesa iba a almorzar con Hitler y bló de Hitler, de diez de la noche a tres de la
aprovecharía la ocasión para pedir que le de- mañana. Yo lo escuchaba absorta por las mons-
volvieran el pasaporte a su marido. Los dos truosidades que me contaba (a las cuales nos
chicos también estaban ausentes. A Keyserling, hemos acostumbrado luego a tal punto que las
solo en Darmstadt y como en penitencia, se le vemos y las padecemos a veces como la lluvia y
hacían interminables las horas, el día que yo el buen tiempo). Todo ello contado con un in-
llegué, sintiendo que su libertad, ya que no su genio y una indignación tan relampagueantes
vida, pendía de un hilo; el hilo que tenían en- que yo acababa por reírme de las cosas más
tre sus manos la nieta del Canciller de Hierro siniestras. Y él también se reía conmigo, feliz
por una parte y el temible Canciller del Tercer de desahogarse. A veces le preguntaba: ¿Puedo
Reich por otra. repetir esto? Y él me contestaba: Sí, pero no
vaya a decir que yo se lo dije. A lo que yo
respondía: No lo repetiré, entonces, pues la ocu-
rrencia lleva su firma.
DARMSTADT Comentaba al Führer con grandes gritos y
carcajadas estruendosas, furioso y divertido con
Entré tarde, de noche, en Darmstadt. Key- el personaje: "¿No ha notado usted que se
serling quiso verme inmediatamente y en mi parece a los porteros de los hoteles de lujo? ¿Que
cuarto. Olvidando toda precaución oratoria gri- su uniforme tiene siempre traza de librea?
82 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 83
Le mostraré sus fotos. Ridículas. Las recorto me ocurrió, de golpe, que con este motivo po-
de las revistas y las colecciono." Me contó que dían mortificar a los niños en alguna forma,
le había mostrado la letra del Führer a un y mandé a una persona de mi confianza a que
célebre grafólogo alemán sin decirle de quién los visitara y se enterase de cómo los trataban
se trataba. Al hablar golpeaba con dos dedos en el colegio. Mi enviado me comunicó que no
de la mano derecha la gran palma de su mano había observado nada anormal y que los niños
izquierda. El grafólogo le había anunciado el no se quejaban de nada. Pero cuando regresa-
suicidio de Hitler. "El suicidio ha comenzado mos todos a casa yo mismo interrogué a Man-
ya -me dijo-. Hitler ha asesinado a su mejor fred y a Arnold. "¿Les han hablado de mí en
amigo; es una forma de suicidio. Se suicida ya forma desagradable?", les pregunté. "Nos han
en la persona de su amigo." Aludía al asesi- dicho que te ahorcarían, papá -me contesta-
nato de Roehm. En el momento en que oía ron-. Pero nosotros no íbamos a estropearles
estas predicciones yo no las tomaba en serio; pero las vacaciones repitiéndoles esas pamplinas." Us-
las recordé cuando los acontecimientos que son ted ve; son muchachos extraordinarios. Arnold
del dominio público les dieron razón, años tiene una personalidad muy fuerte. Creo que
después. pronto nos será difícil vivir bajo el mismo
Keyserling me explicó cuándo y cómo había techo. En suma: el día en que los niños me
empezado la persecución de que era víctima (y contaron esta historieta tomé el teléfono y hablé
eso que en los último tiempos no se lanzó nunca con las cuatro o cinco personas más importantes
al ataque de las doctrinas nazis, que yo sepa) . de Darmstadt. Les dije: "Vuelvo de vacaciones.
"Los niños [se refería a sus dos hijos, Manfred Estoy en plena forma. Nunca me he sentido
y Arnold] estaban en un colegio y nosotros mejor físicamente. Mido un metro 89 de altura.
de vacaciones en la montaña. Y a había oído Si cuando nos paseamos, mi familia y yo, al-
decir que no me mirabari con buenos ojos. Se guien se atreve a mirarnos de manera que
84 VICTORIA 'OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 85
pueda 'disgustarme subjetivamente, le torceré canda." Pasó entonces la conversación a un
el pescuezo con mi mano izquierda, porque es terreno de índole personal, por primera vez, y
indigno de mi derecha." Hablaba con acalo- le hablé con toda franqueza, pero tratando de
ramiento, pero con él era difícil distinguir dón- no herirlo en lo más mínimo. La atmósfera se
de terminaba la realidad y dónde empezaba aclaró después de la conversación. Por lo menos
la fantasía. así lo creí. A la tarde fuimos a dar una vuelta
Al día siguiente de mi llegada fuí a almor- en auto por los alrededores de la ciudad. Era
zar a casa de Keyserling. Pude comprobar que un día radiante y frío. Yo no sabía que la luz,
el triunfo del nacional-socialismo no le había en invierno, en Alemania, podía ser tan cris-
cortado el apetito ni la sed. Su casa, precedida talina. Nos cruzamos con grupos de la Hitler
de un jardincito, eta simpática y muy alemana. Jugend, que marchaban cantando por los ca-
Él parecía demasiado grande para ella. La criada minos. "El culto ·de Mithra", me dijo Keyser-
que nos sirvió el almuerzo sólo entendía ale- ling al verlos.
mán, de modo que pudimos hablar a nuestras Quería que esperara en Darmstadt el regresq
anchas. Después del almuerzo me hizo subir a de su mujer y de los chicos. Pero yo consi-
su escritorio por una escalera flanqueada por deraba que había cumplido mi misión: cerdo~
retratos de familia (y, si mal no recuerdo, uno rarme de si podía hacer algo. El clima del na-
mío también) . La primera cosa . que vi, al en- zismo me repugnaba demasiado para que volun-
trar, fué, colgado encima de su mesa de tra- tariamente lo soportara más de lo indispensable.
ba jo, un óleo representando a Orfeo con su
lira, rodeado de fieras, incluso la serpiente, en
primer plano. Me acerqué al lienzo y designán-
dole el reptil le pregunté: "¿Es mi retrato?"
Se puso a reír y me dijo: "Ésta no es una ana-
86 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 87
ción se torna por eso, en la practica, una deni-
gración y una mancilla del hombre verdadero.
LLUEVE SOBRE MOJADO Inconscientemente usted ha exigido que yo
fuese como no podía ser, y todo lo ocurrido
En mi viaje de vuelta, a algunos kilómetros de después es debido a un proceso psicológico
Sarrebruck, tuve un accidente de automóvil por vía del cual -inconscientemente desde
que casi me costó la vida. Estaba pues en cama, luego- usted me hizo pagar el hecho de mi
y bastante maltrecha, cuando llegó una carta realidad." 1
lárguísima de Keyserling, que ignoraba aún el ¿Es idealizar a un hombre de gran inteligen-
accidente. Completó el efecto dc.:-l golpe que cia, desconocido personalmente, a un autor· del
había recibido casi en la carótida. Se decía que muchas páginas nos han deslumbrado, ima"
muy conmovido por mi visita. Nada nos impe- ginar que puede reconocer, llegado el momento
diría en adelante ser amigos "en constelación (como Shaw) , que sus admiradoras no están
perpetua, de hemisferio a hemisferio". Pero, sin obligadas a admirarle fuera del terreno de su
embargo, quería advertirme que veía desde otro genio creador? ¿Y que esta devoción no · im-
punto de vista las razones por las cuales el plica en modo alguno que sientan por él una
fervor espiritual que él, o su obra, me inspi- pasión de otro orden?
raban, había sido (de acuerdo con mis térmi- 1 La actitud mental de Keyserling en este punto es
nos) envenenados en Versalles. "La peor de las ilógica y contradictoria. En el capítulo sobre Houston
injusticias, un millón de veces peor, a mis ojos, Chamberlain escribe: "No me gusta que me ideali-
cen y así involuntariamente destruyo yo mismo el ídolo
que la in justicia que usted padeció por mi que otros adoran en mí ... "; mientras que en el capí-
culpa, es idealizar a un ser humano como me tulo sobre V. O. declara : "Jamás perjudicó a ninguna
persona de valor el idealizar o el ser idealizada . . . esto
idealizó; pues ningún hombre podría ser tal fué siempre, por lo contrario, un violento estímulo pará
como usted me concebía y semejante idealiza- la persona, aunque inevitablemente tuviera que pagarlo
lf
88 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 89
Si el coup de foudre puede caer sobre las comprendí la personalidad total de Keyserling
ingenuas que sienten por un autor cierto grado sino después de nuestro choque.
de hero-worship (en un grado más bajo y en Los libros no nos suelen entregar sino lo que
jerga cinematográfica norteamericana se llama en ellos buscamos. Una parte de Keyserling se
ser fan de una estrella; en las canchas de foot- me había ·revelado a través de la lectura. Pero
ball argentinas: hincha), también puede per- Keyserling no era sólo esa parte. Sus libros no
fectamente no caer, eran sólo esa parte. Eran un todo que encerraba
Dicho esto, es cierto que yo esperaba -no muchas partes. Y yo no podía estar de acuerdo
exigía- que Keyserling fuese lo que no po- con todas ellas. Aprendí a leer mejor los libros,
día ser, dada su naturaleza. Yo no había asi- a través de la persona del autor. Es decir, apren-
milado de su pensamiento sino lo que podía dí a leerlos con discriminación y lucidez. Y úni-
servir a mi propio desarrollo, como ser muy camente en este sentido pudo acusarme Key-
distinto de él. El resto, lo que me era tan ajeno serling de haberlo idealizado antes de conocerlo.
e involuntariamente nocivo como puede serlo, "Usted separaba el espíritu del hombre, lo
en las transfusiones de sangre, el tipo de san- que es siempre un error", me escribía. Claro
gre del sujeto X al sujeto Z, no lo comprendí que es un error. Pero en cuanto la presencia
hasta haberlo visto en Versalles. Es decir: no del hombre me aclaró la obra, regulé mi con-
ducta y mis opiniones sobre la obra y el hombre
luego con un desencanto brutal. Esta idealización res-
pectiva es efectivamente, en nuestro pensamiento cons- de acuerdo con la suma total. Pues en Keyser-
ciente, el corolario de la conciencia que empezamos a ling resultaba imposible, en la práctica, separar
tener de nuestra unicidad y por consiguiente de lo
que hay de eternamente humano en nosotros." Si mi el espíritu del hombre. El hombre ocupaba mu-
idealización de su persona era, a los ojos de Keyserling, cho espacio y no se dejaba ignorar.
una denigración y una mancilla, no se comprende, en-
tonces, por qué dice que la idealización no puede dañar
Esto me trae a la memoria un diálogo que
a ningún ~er de valor (como él) . cuenta Mme. de Sévigné:
90 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 91
-Pues bien -difo ella-; no soy de la opi- con la obra (yo creía, en cambio, haberlos inte-
nión de San Pablo. grado}. Usted me ha desconocido hasta el punto
-Tenga usted cuidado, señora; es el Espíritu de hablar de mi talento . . . Este desconocimien-
Santo el que habla por su boca. to completo, de parte de una mujer tan inteli-
---Así será. En ese caso no opino como el gente como usted y que me había comprendido
Espíritu Santo. durante cierto tiempo (el tiempo de mi entu-
No estando de acuerdo con la opinión de siasmo no discriminante, antes de conocerlo J
Keyserling, me colocaba fuera de la ley. Era tan es sólo explicable por la patología que he diag-
escandaloso como lo declarado por la dama de nosticado (el desdoblamiento medieval}." Mi
la anécdota. Me exponía, pues, a que me suce- desacuerdo con el Espíritu Santo me acarreaba
dieran cosas desagradables; por ejemplo, que me ese diagnóstico. Ahora me hace sonreír, pero
bajaran del pedestal donde me habían colocado realmente era demasiado después de mi visita
cuando parecía ser de la misma opinión. a Darmstadt y el accidente en Sarrebrück.
"Llego ahora a una injusticia que he cometi-
do con usted -proseguía la carta-: a partir
de nuestro encuentro sólo he visto en usted un
CUMPLIDO QUE OFENDE ser exclusivamente gánico, que aspiraba al Es-
píritu como la Serpiente de Plumas. Pero ¿por
Keyserling hablaba en su carta de la escisión qué he podido ver en usted una anaconda? Ello
esquizofrénica (no se quedaba corto) entre el se debe a la escisión esquizofrénica que usted
ideal inventado y la realidad, que había falseado padecíá y que tuvo sus repercusiones en mí."
mi visión de su personalidad en Versalles: Ejemplo magistral de la paja en el ojo ajeno.
"Desde ese momento, usted ha visto a una luz El golpe recibido en la garganta hacía mi
faÍsa, y no realmente la relación del hombre respiración penosa. La lectura de esta epístola
92 VICTORIA OCAMPO
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 93
añadió a la sensación de ahogo físico la de como el Espíritu Santo. En cuanto a la dama
ahogo moral. "La parte de su vida digna de (que ya no podía oír la palabra "telúrica" sin
interés (fuera de su contribución a las Medita- sacar el revólver), después de haber escrito al
ciones) empieza ahora. Usted alcanzará su apo- filósofo su verdad última, sintió gran alivio.
geo a los sesenta, probablemente mucho más Atribuía gran valor, a causa de su escasa ima-
tarde ... Esta carta no reclama contestación. No ginación sin duda, a la honradez intelectuaL Le
hay nada que discutir; es absolutamente indi- parecía que en ese respecto no es nunca indi-
ferente que se tenga razón o no en todo. Sé ferente tener o no razón.
que lo que le he escrito representa para mí la Me he preguntado a menudo si mi "mala
verdad última y si usted continúa siendo de ventura" keyserliniana no es una manera de
opinión contraria, es cuestión suya. Pero me expiación por "la casi monstruosa y casi con-
apresuro a añadir: si siente usted la necesidad tinua superabundancia de emoción religiosa
de ello discuta conmigo; por amor de Dios no gastada en todo objeto profano" (Charles du
reprima usted nada. Me siento tan contento que Bos) que es mi lote en esta vida.
estoy dispuesto a todos los sacrificios intelec-
tuales [!] ... " La recomendación era superflua.
No estaba yo con ánimo de reprimir cosa al-
guna. Todo lo que tenía atragantado fué dicho ¿IMPORTA O NO TENER RAZÓN?
y enviado sin demora. A partir de esa carta mía
Keyserling renunció al proyecto de convencerme Persisto en no admitir que sea indiferente
de mi escisión esquizofrénica y. concretó su re- teher o no razón en todo. Esta es quizá una ver-
solución en estos términos: "Let's agree to differ dad para tenderos, como diría Wilde; pero me
(pongámonos de acuerdo en no estar de acuer- atengo a ella. Por otra parte, comprendo muy
do)." Parecía aceptar que la dama no opinara bien (y esta es una de las actitudes espirituales
94 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 95
que me atraían en Keyserling) que un libro, Las cartas de él que recibí después de haberle
una persona, un acontecimiento valen para nos- mandado aquella mía en que me complacía en
otros en la medida en que nos enriquecen con no reprimir nada no volvieron a mencionar el
nuestras propias riquezas, en que nos hacen desdoblamiento medieval; eran interesantes y es-
vivir en nuestra cima, y que sú valor intrínseco taban llenas de ocurrencias. Las conservo. Empe-
importa poco. En ese sentido, poco importa ñado en comunicarme noticias que la Censura no
que el valor objetivo no corresponda al valor dejaría pasar y muy escéptico sobre la perspica-
subjetivo. Lo que importa es el fenómeno de cia teutónica, usaba subterfugios y metáforas que
mayéutica. Yo lo había descubierto antes de no habrían engañado a un latino en pañales.
haber leído a Keyserling. Pero encontré pági-
nas profundas y bellas sobre ese tema en su
obra. En ella se convierte en leit-motiv. La ra- LET'S AGREE TO DIFFER
zón de ser de esta mayéutica sólo puede ser
comprendida por quienes tuvieron el valor de Después de haber recibido mi carta-rugido
ser ellos mismos y de vivir según su particular (era la única manera de no reprimir), y ente-
ley de vida, dice Keyserling. Su dharma, diría rado del accidente de automóvil, me escribía con
yo. "Quien no mantenga imperturbable su lí- desusada y angelical mansedumbre: "Siento que
nea personal, dando así un peculiar sentido per- mi carta psicológica la haya encontrado en tan
sonal a todo cuanto le suceda, que de hecho mal estado. Si la ha herido por cualquier motivo,
puede -suceder a cualquiera, a ése no le pasárá perdóneme, se lo ruego. Sé q{re una nueva rela-
nada importante, aunque fuese testigo de la ción entre nosotros no podrá e-stablecerse sino
creación del mundo y del ocaso de los diosés." a base de un conocimiento y de una aceptación
(Cap. sobre V. O.) He ahí, a mi juicio, el lado completos de los puntos de vista y sentimientos
genial de Keyserling. mutuos. No hace falta que estemos de acuerdo.

¡•
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 97
96 VICTORIA OCAMPO que los dos vean claro ... " Y agregaba este
Que para siempre nuestro lema sea: Let's agree P. S.: "Les hago poner marco a sus tres retra-
to di/fer. Nuestras reacciones y nuestra~ ~ece­ tos juntos y los colgaré en mi escritorio debajo
sidades íntimas son completamente d1stmtas. del lienzo que representa a Orfeo enterneciendo
Pero (.·por qué no ser amigos de cuerpo celeste
., ) a con su arpa a los animales, entre otros la ser-
cuerpo celeste a través del espacio vaClo .. · · piente y el tigre."
Cada sol tiene su sistema planetario. Usted no Keyserling esperaba, sin duda, enternecer con
pertenece desde lueg? al mío y sé que debo los acentos de esta lira simbólica las fotos y por
combatir mi inclinación natural a atraer a to- su intermedio a quien representaban,
dos y todo a mi órbita para poder conservar Y "He reflexionado de nuevo -me escribía en
cultivar relaciones amistosas con un ser tal marzo de 1939- sobre su reflexión de que
como usted. En el fondo, sobre el plano telú- también yo pertenezco al Tercer Día de la Crea-
rico nuestro encuentro se asemeja mucho al ción; es decir, he reflexionado en la razón de
de ~na boa y un tigre. Felizmente, ninguno de ser de su observación. En realidad, pese a una
los dos ha conseguido vencer al otro. incompatibilidad fundamental entre nuestros
"Usted sabe que el término griego 'TCO!()If': ctcro<; dos modos de vida, hay un parentesco. Es la
(paraíso) quiere decir jardín zoológi~o. En el misma vitalidad frenética debida a un enraiza-
marco de un paraíso simbólico seme¡ante, ad- miento de la vida elemental mucho más pro-
ministrado quizá por un Orfeo discretamente fundo que el de la mayoría, y la misma tensión
invisible, concibo yo las futuras relaciones en- entre esa vida y la aspiración espiritual. Pero
tre usted y yo. en cuanto al resto no hay la menor afinidad.
"Ha hecho bien en escribirme esa larga car- ¡Qué importa!"
ta. Me ha ayudado mucho a poner las cosas en Y como yo le escribiera que no comprendía
su punto. Si hay amistad entre la boa y el tig~e, _ por qué se identificaba con un animal que se
cuyos instintos no pueden concordar, es preCiso
98 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE S.US SOMBRAS 99
le parecía tan poco: el tigre, cuando evidente- el exterior, cree que soy un animal nórdi-
mente pertenecía a los animales nórdicos, me co ... , etc. Pero no es ese aspecto superficial
contestó una larga carta que sólo pude descifrar el que cuenta. Y lo mismo puede decirse, mu-
a medias: "Soy presa de nuevo de una inmensa tatis mutandis, de la visión que tengo de usted.
nostalgia de lo vasto, de lo infinito, del aU- Forzosamente tengo que resignarme al hecho
encompassing [que todo lo abarca} del alma de que allí donde yo empiezo a ver algo serio,
rusa, de la cual tengo más que de ninguna otra usted comienza a reír; y que allí donde el euro-
alma colectiva. y ·comprendo claramente en qué peo ve el esbozo de una Revelación del espíritu,
su vitalidad de usted y su violencia son incom- aparece en la americana la macana, que corta
patibles con las mías. Toda nuestra tradición en seco todo profundizar. Su Continente es el
europea, gi:iega, eslava, germánica, caucásica Continente antimetafísico por excelencia. Por
sobre todo, concibe la vitalidad bajo la faz dio- eso precisamente significa tanto para mí. Usted
nisíaca. . . Usted, por el contrario, tan vital y pertenece al mundo de mis antípodas. Pienso
más violenta que yo [?}, usted no tiene nada sobre todo en eso visualizándola a usted en
de dionisíaca. . . Usted detesta el vino . .' . el compañía de Gabriela Mistral. Sea como fuere
clamor, el éxtasis. Los dos tipos de vitalidad con- su alma (ignoro su obra, y si la conociera me
cuerdan con. . . [aquí unas palabras ininteligi- diría probablemente poco), como tipo Gabriela
bles} sangre fría o sangre caliente. Usted no Mistral es esencialmente india serrana, de alma
entiende estas metáforas. . . [nueva serie de de bronce. Una criatura magnífica ... [serie de
palabras ininteligibles J. Por consiguiente, si yo palabras ininteligibles}. El éxtasis griego era la
me veo Tigre -y a tal punto que me reconozco salida de sí en la embriaguez, el deseo de co-
en todo tigre- es infinitamente más cierto mulgar con el mundo entero en el arrebato ...
que. . . [palabras ininteligibles} coagulado en Mientras que el indio lo acepta todo, salvo salir
la materialidad, no puede usted percibir desde de la máscara de su carne impasible."
100 VICTORIA OCAMPO

Para la Navidad de 1939 me escribía de EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 101


Schonhausen: "Le envío esta carta pensando .tnento) por oposición a lo que resulta más
en el tournant fatídico que será sin duda la pró- destructivo. Y ahora la Rusia Soviética se ha
xima cena de Navidad . . . He terminado otro puesto definitivamente del lado de lo destruc-
capítulo de mis Memorias en que hablo de las tivo".
varias mujeres, todas diferentes unas de otras, En una de sus últimas cartas (matzo de
que han contribuído a formarme (tranquilícese: 1940) , que pudo enviarme porque una amiga
no la incluyo en el lote). ¿Le interesaría para la echó al correo fuera de Alemania, decía: "No
SUR? puedo ni prever cuándo podré volver a publicar
"Estoy seguro de que los resultados de esta algo. Quizá nunca más, mientras viva. Pero es
guerra, que bajo ciertos aspectos no es guerra, . necesario que haya conocido todas las elevacio-
serán más profundos que los de la guerra mun- nes y todas las caídas a fin de adquirir toda la
dial. . . El antiguo Régimen d~saparecerá se- experiencia cuya acumulación se me antoja es
guramente, fueren cuales fueren los resultados la única, verdaderamente la única excusa para
de los combates. Pero es imposible prever los nuestro destierro en el más inmundo de los pla-
contenidos concretos del Nuevo Orden. netas - pese al clima de Mar del Plata." La
"Un saludo De Profundis." última frase estaba escrita en español y se re-
Las comunicaciones se volvían cada vez más fería a una carta mía en que le ponderaba el
difíciles para él. Empezaron a espaciarse las clima incomparable de nuestro balneario, no
cartas y pronto cesaron. A propósito del con- .sintiéndome con ánimo de ponderarle otra cosa
flicto mundial decía: " ... uno sólo puede po- de un país que, a mi modo de ver, iba barran-
nerse a favor (dentro de ciertos límites razona- ca abajo.
bles) de lo que en su esencia resulta menos En ese mismo Mar del Plata, que conserva
destructivo (sea lo que sea en el presente mo- su clima vivificante de siempre pese a que
también forma parte del más inmundo de los
102 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 103

planetas, saco de sobres abiertos y marcados por También conocí, a través de él, grandes gozos.
la censura estos recuerdos ajados por el tiempo. Debo uno de ellos a la lectura de Keyserling,
Los plancho uno a uno, pues escribir memorias y no lo renegaré. Tampoco renegaré de mi en-
es adoptar el oficio de planchadora. Las de Key- cuentro (o choque) con él. Fué una enseñanza
sérling están llenas del almidón de su delirio y no siento ya el haber pasado por ella.
interpretativo. Diversos elementos pueden ha-
cer las veces de almidón en este género de
trabajo. El almidón es indispensable para las
camisas de hombre (las de pechera almidonada, DRIEU Y KEYSERLING
que empiezan a no usarse). Pero yo no plan-
cho ·ropa de hombre sino pañuelos de mujer, Drieu, que había peleado y sido herido en
que están reñidos con el almidón. Ni ·plan- Charleroi, escribía: "fe ne renierai pas Charle-
cha necesitan. Los hago secar pegados a un roí." En ese sentido lo digo. No sólo las luchas
espejo. en los campos de batalla hos dan severas lec-
He vivido toda mi vida asomada a los libros. ciones. Las aventuras del espíritu, o más bien
Asomada a esas ventanas mágicas: dicho, los aventureros del espíritu se exponen a
peligros equivalentes. Corren graves riesgos
.... magic casements, opening on the foam . para sus almas, y a través de sus almas para sus
Of perilous seas, in faery lands forlorn ... 1 cuerpos; los conflictos del alma repercuten
siempre en la antena de carne: el cuerpo.
No lo lamento, a pesar de las decepciones que
Nietzsche es el caso más patente de lo que
ha solido propinarme el "culto a los a~tores".
afirmo. Enloqueció, como otros mueren en el
1 " . .. mágicas ventanas, abiertas a la espuma / de campo de batalla: para no retroceder ni un pal-
ma~es peligrosos en perdidos países de hadas ... "
KEATS: Oda a un miseñor.
mo, para llegar al fondo de sí mismo. Un T. E.
104 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 105

Lawrence habría podido morir loco, por los el mismo invierno, en la misma ciudad. En esa
mismos motivos. época, Drieu hada chistes sobre Keyserling por
broma, y por broma me decía, hablando de él:
I go te prove my soul!
"Su Profeta." Como lo vió bien Mauriac, con
I see my way as birds their trackless way.
su gran sentido de justicia, ese hombre, cínico
\1 shall arrive! W hat time, what circuit first,
en sus palabras y que jugaba a la indolencia,
I ask not ... 1
era un espíritu inflexible bajo esa máscara. El
Cuando llegué a Europa, después de la guerra adjetivo no me satisface. Yo diría, a falta de
(mayo de 1946), supe la muerte de Keyserling. algo más preciso, implacable. Extrañamente im-
Y o llevaba la intención de visitarlo, si era po- placable con sus amigos y consigo mismo. Creo
sible, imaginando los malos ratos que habría que sólo era indulgente, muy indulgente, con
pasado. Por Drieu me había enterado de que a sus enemigos.
su hijo mayor, Manfred, gravemente herido en Petit ] ean, en un artículo reciente, señala
la campaña de Rusia, le cortaron una pierna. que la punta de las imprecaciones de Drieu se
Hada justo un año que el mismo Drieu, antes '. le volvía siempre contra sí mismo; pero yo
de suicidarse, me escribía: "La última carta que digo que no se le volvía, que él la volvía inde-
recibo es de Keyserling. Ha sentido la utilidad fectiblemente contra sí mismo. Sus más terri-
de poner ante mis ojos, en el último momento, bles imprecaciones, ¿no apuntaban acaso alcen-
algo inteligente." tro de su corazón? ¿A Francia? Y debo declarar
Conocí a esos dos hombres, tan diferentes, que lo que contribuyó a la simpatÍa que me
1 "¡Voy a poner mi alma a prueba! 1 Veo mi ca-
inspiró Drieu, cuando lo conocí, fué el con-
mino como los pájaros su camino sin huellas. 1 ¡Llegaré! traste que su actitud mental presentaba con la
En qué momento, a qué circuito primero, 1 no lo pre- de Keyserling. Era refrescante, después de las
gunto ... "
BROWNING : Paracelso. sesiones de Versalles, oírle denigrarse a sí mis-
106 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 107

mo y pinchar todos los globos, incluso aquel


cuya barquilla ocupaba.
Keyserling consideraba a Drieu uno de los V. O. UTILIZADA COMO SÍMBOLO
franceses más inteligentes y más abiertos de su
generación. A un año casi de distancia entraban La condesa de Keyserling, consagrada por
ambos en la misteriosa región de las metempsi- entero a la memoria de su marido y a la publi-
cosis. Drieu, "como un ciervo extenuado, per- cación de sus obras póstumas, contestaba a una
seguido por la jauría"; Keyserling, debilitado carta en que yo le hada notar que Keyserling
por las privaciones (según sus hijos). Uno, el falseaba ciertos hechos en el capítulo sobre
cínico, el imprecador, dejaba una carta de amar- V. O.: "Comprendo la impresión que debe pro-
ga ternura para mí, escrita en el momento de su ducir el leer algo en que se le trata a uno como
suicidio; otro, el imaginativo, el Creador de un mito. Supongo que se necesitaría un desasi-
Sentido y el enemigo de los "hechos", un ca- miento sobrehumano para soportar el verse uti-
pítulo de sus Memorias, para millares de lec- lizada como un símbolo, como un mito, y no
tores; un capítulo en que me convertía en mito, como un simple ser humano. Me parece que
en símbolo moldeado por su mano de gigante usted no ha entrado completamente en el es-
ebrio de delirio interpretativo; un capítulo en píritu en que el libro y especialmente ese ca-
que la verdad de mi persona, como ser humano, pítulo han sido escritos, si insiste usted en los
no era respetada y en que cuenta, más o menos, hechos. Pero, desde luego, comprendo muy bien
como el ladrillo para el albañil que con su que ha de resultar azorante leer el propio nom-
llana le aplica la argamasa, sin pedirle permiso. bre y estar en la vida y en la mitología a un
Pero es el caso que este ladrillo, como el junco tiempo. . . Puedo asegurarle que todos los que
de Pascal, es un ladrillo pensante. han leído aquí el capítulo y no saben nada de
usted piensan que es uno de los mejores." Ahí
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 109

108 VICI'ORIA OCAMPO logue como el prototipo del ser gánico por el
simple hecho de que yo encontraba mi ser terre-
ha puesto el dedo en la llaga. Eso sólo puede
no incompatible con el suyo, y que diagnosticase
pensarse prescindiendo totalmente de mí. La
en mí un desdoblamiento medieval, un caso de
condesa de Keyserling, con quien nunca me he
escisión esquizofrénica, porque no lo aceptaba
encontrado, es una mujer inteligente y ducha en
y admiraba totalitariamente, es llevar la "fan-
el arte de la diplomacia. Sabe defender la causa
tasía poética" demasiado lejos.
de su marido y la defiende muy noblemente.
Me inspira gran simpatía y lamento no poder
estar de acuerdo con ella en este particular. Los EN MATERIA DE AMOR ...
hechos en los que insisto son importantes y si
se los subestima el sentido queda falseado. En materia de amor con mayúscula, me re-
Desde luego importa poco que el hotelucho fiero a la gran pasión amorosa, sentimiento
del puerto en que se alojaba Tagore (al decir
raro si los hay:
de Keyserling en el capítulo V. O.) fuera en
I have said that the soul is not more than the
realidad el Plaza Hotel; y que mi casa de Pa-
lermo Chico (puesta a su entera disposición body
And I have said that the body is not more than
mientras ignoré su carácter volcánico) no fuera
the soul . .. 1
construída especialmente para él, como asegura;
y que Fanny y José 1 no me sacaran de apuros, Imposible separar uno de otro. Desde luego
a pesar de su buena voluntad, etc. Si a Keyserling hay una serie de gamas en amor que van desde
le divertía ver un hotelucho en un lujoso Pa- ,, la atracción puramente (o casi puramente) fí-
lace, etc., era cuestión suya. Pero que me cata- 1 "He dicho que el alma no es más que el cuerpo / y
he dicho que el cuerpo no es más que el alma . . . "
1 Antiguos s~rvidores, de una raza ya extinta, que con WHITMAN : Leaves of Grass.
el a~dar del t1empo fueron convirtiéndose en amigos
Y m1embros de la familia.
110 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 111
1
sica en que el cuerpo es más que el alma , a conquistar en ese terreno. Aunque sólo fuese
una atracción espiritual ( espede de fervor reli- para probarse a sí mismos su poder y satisfacer
gioso), que ejercía un Gandhi, por ejemplo, y un instinto de dominación muy natural, pero en
en que el alma sola parece existir ( llámesele modo alguno digno de respeto. Ha de ser
sublimación o lo que se quiera). También hay, agradable sentirse adorado como pensador, es-
pero esto no puede calificarse de amor, la critor, héroe o sabio; ha de ser más halagüeño
atracción animal del sexo anónimo, no de un sentirse deseado como hombre. Los pensadores,
ser encarnado, no de un cuerpo particular por escritores, héroes y genios detestan, por lo co-
otro cuerpo particular. En este caso, el compa- mún, que una mujer los asimile a los santos
ñero no existe de manera diferenciada, es un del calendario. No admiten que una mujer nor-
objeto: un objeto de lujuria. Esto equivale al mal pueda hacerlo sin acusar por ello cierto
vicio solitario. desequilibrio y atribuyen tan insólito fenómeno
Cuando se es presa de un entusiasmo intelec- a un estado patológico cualquiera, que se com-
tual, de una devoción espiritual por tal o cual placen en diagnosticar. Ciegos y sordos a toda
pensador, escritor, sabio o héroe, no hay razón realidad que ellos mismos no dicten como crea-
para que esto acabe fatalmente en pasión amo- dores, ven entonces en esa criatura imperfecta
rosa. Pero es cierto que la mayoría de los pen- e indócil: "la encarnación del divorcio más neto
sadores, escritores, héroes, y hasta de los sabios, entre la Naturaleza y el Espíritu".
confiésenlo o no, ponen a menudo su amor pro-
pio (generalmente no se trata de amor) en
1 Es un género de atracción al que puede aplicarse
la definición de Shaw: "La relación sexual no es una
relación personal. Puede ser irresistiblemente deseada y
embelesadamente consumada entre personas que no po-
drían soportarse mutuamente en ninguna otra relación."
112 VICTORIA OCAMPO
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 113
tado decir a Keyserling era un comentario al
ENSIMISMAMIENTO siguiente pasaje del De Profundis, que le cité
en la conversación a que alude: "Cristo no
Si hubiera tenido aun alguna duda sobre esta tenía paciencia con el torpe, inerte, mecánico
cuestión, el capítulo V. O. del Viaje a través sistema que trata a las gentes como si fueran
del Tiempo habría acabado de convencerme cosas, y por tanto trata a todo el mundo lo
hasta qué punto Keyserling me escuchaba y mismo; para él no había leyes; sólo había ex-
me comprendía poco. No se escuchaba más cepciones." Le repetí entonces que jamás debía-
que a sí mismo. Me escuchaba tan poco (por mos olvidar ni echar al canasto esta verdad
su estado de ensimismamiento) que no com- esencial, tlave de nuestras relaciones con el
prendió, por ejemplo, lo que le dije sobre prójimo 1 , pero probablemente tenía el espíritu
Cristo, en Versalles, y que cita a tuertas en sus en otra cosa, o perseguía su línea de pensa-
Memorias: "Ella [yo] pretendía que la grande- miento y su interpretación de mi persona y mi
za de Cristo residía en el hecho de que no había problema, sin tener en cuenta mi persona ni
tratado de transformar al hombre, sino que se mi problema verdaderos, a tal ·punto que oyó
había apiadado de él tal como era, lo había con- a medias y mal lo que le decía. Oyó sólo lo que
solado y perdonado. Tal era la significación de pensaba que iba a decir. Todos solemos hacerlo
todo amor cristiano." Pues bien, no. No era en mayor o menor escala, inconscientemente.
eso lo que yo pretendía. Creo que Cristo se apia- Él lo hacía con frenesí.
dó del hombre tal como era; pero también Keyserling tenía todo el derecho de pensar
pienso que quiso transformarlo. Y a este res- 1 Keyserling sabía, y ha dicho admirablemente por

pecto basta leer algunas páginas de mis ensa- otra parte, que Cristo no pedía al hombre el amor a la
Humanidad, abstracción en que caen las religiones de
yos para comprobarlo. Lo que yo había inten- la Razón, sino al prójimo, cosa bien concreta y a me-
nudo difícil.
114 VICTORIA OCAMPO Et VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 115
sobre el universo y sobre ese grano de arena, ling mucho antes de conocer América del Sur:
parte del universo, V. 0., lo que le daba la "Lo más interesante en Sudamérica es la puna."
gana; de acuerdo. Como la cuestión justicia no Preparado de antemano para sufrir los efec-
se planteaba para él, no podía molestarlo, pues tos de ese mal, aunque sólo fuera bajo el im-
eso es lo que deja entender cuando en su c'apí- perio de una autosugestión reforzada, los sopor-
tulo sobre V. O. se pone del lado de Wagner. tó. Su impresión es entonces "análoga a las que
Este músico, dice Keyserling, tropezando en ·el debieron sentir los reptiles cuando las influen-
texto de un lied de Brahms con la palabra "jus- cias telúricas los pusieron en la alternativa de
ticia", murmuró: "Nunca hubiera podido en- transformarse en mamíferos o de perecer".
contrar sonidos capaces de expresar esa palabra: (Meditaciones.) La puna debió de pegarle una
no es posible ponerla en música." buena sacudida. Per? ¿acaso no había decidido
de antemano el ser sacudido? Pasemos de su
idea de la puna a su idea de la llama. "No fué
el hombre quien domesticó a la llama como el
PUNA, LLAMA Y MUJER TELÚRICA hombre domesticó al perro, sino la llama quien
amaestró al Hombre .. .' Sobre esas mesetas, en
Así el capítulo V. O. (es decir, el capítulo el comienzo fué la llama y no el hombre ...
mostrando a Keyserling bajo los efectos de la La llama es todo, puede todo y no exige nada.
puna, o estudiando las costumbres de los marsu- No reclama ni forraje, ni otros cuidados; en
piales en el continente del Tercer Día de la cambio procura el vestido y sirve para el trans-
Creación) figura en el Viaje a través del Tiempo porte." (Meditaciones.)
para servir las necesidades de una tesis. U na Como digno acompañamiento de la puna y
tesis que tiene como punto de partida algo en de la llama, como digno producto del continente
el estilo de la frase que se le ocurrió a Keyser- del Tercer Día de la Creación, la mujer cien

J
EL VIAJ ERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 117
116 VICTORIA OCAMPO
lado: Madres, mucho más que en V: O. misma.
por ciento telúrica no podía faltar en el elenco.
Keyserling cuenta allí el conflicto con su
Esta mujer debía ser un elemento intermedio
entre la puna y la llama ("la llama es todo, madre que relaciona con el conflicto Orestes-
puede todo y no exige nada"). Las circunstan- Clitemnestra y con el conflicto Hamlet 1 •
cias quisieron que Keyserling me englobara en Después de la muerte de su marido, que ella
su visión de Sudamérica en compañía de la puna adoraba y que la había mimado con exceso,
y de la llama. Pero la verdad es que si no lo Johanna Pilar van Pilchau, madre de Keyser-
decepcioné como puna lo decepcioné bastante ling, pasó bruscamente del estado de viuda in-
como llama. Es sabido que estos animales se consolable al de mujer enamorada, y luego al
niegan a caminar si se les carga con más peso de esposa legítima del institutor ruso de sus
del que pueden llevar. Era mi único parecido hijos. Hermann, que tenía quince años, lloró de
con ellos, pobre de mí. Y así me hice acreedo- dolor y de rabia la noche en que supo que su
ra de castigo por desdoblamiento andino. padre iba a ser reemplazado, y reemplazado
por un hombre de un "nivel bajo"; un "niñero".
"Mi madre, como toda mujer avasallada por
un sentimiento, se entregó simplemente en esta
UNA EXPLICACIÓN DEL CAPÍTULO V. O. época a su gana." Es evidente que para Johanna,
como para muchas mujeres que han sido felices
Después de una lectura atenta del primer en su hogar, la soledad resultó un peso insopor-
volumen del Viaje a través del Tiempo (sólo 1 "Hoy sé que la relación entre madre e hijo es de
conozco del segundo el capítulo que me con- tal modo profunda que toda situación Orestes-Clitem-
nestra, o siquiera análoga a la de Hamlet, no sólo crea
cierne), llegué a la conclusión de que la verda- una culpa que luego llama a la acción a las Erinnias,
dera explicación del capítulo V. O. se encon- sino que constela y evoca lo malo real en la madre y el
hijo." (Viaje a través del T iempo.)
traba en el nltimo capítulo de ese tomo, titu-
118 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 119

table. Es evidente también, por lo que se lee punto de vista afectivo y desde el punto de
entre líneas, que estaba perdidamente enamo- vista de las ideas tradicionales en que había sido
rada del profesor de sus hijos, por plebeyo que educado. Nunca se curó de este traumatismo.
fuera. Se le importaron un bledo los prejuicios "Como mi madre era una renegada, si alguna
de familia y se lanzó con alegría a este mésal- vez las hubo, para tranquilidad de su concien-
liance. Pero al joven y violento Hermann, cuya cia invirtió los papeles, pretendiendo que el
gana soplaba en otro sentido, esta actitud re- renegado era yo." (Viaje a través del Tiempo.)
sultó monstruosa 1 . A tal punto que Georg Entonces el joven Hermann se vuelve duro y
Groddeck aseguró más tarde que el complejo hasta perverso con ella. Y como consecuencia
de inferioridad que atormentaba a Keyserling de este estado de cosas, de ese conflicto sin solu-
"se fundaba en no haber pegado un tiro al día ción aparente (esta declaración me parece muy
siguiente. . . al sucesor que había usurpado el importante), "instintivamente sentía como ma-
lugar de mi padre, como entre m{¡_chas otras terno todo lo perteneciente a la tierra y me-
cosas estuve planeando aquella primera noche recía de antemano mi desconfianza. . . Por el
espantosa" 2 • (Viaje a través del Tiempo .) hecho de sentir yo como materno todo el mun-
La situación debió de ser verdaderamente do telúrico, lo que en mi madre experimentaba
dolorosa para un niño de quince años, desde el se transmitía para mí a éste." La imagen de su
1
madre y el telurismo se mezclaron, pues, en él
"Nunca quedé completamente redimido de esta si-
tuación anímica." (Viaje a través del Tiempo.) indisolublemente. Johanna-Rhea-Cibeles eran
2
De su padre, Keyserling decía: "Mi padre era tan tres personas y un solo monstruo verdadero.
suave en sus maneras que jamás había tenido un duelo ¿Qué ocurrió entonces? "Mi mundo interior-
e?- una época en _que eso constituía casi una proeza.Y: espiritual y el mundo en que puertas afuera
~~~ embargo, temendo yo apenas trece años, me dijo :
St _alguna vez un maestro se atreve a ponerte la mano tenía que luchar por mi existencia se iban
enCima, lo matas de un tiro; las consecuencias son siem-
pre indiferentes'." (Viaje a través del Tiempo.) · apartando cada vez más, consolidándose cada
120 VICTORIA OCAMPO EL VIAJ ERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 121
vez más en planos distintos, inconciliables en- y deformación volvía a aparecer siempre lo pu-
tre sí; como espíritu y alma me volvía cada vez ramente diabólico en forma de imágenes de la
más etéreo y extraño al mundo, mientras, por propia madre. Y esto no sólo ocurría en sueños
el contrario, como hombre práctico, en rudo que siempre volvían a repetirse, sino que tam-
contraste con ello, me volvía positivista, hasta bién en estado de vigilia me asustaban imágenes
la linde del terre a terre." Creo que este desdo- internas análogas. No es de extrañar que la
blamiento (y como desdoblamiento se lleva la imagen prístina de la madre en su aspecto de
palma) tampoco cesó jamás. Quienes tuvieron Magna Máter, de Kali, me sea más familiar y
que tratar con Keyserling en el plano de los más plausible que la de la Madre de Dios."
negocios saben cuán poco etéreo se volvía en Dejemos ahora el libro póstumo y volvamos a
cuanto los tocaba. Tenía perfecto derecho a tomar las Meditaciones. En ellas encontraremos
defender sus intereses y no seré yo quien lo ese sentimiento proyectado a todo un continen-
censure. te: "Involuntariamente el hombre contempla
Pero he aquí dónde y cómo el capítulo V. O. allí [en América del Sur] cara a cara la Magna
empieza a iluminarse con una luz nueva: Máter."
" ... cuando en la Argentina tomé repentina- Aquí las cosas se complican, pues si bien es
mente contacto completo con la tierra, sentí cierto que la Sibila y la Musa no pueden per-
nuevamente con respecto a mi madre algo es- tenecer al tipo de la mujer brutalmente terrena,
tremecedor, o mejor dicho, mucho más espanto- tienen, sin embargo, que ser "terrenas de pies
so todavía. Allí, como puede verse en las Me- a cabeza". Y toda creación sobre la tierra tiene
ditaciones, adquirí perfecta conciencia de lo su origen en la tierra. Callejón sin salida para
demoníaco del Aver no, que desde entonces Keyserling. Todo lo que es tierra evoca en él
acepté también como algo que me pertenecía ... lo demoníaco, a través de su complejo de Ores-
Estando ya en eso, en repugnante combinación tes-Clitemnestra. Sin embargo, como Anteo,
122 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 123
Keyserling siente que no puede prescindir de La trinidad Johanna-Rhea-Cibeles se trans-
la tierra para recibir de ella su fuerza y su .ins- formó con la inclusión de mi nombre en el
piración. Callejón sin salida, puesto que el des- cuarteto Johanna-Rhea-Cibeles-Victoria. Cuarte-
acuerdo fundamental con su madre "halló en él to de divinidades demoníacas, puesto que veía
su exacta correspondencia en el desacuerdo en- a su madre bajo los rasgos de un demonio 1 ,
tre naturaleza y espíritu". Desacuerdo que pro- del mismo modo que me vió a mí más tarde bajo
yectó en mi persona. las formas de una serpiente o de una india
Para él, su madre había caído a un nivel que le lanzaba flechas emponzoñadas.
inferior desde el momento que se había casado Por confesión propia, Keyserling se sintió
con un hombre que encarnaba un nivel inferior. siempre obsesionado por los demonios. Desde
En su edad madura, el mismo fenómeno iba a
su más tierna infancia, antes de la muerte de su
repetirse: yo bajaría de grado y pasaría de ser
padre, al caer la noche se sentía asaltado por
"eminentemente espiritual" a ser "eminente-
los ángeles rebeldes, a tal punto que no podía
mente gánico", por el hecho de no doblegarme
dormir sin luz. Hacia los cincuenta años los
a las exigencias de su "fantasía poética".
representantes del infierno se tornan cada día
Sin embargo, estas dos experiencias, Madre-
más imperiosos y Keyserling tiene que gastar
Sudamérica (Sudamérica =V. 0.), una en su
cada día más energía para tenerlos a raya (pá-
adolescencia, otra en su edad madura, fueron,
gina 379 del Viaje a través del Tiempo). Por
según confesión propia, las más ricas de su
consiguiente, cuando en el capítulo V. O. de-
vida 1 •
clara: "Así la sensación de haber sido traicio-
1 "Así, seguramente, mis más hondas visiones de la
concatenación del mundo tengo que agradecérselas a mi
nado me hizo transfigurar a Victoria Ocampo
vivencia materna, que con su constante presencia me con respecto a mis libros." (Viaje a través del Tiempo.)
guardó de fosilizarme o aletargarme. . . Es lo que pue- 1 "Mi madre se me presentaba una y otra vez como
de decirse del modo más notorio de las Meditaciones demonio." (Viaje a través del Tiempo.)
'
124 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS i25
en diablesa o india que a mansalva me dispa- dicas: Muy cándidamente · Keyserling asegura
raba flechas envenenadas", conviene aclarar que su mayor suerte consistía en que esas erup-
que esa "sensación" la provocaban los mismos ciones pudieran tener lugar hacia afuera: "Mi
demonios que obsesionaban a Keyserling desde organismo difícilmente habría resistido la des-
su infancia y no la diablesa india, puna-llama, carga hacia adentro." Pero. . . ¿y el organismo
que vivía en Palermo Chico y que "cumplió de los demás? ¿El organismo de los habitantes
fielmente sus promesas desde el punto de vista de las Pompeyas y Herculanos simbólicas,
material" (Capítulo V. O.). N o habiendo he- y del muy concreto y contemporáneo Hotel des
cho otras promesas, me resulta difícil aceptar Réservoirs, donde se comía un tan excelente
que se me acuse de traición. puré de papas?
Creo que sólo una persona era capaz de re-
presentar el papel tan necesario de Orfeo en la
vida tumultuosa del conde de Keyserling: su
mujer. Me quito el sombrero ante ella, pues se ·LA VERDAD SOBRE LOS MUERTOS
necesita heroísmo para vivir junto al cráter de
un volcán. Que los arrebatos del conde balto Otra cuestión: ¿es decoroso o no hablar de
proviniesen de la tensión, en su sangre, de los un muerto como si estuviera vivo, es decir evo-
señores de Raykül y de Johanna-Rhea-Cibeles cando historias de puré de papas? Oigamos de
(cosas de cromosomas) o de una educación que nuevo la voz de Keyserling sobre este tema:
en vez de "mettre un frein a la fureur des flots" "Atacar a los vivos puede ser una pura bajeza,
los había espoleado (¿acaso su padre no le acon- y lo es casi siempre cuando se hace con ánimo
<'
sejaba pegarle un tiro a su profesor si le ponía de dañar. A los muertos no puede dañárseles en
la mano encima?), poco importa. El volcán absoluto; respecto a ellos, lo único que cabe es
que llevaba dentro necesitaba erupdones perió- la veracidad, pues sólo la verdad sobre los

...
126 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 127
muertos puede servir de ayuda a los vivos." última crisis de náuseas parece haber tenido
(Viaje a través del Tiempo.) lugar después de la lectura del capítulo V. O.
Por lo demás, lo que antecede no es un ata- La eliminación tóxica terminó al escribir estas
que sino una aclaración necesaria. Vivo o muer- páginas. Actualmente separo ce qu'il y a a pren- 1

to, Keyserling no podría hacer que la modificara. dre et a laisser en la obra de Keyserling desde 1

Nunca he compartido tampoco la superstición mi punto de vista. Su idea directriz, que sacó
singular que nos hace pensar en un muerto de Goethe: la fecundidad de lo insuficiente,
atribuyéndole las virtudes y cualidades que no me parece siempre maravillosa.
rilvo en vida. Se quiere a quien se quiere a pesar La religión cristiana enseña al pecador que
de sus defectos y de sus vicios (con tal de que su pecado, por grave que sea ese pecado que lo
sea el tipo de vicios y defectos que no nos son proscribe de la sociedad, podrá ser redimido por
particularmente intolerables) . Y al evocar a los el Redentor si el pecador tiene conciencia de
1
muertos se les evoca íntegros, como viven en su culpa. Mutatis mutandis, para Keyserling la
nosotros, sin mentiras convencionales, sin trans- insuficiencia puede no ser signo negativo y
formarlos en espíritus celestes que nunca fueron. ·~ se transforma en la mejor ocasión, en el más
Dejemos de lado ahora estas disidencias, esos potente aguijón para superarse. · Se sabe hasta
desacuerdos arrebatados, que por ser el choque qué punto el oído y el tacto se desarrollan y
de dos naturalezas violentas se coronaron con afinan eh el ciego como para compensar el
un gran penacho de chispas y de humo. Lo terrible handicap que soporta el organismo. La
que en Keyserling me había impresionado al fecundidad de lo insuficiente actúa un poco en
comienzo y que emana de su obra continúa la misma forma. Ciertas deficiencias, ciertas de-
atrayéndome, después de haber atravesado años cepciones, ciertas desgracias, incluso ciertas ca-
de repugnancia en que no podía abrir uno de tástrofes de nuestra vida, pueden ser "blessings
sus libros sm sentir el estómago revuelto. La in disguise" (bendiciones disfrazadas). Acaban
128 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 129

por enriquecernos más, espiritualmente, que su extravagante personalidad de múltiples fa-


una serie de éxitos y de venturas, si somos ca- cetas.
paces de digerirlas moralmente. En esto estoy Como estimulante, sus libros han tenido para
completamente de acuerdo con Keyserling. Pero mi virtudes innegables, al igual de ciertos ve-
es difícil tratar como un enviado celeste, de getales. Sus fallas pertenecían al pÍano del ca-
buenas a primeras, al ser cuya aparición en rácter. Él mismo ha declarado: "Quien aplica
nuestra vida toma forma de catástrofe. A menos, de modo egoísta las facultades superiores que
claro está, de ser santos. Huelga decir que ni crea la espiritualidad, se torna satánico." En la
Keyserling ni yo pertenecíamos a las cohortes medida en que nos es dado juzgar a nuestros
celestes. Él, a pesar de la Escuela de la Sabi- semejantes sin temeridad, yo diría que su ma-
duría, no era siquiera un sabio; yo, a pesar yor pecado iba en este sentido. Pero yo no soy
de ser sudamericana, no era siquiera una mujer quien para tirar~e la primera piedra.
telúrica cien por ciento.
Sólo la verdad sobre los muertos puede ayu-
dar a los vivos, aseguraba. La verdad es que
Keyserling fué un hombre de gran formato KEYSERLING Y VALÉRY
no sólo por su estatura. Había en él algo como
la exuberancia de los bosques tropicales en un Decía hace un momento que Keyserling ac-
nórdico. A pesar de haberlo gravemente ofen- 1
tuaba como estimulante. Para dar una idea más
dido al atribuirle talento, sigo pensando que lo clara de esto recurriré a Valéry. Nada más dis-
1
tenía. Era en él una cuestión de aptitudes natu- tinto que el placer que proporciona la lectura
rales, no de facultades adquiridas. Nunca vi se- de estos dos autores, cuyas personalidades son
mejante don de idiomas; pero este no era sino polos opuestos. En Valéry, una manera de per~
un aspecto menor, aunque muy sintomático, de fección, que es la suya, jette le froid. No pode-
13 0 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 131
mos retroceder ni adelantarnos un milímetro a ganas de saber lo que vendrá "después". Lo
su pensamiento, sino caminar a la par de él. dejamos plantado. Saltamos hacia adelante, re-
Escribe lo que quiere decir con perfecta lucidez trocedemos. Vagabundeamos a nuestro antojo,
voluntaria y esa exquisita ciencia de las pala- en la dirección que se nos ocurre. Es un juego
bras que maneja con manos de orfebre. Leemos de hacer la rabona y en que se corre al des-
lo que escribe con extremo placer; estamos de cubrimiento de nuevos horizontes.
acuerdo o no (si es que se puede no estar Hay, naturalmente, los semidioses, como
de acuerdo, superficialmente por lo menos, con Shakespeare, Dante, que parecen tenerlo todo
algo que se presenta con el aspecto de la razón y en cuyas obras nadamos libremente como en
y la inteligencia mismas). Pero es difícil añadir el mar que nos envuelve y nos sostiene a un
nada de nuestra propia cosecha, y este es uno tiempo. Los titanes como Dostoievsky y Tols-
de los placeres de leer a Keyserling, a quien toi, cuyas traducciones son, dicen, generalmen-
siempre le estamos agregando cosas. Valéry nos te malas, pero cuyo genio y poderosa persona-
ha conducido por un camino bien cuidado, cu- lidad prescinden de los habituales trujamanes
yas vueltas y límites conoce. N os muestra las para llegar a la inteligencia y el corazón del
vueltas y los límites. Cuando, llegado a los lí- lector. Pero ¿cuántos milagros de esta clase po-
mites, se detiene, nos detiene con él. Entonces, drían contarse?
en vez de seguir adelante, volvemos sobre nues- Volviendo a Keyserling y Valéry, que he co-
tros pasos pensando: ¡Qué hermoso, qué exqui· nocido no sólo por sus escritos sino en carne
sito paseo! Con Keyserling, nada de eso. Nos y hueso, nada más representativo de dos men-
lleva por un mal camino de tierra, donde suele talidades, de dos sensibilidades, de dos fisiolo-
haber pantanos llenos de estrellas y del cual él gías. V aléry decía que la sexta, séptima y octava
mismo no parece muy seguro, a pesar de su OS" estrofa de El Cementerio Marino eran autobio-
tentación de lo contrario. Pero siempre tenemos gráficas. Como autobiografía no se le va la
EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 133
132 VICTORIA OCAMPO
s10n no hecha pública de un hombre de cate-
mano. Valéry sólo sabía hablar de él mismo goría significa, según mi convicción, un robo
de manera indirecta; manera en el fondo tan contra el patrimonio espiritual-anímico de la
subjetiva (sin parecerlo) como la de un Proust. humanidad." Si encontramos legítimo que ce-
Es una modalidad diferente, nada más. rebros excepcionales puedan ser legados por
sus propietarios para ser pesados y estudiados,
cuánto más apasionante puede resultar el produc-
to vivo del cerebro en forma de autobiografía.
CONCLUSIÓN las Confesiones de San Agustín fueron una
revelación para Keyserling en su juventud. Co-
Keyserling, por lo contrario, sólo sabía ha- mo Montaigne, habría podido decir que el prin-
blar de él. No creía, y con razón, que el modo cipal tema de sus futuros libros sería él mismo.
objetivÓ resultara más interesante que el modo Se puede hablar de sí a través de sistemas filo-
subjetivo. Si esto fuese cierto, decía, a nadie le sóficos, de cosmogonías, de novelas, de cual-
gustarían las novelas. "Pe todos los prejuicios quier cosa, tap. insistentemente como en unas
dominantes, considero que uno de los más ton- confesiones. Chestov y Ortega han subrayado
tos y feos, y sobr~ todo más enemigo del pro- cómo la novela se presta a toda confesión auto-
greso, es el que pretende que únicamente en biográfica. Pero Keyserling no podía crear en
el caso de figuras y destinos imaginarios cabe forma de novela, creación que hubiese podido
poner todo el acento en lo personal. . . De una aliviarlo de su yo de múltiples facetas. Sólo
autoconfesión auténtica, sincera, puede apren- había para él un mito: él mismo. Y para acom-
derse más que de miles de reflexiones teóri- pañar ese mito central, las transformaciones
cas. . . Nunca se exagera cuán lamentable es_ míticas que imponía a los que entraban en po-
que hayan sido tan pocos los .que han escrito larización con él.
sin prevenciones sobre sí mismos; toda confe-
134 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 135
Comparto su gusto, su preferencia por Jas un matiz en ello) , no habría tenido pretexto
obras subjetivas (francamente subjetivas, se en- para conducirse conmigo como un dios del Olim-
tiende; pues eri el fondo, todas lo son). Así, po; no habría tenido ocasión de ponerme sobre
cuando T. E. Lawrence suprimió de los Siete un pedestal y de bajarme luego de él, porque
Pilares todo el elemento subjetivo y publicó la no representaba dócilmente el papel de mortal
Rebelión en el desierto, mató la magia de la sometida a su "fantasía poética". Pues bien,
obra. Las páginas más sorprendentes de los ¡tanto peor! Creo que nunca aprenderé la pru-
Siete Pilares son las que le atañen directamente. dencia.
El Viaje a través del Tiempo es una especie Estos son detalles que no interesarán en mo-
de confesión general, ese es su principal atrac- do alguno a los lectores de Keyserling. Su mu-
tivo. Pero no basta hacer pública una confe- jer me hacía notar que todas las personas que
sión para garantizar su autenticidad. Incluso lo habían leído el capítulo V. O. y que no me
contrario sucede con frecuencia. He ahí el quid. conocían lo encontraban admirable. Y a lo he
Keyserling espera que el mito de su vida vivida dicho. Pero como V. O. no es un personaje de
será sentida por muchos como autorrevelación novela que un autor puede moldear a su antojo;
vicaria. Sí. Habrá mucho que aprender pero como es un ser humano determinado, estas pá-
mucho que desaprender también a través de ella. ginas de aclaración eran necesarias. Contribui-
He admitido siempre con dificultad que la rán de paso, quizá, a aclarar la psicología de
prudencia pudiera ser una virtud. Sin embargo, Keyserling a través de una de sus polariza-
si la imprudencia es un vicio, la prudencia es ciones.
una virtud. Le debo a Keyserling el haber me- Cuando aparecieron las Meditaciones Sud-
ditado sobre ello. Si yo no hubiese sido im- americanas resolví guardar silencio, a pesar de
prudente con él (y la imprudencia consistía en las continuas, transparentes y deformantes alu-
haberlo deificado no poco, no divinizado, veo siones que allí veía. Mi nombre no se pronun-
136 VICTORIA OCAMPO EL VIAJERO Y UNA DE SUS SOMBRAS 13 7
ciaba. Es sin duda saludable que el capítulo V. O. dos, como Tiépolo asienta pirámides sobre nu-
me haya obligado a salir del silencio. El in- bes. Era usted a fever of thyself.
ventario que acabo de hacer se imponía. Coloco al final de estas páginas, que no
contienen nada que no le haya dicho, que no le
... how strange that alt habría dicho mientras vivía, y que usted ha-
The terrors, pains, and early miseries, bría leído entre divertido y furioso (pues le
Regrets, vexations, lassitudes interfused sobraba a usted humorismo) , el pensamiento
Within my mind, should e'er have borne a part, de San Agustín que va a la cabeza del Viaje a
And that a needful part, in making up través del Tiempo: "Todas las acciones de vues-
T he calm existence that is mine when l tros servidores son la expresión de necesidades
Am worthy of myself! 1 del presente o la figura del porvenir."
¡Extraño! El escribir sobre Keyserling me
reconcilia con su sombra, como un diálogo de
ultratumba. Let's agree to differ, gran balto. Y
perdone a esta mortal indócil, como ella per-
dona. Usted se había esforzado a través de los
incidentes de una vida agitada en sostener sus
mitos, sus fantasías poéticas en los espacios va-
1 "j Cuán extraño que todos 1 Jos terrores, pesares

y tempranas miserias, 1 remordimientos, enojos, cansan-


cios entreverados 1 en mi espíritu, hayan tenido parte, /
y una parte necesaria, en la formación 1 de la serena
existencia que es la mía 1 cuando soy digno de mí
mismo!"
WORDSWORTH: The Prelude, l.
ÍNDICE

Motivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Remontando la corriente . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Algunos hechos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
Correspondencia y test Rorschach . . . . . . . . . . . 26
V ersalles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
Presentimientos y divergencias . . . . . . . . . . . . . . 45
Bernard Shaw y sus admiradoras . . . . . . . . . . . . 54
Se pone a prueba mi "delicadeza" . . . . . . . . . . . 59
En qué varió el programa . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
Necesidad de hero-worship . . . . . . . . . . . . . . . . 68
Las "Meditaciones" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Kierkegaard define el malentendido . . . . . . . . . 75
Diez años más tarde . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
Darmstadt . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
Llueve sobre mojado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86
Cumplido que ofende . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
¿Importa o no tener razón? . . . . . . . . . . . . . . . . 93
Let's agree to differ . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . 95
Drieu y Keyserling . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
V. O. utilizada como símbolo . . . . . . . . . . . . . . 107
En materia de amor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
Ensimismamiento • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 112
VICTORIA OCAMPO
Puna, llama y mujer telúrica . . . . . . . . . . . . . . . 114
Una explicación del capítulo V. O. . . . . . . . . . . 116
La verdad sobre los muertos . . . . . . . . . . . . . . . 125
Keyserling y Valéry . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129
Conclusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132
SE TERMINÓ DE IMPRIMIR EL DÍA
TREINTA DE ABRIL DEL AÑO MIL
NOVECIENTOS CINCUENTA Y UNO EN
LOS TALLERES GRÁFICOS DE LA COM·
PAÑÍA IMPRESORA ARGENTINA, S. A .,
CALLE ALSINA 2049 · BUENOS AIRES.