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Instituto Superior del Profesorado N°5

“Perito Francisco Moreno”

Profesorado de Educación Primaria.

Estudiante: Maza Yamila

Unidad curricular: Literatura y su didáctica

Profesora: Demarchi Malvina

AÑO 2019

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SECUENCIA DIDÁCTICA

ÁREA: Lengua

GRADO: Sexto

TEMA: “El cuento policial”

Itinerario entre dos textos del autor Pablo de Santis.

Para iniciar la clase la docente llevará una caja de color negra, en cada uno de
sus lados con un signo de interrogación con el propósito de generar intriga y
misterio. Dentro de ella habrá distintos objetos relacionados con el cuento
policial, por ejemplo; esposas, gorro de policía, un pasamontaña, guantes,
sangre falsa, una lupa, ente otros. Mientras tanto se escuchará de fondo
música de sirenas de policías, de pasos, de
vidrios rotos, etc.

A medida que la docente vaya sacando un


objeto se les preguntará a los estudiantes el
nombre de cada uno, una vez finalizado se
sociabilizará sobre el mismo, haciendo hincapié
en las experiencias que vivenciarion con cada
uno de ellos luego de manipularlos. Con el
objetivo de arribar el tema central que es el
cuento policial.

Posteriormente la docente propondrá que cada uno cuente alguna historia del
género policial que conozca o haya leído con anterioridad. Si llegará al caso
que nadie recuerde, se sugerirá una propuesta más ambiciosa, que inventen
y la cuenten oralmente.

Luego la docente les propondrá un juego, ¡Soy detective!

Oralmente la maestra explicará que el detective Lainez, tiene que resolver un


nuevo caso, reconstruir una historia sobre un robo a través de una serie de
imágenes que estarán escondidas en el patio de la institución. Dichas

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imágenes hacen referencia indirectamente al textoque leeremos
posteriormente.

Para ello se le entregará a cada uno una lupa gigante,


fabricadas con material concreto.

Una vez concluido el juego volveremos al salón y reuniremos todas imágenes


encontradas, con el fin de observar y hipotetizar sobre lo que podría llegar a
tratar esta historia.

Después la docente pedirá que escriban un breve relato sobre las imágenes
observadas, cuando finalicen se les pedirá que la lean y la compartan a sus
compañeros y docente.

Luego se proseguirá con la lectura de la verdadera historia, la cual se titula “La


pieza ausente” de Pablo De Santis.

Para llevarlo a cabo la maestra pedirá que se ubiquen en ronda, mientras que
ella permanecerá de pie caminando por el centro y leerá el cuento en voz alta.

Después de la lectura se abrirá un espacio de intercambio oral entre todos y la


docente hará diferentes preguntas.

o ¿Qué nos genero escuchar esta historia?


o ¿Qué personajes aparecen?
o ¿Qué características tienen este tipo de cuentos?
o ¿Les gusta estas clases de historias? ¿Qué es lo que le gusta?
o ¿Alguna vez pensaron en ser detectives?
o ¿Se relaciona está historia con las imágenes que encontraron en la
actividad anterior? ¿Por qué?
o ¿La pieza ausente se parece a la historia que crearon ustedes?

Posteriormente se entregará una fotocopia sobre el cuento policial, la misma se


irá leyendo y comentando entre todos.

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En forma grupal deberán contestar las siguientes preguntas.

1. ¿Conocen historias o relatos que presenten situaciones misteriosas o


dudosas? ¿Dónde las leyeron? ¿Quién se las contó?
2. ¿Se pueden relacionar las palabras “suspenso” e “intriga” con el
contenido que presenta un policial?

Luego trabajaremos con el texto de forma individual.

1. Encerrá con un circulo la palabra intrusa que no está relacionada con las
demás.

Víctima solución
detective

enigma prisión sombrero


policía

2. ¿Qué personajes aparece en la historia?


3. ¿Dónde transcurre el hecho?
4. ¿Quién narra la historia?
5. ¿Por qué el narrador es llamado a declarar?
6. ¿Qué imagen formaba el rompecabezas?
7. ¿Por qué mataron a Fabbri’
8. ¿Qué pistas había dejado la víctima sobre su asesino?
9. ¿Quiénes eran los posibles culpables?
10. ¿Por qué Montaldo fue arrestado?
11. Explica cuál fue el delito, en qué consistieron las pruebas y cuál fue la
solución de enigma.

Posteriormente se pedirá que busquen la bibliografía del autor, que se leerá


en forma grupal y se armará una ficha personal del autor, con los datos más

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relevantes de él (nombre y apellido, fecha y lugar de nacimiento,
nacionalidad, obras, premios, entre otros).

Al finalizar la docente propondrá la lectura del siguiente texto “La


inspiración” del mismo autor que el texto anterior.

Una vez concluida la lectura, la docente realizará preguntas disparadoras


para que los alumnos puedan reflexionar sobre la lectura de la misma.

¿Qué les pareció la historia? ¿Qué personajes les gusto? ¿Qué tipo de
género es este relato? ¿Tiene algún tipo de similitud con el texto anterior
“La pieza ausente”? ¿En la historia aparece la figura de la policía o no?
¿Quién cumple ese rol? ¿Este autor siempre escribe cuentos policiales?

En sus carpetas deberán resolver las siguientes actividades referidas al


texto leído, “La inspiración”.

1. ¿En qué marco se desarrolla esta historia?


2. ¿Cuál es el misterio que se presenta en la misma?
3. ¿Quién es Feng?
4. ¿Quién es Ding?
5. ¿Qué cosas inspiran a Siao para componer sus poemas?
6. ¿Qué motivos tiene Ding para asesinar a Siao?
7. ¿Cómo lleva adelante el crimen?
8. Caracteriza y describe a todos los personajes de la historia para
llevarlo a cabo podes dibujarlos y hacer una ficha personal de cada
uno.
9. ¿Este tipo de historia se considera un relato policial? ¿Por qué?
10. Extrae tres características que aparece en el texto.
11. Extrae del texto los objetos más importantes que le dan sentido a la
historia.
12. Explica con tus palabras la siguiente conclusión de Feng sobre el
caso “Como poeta, Ding rechaza toda regla, pero como asesino
acepta las simetrías. Para matar a un poeta eligió la poesía.”
13. Escribí el poema que iba a escribir Siao antes de morir.

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 Ordená cronológicamente las acciones de la historia:
…… Llegada de Feng al palacio imperial.
…… Muerte de Siao.
…… Disputas con otros poetas.
…… Inspiración de Siao.
…… Vuelo de la cometa de Ding.
…… Escritura inconclusa del poema.
…… Descubrimiento del asesino.

Posteriormente se pedirá que los estudiantes en forma grupal identifiquen en el


cuento la situación inicial, el conflicto y la conclusión.

También deberán explicar con sus palabras que personajes, objetos, escenas,
no pueden faltan el los relatos policiales. Para poder verlo con claridad, se le
pedirá a cada uno que traigan algún cuento del género policial. Luego cada
uno lo leerá para compartir con el resto del curso.

Una vez finalizado el espacio de lectura, de forma oral se hará referencia a los
personajes que aparecen, si hay coincidencia o no.

Como actividad de cierra la docente propondrá la siguiente actividad.

Consiste en que la maestra tendrá diferentes sobres de colores, en cada sobre


contendrá diferentes palabras con las cuales el alumno deberá escribir un
cuento policial. Por ejemplo; en el sobre rojo, aparecerán las palabras ESPÍA,
CUCHILLO, POLITICO, DETECTIVE, sobre azul, TRAMPA, PLUMA,
SIRENAS, PLAZA, etc.

Para mejor distribución de los sobres la docente repartirá a los estudiantes


papelitos de colores, según el color que le toco deberá agarrar el sobre
correspondiente.
Dichos cuentos serán pegados en un libro viajero, que será fabricado con
material concreto por la docente. Cada niño podrá llevárselo a su casa para

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poder leer todas historias de sus compañeros. Luego el libro viajero
permanecerá en la biblioteca del salón.

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Bibliografía

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 Ministerio de Educación. Núcleos de Aprendizajes Prioritarios, Serie
Cuadernos para el Aula, Lengua 6.
 Agresti A. Pablo, “Manual 6 Santillana Comprender”, Buenos Aires. Editorial
Santillana, 2007.
 Marinángeli Alicia, “Todos Juntos, aprendemos en 6”, Cuidad autónoma de
Buenos Aires. Editorial Ediba, 2015.
 Pablo de Santis, “La inspiración” plan de lectura 2008 del Ministerio de
Educación, Cuidad de Buenos Aires.

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Anexo

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Las imágenes utilizadas para la actividad “Soy Detective”

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Los textos literarios utilizados en el itinerario.

La pieza ausente

Comencé a coleccionar rompecabezas cuando tenía quince años. Hoy no


hay nadie en esta ciudad -dicen- más hábil que yo para armar esos juegos que
exigen paciencia y obsesión.
Cuando leí en el diario que habían asesinado a Nicolás Fabbri, adiviné que
pronto sería llamado a declarar. Fabbri era Director del Museo del
Rompecabezas. Tuve razón: a las doce de la noche la llamada de un policía
me citó al amanecer en las puertas del Museo.
Me recibió un detective alto, que me tendió la mano distraídamente mientras
decía su nombre en voz baja -Lainez- como si pronunciara una mala palabra.
Le pregunté por la causa de la muerte: «Veneno» dijo entre dientes.
Me llevó hasta la sala central del Museo, donde está el rompecabezas que
representa el plano de la ciudad, con dibujos de edificios y monumentos. Mil
veces había visto ese rompecabezas: nunca dejaba de maravillarme. Era tan
complicado que parecía siempre nuevo, como si, a medida que la ciudad
cambiaba, manos secretas alteraran sus innumerables fragmentos. Noté que
faltaba una pieza.
Lainez buscó en su bolsillo. Sacó un pañuelo, un cortaplumas, un dado, y al
final apareció la pieza. «Aquí la tiene. Encontramos a Fabbri muerto sobre el
rompecabezas. Antes de morir arrancó esta pieza. Pensamos que quiso
dejarnos una señal.

Miré la pieza. En ella se dibujaba el edificio de una biblioteca, sobre una calle
angosta. Se leía, en letras diminutas, Pasaje La Piedad.
-Sabemos que Fabbri tenía enemigos -dijo Lainez-.

Coleccionistas resentidos, como Santandrea, varios contrabandistas de


rompecabezas, hasta un ingeniero loco, constructor de juguetes, con el que se
peleó una vez.
-Troyes -dije-. Lo recuerdo bien.
-También está Montaldo, el vicedirector del Museo, que quería ascender a toda
costa. ¿Relaciona a alguno de ellos con esa pieza? -Dije que no.
- ¿Ve la B mayúscula, de Biblioteca? Detuvimos a Benveniste, el anticuario,

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pero tenía una buena coartada. También combinamos las letras de La Piedad
buscando anagramas. Fue inútil. Por eso pensé en usted.
Miré el tablero: muchas veces había sentido vértigo ante lo minucioso de esa
pasión, pero por primera vez sentí el peso de todas las horas inútiles. El
gigantesco rompecabezas era un monstruoso espejo en el que ahora me
obligaban a reflejarme. Sólo los hombres incompletos podíamos entregarnos a
aquella locura. Encontré (sin buscarla, sin interesarme) la solución.
-Llega un momento en el que los coleccionistas ya no vemos las piezas.
Jugamos en realidad con huecos, con espacios vacíos. No se preocupe por las
inscripciones en la pieza que Fabbri arrancó: mire mejor la forma del hueco.
Laínez miró el punto vacío en la ciudad parcelada: leyó entonces la forma
de una M.
Montaldo fue arrestado de inmediato. Desde entonces, cada mes me envía
por correo un pequeño rompecabezas que fabrica en la prisión con madera y
cartones. Siempre descubro, al terminar de armarlos, la forma de una pieza
ausente, y leo en el hueco la inicial de mi nombre.

Por Pablo de Santis (2014) “La pieza ausente”, en Trasnoche. Buenos Aires, Alfaguara.

La inspiración

El poeta Siao, que vivía desde el otoño en el palacio imperial, fue


encontrado muerto en su habitación. El médico de la corte decretó que la
muerte había sido provocada por alguna substancia que le había manchado los
labios de azul. Pero ni en las bebidas ni en los alimentos hallados en su
habitación había huellas de veneno.

El consejero literario del emperador estaba tan conmovido por la muerte de


Siao, que ordenó llamar al sabio Feng. A pesar de la fama que le había dado la
resolución de varios enigmas - entre ellos la muerte del mandarín Chou y los
llamados "crímenes del dragón"- Feng vestía como un campesino pobre. Los
guardias imperiales se negaron a dejarlo pasar, y el consejero literario tuvo que
ir a buscarlo a las puertas del palacio para conducirlo a la habitación del
muerto.

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Sobre una mesa baja se encontraban los instrumentos de caligrafía del
poeta Siao: el pincel de pelo de mono, el papel de bambú, la tinta negra, el
lacre con que acostumbraba a sellar sus composiciones.

–Mis conocimientos literarios son muy escasos y un poco anticuados. Pero sé


que Siao era un famoso poeta, y que sus poemas se contaban por miles –dijo
Feng–. ¿Por qué todo esto está casi sin usar?

–Sabio Feng: hacía largo tiempo que Siao no escribía. Como verá, comenzó a
trazar un ideograma y cayó fulminado de inmediato. Siao luchaba para que
volviera la inspiración, y en el momento de conseguirla, algo lo mató.

Feng pidió al consejero quedarse solo en la habitación. Durante un largo rato


se sentó en silencio, sin tocar nada, inmóvil frente al papel de bambú, como un
poeta que no encuentra su inspiración. Cuando el consejero, aburrido de
esperar, entró, Feng se había quedado dormido sobre el papel.

–Sé que nadie, ni siquiera un poeta, es indiferente a los favores del emperador
–dijo Feng apenas despertó–. ¿Tenía Siao enemigos?

El consejero imperial demoró en contestar.

–La vanidad de los poetas es un lugar común de la poesía, y no quisiera caer


en él. Pero en el pasado, Siao tuvo cierta rencilla con Tseng, el anciano poeta,
porque ambos coincidieron en la comparación de la luna con un espejo. Y un
poema dirigido contra Ding, quien se llama a sí mismo "el poeta celestial", le
ganó su odio. Pero ni Tseng ni Ding se acercaron a la habitación de Siao en los
últimos días.

– ¿Y se sabe qué estaban haciendo la noche en que Siao murió?

–La policía imperial hizo esas averiguaciones. Tseng estaba enfermo, y el


emperador le envió a uno de sus médicos para que se ocupara de él. En
cuanto a Ding, está fuera de toda sospecha: levantaba una cometa en el
campo. Había varios jóvenes discípulos con él. Ding había escrito uno de sus
poemas en la cometa.

–¿Y dónde levantó Ding esa cometa? ¿Acaso se veía desde esa ventana?

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Si, justamente allí, detrás del bosque. Honorable Feng: los oscuros poemas
de Ding tal vez no respeten ninguna de nuestras antiguas reglas, pero no creo
que alcancen a matar a la distancia. ¡Además, la cometa estaba en llamas!

–¿Un rayo?

–Caprichos de Ding. Elevar sus poemas e incendiarlos. Yo, como usted, Feng,
tengo un gusto anticuado, y no puedo juzgar las nuevas costumbres literarias
del palacio.

Feng destinó la tarde siguiente a leer los poemas de Siao. A la noche


anunció que tenía una respuesta. El consejero imperial se reunió con él en las
habitaciones del poeta asesinado. Feng se sentó frente a la hoja de bambú y
completó el ideograma que había comenzado a trazar Siao.

–"Cometa en llamas" –leyó el consejero–. ¿La visión de la cometa le hizo a


Siao recuperar la inspiración?

–Siao trabajaba a partir de aquello que lo sorprendía. El momento en que se


detiene el rumor de las cigarras, la visión de una estatua dorada entre la niebla,
una mariposa atrapada por la llama. De estas cosas se alimentaba su poesía.
Aquí en el palacio, ya nada lo invitaba a escribir: por eso su pincel nuevo
estaba sin usar desde hacía meses. Ding puso allí el veneno, y con la
suficiente anticipación como para que nadie sospechara de él. Sabía que Siao,
como todos los que usan pinceles de pelo de mono, se lo llevaría a la boca al
usarlo por primera vez, para ablandarlo. Los restos del veneno se disolvieron
en la tinta. Esa fue una de las armas de Ding.

–Imagino que la otra fue la cometa –dijo el consejero.

–Ding sabía que al ver algo tan extraño como una cometa en llamas, la
inspiración volvería al viejo Siao.

Feng tomó el pincel de pelo de mono y escribió:

Una cometa en llamas sube al cielo negro.

Brilla un momento y se apaga.

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Así la injusta fama del mediocre Ding.

–Mis dotes como poeta son pobres, pero acaso no esté tan alejado del tema
que hubiera elegido Siao –Feng limpió con cuidado el pincel–. Como poeta
Ding rechaza toda regla, pero como asesino acepta las simetrías. Para matar a
un poeta eligió la poesía.

Por Pablo de Santis

Definición de cuento policial

EL CUENTO POLICIAL

El cuento policial es un relato que se refiere a la historia de un crimen, un robo


o un suceso realizado por un autor desconocido en circunstancias misteriosas
o poco claras. Su trama narra el proceso para resolverlo y se basa en la
observación y la interpretación de una serie de indicios, tenidos en cuenta por
el personaje- detective para determinar o descubrir al culpable y explicar sus
móviles.

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