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El rendimiento académico es un fenómeno multicausal en el que se encuentran variables

individuales, sociales y culturales (Huy, Casillas, Robbins & Langluy, 2005). Es así como
existen numerosos estudios que se han ocupa- do de factores tales como el nivel
socioeconómico de las familias, los tipos de programas de estudio, las metodo- logia ́ s de
ensena ̃ nza utilizadas, las concepciones previas de los estudiantes sobre su aprendizaje, así
como el nivel de pensamiento formal que poseen los adolescentes (Be- nitez, Gimenez y
Osicka, 2000). Las investigaciones han mostrado interés en el rol de las habilidades
sociales en el éxito escolar y, por ende, en el rendimiento académico (Mackee, y Bain,
1997). Tradicionalmente, las habilida- des sociales han sido de nidas como un conjunto de
ha- bilidades que permiten organizar cogniciones y conductas de manera e ciente, en la
dirección del logro de metas in- terpersonales y sociales, que se realizan de un modo cul-
turalmente aceptable (Ladd & Mize, 1983). Actualmente, la investigación en la temática ha
permitido incluir nue- vas variables en este constructo tales como la capacidad para prestar
atención, la habilidad para trabajar en equipo, la capacidad para organizarse y para pedir
ayuda a otros en caso de necesidad (Jacob, 2002). Aunque la conexión entre habilidades
sociales y rendimiento académico no ha mostrado resultados consistentes que permitan
concluir que existe una relación causal entre estas variables, sih
́ ay evidencia de que existe
una relación entre ellas (Lewis, 2007). La asociación positiva entre rendimiento escolar y
comportamientos sociales adecuados en el contexto es- colar y universitario ha sido
consistentemente observada (Cominetti y Ruiz, 1997; Lleras, 2008; Samadzadeh, Abbasi y
Shahbazzadegan, 2011).

Hartup (1992) señala que es un espacio que permite el ejercicio y el aprendizaje de las
relaciones entre pares de forma privilegiada, contribuyendo no sólo al desarrollo cognitivo y
social infantil, sino también a la e cacia in- terpersonal en la etapa adulta siendo uno de los
mejores predictores de la adaptación adulta. El “fracaso social” escolar, que puede
manifestarse en rechazo, agresividad activa o pasiva, u otro tipo de problemática de
adaptación, puede convertirse en un factor de riesgo para el desarrollo integral del nino ̃

http://www.scielo.org.co/pdf/acp/v15n2/v15n2a03.pdf

Variables psicológicas como la empatía, el autocontrol o la capacidad de sacrificio juegan


un papel fundamental en la motivación, existiendo también procesos mentales más
complejos que tienen un alto nivel de influencia, como la tendencia de algunos chicos a no
trabajar lo suficiente por miedo a que su esfuerzo sea infructuoso, evitando así la sensación
de fracaso.

Este tipo de actitudes sólo pueden solucionarse con un desarrollo adecuado de la


personalidad y la inteligencia emocional de los niños y niñas desde el aula y el entorno
familiar.

https://www.universidadviu.es/factores-asociados-al-rendimiento-academico-de-los-ninos/

● Navarro, R. E. (2003). Factores asociados al rendimiento académico. Revista


Iberoamericana De Educación, 33(1), 1-20. Recuperado a partir de
https://rieoei.org/RIE/article/view/2872
● https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/19677/1/TFG-G%201943.pdf
● http://www.uade.inpsiquiatria.edu.mx/Articulos%20Jorge/2011/Desarrollo%20de%20
habilidades%20sociales%20en%20la%20escuela.pdf
● https://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/71805/1/Estilos_educativos_parentales_
revision_b.pdf

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