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El Phillips 66

Consiste en dividir el salón en 6 grupos de 6 personas , las cuales discuten


durante 6 minutos un tema o problema (previsto o bien que haya surgido como
tema durante el desarrollo de la reunión ) . Seguidamente una persona del grupo s
reúne con los otros con los otros 5 representantes y vuelve a formar un grupo de 6
, que por seis minutos mas, discutirán el mismo asunto, hasta que se llegue a una
conclusión general . Esta técnica permite que desarrolles tu capacidad de síntesis;
contribuye a que superes el temor para hablar ante tus compañeros ; fomenta tu
sentido de responsabilidad y estimula la participación de todos los miembros del
grupo . Pero para ello, se debe tener en cuenta el siguiente procedimiento:

a. El director ( alumno o el docente ) formulara la pregunta o el tema que se va


a discutir e invitara al resto de los alumnos para que formen grupos de seis
personas.
b. Cada grupo nombrara un coordinador y un secretario.
c. Hecho esto, el director tomara el tiempo para contar los seis minutos que
durara la actividad . Cuando falte un minuto notificara a cada grupo para
que realice el resumen.
d. El coordinador de cada uno de los equipos controlara igualmente el tiempo
y permitirá que cada integrante manifieste su punto de vista durante un
minuto, mientras que el secretario toma nota sobre las conclusiones.
e. Al finalizar el lapso de discusión en los grupos, el director solicitara a los
secretarios la lectura de las conclusiones obtenidas en cada equipo y las
escribirá en el pizarrón.

Anorexia (síntoma)
En medicina, el término anorexia (del griego αν- (an-), es un prefijo que denota
falta, y όρεξη (orexe), apetito) se emplea para describir la inapetencia o falta de
apetito que puede ocurrir en circunstancias muy diversas, tales como estados
febriles, enfermedades generales y digestivas o simplemente en situaciones
transitorias de la vida cotidiana. La anorexia es, por lo tanto, un síntoma que
puede aparecer en muchas enfermedades y no una enfermedad en sí misma.

Diagnóstico diferencial
No debe confundirse con la anorexia nerviosa, que por el contrario, no es un
síntoma sino una enfermedad específica caracterizada por una pérdida
autoinducida de peso acompañada por una distorsión de la imagen corporal y
puede tener consecuencias muy graves para la salud de quien la sufre.

Como se da
las principales causas de la anorexia son los trastornos alimenticios que suceden
en la vida cotidiana de la persona o hay también varios tipos de enfermedades o
causas por ejemplo:
causados por problemas sociales como los sucesos traumatices de algún evento
social o fracasos en la escuela o algunas cosas mas como, los
problemas psicológicos como la separación de los padres, alejamiento del hogar,
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fallecimiento de un ser querido o accidentes. Al igual que
problemas biológicos como; la obesidad materna o la obesidad de e mismo
causan la depresión y la anorexia a la persona
¿Qué factores influyen?
La anorexia puede producirse por factores biológicos como psicológicos, familiares
y socioculturales. Aunque la genética influya, los factores psicológicos juegan un
papel fundamental. Y es que estas personas dan un valor exagerado al cuerpo y al
físico. Lo consideran como el único camino a la perfección y al éxito y de su
aspecto depende su bienestar y seguridad.

Qué es

La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone


una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de
inanición. La anorexia se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una
percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se
vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por
ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de
la ingesta de alimentos.

Normalmente comienza con la eliminación de los hidratos de carbono, ya que


existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechaza las grasas, las
proteínas e incluso los líquidos, llevando a casos de deshidratación extrema. A
estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la
utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados o exceso de
ejercicio físico. Las personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50 por
ciento, en los casos más críticos, de su peso corporal. Esta enfermedad suele
asociarse con alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de
comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo.

Causas

Su causa es desconocida, pero los factores sociales parecen importantes. Aunque


hay muchos factores socioculturales que pueden desencadenar la anorexia, es
probable que una parte de la población tenga una mayor predisposición física a
sufrir este trastorno, independientemente de la presión que pueda ejercer el
entorno. Por ello existen de factores generales que se asocian a un factor
desencadenante o cierta vulnerabilidad biológica, que es lo que precipita el
desarrollo de la enfermedad.

- La propia obesidad del enfermo.


- Obesidad materna.
- Muerte o enfermedad de un ser querido.
- Separación de los padres.
- Alejamiento del hogar.
- Fracasos escolares.

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- Accidentes.
- Sucesos traumáticos.

Síntomas

Esta patología se caracteriza por una pérdida significativa de peso provocada por
el enfermo y por una percepción errónea del propio cuerpo. En consecuencia, los
problemas endocrinos se hacen evidentes en un espacio de tiempo
relativamente corto. Los principales síntomas que determinan la aparición de la
enfermedad son los siguientes:

- Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la
edad y talla del enfermo.
- Miedo al aumento de peso o a la obesidad incluso cuando el peso se encuentra
por debajo de lo recomendable.
- Percepción distorsionada del cuerpo, su peso y proporciones.
- Ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos en las mujeres (amenorrea).
Los anoréxicos pueden experimentar una serie de síntomas muy variados:
estreñimiento, amenorrea, dolor abdominal, vómitos, etc.

Pero es la familia la que detecta los síntomas que dan la voz de alarma:

- Preocupación excesiva por la composición calórica de los alimentos y por la


preparación de los alimentos.
- Constante sensación de frío.
- Reducción progresiva de los alimentos.
- Obsesión por la imagen, la báscula, los estudios y el deporte.
- Utilización de trampas para evitar la comida.
- Hiperactividad.

A estos síntomas se le suman otros rasgos típicos como la irritabilidad, la


depresión y los trastornos emocionales o de la personalidad. Asimismo, se
manifiesta una alteración de la sensación de saciedad y plenitud antes de las
comidas, náuseas, hinchazón, o incluso ausencia de sensaciones. En esta
patología también se observan numerosos trastornos cognitivos que se centran en
los alimentos, el peso corporal y el aspecto físico:

- Abstracciones selectivas.
- Uso selectivo de la información.
- Generalizaciones.
- Supersticiones.
- Se magnifica el lado negativo de cualquier situación.
- Pensamiento dicotómico.
- Ideas autorreferenciales.
- Inferencia arbitraria.

En cuanto a las consecuencias clínicas, los síntomas son los siguientes:


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- Las pulsaciones cardiacas se reducen.
- Se producen arritmias que pueden derivar en un paro cardiaco.
- Baja la presión arterial.
- Desaparece la menstruación en las mujeres (amenorrea).
- Disminuye la masa ósea y, en los casos muy tempranos, se frena la velocidad de
crecimiento.
- Disminución de la motilidad intestinal.
- Anemia.
- Aparece un vello fino y largo, llamado lanudo, en la espalda, los antebrazos, los
muslos, el cuello y las mejillas.
- Estreñimiento crónico.
- La disminución del gasto energético produce una sensación constante de frío.
- La piel se deshidrata, se seca y se agrieta.
- Coloración amarillenta en las palmas de las manos y las plantas de los pies por
la acumulación de carótenos en las glándulas sebáceas.
- Las uñas se quiebran.
- Pérdida de cabello.
- Problemas con los dientes y edemas periféricos. Hinchazones y dolores
abdominales.

Diagnóstico

La anorexia nerviosa se diagnostica, generalmente, basándose en una intensa


pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La anoréxica típica es
una adolescente que ha perdido al menos un 15 por ciento de su peso corporal,
teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma y parece sana.

Tratamientos

Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los


trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido
aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios, ya que pueden
implicar un mayor riesgo de muerte. Pero una recuperación total del peso corporal
no es sinónimo de curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe
tratarse como tal. El tratamiento debe basarse en tres aspectos:

- Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los síntomas por parte de


los médicos de atención primaria y de los protocolos que fijan los criterios que el
médico debe observar.
- Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología
y pediatría.
- Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con
visitas regulares. Las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, lo que supone una
desconexión del entorno que puede perjudicar el desarrollo normal del
adolescente. Por ello son aconsejables, siempre que se pueda, los tratamientos
ambulatorios.

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El ingreso en un centro médico es necesario cuando:

- La desnutrición es muy grave y hay alteraciones en los signos vitales.


- Cuando las relaciones familiares son insostenibles y es mejor aislar al paciente.
- Cuando se agravan los desórdenes psíquicos.

El tratamiento ambulatorio es eficaz cuando:

- Se detecta de manera precoz.


- No hay episodios de bulimia ni vómitos y existe un compromiso familiar de
cooperación.

De esta manera se inicia el tratamiento con la realimentación, que en ocasiones


puede provocar molestias digestivas, ya que el cuerpo no está acostumbrado a
ingerir alimentos. Con el tiempo se restablece la situación biológica y vuelve la
menstruación. Después comienza el tratamiento psicológico, que intenta
reestructurar las ideas racionales, eliminar la percepción errónea del cuerpo,
mejorar la autoestima, y desarrollar las habilidades sociales y comunicativas entre
el enfermo y su entorno. La familia debe tomar parte de manera activa en el
tratamiento porque en ocasiones el factor desencadenante de la enfermedad se
encuentra en su seno y, además, la recuperación se prolonga inevitablemente en
el hogar.

Bulimia
La bulimia o bulimia nerviosa es un trastorno alimentario y psicológico
caracterizado por la adopción de conductas en las cuales el individuo se aleja de
las formas de alimentación saludables consumiendo comida en exceso en
periodos de tiempo muy cortos, también llamados “atracones”, seguido de un
periodo de arrepentimiento, el cual puede llevar al sujeto a eliminar el exceso de
alimento a través de vómitos o laxantes. El temor a engordar afecta directamente
a los sentimientos y emociones del enfermo, influyendo de esta manera en su
estado anímico que en poco tiempo desembocará en problemas depresivos.

Como se da
Algunos expertos creen que esta enfermedad se origina en las altas de la familia y
la sociedad: el ciclo destructivo comienza con la presión que el individuo siente por
ser delgado y atractivo. El problema se centra, entonces, en una baja autoestima.

El trastorno puede aparecer a cualquier edad y repetirse en diferentes momentos


de la vida, generalmente inducido por acontecimientos vitales traumáticos o
negativos separación de la familia para estudiar la carrera; la segunda crisis,
divorcio, perdida de un ser querido.
Todo tiene un origen, incluso la bulimia, algo que lo desencadena y que lo
convierte en un hábito incontrolable.

Qué es

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Las personas que padecen bulimia son incapaces de dominar los impulsos que les
llevan a comer, pero el sentimiento de culpa y vergüenza tras ingerir muchos
alimentos les lleva a una purga (vómitos autoinducidos o empleo de laxantes o
diuréticos o ambos), regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar
los efectos de las abundantes comidas.

Los bulímicos tienen cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana y,


en general, su peso es normal, por lo que resulta difícil detectar la enfermedad. En
un solo atracón pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías.

Causas

En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos, psicológicos y


sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a
un gran temor a engordar. El enfermo de bulimia siempre se ve gordo, aun cuando
su peso es normal, pero no puede reprimir sus ansias de comer. Generalmente la
bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas sin control
médico. La limitación de los alimentos impuesta por el propio enfermo le lleva a un
fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de ingerir grandes
cantidades de alimentos.

Hasta el momento se desconoce la vulnerabilidad biológica implicada en el


desarrollo de la enfermedad y son más conocidos algunos factores
desencadenantes relacionados con el entorno social, las dietas y el temor a las
burlas sobre el físico. Muchos de los factores coinciden con los de la anorexia,
como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, el abuso de drogas, la
obesidad, la diabetes mellitus, determinados rasgos de la personalidad y las ideas
distorsionadas del propio cuerpo.

Síntomas

Generalmente las personas que padecen bulimia han sido obesas o han realizado
numerosas dietas sin control médico. Tratan de ocultar los vómitos y las
purgaciones, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante mucho
tiempo. Los síntomas típicos de un cuadro de bulimia son los siguientes:

 Atracones o sobreingesta de alimentos: El enfermo come una gran cantidad


de alimentos en un espacio de tiempo muy corto. No tiene control sobre la
ingesta y es tal la ansiedad que cree que no puede parar de comer.
 Para prevenir el aumento de peso y compensar el atracón o el exceso de
las comidas se provoca vómitos, utiliza laxantes, diuréticos, fármacos, o
recurre a otros medios que le permitan controlar el peso, como la practica
abusiva de actividades deportivas.
 Los ciclos de atracones y vómitos se manifiestan un mínimo de dos veces
por semana.
 La autoestima del enfermo es baja y la identifica con su cuerpo.

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Asimismo, se producen otros cambios físicos y emocionales (depresión, ansiedad)
que manifiestan el desarrollo de la enfermedad. Los bulímicos se ven gordos,
incluso cuando su peso es normal; se avergüenzan de su cuerpo y lo rechazan,
por lo que intentan hacer dieta en todo momento. A pesar de todo, la ingestión
compulsiva a escondidas o durante la noche es una de las principales
características de esta patología. Pueden llegar a gastar una gran cantidad de
dinero en comida o recurrir a la que ya hay en casa, que comienza a desaparecer
misteriosamente de la despensa. No sienten ningún placer al comer ni
preferencias en cuanto al tipo de alimentos, sólo buscan saciarse. Intentan evitar
los lugares en los que hay comida y procuran comer solos. Su comportamiento
suele ser asocial, tienden a aislarse, y la comida es su único tema de
conversación. Además, la falta de control sobre los alimentos les produce grandes
sentimientos de culpa y vergüenza.

En cuanto a los signos físicos que evidencian la enfermedad se encuentran la


debilidad, dolores de cabeza; hinchazón del rostro por el aumento de las glándulas
salivales y parótidas, problemas con los dientes, mareos, pérdida de cabello,
irregularidades menstruales, y bruscos aumentos y reducciones de peso, aunque
generalmente no sufren una oscilación de peso tan importante como la que se
manifiesta en la anorexia. La bulimia puede ir acompañada de otros trastornos
como la cleptomanía, el alcoholismo o la promiscuidad sexual. Consecuencias
clínicas:

 Arritmias que pueden desembocar en infartos.


 Deshidratación.
 Colon irritable y megacolon.
 Reflujo gastrointestinal.
 Hernia hiatal.
 Pérdida de masa ósea.
 Perforación esofágica.
 Roturas gástricas.
 Pancreatitis.

Diagnóstico

El médico sospecha bulimia nerviosa si una persona está demasiado preocupada


por el aumento de su peso, que presenta grandes fluctuaciones, en especial si
existen signos evidentes de una utilización excesiva de laxantes. Otras pistas
incluyen tumefacción de las glándulas salivales de las mejillas, cicatrices en los
nudillos por haber usado los dedos para inducir el vómito, erosión del esmalte
dental debido al ácido del estómago y un valor bajo de potasio sanguíneo. Sin
embargo, el diagnóstico dependerá de la descripción del paciente de una conducta
comida excesiva-purga.

El diagnóstico resulta complicado ya que los episodios de voracidad y vómitos se


ocultan con facilidad. Además, algunos síntomas pueden ser confundidos con los
de otras patologías. Para un diagnóstico adecuado es necesaria una entrevista
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psiquiátrica que desvele la percepción que el enfermo tiene del propio cuerpo y la
relación que mantiene con la comida. Asimismo, es necesaria una exploración
física completa para detectar los trastornos fruto de su comportamiento
alimenticio. Los objetivos del tratamiento son corregir los trastornos alimenticios y
psicológicos de la enfermedad.

Tratamientos

Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y los fármacos. Es


mejor que la psicoterapia la realice un terapeuta con experiencia en alteraciones
del apetito, pudiendo resultar muy eficaz. Un fármaco antidepresivo a menudo
puede ayudar a controlar la bulimia nerviosa, incluso cuando la persona no parece
deprimida, pero el trastorno puede reaparecer al interrumpirse la administración
del fármaco.

En virtud de la gravedad se puede recurrir a un tratamiento ambulatorio o a la


hospitalización. En primer lugar se trata de evitar los vómitos, normalizar el
funcionamiento metabólico del enfermo, se impone una dieta equilibrada y nuevos
hábitos alimenticios. Junto a este tratamiento, encauzado hacia la recuperación
física, se desarrolla el tratamiento psicológico con el fin de reestructurar las ideas
racionales y corregir la percepción errónea que el paciente tiene de su propio
cuerpo. El tratamiento también implica la colaboración de la familia, ya que en
ocasiones el factor que desencadena la enfermedad se encuentra en su seno. La
curación de la bulimia se alcanza en el 40 por ciento de los casos, si bien es una
enfermedad intermitente que tiende a cronificarse. La mortalidad en esta
enfermedad supera a la de la anorexia debido a las complicaciones derivadas de
los vómitos y el uso de purgativos.