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La Apreciación Estética de los Entornos Naturales.

Daniela Andrea Cortés Rodríguez


Medicina veterinaria
Formación Estética

Siempre se ha visto como se han ido creando paradigmas en cuanto a la


apreciación no solo del arte si no de la vida en general, los cuales nos imponen
emitir juicios de apreciación acertados, basados en un conocimiento pre-escrito
y nada autentico que nos encasilla a todos a seguir patrones definidos sobre
algo que realmente nos gustaría expresar libremente desde las sensaciones y
los sentimientos, de la misma manera que la ética va implícita en nosotros casi
de manera natural, la cual como por intuición nos dice lo que está bien o lo
que está mal, así mismo nuestros sentimientos y emociones son la respuesta
natural generada por nosotros ante los estímulos del entorno, que dejan en
nosotros alguna sensación que se almacena en nuestro subconsciente y se
emitirá como respuesta ante esta situación en caso de que se vuelva a repetir.
Así vemos como se genera este debate que deja como resultado esta
dicotomía sobre la concepción del arte pero en general de la vida y de las
cosas que nos rodean y la componen.

La gran discusión que se genera alrededor de como apreciar el arte es un tema


en el que no es fácil ponerse de acuerdo, puesto que las apreciaciones
personales son tan diferentes que no se puede generar un único concepto de
como apreciar o percibir la cultura, la naturaleza, el arte. Esto se debe a que
según un grupo, la percepción del arte, de la naturaleza y en general de las
cosas debe fundamentarse de una manera científica, recurriendo siempre a lo
establecido según la ciencia y la lógica, dejando de lado lo que el individuo
perciba de la cosas según su propia lógica y las emociones que el estímulo le
genera. Esto nos permite darnos cuenta que para este grupo o sector las
apreciaciones deben darse de una manera objetiva y para nada de manera
subjetiva, anulando así al individuo y lo que este crea de las cosas.

Por otro lado existe otro grupo un poco más liberal que no se desvincula por
completo del pensamiento anacrónico conservador, el cual plantea que se debe
tener un fundamento científico de las cosas para poder emitir juicios validos
pero que permite la concepción del arte y la naturaleza también desde el
enfoque de la cultura popular de las cosas. Este grupo le da cabida al
conocimiento popular y algo empírico de la concepción del arte generando así
un conocimiento valido y aceptado para emitir juicios.

Otro sector es el que se pasa al extremo opuesto del conservador y el que


refuta y por contrario plantea que las emociones y sensaciones son tan validas
como el conocimiento científico y representa un fundamento valido para
apreciar el arte y la naturaleza dando más espacio a la precepción personal e
intuitiva de las cosas lo que incluye arte y naturaleza. Esto se sustenta en que
los autores plantean que las emociones no son arbitrarias, sino que poseen un
contenido cognitivo que las dota de objetividad.

En mi apreciación personal el arte y la naturaleza son entornos que están


sujetos a la demanda de un conocimiento objetivo bien fundamentado
científicamente pero que a su vez nos generan emociones que no debemos
desechar y que debemos añadir como una herramienta más para emitir un
juicio objetivo pero más abierto que dé cabida a estas emociones y
apreciaciones personales de las cosas.