Está en la página 1de 4

En otros sentidos, el constitucionalismo como más político que jurídico quiere

expresar la Idea del estudio histórico de las decisiones de las autoridades, o de las
representaciones populares en función constituyente, sobre el establecimiento de
un principios de gobierno y de normas relativas a derechos y garantías
individuales o colectivas gobierno explicados en documentos diversos, tales como
las cartas, los estatus, las propias constituciones y otras manifestaciones
semejantes.
Esas formas denotan el origen y los caracteres de los atas constitucionales, en los
que la palabra Constitución nene actualmente un significado definido en el orden
jurídico-político, pero también fuera de éste, con una acepción distinta, puede
referirse al modo de actuar o proceder en las relaciones de convivencia y en la
conducta personal externa en los estados actuales, democráticos y republicanos.
la definición de Constitución es sustancialmente un conjunto integrado de
disposiciones fundamentales de gobierno y enunciación de derechos y garantías,
emanados de convenciones o asambleas constituyentes que, en forma
representativa, expresan la soberanía del pueblo.
A lo largo de los siglos, los hechos políticos marcan avances que son índices del
progreso constitucional desde la referida Carta Magna hasta hace tres o cuatro
decenios, en que se produjeron modificaciones drásticas a un ritmo mayor que el
que pareció estar establecido en el siglo XIX, que fue considerado como el siglo
de las constituciones. Muestra de ellas las encontramos en constituciones de
países de América latina: México (1824), las Provincias Unidas de América Central
(1824); Bolivia (1826); las encontrarnos en constituciones de países de Venezuela
(1811); Chile (1818), Brasil (1824); Hedí (1801), Colombia (1821), Perú (1823);
Uruguay (1830), Ecuador (1821): y Paraguay (1870). Sin embargo, ese período se
vio superado en el siglo XX con le puesta en vigor de muchos estatutos de índole
fundamental y que indudablemente han hecho aún más efectiva le difusión del
constitucionalismo mediante, la emisión de leyes supremas en todos los países del
continente Americano con la única excepción de los Estados Unidos de América
que conserva su constitución federal desde que fue promulgada por a convención
respectiva en el año 1787, la cual ha sido objeto de solo enmendias.

No obstante lo expuesto en las ultimas líneas del párrafo anterior, estimamos


oportuno traer a colación un aspecto primordial de la corriente constitucionalista,
que consiste en que esa doctrina pretende ir en pos de que el Estado que se
someta al derecho propósito que se trunca o enfrenta dificultades corno
consecuencia de la gestación de hechos históricos que en determinado momento,
alcanzaron posición relevante Tales acontecimientos habrían simbolizado un
quebrantamiento de la doctrina, coyuntura a la que Rodrigo Borla, califica como la
desconstitucionalización de los Estados. Entre esos acontecimientos, el autor
mencionado cita los regímenes nazi-facistas y comunistas que se implantaron en
Europa, cuyos principales dirigentes -Fúhrer, Duce o caudillo- se jactaban de ser
la expresión misma de la ley. El Derecho, pues, se encontraba subordinado al
Estado en su total manifestación.
Desde que tuvieron lugar las revoluciones de Inglaterra, de Francia y de Estados
Unidos de América, hasta comienzos del siglo XX, y como 21 corolario de los
acontecimientos políticos ocurridos como consecuencia de la Primera Guerra
Mundial (1914 - 1918), se ha dado cuerpo al constitucionalismo moderno como
disciplina indica y como hecho positivo. El constitucionalismo tampoco es una
corriente meramente descriptiva, sino que también está considerada como
disciplina científicas de fondo sociológico, en cuya órbita figuran los grandes
problemas políticos de la hora presente La materia prima de esos problemas la
forman varios conceptos o principios, algunos de ellos fundamentales que no son
nuevos, sino que han experimentado serias conmociones como la "división' de
poderes, su ejercicio armónico y su consiguiente limitación, a fin de mantener el
equilibrio institucional.
Además, hay causas que pueden debilitar no los poderes sino los derechos y
garantías de los individuos Estos derechos y garantías pueden ser y son, en
efecto, desnaturalizados por medio de la deformación o por la interpretación
arbitraria de ciertos conceptos como el de orden público o el de la razón de
Estado, que por ser políticos pretenden librarse de la revisión jurisdiccional o por la
invocación de la máxima Salus populi suprema lex est (La ley suprema es la
salvación del pueblo) en la cual se introducen los postulados de la función social
de la propiedad y otros de diversa índole. Luego, la expresión Estado de Derecho
no interesa como fórmula sino más que todo por su contenido, pues no basta que
el Estado autolimite su potestad en reconocimiento del Derecho y las garantías de
los habitantes, sino que es necesario determinar el contenido de esa limitación.
Las garantías políticas sirven de relativa protección frente al gobierno, pero las
únicas garantías efectivas para los derechos subjetivos, privados y públicos, son
las jurisdiccionales, y más propiamente las judiciales, en el supuesto de la efectiva
independencia y autoridad moral, no formal, del poder judicial.

3. PRINCIPIOS QUE INSPIRAN EL MOVIMIENTO


CONSTITUCIONALISTA
Comúnmente se estima que el estudio del Derecho Constitucional, como todo
derecho público o privado, requiere un sistema que se determina por la índole de
la disciplina, por los factores y elementos que deben estudiarse, así como por el
objeto de la investigación y la elaboración doctrinaria o positiva. El método, pues,
redunda en el trabajo del doctrinario como en el del legislador. Por estos motivos,
nos parece obvio decir que el método aplicable para su estudio debe ser el
método jurídico, que es inductivo y deductivo. Sin duda alguna, lo inductivo resulta
esencial porque mediante este procedimiento se establecen los principios.
Para enunciar esos principios, se recurre particularmente al método experimental
o a posteriori (histórico-crítico), que se caracteriza por su gran importancia
sociológica; y también al método racional o a priori, que no consiste en meras
abstracciones filosóficas, como se ha dicho desdeñosa e injustamente, sino en
concepciones ideales que tienen siempre una base real, como son los estados de
conciencia jurídica.
Los ideólogos, los historiadores y los especulativos, entre otros, han atribuido una
fuerza verdaderamente magnética a los constituyentes y gobernantes de todos los
tiempos, y su influencia, eventualmente, llega a caracteres dominantes como
ocurrió con la Revolución Francesa, al formularse en aquella ocasión la
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, considerándola como
primer valor en sí misma.

La elaboración de un sistema constitucional, es una tarea similar a la de la


construcción de una teoría integral del derecho público. Una constitución es un
cuerpo de derecho positivo, un conjunto de normas de aplicación imperativa y
concreta en la órbita del Estado, no sólo en lo que concierne a los poderes de éste
sino que también en lo relativo a los habitantes de su territorio. Se define el
carácter de cada Constitución, en la medida en que la concepción especulativa y
doctrinal hayan influido en su estructura, que está ordenada para su aplicación en
la vida política, social y jurídica. En efecto, su función natural de Constitución la
convierte en un instrumento de Gobierno con propósitos prácticos en cuanto al
sistema político, a sus poderes y a la competencia y responsabilidad de los
mismos. Pero también es una carta de derechos y garantías individuales y
colectivas, que están incluidos en lo parte dogmática, fragmento que
históricamente sirve a su vez de base a la estructura del Estado, o sea lo que
conforma la parte orgánica.
Con relación a lo expuesto en el párrafo anterior, encontramos que una
constitución consta de disposiciones que son iguales, formal y sustancialmente,
como lo son todas las de una ley, a menos que la misma dé mayor energía,
extensión y virtualidad jurídica a unos preceptos que a otros; pero su origen y su
vigor son lo mismo. Sin embargo, un análisis histórico y lógico de las disposiciones
constitucionales advierte fácilmente que en algunas de ellas se expresan
verdaderos principios, y que en otras son simples reglas. Hay disposiciones
constitucionales que son meramente metódicas, razón por la cual si ellas faltan no
se afecta la unidad e integridad jurídica del sistema. Los principios son
proposiciones fundamentales que dominan sobre otras disposiciones, no sólo de
la Constitución sino también de todo el ordenamiento jurídico ordinario (leyes de
derecho privado y leyes de derecho público).
Algunos principios están expresados en el texto de la Constitución, como los
concernientes a la forma y al sistema de Gobierno: republicano, democrático,
representativo, tal como aparece establecido en el artículo 140 de la Constitución
guatemalteca, y los relacionados con la situación jurídica de los habitantes, es
decir, el de igualdad ante la ley, la inviolabilidad de la propiedad, del domicilio, y
otros más que están comprendidos en el capítulo I, título II, de la Constitución
vigente, de los artículos 3 al 46.