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CAPITULO 3º

LA NUEVA HUMANIDAD

EL NUEVO ADAN
En esta época, cuando tantos acontecimientos deplorables amenazan con el
quebrantamiento de la paz y los más caros logros de nuestra cultura, se ha
comenzado a pensar con evidente desasosiego en las predicciones bíblicas sobre
el fin del siglo. Al mismo tiempo, no son pocos los mensajes de escritores y
predicadores de las más variadas corrientes religiosas, filosóficas y aun
científicas que efectúan sus patéticos llamados de atención a la humanidad
previniéndola sobre los inminentes momentos que sobrevendrán. Ahora bien; si
analizamos la historia humana, veremos que siempre el período comprendido
entre un ciclo que decae y otro que surge en la ininterrumpida sucesión de las
culturas se caracteriza por grandes conmociones de toda índole. El hombre
manifiesta una verdadera crisis espiritual e incluso hasta la misma naturaleza
pareciera empeñarse en dar una respuesta símilmente agresiva a la actitud del
hombre; como si tal período significara un punto de prueba para el mundo y sus
habitantes, que condicionara el privilegio de vivir un grado superior en la escala
de la evolución.

Dicho análisis de ningún modo podría llevamos a adoptar una actitud


escéptica frente a las mencionadas predicciones bíblicas; sino, por el contrario,
nos dará la convicción de que el presente acaecer posee todas las características
de una civilización en franco proceso degenerativo y que estamos realmente ante
un ciclo cultural que muere. Mas este hecho, por otra parte, no debe ser motivo
de temor en quienes no se han detenido en un punto de su desarrollo y se
proponen trascender una etapa más de desenvolvimiento humano, pues el
vaticinado "fin del siglo" evidentemente no ha de ser el primero ni el único. La
vida brinda una constante oportunidad para el enriquecimiento de la experiencia y
cada examen en ella se sucede en proporción con la capacidad de poder abordarlo
y dominarlo. Nada se pierde irremisiblemente. Un examen representa una ocasión
para demostrar una aptitud y está en condiciones de superarlo quien se haya
preparado debidamente para ello.
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Si bien la cultura humana constituye un proceso ininterrumpido, se sucede


mediante ciclos o grados que tienen un comienzo y un final, un apogeo y una
declinación. Mucho antes del ocaso de un ciclo cultural ya penetra en él la
influencia del ciclo que le ha de seguir, al par que éste toma del precedente
aquellos elementos que pueden servirle de base para sus propias concepciones.
Precisamente esta influencia recíproca es la que otorga continuidad al proceso y
permite que los valores obtenidos no se pierdan del todo, sino que puedan
perfeccionarse. A la vez, se comprende la inevitabilidad del conflicto que esta
influencia mutua provoca; pues por un lado están las mentalidades demasiado
rígidas y conservadoras, carentes de la debida flexibilidad o adaptabilidad que les
permita avenirse a las nuevas corrientes; y por el otro, hallamos la aparición un
tanto tempestiva de lo que podría llamarse "un primer esbozo del futuro", carente
de la debida maduración. Todo esto implica una parte por demás incidente del
desequilibrio que caracteriza la época presente, lo que nos da la pauta de que el
fin del siglo hace tiempo ha comenzado a producirse. Mas ¿qué significa el fin
del siglo? No hay un punto de apoyo en todo lo extenso del acontecer histórico
que nos permita siquiera suponer que exista la posibilidad de una aniquilación
total. Nuestro planeta no será aniquilado. Aún le resta al género humano alcanzar
insospechadas etapas de gran esplendor porque el Principio Divino nunca deja
inconclusa su creación y el hombre dista mucho de ser una obra concluida y
perfecta; aún deben operarse en él grandes transformaciones, deben aflorar sus
valores esenciales, para que pueda tornarse a imagen y semejanza de Dios. La
entrada a un mundo nuevo, entonces, no puede significar la destrucción física del,
mundo actual; puede ser, en cambio, que coincidentemente con la declinación de
este ciclo de cultura y debido a sus propias causas, se produzcan perturbaciones
geológicas y climáticas. Eso ya lo hemos comenzado a ver. Hasta es posible que
la misma evolución del globo terrestre provoque la emergencia de nuevos
continentes y que parte de los actuales se sumerjan bajo las aguas, como se ha
profetizado. Pero, sobre todas estas cosas, está la verdadera significación de la
vida en otro mundo mejor, lo que también está contenido en las mismas
profecías. Esto no es una contradicción ni tampoco una utopía. Un mundo mejor
puede estar al alcance de la generación actual; lo nuevo puede ir haciéndose
presente aun en vida de lo viejo, hasta tanto no logre sustituirlo del todo. Porque,
en definitiva, lo viejo y lo nuevo no es más que un producto humano y como tal,
están en el hombre antes de que puedan exteriorizarse. Así cama este mundo
actual, tan conflictivo, no es obra de Dios sino del hombre y no es más que el
reflejo de su propio ser, la transformación del mundo en algo mejor de lo que es
debe operarse primeramente dentro del hombre. El mundo mejor consiste en una
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nueva forma de vivir, en una nueva valoración de la vida y en la manifestación de


una nueva cultura construida sobre los cinco principios del pentagrama: amor,
sabiduría, verdad, justicia, virtud; único basamento firme para que pueda darse un
"nuevo siglo" sobre la tierra, un nuevo paso en el constante avance de la
evolución.

Los cinco principios enunciados son los valores del nuevo Adán, el hombre
de la nueva humanidad. Está simbolizado en el pentagrama, la estrella de cinco
puntas. Tiene una cabeza, cuyo vértice se dirige siempre hacia arriba; es la
sabiduría, el conocimiento constructivo y bien dirigido. Tiene dos brazos que se
mueven impulsados por el amor y la verdad. Está sustentado por dos puntos
básicos, la justicia y la virtud. Es el hombre real, el superhombre. Es la estrella
del alba que conduce a Cristo. Es Cristo en el hombre.

El "fin del siglo", entonces, no puede producir ningún temor en el nuevo


Adán. Este Adán no desea que el orden actual perdure y ha comenzado ya a
construir un nuevo orden sobre la tierra, el orden divino. Así, cuando este nuevo
orden se establezca, el viejo orden del viejo Adán morirá, el viejo siglo finalizará.
Lo malo sería que ocurriera a la inversa y que nos sorprenda el fin del siglo sin un
nuevo Adán. Pero el nuevo Adán existe, felizmente, y ya ha comenzado a extraer
del orden viejo lo que aún se conserva bueno y fuerte; y cuando lo bueno y fuerte
no lo puedan sustentar, el orden viejo por sí solo va a caer con gran estruendo y,
eventualmente, quien esté demasiado identificado con él habrá de padecer todos
los tormentos del Apocalipsis. Es lógico.

El nuevo orden obedece a un proceso puramente interno e individual.


Generalmente se suele esperar que el nuevo orden llegue desde afuera. Los
religiosos esperan que llegue Dios del lejano cielo y que la Divina Benevolencia
les otorgue una Gracia que no hacen nada por merecer; los demás lo esperan todo
de algún ídolo político o del gobierno. Más lo que esperan de tal modo no llegará
jamás. El gobierno es el producto de una elección de masas y, en la mayoría de
los casos, hará lo que les guste a las masas que lo han elegido; y las masas son
incapaces de crear y valorar algo mejor que ellas mismas. El hombre masificado
no tiene vida propia, no piensa ni actúa por sí mismo, es siempre guiado y
seducido por sus ídolos y mientras no tome conciencia de su individualidad para
llegar a convertirse en un nuevo Adán permanecerá en el orden viejo, el orden de
la fuerza ciega y la violencia. En cambio, el nuevo Adán pasa inadvertido entre la
muchedumbre; trabaja silenciosamente, sus actos obedecen a una conciencia
plena y aunque conoce y maneja inteligentemente los hilos que lo unen a los
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demás hombres, es libre y dueño de sí mismo en todas las circunstancias de la


vida. Podemos encontrar al nuevo Adán en el laboratorio, en el taller, el aula, la
oficina; en la ciudad, el campo o la montaña; actúa en las más altas
manifestaciones del espíritu, en las creaciones del más puro arte, en los avances
de la ciencia constructiva; es el hombre cuyo intelecto y sentimientos no están
guiados desde afuera sino, desde su interior, desde su misma esencia. Sabe quién
es, sabe por qué está en el mundo y cuál es su trabajo en él; sabe por dónde llevar
sus pasos y a dónde llegará.

El Maestro Danoff en muchas de sus pláticas se ha referido al fin del siglo,


al nuevo Adán o al hombre de la nueva humanidad. He aquí algo de lo que dijo
sobre el particular:

"Si esperáis que el mundo se arregle desde afuera nada alcanzaréis. El


mundo se debe arreglar desde el interior del hombre. Debéis alcanzar la
conciencia de que sois hermanos; todos deben descubrir sus errores para poder
rectificarlos. Los hombres actuales temen a sus propios ídolos, pero ellos mismos
han creado esos ídolos. Ante vosotros hay grandes problemas por resolver: la
tierra se reorganizará. La Raza Blanca ha alcanzado su punto culminante de
desarrollo y si no aprovecha su fuerza y su mente con amor llegará la más grande
destrucción al mundo. La humanidad debe tomar otra dirección. Hoy todos los
seres inteligentes se levantan y comienzan a trabajar conscientemente. No se
quedan pensando si Dios los quiere o si los hombres los quieren, pero trabajan.
¿De qué Dios hablan esos seres? De ese Dios que vive en sus corazones. Decís:
Dios vive en el cielo. ¿Y dónde está el cielo? El cielo está dentro de vosotros."

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"Haceos portadores de la divina enseñanza cuyo- emblema es la


fraternidad. ¿Qué se comprende por fraternidad? Aquel que se dice tu hermano
debe estar dispuesto a sacrificar por ti su vida, su propiedad y su posición.
Cuando un pueblo comprende las ideas de esta fraternidad debe estar listo a
sacrificado todo por tales ideas. Si nada sacrifica no es posible que exista la
fraternidad ni la igualdad. Cuando alguien predica una gran idea, por ejemplo,
que Dios existe, pero no sacrifica nada por El, no ha comprendido la enseñanza
de la vida. Cristo ha predicado la verdadera fraternidad e igualdad. Se debe
aplicar la enseñanza de Cristo porque en ella reside la salvación del mundo. ¿Qué
enseñaba Cristo? Enseñaba sobre la gran idea de la nueva humanidad y aclaró su
relación con la vieja humanidad de la siguiente manera: El hombre inteligente
que comprende el sentido de la vida construyó su casa sobre la roca; hasta allí
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llegaban ríos y tempestades pero no han podido derribarla. La roca significa los
sólidos principios de la naturaleza viva; pero el hombre que no tiene inteligencia,
que no comprende el sentido de la vida, edificó su casa sobre la arena; llegaron
ríos y tempestades y la derrumbaron. Los ríos y las tempestades significan
aquellos hombres que viven sin principios y provocan perturbaciones en la vida
social; son los que derrumban la casa edificada sobre la arena. Entonces esas dos
culturas, la vieja y la nueva, se basan sobre dos principios diferentes; la
humanidad vieja aún sigue sirviendo a su egoísmo, pero así la fraternidad es
imposible. La nueva humanidad, en cambio, sirve al altruismo. Así, las nuevas
ideas no comprenden sólo al hombre en particular, sino al bien de la sociedad y
de todos los seres inteligentes. Al referirme a seres inteligentes comprendo a
todos los seres porque en todos hay inteligencia. Si tú eres sordo y alguien te
habla, te extrañará por qué no comprendes lo que se te dice; pero, ¿dónde está la
falla? La falla no está en quien te habla sino en tu oído. Lo mismo sucede con un
ciego que no puede ver el mundo y piensa que es oscuro, pero no es así. Por eso
la humanidad actual necesita desarrollar sus sentidos.

"En el Nuevo Testamento, en especial en el Apocalipsis, se habla de la nueva


humanidad. Hace dos mil años Juan vio a la mujer encinta con esta gran idea, la
nueva humanidad y determinó el número de los elegidos portadores de esta idea:
144.000 almas. Sumando los números 1 + 4 + 4 = 9; el 9 es el resultado de la
evolución humana. Algunos dirán que esas 144.000 almas están en el cielo. No,
esos hombres están aquí, en la tierra; han reencarnado nuevamente. Algunos son
escritores, otros poetas, científicos, ellos son los que impulsan a la humanidad
hacia el camino de la nueva idea, hacia lo divino. Son enemigos de la oscuridad y
de las cadenas que oprimen a los hombres. Esta inquietud, esta revuelta que ahora
viene se debe a ellos, porque habrán de dar vuelta al mundo cabeza abajo. No
toméis esto por mal signo. Antiguamente existía la costumbre de poner a los
ahogados cabeza abajo para que expulsasen toda el agua que habían tragado. De
la misma manera, como los hombres hoy han tragado demasiada agua impura se
les debe poner cabeza abajo para que la expulsen. Después que se hayan liberado
de todo lo impuro se los volverá cabeza arriba para que comiencen una vida
nueva. Algunos dirán: ¿Qué nos interesa la nueva humanidad en medio de estos
sufrimientos actuales? Más debemos saber que los sufrimientos son necesarios
para el desarrollo humano. Apenas ahora, en esta época, hemos comenzado a
sufrir porque nos hemos vuelto más sensibles. Verdad es que hoy los hombres
sufren más, pero en este sufrimiento hay algo noble; son ellos, precisamente, los
que organizarán la sociedad. Una mujer que da a luz ¿no siente sufrimientos?
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Pero cuando el hijo nace ya no se acuerda de la angustia. Entonces los


sufrimientos demuestran que ha de nacer una gran idea divina y mientras no
nazca esta idea debemos estar dispuestos, como la madre, a resistir todos los
sufrimientos. Después sobrevendrá la alegría. Muchas veces nosotros mismos nos
causamos los sufrimientos. Ahora se establece una nueva época en la tierra sobre
la cual el ocultismo dice que del sol viene una nueva ola. Esta ola que ahora viene
actuará sobre las mentes humanas. En la mecánica superior de la ciencia oculta
hay una confirmación según la cual una rueda en movimiento en cada cien
millones de revoluciones tiene una excepción. Tal rueda es nuestra tierra y Como
termina tantas revoluciones alrededor del sol, tendrá una excepción que se
expresará en grado descendente, catastróficamente, o en grado ascendente,
benéficamente. Dicha excepción se ha producido otras veces Y ahora se repite;
estamos muy cerca de esta excepción aunque no os diré la fecha en que se
producirá. Quizá no lo creáis pero cuando llegue, ya lo comprobaréis. La misma
ley oculta se aplica en relación con el sol. Coincidentemente, el sol y la tierra se
aproximan a estas excepciones; es decir, habrá dos excepciones cercanas. Cristo
dijo: 'Bienaventurado aquel siervo a quien su Señor cuando viniere lo hallare
despierto'.

"Según el Génesis, Dios permitió a Adán y Eva que comiesen de todos los
frutos menos de los frutos del árbol prohibido, porque si comían de él morirían.
El egoísmo es hoy el fruto prohibido. Un hombre que pretende que trabajen para
su propio beneficio y vive a expensas de los demás, así Como quien quiere luchar
contra otros pueblos, están comiendo del fruto prohibido; por eso debemos seguir
la gran enseñanza. ¿Cuándo ha enseñado Cristo que hay que hacer guerras, que
hay que rezar para que Dios ayude a uno u otro de los bandos beligerantes? Quizá
eso tuviera su sentido mil o dos mil años atrás, pero eso hoy no se concibe.
¿Dónde está el verdadero cristianismo del que tanto se habla? Yo me dirijo a
todos los que se creen verdaderos cristianos para decirles que deben actuar según
la ley de Cristo. Aquellos que no son cristianos pueden actuar según sus
comprensiones y leyes. Alguien dice: Yo soy cristiano. Bien, ¿y cuáles son las
leyes y comprensiones a las cuales debes ajustar tu, vida? Otro dice: Yo soy
librepensador. Bueno, actúa según tu libre pensamiento. Nosotros debemos
respetar el derecho de cada hombre, porque hay algo bueno y noble en cada alma;
dadle condiciones y se podrá elevar; de lo contrario, seguro habrá de caer.

"La nueva humanidad exige que cada hombre responda a lo siguiente: que
sea honrado, que domine su egoísmo; que sea justo, inteligente y bueno, no en
apariencia sino que debe serlo en sentido absoluto; que nunca sacrifique los
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intereses ajenos para su bien, pero sí sus intereses para el bien de su prójimo.
Diréis que si esto se aplica habrá sufrimientos; pero, acaso, ¿os hacen felices las
ideas actuales? Hoy los hombres mueren porque sirven a la vieja cultura que
manifiesta que el hombre para el hombre es un lobo; pero Cristo dijo: 'Todos
vosotros sois hermanos'. Sólo así, con esta enseñanza mejorará la sociedad, y
cuanto se oponga a ella ocasionará mayores sufrimientos.

"Que en vosotros se establezca la libertad interior. No os vinculéis con la


esclavitud, pensad y aplicad esta ley en la vida social, política y religiosa para
obtener la enseñanza de Cristo. Yo creo que vendrá un fuerte calor que derretirá
los hielos. Por las montañas se elevarán grandes vapores y correrán puros y
cristalinos arroyuelos. Después de esto aparecerá una exuberante vegetación y las
semillas sembradas hace miles de años germinarán, crecerán y darán fruto, y los
pueblos de la Raza Blanca se tenderán las manos. Llegará esta nueva cultura al
mundo y será algo que nadie ha visto jamás, Todos seréis ciudadanos de la nueva
humanidad. Yo quisiera que todos vosotros fueseis invitados a, la mesa de la
nueva humanidad, así como hace dos mil años Cristo invitó a su mesa a todos los
hombres. Entonces ellos se disculparon con diferentes excusas y quedaron fuera
de la nueva cultura. Cristo ahora nuevamente invita a toda la Raza Blanca para
que sea portadora de la nueva enseñanza. Todos los buenos hombres serán
empleados para la edificación del gran edificio divino, porque la vida no se puede
edificar con una sola piedra y cuando sea edificada, sólo entonces llegará la
sabiduría y el amor; sólo entonces tendremos música, poesía, arte, orden,
organización, comprensión entre todos los hombres; sólo entonces nos daremos
un beso sagrado en el que sentiremos la alegría que sienten los ángeles."

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"Debéis alegraros que vivís en una de las épocas más importantes.


Alegraos que habéis nacido en buenos tiempos. Esta es la hora 11, se acerca el fin
del siglo. Los sufrimientos de hoy son los dolores del alumbramiento del hombre
nuevo. Con pasos silenciosos lo nuevo se acerca a la tierra, así como la aurora
muestra la llegada del nuevo día. Yo he venido al mundo para decirle a la gente
que Dios ha decidido crear un mundo nuevo, un cielo nuevo, un hombre nuevo.
Eso sucederá. Lo que predico será oído por todos. No es posible que alguien no lo
oiga porque Dios es quien habla en el mundo y El es omnipresente. ¿Cómo
predica el sol? ¿Se oye su voz? Yo predico como el sol. No quedará un solo
hombre sin oír lo que predico.
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"El hombre nuevo se está creando ahora; yo lo llamo el hombre de la luz.


Vosotros vivís en la época en que se está creando el nuevo Adán y todos lo
veréis. El viene. Decís: ¿Cuándo será esto, cuando el sol se oscurezca, la luna no
dé más su luz y las estrellas caigan del cielo? Eso lo dicen las Escrituras.
Traducido al idioma de hoy, significa que habrá de ser cuando el orden viejo sea
reemplazado por el nuevo, más correcto, más inteligente, de acuerdo con las leyes
divinas. Entonces llegará el hombre nuevo, él nuevo Adán, el hijo del hombre.
Entonces todos pasarán a través de él y se harán como él. Eso significa que habrá
llegado el mundo divino, un nuevo reino sobre la tierra. Ya viene la nueva época
en la vida, la época de aquella semilla que ha caído en buen suelo. La humanidad
necesita una nueva organización. Con las viejas comprensiones no se puede
esperar ningún adelanto. La humanidad ha llegado al fin de esta comprensión. Se
necesita un nuevo impulso. Por más que empujen la rueda del mundo viejo nadie
podrá hacerla girar más.

"Una nueva fuerza comienza a actuar. En el alma se efectúa un cambio


interno. El divino Espíritu desciende. Cuando El os visite sentiréis una paz
interior, una estabilidad mental que jamás habéis sentido. Más en vosotros
nacerán nuevos pensamientos y nuevos deseos. De la ola que se acerca cada uno
tomará cuanto necesita. Esta ola no ha de venir otra vez. Llegará otra ola. Cuando
hablamos de una nueva ola entendemos que viene algo grande que nunca ha
venido hasta ahora. ¡Debemos captar lo divino que viene! Ahora viene la gran
ola. Desearía que estéis listos, que cuando llegue no tome contacto tan sólo con
vuestro exterior, sino que penetre en vuestros corazones, mentes y almas. Ella
introducirá en vosotros una nueva corriente vivificante. Esta ola es corno el sol,
nosotros la debemos recibir y aprovechar. Debemos estar preparados. Debemos
conocer el tiempo de cada cosa en la naturaleza. Dios siempre está dispuesto a
bendecir a todo aquel que cumpla sus leyes.

"Estas olas vitales vienen periódicamente para despertar a la humanidad.


Ellas son aprovechables en un ambiente armónico. Imaginad que se ha arrojado
una piedra a un lago y al dar en el agua se formaron muchos círculos a su
alrededor. El lago simboliza la vida de la humanidad, la piedra representa el
impulso dado por el gran Centro Inteligente Y los círculos que forma el agua son
las nuevas corrientes ideológicas y espirituales en la época actual. Estos círculos
parten de un mismo centro pero unos están más cerca y otros más lejos de él.
Cuando la ola está más cerca del centro, tanto más conserva el primer impulso en
estado puro Y las más lejanas resultan más extrañas al núcleo vital. Hoy, en todos
los ámbitos de la vida se percibe el nuevo impulso. Los hombres de las nuevas
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ideas son los precursores de esta aurora que anuncia el nuevo día. ¡El amor llega!
El nuevo camino a seguir es el camino del amor. La noble y bella naturaleza
humana se manifestará. El nuevo principio despertará en el alma y el hombre se
hará dueño de sus pensamientos, sentimientos Y acciones.

"Se creará un nuevo tipo de hombre. Yo quisiera que fueseis de este nuevo
tipo. El mundo viejo no se destruirá pero sí se va a reconstruir. El nuevo mundo,
esa es la época que viene; en ella se manifestará el amor divino. La manifestación
de Cristo no es otra cosa que la manifestación del amor divino. Cada uno de
vosotros debe ser un rayo de este día eterno. Esos rayos ya comienzan a penetrar
en el alma de los hombres.

"Si sois fieles a vuestra vocación y constantes en la oración; y si lográis


desviaros de las cosas secundarias, os sentiréis fortalecidos en la nueva cultura
que viene. La oscuridad de hoy se transformará en radiante luz y los sufrimientos
de hoy serán el bien futuro. ¡Alegraos que vuestro espíritu se acerca a Dios!
¡Entregaos plenamente a Él para que os guíe! La inestabilidad de hoyes
transitoria, semejante a las estaciones del año. Ved que en vuestra vida sucede lo
que en la naturaleza. Hoy puede estar nublado y tormentoso, pero mañana estará
claro el día; eso lo presagia la estrella del alba. Será día de gloria, día de
bienaventuranza. La base de todo es la esperanza, la fe, el amor. Nosotros somos
viajeros extraños en este mundo, pues nuestra patria está en otro lado. Al concluir
nuestro trabajo volveremos a la mansión de nuestro Padre. ¡Qué bueno es Dios
que os ha despertado en espíritu para que encontréis el camino de la verdad y
podáis servirle!

"Hasta ahora el alma humana fue como un capullo y hoy quiere florecer,
significando con ello el momento más trascendental de su vida. Todos los seres
elevados del Mundo Divino están esperando este momento en que el alma se
muestre en toda su belleza. Así todos vosotros os encontráis frente a una de las
más grandes épocas de la historia, en la cual el alma habrá de florecer. Y cuando
florezcan vuestras almas, emanarán una fragancia tal que se expandirá por todo el
mundo. Esta floración acompaña la recepción del primer rayo divino del calor del
amor. La floración o el despertar es un grandioso momento en la Creación. Sólo
el alma despierta conoce a Dios. Así como el nacimiento de un niño significa un
gran suceso en el hogar, del mismo modo el despertar del alma lo es para el
Mundo Divino. Todos los ángeles, todos los seres inteligentes y elevados se
alegrarán por este acontecimiento. Entonces ellos llegarán. Desde hace millones
de años están esperando esta floración de lo divino en el hombre y con su venida
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ellos traerán la nueva cultura que llamamos la cultura del amor. Yo quiero que
permanezca en vuestras mentes el pensamiento de que sois un capullo que abrirá.
Concentrad en esto vuestra conciencia, porque habrá de ser el momento más
importante de vuestra vida. No hay
nada más grandioso que poder ver,
después de la floración del alma, el
Mundo Divino y las posibilidades que
se ocultan en él. Eso no será una
ilusión. Vosotros lo probaréis. Por eso
os digo que debéis ser puros de
corazón y aspiración.

"La luz viene y la oscuridad que


envuelve al mundo y las mentes se
disipará y la eterna aurora de la
verdad os iluminará. El mundo nuevo
se está creando. Para que el hombre lo
encuentre debe comprender las
pequeñas magnitudes. Cada
pensamiento bello, cada sentimiento
noble y cada acción buena significan
las pequeñas magnitudes. Ello
pertenece a los espacios lejanos y lo
han traído los seres luminosos que aman a los hombres para que pueda ser
elaborado por ellos, y si saben hacerla, habrán de cambiar. Quien entienda estas
pequeñas magnitudes se hará grande. A cada hombre le ha sido dada una misión
especial. ¿Cuál es ella? Aplicar esos pensamientos, sentimientos y acciones que
vienen de adentro. Sólo así comprenderá el carácter del mundo nuevo que viene.

"Estos seres en quienes el Espíritu Divino vive representan la nueva


cultura. ¡Que se una el espíritu humano con Dios! Sólo entonces tendremos una
elevada cultura. Entonces en la vida penetrarán la paz y la alegría que esperamos.
Cuando los hombres se unan en nombre de Dios llegará la verdadera cultura."

………………………………………………………………………… "El
alma es, el templo de la verdad. La mente es la luz de la sabiduría. El corazón es
el altar del amor. El hombre viejo fue creado para la vida y el movimiento y el
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hombre nuevo para el amor y el conocimiento. De la vida hacia el amor y del


amor hacia Dios. Sólo así el hombre sabrá que Dios es todo en el mundo; no del
mundo de la oscuridad donde los hombres andan a tientas, sino el mundo de la
luz que abre los ojos a un nuevo conocimiento de Dios. Nosotros hablamos del
mundo luminoso en el que los hombres resucitan.

"Dios es el eterno logro del amor. Dios es la eterna belleza de la vida. Dios
es la eterna manifestación de la belleza. En el nuevo mundo que Dios crea todos
los hombres se unirán en un todo para vivir en el amor.

"¿Qué entenderá de la luz aquel cuyos ojos están cerrados? Para estudiar .Y
obtener conocimiento los ojos y los oídos deben abrirse a la luz; porque la luz
también tiene sonidos que pueden ser percibidos por el oído. ¿Qué podemos
decirle al hombre que tiene sus ojos cerrados? Quien tiene ojos y oídos y no los
abre, está condenado al sufrimiento. ¿Y qué significan los sufrimientos para el
alma? Ellos habrán de ser condiciones para su crecimiento; así los pensamientos,
sentimientos y habilidades florecerán y el alma esparcirá su perfume.

"Alimenta tu alma con los frutos maduros de tu vida para que crezca y se
libere. Los frutos del alma son los codiciados frutos del paraíso. Apenas hoy los
hombres se preparan para entrar en la vida real llena de interna belleza y dulzura.
Hoy se crea un mundo nuevo que necesita otras condiciones y mejores relaciones,
las que deben hacerse sangre y cuerpo en el hombre. A eso yo le llamo la realidad
de la vida. Y en esta realidad el alma habrá de manifestarse. El hombre viejo
estudia la vida y el nuevo, el amor. Sed, entonces, hombres nuevos para estudiar
el amor.

"Cristo dijo: 'Si no os volvierais y fuereis como niños, no entraréis en el


reino de los cielos' (Mateo 18:3). Yo traduzco este versículo de la siguiente
manera: Si no naciereis cada día, cada momento de agua y espíritu, no entraréis
en el reino de los cielos. Nacerás cada momento. Si hoy eres un hombre vulgar,
mañana podrás convertirte en un genio. Si no tienes condición para nacer de
nuevo permanecerás por siempre en la ignorancia y la vulgaridad. Entonces, el
nuevo nacimiento es un proceso constante que favorece el desarrollo humano. Es
el renacimiento. Si estas leyes no se comprenden, por más que se mejore la tierra
y abunde el trigo, el hombre no podrá liberarse de sus dificultades. La liberación
no consiste en la gran cantidad de trigo ni en la abundancia. Lo importante es que
se eleve la conciencia humana.
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"Ahora comienza el camino ascendente del sistema solar hacia esferas más
sutiles, en nuevos espacios cósmicos en los que se encuentran las más elevadas
fuerzas espirituales. Ahora nuestro sistema penetra en otra zona del espíritu.
Aquellos hombres que están preparados recibirán esta onda. En el gran plan
divino se oculta la variedad de todo el cosmos. Ya existen sistemas que escaparon
a las malas condiciones de la vida y sus habitantes viven una vida angélica. Pero
nuestro sistema aún no ha liquidado sus deudas, aunque en breve pasará las
fronteras de la decimotercera esfera y obtendrá su liberación. Cuando eso suceda
se hará tal recepción a la tierra, que el mundo jamás ha visto. Flamearán las
banderas de todos los ángeles; descenderán y ascenderán cantando y tocando
instrumentos musicales y por doquier reinará la alegría. Y cuando esto un día
suceda entonces los creeréis y habréis de decir: 'alguna vez esto ha sido dicho'.
En el futuro hasta las fieras comprenderán que se ha establecido una nueva época
en el mundo. Todas las plantas, animales y hombres se alegrarán del nuevo orden
que reinará. Todos serán amigos entre sí. La tierra se reorganizará y se convertirá
en un paraíso. La humanidad actual está viviendo los últimos días del invierno.

"La nueva cultura de la que hablamos existe y ha de venir. El gran trabajo


consiste en preparar a los hombres para que puedan manifestar esa cultura y
entrar en vínculo con los superiores seres inteligentes que la están formando.
Cuando todos los hombres restablezcan su vínculo con el mundo elevado, o sea,
cuando despierten sus conciencias, significará entonces que el mundo se
encenderá de todos lados. Todas las teorías falsas se destruirán; todas las dudas y
errores desaparecerán y los hombres podrán liberarse de la influencia del mal.

"Los hijos de la luz llegan hasta los hombres para iluminar sus mentes con
el más alto conocimiento y sus corazones con el más puro amor. Todos los
mundos son escuelas de la naturaleza donde estudian todos los seres del universo.
Cuando el hombre tome conciencia de su trayectoria cósmica valientemente
rendirá los exámenes de la tierra, obtendrá valiosos conocimientos y experiencias
vivientes. Cuando tropecéis con algún sufrimiento o examen dirigíos hacia los
Hijos de la Luz. Es suficiente que uno de ellos participe para obtener una
experiencia real. Si no os vinculáis con los seres inteligentes por más que oréis no
obtendréis resultados. Ellos se interesan por los hombres según el grado de su
aspiración hacia Dios.

"La nueva cultura ya está frente a la puerta. Ella traerá la paz entre los
hombres. Los seres del mundo invisible con quienes os vinculáis no serán etéreos
sino que llegarán vestidos con tan bellas vestimentas que jamás habéis visto.
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Cuando lleguéis a ellos os recibirán en sus moradas con tal fraternal amor sobre
el cual no tenéis idea.

"Hoy tenemos representantes de la Raza Sexta en todos los pueblos. Y


después de los acontecimientos actuales habrá muchos más. Entonces ella se
activará y tomará la dirección para arreglar el mundo. Habrá de tomar todo en sus
manos y en su organización será excluido todo indicio de violencia. Ya penetra el
espíritu de la nueva raza en la humanidad. Su luz comienza a iluminar la
conciencia de los hombres. La nueva cultura exigirá conceptos y creencias muy
distintas de los que hasta ahora tuvo el hombre. La nueva enseñanza habrá de ser
la enseñanza del amor, la sabiduría y la verdad.

"El Cristo vivo es la manifestación de Dios, del amor. No hay lugar en todo
el cosmos ni en las profundidades místicas del alma otra manifestación del amor
tal como Cristo lo ha manifestado. El trajo a la tierra la verdadera imagen del
amor divino y fue el motor invisible de toda la vida espiritual de la humanidad.
Desde que Cristo vino hace dos mil años la humanidad sólo vio un lado de su
imagen, sumido en humillaciones y sufrimientos, pero debemos verlo como un
héroe de la redención. Los hombres no conocen todavía a Cristo en su gloria, en
su divino poder y grandeza. El Cristo de hoyes fuerte y poderoso. En el pasado lo
clavaron en la cruz, pero hoy nadie podrá hacer tal cosa porque no existe un árbol
tan grande para hacer una cruz de sus dimensiones. Cristo viene ahora para visitar
las mentes y los corazones humanos y dará luz y libertad a todas las almas.

"Cuando decimos que Cristo ha de venir algunos pensarán que llegará


desde afuera, pero no será así. No vendrá con forma humana ni con cualquier otra
forma. ¿Acaso, cuando los rayos del sol penetran a vuestras casas significa que es
el sol quien os ha visitado? Recordad: Cristo es la manifestación del amor divino
y vendrá como luz interna en las mentes y en los corazones de los hombres. Esta
luz a todos habrá de atraer alrededor de Cristo y las almas se abrirán para
recibido. ¡Preparaos para recibir a Cristo! Preparaos porque cada uno habrá de
recibirlo a su tiempo. Vestíos con las nuevas ropas. Para algunos Cristo podrá
llegar hoy mismo; para otros, mañana; y los hay que recién podrán recibirle
después de muchos años. Esto depende de cómo estén preparados para ello. El
impulso cristiano penetrará paulatinamente en cada uno de los hombres y tomará
la dirección del desarrollo futuro de la humanidad. Ahora nos encontramos en el
comienzo de este proceso. En el futuro el cristianismo, no el cristianismo externo
ni oficial, sino el cristianismo místico y esotérico habrá de ser la religión
universal porque Cristo será el centro de la nueva cultura. Una cosa se les pide a
14

los hombres: que se unan a Cristo porque El habrá de acompañarlos hasta el fin
del siglo. El es la fe que guía al hombre de lo temporario a lo permanente, de lo
visible a lo invisible, del odio al amor. Cuando sintáis su amor vuestra vida
terrestre obtendrá sentido. Entonces vuestra mente se iluminará y comenzaréis a
comprender el vínculo existente entre el amor y la vida, entre la sabiduría y la
luz, entre la verdad y la libertad. Mientras los hombres no se hagan uno con
Cristo, mientras sus pensamientos, sentimientos y acciones no estén en armonía
con Él, el mundo no se arreglará.

"Yo os hablo del Cristo viviente, de Aquel que en sí mismo es vida; de ese
Cristo, cabeza de la Gran Fraternidad Blanca Cósmica que los hombres habrán de
conocer. Hay quienes nos quieren convencer que sin ver a Cristo y sin conocerlo
plenamente podemos, igualmente, ser verdaderos cristianos. Yo sostengo que si
el hombre no puede ver a Cristo no puede serlo. Si vosotros entráis en armonía
con Cristo, vuestra conciencia despertará y lo veréis. ¡La luz de Cristo penetra
por doquier!"

EVOLUCION DE LAS RAZAS

Es posible que al lector le hayan llamado la atención los términos


"hermano blanco" y "Raza Blanca", tan frecuentemente empleados por el
Maestro en sus pláticas; y puede suceder, como ha sucedido en cierta reunión de
gente espiritualista, que alguien proteste airadamente contra tales términos
diciendo: "¿Cómo, acaso los hombres de color no pueden ser nuestros
hermanos?", o bien: "¿Sólo la raza blanca comprende la fraternidad cristiana?"
Parecidos interrogante s pueden surgir respecto del significado de la frase "Sólo
Cristo salva", argumentándose que no sería justicia divina el hecho de que
pudiera quedar fuera de la salvación el resto de la humanidad no cristiana. Nada
más lejos de la real intención del Maestro. Se concibe que puedan surgir tales
errores de interpretación en quienes leen aisladamente las pláticas e ignoran que
las mismas sólo fueron pronunciadas ante los discípulos, suficientemente
familiarizados con el profundo significado de dichas expresiones en virtud de las
enseñanzas recibidas en la Escuela Oculta. El Maestro nunca dio a publicación
sus pláticas; de haberlo hecho, indudablemente hubiera esclarecido ciertos
conceptos. Las pláticas -que suman alrededor de 7.000- fueron tomadas
taquigráficamente por dos discípulas secretarias y recopiladas e impresas luego
15

en más de un centenar de volúmenes en la imprenta de Izgrev para su distribución


entre los integrantes de la Fraternidad. Dichos volúmenes no tienen una secuencia
temática ni las pláticas que contienen obedecen a un orden cronológico respecto
de su pronunciación; por lo tanto, es muy difícil extraer de algunas pocas que
pudieron ser traducidas al castellano la enseñanza total sobre un tema, lo que
provoca inevitablemente ciertos vacíos que dificultan la interpretación en algunos
lectores no muy habituados a la literatura esotérica.

En el transcurso del presente capítulo se irán aclarando los conceptos


señalados anteriormente. Permítaseme comenzar con una explicación, muy
somera por cierto, sobre las razas anteriores a la sexta, según la Filosofía
Esotérica.

Cabe hacer notar que, más allá de cuanto pueda decirse en este breve
bosquejo sobre las razas, hay algo mucho más profundo y metafísico que resulta
imposible, por lo mismo, dejarlo apenas traslucir al correr de la pluma y dentro
de una obra cuyo propósito no es el de abarcar un tema de tal vastedad. Sólo diré
que en las épocas más arcaicas de la vida terrestre el descenso de las primeras
Mónadas humanas emanadas del Logos dio lugar a la formación de la Primera
Raza compuesta por seres de naturaleza incorpórea, capaces de desarrollarse en
condiciones cósmicas muy diferentes a las actuales, en ese período en el que aún
la corteza terrestre no se había consolidado plenamente. Las mismas fuerzas que
operan en la transformación del planeta son las que impelen a la perfección
gradual de la forma humana; por lo tanto, en períodos geológicos posteriores y
tras nuevas configuraciones telúricas, la evolución astral de los primeros
habitantes del globo se fue condensando permitiendo el desenvolvimiento de la
Segunda y Tercera Razas, llamadas Hiperbórea y Lemuriana, respectivamente,
integradas por seres de apariencia también muy distinta a la que ostentaron los
hombres de las razas subsiguientes, pues recién en la Cuarta Raza, llamada
Atlante, se adquirió cierta semejanza física con el hombre de nuestra Raza, la
Quinta, Blanca o Aria, llamada así porque en todas las culturas contenidas en ella
el elemento ario es el predominante. La Sexta y la Séptima Razas han de aparecer
todavía.

La evolución, según el esoterismo, comprende dos movimientos: uno


descendente o involución y otro ascendente o evolución propiamente dicha, a
manera de siete círculos espiriformes de siete revoluciones cada uno,
sucediéndose en línea descendente primero, hacia estados de materia cada vez
más densa, para luego ascender hacia regiones más sutiles del espíritu. Es decir,
16

concluidas las siete revoluciones de una espiral se pasa a otra de diferentes


condiciones bajo el impulso de una nueva oleada de vida del Logos para alcanzar
un nuevo grado en la escala de la evolución total.

Al hablar de la evolución a través de siete círculos espiriformes es de


aclarar que se trata de siete períodos de manifestación de nuestro planeta y de las
razas que en él se desenvuelven. Estos períodos, según la terminología esotérica,
son los siguientes: Período de Saturno, Período Solar, Período Lunar, Período
Terrestre, Período de Júpiter, Período de Venus y Período de Vulcano. No debe
confundirse el lector pensando que se habla de renacimientos en otros planetas
del sistema solar. Estos períodos son condiciones a través de las cuales ha pasado,
pasa y pasará nuestra tierra. Actualmente nos movemos en el cuarto período, el
terrestre. En los tres períodos y medio pasados, los espíritus virginales o
entidades evolucionantes siguieron un movimiento de involución, el que tuvo por
objeto infundir la vida en materia de creciente densidad a fin de que pudieran
construirse los vehículos o instrumentos de manifestación llamados en ocultismo
cuerpos y envolturas. Según el Maestro Danoff los cuerpos son tres y siete las
envolturas. Veamos lo que dice al respecto en una de sus pláticas:

"El virginal espíritu divino pasa a través de una ola circular por siete
campos, o sea, siete mundos. Durante el período saturnino descendió hasta el
mundo mental y formó el cuerpo mental en el hombre. Durante el segundo
período, el solar, llegó hasta el mundo astral (o mundo de las emociones)
formando el cuerpo de deseos. Durante el tercer período, el lunar, descendió hasta
la región etérea del mundo físico y formó la envoltura etérea del hombre. Durante
el cuarto período, el terrestre, llegó hasta el campo inferior del mundo físico
formando el cuerpo físico. Entre esos períodos en los que el espíritu descendía y
ascendía, pasaba a través de noches y días espirituales. El cuarto período, el
terrestre, es el más bajo del descenso. ¿Por qué es necesario que el hombre haya
descendido para hundirse en la materia? Para que pudiera vestirse con todas las
envolturas, cada vez más densas y comenzar luego su ascensión vistiéndose con
formas más sutiles. En cada período se efectúa un descenso y ascenso parcial por
una línea ondulada, pero el movimiento final será ascendente."

Estos mundos, a los que se refiere el Maestro, son campos de materia de


distinta vibración y densidad que se compenetran entre sí. En otra plática expresa
esta idea con este ejemplo: "Imaginad que tengo un recipiente y lo lleno hasta el
tope de municiones. Esto comprende la fórmula a + b = c. Si tenemos municiones
más pequeñas las podemos poner en el recipiente, de manera que ocupen los
17

espacios que quedan entre las municiones de mayor tamaño y así obtendremos la
fórmula a2 + b2 = c2. Esta fórmula expresa otro mundo distinto del físico.
Aparentemente el recipiente está repleto, no se puede poner nada más en él; pero,
encontramos arena fina y ella puede ocupar los espacios que quedan entre las
municiones grandes y las pequeñas, obteniendo de este modo la fórmula a3 + b3
= c3.Y hay algo más aún que puede completar el recipiente; es el agua. Ahora
tenemos la fórmula a4 + b4 = c4. ¿Es el agua la más pequeña magnitud que
puede entrar en el recipiente? No, también podemos poner un poco de alcohol.
Aquí tenéis, en el recipiente, representados los cuatro mundos. Estos mundos
están en el mismo lugar, pero se distinguen por su grado de desarrollo. Traducid
estas cuatro fórmulas. La primera de ellas, a + b = c representa un punto en
movimiento y este punto forma la línea recta. Vosotros traduciréis las otras dos
fórmulas. Diréis que la segunda fórmula a2 + b2 = c2 representa la superficie que
se forma mediante el movimiento de la línea recta. La tercera fórmula a3 + b3 =
c3 representa el cubo formado por el movimiento de la superficie. El cubo es el
cuerpo. Entonces del movimiento de las superficies se forman todos los cuerpos.
¿Qué es lo que se forma por el movimiento del cubo? Esta forma está fuera de los
límites del mundo físico. Se expresa por la fórmula a4 + b4 = c4 es el mundo
tetra dimensional. Más allá de este mundo la mente humana no puede penetrar;
mas en el futuro el hombre penetrará en mundos de dimensiones más elevadas.

"¿Qué relación guarda la primera fórmula, a + b = c, con nuestra vida?


Guarda relación con el desarrollo humano. 'a' expresa la mente; 'b', el corazón y
'c' la voluntad. Entonces, la intensidad de la mente y el corazón determinan la
intensidad de la voluntad. Si vuestra mente trabaja sólo de acuerdo con la primera
fórmula, vosotros os moveréis en línea recta. Entonces vuestra comprensión del
mundo estará relacionada con la primera dimensión. Son las formas más groseras
que pudieron entrar en el recipiente. Quien se maneja con esta fórmula suele
decir: 'fuera de mí no existe nada'; es el hombre que cree solo en lo que ve; y lo
que puede ver un hombre que se maneja en la fórmula a + b = c es igual a un
ángulo de 45°. ¿Qué es lo que se puede ver debajo de este ángulo sabiendo que el
círculo tiene 360°?"

Los siete mundos mencionados anteriormente comprenden nuestra actual


escala de evolución. Pero este no es todo el proceso evolucionario, puesto que la
evolución es perpetua como la misma vida y la vida no puede estar limitada a un
solo mundo de forma perecedera. Este mundo, como forma, algún día morirá, así
cama el hombre también muere como forma; pero la vida no es solamente forma.
La serie de ciclos cósmicos no tiene principio ni fin. La Mente Divina
18

constantemente crea y no hubo un tiempo en el cual comenzó a crear, así como


tampoco habrá un tiempo en el que deje de hacerla. En la inconmensurable
vastedad del cosmos la vida es, por doquier, tanto en este planeta que habitamos
como en todo el universo, y el proceso de transformación es infinito.

Queda por aclarar que el término "raza" empleado en ocultismo tiene muy
distinto significado del que suele darle la etnología. El lector ya se habrá dado
cuenta de ello. Mas es preciso prevenirlo de posibles confusiones puesto que en
gran parte de la literatura esotérica puede hallar que así como a la Quinta Raza se
la denomina Blanca o Aria, a la Cuarta se llama Roja, a la Tercera Negra y a la
Segunda Amarilla. Pero la mayor diferenciación que de las razas hace el
esoterismo no consiste en los colores sino en el grado de desarrollo de la
conciencia, la que fue evolucionando desde un estado semejante a la
inmetalización, en la primera; a la vida vegetal, en la segunda y a la animal, en la
tercera; todo esto en cuanto a la curva descendente, para llegar a la conciencia de
los distintos yos de la personalidad en la cuarta y alcanzar, en su curva
ascendente, la conciencia del Yo Superior y la unidad de la vida en la quinta, la
conciencia cósmica en la sexta y, finalmente, la conciencia divina en la séptima.
El axioma cabalístico que dice: "La piedra se convierte en planta, la planta en
animal, el animal en hombre y el hombre en dios" tiene un significado real si se
comprende que la Mónada humana o Rayo de vida del Lagos debió pasar por
estados de conciencia semejantes a las del mineral, del vegetal y del animal hasta
alcanzar el estado humano, para luego volver a Dios inmergida en la Mónada
Divina de donde partió.

La conversión del hombre en un dios es algo aún muy lejano para que
pueda ser asimilado plenamente por nuestra mentalidad actual. Mas esta idea no
sólo ha sido expresada de mil maneras por las escuelas esotéricas sino que puede
hallárselas en muchos pasajes bíblicos y, en especial, en las epístolas de San
Pablo. Baste, como ejemplo, citar el versículo 13 del capítulo 4 de la epístola a
los efesios, que dice: "Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, al estado del hombre perfecto, a la medida de la
estatura de la plenitud de Cristo". Esto es, hasta que todos lleguemos a la
perfección de Cristo, al nivel más alto de la perfección y al más elevado grado de
conciencia al término de nuestra humana evolución.

Al adquirir la Mónada la condición de ego, es decir, después del


reconocimiento de sí, del "yo soy yo", puede decirse que es hombre, que se
maneja a sí misma en el reino humano. Esta es virtud inherente a la Quinta Raza.
19

Una vez que haya desplegado todas sus posibilidades evolutivas en dicha etapa,
podrá pasar a la categoría de superhombre en la Sexta Raza, alcanzando en ella la
perfecta actualización de sus divinas potencias. La identificación mística con
Dios la alcanza el ego durante la Séptima Raza. De esta manera, emanó
inconscientemente de Dios y se identifica conscientemente con El. Surgió en
potencia y vuelve en acto, según lo expresa el ocultismo.

No ha sido una omisión el hecho de no haberme referido al modo de vida


de las razas anteriores a la actual, ni tampoco el no haber aclarado algo más sobre
las formas corpóreas. No he querido detenerme allí, no porque ello carezca de
importancia, sino porque abarcar estos puntos, demasiado abstrusos y
complicados para quienes no están familiarizados con la Ciencia Oculta, exigiría
una minuciosidad explicativa y una concentración muy ardua que restarían
atención a otros aspectos de la evolución de las razas que, a los fines de este
análisis, son de mayor valor. Me refiero al desenvolvimiento del espíritu en
relación con la materia. Esto habrá de servir, sin duda, a una mejor comprensión
del período actual.

En síntesis, las transformaciones a través de las cuales pasó el hombre en el


arco descendente evolutivo significaron el pleno desenvolvimiento de la
naturaleza física y el retroceso gradual de la espiritual. Dicho con otras palabras,
este proceso puede definirse como la involución de la esencia monádica, la que
debió plasmarse en materia cada vez más densa a fin de adquirir conciencia de sí
misma. El paso por esta experiencia es condición sine qua non para iniciar la
curva ascendente, donde habrá de producirse la reversión de la espiritualidad y el
decrecimiento gradual del materialismo, como resultante de los conocimientos
adquiridos en la etapa de mayor materialización. De este modo, una vez
alcanzado el grado más alto de la séptima espiral, la Mónada Divina, plenamente
manifestada, logrará su identificación consciente con el Logos y estará dispuesta
a continuar otras fases evolutivas en distintas esferas del cosmos.

EVOLUCION DE LAS CULTURAS


La secuencia rítmica de las revoluciones en espiral en el proceso evolutivo
tiene, por otra parte, relación directa con el apogeo y declinación de las culturas y
cada ciclo de cultura determina las condiciones en las cuales el ego puede lograr
su desenvolvimiento. En virtud de ello, puede observarse que entre el apogeo de
una cultura y el apogeo de otra hay un gran desnivel, según se sucedan en
20

relación con el arco descendente o ascendente de la evolución. Por ejemplo,


nuestra Quinta Raza cuenta ya con cuatro grandes culturas pasadas,
correspondientes a las civilizaciones india, persa, egipcio-asirio-babilónica Y
hebreo-greco-romana, desarrollándose actualmente la cultura europea (las
culturas que habrán de manifestarse aún son la eslava y la americana). Un análisis
histórico nos permitiría advertir en todas las grandes civilizaciones pasadas que
luego de una fase de esplendidez y creatividad la decadencia que le sucede es
mayor en proporción a la magnificencia anterior, acrecentándose este fenómeno a
medida que se acercaron al punto más bajo de la espiral. Inversamente, en el arco
ascendente, podrá observarse que las etapas de auge de una cultura habrán de ser
mayores y más duraderas que las declinantes. Esta forma alternada de
crecimiento y decadencia en el acontecer cíclico de la vida cultural de la tierra,
permite que se repitan condiciones similares, pero nunca idénticas, para la mejor
recapitulación y aprovechamiento de las experiencias dadas, tanto positivas como
negativas, que estructuran en definitiva el progreso humano.

Si echamos una mirada retrospectiva hacia las civilizaciones que forman


parte de nuestra raza, desde las avanzadas de los arios primitivos hasta nuestros
días, veremos de qué manera se fueron replegando los valores espirituales,
mientras que en el plano material se alcanzaron dimensiones desmesuradas de
progreso.

Las narraciones épicas y religiosas de la antigua literatura de la India nos


hablan de su época de mayor esplendor, cuando comenzaron a cristalizarse las
ideas cumbres del esoterismo religioso. La naturaleza, entonces, pudo mostrarse
en su verdadera esencia íntima. Brahmán, el Absoluto Espíritu, era la única y
sempiterna realidad y cuanto escapaba a la vida interna era objeto de maya,
palabra que en sánscrito significa ilusión; encerrando en ese concepto todo cuanto
es perecedero y circunstancial, poco digno de atención. Después de este período,
lo divino debía amalgamarse con la naturaleza en su plenitud y mientras las
grandes ideas y el sentido metafísico comenzaban a debilitarse progresivamente
en la India, surgió otro rayo de extraordinaria luz en Persia con Zarathustra, el
gran profeta de los arios, inspirador del mazdeísmo. Esta religión, la más antigua
después de la brahmánica, como aquella tuvo el mismo concepto de un Dios
único y soberano. Este Dios, al que llamaron Ahura Mazda, fue el supremo
Hacedor, todo bondad y misericordia, según consta en el libro sagrado de los
parsis, el Zendavesta; pero, el mazdeísmo considera la realidad de la vida humana
con todo lo bueno y malo que pueda tener, personificando los dos principios: bien
y mal, en Ormuz y Ahriman en constante oposición. De esta manera el mundo
21

físico adquirió realidad, creándose en la conciencia del mazdeísta la necesidad de


reconocer la contraparte de lo bueno y lo sagrado para poder combatirlo.
Comenzaron entonces los primeros antagonismos entre la vida al servicio del
espíritu y la vida al servicio de la materia, dándose en esa época una de las más
tremendas contiendas religiosas que ha conocido la historia de la antigüedad, la
sostenida por los arios contra los turanios, esos rebeldes remanentes de la Cuarta
Raza que se resistieron por mucho tiempo al empuje evolutivo de la raza actual.

Pasando al tercer período de la Quinta Raza, puede decirse que si bien se


denomina egipcio-asirio-babilónica, existe una marcada diferencia entre la
cultura egipcia y las otras dos; no tanto en lo que concierne a las artes y las
ciencias, que alcanzaron extraordinario nivel y marcada correspondencia sobre
todo en lo referente a las ciencias matemáticas, astronómicas y físicas, sino en el
aspecto filosófico y religioso. Mientras la teogonía sincrética asirio-babilónica
consiste en un politeísmo que aún en sus más elevadas formas se orienta
decididamente hacia la vida terrena, Egipto, por el contrario, conservó en muchos
aspectos la firmeza mística y profunda que caracterizó a las religiones de las dos
primeras culturas, la india y la persa, y su misión consistió en establecer un
equilibrio entre la vida espiritual, que se iba replegando paulatinamente hacia el
interior, y la vida material que se exteriorizaba en constructiva acción. Sin
embargo, se ha acusado mucho a Egipto de haber ejercido una religión idolátrica
y bárbara de adoración a plantas y animales que tuvieron por sagrados; pero es
preciso aclarar que esta costumbre no obedecía a un grosero fetichismo, sino que
constituía una extensa simbología arcana donde se representaban las más altas
ideas de la doctrina iniciática. Aun las representaciones antropomórficas de las
deidades menores era puramente convencional, puesto que sobre ellas predominó
siempre el único Dios, cuya excelsa luz y sempiterna vida sólo eran simbolizadas
por el sol, pero no el sol físico, sino la energía cósmica en él manifestada. Todas
esas deificaciones comprendían la faz exotérica de una religión que sólo así podía
ser comprendida por el vulgo, a la vez que en la profundidad de los santuarios
eran las imágenes que expresaban los múltiples atributos del supremo Dios. De
ese modo al común de la gente, que era incapaz de asimilar la virtud de los
Misterios, le fue posible captar mediante las alegorías de tan nutrido panteón de
dioses, aquellos principios morales, éticos y estéticos indispensables para el
desarrollo de sus reales valores humanos, hasta entonces adormecidos o negados.
Poderosos incentivos para ello fueron los cultos a Osiris, dios de la vida y de la
acción; Isis, diosa del amor y de la virtud; Maat, diosa de la verdad y de la
justicia; Thot, dios de la sabiduría, las artes y las ciencias, y una serie de dioses
22

cósmicos encabezada por Ammón-Ra, el Dios invisible y desconocido que se


oculta tras el ojo solar; Horus, dios de la luz; Mut y Hathor, diosas del cielo y
Geb, dios de la tierra.

En el aspecto religioso pocas culturas han sido tan difundidas y, al mismo


tiempo, tan mal comprendidas como la egipcia. Y es así por un motivo razonable,
si se quiere; porque las ideas más elevadas de su doctrina permanecieron veladas
por esa extensa simbología, de gran sentido metafísico y, por lo mismo, de muy
difícil captación. Ese fue el motivo por el cual las investigaciones posteriores al
respecto, sólo llegaron a una interpretación muy superficial de las grandes
verdades contenidas en los Misterios. Tan así es, que tomando como ejemplo de
esta apreciación al llamado generalmente "Libro de los Muertos", atribuido a
Hermes Thot, resulta que no es tan de los muertos, sino que la descifración veraz
de la denominación del papiro es "Libro Oculto de la Morada", y sus
descripciones no obedecen a meros ritos funerarios, como se cree comúnmente,
sino que se trata de escenas iniciáticas relativas no a la muerte física sino a la
muerte del yo inferior y al éxtasis que remonta al aspirante a las excelsas regiones
que le permiten vislumbrar la verdadera vida y los últimos arcanos, para volver
resucitado, como Osiris, a otro modo de vida superior a la que hasta entonces
había vivido, dueño ya de la suprema sabiduría y de la eterna verdad. Además,
los hechos que inciden a que tan poco se conozca con respecto a los Misterios
obedecen, por un lado, al profundo sigilo que sobre ellos guardaron los iniciados,
y por el otro, a la fanática destrucción de que fueran objeto muchos de los
documentos saqueados de los templos profanados y de las bibliotecas
incendiadas, como ser, la de Alejandría.

El cuarto período de la Raza Quinta, como se dijo, correspondió al


complejo cultural hebreo-greco-romano que, como el anterior, tuvo grandes
disparidades religiosas, no de fondo sino de forma, no obstante haber derivado
sus tres sectores de un tronco común, los Misterios iniciáticos egipcios. Porque
tal ha sido el punto de partida de quienes como Orfeo, Pitágoras, Moisés y Platón,
encabezaron los movimientos místico-filosóficos en los momentos históricos que
vivieron y protagonizaron.

Estos grandes iniciados lograron mantener el sagrado fuego de los


Misterios. Orfeo los llevó de la India y Egipto a Tracia, desde donde se
transmitieron a Grecia, salvados por los sacerdotes que pudieron huir de las
persecuciones bárbaras que destruyeron las comunidades órficas. Pero aquí ya no
tuvieron la solemnidad propia de los antiguos ritos, hasta que Pitágoras, luego de
23

alcanzar el adeptado en Egipto, re avivó la sempiterna llama en Delfos y en su


escuela esotérica de Cretona. Varios años después del incendio de la escuela
pitagórica en el que perdiera la vida el Maestro con varios de sus discípulos,
Grecia volvió a vibrar en el divino resplandor de una época feliz con Platón
quien, después de haber bebido en la exquisita fuente socratiana se inició en
Eleusis, para viajar posteriormente a Egipto a fin de recibir los magnos Misterios
de Isis. Platón fundó en Atenas su famosa Academia, continuando el trabajo de
sus Maestros Sócrates y Pitágoras. Con él, la doctrina esotérica se envolvió en
una subyugan te simbología en la que pueden descubrirse, tras un velo de
encantadora poesía y de sutil dialéctica, los grandes arcanos que había jurado no
revelar abiertamente a los profanos.

En definitiva, tenemos un ciclo en el que Grecia dominó culturalmente


sobre Roma y Palestina; porque ni hebreos ni romanos constituyeron lo que
podría denominarse una civilización original. Roma se destacó por su expansión
política, las obras de asistencia popular y la legislación de los jurisconsultos que
fijaron el derecho romano; pero tanto su arte como su religión fueron algo así
como una réplica, con leves signos de peculiaridad, de lo que ya habían
realizados los griegos. Esto no es una asignación peyorativa, pues hay que
reconocer, también, la importancia del aporte romano a la cultura de la época,
merced al transporte de reales valores al occidente cuya evolución, en cierne, se
enriqueció notablemente. Además, Roma supo amalgamar inteligentemente los
aportes que, a su vez, recibiera de los países que sojuzgó. De ahí la importancia
real de Roma como nexo entre dos períodos perfectamente delimitados.

En cuanto a los hebreos, puede decirse que su aporte cultural se limitó al


campo de la religión y del comercio. Las leyes mosaicas y el más puro
monoteísmo constituyeron toda la estructura de su desenvolvimiento en este
período, pues como pueblo semítico protagonizó realmente su rol durante la
Cuarta Raza y su reaparición en un período cultural preponderantemente ario
tuvo su importancia histórica indiscutible. La esperanza mesiánica de los judíos
basada en las promesas de su Dios, Iahvé a través de sus profetas, significó el
punto de partida, el terreno propicio para el trabajo que debía realizar el
cristianismo en su comienzo. Si bien los judíos no creyeron que Jesús fuera el
Mesías y terminaron por entregarlo al emperador de Roma para su crucifixión, no
cabe duda que las Jerarquías regidoras de la evolución creyeron oportuna la
aparición de Jesucristo en ese medio, suficientemente sensibilizado aun en una
civilización que se hallaba en franco proceso degenerativo.
24

En conjunto, la cultura hebreo-greco-romana fue la más importante para el


desenvolvimiento de la Quinta Raza, pues tanto la época de su mayor esplendor
así como el período que sucedió a la misma -de indiscutible anarquía, violencia y
miseria permitieron al hombre alcanzar ese grado de madurez indispensable,
capaz de favorecer el despliegue de todas sus posibilidades. Veremos más
adelante en qué consiste la verdadera importancia de la cuarta cultura. Así como
el proceso evolutivo, en general, sigue un movimiento circular espiriforme, cada
raza en particular se desenvuelve siguiendo el mismo movimiento en una escala
menor. Tiene, también, sus puntos descendentes, involutivos; y sus puntos
ascendentes, evolutivos. Se dijo anteriormente que de las siete razas, la cuarta
estaba en el punto más bajo de la evolución. Lo mismo puede decirse respecto de
las culturas que componen una raza; la cuarta, entonces, se encuentra en el punto
más bajo del desenvolvimiento integral de la raza. Recurriendo al ejemplo que
dan varios ocultista s destacados para la mejor comprensión de este proceso,

tratemos de imaginar un punto del que se desprende una línea curva descendente,
la que ascendiendo luego formara un círculo de 360º. Tendríamos así
representada la evolución de una raza. Además, si pensamos que esa ronda
corresponde a la Raza Aria y ubicamos la primera cultura, la india, en un punto
del círculo inmediato al punto inicial, y sucesivamente ubicáramos otro punto, el
de la cultura persa a los 600; el de la tercera, la egipcio-asirio-babilónica a los
1200; el de la cuarta, la hebreo-greco-romana a los 1800; el de la quinta, la
europea, a los 2400, de manera que éste y el punto de 1200 se correspondan a un
25

mismo nivel; luego la sexta cultura, la eslava, a los 3000, al mismo nivel de la
segunda y, por último la séptima cultura, la americana, ubicada al mismo nivel de
la primera, a los 3600, sería muy lógico pensar en la existencia de una posible
relación entre las culturas que se encuentran en la misma línea del círculo. Pues
bien, en parte esto es muy cierto; pero el gráfico nos da nada más que una idea.

Es preciso tener en cuenta que el desarrollo se produce con un movimiento


en espiral y que nunca puede pasar por el mismo punto, sino que lo trasciende.
Por ejemplo, la primera y séptima culturas representan las etapas de mayor
espiritualidad, de ahí la relación; pero la espiritualidad de una es muy distinta a la
de la otra. Se supone que el mismo proceso evolutivo debe operar un cambio
favorable a la superior. Algo semejante sucede con la segunda y sexta culturas y
con la tercera y quinta, en las que resultan más débiles las manifestaciones del
espíritu.

Volviendo a la cuarta cultura, ahí la vemos, a los 1800 del círculo, sola.
Parece una paradoja el hecho de que estando en el punto más bajo de la evolución
de la raza haya sido la más importante, pero no es tal paradoja. Precisamente en
ese punto se dieron las mejores condiciones para el desarrollo de la
intelectualidad y la manifestación del "yo soy yo", la conciencia individual. Sin
esta experiencia no hay evolución posible, en el más alto sentido. Es decir, aquí el
hombre poseyó las herramientas para la verdadera reconstrucción de sí, en virtud
de lo cual podría encaminar sus pasos por la curva ascendente de la gran espiral.

Hasta entonces, las culturas arias habían ido desenvolviéndose en línea


descendente. Cada una de ellas legó a la humanidad de su tiempo lo que esa
humanidad necesitaba para poder desarrollarse. Todo guía espiritual, artista o
inventor contó con ciertos métodos, los más útiles para su época. Mas los
métodos empleados en una etapa de involución, ya sean atinente s al campo de la
religión, el arte o la ciencia, van perdiendo su sentido en la época ascendente.
Nada puede detenerse en un punto, todo evoluciona o perece.

Desde los primeros albores de la raza se vino anunciando con distintas


voces la llegada de un momento especial para la humanidad en el que advendría
un gran cambio y ese cambio se produjo.* Una nueva época se abrió paso entre
los despojos de la cuarta cultura. Fue la época de Cristo, en la cual la Raza Aria,
emprendería otro rumbo en su gran peregrinaje por la línea de ascensión.

* Pocos escritores lograron expresar tan bellamente en su lírica estos


anuncios proféticos que precedieron la llegada del Salvador, como Eduardo
26

Shuré en "La Vida de Jesús" y "Jesús y los Esenios", partes integrantes de la


obra "Los Grandes Iniciados", cuya lectura recomiendo a los lectores que
desean informarse ampliamente sobre la misión del Cristo Cósmico.

Sobre el cambio que debía producirse en el mundo, dice Shuré en la obra


citada: "Una vaga espera estaba suspendida sobre los pueblos. En el exceso de
sus males, la humanidad entera presentía su salvador. Hacía siglos que las
mitologías soñaban con un niño divino. Los templos de él hablaban en el
misterio; los astrólogos calculaban su venida; sibilas delirantes habían
vociferado la caída de los dioses paganos. Los iniciados habían anunciado que
un día había de llegar en que el mundo sería gobernado por uno de los suyos,
por un hijo de Dios. El gran Esquilo, hijo de un sacerdote de Eleusis estuvo a
punto de perecer en manos de los atenienses porque se atrevió a decir, por boca
de su Prometeo, que el reino de Júpiter-Destino terminaría. Cuatro siglos más
tarde, a la sombra del trono de Augusto, el dulce Virgilio anunció una edad
nueva soñando con un niño maravilloso: 'Ha llegado esa última edad predicha
por la sibila de Cums, el gran orden de los siglos agotados vuelve a empezar; ya
vuelve la Virgen y con ella el reino de Saturno; ya de lo alto de los cielos
desciende una raza nueva. -Este niño cuyo nacimiento debe desterrar el siglo de
hierro y traer la edad de oro al mundo entero, dígnate, casta Luciana,
protegerle; ya reina Apolo tu hermano. Mira balancearse el mundo sobre su eje
quebrantando; mira la tierra, los mares en su inmensidad, el cielo y su bóveda
profunda, la naturaleza entera estremecerse en la esperanza del siglo futuro'
(Vírgílío-Egloga IV). ¿De dónde nacerá ese niño? ¿.De qué mundo divino vendrá
su alma? ¿.Por medio de qué relámpago de amor descenderá a la tierra? ¿Por
qué maravillosa fuerza, por qué sobrehumana energía recordará el cielo
abandonado? ¿Por qué esfuerzo gigantesco sabrá resurgir desde el fondo de su
conciencia terrestre y arrastrar tras sí a la humanidad? Nadie hubiese podido
decirlo, pero le esperaba".

Cristo se manifestó en este mundo, cuando el mundo se sumía en la más


grande oscuridad de su historia. A Grecia sólo le quedaba llorar sus pasadas
glorias; Palestina se hallaba dividida y sojuzgada y Roma, ebria de lujuria y
vanidad en su monstruoso poderío, no veía cernerse sobre ella la decadencia que
marca el fin de una civilización. "Es la hora en que se escancia un nuevo vino que
exige arrinconar los odres viejos."
27

La humanidad necesitaba un Salvador, un nuevo guía que con la fuerza


portentosa de su divino espíritu la encauzara por la senda luminosa de su
despertar. Y entonces el Verbo se hizo carne.

Fuera de todo sectarismo, el cristianismo es la consigna de la evolución de


este ciclo. Es un paso ineludible en la gran escala. Es la salvación, porque quien
no sigue la gran espiral de la vida se hunde en la nada. Con esta afirmación se
está muy lejos de desdeñar o menoscabar los valores de otras religiones no
cristianas. Cada religión corresponde a una época determinada y ha constituido
en todo caso un puente indispensable en el avance cíclico de la humanidad. Del
mismo modo, cada Avatar fue el regente de una época y ha expresado las
verdades eternas con su propio lenguaje, acorde siempre con las necesidades
espirituales y comprensión del hombre de su tiempo.

No está demás echar una mirada hacia atrás, escudriñar la historia y extraer
los incalculables valores del pasado; mas no es bueno quedarse en el pasado,
porque la necesidad de progreso nos induce a vivir nuestro propio tiempo y
afirmar nuestros pasos por el suelo que hoy podemos hollar.

El cristianismo cerró un ciclo de cultura y abrió otro, que corresponde al


europeo. Desde el punto de vista esotérico, el cristianismo no es un eslabón más
de la interminable cadena que
comprende el progreso
espiritual. Cristo es el Logos
planetario, es el motor
invisible que mueve los pasos
de la humanidad desde que el
mundo es mundo. Se enunció
mediante la palabra inspirada
de los grandes Iniciados de
todos los tiempos y se
manifestó en la tierra mediante
la persona del Maestro Jesús.
Ahora resta que se haga carne
y sangre en todos los hombres y así ha de ser porque el divino plan debe
cumplirse.
28

EVOLUCION DE LA CONCIENCIA
Según la ciencia esotérica son siete los grados de la evolución de la
conciencia y su desenvolvimiento se produce en concordancia con la evolución
de cada raza. Así, los dos primeros grados de conciencia se relacionan con las dos
primeras razas y se desenvuelven en una nebulosa total. Quizá debido a ello el
Maestro Danoff al hablar de la conciencia menciona en sus pláticas solamente
cinco grados, los que fueron denominados conciencia colectiva primitiva,
conciencia individual o autoconciencia, conciencia colectiva, conciencia cósmica
y conciencia divina.

El presente gráfico nos muestra cómo la conciencia humana evoluciona


desde un punto de nebulosa o amplitud sin claridad hacia otro de clara
inteligencia para alcanzar, finalmente, un grado de amplitud e iluminación
identificado con la sagrada inteligencia de Dios. A partir del "yo soy yo", se llega
al "yo soy uno con Él".

La amplitud de la conciencia del hombre primitivo, o de la Tercera Raza,


consiste en una especie de sub conciencia colectiva mediante la cual es posible
adquirir significado tan solo como parte del conjunto tribal. Este hombre carece
de autodeterminación y es incapaz de sentirse a sí mismo como un yo, semejando
algo así como un grano de sal diluido en el agua de un recipiente por demás
limitado.

Puede decirse que los primeros indicios de la conciencia individual recién


aparecieron en las últimas revoluciones de la Cuarta Raza, produciéndose su
desarrollo sucesivo en desmedro de la nebulosa amplitud anterior que se fue
estrechando cada vez más hasta alcanzar los 1800 del círculo ario. De este modo
tenemos que en el período de involución las dos cualidades de la conciencia,
amplitud y claridad, se desenvuelven opuestamente; al disminuir la amplitud se
acelera la claridad. Pero esto no ocurre en el período de evolución en el qué la
conciencia se amplía paulatinamente en otras dimensiones muy diferentes a las de
su primitiva amplitud como sub conciencia colectiva, sin perder por ello la
claridad obtenida en el punto de mayor estrechez. Más a medida que la evolución
favorece la ampliación, la claridad va aumentando paralelamente a ésta, hasta
alcanzar la real iluminación.
29

Todo fenómeno en la naturaleza tiende a repetirse pero en cada aparición el


fenómeno sólo puede parecerse al anterior y nunca ser idéntico. Se observa en
todo caso un marcado perfeccionamiento de la forma. Un hermano de Izgrev ha
citado muy a propósito un ejemplo suministrado por la paleontología a fin de
demostrar mediante una analogía el desenvolvimiento de la conciencia humana:
La observación científica sobre los restos fósiles del ortoceras, nos dice que este
género de molusco cefalópodo apareció en el período cámbrico con su caparazón
recta, la que fue transformándose hasta alcanzar cierta semejanza con la concha
del caracol en el período silúrico para retomar su forma recta, pero mucho más
perfecta, antes de extinguirse en el período triásico. Del mismo modo, respecto de
la conciencia puede decirse que desde un punto de amplitud sin claridad se
produce un estrechamiento que favorece la individualización, y en virtud de esa
tendencia natural señalada anteriormente, el fenómeno se repite permitiendo una
nueva expansión, pero esta vez con la claridad que no poseía anteriormente. Si la
conciencia individual debió alcanzar su apogeo en la curva descendente de la
presente raza, ahora la tendencia habrá de ser expandirse hasta lograr la
conciencia colectiva, pero mucho más perfecta que la anterior; es decir, sin
perder la individualidad.

El sintético bosquejo realizado sobre las razas y las culturas nos ha


permitido lograr una noción, más o menos aproximada, sobre la evolución cíclica
de la humanidad. Hemos comprendido, al menos, que las rondas evolutivas se
suceden ininterrumpidamente, en concordancia con el divino plan que las puso en
movimiento y en cada una de ellas el hombre puede hallar condiciones, y
oportunidades que no habrán de repetirse, en idéntica forma, jamás. Por
consiguiente, quien no quiere o no sabe aprovechar las condiciones y
oportunidades dadas en determinado momento de su vida no vuelve a
recuperarlas porque la corriente evolutiva no se detiene ni vuelve a pasar por el
mismo punto. Podrán aparecer condiciones y oportunidades parecidas, pero al ser
superiores, como así es la ley, será muy difícil poder aprovecharlas pues se
carecerá de la experiencia debida, de la capacitación indispensable para ello.
Sucederá lo que al adolescente que pretenda resolver los problemas relativos a un
tercer año de estudios sin haber aprendido los del primero. Por eso es
indispensable no demorarse en un mismo punto, no aferrarse a una sola
condición, por más placentera que esta sea, porque las condiciones son muchas y
variadas y es preciso tener prontas las manos para asirlas a todas y tratar de reunir
y asimilar el mayor acopio posible de las experiencias que la época y el medio en
que nos movemos nos ofrecen cada día de nuestra vida.
30

Esa es la razón de la disparidad de desarrollo entre los hombres. El que


aprovecha las condiciones dadas es quien adelanta a su tiempo y el que no, se
estanca en su desarrollo y deberá esperar otras condiciones similares pero nunca
idénticas a las que ha desaprovechado, en otras rondas de desenvolvimiento
humano, o él mismo se condena a desaparecer. Claro está que para evitar este
último estado Dios envía periódicamente a sus Mensajeros para que transmitan su
Palabra. Estos grandes Iniciados tratan de despertar a la aletargada humanidad e
infunden un mayor impulso en aquel que está pronto a obedecer el plan divino
sirviendo a su vez de portador de la luz, ya sea en el campo de la ciencia, el arte o
la religión en cada época. Este es el hombre dueño de sí mismo que ha sabido
conquistar su auto conciencia y está pronto a tomar conciencia de los demás para
servirles y darlo todo de sí abnegadamente.

Cuando una ola evolutiva se pone en movimiento participa de ello toda la


humanidad. Nadie puede permanecer fuera de esta corriente porque la evolución
de la humanidad se vincula con la evolución del planeta y la evolución del
planeta está estrechamente ligada a' la evolución del sistema solar y todas las
cosas en el vasto universo se vinculan entre sí. Nada se detiene en un punto, todo
obedece al inconmensurable ritmo surgido del aliento de Dios. Mas el decir que
una ola evolutiva mueve a la humanidad no significa que todos los integrantes de
esa humanidad evolucionen de igual manera. Mientras unos siguen el ritmo
inconscientemente, otros lo hacen con plena conciencia. Los resultados en ambos
casos no pueden ser idénticos. El desarrollo corresponde exactamente a la medida
de los esfuerzos que se hagan para alcanzarlo. Para aclarar este concepto vamos a
imaginar que la humanidad debe realizar un viaje en tren; este viaje simboliza el
trayecto de una ola evolutiva. Entonces, el tren nº 1 transporta pasajeros desde la
estación A a la estación B. Todos suben al tren y algunos, ni bien se acomodan en
sus asientos, se ponen a dormir; los demás van aprovechando todas las
experiencias que las alternativas del viaje les brindan. Finalmente, la totalidad del
pasaje alcanza la estación B, pero unos lo habrán hecho conscientemente y los
otros, inconscientemente, sin haber podido reunir ninguna experiencia de valor.
Mas en la estación B espera el tren nº 2 al que hay que trasbordar para llegar a la
estación C, pues el viaje total abarca distancias sin límite. Los que permanecieron
despiertos durante el primer trayecto, al llegar a la estación B reunieron todo su
equipaje y llevando consigo las valiosas imágenes y experiencias recibidas se
apresuraron para alcanzar el tren nº 2. De aquella parte de los viajeros que
permanecieron durmiendo durante el trayecto de A a B, unos se sacudieron ante
una voz que les decía: "¡Despierten o perderán el próximo tren!" Entonces, medio
31

adormilados, descendieron pesadamente del tren nº 1 pero el tren nº 2 arrancó a


su tiempo sin esperarlos. ¿Qué harán entonces? No les queda otra cosa más que
esperar en la estación B a que otro tren procedente de la estación A, con otros
pasajeros a bordo, llegue a B para reunirse con el nuevo pasaje y trasbordar a otro
tren que los conduzca a C. Aquellos que no obedecieron la voz y siguieron
durmiendo profundamente se quedaron en el tren nº 1, el que fue retirado de
circulación.

Ahora bien; analizando nuestro grado de conciencia actual, cabría hacemos


las siguientes preguntas: ¿Hemos comenzado el camino ascendente de nuestra
evolución? ¿Vivimos realmente la etapa cultural que debiéramos vivir? Antes de
respondemos hagamos algunas reflexiones.

La conciencia humana es un rayo de la ilimitada Luz Divina. Esta luz, a fin de


pasar por los distintos grados de sus manifestaciones temporales se vio precisada
a adquirir distintos reflejos de su primario poder. La conciencia, como cualidad
del espíritu, actúa cama energía sobre la materia. De este modo ha comenzado a
actuar paralelamente a la plasmación física del ser. Ya se ha dicho al hablar de las
razas que la Mónada evolucionante debió pasar por grados de conciencia
semejantes a las del mineral, del vegetal y del animal hasta alcanzar el estado
humano (Esto nada tiene que ver con las teorías sobre metempsícosis,
palingenesia o transmigración de las almas que el tendencioso o sectario
atribuye al ocultismo, cuando en verdad, la filosofía esotérica rechaza de plano
la posibilidad de que el alma humana pueda encarnar en cuerpos de animales o
tomar cualquier otra forma. Acepta, eso sí, la idea de reencarnación del ego en
forma humana) es decir que pasó por períodos de total nebulosa, en los que el
proceso de evolución era guiado desde el exterior por agentes de naturaleza
superior, hasta llegar a la conciencia primitiva semejante a la conciencia animal
en la Tercera Raza.

La conciencia colectiva primitiva corresponde, entonces, a la primera edad


humana, esa edad en la que, para usar palabras bíblicas, el hombre fue cubierto
con piel; es decir, con cuerpo. Mas vemos hoy que gran parte de la humanidad
que debía haber alcanzado su real desarrollo al tomar conciencia de sí misma en
la Cuarta Raza se detuvo allí. A la vez, nuestra Quinta Raza, que está llamada a
desarrollar la conciencia colectiva no pudo desarrollarla, pues un paso previo
para ese despertar es haber desarrollado plenamente la conciencia individual. Mas
puede decirse, sin incurrir en exageración, que en su gran mayoría la humanidad
aún permanece en la sub conciencia colectiva primitiva.
32

No hay más que echar una mirada sobre la historia de nuestra Quinta Raza
para saber exactamente cuál ha sido y es el estado de conciencia del grueso de la
humanidad que la integra. ¿Qué más que una oscura y grosera subconsciencia
colectiva puede hallarse en las multitudes paganas que ofrendaban horrendos
sacrificios a sus deidades y aun en el comportamiento de las tribus israelitas en el
desierto; en las turbas enceguecidas que apedrearon y crucificaron a Jesucristo,
en los que ejecutaban y en los que se extasiaban ante el sacrificio de los mártires
en los circos romanos y en las tremendas matanzas de la inquisición contra los
llamados "herejes" y en los instigadores y mercenarios de las guerras
denominadas vergonzosamente "santas"? Y aun, en nuestros días, ¿puede decirse
que poseen conciencia los responsables de las terribles guerras mundiales? ¿No
son estos actos propios de una humanidad adormecida y ciega? Veamos también
las en apariencia distracciones de nuestras masas actuales vociferando en una
plaza de toros o en un encuentro pugilístico, ¿no guardan el mismo decoro de
aquellos que clamaban por sangre en los circos de Roma, ante las guillotinas y las
horcas o ante las hogueras de las plazas inquisitoriales? ¿Qué ha cambiado? ¿Las
mayorías de ahora no son iguales a las mayorías de antes? Bien a las claras puede
verse que las grandes virtudes jamás fueron compartidas por las mayorías. Feliz
quien tiene de su parte a los menos. Con esto queda dada la respuesta a las
preguntas formuladas anteriormente. Si hablamos en un sentido general, la
humanidad dista mucho de vivir la etapa que debiera vivir y ni siquiera ha dado el
primer paso hacia el camino de ascensión.

Por otra parte, existe en el mundo cierta cantidad de hombres, muy escasa
por cierto, que sí ha logrado vivir la etapa que debe vivir a su tiempo y transita
segura por el camino ascendente de la evolución. Eso es innegable. Estos
hombres han sido y siguen siendo héroes y mártires pues no otra cosa pueden ser
quienes logran hacer su trabajo en medio de tanta barbarie, de tanta idolatría,
incomprensión y violencia. Cierto es que en extremo es difícil sustraerse a la
vorágine de la inconsciencia colectiva y no ser esclavo de las circunstancias; no
subordinar la propia mente a la mezquina mentalidad de los más y no exponer su
cabeza a los verdugos de siempre, dispuestos a cercenar las ideas más preclaras.
Es difícil no dejarse arrastrar por la angustia y la histeria colectiva que caracteriza
la época presente. El hombre individualizado, el que vive despierto y posee
dominio sobre sí mismo es quien avanza. El progreso es su mérito y no el mérito
del género humano, pues las masas son incapaces de evolucionar por sí mismas.
Al hablar de masas debe tenerse en cuenta que la misma no está integrada, como
es la común opinión, por gente pobre e ignorante. Aquí nos referimos a la masa
33

inconsciente y automatizada que nada tiene de común con la posición social y los
estudios realizados, pues muchos científicos, intelectuales y burgueses distan
mucho de ser hombres conscientes. ¿De qué sirve la ciencia, el conocimiento, el
arte y la alcurnia si todo ello no se pone al servicio del bien común y de la ética,
más puras?

Verdad es que el descenso a la más grosera materia está en e1 plan de


evolución. La humanidad debía probar los frutos del bien y del mal a fin de
adquirir conocimientos y merecer su libertad. Al mismo tiempo debía tomar
conciencia de cuál debía ser su meta y trazarse el camino más seguro para llegar a
ella. En cada etapa de su desenvolvimiento, desde que el ego fue dejado solo para
que tomara conciencia de sí, se fue alejando de la espiritualidad para caer en el
materialismo. Mas ese descenso tiene un límite y las fuerzas que controlan la
evolución impelen a cambiar de ruta, pues quien permanece ligado a sus placeres
se liga, sin quererlo, también al dolor. El ego debía adquirir las experiencias
imprescindibles en tal punto del materialismo y alcanzar los más altos niveles de
la intelectualidad. Además debía producir grandes conquistas en el campo de la
ciencia y de la técnica. Pero, ¡qué distinto hubiera sido el mundo si toda esa
conquista se hubiera dirigido hacia el verdadero progreso de la humanidad! Mas
aquello que en un principio fue creado para solaz y progreso fue aprovechado
luego para destrucción y tortura. Se ha pretendido alcanzar vastos conocimientos
sin que antes se produjera el indispensable cambio en la conciencia. La
inteligencia desvió sus pasos y se puso al servicio del mal acelerando de ese
modo el proceso decadente de otra civilización.

La humanidad se pregunta de continuo por qué debe sufrir. El hombre


desoye la voz de la intuición, la voz divina que desde lo profundo de su alma le
indica el camino que debe seguir y aún falto de toda reflexión se lanza en la ciega
carrera tras los vanos éxitos y el placer sin saber que cuanto más busca el placer
se hunde más en el dolor. El verdadero placer, la gran beatitud del alma, se
encuentra muy lejos de su meta. Su desvarío lo lleva inevitablemente al
enfrentamiento doloroso de sus propias acciones. La mayoría de los actos malos
se cometen bajo el influjo de emociones negativas. El mal es el producto de una
fase muy poco evolucionada del ser. Sólo puede hacer mal quien vive desubicado
con respecto al punto de evolución en el cual nos movemos. La fuerza
evolucionante, que empuja desde el interior de cada ser, se ve postergada de
continuo por el mal obrar. Entonces la naturaleza emplea otros medios para que
el necesario despertar pueda producirse y aparece el dolor, el gran maestro que
alecciona y encamina. Recién cuando el hombre obtenga la verdadera conciencia
34

de sí podrá juzgar lo que es realmente bueno o malo y, en el pleno poder de su


razón, aprenderá a mitigar el mal y sabrá cómo y cuándo éste puede ser
remediable y cuando no lo sea, aprenderá a obtener la justa resignación ante el
dolor inevitable.

Libertad y felicidad son los más caros ideales de la humanidad. Lo difícil


de precisar es qué clase de libertad y qué felicidad se pretende poseer. Pues lo
que para unos significa una vida feliz, para otros puede ser algo totalmente
indigno o desagradable, y lo mismo puede decirse con respecto a la libertad.
¡Cuántas atrocidades se cometen por la conquista de la felicidad y la libertad! Y
sin embargo, ¡cuán imprecisas son estas cosas, cuán borrosas se dibujan en la
mente y qué quiméricas parecen a veces! Se vive la ficción de la felicidad y la
libertad, se goza tan sólo un débil reflejo distorsionado de la realidad. Libertad y
felicidad constituyen la promesa de los tiempos, la prédica de siempre, la
búsqueda infructuosa por caminos errados. Y esto habrá de ser así hasta tanto el
hombre no comprenda que la libertad y la felicidad deben surgir primero desde lo
profundo de su ser.

Hay sufrimientos que son un campanazo para despertar la conciencia y


sirven de único medio para ello, sobre todo cuando no se escucha la voz de la
gran reflexión. Recién en el pleno uso de su auto conciencia y del conocimiento
resultante de ello, el hombre podrá desarrollarse plenamente en los tres campos
de la evolución humana: el físico, el intelectual y el espiritual. Deberá entonces
tomar la curva ascendente y abandonar la fase de excesivo materialismo bajo el
influjo, que habrá de ser cada vez más creciente, de su fuerza interior. Su
intelecto obtendrá la iluminación indispensable para ser dirigido por su senda
correcta y un poder más elevado presionará sobre él. Ya no se despreocupará más
de su mundo interior ni se preocupará demasiado por las cosas externas, ni se
afanará en pos de lo superfluo de la vida. Sólo el hombre dueño de sí mismo,
libre y feliz internamente, puede ser capaz de vencer las condiciones
desfavorables que le rodean y tenderle la mano a los demás.

En varias ocasiones el Maestro Danoff se refirió al tema de la felicidad y la


libertad. Es de recordar una plática inspirada en la frase evangélica que dice: "Y
respondiendo, les dijo: Id, y declarad a Juan las cosas que habéis visto y oído: los
ciegos reciben la vista y los cojos andan, los leprosos son limpiados y los sordos
oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es predicado el evangelio"
(Lucas 7:22). En ella se refiere a lo falaz do las constantes promesas de libertad y
de una vida feliz utili211zadas en el campo de la política y la religión, cuando en
35

realidad la libertad y la felicidad sólo pueden ser conquistadas en virtud de


poderosos esfuerzos tendientes a la búsqueda de sí mismo y el despertar de la
conciencia de unidad. En esta plática, cuyo fragmento se transcribe
seguidamente, ha de hallarse el profundo sentido de la enseñanza en algunas
metáforas de gran significación. Dice así:

"'Ya los pobres es predicado...' ¿Qué se les predica? Que los ciegos
recobran la vista. ¿Quién es ciego? Aquel que necesita que otros lo guíen; al
recobrar la vista, es libre. También el inválido cuando empieza a andar es libre. Y
el leproso, cuando es limpiado puede vivir entre los hombres y se libera. Y el
muerto, aun sepultado, también puede liberarse.

"'Y a los pobres es predicado... ‘¿Qué se les predica? Que se les dará pan y
se los liberará de la prisión. Eso es lo importante para ellos. ¿Qué es la ceguera?
Es la pérdida de la visión; el hombre no puede ver, no puede pensar y no
comprende la verdad. ¿Quién es inválido? Quien no tiene virtudes. ¿Quién es
leproso? Quien tiene odio en su alma. ¿Quién está muerto? Quien está privado de
su libertad y de la verdad. Y cuando aprendamos estas cosas, sabremos qué
predicar a los hombres.

"Alguien anhela una vida bella y tranquila, sin sufrimientos ni dificultades.


Entonces, esto indica que en él hay cierto ideal. Es justo este ideal lo difícil es
crear las condiciones para alcanzar este ideal Tanto el hombre común como el
genio y el santo anhelan la felicidad; pero mientras que el hombre común no sabe
cómo crear las condiciones y cómo aprovecharlas, el genio y el santo sí lo saben.
Vosotros sabéis que se debe vivir, pero no sabéis cómo vivir. La comprensión de
la vida no es una cosa establecida sino que es un acto progresivo. Vuestra
felicidad de ayer no puede ser vuestra felicidad de hoy, ni vuestra felicidad de
hoy podrá seros útil mañana. El alimento de ayer no es útil para hoy. La
actualidad exige nuevas condiciones. Cada día, cada minuto, debe servimos para
aplicar algo nuevo en la vida. Si no se aplica nada nuevo, cuanto tengamos lo
habremos de perder. En la naturaleza, cuando no hay renovación hay pérdida. Si
el inicuo limpiara cada día sus faltas, tendría la posibilidad de llegar a ser
virtuoso pues en lugar de sus pecados pondría virtudes. ¿En qué estado se
encontraría el justo quien, cayendo en la desidia, no agregara nada nuevo a su
virtud? Finalmente, los dos se encontrarían en la misma situación, aunque se
hubieren movido en distintas direcciones. Un día el inicuo ocupará el lugar del
justo y el justo, el lugar del inicuo. Si el inicuo y el justo no trabajan sobre ellos
mismos para progresar, ambos se quedarán en el mismo punto.
36

"Así, el hombre se eleva o cae en la vida, según su comprensión interna.


Eso implica el ideal divino latente en el interior del hombre. Entonces, Dios pide
de nosotros que aprovechemos las condiciones que nos ha dado. Eso no es una
obligación porque la obligación es esclavitud. Si alguien os obligara a ser buenos
os pondría en la misma limitación que si os obligara a ser malos. El bien
impuesto no es bien. Con el bien impuesto no podríais alcanzar el sentido de la
vida y la felicidad. Tampoco podríais comprender esto con el mal impuesto. En
ambos casos os habríais sentido impelidos a obrar forzadamente. Es lo mismo
que alguien obrase bien con el fin de alcanzar la felicidad; finalmente pensará que
no valía la pena haber sido tan bueno. Y el malo también termina pensando que
no valía la pena haber sido tan malo. Pero hay un método positivo para alcanzar
la felicidad. ¿Cuándo sucede esto? Cuando el ciego recobra la vista, cuando el
inválido comienza a andar, cuando el leproso es limpiado y cuando el muerto
resucita.

"'Y a los pobres es predicado...' ¿Qué se les predica? La libertad. Vosotros


anheláis una vida feliz. ¿Qué vida más feliz queréis que la del grano de trigo en el
silo? ¿En realidad es feliz el grano? Si el grano de trigo permaneciera en el silo
miles' de años apretado entre miles de millones de granos, ¿sería feliz? ¿Puede,
en este caso, esperar el grano un poco de felicidad? ¿Han entrado
voluntariamente los granos al silo? Entonces, sabed que en la vida más feliz hay
sufrimientos. Nadie alcanzaría a sospechar qué tristeza tan profunda se oculta en
el grano de trigo. El único que puede recibir y comprender sus sufrimientos es
Dios. Por eso indica que el grano debe ser sembrado y que hay que darle las
condiciones debidas para su desarrollo. Mientras el grano permanece en el silo es
muy rico pero no es capaz de valorar su riqueza; se siente cansado y quiere
liberarse de alguna manera. Después de esto lo mandan al campo. ¿Qué proceso
comienza entonces? Comienza un gran sufrimiento. Penetra en la tierra para
servir al hombre y al pasar de un estado a otro aprende algo. Alguien podrá
pedirme que demuestre esta verdad. Mas os digo que el hombre acepta como
verídico sólo aquello sobre lo cual su conciencia está despierta. Si su conciencia
no ha despertado ante algo, por más que este algo le sea demostrado como verdad
no podría aceptado. Hay muchos hombres que creen en Dios y no saben por qué
creen; también los hay que no creen en Dios y no saben por qué. Es muy
importante saber por qué se cree y por qué no se cree. El sabio sabe muy bien por
qué cree y por qué no cree en determinada cosa; usa tanto los valores positivos
como los negativos.
37

"La felicidad del hombre se determina por lo que hoy está viviendo. La
felicidad se oculta en sus comprensiones internas. No está en lo que habéis
comprendido ni en lo que comprenderéis sino en lo que ahora comprendéis. Es
importante lo nuevo que ahora se comprende y elabora para aplicado en la vida
actual. Lo que ahora comprendéis es lo que trae el bien para vosotros. A cada ser
se le da algo nuevo cada día que debe saber recibido. Hay quienes saben cómo
recibido y otros no lo saben. Uno recibe su bien pero no queda satisfecho,
mientras que otro recibe su bien y se siente feliz. Lo mismo sucede con la
comprensión. Por ejemplo, escribís una carta a vuestro amigo pero éste no
alcanza a comprender su sentido, mientras que a otro amigo también le escribís y
en pocas palabras comprende muchas cosas. ¿Qué diferencia hay entre ellos?
Cada palabra comprendida fue sembrada en el trigal y las palabras no
comprendidas permanecieron en el silo. Las palabras comprendidas son las
semillas sembradas que comienzan a crecer, Yo presento esta imagen
comprensible para vosotros. Si nuestras ideas no son sembradas en el trigal no
obtendremos ningún resultado. El resultado consiste en una rica cosecha; mas si
esta cosecha no tiene ninguna relación con nuestra vida, ¿qué utilidad tiene? Cada
alma por separado se debe desarrollar porque este desarrollo está relacionado con
la conciencia de toda la humanidad. Y el hombre se diferencia de los demás
seres, justamente, por la obtención de virtudes que se pueden sembrar en el trigal.
¿Qué virtud podría ser aquella que permaneció encerrada en el silo? Entonces, si
eres un hombre, tomarás participación en la vida comunitaria. Si caminas por la
orilla del mar y ves que alguien se está ahogando ¿debes seguir o debes prestarle
ayuda? ¿Dónde está la heroicidad del hombre; en la ayuda que presta a su
prójimo o en la falta de ayuda? Quien puede ayudar a un alma sufriente que se
está ahogando en algún lugar del mundo, ese es un héroe. Es posible que nadie
sepa que has obtenido una virtud o has salvado a alguien, pero tú eres un héroe.
¿Acaso debes esperar que la gente inmortalice tu nombre? El hombre debe ser un
héroe por sí mismo y debe sentirse feliz de poder ayudar al que sufre por más
pequeña que sea la ayuda que pueda prestar. Más se debe saber que ningún héroe
puede seda sin sufrimientos. Se advierte que la mayoría de los hombres quieren
pasar por héroes sin sufrir; eso es lo más fácil. Según la opinión de muchos
religiosos no se necesitan héroes ni grandes hombres porque Dios ya lo ha creado
todo y no tenemos nada que esperar de los hombres, como si lo que está hecho
fuese la última palabra de la creación. ¡He aquí una conclusión equivocada! Dios
incesantemente trabaja. Cristo dijo: 'Mi Padre contantemente trabaja y yo trabajo'.
Entonces, si Dios trabaja, nosotros también debemos trabajar. Dios no ha cesado
38

de pensar; por lo tanto, no puede cesar de crear y trabajar. Si El dejara de trabajar,


el mundo estaría condenado a muerte.

"La tierra ha probado la felicidad humana. Yo digo: La verdadera felicidad


está en la inteligencia, en la sabia comprensión de la vida, en saber cómo se debe
vivir. Para llegar a esta comprensión el hombre debe aprovechar las condiciones
y los talentos que le han sido dados. Una vida sin sentido o un pensamiento sin
bondad no tienen valor. Y bondad sin inteligencia tampoco tiene valor; ni
inteligencia sin amor. Y, finalmente, ¿qué sentido tiene el amor sin la verdad? La
verdad es la última manifestación de la vida y la vida es la síntesis total. Nuestra
cultura debe alcanzar la fraternidad. Fraternidad entre hombres inteligentes. Por
fraternidad yo entiendo que deben darse a los hombres los derechos y
condiciones para que desarrollen en ellos lo que Dios les ha otorgado, a fin de
que no se entorpezca su progreso. El progreso de uno es el progreso de toda la
humanidad. Cuando nos ayudamos uno a otro, con esto ayudamos a toda la
humanidad. Si llegamos a la síntesis total de la vida se asegurará el bien de todos
los hombres, habrá condiciones favorables para todos. Si no alcanzamos esta
síntesis, siempre estaremos expuestos a sufrimientos y desgracias.

"Los hombres actuales están expuestos a grandes sufrimientos internos


porque cada uno busca tan sólo su bien personal. Este es el motivo de la lucha
entre los pueblos. Por ejemplo, vemos eruditos, filósofos, estadistas que piensan
muy bien, pero cuando comienzan a actuar no obtienen buenos resultados. Al
llegar a la aplicación de sus ideas llegan a viejos resultados. Hablan de paz, pero
se arman; llenan los depósitos de explosivos. ¿Es esa la nueva ciencia? Y lo
mismo sucede en la vida religiosa. Allí también se suelen preparar explosivos.
¡Pobre del que se atreva a disentir con algunos religiosos!

"Los hombres actuales deben aprender a corregir sus errores si quieren


liberarse de los sufrimientos. Hay cosas que se han olvidado, pero es preciso
despertar la conciencia para comprender y enmendarse. Sólo- así se hallará la
causa del mal y del sufrimiento. Si no encontramos la causa del mal y no la
desechamos, se reflejará sobre la mente, el corazón y la voluntad. Los hombres
no buscan las causas de las cosas, no buscan sus errores para corregidos, pero
quieren salvarse de una manera fácil. Cuando se les predica la nueva enseñanza
solo observan si ella los puede salvar fácilmente, sin trabajo ni esfuerzo. Los
hombres se pueden salvar, no sería necesario que sufrieran, pero deben ser
inteligentes a fin de evitar tantos sufrimientos inútiles. Yo estoy de acuerdo con
los sufrimientos razonables que ennoblecen al hombre. Ya ha llegado el tiempo
39

de que os liberéis de los sufrimientos inútiles, no sólo individualmente sino


colectivamente. Que permanezcan solamente aquellos sufrimientos que tienen
razón de existir, En este sentido, todos los hombres deben abrir sus ojos y obtener
la visión interior. Esto que hoy se os predica es para que cambiéis no sólo vuestra
vida externa sino también vuestra vida interna; de lo contrario, no habréis de
obtener nada. Os repito que debéis cambiar vuestra vida interna. ¿Qué utilidad
tendrían para vosotros las alas de los ángeles si fuerais a un mundo ajeno a
vuestras comprensiones?"

No es fácil tomar el rumbo de la senda ascendente. Mientras el hombre se


empecine en vivir muriendo, aprisionado en mil limitaciones interiores, no podrá
avanzar un paso más. Este es el muerto a quien sólo Cristo puede despertar,
porque El va a destruir las pesadas lozas de sus sepulcros Íntimos, todas esas
restricciones que le impiden vivir la vida real, esa vida que solamente puede
gustar el hombre despierto, consciente de sí mismo y de sus auténticos valores
interiores. Dijo San Pablo: "Despiértate tú que duermes y levántate de entre los
muertos, y te alumbrará Cristo. Mirad pues diligentemente cómo andáis; no como
necios, sino como sabios; aprovechando cada oportunidad del bien hacer, porque
los días son malos. Por lo cual, no seáis, sino entended cuál sea la voluntad del
Señor" (Efesios 5:14-17). Semejante exhortaci6n fue hecho por el Maestro
Danoff en muchas de sus pláticas. Sobre todo hay una, la que fue titulada "Para la
Gloria de Dios", que se refiere al hombre cuya conciencia duerme y que nada
hace para que se opere un cambio favorable en él. Este hombre que vive muerto,
aprisionado en el sepulcro que él mismo ha construido sobre sí, torturado en
medio de toda índole de trabas y contrariedades que no alcanza a comprender ni
es capaz de evitar cuando son evitables, es el Lázaro yacente que mencionan los
Evangelios y que sirvió de modelo al Maestro para esta plática, algunos de cuyos
fragmentos dicen así:

"Cristo dijo: 'Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle del sueño'
(Juan 11:11). Muchos hombres, al oír hablar de la resurrección de Lázaro, se
preguntan qué hay de común entre ellos y ese Lázaro que se durmió hace 2.000
años. Lo común reside en que en cada hombre hay un Lázaro dormido que está
esperando que Cristo llegue para despertarlo. Cada hombre tiene dos hermanas en
sí mismo, Marta y María. Dice el Evangelio que 'Jesús amaba a Marta, y a su
hermana y a Lázaro', Marta se ocupaba de muchos servicios, de cosas superfluas
y estaba descontenta que su hermana María la dejaba sola para servir; pero Jesús
le dijo que se dejaba turbar en cuanto a muchas cosas. María, en cambio, había
escogido la buena parte (Lucas 10:40-42). Entonces, Marta es el símbolo de lo
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material, de lo físico; María simboliza la parte espiritual del hombre y Lázaro


representa al hombre dormido que no se interesa por nada. Así esos son tres
estados de la conciencia humana. El tercero es la conciencia dormida que espera
que Cristo llegue para despertarla a fin de que pueda manifestar su verdadera
vida.

"La vida tiene su faz interna, la que debe ser estudiada. Los hombres hoy
prestan atención a las cosas de poca importancia y desdeñan las más importantes.
Las cosas insignificantes obstaculizan el desarrollo humano y, a pesar de ello, las
prefieren. Cada cosa es importante hasta tanto guarde relación con su vida.
Debéis saber que vivís en un mundo donde existen buenos y malos seres que os
influencian; ellos conocen las buenas y: malas faces del hombre, conocen sus
virtudes pero también sus fallas y debilidades. A fin de que el hombre conozca
sus buenas y malas faces el Mundo Invisible lo pone a examen. Cuando llegan a
esta tierra los hombres se enfrentan con sus exámenes para que solos puedan
conocerse y saber cuáles son sus virtudes y debilidades. Nadie puede evitar los
exámenes en la vida. Aun el santo tiene sus exámenes y cuando Jesús vino a este
mundo tampoco evitó los suyos.

"Cuando Jesús oyó que Lázaro estaba enfermo dijo: 'Esta enfermedad no es
para muerte, sino para gloria de Dios, para que sea glorificado el Hijo de Dios por
medio de ella' (Juan 11:4). Entonces, cuando alguien se queja que tiene
sufrimientos o que está enfermo, digo: Todo lo que sucede es para la gloria de
Dios. Os preguntaréis qué debe entenderse con eso de que todo es para la gloria
de Dios y cómo es posible que una enfermedad pueda ser para la gloria de Dios.
Después de cada enfermedad, después de cada sufrimiento o examen el hombre
obtiene cierta experiencia que lo eleva. Cuanto más grave ha sido la enfermedad
sufrida, tanto más fuerte se ha tornado luego, cuanto más grandes han sido sus
sufrimientos y exámenes, tanto más fuerza ha obtenido. Los grandes exámenes
traen grandes logros y los pequeños exámenes traen pequeños logros. Entonces,
todas las enfermedades, dificultades y sufrimientos que padece el hombre sin
perder su vida, son para la gloria de Dios porque traen en sí grandes experiencias,
grandes logros. Esta ley se cumple por doquier en la naturaleza. El roble, por
ejemplo, se ha hecho un árbol grande y fuerte porque ha resistido grandes
tempestades; las pequeñas hierbecitas, en cambio, son débiles porque no han
pasado grandes exámenes. La naturaleza de continuo los pone frente a ciertas
pruebas para que se templen y fortalezcan. Conociendo esta ley, no podéis ser
fuertes y felices hasta tanto no hayáis pasado por grandes exámenes. Por otra
palie, el hombre no puede ser feliz hasta que todos los demás hombres sean
41

felices. La felicidad es derecho de todos los hombres y de todos los seres vivos.
¿Cómo podéis ser felices si veis en vuestro camino un animal o un tallo
aplastado? Cuando alguien aspira a la felicidad, al mismo tiempo debe orar por
la felicidad de su prójimo. Eso significa amor al prójimo. Cuando deseáis, aparte
de vuestra felicidad, el bien de todos, manifestáis vuestro amor por los demás.
Mientras no améis a todos los hombres no podréis ser buenos, no podréis ser
felices. Los hombres generalmente aman a sus seres más cercanos: padres,
cónyuge e hijos y de esto depende su felicidad parcial. Menos seres améis, tanto
menos felicidad tendréis. La felicidad depende del amor. Si amáis a muchos, gran
felicidad tendréis. La misma ley se aplica con respecto alodio. Poco odiáis, pocas
desgracias tendréis; mucho odiáis, muchas desgracias os sobrevendrán. El amor
alimenta el bien y el odio, el mal. Amad para aprovechar los frutos del bien.
Cuidaos del odio para no saborear los frutos amargos del mal. Cuando los
hombres se enfrentan con el mal en el mundo, dicen que ese es su karma, que ese
es su mal destino y que no se puede evitar. ¿Qué representa el karma? El karma
es una bomba enterrada que los hombres están desenterrando para examinarla y si
no la saben tomar o la dejan caer, sin duda explotará. Si os encontráis con alguna
bomba debéis ser cuidadosos. El hombre tiene en sí mismo muchas bombas que
no debe tocar. Mientras no las toca, está bien; mas si las toca, el karma se
manifestará. El pecador y el justo tienen bombas en ellos; la diferencia consiste
en que el pecador constantemente las hace explotar y el justo las evita. Para
arreglaras con vuestro karma debéis desear el bien y la felicidad de todos los
hombres. De esta manera os elevaréis y, al mismo tiempo, ayudaréis a vuestro
prójimo, a toda la humanidad. Eso significa que el hombre cumple la voluntad de
Dios. Entonces, cuando alguien hace un bien a su prójimo piensa cumplir la
voluntad de Dios. Al cumplirla, él y su prójimo se alegrarán; si deja de cumplirla,
la alegría desaparecerá. Por eso, si habláis a alguien debéis decir aquello que se
vincule con la voluntad de Dios. La voluntad de Dios está contenida en cada cosa
que impulsa al hombre, lo eleva y otorga sentido a su vida.

"El que piensa sólo en sí mismo no puede progresar. El verdadero progreso


está determinado por el amor que se sienta hacia todos los hombres y demás seres
vivos. El amor a sí mismo es el más pequeño amor, el amor a Dios, es el más
grande amor que da sentido a la vida. El hombre se mueve entre esos dos polos
del amor; comienza por sí mismo, continúa con su prójimo hasta que un día
alcanza a Dios. Quien quiera ser fuerte y feliz debe amar a Dios. El que quiere
liberarse de sus desgracias debe amarse a sí mismo; sólo puede amarse a sí
mismo quien posee gran inteligencia. Como no comprenden el sentido de la vida,
42

muchos dicen que se aman a sí mismos y no se interesan por nadie más. Hablar
así significa que no entienden lo que significa la soledad. ¡Cosa terrible es la
soledad! La soledad es una prisión en la que no penetra ni un solo rayo de sol. No
hay desgracia más grande que la soledad. Vivir solo, sin nadie alrededor, sin
escuchar dos palabras de su prójimo, sin poder compartir nada, permanecer
aislado, eso significa soledad mal entendida. Alejarse de los hombres significa
negarse del mal en ellos y vivir con lo bueno, con su amor. Eso significa
vincularse con Dios. Por lo tanto, alejarse de los hombres generalmente
comprende quedarse con la conciencia desnuda. ¿Hay pobreza mayor que ésta?
En la soledad no existe elevación; en el vínculo con Dios reside el sentido de la
vida. En el cumplimiento de la voluntad divina radica la fuerza humana. Por
consiguiente, evitad la soledad; evitad a los hombres solitarios, pues hombre
solitario es aquel que está condenado a muerte pues en él no hay crecimiento ni
progreso posible.

"Cristo debe venir a la tierra para despertar al Lázaro dormido en cada


hombre. Ahora ellos están durmiendo y dicen que el mundo es malo. El mundo
no es malo. El nuevo despertar comprende una nueva educación. Tenéis un deseo
que no podéis realizar; agradeced a Dios que no lo realizáis. Os habéis casado,
agradeced por eso y si no podéis casaras, también agradeced. Os habéis
empobrecido, agradeced a Dios; os habéis enriquecido, agradeced a Dios.
Agradeced por todo cuanto suceda dentro y fuera de vosotros. En esto consiste la
nueva educación. Agradeced por el bien y por el mal. Cuando agradecéis por el
mal, Dios lo convertirá en bien. Cuando agradecéis por el bien, probaréis sus
frutos. Mientras evitéis el mal, viviréis equivocados y sólo crearéis vuestra
desgracia. Si queréis arreglaras con el mal no huyáis de él sino agradeced que
Dios os ha visitado. Agradeced por todo, pero no externamente sino
internamente. Cuando el hombre alcanza ese estado de gratitud por cuanto le
acontece, significa que ha despertado. Cada gratitud dirigida a Dios es un vínculo
establecido con El y vinculándoos con El inmediatamente obtendréis su ayuda. Si
os ha azotado algún mal, El lo convertirá en bien. Sin vuestro agradecimiento no
podréis llamar la atención de Dios y nada obtendréis.

"¿Por qué duerme Lázaro? Para la gloria de Dios.- ¿Ha nacido un niño?
Eso es para la gloria de Dios. ¿Alguien ha muerto? Eso es para la gloria de Dios.
Todo ha pasado y pasa para la gloria de Dios. La muerte es el paso de un mundo
a otro. Hay quienes pasan de la muerte a la vida y hay quienes pasan de la vida a
la muerte. Los que mueren y los que vuelven a vivir, lo hacen para la gloria de
Dios. Si pensáis así fácilmente resolveréis vuestros problemas y contradicciones.
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Si no pensáis así nunca os liberaréis de las dificultades y sufrimientos; ellos se


pueden evitar sólo cuando se conviertan en bien, cuando hayan dado sus buenos
frutos.

"Así, aprovechad inteligentemente la vida que se os ha dado. ¿Para quién?


Para vosotros, para vuestro prójimo y para Dios. Haced la voluntad divina con
toda vuestra alma, con todo vuestro entendimiento y con todas vuestras fuerzas y
corazón. Cualquier cosa que os sucediere, decías: Todo es para la gloria de Dios.
Mientras mantengáis esto en vuestra conciencia, vuestros asuntos andarán bien.
Esa es la verdadera educación. Eso significa despertar lo grande y lo bello en
vosotros para que podáis marchar adelante. Entregaos en las manos de Dios para
que de cualquier manera despierte vuestro Lázaro dormido. ¿De qué manera lo
despertará? Eso es cosa de Dios y no vuestra. De cualquier manera que lo haga,
agradeced por ello."

DESPERTAR DE LA CONCIENCIA COLECTIVA

El despertar de la conciencia colectiva exige el desarrollo previo de la


conciencia individual; pues si la conciencia individual no se halla lo
suficientemente madura, un intento hacia la conciencia colectiva resultaría ser un
descabellado esbozo de imposible plasmación. Ya de por sí el logro de una
verdadera individualidad resulta un proceso sumamente difícil que requiere una
preparación por demás ardua. Sería absurdo decir que alcanzó su individualidad
quien sigue siendo un esclavo de las circunstancias y de sus propias limitaciones
o vive de continuo abatido por sus ciegos instintos y emociones inferiores. Todo
se cúmulo de contradicciones que caracteriza la personalidad del hombre
ordinario nada tiene que ver con ese "yo" real que duerme el sueño más profundo
arrullado por la ilusión de la lucidez, del consciente accionar y del libre albedrío.
¿Cómo es posible, entonces, que pueda descubrir a los demás, es decir, que pueda
tomar conciencia de los demás quien no se ha descubierto aún a sí mismo? El
mundo entero va cobrando cada día muy cara experiencia de tales intentos.

El Maestro solía usar el término "penetración" para indicar que se tomaba


conciencia de algo. Penetrar es hallar el porqué de una cosa, es conocer su
esencia, sentido y significación. La vida, por ejemplo, cobrará otro valor cuando
se aprenda a penetrada con la plenitud de la conciencia. El apego excesivo a la
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vida, tal como se la vive comúnmente, es un desatino, pues es posible esperar


mucho más de la vida cuando se logre apreciada realmente y se aprenda a vivirla
de otro modo, merced a la ley de penetración. Del mismo modo, penetrarse a sí
mismo es ir descorriendo los velos que ocultan al verdadero ser y descubrir los
puntos flojos que lo distorsionan. Sin esta penetración, sin el total reconocimiento
de sí, no es posible alcanzar el camino que conduce a la verdad y a la vida que en
Cristo es.

En una de sus pláticas, para mayor precisión la pronunciada en la


Congregación del año 1936 en Izgrev, el Maestro se refirió al tema sobre la
penetración. Es interesante citar aquí algunos fragmentos de la misma, pues en
ella el Maestro reconviene a quienes aspiran al logro de grandes conocimientos y
no alcanzan a comprender aquello que se relaciona con su propia vida en su
actual etapa de desarrollo. En dicha ocasión sus discípulos se mostraron muy
ansiosos de conocimientos metafísicos y tras algunas de sus preguntas
concernientes a la vida futura en otros planos de existencia el Maestro comenzó
su plática citando la frase evangélica que dice: "Tengo todavía muchas cosas que
deciros, mas ahora no las podéis llevar" (Juan 16:12).

"Os extraña por qué las cosas no suceden así como pensáis. No suceden así
porque no lleváis lo que se debe, os falta algo. Más como no sabéis que os falta
algo, cuando hacéis un trabajo pensáis que lo hacéis como se debe. En realidad,
no es así. La nueva vida para la que os estáis preparando exige pensamientos
rectos, comprensiones rectas, no como las que habéis tenido hasta ahora.

"Os estoy hablando libremente para que, a vuestra vez, os liberéis de


vuestros errores. Los errores no provienen de la vida, pues ellos están dentro de
vosotros mismos. Esperáis algo que no se os puede dar y al no recibirlo, os
desalentáis y decís que la vida no tiene sentido. ¿Por qué no se os puede dar lo
que esperáis? Eso no os lo vaya explicar, así como tampoco podría decir lo que
esperáis, pues eso es distinto en cada hombre. Lo importante es que os deis
cuenta que de la manera que esperáis no recibiréis, pues cuanto esperáis habrá de
llegar de una manera totalmente distinta. ¿Os debéis desalentar por esto? Si
vuestra vida pierde su sentido, eso demuestra que vivís en el mundo de los
errores. No hay por qué pensar en la vida futura porque lo importante es la vida
actual y cómo debéis aprovecharla inteligentemente. Si vuestra vida actual es
buena, seguro que la futura vida también lo será. Por consiguiente, se exige de
vosotros que liberéis vuestra conciencia de - inútiles aspiraciones; es decir, de
aquellas aspiraciones que hoy no podéis alcanzar. No es malo que se tengan
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aspiraciones, pero hay aspiraciones que de ninguna manera se pueden lograr. Por
ejemplo, ¿puede sentirse descontento de la vida quien no posee poderes? El
hombre puede obtener tales poderes que sean la causa de muchas de sus
dificultades y desgracias. Aun si tuviereis poder no podríais hacer cuanto
quisierais. Entonces, cuando aspiréis lograr algo debéis saber bien lo que queréis
y cómo lo aplicaréis. Si obtuviereis esto que aspiráis y si no lo supieseis aplicar
correctamente, cometeríais demasiados errores. Los errores demuestran que no se
ha obtenido un conocimiento pleno. Eso significa que tal conocimiento no lo
podéis llevar. Vosotros debéis estudiar, debéis saber distinguir cada cosa y
también saber de dónde vienen. Cuando lleguéis a distinguir como se debe, a su
tiempo podréis aprovechar aquello que se os da.

"Los hombres contemporáneos observan las cosas de acuerdo con sus


propias comprensiones y si algo no está de acuerdo con ellas las desechan y dicen
que eso no es verdad. Desde su propio punto de vista, puede ser así; mas desde la
misma verdad, tal forma de comprender es inaceptable. Hoy se vive en lo
meramente temporal. ¿Qué significa la vida temporal? Es la vida llena de
distracciones; pero detrás de estas distracciones se oculta lo sustancial. El
Apóstol Pablo dijo: 'Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como
niño, razonaba como niño; mas ya que he llegado a ser hombre, he dado de mano
a las cosas de niño' (Corintios 13: 11). Eso no significa que las cosas infantiles
deban abandonarse prematuramente. Mientras seáis niños viviréis como niños;
mas al llegar a la madurez, de vosotros se exige una profunda comprensión de las
cosas. Por ejemplo, frecuentemente os estoy hablando sobre el amor pero
vosotros lo comprendéis de manera diferente. ¿Por qué es así? Porque vuestras
comprensiones aún son infantiles. Llegará el día cuando crezcáis y entonces
miraréis las cosas como adultos. Aún vosotros no habéis podido llegar a esa
profunda comprensión que vuestra alma necesita. Ahora, justamente, yo os estoy
hablando de lo que es necesario para una correcta comprensión y aplicación. Eso
no significa que de golpe debáis negaras de muchas cosas; lo importante es saber
desechar las cosas inútiles y todo aquello que os obstaculiza. La nueva enseñanza
no acepta ninguna clase de inquietudes ni perturbaciones. Cuando el estudiante
ve que las cosas no marchan como se debe, comienza a inquietarse y esa
intranquilidad es un obstáculo que pone freno a su trabajo. La belleza de la vida
consiste en saber mantener la tranquilidad aunque las cosas no anden bien.
Vosotros diréis que sería muy distinto si todo fuera bien, mas eso depende de
vuestras comprensiones. Puede venir alguien a contarme que ha conversado con
Cristo, que sabe muchas cosas, que ha leído muchos libros; si tanto sabe, que me
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diga qué ha comprendido del versículo en el que Cristo dijo 'Yo soy el camino, la
verdad y la vida'. Dirá que comprende el sentido de este versículo pero que no
sabe dónde y cuándo aplicarlo. Eso no es conocimiento. El verdadero
conocimiento abarca al mismo tiempo la comprensión y la aplicación. Por eso
digo que ha llegado el momento para que el hombre deseche el viejo
conocimiento y pueda recibir el nuevo y aplicarlo en su vida. Para vestirse con
ropas nuevas es mejor quitarse las viejas; eso es lo correcto. Mas si no quiere
quitarse las ropas viejas pueden vestir las nuevas sobre ellas, pero con esto sólo
habrá de aumentar su carga sin alcanzar algo sustancial. Las ropas viejas se deben
dejar aparte para que no sean un obstáculo y deben vestirse las nuevas; es decir,
se debe vestir con la nueva vida, con el nuevo amor, con todo lo nuevo. En esto
reside la belleza. Ahora, cuando escucháis que os hablo del nuevo amor, o sea,
del amor que la nueva cultura nos trae, os extraña cómo es posible que el hombre
pueda amar a todos los seres. Por ejemplo, hay hombres ricos, pobres, fuertes y
débiles y preguntáis si a todos los debéis amar por igual. Para amarlos a todos por
igual debéis mirar sus diferentes estados como a diferentes puestos en la vida,
como a cosas externas que no tienen nada en común con la vida misma. El que es
rico, mañana puede ser pobre; el que es débil, mañana puede ser fuerte. El
hombre sólo es dueño de aquello en lo cual puede penetrar y aquello que penetra
en el hombre es su dueño. La chispa que penetra en la leña es dueña de todo el
fuego. Generalmente la materia y las fuerzas de la naturaleza se penetran
mutuamente. Los conocimientos se penetran, los hombres se penetran. Alguien
dice que es libre, pela no lo es. Los hombres se penetran porque encuentran
obstáculos en su camino y buscan la manera de liberarse de ellos.

"Jesús dijo: 'Tengo todavía muchas cosas que deciros, mas ahora no las
podéis llevar'. Cuando llegue el Espíritu de la Verdad os guiará hacia aquello que
ahora no estáis preparados para llevar. Así, cuando el hombre llegue al
conocimiento verdadero será libre y podrá alegrarse, pues sólo es posible
alegrarse de aquello que se ha logrado alcanzar. La verdadera alegría está en la
nueva vida. ¿.Cómo expresaréis en qué consiste la nueva vida? Por más que os
esforcéis para expresaras de la mejor forma, siempre usaréis el viejo lenguaje, las
viejas formas. Diréis, por ejemplo, que se debo amar lo espiritual en el hombre.
¿Y cómo se debe amar lo espiritual en él? Otra vez diréis que el amor debo
abarcar al hombre. ¿Y cómo se hace esto? Para todo Llanto decís os servís de
imágenes no determinadas, de emblemas externos; mas la fuerza no reside en lo
que se habla sino en el conocimiento interno. Por otra parte, para amar a los
hombres no es suficiente abarcarlos sino penetrados. Los hombres mundanos y
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los religiosos estudian esta ley para poder influenciarse mutuamente. Cuando
alguien penetra en vosotros, eso quiere decir que comprende vuestros rasgos
buenos y malos y de esta manera os puede ayudar, porque sólo os puede ayudar
quien os ama; si no os ama, puede engañaras. No sólo los hombres comunes se
engañan, también hay profetas, santos y eruditos que pueden engañaras. Diréis
que entre vosotros no podéis engañaros porque ya estáis en el camino recto. Si es
así, seguiréis adelante sin parar. Si habéis comenzado a estudiar la verdad, nada
os debe perturbar. Muchas cosas pueden perturbar al hombre, pero él debe creer
que todo aquello que está buscando es alcanzable, porque solo quien ha penetrado
en la vida nueva encontrará lo que busca. En esa vida solo puede cumplir la
divina voluntad quien tiene buen deseo. El que voluntariamente cumple la
voluntad superior obtendrá grandes logros y el que no la cumple, seguirá llevando
sus viejas comprensiones y dirá que la vida no tiene sentido.

"¿Por qué Jesús dijo a sus discípulos que entonces no podían llevar las muchas
cosas que tenía que decirles? Porque no estaban preparados. Lo mismo se puede
decir de los hombres de hoy que quieren ser ricos, bellos, fuertes y sabios y no
están preparados para llevar todo eso que desean. Los dones que vienen
prematuramente traen muchas desgracias a los hombres. Generalmente se desea
obtener dones relacionados con cosas ordinarias, pero la conciencia no debe
ocuparse de cosas ordinarias; la vida ordinaria solo debe servir como punto de
comparación; aun la riqueza y el conocimiento deben servir para esos fines.
Cuando el hombre comprenda la gran ley de la vida podrá liberarse de todas las
cosas que hasta entonces le fueron útiles. También Cristo cuando vino a esta
tierra se ubicó en condiciones muy difíciles para ver si podía liberarse de ellas.
Decía que él tenía poder para entregar su alma y poder para recuperarla y cuanto
dijo fue demostrado ante los nombres. Cuando vio que la amarga copa no podía
pasar sin que él la bebiese dijo 'Hágase tu voluntad' y encomend6 su espíritu en
las manos del Señor. Así, Dios le mostró la manera de liberarse y sintió que la
liberación le llegaba desde adentro de su ser. De la misma manera, mientras no
entreguéis todo en las manos de Dios y no dejéis de pensar qué pasará con
vosotros, nunca os liberaréis. Esta liberación llegará cuando aprendáis a orar. Ora
el fuerte y ora el débil, pero sólo sabe orar quien está preparado para recibir una
respuesta a su oración o para no recibirla, porque a veces se siente un gran vacío,
no se escucha ninguna voz, mas el que ama a Dios debe estar dispuesto a todo.
Los hombres dicen que aman a Dios, pero se parecen a la mujer del sabio chino
que abandonó a su marido porque no podía sufrir tanta pobreza junto a él; prefirió
las riquezas de un comerciante a la inteligencia y sabiduría de su marido. Mas
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después de un tiempo, cuando la China pasó por muy difícil época y el sabio
chino fue el único capaz de salvar la situación de su país, la mujer, al ver a su ex
marido elevarse en la sociedad, quiso volver a su lado; pero entonces el sabio le
dijo al tiempo que vertía sobre la tierra un precioso néctar: 'Si eres capaz de
juntar este néctar nuevamente en su vaso, volveremos a vivir juntos'. Tales son
las relaciones de los hombres contemporáneos con Dios. Cuando se encuentran
frente a dificultades y sufrimientos abandonan a Dios y se vuelven al mundo para
vivir livianamente. En las tristezas y en las alegrías hay que vivir con el hombre
libre, con el sabio en uno mismo. Acaso, ¿por qué creéis que se nos dan los
sufrimientos? Ellos significan un examen. La más pequeña confusión interna
muestra que no se está preparado para recibir lo nuevo. Cuando los exámenes
llegan la mente se turba y no se encuentra salida alguna. Muchos piensan que la
única salida de un estado difícil es la riqueza. Si pensáis así, vuestra vida en la
riqueza será igual a la que lleváis hoy, plena de sufrimientos y desilusiones.
Quien penetra en la nueva vida, en la vida divina, no puede pensar ni en la
riqueza ni en la pobreza; ni en la juventud, ni en la vejez; esos son estados que
deben ser comprendidos, ellos no resuelven los problemas de la vida. Debéis
saber que los exámenes son condiciones para llegar a conocerse a sí mismo y
también para conocer a los demás. Cuando os encontréis frente a grandes
exámenes debéis decir como dijo Cristo: 'He aquí que viene la hora y me dejaréis
solo; y sin embargo no estoy solo porque el Padre está conmigo'. El hombre se
siente solo cuando se encuentra frente a grandes exámenes, pero esa soledad es
aparente; en tales momentos es cuando se debe responder por cuanto se ha
aprendido.

"Todos quieren escuchar algo nuevo, buscan lo nuevo, pero viven de una
manera vieja. La vida vieja s6lo puede conducirlos por caminos viejos hacia
viejos logros. Si queréis obtener la nueva vida debéis trabajar sobre vosotros
mismos para haceros merecedores de la paz interior y la libertad. El
conocimiento, el bien y el amor no llegan desde el exterior, solamente pueden
alcanzar se con intensos trabajos sobre sí mismo y con la aplicación de los
nuevos métodos en la vida. Viviréis y os amaréis, pero debéis saber cómo vivir y
cómo amar. Vosotros mismos debéis comprobar hasta qué grado vuestra
conciencia está iluminada. Todo cuanto penetra en vuestra mente debe ser
analizado; si penetra el pecado observaréis si es capaz de enlodar o no vuestra
conciencia. Si no se enloda, es porque el agua que corre por ella es fuerte. Sabed
que siempre las tentaciones llegarán e influenciarán en cada cosa que hagáis. Si
os llegan tentaciones, no es importante lo que la gente piense de vosotros; lo
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importante es lo que pensáis de vosotros mismos. El hombre puede pensar que ha


alcanzado o no ha alcanzado algo; bueno es en un caso y en otro. Lo más
importante es lo nuevo que ahora viene al mundo. Para alcanzar lo nuevo se debe
aprender la ley de la penetración: el hombre penetra en Dios o Dios penetra en el
hombre. En el primer caso, el hombre se tienta y en el segundo, se libera de todos
los errores.

"¿Por qué Jesús no les dijo a sus discípulos todo cuanto tenía que decirles?
Porque no estaban preparados para comprenderlo. Cuando el hombre no
comprende las cosas se obstaculiza. Mas cuando viniere el Espíritu de Verdad
comprenderéis lo que entonces no podía comprenderse. ¿Qué trae el Espíritu? La
libertad. El mundo y vosotros comprenden la libertad de distinta manera. Lo que
sucede ahora en el mundo no puede traer buenos resultados. Hoy pelean
hermanos entre sí, y uno y otro se torturan" (Se refería a la guerra civil española.)
El que busca la verdad no puede actuar de esta manera. Hay quien dice que se
debe ayudar a los pobres. ¿A qué pobres es debido ayudar? Hay pobres que no lo
son en realidad; para ellos la pobreza es beneficiosa. También hay quien dice que
hay que sacarles dinero a los ricos, aun por la fuerza, para ayudar a los pobres.
Eso significa crear la desgracia en el mundo. Vosotros todavía no sabéis qué cosa
es la desgracia. No hay por qué usar la violencia, lo que no haría más que
aumentar artificialmente los sufrimientos; ellos llegarán lo mismo como método
para enderezar a la humanidad. Los sufrimientos, las enfermedades, el hambre, la
pobreza, son todos métodos para encauzar al hombre; detrás de ellos está la
felicidad. Alguien se queja que está enfermo; para que pueda liberarse de su
enfermedad debe saber penetrar en ella. Si logra hacer esto, es un hombre fuerte;
de lo contrario, es hombre débil y la enfermedad lo dominará siempre. ¿Por qué
un hombre es pobre? Para que pueda penetrar en la pobreza; si puede penetrar en
ella, todos los ricos lo respetarán y le pagarán lo que corresponde.

"Los hombres contemporáneos se aferran a sus viejas comprensiones y


piensan que cuando vayan al mundo elevado Cristo los recibirá triunfalmente. Se
equivocan. Cristo los mirará y dirá que hombres semejantes los había también en
el pasado. Hoy todos se sienten descontentos de todo lo que se les ha dado y
debido a esto, sufren. Ellos esperan ser recibidos por Cristo, pero ese es un
proceso interno. Si se trata de una recepción externa, Cristo los puede recibir muy
bien, pero eso no les va a satisfacer. Lo importante es la recepción interna, que
Cristo llegue a vivir en los hombres. En las Sagradas Escrituras hallaréis cosas
sobre las cuales debéis discernir. Allí está representado el camino por el que otros
han pasado para alcanzar la verdadera vida y vosotros debéis aprovechar sus
50

experiencias. Debéis ser intrépidos, trabajar silenciosa y tranquilamente sobre


vosotros mismos sin perturbaros por nada. De vosotros depende poder penetrar
en todo lo que se os ha dado y hallarle sentido. Si sois ricos o pobres, eso no es lo
importante. Los ricos, los eruditos, los hombres fuertes, suelen ser cajas cerradas;
vosotros debéis encontrar la llave de esas cajas, abrirlas y leer directamente lo
que ellos han obtenido. No debéis repetir sus experiencias, pero sí aprovecharlas
para llegar a lo que ellos han obtenido y seguir adelante. Si os quedáis en lo viejo
no seréis útiles ni siquiera para vosotros mismos. Por ejemplo, ¿qué utilidad
puede tener repetir constantemente el versículo 'Yo soy el camino, la verdad y la
vida'? Con ello no obtendréis nada. Hay que comprender el profundo sentido de
este versículo y aplicarlo en la vida.

"Ya ha llegado el tiempo para que todos los hombres sean sometidos a
examen a fin de que cada uno compruebe hasta dónde ha llegado. Según el lugar
que ocupe, allí se lo examinará; si es maestro, se lo examinará como maestro; si
es militar, se lo examinará como militar. Hay quien dice que esas ciencias son
distintas de las espirituales. Será distinto para el que no sabe, pero para el fuerte y
culto no es así. ¿Qué puede haber de malo en que junto con lo espiritual se
estudien otras ciencias, como ser, astronomía, física, química, matemática o
geología? ¿Qué mejor es que el hombre sepa cómo está construido el mundo?
Desde su: creación hasta hoy la tierra ha sufrido grandes cambios y su estado
actual tampoco es estable. Muchos científicos opinan que la tierra aún está en el
principio de su desarrollo. Entonces, el estado actual de la tierra se asemeja a un
hombre pobre que tiene condiciones para enriquecerse. Hoy la tierra es pobre
porque los hombres no están preparados para recibir y llevar lo que se les da.

"Entonces, para resolver los problemas de la vida, el hombre debe aprender


a penetrar. Si es pobre, debe penetrar en su pobreza; si es rico, en su riqueza; si es
estudiante, en el conocimiento; si es bueno, en el bien. Penetrar en algo significa
servir a ese algo. El sentido de la vida reside en servir al bien. Si no servís al bien
perderéis vuestra salud, vuestra fuerza y vuestro conocimiento y así, volveréis
cien veces a renacer y, finalmente, os quedaréis así como sois ahora; os
levantaréis, os acostaréis y sin haber alcanzado nada sustancial en la vida.

"Cristo dijo: 'Todavía un corto tiempo estaré con vosotros y después voy a
Aquel que me envió. Me buscaréis y no me hallaréis... ‘(Juan 7:33-34). Eso
significa que quienes están preparados recibirán la verdad internamente, no
externamente. Vosotros queréis ver, pero para ello hay que estar preparado.
Quien quiera obtener algo sustancial debe orar. Los hombres hoy rezan por cosas
51

pasajeras; como ser, la mujer reza para tener un bebé, el rico reza para obtener
más dinero; el que estudia, reza para que le vaya bien en sus estudios. Todos esos
son bienes pasajeros. Los futuros bienes hacia los cuales el hombre se dirige
deben ser el propósito de todos, ricos y pobres, fuertes o débiles. Hoy todos
piden. El menesteroso extiende su mano al rico para que le dé algo; pero muchas
cosas se pueden obtener sin necesidad de pedir. En vez de tales oraciones,
trabajo. Los hombres religiosos también esperan algunos bienes, pero quieren
recibirlo todo hecho. No, se exige trabajo para que pueda realizarse lo que se
desea. Alguien pregunta cuándo se arreglará su vida. Si espera que otros la
arreglen, está equivocado; ante todo, su vida ya está arreglada. Si el hombre es
sano, si tiene qué comer, su vida ya está arreglada; sólo le queda trabajar.
Mientras no se resuelvan los problemas de la vida no es posible aprovechar sus
dones.

"Hay quien se desconcierta porque no puede hallar la verdad. No hay por


qué desconcertarse; es fácil encontrar la verdad pero muy difícil de comprender.
El sol alborea diariamente; esa es una verdad. Alborea para los hombres, las aves,
los peces... pero, ¿quién comprende qué cosa es el sol? Todas las cosas han sido
creadas para que el hombre estudie por medio de ellas. Alguien se mira al espejo
y dice: 'Yo soy viejo, se me fueron los años juveniles'. Esa es una total
incomprensión de la vida. Si no ha podido penetrar en su juventud, es porque no
ha comprendido su juventud; si no puede penetrar en su vejez, es porque no
comprende la vejez. Para llegar a comprender la realidad de todo cuanto Dios ha
creado y en lo cual se manifiesta, hay que penetrarlo. Si todo no recobra vida en
vosotros, aún no estáis en el recto camino. Si todo lo que está dentro y fuera del
hombre revive y recobra sentido, es porque se está en el recto camino y se es
capaz de encontrar la verdad.

"Para que alcancéis lo nuevo que se os dará debéis estudiar, ver vuestros
errores y encontrar la manera de rectificarlos. Sólo después de esto podréis
comprender la verdad. Si deseáis comprenderla más pronto, debéis desechar lo
viejo y comenzar a estudiar. Recién entonces viviréis como hombres. El estudio
comprende la aplicación de la vida divina. Dios quiere que el hombre viva y esté
contento de su vida. Vivir no significa llevar la carga de todo el mundo. Cada uno
lleva una pequeña parte de esta carga. El sentido de la vida no consiste en lo
mucho que se estudia sino en aquello que puede ser elaborado y aplicado; que sea
poco, pero bien elaborado. Es necesario examinar cada cosa y saber si
corresponde a la verdad o no.
52

"'Tengo todavía muchas cosas que deciros...' Esto se ha dicho hace dos mil años.
¿Estáis de acuerdo con este versículo? ¿Esperáis que se os diga algo más? Para
ser francos debierais decir que muchas cosas se os han dicho, pero aún no las
habéis comprendido ni aplicado. ¿Cuántos años necesitaréis para aplicarlas; dos
mil años más? No, debéis tomar conciencia de haber llegado al estado de
comprender y aplicar. Si es así, comenzad de inmediato a estudiar y aplicar.
Hasta hoy no habéis comprendido; de ahora en adelante estudiaréis con
comprensión. Escucharéis qué os dice Cristo hoy. Si sois capaces de escuchar lo
que Cristo os dice hoy, agradeced que habéis podido comprender y comenzad a
aplicar lo que habéis comprendido, libremente y con buen ánimo."

Por doquier hay unidad en la naturaleza. Unidad en la diversidad. Sólo el


hombre se empeña en vivir aisladamente. Muchas son las trabas existentes para
que pueda producirse un sentimiento de unidad en él. Si se lo observa en el
campo de su actividad política, social o religiosa, será fácil advertir su desmedida
intransigencia, su rigidez, su unilateralidad, su exagerado apasionamiento. Lo que
permanezca al margen de su convicción será siempre antipatriótico, antisocial,
injusto, hereje e irracional.

El concepto de conciencia colectiva adquiere generalmente muy estrecho


significado. Se lo vincula con la idea de grupo connacional o con la teoría de
colectivismo. Más no es nada de eso. Conciencia colectiva abarca la idea de
fraternidad y cooperación entre todos los individuos y los pueblos. Demás está
indicar que tal idea no ha sido efectivamente realizada nunca, salvo en algunas
comunidades religiosas, ni aun en nuestros días en los que tanto se especula con
ella, pues hoy se habla de fraternidad con fusil en mano y de cooperación con
cruentos intereses. Fraternidad y cooperación sólo pueden ser posibles mediante
la aplicación del precepto cristiano "amaos los unos a los otros". Por
consiguiente, preciso será alcanzar tal amor, fuera de toda hipocresía, para vivir
de concierto con la humanidad. Ese es el verdadero significado que el Maestro
Danoff quiso darle a esas palabras. Bien claro queda demostrado en una plática
que fue titulada, precisamente, "Despertar de la Conciencia Colectiva". Veamos
algunos fragmentos:

"La conciencia humana pasa por tres estados; el esencial, el sustancial y el


material. La parte esencial incluye los principios de la vida; la sustancial, las
leyes de la vida, y la material, los hechos de la vida. Entonces, la combinación de
los hechos en el mundo, es decir, nuestras pequeñas y particulares experiencias al
unirse forman una ley y nosotros decimos que la ley se expresa de una u otra
53

manera. La ley no es una sustancia mecánica sino una sustancia viva. Ley sólo
puede haber en seres inteligentes cuya conciencia ha trascendido la faz material;
ha ido de los hechos a las leyes, de lo privado a lo general, de lo público a la
totalidad. Nos preguntamos qué es para nosotros lo más importante luego de
nuestra manifestación en la tierra. En las actuales condiciones el hombre piensa
que lo más importante en la vida es asegurarse materialmente y así cada pueblo
intenta mejorar su situación material para sentirse más seguro. Hoy existe la
llamada 'lucha económica'. La aspiración de los pueblos hacia un estado material
es una corriente. Luego, la conciencia humana va de lo material a lo sustancial.
La humanidad actual vive en la subconsciencia colectiva pero debe pasar a la
conciencia colectiva, es decir que el hombre comenzará a tener conciencia de que
todos los hombres son necesarios los unos a los otros. Hasta ahora cada uno ha
vivido para sí mismo, ha buscado su propia salvación; pero ahora en la
humanidad nace un impulso interno para mejorar el estado general, no mejorar a
una sola clase social sino a todas las clases de una manera inteligente. No
debemos pensar que nosotros solos mejoraremos nuestra vida. Desde hace miles
de años la humanidad ha ido destruyendo su propia situación. Hay causas para
ello, pero no me detendré a explicarlas. Hubo un tiempo en que la tierra semejaba
un paraíso y la vegetación era tan rica y tantos eran los frutos que el hombre
podía alimentarse solamente con ellos; por ciertas causas físicas se estableció una
época glacial en la tierra, lo que ocasionó la disminución de la fertilidad y, como
consecuencia los hombros comenzaron a alimentarse con carne, no sólo matando
los animales sino matándose entre sí.

"Cuando a un hombre se le clava una espina en un pie suele ponerse


nervioso. Sacadle esta espina y se calmará. Si hoy la gente es mala es porque
tiene clavada una espina que no la deja tranquila. El Apóstol Pablo decía que
tenía una espina que no lo, dejaba en paz, y yo no he encontrado a un hombre que
no tenga esa espina. Mientras permanezca en vosotros esa espina no podréis
pensar correctamente ni discernir inteligentemente. Aún la filosofía se ha
tergiversado por causa de esa espina; si se la pudiera extraer obtendríamos una
correcta filosofía de la vida.

"Un comerciante inglés le pidió a un predicador que le dijera en pocas


palabras y concretamente qué dice la Biblia. El predicador le dijo varias cosas
que no dejaron satisfecho al comerciante. Finalmente, el predicador le dijo:
'Cómprese una Biblia y muchas cosas podrá aprender de ella'. El comerciante así
lo hizo pero por leer la Biblia abandonó sus negocios, los que comenzaron a
marchar mal y a ocasionarle grandes pérdidas. 'Desde que he comprado este libro
54

sólo desgracias me llegan', dijo irritado el comerciante y tiró la Biblia al fuego.


Un pequeño trocito de papel cayó a un costado y se salvó de las llamas. En este
trocito de Biblia podía leerse 'Dios es amor'. Hoy los cristianos todavía se
preguntan qué religión es el cristianismo y dicen que es esto o lo otro. No, Dios
es amor que debe unir a los hombres para que vivan: en paz, amor y fraternidad.
Así sean reyes, gobernantes o cualquiera sea su puesto, esto es de segunda
importancia; todos deben vivir en amor, como hermanos, respetándose
mutuamente. Todo debe ser equitativo y se ayudará voluntariamente, con plena
conciencia y sin necesidad de violencia. Yo digo que en el mundo hay una sola
enseñanza que puede mejorar a los hombres y es la enseñanza del amor
inteligente y no el amor de las clases. Lo esencial del amor es el auto-sacrificio y
este amor está en el sentimiento de la madre, del padre, del hermano, del amigo,
del santo y de los más elevados hombres del mundo. Cuando este amor more en
vosotros, vuestros ojos se abrirán. En el mundo comienza a actuar una gran ley;
tened en cuenta que está pasando por una nueva fase y no transcurrirán muchos
años que esta corriente habrá de acelerarse. Esta gran ley trabaja ahora en todos
los hombres, en sus mentes y corazones. Que esta ley trabaja, se puede
comprobar porque todos los hombres están intranquilos. ¿Por qué esta
intranquilidad? Que esté intranquilo el pobre que debe trabajar demasiado, eso es
comprensible; pero ¿por qué están intranquilos los hombres de ciencia y los
ricos? Y aun los religiosos también están intranquilos. ¿Por qué? Porque tienen
sólo creencias y no fe. Si hoy aparecieran persecuciones a causa de la fe, no sé
cuántos podrían resistir. Hoy todos son cristianos porque nadie los persigue, pero
la fe de un hombre se examina y conoce en medio de las dificultades. El auto-
sacrificio se examina en la pobreza, cuando se llega a un momento difícil. Se
prueba el carácter de un hombre si es capaz de sacrificar su vida. ¿Cuál es el más
grande amor en el mundo? ¿Es el que se tiene para bien de un hombre, de un
pueblo, de una sociedad o de toda la humanidad? Todo eso es una misma cosa.
Un hombre es la humanidad en miniatura. Entonces, un pueblo en su desarrollo
representa la humanidad en una forma más pequeña; por eso cuando hablamos
del individuo comprendemos al hombre como una semilla; cuando hablamos de
una sociedad comprendemos que esa semilla comenzó a germinar; cuando
hablamos de un pueblo se entiende que la semilla se desarrolla y cuando
hablamos de la humanidad en su totalidad es que esta semilla formó ramas,
floreció y fructificó. Comprendiendo así la vida nos convenceremos que cada uno
de nosotros es un factor necesario en la humanidad. Nosotros no creemos que la
humanidad ha sido creada para que una mitad viva en el infierno y la otra mitad
en el paraíso. Yo sé que cuando sentimos a Dios como amor todos vivimos en el
55

paraíso. Fuera de Dios todo es vacío y para conocerlo debemos tener amor. En
este amor cada hombre, cada forma, es un factor importante. Estas formas en las
que ahora nos manifestamos no están aún terminadas. ¿Pensáis que habéis venido
por primera vez a la tierra, que habéis nacido por primera vez? No, todos tenéis
una larga historia y si alguien os la describiese os extrañaría saber por dónde
habéis pasado y lo que llegaréis a ser en el futuro. Ese es un gran proceso por el
que estáis pasando. Cuando un hombre se ha desarrollado correctamente y es
noble, tiene conciencia de que todos los hombres deben vivir en el amor y
colaborará para el bien común. Sólo el amor favorece esas condiciones.

"Las luchas en el mundo tienen un origen natural; se las puede explicar con
el siguiente ejemplo: Imaginad dos árboles muy cerca uno del otro, viviendo muy
bien como dos hermanos, luciendo hermosas flores y tupido follaje. Mas un día
comenzó a soplar un viento huracanado y las ramas de los árboles se
entrecruzaron y se golpearon entre sí. ¿Dónde está la causa de esta lucha, dentro
o fuera de ellos? La causa está afuera. Ese mismo viento es el que hace que los
hombres no se comprendan y luchen entre sí. Alguien preguntará cuánto tiempo
seguirá soplando este viento huracanado. Puede durar 24, 48 horas, a lo sumo tres
días; después las ramas volverán a quedar en paz. Ahora en el mundo sopla un
viento huracanado que nos empuja y nos sacude. No os disgustéis, este viento
pronto cesará, pero con una condición: que los hombres sean más inteligentes;
pues si de estas experiencias no saben extraer los métodos para mejorar su vida,
la tempestad se prolongará. Hay una poderosa fuerza, una gran ley que impulsa a
los hombres, ya sean creyentes o no, y los impele a actuar de otra manera. Yo he
visto hombres que no creen en Dios y no van a la iglesia tirarse al agua con riesgo
de su vida para salvar a otro. En tales hombres no opera una ley mecánica sino
una ley inteligente. Han nacido bajo la ley del auto-sacrificio, llevan en ellos algo
mucho más grandioso que la religión, pues esta ley existió antes que ella. Se
puede ser muy religioso sin ser honrado; la religión no es una garantía de
honradez. Que esto es así podéis comprobarlo con solo revisar las cuentas de
ciertos comerciantes que suelen ir al culto, y mirar cómo venden. Es otra la ley
que gobierna al mundo; es el amor el que debiera imperar en sus corazones a fin
de que puedan tomar conciencia de su deber y no mentir a su hermano. Ello les
obligará a ver los intereses de los demás como propios. Sólo mediante esta
comprensión los hombres pueden entenderse. Si nos basamos en el nacionalismo
y nos preguntamos: ¿tú eres búlgaro?, ¿tú eres inglés?, ¿tú eres alemán?, ¿tú eres
francés?, así no llegaremos a comprendemos. Cada nación mira su propia
economía, pero ningún pueblo debe tener dominio sobre otro, pues cada uno tiene
56

su lugar. Si por ejemplo yo levanto mi mano y apunto con el dedo, ¿puede pensar
este dedo que tiene preponderancia sobre los demás?, ¿qué pasaría si ocurriera tal
cosa? Un dedo sólo puede mostrar una dirección, pero un solo dedo no puede
hacer todo el trabajo; cada dedo tiene su lugar y su importancia en la mano y una
mano con todos sus dedos es el emblema de la voluntad. Entonces, cuando un
pueblo conscientemente comprende cuál es su lugar en la totalidad y es capaz de
sentirse como un órgano dentro del gran organismo, tendrá las mejores
condiciones para desarrollarse.

"La actual civilización que está por finalizar ha comenzado en Egipto, pasó
luego a Siria, Persia, Roma, Inglaterra, Alemania, América, ahora vuelve
nuevamente a Rusia y se dirigirá hacia el continente oriental de donde tomará
otra dirección. Esta ola que viene ahora al mundo mueve a la humanidad y su
impulso no es mecánico. Todos vosotros estáis destinados a participar en ella, lo
quieran o no; mas debéis participar conscientemente. Cada pueblo en el que se
despierta la conciencia colectiva, va comprendiendo que todo debe someterse al
propósito común.

"Ahora es necesario que hablemos del Dios del futuro no como un ser
lejano, sino como un ser que trabaja en nuestros corazones para que podamos
cumplir voluntariamente y sin violencia sus designios y su ley. Nuevamente se os
llama a la gran mesa del mundo. Este Señor del amor os invita sin tener en cuenta
vuestro estado social ni creencias. El os llama para que deis un paso ascendente,
no como búlgaros, ni como evangelistas, ortodoxos, católicos o mahometanos,
sino como seres inteligentes, como hermanos nacidos de un mismo Padre. Si
comprendéis esto, sabréis cuál es la nueva enseñanza. Así se debe reformar la
religión. Si la religión no capta esta gran ley está condenada a desaparecer. Yo
estoy diciendo una gran verdad, eso lo debe saber el clero; es preciso que hoy se
ponga en las iglesias la inscripción 'Dios es amor' y así todos nos sacrificaremos
por el amor. Y no sólo en las iglesias, sino en las escuelas, en los tribunales, en
los hogares, por doquier es preciso poner esta inscripción. Este debe ser el
principio general. Que cuando nos encontremos nos reconozcamos como
hermanos. Entonces lograremos otros conocimientos, otra conciencia y las
divisiones que hoy existen entre los hombres desaparecerán. Comenzará una
nueva vida que traerá paz y alegría: paz dentro de las mentes, alegría en los
corazones y fuerza en la voluntad del hombre. Ha llegado el tiempo en que la
humanidad obtenga esta conciencia colectiva sabiendo que no hay muerte. El
alma humana, la conciencia humana, no mueren. El cambio se efectúa solamente
en relación con el cuerpo físico; las formas cambian pero eso no es lo sustancial.
57

El hombre cambia muchos cuerpos, pero como alma que se desarrolla, como
conciencia en la naturaleza, no se pierde. Ese es un hecho sin excepción.
Verificad la verdad que está puesta en vosotros, buscad en vosotros vuestro ideal.
Este ideal no lo encontraréis fuera de vosotros porque está en vuestras almas, en
vuestras mentes, en vuestros cuerpos; porque así como la energía está puesta en
la semilla y la semilla en la tierra de donde extrae la savia para desarrollarse,
también las energías están en vuestros cuerpos y, de acuerdo con la misma ley,
son aprovechadas por el espíritu para formar todos los órganos del cuerpo.

"Hoy tú encuentras a alguien y comienzas a preguntarle: ¿eres búlgaro?,


¿crees en Dios?, ¿a qué partido perteneces? Eso no es lo sustancial. En vosotros
deben penetrar esos pensamientos de fraternidad que os permitan que al encontrar
a otro hombre podáis ver en él a un hermano. Si podéis educar ese sentimiento de
fraternidad pondréis a la humanidad sobre una nueva base. Entonces no habrá
entre vosotros esa incomprensión, sino una correcta aspiración. Así, introducid el
amor como propósito en vuestro corazón, como sentimiento en vuestra alma y
como principio en vuestro espíritu. En esto reside la salvación del espíritu
humano. De este modo debemos entender el amor como esas tres cosas y también
como fuerza que dará expansión a la mente y lleva en sí el Principio Inteligente a
fin de que sepamos para qué vivimos, por qué hemos venido, de dónde hemos
venido y cuál es nuestra misión en la tierra."

La plática "Despertar de la Conciencia Colectiva" fue pronunciada en Sofía


en 1921. Significó una advertencia para los búlgaros y también para toda la
humanidad. En aquella época resultaba muy manifiesta la diferencia entre las
clases sociales y la iglesia, que pudo haber sido un elemento neutralizante,
tomaba partido en vez de tener en cuenta los principios cristianos sobre la base de
la justicia y el amor. Entonces el Maestro hizo este llamamiento a la cordura
hablando en general a los gobernantes, a los políticos, a los educadores, a la
iglesia y también a los espiritualistas; y hoyes llamado vuelve a hacerse
imperioso a fin de que despierte en los hombres el sentido de respeto y tolerancia,
lo que sin duda desembocará en el gradual despertar de la conciencia de unidad.
Aún en nuestros días el viento huracanado sigue soplando con toda intensidad
porque la humanidad no ha despertado y ni los gobiernos ni los gobernados; ni
las iglesias ni los que se llaman cristianos hacen nada para mejorar la situación,
sino que el odio y la violencia siguen adueñándose de las mentes y corazones de
los hombres.
58

"Estad preparados" es la gran advertencia. Porque si el hombre no se


encauza por su propia elección, el karma se encargará de encauzado. Las grandes
leyes divinas son inexorables y el destino que la humanidad se ha tejido a sí
misma se cierne amenazante sobre esta civilización. La naturaleza inferior del
hombre ha llegado tan lejos como pudo habérselo permitido el presente ciclo de
evolución y si los hombres y las naciones no se avienen a comenzar
voluntariamente un nuevo proceso de reconstrucción moral y no participan de la
gran mesa del mundo para la que Cristo ha convocado, se aventurarán al más
grave peligro de destrucción.

Una nueva conciencia más amplia debe imperar al fin en todos; los órdenes
de la vida. A los religiosos de todas las iglesias les corresponde en el "siglo de
Cristo" dar el primer paso haciendo un voto de tolerancia y comprensión entre sí.
Es preciso que una nueva savia penetre y vivifique las religiones a fin de abolir
definitivamente la separatividad a causa de las creencias. Ya es tiempo para que
se deje de lado la deleznable opinión de que Dios está con una iglesia y Satanás
con las demás. No existen tan estrechos límites para Dios ni tan vastos confines
para el diablo; así como tampoco hay un solo camino que conduzca a la
salvación. Cada hombre da cabida en sí mismo al bien o al mal, a Dios o al
diablo, según su propia naturaleza y cada iglesia tiene a Dios consigo en cuanto
responda a las leyes de amor y justicia atribuidas al mismo Dios.

Demasiado tiempo las iglesias se han detenido en lo meramente superficial


de la religión, falto de todo espíritu. El creciente ateísmo que va minando los
pueblos debe ser el mejor llamado de atención para que las religiones retornen a
su prístina pureza y sepan darle al hombre de nuestros días el alimento espiritual
que necesita.

En cada época Dios ha provisto a la humanidad de aquellas verdades que


era capaz do recibir. Bueno es que al niño se lo alimente con papilla, pero no al
adulto. La evolución debe producirse en todos los órdenes. Ya no es posible
seguir hablando de la ira o la venganza de Dios ni del imperio de Satán
atribuyéndoles todas las causas de cuantas calamidades azotan al mundo. Ya no
puede la religión imperar por el temor ni la superstición sino que la fe debe
penetrar con luz y suavidad en las mentes y corazones de los hombres. Hoy se
necesitan argumentos más convincentes y racionales sobre las grandes verdades
de Dios. La era del mito ha quedado muy atrás. Las caducas formas deben dar
paso a las formas nuevas, a un verdadero trabajo de escuela en religión.
59

Mucho tiempo se ha pensado en el fracaso del cristianismo; pero el fracaso


de los cristianos no es el fracaso del cristianismo porque ni un solo cristiano ni
una legión de ellos hacen la religión. Aparentemente la luz de esta idea puede
parecer que ha declinado eclipsada por el empirismo de los últimos tiempos; nada
más erróneo que esto, porque si hay algo que puede estar con239tenido en la
lógica más positivista, ese algo es el resultado obtenido mediante la aplicación de
los principios cristianos.

La doctrina materialista suele decir que la religión es opio para los pueblos.
Es la hora de demostrar que el cristianismo tiene métodos suficientes para
despertar a la aletargada humanidad, porque la bondad del cristianismo sólo
puede comprobarse en virtud de una vivencia real, cuando las verdades de Cristo
se hacen carne y sangre en el ser y su luz logra proyectarse desde lo más
profundo del alma hacia todos los actos de la vida exterior.

La nueva enseñanza es la enseñanza que Cristo ha predicado. Es la


enseñanza de nuestro ciclo, la que debe impulsar una nueva cultura sobre la
tierra.

¿Cómo debe exteriorizarse en acción la nueva enseñanza? El Maestro


Danoff nos dicta los métodos y nos recuerda la senda a seguir. He aquí algunos
de sus pensamientos expresados en sus pláticas:

"Yo quisiera que interpretéis bien cuanto digo para no caer en errores. Un
niño entiende las cosas de una manera y el adolescente las entiende de manera
diferente. Finalmente, el adulto podrá entenderlas mejor porque ya ha logrado un
concepto más determinado de la vida. Así, en su desarrollo actual, el hombre
tiene también obligaciones determinadas hacia la vida, y cuanto más organizado
sea, tanto más grandes serán estas obligaciones. Os daré un ejemplo: Tenéis
varias carradas de arena y ladrillos para edificar. Miráis la arena pero no os
interesa el tamaño de sus partículas; en cambio prestáis atención al tamaño de los
ladrillos. Esto es así porque el lugar de cada ladrillo ya está determinado. Las
partículas de la arena son tan pequeñas que ejercerán una mínima influencia
sobre la construcción. Cuanto más grande sea la cohesión entre las partículas de
un cuerpo y cuanto más altamente organizado esté, tanto más determinado será su
lugar en la vida total. Del mismo modo, vuestras relaciones actuales hacia el
cosmos no son idénticas a las sostenidas miles de años atrás. Es natural que el
hombre de nuestros días sea más organizado que el hombre de hace miles de
años.
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"Cada hombre lleva consigo ciertos conocimientos, experiencias y credo,


en algunos casos heredados y en otros, fruto de sus propios esfuerzos y trabajo.
Generalmente el hombre posee una religión heredada. El lobo viejo dice a su
hijo: 'Escúchame, hijo, tú debes conservar las sagradas tradiciones de nuestros
antepasados. Has de conservar fervientemente nuestra religión sin desviación
alguna'. Diréis que esta es una analogía exagerada. En realidad, ¿cuál es la
religión del lobo? Es la religión del sacrificio. El lobo dice que la religión sin
sacrificios no existe, por lo tanto debe derramar un poco de sangre. Para lograr un
alimento adecuado, el lobo mata a unas cuantas ovejas. Ese es su sacrificio. Pero
los intereses del lobo no son los intereses del pastor. Si ahora habláramos de las
sagradas tradiciones de, los hombres, preguntaría: ¿Las están cumpliendo? ¿Están
cumplidas las tradiciones del lobo?

"Hoy al estudiar al hombre y su relación con sus semejantes suele decirse:


'El hombre para el hombre es un lobo', pero yo digo: 'El hombre para el hombre
es un hermano'. El lobo simboliza una lejana cultura pasada y si hoy se
manifiesta en la sociedad humana y en la vida es porque los hombres no saben
comprender las grandes leyes que gobiernan la vida. La época que hoy atraviesa
la humanidad exige el establecimiento de la fraternidad entre los pueblos y el
abandono de las armas. Yo estoy contra toda arma porque hay otras fuerzas con
las cuales se puede luchar. Es terrible echar granadas y bombas para mutilar a los
hombres. Aquello que es mucho más poderoso que las armas es el pensamiento y
los sentimientos nobles. El día en que el hombre pueda vencer a su enemigo de
este modo, lo convertirá en su mejor amigo y le oirá decir: 'Amigo, ¿por qué no
has venido antes? ¡Cuánto lamento el haber llevado un arma tan pesada durante
tanto tiempo! Más lamento aún que tantos años he vivido sumergido en el error y
la oscuridad'. En el futuro todos los pueblos fraternizarán formando la sagrada
Raza del amor. Entonces la llama de la vida verdadera se manifestará en todo su
esplendor revelando la sustancia y no las sombras de las cosas.

"Hablándoos así, quisiera preparar vuestras mentes para un escalón más


alto. Hasta ahora os han predicado que debéis ser buenos y justos. Lo difícil es
llegar a la aplicación de estos preceptos. Mas para disculparos decís: 'Tal es el
siglo, tales son las condiciones actuales, tales son las leyes de la naturaleza o tal
es el camino de la evolución humana'. Esas son sólo suposiciones. Puede ser que
así sea, como puede ser que no sea así. En verdad, si tal es la evolución del
hombre, no lo podemos afirmar. Por ejemplo, si tú te embriagas y ruedas por el
lodo no tenéis por qué pensar que tu caída estaba prevista en el plan de tu
61

desarrollo de ese día. La causa está en tu embriaguez, ese es un resultado que se


debe sólo a ti. Tú te has caído y tú solo te levantarás.

"Los religiosos hoy hablan de Dios y, a pesar de ello, quieren mejorar la


sociedad sin Dios. Dicen que hay que amar a Dios, pero esas son sólo palabras.
Para amar a Dios debemos vincular nuestra alma y espíritu con el Alma y
Espíritu de Dios. Así se hará un intercambio correcto entre Dios y nosotros.
Tantos dones El nos otorga, tanto debemos dar a nuestra vez. Así colaboraremos
con Dios y nuestras obras serán bendecidas. Si creáis tal vínculo en vosotros
sentiréis tal plenitud, paz y estímulo que con semejante estado interior seréis
capaces de vencer todas las dificultades de vuestra vida.

"Muchos de vosotros dirán: Todavía no ha llegado el tiempo para ello;


quizá sea en alguna futura reencarnación. ¿Y cómo sabéis que en la próxima
reencarnación tendréis mejores condiciones? ¡Cosa extraña! Creéis en el futuro y
no en el presente; o creéis que en el pasado habéis tenido mejores condiciones
que las actuales. ¿Sabéis a qué se parece esto? Un turco dijo una vez: 'Cuando yo
estaba en Bagdad saltaba zanjas de diez metros de ancho'. Entonces se le
preguntó: '¿Y por qué no saltas ahora las zanjas que hay aquí?'; 'no' -respondió el
turco,- 'los zanjones de Bagdad son otros'. Si hoy vosotros tenéis plena fe que en
el futuro podréis saltar zanjones de diez metros de ancho, ¿por qué no los saltáis
ahora? Diréis que entonces podrán existir mejores condiciones. Eso es auto
ilusión.

"Del mismo modo, el servicio de Dios no exige abandonar la vida actual e


ir a los bosques. El vínculo entre Dios y vosotros se puede hacer en las
condiciones actuales. Podéis estar en las más bajas o en las más altas condiciones
de la vida; en el infierno o en el paraíso. Pese a ello podéis vincularos con Dios.
Eso no depende de las condiciones externas. El inteligente siempre puede
aprovechar las condiciones. El vínculo con Dios y la cuestión del servicio son
cosas que deben resolverse ahora y en las condiciones que hoy nos ha dado la
gran Fraternidad Blanca. Yo no quisiera que entréis en conflicto con vuestras
creencias pasadas. Que ellas sean la base sobre la cual edifiquéis vuestras
comprensiones de Dios. Vosotros ya habéis entrado en un punto de desarrollo que
os permite establecer el vínculo con Dios ya en esta vida.

"Ahora en vosotros puede surgir cierta duda. ¿A qué se debe la duda?


Quien tiene fe absoluta en Dios nunca duda. Yo no digo que la duda no ha de
venir, pero ella habrá de pasar por el creyente sin que él la reciba y la detenga en
62

sí mismo. El mundo está lleno de dudas. Es suficiente darle paso en uno mismo
para que afluyan miles de variaciones de dudas.

"Tiene que haber en el mundo un gran principio sobre el cual los hombres
basen su vida. Se necesita una realidad en la que se pueda confiar. Cuando el
hombre parta de esta verdad conocerá y probará las cosas. Hay varios métodos de
comprobación, pero ello requiere una mente sana, positiva, que descanse sobre
una nueva filosofía de la vida. Fuera de esta filosofía, hasta la religión puede
conducirnos a error y desviarnos del camino recto. Eso os parecerá raro, pero es
un hecho que la religión no ha conservado los principios fundamentales que
introdujeron en ella sus fundadores. Los hombres se equivocan y se dejan llevar
por las formas de la religión. ¿Cuál es el principio sobre el cual debe basarse la
religión? Es el amor.

"Hay quienes quieren que nos unamos a la iglesia. La iglesia está influida
por los hombres; es una sombra. Nosotros no queremos permanecer debajo de la
sombra, sino que anhelamos la libertad. Sólo en Dios no hay sombras. Y cuando
se dice que debemos amar a Dios, significa que estamos fuera de cualquier
sombra. Dios es la vida eterna. Con los hombres no sucede lo mismo. Por más
puros y santos que sean siempre echan sombra. Debemos estar lejos de las
sombras de los hombres para que penetre directamente en nuestros corazones,
mentes y almas la divina luz. Sólo así podremos entender la gran verdad. Jesús
dijo a. sus discípulos: 'Tened ánimo, Yo soy, no tengáis miedo' (Mateo 14:27).
¿Y por qué se asustaron sus discípulos? Porque vieron que El caminaba sobre las
aguas. El mar, eso es el mundo. Tú estás en el mundo. A veces has pasado
hambre y encontraste a un amigo que te dijo: 'No temas, yo soy'. Y tú te has
alegrado de haber encontrado a este amigo. ¿De quién es ese rostro que
encontramos en el mundo? Ese es el rostro del amor y todos lo conocen. En él no
hay ningún cambio. Jesús dijo: 'Tened ánimo, Yo soy'; eso significa: ¡Sin miedo!
Hay quienes al llegar a un punto sienten miedo y dicen: '¡Espere!' Temen
continuar más allá y se preguntan: '¿Estará diciendo la verdad?' ¡Extraños son
estos hombres! Esto no es una filosofía. Dad una flor a un niño y en cinco
minutos determinará la cualidad de la flor. La verdad no necesita muchos
testimonios. Ahora se argumenta y se discute sobre quién está equivocado y
quién no lo está. No es que haya cosas equivocadas, pero hay un gusano en el
hombre: la duda. Y eso se debe a otra debilidad humana: el miedo. Si creéis en
Dios, si creéis que El vive en el hombre, no hay por qué dudar. Cuando digo que
Dios vive en el hombre no me refiero a su cuerpo sino a la inteligencia. Yo no
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tengo en cuenta a los hombres que viven mecánicamente, pero sí a quienes viven
inteligentemente y saben razonar.

"¿Qué significa la duda? Ella es como una úlcera que carcome todos los
pueblos, todas las sociedades científicas y religiosas. También carcome los
hogares y las relaciones entre hermanos, amigos y enamorados, Por doquier hay
dudas. Se habla de Dios, se habla de amor, se habla de ciencia, pero en primer
término está la duda. Una pequeña causa es suficiente para provocar dudas.

"Dicen que ha de venir el anticristo. Este anticristo desde hace miles de


años que mora en los corazones humanos y gobierna el mundo. El anticristo no
va a venir ahora porque lo tenemos en el mundo desde tiempo inmemorial.
Acaso, los actuales sufrimientos, las guerras, las matanzas, ¿no son su obra? y
también hay quienes piensan que deben cuidarse de nosotros porque somos
anticristos. La duda no es más que una vieja costumbre. ¿Cómo es posible
presentarse ante Dios llevando la duda?, ¿ese es el bien que lleváis?, ¿de qué
nobleza podéis hablar si cada día aparecéis frente a Dios, frente al gran amor, con
los corazones y las mentes plenos de dudas?

"Tened ánimo, Yo soy. Eso es lo grande que conocemos y hemos probado.


Hay algo en nosotros que siempre nos murmura esa frase. Y en los más grandes
fracasos de la vida, en la mayor desesperación, se oye una voz que desde lo
profundo del ser nos dice: 'No tengáis miedo, vuestros asuntos se arreglarán'. Y
en verdad, ello sucedió. Lo importante es que no se bifurque la conciencia,
porque de esta división provienen muchas enfermedades y desgracias. Esa es
también la causa de la locura.

"Ahora no nos vamos a detener en analizar el motivo de las contrariedades


humanas. Ellas son una ley necesaria en la evolución de la humanidad, son
problemas que tienen sus buenas fases. Por eso, en las condiciones actuales de la
vida el miedo no debe existir... y a pesar de ello hay temor. Algunos quieren
arreglar primero su vida para luego buscar a Dios, y así nunca lo van a encontrar.
Encontraréis a Dios aun en medio de vuestras desgracias y sufrimientos. En esto
se oculta la nueva filosofía que es preciso aplicar en la vida.

"Muchos alumnos de ocultismo caen en el error de pensar que al entrar en


este camino recibirán tal iluminación que de inmediato les permitirá eliminar
todas sus dificultades. En parte es así, pero hay algo más. Los alumnos que entran
en este camino han de tropezar con una serie de dificultades y exámenes que es
preciso superar. Deben luchar hasta vencerlos. Frente a tales dificultades muchos
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piensan que este no es tiempo para luchas. Las dificultades pueden retroceder
pero ellos pierden las condiciones en las que pueden crecer. Las dificultades
muestran que el Divino Espíritu los está impulsando. Con otras palabras, cuantas
más dificultades tengan, tanto más los Hermanos superiores se interesarán por
ellos. Ahora vosotros no tenéis vínculo alguno con estos Hermanos, es decir, con
el Mundo elevado. Vuestros sentimientos espirituales están adormecidos.
Entonces, la energía que viene de los Mundos superiores permanece en vuestro
ser inferior sin manifestarse. Más si establecéis el vínculo con Dios lograréis un
correcto intercambio y la energía será aprovechada inteligentemente y os ayudará
a resolver fácilmente las dificultades.

"Los cristianos actuales quieren ver a Cristo. Ellos no saben que Cristo es
el vínculo entre Dios y nosotros. Ese es un vínculo invisible, interno y de amor.
Habiendo obtenido este vínculo Pablo dijo: 'Ahora conozco a Cristo más que
antes'. Y yo quiero de vosotros que agreguéis algo nuevo a lo que ahora tenéis.
Quiero que restablezcáis el vínculo con Dios. Y una vez logrado este vínculo os
podréis dirigir hacia lo nuevo. Entonces vuestros conflictos desaparecerán por sí
mismos.

"Os repito que necesitáis una nueva filosofía de la vida. ¿Cuál es esta
filosofía? No debéis discutir sobre cuál fe es la más justa. Hay un principio en el
mundo que libera la consciencia del hombre e introduce expansión a su mente.
Este principio penetra por doquier en los corazones, en las mentes y en las almas.
En él descansa toda la vida. Yo lo llamo Divino Principio. Quien vive de acuerdo
con él logra que su vida sea poesía, música y canto; este ser es intrépido, decidido
y posee nobles y elevados sentimientos. Cuando el hombre se desvía de este
principio se torna desconfiado, teme por su vida, se inquieta porque ha de
envejecer, porque no tiene dinero y por muchas otras cosas más. Quien cree en el
Divino Principio sabe que la riqueza está en la tierra y que en cualquier momento
puede sacar tanto oro como necesite. El oro está enterrado en los más bellos
lugares de la naturaleza. Una parte de las riquezas de la tierra está puesta en cada
hombre y se expresa en forma de talentos y habilidades gracias a los cuales éste
puede pasar cierto tiempo en la tierra. No nos han dejado librados a nuestro
destino. En el alma de cada hombre ha sido puesto algo bello con lo cual podrá
satisfacer sus necesidades. De tal manera está hecho el mundo que si no temes
encontrarás un bello lugar en la naturaleza que te satisfará completamente. No
temas. Como madres y padres, como hermanos y hermanas, debéis reconocer el
hecho de que lo divino está puesto en el hombre y eso se debe probar. Aun la
65

enseñanza divina se debe probar, pues no basta decir que se tiene fe, ya que la fe
exige experiencias.

"Ahora fácilmente se dice: 'Así lo dijo Dios'. Dios aún no os ha hablado.


Cuando el Espíritu Divino habla al hombre, en su mente aparece luz, en su
corazón amplitud y a partir de ese momento comenzará a amar a todos los
hombres, a las flores, a los árboles y aun a los más pequeños insectos. Para este
hombre todo es bello. Quienes escuchan la voz de Dios tienen otra comprensión
de la vida. No ven los errores de los demás porque saben que pueden rectificarse.
Cuando un gran pintor comienza un cuadro, lo bello no aparece de inmediato.
Primero hará un bosquejo con su pincel. Si a los demás no les gusta así el cuadro,
el pintor sonreirá. Y quizá al segundo día el cuadro no cambie demasiado,
entonces el pintor dirá a sus críticos que no se apresuren a opinar. Así vosotros
opináis apresuradamente de la vida, y ésta no está terminada aún. Se necesitan
millones de años para dar término y expresión a la vida actual. Después de esto
podrá hablarse sobre la vida eterna. La vida física está parcialmente terminada,
pero ahora se establece una nueva época y habrá mejores condiciones para que la
vida se desarrol1e correctamente. Todas las contrariedades y sufrimientos son
materiales para la construcción de la nueva vida.

"Cuando un alumno de la Fraternidad Blanca quiere tomar una nueva


dirección en su vida debe tener en cuenta todas las leyes de la Fraternidad. Y si
dice que puede seguir adelante sin una meta determinada, se está engañando a sí
mismo. Cristo dijo a la samaritana: 'Tiempo empero viene, y ahora es, cuando los
verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad' (Juan 4:23).
Verdad es que la Fraternidad Blanca comprende vuestra situación y os ayuda a
resolver vuestras dificultades. Ahora estamos en el 'fin del siglo'. No hay más que
esperar. La época actual está casi terminada. Lo nuevo habrá de ser el vínculo
con Dios, pasar al mundo divino que dará sentido a vuestra vida.

"Quien no comprenda esta enseñanza se irá al otro extremo esperando todo


de Dios. Cree que si Dios piensa en él, no debe trabajar. No, esa es una falsa
filosofía. Dios pensará en mí solamente cuando yo haya plantado 200 ó 300
árboles. Dios pensará en mí cuando obtenga mi título universitario. Dios pensará
en mí cuando yo trabaje en el viñedo y logre ser un experto viñador. Dios pensará
en mí cuando yo conozca bien mi oficio y construya buenos carros. Dios piensa
en sus hijos inteligentes que estudian bien y le obedecen. Cada uno de vosotros
debe saber, por lo menos, un oficio y un arte. No es necesario que sólo soñéis y
oréis; ¿no podéis orar mientras hacéis los ejes del carro?
66

"Ya es tiempo de que los hombres se transformen. Las comprensiones y los


principios sobre los que está edificada su vida se deben cambiar radicalmente. No
se trata de destruir, pero sí de construir algo más bello. La casa vieja puede
quedar y nosotros debemos construir una nueva. Si la casa nueva es más bella que
la vieja, entonces tendremos derecho a demoler la casa vieja. La naturaleza actúa
del mismo modo: construye y destruye, manteniendo las formas viejas hasta tanto
construya las nuevas. Hoy la naturaleza está creando un nuevo tipo de hombre
que no teme, ni duda, ni odia. En el alma del hombre nuevo hay caridad e
inteligencia. Por donde vaya puede prestar ayuda a sus hermanos y cuando hace
el bien nadie se entera de ello. Los hombres de la nueva cultura son tan humildes
que no quieren sobresalir; ellos se dedican al verdadero servicio de Dios.

"La nueva cultura liberará a los hombres de la duda. Para alcanzar la nueva
vida se exige paciencia y obediencia a Aquel que siempre nos habla diciéndonos:
'¡Animaos, Yo soy!' ¿Quién es El? El Dios del amor. Cuando el amor se
manifieste en el hombre este se tornará intrépido, fuerte, valiente y noble. ¿Os
imagináis cuál sería vuestra situación si os encontrarais en lugar de la liebre a la
que le disparan y debe correr continuamente? Desde que nace hasta que muere, el
hombre actual está expuesto a continuo miedo, como la liebre. Si le preguntáis a
la liebre qué es lo que aprendió de la vida, os dirá que solamente aprendió a
temer. Esa no es una ciencia. Hasta ahora se ha estado predicando continuamente
que hay un infierno, que hay tormentos, que el demonio actúa en el mundo. Pero
quienes esto predican no creen en tales cosas. En el mundo divino no hay ni
rastro de cosas temibles.

"'¡Animaos, Yo soy!', dijo Cristo. Hoyes preciso que todos los hombres,
jóvenes y viejos, sigan la nueva filosofía de la vida, porque quien no la siga
permanecerá atrasado en su evolución. ¡Animaos, sin miedo y sin dudas!
¡Animaos! ¡Eso es lo más grande, lo más bello que hoy puedo daros!"

……………………………………………………………………………….

"Muchos dicen: Se deben recibir las nuevas ideas, la nueva enseñanza. Sí,
pero cada enseñanza es como un alimento que se debe masticar bien, después se
debe elaborar para que sea asimilado por el organismo, el que extraerá los jugos
útiles y expulsará los inútiles. Así es que cada enseñanza debe ser purificada de
los excedentes y elementos inútiles. Muchos de los sufrimientos y contrariedades
en la vida se deben, justamente, a las impurezas y agregados superfluos que tiene
el pensamiento religioso y científico actual. Cuando en la mente se almacenan
muchos pensamientos innecesarios crean cierta obstrucción y el pensamiento no
67

puede manifestarse como se debe; de esta manera el hombre no puede extraer


conclusiones correctas sobre las causas y consecuencias de las cosas. Hoyes
preciso crear algo nuevo, una nueva religión con nuevos hombres santos y
geniales. Los religiosos actuales son enfermos y muy flojos. Pareciera que los
sanos deben esperar a enfermarse o perder su riqueza o parientes para, recién
entonces, buscar a Dios y conocerlo. ¿Qué sentido tiene tal conocimiento? Si es
verdad que tienes que conocer a Dios en tu desgracia, conócelo también en tu
felicidad; si tienes que conocerlo en tu pobreza, conócelo también en la riqueza;
si tienes que conocerlo en la enfermedad, conócelo en la salud; y si tienes que
conocerlo en la ignorancia, conócelo también en la sabiduría.

"La nueva religión, la nueva ciencia, deben ser para sanos, ricos, fuertes,
eruditos y felices. Hoy muchos piensan que son dueños de sus pensamientos y
sentimientos, pero cuando son puestos a examen comprueban que no es así, Otros
piensan que son cultos y sabios, pero ante un examen ven que no tienen cultura ni
conocimientos. Así, muchos de los religiosos piensan que tienen fuerte fe, pero
también fracasan en el examen. Los filósofos antiguos decían: 'Conócete a ti
mismo'. Para conocerse, el hombre se debe estudiar para ver qué es lo que tiene y
qué es lo que le falta. El alumno de la nueva cultura, de la nueva enseñanza, debe
aprender a nacer cada día. Si hoy comete una falta, mañana debe crearse un
nuevo organismo. Si hoy mancha su ropa, mañana debe ponerse una ropa nueva y
limpia, libre de toda mancha o pecado. Si llevara constantemente su vieja ropa
impregnada de sus faltas, nunca podría liberarse de ellas. Así como pudo crear
ropas para sus faltas, podrá crear ropas nuevas. Por consiguiente, hoy todos los
hombres necesitan de la ciencia para lograr la 'pureza interna'. Cada pecado
consciente o inconscientemente cometido, debe ser rectificado. Ya es tiempo de
que se aplique la nueva enseñanza y cada uno comience a trabajar sobre sí. Si tú
no puedes trabajar sobre ti mismo, si no puedes pensar correctamente, no eres un
hombre; si no puedes sentir correctamente, tampoco eres un animal y si no sabes
hacer el bien, tampoco eres un ángel. Si no eres ángel, ni hombre, ni animal, ni
piedra, ¿qué eres? Tú dices que eres un hombre. ¿Se puede decir que es un
hombre una estatua de cera con manos, piernas y cara? ¿Qué utilidad tiene que la
figura de cera se asemeje a un hombre? Veo a uno que está filosofando y dice que
la vida es vacía, que el vivir no tiene sentido y que es mejor morir antes que
arrastrar una vida miserable. En tal momento de sus reflexiones alguien grita:
'¡Incendio!' y el filósofo sale corriendo. ¿Por qué corre? ¿No es que la vida no
tenía sentido para él? Hace un momento quería morir y ahora corre. Eso
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demuestra que no hay relación entre lo que se dice y lo que se hace; eso sucede
cuando se dicen cosas que no se comprenden ni se han probado.

"Ahora se está operando una gran reconstrucción de la materia, todo sufre


cambios. Las montañas de la Península Balcánica y de Europa occidental
cambian su centro constantemente. Todo el continente se mueve hacia el
Ecuador. Después de miles de años el sol alboreará desde el norte. Entonces el
norte será el este actual y el mundo mejorará. En el mundo humano el norte
simboliza la verdad. Una vez que el norte se convierta en este, de ese polo surgirá
una nueva y benéfica energía para el hombre y éste se tornará verdaderamente
espiritual. Como el eje de la tierra tiene una inclinación de 23 grados, los
hombres actuales no tienen una correcta idea de Dios y eso se refleja en todas sus
comprensiones. Ellos dicen que Dios es amor, pero ni bien hay algo que no les
gusta, comienzan a decir que eso no es justo, que ei1 mundo no fue creado como
se debe, y otras cosas más. Eso indica que los hombres no comprenden la idea de
Dios ni la idea del amor. Si el hombre razona de esta manera, enseguida se
inclina su eje. ¿Qué pauta tenemos para determinar qué es bueno y qué es malo,
qué es verdadero y qué no lo es?

"Hoy los hombres se vanaglorian de su religión y ciencia, de sus artes y


oficios. Es verdad que la humanidad ha alcanzado muchas cosas, pero debe dar
un paso adelante. El propósito de la religión es educar a los hombres y enseñarles
a pensar y sentir correctamente, así como lo enseña la lógica. Quien quiere vivir
bien, debe estudiar y aplicar los nuevos métodos. Nosotros no destruimos sino
que construimos. No nos ocupamos con lo viejo, sino con lo nuevo. Que sigan
viviendo los hombres de lo viejo, que mueran, que se entierren unos a los otros,
nos otros no tenemos tiempo para eso. Cristo dijo: '¡Dejad que los muertos
entierren a sus muertos!' Que este o aquel han hecho algo malo, eso no debe
interesamos. Que este ha caído y se ha enlodado, eso tampoco nos interesa. No es
necesario que me vengan a decir que alguien se ha enlodado; cuando llegue a mí,
yo lo sumergiré en agua pura para que se limpie. El bien tiene la fuerza de
purificar. Aplicad el bien, y el mal por sí solo se irá. Sobre la base de esta ley,
sembrad en vuestra mente un divino pensamiento y dejadlo trabajar. Este
pensamiento tiene fuerza dinámica, la que crecerá y os purificará. No temáis por
los resultados, no desperdiciéis un sentimiento por más pequeño que sea,
sembradlo en vuestro corazón y dejadlo crecer hasta que dé sus frutos. Las
intranquilidades y perturbaciones humanas muestran que la ley divina no es
comprendida. Un palito de fósforo puede salvar la situación en el invierno aunque
durante el verano se lo haya despreciado. Lo importante de este palito está en su
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extremo; sin su cabecita no representará nada. Cada pensamiento divino que


penetre en la mente, en cuyo extremo exista un elemento suave, producirá buenos
resultados.

"En cierta ocasión un adepto visitó una sociedad en la que se hallaban


reunidos varios filósofos, eruditos y poetas para debatir sobre muy importantes
problemas. Como pasaba el tiempo y viendo que no surgía ninguna solución, el
adepto extrajo de sus ropas un palito de fósforo y lo ofreció a los que estaban
discutiendo. Todos lo miraron con disgusto diciéndose para sí: 'Justo ahora que
estamos tratando asuntos de tanta trascendencia, a este señor se le ocurre
ofrecernos un palito vulgar; ¿para qué lo queremos?' Pero uno de ellos tomó el
fósforo, lo analizó un momento y luego se dirigió hacia el hogar, puso unos leños
y encendió el fuego. Los filósofos, eruditos y poetas comenzaron a sentirse más
animados gracias al calor que el hogar irradiaba y, con mejor disposición,
pudieron llegar a un acuerdo sobre la cuestión que estaban analizando. El adepto
se había dado cuenta que el frío no los dejaba trabajar y logró ayudarlos gracias al
palito de fósforo. Si el pequeño palito de fósforo hoy no enciende vuestro
corazón, vuestro trabajo carecerá de sentido. Vosotros no prestáis atención al
pequeño palito, pero esperáis que os traigan una piedra preciosa o que se
produzca un gran milagro, como ser, que un muerto resucite o que alguien se
eleve por los aires en el carro de fuego de Elías. Todo eso puede suceder; pero,
¿qué haréis hasta tanto no llegue el carro flamígero?

"En la, sociedad actual hay una manera mecánica de trabajar. Cada uno se
apoya en el trabajo de los demás. El hijo espera de sus padres y éstos esperan del
estado; a su vez, el estado espera de sus ciudadanos y así no se puede corregir el
mundo. La sociedad fue creada por hombres. Si una sociedad es noble, eso
comprende que los hombres que la integran son buenos y nobles. Si la sociedad
no es buena, sus miembros no son tampoco buenos. La sociedad es el resultado
colectivo de la actividad de los individuos. Alguien dice: ¿Qué puedo hacer yo
solo? No te inquietes por eso, pues un hombre puede hacer toda una sociedad.
¿Quién ha originado a la humanidad? Adán. ¿Qué humanidad ha originado
Adán? Hombres semejantes a él. Eso es lo único que pudo salir del primer Adán.
Mas ahora ha de venir al mundo el nuevo Adán, creador de una nueva
humanidad. Los hombres actuales andan por el camino del viejo Adán. Este Adán
dice: 'A ti te quiero, pero me quiero más a mí mismo. Pienso en ti, pero más
pienso en mí. A ti te alimentaré, pero primero habré de alimentarme yo. Quiero
que tú seas fuerte, pero mi fuerza debe ser mayor'. Esta es la filosofía que
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predicaba el viejo Adán; él quería ser siempre el primero, pero ahora quedó el
último.

"Alguien viene a mí diciendo: 'Yo creo en Dios, converso con El y puedo


ver lo que sucede en el otro mundo'. No es cuestión de criticarlo, pero digo:
Aquel hombre que cree en Dios y conversa con El y aun sabe lo que sucede en el
otro mundo, debe ser muy talentoso y capaz; sabrá ejecutar algún instrumento
musical y también cantar; conocerá muchas ciencias, comprenderá la vida,
conversará con la naturaleza y hará quien sabe qué prodigios. Entonces tomo mi
violín y le digo:

-¿Me puede demostrar cómo toca usted?

-Yo no sé tocar.

-¿Puede explicarme esta fórmula? -le digo mientras le muestro un libro de


matemática.

-Yo no estudié matemática.

-¿Podría dibujarme esta flor?

-No, yo no estudié dibujo.

"Miro a este hombre y me extrañan sus palabras. Conversaba con Dios,


visitó a los ángeles, todo lo había visto y todo lo sabe, pero no puede tocar, ni
cantar, ni dibujar, ni entiende nada de matemática. ¡No hay que hablar de cosas
que no se comprenden! Ver tan sólo una parte del todo, no es una ciencia ni es
una fe. No debe conocerse tan sólo un arte, sino, por lo menos, diez. El santo
debe saber tocar instrumentos musicales, debe saber cantar, dibujar, edificar, tejer
y cocinar; debe saber dónde hay agua buena, dónde hay altas montañas, dónde
están los más bellos lugares de la naturaleza. Si no sabe todo esto es porque no
tiene relaciones correctas con la Primera Causa. No hay cosa más bella que el
perfecto dominio de un arte. Muchos de, los talentos de los hombres se deben a
ciertas influencias. Cuando se interrumpen los vínculos con la Primera Causa
dichos talentos pueden perderse. Del mismo modo, cuando el Pensamiento
Divino está enfocado en vosotros, todo lo podéis hacer bien. Al infringir la ley
divina este vínculo se interrumpe y os convertís en hombres ordinarios. En Dios
están todas las habilidades, todas las posibilidades necesarias para la elevación
del ángel, del santo, del hombre y de todos los seres más pequeños que él. El
deseo de Dios es que todos los hombres aprovechen sus dones. Todo lo que existe
71

en El, quiere que se exprese en los demás. Por consiguiente, Dios quiere que los
hombres desarrollen sus talentos y habilidades. Todos necesitan un conocimiento
positivo sin supersticiones; conocimientos que descansen sobre el perfecto amor,
la perfecta sabiduría y la perfecta verdad. Sólo este conocimiento puede crear los
más bellos y grandiosos pensamientos, sentimientos y acciones."

…………………………………………………………………

"La vida que vivís actualmente no es la verdadera vida. Recién estáis


aprendiendo a pronunciar el alfabeto de la vida, pues la vida encierra otros
estados en los cuales se manifiesta de distinto modo. Entonces, ¿cuál habrá de ser
vuestro propósito con respecto a la vida? Lograr un discernimiento real y penetrar
en esos estados de manifestación. En vosotros hay muchos talentos que esperan
poder desarrollarse. El conocimiento depende del despertar de esas habilidades
divinas que contiene vuestra alma. Sólo mediante el despertar de esas
habilidades, el mundo podrá ser estudiado objetivamente.

"Debéis procurar activar en vosotros los sentimientos elevados que aún


permanecen aletargados. Hoy solamente podéis expresar sentimientos ordinarios,
amor ordinario. Este amor fugazmente se amalgama con el amor espiritual, pero
el amor espiritual aún no ha comenzado a revelarse plenamente. De haberse
revelado, no existirían ni los celos ni la intolerancia.

"Se dice que el Señor va a destruir nuestros actuales cuerpos. ¿Cómo


interpretáis esta sentencia? No es que estos cuerpos van a ser destruidos, pero sí
transformados. La forma actual retrocederá ante las nuevas formas que se están
creando. Esos nuevos cuerpos ya han comenzado a manifestarse en ciertos
hombres. Entonces, los sentimientos más elevados y las mejores habilidades se
introducirán en esos cuerpos, pues con los cuerpos que ahora disponéis no podéis
andar en las grandes verdades.

"El cuerpo físico es el asiento temporario del espíritu; mas los cuerpos
espirituales son eternos. Yo quisiera que os ocupéis de estudiar la enseñanza de la
Fraternidad Blanca. Esta enseñanza la encontraréis en el ocultismo, la teosofía y
el cristianismo. Por doquier hallaréis que en ella hay unidad y que carece de
contrasentidos. La enseñanza de la Fraternidad Blanca es inmutable. En ella las
excepciones son muy raras y pueden subsanarse rápidamente. Esta enseñanza en
la cual penetraréis, se apoya sobre roca indestructible. ¡Qué ella penetre en
vosotros como agua viviente!
72

"Los Hermanos de h Fraternidad Blanca son los guardianes del archivo del
cosmos. Ellos guardan la historia del mundo desde su creación; son los
poseedores del libro secreto de la vida. Pero un día, cuando logréis desarrollaros
plenamente, seréis capaces de estudiar en este libro. Este es un arte al que todos
debéis aspirar. ¡No hay bien más grande que este! Entonces os sentiréis
agradecidos de haber elegido el camino de los Hermanos Blancos.

"No debéis desalentaros. Podrán venir exámenes y vacilaciones; esas' son


cosas naturales para el que empieza este camino. No temáis. Si sois fieles a la ley
del amor alcanzaréis el conocimiento y podréis transmitir la enseñanza de la
Hermandad Blanca. No debéis decir que esta enseñanza es de un tal Danoff; él no
la ha inventado. No es el único que ha venido a la tierra para transmitir la verdad
así como la ha recibido. ¡Creed en lo divino que vive en vosotros y os habla! ¡En
esa voz reside el camino de la salvación!"

.................................................................................................................

"Frecuentemente observo cómo los búlgaros, así como los hombres de


otros países, se dividen en grandes y pequeños, estrechos y amplios, blancos y
negros. Si vais al extranjero entre ocultistas y teósofos, comprenderéis que ellos
son seguidores de la gran Fraternidad Blanca para renovar el pensamiento
humano, para que en el futuro pueda producirse en él un nuevo enfoque y una
nueva actividad del Espíritu Divino. No obstante, aun los ocultistas y teósofos
están divididos entre sí; unos son seguidores de la corriente oriental y los otros,
seguidores de la corriente occidental. Pero esto sólo corresponde a la faz exterior.
Quien no esté suficientemente elevado se tentará por ello y quien se tienta no
puede comprender a Cristo, ni puede elevarse siquiera al estado de 'hombre
pensante' para poder asimilar las leyes internas básicas sobre las que descansa el
espíritu humano.

"Cada pensamiento contiene el germen de la actividad. Aprender a pensar


correctamente es como saber qué semillas sembrar durante las diferentes
estaciones del año. Se ha dicho en las Escrituras: 'Lo que siembres, cosecharás'.
Eso significa sembrar en el pensamiento. Hay tantas comprensiones erróneas
entre los hombres, tantas acciones equivocadas, que si no escuchan la voz del
gran Maestro se matarán unos a los otros. Esta voz dice que en adelante nadie
podrá dar un solo paso si no cambia su pensamiento; habrá de cosechar aún los
frutos de su karma acumulados desde hace miles de años. ¿Qué es karma? La
consecuencia de todos los frutos malos que se han sembrado en el pasado. Cristo
vino a la tierra para salvar a la humanidad. Por 'salvación' se entiende que vino a
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enseñarles a los hombres a santificar el Nombre de Dios en ellos mismos y en el


mundo. Sobre este Nombre descansan los fundamentos de nuestra vida. Si el
hombre no corrige su conducta, vendrán las consecuencias; porque, según la ley
divina, más no se puede esperar. Lo viejo debe ya desaparecer porque se
aproxima la nueva época, el nuevo impulso,

"La ola del nuevo Día Divino se acerca y vosotros, justamente ahora, tenéis
las mejores condiciones para vuestro desarrollo. Mas debéis saber que nadie
aprenderá la ley divina mientras no se vincule con Dios. Sólo mediante este
vínculo vuestros pensamientos serán puros y luminosos y con ellos construiréis
una envoltura donde habrá de germinar el cuerpo de la verdad que os hará libres.
La verdad es el primer cuerpo sobre el que se debe trabajar ahora. En este cuerpo
el alma humana se manifiesta. Sin la verdad no hay libertad. Por más que lloréis,
si la verdad no está en vosotros no alcanzaréis la libertad. El llanto no os podrá
ayudar. A veces el llanto es útil; si habéis sembrado buenas semillas, estas
brotarán y os elevarán; mas si habéis sembrado malezas el llanto no podrá seros
útil porque las semillas malas cuando crezcan os asfixiarán. Los luminosos y
nobles pensamientos os elevarán. Con ellos entraréis en el cuerpo de la verdad y
seréis libres. Sólo así conoceréis a Cristo.

"Si queréis que Cristo sea en vosotros, debéis dar cabida al amor en vuestra
alma. Eso significa poner a. Cristo en el lugar más alto y santificar su Nombre en
vuestro corazón. Para estar cerca de Cristo debéis aprender la ley del servicio
pero, además, debéis pensar rectamente. Alodio responderéis con el amor; al mal,
con el bien, y entonces, no será importante a quién servís, si a Juan o a Pedro.
¡Serviréis a Dios! Los nombres tienen importancia hasta tanto correspondan a su
contenido. El nombre Cristo no es individual sino colectivo; es como el aire y la
luz. Cada uno tiene derecho a gozar de ello. Discernid inteligentemente,
filosóficamente, y no os confundáis con el aspecto externo de las cosas ni de las
palabras. Buscad el contenido interno.

"Los hombres hasta hoy tienen a Cristo clavado en la cruz. ¿Por qué
constantemente se preguntan si es verdad que fue crucificado y que luego
resucitó? Dejad de preguntar tales cosas. Decís que así fue escrito, que así estaba
determinado. Si queréis saber qué era lo que estaba determinado, os diré que
Cristo debió venir a la tierra para manifestar el amor divino, para ser recibido por
los hombres y para establecer en la tierra el Reino de Dios. ¿Qué crucificaron a
Cristo? Esa fue la voluntad humana y no la voluntad divina. ¿Por qué hay tantos
sufrimientos en el mundo? La respuesta es sencilla: Los sufrimientos y la
74

desdicha vienen porque los hombres no recibieron a Cristo. El vino entre los
suyos, pero los suyos no lo recibieron. El hombre no puede salvarse mediante
creencias y supersticiones. Solamente se puede salvar por el camino del Verbo
Divino y recibiendo al Verbo en sí mismo obtendrá las condiciones necesarias
para convertirse en santo, adepto o genio. El Verbo Divino es la fuerza que hace
milagros.

"Ahora yo os pido que andéis por la línea ascendente y santifiquéis el


Nombre divino en vosotros. Este Nombre os elevará y seréis, como ha dicho
Cristo, sus herederos. Hoy deseo introducir en vuestras mentes y corazones la
divina luz que os liberará de todos los malos gérmenes. La espada del Espíritu
está desenvainada y ¡pobres de aquellos que se oponen a la verdad! Esta es el
arma sobre la que se ha dicho: 'Porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, mas son poderosas en Dios para demoler fortalezas, derribando
razonamientos soberbios y toda cosa elevada que se ensalza contra el
conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia
de Cristo' (Corintios II-IO: 4-5). Esa es teosofía, es misticismo, es divina
sabiduría. Os deseo que toméis estos versículos como lema. Que no sean nuestras
armas carnales, más que sean poderosas en Dios. Así os liberaréis de los
pensamientos del 'manas'* inferior, del pecado del que hasta hoy los hombres
pagan tributo. Cristo dijo: 'Dad al César lo que es del César y lo divino, a Dios'.
La mente inferior es el César en el hombre. El versículo significa que al dar lo
que se debe al manas inferior, tenéis que dar, también, lo debido al manas
superior. Significa también aniquilar los gérmenes dañinos para que no crezcan
más. Así, liberaos de los impuros pensamientos y decid: 'He aquí, César, lo, que
te corresponde'. Luego tomad los pensamientos elevados, ponedlos en el depósito
del alma y decid: 'He aquí lo tuyo, Dios'. Recién entonces penetraréis en vuestro
aposento secreto y dirigiréis vuestra oración a Dios sin mezclar lo divino con lo
que es del César. Si mezcláis ambas cosas, esa no es una oración. La oración es
poderosa cuando el corazón está limpio y se dirige íntegramente a Dios. Hasta
tanto no se caliente el hogar del corazón, vuestra oración no llegará al Señor.

*"Manas", palabra sánscrita que significa capacidad de pensar. Esta


capacidad evoluciona. El manas inferior puede llegar a ser manas superior,
pasando por un punto intermedio al que el Maestro le da suma importancia. No
debe interpretarse que esto se refiera a una división de la mente, sino que indica
distintos estados de desenvolvimiento mental. Según las Ciencias Ocultas, el
aspecto superior de la mente está sintonizado con los principios búdico, átmico,
monádico y ádíco, que constituyen el cuaternario superior, mientras que el
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aspecto inferior de la mente está sintonizado con los cuerpos astral y físico, y
con ellos constituye la tríada inferior. La mente concreta o inferior, está
íntimamente relacionada con el deseo pasional; la mente abstracta o superior,
por el contrario, está libre de toda siniestra emoción.

"Para nuestra elevación, Dios nos conduce tanto por el camino de los
sufrimientos como por el camino de las alegrías. Estos caminos nos permiten
lograr la paciencia. Quien es paciente obtiene grandes experiencias y riqueza
interior. Sólo así el hombre comprenderá los grandes caminos divinos, y también
el gran futuro promisorio que alcanzará. Si queréis progresar no debéis rebelaras.
Al decir esto, no me refiero al ruido que se levanta a vuestro alrededor, sino a que
no hay que dar entrada al ruido en uno mismo. Vuestro corazón debe ser
silencioso y sereno. ¿Qué alguien tira piedras y rompe las ventanas?, vosotros no
tenéis la culpa. Pero si vosotros desde adentro comenzáis a romper las ventanas
de vuestra casa, de vuestra alma, os digo: Amigo, no habéis aprendido todavía a
servir a Dios ni a pagar al César. Cada uno puede trastornar la vida de miles de
seres. ¿Sabéis cuántos siglos se necesitan para corregir las faltas humanas? A
veces en vosotros aparece el deseo de venganza. Mas debéis profundizar en
vosotros y decir: 'Esto no es mío. ¡Fuera de mi santuario! ¡Te prohíbo manchar la
imagen divina!' También a veces decís que no podéis pensar bien de alguien. Si
no podéis pensar bien de vuestro prójimo, tampoco pensaréis bien de Dios;
entonces, ¿cómo decís que le amáis?

"Hay tres caminos que podéis seguir: el camino del amor, el camino de la
sabiduría y el camino de la verdad. Esto compone el camino estrecho de la vida.
Cristo dijo: 'Porque la puerta es angosta y estrecho el camino que lleva a la vida,
y pocos son los que la hallan' (Mateo 7: 14). Pero todos pueden andar por el
camino del amor. Si no podéis andar por el camino del amor, dirigíos hacia el
camino de la sabiduría, y si no podéis penetrar en este camino, id hacia el camino
de la verdad. Entonces, los caminos por los que debéis transitar son los del amor,
la sabiduría y la verdad. No os disgustéis porque otro no siga el camino que
habéis elegido. Seguid adelante, el resultado de los tres caminos es el mismo.

"Ahora os dejo para que penséis en lo que os he dicho. Mediante ello


procurad pulir las asperezas en vosotros mismos porque ellas destruyen la divina
armonía en vuestra vida. Que cada uno de vosotros invoque a Dios en su interior
y le pregunte: ¡Señor, ¿qué deseáis que haga para el triunfo del Reino Divino en
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la tierra y para santificar vuestro Nombre entre los hombres?! Lo primero que se
os dirá seguro habrá de ser: ¡Haced la paz!"

Bajo el influjo de la ley de evolución, el hombre de la Quinta Cultura, la


europea occidental, debe al fin abandonar su limitada vida personal para vivir en
la vida del Todo.

El mayor propósito en la vida del hombre debe ser ahora su desarrollo


espiritual. El materialismo ya ha perdido su valor evolucionario. Para llegar a
desarrollar su autoconciencia el ego debió hundirse en el materialismo; mas para
alcanzar otros grados superiores en el campo de la conciencia, tendrá que alejarse
de él. Es preciso que comience al fin a buscar el equilibrio entre las fuerzas
antagónicas de la vida y se aleje para siempre del vacío mecanicista y de tanta
trivialidad mediante una nueva y más robusta orientación mental, plenamente
consciente.

Recién después de haberse encontrado a sí mismo y de haber superado los


conflictos creados por su multifacética personalidad, el hombre será capaz de
iniciar su progreso hacia más amplias etapas de gradual despertar. De ahí en más,
habrá de convertirse en su propio guía, ya no podrá vivir una cultura sin una
activa participación en ella y su desarrollo interno podrá basarse firmemente en el
despliegue de aquellas facultades y poderes que hubiere desenvuelto en virtud de
su propio esfuerzo y que no podían haberse desenvuelto por sí solas. Ya será
capaz de forjar su mañana porque sabrá que quien quiera un mañana distinto al de
hoy debe hacer .del hoy el ideal que desee para mañana. Podrá hacer realidad un
paraíso sobre la tierra, porque habrá forjado primeramente ese paraíso en su
interior.

El hombre hoy vive los últimos momentos de un ciclo cósmico y es hora


de que preste atención a la voz que, desde lo más profundo de su ser, le impele a
abandonar su molicie y avanzar decididamente por el camino de ascensión.

Cuando despierte, al fin, la conciencia colectiva, todos los cristianos se


unirán en un solo credo, la religión cristiana, y no habrá más sectas ni iglesias
separatistas y Dios recibirá los holocaustos y las alabanzas en el altar del corazón.
También entonces los hombres habrán abandonado para siempre sus juguetes
infantiles de acero y terror para abrazarse como hermanos y no habrá más
potencias ni países sojuzgados, ni mayorías privilegiadas, sino que habrá respeto
mutuo entre todos los hijos de un mismo Dios, habitantes de un extenso país
llamado Tierra.
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En el ascenso de la gran espiral ya comenzaron a vislumbrarse los albores


del nuevo día, el día de Cristo, en el que los hombres han de amarse los unos a
los otros. Ese sagrado día lo vienen anunciando desde hace muchos años los
grandes Maestros de la Fraternidad Universal; lo proclamaron las voces que
entonaron los himnos órficos en las comunidades de Tracia y también aquellas
otras que recitaron los Versos Dorados con Pitágoras en las comunidades de
Samos y Crotona. Y en este fragoroso y convulsionado siglo XX, los hermanos
de Izgrev, desde las altas cimas del Músala, elevaron la canción de su amado
Maestro al nuevo día, para reavivar la fe perdida de esta angustiada humanidad:

"Es la hora temprana en la que todo canta, vibra.

El sol ilumina alegrando al alma del mundo con este gran amor.

¡Canta corazón!

¡Olvida las tristezas y las tormentas humanas en esta hora encantada!

¡Escucha mi voz!

¡La gran vida nace en medio de la pesada tristeza!

¡Alegría silenciosa, nueva vida trae esta tormenta al mundo!

¡La nueva vida del amor alienta mi alma!

¡Libertad, espíritu fuerte y paz tú tendrás!

¡Escucha en mi voz sonidos muy quedos que te llaman hacia donde reina el
eterno amor!"

Fin capitulo 3
INDICE CAPITULO 3º

El nuevo Adán ………………………… 01

Evolución de las razas ………………… 14

Evolución de las culturas ……………… 19

Evolución de la conciencia ……………. 28

Despertar de la conciencia colectiva …… 43