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Esta edición se terminó de imprimir


en el mes de abril de 201 5
en ((Docuprint S.A.))
Tacuarí 123, Buenos Aires - Argentina
Hecho el depósito de ley 11.723
Derechos reservados
Prohibida su reproduccióntotal o parcial
Impreso en Argentina /Printed in Argentina
ISBN: 978-950-741 -689-7 (rústica)

Nissen, Ricardo
Curso de derecho societario
3aedición, Buenos Aires, Hammurabi,201 5
640 ps., 23 x 16 cm.
ISBN: 978-950-741 -689-7
1. Sociedades. l. Título
CDD 346.06 Fecha de catalogación: 7141201 5
Ricardo Nissen

La ley 19.550 con las reformas efectuadas por la ley 26.994


y su adecuación al Código Civil y Comercial de la Nación

3a edición
actualizada
Aclaración previa y necesaria

La actualización del Curso de derecho societario a la ley 26.994 y su ade-


cuación a las normas del Código Civil y Comercial de la Nación no ha sido ta-
rea sencilla, aunque sí urgente, pues por ser texto utilizado en las Universi-
dades, me pareció de suma importancia que quienes cursen la materia du-
rante el primer semestre del año 2015, puedan contar con un texto actuali-
zado de la ahora denominada Ley General de Sociedades, que comenzará a
regir, al igual que el referido Código, a partir del día 1"e agosto de 2015.
De modo que si bien el libro fue actualizado durante los meses de enero y
febrero de 2015, esto es, cuando aún estabavigente la ley 19.550sin la modi-
ficación de la ley 26.994, y lo estará hasta el día 31 de julio de 2015, debe des-
tacarse que el texto del libro se ha escrito como si la referida ley estuviera ya
vigente, y es por ello que se ha reemplazado la denominación del "Registro
Público de Comercio" por "Registro Público", como lo hace el Código Civil y
Comercial de la Nación, a pesar de que, a la fecha de la edición del presente y
por unos pocos meses más, el registro mercantil local se continuará llamando
"Registro Público de Comercio".
Prólogo a la primera edición

1 -- Debo reconocer que este Curso de derecho societario ha requerido


mayor esfuerzo que cualquiera de mis obras anteriores y ello se debe a mi pre-
tensión de sistematizar, en aproximadamente 600 páginas, el derecho socie-
tario argentino vigente según mi manera de ver las cosas.

2 - El derecho societario no es cuestión meramente académica ni apli-


cable sólo a un tipo de contrato particular. En su interpretación no pueden es-
tar ausentes las concepciones que cada uno tiene sobre el papel que juegan
las sociedadesen el desarrollo de nuestra economía,ni el rol que en ellas cum-
plen los individuos que la integran.
He adherido desde siempre a la teoría contractual del acto fundacional de
las sociedades comerciales,por entender que lo trascendente en este contrato
asociativo son las personas y no las meras abstracciones, pues la sociedad no
es más que un recurso instrumental, esto es, una forma de agrupar esfuerzos
y capitales en procura de beneficios económicos para quienes la integran.
La sociedad no puede estar nunca por sobre las personas que la componen,
quienes aportaron dinero o bienes para desarrollar una actividad comúnylu-
crar con sus resultados. Quienes tienen a su cargo la dirección de los negocios
sociales no son más que administradores de un patrimonio común, y si el le-
gislador le otorgó a la sociedad el carácter de sujeto de derecho, ello respondió
a fines eminentemente prácticos, para satisfacer fundamentalmente los in-
tereses de los terceros vinculados con la sociedad, para ofrecerles un patri-
monio especial destinado a satisfacer las deudas contraídas a nombre de
ellos. La concepción de la sociedad como un mero recurso instrumental en be-
neficio de sus integrantes, que parece conclusión elemental desde la primera
de las legislaciones que contemplaron el funcionamiento de las compañías
10 PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICION

mercantiles, viene sufriendo, desde hace décadas, un serio embate por los
cultores de un capitalismo extremo que sobre el fin del siglo ha llegado a 1í-
n~itesintolerables. La corrupción, la impunidad, el uedettismo, el lujo desen-
frenado, la pérdida de los valores trascendentes de la vida, la mediocridad y
la ostentación, simples manifestaciones del triunfo de lo material sobre lo es-
piritual, ha encontrado en las sociedades un bastión inexpugnable, ante las
cuales según quienes sostienen esta manera de pensar, deben ceder todos los
principios que en materia de responsabilidad patrimonial ha previsto el or-
denamiento común para el resto de los mortales.
Lo verdaderamente preocupante es que nuestros tribunales comerciales
parecen no darse cuenta de la alarmante proliferación de maniobras consu-
madas a través de sociedades anónimas, sono que exhibiendo una recalci-
trante prudencia o una adhesión a principios institucionales incompatibles
con el carácter contractual del acto constitutivo de la sociedad, alientan ese
tipo de actuaciones fraudulentas.
De tal manera, leemos a diario en las sentencias de nuestros tribunales la
necedidad de proteger "alos sujetos de segundo grado", la de restringir al má-
ximo la declaración de nulidad de los actos de funcionamiento de las socieda-
des comerciales, la "gravedad institucional" que supone el dictado de medi-
das cautelares contra ellas o la suma restricción que los tribunales de alzada
recomiendan cuando se debe echar mano a las doctrinas del disregard o de la
desestimación de la personalidad juridica de las sociedades, ante comproba-
dos casos en donde la creación de la persona juridica ha respondido a la in-
tención de sus controlantes de violar la ley o perjudicar a terceros.
Contrariamente, no encontramos prácticamente antecedentes jurispru-
denciales que adopten graves medidas contra los integrantes de sociedades
infracapitalizadas, incapaces de responder con su capital social al pasivo del
ente, enormemente acrecentado por administradores temerarios, quienes
amparados en el excepcional beneficio de la limitación de la responsabilidad
que para sus integrantes ofrecen los tipos societariosmás utilizados en nues-
tro medio, saben que no deberán hacer nuevos desembolsos dinerarios en
caso de caer la sociedad en insolvencia. Del mismo modo tampoco encontra-
mos prácticamente precedentes pretorianos que pongan fin, de manera
ejemplar, a los abusos que a diario cometen los titulares del paquete de con-
trol, que someten a los restantes socios o accionistas al más duro vasallaje.
En definitiva, como consecuencia de las poco ortodoxas prácticas mercan-
tiles, la poca generosidad y solidaridad de la dirigencia empresaria en gene-
ral y la tolerancia de los jueces, las sociedades comerciales y en especial la
~RÓLOGO
A LA PRIMERA EDICIÓN 11

anónima, se han convertido en una trampa para los terceros y socios que ca-
recen de los votos necesarios para dirigir la compañía.
Pretendo pues, a través de las páginas de esta obra, influir de alguna ma-
nera para volver las cosas a lo que deben ser.

3 - Dedico este libro en primer lugar a quienes comparten esta manera


de pensar. Para Ernesto Martorell, Daniel Vítolo, Marta Pardini, Hernán
Racciatti (h),Alberto Romano, Fernando Varela y Oscar García, entre otros,
así como a los colaboradores de mi Estudio, Julián de Mendieta y Gastón
Llantada, para que todos ellos no olviden que detrás de todo está la gente, aun
cuando ello parece ir a contramano de estas épocas, influenciadas por un ca-
pitalismo deshumanizado, que, tomando la feliz expresión de Ángel Cappa,
mata de hambre o de estupidez.
También quiero dedicarlo a tres jóvenes abogados de quienes espero mu-
cho en el futuro, no sólo por sus conocimientos y dedicación, sino también por
sus inquietudes científicas. Me refiero a las doctoras Graciela Haggi y María
Laura Filippi, con quienes he tenido el placer de presentar trabajos en varios
eventos científicos, así como al doctor Fernando Pérez Hualde, con quien es-
pero hacerlo en el futuro.
Finalmente quiero dedicarlo a todas aquellas personas, que desde el arte,
la literatura, la música o cualquier otra manifestación del espíritu me han
alegrado cada momento de mi vida. Valgan estas líneas como homenaje a Los
Beatles, Joan Manuel Serrat, Lito Nebbia, Joao Gilberto, y Antonio Carlos
Jobim, quienes hace muchos años me hicieron conocer a la bossa nova y a la
cual no he abandonado nunca. También se lo dedico a escritores comoArthur
Conan Doyle, Georges Simenon, Manuel Puig y Rodolfo Walsh, a directores
de cine como Alfred Hitchcock, Woody Allen, Dino Risi, Claude Sauset, y
Francois Truffaut, y en especial, a Chacarita Juniors, responsable de mis
emociones menos racionales, pero que me regaló, a los 17 años el campeonato
metropolitano del año 1969.
índice aeneral
.,
Aclaraczonprevia y necesaria - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 7
. .,
Prólogo a la primera edzczon - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ---
-
9
Abreviaturas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Capítulo 1
HISTORIA DEL DERECWO SOCIETARIO.
SUS ACTUALES TENDENCIAS
Generalidades. El derecho de las sociedades como parte integrante del
derecho comercial - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Breve historia de la legislación sobre las sociedades, con especial refe-
rencia a las sociedades comerciales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Las tendencias del siglo xx y las tendencias actuales en materia de dere-
cho de las sociedades - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Las tendencias actuales en el derecho societario - - - - - - - - - - - - - - - -
a) La tendencia a la armonización de las legislaciones societarias - - -
b) La unificación legislativa del derecho de las sociedades - - - - - - - -
C) La legislación de las sociedades de un solo socio - - - - - - - - - - - - -
d ) La concentración empresaria o los grupos de sociedades - - - - - - - -
e) La necesaria diferenciación entre sociedades anónimas cerradas y
abiertas - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
fl El fortalecimiento del concepto del capital social - - - - - - - - - - - - -
g) La nominatividad obligatoria de las acciones y la necesidad de cono-
cer a sus titulares - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
h ) Otras tendencias en materia de derecho societario - - - - - - - - - - -

Capítulo 11
EL CONTRATO DE SOCIEDm COMERCIAL.
NATURALEZA DE SU ACTO CONSirlTUTlVO
Y ELEMENTOS DEL CONTRATO DE SOCIEDm
3 5. Naturaleza jurídica del acto constitutivo de la sociedad - - - - - - - - - - - 65
$ 6. Caracteres del contrato de sociedad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
$ 7. Diferenciasentre los contratos de organización y los contratos de cam-
bio ---------------------------------------------2

$ 8. Elementos del contrato


. . de sociedad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
a ) El consentimiento de los . .socios. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
b ) Capacidad para constituir sociedades - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .-

1. Capacidad de los menores para constituir sociedad - - - - - - i- -


2. Capacidad de los corredores para constituir o integrar sociedades
- Martilleros - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
3. Capacidad de los cónyuges para participar en sociedades comer-
ciales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. El problema de la capacidad de las sociedades para participar en
, . .. .
otras. Limites a las participaciones - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
$ 9. Objeto del contrato de sociedad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
a ) La causa del contrato de sociedad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
b ) Elementos específicosdel contrato de sociedad - - - - - - - - - - - - - -
1. Pluralidad de socios. Las sociedadesde un solo socio - - - - - - -
. ..
2. La tipicidad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .,
3. La organizacion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
4. Los aportes -------- ---------------
5. La producción o intercambio de bienes o servicios. El fin societa-
rio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
6. La participación en los beneficios y soportación de las pérdidas -
. .
7. La affectio soczetatts - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Capitulo III
LA UNIFICACI~NDEL DERECHO PENADO
Y SUINFLUENCIA EN LA LGS.
DIFERENCIA DE LA SOCIEDAD
CON OTROS CONTRMOS ASOGIAZ"W0S.
C L A S I F I C A C ~ N D ELAS SOCIEDADES

$ 1 0 El Código Civil y Comercial de la Nación. Las modificaciones efectuadas


por la ley 26.994 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
$ 11. La regulación de las sociedadesdedicadas a actividadestradicionalmen-
..
te conocidas como «civiles» - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. ,
$12. Clasificacion de las sociedades comerciales - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
$ 1 3 El tipo societarioy la magnitud de la empresa - - - - - - - - - - - - - - -
1 4 Diferencias del contrato de sociedad con otros actos o contratos asociati-
vo-----------------------------------------------
. . . .
a) Sociedades y asociacionesciviles - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
.,
b ) Sociedad y fundacion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
..
C ) Sociedad y condominio - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Capitulo N
REQUISITOSESPEC~F~COS DEL CONTRATO
DE SOCIEDAD COMERGU
. .
El nombre societario - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .
Nombre societarioy nombre comercial - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .,
Razón social y denominacion social - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - -
. .
Conflictos de homonimia - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - _ - -
. .. . ..
El domicilio social. Domicilio y sede social - - _ - - - - - - - - _ - - - - - - - -
Domicilio social inscriptoy domicilio constituido - - - _ - _ - - - - - _ _ - -
El capital social - _ - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
. .
Capital social y patrimonio _ - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - _ - - - -
Los aportes. Importancia.Bienes aportables - - - - - - - - - - - - - - _ - _ -
Formalidades exigidas en materia de aportes. La inscripción preventiva
de bienes registrables - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _
Cumplimiento,exigibilidad y ejecución del aporte - - - - - _ - _ - - - - - _
Prescripción de las acciones para la integración de los aportes - - - - - _
a) Aporte de derechos - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
,
b) Aporte de creditos _ -.-.- -.- - - - - - _ - - - - - _ - - - - _ - _ - - - - - - - _
C) Aporte de títulos mobiliarios - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - -
d) Aporte de fondos de comercio - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - _ -
e ) Aporte de bienes gravados _ _ - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -- -
Garantía por evicción y vicios redhibitorios del bien aportado - - - - _ - -
.,
Valuacion de los aportes en especie - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - _ - -
.,
Infravaluacion de los aportes - - _ - - - - - _ - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
Criticas al sistema legal - - - - - - - - - - _ _ - _ - - - - - - - - - - - - - - _ - - -
I .

Las prestaciones accesorias - - _ - - - - _ - _ - - - - - - - - - - - - _ - _ - - - _


El objeto social - - - - - - _ - - - _ - - - - - - - - - - - - - _ - - - _ - - - - _ - - - -
.,
Relacion entre el objeto
. . y el capital social - - - - _ - - - - - - - - - _ - _ - - -
Objeto social y actividad - - - - - - - - - - -_ -_ --_ _ ------ _ --
.,
El plazo de duracion de la sociedad - - - - _ - - - - - - _ - - - - - - - - - - _ - -,

Capitulo V
LA PERSOWIDAD JUPEÍDICA
DE LAS SOCIEDmES COMERCIMES

36. Concepto. Importancia - - - -- -- - - _ _ --------- - - _ _ -- 133


5 37. Fundamentos y alcance del reconocimientode la personalidad jurídica a
las sociedades - - - - - _ -- - - - - - - - - - _ - - - - - -- - - - - - - - - _ - - - - 134
38. Nacimiento y extinción de la personalidad jurídica de las sociedades - - 136
5 39. Límites al reconocimiento de la personalidad jurídica. El conocido fenó-
meno del abuso de la personalidad de las sociedades _ - - - - - - --- - - - 136
5 40. El art. 54 in fine de la ley 19.550.Contenido y alcance - _ - - - - - - - -- - 139
$4 Aplicación concreta de la doctrina de la desestimacióne inoponibilidad de
. . ,.
la personalidad juridica de las sociedades - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 141
$ 42. ¿Es aplicable la doctrina de
. .la inoponibilidad de la persona jurídica a
otras personas de existenciaideal? - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 150
$ 43. Cuestiones procesales en el procedimiento de inoponibilidad de la perso-
. . ,.
nalidad juridica - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 152

Capitulo VI
FOR~MAS DE CONSTITUCI~N. PUBLICIDAD
Y R E G I S T R A C ~ D ESOCIEDADES COIMERCIALES

Forma del contrato de sociedad - - - - - - - - - - - - --- --- - - -


Inscripción de la sociedad en el Registro Público - - - - - - - - - - - - - - - -
El Registro Público. Efectos de sus inscripciones - - - - - - - - - - - - - - -
El control de legalidad a cargo del registrador mercantil - - - - - - - - - -
Inscripción de las modificaciones del contrato constitutivo - - - - - - - - -
Plazo para llevar a cabo la registración de los actos societarios - - - - - -
..
La publicidad edictal - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
¿Puede ser reemplazada la publicidad registra1 y edictal por la notifica-
ción personal? - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .,
Inscripcion del reglamento - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .,
Inscripcion de sucursales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
El Registro Nacional de Sociedades por Acciones y el legajo de cada socie-

Capitulo VI1
EL PROCEDIMIENTO SOQIIETmIO
. . .
$ 55. Principio general - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 171
$ 56. Cuestiones de competencia - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - 172
$ 57. Las sociedadesy el beneficio de litigar sin gastos - - - - - - - - - - - - - - - 174
$ 58. Tribunal arbitral y cláusulas compromisorias - - - - - - - - - - - - - - - - - 175
$ 59. La mediación obligatoria.La ley 24.573 - - - - - - - - - - - m--------- 178

Capitu10 YIII
R ~ G I M E N D ENULIDAD DE LAS SOCIEDADES C O M ~ C M E S

$ 60.
. ..
Principios generales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 181
$ 61. La nulidad vincular del contrato de sociedad - - - - - - - - - - - - - - - - - 183
$ 62. Nulidad del contrato social por omisión de requisitos esenciales - - - - - 185
. .,.
$63. Sociedades de objeto ilicito - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 186
$ 64.
. . .,.
Sociedades de actividad ilicita - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 189
Capítulo IX
IRREGULARIDAD SOCIETARIA

Régimen legal de las sociedades no constituidas regularmente. Breve


reseña del derogado régimen de las sociedades irregulares o de hecho
El nuevo régimen legal. Características generales - - - - - - - - - - - - - -
. ., de esta clase de sociedades - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Denominacion
. . ,.
Personalidad juridica - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Las sociedades civiles. Las sociedades de profesionales - - - - - - - - - - -
Las sociedades irregulares y de hecho - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Efectos de la inclusión en la Sección IV del Capítulo 1de la ley 19.550.La
oponibilidad del contrato entre los socios y frente a terceros. Representa-
. , y gobierno de la sociedad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
cion
Adquisición de bienes registrables. El denominado ((actode reconoci-
miento))de la sociedady de la titularidad societaria de cada integrante de
lamisma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prueba de la existencia de la sociedad incluida en la Sección IV del Capí-
tulo 1de la ley 19.550 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Sobre la responsabilidad de los socios. Alcance de la responsabilidad
mancomunada - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
.,
Subsanacion de la sociedad no regular - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
., . . .,
Disolucion y liquidacion de la sociedad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Sobre las relaciones entre los acreedores sociales y particulares de los
S0C10S . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Las sociedades no regulares y la contabilidad - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Capítulo X
DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS SOCIOS

5 83. El estado
. de socio ---- ------------------ ---- ----- --- -- 233
84. Las obligacionesdel socio - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 234
9

a) Realizar los aportes comprometidos -- - -- --- - -- -- - - - 234


b ) Adecuar su conducta y sus intereses personales al interés social o
colectivoy a las necesidades de la sociedad - - - - - - - - - - - --- 235
. .,
- - m

e) La contribucion en las perdidas - - - - - - -


.

_. -- -- - -- -- - - - -
- - m 238
85. Derechos de los socios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ----------- 239
,.
a) Derechos de naturaleza politica - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 240
, .
b ) Derechos economicos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 244
. . ..
Transmisibilidad del carácter de socio - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 246
$ 86.
$ 87. El socio aparente y el socio oculto - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 248
$ 88. Elsociodelsocio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 249

Capitulo XI
ADMINISTRACIQN Y REPRESENTACIQN
DE LAS SOCIEDADES COMERCIMES
Conceptos generales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 251
La doctrina del órgano - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 252
Organización de la administración y representación de las sociedades 253
Designacióny registración de los administradores - - - - - - - - - - - - 254
Régimen de renuncia y remoción de los administradores de sociedades 256
El régimen legal de representación de las sociedades - - - - - - - - - - - - 258
La representación de la sociedad y la doctrina de la apariencia - - - 260
. . a .

Obligaciones de los administradores - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 261


Remuneración de los administradores de las sociedades - - - - - - - - - 262
La rendición de cuentas y la formulación de los estados contables - - 263

$ 99. Fundamento de la necesidad del comerciante de llevar registros contables


. .
$ 100. Los libros societarios - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
$ 101. Los balances y estados contables de la sociedad - - - - - - - - - - - - - - -
a) Preparación y aprobación de los estados contables - - - - - - - - - -
b) Elbalance
C) El estado de resultados - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .
d) El estado de evolución del patrimonio neto - - - - - - - - - - - - - - -
e) Las notas complementarias
. . . - - y- -los cuadros anexos -- - - --

f) La memoria del ejercicio - - - - - - - - - - - - - - - - - ---- --


g) El informe de la sindicatura y el dictamen de auditoría - - - - - - -
h) Los estados contables consolidados - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
$ 102. Derechos de los socios o accionistas ala aprobación e impugnación de los
estados contables -- ----- -- -- ---- -- -- - --- - - - - - - - -
- - m
289
$ 103. Facultades de la autoridad de control en materia de estados contables 291

Capitulo XIII
REORGANIZACIÓNDE SOCIEDthDES. T R A N S F O R M A C I ~ ,
FUSIQN YESCISIQN
.
$ 104. Transformacion de sociedades
I

---- - - -- - - --- ----- -----


--e
293
$105. La transformación de la sociedad y la responsabilidad de los socios - - 295
$ 106. Requisitos de la transformación - - - - - - - - - -
+ --------- 296
.,
La transformacion y el derecho de receso - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. ., .,
Rescision del acuerdo de transformacion - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Caducidad del procedimiento de transformación - - - - - - - - - - - - -
La fusión
. . de sociedades.
. . Concepto y clases - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Requisitos y procedimiento - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Requisitos específicos en caso de fusión propiamente dicha y en caso de
.,
fusion por absorcion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
e ,

. .
Inscripciones registrales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Derecho de receso y preferencias de los socios - - - - - - - - - - - - - - - - -
Revocación del compromiso previo de fusión - - - - - - - - ------
. ., ., ..
Rescision de la fusion. Requisitos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .,
Escision de sociedades - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
.. . .,
Requisitos de la escision - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Capítu10X.N
RESOLUCIQNP~~RCIAL.DISOLUCI~N
Y LIQ UIDACIÓNDESOCIEDADES
Resolución parcial del contrato de sociedad - - - - - - -------
- - m

Estipulación convencional de causales de resolución parcial en el con-


trato constitutivo de la sociedad. El retiro voluntario del socio - - - - - -
La muerte del socio - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - -
.,
La exclusion del socio - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
.
Efectos de la exclusion del socio - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
I

. ,
La exclusion en las sociedades de dos socios - - - - - - - - - - ---
La disolución de la sociedad. Concepto y causales - - - - - - - - - - - - - -
., .,
Revocacion de las causas de disolucion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Prórroga y reconducción del contrato social - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .. 9 I

La demanda judicial de disolucion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


., - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Efectos de la disolucion
* . .,
Liquidacion de la sociedad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ,

La personalidad jurídica de las sociedades en liquidación - - - - - - - - -


Los liquidadores. Designación. Derechos y obligaciones - - - - - - - - - -
.. . .
Responsabilidad de los liquidadores - - - - - - - - - m --- - -- - ---
Reembolso del capital y distribución del remanente entre los socios - -
Cancelaciónde la inscripción de la sociedad en el Registro Público - - -
Las sociedades de plazo vencido que ignoran el trámite liquidatorio - -

CapítuloXTr
INTERVENCI~NJUDICIAL
DE SOCIEDADES COMERCIALES
$ 137. Definición,características y requisitos de la intervenciónjudicial de so-
ciedades comerciales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
$ 138. La apreciaciónjudicial de la intervenciónjudicial. El criterio restrictivo
20 HNDICE GENERAL

$ 139. La contracautela - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 344


$ 140. La actuación del administrador judicial - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 345
$ 141. Legitimación de los administradores desplazados - - - - - - - - - - - - - - 346
$ 142. Recursos contra la designación de un interventor judicial - - - - - - - 347
$ 143. . Intervención judicial a pedido de terceros - - - - - - - - - - - - - - - - - - 349

Capítulo m
SOCIEDAEPES CONSTITUIDAS EN EL EXTRmJERO
Generalidades. El problema de la nacionalidad de las sociedades - - -
Lalegislación aplicable a las sociedadesextranjeras con actuación en la
Republica - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
I

El concepto del acto aislado - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


El desarrollo de su actividad habitual por la sociedad extranjera - - - -
Sociedades extranjeras de tipo desconocido - - - - - - - - - - - - - - - - - -
..
Contabilidad separada - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Actuación y responsabilidad de los representantes de sociedades ex-
tranjeras - - - - - - -, -.-.- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Emplaza,mient en juicio - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Participación de sociedadeslocales en sociedades nacionales - - - - - -
Sociedadesextranjeras con domicilio en la República o cuyo principal
objeto se cumple en ella - ----- -- - - - - - - - - - ----- - -
La problemática de las sociedades «off shore)).Las resoluciones de la
Inspección General de Justicia y el aval judicial respecto de la necesidad
de desalentar su actuación en la Repúblicahgentina - - - - - - - - - - -
a) Las resoluciones . , de la Inspección General de Justicia - - - - - - -
1. La Resolucion General IGJ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. I

2. La Resolucion General IGJ 813 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


3. La Resolución General IGJ 12/03 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. I

4. La Resolucion General IGJ 2/05 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


5 . La Resolución General IGJ 3/05 - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
6. Recepción de la doctrina emanada de las Resoluciones Genera-
les IGJ 7/03,22/04,2 y 3/05 en las Nuevas Normas de la Inspec-
ción General de dusticia (ResoluciónGeneral IGJ 7/05) - - - - -
b ) Resolucionesjudiciales dictadas en torno a las sociedades off shore

Capítulo 2x11
SOCIEDADES PERSONALISTAS
. . .,
c ) Administracion y representacion - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
1 ,

390
d ) Resoluciones sociales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 392
e) Resolución parcial del contrato de sociedad - - - - - - - - - - _ - - - - 393
. .
$ 157. Sociedades en comandita simple - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 394
. *
a) Requisitos tipificantes - - - - - - - - -- - - - - - - - - - _ - - - - - - - - -
. a

394
. .,
b) Constitucion - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 395
. . ., .,
C ) Adminlstracion y representaclon - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 395
I .

d ) Regimen ., de resoluciones
. . ., sociales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 396
e) Disolucion y liquidacion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 397
$158. Sociedades de capital e industria - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - 397
.. * *
a) Requisitos tipificantes - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - 397
. .,
b) Constitucion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 398
. . ., .,
c ) Administracion y representacion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 399
d) Resoluciones sociales 399
., . . ., - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
e) Disolucion y liquidacion - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - 399

Capitulo XVIII
SOCIEDADES DE RESPONSABILIDAD LIMITADA
, .
. . y caracteristicas
Naturaleza . ., - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Requisitos de constitucion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Los socios de las sociedades de responsabilidad limitada. Responsabili-
dad de los socios - - - - - - - - - - - - - - - - - -- -- - - - - - - - - - - - - - - -
. ,.
Las cuotas sociales. Naturaleza juridica - - - - - - - - - - - - - - - - -
El régimen de transferencia de las cuotas sociales - - - - - - - - - - - - -
. .,
Ejecucion forzada de cuotas sociales - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Copropiedad de cuotas. Derechos reales y medidas precautorias sobre
ellas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Administración de las sociedades de responsabilidad limitada. La
gerencia - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Fiscalización de la sociedad de responsabilidad limitada - - - - - - - - -
El órgano de gobierno de la sociedad de responsabilidad limitada. Reso-
luciones sociales - - - - -. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. ..
Domicilio de los socios - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - -
Régimen de mayorías en la adopción de los acuerdos sociales - - - - - -
El derecho de receso - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Las actas de las asambleas o reuniones de socios - - - - - - - - - - - - -

$ 173. Las sociedades anónimas. Características - - - - - - - - - - - - - - - - - - 421


$ 174. Constituciónde las sociedades anónimas. La constituciónpor acto único 423
$ 175. Las sociedades anónimas unipersonales - - - - - - - - - -- - - - - - - - - 425
S 176. El régimen legal de las sociedades anónimas en proceso de formación - 427
$ 177. Constitución de la sociedad anónima por suscripción pública - - - - - - 429
$ 178. Beneficio de los promotores y fundadores de las sociedades anónimas en
.,
foraacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 431

Capitulo X X
SOCIEDADES H ~ N I
EL~ s , SOCIAL
CAPITAL
Importancia del capital social. La función de garantía que cumple el
capital social frente a terceros - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
m

Clarificación del concepto del capital social - - - - - - - - - - - - - - - - - -


.,
Integracion del capital social - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Aumento del capital social - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
El derecho de preferencia y el derecho de acrecer - - - - - - - - - - - - - -
. .,
Emision de acciones con prima - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - -
. .,
Emision de accionesbajo la par - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - m ---
Aumento del capital social en las sociedades que hacen oferta pública de
SUS acciones - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
187. Los aportes irrevocables a cuenta de futuras emisiones de acciones - -
.
$ 188. Reduccion del capital social - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
I

Capitulo XXZ:
SOC~EDAD H d N I l ~ t hACGIONES,
.
B O m S DEBENTURES
Y OBLIGACIONESNEGOCIABLES

$ 197.
. ., de acciones - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Embargo y ejecucion
198.
. .,
La amortizacion de acciones -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
5 199. . . . .,
Pérdida, robo e inutilizacion de las acciones - - - - - - - - - - - - - - - - -
_.

4 200. Los bonos. Bonos de goce y bonos de participación - - - - - - - - - - - - - -


$ 201. Los debentures - --- - - - - - - - - - - - - - - -----m------- ------
. .
$ 202. Las obligaciones negociables - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Capitulo
LAS A S M L E A S DE LAS S O C I E D ~ E A
S N~NIMAS

Efectos de las decisiones asamblearias. Impugnaciónjudicial de asam-


..
bleas y decisiones asamblearias - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
La suspensión provisoria de la ejecución de la decisión asamblearia ata-
cada de nulidad - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
La nulidad de las asambleasy el orden público societario - - - - - - - - -
Justiciabilidad de la decisión asamblearia que aprueba un aumento del
capital social - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Revocación del acuerdo impugnado de nulidad - - - - - - - - - - - - - - - -
Revocación del acuerdo impugnado. Las asambleas"confirmatorias" -
El derecho de receso - - - - - - - - - - - - --- -- -- -- -- - - - - -

Capitulo~II
EL DIRECTORIO

Capitulo
EL Ó R G A N ~DE
) FISCMIZACIÓNDE LAS S O C I E D ~ E S A N ~ N I M A S .
EL CONSEJO DE VIGILANCIAY L ASINDICATURA.
LA FISCMIZACION EXTERNA
5 226. El órgano de fiscalización de las sociedades anónimas - - m -- ------ 529
.. .
531
El consejo
. . de vigilancia ------u - -- -- - - - - - - ----- - - --- - --
La sindicatura - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 533
.. 535
Requisitos para desempeñarse. como . sindico - - - - - - -- -- -- -- -- -- -- -- -- -- --
Atribuciones y deberes de la sindicatura 538
., , .
Remuneracion de los sindicos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 543
. .
Funcionamientode la smdicatura - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 544
., ,
544
Renuncia y.remocion
. de los
,
sindicos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Responsabilidad de los sindicos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 545
. . .,
Fiscalizacion estatal o externa - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 546

Capítulo XXT/'
SOCIEDADES A N ~ N I M A SCON PARTICIPACI~N
ESTATAL MNOPZITARIA PSOCIEDADES
DE ECONOM~AMI;YTA

$236. Las sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria - - - - 551


,
$ 237. Las sociedades de economia murta - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
a

553

Capitulo XXVI
SOCIEDADES EN COMANDITAPOR ACCIONES

$ 238. Evolución histórica y requisitostipificantes - - - - - - - - - - - - - - - - - - 557


$ 239. Normativa aplicable a las sociedades en comandita por acciones - - - 558
$ 240. Formalidades de constitución. El nombre societario - - - - - - - - - - - 559
$ 241. Administración de las sociedades en comandita por acciones - - - - - - 560
3 242. Reuniones de socios - - - - - - - - - - ---- - - - - - - - -- 563
$ 243. Disolución de las sociedades en comandita por acciones. Pérdida de sus
.. . .
requisitos tipificantes - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 563
$ 244. Confirmación de las sociedades en comandita por acciones - - - - - - - - 564

Capítulo
LAS SOCIEDADES COOPERATWAS
.. a .

Generalidades y requisitos tiplficantes - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 567


, . ,.
Regimen legal y naturaleza juridica - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .- - 569
El acto cooperativo - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 570
Clasificación de las sociedades cooperativas - - - - - - - - - - - - - - - 571
Constitución de las sociedades cooperativas- - - - - - - - - - - - - - - - - - 572
Los asociados - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - --.- 574
El capital y las cuotas sociales. Régimen de aportes - - - - - - - - - - - - - 576
.. . ..
Contabihdad y ejercicio social --- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 579
Los resultados del ejercicio. Los excedentesrepartibles. Los retornos - 581
El órgano de gobierno de las sociedadescooperativas. Las asambleas -
Impugnación de las asambleas y de las decisiones asamblearias - - - -
El órgano de administración de la sociedad cooperativa. El consejo de
9
., .

administracion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Prohibiciones e incompatibilidadesde los consejeros - - - - - - - - - - - -
Remuneracion . de los consejeros - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
I

Régimen de renuncia y remoción. Intervención judicial - - - - - - - - - -


Funcionamiento del consejo de administración - - - - - - - - - - - - - -
. . .,
Funciones del consejo de administracion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Representación
. . de la sociedad cooperativa - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Responsabilidad de los consejeros - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
El régimen de fiscalizaciónprivada de las sociedades cooperativas - -
La auditoria - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
S ,

.,
Integracion cooperativa - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
, - ., . . .,
Regimen de disolucion y liquidacion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Atribuciones y obligaciones de los liquidadores - - - - - - - - - - - - - - -
El control estatal de las sociedadescooperativas - - - - - - - - - - - - - -

.. . .
Naturaleza y requisitos tipificantes - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Normativa
. . aplicable. y valoración
., de este nuevo tipo social - - - - - - - -
Requisitos de constitucion - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
, /

El contrato de garantia reciproca - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


Efectosdel contrato de garantía recíproca entre la sociedad y sus socios
,.
participes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Categoría de socios - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
..
m

Responsabilidad de los socios - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


El capital social, las acciones y el fondo de riesgo - - - - - - - - - - - - - - -
Derechos de los socios. El derecho al reembolso de las acciones de los
,.
socios participes - -- ---- --- - - -- - - - - -- -- --- - - ----- -- -
I . .,
El regimen de exclusion de socios - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Los órganos sociales - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Reorganización de las sociedades de garantía recíproca. Fusión y esci-
sion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
9 ,

Disolución y liquidación de las sociedades de garantía recíproca - - - -


Abreviaturas

BIBLIOGRÁFICAS
Y DE REFERENCIATEXTUAL

art./arts. artículolartículos
C. contra
CIDIP Convención Interamericana de Derecho Internacional
Privado
decr. decreto
ed. edición
IGJ Inspección General de Justicia
INAC Instituto Nacional de Acción Cooperativa
INACyM Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutual
inc.lincs. inciso/incisos
Inst. Instancia
Juzg. Juzgado
Ltda. Limitada
nynros. número/números
párr./párrs. párrafolpárrafos
PyMES Pequeñas y medianas empresas
Res. Resolución
SI sobre
S.A. Sociedad anónima
S.A.U. Sociedad anónima unipersonal
S.C.A. Sociedad en comandita por acciones
S.G.R. Sociedad de garantía recíproca
S.R.L. Sociedad de responsabilidad limitada
slss. siguientelsiguientes
t.As. tomoltomos
CC Código Civil
CCCN Código Civil y Comercial de la Nación (ley 26.994)
CCom. Código de Comercio
CP Código Penal
CPCCN Código Procesal Civil y Comercial de la ación
LGS Ley General de Sociedades

ED Revista El Derecho
JA Revista de Jurisprudencia Argentina
LL Revista Jurídica Argentina La Ley
RDCO Revista del Derecho Comercial y de las Obligaciones

Cám. Civ. y Com. Cámara en lo Civil y Comercial


Cám. Fed. Cámara Federal
CNAT Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo
CNCiv. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil
CNCom. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial
CNPaz Cámara Nacional de Paz
CSJN Corte Suprema de Justicia de la Nación
SCBA Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires
TFN Tribunal Fiscal de la Nación
Historia del derecho societario.
Sus actuales tendencias

-81-
GENERALIDADES,
EL DERECHO DE LAS SOCIEDADES
COMO PARTE INTEGRANTE DEL DERECHO COMERCIAL

Como acertadamente lo ha destacado la doctrina, el derecho comer-


cial no es el resultado de una concepción dogmática del derecho priva-
do, esto es, no se erige en rama de este derecho en razón de su propia
naturaleza o método de investigación, sino que es el fruto de determi-
nadas circunstancias históricas que producen su aparición como rama
separada ante la insuficiencia del derecho común, desbordado por las
necesidades del comercio y por falta de instituciones adecuadas para
la regulación de su actividad. En otras palabras, el derecho comercial
nace con un determinado contenido, y la evolución de las circunstan-
cias económicasque le dieron origen produce sucesivoscambios funda-
mentales en su materia. Por ello se dice que el derecho comercial cons-
tituye una categoría histórica y no una categoría dogmática.
El derecho de las sociedades, cuyo contenido comprende el estudio
del funcionamiento, tanto interno como externo de este instrumento
de concentración de capitales y en tanto integrante del derecho comer-
cial (lo cual es ratificado expresamente por el art. 384 de la ley 19.550,
en cuanto declara que las disposiciones de este ordenamiento forman
parte del Código de Comercio),ha debido adaptarse fundamentalmen-
te a las circunstancias y a las modalidades del comercio, esto es, el ám-
bito donde se desempeñan las sociedades comerciales,pues sin desco-
nocer la existencia en nuestro ordenamiento común de la regulación
del contrato de sociedad civil (arts. 1648y SS.),hoy derogado como con-
secuencia de la sanción del Código Civil y Comercial de la Nación (ley
26.994),no puede ignorarse el proceso de comercialización de la activi-
dad económica considerada tradicionalmente como civil y ajena al de-
recho mercantil (actividad minera, agropecuaria, etcétera), lo cual ha
llevado, en el año 2014, a la unificación del derecho privado en nuestro
país.
Puede sostenerse en consecuencia que, como derecho de categoría
histórica, el derecho comercial ha debido acompañar -y acotar reite-
radamente- el desarrollo y las prácticas del comerciante, pues es el
comercio el que obliga al jurista a legislar y no el legislador el que im-
pone sus ideas al comerciante, pues cuando esto ocurre, y los ejemplos
sobran, las instituciones creadas por aquél quedan sumidas en el más
absoluto fracaso.
Y dentro de las prácticas comerciales que el derecho mercantil ha
debido acompañar y acotar se encuentra la utilización del negocio so-
cietario, entendido éste como el instrumento de concentración de capi-
tales por excelencia para el desarrollo de actividades de envergadura,
característica que las sociedades conservan, a pesar de la inclusión de
las sociedades unipersonales en la ahora denominada Ley General de
Sociedades, que no debe entenderse como un cambio en la naturaleza
jurídica de las sociedades, sino como un reconocimiento de un fenóme-
no que ha sido admitido por la mayoría de las legislaciones contempo-
ráneas, pero que, de manera alguna ha hecho perder a la sociedad su
propia finalidad y naturaleza jurídica.

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BREVE HISTORIA DE LA LEGISLACIÓN
SOBRE LAS SOCIEDADES, CON ESPECIAL REFERENCIA
A LAS SOCIEDADES COMERCIALES

Si la historia es una nota destacada del derecho mercantil, tal no-


ta resulta evidente con relación al derecho de las sociedades mercan-
tiles.
Curso de derecho societario 31

En primer lugar, no debe olvidarse que en la antigüedad las normas


jurídicas aplicables a ciertos negocios comercialesno constituyeronun
sistema de derecho especial. Ello no significa que las antiguas civiliza-
ciones hayan desconocido las actividades mercantiles, sino que tales
pueblos, entre los que corresponde incluir a Grecia y a Roma, no sintie-
ron la necesidad de sistematizar el conjunto de normas específicamen-
te aplicables al comercio.
Sin olvidar la influencia que han podido tener las comunidades he-
reditarias o las comunidades en mano común de origen germánico, así
como la institución de las commenda en el nacimiento de las sociedades
colectivas y en comandita, cobra especial importancia, a los fines de
ilustrar sobre la legislación de las sociedades mercantiles y su tenden-
cia, su regulación en la Ordenanza de Comercio francés de 1673, de
enorme influencia en la Ordenanza de Bilbao de 1737,fuente mediata
de nuestro Código de Comercio, así como la Codificación Napoleónica,
que todavía mantiene su influencia en el régimen societario contem-
poráneo vigente.
La Ordenanza francesa de 1673se ocupó de dos formas de ejercer el
comercio en forma colectiva: a) la sociedad general, en la cual los so-
cios, que eran comerciantes,se obligaban solidariamente al pago de las
deudas contraídas en nombre de la sociedad, y b) la sociedad en co-
mandita, en la cual,junto alos socios que eran comerciantes,aparecen
los socios "comanditarios", que sólo se obligan hasta el monto de su par-
ticipación mediante una cláusula inserta en el acto fundacional. Si
bien a esta fecha existían otras clases de sociedades, el legislador se
ocupó de tipificarlas exclusivamente y obligarlas a inscribirse en un
registro mercantil a los efectos de hacer conocer la identidad de sus in-
tegrantes y el régimen de representación. Junto con las sociedades en
comanditainscriptas, existían otras sociedades que no se registraban,
en las cuales si bien participaban socios comanditarios,juzgaban ellos
contrario a su dignidad ver inscripto su nombre en los registros de co-
mercio, prefiriendo permanecer ocultos. Tal es el origen de lo que lue-
go se conocerá como sociedades accidentales o en participación, en las
que frente a los terceros, sólo aparece el gestor como titular y respon-
sable del negocio, como si fuera un comerciante individual.
Las llamadas "Compañías"que coexistían paralelamente con aque-
llas sociedades tipificadas por la Ordenanza francesa de 1673, tenían
otro carácter, pues se creaban por "carta real" y eran consideradas co-
mo instituciones de derecho público. Se requería un acto de la autori-
dad pública para crear una persona moral que haga el comercio en su
propio nombre, y a alguna de ellas se le conferían ciertas regalías co-
mo, por ejemplo, la de acuñar moneda. Pueden citarse como ejemplo de
las primeras compañías, antes del siglo NI, los grandes bancos de Gé-
nova, Ámsterdam y Londres. En Francia, cuna de la legislación de las
sociedades, la navegación y la colonización fueron los objetivos princi-
pales de dichas compañías (Compañíade las Indias Orientales, creada
por COLBERT en 1664;la Compañía General de Seguros y Préstamos a
la Gruesa, de 1686, etcétera). Pero debe quedar en claro que los anti-
guosjuristas no se ocuparon de estas compañías, por estimar que eran
cuerpos de derecho público y no sociedades privadas.
La diferencia entre las sociedades reguladas en la Ordenanza de
1673y las "Compañías" debe ser destacada, pues mientras en las pri-
meras varias personas ejercían el comercio "a nombre colectivo",en las
segundas la actividad mercantil se llevaba a cabo a nombre de una per-
sona moral.
En España, el Capítulo X de las Ordenanzas de Bilbao de 1737, de-
nominado de "Compañías de Comercio", no se preocupó de perfilar a
las diversas clases de sociedades que existían en ese entonces, sino que
centró su atención en las sociedades "generales" o "sociedadesen nom-
bre colectivo", por ser las más frecuentes de utilización, prescribiendo
"para la conservación de la buena fe y seguridad pública del mismo co-
mercio" la constitución de la primera de ellas (sociedades generales)
ante escribano, quien debía entregar un testimonio en el archivo del
Consulado "a fin de que conste por ese medio al público lo que sea con-
veniente para su seguridad".
El Código de Comercio francés de 1807, de enorme influencia en los
posteriores ordenamientos legales de los países de Europa continental
y h é r i c a del Sur, recogió a la sociedad colectiva (sociedad general),y
en materia de sociedades por acciones estableció una diferencia capi-
tal entre estas dos clases de sociedades. Por una parte, acordó la liber-
Curso de derecho societario 33

tad de constitución a las sociedades en comandita por acciones en las


que existía un comanditadopersonalmente responsable. Pero negó es-
ta libertad a la otra forma de sociedad por acciones, en la cual no hay
ningún socio colectivo y a la que, por esta razón, denominó sociedad
anónima. Se estableció que los accionistas son únicamente responsa-
bles en razón de su aporte, sin que sea necesario limitar su responsa-
bilidad por una cláusula del estatuto. Como lo recuerda RIPERT,la so-
ciedad se denomina anónima, no porque no se sepa quiénes son sus so-
cios o titulares, sino porque es indiferente la responsabilidad de ellos.
Fueron características de las sociedades anónimas en el ordena-
miento napoleónico, la carencia de razón social, precisamente por la
ausencia de responsabilidad ilimitada de sus socios que tornaba irre-
levante identificarlos en la denominación de la entidad, sino por el ob-
jeto u objetos para que se hubiera formado. Por otra parte, el codifica-
dor de 1807 sometió estas sociedades a la autorizacióngubernamental
que se concedía por decreto del Consejo de Estado, el cual había esta-
blecido estatutos tipo y la autorización no se concedía fácilmente. En
otras palabras, no parecía posible, en esa época, permitir la libre crea-
ción de sociedades anónimas:
Fue en el año 1867, es decir, sesenta años después de sancionado el
Código de Comercio francés, cuando se reforma este cuerpo legal, obte-
niéndose el derecho de crear libremente a las sociedades anónimas, lo
cual fue considerado por la doctrina francesa como un triunfo del capi-
talismo liberal; ella fue también proclamada en otros países, como en
España, en el año 1869;Alemania,en 1870;Bélgica, en 1873;Italia, en
1882, etcétera. Otra innovación de la ley francesa de 1867 es que se
abandona la distinción inglesa entre compañías públicas y privadas y
por más pequeña que fuera la empresa y reducido su capital, podía
adoptar la forma de sociedad anónima, por lo que se constituyeron a
partir de esa fecha miles de estas sociedades, triplicando, para el año
1936 al número de sociedades en comandita por acciones. Sin embar-
go, la legislación de 1867 estableció la imposibilidad de las sociedades
anónimas de tener menos de siete accionistas,no pudiendo subsistir si
se reducía ese número de socios, por haberse concentrado el poder en
unas pocas manos. Era pues evidente la intención de dicha ley de que
no podía ofrecerse a una sola persona o a un número reducido de ellas
el uso de un mecanismo jurídico de tal importancia. Finalmente, esta
normativa dispusoque los títulos representativos de las acciones podían
ser emitidos "bajo forma nominativa o bajo la forma al portador", sin
prohibirse expresamente la emisión de las acciones "a la orden", así
llamadas por entonces a las acciones nominativas endosables.
Esta referencia al derecho francés de las sociedades responde al he-
cho de que, bajo su influencia, se dictaron la gran mayoría de los códigos
de comercio de Europa continental y de América del Sur. El Código de
Comercio francés de 1807 tuvo enorme influencia en el Código español
de 1829y en el italiano de 1865,entre otros, en el argentino de 1862y en
el de la República Oriental del Uruguay de 1866,los cuales exhibieron al
igual que su modelo, una legislación incompleta e insuficiente en mate-
ria de sociedades comerciales en general y anónimas en particular, por
lo que la necesidad de su reforma fue evidente, atento el considerableau-
mento del número de sociedades y la indisimulablerealidad de la reali-
zación de actividades mercantiles a través del negocio societario.
Nuestro Código de Comercio de 1862, además del inc. 5Vel art. 8"
sobre actos de comercio, dedicaba a las sociedades comerciales el Títu-
lo 11, en los arts. 387 a 512, omitiendo legislar a las sociedades coope-
rativas, que empezaban a hacerse conocer para esa fecha. Respecto de
las sociedadesanónimas, se destaca del Código de 1862una regulación
imperfecta, con sólo 21 artículos (arts. 403 a 429), 10cual fue explicado
por los codificadores en la ausencia de precedentes legislativos.
Así como Francia y España habían reformado sus códigos de comer-
cio de 1807y 1829, respectivamente, en los años 1867y 1885,enla Re-
pública Argentina la primera y última gran reforma de nuestro origi-
nal Código de Comercio se produjo en el año 1889, en la cual se modifi-
có sustancialmente el régimen de las sociedades comerciales,incorpo-
rando normas sobre las formalidades requeridas para el funciona-
miento en la República de las sociedades extranjeras, por sus agencias,
sucurcales y representantes, aclarando y precisando la responsabili-
dad de los administradores en general. En materia de sociedades anó-
nimas, atento su notorio crecimiento, fenómeno que se observó tam-
bién en el resto de las naciones civilizadas,se hizo necesario, a juicio de
Curso de derecho societcario 35

la Comisión Reformadora de 1889,remozar su ordenamiento, exigien-


do mayores formalidades para su constitución así como para la emi-
sión de acciones y obligaciones, fortaleciendo los intereses de los accio-
nistas, poco protegidos hasta ese momento, y libradas completamente
a su acción individual la defensa y vigilancia de sus derechos.
Del mismo modo, informaba la referida Comisión que los directores
se constituían y funcionaban con un carácter demasiado despótico y
arbitrario, libres de control eficaz, lo que estimulaba los frecuentes
abusos, pues manejaban los intereses de los socios como si fueran ex-
clusivamente propios. Tal estado de cosas determinó que en la reforma
de 1889 se estableciera su responsabilidad ilimitada y solidaria, cuan-
do no procedían de acuerdo con los estatutos, las leyes, los reglamentos
y las decisiones de las asambleas generales.
Por otra parte, la reforma incorporó la figura de los síndicos, desti-
nados a controlar las operaciones de los directores. Asimismo, y ha-
biendo comprobadola Comisión que uno de los mayores abusos se pro-
ducía con la distribución inconveniente y perjudicial de las utilidades
"meramente calculadas sobre evaluaciones más o menos discreciona-
les de cosas no enajenadas en la realidad", se estableció expresa y ter-
minantemente la prohibición de la distribución de utilidades que no
sean irrevocablemente adquiridas y completamente líquidas y reali-
zadas, para evitar que tan irregulares distribucionespudieran conver-
tirse en verdaderas pérdidas, con perjuicio de la conservación del capi-
tal social, que es la garantía del cumplimientodel objeto de tales sacie-
dades y, sobre todo, de sus obligaciones para con los terceros.
La reforma de 1889 siguió en algunos aspectos la orientación de la
legislación francesa de 1867 en materia de sociedades anónimas, con-
teniendo una legislación mucho más minuciosa que el Código de Co-
mercio de 1862, pero manteniendo, a diferencia de aquélla, la autori-
zación para funcionar por parte del Poder Ejecutivo.En España, por su
parte, los redactores del Código de Comercio de 1885,a juicio de GARRI-
GUES, al interpretar a su manera el principio liberal formulado en Es-
paña en el decreto del 20 de septiembre de 1869que aprobaralas bases
para la reforma del Código de Comercio, creyeron que la mejor mane-
ra de respetar este principio constituía en abstenerse de una regula-
ción completa de las sociedades anónimas, previendo sólo un puñado
de artículos (recogidos en su mayoría por el principio dispositivo que
antepone la voluntad de los interesados al mandato de la ley). Ello
constituyó un grave error, pues por tal razón, el ordenamiento societa-
rio de 1885 fue incapaz de ofrecer respuesta adecuada a las nuevas y
complicadas exigencias del mundo mercantil e industrial moderno.
Este brevísimo panorama comparado del derecho de las sociedades
desde su primer ordenamiento específico (la Ordenanza francesa de
1673)hasta la reforma de nuestro Código de Comercio de 1889permite
concluir que todas las legislacionesdel derecho de las sociedades comer-
ciales estaban en general inspiradas en los siguientes propósitos:
1. Resultaba impensable la constitución de sociedades anónimas
para pequeños emprendimientos. La exigencia de un número
mínimo de accionistas y la necesidad de autorización estatal co-
mo punto de partida de su funcionamiento demostraban a las
claras que este instrumento era reservado exclusivamentepara
la concentración de capitales, y que el beneficio de la responsabi-
lidad era un privilegio excepcional que requería expresa autori-
zación del Estado.
2. Por otro lado, fue preocupación de la legislación del siglo m evi-
tar la concentración del capital en pocas manos, como lo demos-
tró la legislación francesa de 1867,que requirió la existencia mí-
nima de siete accionistas durante toda la vida de la sociedad, así
como lo dispuesto por el Código de Comercio argentino de 1862
que consagraba un drástico remedio para evitar el uso de un me-
canismo jurídico de la importancia de las sociedades anónimas
en muy pocas manos, al prescribir, inspirado en el Código portu-
gués del año 1833,que ningún accionistapodía tener más de tres
votos si la sociedad era de menos de cien acciones y más de seis
votos si excedía de ese número, aunque no expresaba cómo apli-
car esa restricción cuando las acciones eran al portador. Cabe se-
ñalar que la reforma de 1889 derogó tal prescripción, aun cuan-
do conservó el número mínimo de diez accionistas como requisi-
to de su existencia.
Curso de derecho societario 37

3. Asimismo, y a diferencia de las primeras regulaciones de las so-


ciedades anónimas, que datan de los primeros años del siglo XIX,
fue preocupación de la legislación societaria de finales del siglo
pasado, con excepción del Código español de 1885,la elaboración
de cuerpos normativos con mayor reglamentarismo y detalle,
para evitar los abusos en la administración de las compañías,
donde los directores administraban a su antojo, sin controles es-
pecíficos, y donde la distribución de ganancias podía ser efectua-
da aun en desmedro del capital social. Concordantemente, fue
tendencia de aquellas épocas la de responsabilizar personal-
mente y en forma solidaria e ilimitada a los administradores, por
actos cometidos en violación a la ley, estatuto, reglamento y deci-
siones asamblearias.
4. Finalmente, y desde el Código de Comercio francés de 1807, la
tendencia durante el siglo pasado fue la codificación, en un solo
cuerpo normativo, de todas las leyes referidas al comercio o a la
actividad mercantil, entre las cuales se encuentran las socieda-
des comerciales en todos sus tipos, aun cuando tal tendencia su-
frió una importante excepción en Francia, en donde se reformó el
Código de Comercio en materia de sociedadespor la ley del 24 de
julio de 1867.
Ahora bien, si éstas fueron las tendencias de las legislaciones de los
países de Europa continental y de América del Sur durante el sigloXIX,
las prácticas mercantiles iban demostrando otra realidad desde los
primeros años del siglo m, y es que el negocio societario, en lugar de ser
un instrumento de concentración de capitales, como parecía ser el an-
helo de los legisladores de aquellos cuerpos normativos, se convirtió en
un eficaz instrumento para los comerciantes a los fines de evitar la res-
ponsabilidad ilimitada que le era impuesta por la ley por las conse-
cuencias del ejercicio del comercio, consecuencia ello del principio de la
universalidad del patrimonio consagrada por el ordenamiento común,
conforme al cual el patrimonio de la persona es la garantía común de
sus acreedores. En otras palabras, la técnica societaria fue buscada
por los operadores mercantiles más que para invertir capitales en for-
ma conjunta en el desarrollo de empresas que requerían cuantiosas in-
versiones y prometían también importantes ganancias, como una for-
ma de eludir el aludido principio general de la universalidad del patri-
monio.
De manera tal que lo que verdaderamente interesaba en el mundo
de los negocios era la limitación de la responsabilidad o la minimización
del riesgo empresario,y prueba de que tal fenómeno fue casi contempo-
ráneo a la legislación del derecho de las sociedades, lo constituyen las
aludidas estadísticas que nos brinda RIPERT,cuando nos cuenta que
allá por los años 1826a 1837 se habían constituido sólo 157 sociedades
- anónimas, debido a los requisitos a los que ellas estaban sometidas, en
especial, la autorización del Consejo de Estado. Por el contrario, du-
rante dicho período se constituyeron 1.039 sociedades en comandita
por acciones, que no estaban sometidas a tal autorización, habiéndose
observado la proliferación de estas sociedades con socios comandita-
dos insolventes que, en esa época y según el autor mencionado, eran
muy fáciles de encontrar. Dicha situación se revirtió luego de la san-
ción de la ley del 24 de julio de 1867, multiplicándose el número de so-
ciedades anónimas y casi desapareciendolas sociedades en comandita
por acciones.
Un fenómeno parecido ocurrió en nuestro país, con la diferencia de
que la autorización estatal y el número mínimo de diez accionistassub-
sistió hasta el año 1972, en que fue dictada la ley 19.550, habiéndose
constituido entre 1960 y 1971la cantidad de 27.994 sociedades en co-
mandita por acciones, y de allí hasta el año 1980 sólo 445, según esta-
dísticas del por entonces Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo
Comercial de Registro, a cargo del Registro Público de Comercio. Por
su parte, de 26.013 sociedades anónimas constituidas desde 1960 a
1971,pasaron a constituirse 26.631 desde los años 1972 a 1980.
Por otro lado, la no menos excepcional característica de la sociedad
anónima, cuyo capital se representaba en títulos valores negociables
y al portador, la cual fue considerada como uno de los mayores logros
del régimen de las sociedades anónimas, fue utilizada reiteradamen-
te y desde casi la misma incorporación de las sociedades anónimas a
nuestro ordenamiento mercantil con fines fraudulentos y extrasocie-
Curso de derecho societario 39

tarios, a punto tal de que en nuestro país las Memorias del Cuerpo de
Inspectores de SociedadesAnónimas (organismoque había sido crea-
do en 1893para fiscalizar el funcionamiento de las sociedades anóni-
mas concesionarias de servicios públicos o beneficiarias de privilegios
otorgados por el Estado) y el Mensaje de Elevación al Congreso de la
Nación del 5 de noviembre de 1894que acompañaba al Proyecto de Ley
de Creación de la Inspección de Sociedades por Acciones, informaban
que la finalidad de la constitución de sociedades anónimas en nuestro
país no era la realización de un emprendimiento comercial con fuertes
inversiones de capital, sino la posibilidad de especulación con los títu-
los representativos de acciones, habiéndose advertido que de las 400
sociedades anónimas que existían en nuestro medio, la gran parte de
ellas funcionaba en forma irregular, constituidas para lanzar un nue-
vo papel en la plaza. Se decía expresamente en dicho Mensaje: "... La
especulación era en general el único fin de la mayoría de estas sacie-
dades en el país".
Finalmente, y sin pretender agotar la enumeración de los abusos a
que se prestaba la utilización de las sociedades, el no menos excepcio-
nal beneficio del carácter de sujeto de derecho de ellas contribuyó a la
proliferación de las sociedades anónimas en particular, pues median-
te el uso indebido e ilícito de la técnica societaria se lograba violar la ley
y pejudicar los derechos de terceros. Basta un simple repaso de la ju-
risprudencia de nuestros tribunales, cualquiera sea su competencia,
para demostrar que ellos debieron reiteradamente poner límites al re-
manido recurso de valerse de sociedades para ocultar otro tipo de rela-
ciones jurídicas, realizar actividades fraudulentas o para esconder a
los verdaderos dueños del negocio.

LASTENDENCIAS DEL SIGLO xx Y LAS TENDENCIAS


ACTUALES EN MATERIA DE DERECHO DE LAS SOCIEDADES

La primera de las tendencias que fue abandonada durante la prime-


ra mitad del siglon,fue la de reunir en un solo cuerpo normativo todas
las leyes dedicadas al comercio. Tal tendencia fue denominada por la
doctrina como de "dispersión" o de "descodificación", lo que significaba
que las nuevas previsiones que reclamaba el comercio no se incorpora-
ban a la legislación mercantil a través de la reforma del respectivo Có-
digo, sino a través de leyes complementarias algunas veces o derogato-
rias otras, sin resultar posible acudir a una actualización de los viejos
artículos mediante su nueva redacción. De esa manera se sancionaron
en nuestro país las leyes 11.380 sobre sociedades cooperativas agríco-
las, 11.388de sociedades cooperativas, ambas de 1926;la ley 11.645de
sociedades de responsabilidad limitada, en 1932,el decr.-ley 15.349146
- de reglamentaciónde las sociedadesde economía mixta, etcétera, la ley
17.318que incorporó a las sociedades anónimas con participación esta-
tal mayoritaria, etcétera, hastallegar enel año 1972alaley 19.550,que
sustituyó íntegramente toda la normativa que sobre sociedadescomer-
ciales preveía el Código de Comercio, y es la ley que, conimportantes re-
formas parciales (leyes 22.903 y 26.994) nos rige actualmente.
De todas ellas, ocupa un lugar destacado la aparición de las socieda-
des de responsabilidadlimitada a fines del sigloX I X primera
~ mitad del
siglo XX, pretendiendo responder el legislador a necesidades de la prác-
tica no bien atendidas por los tipos societarios existentes hasta ese mo-
mento, tratándose de buscar la formajurídica idónea para la regulación
de actividades empresariales llevadas a cabo por un número reducido
de personas, generalmente vinculadas por lazos familiares o de amis-
tad, sin quedar por ello sometidas al severorégimen de responsabilidad
por las deudas sociales, típico de las sociedadespersonalistas y tampo-
co a la rigidez propia de la normativa de las sociedades anónimas.
La ley 19.550 del año 1972 adaptó la legislación societaria argenti-
na a las más modernas, plasmando en aquel entonces las tendencias
vigentes en el mundo en materia de derecho societario,intentando co-
rregir los abusos a que había llevado la mala utilización de la técnica
societaria.
Las principales características de la ley 19.550 son las siguientes:
1. Reafirmación del carácter contractual de las sociedades, inclui-
das dentro de la categoría de contrato de organización a diferen-
Curso de derecho societario 41

cia de los contratos de cambio. Tal reafirmación se consideró ne-


cesaria para evitar la inclusión de la sociedad en la teoría de la
"institución",a la cual adhirió el Código Civil italiano de 1942.
2. Reconocimiento de la calidad de sujeto de derecho que la socie-
dad reviste, adoptando la posición más evolucionada en punto a
la personalidad jurídica, la cual considera a la sociedad como
una realidad jurídica que la ley reconoce como medio técnico pa-
ra que todo grupo de individuos pueda realizar el fin lícito que se
propone. Como contrapartida, y a efectos de evitar que ese recur-
so técnico sea empleado para fines que excedan las razones de su
regulación, como la práctica había demostrado sobradamente,
se incorporó a nuestra legislación la doctrina de la desestima-
ción de la personalidad jurídica o del disregard of legal entity,
magníficamente elaborada por la doctrina y jurisprudencia an-
glosajonas. Cabe recordar que a esa fecha (1972),el ambiente ju-
rídico se había entusiasmado por la aplicación de la doctrina de
la desestimación de la personalidad jurídica en el célebre caso
((CIA.SWIFT DE LAPLATAS.A. sIQUIEBRA)), que había dejado al desnu-
do las prácticas desleales de los grupos societarios en perjuicio
de los verdaderos acreedores de la sociedad.
3. Se incorporaron a la legislación societaria normas referidas a la
documentación y contabilidad, que tienden a complementar con
carácter general para todas las sociedades lo dispuesto para el
comerciante general por el Código de Comercio.
4. Se previeron expresas normas sobre la fusión y escisión de socie-
dades, como fenómenos contemporáneos de indudable trascen-
dencia a los fines de la reorganización de la empresa.
5. Se receptó la vasta experiencia judicial y los importantes ante-
cedentes doctrinarios sobre intervenciónjudicial de las socieda-
des.
6. Se amplió el régimen de las sociedades de responsabilidad limi-
tada para cubrir precisamente el campo de actividades que re-
sulta de inadecuada adaptación al esquema más complejo de la
sociedad anónima, en forma coherente con la intención del legis-
lador de mantener.dentro de la regulación de los distintos tipos
societarios una correlación y adecuación entre la estructura téc-
nica y la realidad económica.
Sin embargo, fue en materia de sociedades anónimas donde el legis-
lador de 1972caló más hondo en sus reformas, por la crecientetrascen-
dencia que esta clase de sociedades tiene para el desarrollo económico
del país, aclarando expresamente el legislador la posibilidad de una
reforma en un futuro más o menos inmediato, atento la rápida evolu-
ción y adecuación a un estadio económico social más evolucionado, co-
mo lo ha demostrado la experiencia francesa, cuya legislación societa-
ria de 1867fuera reemplazada por laley de 1966;laley inglesa de 1948,
parcialmente reformada en 1967;la ley alemana de 1937, presentada
en su tiempo como un modelo de organización legislativa, que debió ser
reemplazada en 1965,etcétera.
Las ideas directrices seguidas por el legislador de 1972para larefor-
ma del régimen de las sociedades anónimas fueron las siguientes:
a) Introducción del sistema normativo en la constitución, derogan-
do el anterior sistema de la autorización.
b) Distinción de las sociedades en "cerradas" y "abiertas" para re-
gular el contralor de su funcionamiento según la sociedad recu-
rra al ahorro público, exceda de cierto capital o tenga un objeto
determinado (bancos,seguros).
e) Protección del accionista en el ejercicio cabal de sus derechos,
sea individualmente o como integrante de una minoría. En tal
sentido, se incorporó a la legislación de las sociedades el derecho
de preferencia y de acreedor, así como el uso del voto acumulati-
vo para elegir a los integrantes de los órganos de administración
y fiscalización, mejorándose sensiblemente la reglamentación
del derecho de receso y de impugnación de acuerdos sociales.
d) Organizacióny reglamentación del directoriopara asegurar a la
sociedad permanencia en la administración y libertad para ade-
cuarla a sus necesidades, completado con un régimen de respon-
Curso de derecho societario 43

sabilidad que busca ser incentivo eficaz para una administra-


ción prudente.
e) Reestructuración de la sindicatura, atento su inoperanciaduran-
te la vigencia del Código de Comercio e incorporación a la legisla-
ción societaria del consejo de vigilancia para el control de la ges-
tión del directorio, con algunas facultades de administración.
Por el contrario, y sobre la corriente en el derecho contemporáneo de
incorporar las acciones sin valor nominal en uso en los Estados Unidos,
los legisladores de 1972 se pronunciaron negativamente, así como
también adoptaron tal criterio ante la iniciativa de incorporar a la le-
gislación societaria al contrato de sindicación de acciones, para consa-
grar su legitimidad.
Si se repara en el derecho comparado, puede observarse que las re-
formas a la legislación societaria en la Repúblicahgentina fueron ca-
si las mismas que justificaron la modificación de las normas que sobre
sociedades incorporaba el Código de Comercio de EspaÍía de 1885por
parte de la Ley de SociedadesAnónimas de 1951, cuyos especiales lo-
gros, a juicio del profesor RODRIGO UR~A fueron la protección de la inte-
gridad y realidad del capital social, exigiendo al momento de la funda-
ción de la sociedad la suscripción total de las acciones y el desembolso
del 25%de su valor, lo cual fue receptado por la ley argentina de 1972.
Del mismo modo, la Ley de SociedadesAnónimas española de 1951re-
conoció explícitamente el derecho de suscripción preferente para los
socios e inauguró un sistema legal de impugnación de acuerdos socia-
les, regulado cuidadosamente en su doble aspecto sustantivo y proce-
sal. Finalmente, y sin pretender agotar la enumeraciónde las ventajas
de una ley que fue modelo de su tiempo, ella incorporó la fusión de so-
ciedades anónimas.
Pero como bien lo anticiparon los legisladores argentinos de 1972,
los doctores ISAAC HALPERIN, HORACIO FARGOSI, GERVASIO COLOMBRES,
ENRIQUE ZALDIVARy CARLOS ODRIOZOLA, la ley 19.550 exigió importan-
tes reformas a solo diez años de su vigencia, sancionándose en el año
1982 la ley 22.903, que fue consecuencia de importantísimos aportes
jurisprudenciales y doctrinarios, obtenidos estos últimos en trascen-
dentes eventos científicos ("Primer Congreso Nacional de Derecho So-
cietario", La Cumbre, Córdoba, 1977;"Segundo Congreso Nacional de
Derecho Societario", Mar del Plata, 1979; "Primeras Jornadas Nacio-
nales de Derecho Societario", BuenosAires, 1978;"Segundas Jornadas
Nacionales de Derecho Societario", Buenos Aires, 1981),que recogie-
ron las más modernas tendencias en materia de derecho societario.
En tal sentido, las reformas más importantes efectuadas por la ley
22.903 a la ley 19.550fueron las siguientes:
a) Consagración de la doctrina de la inoponibilidad de la personali-
dad jurídica, imputando a los socios y controlantes de la sociedad
y responsabilizándolosen forma solidaria e ilimitada por las con-
secuenciasde toda actuación de la sociedad que persiguierala con-
secución de fines extrasocietarioso constituyera un recurso para
violar la ley,la buena fe, el orden público olos derechos de terceros.
b) Admisión del instituto de la regularización de las sociedades no
constituidas legalmente, a los fines de rescatar una fuente de
producción y trabajo y evitando que su disolución y liquidación
fuera su fin inexorable,
C) Incorporación de las sociedades en formación, que hasta esa fe-
cha habían sido asimiladas a las sociedades irregulares y de he-
cho, por el solo hecho de no estar definitivamente inscriptas en el
Registro Público de Comercio.
d) Flexibilización del régimen de las sociedades de responsabilidad
limitada, con originales métodos de adopción de acuerdos socia-
les, soluciones que no encontraron eco entre nuestros comercian-
tes y empresarios. Sin embargo, la rigidez adoptada por la ley
22.903 en la adopción de las mayorías para la reforma del contra-
to social, cuando uno de los socios tuviera el voto mayoritario, así
como las deficiencias en materia de derecho de recesoy protección
de las minorías ante el aumento del capital social, deslucieron las
modificaciones efectuadas a este tipo societario, que no pudo con-
vertirse en el modelo ideal para la constitución de pequeñas o me-
dianas empresas.
Curso de derecho societario 45

e) Incorporación legislativa de las acciones escriturales, que no se


representan en títulos y de los certificados globales para las so-
ciedades autorizadas a la oferta pública de sus acciones y para su
inscripción en los regímenes de depósito colectivo.
f ) Incorporación de un capítulo sobre contratos de colaboración so-
cietaria, legislando expresamente sobre las Agrupaciones de co-
laboración y Uniones Transitorias de Empresas. Este aspecto de
la reforma al texto original de la ley 19.550implicó una verdade-
ra incongruencia, pues si el mismo texto legal prescribía que no
eran sociedades ni tenían personalidadjurídica, ¿qué sentido tu-
vo incorporarlas a una ley especialmente dedicada a reglamentar
la constitución y funcionamiento de sociedades?Acertadamente,
el Código Civil y Comercial de la Nación incorporó un capítulo es-
pecífico para los contratos asociativos (arts. 1442 a 1478),dero-
gando consecuentemente la ley 26.994 el Capítulo 111 de la ley
19.550,que se refería a los mismos.

Puede afirmarse -más allá de alguna crítica puntual-, que las re-
formas efectuadas por la ley 22.903 a la Ley de Sociedades Comercia-
les fueron recibidas con beneplácito por la doctrina nacional, pues se li-
mitaron a recoger la experiencia de la ley 19.550 a diez años de su vi-
gencia, corrigiendo aquellos aspectos que en su aplicación habían de-
mostrado insuficiencia, irrealidad o demasiado conceptualismo por
parte de los legisladores de 1972.Por otra parte, los redactores de laley
22.903 no se deslumbraron por soluciones extranjeras ni pretendieron
imponer aquello que la doctrina ha calificado como el mayor de los pe-
cados de los juristas, esto es, el exceso de abstracción que los aleja de
las realidades sociales, como aconteció con posteriores proyectos de re-
formas legislativas al régimen societario, que afortunadamente nun-
ca fueron convertidos en ley.
En cuanto a las sociedades denominadas civiles, esto es, aquellas
previstas en los arts. 1648 a 1788 bis del derogado CC, su amplio y de-
tallado régimen no fue casi modificado, y la cuestionablepermisión de
constituir sociedades con objeto civil, bajo los moldes de la ley 19.550,
con las responsabilidades más acotadas para sus integrantes, hizo
mermar considerablemente el número de sociedades civiles constitui-
das en nuestro país, a pesar de que la ley 17.711-de reformas al Códi-
go Civil- aportó valiosas solucionespara alentar su existencia (sobre
nulidad de cláusulas leoninas, art. 1654;e inclusión del valor llave en
el pago de las sumas que la sociedad adeuda a sus socios o herederos en
caso de resolución parcial del respectivo contrato, art. 1788bis),que no
obstante fueron insuficientes para frenar la decadencia en que había
incurrido este tipo societario.
Finalmente, en el año 2014 se produjo un fenómeno jurídico en la
República Argentina, de vastísimos alcances, como lo fue la sanción de
la ley 26.994, que sancionó el nuevo Código Civil y Comercial de la Na-
ción unificando en un solo cuerpo al derecho civil y comercial. Dicha re-
gulación obligó a modificar el régimen societario, pues como conse-
cuencia de la unificación del derecho privado, quedó derogado el exten-
so régimen de las sociedades civiles previsto en los derogados arts.
1648 a 1788bis del CC, de modo que todo el derecho de las sociedades
quedó concentrado fundamentalmente en la ley 19.550,que pasó a de-
nominarse "Ley General de Sociedades",con vigencia a partir del 1Ve
agosto de 2015.
Dicha reforma no se limitó a derogar el régimen de las sociedades ci-
viles, sino que además incorporó a nuestra legislación a las denomina-
das "sociedades unipersonales", muy reclamadas por la comunidad
empresaria, y se modificó sustancialmente el régimen de las socieda-
des irregulares y de hecho (Sección IV del Capítulo 1de la ley 19.550),
que fue reemplazada por un régimen mucho menos riguroso, acotán-
dose la responsabilidad de sus integrantes y permitiéndoseles invocar
el contrato entre sí y frente a terceros, así como adquirir bienes regis-
trales a su nombre.

-94-
LASTENDENCIAS ACTUALES EN EL DERECHO SOCIETARIO
Efectuado un brevísimo panorama de nuestro ordenamiento legal
societario, corresponde destacar y analizar cuáles son las tendencias
Curso de derecho societario 47

actuales en materia de regulación del derecho de las sociedades en ge-


neral y anónimas en particular.
a - La tendencia a la armonización
de las legislaciones societarias
Durante la última década del siglo a y primera década del siglo que
corre, se advirtió en el derecho en general y en el derecho societario en
particular un proceso de globalización, determinado por acuerdos in-
ternacionales y sucesivos procesos de integración regional que se vie-
nen produciendo en distintas partes del planeta; puede afirmarse que
esta tendencia se encuentra en franca decadencia, pues nada bueno
supuso para el derecho argentino y para sus habitantes la importación
de normativa proveniente de legislaciones extranjeras, que, en defini-
tiva, importa un grave desmedro a la soberanía nacional. No obstante
ello, nos referiremos brevemente a ese fenómeno.
La tendencia a la internacionalización de la normativa societaria
surgió como consecuencia de la creación de mercados comunes, lo cual
ha llevado incluso como una necesidad para el funcionamientoefecti-
vo del sistema a la organización de entes ideales uniformes, como lo
ilustra el esfuerzo europeo de hallar un adecuado estatuto tipo para la
sociedad anónima, dictando directivas además para la uniformidad
del régimen de las sociedades comerciales en general y de las anóni-
mas en particular.
Este trascendental proceso que tuvo su origen en el Tratado de Ro-
ma de 1958,punto de partida de la Comunidad Económica Europea, se
caracteriza, entre muchos otros aspectos, por el dictado de directivas
comunitarias para todos los países miembros y su adopción en las res-
pectivas legislaciones internas, a los efectos de armonizar las legisla-
ciones y eliminar las asimetrías que se presentan entre ellas.
Precisamente, la armonización legislativa entre los firmantes del
Tratado de Asunción constituye uno de los objetivos más trascenden-
tes del Mercosur, a punto tal que el art. 1Ve dicho instrumento dispo-
ne que el mercado común implica el compromiso de los Estados parte
de armonizar sus legislaciones en las áreas pertinentes, para fortale-
cer precisamente el proceso de integración.
Pero debe quedar en claro que armonizar no-essinónimo de unifor-
mar todas las legislaciones de los Estados que forman parte del proceso
de integración, sino que, y específicamente en materia societaria, ar-
monizar supone la coordinación de las legislaciones para hacer equiva-
lentes las garantías de los socios, acreedores y terceros. En tal sentido
revisten especial interés las directivas de la Unión Europea en materia
de sociedades,que han reparado precisamente en aquellos aspectos de
la legislaciónsocietaria que es preciso uniformar como, por ejemplo, las
normas referidas a la registración de actos societarios y publicidad fi-
nanciera de las sociedades(directiva 1"; la protección del capital social
- en las sociedades anónimas (directiva 2"; los procedimientos de fusión
y escisión de sociedades (directivas 397 y&);la armonización en la expo-
sición de las cuentas anuales y de las cuentas consolidadas del grupo
(directivas4 9 7% la estructura de las sociedades anónimas y sus órga-
nos (directiva89);de la publicidad de las sucursales (directiva 11);de las
personas encargadas del control contable (directiva 8", y de las trans-
parencias de los mercados de capitales (directiva 13).
Las directivas constituyen un método o mecanismo que tiene como
finalidad alcanzar una afinidadjurídica sustancial o una equivalencia
de resultados normativos, que produjo como resultado más importan-
te la sanción de la Ley de Sociedades Anónimas de España del año
1989, y de Responsabilidad Limitada del año 1995, que receptó la di-
rectiva 12 del 21 de diciembre de 1989, sobre sociedades de responsa-
bilidad limitada en un solo socio.
En cuanto a la legislación societaria entre los países del Mercosur,
no existen entre ellos diferencias significativas, y si bien ellas son fá-
cilmente comparables y compatibles para lograr un derecho homogé-
neo, nada de ello ha ocurrido en la realidad y en el plano de las propues-
tas tendientes a armonizar o unificar las legislaciones de los países in-
tegrantes del Mercosur se han señalado diversas alternativas, sin de-
sechar la posibilidad de que desde los propios órganos del Mercosur se
sugieran pautas con objetivos destinados al logro de la armonía en ma-
teria de sociedades comerciales, aun cuando el método de las directi-
vas resulta de difícil aplicación, por cuanto el Tratado de Asunción no
ha considerado la supranacionalidad del Mercosur.
Curso de derecho soeietario 49

La primera alternativa es la concepción de un tratado internacio-


nal, análogo al contenido en el Estatuto de Empresas BinacionalesAr-
gentino-Brasileñas y, en tal contexto, introducir un estatuto modelo o
estatuto tipo para las distintas formas societarias aceptadas por las le-
gislaciones. También se ha sugerido como segunda alternativa en el
marco de una cooperacióntransnacional la creación de una figura con-
tractual amplia, para unificar las formalidades de los contratos de co-
laboración empresaria.
Hasta el presente, en cumplimientodel proceso de integración y ar-
monización de las leyes, y en materia societaria, deben destacarse los
Tratados de Montevideo de 1889 y 1940,y fundamentalmente la Con-
vención Interamericana sobre Conflicto de Leyes en Materia de Sacie-
dades Mercantiles (CIDIP-11)de Montevideo de 1979,que también fue
ratificada por Guatemala, México, Perú y Venezuela, así como por los
países signatarios del Mercosur, que reguló sobre la ley aplicable a la
existencia, capacidad, funcionamiento y disolución de las sociedades
de los países signatarios y su actuación en éstos.

b - La unificación legislativa del derecho


de las sociedades

Otra de las grandes tendencias actuales en materia de derecho so-


cietario es su unificación legislativa, para evitar la coexistencia de or-
denamiento~civiles y comerciales sobre las mismas materias. Tal ten-
dencia, que data de principios del siglo XX, encontró recepción legisla-
tiva en el Código suizo de las Obligaciones de 1933,el Código polaco de
las Obligaciones de 1936, el Código Civil italiano de 1942y en nuestro
continente por el Código Civil paraguayo de 1987.
Esta tendencia a la unificación legislativa proviene también del sis-
tema angloamericano,fundado en el CommonLaw y en diversas leyes
especiales, que no distinguen entre comerciantesy no comerciantes.
En nuestro país, el "Primer Congreso Nacional de Derecho Comer-
cial", celebrado en Buenos Aires en el año 1940, se inclinó decisiva-
mente por la unificaciónlegislativa, siendo incluso propuesta deljuric-
ta MATJRICIO YADAROLA la redacción de un Código único de las relacio-
nes económicas.
Contribuyó a esas iniciativas el proceso de comercializaciónde la ac-
tividad conocida tradicionalmente como civil, como la actividad agn'co-
la, agropecuaria o ganadera, que se estructura bajo la forma de socieda-
des comerciales,pudiendo concluirse que el esquema de la sociedad civil
había quedado reservado exclusivamentepara las profesionesliberales.
Es importante destacar que hasta la sanción del Código Civil y Co-
mercial de la Nación, mediante ley 26.994 del año 2014, el intento más
serio producido en nuestro país de unificar la legislación civil y comer-
cial en general y societaria en particular fue el Proyecto de Unificación
Civil y Comercial de 1987, que refundió el Código de Comercio (que se
-
derogaba) con el Código Civil en un solo cuerpo normativo, iniciativa
que fue sancionada por el Honorable Congreso de la Nación, pero lue-
go vetada por el Poder Ejecutivo Nacional. Sus principales errores fue-
ron la poca adaptación de la legislación extranjera fundamentalmen-
te consultada por sus redactores (la legislación suiza) a nuestras cos-
tumbres mercantiles, lo cual constituyó, al menos como técnica legis-
lativa, un gravísimo error. Del mismo modo, las sustanciales modifi-
caciones al concepto de personalidad jurídica, totalmente ajenas a
nuestra arraigada tradición legal, anejaba el riesgo de desatar tem-
pestades en aguas que gozaban de relativa calma. Por otra parte, la la-
xitud con que fueron reguladas las "simples sociedades" en los nuevos
arts. 1652 a 1680podía convertirse en una fuente inagotable de pleitos
y conflictos en un medio no acostumbrado a la excesiva libertad de for-
mas, al menos en el negocio societario.
Por fin, en el año 2011 se sancionó el decr. 191111por medio del cual
el Poder Ejecutivo Nacional encomendó a una Comisión la redacción
de un Anteproyecto de Código Civil y Comercial que, en su origen, no
incluía la Ley de Sociedades Comerciales. No obstante, dicha Comi-
sión, integrada por los reconocidosjuristas nacionales AÍDAKEMELMA-
JER DE CARLUCCI, RICARDO LORENZETTI y ELENA HIGHTON DE NOLASCO Y
auxiliada por una de las tantas subcomisionescreadas para asesorar a
los integrantes de dicha Comisión, designó una Subcomisión para es-
tudiar la incidencia de la unificación del derecho civil y comercial al ré-
gimen societario argentino, designando a tres juristas -RAFAELMA-
NOVIL, EFRAÍN HUGORICHARD y HORACIO ROITMAN- quienes incopora-
Curso de derecho societario 51

ron al Anteproyecto una serie de propuestas de reforma que excedía


con creces la necesidad de receptar en la normativa societaria a la so-
ciedad unipersonal, y buscar una salida a las sociedades civiles exis-
tentes, dado que las mismas serían eliminadas del régimen legal1.
Remitido el Anteproyecto al Ministerio de Justicia y Derechos Hu-
manos, se procedió a corregir y modificar el texto de dicho instrumento
legal, eliminándose, con mucha razón, algunas modificaciones a la ley
19.550,que nada tenían que ver con la unificación del régimen de las so-
ciedades civiles y comerciales, como por ejemplo, un extravagante sis-
tema de arbitraje para la resolución de conflictos societarios-algunas
veces obligatorio- totalmente ajeno a nuestra tradición judicial. Del
mismo modo, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos aprovechó
para acotar algunas soluciones incorporadas alhteproyecto, como por
ejemplo, las sociedades unipersonales, que habían sido admitidas por
la Comisión sin ningún límite ni contrapeso. Con esas modificaciones y
algún otro agregado, se conformó lo que fue el Proyecto de Reforma re-
mitido al Congreso Nacional por el Poder Ejecutivo Nacional.
Ya en órbita del Poder Legislativo, una Comisión Bicameral proce-
dió a celebrar, durante un lapso de aproximadamente un año, una se-
rie de audiencias públicas en todo el país, a los fines de receptar las ini-
ciativas o las críticas efectuadas alhteproyecto y, finalmente, tanto el
Senado de la Nación como la Cámara de Diputados, siguiendo las di-
rectivas del Poder Ejecutivo, se ciñeron al texto remitido por éste, san-
cionando el Código Civil y Comercial a través de la ley 26.994, con vi-
gencia a partir del 1"e agosto de 2014.
Entre las principales modificaciones introducidas por la ley 26.994
a la ahora denominada "Ley General de Sociedades" y entre otras, de
menor alcance, pueden señalarse las siguientes:
a) La incorporación de las sociedades unipersonales, cuya consti-
tución solo se admite para las sociedades anónimas, con expresa
prohibición de una sociedad anónima unipersonal -o S.A.U-

VITOLO,La Ley de Sociedades reformada por la que sancionó el Código Civil y


Comercial,LL, ejemplar del 27110114.
de integrar otra sociedad de esa misma naturaleza, agregándo-
se a las mismas al listado de las sociedades anónimas controla-
das en forma permanente por el Estado (art. 299, ley 19.550).
b) Se modificó el sistema de nulidades societarias en lo que respec-
ta a la atipicidad o a la omisión de requisitos esenciales no tipifi-
cantes.
C) En atención a los cambios producidos en el régimen patrimonial
del matrimonio, se admitió que los cónyuges puedan integrar en-
tre sí sociedades de cualquier tipo y hasta sociedadesno regular-
mente constituidas. Asimismo, se modificaron las normas refe-
ridas alas sociedades constituidas enlas que participaren meno-
res de edad, incapaces o con capacidad restringida, en atención a
las modificaciones efectuadas por el Código Civil y Comercial en
la materia.
d) Se derogó el régimen de las sociedadesciviles,las cuales pasarán
a regularse por las normas de los arts. 21 a 26 de la ley 19.550.
e) Se modificó sustancialmente el régimen de la irregularidad so-
cietaria, siendo reemplazado el régimen anterior, de neto corte
sancionatorio, a un régimen mucho más benigno en materia de
capacidad, oponibilidad del contrato social y de responsabilidad
de sus socios.
f ) Se eliminó el inc. 8"el art. 94 de la ley 19.550,que prescribía la
disolución de la sociedadpor la reducción a uno del número de so-
cios, y se lo reemplazó por el nuevo art. 94 bis, para tornarlo co-
herente con la incorporación de las sociedades unipersonales al
nuevo régimen societario.
g) Se contempló la posibilidad de remoción de las causales de diso-
lución societaria, dando una nueva redacción al art. 100 de la ley
19.550.
h) Finalmente, se derogaronlas normas dedicadaspor laley 19.550
a las sociedades accidentales o en participación (arts. 361 a 366)
y a los contratos asociativos, que pasaron a regularse como un
contrato más dentro del Código Civil y Comercial de la Nación.
Curso de derecho societario 53

Pero además de las reformas introducidas a la ley 19.550, el nuevo


Código Civil y Comercial de la Nación introdujo una serie de disposi-
ciones legales referidas a toda clase de personas jurídicas (arts. 141 a
167, CCCN), de carácter imperativo, que resultan obligatorias para
cualquier persona de existencia ideal, salvo que las legislaciones espe-
cíficas consagren una solución diferente, a través de otra norma impe-
rativa o de orden público. De tal manera y como consecuencia de ello,
cualquier tipo de sociedad podrá recurrir al régimen de autoconvoca-
toria de los órganos de gobierno y administración o al sistema de cele-
bración de reuniones de órganos colegiados por medios electrónicos,
temas que la ley 19.550 no trata específicamente, así como la posibili-
dad de recurrir a determinados mecanismos a los fines de superar los
obstáculos que impidan a los referidos órganos, en especial al órgano
de gobierno de la sociedad, adoptar decisiones (arts. 158y 161, CCCN).

c - La legislación de las sociedades


de un solo socio

La necesidad de preservar el patrimonio del único titular de la em-


presa, llámese comerciante o empresario, de los imprevisibles avata-
res de los negocios concertados en una economía de alto riesgo, ha ori-
ginado tendencia mundial de reconocimientolegal de las empresas in-
dividuales de responsabilidad limitada o de las sociedades uniperso-
nales o de un solo socio. En forma simultánea, se propone la admisión
de entidades individuales de responsabilidad limitada creadas por
otras sociedades,ya no con la finalidad apuntada de tutelar al empre-
sario individual, sino para constituir filiales "cautivas" totalmente
controladas, como el modelo brasileño de las subsidiarias integrales,
previstas por los arts. 251 a 253 de la ley 6404 de 1976.
Esta tendencia parte de la observación de la realidad práctica mer-
cantil, según la cual la mayor parte de las sociedades anónimas son
constituidas o integradas por un número muy reducido de socios o por
una sola persona, sea física ojurídica, lo cual acontece en las filiales na-
cionales de sociedades extranjeras.
Esa realidad demostró, como ya ha sido expuesto, que el molde de
las sociedades anónimas no fue totalmente aceptado como instrumen-
to de concentración de capitales, según la intención de nuestros codi-
ficadores, sino también como técnica o instrumento para limitar la
responsabilidad del comerciante o empresario. Y entonces, de reque-
rir el ordenamiento legal la existencia de diez accionistas como requi-
sito indispensable para la constitución y funcionamiento de las socie-
dades anónimas, como era previsión de nuestro Código de Comercio,
vigente hasta el año 1973, se pasó a sólo dos accionistas, a tenor de lo
dispuesto por el art. 1 V e la ley 19.550,para receptarse en el derecho
comparado y finalmente en el derecho argentino, como consecuencia
de la sanción del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, la posi-
bilidad de constituir una sociedad con un solo socio, lo cual y a mi jui-
cio resulta incompatible con el principio de la "pluralidad de personas"
que es la base conceptual del contrato de sociedad.
Dos han sido, en el derecho comparado, las corrientes que han recep-
tado la hipótesis de limitar el riesgo del empresario individual: a)
aquellas que han legislado la "empresa individual de responsabilidad
limitada" (el "hstalt" del Principado de Liechtenstein; la ley 1034 de
1983del Paraguay), y b ) la inclusión dentro de esta alternativa dentro
de una ley de sociedades, legislándose de tal manera la "sociedad de un
solo socio". Ésta ha sido la metodología más utilizada en el derecho com-
parado, en especial luego de la directiva 12 del Consejo, del 21 de di-
ciembre de 1989,cuando se advierte el afianzamientodel instituto enla
Comunidad Europea, directiva que se refiere básicamente a la sociedad
de responsabilidad limitada en sus distintas versiones nacionales, pe-
ro sus disposiciones pueden ser aplicadas cuando un Estado miembro
admita también para la sociedad anónima la forma unipersonal.
Puede compartirse la afirmación de que la responsabilidad patri-
monial de la sociedad hacia terceros no se robustece con la pluralidad
de socios, sino que ello es función de su capital social, garantía de los
acreedoresy del mercado, y desde ese punto de vista, la admisión de la
sociedad unipersonal no ofrece mayores reparos. Pero la cuestión no es
tan sencilla,pues el gran inconveniente que ofrece legislar sobre la em-
presa individual de responsabilidad limitada como forma societaria lo
constituye el utilizar una técnica prevista para una pluralidad de per-
sonas que no resulta adaptable al ejercicio individual del comercio,
Curso de derecho societario 55

pues la unipersonalidad afectará el funcionamientoorgánico de la en-


tidad, que es característico del negocio societario,así como la adopción
de los acuerdos sociales, que se transformarán en una simple declara-
ción de voluntad del único socio, eliminándose también el concepto del
affectio societatis y del interés social. Por otra parte, de no preverse un
sistema riguroso de controles internos y externos, acompañado de una
reforma al Código Penal, se estaría poniendo en manos de comercian-
tes y empresarios inescrupulosos, que lamentablemente sobran, un
instrumento de fraude que permitiría con facilidad trasladar la pro-
piedad de los bienes sociales de una sociedad a otra, por la simple vo-
luntad de su único socio.
En nuestro país, el Proyecto de Unificación de la Legislación Civil y
Comercial de 1987,el Anteproyecto de Modificación de la Ley de Sacie-
dades Comerciales de 1993 y el nuevo Código Civil y Comercial de la
Nación (ley 26.994), adoptaron esta última metodología, aceptando
nuestro nuevo ordenamiento de derecho privado la sociedad uniperso-
nal, que debe estar constituida bajo el molde de una sociedad anónima
-bien que sometida a las características de las compañías incluidas
en el art. 299 de laley 19.550-y siempre que el único socio seauna per-
sona física.
No creemos que esta solución aporte mayor seguridad al tráfico
mercantil ni mayor transparencia a la celebración de negocios en la
República Argentina. La experiencia demostró sobradamente que la
existencia de sociedades en las cuales un solo socio reunía la casi tota-
lidad de las participaciones societarias no alentaron al desarrollo del
comercio y de la industria, sino que constituyeron subterfugios para
ocultar bienes, evitar el pago de impuestos, eludir responsabilidades
y fundamentalmente frustrar los derechos de terceros. La sociedad de
un solo socio sólo fue anhelo de cierta doctrina, muy proclive a defen-
der los intereses empresarios y corporativos, en desmedro de los ter-
ceros en general, siempre víctimas de las instituciones que provienen
del mundo empresario. La proliferación de las sociedades off shore,
provenientes de paraísos fiscales ubicados en todo el planeta son, con-
ceptual y prácticamente sociedades de un solo socio, y los devastado-
res efectos de su actuación están a la vista. Afortunadamente, las re-
formas efectuadas a la ley 19.550 por la ley 26.994, si bien aceptaron
las "sociedades unimembres", como han sido denominadas, las han
sometido a estrictísimos controles, tanto estatales como privados, in-
cluyendo las mismas dentro de aquellas sociedades sometidas al con-
trolestatal permanente por el art. 299 de laley 19.550.De manera tal
que, obligadas dichas sociedades a contar con un directorio y sindica-
tura de tres miembros como mínimo, las sociedades anónimas uniper-
~onalessólo podrán ser constituidas por los grandes grupos empresa-
rios nacionales como extranjeros, 10 que disminuye notoriamente la
posibilidad de fraude y las consumaciones de todo tipo de perjuicios
-
Para aquellas personas vinculadas, directa o indirectamente, con la
referida sociedad.

d - La concentración empresaria
o los grupos de sociedades

El fenómeno del agrupamiento empresario es una consecuencia de


la evolución del capitalismo moderno y obedece a la necesidad de mi-
ficar la conducción y decisión para lograr un mejor aprovechamiento
de 10selementos integrativos de las empresas agrupadas, en un marco
de coordinación y colaboración que puede asumir formas de estructu-
ra societaria o contractual.
Pueden señalarse dos razones fundamentales para explicarlos
tivos de la concentración empresaria:
a) Una finalidad de colaboración o cooperación, en un ámbito don-
de las s~ciedades~agrupadas
se encuentran en un plano de igual-
dad y no subordinación.
b ) Un motivo de control, dominación o subordinación,en donde to-
das las empresas agrupadas se someten a una dirección unifica-
da, prevaleciendo el dominio del más fuerte por el ejercicio de la
desnivelación económica.

Es importante insistir en que la concentración responde a leyes ob-


jetivas de comportamiento económico, por lo que la intervención en el
Curso de derecho societario 57

proceso, buscando la reglamentación legal ha sido el criterio predomi-


nante en las legislaciones societarias, pues sin negar las distorsiones y
los efectos negativos que de la concentración puede inferirse, no puede
negarse que mediante fórmulas legales, adecuadas yjustas, este fenó-
meno es capaz de brindar aportes positivos a una sociedad determina-
da, pues la valoración axiológicano está dada en las cosas o en los fenó-
menos por sí mismos, sino en cuanto los emplea o utiliza el hombre se-
gún sus objetivos y finalidades.

e - La necesaria diferenciación
entre sociedades anónimas cerradas y abiertas
La utilización del esquema de las sociedades anónimas para cual-
quier emprendimiento constituye un fenómeno que no es propio ni ca-
racterístico de la RepúblicaArgentina. En España, por ejemplo, la doc-
trina distingue no sólo entre sociedades anónimas abiertas y cerradas,
sino que también se hace presente la sociedad anónima familiar, la
cual, como ha sido advertido por autorizada doctrina de ese país, modi-
fica de manera notable el modelo legal regulado en la Ley de Socieda-
des Anónimas.
La ley 19.550intentó diferenciar entre una y otra clase de sociedad
anónima, estableciendo para las sociedades abiertas un control per-
manente en su funcionamiento y ciertas pautas especiales de funcio-
namiento interno, pero ello resultó manifiestamente insuficiente. Por
su parte, la ley 22.903 intentó evitar la proliferación de sociedadesanó-
nimas cerradas, modificando y simplificando sustancialmente el régi-
men de las sociedades de responsabilidad limitada, sin tener éxito en
su emprendimiento, pues por razones de variada gama, los comer-
ciantes prefieren utilizar el molde de la sociedad anónima, por más que
su organización y funcionamientoresulte más complejo y oneroso.
Sin perjuicio de señalar que la fijación de un significativocapital so-
cial mínimo para las sociedades anónimas puede constituir un eficaz
remedio para evitar la creación de sociedades anónimas para peque-
ños o medianos emprendimientos, considero que carece de todo senti-
do ignorar este raro fenómeno, debiendo profundizarse las diferencias
entre una y otra clase de sociedades anónimas.
E1Anteproyecto de Reformas de la Ley de Sociedades Comerciales,
del año 1993, que no obtuvo tratamiento legislativo, si bien advirtió la
necesidad de legislar de esa manera, cometió el gravísimo error de in-
tentar traspolar a la República Argentina un proyecto de reformas.de
la Ley de Compañías de Nueva Zelanda, elaborado en el año 1989,to-
talmente extraño a nuestras tradiciones comerciales y jurídicas. Se
trataba de lo que los redactores del Anteproyecto denominaron como
"sociedad anónima simplificada", que se destacaba precisamente por
permitir a estas sociedades emitir acciones sin valor nominal, distri-
buir dividendos sin que ellos resulten de ganancias realizadas y líqui-
- das, pagaderos en forma mensual o semanal, permisión de compra de
las propias acciones por la sociedad, asistencia financiera por ella a
terceros para la compra de acciones de la compañía, y otras no menos
originales solucionesincompatibles con normas legales vigentes y con-
trarias al actual orden público societario.
Los redactores de la ley 19.550 no tuvieron el menor reparo, cuando
suscribieron la Exposición de Motivos y refiriéndose a las sociedades
accidentales o en participación, en reconocer que habían debido acep-
tar concepciones netamente argentinas quejuzgaron conveniente con-
servar. Tan digna manera de pensar, lamentablemente no compartida
por los proyectos de reforma de 1987 y 1993,es la que debe tenerse en
cuenta para distinguir entre sociedades anónimas abiertas y cerradas
en una próxima y necesaria reforma de nuestro ordenamiento societa-
rio, admitiendo para las sociedades anónimas cerradas la aplicación
de las normas sobre resolución parcial y simplificando considerable-
mente los requisitos de convocatoria y funcionamiento de los órganos
colegiados.
f - El fortalecimiento del concepto del capital social

Adiferencia de las corrientes de opinión que han relativizado o me-


noscabado la importancia del capital social en las sociedades, al cual
han calificado como "dato carente de realidad", la tendencia mayorita-
ria en la doctrina nacional y extranjera, así como en las modernas le-
gislaciones contemporáneas, tiende a fortalecer el concepto del capital
social,y la prueba de ello lo constituye la directiva 2Vel13 de noviem-
Curso de derecho societario 59

bre de 1976 emanada de la Comunidad Económica Europea que entre


otros temas reguló precisamente sobre la protección de este dato de in-
dispensable inclusión en el estatuto, requiriendo la existencia de un
capital social mínimo, la garantía de efectividad en la constitución de
la entidad y la garantía de integridad del referido capital así como la
expresa prohibición de repartir dividendos ficticios,etcétera.
La tesis que, como hemos visto, tiende a relativizar el concepto del
capital social,olvida que en las sociedades anónimas dicho capital es la
contrapartida de la limitación de la responsabilidad, pues los socios lo
afectan a la garantía de los compromisosque la sociedad contraeráres-
pecto de terceros.
Nuestra ley 19.550 ha dispuesto, a los fines de asegurar la función
de garantía que cumple el capital social, una serie de normas que tien-
den a preservar su intangibilidad (arts. 32,53,68,71,186,202,205y
206), intangibilidad que precisamente el legislador ha consagrado en
resguardo y protección de los terceros y de los propios accionistas, a
través de disposiciones de evidente orden público.
Ahora bien, dichas normas han sido insuficientes para asegurar a
los terceros la función de garantía que debe necesariamente cumplir el
capital social, pues todas esas normas de protección pierden sentido
cuando nuestra legislación ha prescindido en absoluto de dictar dispo-
siciones de carácter general por las cuales se establezca la exigencia de
que el valor del capital social sea el adecuado a la naturaleza del obje-
to social, a pesar de que algunos fallos judiciales consagraron preto-
riamente esa exigencia y que se encuentra normativamente prevista
en otros cuerpos legales.
El art. 186de la ley 19.550adopta un criterio sumamente discutible,
en el sentido de que requiere un capital social inicial para las socieda-
des anónimas de pesos 100.000, que se considera inadecuada si se re-
para que el molde de las sociedades anónimas no fue reservado para
pequeiíos emprendimientos.
Las consecuencias de tal contradicción están a la vista: abarrota-
miento de quiebras de sociedades anónimas o de responsabilidad limi-
tada con pasivos millonarios que giraban alegremente con el capital
social mínimo, lo cual influye negativamente en el crédito, nervio y mo-
tor del comercio, en la medida de que los principales perjudicados por
las falencias apuntadas son los acreedores quirografarios del ente que
no pueden exigir garantías complementarias ni pueden perseguir alos
socios de dichas sociedades, en virtud de la limitada responsabilidad
que han asumido.
Doctrinariamente se han ofrecido diversas soluciones para paliar ta-
les consecuencias, pudiendo citarse la del profesor ENRIQUE BUTW,pa-
ra quien los socios son ilimitadamente responsables en el caso de que
por las contingencias de la vida social se comprobase que el contravalor
de la cifra capital del pasivo del balance haya caído por debajo del valor
-
expresadopor dicha cifra, lo cual, a juicio del mencionado autor, encuen-
tra respaldo normativo por la analogía marcadamente próxima con la
falta de integración de los aportes al momento de la constitución.
Si bien la solución del profesor BUTWesjusta y debe ser aceptada co-
mo principio general, ella es insuficiente cuando la sociedad anónima
cuenta con un capital socialinadecuado a su objeto, por lo que la solución
debe estar encaminada a exigir la equivalencia entre el capital social y
el objeto de la sociedad o que aquél sea suficiente para asegurar convis-
tas a previsiones razonables, la explotación normal de la empresa, CO-
mo lo ha hecho el proyecto belga de la Ley de Sociedades del 26 dejunio
de 1967.
La legislación espafiola ha aportado una original solución a 10s
efectos de evitar los perniciosos efectos de la infracapitalización. Se
trata del art. 3Vel Real Decreto 1084 del 5 de junio de 1991sobre so-
ciedades anónimas deportivas, según el cual estas sociedades deben
tener un capital social que represente al menos la mitad de la media
de los gastos realizados en los últimos tres ejercicios más el pasivo
existente al final de la temporada deportiva que, en el caso de la sacie-
dad anónima de objeto comercial, deberá ser considerado el de cierre
del ejercicio.
Si se parte de laidea de que el beneficio de la limitación de larespon-
sabilidad de que gozan los accionistas cobra sentido cuando el capital
social es proporcional al nivel de gastos o al pasivo de la sociedad, no
puede sorprender a nadie que legislativamente se imponga a las sacie-
dades en las cuales sus integrantes limitan su responsabilidad a las
Curso de derecho societario 61

cuotas o acciones suscriptas, la necesidad de contar con un capital ade-


cuado a esos gastos, con la consiguiente obligación de los socios o accio-
nistas de efectuar los desembolsos necesarios para alcanzar tales to-
pes, respondiendo ellos en forma solidaria e ilimitada en caso de infra-
capitalización.
La jurisprudencia de los tribunales comerciales ha receptado el fe-
nómeno de la infracapitalización societaria, y en un ejemplar fallo dic-
tado por la Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comer-
cial de fecha 14de mayo de 2014 se declaró, en el marco de una quiebra,
la procedencia de la aplicación de la doctrina de la inoponibilidadjurí-
dica para tornar solidaria e ilimitadamente responsables a los socios y
administradores de aquellas sociedades que carecían de un capital so-
cial suficiente al efecto de su giro, frustrándose, de esa manera, la fun-
ción de garantía que cumple el capital social en toda sociedad, en espe-
cial, en aquellas donde los socios limitan su responsabilidad al aporte
efectuado2.

g - La nominatividad obligatoria de las acciones


y la necesidad de conocer a sus titulares
La sanción en nuestro país de la ley 24.587 de nominatividad obli-
gatoria de las acciones despertó, al igual que sus antecesores (decr.
4073156 y ley 20.643)una feroz resistencia por parte de los cultores de
las acciones al portador, con las cuales se celebraban diariamente ne-
gociaciones simuladas, ilícitas o fraudulentas para frustrar derechos
de terceros.
La resistencia que despertó la nominatividad obligatoria de las ac-
ciones hizo recordar las significativas palabras de GEORGES RIPERT,re-
feridas a la reforma de la legislación francesa de sociedades:"Toda pos-
tura de reforma de la ley de 1867 se acoge con vehementes protestas.
Los capitalistas gritan para hacer ver que resultan dañados, pero lue-
go se acomodan rápidamente a las medidas que habían declarado ina-

CNCom., Sala F, 14/5/14,((V~CTORCARBALLUDE


SOCIEDAD
DE RESPONSABILIDAD
LIMITADAS/&UIEBRA», ED,ejemplar del 28/8/14.
ceptables, augurándose incluso que la nominatividad obligatoria de
las acciones y la consiguiente eliminación de las acciones al portador
implicaba lisa y llanamente la desnaturalización de la sociedad anóni-
ma, con total olvido de que estas sociedades no se denominan anóni-
mas porque sus titulares deben permanecer en el anonimato o en la
clandestinidad, sino porque históricamente fueron así llamadas por-
que tales sociedades podían ser constituidas sin socios comanditados
con responsabilidad ilimitada por las obligaciones sociales".
La experienciaha demostrado que la aplicación efectiva de la Ley de
Nominatividad Obligatoria de las Acciones no produjo en el mercado
bursátil los supuestos efectos perniciosos que anejaba supuestamen-
te la nominativización. Por el contrario, la ley 24.587, que por otra par-
te recepta una tendencia generalizada de la legislación extranjera, im-
pide o dificulta las transmisiones clandestinas e informales de títulos
accionariospara violar expresas normas legales, como las que impiden
a los accionistas o a los directores votar en las asambleas generales las
cuestiones en las que tuvieran interés personal comprometido (arts.
241 y 248, ley 19.550).Y ni que hablar de las ventajas que los títulos no-
minativos ofrecen a los terceros, a quienes les resultaba en la práctica
sencillamente imposible embargar y ejecutar las acciones al portador,
por cuanto para ello era necesario la realización de un acto societario
en donde el accionista deudor debía exhibir sus títulos, lo cual se evita-
ba con el simple recurso de transferir sus acciones a terceros a través
de un acto (la tradición) carente de toda formalidad.

h - Otras tendencias en materia


de derecho societario
Un análisis de los trabajos presentados en los congresos y jornadas
dedicadas al derecho de las sociedades hasta el presente, nos ilustra
sobre otras tendencias que deben ser tenidas en cuenta en futuras re-
formas legislativas. Basta citar por ejemplo la simplificación de requi-
sitos para la celebración de actos societarios, la eliminación de requi-
sitos para ejercer derechos sociales, que en nuestro ordenamiento es-
tán sometidos muchos de ellos a la tendencia de determinados porcen-
tajes accionarios, y la limitación del poder de los administradores y el
Curso de derecho societario 63

derecho de los accionistas y terceros de tener certeza sobre la veraci-


dad de las cuentas de la sociedad a través de la verificación de ellas por
parte de auditores independientes y honorables, como ha sido requeri-
do por la directiva 8Ve la Comunidad Económica (ahora Unión) Euro-
pea, de fecha 10 de abril de 1984 a sus países miembros.
Del mismo modo, tampoco puede desconocerse la cuestionable ten-
dencia de reducir al mínimo las nulidades societarias en aras de la es-
tabilidad del sujeto de derecho de segundo grado; la revisión de la tra-
dicional prohibición de la sociedad de adquirir sus propias acciones, la
cual resulta a mi juicio peligrosa, por afectar la función de garantía que
cumple el capital social; la exigencia de una mayor intensidad en las
registraciones de los actos societarios y de la documentación contable
de la entidad y, finalmente, de la regulación de sociedades anónimas
especiales, con un objeto determinado, como las sociedades de garan-
tía recíproca en nuestro país, o las sociedades anónimas deportivas, fi-
nancieras, de crédito hipotecario, editoriales y laborales legisladas en
España.
Finalmente, no pueden desconocerse las iniciativas tendientes a la
consagración legislativa de las empresas familiares -que en nuestro
medio tiene como principal protagonista al profesor EDUARDO M. FA-
VIER DUBOIS-, quien viene sosteniendo la necesidad de la recepción,
en el derecho local, de un régimen legal que las reconozca, las defina y
las adapte a una realidad incontrastable que exhibe nuestra realidad
societaria, proponiendo, dentro de esa iniciativa, la reglamentación de
lo que se conoce como "protocolo de la empresa familiar". Bien es cier-
to que el Código Civil y Comercial de la Nación no las ha receptado, pe-
ro algunas disposiciones de este ordenamiento pueden ser utilizadas
para facilitar el funcionamiento de las mismas y dirimir los conflictos
que en su seno se producen, como consecuenciano sólo de conflictos de
intereses comerciales o societarios, sino de problemas familiares, que
resultan ser de mucho mayor complejidad y de más complicada solu-
ción que aquéllas generadas en el marco de sociedades constituidas
por personas no vinculadas a un mismo grupo familiar. En tal sentido,
merecen ser destacados los arts. 1010 del CCCN, en lo que se refiere a
las excepciones a la prohibición general sobre herencias futuras; 2445,
que reduce la porción legítima de los herederos del causante; 1649 a
1665,que reconocen al arbitraje para dirimir los conflictos en las cues-
tiones patrimoniales de familia; 505 y SS.,que permiten a los cónyuges
optar por el régimen patrimonial de separación de bienes, lo que evita-
ría la dispersión de las acciones de la sociedad familiar en caso de di-
vorcio o fallecimiento; 1358y concordantes, que no reeditan las dispo-
siciones que prohíben los contratos entre cónyuges, lo que, a juicio de
FAVIER DUBOIS,permitirá una mayor planificación dentro de la familia
empresaria, con positivas repercusiones en la programación de la su-
cesión patrimonial sobre la empresa familiar 3.

Cfr. FAVIER Du~ors(H), Panorama del derecho coinercial eia el nuevo Código Ci-
vil y Coinercial de la Nación, 2014, ps. 35 a 83.
@ O II
CAPÍTUL

El contrato de sociedad comercial.


Naturalem de su acto constitutivo
y elementos del contrato de sociedad

NATURALEZA
JURÍDICA DEL ACTO CONSTITUTIVO
DE LA SOCIEDAD

Si bien los legisladores de 1973fueron lo suficientemente claros en


la Exposición de Motivos de la ley 19.550 en cuanto a que ésta ha asu-
mido en su art. 1%na definida postura en torno a la naturaleza jurídi-
ca del acto constitutivo de la sociedad, enrolándose categóricamente
en la teoría contractualista, no puede dejar de señalarse que fue preci-
samente la naturaleza y características de las compañías mercantiles,
y en especial las sociedades anónimas, las que pusieron en tela de jui-
cio el carácter contractual de su acto constitutivo, pues la circunstan-
cia de no existir prestaciones recíprocas o contrapuestas, sino yuxta-
puestas y orientadas hacia un fin común, y fundamentalmente el he-
cho de que del mero acuerdo de voluntades o de la inscripción registra1
del acto constitutivo pudiera surgir un nuevo sujeto de derecho con
personalidad jurídica independiente a la de sus fundadores y con vida
propia en el mundo de los negocios, fueron todos elementos que lleva-
ron a muchos autores a considerar a la sociedad como producto de un
acto de naturaleza compleja que presentaba notorias e irreconciliables
diferencias con el tradicional concepto del contrato.
Precisamente, la observación de la realidad en materia societaria
llevó a muchos estudiosos a sostener la crisis de la doctrina contractual
para explicar el fenómeno del acto constitutivo de la sociedad desde
otras perspectivas, elaborándose de tal modo la doctrina del acto colec-
tivo o del acto complejo, cuyos desarrollos exceden el marco de la pre-
sente exposición. De entre todas esas doctrinas, la que mayor predica-
mento obtuvo fue la teoría de la institución, nacida dentro del derecho
público, pero adaptada al negocio societario, y la cual, a diferencia de
la tesis contractualista que pone el énfasis en la soberanía de la volun-
tad de los integrantes de la sociedady en el principio mayoritario como
forma de adoptar resoluciones sociales, otorga preeminencia al interés
"de la empresa" por sobre el interés de los socios o accionistas, interés
corporativo que todos los integrantes de la sociedad deben respetar y
al cual deben subordinarse.
Nuestra legislación societaria, teniendo en cuenta fundamental-
mente que la adaptación de la teoría de la institución del negocio socie-
tario condujo en otras legislaciones a la subordinación del empresario
a las directivas de gobiernos totalitarios1, se enroló sin reservas en la
teoría contractualista para explicar el acto constitutivo de la sociedad,
entendiendo que las diferencias que pueden existir entre la sociedad
con los contratos de cambio, con prestaciones contrapuestas de las par-
tes, no justifican de manera alguna el abandono de las nociones clási-
cas del contrato. Recordemosal respecto que, tratándose de sociedades
dedicadas a la actividad civil, ellas fueron tratadas por el hoy deroga-
do Código Civil,como un contrato, y ninguna disposición de dicho orde-
namiento incluía norma alguna que ponga en discusión esa naturale-
za jurídica.
Se trata, la sociedad, y esto vale para cualquier ente societario, de
un contrato de organización creado por el legislador como medio de
concentrar capitales para la realización de una actividad de carácter
económico y a través del cual sus otorgantes disponen de un complejo
de normas estructurales y funcionales destinadas a regular perma-
nentemente las relaciones emergentes del negocio jurídico constituti-
vo. Por ello, la opinión predominante dentro de la doctrina nacional y
extranjera es que el negocio jurídico por cuya virtud se crea una sacie-
dad es u n contrato plurilateral de organización.

Estudios de dereclzo conzercial, 1968, t. 1,p. 156.


SATANOWSKY,
Curso de derecho soeietario 67

Sin embargo, y no obstante las categóricas definiciones de los legis-


ladores en la Exposición de Motivos de la ley 19.550 en torno al carác-
ter contractual del acto constitutivo de la sociedad, dicho ordena-
miento consagra, bien que aisladamente, algunas soluciones propias
de una concepción institucionalista del concepto de sociedad, como por
ejemplo, el carácter restrictivo de las medidas cautelares sobre el fun-
cionamiento del ente (art. 114),los brevísimos plazos para la promo-
ción de accionesjudiciales de nulidad contra las decisiones del órgano
de gobierno de la entidad (art. 251), o aquella norma por medio de la
cual se dispone que en determinadas sociedades (sociedadescolecti-
vas y en comandita simple), los fundadores pueden prever en el con-
trato constitutivo que, ante el fallecimiento de uno de los socios,la so-
ciedad continúe con sus herederos, pacto que obliga a éstos sin nece-
sidad de un nuevo contrato. Es evidente que en este caso el legislador
ha tendido a proteger a la empresa, en desmedro de la clara norma del
derogado art. 1195del CC-hoy ratificado por el art. 1021del CCCN-
que prohíbe, como principio general, extender a los terceros los efec-
tos de un contrato, en tanto obliga a los herederos del socio fallecido a
incorporarse a una sociedad en cuya fundación no han participado,
cuando la congruencia a la tesis contractualista hubiera impuesto,
cuanto menos, la expresa conformidad de los herederos para ingresar
a dicha sociedad.
*Lareciente incorporación a la legislación societaria de las socieda-
des unipersonales por parte de la ley 26.994, no ha hecho perder a la so-
ciedad su naturaleza de contrato plurilateral de organización, pues
ella está vigente cuando en la constitución de la sociedad participan
dos o más personas.
La sociedad de un solo socio, que puede tener su origen en una decla-
ración unilateral de voluntad y hasta en el acaecimiento de un hecho,
en los casos de unipersonalidad derivada (art. 94 bis,ley 19.550),cons-
tituye una excepción al principio general que caracteriza, como con-
tractual, la constitución de sociedades, así como tampoco la existencia
en la ley 19.550de la fusión o la escisión societaria o la existencia de so-
ciedades del Estado, constituyeron argumentos suficientes para alte-
rar su especial naturaleza contractual del contrato de sociedad.
-56-
CARACTERES
DEL CONTRATO DE SOCIEDAD

Partiendo pues de la base de que, salvo el especial caso de la sacie-


dad unipersonal, la sociedad es un contrato, sus caracteres son:
a) Es consensual, pues basta el consentimiento de los otorgantes
para hacer nacer los derechos y obligaciones que se derivan del
carácter de socios, así como para generar los efectos característi-
cos del contrato. Basta reparar, para ratificar lo expuesto, que el
art. 1"e la ley 19.550se refiere a la ccobligaciónde realizar apor-
tes", y que su incumplimiento puede generar acciones de cumpli-
miento o de exclusión (arts. 37 y 92, ley 19.550),sin subordinar
la existencia de la sociedad a la efectiva entrega de los aportes.
b) Es conmutatiuo, pues al momento de constituir la sociedad las
partes pueden conocer las ventajas y sacrificios que el negocio
ofrece. El alea común, que se traduce en la existencia de ganan-
cias o pérdidas es propia de cualquier contrato y no exclusiva-
mente del contrato de sociedad.
e) Es oneroso) porque no es concebible que una persona pueda ad-
quirir los derechos de socio si no cumple con la necesaria aporta-
ción al fondo común.
d ) Es de ejecución continuada o duradera, pues salvo las socieda-
des accidentales o en participación, que presentan muy particu-
lares características, el contrato de sociedad no se celebra para
una sola operación sino para realizar actividades y generar con
ellas ganancias a sus socios.
e) Es, en principio, plurilateral, porque el contrato de sociedad ha
sido pensado como instrumento de concentración de capitales y
alberga a un número ilimitado de socios, debiendo contar siem-
pre con no menos de dos de ellos, salvo el caso de las sociedades
anónimas unipersonales, en donde basta la declaración unilate-
ral de voluntad para crear la misma.
fl Es un contrato de organización, pues a diferencia del contrato
de cambio, que presupone un intercambio de prestaciones que se
Curso de derecho societario 69

agotan con su realización, en la sociedad cada parte constituye,


a través de prestaciones coordinadas, el patrimonio de un nuevo
sujeto de derecho creado en virtud del contrato a través del cual
los socios obtendrán los beneficios esperados. Por otra parte, el
carácter organizacional del acto constitutivo de la sociedad sur-
ge de la necesidad de reglamentar, en el contrato social o estatu-
to, las relaciones entre los socios y de éstos con la sociedad, así co-
mo el funcionamiento del ente, desde su punto de vista interno
como frente a los terceros.

DIFERENCIAS
ENTRE LOS CONTRATOS DE ORGANIZACIÓN
Y LOS CONTRATOS DE C m 0

Es importante destacar cuáles son las consecuencias derivadas de la


distinción entre contratos de cambio y contratos de organización:
a) En los contratos de cambio, la nulidad vincular determina la nu-
lidad del contrato, mientras que en el contrato de sociedad,y co-
mo principio general, la nulidad o anulación que afecte el víncu-
lo de alguno de los socios no producirá la nulidad o anulación del
contrato de sociedad (art. 16, ley 19.550).
b) El incumplimiento en que incurra alguna de las partes en los
contratos de cambio podrá justificar su rescisión o resolución, en
los términos de los arts. 1086 a 1088del CCCN.Por el contrario,
en el contrato de sociedad, el incumplimiento en que incurriera
uno de los socios con respecto a las obligaciones que le impone el
estado de socio podrá determinar su exclusión del ente, pero
nunca la disolución y liquidación de la sociedad.
c) En materia de nulidad del contrato de sociedad,los efectos de su
declaración carecen en el negocio societario del efecto retroacti-
vo previsto por el art. 390 del CCCN para los contratos bilatera-
les, pues tal posibilidad es impensable para la sociedad,en la me-
dida que el nacimiento de un sujeto de derecho distinto al de los
socios otorgantes y la evidente presunción de validez que debe
gozar la actuación de quien contrata en nombre de la sociedad,
obliga a otorgar plena legitimidad frente a terceros a los actos ce-
lebrados por aquélla en cumplimiento de su objeto social.
d) Finalmente, tampoco es aplicable al contrato social la exceptio
non adirnpleti contratw prevista por el art. 1031 del CCCN, en
la medida en que el incumplimiento de uno de los socios no justi-
fica ni autoriza el incumplimiento por parte de los restantes, en
tanto no existe interdependencia entre las prestaciones de todos
los integrantes de la sociedad.

$ 8 -
ELEMENTOS
DEL CONTRATO DE SOCIEDAD

Aclarada ya la adhesión por la ley 19.550 a la teoría contractualista


del acto constitutivo de la sociedad, bien que dentro de la categoría de
los contratos plurilaterales de organización, no puede ser objeto de dis-
cusión la necesidad de reunir en el contrato de sociedad los elementos
comunes a todo contrato, esto es, consentimiento, capacidad, objeto y
causa, a los cuales les resultan aplicables en términos generales las
normas del ordenamiento común.
a - El consentimiento de los socios

En primer lugar, rigen los principios generales que gobiernan el


consentimientoen materia de actosjurídicos en general y contratos en
particular. Sin embargo, debe destacarse que nuestro ordenamiento
mercantil prevé dos supuestos de sociedad obligatoria:
a) Para los herederos del socio fallecido, en las sociedades colecti-
vas y en comandita simple, cuando el ingreso de ellos se hubiera
pactado en el contrato social (art. 90, ley 19.550).
b) El caso de las sociedades constituidas por el concursado o fallido
con sus acreedores, que obliga a incorporarse aun a quienes han
votado en contra de tal propuesta (art. 43, párr. 1" ley 24.522),
normas cuya inconstitucionalidad nos resulta de toda eviden-
cia.
Curso de derecho societario 71

b - Capacidad para constituir sociedades


La capacidad se rige también en principio por las normas del Códi-
go Civil y Comercial de la Nación o por leyes especiales,debiendo dete-
nernos en algunos supuestos particulares, como lo son la capacidad de
los menores para constituir sociedad,los esposos, los corredores y mar-
tilleros, así como el problema de la capacidad de las sociedades para
participar en otras sociedades.
1 - Capacidad de los menores para constituir sociedad

La profunda reforma al tema de la minoridad efectuada por el Códi-


go Civil y Comercial de la Nación (arts. 25 a 30), tuvo una gran inci-
dencia en la cuestión referida a la capacidad de los menores para cons-
tituir o participar en sociedades comerciales,máxime cuando, deroga-
do en su totalidad el Código de Comercio, desaparecieron algunas ins-
tituciones centenarias, como, por ejemplo, la autorización de los meno-
res para ejercer el comercio (art. 10 del derogado CCom.) o la especial
situación que se presentaba cuando el padre asociaba a su hijo menor
en el ejercicio de su comercio (art. 12 del derogado CCom.).
Asimismo, la derogación de la ley 14.394,a la cual hacía expresa re-
ferencia el texto original del art. 28, cuando hablaba de los casos legis-
lados por los arts. 51 a 53 de dicha ley, justificó la adecuación del nue-
vo art. 28 de la hoy denominada Ley General de Sociedades (LGS), el
cual hace sólo referencia a los supuestos de indivisiónforzosa de bienes
de los menores, manteniendo igual solución, pues los principios que
gobiernan dicha problemática son idénticos.
De modo que el panorama en esta materia es mucho más simple, co-
mo veremos a continuación, analizando los diversos supuestos que
pueden presentarse a tenor de las nuevas disposiciones legales.
a) Cumplidos los dieciocho años, la persona humana adquiere ple-
na capacidad para ser titular de derechos y deberes jurídicos, y
se encuentra habilitada para la celebración de todos los actosju-
rídicos que pretenda realizar.
b ) Tratándose de menores emancipados por matrimonio -única
emancipación prevista por el Código Civil y Comercial de la Na-
ción-, ellos gozan de plena capacidad de ejercicio,con las limita-
ciones previstas en el art. 28 del mencionado cuerpo legal.Atento
el texto de esta norma, ha quedado derogada toda diferencia entre
el menor casado con o sin autorización, de manera que la capaci-
dad del mismo es siempreidéntica y la única restricción que pade-
ce, referido al negocio societario,es la constitución o participación
en sociedades en las cuales el menor emancipadointervenga como
socio con responsabilidad ilimitada y solidaria, habida cuenta la
prohibición de afianzar obligaciones prevista por el art. 28, párr.
3Vel CCCN.
c) En cuanto a los menores que hayan recibido por herencia un esta-
blecimiento mercantil sujeto a indivisión, y a los cuales se refiere
el art. 28 de la ley 19.550 cuando apunta a la sociedad constitui-
da con bienes sometidosa indivisión forzosa hereditaria, los here-
deros menores de edad o con capacidad restringida sólo pueden
ser socios con responsabilidad limitada, debiendo el contrato
constitutivo ser aprobado por el juez de la sucesión.Asimismo, se
prevé que la existencia de posibilidad de colisión de intereses en-
tre el representante legal,el curador o el apoyo y la personamenor
de edad, incapaz o con capacidad restringida, obligará aljuez a de-
signar un representante ad hoc para la celebración del contrato y
para el contralor de la administración si fuere ejercida por aquel.
En cuanto a la sanción por el incumplimiento de esta norma, el
art. 29 de la ley 19.550,reformado por laley 26.994, prevé que, sin
perjuicio de la transformación de la sociedad en una de tipo auto-
rizado, la infracción al art .28hace solidaria e ilimitadamente res-
ponsables al representante, al curador o al apoyo de la persona
menor de edad, incapaz o con capacidad restringida y a los conso-
cios plenamente capaces, por los daños y perjuicios causados a la
persona menor de edad, incapaz o con capacidad restringida.
d ) Oportuno es aclarar que, no obstante lo dispuesto por el art. 29
de la ley 19.550,la omisión del representante del menor en cons-
tituir una sociedad de los tipos permitidos, actuando la indivi-
sión hereditaria en la explotación del establecimientoindustrial
Curso de derecho societario 73

o comercial sometido a indivisión no provoca automáticamente


los daños y perjuicios en el patrimonio del menor a los que alude
el art. 29 de la ley 19.550 en su actual versión, pues esta sociedad
pasa directamente a gobernarse por las normas de la Sección IV
del Capítulo 1de la ley 19.550,que a diferencia de la anterior ver-
sión de los arts. 21 a 26 -que integran esa sección-, la respon-
sabilidad de sus integrantes ya no es solidaria e ilimitada por las
obligaciones sociales, sino simplemente mancomunada, por par-
-*
tes iguales y sin obligación, en ningún caso, de responder ante la
insolvencia de otro socio.
e) Finalmente, y en torno a la capacidad de los menores para inter-
venir en sociedades, no puede dejar de citarse lo dispuesto por el
art. 683 del CCCN, conforme al cual la ley presume que el hijo
mayor de dieciséis años que ejerce algún empleo, profesión o in-
dustria, está autorizado por sus progenitores para todos los ac-
tos y contratos concernientes al empleo, profesión o industria,
recayendo los derechos y obligaciones que resulten de su ejerci-
cio, exclusivamente sobre los bienes cuya administración está a
cargo de los hijos, estén conviviendo o no con sus padres2.

2 - Capacidad de los corredores para constituir


o integrar sociedades

Si bien las prohibiciones establecidas por el art. 106 del CCom. para
los corredores, a quienes se prohibía, lisa y llanamente, ejercer el co-
rretaje en sociedad con otros corredores o terceros, y que estuvieron vi-
gentes hasta la sanción de la ley 25.028 del año 1999, que permitió la
asociación entre estos auxiliares para el ejercicio exclusivo del corre-
taje, han quedado totalmente superadas con la sanción del Código Ci-
vil y Comercial de la Nación, el cual, en su art. 1346-incluido dentro
de las normas referidas al corretaje- admite sin cortapisas que po-
drán actuar como corredores, personas humanas ojurídicas.

COBAS,en Código Civil y Comercial de ZaNación. Comentado, Ricardo L. Loren-


zetti (dir.), 2014, t. 1, p. 117.
Se trata de una disposición sumamente desafortunada, pues cuan-
to menos debió aclararse a qué tipo de personas jurídicas se refiere,
pues siendo el corretaje una actividad lucrativa (art. 1350, CCCN), no
se advierte como puede una asociación civil o una fundación dedicarse
a este objeto. Pero además de ello, si recordamos que la ley 26.994, que
sancionó el Código Civil y Comercial de la Nación, no derogó totalmen-
te el régimen legal que rige actualmente a los corredores (la ley 20.266
reformada por la ley 25.028),sino sólo los arts. 36 a 39 de la misma, so-
bre cuyo contenido se refieren los arts. 1345 a 1355del CCCN, quedan-
do subsistentes los arts. 32 y 33 de la ley 20.266, que requieren de los
corredores contar con título universitario expedido o revalidado en la
República, no es tarea sencilla comprender cómo y de qué manera una
persona jurídica podrá celebrar actos de corretaje, habida cuenta que
los títulos universitarios sólo pueden expedirse a personas humanas.
Debe aclararse asimismo que la nueva regulación del "contrato de
corretaje"por los arts. 1345 a 1355del CCCN, no obsta a la vigencia de
la ley especial que rige tal actividad -ley 20.266- que le exige un tí-
tulo universitario, su matriculación y determinados deberes, respon-
sabilidades y sanciones, estableciendo un verdadero poder de policía
sobre la matrícula, que es de carácter local. Ratifica lo expuesto lo dis-
puesto por el art. 1355del CCCN, en cuanto dispone que las nuevas re-
glas del contrato de corretaje no obstan a la aplicación de las disposi-
ciones de leyes y reglamentos especiales3.

Martilleros
La ley 20.266 del año 1973 reformó las disposiciones.de1Código de
Comercio, el cual en su art. 113sometía a estos auxiliares del comercio
a las mismas prohibiciones que les imponía a los corredores. El nuevo
estatuto legal de los martilleros consagró la posibilidad de la admisión
de la constitución o integración de sociedades entre éstos, pero inte-
gradas exclusivamente por martilleros y para la realización también
exclusiva, de actos de remate (art. 15, ley 20.266).

FAVIER DUBOIS( H ) , Lderogación


~ del derecho comercialpor el nuevo Código Ci- .
vi1:Aparienciay realidad, en www.favierduboisspagnolo.co~n, 6/12/14.
Curso de derecho societario 75

3 - Capacidad de los cónyuges para participar


en sociedades comerciales

La capacidad de los cónyuges para constituir o integrar sociedades


mercantiles está regida por el nuevo art. 27 de la ley 19.550,reforma-
do su texto original por la ley 26.994, que expresamente dispone que
"SOCIEW ENTRE CONYUGES. Los cónyuges pueden integrar entre siso-
ciedades de cualquier tipo y las reguladas en la Sección IV".Se recuer-
da que el texto original de dicha norma que tendrá vigencia hasta el 31
dejulio de 2015 dispone que: T o s esposos sólopueden integrar entre si
sociedades por acciones y de responsabilidad limitada". Dicha norma
tenía como finalidad la necesidad de evitar la superposición de dos re-
gímenes distintos de responsabilidad, como lo eran el societarioy el pa-
trimonial del matrimonio, en el cual el cónyuge no responde por las
obligaciones asumidas por el otro esposo (art. 5" ley 11.357).
La doctrina había criticado la redacción del viejo texto del art. 27 de
la ley 19.550,con el argumento de que su poco feliz redacción traicio-
naba la voluntad del legislador, pues una interpretación exegética de
dicha norma permitía la integración por ambos cónyuges de sociedades
en comandita por acciones, en calidad de socios comanditados, la cual
resultaba incompatible con la interpretación finalista de la norma.
La modificación del art. 27 de la ley 19.550 por su actual redacción,
que permite a los cónyuges integrar cualquier tipo de sociedad, inclu-
so las sociedades no reguladas, informales o simples previstas en la
Sección IVdel Capítulo 1de la ley 19.550,respondió a los cambios pro-
ducidos por el Código Civil y Comercial de la Nación en el régimen pa-
trimonial del matrimonio, en donde se prevé un doble régimen, esto es,
uno de comunidad de bienes y otro de separación de bienes.
La modificación efectuada por la ley 26.994, que consagra una per-
misión total a los esposos para constituir o participar en cualquier cla-
se de sociedad es a mi juicio exagerada, pues de conformidad con el tex-
to legal del art. 28, podrían ahora los cónyuges integrar una sociedad
colectiva o en comandita, en carácter de comanditados, en las cuales
ambos esposos asumen una responsabilidad ilimitada y solidaria por
las obligaciones sociales, lo cual iría a contrapelo con las expresas pre-
visiones de los arts. 461, pám 2" 467 y 505 del CCCN, y si bien es cier-
to que el art. 461 en su párr. 1"onsagra la responsabilidad solidaria de
los cónyuges, cualquiera fuera el régimen patrimonial que adoptasen,
por ciertas y determinadas deudas -obligaciones contraídas para sol-
ventar las necesidades ordinarias del hogar y el sostenimiento y edu-
cación de los hijos-, se trata de un supuesto excepcional que no justi-
fica admitir la constitucióno participación de los cónyuges en las socie-
dades donde la responsabilidad de sus integrantes es solidaria e ilimi-
tada con la sociedad.
Consecuentemente con la reforma al art. 27 de laley 19.550,se elimi-
nó la sanción prevista por el derogado art. 29, párr. 1" que establecía la
nulidad de cualquier sociedad entre marido y mujer no permitida por el
art. 27, solución que, aparentemente coherente con el principio general
consagrado en el mismo, conducía a soluciones totalmente incompati-
bles con la finalidad del legislador, pues la declaración de nulidad, a te-
nor de lo dispuesto por el art. 18 de la ley 19.550,abre las puertas a la
responsabilidad solidaria e ilimitada de todos sus socios que, curiosa-
mente, fue finalidad de aquella norma evitar.

4 - El problema de la capacidad de las sociedades para participar


en otras. Límites a las participaciones

La capacidad de las sociedades comerciales para integrar otras so-


ciedades mercantiles se encuentra gobernada por los arts.,30 á 32 de la
ley 19.550 que implementa el siguiente régimen:
1 - En principio, las sociedades tienen capacidad para integrar
otras sociedades, con excepción de las sociedades anónima y en coman-
dita por acciones, que sólo pueden integrar sociedades por acciones y
de responsabilidad limitada (texto actual del art. 30 de la ley 19.550,
reformado por la ley 26.994).
Esta limitación,ya consagrada por el texto original de la ley 19.550,
preveía una incapacidad más amplia aún, pues sólo permitía a las so-
ciedades anónimas y en comandita por acciones participar en socieda-
des por acciones, no incluyendo,como ahora sucede, a las sociedades de
responsabilidad limitada. Esa prohibición tuvo su antecedente en un
antiguo fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 30 de ju-
Curso de derecho societario 77

lio de 1948,dictado en los autos «GOBIERNONACIONAL C. Ch.FERROCARRI-


LERA DE PETR~LEOS, en el cual se resolvió que las sociedades anónimas
no pueden constituir sociedades colectivas, por el carácter intuituper-
sonae de éstas, consagrando un criterio que fue recogido luego por la
ley 19.550y defendido por uno de sus coautores, el profesor ISMCHAL-
PERIN, como medio de impedir que por vía de una participación en una
sociedad no accionaria, la sociedad anónima escape al control estatal
previsto por el art. 299, o los administradores expongan a la sociedad
al riesgo de la quiebra si integran una sociedad por interés4.
Las razones expuestas para defender la limitación prevista por el
art. 30 fueron siempre muy cuestionadas por la doctrina nacional, exis-
tiendo amplio consenso en pro de su derogación o reforma. En primer
lugar, por cuanto la posibilidad de que los administradores de la socie-
dad colectiva participada la pongan en peligro de quiebra y que ésta
pueda ser extendida a sus socios, entre los que se encuentra la sociedad
accionaria participante, constituyeun riesgo al que están sometidasto-
das las sociedades anónimas en el ejercicio de su actividad mercantil,
sin olvidar que la quiebra de la sociedad participada no implica la quie-
bra de los integrantes de la sociedad participante, sino sólo eventual-
mente de esta última. Por otra parte, la posibilidad de escape al control
estatal permanente previsto por el art. 299 de la ley 19.550 práctica-
mente no existe, atento la irrelevancia de tal controly además por cuan-
to tal evasión se puede evitar de una manera muy simple, con sólo pres-
cribir que el control estatal se extiende a las sociedades integradas por
sociedades abiertas.
Por otro lado, y ello resulta fundamental, no se alcanza a compren-
der cuál es el régimen de control que se viola con la infracción del art.
30 de la ley 19.550,pues el único control al que están sometidas las so-
ciedades por acciones, con excepción de aquellas que tienen una fisca-
lización específica en razón del objeto que desarrollan, es el previsto
por el art. 300 de la ley 19.550,que se limita al control de legalidad del
acto constitutivo, sus reformas y variaciones del capital.

HALPERIN,Sociedades anónimas, 1978, p. 156.


Carece pues de rigor científico establecer en cabeza de una socie-
dad por acciones una incapacidad tan grave como la de integrar socie-
dades de diferente tipo, basándose en argumentos tan débiles. Algo
más fundamentado podría suponer el sostener que la infracción al ré-
gimen de control se refiere al previsto por el art. 299, pero esa inter-
pretación está condenada por el mismo texto legal, pues el art. 30 no
hace distinciones entre subtipos de sociedades por acciones. Cabe re-
cordar que la incapacidad prevista por el art. 30 de la ley 19.550 sólo
rige para las sociedades por acciones, por lo que las sociedades de dis-
tinto tipo pueden integrar cualquier tipo de sociedad comercial, y la
sociedad de responsabilidad limitada, de características similares a
las sociedades anónimas, puede participar en sociedades colectivas,
sin obstáculo legal alguno.

2 - El nuevo art. 30 de la ley 19.550incurre en dos errores. En pri-


mer lugar, vuelve a autorizar la participación de sociedades anónimas
y en comandita por acciones en sociedades de este último tipo, sin for-
mular las distinciones necesarias, pues una interpretación no sólo fi-
nalista sino lógica de dicha disposición legal, impide a dichas compa-
ñías participar como socias comanditadas en una sociedad en coman-
dita por acciones. En segundo lugar, la referencia a la participación de
las sociedades anónimas y en comandita por acciones para formar par-
te de contratos asociativos carece de todo sentido, pues de conformidad
con lo dispuesto por el art. 1442 del CCCN, que regula específicamen-
te a este tipo de contratos, ". .. no se les aplican las normas sobre la so-
ciedad, no son, ni por medio de ellos se constituyen, personas jurídicas,
sociedades ni sujetos de derechoJ'.

3 - La cuantía de la participación de una sociedad,cualquiera fue-


re el tipo social adoptado por una u otra, se rige por el art. 31 de la ley
19.550, que en protección del objeto social de la sociedad participante
y en defensa de los socios de esta compañía, prohíbe tomar o mantener
participación en otra u otras sociedades por un monto superior a sus
reservas libres y a la mitad de su capital y de las reservas legales, sal-
vo cuando el objeto de la participante fuera exclusivamentefinanciero
Curso de derecho societario 79

o de inversión. Limitando precisamente la participación en otras com-


pañías, el legislador pretendió evitar que el objeto social de la partíci-
pe pueda cumplirse a través de la participada. Toda participación que
exceda de dichos límites deberá ser enajenada dentro de los seis meses
siguientes a la fecha de la aprobación del balance de la sociedad parti-
cipante del que resulte que el límite ha sido superado, y comunicado di-
cho exceso a la entidad participada dentro de los diez días de la aproba-
ción del referido balance. Dispone la ley que el incumplimiento en la
enajenación del excedente produce la pérdida de los derechos de voto y
a las utilidades que correspondan a esas participacionesen exceso has-
ta que se proceda a dicha venta.

4 - Finalmente, el art. 32 de la ley 19.550prohiloe las participacio-


nes recíprocas entre sociedades,proscripción que tiende a proteger a los
terceros, pues con ello se evita el aguamiento del capital social de las so-
ciedades participantes y participadas, impidiéndose así la confusión de
patrimonios y capitales. Por las mismas razones, se prohíbe a la socie-
dad controlada participar en la controlante, y en sociedad controlada
por ésta, por un monto superior, según balance, al de sus reservas li-
bres, excluida la legal.Al igual que en el caso del art. 31, las participa-
ciones en exceso de tales límites deben ser enajenadas dentro de los seis
meses siguientes a la fecha de aprobación del balance del que resulta la
infracción, como la pérdida temporal de los derechos de voto y de per-
cepción de las utilidades, hasta que cumpla con tal enajenación.

OBJETO
DEL CONTRATO DE SOCIEDrlD

El objeto del contrato de sociedad no debe ser confundido con el obje-


to social. Aquél está constituido por las prestaciones de dar o de hacer
que se comprometieron a efectuar los socios y que constituyen a su vez
el objeto de las obligaciones originadas en el contrato de sociedad (arts.
1003 a 1011, CCCN). El objeto social, que es requisito de inclusión
esencial en todo contrato de sociedad, por expresa directiva del art. 11,
inc. 3Ve la ley 19.550, consiste en el ámbito de las actividades econó-
micas delimitadas en el contrato o acto constitutivo5.

3-L a causa del contrato de sociedad


La causa del contrato de sociedad es la finalidad quehan tenido los
fundadores para su constitución,y no es otra que la obtención de las ga-
nancias a través de la realización de las actividades previstas en el con-
trato social.

b - Elementos específicos del contrato de sociedad

Los elementos específicos del contrato de sociedad comercial se en-


cuentran previstos en la definición que de él nos brinda el art. 1Ve la
ley 19.550, que dispone textualmente: "Habrá sociedad comercial
cuando una o más personas en forma organizada, conforme a uno de los
tipos previstos en esta ley, se obliguen a realizar aportes para aplicar-
los a la producción o intercambio de bienes o servicios participando de
los beneficios y soportando las pérdidas".
Los elementos específicos del contrato de sociedad comercial son,
pues, los siguientes: la organización, la tipicidad, los aportes, el fin so-
cietario y la participación en los beneficios y soportación en las pérdi-
das, debiendo recordarse que con anterioridad a la sanciófi de la ley
26.994, era también un elemento específico del contrato de sociedad la
pluralidad de socios.Analizaremos cada uno de ellos a continuación.

1 - Pluralidad de socios. Las sociedades de un solo socio

Hasta la sanción de la ley 26.994, del 7 de octubre del 2014, la plura-


lidad de socios ("dos o más") era una de las características más impor-
tantes del contrato de sociedad, pero ello aconteció hasta la admisión
de las sociedades unipersonales por dicha ley, y si bien actualmente la
ley 19.550 ha limitado la actuación y constitución de las sociedades de
un solo socio a numerosas restricciones, lo cierto es que mal podemos

Derecho comercial argentino, 3%d., 1969, t. 1,p. 352.


FONTANARROSA,
Curso de derecho societario 81

hoy afirmar que la pluralidad de socios constituya un requisito esen-


cial del contrato de sociedad.
La incorporación de las sociedades de un solo socio fue un anhelo de
parte de parte de la doctrina nacional y de los sectores más corporati-
vistas de nuestro empresariado, y la Comisión de Reformas fue explíci-
ta sobre el particular cuando sus integrantes afirmaron que el propósi-
to perseguido con la incorporación de dichas sociedades a nuestro or-
denamientojurídico societariofue la de brindar a los empresarios y co-
merciantes un instrumento ágil, sencillo y flexible para poder limitar
su responsabilidad en el tráfico y, a la vez, favorecer el desarrollo de las
pequeñas y medianas empresas (PyMEs),alentando las inversiones.
Mi posición siempre fue contraria a la admisión legislativa de las so-
ciedades unipersonales, y no sólo por cuestiones conceptuales,toda vez
que hablar de sociedades de un solo socio es como referirse al condomi-
nio de una sola persona sobre un mismo bien o a la sociedad conyugalin-
tegrada por una persona soltera. Pero además de ello, no es cierto ni ad-
misible jurídicamente que las sociedades unipersonales constituyan
una manera lícita de fraccionar el patrimonio de una persona física oju-
rídica, porque nuestro Código Civil nunca lo permitió ni lo hace tampo-
co el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación (ley 26.994), al ratifi-
car su art. 743, en cuanto dispone que los bienes presentes y futuros del
deudor constituyenla garantía común de sus acreedores, lo cual consti-
tuye la mejor definición de lo que se conoce como el principio de la uni-
versalidad del patrimonio de una persona, que no permite fracciona-
mient0s.M respecto, el art. 744 del CCCN, que en sus ocho incisos men-
ciona a los bienes excluidos de la garantía común, en momento alguno
hace referencia a la constitución de sociedades unipersonales y es obvio
que este principio general de derecho, de indudable orden público y ba-
se fundamental de todas las relaciones patrimoniales, no puede ser al-
terado mediante el subterfugiode recurrir a la constitución de esta cla-
se de sociedades que, como hemos visto, de tales no tienen absoluta-
mente nada.
Existe, en torno a las sociedades unipersonales, un elevado grado de
hipocresía en nuestra comunidad jurídica para justificar su existen-
cia, basado en la falsa premisa que al empresario debe permitírselo to-
do, y que éste tiene derecho a organizar su empresa del modo que le pa-
rezca, recurriendo al molde societario,aunque sea el único propietario
de la misma. Para lograr ese fin se recurre al remanido y no menos fa-
laz argumento de que, con la incorporación de las entidades uniperso-
nales a la legislación societaria, una misma persona podrá tener tan-
tos emprendimientos comerciales como quiera, sin afectar los bienes o
resultados de cada uno de ellos para el desarrollo o salvataje de los de-
más, pudiendo entonces evitar que sus bienes y efectos personales
sean afectados por los resultados de tales emprendimientos. Ello es,
sin embargo,un razonamiento dogmático que no se ajusta a la realidad
del mundo de los negocios, pues nadie es titular al mismo tiempo, de
una juguetería, de una zapatería, de una mercería o de un negocio de
pompas fúnebres. Puede ser que exista un emprendimiento comercial
a nombre de una sola persona, pero si ésta tiene otro tipo de negocios,
no lo hará en soledad, como titular unipersonal de uno o varios fondos
de comercio, sino como propietario de participaciones societarias, en
compañía de otros socios, y el mejor ejemplo lo constituye en nuestro
medio el negocio gastronómico o el transporte automotor, en donde en-
tre varias personas se reparten las acciones o cuotas de varias compa-
ñías dedicadas al mismo rubro.
Como era de esperar, pues la necesidad de la incorporación de las so-
ciedades de un solo socio a la ley societaria argentina fue sostenida en
todos los proyectos de reforma y de unificación del derecho civil y comer-
cial generados desde los años 80 en adelante, la Subcomisión dedicada
a la adecuación de la ley 19.550 al Proyecto del nuevo Código Civil y Co-
mercial de la Nación no dejó pasar la oportunidad y admitió sin la me-
nor limitación o contrapeso a la sociedad de un solo socio. Bueno es re-
cordar que la Comisión de Reformas, integrada por los doctores RICAR-
DO LUISLORENZETTI, ,&DA KEMELMAJER DE CARLUCCI Y ELENA HIGHTON
DE NOLASCO tomó a esta figura como una especie de paradigma del Pro-
yecto de Código Civil y Comercial, con el argumento de que la sociedad
de un solo socio ha sido receptada en casi todos los ordenamientos del
mundo y que la República Argentina debía hacer algo en torno a su ne-
cesaria incorporación, de manera tal que, producto de la concepción
neoliberal que caracterizó luego el trabajo de los integrantes de la sub-
Curso de derecho societario 83

comisión que redactaron el Anteproyecto a la Reforma de la Ley de So-


ciedades -integrada por los doctores RAFAEL M. MANOVIL, HUGO E. RI-
CHARD y H o ~ a c ROITMAN-,
~o y para quienes la admisión de las sacie-
dades unipersonales fue casi una imposición,la admisión de éstas en la
ley de sociedades no tuvo la menor limitación y por ello, el texto del re-
feridoAnteproyecto elevado al Poder Ejecutivo, prescribía en el párr. 1"
del art. 1"e la ley 19.550 que: "Habrá sociedad comercial cuando una
o mas personas.. .", y absolutamente nada más.
Remitido el Anteproyecto al Poder Ejecutivo de la Nación, para su
posterior elevación al Congreso Nacional, y receptadas las numerosas
críticas recibidas, se procedió, con todo acierto, a limitar la actuación
de las sociedades de un solo socio, estableciendouna serie de contrape-
sos que dificultarán sin dudas, la utilización de esta nueva figura so-
cietaria. Al respecto, y además de permitir la utilización de sociedades
de un solo socio bajo el exclusivo molde de la sociedad anónima, el Po-
der Ejecutivo aportó nuevos criterios para la admisión de las socieda-
des unipersonales, como, por ejemplo, la necesidad de que los aportes
a dichas compañías deben ser efectuados en su totalidad en el acto
constitutivo, así como la prohibición de que una sociedad de un solo so-
cio integre a su vez otra entidad de las mismas características. Pero,
además de ello, y esto puede parecer exagerado para algunos, pero no
lo es para mí, se incluyó a las sociedades unipersonales dentro de las
entidades sometidas al control estatal permanente previsto en el art.
299 de la ley 19.550,las cuales deberán contar entonces con un direc-
torio y una sindicatura plural, además de cumplir con las formalidades
que, en torno a la convocatoria de asambleas, así como todos los demás
requisitos que implica ser considerada como una sociedad anónima in-
cluida en dicha norma.
Estas especiales notas que caracterizan a las sociedades uniperso-
nales impide que las mismas "se conviertan en un instrumento para
que el empresario pueda limitar su responsabilidad y se promovieran
las inversiones en nuestro país", las cuales fueron las razones utiliza-
das por la Comisión de Reformas para incorporarlas a la legislaciónpo-
sitiva argentina, de manera tal que, en la práctica, los únicos destina-
tarios de estos instrumentos serán las grandes corporacionesnaciona-
les y las sociedades extranjeras, que contarán con una sociedad subsi-
diaria unipersonal totalmente controlada por ellas, para las cuales la
contratación de un directorioy sindicatura plural no ofrecerá mayores
inconvenientes. Ello no autoriza a sostener que la incorporación a
nuestra legislación societaria de las sociedadesunipersonales fue efec-
tuada para dar satisfaccióna los grandes intereses corporativos nacio-
nales e internacionales, sino que fue la mejor manera de enervar los
efectos de una figura que nunca se caracterizó por sus bondades, sino,
por el contrario, para brindar al ciudadano y empresario inescrupulo-
so un escudo protector de la ilicitud, que la justicia, cuando ello sucede
y por lo general, demora años en percibir y en derribar.
De esta manera y sin modificación alguna por la Comisión Bicame-
ral del Congreso de la Nación, fue dictada la ley 26.994 que sancionó el
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, siendo las siguientes las
principales características de esta nueva figura legal:
a) Sólo se permite que sean sociedades unipersonales las socieda-
des anónimas (art. 1".
b) La sociedad unipersonal sólo puede ser constituida por instru-
mento público y por acto único (art. 165).
C) No puede ser único socio otra sociedad unipersonal (art. 1").
d ) La denominación debe ser "SociedadAnónima UnipersonalV,su
abreviatura o sigla "S.A.U." (art. 164).La integración del aporte
debe efectuarse en su totalidad al momento de su constitución
(art. 187).
e) La reducción a uno del número de socios de las sociedades anóni-
mas no unipersonales, no conforma una causal de disolución de
dichas compañías (art. 94 bis), sino que deben adecuar la deno-
minación social a la exigencia del art. 164 para las sociedades
unipersonales y cumplir con el régimen dispuesto por el art. 299,
siempre de la ley 19.550.
fl Están sujetas a la fiscalización estatal permanente (art. 299).
g ) Deben contar con un directorio y sindicatura plural en forma
obligatoria (arts. 255 y 284).
Curso de derecho societario 85

h ) Deben publicar los edictos de convocatoria a las asambleas por


cinco días en el Boletín Oficial y en otro diario de amplia circula-
ción en la República Argentina (art. 237).

2 - La tipicidad

El art. 1Ve la ley 19.550ha insistido en el concepto de tipicidad, en


virtud del cual los constituyentes no pueden apartarse de los tipos crea-
dos por el legislador si pretenden tener una sociedad regularmente cons-
tituida. Se ha entendido, en defensa de la tipicidad, y estoy de acuerdo
con ello, que brinda seguridad al tráficomercantil, pues los terceros ca-
ben, cuando contratan con una determinada sociedad comercial, cuál
es el alcance de la responsabilidad de los socios, quién se encuentra fa-
cultado para representarla y cuáles son, en definitiva, las pautas de su
funcionamientointerno.
En congruencia con tal exigencia, en la que se encuentra compro-
metido el orden público, el art. 17 de dicho cuerpo legal somete a las so-
ciedades previstas en el Capítulo 11que no exhiban todos los requisitos
esenciales tipificantes o que comprendan elementos incompatibles con
el tipo legal, al régimen de las sociedades no regulares, contenidas en
los arts. 21 a 26 de la ley 19.550,impidiéndoles producir los efectos del
tipo elegido.

3 - La organización

El concepto de "organización"al que refiere el art. 1Ve la ley 19.550


carece de toda claridad, y el legislador ha intentado justificarlo en la
existencia de la idea económica de empresa que subyace en el concep-
to de sociedad comercial. Soy de la opinión de que la mención de la or-
ganización de la definición del contrato de sociedad nada agrega, pues
parece muy difícil que se presente el supuesto de inexistencia de em-
presa o hacienda mercantil cuando es elemento específico del contrato
de sociedad comercial, por expresa directiva del art. 1Vela ley 19.550,
la realización por el ente de una actividad mercantil de producción o in-
tercambio de bienes o servicios. Ello es también aplicable,luego de la
unificación del régimen societario, a las sociedades constituidas a los
fines de ejercer una profesión liberal, cuya actividad encuadra dentro
del concepto de "producción e intercambio de bienes o servicios".

4 - Los aportes

La realización de los aportes constituye un requisito de la existencia


misma del contrato de sociedad, de modo tal que sin aportes no puede
haber sociosy, por ende, tampoco sociedad,pues ésta es onerosa por na-
turaleza. El aporte es la contribución de cada socio al fondo común que
debe constituirse para el desarrollo del objeto social, y el conjunto de
los aportes, en dinero o en especie, estimados en una cifra determina-
da, forman el capital social de la compañia.
Ya estudiaremos que los aportes pueden transferirse a la sociedad
en propiedad o en uso y goce, según se convenga.Asimismo, pueden con-
sistir en dinero, créditos a cargo de terceros, cosas muebles e inmuebles,
mercaderías, patentes de invención, marcas de fábrica o de comercio,
fondos de comercio, trabajos personales e incluso bienes sometidos a
gravámenes, pero no todas esas prestaciones pueden ser aportadas a
cualquier tipo social, pues tratándose de sociedades en donde los socios
limitan su responsabilidad al aporte efectuadoy los terceros no cuentan
con la posibilidad de agredir el patrimonio de los socios por las obliga-
ciones sociales, es lógico que la ley 19.550 imponga para estas socieda-
des que los aportes sólo pueden consistir en dinero o en prestaciones de
dar, susceptibles de ejecución forzada.

5 - La producción o intercambio de bienes o servicios.


El fin societario
La definición que nos brinda el art. 1 V e la ley 19.550 impone asi-
mismo que la sociedad comercial debe dedicarse a la producción o in-
tercambio de bienes o servicios, lo cual constituye su "fin societario".
Ello impone concluir, como hemos dicho al referirnos al concepto de
"organización",y siguiendo la ajustada terminología empleada por los
arts. 2055 y 2082 del CC italiano de 1942, la sociedad debe tener vota-
ción de ser titular de una hacienda empresaria mercantil.
La necesidad de que la sociedad tenga por finalidad dedicarse a la
producción e intercambio de bienes o servicios descarta de nuestro or-
Curso de derecho societario 87

denamiento a las sociedades constituidas para ser titulares exclusiva-


mente de bienes inmuebles o bienes registrables, sin administración o
actividad comercial sobre ellos, así como a las sociedades constituidas
exclusivamente para ser "vendidas" o con destino a un mercado de so-
ciedades. Así lo ha resuelto la jurisprudencia de nuestros tribunales
comerciales 6.

6 - La participación en los beneficios y soportación


de las pérdidas

Finalmente, la definición de sociedad comercial prevista en el art. 1"


de la ley 19.550 incluye al fin común o a la causa del contrato de socie-
dad, que se traduce en la obtención de beneficios económicos, denomi-
nados técnicamente dividendos, debiendo los socios soportar las pérdi-
das sufridas por la sociedad.
Es necesario aclarar que la participación en los beneficios está suje-
ta a un procedimiento especial previsto expresamente por la ley 19.550
en sus arts. 68 y 224, pues los administradores no pueden repartir las
ganancias en cualquier momento ode cualquier manera, sino que los di-
videndos sólo pueden ser aprobados y distribuidos a los socios si ellos
surgen de ganancias realizadas y líquidas resultantes de un balance
confeccionado de acuerdo con la ley y el estatuto y aprobado por el ór-
gano social competente, salvo en las sociedades anónimas incluidas en
el art. 299 de la ley 19.550.
Los socios deben pactar en el contrato constitutivo o en el estatuto la
forma como se distribuirán entre ellos las ganancias obtenidas por la
sociedad. Caso contrario, la distribución se hará en proporción a los
aportes (art. 11,inc. 75 ley 19.550))pero son nulas de nulidad absoluta
las cláusulas del contrato social o estatuto por medio de las cuales al-
guno o algunos de los socios reciban todos los beneficios o se los exclu-
ya de ellos, o que sean liberados de contribuir a las pérdidas, que le ase-
guren al socio su capital o las ganancias eventuales o que la totalidad
de las ganancias pertenezcan al socio o socios sobrevivientes.Tales es-

CNCom., Sala C, 10/5/95,K ~ C FERRARI


O C. ARLINGTONS.A.
S/SUMA.RIO,).
tipulaciones han sido denominadas como "cláusulas leoninas" y su in-
validez está impuesta expresamente en el art. 13 de la ley 19.550.
En cuanto alas pérdidas, ellas serán soportadas de acuerdo con el ti-
po social adoptado. Si se trata de una sociedad de las incluidas en la ca-
tegoría de "sociedadesde personas" o "sociedadespor parte de interés",
los socios responden en forma solidaria e ilimitada por las obligaciones
contraídas por la sociedad, previa excusión de los bienes sociales. Es
más, la quiebra de la sociedad puede incluso serles extendida a los so-
cios de estas sociedades, atento la extensión de su responsabilidad
(art. 160,ley 24.522). Sin perjuicio de ello, los socios pueden pactar en
estas sociedadesuna forma determinada de participar en las pérdidas,
pero ello será inoponible a los terceros.
Si se trata de una sociedad de capital, categoría dentro de la cual he
incluido a las sociedades de responsabilidad limitada y a las socieda-
des por acciones,las únicas pérdidas que los socios o accionistas deben
soportar se limitan a los fondos oportunamente aportados a la sacie-
dad, salvo infracapitalización societaria, que torna procedente la apli-
cación del art. 54, párr. 3Ve la ley 19.550.
En todos los casos, el contrato social o estatuto debe establecer las
reglas para la soportación de las pérdidas por parte de los socios, y en
caso de silencio y al igual que las ganancias, serán soportadas en pro-
porción a los aportes efectuados. Pero si el contrato social-oestatuto
previeron la forma de distribuir las ganancias y no las pérdidas, éstas
deberán soportarse en la misma proporción (art. 11,inc. 7" ley 19.550).

7 - La ((affectiosocietatis

Varias son las definiciones que se han dado de la conocida affectio so-
cietatis y que constituye un elemento específico del contrato de sacie-
dad:voluntad de cada socio de adecuar su conducta y sus intereses per-
sonales, egoístas y no coincidentes a las necesidades de la sociedad;
disposición anímica de colaboración en todo lo que haga al objeto de la
sociedad;relación vinculada a la existencia de una voluntad común de
los socios para la consecución del fin social y constituida más bien por
una disposición anímica activa de colaboración en todo lo que haga al
objeto de la sociedad, etcétera. En definitiva, la affectio societatis es la
Curso de derecho soeieiGario 89

predisposición de los integrantes de la sociedad de actuar en forma


coordinada para obtener el fin perseguido con su constitución,poster-
gando los intereses personales en aras del beneficio común.
Sin embargo, debe cuidarse muy bien de identificar a la affectioso-
cietatis con un estado permanente de concordia entre los socios, pues se
ha esgrimido reiteradamente que el estado de conflicto entre ellos con-
figura una causal de disolución de la sociedad. Descarto, por mi parte,
toda identificación entre el referido elemento y la amistad o cordiali-
dad, pues en la medida que la affectio societatis impone al socio una se-
rie de conductas, como el ánimo de colaboracióny su lealtad hacia los fi-
nes societarios, ello supone frecuentes y necesarios cambios de opinio-
nes y discrepancias,como es lógico en toda comunidad de intereses, que
no puede conducir fatalmente a la disolución de la sociedad.
En otras palabras: si bien la affectiosocietatis es el elemento carac-
terístico del contrato de sociedad, su inexistencia no puede ser, en prin-
cipio, causal de resolución parcial del referido contrato ni esgrimido
por ninguno de los socios para negarse a cumplir con sus obligaciones
sociales. Pero si la falta de affectio es el móvil de determinadas conduc-
tas del socio que resultan perjudiciales para la compañía, como, por
ejemplo, su permanente inasistencia a las reuniones de socios, impi-
diendo adoptar decisiones fundamentales para la marcha de la socie-
dad, la exclusión de quien incurra en tales inconductas es admisible,
pero no fundada en la inexistencia de la affectio,sino en las conductas
que son su consecuencia (art. 92, ley 19.550).
Algo parecido sucede cuando existe un estado permanente de conflic-
tos en la sociedad entre todos sus integrantes. Si bien es lógico concluir
que la sociedad no podrá cumplir su finalidad ante ese panorama, su di-
solucióny liquidación no viene impuesta por la pérdida de la affectioen-
tre los socios, pues tal estado de conflicto puede estar originado en dife-
rentes interpretaciones sobre la marcha de los negocios sociales, sin
quedar desplazado el interés social. Esa situación de permanente con-
flicto puede, sin embargo, originar la disolución de la sociedad cuando
ella impida el funcionamiento de los órganos sociales (como sucede en
las sociedades en donde cada grupo de socios reúne la mitad del capital
social),pero en tal caso, la liquidación de la sociedad se impone en vir-
tud de lo dispuesto por el art. 94, inc. 4Ve la ley 19.550,esto es, imposi-
bilidad sobreviniente de desarrollar el objeto de la sociedad.
La unijicación del derecho privado
y su influencia en la LGS.Dferencia de
la sociedad con otros contratos asocia tivos.
Clasflcación de las sociedades

EL ~ Ó D I G O Y COMERCIAL DE LA NACIÓN.
LASMODIFICACIONES EFECTUADAS POR LA LEY 26,994
Como consecuencia de la sanción del Código Civil y Comercial de la
Nación por la ley 26.994 y la derogación de las normas del Código Civil
y del Código de Comercio, se unificó nuestro derecho privado, cumplién-
dose de esa manera con un viejo anhelo de cierta parte de la doctrina na-
cional,influenciada por el Código Civil italiano de 1942,el Código suizo
de las Obligaciones del año 1933y en nuestro continente, el Código Ci-
vil de la República del Paraguay, cuya vigencia data del año 1987.
Si bien el tema de la unificación del derecho privado originó una
larguísima polémica en nuestra doctrina, a la que la ley 26.994 -que
sancionó el Código Civil y Comercial de la Nación- ha puesto fin, só-
lo el tiempo dirá si el cambio ha sido favorable o no para los intereses
de los habitantes de nuestro país. Por mi parte, entiendo que era su-
mamente necesario actualizar nuestra legislación civil y comercial,
cuyas normas, en algunos casos, proponían soluciones que databan de
hace más de 150 años, cuando lakgentina era otra y la manera de vi-
vir, diferente.
La preocupación que genera toda unificación del derecho privado se
traduce en saber si tal manera de proceder implica una "comercializa-
ción" del derecho civil o una "civilización"del derecho comercial, y a mi
juicio, ésta debería ser siempre el camino elegido, pues nunca ha dado
buenos resultados para los intereses de la Nación y sus habitantes el
dictado de leyes promovidas por la clase empresaria, que beneficia, por
lo general, sólo a quienes pertenecen a esa categoría. En materia socie-
taria, que es el tema que nos ocupa, no advierto en las modificaciones
efectuadas por la ley 26.994 una misma filosofía, y la mejor prueba de
ello es la inexistencia de toda coherencia entre los arts. 141 a 192 del
CCCN, referidos a las personas jurídicas y a las asociaciones civiles,
con las disposicionesreformadas de la ahora denominada Ley General
de Sociedades.En el primer caso, si bien aquellas normas del nuevo or-
denamiento civil y comercial definen, clasifican y reglamentan el fun-
cionamiento de dichas entidades, no carecen de disposiciones que tien-
den a proteger a los terceros o a los derechos de los integrantes de las
corporaciones. En cambio y a diferencia de ello, las reformas a la ley
19.550 efectuada por la ley 26.994 están inspiradas en una defensa de
los intereses corporativos que prima sobre los intereses de los terceros
y de los socios o accionistas y al respecto, la consagración legislativa de
las sociedades de un solo socio,la eliminación de la responsabilidad so-
lidaria e ilimitada de los integrantes de las sociedadesno constituidas
regularmente y la ratificación y consolidación del principio de conser-
vación de la empresa, a través de un mecanismo que permite remover
cualquier causal de disolución, son los mejores ejemplos que se priori-
zó el funcionamiento de la sociedad por sobre otros aspectos de la ley
19.550 que merecían mayor atención, como la infracapitalización so-
cietaria, el aggiornamiento de la legislación sobre sociedades consti-
tuidas en el extranjero, las sociedades de profesionales y la nunca rea-
lizada división entre sociedades anónimas abiertas y cerradas, modifi-
caciones éstas mucho más urgentes y necesarias que, por ejemplo, la
completa modificación del régimen de las sociedades irregulares o de
hecho llevada a cabo por la ley 26.994, efectuada a los fines de dar ca-
bida a las "sociedades civiles", reforma que nadie en la doctrina reque-
ría salvo alguna que otra cuestión puntual.
Lo cierto es que hoy la República Argentina puede exhibir un dere-
cho privado unificado y un régimen societario único, plasmado en la
ahora denominada Ley General de Sociedades, que comprende tanto a
las sociedades comercialescomo civiles,cuya regulación ha sido consa-
Curso de derecho societario 93

grada en la Sección IV del Capítulo 1de la ley 19.550,sobre el cual nos


ocuparemos,y si bien no existe hoy, en dicha ley, diferencia alguna res-
pecto a la naturaleza civil o comercial de las sociedades, sino una mis-
ma y única regulación, estimamos de utilidad efectuar algunas refle-
xiones sobre el particular.

LAREGULACI~NDE LAS SOCIEDADESDEDICADAS


A ACTIVIDADES TRADICIONALMENTE CONOCIDAS COMO «CIVILES»

Las sociedadesciviles, regidas hasta la vigencia de la ley 26.994 por


los derogados arts. 1648a 1781del CC, fue por años el molde societario
para la realización de determinas actividades excluidas del Código de
Comercio, como las inmobiliarias, agropecuarias, mineras, forestales,
ganaderas, educacionales y fundamentalmente el ejercicio de profe-
siones liberales, aunque una mala interpretación del art. 1"e la ley
19.550 permitió la realización de estas actividades mediante la adop-
ción de cualquiera de los tipos previstos en el Capítulo 11 de la ley
19.550,basada en el equivocado argumento de que la sociedad con ob-
jeto civil quedaba sometida al régimen de las sociedades comerciales
por el mero hecho de haber sido constituidas bajo un tipo societario re-
gido por la ley 19.550.
La única actividad que, en términos generales pudo resistir a este
fenómeno de "comercialización"fue la prestación de servicios profe-
sionales, esto es, aquellas actividades para cuyo ejercicio se requiere
la obtención de un título expedido por una Universidad reconocida le-
galmente, entidades éstas conocidas como "sociedades de profesiona-
les", que por lo general se gobernaban por las normas que, en materia
del "contrato de sociedad", regulaba el por entonces vigente Código
Civil y si bien es cierto que algunos "Estudios", en especial dedicados
al ejercicio de la abogacía o de las ciencias económicas, pudieron ins-
cribirse como sociedades de responsabilidad limitada o sociedades
anónimas, lo cierto es que existen miles de estos emprendimientos so-
cietarios que funcionan regular o irregularmente, en lo que se refiere
a su instrumentación y organización interna, pero cuya existencia no
podía ser ignorada.
Estas sociedades, al quedar derogado el Código Civil, y con ello el ré-
gimen legal de las "sociedades civiles",han quedado a la deriva en nues-
tro régimen legal, pues la reforma efectuada a la ley 19.550no se ha ocu-
pado suficientemente de ellas, quedando éstas ahora regidas por las
normas de la Sección IV del Capítulo 1de dicha ley, en los arts. 21 a 26
que antes reglamentaban a las sociedades irregulares y de hecho, pero
que ahora comprenden, en su seno, a las sociedades que no se constitu-
yeron con sujeción a los tipos previstos en el Capítulo 11de la referida
ley, y a aquellas que omitan requisitos esenciales o que incumplan con
las formalidadesexigidas por dicha normativa, de manera tal que dicho
régimen legal se aplicará a todas aquellas sociedades cuyo objeto cons-
tituya la prestación de servicios profesionales y que no se han consti-
tuido de conformidad con los tipos previstos en la ley 19.550.
De este modo, y para clarificar el estatus legal de las "sociedades ci-
viles" a la fecha de entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Co-
mercial de la Nación, considero oportuno formular las siguientes con-
clusiones:
a) No podrán conformarse ni constituirse nuevas sociedades civiles
a partir de la entrada en vigencia del nuevo Código:
b) Ellas desaparecerán como tales, para quedar incluidas en el ré-
gimen previsto por la Sección IV del Capítulo 1de la Ley General
de Sociedades 19.550.
C) Las sociedades civiles que, a esta fecha, hubieran sido constitui-
das por escritura pública, continuarán gobernadas por las cláu-
sulas de su estatuto, en la medida que resulten compatibles con
el nuevo régimen legal previsto por los arts. 21 a 26 de la referi-
da ley (art. 55 CCCCN).
d) Las mencionadas entidades, que no se hubieran constituido re-
gularmente durante la vigencia del Código Civil -sociedades "ci-
viles" irregulares o de hecho- pasarán a gobernarse por los re-
feridos arts. 21 a 26 de la ley 19.550.
Curso de derecho societario 95

~ L A S I H C A C I Ó NDE LAS SOCIEDADES COMERCIALES

Una primera clasificación de las sociedades comerciales nos obliga


a distinguir entre las sociedades constituidas regularmente de aque-
llas que no han cumplido los requisitos de forma y publicidad exigidas
por la ley 19.550.Las primeras son conocidas como sociedades regula-
res por haber adoptado uno de los tipos previstos por la ley 19.550,cum-
plido con las formas y con la publicidad requerida por el ordenamiento
societario e inscriptas en el Registro Público. Las segundas, conocidas
como sociedades irregulares y10 sociedades de hecho fueron legisladas
en una sección denominada "De la sociedad no constituida regular-
mente" (SecciónIVdel Capítulo 1, arts. 21 a 26), aunque actualmente,
y como consecuencia de las reformas efectuadas por la ley 26.994, que
modificó sustancialmente el régimen de las sociedadesno constituidas
regularmente, pasan a integrar el listado de las sociedades menciona-
das en el reformado art. 21 que se someterán a las disposiciones de es-
ta sección, esto es, las sociedades que no se constituyeron con sujeción
a los tipos previstos en el Capítulo 11de la ley 19.550,que omitan requi-
sitos esenciales o que incumplan con las formalidades exigidas por la
ley. Se trata de sociedades que han sido reguladas como integrando
una categoría o clase de sociedades por lo general viciadas en su forma
y sometidas a un régimen único, cualquiera haya sido el tipo que los
constituyentes hayan querido adoptar.
La reforma efectuada por la ley 26.994 a la Ley de Sociedadesha he-
cho perder la importancia que tenía la distinción efectuada entre las
sociedades "regulares" y las "sociedades no regularmente constitui-
das", pues conforme al texto original de los arts. 21 a 26 de la ley
19.550,la sociedad y los socios no podían invocar entre sí, ni a la sacie-
dad, y mucho menos a los terceros, los derechos y defensas nacidos del
contrato social, asumiendo los socios una responsabilidad solidaria,
ilimitada y no subsidiaria en el cumplimiento de las obligaciones so-
ciales, entre otras disposiciones legales que se caracterizaban por su
rigidez y su evidente tinte sancionatorio. Pero efectuada la aludida re-
forma, ese disfavor del legislador de 1972 fue reemplazado por una
nueva legislación mucho más benigna, que casi convierte a las socie-
dades incluidas en esta sección en una especie de tipo social, en el cual
SUS integrantes responden ante terceros en forma mancomunada y
por partes iguales, pudiendo oponerse entre sí, ante la sociedad y fren-
te a terceros, las c~áusulasdel contrato social. Podemos pues afirmar
que las drásticas diferencias existentes entre las sociedades regulares
e irregulares, hasta la sanción de la ley 26.994 perdió gran parte de su
trascendencia*
~ealizadaesa primera clasificación, deben efectuarse las siguien-
tes distinciones entre las sociedades regulares, esto es, entre aquellas
que se han adaptado a uno de 10stipos previstos en el Capítulo 11de la
ley 19.550 o en otros cuerpos normativos.
~1 legislador de la ley 19.550 ha intentado, aunque con muy poco
éxito, mantener dentro de la regulación de los distintos tipos societa-
rios una correlación y adecuación entre la estructura técnica de cada
sociedady la realidad económica en que ella se desenvuelve1y en tal
sentido ha distinguido entre las denominadas sociedades de interés,
las sociedadespor cuotas y las sociedadespor acciones.

1 - Entre las sociedades de interés se cuentan las sociedades colec-


tivas, de capital e industria, en comandita simple y las sociedades ac-
cidentales o en participación. Son sociedades que cuentan por lo gene-
ral con muy pocos socios y se caracterizan fundamentalmente dejando
de lado por ahora las particularidades de cada una de ellas, por la res-
ponsabilidad solidaria e ilimitada, aunque subsidiaria de sus inte-
grantes, así como~porun esquema sencillo de funcionamiento.Es tam-
bién característica de estas sociedades la enorme relevancia de la per-
sonalidad de 10s socios, y de ello se deriva la necesidad de obtener la
conformidadde 10srestantes socios para la cesión de la parte de inte-
rés por uno de ellos, así como también el riguroso sistema de mayorías
a los fines de modificar el contrato social. Por ello, este tipo de
es también conocido como sociedades de personas.

1 Véase Exposición de Motivos, ley 19.550.


Gumo de derecho societario 97

Dentro de las sociedades por parte de interés o sociedades de perso-


nas, se encuentran las siguientes:
a) Las sociedadescolectivas: Son el paradigma de las sociedadespor
parte de interés. Todos sus socios responden en forma solidaria e
ilimitada por las obligaciones sociales, aun cuando ellos cuentan
con el derecho de exigir a los acreedores la agresión prioritaria
del patrimonio societario (beneficio de excusión). Su normativa
(arts. 125a 133)es aplicable a las demás sociedadesincluidas en
esta clasificación,en lo que le resultaran compatibles.
b) Las sociedades en comandita simples: Se caracterizan por la exis-
tencia de dos categorías de socios; los socios comanditados o soli-
darios, que responden como los socios de las sociedades colecti-
vas, y los socios comanditarios, que responden solamente por los
aportes efectuados a la sociedad, que deben necesariamente con-
sistir en obligaciones de dar. Precisamente por los límites de la
responsabilidadasumida, les está prohibido a estos socios ejercer
la administración de la sociedad, la cual deberá estar a cargo de
los socios comanditados o terceros (arts. 134 a 140,ley 19.550).
c) Las sociedades de capital e industria: También se caracterizan
por la existencia de dos categorías de socios: los socios capitalis-
tas, que responden de los resultados de las obligaciones sociales
como los socios de la sociedad colectiva, y los socios industriales,
que responden hasta la concurrencia de las ganancias no perci-
bidas. A diferencia de las sociedades en comandita simple, la ad-
ministración de las sociedades de capital e industria puede ser
desempeñada por cualquiera de los socios, no estando vedada a
los socios industriales (arts. 141a 145,ley 19.550).

2 - Las sociedadespor "cuotas" son exclusivamentelas sociedades


de responsabilidad limitada, caracterizadas por la división de su capi-
tal social en cuotas de igual valor, y la responsabilidad de todos sus so-
cios por las cuotas que hubieran suscripto e integrado.
Las sociedades de responsabilidad limitada, incorporadas a nues-
tra legislación societaria en el año 1932 (ley 11.645),fueron objeto de
modificacionespor la ley 19.550,para intentar cubrir el campo de acti-
vidades económicas que considere inadecuado adaptarse al esquema
más complejo de la sociedad anónima. Si bien originalmente pudieron
incluirse a estas sociedadesdentro de una categoría mixta, intermedia
entre las sociedades de personas y las sociedades de capital, l a actual
regulación de las sociedades de responsabilidad limitada efectuada
por la ley 22.903 del año 1982, las acerca mucho más a las sociedades
de capital, resultando cada vez más indiferente la personalidad de sus
integrantes (arts. 146 a 162).

3 - Finalmente,las sociedadespor acciones son aquellas socieda-


des en las cuales SU capital social se divide en acciones que se incorpo-
ran a títulos representativos, y así circulan. Sus socios, denominados
accionistas,limitan SU responsabilidad a la integración de las acciones
suscriptas. Se incluyen dentro de las sociedades por acciones a 10s si-
guientes tipos y subtipos:
a) La sociedad anónima: Es la sociedad por acciones por naturale-
za y de enorme trascendencia para el desarrollo de l a economía.
Sus característicassonla división total de su capital e n acciones,
así como la limitación de la responsabilidad de los socios a l a in-
tegración de las acciones suscriptas por éstos (arts. 163 a 314).
b ) Las sociedadesanónimas con participación es tata1 mayoritaria:
Legisladas en los arts. 308 a 314 de la ley 19.550. E n puridad se
trata de un subtipo de las sociedades anónimas, pues s u caracte-
rística es la presencia del Estado nacional, Estados provinciales,
municipales u organismos estatales autorizados al efecto como
titulares en forma individual o conjunta de acciones que repre-
sentan el 51%del capital social,y que sean suficientes para pre-
valecer en las asambleas ordinarias y extraordinarias.
C) Sociedades en comandita por acciones: Tienen, al igual que las
sociedades en comandita simple, dos tipos de socios: a) los so-
cios comanditarios que tienen las mismas características que los
accionistasde las sociedades anónimas, y b) los socios solidarios o
comanditados, que responden en forma solidaria. L a diferencia
Curso de derecho societario 99

que existe entre ambas comanditas radica en la titularidad de


los socios comanditarios de títulos accionarios (arts. 315 a 324,
ley 19.550).
d ) Las sociedades de economía mixta: No se encuentran contem-
pladas por la ley 19.550, sino por la ley 12.962,ratificatoria del
decr. 15.349146.Al igual que las sociedades anónimas con parti-
cipación estatal mayoritaria, constituyen otra manifestación de
laintervención del Estado en las actividades económicas. Sus ca-
racterísticas son la asociación entre el Estado nacional, Estados
provinciales, municipalidades, entidades administrativas au-
tárquicas, etcétera, y los capitales privados para la explotación de
empresas que tengan por finalidad la satisfacciónde necesidades
de orden colectivo o la implantación, fomento o desarrollo de ac-
tividades económicas. Se distinguen de las sociedades anónimas
con participación estatal mayoritaria en el sentido de que en és-
tas el interés del Estado no necesariamente debe ser superior al
. - capital privado.
e ) Las sociedades cooperativas: Se encuentran reguladas por la
ley 20.337 y son sociedades de capital variable, con acciones no-
minativas, cuyo fin principal consiste en crear ventajas econó-
micas a sus asociados y no utilidades apreciables en dinero. Son
sociedades comerciales y se les aplican supletoriamente las nor-
mas de la ley 19.550.
f ) Las sociedades de garantía recíproca: Incorporadas a nuestra
legislación mercantil por la ley 24.467 y cuyo único y exclusivo ob-
jeto consiste en prestar garantías en favor de sus socios partíci-
pes, para las operaciones que éstos realicen dentro del giro ordi-
nario de sus empresas. Tienen dos categorías de socios: 1)los so-
cios partícipes, que deben ser titulares de haciendas empresarias
y únicos que pueden ser beneficiados con los contratos de garan-
tía recíproca, y 2) los socios protectores, que pueden ser perso-
nas físicas y jurídicas y que no pueden exceder el 49% del capi-
tal social. Estos socios no carecen del derecho de celebrar contra-
tos de garantía recíproca con la sociedad,pero pueden percibir la
totalidad de los beneficios obtenidos por la sociedad, a diferencia
de los socios partícipes que deben resignar el 50%de los dividen-
dos que les corresponden en beneficios del fondo de riesgo de la
sociedad.

EL TIPO SOCIETARIO Y LA MAGNITUD DE LA EMPRESA


Como hemos expuesto, el legislador de 1972 procuró proporcionar
formas técnicas adecuadas para actividades económicas de diferente
importancia y características, y es por ello que intentó reservar el mol-
de de las sociedades de personas a las pequeñas empresas, dejando a
las sociedades de responsabilidad limitada para cubrir un campo de
actividades que consideróinadecuado para adaptarse al esquema más
complejo de la sociedad anónima, que destinó para los grandes em-
prendimientos.
La legislación reservada a cada uno de los tipos sociales fue cohe-
rente con esa intención del legislador,pues en las sociedadesde interés
o de personas el esquema de funcionamiento es sumamente sencillo,
así como promiscuo el régimen de administración todavez que la cons-
titución de estas sociedadesreposa enla confianza que debe existir en-
tre sus integrantes. En las sociedades anónimas sucede todo lo contra-
rio, pues su legislación es muy extensa y minuciosa, reglamentando
detalladamente la ley 19.550 el funcionamientode sus órganos de ad-
ministración, gobierno y fiscalización,y asegurando el legislador, a ca-
da uno de los accionistas, a través de normas inderogables, el ejercicio
de sus derechos esenciales.
La realidad de los negocios traicionó el fin docente del legislador,
pues los comerciantes o empresarios no reparan en otra cosa, al mo-
mento de iniciar sus actividadesmercantiles en sociedad,que la posibi-
lidad de limitar su responsabilidad patrimonial en la menor forma po-
sible y tal elemental realidad convirtió a las sociedades por parte de in-
terés casi en una curiosidad legislativa, siendo sólo utilizadas cuando
alguna normativa legal imponga a determinado emprendimiento co-
Curso de derecho societario

mercial la utilización de estos tipos societarios,como ocurrió en nuestro


país con la actividad farmacéutica, que debió desarrollarse durante
muchísimos años a través de las sociedades en comandita simple.
Al igual que sucede en otros países, como por ejemplo en Espaiía,
la sociedad anónima es el molde o tipo societario bajo el cual se cons-
tituyen todas o casi todas las sociedades,y lo que debió estar reserva-
do a los grandes emprendimientos, como lo es el minucioso y detallis-
ta régimen legal de las sociedades anónimas, es utilizado hasta por el
comerciante minorista, a quien poco le interesa la complejidad del
funcionamiento de estas sociedades, que por lo general no es respeta-
do. Puede sostenerse que este previsible fenómeno no fue ignorado
por la ley 19.550,que dividió a las sociedades anónimas en "abiertas"
y "cerradas", simplificando de alguna manera el funcionamiento de
estas últimas, pero ello no fue suficiente, pues la realidad ha demos-
trado que en puridad, la gran mayoría de las sociedades anónimas
que funcionan en nuestro medio son sociedades colectivas disfrazadas
de sociedades anónimas, lo que constituye una fuente inagotable de
conflictos.
Las sociedades de responsabilidad limitada constituyen un verda-
dero enigma que todavía no ha podido ser descifrado. Nacieron en
nuestro país en el año 1932, cubriendo un importante vacío legal, en
épocas en que regía el Código de Comercio que imponía para constituir
una sociedad anónima la necesidad de contar con diez accionistas co-
mo mínimo y obtener autorización del Poder Ejecutivo, que era el pun-
to de partida de su reconocimiento como sujeto de derecho. La sacie-
dad de responsabilidad limitada brindó la posibilidad para todos los
socios de limitar su responsabilidad por los riesgos empresarios, sin
menoscabo del elemento personal propio de las sociedades de perso-
nas. Por ello, no sorprendió que hasta la vigencia de la ley 19.550,en el
año 1972el molde de las sociedades de responsabilidadlimitada tuvie-
ra gran aceptación.
Sin embargo, sancionada la ley 19.550y eliminadoslos requisitos de
la autorizacióndel Poder Ejecutivo, así como el número mínimo de diez
accionistaspara la constituciónde una sociedad anónima, las socieda-
des de responsabilidad limitada perdieron parte de su atractivo, pues
si de responsabilidad de los socios se trataba, el régimen de la sociedad
anónima era más benigno, pues no existía para éstas la responsabili-
dad solidaria e ilimitada de todos los socios por la falta de integración
de los aportes dinerarios o por la sobrevaluaciónde los bienes en espe-
cie que el legislador (art. 150,ley 19.550)habíaimpuesto para todos los
integrantes de las sociedades de responsabilidad limitada.
La ley 22.903 de 1982, que reformó la ley 19.550, y con el propósito
de alentar la constitución de las sociedades de responsabilidad limita-
da y hacerla más flexible e interesante, eliminó la triple división esta-
blecida por el texto original de dicha normativa, sometiéndolasa un ré-
gimen legal único, suavizando el régimen de mayorías y previendo pa-
ra estas sociedadesnuevas formas de adoptar acuerdos sociales sin ne-
cesidad de reunión por parte de los socios. Sin embargo, y más allá de
los gravísimos errores en que incurrió la ley 22.903 como, por ejemplo,
la necesidad de contar con el voto unánime para la reforma del contra-
to social cuando uno de los socios representare el voto mayoritario (art.
160,párr. 2" ley 19.550)o la deficiente regulación del derecho de rece-
so, lo cierto es que tales modificaciones no tuvieron el éxito esperado y
las sociedades de responsabilidad limitada no pudieron abarcar el
campo de actividades propias de las pequeñas o medianas empresas, a
cargo de las sociedades anónimas.
La única manera de poner fin a este estado de cosas e$ imponer un
importante capital mínimo a las sociedades anónimas, como requisi-
to de constitución y de funcionamiento. Bien es cierto que el actual
art. 186 de la ley 19.550 ha fijado un capital social mínimo para las so-
ciedades anónimas de pesos 100.000, pero éste es manifiestamente
insuficiente.
Si el objetivo de las sociedades anónimas lo constituye la concentra-
ción de capitales para la realización de emprendimientos empresarios
de envergadura, su capital social debe ser importante, lo cual además
redundará en beneficio de los terceros, atento a la función de garantía
que el capital social de las sociedades anónimas desempeña. Por el con-
trario, si se insiste en sumas que son accesibles para cualquier comer-
ciante, no debe extrañar a nadie que se recurra a las sociedades anóni-
mas para cualquier cosa.
Curso de derecho societacrio 103

DIFERENCIAS
DEL CONTRATO DE SOCIEDAD CON OTROS AClFOS
O CONTRATOS ASOCIATIVQS

a - Sociedades y asociaciones civiles

La diferencia surge de la mera compulsa de la ley 19.550,que rige a


las sociedadescon los arts. 168a 192 del CCCN, que gobierna a las aso-
ciaciones civiles.
Las diferencias son las siguientes:
a) En lo que concierne al fin de bien común o el interés general que
inspira a las asociaciones civiles, las sociedades tienen por el
contrario un fin lucrativo que resulta incompatible con el objeti-
vo de las asociaciones.
b) En cuanto al capital, pues mientras en las sociedades comercia-
les éste se constituye con el aporte de los socios, en las asociacio-
nes civiles no existe capital aportado por los asociados, que se li-
mitan al pago de una cuota social fijada por el estatuto o la asam-
blea, que les da derecho a utilizar los servicios que brinda la aso-
ciación. Como bien lo explica CRACOGNA, en las asociaciones civi-
les el capital no se halla individualizado en su composición, sino
que es el resultado de la diferencia entre el activo y el pasivo y por
lo tanto es eminentemente variable2.
C) Una tercera diferencia lo constituye el destino del patrimonio en
caso de disolución, pues en las sociedades comerciales, una vez
realizado el activo, cancelado el pasivo y reintegrado el capital
aportado por los socios, el remanente se les entrega, según como
fuera convenido en el contrato social. En las asociaciones civiles,
el destino del remanente se orienta necesariamente hacia un fin
de bien común o al Estado.

Las asociaciones bajo forma de sociedad. Polémica no resuelta, JA,


CRACOGNA,
1996-11-61.
d) Asimismo, en la sociedad comercial la formación de la voluntad
social se realiza en función del capital y por ello los socios parti-
cipan con una cantidad de votos proporcional al capital aporta-
do. Ello no sucede de la misma manera en las asociaciones civi-
les, donde todos los asociados tienen igual derecho de voto.
e) En las asociaciones civiles, la calidad de asociado es intransferi-
ble, mientras que para las sociedades comerciales rige el princi-
pio exactamente contrario.
f ) Salvo las sociedades enumeradas en el art. 299 de la ley 19.550,
ellas no están sometidas al control estatal permanente. Las aso-
ciaciones civiles, por el contrario, requieren autorización para
funcionar y se encuentran sujetas al control permanente de la
autoridad competente, nacional o local, según corresponda.

b - Sociedad y fundación

La fundación es un patrimonio afectado a un objetivo de bien común


o a una determinada finalidad altruista. En la fundación no hay aso-
ciados, sino un conjunto de bienes aportados por el o los fundadores y
puestos al servicio de aquellos objetivos3.

c - Sociedad y condominio

Teniendo en cuenta la definición que de condominiohace el art. 1983


del CCCN, no puede haber margen alguno para confundir sociedad y
condominio,pues las diferencias son sustanciales:
a) La sociedad sólo puede ser constituida mediante acuerdo de vo-
luntades, mientras que el condominiopuede crearse por acuerdo
de voluntades, testamento o por imperio de la ley.

Cfr. CAHIÁN,Nlalzual teórico práctico de asociaciones civiles y fundaciones,


1990; GIUNTOLI,Pundacio~zes,1994.
Curso de derecho societario 105

b) El condominio no constituye un sujeto de derechos, la sociedad


sí, por expresa directiva legal (arts. 148, inc. a del CCCN, y art.
2Ve la ley 19.550).
d) Finalmente, el condominio no es susceptible de disolución, como
las sociedades, sino de división, a pedido de cualquiera de los con-
dóminos.
Requisitos especz;ficosdel contrnto
de sociedad comercial

EL NOMBRE SOCIETARIO
El nombre de la sociedad es el atributo de su personalidad que la in-
dividualiza y la distingue del conjunto de los socios, quedando obliga-
da la sociedad cuando quien la representa lo hace bajo la designación
de su nombre societario. Su inclusión en el contrato constitutivo de
cualquier tipo social es dato exigido por el art. 11de la ley 19.950 (con
excepción de las sociedades accidentales o en participación, que care-
cen de personalidad jurídica) y su omisión somete a la sociedad a las
normas de la Sección IV del Capítulo I de la ley 19.550 (arts. 21 a 26).

El nombre de la sociedad no puede ser confundido con el nombre co-


mercial. Éste es un elemento del fondo de comercio que identifica el es-
tablecimientoindustrial o comercial en el ámbito del tráfico mercantil
y como tal constituye un derecho patrimonial del comerciante. El nom-
bre social es un atributo de la personalidad jurídica del que la sociedad
goza, por expresa directiva legal, y por ello su régimen jurídico es sus-
tancialmente diferente. Valgan pues las siguientes diferencias:
a) La propiedad del nombre comercial se adquiere por el uso y sólo
con relación al ramo en el que se utiliza, uso que debe ser público
y ostensible para que llegue al público en general. Por el contra-
rio, el nombre societario es inherente a la sociedad y constituye
una estipulación necesaria del contrato constitutivo a los efectos
de la identificación de la persona jurídica.
b ) El nombre comercial es transmisible con el fondo de comercio,
mientras que el nombre societario es intransmisible por su pro-
pia naturaleza.
c ) El nombre comercial puede modificarse libremente por su titu-
lar mientras que deben mediar razones de excepción que justifi-
quen el cambio del nombre societario.

Las sociedades por parte de interés (colectivas, en comandita sim-


ple y de capital e industria) y las sociedades en comandita por accio-
nes tienen opción para elegir entre dos variantes de nombre societa-
rio: la razón social o la denominación social. Las sociedades acciden-
tales o en participación carecen de nombre societario,atento no reves-
tir el carácter de sujeto de derecho, del cual el nombre es-una de sus
manifestaciones.
La razón social se encuentra incluida en la categoría del sistema
subjetivo de identificación de la persona, pues es el nombre societario
que incorpora el nombre de uno o más socios, publicitando de tal forma
a los terceros la responsabilidad solidaria e ilimitada (aunque subsi-
diaria) de ellos. Por ello, la inclusión en el nombre de una sociedad de
interés de la identificación de una persona que no reviste el carácter de
socio de ella lo convierte automáticamente en socio aparente, el cual no
es reputado socio con respecto a los reales integrantes de la sociedad,
pero sí con relación a los terceros, ante quienes responderá como un
verdadero socio (art. 34, ley 19.550).
Es importante insistir que la utilización de la razón social es optati-
va para las sociedades por parte de interés, pero de elegir una denomi-
Curso de derecho societario 109

nación social, debe emplear necesariamente un nombre de fantasía.


No sucede lo mismo con las sociedades de responsabilidad limitada y
las sociedades anónimas, las cuales tienen que utilizar exclusivamen-
te el sistema de la denominación social, atento la inexistencia de socios
que respondan en forma solidaria e ilimitada por las obligaciones so-
ciales. Por esta razón, en este tipo de sociedades puede incluirse en su
identificación el nombre de una persona física, socio o no, pues ello es

CONFLICTOS
DE HOMONIMIA

Una de las características básicas que debe reunir el nombre socie-


tario es su novedad o inconfundibilidad,y si bien ello no surge explíci-
tamente del ordenamiento societario, como antiguamente lo prescri-
bía el art. 300 del CCom., esa característica debe considerarse implíci-
ta, atento la función que el nombre societariodesempeña y la evidente
necesidad de proteger el interés de los terceros y del comercio en gene-
ral que puede verse perjudicado con la actuación de dos sociedades de
nombre idéntico o análogo.
El control de la inconfundibilidad del nombre societario comenzó a
operarse en el ámbito registra1 para impedir las denominaciones so-
ciales cuando se daba una situación de homonimia o paronimia y es
nutrida la jurisprudencia elaborada por la autoridad de control o su
tribunal de alzada (Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial,
en la Capital Federal), que ha establecido ciertos parámetros para re-
solver los conflictos de esa naturaleza. Sin embargo, como ninguna
norma legal aptoriza a sostener que la inexistencia de observaciones
u oposiciones durante el trámite inscriptorio, nada impedía que se re-
planteara la cuestión aun ya inscripta la nueva sociedad, por lo que el
control de homonimia terminó funcionando dentro de la órbita juris-
diccional como acción judicial autónoma e independiente de que ha-
yan existido cuestionamientos del ente homónimo durante el trámite
De acuerdo, pues, con la abundante jurisprudencia judicial y admi-
nistrativa, pueden sentarse los siguientes criterios para resolver los
conflictos de homonimia1.
a ) Se debe reparar más en el interés del tráfico y de los terceros en
general más que en los intereses del opositor. .
b ) No debe limitarse la oposición a la identidad gráfica o fonética de
los nombres de ambas sociedades,sino que basta la existencia de
u n vocablo dominante susceptible de originar confusión a los ter-
ceros.
C) No es suficiente para evitar el conflicto de homonimia la diferen-
cia de objeto otipo social entre las sociedadeshomónimas. Lo pri-
mero porque el objeto no tiene exteriorizaciónpública y además
porque no sería admisible limitar la posibilidad de las socieda-
des de modificar su objeto con posterioridad. Lo segundo porque
tampoco puede restringirse la capacidad de las sociedades para
transformar su tipo en forma ulterior.
d ) La acción es imprescriptible atento que la denominación socie-
taria ha sido considerada un instituto de policía civil destinado a
proteger el interés general.
e ) La sentencia que haga lugar a la respectiva demanda, deberá
contener el apercibimiento a la sociedad demandada de que, en
caso de no proceder a su modificación en el tiempo otorgado en la
sentencia definitiva, quedará sujeta a la normativa prevista en
los arts. 21 a 26 de la ley 19.550.

CNCom., Sala C, 19/10/77, ((CONSTRUCTORA CARILÓS.A.»; CNCom., Sala A,


1Y8189,((MEDILABS.R.L. C. MEDICLABS.A.»; Juzg. Nac. 1Ynst. Com. Registro, firme,
6/5/87, CAGROPECUARIA INTEGRAL S.R.L. C. AGROINTEGRAL S.R.L.)); CNCom., Sala D,
3016186, ((K~MsAS.A.»; ídem, Sala E, 29/6/87, ((NORFABRIL S.R.L. C. NORFABRILS.A.));
ídem, SalaA, 14/2/74,((NUEVO BANCOITALIANO»; Juzg. Nac. 1"nst. Com. Registro, Fir-
me, 16/8/80, ((CHELFOROS.R.L.)); ídem, 1/6/78, ((QUIPUSS.A.)); CNCom., Sala C,
25/9/81, ((CITICORPS.A. S/OPOSICIÓNPOR SOCIEDAD CITICORPY BANCORIO DEINVERSIÓN
S.A.));etcétera.
Curso de derecho societario 111

EL DOMICILIO SOCIAL. DOMICILIO


Y SEDE SOCIAL

Constituye otro de los requisitos específicosdel contrato de sociedad


exigido por el art. 11, inc. 2Ve la ley 19.550, y cuya omisión determina
su anulabilidad (art. 17 i n fine, ley 19.550).
El domicilio que integra los requisitos exigidos por el art. 11de la ley
19.550no es la dirección precisa (calley número) de una determinada
ciudad o población. Éste es el concepto de "sede social", ajeno a la legis-
lación civil y al cual ha aludido el fallo plenario de la Cámara Nacional
de Apelaciones en lo Comercial, en el caso ((QUILPES.A.»,del 31 de mar-
zo de 1977,cuya doctrina fuera incorporada legislativamente por la ley
22.903 y conforme al cual: "El contrato social o estatuto puede limitar-
se a expresar la ciudad o población en que la sociedad tiene su domici-
lio, si los socios no quieren que la dirección constituya una cláusula
contractual. Pero el juez sólo ordenará la inscripción en el Registro si
la dirección precisa (calle y número) del domicilio social figura en el
contrato o estatuto o instrumento separado que se presenta al tiempo
de inscribir la sociedad".
De manera tal que si la dirección precisa constituye cláusula del
contrato social o estatuto, su modificación implicará necesariamente
reforma de tales instrumentos. Pero como tal dato no es necesario, por
expresa directiva del plenario ((QUILPES.A.))y 10 dispuesto por el art.
11,inc. 2Ve la ley 19.550, el contrato social o estatuto puede limitar-
se a expresar la jurisdicción (ciudad o población) donde la sociedad
tiene su domicilio, y en caso de mudanza dentro de la misma jurisdic-
ción, no será necesario reformar aquellos instrumentos.
Pero es importante destacar que, en uno u otro caso, el registrador
no procederá a inscribir la sociedad si no se hace saber la dirección pre-
cisa de la misma, pues éste es dato cuyo conocimiento es de fundamen-
tal importancia para los terceros, pues es allí donde deberán efectuar-
se las diligencias o intimaciones judiciales o extrajudiciales a la sacie-
dad. Por ello es que el art. 11,inc. 2Ve la ley 19.550 ha dispuesto que
"se tendránpor válidas y vinculantes para la sociedad todas las notifi-
caciones efectuadas en la sede inscripta". En otras palabras, la ley ha
creado una presunción iuris et de iure consistente en que en dicho lu-
gar la sociedad tiene su domicilio, el cual subsiste hasta tanto se modi-
fique y se proceda a la correspondiente inscripción registral.
Ello significa que, ante una notificación efectuada al domicilio so-
cial inscripto, no puede la sociedad argumentar que su domicilio se ha-
llaba en otro lugar para discutir la validez de las notificaciones efec-
tuadas en aquel domicilio. El problema se presenta cuando el tercero
no es de buena fe, entendiéndose por tal, en este caso, a quien tenía in-
dudable conocimiento de que la sociedad tenía su sede social en otro lu-
gar por haber contratado con ella en su nueva dirección. La cuestión es
controvertida en doctrina y jurisprudencia2. Por mi parte, adhiero a la
tesis que exceptúa al tercero de mala fe de los efectos de la presunción
prevista por el art. 11,inc. 2" de la ley 19.550~.

DOMICILIO
SOCIAL IIVSCRIPTO Y DOMICILIO CONSTITUIDO

Desde el punto de vista académico no hay asimilación posible entre


el domicilio legal de las sociedades y el domicilio procesal previsto por
los ordenamientos de forma. Sin embargo, coincido con la corriente ju-
risprudencial que confiere al domicilio legal el carácter de constituido
procesal para facilitar o viabilizar sin futuros inconvenientes toda no-

La jurisprudencia se inclina mayoritariamentepor aplicar la presunción previs-


ta por el art. 11,inc. 2Ve la ley 19.550,sin distinguir entre los terceros de buena o mala
fe. En contra de tal interpretación se pronunció la Sala A de la CNCom., en los autos
((CINCO LOMAS S.C.A. C. PECAWE,,, del 25 de julio de 1991("Doctrina Societaria y Con-
cursar, 1993,t. V, p. 280).Para comparar la jurisprudencia y doctrina puede consultar-
se el útil trabajo de CRESPO, El no cu~npli~nieizto de la inscripción de la sede no es inuo-
cable por la persona que conoció el acto sujeto a inscripción, en "Doctrina Societaria y
Concursal", 1997,t. IX, p. 107y siguientes.
3 Véase NISSEN, Ley de Sociedades Comerciales, comentada, anotada y concor- .
dada, 2%d., 1995,t. 1, p. 152.
Curso de derecho societario 113

tificación a dicha sociedad4y darle sentido a la presunción establecida


por el último párrafo del art. 11,inc. 2Ve la ley 19.550.

EL CAPITAL SOCIAL
El capital social se forma inicialmente con los aportes de los socios y
debe ser adecuado al objeto que la sociedad pretenda desarrollar. La
importancia del capital social está fuera de toda discusión, pues ade-
más de servir como fondo patrimonial para la obtención de beneficios
a través del ejercicio por la sociedad de una determinada actividad em-
presarial (funciónde productividad)o como parámetro para medir ma-
temáticamente la participación del socio en la sociedad, cumple una
trascendentalísima función de garantía frente a los terceros, en espe-
cial en las sociedades de responsabilidad limitada y en la sociedad anó-
nima, donde los accionistas limitan su responsabilidad a las cuotas o
acciones suscriptas, pues la cifra capital brinda a los terceros un dato
de fundamental importancia al permitirles conocer los bienes con que
cuenta la sociedadpara afrontar con sus obligaciones. De allíqueprác-
ticamente todas las legislaciones exigen a las sociedades anónimas u n
capital social mínimo, que debería ser adecuado al giro empresario.
Precisamente, por la función de garantía que el capital social cum-
ple frente a terceros, es que el legislador ha establecido una serie de
normas para asegurar su intangibilidad, imponiendo la necesaria in-
tervención de la autoridad de control en la valuación de los bienes en
especie aportados a sociedades por acciones, prohibiendo la emisión de
acciones por debajo de su valor nominal, impidiendo la distribución de
ganancias sin un balance que compruebe su existencia o efectuando si-
milar prohibición cuando han existido pérdidas en los anteriores ejer-

CNCom., Sala E, 17/5/88, «SLOOP S.R.L. LE PIDE LA QUIEBRAA SUPERSOL S.A.»;


ídem, SalaA, 22/2/89, ((MAGUSE S.A. PEDIDO DE QUIEBRA POR AMARILLA DE ALBO,SUSA-
NA»; ídem, Sala A, 30/5/97, ((AUSTRALBANKINTERNACIONAL PEDIDO DE QUIEBRAPOR CA-
RAMASCHI, JosÉ».
cicios, que deben ser cubiertas con las ganancias obtenidas con poste-
rioridad, con carácter prioritario a su distribución (arts. 53, 68, 71,
202,224, etcétera). Repare el lector que ese control es tanto más inten-
so en materia de sociedades anónimas unipersonales, en las cuales el
capital social deberá integrarse en su totalidad en el acto constitutivo,
no existiendoplazo adicionalpara la integración de las acciones emiti-
das a favor del socio único (art. 11, inc. 4 9 186,ley 19.550).
Si bien el capital social reviste mucho más importancia en las socie-
dades de responsabilidad limitada y en las sociedades anónimas,
atento la ausencia de responsabilidad subsidiaria de los socios por las
obligaciones sociales, ello no significa que en las sociedades por parte
de interés el capital social carezca de trascendencia, no sólo por las de-
más funciones que cumple dicho capital (función de productividad y
de medición de la participación del socio),sino porque la función de ga-
rantía tampoco está ausente en los otros tipos sociales. En otras pala-
bras, puede afirmarse que el principio de la intangibilidad o de integri-
dad del capital se aplica a toda clase de sociedades, y no sólo a aquéllas
en las que las participaciones sociales fijan el límite de la responsabi-
lidad frente a los acreedores, y ello porque la responsabilidad subsi-
diaria de los integrantes de la sociedad colectiva no afecta la recípro-
ca independencia que debe existir entre los patrimonios de los socios
y de la sociedad5.

- $22 - l

CAPITAL SOCIAL Y PATRIMONIO

Ambos son conceptos que, en el derecho de las sociedades, no pueden


ser materia de confusión.
El capital social está constituido por el conjunto de los aportes de los
socios,integrados en el acto constitutivoo en oportunidad de su amplia-
ción o incremento, acto que está sometido a estrictas formalidadeslega-

Juzg. Nac. 1"nst. Com. Registro, firme, 8/5/78,((CASA~'RASORRASSOCIEDAD


CO-
LECTWA)).
Curso de derecho societario 115

les. Es decir, que el capital de la sociedad es en principio fijo e invaria-


ble, salvo las modificacionesdispuestas por los socios en virtud de reso-
luciones societarias de aumento o reducción. Por el contrario, el patri-
monio de la sociedad, cuyo monto sólo puede coincidir con el del capital
social en el momento de la constitución de la sociedad, es esencialmen-
te variable, pues el patrimonio social va cambiando y modificándose
permanente y automáticamente por el giro ordinario de los negocios.
El patrimonio puede ser concebido entonces como un activo social
efectivo con el cual la sociedad responde por las obligaciones contraí-
das6.El capital social es, a diferencia de ello, una cifra que siempre de-
be estar en la sociedad, pues sirve de instrumento de garantía para los
acreedores por la exoneración de la responsabilidad de que gozan los
patrimonios personales de cada uno de los socios, en especial en aque-
llas sociedades donde la responsabilidad de los socios se limita a la in-
tegración de sus correspondientes participaciones. Ello explica con-
vincentemente los derechos que el legislador ha otorgado a los terceros
en el caso de que la sociedad resuelva reducir voluntariamente su capi-
tal social (arts. 203 y 204, ley 19.550).

-823-
BIENES
L O S APORTES. ~ ~ P O R T A N C I A APORTABLES
.

La mención de los aportes constituye no sólo un requisito específico


del contrato de sociedad comercial, según exigencia del art. 11,inc. 4"
de la ley 19.550, sino que es, como hemos visto, el objeto de dicho con-
trato, sin los cuales no puede haber socios, ni por ende sociedad. Debe
recordarse que el capital social se forma inicialmente con los aportes
de los socios y que sin aquél no existe la más mínima posibilidad de de-
sarrollar el objeto de la sociedad.
En principio, salvo el crédito o influencia, todas las cosas o derechos
pueden ser materia de aportes a una sociedad, pero ellos difieren se-

S.R.L.)).
Juzg. Nac. 1%Inst. Com. Registro, 1016180,~ E C CONSTRUCTORA
A
gún el tipo social de que se trata. Ello se explica fácilmente si se parte
de la idea de que el capital con el cual la sociedad comenzará su activi-
dad mercantil está constituido por el aporte de los socios, y con el cual
responderá por las obligaciones sociales. Por ello, en aquellas socieda-
des en las que la responsabilidad de los socios se limita exclusivamen-
te al aporte efectuado, es lógico que éstos necesariamente deban con-
sistir en obligaciones de dar, susceptibles de ejecución forzada por los
acreedores sociales. En cambio, en aquellas sociedades en que los so-
cios tienen responsabilidad solidaria e ilimitada, aunque subsidiaria
por las obligaciones contraídas por la sociedad, la ley ha sido mucho
más flexible, admitiendo que los aportes puedan consistir en obliga-
ciones de dar o de hacer, ya que los terceros se hallan debidamente cu-
biertos con la amplia responsabilidad personal asumida por cada uno
de los socios (arts. 38 y 40, ley 19.550).
Los aportes pueden hacerse en propiedad o en uso y goce (usufructo,
locación, habitación),pero por los mismos fundamentos señalados en el
párrafo anterior, el aporte de uso y goce sólo está autorizado en las sacie-
dades de interés. En las sociedades de responsabilidad limitada y por
acciones, el legislador acepta la entrega de bienes a la sociedad en uso y
goce, pero como prestaciones accesorias y no como aporte (véase infra,
5 31).Se presume que los bienes se aportaron en propiedad a la sociedad
si no consta expresamente su aporte en uso y goce (art. 45; ley 19.550).
Si el aporte fuera de uso y goce, el socio soportará su pérdida total o
parcial, no imputable a la sociedad o a alguno de los otros socios, salvo
pacto en contrario. Disuelta la sociedad, puede exigir su restitución en
el estado en que se hallare (art. 49, ley 19.550).

-524--
FORMALIDADES EXIGIDAS EN MATERIA DE APORTES.
LAINSCRIPCIÓN PREVENTNA DE BIENES REGISTRABLES

En cuanto a las formalidades exigidas para la entrega de los apor-


tes de la sociedad, el legislador remite a los requisitos previstos por los
Curso de derecho societario 117

respectivos ordenamientos legales que los rigen (art. 38, párr. 2" ley
19.550),esto es, escritura pública, tradición y registración si se trata
de inmuebles, formularios y registro en caso de automotores, etcéte-
ra. Si se tratara el aporte de bienes registrables, o sea, aquellos para
cuya transferencia se requiere la inscripción en un registro (inmue-
bles, automotores, buques, etcétera), el art. 38 in fine de la ley 19.550
admite expresamente que la inscripción del aporte podrá efectuarse
preventivamente a nombre de la sociedad en formación, durante el
trámite constitutivo.
Esta inscripción preventiva, que constituyó una novedad en la ley
19.550,que ahora recoge el art. 154del CCCN para todas las personas
jurídicas, tuvo una doble finalidad que la práctica justificó plenamen-
te: 1)por una parte, evitar la sustracción del bien registrable aporta-
do a la sociedad por un acreedor del socio aportante, que podría frus-
trar la constitución de la sociedad, y 2) por otro lado, la preservación
de los derechos de los terceros con la sociedad en formación de la tan co-
mún circunstancia de encontrarse, al momento de ejecutar el cumpli-
miento de las obligaciones de esa sociedad, que tales aportes no se ha-
bían concretado o efectivizado.

~ ~ U M P L I M I E N TEXIGIBILIDAD
O,
Y EJECUCION DEL APORTE

El aporte debe ser cumplido en el término fijado en el contrato o, en


su defecto, desde la inscripción del contrato social en el Registro Públi-
co (art. 37, ley 19.550).
Ello es aplicación concreta del principio general previsto por el art.
36 de la ley 19.550,que dispone, para todos los derechos y obligaciones
de los socios, que ellos comienzan desde la fecha fijada en el contrato
social. Ello es aplicable para todas las sociedades, con excepción de las
sociedades anónimas unipersonales, en las cuales el aporte debe ser
cumplido totalmente en el acto constitutivo (art. 11,inc. 4 9 186,LGS).
La mora en la ejecución del aporte se produce de pleno derecho y au-
toriza a la sociedad:
a) Adisponer la exclusión del socio. La decisión la adopta el órgano
de gobierno de la sociedad y se hace efectiva sin necesidad de ac-
ciónjudicial. El socio afectado puede reclamar en sedejudicial la
legalidad de aquella decisión societaria. Esta sanción es exclusi-
vamente aplicable en todas aquellas sociedades en donde es pro-
cedente la exclusión de socio (art. 92, ley 19.550),esto es, las so-
ciedades de interés y de responsabilidad limitada, así como para
los socios comanditados de las sociedades por accionesy en las so-
ciedades incluidas en los arts. 21 a 26 de la ley 19.550, en las cua-
les, como consecuencia de la reforma efectuada por la ley 26.994,
es oponible el contrato social entre sus integrantes, rigiendo ple-
namente el instituto de la exclusión de socios.
b) Aexigir el cumplimientocon la indemnización de los daños y per-
juicios correspondientes. Esta sanción es aplicable a todos los ti-
pos societarios.
C) Si se trata de una sociedad anónima -con excepción de las sacie-
dades anónimas unipersonales, donde el aporte debe integrarse
totalmente al momento de celebrarse el acto constitutivo-, los
efectos de la mora del aportante son diversos: 1)Queda suspen-
dido automáticamente el ejercicio de los derechos inherentes a las
acciones en mora (art. 192, ley 19.550). 2) Debe exigirse el cum-
plimiento del aporte, con más los daños y perjuicios, de haberse
producido. 3)Puede preverse estatutariamente que los derechos
de suscripción correspondientes a las acciones en mora puedan
ser vendidos en remate público o por medio de agente de bolsa, si
se tratare de acciones cotizables, corriendopor cuenta del suscrip-
tor morosolos gastos de remate y los intereses moratorios, sin per-
juicio, además, de su responsabilidad por daños. 4) También po-
drá preverse por vía estatutaria la caducidad de los derechos del
accionistamoroso, pero en este caso la sanción producirá sus efec-
tos previa intimación a integrar en un plazo no mayor a treinta
días, con pérdida de las sumas abonadas (art. 193,ley 19.550).Se
Curso de derecho societario 119

aclara que todas estas soluciones no son aplicables a las socieda-


des anónimas unipersonales, para las cuales no puede existir mo-
ra en la integración del aporte efectuado por el socio único, habida
cuenta que la integración del aporte debe efectuarse totalmente
en el acto constitutivo (art. 11,inc. 397 186,ley 19.550).

Corresponde recordar que en materia de sociedades, el incumpli-


miento del aporte está gobernado por las normas específicas mencio-
nadas en los párrafos precedentes, no resultando aplicables las dispo-
siciones que, sobre resolución de los contratos, contienen los arts. 1087
y 1088del CCCN.

PRESCRIPCION
DE LAS ACCIONES PARA LA INTEGRACIÓN
DE LOS APORTES

Tratándose de una obligación derivada del incumplimiento del


aporte, el plazo de prescripción de la acción correspondiente es de cin-
co años previsto por el art. 2560 del CCCN que reemplazó al art. 848,
inc. 1Vel CCom. que establecía en tres años el plazo de prescripción
para todas las acciones derivadas del contrato de sociedad, el cual co-
rre, para la sociedad, desde que la obligación fue exigible. En caso de
quiebra de la sociedad, el plazo de prescripción comienza a computar-
se desde la declaración de falencia7, sin perjuicio de señalarse que la
quiebra de la sociedad hace caer los plazos pendientes para la integra-
ción de los aportes, de conformidad con lo prescripto por el art. 150 de
la ley 24.522.

CNCom., Sala B, 13/9/95,((EPICÚREO S.A. S/&UIEBRA», en donde se expresó tex-


tualmente que "frente a terceros, el conjunto de los aportes constitutivosdel capitalfun-
ciona como garantía específica, distinta del patrimonio como prenda común, en tanto
operando como cifra de retención (arts. 68, 71,224 y concs., ley 19.550)y sujeto a los
principios de seriedad, efectividad e intangibilidad, determina en cabeza de aquéllos
(losterceros),la certeza de existir siempre en la caja social,el contravalor efectivo de la
cifra capital, razón técnica por la que esta cifra se registra en el pasivo del balance".Ala
misma conclusión llegó la Sala D, 7/5/97, «RUCAROD S.A. S/&UIEBRA».
a - Aporte de derechos

Su régimen está previsto por el art. 40 de la ley 19.550 e incluye a los


derechos intelectuales, bienes inmateriales, patentes de invención,
marcas de fábrica, disefíos industriales, concesiones administrativas,
etcétera. La ley exige que tales derechos deben estar debidamente ins-
trumentados, se refieran a bienes susceptibles de ser aportados y no
sean litigiosos. Para el cumplimiento de la instrumentación del aporte
de derechos debe observarse lo previsto por las leyes que los gobiernan,
resultando plenamente aplicable a ellos las disposiciones del art. 38,
párrs. 2 9 y3"de la ley 19.550.

b - Aporte de créditos

Como excepción al principio general previsto por el art. 38, párr. z3",
de la ley 19.550, el aporte de créditos a sociedades no se rige entera-
mente por las normas del Código Civil y Comercial de la Nación, sino
por el art. 41 de aquel ordenamiento, conforme al cual, en los aportes
de créditos, la sociedad es cesionaria por la sola constancia en el con-
trato social. El aportante responde por la existencia y legitimidad del
crédito, el cual, si no puede ser cobrado a su vencimiento, convierte a la
obligación del socio en la de aportar la suma de dinero equivalente, que
deberá hacer efectiva en el plazo de 30 días.
Sin embargo, y ante el silencio del art. 41 de la ley 19.550,no corres-
ponde prescindir de la notificación al deudor cedido exigida por el art.
1620del CCCN, pues éste debe tener expresa certeza de la persona del
acreedor, que no puede ser suplida por la inscripción del contrato social
en el Registro Público.

c - Aporte de títulos mobiliarios

El art. 42 de la ley 19.550 distingue entre el aporte de los títulos va-


lores cotizables en bolsa de los aportes que no fueren cotizables. En el
primer caso, ellos podrán ser aportados hasta por su valor de cotiza-
ción. En el segundo caso, es decir, cuando no fueren cotizables o siéndo-
lo no se hubiesen cotizado habitualmente en un período de tres meses
Curso de derecho societario 121

anterior al aporte, ellos se valorarán según el procedimiento de valua-


ción de bienes no dinerarios, previsto por el art. 51 de la ley 19.550.

d - Aporte de fondos de comercio

Ata1 fin dispone el art. 44 de la ley 19.550 que el socio aportante de-
be practicar un inventario y valuación de los bienes que lo integran y
cumplir con las normas de publicidad y oposición previstas por la ley
11.867.

e - Aporte de bienes gravados

Los bienes gravados sólo pueden ser aportados por su valor con de-
ducción del gravamen, el cual debe ser especificado por el aportante.
En ambos casos -hipoteca o prenda-, la sociedad se hace cargo del
gravamen.

--$27-
GARANTIA
POR EVICCIÓN Y VICIOS REDHIBITORIOS
DEL BIEN A P O R T U O

Como es sabido, el vendedor a título oneroso de un bien determina-


do está obligado a garantizar a su adquirente el uso y goce pacífico de
él, libre de toda reclamación legítima que terceros pudieran efectuar.
Tal garantía es conocida con el nombre de evicción.

La ley 19.550ha contemplado la garantía de evicción por los bienes


aportados en los arts. 46 a 48, que consagran el siguiente régimen:
a) La sanción específica contra el socio que ha aportado un bien re-
clamado legítimamente por terceros consiste en la exclusión de
la sociedad, sin perjuicio de las acciones resarcitorias que ésta
pueda promover en su contra (art. 46, ley 19.550).
b ) La sociedad podrá a su elección optar por no excluir al socio, re-
clamándole el valor del bien y la indemnización por los danos
ocasionados (art. 46, ley 19.550).Tal posibilidad es inadmisible
en caso de mala fe del aportante.
C) El socio responsable de la evicción sólo podrá evitar la exclusión
si reemplaza el bien por otro de igual especie y calidad, sin per-
juicio de su obligación de indemnizar a la sociedad por los daños
ocasionados (art. 47, ley 19.550).
d ) Si el aporte del socio fuera el usufructo del bien, el socio aportante
carecerá de la posibilidad de reemplazarlo (art.48, ley 19.550).
En materia de vicios redhibitorios, la ley 19.550 no contiene solu-
ción especial, coincidiendo la doctrina en la aplicación al caso de los
mismos principios que gobiernan la garantía de evicción.

-528-
W U A C I Ó N DE LOS APORTES EN ESPECIE

Cuando los aportes no son dinerarios, ellos deben ser objeto de va-
luación atento la importancia que reviste el capital social en las socie-
dades, tanto para los socios, como pauta de medida de su participación
societaria, como para los terceros, atento la función de garantía que di-
cho capital desempeña.
El sistema de valuación de los aportes no dinerarios previsto por la
ley 19.550 es diferente según el tipo societario de que se trate y la res-
ponsabilidad asumida por cada socio:
a) Si se trata de una sociedad de persona o de interés, la ley delega
en los socios la explicitación en el contrato social de los métodos
de valuación empleados. En su defecto, los aportes no dinerarios
se valuarán por los precios de plaza o por uno o más peritos desig-
nados por el juez de la inscripción (hoy la Inspección General de
Justicia en la Capital Federal), para el caso de que por la natu-
raleza de los bienes no existiere un precio "de plaza".
b ) En las sociedades de responsabilidad limitada y en comandita
simple para el aporte de los socios comanditarios, se indicarán
Curso de derecho societario 123

en el contrato constitutivo los antecedentes justificativos de la


valuación. Dicha actuación puede ser impugnada por los acree-
dores de la sociedad, en el plazo de cinco años de realizado el
aporte, sólo en caso de insolvencia o quiebra del ente, pero la im-
pugnación no procederá si la referida valuación se realizó judi-
cialmente. Tratándose específicamente de sociedades de res-
ponsabilidadlimitada, el art. 150 de laley 19.550refuerza la ne-
cesidad de que el capital social se corresponda con el justo valor
de los bienes que lo integran, imponiendo la responsabilidad so-
lidaria e ilimitada de todos los socios por la sobrevaluación de
los bienes en especie.
Si existiere discrepancia con la valuación asignada al bien apor-
tado por uno de los socios, lo cual puede ocurrir cuando el monto
resultante de ese aporte otorga la voluntad mayoritaria, los so-
cios pueden solicitar a la autoridad de control la designación de
uno o más peritos, cuya especializaciónvariará de acuerdo con la
naturaleza del bien aportado. Su dictamen podrá ser impugnado
por el o los socios afectados dentro del plazo de cinco días de noti-
ficado, debiéndose fundamentar la discrepancia con los valores
asignados, en cuyo caso la autoridad de control deberá resolver,
con audiencia de los peritos interesados (art. 52, ley 19.550).
e) En las sociedades por acciones, el legislador ha sido mucho más
minucioso, en atención a la relevancia que en estas sociedades
reviste el capital social, que impone una adecuada protección a
los terceros en atención de la ausencia de toda responsabilidad
de los socios por las obligaciones sociales. Por tales razones, el
art. 53 de la ley 19.550no acepta delegar en los fundadores la va-
luación de los aportes en especie, labor que está a cargo exclusi-
vamente de la autoridad de control y que deberá efectuarse si-
guiendo las siguientes pautas: 1)Por el valor de plaza, cuando
se tratare de bienes con valor corriente. 2) Por valuación peri-
cial cuando a juicio de la autoridad de control no pueda ser reem-
plazada por informes de reparticiones estatales o bancos oficia-
les (art. 53, ley 19.550).
INFRAVAJ,UACIÓN DE LOS APORTES

El último párrafo del art. 53 de la ley 19.550 admite la procedencia


del aporte no dinerario por un valor inferior a la valuación, pues ello no
afecta el principio de la intangibilidad del capital social. No sucede lo
mismo con la sobrevaluación de tales bienes, en cuyo caso la ley exige
expresamente la integración de la diferencia. El aportante, afectado
por la valuación efectuada en sede registral, tiene derecho a solicitar la
reducción del aporte al valor resultante de aquélla, siempre que los so-
cios que representen el 75% del capital, sin computar el voto del inte-
resado, acepten tal reducción. De lo contrario, no obtenida esa confor-
midad, el aportante deberá integrar la diferencia hasta alcanzar el va-
lor asignado a su aporte en el instrumento constitutivo.

CRITICAS
AJ, SISTEMA LEGAL

Existe consenso en la doctrina sobre la necesidad de reformular el


procedimiento de valuación de bienes no dinerarios previsto por la ley
19.550,en especial el previsto por el art. 53 para las sociedades por ac-
ciones, pues los complejos, dilatados y onerosos trámites que aquél im-
plica, pueden ser fácilmente reemplazados con otros mecanismos, co-
mo por ejemplo,la designación por los socios fundadores de un experto
cuando los socios consideren necesario que la valuación de los bienes
en especie deba ser realizada por un especialista8.
Considero suficiente, y cualquiera sea el tipo social elegido, la sola
mención en el acto constitutivo de los antecedentes justificativos de la
valuación asignada a los bienes en especie, pero incorporandopara las
sociedades por acciones -con excepción de las sociedades anónimas
unipersonales-, el régimen de responsabilidad previsto actualmente

Consultar el Proyecto de Reformas a la ley 19.550elevado al Congreso de la Na-


ción el día 26 de noviembre de 1991por el Poder Ejecutivo de la Nación.
Curso de derecho soeietario 125

por el art. 150 de la ley 19.550, para los integrantes de las sociedades
-deresponsabilidad limitada, en las cuales la sobrevaluación de los bie-
nes en especie, al tiempo de la constitución de la sociedad o del aumen-
to del capital social, hace solidaria e ilimitadamente responsables a to-
dos los socios por el plazo previsto por el art. 51 in fine de la ley 19.550.

LASPRESTACIONES ACCESORIAS

El art. 50 de la ley 19.550 contempla el caso de prestaciones efectua-


das por los socios que no integran el capital social ni implican acrecen-
tamiento por parte del aportarte de sus derechos sociales. Se trata ne-
cesariamente de obligaciones de dar bienes no dinerarios, prestaciones
de industria u obligaciones de hacer, que deben estar individualizadas
en el contrato social en orden a su naturaleza, así como la retribución,
duración y sanciones en caso de incumplimiento.No pueden consistir
en dinero, pues de lo contrario se desnaturaliza el fin para el cual están
destinadas.
Las prestaciones accesorias adquieren especial relevancia en mate-
ria de sociedades de responsabilidad limitada y anónimas, en las cua-
les los únicos aportes admisibles consisten en prestaciones dinerarias
u obligaciones de dar susceptibles de ejecución forzada, entregada en
propiedad a la sociedad. Por ello, el art. 45 in fine de la ley 19.550 acep-
ta que el aporte de bienes en uso y goce a la sociedad pueda efectuarse
en carácter de prestación accesoria.
Si las prestaciones accesorias han sido pactadas en el contrato cons-
titutivo, su reforma requiere la conformidad de los obligados y de la
mayoría requerida para la reforma de aquel instrumento. Si tales
prestaciones no están contenidas en el acto constitutivo, ellas serán
consideradas como prestaciones de terceros (art. 50, inc. 1"ley 19.550)
y su modificación sólo dependerá de la voluntad de los interesados, es-
to es, la sociedad y el dador de la prestación accesoria.
Finalmente, el art. 50 in fine de la ley 19.550 trata el caso de que
exista vinculación entre la titularidad de cuotas o acciones con la rea-
lización de determinadas prestaciones accesorias a cargo del cuotista
o accionista, generalmente consistentes en prestaciones de hacer.
Dispone aquella norma que cuando estas prestaciones son conexas a
cuotas de sociedades de responsabilidad limitada, la transmisión de
éstas requiere la conformidad de la mayoría necesaria para la modifi-
cación del contrato, salvo pacto en contrario, y si fueran conexas a ac-
ciones, éstas deberán ser nominativas y se requerirá la conformidad
del directorio.

-832-
EL OBJETO SOCIAL

El objeto social está constituido por los actos o categorías de actos


que por el contrato constitutivo podrá realizar la sociedad para lograr
su fin mediante su ejercicio o actividadg.
Dichos actos o categoría de actos deben encuadrar en la definición
que hace el art. 1 V e la ley 19.550 de sociedad comercial, cuando ésta
se refiere a la "producción o intercambio de bienes o servicios" y que
comprende todas las gamas de la actividad patrimonial.
El objeto social debe reunir los siguientes requisitos:
1. Debe ser lícito, así como también deben ser lícitas las actividades
tendientes a realizarlo. La sociedad de objeto ilícito se encuentra
fulminada de nulidad a tenor de lo dispuesto por el art. 18 de la
ley 19.550, y la ilicitud de las actividades tendientes al cumpli-
miento del objeto pueden conducir a la sociedad a la nulidad por
expresa directiva del art. 19 de la ley 19.550.
2. Debe ser fácticamente posible. Si la imposibilidad es preexisten-
te y absoluta, la sociedad es nula (art. 279,CCCN); si la imposi-
bilidad es sobreviniente, ella provocará la disolución del ente
(art. 94, inc. 45 ley 19.550).La imposibilidad de cumplir el obje-

HALPERIN,Curso de derecho comercial, 6"eimpr., 1982, t. 1,ps. 345 a 347.


Curso de derecho societario 127

to puede presentarse cuando el capital social determinado en el


contrato resulta desproporcionadamente reducido con relación
a la magnitud de su objeto.
3. Debe ser preciso y determinado. Con ello se pretende que el obje-
to sea enunciado con claridad y exactitud, evitándose toda enu-
meración genérica de actividades, siendo jurisprudencia judi-
cial o administrativa reiterada el rechazo de la inscripción de
contratos sociales que hacen referencia a objetos principales, por
hacer ello suponer la existencia de objetos accesorios, en pugna
con la expresa directiva del art. 11, inc. 3Ve la ley 19.550.
4. El objeto social debe ser único (arts. 58,94, inc. 4 9 245 de la ley
19.550 entro otros) y su mención efectuarse en forma precisa y
determinada mediante la descripción concreta y específica de
las actividades que contribuirán a su efectiva consecución. La
Inspección General de Justicia, en la Resolución General 7/05
"Nuevas Normas de la Inspección General de Justicia" ha pre-
visto en su art. 66 que resulta admisible la inclusión de otras ac-
tividades, también descriptas en forma prei~&a y determinada,
únicamente si las mismas son conexas, accesorias y10 comple-
mentarias de las actividades que conduzcan al desarrollo del ob-
jeto social. La doctrina que predica la posibilidad de insertar en
el contrato constitutivo o estatuto un objeto múltiple y no único,
ignora el principio general de la especialidad que rige en mate-
ria de personas jurídicas, conforme al cual su objeto limita la ca-
pacidad de las mismas, como lo dispone expresamente el art. 58
de la ley 19.550.
5. El conjunto de las actividades descriptas en el objeto social debe
guardar razonable relación con el capital social (art. 66, último
párrafo de la aludida resolución general de la IGJ), atento que la
mención del objeto en el contrato social constituye un elemento
de garantía para los socios y para los terceros, pues delimita la
legitimación de los administradores de la sociedad, la cual sólo
responderá por los actos celebrados por sus representantes,
siempre y cuando éstos no fueran notoriamente extraños al obje-
to de la sociedad (art. 58, ley 19.550).Tal limitación impone a los
terceros la carga de informarse sobre el objeto de la sociedad a
efectos de que ésta no invoque la inoponibilidad de un acto cele-
brado por su representante, total o notoriamente ajeno al objeto
de la sociedad.

Además de esta trascendente función, el objeto social tiene también


relevancia, a los siguientes fines:
a) Constituye instrumento de protección del derecho de los socios al
dividendo, evitando que los fondos sociales sean afectados a
otras actividades no incluidas en el objeto de la sociedad.
b) Determina cuáles son las actividades en competencia que no
pueden realizar los socios y los administradores en las socieda-
des de interés (art. 133,ley 19.550)y los administradores de to-
dos los tipos sociales. Del mismo modo, delimita el interés con-
trario de unos y otros (arts. 248 y 272, ley 19.550)o los contratos
que los administradores pueden celebrar con la sociedad que ad-
ministran (art. 271, ley 19.550).

Es de toda evidencia la relación entre el capital y el objeto de la so-


ciedad, en tanto éste define el conjunto de actividades que la sociedad
se propone cumplir y el capital social es el conjunto de aportes de los so-
cios ordenados a la consecución de dicho fin. La necesaria adecuación
entre el capital y objeto de la sociedad es tanto más necesaria en las so-
ciedades de responsabilidad limitada y por acciones en las cuales el ca-
pital es, en cierto modo, la contrapartida de la limitación de la respon-
sabilidadlO.Así lo impone el art. 66, último párrafo de la Resolución

lo RIPERT,
Datado elemental de derecho comercial, 1955, p. 235.
Curso de derecho societario 129

General 7105, receptando amplia jurisprudencia judicial y administra-


tiva en tal sentido.

-534-
OBJETO
SOCIAL Y ACTIVIDAD

Si bien el objeto social sólo puede cumplirse a través del desarrollo


de una actividad permanente, no deben confundirse los conceptos de
"objeto social" y "actividad de la sociedad", que han sido cuidadosa-
mente distinguidos por la ley 19.550 en sus arts. 18 y 19. El objeto so-
cial delimita en el contrato constitutivo la categoría de actos que la so-
ciedad se propone realizar para la consecución de su fin societario,
mientras que la actividad es el ejercicio efectivo de los actos realizados
por la sociedad en funci~namiento~~.
Basado en la diferencia entre uno y otro concepto, el art. 19 de la ley
19.550 distingue entre sociedad de objeto lícito con actividad ilícita,
cual sería el caso de la sociedad que cuenta con un objeto social que
comprenda la importación y exportación,pero que ha realizado actos
susceptibles de encuadrar en el delito de contrabando. Del mismo mo-
do, una actividad de los administradores que implique infracción a las
leyes tributarias, impositivas o previsionales y que revistan cierto gra-
do de permanencia, hacen incurrir a la sociedad en la causal nulifican-
te prevista por el art. 19 de la ley 19.550.

Entre los requisitos que laley impone alavoluntad de las partes que
celebran un contrato de sociedad (art. 11,inc. 5" ley 19.550)se encuen-
tra el plazo de duración que debe ser necesariamente determinado, por
las siguientes razones:

l1 HALPERIN,Curso de derecho comercial, 6"eimpr., 1982, t. 1, p. 343.


1. Brinda seguridad a los socios, que así conocen la existencia de
sus derechos y obligaciones.
2. Otorga seguridad a los acreedores particulares de los socios, en
tanto la sociedad no puede ser prorrogada si no media conformi-
dad de éstos (art. 57, ley 19.550).
3. Permite la consecución del objeto social, atento la permanencia
que implica la determinación de los socios de mantenerse unidos
durante un determinado lapso.

La ley 19.550no fija plazos máximos ni mínimos de tiempo, sólo exi-


ge determinación al plazo de duración de la sociedad. Los usos y cos-
tumbres han consolidado en nuestro medio la práctica de establecer un
plazo máximo de 99 años, pero nada se opone a que contractualmente
se fijara un plazo mayor.
El vencimiento del plazo de duración provoca la disolución de la so-
ciedad, pero ella puede ser evitada si los socios, de conformidad con las
mayorías requeridas legalmente de acuerdo al tipo social de que se tra-
\
ta, resuelven la prórroga de la sociedad, siempre y cuando tal acuerdo
sea adoptado antes del vencimiento del plazo de duración y su trámite
registra1 iniciado también antes de este acontecimiento. Del mismo
modo, disuelta la sociedad, los socios pueden evitar su liquidación, vol-
viendo a poner en funcionamiento su objeto social, mediante la recon-
ducción del contrato social, instituto que fue admitido por la jurispru-
dencia durante la vigencia del texto originario de la ley 19.55012,lue-
go receptado por la ley 22.903 para superar la causal de disolución de
la sociedad por vencimiento de su plazo de duración y actualmente, co-
mo consecuenciade la ley 26.994 que sancionó el Código Civil y Comer-
cial de la Nación, el nuevo texto del art. 100, párr. 1 V e la ley 19.550
prevé expresamente que las causales de disolución podrán ser removi-
das mediante la decisión del órgano de gobierno y eliminación de las
causas que le dio origen, si existe viabilidad económica y social de la

l2 Juzg. 121nst.Com. Registro, 4/6/80, ((LADISTRIBUIDORAUSIC


S.R.L. a , ED, .
88-818.
Curso de derecho societario 131

subsistencia de la actividad de la sociedad. La decisión deberá adop-


tarse antes de cancelarse la inscripción, sin perjuicio de terceros y de
las responsabilidades asumidas.
Lapersonalidad jurz'dica
de las sociedades comerciales

Por expresa disposición del art. 2Ve la ley 19.550,la sociedad es u n


sujeto de derecho, con el alcance fijado en esa ley.
Mediante esta categórica definición, en concordancia con lo dis-
puesto por el art. 143 del CCCN, el legislador ha otorgado a las sacie-
dades el carácter de sujeto de derecho, como lo ha hecho con todas las
personasjurídicas, las cuales tienen una personalidad distinta de la de
sus miembros.
De tal modo, los miembros de la persona jurídica no responden por
las obligaciones contraídas por ella, excepto en los casos previstos por
el art. 54, párr. 3Ve la ley 19.550 y 144 del CCCN.
La atribución del carácter de "personas" a las sociedades comercia-
les (arts. 141y 143, CCCNy 25 ley 19.550)constituye el efecto más ca-
racterístico del contrato de sociedad, pues al reconocerles la ley el ca-
rácter de sujeto de derecho, ha considerado ala sociedad como una per-
sona diferente a la de sus integrantes, de manera tal que los derechos
y obligaciones que aquélla adquiera son imputados a la propia sacie-
dad y no a cada uno de sus integrantes ni a todos ellos.
Del mismo modo, el reconocimientode la personalidad jurídica, o lo
que es lo mismo, el carácter de sujeto de derecho que tienen las sacie-
dades, como sucede con todas las personas jurídicas, implica atribuir-
les ciertas cualidades o propiedades de que gozan todas las personas,
tanto físicas como jurídicas, que se denominan los atributos de la per-
sonalidad y que son los siguientes:
a ) El nombre de la sociedad, que es la designación exclusiva que la
individualiza y que permite que los efectos de los actos celebra-
dos por determinados sujetos que lo emplean se imputen direc-
tamente al patrimonio de la sociedad (art. 151, CCCN).
b ) El patrimonio, que es el conjunto de bienes de la sociedad (art.
154, CCCN).
C ) La capacidad, esto es, su aptitud para adquirir derechos y obli-
gaciones (art. 22, O .

Los atributos de la personalidad de las sociedades presentan igua-


les caracteres a los de las personas físicas, esto es, son únicos, necesa-
rios e indisponibles, de manera tal que la sociedad no puede modificar
su nombre, salvo razones fundadas, ni tampoco enajenarlo, como si se
tratara de un nombre comercial.

FUNDAMENTOS Y ALCANCE DEL RECONOCIMIENTO


DE LA PERSONALIDAD JURIDICA A LAS SOCIEDADES

El reconocimiento que la ley 19.550ha efectuado del carácter de su-


jeto de derecho de las sociedadesno tiene el mismo fundamento del que
disfrutan las personas de existencia física, pues la personalidad jurí-
dica de éstas proviene de la naturaleza misma del ser humano, o trans-
cribiendopalabras de ASCARELLI, por ser "criaturas nacidas del vientre
de mujer", resultando impensable concebir al ser humano sin los atri-
butos inherentes a esa personalidad.
Por el contrario, la reconocida personalidad jurídica de los entes
ideales en general tiene otro fundamento. En el caso de las sociedades,
el reconocimiento de su personalidad jurídica se funda en fines emi-
nentementeprácticos, pues satisface múltiples necesidades del mundo
de los negocios pues: a ) por una parte y fundamentalmente, satisface
Curso de derecho societario 135

los intereses de los terceros vinculados de una manera u otra con la so-
ciedad,a quienes se les ofrece un patrimonio especial (elde la compañía)
destinado a satisfacer las deudas contraídas por los representantes de
la entidad, y b) por el otro, permite a los socios obtener en mejores con-
diciones las ventajas de los capitales aportados y de los esfuerzos aso-
ciados, independizándose el patrimonio formado para el desarrollo de
la actividad social del patrimonio de sus integrantes, que en principio
permanece indiferente al riesgo empresario.
E n definitiva, el carácter de la personalidad jurídica de las socieda-
des es meramente instrumental, y por ello otorgado por el legislador
cuando de tal reconocimiento se derivan beneficios para el interés ge-
neral. Ello ha sido explicado por los autores de la ley 19.550 en su Ex-
posición de Motivos, aclarando que la Comisión adoptó, en la fórmula
utilizada por el art. 2Ve dicha normativa, la posición más evoluciona-
da en punto a la personalidad jurídica. Han dicho los legisladores tex-
tualmente que "... la sociedadresulta así no sólo una regulación del de-
recho constitucional de asociarse con fines útiles y una forma de ejer-
cer libremente una actividad económica, sino que constituye una rea-
lidad jurídica, esto es, ni una ficción de la ley, reñida con la titularidad
de un patrimonio y demás atributos de la personalidad, como el domi-
cilio, el nombre y la capacidad,ni una realidad física, en pugna con una
ciencia de valores. Realidad jurídica que la ley reconoce como medio
técnico para que todo grupo de individuos pueda realizar el fin lícito
que se propone. Con esta norma, la ley posibilita, en fin, una amplia ela-
boración de las consecuencias de la personalidad jurídica, y también
de soluciones para aquellos casos en que este recurso técnico sea em-
pleado para fines que excedan las razones de su regulación".
Las contundentes aclaraciones del legislador de 1972justifican en-
tonces que la personalidad de las sociedades pueda ser ignorada en de-
terminados casos (arts. 25nfine y 54 in fine, ley 19.550)o simplemen-
te no otorgada, como sucedía, hasta la sanción de la ley 26.994, en el ca-
so de las sociedades accidentales o en participación, reguladas en los
arts. 361 a 366 que fueron expresamente derogados por dicha ley, pues
ello hubiera implicado sencillamente ir en contradicción con las espe-
ciales características de dicha sociedad.
-838-
NACIMIENTO
Y EXTINCIÓN DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA
DE LAS SOCIEDADES

Ratificando lo expuesto en el sentido de que la personalidad jurídi-


ca es el efecto característico del acuerdo de voluntades destinado a la
constitución de una sociedad, su carácter de sujeto de derecho es con-
temporáneo con el nacimiento del ente, sin que ninguna relación ten-
ga con ello la inscripción de la sociedad en el Registro Público, que sólo
otorga oponibilidad al acto registrado. Así lo dispone expresamente el
art. 142del CCCN, cuando prescribe que la existencia de la persona ju-
rídica privada comienza desde su constitucióny no necesita autoriza-
ción legal para funcionar, excepto disposición legal en contrario. Ello
explica suficientemente el carácter de sujeto de derecho de las sacie-
dades reguladas en los arts. 21a 26 de la ley 19.550,que adolecen de re-
quisitos de forma, al no adaptarse a uno de los tipos sociales previstos
en el Capítulo II de dicha ley.
Congruentemente con ello, la cancelación de la inscripción de la
sociedad en el registro mercantil, prevista por el art. 112 de la ley
19.550 tampoco pone fin a la personalidad jurídica del ente, y si con
posterioridad a ello aparecen nuevos acreedores, la sociedad deberá
satisfacerlos, pues la existencia de deudas implica la subsistencia de
un patrimonio autónomo, que es, como ha sido dicho, uno de los atri-
butos de la personalidad de un sujeto de derecho, que no puede consi-
derarse extinguido en tanto subsista una manifestación de su perso-
nalidad.

-539-
L~MITES
AL RECONOCIMIENTO DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA,
EL CONOCIDO FENÓMENO DEL ABUSO
DE LA PERSONALIDAD DE LAS SOCIEDADES

Es importante detenerse en la etimología de la palabra "persona",


utilizada por los griegos clásicos para identificar a la máscara que usa-
Curso de derecho societario 137

ban los actores de teatro y que aludía al papel que éstos desempeñaban
("personajes").Como bien dice ARAUZ CASTEX', esta explicación es ilus-
trativa porque aclara el manejo de la técnica jurídica, en el sentido de
que hay casos en que los derechos no son directamente adjudicados a
un hombre concreto y particular, sino a una colectividad,pero en uno y
otro caso, el derecho es imputado teóricamentea la máscara, que obvia-
mente, no puede ser sino utilizada por seres humanos.
Ello explica un fenómeno que se presenta diariamente en el mundo
de los negocios y que se traduce en el "enmascaramiento" de una per-
sona física detrás de una sociedad, haciendo uso desviado del reconoci-
miento del carácter de sujeto de derecho otorgado por el legislador a di-
chas entidades. La comprobación de esta realidad hizo que el legisla-
dor de 1972, al redactar la fórmula utilizada por el art. 2%ie la ley
19.550, reconociera el carácter de sujeto de derecho de las sociedades
comerciales, pero en una misma frase, restringiera de seguido sus al-
cances, para el caso de que la técnica societaria no fuera utilizada pa-
ra los "fines reconocidos por la ley".
La imposición de tales restricciones son congruentes con las espe-
ciales características del sujeto de derecho denominado sociedad,pues
si la personalidad jurídica de las sociedades constituye un fenómeno
nacido de las necesidades prácticas y los fines que lo fundamentan
comparten también ese origen, ello justifica sobradamente los límites
en que dicha personalidad pueda hacerse valer legítimamente. En
otras palabras, toda vez que la personalidad jurídica se reconoce para
facilitar el cumplimiento de ciertos fines de naturaleza práctica, resul-
ta de toda lógica sostener que, cuando la utilización de ella se desvía de
tales fines o cuando se abusa de esa personalidad para fines no queri-
dos al otorgarla, es lícito atravesar o levantar el "velo" para aprehen-
der la realidad que se oculta tras ella y aplicar la normativa corres-
pondiente a quienes pretendieron eludirla mediante tan ilegítima ma-
nera de proceder.

Derecho civil. Partegeneral, 1968, t. 1,p. 205.


ARAUZCASTEX,
Tales maniobras son concretadasgeneralmente a través de socieda-
des anónimas, pues en éstas los socios asumen una responsabilidad es-
trictamente limitada a las acciones suscriptas, manteniendo indemne
su propio patrimonio de los resultados de la actividad de la sociedad.
No puede sorprender a nadie pues, que a los efectos de superar el prin-
cipio de la unidad del patrimonio consagado por nuestro ordenamien-
to civil, y según el cual el patrimonio de una persona es la garantía (pren-
da) común de sus acreedores, proliferen las sociedades anónimas de-
trás de las cuales se esconden o "enmascaran" los verdaderos "dueños"
del negocio, con el único fin de evitar responder con su patrimonio per-
sonal por las obligaciones sociales.
Se concretan, abusando del excepcional recurso de la personalidad
jurídica, infinidad de maniobras que luego de la sanción de la ley
22.903 han encontradojusto correctivo en la norma del art. 54 i n fine
de la ley 19.550y que con anterioridad a ello pudieron ser superadas a
través de la aplicación de la doctrina de la desestimación de la perso-
nalidad jurídica o del disregard of legal entity, proveniente del derecho
anglosajón, y que constituye aplicación específica de la normativa ge-
neral del ordenamiento civil relacionada con la simulación de los actos
jurídicos y del abuso de derecho.
De tal manera, y por aplicación de los referidos principios, no pue-
de tener jamás acogida la defensa efectuada por un deudor recalci-
trante, que cuando es embargado el inmueble donde reside, argu-
menta que éste fue transferido a una sociedad de la cual es titular de
las acciones que le otorgan el control de la misma, en los términos del
art. 33 de la ley 19.550, ocupándolo, a partir de tal transferencia, en
calidad de inquilino. Del mismo modo, tampoco podría tener éxito la
maniobra del transmitente de un fondo de comercio que intenta violar
la implícita prohibición de instalarse en un radio cercano al negocio
transferido, argumentando que el nuevo local pertenece a una socie-
dad comercial en la cual el vendedor del fondo es titular y controlante
de la voluntad social. Ante tales casos, es lícito ignorar el carácter de
sujeto de derecho de la nueva sociedad, imputando la actuación de la
sociedad al socio o controlante que la hicieron posible (art. 54 i n fine,
ley 19.550).
Curso de derecho societario 139

EL ART. 54 «IN FINE* DE LA LEY 19.550,


CONTENIDO Y ALCANCE

La ley 22.903 del año 1983 vino a reglamentar la amplia fórmula


prevista por el art. 2Ye la ley 19.550,la cual si bien reconocía el carác-
ter de sujeto de derecho de las sociedades comerciales, tal separación
patrimonial resultaba vigente en tanto y en cuanto se respetaran 'los
alcances fijados por la ley".
El nuevo art. 54 in fine de la ley 19.550,bajo el título de "Inoponibi-
lidad de la persona jurídica" complementó aquel principio general,
describiendo los presupuestos de aplicación de la doctrina de la inopo-
nibilidad y reglamentando sus efectos. Prescribe textualmente esta
disposición legal que: Z a actuación de una sociedad que encubra la
consecución de fines extrasocietarios o constituya u n mero recurso pa-
ra violar la ley, el orden público o la buena fe, opara frustrar derechos
de terceros, se imputará directamente a los socios o a los controlantes
que la hicieron posible, quienes responderán solidaria e ilimitadamen-
te por los perjuicios causados".
El primer acierto del art. 54, último párrafo, de la ley 19.550, lo
constituye la descripción del fenómeno que origina las sanciones allí
establecidas, pues el legislador no se ha limitado al acto de constitu-
ción de la sociedad ni se remonta al origen del ente para tornarla apli-
cable. La expresión "actuación" utilizada por la norma debe entender-
se también como comprensiva de cualquier acto emanado de los órga-
nos de la sociedad, en los cuales se exprese la voluntad de ésta (sea
asamblea o directorio),con lo que la norma comprende no sólo a aque-
llas maniobras que tengan como víctimas a los terceros ajenos a la so-
ciedad, sino a alguno de sus integrantes, cuyos derechos pueden ser
violados a través de conductas consumadas por el ilegítimo empleo de
las formas societarias.
Pero el aporte más importante efectuado al ordenamiento societa-
rio por el nuevo art. 54 infine de la ley 19.550es que no limita la opera-
tividad de la norma a los actos ejecutados por la sociedad en violación
de laley, el orden público, la buena fe olos derechos de terceros, que son
supuestos más corrientes cuando se abusa de la personalidad jurídica,
sino que, con gran acierto, ha extendido sus alcances a la actuación de
quienes se han valido de la estructura societaria para lograr con ello
"fines extrasocietarios",es decir, cuando no hay ilegitimidad ni dolosa
frustración de los derechos de terceros, sino simplemente provecho de
los beneficios que la ley otorga a las sociedades mercantiles o a sus inte-
grantes, cuando aquélla no cumple ninguna actividad productiva o in-
termediaria de bienes o servicios ni es titular de una hacienda empre-
saria, lo cual constituye "el fin societario", cuyo desarrollo determina
el mantenimiento y el alcance de la personalidad jurídica a que hace
referencia el art. 2Ve la ley 19.550.
En cuanto a los efectos de la aplicación de la doctrina de la inoponi-
bilidad de la persona jurídica, el art. 54 i n fine de la ley 19.550prescri-
be los siguientes:
1. Imputación a los socios o controlantes de la actuación ilegítima o
extrasocietaria del ente, esto es, la aplicación concreta para ellos
de las normas que quisieron ser evitadas tras la máscara de la so-
ciedad. Por ejemplo, cuando se trata de esconder un condominio
bajo la forma de sociedad, el condómino disfrazadode socio podrá
exigir la división del condominio, invocando lo dispuesto por el
art. 1997 del CCCN, sin que a ello pueda serle opuesto el plazo de
duración de la sociedad ola doctrina de los propios actos,toda vez
que a la ley 19.550 no le interesa alentar la constitución o actua-
ción de sociedades meramente ficticias, a las que no reserva los
excepcionales beneficios que c0nsagra.alas entidades lícitamen-
te constituidas y que desarrollan un fin societario.
De esta manera, quedan sometidas a la sanción de inoponibili-
dad las sociedades que se limitan exclusivamente a ser titulares
de dominio de bienes registrables, aun cuando de ello no se deri-
ve perjuicio para terceros ni ello suponga maniobras de insol-
ventación de ninguno de sus integrantes.
2. Satisfacción, por los socios o controlantes que hubieran hecho
posible tal actuación, de los daños y perjuicios correspondientes
que resulten consecuencia de esa manera de actuar.
Curso de derecho societario 141

Ahora bien, puede ocurrir que la aplicación de la doctrina de la ino-


ponibilidad pueda perjudicar definitivamente a la existencia del ente,
como sería el caso de la sociedad constituida al solo efecto de defraudar
a terceros. En tales casos, la declaración de inoponibilidad de la sacie-
dad provocará la disolución del ente, que deberá ser liquidado. Otras
veces, el resultado de la acción intentada es la inoponibilidad de la ac-
tuación de la sociedad frente a un acto o actos determinados. En estos
casos, la calidad de sujeto de derecho se mantiene vigente en todos sus
otros aspectos,pero esa calidad no ampara los actos realizados en con-
tra o abuso de la ley.

&LICACIÓN CONCRETA DE LA DOCTRINA DE LA DESESTIMACION


E INOPONIBILIDAD DE LA PERSONALIDAD JURIDICA
DE LAS SOCIEDADES

La doctrina de la inoponibilidad o desestimación de la personalidad


jurídica o del disregard of legal entity fue utilizada permanentemente
y no sólo por los tribunales en lo comercial, cuando, a través de la cons-
titución o actuación de sociedades ficticias, se atentó abusivamente
contra los intereses tutelados por el derecho.

1 - En materia de derecho laboral, merece recordarse el caso


«AYBAR C. PIZZER~A
VITURRO S.R.L.)),en donde la Sala 11de la Cámara Na-
cional de Apelaciones del Trabajo aceptó prescindir de la personalidad
de la sociedad, en un supuesto en donde una sociedad comercial, que
había sido constituida con fines lícitos, como lo es explotar un negocio
gastronómico, funcionó irregularmente al no hacer los aportes jubila-
torios a sus dependientes, a los que burló mediante el sencillo recurso
de desaparecer imprevistamente, dejando a aquéllos sin trabajo y sin
pagarles sus salarios ni indemnizaciones.En tal oportunidad conside-
ró el tribunal responsable a los socios de la referida compañía, hacien-
do uso de la "doctrina de la penetración o desestimación de la persona-
lidad jurídica" por entender que detrás de la "persona" aparente de un
empleador, se trató de evitar la respuesta patrimonial del verdadero
responsable a través de la insolvencia de la sociedad interpuesta2.
La justicia laboral de todo el país asimismo aplica en forma diaria la
doctrina de la inoponibilidad de la personalidad jurídica, extendién-
dole a los socios la condena dictada contra la entidad empleadora,
cuando se ha comprobado la existencia de contratación en negro, en
forma total o parcial, o ante comprobados casos de infracapitalización.
Se trata de una solución de toda justicia, pues mediante el "pago en ne-
gro" se viola la ley, el orden público y la buena fe, así como se afectan los
derechos de terceros (en especial de quienes se dedican al mismo rubro
que el empresario infractor) y del mismo modo, la infracapitalización
societaria implica una actuación de las mismas características, pues
traslada a los trabajadores los riesgos empresarios, al privar a la socie-
dad de la necesaria garantía -el capital social- con que cuentan los
terceros para ver satisfechos sus créditos.

2 - En materia de derecho administrativo, no puede dejar de ci-


tarse el caso «MARCOS PECHERMK S.A.))de la Suprema Corte de la Pro-
vincia de Buenos Aires, del año 1967, que denegó la inscripción en el
Registro de Proveedores del Estado a la referida sociedad que había si-
do constituida después de haber sido eliminado de tal registro a su pre-
sidente y conl;rolante, MARCOSPECHERNIK~.

3 - En materia de derecho fiscal, la Corte Suprema de Justicia de


la Nación se pronunció en el sonado caso «PARKEDAVIS)), sociedad que
había pretendido deducir de su balance impositivo las acreditaciones
por concepto de regalías efectuadas en favor de Parke Davis Company
of Detroit, titular del 99,95%de su capital accionario, pretensión que
fue rechazada por el Tribunal Fiscal de la Nación con fundamentos que

CNAT, Sala 11,915173,«AYBAR,R UBÉNE. Y OTRO C. PIZZERÍA


VITURROS.R.L. Y
OTROS)),ED, 50-71.
PECHERNIKS.A.C.I.R I.»,ED, 19-
PECHERNIKYMARCOS
SCBA, 2514167,«MARCOS
741.
Curso de derecho soeietario 143

fueron compartidos por la Cámara de Apelaciones en lo Federal, y fi-


nalmente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por sentencia
del 31dejulio de 1973,haciendo uso de la teoría de la penetración y sos-
teniendo que si bien la total relación de subordinación existente entre
varias empresas no suprime la personalidadjurídica de la sociedad de-
pendiente, tampoco anula su propia capacidad tributaria4.

4 - En el derecho sucesorio y de familia obtuvieron amplia reper-


cusión los casos «ASTESIANO» y «MORROGHBERNARD» de la SalaAde la Cá-
mara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal, el
primero, y de la Cámara deApelaciones en lo Civil y Comercial de Con-
cepción del Uruguay, el segundo.
En el caso «ASTESIANO MÓNICA1.c. GIANINAS.C.A. Y OTROS)), dictado el
27 de febrero de 197g5,el tribunal hizo lugar al reclamo de los here-
deros del causante que habían solicitadola reducción del aporte efec-
tuado por éste a una sociedad accionaria, constituida con su esposa y
tres de sus hijos con una duración de 99 años y a la cual incorporó to-
do su patrimonio, sin hacer participar a los herederos de un hijo pre-
muerto (los actores), de quien se había distanciado desde hacía mu-
chísimos años. La Cámara, al tener por probada la clara voluntad del
causante de excluir a los actores del manejo y del disfrute de la mayo-
ría de sus bienes, hizo cumplir total e irrestrictamente con el régimen
hereditario y, en consecuencia,admitió el pedido de entrega material
de bienes que correspondían de acuerdo con el régimen de la legítima,
debiendo reducirse el capital de la sociedad, si los socios no optaban
por disolverla.
Lo verdaderamente importante de este fallo no sólo radica en la co-
rrecta aplicación de la doctrina de la inoponibilidad de la persona jurí-
dica, sino también en los efectos que a la sociedad le provoca la utiliza-
ción de dicha teoría, resolviéndose expresamente que la declaración de

CSJN, 24/3/70, ((PARKE


DAVISY CIA. S.A.)),ED, 43-271.
CNCom., Sala A, 27/2/78, ((ASTESIANO,MÓNICA1. C. GIANINA S. C.A. Y OTROS)),
ED, 79-351.
inoponibilidad del ente societario no implica fulminar de nulidad a la
sociedad.
El Caso ((MORROGH BERNARD, JUAN C. GRAVEDE PERALTA DE MORROGH
BERNARD Y OTRO», del 9 de febrero de 197g6,tiene similares caracterís-
ticas con el fallo anterior, pero a diferencia del caso ((ASTESIANO)),
no ha-
bía existido intención de perjudicar a nadie por parte del causante al
constituir la sociedad, que había sido fundada por éstejuntamente con
sus herederos forzosos menos uno. Sin embargo, advirtió el tribunal '
que en tanto se trataba de una sociedad anónima constituida por el fa-
llecido y los miembros de su familia, en la que aquél aportó el 95%del
capital accionario mediante un inmueble rural de valor muy superior
al valor nominal de las acciones suscriptas, dicha sociedad no respon-
dió propiamente a la estructura de una verdadera empresa imperso-
nal y de capital, sino que de hecho agrupó al núcleo familiar alrededor
del cuantioso patrimonio del causante, quien en vida lo administraba
en virtud de su absoluto y casi total predominio accionario. Por ello,
aunque formal y legalmente se trataba de una sociedad de capital, la
realidad interna de ese patrimonio de origen unipersonal adquirió vi-
sos de la administración de un condominioindiviso, implicando una to-
tal e innegable desvirtuación de la forma societaria. Mediante tan sen-
cillos y contundentes argumentos, el tribunal hizo lugar a la acción de
inoponibilidad del acto de constitución de la sociedad anónima promo-
vido por el heredero que no había participado de la construcción de la
sociedad, en el entendimiento de que el patrimonio transmisible mor-
tis causa que determina la legítima del heredero que no participó en la
sociedad no puede estar representado por acciones del causante, ya
que ello implicaría una evidente desigualdad entre los sucesores.
Es importante destacar también que, al igual que en el caso «ASTE-
SUNO», el tribunal no fulminó la nulidad al contrato constitutivo de la
sociedad, por falsa causa o simulación, ni tampoco declaró su inexis-
tencia, sino que sólo ordenó, como efecto característico de la declara-

"ám. Civ. y Com. Concepción del Uruguay, 912179, ((MORROGH JUAN


BERNARD,
C. GRAVEDE PERALTADE MORROGHBERNARD Y OTRO)),LL, 1979-D-237.
Curso de derecho societario 145

ción de inoponibilidad a las especialescircunstancias del caso, la inclu-


sión en el inventario del sucesorio de los bienes aportados por el cau-
sante a la sociedad, "la que deberá reducir su capital si los socios no op-
tan por su disolución".

5 - En materia de derecho concursa1y de grupo de sociedades, no


puede dejar de ser mencionado, por la riqueza de matices y por la enor-
me repercusión pública que tuvo, el caso ((CIA.SWIFT DE LA PLATAS.A.
SI QUIEBRA)^, en el cual el magistrado interviniente, el doctor SALVA~OR
MARÍA LOZADA, en fallo del 8 de noviembre de 1971,rechazó el concor-
dato preventivo presentado por la concursada, Cía. Swift de La Plata,
a la que declaró en quiebra, extendiéndolela falencia a otras socieda-
des del mismo grupo económico a la que aquélla pertenecía (el grupo
"Deltec", cuya sociedad holding era Deltec International, con activida-
des en todo el mundo, no sólo en el ramo frigorífico, sino también agro-
pecuario y financiero).Entendió el juez LOZADA que el hecho de que los
órganos de Swift estaban subordinados alavoluntad del holdinginter-
nacional, y que la propuesta de concordatopreventivo había sido vota-
da por otras empresas del grupo, que habían contratado con la socie-
dad en condiciones muy ventajosas para aquéllas, afectaba el orden
público y el legítimo derecho que sobre el patrimonio de la concursada
tenían los verdaderos acreedores, por lo que concluyó que no existía
personalidadjurídica diferenciada entre todas las empresas del grupo,
que respondían a una voluntad común. La Cámara de Apelaciones en
lo Comercial, a través de su Sala C, confirmó la no homologación del
concordato, pero declaró nula la extensión de la quiebra a las demás so-
ciedades del grupo "Deltec", por no haber sido citadas. Finalmente, La
Corte Suprema de Justicia de la Nación, por sentencia del 4 de sep-
tiembre de 1973declaró extensible a la sociedad controlante la quiebra
dispuesta para la sociedad controlada, también extendida a todas las
demás subsidiarias de la controlante, sin previa excusión de los bienes
de la sociedad controlada.

CSJN, 419173, sentencia suscripta por los doctores MIGUELGEL BERCAITZ,


AGUSTÍNDÍAZBIALET,MANUELARAUZCASTEXy ERNESTOCORVALÁN NANCLARES.
Estimo de importancia transcribir la fundamentación de nuestro
más Alto Tribunal, que sostuvo textualmente en tal oportunidad que
". .. la consideración esencial para decidir el punto radica en destacar
que el régimen de la personalidad jurídica no puede utilizarse en con-
tra de los intereses superiores de la sociedad ni de los derechos de ter-
ceros. Las técnicas manipuladas para cohibir el uso meramente ins-
trumental de las formas societarias varían y adoptan diferentes nom-
bres, pero todas postulan en sustancia la consideración de la realidad
económica y social y la supremacía del derecho objetivo. Es obvio que
esto adquiere particular relevancia cuando los jueces deben enfren-
tarse con los complejosproblemas jurídicos que suscita la fenomenolo-
gía moderna de los grupos societarios, particularmente en sus interfe-
rencia~y conexiones y con relación al carácter supranacional que es su
nota característica en la vida contemporánea, todo lo cual consolida los
poderes de concentración por las dificultades que presenta su control,
la difusión de su influencia y el entrecruzamiento de sus redes de ad-
ministración con sociedades filiales reales o aparentes".
Precisamente, toda esta problemática de los grupos societarios se
presentó nuevamente en el caso ((MACRI,FRANCISCO Y OTROS ~IINFRACCION
A LA LEY 23.771))dictado por la Cámara Federal de San Martín el día 28
de abril de 1994~.En dicha oportunidad se tuvo por comprobado que
una sociedad extranjera no fue más que un instrumento-delque se va-
lió la sociedad controlante para la venta de vehículos importados al
margen del régimen legal de la industria automotriz, cuando: a) el
presidente de la sociedad controlante era titular del 85%del paquete
accionariode la sociedad extranjera; b )la sociedad extranjera se cons-
tituyó con un capital irrisorio, tanto por su monto como con relación
con las utilidades obtenidas: c ) los representantes en las asambleas
de la sociedad extranjera eran funcionariosjerárquicos de la terminal
automotriz; d) la única actividad de la sociedad extranjera consistía
en importar a la zona franca uruguaya, para su posterior comerciali-

Cam. F'ed. San Martín, Sala 1, 28/4/94, ((MACRI,FRANCISCO


Y OTROS SIINFRAC-
CIÓN A LA LEY23.771»,en "Doctrina Societaria y Concursal", t. VI, p. 390, n" 1.
Curso de derecho societario 147

zación, los automotores de la misma marca que la controlante produ-


cía, y e) la sociedad controlante cancelaba las cartas de crédito abier-
tas por las compras efectuadas en el exterior, a la vez que autorizaba
los pagos de los servicios de la extranjera, etcétera.

6 - En materia de operatoria bancaria y financiera, la aplicación


de la doctrina de la inoponibilidad de la personalidad jurídica no estu-
vo tampoco ausente, mereciendo destacarse el voto del magistrado ED-
GARDO ~ C E L ALBERTI,
O como integrante de la Sala D de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Comercial en los autos «PEcH;~R, JAIME Y
OTROS C.PENA, JAIME JOAQUÍN Y OTROS)) del 18 de marzo de 1997, en donde
se resolvió que la actuación de una mesa de dinero dentro de una insti-
tución bancaria, conocida y tolerada por los accionistasy directores de
dicha sociedad, constituyó un "recurso para violar la ley del banquero"
que habilitó la acción prevista por el art. 54 infine de la ley 19.550 con-
tra los directores del banco, para recompensar a los ahorristas actores
los perjuicios causados.
Ahora bien, en todos los precedentes analizados existió una clara in-
tención de perjudicar, mediante la utilizaciónindebida de la técnica so-
cietaria, los derechos o intereses de los terceros, así como violar la ley o
el orden público. En tales casos la sociedad fue el instrumento del frau-
de para la consecución de maniobras ilegítimas.
Pero no es necesario que ello siempre ocurra de tal manera, pues hay
supuestos en donde la aplicación de la doctrina de la desestimación o
inoponibilidad de la personalidad jurídica se debe efectuar aun cuan-
do no ha mediado burla a la ley o fraude a los terceros, o más aún, hay
supuestos en donde es necesario allanar la personalidad en favor del
ente o de sus integrantes, cuando el mantenimiento de la distinciónpo-
dría llevar a consagrar solucionesinjustas y repugnantes a la buena fe.
La primera situación se presentó en el caso «MAcoAS.A. Y OTRAS)), CU-
yo fallo fue dictado por la Sala C de la Cámara Nacional de Apelacio-
nes en lo Comercial, de fecha 21 de mayo de 197g9. Se trataba de un

LL, 1979-(2-289.
CNCom., Sala C, 21/5/79, «MAcoAS,A.Y OTRAS)),
caso en el que, ante el pedido de explicacionesrequeridas por la Inspec-
ción General de Personas Jurídicas, los fundadores de varias socieda-
des anónimas adujeron haber actuado para determinado cliente, o,
sencillamente para "tener en cartera" sociedades constituidas a fin de
ponerlas a disposición de determinada clientela. El tribunal de alza-
da, confirmando la resolución de la autoridad de control, resolvió, con
aplicación entre otras normas de la expresa previsión del art. 2Ve la
ley 19.550, que el Estado sólo debe otorgar la conformidad adminis-
trativa a la registración de las sociedades si advierte, luego de efec-
tuado el control de legalidad del contrato social que se le presenta, que
éste reúne los requisitos legales y que no se ha abusado del recurso
técnico instrumental para fines no queridos por la ley. Por su parte,
con su correspondiente dictamen, el señor fiscal de Cámara sostuvo
que "(. ..) el ordenamiento jurídico no puede considerar constituida le-
galmente a una sociedad que lo es con el solo fin de crear un instru-
mento técnico totalmente vacío de contenido y para una finalidad no
confesada en el acto constitutivo, pues ello se opone a los principios
que condicionan la configuración de la personalidad jurídica en deter-
minados entes, con evidente abuso de lo dispuesto por el art. 2Ve la
ley 19.550 ...".
En el mismo sentido, aunque ya en vigencia la norma del art. 54 in
fine de la ley 19.550, el mismo tribunal en el caso ((FERRARI VASCOC.
ARLINGTONS.A. Y OTROS S/~RDINARIO», del 10 de mayo de 1995lo,confir-
mó la sentencia del juez de primera instancia, doctor EDUARDO FAVIER
DUBOIS (H) que había declaradola inoponibilidad de la personalidad ju-
rídica de una sociedad que, sin causa ilícita ni fraude, exhibía un fin ex-
trasocietario, careciendo de toda actividad destinada a la producción o
intercambio de bienes o servicios,ya que sus dos únicos bienes (inmue-
ble y rodado), no se destinaban a una explotación mercantil, sino al dis-
frute personal de quien es la única y exclusiva controlante de la volun-
tad social a pesar de no figurar como accionista.

lo CNCom., Sala C, 1015195, ((FERRARI VASCOC. ~ L I N G T O NS.A. Y OTRA SISUMA-.


RIO»,en "Doctrina Societaria y Concursal", t. VII, p. 146.
Curso de derecho societario 149

Como antes se anticipara, existen también casos en que el allana-


miento de la personalidad puede producirse a favor del ente o de sus in-
tegrantes, para evitar situaciones de notoria injusticia. El mejor ejem-
plo de ello lo constituye el fallo plenario de la Cámara Nacional de Paz
de fecha 29 de noviembre de 1968,en los autos «<FERNÁNDEZANCHORENA,
JUANY OTROS C. SEMALDENI, LORENZO Y OTROS)), en donde se resolvió que "la
sola circunstancia de constituir los inquilinos una sociedad de respon-
sabilidad limitada no configura causal de desalojo, por transferencia
prohibida de la locación" ll.
En una misma orientación no puede dejar de destacarse la solución
a la que arribó la Sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Co-
mercial, en los autos ««M~LOWE RANDALL, JACKSONC. BANCO DELBUENAYRE
S.A.)),del 29 de noviembre de 199412.Se trataba de un caso donde el ac-
tor y su cónyuge habían demandado al Banco del Buen Ayre S.A. solici-
tando la determinación del quantum de la indemnización que les co-
rrespondía en virtud de una sentencia recaída en un pleito anterior en-
tre las mismas partes, y que había condenado a la aludida institución
bancaria a satisfacer al matrimonio Marlowe los daños ocasionadospor
la traba indebida de un embargo sobre una suma de dinero, que le ha-
bía impedido cancelar una hipoteca que g-ravaba el inmueble en el cual
residía el matrimonio y que era propiedad de una sociedad comercial
que integraban exclusivamente los actores y cuya subasta no pudieron
evitar.Ante tal pretensión resarcitoria, el banco contestó que el matri-
monio Marlowe carecía de legitimación para reclamar una indemniza-
ción por la pérdida del inmueble subastado que era propiedad de una so-
ciedad comercial. En la sentencia definitiva, el magistrado BUTTY, si
bien reconoció que de acuerdo con lo dispuesto por los arts. 39 del CC y
2Ve la ley 19.550 no resultaba posible atribuir a los demandantes (el
matrimonio Marlowe) las consecuenciaspatrimoniales de la actuación

l1 JUANA.Y OTROS C. SEMAL-


CNPaz, enpleno, 29/11/68, «FERNANDEZANCHORENA,
DENI) LORENZO
Y OTROS»,ED,29-69.
l2CNCom., Sala B, 29/11/94, ((MARLOWE JACKSON
RANDALL) Y OTRA C. BANCO
DEL
BUENAYRE
S.A.».
de la sociedad titular del referido inmueble, sostuvo textualmente, pa-
ra reconocer el derecho de los actores para obtener tal indemnización,
que ". ..la circunstancia de que aquéllos fueran cuanto menos los con-
trolantes del aludido ente, en los términos del art. 33 de la ley 19.550,
esto es, los titulares de participaciones sociales cualitativas, ello produ-
ce un debilitamiento de la interposición de la persona jurídica en rela-
ción a la hacienda y patrimonio de la sociedad, de modo que, en la reali-
dad técnico-económicasubyacente, el socio controlante deviene en cier-
to modo titular cuasi inmediato de tales atributos ...".
Finalmente, no puede dejar de mencionarse la doctrina de la Sala
F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, en el caso
«VICTORCARBALLUDE S.R.L. SOBRE QUIEBRAN, del 13 de mayo de 2014, en
donde se resolvió la aplicación del art. 54, párr. 3Ve la ley 19.550pa-
ra hacer responsables en forma solidaria e ilimitada a los socios y ad-
ministradores de una sociedad en quiebra, ante la infracapit alización
material de la misma, a la cual definió como el supuesto en que una so-
ciedad carezca totalmente de medios adecuados para cumplir el obje-
to social13.

iE S APLICABLE LA DOCTRINA DE LA INOPONIBILIDAD


DE LA PERSONA JU;R~DICAA OTRAS PERSONAS
DE EXISTENCIA IDEAL?

El derogado Código Civil no incluía solución similar ala prevista por


los arts. 2 9 54 in fine de la ley 19.550,aunque resultaba evidente que
la aplicación de la doctrina de la inoponibilidad de la persona jurídica
a todo supuesto en que una persona de existencia ideal reconocida co-
mo sujeto de derecho ha abusado de tal prerrogativa. Así lo interpretó
la Sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, en el caso

l3 Fallo publicado enED, ejemplar del 28/8/14, con nota de NISSEN,U n fallo histó-
rico en materia de derecho societario, y de BOQUIN,U nfallo histórico en materia de dere-
cho concursal.
Curso de derecho sociekario 151

«SINDICATO ÚNICO PORTUARIOS ARGENTINOS)), en donde el tribunal alla-


nó la personalidad de un nuevo sindicato creado por todos los afiliados
de un anterior sindicato de la misma denominación y dirigido por el
mismo secretario general, que había sido declarado en concurso civil14.
Bien es cierto que la figura de la sociedad se presta mucho más a to-
do tipo de maniobras de simulación que otras personas jurídicas, so-
metidas en razón de su objeto al control permanente del Estado, pero
también lo es que se han presentado casos de abuso de la personalidad
jurídica en asociaciones civiles de consumidores, constituida por abo-
gados con fines exclusivamente personales, lucrando sus asociados con
los honorarios regulados en cada acción colectiva intentada en supues-
to beneficio de determinados consumidores,cuyos intereses nunca fue-
ron tenidos en cuenta. Del mismo modo, la Inspección General de Jus-
ticia ordenó la promoción de una acción judicial tendiente a la desesti-
mación de la personalidadjurídica de una fundación, propietaria de un
inmueble, donde el fundador ejercía la medicina, sin realizar en el mis-
mo ninguna actividad de interés general o tendiente al bien común.
Como era de esperar, el Código Civil y Comercial de la Nación, san-
cionado por la ley 26.994, incorporó en su art. 144y para todas las per-
sonas jurídicas, una solución casi idéntica a la prevista por el art. 54,
último párrafo de la ley 19.550para las sociedades.
Dispone dicha norma, bajo el título de "INOPONIBILIDAD DE LA PER-
SONALIDAD JURIDICA", que: ' Z a actuación que esté destinada a la conse-
cución de fines ajenos a la persona juridica, constituya u n recurso para
violar la ley, el orden público o la buena fe o para frustrar derechos de
cualquier persona, se imputa a quienes a título de socios, asociados,
miembros o controlantes directos o indirectos, la hicieron posible, quie-
nes responderán solidaria e ilimitadamente por losperjuicios causados.
Lo dispuesto se aplica sin afectar los derechos de los terceros de buena
fe y sin perjuicio de las responsabilidades personales de que puedan ser
pasibles los participantes en los hechos por los perjuicios causados".

l4 CNCiv., Sala D, 16/3/71,~ ~ S I ~ CÚNICO


A T OPORTUARIOS
ARGENTINOS
(SUPA))),
ED,36-407.
La redacción del art. 144del CCCN ha mejorado el texto del art. 54 in
fine de la ley 19.550,pues evita la referencia a los "fines extrasocieta-
rios", que no fueron definidos por ninguna norma de la Ley General de
Sociedades,para reemplazarlo por 'Yines ajenos a la personajurídica",
fórmula íntimamente relacionada con el objeto de la misma. Del mismo
modo, suprimióel adjetivo"mero", para calificar al recurso utilizadopa-
ra violar la ley, el orden público ola buena fe o para frustrar los derechos
de cualquier persona, que nada aportaba paralainterpretación del tex-
to del art. 54, salvo para confundir al intérprete. Por otro lado, la norma
del art. 144 clarifica con mayor exactitud los responsables de la manio-
bra (socios,asociados, miembros o controlantes, directos o indirectos)y
finalmente, deja a salvolos derechos de los terceros de buena fe, los cua-
les no pueden ser perjudicados como consecuencia de la declaración de
inoponibilidad.

4 4 3 -
CUESTIONES
PROCESALES EN EL PROCEDIMIENTO
DE INOPONIBILIDAI) DE LA PERSONALIDAD JURIDICA

Procesalmente ha sido sostenido lo siguiente:


a) Toda acción que pretende el allanamiento de la personalidad de
una sociedad constituida exige que. el ente sea constitucional-
mente oído en juicio1!
b) Son de competencia exclusiva y excluyente de la justicia comer-
cial todas las pretensiones cuyos elementos objetivos compren-
dan los actos que pueden afectar el funcionamientode una socie-
dad, sin que obste a dicha conclusión el título que esgrimen los
pretendientes16.Ello no importa sostener que cualquier deman-
da en donde la personalidad jurídica de una persona ideal se en-

l5 CNCiv., Sala G, 1114186,((H.DEA. C. C. I. DEA., J. E.)),ED, 121-446.


Y OTROS C. MOLNAR,IRENE
CNCiv., Sala G, 27/6/88, ~ ~ Ñ A PBERNARDO
P, EMA
SINULIDADDE ACTO JURIDICO».
Curso de derecho societario 153

cuentre en discusión deba tramitar por ante el fuero mercantil,


sino sólo aquellas en donde quien asume la legitimación activa
es un integrante de la entidad. Por el contrario, cuando se trata
de una demanda promovida por terceros, y en la cual se preten-
de hacer uso del remedio previsto en el art. 54 in fine de la ley
19.550, será juez competente el que corresponda según la índole
de la pretensión del accionante.
C) La acción tendiente a desestimar la personalidad jurídica socie-
taria, con los efectos previstos por el art. 54 de la ley 19.550 debe
ser instaurada por juicio de pleno conocimiento, tal como lo pre-
vé el art. 15 de la ley 19.550, pues se trata de una acción autori-
zada por el ordenamiento societario.Como excepción a ello, se ha
admitido, en los casos en que los tribunales del trabajo han apli-
cado la doctrina de la inoponibilidad de la personalidad jurídica
para sancionar a los integrantes de las sociedades empleadoras,
en caso de contratación clandestina, infracapitalización societa-
ria o desaparición de la sociedad, la procedencia de promover un
incidente de responsabilidad a los fines de responsabilizar a sus
integrantes, con posterioridad al dictado de la sentencia defini-
tiva, cuando,durante la tramitación del pleito, la sociedad ha de-
saparecido o ha caído en insolvencia.
Formas de constitución.
Publicidad y registración
de sociedades comerciales

FORMADEL CONTRATO DE SOCIEDAD

La ley 19.550 ha creado un sistema específico con relación a la for-


ma del contrato de sociedad, cuyo principio general se encuentra pre-
visto en su art. 4" según el cual el contrato por el que se constituye o
modifica una sociedad debe otorgarse por instrumento público o priva-
do, en cuyo caso las firmas de los otorgantes deberán ser autenticadas
por escribano público u otro funcionario competente o ratificadas ante
la autoridad de control (art. 5" ley 19.550).
La excepción a dicha regla se encuentra prevista para la constitu-
ción de sociedades por acciones en el art. 165de la ley 19.550,que pres-
cribe que dichas sociedades se constituyen por instrumento público y
por acto único o por suscripción pública.
Surge pues de dichas normas que para constituir una sociedad regu-
lar, el contrato constitutivo debe formularse por escrito, en instru-
mento público o privado, salvo para las sociedades por acciones, las
cuales, cuando se trata de constituciónpor acto único, requieren el ins-
trumento público, que será común aunque no necesariamente la escri-
tura pública, pues es posible constituirlas por cualquiera de los actos
previstos por el art. 289 del CCCN.
Cabe recordar que el acto constitutivo de la sociedad anónima es el
que debe otorgarse por instrumento público, pues así lo impone el art.
165de laley 19.550,y los trámites administrativos que requiere suins-
cripción no le dan ese carácter, pues si así fuera, la solución prevista
por dicho artículo sería redundante1.
Por el contrario, la modificación del acto constitutivo de las socieda-
des por acciones no requiere escritura pública, resultando inaplicable
a las sociedades comerciales la norma del art. 1016 del CCCN, pues la
especialidad de la materia societaria, expresamente prevista en el art.
4Ve la ley 19.550impide la aplicación sin más del ordenamiento refe-
rido, el cual, se recuerda, prescribe que la formalidad exigida para la
celebración del contrato rige también para las modificaciones ulterio-
res que le sean introducidas, excepto que ellas versen solamente sobre
estipulaciones accesorias o secundarias o que exista disposición legal
en contrario, el cual es, precisamente, el caso que nos ocupa, en donde
la propia Ley General de Sociedades prevé, como principio general, la
posibilidad de redactar la modificación del contrato social por instru-
mento público o privado.

- $45 -
INSCRIPCIÓN DE LA SOCIEDAD EN EL REGISTRO
PÚBLICO

Además de la forma escrita, la ley 19.550requiere para calificar co-


mo regular a una sociedad mercantil su inscripción en el Registro Pú-
blico de Comercio -hoy denominado "Registro Público" por el Código
Civil y Comercial de la Nación, reiterando la vieja y derogada directi-
va del art. 36 del CCorn.-.
Dicha inscripción es requerida a los efectos de dar publicidad a los
actos o documentos que se inscriben en el Registro Público y tornarlos
oponibles a los terceros, de manera que éstos no puedan alegar, a par-
tir de tal registración, desconocimiento del contenido de tales actos o
documentos.
La inscripción obligatoria de documentos comerciales tiene como
fundamento el bienestar del comercio y la transparencia de las rela-

l HALPERIN,
Curso de derecho comercial, 6"eimpr., 1982, t. 1,p.279 y siguientes.
ciones mercantiles. Concretamente, y en materia de sociedades, al ter-
cero no sólo le interesa conocer el contrato constitutivo de la sociedad y
sus posteriores modificaciones, sino también otros actos cuya regis-
tración expresamente requiere la ley 19.550 a los fines de brindar cer-
teza y seguridad jurídica a los terceros, como por ejemplo, toda desig-
nación y cesación de los administradores o liquidadores, la disolución
de la sociedad,la cancelación de su inscripción original, etcétera.
La inscripción de las sociedades en el Registro Público se encuentra
prevista en el art. 5Ue la ley 19.550,cuyo texto fue reformulado por la
ley 26.994, prescribiendo que: '31acto constitutivo, su modificación y
reglamento, si lo hubiese, se inscribirán en el Registro Público del do-
micilio social y en el Registro que corresponda al asiento de cada sucur-
sal, incluyendo la dirección donde se instalan a los fines del art. 11, inc.
20 La inscripción se dispondrá previa ratificación de los otorgantes, ex-
cepto cuando se extienda por instrumentopúblico o las firmas sean au-
tenticadas por escribano público u otro funcionario competente". Con-
cluye el artículo mencionado disponiendo que: "Las sociedades harán
constar en la documentación que de ellas emane, la dirección de su se-
de y los datos que identifiquen su inscripción en el Registro".

Uno de los cambios más profundos efectuados por el Código Civil y


Comercial de la Nación ha sido la derogación del estatuto del comer-
ciante, resultando cuanto menos curioso que este nuevo ordenamiento,
dedicado al derecho civil y comercial vigente, no contiene ningún capí-
tulo específico destinado a reglamentar la materia comercial, las obli-
gaciones de los comerciantes, los agentes auxiliares ni la jurisdicción
mercantil. Del mismo modo, no ha sido feliz el Código Civil y Comercial
de la Nación con la supresión del Registro Público de Comercio, al cual
denomina "RegistroPúblico", sin regular absolutamente nada sobre los
actos cuya inscripción la ley requiere, sobre los procedimientos inscrip-
torios y efectos de las registraciones y si bien es cierto que la ahora de-
nominada Ley General de Sociedades conserva y mantiene las inscrip-
ciones societarias en el aludido Registro Público, con algunas modifica-
ciones desafortunadas, como veremos luego, no debe olvidarse que en
ese Registro no sólo se toma razón de determinadosy concretos actos so-
cietarios, sino otros actos, como las transferencias de fondos de comer-
cio y la inscripción de los corredores y martilleros, temas éstos regidos
por las leyes 11.867,20.266y 25.028, que no han sido derogadas por la
ley 26.994, sino que mantienen totalmente su vigencia.
De modo entonces que, como consecuencia de la derogación del Códi-
go de Comercio, las inscripciones societarias pasan a estar legisladas
exclusivamente por la ley 19.550,así como las leyes 22.315, reglamen-
taria de la actuación de la Inspección General de Justicia y 22.316 de
Registro Público de Comercio,tampoco derogadas por la ley 26.994 que
sancionó el Código Civil y Comercial de la Nación, todo lo cual revela
una cuestionable técnica legislativa, máxime cuando varias disposicio-
nes de la ley 19.550, que se refieren al "Registro Público de Comercio",
no han sido adaptadas al lenguaje del referido Código (arts. 61,78,82,
83,84,88,92,102,111,112,123,149,152,168,336,339y 340, entre
otros).
En materia de efectos de las inscripciones en el ahora denominado
Registro Público, la doctrina distingue entre la publicidad formal y la
publicidad material. La primera implica sólo la simple notificación a
los terceros de la existencia de un acto, y de esa manera poder oponer-
le a ellos el contenido del documento. La publicidad material, además
de esos efectos, cumple otro de no menor importancia, consistente en
fijar el momento a partir del cual el acto tiene eficacia plena. En conse-
cuencia, esta publicidad puede otorgar al acto o documento sujeto a re-
gistración efectos declarativos, constitutivos o saneatorios, según se
explicará a continuación.
La ley 19.550 otorga a la inscripción del acto constitutivo de la sacie-
dad en el RegistroPúblicoun efecto constitutivo,pues sólo a partir de tal
acto las cláusulas del contrato social o estatuto pueden ser opuestas a
terceros, considerándose regularmente constituida a la sociedad sólo
desde ese momento (art.7" ley 19.550).Por suparte,lainscripción delos
administradores, prevista por el art. 60 de la ley 19.550,cumple efectos
Curso de derecho societario 159

declarativos, pues los administradores de sociedades son tales desde


que ellos son designados por los socios, en reunión o asamblea de accio-
nistas, independientemente de toda inscripción, no obstante lo cual la
sociedad no podrá repeler el cumplimientode las obligaciones asumidas
por un administrador o representante, si la cesación de éstos o su reem-
plazo no estuviera inscripto en el Registro Público.
Nuestra normativa, a diferencia de otras legislaciones, no prevé
efectos saneatorios a la inscripción de actos o documentosmercantiles
en el referido registro, de manera que tal registración no purga los vi-
cios o irregularidades que pudieran afectarlos, aun cuando otorga una
presunción iuris tantum de validez.

EL CONTROL DE LEGALIDAD
A CARGO DEL REGISTRADOR MERCANTIL

El derogado art. 6Ve la ley 19.550,en concordancia con el art. 34 del


CCom., ponía en cabeza del registrador mercantil el control de los re-
quisitos legales y fiscales respecto de cada acto societario sujeto a ins-
cripción. Ello coincide con lo dispuesto por el art. 167 de dicha ley, no
derogado por la ley 26.994, conforme al cual el contrato constitutivo de
las sociedades anónimas será presentado a la autoridad de control,
"para verificar el cumplimiento de los requisitos legales y fiscales".
Este control de legalidad a cargo del funcionario que se encuentre a
cargo del Registro Público (la Inspección General de Justicia en la Ciu-
dad Autónoma de BuenosAires y el Poder Judicial, en algunas provin-
cias),no obstante su enorme importancia, ha sido dejado sin efecto por
la ley 26.994, que ha modificado el art. 6Ve la Ley de Sociedades,cuyo
texto actual no contiene tal referencia, y sólo se dedica a efectuar algu-
nas precisiones en materia de los plazos para llevar a cabo dichas re-
gistraciones.
La reforma efectuada al art. 6 V e la ley 19.550 ha sido totalmente
desafortunada, si se tiene en cuenta que las inscripciones que la ley
dispone efectuar en el Registro Público no constituyen meros archivos
de expedientes, sino que corresponden a documentos que, por su im-
portancia, requieren un exhaustivo control por parte de un organismo
público especialmente creado al efecto.
El alcance de esta carga que le ha sido impuesta al registrador mer-
cantil, y que se conoce como "control de legalidad",ha sido objeto de dis-
crepancias por parte de la doctrina y jurisprudencia, habiéndose sos-
tenido dos criterios:
1. El primero, adoptado por la Cámara Nacional de Apelaciones en
lo Comercial de la Capital Federal en el caso ((JABLONSKYS.R.L.»~
del 20 de mayo de 1950, en el cual se sostuvo que si bien la ins-
cripción de documentos en el Registro Público otorga publicidad
material al acto inscripto, a fin de regular sus consecuencias an-
te terceros, ella no importa una valoración jurídica sobre su va-
lidez o legitimidad, materia sobre la que corresponde pronun-
ciarse en la oportunidad en que se suscite una contienda al res-
pecto.
2. Un segundo criterio, expuesto por HALPERIN~ y seguido mayori-
tariamente por nuestra doctrina, sostiene que el funcionario en-
cargado del Registro debe oponerse a la inscripción cuando el ac-
to o documento presenten vicios de nulidad. En consecuencia, y
para esta doctrina, que comparto plenamente, la inscripción de
un documento en el Registro Público, amén de la publicidad que
dicha registración otorga, importa también una presunción iu-
ris tantum de validez del documento.

El control de legalidad a cargo del funcionario encargado del Regis-


tro Público ha sido también duramente cuestionado por las demoras
que ocasiona para el sujeto de derecho sometido a los trámites inscrip-
torios, intentándose enervar su eficacia a través de la aprobación por
la misma autoridad de control de "estatutos modelos" o "formularios
uniformes", como si el texto del contrato constitutivo pudiera ser igual

CCom. Cap. Fed., 26/5/50, LL, 59-714.


Ú b l i c o y el control de legalidad, LL, 59-713, .
H ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ , E l R e g i s t r odeP Comercio
comentando el caso ((JABLONSKY SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADAN,ya citado.
Curso de derecho societario 161

para cualquier emprendimiento colectivo. El fracaso de tales técnicas


llevaron luego a poner el control de legalidad en manos de los profesio-
nales redactores del acto sujeto a inscripción ("dictamen de precalifi-
cación"), con total olvido de que dicho control, para poder cumplir la
trascendente función de otorgar a los actos inscriptos en el registro
mercantil la aludida presunción iuris tantum de validez, debe ser efec-
tuado por funcionarios altamente especializados y obviamente inde-
pendientes de quien ha sido el profesional que ha redactado el estatu-
to o el acto societario sujeto a registración.
En definitiva, poner en manos del profesional actuante el control de
legalidad del documento es perder de vista el concepto mismo del "con-
trol", que tanta importancia le asignaron los legisladores de 1972, a
punto tal de ponerlo en manos de un magistrado judicial.
Debe recordarse, en apoyo de lo expuesto,las palabras de HALPERIN,
escritas hace mas de sesenta años4,pero que no han perdido vigencia.
Sostenía el recordado profesor y magistrado que el control de legalidad
constituía un medio eficaz para llenar las necesidades del comercio,
que no puede dedicar su tiempo y esfuerzos en el contralor de la legali-
dad cada vez que se deba contratar con sociedades. "Sal control debe
estar en manos de un Registro, pues dejarlo librado a lo que se decida
en los litigios que pudieran suscitarse es perder de vista la esenciamis-
ma de la institución del Registro Público de Comercio".
En otras palabras, el control de legalidad tiende a evitar futuros li-
tigios en la interpretación de cláusulas estatutarias que no se ajustan
a la ley vigente y ello adquiere suma importancia por la evidente nece-
sidad de dar seguridad al comercio en general, contribuyendo a dar se-
guridad y estabilidad al sujeto de derecho. Ante tales objetivos, no es
argumento serio cuestionar el control de legalidad fundado en el tiem-
po que éste insume o en las tan generalizadas y vagas invocaciones a la
celeridad y simplificación de los negocios mercantiles.
La eliminación por la ley 26.994 del control del cumplimiento de los
requisitos legales y fiscales del documento que se presenta a inscribir

Ibídem.
en el Registro Público nos lleva a preguntarnos si el encargado del re-
ferido registro debe ordenar inmediatamente la inscripción del referi-
do documento, sin examinar la legalidad del mismo, convirtiendo al
ahora denominado "Registro Público" en un "registro buzón" o si, a pe-
sar del nuevo texto del art. 6Ve la ley 19.550,dichos controles se man-
tienen inalterables, y al respecto, la respuesta debe ser esta última,
por los siguientes motivos:

1 - No se ha derogado el art. 167 de la misma ley, que ordena a la


autoridad administrativa de control de las sociedades anónimas, efec-
tuar el control de los requisitos legales y fiscales del acto sujeto a ins-
cripción, resultando impensable que el control de legalidad deba ejer-
cerse tratándose sólo de una sociedad anónima y no llevarse a cabo
cuando se trata de los otros tipos sociales.

2 - La ley 22.315, denominada Ley Orgánica de la Inspección Ge-


neral de Justicia, confiere a dicho Organismo especiales atribuciones
en materia de conformación del contrato constitutivoy sus actos modi-
ficatorios, respecto de las sociedades sometidas a su control. Los arts.
2" 44 inc. c), 6" inc. a),7 9 87 ratifican que las inscripciones que deben
efectuarse en el aludido Registro no son automáticas -salvo aquellas
reservadas a la fiscalización de la Comisión Nacional devalores-y que
el encargado del Registro -en el caso, la Inspección General de Justi-
cia- tiene la facultad, tratándose de sociedades por acciones, de con-
formar el contrato constitutivoy sus variaciones,las modificaciones de
su capital social, su disolución y liquidación, la emisión de debentures
etcétera y todo ello sin perjuicio de la fiscalización permanente del fun-
cionamiento, disolución y liquidación de las sociedades comprendidas
en el art. 299 de la ley 19.550.Conla misma extensión,el art. 8"e laley
22.315 prescribe expresamente que la Inspección General de Justicia,
respecto de las sociedadesconstituidas en el extranjero, debe controlar
y conformar el cumplimiento de los requisitos establecidos por el art.
118 de la ley 19.550y determinar las formalidades a cumplir en el caso
del art. 119 de la misma ley.
Curso de derecho societario 163

3 - Carecería de todo sentido sostener la derogación del control de


legalidad, cuando el art. 51 de la ley 19.550, que no ha sido derogado ni
modificado por la ley 26.994, y que rige para todos los tipos societarios,
impone a la autoridad registra1 el control de la valuación de los aportes
en especie y la facultad de dirimir los conflictos que se derivan de esa
valuación (art. 52, ley 19.550).
El control de legalidad, que estimamos vigente a pesar de la actual
redacción del art. 6"e la ley 19.550y que le permite al registrador mer-
cantil exigir a los interesados en la inscripción de los documentos cuya
toma de razón la ley impone en forma obligatoria, que adecuen los mis-
mos a la legislación vigente, con el fin de evitar los litigios que, con toda
seguridad, un contrato de sociedad, no adaptado a la ley puede ocasio-
nar en el futuro, en especial ante la posibilidad de que dicho contrato
trascienda la vida de los fundadores y sus cláusulas se apliquen a sus
herederos, que no ha sido parte en la redacción y firma del acto consti-
tutivo. No debe olvidarse que fue mediante el control de legalidad que
la autoridad de control ha permitido rechazar la inscripción de socieda-
des constituidas al solo efecto de vender su estructura, así como impe-
dir la toma de razón de sociedades en las cuales la pluralidad de socios
exigido por el art. 1Ve la ley 19.550era meramente formal y no sustan-
cial; cuando no existía la menor relación entre el capital social y el obje-
to, desalentando la constitución de sociedades infracapitalizadas, o
permitiendo una adecuada ubicación de la sociedad constituida en el
extranjero dentro de los parámetros de los arts. 118,123y 124 de la ley
19.550.Precisamente, el arsenal de resolucionesdictadas por la Inspec-
ción General de Justicia para evitar la intromisión de las sociedades off
shore en el tráfico mercantil de la República Argentina, sólo pudieron
ser dictadas merced a la existencia del referido control de legalidad.

~ N S C R I P C I O N D ELAS MQDIFICACIONES
DEL CONTRATO CONSTITUTIVO

Inscripto el contrato constitutivo de la sociedad en el Registro Públi-


co, la existencia de una modificación no registrada de dicho instru-
mento no torna irregular a la sociedad, sino que hace aplicable lo dis-
puesto por el art. 12 de la ley 19.550,norma cuya deficiente redacción
ha dado margen para todo tipo de interpretaciones.
El primer párrafo de dicho artículo sienta un principio general al es-
tablecer que las modificaciones no inscriptas obligan a los socios otor-
gantes. Ello es lisa y llana aplicación del principio general del derecho
registra1 según el cual la omisión de inscripción no es invocable por
quien participó o conoció el negocio sujeto a registración (doctrina del
art. 1893del CCCN).
Repárese que la ley se refiere a los "otorgantes", debiendo entender-
se por tales a los socios que participaron en el acto donde se resolvió tal
modificación, así como a sus sucesores a título singular, pues no es ad-
misible que quien ingresa posteriormente a la sociedad por vía de la ad-
quisición de participaciones sociales o por la suscripción de acciones
emitidas como resultado de un aumento del capital social, permanezca
ajeno a las reformas no inscriptas del contrato constitutivo o estatuto.
En definitiva, las decisiones que implican modificación al contrato
social son perfectamente oponibles entre los socios y la misma socie-
dad, aun cuando ellas no se hayan todavía inscripto regularmente,
cualquiera fuere el tipo de sociedad de que se trate, salvo en las acci-
dentales. Una interpretación coherente del art. 12 de la ley 19.550 no
puede llevar a la conclusión de que los socios no pueden invocar frente
a la sociedad decisiones no exteriorizadas registralmente, pues ello no
está dicho en la ley, cuya terminología, por el contrario, induce a la so-
lución opuesta5.
Sin embargo, y continuando con lo dispuesto por el art. 12 de la ley
19.550,las modificaciones no inscriptas son inoponibles a los terceros,
quienes no obstante pueden alegarlas contra la sociedad o los socios.
¿Quiénes deben entenderse por terceros según el art. 12 de la ley
19.550?Parece evidente concluir que los terceros son los "interesados"
que han adquirido o pretenden adquirir un derecho subjetivo en base
a la exteriorizaciónregistral.

CNCorn., Sala D, 27110182, ((RUBERTO, C. BIECKERT


GUILLERMO S.A.».
Curso de derecho soeietario 165

La solución prevista por el art. 12 de la ley 19.550 resulta suma-


mente objetable, pues no coincide con elementales principios de dere-
cho registra1 sostener que las modificaciones no inscriptas no pueden
ser oponibles a terceros, cuando quien las alega prueba que éstos han
tomado conocimiento de ellos, por aplicación del referido principio de
que las carencias registrales no son invocables por quienes han toma-
do conocimiento del acto sujeto a inscripción6.
Nada justifica, por otra parte, que el tercero interesado que ha cono-
cido las modificaciones no inscriptas pueda alegarlas contra la socie-
dad, pero a su vez pueda repeler su invocación, salvo que ello se entien-
da como una sanción para la sociedad infractora de cargas registrales,
lo cual resultaría solución incongruente con la finalidad que la ley
19.550 ha tenido en cuenta al ordenar la inscripción de actos registra-
les, que consiste sólo en la ininvocabilidad o inoponibilidad de éstos
frente a terceros.
Y mucho menos se explican las razones por las cuales se exceptúa
del principio de la invocabilidad de las reformas no inscriptas por par-
te de terceros, cuando la sociedad infractora es una sociedad por accio-
nes o de responsabilidad limitada, como lo prevé expresamente el art.
12 in fine de la ley 19.550.
La reformulación del art. 12 de la ley 19.550 es urgente e imprescin-
dible. Las consecuenciaspor la no inscripción de las modificacionesdel
contrato constitutivo de una sociedadno pueden ser otras, frente a ter-
ceros, que su inoponibilidad,pero conocidas éstas, pueden ser invoca-
das por los terceros y contra éstos, sin que corresponda distinguir al
respecto entre los diversos tipos sociales.
El Código Civil y Comercial de la Nación ha incorporado para las
personas jurídicas en general, una norma -la del art. 157- que llega
a las mismas conclusionesque las expuestas en el párrafo precedente,
al prescribir que: "La modificación del estatuto produce efectos desde
su otorgamiento. S i requiere inscripción es oponible a terceros a partir
de ésta, salvo que el tercero la conozca". Dicha solución no es aplicable

C. C. ORIGONI,
CNCom., Sala D, 11/11/88,((MENEGHINI, L., TERCERIADE DOMINIO
POR ACEVEDO,
L.)),LL, 1989-B-402.
alaley 19.550(art. 150),pero constituye unamagníficainterpretación
del art. 12 de la ley 19.550.

PLAZO
PARA.LLEVAR A CABO LA REIGISTRACIÓN
D E LOS ACTOS SOCIETARIOS

El art. 6Ve la ley 19.550, en su nueva versión (ley 26.994), se refie-


re exclusivamente a los plazos para la inscripción de los actos societa-
rios cuya toma de razón impone dicho ordenamiento legal. Se recuer-
da al lector que dicha norma se refería exclusivamente, en su versión
anterior a las facultades del registrador mercantil (en el texto original
de la ley 19.550 hablaba del juez de Registro), al cual otorgaba el con-
trol de los requisitos legales y fiscales del documento cuya registración
era pretendida.
La actual versión del art. 6%e refiere exclusivamente a los plazos
para proceder a las referidas registraciones, motivado seguramente
por las conocidas demoras de los organismos de control de todo el país.
En primer lugar, dicha norma prescribe, en su primer párrafo, que
dentro del plazo de los veinte días del acto constitutivo, éste debe pre-
sentarse al Registro Público para su inscripción o en su caso, a la auto-
ridad de contralor.Aclara la norma que el plazo para completar el trá-
mite será de 30 días adicionales,quedando prorrogado cuando resulte
excedido por el normal cumplimiento de los procedimientos.
Seguidamente dispone el art. 6Ve la ley 19.550, que la inscripción
solicitada tardíamente o vencido el plazo complementario, sólo se dis-
pone si no media oposición de parte interesada. Finalmente, dicha nor-
ma se refiere a los autorizados para llevar a cabo la inscripción o toma
de razón de los actos sujetos a inscripción, prescribiendo al respecto que
si no hubieramandatarios especiales para realizar los trámites de cons-
titución, se entiende que los representantes de la sociedad designados
en el acto constitutivo se encuentran autorizados para realizarlos, y en
su defecto, cualquier socio puede instarla a expensas de la sociedad.
La reforma no ha sido acertada, pues el sistema de oposición por
parte de uno de los fundadores, ya prevista en el derogado art. 39 del
Curso de derecho societario 167

CCom. para el caso de inscripción tardía, había caído casi en desuetu-


do, máxime cuando dicha oposición debía ser formulada ante los tribu-
nales con competencia en lo mercantil, por resultar cuestión ajena a la
competencia del encargado del registro (art. 5" ley 22.315, reglamen-
taria de la Inspección General de Justicia), todo lo cual no hacía otra co-
sa que demorar el trámite de registración. Por otro lado, tampoco pa-
rece acertado establecer plazos concretos y puntuales para llevar a ca-
bo el procedimiento inscriptorio, cuando la demora es, por lo general
del Organismo y es obvio que, por la naturaleza especial de las inscrip-
ciones societarias, no puede ordenarse la inscripción automática del
acto societario en trámite, vencido el plazo otorgado por la ley, pues es-
tá en juego el interés de los terceros y del tráfico mercantil.
Por otro lado, y en lo que respecta a la propia sociedad, la demora en
la finalización del trámite de la toma de razón de su acto constitutivo
está regida por un sistema de responsabilidades especiales previsto
por los arts. 183 y 184 de la ley 19.550,a cuya lectura corresponde re-
mitir, que es mucho más severo, luego de la modificación de los arts. 21
a 26 por la ley 26.994, que rigen a las sociedades que no hayan cumpli-
do con las formalidades previstas en la ley 19.550, lo cual constituye
una grave incongruencia, pues mientras el trámite se encuentra en
etapa de realización,y tratándose de actos propios del objeto social,los
fundadoresy la sociedad en formación responderán en forma solidaria
e ilimitada mientras la compafiía no esté inscripta, mientras que, pa-
ra las sociedades en donde sus fundadores ni siquiera iniciaron el pro-
cedimiento de inscripción, su responsabilidad será sólo mancomuna-
da, por partes iguales y sin solidaridad en caso de insolvencia de uno de
sus integrantes (art. 24, ley 19.550 en su nueva versión).

LA.PUBLICIDAD EDICTAL
Esta publicidad, reservada a las sociedades de responsabilidad li-
mitada y sociedades por acciones, tiende a completar el régimen socie-
tario registra1 previsto por la ley 19.550 (arts. 10 a 14),como medio de
notificación general tendiente a lograr el conocimiento de terceros de
la celebración u otorgamiento de ciertos actos societarios. Esta forma
de notificación, que debe efectuarse con carácter previo a la inscripción
del acto, se cumple mediante la publicación de su contenido por un so-
lo día, en el Boletín Oficial, con carácter previo a la inscripción.

~ ~ U E SER
D E REEMPLAZADA LA PUBLICIDAD REGISTRAL
Y EDICTAL POR LA NOTIFICACIÓN PERSONAL?

Como regla general, la publicidad de los actos societarios previstos


por la ley 19.550no puede ser sustituida por otros medios, pues la fina-
lidad de ésta es la puesta en conocimiento de terceros indeterminados
del contenido de un determinado acto, para hacerlo oponible erga om-
nes. Repárese, como nos recuerda HALPERIN~, que el cumplimiento de
todos aquellos recaudos de publicidad crean una presunción absoluta
de conocimiento, que de ninguna manera podría lograrse a través de
notificaciones personales a cada una de las personas con quien contra-
ta la sociedad, evitando además las dificultades que implica la prueba
de tal conocimiento, cuando la sociedad invoca que el tercero ha toma-
do conocimiento tácito del acto que aquélla opone.

-552-
INSCRIPCIÓN DEL REGLAMENTO

El reglamento es un documento complementario del contrato social


o estatuto, destinado a regir el funcionamiento de los órganos sociales
o los derechos de los socios en aquellos aspectos no previstos por la ley
ni en el acto constitutivo8. Su utilización es frecuente en caso de socie-
dades dedicadas a la explotación de transporte automotor urbano o en
clubes de campo.

HALPERIN, Curso de derecho co7nercial,6+eimpr., 1982,t. 1,p. 283, 11.


ZALDÍVAR,Los reglamentos internos de las sociedades cornerciales, L L , 198-D-
795.
Curso de derecho societario 169

Los efectos de la ausencia de registración del reglamento depende


de la oportunidad en que dicho documento es presentado a su toma de
razón. Si no se acompaña con el contrato constitutivo o estatuto, las
cláusulas del reglamento no serán oponibles ni siquiera entre los so-
cios (art. 7" ley 19.550).Si, por el contrario, la inscripción es posterior,
los efectos de la registración del reglamento son similares a las de las
inscripciones meramente declarativas, resultando inaplicable al caso
la norma del art. 12de la ley 19.550,pues el reglamento no implica una
modificación del contrato, sino la regulación de ciertos aspectos del
funcionamientodel enteg.

También impone el art. 5Ve la ley 19.550 la inscripción de la sucur-


sal en el Registro Público donde ésta sea instalada.
Este artículo se refiere alainstalación de sucursales por parte de so-
ciedades constituidas en el país, pero al haber sido derogados los arts.
133y 135, párr. 2Vel CCom., la omisión de esa inscripción carece hoy
de sanción. Recuérdese al respecto que, en el régimen anterior a la ley
26.994,la ausencia de la registración de las sucursales sólo producía la
inoponibilidad a los terceros de las limitaciones de los poderes no ins-
criptos del factor, puesto al frente de ella, pero lainexistencia, en el Có-
digo Civil y Comercial de la Nación sobre factores y dependientes, pri-
va actualmente de vigencia a esa sanción. En cuanto a las sucursales
de sociedades extranjeras, su instalación se encuentra prevista por el
art. 118 de la ley 19.550, que también impone su inscripción en el Re-
gistro Público, pero los efectos de su falta de inscripción son diferentes
desde todo punto de vista, pues tal carencia registral torna inoponible
la actuación de la sociedad extranjera en la República, hasta tanto se
cumpla con dicha carga. Los intereses en juego y el interés de la Repú-

FAVIER DUBOIS( H ) , Derecho societario registral, 1994, ps. 227 y 228.


blica en conocer a las personas que desarrollan actividades en nuestro
país justifican sobradamente tal diferencia.

EL REGISTRO
NACIONAL
DE SOCIEDADES
POR ACCIONES
Y EL LEGAJO DE CADA SOCIEDAD

El art. 8Ve la ley 19.550 contempla la actuación de un Registro Na-


cional de Sociedades por Acciones, al cual los registros mercantiles lo-
cales deberán remitirle testimonio de los documentos inscriptos en
ellos.
El objetivo del Registro Nacional de Sociedadespor Acciones consis-
te en integrar a nivel nacional la publicidad dispersa en un gran núme-
ro de registros locales, que hoy no existe, por cuanto hasta la fecha no
ha sido dictada la reglamentación a la cual el art. 388 de la ley 19.550
subordinó su funcionamiento.
La importancia de un registro mercantil centralizado es fundamen-
tal y no debe limitarse a las sociedades por acciones, sino a la de todo
comerciante, individual o colectivo.
En cuanto al legajo de cada sociedad previsto por el art. 9Ve la ley
19.550,éste también fue suspendido en su aplicaciónpor la ley 19.880.
e CAPÍTULO
WIl
El procedimiento societario

PRINCIPIO
GENERAL

Según lo dispone el art. 15 de la ley 19.550 cuando en la ley se dispo-


ne o autoriza la promoción de acción judicial, ésta se sustanciará por
procedimiento sumario, salvo que se indique otro.
Esta disposición, que rige para todas aquellasjurisdicciones en don-
de se conserva el juicio sumario, no rige para los lugares donde rige el
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, que eliminó al juicio
sumario como proceso de conocimiento, los cuales quedaron limitados
a losjuicios ordinarios yjuicios sumarísimos, debiendo entenderse en-
tonces que la referencia al "juicio sumario" de que habla el art. 15 de la
ley 19.550se circunscribe aljuicio ordinario, pues la amplitud de prue-
ba que por lo general implica la dilucidación de los pleitos en los que se
traduce un conflicto societario, torna incompatible el procedimiento
sumarísimo, sólo utilizable para ciertos y determinados supuestos.
No obstante ello, debe tenerse presente que la referencia a 'Suicio
sumario" efectuada por el art. 15 de la ley 19.550 constituye cuestión
que se encuentra controvertida en doctrina yjurisprudencia, pues con
fundados argumentos ha sido expuesto que la referencia efectuada
por dicha norma al "procedimientosumario" no implica que resulten
aplicables las disposiciones del Código Procesal que reglan los juicios
sumarios verdaderamente tales, sino que la ley impone seguir alguno
de los trámites previstos para los procesos de conocimiento pleno que
supongan algún grado de abreviación1,opino que la redacción del art.
15 autoriza a concluir en sentido contrario, esto es, que el legislador
ha querido referirse al procedimiento sumario antes legislado por los
arts. 486 y siguientes del CPCCNpues: a) la sanción de la ley 19.550
es posterior a dicho Código de forma, que introdujo en nuestra legis-
lación el juicio sumario; b) el Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación utiliza indistintamente los términos 'Suicio", "procedimiento"
y "proceso", sin distinción entre uno y otro; c) la referencia efectuada
en el último párrafo del art. 15 de la ley 19.550: "(. . .)salvo que se indi-
que otro", ratifica que el legislador societario quiso referirse específi-
camente a un tipo de juicio y no a cualquier proceso de conocimiento
pleno que suponga algún grado de abreviación.Ahora bien, el benefi-
cio del juicio sumario se encuentra otorgado sólo a los casos en que la
ley 19.550dispone o autoriza la promoción de una acciónjudicialdeter-
minada (arts. 19,54,91,114,195,251,276,279,entre muchas otras),
pero no para todo proceso en que participe una sociedad comercial o se
trate de una compraventa de participaciones sociales2.
El trámite sumario no es renunciable por las partes, pues como ha
sido destacado por la jurisprudencia en reiteradas oportunidades, las
formas procesales están impuestas, antes que en el beneficio indivi-
dual de las partes, para la efectividad de la actividad jurisdiccional.
Por ello, el tipo de trámite no constituye un derecho subjetivo renun-
ciable ni es disponible por el juez3.

La competencia para entender en todos los conflictos que se derivan


del contrato de sociedad corresponde a la justicia en lo comercial (art.

CNCom., Sala B,6/6/96, ((CHEMEA,DAVIDC. BOEINGS.A. Y OTRO S/~UMARIO)). En


el mismo sentido, HALPERIN, Curso de derecho comercial, 6Qeimpr., 1982, t. 1,p. 67.
CNCom., Sala C, 23/11/79, ((GONZÁLEZ CARRERA,
LUCIANOC. CAFES, CHOCOLATES
ÁGUILAY PRODUCTOS SAINTHERMANOS S.A.)).
CNCom., Sala D, 24/11/78, ((PRoDMETS.A.C.PAPEL PRENSAS.A.));ídem, 14/4/78,
((PASTOR,J. C. TACHELLA,G.».
Curso de derecho societario 173

43 bis del decr.-ley 1285158) y, territorialmente hablando, al juez del


domicilio de la sociedad inscripta, salvo el caso de las sociedades no re-
gularmente constituidas, en cuyos litigios deberá entender el juez co-
rrespondiente al lugar donde se encuentra la dirección principal de los
negocios o donde se lleve a cabo la principal actividad de la sociedad,
cualquiera fuera su tipo o clase, incluso las sociedades legisladas por
los arts. 21 a 26 de la ley 19.550, en su actual redacción, en las cuales,
luego de laley 26.994, el contrato social es oponiblepor los sociosyfren-
te a terceros (art. 22, ley 19.550).
Sucede con frecuencia que en juicios de divorcio o en procesos suce-
sorio~se discute la inoponibilidad o la desestimación de la personali-
dad jurídica de sociedades constituidas o integradas por el causante o
cualquiera de los cónyuges, planteándose la cuestión de la competen-
cia de losjueces que deben entender en el correspondientelitigio, tema
que debe resolverse a favor del juez en cuyo tribunal se dirime el tema
principal, como sucede igualmente en los casos en los cuales se debate
ante el tribunal del trabajo la responsabilidad de los socios o adminis-
tradores de la sociedad empleadora en caso de contratación clandesti-
na del trabajador, desaparición de la sociedad o infracapitalización de
la referida entidad.
Ahora bien, si lo que se pretende es la declaración de nulidad o diso-
lución de una sociedad, la solución debe ser otra, y en atención a la ne-
cesaria especialidad que debe requerirse para la resolución de los con-
flictos en los cuales se debata la existencia misma de la sociedad,ha si-
do resuelto reiteradamente que las pretensiones cuyos elementos ob-
jetivos comprendan actos que puedan afectar el funcionamiento de
una sociedad comercial son de competencia exclusiva y excluyente de
la justicia en lo comercial, a lo que no empece el título de cónyuge que
esgrime el pretendiente4, conclusión que no queda enervada por la
atracción que pudiera ejercer el juicio sucesorio de la persona a la cual
le es atribuida la constitución fraudulenta o simulada de la sociedad
comercial cuya personalidad pretende ser limitada o ignorada, pues

* C. MOLNAR,IRENES/NULIDAD
CNCiv., Sala G, 27/6/88,«I%rA.Pp, BERNARDO DEAC-
TO JURZDICO)).
aun reconociendo el carácter de orden público del fuero de atracción,
las cuestiones que se suscitan con motivos de índole societaria deben
debatirse ante la justicia comercial, ya que con relación a ellas no fun-
ciona el beneficio previsto por el art. 3284, inc. 4"el CC5 (actuales
arts. 2336 y 2643, CCCN).

La inclusión de las sociedades entre quienes pueden invocar el be-


neficio de litigar sin gastos previsto por el art. 78 y siguientes del
CPCCN, constituye una cuestión no exenta de controversias.
Por una parte, ha sido sostenido que la pretensión de una sociedad
mercantil de acogerse a los beneficios de litigar sin gastos excede el
marco de las normas procesales que lo otorgan y resulta contrario a la
ratio legis que inspira el instituto, pues la sociedad mercantil debe coñ-
tar con una infraestructura orgánica y funcional, siquiera básica y ele-
mental para la obtención de beneficios lucrativos. Por ello, la imposi-
bilidad de obtener recursos para afrontar demandas vinculadas con
sus relaciones comerciales puede constituir, en su caso, imposibilidad
de consecución del objeto para lo cual se constituyó,pero nunca verda-
dera carencia de medios oimposibilidad de obtenerlosen el sentido uti-
lizado por el legislador procesal6.
Contrariamente a ello, considero que no existe ningún impedirnento
para conceder elbeneficio de litigar sin gastos a las personas jurídicas
en general y a las sociedades comerciales en particular, toda vez que:
1. El otorgamiento del beneficio del carácter de sujeto de derecho a
las personas de existencia ideal, entre las cuales se encuentran
las sociedades comerciales (arts. 143,CCCNy 2Ue la ley 19.550),

CNCom., Sala C, 29/10/86, ((PEYRI,EDUARDOLUIS


C. MOMPEL,CARLOS)).
M. BUTTYen CNCiv., Sala B, 29/3/96, ((CREARCOMUNI-
Voto del doctor ENRIQUE
CACIONES S.A. C. TELEARTES.A. EMPRESADE RADIOY TELEVISI~NU.
Curso de derecho societario 175

despeja todo tipo de dudas al respecto, sin que obste a lo expues-


to la limitación que surge de esta última disposición legal, pues
las restricciones impuestas por el legislador mercantil al expre-
so reconocimiento de la personalidad jurídica de las sociedades
comerciales se circunscriben exclusivamente al mal uso o utili-
zación desviada o indebida de dicho recurso técnico,pues acepta-
do que la compañía mercantil tiene un patrimonio propio e inde-
pendiente del patrimonio de sus integrantes, mal puede negár-
seles la posibilidad de recurrir judicialmente en defensa de la in-
tegridad de ese atributo de la personalidad.
2. La circunstancia de que la sociedad comercial se trate de una or-
ganización dirigida a obtener beneficios lucrativos,no impide que
pueda carecer de bienes suficientes para costear los gastos relati-
vos a la defensa en juicio de sus intereses o caer en la más absolu-
ta insolvencia patrimonial. Bien es cierto que cuando la sociedad
mercantil se encuentra en tal estado de situación patrimonial
puede incurrir en la causal disolutoriaprevista por el art. 94, inc.
4Ve la ley 19.550(disoluciónpor imposibilidad de cumplir su ob-
jeto), pero ello en nada cambia las cosas, pues aun en estado liqui-
datorio la sociedad conserva su personalidad jurídica con pleni-
tud (art. 101,ley 19.550)y no encuentro fundamento convincente
que me persuada de que la sociedad en liquidación no pueda recu-
rrir al beneficio de litigar sin gastos para intentar enjusticia la de-
fensa de sus intereses y de su patrimonio. Sostener lo contrario,
importa entrar en pugna con la garantía constitucional de la de-
fensa en juicio y del principio de la igualdad ante la ley.

~ ~ E I B U NARBITRAL
AL Y CLÁUSULAS COMBROMISORIAS

No existe ningún obstáculo en que los socios pacten en el contrato


constitutivo la jurisdicción arbitral respecto de todos los casos litigio-
90sque se planteen como consecuenciade la relación sustancial que los
vincula, o limitándolos a los que se refieran a aspectos particulares de
la relación societaria, salvo para aquellas cuestiones que no pueden
ser objeto de transacción (art. 737, CPCCN), como por ejemplo, si se
pretendiera de alguna manera, por vía de juicio de árbitros, condicio-
nar o reglamentar los derechos inderogables de los accionistas, difi-
cultándose de esa manera su ejercicio.
Es más, y desde antiguo, la ley ha considerado al arbitraje como la
solución más idónea para resolver los problemas del comercio y las di-
vergencias entre los socios. En tal sentido, cabe recordar que el art. 448
del CCom.,derogado por la ley 19.550,prescribía expresamente:"Todas
las cuestiones sociales suscitadas entre los socios durante la existen-
cia de la sociedad, su liquidación o participación, serán decididas por
jueces arbitradores, a no ser que se haya estipulado lo contrario en el
contrato de sociedad".
Sin embargo, el procedimiento arbitral, como todos los medios al-
ternativos de solución de conflictos, nunca mereció gran adhesión por
parte de los empresarios y comerciantes,pudiendo encontrarse varias
razones para explicar esa reticencia:
a) Los árbitros, salvo los que denominaremosinstitucionales, nun-
ca supieron adoptar el papel de jueces, sino que se identificaron
y defendieron hasta caprichosamente la posición de la parte que
lo había designado.
b) El procedimiento arbitral es muy oneroso y la constitución defi-
nitiva del tribunal, lenta y engorrosa, por culpa de una legisla-
ción procesal sumamente minuciosa y detallista.
C) LOSjueces arbitrales carecen de imperium para dictar medidas
cautelares y para compeler la ejecución del laudo.

Ello ha hecho fracasar al procedimiento arbitral, salvo en lo que se


refiere a cuestiones que se arbitran en bolsas, mercados o instituciones

Código de Comercio y leyes complementarias, 1971,t. 1,p. 59


ZAVALARODRÍGUEZ,
y siguientes.
Por otra parte, y al menos hasta hace algunos años, nuestros tribu-
nales siempre miraron con disfavor la intervención de tribunales pri-
vados para la solución de conflictos, y basados en la regla de que la re-
dacción de las cláusulas compromisoriasimplica una renuncia al prin-
cipio general de sometimiento a la jurisdicción judicial, y en tal senti-
do la jurisprudencia ha interpretado a dichas cláusulas con carácter
restrictivo8.
En esta orientación y ante cláusulas compromisorias del contrato
constitutivode la sociedad en las cuales las partes derivaban a la com-
petencia arbitral los conflictos surgidos de la disolución y liquidación
de sociedades, fue casi unánimemente interpretado que ella era obli-
gatoria para los socios, salvo que el objeto de la discusión no fuera pre-
cisamente la procedencia o no de dicha disolución o liquidación, pues
para la resolución de tales cuestiones no caben otras normas que apli-
car que las que establecen las leyes, no otra facultadjurisdiccional que
la de los jueces integrantes del Poder Judicial de la Nacióng.
Con la misma filosofía restrictiva fue resuelto por nuestros tribuna-
les mercantiles que la acción de rendición de cuentas no queda com-
prendida dentro de la cláusula del contrato social conforme a la cual
"en caso de duda o divergencia sobre la interpretación o ejecución del
contrato será sometida o amigables componedores" por tratarse de
cuestiones que suscitan diferencias extrañas a las hipótesis previstas
en la referida cláusula10, decisión que, aunque reiterada, resultaba
contradictoria con otros precedentes del mismo tribunal, que autori-
zaba de oficio la designación de peritos arbitradores en pleitos en los
cualesuno de los socioshabía demandado la disolución y liquidación de
una sociedad irregular y la rendición de cuentas por parte de sus con-

* CNCom., SalaA, 20/11/78, HLEBENDIGER,


ENRIQUEC. SMOLARCHIK,
BRENNERD.
C N C O ~Sala
. , C, 19/3/86,(~SCIALABBA,
MAUROC. NADAL, ídem, SalaA,
EDUARDO));
12/11/82,((S.A.UNIDADROBERTO VIRASORO
C. CUEWACONSTRUCCIONES
S.A.)).
lo CNCom., Sala B, 27/10/78,«LOIACONO,
RUBÉNC.SZERNIKOWSKY,
SAMUELN;
ídem,
Sala C, 28/8/74,ED, 60-230.
socios, ante hipótesis en las cuales eljuzgador advertía la complejidad
de las cuentas a rendirse1?
En los últimos años se ha advertido una tendencia muy favorable a
la resolución de los conflictos mediante el procedimiento de arbitraje, y
el Anteproyecto del Código Civil y Comercial de la Nación, redactado
por la Subcomisión dedicada al derecho societario, procedió a modificar
el art. 15 de la ley 19.550, admitiendo su aplicación obligatoria para
ciertos casos, e imponiendo a los interesados un determinado ámbito
para dirimir arbitralmente ese tipo de conflictos (la Bolsa de Comercio).
Dicha reforma no fue finalmente incluida en el Proyecto remitido al Po-
der Legislativo y si bien el Código Civil y Comercial de la Nación ha de-
dicado un capítulo al arbitraje, ninguna disposición ha sido dictada en
lo que respecta al conflicto societario (arts. 1649 a 1665,CCCN).

LAMEDIACI~)N OBLIGATORIA, LALEY 24,573


La mediación constituye otra forma alternativa de resolución de los
conflictos y ha sido impuesta en nuestro país por la ley 24.573 de 1996,
que la ha hecho obligatoria por un período de cinco años, con la finali-
dad de evitar su desuetudo, como ocurrió en otras épocas con otros pro-
cedimientos de conciliación, previstos obligatoriamente antes de tra-
mitar un expediente laboral en sede judicial.
La mediación ha sido definida como un procedimiento voluntario
mediante el cual los participantes, con la asistencia de una o más per-
sonas neutrales, aíslan sistemáticamente los problemas en disputa
con el objeto de encontrar opciones, considerar alternativas y llegar a
un acuerdo mutuo que se ajuste a sus necesidades12.
Las expectativas que despertó la implementación de este sistema,
producto de una desmesurada publicidad implementada desde ámbi-

CNCom., Sala B, 8110176,E D , 72-145; ídem, 1416177,E D , 74-721.


l2 FOLBERG- TAYLOR,Mediación, resolución de conflictos sin litigio, 1996, p. 27
Curso de derecho societario 179

tos privados y oficiales, no fueron enteramente satisfactorias, al me-


nos en lo que se respecta a los conflictos producidos en el seno de las so-
ciedades, entre los socios, administradores y la propia sociedad, no só-
lo por las graves deficiencias que ofrece la ley 24.573 y que la doctrina
se ha encargado de destacar13,sino por el hecho comprobado de que la
mayor parte de los conflictos que encontraron solución con el procedi-
miento de mediación fueron litigios de escasa significación económica,
cuestiones que no hubieran trascendido de los litigantes de no existir
este nuevo sistema de solución de conflictos o en ocasiones en que una
de las partes se encontraba representada por un representante legal,
porque, al menos en el ámbito que nos ocupa, el encuentro personal en-
tre las partes, en especial en los conflictos suscitados en las sociedades
de familia, no contribuía para la solución del conflicto, sino exacta-
mente todo lo contrario.
Pero aun prescindiendo de tales consideraciones, el procedimiento
de mediación instituido por la ley 24.573 no resulta aplicable para la
solución de conflictos societarios,pues en la casi generalidad de los ca-
sos y salvo supuestos de excepción (arts. 195y 279, ley 19.550),la ma-
yoría de las accionesjudiciales que la ley 19.550otorga a los socios o ac-
cionistas son de naturaleza social y no individual (arts. 91 a 93,251,
276 a 278, ley 19.550)en el sentido de que aquéllos la promueven, no en
procura de la satisfacción de un interés meramente personal o parti-
cular, sino en beneficio de la sociedad que integra, a los fines de ade-
cuar su funcionamientoa las normas legales o estatutarias.
El accionista que promueve una acción judicial de impugnación de
una decisión asamblearia no puede pretender, a través de un procedi-
miento de mediación, que aquélla surta efectos diferentes entre quie-
nes la votaron favorablemente y entre quienes impugnaron de validez
dicho acuerdo, pues es norma imperativa del ordenamiento societario
que las decisiones asamblearias adoptadas conforme con la ley y el es-
tatuto son obligatorias para todos los accionistas y deben ser cumpli-

l3 WETZLER MALBRÁN,Qué vi y qué pienso que hay que hacer en mediación, tras
una experiencia como mediador y como abogado, ED,ejemplar del 1110197.
das por el directorio. Del mismo modo, las acciones sociales de respon-
sabilidad promovidas uti singuli por uno ovarios accionistascontra los
directores y10 síndicos de la sociedad tampoco parece que puedan en-
contrar ámbito adecuado de solución a través del procedimiento de me-
diación, atento precisamente la naturaleza de dicha acción.
a O VIII
CAPÍTUL

Rkgirnen de nulidad
de las sociedades comerciales

PRINCIPIOS
GENERALES

Las particularidades que presenta el contrato de sociedad, en com-


paración con las tradicionales figuras contractuales y su inclusión en
la categoría de contratos plurilaterales de organización, traen como
consecuencia la escasa adaptación a él de las normas que el Código Ci-
vil y Comercial ha previsto en materia de nulidad de actosjurídicos en
sus arts. 382 y siguientes.
Ello es fácilmente comprensible ni bien se recuerde que, a diferen-
cia de los contratos de cambio, que se caracterizan por la existencia de
prestaciones recíprocas y contrapuestas entre las partes, en el contra-
to de sociedad las prestaciones de los socios no son antagónicas y son
debidas a un nuevo sujeto de derecho que, al igual que cualquier perso-
na física se convierte en el titular de las relaciones jurídicas habidas
con los terceros.
De manera pues que el vicio que pudiere agraviar lavoluntad de uno
de los socios no puede afectar, al menos como principio general, la exis-
tencia misma de la sociedad. Del mismo modo, la retroactividad de la
sanciónde nulidad al momento de la celebración del acto viciado,es sen-
cillamente impensable al contrato de sociedad, pues el nacimiento de
un sujeto de derecho distinto a los socios otorgantes, con propia e inde-
pendiente personalidadjurídica, y la evidente presunción de validez que
debe gozar la actuación de quien contrata a nombre de la sociedad, im-
pone otorgar plena legitimidad, frente a terceros, a los actos celebrados
por aquélla en cumplimiento de su objeto social. Por ello, mal podría re-
trotraerse la nulidad del contrato social al momento de la constitución
de la sociedad,pues de aplicarse la normativa del ordenamiento común
se afectarán los derechos de los terceros de buena fe y se atentaría con-
tra la seguridad jurídica y la estabilidad de las operaciones sociales.
Por otra parte, la retroactividad que consagraban los arts. 1050 y
1052 del CC, y ahora lo hace el art. 390 del CCCN, como efecto caracte-
rístico de la declaración de nulidad de los actosjurídicos, no se compa-
dece con la estructura y funcionamiento de las sociedades,pues tal de-
claración no puede suponer, como sucede con los contratos bilaterales
tradicionales, tener por no celebrado al contrato de sociedad, pues en
tanto ésta es titular de un patrimonio, resulta necesario liquidar sus
relacionesjurídicas, realizando su activo y cancelando el pasivo.
De modo tal, y aunque nuestro ordenamiento mercantil carece de
principios generales en torno a la invalidez de actos u operaciones co-
merciales, es factible destacar los efectos que supone la declaración de
nulidad de una sociedad mercantil:
a) No tiene efecto retroactivo al momento de la constitución del en-
te, resultando inaplicable el art. 390 del CCCN. En otras pala-
bras, la nulidad declarada no importa la retroacción de los efec-
tos cumplidos, sino que rige ex nunc. Esta ausencia de efecto re-
troactivo vale para las relaciones internas como externas de la
sociedad.
b ) Opera como una causal de disolución de la sociedad, dando paso,
en forma automática, al proceso liquidatorio, que será el previs-
to por los arts. 101a 112 de laley 19.550,salvolos casos en que la
nulidad sea decretada como consecuencia de incurrir la sociedad
en las conductas previstas en los arts. 18 a 20 de la ley 19.550,en
cuyo caso el procedimiento liquidatorio es especial y sumamen-
te riguroso.
c) La declaración de nulidad no puede afectar los contratos cele-
brados por la sociedad frente a terceros, salvo el caso de socieda-
des de objeto ilícito, en las cuales los terceros de mala fe pueden
alegar la existencia de la sociedad.
Curso de derecho societario 183

d ) Finalmente, y en lo que se refiere a los efectos que la declaración


de nulidad de la sociedad provoca en el funcionamiento interno
del ente y a los derechos y obligaciones de los socios, en tanto tal
declaración importa la invalidez del contrato social suscripto en-
tre ellos, pero no borra la actuación asociativa interna desarrolla-
da en la sociedad, que ha dejuzgarse por las mismas reglas que las
previstaspara las sociedades incluidas en los arts. 21 a26de la ley
19.550,pues es de toda evidencia que la nulidad del contrato tra-
erá aparejado u n supuesto de actuación asociativa no regular l.
Tal conclusión vale para las relaciones futuras de los socios, pues
tratándose de los actos colegiados, las relaciones societariasy los
derechos y obligaciones de los socios cumplidos hasta la declara-
ción de nulidad, no puede afectarlos, precisamente por resultar
desde todo punto de vista incompatible con la naturaleza y fun-
cionamiento de la sociedad, el efecto retroactivo o ex nunc consa-
grado por el ordenamiento civil.

El primer párrafo del art. 16 de la ley 19.550, según texto de la ley


26.994, consagra el principio general en materia de nulidad vincular,
estableciendo expresamente que: %a nulidad o anulación que afecte el
vínculo de alguno de los socios noproducirá la nulidad, anulación o re-
solución del contrato, excepto que la participación o la prestación de ese
socio deba considerarse esencial, habida cuenta de las circunstancias o
que se trate de socio único".
La solución consagrada por la ley 19.550 es de toda razonabilidad,
pues salvo supuestos verdaderamente excepcionales, los vicios que
afecten el vínculo entre uno de los socios y la sociedad no deben tras-
cender a la existencia y funcionamiento de ella, en tanto que, como ti-
tular de una empresa, su conservación es siempre preferible a su liqui-

~ ~ A N O V I Las
L , simples sociedades y otras materias críticas del Proyecto de Uni-
ficación Civil y Comercial en materia societaria, 1989, p. 74.
dación. Elart. 100 delaley 19.550no dejamargendedudassobreloex-
puesto, en la medida, como lo dispone dicha norma, que exista viabili-
dad económica y social de la subsistencia de dicha sociedad.
De manera tal que, en materia de nulidad vincular, la nulidad del
vínculo que une al socio con la sociedad no produce la nulidad del con-
trato constitutivo del ente, lo cual implica que dicha invalidez debe ser
encausada a través de las soluciones previstas para la resolución par-
cial del contrato social (art. 92, ley 19.550)alos fines de materializar la
exclusión del incapaz y abonarle el valor de su participación, sin que
esa circunstancia trascienda a la sociedad2.
Sin embargo, el legislador ha previsto algunos casos en que la nuli-
dad del vínculo que une a uno de los socios con la sociedad puede pro-
vocar la nulidad del contrato social. Tales casos se encuentran previs-
tos en el art. 16 de la ley 19.550, norma que efectúa las siguientes dis-
tinciones:
a ) Tratándose de cualquier supuesto de nulidad vincular (incapaci-
dad de hecho o de derecho,vicios de la voluntad, etcétera), cuando
la participación o la prestación del socio afectado deba ser consi-
derada esencial, habida cuenta de las circunstancias del caso (art.
16,párr, l%nfine, ley 19.550).El legislador se ha referido, con es-
ta excepción de que la participación del socio, por su personalidad
o características de los aportes comprometidos, resúlte esencial
para el funcionamiento de la compañía. En tal caso, la declaración
de la nulidad del contrato social deberá ser determinado por el
juez, quien tendrá en cuenta esas especiales circunstancias.
b) Si se tratare la nulidad vincular de un vicio de la voluntad y la so-
ciedad contare sólo con dos socios,la nulidad o anulación que afec-
te el vínculo de uno de ellos también producirá la invalidez del
contrato social. Si la compañía tuviere más de dos socios, el con-
trato constitutivoserá anulable cuando los vicios afectenlavolun-
tad de los socios a los que pertenezca la mayoría del capital.

CNCom., Sala C, 7/4/82, ~(ESTUDIOINGENIEROALFREDO


VANLOCKEYASOCIADOS.
C.ARTAYER,
MARCOS».
Curso de derecho societario 185

Por obviedad, el legislador de la ley 26.994 dejó fuera del ámbito del
art. 16 a las sociedades anónimas de un solo socio, atento la imposibi-
lidad de existencia de toda nulidad vincular entre el socio único y la
compañía que integra con exclusividad.

NULIDAD
DEL CONTRATO SOCIAL, POR OMISIÓN
DE REQUISITOS ESENCIALES

A tal situación se refiere el art. 17 de la ley 19.550, que también ha


sido modificado por la ley 26.994. Recordemos que dicha norma, en su
texto original, diferenciaba entre la ausencia de requisitos esenciales
tipificantes y no tipificantes. En el primer caso, esa circunstancia pro-
vocaba la declaración de nulidad del contrato social, mientras que la
omisión de cualquier requisito esencial no tipificante hacía anulable el
contrato, pero esa situación podía subsanarse hasta su impugnación
judicial.
La experiencia de más de cuarenta años de vigencia del texto legal
del art. 17 demostró que no se registró jamás un caso de sociedades atí-
picas en la jurisprudencia nacional, pues era realmente dificil adver-
tir en la práctica un caso de nulidad de la constitución de una sociedad
de los tipos no autorizados por la ley, habida cuenta la existencia de un
exhaustivo control de legalidad al momento de constituirse regular-
mente la sociedad.Y en cuanto a la omisión de la existencia de requisi-
tos no tipificantes, el art. 17,párr. 25 en su versión original, sólo se apli-
có en caso de homonimias, cuando una sociedad regularmente consti-
tuida tenía un nombre societario que coincidía con la denominaciónde
otra compañía y que podía llevar a terceros a confusión3.
La ley 26.994, y a los fines de compatibilizarla con el especial régi-
men previsto por la Sección IV del Capítulo 11de la ley 19.550 en su ac-
tual versión, suprimió esa clasificación, disponiendo, bajo el título

CNCom., Sala A, 1/8/89, ((MEDILABS.R.L. c. MEDICLABS.A. S/~UMARIO»;


ídem,
Sala E, 29/6/87, ((NORFABRIL
S.R.L. c. NORFABRILS.A. S/~UMARIO».
'ATIPICIDAD. OMISIONDE REQUISITOS ESENCIALES'), que: Z a s sociedades
previstas en el Capítulo II de esta ley no pueden omitir requisitos esen-
ciales tipificantes ni comprender elementos incompatibles con el tipo le-
gal. E n caso de infracción a estas reglas, la sociedad constituida nopro-
duce los efectos propios de su tipo y queda regida por lo dispuesto en la
Sección N de este CapítuloJJ.
Resulta de toda claridad que han quedado derogadas las soluciones
previstas por el art. 17,pán: 2Vel texto original de la ley 19.550,para
la omisión de requisitos esenciales no tipificantes del contrato social,
de manera tal que la nulidad de la sociedad no podrá ser declarada.
Corresponde preguntarse i Cuál es entoncesla sanción prevista por
el ordenamiento societariocuando se presenta este caso?,y la respues-
ta es simple:la inclusión de la sociedad infractora en las normas de los
arts. 21 a 26 de la ley 19.550,toda vez que el art. 21, cuando se refiere
a las sociedades incluidas en dicha norma, se refiere a las sociedades
"que omita requisitos esencialesJJ,sin hacer la menor diferencia entre
requisitos esenciales tipificantes o no tipificantes.
El art. 25, siempre de la ley 19.550en su actual versión, dispone que
la subsanación es solución que puede ser adoptada por las sociedades
incluídas en esta sección, que omitan requisitos esenciales y no esen-
ciales, lo cual despeja toda duda al respecto en cuanto a la improce-
dencia de la declaración de nulidad de las sociedades que-adolezcande
requisitos, esto es, aquellas que carezcan de nombre societario legal-
mente adoptado, del domicilio social, de la designación precisa y deter-
minada de su objeto, la fijación del capital social, la mención del apor-
te de cada socio y la determinación del plazo de duración4.

SOCIEDADES
DE OBJETO ILICITO

Los arts. 18 a 20 de la ley 19.550 ratifican la necesidad de que el ob-


jeto de la sociedad debe ser lícito, por aplicación específica de los prin-

HALPERIN,Curso de derecho comercial, 6%eirnpr., 1982, ps. 345 a 347.


Curso de derecho soeietasio 187

cipios generales del acto jurídico (art. 279, CCCN). Por ello, el objeto
social es materia de tres reglas fundamentales en la ley 19.550:
a) El art. 18 que legisla sobre el objeto ilícito.
b) El art. 19, que hace lo propio con la sociedad de objeto lícito, pero
que desarrolla actividades ilícitas.
C) Finalmente, el art. 20, que impropiamente se refiere al ''objeto
prohibido", cuandodebió hacer referencia al "objeto prohibido en
razón del tipo".

La norma del art. 18 de la ley 19.550 que se refiere a las sociedades


de objeto ilícito reviste suma importancia, pues suministra el procedi-
miento y aclara los efectos que provoca la ilicitud del objeto social para
la sociedad infractora del principio general consagrado por el art. 279
del ordenamiento común,procedimiento y efectos que serán aplicables
en términos generales para las sociedades de actividad ilícita y objeto
prohibido previstas por los arts. 19 y 20 de la ley 19.550.
En primer lugar, y como no podía ser de otra manera, el art. 18de la
ley 19.550 establece que las sociedades de objetoilícito son nulas de nu-
lidad absoluta, principio que vale también para las hipótesis previstas
por los arts. 19y 20 del mismo ordenamiento. Tal afirmación implica la
facultadjudicial de declarar la invalidez de la sociedad de oficio, así co-
mo la imprescriptibilidad de las acciones de nulidad y la inconfirmabi-
lidad del contrato constitutivo del ente (art. 387, CCCN).
Decretada la nulidad de las sociedades de objeto ilícito, de oficio, a
petición de parte o del Illinisterio Público, deberá procederse a su liqui-
dación, tarea que estará a cargo de un liquidador judicial designado
por el juez de la causa, quien deberá realizar el activo y cancelar el pa-
sivo social, así como los perjuicios causados. Los integrantes de la so-
ciedad carecen de todo derecho al reembolso del capital aportado, así
como al remanente de la liquidación, en caso de existir, el cual deberá
ser ingresado por el liquidadorjudicial al patrimonio estatal para el fo-
mento de la educación común de la jurisdicción respectiva.
Ello es aplicación concreta de otra de las consecuencias de la nuli-
dad de las sociedades de objeto ilícito y que el párr. 1Yel art. 18 de la
ley 19.550se encarga de ratificar expresamente, en tanto prohíbe alos
socios alegar la existencia de la sociedad erga omnes, ni aun para de-
mandar a terceros, reclamar la restitución de los aportes, la división
de ganancias o la contribución a las pérdidas, etcétera. La privación de
reembolso del capital social y del remanente liquidatorio a los inte-
grantes de las sociedades de objeto ilícito es consecuencia del principio
de que nadie puede sacar provecho de la realización de actos reproba-
dos por las leyes, y la sanción prevista por el art. 18 de la ley 19.550no
puede ser calificada como confiscatoria, pues no se trata de un desa-
poderamiento de bienes sin sentencia fundada en ley o por requisicio-
nes militares, como ha sido dicho por la Corte Suprema de Justicia de
la Nación5.
En cuanto a los terceros que han contratado con la sociedad de obje-
to ilícito, el art. 18 de la ley 19.550 diferencia entre aquellos que pue-
den ser calificados como "de buena fe" y aquellos que no han podido ig-
norar la ilicitud del objeto del ente con quienes se han vinculado. En el
primer caso, y por expresa directiva de dicha norma, los terceros po-
drán alegar contra los socios la existencia de la sociedad, sin que éstos
puedan oponerle la nulidad.
Finalmente cabe señalar que el art. 18de la ley 19.550 ha sido muy
rigurosa en cuanto a las responsabilidades patrimoniales de quienes
han integrado, como socios o administradores, y aun temporalmente,
una sociedad de objeto ilícito, disponiendo textualmente que: ". .. Los
socios, los administradores y quienes actúen como tales en lagestión so-
cial responderán ilimitada y solidariamente por el pasivo social y los
perjuicios causados.. .". Debe sin embargo tenerse en cuenta, a los fi-
nes de la aplicación de la norma, que tal solidaridad está supeditada a
dos requisitos fundamentales: a) que se trate de actos practicados en
común, y b) que hayan sido celebrados para el fin de la sociedad6.

CSJN, 28/9/82, ((DOBRONIC,


ESTANISLAO
C. HEREDEROS
DE SALOMÓN BUNADER)).
CNCorn., Sala B, 16/2/82,((BANCO
MUNICIPAL
DE LA CIUDAD
DE BUENOSAIRES
C.
CITANOVA
S.A. s/SUMARIO».
Curso de derecho societario 189

Las rigurosas previsiones del art. 18 de la ley 19.550no están reser-


vadas a las sociedadesregulares, sino a cualquier clase de sociedad,in-
cluidas alas sociedades previstas enlos arts. 21 a 26. Precisamente, ta-
les previsiones fueron aplicadas especialmente a una sociedad de he-
cho, celebrada con el deliberado propósito de transgredir el reglamen-
to para la explotación del juego de quinielas7.
La jurisprudencia recurrió a las previsiones del art. 18 de la ley
19.550para sancionar la infracción a la prohibición que pesa sobre los
corredores de constituir sociedad de cualquier tipo o denominación
(art. 105, CCom.),declarándose la nulidad absoluta de las sociedades
de corredores8,solución que es hoy inaplicable ante el hecho de que el
corretaje es una actividad que puede ser celebrada por cualquier per-
sonajurídica (art. 1346,CCCN), disposición sumamente cuestionable,
como hemos ya examinado.
Del mismo modo, nuestros tribunales han aplicado analógicamente
las previsiones del art. 18 de la ley 19.550 para sancionar a una socie-
dad que había sido constituida con el aporte de fondos obtenidospor los
socios como consecuencia de la realización, por éstos, de un acto delic-
tivo cometido en perjuicio de un importante banco de nuestro mediog.
Se dijo en tal oportunidad que "la sanción que corresponde es la nuli-
dad absoluta de la sociedad por objeto ilícito, atento las consecuencias
reflejas que produce la ilicitud del aporte respecto del objeto social", en
cuanto prevé, además, que la nulidad se decreta "habida cuenta de las
circunstancias".

Al igual que en materia de sociedades de objeto ilícito, el régimen de


nulidad de las sociedades de objeto lícito y actividad ilícita ofrece las

CNCom., Sala B, 22/4/81, ((KRAVETZ,


M. C.BLANCO BARROSA.».
CNCom., Sala D, 3/7/90, ((PEMACO
S.A. C. OKRAGLI,SAMUEL
S/~RDINARIO».
Fallo citado supra en nota 6.
particularidades de su liquidación a cargo de un funcionariojudicial,
la inoponibilidaderga ornnes de la existencia de la sociedad por sus in-
tegrantes y la responsabilidad solidaria e ilimitada de los socios, admi-
nistradores y quienes actúen como tales en la gestión social por el pa-
sivo social y por los perjuicios ocasionados, etcétera. La única diferen-
cia entre el régimen previsto por el art. 18 con la situación descripta
por el art. 19 de la ley 19.550,es que en este último caso (sociedades de
objeto lícito pero con actividad ilícita), los socios que acreditan su bue-
na fe quedan excluidos de la responsabilidad solidaria e ilimitada por
el pasivo social y por los perjuicios causados y gozan del derecho a ob-
tener su cuota liquidatoria, una vez realizado el activo y cancelado el
pasivo social por parte del liquidador judicial.
Cabe señalar que no es necesario que la actividad ilícita haya sido
contemplada como móvil del acto constitutivo, pues en tal caso estare-
mos en presencia de una sociedad de objeto ilícito, como sucedió en un
caso en donde la sociedad había sido constituida exclusivamente para
defraudar a los organismosimpositivos mediante el recurso de la doble
facturación a los efectos de disimular las ganancias de la sociedadlo.
Por el contrario, en la hipótesis prevista por el art. 19 de la ley 19.550,
la ilegitimidad de la actividad puede haber sido sobreviniente al acto
constitutivo y referirse a un conjunto de actos o negocios dolosamente
realizados por los socios,administradores o quienes actúen como tales,
que por su importancia o reiteración entrañen una actividadll, pues el
acto ilícito aislado sólo podrá generar responsabilidad de quien lo ha
cometido o consentido,pero no puede, al menos como principio general,
afectar la existencia del ente. En tal sentido queda incluida en la nor-
ma del art. 19 de la ley 19.550la sociedad que desarrolla una actividad
comúnmente denominada "en negro", esto es, sin constancias en los re-
gistros contables o sociales para evadir obligaciones impositivas o pre-
visionales12.

lo CNCorn., Sala B,3/7/79,((SPLENSER,


CARLOSC. EISLER,ERIK)).
l1 HALPERIN,Curso de derecho comercial, 6Qeimpr., 1982, t. 1,p. 343.
l2 Juzg. Concursos y Sociedades n" Córdoba, 26Worn., 26/5/86, «QUARTI,JOR-
GE Y OTRO C. ITLBO S.R.L.)).
Curso de derecho societario 191

LASSOCIEDADEIS DE OBJETO PROHIBIDO

Se trata estrictamente, y más allá de la incorrecta denominación


utilizada por el art. 20 de la ley 19.550, de sociedades que tuvieren un
objeto prohibido en razón del tipo, en tanto nuestra legislación reserva
ciertas actividades a compaííías mercantiles que han adoptado una de-
terminada tipología (actividades bancarias, financieras, asegurado-
res, administradores de fondos comunes de inversión, etcétera), a las
cuales somete a estrictos controles de constitución y funcionamiento
por organismos especializados.
La intermediación en el mercado financieropor una sociedad de he-
cho, sin sujeción a la autoridad de contralor, a través de la tristemente
operatoria de las "mesas de dinero", importa un supuesto de actividad
prohibida en los términos del art. 20 de la ley 19.550,siempre que me-
die habitualidad en la operatoria13.
Para las sociedades de objeto prohibido en razón del tipo se les apli-
canlas previsiones del art. 18delaley 19.550,excepto en cuanto ala dis-
tribución del remanente de la liquidación, a la cual todos sus integran-
tes tendrán derecho, sin tener éstos que acreditar su buena fe, como su-
cede en las sociedades de objeto lícito con actividad ilícita. En cuanto a
la responsabilidad por el pasivo social y los perjuicios sociales, la regla
del art. 18resulta plenamente aplicable a todos los integrantes de las so-
ciedades de objeto prohibido, sin excepción de ninguna índole.

-566-
$OCIEDADES SIMULADAS

La ley 19.550 ha previsto algunos supuestos de simulación subjeti-


va en el art. 34, que contempla la situación de los socios ocultos o ficti-
cios, pero no a la simulación del contrato de sociedad, situación que se

l3 CNCorn., Sala E, 18/5/87,((BUNGE DE HECHOY OTROS SIQUIEBRA.


SOCIEDAD IN-
CIDENTE DE APELACIÓN».
presenta en la práctica con suma frecuencia, ante la existencia de so-
ciedades constituidas exclusivamentepor testaferros, que disfrazan la
actuación de un controlante exclusivo a los fines, por lo general, de elu-
dir prohibiciones, incapacidades o inhabilitaciones previstas por el or-
denamiento positivo14y cuya nulidad viene impuesta por los arts. 334
y 336 del CCCN.

LAACCIÓN JUDICIAL DE NULIDAD

Como hemos visto, y tratándose de sociedades comprendidas en las


hipótesis previstas por los arts. 18 a 20 de la ley 19.550 (sociedades de
objeto ilícito, actividad ilícita y objeto prohibido),la nulidad podrá ser
pedida por interesado o declarada de oficio por el juez, atento a su ca-
rácter absoluto. En otros casos de nulidad, por simulación del acto
constitutivo o por nulidad vincular, la invalidez puede ser requerida
por los sujetos afectados por el vicio. También pueden demandar la nu-
lidad de la sociedad los terceros a los cuales la constitución de la socie-
dad intentó perjudicar y así lo dispone el art. 336 del CCCN, en cuanto
dispone que los terceros cuyos derechos ointereses legítimos sean afec-
tados por el acto simulado pueden demandar su nulidad, pudiendo
acreditar la simulación invocada por cualquier medio de prueba.
En cuanto a los sujetos pasivos de la acción de nulidad de la socie-
dad, no resulta posible establecer un único criterio, pues una cosa es la
demanda por nulidad del acto constitutivo de la sociedad, en la cual re-
sulta imprescindible demandar a todos sus integrantes en forma indi-
vidual y no al ente, y otra muy distinta es la demanda por nulidad de la
sociedad en los términos de los arts. 18 a 20 de la ley 19.550, donde es
la propia sociedad y no sus integrantes la que está legitimada pasiva-
mente para intervenir en el proceso.
La demanda deberá tramitar por el procedimiento previsto por el
art. 15de la ley 19.550,y rige el plazo de prescripción previsto por el art.

l4 CNCom., Sala C, 21/5/79, ((MACOA


S.A. Y OTROS».
Curso de derecho societaario 193

2560 del CCCN que prescribe el plazo general de prescripción de cinco


años, salvo que se trate de una sociedad en cuya nulidad está interesa-
do el orden público, en cuyo caso la acciónjudicial será imprescriptible y
el actojurídico nulo será inconfirrnable.

-§68-
NULIDAD
DE CLÁUSULAS DEL CONTEATO SOCIAL

El art. 13de la ley 19.550enumera con carácter ejemplificativo,y no


taxativo, algunos supuestos de nulidad parcial del contrato de socie-
dad, refiriéndose a algunas cláusulas denominadas "leoninas". Tales
cláusulas son las siguientes:
l. Que alguno o algunos de los socios reciban todos los beneficios o
se los excluya de ellos, o que sean liberados de contribuir a las
pérdidas.
2. Que al socio o socios capitalistas se les restituyan los aportes con
un premio designado o con sus frutos, o con una cantidad adicio-
nal, haya o no ganancias.
3. Que aseguren al socio capital o las ganancias eventuales.
4. Que la totalidad de las ganancias y aun de las prestaciones a la
sociedad pertenezcan al socio o socios sobrevivientes.
5. Que permitan la determinación de un precio para la adquisición
de la parte de un socio por otro, que se aparte notablemente de su
valor real al tiempo de hacerla efectiva.

Se trata, en todos los casos, de cláusulas que eliminan el riesgo que


supone toda sociedad y destruye la igualdad jurídica de los socios, por
lo que ha sido sostenido, con toda razón, que dichas cláusulas son nu-
las de nulidad absoluta y, por lo tanto, imprescriptibles, ya que tras-
cienden el mero interés particular de los socios fundadores15.

l5 CNCom., Sala C, 14/3/89, ((HILBERT,BEATRIZC. ROMERO,


EDUARDO));
ídem, Sa-
la B, 21/2/79, ((ROMERO,
SEBASTIAN, C. EL CÓNDORS.A.».
En base a la finalidad de la norma, nuestros tribunales han hecho
uso de la cláusula 13de la ley 19.550 para fulminar de nulidad cláusu-
las del contrato de sociedad que aseguraban una retribución en mone-
da constante al socio capitalista, sin atender a la existencia o no de uti-
lidades? Del mismo modo, también fue declarada la invalidez de es-
tipulaciones que permitíanla percepción de una suma fija mensual por
parte de los socios,por entender el tribunal que ello implicaba la exen-
ción de las pérdidas, lo que puede ser limitado en las relaciones inter-
nas, pero nunca excluido17.
Se ratifica que la nulidad de este tipo de cláusulas no puede, al me-
nos como principio general, provocar la nulidad del contrato constitu-
tivo de la sociedad. Sin embargo, los pactos leoninos pueden conducir
a su anulación si la prestación o la participación del socio beneficiado
es esencial, a tenor de la situación descripta en el último párrafo del
inc. 1"el art. 16 de la ley 19.550.

l6 CNCom., Sala C, 14/3/89, ((HILBERT,


BEATRIZC. ROMERO)
EDUARDO».
l7 c. PETITI)F.P.
CNCom., Sala C, 25/3/83, <~HoPIS.A.
e IX
CAPÍTULO

Ir~egularidadsocieta ria

-869-
REGIMEN LEGAL DE LAS SOCIEDADES
NO CONSICIíTUIDAS REGULARMENTE. BREVERESENA
DEL DEROGADO REGIMEN
DE LAS SOCIEDADES IRREGULARES O DE HECHO

Los arts. 21 a 26 de laley 19.550,integrantes de la Sección IVdel Ca-


pítulo 1de dicho ordenamiento, y tomando distancia de la Sección 111,
referida al régimen de nulidad de las sociedades comerciales,legislan
sobre las sociedades no constituidas regularmente, a las cuales, por su
cotidianeidad, no han podido ignorar, habida cuenta la tupida red de
negocios que cotidianamente se desenvuelven en su torno1.
La Sección IV del Capítulo 1de la ley 19.550se titula "De la sociedad
constituida regularmente", y hasta la sanción de la ley 26.994,este
gimen comprendía a las sociedades irregulares y de hecho y consa-
graba un régimen sumamente riguroso en torno a responsabilidades
emergentes y en cuanto a las limitaciones para invocar el contrato en-
tre sus integrantes.
Este severo régimen impuesto por el legislador a quienes no habían
cumplido la carga inscriptoria prevista en el art. 7Ve la ley 19.550 era
incluso más riguroso en la versión original del ordenamientosocietario,
pues hasta la sanción de la ley 22.903 del año 1983,ni siquiera existía

Véase Exposición de Motivos, Capitulo 1, Sección IV de l a ley 19.550.


un procedimiento de regularización, para sanear los vicios incurridos
por dichos entes que, vale la pena reiterarlo, eran miles, por lo general
aunque no exclusivamente,dedicados a pequeños emprendimientos.
El régimen derogado por la ley 26.994, en materia de irregularidad
societaria, se caracterizaba por los siguientes aspectos:
a) Gozaban de personalidadjurídica, aunque una parte de la doctri-
na, avalada por abundante jurisprudencia, consideraba que esa
personalidadjurídica no era plena, sino precaria y restringida.
b) En cuanto a sus relaciones con terceros, los socios y quienes con-
trataron en nombre de la sociedad quedan solidariamente obli-
gados por las operaciones sociales, sin poder invocar el beneficio
de excusión ni las limitaciones que se funden en el contrato social
(art. 23, párr. 1" ley 19.550 en su versión original).
C) La sociedad no constituida regularmente no podía invocar res-
pecto de cualquier tercero los derechos o defensas nacidas del
contrato social, aunque podía ejercer los derechos emergentes de
los contratos celebrados (art. 23, párr. z2",ley 19.550en suversión
original).
d ) En las relaciones con terceros, cualquiera de los socios represen-
taba a la sociedad (art. 24, ley 19.550,en su versión original) sin
necesidad de poder o autorización expresa.
e) Las relaciones entre los acreedores sociales y los acreedores par-
ticulares de los socios, inclusive en caso de quiebra, se juzgaban
como si se tratara de una sociedad regular, excepto respecto de los
bienes cuyo dominio requiriera registración (art. 26, ley 19.550
en su versión original).
f ) En cuanto a sus relaciones internas, los socios no podían invocar
entre sí los derechos o defensas nacidas del contrato social (art.
23, párr. 2" ley 19.550 en su versión original).
g) Cualquiera de los socios podía exigir la disolución de la sociedad,
la cual se producía en la fecha en que el socio notificara fehacien-
temente tal decisión a todos los consocios (art. 22, párr. 3" ley
19.550, en su versión original).
Curso de derecho societario 197

h ) Dichas sociedades carecían de capacidad para adquirir bienes


registrales (art. 26, ley 19.550 en su versión original).
i) Las sociedades irregulares y de hecho podían acceder al procedi-
miento de regularización previsto en el art. 22 de la ley 19.550,
en la versión de la ley 22.903, adaptándose a un tipo social pre-
visto en el Capítulo 11de dicha ley, con derecho de receso para los
socios que se hubieran opuesto.
j) La sociedad podía probarse por cualquier medio de prueba (art.
25, ley 19.550 en su versión original), aunque la referencia efec-
tuada en la Exposición de Motivos de dicha ley, a la "sujeción a los
principios de derecho común", puso límites a la acreditación de
las sociedades no constituidas regularmente mediante la prue-
ba testimonial.

Este régimen estará vigente hasta el día 31 dejulio de 2015, y dentro


de las modificaciones más sustanciales efectuadas por la ley 26.9942a
la ley de sociedades comerciales -hoy Ley General de Sociedades-
como consecuencia de la sanción del Código Civil y Comercial de la Na-
ción, se encuentra la derogación total del régimen de las sociedades
irregulares o de hecho, que se encontraban reguladas en la Sección IV
del Capítulo 1de la ley 19.550,y la inclusión, dentro de los nuevos arts.
21 a 26, de un nuevo régimen legal que comprende en su regulación a
todas aquellas sociedades que no se han inscripto en forma regular, así
o a las sociedades que carezcan de requisitos esenciales -tipifi-
tes y no tipificantes- y, finalmente, a las hoy denominadas socie-
dades civiles, cuyo generoso régimen legal previsto en el anterior Có-
digo Civil ha quedado totalmente derogado.
No resultará sencillo acostumbrarse a este nuevo régimen legal,
que nada tiene que ver con el derogado régimen de las sociedades no
constituidas regularmente, teñida de un fuerte acento sancionatorio,
el cual, con la promulgación de la ley 26.994 ha sido definitivamente

Ley que sancionó el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, promulgada el


7/10/14, por intermedio del decr. 1795114.
abandonado. No menos esfuerzo intelectual costará asimismo incor-
porar a nuestro criterio jurídico el hecho de que existe una sección en
el régimen legal argentino, dedicado a sociedades que no cumplieron
un claro mandato legal, esto es, la inscripción regular en un Registro
Público, en las cuales sus integrantes gozan de un régimen de respon-
sabilidad más benigno que algunas sociedades regularmente constitui-
das, que sí han cumplido la carga inscriptoria prevista por el art. 7Ve
la ley 19.550,como acontece con las sociedadesincluidas en las Seccio-
nes 1,II y 111del Capítulo 11del referido ordenamiento legal (socieda-
des colectivas, en comandita simple y de capital e industria).
La primera crítica que puede formularse a la actual regulación de
las "sociedadesno constituidas regularmente" es que el régimen de las
sociedades irregulares o de hecho previsto en los arts. 21 a 26 de la ley
19.550 no necesitaba ser derogado sino sólo retocado y reformulado en
ciertos y determinados aspectos. Era un régimen basado en largos
años dejurisprudencia y elaboración doctrinaria y cuyos principios ge-
nerales -responsabilidad amplia de sus integrantes, representación
promiscua de la entidad, régimen amplio de prueba y posibilidad de los
socios de dar por finalizado el ente- no eran discutidos por nadie y es-
taban plenamente incorporados a nuestra formación jurídica. Sólo
bastaba modificar el régimen de oponibilidad interna entre los inte-
grantes de la sociedad y permitir a las mismas la adquisieión de bienes
registrables mediante un procedimiento que otorgare suficiente pro-
tección a los terceros, como venía siendo predicado en la mayor parte
de los innumerables eventos académicos celebrados en la República
Argentina desde casi la sanción misma de la ley 19.550.
Otra crítica razonable al nuevo régimen legal previsto enlos arts. 21
a 26 se centra en el hecho de que la modificación al régimen legal de las
sociedades atípicas previstas en el art. 17 de la ley 19.550 y de las so-
ciedades cuyo contrato constitutivo carece de requisitos esenciales no
tipificantes, antes condenadas a la nulidad y10 anulabilidad y hoy, con
la sanción del Código Civil y Comercial de la Nación, a su inclusión en
el nuevo régimen legal de la Sección IV del Capítulo 1de dicha norma-
tiva, no justificaba semejante reforma, toda vez que, en más de cuaren-
ta años de vigencia de la ley 19.550,jamás se registró, en la jurispru-
Curso de derecho societario 199

dencia nacional un caso de nulidad por atipicidad o por omisión de re-


quisitos esenciales tipificantes o no tipificantes. No debe olvidarse que
si bien la doctrina criticó la severidad del antiguo art. 17, lo cierto es
que se trató de un disenso que no sobrepasó los medios académicos ni
trascendió al mundo real.
Por otra parte, y eliminadas las sociedades civiles como consecuen-
cia de la derogación de los arts. 1648a 1788bis del CC, que pasan a go-
bernarse, cuando aquéllas no se hayan instrumentado mediante escri-
tura pública, por la Sección IV de la ley 19.550,en tanto se trata de so-
ciedades "no constituidas con sujeción a los tipos previstos en el Capí-
tulo Ir', estimamos que no resulta satisfactoria la aplicación sin más a
las sociedades civiles vigentes a la fecha de la puesta en vigencia del
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, de las nuevas soluciones
previstas legalmente, pues la propia naturaleza de este tipo de sacie-
dades, con modalidades especiales que las caracterizan -en especial
las sociedades de profesionales, que son cientos y cientos y de ellas, la
gran mayoría no constituidas en forma regular-requería una norma-
tiva mucho más detallada y minuciosa en lo que respecta a su funcio-
namiento, en especial teniendo en cuenta la diversidad de aportes de
sus integrantes y el no siempre uniforme régimen de distribución de
ganancias y pérdidas entre ellos.
Y finalmente -sin perjuicio de algunas otras críticas parciales y
puntuales que ofrece la redacción de los nuevos arts. 21 a 26 de la ley
19.550-, todo parece concluir que dentro de su seno quedan compren-
didas tanto las sociedades irregulares y las sociedades de hecho, por ser
ambas sociedades que "han incumplido con las formalidades exigidas
por esta ley ...", conforme a la actual redacción del art. 21 de la ley
19.550,aunque bueno es aclararlo, ello constituye un tema sobre el cual
hay importantes disquisicionesentre nuestra calificada doctrina socie-
taria, a punto tal de sostenerse, por autores de la talla de VÍTOLO,
que la
sociedad de hecho no está incluida en este novedoso articulado,razona-
miento que basa en el hecho de que la ley 26.994 ha decidido ignorar a
las mismas,manteniendo el requisito del contrato escrito para que exis-
ta sociedad, de conformidad con lo dispuesto por el art. 4"e la ley
19.550,el cual establece que el contrato por el que se constituya o modi-
fique una sociedad, se otorgará por instrumento público o privado, con-
cluyendo este autor que la situación respecto a las sociedades de hecho
es confusa, porque -por otra parte-, algunas sefiales parecen indicar
que la intención del legislador ha sido la posibilidad de incluir a estas
sociedades en la Sección IV, por carecer de la "formalidad" del contrato
escrito3.
Por mi parte, adelanto que considero incluidas a las sociedades de
hecho dentro de las normas de la Sección IVde la ley 19.550,aunque con
la aclaración de que no todas las normas allí previstas son aplicables a
las sociedades de hecho, pues no rigen para ellas todas las disposiciones
que requieren la existencia de contrato o documento escrito para oponer
entre los socios, la sociedad y los terceros (art. 23, ley 19.550),o para
comenzar el proceso de subsanación (art. 25), figura que parece reser-
vada a las sociedades irregulares, cuando dicha norma establece que la
referida subsanación puede llevarse a cabo "encualquier tiempo duran-
te el plazo de duración previsto en el contrato", siendo casi innecesario
recordar que las sociedades de hecho carecen de instrumento escrito.

-870-
EL NUEVO R ~ G I M E NLEGAL, ~ARACTERÍSTICASGENERALES
Las características del nuevo régimen legal consagrado en los arts.
21 a 26 de la ley 19.550 son las siguientes:
a) En primer lugar, y a diferencia del régimen legal previsto en el
derogado art. 23 en materia de inoponibilidad interna del con-
trato social, el actual art. 22 prevé que el contrato social puede
ser invocado entre los socios, siendo oponible a los terceros sólo si
se prueba que lo conocieron efectivamenteal tiempo de la contra-
tación o del nacimiento de la relación obligatoria. Por su parte,
dicha norma dispone también que el contrato social puede ser
también invocado por los terceros contra la sociedad,los socios y
los administradores.

VÍTOLO, Co~nelztariosa las modificacio~zesde la ley 26.994 a la Ley General de


Sociedades. Análisis colnparativo con la ley 19,550,2015,p. 145.
Curso de derecho societario 201

b) Con respecto al régimen de administración, representación y go-


bierno de estas sociedades,el nuevo art. 23 prescribe que las cláu-
sulas relativas a la representación, a la administración y las de-
más que disponen sobre la organización y gobierno de la socie-
dad, pueden ser invocadas entre los socios y en lo que respecta a
las relaciones con los terceros, cualquiera de los socios represen-
ta a la sociedad exhibiendo el contrato, pero la disposición del
contrato social le puede ser opuesta si se prueba que los terceros
la conocieron efectivamente al tiempo de nacimiento de la rela-
ción jurídica.
e ) Tratándose de bienes registrables, y a diferencia de lo dispuesto
por el controvertido art. 26 del derogado régimen legal, cuya re-
dacción dio lugar a todo tipo de interpretaciones, el párr. 2Vel
nuevo art. 23 de la Ley General de Sociedades dispone que la so-
ciedad podrá adquirir bienes registrables, para lo cual debe acre-
ditar ante el registro correspondiente, su existencia y las facul-
tades de su representante por un acto de reconocimiento de todos
quienes afirman ser sus socios. Este acto debe ser instrumenta-
do en escritura pública o instrumento privado con firma autenti-
cada por escribano, aclarando la nueva disposición legal que el
bien se inscribirá a nombre de la sociedad,con precisa indicación
de la proporción en que participan los socios en tal sociedad.
d) En materia de prueba, y al igual que el derogado art. 25 de la ley
19.550,el último párrafo del art. 23 es terminante sobre el parti-
cular: la existencia de la sociedad puede acreditarse por cual-
quier medio de prueba.
e) La modificación más trascendente en materia de estas novedo-
sas sociedadeslo aporta el art. 24 de la actual Ley General de So-
ciedades (LGS),cuando, referido a la responsabilidad de los so-
cios, prescribe que éstos responden frente a terceros como obli-
gados simplemente mancomunados y por partes iguales, salvo
que la solidaridad con la sociedad o entre ellos a una distinta pro-
porción, resulten: 1)de una estipulación expresa respecto de
una relación o un conjunto de relaciones; 2) de una estipulación
del contrato social, en los términos del art. 22, y 3)de las reglas
comunes del tipo que manifestaron adoptar y respecto del cual se
dejaron de cumplir requisitos sustanciales o formales.
fl En lo que respecta a su subsanación de las sociedades incluidas
en la Sección IV de la Ley General de Sociedades, el novedoso
art. 25 dispone que estas sociedades pueden ser subsanadas a
iniciativa del mismo ente o de los socios en cualquier tiempo,
aclarando la referida norma que: ". . . A falta de acuerdo unáni-
me de los socios, la subsanación puede ser ordenada judicial-
mente en procedimiento sumarísimo. E n caso necesario, el juez
puede suplir la falta de acuerdo, sin imponer mayor responsabi-
lidad a los socios que no lo consientan .. .", agregando finalmen-
te que: (731socio disconforme podrá ejercer el derecho de receso
dentro de los diez días de quedar firme la decisiónjudicial, en los
términos del art. 92 ...".
g ) En materia de disolución y liquidación de estas sociedades, el
párr. 2Vel nuevo art. 25 de la ley 19.550, dispone que cualquie-
ra de los socios puede provocar la disolución de la sociedad cuan-
do no media estipulación escrita del pacto de duración, notifi-
cando fehacientemente tal decisión a todos los socios. Sus efectos
se producirán, de pleno derecho entre los socios, a los 90 días de
la última notificación y los socios que deseen permanecer en la
sociedad deben pagar a los salientes su parte social, disponiendo
finalmente dicha norma que: ". . . La liquidación se rige por las
normas del contrato y de esta ley".
h ) Finalmente, y en lo que respecta a las relaciones entre los acree-
dores sociales y particulares de los socios, el flamante art. 26 de
la Ley General de Sociedades dispone que las relaciones entre
los acreedores socialesy los acreedoresparticulares de los socios,
aun en caso de quiebra, se juzgarán como si se tratara de una so-
ciedad de los tipos previstos en el Capítulo 11,incluso con respec-
to a los bienes registrables.
Nos abocaremos a cada uno de estos tópicos en los parágrafos que,
siguen.
Curso de derecho socicetario 203

Si bien -como ha sido expresado- la Sección IV del Capítulo 1de la


ley 19.550se denomina ahoraaDelas sociedadesno constituidas según
los tipos del CapítuloI I y otros supuestos",lo cierto es que toda esta cla-
se de sociedades incluidas en el mismo, no gozan de un nombre concre-
to y específico, lo cual constituye un error.
Ello no es cuestión carente de importancia, pues sólo una clara iden-
tificación de las mismas permitirá conocer a los terceros con quien con-
tratan al momento de vincularse con estas sociedades y saber cuál es
el régimen legal que les es aplicable.
La doctrina nacional ha intentado varias definicionesde estas sacie-
dades: VITOLO por ejemplo las llama "sociedades simples o libresu4,
mientras que ROITMAN prefiere denominarlas "re~iduales"~. SOLEDAD
RICHARD, por SU parte, las identifica como "sociedades simples" o "sacie-
dades no r e g ~ l a r e s y" ~FAVIER DUBOIS -padre e hijo- las identifican
como "sociedades informalesv7.Por mi parte, y en compañía de PILAR
RODRÍGUEZACQUARONE, en un trabajo presentado en el año 2012 en el
"Primer Congreso Nacional dehálisis y Debate sobre el Proyecto del
Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación" 8, las identificamos como

VITOLO, L a Ley de Sociedades reformadapor la que sancionó el Código Civil y


Comercial, L L , ejemplar del 27110114.
ROITMAN, "Las sociedades", en Comentarios al Proyecto de Código Civil y Co-
mercial de la Nación 2012, Julio C. Rivera (dir.)- Graciela Medina (coord.),2012, con-
cepto que ratifica en ROITMAN - AGUIRRE - CHIAVASSA,Las sociedades en el Código Civil
y Comercial de la Nación, L L , "Suplemento Especial Código Civil y Comercial de la
Nación".
RICHARD, El régimen de las sociedades no regulares en el Proyecto de Reforma,
en "Doctrina Societaria y Concursal",jul. 2012, t. ZI-XIV,p. 621y siguientes.
FAVIER DUBOIS (P) - FAVIER DUBOIS (H),Los sujetos obligados a llevar contabili-
dad en el texto del Código Civil y Comercial en trámite, en "Doctrina Societaria y Con-
cursal", nq02, ene. 2013, ps. 23 a 41.
NISSEN - RODRIGUEZ ACQUARONE, "Necesarias modificaciones que deben hacer-
se al régimen de las sociedadesincluidas en los artículos 21 a 26 de la ley 19.550,según
"sociedades simples", entendiendo que el término "residual" no define,
con la necesaria exactitudla naturaleza de estas entidades, que no son
residuo de otras sociedades regularmente constituidas sino entidades
que nacen con el consentimiento de todos sus integrantes sin vincula-
ción con otra persona jurídicag. No obstante ello,y sancionada ya la ley
26.994, prefiero identificarlas como sociedades no regulares, porque
cualquiera sea el motivo que llevó al legislador a incluirlas en la Sec-
ción IV del Capítulo 1de la ley 19.550,lo cierto es que padecen de un vi-
cio que las permite identificar de tal manera.

Las sociedades no regulares enumeradas en la Sección TV del Capí-


tulo 1de la ley 19.550gozan de plena personalidad jurídica y son suje-
tos de derecho, en los términos y con los alcances previstos por dicha
ley. Así lo dispone el art. 26 de la ley 19.550, además lo ratifica el art.
142 del CCCN,plenamente aplicable a estas sociedades, a tenor del ca-
rácter imperativo que revisten todas las normas dedicadas por dicho
cuerpo legal a las personas jurídicas privadas (Capítulo 1, Sección 1del
Título 11),no existiendo en la ley 19.550 normas de la misma naturale-
za que se opongan a las soluciones previstas en dicho Capítulo. No de-

el Proyecto de Reforma al Código Civil y Comercial,con especial referencia a las sacie-


dades de hecho", ponencia presentada en el "1 Congreso Nacional dehálisis y Debate
sobre el Proyecto delNuevo Código Civil y Comercial de laNaciónn,celebrado en la Ciu-
dad de Mar del Plata, en el mes de octubre de 2012, publicado enLas reformas al dere-
cho comercial en el Proyecto de Código Civily Comercial de laNación, 2012, p. 335 y si-
guientes.

Nos basamos al respecto en el significado que tiene el concepto de "residuo" en el


Diccionario de la lengua española de la Real Academia EspaÍíola,conforme al cual el re-
siduo es "la parte o porción que queda de un todo; lo que resulta de la descomposición o
destrucción de una cosa o el material que queda como inservible después de haber rea-
lizado un trabajo u operación".
Curso de derecho societario 205

be olvidarse,sobre el particular, que las normas imperativas previstas


por el Código Civil y Comercial de la Nación en materia de personas ju-
rídicas, predominan sobre las normas del acto constitutivo y sobre las
normas supletorias de la ley especial y del mismo Código, y sólo ceden
ante las normas imperativas de la ley especial (art. 150,CCCN).
Pues bien, y ratificando lo dispuesto por el art. 2Ve la ley 19.550,el
art. 142 del CCCN dispone expresamente que la existencia de la perso-
na jurídica privada comienza desde su constitución sin necesidad algu-
na de autorización para funcionar, salvo disposición legal en contrario,
de modo que la separación patrimonial entre la entidad y sus miem-
bros, con todos sus efectos, entre ellos y fundamentalmente la inexis-
tencia de responsabilidad de los miembros por las obligaciones de la
persona jurídica, rige desde el mismo día de la fundación de las mismas
(art. 143, CCCN). Ello sin perjuicio de las excepciones expresamente
previstas en la ley especial y en el Código (arts. 143, párr. 2 9 144,
0, entre las cuales las hipótesis y sanciones previstas en el párr.
3Vel art. 54 de la ley 19.550 constituyen su ejemplo más destacado.
Obviamente, el reconocimiento de la personalidad jurídica a estas
entidades depende de su existencia como sociedad, que deben exhibir
un patrimonio independiente y una concreta actividad societaria, des-
de su faz interna como externa. Recordemos al respecto que uno de los
supuestos más habituales en torno a la aplicación de la doctrina de la
inoponibilidad de la personalidadjurídica lo constituyen, precisamen-
te, las sociedades sin actividad, sólo titulares de bienes registrables10
o aquellos entes que no han tenido actuación orgánica interna1? En es-
te sentido ha sido expresado que, por tratarse de la constitución de per-
sonas jurídicas no inscriptas, debemos encontrar en ellas elementos
que nos permitan identificarlas como sociedad,tales como la actuación

lo CNCom., Sala C, 10/5/95,((FERRARI VASCO C. ARLINGTONS.A. Y OTRA S/SUMARIO»,


en "Doctrina Societaria y Concursal", t. VII, p. 146; ídem, Sala C, 23/8/96, ((LAFFONT,
JORGER. Y OTRO C. YOSEMITE S.A. S/ORDINARIO», etcétera.
CNCom., Sala C, 15/8/06,«PARDINI, FFABIÁ COMPAÑÍA
C.N FREDEL S.R.L. Y OTROS
s/ORDI~VARIO»,
en "Revista de las Sociedades y Concursos", n"0, p. 316 y siguientes.
en común exteriorizada a nombre colectivo, la existencia de una orga-
nización, aunque sea mínima, que conforme su estructura le permita
adquirir derechos y contraer obligaciones que van a ser imputables a
ese nuevo centro de imputación diferenciado que se ha generado, con
participación en beneficios y pérdidas y que permitirá a sus socios par-
ticipar en las deliberaciones sociales a través de los órganos previstos
para su funcionamiento,con durabilidad de esa manifestación y obvia-
mente con reconocimiento de la personalidad jurídica12.

-873-
LASSOCIEDADES CIVILES,
LASSOCIEDADES DE P R O F E S I O N L E S

1 - Apesar de la opinión en contrario de cierta doctrina, no me ca-


ben dudas que las hoy derogadas "sociedades civiles" entran en la ca-
tegoría prevista en la nueva Sección IV del Capítulo 1de la ley 19.550
y que este nuevo régimen legal se aplicará a todas aquellas sociedades
cuyo objeto 10constituya la prestación de servicios profesionales y que
no se han constituido de conformidad con los tipos previstos en dicho
ordenamiento legal.
Fue sostenido13para fundar la tesis contraria a la aplicación de las
nuevas normas de los arts. 21 a 26 de la ley 19.550 a las sociedades de-
dicadas a actividades consideradas tradicionalmente como "civiles",
que atento el concepto que el derogado art. 1648 del CC brindaba res-
pecto de la sociedad civil, ella no encuadra en el propio concepto de so-
ciedad que el Código Civil y Comercial de la Nación ha delineado en su
art. 1"ara la nueva Ley General de Sociedades. Se sostiene al respec-

l2 RICHARD, El régimen de las sociedades no regulares en el Proyecto de Reforma,


en "Doctrina Societaria y Concursal", 2012, t. XXIV, p. 621.
l3 VITOLO, Sociedad civil, iQuo uadis?, en "Doctrina Societaria y Concursal", nG
303, feb. 2013, cuyas conclusionesreitera en su reciente artículo La Ley de Sociedades
reformadapor la que sancionó el Código Civily Comercial,LL, ejemplar del 27110114.
Curso de derecho societario 20'7

to que mientras el art. 1Ve la ley 19.550requiere, como requisitos de


existencia de la propia sociedad, que la misma se dedique a la produc-
ción de bienes o servicios, tal exigencia no existe para la sociedad civil,
la cual, a tenor de aquella antigua definición, se limitaba a disponer la
prosecución, por sus integrantes, ('de una utilidad en dinero que divi-
dirán entre sí".
En el mismo sentido se ha sostenido que toda asociación de dos o más
personas, con fines de lucro, donde haya aportes para obtener utilida-
des en su aplicación, pero sin explotar una empresa, no es sociedad y
queda subsumida en algunas figuras de los contratos asociativos, que
en el Código son contratos sin personalidadjurídica (arts. 1442 a 1478,
CCCN), para concluir que, "en definitiva, a partir de la ley 26.994, las
sociedades no se denominan más comerciales, pero deben ser todas em-
presarias"14,carácter que, a juicio de quienes no adhieren a la aplica-
ción de las nuevas normas de la Sección IVdel Capítulo 1de la ley 19.550
a las sociedades civiles, éstas no reúnen.
Si bien coincido con el criterio de que toda sociedad, como requisito
de existencia y como condición esencial para gozar de personalidad ju-
rídica, debe desarrollar una actividad, enmarcada dentro de la fórmu-
la "producción o intercambio de bienes o servicios" a que alude el art. 1"
de la ley 19.550,y de cuyo resultado sus integrantes pretendan obtener
ganancias, no concuerdo con la conclusión en que esa actividad deba
ser de tal magnitud que implique incluirla dentro del concepto de "em-
presa", más allá de la ambigüedad que para el derecho argentino supo-
ne este concepto.

2 - Nada obsta pues a la inclusión dentro del nuevo régimen pre-


visto por los nuevos arts. 21 a 26 de la ley 19.550 de las pequeñas socie-
dades informales constituidas por dos o más personas, dedicadas al
ejercicio de una profesión liberal, y que, luego de un trabajo realizado
en común, proceden a distribuir de inmediato las ganancias obtenidas

l4 FAVIER DUBOIS( H ) , Panorama del derecho comercial en el nuevo Código Civil y


Comercial de la Nación, 2014, ps. 35 a 83.
de tal manera, y si bien puede coincidirse en la dificultad de encuadrar
esta actuación colectiva en el concepto de empresa -a pesar de la exis-
tencia de miles de estos emprendimientos en nuestro medio-, lo cier-
to es que el art. 1"e nuestra ahora denominada Ley General de Sacie-
dades no hace la menor referencia al concepto de empresa, sino sólo a
la necesidad de que la sociedad se dedique a la producción de bienes y
servicios, y ninguna duda cabe al respecto, que el ejercicio de una pro-
fesión liberal encuadra dentro de esta amplia y generosa fórmula.
Es que, una vez sancionada la ley 26.994 y a los fines de la constitu-
ción de una sociedad, ya no importa la naturaleza civil o comercial de
las actividades realizadas por la misma y cualquier esquema societa-
rio previsto por los socios estará comprendido en la Ley General de So-
ciedades, de modo que no cabe sino concluir que quienes desean cons-
tituir una sociedad, tradicionalmente comprendida dentro del ámbito
de la sociedad civil, pueden recurrir, en principio, a cualquiera de los
moldes previstos en dicha normativa, esto es, una compafiía de los ti-
pos previstos en el Capítulo 11de la misma o una sociedad de aquellas
previstas enla Sección IVdel Capítulo 1,de las cuales nos estamos ocu-
pando. No obstante ello, hubiera sido ideal que la ley 26.994 hubiera
incluido alguna norma que se ocupara de las sociedades civiles exis-
tentes a la fecha de la entrada en vigencia de la referida ley, así como
del impacto que pudiera ocasionar la eventual reforma en ellas, pues
se trata -en la casi generalidad de los casos- de sociedades consti-
tuid-aspor profesionales, la mayor parte sin cumplir con la formalidad
-escritura pública- prevista por el hoy derogado art. 1184,inc. 3Vel
CC, cuyos aportes se caracterizan por su diversidad y cuyo régimen de
distribución de ganancias y pérdidas no respeta los cánones de las so-
ciedades regularmente constituidas a las que se refiere la ley 19.550.
La única referencia, bien que implícita, a las viejas y hoy derogadas
"sociedadesciviles" que prevé la ley 26.994, es la modificación efectua-
da al art. 285 de la ley 19.550, el cual disponía, en su versión original,
que a los fines de ejercer la sindicatura societaria era necesario reunir
la calidad de abogado o contador, con título habilitante, o "sociedad ci-
vil" con responsabilidad solidaria constituida exclusivamente por es-
tos profesionales.Actualmente, y como consecuencia de la supresión de
Curso de derecho societario 209

nuestro ordenamientolegal de las sociedades civiles, el mismo artículo


quedó redactado de la siguiente manera: "Para ser síndico se requiere:
1)Ser abogado o contador, con título habilitante, o sociedad con respon-
sabilidad solidaria constituida exclusivamente por estos profesiona-
les.. .", por lo cual, en el régimen de la nueva ley, tal sociedad debe ser
una sociedad colectiva (arts. 125 a 133, ley 19.550),ya que, como bien
lo sefiala FAVIER D U B O I Slos
~ ~otros
, tipos previstos en el Capítulo 11de
dicha ley que admiten la responsabilidad ilimitada lo hacen sólo respec-
to a una categoría de socios,lo que contradice la exigencia de "exclusivi-
dad" de profesionales con responsabilidad solidaria que impone el art.
285 de la hoy denominada Ley General de Sociedades.

3 - En definitiva, y para clarificar el estatus legal de las "socieda-


des civiles" a la fecha de entrada en vigencia del nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación, considero oportuno formular las siguientes
conclusiones:
a - No podrán conformarse ni constituirse nuevas sociedadescivi-
les a partir de la entrada en vigencia del nuevo Código.
b - Ellas desaparecerán como tales, para quedar incluidas en el
régimen previsto por la Sección IV del Capítulo 1de la Ley Ge-
neral de Sociedades 19.550 (arts. 21 a 26).
c - Las sociedades civiles que, a esta fecha, hubieran sido consti-
tuidas por escritura pública, continuarán gobernadas por las
cláusulas de su estatuto, en la medida que resulten cornpati-
bles con el nuevo régimen legal previsto por los arts. 21 a 26 de
la referida ley (art. 5" CCCCN).
d - Las referidas entidades que no se hubieran constituido regu-
larmente durante la vigencia del Código Civil -sociedades
irregulares o de hecho- pasarán a gobernarse por los arts. 21
a 26 de la ley 19.550.

FAVIER DUBOIS( H ) , Panorama del derecho comercial en el nuevo Código Civil y


Comercial de laNación, 2014, ps. 35 a 83.
LASSOCIEDADES IRREGULARES Y DE HECHO

Ninguna duda cabe respecto a la inclusión de las sociedades irregu-


lares en la nueva Sección IV de la ley 19.550,aunque ello carece de im-
portancia, pues son muy pocas las sociedades irregulares que funcio-
nan en este país, entendidas como aquellas que han cumplido con to-
das las formalidadeslegales pero sólo han omitido su inscripción regis-
tral en los términos del art. 7Ve la referida ley. Es consecuencianatu-
ral del devenir habitual de las cosas que quienes han formalizado por
instrumento público o privado el contrato social, tiendan, tarde o tem-
prano a terminar con ese trámite, obteniendo su regularidad societa-
ria y es por ello que la jurisprudencia no ha registrado demasiados ca-
sos de conflictos suscitados en el seno de esta clase de sociedades. Por
el contrario, y dentro del mundo de la informalidad, las sociedades de
hecho han sido las que han tenido mucho mayor protagonismo en el
tráfico mercantil, esto es, aquellas sociedades que directamente care-
cen de todo instrumento escrito de constitucióno que solo han firmado
un contrato de sociedad con unas pocas cláusulas que, por lo general se
refieren a la identificación de los socios, a su participación en la enti-
dad y al régimen de distribución de ganancias.
Sin embargo y curiosamente, interpretados literalmente los arts.
21 a 26 de la ley 19.550,en su nueva versión, podría sostenerse que las
sociedades de hecho no están incluidas en dicha Sección y que, remi-
tiéndonos una vez más a las fundadas conclusiones de VÍTOLO~~, ellas
han sido ignoradas por el legislador, aunque dicho autor reconoce que
la situación que las mismas ofrecen es realmente confusa, porque al-
gunas señales parecen indicar que la intención del legisladorha sido la
posibilidad de incluir a las sociedades de hecho en la Sección N, por ca-
recer de la "formalidad" del contrato escrito.

l6 VITOLO,Requieln para la "irregularidad" de las sociedades comerciales en el


Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación, e n "Doctrina Societaria y Concur-
sal", 2012, t.X X V , p. 1187;ídem,La Ley de Sociedades reformada por la que sancionó
el Código Civil y Comercial,L L , ejemplar del 27110114.
Curso de derecho societario 211

En efecto: de la simple lectura de los nuevos arts. 21 a 26 de la ley


19.550 surgen algunas contradicciones que conspiran contra la aludi-
da intención del legislador, en el sentido de incluir a las sociedades de
hecho en su seno,lo cual podrá generar todo tipo de inconvenientesa la
hora de interpretar aquellas normas.
Repárese al respecto que todas las normas de los nuevos arts. 21 a
26 parecen destinarse a las sociedades que han sido instrumentadas
mediante un contrato constitutivo.Asi lo menciona el art. 22 cuando se
refiere a que: "El contrato social puede ser invocado entre los socios" y
que el mismo "Es oponible a los terceros sólo si prueba que lo conocieron
efectivamente". Del mismo modo, el art. 23 predica que: "Las cláusulas
relativas a la representación, la administración, y las demás que dispo-
nen sobre la organización y gobierno de la sociedad pueden ser invoca-
das entre los socios", disponiendo en su párr. 22"que: "En las relaciones
con los terceros cualquiera de los socios representa a la sociedad exhi-
biendo el contrato, pero la disposición del contrato social le puede ser
opuesta si se prueba que los terceros la conocieron efectivamente al
tiempo del nacimiento de la relación jurídica". Por su parte, el art. 24
sostiene que si bien la responsabilidad de los integrantes de ambas so-
ciedades es simplemente mancomunada y por partes iguales, puede
establecerse é n el contrato social" una responsabilidad solidaria con
la sociedad o entre ellos o en una distinta proporción. Parece obvio con-
cluir en consecuencia que cuando estas normas se refieren a la invoca-
ción del contrato social, hacen referencia al instrumento escrito y no al
mero acuerdo de voluntades, y al respecto, la redacción de dichas nor-
mas no dejan lugar a dudas.
Pues bien, y admitida esa premisa, dichas soluciones resultarán
aplicables a las sociedades que omitan requisitos esenciales, tipifi-
cantes o no tipificantes, o a las hoy conocidas como "sociedadesciviles"
constituidas a la fecha de vigencia del Código Civil y Comercial de la
Nación que cuenten con un contrato escrito, así como a las sociedades
irregulares, pero queda la duda si las normas de los arts. 21 a 26 de la
ley 19.550, en su actual versión, podrán ser aplicadas a las sociedades
de hecho, esto es, a aquellas que no tienen contrato constitutivo formu-
lado por escrito, sociedades que, se reitera, representan más del 99%
de los entes no constituidos regularmente que funcionan en nuestro
medio.
Cabe entonces detenerse a analizar si las normas de la Sección IV
del Capítulo 1de la ley 19.550 resultan aplicables a las sociedades de
hecho, para las cuales tampoco parecen destinadas las normas del be-
neficio de la subsanación del art. 25, figura sólo admisible cuando exis-
tiese expresamente previsto un plazo de duración en el contrato cons-
titutivo y éste estuviere vigente o si, por el contrario, las nuevas dispo-
siciones de los arts. 21 a 26 de la ley 19.550, sólo resultan aplicables a
aquellas entidades previstas en el párr. 1Vel art. 21, pero que cuenten
con un instrumento escrito de constitución (sociedades irregulares,
atípicas y sociedades civiles existentes al momento de entrar en vigen-
cia las normas del Código Civil y Comercial de la Nación). Personal-
mente me inclino por la primera hipótesis, con la única limitación de
que en ellas los socios no podrán invocar, entre sí, ante la sociedad y
frente a terceros, las cláusulas del contrato social ni recurrir al insti-
tuto de la subsanación para poner fin al estado de irregularidad en que
se encuentran, para lo cual se requiere, indefectiblemente,la existen-
cia del contrato social.
Con otras palabras, a las sociedades de hecho le serán aplicableslas
normas del art. 23, párrs. 237 y3",referidas a la inscripción de bienes re-
gistrables y a la prueba de la existencia de la sociedad, así como la dis-
posición del art. 24, en materia de responsabilidad de los socios (conex-
cepción de su inc. 2" que también requiere la existencia de un contra-
to social);las previsiones del párr. 3Vel art. 25, en materia de disolu-
ción y liquidación de la sociedad y finalmente, la prescripción del art.
26, que se refiere a las relaciones entre los acreedores sociales y parti-
culares de los socios,pero todas las disposiciones que permiten la invo-
cación por los socios de las cláusulas del contrato social (arts. 22 y 23,
párr. 1") no les resultan aplicables.
Ésta es la solución que, a mi juicio, mejor se adapta no sólo a los tér-
minos de la ley, sino también a las intenciones del legislador (art. Z3",
o , pues no parece razonable concluir que la imposibilidad de in-
vocar el contrato social entre los socios en una sociedad de hecho, es só-
lo producto de un defecto de redacción de las normas de la Sección IV
Curso de derecho societario 213

del art. 1Ve la ley 19.550,o un olvido involuntario del legislador, pues
se trata de un tema que siempre ha merecido la preocupación de la doc-
trina nacional, expresado en decenas de congresos y jornadas dedica-
das al tema, que éste no podía nunca desconocer. Pero además de ello,
mal podemos descartar que la nueva normativa dedicada a las socie-
dades no constituidas regularmente haya ignorado a las sociedades de
hecho, pues el art. 23, párr. 2"n materia de adquisición de bienes re-
gistrables parece tener a las mismas como principales protagonistas y
del mismo modo, el art. 25, párr. 3"arece también redactado para las
sociedades de hecho, en cuanto dispone que: . Cualquiera de los so-
(l..

cios puede provocar la disolución de la sociedad cuando no media esti-


pulación escrita del pacto de duración ...".
Ello no implica coincidir con la solución legal, que no satisface en ab-
soluto, pues tratándose de sociedades de hecho la inexistencia de con-
trato escrito no debería obstar a la invocación de los derechos que per-
mite la ley 19.550,tanto en sede extrajudicial como judicial. Conside-
ro que el incumplimientode las normas de inscripción previstas por los
arts. 5% a7"de dicha leyjamás puede permitir la violación de las expre-
sas normas de funcionamientoque son características de todo el orde-
namiento societario,y en el cual la defensa de los derechos de todos sus
integrantes cumple una importancia especialísima17.

EFECTOS DE LA I N C L U S I ~ NEN LA S E C C I ~IV


NDEL CAPPTULO
I
DE LA LEY 619.550. LA OPONIBILIDAD DEL CONTRATO ENTRE
LOS SOCIOS Y FRENTE A TERCEROS. REPRESENTACI~N
Y GOBIERNO DE LA SOCIEDAD

Aello se refieren los nuevos arts. 22,23, párr. 1Ve la ley 19.550.
Dispone expresamente el art. 22: "RÉGIMEN APLICABLE. El contrato
social puede ser invocado entre los socios. Es oponible a los terceros só-

l7 Tor estos motivos, con la doctora PILAR RODRÍGUEZACQUARONE, concluimos, en el


trabajo citado en la nota 7, que el por entonces Proyecto del Nuevo Código Civil y Corner-
lo si se prueba que lo conocieron efectivamente al tiempo de la contrata-
ción o del nacimiento de la relación obligatoria y también puede ser in-
vocado por los terceros contra la sociedad, los socios y los administrado-
res)'. Por su parte, el art. 23, párr. 1"prescribe: "REPRESENTACI~N:A.DMI
NISTRACI~NY GOBIERNO. Las cláusulas relativas a la representación, la
administración y las demás que disponen sobre la organización y go-
bierno de la sociedad pueden ser invocadas entre los socios.
E n las relaciones con terceros cualquiera de los socios representa a la
sociedad exhibiendo el contrato, pero la disposición del contrato social
le puede ser opuesta si se prueba que los terceros la conocieron efectiva-
mente al tiempo del nacimiento de la relaciónjurídica".
Hemos ya expresado que todo este régimen sólo es aplicable a las so-
ciedades regularmente constituidas que omitan sus requisitos esen-
ciales, así como aquellas que incumplan con las formalidades previs-
tas en la ley 19.550, siempre y cuando estas últimas cuenten con u n con-
trato social escrito. En virtud de ello, sus socios podrán reclamar a la
sociedad el respeto y cumplimiento de sus derechos y exigirse, entre sí
y a sus administradores, el cumplimiento de las obligaciones que im-
pone toda relación asociativa. Concretamente y a título de ejemplo, po-
drá la sociedad reclamar de sus integrantes el cumplimiento de sus
aportes, la adecuación de su conducta al interés social,la exclusión del
socio que incurra en grave incumplimiento de sus obligaciones, y en el
mismo sentido, el socio podrá recurrir judicialmente en defensa de sus
derechos, requiriendo la exclusión de algún consocio en las hipótesis
previstas en el art. 92 de la ley 19.550, exigir su responsabilidad por
daños sufridos por la sociedad o en su propio patrimonio y demandar a
sus administradores la rendición de cuentas, por uno o más negocios

cial, en revisión de la Comisión Bicameral del Congreso, debía subsanar esa omisión e in-
cluir, dentro de la Sección IV del Capítulo 1de la ley 19.550,una nueva norma, así redac-
tada: "Cuando la sociedad careciera de instrumento escrito de constitución, sus inte-
grantes podrán invocar entre sí y ante la sociedad los derechos y obligaciones previstas
en la presente ley, siendo válidas y obligatoriaslas decisiones adoptadas por la sociedad.
En sus relaciones con terceros, cualquiera de los socios representa a la sociedad".
Curso de derecho societario 215

sociales, su remoción y su responsabilidad, con plenas facultades para


solicitar la intervenciónjudicial, en cualquiera de sus grados.
Bien es cierto que el legislador se quedó corto cuando, al redactar el
art. 22, dispuso que el contrato social puede ser invocado entre los so-
cios, toda vez que lo ideal hubiera sido que igual facultad les asiste
cuando se trata de la defensa de los derechos y defensas que surgen de
la ley 19.550, pero ésta es la interpretación que debe darse al referido
texto legal,pues los derechos,obligacionesy responsabilidadesque sur-
gen de la ley 19.550existen y pueden ser invocados por todos quienesin-
tegran una sociedad comercial,independientemente de lo que expresa
el acto constitutivo, que por lo general se agota con las menciones pre-
vistas en los siete primeros incisos del art. 11de dicha normativa.
De igual modo, esta misma interpretación amplia del primer párra-
fo del art. 22 -"el contrato social puede ser invocadopor los socios"-- se
predica en torno a la oponibilidad de los derechosy defensas que surgen
del contrato y de la ley por parte de la propia sociedad y de quienes inte-
gran los órganos sociales, respecto de sus relaciones con la sociedad y
sus socios, pues no encontramos óbice alguno para negar la viabilidad
de una demanda promovida por los administradores contra la sociedad
por cobro de la remuneración correspondiente a un determinado ejerci-
cio. Sin embargo, no extendemos este régimen de oponibilidad a los he-
rederos del socio fallecido, pues por más que los fundadores de esta cla-
se de sociedades hayan insertado una cláusula especial en el acto cons-
titutivo, respecto a la incorporación forzosa de dichos herederos ante la
muerte de uno de los socios, opino que, ante tal eventualidad, se produ-
ce necesariamente la resolución del respectivo contrato, salvo expreso
consentimiento de todos los socios supérstites y de los herederos del
causante. No olvidemos,al respecto, que la fórmula legal empleada por
el art. 22, en cuanto dispone que 'él contrato social puede ser invocado
entre los socios", descarta a los herederos del socio fallecido, que no son
socios al momento de la muerte del causante.
El principio general de la oponibilidad del contrato social entre los
socios, que hoy gobierna el régimen de las relaciones internas en esta
clase de sociedades, supone asimismorespetar las decisionesde los so-
cios, adoptadas orgánicamente, cuya obligatoridad es consecuencia de
esa regla. De tal manera que nadie podría discutir, con la actual redac-
ción de los arts. 22 y 23, párr. lede la ley 19.550,que las decisiones adop-
tadas por sus órganos de administración y gobierno puedan gozar de los
efectos previstos por el art. 233 de dicha normativa, esto es, gozar de la
obligatoriedad para todos quienes integren la entidad, las cuales deben
ser cumplidas por quienes ejerzan la administración de la misma. El
art. 25, en su nueva redacción ratifica la plena validez, oponibilidad y
obligatoriedad de los acuerdos sociales adoptadas en esta clase de sacie-
dades, cuando se refiere a la necesidad de adoptar acuerdos sociales a
los fines de proceder a la subsanación de la sociedad.
En lo que respecta a la oponibilidad del contrato social frente a ter-
ceros, ello está subordinado al hecho de que se encuentre probado que
éstos lo conocieron efectivamente al tiempo de la contratación o del na-
cimiento de la relación obligatoria, siendo la prueba de esta circuns-
tancia a cargo de los socios o de la sociedad. De modo tal que si los so-
cios o la sociedad invocan un cierto régimen de administración, para
cuestionar frente a terceros una determinada actuación que se dice
contraída por quien no tenía la representación del ente, deberá existir
una prueba fehaciente que acredite la exhibición del contrato social
antes o al momento previsto por el art. 22 de la ley 19.550. La propia
Ley General de Sociedades, en su art. 24, prevé un claro ejemplo del
principio general de oponibilidad del contrato social a los terceros que
se han vinculado con la sociedad, cuando dispone la posibilidad de es-
tablecer, en sus relaciones con los terceros, un régimen de responsabi-
lidad de los integrantes de la sociedad más amplio que el establecido
por dicha norma -responsabilidad simplemente mancomunada y por
partes iguales-, pero ello debe surgir -entre otras alternativas- de
una estipulación del contrato social en los términos del nuevo art. 22,
obviamente conocido por los referidos terceros al momento de la con-
tratación.
Finalmente, y en lo que respecta a la oponibilidad del contrato social
por parte de los terceros, el último párrafo del art. 22 establece que di-
cho instrumento puede ser invocado por éstos frente a la sociedad, los
socios y los administradores, lo cual constituye la lógica yjusta contra-
partida de la solución expresada en el párrafo anterior.
Curso de derecho societario 217

A D Q U I S I C I ~ NDE BIENES REGISTRABLES. EL DENOMINADO


«ACTO DE RECONOCIMIENTO>>DE LA SOCIEDAD
Y DE LA TITULARIDAD SOCIETARIA DE CADA INTEGRANTE DE LA MISMA

La capacidad de las sociedades no constituidas regularmente para


adquirir bienes registrables viene impuesta por el art. 23, último pá-
rrafo de la Ley General de Sociedades,al disponer expresamente: (BIE-
NES REGISTRABLES. Para adquirir bienes registrables la sociedad debe
acreditar ante el Registro su existencia y las facultades de su represen-
tantepor u n acto de reconocimiento de todos quienes afirman ser sus so-
cios. Este acto debe ser instrumentado en escritura pública o instru-
mento privado con firma autenticada por escribano. El bien se inscri-
birá a nombre de la sociedad, debiéndose indicar la proporción en que
participan los socios de tal entidad.. .".
Se trata de una cuestión que fue muy polémica hasta la sanción de
la ley 26.994 y sostenida fundamentalmente por la doctrina notarial, a
pesar de que la jurisprudencia de nuestros tribunales, respaldando un
antiguo fallo plenario de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Ci-
vil de la Capital Federal del año 1921,dictado en el caso ((PASCUMHER-
MANOS» confirmando una resolución del Registro de la Propiedad In-
mueble, convalidó dicha incapacidad fundado ello en razones de iden-
tificación y protección de los terceros de los acreedores de los socios.
Por su parte, elAnteproyecto de Reformas alaley 19.550,del año 2004,
admitió la solución hoy prevista en el art. 23, párr. 2Ve la ley 19.550
en su actual redacción, el cual prevé los mecanismos para evitar frau-
des y maniobras simuladas, pues es de toda justicia que, frente a los
acreedores sociales, la sociedad integrada por quienes son a su vez los
condóminos de un bien que ha sido enteramente afectado al desarrollo
de los negocios sociales, no pueda invocar la ajenidad de este bien res-
pecto del patrimonio social, al momento de la ejecución individual o co-
lectiva de los bienes de la entidad, y así lo ha resuelto la jurisprudencia
de nuestros tribunales mercantiles en reiteradas oportunidades.
El ((actode reconocimiento" a que se refiere el art. 23, párr. 2Ve la
ley 19.550, que debe ser presentado ante el Registro correspondiente
al bien registra1 adquirido por la sociedad, es exigible para todos los en-
tes mencionados en el art. 21, con excepción de aquella sociedad "irre-
gular", cuyo contrato constitutivo fue pasado en escritura pública o en
instrumento privado con firma certificada por notario público, para lo
cual la realización del referido acto de reconocimiento carece de senti-
do, salvo que quien se presente en representación de la sociedad a los
fines de requerir la registración de esa transferencia, no coincidiera
con aquellas personas designadas como administradores o represen-
tantes legales en el acto constitutivo. Para todas las demás sociedades
incluidas en dicha norma, esto es, aquellas que carecen de instrumen-
to escrito o que cuenten con algún tipo de contrato social,la celebración
del "acto de reconocimiento", con el contenido y las formalidades pre-
vistas en el art. 23, párr. 2"s requisito insoslayable, quedando en cla-
ro que esta actuación no implica sostener, al menos como principio ge-
neral y atento el limitado contenido del mismo, la celebración de un
contrato social que implique la posibilidad de los socios de invocar el
contrato social entre ellos, salvo, claro está, que ese acto de reconoci-
miento sea suplantado por la celebración del contrato social, instru-
mentado mediante escritura pública o instrumento privado con firma
autenticada por escribano público.

PRUEBA DE LA EXISTENCIA DE LA SOCIEDAD INCLUIDA


EN LA SECCIÓN PV DEL CAPITULO 1DE LA LEY 19.550

El art. 23 último párrafo de la ley 19.550, en su redacción según ley


26.994, adopta idéntica solución a aquélla prevista por el derogado art.
25 de dicha normativa, aceptando que la prueba de las sociedades in-
cluidas en la Sección IV del Capítulo 1pueden ser acreditadas por cual-
quier medio de prueba.
Bien es cierto que al quedar derogado el art. 25 de la ley 19.550y con
ello las explicacionesdel legislador societario de 1972 contenidas en la
Exposición de Motivos, en cuanto sujetaba dicha prueba a los princi-
pios generales del derecho común, haciendo referencia concreta a lo
Curso de derecho societario 219

dispuesto por los derogados arts. 209 del CCom. y 1193del CC, todo pa-
recería indicar, atento la actual redacción del último párrafo del art. 23
de la ley 19.550, que no existiría restricción respecto de los medios de
prueba necesarios para acreditar la existencia de las sociedades no
constituidas regularmente y aquéllas incluidas en el art. 21, lo cual re-
viste especial importancia, ante la divergencia que, sobre el particular
ha planteado la doctrina y jurisprudencia en torno a la suficiencia de
la prueba testimonial a los fines mencionados.
Sin embargo, estimo que aquellos fundamentos que dieron origen a
las normas de los hoy derogados arts. 209 del CCom. y 1193del CC, ba-
sadas en la necesidad de evitar la proliferación de conflictos y que en
forma concordante sólo admitían la prueba testimonial para los con-
tratos que no excedieran determinada suma de dinero, salvo que exis-
tiese lo que en doctrina se conoce como "principio de prueba por escri-
to", permanecen hoy inalterables en el texto del Código Civil y Comer-
cial de la Nación, cuyo art. 1019, último párrafo, establece expresa-
mente que: ". .. Los contratos que sea de uso instrumentar no pueden
serprobados exclusivamentepor testigos", aclarando el art. 1020de di-
cho cuerpo legal, bajo el título ('PRUEBA DE LOS CONTRATOS FORMALES"
que: Z o s contratos en los cuales la formalidad es requerida a los fines
probatorios pueden ser probados por otros medios, inclusive por testi-
gos, si hay imposibilidad de obtener la prueba de haber sido cumplida
la formalidad o si existe principio de prueba instrumental, o comienzo
de ejecución.
Se considera principio de prueba instrumental cualquier instru-
mento que emane de la otra parte, de su causante o parte interesada en
el asunto, que haga verosímil la existencia del contrato".

SOBRELA RESPONSABILIDAD DE LOS SOCIOS. ACAJVCE


DE LA RESPONSABILIDAD MANCOMUNADA

Este es un tema medular de la cuestión en análisis, pues la tradicio-


nal responsabilidad ilimitada, solidaria y no subsidiaria de los inte-
grantes de las sociedades no constituidas regularmente -tanto civiles
como comerciales- ha quedado reemplazada por una responsabilidad
simplemente mancomunada y por partes iguales, que sin dudas con-
duce a resultados incoherentes e injustos.
Recordemos que, tratándose de las obligaciones de responder por las
deudas sociales que pesan sobre los integrantes de la sociedad-según
el tipo y clase de sociedad de que se trata- ellas revisten el carácter de
obligaciones conjuntas, esto es, cuando hay concurrencia de acreedores
sobre una misma obligación, y pueden ser simplemente mancomuna-
das o solidarias. En las primeras, que caracterizan, luego de la sanción
de la ley 26.994, a la responsabilidad de los socios de las sociedadesin-
cluidas en los arts. 21 a 26 de la ley 19.550, se produce un fracciona-
miento de la deuda entre los varios obligados y cada sujeto tiene la obli-
gación de responder por una parte de la deuda, que en el caso que nos
ocupa, será por partes iguales. Por el contrario, en las obligaciones so-
lidarias -que en nuestro ordenamiento societario caracteriza a la res-
ponsabilidad de los integrantes de las sociedadescolectivas, a los socios
capitalistas en las de capital e industria y a los socios comanditados de
toda sociedad comandita-, no hay fraccionamiento de la prestación
debida, pues la naturaleza del título de la obligación supone su pago
completo y en consecuencia,la totalidad del objeto de ella puede, en vir-
tud del título constitutivo opor disposición de la ley, ser demandada por
cualquiera de los acreedores a cualquiera de los deudores.
La idea del legislador, al cambiar una solución -la responsabilidad
solidaria de los integrantes de las sociedades irregulares o de hecho,
que no era discutida por nadie y que además era coherente con los prin-
cipios formales que gobiernan a las sociedadesen general- partió, con
toda seguridad, de dos razonamientos:
a) El primero, en la excepcionalidadde la solidaridad en materia ci-
vil y comercial, en donde la regla, tratándose de responsabilidad,
es la simple mancomunidad y por partes iguales entre la plura-
lidad de deudores respecto a una misma obligación.
b) El segundo, basado en la incorporación de las "sociedades civi-
les" al régimen de la irregularidad previsto en los nuevos arts. 21
Curso de derecho societario 221

a 26 de la Ley General de Sociedades, sociedades cuya responsa-


bilidad, a tenor de las disposiciones del derogado Código Civil,
era en principio mancomunada, olvidando sin embargo el legis-
lador de 2014 que el régimen de la mancomunidad podía quedar
desdibujado ante lo dispuesto por el derogado art. 1751 del CC,
conforme al cual los socios de las sociedades civiles respondían
por las partes de los socios insolventes.

Actualmente y merced al régimen de la mancomunidad previsto, co-


mo principio general, en el art. 24 de la Ley General de Sociedades, se
traslada la asunción del riesgo de la falta de pago de las obligaciones
sociales a los acreedores de la sociedad, para el caso de que los inte-
grantes de estas sociedades no tengan medios para afrontar el pago de
la parte que les corresponde abonar, respecto de las obligaciones con-
traídas por el ente, lo cual constituye una gravísima incongruencia de
nuestro nuevo régimen societario.
Repárese al respecto que los integrantes de las sociedades incluidas
en la nueva Sección IV del Capítulo 1de la ley 19.550 se encuentran en
mejor posición que los integrantes de la sociedad colectiva, que es una
sociedad tipificada y en la cual se han cumplido todos los requisitos for-
males previstos en dicho ordenamiento. Pero ello no es todo, pues la ley
26.994 se olvidó de reformar el art. 183de la ley 19.550,el cual dispone
la responsabilidad solidaria e ilimitada de los socios y administradores
por los actos realizados durante el período fundacional de la sociedad,
insólito panorama que ofrece la siguiente paradoja: mientras que los
socios que han cumplido con todas las obligaciones formales previstas
por la ley 19.550, presentando el contrato social a su registración, res-
ponden en forma solidaria e ilimitada por las obligaciones sociales con-
traídas hasta que la sociedad se encuentre inscripta, inclusive por los
actos necesarios para su constitución, comprometiendo de esa manera
la totalidad de su patrimonio para la satisfacción de las obligaciones so-
ciales, durante ese incierto período, cuya finalización no depende de
ellos, aquellos socios de las sociedades no regulares que jamás quisie-
ron cumplir con esa carga inscriptoria y que están mencionados en el
art. 21del nuevo texto legal, gozan del beneficio de una mancomunidad
absoluta, sin responsabilidad solidaria adicional, toda vez que el art.
808,párr. 2Vel CCCNdispone expresamente que, en esta clase de obli-
gaciones -mancomunadas y divisibles-, ". .. Los acreedores tienen de-
recho a su cuota y los deudores no responden por la insoluencia de los de-
más . ..".
Sin embargo y a tenor de lo dispuesto por el nuevo art. 24 de la Ley
General de Sociedades,este principio de simple mancomunidadpuede
ceder en tres supuestos específicos:
1. Ante la estipulación expresa respecto de una relación o un con-
junto de relaciones.
2. Respecto de una estipulación del contrato social, en los términos
del art. 22.
3. Ante las reglas comunes del tipo que manifestaron adoptar yres-
pecto del cual se dejaron de cumplir requisitos sustanciales ofor-
males.

La primera es una hipótesis muy emparentada con la fianza, pero


ofrece el inconveniente de que carece de aplicabilidad frente a deter-
minados acreedores, como los involuntarios y los laborales y difícil-
mente pueda ser imaginada para garantizar las obligaciones contraí-
das por la sociedad ante acreedores quirografarios. En cuanto a la se-
gunda de ellas, esto es, la inserción de una estipulación del contrato so-
cial, ofreciendo la solidaridad de los integrantes de la sociedad por el
pago de las deudas sociales, ello tampoco se presenta como una hipóte-
sis imaginable, pues teniendo la posibilidad de afectar su responsabili-
dad sobre la base de la mancomunidad por partes iguales, no es conce-
bible que los integrantes del ente asuman expresamente y en forma in-
determinada a los terceros una responsabilidad más amplia, salvo que
se trate de una sociedad constituida a los fines de operar con uno o va-
rios contratantes determinados que se encuentren en una posición do-
minante. Finalmente y en cuanto a la tercera hipótesis, esto es, la res-
ponsabilidad solidaria e ilimitada de los socios frente a terceros, cuan-
do se trata de una responsabilidad propia y característica del tipo so-
cial elegido, y la sociedad perdió sus requisitos esenciales o no cumplió
Curso de derecho societario 223

con los requisitos formales previstos legalmente, si bien ello se presen-


ta como una solución impecable, académicamentehablando, ella es ca-
si impresentable en la realidad de los negocios, pues nadie constituye
hoy una sociedad colectiva, de capital e industria o en comandita, que
se han convertidoen una curiosidadlegislativa, de interés sólo para los
estudiosos de la historia del derecho societario.
Nada obsta tampoco a que los socios ofrezcan en el contrato social o
en el documento independiente previsto en el art. 24, inc. 1%na man-
comunación diferente a la prevista en la ley, pues la igualdad entre
ellos a los fines de responder por las deudas sociales frente a terceros no
parece una disposición legal que no pueda ser modificada en beneficio de
éstos, toda vez que si la solidaridad puede ser asumida, con mucho ma-
yor razón el grado de participación de los integrantes de la sociedad en
el cumplimiento de las obligaciones sociales puede ser alterado, a ini-
ciativa de éstos o a expreso pedido de un acreedor de la misma, pero
cualquier modificación al régimen de responsabilidad prevista en el
referido art. 24, debe ser expresamente documentada.
Alguna doctrina, comentando este novedoso régimen legal, destaca
que la responsabilidad mancomunada establecida en el art. 24 de laley
19.550 es también subsidiaria, aunque haciendo la siguiente distin-
ción: si los socios establecen una forma solidaria con la sociedad en el
pago de las obligaciones sociales, apuntando a la posibilidad de una
responsabilidad directa del socio, donde se produciría una posterga-
ción de los acreedoresindividuales del socio frente a los acreedores so-
ciales, la obligación sería directa y no existiría el beneficio de excusión,
mientras que si se plantea la responsabilidad "entre los socios", la res-
ponsabilidad no será directa, como en el caso anterior, sino subsidia-
ria, previa excusión del patrimonio social18.La distinción y por tanto
la conclusión no se comparte, pues la excusión de los bienes sociales só-
lo la admite el art. 56 de la ley 19.550para las sociedadesregularmen-
te constituidas y escapa a todo sentido de coherencialegal, lo cual no es

- - l8XICHARD,El régimen de las sociedades no regulares e n el Proyecto de Reforma,


en "Doctrina Societaria y Concursal",2012, t. XIZIV, p. 621.
presumible en el legislador, predicar que el acreedor de la sociedad,
respecto a los integrantes de una persona jurídica no regular, deba no
sólo fraccionar sus derechos creditorios al momento de ejecutar una
deuda social, con las dificultadesy costos que ello supone, sino que ade-
más deba ejecutar previamente los bienes sociales como requisito in-
dispensable para tener abierta la vía judicial contra los integrantes de
dicho ente, con lo cual se coloca a los integrantes de estas particulares
sociedades en una especie de paraíso jurídico que me resulta sencilla-
mente intolerable,

Esta es otra cuestión, de enorme importancia para las sociedadesno


regulares, que sin embargo peca por incurrir en graves omisiones en
torno a su regulación, que -con toda seguridad- dará lugar a todo ti-
po de interpretaciones.
Lo primero que llama la atención es que el legislador ha reemplaza-
do el procedimiento de '%egularización"previsto en el derogado art. 22
de la ley 19.550,que no había ofrecido mayores dificultades en la prác-
tica y que contaba con el consenso de la doctrina nacional, por un me-
canismo que denomina "subsanación", que, como se verá, no se carac-
teriza por su claridad.
Se ha intentado explicar esta modificación con el argumento de que,
en tanto la Ley General de Sociedades carece de normas en materia de
irregularidad, luego de la reforma a los arts. 21 a 26 del texto original
de la ley 19.550 no habrá entonces sociedades que deban ser regulari-
zadas, por lo que se elimina del texto legal a la figura de la regulariza-
ción, el cual ha sido reemplazado, a juicio de VÍTOLO, por el régimen de
la subsanaciónlg.Por mi parte, entiendo que el fenómeno de la irregu-

l9VÍTOLO,La Ley de Sociedades reformada por la que sa~zcionóel Código Civil y


Comercial,L L , ejemplar del 27110114.
Curso de derecho societario 225

laridad no ha sido eliminado de la Ley General de Sociedades,pues las


sociedades irregulares o de hecho continuarán formando parte de
aquellas que han omitido el cumplimientode los requisitos formales a
que alude el art. 25, párr. 1"e la ley 19.550, pero resulta desde todo
punto preferible el derogado instituto de la regularización al actual
régimen de subsanación que exhibe deficiencias y omisiones legales
muy difíciles de interpretar.
De modo tal que, entonces,y por distintos motivos, hubiera sido pre-
ferible conservar el viejo sistema de regularización y no el actual régi-
men de subsanación,mucho más incompleto e incongruente que el me-
canismo incorporado por la ley 22.903 al ordenamiento societario ar-
gentino.
Ahora bien, la norma del art. 25 en su primer párrafo identifica a las
sociedades que pueden recurrir al procedimiento de subsanación allí
regulado, que sin perjuicio de su diferente redacción, no son otras que
las contempladas expresamente por el art. 21 y más allá de la conve-
niencia o no de esa reiteración -cuya utilidad no se explica ni justifi-
ca-, lo cierto es que no resulta claro, ni muchísimo menos, que las so-
ciedades de hecho sean pasibles del procedimiento de"subsanación"a1
que se refiere el artículo en análisis, pues cuando prescribe que todas es-
tas sociedades pueden subsanarse a iniciativa de la sociedad o de los so-
cios en cualquier tiempo durante el plazo de duraciónprevisto en el con-
trato, está claramente excluyendo de dicho beneficio a aquellos entes
que nopudieren exhibir u n contrato social con u nplazo de duración de-
terminado, tal como acontece en las sociedades de hecho, que, se reite-
ra una vez más, carecen por lo general de instrumento de constitución,
siendo evidente que las inscripciones impositivas efectuadas por esta
clase de sociedadesno pueden ser nunca equiparadas a la existencia de
un contrato social, que pudiera ser invocado entre los socios y frente a
terceros, en los términos de los arts. 22 y 23 de la ley 19.550 en su ac-
tual redacción.
Ello resulta un verdadero contrasentido,pues quedan fuera del régi-
men del art. 25 de la ley 19.550 la mayoría de las sociedades no regula-
res, con lo cual la loable intención del legislador, de darles a estas enti-
dades una salida de la irregularidad, queda a mucho menos que la mitad
del camino, condenando a las sociedades de hecho a una liquidación no
querida, tal como acontecía hasta el año 1983,cuando, a través de la ley
22.903 se consagró el régimen de la regularización de las sociedades no
constituidas regularmente (art. 22 del texto derogado de la ley 19.550).
Pero además de ello, el procedimientode subsanación del actual art.
25 es confuso e incompleto,ofreciendo graves lagunas que debieron ser
necesariamente cubiertas por el legislador y que con toda seguridad
provocarán todo tipo de litigios, reiterándose que el derogado régimen
de regularización era muy superior al hoy previsto en la Ley General
de Sociedades.
Dispone el actual art. 25 de la ley 19.550 que: ". ..A falta de acuerdo
unánime de los socios, la subsanación puede ser ordenada judicial-
mente en procedimiento sumarísimo. E n caso necesario, el juez puede
suplir la falta de acuerdo, sin imponer mayor responsabilidad a los so-
cios que no lo consientan.
El socio disconforme podrá ejercer el derecho de receso dentro de los
diez días de quedar firme la decisiónjudicial, en los términos del art. 92".
No se entienden, en primer lugar, las razones por las cuales el legis-
lador se apartó del régimen de mayorías de socios previsto en el dero-
gado art. 22 y optó por la unanimidad, que es exactamente lo contrario
al régimen de mayorías que rige para la adopción de acuerdos sociales
en todos los entes societarios. Esta incomprensible opción del legisla-
dor de la ley 26.994 coloca la suerte de la subsanación, que es un régi-
men legal tendiente a la conservación de la empresa, en manos de cual-
quier minoría insignificante, que al oponerse a la continuación de las
actividades sociales, con razón o sin ella, obliga a la sociedad o a cual-
quiera de los sociosproclives a la subsanación, a recurrir judicialmen-
te e iniciar un procedimiento sumarísmo, para que el juez, en la sen-
tencia a dictar, supla ". .. la falta de acuerdo, sin imponer mayor res-
ponsabilidad a los socios que no lo consientan".
Todo ello pudo obtenerse, en forma mucho más rápida y eficaz, me-
diante la adopción por mayoría de la subsanación, otorgando a los so-
cios disconformes el derecho de separación, con reembolso del valor de
su parte, como lo prescribía el derogado art. 22 de la ley 19.550,pues
en definitiva, el actual procedimiento de "subsanación" llega a la mis-
Curso de derecho societario

ma conclusión,sólo que queda subordinado a la finalizaciónde un pro-


cedimiento judicial, que por más "sumarísimo" que fuera, va a insu-
mir unos cuantos años de tramitación, porque durante el transcurso
del mismo, el juez interviniente deberá oír a todos los interesados en
la cuestión, esto es, la propia sociedad y todos sus integrantes.
Tampoco es claro que es lo que precisamente significa la frase utili-
zada por el legislador cuando prescribe que é n caso necesario, eljuez
puede suplir la falta de acuerdo", pero lo que sí puede deducirse de ello
es que el magistrado interviniente podrá imponer a los socios, en aras
de lograr la subsanación, la adopción de cualquier tipo social, salvo que
se trate de una sociedad colectiva o de aquellas contempladas en las
Secciones 11,111y VI1 del Capítulo 11de la ley 19.550 (sociedadesde ca-
pital e industria o en comandita simple y por acciones),pues no podrá
el juez obligar a los socios disconformes a revestir el carácter de socios
colectivos, capitalistas o comanditados, respectivamente, por cuanto
la responsabilidad asumida por estos socios es mayor a la responsabi-
lidad mancomunada prevista en el art. 24 de la actual redacción de la
Ley General de Sociedades, lo cual se encuentra expresamente prohi-
bido por el párr. 1Vel art. 25, bajo análisis. Ello constituye una prueba
más de que a pesar de que los socios de las sociedades previstas en el
art. 21 delaley 19.550no cumplieron conla cargainscriptoria que con-
vierte a toda sociedad en regular, ni quisieron hacerlo nunca, ellos go-
zan de un régimen de responsabilidad mucho más benigno que aque-
llas personas que fueron respetuosas de la ley, cumpliendo con una
obligación en la que está comprometido el interés de los terceros y la se-
guridad jurídica de todos los que se vinculan con la sociedad.
Finalizado el procedimiento de subsanación, cuando la continuidad
de la sociedad hubiere quedado en entredicho entre sus integrantes y
la cuestión hubiese sido finalmente dirimida por el juez, recién enton-
ces el socio disconforme podrá ejercer el derecho de receso, dentro de
los diez días de quedar firme la decisión judicial, en los términos del
art. 92, sistema de reembolso mucho más justo, pero que -curiosa-
mente- no se trata de un derecho de receso, como lo denomina el art.
25 en su pám 2" sino de una especial manera de calcular el valor de la
participación del socio excluido, que no se desvincula de la sociedad co-
mo consecuencia de su disconformidad con ciertas resoluciones del Ór-
gano de gobierno del ente, sino a raíz de las situaciones previstas en el
art. 91 de la ley 19.550.

DISOLUCIÓN Y LIQUIDACIÓN DE LA SOCIEDAD

Teniendo en cuenta que en las sociedades no regulares, esto es, en


las previstas en el art. 21 de la Ley General de Sociedades, los socios
pueden invocar entre sí el contrato social, dichas sociedades podrán
entrar en disolución cuando incurran en las causales previstas en el
art. 94, con excepción de sus incs. 10 y 11.
No obstante ello, es necesario formular las siguientes aclaraciones:
a) En cuanto a la reducción a uno del número de socios, si bien el
nuevo art. 94 bis de la ley 19.550 dispone, al menos como princi-
pio general, que este episodio no es causal de disolución, ello no
es aplicable a las sociedades no regulares, pues la transforma-
ción de pleno derecho impuesta por dicha norma no es solución
que pueda ser aplicada a las sociedadesdisueltas no incluidas en
uno de los tipos previstos en la ley 19.550. El art. 74 de dicha ley
es categórico al respecto en cuanto requiere, como requisito de
toda transformación societaria, que el sujeto interviniente sea
una sociedadregularmente constituida, adaptada a uno de los ti-
pos previstos en la ley.
b) Si bien la redacción del párr. 3Vel art. 25 no es lo feliz que debe-
ría ser, el legislador ha mantenido la facultad de cualquier socio
de provocar la disolución de la sociedad en cualquier momento,
siempre y cuando no exista un plazo de duración inserto en el
contrato social, que le pudiera ser opuesto. Ésta es una solución
pensada para las sociedades de hecho, pues la posibilidad de in-
vocar el contrato entre los socios prevista en el primer párrafo
del art. 22 torna inaplicable tal solución para las denominadas
sociedades irregulares.
Curso de derecho societario 229

C) Adiferencia del derogado texto del art. 22, que declaraba la ope-
ratividad de la disolución de la sociedad a pedido de un socio, en
la fecha en que esa voluntad era notificada fehacientemente a to-
dos sus consocios, la actual redacción del art. 25, párr. 3" dispone
que los efectos de la referida disolución se producirán, de pleno
derecho,pero sólo entre los socios, a los 90 días de la última noti-
ficación, con lo cual se permitirá transitar el camino de la subsa-
nación, sin que la sociedad pueda considerarse disuelta, al menos
frente a terceros.
d ) Tampocola nueva ley transmite claridad en lo que respecta al pro-
cedimiento que debe adoptar la sociedad frente al pedido de diso-
lución de cualquiera de sus integrantes, pues lo único que dispone
el art. 25 se relaciona con la postergación por 90 días de los efectos
de la disolución y que los socios que deseen permanecer en la so-
ciedad deben pagar a los salientes su parte social. Ello constituye
no sólo un enorme vacío legal, pues si bien parece claro que el pla-
zo de 90 días ha sido otorgado para que los socios adopten alguna
solución al respecto, no parece encontrar ninguna lógica que a esa
solución sólo pueda arribarse a través de la compra por los socios
que desean permanecer en la sociedad de las participaciones so-
ciales de los socios disolventes, pues si se trata de desinteresar a
quienes no tengan el menor deseo de seguir unidos en sociedad,
quien debería reembolsar a los mismos su parte en la compañía no
es otra que la misma sociedad, pero nunca puede la ley 19.550
obligar a los socios no disolventes a adquirir las participaciones
sociales de quienes pretenden desvincularse de la compañía.

SOBRELAS RELACIONES ENTRE LOS ACREEDORES SOCIALES


Y PARTICULARES DE LOS SOCIOS

Finalmente, el art. 26 de la ley 19.550, en su actual redacción, rati-


fica la personalidad jurídica diferenciada de las sociedades no regula-
res con respecto a sus integrantes, al prescribir que: L a s relaciones en-
tre los acreedores sociales y los acreedores particulares de los socios,
aun en caso de quiebra, se juzgarán como si se tratara de una sociedad
de los tipos previstos en el Capítulo II, incluso con respecto a los bienes
registrables", redacción que permite superar la polémica desatada en
torno al original texto de dicha norma, que, contrariamente a su nueva
redacción, exceptuaba de aquel principio a los bienes para cuyo domi-
nio se requería registración. Se recuerda al lector que basadas en esta
excepción, la doctrina y jurisprudencia habían ratificado la incapaci-
dad de las sociedades irregulares y de hecho para ser titulares de bie-
nes registrables, lo que hoy ha sido superado, como hemos visto, a tra-
vés de la expresa solución del art. 25, párr. 2Ve la actual Ley General
de Sociedades.
El principio general consagrado en el art. 26 de la ley 19.550,en tor-
no a las relaciones entre los acreedores sociales y los acreedores parti-
culares de los socios,rige incluso en caso de quiebra, aunque, bueno es
aclarar que al modificarse el régimen de responsabilidad de los inte-
grantes de esta especial clase de sociedades, ya no es aplicable a los
mismos el instituto de la extensión de quiebra previsto en el art. 160 de
la ley 24.522, sólo previsto para el caso de solidaridad y no de simple
mancomunidad.

LASSOCIEDADES NO REGULARES Y LA CONTABlLIDAD


De conformidad con el nuevo régimen de contabilidad previsto en
los arts. 320 a 331 del CCCN, todas las personas jurídicas de carácter
privado, entre las cuales se encuentran las sociedades comerciales, se
encuentran obligadas a llevar contabilidad.
Revistiendo entonces el carácter de personas jurídicas de carácter
privado (art. 148,CCCN) y no obstante su informalidad,las sociedades
no regulares, esto es, las incluidas en el art. 21 de la ley 19.550, están
obligadas a llevar libros, y al respecto la norma del art. 320, pám 1Vel
CCCN no deja margen de dudas.
Sin embargo, y como la legislación en materia de contabilidad no se
agota en las disposiciones del Código Civil y Comercial, sino que ella
debe complementarse en primer lugar con otras disposiciones conta-
Curso de derecho societario 231

bles del mismo Código unificado y, en segundo término, de lo que surge


de las leyes especiales no derogadas por la nueva legislación20, surge
de toda evidencia que la inexistencia de inscripción registra1 por parte
de éstas en los términos del art. 7Ve la ley 19.550impedirá la rubrica-
ción de sus libros, que es el punto de partida para llevar una contabili-
dad regular, con todos los efectos legales.
Alguna doctrina sostiene que, habida cuenta que el art. 320 del
CCCN, autorizando lo que ha denominado como "contabilidad volun-
taria" habilita a ". .. Cualquier .. . persona ... [a] llevar contabilidad si
solicita su inscripción y la habilitación de sus registros o la rubricación
de los libros, como se establece en esta misma Sección", las sociedades
incluidas en la Sección IV del Capítulo 1de la ley 19.550podrán subsa-
nar la imposibilidad de rubricar los libros societarios y de comercio,
acudiendo por extensión, a la regla de la "rubricación voluntaria" a que
alude aquella norma, prevista para los sujetos no obligados a llevar la
contabilidad prevista en el primer párrafo, segunda parte del art. 320
del Código Civil y Comercial de la ~ a c i ó n ~ l .
Si bien la tesis es original, ella no se comparte, pues esta contabili-
dad voluntaria, prevista por la nueva legislación civil y comercial, es-
tá subordinada a la previa solicitud de inscripción y la habilitación de
sus registros o la rubricación de sus libros, como textualmente se esta-
blece en la Sección VI1 del Capítulo V del Código Civil y Comercial de
la Nación, y si bien es cierto que tal inscripción no implica matricula-
ción para las personas que optan por esta contabilidad voluntaria,
pues el referido ordenamiento legal ha derogadola obligación de 10; su-
jetos mercantiles de matricularse en el Registro Público, lo cierto es
que, al referirse expresamente el art. 320 al cumplimiento de la previa
rubricación de sus libros, es de toda obviedad concluir que todas aque-
llas personas que carecen de la posibilidad de hacerlo, como las socie-

20 FAVIER DUBOIS (H), Panorama del derecho comercial e n el nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación, 2014, ps. 35 a 83.
21 FAVIER DUBOIS (H), Panorama del derecho comercial e n el nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación, 2014, ps. 35 a 83.
dades que no se han inscripto regularmente, tienen cerradas las puer-
tas a esta "contabilidadvoluntaria", que si bien se permite a aquellos
que no están obligados a llevar una contabilidad legal, no resulta ad-
misible para quienes no han cumplido los requisitos necesarios para
acceder a la misma. Arribar a una conclusión contraria significaría
sostener que la inscripción de la sociedad en el registro mercantil se ha
convertido en una mera formalidad carente de todo tipo de efectos y
que la tipicidad societaria no sirve absolutamente para nada, toda vez
que si la sociedad no regular omite voluntariamente su carga inscrip-
toria, no obstante lo cual, recurre al subterfugio de la contabilidad vo-
luntaria, a los fines de gozar de la eficacia probatoria de sus libros so-
ciales y contables,como lo garantiza el art. 330 del CCCN, el respeto de
la carga prevista en los arts. 5 9 y6"de la ley 19.550 y el cumplimiento
de los requisitos previstos por el art. 11de dicha ley se convierte en una
verdadera insensatez, esto es, carente de toda finalidad útil para
quien se ha preocupado en cumplir con todos los mandatos legales.
Derechosy obligaciones de los socios

-§83-
EL E S T ' O DE SOCIO
El estado de socio implica para éste la asunción de una determinada
actuación ante la sociedad que integra, sus órganos, y frente a sus con-
socios, pues una vez que ha accedido a este carácter, por su intervención
en el acto constitutivo de la entidad o por su incorporación voluntaria
posterior, el socio se convierte en titular de una serie de derechosy obli-
gaciones que han sido expresamente previstos por la ley 19.550 para
poder lograr el desarrollo y cumplimiento del fin societario.
Sin embargo, el estado de socio no es uniforme en todos los tipos so-
ciales, pues en las denominadas sociedades de interés o de personas
(sociedades colectivas, de capital e industria y en comandita simple) e
incluso en las sociedades de responsabilidad limitada en algunos ca-
sos, la relación personal entre el socio y la sociedad es mucho más in-
tensa y directa que en otros tipos societarios, a punto tal que el grave
incumplimientode sus obligaciones puede acarrearle al socio la exclu-
sión de la entidad (art. 91, ley 19.550),10que no sucede en las socieda-
des anónimas, en las cuales, al haberse privilegiado el capital aporta-
do por sobre la persona de su aportante, los derechos de sus integran-
tes no siempre se ejercen en forma directa (derecho de denuncia, de in-
formación y de convocación a asamblea) y se encuentran además mu-
cho más reglamentados, atento la complejidad de funcionamientoque
es de esperar en estos tipos societarios. Por otra parte, y también a di-
ferencia de las sociedades de personas, el grave incumplimientode las
obligaciones que pesan sobre el accionista no le provoca la exclusión
del ente, lo cual constituye un grave error del legislador, al menos en
las sociedades anónimas cerradas, que, en su conformación y funcio-
namiento, son casi idénticas a las sociedades de personas.

-§84-
LASOBLIGACIONES DEL SOCIO
Las obligaciones que integran en estado de socio son las siguientes.

a - Realizar los aportes comprometidos

La importancia del cumplimiento de esta obligación es fundamen-


tal, pues sin aporte la sociedad carecerá de capital para el desarrollo de
su objeto social, a punto tal que ha sido sostenido que sin aporte no pue-
de haber socios y, por ende, tampoco sociedad1.
La ley 19.550 ha previsto las más graves sanciones para el caso de
incumplimiento de la obligación de aportar, a punto tal que el art. 37
establece expresamente que el socio que no cumpla con el aporte en las
condiciones convenidas incurre en mora por el mero vencimiento del
plazo y debe resarcir los daños e intereses, sin perjuicio, en las sacie-
dades de personas y de responsabilidad limitada, de la exclusión del
socio moroso, que en este único y excepcional caso se produce sin nece-
sidad de la promoción, por la sociedad, de acción judicial alguna. Si se
trata de una sociedad por acciones, el art. 37 remite al art. 193, según
el cual la mora en la integración del aporte suspende automáticamen-
te el ejercicio de los derechos inherentes a las acciones en mora, pu-
diéndose disponer en el estatuto las siguientes sanciones: a) que los
derechos de suscripción correspondientes a ellas sean vendidos en re-
mate público o por medio de un agente de bolsa si se trata de acciones
cotizables, y b) la caducidad de los derechos que otorgan las acciones

Cám. Apel. Civ. y Com. Junín, 3/8/86,«~~!~ARAZZO,


LORENZO
Y OTROS C. LINCOLN
TELEVISORA
COLOR, CANAL 5 S.A.)).
Curso de derecho societario 235

en mora. Si estatutariamente nada se ha previsto, sólo queda a la so-


ciedad optar por el cumplimiento del contrato de suscripción.

b - Adecuar su conducta y sus interesespersonales


al interés social o colectivo y a las necesidades
de la sociedad

Tal manera de actuar y desempeñarse dentro del contexto societa-


rio ha sido denominada comúnmente como la affectio societatis, con-
cepto que se relaciona con la conducta que deben mantener los socios
para lograr la finalidad tenida en cuenta al momento de asociarse.
Conviene recordar sobre el particular que la causa final del contrato de
sociedad la constituye el propósito de lucro de sus integrantes, quienes
oportunamente resolvieron la constitución de una persona jurídica di-
ferente como instrumento adecuado para la concentración de sus capi-
tales, tendiente al desarrollo de las actividades empresarias. Tenien-
do pues en cuenta que el móvil de los socios ha sido la distribución de
las ganancias que pueda obtener la sociedad, no existe dificultad algu-,
na para concluir que cada socio debe poner de sí todos los esfuerzos ne-
cesarios para que tal finalidad pueda ser lograda.
La obligación de adecuar la conducta personal del socio a los intere-
ses de la entidad se concreta, en las sociedades de interés o de perso-
nas, con la prohibición que pesa sobre aquél de realizar actividades en
competencia con la sociedad (art. 133, ley 19.550),así como colaborar
en el gobierno y administración de ella, las cuales constituyen obliga-
ciones que el socio no puede ignorar, pues de lo contrario la actividad de
la sociedad podría resultar paralizada (arts. 129 a 132,ley 19.550).
Sin embargo, no puede caerse en el error de sostener, como fue dicho
tradicionalmente, que en las sociedades de responsabilidad limitada y
fundamentalmente en las sociedades anónimas, sus integrantes care-
cen de affectio societatis, pues la realidad societaria argentina, como
ya hemos destacado, se caracteriza por la enorme existencia de sacie-
dades que, constituidas con el molde de las sociedades anónimas, son
en realidad sociedades de personas, gobernadas y controladas por per-
sonas físicas en torno a las cuales, y no a su capital, se constituyó la en-
tidad. Este raro fenómeno se ha denominado como "sociedades cerra-
das o de familia", de las cuales jamás se puede afirmar que la affectio
societatis es elemento inexistente.
Por ello, sólo es correcto sostener la inexistencia de tal elemento en
las sociedades que cotizan en la Bolsa, donde sus ocasionales inte-
grantes son más bien inversores que accionistas, y su propósito funda-
mental, al vincularse con la sociedad, no ha sido el participar en los ac-
tos societarios de la compañía, sino lucrar con las ganancias de la em-
presa o con la diferencia entre el precio de compra y venta de tales par-
ticipaciones.
Más allá de tales disquisiciones, fundadas en la observación del trá-
fico comercial en nuestro medio, lo cierto y destacable es que el legisla-
dor ha adaptado la intensidad de la obligación de los socios de adecuar
sus intereses a las necesidades de la sociedad, al tipo social elegido por
ellas al constituir la compañía, y por ello corresponde hacer las siguien-
tes distinciones:
a ) En las sociedades de personas, todos los socios están obligados a
administrar la sociedad, cuando el contrato social no ha regula-
do el régimen de la administración (art. 127,ley 19.550).Ello no
sucede en las sociedades de responsabilidad limitada y en las so-
ciedades anónimas, donde la ley requiere expresamente la orga-
nización del órgano de administración (gerencia o directorio)en
el contrato social o estatuto (arts. 157 y 166, inc. 35 ley 19.550).
En el caso de las sociedades de personas, la negativa del socio a
administrar la sociedad debe ser considerada como grave incum-
plimiento de sus obligaciones, según la terminología empleada
por el art. 91, párr. 2Ve la ley 19.550, que autoriza la exclusión
del socio infractor2.
b) En las sociedades de personas el deber de lealtad que tiene cada
uno de los socios con la sociedad es diferente al mismo deber que
es impuesto a los socios de las sociedades de responsabilidad li-

HALPERIN,Curso de derecho comercial, 6Qeimpr., 1982, t. 1,p. 357.


Curso de derecho soeietaraio 237

mitada y a los accionistas de las sociedades por acciones, pues


mientras el legislador exige lealtad a los socios de aquellas socie-
dades a través de la prohibición absoluta de competencia directa
o indirecta con la sociedad que integra (art. 133,ley 19.550),pu-
diendo ser incluso excluidos del ente en caso de violación a dicha
norma, en las sociedades de responsabilidad limitada y anónimas
tal prohibición sólo es impuesta a sus administradores (arts. 157,
párr. 3 9 271, ley 19.550),lo cual no quiere decir que los socios o
accionistasde esas entidades pueden competir libremente con la
sociedad que integran, en la medida que siempre serán respon-
sables patrimonialmente cuando a través de los actos en compe-
tencia han producido un daño a la sociedad3.

El deber de lealtad también es impuesto a los socios cuando, al par-


ticipar en un determinado acto societario (asamblea o reunión de so-
cios),los intereses personales de éste pueden entrar en colisión con los
intereses de la sociedad. En tal caso, el art. 248 de la ley 19.550 obliga
al accionista o a su representante a abstenerse de votar enlos acuerdos
relativos a aquélla, y si bien esta disposición está incluida dentro de la
normativa propia de las sociedades anónimas, ello no significa que el
socio de los restantes tipos societarios pueda emitir libremente su vo-
to cuando tuviera interés contrario con el de la entidad, pues de hacer-
lo, el socio incurrirá flagrantemente en una conducta antisocial, con-
traria por obviedad al deber de lealtad que caracteriza su permanen-
cia en la sociedad.
Finalmente, el deber de lealtad se concreta también a través de la
obligación del socio de abstenerse de utilizar la estructura societaria
con fines extrasocietarios, en su propio provecho o para defraudar a
terceros, así como abstenerse también de aplicar los fondos o efectos de
la sociedad a uso o negocio de cuenta propia o de tercero; caso contra-

NISSEN,L a actividad del socio en competencia con la sociedad, LL, ejemplar


de1 28/6/93.
rio, está obligado a traer a la sociedad las ganancias resultantes, sien-
do las pérdidas de su exclusiva cuenta (art. 54, ley 19.550).

c - La eontribueión en las pérdidas

Soportar las pérdidas es una obligación que pesa en cabeza de todos


y cada uno de los socios y rige para cualquier tipo de sociedad, aunque
con diferente intensidad, en la medida en que los acreedores sociales
pueden agredir el patrimonio personal de los socios en las sociedades
personales o de interés, quienes responderán en forma solidaria, sub-
sidiaria e ilimitada por las obligaciones sociales (art. 56, ley 19.550).
Por el contrario, en las sociedades de responsabilidad limitada y en las
sociedades anónimas, los acreedores de la sociedad no pueden endere-
zar sus pretensiones contra los integrantes de estos tipos societarios,
atento su responsabilidad restringida, lo cual no significa que éstos no
deban contribuir con las pérdidas del ente, en la medida que la pérdi-
da de los aportes implica también la asunción del riesgo empresario.
Esta obligación está íntimamente vinculada con las contribuciones
debidas que impone el art. 106 a los socios durante el período liquida-
torio, cuando los fondos sociales fueran insuficientes para satisfacer
las deudas. Si bien dicha norma parece circunscribir esa obligación de
los socios a las sociedades en las cuales éstos responden en forma soli-
daria e ilimitada por las obligaciones sociales, soy de la opinión de que
dicha obligación debe ser exigida a todos los socios sin distinción de ti-
pos, pues resulta a mi juicio intolerable que las pérdidas de la sociedad
deban ser soportadas por los terceros ajenos a ella cuando la sociedad
se encontraba infracapitalizada.
Puede entenderse que la limitación de la responsabilidad a la parti-
cipación societaria suscripta por los socios de estos tipos societarios (so-
ciedades de responsabilidad limitada y sociedades anónimas)constitu-
ya un enorme aliciente para la constitución de sociedades, alentando
el fenómeno de concentración de capitales para la realización de nego-
cios o emprendimientos de envergadura, pero de allí a sostener que los
terceros deban quedarse con los brazos cruzados cuando la sociedad
anónima o de responsabilidad limitada se queda sin fondos para cum-
plir sus obligaciones existe una enorme diferencia que me resisto a ig-
Curso de derecho soeietario 239

norar, pues son los socios, cualquiera fuere el tipo societario,los que de-
ben procurar que la entidad cuente permanentemente con fondos para
satisfacer a quienes se han vinculado con aquélla. Si no cumplen con tal
elemental obligación, repugna a fundamentales principios de justicia
que cuando sobreviene la insolvencia de la sociedad, sus integrantes,
por más limitación de responsabilidad que invoquen, puedan perma-
necer ajenos a las reclamaciones de los terceros.
Me parece justo que, declarada la quiebra de una sociedad comer-
cial, lo cual importa causal disolutoria (art. 94, inc. 6" ley 19.550)e in-
greso en el período liquidatorio, rija sin cortapisas ni excepciones el
principio general previsto por el art. 106de laley 19.550,que, como he-
mos visto, autoriza al liquidador a exigir las contribuciones necesarias
a los socios en caso de insuficiencia de los bienes sociales para satisfa-
cer las deudas de la compaííía.

DERECHOS
DE LOS SOCIOS

Los derechos de los socios pueden ser clasificadoscomo de naturale-


za política o patrimonial. Los de naturaleza política están relaciona-
dos con la actuación del socio dentro de la sociedad,mientras que los de
índole económica se relacionan con el propósito de lucro que ha inspi-
rado a cada uno de los socios al momento de constituir el ente.
Los derechos que la ley 19.550ha otorgado en favor de los socios o ac-
cionistas tienen carácter esencial e inderogable,lo que significa que el
contrato o estatuto sólo pueden reglamentar su ejercicio, pero nunca
derogarlos ni disminuir su eficacia. Tan clara ha sido la voluntad del
legislador en tal sentido que así lo ha dejado expresamente aclarado en
cada caso que se refirió a esos derechos (arts. 68,194,245,263)y ello es
congruente y ponderable desde todo punto de vista, pues si se parte de
la idea de que el socio ha invertido fondos o efectos personales para el
desarrollo de una actividad colectiva, nadie puede discutir sus legíti-
mos derechos de controlar su i~versión,participar en el destino de
ellos y disfrutar de sus resultados.
a - Derechos de naturaleza política

1 - El derecho de información, que por una parte es un derecho au-


tónomo, al cual el socio puede recurrir para conocer la marcha de la ad-
ministración de la sociedad, y por la otra es un derecho que se encuen-
tra vinculado con otro de no menor importancia, como es el derecho de
voto, el cual el socio o accionista sólo puede ejercer con idoneidad cuan-
do goza de completo conocimiento del tema objeto de la votación.

El derecho de información de los socios o accionistas ha sido asegu-


rado por el legislador a través de diversas normas:
a) Mediante la facultad de los socios de examinar los libros y pape-
les sociales y recabar del administrador los informes que estimen
pertinentes. Este control individual previsto por el art. 55 de la
ley 19.550 rige para todos los tipos sociales, con excepción de las
sociedades anónimas incluidas en el art. 299 de la ley 19.550o en
aquellas sociedades por acciones en las cuales el estatuto haya
previsto la actuación de un órgano específico de control (sindica-
tura o consejo de vigilancia),en las cuales el derecho de informa-
ción debe ser canalizado a través de dicho órgano.
b) Através de la presentación de los estados contables (art. 234, inc.
1" ley 19.550),que es obligación que pesa sobre todos los admi-
nistradores sociales, cualquiera fuere el tipo social adoptado. Se
trata de una rendición de cuentas adaptada al negocio societario
y elaborada a través de fórmulas uniformes, por medio de la cual
el socio o accionista, una vez al año cuanto menos, toma conoci-
miento no sólo de la marcha de los negocios sociales y sus resul-
tados, sino también de la situación económica y financiera de la
sociedad (arts. 61 a 67, ley 19.550).
C) Mediante el derecho de voz en las reuniones de socios o asambleas
de accionistas, oportunidad en la cual los integrantes de la sacie-
dad pueden recabar de los administradores todas las informa-
ciones que estimen necesarias para poder emitir su voto en la de-
cisión de que se trata.
Curso de derecho soeietarto 241

d) A través de la exhibición u obtención de las actas de los órganos


colegiados,que nunca pueden ser secretas para los socios o accio-
nistas, atento su carácter de aportantes de los fondos sociales.
Mediante el ejercicio de este derecho, consagrado en los arts. 73
y 249 de laley 19.550,los integrantes de la sociedad podrán cues-
tionar judicialmente las decisiones de los órganos de ella, dentro
del plazo y mediante el procedimiento previsto legalmente (art.
251, ley 19.550).

El derecho de información ha sido muy deficientemente legislado


por laley 19.550,no sólo por encontrarse diseminado su ejercicio a tra-
vés de todo el articulado de la referida ley, sino que, tratándose de so-
ciedades por acciones y existiendo un órgano de fiscalización interno
(sindicatura o consejo de vigilancia),el accionista puede obtener infor-
mación sobre la administración de la sociedad o sobre cualquier aspec-
to de ella que le interese, sólo si reviste el carácter de titular, como mí-
nimo, del 2%del capital social del ente.
Tan absurda exigencia, que sólo podría entenderse -aunque jamás
compartirse- en las sociedades anónimas que cotizan en la Bolsa,
atento la atomización de su capital social, carece de todo sentido en las
sociedades anónimas cerradas o de familia, que constituyen más del
99% de las sociedades de plaza y en las cuales, y aun cuando el 1%de
su capital social represente un significativovalor, su titular deberá re-
signarse a conocer la marcha de los negocios sociales y el estado finan-
ciero y económico de la sociedad sólo en oportunidad de poner a su con-
sideración los estados contables de la empresa, lo cual es, desde todo
punto de vista, absurdo, y requiere una inmediata reforma legislativa.

2 - El derecho de receso (arts. 78,85,88,129 y 245, ley 19.550)es


el derecho que le asiste a todo socio o accionista de retirarse de la sacie-
dad cuando por decisión del órgano de gobierno (reunión de socios o
asamblea de accionistas) se resuelve modificar de manera sustancial
el contrato social o estatuto, encontrándose aquél, luego de ese aconte-
cimiento, con una sociedad diferente a aquella en la cual resolvió opor-
tunamente integrarse.
Pero no cualquier modificación del contrato social o estatuto es sus-
ceptible de generar el derecho de receso, sino sólo aquella que implique
una modificación sustancial de la sociedad o suponga un cambio fun-
damental en la posición que el socio tenía en ella. El art. 245 de la ley
19.550contiene unlistado de los supuestos que autorizan el derecho de
receso, incluyendo a la transformación, fusión y escisión de la socie-
dad, aumentos del capital con efectiva integración por los socios o ac-
cionistas, y siempre que su monto supere el quíntuplo previsto por el
estatuto, prórroga o reconducción del estatuto o contrato social, excep-
to en las sociedades que hacen oferta pública o cotización de sus accio-
nes, cambio fundamental del objeto, reintegración total o parcial del
capital socialy la transferencia del domicilio legal al extranjero. Dicha
numeración no debe considerarse taxativa, no sólo por contemplar la
ley otros supuestos del derecho de receso (art. 129),sino además por no
agotar aquellas hipótesis todas las situaciones por las cuales, a través
de una decisión del órgano de gobierno de la sociedad puede afectarse
la posicióil del socio dentro de la compañía, como sucedería, a mero tí-
tulo ejemplificativo,en el caso que se resolviera por mayoría la limita-
ción al derecho de preferencia o la supresión de determinadas clases de
acciones.
Resulta de lamentar también las deficiencias que presenta la ley
19.550 en lo que se refiere a la reglamentación de este derecho, pues al
intentar equilibrar el legislador el derecho de los socios de retirarse de
la sociedad ante las situaciones que pueden originar su receso con la
necesidad de no descapitalizar la sociedad ante tales circunstancias,
optó por una fórmula de reembolso del valor de las acciones en favor de
los accionistas o socios recedentes que deja muchísimo que desear,
pues al hacer la ley 19.550referencia al valor resultante del último ba-
lance realizado o que deba realizarse en cumplimientode normas lega-
les o reglamentarias, está dejando de lado sin reembolsar el valor llave
de la empresa sobre el cual los socios aportantes tienen legítimo dere-
cho, pues contribuyeron con su esfuerzo a constituirlo.

3 - El derecho de voto es otro derecho inderogable de los socios,


pues mediante su ejercicio el socio participa activamente en el gobier-
Curso de derecho societario 243

no de la sociedad. Este derecho está vinculado al derecho de informa-


ción y debe ser ejercido en forma leal, debiendo el socio priorizar los in-
tereses sociales a los particulares, absteniéndose de votar en los casos
que tuviese precisamente interés contrario con los de la sociedad que
integra (art. 248, ley 19.550).

4 - El derecho de mantener intangible su participación societaria


es otro de los derechos que la ley 19.550 otorga a los integrantes de to-
da sociedad comercial, aunque con mayor énfasis a los integrantes de
sociedades por acciones, en las cuales el ejercicio de ciertos derechos
fundamentales (información,denuncia, convocación del órgano de go-
bierno), está subordinado a la tenencia de un determinado porcentaje
accionario (arts. 236 y 294, incs. 6 9 g9",ley 19.550),que, de perderlo,
imposibilitaría el ejercicio de aquéllos.
El derecho a la intangibilidad de la participación societaria está ga-
rantizado de la siguiente forma:
a) Mediante el ejercicio del derecho de preferencia en los casos de
aumentos de capital con efectivos desembolsos de los socios (art.
194,ley 19.550).
b) Mediante el derecho de recibir el mismo porcentaje de acciones
del que era titular, en caso de aumentos de capital por capitali-
zación de cuentas del balance (art. 189,ley 19.550).
C) Através del derecho de receso (art. 245, ley 19.550)cuando se re-
suelve por decisión asamblearia un aumento del capital con efec-
tivo desembolso de los socios y éstos no contaran con los fondos
necesarios para efectuarlo o simplemente no quisieran hacerlo.
Se recuerda que si el estatuto previó la posibilidad de llevar a ca-
bo un aumento del capital dentro del quíntuplo de su valor, el so-
cio o accionista carecerá del ejercicio de tal derecho, hasta tanto
dicho quíntuplo no fuera agotado.

5 - El derecho de acrecer, previsto por el art. 194 de la ley 19.550


es otro derecho que consiste en suscribir e integrar las acciones de otro
u otros socios, en caso de aumento del capital, cuando éstos no hubie-
ran suscripto tales participaciones. Este derecho fue otorgado para
preservar el elenco original de los socios y evitar el ingreso de terceros
a la sociedad.

6 - El derecho a la convocatoria de asambleas de accionistas o reu-


niones de socios ha sido contemplado por el legislador en el art. 236 de
la ley 19.550,requiriendo para ello contar con el 5%del capital social,
lo cual carece de todo sentido. Basta reparar que en las sociedades de
capital, el socio que se encuentra alejado de la administración cuenta,
una sola vez por año, con la posibilidad de conocer el estado económico
y financiero de la sociedad, así como sus resultados anuales, mediante
la consideración del balance de ejercicio. Privarlo de este derecho, así
como el de analizar y evaluar la gestión de quienes administran sus
fondos, por el solo hecho de no contar con una participación societaria
cualitativa, implica tolerar la grave injusticia que supone la reticencia
de los directores en exhibir su gestión a través de la formulación de los
estados contables a cuya confección la ley 19.550 los obliga (art. 234,
inc. 1" ley 19.550).

b - Derechos económicos

I - En cuanto al derecho al dividendo, éste constituye la causa fi-


nal del contrato de sociedad, pues el ánimo de lucro en las sociedades
comerciales se obtiene con su percepción.
Sin embargo, de la existencia de ganancias por parte de la sociedad
no se deriva necesaria y automáticamente el derecho al dividendo de
sus socios, pues una política de sana y prudente administración no
aconseja la distribución de las utilidades obtenidas inmediatamente
de finalizada cada operación. Por ello es que el legislador ha impuesto
una serie de requisitos para la percepción del dividendo que se encuen-
tran mencionados en los arts. 68 y 224 de la ley 19.550y que son los si-
guientes:
a) Que las ganancias surjan de un balance confeccionado de acuer-
do con la ley y el estatuto y aprobadopor el órgano de gobierno de
la sociedad (asamblea de accionistas o reunión de socios).
Curso de derecho societario 245

b) Que dichas ganancias sean realizadas y líquidas.


C) Que el órgano de gobierno de la sociedad resuelva distribuirlas
entre los socios o accionistas.

Atento constituir la percepción del dividendo un derecho inaliena-


ble e inderogable de todos los socios, la ley 19.550 ha debido garanti-
zarlo a través de una serie de normas protectoras (arts. 66, 70,244,
261, etcétera), pues la realidad enseñó a los legisladores que, por lo ge-
neral, los dividendos son retaceados a los socios o accionistasque no in-
tegran el grupo de control, a los fines de forzar su alejamiento de la so-
ciedad mediante enajenaciones poco convenientespara éstos. Por ello
la ley ha impuesto una serie de requisitos a la constitución de reservas
libres o facultativas (arts. 66 y 70, ley 19.550)y ha limitado en la ejem-
plar disposición del art. 261 del mismo cuerpo legal las remuneracio-
nes alos administradores, para evitar que ellos se queden con todas las
ganancias de la sociedad y ofrezcan el lamentable espectáculo de admi-
nistradores ricos y accionistas pobres que caracterizó el negocio socie-
tario en lahgentina durante muchas décadas.
La jurisprudencia de nuestros tribunales comercialesno acompañó
tan loable intención del legislador, convalidando muchas veces abusos
que desalentaron la inversión en compañías mercantiles4, pues quien
es sometido al más duro cesarismo por parte de los controlantes de so-
ciedades seguramente evitará invertir sus fondos en participaciones
societarias.

2 - El derecho a la cuota de liquidación, que consiste en el derecho


del socio al reembolso de una suma de dinero proporcional a la partici-
pación societaria, en caso de existir un remanente luego de la realiza-

CNCom., SalaA, 12/10/81,((ZUBIA, E. C. FORJAGRO


S.A.)),LL, 1982-A-457;ídem,
Sala B, 21/12/84, «SAUNIER,ROBERTO C. LACASADE LAS JUNTAS S.A.»,LL, 1985-D-80;
ídem, Sala D, 8/5/81, ((VACCARIDE GILBERT,NORMA C. GILVERTS.A.)),LL, 1981-C-315;
ídem, Sr;la B, 3/4/84, «MARTÍN,LUIS C. ESTUDIODE ARQUITECTURA FERNÁNDEZ LLANOS
S.A.)),LL, 1984-C-336.
ción del activo y la cancelación del pasivo durante la etapa liquidatoria
(art. 109,ley 19.550).
El pago de la cuota liquidatoria se concreta a través del reembolso
del capital a sus socios, así como del excedente en caso de existir, siem-
pre en proporción a las tenencias societarias de cada uno de ellos. Pe-
ro en protección de los terceros y atento el carácter de utilidad que re-
viste cuanto menos el mencionado excedente, la ley 19.550 requiere
como requisito previo al pago de dicha cuota la confección de un balan-
ce final.

-586-
TWSMISIBILIU DEL CARACTERDE SOCIO

La transmisibilidad del carácter de socio por actos entre vivos de-


pende del tipo social, pues mientras en las sociedades de personas o de
interés, al haber sido constituidas sobre la base de la personalidad de
sus fundadores, la transferencia de la participación societaria requie-
re el consentimiento de todos los socios, salvo pacto en contrario (art.
131, ley 19.550),por tratarse de una modificación sustancial del con-
trato social, en las sociedades por acciones (anónimas y en comandita
por acciones),la transferencia de las acciones en que se divide el capi-
tal social no requiere el consentimiento de los restantes socios ni de Ór-
gano social alguno, salvo que estatutariamente se hayanincluido cláu-
sulas limitativas de tal transmisibilidad, las cuales no pueden impor-
tar la prohibición de su transferencia (art. 214, ley 19.550).
En las sociedades de responsabilidad limitada, la cesión de las cuo-
tas sociales ha merecido por parte del legislador una tan minuciosa y
alambicada reglamentación (arts. 152 y 153,ley 19.550)que ha cons-
pirado contra la aceptación masiva de este tipo social. En resumidas
cuentas, las cuotas sociales son libremente transmisibles, pero el con-
trato de sociedad puede limitar tal transferencia a terceros, a través
del otorgamiento a la sociedad o a los restantes socios de un derecho de
veto hacia la persona del adquirente o un derecho de preferencia para
la adquisición de tales participaciones.
Curso de derecho societario 247

Pero mientras en las sociedades de responsabilidad limitada y en


las sociedades por acciones el socio o accionista perjudicado puede re-
currir judicialmente al veto que le ha impedido transferir sus partici-
paciones societarias, ello no es posible tratándose de una sociedad de
interés, pues como bien sostiene HALPERIN, la negativa a aceptar al ad-
quirente no abre recurso judicial alguno, porque los consocios, atento
la naturaleza de la sociedad, no pueden ser compelidos a aceptar la
sustitución del socio5.
Tratándose de transferencias rnortis causa, ellas dependen tam-
bién del tipo de sociedad de que se trata y en materia de sociedades de
personas o de interés, así como de sociedades de responsabilidad limi-
tada, el principio general, como es de toda lógica, consiste en que la
muerte del socio resuelve parcialmente el contrato, sin derecho de los
herederos de pretender su ingreso a la sociedad, quienes sólo obten-
drán el reembolso del valor de la participación del causante (art. 90, ley
19.550).
Sin perjuicio de ello, la ley 19.550 acepta, en las sociedades colecti-
vas, en comandita simple y de responsabilidad limitada, que el contra-
to social pueda prever la incorporación de los herederos del socio, el
cual será obligatorio para éstos, para los socios y para la sociedad. Se
trata quizás de una de las disposiciones más cuestionables de la ley
19.550,de neto carácter institucionalista, en la.medida que repugna al
principio general previsto por el art. 1021 del CCCN la mera posibili-
dad de oponer las cláusulas del contrato de sociedad a los herederos del
socio fallecido, que no participaron en el acto constitutivo del ente y
que, con respecto a la sociedad, han sido terceros en todo momento. El
heredero se convierte así en un "socio a palos" que en lugar de recibir
su herencia deberá ingresar a una agrupación de la que jamás ha que-
rido formar parte.
En materia de sociedades por acciones, y atento a su naturaleza im-
personal, la muerte del accionista no resuelve parcialmente el contra-
to de sociedad y la transmisibilidad de las acciones a los herederos es-

HALPERIN,Curso de derecho colnercial, 6Qeirnpr., 1982, t. 1,p. 352.


tá sujeta a las mismas reglas de la transmisión de los demás bienes del
causante6.No obstante ello, y a los efectos de preservar el elenco origi-
nal de los socios, lo cual puede revestir importancia en las sociedades
de profesionales, la jurisprudencia ha aceptado la posibilidad de la li-
mitación de la transferencia de acciones mortis causa, rigiendo al res-
pecto el régimen previsto por el art. 214 de la ley 19.5507 .

-887-
EL SOCIO APARENTE Y EL SOCIO OCULTO
El art. 34 de la ley 19.550 contempla la situación y responsabilidad
del socio aparente y del socio oculto, habida cuenta la existencia de
enorme cantidad de sociedades en donde el verdadero socio o contro-
lante prefiere esconderse detrás de un "prestanombres" y de tal mane-
ra dividir su patrimonio en diversas sociedades en las cuales aquél ni
siquiera integra.
La situación del socio aparente o "prestanombre" debe ser contem-
plada desde dos puntos de vista: a) en su relación con los demás socios,
y b) en su relación con terceros.
En el primer caso, el art. 34 de la ley 19.550le prohíbe al prestanom-
bre invocar su aparente carácter de socio frente a la sociedady sus inte-
grantes, independientemente de que aquél tenga o no parte en las ga-
nancias de la sociedad; en cuanto a su relación con terceros, el presta-
nombre no podrá invocar su calidad de tal para eludir el cumplimiento
de sus obligaciones y evadir sus responsabilidades consiguientes, sin
perjuicio de su acción contra los socios para ser indemnizado de lo que
pagare. Haciendo, pues, aplicación de tan claros principios, la jurispru-
dencia ha desestimadola acción del socio aparente tendiente a obtener
la rendición de cuentas de los administradores de la sociedad8.

HALPERIN,C U ~deOderecho coinercial, 6"eimpr., 1982, t. 1, p. 352.


CNCom., Sala B, 27110193, ((ELCHAÑABS.A.)),en 'Doctrina Societaria y Con-
cursal", t. VI, p. 297.
DELIAC. VIEITES, JOSE
CNCom., Sala C, 616179, «VIEITES DE SCHRODER, E.*.
Curso de derecho societario 249

En cuanto al socio oculto, que es la contrapartida del prestanom-


bre, su responsabilidad será siempre subsidiaria, ilimitada y solida-
ria por las obligaciones sociales (art. 34, in fine, ley 19.550)y a quien
se podrá extender la quiebra de la sociedad a la cual niega o esconde
su participación.
El art. 34 de la ley 19.550 no ha contemplado la situación en que se
encuentra la sociedad aparente, es decir, aquella sociedad constituida
por el socio o controlante oculto, quien para evitar toda responsabili-
dad, recurrió a uno o más prestanombres para integrarla.
Las eventuales responsabilidades previstas por el art. 34 de mane-
ra alguna convalidan la situación legal en que se encuentra la entidad
simulada, pues ésta es una verdadera ficción societaria que la ley no
puede tolerar. La nulidad de la sociedad es conclusión evidente, pues no
es concebible que a través de ese medio los individuos puedan ser titu-
lares de una pluralidad de patrimonios afectados a diversas empresas.

$ 8 8 -
EL SOCIO DEL SOCIO
El art. 35 de la ley 19.550 contempla otra situación que se presenta
frecuentemente en el mundo de los negocios. Se refiere dicha norma al
caso en que un socio da participación a terceros en lo que le correspon-
da en ese carácter, constituyéndoseentre ellos una verdadera sociedad
gobernada por las reglas sobre sociedades accidentales o en participa-
ción (arts. 361 a 366, ley 19.550).
El socio partícipe o croupier, de acuerdo con la terminología utiliza-
da en Francia, carece de todo derecho en la sociedad integrada por el
asociante, pues no reviste el carácter de socio de ella. No obstante lo
cual, el asociante deberá consentir los controles del partícipe respecto
de su actuación frente a la sociedad principal, debiendo suministrar
las informaciones pertinentesg.

DE BEGILLE,
CNCom., Sala B, 15/11/83,((GARCIA EMILIAC.GARCÍA, J.».
OSCAR
La situación contemplada por el art. 35 de la ley 19.550 brinda ade-
cuada solución al caso en que el socio no pueda incorporar a un tercero
a la sociedad que integra, por no haber obtenido el consentimiento de
sus consocios para ello.
Administración y representación
de las sociedades comerciales

En principio, debe distinguirse entre administración y representa-


ción de la sociedad. La primera importa la deliberación de la decisión
del órgano de ella y pertenece a la esfera interna del ente, mientras que
la representación se refiere a la esfera externa, es decir, a la vincula-
ción de la sociedad con los terceros, pues quien tiene a su cargo la repre-
sentación o el uso de la firma social, obliga a la sociedad por todos los
actos que no sean notoriamente extraños al objeto social.
Las diferencias entre administración y representación se advierten
con mayor nitidez en las sociedades anónimas, donde el órgano de ad-
ministración es necesariamente colegiado, salvo cuando el directorio
se haya organizado en forma unipersonal. En tal caso, la adopción de
la política de administración en todos sus ámbitos está en manos del
directorio, pero la ejecución de las decisiones adoptadas por este órga-
no, cuando se trata de la celebración de actos frente a terceros, está a
cargo del presidente de la sociedad y no en manos de cualquiera de los
integrantes del directorio.
En los restantes tipos sociales,en los cuales no es para nada habitual
la organización del órgano de administración en forma colegiada, los
administradores revisten también el carácter de representantes de la
sociedad, confundiéndose en la misma o mismas personas físicas am-
bas calidades.
Puede pues afirmarse que la representación es el medio en cuya vir-
tud la sociedad se manifiesta frente a terceros, mientras que la admi-
nistración es un concepto que abarca las relaciones internas de orga-
nización societaria l.

-590-
EA DOCTRINA DEL ÓRGANO
La ley 19.550ha adherido a la moderna teoría que predica la inexis-
tencia de la relación de mandato entre los administradores y la socie-
dad, que era aplicable a las sociedades civiles, durante la vigencia de
éstas. La doctrina del órgano o doctrina orgánica lleva como ínsito pre-
supuesto la negativa de todo tipo de diferenciación desujetos jurídicos
en la relación entre el órgano de administración y la sociedad. Es decir,
que los administradores no son mandatarios de la sociedad, sino sus
funcionarios,por lo que es la sociedad misma la que actúa frente a ter-
ceros, mediante la actuación de una persona fisica.
La jurisprudencia ha adherido sin reservas a esta doctrina2, que
proviene del derecho extranjero y que monta una ficción -la de consi-
derar que una personajurídica puede tener órganos, como los seres hu-
manos-, sobre otra ficción, de mayor alcance-el carácter de sujeto de
derecho de la persona jurídica-, llegando a sostener que quien contra-
ta a nombre de la misma sociedad no es una persona física, con una vo-
luntad diferente, sino la misma sociedad.
No es difícil advertir en consecuencia que la teoría del órgano supo-
ne una abstracción, a los fines de tornar compatible el régimen de ad-
ministración y representación de la sociedad con el carácter de sujeto
de derecho autónomo de ésta, y en tal sentido, la doctrina y la juris-
prudencia han echado mano a esta teoría para explicar los fundamen-

Cám. 1"pel. Civ. y Com. San Martín, 5112174,ED, 64-104.


CNCOM.,Sala A, 30112176,ED, 74-704; ídem, Sala A, 27110178, «GRAÑA,GERE-
S.R.L. Y OTRO»; ídem, Sala B, 31110178,«SCHM~TZ,
MÍM C. VIEDMA RICARDO
C. PARAPUGNA,
PEDRO»; CSJN, 15/6/89, «UNIVERSIDAD
NACIONAL
DE TucuIMÁN C. PROVINCIA
DE CATA-
MARCA)), etcétera.
Curso de derecho societario 253

tos por los cuales los administradores de sociedades comerciales no


rinden cuentas a través del procedimiento previsto por los arts. 858 a
864 del CCCN. Sin embargo, la doctrina orgánica ha sido insuficiente
para explicar otras cuestiones relacionadas con la gestión de la socie-
dad, y por ello no debe extrañar que, en definitiva, se recurra en subsi-
dio a las normas del mandato para interpretar la relación que existe
entre el o los administradores con la sociedad,y así lo dispone el art. 68
de la ley 20.337 de Sociedades Cooperativas.

La organización de la administración y representación de las socie-


dades es diferente para cada tipo de sociedad. En las sociedades por
parte de interés y en las sociedades en comandita por acciones, la ad-
ministración está funcionalmente ligada con la representación, y a fal-
ta de regulación en el contrato constitutivo cualquier socio (sólolos co-
manditados en las sociedades en comandita) se encuentra facultado
para administrar y representar a la sociedad en forma indistinta. Si se
encarga la administración a varios socios sin determinar sus funciones
ni expresar que el uno no podrá obrar sin el otro, se entiende que pue-
den realizar indistintamente cualquier acto de la administración. En
caso contrario, ningún administrador puede obrar individualmente,
aun en el caso de que el coadministrador se hallare en la imposibilidad
de actuar (arts. 128,136y 143,ley 19.550).
En las sociedades de responsabilidad limitada, la administración y
representación está a cargo de uno o más gerentes, socios o no, desig-
nados por tiempo determinado o indeterminado en el contrato consti-
tutivo oposteriormente. Los socios pueden organizar una gerencia plu-
ral, que podrá funcionar en forma indistinta o conjunta o también cole-
giada, esto es, mediante la toma de decisiones por mayoría y ejercicio
de la representación por parte del presidente de ese órgano (art. 157,
ley 19.550).
En las sociedades anónimas, como se ha explicado, la administra-
ción está a cargo del directorio, órgano de carácter necesariamente co-
legiado cuando es plural, cuyos integrantes deben adoptar por mayo-
ría las decisiones correspondientes a la dirección de la sociedad, pero
que carecenper ser de facultades de representación, que pertenece só-
lo al presidente del directorio, salvo autorización expresa del estatuto
a uno o más directores para desempeñar tal función, aunque la actua-
ción de éstos jamás desplaza al presidente, que por propia definición
tiene el uso de la firma social (art. 268, ley 19.550).
En otras palabras, la administración y representación de la socie-
dad puede ser organizada de la siguiente manera:
a) En forma singular, en cuyo caso, la administración y represen-
tación se confunden en una sola persona. Esta conclusión vale
también para las sociedades anónimas, pues a pesar de autori-
zada doctrina que sostiene lo contrario, el directorio uniperso-
nal, por propia definición, no puede ser nunca colegiado, que es
organización propia de los órganos plurales.
b) En forma plural, y en este caso, la organización de la adminis-
tración y representación puede estar a cargo e indistintamente
en manos de todos los administradores (administración plural
indistinta) o requerir se por medio de expresa disposición del ac-
to constitutivo, la actuación conjunta de dos o más administra-
dores, en cuyo caso nada podrá hacer un administrador sin el
concurso del otro (administración plural conjunta). Finalmente,
la administración plural puede organizarse en forma colegiada,
como hemos explicadoya cuando nos referimos al directorioplu-
ral de las sociedades anónimas.

- $92 -
DESIGNACIÓN Y REGISTRACIÓN DE LOS ADMINISTRADORES

El nombramiento de los administradores está a cargo en principio


del órgano de gobierno de la sociedad (reunión o asambleas de socios)
con las mayorías simples previstas en los arts. 131,160 y 255 de la ley
Curso de derecho societario 255

19.550).En materia de sociedades anónimas, y sin perjuicio de esa


forma de designación, que debe considerarse como principio general,
la ley 19.550ha establecido otros procedimientos,como por ejemplo la
designación de los directores por el consejo de vigilancia o a través del
mecanismo de elección por clase de acciones, procedimientos que se
explican por la especial naturaleza de las sociedades anónimas y por
la necesidad de dar participación a las minorías en el directorio. Del
mismo modo, el art. 263 de la ley 19.550ha admitido la utilización del
sistema anglosajón del voto acumulativo, que permite a las minorías
competir por el tercio de las vacantes a llenar, disposición que no debe
considerarse exclusivamente reservada a las sociedades anónimas,
sino a la integración de todo órgano colegiado de administración, cual-
quiera fuere el tipo social adoptado, aun cuando la experiencia ha de-
mostrado que salvo el directorio,jamás se han organizado órganos co-
legiados de administración en los restantes tipos previstos en el Capí-
tulo 11de la ley 19.550.
Los administradores de las sociedades mercantiles deben inscribir-
se en el Registro Público, por expresa imperativa del art. 60 de la ley
19.550,que también impone la carga de registrar la desvinculación de
ellos.
Apesar de la deficiente redacción del art. 60 de la ley 19.550,que re-
mite al art. 12 del mismo ordenamiento, cuya escasa factura técnica ya
hemos analizado, ha sido debidamente interpretado por la jurispru-
dencia de nuestros tribunales, en lo que se refiere a los efectos que
cumple dicha toma de razón, que ella sólo cumple efectos declarativos,
en el sentido de que el administrador reviste el carácter de tal desde su
designación y no a partir de su registración y desde aquel momento
puede asumir la representación de la sociedad y obligar a la sociedad
por todos los actos celebrados en nombre de ella.
Pero el administrador cuya desvinculación no ha sido inscripta en el
registro mercantil puede continuar obligando a la sociedad, pues la au-
sencia de tal registración torna inoponible a los terceros el cese de sus
funciones.Es por ello que acertadamente ha sido dicho que lo más tras-
cendente de la registración exigida por el art. 60 de la ley 19.550para la
designación de los administradores lo constituye el hecho de que la de-
signación de u n nuevo directorio implica la cesación del anterior 3. En
definitiva, la finalidad del legislador al redactar el art. 60 de la ley
19.550ha sido la protección de los derechos de los terceros que han con-
tratado con la sociedad, cuya registración genera una apariencia jurí-
dica de legalidad en la que puede ampararse el acreedor de la sociedad,
siempre que sea de buena fe.
Echando mano pues al efecto declarativo que caracteriza la inscrip-
ción de la designacióny desvinculación de los administradores, nuestra
jurisprudencia ha desestimado excepciones opuestas por deudores so-
ciales recalcitrantes, que han pretendido desconocer la existencia de
contratos celebrados por la sociedad, con el simple argumento de que el
representante de ella no había sido inscripto en el registro mercantil.
La carga prescripta por el art. 60 de la ley 19.550 no está exclusiva-
mente a cargo de la sociedad,sino que puede ser llevada a cabo por quie-
nes revistieron el carácter de administradores y pretenden con ello ha-
cer pública su desvinculación del ente y evitar de esa manera surespon-
sabilidad por las actuaciones de sus reemplazantes. Pero en tal caso,
quien pretende actuar de tal manera debe acompañar la documentación
societaria que acredite fehacientemente tal desvinculación.
En puridad, la registración prevista por dicha disposición debiera
referirse exclusivamente a los representantes y no a los administrado-
res de la sociedad, pero como es principio general, salvo para las socie-
dades anónimas, la acumulación de ambos cargos en los restantes tipos
sociales, la ley 19.950 generalizó tal inscripción, que nunca es requeri-
ble para los integrantes del órgano de fiscalización de la sociedad.

--$93-
RÉGIMEN DE RENUNCIA Y REMOCIÓN
DE LOS ADMINISTRADORES DE SOCIEDADES

El régimen de renuncia y responsabilidad de los administradores


varía según el tipo de sociedad de que se trata, pues en el caso de las so-

GIRALTFONT,Administradores de sociedades comerciales. Alcance de su ins:


cripción y de su omisión, e n "Revista del Notariado", n V 5 2 , abr. 1977.
Curso de derecho societario 257

ciedades de personas, si bien el administrador puede renunciar en


cualquier momento, salvo pacto en contrario en el acto constitutivo,
responde de los perjuicios que ocasiona si la renuncia fuera dolosa oin-
tempestiva (art. 130,ley 19.550).Por el contrario, en las sociedades de
responsabilidad limitada y en las sociedades anónimas, el director o
gerente renunciante no se desvincula automáticamente de la admi-
nistración de la sociedad por el solo hecho de presentar su renuncia,
pues ella sólo es operativa si es aceptada por el directorio y no afectare
el funcionamiento regular de dicho órgano y no fuera dolosa e intern-
pestiva, debiendo en estos casos continuar en funciones hasta tanto la
asamblea se pronuncie (arts. 157y 259, ley 19.550).
En cuanto al régimen de remoción de los administradores, el princi-
pio general, fundado en la libertad de los socios de elegir al administra-
dor del patrimonio social que consideren más idóneo, lo constituye la fa-
cultad de éstos de remover a aquéllos, sin invocación de causa (remo-
ción ad ndum), mediante decisión que por mayoría simple debe adop-
tarse en reunión de socios o asamblea de accionistas (arts. 129,párr. le,
157,in fine y 256, ley 19.550).
No obstante, en las sociedades por parte de interés el contrato cons-
titutivo puede prever la necesidad de justa causa para la remoción del
o los administradores, en cuyo caso, éstos conservarán su cargo hasta
la sentencia judicial, si negaran la existencia de aquélla. En estas so-
ciedades puede suceder que la designación de un determinado admi-
nistrador haya sido condición expresa para la constitución de la socie-
dad, supuesto en el cual, de removerlo con justa causa, los socios dis-
conformes con tal decisión tienen derecho a retirarse de la sociedad,
ejerciendo el derecho de receso (art. 129, infine, ley 19.550).
En las sociedades de responsabilidad limitada, sólo puede limitarse
la libre revocabilidad de los administradores, cuando su designación
ha sido condición expresa de la constitución de la sociedad, en cuyo ca-
so se aplica la solución prevista por el art. 129, in fine de la ley 19.550,
referenciada en el párrafo anterior.
Finalmente, en las sociedades anónimas, el art. 256 establece que el
estatuto no puede suprimir ni restringir la revocabilidad de los direc-
tores. Su designación es revocable exclusivamente por la asamblea,
sin perjuicio de que cualquiera de los accionistas pueda solicitar la re-
moción con causa de ellos, a través de juicio ordinario que deberá tra-
mitar contrala sociedady los directores cuya remoción se persigue. Es-
ta facultad es común a todos los tipos sociales (art. 114,ley 19.550).

DE LAS SOCIEDADES

Dispone el art. 58 de la ley 19.550 que el administrador o el repre-


sentante que de acuerdo con el contrato o por disposición de la ley ten-
ga la representación de la sociedad, obliga a ésta por todos los actos que
no sean notoriamente extraños al objeto social.
Es decir, que el objeto social marca en principio el límite de la actua-
ción del representante de la sociedad, debiendo los actos celebrados
por éste no ser notoriamente extraños a él.
Se trata de la aplicación del "principio de la especialidad",propia de
las personas jurídicas, conforme al cual el objeto de la entidad limita la
capacidad de la misma, la cual no puede hacer cualquier cosa, si el ac-
to no está encaminado, directa o indirectamente, a la consecución del
fin de la sociedad.
La determinación de cuándo la obligación es notoriamente extraña
es una cuestión de hecho, y la duda al respecto impone considerar que
el acto obliga a la sociedad, sin perjuicio de la responsabilidad de quie-
nes han contraído tal acto, incursos en abuso de facultades4.
Ahora bien, debe repararse que el acto que es inoponible a la socie-
dad es el notoriamente extraño, por lo que la ajenidad de la operación
con el objeto social no debe dejar margen de dudas. Pero tal exorbitan-
cia no está ligada a la naturaleza de las actividades de la sociedad, si-
no que deben considerarse incluidos en esa categoría a aquellos actos
que de manera alguna tienden a beneficiar a la sociedad, como por
ejemplo el otorgamiento de garantías en favor de terceros, sin contra-

* HALPERIN,Curso de derecho colnercial, 6%reirnpr.,1982, t.1,p. 366.


Curso de derecho societario 259

prestación para la sociedad, el pago de deudas de terceros o la realiza-


ción de donaciones que no supongan beneficio, directo o indirecto para
el ente5.
De manera tal que los administradores de sociedades comerciales
no obligan a ésta por los actos notoriamente extraños al objeto social,
los cuales serán inoponibles al ente, que podrá repeler las accionesju-
diciales tendientes a exigir su cumplimiento.De allí la importancia de
la inclusión y precisión del objeto social en el acto constitutivo,que ins-
cripto en el Registro Público,no puede ser ignorado por quienes contra-
tan con la sociedad (art. 7" ley 19.550).
Ahora bien, si el régimen de representación ha sido organizado en
forma plural, y la sociedad se encuentra regularmente constituida, la
infracción a dicho régimen hace inoponibles también a la sociedad los
contratos u operaciones celebrados en tales condiciones, con excepción
de las obligaciones contraídas mediante títulos valores, por contratos
entre ausentes, de adhesión o concluidos mediante formularios, salvo
cuando el tercero tuviere efectivo conocimiento de que el acto se cele-
bra en infracción de la representación plural (art. 58, ley 19.550).
Tal régimen se justifica plenamente, atento el carácter circulatorio
de los títulos valores, en los cuales no es dable exigir de los terceros una
investigación profunda de todos los obligados cambiarios;de la misma
manera tampoco puede exigirse a los terceros las consultas a registros
públicos lejanos a la jurisdicción donde residen y mucho más repugna
a la buena fe en materia de contratos de adhesión o concluidos median-
te formularios, que la sociedad predisponente invoque defectos de un
contrato celebrado exclusiva y excluyentemente por ella.
Además de las limitaciones del objeto, el contrato constitutivo pue-
de contener limitaciones internas a las facultades representativas del
administrador, pero como estas limitaciones afectan la seguridad de
los negocios, el art. 58 in fine de la ley 19.550 las declara inoponibles a
los terceros. De manera tal que si el estatuto o acto constitutivo prevé

EAGGI- NISSEN,Las garantías otorgadas por las sociedades colnerciales y la


doctrina del "ultra vires", ED,ejemplar del 8/10/96.
la ratificación de determinados actos por el órgano de gobierno de la so-
ciedad, la ausencia de tal formalidad no afecta la validez de tales ope-
raciones o la responsabilidad del ente por sus consecuencias patrimo-
niales, sin perjuicio de la responsabilidad personal de quienes las han
contraído.
La ley 19.550 no prevé fórmulas expresas para obrar en nombre de
la sociedad, que no exige fórmulas sacramentales, pero debe resultar
indudable que el representante de la sociedad ha querido obligar a la
misma. En tal sentido, ha sido interpretado por nuestra jurispruden-
cia en forma por demás reiterada que la firma o nombre social median-
te la cual se establece la asunción de una obligación por la sociedad de-
be presentarse con tal claridad que indique la actuación de un ente co-
lectivo, y no el de una o varias personas visibles, descartando la res-
ponsabilidad de la sociedad en casos en que los documentos imputados
a ella lleven firmas sin indicación alguna de su misma representación
("la antefirma").

-595-
L A REPRESENTACIÓNDE LA SOCIEDAD
Y LA DOCTRINA DE LA APARIENCíA

Sucede con frecuencia en el mundo de los negocios; que aun en in-


fracción a la organización del régimen de representación, la sociedad
ha generado la apariencia de su propia actuación, a través del actuar
de determinadas personas, que sin tener las facultades de obligar a la
sociedad, han contratado en nombre de ellas, sin ningún reparo por
parte del ente, que ha tolerado dicha manera de proceder, para luego
invocar el desconocimientode tal actuación, cuando es demandada pa-
ra el cumplimiento de las obligaciones asumidas por el representante
de hecho. Este fenómeno se presenta con suma frecuencia en materia
de títulos valores.
En este caso, la jurisprudencia, a través de numerosos precedentes
ha priorizado la seguridad de los terceros ajenos al ente societario so-
bre los intereses de los socios o sobre las limitacionesinternas que ellos
han establecido en el contrato constitutivo. En tal sentido ha sido sos-
Curso de derecho societario 261

tenido que "corresponde excluir la oponibilidad a terceros de las reglas


estatutarias de representación cuando la conducta del mandante ha
sido idónea para crear una apariencia en la atribución de las faculta-
des que invocan los suscriptores de los títulos, aun infringiendo lo dis-
puesto en los estatutos. Ha de computarse a tal efecto el silencio guar-
dado por el mandante que no impidió, como lógicamente hubiera podi-
do y debido que el firmante del documento cumpliera una actuación
idónea para crear una apariencia de la que los terceros pudieran pre-
valerse, al generarse la certidumbre de que la sociedad quedaba obli-
gada. Y esta confusión no puede recaer sobre los terceros de buena fe si-
no sobre la sociedad misma que diera lugar a ellav6.

-896-
~BLIGACIONESDE LOS ADMINISTRADORES

Dispone el art. 59 de la ley 19.550 que los administradores de la so-


ciedad deben actuar con la lealtad y diligencia de un buen hombre de
negocios y los que faltaren a sus obligaciones son ilimitada y solidaria-
mente responsables por los daños y perjuicios que resultaren de su ac-
ción u omisión.
Dicha norma es la única que, en materia de responsabilidad de los
administradores de sociedades mercantiles contiene la parte general
de la ley 19.550, pues el legislador, con muy discutible técnica legisla-
tiva, sólo ha reglamentado minuciosamente el funcionamientodel ór-
gano de administración de las sociedades anónimas (el directorio), lo
que conduce al problema de extender las normas de los arts. 255 a 279
de la ley 19.550 a los restantes tipos sociales, fundamentalmente en lo
que se refiere a la aplicación de las normas sobre voto acumulativo,de-
legación de funciones, prohibiciones e incompatibilidadesde los direc-
tores, remuneración y régimen de responsabilidad.

CNCom., Sala A, 8/11/96, «BERCOVICH,GREGORIO N. C. DACAREXPORT IMPORT


ídem, SalaA, 28/4/78, ((MASSALINY MASSALIN S.A. S/~ONCURSO
S.A. S/~JECUTIVO»; PRE-
VENTIVO, INCIDENTEDE REVISI~NPOR SIEGRIST, R.»;ídem, Sala A, 30/11/94, ((MINORGAN
S.A. C. SATURNOCOORAGRÍCOLA GANADERA DE CONSUMO LTDA.)),etcétera.
Consideramos por nuestra parte aplicables a todos los administra-
dores de sociedades comercialeslas normas que sobre responsabilidad
prevén los arts. 274 a 279, con excepción de aquellas que se refieren ex-
clusivamente al funcionamiento colegiado del órgano de administra-
ción (art. 274, párrs. 297 y3",ley 19.550),por tratarse de principios de
derecho común, plenamente aplicables a la administración societaria.
En consecuencia, los administradores de sociedades comerciales
responden ilimitada y solidariamente hacia la sociedad,los socios y los
terceros, por el mal desempeño de su cargo, según el criterio del art. 59,
así como por la violación de la ley, el estatuto o el reglamento o por cual-
quier otro daño producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave
(art. 274, párr. 1" ley 19.550),responsabilidad que podrá hacerse efec-
tiva a través de las acciones sociales e individuales previstas en los
arts. 276 a 279 del mencionado ordenamiento legal.
El Código Civil y Comercial de la Nación ha consagrado idéntico
principio para todas las personas jurídicas, y10 ha hecho en el art. 160,
conforme al cual los administradores responden en forma ilimitada y
solidaria frente a la persona jurídica, sus miembros y terceros, por los
daños causados por su culpa en el ejercicio o con ocasión de sus funcio-
nes, por acción u omisión.

~ E M U N E R A C I Ó NDE LOS ADMINISTRADORES


DE LAS SOCIEDADES

La actividad de los administradores de sociedades es remunerada


por la naturaleza de sus funciones y por así disponerlo el art. 261 de la
ley 19.550 que, si bien se refiere al directorio,nada autoriza a estable-
cer diferencias con respecto a los demás tipos sociales, pues las funcio-
nes de administración de un patrimonio ajeno, independientemente
de la complejidad que supone el funcionamiento de una sociedad anó-
nima, son exactamente las mismas.
La cuestión puede suscitarse con respecto a los límites y porcentajes
establecidos por aquella norma, pero entendemos que en tanto la filo-
sofía del legislador ha sido la de vincular las ganancias del ejercicio con
Curso de derecho societario 263

la remuneración de los administradores, así como incentivar la distri-


bución de utilidades y evitar la existencia de directores ricos y accio-
nistas pobres, no hay obstáculo para extender la ética solución previs-
ta por el art. 261 de la ley 19.550 a los administradores de todas las so-
ciedades mercantiles.

-§98-
EA RENDICIÓN DE CUENTAS Y LA FORMULACIÓN
DE LOS E S T m O S CONTABLES

La jurisprudencia de nuestros tribunales comerciales ha pronun-


ciado en forma reiterada que las sociedades regulares no rinden cuen-
tas a sus socios sino que someten a éstos los estados contables confec-
cionados por el órgano de administración por medio de los cuales se po-
nen de manifiesto los resultados arrojados por la gestión empresaria7.
Esa manera de razonar se basa fundamentalmente en la doctrina or-
gánica que no admite la existencia de sujetos distintos dentro de una
sociedad, resultando por ello inadmisible el procedimiento de rendi-
ción de cuentas, que prevén los arts. 859 a 864 del CCCN, que contem-
pla la existencia de dos personas, esto es, el obligado a formularlas y el
dueño del negocio a quien se someten las cuentas de una o varias ope-
raciones de carácter mercantil.
Tal afirmación, que se ha convertido en un verdadero dogma, sobre
el cual la jurisprudencia, salvo casos aislados, no admite excepciones,
sólo es parcialmente cierta.
En primer lugar, no debe descartarse toda asimilación entre la ren-
dición de cuentas y la formulación de los estados contables por los ad-
ministradores de las sociedades comerciales, pues en puridad, la pre-
sentación de los balances constituye una forma de rendición de cuentas,
adaptado al negocio societario, en donde no es aplicable, en aras de la

CNCom., Sala D, 3/6/87, ((HANOMMO NISSIM C. HAMID,JOSÉH;ídem, Sala D,


14/2/77, h'D, 73-629; ídem, Sala B, 13/9/82, ((LABERDOLNE,JAIME C. KUHLMANN DE
LABERDOLIVE,ANA));ídem, Sala C, 7/12/79, ~~VAFTAL, LOLA)),en "La Información", t.
XLII, p. 1005; etcétera.
seguridad de las operaciones sociales, el procedimiento de aprobación
tácita de ellas previsto por el Código Civil y Comercial de la Nación, en
el art. 862.
Por otro lado, y sin perjuicio de reiterar las dificultades que ofrece la
doctrina orgánica, producto de meras abstracciones del legislador pa-
ra compatibilizar el funcionamiento del órgano de administración de
la sociedad al carácter de sujeto de derecho de los entes societarios,
pues en definitiva los estados contables son confeccionados por perso-
nas físicas (los administradores) para su aprobación por otras perso-
nas físicas (las asambleas o reuniones de socios),resulta acertado des-
de todo punto de vista que las cuentas sean formuladas en forma uni-
forme, como lo prescriben los arts. 62 a 66 en materia de preparación
de los estados contables y que éstos sean presentados sólo en forma
anual y aprobados expresamente a través de una decisión del órgano
de gobierno de la sociedad. Ello apunta a la seguridad del tráfico mer-
cantil y en este aspecto el procedimiento previsto por el legislador re-
sulta ponderable.
Pero de ello no puede derivarse mecánicamente que los administra-
dores no deben rendir cuentas en determinadas circunstancias, como
por ejemplo, cuando éstos no llevan contabilidad en legal forma8;en
supuestos en donde uno de los administradores ha sido desplazado de
la gestión ordinaria de los negocios sociales y exige rendición de cuen-
tas al restantego cuando, en general, los mecanismos societariosde re-
gistro, informacióny control de la gestión de los administradores no ha
podido funcionar, situación en donde debe entenderse que los princi-
pios generales establecidos por los arts. 858 a 864 del CCCN recobran
su plenitud.
Del mismo modo, también se ha admitido la procedencia del pedido
de rendición de cuentas a los administradores de sociedadesmercanti-

CNCom., Sala A, 30112176, ED, 74-704; Cám. 2"pel. Civ. y Com. Córdoba,
23/4/85, ((DIFRANCESCA, JOSÉ C. RAMOS,CARLOSY OTROS)), LLC, 1986-366; CNCiv.,
Sala B, 2018179, ((LÓPEz, CÉSARC. BEXDE GOYANARTE,
SIMONA S/SUCESIÓN»,etcétera.
CNCom., SalaA, 30112176,ED, 74-703.
Curso de derecho societario 265

les ante el pedido de los herederos del socio premuerto que tuvieron ve-
dado su acceso a la sociedad, sin posibilidad de toda información sobre
el curso de la administración y de toda participación en la aprobación
de los estados contableslO.
Finalmente, la rendición de cuentas constituye el único medio de in-
formación para los socios en las sociedadesirregulares y de hecho, aten-
to la imposibilidad de los administradores de llevar una contabilidad
regular, base y fundamento de la confección de los estados contables.

lo CNCom., Sala A, 13/12/83,((LIBRERÍA COMERCIALF E R N ~ D ES.R.L.


Z c. IGLE-
SIAS, RAMÓNN.
o XII
CAPÍTUL

De la documentación
y de la conta bilidad

-899-
FUNDAMENTO
DE LA NECESIDAD DEL CONLEiRCIANTE
DE LLEVAR REGISTROS CONTABLES

La obligación de los comerciantes, individuales o colectivos, de lle-


var registros contables,surge imperativamente del art. 320 del CCCN,
en cuanto dispone que están obligados a llevar contabilidad todas las
personas jurídicas privadas y quienes realizan una actividad econó-
mica organizada o son titulares de una empresa o establecimiento co-
mercial, industrial, agropecuarioo de servicios,disponiendo asimismo
-y ello constituye una novedad fundamental que la diferencia de las
viejas prescripciones del Código de Comercio en materia de contabili-
dad- que cualquier otra persona puede llevar contabilidad si solicita
su inscripción y la habilitación de sus registros o la rubricación de sus
libros.
La importancia de la contabilidad puede ser advertida desde nume-
rosos puntos de vista:
a) En beneficio de la comunidad y del tráfico mercantil, por dos ra-
zones fundamentales: 1)interesa a los terceros que contratan
con el comerciante, porque les permite conocer la evolución de
sus negocios, así como su estado patrimonial y financiero en un
momento determinado, y 2)permite la reconstrucción del patri-
monio del comerciante, lo que cobra especial importancia en ca-
so de concursos o quiebras.
b ) En interés del comerciante mismo, pues además de permitirle el
conocimiento del estado y evolución de sus negocios, la ley le per-
mite valerse de ellos, cuando la contabilidad es llevada en legal
forma, para probar de manera rápida y eficaz sus operaciones en
caso de conflicto (art.330, CCCN).
C ) Finalmente, y tratándose de sociedades,sólo una regular conta-
bilidad permitirá a los socios ejercer con plenitud su inderogable
derecho de información sobre la marcha de los negocios sociales
y sobre la gestión de los administradores (art. 55, ley 19.550).

En materia de sociedades,lalegal teneduría de libros es obligación ex-


clusiva de los administradores, cuya inexistencia o irregularidad es su-
ficiente causal de remoción. Del mismo modo, es obligación de la sindi-
catura verificar la legalidad de tal carga, cuya omisión puede acarrear-
le idénticas consecuencias.
Los registros contables que obligatoriamente deben llevar los co-
merciantes están descriptos por el art. 322 del CCCN y ellos son:
a ) El libro Diario, en donde el art. 327 del CCCNdispone que en él
se deben registrar todas las operaciones relativas a la actividad
de la persona que tienen efecto sobre el patrimonio, individual-
mente o en registros resumidos que cubran períodos de duración
no superiores a un mes. Estos resúmenes deben surgir de anota-
ciones detalladas practicadas en subdiarios, los que deben ser
llevados en las formas y condiciones establecidas en los arts. 323,
324 y 325 del referido ordenamiento legal.
b) El libro de Inventarioy Balances, que es también un registro cro-
nológico en el cual se deben anotar el conjunto de bienes y dere-
chos de propiedad de la sociedad, así como las obligaciones de las
que ésta fuere responsable de cumplimiento.Dicha información
debe ser asentada al momento de la constitución de la sociedad y
a partir de allí al cierre de cada ejercicio económico, debidamen-
te valuada a esa fecha.
C ) Aquellos que corresponden a una adecuada integración de u n sis-
tema de contabilidad y que exige la importancia y la naturaleza
Curso de derecho sseietario 269

de las actividades a desarrollar. El Código se refiere libros com-


plementarios de los libros indispensables, a los que denomina
"auxiliares",también sujetos a las mismas formalidades que los
libros Diario e Inventario y Balances. Entre estos libros auxilia-
res, los más comunes son el Mayor o de Cuentas Corrientes, en el
cual se trasladan las anotaciones del libro Diario, abriendo las
cuentas deudoras y acreedoras del comerciante: el libro de Caja,
que es considerado parte integrante del libro Diario, cuando en
aquél se asentaren los pagos en efectivorecibidos o efectuadospor
el comerciante: el libro Bancos, Compras y Ventas, de Ganancias
y Pérdidas, etcétera.
d) Los que en forma esencial impone este Código u otras leyes. Den-
tro de esta fórmula deben incluirse los libros societarios(de actas
de directorio y asambleas, de registro de acciones, de asistencia a
asambleas,de asociados de las sociedades cooperativas,etcétera).
Los libros de comercio están sometidos a determinadas formalida-
des y requisitos, cuyo cabal cumplimientoasegura la eficacia que el le-
gislador les otorga (art. 330, CCCN). De tal forma, dispone el art. 325
del CCCNque los libros y registros contables deben ser llevados en for-
ma cronológica, actualizada, sin alteración alguna que no haya sido
debidamente salvada, debiendollevarse en idioma y moneda nacional.
Deben permitir determinar al cierre de cada ejercicio económico anual
la situación patrimonial, su evolucióny sus resultados, disponiendofi-
nalmente dicha norma que los libros y los registros previstos en el art.
322, a los cuales hemos hecho referencia, deben permanecer en el do-
micilio de su titular.
Los requisitos formales de teneduría de libros de comercio que fue-
ron previstos en el derogado Código de Comercio, habían sido, de algu-
na manera, modificados por la ley 19.550 para las sociedades comer-
ciales, adaptando las disposiciones de aquella normativa a los adelan-
tos de la tecnología. Sin embargo, tales reformas, contenidas en el art.
61 de la ley 19.550 han sido reservadas exclusivamente para el libro
Diario y los libros auxiliares, dejando intactas las directivas previstas
para el libro Inventario y Balances.
En tal sentido, dispone actualmente el art. 61 de la ley 19.550 que
podrá prescindirse del cumplimiento de las formalidades impuestas
por el art. 53 del CCom., referidos a la necesidad de encuadernación,
foliación y rúbrica de los libros, cuando la autoridad de control o el Re-
gistro Público autoricen la sustitución de los libros por ordenadores,
medios mecánicos o magnéticos u otros, salvo el de Inventario y Balan-
ces. A tales efectos, la petición de sustituir los libros por medios mecá-
nicos de registración debe incluir una adecuada descripción del siste-
ma, con dictamen técnico o antecedentes de su utilización, la que, una
vez autorizada, deberá transcribirse en el libro de Inventario y Balan-
ces. Los pedidos de autorización se considerarán automáticamente
aprobados dentro de los treinta días de efectuados, si no mediare ob-
servación previa o rechazo fundado. El sistema de contabilización de-
be permitir la individualización de las operaciones, las correspondien-
tes cuentas deudoras y acreedoras y su posterior verificación,con arre-
glo al art. 43 del CCom. (art. 61, ley 19.550).
Es una verdadera pena, como ha sucedido con otras normas de la ley
19.550, que continúan haciendo referencia a las disposiciones del Có-
digo de Comercio, que ha sido derogado y reemplazado por el Código
Civil y Comercial de la Nación, que la ley 26.994 no haya reemplazado
tales referencias por la correspondiente normativa del referido orde-
namiento común, pues las normas de los arts. 43 y 53 del derogado
CCom. tienen su sucedáneo en los arts. 320 a 331 del CCCN, entre los
cuales se encuentra el art. 329, que contiene una disposición casi idén-
tica a las prescripciones del art. 61 de la ley 19.550, aplicable a todas
aquellas personas que están obligadas a llevar contabilidad y también
para quienes pretenden llevar una contabilidad voluntaria, sujeta a
las prescripciones del último párrafo del art. 320.

- q 100 -
LOSLIBROS 'SOCIETARIOS
Adiferencia del comercianteindividual, las sociedades deben llevar
otros libros obligatorios y con las mismas formalidades exigidas para
los libros de comercio, cuya importancia trasciende notoriamente el
Curso de derecho societario

ámbito privado de ellas y en los cuales deben reflejarse actuacionesin-


ternas de la sociedad. Ellos son los libros de Actas de los Órganos Cole-
giados (asambleas y directorio),el libro de Registro de Asistencia a las
Asambleas y el libro de Registro de Acciones.

1 - Los libros de Actas de Órganos Colegiados requeridos genéri-


camente por el art. 73 de la ley 19.550 reviste fundamental trascen-
dencia para la sociedad,los socios y los terceros, pues permiten recons-
truir el giro de los negocios desde la misma constitución de la sociedad.
Dichos libros son los siguientes:
a) Libro de Actas de Asambleas, en el cual deberán volcarse el re-
sumen de las manifestaciones hechas por los socios o accionistas
en el seno de ellas, las formas de las votaciones y sus resultados,
con expresión completa de las decisiones (art. 249, párr. 1" ley
19.550).La ley no requiere que las actas de asambleas sean re-
dactadas a medida que el acto transcurre, sino que para agilizar
su trámite, prevé la necesaria inclusión en el orden del día, de la
elección de los encargados de suscribir el acta (art. 246, ley
19.550),a los cuales se les asigna el rol de custodiar la veracidad
de lo acontecido en el seno del acto asambleario, y cuya acta de-
berá ser firmada por éstos y por el presidente del directorio o por
el representante legal, según el caso (art. 73, infine, ley 19.550).
b) El libro de Actas de Directorio, donde deben transcribirse resu-
midamente las manifestaciones y votaciones de los directores
presentes, así como las decisiones adoptadas en el seno del órga-
no de administración. A diferencia de lo que acontece con las ac-
tas de asambleas, las actas de directorio deben ser redactadas a
medida que transcurre el acto, debiendo ser firmadas por todos
los directores presentes al concluir la reunión.

Si bien la ley 19.550 se refiere a las actas de directorio, sus normas


son aplicables también para el caso de que, tratándose de otro tipo so-
cietario, se haya organizado la administración en forma colegiada,
pues el art. 73, párr. 1Ue la ley 19.550,impone la obligación de labrar
acta a las deliberaciones de cualquier órgano colegiado sin distinción.
Tal obligación es asimismo exigible al consejo de vigilancia y a la sindi-
catura plural o comisión fiscalizadora (arts. 280 y 284, ley 19.550),que
revisten también el carácter de órganos colegiados.
El art. 249 de la ley 19.550 sólo autoriza a los socios a solicitar, a su
costa, copia firmada del acta de asamblea, lo cual no implica de mane-
ra alguna que los accionistas o socios no puedan recabar copia de los li-
bros de los restantes órganos colegiados en la sociedad que integran,
pues la necesaria transparencia de los negocios sociales autoriza so-
bradamente a aquéllos a requerir tal información, no sólo para tener
conocimiento de lo acontecido en el seno de los órganos de administra-
ción y fiscalización de la sociedad, sino también para impugnar sus re-
soluciones, en caso de ilegitimidad o para considerar con conocimiento
de causa la gestión de los administradores y síndicos, al momento de
ser evaluada.

2 - El libro de Registro de Asistencia a Asambleas de Accionistas,


que también debe ser llevado con las formalidades previstas por el Có-
digo Civil y Comercial de la Nación y cuya existencia está prevista por
el art. 238 de la ley 19.550. En dicho libro se deben registrar los accio-
nistas que hubiesen manifestado su voluntad de concurrir al acto
asambleario, mediante comunicación dirigida a la sociedad con tres
días hábiles de anticipación al de la fecha fijada. Este libro debe ser
completado por el directorio y suscripto por los accionistas que concu-
rran a la asamblea, dejando constancia de sus domicilios, documento
de identidad, número de votos que corresponda e identificación de su
representante asambleario, en su caso (art. 239, ley 19.550).
El libro de Registro de Asistencia a Asambleas es complementario
del libro de Actas de Asambleas, cuyas copias cada accionista tiene de-
recho a exigir (art. 249, ley 19.550), pues su finalidad es acreditar el
quórum requerido por la ley como requisito indispensable para la vali-
dez del acto asambleario.

3 - El libro de Registro de Acciones es otro libro societario cuya


existencia está prevista por el art. 213 de la ley 19.550. Debe llevarse
Curso de derecho societario 273

también con las formalidades de los libros de comercioy es de libre con-


sulta por los accionistas.
Dicho libro reviste especial importancia desde la sanción de la ley
24.587, que consagró, a partir del año 1996,la nominatividad obligato-
ria de los títulos accionarios, por lo que el carácter de accionista se ad-
quiere,para todos los efectos, desde la inscripción de la transferencia en
el libro de Registro deAcciones de la Sociedad (art.215,ley 19.550).Ade-
más de la transferencia de acciones, deben inscribirse en el libro de Re-
gistro de Acciones las clases de acciones en que se divide el capital, los
derechos y obligaciones que ellas comportan:el estado de integración de
ellas, con indicación del nombre del suscriptory cualquier otra mención
que derive de la situaciónjurídica de las acciones y sus modificaciones
(medidas cautelares).
Tratándose de sociedades de responsabilidad limitada, el art. 162de
la ley 19.550prevé un libro especial de actas de asambleas, coherente
con el mecanismo incorporado por la ley 22.903 que autoriza la adop-
ción de acuerdos sociales mediante la comunicación del voto de los so-
cios a los gerentes por cualquier medio que garantice su autenticidad,
respondiendo a una consulta efectuada por éste, o bien mediante una
declaración escrita de todos los socios, en la cual éstos expresan a la ge-
rencia el sentido de su voto. En tales casos, el acta deberá ser transcrip-
ta en un libro de actas especial, en el cual los gerentes deben transcri-
bir las respuestas dadas por los socios y su sentido, alos efectos del cóm-
puto de los votos, debiendo conservarse por tres años los documentos
donde constan las respuestas.
La pérdida o sustracción de los libros societarios no impide la cele-
bración de los órganos colegiados. En tales casos, bastará transcribir
lo acontecido en instrumentos privados o públicos y luego, rubricados
los nuevos libros, reproducir su texto en estos últimos.

- 5 101 -
&OS BALANCES Y ESTADOS CONTMLES DE LA SOCIEDAD

Hemos ya explicado (CapítuloXI) que los administradores de las so-


ciedades regularmente constituidas no rinden cuentas de su gestión a
través del procedimiento previsto por los arts. 858 a 864 del CCCN, si-
no mediante la formulación de los estados contables,cuyo contenidoha
sido minuciosamente reglamentado por la ley 19.550, y que se inte-
gran con los balances (art. 63), los estados de resultados (art. 64), los
cuadros e información complementaria (art. 65), la memoria del ejer-
cicio (art.66)y el informe de la sindicatura (art. 294, inc. 5".Asirnismo,
normas técnicas de carácter contable han impuesto la obligatoriedad
de completar los estados contables con un dictamen o informe escrito,
suscripto por contador público independiente, que debe estar fundado
en el examen de los estados contables a partir de un trabajo de audito-
ría elaborado de acuerdo con las normas generalmente aceptadas pa-
ra ello, en donde dicho profesional opina sobre los estados contables
efectuados por los administradores de la sociedad, o se abstiene de opi-
nar sobre dichos instrumentos.
Hemos senalado que, con fundadas razones, la ley 19.550 ha regla-
mentado con sumo detallismo el contenido de los estados contables, si-
guiendo en tal sentido la tendencia universal de reglamentar y unifor-
mar la confección de dichos instrumentos. Tal manera de legislar se
justifica sobradamente, en especial en las sociedades anónimas, que
buscan en la información uno de los pilares fundamentales de su regu-
lación, atento el múltiple interés que despierta la transparencia de las
operaciones sociales1.
Las previsiones de los arts. 62 a 66 de la ley 19.550 son aplicables en
su totalidad a las sociedades por acciones y a las sociedades de respon-
sabilidad limitada cuyo capital alcance la suma prevista en el inc. 2"
del art. 299 de la ley 19.550.Las restantes sociedades deben confeccio-
nar sus estados contables de acuerdo con las previsiones del art. 326
del CCCN, conforme al cual, al cierre del ejercicio, quien lleva contabi-

CNCom., Sala A, 24/10/95, ((COMISIÓNNACIONAL ASUNTOSPRODUC-


DE VALORES.
TOS SOLVAR S.A. S/~UMPLIMIENTO DE PRESENTACIÓN DE BALANCES»;ídem, SalaA, 2 1/2/96,
((VÁSQUEZIGLESIAS) HUGO Y VÁSQUEZIGLESIAS DE MON)NORMAC. ARAGÓNVALERS.A. Y
OTROS S/SUMARIO»; ~ S/&UIEBRA.INCIDENTE
ídem, Sala C, 28/2/94, ( ( T u c s oS.A. DE CALI-
FICACI~NDE CONDUCTA));ídem, Sala A, 22/9/95, ((ASTARSA S.A. S/&UEBRANTOS
IMPOSITI-
VOS»,etcétera.
lidad obligada o voluntaria, debe confeccionar sus estados contables,
que comprenden como mínimo un estado de situación patrimonial y un
estado de resultados que deben asentarse en el registro de inventario

Si bien es obligación de los administradores o directores de la socie-


dad hacer llevar la contabilidad y la confección de los estados conta-
bles, tal carga es generalmente delegada en profesionales del área con-
table de la empresa, lo cual de manera alguna implica eximir la res-
ponsabilidad de aquéllos por las irregularidades que tales instrumen-
tos puedan presentar.
Los estados contables requieren la aprobación por parte del órgano
de administración o directorio, mediante decisión expresa del órgano
colegiado, en reunión donde debe aprobarse además la confección de la
memoria y la convocatoria a asamblea general de socios o accionistas
en la cual dichos documentos, así como el informe de la sindicatura, se-
rán considerados y, eventualmente, aprobados por los integrantes de
la sociedad.Sólo a partir de esta decisión, los balances y estados conta-
bles adquieren los efectos jurídicos que la ley les asigna, pues hasta
tanto son meros proyectos que carecen de toda virtualidad2.
La trascendencia que tienen los estados contables para el tráfico
mercantil ha sido destacada incluso por la ley 19.550,que impone a los
administradores de las sociedades de responsabilidad limitada, cuyo
capital alcance el importe fijado por el art. 299, inc. 2" y de las socieda-
des por acciones, la obligación de remitir a la autoridad de control una
copia de esos documentos (art. 67, párr. Z2",ley 19.550).Dicha norma es,
sin embargo, insuficiente, pues no se advierte, atento el interés general
que supone el conocimientode los estados contables por los terceros,las
razones por las cuales no se impuso idéntica carga a los restantes tipos
sociales, en especial para las sociedades de responsabilidad limitada,

CNCom., Sala E, 22/12/94, ~(GODOI; ALFREDOC. AUDI COLORPRODUCCIONES


S.A.)),donde se dijo que sin aprobación de los accionistas no hay balance.
donde los terceros tienen sumo interés en conocer los estados contables
de las mismas, atento la limitada responsabilidad de sus socios.

b - El balance

El balance es una descripción gráfica de carácter estático de la si-


tuación económica, financiera y patrimonial de la sociedad en un mo-
mento dado, que permite conocer la composición de su patrimonio y la
solvencia con que cuenta para el cumplimientode sus obligaciones.
Los balances pueden ser clasificados de la siguiente manera:
a) Los balances del ejercicio o "balances generales", cuya confec-
ción y aprobación por los accionistas está prevista por el art. 234,
inc. 1"e la ley 19.550.
b) Los balances especiales, que deben ser elaborados en determina-
das oportunidades,fundamentalmente en caso de reorganización
estructural de la sociedad (transformación,fusión y escisión).
e ) Los balances de liquidación, cuya confección está autorizada por
los arts. 104y 109 de la ley 19.550.
d) Los balances de comprobación que el art. 294, inc. 2 V e la ley
19.550 autoriza a requerir a la sindicatura para comprobar la le-
galidad de los actos de la sociedad.
e) Los balances consolidados, que permiten agrupar la informa-
ción correspondiente a grupos de sociedades, y que es requerido
por el art. 62 a toda sociedad que revista el carácter de contro-
lante en los términos del art. 33, inc. 1"e la ley 19.550.
El art. 63 de la ley 19.550establece el contenido del balance general,
disponiendo la inclusión en el activo de la siguiente información:
a) El dinero en efectivo en caja y bancos y los valores caracterizados
por similares principios de liquidez, certeza y efectividad, así co-
mo la moneda extranjera.
b) Los créditos provenientes de las actividades sociales. Por sepa-
rado se indicarán los créditos con sociedades controladas, con-
Curso de derecho societario

trolantes ovinculadas (cuyadefinición suministra el art. 33 de la


ley 19.550),los créditos litigiosos y cualquier otro crédito.
C) Los bienes de cambio, agrupados de acuerdo con las actividades
de la sociedad, indicándose separadamente las existencias en
materias primas, productos en proceso de elaboración y termi-
nados, mercaderías de reventa o los rubros requeridos por la na-
turaleza de la actividad.
d) Las inversiones en títulos de deuda pública, en acciones y en de-
bentures, con distinción de las que sean cotizadas en Bolsa, las
efectuadas en sociedades controlantes, controladas o vinculadas
y otras participaciones y cualquier otra inversión ajena a la ex-
plotación de la sociedad, descontándose la previsión para que-
brantos o desvalorizaciones, cuando correspondiere.
e) Los bienes de uso, con indicación de sus amortizaciones acumu-
ladas.
f j Los bienes inmateriales, por su costo, con indicación de sus amor-
tizaciones acumuladas.
g) Los gastos y cargas que se devenguen en futuros ejercicios o se
afecten a éstos, deduciendo en este último caso, las amortizacio-
nes acumuladas que correspondan.
h) Todo otro rubro que por su naturaleza corresponda ser incluido
en el activo.

En cuanto al pasivo incluido en el balance, la información que debe


ser suministrada es la siguiente:
a) Las deudas, indicándose separadamente las comerciales,las ban-
carias, las financieras,las existentes con sociedades controlantes,
controladas ovinculadas,los debentures emitidospor la sociedad,
los dividendos a pagar y las deudas a organismos de previsión so-
cial y de recaudación fiscal.Asimismo, se mostrarán otros pasivos
devengados que corresponde calcular.
b) Las previsiones por eventualidades que se consideren suscepti-
bles de concretarse en obligaciones de la sociedad.
C) Todo otro rubro que por su naturaleza represente un pasivo ha-
cia terceros.
d ) Las rentas percibidas por adelantado y los ingresos cuya reali-
zación corresponda a futuros ejercicios.

Separadamente de esos rubros, el art. 63, inc. 25 11, exige la inclu-


sión en el pasivo de las siguientes cuentas:
a) El capital social, con distinción en su caso, de las acciones ordi-
narias y otras clases, y los supuestos del art. 220, esto es, las ac-
ciones de la propia sociedad.
b ) Las reservas legales, contractuales o estatutarias, voluntarias y
las provenientes de revaluaciones y de primas de emisión.
C) Las utilidades de los ejercicios anteriores y en su caso, para de-
ducir, las pérdidas.
d ) Todo otro rubro que por su naturaleza corresponda ser incluido
en las cuentas de capital, reservas y resultados.

El criterio del legislador de incluir estas cuentas dentro del pasivo


ha sido duramente cuestionado por la doctrina contable, cuyos exposi-
tores predican la necesidad de agruparlas dentro del concepto del "pa-
trimonio neto", por entender falsa la afirmación de que la sociedad
"adeuda" a los socios o accionistas el monto del aporte. En tal sentido,
el modelo tipo de balances aprobado por la Resolución 1173 de la Ins-
pección General de Personas Jurídicas (hoy Inspección General de
Justicia),modificandolaley 19.550,ubicó al patrimonio neto dentro de
un esquema independiente al activo y pasivo, entendiendo por tal el
exceso del activo sobre el pasivo que representa la participación de los
socios en el total del activo de la sociedad3.
Tales criticas son parcialmente ciertas, y encuentran respaldo legal
en lo dispuesto por el art. 109 de la ley 19.550que ratifica la diferencia

VERÓN, Estados contables y libros de comercio, 1978, p. 207, quien ilustra so-
bre los informes técnicos y resoluciones que imponen.tal dictamen.
Curso de derecho societario 279

que existe entre el pasivo social y el derecho de los socios a obtener el


reembolso de su participación societaria, al cual sólo tendrán derecho
en la medida de existir un remanente obtenido de la realización del ac-
tivo y la cancelacióndel pasivo. Sin embargo, entiendo acertado incluir
en el pasivo y no en el patrimonio neto a las utilidades de ejercicios an-
teriores, que sí constituyen una deuda de la sociedad hacia sus socios o
accionistas.
Finalmente, deben ser expuestos en el pasivo social los bienes en de-
pósito, los avales y las garantías otorgadas por la sociedad, documen-
tos descontados y toda otra cuenta de orden, que corresponden a aque-
llas operaciones sociales que si bien generan relaciones jurídicas, no
aumentan ni disminuyen el patrimonio de la empresa ni repercuten en
sus resultados4.
La presentación de los balances está sometida a las siguientes pau-
tas:
a) La información debe agruparse de modo que sea posible distin-
guir y totalizar el activo corriente del activo no corriente, y el pa-
sivo corriente y no corriente. Se entiende por corriente todo acti-
vo o pasivo cuyo vencimiento orealización se producirá dentro de
los doce meses a partir de la fecha del balance general, salvo que
las circunstancias aconsejen otra base para tal distinción.
b) Los derechos y obligaciones deberán mostrarse indicándose si
son documentados,con garantía real u otras.
C) El activo y pasivo en moneda extranjera deberá mostrarse por
separado en los rubros que correspondan.
d) No podrán compensarse las distintas partidas entre sí.

c - El estado de resultados

El balance se complementa con el estado de resultados o cuenta de


ganancias y pérdidas del ejercicio, cuya importancia fundamental ra-

CHOLVIS,Organización, costos y balances, 1960, t. IV, p. 261.


dica en informar sobre los resultados, positivos o negativos, del ejerci-
cio, de los cuales depende la posibilidad de distribución de dividendos
entre los socios o accionistas y el monto de las remuneraciones de los
administradores (arts. 68,224 y 261, ley 19.550).Las partidas del es-
tado de resultados han sido divididas por el legislador de la siguiente
manera (art.64, ley 19.550):
a) El producido de las ventas o servicios, agrupados por tipo de ac-
tividad, De cada total se deducirá el costo de las mercaderías o
productos vendidos o servicios prestados, con el fin de determi-
nar el resultado.
b) Los gastos ordinarios de administración, comercialización, fi-
nanciación y otros que corresponda cargar al ejercicio,debiendo
hacerse constar especialmente los montos de las retribuciones
de administradores, directores y síndicos;otros honorarios y re-
tribuciones por servicios; los sueldos y jornales y las contribu-
ciones sociales respectivas; los gastos de estudios e investiga-
ciones; las regalías y honorarios por servicios técnicos y otros
conceptos similares;los gastos por publicidad y propaganda; los
impuestos, tasas y contribuciones, mostrándose por separado
los intereses, multas y recargos; los intereses pagados o deven-
gado~,indicándose por separado los provenientes por deudas
con proveedores, banco o instituciones financieras, sociedades
controladas o vinculadas y otros; las amortizaciones y previsio-
nes, aclarando la ley que cuando no se haga constar alguno de
estos rubros, parcial o totalmente, por formar parte de los cos-
tos de los bienes de cambio, bienes de uso u otros rubros del ac-
tivo, deberá exponerse como información del directorio o de los
administradores en la memoria.
C) Las ganancias y gastos extraordinarios del ejercicio.
d) Los ajustes por ganancias y gastos de ejercicios anteriores.

El estado de resultados debe presentarse de modo que muestre por


separado la ganancia o pérdida proveniente de las operaciones ordina-
rias y extraordinarias de la sociedad, determinándose la ganancia o
Curso de derecho societario 281

pérdida neta del ejercicio, a la que se adicionará o deducirá las deriva-


das de ejercicios anteriores.
Al igual que lo que sucede con las otras cuentas del balance, el legis-
lador ha sido terminante en la inadmisibilidad de compensar las par-
tidas entre sí.

d - El estado de evolución del patrimonio neto

Por otra parte, el estado de resultados se complementa con el estado


de evolución del patrimonio neto, en donde deben incluirse las causas
de los cambios producidos durante el ejercicioen cada uno de los rubros
integrantes del patrimonio neto.
El estado de evolución del patrimonio neto de la sociedad,requerido
por el art. 64, inc. 11,de la ley 19.550,reviste importancia fundamental
para la comprensión del verdadero estado patrimonial de la sociedad,
pues permite medir la evolución de dicho patrimonio durante el ejerci-
cio de que se trata, en comparación con el patrimonio neto de la socie-
dad al cierre del ejercicio anterior.
El patrimonio neto de la sociedad está integrado por el capital social
o capital suscripto, que es exactamente lo mismo, los ajustes de la
cuenta capital obtenidos a través de revalúos y las reservas legales, es-
tatutarias o libres constituidas de conformidad con los requisitos pre-
vistos por los arts. 66, inc. 3 9 70 de la ley 19.550.La sumatoria de to-
das estas cuentas, más otras sobre las cuales nos explayaremos a con-
tinuación, constituye el patrimonio neto de la sociedad.
Otras dos cuentas son incluidas en el estado de evolución del patri-
monio neto: los aportes irrevocables a cuenta de futuras emisiones de
capital y los resultados no asignados.
Los primeros -los aportes irrevocables- constituyen una alterna-
tiva para dotar de fondos a la sociedad, cuando ésta los requiere de in-
mediato y no se puede esperar la celebración de una asamblea convo-
cada a los fines de aumentar el capital social con efectivo suministro de
fondos por los socios o accionistas.Ante ello, se recurre por lo general a
quienes integran el grupo de control,quienes realizan los desembolsos
necesarios para satisfacer las necesidades de la sociedad, pero no en
calidad de mutuo o préstamo dinerario, sino como "aportes", a pesar de
que no son técnicamente tales, pues para la emisión, suscripción e in-
tegración de las nuevas acciones se requiere una decisión asamblearia
que resuelva aumentar el capital social, lo cual puede demorar varias
semanas. Esta figura, que nació de concretas necesidades prácticas,
para lo cual el mutuo no era la solución adecuada en tanto implicaba
agravar el pasivo y castigar los estados contables, adolecía de regula-
ción sustancial, lo cual llevó a que tales aportes -que no eran técnica-
mente tales- figuraran en el estado de evolución del patrimonio neto
por tiempo indeterminado, lo que por supuesto desnaturalizaba la fi-
gura legal y conspiraba contra la seriedad de los balances, toda vez que
si hablamos de aportes irrevocables para "futuras emisiones de accio-
nes", es requisito esencial para su configuración la necesidad de una
inmediata capitalización.
Precisamente, para evitar tales abusos, la Inspección General de
Justicia, primero mediante la Resolución General 28104 y luego me-
diante la Resolución General 7105, denominada "Nuevas Normas de la
Inspección General de Justicia", se establecieron los requisitos en tor-
no a su capitalización, previendo el art. 271 de esta normativa que los
aportes irrevocables a cuenta de futura suscripción de acciones o de
cuotas recibidos por las sociedades por acciones y de responsabilidad
limitada, integrarán el patrimonio neto de la sociedad desde la fecha
de su aceptación por el directorio o la gerencia. Pero su capitalización
por parte de una asamblea o reunión de socios no puede demorar más
de ciento ochenta días desde dicha aceptación. Si ello no aconteciera, el
monto del pasivo será contabilizado como pasivo social. Mediante di-
cha solución se evita que la sociedad exhiba frente a terceros, en espe-
cial ante entidades crediticias, un estado patrimonial que no se compa-
dece con su verdadera situación económica y financiera.
En cuanto a los "resultados no asignados", esta cuenta sólo resulta
admisible para asentar las ganancias del ejercicio, hasta tanto la
asamblea ordinaria prevista por el art. 234, inc. 1Ve la ley 19.550 se
pronuncie sobre su destino: distribución de dividendos en forma total
o parcial o constitución de reservas facultativas o libres. Una vez deci-
dido ese destino por el órgano de gobierno de la sociedad, esas sumas
Curso de derecho societario 283

pasarán a la cuenta reservas o se dejará constancia del pago de divi-


dendos, pero carece de todo sentido mantenerlas en la cuenta de "resul-
tados no asignados", toda vez que su destino final, de una manera u
otra, ya fue "asignado". Pero la "creatividad contable", como manifes-
tación de la picardía criolla, llevó a engrosar, ejercicio tras ejercicio la
cuenta de resultados no asignados del patrimonio neto, recurriéndose
al sencillo expediente de retener las ganancias del ejercicio,pero no pa-
ra constituir reservas libres o facultativas, como lo permiten los arts.
66, inc. 3 9 70 de la ley 19.550,previo cumplimiento de todos los requi-
sitos formales y sustanciales que ello supone, sino para evitar el pago
de dividendos, sin brindar la menor explicación sobre la necesidad de
llevar a cabo esa retención. A esta ilegítima manera de proceder, que
fue consolidada durante años por la doctrina contable y la tolerancia
judicial, se puso fin mediante el art. 272 de la Resolución General 7/05
de la Inspección General de Justicia, que si bien admitió el traslado de
las ganancias, en forma parcial o total a la cuenta de resultados no
asignados, requirió como requisito inexcusable de validez, el cumpli-
miento de los procedimientos necesarios para la constitución de las re-
servas libres o facultativas, con lo cual esa ilegítima, frustratoria del
derecho al dividendo de quienes no integraban por lo general el grupo
de control, quedó totalmente desarticulada.
La evolución de patrimonio neto de la sociedad, según su estado, que
forma parte inescindible de los balances, permite conocer la solvencia
de la sociedad y, en su caso, la inclusión del ente en los supuestos de re-
ducción obligatoria del capital (art. 206, ley 19.550)y de disolución por
pérdida del capital social (art. 94, inc. 5" ley 19.550).

e - Las notas complementarias y los cuadros anexos

Su preparación es indispensable cuando la información no estuvie-


ra contenida en los balances, estado de resultados o en sus notas co-
rrespondientes. En tal caso, el art. 65 de la ley 19.550 prescribe la ne-
cesidad de acompañar notas y cuadros, que se considerarán parte de
aquéllos, disponiendo enunciativamente el legislador la siguiente in-
formación:
a) Los bienes de disponibilidad restringida, explicándose breve-
mente la restricción existente.
b) Los activos gravados con hipoteca, prenda u otro derecho real,
con referencia a las obligaciones que garantizan.
C) El criterio utilizado en la valuación de los bienes de cambio, con
indicación del método de determinación del costo u otro valor
aplicado.
d ) Los procedimientos adoptados en el caso de revaluación o deva-
luación de activos, debiéndose indicar además, en caso de existir,
el efecto consiguiente sobre los resultados del ejercicio.
e) Los cambios en los procedimientos contables o de confección de
los estados contables aplicados con respecto al ejercicio anterior,
explicándose la modificación y su efecto sobre los resultados del
ejercicio.
f ) Los acontecimientos u operaciones ocurridos entre la fecha de
cierre de ejercicio y de la memoria de los administradores que
pudieran modificar significativamente la situación financiera
de la sociedad a la fecha del balance general y los resultados del
ejercicio cerrado en esa fecha, con indicación del efecto que han
tenido sobre la situación y los resultados mencionados.
g) El resultado de operaciones con sociedades controlantes, contro-
ladas o vinculadas, separadamente por sociedad.
h ) Las restricciones contractuales para la distribución de las ga-
nancias.
i) El monto de los avales y garantías otorgadas en favor de terce-
ros, documentos descontados y otras contingencias, acompaña-
das de una breve explicación,cuando ello sea necesario.
j) Los contratos celebrados con los directores que requieran apro-
bación, conforme el art. 271 de la ley 19.550,con sus montos.
k ) El monto no integrado del capital social, distinguiendo, en su ca-
so, los correspondientes a las acciones ordinarias y de otras cla-
ses, y los supuestos del art. 220 (accionespropias en cartera).
Curso de derecho societario 285

Del mismo modo, deben graficarse a través de cuadros anexos:


a) Los bienes de uso, detallando para cada cuenta principal los sal-
dos al comienzo, los aumentos y los saldos al cierre del ejercicio.
Igual tratamiento corresponderá a las amortizaciones y depre-
ciaciones, indicándose las diversas alícuotas utilizados para ca-
da clase de bienes. Se informará por nota al pie del anexo el des-
tino contable de los aumentos y disminuciones de las amortiza-
ciones y depreciaciones registradas.
b) Los bienes inmateriales y sus correspondientes amortizaciones,
con similar contenido al requerido en el inciso anterior.
e ) Las inversiones en títulos valores y participación en otras sacie-
dades, detallando la denominación de la sociedad emisora o en la
que se participa y características del título valor o participación,
sus valores nominales, de costo, de libros y de cotización, activi-
dad principal y capital de la sociedad emisora o en la que se parti-
cipa. Cuando el aporte o participación fuera del 50%o más del ca-
pital de la sociedad o de la que se participa, se deberán acompa-
ñar los estados contables de ésta que se exigen en este título. Si el
aporte o participación fuere mayor del 5% y menor del 50%cita-
do, se informará sobre el resultado del ejercicio y el patrimonio
neto según el último balance general de la sociedad en que se in-
vierte o participa. Si se tratara de otras inversiones, se detallará
su contenido y características, indicándose, según corresponda,
valores nominales, de costo, de libros, de cotización y de la valua-
ción fiscal.
d) De previsiones y reservas, detallándose para cada una de ellas,
saldo al comienzo, sus aumentos y disminucionesy el saldo al cie-
rre del ejercicio. Se informará por nota al pie el destino contable
de los aumentos y las disminuciones,y la razón de estas últimas.
e) El costo de las mercaderías o productos vendidos, detallando las
existenciasde bienes de cambio al comienzo del ejercicio, las com-
pras o el costo de producción del ejercicio, analizado por grandes
rubros y la existencia de bienes de cambio al cierre. Si se tratara
de servicios vendidos, se aportarán los datos sirnilares a los re-
queridos para la alternativa anterior que permitan informar so-
bre el costo de prestación de dichos servicios.
f ) El activo y pasivo en moneda extranjera, detallando las cuentas
del balance, el monto y la clase de moneda extranjera, el cambio
vigente o el contratado a la fecha del cierre, el monto resultante
en moneda argentina, el importe contabilizado y la diferencia si
existiera, con indicación del respectivo tratamiento contable.

f - La memoria del ejercicio

La memoria es un documento que forma parte de los estados conta-


bles, en el cual los administradores deben informar a los socios o accio-
nistas sobre la marcha y situación de la sociedad, dando el detalle de
las operaciones realizadas o en vías de realización. Su importancia ra-
dica en la necesaria inclusión de los aspectos que se considere necesa-
rio informar sobre la situación presente y futura de la sociedad,y la ex-
plicación de los administradores sobre las variaciones de los estados
contables con relación a los anteriores.
La ley 19.550 ha querido evitar las memorias sintéticas que duran-
te la vigencia de la normativa societaria anterior (Códigode Comercio)
no eran otra cosa que un saludo a los accionistas y un deseo, en el me-
jor de los casos, de un futuro mejor. Para ello ha dado pautas para su
confección,apuntando, como lo ha hecho en toda la Sección 9" a una ve-
raz, sincera y completa información a los socios o accionistas sobre to-
dos los aspectos de la empresa, incluso en materia de política de divi-
dendos y sobre las perspectivas futuras de la empresa.

En tal sentido, el art. 66 dispone como de necesaria inclusión:


a) Las razones de las variaciones significativasoperadas en las par-
tidas del activo y pasivo.
b) Una adecuada explicación sobre los gastos y ganancias extraor-
dinarias y su origen y de los ajustes por ganancias y gastos de ejer-
cicios anteriores, cuando fueren significativos.
Curso de derecho societario 287

C) Las razones por las cuales se propone la constitución de reser-


vas, explicadas clara y circunstanciadamente.
d) Las causas, detalladamente expuestas, por las que se propone el
pago de dividendos o la distribución de ganancias en otra forma
que en efectivo.
e) La estimación u orientación sobre perspectivas de las futuras
operaciones.
f ) Las relaciones con las sociedades controlantes, controladas o
vinculadas y las variaciones operadas en las respectivas partici-
paciones y en los créditos y deudas.
g) Los rubros y montos no mostrados en el estado de resultados
-art. 64,1, b)- por formar parte parcial o totalmente, de los
costos de bienes del activo.

La importancia de la memoria es fundamental para la lectura, com-


prensión e interpretación de los estados contables, a punto tal que se
ha resuelto que su insuficienciao inexistencia provoca la nulidad de la
decisión asamblearia que aprueba los referidos instrumentos.

g - El informe de la sindicatura
y el dictamen de auditoria

. En las sociedades por acciones y en toda otra sociedad en donde los


.

socios hubieran previsto la actuación de un órgano de control, la sindi-


catura debe presentar a la misma asamblea donde se consideran los
estados contables,un informe escrito y fundado sobre la actuación eco-
nómica y financiera de la sociedad, dictaminando sobre la memoria,
inventario, balance y estado de resultados (art. 294, inc. 5" ley 19.550).
Dicho informe no debe ser confundido con el dictamen de auditoría,
que la ley 19.550no requiere, pero que ha sido exigido por informesy re-
soluciones de los Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, y que
consiste en un informe sobre los estados contables, elaborado y sus-
cripto por un contador público independiente, fundado en el examen de
tales instrumentos y practicado de acuerdo con las normas de audito-
ría generalmente aceptadas, en el cual dicho profesional debe emitir
su opinión técnica o abstenerse de opinar sobre ellos5.
La presentación del informe de la sindicatura, requerido por el art.
294, inc. 5Ve laley 19.550,sejustifica plenamente, en la medida de que,
basado en la independencia de actuación que debe caracterizar la labor
de dicho funcionario, para cuyo ejercicio la ley 19.550 exige profesiona-
lidad en materia jurídica o contable (art. 285),ilustrará a los socios y ac-
cionistas, mediante un informe técnico, idóneo e imparcial sobre la re-
gularidad de los estados contables confeccionadospor los directores.
Si bien es cierto que el dictamen de auditoría puede superponerse en
su finalidad y contenido con el informe de la sindicatura, resultando
aquél prescindible, al menos cuando el funcionario sindical reviste el
carácter de contador público, lo cierto es que ambos instrumentos no
pueden ser suscriptos por el mismo profesional.Así ha sido sostenido en
un trascendente fallo de nuestros tribunales comerciales, con el argu-
mento de que "mantener la función sindical y asignar tal calidad al mis-
mo contador certificante de los estados contables,provoca una opinable
situación, en la cual la misma persona individual que ha producido los
estados contables o los ha 'auditado' o 'certificado', luego revisa su pro-
pia labor para dictaminar sobre ella como síndico. Tal situación origina
un formulismo que, además de tal, es 'insensato'en el sentido de caren-
te de sentido final útilv6.Así lo ha dispuesto, para las asociaciones civi-
les, el art. 173 del CCCN, cuando dispone que los integrantes del órga-
no de fiscalizaciónno pueden ser al mismo tiempo integrantes de la co-
misión directiva ni certificantes de los estados contables de la asocia-
ción, solución que bien puede trasladarse a todas las personasjurídicas,
pues la filosofía de dicha solución es idéntica en todos los casos.

h - Los estados contables consolidados

Aellos se refiere el art. 62 de la ley 19.550y su confección se impone


a las sociedades controlantes previstas en el art. 33, inc. 1"e la men-

tí V ~ ~ Ó ~ , E s t acontables
dos y libros de comercio, 1978, p. 315.
"NCom., Sala D, 25/4/95, ((BENAVENT,
OSCARL. C. BENAVENT
HNOS.S.A.».
Curso de derecho societario 289

cionada ley, esto es, a aquellas sociedades que posean participación por
cualquier título en otra sociedad, en forma directa o por intermedio de
otra sociedad, a su vez controlada, que otorgue los votos necesarios pa-
ra formar la voluntad social en las reuniones sociales o asambleas or-
dinarias.
A estas sociedades controladas se les impone, como información
complementaria, la presentación de estados contables consolidados,
con arreglo a los principios de contabilidad generalmente aceptados y
a las normas que establezca la autoridad de contralor.
Esta directiva tiende a brindar una más completa información so-
bre el estado financiero y económico de la sociedad controlante, pues
los estados contables consolidados permitirán conocer a los interesa-
dos la totalidad de su patrimonio.

- g 102 -
DERECHOS
DE LOS SOCIOS O ACCIONISTAS A LA APROBACIÓN
E IMPUGNACIÓN DE LOS ESTADOS CONTMLES

Atento a que la presentación de los estados contables del órgano de


gobierno de la sociedad implica una rendición de cuentas de los admi-
nistradores sobre su gestión en un determinado ejercicio, bien que
adaptado alas características del negocio societario, los arts. 67 y 69 de
la ley 19.550 incorporan normas de evidente protección a los socios o
accionistas de la sociedad a los efectos de contar con todos los elemen-
tos de juicio para analizar la información suministrada.
En primer lugar, y como norma de evidente orden público, el art. 69
de la ley 19.550prescribe que el derecho a la aprobación e impugnación
de los estados contables y ala adopción de resoluciones de cualquier or-
den a su respecto, es irrenunciable y cualquier convención en contrario
es nula. Como consecuencia de ello, todos los integrantes de la sociedad
tienen derecho a impugnar judicialmente de nulidad la resolución
asamblearia que aprueba los estados contables, cuando ellos fueren
falsos o irregulares (art. 251, ley 19.550),pudiendo incluso solicitar la
suspensión de la ejecución de dicho acuerdo, para evitar la distribución
ficticia de dividendos, la remuneración de los administradores o la ex-
hibición de los balances a terceros (art. 252, ley 19.550).
Pero con ello no se agotan los derechos de los socios con relación a los
estados contables, pues el art. 67 de la ley 19.550 prevé que a los fines
de su consideración, los administradores deben poner a disposición de
los accionistas copias del balance, del estado de resultados del ejercicio
y del estado de evolución del patrimonio neto, así como de las notas, in-
formaciones complementariasy cuadros anexos, con no menos de quin-
ce días de anticipación a su consideración por ellos. Cuando correspon-
da, esto es, tratándose de sociedades por acciones y sociedades de res-
ponsabilidad limitada cuyo capital alcance el importe fijado por el art.
299, inc. 2Ve la ley 19.550,también se mantendrán a su disposición,
copias de la memoria del directorio o de los administradores y del infor-
me de los síndicos.
Los socios o accionistas pueden exigir al directorio o a los adminis-
tradores todas las explicaciones e informes complementarios o la ren-
dición de cuentas referidas a operaciones o bienes determinados y es-
pecíficos, así como con respecto de aspectos concretos de los estados
contables, a los fines de que puedan emitir su voto en la aprobación de
ellos con total conocimiento del estado patrimonial de la sociedad. Tra-
tándose de sociedades por acciones, dicha información debe serle soli-
citada al directorio,por ser el órgano responsable de ella y a su respec-
to, no rige el límite previsto por el art. 294, inc. 6Ve la ley 19.550.
La falta de cumplimientode la obligaciónimpuesta ala sociedad por
el art. 67 de la ley 19.550 y la reticencia a suministrar la información
que sobre los estados contables le soliciten a los administradores los
socios o accionistas constituyejusta causa de impugnación de la deci-
sión que los aprobare7. Del mismo modo, la violación de la veracidad y
de la completividadimporta balance falso (art. 300, inc. 2" CP)que au-
toriza la remoción de los administradores y compromete su responsa-

CNCom., Sala D, 3019185, (<~OPERMAN,


ENRIQUE ES- .
C. MATRICERÍAAMERICANA
PECIALIZADA)).
Curso de derecho societario 291

bilidad, así como la del síndico y la de los accionistas que lo han apro-
bado, con conocimiento de tales irregularidades8.
La decisión asamblearia que aprueba los estados contables es indi-
visible, pues los distintos instrumentos que los conforman constituyen
un todo inescindible, que se complementan y relacionan entre sí. Por
ello, la insuficiencia o inexistencia de la memoria o del informe de la
sindicatura o las irregularidades de las cuentas del balance, estado de
resultados, cuadros anexos o información complementaria, constitu-
yen suficiente causal de invalidez de los estados contablesy del acuer-
do asambleario que los aprueba.

- 8 103 -
FACULTADES DE LA AUTORIDAD DE CONTROL,
EN MATERIA DE ESTADOS CONTABLES

Además de la obligación de las sociedadespor acciones de acompa-


ñar copia de los estados contables a la autoridad de control (art. 67,
párr. 2" ley 19.550),el art. 62 autoriza a la Comisión Nacional de Va-
lores, la Bolsa de Comercio o autoridad de control que corresponda, a
exigir a las sociedades incluidas en el art. 299, y a los efectos de ana-
lizar la liquidez de la empresa, la presentación de un estado de origen
y aplicación de fondos por el ejercicio terminado, así como cualquier
otro documento de análisis de los estados contables, entendiéndose
por "fondos" de acuerdo con el art. 62 de la ley 19.550, al "capital de
trabajo", esto es, la cifra resultante de restar el pasivo corriente al ac-
tivo corriente.
Tales requerimientos, producto de la intervención estatal de las so-
ciedades que cotizan sus títulos, se orientan fundamentalmente a la
protección del público inversor, especialmente a los que forman el me-
dio común de los habitantes, y que por carecer de la información nece-
saria, pueden padecer en mayor grado la actividad de empresas impro-

HALPERIN,Sociedades anónimas, 1978, p. 483.


visadas o carentes de la solidez exigida para un seguro o productivo
destino del ahorro públicog.

CNCom., Sala C, 2812194, ((Tucso~S.A.


S/QUIEBRA.INCIDENTE
DE CALIFICACION .
DE CONDUCTA)).
CAPÍTUL O XIII
Reorganización de sociedades.
Transformación,fusión y escisión

TRANSFORMACI~N
DE SOCIEDADES

De acuerdo con lo dispuesto por el art. 74 de la ley 19.550,hay trans-


formación cuando una sociedad adopta otro de los tipos previstos. No
se disuelve la sociedad ni se alteran sus derechos y obligaciones.
La transformación no es procedimiento admisible para las socieda-
des no constituidas regularmente ni para aquéllas regidas por los arts.
21 a 26 de la ley 19.550, pues esta clase de sociedades no constituyen
un tipo de sociedad y la transformación supone una sociedad regular-
mente constituida según un tipo determinado, que adopta otro tipo
también determinado para su reestructuración1.
La transformación no implica la disolución de la sociedad transfor-
mada, sino una modificación de su contrato social o estatuto, conti-
nuando el mismo organismo social modificado en su forma aunque con
el mismo sustrato personal y patrimonial2.Atento su trascendencia,
la decisión social que aprueba la transformación de la sociedad requie-
re las mayorías más rigurosas, cualquiera fuere el tipo societario adop-
tado, gozando los socios disconformescon el derecho de receso, pues no
es admisible obligarlos a continuar en una sociedad de un tipo diferen-
te al que oportunamente habían elegido.

HALPERIN,
Curso de derecho comercial, 6Qeimpr., 1982,t. 1,p. 315 y siguientes.
MONTOYA
MANFREDI, Derecho comercial, 9%d., 1998, t. 1, p. 275.
La transformación puede ser voluntaria o forzosa u obligatoria. La
primera se produce cuando los socios resuelven tal acto sin circuns-
tancias que los obliguen a ella, por considerar al nuevo tipo social adop-
tado más conveniente a la envergadura de la empresa. Por el contrario,
la transformación es forzosa u obligatoria, cuando la ley obliga a los so-
cios a llevar a cabo tal procedimiento para evitar la nulidad de la sacie-
dad (arts. 140,145 y 324, ley 19.550) o para proteger los derechos de
quienes se deben incorporar a la sociedad, como consecuencia del falle-
cimiento de un socio, cuando así se hubiere estipulado en el contrato
constitutivo.
Existe asimismo, luego de la sanción de la ley 26.994, la "transfor-
mación de pleno derecho", que el art. 94 bis de la ley 19.550 impone a
las sociedades en comandita y de capital e industria, cuando queda re-
ducida a uno en el número de socios. Dicha norma dispone textual-
mente que: L a reducción a uno del número de socios no es causal de di-
solución, imponiendo la transformación de pleno derecho de las socie-
dades en comandita, simple o por acciones y de capital e industria, en
sociedad anónima unipersonal, si no se decidiera otra solución, en el
término de tres meses".
Lamentablemente la norma no ha definidoni ha precisado las carac-
terísticas y los efectos de la "transformación de pleno derecho" de una
sociedad, pues si se parte de la idea que la transformación es un proce-
dimiento complejo que requiere la celebración de trámites internos y
externos, no se entiende cómo ni de qué manera se le pueden imponer
"sin más" a una sociedad los requisitos propios de otro tipo social.
La derogación del régimen de las sociedadesciviles por la ley 26.994
ha tornado abstracto el debate sobre la posibilidad de que una sociedad
comercial pueda transformarse en una sociedad civil o viceversa, pues
ha quedado eliminada toda diferencia en materia de sociedades basa-
da en la actividad que la misma desarrolla.
Es importante destacar que una sociedad de aquellas previstas en
la Sección IV de la ley 19.550 no puede transformarse en una sociedad
típica, pues el art. 74 de la ley 19.550 requiere que todos los entes que
participan en este procedimiento se hayan constituido regularmente,
adoptando uno de los tipos previstos en la ley 19.550.
Curso de derecho societario 295

¿Puede transformarse una sociedad en una persona jurídica dife-


rente?
En primer lugar, es inadmisible, por expresa directiva legal (art. G2,
ley 20.337), la transformación de sociedades en entidades cooperati-
vas y viceversa.
En cuanto a las asociacionesciviles, éstas no pueden transformarse
en sociedades,ni es admisible el supuesto contrario, atento que no pue-
de concebirse que a través de tal procedimiento puedan alterarse los
requisitos que caracterizan a toda sociedad. No debe olvidarse que
éstas persiguen siempre un fin de lucro y que deben contar necesaria-
mente con una estructura empresaria (art. 1" LGS) lo que no sucede
con las personas jurídicas legisladas por los incs, b),c ) y d ) del CCCN,
las cuales persiguen fines de bien común, totalmente ajenos al fin
societario que caracteriza a los entes previstos en la ahora denomina-
da Ley General de Sociedades.
Finalmente, las sociedades en liquidación tampoco pueden trans-
formarse en sociedades de otro tipo, salvo que previa o contemporá-
neamente se resuelva la reconducción de su contrato social o estatuto
o la remoción de su causal disolutoria (arts. 95 y 100, ley 19.550).De lo
contrario, la transformación aparece como un acto que exorbita el pe-
ríodo liquidatorio, lo que descarta la admisibilidad del procedimiento
previsto por los arts. 74 a 82 de la ley 19.550.

LA TRANSFORMACIÓNDE LA SOCIEDAD
Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS SOCIOS

Como la transformación es un acto en el cual participan exclusiva-


mente los socios de la sociedad, los terceros ajenos a ella jamás pueden
quedar afectados por la reorganización del ente, salvo expreso consen-
timiento. Ello explica que el art. 75 de la ley 19.550haya dispuesto que
L a transformación no modifica la responsabilidad solidaria e ilimita-
da de 10s socios, aun cuando se trate de obligaciones que deben cumplir-
se con posterioridad a la adopción del nuevo tipo, salvo que los acreedo-
res lo consientan expresamente. Si en razón de la transformación exis-
ten socios que asumen responsabilidad ilimitada, ésta no se extiende a
las obligaciones sociales anteriores a la transformación salvo que lo
acepten expresamente".

El procedimiento de transformación exige el cumplimiento de los si-


guientes requisitos (art. 77, ley 19.550):
1. Acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario, o lo dis-
puesto para algunos tipos societarios, esto es, tres cuartas par-
tes del capital social en las sociedades de responsabilidad limi-
tada (art. 160, ley 19.550)y mayoría de acciones con derecho a
voto en las sociedades por acciones (art. 244. in fine, ley 19.550).
2. Confección de un balance especial,cerrado a una fecha que no ex-
ceda de un mes del acuerdo de transformación y puesto a dispo-
sición de los socios en la sede social con no menos de quince días
de anticipación a dicho acuerdo. Este balance debe ser aprobado
con las mismas mayorías que los balances de ejercicio, esto es,
con el voto favorable de las mayorías calificadas (arts. 132,160
in fine y 243 i n fine, ley 19.550).
3. Otorgamiento del acto que instrumente la transformación por
los órganos competentes de la sociedad, con constancia de los so-
cios que se retiren, capital que representen y cumplimiento de
las formalidades del nuevo tipo societario adoptado.
4. Publicación por un día en el diario de publicaciones legales que
corresponda a la sede social y sus sucursales, aviso que deberá
contener la fecha de la resolución social que aprobó la transfor-
mación, la fecha del instrumento de transformación, la razón so-
cial o denominación social anterior y la adoptada, debiendo de és-
ta resultar indubitable su identidad con la sociedad que se trans-
forma, los socios que se retiran o incorporan y el capital que re-
Curso de derecho societario 297

presentan y cualquier otra cláusula del contrato social que haya


sido modificada como consecuencia de la transformación.
. 5. Finalmente, la inscripción del instrumento previsto en el párr.
3" con copia del balance firmado en el Registro Público y demás
registros que correspondanpor el tipo de sociedad,por la natura-
leza de los bienes que integran el patrimonio y sus gravámenes.
Estas inscripciones deben ser ordenadas y ejecutadas por el juez
o autoridad a cargo del Registro Público, una vez cumplida la pu-
blicidad a que se refiere el párr. 4!?.

- 8 107 -
LA TRANSFORMACI~N
Y EL DERECHO DE RECESO

Es evidente la procedencia del derecho de receso cuando los socios o


accionistas resuelven la transformación de la sociedad,pues el cambio
de tipo implica modificación sustancial del contrato de sociedad que
oportunamente suscribieron, ya sea por el cambio de responsabilidad
que la transformación supone, como por el diferente régimen de orga-
nización interna que caracteriza cada uno de los tipos societarios pre-
vistos en la ley 19.550.
El derecho de receso en caso de transformación se rige por el art. 78,
de la ley 19.550que no deroga las normas previstas por el art. 245, sino
que lo reglamenta específicamente para el caso que se considera. Pero
ello no significa que las lagunas que presenta el art. 78 no deban ser su-
plidas por las normas generales establecidaspor el art. 245, en especial,
en materia de plazo de pago y actualización de la deuda.
Las normas que gobiernan el derecho de receso en caso de transfor-
mación son las siguientes:
a) El derecho de receso es otorgado alos socios que han votado en con-
tra y los ausentes. No obstante su retiro de la sociedad, estos socios
continúan respondiendo frente a los terceros por las obligaciones
contraídas por la sociedad hasta la inscripción de la transforma-
ción en el Registro Público, pero como contrapartida y para evitar
abusos, la sociedad, los socios con responsabilidad ilimitada y los
administradores garantizan solidaria e ilimitadamente a los so-
cios recedentes por las obligaciones sociales contraídas desde el
ejercicio del derecho de receso hasta su inscripción.
b) Debe ejercerse dentro de los quince días de adoptado el acuerdo
social de transformación, salvo que el contrato fije uno distinto
y lo dispuesto para algunos tipos societarios. Repárese que la
ley, apartándose de los plazos previstos por el art. 245, ha unifi-
cado en quince días el término para ejercer el derecho de receso,
sin distinguir entre presentes y ausentes en el acuerdo de trans-
formación. La remisión a lo dispuesto para algunos tipos socie-
tarios se refiere a las sociedades de responsabilidad limitada,
cuya reglamentación peca de gravísimas incongruencias, pri-
vando a los socios ausentes del acuerdo de transformación del
derecho de receso, sin motivo alguno que justifique tan disvalio-
sa solución.
c) El reembolso de las partes de los socios recedentes se hará sobre
la base del balance de transformación, el cual obviamente permi-
te medir con mayor certeza y actualidad el patrimonio de la so-
ciedad transformada.
d) Los socios que permanecen mantienen las preferencias sobre
las partes de los recedentes, salvo pacto en contrario (art. 79,
ley 19.550).

La transformación puede ser dejada sin efecto por acuerdo de los so-
cios, adoptado con las mismas mayorías que el acuerdo de transforma-
ción, siempre y cuando no haya sido inscripta en el Registro Público. Si
medió publicidad edictal debe efectuarse una nueva publicación al sólo
efecto de anunciar la rescisión de la transformación.
Curso de derecho societario 299

- 5 109 -
CADUCIDAD
DEL PROCEDIMIENTO DE TRANSFORMACIQN

El art. 81 de la ley 19.550 dispone que el acuerdo social de transfor-


mación caduca si a los tres meses de haberse celebrado no se inscribió
el respectivo instrumento en el Registro Público, salvo que el plazo re-
sultare excedidopor el normal cumplimiento de los trámites ante la au-
toridad que debe intervenir o disponer la inscripción.
La solución encuentra fundamento en la necesidad de que los proce-
dimientos de reorganización se concluyan y surtan efectos para todos,
pues no es recomendable que la sociedad haya aprobado una transfor-
mación que quede pendiente de ejecución en forma permanente. Sin
embargo, la solución legal es equivocada, pues debió computarse el
plazo de tres meses hasta el pedido de inscripción del instrumento de
transformación y no hasta su efectiva toma de razón, que no depende
de los órganos de la sociedad, sino del normal funcionamientodel orga-
nismo de contralor.
En caso de haberse publicado el acuerdo de transformación, deberá
efectuarse una nueva publicación al sólo efecto de anunciar la caduci-
dad de la transformación. Los administradores son responsables soli-
daria e ilimitadamente por los perjuicios derivados del incumplimien-
to de la inscripción o de la publicación.

LAFUSIÓN DE SOCIEDADES. CONCEPTO


Y CLASES

La fusión de sociedades constituye el instrumento jurídico más idó-


neo para la concentración empresaria y tiene lugar cuando dos o más
sociedades se disuelven sin liquidarse para constituir una nueva sacie-
dad (fusiónpropiamente dicha), o cuando una sociedad ya existente in-
corpora a otra y otras que, sin liquidarse, son disueltas (fusión por ab-
sorción o incorporación).
En cuanto a su naturaleza jurídica, la fusión es un contrato celebra-
do entre sociedades que tiene por objeto la transferencia universal del
patrimonio de las sociedades fusionadas a la nueva sociedad o del pa-
trimonio de la sociedad absorbida a la sociedad absorbente3.
Los efectos fundamentales de la fusión son los siguientes:
1. La nueva sociedad o la incorporante adquiere la titularidad de
los derechos y las obligaciones de las sociedades disueltas, pro-
duciéndosela transferencia total de sus respectivos patrimonios
al inscribirse en el Registro Público el acuerdo definitivo de fu-
sión y el contrato o estatuto de la nueva sociedad o el aumento del
capital social que hubiera tenido que efectuar la incorporante
(art. 82, ley 19.550).
2. La fusión produce asimismo la atribución de la calidad de socios
en la nueva sociedad o en la sociedad incorporante a quienes
eran socios en las sociedades disueltas.

La fusión implica en consecuencia una sucesión a título universal,


con iguales efectos que la sucesión por causa de muerte4,pues la pro-
piedad o posesión de los bienes que antes integraban el patrimonio de
la o las sociedades disueltas, pasan a la nueva sociedad sin necesidad
de que los administradores de la sociedad que se crea o que se incorpo-
ra contraten la cesión de cada uno de los créditos de los que eran titu-
lares las sociedadesfusionadas ni deben notificar la cesión a los deudo-
res cedidos. Los créditos y deudas de ésta pasan a la nueva sociedad o
a la sociedad absorbente con las mismas condiciones que tenían antes
de la fusión, quien toma idéntica posición procesal en los juicios pen-
dientes y a la cual le serán oponibles las sentencias dictadas en el plei-
to donde las sociedades disueltas eran parte.
La fusión no es procedimiento admisible en las sociedades en liqui-
dación, pues constituye un acto que exorbita el trámite liquidatorio

CNCom., Sala B, 817177, «CARABASSA,ISIDOROC. VIUDADE C'ANALE E HIJOS


S.A.)),ED,74-731.
OTAEGUI,Fusión de sociedades aizónimas, JA, 1990-1, Doctrina, p. 70. E n el
mismo sentido, CNCom., Sala B, 29/12/97, ((PLACARESFERNÁNDEZ DEARBIDE, RENÉEY
OTRA C. TALLERESELECTROMECÁNICOS CASSAGNES.A.)).
Curso de derecho societario 301

(art. 101,ley 19.550)amén de que la misma redacción del art. 82 des-


cartaría tal posibilidad. Asimismo, la fusión supone regularidad en los
sujetos intervinientes, habiendo la jurisprudencia descartado, con
convincentes argumentos, la intervención de sociedades no constitui-
das regularmente en este procedimiento5.

- p 111-
REQUISITOS
Y PROCEDIMIENTO

La concreción de la fusión entre varias compañías, en cualquiera de


sus modalidades, requiere generalmente una larga preparación por
las dificultades técnicas de su concreción definitiva, sin contar las ne-
gociaciones previas para armonizar los intereses de los socios o grupos
dominantes de una u otra sociedad6.

1 - El primer paso para llevar a cabo la fusión consiste en el com-


promisoprecio de fusión otorgado por los representantes de ambas so-
ciedades, el cual debe contener (art. 83, ley 19.550):
a - La exposición de los motivos y finalidades de la fusión.
b - Los balances especiales de fusión de cada sociedad, prepara-
dos por sus administradores, con informes de los síndicos en su
caso, cerrados en una misma fecha que no será anterior a tres
meses a la firma del compromiso y confeccionado sobre bases
homogéneas e idénticos criterios de valuación.
c - La relación de cambio de las participaciones sociales, cuotas o
acciones. Mediante tal relación, los socios de la o las sociedades
fusionadas pueden conocer cuál será su futura participación
en la nueva sociedad o en la sociedad incorporante.
d - El proyecto de contrato o estatuto de la nueva sociedad o de mo-
dificaciones del contrato o estatuto de la sociedad absorbente,
según el caso.

CNCom., Sala D, 2019176,ED,71-451.


HALPERIN,Curso de derecho comercial, 6- reimpr., 1982, t. 1,p. 321.
e - Las limitaciones que las sociedades convengan en la respecti-
va administración de sus negocios y las garantías que esta-
blezcan para el cumplimientode una actividad normal de ges-
tión, durante el lapso que transcurra hasta la efectiva inscrip-
ción del acto de fusión en el Registro Público.
2 - El compromisoprevio de fusión y los balances especialesdeben
ser aprobados por el órgano de gobierno de todas las sociedades partí-
cipes del procedimiento, con los requisitos necesarios para la modifi-
cación del contrato social o estatuto. A tal efecto, los administradores
deben poner a disposición de los socios o accionistasen la sede social co-
pia del compromiso previo de fusión, del balance y del informe del sín-
dico en su caso, con no menos de quince días de anticipación a su consi-
deración por la reunión de socios o asamblea extraordinaria.
3 - Aprobado por el órgano de gobierno de todas las sociedades in-
tervinientes el compromiso previo de fusión y los balances especiales,
debe publicarse por tres días un aviso en el diario de publicaciones le-
gales de la jurisdicción de cada sociedad y en uno de los diarios de ma-
yor circulación general en la República, el cual deberá contener:
a - La razón social o denominación,la sede social o los datos de lains-
cripción en el Registro Público de cada una de las sociedades.
b - El capital de la nueva sociedad o el importe del aumento del ca-
pital social de la sociedad incorporante.
c - La valuación del activo y del pasivo de las sociedades fusio-
nantes, con indicación de la fecha a que se refiere.
d - La razón social o denominación, el tipo y el domicilio acordado
por la sociedad a constituirse.
e - Las fechas del compromiso previo de fusión y de las resolucio-
nes sociales que lo aprobaron.
La referida publicidad, además de la lógica intención de hacer cono-
cer al mercado la proyectada fusión de empresas, tiene por efecto fun-
damental el anoticiamiento de dicho acto a los acreedores de todas las
sociedades intervinientes, para que puedan ejercer el derecho de opo-
Curso de derecho societario 303
-

sición a la ejecución de la fusión. Debe recordarse al respecto que los


acreedores de las sociedades intervinientes en el procedimiento de fu-
sión son terceros ajenos a él, a los que, salvo su expreso o tácito consen-
timiento, no pueden serle opuestos u n cambio de deudor.
4 - Los acreedores cuentan pues con un plazo de quince días, con-
tados desde la última publicación del aviso, para ejercer su derecho de
oposición,pero queda en claro que dicha oposición no frustra el procedi-
miento ni impide la prosecución de las operaciones de fusión, sino que
sólo demora el otorgamiento del acuerdo definitivo de fusión, el que no
podrá ser llevado a cabo hasta veinte días después del vencimiento del
plazo antes indicado, a fin de que los acreedores oponentes que no fue-
ron desinteresados 0 debidamente garantizados durante el plazo de
veinte días por las fusionantes, puedan obtener el embargojudicial.

5 - No existiendo acreedores oponentes o transcurrido el plazo de


veinte días a que se hizo referencia en el párrafo anterior, los repre-
sentantes de todas las sociedades intervinientes en el procedimiento
de fusión se encuentran en condiciones de otorgar el acuerdo definiti-
vo de fusión, el cual contendrá:
a - Las resoluciones sociales aprobatorias de la fusión.
b - La nómina de los socios que hayan ejercido el derecho de rece-
so y capital que representen en cada sociedad.
c - La nómina de los acreedo~esque habiéndose opuesto hubieren
sido garantizados y de los que hubieran obtenido embargoju-
dicial;en ambos casos, deberá constar la causa otítulo, el mon-
to del crédito y las medidas cautelares dispuestas, así como
una lista de los acreedores desinteresados con un breve infor-
me sobre su incidencia en los balances especiales.
d - La agregación de los balances especiales y de un balance con-
solidado de las sociedades que se fusionan.
El art. 84 i n fine de la ley 19.550 soluciona el problema de la admi-
nistración de las sociedades intervinientes luego de la firma del acuer-
do definitivo de fusión, disponiendo que a menos que en el compromiso
previo se haya pactado lo contrario, desde el acuerdo definitivo de fu-
sión,la administración y representación de las sociedadesfusionantes
disueltas está a cargo de los administradores de la sociedad fusionaria
o de la incorporante, con suspensión de quienes hasta entonces la eje-
cutaban, sin perjuicio de la facultad de los administradores suspendi-
dos de demandar la rescisión del procedimiento de fusión, conforme lo
establece el art. 87 de la ley 19.550.

6 - Finalmente y suscripto el acuerdo definitivo de fusión, éste de-


be inscribirse en el Registro Público, momento a partir del cual la fusión
resulta oponible para la sociedad, sus integrantes y frente a terceros.

REQUISITOS
ESPECÍFICOSEN CASO DE FUSIQN
PROPIAMENTE DICHA Y EN CASO DE PUSIÓN POR ABSORCIÓN

En el caso de fusión propiamente dicha, al constituirse la sociedad


fusionaria, el acuerdo definitivo de fusión debe ser otorgado por los Ór-
ganos competentes de las fusionantes, con cumplimiento de las forma-
lidades propias del nuevo tipo adoptado, correspondiendo al órgano de
administración de la sociedad así creada, la ejecución de los actos ten-
dientes a cancelar la inscripción registral de las sociedades disueltas,
sin que se requiera publicación en ningún caso (art. 84, ley 19.550).
En cambio, en el supuesto de fusión por incorporación es suficiente
el cumplimiento de las normas atinentes a la reforma del contrato o es-
tatuto de la sociedad absorbente, y la ejecución de los actos necesarios
para cancelar la inscripción registral de las sociedades absorbidas o di-
sueltas, que en ningún caso requieren publicación, competen al Órga-
no de administración de la sociedad absorbente.

Tanto en la constitución de la nueva sociedad como en la incorpora-


ción, las inscripciones registrales que correspondan por la naturaleza
Curso de derecho societario 305

de los bienes que integran el patrimonio transferido y sus gravámenes


deben ser ordenados por el juez o autoridad a cargo del Registro Públi-
co. A tal efecto, la resolución de la autoridad que ordena la inscripción,
que deberá contener las referencias, constancias del dominio y de las
anotacionesregistrales, es instrumento suficiente para la toma de ra-
zón de la transmisión de la propiedad, sin que se requiera otro docu-
mento o instrumento.

- 5 114 -
DERECHO
DE RECESO Y PREFERENCIAS DE LOS SOCIOS

El art. 85 de laley 19.550se remite a10 dispuesto sobre el particular


por los arts. 78 y 79 de dicha ley, cuando trató el ejercicio de tales dere-
chos en materia de transformación, por lo que corresponde la remisión
respectiva.
No obstante ello, debe tenerse en cuenta:
a) El derecho de receso debe ser ejercitado por los socios que vota-
ron en contra de la aprobación del compromiso de fusión dentro
de los quince días de la respectiva asamblea o reunión de socios
que haya aprobado dicho instrumento.
b) No corresponde el derecho de receso para los accionistasde la so-
ciedad incorporante (art. 245, párr. 1" ley 19.550)ni es admisi-
ble tal derecho en las sociedades que hacen oferta pública de sus
acciones o se hallan autorizadas para su cotización, si las accio-
nes que los accionistas deben recibir en su consecuencia estuvie-
sen admitidas a la oferta pública o para la cotización. Podrán sí
ejercer el derecho de receso si la inscripción bajo dichos regíme-
nes fuera desistida o denegada (art. 245, párr. 2" ley 19.550).

- 8 115 -
REVOCACI~N
DEL COMPROMIS(P PREVIO DE FUSIQN

El compromiso previo de fusión puede ser dejado sin efecto por cual-
quiera de las partes, si no se han obtenido todas las resoluciones socia-
les aprobatorias en el término de tres meses contados desde su sus-
cripción.
Del mismo modo, las resoluciones sociales aprobatorias de tal com-
promiso pueden ser revocadas por el mismo órgano de gobierno de las
sociedadesintervinientes, mientras no se haya otorgado el acuerdo de-
finitivo, con recaudo8 iguales a los establecidos para su celebración y
siempre que no causen perjuicios a las sociedades, los socios y los ter-
ceros (art. 86, ley 19.550).

La rescisión del acuerdo definitivo de fusión puede ser demandada


por cualquiera de las sociedades interesadas siempre y cuando sean
invocadosjustos motivos para ello. Tal derecho sólo puede ser ejercido
hasta el momento de la inscripción registra1 del aludido acuerdo.
La demanda de rescisión deberá interponerse en la jurisdicción que
corresponda al lugar en que se celebró el acuerdo (art. 87, ley 19.550)
y a los efectos de la promoción de dichojuicio, las autoridades de las so-
ciedades disueltas recuperan la administración de ellas, quedando sin
efecto la suspensión prevista por el art. 84 in fine de la ley 19.550. La
acción tramita por las normas del procedimiento sumario (art. 15,ley
19.550).
La demanda de rescisión es sólo admitida para dejar sin efecto el
acuerdo definitivo de fusión y no el compromiso de fusión, pues me-
diandojustos motivos para dejar a este acuerdo sin efecto, basta la re-
vocación de la decisión asamblearia que lo ha aprobado, según lo dis-
pone el art. 86 de la ley 19.550.

Constituye otro supuesto de agrupación empresaria, que se encuen-


tra legislada por el art. 88 de la ley 19.550, que al respecto diferencia
entre distintos supuestos de escisión:
a) La escisión incorporación o escisión con absorción, que tiene lu-
gar cuando una sociedad sin disolverse,a la cual la ley denomina
sociedad escindente, destina parte de su patrimonio a otra sacie-
dad ya existente (art. 88, inc. 1" laparte, ley 19.550),que recibe
el nombre de sociedad escisionaria. Ello implica para la sociedad
que escinde parte de su patrimonio una reducción de su capital
social proporcional al patrimonio afectado o fusionado con la so-
ciedad absorbente, mientras que esta última deberá incremen-
tar su capital para dar entrada a ese bien y poder distribuir la co-
rrespondiente participación social a los integrantes de la sacie-
dad que ha escindido parte de su patrimonio7.
b) La fusión escisión, que tiene lugar cuando una sociedad partici-
pa con otra u otras (sociedadesescindentes)en la creación de una
nueva sociedad (sociedadescisionaria) con parte de sus respecti-
vos patrimonios. Implica para las sociedades que se escinden
una reducción de su capital proporcional al patrimonio destina-
do a la creación de una nueva compañía. Los socios de ambas so-
ciedades adquieren la calidad de socios de la nueva sociedad.
C) La escisión propiamente dicha, que es aquella en la cual una so-
ciedad (o sociedad escindente) destina parte de su patrimonio
para la creación de una nueva sociedad o varias de ellas (art. 88,
inc. 11,ley 19.550).Dicho acto se resuelve en forma unilateral por
el órgano de gobierno de la sociedad escindida, otorgándose el
instrumento de constitucióndel nuevo ente enla asamblea o reu-
nión de socios que apruebe la escisión.
d ) La escisión división. Este supuesto fue incorporado por la ley
22.903 al art. 88, inc. 111y existe cuando una sociedad se disuel-
ve sin liquidarse (sociedad escindente) para constituir nuevas
sociedades (sociedades escisionarias) con la totalidad de su pa-

y otros, Cuadernos de derecho societario, 1982, t. 111, vol. IV, p. 171.


ZALD~VAR
Salvo el supuesto de escisión división, en que la sociedad se disuel-
ve, como consecuencia de destinar la totalidad de su patrimonio a las
entidades que se constituirán con el patrimonio de la sociedad escindi-
da o escindente, en las restantes hipótesis de escisión previstas por el
art. 88 de la ley 19.550, las sociedades escindentes no se disuelven ni
las escisionarias asumen el activo y pasivo de aquéllas, manteniendo
cada una de ellas su personalidad jurídica sin restricciones de ningu-
na especie. En otras palabras, y a diferencia de la fusión, en el procedi-
miento de escisión no se produce una transmisión de bienes a título
universal en favor de las sociedades escisionarias.
Es característica también del procedimiento de la escisión que las
partes sociales y acciones correspondientes a la participación en la so-
ciedad que se crea o que recibe parte del patrimonio del ente dividido
no se adjudican a ésta, sino que se atribuyen directamente a los socios
o accionistas de la sociedad escindente. El art. 88, inc. 3" es terminan-
te sobre el tema y con ello se ha querido evitar la incidencia que pudie-
ran tener en el procedimiento de escisión, las normas de los arts. 30 a
33 de la ley 19.550,que podrían frustrar el acto reorganizatorio.

La escisión exige el cumplimiento de los siguientes requisitos:

I - Resolución aprobatoria de la escisión, del contrato social o es-


tatuto de la sociedad escisionaria, de la reforma del contrato o estatu-
to de la escindente en su caso y del balance especial que debe confec-
cionarse al efecto, con los requisitos necesarios para la modificación
del contrato social o del estatuto en caso de fusión (art. 83, inc. 25 ley
19.550).El balance especial de escisión no será anterior a tres meses
de la resolución social respectiva y será confeccionado como un estado de
situación patrimonial. La ley remite, para el ejercicio del derecho de re-
ceso y para las preferencias, al régimen establecido por los arts. 78 y
79, que, se recuerda, legislan sobre la transformación de sociedades.
Curso de derecho soeietario 309

2 - La resolución aprobatoria de la escisión debe incluir la atribu-


ción de las partes sociales o acciones de la sociedad escisionaria a los so-
cios o accionistas de la escindente, en proporción a sus participaciones
en aquélla, las que se cancelarán en caso de reducción del capital.

3 - La publicación de un aviso por tres días en el diario de publica-


ciones legales que corresponda a la sede social de la sociedad escin-
dente y en uno de los diarios de mayor circulación general en la Repú-
blica que deberá contener los siguientes datos:
a - La razón social o denominación, sede social y los datos de ins-
cripción en el Registro Público de la sociedad escindente.
b - La valuación del activo y pasivo de la referida sociedad, con in-
dicación de la fecha a que se refiere.
c - La valuación del activo y pasivo que componen el patrimonio
destinado a la nueva sociedad o sociedad escisionaria y la ra-
zón social o denominación, tipo y domicilio que tendrá esta Úl-
tima sociedad.

Los acreedorestendrán derecho de oposición de acuerdo al régimen


de fusión.Vencidos los plazos correspondientes al derecho de receso, de
oposición y embargo que asiste a los acreedores de la sociedad escin-
dente, se otorgarán los instrumentos de constitución de la sociedad es-
cisionaria y de modificación de la sociedad escindente, practicándose
las inscripciones registrales previstas por el art. 84 de la ley 19.550.
Resolución parcial.
Disolución y liquidación de sociedades

Hay determinados momentos enla vida de una sociedad, en especial


en las denominadas sociedades de personas o de interés, que por vía
natural, convencional oincluso como remedio para preservar el funcio-
namiento del ente, se produce la desvinculación de uno o más de sus so-
cios, subsistiendo la sociedad con el resto de sus integrantes.
Tales supuestos son de naturaleza diferente, pero generan los mis-
mos efectos para la sociedad, esto es, la obligación de la entidad de res-
tituir el valor de la parte del socio desvinculado y la continuación de la
sociedad con el resto de los socios.
Los casos de resolución parcial del contrato de sociedad son básica-
mente tres: la muerte, la exclusión del socio y el retiro voluntario de és-
te. Dentro de este último caso puede incluirse al derecho de receso, es-
to es, al derecho que asiste a cada socio de retirarse de la sociedad con
reembolso del valor de su participación, cuando el órgano de gobierno
de la sociedad resuelve modificar sustancialmente su contrato consti-
tutivo o estatuto, alterando profundamente la situación del socio en la
entidad.
La resolución parcial del contrato de sociedad,que pone fin al víncu-
lo de uno de los socios con el ente, pero no afecta su normal funciona-
miento, constituye vicisitud propia de las sociedades donde la perso-
nalidad de los socios reviste importancia. Por ello, para la ley 19.550,
las normas previstas por el ordenamiento societariopara la resolución
parcial (arts. 89 a 93) resultan aplicables a las sociedades colectivas,
en comandita simple y de capital e industria, pero no son aplicables a
las sociedades anónimas, en las cuales y como principio general, inte-
resa la inversión hecha y no las características personales de sus inte-
grantes. No obstante esa orientación, considero equivocada la inapli-
cabilidad de los supuestos de resolución parcial a las sociedades anó-
nimas, pues la experiencia ha demostrado -y lo ha hecho sobrada-
mente- que una abrumadora mayoría de sociedades anónimas exhi-
ben las mismas características personalistas que las sociedades de
responsabilidad limitada, al estar integradas por personas vincula-
das por sólidos lazos de amistad o parentesco. Por ello es que la doctri-
na nacional hoy coincide sobre la necesidad de una reforma legislati-
va que incluya a las sociedades anónimas dentro de los arts. 90 y 91 de
la ley 19.550.
Bien es cierto que el fundamento de la exclusión de los supuestos de
resolución parcial para las sociedades anónimas se basa fundamen-
talmente, en la indiferencia de las características personales del accio-
nista y en la transmisibilidad de la acción, estimándose que el accio-
nista disconforme con su inversión mobiliaria cuenta con un mercado
para la venta de sus participaciones accionarias. Ello constituye un
gravísimo error del legislador, pues tales razones sólo tienen peso tra-
tándose de sociedades que cotizan sus acciones en la Bolsa, pero no en
las sociedades anónimas "cerradas" o "de familia", que son en puridad
sociedades de personas disfrazadas de sociedades por acciones, a las
cuales las normas sobre resolución parcial del contrato de sociedad se
ajustan a la perfección.

ESTIPULACI~N
CONVENCIONAL DE CAUSALES DE R E S O L U C I ~ NPARCIAL
EN EL CONTRATO CONSTITUTIVO DE LA SOCIEDAD,
E L RETIRO VOLUNTARIO DEL SOCIO

Ellas se encuentran autorizadas expresamente por el art. 89 de la


ley 19.550,cuando establece que los socios pueden prever en el contra-
Curso de derecho societario 313

to constitutivo causales de resolución parcial y de disolución no previs-


tas en la ley.
La norma se refiere fundamentalmente al caso en donde se estipula
el retiro voluntario del socio, supuesto no reglamentado en la Sección
12 de la ley 19.550 (en la cual se trata la resolución parcial y la disolu-
ción),pero admitido implícitamente por el art. 13,inc. 5" de la referida
ley, resultando en consecuencia admisible la inserción de una cláusu-
l a en el contrato constitutivo que prevea la posibilidad de que, transcu-
rrido cierto tiempo, los socios pudieran optar por retirarse de la socie-
dad, sin explicar los motivos que lo llevan a esa determinación con de-
recho al reembolso por la sociedad del valor real de su participación, en
bienes o en dinero efectivo.
El retiro voluntario del socio no debe confundirse con el derecho de
receso, aun cuando media entre ellos una relación de género a especie,
pues el derecho de receso es el derecho que asiste a cualquiera de los so-
cios -cualquiera fuere el tipo social adoptado, incluso tratándose de
sociedades anónimas- frente a la decisión de los demás socios de mo-
dificar sustancialmente el contrato de sociedad.El ejercicio de este de-
recho, que no necesita cláusula convencional que lo autorice, determi-
na la obligación de la sociedad de reembolsar el valor de la parte del so-
cio recedido, mensurada al valor resultante del último balance (art.
245, ley 19.550).El retiro voluntario del socio, a diferencia del receso,
no es admisible para las sociedades anónimas, necesita estar autori-
zado por cláusula específica del acto constitutivo y el valor de la parti-
cipación del socio retirado puede mensurarse a través de balances es-
peciales de retiro, con inclusión del valor llave, solución no admitida
expresamente en materia del derecho de receso.

LAMUERTE DEL SOCIO


Puede afirmarse, como principio general, que la muerte del socio re-
suelve el contrato de sociedad en las sociedades de personas y de res-
ponsabilidad limitada, originandola obligación de la sociedad de reem-
bolsar a los herederos del socio fallecido el valor de su participación.
Dentro de las sociedades en donde el fallecimiento del socio provoca
la resolución parcial del contrato de sociedad y que se encuentran enu-
meradas en el art. 90 de la ley 19.550 -sociedades colectivas, en co-
mandita simple, de capital e industria- se ha incluido a la sociedad
accidental o en participación. Sin embargo, este tipo social, previsto en
el texto original de la ley 19.550 (arts. 361 a 366),fue derogado expre-
samente por la ley 26.994,la cual sin embargo, omitió derogar todas las
referencias que la ley de sociedades hace con respecto a las sociedades
accidentales o en participación, como correspondió hacerlo.
El principio general de que la muerte de un socio resuelve parcial-
mente el contrato de sociedad, se encuentra consagrado expresamen-
te por el párr. 1Uel art. 90 de la ley 19.550 para las sociedades de per-
sonas (colectivas, en comandita simple, y de capital e industria) e im-
plícitamente por el art. 155 para las sociedades de responsabilidad li-
mitada, encuentra categórico fundamento en el carácter de terceros
que tienen los herederos del socio fallecido con respecto al contrato de
sociedad, a quienes nadie, por aplicación del principio general previs-
to por el art. 1021del CCCN, puede obligarlos a ingresar al ente.
Sin embargo, y traicionando el carácter contractual del contrato de
sociedad que los legisladores de 1972 se preocuparon en destacar, el
párr. 2Vel art. 90 de la ley 19.550 admite la licitud de las cláusulas del
contrato constitutivo mediante las cuales se pacte, en las sociedades
colectivas y en comandita simple, que la sociedad continúa con los he-
rederos del socio fallecido, cláusula que, de acuerdo con el texto legal
mencionado, obliga a los herederos a incorporarse a la sociedad sin ne-
cesidad de un nuevo contrato, aun cuando pueden condicionar su in-
corporación a la transformación de su parte en comanditaria.
La solución legal es groseramente inconstitucional, pues no se tra-
ta de mejorar la situación de los herederos del socio fallecido en orden
a restringir la extensión de la responsabilidad que asumen al ingresar
forzadamente a la sociedad, sino de hacerlos participar de un contrato
del cual no formaron parte y, en lugar de recibir en dinero en efectivo el
valor de la participación del causante, deberán ingresar a una socie-
dad, por mero imperio de una cláusula contractual en cuya redacción
no participaron, en la cual con toda seguridad carecerán de todo ánimo
Curso de derecho societario 315

de colaboración y cuyos frutos están a merced de una mayoría de la


cual no forman parte.
En las sociedades de responsabilidadlimitada, la solución es exacta-
mente la misma que con respecto a las sociedades colectivas y en coman-
dita simple, pues en ausencia de cláusula contractual expresa, la muer-
te del socioresuelve parcialmente el contrato de sociedad. Por el contra-
rio, si este instrumento previera la incorporación de los herederos del
socio, el pacto será obligatorio para éstos y para los socios y su incorpo-
ración se hará efectiva cuando acrediten su calidad de tales, actuando
en el ínterin y en representación de los herederos, el administrador de
la sucesión. Las limitaciones a la transmisibilidad de las cuotas serán,
en estos casos, inoponibles a las cesiones que los herederos realicen den-
tro de los tres meses de su incorporación,pero la sociedad o los restantes
socios podrán ejercer el derecho de opción de compra por el mismo pre-
cio, dentro de los quince días de haberse comunicado a la gerencia el pro-
pósito de ceder, la que deberá ponerlo en conocimiento de los socios en
forma inmediata y por medio fehaciente (art. 155,ley 19.550).
Tratándosede sociedades anónimas,la muerte de un accionistaes in-
diferente para la sociedad y no resuelve parcialmente el contrato social
de modo que muerto un accionista, sus herederos deben ingresar a la
sociedad. Sin perjuicio de reiterar las reservas que nos merece tal solu-
ción para las sociedades anónimas cerradas o de familia, el hecho de ha-
berse derogadolas acciones al portador, y la obligatoriedadde emitir ac-
ciones nominativas no endosables (ley 24.587), obligan a los herederos
del accionista fallecidoa promover su sucesión,ingresandoa la sociedad
una vez acreditado su carácter de tales, inscribiendo la correspondien-
te declaratoria de herederos en el libro de Registro dekciones (art. 213,
ley 19.550) como requisito indispensable para el ejercicio de los dere-
chos políticos y patrimoniales que los títulos heredados otorgan.

La exclusión de socios es otro supuesto de resolución parcial del con-


trato de sociedades que rige en las sociedades colectivas, en comandi-
ta simple, de capital e industria, así como paralos socios comanditados
en las sociedades en comandita por acciones y para los socios de las so-
ciedades de responsabilidad limitada, aunque con ciertas diferencias
basadas en su forma de ingreso a la sociedad.
Por medio de esta solución, que se encuentra prevista en los arts. 91
y 92 de la ley 19.550,la sociedad puede excluir a cualquiera de los socios
existiendojusta causa para ello, entendiéndose por tal: 1)cuando el so-
cio hubiera incurrido en grave incumplimientode sus obligaciones, y2)
en los supuestos de incapacidad,inhabilitación, declaración en quiebra
o concurso civil de cualquiera de sus integrantes, pues tales aconteci-
mientos provocan el desplazamiento del socio afectado por su curador
o síndico, lesionando el carácter personal que caracteriza a las socieda-
des en las cuales es procedente este supuesto de resolución parcial.
En materia de sociedades de responsabilidad limitada, y como ex-
cepción a lo que sucede en las demás sociedades para las cuales se ad-
mite la exclusión, la incapacidad, inhabilitación, declaración en quie-
bra o concurso civil no constituye justa causa de exclusión del socio
afectado, salvo que éste se hubiera incorporado a la sociedad por vía de
adquisición de cuotas sociales, en cuyo caso tales supuestos de exclu-
sión resultan procedentes, de acuerdo con lo dispuesto por el art. 152,
párr. 3Ve la ley 19.550. Semejante distinción carece de toda explica-
ción y congruencia, pues no se entienden las razones por las cuales un
socio de una sociedad de responsabilidad limitada puede ser excluido
por incapacidad, inhabilitación, quiebra o concurso civil cuando se ha
incorporado por vía de adquisición ulterior de cuotas y no cuando la ad-
quisición de su carácter de socio ha sido contemporáneo con la funda-
ción de la sociedad.
La jurisprudencia recaída sobre exclusión de socios ha sido muy
abundante y variada, describiendo en los hechos las conductas de los
socios que deben estar comprendidas dentro del concepto de "grave in-
cumplimiento de sus obligaciones" referida por el art. 91 de la ley
19.550,habiendo sido admitidas como conductas susceptibles de pro-
vocar la exclusión de la sociedad la distracción del patrimonio social en
beneficio de uno de los socios, el incumplimiento de los aportes prome-
tidos, la oposición infundada a un aumento del capital social que impi-
Curso de derecho societario 317

de su resolución favorable, cuando la necesidad de ese incremento se


encontraba acreditada, la oposición sistemática a todas las iniciativas
de los restantes socios, la falta de concurrencia permanente del socio
gerente a la sede social, sin justificación de ninguna especie, la activi-
dad en competenciay, en definitiva, toda conducta que importe falta de
colaboración a la sociedad, influyendo esa actividad en el normal fun-
cionamiento de la empresa1.
Cuando la causa invocada por la exclusión la constituye el grave in-
cumplimiento de cualquiera de las obligaciones del socio,la existencia
de una sentencia judicial que disponga la desvinculación del socio in-
fractor constituye requisito imprescindible, toda vez que, con excep-
ción del caso de mora en la aportación prometida (art. 37, ley 19.550)
en donde la exclusión la decide directamente el órgano de gobierno de
la sociedad,la exclusión no es decisión que pueda ser sometida al prin-
cipio mayoritario de los socios, pues ello se prestaría al mayor de los
abusos. En otras palabras, la inconducta del socio -y salvo la excep-
ción vista- puede determinar la resolución social de excluirlo a través
de una acción judicial que, decidida por el órgano de gobierno de la so-
ciedad, debe ser promovida dentro de los noventa días a contar de la fe-
cha en que se conoció el hecho justificativo de la separación, plazo que
ha sido unánimemente considerado como de caducidad, calificación
que asume relevancia por las consecuencias que se derivan del funcio-
namiento de ese instituto, cuyo transcurso, en principio, no admite
suspensiones ni interrupciones (art. 2568, CCCN).
La acción de exclusión de socio, que siempre reviste el carácter de
"social", pues beneficia exclusivamente a la sociedad, debe ser iniciada
por el representante de la sociedad, cuandola promoción de tal deman-
da ha sido decidida por ella a través de su órgano de gobierno. Si la ex-
clusión se refiere a su representante, la acción deberá ser promovida
por quien los restantes socios designen.Asimismo, la acción de exclu-
sión puede ser ejercida por cualquiera de los socios, en cuyo caso la de-

l Véase en jurisprudencia recopilada por MAN- PARDINI,


Ley de Sociedades Co-
merciales, 1991, t. 1,p. 187 y siguientes.
manda deberá sustanciarse con citación de todos los integrantes de la
sociedad.
En todos los casos puede disponerse judicialmente la suspensión
provisoria de los derechos del socio cuya exclusión se persigue. Ello
constituye una medida cautelar específica con la naturaleza y conteni-
do de la referida acción y a diferencia del criteriojurisprudencia1mayo-
ritario de nuestros tribunales mercantiles, entiendo procedente la cau-
telar aun cuandola acción de exclusión haya sido promovida por uno de
los socios, pues en todos los casos la mencionada acción reviste el carác-
ter social, en la medida que sus efectos se proyectan a la sociedad y no
exclusivamente al socio demandante. Si el fundamento de la acción de
exclusión es el grave incumplimientode las obligaciones por parte de un
socio que con su conducta ha perjudicado a la sociedad, poco importa si
el sujeto activo de la acción es la sociedad o uno de sus socios, pues de lo
que se trata con la medida cautelar específica prevista en el art. 91 de la
ley 19.550 es hacer cesar las consecuencias de una conducta disvaliosa
en beneficio del funcionamientoo patrimonio de la sociedad.

EFECTOS
DE LA EXCLUSIÓN DEL SOCIO

El art. 92 de la ley 19.550 establece los efectos que produce la exclu-


sión del socio:
1. El socio excluido tiene derecho a una suma de dinero que repre-
sente el valor de su parte a la fecha de la invocación de la causal
de exclusión.
2. Si existen operaciones pendientes, el socio participa en los bene-
ficios o soporta las pérdidas.
3. La sociedad puede retener la parte del socio excluido hasta con-
cluir las operaciones en curso al tiempo de la separación.
4. Cuando el socio hubiera aportado un bien en uso y goce, el socio
excluido no podrá exigir su restitución, si éste es indispensable
para el funcionamiento de la sociedad y se le pagará su parte en
dinero.
Curso de derecho societario 319

5. El socio excluido responde hacia los terceros por las obligacio-


nes sociales hasta la inscripción de la exclusión en el Registro
Público.

- 8 124 -
LAEXCLUSIÓN EN LAS SOCIEDADES DE DOS SOCIOS

Nada obsta a la procedencia de la exclusión de un socio en las sacie-


dades de dos socios. Al respecto, y con gran coherencia, el art. 93 en su
versión original prescribía que en las sociedadesde dos socios, procede
la exclusión de uno de ellos cuando hubiere justa causa, con los efectos
del art. 92; el socio inocente asume el activo y pasivo sociales, sin per-
juicio de la aplicación del art. 94, inc.
Sin embargo, como la ley 26.994 ha incorporado al ordenamiento
societario argentino la sociedad de un solo socio, ello obligó a modifi-
car el referido art. 93, el cual, conforme su versión actual, dispone que
en las sociedades de dos socios, procede la exclusión de uno de ellos
cuando hubiere justa causa, con los efectos del art. 92 y el socio inocen-
te asume el activo y pasivo sociales, sin perjuicio de la aplicación del
artículo 94 bis.
La remisión al art. 94 bis no es clara, pues no son claros los efectos
de dicha norma -en cuanto dispone que la reducción a uno del núme-
ro de socios no es causal de disolución-, esto es, si se aplica sólo a las
sociedades en comandita simple y por acciones y de capital e industria,
como parece surgir de la letra de la ley, o a cualquier sociedad, inter-
pretación, esta última que aparece como totalmente contradictoria
con lo dispuesto por el art. 1"e la ley 19.550, cuando sólo autoriza la
constitución de sociedades de un solo socio bajo el formato de la sacie-
dad anónima.
De manera tal que, conforme a la actual redacción del art. 93 por la
ley 26.994, ante la exclusión de un socio, en una sociedad de dos, las so-
luciones son las siguientes:
a ) Declaradala exclusión por sentencia definitiva, el único socio de-
be recomponer la pluralidad de integrantes del ente.
b) Puede el socio iniciar el procedimiento liquidatorio, pues soy de
la opinión que la solución del art. 94 bis sólo se aplica a las sacie-
dades allí mencionadas.
C) Optar por la aplicación del art. 94 bis, referencia que, como he-
mos visto, es sólo aplicable a las sociedadesen comandita y de ca-
pital e industria.

LADISOLUCIQN DE LA SOCIEDAD.
CONCEPTO Y CAUSALES

A diferencia de la resolución parcial del contrato de sociedad, que


afecta el vínculo de uno o varios socios con ella, la disolución implica el
punto final de su vida activa y una profunda mutación del fin societa-
rio, pues como consecuencia del acaecimiento de una causal disoluto-
ria, la sociedad deberá dejar de realizar, como actividad específica, la
operatoria descripta en el objeto social, para reemplazarla por una ac-
tuación encaminada a la venta de los bienes sociales,la cancelacióndel
pasivo y la eventual distribución del remanente entre los socios.
La disolución, abre, pues, el camino a la liquidación de la sociedad,
pero no importa de suyo el cese abrupto de sus actividades ni la extin-
ción de su personalidad jurídica, que debe mantenerse precisamente a
los fines liquidatorios (art. 101, ley 19.550).
Son causales de disolución de la sociedad (art. 94, ley 19.550):
1. La decisión de los socios, expuesta en forma expresa por medio
del órgano de gobierno de la sociedad o a través de conductas de
los socios que revelen, sin lugar a dudas, la falta de toda inten-
ción para mantener vigente el contrato social.
2. La expiración del término por el cual se constituyó.
3. Por cumplimiento de la condición a la que se subordinó su exis-
tencia.
4. Por consecución del objeto por el cual se formó o por la imposibi-
lidad sobreviniente de lograrlo.
Curso de derecho societario 321

5. Por pérdida del capital social.


6. Por declaración en quiebra, pero la disolución puede quedar sin
efecto si se celebrare avenimiento o se dispone la conversión.
7. Por su fusión en los términos del art. 82.
8. Por sanción firme de cancelación de oferta pública o de la cotiza-
ción de sus acciones, pero la disolución podrá quedar sin efecto
por resolución de la asamblea extraordinaria reunida dentro de
los sesenta días de acuerdo con el art. 244, párr. 4g.
9. Por resolución firme de retiro de la autorización para funcionar
cuando leyes especiales la impusieran en razón de su objeto.

La enumeración prevista por el art. 94 de la ley 19.550 no es de ma-


nera alguna taxativa, y prueba de ello es que el art. 89 ha tenido en
cuenta la posibilidad de los socios de prever causales de disolución no
contempladas en la ley. En tal entendimiento, la jurisprudencia de
nuestros tribunales ha declarado procedente la disolución de la socie-
dad en caso de pérdida por parte de los integrantes del ente de la affec-
tio societatis: la existencia de graves desarmonías entre los socios, la
venta del único bien de la sociedad o la imposibilidad de funcionamien-
to de los órganos sociales, hipótesis que se presenta cuando la sociedad
cuenta con el capital social dividido entre dos grupos ointegrantes, que
revisten la titularidad del 50%de las participaciones societarias cada
uno de ellos,y no se coincide en la adopción de las decisiones sociales ne-
cesarias para permitir el normal funcionamiento del ente2.
En el mismo sentido, la jurisprudencia ha extendido las causales
previstas en el art. 94 de la ley 19.550 a supuestos que no se ajustan es-
trictamente alaletra de sus nueve incisos; en tal orden de ideas, si bien
el inc. 1"e la citada norma prevé como causal disolutoria la decisión
de los socios, lo que podría interpretarse en el sentido de requerirse

Véase recopilación de jurisprudencia en MAN- PARDINI,


Ley de Sociedades Co-
merciales, 1991, t. 1,ps. 219 a 229, nota 133.
una decisión del órgano de gobierno de la sociedad, nuestros jueces han
incluido dentro de tal inciso al supuesto en que durante el curso del
proceso de exclusión se exhibió consenso por parte de todos los inte-
grantes de la sociedad de no querer continuar asociados3.
Asimismo, dentro del concepto de "imposibilidad sobreviniente de
lograr el objeto social'' se ha incluido a la inactividad total de la socie-
dad, tema sobre el cual existe infinita jurisprudencia4.
La pérdida del capital social como causal disolutoria sejustifica ple-
namente a poco que se repare en la trascendental función que cumple
tal capital, no sólo como medio para cumplir con el objeto mercantil al
cual la sociedad se encuentra dedicada, sino también y fundamental-
mente como mecanismo de defensa de los acreedores sociales, al desa-
parecer la cifra de garantía con que contaban para la satisfacción de
sus créditos. Dicha causal disolutoria debe ser declarada por los socios
en asamblea o reunión de socios, cuando se constate, por instrumento
fehaciente (estados contables) que se ha perdido el capital social, pues
es evidente que la ley 19.550impone la inmediata liquidaciónde un en-
te que carece de capital social y no ofrezca garantías a los terceros del
pago de sus créditos.
La disolución por pérdida del capital social puede sin embargo ser
evitada por los socios si acuerdan su reintegro total o parcial o su au-
mento (art. 96, ley 19.550).
La disolución de la sociedad por quiebra tiene, por su parte, carac-
terísticas especiales, pues ella no depende de la voluntad de los socios,
sino que es provocada por una resolución judicial, atento al estado de
impotencia patrimonial del ente. Por consiguiente, la liquidaciónno se
lleva a cabo a través del procedimiento previsto por la ley 19.550,sino
por la ley 24.522 de Concursos y Quiebras y está a cargo de un funcio-
nario judicial designado por el juez de la quiebra, denominado síndico.

CNCom., Sala A, 2/3/87?((FERRARI,


ÁNGELC. PARADA,
RAOLN.
Juzg. Nac. laInst. Com. n", 20/7/78, ((NIETORIVERA,EDUARDO C. TERMOFER
S.C.A.)),ED,80-588; CNCorn., Sala D, 2012184, ((REPUN) MARIOC. BARE)VICENTE));
ídem, Sala A, 2/3/87, ~ E R R A ÁNGEL
R I , C. PARADA,
R A ~ L etcétera.
»,
Curso de derecho societario 323

La disolución queda sin efecto cuando se celebrare avenimiento con


sus acreedores o se convierta la quiebra en concurso preventivo.
Finalmente, y dentro de las causales de disolución debe incluirse a
la sentencia judicial de nulidad del estatuto o contrato social (arts. 18
a 20 y 32, ley 19.550),pues tal declaración no puede nunca tener efec-
tos retroactivos, atento la pública actuación que ha tenido la sociedad
en el mundo de los negocios. La sentencia de nulidad del acto constitu-
tivo surte efecto de disolución y obliga a la sociedad a liquidarse, la cual
podrá estar a cargo de sus órganos naturales o llevada a cabo por un
funcionariojudicial, según el caso.

Si bien y como principio general, la disolución pone fin a la actividad


dinámica de la sociedad, subsistiendo su personalidad jurídica a los
efectos de la liquidación, nada impide la revocación de la causal diso-
lutoria en que hubiera incurrido la sociedad, en beneficio de la conser-
vación de la empresa y del interés general que supone para la comuni-
dad la existencia de entidades productivas de bienes y servicios.
La ley 19.550 en su versión original preveía expresamente tales hi-
pótesis en las siguientes disposiciones:
a) En caso de quiebra de la sociedad, la disolución queda sin efecto
si se celebra avenimiento o conversión (art. 94, inc. 6".
b) En el supuesto de pérdida del capital social, que quedaba sin
efecto cuando los socios aprobaban su reintegro o aumento (art.
96).
C) En el supuesto de reducción a uno del número de socios, con lain-
corporación de un nuevo integrante dentro del térrnino de tres me-
ses (art. 94, inc. 8". Se recuerda que esta causal disolutoria fue
derogada por la ley 26.994.
d) En el supuesto de disolución por sanción firme de la cancelación
de oferta pública o de la cotización de sus acciones, cuando los so-
cios resuelvan continuar sus actividades fuera de la órbita bur-
sátil, decisión que deberá ser adoptada por asamblea general ex-
traordinaria dentro de los sesenta días de tal acontecimiento
(art. 94, inc. 9".

Adiferencia de ello, la ley 26.994 ha modificado el art. 100 de la ley


19.550,y posibilita actualmente la remoción de cualquier causal de di-
solución,mediando la decisión del órgano de gobierno y eliminación de
la causa que le dio origen, pero supeditando esta posibilidad a la exis-
tencia de viabilidad económica y social de la subsistencia de la activi-
dad de la sociedad. Dispone al respecto el nuevo art. 100 que la resolu-
ción que remueve la causal de disolución debe adoptarse antes de cance-
larse la inscripción,sin perjuicio de terceros y de las responsabilidades
asumidas.
Dicha norma es acertada, pues con toda lógica permite la remoción
de las causales de disolución hasta la cancelación de la inscripción de
la sociedad, que es la última etapa en la vida de la sociedad, pero deja
intacto el art. 95, párr. 2"siempre de la ley 19.550- conforme al cual
la reconducción de la sociedad, disuelta por vencimiento del plazo de
duración, sólo puede resolverse por mayoría hasta que se haya inscrip-
to el nombramiento del liquidador, esto es, en los primeros pasos del
procedimiento liquidatorio y de allí en adelante por unanimidad de
todos los socios. Ello constituye una grave incongruencia, pues la re-
conducción constituye un supuesto encuadrable en el concepto de '?e-
moción de las causas de disolución", conforme la terminología del nue-
vo art. 100 y no exhibe coherencia alguna el hecho de que la causal de
disolución por vencimientodel plazo de duración pueda ser "removida"
hasta la inscripción del primer liquidador (art. 96), salvo unanimidad
de los socios o accionistas,y cualquier otra causal disolutoria puede ser
removida hasta el último momento de la existencia de la sociedad, por
mayoría de los socios o accionistas adoptada en el seno del órgano de
gobierno del ente (art. 100).Esta incongruencia es tanto más grave si
se tiene en cuenta que el vencimiento del plazo de duración y la consi-
Curso de derecho sociedario 325

guiente reconducción de la sociedad, son supuestos que se presentan


con mucha mayor habitualidad que cualquier otra causal de disolución
prevista en el art. 94 de la ley 19.550.
Por obviedad, sólo pueden ser removidas las causales de disolución,
cuando ellas no han ocurrido por sanción impuesta a la sociedad por su
órgano de control o por decisión judicial, de modo que los, incs. 9 9 10
del art. 94 son incompatibles con lo dispuesto por el art. 100 de la ley
19.550 en su nueva redacción.
Finalmente, el art. 100 de la ley 19.550 reitera, en su último párra-
fo, aquella prevista en su redacción original, conforme a la cual, en ca-
so de duda sobre la existencia de una causal de disolución, se estará a
favor de la subsistencia de la sociedad.

- 5 127 -
PR~RROGA
Y RECONDUCCIÓN
DEL, CONTRATO SOCIAL

La disolución por vencimiento del plazo de duración merece especial


atención, pues el legislador otorga a los socios la posibilidad de evitar-
la mediante la prórroga de la sociedad, decisión que, adoptada por el
órgano de gobierno del ente, con las mayorías más rigurosas, debe ser
resuelta y solicitada su inscripción registra1 antes del vencimiento del
plazo de duración de la sociedad.
La gravedad extrema de tal sanción, prevista expresamente por la
redacción original de la ley 19.550, que obligaba a la liquidación de la
sociedad sin posibilidad alguna de volver a la actividad, fue atenuada
por la ley 22.903 del ano 1983 merced a la reclamación general de la
doctrina y la existencia de algunos fallos ejemplares que -quizás en
contra de la letra de lo dispuesto por el art. 95 de dicha ley- se resis-
- -
tieron a condenar a la empresa a cerrar sus puertas5. Se consagró de

Duzg. Nac. 1Vnst. Com. Registro, firme, 4/6/80, «LADISTRIBUIDORA


MUSICAL
S.R.L.)),ED, 88-818.
tal manera el instituto de la "reconducción"o "reactivación"del contra-
to social, que es en puridad, otro supuesto de revocación de la disolu-
ción por el vencimiento del plazo.
Mediante la reconducción o reactivación del contrato de sociedad,
los socios o accionistas pueden resolver, con posterioridad al venci-
miento del plazo de duración y mediante una decisión del órgano de go-
bierno, adoptada por acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en
contrario y lo dispuesto por las sociedades por acciones y de responsa-
bilidad limitada, la vuelta a la actividad dinámica del ente, evitando de
tal manera su liquidación.
Sin embargo, la reconducción del contrato social no ha merecido un
tratamiento legislativofeliz, pues carecen de toda explicación las razo-
nes que impulsaron al legislador a sostener la procedencia de tal insti-
tuto hasta la inscripción registra1 del liquidador con aquellas mayo-
rías y por unanimidad cualquiera fuere el tipo, si tal acto es resuelto
con posterioridad a ese trámite, pues admitida la revocación de la cau-
sal disolutoria, con las beneficiosas consecuencias que ello provoca pa-
ra la comunidad, no se entiende el porqué de establecer un requisito
que en muchas sociedades es de imposible cumplimiento. Ello asume
mayor gravedad en los casos en que el contrato social o estatuto ha pre-
visto la posibilidad de que la liquidación de la sociedad pueda ser lle-
vada a cabo por los administradores que estaban en funciones al mo-
mento de la disolución, supuesto que no requiere nueva registración6,
y cuya reconducción exige, en todos los casos, unanimidad del capital
social.
La circunstancia de que el instituto de la reconducción permita la
vuelta a la activiaad dinámica de la sociedad con posterioridad a la di-
solución no implica concederle efecto retroactivo a tal resolución ni exi-
me a los liquidadores del cumplimiento de las obligaciones que le im-
pone tal carácter, así como tampoco los exime de las responsabilidades
correspondientes (art.99,ley 19.550).

CNCom., Sala A, 15/6/77, ((MASTROIMARINO S.R.L.)).


Y CATALANO
Curso de derecho societario

La disolución de la sociedad puede también ser declarada judicial-


mente y la sentencia tendrá efecto retroactivo el día en que tuvo lugar su
causa generadora (art. 97, ley 19.550).Con ello se prevé la tan frecuente
hipótesis que se presenta cuando, incurrida la sociedad en causal diso-
lutoria, los socios continúan desarrollandola actividad habitual a pesar
de la oposición de uno o varios socios, que han promovido acciónjudicial
tendiente a obtener una declaración en tal sentido. Se explica entonces
el efecto retroactivo previsto por el legislador, pues en tal caso, los admi-
nistradores resultan responsables ilimitada y solidariamente frente a
los terceros y los socios por los actos que son ajenos al estricto trámite li-
quidatorio, sin perjuicio de la responsabilidad de éstos (art. 99, LGS ).
La acciónjudicial de disolución debe ser tramitada por juicio de ple-
no conocimiento(art. 15,ley 19.550)y deben ser citados todos los socios
además de la sociedad, quienes deben actuar formando un litisconsor-
cio necesario7;tal acción resulta sin embargo innecesaria cuando la
causal disolutoria ha quedado suficientemente configurada (venci-
miento del plazo de duración, resolución de la autoridad de control,
etcétera), en cuyo caso el socio o accionista perjudicado por la conti-
nuidad operativa de la sociedad debe requerir directamente el cumpli-
miento del trámite liquidatorio.

La disolución de la sociedad implica el paso automático al procedi-


miento liquidatorio, esto es, a la realización del activo y la cancelación
del pasivo social como paso previo para la distribución del remanente
entre los socios.

CNCom., Sala D, 10/5/84, {(LOJO,MARZA


c. &BUDI, MoIsÉs)); ídem, Sala E,
6/3/89, DATTOLA,
(( MIRTAC. CAPOFARINA,RICARDO));ídem, Sala B, 12/6/87,«TARANTINO,
CARLOS C. ORTUONDO,
JULIÁN S/DISOLUCIÓN».
La disolución surte efectos frente a la sociedad y sus socios desde
que tuvo lugar su causa generadora, por lo que los administradores
responden desde ese momento por los actos exorbitantes al trámite li-
quidatorio. Por el contrario, y frente a terceros, se encuentre o no cons-
tituida regularmente la sociedad, la disolución sólo surte efectos des-
de su inscripción registral, salvo que éstos conocieran el acaecimiento
de las causales que provocaronla misma. Del mismo modo, el principio
conforme al cual la disolución es oponible frente a los terceros con su
inscripción en el Registro Público, cede en el caso de producirse la diso-
lución por vencimiento del plazo de duración en las sociedades regu-
larmente constituidas, quedando el ente obligado por cualquier tipo de
actos celebrados en su nombre hasta tanto se cumpla con dicho trámi-
te (art. 98, ley 19.550).

L I Q U I D A C I ~ NDE LA SOCIEDAD

El trámite liquidatorio constituye un procedimiento de imprescin-


dible tránsito por la sociedad, mediante el cual los liquidadores debe-
rán vender los bienes que componen el activo social, pagar las deudas,
así como los gastos de liquidación,para posteriormente, y en caso de re-
sultar saldo favorable, reembolsar el capital oportunamente aportado
por los socios y distribuir entre ellos su remanente.
La ley describe con minuciosidad el procedimiento liquidatorio, que
no ha sido instituido en favor de los socios, sino de los terceros acree-
dores de la sociedad, por lo que los socios carecen de derecho de dispo-
ner de los bienes sociales o distribuirlos a su conveniencia, hasta tanto
sea totalmente satisfecho el pasivo social.
Sin embargo, los usos y prácticas del comercio nos demuestran que
no son aislados los casos en que las sociedadesprefieren "desaparecer"
de la faz de la tierra, dejando totalmente insatisfecho el pasivo social.
Tal manera de actuar hace responsables solidaria e ilimitadamente a
los administradores de la sociedad, pues éstos son los encargados de
conservar el activo de la sociedad y sobre el destino dado a los bienes
de ella, responsabilidad que debe ser extendida a los síndicos, por ha-
Curso de derecho societario 329

ber permitido tanilegítima forma de proceder (arts. 59,274,296y 297,


ley 19.550).

LAPERSONALIDAD JURIDICA DE LAS SOCIEDADES


EN LIQUIDACION

Constituye éste uno de los temas más controvertidos de la materia,


a pesar de la claridad del texto del art. 101de la ley 19.550,el cual dis-
pone que la sociedad en liquidación conserva su personalidad "a ese
efecto" y se rige por las normas correspondientes a su tipo, en cuanto
sean compatibles.
Una primera interpretación, basada en el carácter rígido del con-
cepto de personalidad jurídica y en la no susceptibilidad de grados que
merece tal atributo, predica la subsistencia total del carácter de suje-
to de derecho de la sociedad en liquidación, sin que el tránsito a la liqui-
dación afecte la plenitud de la personalidad que gozaba.
Por el contrario, la jurisprudencia mayoritaria, basada en la redac-
ción de la norma del art. 101de la ley 19.550,sostiene que la sociedad
conserva su personalidad para ciertos efectos, limitada a la conclusión
de las relaciones jurídicas pendientes8.
La diferencia es fecunda en consecuencias prácticas, pues de alinear-
se en la primera teoría, la sociedad siempre debe responder por todas
las obligacionescontraídas por los liquidadores, aun por aquellas que
no se limiten a los actos liquidatorios. Por el contrario, de adherirse a
la segunda tesis, la sociedad podría invocar a terceros la disolución ins-
cripta para repeler el cumplimiento de las obligaciones exorbitantes del
procedimiento de liquidación, pues no es "sujeto de derecho" para incor-
porar esa deuda a su patrimonio y mucho menos para satisfacerla.
Esta tesis es la adecuada, por las siguientes razones:

CNCom., Sala B, 30112177, ((METALLuxS.R.L.»; Juzg. Nac. 1"nst. Com. Regis-


tro, firme, 15110176,ED, 72-233; CNCom., SalaB, 1719176,«0~1~~0S.R.L.»; Cám.Ape1.
Civ. y Com. Junín, 26/6/85, «CANO,JORGE C. RIZZO,JOSÉ Y OTRO»,etcétera.
a) El texto literal del art. 101, en cuanto dispone que la sociedad
conserva su personalidad "a ese efecto".
b) La responsabilidad ilimitada y solidaria de los administradores
y socios frente a terceros por las operaciones ajenas a los fines li-
quidatorios prevista por el art. 99 de la ley 19.550 ratifica lo ex-
puesto en la medida que dicha norma excluye a la sociedad en li-
quidación por los actos exorbitantes al trámite liquidatorio, ha-
ciendo exclusivamenteresponsables frente a terceros a los admi-
nistradores y socios por tales actos.
C) Asimismo,la no responsabilidad de las sociedadespor las obliga-
ciones contraídas a su nombre no es cuestión ajena a la ley
19.550, que expresamente la prevé para casos análogos, concre-
tamente para las sociedades en formación, cuando la realización
de actos propios del giro no haya sido expresamente autorizada
en el acto constitutivo, por cuyas consecuencias responden tam-
bién los administradores y socios que las hayan consentido (art.
183, in fine, ley 19.550).
d) La clara disposicióndel art. 105de la ley 19.550,que si bien otor-
ga a los liquidadores la facultad de ejercer la representación de
la sociedad, sólo los faculta para celebrar todos los actos necesa-
rios para la realización del activo y cancelación del pasivo.
e) Finalmente, la responsabilidad ilimitada y solidaria que les cabe
alos administradores por no informar, a través del aditamento "en
liquidación'' que debe agregarse al nombre de la sociedad,en bene-
ficio de los terceros contratantes (art. 105,in fine, ley 19.550).

- 5 132 -
LOSLIQUIDADORES, DESIGNACION.
DERECHOS Y OBLIGACIONES

La administración de la sociedad en liquidación está a cargo de¡ Ór-


gano de administración vigente al acaecimiento de la causal disoluto-
ria, salvo las siguientes excepciones:
l. Que el contrato social o estatuto hayan previsto la actuación de
un órgano de liquidación diferente a los administradores en vi-
gencia al momento de la disolución. En tal caso, el liquidador o li-
quidadores serán nombrados por mayoría de votos dentro de los
treinta días de haber entrado la sociedad en estado de liquida-
ción. No designados los liquidadores o si éstos no desempeñasen
el cargo, cualquier socio puede solicitar al juez el nombramiento
omitido o nueva elección (art. 102,ley 19.550).
2. En caso de quiebra de la sociedad, en cuyo supuesto la función de
liquidador es asumida por el síndico concursal.
3. En caso de declaraciónjudicial de nulidad del contrato social por
objeto ilícito, actividadilícita u objetoprohibido (arts. 18a 20, ley
19.550)en cuyo caso la liquidación de la sociedad la llevará a ca-
bo el funcionario designado por eljuez interviniente.
4. En caso de conflicto entre los socios, la designación del liquida-
dor, según las circunstancias del caso, puede recaer también en
un funcionariojudicial (arts. 113 a 117,ley 19.550).

El nombramiento del liquidador debe inscribirse en el Registro Pú-


blico, para ser oponible su actuación frente a terceros, a menos que la
liquidación de la sociedad fuere llevada a cabo por los administradores
intervinientes al momento de entrar la sociedad en liquidación, en cu-
yo caso tal registración es innecesaria, a menos que la sociedad no hu-
biera cumplido con la carga impuesta por el art. 60 de la ley 19.550con
respecto a tales administradores.
Las obligaciones de los liquidadores son las siguientes:
1. Confeccionar un inventario y balance del patrimonio social
dentro de los treinta días de asumido el cargo, los cuales debe-
rán poner a disposición de los socios, quienes podrán extender
dicho plazo hasta ciento veinte días (art. 103, ley 19.550).
2. Informar a los socios, por lo menos trimestralmente, sobre el es-
tado de la liquidación. Tratándose de sociedades de responsabi-
lidad limitada cuyo capital social alcance el importe fijado por el
art. 299, inc. 2"; y en las sociedades por acciones, el informe de-
be ser suministrado a la sindicatura (art. 104,ley 19.550).
3. Confeccionarbalances anuales cuando la liquidación se exten-
diere más allá del ejercicio en que la disolución se hubiere pro-
ducido (art. 104,infine, ley 19.550).
4. Actuar empleando la razón social o denominación de la sacie-
dad con el aditamento "en liquidación", so pena de responder
en forma ilimitada y solidaria por los daños y perjuicios (art.
105,in fine, ley 19.550).
5. Seguir las instrucciones de los socios en lo que se refiere a los
trámites liquidatorios, bajo sanción de incurrir en responsabi-
lidad por los daños y perjuicios causados por el incumplimien-
to (art. 105, párr. 25 ley 19.550).
6. Exigir a los socios las contribuciones debidas a los socios en ca-
so de que los fondos sociales fueran insuficientes para satisfa-
cer el pasivo social. Tal obligación es en principio y salvo mani-
fiesta infracapitalización sólo exigible en las sociedades en las
cuales los socios responden en forma solidaria e ilimitada por
las deudas sociales o cuando aquélla ha sido impuesta en el
contrato constitutivo (art. 106, ley 19.550),aun cuando, como
hemos expresado,tal obligación debió haber sido impuesta pa-
ra todos los tipos sociales, con excepción de las sociedades que
hacen oferta pública o cotización de sus acciones.
7. Efectuar partición parcial entre los socios del producido de la
venta de los bienes, cuando el cumplimiento de las obligaciones
sociales estuvieren suficientemente garantizadas. Tal obliga-
ción puede ser exigida por los accionistas que representen el
10% del capital social en las sociedades por acciones y cual-
quier socio en los demás tipos (art. 107,ley 19.550),resolvién-
dose judicialmente la controversia, en caso contrario.
8. Publicar el acuerdo parcial de distribución con los mismos efec-
tos que el acuerdo de reducciónvoluntaria del capital social,es-
Curso de derecho societario 333

to es, con derecho de los acreedores sociales de oponerse a tal


distribución (arts. 107,in fine, y 204, ley 19.550).
9. Ajustar su conducta al estándar de conducta previsto por el
art. 59 para los administradores de sociedades, esto es, de-
sempeñar sus funciones con lealtad y diligencia (art. 108, ley
19.550).
10. Una vez extinguido el pasivo social, confeccionar el balance fi-
nal y proyecto de distribución (art. 109, párr. 1" ley 19.550).
11. Suscribir el balance final y proyecto de distribución y ponerlos
a disposición de los socios, quienes podrán impugnarlos en el
término de quince días desde su puesta a disposición. Si la im-
pugnación no fuera admitida, los socios deberán promover la
acción judicial correspondiente dentro de los sesenta días si-
guientes a la resolución de los liquidadores, desestimatoria de
los cuestionamientos efectuados, acumulándose todas las im-
pugnaciones en una causa única (art. 110, párr. 1" ley 19.550).
En las sociedades de responsabilidad limitada cuyo capital al-
cance el importe fijado por el art. 299, inc. 2", y en las socieda-
des por acciones, el balance final y el proyecto de distribución,
suscriptos también por la sindicatura, deberán ser sometidos a
la aprobación de la asamblea general de accionistasy no a cada
socio en particular. Los socios o accionistas disidentes o ausen-
tes podrán impugnar judicialmente dichos instrumentos den-
tro de los sesenta días contados desde la aprobación por la
asamblea (art. 110,párr. Z2",ley 19.550).
12. Agregar al legajo de la sociedad obrante en el Registro Público
el balance final y proyecto de distribución (art. 111,ley 19.550).
13. Reembolsar las partes de capital a los socios, y salvo disposi-
ción en contrario del contrato constitutivo, distribuir el exce-
dente en proporción a la participación de cada socio en las ga-
nancias (arts. 109, párr. 2" ley 19.550).Los importes no recla-
mados dentro de los noventa días de la presentación de tales
documentos en el Registro Público deberán ser depositados por
los liquidadores en un banco oficial a disposición de sus titula-
res. Transcurridos tres años sin ser reclamados, se atribuirán
a la autoridad escolar de la jurisdicción respectiva (art. 111,in
fine, ley 19.550).
14. Cancelar la inscripción del contrato social en el Registro Públi-
co (art. 112,ley 19.550).
15. Conservar los libros sociales y demás documentos sociales por
el término de diez años, conforme lo dispone el art. 328 del
CCCN. La conservación de tal documentación puede ser otor-
gada a cualquier liquidador, pero en caso de discrepancia, ésta
será resuelta judicialmente por eljuez de Registro,en lasjuris-
dicciones en que esta autoridad registra1 se conserva, o por el
juez con competencia en la materia comercial en caso contrario
(art. 112,in fi ne, ley 19.550).

En cuanto a las facultades y derechos de los liquidadores, ellos son


los siguientes:
1. Ejercer la representación de la sociedad, estando facultados pa-
ra celebrar los actos necesarios para la realización del activo y
cancelación del pasivo (art. 105, párr. 1" ley 19.550).
2. Percibir una remuneración por su función, por desempeñar una
función que por naturaleza es onerosa.

Al estar sometidoslos liquidadores de sociedades a las obligaciones


y responsabilidades de los administradores societarios, a tenor de lo
dispuesto por los arts. 59 y 274 de la ley 19.550,la propia sociedad y los
socios, a través de las acciones sociales de responsabilidad, tienen legi-
timación suficientepara requerir, a través de dichas acciones,larecom-
posición del patrimonio social, disminuido por la mala actuación de los
liquidadores. Por su parte, los terceros siempre conservan la posibili-
Curso de derecho societario 335

dad de demandar a los liquidadores por los daños y perjuicios, directa


o indirectamente padecidos por ellos, en los términos del art. 279 de la
referida ley. El art. 108 de la Ley General de Sociedades prescribe ex-
presamente que las obligaciones y la responsabilidad de los liquidado-
res, se rigen por las disposiciones establecidaspor los administradores,
en todo cuanto no esté dispuesto en la Sección 13.
Corresponde a los socios promover contra los liquidadores las accio-
nes sociales de responsabilidad por los daños causados al patrimonio
social. Del mismo modo, los socios y los terceros conservan las acciones
individuales de responsabilidad contra ellas, por daños directos e indi-
rectos sufridos por aquéllos en su patrimonio (arts. 108, 274 y 279,
LGS).

REEMBOLSO
DEL CAPITAL Y DISTRIBUCIÓN
DEL REMAiVENTE ENTRE LOS SOCIOS

La ley 19.550guarda silencio sobre la forma en que debe ser reembol-


sado el capital social y la distribución del remanente entre los socios.
Lo natural y habitual es que como tales operaciones son consecuen-
cia de la venta de los bienes sociales, ellas sean efectuadas en dinero
efectivo, pero no necesariamente debe ser así, pues habiéndose cance-
lado totalmente el pasivo, y quedando bienes sin realizar, ningún sen-
tido tendría prohibir su distribución en especie entre los socios, me-
diando acuerdo entre ellos.
En este orden de ideas, 1.ajurisprudencia ha declarado aplicable al
caso lo anteriormente dispuesto por el art. 3462 del CC -hoy art.
2369 del CCCN- para las particiones de herencia, en cuanto dispone
que si todos los herederos están presentes y son capaces, la partición
puede hacerse en la forma y por el acto que por unanimidad juzguen
más convenienteg.Tal manera de proceder será la habitual cuando se
trata de una sociedad unipersonal, en donde, para el caso de haberse

CNCorn., Sala D, 15/12/75,ED,68-151.


cancelado el pasivo con fondos sociales, los bienes serán adjudicados
al socio único.
Sin embargo, el derecho de los socios de efectuar la distribución del
remanente de la manera como ellos prefieran, no implica su facultad de
exigir la restitución del aporte, salvo que éste hubiera sido incorporado
ala sociedad en carácter de uso y goce, supuesto en que el socio aportan-
te tiene derecho a exigirlo desde la disolución de la sociedadlo.
En otras palabras, la restitución del aporte efectuado en propiedad
es inadmisible, pues éste forma el patrimonio de la sociedad y ha sali-
do definitivamente del patrimonio del aportante, quien ha perdido to-
do derecho sobre él.

Este trámite constituye el punto final de la vida de la sociedad y con


su cumplimiento se extingue la personalidad jurídica del ente.
Sin embargo, puede acontecer que con posterioridad a la cancela-
ción de la matrícula, aparezcan acreedores sociales que no fueron in-
cluidos en la liquidación, a los cuales, por obviedad, no les es oponible
la extinción de la persona jurídica, pues ante tales contingencias (deu-
das), en tanto constituyen una manifestación del patrimonio de la per-
sona jurídica, ella nunca puede considerarse extinguida.
Ante tal supuesto nacen para los terceros las acciones correspon-
dientes contra la sociedad (aunque más no sea para pedir la quiebra
del ente) y de responsabilidad contra los liquidadores, sin perjuicio de
las acciones contra los socios por restitución de las sumas obtenidas en
concepto de pago del remanente de la distribución, salvo buena fe de
ellos, sobre los que pesa la carga de probar su total desconocimientode
la existencia de tales créditos.

lo CNCorn., Sala C, 9/2/79, ((TAGLE)


EVXRISTO
C. FERNANUEZ
DIZ)LUIS)).
Curso de derecho societario 337

LASSOCIEDADES DE PLAZO VENCIDO QUE IGNORAiV


EL, TRÁMITE LIQUIDATORIQ

Constituye un supuesto muy frecuente el caso de que una sociedad


que se encuentra disuelta por vencimiento del plazo de duración, con-
tinúa con su actividad normal, ignorando el trámite liquidatorio.
Para definir la situación legal en que ellas se encuentran han sido
elaboradas dos teorías:
1. La primera, que las considera como sociedades irregulares1?
2. La segunda tesis, basada en lo dispuesto por el párr. 2Vel art. 99
de la ley 19.550,conforme la cual la sociedad no quedaría afecta-
da por tal actividad, aunque genera la responsabilidad solidaria
e ilimitada de los administradores y los socios frente a terceros,
sin perjuicio de la responsabilidad de éstos12.

No parece razonable, a nuestro juicio, sostener que el acaecimiento


del vencimiento del plazo de duración sin ingresar jamás la sociedad
en el período liquidatorio pueda mantener inalterable su contrato so-
cial que, como consecuencia de la causal disolutoria del art. 94, inc. ZO,
ha perdido vigencia. Tampoco resulta convincente que los socios pue-
dan continuar alegando oinvocandolas defensas o derechosnacidos de
un contrato social que ya no rige, pues la subsistencia de la sociedad,

1 l1 CNCom., Sala D, 25/9/76, ((DULELE S.A. s/&uIEBRA»,~D,72-739; ídem, Sala E,


6/4/87, ((CINGARA,LUIS C. MENDIBURU,MARTIN)>;ídem, Sala B, 17/9/76, ((OLIMPO
S.R.L.));ídem, Sala A, 9/8/91, ( ( ~ E N zDOMINGO
, C. BANCOCIUDADDE BUENOSARES
S/ORDINARIO»;SCBA, 16/6/92, ((RODR~GUEZ, ALBERTOC. MADAS.R.L. S/DESPIDO»;
Cám. Apel. Civ. y Com. Paraná, 29/4/92, ((BoT,GIUSEPPEC. LONRENZON, WILFREDOY
OTROS S/LIQUIDACIÓN DE SOCIEDAD));CNCom., Sala D, 15/6/95,((FLORES, HUGOC. ACU-
NA, JUAN PABLOS/ORDINARIO»;ídem, 27/9/95, ((GIOVINEDE MANDRA,MARGARITA C.
GRANDIO,~ T O N I YOOTROS s/SUMARIO».
l2 CNCom., Sala B, 13/9/82,((LABERDOLIVE,JAIME,C. KUHLMANN
DELABERDOLIVE,
INES
ANA»;ídem, Sala C, 9/6/80, ((SCALABRINI, C. WAGENHOFFER,GERARDO)).
incurrida en una causal disolutoria, sólo es admitida para los efectos
de la liquidación. Finalmente, la doctrina de incluir a la sociedad que
ignora el trámite liquidatorio en las normas previstas en la Sección IV
del Capítulo 1 de la ley 19.550 -sociedades no regularmente consti-
tuidas-, y a la cual siempre he adherido, ha perdido vigencia con mo-
tivo del cambio de responsabilidad previsto por la ley 26.994, para los
integrantes de esta clase de sociedades,que pasó de ser solidaria e ili-
mitada, a simplemente mancomunada y por partes iguales.
De modo tal que si el tránsito a la liquidación no se ha producido,
continuando los socios unidos sin solución de continuidad en la reali-
zación de su actividad dinámica y sin realizar el menor trámite liqui-
datorio, nos hallamos ante un supuesto en donde la única solución es
la estricta aplicación del art. 99, en la cual los administradores y socios
son responsables, en forma ilimitada y solidaria por los actos ajenos a
la liquidación, más allá del derecho de cualquier socio de activar la li-
quidación del ente.
e CAP~TULOXV
Iñtervención judicial
de sociedades comerciales

DEFINICION,
CARACTER~STICASY REQUISITOS
DE LA INTERVENCIÓN JUDICIAL DE SOCIEDADES COMERCIALES

La intervenciónjudicial de sociedades es una típica medida caute-


lar societaria, prevista por los arts. 113 a 117 de la ley 19.550 alos efec-
tos de evitar que mientras se sustancia la acción de remoción de los ad-
ministradores, a quienes se les ha imputado la comisión u omisión de
actos perjudiciales al interés de la sociedad, puedan aquéllos conti-
nuar ejerciendo libremente su administración.
Constituye la intervención judicial un remedio que el legislador
brinda a los socios en defensa del patrimonio societario administrado,
cuando ha sido suficientemente acreditado que el o los administrado-
res realizan actos o incurren en omisiones que ponen a la entidad en
peligro grave (art. 113,ley 19.550).
Si bien la intervención judicial está prevista a los fines de poner 1í-
mites a una administración ilegítima, tal remedio ha sido aceptado co-
mo medida autosatisfactiva en supuestos diversos al previsto en la
norma del art. 113de la ley 19.550, ante supuestos de total acefalía en
la administración del ente l.

Juzg. Nac. 1-Inst. Com. 1124,firme, 8/6/78,((ARRABITO, C. FORGIANT


ESTEBAN
S.A.)).
El dictado de la resolución que decreta la intervenciónjudicial como
medida cautelar se dispone sin oír a la contraparte, y requiere para su
procedencia los siguientes requisitos:
1. Acreditar la condición de socio por parte del peticionante. Tal re-
quisito está expresamente previsto por el art. 114, primera par-
te, de la ley 19.550,y resulta a nuestro juicio insuficiente, pues
debió conferirse igual legitimación a la sindicatura, al tener ésta
el control de legalidad del funcionamiento de la sociedad a tenor
de lo dispuesto por el art. 294. inc. 9; de la ley 19.550~.Del mis-
mo modo, la incorporación a nuestra legislación societaria de las
sociedades unipersonales, debería autorizar la obligación de
cualquiera de los directores y síndicos de requerir la interven-
ción judicial, cuando la administración del ente por su único so-
cio sea llevada en forma fraudulenta o cause perjuicios al patri-
monio social.
2. Demostrar la existencia del peligro grave que corre la sociedad
ante los supuestos descriptos por el art. 113,párr. lG.
3. Acreditar el peticionante que agotó los recursos acordados por la
ley o el contrato social, esto es, que intentó poner fin al conflicto
a través de los mecanismos internos de la compafiía, haciendo
las denuncias a la sindicatura (art. 294, inc. 11, ley 19.550)o pi-
diendo la convocatoria judicial a asamblea de accionistas (art.
236, ley 19.550).
4. Finalmente, debe promoverse la acción de remoción de los admi-
nistradores, pues como hemos afirmado y salvo casos excepcio-
nales, la intervención judicial es medida cautelar de aquella ac-
ción y no constituye acción autónoma. En otras palabras, la de-
manda de remoción de los administradores es trámite esencial
para la solicitud de intervención de sociedades, habida cuenta
que tal pretensión apunta al reemplazo temporario de todo el ór-
gano de administración de las sociedades accionadas.

CNCom., Sala E, 22/6/81, (~ARRONIZ,


J. C. ALCÁZAR
S.A.)).
Curso de derecho societario 341

Nuestra jurisprudencia es muy rica en casuística, lo cual se debe a


la enorme cantidad de conflictossocietariosque se plantean ante nues-
tros tribunales de comercio, fenómeno al cual no es ajeno la deficiente
regulación societaria que no clasifica adecuadamente a las sociedades
anónimas "cerradas" de las "abiertas" y la obligatoriedad de los here-
deros del socio fallecido de ingresar a las primeras, donde se convier-
ten en prisioneros de la voluntad omnímoda de los socios y adminis-
tradores, sin posibilidad, en las sociedades cerradas o de familia, de
enajenar sus acciones por carecer de mercado.
De tal modo, nuestros tribunales han admitido la procedencia de la
intervenciónjudicial ante la existencia de querellas entre los socios:la
condena dictada en sede penal contra los administradores; la discre-
pancia entre los socios titulares de cada grupo del 50% del capital so-
cial sobre la forma de administrar la empresa; la ausencia o desinterés
de los administradores en la administración del ente; la práctica de
subfacturación por parte de quienes tienen a su cargo la gestión de los
negocios sociales; la confección de estados contables falsos; la reten-
ción por el grupo de control de las acciones de determinados accionis-
tas, a los fines de frustrar sus derechos;la asunción de hecho de la ad-
ministración por parte de un director, desplazando a los restantes; la
realización por parte del directorio de operaciones a precio vil; el no
acatamiento por los directores de decisiones asamblearias, la irregu-
lar desaparición de los libros y el atraso consecuente de la contabili-
dad; el funcionamientoparalelo de dos directores integrados por gru-
pos enfrentados entre ellos, etcétera3.
La intervención judicial no supone necesariamente el desplaza-
miento de los administradores naturales de la sociedad y la automáti-
ca asunción del cargo por un funcionariojudicial denominado "admi-
nistrador judicial". Ello sólo acontece cuando la extrema gravedad de
los hechos denunciados y acreditados justifica el apartamiento inme-
diato de aquéllos en defensa del normal funcionamientode la sociedad.

Consultar la jurisprudencia citada en M ~ n-i PARDINI,


Ley de Sociedades Co-
merciales, 1991,t. 1,p. 257 y siguientes.
Por ello es que el art. 115 de laley 19.550establece que la intervención
puede consistir en la designación de un mero veedor, de uno o varios
coadministradores -denominados técnicamente como "interventores
judiciales"- o de uno o varios administradores, según la índole y gra-
vedad de los hechos invocados en procura de tal medida.
La designación de un veedor judicial generalmente se reserva para
los casos en que los órganos de administración o fiscalización de la so-
ciedad no suministren información a los socios, para los casos en que la
contabilidad de la empresa fuera llevada en forma irregular o con sig-
nificativo atraso, o cuando el juez interviniente considera conveniente
obtener información sobre la marcha de la sociedad o sobre determi-
nadas operaciones sociales, a través de un funcionariojudicial, a quien
facultará expresamente para realizar las investigacionesnecesarias.
La designación de un veedor es, por propia definición, una medida
cautelar provisoria, pues la función de aquél consiste exclusivamente
en informar sobre las materias encomendadas por eljuez. Por ello, si de
los informes producidos se constatan las irregularidades denunciadas
por el peticionante de la medida, resulta procedente disponer una cau-
tela más extensa, designando un coadministradoro desplazando a tra-
vés de un administrador judicial a las autoridades de la empresa4.
El agotamiento de los recursos previstos por el contrato social o es-
tatuto, como requisito previo e indispensable a la designación de un
administrador judicial, si bien exigido por el art. 114 de la ley 19.550,
ha sido morigerado por la jurisprudencia, pues no es admisible exigir-
los cuando el accionista no cuenta con el porcentaje accionario sufi-
ciente para poner en funcionamiento a la asamblea de accionistas o
cuando no reúna el 2%del capital social necesario para pedir informa-
ciones a la sindicatura o realizar denuncias a dicho órgano (arts. 236 y
294, incs. 6 9 11, ley 19.550).
Del mismo modo, tampoco es admisible, según se ha resuelto juris-
prudencialmente, que el órgano de administración, a quien se le exigió

CNCom., Sala D, 17/5/96,((FERRO, JUAN FRANCISCO C.LAPLACE,MAR~AN~ARTA


Y
OTROS s/SUMARIO»;ídem, Sala C, 14/9/79,((KUKTEWICZ,IRENEC. ESTABLECIMIENTOSME-
TALÚRGICOS CABAÑA C. TAMBOSDE COMAHUE S.A. s/SUMARIO».
Curso de derecho societario 343

la convocatoria a asamblea largamente demorada, pretenda repeler la


intervención judicial designada alegando que el accionista no había
solicitadola convocaciónjudicial a dicho acto asamblearioj.

- $138 -
LAAPRECIACIÓN JUDICIAI, DE liA INTERVENCIÓN JUDICIAL.
EL CRITERIO RESTRICTNO
Es expresa directiva del art. 114, in fine de la ley 19.550, que la in-
tervención judicial debe ser apreciada con criterio restrictivo, lo cual
constituye a nuestro juicio un gravísimo error, toda vez que:
l. No constituye técnica legislativa adecuada imponer al magis-
trado criterios rígidos de juzgamiento, pues es inherente a las
funciones de aquél actuar de acuerdo con las circunstancias de
cada caso. Tal criterio no ha servido para otra cosa que para alen-
tar en nuestros jueces una inexplicable reticencia en intervenir
judicialmente una sociedad, ante comprobados hechos de grave-
dad, apelándose exclusivamente al tan mentado criterio de res-
tricción.
Si bien la intervención judicial importa una intromisión o con-
trol del órgano jurisdiccional dentro de la administración de la
sociedad, ello de por sí solo no es argumento suficiente para jus-
tificar el restringido criterio con que debe apreciarse tal medida
cautelar, pues el socio afectado por una mala o dolosa adminis-
tración no tiene facultades per se para revocar la actuación de
tan infieles administradores del patrimonio ajeno. En otras pa-
labras, la intervenciónjudicial es el único remedio con que cuen-
tan los integrantes de una sociedad, aisladamente considerados,
para poner fin a la actuación de los administradores socialesy tal
medida no perpetúa a los administradores judiciales en tal car-
go, sino sólo hasta la finalización del plazo de su actuación, que

CNCorn., Sala D, 25/2/93, RLOSCHI, ALDOC. CHANNELONES.A.)),en "Doctrina


Societaria y Concursal", t. V, p. 604 y siguientes.
debe ser fijado por el juez en el auto de su designación (art. 115,
in fine, ley 19.550),o la sentencia de remoción sea dictada, o has-
ta que una nueva asamblea designe nuevas autoridades, dife-
rentes a los integrantes del órgano de administración desplaza-
dos por la medida cautelar.

De todos modos, el criterio restrictivo no es admisible para la desig-


nación de un veedor judicial, atento la inexistencia de perjuicios que
puede causar a la sociedad la actuación de un funcionario que sólo tie-
ne como función la investigación de ciertos hechos o documentos e in-
formar al juez sobre su contenido6.

Dispone el art. 116 de la ley 19.550, que completa los requisitos de


procedencia de la intervenciónjudicial en la administración de las so-
ciedades, que el peticionante debe prestar la contracautela que fije el
juez, de acuerdo con las circunstancias del caso, los perjuicios que la
medida pueda causar a la sociedad y las costas causídicas.
La prestación de contracautela, que es requisito genérico de toda
medida cautelar, tiende a asegurar la eventual responsabilidad de la
parte que obtuvo una medida de esa naturaleza, cuyo monto depende
de la mayor o menor verosimilitud del derecho invocado, de las cir-
cunstancias del caso y de la amplitud de la medida; en tal sentido, la
designación de un veedor judicial es actuación que salvo hipótesis ex-
tremas, no origina perjuicios para la sociedad intervenida, por lo que
la garantía prevista por el art. 116 de la ley 19550 debe ser mensura-
da sobre la base de las posibles costas que la designación de tal funcio-
nario pueda originar.

CNCom., Sala E, 23110189, KSAID


CATAN,JUAN
CARLOS
C. SMD)
ANTONIOY OTROS
S/~/EDIDASCA UTELARES».
Curso de derecho societccrio 345

LAA C T U A C I ~ N
DEL, ADMINISTRADOR JUDICIAL

Las funciones que debe cumplir el administrador judicial, cual-


quiera fuere el carácter que él revista, deben ser fijadas por el juez de
la causa, pero no pueden nunca ser mayores que las otorgadas a los
administradores por la ley 19.550 o por el contrato social. Debe el juez
precisar el término de su actuación, el que sólo puede ser prorrogado
mediante información sumaria de su necesidad (art. 115, in fine, ley
19.550).
Las atribuciones, obligaciones, derechos y responsabilidades de los
administradores e interventores judiciales se rigen por las normas co-
rrespondientes de la ley 19.550 (arts. 58,59 y 274), obligando a la so-
ciedad por los actos celebrados a nombre de ésta, debiendo desempe-
ñar su cargo personalmente y con la lealtad y diligencia prevista por el
art. 59 de dicha norma.
Su remuneración no la fija la asamblea de accionistas, sino que la
determina el juez de la causa, de acuerdo con lo prescripto por las leyes
procesales locales. La ley 21.839 de Aranceles y Honorarios de Aboga-
dos y Procuradores, de aplicación en la Capital Federal, dispone que
los estipendios de los administradores judiciales deben ser regulados
de acuerdo con los porcentajes previstos para los abogados, calculados
sobre el monto de las utilidades realizadas durante su desempeño, re-
duciéndose en un 50% cuando se tratare de un coadministrador judi-
cial y al 30%cuando hubiera actuado un veedor judicial.
El interventor judicial tiene derecho a pedir el pago de anticipos de
honorarios cuando su actuación se prolongare en el tiempo y exigir el
pago de los honorarios regulados a cualquiera de las partes del litigio,
con independencia de sus contingencias.
Si bien las funciones del interventor son indelegables, éste puede
contratar a los colaboradores que estime necesario, cuando la magni-
tud de la empresa o la naturaleza de las funciones así lo aconsejen.
La remoción de los interventores la resuelve el juez de la causa, así
como su responsabilidad por los perjuicios causados. Dicha remoción
puede ser declaradade oficio o a pedido de parte, en cuyo caso el magis-
trado deberá conferir traslado a la contraparte y al funcionariojudi-
cial, previo a adoptar la resolución que corresponda. El interventor ju-
dicial removido del cargo por ejercicio abusivo de éste pierde derecho a
percibir honorarios, pero si la remoción fuere dispuesta por negligen-
cia, eljuez deberá disminuir proporcionalmentelos estipendios del au-
xiliar (art. 227, in fine, CPCCN).

LEGITIMACI~N
DE LOS ADNIINSTRADORES DESPLAZADOS

La designación de un administrador judicial con desplazamiento de


las autoridades naturales de la sociedad priva a éstos de toda legiti-
mación para obligar a la sociedad, aun cuando jurisprudencialmente
se les ha reconocido una legitimaciónresidual para representarla en el
pleito de remoción7,criterio que es, a mi entender, equivocado, en la
medida de que ellos, como parte que deben ser en los juicios de tal na-
turaleza, serán necesariamente citados y oídos en el mismo. No se ad-
vierten razones que justifiquen el desplazamiento del administrador
judicial en la defensa de los intereses de la sociedad en la tramitación
de ese proceso, pues nada justifica que los administradores naturales
removidos provisoriamente por la comisión de actos que pusieron en
peligro a la sociedad puedan seguir perjudicándola a través de la gene-
ración de las correspondientes costas. Es preferible, pues, y desde todo
punto de vista, una defensa objetiva de la sociedad y la posibilidad de
que el administrador judicial se allane a la demanda, cuando éste com-
prueba fehacientemente el derecho de los peticionantes de la medida y
promotores de la acción de remoción.

CNCom., Sala A, 6/12/73,31), 53-334; ídem, Sala D, 26/8/85, ((TOBAL,RICARDO


M, Y OTROS C. JURCAS.A.));CNFed. Cont. Adm., Sala IV; 13/12/88, «PERMANENTE S.A.
CIA. FINANCIERA)).
Curso de derecho societario 347

- 8 142 -
.RECURSOSCONTRA LA DESIGNACIÓN
DE UN INTERVENTOR JUDICIAL

Dispone el art. 117 de la ley 19.550 que la resolución que dispone la


intervención es apelable al solo efecto devolutivo, lo cual implica el
cumplimiento efectivo de la medida hasta tanto el tribunal de alzada
resuelva el recurso.
La sociedad y los administradores desplazados pueden apelar la
medida aun cuando ella ha sido proveída favorablemente por el tribu-
nal de apelación, ante recurso planteado por el peticionante frente al
rechazo en primera instancia8.

- 8 143 -
~NTERVENCIÓNJUDICIAL A PEDIDO DE TERCEROS

La ley 19.550 no contempla tal hipótesis, aunque sí lo hace el art.


224 del CPCCN, que admite la designación de interventores infor-
mantes para que suministren información sobre operaciones o activi-
dades con la periodicidad que se establezca en la providencia que lo de-
signe. Esta norma encuentra enorme utilidad dentro del negocio socie-
tario, cuando se requiere por terceros la declaración de inoponibilidad
de la actuación de una persona jurídica en los términos del art. 54, in
fine, de la ley 19.550, habiéndose utilizado la máscara de la personali-
dad para la consecución de fines extrasocietarios, violar la ley o los de-
rechos de terceros.
Sólo excepcionalmente se ha admitido la procedencia de una coad-
ministración judicial pedida por terceros ajenos a la sociedad. Se tra-
taba de una sociedad anónima a la cual le habían sido "trasvasados"to-
dos los activos de otra compañía, integrada aquélla por todos los socios

CNFed. Civ. y Com., Sala II,21/8/97, «CLÍNICA


PRIVADA
SANTARITA
S.A. C. INS-
TITUTO NACIONAL
DE SERVICIOS
SOCIALES
PARA JUBILADOS
Y PENSIONADOS».
de ésta, con excepción de uno de ellos, quien luego de obtener ratifica-
ción de tal maniobra por parte del veedor judicial designado en la anti-
gua sociedad, carente de todo patrimonio positivo, logró la designación
de un interventor judicial en la nueva sociedad, echando mano al re-
curso previsto por el art. 54, in fine, de la ley 19.550~.
Del mismo modo y también en forma excepcional se han adoptado
medidas cautelares corno la designación de administradores judicia-
les sobre entes societarios integrados por uno de los cónyuges con ter-
ceros, en los términos del derogado art. 1295 del CC, y ante la existen-
cia de fundadas sospechas de connivencia del marido con sus socios,
subordinando la procedencia de tales medidas a la indispensable cus-
todia de los derechos de la cónyuge defraudada y sin que ellas puedan
importar una traba al normal desenvolvimiento de las actividades de
la compañíalo.

CNCom., Sala A, 26/3/97, ((TABOADA,


ALBERTO C. METALMUEBLES
S.A. S / ~ U M A -
RIO».
lo CNC~V.,S~~~F,~/~/~~,((STEISDEKLRS,
LILIANAC.~AS,ADRIÁNS/INC.A
DE RING,SUSANA
CPCC)); ídem, Sala F', 12/7/84, ((EASSUMOFF C. RING,RONALDO VÍCTOR
S/~!¡EDIDASPRECAUTORIAS)); ídem, Sala F, 11/8/86, ((LANDABURUDE LUPPINO,
MARÍAC.
LUPPINO, ROQUE S/SIMULACIÓN».
CAPITULO
XVl
Sociedades constituidas
en el extranjero

-5144-
GENERALIDADES.
EL PROBLEMA DE LA NACIONALIDAD
DE LAS SOCIEDADES

La cuestiónreferida ala nacionalidad de las sociedadesha dado lugar


a una de las más apasionantes polémicas en el derecho societario.
La doctrina argentina, basada en la conocida doctrina del canciller
BERNARDO DE IRIGOYEN, expuesta en el año 1875y formulada al deses-
timar una protesta del gobierno inglés referida al cierre de la sucur-
sal del Banco de Londres de la ciudad de Rosario y procesamiento de
su gerente, dispuesta por el gobierno de la provincia de Santa Fe, es
coincidente en sostener que las sociedades no tienen nacionalidad,
pues la actuación de ellas no presupone vinculación política alguna
entre un ciudadano y el Estado, habida cuenta de que el contrato de
sociedad sólo crea entre sus integrantes un vínculo jurídico de base
económica l.
Sin embargo, el criterio no es uniforme, y en otros países, funda-
mentalmente de la Europa continental, se entiende que si la sociedad
es una persona jurídica, no hay razón para negar toda relación entre
éste y el Estado, criterio que, a nuestro juicio, es equivocado, pues ello
implicaría dar al concepto de personalidad jurídica un matiz que exce-

Curso de derecho comercial, 6Qeimpr., 1982, t. 1,p. 296.


HALPERIN,
de largamente el fin práctico tenido en cuenta por el legislador al otor-
garle a las sociedades el carácter de sujeto de derecho.
Sin embargo, y a pesar del carácter negatorio de la nacionalidad de
las sociedades sostenidopacíficamente por la doctrina argentina, exis-
te consenso sobre la necesidad, para proteger la industria nacional o
por razones de interés público, de conocer el origen de los capitales de
una sociedad constituida en el extranjero que tiene actuación en nues-
tro país.
Esta doctrina, llamada del "control económico", tuvo su origen e
irrefutable formulación durante la Segunda Guerra Mundial, ante la
necesidad de adoptar medidas que evitaran infiltraciones patrimonia-
les o personales de otros Estados conlos cuales se mantenía beligeran-
cia y se proyectó luego, en tiempos de paz, ante la necesidad de custo-
diar estrechamente intereses políticos o económicos, así como la segu-
ridad del Estado, sancionándose en nuestro país las leyes 18.061,
18.875de Preferencia para la Producción Local, 21.342 de Inversiones
Extranjeras, etcétera, la cual adopta como criterio de determinación
sobre el origen de la sociedad la participación societaria, considerando
como sociedad local de capital extranjero a aquella sociedad domicilia-
da en el territorio de la República, en la cual, personas físicas o jurídi-
cas domiciliadas fuera de ella, sean propietarias, en forma directa o in-
directa, de más del 49% del capital social o cuenten también, directa e
indirectamente, con la cantidad de votos necesarios para prevalecer en
las asambleas de accionistas o reuniones de socios.
La doctrina de control económico no significa otorgar nacionalidad
a las sociedades, sino conocer el origen de sus integrantes o sus capita-
les para ciertos y determinados fines, con evidente interés público,
coincidiendo con HALPERIN, que procede emplearla cuando se trata de
limitar los beneficiarios de ciertas ventajas o para impedir la elusión
de determinadas sanciones para hacer efectiva la responsabilidad ci-
vil o en supuestos análogos2.

HALPERIN,Curso de derecho comercial, 6Qeimpr., 1982, t. 1,p. 298.


Curso de derecho aocietario 351

LALEGISLACIÓNAPLICABLE A LAS SOCIEDADES EXTRANJERAS


CON ACTUACIÓN EN LA REP~BLICA

La primera parte del art. 118 de la ley 19.550establece que la socie-


dad constituida en el extranjero se rige en cuanto a su existencia y for-
ma por las leyes del lugar de constitución.Ello significa que toda la pro-
blemática en materia de personalidad jurídica, capacidad, formalida-
des de constitución,tipicidad y órganos se rige por la ley del país de ori-
gen, pero no así en cuanto se refiere a la actuación del ente foráneo en
nuestro país, que está sometido a las siguientes reglas:
a) Si se trata de un acto aislado, la sociedad extranjera se halla ha-
bilitada para realizarlos y estar en losjuicios derivados de esa li-
mitada relación (art. 118,párr. 1" ley 19.550).
b) Si pretende la sociedad foránea ejercer habitualmente actos
comprendidos en su objeto social, establecer sucursal, asiento o
cualquier otra especie de representación permanente en el país,
debe cumplir con lo dispuesto por el art. 118de la ley 19.550, que
le impone, entre otros requisitos, inscribirse en el Registro Pú-
blico correspondiente al domicilio donde pretenden cumplir su
actividad (art. 118 ter, ley 19.550).
C) Finalmente, la sociedad extranjera puede constituir o participar
en sociedades argentinas, requiriéndoseles para ello la corres-
pondiente inscripción registra1 en la jurisdicción donde la socie-
dad participada se encuentre inscripta (art. 123,ley 19.550).

EL CONCEPTO DEL ACTO AISLADO


Hemos señalado que, conforme lo dispone el art. 118, párr. 2Ve la
ley 19.550,las sociedades extranjeras se encuentran habilitadas para
realizar en el país actos aislados y estar en juicio.
El problema radica en el silenciode la ley sobre qué es lo que debe en-
tenderse por acto aislado, pues muchas veces un acto de tal naturale-
za puede generar una actividad permanente y continuada, predicando
la doctrina nacional mayoritaria que tal concepto debe ser interpreta-
do en sentido restringido, reservándose para aquellos actos desprouis-
tos de permanencia y que se caracterizan por lo esporadicoy accidental.
En tal sentido, la jurisprudencia plenaria de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, en un antiguo fallo que
data del año 1920, sostuvo la improcedencia de inscribir una hipoteca
de una propiedad ubicada en la Capital Federal, otorgada por una so-
ciedad extranjera no inscripta, argumentándose para ello que la natu-
raleza del acto le imponía la realización de una serie de actos conser-
vatorios o ejecutorios de su crédito, que la colocaban fuera del concep-
to del "acto aislado".
Entiendo que la dilucidación de la cuestión requiere analizar la im-
portancia que tiene para el Estado el conocer los sujetos que desarro-
llan actividades en la República, lo cual sólo se puede lograr exigiendo
la registración de la entidad extranjera. En tal orden de ideas, parece
acertado restringir el concepto del acto aislado y exigir el cumplimien-
to de la inscripción de ellas en el Registro Público cuando la naturale-
za del acto excede la accidentalidad.
La jurisprudencia de nuestros tribunales mercantiles ha ratificado
expresamente que la adquisición de inmuebles por parte de una socie-
dad extranjera no implica la celebración de un acto aislado y por lo tan-
to, dicha compañía deberá inscribirse en el Registro Público, en los tér-
minos del art. 118de la ley 19.550~.

POR LA SOCIEDAD EXTRANJERA

El art. 118de la ley 19.550 dispone que para el ejercicio habitual de


actos comprendidos en su objeto social, establecer sucursal, asiento o

C. FRINETS.A.)),
GENERALDE JUSTICIA
CNCom., Sala B, 4/5/07, ((INSPECCI~N
ED,223-14.
Curso de derecho societario 353

cualquier otra especie de representación permanente, la sociedad ex-


tranjera debe:
l. Acreditar la existencia de la sociedad con arreglo a las leyes de su
país.
2. Fijar un domicilio en la República, cumpliendo con la publica-
ción e inscripción exigidas por esta ley para las sociedades que se
constituyan en la República.
3. Justificar la decisión de crear dicha representación y designar a
la persona a cuyo cargo ella estará.
Asimismo, completa el art. 118 de la ley 19.550,que si se tratare de
una sucursal, se determinará además el capital que se le asigne, cuan-
do corresponda por las leyes especiales.
Los fundamentos que sustentan la inscripción de las sociedades ex-
tranjeras en los registros mercantiles locales han sido expuestos por
los legisladores de la ley 19.550,y han sido compartidos por la doctri-
na y jurisprudencia nacional.
Ellos son los siguientes:
a) Principios de soberaníay control de entidades mercantilesque,
constituidas con arreglo a las leyes de sus respectivos países,
pretenden incorporarse a la vida económica de la Nación4.
b) El régimen de publicidad que inspira toda registración mer-
cantil, y que constituye un sistema instituido en beneficio de
todos los terceros, dando además certidumbre a las relaciones
comercialesy de responsabilidad, concepto éste íntimamente
vinculado a la moralidad comercial5.
La falta de inscripción de la sociedad extranjera, ante las hipótesis
previstas por el art. 118, párr. 33"de la ley 19.550 no implica conside-
rarla como sociedad irregular, pues su regularidad se gobierna por las

* CNCom., Sala A, 9/11/59, ((ROUREDUPONTARGENTINAS.A.));ídem, Sala A,


2017178, «SCAAB
SCMAS.A.)),ED, 79-330; ídem, Sala D, 11/10/78, ((SQUIBB
S.A.».
FAVIERDUBOIS(H), Derecho societario registral, 1994, p. 26.
leyes de su país de origen (art. 118, párr. 1". La sanción correspon-
diente no puede ser otra, congruentemente con otros casos análogos
(arts. 89 y 113 del derogado CCom.; 2 9 T7"de la ley 11.867; 4" ley
12.962,etcétera), la inoponibilidad o ininvocabilidad de la actuación
de la sociedad extranjera no inscripta en la República, hasta tanto
cumpla con tal trámite registral.
De conformidad con lo dispuesto por el art. 118de la ley 19.550,la so-
ciedad extranjera que pretenda actuar con permanencia en el país debe
pues, al solicitar su matriculación en los registros mercantiles locales,
acreditar su existencia y su constitución regular en su país de origen,
cumplir con las normas de publicidad previstas por la ley 19.550para las
sociedades constituidas en la República, acreditar la decisión del órgano
correspondiente de constituir sucursal o representación en el país y de-
signar la persona a cuyo cargo ellas estarán, a quien deberá hacerse el
emplazamiento en caso de acciónjudicial contra la sociedad extranjera.
Cuando correspondapor leyes especiales(bancoso entidades finan-
cieras, seguros),la sociedad extranjera debe asignarle a la sucursal el
capital exigido por las disposicioneslocales.

- 5 148 -
$OCIEDADES EXTRANJERAS DE TIPO DESCONOCIDO

Dispone el art. 119 de la ley 19.550 que los requisitos previstos por
el art. 118se aplicarán a las sociedades constituidas en otro Estado ba-
jo un tipo desconocido por las leyes de la República. En tal caso, corres-
ponde al juez de la inscripción o a la autoridad de control determinar
las formalidades a cumplir en cada caso, con sujeción al criterio de má-
ximo rigor previsto en la ley 19.550,esto es, a las disposicionesprevis-
tas para las sociedades anónimas.

- 5 149 -
CONTABILIDAD
SEPARADA

Dispone el art. 120 de la ley 19.550 que resulta obligatorio para las
sociedades extranjeras incluidas en las hipótesis previstas en el párr.
3Vel art. 118,llevar en la República contabilidad separada y someter-
se al control que corresponda al tipo de sociedad.
La ley impone una solución análoga a la prevista por el derogado art.
145del CCom. para la instalación de sucursales por comerciantes loca-
les y sejustifica tal requerimiento para el caso de resultar necesario re-
construir la actuación del comerciante en beneficio del tráfico mercan-
til, en ejercicio, por el Estado, de su poder de policía, finalidad que se
advierte con toda nitidez en el caso de quiebra o para conocer el resul-
tado de la actividad de la sociedad extranjera en el país, por razones de
índole tributaria.

- 5 150 -
ACTUACIQN P RESPONSABILIDAD DE LOS REPRESENTANTES
DE SOCIEDADES EXTRANJERAS

Con una deficiente redacción, el art. 121de la ley 19.550dispone que


el representante de la sociedad extranjera contrae las mismas respon-
sabilidades fijadas para los administradores que prevé la ley, y en los
supuestos de las sociedades de tipos no reglamentados, las de los direc-
tores de la sociedad anónima.
Dicha norma es insuficiente, pues debió referirse además a las atri-
buciones del representante, en el sentido de obligar a la sociedad ex-
tranjera por los actos celebrados por aquél; sin embargo, tal interpre-
tación no ofrece dificultades a través del principio general consagrado
por la primera parte del art. 58 de la ley 19.550que se refiere a toda cla-
se de sociedad. Debe aclararse, por otra parte, que la responsabilidad
a que dicha norma se refiere queda limitada a las acciones individua-
les de responsabilidadprevistaspor el art. 279 de la ley 19.550promo-
vidas por terceros y a las sociedades extranjeras constituidas en los
términos del art. 124 (sociedades con domicilio o principal objeto a de-
sarrollarse en la República),en la medida de que la actuación de los ór-
ganos representativos del ente foráneo, en orden a las acciones socia-
les de responsabilidad, se rigen por las normas de su país de origen.
i Puede ser una persona jurídica la representante en la Argentina
de una sociedad constituida en el extranjero? La Inspección General de
Justicia se pronunció en forma negativa, sosteniendo el carácter per-
sonal del cargo, que conforme a las normas de la ley 19.550 está reser-
vado a las personas humanas6.

- 8 151 -
&~~PLMAMIENTOEN JUICIO

Según lo dispone el art. 122 de la ley 19.550,el emplazamiento a una


sociedad constituida en el extranjero puede cumplirse en la República:
a) Originándose en un acto aislado, en la persona del apoderado
que intervino en el acto o contrato que motive el litigio.
b) Si existiere sucursal, asiento o cualquier otra especie de repre-
sentación, en la persona del representante.

Lo dispuesto en dicha norma no supone necesariamente el someti-


miento de los litigios originados por la actuación de la sociedad extran-
jera a los tribunales argentinos, pues se requiere para ello que exista
jurisdicción internacional argentina para entender en la causa7.
El problema se presenta cuando la sociedad extranjera no se ha ins-
cripto en el registro mercantil, pues la inexistencia registra1 de los da-
tos del representante impide la aplicación de la normaprevista por el
art. 122 de la ley 19.550, problema que reviste decisiva importancia,
pues está en juego el principio de la defensa en juicio, de carácter cons-
titucional.
Por una parte,, ha sido sostenido, ante tal hipótesis, que correspon-
de notificar la demanda en su país de origen, por las razones constitu-
cionales invocadas. Por otra parte, y con justa razón, ha sido sostenida
la necesidad de meritar la conducta del supuesto representante de la
sociedad extranjera, y si éste ha creado la apariencia de actuar en tal
carácter, así como surge inequívoca la existencia de una representa-

Res. IGJ 263104, del 9/3/04 en el expediente~~CROSSTOWNS~A.)).


CNCom., Sala A, 5/8/83, ((ICESA
S.A. C. BRAVOXS.A.».
Curso de derecho societario 35'3

ción en el país, la notificación debe serle dirigida a su persona, pues no


resulta admisible otorgar diferente trato, en perjuicio de los acreedo-
res nacionales, a quienes han incumplido el trámite inscriptorio pre-
visto imperativamente por la ley 19.550~.

- 4 152 ---
%>ARTICIPACIÓN DE SOCIEDADES LOCALES
EN SOCIEDADES NACIONALES

La constitución por la sociedad extranjera de sociedades nacionales


o su participación en ellas constituye otro supuesto de actividad per-
manente por aquéllas en el territorio de la República.
Dispone el art. 123 de la ley 19.550 que para constituir sociedad en
la República deberán previamente acreditar ante el juez de Registro
que se han constituido de acuerdo con las leyes de sus países respecti-
vos e inscribir su contrato social,reformas y demás documentación ha-
bilitante, así como la relativa a sus representantes legales, en el Regis-
tro Público y en el Registro Nacional de Sociedadespor Acciones, en su

Se advierte también un grave error en la redacción de la aludida


norma, pues ella se refiere a la constitución por la sociedad extranjera
de una sociedad nacional y no a su participación, por lo que una inter-
pretación literal de ella podría llevar a la conclusión de que los requi-
sitos exigidos por el art. 123 de laley 19.550 sólo son requeribles cuan-
do la sociedad extranjera participa como fundadora de un ente mer-
cantil nacional.
Sin embargo, la doctrina nacional y la jurisprudencia unánime de
nuestros tribunales han coincidido en la comprensión, dentro del con-

CABANELLAS (H) - PANIAGUA MOLINA,El emplazalniento a una sociedad consti-


tuida en el extranjero frente al artículo 122 de la Ley de Sociedades Comerciales,ED,
125-631; ídem, voto en disidencia del doctor VERNENGOPRACKen CNCiv., Sala B,
1214177,(P~LIARES, C. c. SOCIETED ~ T E R P R I S E SGENERALE ELECTRONIQUE SONECTRO)),
cepto de "constitución"de toda adquisición posterior de acciones o cuo-
tas de una sociedad argentina, pues de lo contrario se despojaría a la
norma de todo sentido y efectopráctico, tornándola ilusoria y frustran-
do los fundamentos que la inspirarong.
La participación de una sociedad extranjera en una sociedad local,
cualquiera sea la magnitud de ella, no importa acto aislado, pues el
ejercicio de los derechos de socio implica una actividad permanente y
continua, por lo que la inscripción de la entidad foránea participante
es cuestión que no ofrece ningún tipo de discusión.
Del mismo modo, la inscripción de la sociedad extranjera en los re-
gistros mercantiles locales no depende del grado de participación so-
cietaria de la que aquélla sea titular en la sociedad local participada; el
fundamento que inspira su necesaria registración, basada en el inte-
rés general y razones de soberanía, torna inconducente cualquier dis-
cusión o diferencia al respecto, distinción que, por otra parte, el art.
123 de la ley 19.550no formulalo.
Las sociedades extranjeras que participan en sociedadesnacionales
no están sometidas a los límites de participación previstos por los arts.
30 y 31de la ley 19.550,que han sido pensados para la protección de los
socios o accionistasintegrantes de la sociedad participantel1, custodia
que no corresponde efectuar con respecto a las sociedades extranjeras,

Z A L D I -VROVIRA,
~ El artículo 123de la ley 19.550. Unapoléinica concluida en
torno a su alcance, RDCO, 1979, p. 731; CNCom., Sala D, 2017178, (~SCAAB SCANI~~AR-
GENTINA S.A.)),ED,79-730;ídem, 11/10/78,((SQUIBB S.A.));ídem, Sala B, 2/6/77, ((PAR-
~(;FRHANNIFINARGENTINA S.A.»;ídem, Sala C, 2/3/78, <(HWCKMATI S.A.»,ED, 77-746;
etcétera.
lo No ignoro que el criterio no es uniforme sobre el punto, pues alguna jurispru-
dencia de la Capital Federal sólo ha admitido la registración de las sociedades extran-
jeras cuando ésta es titular de paquetes de control o eximiendo de esa carga cuando se
trata de la adquisición de sobrantes financieros. Puede consultarse al respecto el libro
de recopilación de jurisprudencia de MAN- PARDINI, Ley de Sociedades Comerciales,
1991,t. 1,p. 296 y siguientes.
l1 Juzg. Nac. 1-Inst. Com. Registro, firme, 24110180, ~<THEAD~RTISERSASOCIAD
S.A.));en el mismo sentido, ROVIRA, Sociedades extranjeras, 1985, p. 85 y nota 147.
Curso de derecho soeietario

cuya capacidad se rige también por la ley del país de origen (art. 118,
párr. 1" ley 19.550).
El representante legal de la sociedad extranjera participante es el
único sujeto legitimado para ejercer los derechos y cumplir con las obli-
gaciones inherentes al carácter de socia de la entidad nacional, quien
asume las responsabilidades correspondientes por su actuación (arts.
121y 254, ley 19.550).
La inscripción de la sociedad extranjera para el ejercicio habitual
de actos comprendidos en el objeto social a través de la sucursal, asien-
to o cualquier otra representación permanente en la RepúblicaArgen-
tina comprende la constitución o participación en sociedad constitui-
da en el país, resultando innecesario que la entidad extranjera ya ins-
cripta en el Registro Público conforme lo dispone el art. 118 de la ley
19.550, deba efectuar nueva inscripción en los términos del art. 123
del referido ordenamiento legal12.En tal sentido fue resuelto que: "La
afirmación de que el único legitimado a los fines de representar a la so-
ciedad extranjera en la filial, es el representante de aquélla, inscripto
en el Registro Público, queda reforzada con la solución prevista por el
art. 121de la ley 19.550,el cual prescribe que el representante de la so-
ciedad constituida en el extranjero contrae las mismas responsabili-
dades que los administradores que prevé la ley, por lo que mal puede
prescindirse de la actuación del representante inscripto en el Registro
Público en todas las operaciones celebradas por la sociedad extranje-
ra en la República Argentina, pues, se reitera, tal inscripción no pue-
de tener otra finalidad que aquella que inspira a todos aquellos actos
cuya registración es impuesta por el legislador en forma obligatoria,
esto es, dar publicidad a esos actos"13.
La omisión de inscribir la sociedad extranjera que ha participado en
la constitución o que integra el capital social de una sociedad argenti-
na, obliga a la aplicación de las mismas soluciones previstas para el ca-

l2 Res. IGJ 130, del 9/2/04 en el expediente ((SOFORA


TELECOMUNICACIONES
S.A.>).
l3 S.A.».
Res. IGJ 1308104,del 1/11/04, en el expediente ((INTERIONVEST
so de infracción a lo dispuesto por el art. 118 de la ley 19.550, esto es, la
inoponibilidad o ininvocabilidad de su carácter de socia hasta tanto
cumpla con el trámite registral14.
Finalmente, nada obsta a que una sociedad extranjera pueda parti-
cipar como socia única en la constitución de una sociedad argentina,
siempre que esta última se constituya bajo el molde de una sociedad
anónima unipersonal. La Inspección General de Justicia había resis-
tido el pedido de inscripción de una sociedad constituida en el extran-
jero, que tenía el 99,99999% del capital social de una sociedad local,
con el argumento de que se trataba de una sucursal disfrazada de filial,
violándose de esa manera la responsabilidad ilimitada que asume la
casa matriz por las deudas de sus su cursa le^^^.

SOCIEDADES EXTRANJERAS CON DOMICILIO


E N LA EEPÚBLICA O CUYO PRINCIPAL OBJETO
S E CUMPLE E N ELLA

El caso está previsto por el art. 124 de la ley 19.550 y tiene enorme
virtualidad, atento la enorme cantidad de sociedades off shore que ac-<