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Introducción a Guiones de Televisión

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 How to Format a Comic Book
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 Introducción a Guiones de Televisión
 Introducción a Guiones Teatrales
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 Como formatear un Guión Literario
 Cómo Formatear un Guión Televisio
 Formato de obras de teatro
 Software para Guionistas
 Volantes para Descargar
 Íconos de Participante
 The Beat
 Cameos
 Spotlight On
 Pep Talks

Si has visto el canal de WB recientemente, o si has ojeado los programas de mediodía del BBC Three,
sabrás que la televisión necesita de más buenos escritores. Alguien tiene que decirle a esa pequeña gente
que vive en esa caja lo que deben decir y cuándo. Y, amigo mío, ¡es ahí donde entras tú!

Hoy en día, no existe una sola persona en televisión que no haya comenzado sentado frente a su escritorio,
preguntándose a quién demonios intentaba engañar. Sin embargo, lo que los hace especiales, es que
comenzaron, se sostuvieron y terminaron lo que comenzaron. Tal pareciera que el secreto mejor guardado
en la televisión es continuar escribiendo. Recuerda eso y estarás bebiendo lattes con Tina Fey antes de que
puedas decir “jurado rural”. (Difícilmente…)

Si nunca antes has escrito un guión televisivo, no te preocupes. Cuando leas los siguientes consejos,
probablemente te darás cuenta de que la mayoría de ellos son casi innatos. Tal como las canciones de los
Beatles, o como el espectro de colores en una bolsa de M&M’s, existe una gran probabilidad de que todo
esté ya grabado en lo más recóndito de tu psique. Verás que todos esos sábados invertidos en sentarse en
el sillón frente a la caja idiota han dejado de ser horas perdidas. ¡Oh, no! Lo que hacías era una
investigación y, ahora, ¡todo ese trabajo está a punto de rendir frutos!

11 Pasos para ser un maestro en guiones televisivos

1) Ve más TV

Antes de comenzar, quizás quieras tomar una libreta de notas y unos bolígrafos. Después, ponte en algo
cómodo, enróllate en el sillón y ponte a trabajar. Ya que se trata de ver lo que sea, ésta es una buena
oportunidad para ver lo que sugieren en tu lista TIVO, o para comprar ese plan de cinco dólares por mes de
Netflix. Trata de ver tantos episodios como sea posible de tus programas favoritos, o incluso tolera unos
cuantos de los que detestas. No obstante, no te dejes cautivar por esa mágica, empalagosa e irrita-pupilas
disforia que todos hemos experimentado después de un par de horas ante la tele. Si estás viendo
estrellitas, o si tienes problemas para recordar los nombres de tus hijos, entonces es momento de apagarla.
Recuerda: esta es tu tarea y tu primera obligación es permanecer alerta.
Cuando estés viendo la tele, anota cualquier aspecto de la trama que te parezca interesante o los diálogos
que parecen especialmente divertidos o efectivos. Pregúntate cosas tales como: ¿Por qué me reí con esa
broma? ¿Por qué me alteré antes de ese comercial? ¿Por qué me aburrí y le cambié al canal? Escribe lo
que piensas, ya que esto será una referencia esencial cuando te sumerjas en tu propio material y cuando
trabajes para crear escenarios que afectarán a tu audiencia en la misma forma que fuiste afectado. Así
también, al anotar tus respuestas podrás saber más acerca de lo que te gusta y de lo que no; lo cual, a su
vez, será una herramienta especialmente útil al momento de seleccionar el género de tu guión y tu formato.
Así que, ¡hazlo! Toma unas rosetas de maíz, abre esa libreta de notas y prepárate para consentirte con
horas y horas de televisión libre de culpa.

2) Especular o No Especular

Hace unos diez años, si querías escribir para TV, sólo había una manera de entrar en el negocio: tenías que
escribir uno o dos capítulos ficticios para programas que ya existían, a manera de especulación de compra,
o en especulación. Posteriormente, debías intentar hacer llegar esos guiones a manos de los escritores
principales del programa, en espera de que tu trabajo les gustara lo suficiente como para contratarte como
escritor independiente o, en casos especiales, como un escritor de planta para el programa. Y, tras de años
de probar tu valía, te darían la oportunidad de escribir tu propio guión piloto para una serie original y, si éste
era seleccionado, tenías entonces la oportunidad de ser el productor ejecutivo de tu propio programa.

Pero, eso era entonces y esto es ahora. Hoy en día, los agentes literarios y los ejecutivos de desarrollo
igualmente le pueden pedir a un novato que haga un guión piloto o una especulación. Hay quienes, incluso,
prefieren los pilotos a las especulaciones, ya que éste tiende a mostrar la voz del nuevo escritor, en vez de
mostrar su habilidad para copiar el trabajo de otro.

Sin embargo, la especulación aún tiene su lugar, puesto que muchos nuevos escritores las emplean para
comparar su trabajo con el de los profesionales, o para mostrar sus talentos en diversos géneros. Escribir
una especulación también puede ser más fácil que hacer un guión original, pues no necesitas crear los
personajes ni su mundo. Por ejemplo, si fueras a escribir una especulación para Buffy the Vampire Slayer,
comenzarías justo con Buffy y Ángel besándose, recostados en una tumba sin tener que explicar que: a)
Ángel es un vampiro con alma, b) Buffy es una cazadora enamorada de un vampiro; ni c) Las tumbas son
los lugares perfectos para este tipo de romances. En una especulación, asumes que tus lectores ya
conocen el programa y puedes irte ¡directo a la diversión!

Así que, la primera decisión que debes tomar es si escribes una especulación o un guión original. Cada uno
de ellos será una herramienta útil al presentarte como escritor en el mercado; por lo tanto, la decisión es
solamente es tuya. ¿Has pensado en el escenario perfecto para Kath & Kim, o quieres crear el siguiente
programa de detectives para llenar el vacío dejado por The Wire? ¡Ey! Si tienes que escribir 100 páginas,
¿por qué no hacer las dos cosas?

3) Conoce a tu programa

Si estás pensando en hacer una especulación, comienza por enfocarte en los programas más nuevos y
frescos, y en los de mayor audiencia dentro del género que te gusta. Una sitcom de hoy, no es una sitcom
de 1990. Nadie quiere leer un nuevo episodio de Alf. Tu especulación tiene que ser de un programa que
todavía esté en producción y, de preferencia, de uno que tenga esperanzas de estar en el aire por lo menos
tres años más, a fin de que tu guión se sienta actual. Un programa como The Simpsons es popular entre los
especuladores porque el programa aún estará en producción para cuando Chelsea Clinton lance su
campaña presidencial. Y, eso es lo que quieres: un programa con piernas, que esté bien escrito y que sea
ampliamente conocido para tus lectores. Opciones igualmente populares serían 30 Rock, Pushing
Daisies y Mad Men.

Una vez que hayas seleccionado el programa, trata de conseguir el guión de un episodio. Google te puede
ayudar bastante con eso, así como los sitiosdailyscript.com y hollywoodbookcity.com. Es más, si tienes una
prima que trabaje para CBS por las noches, ¡ahora sería un buen momento para llamarla! Haz lo posible
por hallar un episodio de tu programa, ya que las idiosincrasias de formato deben estar reproducidas en tu
especulación y, para ello, necesitarás un guión que te permita saber cómo son.

A diferencia de los guiones cinematográficos, todos los programas de TV se formatean de manera diferente
y tu guión debe verse como un episodio real tanto como debe leerse como uno (ver CÓMO FORMATEAR
UN GUIÓN DE TV). Las plantillas para muchos programas actuales se incluyen con aplicaciones
computacionales para la creación de guiones, tales como Final Draft yScreenwriter, pero aún así debes ver
un verdadero guión, para darte una idea de cómo se lee en la página.

Si, por otra parte, planeas escribir tu propio guión, comienza por ver todos los programas que están
creando olas dentro de tu género. Toma nota de cómo se estructuran, de cuándo llegan los cortes
comerciales en un programa de media hora en comparación con uno de una hora, y del tipo de temas y
situaciones constituyen las tramas principales. La televisión es muy parecida a la industria de la moda, los
estilos y los argumentos pueden variar radicalmente con respecto de la temporada anterior. Y, cuando
haces televisión, nunca querrás que tu fugitivo se vista con pantalones de MC Hammer ni que use una
bolsa canguro. Trata de resolver eso y busca entender cómo tu piloto es similar ydiferente de los programas
actuales, según su género.

4) Conoce a tu audiencia

Una gran diferencia entre escribir una película y escribir para la televisión es que, cuando escribes para la
pantalla chica, necesitas considerar constantemente la capacidad de atención de tu audiencia. Piénsalo, la
audiencia de una película compró su boleto de 10 dólares y, esencialmente, está atrapada en su asiento por
las siguientes dos horas. No puede cambiar de canal, no puede irse a la cocina ni contestar el teléfono. Sin
embargo, no sucede así con la televisión. De hecho, la mayoría de la gente pareciera estar buscando una
razón para cambiar de canal. Si hay otras tantas opciones, con toda seguridad debe haber algo más
interesante que esto.

Para mantener la atención de tu audiencia necesitas saber primero quiénes son tu audiencia. Y, ¿cómo
haces eso? ¡Viendo los comerciales! Mientras hablamos, las firmas de mercadotecnia invierten millones de
dólares para asegurar que los anuncios correctos concuerden con los programas que presentan sus
productos a los consumidores correctos. Por eso, si estás escribiendo una especulación, debes poner
atención en el tipo de actores que aparecen en los comerciales y preguntarte a quién están dirigidos. Y, si
estás escribiendo un piloto, ve los comerciales de los que serían tus competidores. ¿Son anuncios de
Doritos o de inversiones bancarias? ¿Venden detergente o Legos? Puedes aprender mucho acerca de un
programa si sabes quién lo ve.

5) Sintetiza

Y bien, ya has decidido tu programa para especular o has decidido la perspectiva de la que ha de ser una
gran sitcom. Te has alienado de tu familia y vecinos para ver repeticiones todas las noches y, ahora, ya
estás listo para lo divertido: ¡escribir!

Eh… Bueno, quizás con un vaso más de Red Zinger y ENTONCES, a escribir… Pero, si tienes problemas
conforme avanzas, quizás necesites dar un gran paso hacia atrás y preguntarte exactamente de qué trata
tu episodio. De hecho, si no puedes resumir tu guión en una o dos oraciones, entonces probablemente no
estés listo para empezar a escribir.

En Hollywoodlandia, a eso le llaman sinopsis y es lo que los ejecutivos creativos te preguntarán, justo
después de que te has presentado como escritor, durante los quince segundos que tarda el paseo en
elevador. ¿Cuál es lasinopsis? te preguntarán los amables, y más vale que lo puedas decir ¡antes de llegar
al lobby!

Una buena sinopsis debe decirte todo el argumento de tu piloto o especulación, incluyendo los rasgos
característicos esenciales y los defectos de tu personaje; en menos tiempo de lo que te toma comer un
panecillo en Starbucks. La sinopsis debe tener un principio, un medio y un final claros y, por lo general,
comienza con la introducción del personaje:
Un padre ausente cuya vida está plagada de errores…

Después describe la trayectoria del personaje:


Que es enviado hacia atrás en el tiempo, en intervalos irregulares,

Y concluye todo con algo inesperado:


Sólo para descubrir que tiene la misión de proteger al mundo y que, a lo largo del camino, tendrá
oportunidad de corregir sus propios errores.
Esto no es un ejercicio de preparación. Afinar tu sinopsis te forzará a disecar tu episodio hasta sus
elementos más esenciales y, finalmente, tendrás un mejor guión. Algunos escritores empiezan al revés: con
la sinopsis, la cual después intentan fraguar en un programa. Independientemente del método que emplees,
sintetizar desde el principio de todo el proceso hará que tu viaje sea más placentero.

6) ¡Vaya personaje!

La televisión es muchas cosas, pero definitivamente no es sutil. En las películas, los puntos más complejos
de la trama pueden suceder fuera de la pantalla y los personajes centrales pueden pasar un buen rato
meditando acerca de sus decisiones, en relativo silencio. Pero no sucede así en la televisión: nada se deja
a la interpretación y los puntos más complejos de la trama siempre ocurren en pantalla, a la vista de una
audiencia ávida. Recuerda siempre ese control remoto sobre la mesa del café, tentando a tu audiencia…

Una manera en que los escritores de televisión mantienen a la audiencia enganchada, es mediante la
creación de personajes muy fuertes. Por eso, cuando vayas a seleccionar el reparto para tu piloto, trata de
que los personajes sean radicalmente diferentes los unos de los otros; tanto como te sea posible. Un buen
ejemplo de esto es el programa 30 Rock, de NBC. Piensa en los personajes que constituyen los confiables
(y políticamente incorrectos) escribanos de Tina Fey: Un desaseado hombre-niño, un afroamericano
presumido y sobre-preparado, un impresionista de gustos raros, un decadente padre aficionado al fútbol y
la misma Tina Fey, mujer de 42 años, obsesionada con el trabajo, sin vida social y con una adicción a la
comida rápida. Con tan sólo nombrar unos arquetipos puedes imaginar los posibles conflictos y la comedia,
de esas ocasiones en que estas personas se reúnen en una habitación. Añade a eso un jefe al estilo
Donald Trump, un mensajero novato y las personalidades conflictivas de un par de actores impulsivos y,
como resultado, tienes una media hora ¡extremadamente divertida!

Pero, ¿cómo bosquejas personajes bien definidos que soporten tu programa a través de varias temporadas
con argumentos cambiantes y dramas sobrecogedores; y que, además, sean del gusto de la audiencia?
Existen dos trucos bastante usados por los autores: El primero consiste en escribir a quienes conoces, pero
sin lo aburrido. Mete a tu padre, a tu novia, o a tu maestro de sexto grado y ve cómo se las arreglan junto a
tu alienígena que cambia de aspecto, o junto a tu perro parlante. Y, el segundo consiste en tomar
personajes de otros programas y hacerlos tuyos. Por ejemplo, si estás buscando al perfecto padre
trabajador, ¿por qué no usar a Peter, de Family Guy? ¿O a Charlie, de Two and a Half Men? Tomar
personajes prestados puede ser una excelente manera de definir la dinámica de tu reparto, o puede servir
para afinar la visión general de las cosas. Y, no te preocupes, conforme se desarrolle el guión, estos
abducidos irán tomando sus propias personalidades y terminarán siendo sólo tuyos. Así que, ¡diviértete!
Selecciona y toma a tu gusto. Verás que estos trucos harán el proceso de creación de personajes más fácil
y ayudarán a exponer las fortalezas y debilidades de tu reparto secundario.

A aquellos que escriben el siguiente gran episodio de Ashes to Ashes, se les recuerda que hacer una
especulación requiere de su propia tarea. Ciertamente, una gran cantidad de trabajo ya fue hecho por otras
personas, puesto que como todo programa del cual valga la pena hacer una especulación, éste ya debe
tener una bien definida mezcla de desadaptados. Sin embargo, tu trabajo es conocerlos aún mejor que los
autores que los crearon. Por eso, trata de escribir una página desde el punto de vista de cada uno de los
personajes, en la cual se discutan sus vidas y sus conflictos con los otros personajes del programa.
Conocerlos por dentro y por fuera es fundamental para una buena estructura de la historia y para un buen
diálogo. Así que, ¡haz tu trabajo! Ello será invaluable cuando te lances de lleno con tu guión.

Y, ya sea que estés haciendo un piloto o una especulación, debes tener presente que los grandiosos
personajes de televisión nunca cambian. Si recientemente has visto algún final de temporada en HBO,
puede que hayas notado una rara excepción, pero esta regla aplica 99.5% del tiempo. Esto no es una
película: tus personajes pueden aprender, pero no se les está permitidocrecer significativamente y lo que
entienden en un episodio bien puede olvidárseles para el siguiente. Los personajes de TV son claros, están
bien definidos y en evidente conflicto con otros personajes, desde el piloto mismo y de ahí en adelante. El
trabajo de un escritor de TV es mantener esa dinámica inicial, incluso con todo lo demás en contra. Por eso,
si estás escribiendo una especulación, trata de no llevar el programa en una dirección completamente
diferente. Mantén a los personajes tal cual son y encuentra un escenario completamente diferente, en el
cual sus personalidades y actitudes permanezcan intactas aún cuando baje el telón.

7) Una casa de naipes


Si ya has conseguido hacer el esbozo de tu programa y has trazado cada uno de tus personajes centrales,
quizás te preguntes: “¿y ahora qué? ¿Cómo hago que estos personajes y tramas super-dulces encajen en
un guión de media hora? Estructurar un guión puede parecer como una casa de naipes, pero ¡no lo
abandones! Respira profundamente, toma esa libreta de notas y continúa leyendo. Dentro de pronto, esto
parecerá tan fácil como hallar el regalo sorpresa en una caja de Cracker Jacks.

Independientemente del tipo de guión que escribas, es útil pensar en tu historia como en una cierta
cantidad de actos compactados entre una serie de cortes comerciales. La mayoría de los programas
comienzan con un breve vistazo (teaser) muy cómico o muy dramático, el cual se asemeja a la trama
principal o al tema del guión, pero en realidad es un elemento independiente. Incluso, algunos programas
terminan con otro elemento similar, a fin de rendir tributo a una broma o punto específico de la trama, al
cual se le denomina remate (tag).

Las sitcoms de media hora tienden a desarrollarse de la siguiente manera:


Vistazo (teaser)–comercial–Primer Acto–comercial–Segundo Acto–comercial–remate (tag)

Por su parte, las de una hora usualmente se desarrollan así:


Vistazo (teaser)–comercial–Primer Acto–comercial–Segundo Acto–comercial–Tercer Acto–
comercial–Cuarto Acto–comercial–remate (tag)

El primer acto en un programa de TV tiende a ser más largo que los finales y, en los programas de media
hora, usualmente hay entre 15 y 18 escenas en total; mientras que, en los programas de una hora pueden
llegar a ser hasta 25 escenas. El vistazo y el remate usualmente constan de una a tres escenas cada uno.

Una buena forma de medir la longitud del guión es pensar que, generalmente, una página de trabajo
equivale a un minuto de tiempo aire, aproximadamente. Por lo tanto, los guiones de programas de una hora
tienden a ser de 60 a 70 páginas; mientras que los de media hora pueden llegar a tener entre 40 y 50. Si
esos cálculos parecen locos, revisa la sección CÓMO FORMATEAR UN GUIÓN TELEVISIVO para
aprender acerca de las extrañas reglas de espaciado de ciertos tipos de guión.

Los programas escritos para cable (y que no necesitan hacer espacio para los cortes comerciales) tienden
a ser más largos, pero los cambios de acto usualmente se manejan de manera similar, debido a que los
programas de cable terminarán siendo sindicados en otras estaciones.

8) Apréndete el A, B, C

Antes de que definas qué puntos de la historia deberán entrar en cada uno de los actos, sería útil pensar en
tu guión como un viaje a través de dos o tres rutas separadas, pero al mismo tiempo.

Tu primer ruta se llama Trama A y es la parte que alimenta las acciones de los personajes principales y que,
generalmente, mantiene la historia en movimiento: ¡Oh no, la ciudad está bajo ataque, pero
afortunadamente los Power Rangers están aquí para luchar contra el monstruo y salvarnos! Tu segunda
ruta, la Trama B, es la parte del guión que expresa los enredos emocionales y los problemas de tus
personajes principales, tangencialmente a las desgracias que se desarrollan: La vida de Carrie Bradshaw
puede estar arruinada, pero… ¡un momento! ¿Quién es ese hombre de ensueño? ¡Espera a que salga con
él y a que les cuente a mis amigas! Los programas de una hora usualmente también tienen una Trama C, la
tercera ruta, que se enfoca en las vidas paralelas de los personajes secundarios: Meadow, la hija de Tony
Soprano, se rebela contra su familia al salir con ¡un afroamericano judío que estudia en Columbia!

La distribución de actos entre tus tramas A, B y C es de 60/30/10, respectivamente. En un programa de


media hora, que no tiene Trama C, la proporción de distribución es de 60/40. Claro está que éstos son sólo
unos aproximados. Por lo tanto, siéntete libre de organizar tu historia a tu gusto; siempre y cuando,
puedas mantener la historia en movimiento.

Ahora bien, los cortes entre los actos constituyen la parte más temida durante el proceso creativo, porque
es ahí donde vas a perder a tu audiencia si no los estructuras cuidadosamente. Si bien las tramas A, B y C
son negociables, la siguiente regla no lo es: cada uno de los actos debe terminar en una situación
inconclusa. Ésta puede ser para la Trama A, como cuando le disparan al personaje central, lo despiden o
cuando se presenta desnudo al trabajo; o bien, puede ser para la Trama B, como cuando tu protagonista
acaba de ser besado por la persona que le ha gustado desde hace mucho tiempo, o cuando la madre que
lo abandonó aparece de pronto sin avisar.

Ya sean con respecto de la trama en sí, o respecto de las emociones, las situaciones inconclusas siempre
deben estar presentes, justo antes del final de cada acto. Por lo tanto, siempre organiza tus escenas de
manera que ese grande, jugoso y notorio momento de incertidumbre se ubique justo antes de tus cortes.

9) Aprende su lenguaje

Antes de preocuparte acerca de cómo hacer que tus personajes hablen como si estuvieran en TV,
necesitarás darles algo acerca de lo cual hablar. Honestamente, este es el mejor consejo que puedas
encontrar acerca de cómo se estructura un diálogo (¡gracias Script Frenzy!). No quieras hallar líneas
sagaces sin antes estar seguro de lo que cada uno de los personajes desea. Si conoces a tus personajes
por dentro y por fuera (ver #6), y si conoces cada una de sus metas personales en cada una de las
escenas, tu diálogo comenzará a escribirse solo. ¡En serio! Bien podrías sentarte sobre tus manos y ver
cómo se desarrolla en la pantalla.

Bueno, tal vez no. Pero si, antes de comenzar una escena, recuerdas lo que cada uno de tus
personajes intenta conseguir, encontrarás que escribir diálogos es mucho más fácil de lo que parece.
Aunque, claro está, ¡eso no implica que deban decirlo! Al igual que todos nosotros, deben mentir, provocar,
coquetear y manipular a los demás. Todo ello, claro está, sin que olvides lo queesencialmente quieren, aún
cuando nunca vaya a suceder.

Ahora espolvorea todo eso con un poco de conflicto y ¡listo! Los dramas más inteligentes y las comedias
más ingeniosas siempre provienen de situaciones de gran conflicto, por lo que necesitas asegurarte de que
tienes una buena dosis de ello en cada una de las escenas. La mejor manera de elevar los niveles de
conflicto es confrontar directamente lo que cada uno de los personajes quiere, ya que así tienen una razón
para hablarse y, debido a sus motivaciones conflictivas, ellos empujarán y halarán mutuamente, tratando de
salirse con la suya. Agrégale también un par de bromas y una que otra referencia irreverente y… ¡ya tienes
televisión!

Bueno, casi… Cuando se escribe para la televisión, hay una gran diferencia entre diálogo y conversación y,
debido a que en la televisión no hay cabida para la sutileza, tu diálogo nunca debe ser aburrido. Tus
personajes deben ser mucho más agudos, más brillantes y más rápidos que la mayoría de nosotros.

Para ilustrar lo anterior, veamos una escena de la Primera Temporada de 30 Rock. Jack Donaghy, el jefe de
Tina Fey, está sorprendido de descubrir que el novio de Tina vende beepers. En la vida real, la escena sería
así:
Sí, es una situación humorística, pero sin la vitalidad de un buen diálogo de TV. Ahora, veamos cómo lo
manejaron en 30 Rock.
Como verás, se presenta la misma información, pero de una manera que es mucho más punzante que
cualquier cosa que nosotros pudiéramos decir en una situación semejante.

Finalmente, siempre asegúrate de leer tus líneas en voz alta. No estás escribiendo una novela: estas
palabras han sido escritas para ser representadas por actores. Te sorprenderás de lo diferente que un
diálogo puede sonar fuera de tu cabeza. Por eso, si eres valiente, invita a un amigo para que lea el guión
mientras que tú simplemente escuchas lo que se dice en voz alta. Bien puedes amarlo o desear tirar tu
computadora por la ventana y mudarte a otro país. Pero, de una u otra manera, tu guión será más fuerte
después de hacer esto.

10) Las generalidades

En estos días, casi todos los programas de TV son serializados, lo que quiere decir que cada temporada
contiene diversos argumentos que se desarrollan a lo largo de varios episodios. Si hubieras sido un escritor
de planta en Extras, habrías pasado la noche entera en vela, preocupado en cómo la transformación de
Andy, de extra a estrella de sitcom, afectaría el distintivo humor de desadaptados que hizo tan exitosa la
primera temporada de este programa. Pero, ¡ese no es tu trabajo como especulador! Tu especulación
original debe hacer una leve referencia a la temporada más reciente de tu programa, sin perderte en los
detalles. Si Brent LeRoy ha decidido convertirse en vegetariano en un episodio reciente de Corner Gas,
¡bien podría desear un plato de huevos con salchicha en tu guión!

Pero, los pilotos son una historia diferente. Tu guión original para un programa de media hora, acerca de
una pandilla de adolescentes multiétnicos, quienes desean tomar por sorpresa al mundo de los concursos
profesionales de comida, debe ser cohesivo y al mismo tiempo factible. Tu guión debe tener un principio, un
medio y un final claros, pero también debe introducir un paradigma que sea atractivo aún para las
temporadas venideras. Ese es el verdadero truco de escribir un piloto: cómo crear guiones que presenten a
tus personajes dentro de un episodio conciso, pero que, a su vez, también expongan complicaciones que
deben ser resueltas en cada uno de esos episodios. Sarah y John bien pudieron haber hecho estallar al
terminator en el piloto de The Sarah Connor Chronicles, pero ¡soportar la existencia de Skynet es lo que
motiva el resto de la temporada!
11) Y la diversión está en…

ISi no puedes terminar a esa frase, deja de escribir, toma tu bañador, corre a la playa (o tina del baño) y da
tu mejor salto hacia la ola que se aproxima. Escribir ¡debe ser divertido! Ciertamente, están los malos
momentos, los momentos de inactividad y los momentos frustrantes, así como aquellos en los que quieres
hacer arder el guión; pero trata de recordar por qué decidiste comenzar. Muy en el fondo sabes que es
porque puedes crear tus propios personajes, tus problemas y tus buenos momentos; porque eres divertido
y quieres que el mundo lo sepa; o simplemente porque tu trabajo es un asco y ser escritor de TV es más
emocionante que manejar los Recursos Humanos de un banco hipotecario. Cualesquiera que sean tus
razones para haber tomado este camino, muy probablemente éstas no han cambiado. Escribir es algo
grandioso y tú eres grandioso por querer ser un escritor. Así que ya deja de evadir las cosas y ¡de nuevo a
la carga! Ya casi lo consigues, sólo te faltan noventa y nueve y media páginas