Está en la página 1de 16

10a Temporada

2.- El Hombres sin


talento

Yoshiharu Tsuge

Novembre 2016
Índex:

Club de Lectura: El hombre sin talento / Yoshiharu Tsuge Gallo Nero, 2015

L’autor: Yoshiharu Tsuge.................................................................................................................................... 1


Entorn de l’obra. Gekiga: una altra manera de veures les coses / Paul Gravett .............................. 3
Entorn de l’obra. Undergrounds y alternativos / Alfons Moliné ................................................................ 6
Munô no hito (El hombre sin talento) / Ressenya / Marc Bernabé ............................................................... 6
El hombre sin talento / Ressenya / Álvaro Pons .................................................................................................. 7
El hombre sin talento / Ressenya / Gerardo Vilches ............................................................................................ 8
Recull de ressenyes............................................................................................................................................... 10

Altres

Recomanacions ....................................................................................................................................................... 11

Notícies

XXII Saló del Manga de Barcelona ................................................................................................................. 12


XVI Premios de la Crítica ..................................................................................................................................... 13
Taller de còmic a La Tecla: Lucky Luke, a càrrec de Òscar Julve .................................................... 13
L’autor: Yoshiharu Tsuge

Extret de Entrecomics: http://www.entrecomics.com/?p=34709.

“No voy predicando la religión ni tratando de cambiar el mundo. Es muy difícil para mí
ajustarme al mundo, sólo intento descubrir cómo existir de modo que pueda ser diferente
sin sentirme inseguro por ello.” –Yoshiharu Tsuge en Garo (1993)

Yoshiharu Tsuge nace en Tokio en 1937. A lo largo de su infancia se siente atrapado y oprimido por
el ambiente de pobreza familiar y la violencia de su padrastro y trata de escapar como polizón en
un barco a los 14 años, pero es atrapado antes de embarcar. Estos hechos serían más tarde
reflejados en la historia Umi e, uno de sus últimos trabajos, en 1987. A los 16 años comienza a
trabajar como mangaka en el mercado de los libros de alquiler en parte para no tener que
interactuar con otra gente. La depresión sobrevuela su vida desde joven: con poco más de 20 años
intenta suicidarse al ser abandonado por su novia. La pobreza no ayuda a solventar sus problemas,
y para sobrevivir llega a vender su sangre. Estos dos aspectos le acompañarán durante el resto de
su vida.

Tras sufrir una de sus periódicas depresiones, deja de realizar obra propia y acepta un trabajo como asistente de Shigeru Mizuki. En
1966 comienza a publicar en Garo, dando un giro a sus historias y convirtiéndose en autor de culto y prácticamente inventor del
cómic autobiográfico. Además de historias sobre su vida, Tsuge realiza historias basadas en sueños y en viajes. De hecho, durante
su juventud viaja por Japón, recalando habitualmente en pequeños pueblos de sencillas construcciones alejados de las rutas
turísticas. Escribe varios ensayos sobre estos viajes, acompañados de dibujos. Durante estos viajes se encuentra con campesinos y
pescadores que más tarde protagonizan, directa o indirectamente, algunas de sus historias. En 1975 se casa, tiene un hijo, prepara
una serie de televisión basada en sus relatos y abre una tienda de cámaras de fotos usadas. En 1982 cierra la tienda y dos años
después comienza a colaborar mensualmente con la revista Comic Baku hasta su cierre en 1987.

Dos de sus historias se han llevado al cine, Nejishiki


(http://www.filmaffinity.com/es/film931277.html) y Munô no Hito
(http://www.filmaffinity.com/es/film556776.html). En la actualidad Tsuge no
dibuja, ni está interesado en que su obra se publique en el extranjero.

A continuación traducimos algunos extractos del artículo que Beatrice Marechal


escribió sobre Tsuge en The Comics Journal 2005 Special Edition
(Fantagraphics, 2005).

Cuando pedí a un editor un resumen rápido de la historia de los cómics


japoneses, dibujó dos montañas: sobre la primera, escribió Osamu Tezuka, y en
la otra, Yoshiharu Tsuge. Fotograma de la pel·lícula Munô no Hito,
adaptació de El Hombre sin talento
(…) A mediados de los años sesenta apareció la
revista de cómics de vanguardia Garo, que pronto se convirtió en líder de la expresión artística en el
cómic. El editor Katsuichi Nagai buscaba nuevos artistas y publicó un anuncio pidiendo a Tsuge que
contactase con él. En febrero de 1966, Tsuge publicaba Numa en Garo, una historia que rompía en
pedazos las convenciones habituales careciendo de conclusión y entremezclando sutilmente el
erotismo con la muerte. Aunque hubo poca reacción por parte de los lectores y fans, algunos críticos
apoyaron esta nueva forma de narrativa.

(…) Chîko, publicada en el número de marzo de 1966 de Garo, es la


historia de un artista de cómic pobre y desempleado que vive con su
novia, la cual trabaja por las noches en un bar para mantenerlos.
Compran un pájaro como mascota, que alegra su vida diaria, pero el
hombre lo mata en un acto inconsciente, malévolo. Declara que el
Garo #47 (Yoshiharu pájaro ha escapado y su novia lo busca en vano. El modo en que
Tsuge) Tsuge cuenta la historia apunta hacia el conflicto implícito: mientras
que el hombre pasa la mayor parte de su tiempo dentro del
apartamento, la mujer entra y sale libremente, dejando al hombre y al pájaro prisioneros y
dependientes de sus cuidados. Mientras que las imágenes cuidadosamente delineadas y el ritmo
del diálogo captan la atención del lector, las meditadas sutilidades de composición de la historia
sugieren un subtexto subyacente.

Chîko está basado en sus propios recuerdos. Comparte características similares con un género
literario llamado Yo-novelas, que se consideraban un género literario muy prestigioso (en oposición
1
con el mero entretenimiento). De modo que cuando el crítico de cómic Susumu Gondô
preguntó a Tsuge si tenía algún problema introduciendo valores literarios en una forma
percibida primariamente como simple entretenimiento, él respondió: “No he pensado en
ello. Por eso es por lo que puedo dibujar con naturalidad. En realidad, pensaba que
podría ser interesante hacer algo usando hechos reales.” No todo en esta historia viene
de las experiencias vitales de Tsuge, pero para los críticos e historiadores, era un Yo-cómic,
y con el tiempo Tsuge se convertiría en la principal figura de este nuevo género.

(…) En respuesta a la pregunta de Gondô, “¿Qué significa para ti viajar?, Tsuge respondió,
“No es sólo liberarse de la vida diaria, también es la relación con la naturaleza al
convertirse uno mismo en un punto del paisaje.”

(…) Todas las “historias soñadas” de Tsuge son muy diferentes, tanto en estilo como en
contenido, pero tienen motivos recurrentes, como los ojos y el agua. En junio de 1968,
Tsuge escribió Nejishiki, basado en un sueño que tuvo dando una cabezada en el tejado de su apartamento. Este cómic causó un
gran impacto entre los lectores, pero también entre los artistas. Pensaron que, o bien no tenía nada que ver con los cómics, que era
una cómic de humor, o bien que era la prueba de que los cómics eran arte. Junto a Lîsan Ikka (junio de 1967), Nejishiki es uno de
sus cómics más parodiados. Aunque hay varias posibles interpretaciones, es interesante observar cómo los personajes se mueven
dentro de la historia y a través del dibujo. Mientras que casi todos los personajes permanecen sentados o tumbados, siempre en
una posición estática, sólo el personaje principal camina. Pero, ¿adónde va? Viene del mar al principio y vuelve al mar al final.
Algunos críticos argumentan que es una imagen arquetípica del nacimiento –el mar y la herida sangrante simbolizan el agua y la
sangre respectivamente- mientras que la imaginería del río Estigia y su viaje en barca en el bote conducido por alguien que apenas
se ve, representa la muerte. Sin embargo, esto puede ser ir demasiado
lejos. En el mundo de Tsuge es fácil llegar a la conclusión de que nadie va a
ninguna parte independientemente de cuánto se mueva, porque un camino
es sólo un sustituto de la libertad. El personaje principal es curado de su
herida, pero su experiencia vital le lleva de nuevo al mismo lugar, lo que
tiene mucho que ver con la ontológica pregunta de Tsuge, “¿Dónde puede
ir uno para sentirse libre?” Y en este punto de su carrera, la respuesta
todavía era “a ningún sitio”.

(…) En 1976, Tsuge empezó a guardar registros de sus sueños y creó


cómics a partir de algunos de ellos; Soto no Fukurami es ejemplo de ello. Es
un cómic muy extraño sin globos de texto, con una especie de personaje
pictográfico, pintado en colores pastel. Trata del miedo al exterior, algo muy
abstracto que consigue dibujar usando un color blanco muy suave -“Había
una especie de ondulación brumosa, un extraordinario sentimiento abstracto dentro de mí que llamaría la noche, o el
exterior”-. Esta historia se centra en el “exterior” como terror, y el propio confinamiento que lleva a la muerte.

(…) Tsuge sufría de depresión crónica y cada una de sus crisis provocaba que se despreciara profundamente a sí mismo. Los
cómics presentados en Comic Baku muestran esta depresión. Sanpo no Hibi (junio de 1984) o Aru Mumei Sakka (septiembre de
1984) presentan al personaje principal enfrentado a problemas de dinero o empleado como asistente de un autor famoso.

También, Ishi wo Uru (junio de 1985), Munô no Hito (septiembre de 1985), que se convertiría en una serie del mismo nombre,
Torishi (diciembre de 1985), Tansekikô (marzo de 1986), Kamera wo Uru (junio de 1986) y Jôhatsu (diciembre de 1986)
presentarían todas ella un personaje principal que se parecía a Tsuge en aspecto y edad, con hechos que reflejaban aquellos que él
vivía en el momento.

(…) En el trabajo de Tsuge, la motivación de su personaje principal es un deseo contradictorio de


separación y reconciliación. Su personaje busca nuevos paisajes y encuentros efímeros;
permanece aislado de los otros empleando su tiempo en dormir o permaneciendo confinado. En
un sentido más extremo, el personaje se rechaza a sí mismo y trata de desaparecer. Nada de esto
alivia su mal, sólo es un alivio temporal. Busca alivio identificándose con la naturaleza, como un
punto en el paisaje, pero también a través de relaciones con mujeres y especialmente a través de
su relación estrecha con su mujer e hijo.

Tsuge fue capaz de crear un nuevo tipo de historia gracias a la política editorial de Garo. Gracias a
sus trabajos, los cómics en Japón son definitivamente una forma artística para adultos en lugar de
entretenimiento exclusivamente para niños. Su influencia es enorme y amplia, incluyendo la
tendencia comenzada en los años setenta de los cómics revelando los matices psicológicos de
sus personajes y la libertad de los autores de cómic para expresar lo que quieren decir en lugar de
seguir géneros establecidos. Todo esto es el resultado del trabajo pionero de Tsuge. En la historia
de los cómics japoneses, Tsuge tiene su lugar en lo alto de la montaña.
2
Entorn de l’obra I. Gekiga: una altra manera de veure les coses Paul Gravett

El que ve a continuació és el 4t capítol d’una obra que tothom hauria de llegir sencera. Es tracta de “Manga: La Era del Nuevo
Cómic”, de Paul Gravett. Publicada per H Kliczkowski-Onlybook, aquesta obra s’ha convertit en una referència bàsica per entendre
el món del manga. Si voleu fer una ullada als magnífics exemples que acompanyen a aquesta obra, trobar resposta a per què els
akabon es deien “libres vermells” o aprofundir en la història d’aquest gènere, la teniu disponible a la secció de còmics de la Tecla,
sota la signatura C 741.5 Gra.

Durante la recuperación de Japón tras la guerra, el pueblo buscaba una forma de entretenimiento que le
ayudase a evadirse de la realidad azotada por la pobreza de la época. De forma gradual, a medida que los
editores más importantes de Tokio revitalizaron sus negocios a finales de la década de 1940, comenzaron
a dedicar más páginas al manga en las publicaciones juveniles. Osamu Tezuka no fue el único aspirante a
artista de cómics que encontró dificultades para acceder a este medio en un primer momento. También
había otros adolescentes sin experiencia que igualmente estaban deseando tener una oportunidad para
demostrar sus habilidades para escribir y dibujar. Aquellos que eran rechazados por los especialistas, o
sencillamente quienes estaban escasamente preparados, no tenían más opción que cambiar de idea. Así
orientaron su producción hacia unos precios más bajos y una franja de mercado de segunda categoría, de
teatros de papel o bibliotecas de pago. Aunque sus ganancias no eran muy elevadas, las compensaciones
para estos neófitos consistían en un trabajo regular y escasas exigencias por parte de las editoriales.
Garo #1
Al trabajar en negocios más marginales, estos artistas jóvenes finalmente se inclinaron por una variante de manga más
oscura, conocida como gekiga, o “dibujos dramáticos”. Ésta distaba bastante de los títulos de cómics al uso en la época, dirigidos a
los jóvenes: menos simplistas y fantasiosos, ambientados en escenarios más próximos a la calle, a la realidad contemporánea. En
consecuencia, eran leídos por adolescentes más mayores y por adultos jóvenes. El término gekiga fue acuñado por uno de los
maestros del género, Yoshihiro Tatsumi, en 1957. Él deseaba deliberadamente diferenciar su obra del manga más “suave”
publicado en las revistas juveniles de la época. Paradójicamente, aunque por suerte para la tradición del manga, muchos creativos
de esta generación gekiga seguirían disfrutando de la amplia aceptación del público en la década de 1960, enmarcados en la misma
corriente de revistas, originando un cambio que quedó asentado para siempre. Las puertas que en su día encontraron cerradas
ahora se abrían de par en par. La historia del éxito del manga moderno no puede ser entendida en toda su magnitud sin estudiar el
papel crucial que desempeñó la recopilación de las historias y los ambientes introducidos por los nuevos artistas gekiga. Gracias en
buena medida a sus aportaciones al género, en lugar de alejarse de los cómics, tanto los lectores como los creadores crecieron con
ellos.

Todo el mundo ha de comenzar en alguna parte. Varios creadores gekiga probaron suerte en el frenético y
competitivo mundo de los kamishibai móviles de madera, o “teatros de papel”. Antes de que se extendiera el
uso de la televisión, miles de espectadores acudían a estos espectáculos en directo; eran una especia de
retransmisiones televisivas al aire libre. Los actores reproducían el diálogo mientras mostraban una serie de
láminas ilustradas a través de una ventana con dimensiones similares a las de una pantalla de televisión. La
Un gaito kamishibaiya producción masiva de estas narraciones improvisadas y tan amenas para el público, fue lo que impulsó a
contant històries muchos jóvenes a trasladar sus historias a formato gráfico con gran dinamismo, claridad y capacidad de
impacto. Las historias de fantasmas de Shiegeru Mizuki, el esqueleto guerrero Golden Bat, de Tatsuo Nagamatsu, y los héroes
samuráis de Sanpei Shirato, tuvieron a su primer público en los teatros de papel, antes de alcanzar su madurez, en la versión
impresa.

Otro camino para las jóvenes promesas consistía en recibir encargos de editores avispados en el distrito de mayoristas de juguetes
de Osaka, rival de Tokio y corazón comercial de Japón. Fueron ellos los que produjeron los akabon o “libros rojos”. Tezuka lo
recuerda así: “Fue después de que apareciera mi Shin-Takarajima (“La nueva Isla del Tesoro”) en 1947, cuando la zona de Kansai
se vio inundada de manga akabon hecho en Osaka”. Él mismo produjo unos 36 libros de este tipo, desde aquella fecha hasta 1953,
la mayoría de ellos comercializados por los editores de Osaka en el formato de libro rojo. Cientos de akabones más fueron
presentados entre 1947 y 1956, de donde los pocos trabajos de calidad fueron realizados por ilustradores que no firmaban sus
trabajos, que se dedicaban a plagiar o incluso llegaron a apropiarse de los diseños de Tezuka. Varios artistas imitaron
descaradamente un exitoso manga inspirado en las películas importadas de Tarzán, mientras que otros tomaron como propios a
héroes del estrellato nipón como puede ser el monstruo cinematográfico Gojira (Godzila) o el luchador televisivo Rikidozan, lo que
se traduce en un desafío, al menos aparente, a la ley de la propiedad intelectual.

A pesar de su cruda estética, estos libros transmitían una vitalidad que les hacía muy apetecibles. Habiendo alcanzado gran
popularidad en 1948-50, los títulos de mejor acogida fueron reimpresos en tantas ocasiones que se cuenta que las planchas de
impresión llegaron a deteriorarse. Para mantener el abaratamiento de los costes, el formato usado solía equivaler al tamaño de las
tarjetas postales o incluso menor, con las páginas interiores impresas en papel de baja calidad. Con un precio medio de entre 10 y
50 yenes como mucho, estas novedades fueron gradualmente apartadas de las librerías y otras cadenas de venta oficiales para
pasar a ser comercializadas en las tiendas de golosinas, tenderetes y ferias, e incluso a través de la venta ambulante. Sus astutos
editores podrían haber sido acusados de explotación de menores. Sin embargo, permitieron a Tezuka, entre otros, probar con la

3
creación de historias completas, muchas de ellas entre 24 y 48 páginas, aunque algunas de ellas fueron considerablemente más
extensas.

Esto se convirtió en un problema. Los editores lanzaban al mercado historias cada vez más extensas para ajustarse a la demanda
de sus jóvenes lectores, pero la inflación hizo que el precio de las cubiertas se incrementara por encima de sus posibilidades, hasta
100 yenes o más. Las ventas descendieron y los editores se asustaron. Pero entonces, los chicos
comenzaron a llevarse durante dos días estos cómics en préstamo por solo 10 yenes, en una especie de
bibliotecas de pago, o kashibonya. Estos establecimientos, hoy en día por completo asentados, alquilaban
libros al público en la misma línea de las bibliotecas victorianas o los videoclubes actuales. Este nuevo
mercado de kashibonya salvó de la bancarrota a muchos editores de libros rojos de Osaka. El manga se
hizo accesible y asequible para todos. El mangaka especializado en temas deportivos, Tetsuya Chiba, que
posteriormente ganaría prestigio con su obra Tomorrow’s Joe, no fue el único principiante en mostrar sus
primeros dibujos sorprendentes en las bibliotecas de pago. Sus padres no estaban de acuerdo
originariamente, cuando el autor tenía 16 años, con su Revenge of the Hunchback (“La venganza del
jorobado”).
Portada de Revenge of
the Hunchback El manga, ya se comercializara en volúmenes destinados a su alquiler o a su venta en quioscos, o bien
procediera de las recopilaciones promovidas por las grandes editoriales de Tokio, aún era considerado como
entretenimiento para un público infantil. Esto implicaba que, virtualmente, no existía manga destinado a estudiantes de secundaria,
o a licenciados y trabajadores jóvenes. Cuando este tipo de lectores comenzó a buscar ejemplares de manga en estas bibliotecas
de pago, los editores de libros rojos, entre otros, reaccionaron. Comenzaron a dirigirse a este nuevo público con un género llamado
kurai, o “manga oscuro”, en libros de 68 páginas o más – el punto fuerte inicial del gekiga. Modificaron su formato a un A5
(aproximadamente 21,6 x 15,2 cm) mayor que el B6 o tamaño postal para diferenciarlos de los libros rojos para los más pequeños.
Los editores también ofrecían mensualmente a las bibliotecas de pago antologías publicadas en tapa dura, que incluían varias
historias breves de gekiga, comenzando con Kage, (“Sombra”), en 1956, y posteriormente con Machi (“Calle”), un año más tarde.
Salvo excepciones, apenas se imprimían más de 10.000 copias: Kage alcanzó las 8.000 copias y Machi, 6.000. Estas tiradas no
eran muy elevadas, pero tampoco necesitaban serlo más. Si cada copia era alquilada en 30 ocasiones, el cómputo total de lectores
podía alcanzar la cifra de 240.000, por lo que las bibliotecas podían sacar un beneficio considerable.

Muchos creadores jóvenes de este tipo de publicaciones tenían mucho en común con Osamu Tezuka en sus inicios. Al igual que él,
muchos nacieron o vivieron cerca de Osaka, centro de la actividad de la mayoría de los editores. Sin embargo, los creadores de
gekiga eran un poco más jóvenes y solían proceder de entornos más desfavorecidos económica e intelectualmente. El manga
concebido por Tezuka supuso una primera influencia para casi todos ellos, pero parte de esta nueva generación de creativos se fue
desencantando de su estilo de ojos grandes, evocador de los dibujos animados, y de su temática afín al público infantil. Preferían
tratar materias más trascendentales y de mayor calado social, acercándose más a los temas y técnicas de las últimas películas de
directores japoneses como Akira Kurosawa y Yasujiro Ozu. Los directores del estadounidense film noir y del cine neorrealista
europeo también les sirvieron de inspiración. Las intransigentes e influyentes historias breves de Yoshihiro Tatsumi incluidas en
Kage, por ejemplo, no tuvieron reparo en dejar al descubierto las cicatrices de un país derrotado y profundamente herido. Si existía
algún mensaje en sus sutiles viñetas, consistía en la concienciación de que el proceso vital alcanza inevitablemente umbrales de
desesperación y de falta de realización, y hay que aceptar la melancolía como la más elevada condición a la que se podía aspirar
en un mundo poético.

Los creadores de gekiga también revisaron la historia de Japón, en ocasiones tan problemática. Las sagas de Sanpei Shirato, tan
cuidadosamente documentadas e ilustradas, recreaban viejas glorias y tragedias. Por ejemplo, las espectaculares salpicaduras de
sangre y miembros corporales explicitados en su Ninja Bugeicho, o “Crónica de los logros militares de un ninja” (1952-62), incomodó
a padres y profesores, como era de esperar. Lo que hizo ganar a esta serie un seguimiento mucho más masivo en los campos
universitarios fue la posición del héroe contra un guerrero despótico en defensa de los pobres y los parias Buraku.

En Japón, esta minoría continuaba siendo objeto de discriminación e incluso resultaba invisible en la historia oficial. El control que
ejerce el poder establecido sobre la manera en que se enseña la historia japonesa sigue siendo un tema tan interesante como
intrigante. En 1993, el eminente historiador Saburo Ienaga ganó un pleito tras 28 años de lucha para evitar que el Ministerio de
Educación interviniera en la redacción de pasajes muy contundentes de los libros de texto escolares relativos a las actividades de
Japón durante la II Guerra Mundial, aunque el juez decidió que el ministerio tenía derecho, en general, a determinar el contenido de
los libros de texto de historia. En contraste con este hecho, los creadores de la era gekiga pudieron relatar episodios de la historia
que no habían sido enseñados en las escuelas y, a través de ellos, establecer paralelismos con sus preocupaciones
contemporáneas. En el Japón más conservador, fueron los cómics los que proporcionaron un vehículo para plasmar perspectivas
más independientes y atrevidas, que pretendían arrojar luz sobre la verdad.

Puede que no fuera coincidencia el hecho de que los editores de gekiga proliferaran durante los años
altamente politizados de finales de la década de 1950. Se trataba de una época de gran agitación social y de
oposición a la revalidación de la alianza EEUU-Japón, que culminó en 1960 con un recrudecimiento de las
Un mangakissa actual,
protestas sociales. Sin embargo, el clima general cambió durante la década de 1960, cuando el conjunto de
evolució dels kashibonya la población concentró sus esfuerzos en reconstruir su propio país para convertirlo en una superpotencia
4
económica. Las bibliotecas de pago vieron cómo se debilitaba su mercado durante ese período: los jóvenes
disponían de más dinero para gastar y se podían permitir comprar manga, en lugar de alquilarlo. Además,
estas bibliotecas tuvieron que hacer frente a la fuerte competencia que suponía para ellas la
comercialización en quioscos de los nuevos semanarios juveniles y, por otro lado, a la generalización del
uso de la televisión. Así pues, para 1963 habían colapsado prácticamente la totalidad de los editores de
kashibonya. Una proporción considerable de creadores gekiga se vio obligada a abandonar el medio. Sus
historias inspiradas en el “lado oscuro” quedaron relegadas a la sombra, al menos temporalmente.

Sin embargo, al mismo tiempo los creadores gekiga eran contratados por editores de publicaciones de
venta masiva, que vieron en ellos una forma de reforzar el entusiasmo que despertaban sus semanarios. En
una fecha tan temprana, Shirato había comenzado a colaborar con historietas en la Shonen Magazine de
Kodansha. En 1965, el escalofriante mundo de Mizuki se sumó a la plantilla. A finales del año siguiente, los enfoques más duros y
peculiares de estos y otros creadores gekiga habían impulsado las ventas de Shonen Magazine posicionándolas en casi un millón.
Aun así, hubo que pagar un precio por la incorporación del estilo gekiga en el sector de los pesos pesados de venta del manga. Los
costes por página se dispararon, aunque la mayoría de los artistas tuvieron que sacrificar la calidad con el fin de poder llegar a una
estricta fecha de cierre semanal, razón por la que terminaron siendo objeto de una rígida intervención editorial. Algunos artistas eran
reacios a verse inmersos en un sistema tan industrializado; para ellos la libertad creativa tenía más valor que los beneficios
económicos.

Entre ellos estaba Shirato. En 1964, en lugar de confiar su siguiente proyecto de ambientación ninja a la asentada Shonen
Magazine, decidió correr el riesgo de ofrecérsela a una nueva publicación mensual llamada Garo. Para su fundador, Katsuichi
Nagai, esta revista no era una empresa de naturaleza eventual. Su tercer lance cercano al fallecimiento, motivado por la
tuberculosis, le había sensibilizado para dedicar sus últimos años a su pasión por el manga “con sustancia”. La propuesta de Shirato
para Kamui Den, o “La leyenda de Kamui”, impresionó tanto a Nagai que decidió promover una revista que le diera cabida, y ofreció
a Shirato el completo control editorial y una retribución puntual y cuantiosa. Conjuntamente, el editor y el artista crearon una especie
de laboratorio en el que el manga era trabajado de primera mano por el autor. Su título, Garo, significa “Galería de arte”, además de
ser el nombre de un guerrero martirizado creado por Shirato.

Kamui Den era el principal reclamo para el lector, convenientemente resaltado en la portada de su primer
número, de septiembre de 1964, que reproducía un combate librado entre dos brazos sangrantes y
malheridos suspendidos en el aire. La conciencia de clase de Shirato le había sido inculcada por su padre,
un ilustrador comprometido políticamente, célebre por sus convicciones comunistas. La lucha social contra la
injusticia fue un rasgo central del personaje de Shirato llamado Kamui, un ninja del siglo XVI procedente de
la casta inferior del Japón feudal. En paralelo con el clamor popular a escala mundial de la década de 1960,
este incorruptible héroe del pueblo fue el primero de una serie de personajes manga adoptados por el
movimiento de protesta. Su nombre e imagen se promocionaban en pancartas de los edificios escolares que
Garo - juny de 1974
habían sido ocupados por activistas políticos.

La sola presencia de Shirato garantizó la bonanza económica de Garo hasta que abandonó la publicación en 1971, año en que
alcanzó su mayor circulación - 80.000 ejemplares -, aún minúscula en comparación con la tirada de las más importantes. Por tanto,
Garo tenía que sobrevivir con ventas tan bajas como 5.000 ejemplares, produciendo a muy bajo coste y sin pagar a sus artistas. Sin
embargo, ofreció un servicio vital, al devolver a artistas gekiga como Tatsumi y Yoshiharu Tsuge, cuyas producciones habían
quedado relegadas a las bibliotecas de pago, al nada convencional medio del mangaka, aportando el inconformismo y la capacidad
visionaria esenciales para la continuidad del desarrollo de cualquier expresión artística.

Las innovaciones materializadas por parte tanto del estilo gekiga como de Garo, no habían pasado desapercibidas para Tezuka.
Llegado a los 40 y aún con espíritu revolucionario, se percató de que no podía incorporar material tan minoritario en su obra, de
naturaleza más comercial. Por tanto, en enero de 1967 fundó su propia publicación mensual, COM, y apostó fuerte en su primer
manifiesto: “Se dice que el manga, en la actualidad, está en su época dorada. Sin embargo, ¿cuántas obras excelentes de calidad
hay en el mercado? ¿Acaso no es verdad que muchos mangakas trabajan hasta la extenuación mientras se les obliga a ser
sumisos, serviles y cooperantes con los crueles imperativos de lo comercial? Creo que con esta publicación les demostraré lo que
es una historia manga de verdad”.

Para poder emprender la desafiante tarea que tanto ansiaba realizar, aquella que le permitiría expresar sus preocupaciones
morales, Tezuka no tenía mucha más elección que publicarse a sí mismo. A partir de este punto, las formas artísticas, más
realistas, y la línea narrativa del gekiga, más dramáticas, comenzaron a influir en su trabajo. COM obedecía tanto a sus criterios
sobre manga, que se convirtió prácticamente en una revista sobre Tezuka, aunque también contrató a profesionales punteros que
ansiaban hallar su espacio para experimentar, y promovió concursos para encontrar a los “mejores del mes”, en un intento por
impulsar las carreras profesionales de artistas jóvenes. La revista COM cerró en 1972, cuando ya le había servido a Tezuka en su
propósito de demostrar hasta dónde podía llegar una “historia manga de verdad”, especialmente a través de la que él consideraba la
obra de su vida, Hi no Tori, literalmente “Pájaro de fuego”, aunque se le suele conocer por Phoenix, su título inglés. Ésta constituye
un indicador de la importancia de los gekigas, y de la apertura de miras de Tezuka, donde el padre de las historias manga podía
encontrar inspiración para rejuvenecer, como un fénix, y remontar su vuelo hacia cumbres aún más elevadas.
5
Entorn de l’obra II: Undergrounds y alternativos Alfons Moliné

Aquest article està extret del llibre El Gran Libro de los Manga, (Disponible a la Tecla: C741.5 Mol), d’Alfons Moliné.

Al hablar de los primeros intentos de crear un manga underground, una referencia ineludible es
Garo, el cual tras soportar varios períodos de crisis y cambios de propietarios, permanece como el
buque insignia del cómic japonés “alternativo”, pese a ya no ser lo que fue en sus mejores tiempos.
A los pioneros revelados en los años 60 en las páginas de dicho título y del hoy extinto COM, como
Yoshiharu Tsuge y Shinji Nagashima, se han añadido en años posteriores dignos sucesores como
Kazuichi Hanawa, cultivador desde principios de los 70 de relatos de ambiente gótico-macabro,
inspirados gráficamente en los añejos grabados en madera del siglo XIX y entre cuyos discípulos
llegaron a superarle en popularidad Suehiro Maruo; Murasaki Yamada, la cual ha aportado desde su
debut a finales de los 60 la sensibilidad femenina en los manga alternativos; Terry Johnson
(seudónimo de Teruhiko Yumura), fundador del estilo heta-uma (literalmente “malo-bueno”), el cual
radica en el principio de que un dibujo a primera vista torpe y cutre puede acabar pareciendo, en el
fondo, realmente bueno, habiendo incluso lanzado en 1986 un exitoso manual enseñando las bases
de dicho estilo; Shingo Iguchi, creador del diminuto enmascarado Z-chan y que exhibe un estilo
redondo y naïf; Yoshikazu Ebisu, renovador del género de los sarariman manga a través de un
grafismo tosco y simplista, y un apreciable etcétera que incluye nombres como Suzy Amakame, Kiriko Nananan, Hideshi Hino,
Nekojiru y Emido Shimoda, entre muchos otros.

Siguiendo la línea iniciada por Garo y COM, ha habido otros intentos de publicaciones de manga “de arte y ensayo”: a principios de
los 90 apareció A-ha, mensual lanzado por la filial japonesa de la compañía Esso, distribuido mayoritariamente en sus estaciones
de servicio y editado -rareza absoluta en Japón- a todo color, y en cuyas páginas colaboró el citado Iguchi. Otros títulos alternativos
incluyen Comic Baku (1984), AX (1997, fundada por disidentes de Garo), Comic Cue, Quick Japan y últimamente Comic H,
trimestral editado por Rockin’on desde el 2000, que acoge una amplia variedad de propuestas gráficas, destacando de entre sus
colaboradores Shohei Manabe y sus historias costumbristas de trazo suelto, que recuerda a algunos autores independientes USA.

Al igual que ha sucedido dentro de la industria del cómic en Occidente, es también normal que un autor japonés de manga
underground se haga, con el tiempo, accesible al mercado de los manga mainstream o comerciales, y de hecho, Hanawa y otros de
los autores recién mencionados han acabado por trabajar para alguno de los grandes editores del país, como Kodansha.
Precisamente, éste último publicó en 1986 The OPEN, un suplemento a su revista Comic Morning, destinado a acoger autores
noveles de estilo alternativo y poco habituales en las demás publicaciones de la casa, entre los cuales se hallaban varios ex-
colaboradores de Garo. Pese a que esta integración de los mangaka underground en las revistas convencionales ha hecho que
éstos, según Breixo Harguindey, “han aflojado sus criterios ante la expansión brutal del fenómeno manga en la última década”, y
mientras que las publicaciones de manga alternativas “se han vuelto menos arriesgadas, más permeable y menos politizadas que
antes”, persiste la esperanza de que este tipo de prensa vuelva a sus cauces anteriores y nos presente nuevas osadías dentro del
mercado editorial japonés. Mientras, siempre nos quedará, (por el momento), Garo.

Munô no hito (El hombre sin talento) / Yoshiharu Tsuge Marc Bernabé

Ressenya del Marc Bernabé apareguda al gener del 2008 (http://www.mangaland.es/2008/01/mun-no-hito-el-hombre-sin-talento/) :

Toca hablar de una obra de uno de los autores más curiosos del panorama del
manga: Yoshiharu Tsuge. Un autor curioso, extremadamente modesto, encumbrado
por los críticos más enterados y prestigiosos pero que, él mismo, no se considera más
que un autor del montón, más bien mediocre. Si quieres ser un “gafapasta” del manga,
en tu biblioteca no pueden faltar las obras de Tsuge. La lástima es que este hombre
es tan modesto que, según tengo entendido, no considera sus obras suficientemente
buenas como para que se publiquen en el extranjero y él mismo impide su
contratación. Los únicos ejemplos en lengua no japonesa de las obras de Tsuge son
su obra corta más célebre, Neji-shiki (Tipo grifo) – en inglés en el número 250 del
Comics Journal– y esta misma obra que comento en esta entrada, publicada en
Francia en el año 2004 por la editorial Ergo comme X con el título de L’homme sans
talent. Habría que preguntarle a Frédéric Boilet cómo demonios convenció a Tsuge
para que le dejara negociar y traducir su obra (fallo mío, se me olvidó preguntárselo
cuando vino al Salón del Manga el pasado noviembre, tsk!). También fueron
traducidas al inglés un par de sus historias cortas, en la revista RAW, en los años 80,
pero probablemente son del todo inencontrables actualmente: se trata de Akai Hana
(Flores rojas) y Ôba denki mekki kôgyôsho (Taller de galvanoplastia Ôba).

Aunque seas un lector más bien pasivo, como yo (que leo las obras y simplemente las
6
disfruto, sin pararme a pensar mucho en ellas ni tampoco intentar analizarlas a fondo -mi
mente es demasiado práctica-), seguro que leer a Tsuge no te deja indiferente. Para mí,
éste es su mayor fuerte, porque Tsuge sabe transmitir la melancolía, la tristeza y la
soledad, entre otros muchos sentimientos, como nadie. La gran mayoría de su obra
consiste en historias cortas de 20 o 30 páginas, muchas de ellas francamente raras y
surrealistas… Al terminar de leerlas, uno se queda bastante estupefacto, en plan “¿de qué
coño iba esto?” pero, como he comentado antes, siempre se queda un “algo” dentro y uno
se sorprende, horas o incluso días después de haberlas leído, pensando en ellas y
analizando esa sensación rara, ese regusto, que su lectura ha dejado como poso en la
mente. No sé muy bien cómo describirlo, así que lo mejor es que, si esta reseña os llama la
atención, intentéis conseguir ese L’homme sans talent francés y ya me diréis qué tal.

Tsuge empezó como ayudante del grandioso Shigeru Mizuki y, tras pasar por una etapa
como dibujante a sueldo para la industria del kashihon’ya (librerías de alquiler) haciendo
historias de samuráis y tal, luego se apuntó al carro de la revista Garo, la que revolucionó el
manga en los 60 y lo acercó al público adulto. Fue entonces cuando empezó a mostrar su
faceta más intimista, ésta que le ha hecho famoso entre los críticos nipones. Ojo, sólo entre
los críticos y los muy entendidos en manga, ya que si le preguntas al japonés medio si le
gusta Yoshiharu Tsuge probablemente te dirá “¿lo cuálo?”

En fin, vaya parrafada, y todavía no he dicho de qué va esta historia. Pues trata sobre un hombre, un perdedor total, que antes se
dedicaba a dibujar manga y todos los críticos encumbraban sus historias como “obras de arte”, aunque él no piensa así y piensa
que lo que importa es poder ganarse el pan para comer (antes me he dejado en el tintero que Tsuge suele meter bastante chicha
autobiográfica en sus historias, especialmente relacionada con su afición a viajar en plan mochilero por el “Japón profundo”). Total,
que el hombre es un fracasado total, se queda sin trabajo y, en vez de ir a las editoriales a ver si le encargan algo (como le sugiere
su mujer), el tío se dedica a intentar pensar negocietes raros.

Después de varios intentos, descubre un libro sobre piedras ornamentales (algunas de las cuales se pagan muy caras) y decide
dedicarse a buscar piedras curiosas o que evoquen paisajes, animales o lo que sea… Lo que pasa es que, como no tiene dinero
para ir a sitios donde pueda encontrar buen material, lo hace en el río de cerca de su casa, el que hace de frontera entre Tokio y
Kawasaki, y monta el tenderete de venta en la misma orilla del río. Pese a lo que le dice su mujer
y varios conocidos de que cómo va a venderle a alguien pedruscos que cualquiera puede recoger
ahí mismo del suelo, él sigue en sus trece… Y obviamente, se queda sin vender nada de nada.
Mientras tanto, su mujer tiene que deslomarse repartiendo propaganda y el desgraciado de su hijo
se asfixia por el asma galopante que padece.

Esto que acabo de comentar abarca tal vez las primeras 50 páginas del tomo. Luego, Tsuge nos
presenta otras historias con los mismos protagonistas, unas historias igual de tristes y
melancólicas. Incluso en un momento dado nos presenta las anteriores “empresas” del prota y su
familia, como el negociete de comprar cámaras de segunda mano, repararlas y revenderlas, entre
otras cosas. Cabe comentar que esta historia, de 1985, es una de las últimas obras de manga de
Tsuge. Aunque en los últimos años se ha dedicado a escribir ensayos y a intervenir en las
películas basadas en sus obras que se han hecho en Japón (curiosamente, hay varias, y son
raras-raras-raras, mirad a ver si podéis conseguir la de Neji-shiki porque tiene guasa lo bizarrona
que llega a ser ^_^), el hombre confiesa no tener ninguna gana de dibujar más manga. Y es una
lástima…

El hombre sin talento / Yoshiharu Tsuge Álvaro Pons

Extracte de la ressenya a càrrec de l’Álvaro Pons, escrita el juliol del 2008, a partir de la traducció francesa de Munô no Hito (El
hombre sin talento: http://www.lacarceldepapel.com/2008/07/25/ignorantes/):

Puede parecer un sinsentido, pero el manga en España sigue siendo un gran desconocido. Y no, no
me refiero a la consideración que el público en general tiene del manga, con todos sus prejuicios e
inopias, sino al conocimiento que los propios aficionados a la historieta tenemos del tebeo japonés. Es
verdad que el manga arrasa en las listas de ventas y que copa las baldas de las librerías
especializadas, pero apenas conocemos su historia, sus clásicos y sus obras maestras. Todos
podemos citar un buen número de megaéxitos y archifamosos dibujantes japoneses, pero seguimos sin
conocer más clásicos que a Osamu Tezuka o Rumiko Takahashi, estamos en la absoluta ignorancia de
los autores menos comerciales, del fértil “underground” japonés que nació al amparo de la revista Garo.
Nombres como Yoshihiro Tsuge, Shigeru Tamura, Seiichi Hayashi, Machiko Hasegawa, Sanpei Sato o
Shigeru MIzuki siguen siendo ilustres desconocidos para el lector español. Aunque tampoco
7
comencemos a fustigarnos demasiado rápido: aunque el refrán marque aquello de que “mal de
muchos, consuelo de tontos”, la realidad es que las lagunas sobre el tebeo japonés son comunes
en todo occidente. Afortunadamente, poco a poco se van dando pequeños pasos que, con suerte,
veremos algún día por estos lares.

Vaya como anticipo el comentario de El hombre sin talento, de Yoshiharu Tsuge.

La obra de Tsuge, todo un clásico del gekiga, cuenta la historia del mangaka Sukezô Sukekawa, un
autor de éxito que decide apartarse del mundo para dedicarse al arte del Suiseki, una disciplina que
busca la belleza de las piedras naturales. En un pequeño puesto al lado del rio, Sukezô intenta
vender las piedras que encuentra a unos turistas que lo ignoran. Es despreciado por su familia, que
no entiende por qué tienen que vivir en la indigencia, por una sociedad que no entiende sus deseos
e incluso por sí mismo, que se considera un fracasado. Un tebeo con gran cantidad de elementos
autobiográficos (Tsuge padece depresión crónica y dejó el manga para abrir una tienda de cámaras
fotográficas usadas) que supone una profunda reflexión sobre el arte, la creación y su inclusión en
una sociedad de consumo. No hay juicios, sólo preguntas que van dejándose apenas esbozadas: ¿dónde está el arte en la
industria? ¿Es posible que exista arte dentro del entramado industrial? ¿Qué es lo que crea el artista? Sukezô/Tsuge rechazan de
plano lo comercial, intentan desesperadamente encontrar la manera de ganar dinero de las formas
más extravagantes, obviando siempre la forma más sencilla: dejarse llevar por la industria. Intentos
vanos que el artista irá asumiendo como fracasos uno tras otro, como algo más que obstáculos en el
camino. Son puertas que se van cerrando en su intento de poder vivir de aquello que le pide su
corazón. Y con cada puerta, una esperanza que, en el fondo sabe imposible porque duda hasta de
su propio arte. La elección del suiseki no es casual: ¿Cuál es la tarea del artista en la elección de
una piedra? El artista elige una forma caprichosa de la naturaleza pero, ¿Hasta qué punto es él
creador de algo? No es más que un mero intermediario entre las fuerzas de la naturaleza y un
comprador, un simple interpretador que no aporta más que una idea a lo que ya está hecho. ¿Es el
arte eso? ¿Realmente existe pues el arte?

Con la parsimonia habitual de la narración oriental, Tsuge nos introduce en un camino depresivo sin
retorno, una visión pesimista y cruel que no admite que ilusiones y anhelos puedan tener un final
feliz. Sentimientos que envuelven también al lector y que se contagian, obligando a una reflexión
profunda sobre el propio sentido de la vida. Una obra maestra.

El hombre sin talento / Yoshiharu Tsuge Gerardo Vilches

La següent ressenya és obra de Gerardo Vilches al desembre del 2015, quan l’obra ja es va publicar a Espanya
(http://www.entrecomics.com/?p=108954).

Para entender la clave de El hombre sin talento de Yoshiharu Tsuge hay que asumir en primer lugar que el título es, básicamente,
mentira. Es así como puede profundizarse en los múltiples niveles de una obra que parece sencilla, que parece, simplemente,
contar una serie de vivencias depresivas, pero que lanza sus hilos en direcciones muy diferentes,
incluso contradictorias. Porque Tsuge se proyecta en un personaje que tiene talento, pero escoge no
emplearlo. Es un autor de manga con prestigio, de obra escasa pero muy apreciada. Podría, con
esfuerzo, vivir de ello. Pero escoge deliberadamente no hacerlo porque «en el mundo del manga no
se aprecia el arte, se considera algo superfluo» (p. 173). Abraza la derrota y el fracaso con una
actitud autodestructiva que contrasta con sus intentos de iniciar negocios que intuye lucrativos pero
que casi parece, secretamente, que desea que fracasen. ¿Cómo puede entenderse eso? Puede
recurrirse a la explicación médica y hablar de depresión. Desde luego El hombre sin talento puede
leerse como una gran tragedia, como la historia de una familia que pasa mil penalidades por la apatía
de un hombre que, como dice su esposa, se empuja a sí mismo a la perdición. Pero en su posición
hay algo más, que tiene que ver con cómo se ve el artista a sí mismo. Lo que en algunos autores
parece un recurso literario, una postura intelectual desde la que construir la obra propia -y pienso en
la ética del fracaso que describió David M. Ball en su ensayo sobre la obra de Chris Ware, publicado
en Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea (Errata Naturae, 2013)-, aquí parece
El hombre sin talento una íntima decisión vital que Tsuge no es capaz de superar. Podría haber sido el más grande, pero
(2015) escogió no serlo. Y en esa decisión, paradójicamente, reside su verdadera grandeza, porque
Autor: Yoshiharu Tsuge contándonos por qué no nos cuenta nada, creó una obra que dejó un poso que, seguramente, nunca
Editorial Gallo Nero habría dejado con una obra larga seriada.
B/N
Páginas: 222
Tsuge, decía antes, en realidad sí tiene talento. Domina el lenguaje de un modo profundo, comprende
Signatura: C Tsu
sus mecanismos y emplea recursos estandarizados del manga para describir con el dibujo sin
subrayados, sin salidas de tono, rechazando o moderando concienzudamente aquellas herramientas
8
que Osamu Tezuka -el padre que la generación de Tsuge tuvo que matar- fijó para el manga
juvenil de aventuras. Las caras pueden tener un realismo neutro o virar a la caricatura sutil, e
incluso pueden ambas cosas convivir en la misma viñeta. Su Japón es un Japón que ha
quedado en los márgenes de la modernidad, casi atrapado en el tiempo, lleno de miseria y de
personas que se niegan a abandonar ese mundo antiguo que equivocadamente juzgamos más
sencillo, más puro y justo. Es imposible no acordarse de Seth y su mirada melancólica a un
pasado que no existió, y compararlo con el patetismo de Tsuge. Los personajes del
canadiense pueden ser figuras tristes, pero el pasado por el que suspiran tuvo cierto brillo.
Tsuge y la pandilla de buscavidas con los que se relaciona, en cambio, se aferran a aspectos
del pasado inútiles, porque en su falta de utilidad reside su atracción irresistible. En los
diferentes capítulos del libro, su protagonista intenta hacer negocio vendiendo pájaros
cantores, cámaras fotográficas de segunda mano, antigüedades y -lo más llamativo- piedras
de río. Todo responde a una promesa de negocio basada en un coleccionismo que ya no
existe, que ha pasado de moda o que, en realidad, nunca fue cosa más que de cuatro
personas con dinero y mucho tiempo libre.

Cuanto más rápida sea la transición entre tradición y modernidad, más víctimas deja por el
camino; es decir, más individuos son incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos. La sociedad japonesa, por la historia específica
del país, es un ejemplo perfecto de esto, y es algo que revela muy claramente la lectura de El hombre sin talento. En el fondo,
lamentarse de que la gente de hoy -de los años ochenta en los que Tsuge escribió el manga- no tiene tiempo de pararse a admirar
una roca con una forma caprichosa no deja de ser una manera muy mezquina y estrecha de miras de juzgar los tiempos modernos.
Ese puñado de personajes que desfilan por las páginas del libro, que se quejan de los aficionados, de cómo antes sí que se
apreciaban las cosas que ellos venden, son patéticos porque, en realidad, lo que
están demandando es una élite aristocrática, la existencia de unos pocos
escogidos que puedan comprarles su chatarra. Lo más interesante es que, por si
fuera poco, Tsuge llega tarde a todo. No añora nada que viviera, simplemente le
atraen los ecos del negocio que podría haber hecho y nunca hará. Del mismo
modo, parece necesitar convencerse de ello y, en uno de los diálogos más
interesantes, se lamenta junto al vendedor de pájaros de que la gente joven ya no
aprecia el canto hermoso de las aves canoras japonesas, y prefiere comprar
vistosos pájaros extranjeros cuya cría no requiere mucho esfuerzo. La metáfora
enseguida se hace explícita, y la conversación deriva a una disquisición sobre la
sociedad japonesa, y cómo la gente da la espalda a aquello que cuesta trabajo y
abraza lo inmediato: cómo se abandonan los buenos viejos valores en favor de lo
nuevo, que es por definición incierto. Es un discurso que puede parecer
reaccionario pero que gracias al punto de vista narrativo, deliberadamente
ambiguo, queda en una encrucijada entre lo que el protagonista hace y dice, y lo
que el Tsuge autor expone, porque no termina de posicionarse.

La narración fragmentada ayuda a esa ambigüedad. Vemos al protagonista y su familia en varios momentos de sus vidas,
desordenados. En el presente, donde empieza la historia con los intentos por vender piedras de río, el matrimonio está ya
prácticamente roto, aunque nunca se verbalice. Lo simboliza la figura de su esposa, siempre de espaldas en este capítulo. Es un
personaje, por cierto, clave para entender El hombre sin talento, y que pasa de estimularle, de pedirle que dibuje aunque no le
encarguen nada, a odiarlo por sus planes absurdos para ganar un dinero que jamás llegará. Cada vez más apartado de la realidad
cotidiana, contrastará la alegría y excitación con la que aborda el negocio de reparación y venta de cámaras de segunda mano
(lucrativo durante un breve tiempo, justo el suficiente como para que los pocos coleccionistas de cámaras ya tengan todo lo que
buscan), con la resignación apática que muestra en su puesto de
piedras. En él, parece ya en la última fase de un proceso que Tsuge
vincula tenuemente con el budismo, pero al que da un trasfondo
perturbador. Paralelamente, y tal vez para enfatizar o simbolizar ese
desapego por la vida, la narración se sumerge en elementos cuasi
sobrenaturales o míticos, a través de historias espectrales, narradas
en tercera persona y, por tanto, más filtradas, menos ciertas que la
narración directa autobiográfica. De hecho, incluso se cuestiona
Tsuge si lo que le cuentan no estará exagerado. La última historia o
capítulo del libro cuenta la historia de Seigetsu, un poeta vagabundo
que se desprendió de toda posesión material y regalaba su arte. Y
que murió, inevitablemente, en la más sarnosa miseria. El
protagonista de El hombre sin talento, por el contrario, eligió no
regalar su arte, pero tampoco lo vendió. No hizo nada más que seguir
tumbado bajo su chamizo, esperando que alguien, al menos una vez
en la vida, apreciara la belleza de una piedra que encontró en el río.

9
Recull de ressenyes

“Por fin llega a España una de las grandes obras del manga japonés que, como
tantas otras, los aficionados esperábamos desde hace décadas: El hombre sin
talento”. Jesús Jiménez, rtve: http://www.rtve.es/noticias/20151202/hombre-sin-talento-
manga-entre-arte-locura/1265941.shtml.

“El hombre sin talento, editado ahora en su formato original —lectura de derecha a
izquierda—, es un manga que traspasa los límites del género para convertirse en un
clásico de la literatura que aborda temas universales, como el hombre consciente de
su fracaso que se enfrenta a la soledad”. Jesús Espinosa, El País:
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/18/actualidad/1450468452_271713.html.

“El hombre sin talento de Yoshiharu Tsuge es también un fascinante viaje a través
de la cambiante sociedad japonesa donde siguen abiertas las heridas de la
desastrosa derrota de la Segunda Guerra Mundial y donde se respira el profundo trauma generado por su rápida
conversión a una sociedad de consumo”. Josep Oliver, Papel en blanco: http://www.papelenblanco.com/novela-grafica/el-
hombre-sin-talento-cronica-de-un-fracaso.

“Yoshiharu Tsuge es considerado como uno de los principales dibujantes del género de manga gekiga (manga
underground dirigido a un público adulto) y su obra El hombre sin talento (Muno no hito, 1985) una de las más
representativas de su producción”. Ana Matellanes, Koratai: http://koratai.com/literatura-japonesa/hombre-sin-talento-yoshiharu-
tsuge.

“Cada capítulo, si es que no cada viñeta, es un intrincado mosaico de sutilezas a través de la cual, en un juego entre lo pop
y lo distinguido, entre el manga y el gekiga, se desarrolla una narrativa que nos transmite la brutalidad de la existencia, del
modelo industrial capitalista, el lugar
paradójico del arte en la sociedad, lo
terrible de la depresión, la imposibilidad
de reconocer el propio yo o el papel que
juega la casualidad en nuestras vidas sin
dejar de ser, en ningún momento, algo
que puede leerse como nada más que la
historia muy bien contada de un perdedor
que pasa de todo”. Álvaro Carbonés, The
Sky was pink:
http://www.skywaspink.com/?p=18729.

10
Aquest mes el personal de la biblioteca et recomana:

• Dani: C Pra. Prado, Miguelanxo. Presas fáciles. Norma, 2016.


• David: C Han. Hanselmann, Simon. Hail Satan! Fulgencio Pimentel, 2016.
• Joan: C Bus. Busiek, Kurt / Nord, Cary. Conan la leyenda #3: La torre del elefante. Planeta, 2011.
• Jordi: C Imp. Claremont, Chris / Byrne, John. La Imposible Patrulla X #2: Días del futuro pasado. Panini, 2011.
• Jose: C Her. Hernández, Beto. El día de Julio. La Cúpula, 2016.
• Silvia: IC Nob. Nob. Dad #1: Niñas de papá i Dad #2: Secretos de familia. Dibbuks, 2015-2016.

Títol: Presas fáciles Títol: Hail Satan! Títol: Conan la leyenda


Autor: Miguelanxo Prado Autor: Simon Hanselmann #3: La torre del
Norma, 2016 Fulgencio Pimentel, 2016 elefante.
Guió: Kurt Busiek
Dibuix: Cary Nord
Planeta, 2011.

Prado crea con cada título una obra rica llena Prosigue esta especie de crónica de una Lo han vuelto a lograr. Busiek, Nord y Stewart
de matices, un nivel gráfico impresionante y generación sin expectativas, contada con una alcanzan nuevamente la perfección con esta
para nada parca en palabras. engañosa sencillez formal, con diálogos vivos entrega de Conan: La leyenda.
y gags patéticos pero muy divertidos.
Ahora llega su última novedad. Presas Fáciles, Decir que el guionista Kurt Busiek, el dibujante
un titulazo, esta vez derivado hacia un Hanselmann anda cada vez más fino, dibuja Cary Nord y el colorista Dave Stewart son
escenario detectivesco donde los altos cargos cada vez mejor —con más sencillez, finura unos dignos herederos de Roy Thomas y John
que han llevado el país a la quiebra son para las figuras y los rostros y claridad Buscema es ya casi una obviedad.
recompensados con indemnizaciones, expositiva— y no da signos de agotamiento.
mientras que la ciudadanía, nuestra tan En mi opinión, consiguen reflejar la esencia del
denostada clase obrera, no para de sufrir Gerardo Vilches Conan howardiano sin traicionarlo, y logran
estafas de todo tipo. estremecernos con su épica brutal, construida
con magia, sensualidad y acero templado.
Juan José Castillo
Guzmán Urrero

http://cronicasliterarias.com/2016/06/03/resena http://www.thecult.es/Comic/conan-la-leyenda-
s-presas-faciles-de-miguelanxo-prado/ http://www.entrecomics.com/?p=110070 la-torre-del-elefante-y-otras-historias.html
.

Títol: La Imposible Títol: El día de Julio Títol: Dad (1 i 2)


Patrulla X #2: Días del Autor: Beto Hernández Autor: Nob
futuro pasado La Cúpula, 2016 Dibbuks, 2015- 2016
Guió: Chris Claremont
Dibuix: John Byrne
Panini, 2011

Cómic del bueno, del que enciende la Creo que la gran obra de madurez de Beto Dad nos presenta una colección de historias
imaginación y apasiona. Cómic inteligente, es El día de Julio. cortas, cómicas, irónicas, tiernas y
ameno y sofisticado, que encaja en la línea de desenfadadas en torno a un modelo de familia
la mejor cultura popular. Cómic de héroes y Beto ha llegado a un punto de su carrera en el moderna, no convencional, y al que estamos
villanos, que cruza todos los estados de ánimo que dibuja como quiere, ha seguido su propio poco acostumbrados: un padre solo con cuatro
y en el que se unen la estética y la excelencia camino, al igual que Jaime, sin que hijas de diferentes edades (y madres), desde
narrativa. Eso es La Imposible Patrulla X. Una aparentemente se hayan visto influidos por el un bebé hasta una joven universitaria.
de esas creaciones que, después de leerlas o gran faro del cómic occidental de nuestro
releerlas, dan la impresión de que el resto de tiempo: Chris Ware. Pero esa aparente Los guiones son muy ingeniosos e inteligentes
los tebeos de superhéroes son pasatiempos sencillez formal —que no es tan sencilla como y Nob demuestra tener muchísimo talento para
para andar por casa. parece— esconde sutilezas magistrales, que el gag. Pero también hace pensar e, incluso,
permiten a Beto contar historias enormes, las llega a emocionar hasta rozar la lágrima.
Guzmán Urrero más grandes, con un calado psicológico y
emocional que no admite comparaciones. Juanjo Grau

Gerardo Vilches
http://www.thecult.es/Comic/marvel-gold-la- http://elalijo.com/resena-dad-1-ninas-de-papa-
imposible-patrulla-x-2.html http://www.entrecomics.com/?p=109911 de-nob-ed-dibbuks/

11
NOTÍCIES

XXII SALÓ DEL MANGA DE BARCELONA

Fira de Barcelona de Montjuïc

Palaus 1, 2, 4, 5 i Plaça Univers

Del dissabte 29 d'octubre al dimarts 1 de novembre de 2016

EL XXII SALÓ DEL MANGA DE BARCELONA se celebrarà del dissabte 29


d’octubre al dimarts 1 de novembre del 2016 en el recinte de Fira Barcelona
Montjuïc. El certamen ocuparà el Palau 1, les dues plantes del Palau 2, el
Palau 4, el Palau 5 i la plaça Univers on estarà ubicat el gran escenari cobert.
El Saló tindrà en aquesta edició un total de 70.000 metres quadrats.

Dissabte 29 d’octubre: de 9:00 a 21:00 h.


Diumenge 30 d’octubre: de 09:00 a 21:00 h.
Dilluns 31 d’octubre: de 09:00 a 21:00 h.
Dimarts 1 de novembre: de 09:00 a 20:00 h.

A les taquilles es vendran les entrades disponibles. En el cas que s’hagin


exhaurit per venda anticipada les entrades corresponents per a qualsevol dels
dies del Saló, es comunicarà a través del web de FICOMIC, xarxes socials i
mitjans de comunicació.

Més informació: http://manga-xxii.ficomic.com/informacio.cfm.

El XXII Saló del Manga de Barcelona mostrarà els orígens del manga
(http://ficomic.com/noticies.cfm/id/18076/cat/el-
xxii-salo-manga-barcelona-mostrara-origens-manga-.htm): El manga, tal com el coneixem avui, es deu
en bona part a l'obra d'Osamu Tezuka publicada just després de la Segona Guerra Mundial. Però el
gran mestre del manga no va partir en absolut de zero. Cal destacar que, des de principis del segle
XX, van començar a aparèixer al Japó historietistes com Rakuten Kitazawa que cultivaven la tira
còmica, la caricatura i altres formes d'expressió artística que barrejaven imatges i text. Cap forma
artística ha sortit del no-res, i encara que no podem parlar pròpiament de manga fins al segle XX, la
veritat és que en la tradició artística japonesa trobem un pòsit d'imatges i creacions que d'alguna
manera han influït en l'esdevenir de la historieta japonesa.

La literatura japonesa serà una de les estrelles del XXII Saló del Manga de Barcelona
(http://ficomic.com/noticies.cfm/id/18090/cat/la-literatura-japonesa-sera-les-estrelles-xxii-salo-manga-
barcelona.htm): El XXII Saló del Manga de Barcelona, que se celebrarà del dissabte 29 d'octubre al
dimarts1 de novembre a Fira Barcelona Montjuïc, tindrà en la literatura japonesa un dels seus eixos
temàtics. La gran difusió i reconeixement que estan tenint els escriptors japonesos a tot el món en els últims anys demostra el gran
interès que desperten entre els lectors.

Entrevista a Belén Ortega, autora del cartell del XXII Saló del Manga de Barcelona
(http://ficomic.com/noticies.cfm/id/18134/cat/entrevista-belen-ortega-autora-cartell-xxii-
salo-manga-barcelona-.htm): Belén Ortega és l'autora del cartell del XXII Saló del Manga
de Barcelona. El certamen, que comptarà amb la seva presència, li dedicarà també una
exposició antològica a aquesta brillant dibuixant i il·lustradora granadina. La mostra
realitzarà un ampli recorregut per la seva exitosa carrera que inclou obres de referència
com Himawari, Pájaro Indiano i les seves recents publicacions com Marc Márquez: la
historia de un sueño i Millenium Saga.

La prestigiosa escriptora Banana Yoshimoto estarà al XXII Saló del Manga


(http://ficomic.com/noticies.cfm/id/18100/cat/la-prestigiosa-escriptora-banana-yoshimoto-
estara-xxii-salo-manga-barcelona.htm): La literatura japonesa tindrà un protagonisme
majúscul en el XXII Saló del Manga de Barcelona amb un ampli programa d'activitats.
Una bona prova d'això és que la popular escriptora Banana Yoshimoto, amb obra
publicada en més de 30 països, entre ells Espanya, ha confirmat la seva participació en
el certamen. Aquesta escriptora ve gràcies a la col·laboració amb la Fundación Japón.
12
El gran mangaka del terror Junji Ito assolarà el XXII Saló del Manga (http://ficomic.com/noticies.cfm/id/18157/cat/el-gran-
mangaka-terror-junji-ito-assolara-xxii-salo-manga-barcelona.htm): Una notícia de por. El mangaka Junji Ito, un autor capaç de les
narracions gràfiques més terrorífiques i inquietants, participarà en el XXII Saló del Manga de Barcelona.
Qui sap, potser la seva vocació en el manga guardi relació amb la seva anterior ocupació: dentista. Japó
ha generat alguns dels més esgarrifosos relats del gènere. Però pocs poden portar amb tant orgull el
sobrenom de mestre del terror com Junji Ito.

Premis del XXII Saló del Manga de Barcelona (http://ficomic.com/noticies.cfm/id/18582/cat/premis-xxii-


salo-manga-barcelona.htm): El Saló del Manga de Barcelona atorga uns premis per reconèixer les millors
obres de manga i anime editats a Espanya entre l'1 de setembre de 2015 i el 31 d'agost de 2016. Aquests
premis, dels quals se celebra ja la seva setena edició, no tenen dotació econòmica i la seva fi és conèixer
quins són per al públic els millors mangas. El mecanisme de votació dels premis és totalment obert i els
vots es recullen a través de la web de FICOMIC, entitat organitzadora de l'esdeveniment.

XVI Premios de la Crítica

Via Es la hora de las tortes (http://www.eslahoradelastortas.com/xvi-premios-la-critica/):

Siguiendo la tradición, el pasado fin de semana, del 16 al 18 de septiembre, se dieron a conocer -durante la ceremonia de clausura
de las Jornadas del Cómic de Avilés- los resultados de los Premios de la Crítica organizados por la revista de información sobre
cómic Dolmen, y donde han participado los principales críticos y estudiosos relacionados con los distintos medios de comunicación
especializados en el mundo del cómic de nuestro país. En esta ocasión, fueron 34 los participantes, cifra récord de nuevo y que
sigue siendo un síntoma de la buena salud de estos premios.

Los ganadores en las distintas categorías han sido:

Mejor Dibujante Extranjero: Michael Lark por Lazarus


Mejor Guionista Extranjero: Daniel Clowes por Paciencia
Mejor Dibujante Nacional: David Aja por Ojo de Halcón
Mejor Guionista Nacional: Paco Roca por La Casa
Mejor obra extranjera: El árabe del futuro 2
Mejor obra nacional: La Casa
Mejor Obra Teórica: Raf. El ‘gentleman’ de Bruguera por Jordi Canyissa
Premio a una carrera extranjera: Stan Lee
Premio a una carrera nacional: Max

Felicidades a los ganadores y hasta el año que viene.

TALLER DE CÒMIC A LA TECLA: LUCKY LUKE, A CÀRREC DE ÒSCAR JULVE

http://www.bibliotequeslh.cat/detallAgenda.aspx?1RbyoxopqqazCtCqazCgCDr61pydt5Kyl6ml59YIKAqazAmhBqHLJ5jAXkU
wXF4au0qazAw2QHG1D.
Taller de còmic: Lucky Luke, a càrrec d' Oscar Lucky Luke fa 70 anys! LÒscar Julve ens explicarà com dibuixava en
Julve Morris el seu personatge. Coneixerem i recrearem en Lucky Luke, l’home
Data: 19 d'octubre de 2016. Hora: 18:00 que dispara “més de pressa que la seva ombra”.
Data inici inscripció: 27/09/2016
Data fi inscripció: 19/10/2016 Per a nens i nenes a partir de 7 anys. Cal inscripció prèvia.
Duració aprox.: 1 hora 30 minuts
Punt d'inscripció: Biblioteca Central Tecla Sala Taller de còmic dins de les activitats per celebrar la creació del cowboy
Lloc: Biblioteca Central Tecla Sala més ràpid de tot l’oest americà: Lucky Luke

Propera trobada del club de lectura:

Dimarts, 8 de novembre – 19:30


El hombre sin talento,
de Yoshiharu Tsuge

13

También podría gustarte