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Escamilla Pérez Rosa Esmeralda

Facultad de Filosofía y Letras


Colegio de Letras Modernas
Gerardo Altamirano
Universidad Nacional Autónoma de México

La violencia contra la mujer en la literatura: El Sendebar

Introducción
La violencia ejercida contra la mujer es una conducta que se ha visto plasmada en diversos
textos como resultado de un fenómeno cultural. La imposición de reglas e ideales del hombre
y la obligación de sumisión de las mujeres es un fenómeno vigente y evidentemente lo fue
también en la Edad Media. Un texto que muestra en su totalidad el menosprecio a la mujer es
el Sendebar. Si bien este tuvo cualidades instructivas, con el mismo fin que los specula
princeps, su carácter didáctico consiste en abarcar a todas las mujeres en un concepto negativo.
Es un libro “antifemenino”, concebido para enseñar la maldad de estas. Por ello, en este
trabajo intento dar algunas particularidades de la figura femenina en la época medieval. Es
decir, reconstruiré la imagen de tal figura engendrada en la época anterior para desembocar en
la imagen de la mujer y la violencia explícita en el texto señalado. Para ello, dividiré mi escrito
en tres apartados: en el primero, daré un panorama de la mujer y la violencia en la literatura
premedieval; en el segundo, trataré las generalidades de la obra ya referida; y en el tercero,
analizaré la presencia de estas agresiones en el texto.

La mujer y la violencia en la literatura premedieval


Es arriesgado juzgar una época distinta a la nuestra en cuanto a valores y costumbres; no
obstante, el patriarcado y su característica desventaja para las mujeres se ha adaptado para
continuar siendo un orden hegemónico. Para hablar de la posición de la mujer en cualquier
periodo histórico es necesario tener en cuenta la actuación del hombre en dicha época.
El Medioevo es un periodo cuya cosmovisión y expresiones culturales estaban sujetas
a conveniencia del varón. El pensamiento de esta sociedad no está aislado de las ideas
patriarcales de la Antigüedad Clásica. En ambos momentos, fueron hombres quienes con
mayor reconocimiento y audiencia publicaron textos con personajes femeninos, con
intenciones de adoctrinamiento tanto para varones como para mujeres, pues las conductas
enseñadas a la figura masculina tenían un efecto directo en el trato a la mujer.
Una de las obras más importantes de la literatura universal es La Ilíada (c. s. VIII a.C.),
una epopeya utilizada como fundamento de la pedagogía griega. Esta narra los acontecimientos

1
de la guerra de Troya y la cólera de Aquiles. El texto hace diversas menciones de la mujer
como un objeto sometido y asido al castigo o voluntad del hombre y ella se erige en la
propiedad del guerrero. Por lo tanto, no nos debe extrañar que la cólera de Aquiles sea resultado
del robo de su botín.1
Tampoco debemos olvidar que las esclavas facilitaban un doble papel sexual: servían
al amo sexualmente, que podía, a su vez, ofrecerlas a un guerrero que se hospedase en su casa
con el fin de ganarse su alianza. La poesía homérica tiene diversos personajes femeninos
mostrados como seductores y perversos, asimismo, personajes masculinos que se empeñan en
recordar y menospreciar el rol de la mujer.
Otro significante libro en la literatura universal, considerado como una obra maestra de
la edad de oro de la literatura latina fue las Metamorfosis (c. s. I a.C.). Este texto narra la historia
del mundo desde su creación hasta la deificación de Julio César y continúa la tradición
mitológica. En el texto de Ovidio abundan relatos cuyo eje es la violación. Uno de ellos es
“Dafne” (I, vv. 452-567), la ninfa, quien al ser perseguida por Apolo para que este le entregue
su amor (o, mejor dicho, la viole), suplica ser despojada de su naturaleza femenina, la culpable
de la persecución, antes que ser poseída por Febo. El Dios juega el papel de acosador sexual.
Posteriormente, nos encontramos con el relato de “Calisto” (II, vv. 400-495), en el que
Júpiter persigue a una doncella, a quien logra violar. 2 Al ser ultrajada pierde su valor y es
rechazada por otras mujeres. Para finalizar el panorama de esta obra, me remito a la narración
“Tereo, Procne y Filomela” (VI, vv. 424-674), en palabras de Eleonora Tola: “Es el más
impactante dado que conjuga el ataque sexual con la salvaje glosotomía” (Tola, Las tramas del
texto…, 159). Es una historia en la que el rey Tereo viola a su cuñada y, para evitar que ella lo
delate, le corta la lengua.3 El relato nos narra dos acontecimientos donde se ejerce violencia. El
primero es la violación de Filomela y, previo a ello, el deseo depredador desarrollado por

1
En el texto podemos leer: “Puesto que Febo Apolo me quita a Criseide, la mandaré en mi nave con mis amigos;
y encaminándome yo mismo a tu tienda, me llevaré a Briseide, la de hermosas mejillas, tu recompensa, para que
sepas bien cuánto más poderoso soy y otro tema decir que es mi igual y compararse conmigo” (Homero, Ilíada,
I, vv. 182-183).
2
Ovidio escribe: “Ella lucha, ciertamente, todo lo que puede luchar una mujer [...]; pero ¿a quién puede vencer
una muchacha, quién podría con Júpiter? Júpiter vuelve victorioso al alto cielo; ella aborrece el claro y el bosque
que ha presenciado su deshonra..." (Metamorfosis, II, vv. 434-436).
3
“A la nacida/ a unos establos altos arrastra, oscuros de sus espesuras vetustas,/ y allí, palideciente y temblorosa
y todo temiendo/ y ya con lágrimas dónde esté su germana preguntando,/ la encerró y confesando la abominación,
y virgen ella y una sola,/ por la fuerza la somete, en vano llamando unas veces a su padre,/ otras a la hermana
suya, a los grandes divinos sobre todas las cosas./ Ella tiembla, como una cordera asustada que, herida, de la boca/
de un cano lobo se ha sacudido, y todavía a sí misma a salvo no se cree,/ o como una paloma, humedecidas de su
propia sangre sus plumas,/ se horroriza todavía y tiene miedo de esas ávidas uñas con las que la cogieron.”
(Metamorfosis, VI, vv. 520-530).

2
Tiresias.4 El segundo suceso es el filicidio cometido por Procne como venganza. Se puede
observar, entonces, que la difusión de estos textos creó estereotipos femeninos, utilizados para
difundir la culpabilidad y protervia de las mujeres.
Igualmente, tenemos un texto que debe ser mencionado cuando se habla de
adoctrinamiento: La Biblia (c. s. II a.C.). Un conjunto de libros canónicos considerados
producto de inspiración divina en el judaísmo y el cristianismo. La relación del patriarcado y
lo religioso no sólo apartó a la mujer del ámbito del conocimiento, sino que también encontró
una explicación válida para la violencia. Si ella no obedecía su mandato, estaban justificados
el maltrato y la muerte.
El primer texto al que me referiré, por ser éste el menos penoso, es la “Historia de
Susana” (Dn. 13), en la que dos ancianos proponen a una mujer tener relaciones sexuales y
ésta, al rechazarlos, es difamada, acusada de adulterio. Pese a esto, la mujer es salvada por el
joven Daniel. La historia de Susana encierra un ejercicio de violencia por parte de los ancianos,
no consumada físicamente, sino ejecutada ante una asamblea, castigada, acosada y calumniada
por no satisfacer los deseos de unos pervertidos. Es importante señalar que las representaciones
pictóricas hechas de esta escena bíblica igualmente construyen la figura de Susana como una
mujer culpable, pues no sólo enviaba un mensaje moralizador a partir de los actos de los dos
ancianos (pues ella fue representada desnuda, provocadora, exhibicionista y culpable por su
belleza), sino que también dicha escena fungía como un subterfugio de la conducta voyerista.
Para continuar, existen en esta obra dos textos similares entre sí: “El crimen de Guibea”
(Jue. 19) y “Destrucción de Sodoma” (Gén. 19). En el primero, un hombre y su mujer se
hospedan con un anciano. Los hombres de la ciudad cercan la casa y le exigen al hombre mayor
que saque al sujeto ahí refugiado para divertirse con él. El anciano se niega y ofrece a cambio
a su hija virgen y a la concubina de aquel hombre; la segunda es cedida.5 La diferencia que
separa a esta historia de la siguiente radica en una atrocidad posterior a la violación, donde la
mujer es descuartizada y repartida por Israel como resultado de la indignación del hombre.
En el segundo texto, dos ángeles llegan a Sodoma y son hospedados por Lot. De igual
forma, los hombres del pueblo desean que estos salgan (en este caso para abusar de ellos), a lo

4
Se necesita recordar que, durante la Antigüedad, el castigo de la violación era una pena monetaria, descartando
entonces el daño ejercido sobre la mujer y pasando este a ser algo secundario. Se diferenciaban también las
mujeres que provacaban su violación de las que no, pues las primeras debían ser castigadas, puesto que habrían
tenido la posibilidad de evitar tal situación.
5
Según la historia: “Entonces el hombre tomó a su concubina y se la sacó fuera. Ellos la violaron, la maltrataron
toda la noche y hasta la mañana y la dejaron al amanecer. Por la mañana se levantó su marido para continuar su
camino. Entonces vio a la mujer, su concubina, tendida a la entrada de la casa [...], y le dijo «Levántate y
vámonos»” (La Biblia, Jue. 19:25-28).

3
que Lot responde de una manera muy particular,6 retomando el sentido de propiedad sobre las
mujeres. Ellas valen por el dominio del marido o del padre: sirven para darle memoria o
descendencia. Esto significa que la mujer no tiene valor propio y su virginidad o intimidad son
virtudes imposibles.
Los textos anteriores son una mínima parte de todos aquellos que facilitaron la
aceptación social de la idea de la inferioridad femenina e impulsaron la voluntad del hombre
como una ley que debía ser acatada, aun cuando esta violentara o agrediera la dignidad de la
mujer.

Generalidades del Sendebar


El Medioevo es un periodo cuyo inicio se considera inaugurado en el siglo V d.C. y ultimado
en el siglo XV d.C. De antemano referí que este periodo fue un heredero del imaginario cultural
que lo antecedió y permaneció la imagen tanto pagana como cristiana de hombres en tanto que
héroes salvadores. La sociedad estaba regida por la religión y la Iglesia, una institución
fundamental para el control y, particularmente, el control de la mujer. Como consecuencia, el
papel más importante continúo en manos del varón.
El Sendebar, también conocido como Libro de los engannos e assayamientos de las
mugeres, es originalmente una obra de origen persa o sánscrito, traducida del árabe al español
en 1253 por orden de don Fadrique y bajo los auspicios de su hermano, el rey Alfonso X. Fueron
diferentes factores, como la naciente prosa medieval, los que propiciaron que el Rey Sabio
desarrollara un programa cultural basado en textos árabes.7 Estos escritos, contrario a lo que
podría pensarse, fueron mezclados cómodamente con la tradición cristiana, pese a su carácter
profano. La narración se sujeta al esquema de relato-marco y abraza una colección de dos
docenas de cuentos sobre el saber, el consejo y las mujeres. El objetivo fundamental de esta
colección de cuentos era ejemplificador. Su eje temático yace en el estudio de los arquetipos
femeninos a partir de relatos que, a su vez, instruirían la correcta formación de un gobernante.
Como mencioné anteriormente, el texto está emparentado con los specula princeps.
Estos eran manuales de instrucciones, enseñanzas históricas, ficciones narrativas con función

6
“Les ruego, hermanos míos, que no cometan tal maldad. Oigan, tengo aquí a dos hijas que todavía son vírgenes.
Se las voy a traer para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero dejen tranquilos a estos hombres que han
confiado en mi hospitalidad”.
7
Escribe Salvador Martínez: “No cabe duda de que [el rey] era muy consciente de que la lengua más hablada en
aquel momento era el árabe; pero adoptar el árabe como lengua oficial del reino hubiese comportado alienar la
comunidad cristiana. Por otro lado, adoptar el latín, lengua de la Iglesia y de la teología, entre otros inconvenientes,
hubiese supuesto empezar desde cero en su enseñanza, en un momento en que el crecimiento del vernáculo era
imparable” (“Alfonso X el Sabio...”, 9).

4
moralizadora o doctrinal (exempla) y consejos para el comportamiento público apropiado de
reyes, príncipes o nobles. Los cuentos que parten del relato principal deben insertarse en algún
discurso para que, de esta forma, el espectador pueda corregir un determinado comportamiento
o actitud. Los personajes son prototipos y son quienes conducen a la reflexión.
El dirigente narrativo que enmarca los exempla es el relato del Infante, único hijo del
rey Alcos, pues el muchacho rechaza la propuesta de magnicidio de una de las tantas esposas
del soberano. Esta acción provoca que la mujer lo acuse falsamente de intentar violarla; el
motivo de la madrastra malvada reanuda la influencia bíblica, ya que nos remite a la historia
de “José y la mujer de Putifar” (Gén. 39). En consecuencia el príncipe es sentenciado a muerte.
Por consejo de Cendubete, su maestro, el joven se ve obligado a guardar silencio por siete días.
Durante este periodo los sabios de la corte narran cuentos (de carácter machista) al rey para
salvar al mozuelo, mientras que la madrastra relata otros que tienen por objeto condenarlo.
Por lo anterior, cabe mencionar que la historia encierra también cierto misticismo en
diversos elementos: la prueba del silencio y la participación de los privados (consejeros)
relacionada directamente con la importancia del número siete, la profetización que realizan los
sabios sobre el trágico futuro del joven después de los veinte años, la agorería que realiza
Cendubete antes de devolver al príncipe, la edad del joven y la petición que realiza la esposa
para quedar en cinta; todo lo referido está emparentado con la colosal mezcla cultural que
abarcó el periodo alfonsí.
El Sendebar constituye un texto del que derivaron diversas narraciones occidentales.
La historia central se integra por las lecciones a un futuro monarca, en este proceso podemos
encontrar los elementos antedichos y con ellos, muchas similitudes con las exposiciones de
otros libros medievales. El objetivo del relato emana del contexto social debido a dos aspectos.
El primero es el fin de conseguir un buen gobernante y mantener la autoridad, pues, si el regente
actuaba con justicia y sabiduría, sus vasallos lo harían también. El segundo nace de un miedo
engendrado en las cortes de la época, pues el gobernante engañado era un tema común; en el
ámbito cortesano eran diferentes personajes los que cometían infamias contra el rey, las cuales
podían surgir como consecuencias de un error de este o una traición de sus íntimos, donde la
mujer figuraba un papel muy importante. El texto advertía sobre las malas decisiones, con un
énfasis manifiesto en seguir el consejo del sexo débil que, si bien se representa como una
dualidad entre la extrema pureza y la profunda maldad, es personificado en su mayoría con
enfoques machistas o misóginos.

5
Agresiones: la violencia contra la mujer en el texto
La violencia contra la mujer es un fenómeno derivado del sexismo. Existen diversos tipos de
esta, pero las más sobresalientes en el relato son la simbólica y la física. La violencia simbólica
es aquella que recoge estereotipos, mensajes, valores o signos que transmiten y favorecen el
hecho de que se repitan relaciones basadas en la desigualdad, el machismo, la discriminación
o la naturalización de cualquier rol de subordinación en nuestras sociedades.
Se trata de un tipo de violencia contra las mujeres difícil de erradicar porque está
anclada en la colectividad y la mera permisividad la fortalece. Así, la transigencia ante valores
que tradicionalmente se han aceptado dificulta el cambio. En el Sendebar nos encontramos con
el planteamiento de estereotipos y de exhortaciones éticas, fijadas en la conciencia por influjo
de las autoridades religiosas,8 cuya intención es plantear dos principales variantes de la figura
femenina.
La primera variante de la figura femenina la constituye la mujer bienhechora, quien
asume el dolor de su marido y suplica a Dios tener un hijo para cumplir con los deseos del
esposo. La madre del Infante representa el prototipo de la esposa ideal y, puesto que la
misoginia tiene un papel más importante, ella es un personaje lateral. La segunda variante la
constituye la madrastra malvada, quien inaugura la representación de la mujer como objeto de
sospecha y quien participa activamente en la obra. Estas dos mujeres forman parte del relato-
marco, pero aún hay muchas inmersas en los exempla y casi todas figuran nuevamente a la
segunda fémina. A continuación, ejemplificaré la violencia simbólica mediante múltiples
fragmentos del texto.
El “Cuento 1, Leo” cristaliza la relación de poder entre varones y féminas. Podemos
leer: “ —Oí decir de un rey que amaba mucho a las mujeres y no tenía en todo el mundo otro
vicio más grande que éste; y estando un día en un piso muy alto mirando hacia abajo vio una
mujer y se prendó de ella, así que envió a alguien a demandar su amor [...] Decidió mandar a
su marido a una batalla”. (Sendebar…, 82). En la cita anterior se observa cómo se reproduce
el dogma de la mujer como mero objeto de placer, pues la finalidad del gobernante es acostarse
con ella. La relación de dominio del hombre sobre la mujer, entonces, se daba muy fácilmente,
pues los perjuicios a la mujer se han mantenido, por siglos, en beneficio del hombre. Este
ejemplo también encaja en la violencia sexual, como abuso e intimidación.

8
Al respecto redacta Carlos Vilchis: “Sendebar es un texto que contiene ataques y agresiones contra la figura
femenina. El siglo XIII es un momento histórico donde actitudes como ésta, por parte de ciertos sectores o
individuos, aparecen constantemente en un afán de establecer una norma en la que las mujeres no afecten el orden
social y se sujeten a los intereses del varón” (“Mujeres ‘comúnes’…”, 43).

6
Al avanzar en el texto nos encontramos con el “Cuento 6, Striges”, donde continúa la
violencia simbólica. La personificación de la mujer tiene matices, pero esta continúa siendo
inherente a la Edad Media, como podemos ver en la siguiente cita: “Ella entró en una de las
casas en ruinas y estuvo ahí buen rato. Y cuando el niño vio que tardaba, descendió del caballo,
trepó una pared y vio que la moza era una diabla que estaba hablando con sus parientes. Alzó
sus manos clamando [y] cayó la moza detrás y comenzó a retorcerse en el suelo” (Sendebar...,
90). Me parece importante incluir esta narración en el análisis por el alcance que tuvo la
representación de las mujeres como seres demoníacos durante el Medioevo.
La diabolización de la mujer fue implantada por la Iglesia, por ello no es de extrañar
que durante la Inquisición fueran perseguidas, en su mayoría, las mujeres. La relación de la
maldad con la mujer en un exemplum parece algo que puede pasar por alto, ya que sólo es una
historia, pero el trasfondo que comprende es atroz. En el texto podemos leer que el muchacho
es salvado por Dios y, sin embargo, en la realidad las mujeres acusadas como súcubos o de
brujería (este por pactos con el diablo) eran masacradas y sometidas a la tortura más cruel. Este
tipo de textos excusan nuevamente la violencia,9 sin importar en qué tiempo sean leídos.
Ahora bien, el segundo tipo de violencia es la física. Esta se puede observar en cualquier
acción que provoca daño o sufrimiento físico y que afecta la integridad de la persona. En el
“Cuento 13, Pallium” se narra, por ejemplo, la historia de un hombre que desea a una mujer
casada y para conseguirla pide favor a una alcahueta, quien siembra un objeto de duda en su
casa y por esto ella recibe una golpiza: “Y cuando vino el mercader, halló el paño y pensó que
quien lo había comprado era amante de su mujer. Se levantó furioso y apaleó a su esposa sin
decirle siquiera por qué” (Sendebar…, 98). Para este exemplum debo reiterar que Sendebar es
un texto proveniente de Oriente Medio, donde hasta hoy en día existen sociedades en las que
la mujer adúltera es lapidada hasta la muerte. El adulterio de la mujer se considera un gravísimo
atentado al honor y la dignidad del hombre, pero no al revés, lo cual muestra una violencia
simbólica. Con esta cita se quiere señalar la mentalidad patriarcal, machista y sexista, pues
como libros educativos, los exempla justifican y legitiman la violencia doméstica. Los hombres
no se considerarían con derecho a maltratar a sus compañeras si la sociedad no les hubiera
convencido, por medio de difusión de todo tipo, de que estas son una cosa de su propiedad y
las mujeres no permitirían el maltrato si no hubiesen sido socializadas para ser seres
dependientes: esposas, madres y amas de casa, todas al servicio de los suyos.

9
Escribe Nayelí García: “Expresan nuevamente una manera de controlar y someter a las mujeres, cuyo trabajo
doméstico debía permanecer invisible y sin merecer salario alguno para permitir la acumulación de bienes en
manos predominantemente masculinas” (“En el siglo XXI seguimos quemando brujas, s/p).

7
Conclusión
El sistema patriarcal ha utilizado la violencia para controlar a las mujeres desde hace miles de
años. Lo ha hecho -y lo hace- a través de la educación. Previa a la Antigüedad Clásica, ya
estaba asentada la idea de la figura femenina que hasta hoy sólo ha expirado parcialmente.
Desde la época griega podemos encontrar textos que promueven a la mujer como un objeto y,
particularmente, un objeto sexual, ligada siempre a las necesidades y deseos del hombre. La
superioridad del varón estaba sustentada por la mitología y las creencias; posteriormente,
pasará a ser una idea que también apoyarán los filósofos, quienes entendían a la mujer como
un ser incapaz de ejercer una voluntad propia.
Si bien en la Edad Media las creencias y costumbres eran distintas, la violencia contra
las mujeres se ampara en la defensa de las tradiciones culturales y religiosas, que sirven a las
élites comúnmente manejadas por varones para perpetuar su poder. Las religiones harán uso
de estas suposiciones para justificar el papel secundario y malévolo de las féminas y la
violencia como purificación de sus actos.
El Sendebar es un texto adaptado a las costumbres cristianas. El libro realiza la labor
de un maestro, formando los valores de un correcto gobernante; sin embargo, también nos deja
ver con total claridad la construcción de la mujer y los estereotipos fijados en torno a ella. Lo
alarmante de este es que favoreció una corriente misógina en la literatura medieval: Todos los
cuentos nos permiten reconocer una actitud de rechazo hacia lo femenino y un realce de la
sabiduría masculina. La noción antigua de lo femenino es una idea que prevalece.

Bibliografía
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Ediciones Paulinas/Verbo Divino, 1987.
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FÉLIX BELLIDO, JUAN. La condición femenina en la Edad Media. Aproximación a la mujer
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Ediciones el Almendro de Córdoba, 2010.

8
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Sitios web
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Televisa. 1 Junio 2019 <https://noticieros.televisa.com/especiales/la-caceria-brujas-
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"¿Hay misoginia en la biblia? ¿Qué es un misógino?" Got questions. Your questions. Biblical
Answers.. 2019. Got Questions Ministries. 16 May, 2019
<https://www.gotquestions.org/Espanol/misoginia.html>.

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