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ccuacbio mabe ‘Srdenes: {Alto, yal jPlanco derecho, yal {Paso redoblado, yal Hasta que por fin llegamos a la tarima, donde é! estaba. Mientras se hacia a un lado para que nos acomodaramos, yo quedé cenfrente del microfono. Y no sé por qué, pero entonces recordé un viejo sueno: dar el grite ‘desde el Palacio Nacional, tal cual lo hace todos los afios el presidente. Asi que sin importarme que no fuera 15 de septiembre sino 24 de febrero, agitando la bandera de un lado a otro, arité sin pensarlo dos veces: jViva México! De. Inmediato toda la escuela grité: iVival, y enton. ces grité, todavia mas fuerte, lo primero que se me vino a la cabeza: Viva el subcomandante Marcos! Como si fuera uno solo, la escuela por completo hizo lo mismo: jVivat Bueno, eso fue hace unos cuantosmeses. No tiene caso decir quetuve que repetirelsextoano, En otra escuela, por supuesto. ¥ de paga. para acabaria de amolar. MISA DE7 {on fnacico conte otegs ‘Todas las mafanas de diciembre ‘este canljo frio. Cuando me- le te enteras de esto sola. bien vale la pena e! sacrificio de itemprano para ira misa de 7. Es la Wva, con su mama, ala iglesia de ico momento del dia en que nni a qué hora regresa, Y el ‘en llegar. ‘no importa. Tu suéter de la Jun poco. Te acercas mas y ily Sus pestanas rizadas. iz dentro de la iglesia blanca. Lanotas un Jt fnacico conde ong Mientras te acercas entre las bancas para vverla mejor, plensas en las palabras para decirle, ahora si, que si quiere ser tu novia. No vaya a pasarte lo que el otro martes. ;Carajot La oportu- nnidad que habias estado buscando ya desperdi- laste. Y todo porque, cuando te pidié que Ia acompafaras a la farmacia del parque la mas lejos de la cuadra- te pusiste a contarle tus hhazahas en el futbol. ‘Ahora nada mas ves su cabello y una de sus orejas tan bien formadas. Te esfuerzas y estiras los ojos, pero la cara de su mama te tapa toda posibilidad de verla un poco mas. Te adelantas hacialaderechay ves mejor. Adviertesen su cara luna mueca de fastidio y recuierdas dolorosamen- te que ni el miércoles ni el jueves la viste. si el viemes. Y todavia te duele el cortén. Ti 10 atribuyes a ese martes en que no supiste decirle nada. Y claro, ella se enojé. Y no le import que hubieras faltado a la escuela para encontrarla cuando regresaba de la academia. Simplemente te cons, ‘Ahora sila ves bien. Admiras su lunar sobre sus delgadisimos labios; te inquieta su recta nariz; te llena de temura el mohin con que se quita el mechén rebelde de la frente; quisieras ubrir de besos esos ojos delicadamente oscu- ros. Asi, tan seria, con la mirada fija en el altar, parece una virgen. Tienes que pedirle que sea tu novia. No todo esta perdido. Ayer te saludé y no Ja notaste tan seria. tia de 7 \gente comienzaa salir. Te das cuenta que jitas. Te ven, te sonrien y dicen que qué ;que un muchacho tan jovencito sea tan. ‘Te apresuras a sallr para verla bien. La ccruza la puerta de la iglesia rumbo al Juz de la manana ilumina su figura piemas largas, su minifalda, sus pequeno busto. {rio y sientes hambre. Te acomodas et jo pasan junto a ti. Miras la cabeza ‘su madre. Ella voltea y te sonrie. ‘el domingo termine pronto. Munca pude pensar [joven héroe. En cam- ‘monstruoso. Me pare- por el blanco aire heria los ojos. ‘de la enorme ; Imaginaba la el silbido eels caein Imperceptible de la brisa en los pasadizos, tos {tineles como pozos serpenteando la intimidad dessus hondas cavernas Inaccesibles. Imaginaba otra muerte para los teseos que habian decide ‘quedarse a viviren el interior de la construccién, tacituma, la fascinacién por la perpleja arqultectura cretense me hacia venerartodolo que larecorda ba, El antiquo museo de antropologia en la calle de Moneda contenia una reproduccién ‘de la tumba real de Palenque. Habla que bajar por una cescalinata insegura y mal alumbrada. Ar final, podia verse el sepulcro a través de una ventan lia, Ahi estaba el cuerpo eublerto con alhajas de Jade opaco, lacabeza enmascarada por un rostro En a catedral, bajo el altar principal, se abre tuna cripta subterrénea. Descendiamos a ella}. fen medio de una luz indecisa, palpabamos ei sallte de una piedra gastada y himeda. Comia la leyenda de que quienes tocaran esa pledra serian protegidos por as fuerzas al acecho del Méxleo antiguo. Buscabaliostineles, las criptas, En medio de ‘as tlanuras suburbanas, encontraba sin difieul. tad tas construcciones abandonadas, Cubrian con limminas los cimientos ablertos; permanecia) dias enteros en el interior de aquellas construc Clones. Aquetias fragile trincheras me her ‘ban con el topo, como me exigian mis lectures *. Incr de oe pore vidas de los grandes arquediogos y la jo las vidas de Scheleimann, Thomp: (Carter. Los arquedlogos lustraban que vivir bri tesoros prohildes, desentear ssagradas, despertar las fanfarrias dor- de las ruinas, rescatar alos mas remotos de la furia muda de sus sepulcros sin 2. En la tibla obscuridad de mis madrigue- inaba la historia patas ariba, los ninos los ancianos fundadores, los padres re id0s: los viejos, nuevamente nifios, se vacllantes, como al borde de una al gran misterio del nacimiento. Me dia la Inocencia de los otros. no entendia os adultos renunclaban tan alegremente dad. For cierto, no abundaban los fen aquel mundo subterraneo. Ful un solitarlo hasta que no of hablar de de los perros. Era diciembre, Los ‘secos y nos divertiamos incen- astos. Correteabamos por los bal izados impregnanconos de su dulce dio nuevo. Vagabamos ala espera de ‘que daba comienzo el dia menos estaban los primeros perros, una \clera rodeaba a una perra nervosa, corria huyendosin detenerseytan xk catia rateniasus peligros. No era comiin que os perros ulesen en la pelea pero ya habiamos visto aun lobstinado variopinto desangrindose hasta la ‘muerte después del combate. Habia que seguir dia y noche a los perros hasta que se celebraba la cruzada en medio de gritos y ladridos. Los ‘sequiamos en bicicleta, alravesabamos llanos, ordeabamos canales de leprosas aquas petrif- ‘cadas, cruzabamos avenidas, nosadentrabamos cen osterrtorios de otras bandas que nos sequlan ‘con la cruzada. Las expediciones concluian ante unos perros emparejados por la cola. Jadeaban. luna equivoca mansedumbre encendia sus ojos ‘mientras alrededor giraban inquietas Ia jauiriay la banda. Los mirébamos con perpledad en medio de turbias interjecciones: comprendiamos tanto ‘como ellos por qué sucedian aquellas cosas. Mas tarde, cuando oi hablar de las cruzadas, no pude disociar aquellas imagenes de la historia; me resultaba claro que las eruzadas estaban relaclo- nnadas con el descubrimiento de alguna cludad sagrada, tal vez semejantea la de mis suenos de Infancia. En ellos aparecia una iglesia del centro de ta cludad que sola visitar en compania de mi ‘abuela. Atardecia. Una luz gris esfumaba los rostros y confundia las formas. Al acerearme al ‘confesionario se abria una pequena puerta en su Interior. Una oscura escalinata interminable se Janzaba hacia abajo. Los peldaios en la roca se precipitaban hacia el Interior de la tierra en 2, Icon de oe pero lacable nea recta como s fuesen os de una des A medion gue baat, fs eal jo mis pasos. Afi, despues de un jue duraba toda a noche y que me dabala (onde sobrevolarlos escalones,legaba a favicla suberranca. Ah me esperaban los ‘con manos suaves igilas¥arrugadas rales, Aguaréaba mi legada un puhado de res maclentos,ragosos, opacos. Los ojos cosy redondosse perdlanentosrostosde W'Gobemaban un reino en agora. Cada fo,cecabanun cadaver delasenttanaadela como moseas. Lesfaltaba clients ent et aie y el pan. Me revelaron en to que necestbarr grasa para encerar depreferendalacrematiaradadeloso. oi, desputs de muchos trabajos -por rs(acivegresarconsclentement align suctioe a plaza suberranca esto fa, Dela cidad en agona, no queda- jr as rns =o un cn de gos subterrancos que se extendiasin conto de la Urra. En aquellas aguas tm sat stent gus ahogaba ert a menor resonare i coe mar de utas y galeries no se podian adivinar en aquella able, ntacta. Me envolia la Hublesedescublertoquectclelo profundidades de la era. ASt ‘solo cutaicn pues, habia aire en el interlor dela roca: asi pues fa fortaleza estaba vacia y en el interior de cada ‘montana existia una cludad. Anos después, en los brazos del amor, descubri los caminos que tusaban los perros para volver a las cludades ‘subterraneas. UNA AVENTURA INOLVIDABLE tuo rj vile ‘ara Tsbe y Tite ectoras ‘ara mis companercs de i Secun 93 D site au ert ta escueta primaria mi pasion fue la lectura, Tuve por fortuna a un tio sabio y muy afecto a leer todo lo que eaia en ‘sus manos, lo mismo libros que revistas o perio- dicos, sin falta las historietas. i tio Beto (siem- prelo lamamos asiy nuncasupesieratumberto, Alberto o Ruperto) tenia predileccion porlahisto- tia y la iteratura, y, dentro de la segunda, le en- intaban los libros de viajes y aventuras. Cuando legabaalacasa de mi tia Margarita, primaherma, ‘de mi io Beto, quien terminé siendo un viejo iteron y gradualmente fue perdiendo la vista tro treo vile por una enfermedad, lo primero que hacia era buscar en la recdmara del buen sefior el cimulo de revistas y libros que en perfecto desorden se tencontraban lo mismo abajo del colchén que en tl buro y sobre el chifonier. Para mi era mas facil Teer las revistas llustradas y las historietas, por- {que los dibujos y fotografias ayudan a compren- der lo que estamos leyendo, pero llega un ‘momento en que la letra lo dice todo y ademas hos hace imaginamos mas cosas. Mi tio siempre me hacia preguntas de histo- tia, sobre todo de la Revolucion Mexicana, pero fen general se concretaba a fechas y a clertas balallas relevantes. En cambio cuando 1 habla- ba de los viajes que habfa hecho (0 de los que inventaba, que era lo mas seguro, ya que des- pues supe -muchos afos después que nunca Salié de esa encerrada casona de a colonia Bondojite) todo cambiaba: lo mismo me sumer ‘gla con su charla en la selva virgen de Chiapas que en los répidos del rio Usumacinta; luego ibamos, con sus palabras, hasta las inferales arenas del deslerto de Sonora, donde en mulas y Caballos mi tio Beto se habia dedicado a traficar con armas durante la Revolucion. ‘Mi tfo lenaba mis tardes de parajes insospe- ‘chads, deandanzas inauditasy de placidos cam- [pamentos al lado de rios y laguna agitadas. Pero ‘Conforme creciy ful leyendo mas, comprendi que hho habia mas mundo por descubrir y mi idea, siempre acariciada y vuelta a sonar, era intemar- ». ns went inode ‘en alguna selva virgen y poder descubrir nue- 0s terrtorios... Perotodo estaba yadescubierto, 3 siquiera podia ser pirata como los que pin- Robert Louis Stevenson o Joseph Conrad, que las leyes lo prohibian. Bueno, mucho sos darse de alta en un barco para recorrer el ‘mundo, puesto que las naves modemas ya no tan grumetes y también existe una legisla- arlas de mitioen mente ylos clentos derelatos je yahabialeidoa mis 12 afos, entré alasecun- '95, ubjcada en San Pedro el Chico, cuya ‘oriente dabaal Gran Canal del Desague, e! fal, almenos para mi y mientras no fueramedio- ‘ia y comenzara el aroma a pitrido, era un gran rio que circulaba magnifico y lento rumbo al mar. ‘Sabla que el Gran Canal se iniciaba por el sbo de San Lizaro, ya que una sobrina de mi buelo Francisco vivia por esos rumbos de la da colonia Juan Folainas, donde decian que ‘alagente y luego laaventaban al Canal que sus cuerpos fueran encontrados por {70s lados. Fero eran los aros 60 y el Canal ni jormar la colonia Nueva Atzacoalco, a donde nos abiamos ido vivir. yen la colonia San Felipe de estis apenas comenzaba a aparecer una que ‘casa. Nuestras caminatas de nlios y de dolescentes eran por los rumbos donde ahora la Unidad Aragon, el z00\6gico y el Iago, que |es0s anos eran purosillanos, porun lado, y por ug treo ite 1 otro un bosque que Hlegaba al pueblo de San ‘Juan. Pero el Canal era la linea divisoria entre el ‘mundo conocido yel por conocer. Muchas veces To cruzamos por unos anchos tubos que eran los linicos posibles puentes en muchos kilometros a la redonda. Ahi también coria el rumor, sobre todo por el lado de la colonia Malinche, de que asaltaban y ahi aventaban ala gente. Lo cierto es, {que nunca vinada semejante, aunque si me toc Ver perros muertos y, en una ocasién, a unos ‘metros del Canal y donde después se levantaria ‘misecundaria93, eno queahoraes AvenidaSan Juan, a'un hombre muerto y con las tripas de Tuera. Es com >t lo sigulera viendo, por més que ‘mi papa trat6 de evitarlo: tenfa un pantalén cris, ‘oxford y una chamarra de cuero, estaba abotaga- do y de su cuerpo ya se desprendia un olor nnauseabundo. “Seguro que lo acuchillaron’, dijo ‘mi padre, y sequimes con nuestro paseo en bicieleta. Ni esperanzas de que apareclera un policia o una patrulla; sencillamente ahi, sobre todo en las noches, era una zona sin ley. Pero a mi me sequia intrigando el Canal. Por lo que comencéa eer supe que se unia con elrfo Tula en las proximidades de Zumpango. donde habia un corte hecho en épocas de Porfirio Diaz. para faciitar la pajada de las aguas negras y Juntarias con Ia cortiente del rio. Luego vi unos ‘mapas donde el rio Tula se agrega a otro llamado Moctezuma y luego €ste a otro llamado Tames, ‘el cual descarga sus aguas al mar entre el rumbo ©. ma eat inicabhe de Veracruzy Tamaulipas. Por suerte parami,me ocd estar en un salén que quedaba al final del paasillo, cerca de lacalley frente al Canal. Cuando fel maestro de quimica © la maestra de biologia ‘comenzaban sus largas y aburridas disertacio- nes, lo mejor era posar Ia vista en la corriente y \dejarlairse a navegar hasta llegar alos cauces de Jos otros ros y luego al mar, al grandioso y pprofundo mar. En una ocasién, por estar echan- do relajo, ef maestro de literatura, Samaniego _(Samaciego para los cuates), nos sacé de clase y hhubo mas remedio que imos a la zona de leres, de ahi brincamos e imos a comer unas -melas a Saint Peter Small (Iéase San Pedro el Chico). Comenzamos a platicar Salo, el Amor, Eutiquio (para qué queria un apodo si con ese hombre yao tenia), el Pelus, Monserga, Marquet xy0 sobre las cosas que nos qustaria hacer. Cada no explicd sus mas aviesos 0 queridas motivos ppara hacer ciertas cosas que iban desde las fantasias erdticas con amigas, vecinas y primas, {conseguir una bicicleta o viajar auna playa. ‘esa misma platica planteé la posibilidad de lizar esa travesia acuatica y, (larot, las bro no se hicieron esperar: ‘Si, nada mas que tanques de oxigeno, porque hiede a rayos', juegues, yo ni siquiera sé nada. Pero a los 12 anos en cada adolescente se ide un justiclero, un soRador o un intrépido turero. Mitad en cotorreo, mitad en seri, los iachos se propusieron acompaname en tuo tr ict ‘esa aventura que, hasta donde yo sabia, nadie habia realizado antes. Por principio de cuentas, sonsacando a la maestra de geografia, comenzamos a consultar ‘mapas hidrolégicos dela Replica, pero enellos nno venfa el Canal, aunque eso no frené nuestros {impetus aventureros. Supimos por los libros del corte de Nochistlin en dénde, posiblemente, hhabria una caida, luego revisamos que no hubie~ rapresas construldas para frenarel caudal de os. fos que ibamos a usar en nuestro recorrido. Como no habla fotocopias, el Amor (que por jerto le deciamos asi porque si le qultabamos Jos lentes no veia nada y como decian que el ‘amorera ciego...) seencargo dehacer coplascon papel calca de todos los tramos de rios que ttilizariamos. Mientras tanto el Pelus consiguié luna balsa de regular tamafio que habia pertene- ‘ido a uno de sus tios cuya diversion era ral rio Balsas a navegar; por su parte Salo y Eutiquio ‘comenzaron a hacer robos ‘hormiga’ en sus ‘casas con productos enlatados, ademas de hacer ‘acopiodelo que nosotros habiamoshecho en las, hnuestras. Marquet, que vivia en Repablica de Chile (sin albun), consiguié lonas a precios acce- sibles. El Kallman, cuyos padres tenian una vul canlzadora, nos consiguié cémaras de auto de ‘medio cachete y nos las vendl6 muy barat pero no quiso ir con nosotres porque no sabia hhadar, Monserga, como vivia cerca del Canal y tenia un cuartito en la azotea de su casa, quardo 2, os ved inode todos los implementosnecesarios para e via. Consequimos también en naestras casas ena: ses grandes para depostar aga en elon. En una tarde en que nos reunimos, comenzamos a des char cosas supuestamente Ines y so Mice mos una lista de otras que deblamos de levara fuerza una bomba de are, sobre todo por balsa se desinlaba ya que las cémaras,paraque no hicieran bulo, las levabamos deinladas tna navaja 007 con destapador y sacacorchos Includo, ademas de una brijula por sas dudes pa de mezzllla porque aguanta la mugye: som ‘odo estaba preparado pero fataban tos les detalles de toda expedicion adolescen- Peal perso, escoger bien los dias para no ‘alla escuela y prepararse animicay psicolo- sgicamente para efectuar la peligrosa aventura, idimosno pedir permiso, sino dejar cartas en estratégicos donde deciamos que nos iva particular, paraque nuestros padres nose iparan. Pero jclaro! nunca mencionamos a de ni por qué medio iriamos. Bonitos nos 10S aver reqafiados y sin permiso, Yaen una i6n, cuando estaba en la primaria, se organi- |campamento ymi papa nome dejéir.yeso ‘ban los maestros, entonces terminé acamy. :, erro too lie pando en el patio de la casa, donde armé mi tienda de campana y mi mamé me llevaba la ‘comida a mis horas. ‘a salida tenia que ser de noche porque silo hhaciamos de dia lamarlamos mucho la atencion Y¥ no faltaria,la gente caritativa que nos quisiera Sacardel canal. Pors las dudas, e1Kaliman vulea- niz6 la balsaypint6losremos porel mismo precio ya que, bien lo dijo, “en esas aguas seguro que hhay muchos dcidos y se pueden comer el hule’ Detectamos.un lugar cercanoallacasadeMonser- ‘ga donde podiamos (asi se dice en terminos ‘marineros) botar la balsa. Todo lo hicimos con Sigil y tuvimos suerte ya que el dia que habia- ‘mos decidido dar el primer paso, Ios papas de ‘Monser se habian ido a un bautizo y entonces no ‘nos preacupamos de nada, hicimos el ruido que {quisimos y los hermanos menores de Mon, por estar clavados’ viendo latelevision, nisiquierale pusleron atencién anuestros movimientos. Infla- ‘mos la balsa y nos colocamos chalecos salvavi- das, los que los teniamos, los otros le echaron ale asus cémaras, Acomodamoslas cosasarriba yy las aseguramos para que, en alguna voltereta. hhonos quedramos sin os sagradosalimentos. A las 19 horas del doce de octubre de 1967 nos hhicimos a la aventura soltamos las amarras de nuestra balsa bautizada con un sidral como La Nia y los siete comenzamos a remar con fuerza decision. Pasamos el primer puente todaviacon, buena luz, pero decidimos encenderlas lintemas, et ‘Scalinnuestroscalculos, ste eraelpuente San Juan de Aragon. An conseguimos una a coment que nos arasté hasta donde se taba conatniyendo otro puente: el dela San Nuesiraexperienclamarinera se remonta a remar en Chapultepec alguna visita a Ko mo, pro nada mas ate doa dene sobre el mary sus peigros esrtos| Conrady Stevenson Sequlmos empujados por esa suave pero comente, soportando el aroma pene- del Canal semejante al que despedlan de uuerpos el Pellus el Amor cuando no Se Dan en tres dias y en eso ya tenlamos jencia. La Nina se deslizaba con fuerza do notamos que algo se habia atorado en de las lantas que levibamos en los cost ese aque alumbramos con nuestra inter no fe velamos Ia forma al bulto que ah se taba. "Se me hace que es un perro’ jo io, pero Marquet le coment, como siem. do estruendosamente, que mis bien un bun sin anime de ofenderaninguno presentes. Por sit avanzado estado de posicion y por su tamafo, nadie queria al Dullo ese, hasta que comenzamos a ‘sparejos para ver quién era el suertudo izala serejante labor: le ocd al Armor ‘ult os lentes para no ver nada, Con jdalbultoesey, enefecto, se quedé con 6. taro treo verte tuna plea no de burro sino de un caballo que alguien aventé al Canal. en lugar de aprovechar la came para hacer hamburguesas o tacos al pastor, ya de perdis, Laobscuridad ahora.era otal. Enlas cerca de dos horas que llevabamosnavegando, seatin mis éleulos ya debiamos haber llegado al Puente Negro, donde pasa la carretera a Pachuca ysi, en efecto, alo lejos vimos la estructura. Sabia que nos acercabamos al tajo de Nochistlén, pero ahi no sabiamos cémo estaria la cortiente. Por lo pronto en ese lapso, habiamos sorteado los vertederos de aguas negras y productos de dese ‘cho de todas las fabricas de Kalostoc y Ecatepec. las cuales eran verdaderos caudales llenos de eespumas y grasas malolientes. Con la ayuda de Jos remos, nos Sequimos impulsando hasta que, de nueva cuenta, comenz6 a ayudamos una Corriente fuerte y constante. Casi tres horas después, cuando ya eran casi as 12 dela noche ‘entramos de lleno al tajo, el cual nos impresiond por su construccién que permitia la salida del ‘agua de la meseta de Anshuac, y tan salia el liquido que las lagunas del norte de la ciudad se desecaron. Pese alas descargas pestilentes de la zona industrial, al sallr al campo el agua se ‘aclaraba un poco pudimos quitamos los panue- los de las narices, para poder respirar el aire frio, ¥y puro del descampado, Decidimos que cuatro de nosotros durmie- ran mientras los restantes hacfan guardia y con- 6, on aent inhale la travesia con los remos de madera, 105 de Chapultepec y comprados por Mar- ‘a.un precio bajisimo. Nuestras linteras de jalumbraban a escasos tres 0 cuatro metros mucho, porlo que teniamos que estar al inte de los posibles desniveles 0 caidas. precisamente todos maldijimos porno levar buena lampara sorda que dieraun haz poten- bre todo al descubrir las primeras caidas es donde seguramente se unia al Canal con Tula y que. al no verlas a tiempo, salimos os salpicados de aqua putrefacta, ademas de tes vueltas completas y perder un remo de las llantas que iba a los costados de la 3- La cosa se complicé porque casi no vela- yy comenzabaasoplar unaire frfo quehelaba Jos huesos y nos hacia torpes para remar. Ya \daLaNina, contodos desplertosabordo, dimos tomar un refrigerio. For lo pronto el se habi hasta legara 12.020 metros enalgunas Jo que nos permitia maniobrar con mas {-ademés de que elaguaahoraeramenos 'y mas facil la navegada, nimos con muchas ganas y tomamos de café caliente gracias ai termo que, jalmente, se le habia ocurtide llevar a a. Eran ya casi las cinco de la manana o divisamos una ciudad grande, con sus las calles an encendidas y rodeada de ‘que despedia el rfor seguramente era en tuo tej waht ‘Tula, 2Bt rio estaria ya aquf en la época de los Tollecas? Ce Acatl Topiltzin Quetzalebatl se baharia en sus, entonces, cristalinas aguas? Fa- ‘samos la ciudad sorteando los vertederos de las caherias cltadinas que envian sus cenegosos Tiquidos al ro sin ningin tratamiento, propician- do la contaminacién del agua. Pese a ello, y ya ontando con la claridad del dia, en algunas partes se veia la corriente Muir casi transparente. ‘Con el amanecer todo cambio, incluso nos detu- vimos en un paraje ileno de viejos ahuehuetes, cerca de Ixmiquilpan, en el estado de Hidalgo, ‘consecuencias para la balsa. donde Ia corriente fluia lenta y no nos para desayunar en toda forma. Como el Pelus habia sido boy scout, supo hacer una buena fogata para asar salchichas y preparar un delicio- so café negro, Luego de dormir algunas horas, con el sol pegando a plomo, decidimos seguir ‘nuestra travesia. Conforme avanzbamos por e! ‘ahora ancho ro, me imaginaba como seria hace Cinco siglos, cuando los hhahius pescaban en ‘sus aguas y tos chichimecas caras negras mero- deaban por esta zona. Fara evitar perjuicios Como el de la madrugada, pensamos en que ‘ahora la navegacién se haria con la luz del dia, 10 ‘que nos permitiria ahorrar baterfas y ver con més ‘laridad los accidentes que se nos presentaban, sobre todo los troncos y rocas cruzadas, con las cuales tuvimos varios encontronazos sin graves En la noche encontramos un lugar tranquilo, na avetia acide jo deslizar a La Nha hacia la ribera. El Plus luna buena fogata ya que encontramos una Cantidad de lena seca, lotnicomalo fue Marquet, por estardedesmadroso, alecharle ala fogata termind agregandoselo a la Campbell que abi calentaba y preparaba ‘esmero Benito Monserga. Obviamente la ‘supo a rayos y centellas pero como tenia hhambre no quedé ni un millitro. Al desper- jescubtimos que nos habiamos dormido muy dde una gran cantidad de bultres carrone- los cuales, pegados a las gruesas ramas del | parecian fantasmas oscuros © vampiros . La verdad es que daban miedo con ‘ojos reciondos y brillosos. Para variar, Mar. con su humor negro Inmediatamente co- “Como todos estamos muy apestasos y jos, como olemos a muerto qué tal si nos yen lanoche nos sacan los ojos y nos adevorar?’ Todo mundo le dijo hasta, ssc ba a morirel inquieto y siempre latoso ero. ymenzar a navegar notamos que, luego hora de remar, la comrente se hacia *vlmos con estupor cémo el rio comenza- izarse de manera abrupta. Si bien es era una catarata, bien parecia un rapido I rio que, hasta ese momento, era ¥y cordial. La corrente nos zarandeé y lateral se fue junto con otro remo. El no ba bien agarrado alas cuerdas que 8, taco tee west amarramos a las costados de Ia balsa, salié disparado y fuea caer sobre unas pledras danndo- ‘se un costalazo de fenomenales consecuencias para su flaccida humanidad. Pero fue mejor que fayera entre las piedras y no en el aqua, porque @lera, de todos, el que no sabia nadar. El Amor nos siguié porlaibera puesto que yano pudimos detenerla balsa ni subirlo a bordo, pero para eso fueron cast cinco kilémetros los que anduvo, hasta llegar a una parte que no estaba profunda ‘ydonde pudimos orillamos para que abordara La ina. Luego de ese suspiro que duré cerca de una hora, al comenzar el atardecer encontramos un remanso y alii hicimos nuestro campamento. E1 palsaje habia camblado radicalmente: del clima ‘semidesértico y polvoso del Valle del Mezquital ‘ahora pasamos a uno con mas vegetacién y élldamente verde. Dormimos como osos en inyiemo y como no pensamos en hacer guardia, cuando despertamos descubrimos que unos perros habian husmeado la comida y se dieron lun atracén con lo que fbamos a desayunar: por fortuna, habla viveres suficientes. Tenlamos cal- cculado llegar cuando mucho en cuatro dias ya que la corriente estaba anuestro favoryy, hasta el momento, no habiamos encontrado contratiem pos. Una de las cosas Impresionantes de este tramo fue ver también como el rio, alir buscando salida a sus impetus hidrolégicos, va tallando ccerros, haciendo paredes de increible belleza y an vent inchiible de Impresionante arquitectura donde nosotros, abajo y en el rio, éramos como unas a8 en un mantel de colores. La preocupacién mas patente en nosotros el saber como se juntaria el rio Tula con el zuma, cosa que en los mapas no se dice y tan s6lo sablamos que eraun afluente que se ania en la parte donde se juntan Hidalgo y San Potosi. Para evitamos una sorpresa, comen- 10S anavegar casi cuando amanecia, también la idea de aprovechar lo fresco del dia. do el calor fuera insoportable podriamos jetenemos en algin remanso con sombra para Jar la jomada alatardecer, pero atin con luz 1 para poder ver mejor el cauce. Al atarde- ddescubrimos donde se une el rio Tula.con el joctezuma yal ver os remolinos que se forma- ya fuerza con que el primero se integraba al gundo, pensamos evitar ese tramo por agua y inar por la vertiente hasta donde el Moctezu- yestaba menos inquietoy era navegable. Porla ‘de desinflar la balsa, decidimos cargarla, hicimos.con pasos lentosy muchas dificul- ssporloabrupto del terreno. Terminamosese do todos raspados y cansados, con ganas ir como troncos, incluso Eutiquio estaba decidido a dejar la aventura y buscar la a ciudad 0 pueblo, agarrar un autobus y ‘al DF. Lo Convencimos de que acaso el jo cludad mas cercana, podiaserJacalaen go o Tamazunchale en San Luis Fotosi, que tice te ile festaban a muchas horas de camino y no te convenia andar por el campoy en lugares que no ‘conocia, puesto que le podia pasar algo grave. ‘Luego de un fresco y rico bafio en el rio, tras ccurar las llagas y herldas propias de quienes no festan acostumbrados a cargar, reiniclamos la travesia ahora en la corriente del Moctezuma. Si ‘enelrio Tulalas orillas estaban separadas por 12 (020 metros de aquas, aqui eran de casi el doble, Jo que ahora si nos proporcionaba una navega- ‘ign en forma, con la corriente a favor y ya sin tantas piedras y troncos como en et Tula, La corriente si bien eramas fuerte no eratan bronca ‘como en algunas partes del rio Tula, lo que nos permitié holgazanear y dejarlos remos para otra fOcasién, Lo que si vimos ya mas seguido fue a ‘gente en sus lanchas, muchas casas y pueblitos la ofilla del rio. Incluso en una de nuestras ‘estancias para descansar y comer, platicamos con varios campesinos riberefios que se asom- braron al saber desde dénde veniamos y, sobre todo, como lo habiamos hecho. Si bien es cierto ‘que esa travesia no era una gran hazafa, si era ‘nuestra Gran Hazara, una aventura que. termina- acomo terminara, seria inolvidable. Por lo pron- {0 vela los rostros de mis companeros y en ellos yaino habia las caras aninadas, sino unos rasgos mas viriles, de adolescentes que dejan de serlo porque han sabido tomar decisiones, plantearse. flgan problema y resolverio. El simple hecho de Salir de nuestras casas asi, sin permiso, el desa men =e oes [oe ee Se SS — FSD Seen ae aaa ee Sao eee care eee ese aS eee ne eS eee a ae Sere ee er Se Sn eee a ee Sees eae Soo See Faeroe