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UNIVERSIDAD DE LA GUAJIRA

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS


PROGRAMA DE ADMINISTRACIÓN DE EMPRESA

“Nuestro futuro común” como eje central de la sostenibilidad

Entre los años 60 y 70 del siglo pasado, comenzó una mayor preocupación por
el evidente deterioro ambiental, la contaminación del aire, los ríos y mares; la
desaparición de especies, la deforestación, las hambrunas y la pobreza que se
vivía en el mundo en este entonces.

Por lo tanto, esto comenzó a ser algo global, por lo que hace 32 años, la
comisión mundial sobre el medio ambiente, encargo el informe brundtland o
también conocido nuestro futuro común, en donde la Organización de las
Naciones Unidas ONU, invito a la primera ministra de Noruega Gro. Harlem
Brundtland a presidir la comisión mundial sobre el medio ambiente, donde se
presentó el informe denominado nuestro futuro común.

Dicho documento reconoce que la problemática ambiental es un tema global,


surgido de la falta de desarrollo o por la búsqueda de ganancia a costa de la
naturaleza y del bienestar de algunos grupos sociales, esta degradación
ambiental reduce el potencial de las personas, comunidades y las naciones.
Seguidamente, este informe coloca a la tecnología como herramienta del
conocimiento central para evitar el deterioro ambiental.

El informe de Brundtland señala también que debemos dejar de ver al


desarrollo y al ambiente como si fueran cuestiones separadas, porque ambos
son inseparables”. Sin embargo, el desarrollo dejaba de ser un problema
exclusivo de los países que no lo tenían. Ya no se trataba de que los “pobres”
siguieran el camino de los “ricos”.

Entonces: ¿en qué consiste el desarrollo sostenible? El informe Brundtland,


señala que el desarrollo sostenible literalmente es “Aquel que satisface las
necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades
de las generaciones futuras”. Sin embargo, en esta definición corta y simple
aparecen dos elementos básicos. El primero es explícito, el cual es satisfacer
las necesidades de las generaciones. Mientras que el segundo elemento está
implícito: generaciones presentes y futuras. Donde se introduce la idea de
tiempo como elemento fundamental del concepto de sostenibilidad; en síntesis
lo que este informe les anuncia a las naciones, los gobiernos y estados, que
atiendan no solo las necesidades del corto plazo sino también las de medio y
aun las de largo plazo.

Seguidamente, el desarrollo sostenible se articula en tres dimensiones clásicas:


la dimensión ecológica-ambiental, la económica y la institucional- social. Estas
tres dimensiones son los pilares básicos de la sostenibilidad. Por citar solo
algunos de los aspectos relevantes, la dimensión ecológica-ambiental, hace
referencia a los clásicos factores bióticos y abióticos, mientras que la dimensión
económica abarca aspectos como el comercio, las finanzas, los sectores
tradicionales primario, secundario y terciario y por último la dimensión
institucional- social se refiere a salud, educación y el trabajo.

En otras palabras, el enfoque sostenible abarca múltiples campos, y desde


luego no se limita solamente a los aspectos ambientales; por lo tanto, el
desarrollo sostenible debe ser ambientalmente vivible, económicamente viable
y socialmente equitativo,

Por otra parte, el informe de Brundtland abarca tres objetivos:

1. Examinar los temas críticos de desarrollo y medio ambiente y formular


propuestas realistas al respecto.

2. Proponer nuevas formas de cooperación internacional capaces de influir


en la formulación de las políticas sobre temas de desarrollo y medio
ambiente con el fin de obtener los cambios requeridos.

3. Promover los niveles de comprensión y compromiso de individuos,


organizaciones, empresas, institutos y gobiernos.

El informe denominado nuestro futuro común, abarco cinco temas,


considerados importante para desarrollar la sostenibilidad. Dichos temas van
desde la Población y recursos humanos: considerando que la población
mundial sigue creciendo a un ritmo muy acelerado, especialmente si ese
incremento se compara con los recursos disponibles en materia de vivienda,
alimentación, energía y salud. Por otra parte, tenemos la Industria: donde los
países industrializados han podido comprobar que la tecnología ha sido
efectiva desde el punto de vista de costos en términos de salud, propiedad y
prevención de daño ambiental. El reto urbano: que establece que pocos
gobiernos de ciudades tercer mundistas cuentan con los recursos, el poder y el
personal para suministrarle a sus poblaciones los servicios y la infraestructura
necesaria para una adecuada forma de vida. Seguidamente, otro tema
considerado por el informe corresponde a la Alimentación: donde el mundo ha
logrado volúmenes increíbles de producción de alimentos. Sin embargo esos
alimentos no siempre se encuentran en los lugares en los que más se
necesitan. Y por último encontramos las Especies y ecosistemas: donde
muchas especies del planeta se encuentran en peligro de extinción, están
desapareciendo, este problema debe pasar a convertirse en preocupación
política prioritaria.

En conclusión, Las instituciones de gobierno han vaciado de contenido


transformador la visión del Informe de Brundtland, directamente y a través de
las Conferencias mundiales. El Desarrollo Sostenible deja de ser un concepto y
se convierte en un término de referencia, en un icono. Sin embargo, la noción
del desarrollo sostenible es una invitación para revisar los modelos de
producción y consumo existentes. Lo que el Informe Brundtland ofreció fue un
camino para trillarlo. Por lo tanto, aunque han existido avances políticos y
tecnológicos se ha observado en estos 32 años una crisis ambiental
caracterizada por el crecimiento poblacional, el mundo ya llegó a los 7.000
millones de personas, la contaminación, deforestación, desertificación,
calentamiento global y perturbaciones climáticas.

Consideramos que primero debemos desarrollarnos, para poder luego


conservar; no estamos peor que antes, hoy en día en el mundo existen
múltiples intervenciones, más participación para proteger el medio ambiente,
son cada vez más los hombres y mujeres que están aprendiendo a vivir de
forma sustentable, satisfaciendo sus necesidades básicas en el presente; pero
sin consumir los recursos de las generaciones futuras, como lo señala el
informe de brundtland.