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DE LA APARENTE INMUNIDAD ABSOLUTA A LA RALIDAD DE LAS NORMAS

EXISTENTES.

Luis Enrique Tibaquira Casas.


Octubre de 2019.

Universidad Cooperativa de Colombia


Facultad de Derecho.
Constitucionalismo Colombiano
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“En Colombia le asignamos al presidente prerrogativas de exorbitancia política, administrativa


y gubernamental, por lo menos, su intangibilidad y absoluta o parcial inmunidad. ¿A la luz de
las normas existentes esto es exacto? Dé sus razones.”

DE LA APARENTE INMUNIDAD ABSOLUTA A LA REALIDAD DE LAS


NORMAS EXISTENTES.

Según vemos la Constitución Nacional de Colombia le concede, otorga o le brinda


al presidente un carácter de supremacía heroica y casi de autoridad totalitaria al
mejor estilo de las razones fácticas de un jefe único y supremo con carácter militar
y que de alguna forma se pensaría que tendría como beneficio la inmunidad
absoluta por la forma en la que se le ve a nuestro mandatario de estado desde los
lineamientos de nuestra propia carta magna; sin embargo al mirar la titularidad, la
forma en la que es electo y la categoría de funcionario que determina encontramos
que dichas cualidades no son del todo excepcionales y de ninguna forma
determinan inmunidad ni parcial, ni intangible, ni absoluta.

Lo anteriormente planteado debemos verlo desde la categorización y naturaleza


del cargo del presidente; determinado este como un cargo de elección popular y
de categorización del nivel publico: podemos diferenciarlo de la naturalidad del
trabajador público por no ser designado si no electo y haciendo diferencia fiable
del trabajador oficial por no pertenecer o acceder a dicho cargo por vinculación
contractual laboral y bajo la premisa del cumplimiento al articulo 122 de la
Constitución Nacional de Colombia (determinación de cargos públicos) y en
adelante.

Por otro lado debemos determinar que para que el presidente sea electo deberá
tenerse por categoría el cumplimiento de la normativa expedita para ser candidato
y gozar del beneficio de la posesión que el pueblo le concede, además deberá de
estar fuera de las restricciones o inhabilidades que se puedan generar durante el
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ejercicio de la vida laboral y pública; al igual el presidente tiene unas funciones


claramente delimitadas y conocidas que se sustentan en la constitución, sin dejar
de lado el procedimiento riguroso de elección; como vemos es demasiada la
parafernalia y la garantía de accesión al poder que debe cumplirse para que un
ciudadano pueda ser presidente y que a su vez son encargados de hacer un
riguroso proceso de control y restricción política en el orden de absequibilidad al
cargo de forma escalonada pues las restricciones de cumplimiento para el cargo
son bien exigentes.

En este orden de ideas vemos que aunque la forma y estructura que permite la
absequibilidad al cargo de Presidente de la República en Colombia es minuciosa
y específica, si existe la posibilidad de analizar las funciones presidenciales desde
el punto de vista de la concordancia política y la eficacia de los mecanismos
propuestos en el articulo 209 de la CNC (descentralización delegación,
desconcentración). Por otro lado es de reconocerle que en concordancia con las
tendencias políticas y los partidos tradicionales de afinidad con el presidente; este
último tendrá la posibilidad de tener por mayorías cualidades que desbordan a sus
funciones de normalidad y por tanto podría determinarse que por lo menos bajo el
ejercicio de la democracia no se puede desconocer que el presidente gracias al
cumplimiento y la gobernabilidad que tenga por afinidad con su estructura de
fondo puede trascender sus propias barreras pues al tener en el congreso a las
mayorías es casi que inmodificable e intrascendente la voluntad del presidente e
incluso se viene generando un pseudo-totalitarismo que podría amenazar el
equilibrio de poderes, la descentralización del poder e incluso el mismo
mecanismo de control político.

Finalmente podemos decir que aunque el presidente ostenta un cargo de origen


publico con posición de poder que se obtiene por elección popular bajo la
minuciosa actividad de candidatura, elección y posesión; no es una figura que
ostente garantías especiales pues es un ciudadano con el derecho de elegir dicha
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actividad y no se puede desconocer su naturaleza y por ende el profundo


contenido político y de persuasión que puede llegar a tener para hacerse a las
mayorías en el congreso; situación ésta, que le llevara a tener el control y la
potestad de intervención en otras ramas del poder como la legislativa y la judicial
con el efecto considerable de conseguir su actividad bajo presiones de hermandad
entre sujetos políticos de diferente índole (partidos políticos incluidos los de
oposición real) que le permiten al presidente desarrollar de la forma en la que el
considere la ejecución de su política de estado. Todas estas características le
brindan a cada presidente la posibilidad de tener una exorbitancia política,
administrativa y gubernamental, que será para unos de mayor validez y ejecución
que para otros por el solo hecho de depender directamente de su agilidad y la de
su partido político para dominar las mayorías del congreso e incluso llegar al
dominio de partidos políticos que pudieran en algún momento generar
posicionamientos contrarios que lograrían ejercer un control político
representativo; dicho de otro modo la oposición que el presidente o alguno de sus
ministros o miembro de su gabinete reciban es solo una cortina de humo que
generará algo de opinión pero que al final no tendrá la representación válida para
poder ejercer un verdadero control político pues quien tiene las mayorías es quien
mantiene la democracia representativa. De modo que en Colombia la percepción
de oposición para el control político de las decisiones del presidente y de sus
ministros y en general de su gabinete es una utopía de papel que no representa
una medida de control si no un ejercicio insulso nacido de los requisitos que debe
cumplirse en el gobierno para desarrollar un “mandato democrático y participativo”
que al final no existe mas que en el imaginario colectivo de quienes consideramos
el control político como una medida que evita la corrupción y enaltece la
democracia… y por el contrario la descentralización, delegación,
desconcentración se ven afectadas directamente por este fenómeno dejando un
ambiente de inestabilidad que podría considerarse peligroso para la ejecución del
poder en Colombia, razón por la cual aun vemos un poco lejana la ejecución del
verdadero e ideal estado social de derecho.