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Este mundo de imágenes, de comparaciones, es lo que los hebreos definen

con la palabra genérica mashal, «semejanza», que en la biblia griega de los


setenta será traducida como «parábola». En el Antiguo testamento se define
como el simple proverbio, la sentencia de tipo enigmático, la narración llena
de metáforas; en el Nuevo Testamento encontraremos el término parábola
en un sentido más concreto. Pronto llegamos a la claridad de que una
parábola es una narración, breve, inventada, pero verosímil, tomada
comúnmente de la naturaleza o de la vida, usada para expresar por su medio
enseñanzas de la vida religiosa o moral.
Podemos dividirlas en tres grupos: un primer bloque de ocho
parábolas, se centran en el tema del reino de los cielos, y que fueron
pronunciadas sin duda, en el ambiente campesino de Galilea y dentro del
primer periodo de la vida de Jesús. La mayor parte se encuentran en San
Mateo.
En un segundo bloque predomina el tema de la misericordia. La
parábola del Buen Samaritano, el amigo que llega a madia noche, el criado
sin compasión, el rico insensato, la higuera estéril, el gran banquete, el hijo
pródigo, el mayordomo astuto, el rico Epulón y el pobre Lázaro, el juez
inicuo, el fariseo y el publicano, los obreros enviados a la viña. Es el grupo
más abundante y las parábolas más elaboradas literalmente con una mayor
descripción de los personajes. La mayor parte de estas se encuentran en
San Lucas.
El tercero es de seis parábolas, pertenecen a la época más tardía de
la vida de Cristo, en un ambiente típico de Judea. La de los diez talentos, de
los dos hijos, los viñadores homicidas, las bodas reales, las vírgenes
prudentes y las necias y las minas. Son narraciones más dramáticas. Sus
personajes se juegan la vida o el destino, textos que hablan del final de la
vida.

Las parábolas son narraciones fáciles de recordar. En ellas Jesús se


muestra un artista incomparable, alcanza efectos poderosos por medios
muy sencillos.

El número varía entre 35 y 72, varía por la dificultad de identificarlas. He


aquí una lista aproximada:

1. El hombre fuerte Mc 3,24-27; Mt 12,24-26; Lc 11,17-18; 21-22.


2. El grano de mostaza, Mc 4,30-32; Mt 13,31-32; Lc 13,18-19.
3. La Levadura, Mt 13,33; Lc 13-,20-21.
4. La semilla que crece por sí sola, Mc 4,26-29.
5. El Sembrador, Mt 13,3-9; Mc 4,3-9; Lc 8,5-8.
6. La cizaña, Mt 13,24-30.
7. El banquete, Lc 14,16-24; Mt 22,1-10.
8. Los dos hijos, Mt 21,18-31.
9. Los viñadores homicidas, Mc 12,1-9; Lc 20,9-16; Mt 21,33-41.
10. El hijo pródigo Lc 15, 11-32
11. La oveja perdida, Lc 15,4-7; Mt 18,12-14.
12. La dracma perdida, Lc 15,8-10.
13. Los dos deudores, Lc 7,36-50.
14. El siervo y el amo, Lc 17,7-10.
15. Los obreros de la viña, Mt,20,1-5.
16. El fariseo y el publicano, Lc 18,9-14.
17. Los niños en la plaza, Mt 11, 16-19; Lc 7,31-34.
18. El tesoro escondido, Mt 13,44.
19. La perla escondida, Mt, 13-45.
20. El siervo despiadado, Mt 18,21-35.
21. El buen samaritano, Lc 10,25-37.
22. Los dos litigantes, Mt 5,25-26; Lc 12,58-60.
23. El administrador astuto, Lc, 16,1-8.
24. Lázaro y el rico epulón, Lc 16,19-31.
25. El rico insensato, Lc 12,16-20.
26. La higuera estéril, Lc 13,6-8.
27. El portero que espera, Mc 13,33-36; Lc 12,35-38.
28. Constructor de una torre; Lc 24,28-30.
29. Rey que va a la guerra Lc 14.31–32.
30. Puerta ancha y angosta Mt 7.13–14; Lc 13.23–30.
31. Remiendo de paño nuevo Mt 9.16.
32. Vino nuevo en odres nuevos Mt 9.17; Mc 2.22; Lc 5.37–38.
33. Casa sobre arena o sobre roca Mt 7.24–29; Lc 6.47–49.
34. El ladrón nocturno, Mt 24,43-44; Lc 12,39-40.
35. El siervo fiel, Mt 24,45-51; Lc 12,42-46.
36. Las diez vírgenes, Mt 25,1-13.
37. El invitado sin traje nupcial, Mt 22, 11-14.
38. Los talentos/minas, Mt 25,14-30; Lc 19,11-27.
39. El amigo inoportuno, Lc 11,5-10.
40. La viuda obstinada, Lc 18,2-8.
41. La red, Mt 13,47.
42. Lámpara en lugar oculto Mt 5.15; Mc 4.21; Lc 8.16.
Las parábolas, por su variedad, por su originalidad, por sus enseñanzas,
hablan de que su autor es un genio. Sería un engaño si se dijera que se
compusieron lentamente y luego limadas o pulidas; al contrario, brotaron
espontáneamente de la imaginación y de la inteligencia del Salvador, como
ejemplos vivos, destinados a completar y corroborar su doctrina. Con fe y
con atención acerquémonos a este gran tesoro que nos dejó Nuestro Señor.

Escrito por: Pater Fausto Osuna


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Conozcamos a fondo el contenido de las parábolas:


La parábola del sembrador.

La parábola de la cizaña.

La parábola del grano de mostaza.

Parábola de la levadura.

Las parábolas del tesoro escondido y la perla.

Parábola de la red barredera.

Parábola de la oveja perdida.

Parábola de la dragma perdida.


Parábola del hijo pródigo.

Parábola de los obreros a la hora undécima.

Parábola de los invitados a las bodas.

La cuestión de la herencia.

La parábola del administrador.

La higuera estéril.

La parábola del rico epulón y el pobre Lázaro.

Parábola del buen samaritano.

La parábola del fariseo y el publicano.

Parábola de los dos hijos.

Parábola de las vírgenes necias y prudentes.

Parábola de los talentos.

Parábola del juicio final.

Parábola del juez injusto.

Parábola de los viñadores homicidas.

LA BIBLIA Y SU HISTORIA
Los judíos antes de Jesucristo, contaban con dos versiones de los textos
sagrados (es decir, de lo que ahora nosotros los cristianos llamamos
Antiguo Testamento). En primer lugar, tenían lo que se conoce como “Texto
Masorético”, y que hace referencia a los libros sagrados escritos en los
idiomas originales: hebreo y arameo.
La otra versión es llamada “Septuaginta” o de los LXX (70), pues hace
referencia a los setenta sabios (aunque en realidad eran 72) que tradujeron
los textos sagrados, de los originales hebreo y arameo al griego, un par de
siglos antes de Cristo, en Alejandría de Egipto. Recordemos la importancia
del idioma griego en aquel tiempo, pues era la lengua común del imperio
romano. Cabe mencionar además, que esta versión será la más utilizada
por las primitivas comunidades cristianas.

La Biblia , su división, sus libros, lenguas


Para conocer las Sagradas Escrituras

Por: Antonio Gracia | Fuente: Catholic.net

¿Todo lo escrito acerca de Dios, ha sido escrito por Dios?

Existen miles de libros que los hombres han escrito acerca de Dios a lo largo de la
historia. De éstos, algunos son famosos como el Popol-Vuh de los mayas o el
Ramayana y el Mahabaratha de los brahamanes. Cuando murió Jesucristo, sus
seguidores escribieron cientos de libros acerca de su vida. Algunos eran fidedignos
y otros inventaban cosas sólo para ganar adeptos. Estos últimos le atribuían a
Jesús niño actos extraordinarios como dar vida a sus juguetes de madera, hablar
con los animales y otro hechos similares. Estos libros los conocemos como los
evangelios apócrifos.

La Iglesia, con el poder que ha recibido por la Tradición apostólica, recopiló todos
estos libros, los analizó y, con la luz del Espíritu Santo, seleccionó y aprobó
solamente 73 de ellos como la misma Palabra de Dios. Estos 73 libros se reunieron
posteriormente en uno solo, llamado Biblia o Canon de las Escrituras.

La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por el mismo Dios a través de la pluma de


los hagiógrafos.

Por ser el Espíritu Santo el que iluminó a la Iglesia al hacer la selección, podemos
estar seguros de que en este conjunto de libros está escrita la Verdad de manera
fiel y sin error.

1. Hay muchas Biblias distintas. ¿Cuál es la buena?

Encontramos en las librerías decenas de títulos distintos: La Biblia de los


mormones, La Biblia del pueblo, La Biblia de los gedeones, La Biblia
latinoamericana, La Biblia de los Testigos de Jehová, La Biblia de Jerusalén y
muchas más.

Esto se debe a dos motivos:

 Personas de buena voluntad, que acordes con lo dictado por la Iglesia, han hecho
traducciones y adaptaciones a los diferentes lenguajes, para hacer más accesible
la Palabra de Dios a todos los hombres.

 Sectas y religiones que han suprimido o retocado lo que no les gustaba, o que han
adulterado el mensaje de Dios, al modificar las palabras originalmente escritas por
los hagiógrafos.

Para sabe si una Biblia es la original

Por todo lo anterior, al comprar una Biblia, es importante revisar que sea la
original. ¿Cómo?

1. Verificando quen incluya los 73 libros que aparecen en la siguiente tabla: 46 del
Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento.

2. Verificando en la contraportada que la Biblia esté aprobada por alguna


autoridad de la Iglesia Católica. Esta aprobación aparece con las palabras en
latín ‘imprimatur” y “nihil obstat”, que significan: “se puede imprimir” y “nada
obstaculiza su impresión”.
3. Asesorándote con algún sacerdote de confianza.

2. División general

La Biblia se divide, ante todo, en dos grandes partes:

 Antiguo Testamento
 Nuevo Testamento, ambos relacionados entre sí.

La palabra latina testamentum -de donde viene la palabra española testamento-


fue empleada al principio de la era cristiana, para traducir la voz griega: diatheké,
que literalmente significaba disposición, contrato.

A su vez, los traductores griegos, llamados los Setenta, la usaron para traducir la
expresión hebrea berit = pacto de soberanía, por medio de la cual designaban los
hebreos la Alianza del Sinaí. Lo importante es que el término Testamento ha
quedado para designar, hasta nuestros días, la división de las Escrituras.

3. División numérica de la Biblia

Dos grandes religiones se rigen por las enseñanzas de la Biblia: la judía y la


cristiana, la cual está integrada por católicos, ortodoxos y diferentes
denominaciones.

Los judíos sólo aceptan, como es claro, lo que nosotros llamamos Antiguo
Testamento y lo dividen en tres grandes partes: "La Ley, los Profetas y otros
escritos sagrados". Está compuesta por 39 libros.

Para los católicos, la Biblia –Antiguo y Nuevo Testamento– está formada por 73
libros: 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento. Los protestantes de
las principales denominaciones, sólo aceptan una lista bíblica de 66 libros: 39 del
Antiguo Testamento y 27 del Nuevo.

Como se ve, la diferencia entre católicos y protestantes se encuentra, no en el


canon o lista de los libros del Nuevo Testamento, sino del Antiguo.

Antes se manejaba la hipótesis de que en el judaísmo había dos cánones, el largo


(o alejandrino) y el corto (o palestinense). De acuerdo a esto, la Iglesia había
seguido el canon largo o alejandrino, mientras que los judíos a partir del siglo I ó
II después de Cristo, se habrían quedado con el canon corto o palestinense.

Hoy en día esta hipótesis es rechazada por las siguientes razones:

a) Por un lado, la traducción de la Biblia hebrea al griego no fue una obra unitaria
en su finalidad o proyecto, ni fue traducida simultáneamente.

b) Por otro lado, conocemos la mayor parte de la Biblia de los Setenta a través de
códices cristianos del siglo IV y V después de Cristo. Por lo tanto, ellos reflejarían,
en todo caso, el uso cristiano de este tiempo. Y aún allí mismo, podemos
comprobar la variabilidad que existía en algunos puntos.

c)Además, entre los judíos de Palestina no había una uniformidad en lo que


respecta al canon; por esto, tampoco podremos hablar de un canon palestinense.

Por todos estos motivos, no podemos conocer las fronteras exactas de los libros
reconocidos por los judíos de Alejandría.

Seguramente, además de los libros que habían surgido en Palestina, tenían libros
propios compuestos en Alejandría, en lengua griega, como por ejemplo el de la
Sabiduría.

La Iglesia católica, lo mismo que la ortodoxa, a partir del Concilio de Hipona en el


año 383 después de Cristo, admitió como inspirados no sólo los protocanónicos (o
aceptados primero, por eso se llaman de la primera ley) sino los deuterocanónicos
(o de la segunda ley), lista que fue confirmada solemnemente por el Concilio de
Trento, en 1546.

Hemos de mencionar, como argumento irrefutable para afirmar que la Biblia


consta de 73 libros y no de 66, lo siguiente:

 La primera comunidad cristiana (Comunidad de los Apóstoles y discípulos del


Señor) usó esta traducción de la Biblia griega de los Setenta, es decir el Antiguo
Testamento con 46 libros.

 Jesucristo, al señalarle a san Pedro: "Te daré las llaves del Reino de Dios; así, lo
que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra
quedará desatado en el cielo" (Mt 16, 19), nos obliga a hacer y a aceptar lo que
los primeros cristianos creían, hacían o usaban (sea de palabra o de viva voz).

 Los argumentos que los judíos usaron para no aceptar los libros deuterocanónicos
como parte del canon del Antiguo Testamento aceptado por ellos, no gozan de la
autoridad divina, en virtud, de que en ese momento (año 100 después de Cristo),
la Comunidad cristiana ya existía y gozaba de plena autoridad en la materia.

Como vemos, la Iglesia tiene la razón al afirmar que la Biblia consta de 73 libros y
no de 66 como dicen las sectas.

No hay que olvidar que la Biblia es la Palabra de Dios puesta por escrito en un
momento privilegiado de la Tradición, por lo tanto nada puede añadirse, ni nada
puede quitarse "La economía cristiana, por ser la alianza nueva y definitiva, nunca
pasará; ni hay que esperar otra revelación pública antes de la gloriosa
manifestación de Jesucristo nuestro Señor" (La Divina Revelación, # 4).

Por otro lado, siendo sinceros y honestos descubriremos que: la única institución,
la única Iglesia que transmitió por más de 1500 años la Palabra de Dios al mundo
entero, es la Iglesia Católica: en sus monasterios, los monjes copiaban fielmente a
mano el texto sagrado, la Iglesia en su Liturgia, en sus celebraciones la veneraba
de manera especialísima, la vida de la Iglesia gira en torno a Cristo y éste
contenido en la Biblia.

¿Cómo aceptar la Biblia y no aceptar a la Iglesia que ha sido fiel custodio y madre
para que nada de lo que hay en ella se pierda?

¿Con qué autoridad puede alguien quitar o añadir algo a la Palabra de Dios, si la
Iglesia Católica fundada por Jesucristo, haciendo uso de su autoridad divina ha
declarado que nada puede añadirse ni nada puede quitarse:

"Ante todo, tened presente que ninguna predicción de la Escritura está a merced
de interpretaciones personales; Porque ninguna predicción antigua aconteció por
designio humano; hombres como eran, hablaron de parte de Dios movidos por el
Espíritu Santo" (2 P 1, 20-21)?.

Los libros que no aceptan las sectas y los Nuevos Movimientos pseudo-religiosos
son los siguientes: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y 1 – 2 de
Macabeos.

Usando una fórmula fácil de aprender, podemos citar estos libros de la siguiente
manera: "ToJuSaEBa Mabis".

4. División temática

Teniendo en cuenta los distintos temas que nos ofrece la Biblia, podemos dividirlos
en varios grupos:

Antiguo Testamento

En tiempo de Cristo –y aún ahora-, los judíos clasificaban las Escrituras en tres
partes:

 la Ley,
 los Profetas
 otros Escritos.

La Ley y los Profetas eran los más importantes. El mismo Cristo los cita, por
ejemplo, en Mt 7, 12. Los escritos se empleaban en las asambleas. El Eclesiástico
los cita en el prefacio de su libro.

Hoy dividimos las Escrituras, así:

Los libros que componen la Biblia

Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento comienza con un conjunto de cinco libros, a los cuales los
traductores griegos dieron el nombre de Pentateuco (penta = cinco; teuco =
instrumentos, de donde provino luego la expresión "estuches" para los rollos de
papiro y finalmente "libros"). Los judíos llaman a estos cinco libros la Torah o la
Ley y los cinco libros eran cada uno un "quinto" de la Ley.

Estos cinco libros son :

Pentateuco
 Éxodo
 Génesis
 Levítico
 Números
 Deuteronomio

Libros sapienciales
 Salmos
 Job
 Proverbios
 Eclesiastés
 Cantar de los Cantares
 Sabiduría
 Sirácide (Eclesiástico)

Libros históricos
 Josué
 Rut
 I Samuel
 II Samuel
 I Reyes
 II Reyes
 I Crónicas
 II Crónicas
 Esdras
 Nehemías
 Tobías
 Judit
 Ester
 I Macabeos
 II Macabeos

Los judíos llaman "profetas anteriores" a Josué, Jueces, Samuel y Reyes ya que en
ellos se encuentra la historia de los grandes profetas: Elías, Eliseo y aún Samuel.

A los que nosotros llamamos profetas, los judíos los llaman profetas posteriores.

Digamos también que para la Biblia griega, los libros de Samuel y Reyes formaban
una sola unidad y los llamaban libros de los Reyes. Del mismo modo, los libros I y
II de Crónicas, formaban uno solo con Esdras y Nehemías, por considerarse como
obra del mismo autor.
La Biblia griega y la Vulgata de san Jerónimo llaman a Crónicas con el nombre de
Paralipómenos.

Libros proféticos
 Isaías
 Jeremías*
 Lamentaciones
 Baruc
 Ezequiel
 Daniel
 Oseas
 Joel
 Amós
 Abdías
 Jonás
 Miqueas
 Nahum
 Habacuc
 Sofonías
 Ageo
 Sofonías
 Zacarías
 Malaquías

En algunas ediciones de la Biblia, los libros de Jeremías y Lamentaciones vienen


unidos como un solo libro.

Nuevo Testamento

Evangelios
 Mateo
 Marcos
 Lucas
 Juan

Hechos de los apóstoles

Pertenecen a este grupo 21 Epístolas o Cartas:

Cartas del Nuevo Testamento


 Romanos
 I Corintios
 II Corintios
 Gálatas
 Efesios
 Filipenses
 Colosenses
 I Tesalonicenses
 II Tesalonicenses
 I Timoteo
 II Timoteo
 Tito
 Filemón
 Hebreos

Cartas Católicas
 Santiago
 I Pedro
 II Pedro
 I Juan
 II Juan
 III Juan
 Judas
 Apocalipsis

5. Unidad de ambos Testamentos

El Antiguo y Nuevo Testamento se complementan mutuamente. Su interrelación es


tan completa, que el primero explica el segundo y viceversa.

Sólo a la luz del Antiguo Testamento se alcanza a comprender el primero; y sólo a


la luz del Nuevo Testamento, nos damos cuenta de lo que el Antiguo quiso decir.

Con razón, Cristo les decía a sus oyentes: "Investigad las Escrituras y así
comprobarán que Moisés habla de mí" (Jn 5, 39-45). Y san Lucas, relatando el
encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús, dice que Jesús "empezando por
Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó todo lo que había sobre Él
en las Escrituras" (Lc 24, 25-27). De igual manera, san Mateo en sus tres primeros
capítulos.

El Antiguo Testamento… ¿pasado de moda?

No necesariamente lo viejo se convierte en inservible. Hay cosas como las


monedas, los muebles finos o los sellos de correo, que aumentan de valor
conforme pasa el tiempo.
El Antiguo Testamento tuvo como fin preparar la venida de Cristo, pero no pasó de
moda con su llegada. Jesús no vino a abolir lo que estaba escrito, sino a
perfeccionarlo.

Por tanto, no podemos prescindir de los libros del Antiguo Testamento. Todos son
libros revelados por Dios y en ellos, aunque contienen elementos imperfectos y
pasajeros, encontramos el testimonio de la pedagogía divina, enseñanzas
maravillosas acerca de Dios, sabiduría acerca del hombre, tesoros de oración. En
ellos está escondido el misterio de nuestra salvación.

En el Nuevo Testamento está plasmada la verdad definitiva de la Revelación


divina. Su objeto central es Jesucristo, sus obras, sus enseñanzas, su pasión y su
resurrección.

También nos narra los comienzos de la Iglesia bajo la acción del Espíritu Santo.
Para entender plenamente el mensaje que Dios nos da en el Nuevo Testamento, es
indispensable leerlo en relación con el Antiguo.

Toda la Sagrada Escritura es una sola Revelación, un solo mensaje divino que Dios
quiere comunicar al hombre, y no la podremos entender si la escuchamos en
forma fragmentada.

Podríamos comparar la Biblia con una cinta magnetofónica grabada en estéreo:


Para escucharla, usaremos un aparato con dos bocinas: una es el Antiguo
Testamento y la otra es el Nuevo Testamento. Puedes escuchar la cinta con una
sola bocina, pero no oirás la música completa, sino sólo los sonidos graves o sólo
los agudos; sólo los instrumentos o sólo las voces. Para escuchar la música tal
como la compuso el autor, deberás conectar las dos bocinas y entonces disfrutarás
del sonido integral de la composición.

Para entender en toda su integridad el mensaje de Dios en las Sagradas


Escrituras, es necesario leer el Antiguo Testamento a la luz del Nuevo y leer el
Nuevo Testamento a la luz del Antiguo.
La Iglesia ha descubierto una tipología que reconoce en las obras de Dios en la
Antigua Alianza, prefiguraciones de lo que haría Cristo en la Nueva.

En el Antiguo Testamento está escondido el Nuevo Testamento y el Antiguo


Testamento se hace manifiesto en el Nuevo. Ambos se esclarecen mutuamente y,
por tanto, son inseparables.

6. Textos originales y copias

No existen los textos bíblicos autógrafos, escritos por la propia mano del autor del
libro de los Jueces, o de la Sabiduría, o de Marcos, o de Filemón, etc. Esto no debe
asustarnos, ya que tampoco se conservan los originales de las grandes obras
literarias y filosóficas de la antigüedad (éstas últimas obras tienen pocos
testimonios textuales, y a veces con diferencias de unos diez siglos o más entre el
original y las primeras copias).

Cuando en ocasiones se habla de "originales", se refiere a las lenguas en que


originalmente fueron escritos. Por ejemplo, se dice: la traducción de esta Biblia se
hizo de los originales, es decir, de las lenguas originales, hebreo, arameo y griego,
según el caso.

7. Copias manuscritas

Material
En la antigüedad, para escribir algunas cosas se usaban las tablillas de arcilla, las
ostraka o pedazos de cerámica rota, las piedras, los cilindros y las estelas.

Para copiar un libro de la Biblia o toda ella, este material no se utilizaba, pues sólo
podía aprovecharse para textos breves. El material empleado para la copia de la
Biblia fue de dos tipos: el papiro y el pergamino.

El papiro (usado en Egipto desde el año 3,000 antes de Cristo). Es una planta
acuática –caña o junco- que se da sobre todo en el Delta del Nilo. Se abría primero
el tallo de la planta y luego se prensaba; las láminas así obtenidas se
entrecruzaban, se aplastaban y se secaban. Era el material más común, pero a la
vez el más frágil. Por lo regular se escribía sólo por la parte interior. Se han
conservado muchos papiros de Egipto gracias a su clima seco.

Constituyen el testimonio más antiguo en el ámbito de manuscritos bíblicos. El


pergamino se forma con la piel de ciertos animales (ovejas, corderos), preparada
con una técnica especial perfeccionada en Pérgamo, al norte de Éfeso, hacia el año
100 después de Cristo. Parece que fue muy difundido por los persas.

En el Nuevo Testamento tenemos un testimonio de su uso en 2 Tim 4, 13:


"Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróada, en casa de Carpo, y los
libros, en especial, los pergaminos".

Del siglo IV después de Cristo en adelante fue muy común. Es un material mucho
más resistente, pero, a la vez, más caro. Por eso, algunos manuscritos en
pergamino fueron raspados por completo para que pudieran ser utilizados de
nuevo.

Formato

El rollo es una larga tira de papiro o piel, reforzada en las extremidades con dos
varas que servían para enrollarla (Cfr. Lc 4, 16-20; Jr 36). Aún en nuestros
tiempos, los judíos utilizan los rollos. El códice o libro ordinario (más común en
pergaminos) fue empleado por los cristianos desde el siglo II; pero por los judíos,
más tarde, parece que a partir del siglo VII. Los códices griegos se distinguen en
unciales o mayúsculos y minúsculos.

Los primeros son de letras mayúsculas continuas, más difíciles de leer por no
haber separación entre las palabras; estuvieron en boga hasta el siglo X u XI; hay
un poco más de 250 de ellos. Los segundos son de letras minúsculas, más fáciles
de leer porque se da la separación entre las palabras. Empiezan a utilizarse a
partir del siglo IX después de Cristo y se multiplican desde el siglo XI; son
alrededor de 2 mil 600.

8. Lenguas en que se escribió la Biblia

Para la composición de la Biblia se emplearon tres lenguas: la hebrea, la aramea y


la griega.
 En hebreo se escribió casi todo el Antiguo Testamento. Era la lengua propia del
Pueblo de Israel. Su origen es bastante oscuro. Parece que comenzaron a hablarla
los cananeos y después la adoptaron los israelitas a partir de su estancia en
Canaán.

 En Arameo, lengua más antigua que el hebreo, se escribieron pocas cosas. Se


pueden citar algunos capítulos de Esdras, Jeremías, Daniel y Mateo. El arameo
comenzó a introducirse en Israel hacia los siglos IV y III antes de Cristo y tomó
tanto fuerza, que llegó a suplantar a la lengua hebrea. Incluso Jesús hablaba con
el pueblo en uno de los dialectos arameos.

 En griego fueron escritos algunos libros del Antiguo Testamento, como el de la


Sabiduría, 2 Macabeos y todos los del Nuevo Testamento menos el Evangelio de
san Mateo. Este griego no era un griego clásico, como era por ejemplo el de
Demóstenes, sino un griego popular, vulgar y corriente, llamado Koiné = común,
que usaba el hombre de la calle. Se generalizó después de la conquista en Grecia
por Alejandro Magno.

Antiguo Testamento

 Daniel: hebreo, con fragmentos arameos y griegos


 Esdras: hebreo, con inserción de algunos documentos en arameo
 Ester: hebreo, con fragmentos griegos
 1 Macabeos: hebreo. 2 Macabeos: griego
 Tobías y Judit: hebreo o arameo
 Sabiduría: griego
 Todos los demás libros: hebreo

Nuevo Testamento

 San Mateo: arameo


 Todos los demás libros: griego

9.Versiones de la Biblia

Hay que decir que, con el correr de los tiempos, se han hecho innumerables
versiones de la Biblia. Entre las más antiguas –que son las que interesan más- hay
dos muy importantes: la de los "Setenta" y la Vulgata.

La versión de los Setenta. Según una tradición, fue realizada por 70 sabios de
Israel. Su elaboración, entre los siglos III y I antes de nuestra era, estuvo
destinada a los judíos de la Diáspora o de la dispersión, es decir, para el culto de
las comunidades judías que vivían en el mundo grecorromano, especialmente de
Alejandría y que ya habían olvidado la lengua hebrea, o quizá mejor, con el fin de
que pudieran propagarla en la griega. En cualquier caso, esta traducción fue
importante para los judíos que hablaban el griego y que más tarde se extendió por
los países mediterráneos, preparando así el ambiente para el Evangelio.
La versión de la Vulgata. Esta versión fue hecha en latín por san Jerónimo en el
siglo IV en Belén. Partió de una necesidad, como la de los Setenta. Durante los dos
primeros siglos se utilizaba en la Iglesia el griego popular, que era el que se
hablaba en el imperio romano. Pero en el siglo III, se fue imponiendo el latín en
Occidente. Por esa razón la tradujo san Jerónimo al latín. De ella se han sacado
muchas ediciones hasta nuestros días, desde que el Concilio de Trento la reconoció
solemnemente como la versión oficial latina sin negar por eso, el valor de otras
versiones.

La Sagrada Escritura es muy valiosa para la vida de la Iglesia

Como la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios viva, sabemos que su poder y su


fuerza para los cristianos es enorme. La Sagrada Escritura, junto con la Eucaristía,
es la que da sustento y vigor a la vida de la Iglesia, asegura la firmeza de la fe, es
alimento del alma y fuente de vida espiritual

La Sagrada Escritura debe ser el alma de la teología, de la predicación pastoral, de


la catequesis, de la instrucción cristiana. Sólo así aseguraremos en estas
actividades, la presencia de Jesucristo, la Palabra, y por tanto, los frutos de
santidad de las mismas. Invitando a Cristo a que nos acompañe en estas acciones,
no nos quedaremos en lo humano. Él mismo se encargará de santificar cada
palabra que digamos para darse a conocer a todos los hombres.

La Iglesia recomienda la lectura frecuente de la Sagrada Escritura, ya que


desconocerla es desconocer a Cristo.

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La verdadera historia de la biblia católica – Los verdaderos datos


de su origen

¿Quién escribió la biblia católica?

La biblia es una colección sagrada de libros, sin embargo muchos afirman que ésta fue
escrita por el mismo Dios, aunque en realidad el divino creador utilizó varias personas
para escribir este libro sagrado, por eso los cristianos consideramos a Dios como el autor
último de la biblia, ya que él da sus propósitos y se revela a sí mismo a través de estas
sagradas escrituras. Para muchos expertos en literatura este libro sagrado es una obra
descriptiva de alto nivel, pues en ella se presenta un sin fin de acontecimientos que fueron
trascendentales e indispensables en la historia de la humanidad.

¿Quiénes fueron los autores de la biblia?


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El libro sagrado es una recopilación de lo escritos de decenas de autores quiénes se


inspiraron en la palabra y las enseñanzas de nuestro creador todopoderoso, no existe
un dato exacto que haga referencia a quien de ellos escribió más artículos dentro de la
biblia, de todos los libros que contiene la biblia ninguno presentaba un título y pocos de
estos presentan quien es su autor en realidad, sin embargo de lo que si estamos seguros
es que el papel que ejecutan estos individuos en el proceso de creación de la biblia es
fundamental pues muchos de estos escritos fueron recopilatorios y manuscritos bíblicos de
actas reales y documentos judiciales de aquel entonces.

historia sobre el origen de la biblia católica

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En la actualidad no existe alguno de los libros originales de la biblia ya que estos se han
perdido, por lo cuál posiblemente te estarás preguntando ¿ cómo sabremos que el
contenido de estos libros es fidedigno y que la historia que nos cuentan son reales
?. Como cristianos debemos ser conscientes que la fe no se basa en incertidumbres, pues
gracias a las enseñanzas que obtenemos a través de las sagradas escrituras es que logramos
mejorar como personas, por lo cual tenemos que tener confianza y certeza en que estos
escritos son basados en la mismísima palabra de Dios y sus mismas enseñanzas.

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El origen de la biblia católica data desde el año 900 antes de Cristo, sin embargo
esta comienza a transcribirse realmente hasta el siglo III antes de la llegada de nuestro
señor Jesús, por el rey Tolomeo II (conocido también como Ptolomeo II) quien se encargó
de reunir alrededor de 70 a 75 judíos para transcribirla, la biblia contiene 66 divisiones y
fue escrita en un período aproximado de 1500 a 1700 años.

¿Cuál es el tema principal de la biblia?

Ya hemos visto el origen de la biblia católica, ahora debemos centrarnos en el tema


principal que esta estudia, podemos decir que el tema principal de la biblia es la redención
del hombre, en las sagradas escrituras se nos habla del origen, significado y destino de la
vida de los seres humanos indicándonos también que en esta misma se aborrece el
pecado y que debemos poseer una excelencia moral en base a nuestros valores como hijos
de Dios.

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El antiguo testamento versión de los 70 es una de las traducciones más antiguas al idioma
griego la cual proviene de la biblia Hebrea y obtiene su nombre por los 70 sabios que
fueron los encargados de traducir esta misma desde los años 300 hasta el siglo I antes de
Cristo, de esta versión los escritores se inspiraron para transcribir el antiguo testamento
tanto en la redacción de los evangelios como en la redacción de las cartas apostólicas,

Origen católico

El origen de la biblia católica proviene de los libros canónicos los cuales fueron
adaptados a la palabra transmitida por Dios y traducido a más de 2300 idiomas. El canon
conocido en la actualidad por la iglesia católica fue sancionado bajo el pontificado de
San Dámaso I, en el sínodo de Roma en el año 382 después de Cristo, este canon consta de
73 libros, 46 del antiguo testamento, 7 deuterocanónicos los cuales han sido impugnados
por los evangélicos y 27 pertenecientes al nuevo testamento.

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Historia del canon palestino

Dentro del origen de la biblia católica podemos encontrarnos con los canones, un
canon es la lista autorizada de todos los escritos definidos bajo la
inspiración divina los cuales están destinados al bien de la iglesia. En realidad
existen dos antiguos testamentos uno menor y otro mayor, estos son
generalmente conocidos como antiguo testamento incompleto y antiguo
testamento completo, ambos nos los transmitieron los judíos, el antiguo
testamento menor lo adquirimos de los judíos palestinos, mientras que el antiguo
testamento mayor nos lo transmitieron los judíos alejandrinos.

Historia del canon Alejandrino

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La diferencia más significativa entre el origen de la biblia católica y el origen de


la biblia evangélica son los libros que no aparecen en la versión de la biblia
protestante, estos escritos son 7 que se detallan a continuación:

 Tobías
 Judit
 Sabiduría
 Eclesiástico
 Baruc
 1 y 2 de Macabeos
A ciencia cierta no sabemos los motivos específicos que habrán llevado a
canonizar esta impresionante cantidad de literatura, aunque si podemos
afirmar que la mayoría se separa radicalmente del canon palestino.

Los libros del antiguo testamento

El antiguo testamento versión de los 70 contenía los libros:

Génesis Éxodo

Levítico Números

Deuteronomio Josué

Jueces Rut

1 y 2 de Samuel 1 y 2 de Reyes

1 y 2 de Crónicas Esdras

Nehemías Tobías

Judit Ester

1, 2, 3 y 4 de Macabeos Job

Salmos Proverbios

Eclesiastés Cantares

Sabiduría Isaías

Jeremías Lamentaciones

Baruc Ezequiel

Daniel Oseas

Joel Amós

Abdías Jonás

Miqueas Nahúm

Habacuc Sofonías
Hageo Malaquías

Zacarías