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Frankenstein o el mito de la educación como fabricación.

La educación necesaria, o por qué jamás se ha visto una abeja democrática.

Desde que uno se incerta en una comunidad, lo hace dentro de la domus, de la casa, a la
que como medio de pago por haber ingresado a una comunidad, recibirás de ella una
domesticación, hábitos que adquirir y códigos que aprender, y obligaciones a las que
hay que someterse. Una vez en la comunidad, hay que aprender a identificar y respetar
ritos, costumbres y valores que su entorno primero le impone y después propone. En
esto se diferencia al hombre de un animal: nadie ha visto jamás una abeja democrática.

Todo hombre ha de elegir sus valores, tanto en el ámbito moral como en el social y
político. Todo hombre llega al mundo totalmente despojado, y por eso todo hombre ha
de ser educado.

Asimismo, es determinante, la actitud y o el papel de los adultos que dan vida al niño.
Deben ayudarlo a estabilizar sus capacidades mentales que definirán su futuro.

Educar no es solo desarrollar una inteligencia formal capaz de resolver problemas de


gestión de la vida diaria o de encarase a dificultades de orden matemático. Educar es,
también, desarrollar una inteligencia histórica capaz de discernir en qué herencias
culturales se está inscrito.

Es decir que, no puede construirse como miembro de la colectividad humana sin saber
de dónde viene, en qué historia ha aterrizado y qué sentido tiene esa historia. Solo se
puede vivir, pensar o crear algo nuevo si ha hecho suya hasta cierto punto esa historia, si
ésta les ha proporcionado las claves necesarias para la lectura de su entorno, para la
interpretación de los acontecimientos de la sociedad en la que vive.

Educar es pues, introducir a un universo cultural, pero también, de una generación a


otra, el entorno cultural cambia radicalmente. Así también, a los largo del tiempo, las
relaciones entre generaciones se han instrumentalizado (ej, tv).

Pigmalión.
Nadie puede decir jamás “no es inteligente, no hará nada” porque nadie jamás puede
saber si han probado todos los medios y métodos para que haga algo.
Hoy en día se descubren fenómenos que se denominan “efecto-centro educativo” que
sostiene que la posición social de los alumnos sigue determinando en enorme medida su
futuro escolar, pero a igual de posiciones sociales se discierne la existencia de prácticas
pedagógicas y proyectos de centros que quebrantan el fatalismo.

La autora retoma el relato de un artista que hace una escultura y se enamora de ella,
orgullosa de su trabajo. Lo que sucede en la educación tiene que ver con la predicción-
creativa o la autorrealización de profecías, aludiéndose con ellos al considerable poder
de atracción del maestro que , decretando que tal alumno es un buen alumno, y
comportándose con él como si fuese tal, lo induce a modificar el comportamiento para
mostrarse digno de la imagen que se tiene de él, tiene que ver con un proyecto
fundacional, una intención primera de hacer del otro una obra propia, una obra viva que
devuelva a su creador la imagen de perfección, amar la propia obra es amarse a si
mismo porque se es el autor, y es también amar a otro ser que no hay peligro que
escape, puesto que uno se ha adueñado de su fabricación.

Pinocho.
Cuando cuesta creer que el otro, ése al que queremos educar, al que queremos
introducir, para su bien, a la comunidad humana, pueda resistirse a nosotros.

El golem
Un ser creado por un hombre para que le sirva, pero que no se deja dominar fácilmente.
En éste caso, la paradoja de la educación como fabricación, la podemos explicar de la
sig manera: la forma que designa la formación adquirida por un individuo en el curso de
su desarrollo, por contraposición a una formación reducida a la suma de las influencias
que recibe.: la ociosidad del amo cava su tumba, mientras que la actividad del esclavo le
proporciona medios para reconquistar su poder.

La verdadera satisfacción del amo sería que el servidor le saludase como hombre libre.
Pero entonces ni el amo ni el esclavo serian tales. La verdadera satisfacción del
educador seria que aquel a quien ha educado le saludase como hombre libre y lo
reconociera como su educador sin ser con ello su vasallo: “te obligo a adherirte
libremente a lo que te propongo”. Paradoja: o uno renuncia a ser libre, o bien, hay
que asumir el riesgo de la libertad del otro, entonces o hay ninguna garantía de que se
adhiera a nuestras posiciones.

Frankenstein.
El médico (creador) tiene la esperanza, (inverosímil) de hacerse reconocer a través de
lo que se ha creado, de sobrevivir en ello y de alcanzar, de ese modo, una forma peculiar
de clonación que otorga inmortalidad.

Por otro lado, el pintor o escultor sueñan con crear seres imitadores fieles pero
imperfectos.

Retomando a frankestein, la violencia se apodera de quienes confunden educar con la


omnipotencia, por lo cual no soportan que el otro se les escape y quieren dominar por
completo su fabricación:”te quiero conforme a mis proyectos, te quiero para estar
seguro de mi poder”, “pero te condenas a ser desgraciado, y me condenas a serlo,
porque no puedo tomar tu puesto sin destruirte, y no puedo parecerme a ti sin manifestar
mi libertad y escapar de tu poder, no puedo cumplir con lo que deseas sin sentir la
necesidad irreversible de romper mis cadenas y girar contra ti la violencia que llevas en
ti.