Está en la página 1de 364

Evaluación de programas

Experiencia chilena en

de tratamiento y rehabilitación del consumo


problemático de sustancias psicoactivas
Experiencia chilena en
Evaluación de programas de tratamiento y rehabilitación
del consumo problemático de sustancias psicoactivas

Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (CONACE)


Ministerio del Interior
Gobierno de Chile

I.S.B.N. 978-956-7808-64-9

Equipo responsable: Área de Tratamiento


Diseño y diagramación: controlzeta.cl
Impresión: Editorial Atenas Ltda.
Indice
Presentación 6

Antecedentes 8

Resultados
de Estudios de Evaluación en Tratamiento 10

Primera Parte
Informe final Asesoría a CONACE
Universidad de Chile
Facultad de Medicina
Escuela de Salud Pública 13

Introducción 14

Antecedentes Metodológicos Relevantes 18

Resultados 24

Caracterización de los centros estudiados 25

Organización y cumplimiento de normas técnicas 30

Planta Física 34

Recursos Humanos 42

Cuestionario de actitudes ante el trabajo: Síndrome de Bournout 62

Modificaciones a partir de la implementación de los planes 73


Perfil usuario 83

Evaluación del diagnóstico 97

Evaluación de la derivación a planes 100

Prestaciones 102

Satisfacción usuaria 106

Resultados del plan: egresos y abandonos 116

Caracterización de los egresos del plan 134

Caracterización de los abandonos 146

Conclusiones 157

Conclusiones Generales 158

Perspectiva general 158

Evaluación Cualitativa 172

Marco conceptual para el análisis del problema de la adicción 176

Conclusiones específicas 181

Recomendaciones 204

Recomendaciones orientadas al diseño de políticas 205

Recomendaciones orientadas al diseño de estrategias 208

Recomendaciones orientadas al diseño de intervenciones 211


Anexos 214

Anexo 1: Evaluación Plan Primera Respuesta 214


Anexo 2: Antecedentes Metodológicos 233
Anexo 3: Instrumentos de recolección de información 243
Anexo 4: Resumen de Tesis Historia de desempeño ocupacional en usuarios
de programas de tratamiento y rehabilitación en drogas: una propuesta para
la prevención 325

Segunda Parte
Informe Seminario Internacional
de Evaluación de Tratamiento
del Consumo Problemático de Drogas 345

Presentación 346

Descripción del Seminario 347

Qué se Evalúa en los Programas de Tratamiento y Rehabilitación del


Consumo Problemático de Sustancias Psicoactivas 348

Aspectos Generales sobre la construcción del objeto de investigación 348

Evaluación de Proceso y Resultados de los Planes de Tratamiento del


Convenio CONACE-FONASA-MINSAL 351

Proposiciones para determinar qué se evalúa 353

Cómo se Evalúa. Aspectos Metodológicos en la Evaluación de Planes de


Tratamiento y Rehabilitación 355

Aspectos Generales 355

Proposiciones 357

Para qué se Evalúa. Relevancia de la Evaluación de los Programas de


Tratamiento en Drogas para el Fortalecimiento de las Políticas Públicas 359

Bibliografía 361
Presentación
L os logros alcanzados en nuestro país en los últimos cinco años en materia de
estrategias y gestión en tratamiento y rehabilitación de personas con consu-
mo problemático de drogas, ha permitido generar un desarrollo equilibrado en
cobertura y en el mejoramiento continuo de la calidad, con el objetivo de au-
mentar el impacto en las intervenciones de tratamiento y rehabilitación, lo cual
constituye una preocupación ética terapéutica y de las políticas públicas.

La preocupación por el problema de consumo de alcohol en Chile se inicia en los


años 1950 –1960, con la instalación de los primeros centros o unidades de desin-
toxicación y tratamiento y de Grupos de Auto Ayuda. En los años’80, organismos
no gubernamentales (ONG’s) desarrollaron iniciativas y programas de atención
para población vulnerable, y niños y niñas de la calle con consumo de solventes
volátiles, además de la instalación de las primeras comunidades terapéuticas.

El Ministerio de Salud, por su parte, elaboró en 1993 la Política y Plan Nacional


de Salud Mental, que incluye el Área Prioritaria Beber Problema y Consumo Pro-
blemático de Drogas.

En 1994, a partir de la promulgación de la Ley de Drogas y la creación de equipos


y programas de rehabilitación de personas con problemas de consumo de drogas,
se inicia en los 28 servicios de salud del país el tratamiento más específico del
consumo problemático de sustancias psicoactivas ilícitas para responder a la de-
manda de atención de personas con problemas de consumo de drogas.

El documento que se presenta a continuación expone los principales trabajos


realizados por CONACE en el ámbito de evaluación de tratamiento. Esta acción
se inicia con el estudio realizado en 2004 por el equipo de la Escuela de Salud
Pública de la Universidad de Chile, denominado “Evaluación del proceso de im-
plementación del Programa de Tratamiento y Rehabilitación” al que se agrega
el Seminario “Evaluación de Programas de Tratamiento en Drogodependencias”,
taller de expertos realizado por iniciativa de CONACE en Santiago de Chile, du-
rante enero de 2005; y otros avances logrados a esta fecha.

Esperamos que este material contribuya a promover la reflexión y discusión téc-


nica acerca de la necesidad e importancia de generar las condiciones para el
desarrollo de evaluaciones de resultados e impacto de las políticas públicas en

6
P á gin a
tratamiento y rehabilitación. Este documento está destinado justamente a gru-
pos, organismos e instituciones que se dedican al diseño y ejecución de progra-
mas y estrategias en esta área de la prevención.

7
Pá g i na
Antecedentes
E s a partir de los años sesenta en Estados Unidos cuando se conocen los prime-
ros antecedentes de evaluación de programas de tratamiento en adicciones.

En Chile, una de las primeras experiencias publicadas en evaluación de progra-


mas de tratamiento en adicciones es de la Fundación Hogar de Cristo, en1999,
en la que se mide el grado de reinserción de las personas egresadas de las comu-
nidades terapéuticas y los factores que la determinan.

Al año siguiente (2000) CONACE inicia una serie de estudios, a través de la Es-
cuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, en el contexto del desarrollo
de planes de tratamiento en el marco del Convenio CONACE – FONASA – MINSAL.
El primero de ellos es el “Estudio exploratorio de centros de tratamiento”, cuya
unidad de análisis fueron los centros de tratamiento. Posteriormente, entre 2002
y 2004 se realizó un estudio de “Evaluación de proceso y resultados de Planes de
Tratamiento y Rehabilitación”, donde la unidad de análisis fueron los planes, su
implementación y resultados a corto plazo.

La evaluación de programas se conceptualiza como “el conjunto de actividades


que tienen por objetivo el análisis de la eficacia, utilidad y valor de un trata-
miento, actuación o programa concreto aplicado en un contexto social y que
permiten dar carácter científico a determinadas decisiones públicas sobre polí-
tica social”.

La evaluación considera la recolección y análisis de información en los diferentes


momentos y procesos de un programa, que se caracteriza por ser sistemático,
ordenado, válido y confiable y cuyo objetivo es tomar decisiones que aumenten
la eficacia, disminuyan los costos y permitan planificar nuevas acciones.

Existen diferentes tipos de evaluación para ser aplicados de acuerdo a las ne-
cesidades de la misma y a la etapa de desarrollo del programa: evaluaciones de
necesidades, de proceso o formativas, de resultado, de impacto, de calidad de
los servicios, de eficiencia y costo / efectividad, o comparación de diferentes
estrategias.

En la actualidad el Área Técnica de Tratamiento y Rehabilitación de CONACE está


desarrollando dos estudios orientados a objetivos específicos. Uno de ellos para

8
P á gin a
el Programa de Planes Generales, denominado “Seguimiento de una cohorte de
personas egresadas de los programas de tratamiento”. En él la unidad de análisis
es la persona usuaria del programa y el objetivo es evaluar la mantención de los
logros terapéuticos una vez egresada del plan.

El otro estudio es acerca de la evaluación de diseño e implementación del Pro-


grama de Tratamiento para Niños, Niñas y Adolescentes con Consumo Proble-
mático de Drogas, con el fin de obtener los insumos que permitan realizar las
modificaciones necesarias para mejorarlo.

9
Pá g i na
Resultados
de Evaluación de Tratamiento

A lgunos de los resultados encontrados en los estudios internacionales señalan,


por ejemplo, que ciertos programas libres de drogas mostraron mayores difi-
cultades con la adherencia al tratamiento (21% abandonaban el programa de
tratamiento en una semana o menos y un 36% en un mes o menos), que aquellos
programas de tratamiento de sustitución con metadona.

Estudios recientes han encontrado que personas con co-morbilidad psiquiátrica


deben recibir atención especial para que los resultados en el tratamiento del
consumo problemático de drogas sean más efectivos.

Los estudios indican además la necesidad de examinar el impacto diferencial de


los programas sobre diferentes tipos de sustancias y la necesidad de considerar
no sólo los efectos sobre las llamadas drogas duras, sino también sobre el consu-
mo de alcohol y marihuana, especialmente en la población adolescente.

Asimismo, se ha observado -tanto en Chile como en el extranjero- que las tasas


de recaída tras las intervenciones no son despreciables. Pese a ello, se comprue-
ba que los tratamientos funcionan y el pronóstico es mejor para aquellas perso-
nas que llegan hasta el final, que para quienes lo abandonan antes de su término
o que no realizan ninguno. La investigación sobre programas de tratamiento de
adicciones, sobre todo con población adulta, apoya la hipótesis que las personas
que reciben tratamiento experimentan con mayor probabilidad una reducción en
el consumo, que si no estuvieran sometidas al mismo.

Por ejemplo, en los estudios de Comunidades Terapéuticas del Hogar de Cristo y


de CONACE, los resultado a los tres meses de egreso de los programas de trata-
miento, señalan como factores predictores de un mejor proceso de integración:
mayores niveles de educación, relaciones familiares armónicas que acogen y el
acceso a un trabajo digno.

Los avances en los estudios en estos últimos años abarcan desde el análisis de
las tasas de recaída y los efectos que los diferentes programas tienen sobre el
patrón de consumo, a la preocupación por analizar el proceso de recaída y po-
ner de manifiesto los factores que se encuentran asociados con este fenómeno.

10
P á gin a
La información sobre factores que precipitan el proceso de recaídas es útil, al
sugerir aproximaciones de tratamiento que busquen neutralizar o amortiguar el
efecto de estos factores y así reducir las tasas de recaída post-tratamiento.

Pese a ello, hoy se reconoce que es muy variable la probabilidad de recaer y


que existen factores que permiten predecir y prevenir la aparición de este fenó-
meno. El conocimiento de tales determinantes tiene implicaciones importantes
para el tratamiento, ya que en éste podrán incluirse componentes de interven-
ción dirigidos a prevenir las recaídas

Marlatt (1985), categoriza los determinantes de las recaídas en dos grandes gru-
pos: intra personales e interpersonales. Entre los intra personales destacan las
habilidades y las expectativas de auto eficacia para afrontar estados emociona-
les negativos (frustración, ira, ansiedad, depresión, soledad, aburrimiento). En
los interpersonales se integrarían conflictos relacionados con el matrimonio, los
amigos, la familia, el trabajo y la presión social (directa o indirecta) que induce
al consumo de drogas

Autores como Shiffman, Catalano, Donovan y Connors sugieren la necesidad de


tomar en consideración diferentes “niveles” de predictores, que varían en su
proximidad respecto a la recaída: factores antecedentes -previos al tratamiento-
demográficos - relativos a la historia de consumo-, a la historia delictiva y salud
mental. En un segundo plano se consideran factores referentes al tratamien-
to: procedimientos, duración, ajuste al tratamiento y, en tercer lugar, variables
post-tratamiento como las propuestas por Marlatt (situaciones de riesgo, apoyo
social, habilidades de afrontamiento, estados emocionales, auto eficacia).

Por lo tanto, en los últimos años se ha empezado a considerar la prevención de


las recaídas como uno de los objetivos necesarios de incluir directamente en la
terapia, incorporando historia previa del consumo, desarrollo del tratamiento y
los estilos de vida posterior.

11
Pá g i na
Evaluación
de los Programas de Tratamiento en
Drogodependencias

Como parte de las actividades que desarrolla para complementar su plan de


acción referido al diseño de políticas públicas para el tratamiento y rehabilita-
ción del consumo problemático de sustancias psicoactivas, CONACE organizó un
seminario internacional en el que participaron representantes de la Comunidad
Autónoma de Valencia, España, la Organización de Naciones Unidas, autoridades
y académicos nacionales de reconocida trayectoria en temas de gestión pública,
tratamiento y evaluación en adicciones.

Su propósito principal fue promover la reflexión, establecer puntos de acuerdo y


compartir la experiencia de los diversos invitados y expositores provenientes del
campo de la investigación en drogodependencias, en relación a los planteamien-
to que orientaron el seminario: a saber: ¿qué se evalúa?, ¿cómo se evalúa? y ¿para
qué se evalúa? en los planes de tratamiento y rehabilitación en adicciones.

La participación del equipo de profesionales de la Comunidad Autónoma de Va-


lencia consistió en una descripción y análisis teórico metodológico de su expe-
riencia de trabajo en España, respecto a los fundamentos básicos en evaluación
de programas de tratamiento, así como también los lineamientos para la cons-
trucción de sistemas de registro en la práctica evaluadora y clínica.

La presentación de la experiencia nacional residió en la exposición y análisis


de los resultados del estudio “Evaluación de procesos y resultados de Planes de
Tratamiento y Rehabilitación de personas con problemas derivados del consumo
de drogas ilícitas en instituciones en convenio con CONACE-FONASA-MINSAL”1, y
en la exposición de experiencias concretas de programas de tratamiento que se
llevan a cabo en el país.
1
El Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (CONACE) ha desarrollado como parte de su
accionar diversas iniciativas de evaluación en la mayoría de las áreas contempladas en la Política
Nacional sobre Drogas. A partir del año 2002, el área de Tratamiento y Rehabilitación, en colabo-
ración con la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, comienzan a desarrollar una
serie de investigaciones enfocadas hacia la evaluación de procesos y de resultados de los Planes de
tratamiento y rehabilitación convenidos en conjunto con el Ministerio de Salud (MINSAL) y el Fondo
Nacional de Salud (FONASA), durante los años 2003-2004.

12
P á gin a
Universidad de Chile
Facultad de Medicina
Escuela de Salud Pública

Parte I
Proyecto de Asesoria al Consejo Nacional de Control de Estupefa-
cientes, CONACE, Julio 2004

Evaluación de proceso y resultado de Planes de Trata-


miento y Rehabilitación de personas con problemas de-
rivados del consumo de drogas ilícitas en instituciones
en convenio con CONACE-FONASA-MINSAL.

Informe Final
Introducción
E l Consejo Nacional de Control de Estupefacientes (CONACE) es una institución
dependiente del Ministerio del Interior y es la entidad responsable de asesorar al
Gobierno en la formulación, financiamiento y coordinación de políticas y planes
destinados al control del consumo de diferentes tipos de drogas ilícitas en el
país.

CONACE, en su función de ente rector de la política nacional de control de es-


tupefacientes, es responsable, junto con el Ministerio de Salud, (MINSAL) de
promover la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de las personas con
problemas de consumo de drogas ilícitas, como asimismo, de medir la tendencia
del consumo en el nivel nacional.

Es en esta dirección que CONACE viene realizando estudios nacionales secuen-


ciales sobre el consumo de drogas en Chile, desde el año 1994, que han dejado
en evidencia la importancia creciente que este tema representa para la Salud
Pública y para un adecuado desarrollo social y cultural de nuestro país.

Una de las estrategias que CONACE ha ido implementando en forma sucesiva


está dada por el desarrollo y financiamiento de sistemas de tratamiento, rehabi-
litación y reinserción en la sociedad de las personas con problemas derivados del
consumo de drogas ilícitas y otros estupefacientes y psicotrópicos.

Para dar cumplimiento a lo anterior, el MINSAL y CONACE convinieron, en los últi-


mos cuatro años, el diseño e implementación de un Subprograma de Tratamiento
y Rehabilitación, en el marco de las prioridades y orientaciones que el MINSAL
estableció en la materia. Este subprograma operó hasta 1999 bajo la modalidad
de compra de servicios de tratamiento con centros a los cuales se les aprobaban
proyectos específicos. Durante el año 2000, CONACE y MINSAL suscribieron con-
venios, por un período de 6 meses, prorrogables, con las instituciones acredita-
das, en sus diferentes niveles de complejidad.

A mediados del año 2001, CONACE y MINSAL estructuraron una nueva modalidad
de asignación de recursos a las instituciones prestadoras de programas de tra-
tamiento y rehabilitación de personas con problemas de consumo de drogas ilí-
citas y otros estupefacientes y psicotrópicos. Su fundamento fue establecer una
estrategia de modernización de los procesos de asignación de recursos, facilitar

14
P á gin a
el acceso y aumentar la cobertura y la calidad de la atención de los usuarios de
estos programas.

El Ministerio del Interior, con la asesoría técnica de CONACE y del Ministerio de


Salud, suscribió con FONASA un Convenio de Colaboración para que esta institu-
ción administre y distribuya el financiamiento destinado al tratamiento y reha-
bilitación de personas con problemas derivados del consumo de drogas ilícitas y
otras sustancias estupefacientes o psicotrópicas. Este convenio destinado a los
usuarios beneficiarios de FONASA, cuyo marco jurídico corresponde al Decreto
788 del 1 de agosto de 2001, establece como principal objetivo: “ Facilitar el
acceso, cobertura y calidad de la atención de personas con problemas derivados
del consumo de drogas ilícitas y otras sustancias estupefacientes o psicotrópicas
en los centros de tratamiento públicos y privados, que para estos efectos han
sido acreditados por el Servicio de Salud correspondiente y que para el adecuado
cumplimiento de sus funciones, se encuentran interrelacionados en una red asis-
tencial local y/o zonal y/o regional”.

Producto de este convenio entre el Ministerio del Interior (CONACE) y FONASA,


se generó el “Programa de Apoyo a los Planes de Tratamiento y Rehabilitación de
personas con problemas derivados del consumo de drogas ilícitas y otras sustan-
cias estupefacientes o psicotrópicas”. El financiamiento proviene del Ministerio
del Interior, del presupuesto de CONACE y se transfiere a la cuenta corriente de
FONASA, repartición encargada de traspasar los recursos a las instituciones pres-
tadoras de estos planes y que hacen convenio de venta de servicios.

Con fecha 1 de septiembre de 2001 se puso en marcha esta nueva modalidad de


convenios. Se definieron cuatro tipos de planes de atención de diferente dura-
ción, concentración de actividades y grados de complejidad de la atención, que
se relacionan con las características clínicas, con el grado de compromiso psico-
social y con sus factores de riesgo social. Los Planes generados fueron: 1) Plan
Primera Respuesta; 2) Plan Ambulatorio Básico; 3) Plan Ambulatorio Intensivo y
4) Plan Residencial.

Desde la perspectiva de la implementación, para el funcionamiento de estos


planes se estableció un Protocolo Operativo que delimita las relaciones y funcio-
nes entre FONASA, CONACE y MINSAL. En este protocolo se establecen los pisos
técnicos que son exigibles a las instituciones en la ejecución de cada plan, en
términos de prestaciones diferenciadas en tipo, frecuencia, duración y tipo de
profesional o técnico para cada nivel de complejidad. Se persigue así cumplir, en

15
Pá g i na
forma progresiva, con los principios de acceso, cobertura, oportunidad y calidad
de la atención.

En este contexto de cambios en el marco jurídico y técnico–administrativo de la


relación de CONACE con los centros de tratamiento y rehabilitación en el campo
de las drogas, el Consejo Nacional de Control de Estupefaciente solicitó a la Es-
cuela de Salud Pública de la Universidad de Chile un estudio orientado a evaluar
los diferentes componentes del “Programa de Apoyo a los Planes de Tratamiento
y Rehabilitación de personas con problemas derivados del consumo de drogas
ilícitas y otras sustancias estupefacientes o psicotrópicas”. De manera más es-
pecífica, la asesoría requerida a la Escuela de Salud Pública tuvo los siguientes
objetivos:

a) Determinar si la participación en los planes de tratamiento y rehabilitación


CONACE-FONASA-MINSAL de las personas con problemas derivados del consumo
de drogas afecta positivamente sus procesos de rehabilitación y reinserción so-
cial, con independencia del nivel de complejidad del tratamiento seguido.

b) Evaluar si los planes de tratamiento guardan relación con el nivel de cum-


plimiento de los objetivos de los programas de los centros, en sus aspectos de
tratamiento, rehabilitación y reinserción social.

Durante el desarrollo de la asesoría efectuada por la Escuela de Salud Pública se


han entregado cuatro Informes de Avance, uno por cada uno de los tipos de Pla-
nes del programa (Primera Respuesta; Ambulatorio Básico; Ambulatorio Intensivo
y Residencial). Además, se han entregado dos informes complementarios: uno
enfocado en los prestadores desde una perspectiva de análisis cualitativo, que
fue parte del diseño de evaluación de los planes, y un informe sobre una tesis
de magíster en Salud Pública, que fue un producto derivado del desarrollo del
presente estudio.

Este Informe Final constituye un esfuerzo de integración de los antecedentes


presentados en cada uno de los informes de avance, relevando los aspectos que
son más significativos en la evaluación de los planes de tratamiento y rehabili-
tación. Ellos pueden contribuir a los procesos de diseño e implementación de
políticas sobre esta materia que deben asumir las autoridades para enfrentar
el problema de la dependencia de drogas con un enfoque de políticas públicas.
Dado que la evaluación del Plan Primera Respuesta fue solicitado en su oportu-
nidad como un informe acabado, el presente Informe final centra su esfuerzo

16
P á gin a
de sistematización en los planes Ambulatorio Básico, Intensivo y Residencial. No
obstante lo anterior, el equipo consultor ha considerado pertinente incluir como
anexo un informe de evaluación del Plan Primera Respuesta (anexo 1).

El Informe ha sido organizado sobre la base de cuatro secciones principales: An-


tecedentes Metodológicos (capítulo II), que sigue después de la presente sección
introductoria y cuyo propósito es entregar de manera breve los antecedentes
más relevantes de las metodologías empleadas en el estudio a modo de contexto
que permita poder interpretar adecuadamente los Resultados, Conclusiones y
Recomendaciones, que se presentan en los capítulos III, IV y V, respectivamente.
El informe también incluye las referencias bibliográficas y algunos anexos rele-
vantes. Entre éstos, después del anexo 1 ya mencionado, el anexo 2 profundiza
en antecedentes metodológicos, en tanto el anexo 3 presenta los instrumentos
desarrollados para recolectar la información sobre la cual se realizó la evalua-
ción de los planes. El anexo 4 entrega un resumen de una tesis para optar al
grado de Magister en Salud Pública de la Universidad de Chile, estudio que fue
desarrollado de manera complementaria a la evaluación de los planes que se
consideran en este Informe Final.

17
Pá g i na
Antecedentes
metodológicos relevantes

Este capítulo se refiere a los aspectos metodológicos más significativos y, de


ningún modo, intenta hacer una presentación exhaustiva de los métodos emplea-
dos para desarrollar las evaluaciones específicas de los planes. Lo que se busca
es presentar los aspectos metodológicos mínimos suficientes que permitan en-
tender los resultados, conclusiones y recomendaciones que se desarrollan en el
resto del informe. El anexo 2 ofrece mayores detalles que pueden complementar
los análisis respecto a los métodos específicamente empleados en la evaluación
de cada componente del “Programa de Apoyo a los Planes de Tratamiento y Re-
habilitación de personas con problemas derivados del consumo de drogas ilícitas
y otras sustancias estupefacientes o psicotrópicas”.

Los diferentes métodos empleados fueron seleccionados para dar respuesta a los
diferentes objetivos específicamente establecidos en los Términos de Referencia
del presente estudio (ver box 1).

BOX 1: Objetivos Específicos

a) Evaluar el grado de consistencia interna de los distintos planes de trata-


miento en relación a los objetivos de cada uno de ellos, las acciones pro-
ducidas y los efectos alcanzados con los mismos, incluyendo la adhesión al
tratamiento, la motivación al cambio y la satisfacción de necesidades del
usuario.

b) Determinar el índice de deserción para cada plan de acuerdo a los tiempos


en que éstas se producen, las prestaciones brindadas y el perfil de usuario.

c) Determinar el índice de reingreso a los planes y la permanencia posterior


para cada plan, de acuerdo a sus tiempos de ocurrencia, el perfil de usuario
y las prestaciones otorgadas.

d) Determinar el índice de egreso desde los planes, su asociación con el diagnós-


tico clínico de ingreso y el tiempo promedio de alta requerido para cada plan.

18
P á gin a
e) Caracterizar las causas de deserción, intención de abandono, altas dis-
ciplinarias y traslados de plan, para cada plan estudiado y según las causas
aludidas como justificación.

f) Evaluar si las prestaciones de cada plan y sus acciones involucradas, man-


tienen una relación consistente en el proceso de desarrollo del plan y contri-
buyen a la adhesividad al tratamiento, la motivación al cambio, la satisfac-
ción de necesidades del beneficiario y su relación con el egreso.

g) Evaluar el grado de influencia de la calidad de la estructura del centro y las


prestaciones entregadas en los resultados e impacto de los planes.

h) Comparar los resultados obtenidos entre los distintos planes, de acuerdo a


la tipología de los centros que los implementan.

i) Evaluar si la continuidad del tratamiento de un usuario se ve potenciada o


dificultada según si ha sido derivado desde un plan primera respuesta, plan
complementario o de otras fuentes.

j) Evaluar las condiciones de ejecución y la adecuación de recursos destina-


dos para las acciones extrainstitucionales comprometidas en cada plan (se-
guimiento y reinserción social).

k) Analizar la información de registro sobre las prestaciones efectuadas en


cada plan y compararlas con la información proporcionada por los usuarios.

l) Describir y comparar los criterios de egreso de los usuarios en relación con


los distintos planes y tipo de centro.

m) Elaborar una propuesta de perfil de usuario, según el tipo de plan, en


comparación con el establecido por el Protocolo Operativo.

n) Propuesta de tipología de planes óptimos según nivel de complejidad, la


frecuencia y extensión del período de prestaciones, identificando las presta-
ciones que son imprescindibles en cada plan.

Los planes que CONACE solicitó evaluar presentan objetivos distintos, debido a
lo cual los métodos utilizados en la evaluación de los respectivos planes tienen
elementos diferenciales en cada caso. La figura 1 muestra de manera gráfica los
elementos comunes y diferenciales para cada uno de los componentes evaluados.

19
Pá g i na
P á gin a
20
Instrumentos
Planes a No Centros y Instumentos aplicados a usuarios: Cuestionario información ge-
evaluar Planes neral; encuesta de satisfación persibida; cuestionario de evalua-
ción perfil ocupacional; cuestionario de consumo y reinserción
Básico 29 Centros (250 planes) social de usuarios egresados; cuestionario razones abandono del
plan; cuestionario de prestaciones recibidas.
Intensivo
26 Centros (97 planes) Instumentos aplicados a prestadores: Cuestionario información
general aplicado al Director del centro; cuestionario de infor-
Residencial 14 Centros (61 planes) mación general aplicado a los profecionales y técnicos del pro-
grama; cuestionario de actitud ante el trabajo; entrevistas en
profundidad.
Otros instrumentos de recolección de información: Instrumen-
to de validación de organización y dirección técnica (registro);
Instrumento de evaluación de planta física; instrumento de diag-
nóstico y derivación de los usuarios; instrumento de registro de
prestaciones.

Resultados
Productos
Figura 1. Esquema metodológico del Estudio

1. Caracterización de los 8. Evaluación del diagnóstico.


Centros estudiados. Informe Plan
9. Derivación.
2. Org. y cumplimiento Básico
de normas técnicas. 10. Prestaciones.
3. Planta física. 11. Satisfación Usuaria. Informe Plan Informe
4. Recursos Humanos. Intensivo Final
12. Resultados del Plan:
5. Cust. de actitudes ante
egresos y abandonos.
el trabajo.
6. Modificación por imple- 13. Caracterización de los Informe Plan
mentación de los planes. egresos del plan. Cualitativo
7. Perfil Usuario
Se diseñó un estudio de seguimiento de usuarios de planes de tratamiento que
asisten a centros en convenio con CONACE-FONASA, desde el momento de su
ingreso hasta la salida del plan. Al ingreso, se recogió información relacionada al
perfil del usuario, en términos de variables sociodemográficas, historia de con-
sumo y de tratamientos previos, conflicto judicial, historia familiar de consumo,
etc. A través de la ficha, se consignó el diagnóstico y las prestaciones recibidas.
Se consultó acerca del grado de satisfacción con el programa que estaba reci-
biendo. En el centro, se entrevistó al director respecto a aspectos relacionados
con el plan, aspectos de organización y gestión interna, planta profesional y
planta física. Se entrevistaron cuatro profesionales por centro donde se carac-
terizó el perfil profesional y las prestaciones que entregan. A estos profesionales
también se les aplicó un cuestionario de actitudes laborales. En las visitas que
precedieron, se evaluó nuevamente el grado de satisfacción, se recogieron las
prestaciones recibidas y se consignaron los abandonos y egresos ocurridos. En los
abandonos, se caracterizaron las razones del mismo y la condición actual de con-
sumo. En los egresos se evaluó, tres meses post-egreso del plan, la permanencia
actual en tratamiento, la condición de consumo y algunas variables relacionadas
con la situación familiar y laboral actual.

La unidad de análisis de cada estudio de evaluación estuvo dada por los pla-
nes de tratamiento representados por usuarios beneficiarios de los mismos en
instituciones en convenio con CONACE-FONASA-MINSAL. Como se explicó en la
introducción, el Plan Primera Respuesta fue motivo de un informe completo en
su oportunidad, motivo por el cual en el presente Informe Final sólo se entrega
una versión resumida del mismo (ver Anexo 1).

Cada estudio se basó en una muestra probabilística de centros de tratamiento y


rehabilitación que tenían en 2002 convenio de financiamiento con CONACE para
los tipos de planes evaluados y en una muestra aleatoria de planes de financia-
miento, representados por los usuarios de los centros seleccionados.

El ámbito geográfico de los respectivos estudios estuvo constituido por las regio-
nes donde se encuentran ubicados los centros de tratamiento y rehabilitación
que mantenían convenio de financiamiento de continuidad o de expansión con
CONACE/FONASA. El ámbito geográfico fue diferente para cada componente de
evaluación, pues no existían centros que tuvieran convenio de financiamiento
con CONACE en todas las áreas geográficas. Así, para los planes Ambulatorio Bási-
co y Residencial se contemplaron 10 de las 13 regiones y para el Plan Ambulatorio
Intensivo, 11 de las 13 regiones del país. La distribución de los centros por región
para la evaluación de cada plan puede encontrarse en el Anexo 2.

21
Pá g i na
La Tabla 1 resume los tamaños muestrales determinados para el estudio de eva-
luación de cada tipo de plan. Los detalles de cálculo se entregan en el Anexo 2.

Tabla 1. Tamaño de la muestra por tipo de Plan evaluado

Tipo de Plan Tamaño de la muestra


Plan Ambulatorio Básico 250 planes (1)
Plan Ambulatorio Intensivo 97 planes (1)
Plan Residencial. 61 planes
Notas: (1) Distribuidos entre cuatro conglomerados tipológicos: Hospitales, Comunidades Terapéuti-
cas, COSAM y Consultorios

Para la evaluación de cada uno de los planes se elaboraron y aplicaron diversos


instrumentos de recolección de información. El Box 2 describe los principales
aspectos considerados en cada uno de los instrumentos.

Como se ha señalado en forma previa, en el anexo 2 se entregan antecedentes


que profundizan en los aspectos metodológicos involucrados en las diferentes
etapas de evaluación de cada uno de los tipos de planes que CONACE solicitó
incorporar en el presente estudio.

BOX 2. Instrumentos de recolección de información

Instrumento aplicado al Director del centro: se evalúan aspectos relativos


al funcionamiento del programa; planta profesional y técnica; tipo de pres-
taciones entregadas; horarios y frecuencia de atención; número de usua-
rios que atiende; información acerca de los planes en convenio; aspectos
normativos, definiciones de prestaciones, aspectos relativos a organización,
dirección técnica. y gestión.

Instrumentos aplicados a los usuarios de los planes: información sociode-


mográfica; información relativa al consumo; consumo familiar; problemas
judiciales; intención de abandono. Se realiza asimismo una encuesta dirigida
a evaluar la satisfacción percibida respecto a diferentes aspectos del pro-
grama de tratamiento. En una muestra de usuarios de planes de Santiago,
se aplicó un instrumento para evaluar el perfil ocupacional, motivo de un
estudio complementario.

22
P á gin a
Instrumentos aplicados a los profesionales y técnicos del programa: se re-
gistra información sobre su perfil profesional; capacitación en tratamiento y
rehabilitación; actividades que realiza; grado de satisfacción con el progra-
ma. Además, se aplicó el Cuestionario de actitud ante al trabajo el cual pro-
porciona una evaluación de lo anterior a partir del Síndrome de Bournout.

Instrumento de validación de organización y dirección técnica: las preguntas


realizadas al director en relación a organización y dirección técnicas son coteja-
das en este instrumento de evaluación basándose en los registros disponibles en
el centro.

Instrumento de evaluación de planta física: este instrumento evalúa la planta


física de estos centros en los aspectos relativos a las facilidades o dificultades
que en términos de infraestructura, recursos materiales (salas, box, etc.) con-
diciones de acceso y planta física existen para el cumplimiento del plan. Se
generaron instrumentos distintos para establecimientos: consultorios, COSAM y
hospitales diurnos, por una parte, y otro, un instrumento con mayor exigencia,
para las instituciones que efectúan planes intensivos y residenciales.

Instrumento de diagnóstico y derivación de los usuarios: a través del registro en


la ficha clínica, este instrumento recoge el diagnóstico clínico y psicosocial de los
usuarios muestreados; el tipo de profesional que realizó estos diagnósticos y los
instrumentos aplicados para los mismos; se recogió la derivación desde otro plan.

Instrumento de registro de prestaciones: se diseñaron instrumentos de re-


gistro diferentes para cada tipo de plan. Así, se contempló la hoja diaria de
prestaciones que los centros envían a FONASA para cada usuario, consignán-
dose la prestación a partir de su registro en la ficha clínica, la fecha y el tipo
de profesional que las realizó.

Instrumento ficha destinada a pacientes que egresaron del programa. Com-


prende información relativa a aspectos de consumo y reinserción social de los
usuarios.

Instrumento de indagación de razones de abandono del plan. Comprende in-


formación relativa a tiempo de permanencia en el plan y motivos de abandono.

Cuestionario de prestaciones recibidas. Destinado a ser respondido por el usua-


rio. Indaga sobre frecuencia de atenciones y profesional o técnico que las realizó.

23
Pá g i na
Resultados
El presente capítulo entrega los resultados más relevantes de la evaluación de
los Planes Básico, Intensivo y Residencial. Para facilitar el análisis de los diferen-
tes aspectos abordados, el capítulo se ha estructurado en 14 secciones:

1. Caracterización de los centros estudiados

2. Organización y cumplimiento de normas técnicas

3. Planta física

4. Recursos humanos

5. Cuestionario de actitudes ante el trabajo: Síndrome de Bournout

6. Modificaciones a partir de la implementación de los Planes

7. Caracterización del perfil del usuario

8. Evaluación del diagnóstico

9. Evaluación de la derivación

10. Prestaciones recibidas

11. Satisfacción usuaria

12. Resultados del plan: egresos y abandonos

13. Caracterización de los egresos del plan

14. Caracterización de los abandonos

En cada una de estas secciones se incorporan los resultados de la evaluación de


cada uno de los planes estudiados.

24
P á gin a
Caracterización
de los centros estudiados

Los centros que fueron incluidos finalmente en la muestra fueron 29 en planes


ambulatorios básicos, 26 en intensivos y 14 en planes residenciales. El listado se
muestra en la tabla 2.

Tabla 2. Listado de centros incluidos en el estudio según tipo de plan

Basico Intensivo Residencial


Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica
Saint Germain Los Olivos Padre Hurtado
Hospital Diurno Dr. Er- Comunidad Terapéutica
Hospital Dr. Juan Noé
nesto Torres Galdames Cepas
Hospital Carlos Cisterna Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica
Calama Tabor Anawin
Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica
Tabor Licanantay Pro-jóvenes
Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica
COSAM Tierras Blancas
Esperanza El Ruco
Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica
Hospital de Peñablanca
Saint Germain Villamávida
Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica
Hospital del Salvador
La Esquina La Roca
Hospital San Juan de San Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica
Fernando Rukantú Colina
Hospital San Juan de Comunidad Terapéutica
Hospital de Linares
Dios Crem
Hospital Regional de Comunidad Terapéutica
Hospital de Lota
Talca Fundación Credho
Comunidad Terapéutica
Hospital de Chillán Hospital de Lota
Manresa
Centro de rehabilitación Hospital de Chillán Her- Comunidad Terapéutica
adicciones minda Martín San Fco. de Asís
Hospital Regional de Comunidad Terapéutica Comunidad Terapéutica
Valdivia La Casa Chica Valdocco

25
Pá g i na
Hospital Regional de Comunidad Terapéutica
Hospital de Puerto Montt
Concepción El Ruco

Consultorio N° 1 Hospital Base de Osorno Instituto Alfa

Centro de salud mental Hospital Lautaro Navarro


Chuchunco Avaria
Comunidad Terapéutica
COSAM Estación Central
Proyecto Ser

COSAM Independencia COSAM Conchalí

Comunidad Terapéutica
COSAM Quilicura
Fundación San Pablo
Comunidad Terapéutica
COSAM Colina
Liwen
Comunidad Terapéutica
COSAM La Reina
Los Morros

Consultorio Santa Laura CRS Salvador Allende

Consultorio Obispo Hospital Félix Bulnes


Alvear Cerda

CRS Salvador Allende COSAM La Florida

Centro Beber Problema


CAID La Granja
Lo Prado

COSAM Peñaflor Hospital Padre Hurtado

Programa Multifamiliar
Renca

COSAM Lo Prado

CRS La Florida

La caracterización de los centros incluidos en este estudio se basa en la entrevis-


ta realizada al director del programa (ver instrumento 1 en Anexo 3).

26
P á gin a
Tipo de institución: En planes básicos, se incluyeron nueve centros (31%)
que corresponden a COSAM, nueve a hospitales y tres a consultorios. El resto
lo componen dos CRS, tres comunidades terapéuticas, dos centros de espe-
cialidad y una organización comunitaria. En planes intensivos, 38% corres-
pondieron a hospitales y 11 a comunidades terapéuticas, sólo dos COSAM y
un CRS. Los 14 centros que constituyen la muestra de planes residenciales
son comunidades terapéuticas, situación distinta a los planes ambulatorios,
conformados fundamentalmente por instituciones públicas de salud. El perfil
de las instituciones que entregan cada uno de los planes es consistente a lo
referido en el Anexo 2 del Protocolo Operativo para cada uno de ellos.

Tiempo de funcionamiento en programas de tratamiento y rehabilitación


en drogas: la gran mayoría de las instituciones estudiadas tenían experiencia
en programas de tratamiento con anterioridad al inicio del convenio CONA-
CE-FONASA. La mediana de tiempo de funcionamiento al momento de la en-
trevista, efectuada entre noviembre 2001 y marzo 2002, fue de 24 meses en
planes básicos, 33 meses en intensivos y 54 en residenciales, encontrándose
rangos de valores muy amplios en todos ellos.

Fuentes de financiamiento de los centros: Respecto del financiamiento, el


convenio FONASA-CONACE representa, en promedio, el 52% del total de los
ingresos para el funcionamiento del programa en centros que entregan planes
básicos, 41% en planes intensivos y 44% en residenciales. El aporte de privados
aparece con mayor presencia en las comunidades terapéuticas.

Horarios de atención: en planes básicos, la gran mayoría de las instituciones


(62%) atienden de lunes a viernes, mañana y tarde, probablemente debido
a que los programas atienden en los horarios de las instituciones públicas
(consultorios, COSAM) en los que están insertos. El promedio de días a la se-
mana en que se entrega prestaciones fue de 4,7 días, lo que concuerda con la
información anterior. El promedio de horas semanales de atención fue de 36,
con una mediana de 44. En planes intensivos, el promedio de días a la semana
en que se entregan prestaciones fue de 5,3 días, siendo el promedio de horas
semanales de atención de 40, con una mediana de 43. En residenciales, todos
los centros atienden de lunes a domingo, 24 horas al día, tal como es espera-
ble en esta modalidad de tratamiento.

Asistencia: En planes básicos, los usuarios acuden en promedio 3 veces por


semana al centro para las prestaciones del plan y permanecen entre 2 y 3
horas cada vez que acuden. En intensivos, acuden al centro una mediana de 5

27
Pá g i na
veces y permanecen 4 a 5 horas cada vez que acuden. En residenciales perma-
necen de lunes a viernes o de lunes a domingo en el centro. Esta información
resultó concordante con lo establecido en el Protocolo Operativo.

Prestaciones mensuales: Al interrogar a los directores de los centros de pla-


nes básicos acerca del número de prestaciones mensuales que recibe cada
usuario beneficiario del plan, se observó que recibe un promedio de 15 pres-
taciones mensuales, lo que resultaría entre tres y cuatro prestaciones sema-
nales. En intensivos, reciben en promedio 51 prestaciones al mes. En residen-
ciales, esta cifra fue de 107 prestaciones (mediana=81).

Profesionales: al consultar al director del programa sobre el tipo de profe-


sionales que entregan cada una de las prestaciones del plan, se encontró que
las respuestas se ajustan a las recomendaciones de CONACE respecto a los
profesionales y técnicos competentes para entregar cada una de las presta-
ciones. En planes intensivos, se encontró que integrantes del equipo que no
son profesionales, tales como técnicos en rehabilitación o educadores, reali-
zan prestaciones en una mayor proporción que en planes básicos. En planes
residenciales, se encontró una mayor proporción respecto a los otros planes
de técnicos en rehabilitación que entregan prestaciones que son de ámbito
exclusivamente profesional, como la psicoterapia individual, grupal o el psi-
codiagnóstico.

Definición de prestaciones: se solicitó a los directores de los programas que


emitieran una definición de las prestaciones y/o actividades que cada uno
de ellos incorpora para cada una de las prestaciones que financia CONACE-
FONASA. Esa información podría ser de ayuda para una futura adecuación de
las prestaciones financiadas por FONASA a la realidad de los centros. A pesar
de que algunas definiciones se entremezclan con otras, como por ejemplo la
psicoterapia individual con consulta psicológica y psicodiagnóstico o la inter-
vención psicosocial de grupo con la psicoterapia grupal, en general se ajustan
a las definiciones entregadas por CONACE para las mismas. Las definiciones
emitidas por los directivos aparecen in extenso en los informes de avance de
este estudio.

Objetivos: se consultó si el programa de tratamiento y rehabilitación tenía


objetivos definidos al finalizar el mismo. Se encontró que la gran mayoría de
los centros, independientemente del tipo de plan que ofreciesen, incluyen
como objetivo de sus programas el logro de la abstinencia o de un menor

28
P á gin a
consumo, una mejor reinserción social con hincapié en el fortalecimiento de
la familia y el logro de cambios en el estilo de vida. Varios centros mencionan
etapas en el proceso de tratamiento y otros, por el contrario, fijan objetivos
individuales con cada paciente de acuerdo a sus necesidades.

Criterios de egreso: Se consultó si el programa disponía de criterios de egre-


so explícitos de sus usuarios explícitos al finalizar el mismo. En todos los
planes se encontró que estos criterios son bastante similares a los objetivos
de los programas de tratamiento expresados con anterioridad. Estos hacen
referencia al consumo en términos de reducción o abstinencia, el logro de
una mejor reinserción social, de redes familiares y sociales y cambios en el
estilo de vida. Algunos centros incorporan como criterio de alta el tiempo de
abstinencia de consumo.

29
Pá g i na
Organización
y cumplimiento de normas técnicas

Aspectos de Organización

Los aspectos de organización de los centros fueron evaluados mediante una en-
trevista estructurada al director del centro donde se preguntó por aspectos re-
lativos al sistema de referencia de los usuarios, existencia de lista de espera,
evaluaciones al ingreso, capacitación al personal y derechos de los usuarios entre
otros. (Instrumento N° 1 Anexo 3).

La información de los tres planes evaluados se presenta en la tabla 4.

Tabla 4. Aspectos de organización referidos por el Director del centro

Plan Plan Plan


Básico Intensivo Residencial

Consulta espontánea 86% 76% 79%

Derivaciones desde otras institucio-


100% 100% 100%
nes

Lista de espera 10% 8% 29%

Tiempo promedio de espera 8.3 días 18 días 50 días

Evaluación psicológica al ingreso 97% 96% 100%

Evaluación médica al ingreso 90% 91.3% 91.7%

Evaluación psiquiátrica al ingreso 76% 87% 91.7%

Uso de DMS-IV para diagnóstico 14% 16% 21%

Uso de CIE-10 para diagnóstico 55% 52% 50%

Centro cuenta con programa de


41% 40% 62%
capacitación formal

30
P á gin a
Centro cuenta con alguna capacita-
35% 36% 8%
ción informal
Centro cuenta con medidas de apo-
59% 80% 79%
yo al personal
Centro realiza actividades de pre-
vención temprana en otras institu- 65% 44% 93%
ciones

Usuario recibe información acerca


66% 100% 100%
de sus derechos y obligaciones

La información acerca de los dere-


chos de los usuarios se encuentra 58% 64% 29%
publicada en los centros

La capacitación del personal aparece como el aspecto más deficitario en los pla-
nes básicos, en tanto que en los planes intensivos el mayor déficit corresponde a
la realización de acciones de prevención temprana en la comunidad, las cuales
están en directa relación con el logro de reinserción social.

31
Pá g i na
Cumplimiento de normas técnicas

Para la construcción de este instrumento se utilizaron preguntas contenidas en


las Normas para Comunidades Terapéuticas y algunas del instrumento de ONU so-
bre evaluación de instituciones que tratan pacientes con problemas de consumo
de drogas.

Se comparó las respuestas sobre el cumplimiento de Normas Técnicas y Adminis-


trativas dadas por los Directivos y la situación comprobada en terreno, conside-
rando como un límite mínimo de exigencia el cumplimiento de estas variables al
menos en la mitad de los centros.

Destacan algunas áreas de falencia, tanto desde la visión del directivo, como de
lo observado en el estudio. Las principales áreas de carencia reconocidas por
ambos actores corresponden tanto en el plan básico como en el plan intensivo
a la existencia de organigrama, manual de procedimientos y pautas generales
escritas. Mientras en el plan residencial éstas correspondieron a la existencia de
organigrama y de pautas escritas de orientación terapéutica.

Se agregan las siguientes discrepancias existentes captadas a través del test de


concordancia Kappa de Cohen, entre lo que afirma el director que se cumple y lo
efectivamente observado por el estudio:

Plan Básico

Normas programáticas.
Consentimiento informado escrito.
Programa escrito y con metas.
Sistema de evaluación permanente.
Sistema de evaluación que integre opiniones del usuario.
Sistemas de referencia a servicios de urgencia.
Sistemas de referencia a otros servicios especializados en el tratamiento de
drogas.

Plan Intensivo

Contar con manual de procedimientos con las funciones del personal, publi-
cado y de fácil acceso.

32
P á gin a
Existencia de un sistema de evaluación permanente del Programa que integre
la opinión de los usuarios, de la familia y del personal.
Existencia de coordinación con otros centros de atención públicos y privados.
Se orienta o capacita a equipos de servicios de salud en procedimientos para
la derivación y seguimiento de usuarios.

Plan Residencial

Confección de fichas de egreso y de seguimiento.


Existencia de manual de procedimientos con las funciones del personal, pu-
blicado y de fácil acceso.
Registro de horas funcionarias dedicadas a actividades terapéuticas.
Existencia de programa de evaluación permanente que integre la opinión del
personal, de los usuarios y de la familia.

33
Pá g i na
Planta Física

Evaluación cuantitativa de la planta física

Uno de los puntos importantes de los planes de tratamiento y rehabilitación


de personas que consultan por problemas derivados del consumo de sustancias
ilícitas, descansa en la adhesividad de los usuarios al tratamiento, uno de los fac-
tores que contribuyen a ella está dado por la capacidad de acogida, tanto de las
personas como de la infraestructura. Es por esto que resulta de gran importancia
la evaluación de la planta física de los centros.

Para la evaluación de la planta física se construyeron estándares para cada uno


de los tipos de instituciones en convenios y para cada uno de los planes que im-
parten estas instituciones.

De esta manera, los espacios dedicados a la atención deben cumplir con requisi-
tos estructurales y condiciones que apoyen con cierta calidad a las prestaciones
de los planes y programas de tratamiento y rehabilitación de los usuarios de cada
centro de atención.

Los requisitos estructurales mínimos corresponden a aquellos que facilitan la


realización de las actividades de tratamiento y de rehabilitación para cada plan.
Ello considera condiciones de superficie, la existencia de baños, la existencia
de sala de espera, de salas de trabajo individual y de alguna sala que pueda ser
utilizada para reuniones de grupo.

Los requisitos básicos de calidad en la planta física corresponden al aseo de los


baños y de las salas de tratamiento, la existencia de ventilación adecuada y ais-
lamiento sonoro de las salas de trabajo con usuarios y la presencia de medidas
de seguridad como extintores con revisión al día y salidas de escape frente a
siniestros.

Para los centros que entregan planes ambulatorios básicos, los requisitos con-
siderados en esta evaluación son: espacios de atención individual, de atención
de grupos y disponibilidad de servicios higiénicos. A ello se suma una condición
de aseo y mantenimiento adecuados y la existencia de señalización y salidas de
emergencia. En este caso no se consideró que los espacios de atención fueran de

34
P á gin a
uso exclusivo sino que, de acuerdo a una realidad observada, los espacios pudie-
ran servir indistintamente a actividades individuales y de grupo.

Los requisitos mínimos considerados para los centros que imparten planes am-
bulatorios intensivos son: espacios de atención individual, de atención grupal,
disponibilidad de servicios higiénicos, sala de estar, áreas de esparcimiento y
deporte. A ello se suma una condición de aseo y mantenimiento adecuados y la
existencia de señalización y salidas de emergencia.

Los requisitos mínimos considerados para los centros que corresponden a Comu-
nidades Terapéuticas son espacios de atención individual, de atención de grupos,
disponibilidad de servicios higiénicos, sala de estar, dormitorios, comedor, coci-
na, áreas verdes, áreas para prácticas de deporte. A ello se suma una condición
de aseo y mantenimiento adecuados y la existencia de señalización y salidas de
emergencia.

Al interior de los planes, se consideran distintos criterios según el tipo de ins-


titución que se hayan estudiando. Así, los parámetros evaluados según plan de
tratamiento y tipo de centro se presentan en la tabla 5.

35
Pá g i na
Tabla 5. Requisitos estructurales y de calidad aplicados para la
evaluación de la planta física según tipo de plan

Plan
Requisitos Plan Básico Plan Intensivo
Residencial
Cónsultorios C.T, COSAM C. Terapéu-
Estructurales Hospitales Hospitales C.T.
COSAM ONG CRS ticas
Servicios
X x x x x x x
higiénicos
Sala de espe-
x x x x x x x
ra, recepción
Box At. Indiv. x x x x x x x
Sala At.
x x x x x x x
grupal
Sala estar x x
Comedor x x
Dormitorios x
Cocina x x
Áreas de es-
x x
parcimiento
Áreas para
x x
deportes
De calidad
Aseo baños x x x x x x x
Aseo salas x x x x x x x
Aseo cocina x x
Ventilación x x x x x x x
Aislamiento
x x x x x x x
sonoro

Privacidad en
áreas de tra- x x x x
tamiento

Extintores
x x x x x x x
al día
Salida de
x x x x x x x
emergencia

36
P á gin a
Para construir un indicador final de planta física por cada criterio de espacio y
de calidad cumplido se anotó un punto. Frente a un cumplimiento parcial, medio
punto y cuando los requisitos no eran cumplidos se anotó cero puntos. Se consi-
deró que el puntaje total ideal era el puntaje máximo que entregaba el estándar
pertinente cuando todos los requisitos señalados en él se cumplían, en función
de las actividades de cada plan. Se obtuvo un puntaje total que se comparó con
el puntaje total ideal del instrumento de evaluación de planta física.

Se utilizó la escala de valoración de la calidad de la planta física calculada en


un proyecto de evaluación previo realizado para CONACE por la Escuela de Salud
Pública. Esta escala se construyó sobre la base del porcentaje de establecimien-
tos que cumplían con determinados porcentajes del estándar, calculándose lo
que se llamó “proporción (%) de cumplimiento del estándar”. Además, se cons-
truyeron dos alternativas al indicador basadas en un criterio de cumplimiento
incremental.

La primera alternativa del indicador mide el porcentaje de establecimientos que


obtuvieron puntajes entre 66% y 74% de cumplimiento del estándar pertinente,
expresando diferentes proporciones de deficiencia.

La segunda alternativa del indicador, con un criterio de exigencia mayor, mide


el porcentaje de los establecimientos del tercer cuartil, es decir, aquellos que
obtuvieron puntajes iguales o superiores al 75% de cumplimiento del estándar.
Constituye un rango de características de infraestructura y calidad deseado para
llevar a cabo las actividades de tratamiento y rehabilitación y que es posible
alcanzar, en términos incrementales, en la medida que se van produciendo me-
jorías en la calidad de la planta física.

Las escalas construidas se muestran en la tabla 6:

Tabla 6. Escalas de evaluación de calidad de infraestructura

Calidad Escala Mínima Escala Ideal


66% a 74% 75% o más
del puntaje total ideal del puntaje total ideal
Mala calidad 0% a 33% 0% a 50%
Regular calidad 34% a 65% 51% a 74%
Buena calidad 66% y más 75% y más

37
Pá g i na
La tabla 7 corresponde a la evaluación de la planta física de los centros que im-
parten planes ambulatorios básicos.

Tabla 7. Evaluación de la Planta Física según Tipo de Centros.


Plan Ambulatorio Básico

Consultorios ONG. Y C. Terapéutica


Hospitales
y COSAM Ambulatoria
N0 17 (58.6%) 9 (31%) 3 (10.4%)
Escala Escala Escala Escala Escala Escala
Calidad
Mínima Ideal Mínima Ideal Mínima Ideal
Mala
0 5.9 0 33.3 0 22.2
calidad
Regular
17.6 17.6 33.3 66.6 44.4 33.3
calidad
Buena
82.4 76.5 66.7 0 55.6 44.4
calidad

Cabe destacar que sobre el 75% de los Consultorios y COSAM aplican a la catego-
ría de “buena calidad” de su planta física bajo el criterio más exigente, situación
que sólo cumple el 44% de los hospitales diurnos y ninguna de las comunidades
terapéuticas seleccionadas en la muestra.

Los aspectos más débiles en la planta física, especialmente cuando se trata de


plantas reacondicionadas, están determinados por la inadecuada ventilación de
los espacios de atención; la falta de aislamiento sonoro de estos espacios, que
afecta a la privacidad; el deficiente aseo de los baños y la falta de condiciones
de seguridad, existiendo algunos lugares en que estas últimas son prácticamente
inexistentes.

38
P á gin a
La evaluación de la planta física de establecimientos que ejecutan planes Ambu-
latorios Intensivos, se presenta en la tabla 8.

Tabla 8. Evaluación de la Planta Física, según Tipo de Centros


Plan Ambulatorio Intensivo

COSAM,CRS,CAID Hospitales C. Terapéutica


N 0
4(16%) 10(40%) 11(44%)
Escala Escala Escala Escala Escala Escala
Calidad
Mínima Ideal Mínima Ideal Mínima Ideal
Mala
- - 10 30 - 9.1
calidad
Regular
50 50 60 40 36.4 63.6
calidad
Buena
50 50 30 30 63.6 27.3
calidad

Cabe destacar que son los hospitales que imparten este plan, los que presentan
una evaluación más deficiente encontrándose un 70% en condición de mala o
regular calidad bajo el criterio menos exigente.

La evaluación de la planta física de las catorce Comunidades Terapéuticas que


ejecutan planes Residenciales, se presenta en la tabla 9.

Tabla 9. Distribución de los centros de tratamiento Residenciales,


según cumplimiento de calidad.

Calidad Escala mínima Escala Ideal


N 0
14 14
Mala calidad 0 7
Regular calidad 14.3 14.3
Buena calidad 85.7 78.6
Total 100 100

Esta información muestra, en general, un mejor cumplimiento de los estándares,


en estos centros, en relación a los que imparten planes ambulatorios.

39
Pá g i na
Todos los centros cuentan con áreas de esparcimiento y la gran mayoría con zo-
nas para prácticas deportivas.

Cuentan con tres salas de atención en promedio, aunque en la mitad de los


centros, éstas son de usos múltiples (sala de atención individual, sala de trabajo
grupal, sala de estar y comedor). En relación al comedor, en el 62% de los casos
presta uso exclusivo para esta actividad. La superficie de esta habitación va
de 15 m2 a 120 m2. Es un lugar con buena ventilación y en la totalidad de los
centros con buen aseo. El 70% de las cocinas cuenta con extintor de incendios al
interior de esta. En cuanto a la existencia de minutas de alimentación, éstas se
encontraron en la mitad de los centros y sólo 30% de los mismos dispone de una
minuta que contiene el cálculo de aporte nutricional.

El 50% de los centros no cuenta con dormitorios para mujeres y sólo un centro
(7.1%) cuenta con infraestructura exclusiva para ellas. Los dormitorios se encon-
traron siempre ordenados y con ventilación.

Los aspectos más débiles en la planta física, están relacionados con la falta de
aislamiento sonora de estos espacios, que afecta a la privacidad y la falta de
condiciones de seguridad.

La tabla 10 muestra, en forma resumida, la evaluación de la planta física, según


tipo de plan para la escala mínima y la escala ideal.

Tabla 10. Evaluación de la planta física, según tipo de plan

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Escala Escala Escala Escala Escala Escala
Calidad
Mínima Ideal Mínima Ideal Mínima Ideal
Mala
0 13.8 4 12 0 7
calidad
Regular
27.6 27.6 48 56 14.3 14.3
calidad
Buena
72.4 58.6 48 32 85.7 78.6
calidad

La evaluación de la planta física, según tipo de plan, nos muestra la existencia de


brechas importantes en la estructura y calidad de la planta física de los distintos
centros y los distintos tipos de planes. Las mejores condiciones de planta física

40
P á gin a
la encontramos en las Comunidades Terapéuticas, aún cuando encontramos difi-
cultades principalmente en las condiciones de seguridad de estos centros.

Dentro de los centros que imparten planes ambulatorios, las principales dife-
rencias se encuentran, cuando se trata de Consultorios de Atención Primaria y
COSAM, cuyas principales dificultades provienen del hecho que los programas no
cuenten con espacios propios, sino más bien tengan asignados algunos boxes en
determinados horarios. En el caso de los hospitales juegan variables como la an-
tigüedad de las plantas físicas y su mantención, junto con la falta de un espacio
propio para los programas.

41
Pá g i na
Recursos Humanos

En el ámbito de los recursos humanos, la investigación contó con información de


primera mano entregada por los Directivos de los centros estudiados. Se consig-
nó en cada profesional y técnico, las horas contratadas para cada uno de ellos
por el programa y las funciones que desempeñan dentro del mismo. La tabla 11
muestra los resultados encontrados para los tres planes estudiados:

Tabla 11. Planta profesional de los centros según horas contratadas


semanales y tipo de plan

Profesionales/
Horas contratadas semanales
técnicos
BASICO INTENSIVO RESIDENCIAL
Promedio Mediana Promedio Mediana Promedio Mediana
Médico General 12,4 9,0 0,2 0 0 0
Médico
10,3 7,0 6,9 2 2,5 0
Psiquiatra

Psicólogo 25,4 22,0 35,6 40 35,2 28

Asistente Social 31,1 22,0 27,1 22 31,1 21


Enfermera 12,8 10,5 1,9 0 0,3 0
Terapeuta
8,4 6,0 4,7 0 0 0
ocupacional
Técnico
34,8 22,5 30 0 72,3 22
acreditado
Técnico no
16,7 16 20 0 73,3 90
acreditado
Otro prof/técnico 34,9 16 34,2 24 73,7 27

Como se aprecia, los centros que entregan planes básicos disponen en prome-
dio de casi 26 horas contratadas semanales de psicólogo, 31 horas de asistente
social, 12 horas de médico general y 10 de médico psiquiatra. En intensivos, un
solo centro dispone de médico general con horas asignadas para el programa, lo
que da un promedio de 0,2 horas y sólo 6,9 para médico psiquiatra, cifras muy
inferiores a las encontradas en los planes básicos, aumentando, sin embargo,
las horas de psicólogo. Las horas de asistente social, terapeuta ocupacional y
enfermera también aparecen disminuidas respecto a los planes básicos, parti-

42
P á gin a
cularmente en esta última, con un promedio de sólo 1,9 horas. En planes resi-
denciales, ningún centro dispone de médico general con horas asignadas para
el programa, y sólo 2,5 horas en promedio de psiquiatra, cifras muy inferiores
a las encontradas en los otros planes. Las mayores horas profesionales de estos
centros están ocupadas por las horas de psicólogo y asistente social, siendo las
horas de enfermera y de terapeuta ocupacional casi inexistentes. Los técnicos en
rehabilitación acreditados y no acreditados aparecen presentes con 72 y 73 horas
promedio, muy superior a lo encontrado en los planes intensivos, que disponían
de 35 y 17 horas promedio, respectivamente. El carácter residencial de este
plan que significa atención del residente las 24 horas del día, se traduce en horas
contratadas de técnico en rehabilitación por sistema de turnos. Del análisis de la
tabla anterior, podemos concluir que esta menor dotación de horas profesionales
en planes intensivos y fundamentalmente en planes residenciales podría obede-
cer al carácter de comunidades terapéuticas de estas instituciones.

Existen centros que declaran disponer de mayor dotación de planta profesional,


sin embargo, ésta no ha sido contratada por el programa, sino que pertenece al
consultorio u hospital respectivo en el que se entrega el plan. Esto se produce
particularmente en referencia al recurso médico que participa en el programa,
pero sin disponer de horas contratadas para el mismo. En centros de carácter
privado, las prestaciones profesionales, particularmente la consulta médica y de
médico psiquiatra, son efectuadas de forma externa a la institución, a través de
la red.

Se estudió la presencia de cada recurso profesional o técnico en los centros,


independientemente de la cantidad de horas contratadas. Se encontró (tabla 12)
que un 100% de los centros disponen de horas contratadas de psicólogo y alrede-
dor de 70% de asistente social. La presencia de profesional médico, tanto general
como psiquiatra, va disminuyendo al aumentar la complejidad del plan.

43
Pá g i na
Tabla 12: Planta profesional de los centros según porcentaje
de centros con recurso presente y tipo de plan

Profesionales/técnicos Recurso presente (%)


BÁSICO INTENSIVO RESIDENCIAL
Médico General 45,5 3,8 0,0
Médico Psiquiatra 31,8 54,0 21,0
Psicólogo 100,0 100,0 100,0
Asistente Social 72,7 73,1 71,0
Enfermera 18,2 15,4 7,0
Terapeuta ocupacional 18,2 26,9 0,0
Técnico acreditado 81,8 46,2 50,0
Técnico no acreditado 40,9 46,2 43,0
Otro prof/técnico 36,4 76,9 43,0

Se calculó en base a la información de planta profesional disponible y al número


de pacientes que atiende el centro mensualmente, el número de horas al mes
disponibles de cada profesional por usuario. Los resultados aparecen a continua-
ción (tabla 13).

44
P á gin a
Tabla 13. Horas semanales de recurso humano disponible por usuario

Profesionales/
Horas semanales por usuario
técnicos
BASICO INTENSIVO RESIDENCIAL
Promedio Mediana Promedio Mediana Promedio Mediana
Médico General 3,8 2,2 0,1 0 0 0
Médico Psiquiatra 2,5 0,7 2,6 0,4 1,2 0
Psicólogo 6,6 3,9 13,0 5,3 13,5 5,8
Asistente Social 7,6 3,8 10,4 2,1 12,0 4,5
Enfermera 3,5 3,4 5,3 0 0,1 0
Terapeuta
1,6 1,3 3,1 0 0 0
ocupacional
Técnico
6,9 4,3 12,6 0 14,1 7,3
acreditado
Técnico no
4,0 3,1 7,1 0 29,2 13,4
acreditado
Otro profesional
10,6 2,5 12,5 4,0 14,9 7,4
o técnico

La información de la tabla anterior está, por lo tanto, sujeta al número de pa-


cientes que el director declara atender mensualmente. En planes básicos, las
horas de psicólogo, asistente social y terapeuta acreditado son las de mayor
disponibilidad en la atención del usuario, con 50% de los centros que disponen
de 4 horas semanales o más de psicólogo y asistente social por usuario. En pla-
nes intensivos se encuentra una mayor variación que en los básicos entre los
valores promedio y mediana, lo que puede dar cuenta de una mayor concentra-
ción de recurso profesional en unos pocos centros. Todas las horas semanales
de profesionales por usuario se encuentran disminuídas en sus valores mediana
en relación a los planes básicos, salvo el recurso psicólogo donde se disponen
más horas semanales por usuario en este plan. En residenciales, el recurso pro-
fesional médico, de enfermera y terapeuta ocupacional es casi inexistente. La
mayor cantidad de horas profesionales por usuario son de psicólogo y asistente
social que son muy superiores a las encontradas en planes intensivos. El recurso
técnico, tanto acreditado como no acreditado, es el más presente y destaca las
horas por usuario de “otros” con 15 horas semanales, ocupada esta categoría,
fundamentalmente por monitores, profesores y orientadores.

45
Pá g i na
La información que se muestra a continuación forma parte de los resultados ob-
tenidos a partir de la aplicación de un instrumento a 4 profesionales y/o técnicos
por cada centro del total que ofrecen planes de tratamiento y rehabilitación en
modalidad básica, intensiva y residencial, que formaron parte de la muestra de
estudio. El objetivo de este instrumento era conocer con mayor profundidad, y
desde la perspectiva de los profesionales y técnicos entrevistados, los siguientes
aspectos: experiencia del equipo rehabilitador en el campo de las drogodepen-
dencias; acciones principales desarrolladas; modelo o marco de referencia que
guía estas acciones; facilidades y obstáculos para el desarrollo del trabajo; eva-
luación que hacen de su situación laboral; acceso a instancias de capacitación
(ver Instrumento N° 2 en Anexo3).

El total de profesionales y técnicos entrevistados fue de 258.

Composición del equipo

De acuerdo a lo declarado por esta muestra de profesionales y técnicos entre-


vistados, los equipos de los centros que ofrecen programas de tratamiento y
rehabilitación son de carácter multidisciplinario y se encuentran compuestos
mayoritariamente por los profesionales psicólogo y asistente social y, en menor
proporción, por enfermera, profesor, terapeuta ocupacional, médico psiquiatra,
médico, psicopedagoga y otros profesionales.

En las siguientes tablas (14 y 15) se muestra la composición del equipo y la pro-
porción en que cada uno de los profesionales y técnicos se encuentra represen-
tado.

46
P á gin a
Tabla 14. Composición del equipo profesional

Profesional Nº %
Psicólogo 74 44.8
Asistente Social 38 23.0
Enfermera 13 7.9
Profesor (Arte; Ed. Física; otros) 10 6.1
Terapeuta Ocupacional 10 6.1
Médico Psiquiatra 9 5.5
Médico 5 3.0
Otros profesionales (Matrona; Antropólogo; Sociólogo; Periodista) 4 2.4
Psicopedagogo 2 1.2
Total 165 100

Tabla 15. Composición del equipo técnico.

Técnico Nº %
Técnico en Rehabilitación 56 60.2
Monitor* 20 21.5
Otros Técnicos
5 5.4
(Terapeuta corporal; Dactilógrafa; en Administración; otros)
Técnico Paramédico 4 4.3
Secretaria 4 4.3
Técnico en Bienestar Social 4 4.3
Total 93 100
* También se le denomina educador, terapeuta u operador terapéutico.

Resulta notorio el predominio de los Psicólogos, Técnicos en Rehabilitación - con


y sin acreditación - y los Asistentes Sociales dentro del equipo que trabaja en
los centros. Estos representan, respectivamente el 44.8%, 60.2% y 23.0% de los
profesionales y técnicos prestadores de servicios, y colectivamente equivalen al
65.1% del total de los profesionales y técnicos involucrados en el tratamiento.

La mayor proporción de técnicos en rehabilitación fue encontrada en los Planes


Residenciales. Un porcentaje importante de los mismos no se encuentra acredi-

47
Pá g i na
tado y su desempeño se apoya fundamentalmente en la experiencia adquirida a
través de la práctica. Se pudo encontrar una proporción mayor de técnicos en
rehabilitación acreditados en planes básico e intensivo en comparación con plan
residencial. Es frecuente que estos educadores o monitores sean “adictos rehabi-
litados”. Es posible observar que las personas que se desempeñan como técnicos
se han ido capacitando en el transcurso del desarrollo de su trabajo.

Actividades principales desarrolladas


según tipo de profesional o técnico

A continuación se procederá a describir brevemente el trabajo que cada entre-


vistado declara realizar al interior del programa de tratamiento y rehabilitación,
en relación a objetivos, acciones y profesional o técnico definido por CONACE
para cada prestación.

El profesional psicólogo declara realizar, mayoritariamente, psicoterapia, ya sea


individual, grupal o familiar; entrevista inicial, evaluaciones y psicodiagnóstico;
grupos de apoyo y acogida, orientación y motivación; psicoeducación; apoyo
emocional; entrenamiento en destrezas de comunicación, manejo de emocio-
nes y problemas; prevención de recaídas; difusión; coordinación y trabajo con
equipo; supervisión de casos; reuniones clínicas; taller multifamiliar; consulta
de salud mental; intervención comunitaria; intervención psicosocial de grupo;
evaluación y derivación; trabajo en red; seguimiento.

Todas las acciones señaladas corresponden a lo definido para la consulta psico-


lógica. Además, el profesional psicólogo realiza otras acciones, a saber: trabajo
con la pareja y con la familia; intervención comunitaria; trabajo en red; enlace y
difusión. Una proporción de estos profesionales desempeña el rol de coordinador
del programa y apoyo técnico.

El Técnico en Rehabilitación participa, al igual que otros miembros del equipo,


en intervención psicosocial de grupo y consulta de salud mental. Los técnicos en
rehabilitación, llamados también educadores, formadores o monitores terapéu-
ticos, realizan además una gran variedad de funciones.

Se encuentran desempeñando la labor de técnicos en rehabilitación algunos


profesionales de distintas áreas (contador; periodista, antropólogo; profesor de
arte). Algunas personas que se desempeñan como técnicos en rehabilitación no
tienen ningún titulo o aún se encuentran cursando la enseñanza media.

48
P á gin a
Las acciones que mayoritariamente declaran realizar estos técnicos son evalua-
ción; diagnóstico psicosocial; psicoeducación a la persona y familia; consejería;
talleres grupales (algunos de intervención laboral); apoyo emocional; identifi-
cación de ayuda en la familia y red social; motivación a la vinculación a grupos
de autoayuda. Otra tarea es la realización de diferentes talleres manuales, de
expresión corporal, entre otros.

Una proporción de los Técnicos en Rehabilitación asumen tareas de coordinación


del programa. Muchos asumen tareas administrativas dentro del centro, registro
de actividades, manejo de datos, registros de ingresos y egresos, entre otras.
También desempeñan tareas de supervisión de labores domésticas, vigilancia del
proceso de rehabilitación y atención de los residentes. Muchos de estos técnicos
realizan turnos de noche y acompañamiento a los residentes.

En cuanto a los otros técnicos (paramédico y de bienestar social) asumen, mayo-


ritariamente tareas de trabajo con grupos y acogida. Los monitores se encuen-
tran dedicados, fundamentalmente, al trabajo educativo a través de actividades
de talleres, terapias y psicoeducación. También declaran realizar consejería,
orientación, coloquios y entrevistas.

Una proporción de los técnicos entrevistados también realizan visitas domicilia-


rias de seguimiento.

Las secretarias realizan labores administrativas en general, tales como recepción


y manejo de documentos.

El profesional Asistente Social realiza, fundamentalmente, evaluación y entre-


vistas de ingreso; diagnóstico psicosocial; entrevistas a familiares; psicoeduca-
ción a la persona y familia; enfrentamiento en habilidades e identificación de
ayuda en la familia y red social; motivación a la vinculación a grupos de autoayu-
da; otras acciones de trabajo grupal, especialmente talleres. También realiza
visitas domiciliarias, trabajo de terreno, actividades de seguimiento y trabajo
en red. Una proporción de estos profesionales realiza tareas de coordinación del
programa y otras tareas administrativas. La labor de este profesional estaría cen-
trada, particularmente, en el trabajo con las familias y el entorno del sujeto.

El profesional Enfermera asume como tarea central los controles de salud de


los usuarios, como apoyo al trabajo del médico. También, en algunas ocasiones,
asume tareas de intervención psicosocial de grupo que contempla acciones de
psicoeducación, apoyo emocional, enfrentamiento en habilidades e identifica-

49
Pá g i na
ción de ayuda en la familia y red social, y motivación a la vinculación a grupos de
autoayuda. Además participa en reuniones clínicas y de coordinación.

La labor del profesional Terapeuta Ocupacional se centra, fundamentalmente,


en el trabajo de talleres grupales y laborales. También asume tareas de interven-
ción psicosocial de grupo, tales como psicoeducación; apoyo emocional; enfren-
tamiento en habilidades e identificación de ayuda en la familia y red social; y
motivación a la vinculación a grupos de autoayuda. Además participa en reunio-
nes clínicas y de coordinación.

El profesional Profesor, asume, principalmente, tareas de trabajo con grupos


o talleres de diverso tipo según especialidad del profesor (arte, música; trabajo
corporal; educación física; entre otros). Llama la atención que un educador que
ostenta el título de Licenciado en Educación declare realizar apoyo farmacoló-
gico.

El profesional Médico Psiquiatra realiza consulta de psiquiatría, la que contem-


pla evaluaciones médicas y psiquiátricas; diagnóstico psiquiátrico; tratamiento
psicoterapéutico y farmacológico; desintoxicación; entrevistas a familiares; te-
rapias grupales; educación individual y familiar; psicoeducación a la persona y su
familia; apoyo emocional, principalmente. También, en ocasiones, asume tareas
de coordinación, supervisión y apoyo al programa.

El profesional Médico realiza consulta médica de salud mental, la que contem-


pla evaluación médica y diagnóstico; indicación y prescripción farmacológica;
desintoxicación; diagnóstico y derivación; terapia grupal y terapia familiar; psi-
coeducación. Además del apoyo médico, este profesional participa de las reunio-
nes de equipo.

Las acciones señaladas corresponden a lo definido para la consulta médica de


salud mental, a excepción de la terapia grupal y familiar que no forman parte de
las acciones que se espera realice este profesional.

El Psicopedagogo se encuentra dedicado a apoyar en el área pedagógica.

50
P á gin a
Modelos o marcos teóricos que guían las acciones

Los datos que se presentan a continuación corresponden a las expresiones de los


directores y los miembros del equipo de las instituciones analizadas, en relación
con la pregunta sobre el modelo o la orientación con la que trabaja el centro.
Como se observa, los distintos Modelos o Marcos Teóricos emergen desde las
representaciones de los propios entrevistados, siendo los más frecuentes los si-
guientes: Modelo Biopsicosocial; Modelo Sistémico Familiar; Modelo Humanista;
Modelo Cognitivo Conductual

La tabla 16 presenta una breve sistematización de lo expresado por profesionales


y técnicos que trabajan en estos programas, respecto a modelos o marcos teóri-
cos según tipo de centro que imparte el plan.

Tabla 16. Marcos teóricos según tipo de centro

Marco Teórico Tipo de Centro Componentes principales

Enfoque integral que da cuenta de la totalidad de


sistemas en una persona.
Mirada integral: aborda al sujeto y su red próxima
Consultorio
(familia; otros).
COSAM
Considera los distintos aspectos en una persona:
Biopsicosocial CT
médico, social, emocional, familiar, otros.
Hospital
Se busca habilitar a la persona para que se haga
Centro de Espec.
responsable de sus decisiones y su vida.
Tiene como fin último la reinserción social del su-
jeto.
Consultorio Trabajo con el individuo y su entorno. Énfasis en
COSAM familia y comunidad (Taller multifamiliar).
Sistémico
Hospital Busca generar redes de apoyo y control al trata-
Centro de Espec. miento.

Consultorio Enfocado al cambio en el proyecto de vida.


Cognitivo-Con-
COSAM Busca la educación del sujeto en cambios de con-
ductual
Hospital ducta y la reinserción en su medio.

Inserción del sujeto en la comunidad con énfasis en


familia y recursos comunitarios.
Incorpora el contexto social del sujeto como medio
Comunitario COSAM
de control y reinserción.
Consumo es visto como problema en la vida del in-
dividuo.

51
Pá g i na
Énfasis en daño que produce el consumo en dife-
Psicosocial COSAM rentes áreas.
Asume que se trata de problema multicausal.

Enfoque clínico que incorpora al sujeto, su familia


y red social.
Enfoque Clínico
Hospital Considera la evaluación médica y psiquiátrica.
y Clínico - Co-
COSAM Incorpora el contexto social del sujeto como medio
munitario
de control y reinserción.
Se interviene en estilo de vida del sujeto.
Modelo multidisciplinario.
Utiliza metodología que busca la motivación de la
Ecológico-So- Multifamiliar
persona en su proceso de tratamiento.
cial COSAM
La familia es un eje central de tratamiento y fuente
principal de apoyo para el sujeto.
Tr a n s t e ó r i c o
COSAM Prochaska y Di Clementi
del cambio
Modelo huma- Comunidades Transfiguración del hombre basado en valores.
nista-cristiano Terapéuticas
Declaran realizar “de todo un poco”, intentando
Mezcla Hospital
satisfacer las necesidades del paciente.

Nota: Parte de estos modelos o marcos teóricos fueron detectados y descritos


en el informe “Apoyo a la gestión del CONACE”. Evaluación del subprograma de
tratamiento y rehabilitación. Estudio exploratorio convenio CONACE – MINSAL.
Proyecto CHI/97-004 de junio de 2001.)

En relación con estos modelos en el Box 3 se entregan algunos elementos adicio-


nales que ayudan a una mejor caracterización del mismo.

52
P á gin a
BOX 3. Marcos de referencia para el abordaje terapéutico

Modelo Biopsicosocial
Es el modelo más mencionado por los entrevistados. Se utiliza en los cuatro
tipos de centros de atención, a saber: hospital; comunidad terapéutica;
COSAM y consultorio.

Modelo Sistémico
Otro de los modelos más mencionado por los entrevistados. Trabaja tanto
con el individuo como con su entorno. El énfasis está puesto en la familia y
contexto en que se desenvuelve el sujeto. Busca generar redes de apoyo y
control al tratamiento. Se utiliza en 3 tipos de centros: consultorio, COSAM,
hospital y en centro de especialidad, como el Centro de Rehabilitación de
Adicciones.

Modelo Cognitivo-Conductual
Otro de los modelos más mencionado por los profesionales entrevistados. Su
énfasis está puesto en el cambio en el proyecto de vida. Busca la educación
del sujeto en cambios de conducta y la reinserción en su medio. Se utiliza
en 3 tipos de centros de atención: consultorio, COSAM y hospital

Los siguientes tipos de orientación teórica no fueron pesquisados en el es-


tudio de evaluación efectuado el año 2001 y sí aparecen mencionados en
la actualidad:

Modelo Comunitario
Este es uno de los modelos utilizados por los programas que se realizan en
COSAM. Busca la inserción del sujeto en la comunidad, con énfasis en la fa-
milia y otros recursos comunitarios. Su planteamiento básico es la conside-
ración del contexto social del sujeto para que actúe como medio de control
y reinserción. El consumo es visto como un problema que forma parte de la
vida del individuo.

Modelo Psicosocial
Este es uno de los modelos utilizados por programas que conforman el tipo
de trabajo de tratamiento y rehabilitación en un COSAM entre los que se
seleccionaron aleatoriamente en la muestra. Su énfasis está puesto en el
daño que produce el consumo en diferentes áreas de la vida del sujeto. Asu-
me que se trata de un problema multicausal.

53
Pá g i na
Modelo Clínico y Clínico – Comunitario
Este es un modelo utilizado en centros que forman parte de un hospital y
también por algunos programas que forman parte del tipo de trabajo de
un COSAM. Utiliza un enfoque clínico que parte de la evaluación médica y
psiquiátrica e incorpora al sujeto, su familia y red social. Se trabaja con el
contexto social del sujeto como medio de control y reinserción. Se intervie-
ne en estilo de vida del sujeto.

Modelo Ecológico-Social
Modelo propio de programas multifamiliares, también presente en COSAM.
Trabaja con enfoque multidisciplinario. Utiliza metodología que busca la
motivación de la persona en su proceso de tratamiento y rehabilitación. La
familia es considerada un eje central de tratamiento y fuente principal de
apoyo para el sujeto.

Evaluación de facilidades y limitaciones para el desarrollo


del trabajo. Sugerencias

Las respuestas de los entrevistados a la pregunta de cuáles son las principales


facilidades que el espacio institucional les pone para el desarrollo de su trabajo
se organizaron de acuerdo a las siguientes categorías:

Espacio Físico: referido como la posibilidad de contar con espacios adecua-


dos en número y características (privacidad; tamaño; acogedor; otros) para
el desarrollo de las diferentes actividades que contempla el plan de trata-
miento, desde intervenciones individuales, hasta intervenciones grupales y
familiares.

Clima laboral: referido como ambiente laboral agradable y que ofrece apoyo
para el desarrollo del trabajo. También se menciona experiencia del equipo y
consolidación del mismo. Otro aspecto incluido en este punto es la composi-
ción del equipo, donde se valora muy especialmente el trabajo multidiscipli-
nario. También se valora la motivación de los miembros del equipo.

Recursos: referido como la posibilidad de contar con adecuados recursos ma-


teriales y humanos para el buen desarrollo del trabajo. También se incluye
aquí el acceso a capacitación.

54
P á gin a
Accesibilidad: se refiere como fácil acceso geográfico, buen horario de tra-
bajo y posibilidad de fácil llegada, tanto para los usuarios como para sus fa-
miliares. Esto último se refiere como ubicación accesible, horarios accesibles
y atención accesible.

Trabajo en red: referido como la posibilidad de trabajar en coordinación


con otras instituciones, organizaciones y programas relacionados; posibilidad
de contar con atención de profesionales de otros programas; posibilidad de
derivar.

Características de programa: referidas como contar con una planificación


clara y flexible; metas concretas y compartidas; otros.

Dirección del programa: se refiere como contar con una clara dirección; con-
fianza y apoyo de los directivos para el desarrollo del trabajo.

Otras: un entrevistado refiere que es de gran riqueza tener la posibilidad de


aportar al programa a partir de la experiencia de ser ex-adicto. Otro entrevis-
tado considera significativa la posibilidad de validar las estrategias y marcos
de referencia usados para la intervención.

A continuación (tabla 17) se presenta una descripción de las facilidades identi-


ficadas por los profesionales y técnicos para la realización de su trabajo, según
tipo de Plan.

55
Pá g i na
Tabla 17. Facilidades reconocidas para el desarrollo del trabajo.

Básico Intensivo Residencial


Facilidad
Frecuencia Frecuencia Frecuencia
Espacio físico adecuado a necesidades
53 45 29
programa
Clima laboral y trabajo en equipo 21 24 10
Disponibilidad de recursos
16 5 2
(materiales y humanos)
Accesibilidad
14 4 6
(geográfica; horaria; humana)
Trabajo en red 5 1 --
Características del programa 3 4 3
Coordinación y dirección del programa 3 5 2
Otras (experiencia de ser ex-adicto; va-
1 -- --
lidación de estrategias de intervención)

Las respuestas de los entrevistados a la pregunta de cuáles son las principales


limitaciones que el espacio institucional les pone para el desarrollo de su trabajo
se organizaron de acuerdo a las siguientes categorías:

Espacio físico: se refiere, preferentemente a insuficientes espacios físicos (ya


sea en cantidad o en tamaño) para la realización de diferentes actividades,
especialmente las de carácter grupal, familiar y recreativo. A lo anterior se
suma que varios centros comparten espacio con otros programas, lo que re-
sulta en una competencia por el uso de espacios. También se menciona con
frecuencia la necesidad de mejorar, ampliar, remodelar la infraestructura
existente.

Recursos: se refiere como falta de recursos materiales (computadora; impre-


sora; conexión a Internet; teléfono; material de escritorio, otros) y recursos
humanos para el buen desarrollo del trabajo. Se consigna la necesidad de
contratar más horas profesionales, mencionando específicamente horas mé-
dicas, médico psiquiatra y asistente social.

Ninguna: no se refiere o identifica ninguna limitación.

Características del Programa: se refiere, preferentemente, a aspectos ad-


ministrativos como lentitud en la entrega de recursos y dependencia de otras

56
P á gin a
instituciones o programas, lo que dificulta realizar un trabajo eficiente y ex-
pedito.También se incluye en este punto la limitación de tiempo para la aten-
ción de usuarios. En el caso específico de plan residencial se refiere la nece-
sidad de especialización del personal y la dificultad que implica la inclusión
de patologías más graves.

Accesibilidad: se refiere como poca flexibilidad en horarios de atención que


limita acceso de usuarios y, en algunos casos, como dificultad de acceso geo-
gráfico.

Programas: se refiere la necesidad de incorporar trabajo familiar; trabajo de


prevención; actividades recreativas y actividades de autocuidado del personal.

Otras: se menciona en un caso la falta de flexibilidad en los roles y en otro


caso el ineficiente trabajo en red.

En caso del Plan Residencial se agregan otras limitaciones a las compartidas con
el resto de planes:

Demanda: exceso de demanda en relación a capacidad de respuesta del equipo.

Clima laboral: un entrevistado refiere las malas relaciones humanas como


limitación para el desarrollo de su trabajo.

La tabla 18 presenta la distribución de las limitaciones declaradas por los profe-


sionales y técnicos para la realización de su trabajo, según tipo de Plan.

57
Pá g i na
Tabla 18. Limitaciones reconocidas para el desarrollo del trabajo.

Básico Intensivo Residencial


Limitación
Frecuencia Frecuencia Frecuencia
Espacio físico inadecuado e insuficiente 24 45 15
Recursos humanos y materiales 24 21 13
Ninguna 11 4 6
Características del programa 9 13 8
Accesibilidad (geográfica; horaria) 5 2 10
Falta de algunos programas 4 -- --
Sistema contractual 3 3 --
Otras (roles; trabajo red) 1 -- --
Demanda -- -- 4
Clima Laboral 1

En relación a los cambios sugeridos por los entrevistados, éstos se agruparon en


las siguientes categorías:

Ampliación de recursos: se sugiere asignar mayores recursos materiales y


humanos para mejorar los programas de atención y dar mejor respuesta a las
necesidades de los usuarios.

Mejoramiento de infraestructura: las sugerencias principales se refieren a


dotar de nuevos espacios para incorporar otro tipo de actividades, por ejem-
plo, deportivas o grupales. También se solicita frecuentemente mejorar los
espacios existentes, ampliar, remodelar.

Mejoramiento de coordinación con otras instituciones: en este punto se in-


cluyen sugerencias en relación a mejorar la coordinación del programa inter-
namente, la coordinación con otras instituciones, organizaciones y personas,
y se señala también la necesidad de contar con mayor supervisión.

Flexibilización de programa y/o atención: en este punto se sugiere contar


con programas más flexibles que acojan mejor las necesidades y realidades
de los usuarios. También se señala la necesidad de aumentar los cupos para
la atención, y la necesidad de flexibilizar los objetivos de la intervención. Se
refiere como necesidad de cambiar la visión y las metodologías empleadas.

58
P á gin a
Mejoramiento de aspectos administrativos: la principal y casi única suge-
rencia en este punto es agilizar el trabajo administrativo y la entrega de los
recursos en los plazos estipulados.

Incorporación de nuevos programas y/o actividades: se sugiere la incorpo-


ración de diferentes programas y/o actividades tales como sistematización de
la experiencia; desarrollo de investigación; incorporación de unidad de desin-
toxicación; incorporación de trabajo con familias; entre las principales.

Mejoramiento de condiciones laborales: la principal sugerencia en este pun-


to es la mejora de las remuneraciones y la estabilidad en la situación contrac-
tual de los miembros del equipo del programa.

Ninguna: no se realiza ninguna sugerencia de cambio.

A continuación se describen los cambios sugeridos, los que se encuentran en di-


recta relación con las limitaciones identificadas.

Tabla 19. Sugerencias declaradas para un mejor desarrollo del trabajo

Básico Intensivo Residencial


Cambios sugeridos
Frecuencia Frecuencia Frecuencia
Ampliar recursos 35 20 17
Mejorar infraestructura 13 29 12
Mejorar coordinación
9 5 11
otras instituciones
Flexibilizar programa y/o atención 9 19 7
Mejorar aspectos administrativos 7 3 2
Incorporar nuevos programas y/o
5 2 4
actividades
Mejorar condiciones laborales 4 7 6
Ninguna -- 3 1

59
Pá g i na
Capacitación del Equipo

En relación a la consulta respecto a estudios o cursos realizados en drogodepen-


dencias o áreas afines, nos encontramos que una alta proporción de los entre-
vistados (superior al 50%) reconoce haber recibido o estar recibiendo algún tipo
de capacitación.

Los cursos en el área de adicciones son los que ocupan la mayor proporción de
la capacitación, de acuerdo a lo declarado por los entrevistados. En cuanto a
seminarios o especialización en el área de drogas, son varias las instituciones
que imparten estos cursos: CONACE; Escuela de Salud Pública U. de Chile; Pon-
tificia Universidad Católica, Universidad de Concepción y de Los Lagos, Sename
y Fundación Credho, entre las más mencionadas. Los contenidos principales de
estos cursos son: prevención de consumo; prevención de recaídas; manejo en
Comunidades Terapéuticas; patología dual; formación como monitor u operador
terapéutico, entre otros.

Sin embargo, los cursos de formación, capacitación o perfeccionamiento a los


que asisten profesionales y técnicos de los equipos de trabajo son bastante di-
versos y no todos tratan acerca de adicciones o dependencias propiamente tal.
Algunos de estos cursos entregan herramientas para el desarrollo personal, para
la intervención con grupos, y una gran proporción de ellos abordan aspectos re-
lativos a intervención familiar. Todas estas áreas afines pueden ser consideradas
como instancias que entregan herramientas que favorecen la intervención en el
ámbito de las drogodependencias. Dentro de estos cursos se puede mencionar la
programación neurolingüística (PNL); psicodrama; trastornos alimentarios; ene-
agrama, entre otros.

Evaluación de la situación laboral

Al consultar por el nivel de satisfacción con la situación de trabajo (tabla 20),


las respuestas se distribuyen de la siguiente manera: un gran porcentaje de los
entrevistados evalúa su situación laboral como satisfactoria o muy satisfactoria,
mientras que una proporción bastante menor la califica como insatisfactoria o
medianamente satisfactoria.

60
P á gin a
Tabla 20. Evaluación de la situación laboral según tipo de plan

Básico Intensivo Residencial


Frecuencia % Frecuencia % Frecuencia %
Insatisfactoria 4 4.2 2 2 0 --
Medianamente
17 17.9 21 21 9 15
satisfactoria
Satisfactoria 47 49.5 54 54 28 46.7
Muy satisfactoria 25 26.3 23 23 23 38.3
No responde 1 1.1 -- -- -- --
Total 95 100 100 100 60 100

Si se relaciona esta evaluación con otros aspectos relacionados con facilidades


y limitaciones para el desarrollo del trabajo, llama la atención el alto nivel de
satisfacción declarado en relación a las limitaciones reconocidas para el buen
desempeño del trabajo. Esta diferencia se puede atribuir al gran valor que se le
otorga, por parte de los entrevistados, al clima laboral. Pareciera ser que cuan-
do las condiciones o el ambiente laboral son percibidos como gratos, el nivel de
satisfacción aumenta, independiente de las condiciones objetivas que puedan
dificultar un buen desempeño.

Aquellos que califican su situación laboral como insatisfactoria o como media-


namente satisfactoria refieren, principalmente, exceso de trabajo y falta de
recursos, especialmente profesionales, materiales y de infraestructura, para el
buen desarrollo de su labor.

61
Pá g i na
Cuestionario
de actitudes ante el trabajo: Síndrome de Bournout

El concepto de Bournout se ha relacionado con el de estrés, siendo difícil esta-


blecer una clara diferencia entre ambos, excepto por el hecho, quizás discutible,
que el Bournout sería un estrés crónico experimentado en el contexto laboral.
Decimos discutible puesto que se observa también en dueñas de casa, deportis-
tas aficionados y en voluntarios sociales, ninguno de los cuales tiene relación
laboral con la fuente de Bournout.

El rasgo fundamental del Bournout es el cansancio, descrito como la sensación


de no poder rendir o dar más de sí mismo. Trata de reflejar que, como producto
de una interacción negativa entre el lugar de trabajo, el equipo y los clientes, el
trabajador se encuentra desbordado, agotado en su capacidad de reacción adap-
tativa, no disponiendo de recursos adecuados para amortiguar el estrés que su
trabajo implica y experimentando una variedad de síntomas ante las demandas
de su entorno laboral.

Pese al aparente acuerdo en relación con muchas características del Bournout,


sigue siendo difícil establecer nítidamente si un trabajador está o no afectado
por este problema. Se ha realizado numerosos estudios en diversas profesiones y
entornos laborales, y parece estar claro que serían las profesiones de servicio y
algunos atributos socio-demográficos como la edad, género, estado civil, hijos, y
otros, los más relevantes en la génesis del cuadro.

A continuación se presentan los datos obtenidos desde el análisis acumulativo de


todos los trabajadores que respondieron al cuestionario de actitud ante al traba-
jo, el cual proporciona una evaluación de este aspecto a partir del Síndrome de
Bournout aplicado a los profesionales y técnicos que trabajan en los centros que
ofrecen los diversos planes del convenio FONASA-CONACE.

La muestra fue de 426 profesionales y técnicos que se distribuyen geográfica-


mente con una mayor concentración en la Región Metropolitana, la que por sí
sola reúne 189 personas, representando más del 44.4% de las observaciones. En
segunda importancia aparece la V Región, con 53 casos representando el 12.4%
de la muestra; en tercer lugar se encuentra la VIII Región, con 40 casos (9,4%).
Estas tres regiones concentran dos tercios del total de la muestra. En cuanto a
las comunas, las mayores concentraciones corresponden a las comunas de Viña
del Mar (n=23; 5,4%), Peñalolén (n=21; 4,9%), Arica (n=17; 4%), Pudahuel (n=16;

62
P á gin a
3,8%), Antofagasta (n=15; 3,5%), Colina (n=15; 3,5%) y San Fernando (n=15; 3,5%),
sumando entre todas alrededor de un tercio del total de la muestra.

Aspectos Sociodemográficos de la Muestra

Al revisar las profesiones de los trabajadores estudiados, las mayores concen-


traciones se registran en psicólogo (30,3%); asistente social (15,2%); técnico en
rehabilitación y/o paramédico (13,7%); profesor o educador (7,3%); médico (5%);
y monitor (21. 5%), los que en total representan el 76% de los encuestados. Esto
ya describe que las acciones más factibles de realizar estarán ligadas a las accio-
nes de la salud mental, biomedicina y educación - rehabilitación. Es interesante
ver como esta distribución plantea, desde la entrada, una cierta condición que
define las capacidades y prestaciones que el conjunto de los centros incluidos en
este programa están en condiciones efectivas de realizar.

Los prestadores estudiados tiene una edad promedio de 35,4 años (desviación
estándar 8,3, rango 21 a 65 años, moda 29 años), conformando un grupo humano
que aunque heterogéneo tiende a ser más bien de adultos jóvenes. Al agrupar
decenalmente predomina el grupo de 30-39 años (41,1%), seguido por el grupo
de 20-29 años (29,8%) y luego por el de 40-49 años (20,7%). Es decir, tenemos un
grupo con una mayor proporción de personas adultos-jóvenes en momentos de
inicio de su desarrollo personal y profesional, con una gran mayoría menor de 40
años (70,9%).

Se observa un relativo equilibrio entre hombre y mujeres, con un discreto pre-


dominio del género femenino (57,5%), lo cual es habitual en las profesiones del
sector salud, así como en los espacios de intervención social.

El grupo de profesionales y técnicos estudiados cuenta, en promedio, con 7,78


+ 6.67 años de experiencia profesional (rango 6 meses a 33 años). El 81,7% de la
muestra tiene menos de 10 años de experiencia (el 47% de los encuestados tiene
5 años o menos de experiencia). Esto es coherente con la distribución de edades
dentro del grupo, y permite caracterizar a éste como un grupo en el cual puede
darse intercambio de experiencias y destrezas, lo que constituye una oportuni-
dad para desarrollar ejercicios de auto - formación y capacitación interna.

El tiempo que acumulan en sus actuales instituciones es de 3,67 + 3,91 años


(rango 1 mes - 29 años), lo cual nos muestra un grupo heterogéneo aunque jo-
ven, con una experiencia profesional y permanencia institucional en procesos de
maduración y estabilización.

63
Pá g i na
Entre los técnicos y profesionales estudiados predominan los casados (44,1%) y
solteros (37,2%), con lo que las demás categorías son minoritarias. Esto parece
concordante con otras características del grupo, como signos de la etapa vital
esperable de acuerdo a su nivel profesional, experiencia y edad.

En cuanto a la tenencia de hijos, el 64% de ellos declara ser padre/madre (Tabla


21). Por tanto, casi dos tercios de estos profesionales y técnicos tienen hijos y
desarrollan tareas de orden parental además de las laborales, lo cual es normal-
mente uno de los aspectos habitualmente asociados a la presencia de Bournout.

Tabla 21. Hijos en profesionales y técnicos entrevistados

Hijos N0
Sin hijos 145
1-2 176
3 o más 81
total 402

Paralelamente y como otra de las situaciones normalmente asociados a la pre-


sencia o proclividad al Bournout, un 46,1% de los profesionales y técnicos tiene
otro lugar de trabajo además de éste. Esto resulta relevante en cuanto al posi-
ble puntaje en la escala de Bournout, dado que la adaptación y desempeño en
organizaciones y grupos humanos distintos tiene un efecto multiplicador sobre
tensiones, demandas y dificultades.

Otro de los aspectos regularmente asociados a la presencia de Bournout depende


de la sobrecarga laboral, la cual se determina a partir del monto de horas sema-
nales de trabajo. El personal encuestado presenta un promedio de 34,3 horas de
trabajo semanal (bimodal en 44 y 48), lo que supera los tres cuartos de jornada
completa. Exhibe un rango que va desde 2 horas/semana hasta 72 h/sem., y un
10% del colectivo estudiado supera las 48 h/sem (jornada completa). Todo esto
supone una excesiva sobrecarga de trabajo semanal, ofreciendo condiciones fa-
vorables para el desarrollo de Bournout, estrés y fatiga laboral.

Solamente uno de cada 6 de los encuestados realiza trabajo en turnos (16,3%).


Se puede especular que esto es de buen pronóstico ya que, por lo general, se ha

64
P á gin a
visto una asociación entre la realización de turnos y la presencia de Bournout en
personal sanitario, situación a verificar para el grupo en cuestión.

Finalmente, en la situación laboral del personal encuestado predominan los tra-


bajadores con contrato a honorarios (50,6%), seguidos por los que trabajan con
contrato indefinido (27,7%). Como es de esperar, son las situaciones de contratos
renovables o de honorarios las que más habitualmente agregan tensión o preocu-
paciones del sujeto, referidas a la estabilidad y permanencia de sus fuentes de
trabajo, y que se han asociado a la presencia de Bournout.

Escalas de Bournout

A continuación se presenta un análisis descriptivo del conjunto de las ocho es-


calas de Síndrome de Bournout. Primero, para cada una de ellas señalaremos
el comportamiento del conjunto total de encuestados, y, en segundo lugar, un
análisis entre el grupo de profesionales y el grupo de técnicos. Para el análisis
comparativo, se usó el estadístico Chi cuadrado (Chi2) con corrección de Yates,
el cual nos da una medida de si hay asociación o no entre las variables, es decir,
estudia la relación existente entre los datos obtenidos en la medición de dos va-
riables diferentes, midiendo el grado de asociación real entre las variables o la
variación de los datos de una en función de la variación de los datos de la otra.
En aquellas escalas en las que el número de casos de alguno de los grupos fue
menor que 5, se prefirió usar la prueba exacta de Fisher.

De los grupos de trabajadores, uno queda compuesto por aquellos con titulación
profesional universitaria y otro con los demás trabajadores. En un grupo que to-
talizó 283 trabajadores “profesionales” se incluyó a Asistente Social, Bibliotecó-
logo, Contador, Educador, Ing. Agrícola, Lic. en Educación, Profesores (Danza, Ed.
Física, Ed. Gral. Básica, Ed. Musical, Religión, Artes plásticas), Psicopedagogía,
Trabajador Social, Enfermera, Matrona y Enfermera Matrona, Médicos, Psicólo-
gos, y Terapeuta Ocupacional. En el otro grupo, que totalizó 119 trabajadores
“técnicos”, se incluyó a técnicos en rehabilitación, técnicos de enfermería, asis-
tente de párvulos, monitores (arte, drogas, literatura, comunitaria, terapéutico,
de menores, en construcción, industrial, social, de administración de empresas,
de bienestar social), y secretarias. No se incluyó a la categoría “estudiante” ni
la “terapeuta” en la medida que no hemos podido asignar confiablemente estos
encuestados a uno de los grupos anteriores.

65
Pá g i na
En la primera escala del síndrome de Bournout, Fuentes de Tensión, 270 en-
cuestados (63.4%) declaran experimentarla a partir de las condiciones de su tra-
bajo. Esto implica que la mayoría del grupo, dos de cada tres encuestados, se
encuentra en una situación que experimenta como estresante y con una excesiva
demanda tensional, en relación con sus capacidades de hacer frente a tales
situaciones. Al comparar entre grupos, no se observan diferencias significativas
(p=0,37 n.s.)

En la escala de Insatisfacción Laboral, 58 trabajadores (13.6%) de los estudiados


refiere presentar insatisfacción laboral, la cual está asociada a la presencia y
desarrollo del síndrome de Bournout, a partir de la vivencia cotidiana y reiterada
de condiciones de desarrollo y desempeño laboral que suponen costos para el su-
jeto. Para la comparación entre profesionales y técnicos se usó la prueba exacta
de Fisher que arroja un valor no significativo (p=0.08)

La escala de Agotamiento emocional es la característica que pone su sello dis-


tintivo al Bournout. En esta observamos un nivel importante de afectación, con
el 46.9% de los estudiados (200 trabajadores) presentando riesgo de Bournout
al mostrar agotamiento emocional como consecuencia o asociado a su actividad
laboral. La comparación entre grupos profesional/técnico arroja un Chi2 de 0,28
con un p=0,59, no significativo.

En la escala de Degradación de la competencia profesional, 103 de los encues-


tados (24,2%), es decir, uno de cada cuatro trabajadores, se encuentra afectado
por esta variable, lo cual se asocia a la presencia y desarrollo de Bournout en
tanto el conjunto de la experiencia laboral va desarrollando la sensación de inca-
pacidad y minusvalía respecto de sus conocimientos y habilidades, además de fa-
vorecer el desarrollo de percepciones de inadecuación profesional e incapacidad
de hacer frente de modo eficaz y efectivo a la demanda laboral presente. Este
elemento nos indica, en palabras sencillas, que uno de cada cuatro trabajadores
evaluados se siente poco competente en su profesión, y con notable incapacidad
y minusvalía en los conocimientos y habilidades que evalúa como necesarios
tener para su correcto desempeño. La comparación profesionales vs técnicos no
muestra diferencias significativas, con un Chi2 de 0,18 y un p=0,67.

En la escala de Degradación de la Autoimagen, una muy importante proporción


de trabajadores se ve afectada. 332 encuestados (77,9%) – es decir, cuatro de
cada cinco de ellos – refiere degradación de la Autoimagen, como reflejo del
conjunto de situaciones que en concomitancia o a partir de su desempeño la-
boral les toca como vivencias, y de este modo, les han afectado incluso en la

66
P á gin a
evaluación que hacen de sí mismos. En esta subescala los trabajadores muestran
el mayor nivel de alteración de todas. Este elemento nos indica, en palabras
sencillas, que la mayoría de los trabajadores evaluados se siente degradado en
su autoimagen, con minusvaloración de sí mismo y disminución de la autoestima.
En el análisis dicotómico por grupo laboral y grado de daño se observa que un
76.3% de los profesionales muestra daño alto o medio en esta escala, mientras
que entre los técnicos, los afectados en grado alto/medio constituyen el 90.4%.
Al analizar con pruebas estadísticas, se obtiene un Chi2 de 9,46, con un p=0.002,
altamente significativo. Es decir, parece existir una diferencia real en el grado
de daño según categoría laboral, mostrando los técnicos un nivel de daño mayor
que los profesionales.

La escala de Dificultades en las relaciones interpersonales nos informa de la


que puede ser una de las fortalezas del grupo estudiado, con un 86,4% de los ca-
sos (368) sin dificultades en las relaciones interpersonales. Ya que las dificultades
en las relaciones interpersonales en el espacio laboral se encuentran asociadas
al desarrollo o presencia de Bournout, destacamos este elemento como digno
de mantener y profundizar como factor protector ante Bournout. Es decir, es
recomendable fortalecer las buenas relaciones al interior de los equipos, en la
medida que estas fortalecen el sentido de unidad y pertenencia, protegiendo del
desgaste. La comparación entre grupos laborales no arroja diferencias significa-
tivas [ p=0,99. n.s.].

El 71.4% de los profesionales y técnicos estudiados (304) no presentan trastornos


físicos. La existencia de trastornos físicos se asocia a la presencia y desarrollo
de Bournout, especialmente si estos son vivenciados como intensos y eventual-
mente invalidantes. La comparación entre grupos laborales no arroja diferencias
significativas [ p=0,37. n.s.].

La última subescala del Síndrome de Bournout, Trastornos Conductuales, mues-


tra que un 97.4% (415) de los profesionales y técnicos estudiados se encuen-
tra libre de trastornos conductuales (conductas asociales y antisociales que se
apartan de las pautas de conducta y comportamiento socialmente tolerados y
sancionados). La comparación entre grupos laborales no arroja diferencias signi-
ficativas [p=0,74. n.s.].

En la tabla 22 se muestran los resultados en las escalas para los tres planes
estudiados, donde se aprecia que en planes básicos las escalas más afectadas
corresponden a Fuentes de Tensión, Insatisfacción Laboral y Degradación de la
Autoimagen. En planes intensivos, corresponden a Insatisfacción Laboral, Agota-

67
Pá g i na
miento Emocional y Degradación de la Autoimagen mientras que en el residencial
son la Degradación de la Autoimagen y la Degradación de la Competencia Profe-
sional siendo muy poco afectadas las escalas de Fuentes de Tensión e Insatisfac-
ción Laboral.

Tabla 22. Escalas de Burnout según tipo de Plan

Bajo Medio Alto


Básico Intens Resid Básico Intens Resid Básico Intens Resid
Fuentes de Tensión 26.0 28.7 83 49.0 50.9 15 25.0 20.4 2
Insatisfacción
25.0 27.4 98.8 50.0 49.6 1.2 24.0 23.1 0
Laboral
Agotamiento
34.4 47.2 82.7 49.0 29.3 11.1 15.6 23.6 6.2
Emocional
Degradación de la
Competencia Profe- 65.6 70.7 42 15.6 14.6 33.3 17.7 14.6 24.7
sional
Degradación de la
30.7 25.8 14.8 45.5 51.7 42 23.8 22.5 43.2
autoimagen
Dificultad en las Re-
laciones Interperso- 42.7 48 95 35.4 44 5 20.8 7.2 0
nales
Trastornos Físicos 29.2 39.5 54.3 49.0 44.5 35 20.8 16 10.7
Trastornos Conduc-
69.8 68.5 88 21.9 19.4 6 7.3 12.1 6
tuales

El conjunto de las ocho subescalas antes analizadas, en su convergencia y ponde-


ración permite construir el diagnóstico sobre la Presencia, Ausencia o Proclividad
al Síndrome de Bournout.

Síndrome de Burnout

En este sentido, se aprecia que 18 trabajadores (4,2%) de los encuestados se


encuentra sujeto a una condición diagnóstica de Burnout, lo cual los define como
un grupo sobrepasado laboral y emocionalmente en el desempeño de sus activi-
dades ocupacionales y como eventuales beneficiarios de estrategias de autocui-
dado y afines que se implementen en el sector.

68
P á gin a
Un 22,1% (94) de los sujetos estudiados es proclive al desarrollo del síndrome de
Bournout y probablemente sólo requiere para esto el aumento de las condiciones
de presión, demanda o insatisfacción laboral por un período de tiempo relativa-
mente sostenido.

El grupo sin síndrome de Bournout está representado por 313 trabajadores eva-
luados (el 73,6% de la muestra), y es el que se encuentra en mejores condiciones,
tanto físicas como mentales, para el desarrollo de sus tareas, y experimentan
niveles de satisfacción superiores a los costos que el desarrollo de estas mismas
actividades pueda acarrearles. Figura 2

Figura 2. Situación diagnóstica de Síndrome de Burnout


en trabajadores de centros con planes de CONACE

Con

Proclive
4.2 %
Sin
73.6 % 22.1 %

69
Pá g i na
Recordemos que el diagnóstico de Síndrome de Bournout varió sustantivamente
en los tres planes de tratamiento siendo mayor en planes básicos, seguido de
intensivos y residenciales (tabla 23).

Tabla 23. Síndrome de Burnout según plan de tratamiento

Básico Intensivo Residencial


Sin Bournout 28.1 38,4 67.0
Proclive al Bournout 44.8 44,0 28.0
Síndrome de Bournout 27.1 17,6 5.0

Con el propósito de contar con mayor material para análisis, hemos unido en
un solo grupo a aquellos trabajadores que muestran tanto estar con Burnout,
como el ser proclive al Burnout. Así, cuando en las siguientes comparaciones se
hable de los casos con “elementos de Burnout”, se estará hablando de los 112
encuestados incluidos en esta reagrupación.

Los profesionales que muestran un más marcado predominio de presencia de ele-


mentos de Bournout son: Psicólogo (26,8%), Técnico en Rehabilitación (18,8%),
Asistente Social (13,4%) y varios tipos de Educador (9,8%), profesiones que en
conjunto representan más de dos tercios del total de trabajadores con elemen-
tos de Burnout. Esta distribución no parece mostrar riesgos específicos por pro-
fesión, sino que más bien se corresponde bien con la composición de la población
estudiada.

Es de interés comparar si existen diferencias entre el grado de Bournout desa-


rrollado por profesionales versus técnicos involucrados en el Programa. Cabe
esperar que los profesionales hayan obtenido, de su formación y entrenamiento,
una cantidad importante de elementos que les permitan manejar de mejor ma-
nera el impacto emocional de su propia tarea. Este podría ser un factor protector
diferencial.

Psicólogos versus No-Psicólogos: Se dividió al personal en dos grupos, “Psicó-


logos” y “No-Psicólogos” y se les analizó ante la “presencia” o “ausencia” de
elementos de Bournout con la prueba de Chi cuadrado, antes mencionada, no
encontrando diferencias significtivas (p=0,4).

Profesionales versus Técnicos: En la misma lógica de lo anterior, se hizo distri-


buciones dicotómicas entre profesionales y técnicos en dos modelos de agrupa-

70
P á gin a
ción. En el primero se utilizó los grupos de trabajadores con titulación profesional
universitaria y el grupo de trabajadores sin titulación profesional universitaria ya
mencionados anteriormente. Se aplicó la prueba de Chi2 ya mencionada. Para
este caso, descartamos la probabilidad de que haya asociación (p=0,72 no signi-
ficativo).

Profesionales de la salud versus todos los demás: En una segunda distribución


dicotómica se seleccionó, al interior de los profesionales, al grupo compuesto
por aquellos pertenecientes a profesiones de la “Salud/Salud Mental”, versus
“resto de trabajadores”. En el primer grupo, que totalizó 182 trabajadores en-
cuestados, se incluyó a enfermeras, enfermeras matronas y matronas, médicos
(médico, médico cirujano, médico psiquiatra), psicólogos, y terapeuta ocupacio-
nal. En el otro grupo, que sumó 220 encuestados, se reunió al resto de las cate-
gorías (ya descritas). No se encontró diferencias significativas (p=0,29). A pesar
de estos valores, cabe destacar que al mirar solamente a los trabajadores que
presentan un alto grado de daño, y que cumplen los criterios para ser clasificados
como “con Bournout”, la mayoría de ellos (14/18) no pertenecen a profesiones
de la salud, sino que quedaron en el grupo “resto de trabajadores”.

En la revisión por Región, al hacer un análisis dicotómico entre “Región Metro-


politana” / “resto del país” contra “presencia” / “ausencia” de elementos de
Bournout, no se observan diferencias (p=0,66).

Para revisar la relación entre presencia de elementos de Bournout y la edad,


se agrupó a los prestadores en grupos decenales, observando que salvo dos ex-
cepciones, la distribución del daño es homogénea para todas las edades, en el
orden de uno de cada cuatro trabajadores. El grupo de 50 a 59 años muestra una
proporción de daño por sobre el valor promedio, de un 39,3% de trabajadores
con presencia de daño. Esto es llamativo, porque en la literatura se señala que
el Bournout tiende a afectar a los profesionales más bien jóvenes.

La relación entre elementos de Bournout y los años de profesión, agrupados en


decenios, muestra también una distribución homogénea, con la excepción de los
trabajadores de mayor antigüedad, lo que también se explica por el pequeño
tamaño de esos grupos (4 trabajadores con 30 o más años de profesión).

Comparando la distribución de los signos de presencia de Bournout con años en


la institución, el grupo de 10-19 años muestra una frecuencia de daño mayor, con
un 42,9% de trabajadores dando elementos de Bournout.

71
Pá g i na
Al comparar la presencia de signos de Bournout con el estado civil, no se obser-
van diferencias significativas para las diversas categorías, con la sólo excepción
de viudos, que muestran un 51,1% con elementos de Bournout, aunque es un
grupo bastante pequeño (n=7)

Al comparar de acuerdo al número de hijos, no se observan diferencias signi-


ficativas para las categorías sin hijos ni 1 a 2 hijos. La categoría 3 o más hijos
muestra un 35,6% de trabajadores con daño, lo que es coherente con referencias
que señalan que la carga de responsabilidad por una familia numerosa hace más
proclive a presentar Bournout.

A diferencia de otros estudios, en este grupo no se observa que la calidad o si-


tuación laboral discrimine entre presentar o no signos de Bournout, puesto que
el personal que trabaja a honorarios, una condición que puede suponerse como
laboralmente inestable, muestran una proporción de daño (27%) muy similar a
quienes cuentan con un contrato indefinido (28,8%), [p=0,90]. Es posible espe-
cular que un grupo adulto-joven en una etapa profesional inicial puede ser más
proclive o tolerante a flexibilidad en el empleo. Por otra parte, en este ámbito
no es infrecuente que se presente el trabajo voluntario, como se detecta a partir
de 4 personas que declara no recibir ingresos.

La comparación entre desempeñar funciones laborales en otro lugar y presencia


de elementos de Bournout, no arrojó diferencias significativas [OR 0,94 {0.59-
1.49}], hecho que es discordante con otros estudios, que han mostrado una ma-
yor frecuencia de agotamiento al desempeñar tareas para varios empleadores.

Existe un leve aumento de la proporción de Bournout entre ambas tomas de


datos, con un 24,9% de encuestados con elementos de Bournout en la primera
entrevista, versus un 29,2% en la segunda, pero que no alcanzó diferencias signi-
ficativa [OR 0,81 {0.5-1.3}].

72
P á gin a
Modificaciones
a partir de la implementación de los Planes

Como se señaló anteriormente, durante la última visita realizada a los centros


que cuentan con planes de tratamiento y rehabilitación, se decidió aplicar un
instrumento que complementara la información con la que ya se contaba respec-
to a caracterización de la institución que desarrolla estos planes.

Este instrumento indagó acerca de modificaciones que pudieran haber sido intro-
ducidas a los planes, una vez iniciado el convenio de financiamiento CONACE-FO-
NASA, en los siguientes aspectos: duración del programa de tratamiento; número
de personas que reciben tratamiento; planta profesional y técnica del centro;
planta física del centro; horarios de atención; asistencia de usuarios en cuanto a
días o número de horas de tratamiento; tipo de prestaciones; perfil de los usua-
rios; criterios de egreso, concepto de “éxito terapéutico” que manejan los cen-
tros y acerca de las ventajas y desventajas que ha representado para el centro
esta nueva modalidad de financiamiento. (ver Instrumento 1-A en Anexo3).

El instrumento fue aplicado a 25 centros que desarrollan el Plan Intensivo, de un


total de 26 (96.2%) que forman parte de la muestra inicial, dada la interrupción
del funcionamiento de la Fundación San Pablo, y a 14 centros que desarrollan el
Plan Residencial, correspondiendo al 100% de los centros con esta modalidad. La
entrevista fue realizada al Director del centro.

En cuanto a modificaciones de la duración del tratamiento, el 26% de los centros


con planes intensivos modificó sus tiempos de tratamiento mientras que en el
caso de los residenciales esto ocurrió en el 21.4% de los centros.

Los cambios consignados se distribuyen de la siguiente manera (tabla 24):

Tabla 24. Modificaciones en duración tiempo de tratamiento

Antes del convenio Después del convenio


(meses) (meses)
Plan Intensivo 10 15
Plan Residencial 10 8.5

73
Pá g i na
En relación a modificaciones en el número de personas que reciben tratamiento,
el 24% de los centros con planes intensivos declara haber aumentado el número
de usuarios atendidos. En el Plan Residencial, 21.4% declara haber aumentado o
disminuido el número de usuarios atendidos.

En cuanto a cambios introducidos en la constitución de la planta profesional y


técnica del centro, el 76% de los centros del plan Intensivo declaran haberla mo-
dificado y en el plan Residencial el 64.3% de los centros la ha modificado.

A continuación (tabla 25) se describen estas modificaciones.

Tabla 25. Modificaciones en constitución planta profesional y técnica

Intensivo Residencial
Profesional o Técnico Nº contratos Nº salidas Nº contratos Nº salidas
para programa del programa para programa del programa
Psicólogo 8 6 4 3*
Asistente Social 4 3 3 --
Técnico en rehabilitación 4 2 -- --
Médico Psiquiatra 2 2 -- 1*
Médico 1 -- -- --
Terapeuta Ocupacional 1 -- -- --
Matrona 1 -- -- --
Profesor 1 -- -- --
Monitor (orfebrería; yoga;
1 1 2 3
cerámica)
Formador -- 1 -- --
Otros técnicos (paramé-
2 -- -- --
dico; social; otros)
* Se consigna cambio de profesional por otro profesional del mismo tipo.

El profesional psicólogo parece ser el que mayor movilidad tiene al interior de


los programas de tratamiento y rehabilitación, en este caso dentro de la moda-
lidad de plan intensivo. Este profesional es contratado en algunos de los centros
para formar parte del equipo de tratamiento y tiene una alta rotación. Algunos
centros declaran haber aumentado el número de horas de atención psicológica
o haber contratado un segundo psicólogo. Sólo un centro consignó haber re-
emplazado a un psicólogo por un técnico en rehabilitación en sus funciones de
intervención psicosocial de grupo.

74
P á gin a
El profesional asistente social también tiene bastante movilidad dentro de estos
programas. Hay una alta rotación y si sale del programa es habitual que sea re-
emplazado por otro.

Tanto el profesional psicólogo, como asistente social son mencionados con fre-
cuencia como necesarios de incorporar a los equipos de trabajo de estos pro-
gramas para asumir una diversidad de tareas, que van desde la coordinación del
programa hasta las visitas domiciliarias y el reforzamiento del trabajo con la
familia.

El profesional médico psiquiatra también experimenta movilidad. A modo de


ejemplo, en un centro declaran haber cambiado tres veces a este profesional.
Es frecuente que este profesional sea reemplazado por otro. En algunos centros
se constata el aumento de horas de médico psiquiatra o la incorporación de este
profesional al equipo de atención.

El personal técnico de estos programas también experimenta cierto grado de


movilidad. Uno de los centros declara haber reducido el personal en cuanto al
número de educadores con el que se funcionaba. No se detalla cuántos educado-
res son los que emigran del programa. También se consigna la contratación de un
técnico y el cambio de otro.

Se señala que es frecuente en este tipo de programas, la rotación de personal,


lo que conlleva un cierto grado de inestabilidad en el desempeño del trabajo y
afiatamiento del equipo.

En cuanto a modificaciones de la planta física a partir de la implementación de


los convenios, el 48% habría realizado algunas modificaciones, mientras que en el
plan residencial, el 35.7% sí habría tenido algunas modificaciones. En la tabla 26 se
describen los principales cambios en planta física declarados por los centros.

75
Pá g i na
Tabla 26. Modificaciones en planta física

Intensivo Residencial
Tipo de cambio
% centros % centros
Habilitación o mejora de la infraestructura
(edificio nuevo con oficinas, sala multiuso y taller; 28 28.6
módulos para atención; servicios; otros)
Traslado lugar de atención 12 --
Construcción de nuevo lugar de atención / Ampliación 4 7.1
Incorporación acceso Internet 4 --
Pérdida parte de terreno 4 --

La principal modificación en relación a planta física, declarada por los centros,


es la habilitación o mejoramiento de infraestructura que les permite funcionar
mejor. Se menciona la habilitación de nuevas salas o boxes de atención indivi-
dual y, muy especialmente, se destaca el contar con salas para trabajo grupal y
familiar. Esto último es de gran relevancia, ya que la mayoría de los programas
de tratamiento consideran dentro de su intervención el trabajo con la familia y
las intervenciones grupales, como aspectos fundamentales del abordaje tera-
péutico. La mejora de la infraestructura también tiene un impacto positivo en la
satisfacción del personal con su trabajo.

Algunos centros constatan haberse trasladado de lugar de atención lo que en la


mayoría de los casos, permite funcionar mejor ya que se gana en independencia
y autonomía como programa. Sólo uno de los centros declara haber perdido una
parte del terreno con el que contaban, lo que ha implicado una disminución del
número de salas con que cuentan para la atención.

En relación a modificación de los horarios de atención a partir del establecimien-


to de convenios para el Plan Intensivo, el 36% declara haberlos modificado. En
cuanto al Plan Residencial, 100% de los centros encuestados declara mantener
los mismos horarios, con 24 horas de funcionamiento que es lo esperable para
este tipo de plan. A continuación se procede a describir los principales cambios
encontrados en cuanto a horarios de atención de los usuarios en Plan Intensivo.

76
P á gin a
Tabla 27. Modificaciones en horarios de atención.

Tipo de cambio % centros que lo declara


Extensión horaria 12
Disminución horaria 8
Cambio horario (de diurno a vespertino) 4
Adaptación horaria 4

El principal cambio, en cuanto a horarios de atención ha sido la extensión ho-


raria, modalidad que puede presentarse como mayor número de horas al día
(por ejemplo, de 17.30 a 19.30 hrs.) o como aumento en días de atención (por
ejemplo, atención de psicólogo los días sábados). Algunos centros declaran haber
disminuido su horario en un promedio de 2 horas menos por día. La incorporación
de algunos técnicos encargados de talleres ha hecho que el centro deba adaptar-
se al horario de éstos. Finalmente, un centro declara haber cambiado su horario
de atención de diurno a vespertino.

En cuanto a impedimentos para funcionar en horario vespertino, 60% de los cen-


tros encuestados declaran tener impedimento. En la tabla 28 se resumen los
principales motivos, declarados por los centros, que impedirían la atención ves-
pertina.

Tabla 28. Impedimentos para funcionar en horario vespertino.

Impedimento % centros
Recurso humano 60
Planta física 4

Los impedimentos declarados por los centros para funcionar en horario vesper-
tino se relacionan, fundamentalmente, con problemas de recursos humanos, ya
sea porque no existe la disposición para trabajar hasta más tarde o porque no
existe el recurso económico para pagar horas extraordinarias o contratar perso-
nal que funcione en este horario.

A lo anterior se suma un problema administrativo, ya que muchos de los centros


dependen de un hospital u otro centro mayor, cuyo horario de funcionamiento es

77
Pá g i na
diurno. Por lo tanto, después de las 17 horas no cuentan con recursos de apoyo
que puedan ser requeridos, como por ejemplo, el servicio de estadísticas o de
trámites administrativos.

Sólo uno de los centros encuestados declara no contar con la planta física ade-
cuada para funcionar en horario vespertino.

En cuanto a las modificaciones en el tipo de prestaciones que se entregan, el


60% de los centros con Planes Intensivos reconocen cambios. En caso del Plan
Residencial este porcentaje llega al 50%.

Entre las principales modificaciones consignadas se encuentra la incorporación


de nuevas prestaciones o bien el aumento en la frecuencia en que algunas de
ellas se realizaban. Se consigna: incorporación de prestaciones médicas; aumen-
to en el número de horas de talleres (ya sean de trabajo manual, corporal,
psicoeducación o de prevención de recaídas); aumento del número de reuniones
del grupo terapéutico; mayor número de intervenciones psicosociales de grupo;
mayor apoyo en fármacos y pruebas psicológicas; se potencian psicoterapias in-
dividuales y grupales; aumenta el número de visitas domiciliarias; hay mayor
trabajo con la familia. También se consigna el aumento de la permanencia en
horas al día en el tratamiento, y también el aumento de número de días que
asisten a tratamiento en caso del Plan Intensivo. Ambos cambios se relacionan
directamente con la implementación de los convenios. Lo anterior, se expresa
como aumento de la continuidad en el tratamiento y aumento de la adherencia
al mismo, producto de que los usuarios permanecen más horas en el lugar y asis-
ten una mayor cantidad de días, con frecuencia, de lunes a viernes.

En relación a cambios en la asistencia de los usuarios a los planes de tratamiento


después de establecidos los convenios, nos encontramos con que el 40% declara
que ésta se habría modificado.

En cuanto a modificaciones en el perfil de los usuarios que atiende el programa


Intensivo el 48% de los centros declara que habría cambiado. En cuanto al pro-
grama Residencial, este cambio se habría producido en el 42.9% de los centros.

A continuación se describen los principales cambios consignados por los encues-


tados en relación al perfil de los usuarios. En primer lugar se consigna un au-
mento de la complejidad de los casos o un mayor deterioro en los usuarios en
un 50% del total de centros que consignan cambios en el perfil. Algunos centros
declaran que quedan excluídas de la atención las personas con diagnóstico de

78
P á gin a
patología dual o comorbilidad psiquiátrica, puesto que carecen de la compleji-
dad requerida para su atención. Sin embargo, en varios centros se declara haber
aumentado no sólo la gravedad de los casos (mayor compromiso biopsicosocial),
sino también la inclusión de patología dual. También existiría una tendencia a
atender a personas más jóvenes y que requieran de una atención más perma-
nente (diaria). Se ha constatado también, en algunos casos, la disminución del
nivel socioeconómico de los usuarios y que algunos de ellos se encuentren des-
empeñando alguna actividad productiva (trabajo; estudio). En algunos casos se
menciona que el perfil no ha cambiado, pero sí la procedencia geográfica de los
usuarios, restringiéndose sólo a la región en que funciona el centro. También
se consigna una flexibilización del perfil e inclusión de otros trastornos como el
déficit atencional.

Cabe señalar, que existe consenso en lo declarado por los centros, en relación
con el aumento del grado de complejidad y compromiso biopsicosocial de las
personas que se atienden a partir de la implementación de los convenios.

Finalmente, se señala que al aumentar los recursos, aumenta también la deman-


da, lo que permite una mejor selección de los usuarios.

Las principales modificaciones consignadas por los entrevistados en relación a los


criterios de egreso son el énfasis en aspectos de cambio conductual, el cambio
en el patrón de consumo (según lo declarado por un centro, se persigue la absti-
nencia) y la introducción de objetivos de logro personal, por sobre los comunita-
rios o grupales. Se han flexibilizado algunos criterios de acuerdo a la realidad de
los usuarios, lo que ha implicado una fortaleza para el programa de tratamiento
y rehabilitación. Actualmente se ha incorporado el criterio de reinserción labo-
ral, escolar y familiar para el egreso de un plan. La posibilidad de derivación a
planes de menor complejidad ha posibilitado la instancia de seguimiento. Final-
mente, dependiendo de la complejidad del problema, algunos usuarios egresan
del plan, no así del programa de tratamiento.

En un esfuerzo de sistematización respecto de lo declarado por los centros en


cuanto a cómo se entiende lo que se denomina “éxito terapéutico”, cabe seña-
lar que, en general, se habla de éxito terapéutico cuando un usuario introduce
cambios significativos a su estilo de vida. Visto con mayor detalle, estos cambios
se refieren a cambios en el patrón de consumo (sea la abstinencia o la dismi-
nución del mismo); reinserción social, familiar, laboral o escolar; construcción
y compromiso con un nuevo proyecto de vida, asumiendo las responsabilidades
que ello implica. En general, lo que se busca es el ajuste psicosocial y el funcio-

79
Pá g i na
namiento del sujeto en un contexto social acorde a su cultura y características
biopsicosociales.

En la tabla 29 se expresa la proporción de éxitos terapéuticos alcanzados por los


centros, según lo declarado por los propios entrevistados.

Tabla 29. Proporción de éxitos terapéuticos alcanzados en planes,


según entrevistados

Intensivo Residencial
Proporción de éxito alcanzado (%) % de centros % de centros
que lo declara que lo declara
70 o más 36 28.6
50 a 70 36 28.6
Menos de 50 16 28.6
No responde 12 14.2

A continuación se sistematizan las principales opiniones de los entrevistados res-


pecto a ventajas y desventajas para el centro, de la nueva forma que adopta el
financiamiento de convenios en planes Intensivo y Residencial. Cabe señalar que
en varios centros no se reconoce ninguna ventaja.

80
P á gin a
La tabla 30 muestra las ventajas expresadas por los entrevistados:

Tabla 30. Ventajas expresadas por los centros tras nueva


forma de financiamiento

Plan Intensivo Plan Residencial


Ventajas
% %

Funcionamiento y estabilidad de siste-


ma de financiamiento.
Mejora atención al usuario y calidad
de las prestaciones.
Aumento de la cobertura. 96 93
Posibilidad de trabajar con pacientes
de mayor complejidad.
Aumento planta profesional y acceso a
capacitación.

Profesionalización y mejoramiento
calidad de la atención.
Mejora percepción de la comunidad
respecto a trabajo realizado por estos
64 42.8
centros.
Estandarización de las prestaciones.
Tiempos asignados permiten mayor
logro de objetivos terapéuticos.

Mejora calidad técnica de los convenios. 48 21.4

Cabe señalar que la mayor ventaja declarada dice relación con la posibilidad de
contar con un financiamiento estable y permanente, lo que permite, entre otras
cosas, aumentar la planta profesional y técnica, mejorar la calidad de las presta-
ciones y responder mejor a la demanda. Se destaca además la profesionalización
de la atención y la posibilidad de atender a pacientes de mayor complejidad de
acuerdo a sus necesidades. Existe la percepción de que aumenta la posibilidad
de llegar a más personas que presentan este problema, contando con mayores
recursos para ello.

Entre las desventajas señaladas (tabla 31), la que aparece con mayor frecuencia
es la relativa a la demora en la entrega de los recursos financieros que corres-
ponden a los planes.

81
Pá g i na
Tabla 31. Desventajas expresadas por los centros tras
nueva forma de financiamiento

Plan Intensivo Plan Residencial


Desventajas
% %
Dificultades técnicas y de capacitación
necesarias para llevar registros expedi-
tos y de calidad (por ejemplo, software
incompatible con el centro). 44 35.7
Dificultades en trabajo administrativo.
Burocracia y lentitud en entrega de
fondos.
Pisos y exigencias mínimas resultan de-
masiado altos.
Rigidez en el número de atenciones.
36 35.7
Las prestaciones contempladas no cu-
bren el total de actividades terapéuti-
cas que el centro realiza.
Demoras en entrega de financiamiento.
20 21.4
Burocracia administrativa con FONASA.
Se genera competencia entre centros
24 14.3
por adjudicación de convenios

Escasa interrelación entre centros de


tratamiento.
12 14.3
Mal sistema de derivación.
Problemas con red de salud.

Recursos para financiamiento aún


16 14.3
insuficientes
Otros: exceso de tiempo dedicado a la
supervisión; usuarios con patología dual
requieren fármacos no contemplados
12 7.1
en el presupuesto; mayor desgaste del
equipo terapéutico por alta demanda
asistencial.

82
P á gin a
Perfil de los usuarios

La presente sección presenta el perfil de los usuarios en los tres planes estudia-
dos, Plan Ambulatorio Básico, Plan Ambulatorio Intensivo y Plan Residencial.

Características sociodemográficas

Se entrevistó un total de 614 usuarios de planes de tratamiento, de los cuales el


81,8% fueron hombres. Esta distribución se presenta en forma similar en los tres
planes estudiados. (Tabla 32)

Tabla 32. Número de usuarios según plan de tratamiento y sexo

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


frecuencia % frecuencia % frecuencia %
Hombres 247 82.1 139 79.4 116 84.1
Mujeres 54 17.9 36 20.6 22 15.9
Total 301 100 175 100 138 100

El promedio de edad de los usuarios para los tres planes osciló entre los 26.5 y
los 28 años. Los promedios de edad según sexo de los usuarios y tipos de plan se
presentan en la tabla siguiente.

Tabla 33. Promedio de edad de los usuarios,


según plan de tratamiento y sexo

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Promedio Edad Promedio edad Promedio edad
Hombres 28.9 27.1 26.6
Mujeres 27.3 24.2 25.6
Total 28 26.5 26.5

83
Pá g i na
Esta distribución por edad y sexo muestra una oferta de tratamiento dirigida
principalmente a adultos jóvenes y hombres.

La escolaridad de los usuarios se analizó de dos formas: como nivel de escolari-


dad, y como promedio de años de escolaridad. En promedio, el 70% de todos los
usuarios en tratamiento tiene escolaridad básica completa. La distribución del
nivel de escolaridad según tipo de plan se presenta en la figura 3.

Figura 3. Distribución porcentual del nivel de escolaridad


según tipo de plan

70%

Básico
60%
Intensivo
50%
Residencial

40%

30%

20%

10%

Básica Básica Mediana Mediana Univer./Téc. Univer./Téc.


inc. com. inc. com. inc. com.

El promedio de años de escolaridad es de 10.2 años, mayor al promedio de es-


colaridad nacional que el año 2000 fue de 9.2 y de 7.8 entre los sectores más
pobres ese mismo año (MINEDUC, 2000). El promedio de escolaridad de los usua-
rios del plan muestra una tendencia a la disminución a medida que aumenta la
complejidad del plan en que reciben tratamiento (tabla 34).

84
P á gin a
Tabla 34. Promedio de años de escolaridad según plan de tratamiento

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Promedio Promedio Promedio
Std. Ds Std. ds Std. ds
años años años
Hombres 10.3 2.47 10.0 2.7 9.8 2.4
Mujeres 10.2 2.29 10.8 2.3 11.1 1.9
Total 10.3 2.4 10.2 2.7 10 2.4

Se estudió la condición de estado civil de los usuarios en tratamiento. El porcen-


taje de usuarios que se encuentra casado o en condición de convivencia es algo
menor al 20% de los entrevistados, el resto es soltero o se encuentra separado.
En el plan ambulatorio básico el porcentaje de usuarios casados o con pareja es
mayor al resto de los planes, llegando al 30% de la muestra. (Tabla 35).

Tabla 35. Estado civil de los usuarios según plan de tratamiento

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Casado 23.3 13.5 13.8
Soltero 60.1 73.7 72.5
Separado 8.3 8.2 10.1
Viudo 0.4 - -
Conviviente 7.4 4.6 3.6
Total 100 100 100

Se estudió el estado civil de los usuarios, según sexo. Se encontró un porcentaje


menor de mujeres casadas con respecto a los hombres y más mujeres separadas,
lo que indica que las mujeres se encuentran más frecuentemente sin pareja du-
rante el período de tratamiento. Figura 4.

85
Pá g i na
Figura 4. Estado civil según sexo

70%

60% Mujeres
50% Hombres
40%

30%

20%

10%

Casado Soltero Separado Viudo Conviviente

Se preguntó por el credo religioso, el 80% de los usuarios profesaba alguna fe


religiosa, pero sólo la mitad de éstos la practican. La tabla 36 muestra la religión
profesada, según el tipo de plan en que se encuentran los usuarios.

Tabla 36. Religión profesada según plan de tratamiento

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


% % %
Católica 57.8 58 55.2
Evangélica 15.3 13 18.4
Ninguna 18.7 22.5 21.3
Otra 8.2 6.5 5.1
Total 100 100 100

El porcentaje de usuarios con conflicto con la justicia llega al 46% en los usua-
rios del Plan Residencial. Se observa que a medida que aumenta la complejidad
del plan también aumenta este antecedente entre los usuarios. Es importante
destacar que en todos los planes es significativamente más frecuente este ante-
cedente entre los hombres. (Tabla 37).

86
P á gin a
Tabla 37. Conflicto con la justicia según sexo y plan de tratamiento

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


% % %
Hombres 41.3 46 50.9
Mujeres 20.4 36.4 19.1
Total 37.5 44.4 45.9

Cuando estudiamos la ocupación de los participantes antes del ingreso al trata-


miento encontramos que casi la mitad de éstos se encontraba trabajando, ya sea
en una ocupación estable o esporádica. Un 19% del total de usuarios se encontra-
ba estudiando en educación escolar o superior. Este es un antecedente a tener en
consideración al momento de formular un programa de tratamiento, sobre todo
entre los usuarios ambulatorios (Tabla 38).

Tabla 38. Ocupación antes del ingreso a tratamiento


según plan de tratamiento

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


% % %
Estudiando 19.3 24.5 10.8
Trabajando 46.9 46.6 49.3
Desempleado 33.8 28.9 39.9
Total 100 100 100

Caracterización del grupo familiar

Se observa que prácticamente el 100% de las personas en tratamiento por proble-


mas con las drogas tiene familia o un familiar con quien vivir. En la mayoría de los
casos y en los tres planes de tratamiento, es la madre el familiar más presente.
(Tabla 39).

87
Pá g i na
Tabla 39. Composición del grupo familiar

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


% % %
Madre 45.7 59.5 54.4
Padre 34.1 38.7 38
Esposo/a 24.4 17.9 17.2
Hijos 30.8 24.9 24.1
Hermanos 36.5 50.9 44.1
Tíos 7.8 7.5 6.7
Abuelos 8.6 8.7 6.7
Sin familia 1 0 1.5

En cuanto a la calidad de las relaciones con los familiares percibidas por los usua-
rios, es con la madre con quien en todos los planes los usuarios refieren tener una
mejor relación. Se observa también, que una de las relaciones más deterioradas
es la relación con la pareja, lo que no implica que ésta se encuentre ausente.
Cuando estudiamos esto según el sexo de los usuarios notamos en todos los pla-
nes una clara tendencia a que las mujeres perciben relaciones más deterioradas
con su familia y pareja, solo la relación con los hijos es la que se mantiene bien
evaluada. (Tabla 40).

Tabla 40. Puntaje de calidad de la relación con la familia


según plan y sexo

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Hombre Mujer Total Hombre Mujer Total Hombre Mujer Total
Madre 5.5 4.5 5.3 5.8 4.7 5.6 5.8 5.5 5.7
Padre 4.8 4.2 4.7 5.2 4.0 4.9 4.6 3.9 4.5
Esposo/a 5.3 3.9 5.1 4.9 3.8 4.7 4.8 3.6 4.7
Hijos 5.8 6 5.8 5.8 6 5.8 5.6 6.1 5.8
Hermanos 5.1 4.7 5.5 5.4 5.6 5.5 5.3 5.4 5.3
Tíos 4.2 4.3 4.2 4.9 4.5 4.8 4.5 4.8 4.6
Abuelos 5.1 4.5 5.0 5.1 4.6 4.9 5.3 6 5.4

88
P á gin a
Historia familiar de consumo

El consumo familiar de alcohol es un antecedente que está presente en forma


importante en todos los planes de tratamiento. Este antecedente se presenta
más frecuentemente en el padre, llegando a encontrarse a la mitad de éstos en
el plan de tratamiento residencial. Cuando comparamos esta prevalencia en los
padres de usuarios de drogas con el antecedente de consumo problemático de
alcohol en la población general, vemos que es mucho más alto.

Un dato muy importante a tener en cuenta en el momento de planificar el tra-


bajo con las familias es el antecedente de consumo actual de drogas entre sus
miembros. Entre los usuarios del plan residencial encontramos que un 8% de los
padres es consumidor de alguna droga ilegal, esta prevalencia de consumo au-
menta a un 35% entre los hermanos de los usuarios en tratamiento. (Tabla 41).

Tabla 41. Consumo problemático de drogas en la familia


según plan de tratamiento

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


% % %
Padres 6.6 6.9 8.1
Hermanos 23.4 25.2 34.5
Tíos 13.9 17.6 19.5
Primos 20.1 20.6 25.3
Abuelos 6.6 - -

Las principales drogas ilegales consumidas por los usuarios corresponden a mari-
huana, pasta base y cocaína. Figura 5.

89
Pá g i na
Figura 5: Distribución porcentual de las principales drogas consumidas
por la familia según tipo de plan

70% Plan Básico

60% Plan Intensivo

Plan Residencial
50%

40%

30%

20%

10%

Marihuana Cocaína Pasta Base

Historia de consumo

Se estudió la historia de consumo de los usuarios. La edad de inicio de consumo


fue de 15 años para los usuarios de planes Intensivos y Residenciales, y algo
mayor, 16 años para los usuarios de planes Básicos. La edad de inicio fue signifi-
cativamente mayor entre las mujeres de todos los planes de tratamiento. (Tabla
42).

Se encontró una asociación estadísticamente significativa (p<0,05) entre la edad


de inicio de consumo y la escolaridad, siendo mayor esta última entre los usua-
rios que inician más tardíamente el consumo de drogas.

90
P á gin a
Tabla 42. Edad de inicio del consumo de drogas

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Hombres 15.7 14.8 14.6
Mujeres 17.8 16.2 16.5
Total 16.1 15.1 14.9

Entre los usuarios de todos los planes de tratamiento, las principales drogas de
inicio fueron, la marihuana y el alcohol, seguidas en una menor proporción de la
pasta base y la cocaína. Figura 6.

Figura 6. Distribución porcentual de las principales drogas de inicio

80%
Plan Básico

70% Plan Intensivo

60% Plan Residencial

50%

40%

30%

20%

10%

Alcohol Marihuana Cocaína Pasta Base

91
Pá g i na
Aún cuando la prevalencia de consumo de cocaína y pasta base como droga de
inicio alcanza al 30% de los usuarios, ésta aumenta cuando se estudia la preva-
lencia de consumo de vida de estas drogas, llegando a un 40% en promedio y para
la pasta base a un 60% entre los usuarios de los planes residenciales. Figura 7.

Figura 7. Distribución porcentual según drogas de consumidas antes


del ingreso al programa

70% Plan Básico

60% Plan Intensivo

50% Plan Residencial

40%

30%

20%

10%

Alcohol Marihuana Cocaína Pasta base Benzod. Neoprén Estim.

92
P á gin a
En cuanto a la vía de consumo, ésta fue sólo inhalatoria para las drogas ilegales,
no se encontró consumo de drogas por vía endovenosa. (Tabla 43).

Tabla 43. Vías de consumo de drogas según tipo de plan

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


% % %
Inhalatoria 99.2 76.6 93
Digestiva 0.8 22.2 7
Endovenosa - - -
Dérmica - - -

Se definió la condición de ser policonsumidor como aquellos sujetos que con-


sumen dos o más drogas ilegales. Con esta definición encontramos alrededor
de un 40% de policonsumidores en los usuarios de planes Básicos e Intensivos,
mientras que entre los usuarios de planes Residenciales este porcentaje llegó al
56%. (Tabla 44).

Tabla 44. Antecedente de policonsumo según sexo y plan de tratamiento

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


% % %
Hombres 40.6 39.6 55.2
Mujeres 34.7 26.5 61.9
Total 39.5 39.4 56.2

En los usuarios del plan residencial se encontró una prevalencia de policonsumo


significativamente mayor (p<0.01) que en los usuarios de planes intensivos y
básicos. No se encontró diferencia por sexos en la condición de policonsumo. Se
encontró una diferencia significativa en la edad de inicio de consumo y la condi-
ción de ser policonsumidor.

93
Pá g i na
Historia de tratamientos previos por problemas
derivados de drogas

La proporción de usuarios que había participado en algún tratamiento previo al


actual fue creciendo a medida que aumenta la complejidad del plan, llegando a
presentar este antecedente más del 60% de los usuarios de planes residenciales.
El porcentaje de usuarios que abandonó ese tratamiento llegaba al 80% en todos
los planes. La duración del tratamiento anterior fue muy variada. (Tabla 45).

Tabla 45. Porcentaje de usuarios que participaron en tratamientos previos

duración del últi-


% participaron en % abandono último
mo tto. (promedio
ttos. previos tratamiento
meses)
Plan Básico 31 81,8 2.9
Plan Intensivo 58 76.4 2
Plan Residencial 60.8 83.6 4.8

Tratamiento actual

Cuando estudiamos la droga que provoca problemas en los usuarios y que por lo
tanto los lleva a consultar y a iniciar un programa de tratamiento, encontramos
en los usuarios de planes básicos y planes intensivos una distribución relativa-
mente similar entre drogas como el alcohol, marihuana, cocaína y pasta base.
Mientras entre los usuarios de planes residenciales hay un marcado aumento por
considerar la pasta base como la droga que produce necesidad de tratamiento.
(Figura 8).

94
P á gin a
Figura 8. Droga que motivó el ingreso al programa

70% Plan Básico

60% Plan Intensivo

50% Plan Residencial

40%

30%

20%

10%

Alcohol Marihuana Cocaína Pasta base Otras

Las principales razones referidas por los usuarios para ingresar a un programa de
tratamiento y rehabilitación son la percepción propia y voluntaria de necesitar
tratamiento y la decisión que surge de la interacción con la familia. La deriva-
ción a tratamiento por indicación legal se presenta más frecuentemente entre
los usuarios de planes Básicos y llega al 9%. (Tabla 46).

Tabla 46. Motivo de búsqueda de ayuda

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


% % %
Voluntaria 40.4 40.0 47
Conversada con la familia 43.9 38.5 41
Llevado por familiares o amigos 5.2 9.5 4.5
Indicación legal 8.7 7.1 0.8
Derivado de otra institución 1.8 4.9 6.7
Total 100 100 100

Se les preguntó a los usuarios, en el momento de la entrevista, por la intención


que ellos tenían de abandonar o completar su tratamiento. (Tabla 48).

95
Pá g i na
Tabla 48. Intención de abandono según sexo y tipo de plan

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Si No Si No Si No
Hombres 48.8 51.2 30 70 41.6 58.4
Mujeres 47.9 52.1 25 75 35 65

La intención de abandono del actual plan de tratamiento no presenta diferencias


estadísticamente significativas entre hombres y mujeres. Cuando la estudiamos
según tipo de plan encontramos una diferencia significativa (p<0.02), de mayor
intención de abandono entre los usuarios del plan básico con respecto a los del
plan intensivo, lo cual no ocurre en relación a los usuarios del plan residencial.

Los problemas económicos son los más frecuentemente mencionados en los usua-
rios de Planes Básicos e Intensivos, mientras que son los familiares los que se
ubican en primer lugar en los usuarios de Planes Residenciales (Figura 9).

Figura 9. Motivo principal para abandonar el actual tratamiento

50%
45%
40%
35%
30%
25%
20%
15%
10%
5%

Fam. Rel.Interpes. No conforme Droga Econom.

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial

96
P á gin a
Evaluación del diagnóstico

Este estudio quiso determinar el grado de evaluación diagnóstica y el registro del


mismo que presentan los centros. Para este objetivo, se elaboró un instrumento
(ver Instrumento N°5 en anexo 3), en el cual se caracterizaron los diagnósticos
clínicos de los usuarios de planes básicos. Se evaluó la existencia de registros de
los diagnósticos en las fichas de los pacientes, el sistema de clasificación utiliza-
do y el tipo de profesional que realizó el diagnóstico.

Respecto al sistema de clasificación utilizado para la realización del diagnósti-


co, el 55% de los usuarios de planes básicos, 50% de los intensivos y 48% de los
residenciales, tienen consignado su diagnóstico en la ficha individual utilizando
algún sistema de clasificación diagnóstica. (Tabla 49).

Tabla 49. Sistema de clasificación diagnóstica utilizado

Clasificación diagnóstica Básico Intensivo Residencial


CIE-10 42,1 37,6 29.0
DSM-IV 9,3 3,9 14.5
CIE-10 más DSM-IV 3,4 8,9 4.3
Descriptivo, entrevista 7,9 6,5 -

Se recogieron los diagnósticos consignados y se agruparon en grandes categorías:


consumo o abuso; dependencia o adicción; patología psiquiátrica; abuso más pa-
tología psiquiátrica; adicción más patología psiquiátrica. Como se observa en la
Tabla 50, en planes básicos, el abuso o consumo ocupa el 27.2% de la distribución,
seguido de la dependencia o adicción que se presentó en un 32%. En los intensivos,
en 46.8% de los diagnósticos consignados aparece la dependencia o adicción como
diagnóstico. En planes residenciales, la adicción más patología psiquiátrica ocupa
la mayor parte de la distribución (60%), seguida de la dependencia con un 36%.
No se encontraron diagnósticos con patología psiquiátrica aislada ni de abuso más
patología psiquiátrica. A diferencia de los otros planes, el diagnóstico de abuso
fue muy bajo, encontrándose en un solo paciente. Este perfil diagnóstico se ajusta
a los criterios de ingreso de cada uno de los planes, encontrándose un perfil de
mayor complejidad en planes residenciales que en los ambulatorios, y que está de
acuerdo a lo expresado en el Anexo 2 del Protocolo Operativo.

97
Pá g i na
Tabla 50. Descripción y frecuencia de los diagnósticos consignados

Tipo de Diagnóstico Básico Intensivo Residencial


Abuso, consumo 27.2 12.7 3,0
Dependencia, Adicción 32.0 46.8 36.3
Patología psiquiátrica 3.9 8.9 -
Abuso más patología psiquiátrica 3.9 5.1 -
Adicción más patología psiquiátrica 9.7 26.6 60.3
Otros 1.9 - -

Se revisó también en las fichas clínicas, el profesional que había realizado el


diagnóstico. En los planes básicos, de los 174 registros donde hubo registro del
profesional que hizo el diagnóstico, podemos observar que la mayor parte de
los diagnósticos de los usuarios, un 42% ha sido realizado por el psicólogo del
programa. En los planes intensivos, en un 21% de los registros no se pudo iden-
tificar el profesional que lo había realizado. El psicólogo fue el profesional que
diagnosticó más frecuentemente, sólo o junto a otros profesionales, seguido del
psiquiatra con un 29% de la distribución. Se encontró un muy bajo porcentaje de
diagnóstico realizado por un asistente social (2,8%), en comparación a lo encon-
trado en planes básicos (20%). En planes residenciales, en un 46% de los registros
no se pudo identificar que profesional lo había realizado. En este plan el psicólo-
go fue el profesional que diagnosticó más frecuentemente (83.9%), sólo o junto a
otros profesionales, seguido del psiquiatra con un 7.5%. (Tabla 51).

Tabla 51. Profesional que realiza el diagnóstico

Profesional Básico Intensivo Residencial


Psicólogo 42 27.1 61.3
Psicólogo + Asistente social .6 5.3
Psicólogo + Médico 1.1 5.3
Psicólogo + Terapeuta ocupacional 6.1 12
Psiquiatra 21 29.3 7.5
Asistente Social 20 2.2
Médico 17 8.3 1.3
Técnico acreditado 4.4 1.3

98
P á gin a
Se evaluó el grado de registro de diagnóstico del compromiso biopsicosocial del
paciente. En 25% del total de usuarios de planes básicos, aparece registrada la
realización del diagnóstico en su ficha. También se recogió el tipo de instrumen-
to utilizado para la elaboración del diagnóstico psicosocial, constatándose que
entre ellos se incluye mayoritariamente la utilización de la entrevista, fichas (so-
cial, clínica) o la tarjeta de ingreso. Se mencionan también la utilización de tests
como los tests proyectivos o BENDER. En intensivos, en la mitad de los casos del
total (50%) aparece registrada en su ficha la realización del diagnóstico. Entre
los instrumentos utilizados para la elaboración de este diagnóstico, se incluyen
mayoritariamente la utilización de la entrevista o las fichas (social, clínica, de
ingreso). Se menciona también la utilización de tests como los de Edwards o HTP.
En residenciales, se encontró un gran porcentaje (83%) de usuarios que disponían
de este diagnóstico en la ficha. Este hallazgo es muy superior a lo encontrado
en planes básicos e intensivos. Recordemos la importancia de la realización de
este diagnóstico psicosocial ya que este plan está destinado a personas con com-
promiso severo. Entre los instrumentos utilizados, se incluye mayoritariamente
la utilización de la entrevista o las fichas que llevan diferentes nombres (de
ingreso, de acogida, de la comunidad, social, clínica). Se menciona también el
informe psicológico, los tests proyectivos o el MMPI.

En relación al profesional que realizó el diagnóstico psicosocial, encontramos


que es el asistente social quien mayormente lo realiza (59% en básicos, 36.5%
en intensivos, 34.4% en residencial), seguido del psicólogo (17% en básicos, 23%
en intensivos y 16% en residencial) o del psicólogo en conjunto con el médico
(12% en básico, 17% en intensivo y 10% en residencial). No se encontró personal
técnico realizando este diagnóstico.

99
Pá g i na
Evaluación
de la derivación a planes

Uno de los objetivos de este trabajo apuntó a evaluar los resultados de los planes
en función de si los sujetos fueron derivados desde otros planes de tratamiento
(primera respuesta, desintoxicación), por parte de instituciones de salud o se
trata de una consulta espontánea.

En los usuarios de planes básicos, encontramos que 11,4% fueron derivados de


diferentes programas de consultorios y COSAM, existiendo un 2% solamente de
usuarios derivados de planes primera respuesta. La mayor parte de los usua-
rios (55%) consultan de forma espontánea. En los usuarios de planes intensivos,
encontramos que la consulta espontánea disminuye a la mitad en relación a lo
encontrado en los planes básicos. No se consignó derivación desde la Primera
Respuesta. La mayor parte de la derivación ocurrió desde instituciones de aten-
ción de salud pública, estos son, consultorios y COSAM (16.2%) u hospitales, ge-
nerales o psiquiátricos (19.7%). En planes residenciales, encontramos que un 50
% de usuarios ingresan por consulta espontánea. La derivación desde la Primera
Respuesta fue mayor que en planes intensivos (10.6%), encontrándose la mayor
parte de la derivación desde Hospitales y Hospitales psiquiátricos y desde planes
básicos. La baja frecuencia de usuarios que derivaron de Primera Respuesta,
podría ser explicada por el poco tiempo de implementación de este plan al mo-
mento de ingreso de los usuarios a este estudio. (Tabla 52).

100
P á gin a
Tabla 52. Tipo de derivación a planes

Tipo de derivación Básico Intensivo Residencial


No derivado (consulta espontánea) 55 25 50.4
COSAM, Consultorios 11,4 16.2 5.3
Escuelas, Liceos 4,8 - -
Juzgados, SENAME 4,8 5.2 3.5
Plan Ambulatorio Básico 4,1 - 6.2
Hospitales, Hospitales Psiquiátricos, CRS, CDT 6,2 19.7 11.5
Plan Primera respuesta 2,1 - 10.6
PREVIENE 1,7 3.5 -
Comunidades terapéuticas, ONG 1,7 5.2 4.4
Plan Residencial 1,7 1.2 2.7
FONODROGAS 0,7 - 0.9
Plan Ambulatorio Básico - 1.7 -
Plan Ambulatorio Intensivo - - 3.5
Consulta privada - 3.5 0.9
Otros 4,2 - -
No consignado - 13.9 -

101 Pá g i na
Prestaciones

Como se establece en el Anexo 2 del Protocolo Operativo, existe un nivel míni-


mo de “piso” de cumplimiento de las prestaciones para cada uno de los planes
estudiados, con diferentes duraciones de tiempo: 6 meses de tratamiento en los
básicos, 8 en intensivos y 10 en residenciales. Estas se describen en la siguiente
tabla:

Tabla 53. Piso mínimo de prestaciones por todo el período


según tipo de plan

Prestación Básico Intensivo Residencial


Consulta de salud mental 24 80 200
Intervención psicosocial de grupo 60 280 450
Consulta psicológica 6 8 10
Día rehabilitación ambulatoria - 96 -
Día rehabilitación residencial - - 200

Sin embargo, también CONACE-FONASA establece un nivel óptimo de prestaciones


que debieran recibir los usuarios de planes y que se describen a continuación:

102
P á gin a
Tabla 54. Piso óptimo de prestaciones por todo el período
según tipo de plan

Prestación Básico Intensivo Residencial*


Consulta médica 3 2 2
Consulta de salud mental 36 100 350
Consulta psicológica 6 8 12
Consulta psiquiátrica 6 8 10
Visita domiciliaria 6 8 12
Intervención psicosocial de grupo 78 524 824
Consultoría de salud mental 1 - -
Psicoterapia individual 22 20 48
Psicoterapia grupal 24 30 48
Psicodiagnóstico 1 1 1
Día CT ambulatorio - Hospital día - 175 -
Día CT residencial - - 305
* cantidad anual

Se consultó al director acerca del número de usuarios que habían cumplido el


piso mínimo de prestaciones. Sin embargo, en el presente estudio se quiso co-
rroborar esta información para los usuarios que formaron parte de la muestra
seleccionada. Tomando como modelo el registro diario de actividades elaborado
por FONASA, se diseñó un instrumento para este estudio que recogía la infor-
mación diaria de prestaciones por usuario. (Ver Instrumento 5 Registro diario de
prestaciones en Anexo 3).

Las prestaciones consignadas en la hoja de registro diario y su frecuencia apare-


cen en la Tabla 55.

103 Pá g i na
Tabla 55. Tipo y frecuencia de prestaciones de usuarios
según tipo de plan

Prestación Básico Intensivo Residencial


Consulta médica 2,1 0,3 0.6
Consulta de salud mental 17,1 10,0 20.7
Consulta psicológica 8,0 1,6 0.8
Consulta psiquiátrica 1,8 0,5 0.2
Visita domiciliaria 3,0 1,2 0.08
Intervención psicosocial de grupo 46,7 58,1 47.0
Consultoría de salud mental 0,7 0,3 0.5
Psicoterapia individual 3,7 1,4 1.1
Psicoterapia grupal 6,5 3,0 6.8
Psicodiagnóstico 0,3 0,2 0.08
Día comunidad amb. 8,0 19,6 -
Día CT residencial - - 20.8
Otros (screning drogas, otros exámenes) 1,7 2,7 3.3
Total 100,0 100,0 100.0

Como se aprecia en la tabla 55, en los tres planes las prestaciones que con más
frecuencia están presentes son la intervención psicosocial de grupo y la consulta
de salud mental que son las que en una mayor cantidad se exigen en el piso mí-
nimo. La consulta psicológica, que en los planes básicos aparecía en el 8% de las
prestaciones, sólo aparece con un 1,6% en los planes intensivos y es precedida
por la psicoterapia grupal con un 3%. Un 20% de la distribución de las prestacio-
nes consignadas a FONASA está ocupada por los días de comunidad terapéutica,
tanto ambulatoria como residencial.

Se calculó un indicador que diera cuenta, en término promedio, del número de


prestaciones por usuario para evaluar el grado de cumplimiento del piso mínimo
de prestaciones. Para evitar el efecto del tiempo de permanencia en el trata-
miento, se calculó un indicador que relacionaba el número de prestaciones que
recibió cada usuario con el número de meses que permaneció en el plan. Esta
información, en términos de promedio, se presenta en la siguiente tabla:

104
P á gin a
Tabla 56. Número de prestaciones por mes

Básico Intensivo Residencial


Prestación Promedio Mediana Promedio Mediana Promedio Mediana
Consulta médica 1.1 0.5 0.8 0.4 2.0 0.4
Consulta de salud
2.6 1.8 4.6 2.9 19.3 17.5
mental
Consulta
1.8 1.2 1.0 0.7 1.2 0.9
psicológica
Consulta
0.9 0.4 0.8 0.6 0.6 0.6
psiquiátrica
Visita domiciliaria 1.4 0.4 1.5 0.4 0.4 0.3
Intervención psico-
8.4 7.0 28.4 18.6 46.3 44.3
social de grupo
Psicoterapia
1.1 0.7 1.5 1.0 2.3 1.7
individual
Psicoterapia grupal 1.9 1.0 3.1 2.4 11.4 2.9
Psicodiagnóstico 0.4 0.3 0.3 0.2 0.5 0.3

Como se observa en la tabla anterior, aún utilizando este indicador que controla
el efecto del número de meses de tratamiento, no se cumple el piso mínimo de
prestaciones ni para el plan básico ni para el intensivo. Sin embargo, en el plan
residencial se cumple el piso mínimo de prestaciones exigido para este plan.

105
Pá g i na
Satisfacción usuaria

Para evaluar la satisfacción usuaria se aplicó un instrumento constituido por 21


preguntas, de las cuales 18 evalúan satisfacción con el plan de tratamiento y el
resto identifican aspectos relacionados con el perfil del usuario.

Para la comparación se utilizarán los mismos factores, que tienen la siguiente


conformación, donde cada pregunta tiene la misma dirección, es decir a mayor
puntaje mayor satisfacción del usuario y además se estandarizó el valor de las
preguntas, ya que el instrumento que se utilizó para medir satisfacción tenía
distintos rangos de valores, por lo que se realizó una transformación de las res-
puestas, donde el valor mínimo de cada ítem es 1 y el máximo 4 (tabla 57).

Tabla 57. Factores e ítems considerados en la encuesta de


satisfacción usuaria

Factores Items (Preguntas)


N3(P5a); N5(P6a); N8(P8); N12(P11); N13(p12); N21(P17b);
F1 (8 ítems)
N29(P20); N30(P21)
N1(P4a); N4(P5b); N6(P6b); N7(P7); N9(P9a); N10(P9b);
F2 (10 ítems)
N19(P16); N22(P17c); N23(P17d); N24(P17e)
F3 (5 ítems) N2(P4b); N25(P17f); N26(P18a); N27(P18b); N28(P19)
F4 (4 ítems) N14(P13); N15(P14a); N16(P14b); N17(P15a)

1 El Factor 1 (F1) está relacionado a la satisfacción con las actividades del pro-
grama, y con el grado de compromiso con el mismo.

2 El Factor 2 (F2) está relacionado a la satisfacción con el trato recibido en el


centro, con las relaciones humanas establecidas en el centro y la percepción del
grado de reinserción obtenido al finalizar el mismo.

3 El Factor 3 (F3) está relacionado con el grado de cumplimiento de expectativas


que el usuario tenía al entrar en el programa.

4 El Factor 4 (F4) está relacionado con la satisfacción con las capacidades téc-
nicas y profesionales de las personas que participan en el tratamiento y con
aspectos de infraestructura y condiciones de acceso.

106
P á gin a
Se consideraron dentro del análisis un total de 629 usuarios, distribuidos en los
tres planes de tratamiento como muestra la tabla 58.

Tabla 58. Distribución de la muestra según tipo de plan de


tratamiento y sexo

Hombres Mujeres Total %


Plan Básico 229 58 287 45.63
Plan Intensivo 138 36 174 27.66
Plan Residencial 144 24 168 26.71
Total 511 118 629 100

El porcentaje de mujeres en la muestra fue del 18.7%. La edad promedio del to-
tal de usuarios fue de 26.3 años, en el Plan Básico el promedio de edad fue 25.9
años con desviación estándar de 9.66 años, en el Plan Intensivo alcanzó a 26.5
años con desviación estándar de 9.63 y el Plan Residencial tuvo un promedio de
26.6 años y desviación estándar de 7.26 años. Según Género (Chi cuadrado=2.87;
p=0.2419) y edad (F=0.392; p=0.676) no se detectaron diferencias significativas
entre los planes, con lo cual, podemos concluir que la representatividad del
género y la estructura promedio es igual en los tres planes.

Tabla 59. Distribución de los usuarios de 24 años o menos años


por plan y género

Plan Mujeres Hombres Total


Nº % Nº % Nº
Básico 30 25.21 89 74.79 119
Intensivo 21 26.92 57 73.08 78
Residencial 12 16.22 62 83.78 74

107Pá g i na
Tabla 60. Distribución de los usuarios de 25 años o más
por plan y género

Plan Mujeres Hombres Total


Nº % Nº % Nº
Básico 19 15.45 104 84.55 123
Intensivo 15 15.63 81 84.37 96
Residencial 12 12.90 81 87.10 93

Se mantienen las estructuras generales al separar por grupo etáreo, sin embargo,
en el grupo de 24 o menos, hay mayor representación femenina, independiente
del plan donde pertenezca el usuario.

Tabla 61. Distribución de los valores extremos para


cada factor según plan

Básico Intensivo Residencial


Factor
Mínimo Máximo Mínimo Máximo Mínimo Máximo
F1 17.7 30.7 15.1 30.0 9.0 30.0
F2 22.3 40.0 12.1 40.0 11.0 40.0
F3 9.0 20.0 8.3 20.0 8.0 20.0
F4 5.2 16.0 4.6 16.0 4.2 15.2

Se observa que los factores 2 y 3, obtienen en todos los planes el máximo puntaje
posible (40 y 20 puntos), lo que indica que en estos factores es donde se encuen-
tran los usuarios que manifestaron mayor satisfacción con el trato recibido en el
centro, con las relaciones humanas establecidas, con la percepción del grado
de reinserción obtenido al finalizar programa y con el grado de cumplimiento de
expectativas que el usuario tenía al entrar en el programa.

Los factores 1 y 4 no llegan a estos máximos posibles, que son 32 y 16 puntos


respectivamente, en cuanto a los puntajes mínimos posibles el factor 4 es el
más cercano, mostrando que es el factor donde se encuentran los usuarios más
insatisfechos con las capacidades técnicas y profesionales de las personas que
participan en el tratamiento y con aspectos de infraestructura y condiciones de
acceso, en especial en los planes Intensivos y Residencial, los puntajes mínimos
para los factores 1, 2, 3 y 4 son 8, 10, 5 y 4 respectivamente.

108
P á gin a
Tabla 61 a. Distribución de indicadores y significación
por plan según factor

Básico Intensivo Residencial p-va-


Factor Valor F
Media D.E. Media D.E Media D.E. lue
F1 26.1 2.72 25.0 3.35 22.6 3.57 53.46 0.0000
F2 32.7 3.64 30.5 4.64 25.1 5.94 99.20 0.0000
F3 15.4 2.45 14.1 2.54 14.5 2.28 8.73 0.0000
F4 13.1 2.33 13.6 2.27 12.5 1.96 9.67 0.0000

De lo anterior se desprende que el comportamiento promedio de todos los facto-


res es distinto entre los planes.

El Plan Básico es donde los usuarios están más satisfechos con lo relacionado tan-
to con las actividades del programa, y con el grado de compromiso con el mismo,
con el trato recibido en el centro, con las relaciones humanas establecidas en el
centro y la percepción del grado de reinserción obtenido al finalizar el mismo
y con el grado de cumplimiento de expectativas que el usuario tenía al entrar
en el programa. A excepción de la satisfacción con las capacidades técnicas y
profesionales de las personas que participan en el tratamiento y con aspectos
de infraestructura y condiciones de acceso, donde el plan Intensivo es donde
los usuarios muestran mayor satisfacción, el Plan Básico se ubica en el segundo
lugar de satisfacción. El Plan Intensivo se ubica en el 2º lugar de satisfacción en
los factores 1 y 2.

Por otra parte, los usuarios del Plan Residencial sólo alcanzan a tener la misma
satisfacción con el plan Intensivo en el factor 3, que dice relación con el grado de
cumplimiento de expectativas que el usuario tenía al entrar en el programa, en
el resto de los factores ocupa el último lugar en la satisfacción de los usuarios.

Al tratar de entregar una información más precisa del comportamiento que tie-
nen los factores, se consideró reagrupar a los usuarios por sexo y edad. En el
grupo de las mujeres los planes se diferencian sólo en el factor 2, donde los
usuarios del Plan Básico presentan mayor satisfacción que los usuarios del plan
Residencial. El resto de los factores no presenta diferencias significativas (Tabla
62).

109 Pá g i na
Tabla 62. Distribución de indicadores y significación por plan según
factor en las mujeres

Básico Intensivo Residencial p-va-


Factor Valor F
Media D.E. Media D.E Media D.E. lue
F1 25.7 2.91 23.9 3.81 24.3 2.64 2.27 0.111
F2 33.7 3.55 30.4 3.37 27.3 5.53 11.36 0.000
F3 15.1 3.07 14.3 1.71 14.4 1.70 0.61 0.544
F4 13.6 2.03 13.3 2.64 12.8 2.08 1.01 0.366

Como se observa en la tabla 63, todos los factores presentan distintos grados de
satisfacción, donde los factores 1 y 2 presentan el mismo comportamiento que el
grupo total, es decir, el plan Básico es donde los usuarios están más satisfechos.
Luego el Intensivo y finalmente el plan Residencial, al igual que en el factor 3
donde el plan Intensivo es donde existe mayor satisfacción de los usuarios, en el
factor 3 el plan Básico es donde hay mayor satisfacción, pero no hay diferencias
entre los planes Intensivo y Residencial.

Tabla 63. Distribución de indicadores y significación por


plan según factor en los hombres

Básico Intensivo Residencial


Factor Valor F p-value
Media D.E. Media D.E Media D.E.
F1 26.3 2.67 25.2 3.22 22.3 3.65 55.27 0.000
F2 32.6 3.70 30.5 4.91 24.8 5.91 75.39 0.000
F3 15.6 2.37 14.1 2.72 14.5 2.38 8.52 0.000
F4 13.0 2.41 13.7 2.16 12.5 1.95 9.74 0.000

Se observa también que el Plan Básico obtiene mayor satisfacción en los hombres
en los factores 1 y 2, en los otros las mujeres manifiestan mayor satisfacción. El
Plan Intensivo funciona mejor en los hombres en los factores 1, 2 y 4, las mujeres
tienen mayor satisfacción en el factor 3, en cambio el Plan Residencial son las
mujeres las que están más satisfechas en los factores 1, 2 y 4, los hombres sólo
en el factor 3. Estas diferencias no alcanzan significación estadística, salvo en el
plan Residencial, Factor 2 (T=1.93, P=0.035) .

110
P á gin a
Al estratificar los usuarios por edad, en aquellos menores de 25 años y los mayo-
res de 24 años, los resultados son los que se observan en las tablas 64 y 65.

La tabla 64 entrega los resultados de los usuarios menores de 25 años, donde


todos los factores tienen un comportamiento significativamente diferente entre
los planes.

El factor relacionado con las capacidades técnicas y profesionales de las personas


que participan en el tratamiento y con aspectos de infraestructura y condiciones
de acceso, el plan Intensivo es donde los usuarios están más satisfechos, no ha-
biendo diferencias en los otros dos planes. En los planes Básico e Intensivo, los
usuarios están más satisfechos con lo relacionado tanto con las actividades del
programa, y con el grado de compromiso con el mismo, con el trato recibido en
el centro, con las relaciones humanas establecidas en el centro y la percepción
del grado de reinserción obtenido al finalizar el mismo, que el Plan Residencial.
En lo relacionado con el grado de cumplimiento de expectativas que el usuario
tenía al entrar en el programa, el Plan Básico muestra mayor satisfacción de los
usuarios que en los otros dos planes, en los cuales no se observan diferencias
significativas.

Tabla 64. Distribución de indicadores y significación por plan según


factor en los menores de 25 años

Básico Intensivo Residencial


Factor Valor F p-value
Media D.E. Media D.E Media D.E.
F1 25.6 3.02 24.4 2.83 22.9 3.49 13.87 0.000
F2 32.2 3.74 30.0 4.78 25.4 5.88 32.32 0.000
F3 15.5 2.59 14.4 2.79 14.2 2.22 4.89 0.000
F4 12.9 2.45 13.7 1.94 12.2 2.17 9.00 0.000

La tabla 65 muestra el comportamiento de los usuarios mayores de 24 años.


Sólo en el factor relacionado con la satisfacción de las capacidades técnicas y
profesionales de las personas que participan en el tratamiento en los aspectos
de infraestructura y condiciones de acceso no se encuentran diferencias signifi-
cativas entre los planes.

En el factor 1, los planes Básico e Intensivo presentan la misma satisfacción usua-


ria y ésta es mayor que en los usuarios del Plan Residencial. En el factor 2 hay

111 Pá g i na
claridad en las diferencias de satisfacción que muestra los planes, donde el Plan
Básico es el de mayor satisfacción y el Plan Residencial es el de menor satisfac-
ción usuaria; finalmente en el factor 3, sólo se detecta que los usuarios del Plan
Básico tienen mayor satisfacción que los del Plan Intensivo.

Tabla 65. Distribución de indicadores y significación por plan


según factor en los mayores de 24 años

Básico Intensivo Residencial


Factor Valor F p-value
Media D.E. Media D.E Media D.E.
F1 26.5 2.48 25.4 3.62 22.4 3.64 39.32 0.000
F2 33.4 3.74 30.8 4.58 24.8 6.00 57.94 0.000
F3 15.6 2.36 14.0 2.36 14.7 2.32 6.13 0.000
F4 13.3 2.34 13.5 2.52 12.8 1.74 2.29 0.103

En el Plan Básico son los mayores de 24 años, los que presentan mayor satisfac-
ción en todos los factores, en cambio el Plan Intensivo muestra que los mayores
tienen más satisfacción en los factores 1 y 2, y en los otros factores son los me-
nores de 25 años los que presentan mayor satisfacción, en el Plan Residencial
ocurre lo opuesto al Plan Intensivo donde los usuarios menores de 25 años tienen
mayor satisfacción en los factores 1 y 2, y en los factores 3 y 4 la satisfacción es
mayor en los usuarios mayores de 24 años.

Con el objetivo de ser más específico con los factores entre los planes, se cla-
sificaron los usuarios en cuatro grupos, a saber: mujeres menores de 25 años,
mujeres mayores de 24 años, hombres menores de 25 años y hombres mayores
de 24 años. En las mujeres menores de 25 años no se detectaron diferencias en
ningún factor entre los planes, como se observa en la tabla 66, sin embargo, se
debe considerar que el factor 2 es limítrofe en la significación (P=0.051), lo que
se debe a la diferencia entre los planes Básico y Residencial (P=0.058).

112
P á gin a
Tabla 66. Distribución de indicadores y significación por
plan según factor en las mujeres menores de 25 años

Básico Intensivo Residencial


Factor Valor F p-value
Media D.E. Media D.E Media D.E.
F1 24.6 3.17 24.2 2.46 24.6 3.10 0.067 0.93
F2 32.8 3.46 29.4 2.94 28.5 4.57 3.253 0.052
F3 14.5 3.39 14.8 1.39 14.6 1.56 0.027 0.973
F4 13.5 2.21 13.5 1.97 12.4 2.47 1.176 0.316

En el grupo de mujeres mayores de 24 años, sólo los factores 1 y 2 presentan


diferencias de satisfacción entre los planes, donde en el factor 1, los usuarios
del Plan Básico presentan mayor satisfacción que en el Plan Intensivo, en el
resto de las comparaciones no hay diferencias. En el factor 2 los usuarios de los
planes Básico e Intensivo presentan mayor satisfacción que los usuarios del Plan
Residencial. (Tabla 67).

Tabla 67. Distribución de indicadores y significación por plan


según factor mujeres mayores de 24 años

Básico Intensivo Residencial


Factor Valor F p-value
Media D.E. Media D.E Media D.E.
F1 27.0 1.92 23.7 4.75 24.0 2.17 4.103 0.025
F2 34.7 3.57 30.9 3.55 26.1 6.33 8.928 0.001
F3 16.2 2.02 14.0 1.90 14.3 1.88 2.45 0.105
F4 13.8 1.75 13.0 3.42 13.1 1.66 0.47 0.628

En el grupo de hombres menores de 25 años, todos los factores muestran dife-


rencias entre la satisfacción de los usuarios (tabla 68). El los factores 1 y 2, la
satisfacción usuaria de los planes Básico e Intensivo es mayor a la presentada
por los usuarios del Plan Residencial. En el factor 3 el Plan Básico obtiene mayor
satisfacción usuaria que los otros dos planes, y el factor 4 en el Plan Intensivo
muestra mayor satisfacción que en el Plan Residencial.

113 Pá g i na
Tabla 68. Distribución de indicadores y significación por plan
según factor en hombres mayores de 24 años

Básico Intensivo Residencial


Factor Valor F p-value
Media D.E. Media D.E Media D.E.
F1 26.0 2.83 24.5 2.94 22.5 3.51 18.156 0.0000
F2 32.0 3.77 30.1 5.12 25.0 5.88 28.383 0.0000
F3 15.7 2.30 14.3 3.09 14.1 2.34 5.47 0.005
F4 12.8 2.53 13.8 1.93 12.2 2.14 7.85 0.001

Al evaluar las diferencias en el grupo de usuarios hombres mayores de 24 años,


como se presenta en la tabla 69, en el factor 4 no hay diferencias significativas,
sin embargo es limítrofe su significación (p=0.053), que se debe a la mayor sa-
tisfacción de los usuarios del Plan Intensivo que la de los usuarios del Plan Resi-
dencial, no alcanzando significación (p=0.059). En el factor 1, los usuarios de los
planes Básico e Intensivo muestran mayor satisfacción que los usuarios del Plan
Residencial. En el factor 2, los usuarios del Plan Básico presentan la mayor satis-
facción y los usuarios del Plan Residencial la menor satisfacción. Finalmente, en
el factor 3, sólo se detectó que en el Plan Básico los usuarios mostraron mayor
satisfacción que en el Plan Intensivo.

Tabla 69. Distribución de indicadores y significación por plan


según factor en hombres mayores de 24 años

Básico Intensivo Residencial


Factor Valor F p-value
Media D.E. Media D.E Media D.E.
F1 26.5 2.54 25.7 3.34 22.2 3.76 38.581 0.0000
F2 33.3 3.53 30.7 4.83 24.7 5.97 47.599 0.0000
F3 15.5 2.49 13.9 2.48 14.8 2.38 4.316 0.0150
F4 13.3 2.29 13.5 2.32 12.7 1.76 2.979 0.0530

Al describir el comportamiento dentro de cada plan, se observa que la satisfac-


ción en estos cuatro grupos de edad y género es la siguiente.

114
P á gin a
En el Plan Básico, las mujeres mayores de 24 años, son las que presentan mayor
satisfacción en todos los factores.

En el Plan Intensivo lo anterior depende del factor de satisfacción, en el factor 1


son los hombres mayores de 24 años los que presentan mayor satisfacción en to-
dos los factores. En el factor 2 las mujeres mayores de 24 años, en el factor 3 las
mujeres menores de 25 años y en el factor 4 los hombres menores de 25 años.

En el Plan Residencial, en los factores 1 y 2 son las mujeres menores de 25 años


las que muestran mayor satisfacción, en el factor 3 son los hombres mayores de
24 años y el factor 2 son las mujeres mayores de 24 años, no siendo significativas
estas diferencias.

Los resultados muestran que, en general, son los usuarios del Plan Básico donde
hay mayor satisfacción, en lo relacionado con las actividades del plan, y con
el grado de compromiso con el mismo, con el trato recibido en el centro, con
las relaciones humanas establecidas en el centro y la percepción del grado de
reinserción obtenido al finalizar el mismo y con el grado de cumplimiento de
expectativas que el usuario tenía al entrar en el programa.

En lo relacionado con las capacidades técnicas y profesionales de las personas


que participan en el tratamiento y con aspectos de infraestructura y condiciones
de acceso, los usuarios del Plan Intensivo son los que mostraron la mayor satis-
facción.

115 Pá g i na
Resultados del plan:
egresos y abandonos

En relación al número de egresos y abandonos del programa, se encontró tasas


similares para los tres planes estudiados. Respecto a los egresos, se encontró
una tasa de 41% en planes Básicos, 44% para Intensivos y 41% para Residencial.
La tasa de abandonos (abandono más alta administrativa) fue de 47% para los
Básicos, 41% para Intensivos y 42% para Residenciales.

Tabla 70. Distribución de egresos y abandonos según tipo de plan

BASICO INTENSIVO RESIDENCIAL


Tasa % N Tasa % n Tasa % N
Egreso 41 71 44 76 41 56
Derivado 4 7 9 15 2 3
Abandono 47 82 34 59 42 58
En tratamiento 8 14 6 11 14 19
Alta administrativa - - 7 12 - -
No estaba en convenio - - - - 1 2
Total 100 174 100 173 100 138

Se calcularon los tiempos promedios de permanencia en el plan. En los egresados


del plan, el tiempo promedio de tratamiento fue de 7 meses y de casi 9 meses
en los intensivos y residenciales. Estos resultados son similares a lo estimado por
CONACE para los planes básicos (6 meses), intensivos (8 meses) y poco menor en
los residenciales (10 meses).

En el caso de los abandonos, este promedio de permanencia fue mucho menor al


de lo egresos en los tres planes estudiados: 4,2 meses en Básicos, 5.1 en Intensi-
vos y 5.5 en Residenciales. La diferencia de promedios de tiempo de permanen-
cia entre los sujetos egresados del programa y los que abandonaron el plan fue
estadísticamente significativa (p=0.000, test de Scheffe).

116
P á gin a
Tabla 71. Tiempos de permanencia en los planes (meses)

Básico Intensivo Residencial


Promedio Mediana Promedio Mediana Promedio Mediana
Egreso 6.81 6 8.7 9 8.8 8.4
Derivado 4.40 5 4.7 6 7.7 8.1
Abandono 4.16 4 5.1 5 5.5 4.0
En tratamiento 7.80 8 5.9 5 10.1 11.8
Total 5.44 5 6.6 6.6 7.4 7.8

Sin embargo, al momento de la primera toma de datos existían algunos pacientes


que ya participaban en el programa de tratamiento de drogas antes de su incor-
poración al plan. Este tiempo fue variable dependiendo del centro estudiado
siendo en promedio de 2.4 meses en el Plan Básico, 2.8 meses en el Intensivo
y de 28 días en el Residencial. Se calculó también el tiempo promedio de per-
manencia en los centros una vez concluido el Plan, el cual fue de 24 días en los
centros que tienen planes Básicos, 99 días en los planes Intensivos y de 81 días
en los planes Residenciales.

117 Pá g i na
Figura 10. Curva de sobrevida (Kaplan-Meier)
de los usuarios que egresaron de planes

Básico
Kaplan-Meier survival estimate
1.00

0.75

0.50

0.25

0.00
0 5 10 15 20
Analysis time

Intensivo
Kaplan-Meier survival estimate
1.00

0.75

0.50

0.25

0.00
0 5 10 15 20
Analysis time

Residencial
Kaplan-Meier survival estimate
1.00

0.75

0.50

0.25

0.00
0 5 10 15
Analysis time

118
P á gin a
Figura 11. Curva de sobrevida de los usuarios que abandonan planes

Básico
Kaplan-Meier survival estimate
1.00

0.75

0.50

0.25

0.00
0 5 10 15
Analysis time

Intensivo
Kaplan-Meier survival estimate
1.00

0.75

0.50

0.25

0.00
0 5 10 15
Analysis time

Residencial
Kaplan-Meier survival estimate
1.00

0.75

0.50

0.25

0.00
0 5 10
Analysis time

119
Pá g i na
Resultados del plan según tipo de centro

Respondiendo a uno de los objetivos específicos planteados en este estudio, se


analizaron los resultados del plan en términos de egresos, abandonos y tiempo
de permanencia en función del tipo de centro donde se entregaron los planes. Se
crearon tres categorías de centros: una que agrupó a consultorios, COSAM y CRS;
una segunda con hospitales y hospitales psiquiátricos; y una tercera constituida
por comunidades terapéuticas.

En relación al porcentaje de egresos y abandonos, la tabla 72 muestra una me-


nor tasa de egresos y una mayor de abandonos en usuarios que recibieron su
tratamiento en consultorios, COSAM y CRS. Por el contrario, las mayores tasas de
egreso y de menor abandono se dieron en las instituciones hospitalarias. Estas
diferencias no alcanzaron significación estadística, pero sí una clara tendencia a
mayor abandono en consultorios y COSAM en relación a los hospitales (p<0.07) y
a comunidades terapéuticas (p<0.09).

Tabla 72. Resultados del plan según tipología del centro

Consultorio, Comunidades
Hospitales
COSAM, CRS Terapéuticas
Egreso 33 46.7 42.3
Abandono 54.6 39.1 43.8
En tratamiento 4.1 8.7 10
Derivado 8.3 5.5 3.9
Total 100 100 100

Respecto al tiempo de permanencia en el plan, éste fue mayor en las comunida-


des terapéuticas, aunque sin grandes diferencias entre las tres categorías estu-
diadas. La mayor permanencia en comunidades terapéuticas es coincidente con
los planes de mayor duración entregados por este tipo de instituciones.

Tabla 73. Tiempos de permanencia en los planes según tipología de centro

Promedio + DE Mediana
Consultorio, COSAM 5 + 2.7 5
Hospitales 5.8 + 3 5
Comunidades terapéuticas 6.4 + 3.4 6

120
P á gin a
Finalmente, se calcularon las prestaciones mensuales por usuario según tipo de
centro, que controlara el efecto del tipo de plan entregado por las instituciones.
Como se aprecia en la tabla 74, no se encontraron grandes diferencias entre los
centros estudiados, sin embargo existe una mayor frecuencia de prestaciones
grupales y de menor demanda profesional (consulta de salud mental) en comu-
nidades terapéuticas que en hospitales, consultorios y COSAM. Por el contrario,
prestaciones individuales entregadas por profesional, como la consulta psico-
lógica o psiquiátrica, se entregan en mayor número en consultorios y COSAM,
seguido de hospitales, y comunidades terapéuticas, en último lugar.

Tabla 74. Prestaciones mensuales por usuario según tipología de centro

Consultorio, COSAM, Comunidades


Hospitales
CRS Terapéuticas
Mediana Promedio Mediana Promedio Mediana Promedio
Consulta Médica 0.5 0.7 0.6 0.9 0.4 1.3
Consulta de salud
1.2 1.9 2.3 2.6 6.2 12
mental
Consulta
1.0 1.4 1 1.2 0.8 1.1
psicológica
Consulta
0.6 1.1 0.6 0.7 0.5 0.6
psiquiátrica
Visita domiciliaria 0.4 0.5 0.3 0.7 0.4 1.5
Intervención psico-
5.8 9.2 12 14.2 30.8 34.5
social de grupo
Psicoterapia
1.5 1.9 0.6 0.9 1.1 1.7
individual
Psicoterapia grupal 1.8 2.0 1.6 2.8 2.7 7.9
Psicodiagnóstico 0.3 0.5 0.3 0.3 0.2 0.4

121
Pá g i na
Resultados del plan según perfil del usuario

Se estudiaron las tasas de egreso y abandono, según algunas características del


perfil de los usuarios. Los resultados se presentan en la tabla 75.

Tabla 75. Tasas de egreso y abandono según perfil del usuario


y tipo de plan

Egreso Abandono
Plan Plan Plan Plan Plan Plan
Básico Intensivo Residencial Básico Intensivo Residencial
Hombres 35.9 41.0 40.5 53.9 36.7 41.4
Sexo
Mujeres 48.5 55.9 40.9 42.4 23.5 45.5
Edad actual
24.1 26.6 27.4 27.2 27.7 24.9
(años)
Edad inicio
15.3 14.7 14.6 15.7 15 14.9
consumo
Escolaridad 9.6 10.1 10.2 9.3 10.1 10.0
Anteceden-
te de con- Si 42.9 44.3 40.0 44.9 34.2 38.0
sumo de
drogas en la No 36.6 43.2 40.9 54.5 34.1 44.3
familia
Anteceden-
te de consu-
Si 37.1 43.5 42.2 56.2 36.5 46.7
mo proble-
mático de
No 40.3 43.6 39.8 45.8 29.1 39.8
alcohol en
la familia

Anteceden-
Si 35.9 48.0 42.9 49.1 30.1 39.7
te de con-
flicto con la
No 40.2 41.7 38.9 52.3 36.5 44.4
justicia

Si 38.9 40.6 41.6 50 32.8 41.6


Policonsumo
No 38.6 45.9 40.0 52.3 34.9 43.3

Anteceden-
Si 34.7 39.7 40.3 57.1 39.7 37.1
te de tra-
tamientos
No 40.2 45.8 30.0 49.1 45.8 52.5
anteriores

122
P á gin a
Aún cuando las mujeres presentaron tasas más altas de egreso en todos los pla-
nes de tratamiento, esta diferencia no resultó estadísticamente significativa.
Esto puede deberse a que la muestra de mujeres es pequeña. Respecto a los
abandonos, éstos ocurrieron mayormente en los hombres, sin diferencia esta-
dísticamente significativa.

La edad actual de los usuarios en tratamiento no resultó estadísticamente distin-


ta entre los usuarios que egresaron y los que abandonaron el programa.

La edad de inicio de consumo de drogas tampoco resultó ser diferente entre los
usuarios que egresaron y los que abandonaron el programa de tratamiento.

La escolaridad fue similar entre los egresos y los abandonos de cada plan.

Al estudiar la asociación entre el consumo de drogas en la familia y el resulta-


do del plan en términos de egreso o abandono, no se evidenció una diferencia,
salvo en el plan básico, donde si presentaron tasas más altas de egreso aquellos
usuarios que no tenían el antecedente de consumo de drogas en sus familias. Con
respecto al abandono se observó una tendencia a mayor abandono en todos los
planes, entre los usuarios con este antecedente.

Al estudiar la asociación entre el consumo problemático de alcohol en la familia


y el resultado del plan en términos de las tasas de egreso no se encontraron
diferencias significativas. Cuando estudiamos el abandono, resultó que la tasa
de abandono fue mayor entre los sujetos que tienen el antecedente de consumo
familiar de alcohol.

El antecedente de conflicto con la justicia mostró un comportamiento singular


entre los usuarios que egresaron y los que abandonaron el plan. Así, entre los
usuarios que no tienen el antecedente de conflicto con la justicia se produjeron
más abandonos y menos egresos. Este comportamiento se observa en términos
de tendencia, no alcanzando diferencias significativas.

Cuando se estudió la condición de ser policonsumidor y el resultado del tra-


tamiento en cuanto a tasas de egreso o abandono, no se encontró diferencias
significativas.

Se estudió el antecedente de tratamientos anteriores: entre los usuarios de pla-


nes básicos e intensivos se encontró una tendencia a presentar mayores tasas de

123 Pá g i na
egresos en aquellos que no tenían este antecedente. En cuanto a las tasas de
abandono, fueron mayores en los planes intensivos y residenciales en usuarios
que tenían el antecedente de haber recibido tratamientos previos.

En relación a las tasas de egreso y abandono según la droga que motiva el ingreso
al programa de tratamiento, resulta interesante destacar que las tasas de egreso
más bajas se produjeron entre los usuarios que ingresan por consumo proble-
mático de alcohol y de cocaína y coinciden con que estos usuarios presentan las
mayores tasas de abandono. Lo anterior ocurrió tanto en planes básicos como
intensivos. En el plan residencial, las menores tasas de egreso se produjeron
entre los consumidores de pasta base y marihuana y coinciden con las mayores
tasas de abandono. (Tabla 76).

Tabla 76. Tasas de egreso y abandono según principales


drogas que motivaron el ingreso

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Droga que motiva Tasa de Tasa de Tasa de Tasa de Tasa de Tasa de
Ingreso programa egreso abandono egreso abandono egreso abandono
Pasta Base 43.8 45.8 53.9 30.8 37.4 44.6
Alcohol 37 56.5 40.5 40.5 42.9 42.9
Marihuana 43.3 46.7 45.2 28.6 38.5 46.2
Cocaína 29.2 50 27.0 45.9 52.6 31.6

124
P á gin a
Se estudió el tiempo de permanencia en el plan, según algunas variables del
perfil de los usuarios para los tres planes. La información obtenida se presenta
en la tabla 77.

Tabla 77. Tiempo de permanencia en plan según perfil del usuario

Tiempo de permanencia en el plan


Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial
promedio mediana promedio mediana promedio mediana
Hombres 4.8 5 7.5 8 6.5 6
Sexo
Mujeres 6 6 7 6 7.2 7.5
Edad actual
25.4 24 26.9 25 26.5 25
(años)
Edad inicio
15.4 15 14.7 14 14.9 14
consumo
Escolaridad 9.5 10 10.2 10 10 10
Anteceden-
te de con- Si 4.9 5 7.2 5.9 6.6 6
sumo de
drogas en la No 5.1 5 7.7 8.1 6.6 6
familia
Anteceden-
te de consu-
Si 4.9 5 7.5 7.4 6.8 6
mo proble-
mático de
No 5.2 5 7.3 8.1 6.5 6
alcohol en la
familia
Anteceden-
Si 4.8 5 7.4 7.8 6.4 6
te de con-
flicto con la
No 5.2 5 7.4 7.9 6.8 6.5
justicia
Si 5.5 5 7.1 7.4 6.5 6
Policonsumo
No 4.8 5 7.6 7.9 6.7 6
Anteceden-
Si 4.8 5 7.4 7.7 6.5 6
te de trata-
mientos an-
No 5.2 5 7.4 7 5.8 5
teriores

No se encontró diferencias entre las distintas variables estudiadas y los tiempos


de permanencia en el programa.

125
Pá g i na
Se calcularon los tiempos de permanencia en el plan en función de la droga que
motivó el ingreso al programa de tratamiento. Los datos obtenidos para los tres
planes en estudio se presentan en la tabla 78.

Tabla 78. Tiempo de permanencia según principales drogas


que motivaron el ingreso

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Droga que motiva Promedio Mediana Promedio Mediana Promedio Mediana
Ingreso programa (meses) (meses) (meses) (meses) (meses) (meses)
Pasta Base 5.9 6 8 8 6 6
Alcohol 5.1 5 6.1 6 7.6 8
Marihuana 5.1 5 6.9 7 8 8
Cocaína 5.3 4 5.2 5 7.8 9

Los usuarios que ingresaron a un programa de tratamiento debido al consumo


problemático de alcohol permanecieron como mediana 5 meses en los planes
básicos, 6 meses en los planes intensivos y 8 meses en el plan residencial. Los
mayores tiempos de permanencia se encontraron entre los sujetos que ingresa-
ron por consumo de pasta base, tanto para el plan básico como para el intensivo,
mientras que en el plan residencial, el mayor tiempo de permanencia se encon-
tró entre los usuarios de cocaína.

Resultados según diagnóstico

En relación al diagnóstico clínico al ingreso al programa, en planes básicos se


encontró un promedio de meses de permanencia para los usuarios con diagnós-
tico de “consumo o abuso de drogas” de 4,8 meses y para los diagnosticados de
“dependencia o adicción” fue de 9,5. Esta diferencia es estadísticamente signifi-
cativa (p=0,000, prueba Scheffe). En planes intensivos, se encontró un promedio
de meses de permanencia para los usuarios con diagnóstico de “consumo o abuso
de drogas” de 8,4 meses y para los diagnosticados de “dependencia o adicción”
fue de 7,0. En planes residenciales, se encontró un promedio de meses de per-
manencia para los usuarios con diagnóstico de “dependencia o adicción” de 6.8
meses y para los de adicción más patología psiquiátrica de 6,1 meses.

126
P á gin a
Tabla 79. Tiempo de permanencia según diagnóstico clínico

Básico Intensivo Residencial


Tipo de Diágnostico Meses tto. Meses tto. Meses tto.
(promedio+DE) Promedio +DE Promedio +DE
Abuso, consumo 4.8 8.4 + 5.6 -
Dependencia, Adicción 9.5 7.0 + 3.9 6.8 +3.3
Patología psiquiátrica - 7.6 + 3.5 -
Abuso más patología
- 10.4 + 4.1 -
psiquiátrica
Adicción más patología
- 6.0 + 3.9 6.1 +2.3
psiquiátrica

Se estudió el porcentaje de egreso y abandono, encontrándose que los diagnos-


ticados como “consumo o abuso” egresaron en un 42,9%, en tanto los diagnosti-
cados como “dependencia o adicción” egresaron en un 52,6%. Esta diferencia no
fue significativa. Abandonaron el plan 47,4% de los diagnosticados de consumo y
47,6% en los de dependencia o adicción.

Dentro del grupo de usuarios que tenían diagnóstico, se estudió el porcentaje de


egreso y abandono del plan. En planes básicos, los diagnosticados como “con-
sumo o abuso” egresaron en un 20%, en tanto los diagnosticados como “depen-
dencia o adicción” egresaron en un 35,1%. Esta diferencia no fue significativa.
Abandonaron el plan 70% de los diagnosticados de consumo y 40.5% de los de
dependencia o adicción. No se calcularon las tasas de egreso y abandono para las
otras categorías dado el bajo número de sujetos con otros diagnósticos. En pla-
nes intensivos, egresaron 20% de los diagnósticos de abuso o consumo y 35,15%
del grupo de dependencia o adicción, siendo el abandono de 70% y 40,5% en
ambos grupos, respectivamente. Dado el bajo porcentaje de usuarios que no
tenían diagnóstico consignado en sus fichas, los tamaños de los grupos no permi-
tieron realizar análisis estadísticos a estas proporciones. En planes residenciales,
aquellos diagnosticados como “dependencia, adicción” egresaron en un 42%, en
tanto los diagnosticados como “adicción más patología psiquiátrica” egresaron
en un 35%.

127 Pá g i na
Tabla 80. Tasa de egreso y abandono según diagnóstico clínico

Tipo de Básico Intensivo Residencial


Diagnóstico Egreso Abandono Egreso Abandono Egreso Abandono
Abuso, consumo 42.9 47.4 20 70 - -
Dependencia,
52.6 47.6 35.1 40.5 41.7 50.0
Adicción
Patología
- - 42.9 28.6 - -
psiquiátrica
Abuso más pa-
tología psiquiá- - - 75 - - -
trica
Adicción más
patología psi- - - 38.1 28.6 35.0 55.0
quiátrica

Resultados según derivación

Respecto a la frecuencia de egreso y abandono según su derivación, las frecuen-


cias encontradas se muestran en la tabla 81.

Tabla 81. Frecuencia de egresos y abandonos según tipo de derivación

Básico Intensivo Residencial


% % % % % %
Derivación
Egreso Abandono Egreso Abandono Egreso Abandono
Consulta espontánea 26.2 52.1 34.9 41.9 49.1 31.6
De consultorios,
28.6 20.6 42.9 28.6 33.3 50.0
COSAM
De hospitales, hospi-
14.2 8.3 41.2 35.3 38.5 46.2
tales psiquiátricos

Aún cuando se observan diferencias entre los egresos y abandonos, según su


procedencia de derivación, los tamaños muestrales son pequeños y no se encon-
traron diferencias significativas.

128
P á gin a
Se encontraron diferencias en el tiempo de permanencia según el tipo de deriva-
ción de los usuarios, pero los números muestrales al interior de las categorías son
pequeños como para realizar conclusiones. En la tabla 82 se muestran los meses
de permanencia para los tipos de derivación más frecuentemente consignados:

Tabla 82. Promedio de meses de permanencia según tipo de derivación

Derivación Básico Intensivo Residencial


Consulta espontánea 4.6 7.6 7.1
De Consultorios, COSAM 5.3 7.6 6.1
De Hospitales, Hospitales Psiquiátricos 5.1 7.2 6.2

Resultados según prestaciones

Se calculó los promedios de número de prestaciones por mes para los usuarios
que egresaron del programa y para los que lo abandonaron. (Tabla 83). No se
observaron diferencias significativas entre el número de prestaciones en estos
grupos.

129 Pá g i na
Tabla 83. Número de prestaciones por mes en abandonos y egresos

Básicos Intensivos Residenciales


Egresos Abandonos Egresos Abandonos Egresos Abandonos
Prestación
prom;med Prom;med prom;med prom;med prom;med prom;med
Consulta
1.1;0.5 1.1;0.6 0.6 ;0.2 0.8;0.4 2.0;0.4 0.8;0.4
médica
Consulta de
2.3;2.0 2.9;2.0 4.7;3.1 4.8;2.3 20.8;18.2 19.2;16.7
salud mental
Consulta
2.2;1.6 1.4;0.7 0.9 ;0.7 0.8;0.7 0.8;0.7 1.3;1.0
psicológica
Consulta
1.1;0.4 0.4;0.4 0.7;0.6 0.9;0.6 0.6;0.4 0.6;0.6
psiquiátrica
Visita
2.0;1.2 0.7;0.4 1.4 ;0.6 1.4;0.4 0.4;0.2 0.6;0.4
domiciliaria
Intervención
psicosocial 9.3;7.6 7.2;5.7 31.0;18.6 23.4;16.2 44.8;38.1 48.0;52.0
de grupo
Psicoterapia
1.3;1.0 0.8;0.7 1.2;0.7 1.8;1.2 2.3;1.7 1.6;1.7
individual
Psicoterapia
2.3;1.4 1.6;1.0 2.7;2.3 3.4;2.4 7.9;2.7 13.8;4.3
grupal
Psicodiag-
0.4;0.2 0.4;0.4 0.2;0.2 0.7;0.4 0.5;0.3 0.4;0.3
nóstico

Finalmente, se recalculó el número de prestaciones y los meses de permanen-


cia en aquellos sujetos que tuvieron mejores resultados tres meses post egreso
del plan (ver apartado 13 “Caracterización de los egresos” en esta sección de
Resultados), esto es, refieren una mejor situación familiar, una mejor situación
ocupacional-escolar, no han tenido conflictos con la justicia y no han consumido
drogas aunque hayan sentido la necesidad de consumirlas. Este análisis se rea-
lizó en una submuestra de individuos que sumaron 20 en planes básicos, 33 en
intensivos y 24 en residencial. Los tiempos de permanencia promedio en el plan
se muestran en la tabla 84.

130
P á gin a
Tabla 84. Tiempos de permanencia en el plan en egresos
con mejores resultados

Promedio Mediana
Básico 7 7
Intensivo 7.8 8
Residencial 8.2 9

Las prestaciones mensuales por usuario se muestran en la tabla 85. Se marcaron


en letra cursiva y asterisco aquellas medianas de prestaciones mensuales que
resultaron superiores en estos egresados con mejores resultados.

Tabla 85. Prestaciones mensuales por usuario en egresados


con mejores resultados

Básicos Intensivos Residenciales


Prestación Promedio Mediana Promedio Mediana Promedio Mediana
Consulta
0.8 0.8* 0.7 0.3* 2.8 0.5*
médica
Consulta de
2.1 1.8* 6.2 3.9 27.5 21.0*
salud mental
Consulta
1.9 1.7* 0.8 0.8* 0.7 0.5*
psicológica
Consulta
0.9 0.3 0.4 0.4 0.9 0.6
psiquiátrica
Visita
0.8 0.8 1.6 0.5* 0.3 0.3*
domiciliaria
Intervención psico-
7.1 6.3 28.1 19.6* 53.9 52.2*
social de grupo
Psicoterapia
2.0 2.4* 2.3 1.8* 3.5 1.3*
individual
Psicoterapia grupal 2.3 2.4* 2.4 2.0* 6.1 2.3*
Psicodiagnóstico 0.1 0.1 0.2 0.2 0.7 0.5*
NOTA: Poner significado de asterisco en la tabla

Para estudiar los profesionales y/o técnicos, se consignó a través de la ficha del
paciente, el tipo de profesional o técnico que realizó las prestaciones consig-

131
Pá g i na
nadas en la hoja diaria que se envía a FONASA. Se encontró un gran subregistro
en las fichas de las prestaciones efectuadas y del profesional que las efectuó.
En aquellas que se pudieron consignar, encontramos que los profesionales que
efectúan las prestaciones se ajustan en gran medida a las recomendaciones de
CONACE para cada una de ellas. Sin embargo, en los planes residenciales apare-
ce una mayor frecuencia de técnicos en rehabilitación realizando prestaciones
profesionales que en los planes básicos e intensivos. La tabla 86 muestra los
profesionales y técnicos que realizan las distintas prestaciones.

Tabla 86. Profesionales que realizan las prestaciones según tipo de plan

Prestación Profesional Básico Intensivo Residencial


Consulta médica Médico 88.0 13.6 91.5
Psiquiatra 6.4 86.4
Consulta de salud
Psicólogo 18.0 22.5
mental
Asistente social 49,6 4.8
Enfermera 9,6
Técnico acreditado 6,9 48.4 53.4
Psicólogo+médico 1,9 13.8
Técnico no acreditado 6.4
Psicólogo+A. Social 8.1
Técnico acreditado +Técnico
11.4
no acreditado
A.Social+Enfermera+Técnico
8.2
acreditado
Consulta
Psicólogo 97.0 97.5 98.2
psicológica
Consulta
Psiquiatra 96,0 90.0 93.0
psiquiátrica
Visita domiciliaria Asistente social 53,0 71.2 83.3
Psicólogo 12,0
Técnico acreditado 20.1 5.6
Psiquiatra 11.1
Intervención psico-
Psicólogo 15,0 4.8
social de grupo

132
P á gin a
Asistente social 7,8
Psicólogo+médico 7,2
Técnico acreditado 26,4 81.5 63.1
Técnico no acreditado 7.4
Profesor
Psicólogo+Técnico acreditado 10.9
A.Social+Enfermera+Técnico
8.5
acreditado
Consultoría de
Psicólogo 45,0
salud mental
Asistente social 20,0
Psicoterapia
Psicólogo 93,0 73.2 92.1
individual
Técnico acreditado 6.6
Psicoterapia
Psicólogo 76,0 49.1 15.1
grupal
Psicólogo+médico 11,0
Psicólogo+A.social 9.1
Técnico acreditado +Técnico
71.8
no acreditado
Psicodiagnóstico Psicólogo 89,0 98.0 48.7
Psiquiatra 5.1
A.Social+Médico 46.2

133
Pá g i na
Caracterización
de los egresos del plan

El egreso de un programa de tratamiento y rehabilitación en drogas puede ser


considerado como el primer paso de una transición hacia la reinserción social de
una persona que ha presentado un problema de consumo.

En el caso del consumo de drogas, la reinserción social se puede conceptuar


como el “volver a ser parte de” una realidad familiar, una actividad productiva
(trabajo, estudio), una realidad emocional y afectiva, y un determinado entorno
social, luego de haber pasado por un proceso de tratamiento y rehabilitación.

Se trata de un tránsito desde una situación “protegida” y sujeta a una serie de


normas y compromisos, a otra cuyo propósito final es lograr la autonomía y la
funcionalidad del sujeto, en sus distintos ámbitos de desempeño.

De acuerdo a lo revisado en la literatura respecto a egreso de un programa de


tratamiento y rehabilitación, y a la experiencia acumulada por el equipo inves-
tigador en relación al tema, se procedió a construir un instrumento que permi-
tiera conocer, en parte, la situación en que se encuentra un sujeto que egresa
de un programa de tratamiento y rehabilitación, cualquiera sea su modalidad.
Para ello, se seleccionaron algunas dimensiones consideradas como esenciales al
plantearse objetivos de reinserción social.

Estas dimensiones fueron: caracterización del plan de tratamiento del que egre-
sa; existencia de programa o actividades de seguimiento; situación familiar; si-
tuación de vivienda; situación ocupacional; consumo de drogas; conflicto con la
justicia.

Se trata, sin embargo de una primera aproximación al conocimiento de la situa-


ción de egreso, la que debiera ser complementada con otro tipo de estudios de
manera de obtener un perfil más claro del egresado y su situación de vida.

Dado lo anterior, es necesario señalar que este instrumento de evaluación post


egreso, nos permite obtener sólo alguna información relativa a la situación en
que se encontraría una persona después de un tiempo de haber egresado de un
programa de tratamiento y rehabilitación por consumo problemático de drogas.
Se requeriría implementar un estudio de seguimiento a más largo plazo para

134
P á gin a
determinar el nivel de reinserción social logrado por el sujeto, como asimismo,
identificar los factores que favorecen esta reinserción y aquellos que la dificultan
o la impiden. Una vez identificados estos factores, ellos pueden ser abordados en
una estrategia de intervención temprana que favorezca una reinserción exitosa
de los sujetos.

El modelo clásico de intervención en el campo de las drogodependencias se pro-


pone la desintoxicación, tratamiento, rehabilitación y reinserción de los sujetos
que presentan consumo problemático de drogas. Por ello, el objetivo principal
de un tratamiento, sea cual sea la modalidad que adopte o cualquiera sea su
modelo teórico o enfoque, será reestructurar el sistema de personalidad dañado
y buscar posteriormente la reinserción o incorporación social del sujeto afecta-
do por el problema. Se puede utilizar para ello un conjunto de herramientas,
tomando en cuenta el contexto socio cultural, ocupacional y las condiciones
educativas de la persona, así como sus intereses y experiencias previas.

Cabe recordar que, de acuerdo a los hallazgos del estudio complementario acer-
ca del perfil ocupacional del consumidor de drogas, fue posible determinar que
estos sujetos presentan un perfil ocupacional disfuncional. Esta disfunción afecta
tanto la identidad, como las competencias y los ambientes de comportamiento
ocupacional. El estado o situación ocupacional de un sujeto en el presente es
consecuencia de una vida de experiencias e influencias ambientales. La historia
de vida ocupacional de un sujeto se constituye así, en un buen factor de valor
pronóstico respecto de lo que puede ocurrir en el futuro, de no mediar una inter-
vención o de no considerar este aspecto en el transcurso de la misma.

Si recordamos los aspectos que aparecen más afectados, podemos concluir que
esta persona ha tenido pocas oportunidades a lo largo de su vida de realizar acti-
vidades con propósito y significado para sí mismo (ocupaciones) que le permitan
desarrollar destrezas y adaptarse al ambiente. Algunos de los hallazgos indican
que las personas entrevistadas tienen dificultad para identificar metas en sus
vidas y cuando lo hacen, desconfían de sus capacidades para llevarlas a cabo
con éxito. En general, refieren haber hecho pocas elecciones en sus vidas, mu-
chas de las cuales han sido incorrectas. La mayor parte de las veces han tomado
decisiones en función de lo que los otros esperan, puesto que no existe claridad
de su parte respecto a lo que desean lograr y a cómo conseguirlo. Se aprecia
una tendencia a no hacerse cargo o responsables de sus acciones y esta falta de
compromiso puede deberse a la poca oportunidad que han tenido para anticipar
las consecuencias de sus actos.

135 Pá g i na
Por ello se vuelve relevante conocer, evaluar y posteriormente intervenir el des-
empeño ocupacional de una persona en etapas tempranas, no sólo como parte de
un programa de prevención, sino también como uno de los componentes centra-
les de la etapa de tratamiento y rehabilitación, con miras a fortalecer aspectos
relacionados con la reinserción o incorporación social del sujeto.

A continuación se procede a describir los resultados obtenidos a partir de la apli-


cación del instrumento diseñado para evaluar el egreso de los diferentes planes.
Se aplicó este instrumento a aquellos usuarios egresados de los planes, 3 meses
después del egreso del plan, dirigido a evaluar su condición en ese momento
respecto al tratamiento, el consumo y ciertas variables que dieran cuentan del
grado de reinserción social (ver instrumento 6 en anexo 3). Esta entrevista se
realizó personalmente o por vía telefónica cuando no fue posible realizarla de
la primera forma.

Para caracterizar el plan de tratamiento que recibía el sujeto, se consultó res-


pecto al número de días que acudía al centro cuando recibía su tratamiento. Los
resultados se muestran en la tabla 87, para plan básico e intensivo.

Tabla 87. Tiempo de tratamiento según plan

Nº días semana Nº horas semana (promedio)


Básico 3 3.2
Intensivo 4 5

En el caso del plan residencial, los sujetos se encuentran internos y, en este caso
el 74% refirió estar de lunes a domingo en el centro, mientras un 19% tenía libre
los fines de semana y un 7% tenía libre sólo el domingo.

Las cifras encontradas coinciden, por lo general, con lo señalado en los protoco-
los operativos y también con lo declarado por los centros.

Respecto a los meses que estuvieron en tratamiento, a continuación se describen


los hallazgos según tipo de plan.

136
P á gin a
Tabla 88. Tiempo de permanencia en el programa

Tiempo de permanencia (meses) Rango de variación (meses)


Básico 7.2 1 – 24
Intensivo 9.9 2 – 24
Residencial 9.5 3 – 24

En caso del Plan Básico, este promedio resultó un poco inferior a lo declarado por
los directivos de los centros para los egresados de sus programas que resultó ser
de 8 meses, pero superior a lo establecido por el plan.

En caso del Plan Intensivo, este promedio resultó un poco superior al tiempo
de permanencia en el plan para los egresos que resultó ser de 8.4 meses y a lo
establecido por el plan que corresponde a 8 meses. Este mayor tiempo de per-
manencia declarado por los sujetos puede deberse a que una proporción de ellos
ya permanecía en el programa antes de su incorporación a los planes.

En caso del Plan Residencial, este promedio resultó similar a lo declarado por los
directivos de los centros para los egresados de sus programas que resultó ser de
9 meses, pero inferior a lo establecido por el plan que corresponde a 10 meses.

Se consultó sobre el tiempo transcurrido desde el último contacto que tuvieron


con el centro al momento de la encuesta, encontrándose la siguiente situación
según tipo de plan. (Tabla 89).

Tabla 89. Tiempo transcurrido desde el último contacto con el centro

Tiempo transcurrido (días) Rango de variación (meses)


Básico 18 1 - 24
Intensivo 7 2 - 24
Residencial 32 3 - 24

Estas cifras reflejan la existencia de la mantención de algún tipo de vínculo con


el centro una vez egresados del plan de tratamiento. Sin embargo, esta variable
mostró una gran dispersión entre los valores promedio y mediana, lo que expresa
la gran heterogeneidad de situaciones encontradas en los egresados respecto al
contacto que mantienen con el centro en que realizaron su tratamiento.

137 Pá g i na
En el plan residencial, se encontró que un porcentaje importante de los usuarios
se encontraban con algún vínculo terapéutico con el centro en que recibieron
tratamiento, por lo cual sólo se calcularon estos tiempos para los sujetos que
se encontraban en proceso de reinserción social y seguimiento. El resto de los
sujetos mantenía contactos no formales con la institución.

En cuanto a la participación en algún programa de seguimiento, nos encontramos


con que 60% o más de los encuestados declara encontrarse actualmente parti-
cipando en algún tipo de tratamiento o de seguimiento dentro del centro. La
distribución del tipo de programa en los que participan aparece en la tabla 90:

Tabla 90. Participación en programa de tratamiento o seguimiento


según tipo de plan

Tipo de programa Básico Intensivo Residencial


Seguimiento o reinserción 45.5 69 60
Programa Intensivo 18.2 7.1 --
Programa Ambulatorio Básico 18.2 -- --
Programa Residencial -- -- 4.4
Otros programas (laboral; otros) -- 16.7 2.2
Tratamiento en otro centro -- -- 6.7

El porcentaje más alto de participación en programas de seguimiento de rein-


serción se da en el plan Intensivo, seguido del plan Residencial y en más baja
proporción en el Plan Básico. Se considera necesario, sin embargo, realizar un
estudio más exhaustivo de estos programas de manera de caracterizarlos para
llegar a determinar su eficacia en términos de reinserción social de los sujetos
que participan en ellos.

Por otra parte, se encontró que cerca de un 20% de los sujetos encuestados se
encontraban participando aún del programa de tratamiento, en modalidad bási-
ca o intensiva, a pesar de haber egresado del plan. Esta situación podría estar in-
dicando que el tiempo estimado de duración del programa no era el adecuado de
acuerdo a los requerimientos del sujeto, o que se estaría generando un vínculo
con el sujeto que dificulta la salida definitiva de éste del plan de tratamiento.

138
P á gin a
Se solicitó a los usuarios evaluar su situación familiar actual, 3 meses posterio-
res al egreso del plan. A continuación se entrega un resumen de los hallazgos al
respecto según tipo de plan.

Figura 12. Percepción de situación familiar post egreso del plan

80 Básico
70 Intensivo
60
Residencial
50

40

30
20

10

Mejor Igual Peor

Como se aprecia en la figura 12, el 70% o más de los encuestados perciben que su
situación familiar ha mejorado y cerca de 20% considera que se mantiene igual.
Si bien la proporción es menor, existe un porcentaje de los sujetos encuestados
que considera que su situación familiar ha empeorado.

Estos datos adquieren importancia si se considera que la situación familiar, es


decir las relaciones familiares, como las personas con las cuales se convive, cons-
tituyen aspectos relevantes al momento de plantearse como objetivo la rein-
serción social del sujeto. Lo anterior, dado que la familia es reconocida como
fuente principal de apoyo social. Cada vez es más clara la relevancia que tiene
el aspecto subjetivo del apoyo social, lo que se denomina tradicionalmente apo-
yo social percibido. La percepción o creencia de que el apoyo emocional está
disponible parece influir más fuertemente sobre la salud mental de una persona
que el apoyo social efectivamente recibido en un momento determinado. Se
reconocen dos grandes categorías proveedoras de apoyo social: la familia y los
amigos o personas cercanas. En el caso de abuso de drogas, es probable que el
grupo de amigos anterior al ingreso al plan no cumpla con la función de brindar
apoyo social, por lo que la familia pasará a ocupar un lugar preponderante. Por lo
tanto, al mejorar las relaciones y comunicación al interior de ésta, es esperable

139
Pá g i na
que aumente el apoyo con que cuenta el sujeto, factor clave que permitirá man-
tener en el tiempo los logros alcanzados a partir del programa de tratamiento y
rehabilitación. Dado lo anterior, se considera relevante profundizar en el estudio
de esta variable.

Es posible señalar que cualquier intervención debiera contemplar el abordaje


terapéutico de la familia o personas cercanas al sujeto. Por otra parte, éste debe
ser uno de los factores a considerar al momento de evaluar el potencial egreso
de un sujeto desde un plan de tratamiento.

Al consultarles sobre el número de personas con las que vive, se encontró que
cerca del 90% o más de los encuestados viven acompañados por una o más per-
sonas. No más del 10% de los entrevistados vive solo y algunos se encontraban
viviendo en una Comunidad Terapéutica.

La persona con la que viven, por lo general, corresponde a algún familiar. Ningu-
no de los entrevistados declaró vivir en la calle. El hecho de vivir acompañados
puede ser visto como un factor protector para el sujeto.

En cuanto a la situación laboral, se consultó acerca de cómo percibían este as-


pecto 3 meses después del egreso del plan de tratamiento y rehabilitación. Los
hallazgos acerca de este punto se muestran en la figura 13.

Figura 13. Percepción de situación laboral post egreso plan

70 Básico

60 Intensivo

50 Residencial

40

30

20

10

Mejor Igual Peor

140
P á gin a
Como se aprecia en la figura 13, entre 40% y 60% de los encuestados perciben
que su situación laboral ha mejorado y entre 20% y 40% considera que se man-
tiene igual. Si bien la proporción es menor, existe un porcentaje de los sujetos
cercano al 10% de los encuestados que considera que su situación laboral ha
empeorado.

A modo de reflexión, cabe señalar que la situación laboral del sujeto es otro de
los aspectos claves de tener en cuenta al momento de plantearse la reinserción
social. El trabajo no sólo otorga al sujeto la posibilidad de generar sus propios
recursos económicos y así satisfacer sus necesidades y las de su familia, sino que
también constituye fuente de crecimiento y desarrollo personal. A través del
trabajo la persona puede ejercitar y desempeñar roles esperados para su edad,
sexo, cultura y condición social. La posibilidad de llevar a cabo estas tareas con
éxito es un requisito fundamental para aspirar a grados crecientes de bienestar
personal y social.

En cuanto al tipo de trabajo desempeñado, este se muestra en la figura 14.

Figura 14. Tipo de trabajo desempeñado

60 Básico

50 Intensivo

40 Residencial

30

20

10

Trabajo no calif. Estudiante Cesante

* 17.8% declara realizar algún tipo de trabajo en la Comunidad Terapéutica en la


que aún estarían en tratamiento, donde ejercerían labores de monitor o coordi-
nación del programa.

141
Pá g i na
Si una intervención, con miras a la reinserción o incorporación social, no va
acompañada de medidas que, al menos permitan la subsistencia económica del
sujeto involucrado, el proceso se puede complicar o paralizar. Por lo tanto, si se
quiere que el proceso sea lo más viable posible, se pondrán en marcha iniciativas
y medidas que lleven asociadas la satisfacción de las necesidades básicas de la
persona, tanto como sus necesidades a nivel socioeconómico: acceso a un puesto
de trabajo, a una vivienda, a las prestaciones sociales, a recursos para la educa-
ción y/u ocupación.

Dado lo anterior, cualquier intervención terapéutica cuyo objetivo final sea la


reinserción o incorporación social, deberá incluir el abordaje de la situación
laboral, ya sea que se requiera realizar un apresto laboral para entrenar en
habilidades laborales básicas; una intervención vocacional para orientar hacia
una determinada área o hacia un determinado empleo; un análisis del puesto de
trabajo para identificar las demandas del mismo y, por lo tanto, las habilidades
requeridas por la persona que lo desempeñe; y, finalmente, una colocación se-
lectiva o no, dependiendo de la historia laboral previa del sujeto.

Con relación a la necesidad de consumir drogas post egreso del plan, excluido el
tabaco como alternativa, nos encontramos con la siguiente situación:

Tabla 91. Necesidad de consumo de drogas posterior al egreso

Tipo de plan Si (%)


Básico 25
Intensivo 29.3
Residencial 35.6

En cuanto a la droga que han sentido la necesidad de consumir, aparece la pasta


base, el alcohol, y la marihuana como primeras alternativas.

En relación a la consulta sobre situación de consumo post egreso del plan, la


situación es la siguiente (Tabla 92).

142
P á gin a
Tabla 92. Situación de consumo post egreso del plan

Tipo de plan No ha consumido (%)


Básico 75.0
Intensivo 77.6
Residencial 64.7

A pesar de que una proporción de la muestra encuestada declara haber experi-


mentado el deseo o la necesidad de consumir droga, lo declarado por éstos en
un 65% o más es que se han mantenido sin consumir en los 3 meses posteriores al
egreso del plan de tratamiento y rehabilitación.

Cuando la situación de consumo ha ocurrido, las drogas de mayor consumo han


sido alcohol y marihuana, seguidas en menor proporción por cocaína y pasta
base, a excepción del plan residencial en que el alcohol y la pasta base aparecen
en primer lugar.

Otro aspecto que se evaluó fue la existencia de conflictos con la justicia en estos
3 meses posteriores al egreso. En la tabla 93 se muestran los hallazgos respecto
a este punto según tipo de plan.

Tabla 93. Antecedentes de conflicto con la justicia post egreso del plan

Tipo de plan Sin conflicto (%)


Básico 98.0
Intensivo 90.3
Residencial 90.0

Este indicador se muestra, al igual que los anteriores, como un reflejo del proce-
so de rehabilitación de los sujetos. Se debe recordar que el antecedente de con-
flicto con la justicia de estos usuarios al ingresar a un programa de tratamiento
fue superior: 38% para el plan básico y 48% para el plan intensivo.

A pesar de la alta proporción de los encuestados que declara no haber tenido


conflictos con la justicia en el tiempo que llevan egresados del programa de
tratamiento, existe un porcentaje que afirma haberlos tenido. Al analizar con
mayor detención el perfil de los sujetos que conforman este grupo, destacan al-
gunos aspectos que podrían considerarse de riesgo para una reinserción exitosa:

143 Pá g i na
haber sentido la necesidad de volver a consumir droga; haber vuelto a consumir;
percepción de que la situación familiar y laboral se mantiene igual o ha empeo-
rado. Por lo tanto, es importante analizar el perfil de los sujetos que muestran
problemas en las diferentes áreas evaluadas. A modo de ejemplo, puede mencio-
narse a un sujeto que además de reconocer haber tenido conflicto con la justicia
en los últimos 3 meses debido a problemas familiares, habría vuelto a consumir
pasta base y se encontraría sin trabajo. Unidos estos diferentes factores arrojan
un sujeto con altas probabilidades de mantenerse en el consumo, de no mediar
una intervención efectiva que logre su reinserción social, lo que incluye cambios
efectivos en los distintos aspectos mencionados.

Como el anterior, existen otros ejemplos posibles de mencionar y que fueran


escogidos entre las encuestas realizadas. Por ejemplo, de los encuestados que
perciben su situación familiar igual o peor que antes del ingreso al programa de
tratamiento, una proporción de ellos habría vuelto a consumir alguna droga 3
meses después del egreso de este programa, otros se encontrarían actualmente
sin trabajo, incluso hay otro sujeto que además de estar cesante no tiene lugar
donde vivir, por lo que se encontraría de allegado en una institución.

Esta información releva algunos aspectos importantes de tomar en cuenta al mo-


mento de determinar cuáles son los factores que favorecen el éxito en el egreso,
como asimismo los factores que lo dificultan e incluso pueden llegar a impedir
que la reinserción social se concrete de manera exitosa. Dentro de los factores
identificados, cabe destacar la relevancia que adquiere que el sujeto cuente con
un lugar donde vivir, y además cuente con el apoyo familiar necesario. Tan im-
portante como lo anterior pareciera ser contar con la posibilidad de desempeñar
una tarea productiva. Todos estos constituyen factores posibles de intervenir en
etapas tempranas de un programa de tratamiento y rehabilitación.

La información anterior muestra que, dada la complejidad del problema de con-


sumo de drogas, no es posible analizarlo acabadamente desde una sola pers-
pectiva. Se requiere definir con claridad una serie de variables que estarían
influyendo en la ocurrencia del problema, para abordarlas en conjunto y buscar
soluciones que sean más eficaces y se mantengan en el tiempo, de manera de
lograr una reinserción social efectiva.

Para terminar, cabe recordar que desde la perspectiva más amplia que plantea el
concepto de incorporación social, lo que se debiera buscar, en última instancia,
en un programa de tratamiento y rehabilitación en drogodependencias, es que
el sujeto sea capaz de desarrollar todas sus capacidades personales y sociales, o

144
P á gin a
habilitarlas en caso de no estar presentes, para llegar a asumir un rol protago-
nista en su proceso de incorporación social. Por ello, cualquier intervención que
se diseñe deberá facilitar y posibilitar que la persona se vea involucrada en un
proceso como el que se describe.

La incorporación social lleva implícita la reinserción laboral o la adopción de las


medidas necesarias para que el sujeto logre cubrir sus necesidades básicas de
subsistencia. De no ser así, el proceso estará condenado al fracaso.

Finalmente, otro aspecto necesario de incluir, es que si bien muchas de las inter-
venciones que se planifican son de carácter grupal, cada persona deberá hacer su
propio proceso y deberá tener sus propias metas, considerando las característi-
cas individuales de cada uno. Cada sujeto tiene habilidades, carencias y necesi-
dades muy concretas y particulares, esto debe ser considerado en cualquier tipo
de abordaje terapéutico que se intente.

145 Pá g i na
Caracterización
de los abandonos

Para efectos de este estudio se conceptualizó el abandono como la salida de un


sujeto de un plan de tratamiento y rehabilitación antes de cumplir el período de
tiempo establecido para el egreso de dicho plan o antes de la consecución de los
objetivos definidos para el tratamiento.

Para el estudio de esta variable y su caracterización se consideraron diferentes


aspectos: registro de abandono por parte del centro; razones del abandono con-
signadas por el centro; razones de abandono declaradas por el usuario; segui-
miento del sujeto que abandona; situación de consumo, entre otras.

Se analizó un total de 178 instrumentos de abandono, de los cuales 113 conte-


nían información tanto del centro, como la entregada por los usuarios y 65 fue-
ron completados sólo con la información entregada por miembros del equipo del
programa de tratamiento y rehabilitación, debido a que no se pudo contactar al
usuario después del abandono. Esta información según tipo de plan se presenta
en la tabla 94.

Tabla 94. Instrumentos de abandono según tipo de centro

Plan Plan Plan


Básico Intensivo Residencial
Instrumentos contestados por
49 36 28
usuarios y centro
Instrumentos contestados solo
23 23 19
por el centro
Total instrumentos 72 59 47

Se consiguió entrevistar al 63.5% de los usuarios con registro de abandono en el


centro.

En cuanto al registro por escrito en la ficha del usuario encontramos distintos


porcentajes de éste según el tipo de plan. En el plan básico se encontraron las
menores tasas de consignación del abandono. (Tabla 95).

146
P á gin a
Tabla 95. Registro de abandono según tipo de plan

Tipo de plan Registro (%)


Plan Básico 33.9
Plan Intensivo 91.0
Plan Residencial 89.4

A pesar que una proporción importante de los centros encuestados no mantiene


registro de la situación de abandono, en conversación con personal que forma
parte del equipo de atención, muchos de ellos tienen claro por qué se produce
esta situación. Las razones que más señalan los miembros del equipo son: la falta
de motivación al cambio por parte del sujeto; la dificultad para ajustarse a las
normas del centro; la dificultad para mantener la abstinencia; la necesidad de
trabajar; razones de índole familiar (conflictos al interior de la familia o falta
de apoyo para mantenerse en tratamiento); dificultad o imposibilidad para asis-
tir a tratamiento de manera regular; situación de indigencia del usuario, entre
otras.

Algunos centros no consignan abandono hasta bastante tiempo después de pro-


ducido el mismo, como un intento de “rescate” del sujeto para que reingrese
al centro y termine su tratamiento. Otros centros mantienen un contacto de
carácter “informal” con el sujeto que abandona, razón por la cual no consignan
la situación.

La situación de abandono del plan de tratamiento y rehabilitación puede ser


caracterizada como deserción, traslado o expulsión.

Tabla 96. Caracterización del abandono

Básico (%) Intensivo (%) Residencial (%)


Deserción 95.2 89.0 70.2
Expulsión o Traslado 4.8 11.0 29.8
Total 100.0 100.0 100.0

Las encuestas aplicadas indican que la proporción de abandonos es mayor en el


plan básico y ésta va disminuyendo en el plan intensivo y el residencial. El aban-
dono por expulsión es mayor en el plan residencial.

147 Pá g i na
En algunas ocasiones se realizan visitas domiciliarias a los sujetos que abandonan
el centro en un intento que podría interpretarse como de rescate. A continuación
se presenta una tabla resumen que ilustra esta situación según tipo de plan.
Estas visitas son efectuadas, en su mayoría, por un asistente social. Los otros
profesionales del equipo realizan este tipo de visitas sólo de forma esporádica.

Tabla 97. Visitas del centro al usuario que abandona

Tipo de plan Visitado %


Plan Básico 42
Plan Intensivo 72
Plan Residencial 19

Se encontró que las visitas domiciliarias al sujeto que abandona se realizan en


mayor proporción en el plan intensivo, seguido del plan básico y en muy baja
proporción por el plan residencial.

Estas cifras nos muestran una ausencia de seguimiento de una gran proporción
de los casos que abandonan el plan de tratamiento y rehabilitación, lo que por
una parte sugiere la necesidad de profundizar en las razones por las cuales esta
actividad no se estaría realizando.

148
P á gin a
Razones de abandono consignadas por el centro

La información proporcionada por los centros encuestados que consignan razones


de abandono permitió la construcción de la tabla 98 que ordena las diferentes
razones referidas para el abandono según frecuencia de aparición.

Tabla 98. Razones consignadas para el abandono según


frecuencia de aparición y tipo de plan

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


No adaptación a normas
Laborales Recaída
del programa
Falta de adhesión al
Problemas familiares Motivos personales
tratamiento
Recaída Laborales Recaída
Sin motivación al cambio Motivos personales Sentirse recuperado
Traslado Otras razones No consigna motivo
Propia voluntad Derivación Laborales
Otras Problemas familiares Traslado
Cambio de domicilio Problemas familiares
Problemas judiciales

Si bien la frecuencia de aparición de las diferentes razones para el abandono no


son las mismas para cada tipo de plan, es posible apreciar que estas razones se
repiten, aunque en distinto orden de aparición.

Las razones de orden laboral (necesidad de trabajar para contar con dinero;
presión de la familia para que trabaje) es una razón frecuente que explica el
abandono del plan de tratamiento (primer lugar en plan básico, tercer y sexto
lugar en plan intensivo y residencial, respectivamente). Puede ser que el sujeto
necesite trabajar para contar con dinero o que haya encontrado trabajo y esta
actividad sea incompatible con la asistencia al centro de tratamiento, ya sea
por lejanía o por horario. El traslado a otra ciudad suele coincidir con el inicio
de una actividad laboral. Esta situación conduce, necesariamente, al cuestiona-
miento respecto a la compatibilidad de estar en un programa de tratamiento y
mantener, en forma paralela, una actividad productiva (estudio o trabajo). La

149 Pá g i na
frecuencia e intensidad de tratamiento que proponen los planes impiden que el
desempeño en estas dos actividades sea posible, por lo que parecería necesario
abordar el aspecto de la productividad como parte de la intervención que se
realiza con el sujeto.

En el caso del Plan Intensivo, la mayor causa consignada para el abandono del
plan de tratamiento es la recaída o el haber vuelto a consumir, razón que ocupa
el tercer lugar en los otros planes. Esta razón consignada por el centro coincide
con lo declarado por los propios usuarios. Esta incapacidad para mantener la
abstinencia en algunos casos resulta en que el centro no sigue atendiendo al
sujeto y, en otros, es el sujeto el que decide abandonar debido a su incapaci-
dad para estar sin consumir la droga y, por lo tanto, cumplir con las normas o
compromisos adquiridos con el centro de tratamiento. Sin embargo, la recaída
no se encontraría necesariamente relacionada con el abandono, de acuerdo con
algunos estudios que señalan que no existiría una necesaria o directa relación
entre abandono del programa y consumo de droga, siempre y cuando éste ocurra
de manera esporádica. Por lo tanto, sería importante revisar este aspecto con
mayor profundidad para determinar si el sujeto es el que decide abandonar al no
poder mantener la abstinencia o si es el centro el que decide marginar al sujeto
debido a su vuelta al consumo.

En el caso del Plan Residencial, la mayor causa consignada para el abandono del
plan de tratamiento es la incapacidad para adaptarse al plan de tratamiento,
ya sea por lo estricto de las normas, por la presión del grupo de pares o por no
tener la suficiente motivación o no comprender lo suficiente lo necesario del tra-
tamiento. Esta dificultad para adaptarse a las normas o estilo de funcionamiento
del centro, que resulta en el abandono del plan, podría ser abordada desde el
comienzo de la intervención de manera de prevenir que se produzca la salida
anticipada del plan por parte del usuario.

Una causa importante de abandono, consignada por los centros como “propia vo-
luntad”, al ser indagada en mayor profundidad, arrojó alguna información de re-
levancia. La propia voluntad de abandonar se produce, de acuerdo a lo referido
por los propios sujetos, cuando existe una recaída, cuando la persona se siente
recuperada y lista para salir del plan, cuando existe la necesidad de trabajar y
cuando se producen conflictos al interior del centro con otros compañeros. Es
importante identificar estas causas con precisión, ya que muchas de ellas pueden
ser controladas de manera temprana y oportuna, con el fin de evitar la salida del
plan de tratamiento en forma anticipada.

150
P á gin a
Algunas otras razones para abandonar el tratamiento son la falta de tiempo y el
traslado a otra ciudad. También se consigna la situación de alta administrativa
por incumplimiento de las normas del centro, por ejemplo, inasistencia a sesio-
nes de tratamiento.

Razones de abandono consignadas por el usuario

En cuanto al motivo o problema consignado por el usuario para el abandono se


encontró lo siguiente. (Tabla 99).

Tabla 99. Motivo consignado para el abandono según tipo de plan

Básico Intensivo Residencial


Tipo de problema N % N % N %
Problema Económicos 11 22.4 7 19.4 4 14.3
Sentirse recuperado 10 20.4 3 8.3 5 17.9
Horario incompatible con trabajo 8 16.3 -- -- -- --
No conforme con programa 7 14.3 7 19.4 7 25
Otros motivos 6 12.2 9 25.0 4 14.3
Recaída 4 8.2 5 13.9 3 10.7
Problemas con personal 3 6.1 2 5.6 4 14.3
Problemas familiares -- -- 3 8.3 1 3.6
Total 49 100 36 100 28 100

Los problemas económicos son la principal razón referida por los usuarios para
abandonar el tratamiento en los planes ambulatorios; en la gran mayoría de los
casos encuestados, se traducen en necesidad de trabajar para ayudar o sustentar
el hogar. A veces estos problemas surgen repentinamente por enfermedad de
algún familiar o alguna razón similar.

En cuanto a la razón de sentirse mejor o encontrarse recuperado, es referida


como la segunda en importancia tanto en los usuarios de planes básicos como
residenciales. Es interpretada por los usuarios de diferente manera: algunos se-
ñalan que pueden salir adelante solos, sin necesidad de apoyo externo, o que ya
no necesitan de este tratamiento. También se utiliza como argumento el aban-
dono del consumo. Muchos sujetos sienten que el dejar de consumir es lo mismo

151Pá g i na
que estar recuperado. A esta situación en ocasiones se suma la falta de interés o
motivación por el tratamiento, los problemas económicos y la falta de tiempo.
Lo anterior se puede ejemplificar a través de lo declarado por una usuaria. Ésta
refiere “sentir que ya puede controlar el consumo voluntariamente”.

El no estar conforme con el plan de tratamiento es la principal razón referida


por los usuarios de planes residenciales, los motivos para esto son similares, y se
relacionan con cambios en el plan o en el profesional o técnico que los atiende
y no ver resultados concretos.

El ítem “otros motivos” reúne una serie de razones declaradas por el encuestado
para el abandono, entre las cuales se encuentran: cambio de domicilio; motivos
personales no especificados; problemas de salud; voluntad propia; ingreso a la
cárcel; problemas con los compañeros.

La poca motivación por parte del sujeto frente al programa de tratamiento o la


dificultad para cumplir con las exigencias del centro en cuanto a frecuencia de
asistencia a tratamiento, constituyen otras razones para abandonar el plan.

En general las razones consignadas para el abandono se corresponden con las


referidas por el usuario, salvo en contadas ocasiones.

152
P á gin a
Razones que harían permanecer en tratamiento al usuario

En cuanto a los motivos que favorecerían la permanencia en el programa de tra-


tamiento y rehabilitación, se encontró una amplia variabilidad. Las respuestas
han sido ordenadas de acuerdo a frecuencia de aparición.

Tabla 100. Razones para permanecer en el programa referidas


por los usuarios según tipo de plan

Plan Básico Plan Intensivo Plan Residencial


Mayor apoyo terapéutico Ninguna Ninguna
Haber solucionado Haber solucionado
Continuar consumiendo problemas económicos, problemas económicos,
familiares, judiciales familiares, otros
Haber percibido mayor
Mayor disponibilidad de
apoyo para dejar el con-
tiempo para el trata- No haber sido expulsado
sumo (que le hubieran
miento
pedido que se quedara)
Haber logrado mayor
Haber logrado mayor
Accesibilidad horaria, compromiso personal
compromiso personal con
geográfica, económica con el tratamiento o
el tratamiento
mayor adaptación a éste
Otra modalidad de trata-
Haber valorado el pro-
Motivación personal miento (otro horario; otra
grama
rutina; otro tipo de plan)
Ninguna, no sabe, no Contar con normas más No haber experimentado
responde flexibles necesidad de consumir
Mayor compatibilidad
con situación laboral o No sabe
familiar
Mejor ambiente; gente
Mejor ambiente
de la misma edad
Otras razones

El contar con mayor apoyo terapéutico es identificado por los usuarios como un
factor que les haría permanecer en el programa. Este “mayor apoyo terapéuti-
co” es definido por los usuarios como un programa que sea más didáctico, más
entretenido; que ofrezca mejor calidad de atención; que ofrezca un tratamiento
más profundo y más efectivo, entre otras. Esta razón da cuenta de la relevancia
que adquiere, en este tipo de programas, el vínculo que puede establecerse en-

153 Pá g i na
tre el usuario y el terapeuta. Lo anterior es referido por los usuarios como “que
el programa me hubiera ayudado más”, haber sentido más apoyo de parte del
centro, “que me hubieran pedido que me quedara”, señala uno de los entrevis-
tados, habría sido razón suficiente para permanecer.

Sin embargo, es importante señalar que un porcentaje de los encuestados decla-


ra que ninguna razón los habría hecho permanecer en el programa de tratamien-
to. Lo anterior se basa, fundamentalmente, ya sea en que el sujeto reconoce
su recaída o vuelta al consumo, lo que le impide continuar en tratamiento, por
respeto a las normas del centro, o por sentirse recuperado y, por lo tanto, la
continuidad en el tratamiento pierde su sentido.

La mantención del consumo o una recaída es identificada por los usuarios como
una razón para seguir en el tratamiento. Esto está en directa relación con lo
referido anteriormente acerca de que la suspensión del consumo los llevaría a
abandonar el tratamiento.

Algunos usuarios señalan que un programa que contemplara mayor tiempo de


tratamiento favorecería la permanencia en el mismo. Quizá las características
de consumo y personales de estos sujetos indiquen que requieren otra modalidad
de atención, como puede ser el plan intensivo o el residencial.

La accesibilidad horaria, geográfica, económica (subsidio para locomoción) tam-


bién es identificada por los usuarios como un factor que favorecería la perma-
nencia en el programa de tratamiento.

Un mayor nivel de motivación con el programa, lo que se encuentra mediado por


la posibilidad de contar con un vínculo terapéutico fuerte, también es una razón
que favorecería la permanencia en el programa de tratamiento. Una persona
motivada participará de las actividades que contemple el programa. Esta misma
motivación favorecerá una mejor adaptación al programa y a sus normas, lo que
evitaría la expulsión del mismo, razón señalada por los usuarios como impedi-
mento para permanecer en el plan. Se puede apreciar aquí una tendencia a
poner en situaciones externas las razones del abandono, “habría permanecido si
no me hubieran expulsado”, lo que debiera ser analizado con mayor detención.

La resolución de problemas, especialmente de orden económico, familiar y judi-


cial, también es mencionada como factor que favorecería la permanencia en el
tratamiento. Un sujeto que tiene problemas pendientes y graves en estos ámbi-
tos, no podrá permanecer de manera regular en ningún programa, sin que estas

154
P á gin a
situaciones interfieran continuamente en su proceso de recuperación. Se trata,
por lo tanto, de factores necesarios de identificar y considerar al momento de
planificar una intervención que pueda sostenerse en el tiempo.

De acuerdo a lo señalado, el que un sujeto cuente con apoyo emocional y afec-


tivo, ya sea al interior del plan (de parte del equipo de tratamiento o de los
propios usuarios) o en su familia, es un factor que favorece la adhesión al trata-
miento. Aquellos sujetos que experimentan sentimientos de soledad o se sienten
sobrepasados emocional y afectivamente por las demandas del plan de trata-
miento, tienden a abandonarlo.

Situación de consumo posterior al abandono

Finalmente, en cuanto a la situación de consumo posterior al abandono del plan


de tratamiento y rehabilitación se registra la siguiente situación según tipo de
plan.

Figura 15. Situación de consumo posterior al abandono

60

50
40

30 Básico
20 Intensivo
10
Residencial

Abstinencia Menor Igual Mayor


consumo consumo consumo

155
Pá g i na
Esta información fue entregada por los propios usuarios. Se puede constatar que
la situación varía según tipo de plan. En el caso del plan básico, poco más del
50% de los encuestados señala encontrarse en abstinencia. Este porcentaje dis-
minuye en el plan intensivo y es muy bajo en el plan residencial. Esta situación
podría tener relación con el nivel de compromiso bio-psicosocial de la persona,
que en el caso del plan básico se espera sea bajo, en relación al plan residencial,
en el cual la complejidad del problema es alta.

Continuando con este análisis, nos encontramos que el 41% de los sujetos en el
plan básico declaran estar consumiendo menos o igual cantidad que antes de in-
gresar al plan de tratamiento. Este porcentaje disminuye a 27% en el plan inten-
sivo y es de 36% en el plan residencial. Este antecedente confirma lo referido en
la literatura respecto a que existe la posibilidad de permanecer en tratamiento,
aún cuando el consumo no sea igual a cero.

Finalmente, el plan básico, sólo el 6.8% de los sujetos declara estar consumiendo
más que antes del ingreso al programa de tratamiento, porcentaje que se ele-
va a 32% en el plan intensivo y a 36% en el plan residencial. Probablemente, el
abandono en los usuarios de planes residenciales se debe a que han estado en
un ambiente muy protegido y si no han culminado su proceso terapéutico, esto
incide en que sean más vulnerables a la recaída.

Esta información debiera conducir a una reflexión acerca de la duración de los


actuales planes de tratamiento y rehabilitación y de los logros terapéuticos al-
canzados, es decir, cuando una persona abandona el plan de tratamiento y no
logra cumplir con el tiempo de permanencia esperado, o con los objetivos, o
ambos, fijados a su ingreso, habría que analizar, por ejemplo, si se debieran con-
siderar como indicadores de éxito haber disminuido el consumo, en comparación
con aquellos que declaran haberlo aumentado o al menos, mantenerlo igual,
como un logro parcial y no considerarlo un fracaso, y considerar que en algunas
personas los logros se pueden alcanzar en un menor tiempo que el establecido
en el momento del ingreso, o según está establecido en la definición del plan o
modalidad.

156
P á gin a
Conclusiones

E l presente capítulo del Informe ha sido organizado en dos secciones de mane-


ra de servir al propósito de entregar información útil a los niveles de decisión
de CONACE. En la primera sección se presentan las conclusiones generales que
surgen del análisis de conjunto de la evaluación de los planes del “Programa de
Apoyo a los Planes de Tratamiento y Rehabilitación de personas con problemas
derivados del consumo de drogas ilícitas y otras sustancias estupefacientes o
psicotrópicas”. La segunda sección corresponde a conclusiones más específicas,
que tienen como eje estructurante a los objetivos establecidos en los Términos
de Referencia de la asesoría que la Escuela de Salud Pública ha entregado a
CONACE. Como se explicó en el capítulo introductorio, la evaluación del Plan
Primera Respuesta fue motivo de un informe completo, razón por la cual sólo se
incorporó como un anexo en este Informe Final (ver Anexo 1).

157 Pá g i na
Conclusiones Generales

Las conclusiones que se presentan en esta parte del documento corresponden a


una mirada global al conjunto de los planes que CONACE solicitó evaluar, es decir
Básico, Intensivo y Residencial. De igual modo, se incorporan en este análisis las
conclusiones que arroja la evaluación cualitativa a los planes, dimensión que
fue motivo de uno de los informes de avance del estudio. El tercer punto que
se incluye en esta sección de conclusiones generales corresponde a elementos
de un marco conceptual que expresa un esfuerzo de sistematización del equipo
consultor para el análisis del manejo del problema de la adición a drogas.

Perspectiva general

En el campo de la evaluación de programas sociales, las razones para desarrollar


evaluaciones son variadas. Uno de los motivos más frecuentes es poder verificar
si los programas producen los impactos que se esperaba cuando ellos fueron
originalmente diseñados. En este sentido, los planes que CONACE ha diseñado e
impulsado mediante diferentes modalidades de financiamiento persiguen obje-
tivos terapéuticos que, aunque insertos en una perspectiva global que apunta a
la rehabilitación y reinserción social, presentan particularidades que los hacen
distinguibles. Considerando estas particularidades, en esta sección se intenta
ordenar las conclusiones generales en función de las contribuciones relativas
que hacen los planes Básico, Intensivo y Residencial al objetivo más global de
rehabilitación y reinserción social.

Resultados globales de los planes en términos de egresos y abandonos

En relación con la situación general de los planes evaluados como instancia de


tratamiento y rehabilitación, aunque a primera vista los resultados pudieran pa-
recer desalentadores, éstos son muy concordantes con los encontrados en otros
trastornos crónicos y con otros programas equivalentes para el tratamiento del
consumo problemático de drogas en el mundo. En efecto, gran parte de la litera-
tura respalda la teoría que los pacientes que terminan el tratamiento obtienen
mejores resultados que aquellos que lo abandonan prematuramente. Por esta
razón, seguir el tratamiento se consigna en la bibliografía como una mejor al-
ternativa, que permite al paciente adquirir nuevas aptitudes y progresar en el
programa.

158
P á gin a
Los egresos en Plan Básico correspondieron a 41% y los abandonos a un 47.1%.
El tiempo de permanencia promedio de los usuarios que abandonaron el plan de
tratamiento fue de 4.2 meses, mientras que el tiempo de permanencia para los
que egresaron fue de 6.8 meses. Esta diferencia de tiempo fue altamente signi-
ficativa en nuestros pacientes y guarda consistencia con el estudio desarrollado
por Toumbourou y colaboradores.

Para el Plan Intensivo la tasa de egreso fue de 44% y la tasa de abandono del
34%. Hay que tener presente que el egreso no siempre consistió en un alta de su
programa de tratamiento, sino sólo de los planes que tenían una duración finita
de ocho meses. Esto queda de manifiesto cuando se observa que el promedio de
permanencia en los centros posterior al egreso del paciente fue de 3 meses. El
tiempo de permanencia de los usuarios al interior del plan fue en promedio de
7,4 meses, siendo mayor en los sujetos que egresan en relación a los que abando-
nan (8.4 versus 5.5). Este promedio de permanencia es semejante al estipulado
en el Protocolo Operativo para planes Intensivos. Al estudiar la relación entre
resultados del plan expresados en egresos, abandonos y tiempo de permanencia
en el centro y características bio-sociodemográficas, de historia de consumo y
de tratamiento del usuario, no se encontraron asociaciones significativas con
ninguna de estas variables.

En relación con el Plan Residencial, la tasa de egreso del plan fue de 41% en los
planes residenciales y la tasa de abandono del 42%. Como se señaló respecto del
Plan Intensivo, debe tenerse también presente en este caso que el egreso no
siempre consistió en un alta de su programa de tratamiento, sino sólo de los pla-
nes que tenían una duración finita de ocho meses. El promedio de permanencia
de los usuarios en el plan para el total de la muestra de usuarios estudiados fue
de 6.6 meses, debiendo considerarse que existió un promedio de permanencia
de 28 días en el centro antes de ser ingresados al Plan Residencial. El tiempo de
permanencia para los sujetos que egresan fue de 9 meses menor al estipulado en
el Protocolo Operativo para planes Residenciales. El promedio de permanencia
para los abandonos fue de cinco meses, cifra que condiciona la menor permanen-
cia para el total de la muestra.

Al igual que en el caso del Plan Intensivo, para el Plan Residencial tampoco se
encontraron asociaciones significativas entre los resultados del plan expresados
en egresos, abandonos y tiempo de permanencia en el centro y características
bio-sociodemográficas, de historia de consumo y de tratamiento del usuario. Sin
embargo algunos resultados relevantes encontrados, y que son compatibles con
los hallazgos observados en el resto de los planes, son los siguientes: la edad

159 Pá g i na
de los egresos del Plan Residencial fue mayor que en los abandonos; las muje-
res presentaron mayor tiempo de permanencia en el plan que los hombres; se
produjeron más abandonos y menos egresos en aquellos usuarios que no tenían
antecedentes de conflicto con la justicia.

La literatura científica sobre el tema sostiene que muchas de las personas con
problemas de abuso de drogas presentan dificultades para conseguir y conservar
un empleo remunerado. Concordantemente, en nuestro estudio, los usuarios de
planes de tratamiento y rehabilitación que se encuentran desempleados tienen
más probabilidades de abandonar el tratamiento prematuramente y recaer en el
abuso de sustancias. De ahí que la necesidad de encontrar un empleo sea señala-
da como una de las principales causas para el abandono y que la continuidad en
el tratamiento se vería ampliamente favorecida si durante éste se proporcionase
hábitos, habilidades, capacitación y destrezas para el desarrollo de una activi-
dad productiva acorde al proyecto de vida del sujeto. Esto, fundamentalmente,
porque se ha descubierto que el empleo es un factor que sirve para predecir la
permanencia del paciente en el tratamiento y los buenos resultados de éste.

Otra causa importante señalada para el abandono es el sentirse recuperado,


o tener la percepción de no requerir apoyo para abandonar el consumo, esto
lleva a los sujetos a evaluar como innecesaria su permanencia en el plan de
tratamiento. Tal situación es similar a la observada en otros problemas de salud
considerados como crónicos. Lo anterior, debiera hacernos cuestionar o suscitar
una reflexión acerca de las características del proceso terapéutico desarrollado
hacia los usuarios, dado que el abandono, tal como aparece caracterizado en
este punto, resulta atribuible a un mal manejo de la “fábula personal” y la sen-
sación de omnipotencia, propia de los adolescentes, y que en esta población con
problemas en el control de impulsos se ve mantenida.

Un factor que dificultó la realización del estudio es que sólo el 33.9% de los
centros encuestados registra la situación de abandono de sus usuarios. En otras
palabras, la mayoría de los centros no mantiene un registro de esta situación, ya
sea por defecto o negligencia de procedimientos - en la mayoría de los casos - o
bien por filosofías centradas en la no estigmatización o incluso en la propia lógica
del trastorno crónico desde la cual no habría abandono sino pérdida momentá-
nea. No obstante eso, este subregistro dificulta realizar una caracterización más
exhaustiva del abandono y proponer medios más eficientes para evitarlo o mane-
jarlo de modo más efectivo dentro de los programas de tratamiento.

160
P á gin a
Egresos y abandonos: Algunas dimensiones específicas

Los resultados mostrados en el capítulo anterior de este Informe Final muestran


que el esfuerzo desarrollado por el equipo técnico de la Escuela de Salud Pública
para caracterizar a los egresos se concentró en cuatro dimensiones de análisis:
situación familiar, situación laboral, consumo de drogas y conflicto con la justi-
cia.

En relación con la situación familiar de los beneficiarios del Plan Básico, el 72%
de éstos refiere que tras haber egresado del plan, su situación familiar mejoró en
relación a la etapa de consumo, que los condujo al mismo. En el Plan Intensivo
casi el 76% de los entrevistados declara que su situación familiar habría mejora-
do, el 24% restante siente que estaría igual o peor. En el Plan Residencial, 73% de
los entrevistados declara que su situación familiar habría mejorado, el 14% dice
estar igual y un 14% peor.

El 48% de los encuestados del Plan Básico refiere sentirse mejor respecto a su
situación ocupacional tras el egreso, a pesar que un 34% declara continuar ce-
sante. Para el Plan Intensivo, 62% de los entrevistados declara que la situación
ocupacional post egreso habría mejorado, lo cuál puede considerarse un indica-
dor de éxito terapéutico. Sin embargo, 38% manifiestan que ésta seguiría igual o
habría empeorado.

En relación al consumo, los sujetos que abandonaron el Plan Básico declaran en


un 52% de los casos estar abstinentes, cifra que en los egresos aumenta a 74%.
En los beneficiarios del Plan Intensivo, el antecedente de consumo también ex-
perimenta una mejoría, encontrándose que 78% de los entrevistados declara no
haber consumido drogas posteriormente al egreso del plan, aunque 22% sí habría
consumido. En el Plan Residencial, el 29% declara mantenerse en abstinencia y
un 36% en un consumo menor al que tenían antes de ingresar al tratamiento,
mientras que el resto se encuentra consumiendo igual o más que antes de entrar
al centro.

Por lo anteriormente descrito, la situación de los abandonos de planes residen-


ciales se aprecia menos alentadora que la de planes ambulatorios, pudiendo
explicarse por una mayor complejidad de los pacientes y, por otro lado, al aban-
dono de éstos, quienes al haber estado en un ambiente muy protegido y no
habiendo culminado su proceso terapéutico se encuentran más vulnerables a la
recaída.

161 Pá g i na
Finalmente, en cuanto al conflicto con la justicia, un 97% de los beneficiarios
del Plan Básico y 98% de los beneficiarios del Plan Residencial declaran no haber
tenido conflictos en el seguimiento post-tratamiento, cifra que disminuye a 90%
en el Plan Intensivo. Respecto de quienes han tenido conflicto con la justicia, es
importante destacar que se trata de sujetos que además encuentran dificultad
para mantenerse en abstinencia y presentan un considerable grado de insatisfac-
ción, tanto a nivel de situación familiar, como ocupacional. Lo anterior, reitera la
necesidad de un abordaje terapéutico integral, que considere tanto los factores
de riesgo y protectores propios de la persona, como todos los factores ambienta-
les que pueden facilitar o dificultar la reinserción social exitosa.

Factores intrínsecos que pueden afectar el éxito terapéutico

La evaluación de los planes Básico, Intensivo y Residencial permitió reconocer


algunos factores intrínsecos al sujeto en tratamiento y otros extrínsecos que
pueden mencionarse como elementos que incidirían en el éxito terapéutico de
los planes.

Entre los primeros, es decir factores intrínsecos, la falta de motivación personal


fue una razón que apareció con frecuencia. Este factor implicaría que el sujeto
en tratamiento no haya tenido la voluntad personal necesaria para mantenerse
en tratamiento o no haber contado con el estímulo externo necesario para ha-
cerlo. Esto se expresaría en opiniones como: “me habría quedado si me hubiesen
pedido que lo hiciera” o “habría asistido si me hubieran llamado”. Si bien es-
tas expresiones involucran un componente de subjetividad y, en cierta medida,
pueden ser relativizadas, dan cuenta de la relevancia que adquiere en este tipo
de tratamientos, el vínculo terapéutico, que muchas veces marca la diferencia
entre permanecer o no en un programa. De esto también fueron conscientes los
profesionales de los centros que fueron entrevistados en nuestro estudio, quie-
nes declararon como una de las principales causas de abandono de sus usuarios,
la falta de motivación al tratamiento por parte de éstos.

En el caso específico del Plan Básico, en nuestro estudio se relacionó la tasa de


egreso y abandono del plan con la intención de abandono manifestada por los
usuarios al momento de la primera entrevista. Se encontró una diferencia esta-
dísticamente significativa en los tiempos de permanencia en el plan (p<0,05),
siendo menor en el grupo que declaró su intención de abandono. Respecto a la
tasa de egresos, también fue menor en este grupo (p<0,002), así como la tasa de
abandonos fue mayor (p<0,006).

162
P á gin a
Los hallazgos encontrados respecto a motivación y cómo ésta se manifiesta en el
comportamiento de un sujeto, se relacionan de manera consistente con los re-
portados a nivel de la literatura internacional. En ella se señala reiteradamente
que los pacientes que dicen estar dispuestos a recibir tratamiento y motivados
para ello, suelen emprender el programa terapéutico con más éxito y permane-
cer en tratamiento por más tiempo.

Otro factor que puede considerarse intrínseco, y que apareció en nuestro estudio
como causa de abandono referida con frecuencia por los usuarios, es la sensación
de estar recuperado o la convicción de que ya no se requiere de apoyo. Es impor-
tante recordar que, en el caso de los problemas crónicos de salud, entre los que
se incluye el consumo de drogas, es frecuente encontrar que cuando un usuario
se siente “mejor” o “recuperado” de la situación negativa o problemática que
lo aquejaba, suele abandonar el tratamiento por considerarlo innecesario o por-
que cree que ya no requiere apoyo para “salir adelante”. Lo anterior debiera
conducir hacia un cuestionamiento respecto a lo acertado de centrar el éxito
terapéutico sólo, o fundamentalmente, en el logro de la abstinencia, puesto que
una vez que se logra modificar el patrón de consumo en la persona, ésta puede
considerarse “recuperada” y, por lo tanto, apta para salir del programa de tra-
tamiento. Sin embargo, la mayor parte de las veces, el abandono del consumo
constituye sólo el primer paso hacia la recuperación, debiendo alcanzarse una
serie de otros objetivos tendientes a la construcción de un nuevo proyecto de
vida y a la reinserción o incorporación social y familiar.

Factores extrínsecos: la importancia de la familia y del trabajo

La familia ha sido reconocida como la principal fuente de apoyo social para una
persona. Las relaciones familiares, como las personas con las cuales se convive,
constituyen aspectos relevantes al momento de plantearse como objetivo la rein-
serción social del sujeto. Por lo tanto, al mejorar las relaciones y comunicación
al interior de la familia, es esperable que aumente el apoyo con que cuenta el
sujeto, factor clave que permitirá mantener en el tiempo los logros alcanzados a
partir del programa de tratamiento y rehabilitación.

Por otro lado, la prevalencia de consumo entre miembros de la familia, sumado


a la situación problemática del propio sujeto, pueden dificultar que este apoyo
ocurra y funcione como facilitador para la reinserción social de la persona.

163 Pá g i na
En nuestro estudio, más allá del mejoramiento de la situación familiar que refie-
ren los usuarios, todos los planes (72% para el Básico; 76% para el Intensivo; 73%
para el Residencial), al evaluar el riesgo de abandono del tratamiento, muestran
que se detectó una asociación significativa entre antecedentes familiares de
consumo del alcohol y drogas, así como el hecho de ser hombre bajo esa situa-
ción familiar, como principales factores explicativos. Esto es particularmente re-
levante respecto del Plan Residencial, donde el sujeto transita desde un ambien-
te de internación protegido a un lugar donde se encuentra con una realidad no
siempre protectora ni positiva para su proceso. Además, una familia disfuncional
no tendrá las herramientas necesarias para apoyar a uno de sus miembros que
presente consumo problemático de drogas, ni podrá proveerle de los espacios y
el apoyo requerido, cuando se encuentre en la etapa de reinserción. Esto plan-
tea la necesidad que las acciones familiares que se emprendan en este sentido
consideren estos aspectos de modo explícito.

Otro aspecto que puede destacarse de manera específica en una perspectiva de


rehabilitación y reinserción social en la evaluación que realizó el equipo de la
Escuela de Salud Pública es la importancia del trabajo. En efecto, al estudiar las
razones consignadas para el abandono de un programa de tratamiento, se encon-
tró que las razones de orden económico, más específicamente la necesidad de
contar con un trabajo remunerado para proveer de recursos a la familia o para
contar con recursos propios, es una de las que aparece con mayor frecuencia.

Este hallazgo es concordante con lo que se reporta en la literatura, en la cual se


sostiene que muchas de las personas con problemas de abuso de drogas presen-
tan dificultades para conseguir y conservar un empleo remunerado. La necesidad
de encontrar un empleo es señalada como una de las principales causas para el
abandono, por lo que la continuidad en el tratamiento se vería ampliamente
favorecida si durante éste se proporcionase hábitos, habilidades, capacitación
y destrezas para el desarrollo de una actividad productiva, acorde al proyecto
de vida del sujeto. Esto, fundamentalmente porque se ha descubierto que el
empleo es un factor que sirve para predecir la permanencia del paciente en el
tratamiento y los buenos resultados de éste.

En la evaluación de la situación ocupacional post egreso, nuestro estudio mostró


que tanto en planes intensivos como residenciales, alrededor de 62% de los en-
trevistados declara que habría mejorado, lo cuál puede considerarse un indica-
dor de éxito en el proceso de reinserción. Sin embargo, 38% manifiesta que ésta
seguiría igual o habría empeorado.

164
P á gin a
La situación ocupacional del sujeto constituye un factor clave de lo que se de-
nomina éxito terapéutico. La persona no sólo debe contar con una actividad
productiva que le permita subsistir, sino que además ésta le debe proveer satis-
facción personal y debe permitirle cumplir con el rol que se espera socialmente,
de acuerdo a su edad, cultura, nivel de instrucción y nivel socioeconómico. En
este sentido, cualquier intervención terapéutica deberá incluir el abordaje de
la situación ocupacional, de modo que le pueda entregar al sujeto herramientas
que le permitan su subsistencia, cumplir con un rol social de acuerdo a su edad,
cultura y nivel de educación y, por otro lado, que le proporcione una fuente de
satisfacción personal.

Calidad técnica y satisfacción de los usuarios de los planes

El concepto de calidad en servicios que brindan prestaciones de salud considera


dos grandes dimensiones: calidad técnica y calidad percibida. En la evaluación
de los planes efectuada por el equipo de la Escuela de Salud Pública, la primera
dimensión fue abordada a través de la evaluación de los registros de diagnóstico
de los pacientes en los centros de tratamiento y rehabilitación, en tanto que la
segunda dimensión fue explorada mediante la medición del nivel de satisfacción
de los usuarios.

Un aspecto relacionado con el diagnóstico de los pacientes del Plan Básico es


que los sujetos con diagnóstico de consumo y abuso tuvieron una permanencia
de 4.8 meses de tratamiento y los pacientes con diagnóstico de dependencia
o adicción, una permanencia de 9.5 meses. Esto podría llevar a pensar que a
mayor complejidad diagnóstica o compromiso bio-psicosocial, se requeriría una
mayor duración del período de tratamiento. A su vez, esto tiene implicancias
para una adecuada derivación de los casos una vez realizado el diagnóstico. Por
lo mismo, es muy importante contar con un diagnóstico clínico acabado al inicio
del tratamiento y así formular los objetivos terapéuticos del mismo en base a la
realidad y necesidad individual de los pacientes, como asimismo considerando
los recursos disponibles en el centro y de acuerdo a la existencia o no de una red
de apoyo en drogas. Sin embargo, la evaluación del Plan Básico mostró un alto
índice de sub-registro de diagnóstico clínico en sus distintas etapas, así como
también el hecho de que un porcentaje no despreciable de estos diagnósticos
fueron realizados por profesionales no idóneos.

En relación con el Plan Intensivo, es importante resaltar que aún en este nivel
de complejidad, un 43% de los usuarios del plan no tiene diagnóstico clínico con-

165 Pá g i na
signado. De los usuarios en los que se pudo obtener su diagnóstico, 41% tenían
co-morbilidad psiquiátrica asociada o no al consumo y/o dependencia. Este ha-
llazgo podría indicar que los usuarios de estos planes tienen un perfil de mayor
complejidad que el de los usuarios de planes básicos y que sería concordante
para el perfil al que está dirigido el Plan Intensivo. Desafortunadamente, a pesar
que la variable diagnóstico pareciera constituirse como una variable predictora
o asociada al resultado de los planes, no fue posible encontrar este hallazgo en
nuestro estudio, situación que podría haber sido afectada por el alto porcentaje
de sub-diagnóstico antes mencionado, el cual se reflejó en pequeños tamaños
muestrales al interior de los grupos.

En el Plan Residencial, un 51% de los entrevistados no tiene ningún tipo de diag-


nóstico consignado durante su estadía en el Plan. De los sujetos con diagnóstico
consignado se encontró un 36.3% con diagnóstico de dependencia o adicción y un
60.3% de adicción acompañada de patología psiquiátrica. Llama la atención este
perfil dual al interior de comunidades terapéuticas, en las que no se contó con
información sobre si la patología psiquiátrica se encuentra compensada o no.

En relación con la dimensión de calidad percibida, al evaluar el nivel de satisfac-


ción de los usuarios de cada Plan se encontró que en el Plan Básico las usuarias
mujeres mayores de 24 años, son las que presentan mayor satisfacción en todos
los factores considerados en el instrumento usado. En el Plan Intensivo la situa-
ción depende del factor de satisfacción, en satisfacción con las actividades del
programa (factor 1) son los hombres mayores de 24 años; en satisfacción con el
trato recibido en el centro (factor 2) son las mujeres mayores de 24 años; en
cumplimiento de expectativas (factor 3) son las mujeres menores de 25 años; y,
en satisfacción con las capacidades técnicas y profesionales (factor 4) son los
hombres menores de 25 años. En el programa Residencial, en los factores 1 y 2,
son las mujeres menores de 25 años las que muestran mayor satisfacción; en el
factor 3, son los hombres mayores de 24 años; y, en el factor 2, son las mujeres
mayores de 24 años, no siendo significativas estas diferencias.

Los resultados muestran que, en general, son los usuarios del programa Básico
quienes presentan mayor satisfacción en lo relacionado con las actividades del
programa y con el grado de compromiso con el mismo, el trato recibido en el
centro, las relaciones humanas establecidas en el centro, la percepción del
grado de reinserción obtenido al finalizar el mismo, y con el grado de cumpli-
miento de expectativas que el usuario tenía al entrar en el programa.

166
P á gin a
Respecto a satisfacción con las capacidades técnicas y profesionales de las per-
sonas que participan en el tratamiento y con aspectos de infraestructura y con-
diciones de acceso, los usuarios del Plan Intensivo son los que mostraron mayor
satisfacción.

Recursos Humanos e Infraestructura de los centros

En cuanto a la planta profesional y técnica, podemos señalar que la mayor canti-


dad de horas profesionales están ocupadas por las horas de psicólogo y asistente
social. La dotación de horas asignadas para el programa de profesional médico
y médico psiquiatra en el Plan Residencial son muy inferiores a las encontradas
en los Planes Básico e Intensivo. Esto llama la atención, dado que este plan está
dirigido a usuarios con compromiso bio-psicosocial severo, que incluye patología
psiquiátrica compensada. Este hallazgo puede obedecer al carácter privado de
estas instituciones, en las cuales algunas de estas prestaciones son obtenidas a
través de la red.

En entrevistas realizadas a profesionales y técnicos, así como también en los


registros de prestaciones, se encontró que tanto profesionales, como técnicos,
corresponden a lo que ha sido definido para el desarrollo de intervenciones en
Plan Residencial. En relación a los otros planes, existe una mayor proporción de
personal técnico y de otros miembros del equipo sin capacitación específica en
el tema de drogas, tales como profesores, orientadores o monitores.

Los miembros del equipo se encuentran realizando acciones establecidas en los


protocolos de intervención. Aparecen, sin embargo, técnicos del equipo realizan-
do prestaciones de tipo profesional, lo que podría significar un cierto riesgo en la
calidad de la prestación entregada, puesto que la falta de formación en el área
no siempre puede suplirse con la experiencia adquirida en el trabajo práctico.
Ninguno de los entrevistados califica su situación laboral como insatisfactoria.

Respecto a la evaluación de la planta física, los aspectos más débiles están re-
lacionados con la falta de aislamiento sonora de estos espacios, que afecta a la
privacidad y la falta de condiciones de seguridad.

La evaluación de la planta física, según tipo de plan, muestra la existencia de


brechas importantes en la estructura y calidad de la plante física de los distintos
centros y los distintos tipos de planes. Las mejores condiciones de planta física
la encontramos en las Comunidades Terapéuticas, aún cuando se encuentran

167 Pá g i na
dificultades principalmente en las condiciones de seguridad de estos centros. El
50% de los centros no cuenta con dormitorios para mujeres.

Dentro de los centros que imparten planes ambulatorios, las principales dife-
rencias se encuentran según tipo de centro: cuando se trata de Consultorios de
Atención Primaria y COSAM, las principales dificultades provienen del hecho que
los programas no cuenten con espacios propios, sino más bien tengan asignados
algunos boxes en ciertos horarios. En el caso de los hospitales juegan variables
como la antigüedad de las plantas físicas y su manutención, junto con la falta de
un espacio propio de los programas.

Síndrome de Burnout: Una visión sobre los equipos de los centros de tra-
tamiento y rehabilitación

El término Burnout fue propuesto por Herbert Freudenberger, profesional que


estudió las respuestas al estrés de los equipos de instituciones alternativas y de
apoyo social, tales como los hospitales de beneficencia y las casas de acogida a
indigentes, donde trabajaba como voluntario. Dicho término era habitual en ese
entorno, para referirse a los efectos del consumo crónico de drogas (pérdida de
energía, agotamiento, desmotivación para el trabajo, síntomas de ansiedad y
depresión), los que –además- eran observables en los profesionales voluntarios
hacia el año de trabajar como tales. Christina Maslach empleó este concepto
para referirse a la condición que mostraban personas que trabajaban en contacto
directo con la gente, y que después de meses o años de dedicación, mostraban
ciertas alteraciones físicas y emocionales más o menos características. El con-
cepto de Burnout se ha relacionado con el de estrés, siendo difícil establecer
una clara diferencia entre ambos, excepto por el hecho, quizás discutible, que
el Burnout sería un estrés crónico, experimentado en el contexto laboral. Es dis-
cutible porque se observa también en dueñas de casa, deportistas aficionados y
en voluntarios sociales, ninguno de los cuales tiene relación laboral con la fuente
de Burnout.

En el Burnout se describe agotamiento físico y psíquico, sentimientos de impoten-


cia y desesperanza, extenuación emocional, un concepto negativo de sí mismo,
del trabajo, la vida y los demás, que se reflejan en un trato frío y despersona-
lizado y en un sentimiento de inadecuación a las tareas que ha de realizar. Este
fenómeno es un proceso continuo que constituye el punto final de un proceso de
intentos reiterados de adaptación al entorno. El sentimiento de inadecuación
personal y profesional al puesto de trabajo, surge al comprobar que las deman-

168
P á gin a
das exceden las propias capacidades para atenderlas debidamente. A veces este
factor se presenta encubierto por una falsa sensación de omnipotencia, aparen-
tando interés y dedicación inagotables. Como el estrés, una particularidad desa-
fiante del Burnout, es que este surge de una percepción individual, puesto que
aquello que para una persona es un interesante reto, para otra puede resultar
un problema abrumador, y sólo habrá daño para el sujeto cuando se sobrepase su
nivel propio y personal de tolerancia.

En la población analizada en nuestro estudio, es importante destacar que los


entrevistados muestran buenos niveles de satisfacción en su relación con sus
grupos, con relaciones interpersonales positivas en alrededor del 90%. Esto se
constituye en una fortaleza que se deberá desarrollar y mantener como factor
protector en la instalación y en el desarrollo de sistemas de apoyo y contención,
como de auto-cuidado. Se observó una presencia de criterios diagnósticos de
Burnout en sólo un 4,2%, es decir, uno de cada veinte trabajadores está sobre-
pasado en el desempeño de sus actividades ocupacionales y muestra impacto en
la esfera física y sicosocial. Además, un 22,1% de los trabajadores encuestados
muestra algún grado de presencia de Burnout, siendo calificados como “pro-
clives” al desarrollo del cuadro, si las condiciones de riesgo permanecen con
una intensidad suficiente. Esto implica que más de un cuarto de los prestadores
encuestados está mostrando signos de agotamiento, lo que implica un deterioro
importante del bienestar personal de estos trabajadores. Por otra parte, consti-
tuye una amenaza real para el buen desarrollo de los Programas de Atención, al
considerarse que los profesionales que concentran los mayores niveles de daño
son los Asistentes Sociales, Psicólogos y Rehabilitadores, a quienes entendemos
como personal clave para el buen desarrollo de las tareas de los Centros de Re-
habilitación.

En otros sectores de servicios con ciertas similitudes a los centros que atienden
pacientes con problemas de adicción a drogas, existen experiencias limitadas
pero disponibles, como el estudio realizado en profesionales asistentes sociales
del SENAME de la Región Metropolitana (Barría, 2002), que muestra una preva-
lencia del 30,8% de Burnout establecido y 66% de proclividad, o el de asistentes
sociales en Argentina (Söderfert, 1995), con valores similares. Ambas cifras ex-
ceden con mucho la obtenida en esta muestra.

En nuestro estudio, del análisis de las ocho sub-escalas se observa que hay dete-
rioro en las escalas de autoimagen, fuentes de tensión y agotamiento emocional.
El principal daño se presenta en el ámbito de la degradación de la autoimagen,
y señala que en 332 trabajadores, cuatro de cada cinco encuestados, muestran

169 Pá g i na
daño emocional con minusvaloración de sí mismo y disminución de la autoesti-
ma. Se constató que 270 encuestados, es decir, dos de cada tres encuestados, se
encuentra en una situación que experimenta como estresante y con una excesiva
demanda tensional, en relación con sus capacidades para hacer frente a tales
situaciones. Un 46.9% de los estudiados (200 trabajadores) presentan agotamien-
to emocional como consecuencia o asociado a su actividad laboral. Además, 103
de los encuestados (24,2%), es decir, uno de cada cuatro trabajadores, se siente
poco competente en su profesión, y con notable incapacidad y minusvalía en
los conocimientos y habilidades, que evalúa como necesarios de tener para su
correcto desempeño.

Todo lo anterior resulta de la mayor seriedad, y orienta a la necesidad de reali-


zar intervenciones preventivas y correctivas, de carácter integral al más breve
plazo.

La visión de los Directores de los centros de Tratamiento y Rehabilitación

Las entrevistas efectuadas a los directivos de los centros permitieron conocer su


visión sobre un conjunto de temas relacionados con los planes evaluados y los
centros de tratamiento y rehabilitación.

Las opiniones de los directores destacan un alto recambio en los miembros del
equipo de atención, especialmente de los profesionales Psicólogo y Asistente
Social y del Técnico en Rehabilitación. Esta situación puede tener algunas con-
secuencias que impacten en la atención al usuario, pues no se logra acumular
una experiencia laboral suficiente para abordar adecuadamente este complejo
problema y porque también se dificulta crear una “mística de trabajo” y sentido
de equipo.

Otra situación encontrada es la dificultad manifestada por un número importante


de centros para funcionar en horario vespertino (60%), debido fundamentalmen-
te a falta de personal y problemas administrativos. Este hecho es importante
debido a que, como se ha señalado anteriormente, se debe poder complementar
la atención al usuario con su necesidad de generar recursos económicos que le
permitan subsistir tanto a él, como a su familia. Si el usuario carece de los recur-
sos necesarios, es esperable que su adhesividad al tratamiento sea baja.

Un número importante de los centros encuestados reconocen modificaciones en


sus prestaciones, especialmente en la incorporación de atención de algunos pro-

170
P á gin a
fesionales y el número de horas destinadas a talleres. Las extensiones en los
horarios de tratamiento y el aumento del número de prestaciones habría implica-
do, a juicio de los entrevistados, un aumento de la continuidad en el tratamiento
y aumento de la adhesión al mismo, producto de que los usuarios permanecen
más horas en el lugar y asisten una mayor cantidad de días.

Las opiniones de los directores también consignan un cambio en el perfil del


usuario. Gran parte de los entrevistados declara que este perfil se habría com-
plejizado, existiendo un mayor compromiso bio-psicosocial y, en algunos casos,
patología psiquiátrica asociada. Por otra parte, a los criterios de egreso tradi-
cionalmente aceptados, se habrían agregado otros relacionados con reinserción
individual, social y familiar.

Entre las ventajas que los directivos señalan de las nuevas formas de financia-
miento destacan el aumento de la cobertura, profesionalización de la atención y
la estandarización de las prestaciones. Entre las desventajas, aparece con mayor
frecuencia la demora en la entrega del financiamiento, problemas de carácter
burocrático y la poca flexibilidad en el número y tipo de prestaciones requeridas
como mínimas para este plan.

Reflexiones sobre la duración de los Planes

Los resultados en términos de egresos de los planes evaluados no significan, ne-


cesariamente, que se lograran los objetivos terapéuticos. En efecto, un 40.8%
de los usuarios del Plan Básico continúan en tratamiento en el centro después
del egreso del plan. Esta cifra aumenta a 71% de los entrevistados beneficiarios
del Plan Intensivo, quienes se encontrarían en algún programa de tratamiento y
rehabilitación tres meses después de salir del Plan (en programas de seguimien-
to o reinserción, en algún tipo de terapia psiquiátrica o psicológica, o en algún
otro programa del centro). En el caso de los beneficiarios del Plan Residencial,
un 76% de los egresados continúan participando en algún proceso terapéutico de
seguimiento o reinserción social.

Algunas comunicaciones de la literatura científica (Toumbourou y cols.) plantean


que cuanto más prolongado sea el período de tratamiento, mejores son los re-
sultados obtenidos.

A la luz de los resultados encontrados en la evaluación del Plan Básico, el tiempo


asignado de seis meses pareciera no ser suficiente en un número importante de

171 Pá g i na
pacientes. Asimismo, la pretensión de carácter resolutivo de la problemática de
la dependencia a las drogas con estos planes, se enfrenta probablemente a su
mayor obstáculo, precisamente en la definición del marco temporal del trata-
miento.

La situación no es diferente para el Plan Intensivo, respecto del cual se hace


necesario destacar que bajo una óptica que considera al consumo problemático
de drogas como un trastorno crónico, el seguimiento de tres meses sólo arroja
antecedentes parciales y breves sobre una situación que se asume como en desa-
rrollo permanente y de evolución variable. Con este marco temporal del Plan, es
esperable tanto recaídas y reingresos como abstenciones mantenidas a lo largo
del tiempo en forma autónoma, situaciones todas que requerirían de mayor es-
tudio y análisis.

Evaluación Cualitativa

Si bien la evaluación de los planes a partir de la percepción de los prestadores


mediante un enfoque cualitativo fue parte del diseño y arroja resultados que,
en términos rigurosos, correspondería haber presentado en el capítulo de resul-
tados de este informe final, al equipo de la Escuela de Salud Pública le pareció
de mayor utilidad presentar un resumen de los hallazgos más significativos en
esta sección. De este modo, se privilegia la contribución que puede hacer la
sistematización de las visiones de los prestadores, para enriquecer el análisis
global de los planes y orientar los procesos de toma de decisión por parte de las
autoridades de CONACE.

El objetivo del estudio cualitativo fue identificar las eventuales dificultades que
la implementación de los planes de tratamiento ha supuesto en los centros que
los entregan, a partir de la percepción de sus prestadores. Uno de los principales
hallazgos de este estudio fue que ninguno de los entrevistados cuestiona la exis-
tencia de los planes, encontrando que éstos cuentan con la aprobación de todos
los entrevistados de la muestra.

Entre las ventajas percibidas como más importantes por los entrevistados, se
destaca que esta nueva modalidad de financiamiento ha supuesto una mayor
preocupación por la calidad profesional de la atención, mejor ordenamiento en
la realización de sus actividades (como seguir pautas), ordenamiento en torno
de definiciones comunes (idioma común), y una mayor facilidad en términos de
financiamiento para la contratación de personal idóneo.

172
P á gin a
Sin embargo, los entrevistados cuestionan aspectos deficitarios en la concepción
de los planes, cuyos inconvenientes quedan en evidencia al implementarlos en la
realidad concreta de cada institución. El aspecto más cuestionado es la aparen-
te falta de flexibilidad en la constitución de la canasta básica de prestaciones.
Dentro de este rubro, las desventajas más mencionadas por los entrevistados son
dos:

Los tiempos asignados para el cumplimiento de los objetivos de cada plan.


El número de acciones específicas que se deben realizar para cada beneficia-
rio (como paradigmático aparecen las 20 consultas de salud mental como piso
mínimo del plan residencial).

El deseo de una mayor flexibilidad en la aplicación de los aspectos cuantitativos


de cada canasta puede defenderse desde la perspectiva de las insuficiencias
previsibles e inevitables de los modelos terapéuticos uniformes, frente a la gran
diversidad humana de los casos. Los cuatro tipos de planes se constituyen en
la práctica como modelos de acción terapéuticos. Como todos los modelos de
acción, se trata de propuestas aproximadas, cuya implementación revelará su
potencial de organización de la realidad concreta (en este caso el tratamiento).
Sin embargo, cuando se trata de esta realidad concreta, el modelo nunca puede
sustituir, sólo puede orientar el tratamiento de cada caso. El modelo debe ser
traducido a la realidad concreta a través de una cuidadosa evaluación de cada
paciente, la formulación apropiada de cada uno, el monitoreo actualizado del
estado clínico de los casos y sin reemplazar el juicio clínico educado.

De acuerdo con las opiniones de los declarantes, los planes de tratamiento am-
bulatorio básico e intensivo, presentan un problema que inmediatamente exige
flexibilidad en el manejo del tiempo. El plan de tratamiento ambulatorio bási-
co está diseñado para personas con abuso, consumo perjudicial o dependencia
a drogas con compromiso bio-sicosocial moderado, es decir, personas que, por
ejemplo, conservan un trabajo, viven en familia, y que no presentan grandes
problemas asociados al consumo. Entre las exigencias que deben cumplir, están
las relacionadas con un programa de actividades terapéuticas (consulta médica,
consulta psiquiátrica, consulta psicológica, psicoterapia individual y de grupo,
psi-codiagnóstico, exámenes de laboratorio y medicamentos si corresponde).
Esto exige por parte de los pacientes, un consumo de tiempo de 2 a 4 horas por
día (diurno o vespertino), 3 días por semana. Según algunos entrevistados, el
hecho de que algunas personas de este plan continúan trabajando, obstaculiza
para algunas de ellas el cumplimiento de estos horarios, por el simple hecho que
en sus lugares de trabajo pueden no estar dispuestos a darles hasta 4 horas de

173 Pá g i na
permiso 3 veces por semana para asistir a las actividades. Es necesario adap-
tarse al tiempo del cual el paciente dispone realmente para llevar adelante la
intervención. Este problema puede agravarse en el caso del ambulatorio inten-
sivo, pues sus exigencias de dedicación de tiempo son aún mayores (8 meses, 5
días a la semana, 4 a 6 horas por día).

Según los entrevistados, en la realidad de los hechos, el financiamiento entre-


gado en la forma de planes para los equipos en general, se usa como cualquier
otro ingreso, distribuyéndolo en todo el grupo de pacientes atendidos, sean be-
neficiarios de los planes o no. Esto viene a significar, por ejemplo, que no se
contrata al psicólogo para atender exclusivamente a los beneficiarios, o que el
taller de mueblería financiado con dineros de CONACE sólo se hará para éstos,
sino que todo paciente que sea atendido en el servicio se beneficiará tanto de la
atención del psicólogo, como del taller de mueblería. De otro modo, se gene-
raría el problema ético de discriminación. Sin embargo, indicios entregados por
un entrevistado dejan entrever que esta discriminación por lo menos “tiende”
a ocurrir.

En cuanto al valor asignado al financiamiento de CONACE, todos los equipos con-


sultados ven en CONACE o en la tríada CONACE-FONASA-MINSAL, la fuente prin-
cipal y en ocasiones única, de financiamiento. El valor principal que los equipos
le asignan al financiamiento de CONACE es la posibilidad de contratar personal
idóneo para asegurar el cumplimiento de los objetivos terapéuticos previstos
en los planes. El segundo nivel de importancia del financiamiento lo ven en la
ampliación de los recursos para financiar elementos coadyuvantes de los trata-
mientos, tales como talleres de carpintería, mueblería, actividades deportivas
y otros similares.

Un aspecto en que es necesario profundizar es el del uso flexible que los equipos
hacen del financiamiento asociado a los planes. En la práctica, ellos han flexibi-
lizado el uso del financiamiento para ponerlo de acuerdo con una realidad muy
concreta: nunca hay seguridad que un paciente cualquiera favorecido con un
cupo, cumpla permanentemente con los requisitos necesarios; por lo tanto, el
cupo en realidad es asignado, más que a un paciente determinado, a pacientes
que cumplan con los requisitos para tenerlo. El resultado de esto es que el finan-
ciamiento pasa a otro paciente cuando el destinatario original deja de cumplir
con los requisitos, y así no se pierde.

En lo referente a la capacitación para elevar el grado de eficacia en el trata-


miento, es universalmente considerada una necesidad imprescindible. Tres pro-

174
P á gin a
blemas se hacen patentes en este rubro, según el sentir de los entrevistados:
a) el tiempo que se dedica a capacitación compite con el tiempo dedicado a la
atención debido a la escasez de personal de reemplazo o la imposibilidad de
contratarlo, b) ningún plan contempla alguna instancia de financiamiento de
la capacitación (con frecuencia los técnicos deben costearse ellos mismos la
capacitación o limitarse a la ofrecida por CONACE), y c) no existe una oferta de
capacitación expresamente organizada con el propósito de apoyar a los equipos
en su búsqueda de éxitos terapéuticos. Tampoco hay una fuente central de infor-
mación respecto de oportunidades de capacitación para los equipos. De acuerdo
a la imagen que dan los entrevistados, la mayor parte de la capacitación se da
en términos “espontáneos”, en forma más bien errática, a partir de iniciativas
personales o locales, y a menudo parece reducirse a lo que se ha llamado con el
elegante nombre de “capacitación interna”. El problema peor es la poca o nin-
guna posibilidad que tienen los miembros de los equipos de distraer tiempo te-
rapéutico para capacitarse. Los entrevistados ponen de manifiesto que la capa-
citación es una de sus preocupaciones centrales. Obviamente debe enriquecer a
todo el equipo, a través de una actualización constante, en aspectos tales como
evaluación adecuada de la situación personal, familiar y social de los pacientes,
a través de sesiones y consultas con diferentes miembros del grupo, con el fin
de evaluar en conjunto las posibilidades de tratamiento a las que puede acceder
(derivación asistida).

Por otro lado, un área crítica percibida por los entrevistados es la falta de finan-
ciamiento que permita realizar la reinserción de los usuarios de planes en forma
adecuada y que puede poner en grave peligro los resultados del tratamiento. El
plan residencial incorpora una etapa de seguimiento, que incluye visitas domici-
liarias, consultas de salud mental, intervenciones grupales y familiares, por un
período no menor a 3 meses después de un programa de 10 meses (estimado).
De acuerdo con las declaraciones de los entrevistados, el seguimiento realmente
financiado no pasa de tres meses, de modo que en la práctica no se trata de “un
período no inferior a tres meses”, en la perspectiva del financiamiento. Según los
prestadores entrevistados, el seguimiento de los usuarios no se discontinúa por la
falta de financiamiento, pero su costo se asume por otras vías.

En las etapas finales, es importante profundizar en las estrategias para que la


persona logre reintegrarse adecuadamente en la sociedad. La reinserción es un
proceso que contempla el desarrollo de habilidades y la oferta de oportunidades
para volver a relacionarse sanamente consigo mismo, la familia y la sociedad
en general. Es necesario entonces, dar oportunidades de estudio, capacitación,
trabajo, y disminuir cualquier riesgo de recaída.

175 Pá g i na
El esfuerzo personal, familiar y del programa de tratamiento puestos en la reha-
bilitación, se ven altamente afectados si no existen oportunidades reales para
que las personas accedan a fuentes laborales que les permitan mantenerse eco-
nómicamente y lograr su independencia, fortaleciendo con ello la autoestima y
el desarrollo personal.

No todas las personas que consumen drogas son iguales, algunas han desarrolla-
do un número mayor de problemas personales, afectivos, de relación con otros,
laborales, académicos, entre otros. Cuanto mayor sean los problemas asociados,
se hace más necesario orientar y potenciar la integración social. Por ejemplo,
una persona que lleva años consumiendo drogas, que ha perdido familia, traba-
jo y amigos por su historia de consumo, requerirá de un proceso de reinserción
que considere todos los aspectos anteriores. En cambio, otra que, pese a tener
problemas de drogas, aún mantiene una familia o un trabajo, requerirá de un
proceso de reinserción que considere alcanzar logros en algunas áreas de su vida,
probablemente, cambios menores.

Marco conceptual para el análisis del problema


de la adicción

Los objetivos establecidos para el estudio solicitado a la Escuela de Salud Pública


se centran en la evaluación de los planes de tratamiento y rehabilitación impul-
sados por CONACE. En este sentido, los esfuerzos de conceptualización del equi-
po técnico que desarrolló este estudio van más allá de los aspectos formalmente
requeridos. Sin embargo, el desarrollo de esta evaluación permitió al equipo ir
elaborando algunos constructos que pueden ser útiles para alimentar la reflexión
sobre el tema de la drogodependencia.

Este tema, de suyo complejo y controvertido, seguirá requiriendo mucho debate


para traducirse en políticas públicas que se sostengan en el tiempo. Las reflexio-
nes que desarrollamos en esta sección no tienen otro propósito que contribuir
con modestos insumos para un análisis de mayor envergadura y que excede con
creces los alcances de este estudio.

176
P á gin a
Un primer aspecto que parece importante de analizar es la naturaleza de la dro-
go-dependencia. Los resultados obtenidos en este estudio, que se han presenta-
do y analizado en secciones anteriores de este informe, así como la revisión de la
bibliografía internacional disponible para experiencias similares de tratamiento,
permiten catalogar a la problemática de la dependencia y adicción a las sustan-
cias como un cuadro crónico.

Los resultados de las investigaciones son convincentes en cuanto a que, en el


estado actual de los conocimientos, es mejor considerar la adicción un trastor-
no crónico recurrente. Por otro lado, hay evidencia que no todos los casos de
adicción son crónicos y que algunas personas a las que se podría diagnosticar
dependencia de sustancias, logran recuperarse completamente sin tratamiento.
No es menos cierto, que muchas de las personas con problemas de adicción tie-
nen múltiples recaídas después del tratamiento, y se piensa que siguen estando
propensas a recaídas durante años o quizás durante toda la vida.

Como ocurre en otros cuadros considerados crónicos, es imposible predecir cuál y


en qué plazo una estrategia de cuidados intensivos puede dar lugar a la remisión
completa. Por ejemplo, en el caso de la hipertensión, los cambios en la dieta, el
ejercicio y el estilo de vida, pueden reducirla en algunos pacientes sin necesidad
de medicación, ni tratamiento continuado. Sin embargo, muchos otros necesitan
una asistencia continua con medicación, además de una evaluación periódica de
la dieta, el estrés y el ejercicio. Si la adicción a las drogas o su consumo abusivo
y problemático se considera un trastorno crónico, ya no resulta sorprendente que
ni la encarcelación, ni un breve período de estabilización resulten eficaces, lo
cual supone el re-pensar las lógicas y modelos de trabajo y tratamiento de los ca-
sos, fundamentalmente en la línea de los apoyos y seguimientos como parte de un
proceso de tratamiento continuo; y, en la de la rehabilitación y reinserción social
con medidas de orden terapéutico clínico - institucional, como paliativo y recurso
idóneo dentro de las redes de drogas, para el manejo de las crisis agudas.

Trastornos crónicos bien estudiados, como la hipertensión, la diabetes y el asma


exigen una atención continua durante la mayor parte de la vida del paciente,
cuando no durante toda ésta, y al mismo tiempo, estos trastornos pueden ali-
viarse y no acarrean necesariamente consecuencias mortales, en tanto se siga el
régimen de tratamiento con medicación, dieta y modificaciones del comporta-
miento. Los tratamientos en el caso del consumo problemático de drogas suelen
incorporar, al menos, las modificaciones del comportamiento y en buena medida
medicaciones y dietas, ofreciendo un espectro de resultados y sobrevida de ca-
rácter muy similar.

177 Pá g i na
En el caso de la diabetes, a modo de ejemplo, un estudio reciente establece
que si el paciente se atuviera al régimen médico recomendado, éste era el fac-
tor más decisivo para obtener buenos resultados. Sin embargo, los estudios han
revelado que menos del 60% de los diabéticos adultos insulinodependientes del
tipo 1 se atienen plenamente a su programa de medicación, y que menos del 40%
de los pacientes hipertensos o asmáticos lo hacen. Situación ampliamente afín
con la detectada por el conjunto de programas de tratamiento y rehabilitación
del consumo abuso de drogas a nivel mundial, salvo excepciones de carácter
casuístico.

Otros estudios recientes en materia de diabetes de adultos, hipertensión y asma


indican que menos del 30% de los pacientes sometidos a tratamiento por estos
trastornos, se atienen a la dieta prescrita o modifican su comportamiento con
objeto de mejorar su situación funcional y reducir que reaparezcan los factores
de riesgo.

En estos tres tipos de cuadros físicos crónicos, lo mismo que en el caso de


nuestro estudio de evaluación de los planes para rehabilitación del consumo
problemático de drogas, los peores índices de cumplimiento y, en último térmi-
no, de resultados, corresponden a sujetos que se hayan en una situación socioe-
conómica inferior y que tienen escaso apoyo familiar y social o un alto grado de
morbilidad psiquiátrica concomitante.

En el caso de otro problema de adicción como el tabaco, los resultados del trata-
miento médico son bastante pobres. En efecto, cuando se ha analizado la efecti-
vidad de la sola consejería médica, los resultados medidos como suspensión del
consumo son inferiores a 10%. Cuando a la consejería se adicionan medicamentos
(por ejemplo, parche nicotínico), la efectividad medida como suspensión del
hábito de consumo aumenta a sólo alrededor de 18%.

En el contexto recién expuesto, los resultados obtenidos por los planes de trata-
miento y rehabilitación impulsados por CONACE, son alentadores.

Como antes se señaló, el abordaje del tema de la dependencia a sustancias es


complejo, lo que se expresa tanto en el plano conceptual, así como en planos
más operacionales, relacionados con los objetivos de los programas e interven-
ciones que se diseñen para enfrentar el problema.

Un aspecto operacional relacionado con los objetivos de los planes de trata-


miento se refiere a la situación de consumo de drogas después de egresar de un

178
P á gin a
plan. Al respecto, cabe señalar que la situación de consumo de drogas después
de egresar de un plan no es necesaria, ni suficiente para considerar que el plan
de tratamiento ha fracasado. La modificación del patrón de consumo y la absti-
nencia representan sólo uno de los objetivos de lograr en una intervención. Se
requiere intervenir en un conjunto de otros aspectos (familia, ocupación, otros),
para lograr que el sujeto alcance un funcionamiento personal, ocupacional y
social satisfactorio para sí mismo y para otros.

Este enfoque se sustenta en lo expresado por los propios directores de centros


que desarrollan planes de tratamiento, para quienes la abstinencia o modifi-
cación del consumo, constituye sólo una parte de lo que se entiende por éxito
terapéutico y se refieren a éste como aquellas situaciones en las que un usuario
introduce cambios significativos a su estilo de vida. Visto con mayor detalle,
estos implican cambios en el patrón de consumo (sea la abstinencia o la dismi-
nución del mismo), reinserción social, familiar, laboral o escolar; construcción
y compromiso con un nuevo proyecto de vida, asumiendo las responsabilidades
que ello implica. En general, lo que se busca es el ajuste psicosocial y el funcio-
namiento del sujeto en un contexto social acorde a su cultura y características
bio-psicosociales.

Consistentemente con esta línea, en la literatura especializada se considera un


egreso de un programa de tratamiento y rehabilitación en drogas como el primer
paso de la transición hacia la reinserción o incorporación social de una persona
que ha presentado un problema de consumo. Se trata de un tránsito desde una
situación “protegida” y sujeta a una serie de normas y compromisos, a otra cuyo
propósito final es lograr la autonomía y funcionalidad del sujeto, en sus distintos
ámbitos de desempeño.

El consumo de drogas implica que una persona funcione compulsivamente alre-


dedor de la sustancia objeto de la dependencia. Ello hace que deje de lado otros
intereses y posibilidades. Este comportamiento disfuncional, afecta la persona-
lidad y produce una pérdida de la autonomía personal.

El modelo clásico de intervención en el campo de las drogodependencias propone


la desintoxicación, tratamiento, rehabilitación y reinserción de los sujetos. En la
actualidad, sin embargo, empieza a introducirse otro concepto, el de incorpora-
ción social. Se define incorporación social como todas aquellas acciones e inter-
venciones encaminadas a facilitar y posibilitar que la persona pueda desarrollar
sus capacidades personales y sociales, asumiendo un papel protagonista en su
proceso de socialización, participando de forma activa y crítica en su entorno.

179 Pá g i na
La reinserción se ha considerado y aún se continúa haciéndolo, como la fase final
de un proceso en el que tras el abandono inicial del consumo, se superan una
serie de etapas que conducen a la reintegración social. La incorporación social
considera procesos de cambio a nivel personal y social, que ocurren en forma
simultánea y progresiva. La idea de reinserción visualiza a la persona con un pa-
pel pasivo en su proceso. En cambio, la idea de incorporación social otorga un
papel activo.

Por ello, el objetivo principal del tratamiento por consumo de drogas, cualquiera
sea su modalidad y enfoque, será reestructurar el sistema de personalidad da-
ñado y buscar posteriormente la reinserción social. Se puede utilizar para ello
un conjunto de herramientas, tomando en cuenta el contexto socio cultural y
las condiciones educativas de la persona, así como sus intereses y experiencias
previas.

Alcanzar este objetivo principal requiere, obviamente, el desarrollo de ciertas


habilidades sociales básicas como la comunicación. La comunicación es el vehí-
culo de las relaciones sociales, siendo de especial interés la que se produce en
el seno de la familia. Una buena comunicación familiar hace posible una mayor
relación entre sus miembros, a la vez que tiene una positiva repercusión sobre
cada una de las personas que la componen. La comunicación proporciona segu-
ridad, afecto y facilita el aprendizaje de habilidades y estrategias fundamenta-
les para la vida, tales como la asertividad, la empatía, y la toma de decisiones
personales.

El papel de los padres en el establecimiento de normas que faciliten la organiza-


ción de la familia, es un aspecto fundamental tanto para regular la convivencia
entre sus miembros, como para facilitar en los hijos la interiorización normativa,
de forma que desarrollen su autocontrol, a la vez que se fomente la autonomía
en la toma de decisiones y la adquisición de comportamientos progresivamente
más responsables, de acuerdo a la edad que tengan los hijos.

El ocio en familia es una de las áreas que siempre es preciso potenciar. Compartir
espacios de tiempo libre contribuye a la creación de lazos familiares estables,
a la vez que abre canales para la comunicación y relación de sus miembros. Los
padres constituyen modelos para sus hijos y esto también es válido en los aspec-
tos más lúdicos de la vida.

180
P á gin a
Conclusiones específicas

Las conclusiones que se presentan en esta sección han sido organizadas teniendo
como eje estructurante a los objetivos específicos establecidos en los Términos
de Referencia definidos por CONACE para el estudio.

Grado de consistencia interna de los distintos planes de tratamiento en


relación con los objetivos, acciones producidas y efectos alcanzados

Los tres planes de tratamiento estudiados tienen un carácter resolutivo y preten-


den dar cuenta de la consecución de una serie de objetivos a través de la entrega
de un conjunto de prestaciones. El grado de consistencia interna de los planes,
entendida como la relación entre el objetivo propuesto, las acciones producidas
y los efectos de las mismas, es variable en función del objetivo que se persigue
y de acuerdo al tipo de plan.

El primer objetivo que persiguen todos los planes es la realización del diagnós-
tico clínico y la evaluación del compromiso bio-psicosocial. En este estudio se
constató una baja consignación diagnóstica, tanto clínica (alrededor de 50%),
como psicosocial (entre 20 y 80% según centro, siendo la más baja la de Plan
Básico), que constituye un requisito fundamental para definir un adecuado plan
de intervención de acuerdo a las necesidades del usuario, lo que corresponde a
un segundo objetivo de los planes de tratamiento.

En relación al objetivo de acompañamiento y motivación al cambio, encontra-


mos que la baja consignación diagnóstica afecta este proceso, dado que no se
cuenta con una identificación clara de los factores que estarían interviniendo
en el consumo de cada usuario en particular, los que una vez identificados son
susceptibles de ser intervenidos. Contar con un diagnóstico clínico y psicosocial
acabado favorecería la intervención sobre factores protectores que permitan el
logro del proceso de cambio.

Otro objetivo presente en todos los planes de tratamiento es el fomento de la


reinserción social, que abarca por los menos tres aspectos: preparación adecua-
da del paciente para la reinserción, seguimiento, y condiciones extra-institucio-
nales que faciliten la reinserción. La reinserción no es sólo una tarea del equipo
de tratamiento, sino del trabajo con la comunidad.

181 Pá g i na
Del funcionamiento de las redes comunitarias se puede esperar una contribución
a la reinserción exitosa de los rehabilitados. Sin embargo, parece ser necesario
trabajar en este aspecto de modo de hacer funcionales las redes. Al parecer, no
se generan suficientes conductas comunitarias de apoyo intersectorial. El traba-
jo comunitario en drogadicción todavía se basa en acciones dispersas; los centros
refieren que ha costado mucho dar a conocer que el tratamiento y la rehabilita-
ción no pasan solamente por la persona, sino que se trata de una labor sistémica,
que involucra otros agentes.

Sólo cerca de la mitad de los centros ambulatorios refieren realizar trabajo con
la comunidad, donde se integran escuelas, familias, organizaciones comunita-
rias, clubes deportivos, entre otros. En los planes residenciales este trabajo es
más frecuente, llegando sobre el 90% de los centros.

No se consideran dentro de los protocolos de intervención, estrategias específi-


cas dirigidas a la prevención de recaídas. Sí se encuentra, en una alta proporción
de los planes, intervenciones dirigidas al entrenamiento en habilidades sociales
y reestructuración de los estilos de vida. Sin embargo, la eficacia de este tipo de
intervención se encuentra en directa relación con la posibilidad de mantener una
continuidad de apoyo en acciones de seguimiento y reinserción social, el cual es
muy bajo en los tres tipos de planes.

En relación a las acciones producidas durante el desarrollo del plan, se encontró


que el piso mínimo de prestaciones definidas para cada tipo de plan sólo se cum-
ple en el Plan Residencial.

Aún cuando en los planes ambulatorios no se cumplan los pisos mínimos de pres-
taciones, tanto las consignadas en el centro, como aquellas que los técnicos y
profesionales refieren realizar, se corresponden con las que se definieron como
parte del piso mínimo y también del piso óptimo definido para cada plan.

Se observó que el piso mínimo de prestaciones parece ser menos exigente para
los planes residenciales en función del tiempo que el usuario permanece en los
planes y esto puede estar contribuyendo a que sólo éste plan pueda cumplir el
piso propuesto.

182
P á gin a
Deserción en los Planes en relación con los tiempos en que éstas se produ-
cen, prestaciones brindadas y perfil de usuario

En este estudio se definió operacionalmente la deserción o abandono como salida


del plan de tratamiento y rehabilitación antes de cumplir los objetivos defini-
dos para el mismo, en un período de tiempo determinado. Para el cálculo del
indicador “índice de deserción” se relacionó el número de abandonos del plan
producidos en el período del estudio, con el número total de usuarios en segui-
miento.

El índice de deserción o abandono en el Plan Básico fue de 47% en 4 meses pro-


medio de tratamiento, en el Plan Intensivo fue de 34% en 5.1 meses y de 42% en
el Plan Residencial en 5.5 meses de tratamiento.

Los abandonos en todos los planes se produjeron después de transcurrida la mi-


tad del tiempo asignado para cada plan.

El número de prestaciones entregadas a los usuarios que abandonaron, no se


diferenciaron a las que recibieron los usuarios que egresaron. En cuanto al tipo
de prestaciones que recibieron los usuarios, se encontró una tendencia a menor
abandono entre los sujetos que recibieron una mayor proporción de prestaciones
individuales.

Respecto de las características de los usuarios que abandonan el plan, se obser-


vó mayores tasas entre aquellos del sexo masculino en los planes ambulatorios,
mientras en el plan residencial no se encontró diferencia por sexo. En todos los
planes, los usuarios que tenían antecedentes de consumo familiar de alcohol
presentaron mayor tasa de abandono. Con respecto a los usuarios que durante
su tratamiento manifestaron intención de abandonarlo, también se presentaron
mayores tasas de abandono.

Cuando realizamos una comparación entre la edad, la escolaridad y la edad de


inicio del consumo, entre los usuarios que abandonaron y los que egresaron del
programa, no encontramos diferencias.

Nuestro estudio también encontró una menor tasa de abandono en aquellos usua-
rios que declararon haber tenido antecedentes de conflicto con la justicia. A
pesar de lo llamativo de este resultado, las investigaciones han demostrado que
los adictos que se inscriben en tratamientos debido a una presión legal tienen
resultados tan favorables como aquellos que se inscriben voluntariamente.

183 Pá g i na
Como conclusión, podemos señalar que nuestro estudio confirma, lo que a tra-
vés de datos extensivos documenta el tratamiento para la drogadicción como
tan efectivo como lo son aquellos para la mayoría de otras condiciones médicas
crónicas similares. Como la adicción es un trastorno crónico, la meta principal
de una abstinencia a largo plazo frecuentemente requiere rondas sostenidas y
repetidas de tratamiento.

Reingreso a los planes y permanencia posterior para cada plan, de acuerdo


a sus tiempos de ocurrencia, el perfil de usuario y las prestaciones otor-
gadas

Pareció de interés indagar la posibilidad de reingreso de los usuarios a los planes


de tratamiento, dada la posibilidad de movilidad de los mismos por razones de
tipo laboral o familiar, pudiendo no significar esto necesariamente un abandono
del plan. Para tal efecto, se consideró que la base de registro que los centros
envían a FONASA era la mejor fuente de información dado que podrían existir
reingresos a planes que no formaron parte de nuestra muestra de estudio. Sin
embargo, la información obtenida no fue suficientemente válida como para es-
tablecer un indicador confiable de tasa de reinserción, probablemente debido
a que esta fuente de registro no fue creada con tal objetivo y además en las
primeras etapas del plan no existió acuerdo claro entre los centros sobre lo que
debían o no informar a FONASA.

Se podría pensar que, por otro lado, los centros pueden tener dificultades en
incorporar de nuevo al plan a un usuario que por algún motivo interrumpió con
anterioridad la asistencia al plan. Esta dificultad quedó reflejada en el estudio
cualitativo realizado en el contexto de este estudio.

Se puede plantear, como una aproximación al reingreso, la tasa de usuarios que


tienen el antecedente de tratamiento anterior en el mismo o en otro centro.
Esta tasa es de 30% en los usuarios de planes básicos y llega a un 60% en los
centros intensivos y residenciales. El 80% de estos sujetos no había terminado
su tratamiento, por lo que son personas que abandonaron un tratamiento y re-
ingresaron a otro.

Muchas personas que participan en los tratamientos los terminan prematuramen-


te. Para obtener resultados exitosos se puede requerir más de una ronda de tra-
tamiento. Muchos individuos adictos reciben múltiples rondas de tratamientos, a
menudo con un impacto acumulativo.

184
P á gin a
Es importante señalar que el tratamiento debe estar fácilmente disponible en
todo momento. Ya que las personas adictas a las drogas pueden tener dudas
sobre si comenzar o no un tratamiento, es muy importante aprovechar la opor-
tunidad cuando ellos indiquen que están listos para recibirlo. Se puede perder a
potenciales candidatos para tratamiento si estos no están disponibles inmediata-
mente o no son fácilmente accesibles.

Egreso desde los planes en relación con el diagnóstico clínico de ingreso y


el tiempo promedio de alta requerido para cada plan

En el contexto de este estudio, se entiende por egreso a la salida de un sujeto


del plan de tratamiento y rehabilitación, cuando se cumplen los criterios esta-
blecidos por el centro para el mismo y/o cuando se cumple el período de tiempo
definido para éste.

Para el cálculo del índice de egresos se relacionó el número de egresos produci-


dos, con el total de usuarios considerados durante el estudio.

La tasa de egreso en plan básico fue de 41% en 6.8 meses promedio de tratamien-
to; en plan intensivo fue de 44% en 8.7 meses; en plan residencial fue de 41% en
8.8 meses de tratamiento.

El tiempo de permanencia coincide con lo estipulado para el plan, salvo en el


residencial, que es un poco menor. Sin embargo, los usuarios de los planes estu-
diados se encontraban en el programa, en promedio, un mes antes del ingreso
al plan, con lo que los tiempos se alargan y en el caso del plan básico y del plan
intensivo se superarían los tiempos estipulados para el plan.

Por otro lado, un gran porcentaje de pacientes declara estar en algún programa
de tratamiento o de seguimiento en el centro, por lo que el egreso del plan no
necesariamente es coincidente con el egreso del programa o alta clínica, lo que
también podría producir tiempos artificialmente más cortos de tratamiento.

Se observó una tendencia a presentar tasas mayores de egreso entre los pacientes
que tenían diagnóstico de adicción en relación a aquellos que su diagnóstico era
abuso o consumo. Esto puede estar explicado por la percepción de los pacientes
con diagnóstico de abuso de no requerir un tratamiento de rehabilitación.

185 Pá g i na
No se encontró asociación estadísticamente significativa entre el diagnóstico clí-
nico al ingreso y su resultado en egreso o abandono del plan, lo que se puede
explicar debido a los pequeños tamaños muestrales al interior de los grupos,
dada la baja consignación diagnóstica mencionada anteriormente.

Cuando realizamos una comparación entre la edad, la escolaridad y la edad de


inicio del consumo, entre los usuarios que egresaron y los que abandonaron el
programa, no encontramos diferencias.

Las mujeres tendieron a presentar tasas más altas de egreso, tanto en planes
básicos como en planes intensivos, mientras que en los planes residenciales no
se encontró diferencias. En estos mismos planes la tasa de egreso fue mayor
entre los que no habían tenido antes otro tratamiento, en los residenciales esta
tendencia fue inversa, con más egresos entre los usuarios con antecedente de
tratamientos anteriores.

Además de detener el consumo de drogas, la meta del tratamiento es que el indi-


viduo vuelva a ser funcional dentro de la familia, el trabajo, y la comunidad. Las
maneras de medir la eficacia del tratamiento típicamente incluyen los niveles
de comportamiento criminal, el funcionamiento dentro de la familia, trabajo,
y la condición médica. De acuerdo a lo anterior, se seleccionaron algunas di-
mensiones consideradas como esenciales al plantearse objetivos de reinserción
social. Estas dimensiones fueron caracterización del plan de tratamiento del que
egresa; existencia de programa o actividades de seguimiento; situación familiar;
situación de vivienda; situación laboral; consumo de drogas; conflicto con la
justicia. Respecto a la situación familiar, 70% o más de los encuestados perciben
que su situación familiar ha mejorado y cerca de 20% considera que se mantiene
igual. En cuanto a la situación laboral, entre 40 y 60% o un poco más de los en-
cuestados perciben que su situación laboral ha mejorado y entre 20 y 40% consi-
dera que se mantiene igual. Cerca del 10% de los encuestados considera que su
situación laboral ha empeorado. Respecto a la situación de consumo, 65% o más
se han mantenido sin consumir en los 3 meses posteriores al egreso del plan de
tratamiento y rehabilitación. Respecto a la situación judicial, más del 90% de los
usuarios declararon no haber tenido conflictos con la justicia.

De acuerdo a varios estudios, el tratamiento para las drogas reduce el uso de és-
tas en un 40% a 60% y disminuye significativamente la actividad criminal durante
y después del período de tratamiento. Por ejemplo, un estudio de tratamiento
terapéutico de la comunidad para ofensores de drogas demostró que los arres-
tos por actos criminales, tanto violentos como no violentos, se redujeron en un

186
P á gin a
40% o más. Las investigaciones también demuestran que el tratamiento para la
drogadicción reduce el riesgo de infección del VIH y que las intervenciones para
prevenirlo cuestan mucho menos que los tratamientos relacionados con las en-
fermedades del VIH. El tratamiento puede mejorar las expectativas de empleo,
con un aumento de hasta un 40% después del tratamiento.

Como conclusión podemos señalar que, aunque estas estadísticas de eficiencia


generalmente se mantienen, los resultados de los tratamientos individuales de-
penden del alcance y la naturaleza de los problemas presentes en el paciente,
que los componentes del tratamiento y los servicios relacionados usados para
tratar estos problemas sean apropiados, y del grado de motivación por parte del
paciente durante el proceso del tratamiento.

Caracterización de las causas de deserción, intención de abandono, altas


disciplinarias y traslados de plan

Para caracterizar las causas de deserción del plan de tratamiento, se consideró


tanto lo declarado por los propios usuarios, como las consignadas por los miem-
bros del equipo de tratamiento.

Las razones de abandono consignadas por los profesionales y técnicos son di-
ferentes para cada tipo de plan; mientras en el plan básico los más frecuentes
fueron los problemas laborales y familiares, en los planes intensivos aparece la
recaída del usuario como el principal, seguido de la falta de adhesión al progra-
ma. En el plan residencial la razón más importante de abandono se refiere a la
no adaptación a las normas del centro. Otra causa de abandono consignada por
los centros es la “propia voluntad”, que al ser indagada en mayor profundidad
arrojó alguna información de relevancia. La propia voluntad de abandonar es en
realidad producto de una recaída, de la sensación de estar recuperado y listo
para salir del plan, de la necesidad de trabajar y de los conflictos al interior del
centro con otros compañeros.

En cuanto a lo referido por los usuarios, también encontramos algunas diferen-


cias entre los tipos de planes de tratamiento. Así en el plan básico las principales
razones referidas por los usuarios tienen relación con los problemas económicos
y la sensación de estar recuperado, mientras que en el plan intensivo nos encon-
tramos con motivos como no estar conforme con el programa de tratamiento,
lo cual probablemente se manifiesta para el centro como falta de motivación y
adhesión al tratamiento y los problemas económicos. En el plan residencial, la

187 Pá g i na
principal razón de abandono está relacionada con no estar conforme con el pro-
grama de tratamiento.

Las razones de orden laboral también fueron expresadas por los usuarios, sobre
todo en los planes ambulatorios. Más del 45% de nuestros usuarios se encuentra
desempeñando alguna actividad laboral al ingresar al tratamiento, la cual mu-
chas veces se puede hacer incompatible con la asistencia al centro de tratamien-
to, ya sea por lejanía o por horario. Esta situación conduce al cuestionamiento
respecto a la compatibilidad de estar en un programa de tratamiento y mantener
en forma paralela, una actividad productiva.

La poca motivación por parte del sujeto frente al programa de tratamiento o la


dificultad para cumplir con las exigencias del centro en cuanto a frecuencia de
asistencia a tratamiento, constituyen otras razones para abandonar el plan. En el
caso del Plan Residencial, la incapacidad para adaptarse al plan de tratamiento
fue la mayor causa consignada para el abandono, ya sea por lo estricto de las
normas, por la presión del grupo de pares, por no tener la suficiente motivación
o no comprender suficientemente lo necesario del tratamiento. Esta dificultad
para adaptarse a las normas o estilo de funcionamiento del centro, que resulta
en el abandono del plan, debiera y es abordada, en algunas ocasiones, desde el
comienzo de la intervención para prevenir que se produzca la salida anticipada
del plan por parte del usuario. Este es un período de motivación y adaptación al
plan.

La incapacidad para mantener la abstinencia puede resultar en que el centro no


siga atendiendo al sujeto o que el sujeto decida abandonar debido a su incapa-
cidad para estar sin consumir la droga y, por lo tanto, cumplir con las normas o
compromisos adquiridos. Sin embargo, algunos estudios señalan que no existiría
una necesaria o directa relación entre el abandono del programa y el consumo
de droga, siempre y cuando éste ocurra de manera esporádica. Por lo tanto, se-
ría importante revisar este aspecto con mayor profundidad para determinar si el
sujeto es el que decide abandonar al no poder mantener la abstinencia, o si es el
centro el que decide marginar al sujeto debido a su vuelta al consumo.

El hecho de sentirse mejor o recuperado, es referido por los usuarios de dife-


rente manera. Algunos señalan que pueden salir adelante solos, sin necesidad de
apoyo externo, o que ya no necesitan de este tratamiento. También se utiliza
como argumento el abandono del consumo. Muchos sujetos sienten que dejar de
consumir es lo mismo que estar recuperado, lo que también es considerado por
algunos centros como indicador de éxito del tratamiento.

188
P á gin a
Como conclusión, podemos señalar la importancia de identificar estas causas con
precisión, ya que muchas de ellas pueden ser controladas de manera temprana
y oportuna, con el fin de evitar la salida del plan de tratamiento en forma anti-
cipada.

Prestaciones y acciones de cada plan y su contribución a la adhesividad al


tratamiento, motivación al cambio, satisfacción de necesidades del bene-
ficiario y egreso

Nuestro estudio evaluó el número y tipo de prestaciones del plan que recibieron
los usuarios, tratando de ver si existían diferencias significativas en su número y
tipo, según resultados del plan en términos de egresos y abandonos.

Para todos los planes, el número total de prestaciones que entrega el plan fue
mayor en los egresos que en los abandonos, siendo esta diferencia significativa.
Sin embargo, al ajustar por el tiempo de permanencia en el plan, no se encontró
diferencias en el número de prestaciones mensuales entre egresos y abandonos.
Sin embargo, pareciera existir una tendencia en los egresos de recibir una pro-
porción ligeramente superior a los abandonos, en atenciones de tipo profesio-
nal e individual como la consulta psicológica o la psicoterapia individual. Por el
contrario, pareciera existir un mayor número de atenciones de tipo grupal y no
profesional, como la intervención psicosocial de grupo en los sujetos que aban-
donaron el plan.

Un aspecto a considerar es la uniformidad existente en las prestaciones a lo largo


de la duración del plan, es decir, la exigencia en el número y tipo de prestacio-
nes es la misma, cualquiera sea la etapa de tratamiento del paciente. Así como
es importante considerar una cierta flexibilidad de las prestaciones del plan, en
función de las necesidades del paciente, es probable que sea importante evaluar
si no es más eficiente la entrega de un mayor número de prestaciones de tipo
individual y de carácter profesional (consulta médica, consulta psicológica, psi-
codiagnóstico) en las etapas iniciales del proceso de tratamiento. En esa fase la
realización del diagnostico clínico y psicosocial y la formulación de un programa
de trabajo es muy importante, y se podrían contemplar intervenciones de carác-
ter grupal en fases más avanzadas del mismo, cuando el sujeto cuenta con más
herramientas para el trabajo grupal y un mayor grado de motivación frente al
tratamiento.

189 Pá g i na
Como el éxito de los resultados a menudo depende de que la persona se manten-
ga dentro del tratamiento suficiente tiempo para poder recibir todos los benefi-
cios, las estrategias para retener a un individuo dentro del programa constituyen
un elemento clave. El hecho que el paciente se mantenga dentro del tratamiento
depende de factores asociados tanto con el individuo, como con el programa.
Los factores asociados al paciente que influyen en su decisión de entrar y man-
tenerse dentro del tratamiento, incluyen la motivación que tenga para cambiar
su comportamiento de uso de drogas, el grado de apoyo de la familia y de las
amistades, y el grado de presión que sienta por parte del sistema de justicia
criminal, de los servicios de protección infantil, del trabajo, o de la familia para
mantenerse dentro del tratamiento. Dentro del programa, los consejeros exito-
sos son los que logran establecer una relación terapéutica positiva con el pacien-
te. El consejero debe asegurarse que se establezca un plan de tratamiento y que
el mismo sea seguido para que el paciente sepa lo que debe esperar durante el
tratamiento. Durante el período de tratamiento, el paciente debe tener acceso
a servicios médicos, psiquiátricos y sociales.
Sin embargo, el tratamiento no tiene que ser voluntario para ser efectivo. El
proceso de tratamiento puede ser facilitado gracias a una fuerte motivación. Las
sanciones o los premios dentro de la familia, del ambiente laboral o del sistema
de justicia criminal pueden incrementar significativamente los porcentajes de
individuos que entren y que se mantengan dentro de programas de tratamiento
para la drogadicción, así como el éxito de los mismos. La familia y las amistades
pueden desempeñar un papel esencial en cuanto a la motivación que den a las
personas con problemas de drogas para que ellos se inscriban y permanezcan
dentro del programa de tratamiento. La terapia familiar es importante, especial-
mente para los adolescentes. La participación de un miembro de la familia en el
programa de tratamiento del adicto puede fortalecer y extender los beneficios
del mismo.

Calidad de la estructura del centro y prestaciones entregadas en relación


con los resultados e impacto de los planes

La calidad de la estructura del centro se estudió en términos ecológicos en fun-


ción de la planta física de los centros y la planta de recursos humanos profesio-
nales y técnicos disponibles.

En relación a la planta física de los centros, este estudio evaluó algunos requisi-
tos estructurales y de calidad en los centros de la muestra por tipo de plan que
ofrecían y por tipo de centro, esto es, agrupándolos en consultorios y COSAM por

190
P á gin a
un lado, hospitales por otro y comunidades terapéuticas en último lugar. Se en-
contró que la agrupación por tipo de centro, discriminaba mejor que la agrupa-
ción por tipo de plan. Los estándares de evaluación para el grupo de consultorios
y COSAM fueron los mismos que los utilizados para los hospitales, pero menos
exigentes que los utilizados en comunidades terapéuticas. El grupo conformado
por hospitales, ya sean hospitales generales, psiquiátricos o policlínicos adosa-
dos, fueron los que presentaron los más bajos cumplimientos en los estándares
evaluados en los planes ambulatorio básico e intensivo, ya sea por no contar
con una infraestructura adecuada o porque las condiciones de mantenimiento
fueron deficientes. En segundo lugar quedó emplazado el grupo conformado por
consultorios, COSAM y CRS, que en su mayoría entregaban planes ambulatorios
básicos y cumplieron en forma satisfactoria en un 70% de centros clasificados
como de buena calidad. Las comunidades terapéuticas residenciales fueron los
centros que cumplieron mejor con los criterios de estructura y calidad de la
planta física.

Sin embargo, la calidad de la planta física pareciera no encontrarse asociada con


los resultados del plan en términos de egresos y abandonos. Las mayores tasas
de egreso y de menor abandono se dieron en las instituciones hospitalarias que
mostraron los peores indicadores en la evaluación de planta física. Se encontró
una menor tasa de egresos y una mayor de abandonos en usuarios que recibieron
su tratamiento en consultorios, COSAM y CRS.

En cuanto a la planta profesional y técnica de los centros, la evaluación de la


misma por tipo de plan, mostró una mayor deficiencia en los recursos profesio-
nales, fundamentalmente horas contratadas en recurso médico y psiquiatra en
los planes residenciales, respecto a intensivos o básicos, probablemente debido
al carácter privado de las instituciones que entregan estos planes. Esto es llama-
tivo dado el perfil de mayor complejidad de los usuarios de planes residenciales
que ameritaría de prestaciones profesionales con una mayor frecuencia que los
usuarios de planes básicos. Sin embargo, los directivos de los centros estudiados
declaran obtener estas prestaciones profesionales de la red de atención, funda-
mentalmente pública. La revisión de las prestaciones efectivamente realizadas
muestra la realización de estas prestaciones.

La evaluación realizada a los profesionales y técnicos de los centro a través del


Cuestionario de Actitudes ante el trabajo, mostró diferencias en los puntajes
de las escalas respectivas, encontrándose que en los planes básicos las escalas
más afectadas corresponden a fuentes de tensión e insatisfacción laboral, lo que
puede corresponder a la mayor carga laboral y peor calidad laboral existente

191 Pá g i na
en instituciones del sector público de salud. En planes intensivos, corresponden
a insatisfacción laboral y agotamiento emocional. En el residencial son la de-
gradación de la autoimagen y la degradación de la competencia profesional, lo
que quizás responde a la menor profesionalización y capacitación de los equipos
mostrada con anterioridad, frente la creciente complejidad de los casos, tanto
en diagnóstico clínico, como en compromiso bio-psicosocial, consignada en las
entrevistas a los equipos de los centros de tratamiento y rehabilitación.

Si bien la tendencia en los hallazgos del estudio indica que tanto profesionales
como técnicos, se encontrarían realizando acciones contempladas tanto en su
perfil profesional, como en el perfil de su cargo, es importante mencionar algu-
nas situaciones particulares en que esta condición no se cumple. Por ejemplo,
llama la atención algunas acciones que los técnicos en rehabilitación con o sin
acreditación, declaran realizar. Por ejemplo, un contador declara realizar inter-
vención en crisis. Un educador, cuyo título es técnico en mecánica automotriz,
declara realizar terapia individual y grupal. Un estudiante de 3º de enseñanza
media asume labores administrativas y de coordinación dentro del centro. Un
técnico paramédico declara realizar orientación y contención psicológica, entre
otras situaciones similares.

A pesar de la relación no aparente entre estructura del centro y resultados del


plan, la evaluación de la satisfacción usuaria mostró los menores puntajes en el
factor relacionado con las capacidades técnicas y profesionales de las personas
que participan en el tratamiento y con los aspectos de infraestructura y condi-
ciones de acceso.

Respecto a las prestaciones del plan, como se mencionaba anteriormente, no se


encontró que los egresos recibieran un mayor número de prestaciones que los
abandonos. Si bien este resultado está determinado por una mayor permanencia
en el plan de los egresos, no hay que menospreciar la realidad que pudo tener
este mayor número de prestaciones en el tratamiento y rehabilitación del sujeto
egresado. Al ajustar por meses de tratamiento, no se encontraron diferencias
significativas en las distintas prestaciones evaluadas, aunque sí una tendencia a
recibir prestaciones profesionales en los usuarios que egresaron y más prestacio-
nes grupales en los sujetos que abandonaron.

En conclusión, podemos señalar que la calidad de la estructura del centro y la


cantidad de prestaciones no parecen ser muy determinantes en los resultados
de los planes. Sin embargo, se encontraron evidencias respecto a la necesidad de
revisar algunos aspectos de los planes, susceptibles de ser mejorados, entre los

192
P á gin a
que podemos mencionar: incorporar estrategias de autocuidado de los equipos,
fundamentalmente en planes básicos; mayor profesionalización y capacitación
de los recursos humanos, sobre todo en planes profesionales; descripción deta-
llada de cada una de las prestaciones del plan y del personal cualificado para ha-
cerlas efectivas; funcionamiento efectivo de las redes para aquellas prestaciones
que se entregan en forma externa al centro; evaluar uniformidad en el número
y tipo de las prestaciones entregadas.

Resultados obtenidos entre los distintos planes de acuerdo a la tipología


de los centros que los implementan

Como se señaló en la sección de resultados, se analizó los resultados del plan en


términos de egresos, abandonos y tiempo de permanencia, en función del tipo
de centro donde se entregaron los planes. Se crearon tres categorías de centros:
por un lado, una que agrupó a consultorios, COSAM y CRS; una segunda, que
agrupaba a hospitales y hospitales psiquiátricos; y, una tercera, constituida por
comunidades terapéuticas.

En relación al porcentaje de egresos y abandonos, se encontró una menor tasa


de egresos y una mayor de abandonos en usuarios que recibieron su tratamiento
en consultorios, COSAM y CRS. Por el contrario, las mayores tasas de egreso y de
menor abandono se dieron en las instituciones hospitalarias. Estas diferencias no
alcanzaron significación estadística, pero sí una clara tendencia a mayor aban-
dono en consultorios y COSAM, en relación a los hospitales (p<0.07) y también en
relación a las comunidades terapéuticas (p<0.09).

Los distintos tipos de centros ofrecen planes que son pertinentes a ellos, según
el protocolo operativo del “Programa de Apoyo a los Planes de Tratamiento” y
también al contexto nacional de organización de la red de atención de salud de
nuestro país.

Continuidad del tratamiento de los usuarios según origen de la derivación


al Plan

Los porcentajes de derivación desde planes de Primera Respuesta a Planes Am-


bulatorios Básicos fue de 2.1%; no se consignó derivación de la primera respuesta
a los Planes Intensivos, y a los Planes Residenciales fue de 10.6%. Estos porcen-
tajes son muy bajos, probablemente debido a que el ingreso de los pacientes al

193 Pá g i na
estudio se produce paralelamente con la implementación del plan de primera
respuesta. Estos bajos números muestrales impidieron establecer conclusiones
respecto si existieron diferencias en la continuidad del tratamiento o en su re-
sultado en egreso o abandono. Por esta razón, se estudió el resultado del plan
en relación a si existió derivación desde cualquier institución o la consulta fue
espontánea, encontrándose mayores tasas de abandono entre los usuarios que
consultaron espontáneamente en planes ambulatorios. En relación a las tasas de
egreso no se encontró diferencias. En los planes residenciales las tasa de aban-
dono fueron mayores entre los que venían derivados de otras instituciones y las
tasas de egreso menores.

Condiciones de ejecución y adecuación de recursos destinados para las


acciones extra-institucionales comprometidas en cada plan (seguimiento
y reinserción social)

La reinserción social es un proceso que debe iniciarse al comienzo del trata-


miento y contempla el desarrollo de habilidades para relacionarse sanamente
consigo mismo, la familia y la sociedad. La reinserción debería ser una fase de
preocupación tan especial, como los otros estados clínicos de los pacientes a lo
largo del desarrollo de la adicción.

La drogadicción es un trastorno complejo que puede involucrar a casi todos los


aspectos del funcionamiento de una persona: en la familia, en el trabajo, y en
la comunidad. Debido a la complejidad y las consecuencias penetrantes de la
adicción, el tratamiento de la drogadicción típicamente incluye muchos compo-
nentes. Algunos de esos componentes enfocan directamente al uso de drogas de
la persona, mientras que otros, como el adiestramiento laboral, están dirigidos
a reintegrar al individuo adicto para que se convierta en un miembro productivo
de la familia y de la sociedad

Los hallazgos del presente estudio indican que la reinserción laboral resulta es-
pecialmente crítica al interior de estos programas. Las razones de orden laboral
(necesidad de trabajar para contar con dinero, presión de la familia para que
trabaje) es una razón que aparece con cierta frecuencia explicando el abandono
del plan de tratamiento (primer lugar en plan básico, tercer y sexto lugar en plan
intensivo y residencial, respectivamente). Puede ser que el sujeto necesite tra-
bajar para contar con dinero o que haya encontrado trabajo y esta actividad sea
incompatible con la asistencia al centro de tratamiento, ya sea por lejanía o por
horario. El traslado a otra ciudad suele coincidir con el inicio de una actividad

194
P á gin a
laboral. Esta situación conduce, necesariamente, al cuestionamiento respecto a
la compatibilidad de estar en un programa de tratamiento y mantener en forma
paralela, una actividad productiva (estudio o trabajo). La frecuencia e intensi-
dad de tratamiento que proponen los planes impiden que el desempeño en estas
dos actividades sea posible, por lo que parecería necesario abordar el aspecto
de productividad como parte de la intervención que se realiza con el sujeto. Son
al menos dos las posibles intervenciones: una con la familia para que brinde el
apoyo requerido, de manera que el sujeto se vea exento de la responsabilidad
de tener que generar recursos; otra, es la intervención con el sujeto en cuan-
to a productividad, de manera de proveerlo de las habilidades y herramientas
necesarias para que una vez egresado del plan, pueda optar a una actividad
productiva que genere satisfacción para sí mismo y, a la vez, le permita generar
los recursos necesarios para la subsistencia. No debemos olvidar, como ya se ha
señalado anteriormente, que el desempeño productivo es uno de los factores
que permiten predecir el éxito en términos de reinserción social.

En el caso del Plan Básico que presta atención de carácter ambulatorio, sería
necesario estudiar la factibilidad de implementar estos programas en horarios
compatibles con las jornadas de trabajo de los usuarios, de manera que puedan
realizar ambas actividades.

El presente estudio permitió identificar algunos aspectos que podrían conside-


rarse de riesgo para una reinserción exitosa: sentir la necesidad de volver a
consumir droga; haber vuelto a consumir; percepción de que la situación familiar
y laboral se mantienen iguales o han empeorado. Estas y otras características in-
dican la importancia de analizar el perfil de los sujetos que muestran problemas
en las diferentes áreas evaluadas.

Cuando se relacionan los diferentes factores nos arrojan un sujeto con altas
probabilidades de mantenerse en el consumo, de no mediar una intervención
efectiva que logre su reinserción social, lo que incluye cambios efectivos en los
distintos aspectos mencionados: rehabilitación del consumidor sin mayor pro-
blema, rehabilitación del consumidor problemático, rehabilitación del adicto
declarado y rehabilitación del adicto pleno. Como la perspectiva es la de reha-
bilitación, debería haber entonces una quinta etapa o plan: aseguramiento de
los resultados.

Finalmente, es posible señalar que de acuerdo a lo descrito en la literatura espe-


cializada, la recuperación de la drogadicción puede ser un proceso a largo plazo
y frecuentemente requiere múltiples rondas de tratamientos. Tal como en otras

195 Pá g i na
enfermedades crónicas, la reincidencia en el uso de drogas puede ocurrir duran-
te o después de rondas exitosas de tratamiento. Los pacientes pueden requerir
tratamientos prolongados y múltiples rondas de tratamientos para poder lograr
la abstinencia a largo plazo y un funcionamiento completamente restablecido.
Participación en programas de auto-ayuda durante y después del tratamiento
sirven de apoyo para mantener la abstinencia.

Análisis de la información de registro sobre las prestaciones efectuadas en cada


plan en relación con la información proporcionada por los usuarios

Las prestaciones efectuadas se estudiaron desde los registros que cada centro
envía a FONASA, con carácter mensual y para cada usuario. En la ficha de cada
sujeto y para todo el período de tratamiento, se estudió el grado de consignación
de las prestaciones y el tipo de profesional que la realizaba. Se encontró un sub-
registro en las fichas que osciló entre el 20% y el 40% y que fue variable entre
los distintos planes, siendo más elevado en planes básicos que en intensivos y
residenciales, probablemente debido a una mayor presencia de comunidades
terapéuticas en estos últimos, en las cuales el registro fue mejor, disponiendo
estos centros de registros de actividades diarias.

Con la finalidad de verificar si las prestaciones consignadas en la ficha FONASA


eran reconocidas de la misma forma por el usuario, se construyó un instrumento
ad hoc para cotejar esta información. Sin embargo, a pesar de las intenciones
del equipo consultor que requirieron dos esfuerzos significativos para tratar de
recoger la opinión de los usuarios sobre fechas de prestaciones, identificación de
profesionales o técnicos a cargo de las prestaciones y asociación de las presta-
ciones recibidas con aquellas definidas por los centros, resultó imposible poder
cotejar la información entregada por los usuarios con la encontrada en las hojas
de registro.

En este sentido, podemos concluir que la no consignación de todas las prestacio-


nes en la ficha se debe fundamentalmente a un problema de sub-registro que se
ha detectado permanentemente a lo largo del estudio y no significa que las pres-
taciones no se realizaran. Los centros no falsean la información que entregan so-
bre las prestaciones que realizan. El sub-registro se materializa en un no cumpli-
miento de los pisos mínimos, circunstancia que podría acarrearles problemas en
la continuidad de su financiamiento. Por otro lado, los directivos de los centros
han expresado en más de una oportunidad la dificultad de asignar las actividades
que ellos realizan, a las prestaciones definidas por CONACE-FONASA.

196
P á gin a
Criterios de egreso de los usuarios en relación con los distintos planes y
tipo de centro

Mediante una entrevista a los directivos de los centros, este estudio evaluó la
existencia de “objetivos finales” de los programas y “criterios de egreso” para
los usuarios. Independientemente del tipo de plan estudiado y de la tipología del
centro, la mayor parte de los centros declaran disponer de objetivos finales en
sus programas que, en general, hacen referencia al logro de la abstinencia o me-
nor consumo, una mayor reinserción social con hincapié en el fortalecimiento de
la familia y al logro de cambios en el estilo de vida. Algunos centros mencionan
etapas en el proceso de tratamiento y otros, fijan objetivos individuales con cada
paciente, de acuerdo con sus necesidades. Los criterios de egreso obedecen al
cumplimiento de los objetivos anteriormente mencionados o al cumplimiento de
etapas en que se organiza el programa.

Se evaluó la posibilidad de modificación de estos criterios de egreso post-imple-


mentación de los convenios CONACE-FONASA, encontrándose que un 86% de los
centros declaran que los lineamientos generales se habrían mantenido sin modi-
ficaciones. Entre las modificaciones consignadas con respecto a estos criterios de
egreso, se incluyen el énfasis en aspectos de cambio conductual, de consumo y
la introducción de objetivos de logro personal, por sobre los comunitarios o gru-
pales. Existe consenso respecto a que por éxito terapéutico se entiende la intro-
ducción de cambios significativos en el estilo de vida del usuario, mejorando su
calidad de vida. Lo que se busca es el ajuste psicosocial y el funcionamiento del
sujeto en un contexto acorde a su cultura y características bio-psicosociales.

Características generales del usuario, según el tipo de plan, en compara-


ción con el establecido por el Protocolo Operativo

El perfil de los usuarios, en términos generales, fue consistente con lo indicado


en el Protocolo Operativo, en relación a la complejidad del diagnóstico clínico y
del compromiso bio-psicosocial de estos.

En relación al diagnóstico clínico de consumo o abuso, éste fue más frecuente en


usuarios de planes ambulatorios básicos, mientras que el diagnóstico de adicción
y patología psiquiátrica fue más frecuente en los planes residenciales. En este
punto es interesante destacar que los planes residenciales, que concentran a los
pacientes de mayor complejidad clínica, son los que tienen una menor planta
profesional en términos de médico psiquiatra y médico general, profesionales

197 Pá g i na
indispensables en el manejo y tratamiento de pacientes con patología psiquiá-
trica.

El compromiso bio-psicosocial también fue mayor entre los usuarios de planes re-
sidenciales. Este fue evaluado a través de una serie de variables entre las cuales
está el consumo de drogas en la familia, el cual fue significativamente mayor en
los programas residenciales que en los programas básicos. Asimismo, la condición
de policonsumidor de los usuarios, el antecedente de tratamientos anteriores y
el antecedente de conflicto con la justicia siguen la misma tendencia.

En relación a las redes de apoyo, no encontramos diferencias significativas en la


percepción de relación con la familia en los usuarios de los tres planes, sí en-
contramos menor porcentaje de usuarios adscritos al sistema educacional en los
planes residenciales, sin que la edad de estos pueda explicarlo. En relación a la
situación laboral antes del ingreso al plan, no encontramos diferencias entre los
planes.

En relación al perfil ocupacional, el análisis cualitativo realizado sobre tres as-


pectos centrales para la vida ocupacional de un sujeto conduce a una serie de
hallazgos que pueden relacionarse con los resultados obtenidos en la evaluación
de las escalas ocupacionales. Lo más destacable de estos hallazgos se resume
a continuación. Desde una perspectiva ocupacional, los sujetos son capaces de
identificar algunas responsabilidades y evaluar su cumplimiento. Recuerdan po-
cos hechos significativos en sus vidas e identifican la situación de consumo como
un hecho que afectó el cumplimiento de roles. Experimentan dificultad para
reconocer y describir responsabilidades asociadas a roles. Aunque la mayoría de
los entrevistados vive con su familia de origen o con la familia que han formado,
tienen dificultad para identificar roles desempeñados en el hogar y las respon-
sabilidades asociadas a éstos. Identifican eventos críticos y significativos que
implicaron cambios profundos en sus vidas y los condujeron a una crisis. También
identifican claramente fracasos y cambios que introducirían en sus vidas (proyec-
to de vida). En general, existe la sensación de no haber tenido la oportunidad de
elegir las cosas importantes en sus vidas. En cuanto a metas o proyectos futuros,
en general no existen o éstos se limitan a aspectos muy puntuales, que muchas
veces no se han logrado conseguir.

En cuanto a los resultados obtenidos en la evaluación de las escalas ocupacio-


nales, es posible destacar lo siguiente. En relación a la identidad ocupacional la
mayor dificultad que presenta el sujeto es la capacidad para enfrentar obstá-
culos y la tendencia a culpar a otros por sus fracasos. Se trata de una persona

198
P á gin a
con baja tolerancia a la frustración y con dificultad para hacerse cargo de sus
responsabilidades y su conducta. Tiende a poner la responsabilidad de sus actos
fuera de su persona, lo que dificulta la toma de conciencia y la disposición para
el cambio. La mayor fortaleza es que en ocasiones logra identificar uno o más
intereses, valorar algunas capacidades y reconocer algunas limitaciones.

En relación a la competencia ocupacional, la mayor dificultad que enfrenta el


sujeto es el cumplimiento de sus roles, lo que significa que no sólo tiene difi-
cultad para cumplir con las demandas de ellos, sino que muchas veces enfrenta
roles conflictivos o contradictorios. La mayor fortaleza en esta escala es que en
ocasiones el sujeto logra cumplir con estándares personales. Sin embargo, el
grado de disfunción que presenta, indica que la mayor parte del tiempo estos
estándares no se alcanzan, ya sea porque sobreestima sus capacidades o porque
adolece de graves limitaciones.

En relación a los ambientes de comportamiento ocupacional, la mayor dificultad


que enfrenta el sujeto es el grupo social de diversión. Esto implica que, ya sea
por baja o por alta demanda de interacción, el individuo se ve limitado en su
funcionamiento, siente que los otros no reconocen sus esfuerzos, ni sus contri-
buciones y siente que no puede influir sobre sus capacidades. La mayor fortaleza
del individuo en esta escala son los espacios físicos, objetos y recursos de la vida
hogareña y del rol productivo principal. Esto significa que el individuo tiene la
percepción de tener acceso a lo necesario para desenvolverse, aunque en ocasio-
nes estos objetos se perciban como inseguros o faltos de significado.

Como conclusión podemos señalar que, además de existir criterios diagnósticos


del tipo de dependencia y de comorbilidad psiquiátrica que clasifiquen al usuario
en el perfil de uno u otro plan, existen otras variables sociodemográficas que
son gravitantes a la hora de decidir cuál es la modalidad adecuada de trata-
miento para un usuario. Entre las mismas, podemos señalar la situación familiar
o laboral del sujeto, así como variables de edad, sexo o comorbilidad física o
psiquiátrica. Así, y como mostró nuestro estudio cualitativo, una persona con
una actividad productiva, difícilmente podrá cumplir con la asistencia a un plan
básico o una mujer con un compromiso bio-psicosocial severo acorde con un plan
residencial, pero que tiene hijos, con dificultad podrá permanecer en un régi-
men de internación durante un período de diez meses, siendo además mínima la
oferta de centros residenciales que incorporan mujeres.

199 Pá g i na
Tipología de planes óptimos según nivel de complejidad, la frecuencia y
extensión del período de prestaciones

La definición de un plan de tratamiento es necesaria para establecer algunas


orientaciones que permitan el cumplimiento de los objetivos terapéuticos de-
finidos. Sin embargo, este plan de tratamiento requiere una cierta flexibilidad
frente a la gran diversidad humana de los casos. Los planes de tratamiento se
constituyen en la práctica como modelos de acción terapéuticos, pero que, como
todos los modelos de acción, deben ser propuestas aproximadas, cuya imple-
mentación revelará su potencial de organización de la realidad concreta. Sin
embargo, el modelo nunca puede sustituir, sólo puede orientar el tratamiento en
cada caso. El modelo debe ser traducido a la realidad concreta a través de una
cuidadosa evaluación de cada paciente, la formulación apropiada para cada uno
de ellos y el monitoreo actualizado del estado clínico de los casos.

Para dar respuesta a este objetivo, primero se entregarán algunas indicaciones


generales basadas en la evidencia empírica resultante de estudios en la materia,
para finalizar en algunas consideraciones generales respecto a los tres planes de
tratamiento estudiados.

Respecto a lo encontrado en la bibliografía consultada, podemos señalar lo si-


guiente:

No hay un sólo tratamiento que sea apropiado para todas las personas. Es
muy importante lograr una combinación adecuada del tipo de ambiente, las
intervenciones y los servicios de tratamientos con los problemas y las nece-
sidades particulares de cada individuo para que dicha persona logre el éxito
final regresando a funcionar productivamente en la familia, el trabajo y la
sociedad.

Existen muchas drogas adictivas y los tratamientos para drogas específicas


pueden variar. El tratamiento también varía dependiendo de las característi-
cas del paciente. Los problemas asociados con la drogadicción pueden variar
significativamente: muchas personas sufren de problemas mentales, labora-
les, físicos, o sociales, los cuales hacen que sus trastornos adictivos sean mu-
cho más difíciles de tratar. Aún en casos en que haya pocos problemas relacio-
nados, la gravedad de la adicción en sí no es igual para todas las personas.

El tratamiento para la drogadicción puede incluir terapia de comportamien-


to, medicamentos, o la combinación de ambos. Los mejores programas pro-

200
P á gin a
veen una combinación de terapias y de otros servicios para satisfacer las
necesidades de cada paciente, las cuales se conforman por cuestiones tales
como la edad, raza, cultura, orientación sexual, sexo, embarazo, paternidad
o maternidad, vivienda y trabajo, además de la posibilidad de haber sufrido
abuso físico o sexual.

Durante el tratamiento para la drogadicción, cada persona progresa a diferen-


te velocidad. Por eso, no existe un tiempo predeterminado para ser tratado.

Por otro lado, no todos los tratamientos para el abuso de drogas son igualmen-
te efectivos. Las investigaciones también han revelado una serie de principios
que caracterizan los tratamientos más efectivos para el abuso y la adicción a
las drogas, entre los que podemos señalar:

El tratamiento efectivo debe abarcar las múltiples necesidades de la persona,


no solamente su consumo de drogas. Para ser efectivo, el tratamiento debe
dirigirse al consumo de drogas de la persona además de cualquier otro proble-
ma médico, psicológico, social, vocacional y/o legal.

El plan de tratamiento del paciente debe ser continuamente evaluado y, de


ser el caso, modificado para asegurar que el plan se mantenga a la par con los
cambios en las necesidades de la persona. Un paciente puede requerir com-
binaciones de servicios y componentes de tratamientos que varíen durante el
curso de su tratamiento y recuperación.

Para que el tratamiento sea efectivo, es esencial que el paciente lo conti-


núe durante un período adecuado de tiempo. Las investigaciones indican que
en la mayoría de los pacientes se comienza a ver una mejoría significativa
después de tres meses de tratamiento. Cuando se llega a este punto, los
tratamientos adicionales pueden lograr una recuperación acelerada. Ya que
muchas personas con frecuencia dejan el tratamiento prematuramente, los
programas deben incluir estrategias que comprometan y mantengan a los pa-
cientes bajo tratamiento. Como la drogadicción es típicamente un trastorno
crónico, caracterizado por reincidencias ocasionales, un sólo tratamiento a
corto plazo no es suficiente. Para muchas personas, el tratamiento es un
proceso a largo plazo que involucra intervenciones múltiples para tratar de
lograr la abstinencia.

Los programas de tratamiento deben incluir exámenes para el VIH/SIDA, he-


patitis B y C, tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, conjuntamente

201 Pá g i na
con la terapia necesaria para ayudar a los pacientes a modificar o cambiar
aquellos comportamientos que les ponen a ellos o a otros en riesgo de ser in-
fectados. La terapia puede ayudar a los pacientes a evitar comportamientos
de alto riesgo. También puede ayudar a las personas que ya están infectadas
a manejar su enfermedad.

Ya que algunos problemas individuales (tales como una enfermedad mental


seria, el uso severo de otras sustancias y problemas judiciales) aumentan la
probabilidad de que un paciente termine prematuramente el programa, es
posible que se requieran tratamientos intensivos con una variedad de com-
ponentes para retener a los pacientes que tienen estos problemas dentro del
programa.

En el caso de individuos con problemas de adicción o abuso de drogas que al


mismo tiempo tienen trastornos mentales, se debe tratar los dos problemas
de una manera integrada. Como a menudo se ven trastornos de adicción y
trastornos mentales en un mismo individuo, aquellos pacientes que presentan
cualquiera de las dos condiciones deben ser evaluados y tratados para la pre-
sencia simultánea del otro tipo de trastorno.

La terapia individual y/o de grupo constituyen componentes críticos del tra-


tamiento efectivo para la adicción. Durante la terapia, los pacientes tratan
sus problemas de motivación, desarrollan habilidades para rechazar el uso de
la droga, reemplazan actividades donde se usan las drogas por actividades
constructivas y útiles en las que no entra el uso de drogas, y mejoran sus
aptitudes para resolver problemas. La terapia de comportamiento también
facilita las relaciones interpersonales y mejora la habilidad del individuo para
funcionar dentro de la familia y de la comunidad.

El tratamiento residencial a largo plazo suministra cuidados 24 horas al día,


generalmente en ambientes que no son hospitales. El modelo de tratamiento
residencial mejor conocido es el de la comunidad terapéutica, pero los tra-
tamientos residenciales también pueden emplear otros modelos, como el de
terapia de comportamiento cognitivo. En comparación con pacientes de otras
formas de tratamientos de drogas, el residente típico tiene problemas más se-
veros, con más problemas concurrentes de salud mental y más envolvimiento
criminal. Las investigaciones demuestran que los programas de comunidades
terapéuticas pueden ser modificados para tratar individuos con necesidades
especiales, incluyendo adolescentes, mujeres, personas con trastornos men-
tales severos, e individuos que están en el sistema de justicia criminal.

202
P á gin a
Sobre la base de lo anteriormente expuesto, y en relación a los planes de trata-
miento, nos parece de interés señalar lo siguiente:

Si bien se encontró que la duración de los planes evaluados es similar a lo


estipulado en el Protocolo Operativo, parece importante conceder una cierta
flexibilidad a los mismos, dado un importante porcentaje de sujetos en trata-
miento post egreso del plan encontrado en este estudio.

Por otro lado, pareciera recomendable que los tres planes de tratamiento
contemplaran una instancia de seguimiento de los mismos, que pudiera inclu-
so comprometer recursos financieros.

En relación a todos los planes, se debieran incluir actividades dirigidas a la


mejora de la reinserción social desde el inicio del tratamiento, de modo que
se entreguen herramientas de reincorporación social incluso a los sujetos que
pueden desertar de un plan de tratamiento.

En relación a lo anterior y dado que se encontró que los sujetos que abando-
nan un plan permanecen en promedio la mitad de la duración del mismo, se
sugiere incorporar como prestaciones del plan, algunas dirigidas al rescate de
estos usuarios.

Otro aspecto que surgió de los resultados de este estudio es la necesidad


de uniformar criterios respecto a la definición de las prestaciones del plan,
incorporando a las mismas, la riqueza de la experiencia adquirida en la prác-
tica, esto es, establecer una cultura de buenas prácticas

Se recomienda re-estudiar la uniformidad en el número y tipo de prestaciones


a lo largo del plan, basándose en la mejor evidencia existente que respalde
en qué momento pueda ser de mayor eficacia.

Revisar la compatibilidad horaria entre asistencia a un plan de tratamiento y


encontrarse desempeñando una actividad productiva (trabajo, estudio). Plan-
tear la flexibilización de los planes en términos de frecuencia de asistencia y
horas de permanencia.

Revisar la pertinencia de incorporar patología dual en modalidad de trata-


miento residencial. Se plantea la necesidad de adaptar estos programas de
tratamiento a sujetos con características especiales.

203 Pá g i na
Recomendaciones

E n este capítulo se presentan las recomendaciones que surgen de la evidencia


y que el equipo técnico que realizó la evaluación de los Planes Básico, Intensivo
y Residencial, ha buscado estructurar en términos de transformar los hallazgos
del estudio en insumos útiles para los procesos de toma de decisiones que debe
adoptar CONACE.

En el proceso de análisis y revisión de los resultados reportados en los diferentes


informes de avance del estudio, el equipo pudo ir descubriendo elementos de di-
ferente nivel jerárquico para incorporar como recomendaciones. De este modo,
la manera que consideramos más funcional para el objetivo de entregar insumos
que contribuyan a tomar decisiones fue agrupar las recomendaciones en tres
niveles: Orientadas al diseño de Políticas, Orientadas al diseño de Estrategias y
Orientadas al diseño de Intervenciones.

Las diferentes recomendaciones que se formulan se encuentran en sintonía con


la evidencia teórica y empírica provista por el estudio.

204
P á gin a
Recomendaciones
orientadas al diseño de Políticas

Generar un alineamiento conceptual de la dependencia y adicción a sus-


tancias como un cuadro crónico

El abordaje del problema de adicción a sustancias, como se ha señalado reite-


radamente, es un problema muy complejo de abordar. En este sentido, parece
extremadamente relevante producir un alineamiento conceptual en torno a con-
siderar la problemática de la dependencia y adicción a las sustancias como un
cuadro crónico.

Como se ha comentado previamente, este planteamiento tiene sustento en los


resultados obtenidos en este estudio, así como la revisión de la bibliografía in-
ternacional disponible para experiencias similares de tratamiento.

Un alineamiento conceptual en este sentido puede facilitar las tareas de abo-


gacía orientadas a construir un enfoque hegemónico que pueda hacer de los
programas de tratamiento y rehabilitación de drogas objetos similares a otros
programas con los cuales los tomadores de decisión en materia de políticas públi-
cas están más familiarizados. Este enfoque tiene especial potencial para seguir
fortaleciendo la participación del sector salud en un abordaje intersectorial del
problema, pues este enfoque se encuentra en sintonía con las visiones que pre-
valecen en los actores relevantes del sector.

Separar funciones para favorecer la especialización y la rendición de res-


ponsabilidades

En diferentes sociedades, como una manera de aumentar la efectividad en el


desarrollo de políticas públicas, se han propiciado esfuerzos para separar funcio-
nes de diferentes agentes del estado. Si bien, la extensión e intensidad de esta
separación pudiera ser motivo de debate, al menos la clarificación de los roles
básicos de un sistema que presta servicios de carácter social a las personas es
recomendable.

Si se piensa en los planes evaluados en este estudio como expresiones de la res-


puesta organizada de la sociedad chilena a necesidades específicas de algunos

205 Pá g i na
sectores de la población, será conveniente explicitar los roles de rectoría-regu-
lación, financiamiento y prestación de servicios.

La función prestadora es quizás la más fácilmente identificable. La función finan-


ciadora puede estar sujeta a confusiones si es que no se explicitan las tareas de
recaudación o recolección de recursos (por ejemplo defender expansiones presu-
puestarias frente a Hacienda; obtención de donaciones, etc.) de aquellas tareas
de compra de servicios, es decir pago a prestadores mediante los instrumentos
más adecuados para conseguir los objetivos de política que se hayan definido.

En un ambiente intersectorial de construcción de políticas, es muy probable que


la función de rectoría-regulación sea muy difícil de ejecutar. En la interfase de
la intersectorialidad los límites de cada sector suelen ser poco claros, lo que se
traduce en áreas en las cuales compite más de un sector, y otras áreas abando-
nadas sin que ningún sector asuma responsabilidades por ellas.

Fortalecer el rol rector de CONACE

Consistentemente con lo señalado en el punto anterior, resulta enteramente sa-


ludable para el fortalecimiento y sustentabilidad de una política pública en torno
al problema de la dependencia a sustancias, que CONACE se fortalezca como
el actor público que lidera una respuesta a este problema desde los diferentes
sectores del estado.

Esto requerirá que el equipo de CONACE siga fortaleciéndose en sus capacidades


y competencias para diseñar políticas e instrumentos al servicio de esas políticas.
De este modo, se favorecerá una institucionalidad reguladora en la cual, desde
el establecimiento de normas hasta la generación de mecanismos de asignación
de recursos para incentivar a los prestadores, será consistente con las políticas
públicas que se definan.

Favorecer visiones integrales para el diseño de políticas

Como se ha explicado en forma previa, la modificación del patrón de consumo y


la abstinencia representan sólo uno de los objetivos a lograr con los programas
para enfrentar el problema de la adicción a sustancias. Esto requiere soluciones
integrales en el diseño de políticas, planes y programas.

206
P á gin a
Los enfoques que consideran intervenciones en otros aspectos probablemente
serán más efectivos para lograr que el sujeto alcance un funcionamiento perso-
nal, ocupacional y social satisfactorio para sí mismo y para otros.

En este sentido, el diseño de políticas, planes y programas, debiera, al menos,


contemplar a la familia y el trabajo como dimensiones fundamentales que deben
ser consideradas.

207 Pá g i na
Recomendaciones
orientadas al diseño de estrategias

Fortalecer capacidades específicas para desarrollar programas en los equi-


pos técnicos

En la actualidad es posible constatar debilidades en el desarrollo de programas.


Esto se evidencia en la consistencia entre objetivos e indicadores que permitan
medir si los objetivos se alcanzan, y en qué nivel es débil.

Un enfoque metodológico que es práctico para resolver este problema es el mar-


co lógico, el cual ha sido impulsado por diversos organismos de cooperación
internacional y ha ido adquiriendo creciente uso en diferentes reparticiones pú-
blicas chilenas.

Se sugiere que al menos el equipo técnico de nivel central y regional de CONACE


se familiarice con esta metodología, de manera que los actuales y futuros planes
puedan estructurarse en un formato que facilite su evaluación y, por lo mismo,
la incorporación oportuna de las correcciones que sean necesarias.

Construir consensos sobre definiciones operacionales básicas

El estudio realizado por el equipo técnico de la Escuela de Salud Pública debió


enfrentar la enorme dificultad de no contar con definiciones previas de concep-
tos fundamentales para realizar la evaluación. Esto fue muy difícil, pues obligó a
la construcción de definiciones operacionales durante el proceso de evaluación,
lo que es extremadamente complejo y puede poner en riesgo la consecución de
los objetivos de la evaluación.

En la perspectiva de ir fortaleciendo una cultura de evaluación, es recomenda-


ble hacer un esfuerzo sostenido para llegar a construir consensos respecto de
definiciones de conceptos básicos como egreso, recaída, abandono, deserción,
ocupación, entre otros. El contar con estas definiciones conceptuales fundamen-
tales permitiría homogeneizar indicadores para evaluar los planes y programas
entregados por los diferentes prestadores.

208
P á gin a
Existen metodologías que son especialmente útiles para alcanzar este propósito
y que reciben el nombre genérico de técnicas para el desarrollo y construcción
de consenso. Entre éstas, cabe mencionar las técnicas de Delphi y Panel de Ex-
pertos.

Duración y flexibilidad de los planes

La información proporcionada por el presente estudio conduce a una reflexión


acerca de la duración y formato de entrega de los actuales planes de tratamiento
y rehabilitación y la compatibilidad de éstos con otras áreas de desempeño de
una persona.

Los resultados de nuestro estudio plantean que un sujeto que abandona el plan
de tratamiento no logra cumplir con el tiempo, o los objetivos, o ambos, fijados
a su ingreso. Pareciera haber información razonablemente sólida para plantear
una revisión en mayor profundidad respecto a extender el marco temporal de los
planes. Pareciera necesario incluir dentro de los planes, a modo de intervención
temprana, estrategias orientadas a la prevención de recaídas e incorporación
social del sujeto, lo que tendría un impacto favorable en el resultado de los
planes, independientemente de su duración. Asimismo sería necesario evaluar la
posibilidad de integrar al interior de cada plan una instancia de seguimiento, que
pudiera incluir un incentivo económico para asegurar su aplicación.

Respecto a la necesidad de flexibilizar los planes para hacerlos más compatibles


con los requerimientos de horario y desempeño que la sociedad le plantea a los
sujetos en rehabilitación, la evidencia encontrada en nuestro estudio es más
categórica. Debido a lo anterior nos parece recomendable, al menos, establecer
diseños más flexibles para los planes.

Introducir nuevas prestaciones

Se propone considerar la inclusión de la evaluación del desempeño ocupacional


de los sujetos que participan en programas de tratamiento y rehabilitación.
Esta evaluación indicará si el sujeto alcanza una función ocupacional adecuada
y satisfactoria para su edad y nivel socio cultural o si presenta algún grado de
disfunción ocupacional y cuáles son los principales aspectos afectados.

209 Pá g i na
Profundizar áreas de estudio

La evaluación de los planes que solicitó CONACE a la Escuela de Salud Pública


corresponde a un primer esfuerzo, el cual puede definirse como exploratorio. Si
bien, el estudio arrojó importantes luces de evidencia sobre muchos aspectos in-
volucrados en el desarrollo de los planes, en muchas áreas levantó interrogantes
que requieren otros estudios que profundicen en aspectos específicos.

Un aspecto que nos parece interesante de destacar dice relación con los para-
digmas terapéuticos desde los cuales los prestadores desarrollan su labor. En
efecto, los impactos de enfoques como el psicoterapéutico versus el paradigma
de comunidad terapéutica requieren de seguimientos de más largo plazo. Obvia-
mente, una evaluación de este tipo excede los alcances del presente estudio,
pero su desarrollo debiera plantearse en la perspectiva de proveer insumos sóli-
dos para alimentar la construcción de políticas públicas.

En la misma perspectiva, el presente estudio es una primera aproximación al


conocimiento de la situación de egreso, la que debiera ser complementada con
otro tipo de estudios de manera de obtener un perfil más claro del egresado y
su situación de vida. Se requeriría implementar un estudio de seguimiento a más
largo plazo para determinar el nivel de reinserción social logrado por el sujeto,
como asimismo identificar los factores que favorecen esta reinserción y aquellos
que la dificultan o la impiden. Una vez identificados estos factores, ellos pueden
ser abordados en una estrategia de intervención temprana que favorezca una
reinserción exitosa de los sujetos.

210
P á gin a
Recomendaciones
orientadas al diseño de intervenciones

Las intervenciones que se pueden recomendar son al menos dos: una con la
familia para que brinde el apoyo requerido, de manera que el sujeto se vea
exento de la responsabilidad de tener que generar recursos; otra, es la in-
tervención con el sujeto en cuanto a productividad, de manera de proveerlo
de las habilidades y herramientas necesarias para que, una vez egresado del
plan, pueda optar a una actividad productiva que genere satisfacción para sí
mismo y, a la vez, le permita generar los recursos necesarios para la subsis-
tencia.

En relación con intervenciones dirigidas a la dimensión familiar, se recomienda:

Incorporar a la familia en etapas tempranas de la intervención, identifi-


cando uno o más de sus miembros que puedan proveer el apoyo necesario
al sujeto que se encuentra en tratamiento.

Diagnóstico e intervención de la adicción y otros problemas que puedan


existir al interior de la familia.

Considerar como aspectos importantes de intervenir tanto durante el tra-


tamiento, como en la etapa de reinserción a nivel familiar, al menos las
relaciones afectivas dentro de la familia; estilos de comunicación; organi-
zación y normas; tiempo libre.

En relación con intervenciones dirigidas a la dimensión ocupacional, se reco-


mienda:

Conocer, evaluar y posteriormente intervenir el desempeño ocupacional


de una persona en etapas tempranas, no sólo como parte de un programa
de prevención, sino también como uno de los componentes centrales de la
etapa de tratamiento y rehabilitación, con miras a fortalecer aspectos re-
lacionados con la reinserción o incorporación social del sujeto. Un progra-
ma de intervención debe incluir un espacio que permita al sujeto explorar
sus habilidades e intereses, de manera que obtenga un conocimiento de
aquello que es capaz de realizar, de aquello que disfruta realizando, y de
aquello en que no tiene mayores habilidades, de manera que tenga la po-

211 Pá g i na
sibilidad de optar por determinadas actividades que le permitan obtener
satisfacción personal, en la medida que puede llevarlas a cabo con éxito.
Esta satisfacción genera, a su vez, sentimientos de auto-valía y capacidad,
que son indispensables para un buen desarrollo personal y social.

Otro aspecto necesario de considerar y manejar en un programa de inter-


vención, es el ambiente en que se desempeña un individuo. Cuando deci-
mos ambiente, nos referimos tanto al espacio físico, como al grupo social
que rodea a una persona y las relaciones que mantiene con éstos.

Otro aspecto central de considerar en una intervención es la motivación


del sujeto por una tarea, materia que también se relaciona con el ambien-
te ocupacional. Esta tarea debe permitir satisfacer al sujeto las necesida-
des psicológicas de auto-determinación (decidir cómo ocupar el tiempo
y los recursos); competencia (habilidad para tener éxito en tareas que
concuerdan con habilidades personales); interrelación (necesidad de in-
teracción con otros adquiriendo seguridad en las propias capacidades); y
reafirmación (apoyo otorgado por el ambiente para mantenerse o iniciar
una tarea).

Considerar la situación laboral, ya sea que se requiera realizar un apresto


laboral para entrenar en habilidades laborales básicas; una intervención
vocacional para orientar hacia una determinada área o hacia un determi-
nado empleo; un análisis del puesto de trabajo para identificar las deman-
das del mismo y, por lo tanto, las habilidades requeridas por la persona
que lo desempeñe; y, finalmente, una colocación selectiva o no, depen-
diendo de la historia laboral previa del sujeto.

Si bien muchas de las intervenciones que se planifican son de carácter grupal,


se recomienda considerar el espacio para que cada persona pueda hacer su
propio proceso y determinar sus propias metas, considerando las caracte-
rísticas individuales de cada uno. Cada sujeto tiene habilidades, carencias
y necesidades muy concretas y particulares; esto debe ser considerado en
cualquier tipo de abordaje terapéutico que se intente.

En relación con el diseño de indicadores para evaluar el grado de éxito de los


planes se sugiere considerar el porcentaje de sujetos que señala haber de-
tenido o disminuido su consumo, en comparación con aquellos que declaran
haberlo aumentado o al menos, mantenerlo igual.

212
P á gin a
Considerando que hay un déficit en el seguimiento de los abandonos y que
al analizar las respuestas de los usuarios respecto a qué situación los haría
mantenerse en el programa, varios responden que haberlo valorado más o
haber comprendido mejor de qué se trataba, se recomienda fortalecer el se-
guimiento de los pacientes que abandonan. Puede incluso establecerse algún
mecanismo de pago que incentive los seguimientos.

En relación con el Síndrome de Burnout, estimamos que se hace necesario


pasar a una etapa en que se haga una revisión comparativa de los estudios
parciales ya hechos, según modalidad de intervención, y aplicar análisis a la
masa global de trabajadores, para obtener resultados contrastables y definir
estrategias e intervenciones específicas.

Se recomienda continuar con la política de capacitación de los recursos hu-


manos que participan en los diversos planes impulsados por CONACE, pues
ello contribuye a aumentar las competencias específicas que se requieren y,
además, contribuye a legitimar el rol de CONACE para el conjunto de actores
involucrados en la red de tratamiento y rehabilitación de la adicción a sus-
tancias.

Como se señaló en la introducción de esta sección, las recomendaciones recién


formuladas tienen sustento en los hallazgos presentados a lo largo de este infor-
me final y su propósito es contribuir a los procesos de toma de decisión que invo-
lucran políticas públicas que lidian con el problema de la adicción a sustancias.

213 Pá g i na
Anexos

Anexo 1
Evaluación plan primera respuesta

Evaluación del Plan Primera Respuesta de las instituciones en convenio con


CONACE-FONASA en programas de apoyo a los planes de tratamiento y reha-
bilitación en drogas

Objetivos

El Plan Primera Respuesta constituye la puerta de entrada al sistema de trata-


miento y rehabilitación en el campo de las drogas; la apuesta es conseguir acceso
y cobertura siendo las prestaciones fundamentales la acogida, la contención y la
derivación asistida.

El Protocolo Operativo define el plan de tratamiento de primera respuesta como


la atención de carácter resolutiva que entrega un prestador de salud a la persona
que consulta por problemas derivados del consumo de sustancias psicoactivas.
El carácter resolutivo del Plan Primera Respuesta está dado porque cumple los
siguientes objetivos:

Acoger y contener emocionalmente a la persona que consulta por problemas


derivados del consumo de sustancias ilícitas psicoactivas y/o a su familia.

Evaluar magnitud y riesgo de la modalidad de consumo de sustancias ilícitas y


el grado de compromiso bio-psicosocial que presenta quien consulta.

214
P á gin a
Dar de alta a los que corresponda (consultantes que presentan consumo expe-
rimental o moderado, sin factores de riesgo relevantes).

Derivar asistidamente a otros establecimientos que provean planes de trata-


mientos más complejos, según corresponda (personas con abuso o consumo
perjudicial y con dependencia a las drogas).

El Plan de Primera Respuesta, incluye un conjunto de prestaciones, que se pro-


veen en un número y secuencia variable, de acuerdo a las necesidades de quién
consulta, tales como consulta médica, consulta de salud mental, visita domici-
liaria, intervención psicosocial de grupo, consultoría de salud mental, exámenes
de laboratorio y medicamentos.

Este plan se realiza de forma ambulatoria y tiene una duración estimada de un


mes. Se entrega en establecimientos de atención primaria (consultorios, centros
de salud mental, hospitales tipo 4); centros de nivel secundario (equipos de salud
mental y psiquiatría ambulatoria, en COSAM, CRS, CDT); y establecimientos priva-
dos asociados a la red de salud local (ONG´s, fundaciones, consultorios parroquia-
les u otros, debidamente acreditados por el Servicio de Salud de la jurisdicción
correspondiente).

En este marco de cambio jurídico y técnico-administrativo en la relación de


CONACE con los centros de tratamiento y rehabilitación en el campo de las
drogas, se solicita a la Escuela de Salud Pública un estudio de evaluación de
proceso de los nuevos planes terapéuticos y de rehabilitación, en una meto-
dología de seguimiento de los usuarios de tales planes, en tiempos definidos
técnicamente.

El presente informe final da cuenta de los resultados de la evaluación del proceso


de funcionamiento del Plan Primera Respuesta en una muestra representativa
nacional de los centros en convenio. Constituye el primer producto terminal del
proyecto global de evaluación de los planes de tratamiento y rehabilitación. Su
propósito es evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos planteados para
el Plan Primera Respuesta en instituciones prestadoras de dicho plan en convenio
con CONACE-FONASA, en programas de apoyo a planes de tratamiento y rehabi-
litación en drogas.

215 Pá g i na
Metodología

Diseño General

Se trata de un estudio longitudinal, de carácter nacional, de personas que con-


sultan por problemas derivados del consumo de sustancias psicoactivas y que se
han incorporado como usuarios de los Planes de Primera Respuesta de institu-
ciones en convenio con CONACE.

La unidad de análisis está dada por los individuos beneficiarios que representan
al Plan de Primera Respuesta, verdadero sujeto del estudio, en instituciones en
convenio con CONACE-FONASA-MINSAL.

El estudio está basado en una muestra probabilística de centros de tratamiento


y rehabilitación que tienen convenio de financiamiento de Planes de Primera
Respuesta con CONACE en el año 2002 y en una muestra aleatoria de planes de
financiamiento, representados por sus usuarios, de los centros seleccionados.

El ámbito geográfico del estudio está constituido por las comunas donde se en-
cuentran ubicados los centros de tratamiento y rehabilitación que tienen con-
venio de financiamiento de continuidad o de expansión con CONACE-FONASA;
considera 9 de las 13 regiones del país, puesto que en el resto de las regiones no
existen centros que tengan convenio de financiamiento con CONACE en Planes
de Primera Respuesta.

El marco de muestreo utilizado para la selección de la muestra está formado por


69 centros de tratamiento y rehabilitación que tienen, en el año 2002, un total
de 1.533 convenios de financiamiento con CONACE, para planes de rehabilita-
ción, en Plan Primera Respuesta.

En la determinación del tamaño de la muestra se consideró un 95% de confianza,


un error de estimación de un 3% y una proporción histórica de un 20% de éxito en
los programas de rehabilitación, obteniéndose un total de 237 planes, represen-
tados por otros tantos usuarios.

216
P á gin a
En la selección de las unidades muestrales se emplearon dos criterios de estra-
tificación:

En primer lugar, se utilizó como variable auxiliar a los centros de Primera Res-
puesta para llegar a la selección de los usuarios de los planes. El método de
selección de un centro fue proporcional al número de planes de tratamiento
financiados por CONACE/ FONASA.

En segundo lugar, se efectuó un muestreo en tres conglomerados geográficos


construidos para el Sector del Norte del país, otro para el Sector Central y otro
para el Sector Sur. En cada conglomerado se seleccionó, en forma aleatoria, a un
conjunto de centros representativos del conglomerado.

Los centros de rehabilitación se agrupan en cuatro conglomerados tipológicos:


Hospitales, Comunidades Terapéuticas, COSAM y Consultorios.

La muestra calculada de 237 convenios se distribuye entre los cuatro conglome-


rados en forma proporcional al número de convenios que hay en cada uno de
ellos.

El número de centros, número de convenios por centro en la población, número


de convenios por centro en la muestra se observa en la tabla adjunta.

Tabla 1. Tamaño de muestra. Relación con Nº de convenios y Centros

N° de convenios en
Región Nº de Convenios Nº de Centros
la muestra
I 36 5 9
II 48 1 7
III 20 1 4
V 132 7 19
VII 108 2 15
VII 114 5 26
IX 61 3 13
X 44 2 9
R.M. 970 46 135
Total 1533 72 237

217 Pá g i na
Los 46 centros que fueron incluidos finalmente en la muestra aparecen en la
Tabla siguiente:

Región Nombre Centro Tipo de Centro Tipo de Planes


I CT Saint Germain Comunidad terapéutica 1ª respuesta, básico
Unidad de Alcohol y Servicio Psiquiatría Hos-
I 1ª respuesta, básico
drogas pital Iquique
I COSAM Salvador Allende COSAM 1ª respuesta, básico
II Consultorio Alemania Consultorio 1ª respuesta
III Consultorio Caldera Consultorio 1ª respuesta
Hospital Calera
V Hospital 1ª respuesta
Dr. Mario Sánchez
Hospital Quintero
V Hospital 1ª respuesta
Dra. Adriana Cousiño

V Consultorio Cienfuegos Consultorio 1ª respuesta

Consultorio
V Consultorio 1ª respuesta
Villa Alemana
VII Consultorio Los Aromos Consultorio 1ª respuesta
VII Consultorio Carlos Trupp Consultorio 1ª respuesta
VIII Consultorio Centro Consultorio 1ª respuesta
Consultorio
VIII Consultorio 1ª respuesta
Víctor Manuel Fernández
VIII Consultorio Leoneras Consultorio 1ª respuesta
VIII Consultorio Higueras Consultorio 1ª respuesta
IX Consultorio Huequén Consultorio 1ª respuesta
IX COSAM La Rueda COSAM 1ª respuesta
IX Consultorio Amanecer Consultorio 1ª respuesta
Hospital Regional Servicio Psiquiatría 1ª respuesta, básico,
X
Servicio Psiquiatría Hospital Valdivia intensivo
X Consultorio Angelmó Consultorio 1ª respuesta
XIII COSAM Pudahuel COSAM 1ª respuesta, básico
1ª respuesta, básico,
XIII CRS Salvador Allende CRS
intensivo
XIII Consultorio Albertz Consultorio 1ª respuesta
Centro Beber Problema
XIII Centro de especialidad 1ª respuesta, básico
Lo Prado

218
P á gin a
XIII Consultorio Cerro Navia Consultorio 1ª respuesta
XIII Consultorio El Monte Consultorio 1ª respuesta
XIII COSAM Peñaflor COSAM 1ª respuesta, básico
XIII Multifamiliar Renca Organización comunal 1ª respuesta, básico
Consultorio
XIII Consultorio 1ª respuesta, básico
Pablo de Rocka
XIII COSAM La Granja COSAM 1ª respuesta, básico
Hospital
XIII Hospital 1ª respuesta, básico
San José de Maipo
Consultorio
XIII Consultorio 1ª respuesta
Villa O’Higgins
XIII Consultorio Los Quillayes Consultorio 1ª respuesta
XIII Consultorio N° 1 Consultorio 1ª respuesta, básico
XIII Consultorio Lo Valledor Consultorio 1ª respuesta
XIII Consultorio Maipú Consultorio 1ª respuesta, básico
XIII Consultorio Quinta Bella Consultorio 1ª respuesta
XIII Consultorio Lo Hermida Consultorio 1ª respuesta
XIII Consultorio Barnechea Consultorio 1ª respuesta
Consultorio
XIII Consultorio 1ª respuesta
Rosita Renard
XIII Consultorio E. Frei Consultorio 1ª respuesta
Consultorio
XIII Consultorio 1ª respuesta
Julio Acuña Pinzón
XIII Consultorio A. Neghme Consultorio 1ª respuesta
XIII Consultorio E. Enríquez Consultorio 1ª respuesta
Asociación Trab.
XIII Agrupación voluntarios 1ª respuesta
Sociosanitario
XIII Multifamiliar Buin Agrupación comunitaria 1ª respuesta
XIII Consultorio Arturo Baeza Consultorio 1ª respuesta

Instrumentos de Planes Primera Respuesta

Los principales objetivos perseguidos en este plan se basan en la acogida, por


parte de los profesionales y técnicos, de la persona que consulta por problemas
derivados del consumo de drogas; en su diagnóstico clínico y psicosocial y en la

219
Pá g i na
determinación de si esta persona debe ser dada de alta al finalizar este plan o,
por el contrario, debe ser derivada a un plan de tratamiento y rehabilitación.

Para poder realizar una evaluación relativa al cumplimiento de estos objetivos


por los centros en convenio se utilizaron los siguientes instrumentos:

Instrumento aplicado al director del centro: se evalúan aspectos relativos


al funcionamiento del programa; planta profesional y técnica; tipo de presta-
ciones entregadas; horarios y frecuencia de atención; número de usuarios que
atiende; información acerca de los planes en convenio; aspectos normativos y
de gestión; definiciones de prestaciones.

Instrumentos aplicados a los usuarios de los planes: información sociodemo-


gráfica; información relativa al consumo; consumo familiar; problemas judi-
ciales; intención de abandono. Se realiza asimismo una encuesta autoaplica-
da dirigida a evaluar la acogida que él percibió de parte de los profesionales
y técnicos del centro a su ingreso al plan.

Instrumentos aplicados a los profesionales y técnicos del programa: se re-


gistra información sobre su perfil profesional; capacitación en tratamiento y
rehabilitación; actividades que realiza; grado de satisfacción con el progra-
ma. Se diseñó una batería de instrumentos autoaplicados de evaluación acer-
ca de la percepción sobre la capacidad de acogida hacia los usuarios desde
la perspectiva del equipo, compuestas por la encuesta de calidad percibida,
la escala de asertividad de Rathus y el índice de reactividad interpersonal de
Davis.

Instrumento de validación de organización y dirección técnica: las pre-


guntas realizadas al director con relación a organización y dirección técnicas
son cotejadas en este instrumento de evaluación basándose en los registros
disponibles en el centro.

Instrumento de evaluación de planta física: este instrumento evalúa la plan-


ta física de estos centros en los aspectos relativos a las facilidades o dificulta-
des que en términos de infraestructura, recursos materiales (salas, box, etc.)
condiciones de acceso y planta física existen para el cumplimiento del plan.

Instrumento de diagnóstico y derivación de los usuarios: a través del regis-


tro en la ficha clínica, este instrumento recoge el diagnóstico clínico y psico-
social de los usuarios de la muestra; el tipo de profesional que realizó estos

220
P á gin a
diagnósticos y los instrumentos aplicados para los mismos; si es dado de alta
o derivado a otro plan y si esta derivación fue efectiva y oportuna.

Instrumento de registro de prestaciones: se diseñó un instrumento de regis-


tro diario, sobre la base de la ficha clínica exigible para cada usuario y que
consigna las prestaciones que recibió, la fecha y el tipo de profesional que
las realizó.

Trabajo de Campo

Previo al inicio del estudio CONACE debió oficiar a todos los centros con conve-
nio, seleccionados en la muestra de la realización de esta evaluación, mediante
una carta explicativa acerca del objetivo de ésta.

Como se comentara en generalidades, la parte inicial del trabajo de campo fue


común para todas las etapas de este proyecto y consistió en una prueba de te-
rreno de los instrumentos construidos y concordados con el equipo técnico de
CONACE.

Pilotaje de instrumentos

Con el fin de efectuar la validación de los instrumentos elaborados tanto en sus


aspectos de adaptación lingüística y semántica como en cuanto a su validez,
criterio, contenido y constructo, se planificó una etapa de pilotaje para ser rea-
lizada durante 10 días hábiles. Ella fue realizada en forma previa al inicio de la
captación de los usuarios que representaron a los planes seleccionados en las
diferentes muestras.

Desarrollo del seguimiento en terreno

El ingreso al estudio de usuarios de este plan comenzó en agosto de 2002. Previo


al ingreso al estudio, se le solicitó a cada participante leer un Consentimiento
informado donde se les explicaba los objetivos y el procedimiento del estudio.
En bases voluntarias y conservando su anonimato, el usuario decidía si participa-
ba o no del estudio; de aceptar su participación se le solicitaba la firma del do-
cumento de consentimiento, confeccionado expresamente para este proyecto.
Asimismo, se les aseguró que la información solicitada solamente sería utilizada

221 Pá g i na
para fines de este estudio y sus resultados solo estarán disponibles para las ins-
tituciones involucradas en el tratamiento y la prevención del consumo de drogas
ilícitas psicoactivas.

Al momento inicial, marcado por el ingreso del usuario al plan, se realizó un


diagnóstico del centro prestador del Plan Primera Respuesta y un diagnóstico del
usuario de acuerdo a las variables elegidas para este tipo de plan.

Se efectuaron visitas a los centros previa cita telefónica convenida con sus di-
rectivos. En muchas oportunidades no se encontraron los usuarios o no se pudo
completar el número de entrevistas a pacientes o a terapeutas en una primera
visita, debiendo regresarse en otra oportunidad.

La decisión de considerar como caso a incluir en el estudio a un usuario nuevo


en el Plan Primera Respuesta, que hubiera recibido al menos una prestación del
plan y que no hubiera finalizado el programa -lo cual consideraba una duración
de alrededor de un mes- debió cambiarse. Se consideraron pacientes de hasta 60
días de permanencia, por cuanto no existían suficientes personas con el criterio
inicial, este cambio fue concordado con el equipo técnico de CONACE.

El estudio para cada individuo continuó hasta la finalización del plan, período
que claramente fue superior a un mes. Al finalizar su plan se consignó si el pa-
ciente fue dado de alta, fue derivado a otro plan de tratamiento en forma efec-
tiva y confirmada o bien lo abandonó.

Los datos recogidos de los instrumentos elaborados para dar respuesta a las in-
terrogantes de este plan fueron digitados en una base de datos en Excel y luego
analizados en los programas de computación Stata 7,0.

Resultados

Caracterización de los centros

De los 47 centros de la muestra se incluyen 31 (66%) que corresponden consul-


torios de atención primaria, 5 COSAM (11%), y 5 Hospitales, un CRS y una co-
munidad terapéutica. El resto se reparte entre agrupaciones comunitarias y de
voluntarios.

222
P á gin a
Respecto a la fecha de inicio del convenio CONACE/FONASA para Planes Primera
Respuesta, la gran mayoría (69%) lo iniciaron entre septiembre y noviembre del
2001, seguido de un 15% que han iniciado el convenio en septiembre de 2002, por
lo que estos centros llevaban un mínimo tiempo de funcionamiento del plan, al
momento de la encuesta.

Respecto a las fuentes de financiamiento, este es público en casi el 100% de los


casos, siendo marginal otro tipo de aportes como los privados, empresas, venta
de productos o servicios o los aportes de familiares. El financiamiento a través de
los planes CONACE/FONASA representa en promedio un 62% del financiamiento
total del programa; 11 centros (24%) declaran que el aporte de CONACE-FONASA
es su única fuente de recursos financieros; 20 centros (44% de la muestra) decla-
ran desconocer cuál es la proporción que representa en su financiamiento este
aporte estatal.

Con relación a los horarios de atención, la gran mayoría de las instituciones


(42%), atienden de lunes a viernes, mañana y tarde. Recordemos que en su mayor
parte se trata de consultorios y los Planes Primera Respuesta se entregan en el
mismo horario de funcionamiento del centro. El promedio de días a la semana
que atiende fue de 4,5. El promedio de horas semanales de atención fue de 34.

Se consultó sobre si el programa de tratamiento y rehabilitación en la modalidad


de entrega de planes primera respuesta tenía objetivos definidos al finalizar el
mismo, un 90 % respondió afirmativamente a esta pregunta.

Se solicitó a los directores de los programas que emitieran una definición de las
prestaciones y/o actividades que cada uno de ellos incorpora para cada una de
las prestaciones que financia CONACE-FONASA en los planes primera respuesta.
Estas prestaciones son consulta médica, consulta de salud mental, visita domici-
liaria de salud mental y consultoría de salud mental. Se encontró gran dispersión
en las respuestas entregadas, entremezclándose las definiciones unas con otras.
La definición de consultoría en salud mental es la que mostró mayor heteroge-
neidad, siendo respondida, y por ende entregada, por un grupo muy pequeño de
centros de la muestra.

Respecto a la planta profesional y técnica contratada para efectuar las presta-


ciones del plan, se encontró que los centros disponen en promedio de casi 20 ho-
ras contratadas semanales de psicólogo, seguidos de 13 horas de asistente social,
5 horas de médico general, 7 horas de técnicos en rehabilitación (acreditados
o no acreditados) y poco más de una hora de médico psiquiatra, enfermera o

223 Pá g i na
terapeuta ocupacional. Al revisar las medianas de horas contratadas, vemos que
estos valores disminuyen drásticamente, posicionándose en 0 horas contratadas
para casi todos los profesionales y/o técnicos del programa. Estos resultados nos
muestran que el recurso profesional se encuentra concentrado sólo en algunos
centros, siendo falente en la mayoría de ellos.

En los centros, 80% disponen de horas contratadas a psicólogo, 61% dispone


de asistente social, 39% de médico general y sólo un 17% dispone de horas de
psiquiatría. Llama la atención la baja frecuencia de centros que disponen de
técnicos en rehabilitación, 15% con técnicos acreditados y otro 15% con no acre-
ditados.

En promedio, los usuarios acuden entre 1 y 2 veces por semana al centro para las
prestaciones del plan y permanecen entre 1 y 2 horas cada vez que acuden.

Al interrogar a los directores de los centros acerca del número de prestaciones


mensuales que recibe cada usuario beneficiario del plan, resultó que recibe en
promedio 4,7 prestaciones mensuales (min.2, máx.12), lo que resultaría entre
una y dos prestaciones semanales, lo que concuerda con la información del pá-
rrafo anterior.

Respecto al número de usuarios que al momento de la encuesta habían cumplido


el piso mínimo de prestaciones exigido por el plan, se encontró que en promedio
50 usuarios lo habían recibido, con un rango que va desde 0 hasta 170 usuarios.
La gran dispersión encontrada responde a los diferentes tiempos de funciona-
miento del plan que tienen los centros, mostrada anteriormente.

Se calculó sobre la base de la información de planta profesional disponible y al


número de pacientes que atiende el centro mensualmente, el número de horas
al mes disponibles de cada profesional por usuario. Las horas de psicólogo y
asistente social son las de mayor disponibilidad en la atención del usuario de
primera respuesta, 50% de los centros disponen de 3,2 horas o más de psicólogo
y 1 hora o más de asistente social por usuario. Se evidencia un gran diferencial
entre los valores promedio y mediana de horas mensuales por usuario, lo que
ratifica el hecho de una mayor concentración de recurso profesional en unos
pocos centros.

224
P á gin a
Respecto a las Normas Técnicas y Organización

En relación con el cumplimiento de las Normas Técnicas y de Administración se


debe destacar que las proporciones de cumplimiento expresadas por los Direc-
tores son llamativamente inferiores a las encontradas en el estudio previo de
evaluación global, efectuada por la Escuela de Salud Pública en el año 2001, y
que no fueran refrendadas por el análisis de sus datos cualitativos.

Es posible que haya influido en este cambio una mayor conciencia de lo que
significa una evaluación de proceso en la ejecución de este Plan o los resultados
cualitativos del estudio previo el cual se puso a disposición de todas las institu-
ciones estudiadas y en convenio, o bien, que al existir simultáneamente un tra-
bajo de supervisión por parte de CONACE – MINSAL – FONASA se tienda a expresar
respuestas más consistentes con sus realidades.

Los hallazgos al respecto revelan que en la gran mayoría de las normas el por-
centaje de cumplimiento, de acuerdo a lo expresado por los Directores, fluctúa
entre el 54% y el 75%, siendo las constataciones inferiores en un 20% a 25% a esas
proporciones.

Cabe destacar que las normas que mejor se cumplen son aquellas relacionadas
con programas y con aspectos administrativos y de funcionamiento interno de la
organización, incluyendo los sistemas de evaluación del programa y coordinación
con otros centros y los registros de ingresos y egresos.

Una proporción alta de los centros, alrededor del 60%, carece de manuales de
procedimiento y en una proporción mayor, no disponen de consentimiento infor-
mado escrito ni de documentos que establezcan derechos y responsabilidades
de los usuarios. Esto expresa un problema importante de la calidad de atención
por cuanto el manual de procedimientos permite unificar criterios -de por sí di-
símiles- que posibiliten un buen desarrollo de los Planes de Primera Respuesta y
también del resto de los Planes. Por otra parte, el consentimiento informado y el
establecimiento de derechos y deberes permiten sustentar las bases éticas que
todo tratamiento conlleva, además de fijar los ámbitos de compromiso recíproco
entre los usuarios y sus equipos terapéuticos.

225 Pá g i na
Respecto a la planta física

La evaluación de la planta física reveló que ésta se encuentra constantemente


en déficit, tanto en su calidad como en cantidad. Una parte importante de estos
centros de rehabilitación funcionan en espacios habilitados a veces en forma
muy precaria en los consultorios y COSAM, y algo menos precaria en los hospi-
tales diurnos, donde las falencias de planta física destinadas al Plan Primera
Respuesta, se suplen con la utilización de áreas normalmente destinadas a otros
fines, por ejemplo, en la utilización de espacios para trabajos en grupo.

Además, es necesario destacar que una parte importante, cercana a la mitad de los
centros estudiados, presentan problemas de mantenimiento de los inmuebles.

El espacio insuficiente para labores de grupo, la falta de aislamiento sonoro y de


ventilación y las condiciones deficientes de seguridad son las razones más comu-
nes de otorgamiento de puntajes cero en la evaluación del espacio físico.

De este modo, los aspectos de mayor debilidad en las plantas físicas estudiadas,
especialmente cuando se trata de plantas reacondicionadas, están determinados
por la falta de espacios que permitan realizar adecuadamente las actividades de
grupo; la inadecuada ventilación de los espacios de atención; su falta de aisla-
miento sonora, que afecta a la privacidad de la atención y la falta de condiciones
de seguridad, existiendo algunos lugares en que estas últimas son prácticamente
inexistentes.

Respecto a las prestaciones recibidas por los usuarios

CONACE-FONASA estima un tiempo de duración de un mes para los planes de


primera respuesta. Nuestro estudio encontró que el tiempo que los usuarios per-
manecen en el plan primera respuesta es un poco mayor (mediana 1,5 meses).

Al examinar el registro de las prestaciones que recibieron los usuarios, nuestro


estudio encontró que la prestación de mayor frecuencia es la consulta de salud
mental, seguida de la intervención psicosocial de grupo. La consulta psicológica
aparece en tercer lugar (12,4) siendo una prestación no exigida por el piso mí-
nimo. Las prestaciones del plan que aparecen registradas con menos frecuencia
son la visita domiciliaria de salud mental y la consultoría de salud mental. Apa-
recen otras prestaciones no incluidas en el piso mínimo como la consulta psiquiá-
trica, la psicoterapia individual y grupal y el psicodiagnóstico.

226
P á gin a
Se observó también que el perfil del profesional que realiza cada una de las
prestaciones incluidas en el plan corresponde al que establece CONACE-FONASA
para cada una de ellas.

Se calculó un indicador que diera cuenta del número de cada prestación por
usuario de forma de evaluar el grado de cumplimiento del piso mínimo de pres-
taciones. Se observó que el piso mínimo de prestaciones exigido por el plan se
cumple para las tres prestaciones que se establecen en el Protocolo Operativo.
Aparecen asimismo otras prestaciones no exigidas ni por el piso mínimo ni por
el óptimo y que involucran en su mayoría al profesional psicólogo o psiquiatra.
Hay que considerar, sin embargo, que estos planes se han realizado en un plazo
mayor de tiempo al estimado por CONACE-FONASA, incluso para este plan puerta
de entrada.

Respecto al Recurso Humano

Con relación a la composición de los equipos de tratamiento en los Planes Pri-


mera Respuesta, cabe señalar que ésta es multidisciplinaria, encontrándose una
alta presencia de profesional psicólogo y asistente social.

La mayoría de las tareas son asumidas, indistintamente, por los diferentes miem-
bros del equipo, encontrándose sólo algunas prestaciones que son realizadas por
algún profesional en particular, a saber: psicoterapia individual y grupal realiza-
da por médico psiquiatra o psicólogo; terapia farmacológica realizada por médi-
co o médico psiquiatra; diagnóstico específico realizado por psicólogo, médico o
médico psiquiatra, según corresponda, dentro de las más frecuentes.

Esta tendencia al trabajo interdisciplinario y en equipo es propia del nivel pri-


mario de atención, donde se están implementando los Planes Primera Respuesta.
Esta modalidad de atención facilita la entrada al sistema y la pronta atención del
usuario, pues otorga mayor flexibilidad y, a la vez, al contar con determinado
tipo de profesionales, se puede realizar un diagnóstico específico y su posterior
derivación. Cabe señalar que el total de los miembros enrevistados del equipo de
Primera Respuesta señala realizar derivaciones de los usuarios.

Sin embargo, se debe tener cuidado con aquellos centros donde el porcentaje de
profesionales o la experiencia en el campo del consumo de drogas es muy bajo,
puesto que las prestaciones que deberían ser realizadas por éstos quedan en
manos de personal no calificado para asumir esas tareas.

227 Pá g i na
Al menos el 25% de los entrevistados lleva entre 3.5 y 4 años en el ejercicio de su
cargo. Este dato adquiere relevancia cuando se quiere conocer el “agotamiento”
que puede estar experimentando el equipo y como esto puede incidir en la capa-
cidad de acogida y atención que se ofrece al usuario.

Al igual que en el estudio anterior, se encuentra una amplia diversidad de mode-


los teóricos a los que adscribe el programa. A pesar de esta diversidad, es posible
reconocer elementos comunes en los abordajes terapéuticos de los centros: la
dimensión de integralidad aparece con alta frecuencia, refiriendo que el proble-
ma del consumo atañe a las diferentes dimensiones de la persona y su entorno, y
que todas estas dimensiones deben ser consideradas al momento de la interven-
ción; el abordaje de la familia es otro elemento que adquiere gran relevancia.

En cuanto a la capacitación y formación, si bien un número importante de miem-


bros del equipo de trabajo reconoce haber participado de alguna de estas ins-
tancias, aparece como una de las limitaciones y, por lo tanto, la necesidad de
ser abordada de manera más sistemática, ofreciendo a cada uno la posibilidad de
acceder a diferentes espacios de perfeccionamiento y formación continua.

Una de las limitaciones ampliamente reconocidas por los miembros del equipo
de trabajo es el no contar con espacio propio para el desarrollo del programa.
Esta dificultad incide directamente en la atención al usuario, ya que no permite
flexibilizar los horarios, ni otorgar muchas de las prestaciones de manera ade-
cuada. También existen quejas respecto a la rigidez del tipo de prestaciones que
se ofrecen en el Plan Primera Respuesta.

Respecto al perfil del usuario

Nuestra muestra estuvo compuesta en un 76.3% por hombres, con un promedio


de edad de 26 años. La mayoría soltero (66.7%), con un grupo familiar compuesto
principalmente por la madre, con la cual declaran tener una buena relación. El
antecedente de consumo problemático de alcohol y drogas en la familia es fre-
cuente en estos sujetos.

El 36% ha tenido conflictos con la justicia, distintos a beber en la vía pública y a


la detención por sospecha.

La edad de inicio promedio de consumo fue de 16 años, siendo más tardía en las
mujeres, 18 años. La droga que motivó el ingreso al programa de tratamiento

228
P á gin a
fue en primer lugar la marihuana, seguida del alcohol. Más de la mitad (53,5%)
de los usuarios presentaba la condición de ser policonsumidores, definido como
consumo de dos o más drogas ilegales.

El 54% de los usuarios había recibido tratamiento anterior por el mismo problema
en alguna institución, ya sea pública o privada.

Este perfil construido es muy similar al encontrado en el estudio del 2001, con
usuarios de planes de mayor complejidad. El hallazgo más relevante a nuestro
entender fue el alto porcentaje de sujetos que consultan por consumo proble-
mático de marihuana, el cual alcanza al 38%, y es la droga más frecuentemente
consumida entre los usuarios.

No se encontró que el perfil de consumo de los usuarios esté asociado con la


decisión de derivar o de dar de alta a los usuarios de este plan

Respecto a la acogida

Tal como sugieren los datos de las tablas de nuestra regresión, el mejor modelo
explicativo-predictivo que se encuentra para Capacidad de Acogida a partir del
conjunto de variables analizadas, involucra a las siguientes variables en este
orden: 1. Alto nivel de Asertividad, 2. Alto nivel de Empatía, 3. Menor Grupo Etá-
reo (24 a 28 años), 4. Altos niveles de Fantasía, 5. Trabajar en un centro ubicado
en alguna de las primeras 20 comunas analizadas (aquellas que pertenecen a la
Región Metropolitana y Atacama), 6. Alto Nivel de Bienestar Personal.

Este, entre los 6 modelos de ajuste evaluados dentro de la prueba de regresión,


fue el que mejor nivel explicativo presentó, hasta un 70.7% de la varianza, a la
vez que presenta el más alto nivel de significación posible, mantiene el menor
nivel de datos residuales no explicable o predecibles desde sí. De este modo,
junto con haber determinado los actuales niveles de acogida de los profesionales
que trabajan en primera respuesta, que tal como señalamos no son inadecuados
para la población normal, pero deben ser mejorados, especialmente dentro de
equipos en los cuales la acogida es una parte del trabajo a desarrollar, paralela-
mente hemos podido precisar el perfil del profesional acogedor a incorporar y/o
formar dentro de los equipos que trabajan en el Plan de Primera Respuesta.

229 Pá g i na
Calidad Percibida en las Prestaciones por los profesionales

Tras una serie de análisis que buscaron encontrar diferencias, asociaciones y


explicaciones alternativas a la percepción de calidad de la atención brindada
que tienen los profesionales que realizan las prestaciones en el Plan de Primera
Respuesta, el único hallazgo significativo dice relación con el tipo de centro en
el cual el profesional se desempeña. Los profesionales que trabajan dentro de
consultorios perciben como de menor nivel de calidad la atención que se brinda
dentro del plan, que aquellos que lo hacen en un centro de mayor nivel de com-
plejidad. En este sentido las lógicas que cruzan el aparato de salud, masivamen-
te representado en primera respuesta, en cuanto a los niveles de complejidad
de la atención brindada y las resolutividad de éstos en cuanto al manejo de los
casos, se ven fielmente reflejadas en las evaluaciones de la calidad percibida en
la atención y prestaciones que estos profesionales realizan.

Acogida Usuarios

Tal como se puede observar en las tres tablas previas, el mejor modelo de-
tectado para explicar las situaciones que explican los puntajes de los Niveles
de Acogida percibidos por los usuarios de los centros que ofrecen el Plan de
Primera Respuesta contempla como principal fuente de variaciones, la evalua-
ción de cuán acogedor resulta el lugar como entorno físico, seguidamente de la
evaluación e impresión de ser acogido con la que se queda el sujeto tras haber
recibido la primera atención o prestación dentro del plan; los demás puntajes
de las variables no demuestran incidir ni de modo significativo ni en término
sistemático sobre los niveles de acogida percibida como para recibir algún tipo
de tratamiento particular.

Respecto al diagnóstico

De los 145 usuarios de Planes Primera Respuesta analizados, se encontró que


existía el registro del diagnóstico en la ficha en el 65% de ellos y en un 32% no
aparecía consignado.

Respecto al sistema de clasificación utilizado para la realización del diagnósti-


co, sólo el 46% tienen consignado algún sistema de clasificación diagnóstica en
la ficha de los pacientes. Un 31% utiliza la CIE-10, 9% el DSM-IV y un 2% utiliza
simultáneamente ambas.

230
P á gin a
Se revisó también en las fichas el profesional que había realizado el diagnóstico.
De los 102 registros donde se consignó el profesional podemos observar que la
mayor parte de los diagnósticos de los usuarios han sido realizados por el psicó-
logo del programa (46%), por el médico en un 28%, 11% por un psiquiatra y 10%
por un asistente social.

Se evaluó también el grado de registro de diagnóstico del compromiso bio-psi-


cosocial del paciente. En 82 de los usuarios (57%) del total aparece registrado
en su ficha la realización del diagnóstico y en un 34%, no aparece. Con relación
al profesional que realizó el diagnóstico psicosocial, nos encontramos que es el
asistente social quien mayormente lo realiza (52%), o éste acompañado del psi-
cólogo (31,0) o del psicólogo y el médico (10,3).

Respecto a la derivación

Nuestro estudio encontró que un 45,5% de los sujetos estudiados fueron deriva-
dos del plan de primera respuesta; 15,9% fueron dados de alta; y 10,3% aban-
donaron. Del total de la muestra, 21,4 % continuaban aún en el plan al cierre
de la recogida de datos, 2,8 % de ellos habiendo finalizado el programa, pero en
espera de una derivación.

La mayoría de los usuarios derivados del plan primera respuesta fueron referidos
a consultorios (35%), 23% a comunidades terapéuticas y un 21% a COSAM. Al ana-
lizar cuántos de estos pacientes eran referidos dentro de la misma institución
donde recibieron las prestaciones de primera respuesta, nos encontramos con
esta circunstancia en más de la mitad de los pacientes y que asciende a un 96%
en los pacientes derivados a consultorios. Estos resultados muestran que las re-
des de atención y derivación están funcionando efectivamente cuando planes de
distinta complejidad se entregan al interior de una misma institución.

Según planes de tratamiento se encontró que 67% fueron derivados a planes


de tratamiento y rehabilitación financiados por CONACE-FONASA, 56% a planes
ambulatorios básicos, 6% a planes ambulatorios intensivos y 5% a planes residen-
ciales. La derivación fue confirmada en el 81% de los casos.

La caracterización de los centros incluidos en este estudio que se describe a con-


tinuación viene recogida de la entrevista realizada al director del programa que
entrega el Plan Primera Respuesta (Ver Instrumento 1 en Anexos).

231 Pá g i na
Al momento de recoger los datos y como se aprecia en la tabla, existen 15
centros (32%) que imparten Planes Primera Respuesta junto con otros planes de
mayor complejidad, en su mayoría planes ambulatorios básicos. Dos centros, el
Hospital Regional de Valdivia y el CRS Salvador Allende entregan planes primera
respuesta, ambulatorios básicos y ambulatorios intensivos. De estos 15 centros,
8 de ellos participan también en la muestra de estudio para la evaluación del
resto de los planes. Nos parece interesante hacer esta diferenciación, dada la
presunción de una mayor dotación y capacitación del recurso humano y una ma-
yor calidad de infraestructura en aquellos centros que ofrecen planes de mayor
complejidad.

232
P á gin a
Anexo 2
Antecedentes Metodológicos

MATERIAL Y MÉTODO

Diseño General del Estudio

Se trata de un estudio de carácter longitudinal prospectivo iniciado en noviem-


bre de 2001, que considera personas que consultan por problemas derivados
del consumo de drogas y que se han incorporado a los Planes de Tratamiento y
Rehabilitación de Drogas en convenio con CONACE, adscribiéndose a un Plan
Ambulatorio Básico, Ambulatorio Intensivo y Residencial. Los Planes de Primera
Respuesta se evaluarán separadamente.
En el momento inicial, (momento cero) marcado por el ingreso del usuario al
plan, se realiza un diagnóstico del centro y un diagnóstico del usuario. Se con-
sidera un caso nuevo a quien el centro entregue la primera prestación del plan
correspondiente.

Unidad de Estudio

La unidad de estudio son los planes de tratamiento recibidos por los individuos
beneficiarios de un plan de tratamiento y rehabilitación de drogas financiado
por el convenio CONACE-MINSAL-FONASA. Estos incluyen los Planes Ambulatorios
Básico, Ambulatorio Intensivo y Residencial.

Universo y Muestra

El estudio está basado en una muestra probabilística de centros de tratamiento


y rehabilitación financiados mediante el convenio mencionado anteriormente en
el año 2002 y, en una muestra aleatoria de los usuarios de los centros selecciona-
dos que se incorporaron a alguno de los planes de tratamiento.

233 Pá g i na
Diseño de muestreo y tamaños de muestra

En el estudio de los planes básico, intensivo y residencial se usó un diseño de


muestreo estratificado y proporcional al número de planes existentes.

De un marco muestral de 700 convenios en plan básico, 276 en plan intensivo


y 165 en plan residencial; se seleccionó una muestra aleatoria de 250, 97 y 61
respectivamente, representados por sus usuarios. El tamaño de la muestra
global fue de 412 planes.

Cobertura del estudio

El ámbito geográfico del estudio consideró las regiones del país donde existen
estos centros, obteniéndose información en 12 de las 13 regiones del país.

El siguiente es un cuadro resumen separado por región del número de unida-


des que se tomaron en los diferentes planes de financiamiento, arrojando un
resultado de 412 unidades.

Resumen de la muestra seleccionada por región

Región Básico Intensivo Residencial Total


1 16 6 4 26
2 16 6 4 26
3 0 9 4 13
4 10 3 0 13
5 28 7 8 43
6 8 2 4 14
7 8 4 0 12
8 12 16 4 32
9 8 0 5 13
10 12 2 0 14
11 0 0 0 0
12 0 4 0 4
R.M. 132 38 32 202
Total 250 97 65 412

234
P á gin a
Diseño y selección de la muestra en el Plan Básico

El estudio está basado en una muestra probabilística de centros de rehabilitación


que tienen convenio de financiamiento con CONACE en el año 2002.

Cobertura del estudio: El ámbito geográfico considera 10 de las 13 regiones del


país, puesto que en el resto de las regiones no hay centros de rehabilitación que
tengan convenio de financiamiento con CONACE en plan básico.

Región Nº de Convenios Nº de Centros N° convenios en Muestra


I 35 4 16
II 31 3 16
IV 31 3 10
V 65 6 28
VI 13 2 8
VII 20 2 8
VIII 33 3 12
IX 16 2 8
X 24 4 12
R.M. 432 42 132
Total 700 71 250

Marco de muestreo: El marco de muestreo utilizado para la selección de la


muestra está formado por 71 centros de rehabilitación que tienen en el año 2002
un total de 700 convenios de financiamiento con CONACE, para planes básicos de
rehabilitación.

Los centros de rehabilitación se agrupan en cuatro conglomerados: Hospitales,


Comunidades Terapéuticas, Cosam y Consultorios. La muestra de 250 convenios
se distribuye en forma proporcional al número de convenios que hay en cada uno
de ellos.

El número de centros, número de convenios por centro en la población, número


de convenios por centro en la muestra se observa en la tabla adjunta.

235 Pá g i na
N° total N° de convenios
Tipo de Centro N°de Centros
de convenios en la muestra
Hospital 18 149 64
C.Terapeutica 12 126 44
COSAM 21 212 72
Consultorios 20 213 70

De cada centro seleccionado se escogió al azar una muestra de usuarios con


plan básico de rehabilitación financiados por CONACE, proporcional al número
total de convenios financiados y en algunos centros se escogió una muestra de
control.

El estudio estará basado en una muestra probabilística de centros de rehabilita-


ción que tienen convenio de financiamiento con CONACE en el año 2002.

Cobertura del estudio: El ámbito geográfico considera 12 de las 13 regiones del


país, puesto que en la undécima región no hay centros de rehabilitación que
tengan convenio de financiamiento con CONACE en plan intensivo.

Región Nº de Convenios Nº de Centros


I 9 3
II 13 2
III 13 2
IV 8 2
V 29 4
VI 7 3
VII 8 1
VIII 39 6
IX 7 2
X 10 3
XII 8 1
R.M. 125 21
Total 276 50

Marco de muestreo: El marco de muestreo utilizado para la selección de la


muestra está formado por 50 centros de rehabilitación que tienen en el año 2002
un total de 276 convenios de financiamiento con CONACE, para planes intensivos
de rehabilitación.

236
P á gin a
Los centros de rehabilitación se agrupan en cuatro conglomerados: Hospitales,
Comunidades Terapéuticas, Cosam y Consultorios. La muestra de 97 convenios
se distribuye entre los cuatro conglomerados en forma proporcional al número
de convenios que hay en cada uno de ellos.

El número de centros, número de convenios por centro en la población, número


de convenios por centro en la muestra se observa en la tabla adjunta.

N° de convenios en la
Tipo de Centro N°de Centros N° total de convenios
muestra
Hospital 18 97 34
C.Terapeutica 22 123 42
COSAM 8 42 15
Consultorios 2 11 6

De cada centro seleccionado se tomó al azar una muestra de usuarios con Plan
Intensivo de rehabilitación financiados por CONACE, proporcional al número to-
tal de convenios financiados y en algunos centros se escogió una muestra de
control.

Diseño y selección de la muestra en plan residencial

El estudio está basado en una muestra probabilística de centros de rehabilitación


que tienen convenio de financiamiento con CONACE en el año 2002.

Cobertura del estudio: El ámbito geográfico considera 10 de las 13 regiones del


país, puesto que en el resto de las regiones no hay centros de rehabilitación que
tengan convenio de financiamiento con CONACE en plan residencial.

237 Pá g i na
N° de convenios
Región Nº de Convenios Nº de Centros
en la muestra
I 9 2 4
II 6 1 4
III 7 1 4
IV 2 1 0
V 9 3 8
VI 6 1 4
VII 3 1 0
VIII 14 5 4
IX 12 2 5
R.M. 97 22 28
Total 165 42 61

Marco de muestreo: El marco de muestreo utilizado para la selección de la


muestra está formado por 42 centros de rehabilitación que tienen en el año 2002
un total de 165 convenios de financiamiento con CONACE, para planes de reha-
bilitación residencial.

Los centros de rehabilitación son en su totalidad comunidades terapéuticas, de


cada centro seleccionado se tomó al azar una muestra de usuarios con plan
residencial de rehabilitación financiados por CONACE, proporcional al número
total de convenios financiados y en algunos centros se escogió una muestra de
control.

Instrumentos de Recolección de Información

El conjunto de instrumentos utilizados en este estudio aparece in extenso en el


Anexo 3.

238
P á gin a
Variables Consideradas en el Estudio

En relación con el usuario se consideraron las siguientes variables:

Antecedentes sociodemográficos (sexo, edad, estado civil, escolaridad y


otros)
Situación laboral previa al ingreso al plan
Antecedentes de conflicto con la justicia
Consumo (edad de inicio, tipo de droga, frecuencia, entre otros)
Tratamiento (tratamientos previos, duración, razones de abandono)
Derivación de otro nivel de complejidad
Pertenencia a algún grupo religioso
Familia (historia de consumo familiar, composición familia, relaciones fami-
liares)
Perfil ocupacional: desempeño en áreas de autocuidado, productividad y
tiempo libre
Diagnóstico clínico y social al ingreso

Con referencia al centro se consideraron las variables:

Identificación y accesibilidad
Grupo directivo
Orientación terapéutica
Normas técnicas (existencia y grado de cumplimiento)
Tipo de organización
Aspectos de gestión interna (organigrama, definición de funciones y respon-
sabilidades escritas, sistemas e instrumentos de registro, pautas escritas de
tratamiento y rehabilitación, sistema de evaluación interna formal y con
orientación a la mejoría de la calidad)
Aspectos de gestión externa (coordinación con red formal, sistema de deri-
vación)
Aspectos de financiamiento
Prestaciones diagnósticas y terapéuticas
Dotación y características del recurso humano
Infraestructura y planta física

239 Pá g i na
A los tres meses del ingreso al estudio de cada usuario se realizaron:

Encuesta de satisfacción usuaria


Registro de prestaciones
Diagnóstico de derivación
Instrumento de egreso o abandono cuando correspondía
Prestaciones recibidas de acuerdo a declaración del usuario

A los seis meses, se repite la batería señalada para el tercer mes y se aplica
nuevamente:

Cuestionario de actitudes frente al trabajo (Bournout)

A los tres meses del egreso se aplica un cuestionario (ver instrumento 6 en el


anexo 3) que contempla las siguientes variables:

Permanencia actual en tratamiento


Tiempo tratamiento
Situación laboral
Situación familiar
Consumo de drogas
Conflicto con la justicia

En caso de abandono se aplica un cuestionario (ver instrumento 7 en el anexo 3)


que contiene las siguientes variables:

Registro de abandono en el centro


Razones de abandono
Condición de consumo

Análisis de Resultados

Para el análisis estadístico se supondrá, como es técnicamente admisible, un


nivel de significación estadístico mínimo de un p<0,05. El análisis de resultados,
que contiene este informe involucra la utilización de los softwares estadísticos
SPSS 10.0 y Stata 6.0.

La lógica del procedimiento de análisis estadístico considera el avance sucesivo


desde los niveles descriptivos hacia los niveles explicativos, toda vez que ello sea
posible y se encuentre justificado por el valor de la información aportada.

240
P á gin a
De este modo, a los análisis descriptivos del tipo tablas de frecuencia y pro-
porciones, distribución de las mismas y percentiles, le seguirán generalmente
procesos asociativos entre las variables de tipo Chi-Cuadrado y enseguida análisis
correlacionales ya sea bivariados o de distancias, para luego abordar los proce-
dimientos comparativos mediante el uso de pruebas como el t de Student y/o el
análisis de la varianza.

Junto a lo anterior se realizarán, cuando los datos así lo permitan, análisis facto-
riales y de regresión lineal entre las variables estudiadas y cuando sea pertinente
se construirán modelos de regresión logística para evaluar la asociación entre las
variables estudiadas y el egreso o abandono, en vertiente explicativo-causal. En
una primera fase, se harán análisis univariados y en una segunda, se construirá
un modelo multivariado con aquellas que resulten significativas en la primera
fase.

Finalmente, se calcularán curvas de sobrevida de Kaplan-Meier de estimación de


tiempo de permanencia en el plan hasta el egreso y el abandono y sus probabi-
lidades a lo largo de las duraciones efectivas del proceso de tratamiento en el
Plan Intensivo.

Trabajo de Campo

El ingreso de usuarios de este plan al estudio comenzó en agosto de 2002. Previo


al ingreso al estudio, se le solicitó a cada participante leer un consentimiento
informado donde se les explicaban los objetivos y el procedimiento del estudio.
En una condición de decisión voluntaria, el usuario decidía si participaba o no del
estudio; de aceptar su participación se le solicitaba la firma del documento de
consentimiento confeccionado expresamente para este proyecto.

Se efectuaron cuatro visitas a los centros (tres en el caso del plan básico) previa
cita telefónica convenida con sus directivos. En la primera visita se realizó una
caracterización del centro prestador del Plan Ambulatorio Básico y una caracte-
rización del usuario de acuerdo a las variables elegidas para este tipo de plan.
Se efectuó también las entrevistas a profesionales y técnicos y el cuestionario de
actitudes ante el trabajo.

La segunda visita, se realizó tres meses después de la primera y en ella se apli-


caron los instrumentos de satisfacción usuaria, de diagnóstico y derivación de los
usuarios, de registro de prestaciones y el cuestionario de prestaciones recibidas.

241 Pá g i na
Además se ingresaron nuevos pacientes en reemplazo de aquellos reclutados en
la primera visita y que ya no se encontraban en los planes.

En la tercera visita, se aplicaron los instrumentos de satisfacción usuaria, de


diagnóstico y derivación de los usuarios, de registro de prestaciones y el cuestio-
nario de prestaciones recibidas, y el cuestionario de actitudes ante el trabajo.

Independientemente de la visita correspondiente, se aplicaron los instrumentos


de caracterización del abandono si es que éste tuvo lugar. En la mayoría de los
casos, debió aplicarse a través de comunicación telefónica con el usuario y revi-
sión de su ficha en el centro. Asimismo, en caso de producirse un egreso de los
planes, se aplicaba el instrumento elaborado a tal fin, una vez transcurridos tres
meses desde la fecha en que se produjo, bien personalmente o por consulta te-
lefónica. Esta información se completó en la cuarta visita para aquellos usuarios
que aún no habían finalizado su permanencia en los planes. En algunos centros,
existieron problemas en algunos usuarios para la aplicación de los instrumentos
de egreso y abandono, debido a la imposibilidad de ubicar a los sujetos ni en la
dirección ni en el teléfono de contacto entregados por ellos al momento de la
primera entrevista.

242
P á gin a
Anexo 3
Instrumentos de recolección de información

Instrumento N°1 Para Instituciones.


Programa de Tratamiento Y Rehabilitación. Convenio con CONACE Y MINSAL
(Proyecto CONACE-MINSAL)

1. Nombre del encuestador:

2. Fecha de aplicación del instrumento:

3. Nombre de la Institución:

4. Código:

5. Tipo de plan:

6. Teléfono(s):

7. Director Técnico del Programa


a. Nombre:
b. Profesión:
c. Tipo de trabajo en rehabilitación en drogas:
d. Tipo de trabajo en la institución:

8. Tipo de Institución
a. COSAM
b. Consultorio
c. Hospital
d. Otro: ¿Cuál?

9. Tiempo de funcionamiento del Programa: Años y Meses

10. Fecha inicio convenio FONASA/CONACE / /

243 Pá g i na
11. Desde esa fecha ¿cuántas personas han utilizado los planes
FONASA/CONACE? N0

12. Número de personas que aproximadamente el programa atiende durante un


mes. N0

13. Fuentes de financiamiento Institucional Recibido: (Señale con una cruz todos
los que correspondan)

a. Público-Estatal
b. Privado
c. Privado – Empresa
d. Donaciones extranjeras
e. Aportes de Familiares-Internos
f. Ventas de Servicios-Productos
g. Ventas de Servicios-Productos
derivados del programa de tratamiento y rehabilitación
h. % de financiamiento del centro aportado por CONACE

14. Horario de atención del centro

L M M J V S D
Desde
Ambulatorio
Hasta

15. Número de veces que el usuario asiste al centro a la semana y cuánto tiempo.

N° de veces a la semana: Tiempo en horas

244
P á gin a
16. Planta profesional del centro:

Hrs. Condición
Nombre Funciones
Contratadas ex adicto
Médico General
Médico Psiquiatra
Psicólogo
Asistente social
Enfermera
T. ocupacional
T. en rehabilit.
acreditado
T. en rehabilit. no
acreditado

17. Promedio de prestaciones mensuales que recibe cada usuario del centro:

18. Número de usuarios del centro que cumplieron el piso mínimo de presta-
ciones

19. Número de egresos por rehabilitación en el último año de funcionamiento


del programa:

Tiempo de permanencia en el centro en pro-


Número medio de los usuarios egresados por rehabili-
tación (meses)
Residencial
Ambulatorio
No hay egresos

245
Pá g i na
20. ¿Cuenta con información sobre la inserción social de las personas que termi-
naron satisfactoriamente el programa?

SÍ NO

21. En el caso de ser afirmativa, en qué áreas ha ocurrido (estime el número de


reinserciones en cada una de estas áreas).

a. Laboral
b. Educacional
c. Familiar

22. En el caso de no contar con información sobre la reinserción social, explique


¿por qué?

23. Número de deserciones producidas en el último año

Tiempo de permanencia, en promedio, en el centro


número
de los usuarios que han abandonado. (meses)
Residencial
Ambulatorio
No hay dato

24. Número de expulsiones producidas en el último año:

Tiempo de permanencia, en promedio, en el centro


número
de los usuarios expulsados. (meses)
Residencial
Ambulatorio
No hay dato

246
P á gin a
25. En el caso de no existir expulsiones, ¿a qué lo atribuye?

26. Número de reingresos a tratamiento, por suspensión o abandono de éste,


materializados en el último año de Programa:

Para los usuarios reingresados, ¿cuál fue el tiempo


número promedio de permanencia en su anterior Programa
de Tratamiento?. (meses)
Residencial
Ambulatorio
No hay dato

27. Los pacientes llegan

a. Directamente:
b. Son derivados:

28. Si son derivados ¿de dónde?

29. ¿El tratamiento puede brindarse inmediatamente?

SÍ NO

30. Si existe lista de espera, ¿cuál es el tiempo promedio de ésta?

31. Durante el período de tratamiento, ¿se realiza evaluación psicológica / psi-


quiátrica?

a. Psicológica
b. Psiquiátrica

247 Pá g i na
32. ¿Se dispone de evaluación médica o de exámenes de laboratorio?

a. Médica
b. De Laboratorio

33. ¿Para la realización del diagnóstico qué clasificación utiliza y porqué?

a. DSM-IV
b. CEI – X
c. Otra ¿Cuál?

¿Por qué?

34. ¿Este programa realiza acciones de prevención temprana con otras organiza-
ciones o instituciones, aparte de las relacionadas directamente con salud?

a. Sí
b. No

¿Cuáles?

35. ¿Qué tipo de asesoramiento se realiza:

a. A familiares de los usuarios


b. A empleadores o profesores
c. A otros:

¿Cuáles?:

248
P á gin a
36. ¿El programa de capacitación para el personal del centro:

a. Existe formalmente
b. Existe, pero no formalmente
c. No existe

Si no existe, señale cuáles son las principales causas o limitaciones para


realizarse:

37. Si existe programa llene el siguiente recuadro sobre los lugares y encargados
de ejecutarlo:

Externa (cursos o instancias fuera


Al interior del centro
del centro
Profesionales
Técnicos

38. En caso de capacitación externa ¿dónde se realiza ésta?

39. ¿Se encuentran implementadas medidas de apoyo o asistencia al propio per-


sonal cuando éste lo requiere?

a. Sí
b. No

¿Cuáles?

40. En términos generales cómo describiría la orientación con que trabaja el


centro:

249 Pá g i na
41. El usuario dispone de información sobre sus derechos y responsabilidades
durante su permanencia en la Institución.

a. Sí
b. No

¿Se encuentran publicado/as?

a. Sí
b. No

42. ¿Cómo participa la familia dentro del proceso de rehabilitación del usuario?
(tipo de información que se les entrega, actividades en las que participa,
frecuencia de éstas)

43. ¿El programa de Tratamiento y Rehabilitación que Ud. dirige en su modalidad


de plan ambulatorio básico tiene objetivos definidos al finalizar el mismo o
en sus etapas intermedias?

a. Sí
b. No

¿Cuáles? (en caso de estar publicado, solicitar una copia)

250
P á gin a
44. ¿Uds. disponen de criterios de egreso de los usuarios al finalizar el programa
de tratamiento?

c. Sí
d. No

¿Cuáles? (en caso de estar publicado, solicitar una copia)

45. Existe la percepción de que las prestaciones reconocidas y financiadas por


FONASA no reflejan el abanico de actividades que efectivamente se realizan
en los diferentes centros y modalidades de tratamiento. Como una informa-
ción base para una futura adecuación de las prestaciones financiadas por FO-
NASA, solicitamos a Ud. en la forma más ajustada a la realidad posible, nos
entregue las definiciones de las actividades que su centro incorpora dentro
de las siguientes prestaciones:

Profesional/es que la
Prestación Definición
Realizan
Consulta Medica
Consulta de
Salud Mental
Visita Domiciliaria de
Salud Mental
Intervencion Psicosocial
de Grupo (Anotar Nº
Pacientes)
Consultoria de Salud
Mental
(Anotar Nº Pacientes)
Consulta Psicológica
Consulta Psiquiatría
Psicoterapia Individual
Psicoterapia Grupal
(Anotar Nº Pacientes)
Psicodiagnóstico

251 Pá g i na
Instrumento Evaluación de Organización y Dirección Técnica
(Proyecto CONACE/MINSAL)

Nombre del Centro:


Código:
Fecha:

SI NO
¿Existe organización interna con organigrama conocido por todos los fun-
cionarios y usuarios, publicado y visible?
¿Existe manual de procedimientos con las funciones del personal, publi-
cado y de fácil acceso?
¿Dispone de normas programáticas que se apliquen, en especial el cumpli-
miento de las Normas de Acreditación y Calidad de Atención del Minsal?
¿Existe consentimiento informado por escrito, previo de los usuarios acer-
ca del contenido, las condiciones y las restricciones del tratamiento?
¿Existe un programa escrito con metas cuantificadas de las actividades y
según necesidades específicas del paciente?
¿Existen pautas generales escritas de orientación terapéutica, especifi-
cando proceso y resultados del plan terapéutico, según tipo de drogas?
Existe
Es permanente
Sistema de Evaluación del Programa Integra opiniones del personal
Integra opiniones del usuario
Integra opinión de la familia
¿Recibe supervisión y/o evaluación periódica de las autoridades sanitarias?

¿La comunidad o centro sistematiza las experiencias del proceso de trata-


miento y rehabilitación y su personal participa de ese proceso como forma
de mejorar la calidad de los servicios entregados?

Centros de atención y servicios del sec-


tor público
Coordinación Centros de atención del sector privado
o contactos
Grupos de autoayuda
Organizaciones comunitarias

252
P á gin a
Existe
A servicios médicos especializados
Sistema de referencia o deriva-
ción A servicios de urgencia
A otro servicio especializado en el tra-
tamiento de drogas
¿Se orienta o capacita a equipos de servicios de salud en procedimientos
para la derivación y seguimiento de usuarios?
Ingresos
¿Existe registro de ingresos y egresos?
Egresos
¿Se pone a disposición del usuario documentos que digan relación con sus
derechos y responsabilidades durante su permanencia en la institución?
¿Existen carpetas individuales que recolecten la evolución actualizada del
proceso de rehabilitación de cada persona?
¿Existen fichas de seguimiento de personas que terminan el tratamiento
o son derivados?
¿Se confecciona un informe de evaluación final al momento del alta o
egreso?
Actividades terapéuticas
Actividades de terapia familiar por
¿Existe registro de horas funciona- profesional
rias dedicadas a las siguientes acti-
Actividades educativas
vidades?
Actividades comunitarias
Otras actividades

En todos los elementos de validación el encuestador debe consignar si el en-


cuestado demora en encontrar el documento que se le solicita. Esta demora o
dificultad indica que el documento está disponible pero es de difícil acceso o
está guardado en lugar que evidencia poco uso.

253Pá g i na
Instrumento N°2 Profesionales y Personal Técnico de las
Instituciones en Programas de Tratamiento y Rehabilitación
CONACE-MINSAL. (Proyecto CONACE-MINSAL)

1. Nombre del centro

2. Código

3. Fecha hoy

4. Cargo o función desempeñada.

5. Tiempo de ejercicio en el cargo. Años y Meses

6. Título profesional o técnico

7. Si usted es técnico en rehabilitación:

a. No está acreditado:
b. Acreditado por el Servicio de Salud:
c. Acreditado por la Universidad de Santiago
d. Otra condición (explique)

8. Otros estudios cursados (relacionado con el tratamiento de drogas).

254
P á gin a
9. Señale en cuál(es) de las siguientes áreas usted tiene experiencia en el trata-
miento de drogas:

a. Terapia individual
b. Terapia de grupo
c. Terapia familiar
d. Terapia laboral
e. Terapia farmacológica
f. Orientación vocacional
g. Consejería
h. Otra

10. Describa el tipo de Modelo o Marco Teórico del Programa que se aplica en
esta Institución:

11. Describa el tipo de actividades, que desde su especialidad profesional rea-


liza dentro de las actividades del programa de Tratamiento y Rehabilitación
(describir funciones tanto asistenciales como directivas):

255 Pá g i na
12. Señale las principales facilidades que el espacio de trabajo de la institución
le proporciona para un adecuado ejercicio profesional:

13. Señale las principales limitaciones que el espacio de trabajo de la institución


le proporciona para un adecuado ejercicio profesional:

14. ¿Qué tipo de cambios deberían realizarse en la institución para entregar un


mejor tratamiento?

256
P á gin a
15. En términos generales ¿Cómo evalúa su situación de trabajo en la institu-
ción?

a. Insatisfactoria
b. Medianamente satisfactoria
c. Satisfactoria
d. Muy satisfactoria

16. ¿En el último año (12 meses calendario) a qué instancias de capacitación ha
podido asistir?

Nombre del encuestador(A) Firma

257 Pá g i na
Instrumento 2a: Cuestionario de Actitudes ante el
Trabajo Autoaplicado

Por favor complete o marque con una cruz según corresponda:

Profesión:

Especialidad:

Edad:

Sexo:
Masculino: Femenino:

Años en esta Profesión:

Años en esta Institución:

Estado Civil:

Soltero/a:
Casado/a:
Separado/a de hecho:
Anulado/a:
Convivencia:
Viudo/a:

Número de hijos/as (o si no tiene):

Trabaja en otros lugares además de éste:

Sí No

258
P á gin a
Número de horas de trabajo totales por semana:

Realiza Turnos:

Sí No

Situación Laboral:

Contrato laboral fijo/indefinido:


Contrato laboral eventual/renovable:
Contrato a honorarios:
Reemplazante:

Responda en la hoja de respuestas, anotando en la casilla respectiva el


número que representa la alternativa que corresponda a la respuesta que
Ud. desea dar, desde la perspectiva de su situación actual. ¡Elija sólo una
alternativa y recuerde contestar todas las preguntas!
En caso de que Ud. no pueda seleccionar entre las alternativas ya sea por-
que no sabe, no está seguro/a o no ha experimentado esa situación, por
favor conteste “0 – NS”.

259
Pá g i na
1. Últimamente,

(1) __ Me encuentro perfectamente bien de salud.


(2) __ Padezco algunos problemas de salud ocasionalmente.
(3) __ Tengo problemas de salud con relativa frecuencia.
(4) __ Tengo problemas de salud con mucha frecuencia.
(0) __ No sé, no estoy seguro (NS)

* A continuación mencionamos algunos trastornos, señale con qué frecuencia


los padece

2. Resfríos intensos con fiebre.

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

3. Dolores físicos

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

4. Trastornos digestivos (falta de apetito, hambre excesiva, náuseas, vómitos,


diarreas, estreñimiento, acidez estomacal, gastritis, úlceras, cambios brus-
cos de peso, etc.)

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

260
P á gin a
5. Dificultades respiratorias (sensación de ahogo, respiración acelerada, etc.)

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

6. Trastornos cardiovasculares (disritmias, taquicardia, hipertensión, hipoten-


sión, mareos, desvanecimientos)

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

7. Trastornos neurovegetativos (sofocos, escalofríos, temblor, etc.)

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

8. Trastornos endocrinos (alteraciones de los niveles hormonales, amenorrea,


galactorrea, acné, pérdida o aumento de la masa capilar, etc.)

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

261
Pá g i na
9. En cuanto a mis problemas de salud, creo que su relación con mi situación
laboral es

(1) __ Muy Baja


(2) __ Baja
(3) __ Media
(4) __ Alta
(0) __ NS

10. Mi nivel de insatisfacción laboral, en lo personal es

(1) __ Muy Baja


(2) __ Baja
(3) __ Media
(4) __ Alta
(0) __ NS

11. Mi trabajo me provoca sentimientos de desaliento

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

12. Mi tipo de trabajo me provoca deseos de abandonarlo

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

262
P á gin a
13. Los conflictos laboral-profesionales afectan mi vida personal

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

14. Los conflictos laboral-profesionales afectan mi vida social

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

15. Las preocupaciones derivadas de mi trabajo me crean problemas de sueño


(insomnios, hipersomnias, pesadillas, trastornos del sueño, etc.)

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

16. Desde que ejerzo esta profesión, he tendido a aumentar el consumo de


sustancias (tabaco, café, alcohol, vitaminas, tranquilizantes, somníferos,
estimulantes, etc.)

(1) __ Nada
(2) __ Poco
(3) __ Bastante
(4) __ Mucho
(0)__ NS

263 Pá g i na
17. Desde que trabajo en esta profesión, creo que mi sensibilidad en el trato
hacia los pacientes:

(1) __ Ha mejorado o por lo menos no se ha deteriorado


(2) __ Se ha deteriorado un poco
(3) __ Se ha deteriorado bastante
(4) __ Se ha deteriorado en extremo
(0) __ NS

18. Desde que trabajo en esta profesión, creo que mi sensibilidad en el trato
con mis compañeros de trabajo

(1) __ Ha mejorado o por lo menos no se ha deteriorado


(2) __ Se ha deteriorado un poco
(3) __ Se ha deteriorado bastante
(4) __ Se ha deteriorado en extremo
(0) __ NS

19. Desde que trabajo en esta profesión, creo que mi sensibilidad en el trato
con la familia de mis pacientes:

(1) __ Ha mejorado o por lo menos no se ha deteriorado


(2) __ Se ha deteriorado un poco
(3) __ Se ha deteriorado bastante
(4) __ Se ha deteriorado en extremo
(0) __ NS

20. Desde que trabajo en esta profesión, creo que mi sensibilidad en el trato
con mis superiores:

(1) __ Ha mejorado o por lo menos no se ha deteriorado


(2) __ Se ha deteriorado un poco
(3) __ Se ha deteriorado bastante
(4) __ Se ha deteriorado en extremo
(0) __ NS

* Señale el grado de malestar que le produce cada uno de los hechos que se
mencionan a continuación

264
P á gin a
21. Las quejas o el sufrimiento de los pacientes

(1) __ No me afectan
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

22. La necesidad de aplicarles tratamientos agresivos (invasivos, confrontacio-


nales o que ocasionan algún malestar en el paciente)

(1) __ No me afecta
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

23. La ineficacia o el fracaso de los tratamientos o intervenciones

(1) __ No me afecta
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

24. El abandono del tratamiento por parte de los pacientes

(1) __ No me afecta
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0)__ NS

265 Pá g i na
25. La muerte de aquellos pacientes que están en los programas o tratamientos
en los que participo

(1) __ No me afecta
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

*Señale ahora el grado de malestar que le produce en su trabajo cada uno


de los siguientes hechos

26. La incompetencia en la administración

(1) __ No me afecta
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

27. La falta de apoyo

(1) __ No me afecta
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

28. La interferencia de mis compañeros de trabajo con mis pacientes

(1) __ No me afectan
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

266
P á gin a
29. Las interferencias de mis compañeros con mi trabajo

(1) __ No me afectan
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

30. Tratar con pacientes exigentes

(1) __ No me afecta
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

31. Tratar con pacientes poco colaboradores

(1) __ No me afecta
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

32. Tratar con las familias de los pacientes

(1) __ No me afectan
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

267
Pá g i na
33. Los desafíos (exigencias que implican un esfuerzo importante) que se pre-
sentan en el ejercicio laboral

(1) __ No me afectan
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

34. Las amenazas o descalificaciones que se presentan en el desempeño del


trabajo

(1) __ No me afectan
(2) __ Me afectan un poco
(3) __ Me afectan bastante
(4) __ Me afectan en extremo
(0) __ NS

35. Me sobrecarga emocionalmente la responsabilidad que he de asumir en si-


tuaciones graves o urgentes

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

36. Me desagrada tener que realizar tareas que no están directamente asocia-
das con el ejercicio de mi profesión

(1) __ Nunca
(2) __ A veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

268
P á gin a
37. Considero insuficiente la remuneración económica con respecto a mis es-
fuerzos

(1) __ No, nunca


(2) __ Sí, A veces
(3) __Sí, con frecuencia
(4) __ Sí, siempre
(0) __ NS

38. Considero que el reconocimiento de mi labor es

(1) __ Más de lo debido.


(2) __ Suficiente
(3) __ Poco
(4) __ Nulo
(0) __ NS

39. Las posibilidades de promoción en mi profesión son

(1) __ Muchas
(2) __ Regulares
(3) __ Pocas
(4) __ Nulas
(0) __ NS

40. Los permisos y vacaciones de que disfruto para el descanso personal nece-
sario son

(1) __ Muchas
(2) __ Regulares
(3) __ Pocas
(4) __ Inexistentes
(0) __ NS

269 Pá g i na
41. Mis niveles de motivación desde el punto de vista vocacional son

(1) __ Altos
(2) __ Medios
(3) __ Bajos
(4) __ Nulos
(0) __ NS

42. Cuando, en mi centro de trabajo, hay pacientes que acuden o ingresan por
vía judicial, se me complican las posibilidades de intervención

(1) __ No, nunca


(2) __ Sí, a veces
(3) __ Sí, Bastante
(4) __ Sí, en extremo
(0) __ NS

43. Creo que los tratamientos o internamientos forzosos por vía judicial, más
que proteger a los pacientes, desautorizan la competencia del personal de
salud

(1) __ No, nunca


(2) __ Sí, a veces
(3) __ Sí, bastante
(4) __ Sí, en extremo
(0) __ NS

44. Advierto que progresivamente determinados tipos de pacientes me provo-


can cada vez más rechazo

(1) __ No, nunca


(2) __ Sí, a veces
(3) __ Sí, con frecuencia
(4) __ Sí, siempre
(0) __ NS

270
P á gin a
45. ¿Aumenta, en mí, cada vez más el esfuerzo que debo hacer al enfrentarme
con los pacientes?

(1) __ No, nunca


(2) __ Sí, a veces
(3) __ Sí, con frecuencia
(4) __ Sí, siempre
(0) __ NS

46. Cuando pienso en el trabajo, siento deseos de faltar con algún pretexto o
de pedir permisos laborales

(1) __ No, nunca


(2) __ Sí, a veces
(3) __ Sí, con frecuencia
(4) __ Sí, siempre
(0) __ NS

47. Las demandas propias de mi ejercicio laboral me resultan molestas

(1) __ No, nunca


(2) __ Sí, a veces
(3) __ Sí, con frecuencia
(4) __ Sí, siempre
(0) __ NS

48. El ejercicio profesional, ¿acentúa en mí la sensación de envejecimiento y


cansancio?

(1) __ No, nunca


(2) __ Sí, a veces
(3) __ Sí, con frecuencia
(4) __ Sí, siempre
(0) __ NS

271 Pá g i na
49. Creo que me estoy deteriorando físicamente

(1) __ Nada o sólo lo normal


(2) __ Un poco más de lo normal
(3) __ Medianamente más de lo normal
(4) __ Mucho más de lo normal
(0) __ NS

50. Creo que me estoy deteriorando intelectualmente

(1) __ Nada o sólo lo normal


(2) __ Un poco más de lo normal
(3) __ Medianamente más de lo normal
(4) __ Mucho más de lo normal
(0) __ NS

51. Considero que los trabajadores de esta profesión se encuentran en una si-
tuación de desatención económica

(1) __ No, nada


(2) __ Sí, un poco
(3) __ Sí, medianamente
(4) __ Sí, mucho
(0) __ NS

52. Considero que los trabajadores de esta profesión se encuentran en una


situación de desatención en cuanto a la infraestructura de la que disponen
para realizar su trabajo

(1) __ No, nada


(2) __ Sí, un poco
(3) __ Sí, medianamente
(4) __ Sí, mucho
(0) __ NS

272
P á gin a
53. Considero que los trabajadores de esta profesión se encuentran en una si-
tuación de falta de reconocimiento social

(1) __ No, nada


(2) __ Sí, un poco
(3) __ Sí, medianamente
(4) __ Sí, mucho
(0) __ NS

54. Para distraerme de mis problemas a veces “hago locuras” (por ej.: conducir
muy deprisa, arriesgar en juegos de azar, etc.)

(1) __ Nunca
(2) __ Unas veces
(3) __ Con frecuencia
(4) __ Siempre
(0) __ NS

* Como hasta ahora, recuerde sólo escoger una de las alternativas que se le
ofrecen. Aunque en su caso pudiese corresponder más de una, marque la más
importante o cercana a la situación.

55. En mi relación con los pacientes

(1) __ Creo que comprendo fácilmente sus problemas


(2) __ Tengo menos interés que antes por ellos
(3) __ Tiendo a tratarlos de manera indiferente
(4) __ Los trato de forma casi mecánica, como si fuesen objetos impersonales
(0) __ NS

56. En mi relación con los compañeros de trabajo

(1) __ No tengo problemas especiales


(2) __ Tengo ciertos problemas con algunos
(3) __ No me entiendo con la mayoría de ellos
(4) __ Cada vez me resulta más difícil y conflictiva la relación con ellos
(0) __ NS

273
Pá g i na
57. Cuando me ocupo de los pacientes

(1) __ Soy el mismo de siempre


(2) __ Me pregunto si estaré resolviendo bien sus problemas
(3) __ Siento que no les doy lo que piden
(4) __ Siento que me culpan de sus problemas
(0) __ NS

58. Con respecto a mi entorno laboral puedo afirmar que

(1) __ No me crea ningún malestar especial


(2) __ Las condiciones (físicas, espaciales, de higiene, etc.) dejan bastante
que desear.
(3) __ Algunos aspectos (escasos recursos, falta de organización, etc.) difi-
cultan mucho mi trabajo.
(4) __ Los conflictos en las relaciones laborales convierten mi trabajo en algo
realmente desagradable.
(0) __ NS

59. Trabajar directamente con pacientes

(1) __ Es una labor en donde puedo afrontar con calma los problemas emo-
cionales que pueden derivarse de ella
(2) __ Me pone con cierta frecuencia de mal humor y en tensión
(3) __ Incluso me hace sentir agobio, agotamiento y falta de fuerzas
(4) __ Recientemente me siento por ello bastante desquiciado.
(0) __ NS

60. Últimamente

(1) __ Mantengo un buen nivel de rendimiento, con la sensación de estar


haciendo bien las cosas
(2) __ Disfruto cada vez menos de las actividades que antes me resultaban
gratificantes
(3) __ Ya no puedo tomar decisiones con la misma facilidad
(4) __ Tengo una sensación creciente de incompetencia
(0) __ NS

274
P á gin a
61. En cuanto a la imagen profesional que tengo de mi mismo/a

(1) __ Creo que ha mejorado o al menos es la misma de siempre


(2) __ Me encuentro un poco cambiado en sentido negativo
(3) __ Me encuentro bastante cambiado en sentido negativo
(4) __ Ha empeorado en extremo
(0) __ NS

62. De mi actitud básica frente a la vida, en mi situación actual puedo decir


que

(1) __ Me siento optimista y con ánimo


(2) __ Tiendo a sentirme asustado y sin expectativas
(3) __ A veces tengo la sensación de que todo se me viene encima
(4) __ Se me ha ocurrido la idea de que es mejor morir o desaparecer
(0) __ NS

63. Dadas las circunstancias, he realizado o podría realizar un intento de sui-


cidio

(1) __ Nunca
(2) __ Difícilmente
(3) __ Es posible
(4) __ Sí, es muy probable
(0) __ NS

64. En el momento actual, me siento con dificultades o incapacidad para ir a


trabajar

(1) __ En absoluto
(2) __ Me cuesta algún esfuerzo
(3) __ Me resulta muy difícil hacerlo
(4) __ Completamente incapacitado; no puedo dar más de mí.
(0) __ NS

275 Pá g i na
65. En el caso de que Ud. pudiera cambiar de trabajo elegiría

(1) __ Trabajar en otra institución


(2) __ Trabajar con otro tipo de pacientes
(3) __ Trabajar en otra especialidad dentro de mi profesión
(4) __ Cambiar de profesión
(0) __ No cambiaría de trabajo

¡¡ GRACIAS POR SU COLABORACIÓN!!

276
P á gin a
Instrumento N°3 Caracterización del Perfil del Usuario
(Proyecto CONACE/MINSAL)

Por favor, lea atentamente las preguntas y entregue sus respuestas en la hoja de
respuestas que contiene el instrumento. Evite hacer marcas de cualquier tipo en
el cuadernillo

Nombre Encuestador:

Nombre del Centro:

Código:

Tipo de Plan:

Fecha Ingreso:

Fecha Hoy:

Nombre Persona Contacto:

Rut:

Teléfono:

277 Pá g i na
Aspectos Sociodemográficos

Edad:

Sexo:
Masculino Femenino

¿Cuál es tu estado civil?

1. Soltero
2. Casado
3. Separado
4. Viudo
5. Conviviente

¿Cuántos hijos tienes?


Si no tiene hijos responda 0 (cero), si los tiene anote el número de ellos en el
recuadro:

¿Cuál es tu último curso aprobado?

Nivel de educación
1. Sin escolaridad
2. Básica incompleta
3. Básica completa
4. Media incompleta
5. Media completa
6. Universitaria/Técnica incompleta
7. Universitaria/Técnica completa

1. Profesión u oficio:

278
P á gin a
¿Cuál fue tu ocupación antes de ingresar al programa?
(Marque las alternativas que correspondan)

1. Estudiante de enseñanza básica


2. Estudiante de enseñanza media
3. Estudiante de educación superior
(técnico o universitario)
4. Estoy trabajando en forma estable
5. Estoy trabajando esporádicamente
6. Estoy desempleado
7. Realizo labores en el hogar
8. Estoy buscando trabajo
9. Otra (¿cuál?)

Vivienda

2. Actualmente vives en

1. Casa propia
2. Casa propia pagando a plazo
3. Arriendas
4. Allegado
5. Sin casa
6. Otra condición (¿Cuál?)

279
Pá g i na
3. Tu grupo familiar (con quienes vives en tu casa) está conformado por

Marque todas las alternativas que correspondan.


a. madre
b. padre
c. esposa
d. hijos
e. hermanos
f. tíos
g. abuelos
h. no tiene familia
i. otros

4. Cómo calificarías tu relación personal con cada una de las siguientes personas
según corresponda:

No
1 2 3 4 5 6 7
tiene
Madre
Padre
Esposa
Hijos
Hermanos
Tíos
Abuelos
Otros

Participación en Asociaciones

5. ¿Participas activamente en algún grupo u organización social?

Sí ¿Cuál?

No

280
P á gin a
6. ¿Participas activamente en algún club deportivo?

Sí ¿Cuál?

No

7. Religión que profesa

1. Católica
2. Evangélica
3. Mormón
4. Adventista
5. Otra (especifique)
6. Ninguna

9. ¿Practicas tu religión?

Sí No

Cobertura de Salud

10. ¿Estás afiliado a alguna institución para la atención de tu salud?

1. FONASA
2. ISAPRE
3. Otra (¿cuál?)
4. No sabe
5. Ninguna

11. ¿Qué previsión tiene?

1. AFP
2. INP
3. Otra (especifique)
4. Ninguna

281
Pá g i na
Antecedentes de Conflicto con la Justicia

12. ¿Has tenido conflictos con la justicia? (Descartando detención por sospecha
o por beber en la vía pública)

Sí No

Historia de Consumo

13. Edad de inicio de consumo

14. Inicio de consumo: ¿Cuáles son las 3 primeras sustancias que consumiste?

1.
2.
3.

15. Tipos de drogas consumidas:

Por favor señala todas las drogas que has consumido al menos una vez al
mes durante 6 meses previos al ingreso

1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.

282
P á gin a
Droga Principal

16. ¿Cuál es la droga que más consumías y que te motivó a ingresar a este pro-
grama de rehabilitación?

17. ¿Con qué frecuencia consumías esta droga?

18. A través de qué vías la consumías:

1. Inhalatorio
2. Dérmica
3. Endovenosa

Búsqueda de Ayuda

19. ¿Cuál fue el motivo para buscar ayuda e ingresar al programa?

1. Fue una decisión voluntaria sin la


ayuda de nadie
2. Fue decisión conversada con la fa-
milia, pareja, trabajo o escuela
3. Lo trajeron familiares o amigos
4. Ingresé por indicación legal
5. Fui derivado desde otra institu-
ción (completar en instrumento
de diagnóstico y derivación)
6. Otro motivo
¿Cuál?

283 Pá g i na
Antecedentes de Consumo Familiar

20. ¿Tienes familiares con consumo problemático de alcohol?

1. Padres
2. Hermanos
3. Tíos
4. Primos
5. Abuelos
6. Otros (especifique)

21. ¿Tienes familiares con antecedentes de consumo de drogas?

1. Padres
2. Hermanos
3. Tíos
4. Primos
5. Abuelos
6. Otros (especifique)

22. En caso afirmativo, indica qué tipo de drogas

1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.

284
P á gin a
Historia de Tratamiento

23. ¿En cuántos Programas formales de Tratamiento anteriores a éste ha estado?

24. De éstos, ¿de cuántos fuiste dado de alta?

25. En el último Programa de Tratamiento anterior a éste, ¿qué tipo de atención


tenías?

1. Ambulatorio
2. Residencia
3. Ambulatorio y Residencial

26. El último Programa de Tratamiento anterior a este, cuánto tiempo duró

1. 24 meses o más
2. 18 a 23 meses
3. 12 a 17 meses
4. 6 a 11 meses
5. 3 a 5 meses
6. 2 meses o menos

285 Pá g i na
27. En el último Programa de tratamiento que estuviste

1. ¿Fuiste dado de alta, porque terminaste


el programa de tratamiento?
2. ¿Lo abandonaste porque te sentiste bien
y consideraste que no era necesario se-
guir en él?
3. ¿Lo abandonaste independientemente de
cómo te sentías y consideraste que no era
necesario seguir en él?
4. ¿Tuviste que abandonarlo por no cumplir
con las normas del establecimiento?
5. ¿Lo abandonaste por otro motivo?,
¿Cuál?

28. ¿Dónde recibiste tu último tratamiento?

1. Consultorio de Salud
2. Cosam
3. Grupo de Autoayuda
4. Clínica privada
5. Comunidad terapéutica
6. Hospital
7. Otra (especificar)

286
P á gin a
Intención de Abandono

29. ¿Has pensado en dejar o abandonar este Programa de Tratamiento?

Si No (Pase a la pregunta siguiente)

30. ¿Qué situaciones te harían dejar el Programa de Tratamiento? (usar el espa-


cio a continuación para detallar motivo)

1. Problemas económicos
2. Problemas familiares
3. Problemas con otros usuarios
4. Problemas con personal del centro
5. No estar conforme con el programa
6. No poder estar sin la droga
Otras (especifique)

287 Pá g i na
Instrumento N°3a de Acogida para Usuarios
(Proyecto CONACE/MINSAL)

Autoaplicado

Marque aquellas alternativas que describan de mejor modo lo que Ud. sintió o
pensó en cada momento

1. ¿Cuándo Ud. entró al centro el lugar le pareció?

Acogedor Frío

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Agradable Desagradable

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Limpio Sucio

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Amplio Estrecho

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Cómodo Incómodo

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

288
P á gin a
2. ¿Cuándo Ud. llegó al Centro se sintió más bien?

Tranquilo Nervioso
Seguro Ansioso
Escuchado Desatendido
En Confianza Amenazado
Apoyado Sancionado
Acogido Ignorado
Respetado Humillado
Acompañado Abandonado
Bienvenido Echado
Entendido Culpabilizado

3. Ud. diría que la atención que recibió fue

Suficiente Escasa

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Rápida Lenta

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Satisfactoria Deficiente

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

289Pá g i na
4. Las personas que lo atendieron le hicieron sentir

Tranquilo Nervioso
Seguro Ansioso
Escuchado Desatendido
En Confianza Amenazado
Apoyado Sancionado
Acogido Ignorado
Respetado Humillado
Acompañado Abandonado
Bienvenido Echado
Entendido Culpabilizado

5. Después de ser atendido por primera vez Ud. se sintió

Tranquilo Nervioso
Seguro Ansioso
Escuchado Desatendido
En Confianza Amenazado
Apoyado Sancionado
Acogido Ignorado
Respetado Humillado
Acompañado Abandonado
Bienvenido Echado
Entendido Culpabilizado

6. Después de ser atendido por primera vez Ud. quiso

Permanecer en el centro por algún rato más


Continuar el tratamiento en el mismo centro
Continuar el tratamiento en otro centro
Llegar a su hogar lo más rápido posible

290
P á gin a
7. Su impresión inicial del tratamiento lo llevaría a

Continuar el tratamiento
Retomar el tratamiento en otro momento
Abandonar el tratamiento
No volver a tratamiento en ningún otro momento

Nombre Encuestador Firma

291
Pá g i na
Instrumento N°4 Validación de Organización y Direccion Técnica
(Proyecto Conace/minsal)

Nombre del Centro:

Código:

Fecha:

Validación

Sí No Observación
a. Pida ver organigrama
b. Pregunte a un funcionario distin-
1 to al que responde la encuesta
cuál es el organigrama y dónde
está publicado
a. Pida ver un ejemplar del manual
de procedimiento
2 b. Pregunte a un funcionario dis-
tinto al que responde la encuesta
cuáles son sus funciones y dónde
están por escrito
a. Pida ver un ejemplar de las nor-
mas programáticas
b. Pida forma y fecha de la última
3 evaluación de aplicación de esa
norma o, en su defecto, forma y
fecha de la difusión de esa nor-
ma a los funcionarios
a. Pida ver la pauta de consenti-
miento informado
b. Solicite la ficha de los dos últi-
4 mos ingresos
c. Constate que en esas fichas apa-
rezca firma del usuario para con-
sentimiento

292
P á gin a
Sí No Observación

a. Pida ver pauta de programa de


actividades por tipo de paciente
5 b. Pida una ficha de paciente y
constate que especifica el pro-
grama a aplicar

a. Pida ver las pautas terapéuticas


disponibles
6 b. Solicite ficha de los dos últimos
ingresos y verifique que especifi-
can la pauta terapéutica

a. Solicite ver el documento que es-


tablece las pautas de evaluación
b. Pida la fecha de las dos últimas
evaluaciones realizadas y el re-
sultado obtenido
c. Pregunte cómo se obtienen las
opiniones del personal y cómo
quedan registradas
d. Si corresponde, pida ver el regis-
tro de la última evaluación
7
e. Pregunte cómo se obtienen las
opiniones del usuario y cómo
quedan registradas.
f. Si corresponde, pida ver el regis-
tro de la última evaluación
g. Pregunte cómo se obtienen las
opiniones de la familia y cómo
quedan registradas
h. Si corresponde, pida ver el regis-
tro de la última evaluación

a. Pida la fecha de las dos última


8 evaluaciones o visitas de super-
visión

a. Solicite fecha de los dos últi-


mos informes o reuniones de
9 sistematización
b. Pregunte a un funcionario al
azar si conoce estos resultados

293
Pá g i na
Sí No Observación
a. Pida nombre de la perso-
na encargada en centro
de atención y servicios
del sector público

Pida fecha o causa del último


contacto sostenido

b. Pida nombre de la persona en-


cargada en centros privados

Pida fecha o causa del último


contacto sostenido
10
c. Pida nombre de la persona en-
cargada en grupos de autoayu-
da

Pida fecha o causa del último


contacto sostenido

d. Pida nombre de la persona en-


cargada en organizaciones co-
munitarias

Pida fecha o causa del último


contacto sostenido

a. Pida documento con pautas de


derivación o listado de centros
de derivación (uno basta)
b. Pida registro de derivaciones
del último mes a servicios mé-
dicos especializados
11 c. Pida registro de derivaciones
del último mes a servicios de
urgencia
d. Pida registro de derivaciones
del último mes a otros servi-
cios

a. Solicite documento de capaci-


tación utilizado o la fecha de la
12 última actividad de capacita-
ción realizada

294
P á gin a
Sí No Observación
a. Solicite registros de ingreso del
último mes
13 b. Solicite registro de egreso del
último mes
a. Solicite documento sobre de-
recho y responsabilidades del
usuario
14
b. Pregunte cuál es la forma en
que lo dan a conocer al usuario
a. Pida carpeta de uno o dos usua-
rios actualmente en tratamien-
15
to

a. Pida una o dos fichas de alta de


16
fecha reciente
a. Pida ver informe de una o dos
17
altas recientes
Solicite ver registro de fecha re-
ciente (no más de 1 mes) de
a. Actividades terapéuticas
18 b. Actividades de terapia familiar
c. Actividades educativas
d. Actividades comunitarias
e. Otras actividades

295
Pá g i na
Instrumento N°4 Características de Planta Física del
Establecimiento Consultorios, Cosam, Hospitales Diurnos
(Proyecto CONACE-MINSAL)

0. Nombre del entrevistador:

1. Nombre del Centro

2. Código

3. Fecha hoy

4. Tipo de planes:

1ra. Resp.
Amb. Básico
Mixto

5. Superficie total del Centro:

a. Terreno ( m2)

b. Construido ( m2)

296
P á gin a
6. Escriba su apreciación general (tipo de construcción, accesos, áreas verdes,
etc.)

7. Sala de espera:

1. Exclusiva del programa de drogas S V C


2. Común, para todo el consultorio u hospital

8. Oficina de recepción del usuario en el programa :

EX S V

(EX) Existe: 1 = Sí 0 = No
(S) Superficie, anotar en m2
(V) Ventilación:
0 = No tiene; 1 = Ventana 1 m2; 2 = Ventana mayor a 1 m2 o equivalente
(C) Calefacción
0 = No tiene 1 = Tiene;

Apreciación general (capacidad, orden, aseo, acogedoras o no)

297 Pá g i na
9. Salas atención

N° USO S V PA A SON ASEO

10. Segunda sala atención

USO S V PA A SON ASEO

11. Tercera sala atención

USO S V PA A SON ASEO

(N°) 0 = No hay; 1 = Una sala; 2 = Dos salas; 3 = Más de dos salas


(USO) 1 = Individual 2 = Grupal 3 = Mixta
(S) Superficie (anotar m2 )
(V) Ventilación: 0 = No tiene; 1 = Ventana 1 m2; 2 = Ventana mayor a 1m2
(PA) Privacidad asegurada: 1= Sí 0 = No
(A SON) Aislación sonora : 1 = Sí 0 = No
(ASEO) 0 = Malo 1 = Regular 2 = Bueno

Apreciación general:

298
P á gin a
Cualidades de los Servicios Higiénicos

12. Número:

N° Total Separ. Sexo N° Baños Personal Separ. Sexo


1=Sí 0=No 1=Sí 0=No 1=Sí 0=No

13. Para Usuarios Ambulat. Masc.:

S A WC L V ASEO

14. Para Usuarios Ambulat. Fem.:

S A WC L V ASEO

(S) Superficie (anotar m2)


(A) Muros de azulejos 1=Sí 0 = No
(WC) Baños (número)
(L) Lavatorio o equivalente (número)
(V) Ventilación: 0=No tiene; 1=Ventana 1 m2; 2=Ventana mayor a 1m2
(ASEO) 0=Malo 1=Regular 2=Bueno

15. Seguridad:

N° EXT EXT RD EB E Esp N° S Em Señali SEÑAL PAS

(N°EXT) N° de Extintores
(EXTRD) Extintores con revisión al día 1 = Sí 0 = No
(EB) Extintor área boxes 1 = Sí 0 = No
(E Esp) Extintor área espera o recepción 1 = Sí 0 = No
(N°S Em) Salidas emergencia (número)
(Señali) S. emergencia señalizada 1 = Sí 0 = No

299
Pá g i na
(SEÑAL) Señalética 1 = Sí 0 = No
(PAS) 1= Estrechos; 2 = Circulación fluida
(ESCAL) 1= Estrechas; 2 = Circulación fluida

Apreciación general

16. Existencia de otras áreas (recreación, áreas verdes, comedor, etc.) Describir
brevemente

300
P á gin a
Instrumento N°4b Características de Planta Física del
Establecimiento Comunidades Terapéuticas
(Proyecto . CONACE-MINSAL)

1. Nombre del entrevistador:

2. Nombre del Centro

3. Código

4. Fecha hoy

5. Tipo de plan:

Amb. Intens
Residenc.
Mixto

6. Superficie total del Centro:

a. Terreno ( m2)

b. Construido ( m2)

301
Pá g i na
7. Escriba su apreciación general (tipo de construcción, accesos, áreas verdes,
otras)

8. Sala de espera:

1. Existe S V C
2. No existe

9. Oficina de Recepción del usuario en el Programa :

EX S V

(S) Superficie, anotar en m2


(C) Calefacción 0 = No tiene; 1 = Tiene
(V) Ventilación: 0 = No tiene; 1 = Ventana 1 m2 ; 2 = Ventana mayor a 1 m2 o
equivalente
(EX) Existe: 1 = Sí 0 = No

Apreciación general (capacidad, orden, aseo, acogedoras o no)

302
P á gin a
10. Salas atención

N° USO S V PA A SON ASEO

11. Segunda sala atención

USO S V PA A SON ASEO

12. Tercera sala atención

USO S V C PA A SON ASEO

13. Cuarta sala de atención

USO S V PA A SON ASEO

14. Sala de estar:

N° USO S V C T.V EQ.M. OTRO CUAL

15. Salas de recreación:

N° S V EE S V EE

303
Pá g i na
(N°) 0 = No hay; 1 = Una sala; 2 = Dos salas; 3 = Más de dos salas
(C) Calefacción: 0 = No tiene; 1 = Tiene
(USO) 1 = Individual 2 = Grupal 3 = Mixto
(T.V) Televisión 1= Sí 0 = No
(S) Superficie (anotar m2 )
(ASEO) 0 = Malo 1 = Regular 2 = Bueno
(EQ.M) Equipo musical 1= Sí 0 = No
(V) Ventilación: 0 = No tiene; 1 = Ventana 1 m2; 2 = Ventana mayor a 1 m2 o
equivalente
(EE) Elementos de entretención (escribir)1 = Sí 0 = No
(PA) Privacidad asegurada: 1= Sí 0 = No
(A SON) Aislación sonora: 1 = Sí 0 = No

Otro

¿Cuál?

Apreciación general: (Describa mobiliario , orden, iluminación, elementos de


entretención , otros).

304
P á gin a
16. Campos de recreación (exterior):

N° S T AV ZD EQ

(S) Superficie Total (anotar m2)


(ZD) Zona de práctica de deportes 1 = Sí 0 = No
(T) Techado: 1 = Sí 0 = No
(EQ) Equipamiento 1 = Sí 0 = No
(Cuáles)

(AV) Areas Verdes 1 = Sí 0 = No

Apreciación general:

17. Comedor:

EX USO S V ASEO

305
Pá g i na
18. Cocina:

EX S L CO REF V ASEO MIN APN

(EX) Existe 1 = Sí 0 = No
(L) Lavaplatos 2 tazas 1 = Sí 0 = No
(USO) 1 = Exclusivo 2 = Multiuso
(CO) Cocina con cuatro fuegos 1 = Sí 0 = No
(S) Superficie anotar en m2
(REF) Refrigerador 1 = Sí 0 = No
(V) Ventilación : 0 = No tiene; 1 = Ventana 1,5 m2; 2 = Ventana mas de 1,5 m2
o equivalente (MIN) Minutas escritas
(ASEO) 0 = Malo 1 = Regular 2 = Bueno
(APN) Cálculo aporte nutricional

19. Dormitorios usuarios hombres:

N° S1 C1 CAM1 V1 S2 C2 CAM2 V2

20. Dormitorios usuarios mujeres:

N° S1 C1 CAM1 V1 S2 C2 CAM2 V2

(S1) (S2) Superficie dormitorios 1 y 2 (anotar m2)


(CAM1) (CAM2) Camarotes dormitorios 1 y 2 (escribir cantidad)
(C1) (C2) Cama dormitorio 1 y 2 (escribir cantidad)
(V1) (V2) Ventilación: 0 = No tiene; 1 = Ventana 2 m2 ; 2 = Ventana más de 2
m2 o equivalente

306
P á gin a
Apreciación general (aseo, orden, hacinamiento, otras)

Cualidades de los Servicios Higiénicos

21. Número:

N°Total N°Ambulat Separ. Sexo N°Residen Separ. Sexo N°Personal Separ. Sexo
1=Sí 0=No 1=Sí 0=No 1=Sí 0=No

22. Para Usuarios Ambulatorios Masc.:

S A D WC L V C ASEO

23. Para Usuarios Ambulatorios Fem.:

S A D WC L V C ASEO

307 Pá g i na
24. Para Usuarios Residenciales Masc.:

S A WC L V C ASEO

25. Para Usuarios Residenciales Fem.:

S A WC L V C ASEO

26. Para Personal Masculino:

S A D WC L V C ASEO

27. Para Personal Femenino:

S A D WC L V C ASEO

(S) Superficie (anotar m2)


(WC) Baños (número)
(V) Ventilación mínimo 1 m2
(ASEO) 0 = Malo 1 = Regular 2 = Bueno
(A) Muros de azulejos 1 = Sí 0 = No
(L) Lavatorio (número)
(C) Califont exterior 1 = Sí 0 = No
(D) Ducha x c/3 residentes 1 = Sí 0 = No

308
P á gin a
Apreciación general:

28. Lavado de ropa:

1 = Sí 0 = No; 2 = Compra servicios 3 = Otros (describir)

29. Si la respuesta es afirmativa:

1 = Máquina de lavar; 2 = Lavado a mano

309
Pá g i na
30. Seguridad:

N°Ext T N° Ext Rd Ed Ecc N°S Em Señali Señal Pas Escal

(N°ext T) N° Extintores totales


(Señali) Salidas señalizada 1 = Sí 0 = No
(N°ext Rd) Extintores con revisión al día 1 = Sí 0 = No
(Señal) Señalética general 1 = Sí 0 = No
(Ed) Extintor área dormitorios 1 = Sí 0 = No
(Pas) 1= Estrechos; 2 = Circulación fluida
(Ecc) Extintor área comedor/cocina 1 = Sí 0 = No
(Escal) 1= Estrechas; 2 = Circulación fluida
(N°s Em) Salidas emergencia (número)

Apreciación general

31. Existencia de otras áreas (recreación, áreas verdes, etc.) Describir breve-
mente.

310
P á gin a
Instrumento N° 5
Primera Respuesta – Diagnóstico y Derivación
(Proyecto CONACE/MINSAL)

Código Institución:

Rut:

Centro:

Fecha:

Respecto del Diagnóstico:

Diagnóstico Clínico
a. Cie-x:
Clasificación b. Dsm-iv:
c. Otra:
Código

Tipo de profesional que realiza diagnóstico

Registro en ficha Sí No
Diagnóstico psicosocial
Instrumento utilizado
Tipo de profesional que realiza diagnóstico
Registro en ficha Sí No

311
Pá g i na
Respecto al egreso del Plan Primera Respuesta:

Dado de Alta
Derivado

Respecto a la Derivación

Derivado a (Institución):
Fecha en que se realizó la derivación
Persona a contactar en la Institución
Fono Institución
Tipo de Institución
Tipo de Programa
Derivación efectiva Sí No
Fecha ingreso al nuevo programa

312
P á gin a
313
Pá g i na
Registro diario de actividades por usuario
proyecto esc. salud pública/CONACE

Codigo

Establecimiento

Mes

Atenciones/Prestaciones 1 P/T 2 P/T 3 P/T 4 P/T 5 P/T 6 P/T


Consulta médica
Consulta salúd mental
Consulta psicólogo
Consulta psiquiatra
Visita domiciliaria

Intervención
psicocial grupo

Consultorio
salud mental

Psicoterapia individual
Psicoterapia grupal
Psicodiágnosticos

Día cama comunidad


terapéutica amb

Día cama comunidad


terapéutica

Screening de drogas
Pruebas hepáticas
Otros exámenes
Medicamentos

CODIGO P/T: 1. Psicólogo; 2. A. Social; 3. Psiquiatra; 4. Médico; 5. Ter. Ocupacio-


nal; 6. Enfermera; 7. Profesor; 8. Otro profesional; 9. Técnico Acreditado;

314
P á gin a
Identificación de Usuario

Entrevistador(a)

Plan de Tratamiento

7 P/T 8 P/T 9 P/T 10 P/T 11 P/T 12 P/T 13 P/T 14 P/T 15 P/T

10. Técnico No Acreditado; 11. ExAdicto;12. Auxiliar de Enfermería; 13. Au-


toayuda

315 Pá g i na
Instrumento Nº6
Ficha para Pacientes que Egresaron del Programa

Plan:

Código Centro:

Encuestador

Fecha

1. Nombre Usuario:

2. Rut

3. Teléfono

4. Institución en la que recibió tratamiento:

5. Tipo de plan (a completar por el encuestador)

a. Ambulatorio básico
b. Ambulatorio intensivo
c. Residencial

316
P á gin a
6. Número de días a la semana que asistía al centro en promedio

7. Número de horas al día que permanecía en el centro cada vez que asistía

8. Cuánto tiempo estuvo en este tratamiento (meses)

(Esta pregunta hay que obtenerla de los registros del centro y diferenciar tiempo
en el plan y tiempo en el programa)

9. Hace cuánto tiempo tuvo su último contacto con el centro de rehabilitación


(días)

10. ¿Se encuentra actualmente participando en algún programa de tratamiento


o de seguimiento dentro del centro?

Sí No

Especifique cuál

11. En los últimos tres meses y respecto a su situación familiar Ud. se siente

a. Mejor
b. Peor
c. Igual

12. ¿Con cuántas personas vive actualmente?

317Pá g i na
13. Actualmente Ud. vive con

a. Solo
b. con su familia
c. con algún amigo
d. en la calle
e. otro

14. En los últimos 3 meses y respecto a su situación ocupacional Ud. se siente

a. Mejor
b. Peor
c. Igual

15. ¿Cuál es actualmente su ocupación? (trabajo / estudio)

16. En los últimos tres meses ha sentido la necesidad de consumir drogas (ex-
cluya tabaco)

a. Sí
b. No
Cuál /es

17. Ha consumido alguna droga en los últimos tres meses (excluya tabaco)

a. Sí
b. No
Cuál /es.

318
P á gin a
18. En estos meses desde que salió del plan Ud. ha tenido conflictos con la jus-
ticia

a. Sí
b. No

319 Pá g i na
Instrumento Nº7 Instrumento para Indagar Razones de
Abandono de las Prestaciones del Plan de Tratamiento y
Rehabilitación. (Proyecto CONACE-MINSAL)

Nombre Paciente

Rut Paciente

Teléfono Paciente

Dirección Paciente

Centro

Código

Información a registrar en el centro.

1. Pida ver si está consignado por el Centro el abandono del usuario.

a. Sí
b. No

2. El usuario (marque la alternativa que corresponda)

a. Desertó del Plan


b. Fue trasladado
c. Fue expulsado

Complete la información a continuación sólo si el usuario abandonó el Plan

320
P á gin a
3. Pregunte si el usuario que abandonó ha sido visitado por alguna persona del
Equipo del Programa

a. Sí
b. No

¿Quién lo visitó?

¿Existe registro de esta visita?

a. Sí
b. No

4. Pida ver en el registro si se consiguió la razón de abandono del Programa

a. Sí
b. No

5. Anote la razón de abandono consignada por el Centro. (Compare esta informa-


ción con la pregunta Nº5 de la segunda parte de este instrumento)

Información proporcionada por el usuario.

1. Forma aplicación instrumento

telefónica personal

321
Pá g i na
2. Fecha de abandono declarada por el usuario

3. ¿Por qué razón abandonó el Programa de Tratamiento en el que se encontra-


ba? (el usuario responde como pregunta abierta)

4. (Información a completar por el encuestador). Clasifique el motivo declarado


por el entrevistado de acuerdo a las siguientes alternativas

1. Problemas económicos
2. Problemas familiares
3. Problemas con otros usuarios
4. Problemas con personal del centro
5. No estar conforme con el programa
6. No poder estar sin la droga
7. Otras (especifique)

5. ¿Qué situación le habría hecho permanecer en el Programa?

322
P á gin a
6. ¿Existe relación entre razón de abandono consignada por el Centro y la que
declara el usuario? (para ser respondido sólo por el encuestador)

a. Sí
b. No

¿Qué diferencia existe?

7. Condición de consumo durante este tiempo

a. Abstinente
b. Consumo igual antes de tratamiento
c. Consumo mayor que antes de tratamiento
d. Consumo menor que antes de tratamiento

Fecha Nombre

323 Pá g i na
Instrumento N°8 Cuestionario Prestaciones Usuario

Nombre

Rut

Centro

Código

Fecha Ingreso Plan

Fecha Encuesta

Encuestador

1. Más o menos: ¿Cuántas veces acude al centro en la semana?

2. Más o menos: ¿Cuántas horas permanece en el centro cada vez?

Instrucciones:
En las últimas 2 semanas, (Considere los 15 días previos a la fecha de aplica-
ción: fecha del / / , al / / .) Pregunte al sujeto por los profesionales que
lo atendieron (Ud. debe verificar sólo con los profesionales que figuran en el
registro de prestaciones del usuario y la cantidad de veces promedio que vio
a cada uno de ellos).

324
P á gin a
3. ¿Cuántas veces vio Ud. al / a la Doctor / Médico durante los últimos 15 días?

0 1 2 3 4 5 6 7 8 ó más

4. ¿Cuántas veces vio Ud. al/ a la Psiquiatra durante los últimos 15 días?

0 1 2 3 4 5 6 7 8 ó más

5. ¿Cuántas veces vio Ud. al / a la Psicólogo durante los últimos 15 días?

0 1 2 3 4 5 6 7 8 ó más

6. ¿Cuántas veces vio Ud. al / a la Monitor durante los últimos 15 días?

0 1 2 3 4 5 6 7 8 ó más

7. ¿Cuántas veces vio Ud. al / a la Asistente Social durante los últimos 15 días?

0 1 2 3 4 5 6 7 8 ó más

8. ¿Cuántas veces Ud. recibió atención individual durante los últimos 15 días?

0 1 2 3 4 5 6 7 8 ó más

9. Cuántas veces Ud. recibió atención grupal durante los últimos 15 días?

0 1 2 3 4 5 6 7 8 ó más

325 Pá g i na
Anexo 4
Resumen de Tesis “Historia de desempeño ocupacional en usuarios de programas
de tratamiento y rehabilitación en drogas: una propuesta para la prevención”

Historia de desempeño ocupacional en usuarios de programas de tratamiento


y rehabilitación en drogas: una propuesta para la prevención.

Antecedentes

La historia ocupacional se refiere al desempeño de un individuo en tres áreas


consideradas fundamentales en la vida de una persona, a saber: tareas de la vida
diaria y autocuidado; productividad o trabajo; tiempo libre. Estas tres áreas se
relacionan entre sí, otorgando un sentido de equilibrio, favoreciendo el apren-
dizaje de diversas habilidades, el desarrollo de intereses, sentido de eficacia y
representan la base sobre la cual un individuo organiza su tiempo, crea las cir-
cunstancias de su vida diaria y se hace un lugar en el mundo.

La consideración de la variable historia ocupacional, tomando en cuenta el des-


empeño o comportamiento ocupacional, puede ser incorporada en los distintos
niveles de prevención del consumo de drogas y alcohol, tanto como ayuda diag-
nóstica, como para la evaluación e, incluso, como un factor de valor pronóstico
del programa de tratamiento y rehabilitación.

El análisis de esta variable nos permitirá obtener una visión más integral de la
persona, de su historia de desempeño en los ámbitos de tareas de la vida diaria
y autocuidado, productividad y tiempo libre, del nivel de satisfacción y logro
percibido en los mismos. A partir de este diagnóstico se podrá desarrollar una
propuesta de intervención a nivel de prevención primaria, adecuada a las carac-
terísticas y necesidades de los destinatarios y que complemente el trabajo que
ya se viene realizando en el ámbito de la prevención.

Se trabajó en base a dos grandes preguntas de investigación:


¿Se pueden identificar componentes similares o compartidos en la historia
de desempeño ocupacional del consumidor de drogas, previa al ingreso a un
programa de tratamiento y rehabilitación?

326
P á gin a
¿Cómo debiera ser un programa de prevención en drogas que tome en cuenta
la historia de desempeño ocupacional de los destinatarios del mismo? ¿Cuáles
deben ser sus componentes esenciales?

La hipótesis para este estudio es que el sujeto consumidor de drogas que ingresa
a un programa de tratamiento y rehabilitación presenta una historia ocupacional
desequilibrada o disfuncional que permite explicar, en parte, dicho consumo.

El propósito de este estudio es caracterizar el perfil de desempeño ocupacional


del consumidor de drogas y asociarlo con otras variables sociodemográficas del
consumidor de drogas.

Metodología

Diseño: la exploración de la variable de desempeño ocupacional consistió en


un estudio cualitativo, de carácter exploratorio y descriptivo, respecto a la
historia ocupacional de sujetos que se encuentran actualmente en programas
de tratamiento y rehabilitación en drogas, sean éstos Plan Básico, Intensivo
o Residencial. El momento inicial o momento cero, estuvo marcado por el
ingreso del usuario al plan, en el cual se incorporó la variable historia de
desempeño ocupacional.

Muestra: El estudio de la variable de historia de desempeño ocupacional se


llevó a cabo sólo en usuarios de centros de tratamiento y rehabilitación que
funcionan en el sector central (Región Metropolitana) debido a que la muestra
estimada fue posible de obtener entre los usuarios que forman parte de los
programas de tratamiento y rehabilitación que funcionan en este sector. Se
consideró usuario nuevo a todos aquellos cuya primera prestación fue entre-
gada hasta un máximo de 120 días previos a esta fecha, es decir, abril de 2002.
Se completó la muestra determinada para el estudio de la variable historia
de desempeño ocupacional en un período de cinco meses, es decir, marzo de
2003. Los cálculos realizados permitieron identificar, en términos iniciales,
a 54 usuarios que conformarían la muestra cualitativa para el estudio. En el
caso del estudio de perfil ocupacional, el foco está puesto en el consumidor
de drogas, independiente del plan de tratamiento y rehabilitación en el que
se encuentre, lo cual permitió tomar sólo como referencia el cálculo de tama-
ño muestral correspondiente al estudio anteriormente expuesto. Cabe seña-
lar que por tratarse de un estudio de carácter cualitativo se aplicó el criterio
de saturación para determinar el tamaño de la muestra final.

327 Pá g i na
Instrumento de recolección de información: Para el estudio de la historia de
desempeño ocupacional se aplicó el Instrumento llamado Entrevista Histórica
de Desempeño Ocupacional (OPHI-II), adaptado a los objetivos del presente
estudio. El instrumento consiste en: a) una entrevista semiestructurada, b)
escalas para calificar la información obtenida en la entrevista, y c) un forma-
to para registrar datos cualitativos (es decir, narrativos). La entrevista está
diseñada para reunir los datos esenciales sobre la historia de vida ocupacional
del cliente.

La entrevista semiestructurada está organizada en las siguientes áreas temá-


ticas:

Elecciones de Actividad/ Ocupación

Eventos Críticos en la Vida

Rutina Diaria

Roles Ocupacionales

Ambientes de Comportamiento Ocupacional

La segunda parte del OPHI está formada por tres escalas de calificación, éstas
son:

Escala de Identidad Ocupacional

Escala de Competencia Ocupacional

Escala de Ambientes de Comportamiento Ocupacional

328
P á gin a
Resultados

Se realizó un total de 35 entrevistas ocupacionales las que se distribuyen, según


el tipo de plan de tratamiento y rehabilitación, de la siguiente manera:

Usuarios entrevistados con OPHI-II, según tipo de Plan

Tipo de Plan Nº entrevistas ocupacionales %


Ambulatorio Básico 11 31.4
Ambulatorio Intensivo 13 37.2
Residencial 11 31.4
Total 35 100.0

Análisis cualitativo. Narrativa obtenida a partir de las entrevistas

Antes de entrar en el análisis cuantitativo propiamente tal, y cuantificar los pun-


tajes obtenidos en cada uno de los reactivos de las escalas evaluadas, se optó por
realizar un breve análisis cualitativo utilizando el razonamiento narrativo, para
mostrar la realidad obtenida en tres ámbitos de la vida ocupacional de un sujeto,
calificados como relevantes. Estos son: roles ocupacionales, eventos críticos de
vida, y elecciones de actividad y/o ocupación.

En el ámbito de los roles ocupacionales, que constituyen el estilo de vida de una


persona, los entrevistados son capaces de identificar algunas responsabilidades
en sus vidas y hacer una evaluación acerca de cómo cumplen con éstas. También
refieren haber tenido conocimiento acerca de lo que se esperaba de ellos. “Estu-
diar, portarse bien, no sé... ayudar también en la casa. No realizaba, ni cumplía
con ninguna de ellas, yo creo que por flojo o porque estaba preocupado de otras
cosas (pasarlo bien); no porque no me gustara realizarlas. Se esperaba que es-
tudiara, que respondiera, que lo hiciera bien, que me fuera bien, que pasara los
ramos, cumplir con el deber de estudiante”.

Las razones para cumplir con estas responsabilidades identificadas por ellos, van
desde algo que ha sido impuesto socialmente y con lo cual se debe cumplir,
puesto que es lo que se espera de esos determinados roles, hasta razones de
otro orden que permiten un desarrollo como persona.“Porque tenía que hacerlo,
porque si no lo haces no eres nadie. Eso, en el fondo, está determinado por la

329 Pá g i na
sociedad; también por una necesidad personal de tener por ejemplo dinero y
vivir bien”.

En cuanto a la posibilidad de identificar momentos en sus vidas que los hagan


sentirse orgullosos, llama la atención que los eventos identificados se relacionen
con el programa de tratamiento y rehabilitación en el que participan actualmen-
te y muy pocas veces reconocen sentirse orgullosos por metas personales o logros
alcanzados en sus vidas, anterior al ingreso al plan. En pocas ocasiones recuerdan
hechos significativos y cuando lo hacen se trata de eventos muy puntuales.“Haber
entrado a este centro y haberme rehabilitado. Ya noté el cambio”.

En cuanto a su desempeño en el área de productividad (trabajo, estudios) re-


fieren algunas situaciones que les dificultaron obtener el éxito esperado.“Antes
estudiaba en otro colegio del que me echaron por repetir, por conducta y porque
nunca iba. Después de eso llegué al que estoy ahora. Me era difícil estudiar, es
que nunca tengo ganas de estudiar, de repente cuando una materia me gusta,
pero nada más. Aparte que en la casa no es una cosa tan importante, no me obli-
gan a hacerlo, ni siquiera preguntan... después no más llegaban de las reuniones
y me decían ¿y esa nota?... bueno para el próximo semestre ponte las pilas”.

Al momento de evaluar si el consumo de drogas afectó el cumplimiento de sus


roles y su desempeño en el área de productividad, la mayoría de las respuestas
son muy claras y categóricas: sí les afectó. “Creo que afectó varios aspectos de
mi vida, no sólo mi rol de estudiante. Sí!!! No lo creo, definitivamente es así,
completamente”.

En cuanto a otros roles desempeñados distintos a los productivos, llama la aten-


ción la dificultad que experimentan los entrevistados para reconocerlos y descri-
bir responsabilidades asociadas a éstos. En ocasiones logran identificar responsa-
bilidades o actividades puntuales y las responsabilidades que éstas implicaban.
“Cuidar a mi sobrino que tiene dos años, andar detrás de él, darle la comida,
también hacer cosas en la casa”.

La mayoría de los entrevistados vive con su familia de origen o con la familia


que han formado. Aunque también refieren dificultad para identificar roles des-
empeñados en el hogar y las responsabilidades asociadas a éstos, muchos de los
entrevistados son capaces de identificar y describir tareas de las cuales eran res-
ponsables. Incluso, en ocasiones, declaran haberse sentido un poco “abrumados”
por esa responsabilidad. “Vivo con mi mamá y con la persona que anda conmigo.
Yo soy bien flojo, he sido muy mal criado yo creo, no me gusta hacer muchas
cosas, pero cuando hay que hacerlas las hago. A veces me da vergüenza”.

330
P á gin a
En cuanto a los eventos críticos de vida, los entrevistados son capaces de reco-
nocer no sólo eventos, sino también momentos precisos, que implicaron cambios
profundos en sus vidas y los condujeron a una crisis. “La muerte de mi hermano
hace 3 años. Fue casi justo cuando empecé a drogarme. A los pocos meses yo
me empecé a drogar. En ese momento la relación no era buena. Yo lo ayudé har-
to, pasé muchas peleas con mi señora por esto, y cuando él falleció estábamos
alejados porque yo le dije que me estaba trayendo problemas. Por eso yo tenía
como sentimientos de culpa porque yo le cerré las puertas y él se mató. Además,
me di cuenta que mucho antes él estaba consumiendo droga, pero a mí no me
importaba porque yo vivía muy encerrado en mi familia”.

Aunque estos eventos a veces no aparezcan como tan graves o significativos, para
el sujeto que los refiere implican rupturas o pérdidas que impactan fuertemente
sus vidas. “Lo que más recuerdo fue cuando nos cambiamos de ciudad, yo era de
Copiapó. Esto fue cuando yo tenía 13 años, ahí lo pasé súper mal, extrañé mu-
cho, no me adecuaba, dejé a todos mis amigos allá, además que el pensamiento
de acá es súper distinto al de allá... allá siempre van a estar atrasados 2 años.
Es que acá son más vividos, tienes que saber ser más grande aunque seas chico.
Allá en cambio todo me quedaba cerca: el supermercado, la plaza, el colegio...
es distinto”.

Al referir estos eventos críticos, son capaces de identificar cuáles fueron los
cambios ocurridos. “De ser responsable, pasé a ser irresponsable con mis cosas,
me empecé a preocupar sólo de salir a fiestas, de andar leseando con minas de
otros colegios dejando de lado mis obligaciones como estudiante e hijo. Creo que
fue la edad, estaba creciendo...”

Cuando se les pregunta por la época de su vida en que sintieron que las co-
sas andaban mejor, son capaces de identificar con claridad algunos eventos
significativos.“Como 3 meses antes de entrar a las drogas, en todo me iba bien,
era el niño bonito del hotel, el inteligente, me creí ese cuento y me sentí auto-
suficiente. Me relajé”.

Con relación a fracasos en sus vidas, los entrevistados son capaces de distinguir
con claridad algunos eventos.“Son varios y repetitivos. Por ejemplo, abandonar
los estudios. Son cosas que requieren constancia, perseverancia, cualidades que
yo no he tenido”.

Cuando se les pregunta acerca de qué cosas cambiarían, las respuestas son cla-
ras. Cabe señalar que los sujetos fueron entrevistados mientras se encontraban

331 Pá g i na
en un plan de tratamiento y rehabilitación, por lo que es esperable que sus
respuestas estén influidas por la intervención que están recibiendo en ese mo-
mento. “Tantas cosas, tengo muchas ganas de seguir estudiando, me gusta la
psicología, estoy seguro que más adelante voy a poder ayudar a otras personas,
me veo un ente social, me siento como que tengo una responsabilidad ante la
sociedad también”.

En cuanto a elecciones de actividad u ocupación, en general los entrevistados


manifiestan que no han tenido la oportunidad de elegir las cosas importantes en
su vida. Existe la sensación de que los acontecimientos los superan y que ellos
manejan pocas herramientas que les permitan tener el control sobre sus vidas.
“Sí, he escogido, pero no sé si lo que yo he querido... porque uno elige en base
a las alternativas que a uno le dan, por ejemplo, los padres”.

Por otra parte, existe dificultad para identificar lo que es realmente importan-
te para ellos, al menos durante la etapa en que se encontraban consumiendo
drogas. Existe una brecha entre lo que quisieran y lo que perciben se espera
de ellos. Se puede distinguir claramente el deseo que tienen de “cumplir“ con
lo que se espera de ellos, a pesar de que esto muchas veces se contradice con
sus propios deseos. Esta contradicción permanente puede generar en la persona
sentimientos de angustia y frustración. “Ahora sí, antes no. Yo quería seguir
avanzando en mi empresa, seguir viajando, pero llegó un momento en que no
quería nada, todo me daba lo mismo”.

En cuanto a metas o proyectos futuros, en general no existen o éstos se limitan


a aspectos muy puntuales, que muchas veces no se han logrado conseguir. “No,
no tenía planes... vivía el día”.

Manifiestan dificultad para manejar obstáculos o dificultades. En general, care-


cen de las herramientas adecuadas para enfrentar conflictos y resolverlos. Tien-
den a culpar a otros de sus dificultades y carencias. “A veces me las guardaba,
porque casi todas las dificultades eran producto del consumo, era el tema plata
más que nada, pedía plata a mi mamá, amigos, le decía a mi pareja que tenía
que pagar cuentas, etc.”.

En cuanto a los desafíos que enfrentan en la actualidad, son capaces de identifi-


car algunos que están estrechamente vinculados a la situación de vida en la que
se encuentran. Manifiestan cierta desconfianza y temor frente a la capacidad
que tendrán para enfrentar adecuadamente los desafíos que se les plantean.
“Cambiar, no sé si será tan fácil. Revertir mi forma de vida, no fumar hierba,

332
P á gin a
estar sin droga, pero tranquilamente. Tampoco sé cómo manejaré la situación...
yo pienso que con la ayuda de todos, familia y un centro”.

El análisis cualitativo realizado sobre tres aspectos centrales para la vida ocupa-
cional de un sujeto, a saber: roles ocupacionales; eventos críticos y elecciones
de actividad u ocupación, conduce a una serie de hallazgos interesantes que pue-
den relacionarse con los resultados obtenidos en las escalas de identidad ocupa-
cional, competencia ocupacional y ambientes de comportamiento ocupacional.
Este aspecto será retomado en la discusión final del presente estudio.

Análisis cuantitativo. Conversión de la información obtenida en mediciones

Escala de Identidad Ocupacional

La identidad ocupacional es cómo una persona piensa y se siente acerca de sí


misma como un ser ocupacional. Esto implica el autoconocimiento volitivo y las
disposiciones, así como las costumbres y autoconciencia. Es decir, el conocimien-
to que permite a una persona anticipar, elegir, experimentar e interpretar su
comportamiento ocupacional.

Los once reactivos que conforman la escala de Identidad Ocupacional son los
siguientes:

Tiene metas personales y proyectos


Identifica un Estilo de Vida Ocupacional
Espera el éxito
Acepta responsabilidades
Valora habilidades y limitaciones
Tiene compromisos y valores
Reconoce identidades y obligaciones
Tiene intereses
Se sintió eficaz (pasado)
Encontró sentido / satisfacción en su estilo de vida (pasado)
Hizo elecciones ocupacionales (pasado)

En el presente estudio los promedios obtenidos en la Escala de Identidad Ocu-


pacional oscilan entre 1.9 y 2.5, siendo el 2.1 el que se repite con mayor fre-

333 Pá g i na
cuencia. Los puntajes se ubican en los rangos 1 a 3. Este puntaje indica función
ocupacional inapropiada e insatisfactoria.

Si analizamos cada uno de los reactivos de esta escala por separado, encontra-
remos lo siguiente:

El puntaje más bajo (1.9) lo obtienen los reactivos “espera el éxito” y


“acepta responsabilidades”. Esto implica que la persona ha tenido una du-
dosa capacidad para lograr el autocontrol y/o enfrentar obstáculos, limi-
taciones y fallas; ha sentido inseguridad acerca de la posibilidad de tener
éxito; se le ha dificultado mantener la confianza respecto de obstáculos
y limitaciones por vencer; se ha frustrado fácilmente cuando enfrentaba
desafíos; tiene la tendencia a sentirse inútil; ha tendido a evitar respon-
sabilidades en acciones personales; ha culpado a otros por sus fracasos; se
ha criticado en exceso; ha tendido a negar o a sentirse abrumado por la
retroalimentación.

El puntaje más alto (2.5) lo obtiene el reactivo “tiene intereses”. Esto


significa que aunque se le dificulta identificar intereses y, a veces, éstos
no coinciden con sus habilidades y oportunidades, en ocasiones se siente
atraído por ocupaciones que son congruentes con sus habilidades y, tam-
bién en ocasiones, logra realizar elecciones ocupacionales guiadas por sus
intereses.

El puntaje que más se repite (2.1) se obtiene en cuatro de un total de


once reactivos que conforman la escala. Estos son: “identifica un estilo de
vida ocupacional”, “tiene compromisos y valores”, “reconoce identidades
y obligaciones”, “encontró satisfacción en su estilo de vida”. Lo anterior
implica que la persona ha tenido problemas para identificar un estilo de
vida ocupacional deseado; ha tenido fuertes dudas y/o insatisfacción con
la actividad ocupacional que desempeña; se le ha dificultado estructurar
y/o llenar su tiempo; ha tenido dificultad para identificar ocupaciones o
ha presentado pérdida de entusiasmo frente a ocupaciones importantes
o significativas para sí mismo; ha tenido valores conflictivos que limitan
su elección ocupacional; no conoce el objetivo y/o dirección de su vida;
ha tenido valores no compartidos por uno o más grupos sociales; se le
dificulta verse y/o identificarse en uno o más roles; se compromete margi-
nalmente con los roles; se le dificulta identificar responsabilidades de los
roles a pesar de quererlos; ha sido de alguna manera infeliz con sus roles
de vida; ha tenido alguna dificultad para identificar intereses; ha tenido
alguna dificultad para encontrar satisfacción y/o sentido en su vida.

334
P á gin a
El puntaje 2.0 es obtenido por los reactivos “tiene metas personales y
proyectos” e “hizo elecciones ocupacionales”. Esto implica que las metas
o proyectos que la persona ha tenido se encontraban por encima o por
debajo de las habilidades estimadas; no estaba muy motivado por trabajar
hacia metas o proyectos personales; se le ha dificultado pensar en metas
personales o proyectos a futuro; su compromiso y motivación eran limita-
dos; la persona ha tenido dificultad para comprometerse con un estilo de
vida; ha hecho elecciones ocupacionales que han interferido en su historia
de vida; su historia de vida lo ha conducido a elecciones ocupacionales
negativas.

Los puntajes 2.3 y 2.4 son obtenidos, respectivamente, por los reactivos
“valora habilidades y limitaciones” y “se sintió eficaz”. Esto significa que
la persona tiende a sobre o subestimar sus capacidades, lo que la lleva
a elegir ocupaciones inadecuadas; ha tenido dificultad para reconocer o
compensar limitaciones con capacidades; en ocasiones logra reconocer sus
limitaciones; ha sentido que las responsabilidades asignadas han sido in-
adecuadas; se ha sentido desalentada al enfrentar desafíos; en ocasiones
tiene la esperanza de tener éxito ante situaciones de desafío.

Escala de Competencia Ocupacional

La competencia ocupacional es la capacidad que tiene una persona para actualizar


o poner en práctica una identidad ocupacional de modo que produzca satisfacción
para sí mismo y cubra las demandas del ambiente. Contempla mantener un patrón
de rutina ocupacional que cubra roles, genere satisfacción, permita la expresión
de intereses y conlleve además el cumplimiento de estándares personales.

Los nueve reactivos de esta escala son los siguientes:

Mantiene un estilo de vida satisfactorio


Cumple con las expectativas de sus roles
Trabaja hacia metas personales
Cumple con los estándares de rendimiento personales
Organiza su tiempo para cumplir responsabilidades
Participa en intereses
Cumplió con sus roles (pasado)
Mantuvo hábitos (pasado)
Logró satisfacción (pasado)

335 Pá g i na
En el presente estudio los promedios obtenidos en la Escala de Competencia
Ocupacional oscilan entre 1.8 y 2.2. Los puntajes se ubica en los rangos 1 a 3.
Este puntaje estaría indicando desde una función ocupacional inapropiada e in-
satisfactoria hasta disfunción ocupacional propiamente tal.

Cabe señalar que ésta es la escala que obtiene más bajos puntajes. Si analizamos
cada uno de los reactivos por separado, encontraremos lo siguiente:

El puntaje más bajo (1.8) lo obtienen dos reactivos “mantiene un estilo de


vida satisfactorio” y “trabaja hacia metas personales”. Lo anterior implica
que la persona tiene dificultad para mantener o completar una serie de
roles, proyectos personales o actividades; tiene dificultad para llenar el
espacio de su vida con nuevos proyectos, roles o actividades adecuadas;
mantiene un estilo de vida estresante, con demasiadas demandas o prio-
ridades; su estilo de vida muestra una clara falta de dirección o sentido;
hay conflicto entre roles, proyectos personales y responsabilidades; su
problema de salud ha interferido parcialmente en el logro de sus metas;
en ocasiones pierde el compromiso hacia sus metas; sus metas han sido
impactadas significativamente por su problema de salud; progresa en for-
ma variable hacia sus metas; en algunas ocasiones persiste en mantener
metas inalcanzables.

El puntaje más alto (2.2) lo obtiene el reactivo “logró satisfacción”. Esto


implica que la persona se ha sentido insatisfecha con su estilo de vida;
ha mantenido poco equilibrio entre las actividades de productividad, au-
tocuidado y tiempo libre; ha experimentado fracasos importantes que
han interferido en sus logros; perdió un interés o meta importante y no la
reemplazó; ha tenido dificultad para mantener sus metas.

El puntaje que más se repite es el 1.9 y lo obtienen tres de los nueve reac-
tivos que conforman esta escala. Estos son: “cumple con las expectativas
de sus roles”, “organiza su tiempo para cumplir con responsabilidades” y
“participa en intereses”. Lo anterior implica que esta persona experimen-
ta una dificultad creciente para cumplir con las expectativas de sus roles y
tiene pocas obligaciones que le permitan mantener un patrón consistente
de logro; tiene grandes dificultades en organizar rutinas que le permitan
cubrir múltiples responsabilidades y adaptarse a los cambios. En ocasiones
es incapaz de adaptar su rutina a nuevas circunstancias o de organizar una
rutina que le permita cubrir con labores básicas de autocuidado. Muchas
veces su rutina es expresión de conductas altamente desadaptadas, entre

336
P á gin a
las que se puede encontrar el consumo de drogas. Tiene una participación
inconsistente en intereses; tiene dificultad para participar en intereses
importantes; su problema de salud limita su participación en intereses del
pasado; tiene dificultad para encontrar y/o desarrollar nuevos intereses.

El puntaje 2.1 lo obtienen dos reactivos, “cumple con los estándares de


rendimiento personales”, “mantuvo hábitos”. Lo anterior implica que ya
sea debido a expectativas personales excesivas, o debido a limitaciones
significativas, o a una capacidad disminuida, existe una continua diferen-
cia entre resultados y estándares que generan una duda en sí mismo; ha
tenido una rutina diaria poco consistente; no logra organizar una rutina
que se adecúe a sus metas; ha experimentado períodos de significativa
desorganización en su vida diaria.

Escala de Ambientes de Comportamiento Ocupacional

Los Ambientes de Comportamiento Ocupacional son los ambientes diarios en


los que la persona vive (hogar o vivienda). Incluye el rol más productivo de su
vida (escuela, lugar de trabajo) y también involucra la diversión (barrio, hogar
y lugares de esparcimiento tales como teatros, cines, parques, gimnasios, entre
otros).

Los Ambientes de Comportamiento Ocupacional miden el impacto del medio am-


biente sobre la vida ocupacional del cliente.

Los nueve reactivos de esta escala son los siguientes:

Formas ocupacionales de vida en el hogar


Formas ocupacionales del rol productivo principal
Formas ocupacionales de diversión
Grupo social de vida hogareña
Grupo social del rol productivo principal
Grupo social de diversión
Vida del hogar. Espacio físico, objetos, recursos
Rol productivo principal. Espacio físico, objetos, recursos
Diversión. Espacio físico, objetos, recursos

En el presente estudio los promedios obtenidos en la Escala de Ambientes de


Comportamiento Ocupacional oscilan entre 1.7 y 2.4. Los puntajes se ubica en

337 Pá g i na
los rangos 1 a 4. Este puntaje estaría indicando desde una función ocupacional
inapropiada e insatisfactoria hasta disfunción ocupacional propiamente tal.

Si analizamos cada uno de los reactivos por separado, encontraremos lo siguiente:

El puntaje más bajo (1.7) lo obtiene el reactivo “grupo social de diver-


sión”. Esto implica que la baja o excesiva demanda de interacción o cola-
boración limitan el funcionamiento de la persona; el ambiente emocional
y práctico retraen su funcionamiento; los otros no reconocen sus habilida-
des, contribuciones y esfuerzos y muchas veces se siente incapaz de influir
en sus capacidades.

El puntaje más alto (2.4) lo obtienen los reactivos “espacio físico, objetos
y recursos de la vida hogareña” y “espacio físico, objetos y recursos del
rol productivo”. Lo anterior implica que la persona percibe el medio am-
biente y objetos de su hogar y rol productivo principal de cierta manera
accesibles, pero inseguros; de cierta manera invasivos e incómodos; de
cierta manera desmotivantes o faltos de significado; y que en algún grado
no le prestan apoyo.

El puntaje 1.8 lo obtiene el reactivo “formas ocupacionales de vida en el


hogar”. Ello implica que las demandas y/o oportunidades de la vida en el
hogar de alguna manera no son congruentes con sus intereses y habilidades
tanto físicas, como cognitivas y emocionales. Por otra parte, el tiempo y
esfuerzo requeridos ocasionalmente son apropiados al tiempo y energía
disponibles.

El puntaje 1.9 lo obtiene el reactivo “formas ocupacionales de diversión”.


Al igual que en la descripción anterior, las demandas y/o oportunidades de
diversión de alguna manera no son congruentes con intereses y habilidades
tanto físicas, como cognitivas y emocionales. Por otra parte, el tiempo y
esfuerzo requeridos ocasionalmente son apropiados al tiempo y energía
disponibles.

El puntaje 2.1 lo obtiene el reactivo “grupo social del rol productivo prin-
cipal”. Al igual que en la descripción anterior, las demandas y/o oportuni-
dades del rol productivo principal de alguna manera no son atingentes con
intereses y habilidades tanto físicas, como cognitivas y emocionales. Por
otra parte, el tiempo y esfuerzo requeridos ocasionalmente son apropiados
al tiempo y energía disponibles. Además, en cuanto al rol productivo prin-

338
P á gin a
cipal la baja o excesiva demanda de interacción limita su funcionamiento;
el ambiente emocional y práctico retraen su funcionamiento; percibe que
los otros no reconocen sus habilidades, contribuciones y esfuerzos.

El puntaje 2.2 lo obtienen los reactivos “formas ocupacionales del rol pro-
ductivo principal”, “grupo social de la vida hogareña” y “espacio físico,
objetos y recursos de diversión”. Lo anterior implica que la persona perci-
be el medio ambiente y objetos de diversión de cierta manera accesibles,
pero inseguros; de cierta manera invasivos e incómodos; de cierta manera
desmotivantes o faltos de significado y que en algún grado no le prestan
apoyo. Por otra parte, la baja o excesiva demanda en el hogar de interac-
ción o colaboración limitan el funcionamiento de la persona; el ambiente
emocional y práctico retraen su funcionamiento; los otros no reconocen
sus habilidades, contribuciones y esfuerzos y muchas veces se siente inca-
paz de influir en sus capacidades.

Discusión

Una vez concluido el análisis de los resultados del estudio, tanto desde una
perspectiva cualitativa como cuantitativa, se procederá a discutir los hallazgos
del mismo, poniendo énfasis en las implicancias, consecuencias y proyecciones
que estos resultados pudieran tener en futuras estrategias de prevención en el
consumo de drogas que se implementen en el nivel nacional. Si bien el carácter
descriptivo del estudio no permite realizar generalizaciones o extrapolaciones a
una población mayor, sus resultados indican un camino a seguir, que puede ser
abordado en estudios futuros.

El presente estudio permitió construir un perfil de desempeño ocupacional de


usuarios de programas de tratamiento y rehabilitación en drogas. Una vez cons-
truido el perfil ocupacional, se pudo determinar el nivel de funcionamiento
ocupacional de los sujetos. También fue posible determinar variables sociode-
mográficas asociadas a este perfil. Todo lo anterior nos permite definir y propo-
ner algunos de los componentes que deben formar parte de un programa de
prevención primaria en drogas, incorporando la variable historia de desempeño
ocupacional del usuario.

Los primeros hallazgos de este estudio indican que el sujeto consumidor de dro-
gas que se encuentra en un programa de tratamiento y rehabilitación presenta
una historia ocupacional disfuncional. Esta disfunción afecta tanto la identidad,
como la competencia y los ambientes de comportamiento ocupacional.

339 Pá g i na
Si bien todos los ámbitos del desempeño ocupacional se encuentran con algún
grado de disfunción o alteración, es posible identificar, en cada escala, aspectos
que son más disfuncionales que otros y sobre los que se debería poner especial
atención, y aspectos que se encuentran menos alterados que otros y que se de-
bieran potenciar en una intervención, ya sea en un programa de tratamiento pro-
piamente tal, o en una estrategia de prevención. En el diseño de una estrategia
de prevención se recomienda identificar tanto los factores de riesgo, que deben
controlarse, como los factores protectores que deben estimularse o potenciarse
para asegurar la continuidad de los resultados positivos en el tiempo.

Escala de Identidad Ocupacional

La mayor dificultad que presenta el sujeto en esta escala es la capacidad


para enfrentar obstáculos y la tendencia a culpar a otros por sus fracasos.
Se trata, por lo tanto, de una persona con baja tolerancia a la frustración
y con dificultad para hacerse cargo de sus responsabilidades y su conducta.
Tiende a poner la responsabilidad de sus actos fuera de su persona, lo que
dificulta la toma de conciencia y la disposición para el cambio.

La mayor fortaleza es que en ocasiones logra identificar uno o más intere-


ses, valorar algunas capacidades y reconocer algunas limitaciones. Estas
características son posibles de abordar y potenciar en una intervención. Si
logramos que el sujeto identifique algunos intereses y se comprometa con
éstos, podemos avanzar en la implementación de estrategias que logren el
compromiso personal en áreas que favorezcan el desarrollo del individuo
y, a su vez, lo mantengan alejado del consumo de drogas.

Escala de Competencia Ocupacional

La mayor dificultad que enfrenta el sujeto en esta escala es el cumplimien-


to de sus roles, lo que significa que no sólo tiene dificultad para cumplir
con las demandas de éstos, sino que muchas veces enfrenta roles conflicti-
vos o contradictorios. Se trata de una persona que presenta dificultad para
identificarse con uno o más roles y, muchas veces, a pesar de identificarse,
no logra cumplir con las demandas que éstos implican, lo que puede pro-
ducir sentimientos de frustración y ansiedad.

340
P á gin a
La mayor fortaleza en esta escala es que en ocasiones el sujeto logra
cumplir con estándares personales. Sin embargo, el grado de disfunción
que presenta indica que la mayor parte del tiempo estos estándares no se
alcanzan, ya sea porque sobreestima sus capacidades o porque adolece de
graves limitaciones. En una intervención es posible abordar estos aspectos
buscando acercar capacidades con limitaciones objetivas del individuo,
favoreciendo el desarrollo de acciones más congruentes con su realidad.

Recordemos que esta escala es la que presenta más bajos puntajes, es


decir que lo más afectado en esta persona es su capacidad para poner en
práctica una identidad ocupacional, con satisfacción para sí mismo y cu-
briendo las demandas del ambiente.

Escala de Ambientes de Comportamiento Ocupacional

La mayor dificultad que enfrenta el sujeto en esta escala es el grupo social


de diversión. Esto implica que, ya sea por baja o por alta demanda de
interacción, el individuo se ve limitado en su funcionamiento, siente que
los otros no reconocen sus esfuerzos, ni sus contribuciones y siente que no
puede influir sobre sus capacidades.

La mayor fortaleza del individuo en esta escala son los espacios físicos,
objetos y recursos de la vida hogareña y del rol productivo principal. Esto
significa que el individuo tiene la percepción de tener acceso a lo nece-
sario para desenvolverse, aunque en ocasiones estos objetos se perciban
como inseguros o faltos de significado.

Lo anterior indica que se debe considerar como parte de las medidas de


prevención del consumo de drogas una intervención sobre el ambiente en
que se desenvuelve el sujeto, tanto para potenciar los factores que faci-
litan o potencian su funcionamiento, como para controlar aquellos que lo
dificultan o alteran.

No debemos olvidar que para lograr la motivación de una persona, para


que ésta entre en “flujo” es necesario que la actividad y ambiente sean
concordantes con sus habilidades e intereses, que no estén ni muy por en-
cima, ni muy por debajo de éstas, porque esto provocará la desmotivación
y no participación.

341 Pá g i na
El comportamiento ocupacional de una persona proviene de las elecciones que
realiza. Una persona se proyecta hacia el futuro, tomando decisiones respecto
a lo que hará mañana. Los resultados en este estudio indican que las personas
entrevistadas tienen dificultad para identificar metas en sus vidas y cuando lo
hacen, desconfían de sus capacidades para llevarlas a cabo con éxito.

Las elecciones ocupacionales van desde decisiones simples, como la de entrar


o salir de una actividad, por ejemplo leer un libro o salir a dar un paseo, hasta
elecciones de más trascendencia que implican un compromiso mayor durante un
período de tiempo prolongado, un cambio en el rol o en el estilo de vida. Ejem-
plos de lo anterior pueden ser estudiar una carrera, aprender un idioma, casarse,
tener un hijo, entre muchos otros.

Estas elecciones ocupacionales suelen ser el resultado de un proceso de reflexión


prolongado en el tiempo y que involucra sopesar diferentes alternativas, imagi-
nar diferentes posibilidades. De esta manera, se establece un compromiso, en la
medida que se consideran las implicancias de un determinado curso de acción a
través del tiempo. En el caso de las personas entrevistadas en este estudio, se
constata de parte de ellas pocas experiencias en que hayan tenido la oportuni-
dad para hacer esto. En general, refieren haber hecho pocas elecciones en sus
vidas, muchas de las cuales han sido incorrectas. La mayor parte de las veces se
decide en función de lo que los otros esperan, puesto que no existe claridad de
su parte respecto a lo que desean lograr y a cómo conseguirlo. Se aprecia una
tendencia a no hacerse cargo o responsables de sus acciones. Esta falta de com-
promiso con sus acciones puede deberse a la poca oportunidad que han tenido
para anticipar las consecuencias de sus actos.

Un individuo suele orientarse hacia una determinada actividad, en parte por la


experiencia que ha tenido acerca de ésta en el pasado. Si la actividad ha sido
placentera, el sujeto intentará repetirla, anticipándose al placer que ésta le
brinda. Los hallazgos del estudio indican que los sujetos entrevistados han expe-
rimentado pocas situaciones placenteras en sus vidas, lo que estaría limitando en
la actualidad sus posibilidades de elección ocupacional.

En cuanto a la posibilidad de asumir y actuar ciertos roles a lo largo de la vida,


cabe señalar que desde que somos muy niños vamos observando cómo las perso-
nas que nos rodean van ocupando ciertas posiciones o adoptando determinados
roles y comportándose de maneras más o menos predecibles de acuerdo al rol
que les toca desempeñar (madre; padre; hijo/a; profesor/a). En la medida que
pasa el tiempo descubrimos que nosotros también tenemos roles que desempe-

342
P á gin a
ñar y aprendemos a comportarnos de acuerdo a lo que se espera de éstos. En
el caso de los entrevistados, logran identificar muy pocos roles en sus vidas y
las responsabilidades asociadas a éstos. Tampoco identifican en su relato expe-
riencias gratificantes en relación al desempeño de estos roles. La mayor parte
de las veces sienten que las responsabilidades se encuentran por encima de sus
capacidades, lo que los lleva a sentirse abrumados o a evadir su compromiso en
la tarea que se espera cumplan.

Por otra parte, el desempeño de uno o más roles constituye un espacio potencial
para que el sujeto pueda manifestar sus preferencias y ejecutarlo de una manera
que se adecúe a sus gustos o habilidades, obteniendo gratificación en el papel
que le ha tocado o ha decidido jugar. Los sujetos en esta investigación han expe-
rimentado muy pocas veces esta posibilidad. Lo que refieren mayoritariamente
es insatisfacción por su desempeño. También refieren la influencia de otros in-
tentando modificar sus comportamientos, que muchas veces se presentan como
desviados de lo que se esperaría para un determinado rol.

Los roles van cambiando en la medida que se avanza en el curso de la vida. Las
personas eligen entrar o salir de un determinado rol y la sociedad, por su parte,
también espera determinadas transiciones de acuerdo al ciclo vital en que la
persona se encuentre. Los entrevistados experimentan dificultad no sólo para
asumir diferentes roles y cumplir con las responsabilidades asociadas a éstos,
sino también para transitar de un rol a otro, cumpliendo con las expectativas que
éstos implican. El cambio de roles es complejo e implica realizar cambios en la
propia identidad, así como en la relación con otros. Pareciera ser que los sujetos
entrevistados presentan una serie de carencias que les impiden llevar a cabo con
éxito este cambio de roles. Estas carencias pueden encontrarse, por ejemplo, a
nivel de su identidad. Pareciera ser que estos sujetos se mantienen en un deter-
minado estadio de identidad y experimentan dificultades para transitar hacia el
siguiente estadio que les corresponde de acuerdo a edad y realidad sociocultural
en la que se encuentran insertos.

Los elementos analizados aparecen tanto al revisar la narrativa o manera en que


los sujetos relatan aspectos de su vida ocupacional, como al otorgar una califica-
ción a las respuestas obtenidas en las tres escalas.

Considerando los aspectos más afectados, podemos concluir que esta persona
ha tenido pocas oportunidades a lo largo de su vida de realizar actividades con
propósito y significado para sí mismo (ocupaciones) que le permitan desarrollar
destrezas y adaptarse al ambiente.

343 Pá g i na
Esta situación lo convierte en una persona vulnerable, con alto riesgo de pre-
sentar conductas desadaptadas, entre las cuales se encuentra el consumo de
drogas.

Lo anterior se puede afirmar dado que el estado o situación ocupacional de un


sujeto en el presente es consecuencia de una vida de experiencias e influencias
ambientales. La historia de vida ocupacional de un sujeto se constituye así en un
buen factor de valor pronóstico respecto de lo que puede ocurrir en el futuro, de
no mediar una intervención.

Por ello se vuelve relevante conocer, evaluar y posteriormente intervenir el


desempeño ocupacional de una persona en etapas tempranas, como parte de
un programa de prevención que pretenda ser exitoso en evitar el inicio del
consumo de drogas.

La mayor parte de los programas preventivos actualmente en curso ponen el


énfasis en los cambios y actitudes personales y no consideran la intervención
sobre el ambiente. El Modelo de Ocupación Humana propone considerar ambos
aspectos al momento de planificar una intervención (sujeto en interacción con
un ambiente).

344
P á gin a
Parte I I
Informe Seminario Internacional
de Evaluación de Tratamiento
del Consumo Problemático de Sustancias.
Presentación
E n esta segunda parte se exponen los principales tópicos abordados en el semi-
nario “Evaluación de Programas de Tratamiento en Drogodependencias”, taller
de expertos realizado por iniciativa del Consejo Nacional para el Control de Es-
tupefacientes (CONACE) en Santiago de Chile durante los días 13 y 14 de enero
del año 2005.

Esta actividad contó con la participación de representantes de la Comunidad


Autónoma de Valencia (España), de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y
de autoridades y académicos nacionales de reconocida trayectoria en temas de
gestión pública, tratamiento y evaluación en drogodependencias.

Esta actividad forma parte de las acciones que CONACE desarrolla con el fin de
complementar la gestión de su Plan de Acción en lo que se refiere al tratamiento
y rehabilitación del consumo problemático de sustancias psicoactivas.

El propósito principal de la reunión fue promover la reflexión, establecer


puntos de acuerdo y triangular la experiencia de los diversos invitados y expo-
sitores, provenientes del campo de la investigación evaluativa (evaluadora) en
drogodependencias.

La sintesis que se presenta se ordena de acuerdo al planteamiento de las tres


preguntas que orientaron el seminario. Éstas son: ¿qué se evalúa?, ¿cómo se
evalúa? y ¿para qué se evalúa? en los planes de tratamiento y rehabilitación en
drogodependencias.

346
P á gin a
Desarrollo
del Seminario
En términos generales, el equipo de profesionales de la Comunidad Autónoma
de Valencia presentó una descripción y análisis teórico metodológico de su expe-
riencia de trabajo en España respecto de los fundamentos básicos en evaluación
de programas de tratamiento. También señalaron los lineamientos para la cons-
trucción de sistemas de registro en la práctica evaluativa y clínica.

En tanto, la presentación de la experiencia nacional en evaluación consistió, por


una parte, en la exposición y análisis de los resultados del estudio “Evaluación de
procesos y resultados de Planes de Tratamiento y Rehabilitación de Personas con
problemas derivados del consumo de drogas ilícitas en instituciones en convenio
con CONACE-FONASA-MINSAL”2. Asimismo se expuso experiencias concretas de
programas de tratamiento que se llevan a cabo en el país. Ambas experiencias
fueron debatidas y pormenorizadas con los aportes de los expertos internacio-
nales, académicos e investigadores nacionales, representantes del Ministerio de
Salud y de los niveles regionales de CONACE presentes en el encuentro.

En términos de su estructura el seminario contempló cuatro módulos. El prime-


ro de ellos tuvo como propósito contextualizar el debate dentro de la Política
Nacional de Drogas, haciendo énfasis en las acciones dirigidas al tratamiento de
las drogodependencias, así como en el sistema de evaluación implementado por
CONACE.

En los siguientes tres módulos se abordaron consecutivamente las tres preguntas


antes mencionadas.

2
El Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (CONACE) ha desarrollado como parte de su
acción diversas iniciativas de evaluación en la mayoría de las áreas contempladas en la Política Na-
cional sobre Drogas. A partir del año 2002, el área de Tratamiento y Rehabilitación, en colaboración
con la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, da inicio al desarrollo de una serie de in-
vestigaciones enfocadas hacia la evaluación de procesos y de resultados de los Planes de Tratamiento
y Rehabilitación mediante un convenio con el Ministerio de Salud (MINSAL) y el Fondo Nacional de
Salud (FONASA), durante los años 2003-2004.

347 Pá g i na
¿Qué se Evalúa?
Evaluación de los Programas de Tratamiento y Rehabilita-
ción del Consumo Problemático de Sustancias Psicoactivas

Aspectos Generales sobre la construcción del objeto


de investigación

El objeto de la evaluación, es decir, aquello que es evaluado es un aspecto


relevante y que requiere ser definido claramente a la hora de diseñar e imple-
mentar cualquier proceso evaluador. La definición o construcción del objeto de
investigación es fundamental, puesto que determina el carácter del estudio, de
los dispositivos de producción de información, del método o métodos de análi-
sis, lo que al mismo tiempo incide en aspectos centrales como la confiabilidad
de la investigación, la validez de los resultados y la comunicación de métodos y
resultados, entre otros.

En el ámbito de las políticas públicas, la evaluación se define como un escrutinio


sistemático y objetivo de un programa en sus dimensiones de diseño, ejecución
y resultados. Los componentes y distintos aspectos que una evaluación con-
siderará relevantes estarán determinados por la dimensión o dimensiones que
pretenda abordar.

Adicionalmente, existen diversos tipos de evaluación dentro de las cuales se


destacan: aquellas que miden necesidades; las enfocadas a procesos y aquellas
que evalúan resultados. A estas se agregan aquellas que miden el grado de satis-
facción usuaria así como los costos que un determinado programa implica.

La evaluación de necesidades busca identificar y dimensionar una problemática


en cuanto a su intensidad y características (como por ejemplo prevalencia del
consumo o prevalencia del consumo problemático, entre otros), priorizando
fundamentos técnicos en cuanto al diseño y puesta en marcha de la evaluación.
Dentro de los principales aspectos que se consideran en este tipo de evaluación
cabe mencionar:

Extensión y características del problema a abordar.


Capacidad de los servicios que abordan el problema.
Cantidad de personas que solicitarán tratamiento y de atenciones que efec-
tivamente pueden ser entregadas.

348
P á gin a
Tipología de servicios susceptibles de ser entregados y priorización de los
mismos (cartera de servicios).
Grado de coordinación interinstitucional.

Por su parte, la evaluación de procesos pretende apreciar la adecuación de los


objetivos de un programa con las actividades que efectivamente se están reali-
zando en la práctica, es decir, busca conocer el grado de concordancia entre la
promesa social básica de un programa público y su implementación. Se intenta
apreciar el grado de pertinencia de las acciones del programa, así como la posibi-
lidad de extrapolación, extensión o replicabilidad de “buenas prácticas” o “prác-
ticas ejemplares” hacia otros contextos en el ámbito de la gestión pública.

En relación a esta modalidad de evaluación, la experiencia de la Comunidad


Autónoma de Valencia señala que es posible considerar como indicadores los
siguientes elementos según las áreas implicadas. Con respecto al tratamiento
se propone considerar:

Características del centro: planta física, acceso a materiales.


Equipo: conformación y preparación (acreditación).
Acceso al tratamiento.
Tiempos de espera.
Estrategias terapéuticas validadas y que se estén utilizando.
Servicios prestados.
Coordinación entre los servicios.

En lo que concierne al área de las personas usuarias de los programas es posible


considerar:

Número de personas potenciales que necesitan tratamiento versus el número


real de beneficiarios/as.
Características sociodemográficas y perfil de las personas usuarias.
El grado de adecuación de los servicios prestados según el perfil de las per-
sonas.
Tipo de barreras al tratamiento que se le presentan a las personas (personas
que no utilizan la oferta pública en drogodependencias).
Número y características de las personas que concluyen el tratamiento y de
quienes no lo hacen.

349 Pá g i na
Por otra parte, en la evaluación de resultados, algunos indicadores propuestos
dicen relación con el cumplimiento de objetivos, el grado de mejoría integral de
las personas y el grado de implicación del tratamiento en el cambio del pacien-
te. Lo anterior es susceptible de ser operacionalizado a través de los siguientes
criterios:

Adherencia al tratamiento.
Patrón de consumo al final del tratamiento.
Calidad de vida.
Salud física y psíquica.
Dinámica familiar.

En este contexto es de suma relevancia la utilización de dispositivos en instru-


mentos de producción de información, siguiendo los criterios de validez y confia-
bilidad, esto es que se esté midiendo aquello que se dice que se va a medir.

Siguiendo con las modalidades enunciadas más arriba, la evaluación de satisfac-


ción usuaria permite conocer la visión externa al servicio, estimar el potencial
uso que la población haría de éste y proyectar ciertos criterios d