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GUARDADOS DEL MAL

Introducción

Empecemos hablando un poco sobre el significado de guardar, se trata de poner algo en un lugar para que no
se pierda, no se dañe o se conserve en buen estado o en un lugar en el que corresponda estar. Ahora cuando
nos referimos a ser guardados del mal, es en ese momento en el que Dios te toma, y te pone en un lugar seguro
donde vas a estar bien, donde no te va a pasar nada y vas a estar protegido.

Todos nosotros hemos experimentado en algún momento la necesidad de protección, es decir que hemos
buscamos la forma de impedir que nos hagan daño. (Personas que procuran nuestro mal, negocios que nos
han salido mal, calumnias, persecuciones, etc.)

Esto nos pasa a todos, creyentes y no creyentes, sin embargo, la esperanza de nosotros, está puesta en un
Dios protector que está dispuesto a hacer todo por nuestro bien y nuestra seguridad.

Personas como Jacob quien huía de su hermano, Moisés huyendo con el pueblo de Israel de los Egipcios, El
mismo pueblo de Israel en sus ires y venires, Samuel, Saul, David y hasta el mismo Jesús. Muchos personajes,
diversas actitudes y reacciones.

¿Cuántas veces nos hemos sentido expuestos y con temor?


¿Vulnerables, solos, tristes?
¿Inseguros?

Estas son algunas de las sensaciones asociadas a la desprotección. Por eso hoy vamos a reflexionar sobre el
salmo 141, evocando una oración que David expresó a Dios por su protección.

SALMO 141:

Oración a fin de ser guardado del mal


Salmo de David.
141 Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí;
Escucha mi voz cuando te invocare.

2 Suba mi oración delante de ti como el incienso,


El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

3 Pon guarda a mi boca, oh Jehová;


Guarda la puerta de mis labios.

4 No dejes que se incline mi corazón a cosa mala,


A hacer obras impías
Con los que hacen iniquidad;
Y no coma yo de sus deleites.

5 Que el justo me castigue, será un favor,


Y que me reprenda será un excelente bálsamo
Que no me herirá la cabeza;
Pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquéllos.

6 Serán despeñados sus jueces,


Y oirán mis palabras, que son verdaderas.

7 Como quien hiende y rompe la tierra,


Son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol.

8 Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos;


En ti he confiado; no desampares mi alma.

9 Guárdame de los lazos que me han tendido,


Y de las trampas de los que hacen iniquidad.

10 Caigan los impíos a una en sus redes,


Mientras yo pasaré adelante.

Antecedente:

Resulta difícil pensar que un hombre que se caracterizó por su valentía, fuerza, poder, clame a Dios de tal
manera y se sienta asustado por algo, y además que solicite una pronta ayuda, al parecer, se encontraba en el
momento donde su hijo, Absalon, estaba conspirando en su contra, tendiendo una trampa, y persiguiéndolo
para matarlo.

Pudo haber hecho muchas cosas ante esta situación, desesperación, ira, venganza y todo lo que nosotros
también hubiésemos hecho, sin embargo, en este salmo David muestra como es guiado a orar y a clamar para
recibir ayuda de Dios.

David reconocía el poderío de Dios y su autoridad, a pesar de sus errores, el realmente, amaba a Dios y confiaba
en él.

Este clamor, nos permite ver algunos puntos en los que quisiera que reflexionáramos esta mañana.

1. Dios atiende la voz de tu clamor

Fácilmente nos dejamos llevar por las emociones, y actuamos como consideramos que está bien, ante una
situación difícil, generalmente nos desesperamos, perdemos la esperanza, la fe. Nos imaginamos lo peor,
difícilmente podemos pensar que algo bueno saldrá de aquello. Perdemos el control de sí.

Cuando inicia este salmo, se nota una desesperación en David, pues un clamor puede traducirse en casi un
grito desesperado, son voces proferidas con vehemencia (apasionado, con fuerza). Y le dice al Señor a ti he
clamado apresúrate a mí. Noten como David, expresaba su humanidad ante Dios. (desesperación, quizás
tristeza y estrés)

Y sí, quizás buscamos al Señor, pueden estar haciendo una evaluación de su vida de oración en este momento
pero yo puedo casi que asegurar que la gran mayoría no lo hacemos con diligencia, nos da pereza orar, y peor
aún, muchas veces delegamos esa responsabilidad a otros siendo nuestra. Se convierte en una oración “ligth”,
“ligera”,”pobre”. Es más fácil buscar a nuestros confidentes y desahogarnos por horas con ellos para sentirnos
bien que ir delante de la presencia de Dios y clamar a él persistentemente. David de hecho se gozaba en la
presencia de Dios. Y es que de hecho nuestra vida, debe respaldar nuestras oraciones.

David evocó una oración profunda, sincera, desde su interior, una oración con la que pretendía no solo pedir
ayuda, sino agradar a Dios “2. Suba mi oración como incienso, mis manos como la ofrenda de la tarde.
Salmo 16:8: Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha nada me hará caer.

¿Cómo es su oración? ¿Con que intensidad ora? ¿Su oración es agradable a Dios?

V5b. “Pero mi oración, será continuamente contra las maldades de aquellos”

No pretenda resultados inmediatos, más bien confíe en el tiempo y la respuesta de Dios. David, era un hombre
que aún en tiempo de dificultad alababa al Señor, entonces ¿cuál es su actitud hoy?

La oración es la herramienta más poderosa que el Señor ha dispuesto para nosotros, es decir que la respuesta
a nuestra necesidad podría decir que está a la distancia de una oración….

Quizás hoy estemos necesitando con urgencia la ayuda de Dios, y la mejor forma de acceder a ella es a través
de la oración, pero también debemos tener la certeza de que Dios hará lo mejor para nosotros y desde ya se
está encargando de aquello que tanto le he pedido.

2. Dios desea que sigas su consejo:

Indudablemente, David conocía mucho de sí y sus intenciones, pero por encima de ello, estaba lo que a Dios
le agradaba, es por esto que David, antes que cualquier otra cosa, pide a Dios que guarde su boca, “v3” y
también que guarde su corazón de la maldad “v4”.

Pedimos de todo a través de la oración menos que “Dios me guarde de mí mismo”, nuestra reacción ante
momentos de dificultad siempre tiende a ser la menos apropiada, somos guiados por el consejo del enemigo:
palabras que declaramos sobre nosotros y sobre los demás (Santiago 3: 8-10) queja, culpa y maldición; y lo
que nuestro corazón nos incita a hacer (Jeremias 17:9) rencores, envidias, amarguras. Debido a esto, antes
que cualquier otra cosa, David buscaba ser guardado en estas áreas.

- Que Dios guarde cada palabra que sale de su boca


- Y que Dios guarde su corazón de hacer lo malo

¿Estoy dispuesto a atender el consejo que Dios me da al pedir estas dos cosas?, ¿Qué tan obediente puedo
ser?

Muchas veces tenemos toda la intención de hacer la voluntad de Dios, pero lo la hago. Escucho el consejo de
Dios, pero no lo aplico.

Debemos aprender a ser personas dispuestas y obedientes a hacer lo que Dios requiera, pues si acudimos a
él, seguramente el hablará y nosotros tendremos que tomar la decisión si dejar su consejo de un lado y seguir
sufriendo o aplicarlo y ver la Gloria de Dios sobre cualquier situación.

Debemos tener en cuenta:


Romanos 8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Volviendo al texto, entonces David manifiesta a Dios, una a una las cosas que le suceden y le cuenta sobre
aquellos que lo persiguen, que lo buscan para hacerle daño declarando palabra sobre ellos, pero a la vez,
pidiendo por su protección, pues le estaban tendiendo trampas y persiguiendo.

Algo interesante, para que lo tomemos e cuenta, es ver como David eleva una oración integral a Dios, guárdame
de ellos pero también guarda mi boca y mi corazón… Guárdame de todo mal (no siempre la culpa o el mal está
en otros, también debo pedir por mí mismo)

Isaías 54:17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en
juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.

3. Dios quiere que confíes en él, de todo corazón:

V8. ”Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; En ti he confiado; no desampares mi alma.

La esperanza fue depositada absolutamente en Dios. David podría hacerlo a su manera, pero lo hizo a la
manera de Dios.

Es uno de nuestros grandes problemas, la confianza, nos cuesta creer, nos llenamos la boca diciendo que
creemos en Dios, sin embargo, en la primera dificultad reaccionamos a nuestra manera perdiendo toda
esperanza en lo que Dios ha prometido

Hebreos 13:16 de manera que podemos decir confiadamente:


El Señor es mi ayudador; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.

Dios es su ayudador, Dios es su protector y Dios es su ESPERANZA, cuando aprende a confiar realmente en
él, empieza a cambiar sus actitudes y reacciones, cambia el desespero por paciencia, su tristeza por alabanza,
y su inseguridad por confianza y paz. Es ahí cuando Dios le demuestra que tiene al mejor aliado. Siempre que
tenga una dificultad, piense en que, a diferencia de muchos, usted tiene la esperanza puesta en un Dios que
está en la capacidad de resolver hasta el problema más grande. Que los demás sean los que se desesperen,
los que pierdan el control, los que se dejen llevar por la angustia y la incertidumbre, pero usted y yo debemos
estar cimentados en la palabra y las promesas de un Dios que no miente y que está dispuesto a ayudarle. Esto
dará mejor testimonio de Dios que cualquier otra cosa.

Cuando usted aprende a confiar en Dios, valora todo lo que él hace e inmediatamente se convierte en una
persona agradecida. David, era un hombre agradecido, lleno de alabanzas a Dios.

Son muchas las situaciones que tenemos que enfrentar, hasta el más chico, está expuesto a problemas,
la diferencia que debe marcarse es que nosotros los hijos de Dios, tenemos a nuestra disposición el
recurso de la oración que nos permite acceder, confiar y ver las promesas del padre en nuestras vidas.
Dios hoy quiere recordarnos que está aquí, especialmente para guardarnos de todo mal porque sus
pensamientos son de bien y no de mal para darnos un futuro y una esperanza. Permita que sea Dios
directamente el que se encargue de sus asuntos pues el realmente se siente complacido al hacerlo y
tiene cuidado de usted, solo confíe.

SALMOS 16:7-9

7 Bendeciré a Jehová que me aconseja;


Aun en las noches me enseña mi conciencia.
8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;

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