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fonds Lanier det pow hasredver JEAN ALLOUCH F) peicoandlie una erotologia de pasaje Litoral Jean Allouch El psicoanilisis, una erotologia de pasaje SEMINARIO DE LOS Dias 25, 26 Y 27 DE OCTUBRE DE 1997 CORDOBA Traduccién de S1IN1O MATTONI Intervenciones de RAUL GIORDANO, GRACIELA GRAHAM sobre La etificacidn del psicoandlisis Transcripcién y montaje de las discusiones MARTA OLIVERA DE MATIONI Litoral Cuadernos de Litoral Responsable de la publicacién: Marva Olivera de Mattoni Colaboracién y notas de las discusiones: Liliana Ferro, Graciela Lopez y Maria del Carmen Melegatti ISBN: 987-99567-9-6 Cuadernos de Litoral y la revista Litoral son editadas por Ediciones de la école lacanienne de psychanalyse. © 1998. Edelp. Tucuman 1841. 5001 Cérdoba, Argentina IMPRESO EN ARGENTINA. Envio “El psicoandlisis: una erotologya para el olvido”, éste habfa sido el titulo anunciado en primer término para un seminario dado los dias 25, 26 y 27 de octubre de 1997 en Cérdoba (Argentina). Se hallaré aqui una transcripcién doblemente infiel. En efecto, revisada a poste- riori, contiene asimismo algunos andlisis que, sobre todo en interés de dar lugar al debate, no pudieron ser presentados oralmente. Al no haber sido integramente realizado el programa, particular- mente en verdad, es decir, con respecto a que la verdad debia ser pre- sentada como falicamente erigida contra el olvido (su nombre de ald heia expresa bien que ésta priva de lethé, de olvido), se habia vuelto oportuno encontrar otro titulo para la publicacién. El psicoandlisis, una erotologta de pasaje parecié un buen titulo de apertura, porque no escamotea esa “opacidad sexual” a propésito de la cual Lacan de- claraba, cuando alcanzaba ademas el fin de su camino, el 13 de ene- ro de 1976, quea partir de ella todo debja ser retomado desde el prin- cipio. Proferir los dos nombres de “hombre” y de “mujer”, hablar de “la diferencia sexual”, tener en cuenta una “bisexualidad” es ya en efecto resolver, ilusoriamente, el problema que pretendemos tratar. Lacan (Les non-dupes errent, sesin del 15 de enero de 1973): [...] el hombre no es la mujer. ;Ni Aristételes se atrevié a re- chistar contra eso! ;Cémo lo habria hecho, en primer lugar, eh? @Diciendo “Ningin hombre es mujer”? ;Eso, eso habria sido te- rriblemente caradura entonces, sobre todo en su época! Entonces no lo hizo... Si hubiera dicho “Todo hombre no es mujer”, geh? Y bien, vean el sentido que adquiere: el de una excepcién. Hay al- gunos que no lo son. Es en tanto que todo que no es mujer. V, allf, la A del cuantor, x, un punto, ey, barrada: Vx.y. Lo unico molesto es que no es del todo cierto y que eso salta a la vista. El psicoandlisis freudiano es una erotologia/ Ese estatuto lo separa de la ética dentro de la cual hoy se intenta, desde diversos Angulos, verterlo. En La etificacién del psicoandlisis, creo haber‘ mostrado —por el absurdo— que ese psicoanilisis no es una éti- ca. Asf el presente optisculo, suplemento del precedente, indica- rfa esta vez positivamente lo que es. Sobre la erotologia analitica, Freud una vez més es quien la inau- gura. Leemos, en plena mitad del seminario La ética del psicoand- lisis de Lacan, esto: Tenemos que explorar lo que con el correr del tiempo el ser hu- mano fue capaz de elaborar que transgrede esa Ly [la que nos ha- ce desmesuradamente pecadores, dice el contexto], la coloca en una relacién con el deseo que franquea ese lazo de interdiccién e in- troduce, por encima de la moral, una erética. [...] Sin duda, ha- blando de erética, debemos hablar de lo que se fomenté con el co- rrer del tiempo, de las reglas del amor. Freud dice en algtin lado que hubiera podido hablar de su doc- trina como de una erdtica, pero dice, no lo hice, pues esto hubie- ra sido ceder sobre las palabras y quien cede sobre las palabras ce- de sobre las cosas - hablé de teorfa de la sexualidad. Es verdad, Freud colocé en un primer plano de la interrogacién ética la sim- ple relacién del hombre y la mujer. Cosa muy singular, las cosas se limitaron a quedar en el mismo punto. Sesion del 23 de diciembre de 1959, Paidés, p. 104. Curioso cruce entre Lacan y Freud, puesto que Lacan, ese afio y también los siguientes, reivindica explicitamente para el psicoa- ndlisis de Freud el nombre de erética con respecto al cual Freud (se- guin Lacan) pensaba que el de “teorfa de la sexualidad” era més con- yeniente ya que cedia menos sobre la cosa sexual. Lo contrario, atin hoy, es verdad. Incluso en el reconocimiento de que esa “verdad” es también un asunto erético. TEXTO ANUNCIO DEL SEMINARIO El psicoandlisis: una erotologia para el olvido En Occidente, existe una especie de moderna desorien- tacidn con respecto a eros. Prueba de ello, esta coincidencia: el momento en que Bataille lanza contra eros el ultimo gri- to de la soberanfa vencida (1957), en que Klossowski publi- ca Las leyes de la hospitalidad (1965), sera también aquel en que un Stoller intenta enmarcar el sexo como género (1968), en que Lacan formula que no hay relacién sexual (1969), en que Foucault propone su historia de la sexualidad (1976) y que a partir de esto se emprenden una serie de estudios his- téricos decisivos (of Bibliografia). Es también cl momento en que con la ayuda de los psicoanalistas se intenta inventar otro sexo, el bi, y en que, tiltima noticia del verano de 1997, son peoclamados los derechos sexuales, en que la sexualidad se hace asi... “patrimonio”. ;Se ha encontrado ya una pala- bra més inconveniente para el sexo? Freud destaca que la erética juega sus vueltas. Lo que noim- pide que la teorfa del coger, a pesar de los esfuerzos de Ferenc- zi y de Reich, quede ampliamente descuidada, hasta que La- can propone en 1962-63 algo asf como una escritura de la relaci6n sexual. Explicitamente, hacia asi del psicoandlisis una erotologia. Ella venfa detr4s de muchas otras. Citemos enue las mejor caracterizadas de esas erotologfas: los cultos falicos (tan poco, tan mal estudiados), el tantrismo, la homofilia griega, la cortesfa, el libertinaje, el dandysmo, el romanticismo. El gesto de Lacan contaba con el hecho de que una eroto- logfa puede producir otra, puede mutar en otra. Rushdie (Los 7 hijos de medianoche, p. 620): “[...] la historia que terminamos tal vez no sea nunca la que habfamos comenzado”. El psicoa- nélisis es una erotologfa mutante, una erotologfa mediadora: eros que transforma a eros. Qué es entonces esa articulacién estrafalaria, subrayada por Foucault, del falo (el fascinus) y la verdad? Se pondra de relieve que el falo es la verdad de la verdad. Sucede que la ver- dad, a-létheia, es lo que mejor funciona a manera de contra- olvido. Ahora bien, el olvido (/ethé) sucede cuando eso cae. Ta A verdad es esa mentira, esa creencia o esa ilusidén de que eso no cae(ra)... en el olvido. Se levanta contra esa caida que lo sexual, por su ausencia de huella, hace presente de entra- da. La verdad de la verdad es por lo tanto falo, lo que Freud transcribirfa haciendo del orgasmo la summa voluptas (en la- tin porque ya los latinos advertian ese hecho), lo que Lacan metonimica y ptidicamente indicaba haciendo decir a la ver- dad: “Yo, la verdad, hablo”, dicho de otro modo: “Parlotean- do, me levanto contra el olvido”, Aunque nada se levante i|_verdaderamente contra el olvido. . Laerotologfa es por lo tanto eros puesto al servicio del ol- vido (la histérica en efecto sufre.de-recordar: el inconciente —Freud también lo advertfa— vuelve casi inolvidable cual- quier cosa que la represién inscriba ah/). Si no obstante nada prevalece sobre el olvido, la palabra final del fin de la erdtica partida analftica ser4 la que Lacan expusiera en primer término, justo después de haber inven- tado el objeto pequefio a (en enero de 1963): ni “travesia del fantasma’, ni “cafda” o “pérdida’ de ese objeto erdtico si lo es, sino un acto pasivo con respecto a ¢l, un “dejar caer”. Lacan (L’angoisse): “La cosa freudiana es lo que Freud ha dejado caer”. BIBLIOGRAFIA DEL SEMINARIO SANDOR FERENCZI, Thalassa, una teorta de la genitalidad, Buenos Aires, Ed. Letra Viva, 1997. WILHEM REICH, La funcién del orgasmo, México, Ed. Paidés, 1994 GEORGES BATAILLE, El erotismo, Barcelona, Ed. Tusquets, 1988. Jacques LACAN, L’angoisse, seminario inédito (1962-63). 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Ja- cob, 1997. 10 Primera sesién, sdbado ala mafiana La tesis que durante estas tres jornadas de seminario deseo po- ner a consideracién de ustedes, discutir con ustedes, al menos cuya posibilidad me propongo hacerles entender, ¢ incluso hacer que la “admitan en su creencia’, como decfa felizmente Descartes, para ex- traer de ella, dentro de la relaci6n de ustedes con el psicoanilisis, al menos algunas de sus consecuencias decisivas, esa tesis es simple de formular. Expresa el estatuto del psicoandlisis en el campo, sino de laciencia, en todo caso en el de la racionalidad; es pues una tesis ca- pital. El psicoanilisis, digo, es una erotologia. Agreguémosle de in- mediato dos palabras, lo que da esta otra tesis cercana: el psicoand- lisis es una erotologfa hecha medio. O incluso: de pasaje. Los protagonistas Al escuchar la primera formulacién de esta tesis, sin duda ha- brn ofdo el “digo”, que por cierto no pretendo erradicar, separar de la tesis como un elemento sin importancia, una especie de rui- do que sdlo podrfa ser nocivo para el enunciado en todo rigor de la tesis, para su estudio, para su validacién. Muy por el contrario: si la tesis lo es verdaderamente y si es verdaderamente ésta, singu- lar, entonces algo como este “digo” es exigible. En efecto, no vemos ” cémo una erotologfa podrfa ser dicha, y por lo tanto convocar a eros, de manera “acéfala”, fuera de la presencia del cuerpo, empe- zando por la de la voz que pronuncia la convocatoria. 4 Que sea esencial no implica sin embargo que ese “digo” sea un fepresentante exactamente apropiado para esta tesis, la cual no es solamente una tesis sobre eros sino que es en s{ misma de un te- ll El psicoandlisis, una erotologia de pasaje nor erético, forma parte de una determinada maniobra de eros.:“ De hecho, ese “digo” no es exactamente adecuado, antes que na- da porque no fui el primero que dijo esta tesis. El primero fue La- can; primero después de Freud por supuesto (cf, aqui mismo, el envio). Lacan en 1962-63, mientras estudiaba la angustia, cuan- do inventaba, en un momento sefialable casi en segundos, el ob- jeto pequefio a', en el mismo momento en que sucedian en Fran- cia un determinado ntimero de acontecimientos no desatendibles para nuestro propésito. Asi es exigible otro enunciado de la tesis, O trata del paso mis importante dado por Lacan desde la invenci6n del ter nario SI Ren 1953. E19 de abril de 1974, Lacan declaraba (seminario Les non-dupes erreni): “Quées entonces lo que yo inventé? [...] Responderé de esta manera para poner las cosas en marcha: el objeto “pequefio a”. Leidaa posteriori, esa invencidn se revela como producida sobre un terreno prepa- rado de bastante larga data y podemos, como lo hizo Guy Le Gaufey en un seminario (no publicado) en 1994, sefialar paso a paso algunos acontecimien- vos capitaleea egecespectoy ocucrieron contra un fondo te ambigitedad en el punto de partida (desde la construccién del “grafo del deseo”), donde “pe- © ~ quefio a” designa un pequefio otro a la vez imagen y objeto: el 5 de enero de 4: 1958, aparicién del objeto metonimico, en seguida llamado falo, el 20 de mayo de 1959 el objeto es situado “como corte y como intervalo”, el 1° de febrero de 1961, introduccidn del agalma, La invencién del objeto pequefio a sobreviene cn un momento en que la distincién “Otro”/“otro” terminaba constituyendo un problema como tal insoslayable, desembocando en una crisis. Ahora bien, a partir del 9 de enero de 1963... terminado. Pequefio a, como objeto, ya no tendré nada que ver con el pequefio otro. Ese paso deci. sivo se da en una frase muy simple, de consecuencias inmediatas, numero- sas, explicitas, capitales. Digdmoslo en una palabra. La construccién misma de Lacan vive un momento de perturbacién, de vacilacién, Escn efecto dificil, con respecto al esquema éptico, continua lla- mando “pequeiio otro” 1/ el jarrén en el Otro y 2/el ramo de flores que es- thenel cuello del jarrdn, el objeto cuya presencia en el Heim provoca la an- gustia, Tanto més dificil cuanto que Lacan justamente ha sefialado, via Abraham, desde el seminario Le transfért...., que ese objeto es precisamente un resto que escapa del juego de la libido reversible entre i(a) ¢ ?(@). Excep- to en la confusion més grande, la le:ra “a” no puede designar ala vez al otto y lo que escapa del otro. Segundo punto de perturbacién del Algebra lacania- na, esta vez legible en el grafo. No podemos plegar uno sobre otro dos estra- 12 Primera sesion, sdbado a la mahana que opera un cambio de persona gramatical y de tiempo: el psi- coanilisis, dijo él [dit-if], es una erotologia. Este “dit-il” no es exactamente el de Marguerite Duras, el de Deéstruire dit-elle [Destruir, dice ella). Saben ustedes que ella habia titulado su texto simplemente Destruir? sY que fue otro autor, Rob- be-Grillet, lector entonces en las ediciones de Minuit, quien ha- brfa agregado el “dice ella”? ;Lo que parece lo puro de Duras fue cos que el grafo distingue como dependiendo respectivamente del simbdli- ,_, coy del imaginrio, Si inscribimos i(a) en el lugar de pequetio a del fantas- ma (y Lacan lo hace), anulamos el despliegue de esos dos estratos, lo que echa todo el grafo por tierra y destruye al mismo tiempo la distincién paradigmé- tica del simbélico y del imaginario. Un factor positivo esencial, que va a permitir salvar esa ambigtiedad, pro- viene de la topologia. Desde el serninario L identification, el afio antes de L ‘an- goisse, Lacan puede distinguir dos diferentes tipos de objetos, los objetos lla-_/ mados “especulares” (el espejo da una imagen invertida de ellos) y los que no lo son. Deallf a poner en relacidn esos dos tipos de objetos con los dos peque- fios otros que hasta entonces estin no confundidos sino, en el equivoco ter- minolégico, confusamente distinguidos, no hay més que un paso. Paso que ser justamente franqueado el 9 de enero de 1963. Se trataen efecto del mis- ‘mo paso por el cual Lacan inventa el objeto pequefio a. {Pero cbmo? He aqui pues el texto del 9 de enero yo subrayo la titima frase: Esté claro que esto [entiéndase: los problemas que acaban de ser recor- dados| supone un paso mAs en la situacidn de precisién de lo que en- tendemos por ese objeto (a). Quiero decir, a ese objeto lo designamos mediante (a) justamente [entiéndase un eco de la observacién que aca- ba de bacerse sobre la letra a). Destaco que esta notacién algebraica tiene su funcién. Abt est4 todo dicho. Como a propésito de Hans en el seminario La re- lecion de objet 9 ls exacts foiidanas:e sabraya que la farmalacién es la cosa (clinicamente) decisiva. Sigamos la explicacién que da Lacan. Es la continuacién inmediata del texto: Bs (Ja notacién algebraicd) como un hilo destinado a permitimnos re- conocer, bajo las diversas incidencias en que se nos aparece, la identi- dad, Su notacién es algebraica: (a); justamente por responder a ese fin de localizacién pura fps subrayo} de la identidad, habiendo sido ya planteado por nosotros que la localizacién mediante una palabra, me- diante un significante, ¢s siempre y no podsfa ser mis que metaférica, 13 d: Ad. ident El psicoandlisis, una erotologia de pasaje una invencién de alguien mas! A diferencia de ese “dit”durasiano, el de la tesis estd en pasado. Sin duda quieren las referencias precisas. Se las daré tanto mas gustosamente cuanto que ese gesto, puedo imagindarmelo, pue- den creerlo, me pone al amparo, o en el amparo, en el amparo de Lacan. En fin..., a primera vista. Porque el alumno, que in- tento ser, cl alumno que lo es, es decir, alguien que cuestiona, in- terrogdndolo, no est4 mds al amparo que el maestro al que inte- rroga y que por sus preguntas sale de su amparo —si es que el es decir, dejando de alguna manera, afuera de la significacién induci- da por su introduccién, la funciémdel significante mismo. La observacién de que la letra a pertenece al algebra realiza pues una de- purse Apelar ala metéfora sirve para indicar la distancia existente entre palabra y la cosa, el hecho de que el lenguaje, como lo establecié Saussu- re, no es una nomenclatura. Pero en el paso que se da sobre todo no se tra- tade reducir esa distancia, sino por el contrario de ratificarla, de consolidar- la, Cémo? Dejando caer el valor metafdrico de Ja letra a cn tanto que nos temite al pequefio otro. Vale decir, al destacar que pequefio a pertenece al algebra, Lacan efecttia un corte, una particién entre la significacién de esa letra (el pequefio otro especular) y su Finetdn de designacién (del objeto no especularizable). Hay particién enue la significacin y la funcién del signi- ficante como tal, en tanto que al deaguilo éste constituye un objeto en su identidad. Como para hundir més su clavo, Lacan agrega (serd el fin de nues- tras citas): El término bueno, aunque engendre la significacién de bueno, no es bueno por s{ mismo y esté Icjos de cso, ya que engendra al mismo tiem- po el mal, Tratando al término “otro” como a ese “bueno”, entendemos que al igual ue el término bueno no es bueno, del mismo modo la letra a no es otro autre]. He aqui pues el corte constitutivo del objeto pequefio a como tal. Realizado en cartén, fue por otra parte aquel dia un regalo de Lacan para sus oyentes. La férmula de ese don adems no podia ser més notable. Les dice en su pasaje al acto: La parte residual est4 aqui. La construf para ustedes, la hago circu- lar. Tiene su pequefio interés porque, déjenme que se los diga, esto es (a). Se los doy como una hostia, ya que se servirdn de él en adelante. Pequefio a estd hecho asf. Primera sesién, sdbado a la mahana maestro* estuvo alguna vez al amparo, por ejemplo, el que le otorga Hegel por haber corrido el riesgo de muerte. Esta correc- cin de Hegel, no obstante, se impone porque ya no podemos ig- norar los trabajos recientes sobre el estatuto de eros (cf bibliogra- fia del seminario), sobre su ejercicio, sobre su funcibn desde la Grecia arcaica hasta la decadencia romana, trabajos que atesti- guan que cuando se trata de eros el amo ya no est4 al amparo’. Vale decir que, aun como vencedor del esclavo, no lo ha estado, nunca, porque nunca se ha visto que un amo por ser amo se ha- Ile fuera del alcance de las flechas de eros. Ustedes ven que citar de entrada a Lacan implica una relacién erética con él, una relacién que también los incluye. Que por lo tanto este gesto instaura una partida fina entre varios. En efecto, se ha vuelto preferible llamar alo que se coloca asf entre tres al me- nos “partida fina” antes que “transferencia’. Y por otra parte, la teo- rfa de la transferencia forjada por Lacan nos impulsa a hacer esta diferenciacién y dar este paso al costado. En efecto, poniendo en 2. No sin Idgica, la Revolucién francesa abolia la esclavitud: al decapitar al rey ponfa fin no tanto a una realeza (muy lejos hoy con sus princesas de haber desaparecido) como al rey en tanto que soberano, es decir, en tanto que amo. Es una tentativa logeada de acabar con un dominio del amo que perduraba desde la noche griega de los tiempos. Produciré por lo tanto un amo, lo que Lacan ratificaba provocando a los revolucionarios de 1968: “;Lo que ustedes quieren es un amol”. Ese mismo querer sefiala que ya no hay mds. * En todo este parrafo debe tenerse en cuenta que “maestro” y “amo” son en __francés la misma palabra, maitre (N. del T.). ** En el original, partie fine, que traducimos literalmente como “partida fi- na”, ya que no hay un equivalent en espafol. En una acepcién del siglo XVIf la expresién francesapartie ine se refiere a ciertos valores particulares del adjetivo “fino”, término por ota parte refinado hablando de la comi- da; ms que al conocedor en lo referente a los comensales. Una cena fina reinea algunos finos gourmets ante las vituallas més exquisitas. En la par- tie fine los placeres de la mesa deben ser acompafiados de otros placcres de lacarne, en el cual se tiene cuidado —dice Littré en su diccionario— “de poner algiin misterio”. [Agradecemos a Guy Le Gaufey su colaboracién con esta y otras referencias. (N. del E.)]. 15 El psicoandlisis, una erotologta de pasaje practica la definicién wittgensteiniana del alumno a la que me re- feria hace un momento, cuestionando a Lacan, no le supongo un saber a Lacan, no estoy en transferencia con Lacan (y aun menos bajo la influencia de ese monstruo que Lacan puso por un tiempo en circulacién y que llamé “transferencia de trabajo”). La transfe- rencia es por el contrario la suposicién de un saber en tanto que im- pide (es la palabra exacta, of Langoisse) plantear preguntas. He aqui pues que mediante la legftima exigencia de ustedes yo le planteo preguntas al citarlo. Que por eso soy Ilevado a precisar que lo hago en cuanto alumno. ;Qué quiere decir? Que en mi re- lacién erdtica con Lacan no hubo esa pedagogia amorosa, que es- tudiaremos pasado majiana, que ala manera antigua hubiera ter- minado haciendo de mi un maestro, un erastés, luego de que Lacan me hubiera tomado, siendo erastés, como erémenos, Durante un tiempo, ustedes lo saben, Lacan hizo jugar estos términos en el ni- vel de la pareja analizante/analista. Ahora bien, en oOposicién a es- ta doble identificacién, en nuestro encuentro, las dos parejas maes- tro/alumno y analizante/analista se revelaron cada dfa mAs como no superponibles. Fue asf que no sobrevino ningtin vaivén entre Lacan y yo con respecto a la pareja maestrofalumno. Lo que es més, esta viltima disparidad se acentué cada vez més 2 medida que mi lectura de Lacan se ahondaba, o ahondaba a Lacan. Producir estas citas de Lacan desde un principio vuelve a po- nerlo en cuestién, en ascuas. Frente a y con cada uno de ustedes, cémplices activos, sean escépticos, crispados, poco confiados, ad- vertidos, ya escandalizados, reacios, 0 que por el contrario aprue- ben por adelantado, en acto, este acto més bien malévolo con tespecto a Lacan —como por otra parte es necesariamente ma- lévola, para el sistema yoico de la “complacencia”, toda lectura Por poco que sea sustentada. Nada tesiste, seftalaba Thomas Bern- hard, a semejante lectura. Tomen la mds hermosa sinfonfa, el mds hermoso cuadro, la més maravillosa novela e incluso el mas be- Ilo poema, estudienlo en detalle y se desfondard, no dejandoles en las manos mds que notas, manchas, letras dispersas. 16 Primera sesion, stbado a la manana Las referencias * He aqui pues lo que decfa Lacan en 1962-63, en primer lu- gar el 14 de noviembre de 1962: No he seguido la via dogmética de hacer preceder por una teo- ria general de los afectos lo que tengo que decirles de la angustia. @Por qué? Porque aqui no somos psicdlogos; somos psicoanalis- tas. No desarrollo ante ustedes una psicologia [psicosis ok retgrafa—jlo que el traductor al espaatol retoma sin pestafear) di- feos sic un discurso de esa realidad irreal que se llama “psyk- cae A tof? ) - hé”, sino una praxis que merece un nombre: crotologigé* ) Aaipos 123 Ademés de que un sefialamiento semejante fuera formulado ya tres afios antes en el seminario La ética del psicoandlisis, la prueba de que no se trata de una declaracién aislada a la cual no habria uc hacerle decir demasiado (como es frecuente en Lacan, de alli las dificultades para citarlo con justeza) es nada menos que todo el seminario de ese afio. Demos aqui un solo rasgo: el sadismo y el masoquismo son presentados en a sin la omisién habitual a su res- pecto, debido a que Dios esta en el meollo del asunto *. Dos meses después, hallamos en Langoisseuna segunda referen- ciaa la erotologfa. El 27 de febrero de 1963, Lacan entabla las co- sas diciendo esto, que equivale’a un determinado punto de partida: ‘Tomemos las cosas por el sesgo, por la entrada que define esa palabra que tiene un sentido, hecho » presente en la época mis- ma en la que vivimos, el erotisi 4, Elarticulo “ ade”, publicado durante el mismo perfodo, estd en- tonces desde hace bastante tiempo caduco, desde el instante mismo de su produccién publica, lo que una vez més confirma el alcance real del eécmi- no de “poubellication” (de poubelle: “tacho de basura” y publication: “pu- blicacién”] 5. Ibid. sesin del 27 de febrero de 1963. Algunos afios después, Lacan to- ma nota de que un viraje tuvo lugar en la erotologia: “Hay algo cuya inci- 17 3. Jacques Lacan, ee sesién del 14 de noviembre de 1962. El psicoandlisis, una erotologta de pasaje éQué es lo que hacfa presente en esa época el etotismo? Fs di- ficil no convocar inmediatamente a Georges Bataille, a Pierre Klossowski, pero también a algunos pintores, en especial Balthus (para no decir nada del gesto, recibido como inaugural, de un Courbet que elevaba al cuadro el sexo mismo de una mujer). Los Ptimeros escritos erdticos de Bataille son de los afios veinte (co- mo Listoria del ojo) y sus conferencias sobre el erotismo son con- temporaneas del “Informe de Roma”. En cuanto a Klossowski, tanto Las leyes de la hospitalidad como Le Baphometaparecen en 1965. Pero los textos reunidos en Las Jeyes... son anteriores. Ro- berte esta nochees de 1954, La revocacién del edicto de Nantes de 1959. Sila palabra “erotismo”, a comienzos de los afios sesenta, anda rodando por alguna parte en Francia, es irrefutablemente por cl lado de esos autores y artistas, a los cuales hay que unir el trabajo editorial censurado de Jean-Jacques Pauvert sobre Sade. Agreguemos que Lacan formé pareja con Sylvia Bataille, que una hija de Georges, Laurence, fue miembro de su escuela, Sabemos también que el texto de Lacan sobre Sade debia aparecer como prefacio a La filosofia en el tocador. Pero justamente, desde la dis- tancia, debemos sin duda poner el aborto de ese proyecto ° en la cuenta de un fracaso més global, el de la implantacién en esa épo- dencia quisiera designar, porque es el sesgo de un momento que cs el que vivimos en la historia. [...] lo que nosotros vivimos es muy precisamente esto: que curiosamen- tela pérdida, la pérdida de lo que se soportarfa de la dimensién del amor, si es ciertamente no la que yo digo —no puedo decirla, yo no puedo de- citla—a ese Nombre-del-Padre [Lacan acaba de decir que el amor se relacio- na con el Nombre-del-Padre| se sustituye por una funcién que no es otra que la del ‘nombrar para..."” (Les non-dupes erent, scsion del 19 de mar. 20 de 1974). Podemos repetir que el psicoanilisis es una erotologia de me- jor manera que formulando lo que decfa Lacan en este mismo seminario (exactamente el 18 de diciembre de 1973): “[...] si el psicoandlisis es un medio, se sostiene en el lugar del amor”? 6. Ese articulo no estarfa pues definitivamente en su lugar—salvo que scad- mica que ast lo habrfa encontrado, Primera sesién, sdbado a la mahana ca, en Francia, de una erotologfa. Evidentemente, fracaso de na- die, porque ese género de cosas no se dirige, no se organiza El = cho es que Bataille, Klossowski y otros escrifotes con y-tras elles aparecieron como autores para cl infierno de la Biblioteca Na- cional, sin que nada se concrete, gracias a (© acausa de) ellos, co- mo erotologfa. La “liberacién sexual” por cierto no fue nada; pe- ro ese movimiento colectivo tenfa lugar, no sin razén, aparte de los autores mencionados. En 1963, el homenaje que la revista Tel Quelle rinde a Bataille sigue siendo marginal, un fomento de van- guardia. El acontecimiento es pues exactamente contempordneo de la cita de Lacan que le{ hace un momento. : . Con respecto a estas referencias y a la connivencia de Lacan con esos autores, no es de lo mas sorprendente que se haya mantenido dentro del andlisis, durante un siglo, excepto La- can, la palabra “erotismo” inicamente a propésito —es incref- Z ble si uno lo piensa aunque més no sea por un segundo— del... autoerotismo? ;Como si el andlisis no pudiera acoger el erotis- ‘ « » . mo mas que bajo una forma “auto”, masturbatoria! Tendremos _ ocasién de sefialar que ese exceso de peso concedido a lo auto revest{a recientemente algunos habitos que no ocultan el em- brollo (el habito del fantasma, puesto en el seno del final de partida analitico). : a Podemos leer ademés, en ese mismo seminario, cuatro meses después: Si desconocemos que de lo que se trata en nuestra técnica es de un manejo, una interferencia, incluso en el limite una rec- tificacin del deseo, pero que deja enteramente abierta y en sus- penso la nocién del deseo mismo, y que necesita su perpetuo cuestionamiento, seguramente no podemos sino por una par- te o bien extraviarnos en la red infinita del significante, o bien, * Petit Robert; “Departamento de una biblioteca donde son depositados los libros prohibidos al publico.” (N. del T.). 19

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