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CONTRA LOS MONAGUILLOS

A todos los elementos de esta calaña, que echarán a


perder los buenos hábitos del clero en general y de la
infancia en concreto va dirigida expresamente esta abierta
carta.
Abierta como la cabeza abierta por la raya al medio que
os extrae la piedra de la locura que se suministraba en
copones divertidísimos hasta que hicisteis acto de
presencia; abierta como los chuminos autosatisfechos que
obligáis a ver nacer.
Arrojados debierais ser de lo alto del controvertido
campanario en suplencia almidonada de esa cabra que
siempre fuisteis.
Vosotros, pequeños atroces, que convertís la sotana
,indiscutible logro de sastrería divina, en vulgar disfraz y
en cordero de vaya usted a saber que dios, huyan de
nuestra vista y no vuelvan a manosear a cristo hasta que el
vello recubra vuestras mejillas.
Nunca escucharéis : id en paz.