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Número de cap.

/ Nombre del capítulo 1

INDISCIPLINAR
LAS CIENCIAS SOCIALES
GEOPOLÍTICAS DEL CONOCIMIENTO
Y COLONIALIDAD DEL PODER.
PERSPECTIVAS DESDE LO ANDINO
2 Nombre de autor/a Número de cap. / Nombre del capítulo 2

Catherine Walsh
Freya Schiwy
Santiago Castro-Gómez
Editores

INDISCIPLINAR
LAS CIENCIAS SOCIALES
GEOPOLÍTICAS DEL CONOCIMIENTO
Y COLONIALIDAD DEL PODER.
PERSPECTIVAS DESDE LO ANDINO

UNIVERSIDAD ANDINA SIMÓN BOLÍVAR, SEDE ECUADOR


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3 Nombre de autor/a Número de cap. / Nombre del capítulo 3

CONTENIDO

INDISCIPLINAR LAS CIENCIAS SOCIALES: Introducción. Santiago Castro-Gómez, Freya Schiwy


Geopolíticas del conocimiento y colonialidad del poder. y Catherine Walsh 7
Perspectivas desde lo andino
Catherine Walsh, Freya Schiwy y Santiago Castro-Gómez CAPÍTULO 1
Editores
Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder.
Primera edición: Entrevista a Walter Mignolo. Catherine Walsh 17
Universidad Andina Simón Bolívar / Abya-Yala,
Quito, julio 2002 CAPÍTULO 2
El regreso del futuro y las cuestiones de conocimiento.
Aníbal Quijano 45
Coordinación editorial: Quinche Ortiz Crespo
Diseño gráfico y armado: Jorge Ortega
Cubierta: Raúl Yépez CAPÍTULO 3
Impresión: Fausto Reinoso, Av. Rumipamba E1-35 El Plan Colombia, o de cómo una historia local se convierte
y 10 de Agosto, of. 203, Quito en diseño global. Santiago Castro-Gómez y Oscar Guardiola Rivera 61
ISBN: 9978-19-042-2
CAPÍTULO 4
Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber
Los aportes publicados en este libro, de responsabilidad de sus autores, son

de la sociedad global. Edgardo Lander 73


producto del debate generado por el Proyecto de Geopolíticas del Conocimiento.
La presente publicación ha sido posible gracias al apoyo del Centro de Estudios
Globales y de las Humanidades de Duke University, EE.UU.
6 Contenido Número de cap. / Nombre del capítulo 4

CAPÍTULO 5
¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar
INTRODUCCIÓN
en diálogo intercultural. Freya Schiwy 103
Santiago Castro-Gómez
CAPÍTULO 6 Freya Schiwy
“Mestizaje cabeza abajo”: la pedagogía al revés de Felipe Quispe, Catherine Walsh
“el Mallku”. Javier Sanjinés C. 135

CAPÍTULO 7
Políticas de mercado / políticas académicas:
crisis y desafíos en la periferia. Zulma Palermo 157

CAPÍTULO 8
La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial
en Ecuador: reflexiones sobre el capitalismo y las geopolíticas
del conocimiento. Catherine Walsh 175 ¿Demandan los grandes cambios económicos, sociales, tecnológicos,
culturales y políticos arrastrados por la globalización una urgente reconfigu-
CAPÍTULO 9 ración de los paradigmas disciplinarios de las ciencias sociales en los países
Colonialidad global, capitalismo y hegemonía epistémica. de la región andina? ¿Cuál puede ser la ventaja de reestablecer un diálogo en-
Walter D. Mignolo 215 tre las ciencias sociales y las humanidades? ¿Cuáles son los legados colonia-
les en los que se inscribe la producción académica de conocimiento? ¿Cómo
AUTORES 245 se puede lograr una verdadera descolonización del conocimiento?
Estas preguntas, junto con la producción del conocimiento en general,
UNIVERSIDAD ANDINA SIMÓN BOLÍVAR 248 constituyen preocupaciones tanto de académicos del continente como de mo-
vimientos étnicos-sociales. Más que nunca se evidencia que el análisis y la
búsqueda de soluciones a los problemas regionales se articulan en un hori-
zonte global donde los Estados nacionales y las nuevas instituciones globa-
les y no-gubernamentales actúan simultáneamente sobre el contexto local.
Las universidades e instituciones de investigación, al mismo tiempo, pierden
su monopolio en la producción de conocimientos. Es en este ámbito que los
movimientos sociales, especialmente los movimientos indígenas, hacen cada
vez más evidente su contribución intelectual al frente de la colonialidad del
poder y de las crisis perpetuas.
La palabra y visión callada de los colonizados estalló a nivel global en
el espectáculo violento del 11 de septiembre, trayendo a la superficie de los
discursos multiculturales una versión extremista de la crítica al nuevo orden
8 Santiago Castro-Gómez, Freya Schiwy y Catherine Walsh Introducción 9

mundial, manifestada ya no en palabras escritas, en estudios poscoloniales y versity firmaron un convenio académico destinado a fortalecer la investiga-
de subalternidad, sino en el desempeño de la muerte y del polvo. No es éste ción conjunta. Para discutir el asunto de las geopolíticas del conocimiento, el
el lugar para indagar hasta qué punto ese extremismo es el resultado mismo Instituto “Pensar” organizó en agosto del mismo año el simposio internacio-
de la subalternización de las visiones alternativas al eurocentrismo por el or- nal “La reestructuración de las ciencias sociales en los países andinos”, en el
den moderno/colonial. Lo que vale la pena destacar es que el evento inició que participaron importantes teóricos de Colombia, Venezuela, Ecuador, Pe-
un renovado interés en las ciencias sociales y los estudios de área para expli- rú, Argentina y Estados Unidos. Los debates y ponencias del evento atendie-
car y definir una visión del mundo que fue subalternizada en el momento de ron la demanda de abrir las ciencias sociales, planteada ya en el informe de
la emergencia del sistema moderno/colonial global con la simultánea expul- la Comisión Gulbenkian en 1996 (Wallerstein, 1996). Giraron en torno a la
sión de los musulmanes de la península española y la conquista de las Amé- incidencia del eurocentrismo y el capitalismo en la construcción de los mo-
ricas. El interés global por comprender lo que pasó (tanto por el público co- delos analíticos de las ciencias sociales, el desafió planteado a las disciplinas
mo por los ejecutivos de los Estados) vuelve la mirada hacia los académicos, por campos emergentes como los estudios culturales, la apertura de campos
al mismo tiempo que el Occidente censura los videos de Osama Bin Laden y usualmente reacios al diálogo interdisciplinario como la filosofía, la historia
reafirma y califica a muchos otros grupos y perspectivas, sean fundamenta- y el derecho, y también en relación al papel de la universidad y de las facul-
listas o no, de terroristas. Los movimientos indígenas en los Andes también tades de ciencias sociales y humanidades ante los retos de la globalización
se enfrentan a la mirada sospechosa de la CIA mientras que los discursos na- (Castro-Gómez, 2000).
cionales frecuentemente los califican de irracionales, violentos, fundamenta- Algunos participantes en el primer encuentro en Bogotá (Walter Mig-
listas. La estructura geopolítica del sistema global permite que el término “te- nolo, Fernando Coronil, Aníbal Quijano, Edgardo Lander, Oscar Guardiola,
rrorista” se convierta en un recurso epistémico disponible para los gobiernos Freya Schiwy, Zulma Palermo y Santiago Castro-Gómez) se reunieron otra
nacionales tanto en la India como en Latinoamérica. El peligro es que el po- vez con un grupo más amplio de invitados (investigadores de Bolivia, Ecua-
tencial epistemológico multi o pluricultural, que emergió como un efecto no dor, Colombia, Venezuela, Perú, Argentina y EE.UU.), entre ellos Catherine
deseado de la globalización neoliberal, sea descalificado y oprimido por el Walsh y Javier Sanjinés, en un taller que se organizó en Duke University en
poder hegemónico perpetuando así el círculo de la dominación y las respues- noviembre del 2000. El interés que motivaba a los participantes fue la dedi-
tas violentas. cación a pensar conjuntamente en uno de los temas discutidos en Bogotá: la
Este libro parte de una visión distinta. Indaga las posibilidades de des- dimensión epistemológica y política de unas ciencias sociales y humanas crí-
colonizar la producción de conocimiento, de encontrar las maneras como el ticas en los países andinos. Aprovechando el formato taller/seminario se bus-
episteme moderno puede ser enriquecido por los conocimientos subalterniza- caban maneras de establecer un diálogo entre las disciplinas, cuestionando la
dos. Los artículos preguntan por las posibilidades de compatibilidad y por los conformación misma de las disciplinas y su relación con el capitalismo. Se
cambios necesarios en los paradigmas vigentes. Más específicamente, este li- discutió la producción de subjetividad epistémica (raza, género, clase) por los
bro es también el resultado de una serie de discusiones realizadas entre 1999 discursos; la relación entre las prácticas académicas y los nuevos movimien-
y 2001 en que se pensaron las geopolíticas del conocimiento desde la confi- tos sociales y se exploró el papel de las nuevas tecnologías en cuanto a la pro-
guración socio-histórica y cultural de los Andes. ducción del conocimiento.
La cuestión del poder del conocimiento y sus vínculos con los intereses Uno de los resultados de este taller fue que los participantes se dieron
del capitalismo y la historia colonial –el problema de las geopolíticas del co- cuenta de la incidencia que tienen para las ciencias sociales y las humanida-
nocimiento– es un tema que se empezaba a discutir con gran interés en Amé- des de la región fenómenos como los emergentes movimientos indígenas en
rica Latina a finales de los noventa. En el mes de mayo de 1999 la Universi- Bolivia y Ecuador, el Plan Colombia, y los intereses económicos que se mue-
dad Javeriana de Bogotá, representada por el Instituto de Estudios Sociales y ven tras las políticas de protección de la propiedad intelectual. Al hacer evi-
Culturales “Pensar”, y el Departamento de Lenguas Romances de Duke Uni- dente el lado epistemológico de estos fenómenos y su enraizamiento dentro
10 Santiago Castro-Gómez, Freya Schiwy y Catherine Walsh Introducción 11

de comunidades tradicionalmente subalternizadas por el “proyecto de la mo- ble que nunca la coexistencia de diferentes epistemes o formas de producir
dernidad”, el seminario promovió un análisis crítico y colectivo sobre “otras” conocimientos. Al usar el término “geopolíticas del conocimiento” nos refe-
formas de producción de conocimientos y sobre el desafió que esto represen- rimos por lo tanto simultáneamente a dos procesos contrarios pero también
ta para las prácticas académicas y disciplinarias contemporáneas. La relación relacionados. Por un lado, las geopolíticas del conocimiento constituyen un
entre movimientos sociales y académicos se empezó a pensar como una es- diseño imperial, por el otro lado, el proyecto de descolonización epistémica
tructura paralela a la división moderna/colonial entre sujetos y objetos del es- que representa este libro también es una geopolítica del conocimiento. Se ar-
tudio en el nivel geopolítico –últimamente articulado en el diseño de los es- ticula de una manera crítica al diseño colonial y sus legados en el presente,
tudios de área. El informe Gulbenkian sugirió tanto la miopía de las discipli- tomando como eje contextual la historia local y actual de los países andinos
nas divididas e incomunicadas como también la crítica a la división geopolí- y la relación entre estas historias locales y los diseños globales.
tica donde el llamado primer mundo es visto como productor de teorías uni- Las geopolíticas del conocimiento se refieren en este sentido a un pro-
versalmente válidas (pero pensadas a partir de las experiencias y/o perspec- yecto de la modernidad con raíces en el horizonte largo de la colonialidad. La
tivas europeas). El tercer mundo quedó relegado al caso de estudio y recep- conquista del “nuevo mundo” y la expulsión de los musulmanes de la penín-
tor de las teorías producidas en otra parte. A la sugerencia del informe Gul- sula ibérica fundó el privilegio de los poderes europeos y de la tecnología al-
benkian de abrir las ciencias sociales hacia el diálogo interdisciplinario y los fabética para la descripción de la realidad. Estas descripciones adquirían su
estudios culturales, se sumó la necesidad de descolonizar la relación jerárqui- fuerza porque no solo definían sino producían la realidad. Parte de esta rea-
ca entre los sujetos y los objetos del estudio académico, de cuestionar no so- lidad fue la misma inequivalencia entre las perspectivas y tecnologías del co-
lo las perspectivas y contextos de estudio sino las metodologías mismas. nocimiento indígena y aquellas de los conquistadores y colonizadores. Las
Los temas y la metodología del debate académico fueron ampliados aún tecnologías epistémicas y las perspectivas de las poblaciones en resistencia
más durante una tercera reunión internacional en la Universidad Andina Si- fueron subalternizadas y perdieron en gran medida su capacidad de definir el
món Bolívar de Quito, en junio del 2001 (institución ahora involucrada con orden social y político. Los textos coloniales desde el Inca Garcilaso a Gua-
la Universidad Javeriana y Duke en el convenio académico anteriormente man Poma atestiguan, desde perspectivas fronterizas entre las cosmovisio-
mencionado), donde iniciamos un diálogo sobre colonialidad de poder y geo- nes, los esfuerzos letrados para equipar las perspectivas contrarias del orden
políticas de conocimiento con intelectuales provenientes de los movimientos imperial cristiano y el incaico frente a los relatos del imperio. Esta crítica, sin
indígenas y afroecuatorianos. Particularmente provechosos fueron los con- embargo, no tuvo impacto para transformar la realidad. En el mejor de los ca-
tactos con la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indí- sos dejó la huella de una visión alternativa, recuperable tal vez por movi-
genas del Ecuador. Nos dimos cuenta de la coincidencia de nuestras discusio- mientos intelectuales más radicales. En el peor de los casos, estas visiones
nes con el proyecto de poner en diálogo los conocimientos occidentales con críticas fueron silenciadas y enterradas en los archivos imperiales desde don-
las discusiones y proyectos de intelectuales indígenas. El reconocido líder in- de solo surgieron cuando ya se habían vuelto testimonios del pasado y de la
telectual afroecuatoriano Juan García estableció un diálogo con los académi- cultura en vez de contribuciones intelectuales al proyecto político contempo-
cos desde una tradición epistémica arraigada tanto en la oralidad como en la ráneo, como fue el caso de Guaman Poma.
semiosis de la tierra labrada e “inscrita”. Aunque no se incluyen en este vo- Con la independencia de los Estados latinoamericanos, bajo la revolu-
lumen las contribuciones de estos intelectuales ni tampoco las discusiones cionaria visión objectivista y el discurso crecientemente “científico”, se pro-
conjuntas, estos diálogos contribuyeron en varios de los textos aquí presen- longó esta distribución de la labor intelectual. El proyecto de la modernidad
tados. También señalaron un futuro horizonte de posibles cooperaciones in- había privilegiado una de estas epistemes –el conocimiento científico–, pos-
telectuales. tulándola como única forma válida de producir verdades sobre la vida huma-
En efecto, uno de los ejes centrales que articula este volumen es la idea na y sobre los procesos de la naturaleza. Todas las demás epistemes fueron
de que en la configuración reciente del capitalismo global se hace más visi- tenidas como “precientíficas”, esto es, como formas de “sabiduría popular”
12 Santiago Castro-Gómez, Freya Schiwy y Catherine Walsh Introducción 13

ancladas en una visión “mítica” del mundo. El mapa moderno de los saberes te. Si queremos descolonizar la colonialidad del poder/saber y no ser subsu-
fue construido sobre el supuesto de que los conocimientos producidos al in- midos y silenciados, las formas disciplinarias mismas, sus metodologías y
terior de comunidades no modernas, o integradas solo periféricamente a la tecnologías de producir y representar los discursos tienen que ser descoloni-
dinámica de la modernidad, eran solamente la “prehistoria” de la ciencia: la zadas. En efecto y como propone este volumen, la tarea actual es indiscipli-
“doxa” frente a la cual debían levantarse los verdaderos paradigmas del co- nar las ciencias sociales para acceder a nuevas formas de pensar tanto aden-
nocimiento. tro como afuera de ellas. Nuestro uso de indisciplinar se refiere a la necesi-
Las geopolíticas del conocimiento que abordamos en este libro se arti- dad de hacer evidente el disciplinamiento, la disciplina y las formaciones dis-
culan entonces desde una conciencia del lugar distinto a la inconciencia del ciplinarias que se han venido construyendo en las ciencias sociales desde el
lugar en las teorías que se creen universales. Se trata de unas perspectivas siglo XIX pero especialmente en su institucionalización en América Latina
sensibilizadas a los efectos geopolíticos de la producción del conocimiento en el siglo XX, y hacer resaltar su legado colonial. Recuerda el poder disci-
moderno que tuvo efectos globales sin reconocer la experiencia colonial (la- plinario de Foucault –un poder que no solo castiga sino premia, un poder que
tinoamericana, africana, asiática) como fundamentalmente constitutiva de su trabaja sobre los transgresores desde adentro, consolidando las filas de lo
episteme. Lo que se afirmaba en el enfoque eurocéntrico es el legado (greco “normal”. En América Latina, este poder se ejerce, en parte, por medio de la
y romano), la visión de los vencedores de otros imperios (árabe, incaico, az- colonialidad del poder, marcando como inconmensurables las diferencias ét-
teca, etc.), que se convirtieron en objetos de estudio de las disciplinas espe- nico-raciales. La carga moderna/colonial de las ciencias sociales y humanas,
cializadas. sus teleologías inmanentes proponen un solo camino de desarrollo que sigue
el modelo europeo y ubican a los proyectos alternativos en escalas tempora-
Sin embargo, la integración de diversos sectores sociales a la globaliza-
les de atraso frente a la modernidad. Al mismo tiempo se establece la racio-
ción ha mostrado que estas “otras” epistemes nunca desaparecieron sino que
nalidad, superioridad y normalidad de ciertos grupos y conocimientos y la
fueron tan solo invisibilizadas por la episteme moderna. La emergencia de
subalternidad de otros. Las ciencias sociales se constituyen en este espacio de
los indígenas como sujetos políticos en la vida pública del Ecuador, por
poder moderno/colonial, en los saberes ideológicos generados por él y en las
ejemplo, ha puesto al descubierto que existen otras formas de pensar la na-
verdades, las metodologías y los supuestos epistemológicos descorporeiza-
ción y el Estado, la política, la salud, la economía, el derecho y la relación
dos y descontextualizados de la actual realidad latinoamericana. El orden
del ser humano con la naturaleza. Formas que, antes que sustituir el conoci-
epistemológico moderno/colonial también implica a la tecnología de su re-
miento producido por la episteme moderna, podrían más bien contribuir a en-
presentación. El privilegio otorgado a la escritura frente a una asumida inme-
riquecerla, corrigiendo de paso algunas de sus tendencias más destructivas.
diatez de la oralidad (ya deconstruida por Derrida) es una concepción occi-
En opinión del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, las ciencias
dental que fue confirmada por la experiencia de la conquista (Mignolo,
sociales contemporáneas se hallan frente al desafió de realizar una segunda
1995). De ella se deduce la idea de que la capacidad crítica del pensar nace
ruptura epistemológica. Si la primera ruptura, realizada en los siglos XVIII y
de la metodología reflexiva de la escritura. Esta lógica necesita ser repensa-
XIX, se hizo frente a la “doxa” de los saberes tradicionales, la segunda debe
da tanto a partir de la deconstrucción y descolonización de los procesos de
hacerse frente a la primera, es decir, frente a la jerarquía de los conocimien-
reflexión crítica como también desde el uso de sistemas semióticos alternati-
tos planteada por la episteme moderna. Lo cual significa que el reto mayor
vos, visuales, audio-visuales y telemáticos.
de las ciencias sociales no es ya distanciarse de las otras epistemes –con el
propósito de garantizar una mayor objetividad del conocimiento– sino acer- Frente a esta condición, indisciplinar significa desatar las fronteras de
carse a ellas. las ciencias sociales que cercan la producción y distribución del conocimien-
to y las “regiones ontológicas” de lo social, lo político y lo económico (Lan-
La subalternización del pensar y de los conocimientos, sin embargo, no
der, 2000). Implica el reconocimiento de otras formas de conocimiento, par-
se resuelve mediante la integración de lo “otro” a la epistemología dominan-
ticularmente los conocimientos locales producidos desde la diferencia colo-
14 Santiago Castro-Gómez, Freya Schiwy y Catherine Walsh Introducción 15

nial, y los entrecruces y flujos dialógicos que pueden ocurrir entre ellos y los discurso visible frente al imperio, indisciplinar supone la consideración de
conocimientos disciplinares. Además, propone romper con las tendencias las nuevas tareas políticas, éticas e intelectuales que este mundo y orden eri-
modernistas de las ciencias sociales que dividen y distancian el sujeto y el gen, para encontrar soluciones de diálogo frente a las injusticias y el sufri-
objeto de conocimiento para, así, replantear la relación dialéctica entre suje- miento agravado por los procesos de la globalización neoliberal.
to y estructura. Los artículos reunidos en este libro intentan reflexionar desde el espa-
Por supuesto, la descolonización de las ciencias sociales desde el inte- cio académico y desde la posición geopolítica andina sobre la posibilidad de
rior, y en comunicación con las humanidades, afecta también a los campos de un diálogo crítico entre diferentes comunidades interpretativas, buscando de-
la literatura y la filosofía, hasta a los mismos estudios culturales. El viajar de jar atrás el establecimiento de una jerarquía entre ellas y así conectar los co-
las teorías ya no solo en dirección Norte-Sur sino más bien hacia unos diálo- nocimientos y las ciencias sociales con sujetos reales. El volumen se inicia
gos Sur-Sur, permite ver de otra manera la crítica a los cánones literarios y con una entrevista hecha a Walter Mignolo sobre el tema central del libro:
filosóficos, y el momento histórico poscolonial y posmoderno, influenciado geopolíticas del conocimiento y colonialidad del poder. El segundo capítulo,
también por el viajar de los estudios culturales y por la emergencia de los dis- de Aníbal Quijano, explora el horizonte futuro en relación a las políticas de
cursos subalternos (por ejemplo, a través de los testimonios escritos y cine- conocimiento. En los siete capítulos que siguen los autores reflexionan sobre
matográficos). Hacer resaltar la colonialidad y el sexismo de las construccio- la colonialidad del poder y las geopolíticas del conocimiento dentro de casos
nes de cánones intelectuales, metodologías y perspectivas de estudio en las y contextos concretos.
humanidades y las instituciones que las albergan, entonces, es parte del in- Los capítulos de Santiago Castro-Gómez y Oscar Guardiola Rivera y de
disciplinar por el que abogamos aquí, y parte también del proyecto de “ha- Edgardo Lander consideran la operación de las geopolíticas de conocimien-
cer ver” la colonialidad del poder y las geopolíticas del conocimiento. Un tos desde dos casos que se inscriben en diseños globales: Plan Colombia y
diálogo intercultural, como proponen los movimientos indígenas, requiere la los derechos de la propiedad intelectual. El problema de la subalternización
descolonización del aparato conceptual que sostiene a la epistemología mo- académica de los movimientos sociales frente a la producción audiovisual e
derna/colonial, para poder ir más allá de la integración de los pensamientos intelectual de indígenas en Bolivia es el tema de Freya Schiwy, seguido por
alternativos que reproduce su subalternización (Spivak, 1988). las reflexiones de Javier Sanjinés sobre la manera en que la ideología radical
Indisciplinar las ciencias sociales no significa desechar las herramien- katarista obliga a repensar las políticas de conocimiento criollo-mestizas bo-
tas o conceptos centrales de las ciencias ni tampoco las hermenéuticas críti- livianas. El capítulo siete presenta un ensayo de Zulma Palermo sobre el es-
cas de las humanidades. Más bien quiere hacerlas comunicar. También quie- tado de la universidad en situación de periferia dentro del actual proyecto ca-
re incitar a repensar su utilidad o sus efectos sobre las relaciones coloniales, pitalista, usando el ejemplo de la Universidad Nacional de Salta en Argenti-
preguntando hasta qué punto estas herramientas perpetúan (involuntariamen- na. La subjetividad política y epistémica del movimiento indígena ecuatoria-
te quizás) la lógica vigente. Indisciplinar implica buscar modificaciones y no frente al proyecto neoliberal y al capitalismo globalizado es el tema de
ajustes a los conceptos y herramientas del pensar moderno y cuando sea ne- Catherine Walsh. Finalmente y en relación a los acontecimientos del 11 de
cesario, también alternativas frente al mundo moderno/colonial. Un mundo septiembre del 2001, Walter Mignolo considera la necesidad de “repensar el
que, después de los acontecimientos políticos y transnacionales del 11 de imperialismo” a partir de la colonialidad global, el capitalismo y la hegemo-
septiembre del 2001, sugiere una nueva colonialidad global y la acelerada nía epistémica.
materialización de lo que Hardt y Negri (2000) llaman el “Imperio”. El euro-
centrismo se reconfigura en estos días en las nuevas instituciones globales
mientras que los videos censurados de Osama Bin Laden evocan las relacio-
nes coloniales, las de hace 80 años al mismo tiempo que el largo horizonte
colonial del sistema capitalista global. Para que la violencia no sea el único
16 Santiago Castro-Gómez, Freya Schiwy y Catherine Walsh Número de cap. / Nombre del capítulo 9

BIBLIOGRAFÍA

Castro-Gómez, Santiago. La reestructuración de las ciencias sociales en América


1
Latina. Bogotá, Instituto Pensar / Centro Editorial Javeriano, 2000.
Hardt, Michael y Negri, Antonio. Empire. Cambridge, Massachussets, Harvard Uni- LAS GEOPOLÍTICAS DE CONOCIMIENTO
versity Press, 2000.
Lander, Edgardo. “Ciencias sociales, saberes coloniales y eurocéntricos”. La colonia- Y COLONIALIDAD DEL PODER
lidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoameri-
canas. Comp. Edgardo Lander. Buenos Aires, Consejo Latinoamericano de ENTREVISTA A WALTER MIGNOLO1
Ciencias Sociales (CLACSO), 2000.
Mignolo, Walter. The Darker Side of the Renaissance. Literacy, Territoriality and
Colonization. Ann Arbor, Michigan, University of Michigan Press, 1995. Catherine Walsh
Spivak, Gayatri Chakravorty. “Can the Subaltern Speak?”. Marxism and the Interpre-
tation of Culture. Ed. Lawrence Grossberg y Cary Nelson. Urbana, Illinois,
University of Illinois Press, 1988.
Wallerstein, Immanuel (coord.). Abrir las ciencias sociales. Reporte de la Comisión
Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. México, Siglo
XXI, 1996. CATHERINE WALSH: En tu libro Historias locales/diseños globales.
Ensayos sobre los legados coloniales, los conocimientos subalternos y
el pensamiento de frontera (Instituto Pensar, Centro Editorial Jave-
riano, Bogotá, en prensa) y otros artículos tuyos recientes, la noción
de las geopolíticas de conocimiento forma un eje crucial, tanto en la
elaboración de una comprensión crítica de la diferencia epistémica
colonial en la formación y transformación del sistema-mundo mo-
derno/colonial en zonas periféricas como América Latina, como en
establecer la relación entre historias locales y la producción de co-
nocimiento. ¿Cómo conceptualizas esta idea de las geopolíticas de
conocimiento, cuáles son los lineamientos teóricos que guían esta
conceptualización y qué potencial epistemológico tiene para el estu-
dio desde/sobre América Latina y la inserción actual de la región en
la sociedad global?
WALTER MIGNOLO: Mi argumento trata de desplazar la idea de “las
geopolíticas del conocimiento en”, en este caso, América Latina. Mi argu-

1. Este capítulo amplía mi entrevista publicada en Comentario Internacional. Revista del Centro
Andino de Estudios Internacionales 2, 2001, dando atención tanto a la producción del conoci-
miento y los movimientos indígenas, como también a la colonialidad del poder, particularmen-
te esta colonialidad global evidenciada después del 11 de septiembre del 2001.
18 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 19

mento, fundamentalmente en el capítulo 3 del libro, es que “América Latina” llegó el turno a los misioneros francés e ingleses, en el siglo XIX, las obser-
es una consecuencia y un producto, de la geopolítica del conocimiento, esto vaciones fueron semejantes. Solo que esta vez el conocimiento se medía so-
es, del conocimiento geopolítico fabricado e impuesto por la “modernidad”, bre la base de la universidad kantiana-humboldtiana y no ya renacentista. Los
en su autodefinición como modernidad. En este sentido, “América Latina” se conocimientos humanos que no se produzcan en una región del globo (desde
fue fabricando como algo desplazado de la modernidad, un desplazamiento Grecia a Francia, al norte del Mediterráneo), sobre todo aquel que se produ-
que asumieron los intelectuales y estadistas latinoamericanos y se esforzaron ce en África, Asia o América Latina no es propiamente conocimiento soste-
por llegar a ser “modernos” como si la “modernidad” fuera un punto de lle- nible. Esta relación de poder marcada por la diferencia colonial y estatuida la
gada y no la justificación de la colonialidad del poder. colonialidad del poder (es decir, el discurso que justifica la diferencia colo-
¿Cómo conceptualizo pues la geopolítica del conocimiento? Pensemos nial) es la que revela que el conocimiento, como la economía, está organiza-
en cualquier historia, de la filosofía, por ejemplo. Esa historia va de Grecia a do mediante centros de poder y regiones subalternas. La trampa es que el dis-
Europa, pasando por el norte del Mediterráneo. De tal manera que todo el curso de la modernidad creó la ilusión de que el conocimiento es des-incor-
resto del planeta queda fuera de la historia de la filosofía. Así, en América porado y des-localizado y que es necesario, desde todas las regiones del pla-
Latina hay una larga tradición en la cual una de las preguntas es: “¿existe una neta, “subir” a la epistemología de la modernidad.
filosofía en América Latina?”. Pregunta semejante se han hecho los filósofos Esta observación vale tanto para la derecha, como para la izquierda y
africanos, sobre todo a partir de la descolonización de África, después de la para el centro. Hay tres grandes narrativas, macro-narrativas, que enmarcan
Segunda Guerra Mundial. Así, en la misma vena, se dice que “la filosofía el saber en las historias del saber que se localizan desde Grecia a Francia, al
oriental” es más “práctica” que la occidental. Esto es, no se sabe muy bien, norte del Mediterráneo. El macro-relato cristiano, generó el macro-relato li-
por un lado, qué diablos es filosofía fuera de esa historia con una geografía beral, y éste generó el macro-macro relato marxista. Como es sabido, la se-
precisa (de Grecia a Francia) y, por otro lado, la filosofía funcionó, hasta ha- cularización del conocimiento aparentemente se opuso y distanció de la cris-
ce poco, como el punto de llegada de la modernización del conocimiento. tiandad. No obstante, en un gesto complementario mantuvo a la cristiandad
Imaginemos otras historias: la de las ciencias humanas (Foucault) o de las cerca, puesto que la religión cristiana era necesaria a los filósofos de la ilus-
ciencias sociales (Wallerstein). Ocurre algo semejante. La arqueología de las tración para asegurarse de que todas las otras religiones eran inferiores a la
ciencias humanas de Foucault se hunde en las raíces de esa geopolítica que cristiana. Y, como también sabemos, si la secularización generó el liberalis-
enmarca la historia de la filosofía. Wallerstein, en cambio, introdujo un nue- mo, el liberalismo generó su contrapartida semántica, el marxismo. De tal
vo elemento. Reconoció que las ciencias sociales, como las conocemos hoy, modo que cristiandad, liberalismo y marxismo (con sus correspondientes
se fundaron en Europa, se construyeron en las lenguas modernas de conoci- “neos”) no son dos caras de la misma moneda, sino tres caras de un solo la-
miento y de colonización, y se ocuparon fundamentalmente de países euro- do de la moneda. El otro lado de la moneda es la colonialidad. Y la colonia-
peos, porque el resto del mundo (con excepción de la antropología al servi- lidad abre las puertas de todos aquellos conocimientos que fueron subalter-
cio del colonialismo) no valía la pena de ser estudiado. El “orientalismo”, re- nizados en nombre del cristianismo, del liberalismo y del marxismo.
cordemos, es producto de los estudios filológicos más que sociales. ¿Qué consecuencias puede tener la geopolítica del conocimiento para la
¿Entonces qué vemos en estos dos ejemplos? Vemos que la “historia” producción y transformación de conocimientos en América Latina (y agrega-
del conocimiento está marcada geo-históricamente y además tiene un valor y ría Asia o África, pero también, la producción chicana o afro-americana en
un lugar “de origen”. El conocimiento no es abstracto y des-localizado. To- Estados Unidos, o Magrebí en Francia)? Muchas. En primer lugar dejar de
do lo contrario. Lo que vemos en los ejemplos anteriores es una manifesta- pensar que lo que vale como conocimiento está en ciertas lenguas y viene de
ción de la diferencia colonial. Los misioneros habían notado que los aztecas ciertos lugares. Y, así, pensar que los zapatistas han estado produciendo una
o los incas no tenían escritura; por lo tanto, no tenían conocimiento en el sen- revolución teórica, política y ética. De modo que, si por ejemplo, para enten-
tido en que la universidad renacentista concebía el conocimiento. Cuando les der a los zapatistas me baso en Bourdieu o en los métodos sociológicos, pues,
20 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 21

lo que hago es reproducir la colonización del conocimiento negando la posi- partir de la Revolución Francesa. ¿Qué pasó en esos años? En 1895 y después
bilidad de que para la situación histórico-social en América Latina, el pensa- del triunfo de Japón sobre China, Japón anexó Taiwán. Japón pasó a ser, en
miento que generan los zapatistas sea más relevante que el que produce Jür- ese momento, el primer y único poder imperial no occidental, lo cual, diga-
gen Habermas. Una de las consecuencias negativas de la geopolítica del co- mos de paso, quiere decir también, no blanco. En los años subsiguientes la
nocimiento es impedir que el pensamiento se genere de otras fuentes, que be- victoria de Japón sobre Rusia y la anexión de Corea consolidó el imaginario
ba en otras aguas. ¡Caramba!, ¿cómo voy a pensar la sociedad civil y la “in- y la reconfiguración regional del imperio japonés. Ahora bien, como las his-
clusión” sin Habermas o Taylor? ¿Cómo voy a pensar a partir de los zapatis- torias son siempre locales, cualquiera sea el imaginario y lo imaginado en esa
tas o de Fanon que produjeron conocimiento basados en otras historias: la localidad. Aunque sea la historia universal de Hegel, la historia universal es
historia de la esclavitud negra en el Atlántico y la historia de la colonización universal en el enunciado pero local en la enunciación. No hay otra, la enun-
europea a los indígenas en las Américas? Otra consecuencia de la geopolíti- ciación está siempre localizada. En fin, 1898 no es –que yo sepa– una fecha
ca del conocimiento es que se publican y traducen precisamente aquellos significativa para Japón, pero es de enorme importancia en la historia de Amé-
nombres cuyos trabajos “contienen” y reproducen el conocimiento geopolí- rica Latina, de España y de Estados Unidos. En 1898 España perdió sus últi-
ticamente marcado. ¿Quién conoce en América Latina al intelectual y activis- mas posesiones imperiales: Cuba, Puerto Rico y las islas Filipinas. Cuba y
ta Osage, Vine Deloria, Jr.? ¿Cuántos en América Latina tomarían a Frantz Puerto Rico redefinieron sus proyectos nacionales y Estados Unidos estable-
Fanon como líder intelectual en vez de Jacques Derrida o Jürgen Habermas? ció nuevas relaciones con América Latina. América Latina sufrió, por así de-
En fin, la mayor consecuencia de la geopolítica del conocimiento es po- cirlo, una tercera “degradación” en el orden mundial. La primera fue en su
der comprender que el conocimiento funciona como la economía. Se dice mero inicio, cuando ingresó en el imaginario cristiano-europeo como región
hoy que no hay ya centro y periferia. No obstante, la economía de Argentina subordinada. La segunda ocurrió en el siglo XVIII, cuando los filósofos fran-
o de Ecuador no son las economías que guían la economía del mundo. Si el ceses, fundamentalmente, reactivaron la disputa del nuevo mundo y rebajaron
mercado bursátil de Quito o de Buenos Aires se desploma, no tiene muchas a América a una “juventud” que le hizo pensar a Hegel que América sería el
consecuencias en otras partes. Con el conocimiento ocurre algo semejante, futuro, mientras Europa era el presente y Asia el pasado. África, no tenía mu-
con la diferencia de que en la producción intelectual tenemos mejores posi- cho que hacer en este imaginario. Pero, claro está, cuando Hegel decía Amé-
bilidades de producir cambios que quizás lo tengan los gobiernos del ex ter- rica, en 1822, estaba pensando en Estados Unidos, no en América Latina o el
cer mundo en el terreno económico. Caribe. Y la tercera degradación ocurrió a partir de 1898. Para decirlo breve-
mente, en 1898 (la fecha es un punto de referencia para localizar lo que estu-
Esta relación marcada por la diferencia colonial y estatuida en la vo ocurriendo antes y lo que ocurrió después) se re-articuló en el imaginario
colonialidad de poder que mencionas, sigue caracterizando a las so- del mundo moderno-colonial, la división entre el Atlántico Norte, protestan-
ciedades latinoamericanas pero de una manera en que ahora nece- te, anglo y blanco, y el Atlántico Sur, católico, latino y no tan blanco ya.
sariamente parte de la realidad de la globalización y la lógica del En suma, en 1895 y 1898 dos nuevos actores entraron en escena en el
capitalismo avanzado. ¿Cómo entender esta relación actual, espe- orden mundial y redefinieron la diferencia imperial y la diferencia colonial.
cialmente en los países andinos? En esta re-organización, América Latina perdió otro escalón en el orden mo-
Voy a comenzar haciendo un rodeo. Hacia finales del siglo XIX y prin- derno-colonial. ¿Cómo entender la situación hoy en América Latina en el
cipios del XX se plantaron las semillas de lo que sería a partir de ahí una marco de esta pequeña historia? Pienso que en la medida en que Estados Uni-
transformación radical del orden imperial-colonial mundial. Este momento no dos y Japón son hoy las economías más fuertes –le sigue la Unión Europea–,
tuvo o no tiene el “caché” que tiene la Revolución Francesa de 1789 en la cul- y Estados Unidos necesita mantener relaciones económicas y diplomáticas
tura occidental. Tampoco fue un momento significativo para Immanuel Wa- con ambos, la Unión Europea y Japón. La Unión Europea es por cierto parte
llerstein al reflexionar sobre la geocultural del mundo moderno, que él sitúa a del mismo “paquete” de la modernidad-colonialidad en el cual el poder se
22 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 23

desplazó de Inglaterra a Estados Unidos (a partir de 1898). Japón, por otra ríodo nacional y el imaginario del período posnacional que estamos vivien-
parte, es capitalista pero no blanco. Además, es punto de apoyo importante do. En el período de la construcción nacional se redefinieron las posiciones
en relación a China, la cual es una economía fuerte mirando hacia el futuro entre Latino América y Anglo América y, en ese sentido, 1898 es una fecha
y, al mismo tiempo, redefine la diferencia imperial. Es decir, la diferencia im- clave en la consolidación del imaginario nacional-subcontinental. Hoy, en
perial entre Estados Unidos y España, por ejemplo, en 1898, se redefinió en cambio, el imaginario nacional y continental se refuerza en los países finan-
la interioridad de la civilización occidental, en el marco del cristianismo ciera y económicamente líderes, como Estados Unidos y la Unión Europea,
(protestante-católico) y en el de las diferencias imperiales raciales, en este ca- mientras que se debilita en las zonas del ex tercer mundo. La crisis del Esta-
so anglicidad y latinidad (ver para más detalles mi artículo “Globalización y do que tanto se menta para entender la globalización es, en realidad, una cri-
latinidad”, Revista de Occidente, 234, noviembre del 2000, dedicada a “Mes- sis de los Estados poscoloniales (o neo-coloniales). Así, la crisis de los Esta-
tizajes culturales e identidades en conflicto”). Pero con China y Japón la di- dos nacionales, en América Latina, va acompañada de una crisis, pero tam-
ferencia imperial se redefine en términos raciales (aunque la terminología bién de la posibilidad de redefiniciones del imaginario subcontinental. Mien-
empleada es “culturales”) y políticos (neo-socialismo versus neo-liberalismo tras que en el imaginario nacional la división clásica fue entre los países del
en el caso de China). Atlántico y los países andinos (con excepciones como Venezuela, que es
En este escenario, en el de las formas que la globalización ha tomado atlántica y andina al mismo tiempo), hoy esta división está siendo suplanta-
en los últimos 100 años (para diferenciarla de la globalización de los 400 da por otras imágenes de mucho más fuerza y de distinta distribución geo-po-
años anteriores), y más particularmente a partir de 1990, la que corresponde lítica. Por un lado está el nivel de concentración económica neoliberal, tanto
a la consolidación del capital transnacional, América Latina comenzó a expe- en Brasil como en México, como en Colombia o Bolivia aunque la densidad
rimentar, y lo sigue haciendo, dos tipos de cambio fundamentales, a mi ver. de concentración es distinta. Por otro lado están las zonas de concentración
Uno es el de la formación de mercados regionales, MERCOSUR y NAFTA. anti-neoliberal, por decirlo de alguna manera, que hoy toman la forma de mo-
Es predecible que el segundo tendrá un futuro mejor asegurado que el prime- vimientos indígenas desde el sur de México a Ecuador y Bolivia. Éste es sin
ro (puesto que está ligado a un país líder en el eje Estados Unidos - Unión duda un elemento nuevo y muy importante: tanto el imaginario colonial co-
Europea - Japón), lo cual pone a México en un lugar particular con relación mo el imaginario nacional se construyó de espaldas a la presencia indígena.
al resto de América Latina. Brasil aunque es una economía fuerte no es Esta- Es por eso que, para tomar un ejemplo, la filosofía latinoamericana fue siem-
dos Unidos, por lo cual es posible que así como Chile decidió no “depender” pre ciega a esta situación, que hoy ya no se la puede ignorar en ninguna di-
de un país “dependiente” como es Brasil, también lo haga Argentina, sobre mensión ni política, ni económica, ni educativa. Por esta razón, me parece,
todo en este momento de enorme inestabilidad económica. El segundo tipo habría que ver las reformas educativas en la que tú y otros muchos están tra-
de cambio lo veo en los países andinos, aunque la Comunidad Andina de Na- bajando, en los Andes, en este contexto más amplio. Me parece, además, que
ciones, por lo que sé, no está consolidada como MERCOSUR y NAFTA. Los ésta es una dimensión que ya tiene mucha fuerza y a la que deberemos pres-
países andinos desde 1970, pero fundamentalmente en los últimos 10 años, tar atención en el futuro. Habría quizás que prestar más atención a lo que
se destacan, a mi ver, por una mayor inestabilidad económica, pero, al mis- Raúl Fornet-Betancourt propone en Interculturalidad y globalización. Ejer-
mo tiempo, mayor resistencia y proyectos frente a la globalización, es decir, cicios de crítica filosófica intercultural (2000), lo cual nos sitúa en el vaivén
frente a la hegemonía de la economía neoliberal en tanto diseño económico, entre la filosofía y la economía, entre la educación y los movimientos indí-
financiero y civilizatorio. genas, entre la ética y el pensamiento crítico, entre la geopolítica del conoci-
miento y la re-articulación de la diferencia imperial y colonial.
Creo que estos dos momentos marcan un giro económico-político fuer-
te que no se corresponde, todavía, con el cambio de imaginario. ¿Qué quiero
En países como Ecuador y Bolivia, los movimientos indígenas están
decir? Pensemos en tres etapas cronológicas que coexisten hoy en contradic-
promoviendo una rearticulación de la diferencia epistémica y colo-
ciones diacrónicas. El imaginario del período colonial, el imaginario del pe-
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nial y, a la vez, un uso políticamente estratégico del conocimiento, nuestros proyectos (que comenzaron con “Geopolíticas del conocimiento”),
acciones que de cierta manera desafían el colonialismo interno y como para pensar en y actuar hacia futuros que ofrezcan alternativas al capi-
también los diseños globales del mundo moderno-colonial. ¿Qué talismo, sobre todo en su más reciente versión neoliberal.
surge de estas acciones e historias (trans)locales en torno a las geo- En primer lugar la importante distinción entre “interculturalidad” y
políticas del conocimiento y la colonialidad del poder? “multiculturalidad”. Tu recordarás seguro que en la última reunión de LASA,
Éste es sin duda un tema clave no solo para los Andes, sino en general, John Beverley pidió en público que se le explicara la diferencia. Otra de las
para imaginar el futuro. W. E. B. Dubois dijo, al principio del siglo XX, que manifestaciones similares que escuché en privado es el consabido argumen-
el gran tema de ese siglo sería lo que él llamó “the color line”. Parafrasean- to de que no hay nada fuera del mercado y que la interculturalidad es un nue-
do a Dubois podríamos decir que el gran tema del siglo XXI será la doble tra- vo “gadget” del mercado empleado por el Estado. En este sentido, la inter-
ducción y la interculturalidad. También creo que ambas, doble traducción e culturalidad sería otra manifestación de las políticas identitarias que el filó-
interculturalidad, en América Latina tienen su formulación más fuerte en los sofo e investigador esloveno Slavoj Zizek condena tomando el ejemplo pa-
movimientos indígenas, particularmente en Ecuador y en Bolivia donde “in- radigmático de Estados Unidos, sin entender ni “mu” de lo que pasa en otras
terculturalidad” es un tópico esencial, y también en el movimiento zapatista partes del mundo y olvidándose de que el mundo es algo más que Europa y
que no pudo haber sido lo que es sin la doble traducción. Esto es, la infec- Estados Unidos, aunque Europa y Estados Unidos se hayan expandido a to-
ción simultánea de la cosmología marxista por la cosmología indígena y de das partes del mundo. Pero, lo cierto es que, como lo vimos el 11 de septiem-
la cosmología indígena por la cosmología marxista. Con el zapatismo el mar- bre, el mundo llegó también a Estados Unidos e, indirectamente, también a
xismo, sobre todo en la versión del materialismo histórico y la visión euro- Europa. En fin, la dificultad de entender la diferencia entre lo que estas dos
céntrica de la clase obrera como detentadora del futuro, corrige el error fun- palabras designan es una de las dificultades del monotopismo del pensamien-
damental que cometieron los sandinistas con los misquitos. Con el zapatis- to moderno, la imposibilidad de pensar fuera de las categorías de la moder-
mo, los saberes indígenas se afirman frente a los saberes occidentales, del li- nidad, de no entender en suma la importancia de las geopolíticas del conoci-
beralismo (y su versión tanto científica como de la filosofía de la ciencia), del miento y de los lugares epistémicos, éticos y políticos de enunciación. Pues
cristianismo y del marxismo. La contribución que en Ecuador y en Bolivia se bien, para usar el ejemplo que me brindó José Yánez del Pozo, diría, para
está haciendo al pensamiento a partir de categorías no-occidentales (esto es, aquellos que no entienden la diferencia, que vivimos en un mundo multicul-
de las herencias del cristianismo, del liberalismo y del marxismo, y la varie- tural constantemente en la medida en que interactuamos con gentes de distin-
dad de articulaciones filosóficas y científicas en este marco) es, como bien se ta “cultura”. Sin duda, la multiculturalidad trae conflictos en situaciones de
sabe, enorme. En la última reunión del proyecto “Geopolíticas del conoci- crisis, y el Estado tiende a resolver esos conflictos puesto que si los dejara es-
miento” que tuvimos en Quito, esta cuestión quedó clara en los varios diálo- tar serían perniciosos tanto para el Estado como para el mercado. Pero la in-
gos que tuvimos con intelectuales y dirigentes del movimiento indígena terculturalidad no es solo el “estar” juntos sino el aceptar la diversidad del
ecuatoriano. El artículo de Javier Sanjinés, que se publicó en el número 2 de “ser” en sus necesidades, opiniones, deseos, conocimiento, perspectiva, etc.
Comentario Internacional (junio del 2001) y que se reproduce en este libro En este momento de la historia no es fácil comprender (aún para la izquier-
en forma ampliada, pone de relieve la contribución de Felipe Quispe. Tus da) que haya formas de pensamiento que no se fundan en Santo Tomás, Kant,
propias contribuciones, Catherine, tanto en Comentario Internacional (2000) Spinoza, Freud, Heidegger, Husserl o Marx, y quizás algunos más. En el ca-
como en Nepantla (2002), Nueva Sociedad (2000) y en un texto publicado en so de los Andes, se trata del conocimiento que comenzó a ser subyugado por
Perú, contribuyen a comprender esta situación. Y me gustaría también men- el cristianismo, luego por la Ilustración y más tarde por el marxismo.
cionar aquí un artículo reciente de Armando Muyulema (2001); de modo que, Tú has expuesto muy bien la trayectoria y las complejidades del con-
dado que ustedes me llevan la ventaja en estos temas, me limitaré a puntua- cepto de “interculturalidad” (Walsh, 2000; Walsh, 2002). A mí me incumbe
lizar un par de asuntos que me parecen cruciales tanto para el desarrollo de aquí puntualizar solo un aspecto: el que el concepto de “interculturalidad” re-
26 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 27

vela y pone en juego la diferencia colonial, lo cual queda un tanto escondido están ya explicados en el Boletín ICCI-Rimai de octubre del 2000. Pero para
en el concepto de “multiculturalidad”. Por eso, cuando la palabra “intercul- los lectores que no tienen por el momento acceso a este boletín señalaré que
turalidad” la emplea el Estado en el discurso oficial, el sentido es equivalen- la decisión de los diseñadores de la Universidad Intercultural, y la decisión
te a “multiculturalidad”. El Estado quiere ser inclusivo, reformador, para de su actual rector Luis Macas, de designar la organización de la universidad
mantener la ideología neoliberal y la primacía del mercado. Pero, en todo ca- y los títulos otorgados en quichua, en vez de castellano, no es un mero capri-
so, es importante reconocer las reformas que se pueden realizar a través de cho ni una decisión sin consecuencias. Al contrario, es un ancla importante
las políticas de Estado. En cambio el proyecto “intercultural” en el discurso de lo que la interculturalidad, tomada en serio, significa. Y no me queda la
de los movimientos indígenas está diciendo toda otra cosa, está proponiendo menor duda de la seriedad y radical importancia del proyecto.
una transformación. No está pidiendo el reconocimiento y la “inclusión” en En este sentido, el libro de Betancourt que mencioné antes es importan-
un Estado que reproduce la ideología neoliberal y el colonialismo interno, si- te pero necesita ser recontextualizado. La contribución del libro es la de mar-
no que está reclamando la necesidad de que el Estado reconozca la diferen- car el hecho de que la “filosofía latinoamericana” fue una filosofía, por un la-
cia colonial (ética, política y epistémica). Está pidiendo que se reconozca la do, marcada por la diferencia colonial con respecto a la filosofía europea (que
participación de los indígenas en el Estado, la intervención en paridad y re- explico tanto en “Diferencia colonial y razón postoccidental”, 2000, como en
conociendo la diferencia actual de poder –esto es, la diferencia colonial y la la introducción al libro Capitalismo y geopolítica del conocimiento, 2001) y,
colonialidad del poder todavía existente–, de los indígenas en la transforma- por otro, una filosofía que estuvo de espaldas al pensamiento indígena y al
ción del Estado, y por cierto, de la educación, la economía, la ley. En ese sen- pensamiento afro-caribeño. En este momento no es suficiente con que la tra-
tido, el Estado ya no podría ser “monotópico e inclusivo” sino que tendrá que dición de la filosofía “latinoamericana-criolla” reconozca sus límites. Si so-
ser “pluritópico y dialógico”, en el cual la hegemonía es la del diálogo mis- lo fuera así sería una “filosofía multicultural” es decir, incluir a todos para se-
mo y no la de uno de los participantes en el diálogo, como es el caso actual guir siendo la filosofía del pensamiento mestizo criollo e inmigrante. La ver-
tanto en Ecuador o Bolivia, Estados Unidos o Francia. El paso decisivo para dadera filosofía intercultural será aquella en que dialoguen pensamiento mes-
el futuro es la universidad y este paso se está ya dando en Ecuador con la tizo criollo e inmigrante con el pensamiento indígena y el pensamiento afro-
Universidad Intercultural y en Bolivia con varias experiencias en marcha de caribeño, tal como lo articulan, por ejemplo, Gordon Lewis (2000), de Jamai-
universidades lideradas por intelectuales indígenas. Subrayemos para los lec- ca, y Paget Henry (2001), de Antigua. En cuanto al pensamiento indígena es-
tores no familiarizados con estos temas, que la Universidad Intercultural In- tá ya en marcha desde el siglo XVI (Guaman Poma, Pachacuti Yamki, el ma-
dígena no es solo para indígenas sino para todo el mundo. La particularidad nuscrito de Huarochiri, etc.) y se está rearticulando en obras como las de
es la diferencia de perspectiva entre la universidad estatal (o privada) y la Fausto Reinaga, Felipe Quispe, Marcelo Fernández, Enrique Ticona y otros,
universidad intercultural. Mientras que la universidad estatal, en Ecuador o en Bolivia. En Ecuador pienso que la Universidad Intercultural es el proyec-
en Bolivia, reproduce la tradición colonial de la expansión de la universidad to donde esta actualización se resume y se articula institucionalmente.
europea en América y, más recientemente, la transformación de la universi-
En suma, el concepto de “interculturalidad” definido desde la perspec-
dad kantiana-humboldiana en universidad corporativa (por ejemplo: conoci-
tiva de los movimientos sociales e intelectuales indígenas da cuenta de la im-
miento instrumental, preparación de profesionales eficientes, eliminación de
portancia de las geopolíticas del conocimiento. Esto es, la de tomar en serio
conocimientos “inútiles” como las humanidades y el pensamiento crítico), la
que el conocimiento no es uno y universal para quien quiera ingresar a él, si-
Universidad Intercultural reformula el qué, el por qué y el para qué del cono-
no que está marcado por la diferencia colonial. En este sentido estoy de
cimiento tanto en la perspectiva epistémica indígena (en vez de blanca) co-
acuerdo contigo en que la interculturalidad así definida es una manera de so-
mo en las necesidades legales, económicas, de salud, etc. En este sentido la
brepasar el colonialismo interno. Por otra parte, es una buena muestra del po-
respuesta a la globalización desde la perspectiva indígena es por un lado ine-
tencial epistémico de la epistemología fronteriza. Una epistemología que tra-
quívoca y por otro lado sin retroceso. No voy a abundar en estos detalles que
baja en el límite de los conocimientos indígenas subordinados por la colonia-
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lidad del poder, marginados por la diferencia colonial y los conocimientos sonas que perdieron la vida el 11 de septiembre no todas eran “estadouniden-
occidentales traducidos a la perspectiva indígena de conocimiento y a sus ne- ses”, aunque los medios asumen que sí, que todos lo eran. La condena al ac-
cesidades políticas y concepción ética. to terrorista, entonces, es una condena desde la perspectiva de la “pérdida de
Finalmente, es importante subrayar que la “interculturalidad” como vidas humanas” y no solo de la “pérdida de vidas” identificadas con la nacio-
proyecto epistémico, ético y político desde la perspectiva indígena es una nalidad, y la nacionalidad marcada por la tradición anglo-protestante-blanca.
manifestación singular de lo que está ocurriendo en otras partes del mundo. Volveré sobre este asunto más adelante, al referirme a los derechos humanos.
No tengo aquí tiempo para desarrollar el punto, pero quiero mencionar el ca- A partir del 11 de septiembre hemos escuchado y leído tres tipos bási-
so de los intelectuales progresistas del mundo árabe-musulmán como Mo- cos de discurso. El discurso de la derecha, particularmente pronunciado por
hammed Abed al-Jabri y Ali Shar’iati, además de Abdelkhebir Khatibi, de el presidente George W. Bush y sus estrechos colaboradores. En Europa,
quien me ocupé en Local Histories/Global Designs. Al pensamiento afro-ca- Tony Blair se encargó de propagar esta versión en sus propios términos. La
ribeño habría que agregar también lo que está ocurriendo en África. De ello retórica de este discurso acentúa el “terrorismo” como ataque a la “libertad”
me ocupo en parte en Capitalismo y geopolítica del conocimiento. A los amenazada por “el Mal”. Esta caracterización la había empleado Ronald
nombres ahí mencionados habría que agregar el muy importante de Achille Reagan en los 80 para caracterizar el imperio soviético. En este discurso la
Membe. En fin, el grupo de asiáticos de estudios subalternos (traducido en guerra indefinida contra el terrorismo se justifica como defensa de “la liber-
Bolivia por Silvia Rivera y Rossana Barragán) es otro ejemplo. “Intercultu- tad” y de Estados Unidos como paradigma de la libertad y de la democracia.
ralidad” sería así un nombre de un fenómeno global cuyas características de- Al mismo tiempo, el paradigma nacional de la democracia se extendió a ni-
penden de las historias locales y de la particular articulación de la coloniali- vel global cuando el presidente George W. Bush sentenció “quienes no están
dad del poder en Asia, África y América Latina. Traté de explicar este fenó- con nosotros están contra nosotros”. Este pronunciamiento revela la lógica de
meno como la emergencia del pensamiento (epistemología, ética y política) la lucha contra el terrorismo: la defensa de la libertad y de la democracia im-
fronterizo en mi libro Local Histories/Global Designs. plica que quienes no están aliados con esta defensa no tienen derecho a ser
libres y a estar en contra. Esto es, la defensa de la libertad se justifica me-
Dentro de la perspectiva que tu has señalado aquí y frente a la nue- diante la violencia contra quienes no están involucrados en la libertad que se
va política antiterrorista lanzada después de los acontecimientos defiende y a quienes se les ha dificultado el derecho de oponerse libremente
del 11 de septiembre del 2001 y una emergente colonialidad global, a la libertad que se defiende con la violencia. Lo que acabo de decir no debe
¿cómo pensar en perspectiva el Plan Colombia? leerse como una justificación de lo que ocurrió el 11 de septiembre. Hay aquí
Para responder a estas preguntas tenemos que comenzar por tratar de dos niveles de análisis que no podemos confundir: uno es el ético-político.
entender la lógica de los diseños globales, particularmente en su última eta- Éticamente es condenable todo acto que atente contra la vida de personas ci-
pa, la etapa del “mercado total” (Hinkelammert) o, lo que es lo mismo, la fi- viles no involucradas en el conflicto. Políticamente, los actos terroristas tie-
losofía neoliberal o, lo que es lo mismo, la última etapa de la globalización. nen un efecto contraproducente en la medida en que justifican el refuerzo del
Es decir, de la globalización/colonialidad global. poder contra el cual el terrorismo se ejecuta y, por otro lado, no ofrecen al-
ternativas ni proyectos para el futuro. Se podría argumentar que Bin Laden y
Antes de entrar al tema del 11 de septiembre hay que decir que la muer-
Al-Qaeda lo tienen, pero no voy a entrar aquí en estos detalles. Pero, por otro
te de miles de personas (ciudadanos o no) en el ataque a las torres del World
lado, la lógica del poder y de la colonialidad del poder como lo explica Aní-
Trade Center tiene que ser condenado. Pero es necesario también poner entre
bal Quijano (2001), no puede aceptarse como el bien natural que lucha para
paréntesis los afectos para poder entender la lógica de lo que está ocurriendo.
destruir la artificialidad del Mal. La “doble crítica” es aquí más necesaria que
La condena al acto “terrorista” no implica que, automáticamente, se celebre
nunca. Y la “epistemología fronteriza”, esto es, el pensamiento que piensa y
“la respuesta” del gobierno estadounidense. Por otra parte, de las miles de per-
se piensa desde la perspectiva de quienes sufren las consecuencias de la vio-
30 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 31

lencia estatal, es más necesaria que nunca. Por cierto, no estoy diciendo que ello hay que empezar antes, en la década del 70, después del “fracaso” del
Bin Laden “representa” esa perspectiva. Bin Laden es una de las respuestas proyecto de modernización y desarrollo de la Alianza para el Progreso, de las
posibles explicable desde la perspectiva de la colonialidad del poder. Expli- reformas de Freí en Chile que culminaron en la elección de Salvador Allende.
cable pero no necesariamente justificable. En la misma lógica es explicable Su derrocamiento, en 1973, puede tomarse como un punto de referencia del
Sendero Luminoso. Pero de ninguna manera justificable. El resultado de Sen- cambio al que estoy aludiendo. El teólogo de la liberación Franz J. Hinkelam-
dero Luminoso fue, dicho sea de paso, semejante. Reforzó el poder y justifi- mert (1989) caracterizó esta etapa (es decir, la etapa que siguió al fracaso de
có la violencia estatal y militar aunque, claro está, solo a nivel nacional. la Alianza para el Progreso, el golpe militar en Chile y la crisis motivada por
Por otro lado, el discurso de la izquierda nacional (es decir, la izquier- la OPEP), como la “Tercera Guerra Mundial”. La aparición del “mal” como
da en Estados Unidos, particularmente a través de medios como The Nation) el enemigo marcó, para Hinkelammert, el argumento y la estrategia para el
denunció las complicidades entre el gobierno de Estados Unidos y Afganis- lanzamiento del mercado total y del Estado contra del Estado. En esta genea-
tán, en 1979, contra la Unión Soviética. Puso de relieve la participación de logía, la transferencia del “mal” de la Unión Soviética a los talibanes, Bin La-
Bin Laden y el entrenamiento que recibió, en la ocasión, por parte de la CIA. den y Al-Qaeda, constituiría la Cuarta Guerra Mundial. Y así como la carac-
Puso también de relieve la conveniencia para Estados Unidos del gobierno terizó el sub-comandante Marcos (1997). Es en esta línea de pensamiento que
Talibán. No dejó de señalar los intereses económicos y las riquezas petrole- podemos también entender la posición asumida por Aníbal Quijano, miembro
ras en Afganistán y también las relaciones entre Estados Unidos y Arabia de nuestro proyecto de investigación, en un artículo que circuló por el inter-
Saudita, relaciones que continuaron desde 1979 hasta la presidencia de Geor- net “¿Entre la Guerra Santa y la Cruzada?” (noviembre, 2001). El argumento
ge Bush padre. En fin, no quedó un aspecto de las componendas y triquiñue- de Quijano tiene dos facetas. Por un lado, el argumento histórico que se es-
las internacionales, durante la Guerra Fría, entre Estados Unidos, los países tructura en torno a la colonialidad del poder y subraya el conflicto entre cris-
Árabes, particularmente Arabia Saudita, y la Unión Soviética, que la izquier- tianos y moros en el siglo XVI que es una de las marcas de la complicidad en-
da estadounidense no pusiera de relieve. tre cristianismo y capitalismo mercantil. La destrucción de libros y del saber
árabe-islámico, a finales del siglo XV, en la campaña dirigida por el cardenal
Hubo, y todavía lo hay, un silencio solo roto esporádicamente y cuando
Jiménez de Cisneros encuentra su contraparte diacrónica el 11 de septiembre,
así ocurre enmarcado por la presencia y la ideología de los medios en Estados
en la destrucción del capital simbólico del siglo XXI: no ya los libros y el sa-
Unidos: la opinión de los intelectuales progresistas en el mundo árabe-islámi-
ber, sino la concentración del capital financiero. La acumulación del capital
co. Al-Jaezira fue censurada después del primer día en que algunos canales en
simbólico de los dos acontecimientos es sin duda reveladora. Por otra parte,
Estados Unidos se atrevieron a mostrar trozos de entrevistas con Bin Laden y
Quijano contrapone el “terrorismo de Estado” al “terrorismo privado”. Indi-
los talibanes. Personalmente tuve la oportunidad de escuchar, en Duke, a la es-
rectamente continúa el análisis que había ofrecido Hinkelammert, desde la
critora y activista Egipcia Nawal El-Sadawi (octubre del 2001) y ver también
perspectiva de la teología de la liberación, al analizar la lógica del mercado
una entrevista que Al-Jaezira le hizo a ella un par de años antes. En la entrevis-
total durante la etapa de la “Tercera Guerra Mundial”. Quijano nos ofrece una
ta se podía comprender las posiciones antagónicas y enfrentadas, en el Islam,
actualización en el momento de la “Cuarta Guerra Mundial”.
entre intelectuales fundamentalistas y progresistas. No obstante, cuando los in-
telectuales progresistas árabe-islámicos no solo condenan el fundamentalismo Tenemos aquí ya bastantes elementos para pensar de qué manera se es-
islámico sino también el fundamentalismo del mercado neoliberal son vistos tá re-articulando hoy la colonialidad del poder en la “Cuarta Guerra Mun-
también ellos como contrarios al bien, a la libertad y a la democracia. dial”. Dentro de esta perspectiva el Plan Colombia sería una re-configuración
hoy de los diseños globales y, en particular, de las relaciones entre Estados
Sería interesante revisar las reacciones en otras partes del mundo, pero
Unidos y América Latina. El Plan Colombia, lanzado por el gobierno colom-
no viene al caso aquí. Teniendo en cuenta la segunda parte de la pregunta, me-
biano y apoyado por los Estados Unidos (y con la abstención de la Unión Eu-
jor nos concentramos en las respuestas en y desde América Latina. Pero para
ropea), es un buen ejemplo de la complicidad entre gobiernos locales de “paí-
32 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 33

ses emergentes”, del ex tercer mundo (el “tercer mundo” en la etapa de la Ter- formaciones que operan ya sobre los principios de la modernidad pero tam-
cera Guerra Mundial) y los diseños imperiales (económicos y militares) de poco se explican sin la modernidad, la poscolonialidad debemos entenderla
los gobiernos locales “de países desarrollados”, del primer mundo. Es curio- como transformaciones de los principios en los que operó la colonialidad
so, mientras que “tercer mundo” es una expresión criticada como obsoleta, hasta hoy. Poscolonialidad quiere decir pues, nuevas formas de colonialidad
por la derecha misma, “primer mundo” no produce las mismas desconfianzas. y no su fin. Esta poscolonialidad, esta colonialidad global (o “colonialidad at
El Plan Colombia es un proyecto de lucha contra “la guerrilla” no contra el large” para complementar lo que le faltó a Arjun Appadurai cuando solo se
“terrorismo”. Ambos son movimientos anti-sistémicos, para emplear la ex- refirió a “modernity at large”), que toma distintas formas, tiene en el Plan Co-
presión introducida en el análisis del mundo moderno-colonial. Pero sus res- lombia una manera específica de operar en América Latina.
puestas tienen distintas motivaciones aunque sus resultados sean muchas ve- ¿Qué quiero decir con esto? Primero pensemos, a grandes rasgos, en la
ces semejantes. Por ejemplo, la muerte indiscriminada de personas inocentes. colonialidad global. En primer lugar, como es obvio para todo el mundo, si
Pero claro está, la muerte de personas inocentes ocurre también en las manio- bien hay Estados fuertes como lo son los del Grupo de los ocho, también es
bras del “Estado” contra el “terrorismo”, la “guerrilla” y la “invasión”, como cierto que el capital, y sobre todo el capital financiero, funciona con indepen-
ocurrió en la Guerra del Golfo, en Afganistán y, aunque sabemos menos, en dencia del Estado. Y si es cierto que Estados Unidos tiene el poder militar
las fumigaciones en la zona cocalera de Colombia. Recordemos, para enten- más fuerte, también es cierto que el poder militar está concentrado, hoy, en
der lo que estoy diciendo, los distintos diseños globales que a lo largo de cin- los Estados Unidos y la Unión Europea. En fin, lo que el Grupo de los siete,
co siglos justificaron e implementaron la colonialidad del poder. La cristiani- que ahora son ocho, hace, al igual que el “Grupo de los cinco” del Consejo
zación del mundo fue el primero. Le siguió la misión civilizadora, la “civili- Mundial de Seguridad (EE.UU., Inglaterra, Francia, Rusia y China), es cons-
zación”, secular, del mundo. A este diseño siguió el desarrollo y moderniza- tituir complejas formas de gobierno mundial y de redefinición de la diferen-
ción, entre 1945 y 1950, aproximadamente. A partir de ese entonces, durante cia imperial (por ejemplo, el grupo de los cinco) y de la diferencia colonial
la Tercera (y Cuarta) Guerra Mundial lo que tenemos es el mercado total del (por ejemplo, ya no son solo Estados Unidos o Francia los agentes identifi-
que habla Hinkelammert. Cada una de estos diseños, que co-existen hoy, aun- cables de ejercicio de la colonialidad del poder, sino que ésta se distribuye en
que el dominante es el del mercado total, ha producido distintas formas de otros lugares: el Fondo Monetario, el Banco Mundial, la Organización del
justificar e instrumentar la colonialidad del poder. Como vimos más arriba, el Atlántico Norte, etc.). No es que el imperio se haya convertido en un deleu-
mercado es hoy el bastión donde anida la libertad y la democracia. Pero, co- ziano y posmoderno no-lugar. No, no. Solo ha cambiado de lugar. El lugar no
mo ya se habla hoy en Estados Unidos en los medios independientes, ¿por es un territorio, un Estado-nación imperial, como Inglaterra en el pasado, o
qué suponer que el capitalismo es la condición necesaria de la democracia? Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. El “lugar” no es un “terri-
Si el objetivo es la democracia, ¿por qué necesitamos del capitalismo? Y por torio”, sino un espacio de poder o, mejor, redes desde donde se ejerce la co-
otra parte, si no hay un vínculo necesario entre capitalismo y democracia, lonialidad del poder.
¿cuáles son las posibilidades futuras? Por cierto que no la dictadura del pro-
Estas formas de concentración de capital y de colonialidad global son
letariado, un proyecto que mantuvo la misma lógica y que cambió el conteni-
generales. Los herbicidas desparramados sobre los campos de cultivo de co-
do. En vez de la concentración del poder en las élites capitalistas, ¡la concen-
ca en Colombia son parte de las tecnologías de guerra que se emplean hoy,
tración del poder en los intelectuales “representantes” de la clase obrera!
sea con fines de “aumento de la producción” genéticamente orquestada y pu-
Quiero aclarar, aunque resulte obvio, que aquí me estoy refiriendo al rificada o con fines de “disminución de la producción”, en el caso de la co-
Plan Colombia no en su complejidad cotidiana sino en el lugar que le corres- ca. Ahora bien, la aparente contradicción entre aumento y disminución de la
ponde en la perspectiva de la colonialidad global, es decir, de los cambios producción no lo es, ambos, aumento y disminución, están mediados por una
que van reconfigurando la (pos)modernidad y, en consecuencia, la (pos)colo- cuestión ética que se combina de manera un tanto perversa con una cuestión
nialidad. Con esto quiero decir que si por posmodernidad entendemos trans- económica y otra política. La cuestión ética es la que hace de la coca, contra-
34 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 35

ria al café, por ejemplo, una mercancía éticamente deplorable. Sin embargo, que en el Occidente no-marxista (si se puede decir) no se violan derechos hu-
el caso es que la coca es, como el café o cualquiera otra mercancía, una mer- manos. Los violadores son siempre los otros, los diferentes, los que están del
cancía más en la estructura del capital. No solo eso, sino que es una mercan- otro lado de la diferencia imperial o de la diferencia colonial. En este preci-
cía que mueve una cantidad de dinero que no mueven otras mercancías. De so sentido es que el argumento de Ignatieff es útil para comprender la doble
tal modo que por un lado produce y distribuye un discurso ético en todos los cara de los derechos humanos defendidos por Occidente: son un instrumen-
medios de difusión, y, por otro, los beneficios económicos que produce la co- to para el control de la “barbarie” mediante la expansión del capitalismo, de
ca para todos aquellos involucrados en el negocio hace totalmente dispensa- la libertad y de la democracia (ver la crítica progresista, desde la perspectiva
ble el discurso ético y las vidas humanas que la producción y mercantiliza- islámica, de Abdullahi An-Na’im, 1994).
ción de la coca liquida. No obstante, la mercantilización de la droga no es la Por el lado de lo político, las complicaciones surgen entre otras cosas
única forma por la que la vida humana pierde valor frente al valor de la mer- en torno a la soberanía y a la gobernabilidad. Para comprender este aspecto
cancía, del dinero y de la acumulación de riquezas. En los últimos meses los conviene hacer algunas distinciones en el largo horizonte colonial de la mo-
periódicos estuvieron comentando el genocidio indirecto en África por falta dernidad. En el siglo XVI, por ejemplo, la cuestión de soberanía no se plan-
de capacidad adquisitiva de medicinas para los pacientes de SIDA. En este teaba todavía en los términos en que nos la planteamos hoy. El “derecho de
caso, el aumento de productos farmacéuticos no se ha logrado para salvar o gentes” que introdujo y elaboró la escuela de Salamanca se ocupaba más bien
prolongar vidas humanas, sino para producir riqueza. De tal modo que cuan- de los “derechos” de gentes bajo la esfera del imperio, pero no de su autogo-
do la cuestión es elegir entre la vida humana y las ganancias, para la ética del bierno. A partir de finales del siglo XVIII y, sobre todo, en el siglo XIX –y
capital, hoy, este no es un dilema: las ganancias vienen primero. Éste es el perdón por ser demasiado esquemático, pero es necesario tener en cuenta es-
momento en que es necesario estar atento a la política y la filosofía de los de- te marco– la cuestión de la soberanía comienza a plantearse en dos frentes:
rechos humanos. Hoy la derecha defiende la universalidad de los derechos por un lado la soberanía de los Estados nacionales en Europa y, paralelamen-
humanos conscientes de las críticas a tal universalidad. Estas críticas provie- te, de los Estados que emergían de la descolonización en las Américas
nen, fundamentalmente, de la izquierda occidental, de los líderes políticos (EE.UU., Haití, la América hispánica y portuguesa), y por otro lado, la sobe-
asiáticos y de los fundamentalistas islámicos. En este escenario, la derecha ranía de los Estados-nación que surgieron de la descolonización en la segun-
que así presenta el argumento, sale ganando. Pero hay una cuestión más esen- da mitad del siglo XX. Pero, además, la existencia del “comunismo” que es-
cial: la desvalorización de la vida humana por el mercado total y es precisa- tructuró la Guerra Fría introdujo una nueva dimensión en la cuestión de la so-
mente en este contexto de desvaloración de la vida humana que se defiende beranía. Introdujo, en realidad, un nuevo enemigo para el concepto liberal de
la importancia de los derechos humanos, desde la derecha, contra la izquier- soberanía. Así, forzó a nuevas alianzas entre los Estados que surgieron de las
da que critica su universalismo y frente al este asiático y al mundo islámico ex colonias y los Estados industrializados que orquestaron la colonización en
que critican su occidentalismo. Los derechos humanos deben ser defendidos los siglos XIX y XX.
pero no desde una posición que mantiene los derechos humanos suponiendo
En todo caso, la soberanía fue y sigue siendo un arma de doble filo. La
que el capitalismo, la democracia y la libertad son la mejor forma de asegu-
soberanía es un discurso de la modernidad que, al mismo tiempo, se ejerce
rarlos. La defensa de los derechos humanos sin cuestionar el capitalismo es-
como colonialidad del poder, es decir, como forma de control. El Plan Co-
tá tan viciada como su condena por la izquierda occidental y por el “asianis-
lombia se presenta, por un lado, como parte del discurso de limpieza ética y,
mo” y por el fundamentalismo islámico. En este argumento están hoy enre-
por otro, como una cuestión de gobernabilidad en la que la soberanía del Es-
dados los debates sobre los “derechos humanos”. Ignatieff (2001) defiende la
tado colombiano está entre fuegos cruzados: el negocio de la droga y la gue-
universalidad de los derechos humanos frente a tres tipos de críticas: la de la
rrilla, por un lado, y Estados Unidos, por el otro. Si a esto agregamos que
izquierda occidental, las críticas de la perspectiva islámica y las de la pers-
además de la coca como mercancía y de la cuestión de gobernabilidad, mu-
pectiva asiática. El argumento está viciado por la ceguera y la asunción de
chas otras riquezas naturales están en juego (petróleo, minerales, explotación
36 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 37

forestal), el Plan Colombia sería un sector de los nuevos diseños globales mos. Solo estoy tratando de ponerlo en el marco de la doble cara modernidad-
puestos en práctica por el diseño neoliberal, es decir, ya no el diseño global /colonialidad y de las historias locales y de los diseños globales.
con el proyecto de cristianizar, de civilizar luego o de modernizar, como lo Sin duda que estos fenómenos también ocurren en la Unión Europea y
fue en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se trata ahora de un en Estados Unidos. No obstante, y particularmente en Estados Unidos, la uni-
diseño contrario a los anteriores, que ha llegado a poner la acumulación por versidad no depende ya de los fondos del Estado sino de la financiación del
encima de la vida humana. Mientras que a lo largo de la misión cristiana y capital privado, en el área de investigaciones médicas, de ingeniería, de cien-
civilizadora se restaba valor a las poblaciones colonizadas, marcando la dife- cias físicas, etc., y de los “donantes”, sobre todo en el área de humanidades.
rencia colonial que distinguía culturas superiores de culturas inferiores, hoy, ¿Quiénes son los “donantes”? Los “donantes” son ex alumnos de universida-
en cambio, lo que ha perdido valor es simplemente la vida humana. Así pues, des de prestigio, tanto estatales como privadas, que han tenido carreras exi-
en el terreno de lo político, el Plan Colombia aparece como un aspecto más tosas en términos de dinero. Así, por ejemplo, Melinda Gates, la hija del
del gran diseño global en el que el discurso ético oculta la potencialidad eco- magnate de Microsoft, Bill Gates, fue estudiante en Duke y ahora es miem-
nómica que subyace y el discurso político de la libertad y soberanía de Co- bro del consejo superior de la universidad (los consejos superiores de las
lombia oculta la potencialidad política y militar del control de la población y grandes universidades están siempre formados por personas de influencia en
la administración de riquezas futuras. el medio político y económico; por ejemplo: banqueros, senadores, hombres
y mujeres de negocios). Melinda Gates donó hace poco 20 millones de dóla-
¿Cuáles son las cuestiones centrales que las geopolíticas de conoci- res a Duke, y ambos, Melinda y Bill Gates, también han donado dinero para
miento plantean a la universidad latinoamericana y andina, y a no- programas especiales en la educación de pregrado. Hay otros casos, como el
sotros académicos? de un millonario chino que donó 100 millones a la Universidad de Princeton,
La primera parte de tu pregunta alude a la dimensión institucional y, en por ejemplo, para patrocinar el incremento de la calidad y cantidad de los es-
consecuencia, apunta hacia la fundación económica y política en la produc- tudios de China en los Estados Unidos. El gobierno francés y el español han
ción del conocimiento. Tomemos de nuevo como marco los años de la Gue- estado alimentando de dinero a las universidades para incrementar el estudio
rra Fría y los más recientes, los pos-Guerra Fría. Pero recordemos, sin embar- del español y del francés en Estados Unidos. Claro, esta posibilidad les está
go, que la universidad fue y es parte de los diseños globales del mundo mo- negada a Bolivia y a Ecuador, por ejemplo. Esta situación tiene sus ventajas
derno-colonial. Con ello no quiero decir que en las grandes civilizaciones que en la medida en que se dispone de medios, las bibliotecas están bien surtidas
ya existían cuando Europa era todavía una comunidad a formarse, débil y se- y las computadoras abundan. Por otro lado, es notable y está siendo tema de
mibárbara, no hubo instituciones educativas. Quiero decir que a la institución discusión, cuál será el rol de las humanidades y del pensamiento crítico en
educativa que se concibió en términos de universidad le fue consubstancial la universidades que son día a día más corporativas; y la investigación, aún en
conceptualización epistémica que hoy conocemos como univers(al)idad. La las humanidades, está patrocinada por el capital privado.
expansión religiosa y económica de Occidente fue paralela a la expansión de Volvamos al ex tercer mundo. Hace tiempo que los científicos sociales
la universidad. En consecuencia, la situación de la universidad, en este plano, en África, y últimamente también en América Latina, se han estado refirien-
debe pensarse en relación a la distribución planetaria de las riquezas econó- do a las condiciones de trabajo de las universidades de estas regiones. En
micas. Pero, además, debe verse también en relación a la desvalorización de América Latina instituciones como la UNAM en México o la USP en Brasil
la educación en los diseños globales neoliberales, paralelos a la desvaloriza- son casos excepcionales. El rector de cada una de estas universidades tiene
ción de la vida humana. El segundo ministro de economía que tuvo Argenti- tanto o más poder, político y económico, que el gobernador de una provincia
na en dos años del gobierno de De la Rúa, Ricardo López Murphy, “educado” argentina o ecuatoriana. Este no es el caso de la universidad en Argentina, en
en la economía del mercado libre, lo primero que hizo es cortar el presupues- Bolivia o en Perú, me refiero a las universidades estatales, donde las condi-
to, y cortar por lo “menos necesario”, la educación. En fin, todo esto lo sabe- ciones son cada vez más precarias (Nacla publicó recientemente, enero-fe-
38 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 39

brero del 2000, un informe especial sobre “The crisis of the Latin American señanza, y las relaciones y diferencias entre académico/a e intelectual. En
University”). Por otro lado, están surgiendo universidades privadas con un este terreno es necesario no solo repensar sino fundamentalmente reorien-
muy buen nivel de investigación y enseñanza, como la Torcuato Di Tella y la tar los principios y objetivos de la investigación y de la enseñanza. Diría,
Universidad de San Andrés en Buenos Aires, la universidad ARCI, en Chile para empezar, que hay tres preguntas claves que explorar en este terreno:
y, dentro de las ya consagradas, la Javeriana en Bogotá (ver Lander, 2001 y —¿Qué tipo de conocimiento/comprensión (epistemología y hermenéutica)
este volumen para una crítica filosófica de la cuestión de la colonialidad del queremos/necesitamos producir y transmitir? ¿A quiénes y para qué?
saber, la universidad y las geopolíticas del conocimiento). En fin, a esto ha-
—¿Qué métodos/teorías son relevantes para el conocimiento/comprensión
bría que agregar instituciones como CLACSO y FLACSO. Lo que importa,
que queremos/necesitamos producir y transmitir?
no obstante, es que si bien se encuentran centros de investigación y enseñan-
za de primera línea, la universidad, sea privada o estatal, sea económica y po- —¿Con qué fines queremos/necesitamos producir y transmitir tal tipo de
líticamente fuerte como la UNAM y la USP, la diferencia que nos interesa conocimiento/comprensión?
aquí es aquella que existe entre historias locales en las que se piensan y se El proceso de pensamiento crítico que responda a estas preguntas debe-
distribuyen diseños globales y aquellas historias locales que tienen que nego- rá ser un trabajo continuo (publicar un artículo o un libro será un momento
ciar tales diseños globales. En suma, lo que nos interesa aquí es la configu- particular, pero no trascendente en este proceso); requerirá esfuerzos y toma
ración de la diferencia colonial en el plano institucional de la educación. de posiciones particulares en situaciones políticas tan distintas como puede
Ahora bien, todo este recorrido es útil para referirme al último aspecto ser la de la universidad en Ecuador o en Estados Unidos, como señalé antes.
de la pregunta, al “nosotros académicos”. Creo que es necesario plantearse el El exceso económico y técnico, en Estados Unidos, dificulta el ejercicio de
problema en términos más amplios, sin dejar de tener en cuenta, por cierto, un pensamiento crítico puesto que la sociedad valora y prefiere la “eficien-
los factores económicos y políticos a los que aludí en el párrafo anterior. To- cia”. En este sentido, quienes trabajan en América Latina (o en Asia o Áfri-
do lo contrario, debido a ellos es que es necesario plantearse el problema en ca) tienen una contribución fundamental que hacer. En sentido contrario,
términos más amplios. Para simplificar una cuestión compleja, y con el ries- quienes trabajamos en Estados Unidos y nos beneficiamos del pensamiento
go de simplificarla demasiado, “el rol del/de la intelectual” es aquí la cues- crítico producido en África, Asia o América Latina tenemos también un pa-
tión. Se me ocurren tres ejes para comenzar a pensar la cuestión: pel importante, de apoyo tanto político, como material e intelectual al pensa-
miento crítico que se produce fuera de Europa o de Estados Unidos. El pen-
1. La idea de intelectual orgánico, que había planteado Antonio Gramsci,
samiento crítico del futuro ya no podrá ser una constante actualización del
aparece hoy como insuficiente, sobre todo en el ex tercer mundo y en par-
pensamiento crítico europeo o estadounidense, aún aquel que están produ-
ticular debido a la emergencia de una intelectualidad indígena fuerte, una
ciendo hoy los intelectuales del tercer mundo en Europa y en Estados Uni-
intelectualidad que, como argumenta Freya Schiwy, cuestiona el concepto
dos. Esto es, si la crítica a la globalización de derecha es seria, en el sentido
de intelectual forjado en el imaginario de la modernidad/colonialidad: los
en que la globalización tiende a la homogeneización, también esta crítica es
indígenas, por definición, no podrían ser intelectuales puesto que el inte-
válida para la izquierda. Pensar que el marxismo debe ser universal tiene un
lectual se define en relación al poder de la letra (el intelectual del siglo
contenido distinto, en la misma lógica que el pensar que el cristianismo y el
XIX es la transformación del letrado del siglo XVI) y los indígenas no te-
liberalismo deben ser universales. Así diría pues que “la tarea intelectual del
nían “letras”, es decir, no tenían “luces”. Pero, además de la letra, el inte-
académico/a, para responder a la última parte de la pregunta, en Estados Uni-
lectual se define por el “intelecto” y los indígenas, según los diseños glo-
dos, en América Latina y donde fuera, es producir pensamiento crítico, y el
bales triunfantes, no tenían letras y, por lo tanto, un intelecto debía “desa-
pensamiento crítico no podrá reemplazar la Biblia por Marx o Hegel por Hei-
rrollarse” mediante la civilización.
degger, o Fukuyama por Zizek, etc.; el pensamiento crítico tendrá que ser
2. La idea de académico, o “scholar”, nos lleva a preguntarnos sobre la for- desde la colonialidad, por la descolonización tanto económica como intelec-
mación de las “culturas académicas”, el rol de la investigación y de la en-
40 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 41

tual, tanto de derecha como de izquierda. El pensamiento crítico es, en últi- Hasta ahora la ciencia moderna se ha sumido en unos soliloquios en los
ma instancia, el de una crítica sin garantías. cuales ella misma se daba los fundamentos de la verdad desde los parámetros
de la modernidad occidental. Sus categorías de base eran siempre autorreferen-
Por eso, para terminar, los estudios culturales o los estudios poscolonia-
ciales, es decir, para criticar a la modernidad era necesario adoptar los concep-
les son útiles y necesarios pero mantienen los límites de la academia y, sobre tos hechos por la misma modernidad y para conocer la alteridad y la diferencia
todo, de la epistemología moderna que piensa el conocimiento como “estu- de otros pueblos, era también necesario adoptar conceptos hechos desde la ma-
dio” de algo. En este preciso sentido, los estudios culturales no son distintos triz de la modernidad.
a los estudios sociológicos, históricos o antropológicos. Por eso se celebran Es por ello que para la comprensión de los pueblos, naciones o tribus que
los estudios culturales, por ser interdisciplinarios. Este es un aspecto impor- estaban fuera de la modernidad se hayan creado ciencias como la etnología, la
tante en la institución universitaria puesto que permite la creación de espa- antropología, en las cuales el sujeto que observaba y estudiaba no podía com-
cios más allá de las normas disciplinarias y, así, permite que quienes se sien- prometerse ni contaminarse con el objeto estudiado. Los pueblos indígenas fue-
tan asfixiados por la tiranía de las disciplinas que invocan “rigor científico” ron transformados en objetos de estudio, descripción y análisis. Conocer y es-
más que pensamiento crítico tengan un lugar para proseguir sus investigacio- tudiar a los indígenas compartía la misma actitud vivencial y epistemológica
nes y enseñanzas. No obstante, “pensamiento crítico” quiere decir algo muy con la cual se deberían estudiar, por ejemplo, los delfines, las ballenas o las
bacterias. Este distanciamiento supuestamente determinado por las condiciones
distinto a “estudios culturales” o “estudios poscoloniales”. El pensamiento
de saber, excluía la posibilidad de auto-comprensión de los pueblos indígenas.
crítico no tiene como fin el conocimiento o comprensión del objeto que se es-
tudia sino que el conocimiento y la comprensión son los peldaños necesarios Si la ciencia moderna se ha sumido en un soliloquio y si las condiciones
de saber siempre están implicadas en las condiciones de poder, entonces cómo
para “otra cosa”, y esa “otra cosa” está resumida en las tres preguntas que
generar las condiciones para un diálogo? ¿Cómo articular la interculturalidad
enuncié hace poco. En Local Histories/Global Designs mi propósito no fue dentro de los límites de la epistemología y de la producción de conocimientos?
“estudiar”. Me interesó y me interesa más “reflexionar sobre ciertos proble- ¿Cómo aportar a la aventura humana del conocimiento desde nuevas fuentes?
mas” y no “estudiar ciertos objetos o dominios o áreas o campos o textos”; La Universidad Intercultural está pensada justamente en esa dimensión teó-
así, como hacen los estudios culturales o poscoloniales. En fin, para terminar, rica, pero también tiene una dimensión deontológica y ética, en la cual el eje ver-
la tarea académica/intelectual deberá reformularse en términos epistémicos, tebrador es la noción de interculturalidad, como propuesta para aceptar las dife-
éticos y políticos, más que metodológicos. La epistemología fronteriza que rencias radicales y construir un mundo más justo, equitativo y tolerante (pp. 8-9).
contribuirá a conceptualizaciones y prácticas de conocimiento que Silvia Ri- Volviendo al concepto de “interculturalidad” en el argumento de Betan-
vera Cusicanqui, en Bolivia, formuló “el potencial epistemológico y teórico court, citado anteriormente, no me cabe duda de que estamos aquí frente a un
de la historia oral” para una tarea de “descolonización de las ciencias socia- planteo radical que, como tú dices, comienza a desmantelar el colonialismo
les andinas –y, agrego, en general–”. El pensamiento crítico en la sociedad interno y a afirmar el saber y el poder desde la diferencia colonial interna.
global deberá ser un constante proceso de descolonización intelectual que de- Los proyectos progresistas que se implementen en las universidades estata-
berá contribuir a la descolonización ética, económica y política. les (como la Andina) y privadas (como la Javeriana) no podrán ya ignorar es-
Creo, sin embargo, como dije más arriba que el proyecto de la Univer- tas propuestas. En cuanto a las universidades en Estados Unidos, tanto priva-
sidad Intercultural es el proyecto más radical en cuanto a la geopolítica del das como Duke y estatales como Michigan, encontrarán en proyectos como
conocimiento y a las posibles vías futuras de implementar transformaciones el de la Universidad Intercultural un instrumento potente para deshacer la co-
epistémicas radicales y, por lo tanto, también éticas y políticas. Y quisiera ter- lonialidad del poder implicada en los estudios de área, en los “Estudios Lati-
minar esta entrevista invocando el proyecto, para mi radical, de la Universi- noamericanos” en Estados Unidos, los cuales, muchas veces con buenas in-
dad Intercultural, citando algunos párrafos del proyecto tal como está presen- tenciones y desde la izquierda, mantienen todavía la creencia de que el saber
tado en el Boletín ICCI-Rimai: está en otras partes pero no ahí, precisamente, donde la Universidad Intercul-
tural lo formula e implementa. Desde el momento en que “los indios” tienen
42 Catherine Walsh con Walter Mignolo 1 / Las geopolíticas de conocimiento y colonialidad del poder 43

su propia universidad donde se ejerce la autocomprensión y el estudio de la ria Anzaldua entre los chicanos/as, Rigoberta Menchú en Guatemala o los za-
epistemología moderna, occidental, qué necesidad habrá ya de “estudiar a los patistas en el sur de México, Al-Jabri en Marruecos, Ali Shariáti en Irán o
indios”, como lo formula el propio proyecto de la Universidad Intercultural? Vandana Shiva y Ashis Nandy en India. Soy consciente que hay intelectuales
La Universidad Intercultural es quizás el planteamiento más radical al “progresistas” y “posmodernos” en Europa y en Estados Unidos que toman
que nos enfrentamos no solo los académicos, sino también el Estado y la so- estos nombres con pinzas y desconfianzas de autenticidades nacionales o
ciedad civil. Y como tal, en tanto profesionales y ciudadanos, con simple o fundamentales y prefieren enlistarse en las genealogías hegemónicas del pen-
doble nacionalidad, debemos asumirlo. Entre los mayores desafíos está el de samiento moderno de Occidente. Sin embargo, ahí está el debate futuro, el
contribuir a proyectos como los de la Universidad Intercultural mediante tra- verdadero debate de la interculturalidad, de la geopolítica del conocimiento
bajos que adelanten la descolonización del saber, fundamentalmente a nivel y de la diferencia epistémica colonial.
de la economía y de la ley. Estos principios se encuentran ya formulados en
las investigaciones y argumentos adelantados por Aníbal Quijano en los últi-
mos diez años. La colonialidad del poder implicó la colonialidad del saber, y
la colonialidad del saber contribuyó a desmantelar (a veces con buenas inten-
ciones) los sistemas legales indígenas y, también (nunca con buenas intencio- BIBLIOGRAFÍA
nes), a desmantelar la filosofía y la organización económica indígena. Por
otra parte, los propios intelectuales indígenas hoy están ya corrigiendo los Abdullahi An-Na’im. “What do we mean by universal?” Index on Censorship 4/5,
errores históricos, perpetuados a través de los siglos, e implementados por la (1994): 121-128.
colonialidad del poder y del saber. Prueba de ello son los del intelectual ay- Al-Jabri, Mohammed Abed. Introducción a la crítica de la razón árabe. París, Insti-
mara Marcelo Fernández sobre “la ley del ayllu” y el intelectual también ay- tute du monde arabe, 1995.
mara Simón Yampara Huarachi sobre “la economía”. Me parece que hay que Castro-Gómez, Santiago y Guardiola Rivera, Oscar. “El Plan Colombia, o de cómo
dar este giro y construir nuevas genealogías conceptuales puesto que los una historia local se convierte en diseño global”. Nueva Sociedad (Caracas),
175 (2001). <http://www.nuevasoc.org.ve/n175/>.
Huntingtons (para la derecha) y los Zizeks, los Laclaus, los Bourdieus (o aún
Coronil, Fernando. “Towards a critique of globalcentrism. Speculations on capitalism
mejor, los Giddens que asesoran a Blair y los Becks que asesora a Schroeder) logic”. Public Culture, 12.2 (2000). <http://www.uchicago.edu/research/jnl-
ya no pueden ser quienes guían el pensamiento crítico del “otro lado” de la pub-cult/backissues/pc31/pc31.html>.
diferencia colonial. De ahí la importancia que tiene pensar las geopolíticas Fernández Osco, Marcelo. La ley del Ayllu. Práctica de Jach’a justicia y Jisk’a jus-
del conocimiento involucrados en ellas. Esto es, no tomar las geopolíticas del ticia (Justicia Mayor y Justicia Menor en comunidades Aymaras). La Paz, Pro-
conocimiento como un objeto de estudio y hacerlo desde una perspectiva que yecto Investigación Estratégico de Bolivia, 2001.
esté “fuera” de ellas. ¡No hay afuera de la geopolítica del conocimiento por- Gordon, Lewis. Existentia Africana. Understanding Africana Existential Thought.
que no hay afuera de la diferencia imperial y de la diferencia colonial! La London, Routledge, 2000.
cuestión central de las geopolíticas de conocimiento es, primero, entender Henry, Paget. Caliban’s Reason. Introducing Afro-Caribean Philosophy. London,
Routledge, 2000.
cuál conocimiento se produce “del lado de la diferencia colonial”, aunque sea
Hinkelammert, Franz J. Teología del mercado total. Ensayos económicos-teológicos.
crítico, y cuál conocimiento se produce “del otro lado de la diferencia colo- La Paz, Hisbol, 1989.
nial” (que serán distintas en América Latina, el Caribe, Asia o África, y en Ignatieff, Michael. “The Attack on Human Rights”. Foreign Affairs, 80.6, (2001):
Europa o América del Norte cuando se trata de los afro-americanos, latinos, 102-115.
pakistaníes o magrebíes), esto es, desde la experiencia subalterna de la dife- Lander, Edgardo. “Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber
rencia colonial como lo hace, por ejemplo, Marcelo Fernández y Simón Yam- de la sociedad global del conocimiento”. Comentario Internacional. Revista
para Huarachi en los Andes o Lewis Gordon y Paget Henry en el Caribe, Glo-
44 Catherine Walsh con Walter Mignolo Número de cap. / Nombre del capítulo 23

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—— Marxism and other Western fallacies. An Islamic Critique. Berkeley, California histórico-crítico y conocimiento histórico-crítico. Y, teniendo en cuenta las
University Press, 1980. tendencias recientes en las luchas de los trabajadores y en el debate sobre el
Shiva, Vandana. Monocultures of the mind. Perspective on Biodiversity and Biotech- capitalismo y la globalización, en un sentido tratan de las implicaciones del
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Amautai Wasi”. Boletín ICCI-Rimai (Quito), 19 (2000). <http://icci.nativeweb.org>. con él, había sido derrotado en todo el mundo. La especifidad de esa derrota
Walsh, Catherine. “Políticas y significados conflictivos”. Nueva Sociedad (Caracas), consiste, en mi opinión, en la extinción de todo un determinado horizonte de
165 (2000): 121-134. futuro. Permítanme explicarme.
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cracy”. Nepantla: Views from South 2.1 (2001a): 173-204. En los últimos 500 años, siempre ha habido al frente de todos, de todo
—— “¿Qué conocimiento(s)? Reflexiones sobre las políticas de conocimiento, el el mundo, un horizonte brillante, incluso resplandeciente para ciertas prome-
campo académico, y el movimiento indígena ecuatoriano”. Boletín ICCI-Rimai sas y en ciertos momentos: la modernidad, la racionalidad, el progreso, el li-
(Quito), 3.25 (2001b). <http://icci.nativeweb.org/boletin/25/walsh.html>. beralismo, el nacionalismo, el socialismo. El tiempo que ese horizonte anun-
—— “(De)Construir la interculturalidad. Consideraciones críticas desde la política, ciaba o prometía no era pues la mera continuación del presente y del pasado.
la colonialidad y los movimientos indígenas y negros en el Ecuador”. Intercul- Era nuevo, entrañaba el cambio y anunciaba o prometía lo deseado o lo es-
turalidad y política. Lima, Red de apoyo de las ciencias sociales, 2002. perado, quizás incluso lo soñado. De todos modos, un sentido distinto para
Yampara Huarachi, Simón. “Economía comunitaria aymara”. La cosmovisión Ayma- cada historia, en cada espacio/tiempo.
ra. Ed. H. vanden Berg y Norbert Schiffers. La Paz, Hisbol, 1992: 143-186.
46 Aníbal Quijano 2 / El regreso del futuro y las cuestiones de conocimiento 47

Debido a eso, las numerosas derrotas de las innúmeras luchas y de las mo) hasta fines de los 80 (la “caída del muro” y la desintegración final del
muchas gentes que perseguían la conquista de algunas de esas metas, fueron “campo socialista”), terminó extinguiéndose en todo el mundo. Y, segundo,
asumidas como transitorias siempre, como coyunturales muchas veces, esto preguntar por sus implicaciones sobre las cuestiones del conocimiento.
es de plazo histórico, pero en caso alguno como finales o definitivas: el ho- Sobre lo primero, no creo que sean muchos los que nieguen que todos
rizonte estaba allí delante; el buscado futuro estaba allá, invicto, con más al- los movimientos, organizaciones y regímenes políticos que buscaban, sea
to resplandor cuanto más distante después de una derrota. Además, en los úl- una importante desconcentración del control del poder, sea su radical redis-
timos tres siglos habíamos logrado, de veras, muchas victorias. Las formas tribución, para fines de los 80 habían sido todos, en todo el mundo, derrota-
peores de explotación habían sido arrinconadas. En algunas partes del mun- dos. Todos ellos se extinguieron. Y con ellos se extinguió también, no solo se
do, la fauna dominante había tenido que admitir, o por lo menos, negociar los eclipsó, todo horizonte de futuro para toda la década de los 90. A menos que
límites, las condiciones y las modalidades de la dominación y de la explota- alguien estuviera dispuesto a sostener, en serio, que ese horizonte fuera el
ción. De ese modo pudieron ser establecidos lo que hoy llamamos democra- neoliberalismo. Para algunas de las vertientes neoliberales, inclusive había
cia burguesa y el moderno Estado-nación como su correspondiente estructu- llegado el fin de la historia (Francis Fukuyama: The End of History and the
ra institucional. Los grandes imperios coloniales habían sido, casi todos, des- Last Man, New York, 1992).1 Por primera vez en 500 años los más ilustres
truidos. Y en un momento hasta pareció real que la dominación y la explota- sueños de la especie parecían haber sido enterrados. Extraviada la esperanza,
ción comenzaban, en ciertas áreas del mundo, a quedar atrás. Esas victorias el temor oscurecía de nuevo el horizonte.2
solo confirmaban la poderosa certidumbre de que las luchas se orientaban ha-
Sobre lo segundo, sugiero que la extinción del horizonte de futuro se hi-
cia un real horizonte de futuro, no a una visión engañosa. Para esa esperan-
zo perceptible para todos sobre todo desde fines de los 80, aunque para im-
za, toda derrota era solo un momento de la lucha. Por eso, millones de per-
portantes minorías ya lo era desde los años 60. En todo caso, es desde enton-
sonas pudieron resistirlo todo, desde el exilio, la cárcel, la tortura, la muerte,
ces que la intersubjetividad mundial aparece marcada, intempestivamente,
hasta lo más personal y doloroso, el sacrificio o la pérdida de vidas amadas.
por dos rasgos: uno, para muchos la extraña sensación de que las ideas, las
Estoy seguro de que muchos lo saben personalmente, país por país. O propuestas, las promesas y las razones de cambios históricos radicales perte-
pueden haberse preguntado lo que sintieron los derrotados de la Guerra Civil necían a un pasado súbitamente remoto; dos, el abandono, rápido, masivo e
española, toda una generación de revolucionarios de todo el mundo, temien- igual de repentino, de las perspectivas mentales, de las cuestiones y catego-
do o sabiendo que sería largo el tiempo de la derrota. Pero no hay testimonio rías conceptuales asociadas a aquellas que preguntaban por el poder en la
alguno de esos años que indicara una renuncia al camino que el horizonte se- existencia social y por los modos de su crisis y de su cambio radical o de su
ñalaba. “Si la madre España cae –digo, es un decir– salid, niños del mundo; remoción definitiva. O, para decirlo en fácil, lo que se reconocía como el
id a buscarla!…”, clamaba Vallejo (“España aparta de mí este cáliz”, 1937). “pensamiento crítico” era abandonado sin debate. El único debate, si de ver-
Pero estaba seguro de que los niños del mundo irían a buscarla. En América dad lo fue, en América Latina tiene, en rigor, virtud testimonial: la “crisis de
Latina, la más análoga experiencia colectiva fue, probablemente, la caída de
Allende en 1973, preludiada por la derrota de la Asamblea Popular en Boli-
via, en 1972. 1. El artículo del mismo título, que precedió al libro, apareció en World Affairs en 1989. Yo deba-
No es mi propósito, esta vez, hurgar en las determinaciones de esas de- to sobre el problema en “¿El fin de cuál historia?”, en Análisis político, No. 32, sept./dic. 1997,
pp. 27-34. Instituto de Estudios Políticos e Internacionales, Universidad Nacional de Colombia,
rrotas. Lo que me interesa es señalar, primero, que desde fines de los 60 Bogotá.
(Shangai, 1967; París, 1968; Tlatelolco, 1968; Praga, 1969) comenzó a eclip- 2. Todos recuerdan sin duda el Prometeo de Esquilo. No tengo a la mano ningún ejemplar mien-
sarse –y no ya solo para una reducida y arrinconada minoría, como en varios tras escribo estas notas. Cito, pues, de memoria su diálogo con las náyades que van a visitarlo
momentos anteriores– el más brillante horizonte de futuro de ese período, y encadenado: —¿Qué has hecho para merecer este castigo? —He desterrado de los hombres el

que desde mediados de los 70 (el estallido de la crisis mundial del capitalis-
temor a la muerte —¿Y cómo has hecho para lograr ese milagro? —He hecho nacer entre ellos
la ciega esperanza.
48 Aníbal Quijano 2 / El regreso del futuro y las cuestiones de conocimiento 49

paradigmas”. Y fue nada menos que Fernando Henrique Cardoso, uno de los Esta vez no iré muy lejos en esta indagación. Lo que me interesa es ha-
primeros, si no el primero, en acuñar la fórmula. cer notar que sin esas ideas/imágenes, determinadas preguntas a la “realidad”
Son muchos y muy fuertes los núcleos de cuestiones que aquí se abren. social, es decir a la experiencia social, al poder en primer término; la elabo-
En esta ocasión, quiero apuntar solo a dos de ellos. En primer lugar, a las re- ración de las cuestiones respectivas; la búsqueda de las instancias de la “rea-
laciones entre las perspectivas históricas del imaginario y las del conocimien- lidad” en donde encontrar los elementos de respuesta; los campos de relacio-
to. Y en segundo lugar, a algo más complejo: las relaciones entre el imagina- nes que se establecen o se descubren en esa búsqueda; las explicaciones y los
rio, las acciones sociales y los modos de producción de conocimiento. sentidos que se elaboran para esas respuestas, no serían posibles. O lo serían
de modo muy diferente del que ha llevado a la constitución del conocimien-
to “crítico”, la perspectiva de conocimiento que hizo del poder del capital la
cuestión central de investigación, de debate y de teoría científica durante ca-
si dos siglos. En otros términos, sugiero que la perspectiva de conocimiento
IMAGINARIO Y CONOCIMIENTO implicada en el “pensamiento crítico” y en la “teoría crítica de la sociedad”,
fue compañera y asociada de una perspectiva de imaginario también “críti-
co” que se instaló junto con la modernidad.
La idea de un horizonte de futuro en cuanto un tiempo nuevo para la
existencia social y de ese modo portador de un sentido nuevo de historia, to-
tal o parcial, radical o de superficie, apunta obviamente a una específica pers-
pectiva de imaginario: la de un imaginario histórico. Muy diferente, en con-
secuencia, a la de un imaginario místico o mágico que trasciende a la histo-
IMAGINARIO E HISTORIA
ria.
La perspectiva de imaginario histórico que ha sido mundialmente hege-
¿Qué hizo que tales perspectivas de imaginario y de conocimiento que
mónica hasta hace poco, comenzó con América, aunque su elaboración cen-
se desarrollaron asociadas, se derrumbaran y se extinguieran también asocia-
tral correspondiera a Europa. Implicó una genuina mutación para las relacio-
das? Si las cuestiones que la segunda indagaba estaban asociadas a la prime-
nes intersubjetivas de la población de todo el mundo: la admisión del cambio
ra ¿podría decirse que fue la extinción de ese específico horizonte de futuro
continuo no solo como un comportamiento normal de la historia, sino como
lo que arrastró a la perspectiva de conocimiento que le estaba asociada? ¿O
necesario y deseable. Eso significó, para Europa en particular, el abandono
fue al revés, la derrota de las acciones sociales vinculadas a esa perspectiva
del pasado como la edad dorada de la humanidad, por la del futuro como el
de conocimiento lo que llevó a la extinción de la perspectiva de imaginario
continente de la esperanza.
con la cual estaba asociada?
Dos elementos me interesa destacar en esa específica perspectiva de
imaginario: la idea de modernidad/racionalidad asociada a la ideas de progre-
so y de mercado, y la idea de democracia como un interés social concreto,
como la expresión cimera de la modernidad.3 moderno Estado-nación. Pero de otro lado, lleva a un continuado conflicto, de una parte por la
reducción continua de tales límites; de otra parte, por la continuada ampliación y profundización
de la igualdad en la sociedad misma, lo que, por supuesto, sobrepasa los límites del poder del
3. En el poder del capital, el mercado es el piso de la igualdad, pero es también su techo, es decir, capital y del moderno Estado-nación. Esa relación es contradictoria y conflictiva, pero no es evi-
su límite. Por lo tanto, dentro de ese patrón de poder la igualdad no puede dejar de ejercerse si- table. Es una necesidad histórica. En ese específico y preciso sentido constituye un interés so-
no como un conflicto irresoluto que, de un lado, ha llevado a institucionalizar la negociación de cial concreto, el que define la modernidad. Ver del autor “Colonialidad del poder, eurocentrismo
los límites, las condiciones y las modalidades de la dominación/explotación/conflicto, lo que se y América Latina”. Colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Ed. Edgardo Lan-
expresa en la igualdad jurídico-política de desiguales sociales y en el universo institucional del der. Buenos Aires, UNESCO / CLACSO, 2000, pp. 201 y ss.
50 Aníbal Quijano 2 / El regreso del futuro y las cuestiones de conocimiento 51

La extinción de todo un horizonte de futuro o perspectiva de imagina- Para comenzar esa exploración, sugiero partir de otra pregunta, indis-
rio histórico, no podría ser explicada sino por cambios muy profundos en las pensable: ¿Podría un imaginario histórico, y “crítico” en particular, vivir y
fuentes intersubjetivas de donde surtía. Pero eso, sin duda, vale lo mismo pa- desarrollarse largamente sin referentes demostrativos, en consecuencia victo-
ra lo que ocurre o puede ocurrir con una específica perspectiva de conoci- riosos, en la experiencia concreta? Probablemente, no. O mejor, sin duda no.
miento histórico social. En otras palabras, lo que estoy sugiriendo es que se Porque un imaginario histórico no es lo mismo que un imaginario místico o
han ido secando o modificando profundamente las fuentes intersubjetivas mágico sobre un universo que trasciende a la historia concreta. Respecto de
mismas que alimentaban las corrientes del específico imaginario histórico, estos últimos, la experiencia concreta o no es un referente demostrativo ne-
que podríamos llamar “crítico” y del conocimiento social “crítico” que le es- cesario, porque ese imaginario la trasciende, o es siempre, de todos modos,
taba asociado. En ambos casos, se trata sin duda alguna de una profunda vic- una continua demostración. Por ejemplo, para quien cree que el universo ha
toria del capitalismo. sido “creado”, la experiencia es esa continua demostración. Pero para quien
¿Se desprende de allí, simplemente, que el capitalismo ha salido victo- cree en la “inmaculada concepción”, la experiencia es del todo irrelevante.
rioso, porque es invencible? como lo propone el pensamiento “posmodernis- Sin embargo, ambas creencias corresponden a un mismo imaginario místico.
ta”, ¿esa crítica del capitalismo, sus propuestas y sus proyectos eran solamen- Desde ese punto de vista, no es arbitrario, ni impertinente, sugerir que
te “grandes narrativas”, quiméricas en lo fundamental? ¿Qué hay que admi- entre el imaginario histórico-crítico y la experiencia histórica concreta, las
tir que el poder no es una abstracción teóricamente impertinente o un dato in- relaciones originalmente ceñidas, casi podría decirse que simétricas si se
mutable de la vida tal como es, y respecto del cual, en consecuencia, apenas consideran los siglos XVIII y XIX desde la perspectiva europea, sobre todo
tiene sentido ubicar sus intersticios más aptos donde jugar con la libertad in- en relación con las ideas/imágenes de modernidad, racionalidad y de progre-
dividual, como lo propone hoy la lectura posmodernista de Foucault? so, durante el siglo XX han tendido hacia un creciente desencuentro, en es-
En la sociedad, el poder es una relación social constituida por una tra- pecial respecto de las ideas/imágenes de revolución y de socialismo, lo que
ma continua de tres elementos: dominación/explotación/conflicto respecto ha ido llevando a la frustración continua y a la subalternización final de la
del control de las áreas decisivas de la existencia social humana: 1. el traba- subjetividad vinculada a ese imaginario. Es decir, que una parte de la expe-
jo, sus recursos y productos; 2. el sexo y sus respectivos recursos y produc- riencia concreta del siglo XX, precisamente aquella vinculada a la fuerza he-
tos; 3. la autoridad colectiva y sus correspondientes recursos y productos; 4. gemónica, responsable en consecuencia por las derrotas o las victorias, ha
finalmente, la subjetividad/intersubjetividad, en especial el imaginario y el tendido a orientarse y a desarrollarse en una dirección distinta a la del imagi-
modo de producir conocimiento.4 Esos tres elementos constitutivos de toda nario crítico. Y en ese caso, las acciones destinadas a la materialización del
relación de poder están allí en medidas y formas diferentes cada cual, según imaginario eran o derrotadas o, mucho peor, precisamente las victorias mis-
las situaciones, los espacios/tiempos concretos, configurando en cada caso un mas conducían a otra parte.5
determinado patrón de poder. El que se articula en torno del capitalismo ha Quizás es útil una corta historia. Desde bien temprano en el siglo XX se
resultado ser hasta ahora más fuerte que sus adversarios. Eso, sin embargo, va reduciendo el espacio del debate y de los movimientos sociales para los
no es, necesariamente, una demostración de su invencibilidad, sino la indica- cuales la lucha por el control del Estado-nación no es el camino que lleva al
ción de una relación de fuerzas que lleva a indagar por la de sus adversarios: horizonte de futuro donde la dominación y la explotación dejan de ser los
¿dónde reside su debilidad? ejes de organización de la sociedad. Se instala, en cambio, como mundial-

5. Fue quizás en el cine italiano, sin duda no por mera coincidencia, donde por primera vez y des-
4. Ver mi “Poder y Derechos Humanos”, en Poder, salud mental y derechos humanos. Lima, CE- de tan temprano como desde los 60, comienzan a ser elaboradas las imágenes de ese desencuen-
COSAM, 2001, pp. 9-26. Es una versión abreviada de La cuestión del poder, de próxima publi- tro. Recuerdo sobre todo la devastada conciencia, atrapada entre el cinismo y la angustia, de Nos
cación. habíamos amado tanto.
52 Aníbal Quijano 2 / El regreso del futuro y las cuestiones de conocimiento 53

mente hegemónico el llamado “materialismo histórico” y desde la llamada cesos” de Moscú, del asesinato de Trotsky, de los campos de trabajo forzado,
Revolución Socialista en Rusia, en 1917, incluso la vertiente que conserva su Rusia y los bolcheviques lograron establecer una auténtica constelación de
nombre político original como social-democracia cede su lugar en la hege- prestigio sobre los revolucionarios de todo el mundo. En particular, su apo-
monía mundial a la que adopta el nombre de “marxismo-leninismo” y que yo a las luchas anticoloniales y antiimperialistas de todo el mundo hizo de
pasa a ejercer el dominio mundial desde el nuevo Estado ruso, a partir de Rusia un polo mundial de atracción y de dirección política, y su prestigio y
1924. Para tales corrientes ideológicas, el Estado es precisamente el eje mis- su influencia no hicieron sino agrandarse después de la Segunda Guerra
mo de la revolución de la sociedad, y su captura y su control forman, en con- Mundial con la formación del “campo socialista” que incluía a todos los paí-
secuencia, la cuestión central de la revolución. En especial desde la derrota ses de Europa Oriental, a China después de la Revolución China, desde 1949
de la República en España, el espacio de las corrientes adversarias se reduce y a Cuba, después de 1962.
de tal modo que para una inmensa mayoría de la población mundial, ellas Sin embargo, no mucho después de la Segunda Guerra Mundial, en el
simplemente no existen. “campo socialista” comenzó una secuencia de hechos que comenzaron a re-
Se sabe bien que ya desde 1917 algunas importantes minorías habían introducir dudas sobre el carácter real de dicho “campo” respecto del hori-
introducido críticas radicales sobre el carácter y el futuro del nuevo poder zonte de futuro del “imaginario crítico” anticapitalista. Desde entonces, las
instalado en Rusia y que se reclamaba como revolucionario y socialista. Así, dudas no hicieron sino crecer y hacerse más profundas. Primero fue la ruptu-
entre 1917 y 1920 Rosa Luxemburgo denuncia el despotismo del nuevo po- ra de Tito y de Yugoslavia con Stalin y con la URSS, y dentro de la propia
der; Anton Pannekoek, Hermann Gorter, Paul Mattick y otros, la contrarre- Yugoslavia la disidencia que denuncia a la burocracia dominante como una
volución burocrática; Rodolfo Mondolfo, el capitalismo de Estado que usur- “nueva clase” (Milovan Djilas, La nueva clase, Buenos Aires, Ed. Sudame-
pa el lugar del socialismo;6 y desde 1927, sobre todo Trotsky y sus seguido- ricana, 1957). Luego fue la revuelta obrera de Berlín este, en 1953, tan bru-
res, denuncian, primero, las “deformaciones burocráticas” y después los crí- talmente reprimida que Brecht no dudó en hacer pública su feroz ironía: ya
menes de los “procesos” en lo que, sin embargo, reconocen aún como “Esta- que el Estado estaba tan descontento de sus ciudadanos, debería elegir otros.
do obrero”.7 Pero a pesar de las críticas, a pesar de la experiencia de los “pro- No mucho después, en 1956, fue la revolución en Hungría, en donde fueron
los propios tanques “soviéticos” los encargados de la sangrienta represión. A
esos hechos se añadieron pronto las repetidas revueltas de los obreros de Po-
6. De Rosa Luxemburgo, Crítica de la Revolución Rusa. Buenos Aires, Ed. La Rosa Blindada,
1969. Y Selected Political Writings. Ed. Looker, R. Londres, 1970. Los artículos de A. Panne- lonia, durante las décadas del 50 y del 60.
koek, H. Gorter y otros han sido reunidos con el título La Contrarrevolution Bureaucratique. Pa- Tras cada uno de esos hechos, numerosos intelectuales ligados a los
partidos comunistas en muchos lugares, especialmente en Europa, decidieron
rís, Arguments, 1969. De Pannekoek, también los textos reunidos por D. A. Smart en Pannekoek
and Gorter’s Marxism. Pluto Press, 1978, y el capítulo “The Russian Revolution”. Lenin as Phi-
losopher. New York, Breakout Press, 1948: 92-109. Y de Rodolfo Mondolfo, State Capitalism romper con el partido. Después de la revuelta húngara se estima en unos seis
and the Russian Revolution. New York. mil los intelectuales europeos que abandonaron a esos partidos (pienso en el
7. Es interesante e intrigante que al final de su libro principal en ese debate, La Revolución Trai- desolado balance de “La somme et la reste” de Henri Lefevre). La gran ma-
yoría de ellos no dejó, sin embargo, de ser socialista y marxista y de mante-
cionada (Buenos Aires, Claridad, 1938), Trotsky pareciera sospechar que quizás había algo más
que una “deformación burocrática” en el proceso de Rusia. De otro modo no podría explicarse
que sugiriera que si esa situación fuera a durar mucho tiempo, digamos unos 50 años, habría que ner sus simpatías por la llamada URSS. Las dudas se hicieron definitivas
pensar en que se trataba de otro sistema de dominación y de explotación. Pero no hay cómo in- cuando a la muerte de Stalin comenzaron a ser confirmadas, desde dentro
ferir la propuesta teórica alternativa, ni la perspectiva de conocimiento a la cual dicha sospecha
pudiera estar asociada. Sus seguidores, los llamados trotskistas, nunca recogieron esa propues-
mismo de la Nomenklatura dominante, las acusaciones de despotismo, de cri-
ta, bien pasados esos 50 años, ni siquiera cuando se publicó el notable libro de Rudolf Bahro, minalidad y de abusos del régimen staliniano. El célebre Informe Kruschev,
Die Alternative (Koln, Europaische Verlagsansalt, 1977. En español, Barcelona, Editorial Mate-
riales, 1979) cuya tesis central es, precisamente, que el poder en Rusia y en el “campo socialis-
ta” no solo no es socialista, sino que se trata de un patrón históricamente nuevo de dominación críticas. Prólogo de Aníbal Quijano y Mirko Lauer, Serie Debate Socialista, No. 3, Lima, Mos-
y de explotación. Véase también de Bahro: El socialismo realmente existente. Seis conferencias ca Azul Editores, 1981.
54 Aníbal Quijano 2 / El regreso del futuro y las cuestiones de conocimiento 55

ante el 20 Congreso del PCUS, tuvo un efecto devastador, a pesar de que los Rudy Dutschke dijera en un mitin de Berlín, poco antes de ser víctima de un
partidos stalinianos procuraban embutir todo en la inefable fórmula de “cul- intento de asesinato, era perceptible un poder despótico que comenzaba a ex-
to a la personalidad”. Después vino la ruptura chino-rusa, la expansión de la tenderse desde Washington hasta Vladivostock y era urgente enfrentarlo an-
influencia maoísta como la versión substituta del stalinismo. Pero la masacre tes de que se hiciera más fuerte.
de la Comuna de Shangai, en 1967, ordenada por el propio Mao, anunciaba Fue, pues, tanto al lado como separada de la hegemonía del “materia-
ya la orientación y el desemboque futuros del régimen chino. La secuencia lismo histórico” o “marxismo-leninismo”, que desde los años 60 se desarro-
final que lleva desde la represión y ocupación de Praga, en 1969, por los mis- lló en todo el mundo un nuevo movimiento social que se dirigía no solamen-
mos tanques rusos, liquidando lo que prometía ser una liberalización demo- te a la subversión del poder capitalista-imperialista, sino también a la del des-
crática del despotismo burocrático, pasando por la revuelta finalmente exito- potismo burocrático del “campo socialista”. Ya no se trataba solamente de la
sa de los obreros de Solidarnosc en Polonia, 1976, a pesar del golpe militar liberación de los obreros del trabajo explotado, sino de la liberación de la
staliniano del general Jaruzselsky, hasta la “caída del muro” en Berlín en gente, de toda la gente, de la dominación y de la discriminación en cada uno
1989 y la desintegración del “campo socialista”, está sin duda fresca aún en de los aspectos de la vida humana en sociedad: de la mujer, de los homose-
la memoria de todos y no requiere más comentarios. xuales, de los jóvenes, de los discriminados por razones racista-etnicistas. Se
Esa secuencia fue en verdad suficientemente larga para mostrar al mun- trataba ahora también de la plena liberación de la subjetividad, de la ruptura
do la naturaleza real del patrón de poder impuesto en Rusia y en todo el de la producción del conocimiento de sus ataduras en el poder, de la libera-
“campo socialista” desde octubre de 1917. Su minoría dirigente –como es ción del imaginario y de cada uno de los campos de la cultura, del arte en es-
evidente por lo que ha hecho en todas partes después de la “caída”– durante pecial, de la defensa de la naturaleza frente la depredación humana, capita-
ese período estaba interesada cada vez más en la privatización del control del lista en particular. Se trataba de la liberación de la gente de la autoridad en-
poder, no en su destrucción.8 Y debido a eso las disidencias, como fueron lla- carnada en la “razón de Estado”.
madas las tendencias revolucionarias críticas dentro de los países del “cam- La lucha por la ampliación y la profundización de la democracia en la
po socialista”, se ampliaron rápidamente y se hicieron explícitos los conflic- sociedad, no solo en el Estado-nación, no solo como negociación de los lími-
tos entre los controladores del poder y sus víctimas. tes y de las condiciones de la explotación y de la dominación, ni solo como
Sin embargo, fuera de esos países los millones de trabajadores y de re- liberación del trabajo explotado, sino, ante todo, como la materialización de
volucionarios socialistas en todo el mundo, continuaron combatiendo por las la idea de igualdad social de la gente, de legitimación de su diversidad, co-
promesas del brillante horizonte de futuro asociado a la idea de socialismo. mo modo de las relaciones cotidianas entre la gente, en cada ámbito de la
Y la crítica revolucionaria del poder, comenzó a enfrentarse tanto al capita- existencia social, en todo el mundo, emergió como el núcleo más brillante del
lismo como al despotismo burocrático dentro del “campo socialista”. Como nuevo horizonte de futuro. Esas eran las propuestas y las imágenes de todos
los movimientos de los jóvenes en ámbitos diversos, en Shangai en 1967, en
el Mayo del París de 1968, en Tlatelolco en ese mismo año, en las calles de
8. “Los peligros de la democracia” es, precisamente, el título del artículo de Gavril Popov, Alcal-
de de Moscú, el primero electo de la historia de Rusia, después de la desintegración de la URSS.
Praga en 1969, en la parte más activa del movimiento juvenil en los Estados
La ominosa tesis de Popov –Profesor de Marxismo y Dialéctica hasta apenas la víspera de tal Unidos, incluso en el medio millón de personas que concurrió a la fiesta de
desintegración– es que la destrucción del “socialismo real” en Rusia fue la obra de una alianza la subversión de Woodstock.
entre las masas trabajadoras y la inteligencia soviética, pero que ambos sectores persiguen inte-
reses opuestos: las masas quieren la democracia para conquistar la igualdad social y el control Un horizonte de futuro aún más encendido comenzó a instalarse. En
del poder, mientras que esa inteligencia está interesada en una nueva jerarquización de la socie- otros términos, un imaginario crítico más radical y más global, que se enfren-
dad. Es decir, cuanto más amplia sea la democracia las masas avanzarían en dirección de la taba al capitalismo y al despotismo burocrático del “socialismo real”, al mis-
igualdad social, en contra de los intereses de la inteligencia. Por eso, para Popov, la democracia
es un peligro que es necesario controlar (“Dangers of Democracy”. New York Review of Books, mo tiempo.
agosto 16 de 1990, p. 27).
56 Aníbal Quijano 2 / El regreso del futuro y las cuestiones de conocimiento 57

Después de casi un siglo retornaba el debate sobre el lugar del Estado samiento crítico” y esa “teoría crítica” de la sociedad se constituyeron dentro
en la articulación del poder, liberarse de él, en lugar de fortalecerlo, era el de la perspectiva eurocéntrica de conocimiento y referidas al poder social es-
sentido de toda revolución. Se trataba en suma, de un imaginario asociado a pecífico de Europa. Aunque ya con el atisbo de las principales dificultades
la liberación de la gente del poder, de todo poder. Y como es normal en la his- epistemológicas de dicha perspectiva, las preguntas a la realidad y las cate-
toria, fueron la música, las artes visuales, la poesía y el relato, las formas de gorías conceptuales básicas, fueron elaboradas en y para la experiencia euro-
expresión más ceñidas al nuevo imaginario. pea; 2. La hegemonía mundial fue ganada por la más definidamente eurocen-
Nada sorprendente, desde ese punto de vista, que los dos poderes, el del trista de las versiones de tal “pensamiento crítico” y de su respectiva “teoría
capitalismo privado y el del despotismo burocrático, actuaran de algún mo- crítica”: el “materialismo histórico” o “marxismo-leninismo”. Y fue esa ver-
do al unísono para derrotar ese nuevo asalto al cielo. Tuvieron entonces ple- sión la que tenía el dominio en la conducción de las acciones y en la evalua-
no éxito. Pero el resultado fue esta genuina catástrofe histórica que estoy aquí ción de la orientación y de la eficacia de éstas desde el comienzo del siglo
tratando de hacer perceptible: la derrota de todos los movimientos, organiza- XX; 3. Esa vertiente del pensamiento y de la teoría social ha sido desde en-
ciones, regímenes, opuestos a o rivales del capital y de la burocracia, en to- tonces alimentada, en lo fundamental, por la perspectiva cognitiva del euro-
do el mundo, hasta su virtual extinción. Y con ellos, la extinción también de centrismo, y su desarrollo ha corrido, por eso, ceñido a las tendencias de tec-
todo horizonte de futuro, de todo imaginario crítico, el ensombrecimiento de nocratización creciente de esa específica racionalidad.9
un horizonte que pasaba a estar ocupado, total y únicamente, por las preda- Ese específico proceso de la versión mundialmente dominante del pen-
torias necesidades del capital financiero. samiento y de la teoría social que conducía y evaluaba las acciones frente al
La derrota del movimiento revolucionario mundial fue también la de- poder, fue generando un desencuentro creciente entre el imaginario crítico, la
rrota del nuevo “imaginario crítico”. Éste no tuvo la duración suficiente co- experiencia social concreta y la teoría social. Ese desencuentro se hizo cada
mo para generar también su propio “pensamiento crítico” y su propia “teoría vez más perceptible, esto es para cada vez mayor número de gente, desde el
crítica” de la sociedad. Una década o década y media no son, sin duda, sufi- fin de la Segunda Guerra Mundial.
cientes para pasar del nuevo imaginario a la producción de un nuevo modo Las tendencias más profundas del capitalismo (no solo del capital) que
de conocimiento. han llevado a la situación actual, ya estaban en visible curso desde mediados
Es pertinente, en consecuencia, preguntarse también qué ocurrió con el de los 60: las limitaciones crecientes a la mercantización de la fuerza indivi-
llamado “pensamiento crítico” anterior y con su producto la llamada “teoría dual de trabajo; la “desocupación estructural”; la sobre-acumulación en unas
crítica de la sociedad”. Primero, porque esa perspectiva de conocimiento era áreas y la sub-acumulación en otras; la fragmentación del trabajo; la tecno-
la que orientaba, conducía, en la práctica, las acciones sociales hacia el hori- cratización del conocimiento; la reducción del espacio de la democracia. Pe-
zonte de futuro. Y, segundo, porque era también ella misma el tribunal que ro todo eso estaba en conflicto con un importante proceso de desconcentra-
juzgaba y evaluaba la orientación y la eficacia de las acciones. ción del control del poder, en la mayor parte de los casos, y de efectiva redis-
tribución de ese control, en menos casos. Y finalmente, con un ola mundial
de cuestionamiento de las bases mismas del poder del capitalismo, entre me-
diados de los 60 hasta mediados de los 70.
Por eso, cuando estalla la crisis mundial del capital a mediados de los
HEGEMONÍA Y CRISIS DEL EUROCENTRISMO 70, para la inmensa mayoría de la “izquierda” del mundo debió parecer que

Tampoco en este asunto quiero ir aquí más lejos. Me limitaré, por aho- 9. He adelantado algunas propuestas de debate sobre estas cuestiones en varios textos. Véase, por
ra, a reiterar lo que ya he tratado de mostrar en otros textos: 1. Que ese “pen- ejemplo, “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”. Colonialidad del saber y
eurocentrismo. Ed. Edgardo Lander. Buenos Aires, UNESCO / CLACSO, 2000.
58 Aníbal Quijano 2 / El regreso del futuro y las cuestiones de conocimiento 59

las victorias anticapitalistas estaban más próximas. Si no fue así, en conse- lo frente a sus problemas y a sus necesidades, sino también apelando a su me-
cuencia, no se debió a que la gente hubiera comenzado a salir de los horizon- moria para definir las nuevas situaciones y orientarse en ellas.
tes críticos del imaginario, sino a que la conducción intelectual y política En todo caso, la resistencia mundial ya comenzada implica, o puede im-
mundialmente hegemónica había hecho más profunda y definitiva su perte- plicar, la reconstitución de un imaginario crítico, la reconstitución de otro ho-
nencia y su identidad eurocéntrica. Sugiero, por eso, abrir esta nueva cues- rizonte de futuro, diferente del que se ha extinguido. Aún no está a la vista
tión en el laberinto: la derrota mundial en la dimensión material estaba ya da- ese probable horizonte nuevo. Pero si la resistencia no es aplastada pronto y
da, primero, en la dimensión intelectual-política. La derrota entregó a las víc- del todo, esa será una indicación de que hay, de todos modos, un horizonte
timas del capitalismo, en su mayoría, a un vacío del imaginario, y a una mi- de futuro en plena constitución. ¿Cuáles son, cuáles serán, las imágenes his-
noría, a ingresar en los caminos conformistas del imaginario. Pero a los pro- tóricas que allí se instalen? Ellas, por el momento, apenas pueden ser vislum-
fesionales del conocimiento, a ellos, en su mayoría abrumadora, les llevó a bradas, aunque podría ya, quizá, reconocerse su virtualidad: la que fue derro-
fortalecerse en sus propensiones eurocéntricas y abandonar sin complicacio- tada y parecía enterrada, la esperanza más iluminada de los años 60, la de-
nes sicológicas los elementos cognitivos de la perspectiva crítica de conoci- mocracia como igualdad social, no solo como ciudadanía individual en el Es-
miento. tado-nación; como legitimación de la diversidad de las gentes y de la hetero-
geneidad de sus creaciones; como liberación de la vida en sociedad respecto
de cada una de las formas y de los mecanismos de explotación, de domina-
ción, de discriminación; como descolonización y liberación del conocimien-
to y del imaginario; como la co-presencia de la igualdad social, de la solida-
A LA HORA DE LA RESISTENCIA MUNDIAL: ridad social y de la libertad individual de toda la gente en todas las socieda-
¿EL REGRESO DEL FUTURO? des, tenderá a buscar y a producir otro universo institucional donde pueda,
realmente, ser expresada y defendida. Las disputas y combinaciones entre el
Al terminar la década de los 90, también el tiempo de la derrota está co- moderno Estado-nación y la nueva comunidad serán quizás las que expresen
menzando a terminar. La resistencia contra las más perversas tendencias del la búsqueda de nuevas formas institucionales de autoridad donde el poder no
capitalismo, lo que se conoce con el nombre de globalización, está ya levan- esté presente o esté reducido y controlado su espacio.
tándose en todo el mundo. En América Latina, en particular en América del Lo que aquí, en esta ocasión de debate, interesa realmente es la explo-
Sur, ningún país esta exceptuado de la creciente resistencia de los trabajado- ración, por incipiente que pudiera ser, necesaria de todos modos, de un hori-
res y de la inestabilidad política que allí se genera. zonte paralelo de conocimiento, de una racionalidad no-eurocéntrica, que
Ese nuevo período de acciones sociales que enfrentan el poder capita- pueda también ser parte del propio horizonte de futuro. En cualquier caso,
lista mundial, comienza a desarrollarse en un escenario casi totalmente cam- hay una tarea planteada.
biado, en su estructura, en sus elementos específicos, tanto en la dimensión
material, como en la intersubjetiva de las relaciones sociales. En especial, en
un tiempo de reconcentración casi total del control del poder, del lado de los
dominantes, y de fragmentación y desconcentración social, en el lado de los
trabajadores.
No es inevitable que las versiones eurocéntricas convencionales (el
“materialismo histórico”) obtengan la primacía inmediata en el comando de
la resistencia. Pero casi siempre ocurre que la gente comienza a actuar no so-
60 Aníbal Quijano Número de cap. / Nombre del capítulo 31

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—— “Poder y Derechos Humanos”. Poder, salud mental y derechos humanos. Lima, insurrección subalterna del EZLN”, José Rabasa propone la siguiente refle-
CECOSAM, 2001, 9-26. xión:
Una de las tareas más urgentes en los estudios de insurrecciones subalter-
nas es la de encontrar formas de entender la compatibilidad entre lo moderno y
lo no-moderno en las prácticas políticas y culturales. Subrayo el concepto de lo
no-moderno para evitar una confusión con el de pre-moderno. El prefijo pre
irremediablemente implica un estadio anterior en el tiempo y por lo tanto una
dimensión teleológica que… quisiéramos evitar (Rabasa, 1998).
La observación de Rabasa constituye una referencia más que eficaz pa-
ra introducir los lineamientos del trabajo que quisiéramos presentar. En el
marco del proyecto titulado “Geopolíticas del conocimiento” (descrito en la
Introducción a este volumen), hemos intentado elaborar una teoría crítica de
la globalización que tenga en cuenta la experiencia de los sujetos sociales que
sufren los rigores de la globalización hegemónica. Para nosotros esta expe-
riencia difiere de manera notable del tipo de observación “desinteresada” que

1. Este capítulo fue originalmente publicado en Nueva Sociedad (Caracas) 175 (2001).
62 Santiago Castro-Gómez y Oscar Guardiola 3 / El Plan Colombia, o de cómo una historia local se convierte en diseño global 63

caracteriza ese otro tipo de conocimiento al que, siguiendo a Horkheimer de estos diseños es la tarea de los estudios culturales críticos, en cuyo favor
(2000), llamamos “teoría tradicional”. Ello es así porque el conocimiento lo- argumentamos.
cal, producido por actores sociales concretos, no puede simplemente consi-
derarse como doxa o como fruto de una experiencia epistemológica pre-cien-
tífica, anclada en el “mundo de la vida”, a la que se opondría un conocimien-
to “sistemático” y desapasionado o desincorporado. Se trata, más bien, de un
conocimiento pertinente y justificable a pesar de (o bien precisamente por) EL ANÁLISIS GEOPOLÍTICO
no ocupar un lugar en la cartografía geopolítica de las epistemes que, desde
una posición hegemónica, define lo que pasa o no por conocimiento legíti-
DE LAS DIVERSIDADES EPISTÉMICAS

mo. Dicho de otra manera, se trata de entender desde qué tipo de intereses se
Pensamos que los debates contemporáneos en torno de la diversidad
piensa que la desincorporación, la imparcialidad y la deslocalización operan
cultural y el “interculturalismo”, realizados sobre todo en el campo de la fi-
como condiciones de universalidad del pensamiento, y por qué razón es bo-
losofía política, se encuentran sometidos a un doble riesgo: postular la vigen-
rrada del mapa de las epistemes la experiencia cognitiva de los actores socia-
cia de dos o más culturas “diferentes”, en donde una de ellas se asimila a la
les que Rabasa llama “subalternos”.
forma particular de la subjetividad moderna, mientras que las otras (indíge-
Creemos que la función de la teoría crítica, ayer como hoy, es mostrar nas, afroamericanas, “latinas”, etc.) se definen con relación a aquella. En es-
la forma en que determinados dispositivos sociales de producción de conoci- te orden de ideas se da por hecho que el problema de sociedades como las la-
mientos se han convertido en verdaderos “tribunales de la razón” que legiti- tinoamericanas es el carácter mixto (o “híbrido”) de sus prácticas culturales,
man y/o deslegitiman formas de saber, de subjetividad, de producción y, hoy es decir, la falta de cohesión entre las estructuras propiamente “modernas” y
más que nunca, de vida. Se trata de ver de qué manera esos dispositivos pro- aquellas que persisten como “legados”, bien sea de la cultura colonial o de la
ducen (y destruyen, más que reprimen) una cultura hegemónica, pero tam- prehispánica. Este tipo de percepción (multi) (inter) culturalista supone la in-
bién subculturas y contraculturas subalternas, mostrando cómo todas ellas compatibilidad entre lo moderno y sus opuestos y, por lo tanto, implica una
coexisten (la “no simultaneidad de lo simultáneo”) de tal manera que no es visión teleológica de las prácticas culturales que se concreta en políticas y es-
posible pensarla una sin las otras a riesgo de caer en la forma más simple de trategias de “modernización” y “desarrollo”.
filosofía teleológica de la historia. Dicha teleología ha sido concebida de va-
El debate sobre el multiculturalismo corre el riesgo de postular –al es-
rias maneras: como orbe cristiano en el siglo XVI, como civilización en los
tilo de Habermas (1997)– a las instituciones políticas y jurídicas de la moder-
siglos XVIII y XIX, como desarrollo en el siglo XX, y hoy en día como glo-
nidad como únicos mecanismos idóneos para la “inclusión del otro” (es de-
balización neoliberal. Todos estos metarrelatos tienen en común el mismo
cir como lugar privilegiado donde la contradicción social encuentra su “sín-
elemento: son historias locales (por lo general europeas o norteamericanas)
tesis”, al estilo de Hegel, sin detenerse a observar que los modos específicos
que se representan a sí mismas como diseños globales, válidos para todos, en
que esos “otros” elementos culturales asumen en la conciencia práctica de los
todo tiempo y lugar. En una palabra, los diseños globales reproducen, en el
actores responden a lo que llamaremos diferencias epistémicas, que se cons-
nivel político, el mismo modelo de conocimiento “desinteresado” que la teo-
tituyen, precisamente, como producto de la violencia simbólica ejercida por
ría tradicional reproduce en el nivel epistemológico. El carácter autorreferen-
las instituciones modernas.
cial de estos diseños –cuyo modelo discursivo continúa siendo la Fenomeno-
logía del espíritu de Hegel– se explica por el hecho de que se trata de cons- El término “diferencia epistémica”, alude a las luchas entre posiciones
trucciones que dan cuenta, en forma retrospectiva, del proceso mediante el hegemónicas y subalternas que tienen lugar en el interior de la cartografía
cual un sistema particular de creencias, formas de producción y tipos de sub- geopolítica de las epistemes. Dichas luchas no son “discursivas”, en el sen-
jetividad ha llegado a convertirse en universal. Mostrar la economía política tido académico de la palabra sino que, más bien, son luchas cognitivas y tie-
64 Santiago Castro-Gómez y Oscar Guardiola 3 / El Plan Colombia, o de cómo una historia local se convierte en diseño global 65

nen que ver con el modo en que diferentes hombres y mujeres hacen uso de quien puedo hablar y realizar negocios. Es precisamente en el cruce entre un
diversas formas de producir y aplicar conocimiento para relacionarse entre lenguaje homogéneo (el idioma nacional) y un territorio (el Estado-nación)
sí, con la naturaleza, con el territorio, con las riquezas. Son todas luchas en el que circulen libremente los bienes y las personas, donde se marcan y
identitarias, pero no en el sentido ambiguo que este término adquiere en la producen las diversidades epistémicas de la modernidad colonial. El choque
academia estadounidense (identity politics), sino en el sentido más fuerte político se produce en la medida en que el individualismo va a establecerse
–althusseriano si se quiere– en el que diversos sujetos sociales responden a sobre y a costa de otras prácticas y discursos previamente existentes, y, al
la interpelación hecha por los aparatos ideológicos del Estado y, al hacerlo, mismo tiempo, produce (como respuesta o apropiación) prácticas y discursos
devienen subjetividades distintas. Es por esto que esas “otredades” no pue- alternos. Dicho de otra manera: el diseño global, al intentar convertirse en
den ser vistas simplemente como elementos pre o antimodernos, sino como “la” cultura de la nación, produce contraculturas y subculturas de las cuales
posiciones distintas en un campo de batalla cultural. jamás se libra pero a las que puede, en ciertas circunstancias, “mantener a ra-
La centralidad del Estado-nación y de sus procesos de construcción a ya”. Es esta situación tensa y compleja la que interesa a quienes estudiamos
escala global es otro elemento que, según nos parece, ha pasado desapercibi- las geopolíticas del conocimiento.
do en la mayoría de los estudios que hacen parte del giro culturalista. La ex- En resumen, es necesario reconocer que en la conciencia práctica de los
cepción notable es, por supuesto, el estudio ya clásico de Benedict Anderson sujetos subalternos, lo “moderno” y lo “no-moderno” es vivido como una
(1991), aunque en América Latina existe noticia de suficientes esfuerzos en unidad cultural y no como una dicotomía. Esto significa, a su vez, que las es-
esa dirección. Los dos más notables pueden ser quizá el de Beatriz González tructuras coloniales de poder no persisten en la situación actual como un blo-
Stephan en Venezuela y el de Silvia Rivera Cusicanqui en Bolivia, pero tam- que compacto sino que se actualizan de acuerdo con las variaciones de la
bién hay que mencionar los trabajos del venezolano Fernando Coronil. Todos conciencia práctica en respuesta a las interpelaciones de que es objeto por
estos teóricos han procurado mostrar que el diseño nacional (la construcción parte de una serie de aparatos ideológicos de carácter estatal. Pensamos que
del Estado-nación) le aporta al mercado dos elementos sin los cuales éste ja- la crítica cultural que hoy en día asume la forma del “multiculturalismo” –y
más habría logrado alcanzar la extensión que hoy tiene: la posibilidad de ven- que se presenta como un intento de renovación de la filosofía práctica– se en-
der y comprar (el consumo) y la posibilidad de mantener el capital apropia- cuentra ideológicamente comprometida con un tipo de estrategias de globa-
do más allá de la vida individual (la herencia). Ambos elementos son deriva- lización hegemónica que, desde la confortable posición política del inclusio-
tivos de la forma de subjetividad por la que apuesta el diseño nacional: el in- nismo, le hacen el juego a la conversión de una historia local en un diseño
dividualismo. Solamente eliminando (o “normalizando”) aquellas formas de global.
subjetividad basadas en las prácticas de reciprocidad y obligación absoluta,
el sujeto resulta eficazmente “interpelado” para comportarse como un consu-
midor en el mercado y como un potencial legador o heredero. La experiencia
y el saber de este sujeto individual tienen que ver con la escasez, la compe-
titividad, el potencial regreso a un “estado de naturaleza, o con formas de EL PLAN COLOMBIA COMO CASO LÍMITE
‘darwinismo’ o malthusianismo social”.
Curiosamente, son precisamente estos los referentes alrededor de los El llamado Plan Colombia contiene elementos que lo hacen un objeto
cuales se construyeron desde el siglo XVIII las que hoy llamamos ciencias de estudio singularmente interesante para la puesta a prueba de las hipótesis
humanas. Todas tienen en común una definición de la subjetividad que tal que hemos presentado anteriormente. En primer lugar, respecto del Plan Co-
vez fue expresada mejor que ningún otro por el escocés Thomas Reid, padre lombia cabe hacerse un cuestionamiento similar al que hizo Rivera Cusican-
de la llamada filosofía del “sentido común” y del primer iluminismo noreu- qui (1992) al preguntarse por qué razón las ciencias sociales y los cientistas
ropeo (el de los ilustrados escoceses): “humana” es aquella persona con sociales habían sido incapaces de prever o explicar la aparición de Sendero
66 Santiago Castro-Gómez y Oscar Guardiola 3 / El Plan Colombia, o de cómo una historia local se convierte en diseño global 67

Luminoso en el sur de los Andes. Cabe decir otro tanto acerca de la “apari- violatorias de los derechos humanos que solía caracterizar el quehacer de las
ción” de las FARC, de los campesinos cultivadores de coca, de los grupos in- dictaduras militares en Latinoamérica (desapariciones, secuestros, guerra de
dígenas y demás sujetos sociales asentados en la región. Todos ellos han posiciones, terrorismo, corrupción, etc.) y que por lo tanto difícilmente cons-
construido sus identidades políticas en medio de conflictos asociados a la tituyen una “alternativa”. Lo que escapa a estos análisis (y a aquellos que no
construcción de un mercado y un Estado nacional que ha ejercido una cons- pudieron “anticipar” la emergencia de Sendero es que es, precisamente, el
tante violencia sobre otras formas de producción de conocimientos. Como uso del término “alternativa” lo que resulta cuestionable. Es como si se pi-
bien observa Rivera, lo que es común a estas identidades es el evento del co- diera de las contraculturas “algo más”, una suerte de pureza moral que no es
lonialismo interno. El problema de la diferencia epistémica es precisamente exigida a la cultura dominante. Mientras ello no se reconozca, es decir mien-
ese referente constantemente ignorado por las ciencias sociales en Colombia, tras que los discursos que articulan los actores sociales no sean vistos como
pero alrededor del cual se ordenaron los significantes que dieron sentido a la estrategias de negociación del sentido en un espacio de confrontación episté-
construcción de diversas identidades políticas. mica con el poder dominante, entonces las identidades políticas del sur de los
En efecto, todos los actores sociales arriba mencionados han luchado –y Andes continuarán siendo vistas como anacronismos imposibles.
lo siguen haciendo– por encontrar los términos discursivos que les permitan Puesto en estos términos, resulta plausible decir que la presente con-
dar cuenta de su experiencia cognitiva y de la manera en que ésta puede le- frontación en Colombia es una lucha por el reconocimiento (de las injusticias
gitimar sus actuales aspiraciones económicas, sociales y políticas. Así por pasadas, de la violencia epistémica ejercida por los aparatos de poder hege-
ejemplo, habría que tomarse en serio las referencias del comandante de las mónicos y, por encima de todo, de la posibilidad de co-construir un futuro di-
FARC Manuel Marulanda Vélez –“Tirofijo”–, cuando al pronunciar el dis- ferente). La palabra “reconocimiento” no la empleamos aquí en el sentido de
curso de apertura del actual proceso de negociación con el gobierno central, Habermas (1997) –para quien el “otro” debe ser visto como un sujeto “ma-
invocaba un pasado “precolonial” (previo al desplazamiento desde la zona yor de edad”, esto es, capaz de hacer uso autónomo de la razón en los térmi-
llamada Marquetalia), del cual él y sus compañeros fueron arrancados a la nos universalistas señalados por Kant. “Reconocimiento” significa, en cam-
fuerza por las fuerzas constructoras de “la nación”, en particular por el ejér- bio, asumir al “otro” como un sujeto empírico –es decir, interesado, apasio-
cito y “los políticos”. Pensamos que no resulta posible entender a qué se re- nado, incorporado– que sabe lo que quiere sin necesidad de apelar a los im-
fiere Marulanda –ese “pasado” que en su discurso funciona como una verda- perativos morales y jurídicos de una razón universal –en los que se apoya,
dera narrativa fundacional– si se le examina solamente desde el punto de vis- justamente, el discurso nacionalista hegemónico. Con otras palabras: el reco-
ta del discurso hegemónico, es decir, ignorando la experiencia de otras comu- nocimiento del que estamos hablando es la exigencia, por parte de los suje-
nidades interpretativas, como por ejemplo la de los colonizadores blancos tos subalternos, de que sus pretensiones cognitivas sean vistas como ancla-
que ocuparon aquellos territorios desde finales del siglo XIX y durante toda das en una historia local, pero también, y al mismo tiempo, es una exigencia
la primera mitad del XX. Dicho de otra manera, se trataría de entender que a los sujetos hegemónicos para que también reconozcan la vinculación glo-
las pretensiones de estas identidades políticas constituyen “contraculturas” o bal de esos conocimientos locales. No se trata, por supuesto, de una exigen-
“subculturas” respecto de aquella que se autopresenta –con todas las creden- cia ética y normativa, sino de una exigencia política y conflictiva. Segura-
ciales de validez epistemológica– como “la” cultura de la nación. mente es esta la “gramática” de la negociación que los cientistas sociales no
Es precisamente esto lo que los cientistas sociales colombianos no pu- han sido capaces de ver.
dieron y todavía no pueden entender: que la “contracultura” refleje de mane- Sería pertinente señalar que en su necesidad de responder al discurso
ra tan fiel la cultura de la cual pretende separarse. Los cientistas ven en ello nacionalista hegemónico, el lenguaje político de las contraculturas del sur de
una suerte de contradicción performativa: así por ejemplo, se argumenta que los Andes ha tomado la forma de un mito-en-progreso, con sus símbolos, ca-
los guerrilleros ya no son “guerrilleros auténticos” sino capitalistas integra- lendarios, fiestas y celebraciones. Algunos elementos del discurso naciona-
dos al mercado mundial de las drogas, o que utilizan el tipo de estrategias lista hegemónico (la figura de Bolívar, por ejemplo, o la bandera tricolor) son
68 Santiago Castro-Gómez y Oscar Guardiola 3 / El Plan Colombia, o de cómo una historia local se convierte en diseño global 69

resignificados por el discurso nacionalista de las contraculturas, poniéndolos no de la periferia, sino, todo lo contrario, de exportar hacia el sur un modelo
a funcionar en un escenario donde se apela a una memoria pasada –la de de “marginalidad” (el del trabajador “hispano” en el marco de las fronteras
otras comunidades interpretativas– como fuente para construir una nueva nacionales de Estados Unidos) que permita convertir a Latinoamérica en los
identidad para el futuro. La historia de los nacionalismos contraculturales nuevos “hispanos del sur”, es decir en un contingente de trabajadores ya no
siempre ha sido “extraña” (bizarre), como recuerda Peter Worsley al referir- tanto disciplinados sino seducidos por la fascinación del consumo. No se tra-
se a los casos escocés y galés. Esto debido a que los nacionalismos contra- ta, entonces, de formar una “burguesía de la periferia” para apresurar el take
culturales son siempre tejidos muy complejos, plagados de mitos, fantasías y off –como creía Rostow–, sino de formar al consumidor proletarizado del sur
motivos discursivos que revelan una deliberada y no siempre muy honesta fa- en un espacio global donde ya la presencia de la burguesía no es posible ni
bricación. Para los cientistas sociales de orientación positivista (que desafor- necesaria.
tunadamente continúan siendo “legión” en América Latina) todos los mitos De acuerdo con lo anterior, se trata de concebir al Plan Colombia como
son precientíficos: “discursos de vida” o “testimonios” carentes de formali- un diseño con pretensión global fabricado para administrar (administrar el
dad racional; para los marxistas tradicionales son “ideología”, es decir “falsa riesgo) y transformar (a su imagen y semejanza) un espacio y una historia lo-
conciencia” que oculta los verdaderos intereses de sus articuladores. Lo cier- cal a través de la “aceleración” de su proceso de “modernización”. Propone-
to es que en la medida en que toda tradición es inventada, o socialmente mos que sería fructífero estudiar la relación intrínseca entre el Plan Colom-
construida, el hacedor de mitos es capaz de persuadir a las gentes no solo por- bia y dos fenómenos cuyo significado ha pasado desapercibido en las recien-
que sean crédulas sino, antes que nada, porque las gentes sufren. Es este as- tes teorizaciones sobre la globalización:
pecto de “justicia sentida” –desde el cual la lucha se hace legítima– el que
a) El ‘centro’ del sistema-mundo –EE.UU.– experimenta actualmente un
valdría la pena explorar, si es que queremos entender cómo es posible la
cambio en su centralidad, moviéndose desde el noreste hacia el sur: ya no
compatibilidad entre lo moderno y lo no-moderno en las prácticas políticas y
es la costa nororiental (el eje Boston-Nueva York-Washington), donde se
culturales.
desarrolló propiamente el capitalismo liberal de la posguerra, sino la lla-
Analizar desde esta perspectiva el llamado Plan Colombia implica in- mada “franja del sur” o “Southern Belt” (es decir, el eje Los Ángeles,
tentar desenmarañar el tejido discursivo que lo constituye. El lenguaje del Houston, Miami) porque es allí donde se están desarrollando las nuevas
Plan Colombia, poco se ha notado, es en exceso ritualístico: el ritual occiden- formas de producción global del capital mediante la captación de una se-
tal del “museo” se encuentra tras su conservacionismo ecologista, el ritual de gunda generación de mano de obra “hispana” –que, a diferencia de la pri-
“la regla de derecho” se encuentra tras sus llamados a la reconstrucción de la mera, no ha sido “normalizada” a través del trabajo disciplinado sino se-
juridicidad y la potestad estatal,2 y el muy complejo ritual de “la guerra con- ducida por el consumo. Es esta mano de obra la que sirve como “puente”
tra las drogas” –que implica elementos religiosos, electorales y de distinción hacia la apertura de nuevos mercados en el sur.
social, bien representados en la reciente película Traffic– sirve como marco
b) Junto a este cambio en la centralidad del centro, también se ha producido
general. Esa ritualidad expresa sus posicionamientos culturales y epistemo-
un cambio en la periferialidad de la periferia. Las instancias sociales que
lógicos que son, de acuerdo con lo dicho más arriba, geopolíticos. Argumen-
deben ser modernizadas ya no son las “tradiciones”, ni las formas de vida
taremos que esta geopolítica no es comprensible ya en términos de “imperia-
“agrarias”, ni el modo de producción “feudal”, sino las formaciones eco-
lismo” pues corresponde a un dispositivo no-moderno sino posmoderno de la
nómicas no integradas a las formas hegemónicas del comercio mundial,
“colonialidad del poder”. Lo que se busca ahora ya no es exportar hacia el
pero basadas, sin embargo, en la producción global de mercancías (como,
sur un modelo biopolítico de “centralidad” que permita el desarrollo paulati-
por ejemplo, el tráfico de drogas). Es decir que, a diferencia de lo que ocu-
rría en la segunda mitad del siglo XX, lo que se mira ahora como “premo-
2. “Potestad” se usa aquí como opuesto a potencia, en el sentido que le dan Michael Hardt y Anto- derno” no es tan solo el campesino (por ser analfabeto, por carecer de tec-
nio Negri en su último libro Empire (2000).
70 Santiago Castro-Gómez y Oscar Guardiola 3 / El Plan Colombia, o de cómo una historia local se convierte en diseño global 71

nologías agrarias, por no disponer de acceso a la salud, etc.), sino el cam- la que habla Aníbal Quijano (1992)–, pero asumiendo ahora formas diferen-
pesino que forma parte activa de una red global de producción capaz de tes. Todo esto significa que las luchas frente al modelo hegemónico de glo-
poner en peligro la hegemonía de las corporaciones multinacionales. balización pasan, en parte, por la afirmación de formas locales de conoci-
A partir del análisis de estos dos fenómenos creemos que sería intere- miento, pero ya no para “rescatarlas” en su pureza telúrica –como querían los
sante entablar una serie de relaciones con el Plan Colombia, no obstante, va- nacionalismos modernos–, pues éstas ya se encuentran integradas a redes
le la pena insistir en que es un diseño global aplicado a una historia local. Lo- globales. Como las de los indios y colonos en el Putumayo colombiano, cu-
calidades tan distantes en el espacio como Miami, Bruselas y el Putumayo se yos “cultivos ilícitos” son, precisamente, el objetivo militar del Plan Colom-
encuentran vinculadas de tal manera, que las cosas que ocurren en cada una bia.
–por ejemplo, la guerra civil en Colombia– se encuentran atravesadas por los
eventos que ocurren en todas las demás. Podríamos decir, incluso, que la gue-
rra en Colombia no es propiamente “civil” sino “global” –como también lo
fueron las del Golfo y de Kosovo. Son guerras que buscan eliminar localmen-
te a los nuevos enemigos “pre-posmodernos” del capital global: dictadores BIBLIOGRAFÍA
nacionalistas, fundamentalistas islámicos, guerrilleros y campesinos cocale-
ros, conectados todos ellos con redes globales de producción, circulación y Anderson, Benedict. Imagined Communities. Londres, Verso, 1991.
distribución de mercancías. Habermas, Jürgen. La inclusión del otro. Estudios de teoría política. Barcelona, Pai-
En este contexto global, el desplazamiento de la centralidad del centro dós, 1999.
Hardt, Michael y Antonio Negri. Empire. Cambridge, Harvard University Press,
ha producido un “revival” de la derecha política norteamericana, que ya no
2000.
busca la presencia activa de EE.UU. en los mercados y en la política de Asia, Horkheimer, Max. Teoría tradicional y teoría crítica. Barcelona, Paidós, 2000.
África y Europa (la marcha internacionalista hacia el “poder mundial”, tal Rabasa, José. “Del zapatismo: reflexiones sobre lo folclórico y lo imposible en la in-
como querían Wilson, Roosevelt y Truman), sino el fortalecimiento de un surrección subalterna del EZLN”. Kipus. Revista Andina de Letras (Quito) 9.2
neonacionalismo aislacionista apoyado en un bloque continental (el ALCA), (1998): 53-68.
en el que los trabajadores y consumidores son tenidos como una simple pro- Rivera Cusicanqui, Silvia. “Sendas y Senderos de la ciencia social andina”. Autode-
longación de los hispanos de la segunda generación (o latino-estadouniden- terminación 10, (1992).
ses). Estamos afirmando, pues, en primer lugar, que el Plan Colombia no es Quijano, Aníbal. “Colonialidad y modernidad-racionalidad”. Los conquistados. 1492
una mera repetición de las pretensiones imperialistas del pasado, sino que ha- y la población indígena americana. Ed. Heraclio Bonilla. Santafé de Bogotá,
ce parte de un diseño global mucho más complejo en el cual se combinan ele- Tercer Mundo Editores / FLACSO / Libri Mundi, 1992.
mentos expansionistas y militaristas con fuertes distancias aislacionistas. En
segundo lugar, la “anexión” de América Latina al modelo hegemónico de
producción ya no se realiza bajo la forma del capitalismo liberal clásico. Di-
fiere, entre otras cosas, en que opera sin necesidad de apelar al “contrato so-
cial” y se concentra en la expropiación ya no solo de mano de obra barata, si-
no de conocimientos subalternos que antes se tenían por “premodernos” (el
patentamiento de la información genética de la ayahuasca –más conocida co-
mo yajé– por un farmacólogo norteamericano, es una buena prueba de ello).
Es decir que la incorporación de las periferias a la economía del sistema-
mundo continúa pasando por la “vía colonial” –la colonialidad del poder de
37 Nombre de autor/a Número de cap. / Nombre del capítulo 37

4
LOS DERECHOS DE PROPIEDAD
INTELECTUAL EN LA GEOPOLÍTICA
DEL SABER DE LA SOCIEDAD GLOBAL
Edgardo Lander

En este texto se aborda un asunto central para cualquier consideración


de la geopolítica del saber en el capitalismo contemporáneo: el papel de las
transformaciones de las doctrinas y prácticas y de los regímenes de protec-
ción de la propiedad intelectual en los actuales procesos de reacomodo y re-
concentración del poder político y económico global. A pesar de que se tra-
ta de cuestiones críticas tanto para millones de personas del planeta, como
para la misma preservación de la vida en el planeta Tierra, son asuntos que
están ausentes como preocupaciones centrales de los campos de los estudios
culturales y el amplio espectro de las llamadas perspectivas poscoloniales.
En consecuencia, su consideración no está suficientemente articulada con los
debates que hoy se llevan a cabo desde las humanidades y las ciencias huma-
nas a propósito de la geopolítica del saber.
Mediante nuevas conceptualizaciones y normas internacionales de pro-
tección de la propiedad intelectual que se han venido definiendo en los últi-
mos años, se está produciendo un salto cualitativo en la inserción del saber
en las relaciones de dominio neocolonial contemporáneas. En este nuevo
contexto global, los saberes no solo están presentes indirectamente o como
dispositivos de legitimación, sino que inciden inmediata y directamente en el
establecimiento de nuevas subordinaciones y nuevas relaciones de dominio y
explotación. Al definirse unas modalidades históricamente específicas de co-
nocimiento (las occidentales) como conocimiento objetivo y universal, cono-
74 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 75

cimiento digno de protección mediante los derechos de la propiedad privada 2. LA PROPIEDAD INTELECTUAL
intelectual, y los otros conocimientos como no-conocimiento, se permite si-
multáneamente la apropiación (pillaje o piratería) del conocimiento de los
EN LOS ACTUALES PROCESOS DE GLOBALIZACIÓN

otros, mientras se protege (esto es se obliga a pagar por su uso) una sola mo-
Constituye el tema de la propiedad intelectual uno de los asuntos en los
dalidad de conocimiento: el conocimiento científico/empresarial occidental.
cuales se expresa más nítidamente la oposición de intereses entre las grandes
La imposición por parte de los principales países industrializados y de las
corporaciones transnacionales y los de las mayorías pobres del sur, especial-
grandes corporaciones transnacionales de un régimen estandarizado de pro-
mente las poblaciones campesinas y aborígenes. Interesa aquí destacar aque-
tección de la propiedad intelectual no solo de acuerdo a su propia cosmovi-
llos aspectos relacionados con la propiedad intelectual que más directamen-
sión, sino también de acuerdo a sus intereses comerciales y políticos inme-
te articulan ejes principales del actual proceso de colonización de la natura-
diatos, es uno de los dispositivos más potentes en las tendencias a la concen-
leza y del conocimiento de los otros.
tración del poder y aumento de las desigualdades que caracteriza al actual
proceso de globalización. Constituye, por ello, una de las dimensiones más Las nociones hoy hegemónicas sobre la propiedad intelectual enlazan
significativas de la geopolítica del capitalismo contemporáneo. estrechamente por un lado la concepción de la superioridad del saber cientí-
fico/tecnológico occidental sobre toda otra forma de saber, y por el otro, las
concepciones liberales del individualismo y de la propiedad privada. A par-
tir del supuesto de que la condición universal para la maximización de la in-
novación y creatividad humana es la existencia de la gratificación económi-
1. ANTECEDENTES ca, se define un régimen jurídico destinado a definir y proteger –como pro-
piedad privada– el producto de dicha creatividad.
Una dimensión básica del proceso de conformación del sistema-mun- A continuación se destacan algunos de los asuntos más críticos a propó-
do colonial/moderno ha sido la construcción de sucesivos regímenes de sa- sito del nuevo papel que mediante los derechos de propiedad intelectual, es-
ber correspondientes a cada momento histórico de la articulación del siste- tá desempeñando el saber en la geopolítica de la globalización.
ma-mundo global. A lo largo y ancho de la historia del sistema-mundo colo-
nial/moderno se han establecido o enfatizado diferentes criterios para sus- DESPLAZAMIENTO Y AMPLIACIÓN DEL SIGNIFICADO
tentar la diferencia jerárquica entre el conocimiento válido de unos y el no
conocimiento o ilusión de los otros. Para ello ha sido necesaria la definición
DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

de un único locus de enunciación (el de los colonizadores europeos) como En los últimos años se han producido significativos desplazamientos en
la fuente del conocimiento legítimo. (Mignolo, 1995). Para los evangeliza- el sentido mismo de lo que se entiende por propiedad intelectual, del para qué
dores ibéricos en América se justifica aun la muerte del cuerpo del indígena de los regímenes de protección de la propiedad intelectual, y su ámbito de
con el propósito más elevado de la salvación de su alma, a partir del supues- aplicación. Mientras en los debates anteriores en torno a la propiedad intelec-
to incuestionado de que el misionero ha tenido acceso a la verdad que había tual era posible detectar una permanente tensión entre la protección de los de-
sido negada hasta el momento a los indios. Esta separación entre producto- rechos de propiedad privados como estímulo al esfuerzo e inversión requeri-
res de conocimiento legítimo, verdadero, y el no-conocimiento de los otros do para la innovación, por un lado, y los intereses de la sociedad en su con-
es parte de la autocomprensión de Europa como fuente primordial de la crea- junto, por el otro, en la actualidad tiende a imponerse –como en tantos otros
tividad humana y por ende de Europa como sujeto único de la historia, crea- ámbitos– la rentabilidad del capital sobre todo otro criterio.
dora autosuficiente de la modernidad. (Coronil, 1997; Dussel, 2000; Lander,
2000; Mignolo, 1995, 2000; Quijano, 2000).
76 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 77

Una nueva noción… está ganando terreno en el campo de los derechos NUEVOS INSTRUMENTOS JURÍDICOS:
de autor (copyright). Esta se ha originado principalmente en las cortes de los LA GLOBALIZACIÓN DEL DERECHO LIBERAL ANGLOSAJÓN
Estados Unidos y en las discusiones sobre estos asuntos llevadas a cabo en di-
cho país. Hay un desplazamiento fundamental entre un sistema basado en con- Estos desplazamientos conceptuales y doctrinarios en torno a la propie-
sideraciones no comerciales –los beneficios que la sociedad obtendrá de la
dad intelectual han sido acompañados por la creación de nuevos instrumen-
creación y divulgación de ideas– a un régimen legal cuyo objetivo último es la
apropiación de las rentas generadas por el trabajo creativo. Sea lo que haya si-
tos jurídicos e institucionales, tanto nacionales como transnacionales, desti-
do los derechos de autor en el pasado, sus finalidades primarias son ahora con- nados a la protección de la propiedad intelectual. Estos desplazamientos
sideraciones de carácter económico. Lo mismo ocurre con las patentes y otras constituyen en el último lustro la expresión más dinámica del proceso de
formas de derechos de propiedad intelectual. (South Centre, 1997: 13). transnacionalización del derecho a partir de las pautas del derecho anglosa-
Se ha producido simultáneamente una notoria ampliación de lo que se jón. (Sousa Santos, 1999).
considera como patentable, haciéndose difusa la anterior frontera entre in- La protección de la propiedad intelectual en el ámbito internacional es
vención (patentable) y descubrimiento (no patentable) (Correa, 2000: 177). de larga data. Esta ha sido definida y negociada mediante acuerdos interna-
Igualmente, como consecuencia de las transformaciones en el campo de la cionales desde el siglo XIX. En la estructura de las Naciones Unidas existe
tecnología, en particular de los nuevos desarrollos en la biotecnología, y res- para ello una agencia especializada: la Organización Mundial de Propiedad
pondiendo a las exigencias de dicha industria, se ha abierto un nuevo e in- Intelectual (World Intellectual Property Organization, WIPO). Sin embargo,
menso campo para la propiedad intelectual: la propiedad intelectual sobre dados los recientes y acelerados procesos de globalización que se han produ-
formas de vida. Con antecedente en el otorgamiento de una patente sobre una cido bajo condiciones de hegemonía político ideológica del neoliberalismo,
levadura a Louis Pasteur en 1873, el hito contemporáneo lo representa la de- estos acuerdos previos ya no son considerados como suficientes por el capi-
cisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de otorgar una patente so- tal transnacional. Desde el punto de vista de las transnacionales para las cua-
bre una variedad de bacteria a Ananda Chakrabarty en 1983. En dicha deter- les el conocimiento es un componente fundamental de sus ganancias (espe-
minación la Corte establece que, cualquier microorganismo que no se en- cialmente en las industrias de entretenimiento, informática, software, biotec-
cuentre en la naturaleza es patentable, así como “cualquier cosa bajo el sol nología y farmacéutica),1 dichos acuerdos no resultan suficientes por carecer
hecha por la mano del hombre”. Mediante sucesivas decisiones del Congre- de instrumentos efectivos para garantizar su estricto cumplimiento. Esta es la
so y de la Corte Suprema de los Estados Unidos, se ha ido ampliando el cam- razón por la cual se incorpora la protección de la propiedad intelectual como
po de las formas de vida patentables: plantas nuevas con reproducción ase- parte de las negociaciones de la Ronda Uruguay, que condujeron a la crea-
xual (1939); nuevas plantas con reproducción sexual (1970); mamíferos ción de la Organización Mundial de Comercio. Posiblemente ésta es la orga-
transgénicos no-humanos (1988); compuesto natural, incluso del cuerpo hu- nización multilateral más poderosa del mundo, precisamente por su capaci-
mano –como una proteína– con la condición de que ese sea purificado. (Bio- dad de imponer muy fuertes sanciones en el caso del no cumplimento de sus
technology Industry Organization, 2000). La extensión del ámbito de lo que normas por parte de algún país. Apelando a lo que fueron denominados
puede ser patentado como propiedad intelectual privada se ha ido extendien- “asuntos relacionados con el comercio”, se estableció un amplio régimen de
do en forma acelerada, primero en Japón, posteriormente en la Unión Euro- protección de la propiedad intelectual que cubre cada uno de sus principales
pea y más recientemente hacia el resto del mundo. ámbitos, estas negociaciones fueron realizadas en condiciones de extrema
asimetría entre los países del Norte y los países del Sur. A pesar de la resis-

1. “En la actual economía basada en el conocimiento, los bienes protegidos por la propiedad inte-
lectual han sobrepasado a los bienes físicos como la tierra, la maquinaria o el trabajo como va-
lor corporativo básico.” (Bratic, McLane y Sterne, 1998).
78 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 79

tencia inicial por parte de muchos países del Sur, los países del Norte logra- La observación del Acuerdo en esta materia requiere la alineación de las
ron imponer un régimen obligatorio y global de protección de la propiedad leyes nacionales con el Acuerdo en diversos campos tales como los procedi-
intelectual de acuerdo a sus exigencias, a partir de propuestas formuladas por mientos civiles y penales en los tribunales, los procedimientos administrativos
las transnacionales farmacéuticas.2 Para ello utilizaron amenazas de sancio- y la intervención de las autoridades policiales y aduaneras. También necesitan
mayores presupuestos para desempeñar esas tareas. (Correa, 1998b).
nes como las previstas, por ejemplo, en la Sección 301 de la Ley de Comer-
cio Exterior de los Estados Unidos.3 El acuerdo, conocido por sus siglas en Con el fin de garantizar este acomodo de los regímenes legales, judicia-
inglés TRIPS (Trade Related Aspects of Intellectual Property Rights) forma les, policiales y administrativos de los países del Sur a este nuevo patrón es-
parte del acuerdo de creación de la Organización Mundial de Comercio. tandarizado de protección de la propiedad intelectual, se contempla en los
(World Trade Organization, 1994). acuerdos que “los países miembros desarrollados suministrarán, previa soli-
…los países en desarrollo, al aceptar mejorar las normas de protección de citud y sobre la base de términos mutuamente acordados, cooperación técni-
los derechos de propiedad intelectual en el marco del Acuerdo sobre TRIPS, ca y financiera a los países miembros menos desarrollados”. (World Trade
asumieron una vasta gama de obligaciones en casi todas las esferas de los de- Organization, 1994).
rechos de propiedad intelectual: derechos de autor y reproducción y “derechos
conexos”, diseños industriales, marcas de fábrica, indicaciones geográficas, pa-
tentes, protección de obtenciones vegetales, circuitos integrados e información LA PROPIEDAD INTELECTUAL
no divulgada. Y LA CONCEPCIÓN COLONIAL DEL SABER

Los derechos de propiedad reconocidos como tales (y por lo tanto pro-


2. Entre los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea por un lado, y los países del Sur por el otro, tegidos) por los acuerdos de la OMC son derechos que corresponden exclu-
sivamente a las modalidades universitarias/empresariales de los regímenes
la asimetría en la negociación y posterior aplicación de estos acuerdos se da en por lo menos cua-
tro aspectos básicos. En primer lugar, el que se refiere a la definición de la agenda de la discu-
sión. Ésta corresponde casi exclusivamente a los objetivos definidos por las transnacionales y del saber occidental, por lo tanto es la protección a una propiedad intelectual
por la definición que de sus intereses nacionales hacen los gobiernos del Norte. El segundo se que es individual y es concebida como derecho privado. Solo se otorgan pa-
tentes, de acuerdo a este régimen, a conocimientos que cumplan simultánea-
refiere al propio proceso de negociación. Aparte de que las negociaciones implicaron complejos
asuntos técnicos muy especializados para los cuales muchos países no tenían delegados con la
suficiente capacidad técnica y/o política de defender los intereses de sus países, los asuntos más mente con las condiciones de ser “nuevos”, que “impliquen un paso innova-
polémicos fueron acordados entre un número reducido de representantes, con un peso prepon- dor” y que además “tengan una aplicación industrial”. Se trata de un modelo
derante de los países más ricos del Norte. En tercer lugar, los cambios jurídicos, legislativos y
administrativos más importantes son los que tienen que darse en los países del Sur, ya que la ma-
de conocimiento que tiene poco que ver con las formas de conocimiento pro-
yor parte de las exigencias de los acuerdos corresponde precisamente a la exigencia de la adop- pias de las comunidades campesinas o aborígenes en todo el mundo, que se
ción de las normas y prácticas de protección de propiedad intelectual ya vigentes en los países caracterizan por ser conocimientos colectivos, comunitarios, preservados a
del Norte, especialmente en los Estados Unidos. En cuarto lugar, dado lo complejo y costoso de
las demandas y negociaciones en torno a denuncias de no cumplimiento (o supuesto no cumpli-
través de la tradición oral y prácticas compartidas; conocimientos cuya auto-
miento) de los compromisos adquiridos, la sola amenaza de sanciones por parte de alguno de los ría y cuyos momentos de innovación difícilmente pueden ser documentados.
países más poderosos ha obligado a países más pobres a modificar sus prácticas comerciales. Por Llevando esta postura colonial a sus últimas consecuencias, el conocimiento
el contrario, los países del Sur han tenido poco éxito en lograr el cumplimiento de compromisos y los recursos de las empresas y las universidades del Norte tienen que ser
–como la rebaja de barreras proteccionistas– adquiridos por los países del Norte.
protegidos bajo un régimen estricto de propiedad intelectual. El conocimien-
3. “Bajo la Sección 301, el Representante de Comercio de los Estados Unidos (United States Tra-
de Representative, USTR), después de una investigación y consulta con un gobierno extranjero to y los recursos de los pueblos del Sur constituyen parte de la herencia co-
puede tomar acciones comerciales de represalia para responder a prácticas que afecten en forma mún de la humanidad a la cual las empresas y universidades del Norte tienen
adversa el comercio de los Estados Unidos. La USTR debe determinar que tales prácticas o a) libre acceso.
violan un acuerdo comercial o niegan los beneficios de un acuerdo comercial o b) son injustifi-
cables, no razonables, discriminatorios o imponen obstáculos o restringen el comercio de los Es-
tados Unidos”. (Association of American Chambers of Commerce in Latin America, s.f.)
80 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 81

PRINCIPALES CONSECUENCIAS GEOPOLÍTICAS DE Como expresión de la radicalización del omnímodo proceso de mercan-
tilización del régimen capitalista, se asume en esta visión unilateral del cono-
cimiento que es posible la creación de la vida, de la misma manera como se
LOS NUEVOS REGÍMENES DE PROPIEDAD INTELECTUAL

1. DILEMAS ÉTICOS: LA PROPIEDAD SOBRE LA VIDA puede inventar una nueva máquina, y por lo tanto se establece el derecho de
propiedad (privada) sobre dicha creación. Estas concepciones encuentran su
sustento en las nociones occidentales modernas del crecimiento sin límite,
Y LOS RIESGOS GENÉTICOS

Como lo señala con claridad la asociación que agrupa a las principales para las cuales la naturaleza es, como señaló Bacon, un obstáculo a vencer,
empresas de este ramo en los Estados Unidos, el reconocimiento del derecho un enemigo a superar mediante su control/manipulación. Esta lógica del ca-
a la propiedad intelectual sobre formas de vida está inseparablemente asocia- pital confronta no solo las cosmovisiones y concepciones religiosas de la ma-
do al acelerado desarrollo de la industria de la biotecnología y la creación de yor parte de las culturas no occidentales, sino igualmente las concepciones
formas de vida modificadas genéticamente. Éstas son sus bases jurídicas e teológicas y éticas de las principales iglesias de Occidente. (World Council
institucionales, condición sin la cual no sería posible el desarrollo de dicha of Churches, 2000; Van Dillen y Leen, 2000).4
industria. Desde el punto de vista ético existe particular preocupación, sobre todo
La Organización de la Industria de la Biotecnología (Biotechnology In- a partir de la experiencia de la creación mediante clonación de la oveja Dolly,
dustry Organization, BIO) defiende un sistema de propiedad intelectual fuerte de las implicaciones que tendría la clonación humana. En el año 2000 la ofi-
y efectivo, ya que la fuerza de este sistema es un factor clave para el crecimien- cina de Patentes Europea en Munich anunció que había otorgado por “error”
to económico y el avance en el sector de alta tecnología. Por más de 200 años, una patente que incluía la clonación de seres humanos. El “error” fue descu-
leyes de propiedad intelectual cuidadosamente diseñadas han sido el factor mo- bierto gracias a investigaciones realizadas por Greenpeace en los archivos de
tor para la innovación y el progreso americano. El sistema de patentes de los la Oficina de Patentes (Greenpeace, 2000). En el mes de junio de 2001 la em-
Estados Unidos es una forma de protección de la propiedad intelectual. Este presa Clonaid anunció que clonará seres humanos. Ya han recibido el primer
sistema […] impulsa el desarrollo de nuevos productos y descubrimientos, nue-
encargo comercial, un pago de medio millón de dólares por parte de los pa-
vos usos para viejos productos y oportunidades de empleo para millones de
americanos.
dres que quieren que a partir de células de piel, se reproduzca a su hijo que
murió en una operación a los 10 meses de edad (The Sunday Times on the
En ningún caso es la naturaleza emprendedora del sistema de patente de
Web, 2001). La introducción de formas de vida con modificaciones genéticas
los Estados Unidos más evidente que en la industria de la biotecnología, que no
existía antes del hito representado por la decisión de la Corte Suprema en Dia-
mond v. Chakrabarty, en la cual la Corte sostuvo que cualquier cosa hecha por
4. Aunque se trata de asuntos polémicos en torno a las cuales no hay entre los teólogos unanimi-
la mano del hombre era patentable. Como resultado, la industria de la biotec- dad de criterios, las siguientes posturas son representativas de las crecientes preocupaciones éti-
nología ha florecido en las últimas dos décadas. La protección de la propiedad cas de las iglesias cristianas con los procesos de manipulación de la vida:
intelectual es esencial para el éxito continuado, y en algunos casos para la pro- Dirigiéndose a unos 50 000 campesinos italianos y de otros países en noviembre del año 2000,
pia sobrevivencia de más de 1 200 compañías de biotecnología en los Estados el Papa Juan Pablo II afirmó que el uso de organismos genéticamente modificados era contrario
Unidos. Para estas compañías, el sistema de patentes sirve para estimular el de- a la voluntad de Dios, y que los campesinos deberían “resistir la tentación de una alta producti-
vidad y ganancias que operan en detrimento del respeto a la naturaleza. De acuerdo con el Pa-
sarrollo de nuevas medicinas y métodos de diagnóstico para el tratamiento y
pa, “cuando (los campesinos) olvidan este principio básico y se convierten en tiranos de la Tie-
monitoreo de enfermedades intratables, así como productos agrícolas y am- rra, en lugar de sus custodios… más temprano o más tarde, la Tierra se rebela”. (Lyman, A-6
bientales para responder a futuras necesidades globales. 2000).
América necesita proteger y hacer cumplir plenamente los derechos de El 22 de mayo de 1997, la Asamblea General de la Iglesia de Escocia aprobó la siguiente reso-
lución: “La Asamblea General solicita a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo que mo-
propiedad intelectual sin los cuales las industria de la biotecnología sería irre- difiquen el borrador de la Directiva sobre la Protección de Invenciones Biotecnológicas, para
vocablemente dañada. (Biotechnology Industry Organization, 2000). asegurar que los organismos vivos y el material genético de origen humano son, en sí mismos,
como parte de la Creación de Dios, no patentables”. (Church of Scotland, s.f.).
82 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 83

es una actividad de muy alto riesgo cuyas consecuencias no pueden ser pre- las proteínas de la semilla y la hacen infértil. Son imprevisibles, pero poten-
vistas. Por primera vez en la historia, el ser humano está en capacidad de al- cialmente devastadoras las consecuencias del “escape” de este rasgo y su im-
terar el diseño de la vida. A diferencia de procesos de selección y combina- plantación en otros seres vivos (Crouch, s.f.).6
ción anteriores, se están creando seres vivos transgénicos, con genes de otras La siguiente declaración, ampliamente divulgada de Phil Angell direc-
especies, como el caso de la patente otorgada en el año 1988 a un profesor de tor de comunicaciones corporativas de Monsanto, una de las principales
la Universidad de Harvard por un ratón con genes de pollo y de humanos. transnacionales de biotecnología no da motivos de tranquilidad:
(Batalion, 2000). Esto constituye el centro de un intenso debate global en el Monsanto no tendría por qué asegurar la seguridad de sus comida biotec-
cual, posiblemente esté en juego el futuro de la vida en el planeta. nológica. Nuestro interés está en vender tanto como sea posible. La supervisión
Dado que no es posible prever las consecuencias del impacto de las for- de la seguridad es el trabajo de la FDA (Federal Drugs Administration). (Po-
mas de vida genéticamente modificadas una vez libradas del laboratorio, son llan, 1998).
múltiples las voces de alarma y llamados de cautela que se han venido for- La escala de los asuntos que están en juego la caracteriza bien Jeremy
mulando desde muy diversos ámbitos con relación a los severos riesgos en Rifkin:
los cuales se está incurriendo.5 Entre los efectos ya conocidos y potenciales La nueva ciencia genética plantea más problemas que ninguna otra revo-
peligros se ha señalado el aumento de alergias potencialmente fatales, el in- lución tecnológica en la historia. Al reprogramar el código genético de la vida,
cremento de los productos cancerígenos, el deterioro de los suelos, el desa- ¿no arriesgamos la interrupción fatal de millones de años de desarrollo evolu-
rrollo de nuevas variedades de insectos altamente resistentes a los insectici- tivo? ¿No podría la creación de vida artificial significar el fin del mundo natu-
das conocidos, etc. La radical reducción de la diversidad genética de los cul- ral? […] ¿La creación, producción en masa y liberación masiva de miles de for-
tivos de los cuales depende una alta proporción de la alimentación humana mas de vida manipuladas genéticamente […] causará daño irreversible a la
(arroz, maíz, trigo, soja) genera altos grados de vulnerabilidad cuando una o biosfera, haciendo de la polución genética una amenaza al planeta mayor que
más de las pocas variedades cultivadas es atacada por una nueva plaga. la nuclear o la polución petroquímica? (Rifkin, 1998).

De todas estas amenazas, la más severa es la que representa la llamada A pesar de objeciones y preocupaciones formuladas no solo por grupos
polución genética, el “escape de genes” o “transferencia horizontal” a otros religiosos y ambientales, sino igualmente por algunas de las asociaciones e
organismos de genes manipulados mediante procedimientos biotecnológicos. instituciones científicas y académicas más reconocidas del país, la industria
No se trata de un peligro potencial, sino de un fenómeno ampliamente docu- biotecnológica transnacional ha contado con un firme apoyo por parte del
mentado (The Economic Times, 1999; RAFI, 2001; Batalion, 2000). Las con- ejecutivo, el Congreso y las cortes de los Estados Unidos. Esto se expresa en
secuencias pueden ser catastróficas en casos como el de la tecnología Termi- el acelerado proceso de autorización e introducción de organismos genética-
nator. Se trata de semillas (patentadas) que han sido manipuladas genética- mente modificados en la agricultura y en la dieta de los habitantes de dicho
mente para producir plantas con semillas infértiles y por esa vía impedir que país. A diferencia de la postura un poco más cautelosa existente en la Unión
los productores las puedan conservar para el siguiente ciclo de siembra. Ello Europea, la introducción de productos con modificaciones genéticas (sin eti-
se realiza mediante un diseño genético que inicia –a partir de determinado
momento de la maduración de la planta– la producción de toxinas que matan 6. La mayor parte de las grandes empresas de biotecnología tienen patentes de tecnología Termi-
nator. (Rural Advancement Foundation International, 2001). En los Estados Unidos esta tecno-
logía ha contado con la participación y financiamiento del Departamento de Agricultura (US-
5. “De acuerdo a Richard Lewontin especialista en genética de la Universidad de Harvard: ‘(Una DA), organismo que comparte algunas de las patentes con corporaciones privadas. A pesar de
planta genéticamente modificada es) como un ecosistema. Uno siempre puede intervenir y cam- las objeciones muy mayoritarias que resultaron en los procesos de consulta que han realizado, el
biar algo en éste, pero no hay manera de saber lo que serán sus efectos río abajo, o como pueda Departamento de Agricultura se ha negado a descartar esta tecnología y parecería estarse acer-
afectar al ambiente. Tenemos un conocimiento tan miserablemente pobre sobre cómo un orga- cando al otorgamiento de autorización para su uso comercial por parte de su socio Delta & Pine
nismo se desarrolla a partir de su ADN que yo no estaría sorprendido si tuviésemos sucesivos y Land, la compañía de semillas de algodón más grande del mundo. (Rural Advancement Founda-
severos sobresaltos.’ ” (Michael Pollan, 1998) tion International USA, 2001).
84 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 85

quetas que informen sobre ello a los consumidores)7 ha tenido un crecimien- taja comparativa que había hasta el momento garantizado la supremacía tecno-
to espectacular en muy pocos años. Se calcula que aproximadamente dos ter- lógica. (Correa, 1998a)
ceras partes de toda la comida procesada de los Estados Unidos contiene in- Los países que generan tecnología siempre han intentado protegerla,
gredientes modificados genéticamente, la mayor parte introducidos al merca- mientras que aquellos que la importan han buscado formas que maximicen su
do entre 1997 y 1999. “En esos tres años tanto como la cuarta parte de toda acceso a la tecnología disponible. Por ejemplo, cuando “los Estados Unidos
la tierra agrícola americana o de 70 a 80 millones de acres fueron rápidamen- era un país en desarrollo relativamente joven se negó a respetar los derechos
te convertidos a la siembra de productos genéticamente manipulados”. (Ba- de propiedad intelectual internacionales con el argumento de que tenía derecho
talion, 2000). al libre acceso a obras extranjeras para avanzar su desarrollo social y econó-
mico”.9 La historia de la protección de la propiedad intelectual en el área de
los productos farmacéuticos demuestra este punto. Muchos países industriali-
2. RELACIONES NORTE-SUR: zados introdujeron patentes en este campo una vez que alcanzaron un cierto ni-
vel de competencia tecnológica y competitividad internacional. (Juma, 1999)10
LA PRESERVACIÓN Y REPRODUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES

Las negociaciones que condujeron al acuerdo de protección de la propie- La defensa estricta de los derechos de propiedad intelectual, en especial
dad intelectual de la Organización Mundial de Comercio son expresión de las de las patentes, es ante todo la defensa de los intereses de los países y las em-
profundas desigualdades existentes hoy en el planeta, y están destinadas tan- presas del Norte. Para el año 1997, 92,65% de todas las patentes del mundo
to a preservarlas como a acentuarlas. Una característica de los procesos de in- estaban en manos de empresas o ciudadanos de los Estados Unidos, la Unión
dustrialización “tardíos”, especialmente durante el siglo pasado, ha sido el es- Europea o Japón. ( Juma, op. cit.). De acuerdo al Informe del Desarrollo Hu-
fuerzo imitativo de la experiencia de los países que en cada momento tenían mano de la UNCTAD, en 1999 solo 3% de las patentes del mundo estaban en
mayores niveles de industrialización y de desarrollo tecnológico.8 La defensa manos de inventores de “países en desarrollo”.
estricta de la ventaja tecnológica de los países más ricos es un medio para pre- En las relaciones asimétricas hoy existentes entre los países industriali-
servar las ventajas relativas de países y empresas del Norte. Refiriéndose a los zados del Norte y el Sur, las ventajas del Norte residen precisamente en las
motivos por los cuales los países más ricos del Norte presionaron tan fuerte- áreas científico-tecnológicas. El régimen internacional de definición y pro-
mente para lograr los nuevos regímenes de protección, Carlos Correa afirma: tección de la propiedad intelectual está orientado a acentuar este desbalance.
Una razón de esto fue la erosión gradual de la supremacía manufactura y Protege aquello en lo cual los países y transnacionales del Norte tienen ven-
tecnológica de los países desarrollados debido al surgimiento de Japón y otros tajas, mientras que, básicamente, deja sin protección aquello en lo cual los
países asiáticos como competidores agresivos. Los lobbies industriales, parti- países y pueblos del Sur tienen una indudable ventaja: en la diversidad gené-
cularmente en los Estados Unidos, convencieron al gobierno sobre la necesidad tica de sus territorios y en el conocimiento tradicional de los pueblos campe-
de un nexo entre comercio y derechos de propiedad intelectual (DPI). Los de- sinos y aborígenes.
rechos monopólicos otorgados por los DPI fueron considerados como un ins- En los procesos de globalización del derecho, existe una inmensa asi-
trumento para evitar ser alcanzados por otros países que siguiesen la ruta de la
metría entre aquellos convenios cuya orientación es la protección de los de-
industrialización imitativa, esto es, como una herramienta para congelar la ven-
rechos humanos, de las mujeres, del ambiente, de la diversidad genética, por
un lado, y los convenios referidos a la protección de los derechos del capital.
7. La industria biotecnológica, temiendo un rechazo de los consumidores a los alimentos con mo-
dificaciones genéticas, se ha opuesto radicalmente a la introducción de etiquetas que pudiesen 9. Office of Technology Assessment, 1986, 228.
permitir a los consumidores tomar decisiones informadas. 10. Las patentes farmacéuticas fueron introducidas en muchos países desarrollados solo a partir de
8. De acuerdo al profesor Lester Thurow del MIT (1997), “…copiando es la única forma en que se la década de los sesenta del siglo pasado: Francia, 1960; Alemania, 1968; Japón, 1976; Suiza,
puede alcanzar a los más avanzados”. 1977; Italia y Suecia, 1978. (South Centre, 1997).
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Mientras que los primeros son declaraciones de intención o compromisos que miento tienen un peso importante en la definición de la agenda de la investi-
no están acompañados de instrumentos que garanticen su cumplimiento, pa- gación biotecnológica universitaria. Solo la empresa Novaris tenía para el
ra los segundos hay mecanismos precisos que garantizan severas sanciones año 1997 más de 40 000 patentes. (Rural Advancement Foundation Interna-
en caso de incumplimiento. Es éste uno de los asuntos más problemáticos en tional, 1999). Este control casi monopólico genera un “control sin preceden-
torno a los derechos de propiedad intelectual tal como estos quedaron esta- te sobre los productos y procesos de la vida, la base biológica de la comida
blecidos en los acuerdos de la OMC. Existe un importante espectro de acuer- comercial, la agricultura y la salud”. (Ídem)
dos internacionales tales como el Compromiso Internacional sobre los Re- Antes de las negociaciones de TRIPS más de 50 países no tenían regí-
cursos Fitogenéticos de la FAO (1983), la Convención de Diversidad Gené- menes legales de protección de patentes sobre productos farmacéuticos (Oh,
tica, y el Proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos 2000), con lo cual sus mercados internos podían ser surtidos por medicamen-
de los pueblos indígenas (Naciones Unidas, s.f.), e incluso diversas conven- tos genéricos a precios muy inferiores a los ofrecidos por las empresas due-
ciones internacionales de defensa de los derechos humanos que en algunos ñas de las patentes. De acuerdo al National Working Group on Patent Laws,
aspectos entran en franca contradicción con lo contemplado en los acuerdos la comparación de los precios de los medicamentos en la India con países en
de la OMC. Sin embargo, ante cualquier tensión entre sus diferentes compro- los cuales existe la protección de patentes farmacéuticas, indica que en estos
misos internacionales, los gobiernos de los países más pobres –ante la ame- los precios son hasta 41 veces más altos (Correa, 2000: 35). La industria far-
naza de severas sanciones– están obligados a cumplir aquellos que contraje- macéutica de la India es una industria floreciente de más de 20 000 empre-
ron con la OMC, aun si ello implica la violación de otros convenios. sas, produce medicamentos de alta calidad accesibles a centenares de millo-
nes de personas de bajos niveles de ingreso y desempeña además un papel
importante en la generación de empleo (Gerster, 2000). Esto ha comenzado
3. LAS PATENTES SOBRE MEDICAMENTOS a cambiar en la India y en el resto del mundo en forma acelerada y radical.
Y EL ACCESO A SERVICIOS DE SALUD
Los acuerdos TRIPS de la Organización Mundial de Comercio obligan a to-
dos los países –después de un período de gracia para los países “menos de-
POR PARTE DE LOS PUEBLOS DEL SUR

sarrollados”– a establecer regímenes de patentes que garanticen la protección


Uno de los sectores económicos de mayor crecimiento global, es la lla-
estricta de la propiedad intelectual.
mada industria de la vida, o industria de los genes, en la cual tienden a bo-
rrarse las fronteras tradicionales entre las ramas farmacéuticas, agroindus- Como consecuencia de los derechos monopólicos otorgados por TRIPS,
trial, de alimentación, química, cosméticos y de la energía (Rural Advance- las compañías farmacéuticas pueden eliminar la competencia y cobrar pre-
ment Foundation International, 1999). Dado el proceso acelerado de adquisi- cios más allá de la posibilidad de pago de millones de personas. (Third World
ciones y fusiones entre las principales empresas del ramo, la tendencia para Network, 2000). A partir de diversos estudios se ha calculado que ocurrirán
el año 2000 era hacia la consolidación de cinco gigantes de la industria bio- no solo aumentos significativos de precios como consecuencia de la intro-
tecnológica global.11 Cada una de estas mega empresas biotecnológicas ocu- ducción de patentes, sino igualmente una notoria reducción del consumo:
pan posiciones importantes en el mercado mundial de productos agroquími- amplios sectores de la población quedarían excluidos del acceso a medica-
cos, semillas y productos farmacéuticos, y entre las cinco controlan 68% del mentos comerciales (Correa, 2000: 35, 37). El caso de Egipto es ilustrativo:
mercado agroquímico y 20% de las semillas comercializadas a escala global la introducción de patentes en los medicamentos condujo a aumentos de pre-
(Organic Consumers Association, 2000). Igualmente, por la vía del financia- cios de cinco a seis veces, comparados con los medicamentos sin patentes
(Correa, 2000: 95). Se tenderá igualmente a la quiebra de medianas y peque-
ñas empresas farmacéuticas y al incremento en los niveles de monopoliza-
11. Estas son: 1. Aventis (unión de Hoechst y Rhone Pulenc); 2. la unión de Monsanto con Pharma- ción de la actividad por las grandes transnacionales.
cia & Upjohn; 3. Dupont; 4. Sygenta, la unión de Novartis y AstraZeneca; y 5. Dow Chemical.
(Organic Consumers Association, 2000).
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El caso más conocido, por sus dramáticas consecuencias es el de la epi- La tecnología Terminator a la cual se hizo referencia anteriormente permite
demia del SIDA. Más 95% de las 34 millones de personas infectadas con el comprobar hasta qué punto es éste un objetivo expreso de la investigación
virus de HIV viven en países “en desarrollo” (Gerster, 2000). El productor de biotecnológica, aun de aquella financiada con fondos públicos (Ho y Traavik,
medicamentos genéricos Cipla de la India puede ofrecer su combinación de s.f.).
medicamentos para el SIDA por unos 150 a 300 dólares al año, medicamen- La “libertad de comercio”, impuesta crecientemente por los intereses de
tos que son vendidos por las transnacionales farmacéuticas por 10 000 a estas transnacionales a los campesinos de todo el mundo, está conduciendo
15 000 dólares al año (Third World Network, 2000). Los Estados Unidos han hacia una reducción de la variedad genética de muchos de los principales cul-
ejercido fuertes presiones, acompañadas de amenazas de sanciones comer- tivos alimenticios. Esta reducción de la diversidad genética, asociada a una
ciales para obligar a muchos países del Sur a prohibir la producción o impor- visión ingenieril de la agricultura, basada en un control extremo de tipo fa-
tación de estos medicamentos genéricos. El conflicto ha sido definido como bril sobre cada fase del proceso productivo –con semillas manipuladas gené-
uno que confronta los “Derechos de patentes” contra los “Derechos de los pa- ticamente y el uso intensivo de agroquímicos– reduce drásticamente la capa-
cientes”12 (Third World Network, 2000). Todo esto ocurre a pesar de que una cidad auto-adaptativa y regenerativa de los sistemas ecológicos (Shiva, 1991;
alta proporción de los gastos de investigación de las empresas farmacéuticas 1997).
es financiada con recursos públicos.13 La ingeniería genética es frecuentemente justificada como una tecnología
humana que alimenta a más gente con mejor comida. Nada pudiera estar más
lejos de la verdad. Con muy pocas excepciones, el verdadero propósito de la in-
4. AMENAZAS A LA SEGURIDAD ALIMENTARIA geniería genética es el aumentar las ventas de químicos y productos biogenéti-
cos a productores agrícolas dependientes. (Ehrenfield, 1998)14
Y LOS MODOS DE VIDA DE CAMPESINOS
Y PUEBLOS ABORÍGENES DE TODO EL MUNDO

En la actualidad “80% de las patentes sobre alimentos modificados ge- 5. BIODIVERSIDAD Y BIOPIRATERÍA:
néticamente están en manos de 13 transnacionales, y las 5 compañías agro-
químicas más grandes controlan casi todo el mercado global de semillas”.
LA EXPROPIACIÓN DE LOS SABERES TRADICIONALES
DE PUEBLOS CAMPESINOS Y ABORÍGENES
(Van Dillen y Leen, 2000)
Como consecuencia del establecimiento de patentes sobre diversas for- El proyecto global de las transnacionales biotecnológicas dirigido al
mas de vida, y la apropiación/expropiación del conocimiento campesino/co- control de la vida representa un modelo civilizatorio radical e inconciliable-
munitario por parte de las grandes transnacionales de semillas y agroquími- mente enfrentado al de los pueblos campesinos y aborígenes de la mayor par-
cos, están cambiando aceleradamente los patrones de producción campesinos te del sur del planeta, así como una amenaza directa a la diversidad genética
en escala global. Los campesinos se hacen cada vez menos autónomos, cada que hace posible la continuidad de la vida. Se trata de un modelo, estandari-
vez más dependientes de la compra de costosos insumos de las transnaciona- zado que pretende imponer cultivos y semillas de una muy estrecha variación
les (The Gaia Foundation and Genetic Resources Action International, 1998). genética en todo el planeta. Se busca reemplazar el conocimiento local, tra-
dicional, corporeizado, adaptado a contextos ecológicos extremadamente di-
ferenciados por modelos fabriles en los cuales se aspira a lograr el máximo
12. Ver declaración del taller sobre “Derechos de patentes y derechos de los pacientes”, con partici- de control posible. El modelo de la gran producción agrícola de los Estados
pación de académicos, activistas sociales y de salud, funcionarios de gobierno y políticos de di-
ferentes partes del mundo, realizado en Oslo en mayo del 2000 (Third World Network, 2000).
13. “Sólo en el año fiscal de 1999, el gobierno de los Estados Unidos gastó más de $ 3,4 miles de 14. Si quedase alguna duda de que la investigación biotecnológica está más orientada hacia el lucro
millones en el apoyo a la investigación y desarrollo de aplicaciones biotecnológicas”. (Lane, de las transnacionales que a mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población del
1995). planeta, esta duda quedaría despejada por la tecnología Terminator.
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Unidos, con su extrema homogeneidad genética, es el patrón de referencia de do que un estimado de 83% de los esfuerzos por localizar y aprovechar nuevas
lo que debería a los ojos de estas empresas ser la agricultura “moderna” en el especies –proceso conocido como bio-prospección– ocurre en el sur. De los in-
planeta.15 gredientes activos en las modernas drogas que se venden por prescripción mé-
dica, aproximadamente tres cuartas partes entraron a la atención de investiga-
Se repite en nuevo contexto lo que buscó la llamada administración dores debido a su uso en las medicinas tradicionales en el Mundo de la Mayo-
científica de la empresa, el incremento simultáneo del poder y la ganancia de ría. El valor actual del mercado mundial para plantas medicinales derivadas de
la parte patronal mediante un sistemático proceso de expropiación de la ex- materiales utilizados por las comunidades indígenas se calcula en $43 mil mi-
periencia, el conocimiento y las innovaciones de los trabajadores (Taylor y llones al año. Igualmente, el valor para la moderna industria de las semillas de
Fayol, 1971). Hoy las transnacionales biotecnológicas –para la sistemática variedades de cultivos desarrollado por las comunidades indígenas se estima en
prospección de variedades de animales y plantas y sus potenciales usos me- $15 mil millones por año. Hay también ganancias enormes generadas del uso
dicinales, alimenticios y/o industriales– se apropian de los conocimientos de de otras innumerables plantas encontradas en comunidades indígenas que aho-
los pueblos aborígenes y campesinos de todo el mundo, en lo que ha sido ca- ra entran en la fabricación de tejidos, perfumes, dulcificantes y cosméticos.
(Oram, 1999)
talogado con toda propiedad de biopiratería. (Shiva, 1997). Al igual que en
la llamada administración científica, se trata de un violento proceso de apro- Producto de este régimen legal global de biopiratería es la inmensa ga-
piación/concentración del conocimiento que acelera las tendencias a la con- ma de patentes –basados en la expropiación no reconocida de los conoci-
centración global del poder y al establecimiento de una relación de creciente mientos y/o recursos de otros que han sido otorgados, particularmente por la
subordinación de todos los pueblos del planeta a las exigencias de la dinámi- Oficina de Patentes de los Estados Unidos (Rural Advancement Foundation
ca expansiva del capital. International, 2000a). Muchas de estas patentes han sido particularmente es-
Como expresión desnuda del carácter colonial-eurocéntrico de los regí- candalosas como la de ingredientes activos del árbol de neem que han sido
menes legales que hoy tienden a universalizarse, en los Estados Unidos se re- ampliamente utilizados para muy diversas aplicaciones en la India durante
conocen como “nuevos” y se permite patentar plantas y compuestos orgáni- centenares de años.16
cos y sus usos y aplicaciones, aun en los casos en que éstas estén ampliamen- Las universidades principalmente pero no solo del Norte desempeñan
te divulgadas y utilizadas en otros países, si se cumple con la condición de un papel central en las investigaciones que permiten identificar y privatizar
que este conocimiento de los “otros” no haya sido previamente publicado el conocimiento tradicional de pueblos campesinos y aborígenes, así como de
(Correa, 2000: 57). sus recursos genéticos. Esto ocurre tanto en las ciencias sociales (departa-
La mayor parte de la biodiversidad del mundo se encuentra en el sur. A mentos de antropología) como en las ciencias naturales y áreas tecnológicas
través de la historia, esta riqueza de flora ha sido considerada como propiedad (departamentos de biología y biotecnología). Las patentes derivadas de estas
común de las comunidades locales. Las sociedades tradicionales han tanto usu- investigaciones constituyen fuente de abundantes recursos para muchas de
fructuado como protegido esta diversidad, dependiendo de ésta como base pa- las principales universidades norteamericanas, una expresión más de la ten-
ra su comida, medicina, ropa y materiales de construcción. Así, mientras que dencia hacia una mercantilización creciente de estas instituciones. Estas in-
menos de 1% de esta enorme diversidad ha sido documentada por la ciencia vestigaciones se han convertido en creciente fuente de polémica y resisten-
moderna, una tremenda acopio de información se ha acumulado a través del co- cia, en la medida en que las comunidades afectadas las conocen.17
nocimiento cultural de los pueblos aborígenes.
La riqueza de material genético y el conocimiento cultural íntimo de las
16. La Rural Advancement Foundation International realiza un cuidadoso seguimiento de la biopi-
propiedades de especies de la planta entre las poblaciones locales ha significa-
ratería global. Sus informes anuales son una fuente invalorable de información tanto para inves-
tigadores como para grupos y organizaciones que luchan en contra de esta expropiación legali-
15. “Se calcula que en los últimos 50 años han desaparecido aproximadamente 95% de las varieda- zada. (2000a).
des nativas de granos, frijoles, nueces, frutas y vegetales en los Estados Unidos”. (Batalion 17. Ver, por ejemplo, el proyecto Investigación farmacéutica y uso sustentable del conocimiento et-
2000) nobotánico y biodiversidad en la región maya de Los Altos de Chiapas, que realizan en colabo-
92 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 93

6. LA GEOPOLÍTICA DE LOS DERECHOS tentes y el acceso a las medicinas, los representantes de los Estados Unidos
DE PROPIEDAD INTELECTUAL exigían el cumplimiento de estrictas interpretaciones de los acuerdos. (Third
World Network, 2001). Como se afirmó anteriormente, mediante amenazas
Como ha podido constatarse en el espectro de asuntos críticos para el de aplicación de sanciones bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio Exte-
presente y futuro de la humanidad que están siendo afectados por los acuer- rior de los Estados Unidos, el gobierno de dicho país ha presionado a los go-
dos de derechos de propiedad intelectual, se trata de uno de los ejes más di- biernos del Sur para que pongan en vigencia los compromisos antes de las fe-
námicos del proceso de concentración del poder y acentuación de las desi- chas previstas o cumplan con compromisos mayores que los contemplados
gualdades que caracteriza las actuales tendencias hegemónicas de la globali- en los tratados.18
zación. Aquí están operando las nuevas formas como se estructuran y conso- Otra vía lo constituyen los tratados bilaterales de comercio, inversión,
lidan las relaciones de poder en el ámbito global, cuando están en juego las ayuda, ciencia y tecnología y los de derechos de propiedad intelectual, que se
condiciones de vida de la mayor parte de la población del planeta; las posi- han venido firmando en forma silenciosa entre países industrializados y paí-
bilidades de supervivencia de pueblos y comunidades que en todo el mundo ses del Sur en los últimos años. En muchos de estos acuerdos, que han sido
defienden el derecho a otras opciones culturales alternativas a la mercantili- caracterizados como acuerdos TRIPS-plus, se han establecido niveles de pro-
zación total; así como el futuro de la vida sobre el planeta. tección de la propiedad intelectual mucho más estrictos que los contempla-
Las negociaciones en torno a los derechos de propiedad intelectual en dos en TRIPS. De acuerdo a Genetic Resources Action International, en es-
el contexto de la Organización Mundial de Comercio (TRIPS) marcan un hi- tos acuerdos se ha avanzado tanto que “…TRIPS podría en poco tiempo ser
to significativo en este juego de pugnas e intereses, pero de ninguna manera obsoleto”. (Genetic Resources Action International, 2001).
constituyen un punto de llegada. No representan un punto de llegada porque La lucha en contra de la imposición universal de este régimen de pro-
no satisfacen plenamente las aspiraciones de las empresas transnacionales ni piedad intelectual, reconocido como un componente medular de la dinámica
de los gobiernos de los países más ricos del Norte ni, por otro lado, han lo- de la globalización neoliberal, ha servido como catalizador y unificador de
grado derrotar las resistencias y oposiciones que estos acuerdos han provoca- múltiples formas de protesta y resistencia en contra de estas tendencias en to-
do en todo el mundo. do el mundo. Esto ha permitido la articulación y la coordinación de las ac-
Desde el punto de vista de sus proponentes, los acuerdos contenidos en ciones de poblaciones aborígenes de todo el planeta, organizaciones campe-
TRIPS constituyen solo unos niveles mínimos de protección de la propiedad sinas del Sur y del Norte, organizaciones ambientalistas, grupos y organiza-
intelectual. Está en su agenda el avanzar hacia acuerdos mucho más exigen- ciones de investigación y activismo político en torno a la agricultura y la bio-
tes; lo que ocurre por varias vías. En primer lugar, por la insistencia en la in- diversidad, y demás organizaciones que realizan acciones de protesta y resis-
terpretación lo menos flexible posible de aquellos puntos que en las negocia- tencia a la globalización. Se han constituido múltiples redes internacionales
ciones de TRIPS fueron dejados con un cierto grado de ambigüedad. Es este que, haciendo uso intensivo del internet, han logrado coordinar muy efecti-
el caso, por ejemplo, de las negociaciones realizadas en junio del 2001 sobre vamente sus acciones.
las implicaciones de los acuerdos TRIPS para la salud pública de los países Las protestas de Seattle tuvieron el tema de los derechos de propiedad
del sur. Mientras los representantes del Sur buscaban salidas para lo que intelectual como un objetivo central (Seoane y Taddei, 2000) (ver recuadro).
veían como severas restricciones para el desarrollo de políticas de salud pú-
blica en sus respectivos países, en especial el tema de la relación entre las pa-

18. “El derecho estadounidense contempla que un país extranjero puede negar ‘protección adecua-
ración la Universidad de Georgia, el Colegio de la Frontera Sur de México y la empresa biotec- da y efectiva’ de los derechos de propiedad intelectual a pesar de que dicho país observe las obli-
nológica Molecular Nature Limited del Reino Unido. Ana Ester Ceceña, “¿Biopiratería o desa- gaciones específicas estipuladas por el Acuerdo sobre TRIPS. Un país (Argentina) fue sanciona-
rrollo sustentable?”. Chiapas (México) 9 (2000). do en 1997 y muchos otros están en la lista”. (Correa, 1998)
94 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 95

Dada la trascendencia de los intereses que están en juego, se trata sin duda de
están en manos de un puñado de transnacionales del agro y terratenientes. Ello
una confrontación que no puede sino profundizarse.
ha llevado a la migración forzada de miles de miembros de nuestras comunida-
des, que se trasladan a las ciudades vecinas, donde terminan transformándose
en personas sin hogar y desocupadas. El Acuerdo de la OMC sobre Productos
DECLARACIÓN DE SEATTLE DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS* Forestales promueve el libre comercio en ese rubro. Al eliminarse las tarifas so-
bre los productos forestales en los países desarrollados para el año 2000, y en
En ocasión de la Tercera Reunión Ministerial de la Organización
los subdesarrollados para el 2003, este Acuerdo llevará a la deforestación en
Mundial del Comercio. 30 de noviembre - 3 de diciembre, 1999
muchos de los ecosistemas del mundo donde viven pueblos indígenas.
Nosotros, Pueblos Indígenas de diferentes regiones del mundo, hemos En muchos países se están modificando las leyes de minería con el fin de
venido a Seattle a expresar nuestra gran preocupación por cómo la Organiza- permitir la entrada de compañías mineras extranjeras. De este modo éstas po-
ción Mundial del Comercio está destruyendo nuestra Madre Tierra, junto a la drán adquirir nuestras propias tierras mineras y desplazar sin obstáculo alguno
diversidad cultural y biológica de la que somos parte. a los pueblos indígenas de sus territorios ancestrales. Estas operaciones de mi-
nería en gran escala, al igual que las de extracción de petróleo, siguen degra-
La liberalización del comercio y el desarrollo orientado a la exportación,
dando nuestras tierras y frágiles ecosistemas, y contaminando el suelo, el agua
que son los principios fundamentales en los que se basan las políticas impulsa-
y el aire de nuestras comunidades.
das por la OMC están generando los más adversos impactos sobre la vida de
los pueblos indígenas. Nuestro derecho inherente a la autodeterminación, nues- La apropiación de nuestras tierras y nuestros recursos, junto a la agresi-
tra soberanía como naciones, los tratados y otros acuerdos consultivos que las va promoción del consumismo e individualismo de la cultura occidental, si-
naciones y pueblos indígenas hemos negociado con otras naciones-Estados, se guen destruyendo estilos de vida tradicionales y culturas. El resultado de este
ven minados por los Acuerdos de la OMC. Dada la gravedad del impacto de ta- proceso es no solo la degradación ambiental, sino también enfermedad, aliena-
les Acuerdos sobre nuestras comunidades, que se manifiesta tanto a través de ción y altos niveles de estrés, que se manifiestan en altas tasas de alcoholismo
la degradación ambiental como de la militarización y la violencia que general- y suicidio.
mente acompaña a los proyectos de desarrollo, dicho impacto debe ser aborda- Los TRIPS (Aspectos de los Derechos de propiedad Intelectual vincula-
do de inmediato. dos al Comercio) de la OMC fomentan el robo y patentamiento de nuestros re-
El Acuerdo de la OMC sobre Agricultura, que promueve la competencia cursos biogenéticos. Algunas de las plantas que los pueblos indígenas han des-
a través de las exportaciones y la liberalización de las importaciones, ha permi- cubierto, cultivado y utilizado como alimento, medicinas y para sus rituales sa-
tido la entrada de productos agrícolas a precios bajos en nuestras comunidades. grados ya han sido patentadas en EE.UU., Japón y Europa.
Ello está provocando la destrucción de las prácticas agrícolas ecológicamente Como ejemplo de lo anterior tenemos la ayahuasca, la quinoa y la sangre
razonables y sustentables de los pueblos indígenas. de drago en las selvas de América del Sur, la kava en el Pacífico, el azafrán y
La seguridad alimentaria y la producción de cultivos tradicionales se ven el melón amargo en Asia. Nuestro acceso a y control sobre nuestra propia di-
seriamente comprometidos. Entre los pueblos indígenas han aumentado signi- versidad biológica, y el control sobre nuestro conocimiento tradicional y patri-
ficativamente los casos de diabetes, cáncer e hipertensión debido a la escasez monio intelectual se ven amenazados por el Acuerdo TRIPS.
de los alimentos tradicionales y a la entrada de comida-chatarra en nuestras co- El artículo 27.3b del Acuerdo TRIPS permite el patentamiento de formas
munidades. de vida y hace una distinción artificial entre plantas, animales y microorganis-
La agricultura en pequeña escala está siendo desplazada por las plantacio- mos. La discriminación entre procesos “esencialmente biológicos”, “no bioló-
nes comerciales de exportación, que se concentran en las tierras ancestrales y gicos” y “microbiológicos” es también errónea. De acuerdo con lo que sabe-
mos todas éstas son formas de vida y todos estos procesos generadores de vida
son sagrados y no deben estar sujetos a ningún tipo de propiedad privada.
* Tomado de la página web de Eco-Argentina <http://www.geocities.com/RainForest-
Por último, la liberalización del sector servicios e inversiones, que está
/4911/seattle.htm>. siendo impulsada por el Acuerdo General de Servicios (GATS), refuerza la do-
96 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 97

minación y el control monopólico de las corporaciones transnacionales sobre dígenas tuvieran libre acceso a servicios sanitarios culturalmente apropiados
sectores estratégicos de la economía. El Banco Mundial y el Fondo Monetario y de buena calidad.
Internacional imponen condicionamientos de liberalización, desregulación y d. Debería regularse la liberalización de los servicios financieros, que ha con-
privatización a los países atrapados en la trampa de la deuda. Estos condicio- vertido al mundo en un casino de dimensiones planetarias.
namientos son además reforzados por la OMC.
En relación con el Acuerdo TRIPS realizamos las siguientes propuestas:
A la luz de los adversos impactos y consecuencias que han traído consi-
a. Debería enmendarse el artículo 27.3b prohibiéndose en forma categórica el
go los Acuerdos de la OMC arriba mencionados, nosotros, los pueblos indíge-
patentamiento de toda forma de vida. El mismo debería prohibir expresa-
nas presentamos las siguientes demandas:
mente el patentamiento de microorganismos, plantas, animales, incluidas
Exigimos que se realicen en forma urgente análisis sociales y de justicia sus partes, tanto genes como secuencias de genes, células, líneas de células,
ambiental acerca de los efectos acumulativos que tales acuerdos tendrán sobre proteínas o semillas.
los pueblos indígenas. Estos deberían participar en pie de igualdad en el esta-
b. Asimismo debería prohibir el patentamiento de procesos naturales, sean és-
blecimiento de criterios e indicadores para dichos análisis, de modo que sean
tos biológicos o microbiológicos, siempre que impliquen el uso de plantas,
tenidos en cuenta aspectos espirituales y culturales.
animales o microorganismos y sus partes para la producción de variedades
Debe realizarse una revisión de los Acuerdos a fin de abordar todas las vegetales, animales o microbianas.
injusticias y desequilibrios que afectan adversamente a los pueblos indígenas.
c. Debería asegurarse la exploración y el desarrollo de formas alternativas de
En ese sentido realizamos las siguientes propuestas:
protección, más allá del régimen dominante de propiedad intelectual con la
Para el Acuerdo sobre Agricultura: visión occidental. Tales alternativas deben proteger el conocimiento y las in-
a. Los pequeños agricultores no deben estar comprendidos en el mismo, dado novaciones y prácticas en la agricultura, el cuidado de la salud y la conser-
que ellos se dedican mayormente a la producción para el uso doméstico y vación de la biodiversidad. Las mismas deberían basarse en los métodos y
venden sus productos en los mercados locales. leyes consuetudinarias indígenas para la protección del conocimiento, el pa-
b. Debería asegurarse el reconocimiento y la protección de los derechos de los trimonio y los recursos biológicos.
pueblos indígenas a sus territorios y recursos, así como sus derechos a con- d. Debería garantizarse que la protección ofrecida al conocimiento, la innova-
tinuar practicando su agricultura y manejo sustentable de los recursos, y a ción y las prácticas indígenas y tradicionales esté acorde con lo establecido
conservar sus medios de vida tradicionales. por la Convención de Diversidad Biológica (por ejemplo, en los artículos 8j,
c. Debería garantizarse la seguridad alimentaria y la capacidad de los pueblos 10c, 17.2 y 18.4) y por el Emprendimiento Internacional sobre Recursos Fi-
indígenas a producir, consumir y comercializar sus alimentos tradicionales. togenéticos.
Respecto de la liberalización de los servicios y las inversiones recomen- e. Debería tenerse en cuenta el derecho de los pueblos indígenas y de los agri-
damos lo siguiente: cultores a continuar con sus prácticas tradicionales de almacenar, compartir
e intercambiar semillas, así como de cultivar, cosechar y utilizar plantas me-
a. Debe frenarse toda actividad insustentable, como ser la minería, la planta-
dicinales.
ción de monocultivos comerciales, la construcción de represas, la explota-
ción petrolera, la conversión de predios en campos de golf, el madereo, y f. Debería prohibirse a los investigadores científicos y las corporaciones que
otras actividades que destruyen las tierras indígenas y violan los derechos de se apropien y patenten semillas y plantas medicinales indígenas, así como
los pueblos indígenas a sus territorios y recursos. conocimiento indígena acerca de estas formas de vida. Debería respetarse el
derecho al consentimiento previamente informado y al veto por parte de los
b. Asimismo debería reconocerse y protegerse el derecho de los pueblos indí-
pueblos indígenas.
genas a sus estilos de vida tradicionales, sus normas culturales y sus valores.
En caso de que no puedan atenderse las propuestas que formulamos pre-
c. No debería permitirse la liberalización de los servicios, en especial en el
viamente, exigimos la eliminación de los Acuerdos sobre Agricultura, Produc-
área de la salud, si ello implicara un impedimento para que los pueblos in-
tos Forestales y TRIPS de la OMC.
98 Edgardo Lander 4 / Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global 99

BIBLIOGRAFÍA
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El título de este artículo pregunta si los conceptos de subalterno y de in-


telectual implican una contradicción. Por un lado, Gayatri Spivak había argu-
mentado que los estudios subalternos construyeron a los subalternos como
los que no pueden intervenir directamente en la producción del conocimien-
to. Por el otro lado, el intelectual es ciertamente la figura paradigmática de la
generación de conocimientos y de la intervención pública. Mi pregunta sur-
ge de una perspectiva particular, una perspectiva que se relaciona con el
boom reciente de la producción audiovisual por diferentes comunidades in-
dígenas en Latinoamérica y especialmente en Bolivia.
En 1996, CEFREC, un centro de formación cinematográfica, y las or-
ganizaciones indígenas y campesinas más importantes de Bolivia (CSUTCB,
CIDOB, CSCB), acordaron fundar el Plan Nacional Indígena/Originario de
Comunicación Audiovisual.2 El propósito del plan es utilizar la producción y

1. Quisiera agradecerle a Reynaldo Yujra, Alfredo Copa, Iván Sanjinés, Julia Mosúa, Marcelino
Pinto y otros videastas las conversaciones sostenidas en La Paz, Quetzaltenango y Nueva York.
A Walter Mignolo gracias por sus comentarios perspicaces a una versión anterior de este artícu-
lo. A Catherine Walsh y a Carmen Millán de Benavides gracias por brindarme la oportunidad de
presentar y discutir mis ideas en el Taller Intercultural de la Universidad Andina Simón Bolívar
(Quito, Ecuador) y en el Instituto Pensar (Pontificia Universidad la Javeriana, Bogotá), respec-
tivamente. Una versión preliminar de este trabajo también fue presentada en LASA 2000.
2. Ver la página web que mantienen CEFREC (Centro de Formación y Realización Cinematográ-
104 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 105

comunicación audiovisual para el “autodiagnóstico” de problemas y solucio- démico se nutre de sus intercambios sincrónicos y diacrónicos, asimismo las
nes en las comunidades indígenas de Bolivia. Según el plan, primero, las co- perspectivas de los videastas indígenas surgen del intercambio. En este caso,
munidades mismas generan conocimiento a través de un proceso de discu- de producciones audiovisuales entre videastas y públicos de la región andina
sión que debe llevar al “consenso” (Manual para facilitadores 1, s.f.). Segun- con aquellos de los Llanos y la Amazonía, pero también con audiencias en
do, estos conocimientos se matizan y se difunden a través de la comunicación Guatemala, México, Norteamérica y Canadá. Las imágenes locales son crea-
intercultural con distintas comunidades heterogéneas. Con el uso del video se das y diseminadas a través de las tecnologías visuales paradigmáticas de la
establece una red que forma no solo nuevos circuitos de comunicación sino globalización (video digital, internet). Al mismo tiempo, estas producciones
que también produce conocimiento. se hacen posibles por el trabajo entusiasta de participantes y organizadores
¿Cómo se puede entender esta política epistémica que surge del video locales, mal o no remunerados, quienes, en el caso boliviano, solicitan fon-
indígena? ¿Es una intervención subalterna, parecida a la estrategia del testi- dos o becas internacionales de una ONG vasca (Mugarik Gabe) y de la AECI,
monio literario? ¿Cómo teorizar una creación de conocimientos que evita la la instancia del Estado español que quiere promover el desarrollo multicultu-
confrontación con las instituciones educativas hegemónicas y sus agentes, ral.
los maestros y académicos? Cómo entender o dialogar desde la academia con Por otro lado, la metodología intentada aquí trata de hacer posible el
epistemologías que no solo cruzan la frontera colonial del eurocentrismo si- pensar en comunicación con los videastas y sus productos culturales, atrave-
no que eluden los requisitos del alfabetismo y proponen la tecnología audio- sando así la frontera entre la academia (norteamericana) y la política episté-
visual como apropiada y apropiable? En lo que sigue exploraré algunas difi- mica de organizaciones indígenas y originarias. Tal diálogo no toma lugar en
cultades para entrar en un diálogo con los nuevos movimientos epistemoló- el vació, sus condiciones no dependen solo de la voluntad de entrar en comu-
gicos, que busca evitar la perpetuación de viejos diseños colonialistas y pa- nicación. Más bien, esto es un contexto que ha sido formado por las geopo-
ternalistas. líticas de conocimiento, a su vez implicadas con las relaciones coloniales de
poder y sus legados (Mignolo, 2000; Quijano, 1997; Coronil, 1996). Según
este diseño, la escritura alfabética y el dominio colonial constituyeron una
narrativa dominante de la realidad cuya perspectiva se representa como uni-
versal aunque se trate de conocimientos particulares, resultantes de los inte-
I reses y contextos histórico-sociales en los que el conocimiento se produce.
Desde el siglo XVI, las geopolíticas de conocimiento han designado, en pro-
Mi enfoque está en la dimensión epistemológica de la subalternidad, no cesos dinámicos, tanto los idiomas como las perspectivas de la producción de
en la cuestión de la hegemonía política que fue teorizada por investigadores conocimiento académico (lo cual hoy es el inglés), y asimismo han distribui-
como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe a partir del contexto europeo. Tam- do los recursos económicos para su producción y diseminación. Después de
poco me interesa “teorizar” en abstracto sobre la lógica de la subalternidad. la Segunda Guerra Mundial, este contexto fue rearticulado por los estudios
Más bien, parto de un contexto histórico específico que determina la cara que de área, donde se extrae información del llamado tercer o cuarto mundo pa-
la subalternidad asume en el contexto de la producción de conocimiento. Es- ra generar conocimientos en el sistema universitario occidental (Mignolo,
te contexto es marcado por el capitalismo y los legados del colonialismo. Al 2000).
entrar en diálogo con la política epistémica de los movimientos indígenas se Estos aspectos hacen posible hoy día hablar, por ejemplo, de las univer-
iluminan y se cruzan varias fronteras. Por un lado, tanto como el pensar aca- sidades latinoamericanas como sitios subalternizados de la producción de co-
nocimientos porque se ubican geopolíticamente en lo que el discurso euro-
céntrico hegemónico ha designado como área de estudios, conocimiento lo-
fica) y CLACPI (Consejo Latinoamericano de Cine y Video de los Pueblos Indígenas) desde oc-
tubre 2000: <http://videoindigena.bolnet.bo>. cal y no lugar de producción teórica (ver entrevista con Mignolo en este vo-
106 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 107

lumen). Esta realidad se produce como relación económica social y como te céntrica a las geopolíticas del conocimiento. De hecho, el video descubre
aparente verdad científica, donde el discurso que parece probar la realidad es un proceso de subalternización complejo de la subjetividad indígena donde
realmente constitutivo de ella. El discurso produce esta realidad tanto que es se vinculan imaginarios de raza con las concepciones europeas y modernas
producido por ella. La subalternización de la producción epistémica del ter- del género. Los legados coloniales de las geopolíticas del conocimiento han
cer mundo se agrava aún cuando no se aplica la teoría del primer mundo en creado un denso tejido que hace difícil para los académicos occidentales per-
el sitio local sino que se desafían los ejes teóricos desde la experiencia local, cibir el pensar a otro como algo distinto de un objeto de estudio. El proble-
negándole simultáneamente su status universal a la teoría en sí. Esta fronte- ma del pensar y de lo subalterno, por lo tanto, implica cuestionar la relación
ra geopolítica entre primer y tercer mundo sigue marcada por las historias y entre distintos espacios geopolíticos, capitales culturales y económicos que
experiencias coloniales y sus legados, y constituye la “diferencia colonial” de desembocan en los distintos estratos y relaciones de subalternidad y las defi-
la subalternización epistemológica (Mignolo, 2000).3 niciones de lo que sea “identidad”.
Aunque la nueva hegemonía de la multiculturalidad posibilita una pro-
liferación de “epistemologías fronterizas” que socavan parcialmente esos di-
seños geopolíticos hegemónicos de larga duración (Mignolo, 2000), las geo-
políticas de conocimiento y las relaciones coloniales de poder y sus legados
también están siendo rearticuladas (Coronil, 2000; Lander, 2001; Haraway, II
1997).4 El colonialismo, al mismo tiempo, encuentra su prolongación al in-
terior en un proceso de desplazar la subalternidad hacia las poblaciones rura- El video ficción Qati Qati (1999),5 por ejemplo, tematiza la relación en-
les, los iletrados, los no-racionales y también las mujeres y lo que se deja aso- tre conocimiento y género para contribuir a una discusión ética sobre la rele-
ciar con lo femenino. vancia de las tradiciones y creencias míticas dentro del sistema mundial del
Si una dimensión de la subalternidad tiene que ver con el status episte- capitalismo neoliberal. Este video, filmado en digital y producido por el CE-
mológico global de la producción intelectual del tercer mundo, es decir, con FREC (Centro de Formación y Realización Cinematográfica) y los CAIB
la subalternización de los idiomas y perspectivas alternativas al eurocentris- (Comunicadores Audiovisuales Indígenas/Originarios de Bolivia), es narrado
mo (Quijano, 1997; Mignolo, 2000), al pensar desde la producción audiovi- en aymara con subtítulos en español. Se rodó en la comunidad de origen del
sual indígena, se vislumbra que la cuestión tecnológica –el empleo de la es- responsable6 Reynaldo Yujra, en el Altiplano de Carabuco. El video contri-
critura alfabética y su relación con el concepto del intelectual– es igualmen- buye a una discusión panindígena intercultural en dos niveles: primero, den-
tro de la red de distribución de los videos, según el Plan de Comunicación
Audiovisual, produce conocimiento como parte de un proceso de comunica-
3. Mignolo (2000) define la noción de la diferencia colonial como el imaginario global que se vol- ción entre diferentes comunidades rurales y étnicas (CEFREC, 2001). Segun-
vió hegemónico a través del colonialismo, al clasificar la diferencia de acuerdo con valores de-
siguales. Es un término que visibiliza la frontera entre el mismo eurocéntrico y su otro como con-
do, a nivel de la representación, tematiza una diferencia epistemológica en-
secuencia histórica de la colonialización y sus legados en el sistema mundo moderno/colonial. tre distintos modos de saber.
Aníbal Quijano (1997) denomina a la fuerza y lógica detrás de tal división del mundo como “la
colonialidad del poder”. Su matriz ha sido el racismo en su temprana formulación moderna/co-
lonial en términos de la pureza de sangre y en su articulación moderna/colonial propia como el 5. Qati Qati ganó el primer premio para ficción en el VI Festival Internacional del Cine y Video
racismo científico. Su metáfora, de acuerdo a Mignolo (2000) ha sido el “occidentalismo” a tra- Indígena que tomó lugar en Quetzaltenango, Guatemala, en agosto de 1999, y también el primer
vés de todas las manos cambiantes e ideologías que suscribieron la historia del capitalismo (13). premio para ficción durante el Festival de Cine y Video de los Pueblos de Abya-Yala, en Quito,
4. La rearticulación de estas relaciones se da también a través de la censura de las perspectivas Ecuador en el 2001.
muslimes fundamentalistas en la guerra contra el terrorismo global y difusamente definido. El 6. Los videastas asociados con CAIB/CEFREC insisten en que la producción del video es un pro-
límite de la multiculturalidad a nivel global está trazado contra lo que no es compatible con el ceso colectivo donde las decisiones y las ideas de realización surgen de discusiones y el trabajo
orden dominante. conjunto, evitan por eso el término “realizador”.
108 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 109

El argumento narrativo en Qati Qati se desarrolla a través de dos posi- El público se identifica con el hombre, tanto a través de esta mirada co-
ciones dicotómicas, el hombre, Fulo (Pedro Gutiérrez), que ha perdido sus mo también por una herramienta comunicativa: el humor. Al reírse el prota-
creencias en el poder de los rituales, y su esposa, Valentina (Ofelia Condori) gonista de las supersticiones de su esposa y de la cabeza volante de Valenti-
que incorpora el acceso a las tradiciones. La posición de ella es la del cono- na que ve en sueños, el humor posiciona a los dos: hijos y público, a su la-
cimiento transmitido oralmente a través de los mitos, una posición que se ve do.7 El argumento narrativo y la mirada cinematográfica crean así una ten-
apoyada por los ancianos de la comunidad. La dicotomía epistemológica se sión irresuelta, es una tensión que tematiza el valor de la tradición y su aso-
enmarca así como una dualidad de las subjetividades. Por un lado la mascu- ciación con el género. Desde la perspectiva occidental, de hecho, esta pelícu-
linidad moderna, por el otro, lo femenino, apoyado por hombres a quienes, la vincula dos historias que aparentemente no tienen ninguna conexión. La
Occidente ya no otorgaría una masculinidad completa, dada su edad avanza- negociación de tradición y género se da frente a un crimen, un robo, explíci-
da. El desempeño del debate entre los esposos toma lugar delante de los ni- tamente puesto en escena como moderno e indígena, aunque se encuentra al
ños (una niña y un niño) quienes finalmente van a tener que decidir sobre lo culpable con la ayuda de un espíritu.
que vale preservar de la tradición en la modernidad de los pueblos origina- Cuando vi esta película por primera vez, no la entendí. Pregunté, desde
rios. Aunque la narrativa privilegia la posición del conocimiento femenino, mi posición occidental, ¿cuál sería la conexión entre este relato y el otro de
el protagonista y la mirada de la cámara son masculinos. La mujer sigue sien- la cabeza rodante? ¿Será que el vínculo es simplemente la pérdida de creen-
do el objeto a través del cual el hombre encuentra se redención. cias y tradiciones que llevan al crimen y a la muerte? ¿Dónde está el drama,
el momento clave cuando se toma una decisión que lleva inevitablemente al
final trágico? La solución, de hecho, yace con la agencia, la agencia mascu-
lina pero basada en las creencias de la mujer. La laguna narrativa que el es-
pectador tiene que rellenar yace en los conocimientos sobre rituales que el
propio espectador aporta al proceso de la recepción. Si Fulo hubiera reaccio-
nado a sus visiones con el empleo de unos rituales, tal como el relato del ro-
bo sugiere, habría salvado a su mujer de morirse convertida en una cabeza ro-
dante. Así la aparente oposición de registros epistémicos se convierte en una
complementariedad, una interdependencia necesaria. La epistemología subal-
ternizada por Occidente no está incorporada al régimen occidental sino el mi-
to se transforma en imperativo ético por encima de la racionalidad. La estruc-
tura narrativa sigue de hecho el formato trenzado de las leyendas andinas
donde las historias paralelas se vinculan al echar luz una sobre la otra (Arnol-
do, Jiménez y Yapita, 1998). El sentido racional moderno está incorporado
por Fulo y su racionalidad está complementada por la posición de Valentina
y por la moraleja explicitada al final. Lo que está en juego en la redefinición

7. Las risas del público tal vez se eliciten sin intencionarlo, creados más bien por la carencia de me-
dios técnicos para lograr una imagen más realista de la cabeza rodante. No obstante, la represen-
tación logra así hacerse eco de las dudas del público indígena moderno hacia lo irracional. Se in-
tensifica asimismo la identificación afectiva del público con el protagonista, Fulo (Pedro Gutié-
Figura 1. Fulo (Pedro Gutiérrez) y Valentina (Ofelia Condori), rrez), sus sospechas hacia el mito y con su profundo sentimiento de tragedia al morirse su espo-
protagonistas de Qati Qati. Publicado en <http://videoindigena.bolnet.bo>. sa, al final del video cuento.
110 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 111

de la subjetividad indígena es, por lo tanto, una profunda revisión de las tra- A pesar de la moralidad explicitada que es parte del género narrativo de
diciones epistémicas y de su ética, miradas desde una serie de perspectivas la leyenda, el problema de la relevancia del mito frente a la racionalidad mo-
dobles, lo mítico y lo racional, lo moderno y lo tradicional, lo masculino y lo derna occidental no se resuelve como argumento a favor de un retorno al co-
femenino. nocimiento mítico de la cultura andina precolombina, precisamente porque
En el video se destaca además otro desafío a la razón occidental. La pe- esta película es claramente un relato representado a través de la tecnología au-
lícula cuestiona la imagen de género del hombre indígena, la posición de las diovisual moderna. No estamos frente a una representación épica de las gran-
mujeres en cuanto producción de conocimientos y los legados del colonialis- des confrontaciones entre los colonizados y sus colonizadores.9 El relato su-
mo que han establecido la racionalidad occidental y a su sujeto masculino co- giere, desde la perspectiva cotidiana, debatir la relevancia de los mitos en un
mo formas y subjetividades hegemónicas del conocimiento. Aunque no ten- contexto andino moderno, o posmoderno. La pregunta que surge no es sim-
go aquí tiempo para profundizar en el asunto, me gustaría indicar brevemen- plemente si hay que recuperar tradiciones sino más bien, para qué sería útil
te que en el caso latinoamericano moderno la literatura y cinematografía in- recuperar el mito y las tradiciones, y cuáles tradiciones serían útiles. La idea
digenista clásica esbozan a los hombres indígenas como víctimas mudas de es promover el pensar sobre la modernidad desde una doble perspectiva, des-
las relaciones de poder coloniales.8 Son “feminizados”, es decir, asociados de un lugar “epistémico fronterizo” (Mignolo, 2000), que es tematizado tan-
con una visión modernista y jerárquica de las relaciones de género. Los hom- to en la producción documental (como por ejemplo en Revitalización cultu-
bres indígenas han sido o infantilizados o representados como incapaces de ral y desarrollo; Nuestros idiomas indígenas; Medicina tradicional: la salud
proteger a sus mujeres de violaciones y abuso, y por lo tanto como incapaces en nuestras comunidades; Etnicidad y género en los Llanos de Moxos) como
de ejecutar la masculinidad completa. Al mismo tiempo se les ha negado la también en las ficciones. El tema del mito, su relación con el conocimiento
capacidad de pensar, recurren a la violencia irracional o son equiparados con disciplinado occidental, está también en el centro de las discusiones académi-
la naturaleza entendida como opuesta al espacio urbano moderno y así ata- cas acerca de la subalternidad. Ocupa, sin embargo, un lugar distinto.
dos a las asociaciones metafóricas de Occidente entre naturaleza, inmovili-
dad y feminidad (en términos de la falta de la masculinidad racional-moder-
na). Ejemplos literarios paradigmáticos serían Huasipungo (Jorge Icaza), El
mundo es ancho y ajeno (Ciro Alegría), Raza de Bronce (Alcides Arguedas)
y aún Los ríos profundos (José María Arguedas); ejemplos cinematográficos III
clásicos serían Las montañas no cambian (Jorge Ruiz) y Kukuli (Luis Figue-
roa); un intento de escapar de este diseño sin lograrlo totalmente es el largo- La reflexión tanto de Spivak como del Grupo de los Estudios Subalter-
metraje temprano de Jorge Sanjinés, Ukamau. Esta feminización del sujeto nos de la India no es solo sobre la lucha anticolonial del sujeto social subal-
indígena implica una negación de su capacidad de pensar. El conocimiento ternizado de la India. Igualmente importante para ellos es cuestionar el mis-
moderno y la racionalidad están ligados a la construcción de una subjetividad mo proceso de producir conocimiento sobre este sujeto y de definir la cate-
masculina de origen europeo que excluye así los conocimientos y perspecti- goría de la subalternidad como tal en un contexto epistemológico marcado
vas de aquellos a quienes la ciencia del siglo XIX designó como sus objetos por el eurocentrismo de la historiografía y de las categorías de análisis revo-
de estudio (Fox Keller y Longino, 1996; Stepan y Gilman, 1993). lucionarios.
En el ensayo “La prosa de la contra-insurgencia” (1988/1997), el fun-
dador de los Estudios Subalternos de la India, Ranajit Guha, explora las po-
8. Con respecto a la continua presencia del tema indígena en el cine boliviano, desde las tempra-
nas producciones en los años veinte hasta las actividades del ICB (Instituto Cinematográfico Bo-
liviano) y hasta el presente, ver Gamucio Dagrón (Historia del cine en Bolivia), Pedro Suez (La 9. Gracias a Franco Gamboa por destacar esta diferencia con otras representaciones del sujeto in-
pantalla ajena, Filmografía video boliviana, Cronología de cine). dígena en el cine de Ukamau.
112 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 113

sibilidades de aproximarse al pensar subalterno, a lo que él llama la “concien- política racional. Toda acción o pensar que excede este análisis parece por lo
cia” y las “creencias” subalternas, desde la perspectiva de la historiografía tanto como irracional.
poscolonial. Este pensar subalterno se expresó, en la India, en rebeliones vio- En los EE.UU., la creación del grupo de los Estudios de la Subalterni-
lentas y mesiánicas. El problema para los historiadores del colectivo de Es- dad Latinoamericanos a principios de los 90 (siguiendo al de la India y las
tudios Subalternos es que la historiografía, como disciplina científica de al- pautas teóricas del poscolonialismo) buscaba superar la división entre las
cance universal y origen europeo, no provee los métodos y conceptos para “culturas de investigación en el norte y las culturas a ser investigadas en el
acceder a “la conciencia” subalterna. En primer lugar no existen documentos sur” (Mignolo, 1996: 71). Se intentaba cuestionar tanto las relaciones acadé-
propios de los subalternos donde justificarían sus visiones. Guha se aproxi- micas a través del espacio geopolítico como también las relaciones entre la
ma a la conciencia subalterna, por lo tanto, a través de una metodología pro- academia y las llamadas voces subalternas o marginales.
veniente de la deconstrucción literaria. Lee a contrapelo y en los intersticios El testimonio literario latinoamericano era un momento paradigmático
de las narrativas y de los documentos históricos existentes. del ingreso de la voz subalterna al campo de los Estudios Latinoamericanos.
Por el otro lado, sin embargo, el marco epistemológico de la historio- Pero el discurso testimonial fue comprendido como parte de la política cul-
grafía misma impide “entender” lo que quedaría fuera de sus conceptualiza- tural de los nuevos movimientos sociales, no como una intervención episté-
ciones. Al mostrar que el pensar rebelde o subalterno es profundamente con- mica. Su recepción llevó a los académicos a cuestionar la institución del ca-
tradictorio en relación con la trayectoria marxista de la conciencia proletaria, non literario, constituyendo uno de los aspectos políticamente radicalizados
Guha logra indicar los límites de la historiografía nacional izquierdista. La del desafió posmoderno hacia las autoridades tradicionales y las vanguardias
historiografía no logra escaparse de su propia visión teleología. Con respec- intelectuales. Su fuerza radicaba en su capacidad de impulsar la solidaridad
to a ésta escribe que “no hay nada que la historiografía pueda hacer para eli- política de un público educado en el primer mundo con los oprimidos del ter-
minar tal distorsión por completo, pues ella forma parte de su óptica. Lo que cer mundo. Esta capacidad fue teorizada en términos sumamente modernos,
sí puede hacer, sin embargo, es reconocer tal distorsión como parámetro –co- es decir, el testimonio mantenía su capacidad radical en tanto fenómeno nue-
mo un datum que determina la forma del ejercicio mismo y dejar de preten- vo pero siempre en el margen de las instituciones académicas dominantes. Al
der que la historiografía pueda comprender una conciencia pasada y recons- ser canonizado el testimonio pierde su fuerza política (Moreiras, 1996). El
tituirla” (Guha: 77). Guha logra marcar el límite de la comprensión académi- testimonio se integró así a la máquina universitaria donde la práctica del lec-
ca y resuelve que la historia de las rebeliones anticoloniales populares debe tor (de la literatura y de los estudios culturales) lo convierte en objeto de es-
narrarse dando cuenta de las contradicciones que abren esas rebeliones fren- tudio y de mercado.
te a la teología occidental de liberación. John Beverley (1996) consecuentemente aseguró, hace un par de años,
Guha construye lo subalterno como una categoría social, como la clase que el momento del testimonio ya pasó, porque el testimonio permanece
que no tiene acceso a los medios de escribir y diseminar sus creencias o co- trancado en la representación sin poder proveer un acceso a “lo real”. Según
nocimientos de manera que sea accesible para los académicos. En el centro entiendo, lo que Beverley espera del testimonio, no es tanto que contribuye-
de la categoría de lo subalterno yace la noción del acceso a las herramientas ra a una posición epistémica sino que proveyera el público del norte de una
de la producción del conocimiento, tanto en términos materiales como tam- representación que incite a intervenir en el espacio de “lo real”, es decir en
bién en términos conceptuales. El pensar, o la conciencia elusiva de los su- comprometerse en actos de solidaridad política. Si Beverley está indicando
balternos está –de antemano– marcada por su condición de clase. La concien- con eso un deseo de distinguir la voz subalterna de una multiculturalidad fá-
cia se refiere al conocimiento de las estructuras de opresión (analizadas y de- cilmente vendible dentro del mismo marco neoliberal, estamos con Beverley
finidas de antemano por los intelectuales y académicos a base de estructuras también frente al deseo de escuchar una “conciencia” que se resista a su opre-
aparentemente dadas). La realización de la conciencia se daría como acción sión capitalista.
114 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 115

El Grupo de los Estudios Subalternos Latinoamericanos se quebró, des- ces de entender lo que no puede ser subsumido bajo la lógica de su razón. En
garrado por los distintos intereses académicos y políticos, y por sus diferen- el diseño de Menchú, y también en las producciones de video indígenas, el
cias en cuanto a lo que el “teorizar” mismo debe ser. Beverley declaró su conocimiento indígena (esto es su mismo pensar fronterizo) se concibe en-
muerte oficialmente en el último congreso de LASA en septiembre de 2001. tonces como equivalente al pensar occidental porque los dos aportan una vi-
Las problemáticas enfocadas por el grupo, no dejan de tener relevancia. Co- sión parcial (aunque desde perspectivas distintas). El pensar occidental no es
mo mostró la participación de intelectuales indígenas durante el mismo con- ni más ni menos “universal” que los pensamientos indígenas, no obstante las
greso y la insistente demanda de prestar atención a las políticas epistémicas afirmaciones contrarias desde la ciencia eurocéntrica. Sin embargo, Sommer
de los movimientos sociales, se está cuestionando la relación entre intelec- toma un paso para atrás y reconvierte el testimonio en objeto de estudio al
tuales hegemónicos y subalternos al igual que la diferenciación misma entre creer que el secreto final quiere “ayudar a deslindar los lectores curiosos y
prácticas intelectuales (inclusive la teoría) y prácticas culturales. dominantes de sus objetos vulnerables de atención” (134), mientras que es
El video indígena no está exactamente en la misma posición que el tes- precisamente esta operación la “que causa nuestra curiosidad” (134). A mí
timonio escrito, incorporado al canon literario estadounidense, porque su pú- me parece que las contribuciones epistemológicas subalternas buscan no tan-
blico no son principalmente los grupos liberales o izquierdistas en los to la protección de los académicos, sino un intercambio respetuoso y por lo
EE.UU., vinculados a la academia. Está mas cerca a la metodología historio- tanto también crítico.10
gráfica desarrollada por el centro de investigación aymara, THOA (Taller de Silvia Rivera Cusicanqui, Carlos Mamani y otros intelectuales aymaras
Historia Oral Andina) en Bolivia. El THOA integró el testimonio como par- de Bolivia también teorizan tanto el proceso epistemológico, la relevancia
te central de su historiografía comprometida con el movimiento katarista. Se- del mito, como la articulación particular del colonialismo en los Andes. En
gún Beverley (1996: 281), este testimonio local constituye una política cul- cambio con el trabajo historiográfico del Grupo de Estudios Subalternos de
tural de la que la academia no se ha preocupado adecuadamente. Beverley la India y con los académicos latinoamericanistas del Norte, Rivera Cusican-
(1996), junto con Javier Sanjinés (1996), concluye, sin embargo, que el pú- qui y Mamani trabajan cercanos a los movimientos sociales indígenas, for-
blico para estos testimonios –los sindicatos y organizaciones tradicionales de mando parte de ellos y de su resistencia contra el colonialismo interno que si-
izquierda– se ha disuelto y urbanizado en la diversidad de clases que cruzan gue articulándose en el presente. El Taller de Historia Oral Andina fue un in-
las políticas de identidades étnicas. Para Beverley y Sanjinés estos testimo- tento de cambiar no solo la perspectiva desde la cual se narra la historia, si-
nios se vuelven, por eso, obsoletos (Beverley, 1996: 282). Sostengo, sin em- no también de descolonizar la historiografía, el método epistémico en sí, don-
bargo, que la crítica académica del Norte no advirtió el potencial epistémico de el testimonio se vuelve central en su potencial epistemológico.
anti-colonial de los testimonios precisamente porque comprendía al testimo- El THOA logra escaparse del dilema de la historiografía subalterna por-
nio como producto cultural y de clases sociales. que no ingresa plenamente en la producción del conocimiento hegemónico.11
Quizás la lectura de Doris Sommer acerca del secreto en Me llamo Ri- Más bien transforma los parámetros mismos de esta producción. Cómo lo re-
goberta Menchú constituyera uno de los esfuerzos más explícitos en la críti- sume Rivera Cusicanqui, el THOA asume una doble perspectiva que narra la
ca al testimonio por acercarse a un diálogo intercultural entre lógicas episté-
micas distintas. Sommer (1996) reconoce no solo la dificultad de compren-
der una posición que es a la vez colectiva e individual. También se percata de 10. Sommer no teoriza explicatamente acerca de la diferencia colonial que está debajo de la relación
entre lectores académicos y el testimonio. Su llamada a un política respetuosa de alianzas toda-
que la insistencia de Menchú en el secreto es una performance. Concluye que vía esta suscrita por la necesidad de proteger a Menchú de las lecturas abusivas (132). Creo, sin
el testimonio de Menchú es una “invitación a un tête-a-tête, no a un corazón embargo que el debate acerca de David Stoll más bien resalta que Menchú no estaba proveyen-
a corazón” (143). El secreto de hecho constituye subjetividad intelectual, co- do un documento sino un argumento intelectual.

mo concluye Sommer, el testimonio de Menchú busca mostrar que los cono- 11. Mignolo (2000) discute de una manera útil la elaboración de Chakrabarty respecto a la tensión
entre disciplina, narrativa teleológica y movimientos anticoloniales irracionales que también
cimientos occidentales son parciales, siempre incompletos y tal vez ni capa- preocupa a Guha. Mignolo denomina esta tensión irresuelta “el dilema de Chakrabarty”.
116 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 117

resistencia y la opresión anticolonial a partir de las propias categorías y me- municarse con el público occidental a través del español y de la escritura
todologías aymaras, no a partir de las categorías marxistas (Rivera, 1991). (Mamani Condori, 2000). Mamani Condori, sin embargo, refuerza un van-
Para Rivera Cusicanqui la teoría de los dos ojos (que ve simultáneamente ra- guardismo del intelectual aymara frente a la multiplicidad de movimientos
za y clase) permitió una fusión del análisis anticolonial y antirracista con el indígenas en Bolivia y otros lugares, y particularmente en cuanto a la rela-
análisis de la opresión económica en sus dimensiones nacional e internacio- ción a veces tensa entre indígenas de la Amazonía y quechuas y aymaras en
nal (1984). La investigación aquí no presume ser independiente ni objetiva. el Altiplano. Tanto para Rivera en los años ochenta como para Mamani en el
Más bien es una investigación comprometida con los valores éticos de las co- presente, el enfoque está en lo aymara, no en la comunicación intercultural
munidades aymaras, que se obliga a devolver los resultados a estas comuni- con las demás etnias indígenas de Bolivia y del continente. El THOA man-
dades y a someterse a su juicio. El mito, o sea, lo que Guha y la historiogra- tiene al mismo tiempo una posición fronteriza con la academia –tanto en su
fía occidental se esfuerzan a teorizar, adquiere aquí un valor hermenéutico discurso historiográfico y su modo de producción escrito.
que permite recuperar los ciclos de resistencia aymara contra la colonización El video indígena comparte el compromiso con la producción de cono-
y el racismo. cimiento comprometido con las comunidades indígenas. Al igual que el tra-
Las rebeliones, que siempre fueron vistas como una reacción ‘espasmó- bajo del THOA, el video constituye un esfuerzo de descolonizar el conoci-
dica’ frente a los abusos de la sociedad criolla o española, pueden leerse enton- miento. Pero no lleva el testimonio oral a la escritura alfabética sino más bien
ces desde otra perspectiva: como puntos culminantes de un proceso de acumu- lo incorpora a una práctica colectiva que adapta la tecnología audiovisual a
lación ideológica subterránea, que salen cíclicamente a la ‘superficie’ para ex- prácticas oral-iconográficas propias. El video se sitúa claramente fuera de las
presar la continuidad y autonomía de la sociedad india. Se ha superado así la
disciplinas e instituciones hegemónicas de la educación. Las producciones de
visión instrumental del mito como un espacio de conocimientos, de las inma-
nencias universales del ‘pensamiento salvaje’, o bien –en el otro polo– como video funcionan precisamente en ese ambiente heterogéneo de identidades
mera fabricación de la imaginación, desconectada por completo de la realidad múltiples y dinámicas que describió Javier Sanjinés. Crea las condiciones pa-
‘objetiva’ (Rivera Cusicanqui, 1991: 59). ra la reflexión y el debate de múltiples identificaciones y relaciones con el
neoliberalismo. El video forma, no obstante, parte de una apuesta epistemo-
Spivak (1988) indicó que la operación de los Estudios Subalternos de
lógica indígena cuyo alcance la crítica cultural recién empieza a comprender
construir su objeto de representación como aquel que no dejó registros histo-
(Walsh, 2002: Sanjinés, 2002; Escobar, 1999; Barnhardt-Park, 2001; Mato,
riográficos de su propia representación, funciona no solo a nivel diacrónico
2001).
sino también a nivel sincrónico. Con énfasis en los medios de representación,
Spivak destaca que los Estudios Subalternos enmarcan la relación entre el co-
nocer académico y aquellos grupos de personas que no tienen acceso a esos
circuitos epistemológicos. En el momento en que un grupo de gente o una
persona pueda hacerse escuchar o leer, o sea, tenga acceso a las herramien-
tas materiales, discursivas, y conceptuales de la producción del conocimien- IV
to, cesaría de ser subalterno en el sentido que los mismos Estudios Subalter-
nos producen. ¿Son los videastas indígenas entonces intelectuales en vez de Podría ser útil aproximarse a la aparente contradicción en el término in-
subalternos? ¿Serán mediadores entre la conciencia subalterna y el conoci- telectuales subalternos, deshilachando este hilo de la problemática. ¿Qué se-
miento hegemónico? rá un intelectual? El humanismo entendía al intelectual como un pensador y
Carlos Mamani Condori, quien era dirigente del THOA hasta 1999, en- comentador profesional de la cultura y la sociedad, esto es, educado en la
fatiza que la intelectualidad indígena no es un fenómeno reciente de los años academia pero no necesariamente vinculado a una cierta disciplina y también
setenta. Rescata una tradición intelectual aymara, del amuyiri que trata de co- distinto del experto científico. Ya Gramsci había redefinido esta concepción
humanista aunque su noción de lo subalterno quedaba insertada en una narra-
118 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 119

tiva marxista de la emancipación proletaria. Gramsci distinguió entre intelec- te el sentido en comunicación con otros sino también el sentido en comuni-
tuales orgánicos e intelectuales tradicionales (como los curas o los maestros, cación entre el yo y el mismo” (Spivak, 1997). Privilegiar la escritura escon-
etc.). Tanto los unos como los otros son líderes políticos, pero los intelectua- de así el fonocentrismo de Occidente. Niega asimismo procesos de semiosis
les orgánicos, contrario a los tradicionales, comparten los intereses de clase alternativos como aquellos basados en la comunicación oral-iconográfica de
con los subalternos. Para Gramsci el intelectual es entonces, en primer lugar, los pueblos indígenas (Mignolo, 1994; 1995).
un líder (orgánico o tradicional) de grupos o clases que pueden o no compar- Los Estudios Subalternos Latinoamericanos, a partir de la experiencia
tir sus intereses de clase (1992: 3-23, 56 nota 5). Aunque para él la educación testimonial, construyen las voces subalternas como objeto de estudio, que so-
y, particularmente, la escritura son claves para la formación de los intelectua- lo son accesibles de una forma mediada, traducida, editada y publicada por
les; ellos no son definidos por su pertenencia a la academia ni tampoco por la escritura alfabética.12 ¿Será que el fonocentrismo también obstaculizó a la
su calidad de comentadores de la cultura o la sociedad en general. crítica literaria del testimonio el percibir la apuesta epistemológica del testi-
Gramsci guarda la idea del intelectual vanguardista, esto es, para él la monio de Menchú? Pensar desde el proceso de producción y distribución de
comunicación de los distintos regímenes del conocimiento no se da tanto en video indígena indica que el deseo de escuchar una voz auténtica subalterna
la discusión con otros, sino en la mente del individuo, que luego transmite sufre de un prejuicio y quizás de un deseo utópico del académico moderno
sus ideas a las masas, convirtiéndose así en “líder”. Para Gramsci el proceso por la “pastoral etnográfica” (Russel): que los subalternos estén fuera de los
de educación y escritura son cruciales para formar la capacidad intelectual. procesos de mediación que han convertido a las sociedades occidentales en
Los intelectuales orgánicos se forman así como individuos que reinterpretan sociedades del espectáculo. Debajo de este deseo utópico yace la concepción
el discurso estatal que se transmite a través de la educación, pero que perma- teleológica del desarrollo, constituiva del capitalismo y eurocentrismo, por lo
necen vinculados con los estratos subalternos desde los cuales emergieron. menos, a partir del siglo XVIII (Mignolo, 2000; Escobar, 1994). Como indi-
Estos intelectuales luego instruyen o guían a los subalternos quienes no pro- ca Escobar (1999), sin embargo, el deseo de ubicar “la realidad” como opues-
veen espacios de debate sino más bien forman un poso de experiencias e in- ta a la mediación en el ámbito geopolítico de los llamados tercer y cuarto
tereses que el intelectual orgánico traduce. mundos reitera las geopolíticas de conocimiento que perpetúan la división
Hay dos problemas con el concepto del intelectual orgánico de Grams- entre sujetos y objetos del conocimiento. No hay una conciencia no mediati-
ci que los videastas hacen resaltar. Primero, su énfasis en la escritura alfabé- zada de los subalternos (como ontología), que aún conceptualmente se podría
tica. Gramsci la asume como un requisito del proceso reflexivo y comunica- ubicar más allá de la mediatización. El video indígena se escapa de este bi-
tivo. Esta opinión sigue ampliamente vigente, reiterada tanto por críticos del nario fonocentrista y de su visión teleológica según la cual la oralidad se de-
Norte, como Walter Ong y Jack Goody, como por intelectuales indígenas, co- sarrolla hacia la escritura alfabética (y la capacidad de pensar que subyace a
mo Carlos Mamani Condori, y mestizos, como Galo Ramón. Guha también tal suposición).
lo repitió al acertar que el discurso oral es “desfavorable para un proceso Qati Qati redefine la relación entre espacio, tiempo y subjetividad, que
complicado de formulaciones. No deja tiempo para la deliberación y la elec- estableció el discurso moderno no solo por ubicar el mito como género trans-
ción. El diálogo implica la expresión inmediata y no premeditada” (Guha ci- formativo, dinámico y pleno en el presente. En vez de ser representado como
tado por Spivak, 1988). El fonocentrismo de Occidente se basa fundamental- una naturaleza rural e inmóvil, el paisaje andino es reinterpretado como un
mente en una supuesta relación inmediata entre la mente y lo oral (Derrida, sitio de cambios dinámicos. De hecho Qati Qati quiebra la noción lineal del
1976). La escritura, en este sentido, crea una distancia cartesiana entre la desarrollo, esto es, con el pasar de un modo temporal (la premodernidad) a
mente y el cuerpo u objeto, requisito de la reflexión “objetiva”. Como resu- otro (la modernidad), porque codifica la memoria como ligada a referentes
me Spivak, sin embargo, “las teorías posestructuralistas de la conciencia y visuales (el lugar de la chullpa, los sueños y la puesta en escena del ritual
del lenguaje sugieren que toda posibilidad de expresión, oral o escrita, com-
parte un distanciamiento del mismo para que el sentido emerja –no solamen- 12. Ver particularmente el volumen editado por Gugelberger (1996).
120 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 121

mismo) y como una práctica y reinterpretación continua. El video etnográfi- lo real no está relacionado con el pensar de la misma manera como en la tra-
co (producido por y para la antropología) reinserta el ritual en un relato de dición cartesiana. No se da la misma división teórica-empírica, más bien lo
culturas auto-contenidas donde la diferencia se re-presenta para el público empírico, tal como el sujeto, ya contiene significaciones. O dicho de otra ma-
moderno occidental y crea asimismo el sentido de diferentes temporalidades nera, el sujeto pensante está profundamente conectado con su medio ambien-
existentes en el mismo espacio global (lo que Johannes Fabian llamó “la ne- te.13 El público indígena heterogéneo y pluricultural se está mirando a sí mis-
gación de lo coetáneo”). Videos indígenas como Qati Qati, en cambio, esta- mo a través de diferencias espaciales (codificadas en el paisaje).
blecen el ritual como un referente común que conecta diferentes espacios in- Se está construyendo, “diagnosticando”, para seguir el término pro-
dígenas dentro de la misma temporalidad del capitalismo tardío sin proponer puesto por el CEFREC/CAIB, una relación común a través de la referencia a
el pasado como pasado; lo que es algo superado. Al mismo tiempo, convier- otro orden epistémico, heterogénea en sí, pero distinta al occidental y con una
te el ritual en una práctica semiótica, una concepción contraria a la de críti- ética similar o compartida por las distintas comunidades indígenas.
cos occidentales del video como el antropólogo James Weiner que define el
El segundo problema con Gramsci está relacionado con la escritura al-
ritual como práctica inmediata que convierte a las sociedades indígenas en
fabética, en cuanto se propone como modo de producción intelectual indivi-
opuestas a la sociedad occidental del espectáculo.
dual. Aunque Gramsci no percibe la diferencia colonial, su análisis del pen-
Sugiero que el video está cambiando no solo la perspectiva pero tam- sar de los intelectuales orgánicos surge precisamente de una posición fronte-
bién los términos de la producción del conocimiento. Está reformando las riza entre distintos sistemas de entendimiento, o de interés: el hegemónico y
geopolíticas de conocimiento a nivel de la forma, del modo y de la perspec- el subalterno. Gramsci coincide finalmente con los videastas en que el pen-
tiva, reivindicando o de-subalternizando lo visual como un discurso episte- sar surge de la comunicación. Para Gramsci esto es una comunicación entre
mológico propio. El uso del video por los pueblos indígenas significa una conocimientos hegemónicos y subalternos en un contexto de clases. Grams-
apropiación de las herramientas tecnológicas occidentales que se vincula con ci, sin embargo, invisibiliza el modo comunicativo de la generación de cono-
la tradición oral-visual amerindia (Schiwy, 2001). Como indican Arnold y cimiento al enfatizar en su lugar el modo de generar conocimiento como un
Yapita (2000: 374), entre los aymara lo visual tiene una larga tradición de pensar solitario, posible por el proceso de la escritura. Para los videastas in-
funcionamiento como medio para la producción del conocimiento; Rappa- dígenas la producción de conocimiento es sumamente comunicativa: se da
port (1998: 161-172) describe la memoria de los paeces colombianos como entre distintos sistemas epistemológicos subalternizados a través de la colo-
parcialmente derivada del vínculo entre las señas visuales en el paisaje y los nización y sus legados, y también entre estos sistemas subalternos y el occi-
rituales; mientras que Salomon y Urioste ya enfatizaron la importancia de las dental dominante.
señas visuales para el conocimiento precolombino en el Manuscrito de Hua-
El medio audiovisual está creando un intercambio de conocimientos he-
rochirí. Si otros conocimientos ya co-existían a lado de los occidentales (Qui-
terogéneos, “posibilitando la formulación de métodos e instrumentos de co-
jano, 1997; Mignolo, 1995; 1995a), la videotecnología redefine lo visual co-
municación apropiados [y apropiables] para la participación, la información
mo medio del pensar y lleva este pensar más allá de los confines de lo local,
y la capacitación; a fin de que los pueblos indígenas puedan estar en mejores
sin embargo, sin universalizarlo. Como tal, se convierte en parte de un dife-
posibilidades de participar de manera más activa en los procesos de desarro-
rente tipo de globalización. No es local ni forma parte de la comunicación de
llo, generen propuestas y reflexiones conjuntas, e influyan en los procesos de
masas.
cambio que enfrentan” (CEFREC, 2001). El contexto para estos debates es,
La video-tecnología redefine el género de la producción del conoci- de hecho, bastante complejo. No se trata de un intelectual individual u orgá-
miento en una conversación Sur-Sur porque su público principal ve lo oral- nico asumiendo el liderazgo de una masa de clase subalterna. Tampoco es en
visual como un modo legítimo de expresar el pensar. El video pasa por enci-
ma del alfabetismo y, hasta cierto punto, aun por encima de las diferencias de
idiomas. Como tal, la imagen retiene su relación indexical con lo real, pero
13. Para una elaboración de las dificultades de comprender esta relación desde una perspectiva oc-
cidental ver Estermann (1998).
122 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 123

este contexto una discusión académica, aunque algunos de los participantes ción en términos de género, de edad y también en cuanto al proceso de selec-
en la producción del video sí tuvieron una educación universitaria. Desde ción dentro de las mismas comunidades.
1997, el CAIB (Comunicadores audiovisuales indígenas/originarios de Boli- Sin embargo, los escritores de guión, los realizadores o personas res-
via) organiza una gran parte del proceso de producción y distribución de los ponsables del producto son parte de un nuevo grupo de intelectuales que en-
videos indígenas en Bolivia. CAIB coopera con el CEFREC para capacitar a tran en debate con los líderes políticos de las comunidades, con expertos en
miembros de las comunidades en el uso de la tecnología audiovisual para que salud, ancianos, facilitadores y otros expectadores. Las producciones de vi-
ellos puedan producir sus propios videos.14 El conocimiento se genera, por deo forman entonces un instrumento de información, educación e intercam-
tanto, de un proceso colectivo, facilitado por el trabajo en equipo que la pro- bio intercultural. No forman (todavía) parte de los medios masivos que se
ducción videográfica hace necesaria, y por el trabajo de investigación basa- consumen individualmente, sino que están implicados en el debate que co-
do en el testimonio, las entrevistas y el diálogo en las comunidades. munica a individuos y comunidades heterogéneos en un circuito transnacio-
Videastas como Alfredo Copa, Reinaldo Yujra y Julia Mosúa proponen nal y horizontal (frente a los viejos y nuevos discursos dominantes de la glo-
un modelo para la generación de conocimiento que se basa en actos colecti- balización neoliberal y de las ciencias occidentales que quieren ser objeti-
vos, a nivel de la discusión comunitaria: como producción del texto audiovi- vas). Insisto por eso que la mediación y el pensar ya se dan al micro nivel de
sual en sí y su recepción (hasta el momento en festivales y comunidades, la conversación y de los debates, independiente de la escritura o del proceso
siempre insertos en contextos de debate y discusión); como proceso intercul- educativo occidental. Pensar, a pesar del legado cartesiano, no toma lugar en
tural (que comunica a productores y receptores heterogéneos, mayoritaria- aislamiento. Lo que sí se requiere es un contexto que le dé legitimación a es-
mente posicionados, a pesar de su heterogeneidad, similarmente frente a la ta forma de pensar.
sociedad dominante por su historia colonial).
No estoy sugiriendo que la producción y recepción de estos videos sea
igualitaria, sino que a través de la comunicación se reconfiguran distintos ti-
pos de intelectuales y relaciones de poder, y también distintos regímenes
epistemológicos. Lo que cuenta como conocimiento y quienes son capaces V
de participar en el proceso de su formulación es, por lo tanto, central para el
proceso de construir coherencia cultural. Mientras que la Red Nacional Indí- Como indica el límite conceptual de la historiografía que identifica Gu-
gena es la productora y distribuidora más prolífica de videos en Bolivia, la ha, y, sobre todo, también el uso de los términos “creencias religiosas” y
Red no es la única.15 En términos de producción, los talleres capacitan solo “conciencia rebelde”, el problema no es solamente de representación. Tanto
a algunos participantes en las comunidades. Surgen así asuntos de participa- Spivak como Guha están en búsqueda de una conciencia subalterna. Esta se-
ría, en términos marxistas, la conciencia en tanto conocimiento de los facto-
res de opresión que fijan a los subalternos en su lugar. Según la crítica de
14. Ver sobre todo la página web de CEFREC <http://videoindigena.bolnet.bo>. Parte de esta infor- Spivak (1988) al grupo de Estudios Subalternos de la India, la categoría de
mación también está publicada en el Red Boletín Guía de Acompañamento 2. El video La otra lo subalterno en sí mismo homogeniza a un grupo heterogéneo de personas
quienes –precisamente porque no tienen una conciencia de grupo o clase o
mirada también contiene explicaciones y documentación del proceso de la producción de video
y capacitación. Miembros del CEFREC y de CAIB generosamente me dieron información adi-
cional en conversaciones personales en La Paz, y durante los festivales de cine y video indíge- género– no pueden colectivamente saber. Y con “saber” se implica de nue-
na en Quetzaltenango (agosto, 1999) y Nueva York (noviembre, 2000). vo, a las estructuras identificables de la opresión. Sin embargo, el discurso
15. También se emplea el medio audiovisual para la educación y comunicación entre poblaciones académico produce saberes a través de lógicas disciplinarias que frecuente-
mente se inscriben entre la lógica capitalista y la justificación de la diferen-
originarias, en el trabajo del THOA. El Centro de la Mujer Gregoria Apaza, por otro lado, había
producido documentales aymaras para la televisión nacional a principios de los 90. Ver especial-
mente la serie Warmin Arupa que se produjo también bajo la dirección de Iván Sanjinés. cia colonial. Muchas veces, sin preocuparse por su posición de grupo, raza,
124 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 125

clase, género o demás ubicaciones modernas/(pos)coloniales. La “concien- nera el pensar. El poder de la epistemología no yace solo en la posibilidad de
cia” sobre lo que define nuestro mundo, y las relaciones de las personas y su producción sino, más bien, en su posible distribución y en las condiciones
clases en él, está en el centro de debates de larga duración. En este sentido, que facilitan o impiden su recepción como conocimientos legítimos. La cons-
tal vez la diferencia entre los debates académicos no se da principalmente en trucción de una comunidad que legitime una epistemología alternativa al ob-
términos de tema o sofisticación del análisis. Más bien, se da en términos de jetivismo iluminado, sin descartar por completo el proyecto científico (ver
los contextos institucionales (inclusive las genealogías), tecnológicas y geo- por ejemplo el video Medicina tradicional, 1998) es precisamente lo que re-
políticas. sulta del trabajo intercultural, en la comunicación audiovisual.
Los debates se dan acerca de los vínculos entre colonialidad y capitalis-
mo y sobre el multiculturalismo neoliberal que éstos tratan de vender. He
propuesto aquí, que dentro de los debates indígenas que facilita la Red Na-
cional Indígena de Comunicación Audiovisual, la producción de videos es
vista precisamente de esta manera: como meditaciones pensadas que invitan VI
al debate sobre la sociedad contemporánea, la cultura y las seducciones y li-
mitaciones del capitalismo presente. Funcionan tanto a nivel internacional En estos debates interculturales la “identidad” o el posicionamiento in-
como dentro de la misma diversidad boliviana, compuesta de personas indí- dígena es precisamente lo que está por construirse. El material fílmico inicia
genas rurales, migrantes y/o urbanizadas. así comparaciones entre las diferentes comunidades acerca de su posición
Juntar los términos “subalterno” e “intelectual” por lo tanto, obliga a frente al Estado y al capitalismo global en sus dimensiones históricas y con-
pensar el conocimiento en por lo menos dos dimensiones. Primero, la cons- temporáneas. El video auto representativo del CEFREC/CAIB, La otra mi-
trucción del conocimiento es una reflexión crítica sobre la cultura y la socie- rada (1999), explicita que uno de los vínculos que los pueblos indígenas es-
dad que puede o no ser vinculada con una crítica al neoliberalismo, esto es a tán estableciendo entre sí se basa en una relación distinta de los seres huma-
las condiciones económicas. En todo caso, la identificación de relaciones nos con la naturaleza. Esta relación está en oposición a la occidental, que los
económicas de opresión no es un requisito a priori del pensar, aunque sí, en indígenas identifican como basados en la cosmovisión judeo-cristiana, resu-
el contexto histórico global actual, pienso que es siempre una parte importan- mida en el dictum de someter la naturaleza a las necesidades humanas. El vi-
te de un análisis efectivo de la opresión. La “conciencia”, en todo caso, es un deo indígena, en cambio, se propone recuperar una ética basada en la coexis-
significante dinámico. Lo que se considera “conciencia” cambia según el tencia armoniosa con la naturaleza no humana.
contexto y la perspectiva del sujeto. En el contexto de la izquierda occiden- En Qati Qati, y en una gran cantidad de los documentales, se repite la
tal, la conciencia es definida por el intelectual como conciencia de las estruc- referencia a los rituales como referente epistémico y ético que forma parte
turas económicas que oprimen al proletariado. En el contexto del feminismo del espacio fronterizo posicionando a los indígenas en oposición al Occiden-
europeo y norteamericano, la conciencia feminista atañe a la opresión pa- te racional. En estas representaciones reclaman “identidades indígenas” pero
triarcal, que a veces se comprende como ligada a la económica capitalista. En ellas son debatidas no como entidades fijas y homogéneas sino como un “po-
situaciones de lucha anti-colonial, el enfoque económico se junta con el de sicionamiento” semejante frente a Occidente. Distingo “identidad” de “posi-
raza y su legado colonial-capitalista histórico, y, crecientemente también, con cionamiento” siguiendo a las teorizaciones de Gloria Anzaldúa, Judith Bu-
los conceptos de género. tler, Silvia Rivera Cusicanqui y Walter Mignolo que han buscado ir más allá
Las organizaciones indígenas, culturalmente heterogéneas abogan por el de “identidad”, “mestizaje” o “hibridez” para dar énfasis a la heterogeneidad
cambio económico-social a partir de análisis de base, cuyos rasgos están en profunda del mismo individuo sin perder de vista el poder de las inscripcio-
plena construcción. Segundo, hay que reflejar a la comunidad en que se ge- nes sociales. Estas inscripciones sociales siguen influyendo tanto sobre la
126 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 127

manera como se identifica a personas y grupos, como en que forman parte la autovalorización, no tanto en el intento de obtener la legitimación por par-
del repertorio limitado que permite la auto-identificación.16 te de Occidente. Tampoco se trata aquí de un esfuerzo para “elevar” los co-
En este sentido, se puede concebir lo subalterno como una categoría re- nocimientos indígenas al nivel de “ciencia”, traduciéndolos a las categorías
lacional que evoca las dos, posición e identidad, sin estar ontológicamente y disciplinas que compartimentalizaron el saber y lo separaron de su respon-
amarrada a ninguna de las dos. Evoca “identidad” como referente corporal: sabilidad ética en Occidente. Se trata de descolonizar tanto la imagen del in-
la manera como se percibe al individuo en combinación con su auto repre- dio como también la misma colonialidad del pensar. Los nuevos intelectua-
sentación, esto es como mujer, como indígena, como campesino o trabajador. les videastas emergen en contextos donde los intelectuales de la comunidad,
Esta “identidad”, que no es estable sino que varía según contextos y situacio- líderes políticos y los yatiri en el caso de los aymara, interactúan con intelec-
nes, y adquiere su valor en el posicionamiento, es decir, en la relación y el tuales tradicionales (en el sentido de Gramsci, como maestros y curas, por
significado que se le otorga. Pero a la vez, el posicionamiento implica una ejemplo).
postura epistemológica donde el pensar también se puede nutrir de diferen- El contexto nacional promueve la noción del intelectual humanista y
tes, y hasta contradictorios, contextos. más recientemente la del experto científico. Los dos están conectados con la
El proyecto de comunicación audiovisual indígena trata precisamente academia y, ciertamente, con lo que Ángel Rama llama la ciudad letrada.17 Si
de ampliar el repertorio posible para estas identificaciones. Construye un re- pensamos el concepto de intelectual desde la perspectiva de estos debates y
pertorio antirracista, una revalorización de prácticas y conocimientos indíge- producciones audiovisuales indígenas, retenemos la noción de comentadores
nas menospreciados por la sociedad y sus instituciones educativas dominan- de la sociedad y de la cultura. Al mismo tiempo, sin embargo, la idea de in-
tes desde la Conquista. Esta revaloración adquiere una importancia funda- telectual se libera de sus vínculos con el medio de la escritura y con la no-
mental al convertirse la visión dominante en una visión hegemónica a través ción del individuo, y más bien la actividad del pensar se ve insertada en con-
de la creciente integración de los pueblos indígenas al marco occidental. textos y comunidades que permiten producir, compartir y legitimar el cono-
Ocurre a través de las migraciones (disoluciones parciales de las comunida- cimiento. Como indica la complejidad de los debates intelectuales en Boli-
des rurales y sus regímenes de valores) y la ampliación de la educación (bi- via, el intelectual está insertado, a veces simultáneamente, en diferentes con-
lingüe) que sigue los parámetros del eurocentrismo (Arnold y Yapita, 2000). textos de producción de conocimiento. A nivel del contexto inter-comunita-
El proyecto va más allá de los recientes intentos de valorar, desde la perspec- rio, la actividad del pensar surge de una comunicación horizontal a través de
tiva occidental, el conocimiento local, precisamente porque la comunicación distintos grupos de personas que se perciben a sí mismos como ocupando una
audiovisual de la red va más allá del ámbito local. El énfasis además está en posición subalterna frente a la nación, una posición subalterna que se define
por los legados del colonialismo. Por supuesto este proceso implica la crea-
ción de nuevas epistemologías y subjetividades hegemónicas; contextos de
16. Silvia Rivera (1996) ha teorizado sobre las identificaciones étnicas no solo como un posiciona- comunicación no libres de relaciones de poder. Sin embargo, este proceso
miento conflictivo sino, de hecho, como una categoría dinámica que se asume estratégicamente crea un debate horizontal y global, emprendido desde distintos sitios y posi-
o que se les ha otorgado a los sujetos. Elabora en este sentido la propuesta de Gloria Anzaldúa ciones epistemológicas relativamente equivalentes dentro del diseño de la co-
lonialidad.
(1987), quien conceptualizó la “identidad” como una identificación conflictiva que se da en la
frontera de subculturas tanto formadas a través de las experiencias de la hegemonía de la hete-
rosexualidad como también de las experiencias coloniales (tanto españolas como anglo-sajonas) Los intelectuales indígenas involucrados en las comunicaciones hori-
no compatibles. Mignolo (2000) concibe la identidad en términos epistemológicos, más bien co-
zontales, por lo tanto, son y no son subalternos en el proceso de producción
mo un posicionamiento, el cual puede promover el pensar fronterizo, esto es un pensar desde di-
ferentes ángulos y tradiciones a través de la diferencia colonial. Ver también el libro clásico de y distribución de conocimiento. No lo son, al encontrarse en el centro de una
Judith Butler (1990), donde teoriza la identidad de género desde el marco teórico de la decons-
trucción. Aunque este libro no tematiza la diferencia colonial, traza de una manera útil la exis-
tencia de marcos residuales dentro de los cuales cualquier identidad es un desempeño y no una 17. Edgardo Lander (2000) enfatiza la nueva hegemonía de las ciencias sociales en Latinoamérica.
ontología dada. Ver también el texto clásico de Ángel Rama sobre la ciudad letrada.
128 Freya Schiwy 5 / ¿Intelectuales subalternos?: notas sobre las dificultades de pensar en diálogo intercultural 129

nueva manera trans-local de generar conocimiento, sugiriendo así nuevas Intentos que apuntan en esta dirección se encuentran por cierto en los
formas de conocimiento desde sitios relativamente poderosos. Son subalter- esfuerzos de establecer diálogos entre académicos tradicionales e intelectua-
nos, sin embargo, porque aún dentro de esta discusión trans-local se están les provenientes de los movimientos sociales (por ejemplo durante el Taller
confrontando con la diferencia colonial, debatiendo intertextos nacionalmen- sobre las geopolíticas del conocimiento en Quito, Ecuador, convocado por
te, si no globalmente, hegemónicos. Lo son también en el momento en que Catherine Walsh). Asimismo la construcción de la Universidad Intercultural
sus películas entran en competición con las representaciones indigenistas en en Quito apunta en esa dirección. También, por ejemplo en la metodología
el contexto mismo de la cultura hegemónica de la nación, por ejemplo, du- émica de Arnold y Yapita. También en los proyectos de colaboración del
rante los festivales nacionales de cine o próximamente a través de la televi- THOA. El paso hacia el diálogo requiere en todo caso que el intelectual oc-
sión. Son subalternos en el sentido en que estas producciones culturales to- cidental cuestione su supuesto privilegio crítico, otorgado a través de la his-
davía no forman parte del patrimonio nacional cultural. toria colonial capitalista. La distancia crítica del intelectual moderno se po-
Pero el video no se queda atrapado en la subalternidad. Se escapa de la dría transformar en un diálogo que trate de desarrollar estrategias dinámicas
dinámica subalternidad-hegemonía cuando no habla el discurso que le permi- de teorizar en un intersticio entre la relevancia del lugar y la insuficiencia de
tiera ser percibido como contribución intelectual dentro de la academia, por la identidad. Entre el reconocer que los lugares siguen pertinentes al vivir los
ejemplo. La comunicación audiovisual indígena está subvirtiendo las geopo- legados del colonialismo en la posmodernidad globalizada, por un lado, y la
líticas de conocimiento y su lógica de hegemonía-subalternidad al establecer necesidad de continuamente cuestionar y desestabilizar cualquier definición
redes de comunicación y legitimación de conocimientos paralelos que no se de identidad fija y dogmática, y subsumirle a la lógica del Estado y del capi-
dejan interpelar por el Estado y sus instituciones educativas. Esta estrategia tal, por el otro. Tal práctica académica crítica encuentra –por lo menos en es-
no trata en primer lugar de representar lo subalterno en el ámbito de la cultu- te momento– paralelos con la idea dinámica de lo que significa “identidad”
ra dominante sino que crea una epistemología paralela, a veces complemen- en las reflexiones indígenas. El horizonte para tal diálogo intercultural no es
taria y otras veces alternativa, que no se deja limitar a un contexto local. multicultural –la acumulación de información y perspectivas compatibles
Los académicos tenemos que reconocer la existencia de hegemonías dentro del marco hegemónico existente– sino más bien la transformación de
(tales como la institución académica) y a la vez trabajar para su disolución o este marco y sus implicaciones con el colonialismo y capitalismo neoliberal.
democratización. Denunciar el poder de la academia no es suficiente. La aca-
demia necesita reconocer que los nuevos medios están abriendo otros espa-
cios del pensar y del debatir, estos mismos situados en la intersección de las
epistemologías occidentales y no-occidentales, los cuales son legítimos den-
tro de estos circuitos de comunicación. Los medios hacen estallar la ciudad BIBLIOGRAFÍA
letrada de Rama al crear múltiples arenas de debates intelectuales. Los aca-
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El mestizaje es uno de los temas fundacionales de las sociedades ame-


ricanas, particularmente de aquellas ubicadas en las áreas de colonización es-
pañola y portuguesa. Proceso complejo que mezcla razas y culturas, el mes-
tizaje y su uso simbólico son tópicos centrales para la constitución de los Es-
tados nacionales latinoamericanos. Tropo recurrente durante el siglo XIX, y
tema ligado a la búsqueda de lo americano, el mestizaje está también unido
a la consolidación y modernización de nuestras sociedades durante el siglo
XX. Puesto que América Latina es una región en la cual el mestizaje racial y
cultural fue más violento debido a la naturaleza de la explotación colonial, su
problemática, unida a la de la “cuestión indígena”, ha sostenido el interés de
gran parte de los hombres de letras de nuestros países.
En Bolivia, el mestizaje y su uso discursivo se hallan en los trabajos his-
tóricos y literarios del siglo XIX. Sin embargo, su presencia a principios del
siglo XX en las discusiones letradas en torno a la construcción del Estado li-
beral, ubica al mestizaje en el centro de la polémica de ese momento históri-
co sobre si Bolivia debió o no haber promovido la integración del indio a la
vida nacional. De este modo, el paradigma del mestizaje (bien sabemos que
los paradigmas no son más que discursos ideológicos cuyo propósito es jus-
tificar la hegemonía de los sectores dominantes) inicia su viaje cultural en el
siglo veinte con Creación de la pedagogía nacional (Tamayo, [1910] 1975),
el ensayo fundacional del liberal reformista Franz Tamayo. Mientras Tama-
136 Javier Sanjinés C. 6 / “Mestizaje cabeza abajo”: la pedagogía al revés de Felipe Quispe, “el Mallku” 137

yo inaugura con esta colección de ensayos la posibilidad utópica de construir bista, desplazan al mestizaje y corrigen la metáfora tamayana que le da ori-
un mestizaje idealizado, capaz de reunir en una metáfora corporal la inteli- gen, poniéndola ahora “cabeza abajo”. Nos interesa perturbar el sueño del
gencia mestiza con la vitalidad muscular indígena, las consecuencias de esta mestizaje; insistir en su construcción corporal y social (ya sea en términos de
unidad son descartadas por Alcides Arguedas, el liberal positivista que ve en afirmación nacional [el trayecto de las ideas fundacionales de Franz Tamayo]
el mestizaje solo desequilibrios raciales e imperfecciones. En otras palabras, o de subversión [las sensibilidades subalternas]); y, en general, construir la
si Tamayo da al mestizaje un giro positivo y útil a la construcción de lo na- visión social moderna, especificando sus prácticas dominantes y sus resisten-
cional, Arguedas se empeña en negarlo como factor de degeneración y atra- cias culturales. Comenzaré por los katarismos contrastantes ¿Debe esta ideo-
so. logía indígena quedar “adentro” o “afuera” del sistema? Discutir la pregunta
Introducido por Tamayo, el paradigma del mestizaje busca eliminar, me llevará –a través del análisis de la teoría katarista de “los dos ojos”– a la
con su retórica y conocimientos propios, las diferencias entre mestizos, crio- reflexión de las epistemologías contrastantes que el katarismo pone en juego.
llos e indios en una metáfora visual sintetizadora, unificadora, esencializado- Los intelectuales alineados con el Estado y con la construcción de una demo-
ra, que llamo “mestizaje ideal”. A través de esta metáfora, las diferencias ra- cracia representativa, quienes aparentemente no logran entender la naturale-
ciales quedan ordenadas en un ver jerarquizador aparentemente natural. Di- za “visceral” del líder aymara, necesitan “encuadrar” al Mallku dentro de una
go aparentemente porque quien impone esta jerarquía también impone, como narrativa histórica que sea lógica y racional. Pero el Mallku parece estar aler-
Ranajit Guha reflexiona en sus escritos sobre insurgencia campesina (1983), ta y pronto a escapar el “encuadre”, especie de trampa tendida que ata el co-
el sentido identitario a los pueblos indígenas. A contrapelo de este proceder nocimiento a las nociones homogeneizadoras de “Estado”, “cultura”, “na-
jerarquizador, resulta entonces importante ubicar los nuevos conocimientos ción”. El Mallku tampoco se queda estático, como les ocurre a los conejos de
introducidos por los recientes movimientos indígenas subalternos a través de la altiplanicie andina, facilitándole la tarea al cazador; por el contrario, hace
los cuales el mestizaje queda descentrado, igual que perturbada la jerarquiza- uso de la estrategia subalterna de la ambigüedad y de la radical inestabilidad
ción y el ordenamiento oficial de los hechos sociales. para desplazarse y así desbordar el marco inclusivo en el que se le quiere en-
casillar.
Esta reflexión en torno al “descentramiento” del mestizaje parte del es-
tudio de algunos temas epistemológicos del discurso de Felipe Quispe, cono-
cido como “el Mallku”, líder indígena aymara que tiene hoy en vilo al racio-
nalismo criollo-mestizo. Estoy particularmente motivado por la interrelación
que encuentro entre los aspectos conocidos del mestizaje y los nuevos cono-
cimientos aportados por el movimiento indígena aymara al mejor entendi- LOS DOS KATARISMOS
miento de una sociedad multiculturalmente compleja como es la boliviana.
En tal sentido, y como veremos a continuación, el movimiento indígena ay- Para la mayoría de los bolivianos, la revolución nacional de 1952 aún
mara de la altiplanicie boliviana –el katarismo– se divide en dos corrientes: representa el más importante experimento de construcción del Estado-na-
un katarismo moderado y otro más radical (Archondo, 2000). Ambos expre- ción. Pero esta revolución quedó profundamente disminuida doce años más
san, sin embargo, estrategias subalternas diferentes cuando luchan contra la tarde cuando, en 1964, el ominoso “pacto militar campesino” trajo el milita-
visión unitaria criollo-mestiza de la nación-Estado. rismo y abrió paso a casi dos décadas de dictaduras. Uno de los aconteci-
Queda así planteado el propósito de este ensayo. No nos interesa ver el mientos político-sociales no deseados por estos pactos populistas fue, sin em-
trayecto seguido por el discurso del mestizaje, es decir, cómo este discurso bargo, el surgimiento de movimientos étnicos que a fines de los 70 y duran-
viaja en el tiempo, sino ubicarnos en el momento presente de los movimien- te la década de los 80 apartó progresivamente la conciencia popular del “mo-
tos indígenas que, en lucha con el Estado neoliberal y su política librecam- delo mestizo hegemónico” (y de sus preceptos económicos liberales).
138 Javier Sanjinés C. 6 / “Mestizaje cabeza abajo”: la pedagogía al revés de Felipe Quispe, “el Mallku” 139

Katarismo es el proyecto ideológico promovido por pensadores ayma- A pesar de sus alianzas y de sus esporádicos fracasos, el katarismo as-
ras con entrenamiento universitario. En el corazón de esta ideología está la pira a trascender el marco que el nacionalismo impone a la realidad con su
posibilidad de recuperar una tradición contrahegemónica poderosa, opuesta visión hegemónica de Bolivia como “nación única”. El katarismo nos aclara
tanto al proyecto liberal de construcción nacional, como a los ideales occi- por vez primera que Bolivia es un mosaico de culturas y de identidades. De
dentales de homogeneización cultural y de construcción ciudadana bajo la este modo, se opone vehementemente a la asimilación cultural de la pobla-
forma reificadora del mestizaje cultural. Los intelectuales aymaras reconstru- ción indígena en torno a la nación boliviana bajo la hegemonía criollo-mes-
yen el accidentado pasado sin recurrir a las consabidas explicaciones de la tiza. Aunque su discurso es simplista, el poder del katarismo reside en la pre-
historia caudillesca del siglo XIX, y en contra de la percepción épica de iz- sencia simbólica de Túpac Katari. Esta metáfora simple del cuerpo fragmen-
quierda que ubica la redención social en el heroico proletariado minero. Co- tado parece ser más eficiente que libros enteros escritos sobre la construcción
mo contraoferta explicativa, la intelectualidad aymara piensa Bolivia como del Estado. El katarismo, por tanto, no pertenece a una cultura letrada, a pe-
una secuencia de violentas luchas políticas y culturales conducidas por caci- sar de la presencia de intelectuales aymaras en su configuración. Su capaci-
ques indígenas desde 1780, cuando Túpac Katari, el líder de las rebeliones, dad persuasiva está en el uso político de Túpac Katari como metáfora visual
fue derrotado por los españoles y sentenciado a muerte. Katari, de quien la de la liberación. De este modo, podemos afirmar que el katarismo cuestiona
ideología recoge el nombre, fue desmembrado y su cuerpo fragmentado que- la lectura deficiente e incompleta de Bolivia como realidad homogénea y uni-
dó en la memoria histórica indígena como símbolo de rebelión. Para el kata- dimensional.
rismo, doctrina que lucha contra la visión del cuerpo unificado bajo la hege- Sin embargo, si miramos con mayor detenimiento el katarismo como
monía mestiza, el cuerpo de Katari debe mantenerse desmembrado hasta que doctrina contestataria, éste parece operar tanto dentro como fuera del sistema
llegue el día de la catástrofe liberadora. político hoy día imperante. En efecto, el Decreto 21060, promulgado en
Desarrollado a finales de la década de los 60, cuando el sector agrícola 1985, al principio del último período del gobierno ilustrado de Víctor Paz Es-
tradicional se mantenía aún colonizado por el “nacionalismo revolucionario” tenssoro (1985-1989), el Movimiento Nacionalista Revolucionario se trans-
–ideología que viene desde la revolución de 1952 y que fue cooptada por los formo en una fuerza neoliberal conservadora a la que el katarismo acompa-
gobiernos militares– el katarismo logró distanciarse de la confederación cam- ñó “desde adentro”. Bajo el liderazgo del intelectual aymara Víctor Hugo
pesina oficialista y rechazó el poco edificante pacto militar-campesino.1 Cárdenas, la corriente moderada del katarismo fue invitada a participar en
una alianza política insospechada con el “movimientismo” neoliberal. En
1993, cuando Gonzalo Sánchez de Lozada, el actual jefe en ejercicio del Mo-
vimiento Nacionalista Revolucionario, ganó las elecciones e inauguró sus re-
1. El Movimiento Revolucionario Túpac Katari (MRTK), que representa el ala moderada del kata- formas sociales y económicas, Víctor Hugo Cárdenas se convirtió en el pri-
mer vicepresidente indígena de la historia de Bolivia, y en una pieza funda-
rismo, inició su gradual apartamiento de las confederaciones campesinas orquestadas y contro-
ladas por los militares, y se transformó en un movimiento indígena de estrechos lazos con la
Central Obrera Boliviana (COB). Pero, mientras el MRTK fue valioso instrumento concientiza- mental en la construcción y promulgación de la Ley de Participación Popu-
dor a principio y a mediados de los años 70, terminó la década ligado a la Unidad Democrática lar. Esta sorprendente alianza confirma el “adentro” del katarismo moderado
bajo Víctor Hugo Cárdenas. De este modo, no podemos pasar por alto la
y Popular (UDP), coalición de grupos de izquierda, marxistas y no marxistas, incluida el ala iz-
quierda del MNR, el MNRI y el Partido Comunista Boliviano. Bajo esta coalición, el MRTK es-
tableció su estrategia política del “adentro y en contra” que difiere de la postura ideológica adop- alianza que el Movimiento Nacionalista Revolucionario y el katarismo mo-
tada por el otro y más radical katarismo aparecido en esos años tan llenos de zozobra: el Movi- derado construyeron entre 1993 y 1997.
miento Indio Túpac Katari (MITKA).
Dirigido por Luciano Tapia y Constantino Lima, los predecesores de Felipe Quispe, “el Mall- La alianza entre el neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada y el kataris-
ku”, tema de este ensayo, el Movimiento Indio Túpac Katari, fundado en 1975, también combi- ta Víctor Hugo Cárdenas, no puede ser subestimada. Constituye una alianza
na su ideología indígena con la memoria histórica de Túpac Katari. Escéptico de cualquier alian-
única en su naturaleza, tanto para Bolivia como para otras naciones latinoa-
za con partidos políticos criollo-mestizos, su radicalismo expresa un “afuera y en contra” del sis-
tema político vigente. mericanas con poblaciones indígenas mayoritarias. Es, sin duda, otro sínto-
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ma de que algo mayor ocurre en América Latina, y que tiene que ver con alto el hecho de que los ideólogos “movimientistas” intentaban afanosamen-
acontecimientos igualmente importantes como los recientes levantamientos te introducir las políticas de reafirmación de la identidad nacional dentro del
indígenas en el Ecuador y el movimiento zapatista en México. De igual mo- “nacionalismo revolucionario”. En este sentido, uno tampoco puede dejar de
do, recientes acontecimientos político-sociales en Bolivia, particularmente la observar que, absorbido por el neoliberalismo “movimientista”, el katarismo
formulación de la Ley de Participación Popular, no pueden ser comprendidos moderado de Víctor Hugo Cárdenas cedió la “diferencia colonial”, la que
sin esta alianza entre neoliberales y kataristas moderados. De los muchos te- quedó alienada dentro de la idea hegemónica mestizo-criolla de “igualdad”
mas que puede uno tocar acá, me interesa resaltar la plataforma política que (Mignolo, 2001: 11).
neoliberales y kataristas construyeron en 1993, bajo el comúnmente conoci- El katarismo no logró trascender históricamente el “nacionalismo revo-
do “Plan de Todos”, programa que dio a la alianza entre “movimientistas” y lucionario”. Sin embargo, es interesante acotar que el katarismo ha sido la
kataristas la posibilidad de poner en práctica tanto la Reforma Educativa co- única fuerza contrahegemónica que los reformadores liberales tuvieron en
mo la Ley de Participación Popular. cuenta y cuidaron de incorporar en su programa de políticas reformistas.2 Dé-
Una lectura detenida del “Plan de Todos” –este plan presenta la pro- jenme ahora explorar cómo esta alianza con el movimientismo neoliberal for-
puesta de una Bolivia moderna, capaz de ajustarse a las políticas neolibera- zó al katarismo a modificar su ideología. El katarismo de Cárdenas debió ju-
les del mundo globalizado– muestra que el “nacionalismo revolucionario” es gar de acuerdo con las reglas de la modernidad, y tuvo que adherirse a los
todavía una ideología flexible, porosa y maleable a los cambios sucedidos en conceptos de gobernabilidad y a la búsqueda de la democracia representati-
la sociedad. El “Plan de Todos” incluía la perspectiva katarista dentro de su va. Como era de esperar, estos cambios también alteraron su ideología. La vi-
novedosa conceptualización de la sociedad boliviana, la misma que estaba ya sualización, el acto de ver como hecho social, ingresa de pleno en este análi-
presente incluso antes de que Víctor Hugo Cárdenas hubiera sido incorpora- sis de las transformaciones sufridas por el katarismo.
do a la fórmula electoral con Gonzalo Sánchez de Lozada. En efecto, Enri-
que Ipiña Melgar, ideólogo del MNR y ex ministro de educación del último
gobierno de Paz Estenssoro, escribió el proyecto de una reforma educativa
(Ministerio de Educación y Cultura 1987) –véase que la naturaleza pedagó-
gica de los proyectos fundacionales no abandona a los bolivianos desde la LA “TEORÍA DE LOS DOS OJOS”
creación de la pedagogía nacional– que incorpora dentro de la ideología do-
minante la noción de una Bolivia plurilingüe y multicultural. Aunque la re- Uno de los aspectos fundamentales del katarismo es su “teoría de los
forma educativa retiene al mestizaje como cultura dominante, se nota ya que dos ojos” (Albó, 1987: 402). Con esta teoría, el katarismo de Cárdenas ubi-
el “nacionalismo revolucionario” va aproximándose a la propuesta katarista, ca el análisis de la sociedad en dos ejes visuales: un ojo ve Bolivia como el
y apropiándose de los conceptos de multiculturalidad y de plurilingüismo. En problema irresuelto de la clases explotadas; el otro ojo ve el país como el pro-
los hechos, cuando el Movimiento Nacionalista Revolucionario estableció el blema de las naciones oprimidas (pueblos y grupos étnicos) y no representa-
pacto electoral con el katarismo de Víctor Hugo Cárdenas, dejó sentado en el das por el Estado. De acuerdo con esta visualización social, es absolutamen-
“Plan de Todos” que “el MRTKL es un joven partido político que recoge las
demandas de la rica diversidad multicultural de la nación boliviana” (MNR-
MRTKL, 1993: 17). Sin embargo, se admite la necesidad de enriquecer su 2. Derrotado el socialismo, el Movimiento Nacionalista Revolucionario vio necesario incorporar
ideología con nuevas ideas, intentando darle mayor vigor al nacionalismo. Lo en su discurso un renovado componente popular. Esto lo encontró en el katarismo. Debe poner-
se de manifiesto que el katarismo moderado fue invitado a participar, junto con el Movimiento
que el “movimientismo” buscaba en ese momento era “un nacionalismo in- Nacionalista Revolucionario, en la justa electoral, en un momento en que el partido de Víctor
tegral, abierto y popular, sostenido en la pluralidad de sus identidades cultu- Hugo Cárdenas perdía fuerza en la arena política debido a la derrota de la Unidad Democrática
rales” (MNR-MRTKL, 1993: 17). En el “Plan de Todos” es difícil pasar por y Popular, su aliada política durante los desastrosos años que siguieron al derrumbe del milita-
rismo (1982-1985).
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te insuficiente la percepción de Bolivia a través de una visión exclusivamen- sentir comunitario. Este movimiento, que no va de la abstracción institucio-
te occidental, sistémica, que solo observa con el “ojo mental”. Puesto que la nal a la realidad concreta, sino que parte de la intersubjetividad concreta pa-
propia óptica marxista solo ve Bolivia con el ojo de la explotación de clases, ra después plasmarse en política abstracta, muestra que el sujeto-cuerpo de la
el katarismo propone verla también con el ojo de las etnicidades. De este mo- comunidad nace del actuar concreto y no de un “a priori” racional trascen-
do, la explotación económica no puede quedar apartada de los temas que con- dental. Este es el mensaje epistemológico de la “teoría de los dos ojos”, y el
ciernen a la dominación racial y étnica. En efecto, la naturaleza étnica y de punto de partida de una sociología carnal que se distancia de los intentos de
clase social de la “teoría de los dos ojos” es en parte una reacción en contra gobernabilidad abstracta impuestos por la ingeniería social.
de los puntos de vista racionales que copian modelos de la modernidad, sean Déjenme ahondar un poco más en este asunto. La “teoría de los dos
capitalistas o socialistas, para comprender la realidad. El katarismo propone, ojos” cuestiona los modelos de la modernidad dedicados al análisis exclusi-
en cambio, un movimiento que va en la dirección opuesta: proveer un cono- vo de la ingeniería institucional. Como sociolingüista que es, Víctor Hugo
cimiento social del colonialismo interno desde la experiencia vivida, sin mar- Cárdenas, conocedor de la pluralidad étnica y cultural de Bolivia, está tam-
cos teóricos prestados que debamos previamente satisfacer. El katarismo de bién interesado en la ligazón entre subjetividad e identidad. Otros intelectua-
Cárdenas ubica su política de conocimiento en la propia realidad, en el mun- les aymaras como Roberto Choque, Esteban Ticona y María Eugenia Cho-
do de la experiencia vivida. Al complementar la teoría con la praxis local, que, cuestionan los enfoques “verticales” que solo ven las mediaciones insti-
Cárdenas da primacía a la percepción real de las cosas. Si la ingeniería insti- tucionales (sindicatos, partidos políticos, etc.) entre el Estado y la sociedad
tucional entiende las sociedades desde modelos abstractos de gobernabilidad, civil. Los intelectuales indígenas introducen en sus análisis nuevas prácticas
el katarismo moderado combina esos modelos abstractos de racionalización “horizontales” de lo cultural, que buscan trascender las distinciones entre lo
occidental con la lectura cultural de la realidad concreta. En este proceso, la oficial y lo popular. De este modo, emergen hoy en día nuevas interpretacio-
“teoría de los dos ojos” modifica el cartesianismo racionalista del “ojo men- nes de lo social que redefinen la agencia política desde las más recientes
tal”. Diré algo más sobre este asunto antes de concentrarme en el Mallku y perspectivas poscoloniales. Como señala Xavier Albó: “No dudamos de la
en la propuesta del katarismo radical. necesidad de continuar el análisis social desde posturas de clase… pero de-
Comparada con la teoría racionalizadora del “ojo mental”, en la “teoría bemos también cuestionar seriamente la exclusividad de dicho análisis. Es
de los dos ojos” el modo “riguroso y científico” de volcar el “afuera” objeti- como un esqueleto sin carne. A fin de delinear nuestra identidad, la silueta es
vo y fríamente teórico en el “adentro” intersubjetivo de la sociedad estudia- tan importante como el esqueleto…”. (Albó, 1995: 20)
da, queda significativamente modificado. En efecto, el proceso no radica ya ¿Cómo modifica Albó la racionalización abstracta de la ciencia políti-
en la interpretación de la realidad a través de las consabidas abstracciones de ca? El estudio de las instituciones fundado en el análisis de clase resulta ser
clase social, sino en la “experimentación” de los elementos concretos y coti- poco dúctil cuando busca explicar la crisis del capitalismo de Estado como
dianos de la etnicidad. Con este procedimiento –que llamo “carnal”, y lo proyecto incompleto de la modernidad boliviana. Si Albó está en lo correcto,
opongo a la aproximación “esquelética”, estructural, de la ingeniería social deberíamos poner igual atención en esos otros aspectos sociales y culturales
(Sanjinés, 1999)– la “teoría de los dos ojos” se mueve más allá de la inter- relacionados con los estudios de etnicidad y de género. Estos nuevos aspec-
pretación estrecha del cuerpo social como un objeto susceptible de ser anali- tos de la vida cotidiana, a menudo dejados de lado por la politología, son par-
zado solo desde el “afuera” mental y fríamente racional. La centralidad otor- te fundamental de lo que Albó llama “la silueta”. En los hechos reales, la
gada a la subjetividad étnica permite ver que lo social no puede ser pensado imagen del “esqueleto”, que caracteriza las estructuras políticas de la socie-
como el objeto de estudio de instituciones abstractas, sino como una estruc- dad organizada en clases sociales, no explica los otros aspectos cotidianos de
tura intersubjetiva concreta que se reproduce en el actuar cotidiano de los se- la sociedad contemporánea. Como Albó lo sugiere, la naturaleza étnica y de
res de carne y hueso. Lo “carnal”, por tanto, cobra sentido en los “lugares” clase de la “teoría de los dos ojos” es, en parte, una manera de reaccionar en
en los que las poblaciones indígenas son medio y fin de su propio pensar y contra de puntos de vista racionales que interesan casi con exclusividad a las
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ciencias sociales (1987: 402). En tal sentido, y desechando la posibilidad de cial, quien no puede ya moldear la realidad con abstracciones teóricas que de-
interpretar la sociedad boliviana a partir de un modelo de modernidad pres- jan de lado la experiencia viva y concreta de lo local, la “teoría de los dos
tado, la intelectualidad aymara usa “ambos ojos” para aproximarse a la rea- ojos” se mueve más allá del conocimiento estrecho del cuerpo social como
lidad casi a “contrapelo”. En efecto, se trata de interpretar la sociedad desde “objeto de conocimiento”. La centralidad dada a la intersubjetividad étnica
su experiencia vivida, dejando así de lado la experiencia abstracta de la teo- modifica la explicación exclusivamente institucional de los hechos sociales.
ría que proviene de los centros metropolitanos de conocimiento. Ésta se mantiene dentro de la epistemología cartesiana fundada en el “cogi-
La mirada que Víctor Hugo Cárdenas tiene de la naturaleza multicultu- to” del centrismo ocular. Como metáfora social, el “esqueleto” descrito por
ral y plurilingüe de la sociedad boliviana, queda ejemplificada en la metáfo- Albó ayuda a los politólogos a concentrar sus estudios en la relación vertical
ra corporal de Xavier Albó. Ciertamente, su vigilar con “ambos ojos” ubica del Estado con su sociedad. Por el contrario, la silueta carnal introduce la na-
la fuente del conocimiento en el actuar concreto. Podríamos decir entonces turaleza “ondulatoria” y cambiante de la etnicidad. Esto implica la subver-
que Cárdenas es un analista de la experiencia vivida que busca la explicación sión del “cogito” cartesiano, el cual entrega el conocimiento al prejuicio lo-
carnal de los hechos sociales. De este modo, si la ingeniería social se ocupa gocéntrico del “ojo mental”. En consecuencia, tanto Albó como Cárdenas
solamente del esqueleto del cuerpo social, Cárdenas adopta el punto de vista ven la necesidad de repensar lo social con “los dos ojos” puestos en lo étni-
carnal para subvertir esa racionalización occidental que se empecina en lo- co y en lo institucional.
grar solo explicaciones claras de lo que en la realidad es opaco, confuso y En la práctica, sin embargo, las insuficiencias de esta “teoría de los dos
“abigarrado”. Así, la “teoría de los dos ojos” modifica la racionalidad carte- ojos” se vuelven una inquietante realidad. Aunque queda modificado el pro-
siana del “ojo mental”. Veamos este aspecto antes de contrarrestar la socio- ceso de conocimiento que va de “afuera” a “adentro”, el “modus operandi”
logía carnal de Víctor Hugo Cárdenas con la “visceralidad” del katarismo ra- de esta teoría parece no ser suficientemente equilibrado porque, en su “en-
dical que hoy día señala al Mallku como su principal exponente. tronque” con el Estado neoliberal, el katarismo de Cárdenas pierde autono-
Chris Jenks, quien estudia la centralidad del ojo en la cultura occiden- mía. Así, moderada por la fuerza de los acontecimientos que dan primacía a
tal, muestra que la cultura visual pone hoy en aprietos a la teoría social. Es- la construcción estructural y esquelética de la gobernabilidad, la lucha contra
cribe Jenks que “en Occidente hemos llegado a aceptar que la mirada fija del la opresión queda significativamente disminuida. Parecería que Cárdenas,
“ojo mental” ofrece el único modo de ingreso en la realidad del mundo exte- quien practica la moderación, no falla en la identificación de los síntomas,
rior. Por ello el “ojo mental” se confunde con el conocimiento” (1995: 1). En pero que se queda corto en encontrar los medios para erradicar el mal. Pare-
sus estudio sobre el proceso fijo del conocimiento occidental, Martin Jay cería también que al aceptar el “Plan de Todos”, el katarismo de Cárdenas hu-
también afirma que el privilegio epistemológico del “ojo mental” le da a és- biese cerrado uno de los ojos y que estuviese observando la realidad desde el
te la posibilidad de ser al mismo tiempo el medio más importante de comu- centrismo monocular del Estado neoliberal. En los hechos, y con su paso por
nicación social, y la puerta de acceso a todo el tesoro simbólico acumulado el poder como aliado del neoliberalismo, Cárdenas aceptó la construcción del
en el tiempo (Jay, 1993: 125). Por este motivo, el mundo moderno es perci- Estado moderno como única opción valida para la Bolivia contemporánea.
bido como un fenómeno que combina la idea cartesiana de la “substancia Es éste el centro de la discordia entre la visión moderada de Cárdenas y la
mental” con el “proceso mental” de John Locke. Esta poderosa combinación respuesta violenta del katarismo radical.
permite el conocimiento “riguroso” y “científico” de la realidad social, bajo
el predominio del “ojo mental” (Jay, 1993: 75).
Como dijimos líneas arriba, la teoría racional del “ojo mental” queda
conflictuada por la “teoría de lo dos ojos”. Puesto que el proceso de conoci-
miento no depende exclusivamente de la “mente activa” del investigador so-
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LA VISCERALIDAD DEL MALLKU tento mostrar, tienen gran dificultad en explicar la ambigüedad y la radical
impermanencia del discurso subalterno.
Conocido como uno de los líderes más interesantes del movimiento in- No nos equivoquemos en pensar que no hay coincidencias entre los dos
dígena, Felipe Quispe Huanca, alias “el Mallku”, es una figura importante de katarismos. Moderado o radical, ambos convergen en su rechazo de la cons-
la política actual. Aunque a los katarismos no les haya ido bien en las elec- trucción mestizo-criolla del Estado nacional. El katarismo de Cárdenas com-
ciones presidenciales, las figuras de Víctor Hugo Cárdenas y de Felipe Quis- bate dicha construcción desde “adentro”, y sigue las reglas de juego del sis-
pe han crecido en la última década, sin importar las posiciones encontradas tema político establecido. El Mallku combate desde “afuera”, desde su acti-
que ellos representan. El Mallku, quien es uno de los más activos miembros vismo radical que, por ahora, parece tener éxito en la obtención de resultados
del katarismo radical, y quien liderizó hasta las más recientes elecciones la insospechados para la vía pacífica del sindicalismo. Como podemos ver, la
Central Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), adopta convergencia inicial pronto se convierte en antagonismo irreconciliable.
una posición políticamente marginal que afecta no solamente las posibilida- Dentro del sistema, Cárdenas termina promocionando un multiculturalismo
des moderadas del katarismo de Cárdenas, sino todo el espectro político de muy a tono con las políticas neoliberales que subvierten su propia “teoría de
la sociedad boliviana. los dos ojos”. El Mallku, por otra parte, quien ha modificado el indigenismo,
Al venir de un pasado violento que incluye la fundación de los “Ayllus originalmente el indigenismo de Fausto Reinaga, con el discurso izquierdis-
Rojos” y la creación del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK) al final ta de la lucha de clases, radicaliza el discurso katarista, apartándolo del sis-
de la década del 80, la ideología del katarismo radical justifica la promoción tema establecido de representación política. Esto quiere decir que la fuerza
de un “Estado de los trabajadores y la unión socialista de las naciones opri- del katarismo radical proviene de la subversión del “status quo” y de su ca-
midas”. El Mallku señala que “Tupac Katari vuelve en todos y cada uno de pacidad rearticulatoria como movimiento autónomo en los márgenes del sis-
los comunarios armados” (Archondo, 2000: 126) y asegura el cambio radical tema político. Este posicionamiento le permite al katarismo superar la mera
y violento de la sociedad. Con la mezcla del extremismo indígena y de la lu- formalidad multicultural, e incidir, positiva o negativamente, según quien sea
cha de clases, el katarismo de Felipe Quispe apela a aymaras, a quechuas, y el que juzga, en la práctica política cotidiana.
a otras naciones indígenas para la creación de una nueva madre patria, la Como ya lo dije líneas arriba, lo que aquí explico puede ser ejemplifi-
“Unión de las Naciones Socialistas del Qullasuyu”, bajo la égida del colecti- cado con las afirmaciones bastante recientes de periodistas y de comunicado-
vismo y del comunitarismo. res. Me permito presentar dos aspectos que el periodismo encuentra particu-
Como no pudo ser de otra forma, el Estado nacional se protegió de la larmente molesto en el discurso del Mallku: uno tiene que ver con su radical
violencia de este discurso desarticulando la guerrilla a principio de los años ambigüedad; el otro, con su “pedagogía al revés”, particularmente en su afir-
90. Sin embargo, Felipe Quispe, quien estuvo encarcelado casi tres años, tie- mación de que hay que “indianizar al ‘q’ara’ ”, y poner de cabeza la construc-
ne hoy día la fuerza suficiente para neutralizar el multiculturalismo de Víc- ción criollo-mestiza de la nación. Mi fuente de observación es el semanario
tor Hugo Cárdenas. Los acontecimientos de la insurgencia aymara más re- Pulso (octubre 13-19, 2000), tanto en su editorial (2000: 7), como en la en-
ciente son claro índice de que Quispe puede paralizar la nación. Y, como ve- trevista que el Mallku ofrece a este periódico, bajo el título “Hay que india-
remos más tarde en este trabajo, hay particular interés por parte de los inte- nizar a los q’aras” (2000: 9-11).
lectuales mestizo-criollos en neutralizar este katarismo violento que, según el Pulso cuestiona el extremismo del Mallku. ¿Por qué, se pregunta el edi-
propio Quispe, busca barrer con las ideas occidentales, con el capitalismo in- torial, este líder aymara tendría que apartarse del sendero y negar la construc-
dividualista y con el racismo criollo. En las páginas que siguen, centro mi ción del Estado moderno? Un Estado, de acuerdo con el editorial, que nece-
análisis en editoriales y en comentarios periodísticos porque los periodistas sita “inscribirse dentro de las formas occidentales de la democracia liberal y
son portavoces de los sectores mestizo-criollo dominantes que, como aquí in- de la promoción de las virtudes unificadoras del mestizaje”. El editorial tam-
148 Javier Sanjinés C. 6 / “Mestizaje cabeza abajo”: la pedagogía al revés de Felipe Quispe, “el Mallku” 149

bién encuentra confusas las respuestas de Felipe Quispe. Si en abril, el líder Uno de los aspectos que más llama la atención en la entrevista es la de-
aymara había afirmado que “el mestizaje me da asco”, ahora afirmaba, de finición que el Mallku da de los aymara. “Porque somos ‘janiwa’ ” (“no” en
manera más cautelosa, que no era racista, que se apartaba del racismo occi- aymara), dice él, “sabemos movernos estratégicamente, sabemos organizar-
dental, fundamentalmente del nazismo, y que tampoco estaba en contra de nos y sabemos retener nuestra autonomía moral” (2000: 10). ¿Qué está ne-
los mestizo-criollos. Aunque el editorial acepta el reciente apelativo dado a gando el Mallku con este “janiwa”? Claramente la nación homogénea que,
la sociedad boliviana como constitutiva de “dos Bolivias”, “una dando la es- desde los escritos pedagógicos de Franz Tamayo, está pensada con la cabeza
palda a la otra. Una, dominante, exclusiva, próspera, y racista; la otra, explo- ajena de criollos y de mestizos occidentalizados. Por eso el Mallku, pregun-
tada, empobrecida, atrasada”, el periodismo de Pulso continúa promoviendo tado sobre si la indianización de los “q’aras” implica repensar el Estado-na-
un “pluralismo sin exclusiones, diverso, contrario al racismo. El mestizaje es ción y la revolución del 52, da una nueva visualización del problema cuando
naturalmente bueno y debe ser facilitado y promovido”. señala que la reificación cultural de las identidades indígenas no pertenece
Como yo lo veo, las propuestas criollo-mestizas de construcción de la exclusivamente ni a la Revolución de 1952 ni a la construcción del “nacio-
modernidad y las afirmaciones, por cierto debatibles, del Mallku, ajenas a la nalismo revolucionario”. Para el líder katarista, el mestizaje se retrotrae a los
ingeniería social y a la búsqueda de la gobernabilidad, están incomunicadas. intentos pedagógicos de construcción nacional que inicia Franz Tamayo du-
Mientras el editorial de Pulso se muestra juicioso en postular el pluralismo y rante las primeras décadas del siglo XX.3
la solución histórica del mestizaje, el Mallku ve las cosas desde un prisma di- Con su propuesta de indianizar a los “q’aras”, el Mallku se ubica en esa
ferente, desde una posicionalidad que se resiste a enmarcar a los aymaras y a línea revisionista de la historia que lee en los intersticios de las prestigiosas
otras nacionalidades dentro de la narrativa histórica occidentalizada. Una na- interpretaciones de conocidos historiadores. En efecto, la posicionalidad del
rrativa, debo añadir, que reifica lo indio bajo la tutela de lo mestizo. De este
modo, el editorial –lo mismo puede decirse de la entrevista– guarda la urgen-
te necesidad de enmarcar al Mallku, de traducirlo para la comprensión racio- 3. Tamayo identifica la moral boliviana y la energía vital de su pueblo en la fuerza corporal de la
nal de su público lector occidentalizado. El Mallku, por su parte, escapa con población indígena. Es la musculatura del indio que retiene “noventa por ciento de la energía na-
cional” ([1910] 1975: 72). “Constructor de su propia casa, cultivador de su propia tierra, tejedor
estudiada ambigüedad de la trampa discursiva que se le tiende. de su propia ropa, hacedor de sus propias herramientas… el indio es el verdadero depositario de
Cuando afirma que “hay que indianizar a los ‘q’aras’ ” a fin de corregir la energía nacional” (71). Para Tamayo, “Ruskin, Schopenhauer y Poincaré deberían haber cele-

las injusticias cometidas en contra de las nacionalidades indígenas, el Mall-


brado esta superioridad moral aymara…” porque “los fundamentos de la superioridad moral re-
siden en la superioridad física de la raza indígena” (143). Pero a pesar de “las magníficas con-
ku está poniendo “cabeza abajo” toda la construcción metafórica de lo nacio- diciones morales que siempre han caracterizado a los indios aymara”, su gran “voluntad” no
nal. En efecto, el Mallku está leyendo negativamente la construcción del puede compararse a su “pensamiento” (153). Por cierto, “la separación entre cabeza y pensa-
mestizaje, una de las narrativas dominantes de la historia boliviana. Para el
miento no ha tenido lugar en el cráneo de los aymaras. Los indios permanecen sin usar la cabe-
za” (114). En consecuencia, y al construir su metáfora, Tamayo da a la inteligencia mestiza (en
Mallku es de vital importancia que los indios “piensen con sus propias cabe- realidad, su propia inteligencia) un rol preeminente en la representación corporal de la realidad.
zas” (2000: 7) y no con ideas prestadas que vienen del pensamiento criollo- “La inteligencia”, escribe Tamayo, “ es lo que los mestizos heredaron de sus antecesores blan-
mestizo y de su fracasada construcción del Estado-nación. A mi manera de
cos” (113). Luego indica que “antes de que entraran en contacto con el pensamiento occidental,
los mestizos tenían ya una inteligencia innata” (113). Para Tamayo, “el pensamiento mestizo,
ver, el Mallku ubica estratégicamente la construcción visual de la Bolivia que es el único que existe seriamente en América, es totalmente europeo. Puede ser infantil y de-
moderna bajo un cuerpo mestizo idealizado, y, luego, procede con la reubi- sorganizado, pero existe. Y decimos que es el único, porque los indios, debido a razones socia-
cación de la metáfora (ahora cabeza abajo) a fin de dar la percepción subal- les, económicas y educativas, no piensan” (114).
Sin embargo, la inteligencia mestiza está desprovista de voluntad. Es por eso que, falta de carác-
terna de la sociedad. Veamos este aspecto importante de su entrevista conce- ter, la cabeza mestiza tiene gran necesidad de la musculatura indígena. Solo esta fortaleza pue-
dida al periodista que, aparentemente, no se da cuenta de esta posicionalidad de infundir en la inteligencia mestiza la necesaria pasión y determinación. Aún más, solo la mus-
subalterna. culatura indígena y su energía vital pueden controlar el tejido mestizo y evitar que degenere en
los excesos grasos de la fisiología chola. Con esta metáfora corporal, el mestizaje termina sien-
do una irracional y poco maleable “ley étnica” (109).
150 Javier Sanjinés C. 6 / “Mestizaje cabeza abajo”: la pedagogía al revés de Felipe Quispe, “el Mallku” 151

Mallku no considera la Revolución de 1952 particularmente ilustrativa en lo El historicismo se ciñe a la idea de que comprender algo implica ubi-
que al mestizaje se refiere. Por el contrario, va hasta la Creación de la peda- carlo primero como una unidad, y luego, como unidad en su desarrollo his-
gogía nacional para ubicar la metáfora visual con que los sectores dominan- tórico. La mirada crítica del mestizaje, la mirada ahistórica del Mallku, va en
tes reformistas de principios de siglo atribuyen a los dominados su fraguada contra de la noción de que el tiempo histórico es la medida de la distancia
identidad. “Mira”, dice el Mallku, “la incorporación de los indios al sistema cultural que uno asume debe existir entre el Occidente y el no-Occidente. En
no comienza el 52”. Y añade, “Debes leer a Franz Tamayo porque ahí está la este sentido, el mestizaje de Tamayo que aplica formas occidentales de repre-
fuente del mestizaje. Tamayo nos quita nuestra ropa y nos viste como mesti- sentación (la mirada schopenhaueriana o la reflexión histórica de Toynbee,
zos. Hemos estado viviendo con ropa prestada desde entonces. Pero no po- por ejemplo) a la interpretación de la realidad boliviana, no rompe con esa
demos seguir viviendo burlados para siempre. Sabemos que esa ropa no nos regla que dice “primero en Europa, después en otra parte” (Chakrabarty,
pertenece, aunque mucho insistan algunos en seguir usando corbatas y pare- 2000: 7). Este historicismo es solo una versión local de la misma narrativa
ciéndose a los chanchos gordos. Debajo son indios y seguirán siéndolo” que reemplaza “Europa” (Nietzsche, Schopenhauer, Toynbee, entre otros
(2000: 10). Estas afirmaciones no pueden ser más visuales, y entrañan una pensadores que ejercen su influencia en el pensamiento de Tamayo) por el
percepción conflictiva de la modernización, cuestionando abiertamente la mestizaje ideal como centro de la construcción local. Y, como no podía ser
construcción histórica del mestizaje. de otro modo, este historicismo guía también el pensamiento criollo-mestizo
¿Qué implica la propuesta de “indianizar al ‘q’ara’ ”? Modo de descen- de nuestro periodismo.
trar el mestizaje y su tiempo histórico, la propuesta vuelca la metáfora tama- Es interesante notar que el editorial de Pulso ubica el mestizaje dentro
yana y exige del subalterno una pedagogía radical, una “pedagogía al revés” del tiempo histórico. Al afirmar que el mestizaje es un “proceso natural pro-
que empuja al indio a “despensar” la sociedad, a rechazar la inteligencia mes- vechoso, en Bolivia como en todo el mundo, y hay que dejarlo transcurrir, fa-
tiza y a “usar la cabeza propia” (entrevista al Mallku en Pulso, 2000: 9). Co- cilitándolo” (2000: 7), el editorial hace del tiempo una necesidad, e implica
mo Dipesh Chakrabarty ha observado recientemente para el contexto de la que las demandas del Mallku deben ser temperadas por la razón histórica. La
India (Chakrabarty, 2000), esta politización del subalterno, su llegada a la reflexión del editorial se mueve de manera parecida al modo que Chakra-
madurez, produce gran ironía en la historia de lo político porque nos reta a barty, siguiendo a Johannes Fabian, llama “el rechazo de las equivalencias”
repensar el historicismo como regalo conceptual de la modernidad.4 Veamos (8). En efecto, al emplear el mestizaje como argumento en contra de las de-
el por qué de este repensar. mandas radicales del Mallku, el pensamiento criollo-mestizo sigue, cons-
ciente o inconscientemente, su razonamiento occidental para decir “todavía
no” a las demandas de los aymaras. En los hechos, ese “proceso natural pro-
4. Debo aclarar la razón por la cual introduzco acá el pensamiento de Dipesh Chakrabarty. Histo- vechoso” implica que los indios deben seguir lo que Tamayo llamó “proceso
riador de la moderna Asia del Sur, dedicado a temas de la subalternidad, Chakrabarty, acaba de
producir un texto muy interesante sobre el impacto que tiene el pensamiento poscolonial en las ascendente”. Lo que quiero decir aquí es que hay un modo encubierto de de-
ciencias sociales (ver Chakrabarty, 2000). A Chakrabarty le preocupan los problemas que plan- cir que aymaras, quechuas y otras identidades nacionales, no están “todavía”
tea el pensamiento occidental cuando se lo aplica a lugares como la India, y se intenta explicar- suficientemente modernizadas para autogobernarse. Un tiempo histórico de
desarrollo y de modernización (vuelve el argumento pedagógico) debe “to-
los con las categorías de la moderna ciencia social y, en particular, de la historia europea. Como
hacer historia a la europea implica desencantar el espacio y secularizar el tiempo, las explicacio-
nes “modernas” aplicadas a lugares todavía mítico-religiosos, en transición al capitalismo, resul- davía” transcurrir para que los indios estén preparados a asumir el autogo-
tan ser insuficientes e incompletas. Guardando las distancias espacio-temporales, me parece que bierno. Pero el Mallku se resiste a ser enviado nuevamente a la sala de espe-
a la explicación “moderna” que Tamayo da del mestizaje le sucede el mismo vacío que Chakra-
barty encuentra en la historiografía europea aplicada al tercer mundo: es una solución ajena, in-
completa, que impide pensar con “cabeza propia”. Lo interesante es que la sensibilidad subalter- se asemejan porque operan desde la “diferencia colonial”. De todos modos, Chakrabarty nos
na del Mallku percibe este impasse directamente desde la lucha anticolonial, sin necesidad de re- ofrece una herramienta analítica que debe ser puesta a prueba por el actuar concreto del movi-
currir a explicaciones ultrasofisticadas como las de Chakrabarty. En tal sentido, no propongo que miento subalterno. En tal sentido, introducimos algunas críticas a sus muy sugerentes ideas en
Chakrabarty sea un modelo explicativo de la lucha anticolonialista del Mallku, sino que ambos la parte final de este ensayo.
152 Javier Sanjinés C. 6 / “Mestizaje cabeza abajo”: la pedagogía al revés de Felipe Quispe, “el Mallku” 153

ra de la historia. Responde, entonces, con un rebelde “ahora, carajo” que el Fue en el marco de este eurocentrismo que los letrados bolivianos esco-
katarismo moderado de Cárdenas parece haber olvidado, un “ahora” que gieron los dos únicos caminos que el colonialismo permitió a los constructo-
marca a todos los movimientos populares en pos de la democracia, particu- res de la nación: por una parte, la imitación irrestricta de modelos europeos,
larmente al de las clases subalternas tercermundistas. a cargo de hombres de letras como Alcides Arguedas; por otra parte, la repre-
sentación selectiva y diferenciada de la realidad, a cargo de reformistas co-
mo Franz Tamayo, quien plasma en sus escritos fundacionales la síntesis lo-
cal de la voluntad indígena y del pensamiento mestizo occidentalizado. En
efecto, esta síntesis, versión local del discurso teleológico europeo, apunta
CONTRIBUCIÓN EPISTÉMICA inevitablemente a la homogeneización cultural. Harto conflictiva, esta homo-
geneización borra la “diferencia colonial”, la elimina. Así, el mestizaje cul-
tural obvia la diferencia socio-cultural de la sociedad boliviana cuando se es-
Y POLÍTICA DE LA SUBALTERNIDAD

fuerza en ocultar la resistencia de los grupos subalternos, particularmente del


Quiero ahora hacer algunas observaciones finales en torno al katarismo,
movimiento katarista radical más reciente.
al mestizaje y a las geopolíticas de conocimiento. Los letrados del siglo XIX
y principios del XX eran, por supuesto, herederos y continuadores de una tra- El katarismo desplaza el mestizaje y modifica la visualización de la so-
dición colonial que forjó su estructura del poder local en torno al antagonis- ciedad a través de la “teoría de los dos ojos”. Sin embargo, si el katarismo
mo histórico entre blancos europeos, por una parte, y las poblaciones indíge- moderado parece haber concluido su participación política olvidando las con-
nas y negras, por la otra. Como consecuencia de ello, los grupos sociales do- tradicciones que generan la “diferencia colonial”, el katarismo radical de Fe-
minantes, criollos o mestizos que ascienden en la escala social desde el siglo lipe Quispe retiene esta diferencia en el centro mismo de su compromiso po-
dieciocho, se pusieron a construir sus identidades bajo la secante influencia lítico. Esto quiere decir que la “diferencia colonial”, la ruptura epistemológi-
europea. No cabe duda de que la identificación con Europa fue conflictiva, ca entre criollo-mestizos, por un lado, y el complejo mundo cholo-indio, por
porque criollos y mestizos cedieron las sociedades americanas al poder polí- otro, le sirve al katarismo para argumentar en contra del “colonialismo inter-
tico de Europa y a las exigencias de una “lógica” histórica ajena. Aníbal Qui- no” existente en la sociedad boliviana, para denunciarlo abiertamente. Pero
jano ha identificado las distinciones y las discriminaciones raciales que vie- mantener vivas las contradicciones que generan la “diferencia colonial” tam-
nen desde la Colonia como el centro mismo de la “colonialidad del poder” bién da a los movimientos indígenas más rebeldes la posibilidad de trascen-
(1997: 137-140). Esta colonialidad condiciona hasta el día de hoy la depen- der dicha diferencia, de superar la homogeneidad impuesta, de abrirle el pa-
dencia histórico-estructural de nuestras sociedades. so a la autonomía de lo pluricultural, de lo diverso.
Criollos y mestizos se dedicaron también a establecer las relaciones en- El reconocimiento de la “diferencia colonial” también le permite al
tre los “centros” del mundo colonial capitalista y la “periferie” de las socie- Mallku sostener su “conciencia negativa”. En efecto, es esta conciencia que
dades coloniales, de modo tal que representaran sus propios intereses econó- distancia a la subalternidad de la conciencia de su opresor criollo-mestizo.
micos. En otras palabras, mestizos y criollos consideraron las relaciones de- Sería, sin embargo, un profundo error creer que esta conciencia aparta al su-
siguales entre los centros y las periferias como una “unidad histórica” que balterno de la modernidad. Al afirmar que no tiene nada en contra del mun-
podía ser interpretada homogéneamente desde ambos lados del sistema capi- do moderno y de su tecnología, pero que este mundo puede también benefi-
talista, a pesar de las disparidades existentes y de la naturaleza heterogénea ciarse de los conocimientos locales de las comunidades indígenas, el Mallku
de nuestras sociedades. Tanto la colonialidad del poder, como la dependen- es un “otro” colonial ambivalente, un “híbrido” que nos obliga a repensar el
cia histórico-estructural, implican la hegemonía del eurocentrismo como la sentido de la modernidad en los espacios no-europeos. En efecto, observar la
geopolítica de conocimiento dominante. facilidad con que el Mallku se desplaza en dos mundos contrastantes, el mun-
do secular moderno y el mundo sagrado pre-moderno, nos lleva a cuestionar
154 Javier Sanjinés C. 6 / “Mestizaje cabeza abajo”: la pedagogía al revés de Felipe Quispe, “el Mallku” 155

las categorías un tanto rígidas de Dipesh Chakrabarty. Estas categorías apar- ra y la violencia en la conquista española de las Américas durante el siglo
tan al mundo secular europeo del mundo sagrado de las sociedades periféri- XVI, José Rabasa también observa oportunamente que Chakrabarty excluye
cas menos desarrolladas. la posibilidad de que los subalternos aprendan a contar historias en el tiempo
Chakrabarty tiende a asumir que las conciencias subalternas de las so- secular. ¿Puede uno dudar por un instante de que el Mallku vive de ambos
ciedades periféricas son conciencias ónticas pre-modernas esencialmente pu- tiempos: el tiempo de los dioses y el tiempo de la historia? Francamente, no
ras. Si bien es cierto que la lógica eurocéntrica aplicada de los espacios peri- lo creo. Los más recientes movimientos indígenas en Bolivia nos enseñan
féricos sufre un fuerte sacudón –Chakrabarty habla de “impedimento trági- que la subalternidad es una constante negociación entre los conocimientos
co”– porque su “tiempo histórico lineal” no coincide con sistemas valorati- sagrados del pasado y las imperiosas necesidades seculares del presente.
vos míticos pre-modernos, Chakrabarty deja poco explorada la posibilidad de
que tanto lo moderno como lo pre-moderno puedan ser dominios de conoci-
miento híbrido ¿Acaso Chakrabarty no le quita al subalterno la vitalidad que
éste necesita para comprenderse a sí mismo, y le niega la capacidad de inter-
pretar la modernidad desde sus propios términos? Creo que este procedi- BIBLIOGRAFÍA
miento “transculturador” se encuentra en el Mallku cuando señala que se de-
be “indianizar al ‘q’ara’ ”. Veamos esta afirmación por última vez. Albó, Xavier. “From MNRistas to Kataristas to Katari”. Resistance, Rebellion, and
Las teorías a propósito del mestizaje prestan la visión occidental, la ló- Consciousness in the Andean Peasant World. Ed. Steve J. Stern. Madison, Uni-
gica europea, para construir las naciones dependientes. Atado al pensamien- versity of Wisconsin Press, 1987.
Archondo, Rafael. “Comunidad y divergencia de miradas en el katarismo”. Umbra-
to eurocéntrico, el mestizaje es “indispensable pero inadecuado” –son los tér-
les 7 (2000): 120-132.
minos que Chakrabarty emplea para describir la aplicación de lo europeo a Chakrabarty, Dipesh. Provincializing Europe. Postcolonial Thought and Historical
sociedades pre-modernas– porque, entre otras limitaciones, esconde la “dife- Difference. New Jersey, Princeton University Press. 2000.
rencia colonial” ¿No ha llegado el momento de denunciar la presencia intru- Guha, Ranajit. Elementary Aspects of Peasant Insurgency in Colonial India. New
sa del mestizaje como matriz de lo nacional? Esto es precisamente lo que “in- York, Oxford University Press, 1983.
dianizar al q’ara’ ” significa en lenguaje subalterno. Es el modo de registrar Jay, Martin. Downcast Eyes: The Denigration of Vision in Twentieth-Century French
la modernidad desde el sistema de creencias pre-moderno. Y la intervención Thought. Berkeley, University of California Press, 1993.
indígena en el desarrollo de la modernidad constituye lo que aquí denomina- Jenks, Chris (ed.). “The Centrality of the Eye in Western Culture: An Introduction”.
mos “mestizaje cabeza abajo”. Visual Culture. London y New York, Routledge, 1995: 1-25.
Mignolo, Walter. Local Histories/Global Designs. Coloniality, Subaltern Knowled-
El “mestizaje cabeza abajo” se aparta de la propuesta ofrecida por Cha- ges, and Border Thinking. New Jersey, Princeton University Press, 2000.
krabarty porque incluye la intervención mítica y sagrada de lo subalterno en Ministerio de Educación y Cultura. Reforma de la educación. La Paz, Editorial Edu-
el desarrollo de la modernidad criollo-mestiza. El Mallku nos muestra el mo- cativa, 1987.
do en que la modernidad es ahora interpretada por la contra-lógica subalter- MNR-MRTKL. El Plan de Todos. Propuesta de gobierno MNR-MRTKL. La Paz,
na. De este modo, las narrativas indígenas y las narrativas criollo-mestizas 1993.
que siguen la lógica europea, no se dan en una sola vía, sino en un permanen- Sanjinés, Javier. “The Skeletal, the Carnal, and the Visceral: Metaphors We Live By
te ir y venir transculturador. En esta relación simbiótica, los conocimientos in Contemporary Bolivia”. Dispositio/n 21 (1999): 183-218.
subalternos solamente pueden ser interpretados si se toma en consideración Tamayo, Franz. Creación de la pedagogía nacional. 3a. ed. La Paz, Biblioteca del
Sesquicentenario de la República, [1910] 1975.
el negociar constante de las los lógicas: la lógica secular del tiempo lineal y
la lógica sagrada del tiempo recurrente. En su reciente libro sobre la escritu-
79 Nombre de autor/a Número de cap. / Nombre del capítulo 79

7
POLÍTICAS DE MERCADO /
POLÍTICAS ACADÉMICAS
CRISIS Y DESAFÍOS EN LA PERIFERIA1

Zulma Palermo

La magia del imperialismo contemporáneo


reside en conjurar su propia desaparición
haciendo que el mercado aparezca como la
personificación de la racionalidad humana y
de la felicidad. Los discursos dominantes de
la globalización ofrecen la ilusión de un
mundo homogéneo que avanza constante-
mente hacia el progreso.
Fernando Coronil2

Las discusiones sobre las políticas del conocimiento generadas y por


construir en América Latina tienen genealogía propia en la academia del sud-
continente y, desde la avanzada de los “estudios poscoloniales”, “subalter-
nos”, “multiculturales”, un desarrollo más o menos convalidado ahora tam-
bién en la institución del Norte.3 No obstante, las dificultades que este tipo

1. Esta versión amplía la publicada con el título “Políticas académicas y conflictos del saber: desa-
fíos en la periferia”, en Comentario internacional. Revista del Centro Andino de Estudios Inter-
nacionales (Quito) 2 (segundo semestre 2001): 89-100.
2. De “Del eurocentrismo al globocentrismo: la naturaleza del poscolonialismo”, en Lander
(comp.), 2000: 87-107.
3. Los títulos son numerosos; selecciono algunos que figuran en la bibliografía final, para los ac-
tuales avances; para una revisión crítica más general, Cornejo Polar (1994), Palermo (2000).
158 Zulma Palermo 7 / Políticas de mercado / políticas académicas: crisis y desafíos en la periferia 159

de producción implica, su real y fuerte alternatividad y su efecto de resisten- las prácticas académicas que se desarrollan en espacios socioculturales “pe-
cia intelectual, producen las reacciones propias de una tradición académica riféricos de la periferia”,6 cuando las condiciones generales de vida de esas
que opera desde sus inveterados principios de “universalidad” del saber (del sociedades las someten a un pauperismo y a una marginalidad cada vez ma-
poder).4 Es mi interés acá poner el énfasis en el rol de la universidad en es- yores y, sobre todo, cuál puede ser la incidencia de la universidad en un cam-
pacios socio-culturales no centrales –desde la perspectiva de las disciplinas po social cada vez más deprimido. Dicho de otro modo, cuáles son las posi-
“blandas”– y el tipo de estrategias que el “imperialismo contemporáneo” bilidades académicas para aproximar algunas respuestas a las necesidades
ejerce sobre ella con la puesta en circulación de la discursividad “posmoder- genuinas de autogestión social, cultural y científica como instrumentos gene-
na”, enmascarada bajo nuevos barnices que resultan más bien nuevas formas radores de autonomía, como respuestas “descolonizadoras” para las socieda-
de sujeción de las subjetividades. des dependientes.
En el centro mismo del debate articulado alrededor de la multiplicidad Planteo estas preguntas señalando que lo hago desde un lugar definido
de cuestiones que parecen dar forma al “caos” posmoderno (económicas, po- del planeta, localizado en el sur de los Andes centromeridionales, en el extre-
líticas, productivas, sociales, culturales…) –entramado en las más variadas mo norte de la República Argentina; se trata, por lo tanto, de un lugar en el
formas discursivas– se yergue el diseño muchas veces engañoso de nuevos mundo doblemente periférico y doblemente marginal, localización que le fue
intentos de “democratización” –diríamos radical– de las sociedades, de bús- impuesta desde el momento de la conquista y que se intensificó después de
queda de borradura de fronteras de diverso tipo. Sin embargo, los horizontes la independencia política de España. Por ello, si bien políticamente es una
móviles en los que hoy se articula la producción del conocimiento (étnicos, provincia del territorio nacional, por el viejo tronco histórico y la memoria
mediáticos, técnicos, financieros, ideológicos) no se manifiestan como rela- arraigada en la cultura local responde a otro “patrimonio”, a la periferia del
ciones igualmente “horizontalizadas” sino que se nos presentan como cons- incario (Andes centromeridionales) y su cruce con la cultura guaraní (el Cha-
truidas desde las necesidades de quienes las proponen y en relación con aque- co Gualampa). Es allí, y en ese escenario, que estudiamos y pretendemos par-
llos a los que están destinadas. Por lo tanto, el lugar en el que el saber se ticipar en el discurso y las prácticas críticas internacionales buscando que la
construye, sus “para qué” y “para quiénes” se encuentra en relación directa “diferencia colonial”7 adquiera signo positivo en la convergencia de la hete-
con sus reales posibilidades de convalidación.5
6. Como el mismo título de este artículo lo indica, mantengo voluntariamente el uso y el valor se-
mántico del término “periferia”, precisamente en el momento en que la globalización cuestiona
la validez de las teorías duales (centro/periferia; colonizadores/colonizados; dependencia/libera-
ción, etc.). Insisto en esta conceptualización a pesar de su “decadencia” en la circulación discur-
siva, pues entiendo que su sustitución (como la de otros lexemas que señalan el mismo lugar de
LOS INTERROGANTES, AYER Y HOY enunciación) puede muy bien responder a una estrategia de manipulación del poder académico
que estimula estas adopciones dentro de la tendencia “nominalista” del pensamiento posmoder-
no: todo queda reducido a discurso; por lo tanto, los conflictos de lo real quedan en él subsumi-
Me interesa por lo tanto hoy –como en muchas otras más viejas oportu- dos. De allí la creencia generalizada en la academia de que si se deja de nombrar una cierta rea-
nidades– preguntar sobre la real inserción (participación y convalidación) de lidad ésta desaparece; es una de las manifestaciones del carácter “espectral” del capitalismo, co-
mo señala Guardiola-Rivera (cfr. paper discutido en el Seminario Los conocimientos y lo cono-
cido: capitalismo y geopolíticas del saber, Duke Univ., nov. del 2000). Por su parte, F. Coronil
advierte sobre la responsabilidad de la academia en hacer visibles las nuevas formas de la hege-
4. Desde la “Universitas” del Trivium y el Cuadrivium a la “Universidad” europea moderna hay un monía no intentando ofrecer “un mapa perfecto de la realidad, sino de ir dibujando uno que re-
recorrido de siglos pero muy pocas transformaciones en su concepción. Otro tanto ocurre con el conoce las dificultades del terrero y de su representación” (2000).
paso de las humanidades a las ciencias sociales y sus respectivos roles en la formación de las 7. Entiendo por tal, con Mignolo (2000: 13-14), la clasificación del planeta en el imaginario mo-
subjetividades. derno/colonial por la acción de la colonialidad del poder, como una maquinaria que transforma
5. Cfr. Edgardo Lander, “¿Conocimiento para qué? ¿Conocimiento para quién?”, en Castro-Gómez las diferencias en valores. Así, el racismo es la forma de control del sistema colonial/moderno y
(ed.), 1999: 49-70. el occidentalismo su metáfora rearticuladora durante el capitalismo.
160 Zulma Palermo 7 / Políticas de mercado / políticas académicas: crisis y desafíos en la periferia 161

rogeneidad y aún de la posible contradicción emergente de cada experiencia y en los espacios académicos, no perder de vista la historicidad de las prác-
histórica. ticas; solo esto haría posible que nuestras lecturas de las producciones sim-
Es decir: mis preguntas se orientan desde la convicción de que las res- bólicas no queden desvirtuadas por nuevos esquemas “universalizantes” y
puestas –si las hay– no pueden ser generalizables porque seguramente exis- homologadores de la heterogeneidad.
ten enormes diferencias entre uno y otro microespacio de América Latina (y Es desde esta perspectiva y en el contexto argentino que analizo el pro-
de cualquier periferia del planeta) en todos los órdenes y, en particular, en el ceso de transformación académica y su estado en la actualidad. En la década
de la autoimagen simbólica, de la identidad imaginaria de sus sociedades, de del 60, el sistema alcanzó un alto perfil crítico sobre las formas de distribu-
la definición de las subjetividades. No parece ser lo mismo la idea de perte- ción de la riqueza –y en particular sobre la producción-distribución del cono-
nencia y de autodeterminación en lugares que lograron su emancipación en cimiento– enmarcada en una concepción –también crítica– de la relación
los tiempos recientes de la Guerra Fría, por ejemplo, que en aquellos otros centro/periferia. Fue, al mismo tiempo, la universidad la que buscó su demo-
que lo hicieron en estados de mundialización y conflictividad distintos (la ex- cratización abriendo la posibilidad de acceso a todos los sectores de la socie-
pansión europea moderna), como los andinos. Por eso, toda pretensión de ho- dad e imaginando para ello mecanismos que permitieran su inclusión respe-
mogeneidad –propia de los proyectos colonizadores– resulta reductiva y sim- tando las diferencias. En tal instancia, y ya en los 70, bajo el influjo de la
plificadora, impidiendo una más clara comprensión de los problemas que “doctrina de la seguridad nacional”, la manifestación reactiva del poder he-
acucian a las sociedades objeto de nuestras investigaciones en sus particula- gemónico no se hizo esperar y el proyecto quedó truncado por el control dic-
ridades y en su especificidad histórica. tatorial bajo el modelo extendido ese momento por toda América Latina. Ba-
También es un dato cierto que los patrones de globalización8 se extien- jo esa presión, la universidad se retrotrajo a la formación de una dirigencia
den con rigurosa regularidad hacia todos los rincones del planeta a través de de perfil “funcional” que inició, así, su vinculación con el sistema empresa-
proyectos expansivos generados por sus intelectuales (expertos en economía, rio como un primer estadio de oferta de mano de obra calificada y económi-
en educación y cultura), relacionados –a su vez– con especialistas en materia ca.
de seguridad (se atiende tanto a los planes antidroga (v. gr. Plan Colombia) En los 80, el panorama internacional se modifica radicalmente pues del
como a cuestiones de “resguardo” ecológico, variables éstas que se apropian modelo represivo de la doctrina de la seguridad nacional –erigido como ba-
de los espacios bajo otras máscaras).9 La universidad y las unidades de inves- rrera contra el avance del fantasma socialista– gira hacia la doctrina de la de-
tigación no escapan a este esquema de sistemas de control no ya “panóptico” fensa de la democracia liberal generadora de sociedades cuya eficacia se mi-
sino diseminado “radicularmente” a través de complejas redes menos visibles de por la competitividad y la potencialidad de consumo, defensa que se ejer-
pero más eficaces en su sutileza cita, una vez más, con el poder de las armas. Consecuentemente, el modelo
Ahora bien: si es cierto que tales patrones de globalización se extienden de universidad avanza hacia un tipo de producción de conocimiento de valor
por todos los rincones del mundo, las “historias locales” hacen que resuelvan más cuantitativo que cualitativo, en proporción directa con el aumento de
(o complejicen) el contacto de manera diferente, lo que seguramente rendirá exigencias de productividad en beneficio ya no de la sociedad en su conjun-
resultados distintos en uno y otro microespacio. Lo importante es, entonces to sino –y en forma decidida– de los reclamos de la empresa.
Al cerrar el siglo, el patrón se orienta a sobrevalorar las áreas “moder-
8. Entiendo a la globalización como la fase más reciente del proceso de integración de la humani- nas”, productivas, que capacitan para el trabajo de rápido recambio, en detri-
dad a escala planetaria o mundialización. Dicho proceso, que se inicia en la época de los gran- mento de las “arcaicas” y “utópicas” ciencias sociales y humanas, culpables
des descubrimientos europeos, se asienta sobre sólidas bases materiales, económicas y demográ- de los fracasos sesentistas, cómplices de la desestabilización de la democra-
cia y generadoras de caos social. Se repite, así, aunque en forma indirecta, el
ficas, desde donde es posible pensar que se trata de una etapa dentro de un proceso de larga du-
ración.
9. Refiero acá a las mediaciones intelectuales, pues es sabido que las materiales son posibles a par- discurso anti-subversivo de los 60, ahora desacreditando la generación de
tir de los instrumentos que ofrece la RCT (revolución científico-tecnológica).
162 Zulma Palermo 7 / Políticas de mercado / políticas académicas: crisis y desafíos en la periferia 163

pensamiento por su falta de valor económico en el mercado productivo y por miento independiente y capaz de ofrecer alternativas. Se apuesta a la infor-
su responsabilidad en la “desestabilización de las democracias”. matización del sistema en todos los niveles en la “creencia” (casi dogmática)
Hoy el modelo se intensifica sin encontrar demasiadas resistencias en de que por esa vía se “superará el atraso” estructural; se dota a las escuelas
una población asolada por otros múltiples problemas. Desde esa hegemonía –aún a aquellas situadas en lugares que no cuentan con energía eléctrica– de
alienta la formación a muy corto plazo con fuerte tendencia a la inversión pri- equipos; se abren préstamos blandos y a plazos larguísimos para que las per-
vada, incentivando fuertemente la capacitación posterior, con novedades co- sonas puedan adquirirlos (pero no se tiene en cuenta que el acceso a ellos se
mo la “postitulación”, las “tecnicaturas”, las “especializaciones”, todas ellas reduce a grupos proporcionalmente muy pequeños).11
en busca de la “eficiencia”. La universidad, entonces, se olvida de sí misma
y del rol crítico que la historia de Occidente le tenía asignado. En esta instan-
cia su principio “universalista” se constituye –como nunca antes– en el espa-
cio aglutinante de un “pensamiento único”, al que dota de una poderosa ló-
gica interna, produciendo formas de conocimiento hegemónicas debajo de CAPITALISMO, MERCADO
proclamas democráticas como la del “multiculturalismo”. Y POLÍTICAS ACADÉMICAS
Este perfil para la universidad se impone en espacios periféricos –como
éste del cono sur desde el que reflexiono– y colabora, según decíamos, con Los efectos negativos se extienden a muchos órdenes y, en particular, a
los designios del capitalismo tardío, precisamente aquí donde sus efectos se la concepción de sí misma que la universidad construye ya que las condicio-
sienten en el aumento criminal de la pobreza con sus más tremendas secue- nes que se le imponen la colocan en una particular encrucijada: o sucumbe a
las (la reaparición y permanencia de sus “enfermedades”: cólera, tuberculo- las exigencias de su transformación como un resorte más del aparato de mer-
sis, desnutrición); el incremento acelerado del analfabetismo, la desaparición cado, o desaparece.
de la clase media y el abandono del campo, fuente tradicional de producción Veamos sintéticamente cuáles son los efectos de estas exigencias, las
económica. La “reconversión” ejecutada desde hace casi dos décadas afecta que se definen, fundamentalmente, por la supeditación de la universidad a in-
trágicamente a la región, porque la política nacional (e internacional del sud- tereses políticos y financieros extrauniversitarios que la fragmentan; por la
continente) a la vez que persigue un “mercado común” (MERCOSUR) bus- ingerencia de estos intereses en sus relaciones con el saber; por la adopción
cando el fortalecimiento de la macrorregión, continúa internamente con la de nuevos modelos de “universalidad” que instala la actual hegemonía del
política decimonónica del control aduanero que centraliza el comercio inter- mercado. Algunos de ellos son de índole socio-política, otros de carácter emi-
nacional; con ello la supervivencia de las microrregiones queda afectada ca- nentemente académico y todos ellos devienen de la estructura propia del sis-
si mortalmente. Sin mencionar los proyectos que, en lo económico, pierden tema educativo y de las políticas que lo informan.
totalmente de vista el “sentido” de la autonomía (dolarización).10
Basta un ejemplo: las políticas educativas tienden a consolidar el perfil
de sociedad hiperinformatizada, priorizando la transmisión de información
en detrimento de la generación de competencias que posibiliten un pensa- 11. Más aún, los contenidos de enseñanza en los primeros niveles del sistema educativo (a través de
la imposición de una reforma consolidada sobre modelos externos cuyo fracaso ya quedó demos-
trado) privilegian la formación tecnológica, postergando hasta la casi desaparición la social y hu-
manística. El Estado abandona su función de financiamiento y crece la oferta de educación pri-
10. Son, en el presente, la continuidad de las estrategias que los ideólogos del autoproclamado vada que –salvo las excepciones de los colegios confesionales de larguísima trayectoria– tiene
“mundo libre” difundieron en los años de la Guerra Fría como prolongación de la doctrina de la una finalidad estrictamente comercial, con notable deterioro de lo pedagógico, pues también acá
“seguridad nacional”. Es, a la vez, lo mismo que, un siglo antes –solo que ahora a escala plane- el Estado hace abandono de su rol de control. No puedo en esta instancia detenerme en un aná-
taria–, lograron hacer las burguesías europeas y norteamericanas por medio del concepto de “in- lisis de la desaparición del Estado moderno y las características que adquiere en los espacios pe-
terés nacional”. riféricos, pero, sin duda, los resultados son muy distintos a los que se producen en los centrales.
164 Zulma Palermo 7 / Políticas de mercado / políticas académicas: crisis y desafíos en la periferia 165

LA UNIVERSIDAD “EMPRESA” financiera para hacerse cargo de tales costos. Por otra parte, tampoco queda
demasiado tiempo para una adecuada transferencia en el aula. De todo ello
Dentro de las reglas del sistema de mercado, la universidad ocupa un surge que lo que se puede llegar a construir es poco y queda encerrado en un
lugar secundario en la medida en que el Estado cede a otras instituciones (el pequeñísimo circuito.
mercado, la beneficencia, el mecenazgo) su función de desarrollo científico A la vez, como toda empresa, la universidad debe generar sus recursos,
y cultural. La desaparición del Estado de todas las actividades de conducción, para lo que contrata préstamos internacionales (generalmente provistos por el
y aún de las de control, deja inerme a la institución universitaria porque le BID o por las cancillerías de países europeos), a través de múltiples tipos de
quita soporte económico y tiende a convertirla en un organismo de produc- proyectos destinados a la mejora de la calidad educativa, a la promoción
ción de bienes materiales y ya no simbólicos. Desde esta perspectiva, la uni- científica y tecnológica, a la reforma de planes académicos, a la evaluación,
versidad pierde su sentido como espacio para la búsqueda del saber, para el etc. La aprobación y adjudicación de los recursos depende del ajuste de cada
desarrollo de la actividad intelectual, para la investigación tendida a la trans- propuesta a las expectativas del proyecto (previstas por la entidad adjudica-
formación social. Se perfila, entonces, desde las políticas de Estado, con las dora) y su continuidad, a permanentes mediciones sobre dicho ajuste. Esto
características propias de una empresa y con su finalidad puesta en la empre- hace evidente que –a través del control de la investigación y de los proyec-
sa; de allí su pérdida de referencia a lo social, volcándose sobre sí misma y tos educativos– las políticas del capitalismo buscan incidir en la formación
tornándose acrítica e improductiva desde el punto en vista de producción de de las subjetividades con el acuerdo explícito de las políticas del Estado.12
conocimiento. Si algo positivo tuvo la universidad argentina fue el control académico
Como empresa debe ser “rentable”, para lo que su rendimiento se mide por un riguroso sistema de concursos, un programa de financiación de la in-
sobre variables como el equilibrio entre ingreso y egreso de estudiantes; vestigación más o menos autónomo (aunque no equitativo por la prevalencia
monto de ingresos por arancelamiento para el grado y el posgrado; capacidad excesiva de las ciencias duras y la concentración en las universidades metro-
de venta de patentes y de servicios. Sus “agentes” (cuerpo de docentes-inves- politanas) y una carrera docente adecuadamente organizada. Esta es la con-
tigadores) y sus “gerentes” (cuerpos directivos) deben maximizar su rendi- secuencia de un proyecto, el “reformista”, cuya axiología es sintetizada así
miento, el que requiere ser evaluable cuantitativamente, generando una fuer- por un investigador argentino: “Los reformistas, en sus discursos y manifies-
te competitividad que quiebra el antiguo “sentido de cuerpo”. Ello, a su vez, tos, son en realidad los inventores […] de un régimen mental fuertemente
se sostiene en un sistema de “premios y castigos” salariales; como la desig- marcado por una lógica poética dirigida, más que a construir una escritura, a
nación sigue realizándose por “concursos de antecedentes y oposición” según fundar una nueva ideología capaz de modelizar nuevas formas de democra-
la propuesta de la reforma del 81 y los salarios no se incrementan, se hace cia” (Torres Roggero, 2000: 108).13 En la actualidad esto tiende a desapare-
imprescindible entrar en el juego para alcanzar un ingreso digno. cer para ser sustituido por mecanismos como los que más arriba he señalado,
La productividad individual se mide, entonces, por “peso específico”: con una direccionalidad que destaca el carácter espectral del capitalismo, se-
tantas páginas publicadas, con referato, en “órganos reconocidos”, preferen- gún me interesa subrayar.
temente si figuran en el Citation Index; si se dirige a tesistas, a cuántos y des- En su relación con la empresa, la universidad se orienta cada vez más a
de cuándo; si se realizan contratos, convenios, patentes; si se asiste a reunio- la oferta de servicios rutinarios, repetitivos y de mera capacitación, sustitu-
nes científicas. En medio de esa presión, el docente-investigador se encierra yendo la investigación básica y la implementación de tecnología con asisten-
con su computador y escribe papers (que nadie lee), y ponencias (que nadie cia técnica y asesorías. En su necesidad de cubrir los costos que ya el Estado
escucha) y gestiona la edición de libros (que paga de su bolsillo y que no se
distribuyen); esto, a su vez, está en directa relación con la capacidad econó-
mica de cada quien, pues no todos pueden viajar por el mundo participando 12. Cfr. Guardiola-Rivera, paper para el Seminario de Duke, cit.
en congresos, ni editar sus papeles ya que la universidad no tiene capacidad 13. El destacado es del autor.
166 Zulma Palermo 7 / Políticas de mercado / políticas académicas: crisis y desafíos en la periferia 167

no provee, se ve obligada a ceder cada vez más a las exigencias del merca- cias sociales se pasó, sin solución de continuidad y casi insensiblemente, de
do, lo que hace que éste incida en los planes de estudio en los que se busca los “asépticos” estudios estructuralistas a la incorporación de una paraferna-
la formación de individuos disciplinados, acríticos, sin ejercicio de la capa- lia discursiva cuasi esotérica para la mayoría de los docentes que, a impulsos
cidad cognoscitiva y sin aptitudes para el trabajo socializado. de la circulación bibliográfica de traducciones y sus glosas simplificadoras,
inician una tenaz campaña de persecución contra el sujeto, la verdad, las dis-
ciplinas y toda la gama nocional que hasta entonces había arraigado en el sis-
UNA UNIVERSIDAD EN LAS FRONTERAS tema. Así, este segundo vaciamiento de sentido no hace más que complemen-
tar y dar continuidad al que sistemáticamente había producido la dictadura.
Estos efectos son capitales en el “caso” de la Universidad Nacional de En las aulas –a las que han retornado los “cabecitas negras”– se lee a Fou-
Salta (UNSa), que acá analizo en el contexto de la universidad argentina. Es- cault y a Deleuze, (hasta no mucho antes eran Levy-Strauss, R. Barthes y/o
tá –en su conjunto– respondiendo a las características estructurales del país, J. Kristeva) y sus teorías sobre el sujeto y el poder discursivo.
que se ha simbolizado a sí mismo como el “más europeo en A. Latina” –ima- Ahora se trata de un fenómeno que se interesa por las “micropolíticas”,
gen sostenida por una especie de autocolonización intelectual (agente eficaz por “los nuevos movimientos sociales” y por el “relativismo cultural, racial
de la “colonización interior”)–, y que siempre ha respondido a las “noveda- y genérico”. Estas incorporaciones, altamente positivas en sí mismas, ven-
des” producidas por el pensamiento europeo central. Su orientación hacia la drían a reemplazar a las políticas totalitarias, la marginalidad social y el im-
“oferta” norteamericana –siguiendo un poco tardíamente los rumbos de ese perialismo internacional del capitalismo clásico. Pero se trata de una nueva
“mercado”– es relativamente reciente y manifiesta síntomas de acoger esa lí- forma de reproducción que, entre nosotros, no colabora en la comprensión de
nea de fuerza, una vez más, como una “nueva moda” y no como un “pensa- las confrontaciones anteriores, sino que las ha diversificado y multiplicado al
miento fuerte”.14 infinito, pues si bien ya no se habla de “lucha de clases”, ni de “pueblo”, ni
Dentro de ese panorama, la UNSa hace su aparición como tal en los pri- de “revolución social”, la conflictividad y la permanente explosión de focos
meros años de 1970 bajo un signo distinto: como una universidad de fronte- de insurgencia demuestran que los viejos problemas de la sociedad siguen vi-
ra con un proyecto que tiende a articular la producción de saberes al espacio gentes y que las diferencias que genera el incremento de la pobreza alcanzan
andino. Tanto la apertura al ingreso de estudiantes de los países limítrofes, formas distintas de manifestación a las ya conocidas, pero que no desapare-
como el intento de incorporar las disciplinas sociales problemáticas latinoa- cen.
mericanas, informan sobre la ideología fundacional, impregnada del latinoa- En la calle, mientras tanto, los acontecimientos se precipitan: se acele-
mericanismo de esas décadas. La avanzada del militarismo, muy poco tiem- ra el veloz proceso de deterioro social, económico y político, y solo se habla
po después, dio por tierra con esas expectativas, reinstalando el modelo cen- de la corrupción del senado, de las coimas en el sistema previsional, de la
tral con todo el imperio de su fuerza y desmontando no solo el proyecto sino pérdida del mercado laboral, cuestiones de las que los estudiantes apenas es-
también la participación de quienes lo llevaban a la práctica. tán informados y para las que los investigadores no tenemos formas de apro-
Durante los diez años del “bloqueo” intelectual, la universidad no al- ximación.
canzó a proponer resistencias internas, por lo que se produce un retroceso en Mientras en un gran sector de la academia los investigadores sociales
todos los órdenes. Diez años después, la situación es propicia para que se reproducen discursos novedosos (y transfieren en las aulas y en artículos de
produzca una “avanzada” acrítica de las “novedades” europeas. En las cien- difusión esos nuevos “saberes”), los “piqueteros”15 interrumpen el tránsito en

14. Me refiero a la presencia de los “cultural studies”; aun cuando es llamativa su emergencia tardía 15. El discurso periodístico da en llamar así a los grupos más o menos organizados de desocupados
y no demasiado extendida, pues sigue siendo mucho más definitoria la línea deconstructiva de y de carenciados que se reúnen con la finalidad de ser escuchados por el gobierno de turno y que
base francesa. utilizan como estrategia el corte de rutas y la toma de empresas recientemente privatizadas.
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las rutas de mayor circulación, poblaciones enteras quedan aisladas y desa- fuerte preponderancia de estudiantes que pertenecen a grupos económica-
bastecidas, y los medios reproducen escenas de represión y violencia genera- mente deprimidos, por un lado y, por otro, a sectores socio-culturales margi-
lizada. Simultáneamente, el discurso político insiste en que hay “paz social” nales, ya sea procedentes de barrios periféricos o del interior de la provincia
y las revueltas son el producto de la acción de “infiltrados” cuando no de “de- o aun de países limítrofes (sur de Bolivia, norte de Chile y algunos del Perú)
lincuentes comunes”. mantienen con el grueso de la población “blanca” fuertes diferencias no solo
El movimiento “piquetero” parece proponerse, aunque no consciente- fisiognómicas (rasgos étnicos) sino también de lógicas de conocimiento. Sus
mente, como el recambio del sindicalismo, esclerotizado e incapaz de res- formas de interacción y sus saberes provienen más de las prácticas de la vi-
ponder a los reclamos de sus bases. En efecto: sin cabecillas identificables da cotidiana (alternativas a la hegemónica) que de construcciones “escola-
producen efectos inmediatos sobre la circulación en rutas claves, lo que trae res”.17
consecuencias significativas para el comercio, ya que éstas son las únicas Estas formas son descalificadas por la academia que tampoco reconoce
vías terrestres de transporte de mercancías. Los “cortes” –a veces preanun- las prácticas discursivas que estos grupos ponen en circulación, más aún las
ciados– son acompañados por mujeres con sus hijos, quieren tener carácter “falencias” de una escritura que dista de la que requiere una alfabetización
“pacífico” y buscan respuestas directas. Tales prácticas sociales tienen su co- completa. Se produce, entonces, una expulsión de estos aspirantes con lo que
rrelato en formas discursivas vinculadas con la denuncia de corrupción polí- se reafirma el fuerte segregacionismo de la sociedad en su conjunto.18
tica y de violencia social, ya tengan la forma del ataque de las fuerzas del or- Este estado de situación plantea una urgente cuestión epistemológica:
den o la más sutil del pauperismo resultante de las malas políticas de merca- qué saberes son los que deben legitimarse en este tipo de unidades académi-
do. cas que he venido llamando “fronterizo”, con una población de estudiantes
En la universidad, por su parte, emerge un movimiento paralelo con si- que no responde exitosamente a la lógica del sistema hegemónico. Por otra
milares características: bloqueo de calles céntricas y de los accesos a sus ins- parte, no se trata solamente de advertir en qué consiste ese saber “otro”, dia-
talaciones con participación de algunos integrantes de todos los sectores de logando con él para construir desde allí una otra epistemología, sino que su
la comunidad académica, incluyendo a sus autoridades. El sector estudiantil incorporación nos sea posible. La dificultad radica en que estamos “entrena-
propone movimientos políticos alternativos a los tradicionales con progra- dos” desde una forma de conocimiento y con unas metodologías difíciles de
mas despojados de los discursos circulantes en esos espacios y con importan- desterrar, pues, cuando más avanzamos y creemos estar en un lugar de enun-
te respuesta electoral. Se empieza a producir una convergencia significativa ciación distinto, asoma el “pentimento”.
entre los movimientos sociales emergentes y los posicionamientos de los sec-
tores jóvenes universitarios aunque resulta todavía prematuro intentar una
evaluación.
Sin embargo –y en el orden cognoscitivo–, la universidad parece impo- 17. Se trata, en última instancia, del sector popular denominado “cabecitas negras” –en el espacio
de inserción de esta universidad, los llamados “coyas”– por el discurso que perdía su hegemo-
sibilitada para comprender y explicar el estado de sociedad16 que se articula, nía en los 50, sector sin presencia real en la universidad. En el medio siglo transcurrido, la pro-
necesariamente, con las características “fronterizas” de su población estu- porción se ha vuelto inversa pero no se ha producido la transformación necesaria en cuanto a las
diantil. Desde hace más de una década la tendencia de inscripción marca una formas de conocimiento; por lo tanto, no hay inserción efectiva del nuevo espectro estudiantil.
La presencia de indios data de un par de años atrás y es numéricamente insignificante, aunque
ello no implica descuidar su inserción.
18. Walter Mignolo insiste –desde hace una década– en la necesidad de “teorizar a través de fronte-
Mientras reviso estas páginas se están produciendo situaciones de extrema gravedad en pobla- ras culturales”: dice así en uno de los primeros escritos en los que diseña el problema: “… a fruit-
ciones de la Provincia de Salta como resultado de la falta de respuestas del Estado ante la mise- ful dialogue on canons and on the study of canon formation across cultural boundaries could be
ria de la población, hechos que alcanzan repercusión internacional. attained when first –and third– world scholars realize that what is valuable to each of “us” mem-
16. Descuidar estas variables de “lo real” en cada microespacio lleva a situaciones como las que bers of a given community (vocational level) should be kept carefully apart from what is rele-
plantean sobre la “ceguera andinista”, Rivera Cusicanqui (1992) y Starn (1992). vant to “us” as scholars (epistemic level)” (1991: 17).
170 Zulma Palermo 7 / Políticas de mercado / políticas académicas: crisis y desafíos en la periferia 171

PARA UNA AXIOLOGÍA POSIBLE permita fortalecerse ante los ataques externos, lo que implica un desplaza-
miento de sus viejas fronteras. Al mismo tiempo, si es capaz de optar por el
Después de este recorrido me interesa finalmente preguntar sobre la po- predominio de su relación con el saber sobre otras actividades, y cuáles de-
sible trascendencia de estas especulaciones y su colaboración para un cam- ben ser esos saberes para que sean liberadores ante la caída de la utopía del
bio radical de las prácticas hasta acá analizadas. Esta inquietud, que escucho saber único y del absolutismo de la ciencia. Si es capaz de replantearse autó-
circular angustiosamente entre muchos de nosotros, puede ser retrucada has- nomamente y, desde allí, posibilitar una gestión de saberes múltiples, “hete-
ta con ironía por su pertenencia a la crítica cultural de los 70 y su utopía re- róclitos”, plurales.
volucionaria;19 sin dejar de lado la preocupación de que estas cuestiones que
nos afligen profesional y socialmente, se agoten en abstracciones ideológico-
discursivas sin que podamos dar cuenta de su tensión con la dolorosa mate-
rialidad de la vida cotidiana.
POST SCRIPTUM
La cuestión radica en saber si lo que acá hacemos (espacio académico
“deconstructivo” de las respuestas ofrecidas por las “disciplinas sociales” y
los “estudios de área” –propuestos por el saber y el discurso hegemónico–) Desde la primera redacción de este artículo hasta el presente han trans-
no reproduce de otra manera, y a pesar de nuestras “buenas intenciones” (de currido unos pocos meses, pero en ellos los acontecimientos mundiales y lo-
esas con las que “está empedrado el camino al infierno” –y éste es el nuestro) cales han sobrepasado largamente la situación acá analizada. El escenario es
prácticas similares: como investigadores formamos parte de una “clase” que otro tanto en el orden micro como macroespacial y, por lo tanto, la cuestión
fue entrenada para estudiar y observar a los otros grupos sociales, lo que no debatida se instala con características tales que hacen casi imposible identi-
deja de ser un “fenómeno” a investigar, a describir, a tratar de comprender. ficar perfiles definidos y, mucho menos, plantear perspectivas.
Pero, aún si éste tiende a desaparecer, quedan otros problemas de muy La depresión de la Argentina, cuya deuda externa se hizo insostenible,
difícil resolución: la resistencia del statu quo, entendido como la difícil trans- llegó a un estado crítico. Las políticas monetaristas sostenidas por el FMI
formación de las mentalidades; las imposiciones y las censuras que levanta agravaron su situación deficitaria mientras los gobernantes tomaron la deci-
el sistema a través de los mecanismos a que refería más arriba. La cuestión sión de “honrar la deuda” utilizando para ello los salarios de trabajadores y
es: ¿podemos pensar en pensar de otra manera si no están dadas las condi- jubilados, con los fondos de la salud y la educación, y el consecuente dete-
ciones para simplemente “pensar”? ¿es posible modificar las estructuras de rioro de la universidad. Esta depresión que afecta a los sectores asalariados y
conocimiento cuando no hay resolución para las estructuras del poder? los pequeños y medianos comerciantes, llegó a su clímax con la rebelión ciu-
dadana y la caída del gobierno nacional.
Es evidente, entonces, que el necesario análisis del rol de la universidad
y de las ciencias sociales dentro de ella ya no puede hacerse esperar, con la Durante las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001, en una acción
expectativa del surgimiento de un horizonte institucional distinto que haga sorpresiva aún para sus mismos actores, la política liberal de ajuste intermi-
posible la “democracia como igualdad social […] donde el poder no esté pre- nable, sostenida monolíticamente durante más de una década, produjo una
sente o reducido y controlado su espacio”, como apuesta Aníbal Quijano.20 reacción inédita de la clase media, que adoptó como forma de manifestación
el sonido de cacerolas y de cánticos callejeros improvisados21 en la que par-
Habrá, por ello, que preguntarse si la universidad puede optar por la
construcción de un tipo de articulación hacia adentro y hacia afuera que le

21. El que sigue es uno de los muchos estribillos escuchados en Plaza de Mayo y avenidas de acce-
19. Cfr. de A. Quijano “El regreso del futuro y las cuestiones del conocimiento”, este volumen. so, en medio de la represión: Ya se acerca Nochebuena / Ya se acerca Navidad / pero el pueblo
20. Ibíd. está en la calle / y el gobierno ya se va… Debo gran parte de los elementos para esta reflexión
172 Zulma Palermo 7 / Políticas de mercado / políticas académicas: crisis y desafíos en la periferia 173

ticiparon también otros sectores sociales tradicionalmente vinculados a las un conjunto de manifestaciones esparcidas por pequeños y remotos luga-
“marchas de protesta” (obreros, estudiantes). Aún en forma muy precaria, la res del país que las realizadas en el “corazón” de la nación, espacio de po-
rebelión significó la puesta pública y colectiva del largo proceso de desgaste der simbólico que otorga inteligibilidad a la violencia con la que los cuer-
al que fue sometida la sociedad argentina en su conjunto, cuyo antecedente pos represivos lo defendieron durante estas jornadas.
inmediato es el “movimiento piquetero” en el plano de la revuelta, y la nega- Ahora bien: estos acontecimientos demuestran que el discurso mediáti-
tiva al voto en el plano institucional. Fueron sus rasgos más relevantes: co –con representaciones concordantes en el discurso académico– vino sos-
• El tipo de lucha y el componente ideológico de los sujetos sociales que de- teniendo la tesitura de la ineficacia de la “política en las calles” por tratarse
sarrollaron la rebelión fue notoriamente diverso y matizado. Convivieron de un tipo de acción propia del pasado, manifestación de caos social y de
en ella desde sectores obreros y empleados de oficina ligados a la peque- vandalismo, sin teleología. En las sociedades avanzadas, por el contrario, la
ña burguesía hasta movimientos de trabajadores desocupados y estudian- única y más adecuada forma es la que se realiza con el voto y dentro de las
tes, todos entremezclados con vecinos, transeúntes y manifestantes disper- instituciones de la democracia. Es también desde ese lugar de enunciación
sos. Ideológicamente se cruzaron: a) algunos sectores urbanos hasta ahora que gran parte del andamiaje político institucional argentino se abocó inme-
despolitizados; b) sectores del extremismo nacionalista, de origen autori- diatamente después de las batallas callejeras a resignificar el carácter del con-
tario y fuertes simpatías por la derecha peronista o incluso por militares re- flicto, la intensidad de la represión estatal, la modalidad de la rebelión y la
presores con su retórica “patriota”; c) sectores de la izquierda revolucio- identidad misma de los protagonistas.
naria que lograron superar el estrecho marco en el que se movían. Mientras tanto, la universidad enmudece: en medio de un profundo si-
• La reacción no fue contra el gobierno sino contra todo el espectro políti- lencio pareciera querer pasar desapercibida para que la depresión no la alcan-
co; una clara y definida expresión de repudio por una dirigencia incapaz y ce. Si bien estos acontecimientos coinciden con el receso de verano, esto no
corrupta, incluyendo al poder judicial: Oooh, que se vayan todos / Oooh, parece justificar suficientemente su desaparición del escenario general: ni los
que no quede ni uno solo… movimientos estudiantiles, ni los gremiales se han manifestado en ningún
• Hubo una clara ausencia de la dirigencia tradicional de todos los signos sentido. Pareciera que, una vez más, se espera entre bambalinas “observando
que fue señalada por los participantes: ¿Adónde está,/ adónde está,/ la bu- la experiencia” de los “otros” desde fuera, en la asepsia de ese gran labora-
rocracia sindical? / ¿Adónde está,/ que no se ve,/ esa famosa CGT? Jun- torio destinado –en el campo de las tradicionales disciplinas sociales– a estu-
to a ello la notoria falta de pancartas, carteles y emblemas de todo tipo de diar la rebelión popular como una manifestación cultural cuya cuestión fun-
agrupación; solo se vio, multiplicada, la bandera argentina. damental queda así reducida al estudio de sus formas y funcionamientos, pe-
ro distante de la rebelión misma.
• Se actualizó la memoria histórica de las rebeliones y se puso en evidencia
que el “movimiento piquetero”, íntegramente producido por grupos de Esta pasividad hace pensar que el largo proyecto liberal –iniciado con
obreros desocupados y por sectores estudiantiles universitario,s había ro- la represión de los años 70– ya ha surtido los efectos deseados en el ámbito
to esos límites para transformarse en una manifestación de todos: ¡Qué ca- de la universidad: desmovilizada, aséptica y temerosa se encuentra incapaci-
gazo! / ¡Qué cagazo! / Echamos a de la Rúa / los hijos del cordobazo. tada para generar un proyecto mancomunado en el que todos tengan partici-
pación y en el que las expectativas den sentido a la acción.
• Memoria colectiva y concentración en el espacio físico de las grandes ex-
plosiones populares (Plaza de Mayo) hablaron de la fuerza de una reacción
generalizada, espontánea y decidida: no tienen las mismas consecuencias

al documento “El Argentinazo” de Néstor Kohan de la Universidad de las Madres de Plaza de


Mayo, difundido por internet el 23-12-01.
174 Zulma Palermo Número de cap. / Nombre del capítulo 88

BIBLIOGRAFÍA

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las reflexiones presentadas aquí. Por ubicación geopolítica entiendo no solo
el espacio físico, el lugar en el mapa, sino también los espacios históricos, so-
ciales, culturales, discursivos e imaginados y lo que Walter Mignolo (2000a)
llama los espacios epistemológicamente diagramados, que ofrecen la base
para las subjetividades políticas, la diferencia colonial y las luchas que se
construyen en relación a ellas. Como dijera alguna vez Adrienne Rich, “un
lugar en el mapa también es un lugar en la historia” (1987: 212). En las es-
pacialidades de la ubicación geopolítica se forman, negocian, transgreden
fronteras y se desarrollan el poder y la política, tanto en territorios naciona-
les como transnacionales. También aquí se generan, producen y distribuyen
conocimientos diversos.1

1. Además de los otros capítulos de este libro, véase el tema central de la revista Comentario In-
ternacional. Revista del Centro Andino de Estudios Internacionales (Quito, Universidad Andi-
na Simón Bolívar), No. 2, II semestre, 2001.
176 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 177

Las condiciones materiales de la subjetivización siempre se entretejen ca ubicarme en los intersticios que necesariamente se crean cuando uno vive
con el espacio y el lugar. Es decir, sí tienen importancia el sitio particular y en un país que no es el suyo, pero que al mismo tiempo forma parte de la pro-
la coyuntura temporal dentro de los cuales los sujetos están marcados y cons- pia identidad.
truidos, desde donde la cultura-como-lucha-política está realizada y desde La oportunidad de colaborar con movimientos indígenas y de afrodes-
donde los autores escriben. De hecho, localizarnos en relación a lugares de- cendientes en los últimos diez años, de vivir levantamientos, movilizaciones
finidos y lugares apropiados a través de la experiencia, la identidad y el po- y rebeliones populares que han desembocado, entre otros cambios, en el de-
der (Mohanty, 1987; Pile, 1997), y con relación a los sujetos/objetos que pre- rrocamiento de dos presidentes, me ha hecho pensar, desde una perspectiva
tendemos estudiar es algo poco usual en el mundo académico. Más bien las más crítica, sobre la actual agencia social, cultural, política y también episté-
tendencias modernistas en las ciencias sociales des-corporalizan al autor del mica de estos movimientos, como también sobre el papel que cumplen el Es-
texto y dividen el sujeto y el objeto del conocimiento, contribuyendo de esta tado y los intereses trans-territorializados en relación a ella. Estas reflexio-
manera a lo que Rabasa y Sanjinés (1994/96: ix) llaman “una serie de formas nes, más que observaciones antropológicas o conclusiones objetivadas, for-
de disciplinar la subjetividad”. Esta disciplina recuerda el uso foucaultiano man el contenido de este artículo.
de fórmulas de dominación y, a la vez, la misma experiencia colonial: la dis-
A continuación exploro la (re)articulación de las subjetividades políti-
ciplina para organizar y controlar el cuerpo y la disciplina a través del cono-
cas y la diferencia colonial en Ecuador, sobre todo con respecto a los movi-
cimiento para marginar, excluir y obliterar identidades y memorias colecti-
mientos indígenas y de afrodescendientes, como una forma de entrar en la
vas, para destruir formas alternativas de vida y de pensamiento (Smith,
problemática que plantean el capitalismo, las geopolíticas de conocimiento y
1999). Además, sirve para obscurecer las relaciones de poder enraizadas en
nuestro papel como intelectuales críticos y comprometidos. ¿Cuál es la rela-
el aparato epistemológico, como también los confines geohistóricos de lo que
ción que está surgiendo en estos movimientos entre cultura, identidad, polí-
Mignolo (2000, 2000a) llama el orden del sistema-mundo moderno/colonial,
tica y conocimiento, y cuáles son los cambios que tienen lugar en relación
incluyendo el lugar específico de América Latina en él. Esta diferencia colo-
con los intereses y las funciones del Estado y el proyecto neoliberal? ¿De qué
nial geo-histórica creada por la colonialidad del poder (Quijano, 1999), no
manera puede la actual política cultural en Ecuador permitirnos entender me-
solo ha subalternizado a los grupos étnico-raciales sino también a sus cono-
jor el transnacionalismo y la multiculturalización del capitalismo? ¿Cuáles
cimientos. “Pensar desde la diferencia colonial” y “a partir de las ruinas, las
son las implicaciones para la academia –en particular en lo que se refiere al
experiencias y las márgenes creados por la colonialidad del poder en la es-
trabajo (inter/trans)disciplinario–, la relación entre estos movimientos socia-
tructuración del mundo moderno/colonial” como manera no de restituir co-
les y la universidad, y la (re)producción/subalternización del conocimiento?
nocimientos sino de “hacerlos intervenir en un nuevo horizonte epistemoló-
Y por último, ¿qué sugiere todo esto con respecto al trabajo y a la responsa-
gico transmoderno y posoccidental” (Mignolo, 2000a: 23-24) es, así, central.
bilidad académica e intelectual? Estas preguntas guían las reflexiones que si-
En el Ecuador, la compleja naturaleza de la diferencia colonial constru- guen a continuación.
ye sentido, en parte, por una ideología nacional del mestizaje como referen-
te principal de la identidad nacional y homogénea. Esta ideología marca a los
indígenas y a los negros como los “otros” (a pesar de que, según algunos in-
formes, constituyen casi la mitad de la población) y, en aparente contradic-
ción con esta ideología, se otorga un valor desmedido al blanqueamiento y a
todo proveniente del Norte. Dentro de este contexto, mi posicionamiento e
in-corporación como sujeto (norteamericano, blanco) se convierte en un ac-
to cotidiano necesariamente consciente, al igual que la reflexión sobre lo que
significa vivir y trabajar desde esta posición social e histórica, lo cual impli-
178 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 179

AL (RE)PENSAR CULTURA-IDENTIDAD-POLÍTICA derechos orientados a revertir las pasadas injusticias, la desigualdad y la dis-
criminación. A partir de demandas y acciones como las de los zapatistas a fa-
vor de nuevas conceptualizaciones y prácticas democráticas, o de las comu-
Y EL CONOCIMIENTO

nidades mapuches en Chile, de los uw’a en Colombia y de los negros de la


En la década de los noventa asistimos al surgimiento de una nueva for-
costa del Pacífico ecuatoriana y colombiana contra compañías extractoras na-
ma de política cultural-identitaria2 en América Latina, especialmente entre
cionales y transnacionales, cada vez son más evidentes los intentos de trans-
los pueblos indígenas pero también entre los afrodescendientes. Esta política
formar las estructuras sociales y políticas nacionales, y de confrontar los in-
va más allá de los proyectos nacionales populares de antaño pero también de
tereses transnacionales incluyendo las políticas neoliberales.
las articulaciones de identidad y de movimientos sociales que venían tradi-
cionalmente de la izquierda y que, durante buena parte del siglo veinte, se ba- En parte, el objetivo de estas demandas y acciones ha sido el ingreso de
saban en la clase, identificando a los indígenas de las zonas rurales y a los ne- los intereses étnicos en la estructura del Estado-nación. Sin embargo, al mis-
gros como campesinos3 cuya voz y visión estaban mediadas por líderes con mo tiempo, se trata de cuestionar y resignificar las instituciones estatales, co-
conciencia de clase. Al contrario, la nueva política movilizadora en discusión mo también los conceptos y construcciones de la ciudadanía, democracia y
aquí parte de la iniciativa histórica o agencia de los pueblos indígenas y ne- la nación. En este sentido David Slater (1997) se refiere a la dialéctica entre
gros, otorgando importancia a las diferencias étnicas y raciales, así como al el adentro y el afuera de los movimientos sociales, cuya discusión y análisis
reconocimiento y articulación de lo que Mignolo (2000, 2000a) llama dife- a menudo se descuidan en buena parte en la teoría social y política.
rencia colonial, es decir, la interrelacionalidad de los legados coloniales, la La resistencia organizada de indígenas y negros en América Latina a la
subalternidad y la lucha étnica/racial.4 colonialidad de poder no es nueva. De hecho, la resistencia social y política
No son la identidad o la etnicidad en sí mismas las que fundamentan la ha sido frecuente desde 1492, habiendo tomado la forma de rebeliones basa-
nueva política latinoamericana de identidad o los movimientos sociales los das en la identidad, como nos recuerdan Aníbal Quijano (1999) e Irene Sil-
que son su resultado, sino más bien una politización estratégica de la diferen- verblatt (1995). Sin embargo, las condiciones sociales y políticas en que se
cia cultural y de la diferencia epistémica que es parte de ella, dirigida al re- construyen actualmente la política de la identidad cultural y los movimientos
conocimiento, la construcción, la confrontación y la transformación. En los sociales son diferentes de aquellas que predominaron en los últimos siglos.
países de la región, durante la última década, una serie de demandas y movi- En la realidad actual de la globalización, de la erosión de los Estados, de los
lizaciones ha venido reclamado el reconocimiento del carácter pluricultural proyectos neoliberales y la transformación del capitalismo en algo que, se-
de la sociedad nacional, la construcción y el fortalecimiento de identidades gún Oscar Guardiola (2000), es simultáneamente simbólico, cultural y eco-
indígenas y negras colectivas (nacionales y transnacionales) y de políticas y nómico, como también en el marco de las coyunturas y contingencias simul-
táneas entre la homogeneidad y la heterogeneidad cultural, y entre la particu-
laridad y universalidad que presenta esta realidad, la politización estratégica
2. Utilizo aquí la noción de “política de identidad” en el sentido de Hale (1997), es decir, como de la identidad y la diferencia por parte de los movimientos indígenas y de
“sensibilidades y acciones colectivas que vienen de una posición particular dentro de la socie- afrodescendientes en la región adquiere un nuevo significado. Este nuevo
dad, en desafío directo de las categorías universales que tienden a acaparar, borrar o suprimir es- significado radica, en parte, en la naciente subjetividad política de los movi-
ta particularidad” (568) y como “un idioma generalizado a través del cual los grupos pueden par-
ticipar en la política entre ellos, con el Estado y con otros adversarios poderosos” (572). mientos y los líderes, en su condición de actores y pensadores de su propia
3. Para una discusión importante y decisiva de la categoría de “clase” y de la tendencia actual a experiencia, más que simples objetos de estudio o desarrollo.
convertirla en un eslabón más de la cadena enumeradora de identidades asociadas con los nue- Mediante procesos cada vez más visibles y expresivos de autodetermi-
nación y autodefinición, los pueblos indígenas y afrodescendientes están
vos movimientos sociales, véase Laclau (2000).
4. Si bien los movimientos indígenas y afroecuatorianos tal vez no hablan de diferencia colonial o
de colonialidad de poder como tal, el pasado sociohistórico y el presente de dominación, margi- conmoviendo los paradigmas etnográficos y desarrollistas que han domina-
nación, racismo y exclusión sirven de referentes claros y motivos de organización y lucha.
180 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 181

do en la región (véase Escobar, 1999). Además están empezando a recuperar educación, carecen de apoyo y financiamiento adecuado, estos cambios in-
y reconsiderar su propio conocimiento, a construir la diferencia entre la epis- troducen la política de identidad local en las esferas nacionales y transnacio-
temología étnica y el conocimiento occidental, “civilizado”, globalizado nales y hacen de la pluralidad una propuesta social más allá de los grupos ét-
(aquello que se supone accesible a todos) y no solo a redefinir sino también nicos.
a descolonizar la relación entre ellos. Esto implica, como señala Linda Tuhi- Si bien la subjetividad política, la mayor visibilidad y la recuperación
wai Smith (1999: 64), un reconocimiento del nexo entre formas culturales de del conocimiento local son elementos centrales de los movimientos, también
conocimiento, descubrimientos científicos, impulsos económicos y poder están de por medio intereses fundamentales que subyacen a la sociedad en
imperial, que permitió a Occidente afirmarse ideológicamente como una ci- conjunto y nos involucran a todos, como las preocupaciones expresadas por
vilización superior e imponer esta superioridad posicional en instituciones Fernando Coronil (2000) acerca de cómo debemos vivir, cómo contrarrestar
sociales como la escuela. Implica, además, nuevos niveles de autodetermina- las condiciones que sustentan estructuras de privilegio y desigualdad y cómo
ción y organización. Los trabajos recientes con respecto a la consolidación de repensar nuestra relación con los centros de poder y el conocimiento mismo
las organizaciones negras en la región del Pacífico Sur colombiano, y sus en el pasado y el presente. Otras preocupaciones semejantes giran en torno a
procesos organizativos basados en el conocimiento, en especial aquellos de la justicia social, el reconocimiento y respeto de las diferencias, y el vínculo
apoyo medioambiental, ilustran claramente esta situación (véase, Escobar, entre demandas particulares y dimensiones de universalidad e interconexión.
1998, 1999; Escobar y Pedrosa, 1996; Restrepo, 2000).
Pero además, el “nuevo” significado encuentra cabida en las condicio-
En naciones que se han definido por tradición como mestizas, perpe- nes de globalización o, más específicamente, en la “glocalización” –neolo-
tuando en la práctica el valor del blanqueamiento, los pueblos indígenas y ne- gismo que sirve para designar los procesos asimétricos de interacción entre
gros están haciendo visible su presencia. Presionando a estas naciones para lo local y lo global. Actualmente las luchas de los pueblos indígenas y negros
que se redefinan –como lo demuestran las recientes reformas constituciona- se libran no solo en contextos locales sino también en espacios nacionales y
les en Bolivia, Colombia y Ecuador, que denotan el carácter pluricultural y transnacionales que cruzan y flexibilizan las fronteras geopolíticas, étnicas y
multiétnico de la sociedad y definen ciertos derechos de grupo– y reconstitu- racializadas. La “Declaración conjunta de organizaciones de la comunidad
yan instituciones como la educación a través de programas bilingües o de negra de la región andina” (Comité Andino de Servicios, 2001) acerca del ra-
propuestas etnoeducativas, los pueblos indígenas y afrodescendientes han lo- cismo, historias comunes y permanentes experiencias de marginación y ex-
grado dar un carácter jurídico y oficial a sus demandas.5 Aunque a menudo clusión, como también acerca de la globalización económica, la biodiversi-
se quedan en discursos sin tener aplicación concreta o, como en el caso de la dad y, en el caso de Colombia, el conflicto armado interno y el desplazamien-
to forzado de población, son algunos ejemplos.
5. Etnoeducación es el término que se utiliza en Colombia para referirse a los programas indígenas De la misma manera, el llamado de la Selva Lacandona a alcanzar nue-
bilingües, y con la aprobación de la Ley 70, a la educación afrocéntrica. En la Región Andina, vas formas de democracia y participación social y política en Chiapas y en
la idea de etnoeducación afro-céntrica ha empezado a difundirse tanto en el Ecuador y Perú co-
mo también en el Colombia por medio de la nueva cátedra de Estudios Afrocolombianos. En
toda la nación mexicana, en el afán de terminar con las políticas neolibera-
Ecuador, por ejemplo, a nivel comunitario hay experiencias iniciales compartidas con Perú y Co- les, no conoce fronteras geopolíticas porque trasciende los límites étnicos y
lombia. Dentro del Taller Afro –un espacio permanente de diálogo y debate con miembros de las funde las esferas locales, nacionales, regionales y globales. En este sentido,
comunidades afros y otros miembros de la sociedad civil– coordinado por la Universidad Andi-
las demandas zapatistas no solo surgen de luchas geohistóricas localizadas si-
na Simón Bolívar en conjunto con las organizaciones negras, –estas experiencias ya están en
proceso de socialización inclusive en relación a la política nacional educativa. no que además incorporan los intereses de muchos pueblos de la región y del
Es importante observar que las reformas constitucionales, si bien son las metas por las que lu- mundo, siendo resonadas con distintos matices locales por los Sin Tierra en
chan estos movimientos sociales, no necesariamente son el único resultado de esta lucha, ni su- Brasil, Carpa Blanca en Argentina, las organizaciones mapuches en Chile, la
gieren forzosamente una nueva apertura o sensibilidad a sus intereses y demandas por parte de
los gobiernos. Como discutiré más adelante, la nueva preocupación oficial por la diversidad en Coordinadora de Agua en Bolivia y los participantes del Foro Social en Por-
la región refleja más bien intereses neoliberales globales.
182 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 183

to Alegre. En la particularidad de cada movimiento hay semillas de universa- cuando los indígenas reclaman una identidad colectiva y se (re)apropian de
lidad, semillas que, según Ernesto Laclau (2000: 306), deberíamos cultivar ella, desafiando la identificación de un “yo” sicológico occidental con la con-
“de manera que podamos tener un imaginario social completo, capaz de com- ciencia de grupo (Smith, 1999). Pero como observa Smith, esta “autentici-
petir con el consenso neoliberal que ha representado el horizonte hegemóni- dad” es distinta de la que muchas veces se refieren los académicos del primer
co de la política mundial durante los últimos treinta años”. mundo, es decir, funciona con otra lógica.
En países como México, Guatemala y Ecuador, la oposición política Generalmente, no se trata de una categoría esencial ni natural, aunque
más organizada sigue siendo la de las naciones indígenas. Unas veces alián- hay tendencias “indianistas” en el Ecuador como en otros países de la región
dose con otros grupos sociales, otras haciendo cumplir una política arraiga- que a veces lo piensan así (por ejemplo, véase capítulo de Sanjinés en este
da en los particularismos de la lucha étnica y la diferencia colonial, estos gru- volumen). Más bien y en su uso por el movimiento indígena ecuatoriano, la
pos construyen continuamente una política cultural que, como observa Rive- identidad es un término oposicional y políticamente estratégico, una forma
ra Cusicanqui (1992) con respecto a Sendero Luminoso en el Perú, los cien- de articular lo histórico y lo político de la diferencia indígena, lo que signifi-
tistas sociales no han podido predecir o entender del todo. ca ser deshumanizado cultural y epistémicamente por la colonización y una
Ecuador ofrece un ejemplo interesante debido a la fuerza organizativa forma de reorganizar la “conciencia nacional” en las luchas por la descoloni-
del movimiento indígena –un referente importante desde 1990 para el resto zación. En vez de una dimensión objetiva, esta identidad es parte de la expe-
de la región– y a la capacidad del movimiento para (re)articular subjetivida- riencia vivida, reivindicativa y creativa dentro de condiciones de extrema
des políticas, desafiar y transformar la política cultural y la cultura política. marginación política y socioeconómica. Refleja, como sugiere Mignolo
Además, con la reciente creación de una universidad indígena desarrollada (2000a: 8), “una manera de pensar críticamente la modernidad desde la dife-
por el movimiento con el apoyo de individuos, organizaciones e instituciones rencia colonial” y eso es lo que la distingue de categorías objetivizadas y
no indígenas del país y de otros lugares de América Latina, Canadá y Euro- esencializadas que encuentran su sustancia en la etnicidad en sí, y no en la
pa, el caso ecuatoriano plantea interrogantes fundamentales sobre la geopo- colonialidad de poder que en América Latina estableció un sistema de clasi-
lítica del conocimiento y las nuevas formas de producción y difusión de la ficación e identificación social basado en el despojo y represión de identida-
misma. des originales y la conformación de una identidad común y negativa, la “lo
indio” (Quijano, 1999). La reinvención de lo indígena por parte del movi-
miento indígena ecuatoriano pretende hacer estallar esta diferencia colonial,
subvertirla y rearticularla estratégicamente para pensar y accionar hacia la
descolonización.
LA AGENCIA POLÍTICA Y EPISTÉMICA También se ven desafiadas las propuestas que afirman que con la urba-
nización, la migración, la tecnología y la comunicación globalizada en Amé-
rica Latina, la hibridación cultural se ha convertido en la norma dominante
DEL MOVIMIENTO INDÍGENA ECUATORIANO

(véase, por ejemplo, García Canclini, 1992). Pero si bien la globalización


En Ecuador, desde los años noventa, la política cultural de la identidad
evidentemente ha tenido un efecto importante en todos los sectores de la so-
y la diferencia ha constituido un desafío a las propuestas occidentales y pos-
ciedad y en las prácticas sociales y culturales cotidianas en el Ecuador, las di-
modernas dentro de América Latina, que se apartan de identidades esenciali-
visiones que tradicionalmente se trazaba entre los grupos étnicos no pueden
zadas en busca de hibridación y sincretización cultural (véase García Cancli-
ser más marcadas.6 La ideología del mestizaje basada históricamente en la
ni, 1992). Las propuestas académicas que cuestionan la esencia “auténtica”
de grupos étnicos o de mujeres, así como la negación de esta esencia a otras
formas de opresión, imperialismos, historias locales, etc., se ven conmovidas 6. Contrasta esta situación, por ejemplo, con la del Perú, donde la construcción de una identidad
“chola” durante el período de la Segunda Guerra Mundial hasta los años setenta (véase Quijano,
184 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 185

premisa de la superioridad blanca, el blanqueamiento social y el desprecio de gentes del Estado, la sociedad y la nación, manifestando su intención de re-
todo lo indígena es fortalecida por los grupos dominantes blanco-mestizos pensarlos desde la perspectiva de los pueblos indígenas como respuesta a la
como respuesta al movimiento indígena. Por medio de un uso estratégico de voracidad de los programas neoliberales, con miras a la descentralización y
la prensa, los grupos dominantes promueven la noción de que los indígenas democratización (Almeida, 1993; Sánchez-Parga, 1990). El resultado es que
están buscando y reestableciendo la división nacional, mientras que, en la “ahora no se puede imaginar un destino [social] compartido sin considerar su
práctica, son estos discursos los que ayudan a esencializar y objetivizar lo in- presencia y participación [de los indígenas]” (Almeida, 1993: 8).
dígena. Al mismo tiempo, estos grupos promueven una visión multicultura- Uno de los efectos que tuvieron éste y otros levantamientos para el mo-
lista-liberal basada en la tolerancia y la inclusión, promulgando la idea de que vimiento indígena en los primeros años de la década del noventa fue una ma-
los pueblos indígenas son los perpetradores de su propia exclusión. Frente a yor identificación cultural, que incluía la recuperación del uso del quichua y
este discurso que, por un lado, oculta la dimensión colonial de la modernidad la vestimenta indígena entre individuos de áreas rurales y urbanas que se ha-
y, por el otro, refuerza las tendencias hacia un fundamentalismo étnico (Díaz bían identificado anteriormente como mestizos hispanohablantes y, en el
Polanco, 1998), los indios se identifican cada vez más como indios y los ne- campo, como campesinos según distinciones de clase. Esta reconstrucción de
gros como negros. Y si bien estas categorías son parte y sustancia de la dife- identidades indígenas, colectivas y políticas, cuestiona la noción de una iden-
rencia colonial, los movimientos indígenas y afrodescendientes las reinven- tidad “nacional” y la diferencia colonial que esta identidad nacional históri-
tan y se reapropian de ellas en sus propios términos, reconociendo siempre camente ha tratado de marcar y controlar. También ha impulsado la construc-
las relaciones coloniales pasadas y presentes. ción, por parte de los blanco-mestizos y los medios de comunicación, de nue-
El fortalecimiento del movimiento indígena en la Confederación de Na- vos imaginarios y representaciones del “otro” indígena, no solo del sirvien-
cionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y su aparición pública en el te, del agricultor rural o del productor artesanal sino del actor/insurgente po-
levantamiento masivo del Inti Raymi en 1990 como un importante actor po- litizado con capacidad de paralizar al país, levantarse y hablar al patrón en
lítico y social con demandas “étnicas” que incluían la creación de un Estado una lengua que éste no puede entender y formular demandas étnicas al go-
plurinacional, posicionaron de un nuevo modo lo indígena con respecto a lo bierno que, en los tiempos modernos, no lo ha reconocido oficialmente por
blanco-mestizo (término típicamente usado para designar a la población no- su diferencia indígena. El hecho de que los indígenas pueden aliarse ahora
indígena y no-negra) y a lo nacional homogeneizante. El levantamiento dio con militares, asumir el poder nacional y exigir mesas de diálogo con el go-
visibilidad nacional al movimiento indígena en un despliegue de fuerzas mul- bierno e inclusive con el presidente,7 muestra aún más la fuerza de esta iden-
titudinarias que alteraron el imaginario étnico, según el cual los indios eran tificación colectiva y política, como también la imposibilidad de contenerla
entidades en proceso de desaparición, vinculados al campo y al trabajo arte- dentro de los esquemas y las lógicas de la sociedad dominante.
sanal y/o manual, y ansiosos de convertirse en mestizos “civilizados”.
Por aquel entonces el Ministro de Bienestar Social hizo el comentario
de que “la CONAIE es parte de un proceso que no tiene parangón en la his-
toria de nuestro país” (diario Hoy, 14 de octubre, 1991: 6B). Al asumir una 7. Los medios han cumplido un papel decisivo en la construcción de representaciones del “otro”
indígena. Así se pudo comprobar claramente durante los sucesos del 21 de enero del 2000. Por
posición anti-capitalista, anti-imperialista y anti-colonialista, presentando ejemplo, incidentes aislados de indios que acosaban a blanco-mestizos (v. gr. el caso de un hom-
propuestas y demandas no solo por derechos de tierra sino en busca de un bre blanco-mestizo al que tomaron por la corbata y obligaron a bailar) recibieron un amplio pro-
“Estado plurinacional”, el movimiento puso en tela de juicio los modelos vi- tagonismo en las imágenes presentadas como si se tratara de acontecimientos generalizados. Di-
chas imágenes compartieron la pantalla con entrevistas de políticos de derecha y ex presidentes
que desaprobaban la idea de un indígena presidente (véase Walsh, 2000). Similarmente, en el le-
vantamiento de enero-febrero del 2001, los medios hicieron resaltar las tensiones étnicas en el
1999) y las nuevas construcciones de una cultura chicha entre los migrantes en los últimos trein- país, creando la imagen de indios aislados con odio hacia los blanco-mestizos, contribuyendo así
ta años, sugieren procesos creativos y positivos de lo que Quijano llama “subversión y reorigi- a la noción de que los indígenas se levantan por defender intereses propios y no para reclamar
nalización”. por la grave situación económica que afecta el pueblo ecuatoriano en su conjunto.
186 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 187

La acción política ha sentado las bases de una conciencia indígena co- con la hegemonía capitalista de naturaleza tanto internacional como nacional
lectiva; una conciencia fundada en una interconexión fluida entre cultura, (CONAIE, 1994). La imbricación de lo histórico-cultural con lo nuevo es la
identidad y política y su articulación con el conocimiento, considerado al mis- que da significado a este conocimiento político.
mo tiempo local-ancestral, colectivo y político. Este conocimiento que parte Si bien el conocimiento también modela los proyectos políticos occi-
de los vínculos entre el ser humano y la naturaleza, las formas de organiza- dentales, sus raíces histórico-culturales y la noción misma de conocimiento
ción social, convivencia y cohesión comunitaria, y las luchas tanto físicas co- son obviamente distintas de las discutidas aquí. Desde la aparición de los mo-
mo simbólicas son el resultado de una dinámica y producción colectiva en la nasterios (precursores de las universidades), las concepciones universales del
cual se articulan el pasado y el presente pero también lo local y lo global, es- conocimiento han propuesto la separación del ser humano de la naturaleza,
to último entendido no solamente como el mundo dominante sino también, del trabajo y la vida cotidiana, convirtiendo la producción y el uso del cono-
como el mundo indígena transterritorial. Por medio de esta dinámica y articu- cimiento en una empresa individualizada vacía de emoción, propia de exper-
lación se construye una fuente de saber-poder que, como se pone de manifies- tos y basada en el consumo (Vera, 1997). Esta separación es particularmente
to en la publicación del Proyecto Político de la CONAIE (1994; 1997), viene evidente en los discursos del progreso y de la modernidad que afirman la su-
a subrayar la acción colectiva y sirve de componente necesario para la cons- premacía del tiempo sobre el espacio y de la cultura sobre la naturaleza y des-
trucción de un proyecto político y un movimiento nacional. También ha ser- ligan el papel de la naturaleza como dimensión constitutiva de la riqueza mo-
vido de base para que los actores indígenas se sitúen frente a otros movimien- derna (léase mercado) y en sí, del desarrollo del capitalismo (Coronil, 1997;
tos sociales no-indígenas y establezcan su diferencia como pueblo milenario. 2000a). Al oscurecer lo que Coronil llama el juego dialéctico entre capital,
Entender y utilizar de esta manera el conocimiento, como hace el mo- trabajo y tierra o naturaleza, estos discursos que a la vez constituyen y cons-
vimiento indígena, sugiere que su proyecto político no es simplemente polí- truyen las concepciones universales del conocimiento, también disimulan los
tico sino además epistemológico.8 ¿Pero qué significa “conocimiento” en el procesos económicos, políticos y culturales que conforman y mantienen la
sentido en que se emplea aquí? Dentro de esta concepción y uso políticos del diferencia colonial y la colonialidad del poder, y sus prácticas y sistemas geo-
conocimiento (ciertamente no los únicos para los pueblos indígenas) se en- políticos del conocimiento.
cuentra una lógica y unos fundamentos enraizados en un sistema de pensa- A pesar de vivir dentro de la sociedad globalizada y neoliberal, los pue-
miento cultural producido no a nivel individual sino a nivel colectivo. Esta blos indígenas en general han mantenido una resistencia a la adopción de es-
lógica proviene de una base científica acumulada en torno a la tierra, el me- tos discursos y estas concepciones de conocimiento como únicas, como tam-
dio ambiente y a las relaciones del ser humano con la naturaleza, y en una bién a las separaciones que proponen. Como señala Apffel Marglin (citado en
condición y experiencia histórico-cultural que incluye tanto la organización Vera, 1997: 84) “la vida en una sociedad no-industrial y en las colectividades
comunitaria y el ejercicio de la autoridad como también la colonialidad de no encajonadas al consumo no se divide en un ámbito donde las pasiones no
poder, la opresión, la resistencia y la lucha continua. Esta lógica y estos fun- tengan un sitio legítimo y otro en que sí; donde el todo se funde con pasión
damentos sirven como base de la epistemología indígena, de la diferencia y valores”. Además, las distinciones establecidas entre intelectuales (que in-
cultural y, a la vez, de lo que Mignolo (2000) denomina la diferencia episté- dividualmente producen conocimiento)9 y otros (que no lo producen) rompe
mica. Esta condición histórico-cultural-colonial no solo margina, disciplina y
a veces destruye el conocimiento indígena, sino que también genera la pro-
ducción de nuevos conocimientos subalternos y nuevos modelos de análisis, 9. De hecho, la noción moderna de intelectual también es distinta. La creación de una clase inte-
conceptualización y pensamiento que conciben el “problema indígena” como lectual indígena formada por abogados, científicos sociales, médicos, agrónomos y otros “pro-
fesionales” preparados en su mayoría en el exterior (v. gr. Cuba, la Unión Soviética) incorpora
un problema fundamentalmente estructural, político y económico vinculado a yachags o shamanes y a otros líderes y amautas o sabios reconocidos. Sin embargo, la autori-
dad de estos intelectuales no proviene del conocimiento mismo, poseído y administrado indivi-
dualmente, sino del reconocimiento otorgado por las comunidades a través de la praxis, inclu-
8. Agradezco los comentarios de Freya Schiwy que me ayudaron a aclarar esta relación. yendo un constante toma y daca que desemboca en una nueva producción de conocimiento.
188 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 189

con la epistemología indígena, la política de consenso y su ejercicio colecti- vimiento y entregar títulos de tierra sino también buscar formas de incorpo-
vo, y el mismo hecho social del conocimiento; sin embargo, los proyectos rar la oposición al proyecto nacional, es decir, de “introducirla” en él. Aun-
políticos occidentales si suelen funcionar de esta manera. No se trata empe- que el gobierno trabajaba para controlar la oposición política del movimien-
ro de polarizar conocimientos. En los proyectos indígenas no existen versio- to indígena, éste empezó a ejercer una nueva forma de agencia y de hacer po-
nes de conocimiento más tradicionales o localizadas que estén aisladas de lítica dentro de un marco cultural, ingresando en la esfera del gobierno y del
otras formas de conocimiento. De hecho, la eficacia del movimiento provie- Estado bajo sus propios términos.
ne de su capacidad de construir y utilizar la correspondencia entre varias po-
siciones contemporáneas de conocimiento, es decir, se basa en el uso de los
conocimientos en plural y en la habilidad de moverse entre ellos para ejercer NUEVAS FORMAS DE HACER POLÍTICA
sus estrategias y tácticas políticas.
Una autoconciencia y agencia indígenas, y su relación dialéctica con la En 1996, por primera vez el movimiento indígena tomó la decisión de
construcción y consolidación del movimiento, que han planteado desafíos a participar en el proceso electoral. La formación del Movimiento de Unidad
otros sectores. Uno de ellos es el que Said (1996) denomina los “ejércitos de Nacional Pluricultural Pachakutik - Nuevo País reunió a pueblos indígenas,
investigadores”, venidos de instituciones académicas extranjeras y naciona- campesinos, sindicatos, afroecuatorianos, ecologistas, grupos de mujeres, jó-
les, organizaciones gubernamentales y no-gubernamentales, multinacionales venes y ciudadanos, y se lanzaron candidaturas para diputaciones nacionales
y otras entidades. Con manifiesto celo por estudiar y ayudar a la “civiliza- y provinciales, alcaldías y otros cargos municipales, como también para la
ción” de los indios, por salvar y defender el conocimiento y la cultura de ellos presidencia de la república. Con apenas seis semanas de campaña, Pachaku-
y/o mediar y hablar a su favor frente a las instituciones nacionales e interna- tik obtuvo 75 cargos públicos, que incluyeron 8 diputaciones, 10 alcaldías y
cionales y el mundo académico, estos investigadores, sin saberlo o no, con- 11 consejalías provinciales, de los cuales solo 11 no eran indígenas.10
tinúan contribuyendo a la empresa colonial e imperial, como también a la Pero la nueva manera de hacer política no fue limitada al proceso elec-
geopolítica dominante y disciplinada del conocimiento. Des-corporalizados toral. En 1997, después de cumplir un papel clave en la destitución del pre-
del trabajo y sin poder considerar su propia subjetividad, perpetúan el mismo sidente Abdalá Bucaram, el movimiento indígena negoció con el nuevo go-
“disciplinamiento” del sujeto que ha estado presente desde la época colonial. bierno interino para que una institución estatal autónoma reemplazara a la
En la última década, el movimiento indígena ecuatoriano ha puesto en Secretaría de Asuntos Indígenas y al Ministerio Étnico-Cultural, establecidas
tela de duda este modo dominante de investigación en ciencias sociales, así respectivamente durante los gobiernos de Durán - Ballén y Bucaram. A dife-
como la trayectoria colonial y el paternalismo que evoca. El resultado es la rencia de ambas dependencias, el Consejo Nacional de Planificación y Desa-
crisis en las escuelas nacionales de antropología, el rechazo del movimiento rrollo de los Pueblos Indígenas y Negros (CONPLADEIN) tenía una estruc-
a los académicos no-indígenas y a los proveedores de asistencia, y el fortale- tura de gobierno conformada por organizaciones indígenas y afrodescendien-
cimiento de la función del movimiento como actor social, político e intelec- tes.11 La nueva alianza étnica, que empezó con Pachakutik, recalcaba las con-
tual, como demostraré más adelante.
De todos los desafíos planteados por la política de identidad cultural del 10. En las últimas elecciones de mayo del año 2000, Pachakutik fue tercero en el número de repre-
sentantes obtenidos, incluyendo más de 30 alcaldes indígenas, cinco prefectos provinciales indí-
movimiento indígena ecuatoriano y su naciente iniciativa histórica, el más genas (22% del total nacional), 60 por ciento de los cargos en las juntas parroquiales y un buen
grande quizá haya sido el desafío al orden político y epistémico dominantes. número de concejales (Walsh, 2000).
Los levantamientos de la década del noventa, acompañados de una serie de 11. Aunque no hubo un acuerdo inicial a favor de la autonomía, en el último decreto presidencial
demandas de reconocimiento legal, derechos territoriales y un Estado pluri- que oficializó la institución, no aparece aquella. Como resultado, el gobierno obtuvo el control
sobre el nombramiento del secretario ejecutivo (director). Así, mientras el consejo administrati-
nacional, entre otros, obligaron al gobierno no solo a tomar en cuenta al mo- vo de la institución está formado por organizaciones indígenas, es un representante del gobier-
no el que lo preside.
190 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 191

diciones comunes de carácter social, económico, político y subalterno, y pro- sidad de considerar más críticamente la identidad y diferencia cultural y de
movía un uso estratégico de la política de identidad cultural que no se había examinar más cuidosamente cómo las prácticas de racialización operan entre
visto antes en el país ni en la región; la unión como respuesta a la coloniali- grupos subalternos a través de las nociones de jerarquía y hegemonía (Gilroy,
dad de poder que tradicionalmente había separado y colocado a los grupos en 1998; Walsh y García, en prensa).
competencia de recursos. Además, la capacidad del CONPLADEIN le con- Pocas veces se analizan con relación a los movimientos sociales otras
fería el poder de negociar directamente con el Banco Mundial y el FIDA pa- dos tensiones que resultan de esta nueva forma de hacer política. La primera
ra la creación y financiamiento de un proyecto técnico –Prodepine– con un tiene que ver con el adentro y el afuera que mencioné antes. Como los mo-
presupuesto de $51 millones de dólares. Esto puso en evidencia una iniciati- vimientos sociales se perciben típicamente (y tal vez hasta de manera sim-
va política que no se podía pasar por alto. plista) como fuerzas que actúan afuera y en contra de las estructuras políti-
Estas nuevas formas de hacer política suscitan diferentes tensiones de cas dominantes, es más fácil dejar a un lado su incorporación hacia adentro.
interés. Una de ellas tiene que ver con el uso estratégico de la diferencia, o lo Esta tensión será objeto de análisis en la siguiente sección.
que Gayatri Chakravorty Spivak (1985) llama un esencialismo estratégico. La otra tensión tiene que ver con la distinción entre la política y lo po-
La identificación étnica se convierte en la herramienta para construir el mo- lítico que hace Slater (1997, 1998) y la forma en que ésta está constituida en
vimiento, para resaltar condiciones de subalternidad y diferencia colonial, y la especificidad local y espacial del contexto ecuatoriano. Para Slater, el do-
para dar voz a las demandas sociales, culturales y políticas que ponen bajo la minio de la política se refiere más que todo al ámbito institucional del siste-
lupa la política estatal y las construcciones homogéneas de sociedad, ciuda- ma político, es decir, la institucionalización de un orden con sus propias prác-
danía y nación, desestableciendo los significados de estos conceptos, inclu- ticas, códigos y significados. La geopolítica añade una dimensión espacial
yendo al mismo concepto de democracia. Además, sirve como herramienta que, por ejemplo, puede referirse a la territorialidad interna del orden institu-
para formar alianzas que de suyo tienen una función tanto estratégica como cional, las relaciones entre Estado-naciones, como también a los procesos
táctica (De Certeau, 1996). globales que transgreden fronteras.
Por ejemplo, la alianza entre el movimiento indígena y los afroecuato- Lo político en cambio, es “un momento vivo, un tipo de ‘magma de
rianos se concebía, según algunos líderes involucrados, como la conjunción voluntades en conflicto’ o antagonismos; es móvil y ubicuo, va más allá pe-
de fuerzas de los discriminados y oprimidos; una forma de revertir las prác- ro también subvierte los ambientes institucionales y las amarras de la polí-
ticas racializadas que desde la Colonia han separado y dividido a los dos pue- tica” (Slater, 1997: 266). Lo político posibilita la subversión del orden ins-
blos. Sin embargo, los líderes afro sostienen que algunas de estas mismas titucional, sea del Estado territorial, del poder colonial externo o interno, de
prácticas racializadas se reconstruyen en las relaciones organizativas y per- los significados que gobiernan subjetividades y los conceptos de ciudada-
sonales entre los pueblos indígenas y negros. Al asumir el liderazgo y deter- nía y nación, del proyecto neoliberal regionalizado, o del conocimiento uni-
minar la definición y utilidad de las alianzas, los líderes indígenas, por ejem- versal/global con su lógica de la verdad. Lo político entonces es la perife-
plo, relegan a los negros a una posición inferior, dicen algunos; el “otro” ra- ria interior al corazón de la política que no podemos quitar, y por eso y es-
cializado. El conocimiento situado, la lucha y la subjetividad de los pueblos pecialmente en relación a los movimientos sociales, la política y lo político
afrodescendientes se vuelven invisibles en esta unión, especialmente cuando se hallan dialécticamente relacionados (Slater, 1998).12
los líderes indígenas asumen el derecho de hablar en su nombre. Fue en ese
tiempo que los afroecuatorianos empezaron a formar sus propias organiza-
ciones pero como no entraron a la relación en igualdad de condiciones, pre-
cisamente porque no tenían todavía un programa o entidad nacional organi- 12. La distinción y relación entre la política y lo político es de especial importancia en el contexto
zada, el paradigma hegemónico indígena o lo que una mujer-líder afroecua- del Sur, donde la idea del Estado territorial occidental no encaja del todo y la colonialidad de po-
der con sus imposiciones, lógicas y efectos, viola el vínculo entre la soberanía nacional y la
toriana llama la “indomanía”, fue su mortaja. Esta tensión apunta a la nece- constitución del ser societal (Slater, 1997).
192 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 193

Añadir el prefijo “geo” a la política abre una dimensión espacial que zacional y manejo participativo que no existía en otras instituciones del go-
nos permite ordenar en una forma simultánea los actores, subjetividades, es- bierno. De la misma manera, el Prodepine responde de su desempeño no al
pacios y lugares no solamente en relación con la esfera del Estado territorial gobierno o al Banco Mundial sino a las organizaciones. Al menos al princi-
y los sistemas e instituciones políticos nacionales, sino también con respecto pio parecía factible una filtración adentro-afuera-en contra.
a esferas sociales y económicas más amplias, incluyendo los discursos, co- Sin embargo, con la reforma constitucional de 1998 que reconocía le-
nocimientos y relaciones de poder construidos dentro de todos ellos. Esta di- galmente a “los pueblos indígenas que se autoidentifican como nacionalida-
mensión espacial también permite dibujar nuevos mapas tanto políticos co- des” al igual que a “negros o afroecuatorianos”, y que estableció una serie de
mo cognitivos sobre “las geopolíticas desde arriba” y, al mismo tiempo, so- 15 derechos colectivos (los más extensos del continente), un sector de la di-
bre las “de abajo” (Tuathail, 1998), en los cuales entran voces, discursos y rigencia de la CONAIE conjuntamente con un pequeño grupo de intelectua-
conocimientos diversos y subalternizados que no limitan su esfera de contes- les indígenas empezó a cambiar la orientación de las políticas de identidad.
tación a la política como cercado institucional sino también forman parte del Este desplazamiento implicó la reconstitución de “pueblos y nacionalida-
espacio más amplio, vivo y conflictivo de lo (geo)político, donde el ejercicio des”, es decir, la reconstrucción de las diferencias ancestrales entre pueblos
y la lucha sobre el saber-poder se articulan en una variedad de formas hege- indígenas que existían antes de la llegada de los incas, unas conservadas co-
mónicas y contrahegemónicas. mo formas de resistencia durante la colonización inca, otras sujetas a formas
de colonización y olvidadas en las regiones de la Amazonía y del Litoral. El
hecho de que la puja por esta reconstitución venga básicamente de intelectua-
les urbanos y no de las comunidades mismas, que a menudo van en contra de
ADENTRO, AFUERA (Y EN CONTRA)
sus formas preferidas de identificación, plantea algunas interrogantes de in-
Una forma de empezar a pensar detenidamente lo geopolítico del movi- terés en torno al problema de las inscripciones socioculturales, la (re)produc-
miento indígena y su relación con la geopolítica del Estado es a través de la ción del conocimiento y la imposición dentro del movimiento (un tipo distin-
tensión dialéctica entre adentro y afuera (Slater, 1997), dada una considera- to de tensión adentro-afuera-en contra) en nombre de la política. Utilizando
ción crítica por Quijano (2000) en su construcción de un adentro-afuera-en un criterio territorial étnico-ancestral, se nombra ahora una serie de microi-
contra que denota un continuo flujo, filtración o articulación de posiciones dentidades que sin mayor sentido en la vida cotidiana, sirven para reconcep-
de sujeto. ¿Puede un movimiento social seguir siendo considerado como tal tualizar la representatividad y la organización del movimiento indígena y
toda vez que ha entrado en la estructura e institución del Estado y ya no asu- substanciar la propuesta de la plurinacionalidad. La actual identificación de
me simplemente una posición desde fuera? ¿Puede estar adentro y al mismo veintiocho nacionalidades y pueblos distintos, frente al reconocimiento en
tiempo en contra? ¿Cómo pueden una posición y una perspectiva afuera-y- 1989 de apenas once de ellas por parte de la CONAIE, ilustra este proceso.
en-contra operar simultáneamente con una realidad interna?
También constituyen este desplazamiento las tendencias entre algunos
En la creación y organización del CONPLADEIN, el movimiento indí- sectores indígenas hacia una forma más separatista de política. Esto ha in-
gena buscó un lugar “adentro” desde el cual pujar por el cambio social y po- cluido un rompimiento con otras organizaciones indígenas no totalmente
lítico mientras promovía el desarrollo y el acceso a recursos para comunida- aliadas a la CONAIE, con organizaciones de afrodescendientes, y un distan-
des indígenas y negras. Este último propósito consistía en construir e imple- ciamiento de otros movimientos sociales. Con esta ruptura, la CONAIE em-
mentar una visión y un enfoque del desarrollo –concebido y coordinado por pezó a actuar independientemente, estableciendo un tipo de hegemonía de
estas comunidades y denominado desarrollo con identidad. Con una estruc- protesta donde se esperaba el apoyo y adhesión de otros grupos a las accio-
tura administrativa formada por representantes de organizaciones indígenas nes que define y decide la directiva de la CONAIE. Los acontecimientos de
y negras, nacionales y regionales, y presidida por un delegado gubernamen- enero del 2000 son ejemplo en este sentido: pocos sabían cuál era la estrate-
tal, el CONPLADEIN procuró mantener un nivel de responsabilidad organi- gia de la protesta, inclusive desconocían la alianza con un grupo de corone-
194 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 195

les insurgentes, la toma del Congreso y la postrera asunción de la presiden- sado otras preocupaciones en el sentido de que existen diálogos y acuerdos
cia por un triunvirato formado por un líder indígena, un representante de los tácitos entre los dirigentes y el gobierno. Todo ello nos llevan de vuelta a las
movimientos sociales y un militar –primero coronel, y más tarde general– interrogantes que nos planteamos al inicio: ¿pueden los movimientos socia-
(véase Walsh, 2000). les seguir funcionando como tales cuando entran en las estructuras, institu-
La tendencia hacia una política separatista también se refleja en la re- ciones y esferas del Estado? ¿En qué medida esta relación reduce su resisten-
conceptualización y reorganización de CONPLADEIN. Mediante un decreto cia y capacidad para actuar “en contra”, es decir, su importancia y simbolis-
presidencial negociado por los dirigentes de la CONAIE en 1998, el CO- mo social, cultural y político, así como su subjetividad como movimiento so-
DENPE (Consejo para el Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos Indíge- cial?
nas del Ecuador) vino a reemplazar al CONPLADEIN, eliminando la presen- En los últimos meses del 2000 y los primeros del 2001, el movimiento
cia de los afroecuatorianos y estableciendo una nueva forma de gobierno no indígena empezó a identificar los problemas y las dificultades que encierra
basada en la participación de organizaciones de segundo grado sino en la una articulación adentro-afuera-en contra, cuestionando seriamente a los pro-
elección de representantes de cada una de las nacionalidades y pueblos indí- pios dirigentes las tácticas y las relaciones con el gobierno, y discutiendo al
genas.13 Esta reorganización ha ocasionado protestas y reclamos legales al in- mismo tiempo la necesidad de repensarse y reposicionarse. La creación de un
terior del movimiento, sobre todo porque desmantela la estructura de respon- espacio para la reflexión crítica y el supuesto de que una acción basada en di-
sabilidad y representatividad con las comunidades locales. En este contexto, cha reflexión sugiere un reagrupamiento, una vuelta al consenso, y la recons-
parece apropiado preguntarse si de alguna forma la intención del Estado al trucción de una praxis que podría ofrecer una resistencia más fuerte al pro-
promover y aprobar el CODENPE fue dividir al movimiento indígena y su yecto neoliberal, en general, y a las medidas económicas y políticas que ame-
base organizativa, rompiendo al mismo tiempo con las alianzas subalternas. nazan ahondar la crisis nacional, en particular.15 También sugiere un restable-
La otra preocupación que se expresa al interior del movimiento es que cimiento de las condiciones que permita la producción de conocimiento. Ar-
esta nueva formulación basada en criterios étnicos ancestrales y un espacio turo Escobar (2000) definió estas condiciones como aquellas que facilitan un
territorial definido14 niega la realidad de gran parte de la Sierra, donde es fre- conocimiento coyuntural y puntual a la vez; es decir, un conocimiento que se
cuente que distintos grupos compartan el mismo territorio. Pero además pa- caracteriza por ser contextual y específico, por ser continuamente reinterpre-
sa por alto el hecho de que, con la mayor migración a las ciudades, la reali- tado y construido sobre la marcha, por tener una estrategia política y ser on-
dad indígena ya no es un fenómeno puramente rural. También se han expre- tológicamente oscuro –aquel que se desarrolla en los mítines, las asambleas,
durante la preparación de documentos o en otros espacios “no académicos”.
Este conocimiento, mencionado anteriormente con respecto al proyecto polí-
13. Como respuesta a esta exclusión, los negros solicitaron la creación de su propia institución gu-
tico de la CONAIE, es mucho más apto para llevar a la acción.
bernamental, el Consejo para el Desarrollo de los Afroecuatorianos, CODAE. Esta institución, La efectividad práctica de la reconstrucción y la unificación del movi-
ya aprobada por el gobierno y todavía en proceso de organización, ha sido el origen de muchas
discusiones y debates dentro de la comunidad afroecuatoriana, en particular con respecto a la re-
miento y la producción de conocimiento apto para llevar a la acción fue evi-
presentación. denciado en el levantamiento del febrero del 2001 donde más de 6 000 mu-
14. Estos intereses territoriales están vinculados a los derechos colectivos establecidos en la Cons- jeres, niños y hombres indígenas, representantes de todas las organizaciones
titución de 1998, que permiten el desarrollo y legalización de “circunscripciones territoriales indígenas nacionales, se alojaran por más de una semana en la Universidad
tanto para grupos indígenas como para negros”. Las circunscripciones establecen autonomía, au-
Politécnica Salesiana en Quito, levantándose en contra de las fuertes medi-
togobierno y autoridad legal dentro de un espacio geográfico definido bajo la jurisdicción de un
grupo étnico, por ejemplo, el afroecuatoriano; en el caso de los indios, una nacionalidad indíge- das económicas y confrontando una represión nunca vista en tiempos “demo-
na reconocida; o para los grupos quichuas de la Sierra, un pueblo o pueblos específicos (v. gr.
cayambes, otavalos, saraguros, etc.). Pero a diferencia de los resguardos territoriales de Colom-
bia o los Estados Unidos, estas circunscripciones presentan un desafío mayor a la territorialidad 15. Para una discusión de los elementos de evaluación interna del movimiento, véase Macas (2000),
del Estado porque pueden ocupar la mayoría del territorio nacional. también disponible en internet: <http://icci.nativeweb.org>.
196 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 197

cráticos”. La plataforma desarrollada por los dirigentes y finalmente acepta- ESTRATEGIAS ESTATALES Y PROGRAMAS NEOLIBERALES
da por el gobierno como documento de negociación, incorporó necesidades
y preocupaciones del conjunto de la población no solamente de los sectores ¿Cuál ha sido el papel del Estado y del proyecto neoliberal en cuanto a
indígenas. Al destacar problemas coyunturales como precios de transporte y la política de identidad cultural y los movimientos sociales en el Ecuador, y
de gas hasta problemas más de carácter regional e inter-transnacional (refle- qué tipo de estrategias se han aplicado al respecto?
jos de la nueva colonialidad global), como el Plan Colombia, las demandas
Desde los primeros años de la década del noventa, cuando el movimien-
muestran niveles de análisis que imbrican lo local, regional y global, y, al
to indígena surgió como un actor social y político importante, y aun antes, el
mismo tiempo, la situación precaria del orden espacial establecido.16
Estado ecuatoriano ha venido buscando la manera de mediar e incorporar sus
Importante en término de la agencia política y el uso de conocimiento demandas y su oposición. En 1988, por ejemplo, uno de los primeros actos
es el hecho de que fue el movimiento y no el gobierno quien estableció la me- del entonces presidente Rodrigo Borja, fue oficializar la Dirección Nacional
todología de negociación –un proceso de diálogo que incluía tanto a los altos de la Educación Intercultural Bilingüe, elevarla a un nivel semiautónomo y
dirigentes como a los representantes de las bases. Al requerir una metodolo- nombrar a cargo a un lingüista indígena. Pero cuando continuaron las protes-
gía que reconoce y valida las propias prácticas de pensamiento, análisis y re- tas y el cuestionamiento a la política del gobierno, Borja actuó con sorpresa.
presentación colectivas indígenas dentro del contexto de la política guberna- El siguiente gobierno creó la Secretaría de Asuntos Indígenas. Más tarde el
mental, el movimiento trastornó los dominios establecidos, incluyendo los de gobierno populista de Bucaram mantuvo dicha secretaría bajo control direc-
la política, sus instituciones y cultura, como también los del conocimiento. to de la presidencia y creó el Ministerio de Asuntos Étnicos con un enfoque
Estos procesos evidencian un uso táctico del adentro, afuera y en contra. Al general que pretendía incluir a otros grupos étnicos, especialmente a los ne-
mostrarse movilizado y unificado frente a las imposiciones económicas y so- gros. Se nombró como ministro al entonces vicepresidente de la CONAIE, un
ciales de ajuste estructural y frente a un gobierno que ya no se erige por las indígena shuar que contaba con un fuerte apoyo de la región amazónica. Par-
necesidades de la ciudadanía sino, cada vez más, por las políticas de los or- ticiparon además algunos miembros afroecuatorianos del partido populista
ganismos multilaterales, y al mismo tiempo intervenir en los procesos políti- de Bucaram.17 Es con este gobierno que se puso de manifiesto una clara es-
cos sin estar contenidos o cercados por ellos o por el gobierno en sí, el mo- trategia de incorporación y división auspiciada por el Estado.
vimiento indígena efectivamente ha logrado conectar el adentro-afuera-en
Aunque la CONAIE mantuvo una fuerte oposición al Ministerio Étnico
contra, y de esta manera ha contribuido al redefinir los límites y el significa-
y su presencia estructural e institucional, el hecho de que un reconocido líder
do del mismo sistema político. No obstante, el gobierno también juega sus
indígena estubiera a la cabeza requería vigilancia y, además, promovía ten-
piezas. Mientras que ocultamente trata de cooptar a dirigentes, comprar dipu-
siones dentro/fuera. Pero fue solo hasta cuando el ministro étnico y otras per-
tados, promocionar divisiones, inclusive en las candidaturas y los procesos
sonas, incluyendo dos diputados indígenas amazónicos, fueron descubiertos
electorales, públicamente va incorporando a la oposición dentro del aparato
estatal como parte de una “nueva política” de la diversidad. Esta política lo-
cal financiada y apoyada por las multilaterales tiene claros diseños globales: 17. Los fuertes conflictos regionales en el país cumplieron un papel importante en las estrategias de
facilitar los procesos y las metas del proyecto neoliberal globalizado. Bucaram. Uno de estos conflictos ha sido entre los grupos indígenas de la Amazonía y los de la
Sierra, sobre todo en cuanto al poder dentro del movimiento y de las organizaciones. Hasta ha-
ce poco la CONAIE tuvo una sólida base de control en la Sierra. Al poner a un dirigente ama-
zónico a cargo del ministerio, Bucaram logró casi inmediatamente el apoyo amazónico y la se-
paración de algunas organizaciones amazónicas de la CONAIE. Pero como primer presidente de
la costa en casi diez años y líder de un partido populista costeño aliado con los intereses econó-
micos del litoral, Bucaram utilizó además a su favor el conflicto Costa-Sierra. Su mensaje y en-
foque populista apuntaba a construir la imagen de un presidente “del pueblo”, lo cual le llevó a
16. Para una discusión de procesos similares de la imbricación de lo global, regional y local en re- ofrecer una supuesta representación a aquellos sectores que tradicionalmente habían estado ex-
ferencia a los zapatistas, véase Slater, 1998. cluidos del gobierno, incluyendo a los pobres, los indígenas y los negros.
198 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 199

en el congreso nacional de la CONAIE literalmente comprando los votos de cular ahora se sitúa como universal, usurpando su nombre, sino que lo univer-
los delegados indígenas con maletines llenos de dinero, para asegurar de es- sal llega a ser considerado insubstancial a menos que las demandas de lo parti-
te modo la elección de otro representante amazónico, que el foco y el impac- cular estén incluidas en su esfera de interés (166).
to de esta estrategia se hicieron evidentes.18 Durante su corto mandato de año En el caso que nos ocupa, lo particular representado por el movimiento
y medio, Bucaram logró no solo fomentar las tensiones entre los dirigentes indígena reclama un universal más amplio de lucha (contra el proyecto neo-
amazónicos y los dirigentes serranos dentro de la CONAIE sino además pro- liberal y por la igualdad, la justicia y la autodeterminación); un universal que
mover la tendencia hacia una política de división étnica donde la “diferencia” en ocasiones aparece oculto en las sombras debido a una política particulari-
había vuelto casi imposible una oposición consolidada. Además, al incorpo- zada y étnicamente divisoria. Pero la apropiación de lo particular y sus de-
rar a los políticos negros de su partido sin ninguna plataforma comunitaria, mandas de universalidad plural no son el único interés del movimiento indí-
estableció un modelo de representación que ha seguido ocasionando proble- gena; también son utilizados por el Estado, claro está, según un tipo diferen-
mas en la unidad afroecuatoriana, como también en la formación de una or- te de universalidad. Además, el Estado asume que la universalidad precede o
ganización afroecuatoriana nacional. El propósito de la política de incorpo- antecede a las demandas particulares y es la forma centralizante de integrar
ración y división de varios gobiernos desde el inicio de la década no ha sido las diferencias y disolver su carácter conflictivo. En lugar de desconocer los
simplemente diluir la fuerza de oposición sino principalmente hacerlo con el particularismos como lo hizo en el pasado, el Estado y el proyecto liberal los
objeto de asegurar la implementación de un modelo neoliberal. A través de reconocen, les conceden espacio dentro de la geopolítica, y al mismo tiempo
estrategias de manipulación, cooptación, división y control, especialmente en los incorporan a un universal reinventado. Con lo particular en la mira, este
los últimos años, el Estado ha demostrado una nueva forma de tolerancia y universal dominante se vuelve parte del programa neoliberal transnacional y,
aceptación de la diversidad, que apunta a integrar las diferencias en el apara- como discutiré más adelante, de la lógica cultural del capitalismo globaliza-
to dominante, controlando el conflicto social y asegurando la estabilidad de do.
la sociedad. El juego entre lo particular y lo universal se manifiesta sobre todo en las
Una manera de situar teóricamente estas estrategias políticas es median- estrategias del gobierno actual con respecto al movimiento indígena, y las
te las tensiones y contingencias de lo particular y lo universal. Judith Butler complicidades de éste a través de su participación; estrategias que también
(2000: 165) nos recuerda que para que la hegemonía funcione, lo particular demuestran la naturaleza actual de la colonialidad de poder. Un ejemplo es la
tiene que llegar a representar algo distinto de sí mismo: reciente distribución de picos, palas y otras herramientas por parte del presi-
Lo particular constituye sólo una parte o un sector del campo sociopolí- dente de la república a las comunidades indígenas de la Sierra, con el apoyo
tico, sin embargo llega a representar lo universal, lo que significa que la posi- de algunas instituciones indígenas. Con un índice de pobreza rural que según
bilidad de los principios de igualdad y justicia que definen el campo político las organizaciones indígenas alcanza el 95%, este “microproyecto” particula-
dentro de un contexto nominalmente democrático parece ahora depender de la rizado sirve de cortina de humo para esconder las verdaderas necesidades y
realización de los objetivos del sector “particular”. No se trata de que lo parti- realidades, como también para ocultar la complicidad y responsabilidad del
gobierno en la crisis económica. ¿No está resucitando el proyecto y el orden
18. El candidato amazónico Antonio Vargas ganó las elecciones. Desde 1996 hasta octubre del 2001 paternalista y colonial? Actualmente el “macroproyecto” del Fondo Indíge-
Vargas se desempeñó como presidente de la CONAIE. También fue uno de los triunviros que na, una nueva estructura estatal que canalizará al menos 12 millones de dó-
trataron de asumir la presidencia en la rebelión popular de enero del 2000. Como resultado de lares a proyectos indígenas,19 con apoyo del Banco Interamericano de Desa-
rrollo (BID) y el gobierno nacional, constituye un fuerte incentivo financie-
las demandas y evaluaciones internas dentro del movimiento a finales del 2000, Vargas y el res-
to de los líderes de la CONAIE aceptaron dejar su cargo en marzo del 2001 sin posibilidad de
reelección. Después de los sucesos del levantamiento de febrero del 2001, este plazo fue amplia- ro para que el movimiento y sus dirigentes trabajen “con” y no “contra” el
do hasta octubre. Contribuye a las tensiones entre Vargas y el movimiento su interés en lanzar-
se como candidato para la presidencia de la república y su comportamiento de pre-campaña du-
rante los últimos meses de su presidencia. 19. Se espera que esta cantidad aumente con la suma de regalías sobre ciertos productos.
200 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 201

Estado, en alianza con instituciones multilaterales. En estos tiempos la polí- mentar la fragmentación y la división es fundamental no solo para el Estado
tica “nacional” tiene claros diseños globales. sino para los intereses internacionales, especialmente después de los aconte-
Ecuador es uno de los pocos países de América Latina donde los movi- cimientos del 11 de septiembre del 2001.
mientos sociales han logrado, hasta la fecha, obstaculizar la implementación
del proyecto neoliberal, conocido también como privatización y reforma es-
tructural del Estado. Pero con el fin de apoyar la dolarización de la economía
LA MULTICULTURALIZACIÓN
ecuatoriana que empezó en el 2000 (Ecuador es actualmente el único país “li-
DEL CAPITALISMO GLOBAL

bre” del mundo, a parte de Panamá y los Estados Unidos, donde el dólar ame-
En el Ecuador como en otros países de la región, la última década se ha
ricano es la moneda nacional) y también de reestabecer su legitimidad a ni-
caracterizado por el reconocimiento, de parte del Estado, de la diversidad
vel nacional, regional e internacional, el gobierno necesita implementar rápi-
cultural y el intento de incorporar y neutralizar dicha diversidad, específica-
damente una serie de medidas económicas dirigidas a la privatización del
mente la política de oposición expresada a través de la diferencia colonial, a
sector público y la transferencia de recursos del Estado a las compañías pri-
su interior. Como parte de este reconocimiento, se aprueban ciertos derechos
vadas. Una iniciativa que fue presentada al Congreso plantea la reforma de
para los indios, y en el caso del Ecuador también para los afroecuatorianos.
22 leyes y el inicio definitivo del proceso de privatización no solo de empre-
Pero como anota Díaz-Polanco (1998: 5), el hecho de que lo reduce a una sa-
sas estatales sino también de espacios y recursos públicos, incluyendo playas,
lida solo para los indios o para los grupos étnicos limita la esfera del cambio
parques y aguas fluviales. Pero antes de lograr la aprobación, el movimiento
a la particularidad étnica (promoviendo así un cierto tipo de relativismo cul-
indígena junto con la Coordinadora de Movimientos Sociales emprendió una
tural) “que supuestamente puede lograrse sin transformaciones sustanciales
serie de consultas y desarrolló una contrapropuesta que demostraba la in-
del Estado-nación”. Este fenómeno de reconocer la diversidad, incorporán-
constitucionalidad del proyecto de ley. La Corte Suprema utilizó este docu-
dola dentro del aparato estatal y a la vez promoviéndola como particularis-
mento para estudiar la ley y declaró varios artículos inconstitucionales, dete-
mos externos a lo nacional-estatal, no se limita al Ecuador sino representati-
niendo de esta manera, al menos por el momento, los planes de privatización.
vo de nuevas formas de universalidad promovidas por el discurso y las polí-
Estas acciones de la CONAIE –para ellos, otra forma de hacer política– de-
ticas de la globalización neoliberal.
safiaron al Estado y restringieron su espacio de acción política, cuestionando
su legitimidad y obstaculizando el proyecto neoliberal (ICCI, 2000a).20 Para El establecimiento por parte del Banco Mundial en 1991,22 de una di-
el actual gobierno y para el proyecto neoliberal en general, el costo político rectiva operativa en relación a los pueblos indígenas, su financiamiento a
de este tipo de oposición no puede ser mayor. Además, con la participación proyectos como el Prodepine (el primero en el mundo donde los fondos del
del Ecuador en el Plan Colombia, la presencia norteamericana cada vez más banco van directamente a una institución administrada por organizaciones in-
grande en la base militar de Manta y la militarización de las comunidades in-
dígenas fronterizas,21 la necesidad de controlar el “problema indígena” y fo-
cultivos. Esta “maldición que ha llegado del cielo”, como ellos la llaman, sigue siendo ignorada
por completo por el gobierno ecuatoriano. También existen reportes sobre el efecto de la crecien-
te violencia en la región fronteriza, incluyendo la violación de mujeres indígenas por militares.
20. Aunque el movimiento indígena sigue desarrollando un programa de oposición, ni éste ni nin- 22. En 1998, el Banco Mundial empezó una revisión de su política con relación a los pueblos indí-
gún otro ha ofrecido propuestas alternativas. En este sentido, la amenaza que representa la opo- genas. Entre marzo y julio del 2001, salieron nuevos borradores sobre políticas operativas, pro-
sición es solo eso, una oposición sin substancia concreta. cedimientos y estrategias dirigidos a “asegurar que el proceso de desarrollo fomenta el respeto
21. Sumada a esta preocupación, y de grave impacto en las comunidades indígenas, ha estado, pri- total de la dignidad, los derechos humanos y las culturas de los pueblos indígenas… y al proveer
mero, la aspersión de hongos bacterianos y, durante el 2001, la fumigación aérea de otros quí- les una voz en el diseño e implementación de proyectos, evitando o minimizando cuando sea po-
micos que matan los cultivos de coca pero obviamente afectan toda forma de vida vegetal y po- sible impactos negativos y asegurando que los beneficios destinados para ellos son culturalmen-
siblemente humana. Recientes reportes de un noticiero de la televisión hablan de 6 000 campe- te apropiados” (World Bank Operational Manual. Operational Policies, draft, 23 de marzo del
sinos e indígenas seriamente afectados, tanto por problemas de salud como por la destrucción de 2001).
202 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 203

dígenas sin el filtro del gobierno) y el reciente apoyo del BID al Fondo Indí- los derechos humanos y la democracia, permite que “florezca en su particu-
gena son ejemplos de este multiculturalismo neoliberal. Al mismo tiempo laridad todo ‘estilo de vida’ individual”, y las tensiones que ella produce con
que apoyan las iniciativas indígenas, ambos bancos asesoran y ofrecen asis- el Estado posnacional posmoderno y la antigua “universalidad concreta” del
tencia al gobierno nacional para la implementación de políticas neoliberales. Estado-nación (41).
De igual manera, las compañías petroleras transnacionales negocian ahora Aunque la forma social predominante de lo concreto universal sigue
directamente con las comunidades locales aprovechando de tratados interna- siendo el Estado nacional porque es lo que más fácilmente pueden visualizar
cionales, como el Convenio 169 de la OIT, que exigen la previa consulta y la las poblaciones locales, el Estado y la nación son componentes de una socie-
participación de los pueblos indígenas en cualquier actividad por desarrollar- dad globalizada –un universal más amplio– donde lo particular y lo univer-
se dentro de sus territorios. Estas transnacionales contratan sociólogos y an- sal asumen funciones contingentes y hegemónicas, y donde reina la econo-
tropólogos para que les asesoren en relaciones comunitarias y para el diseño mía del mercado pos/transnacional. Además, con el propósito de asegurar el
de manuales acerca de las costumbres locales con el fin de promover estrate- funcionamiento de esta economía, se hace necesario trabajar con los particu-
gias para crear relaciones de amistad. También financian programas de edu- larismos, por ejemplo, con los gobiernos y poblaciones locales y con las di-
cación bilingüe (véase Walsh, 1994) y desarrollan campañas publicitarias so- ferencias coloniales que se encuentran en su interior, que, por lo demás, han
bre su sensibilidad cultural y su interés por el medio ambiente. sido neutralizadas al ser incorporadas en el aparato estatal transterritorial. En
Aunque esta nueva política multi-pluricultural da la apariencia de la este sentido, el reconocimiento y el respeto a la diversidad cultural se con-
consulta y participación, el poder de decisión y el establecimiento de siste- vierte en un componente central del capitalismo global, o en lo que Quijano
mas de involucramiento simétrico, generalmente permanecen ausentes. La (1999: 101) denomina, “su otra cara”: el nuevo modelo de dominación cul-
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, por ejemplo, se preocupa tural posmoderna (Jameson, 1996).
por los conocimientos tradicionales (lo que ellos llaman “el folclor”) de los Esta lógica cultural del capitalismo global viene a ser una forma moder-
pueblos indígenas y afros, los recursos genéticos y las maneras legales de na de colonización que ofusca y mantiene a la vez la diferencia colonial a tra-
protección de ellos; con este fin llevan adelante procesos de socialización na- vés de la retórica discursiva del multiculturalismo. Al tratar a “cada cultura
cional de manera elemental. Empero, en sus espacios de decisión nacionales, local de la manera como el colonizador trata al colonizado –como ‘nativo’
regionales e internacionales incluyendo su panel intergubernamental, no in- cuyas costumbres han de ser cuidadosamente estudiadas y ‘respetadas’ ”, y al
corporan a representantes de los pueblos indígenas y afroamericanos –los ti- mismo tiempo buscar una distancia eurocéntrica, similar de la manera que el
tulares de estos conocimientos– sino que trabajan con los Estados cuyos de- capitalismo global entraña la paradoja de la colonización sin la metrópoli co-
legados negocian y deciden sobre el porvenir de estos conocimientos, un lonizadora del Estado-nación, el multiculturalismo establece una relación
asunto que, como argumenta el asesor técnico de la Coordinadora de las Or- con el imperialismo cultural occidental que es exactamente la misma que la
ganizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica, COICA, “tiene directa im- relación entre la autocolonización del capitalismo global y el colonialismo
plicancia con nuestro patrimonio intelectual colectivo” (De la Cruz, 2001: 8). imperialista tradicional (Zizek, 1997: 44).
Evidentemente en todos estos ejemplos existe una correspondencia entre las En parte, son estos patrones de patrocinio que junto con estrategias de
políticas (inter)culturales y los intereses económicos trans-nacionales y glo- mediación e incorporación, definen la nueva lógica cultural de la política
bales; lo que Coronil (2000a: 100) llama la nueva tendencia de conceptuali- neoliberal del Estado hacia los grupos indígenas. Los discursos oficiales del
zar el conocimiento tradicional, la naturaleza y la gente como “capital”, co- pluriculturalismo asumen un valor fundamental en el nuevo orden, intentan-
mo “elementos constitutivos de la riqueza”. do controlar lo particular a través de la conversión de diferencias en identi-
Slavov Zizek (1997), entre otros, sostiene que opera una lógica multi- dades que puedan integrarse al orden mundial neoliberal globalizado. Esta
cultural en el capitalismo global de la actualidad, que incorpora la diferencia integración no apunta a la creación de sociedades más igualitarias sino más
mientras la vacía de significado efectivo. Para él, al enfatizar la tolerancia,
204 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 205

bien al control del conflicto social y la conservación de la estabilidad social, gran parte es por eso que la marketización de la diferencia, conjuntamente
todo con el fin de impulsar el modelo de acumulación. con la amplia aplicación del neoliberalismo, no ha podido darse en el Ecua-
No obstante y como anota Chakrabarty (1998: 108), las políticas de la dor por completo todavía.
etnicidad y “de ser humano” tienen sus diferencias contextuales y culturales. Sin embargo, en el caso ecuatoriano, y sobre todo a la luz de la nueva
Los imaginarios de la diversidad cultural construidos tanto por los Estados política de corporaciones transnacionales y de intervenciones y políticas
posnacionales posmodernos como por la globalización neoliberal en los paí- transterritoriales como el Plan Colombia, el ALCA y la dolarización, el capi-
ses del denominado primer mundo no son los mismos en construcción desde talismo global con su lógica cultural y estrategias muchas veces ocultas cons-
la (pos)colonialidad del Sur. Tampoco funcionan exactamente bajo las mis- tituye el verdadero adversario no solamente para el movimiento indígena si-
mas lógicas, prácticas y universalizaciones. Es decir, a pesar de la operación no para todos los movimientos sociales, la sociedad civil y los que identifi-
de un multiculturalismo neoliberal-global y la complicidad nacional con ella, camos como intelectuales críticos y comprometidos. La pregunta crucial si-
la historia y subjetividad inscrita geopolíticamente en la colonialidad del po- gue siendo cómo conceptualizar la situación, organizar y dirigir una oposi-
der y la diferencia colonial como también en las resistencias promovidas por ción con resultados efectivos.
los grupos subalternos de América Latina, marcan particularidades y especi-
ficidades que autores como Zizek no toman en cuenta.
Por ejemplo, mientras que el Estado ecuatoriano maneja un discurso y
una práctica en torno a la diversidad étnica y específicamente con relación a
los pueblos indígenas, sancionado y apoyado por los organismos multilatera- LA (RE)PRODUCCIÓN/SUBALTERNIZACIÓN
les, la agencia política y epistémica del movimiento indígena y su impredici- DE CONOCIMIENTOS, LA UNIVERSIDAD
bilidad desde la lógica dominante, constantemente trastorna y desestabiliza Y LOS INTELECTUALES CRÍTICOS
este discurso y práctica. Al negarse a ser considerados como sujetos indivi-
duales sino como pueblos y nacionalidades con derechos colectivos, y desde
La fluida relación entre cultura-identidad-política que manifiesta el mo-
su diferencia cultural y epistémica al mismo tiempo proponer otras concep-
vimiento indígena ecuatoriano así como la producción y uso del conocimien-
ciones de nación y de democracia no solo para ellos sino para el conjunto de
to en dicha relación, por lo general, continúan fuera de los confines de las
la sociedad, perturban la lógica multicultural del capitalismo global, la cual
instituciones académicas. El movimiento indígena se discute como objeto de
parte de la “diversidad” étnico-cultural y no de la diferencia colonial-cultu-
estudio: parte de la incesante necesidad de estudiar al otro no como fuente de
ral-epistémica. Por eso, Javier Sanjinés (véase Chávez, 2001 y Sanjinés en
conocimiento sino como una condición o realidad objetivada. Como es típi-
este libro) argumenta sobre la importancia de descubrir y reconocer que las
co en las tendencias modernistas de las ciencias sociales, profesores y estu-
realidades andinas y especialmente las indígenas, obedecen a lógicas distin-
tas.
Además, el hecho de que la interculturalidad fuera una propuesta polí- de la CONAIE (1997), apunta a la necesidad de “transformar las actuales estructuras y construir
tica e ideológica de los indígenas mucho antes de que el Estado la asumiera el nuevo Estado Plurinacional, en un marco de igualdad de derechos, respeto mutuo, paz y ar-
en la reforma constitucional de 1998 (véase Walsh, 1999), y la sigue siendo, monía entre las Nacionalidades” (p. 12). Más que apelar una tolerancia del otro, la intercultura-
lidad “busca desarrollar una interacción entre personas, conocimientos y prácticas culturalmen-
pone en permanente conflicto y contradicción los sentidos discursivos y prác- te diferentes; una interacción que reconoce y parte de las asimetrías sociales, económicas, polí-
ticos de ella misma como también del multi/pluriculturalismo oficial.23 En ticas y de poder y de las condiciones institucionales que el ‘otro’ pueda ser considerado como
sujeto con identidad, diferencia y agencia… se trata de impulsar activamente procesos de inter-
cambio que, por medio de mediaciones sociales, políticas y comunicativas, permitan construir
23. A cambio de la multiculturalidad que típicamente se refiere a la multiplicidad de culturas sin que espacios de encuentro, diálogo y asociación entre seres y saberes, sentidos y prácticas distintas”
necesariamente tengan una relación entre ellas, la interculturalidad según el Proyecto Político (Walsh, 2001).
206 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 207

diantes desvinculados y descorporalizados emprenden estudios que dividen un enfoque específico en la “investigación científica, la enseñanza académi-
el sujeto y el objeto de conocimiento y niegan los procesos sociales que cons- ca y la preparación técnica” (ICCI, 2000: 5).24
truyen ambos, contribuyendo así al disciplinamiento de la subjetividad (Ra- No se trata de producir una institución más que replique las relaciones de
basa y Sanjinés, 1994/1996) al que nos referimos anteriormente. Como bien poder existentes en la sociedad, y en la que lo indígena sea un aspecto circuns-
señala Castro-Gómez (2000), estas tendencias son parte constituyente de la tancial o formal en la currícula académica. No se trata tampoco de inventar un
posición epistemológica del universalismo que continúa definiendo, dentro espacio de saber reservado solamente para los indígenas, y en el cual los con-
de la misma institución académica, lo que cuenta como conocimiento y quié- tenidos fundamentales reproduzcan los criterios de verdad del poder, pero esta
nes son los individuos que lo producen. vez disfrazados de contenidos indígenas. La creación de la Universidad Inter-
cultural no significa en absoluta la parcelación de la ciencia en una ciencia in-
Ocurre que estas ideas tradicionales no solo predominan en las institu- dígena y otra no indígena. Significa la oportunidad de emprender un diálogo
ciones ecuatorianas de educación superior, sino, lo que es peor, tienen su mi- teórico desde la interculturalidad. Significa la construcción de nuevos marcos
rada puesta en las teorías y procesos de análisis que vienen del Norte global; conceptuales, analíticos, teóricos, en los cuales se vayan generando nuevos
las preocupaciones epistemológicas, la producción de conocimiento y las conceptos, nuevas categorías, nuevos nociones, bajo el marco de la intercultu-
realidades geoculturales del Sur, pocas veces son elementos centrales o ma- ralidad y la comprensión de la alteridad (6-7).
teria de reflexión seria en el currículum. Zulma Palermo (2001: 94) se refie- Esta propuesta refleja la necesidad de promover procesos de traducción
re a esta situación como la “reproducción del conocimiento y la negación de recíproca de conocimientos en lo plural (Vera, 1997). Pero como sugiere el
lo ‘real’ social”. proyecto de la Universidad Intercultural, su objetivo no es una mezcla o hi-
En las aulas se lee a Foucault y Deleuze (hasta no hace mucho eran Bart- bridación de formas de conocimiento, como tampoco una forma de inventar
hes y Kristeva) y sus teorías sobre el poder discursivo, mientras en la calle só- el mejor de dos mundos posibles. Más bien representa la construcción de
lo se habla de la corrupción del Senado, de las coimas en el sistema previsio- nuevos marcos epistemológicos que incorporen, negocien e interculturalicen
nal, de la descomposición del poder político, cuestiones de las que los estudian- ambos conocimientos, el indígena y el occidentalizado (y sus bases teóricas
tes apenas están informados y para que los investigadores no tenemos formas
como experienciales), considerando siempre fundamentales la colonialidad y
de aproximación.
occidentalización a la que estos conocimientos han estado sometidos.
No quiero sugerir con esto un rechazo del conocimiento teórico, en par-
Para la UINPI, el trabajar desde la interculturalidad como nuevo para-
ticular del producido en el Norte global, ni negar que sus categorías concep-
digma epistémico implica la articulación de cinco elementos o visiones que
tuales puedan tener un uso universal, mucho menos promover una división
son centrales a la epistemología indígena, elementos que en su mayoría he-
entre teoría y práctica. Más bien sugiero un reconocimiento de la naturaleza
mos mencionado anteriormente en la relación cultura-identidad-política y co-
hegemónica de la (re)producción, la difusión y el uso del conocimiento, las
nocimiento. La primera es la visión del conflicto, lo que implica la construc-
jerarquías que se construyen y la subalternización geocultural del conoci-
ción y valoración de los pueblos indígenas a través de los levantamientos y
miento que se establece (incluyendo lo local frente a lo global).
movilizaciones, diálogos, confrontaciones con el poder y los levantamientos
Frente a esta realidad colonial y geocultural de la subalternización de a través de los cuales estos han hecho valer sus propuestas. La segunda está
conocimiento y en un esfuerzo por extender su iniciativa más allá de la esfe- ligada al desarrollo de las lenguas indígenas para potenciar la creación de co-
ra de la oposición política, conjugando ésta con una producción y difusión es- nocimiento a partir de ellas. Una tercera tiene que ver con la valoración de la
tratégicas del conocimiento, de forma más explícita y organizada, el movi- diferencia tanto cultural como epistémica, puesto que en el centro del debate
miento indígena inauguró en octubre del 2000 la Universidad Intercultural de están los seres humanos no como objetos de estudio sino como sujetos y
las Nacionalidades y Pueblos Indígenas (UINPI). Según la descripción de la
universidad, “[es] parte del proyecto político del movimiento indígena”, con
24. El rector de la universidad es el Dr. Luis Macas, abogado, antiguo presidente de la CONAIE y
ex diputado.
208 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 209

creadores de conocimiento. La cuarta visión es el fortalecimiento de la iden- de la diferencia cultural en las estructuras dominantes existentes, un tipo de
tidad cultural como proceso de construcción permanente y al frente de la co- acción positiva que da ingreso pero no acceso, sino una (re)negociación,
lonización inclusive mental. Finalmente, se encuentra la interculturalidad (re)estructuración e (in)disciplinamiento de estas estructuras (incluyendo las
científica o epistémica, la interrelación de los saberes de las culturas origina- de las ciencias sociales) que partan de la diferencia epistémica y permitan
rias con los saberes de las culturas denominadas “universales” en la cual se una transpluralidad e interculturalización, atendiendo a los significados y es-
basa el currículo (Ramírez, 2001). pecificidades de los intersticios, las zonas de contacto y las epistemologías
Como proyecto a la vez político y epistémico impulsado desde el mo- fronterizas (Bhabha, 1994; Pratt, 1997; Mignolo, 2000). Al pensar, como su-
vimiento indígena, la UINPI desafía los cercados académicos-institucionales giere Mignolo (2000a: 8), “desde ‘otro lugar’, un lugar entre la academia y
como también las fronteras epistemológicas siempre atravesadas por relacio- su exterior”, un lugar desde el cual se puede construir la interculturalidad, no
nes de poder y que limitan los estudios al conocimiento occidental-universal- como proyecto de la diversidad cultural-liberal sino de la diferencia cultural-
liberal. Es decir, al reconocer la diversidad epistémica y trabajar con ella, así epistémica (véase Walsh, 2002).
también reconociendo y confrontando la violencia epistémica-colonial, la ¿Y qué hay de aquellos asuntos que tienen que ver con nuestras locali-
UINPI crea un modelo estratégico de lucha y de educación que parte de la zaciones, subjetividades y responsabilidades individuales y colectivas con
(re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial y de la pro- respecto a esta geopolítica del conocimiento? Al menos es preciso un reco-
blemática política del conocimiento. ¿Qué sugiere esto en cuanto a la rela- nocimiento de que estas localizaciones, subjetividades y responsabilidades
ción entre movimientos sociales, grupos subalternos y universidades, y en existen y cumplen un papel crucial en el trabajo dentro de la academia, con
cuanto a nuestro trabajo y responsabilidad como intelectuales críticos y com- los estudiantes y en nuestra mutua relación. Estas preocupaciones deberían
prometidos? impulsarnos a construir nuevos tipos de relación académica y diálogo entre
En el Ecuador y en otros países andinos existe todavía una división el Norte y el Sur, entre el Sur y el Norte, y dentro del Sur.25 De igual mane-
drástica que continúa creciendo entre los que tienen acceso a la educación su- ra deberían motivarnos a construir espacios transdisciplinarios dentro de las
perior y/o los medios y el apoyo para culminarla y aquellos que no los tie- mismas ciencias sociales, espacios que partan de la realidad actual de la re-
nen. Aunque un programa de becas financiado por el Prodepine a través del gión andina, que permitan la construcción de nuevos espacios de confluencia
Banco Mundial ha permitido que algunos estudiantes indígenas y afrodescen- del conocimiento crítico-transdisciplinario, situado, local y global. Espacios
dientes estudien a nivel de pregrado, los índices de deserción son despropor- que promuevan prácticas epistemológicas no solo desde sino entre y al inte-
cionadamente altos. Los estudiantes a menudo se quejan de que son conti- rior, prácticas articuladoras que rompan con la división sujeto/objeto y, a la
nuamente excluidos por el currículum, los enfoques epistémicos y pedagógi- vez, trastornen el proyecto moderno de disciplinar la subjetividad. Espacios
cos y la actitud de los profesores. El resultado de esta situación es que las vo- que alienten una mirada más crítica sobre el capitalismo global y la forma pe-
ces, epistemologías, historias y subjetividades indígenas y afrodescendientes culiar en que están insertos en él los países andinos. Por último, este recono-
generalmente están ausentes en la universidad y en el mundo académico, cimiento debería sacarnos de los cómodos espacios físicos y epistemológicos
quedando su interpretación a cargo de los otros. de la universidad, para atravesar y buscar otros espacios de producción y ge-
neración de conocimiento –la “zona de inestabilidad oculta donde vive la
El desarrollo de una institución de educación superior dentro del movi-
gente” (Fanon, 1967: 168), no solo con el fin de expandir los conocimientos
miento indígena es una respuesta positiva, pero dicha institución no deberá
académicos, sino lo que es más importante, de construir estrategias, perspec-
asumir la responsabilidad de otras ni tampoco perdonar la violencia episté-
mica-colonial vigente en ellas. El desafío establecido por el movimiento in-
dígena necesita ser asumido tanto por las universidades como por la socie-
25. El actual proyecto sobre geopolíticas de conocimiento/colonialidad global coordinado por Duke
dad. Pero, una vez más, el asunto no debe ser simplemente la incorporación University - University of North Carolina, la Universidad Javeriana de Bogotá y la Universidad
Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, es un ejemplo de este diálogo.
210 Catherine Walsh 8 / La (re)articulación de subjetividades políticas y diferencia colonial en Ecuador 211

tivas y modelos de análisis e interpretación dirigidos hacia las graves injusti- Chakrabarty, Dipesh. “Modernity and Ethnicity in India”. Multicultural States. Ret-
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I. INTRODUCCIÓN

Cuenta la historia que en una noche fría a comienzos de diciembre de


1499, unos treinta soldados enviados por el Cardenal Cisneros llegaron a An-
dalucía, a la ciudad de Garnhata, habitada por familias musulmanas, muchas
de ellas de noble linaje. Durante el día que siguió a su llegada, los soldados
se ocuparon de apropiarse de los libros en los que estaban acumulado el sa-
ber en lengua árabe, mucho de ese saber traducido del griego. Frente al do-
lor y el temor de los habitantes musulmanes, una enorme fogata terminó con
la materialidad de un saber acumulado. Cinco siglos después, en una maña-
na de septiembre del 2001 las dos torres del World Trade Center, situadas en
New York, fueron destruidas al parecer por una operación planeada y ejecu-
tada por personas del mundo árabe y de ciertos sectores del Islam. Estos dos
acontecimientos señalan dos momentos de una trayectoria histórica, la del
mundo moderno/colonial. Pensar esta historia desde la colonialidad, en vez
de hacerlo como se ha hecho hasta ahora desde la modernidad misma, es a
mi entender una necesidad urgente en la tarea de “repensar el imperialismo”.
Podemos imaginar que en los próximos cincuenta años el proceso histórico
social estará marcado por la creciente “sociedad de conocimiento” hegemo-
nizado por la tecnología y la tecnologización creciente de la educación, el
crecimiento de la edad de la población y el decrecimiento de la “población
216 Walter D. Mignolo 9 / Colonialidad global, capitalismo y hegemonía epistémica 217

de repuesto”, sobre todo en los países que tienen hoy el liderazgo económi- da, en América Latina, etc. Por “experiencia fenomenológicamente” me re-
co, político y militar. Y por la continuidad de la inmigración masiva desde los fiero aquí a la transformación de la fenomenología planteada por filósofos
países “emergentes”. Puesto que las posibilidades de economías emergentes negros, afro-caribeños y africanos. Brevemente dicho, se trata de pensar la
son cada vez más limitadas debido a la concentración del capital en los terri- experiencia fenomenológicamente y la fenomenología experiencialmente.
torios designados por los G8, las migraciones del “Sur hacia el Norte” conti- De tal modo que la historia de la esclavitud, el color de la piel, la experien-
nuarán aumentando. Estos son algunos de los problemas que, a mi modo de cia de la historia afro-americana, es decir del imperialismo y la esclavitud
ver, deben ser atendidos al repensar el imperialismo. Ellos están implícitos en desde el siglo XVI a principios del XIX, necesita de principios muy distintos
el argumento que sigue. a los planteados por la fenomenología y el existencialismo en Europa. Am-
Listín Diario, en la República Dominicana, publica todos los días hábi- bos, fenomenología y existencialismo, fueron formulados a partir de la expe-
les una página, en la sección de economía, con artículos de The Wall Street riencia del hombre blanco y de la historia “moderna” de Europa, y necesitan
Journal traducidos al español. La traducción al español conserva, sin embar- ser reformulados a partir de la experiencia del hombre y la mujer negro o de
go, la imagen gráfica del periódico estadounidense, de manera parecida a las color y de la historia “colonial” de Asia, África y América Latina y el Cari-
páginas correspondientes en La Nación de Buenos Aires. El viernes 19 de be (Gordon, 2000: 73-80; Mignolo, 2001).
enero Listín Diario tradujo un artículo, en el que se incluye el retrato de Alan En tercer lugar propongo usar este modelo de geo-política económica
Greenspan, titulado “EE.UU., un modelo que se envidia… y se teme”. Este para reflexionar sobre la geo-política del conocimiento. Algo semejante, di-
artículo lleva por subtítulo “¿Es el capitalismo estadounidense la única alter- ría más, paralelo a lo que el artículo de Listín Diario describe en relación a
nativa disponible?” El artículo destaca dos frases, en letras más grandes y en la economía (aún en sus silencios con respecto a como el “modelo estadou-
recuadro. Una de estas dos frases está atribuida a “el primer ministro francés” nidense” se percibe en Asia, África o América Latina) ocurre con el conoci-
y dice así: “Queremos una economía de mercado, no una sociedad de merca- miento en sus aspectos más generales. Para el articulista (David Wessel) de
do”. La segunda frase está atribuida al “líder del Partido Verde alemán” y di- The Wall Street Journal el conflicto se presenta entre Estados Unidos y Eu-
ce así: “En el debate político actual no hay ningún otro modelo”. ropa. Pero se reproduce en Santo Domingo, que es mero espectador del dra-
De los varios puntos que el artículo sugiere, interesa retener tres de ellos ma que se escenifica en Europa y en Estados Unidos. El resto es silencio. En
relacionados con el argumento que desarrollo aquí. El primero es que, tanto el dominio del conocimiento la producción intelectual en Estados Unidos
en Santo Domingo como en Buenos Aires, para mencionar solo dos casos, se hoy, como en Europa hasta hace muy poco, es un “modelo que se teme… y
traduzcan incluso visualmente partes de The Wall Street Journal. El segundo se envidia”. No solo a Pierre Bourdieu le ha llegado la ansiedad de la pérdi-
son las relaciones de subalternidad que se establecen dentro del la estructura da de la seducción del pensamiento europeo y francés (como lo ha estado de-
misma del capital. El artículo original publicado en New York no cita al pri- mostrando en artículos recientes) ante el auge de la producción intelectual en
mer ministro de algún país africano ni al líder del partido verde de algún país Estados Unidos, sino que libros como Empire de Michael Hardt y Antoni Ne-
latinoamericano, sino dos líderes de países europeos. Imaginemos la situa- gri han llegado a ser (y me imagino que a pesar de sus autores) una mercan-
ción que acabo de describir vista no desde la perspectiva de Nueva York y re- cía seductora producida en el “primer mundo”. Le Monde Diplomatique se
producida en Santo Domingo, sino desde la perspectiva de Tailandia, África hizo eco recientemente de la atracción del libro, en Japón los intelectuales
del Sur o Bolivia. Quizás en estos lugares las distinciones no sean tan claras sienten que “tienen” que poseer una copia del libro, en Buenos Aires y en Río
en la medida en que el capitalismo en Bolivia, en Tailandia o en África del de Janeiro el libro fue destacado como un producto de consumo necesario.
Sur quizás no se diferencie demasiado de su modelo europeo o modelo esta- Así como el artículo publicado en Listín Diario me permitió preguntar cómo
dounidense. Si la lógica del capital es una, entonces hay que distinguir entre se piensa el “modelo económico” desde/en África, Asia o América Latina (o
la manera en que el capitalismo se vive, se experiencia fenomenológicamen- quizás también desde/en el sur y el este de Europa), la analogía con el cono-
te, en Francia, en Estados Unidos, en Tailandia, en África del Sur, en Ruan- cimiento y el libro de Hardt y Negri me permite preguntar ¿cómo se piensa
218 Walter D. Mignolo 9 / Colonialidad global, capitalismo y hegemonía epistémica 219

el estado actual de la globalización desde/en estos mismos lugares? La selec- también intelectuales e investigadores en el “tercer mundo” que asumen, por
ción de artículos en este volumen se ha hecho con la intención de contribuir un lado, la globalización (y la filosofía neoliberal que la acompaña y la im-
tanto a la formulación de la pregunta como a la búsqueda de respuestas. Sin pulsa) y, por el otro, buscan vías posibles de “desarrollo” (asumiendo tam-
embargo, así como es difícil hoy pensar modelos económicos ignorando el bién que la globalización es una nueva forma de desarrollismo después del
capitalismo, es también difícil pensar modelos epistémicos ignorando el mar- fin de la Guerra Fría), legales y económicas, para las regiones del mundo a
co en el cual la epistemología moderna (de la modernidad euro-occidental) las que el capitalismo no benefició (De Soto, 2000). Finalmente, como terce-
nos acostumbró a pensar el mundo. ra opción, están quienes mantienen la crítica extrema al capitalismo renovan-
do las lecturas del marxismo para dar cuenta de las nuevas formas de colo-
nialidad global (Hinkelammert, 1989; 1996; 1997; Dussel, 1990; Chakra-
barty, 2000; Coronil, 2000) o para dar cuenta de las nuevas formas de orga-
nización del capital desde la interioridad misma de la historia de Occidente
II. GLOBALIZACIÓN Y COLONIALIDAD (Harvey, 2000; Hardt y Negri, 2000). “Repensar el imperialismo” en el pe-
ríodo que corre desde mediados del siglo XIX a mediados del siglo XX im-
El término “globalización” invoca una serie de fenómenos que no están plica repensar las contradicciones diacrónicas (Rivera Cusicanqui) o la hete-
en disputa. Lo que está en disputa no es el fenómeno sino su naturaleza y sus rogeneidad estructural (Quijano) que caracterizan la colonialidad del poder
consecuencias. Mientras que en un extremo se celebran los beneficios de la desde el siglo XVI y que adquiere hoy (a finales del siglo XX y principios
globalización para aliviar la pobreza, en el otro extremo se pone de relieve el del siglo XXI) la forma de colonialidad global. Por contradicciones diacróni-
incremento de la marginación y de la pobreza, condición necesaria de las for- cas y heterogeneidad estructural se trata de entender una historia que no es li-
mas actuales de globalización. Mientras que por un lado se observa que la neal y corre desde Roma a Estados Unidos, como la del imperio, sino que es
globalización implica la pérdida de poder del Estado, por otro se observa que espacial e involucra el resto del mundo, desde Haití a Tailandia, desde Boli-
mientras algunos Estados pierden fuerzas, otros amplían su poder en compli- via a África del Sur, desde Túnez a China y Japón. Mientras que la historia
cidad con las corporaciones y con la fuerza del mercado. Después del 11 de del imperio es la historia de quienes diseñan e implementan diseños globa-
septiembre, estamos asistiendo a un crecimiento del Estado en Estados Uni- les, la historia espacial de las heterogeneidades estructurales y de las contra-
dos quizás nunca visto y, paradójicamente, durante una presidencia que llegó dicciones diacrónicas de la modernidad desde la perspectiva de la coloniali-
al poder predicando la disminución de los poderes estatales del período Clin- dad es la historia desde la perspectiva de quienes tienen que lidiar con las
ton-Gore. Por ejemplo, podemos imaginar que la reorganización de las finan- consecuencias de los diseños globales.
zas, las políticas económicas orientadas al consumidor, la tecnificación de to-
dos los sectores de la sociedad y de la vida personal, son fenómenos acepta-
dos tanto por pensadores de derecha como de izquierda. Hay otros fenóme-
nos, en cambio, sobre las cuales las opiniones son disputadas. Por un lado es-
tán quienes creen en que la globalización, si bien no es “perfecta” (en reali- III. MODELOS Y METÁFORAS CONTRA-IMPERIALES (I):
dad, es un proceso salvaje), es al mismo tiempo benefactora pues se piensa SISTEMA-MUNDO MODERNO
que los “ganadores” son más numerosos que los “perdedores” (Micklethwait
y Wooldridge, 2000). Por otro lado están también quienes, entre los “ganado- Hoy disponemos de tres modelos dominantes para repensar el imperia-
res”, son conscientes de los desmanes producidos por los fenómenos que se lismo. Uno de ellos proviene de la larga y prolífica trayectoria intelectual de
identifican con la globalización y abogan, fuertemente, por urgentes reformas Inmanuel Wallerstein (tanto en sus publicaciones personales, sus libros edi-
del capitalismo global (Soros, 2000). En el mismo bando pueden contarse tados y su labor como director del Centro Fernand Braudel, en la Universi-
220 Walter D. Mignolo 9 / Colonialidad global, capitalismo y hegemonía epistémica 221

dad de Binghamton). La obra y el pensamiento de Wallerstein puede enten- miliaridad de Wallerstein con la obra de Frantz Fanon. Fanon y la teoría de
derse teniendo en cuenta tres ejes conceptuales (y cuarenta años de labor in- la dependencia re-orientaron el debate intelectual hacia la perspectiva del ter-
telectual y académica). cer mundo. Así, Wallerstein concibió el sistema-mundo moderno en términos
El primero de los ejes conceptuales lo constituye el comienzo de su ca- de centro, semiperiferia y periferia, tres unidades jerárquicamente ordenadas
rrera académica, en los años 60, como “africanista”. En tanto intelectual y en el sistema-mundo moderno, estructurado por la economía capitalista. Aho-
académico norteamericano, ser africanista en la década del 60 implicaba en- ra bien, aunque Wallerstein solo concibió la semiperiferia y la periferia en
trar en el campo y en el debate de los “estudios de área”. Los estudios de área términos de unidades geo-históricas y económicas, la obra de Fanon y la teo-
tuvieron importancia tanto política como académica puesto que su origen y ría de la dependencia habían ya mostrado que en la periferia también se pro-
decadencia se corresponde con el período de la Guerra Fría. En su período de ducían teorías que cuestionaban, aunque más no fuera tímidamente, el valor
“africanista” Wallerstein asumió y defendió una posición anti-colonialista en universal de la conceptualización generada en el centro, aún cuando tal pro-
correspondencia con los procesos de descolonización en África. Así, su pos- ducción conceptual fuera crítica del sistema económico, social e institucional
tura durante la Guerra Fría se inclinó hacia los países no-alineados (el tercer en la cual esas teorías se inscribían. De este modo, la obra de Wallerstein in-
mundo) más que hacia uno de los dos extremos, capitalismo en USA y en Eu- trodujo en verdad un doble desplazamiento epistémico.
ropa o socialismo en la Unión Soviética. Tanto su postura intelectual como Por un lado, Wallerstein hizo del Atlántico el foco de su análisis y, al
su área de especialización le llevaron a una relación personal e intelectual hacerlo, desplazó el interés que Braudel le había prestado al Mediterráneo. El
con Frantz Fanon (Wallerstein, 2000: 3-70; sobre Fanon: 14-32). proyecto de Wallerstein se inscribe, por lo tanto, en una trayectoria epistémi-
El segundo de los ejes conceptuales lo constituye su cercanía intelectual ca e intelectual en Estados Unidos, la cual, desde su independencia, afirma
con Fernand Braudel, su estudio sobre el Mediterráneo en la época de Felipe primero la diferencia colonial1 y luego, a partir de 1898, la diferencia impe-
II y su concepto de larga duración. No es por casualidad que Wallerstein ha-
ya decidido distinguir con el nombre de “Fernand Braudel” el centro de in-
vestigaciones que fundó en la Universidad de Binghamton y que dirigió has- 1. “Diferencia colonial” es, básicamente, la que el discurso imperial construyó, desde el siglo XVI,
ta hace muy poco tiempo. El tercer eje conceptual lo constituye la “teoría de para describir la diferencia e inferioridad de los pueblos sucesivamente colonizados por España,
la dependencia”, esto es, la respuesta en Latinoamérica a la organización del Inglaterra, Francia y Estados Unidos. La “colonialidad” no consiste tanto en la posesión de tie-
capitalismo después de la Segunda Guerra Mundial. La teoría de la depen-
rras, creación de monasterios, el control económico, etc., sino más que nada en el discurso que
justificaba, mediante la desvalorización, “la diferencia” que justifica la colonización. Tanto en el
dencia, en países que se descolonizaron en el siglo XIX, fue paralela a la des- siglo XVI como hoy en el discurso de la guerra contra el terrorismo, “el eje de la maldad” (“the
colonización en África y en Asia en la segunda mitad del siglo XX. La teo- axis of evil”). La matriz de la desvalorización se afincó en la diferencia religiosa impuesta por
ría de la dependencia le permitió a Wallerstein conectar el Mediterráneo en
la cristiandad, la diferencia linguística y cognitiva atribuida a los indios y a los africanos, la di-
ferencia del color de la piel con la re-articulación de la diferencia religiosa y linguística en la ex-
la época de Felipe II, que había estudiado Braudel durante los años 40 (Brau- presión decimonónica del racismo. La “diferencia imperial” opera sobre la misma lógica pero a
del, 1948) con la emergencia del circuito comercial del Atlántico (Mignolo, diferente nivel. No es la diferencia entre país imperial y regiones colonizadas, sino la diferencia
2000: 49-90) durante el proceso de conquista y colonización de las Américas entre centros imperiales. La “leyenda negra” por ejemplo fue una de las manifestaciones de la
diferencia imperial construida en el momento de auge del imperialismo británico para justificar
por parte de españoles, portugueses, ingleses, franceses y holandeses (Wa- la guerra ideológica contra España. La “diferencia imperial” a la que contribuye la “leyenda ne-
llerstein, 1979: 66-94). gra” estaba ya en marcha en la división del cristianismo entre católicos y protestantes. La “dife-
rencia imperial” se construyó también en los siglos XVI al XVIII (y se continúa reestructuran-
Los tres volúmenes de Wallerstein en los cuales trazó la historia y con- do hoy) entre imperios “occidentales” cristianos (tanto católicos como protestantes) e imperios
figuración del sistema-mundo moderno introdujeron, en verdad, un desplaza- no-occidentales como el imperio ruso ligado al cristianismo ortodoxo o el imperio otomano. En
miento epistémico casi imperceptible, pero muy importante. El “origen” de el siglo XX la diferencia imperial pasó a dibujar las relaciones entre Japón y el Oeste, y hoy se