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Por su parte, el movimiento feminista inspiró Ia histo-
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emancipación. Si las tnadres y la maternidad r.o salen
de las sombras quizás sea porque la producción de
niños siempre fhe (y sigue siendo) una cuestión de
poder. El tema ya no es tabú pero sigue provocando
discusiones enojosas.

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I.S.B.N. N°: 9:0,0-66-2-425-1


Código N° 4251 Nueva Visión
•.•

COLECCIÓN CLAVES Yvonne Knibiehler


Dirigida por Hugo Vezzetti

HISTORIA DE LAS MADRES


Y DE LA MATERNIDAD
EN OcciDENTE

Nueva Visión
Buenos Aires
INTRODUCCIÓN
Título del original en francés:
Histoire des meres et de la maternité en Occident
© Presses Universitaires de France, 2000

UNAM
BIBLIOTECA CENTRAL
CLASIF. H9
) S,C~
\ ( t;.( ~) .~ ~)

¿Existe una historia de las madres? La maternidad, cierta-


Traducción de Paula Mahler mente, ya no es vista como \ln hecho de naturaleza intemporal
y universal, constituye parte integrante de la cultura y está en
continua evolución. Pero sigue sin ser objeto de investigacio-
nes verdaderas. Las ciencias humanas -antropología, sociolo-
gía, demografía- se interesan indirectamente en ella, para
comprender las transformaciones de la familia o las variacio-
nes en la fecundidad. Por su parte, el movimiento feminista
inspiró la historia de las mujeres, pero en vinculación directa
Toda reproducción total o parcial de esta obra por cualquier con su emancipación. Si las madres y la maternidad no salen
sistema -incluyendo el fotocopiado- que no haya sido expresa- de las sombras quizás sea porque la producción de niños
mente autorizada por el editor constituye una infracción a los siempre fue (y sigue siendo) una cuestión de poder. El control
derechos del autor y será reprimida con penas de hasta seis años de la fecundidad femenina es el lugar por excelencia de la
de prisión (art. 62 de la ley 11.723 y art. 172 del Código Penal). dominación de un sexo sobre el otro. 1 Este tema sigue provo-
cando muchas discusiones enojosas.
Podemos contar esta historia en cuatro secuencias. En la
Antigüedad, la palabra maternidad no existe en griego ni en
latín. N o obstante, la función materna está muy presente
en los mitos y es objeto de consideraciones importantes por
parte de médicos y filósofos. La aparición de la palabra ma-
ternitas en el sigloxn marca un momento de inicio: los clérigos
inventaron una palabra simétrica a paternitas, para caracte-
rizar la función de la Iglesia en el mismo momento en que se
producía una especial expansión del culto de Notre-Dame,
como si necesitaran reconocer una dimensión espiritual de la
maternidad, sin dejar de despreciar la maternidad carnal de
las hijas de Eva. Esta dicotomía marca los siglos cristianos del
I.S.B.N. 950-602-425- 1 Antiguo Régimen. En la época de las Luces, las dos nociones
© 2001 por Ediciones Nueva Visión SAIC
1
Tucumán 3748, (1189) Buenos Aires, República Argentina

~l
1 Fran~oise 'Héritier, Masculin, Féminin. La pensée de la différence.
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 Odile Jacob, 1996.
Impreso en la Argentina 1 Printed in Argentina
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1
parecen acercarse, para construir un modelo terrestre de la Capítulo 1
buena madre, que sigue sometida al padre, pero que es
valorada a causa del alumbramiento de los hijos. La función A LA SOMBRA DE LOS PADRES
materna absorbe la individualidad de la mujer. Durante el
sigloxx, el triunfo de la medicina y el impacto cada vez mayor
del poder político hacen que la maternidad entre en una etapa
de conflictos cuyo desencadenamiento es imprevisible y aun
no ha sido considerado por el feminismo.

ElHomo sapiens sapiens que vivía en Europa, desde los Ura-


les hasta Asturias en el paleolítico superior (entre los 30.000
y 21.000 años antes de Cristo) produjo una gran cantidad de
estatuillas de tierra cocida que representaban mujeres: gran-
des senos, vientres abultados, caderas anchas, vulva incisa, a
veces sin miembros y, ni siquiera, cabeza. Hasta el momento
ningún especialista ha podido interpretar estas creaciones.
Comentadores militantes quisieron ver en ellas el origen del
culto de la Gran Madre, figura arquetípica, anterior a cual-
quier otra divinidad: las feministas encontraron aquí una
prueba de la preeminencia inicial de lo femenino; las antife-
ministas respondieron que la madre es la esencia de la mujer.
En realidad, se trata de una diosa impersonal, sin lugar a
dudas producto de la fantasía, que no remite a la maternidad
efectiva y que no nos enseña nada. La civilización occidental
es hija de las culturas mediterráneas, alas que se conoce muy
bien y que n os han dejado muchas enseñanzas. Todas eran
"patriarcales": los padres dominaban en las familias y en la
sociedad. Pero este principio fundamental no basta para
definirlas. Los griegos, los romanos, los judíos, los cristianos
(herederos de las culturas anteriores) elaboraron construccio-
nes mentales y sociales de gran com plejidad en torno de la
maternidad, de las que aún conservamos huellas.

l. LA HERENCIA HELÉNICA

El mensaje de los griegos se expresaba en dos formas: el mito


y la ciencia. El pensamiento mítico traducía en imágenes, en
relatos y en, metáforas lo que la razón no podía dominar: 1 la

1 Jean-Pierre Vernant, Mythe et pensée chez les Grecs, 2" edición, París,

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\
dimensión simbólica de la maternida d, fuerza de vida y de ~e~oforias (fi~stas en ho~or a ~eméter) en el momento de la
renovación de la especie, pero, también , la vehemencia de los s1embra de otono: el matnmomo las había transformado en
sentimientos y de las emociones, la ambivalencia cotidian_a de tierra cultivada, habían sido sembradas por sus maridos. El
las relaciones entre padres e hijos. Por su parte, el pensamien- culto de Deméter , uno de los más antiguos de la Hélade
to científico -la medicina, la biología, la filosofia- se esforzó también fue uno de los que más sobrevivió: se encuentra~
por explorar el papel específico de las mujeres en l a repro- rasgos de él hasta el siglo v después de Cristo. Constituía el
ducción. núcleo de una r eligión arcaica, muy popular. .
Deméter personificaba la dimensión sobrenatural de la En el panteón clásico ninguna diosa asume claramente la
maternidad. Era parecida a Rea, su madre, y a Gaia, su protección de las madres humanas, en tanto que muchos
abuela, madres primordiales que apenas emergían del caos; relatos evocan las amenazas, las contradicciones, las ambi-
pero se distinguía de ellas de manera significativa. Diosa de güedades que provoca la función materna.
la tierra cultivada, nutriente original, iniciaba a los humanos El parto más asiduamente representado en la iconografia
en la agricultura, en la vida previsora y organizada. Una griega es el de Zeus trayendo al mundo a su hija Atenea. 2 Esta
tradición relata que a partir del momento en que se inventó el virgen sin madre rechazaba el amor, el matrimonio, el parto:
cultivo de los cereales, los humanos, mejor alimentados, rechazó a Hefestos, cuya simiente caída en el suelo de Atenas
adoptaron la posición vertical. Por lo tanto, Deméter, la engendró al primer ateniense, Erictonio, también nacido sin
nutriente, marcaría los orígenes de la humanización y de toda madre. 3 Estas historias reniegan del vientre de las mujeres
la civilización. En un momento en que los hombres se dedica- como lugar obligado de la procreación. Zeus, a l producir
ban sobre todo a la caza y a la pesca, las mujeres removían la totalmente solo a su hija, y al hacerlo en su cabeza t oma
tierra y sembraban los granos. El campo de trigo, el área de ventajas en relación con las tinieblas de la matriz. Afi~es del
trilla, eran los templos de Deméter. Acudía allí en persona, segundo milenio antes de Cristo, el triunfo de los dioses
mezclando sus rubios cabellos con las espigas de oro. Gracias del Olimpo sobre las antiguas diosas ctonianas acompañó el
a ella, cada año el grano iniciaba una nueva vida. También e_stablecimiento de los dóricos en la Hélade y, al mismo
recibía en su seno a los muertos y los preparaba p ara otra tiempo, afirmó la preponderancia masculina en la sociedad.
existencia: en Eleusis, la salvación del iniciado estaba vincu-
lada con el ciclo anual de la vegetación y a la resurrección Las diosas reaccionaron procreando también solas. Hesíodo
primaveral de la naturaleza. Su vocación materna se expresa- evoca dos modos de procreación: por unión de los sexos y por
ba, asimismo, a través de la existencia de su hija Koré, virgen partenogénesis. La Noche se reproducía sola. Pero también Hera:
de la primavera, símbolo de la renovación; el vínculo entre "las para vengarse de Zeus, su marido, engendró un hijo sin amor, sin
dos diosas" (así se las llamaba) parecía indestructible. Sin compañero. Fue un fracaso y ella detestaba a ese hijo, Hefesto,
embargo Hades, dios del mundo subterráneo, un día raptó a repelente y deforme. Otros relatos la muestran celosa de Alcmena
Koré (llamada en ese entonces Perséfone) para convertirla en madre de Hércules, y de Latona, madre de Apolo. Las querella~
su mujer. Deméter no pudo soportar esta separación y su dolor matrimoniales influían en los comportamientos maternos. Había
se desencadenó sobre el mundo: vestida de negro, con una una fantasía recurrente, la de las Amazonas. No eran diosas sino
antorcha en la mano, la deidad buscaba sin tregua a su mujeres belicosas que vivían solas. De sus uniones efímeras con
querida hija. Ese año no pudo germinar ningún sembradío y extranjeros nacían hijos de los que sólo retenían a las niñas.
los humanos sufrieron una hambruna mortal. Con la ayuda de
Rea, Zeus intervino, y obtuvo que cada año Koré-Perséfone Las diosas no se dejaban encerrar en las funciones mater-
volviera a la tierra en primavera y pasara con su madre esta
estación. En Atenas, las mujeres casadas celebraban las 2
Monique Bruno, "L'accouchement dans la Grece antique. Eileithyia
une nouvelle lecture iconographique de la naissance d'Athéna", Connais·
Maspero, 1971; Giorgia Sissa, Marcel Detienne, La uie quotidienne des sanees helléniques, N• 41, octubre de 1989, y N" 42, enero de 1990.
3
dieux grees, París, Hachette, 1989. , Nicole Loraux, Les enfants d'Athéna, Le Seuil, 1990.

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·~

nas. Atenea, hija del padre, quedó virgen: el más bello templo tado con leche y miel por la cabra Amaltea y la abeja Panacris.
de Atenas, el Partenón, honraba su virginidad y las Panate- Apolo enseguida fue destetado por Temis, que le dio el néctar
neas la celebraban con pompa. Atenea guerrera simbolizaba y la ambrosía. Pero Hera dio de mamar porque su leche derra-
la ciudad inexpugnable; pero amaba la paz y aseguraBa el mada pintó la vía láctea. Y Tetis, la Nereida de pies de plata,
reinado de la razón. Otras grandes deidades eligieron la amamantó a su hijo Aquiles. En el caso de las reinas míticas,
virginidad: Artemisa, amiga de la naturaleza salvaje; Hes tia, este uso puede verificarse mejor: Clitemnestra le mostró sus
guardiana del fuego. En cambio, Afrodita provocaba el deseo pechos a Oreste para recordarle que ella lo había amamanta-
amoroso. "Todo nace de ella", decía Eurípides. Personificaba do. En Troya, Hécuba alimentó a Héctor, Andrómaca aAstia-
el poder soberano del amor, fuente de toda vida, de toda nax. Yocasta dio de mamar a Edipo. Lo que no impide que las
fecundidad. Eros, su hijo, su compañero, la ayudaba a triunfar madres de alto rango confiaran las tareas que consideraban
contra todas las resistencias. serviles a una sirvienta que lavaba, cuidaba, mecía al pequeño
Los inmortales no daban a luz solos. Re a se ocultó en Creta y, más tarde, preparaba sus alimentos y su ropa, lo cuidaba
para alumbrar a Zeus, las ninfas la acompañaban. Latona, cuando jugaba, es decir, estaba dedicada por entero a él. La
que huía, llegó a Delos jadeante y dio a luz de rodillas, sobre niñera mítica mejor conocida es Euriclea, que cuidó, sucesiva-
el pasto: Dione, Anfitrite y Rea la rodeaban y, gritando de mente, a Odiseo, rey de Ítaca, y a Telémaco, hijo de Odiseo.
alegría, bañaron al hijo, Febo Apolo, en el agua clara y lo Ella los llamaba "mis queridos hijos" y ellos la llamaban,
envolvieron en una tela blanca con una cinta dorada. afectuosamente "maia". *Fue la única que reconoció a Odiseo
Hasta que no daba a luz, la joven mortal no era plenamente cuando volvió a Ítaca después de veinte años de ausencia.
adulta. Su pasaje del estado de esposa al de madre marcaba Como partícipe de la gran tradición homérica, atravesó las
una realización importante para toda la colectividad. Las edades aliado de los héroes. El fraccionamiento de la función
divinidades estaban alrededor de la parturienta. materna modelo, anclada en el mito, fue retomado en la utopía
platónica. · ·
Eileitia era la diosa partera, la que ayudaba antes, durante y Los relatos muestran sentimientos maternales teñidos por
después del parto. Su culto estaba muy difundido entre las mujeres, la inquietud, el orgullo, la desmesura. Te~is, madre abusiva,
a pesar del débil lugar que le otorgaban los dioses del Olimpo. quería retener a su hijo Aquiles lejos de los combates y para
Hécate, maga de la noche, ejercía un temible poder. Selene, la Luna, eso lo vistió de niña y lo crió entre jóvenes mujeres, pero fue
que le otorgaba ritmo al ciclo menstrual, velaba sobre el cuerpo en vano, pues lo mataron durante la guerra de Troya,. Níobe,
durante el trabajo de parto. Artemisa, virgen cazadora, ayudó a su madre de siete hijos y siete hijas, orgullosa de su fecundidad,
madre Latona a traer al mundo a Apolo y recibió al recién nacido se burlaba de Latona, que sólo había tenido a Apolo y a
porque todavía pertenecía a la naturaleza salvaje en la que ella Artemisa: éstos mataron con flechas a los catorce ~'nióbídas";
reinaba. la madre, petrificada por el dolor, fue convertida en roca por
Zeus. La maldición que golpeó a Yocasta, qasada con su hijo,
El parto, momento capital de la vida de las mujeres, se vivía Edipo, fue valorizada por Freud, pero ocupa poco lugar en la
colectivamente y era relevante para varias generaciones. Los literatura griega. En cambio, el odio de Electra por su madre,
sufrimientos y los peligros que imponía a las mujeres se Clitemnestra, inspiró a los grandes autores de tragedias
comparaban a los que los hombres experimentaban en la griegas y, luego, a muchos escritores hasta nuestros días. La
guerra. Las madres griegas formaban parte de la ciudadanía figura mítica más fascinante sigue siendo, sin embargo, Me-
pues la transmitían: el hijo de un ciudadano no era ciudadano dea, que mató a sus propios hijos para vengarse de Jasón, su
si su madre no había sido hija de un ciudadano. padre, que se había separado de ella. Su gesto abrió un abismo
Pero no todas las dior;;as daban de mamar.4 Zeus fue alimen- de horror y de angustia. Se supone que la madre quiere a sus

4 Véase Sylvie Vilatte, "La nourrice grecque~, en L'Antiquité classique, • En griego, madre, como manera de diriilJr~e afectuosam¡¡ote a las
t. LX, Bruselas, 1991, pp. 5 a 28. mujeres mayores, o nodriza. (N. de la T.) · .

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hijos; se cree que ella debe estar dispuesta a soportar cual- que el pensamiento médico del momento estaba inspirado en
quier cosa, a aceptar todos los sacrificios por amor a ellos. La la fisicajónica, que razonaba acerca de fluidos y no de órganos.
que los destruye reniega de su propia naturaleza, crea el Pero lo que caracterizaba a la mujer en relación con el hombre
escándalo supremo, la anarquía suprema. Comete, tambl.én, era, justamente, este órgano, el útero, recipiente invertido
un crimen de lesa paternidad. En una sociedad patriarcal, el que, alternativamente, se abría para dejar pasar la menstrua-
padre es el propietario de los hijos; por consiguiente, la madre ción, el esperma, el hijo, y se cerraba para retener la simiente
que los mata atenta contra esta prerrogativa. Eurípides, que masculina, proteger y alimentar al feto. Los hombres tenían
llevó al teatro esta tragedia, decía claramente que el sufri- prohibida la observación directa de la matriz; el médico sólo
miento sólo provocaba problemas. La figura de Medea no dejó podía guiar con sus preguntas el examen que realizaba la
de atormentar a los artistas: todos dan cuenta de la perma- misma paciente o la partera. Sin embargo, los discípulos de
nencia de la angustia masculina frente a las pasiones incon- Hipócrates estaban convencidos de que todas las enfermeda-
trolables de una madre maltratada. des femeninas tenían su origen en el útero: la esterilidad era
Las madres y las nodrizas relataban los mitos griegos a los el mal absoluto y el parto la mejor prueba de salud. El útero
niños; los mitos se cantaban en las escuelas, los recitaban los dirigía el intercambio de los fluidos, mucho más abundantes
rapsodas en las reuniones y eran representados en el teatro. en la mujer que en el hombre: sangre mens-trual, derrames
Los griegos proyectaron en ellos angustias y deseos propios relacionados con el coito y, luego, en el parto, producción de
que, al mismo tiempo, los superaban. Los mitos griegos saben leche (según se creía, a partir de la sangre). Por lo tanto, la
expresar los sentimientos ocultos y los pensamientos implíci- mujer era húmeda, esponjosa, blanda, fría, mientras que el
tos, permiten enfrentar la ambigüedad de los sentimientos y hombre era seco, caliente, duro. Éste era el origen de la
la complejidad de las relaciones humanas. Tuvieron un papel inferioridad femenina. Entre sus fluidos, la mujer emitía una
preponderante en la elaboración de la conciencia occidental. simiente que se mezclaba con el esperma masculino para
Redescubiertos a comienzos del Renacimiento, deslumbraron producir un embrió1i:'":Efembarazo y el parto aseguraban la
a los humanistas europeos; modelaron de manera diferente su supervivencia de la e's pecie y la renovación de las generacio-
sensibilidad y modificaron su mirada acerca del mundo. Hoy, nes; la mujer no podía sustraerse a ellos, no tenía elección, de
nos ayudan a identificar nuestros "complejos" y siguen fasci- la misma manera que el hombre no podía elegir no ir a la
nándonos. guerra. Según el juramento hipocrático, un médico se cubría
El discurso de los científicos tuvo un peso aun mayor. de ~ergüenza si ayudaba a realizar un aborto.
La medicina griega no sóld era el arte de curar, sino Los fllósofos más importantes confirmaron la inferioridad
también el deseo de comprender. Para los médicos, hombres, de la madre.
era evidente la inferioridad de la mujer: su talla era menor, su El Timeo de Platón, obra majestuosa y llena de misticismo,
musculatura estaba menos desarrollada, su carácter era me- ejerció una gran influencia en muchos filósofos de la Antigüe-
nos audaz, su papel social estaba más desdibujado. Las dad, pero también en muchos pensadores cristianos hasta el
preguntas que se hacían eran las siguientes: ¿esta inferiori- siglo XVII. En él, Platón evoca la acción del demiurgo, inteli-
dad estaba vinculada con la función reproductora? ¿Por qué la gencia suprema.''De acuerdo con el orden del mundo, una
mujer tenía hijos de ambos sexos? Las respuestas provenían jerarquía organizaba el cuerpo y el alma: del ser humano: en
del saber empírico pero, también, y más aun, de la filosofia. 5 la cabeza se alojaba la parte racional e inmortal del alma; el
Tota mulier in utero. Éste es el mensaje esencial que pecho abrigaba el alma irascible; el vientre estaba ocupado
proporcionaba el Corpus hipocrático (unos sesenta tratados por el deseo concupiscente. Ahora bien, el útero, órgano
redactados en el siglo v y a comienzos del siglo VI a.C.). Se femenino por excelencia, estaba situado en el vientre, lejos del
trataba de una afirmación sorprendente si se tiene en ctienta alma racional y de los pensamientos nobles; era "algo vivo
5 Yvonne Knibiehler, Catherine Fouquet, La femme et les médecins,
poseído por el deseo de concebir hijos", que sometía a la
Hachette, 1983. Los capítulos relativos a la Antigüedad y a la Edad Media
hembra. Platón sugiere que la mujer es un macho desposeído,
son de Catherine Marand-Fouquet. castigado por haber vivido de mala manera en su existenc!.a

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anterior. Sin embargo, no subestinlaba las aptitudes femeni- del vientre femenino para que el feto estuviese mejor protegi-
nas. En La República, imagina una ciudad en la que hombres do; las mamas estaban colocadas en el pecho para que el
y mujeres compartirían las mismas actividades. La familia lactante fuese sostenido en brazos por la madre, etc. 'En la
sería remplazada por una comunidad: las madres amamanta- época en la que ejerció y enseñó, el cristianismo hacía progre-
rían colectiva e indistintamente a sus bebés, un destete precoz sos, y las religiones que prometían la salvación encontraban
las libraría de los críos, criados por especialistas. Se aboliría un fervor cada vez mayor. Su mensaje conquistó primero el
la maternidad individual para que las mujeres pudieran imperio bizantino y, luego, sedujo a los científicos árabes y, a
servir a la República. Pero sólo los hombres, los filósofos, través de ellos, llegó a los clérigos médicos de la Edad Media
serían responsables del gobierno de la ciudad. Esta construc- occidental, que lo recibieron con entusiasmo.
ción imaginaria alimentó el pensamiento utópico occidental a La ginecología actual no puede mantener ninguno de los
p~rtir del siglo XVI. saberes que elaboraron Hipócrates, Aristóteles y Galeno. La
\Aristótel~:¡s , hijo de un médico, científico universal, describe ciencia siempre caduca. Sin embargo, la longevidad de los
al macho y a la hembra como seres complementarios que saberes griegos impresiona y plantea problemas: ¿acaso des-
propo'rcionabáll prestaciones de distinta naturaleza. Por eso aparecieron las fantasfas que los nutrieron?
eran diferentes, pues la secreción de la hembra durante el
coito no era una simiente. Sólo el macho daba la forma y
el principio de la vida, la mujer era pasiva; una vez fecundada, 2. LA HERENCIA LATINA
:recibía, con·s ervaba y nutría al embrión gracias ala sangre que
dejaba de ser evacuada en las menstruaciones. El placer Si bien los romanos tomaron mucho de los griegos, su aporte
sexual de la mujer no era de ninguna manera necesario para original es; sin embargo, de gran alcance. Por una parte,
la concepción. Estas observaciones confirman la inferioridad determinaron una doctrina jurídica y un conjunto de leyes que
de la hembra en la obra de la vida. A través de santo Tomá~ de situaban la función materna dentro del marco familiar. Por
Aquino, la ciencia de Aristóteles inspiró la ciencia occidental otra, también en Roma fueron codificadas, en el segundo siglo
desde el siglo XIII de nuestra era:). de nuestra era, prácticas de higiene relativas al parto y a la
A fines del siglo IV a.C., el griego Herófilo, establecido en maternidad: dos -cuerpos de preceptos que no fueron cuestio-
Alejandtia, comenzó a practicar disecciones y autopsias, pri- nados en absoluto hasta la edad de las Luces.
mero en cuerpos. de criminales ejecutados (hombres y muje- El derecho romano, objeto de veneración hasta el siglo XX,
res) y, luego, en cuerpos de animales, especialmente monos. A es patriarcal: instituye en la familia el poder del pater {ami-
él le debemos el descubrimiento de los ovarios y de las trompas lías sobre los hijos. Sin duda, es necesario ver en esta dispo-
de Falopio. Pero el anatomista griego que más influyó en los sición una preocupación por designar y confirmar al padre. El
médicos occidentales fue Galeno (siglo n a.C.). Definió a la embarazo y el parto señalan a la madre. Pero, hasta hace muy
inujer como "un hombre al revés". Los órganos sexuales que el pocos años, el vínculo biológico entre un hombre y su hijo
hombre tenía en el exterior del cuerpo existían también en la carecía de evidencia:pater semper incertus. Para transformar
mujer, pero en su interior: los ovarios eran asimilables a los en padre a un ciudadano romano, para implicarlo en las
testículos y el cuello del útero al pene. Esta idea hubiese responsabilidades paternas, la ley le reconocía autoridad
podido llevar a reconocer la igualdad de los sexos en la plena y completa sobre los hijos que criaba como suyos. No era
procréáció:ri. Pero el dogma de la infe.r ioridad de la mujer para beneficio propio, sino para servir a su gens (su familia,
funcionó como un obstáculo epistemológico. Galeno seguía a su linaje) y a su ciudad. Cada ciudadano debía producir
Hipócrates, a Platón y a Aristóteles: la mujer era "fría"; su futuros ciudadanos de buena calidad: para él constituía un
esperma, por lo tanto, era más pobre que el del hombre. El · deber cívico, una especie de magistratura.
éxito de Galeno se explica especialmente por su finalismo: La mater familias no era más que la esposa del pater fa:
presenta el cuerpo humano como un sistema en el que es milias. Se le daba este título o el de matrona (el título depen-
posible leer una intención divina. Así, la matriz estaba dentro día de las características del matrimonio), después de la noche
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de bodas, como manera de dar sentido a su función reproduc· ley y las costumbres protegían los lazos sanguíneos. No era excepcio-
tora. Como se casaba muy joven (entre los 12 y los 15 años, a nal que un ciudadano se divorciara de una esposa fértil en beneficio
veces antes, porque los romanos creyeron durante mycho de un amigo privado de descendencia. El caso más conocido es el de
tiempo que el coito favorecía la aparición de la menstruación Catón de Útica, que se separó de Marcia, encinta de él, para que ella
y de la fecundidad), finali?:aba su educación en la casa del pudiese casarse con Hortensius que no .tenía herederos. De este
esposo. modo, éste realizaba una especie de adopción prenatal. No había
-Todo esto servía para recordarle su carácter instrumental. secretos en estos arreglos: todo el mundo sabía que el hijo de
Únicamente el padre integraba a un hijo a la familia: la Hortensius había sido engendrado por Catón. No conocemos los
partera depositaba al recién nacido en el suelo, si el padre lo sentimientos de Marcia.
aceptaba, tomaba su lugar y lo presentaba a los lares familia- Cuando un marido moría durante el embarazo de su mujer, el feto.
res¡ de otro modo, el pequeño era "expuesto" en un lugar tenía un lugar como heredero de su padre. El lenguaje jurídico lo
previsto a tal efecto, a merced de los dioses. Con seguridad, y designa con el nombre de ''vientre" y, para protegerlo, los jueces de-
sin consultar a la madre, el padre podía recha~ar a un hijo signaban "curadores del vientre". La mujer que lo llevaba no era ni
enfermo o a una. hija de más, como una manera de aligerarse esposa ni madre, se reducía al ''vientre", su matriz, cuerpo jurídico
de las cargas familiares. Esta posibilidad de deshacerse de los del niño por nacer. El derecho paterno investía por completo el
hijos indeseables explica por qué la. sociedad romana no tenía cuerpo materno.6
ni niñas madres ni bastardos. Incluso en el caso de que su
mujer diera a luz hijos de origen no sospechoso, el ciudadano Desde sus comienzos, Roma fue una ciudad guerrera y
romano podía adoptar al hijo de otro ciudadano y tratarlo conquistadora. En principio, las matronas tenían como fun-
como a un heredero predilecto. Las mujeres, que no transmi- ción principal repoblar las legiones; por consiguiente, su
tían directamente ni el nombre ni los bienes, no podían fecundidad era'tiil honor y estaba ·a sociada con las glorias y
adoptar ni ser adoptadas. Sin embargo, el derecho romano, en -.. con las pruebas por las que tenía que pasar la patria. En los
su sabiduría, dejaba puertas abiertas para la afectividad. ' tiempos antiguos, cuando todavía su función era "cuidar la
Ninguna ley prohibía que una romana (o un romano) distin- casa e hílar la lana", aceptaban serenamente e, inclusive, con
guieran (sin adoptarlo) a un hijo que no fuese de la familia : un orgullo, según los historiadores, la pérdida de sus hijos en la
hijo al que se podía mimar y llenar de regalos, sólo a cambio ' guerra. Más tarde, en el siglo II a.C., el modelo acabado de
de su afecto. Este niño era designado con la palabra alumnus madre virtuosa y responsable fue Cornelia. Patricia de un
(alumna en femenino). Muchas mujeres utilizaron este dere- medio. culto, hija del gran Escipión, vencedor de Aníbal, se
cho. Una inscripción emotiva expresa el duelo de una mujer casó con Tiberio Sempronio Graco, treinta años mayor que
que vio morir a su alumna: la joven no iba a poder cuidar a su ella, cónsul de origen plebeyo. La pareja tuvo doce hijos de los
mamma en la vejez. El texto dice mamma y no mater, evoca cuales sobrevivieron solamente tres. Viuda a los treinta y seis
un mundo al margen del linaje, un mundo de intimidad y de años, Cornelia, apasionada por la cultura helénica, confió a
ternura. sus hijos a los mejores maestros griegos. Pero, sobre todo,
preparó a sus dos hijos para la acción política, para la conquis-
Aunque los moralistas siempre hayan recomendado la estabili- ta del poder: su ambición era ser la "madre de los Gracos".
dad conyugal, el d~vorcio era una práctica corriente en Roma desde Ambos, como se sabe, fallecieron de muerte violenta, durante
fines de la República. Se llevaba a cabo por consentimiento de los las guerras civiles. Tiberio en el 133, Cayo en el 121 a . C.
esposos o por decisión unilateral. De hecho, se originaba en general Entonces, se retiró a su villa del cabo de Misen a donde r ecibía
en una iniciativa masculina: el hombre que se divorciaba esperaba, muchas visitas, tenía un salón literario y celebraba el culto de
a veces, incrementar el poder de su linaje por medio de una alianza su padre, de su marido y de sus hijos. Alrededor de un siglo
mejor que la anterior. La ruptura era rápida y sin formalidades,
' bastaba con una carta. Los hljos quedaban en la casa en la que 6 Véase Yan Thomas, "Le 'ventre': corps maternel, droit paternel", en Le
.! habían nacido. Sin embargo, la madre no dejaba de verlos ya que la genre humain, N" 14, París, 1986.

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después cristalizó su leyenda. El emperador Augusto, que con saberes y experiencia, dotada de tacto, compaswn y
quería detener el descenso de los nacimientos, necesitaba sangre fría para afrontar los momentos difíciles. Además,
ciertos referentes. Así, a Cornelia se le otorgaron las más altas tenía que ser capaz de asumir una responsabilidad grave:
virtudes: renunció a volver a casarse, inclusive con Ptoloineo, decidir si un recién nacido era normal, apto, o si era mejor
rey de Egipto, para dedicarse a sus hijos. Cuando un día se le "exponerlo".
pidió que mostrara sus joyas, empujó a sus hijos delante de
ella y dijo: "Éstas son mis joyas". Esta última anécdota, que Como algunas de las mujeres que lo consultaban querían evitar
fue reflejada por muchos artistas, constituyó un ejemplo para los nacimientos, Soranos indicaba recetas anticonceptivas y aborti-
los moralistas conservadores, hasta la mitad del siglo xx. vas. Para evitar la fecundación, la mujer debía retirarse un poco en
el momento en que el hombre emitía el semen, luego levantarse
Agripina encarna un contraejemplo. Tácito proporciona un re- enseguida y lavar su vagina y beber agua fría; también podía colocar
trato oscuro y fascinante de esta mujer. Bisnieta de Augusto, pre- un vellón de lana fina en el orificio de la matriz o frotarse la vagina
tendía trasmitir a su único hijo, Nerón (que nació en el año 37 de con productos diversos (la lista es larga) en los que dominaban el
nuestra era) un derecho a la corona imperial. Ningún crimen la hizo blanco de cerusa, el alumbre líquido, las sustancias para curtir. Los
dar marcha atrás en sus deseos de que asumiera el trono. La única médicos prevenían acerca del aborto, menos por razones morales
salida que tenía su apetito de poder era dominar a su hijo, fortale- que por los peligros que presentaba para la mujer (antes que él,
cer con su influencia matema. Nerón la hizo asesinar. Ella le gritó algunos autores latinos asimilaron el intento de aborto al suicidio).
al centurión que se le acercó con un puñal en la mano: "Golpea en Aunque conocía una serie de drogas, aconsejaba los movimientos
el vientre", el vientre que había llevado al hijo desnaturalizado. violentos y las sangrías.

Lo que sabemos de la higiene de las damas romanas7 s~ lo Algunas parejas deseaban procrear enseguida. Pues, se-
debemos especialmente a un médico griego, Soranos de Efe- gún las leyes de natalidad de Augusto, un ciudadano debía
sos, que hizo una brillante carrera en Roma, en tiempos de tener al menos tres hijos para poder entrar en posesión de una
Trajano y de Adriano. Es considerado el primer partero y el herencia. Por lo tanto, tenía que fecundar a su esposa aunque
padre de la obstetricia. Su obra sobre Las enfermedades de las mantuviera otros hábitos. Un hombre actúa bien, dice Sora-
mujeres, verdadera biblia en su tiempo, se perdió, pero su nos, si sólo pone su simiente en una mujer de buena salud. El
contenido se transmitió de manera oral y a través de la mejor momento era el del deseo recíproco o enseguida después
práctica. Este maestro eminente había leído a todos sus de la menstruación; si una mujer era tomada por la fuerza y
predecesores y los comentaba a la luz de su propia experiencia quedaba embarazada, era porque oscuramente sentía deseo.
clínica. Era más un práctico que un teórico. Sus observaciones A continuación, presentaba consejos para conservar la si-
son tan apropiadas, tan refinadas, que una lectora de hoy miente y llevar a buen término el embarazo (hacer reposo,
todavía puede identificarse con ellas porque su modernidad es tomar baños tibios, evitar las relaciones sexuales). "Antojos"
sorprendente. Feminista a su manera, dejaba entrever que y náuseas formaban parte de regímenes ~limentarios apro-
las mujeres se portarían mejor si se las dejara vivir a su antojo, piados: blanco de ave, vegetales cocidos al vapor, frutas
sin obligarlas a casarse y a tener hijos. cocidas; nada de salsas ni de especias. A partir del cuarto mes
La obra estaba destinada a las parteras, para convertirlas había que sostener el vientre con un vendaje y masajearlo con
en especialistas, para que conocieran las ciencias fundamen- cerato de oliva y mirto, para evitar las estrías; en cambio,
tales (anatomía, embriología, ginecología, obstetricia) y to- había que dejar en libertad los pechos a medida que crecían.
dos los medios terapéuticos, desde la dietética a la cirugía. En Se recomendaban los baños y la natación en agua tibia, los
ella hace un retrato detallado de la partera "perfecta", mujer paseos y los ejercicios vocales que simulaban la respiración.
Se describe el parto con detalles. La costumbre consistía en
7 Danielle Gourévitch, Le mal d'etre femme. La femme et la médecine sentar a la parturienta en un sillón ad hoc. La sostenían tres
dans la Rome an.tique, París, Les Belles Lettres, 1984. mujeres: una por detrás y una de cada lado; la partera se

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sentaba en el piso frente a la parturienta. Todas debían
hablarle a la paciente para tranquilizarla y reconfortada, cla_ra: la mujer tenía que poner al bebé sobre sus rodillas para
para tratar que no gritara, sino que gimiera expirando para quitarle las vendas, debía friccionarlo con aceite de oliva tibio y,
pujar. Había que sostener el perineo para evitar un desgatro, luego, ponerlo un rato en el agua tibia. A continuación, tenía que
pero no mirarla demasiado para no ofender su pudor. El niño tomarlo por las axilas, con la cabeza para abajo, para que la columna
era recibido con una tela limpia y puesto al costado de la vertebral se estirara. Después había que masajearlo cuidando que
madre, mientras se esperaba la salida de la placenta. Algunas cada miembro quedara bien relajado, que el cráneo no quedara con
mujeres cortaban el cordón con un pedazo de vidrio o de una fonna demasiado alargada y corrigiendo, si era necesario, la
cerámica o con una caña, porque se consideraba que el hierro forma de la nariz, vaciando por medio de la aspiración las orejas y
era de mal augurio, pero él recomendaba utilizar una lámina la nariz. En el caso de los varones, todos los días había que estirar
metálica, vaciar el cordón y ligarlo con un pedazo de lana, que el prepucio y rodear el escroto con lana (los romanos, · que se
cortaba menos que el lino. Los bárbaros, germanos y escitas, mostraban desnudos en el gimnasio, le otorgaban importancia a la
e incluso algunos griegos ponían luego al recién nacido en el buena representación de sus órganos genitales).
agua fría (o en vino frío), para llevar a cabo una selección: el
que tenía espasmos o empalidecía no sería criado. Soranos N o se pretendía de ningún modo que las madres que for-
dice que es mejor limpiar el cuerpecito con sal fina diluida en maban parte de la clientela de Soranos dieran de mamar. Los
miel, aceite o una cocción de cebada y , luego, bañarlo en agua mo~alistas acusaban a las grandes damas de querer preservar
tibia. su hbertad y_ la belleza de ~us senos. También es posible que
Los cuidados de· puericultura descriptos a continuación
fueron adoptados en todo Occidente y respetados, en su esen-
cia, durante dieciséis siglos. Consisten en modelar al pequeño
para confirmar su forma humana. Una costumbre popular
consistía en acostarlo en un grueso leño vaciado, sobre una bolsa
de heno o de paja con correas transversales que le impedían
moverse. Otras mujeres, como las macedonias, ataban al
las más sensibles hayan evitado los vínculos muy fuertes con
los bebés, cuya supervivencia era aleatoria. Pero también el
padre tenía sus razones: quería privilegiar su linaje en detri-
mento del de su esposa y todo el mundo creía que la leche
como la sangre, transmitía caracteres hereditarios. Además'
el padre temía la intimidad de la lactancia: la fuerza de est~
vínculo carnal y afectivo podía incrementar la influencia de la
l .;.

lactante a una tabla para aplastarle la espalda y la nuca. El madre (mientras que era posible cambiar de nodriza). Por
médico sostenía que eran métodos demasiado toscos y que eso, sin dudas, el niño era apartado del seno materno de
prefería el uso de la faja. La mujer ponía al niño en sus.rodillas manera más sistemática que la niña. Soranos recuerda que la
y lo envolvía con tiras de lana limpias, suaves, un poco usadas; leche de una mujer es lo mejor para su hijo, pero de ninguna
sobre todo, se ajustaba el torso de las niñas y se dejaban los manera reprueba que se empleen nodrizas. El jardinero
riñones más libres. "Pues la conformación que se obtiene de esta dice, prepara almácigos y luego repica los plantines: el recié~
manera es especialmente conveniente para las mujeres." Los nac~do no tendrá problemas si es traído al mundo por una
brazos se envolvían cuidando que las manos quedaran bien mujer y amamantado por otra. Es prudente tener dos nodri-
abiertas; se separaban las piernas para evitar cualquier zas, para el caso en que una se enferme y deba abandonar el
ulceración; se ajustaba un poco en las articulaciones para que puesto.
quedaran finas. El fajado se iba modificando a partir del día ¿Cómo elegir una nodriza y cómo tratarla? Los consejos de
cuarenta: primero se liberaba el brazo derecho para evitar Soranos fueron transmitidos por los médicos de Occidente
que el niño fuera zurdo, luego, los otros miembros. Muchas has~a los umbrales del siglo XIX. La edad de la nodriza podía
mujeres no llevaban a cabo este trabajo por simple pereza. vEl:nar en~e los 20 y los 40 años; tenía que haber dado a luz y
cnado exitosamente a dos o tres hijos. Debía evitar las
Algunas bañaban y duchaban al pequeño varias veces al día para relaciones sexuales. "Además de que disminuye el afecto por
que se cansara y durmiera. Para Soranos, bastaba con un solo el bebé, a causa de la distracción producida por el placer de los
baño que se hiciera en una pieza pequeña, caldeada y no demasiado se~tidos, la cópula echa a perder la leche porque despierta el
fluJO menstrual y hace que se pueda volver a concebir." La
1
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23 J
nodriza debía ser sensible y paciente: era una vergüenza que médicos occidentales, al menos hasta la edad clásica y, en
dejara llorar al pequeño o que fuese brusca con él. N o debía ser ciertos casos, hasta la revolución producida por Pasteur.
ni supersticiosa ni mística. Para que su leche fuese buep.a
debía renunciar a ciertas verduras, como los espárragos, los
puerros, las cebollas y el ajo; lo mejor era preferir el pan 3. LA HERENCIA JUDEO-CRISTIANA
blanco, la yema del huevo, la pechuga de pollo, el pescado de
arroyos, como el róbalo o el salmonete. Su alimentación tenía El monoteísmo rechaza los relatos y los mitos de la antigüedad
que enriquecerse a medida que el bebé creciera y si éste se greco-latina. Cuando Dios se revela, trasciende todo. La
enfermaba, ella tenía que tomar remedios. Tenía que hacer especie humana nace de la palabra del Altísimo, bajo su
ejercicios para que sus pechos se movieran: las mujeres ricas, mirada es una. Todo particularü¡mo pierde sentido, incluso
el juego de pelota, el remo, las pesas; las nodrizas modestas, las categorías sexuales: en el plano ontológico, el hombre y la
tender la cama, sacar agua de pozo, apilar y moler los granos. La mujer son iguales. Sin embargo, el Creador es percibido como
nodriza no tenía que amamantar nunca en la cama del niño, padre todopoderoso: no hay una diosa madre. Solamente la
para no ahogarlo. Tampoco darle el pecho todo el tiempo. Si paternidad es divina, soberana, y la maternidad, de alguna
lloraba, lo que no era malo para el niño, se podía mecerlo, manera, anexa. Las representaciones de la maternidad se
hablarle, cantarle. El destete tenía que ser progresivo, a partir estructuran alrededor de dos figuras humanas: Eva y María.
del sexto mes: en ese momento había que comenzar a darle
cereales cocidos. El doctor enseguida trae a colación, con Según la tradición talmúdica, Adán, nacido de la Tierra, habría
resignación, que los niños pequeños están sujetos a muchas tenido una primera esposa, Lilith, que también nació de la Tierra y
enfermedades contra las que no se puede hacer casi nada. que se consideraba su igual. Algunas feministas de los años setenta
la tomaban como ejemplo. Pero los cuentos populares la considera-
¿Cuáles serían los sentimientos de estas mujeres, las madres y ban un demonio hembra y la responsabilizaban por la muerte de los
las nodrizas? En el mejor de los casos se organizaba una colaboración hijos, de manera que personifica, con frecuencia, la madre oscura, la
amistosa entre ellas. Hay bajorrelieves que las muestran juntas "devoradora".
bañando al niño. Pero, ¿qué pasaba con el hijo de la nodriza? Esta
mujer era, con frecuencia, una esclava. Para ella, alimentar al hijo Eva, creada a partir de una costilla de Adán, es ''hueso de
de su dueña era, con seguridad, un privilegio:. se la trataba con sus huesos", "carne de su carne", como si hubiese sido criada
miramientos y si el lactante prosperaba recibía regalos. La relación por él, y como si siempre deseara reunirse con él. La serpiente
con el bebé podía llegar a ser cálida y prolongarse más allá del que viene a tentarla en el Jardín del Edén fue asimilada a
período de lactancia. Captar y conservar el afecto del niño era, Satán. Pero en ciertas religiones orientales era un símbolo
quizás, una compensación, un medio de adaptación a ese destino fálico, atributo de ciertas diosas de la fecundidad. Y el objeto
servil. Plotino (que vivió en el siglo m d. C.) cuenta que sintió mucha defendi.do es un fruto del "árbol de la vida". La mujer acoge a
tristeza cuando tuvo que alejarse de su nodriza, a los ocho años, para la serpiente y desea el fruto: es vulnerable en su función
ir a la escuela. reproductora. Por otra parte, después de la falta, sufre la
maldición divina a través del parto. Jehová le dice: "Parirás
Como sabemos, en el siglo v de nuestra era la civilización con dolor. Tu pasión irá a tu hombre y te dominará". Condena
romana fue arrasada por los invasores. Pero el derecho roma- que todavía pesa sobre las parturientas de la actualidad y que
no, redescubierto en-Italia en el siglo XI, fue preferido frente justificó la subordinación de las madres. La mujer está conde-
a las costumbres bárbaras y penetró poco a poco en las ins- nada a llevar en su seno y a traer al mundo a los hijos del
tituciones de los futuros estados europeos. Su prestigio y hombre.
autoridad se incrementaron en el sigloxm y, luego, en el siglo El mito del, Génesis expresa, posiblemente, una toma de
xvr. En cuanto a las obras de medicina, conservadas y copiadas conciencia inquieta respecto de la sexualidad humana, tan
en los monasterios, fueron la principal fuente de saber de los difícil de dominar. Las hembras de los otros mamíferos tienen
'
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el período de celo y, luego, todo se calma; pero la hembra más que un débil fundamento histórico. Entr.e los evangelis-
humana está siempre disponible. La base del matrimonio tas, Marcos y Mateo la citan, pero-le otorgan una importancia
reside en controlar al mismo tiempo la sexualidad y la fecundi- menor. Juan menciona su presencia en Canaán· y en el
dad femeninas: es una institución severa para las muje"res. Calvario. Solamente Lucas, que relata la infancia de Cristo, la
Entre los hebreos de la Antigüedad se practicaba la poligamia, pone en escena de manera directa y personal, pero en un breve
pero sólo en provecho del hombre. Jehová le dice a la primera pasaje. El apóstol Pablo la ignora. Con estas bases modestas,
pareja: "Creced y multiplicáos y poblad la Tierra". La vi~ la piedad popular desarrolló enseguida una mitología lujurio-
recibida tiene que transmitirse a través del amor de la pareJa. saque se expresaba especialmente a través de los evangelios
Después de la caída, Eva recibe su nombre, que si~ifica llamados apócrifos, difundidos a partir de fines del siglo I y
"madre de los vivos". El judaísmo no le otorga valor n1 a la durante el siglo u. La doctrina sabia se elaboró luego, bajo la
virginidad ni a la castidad de los esposos: una mujer es vir- presión de las herejías: frente a los agnósticos, que veían a
tuosa si tiene una familia numerosa. Los hijos constituyen Jesús como un puro espíritu, frente a los adeptos al arrianis-
una bendición, pero también son origen de muchos pesares. mo, que negaban la divinidad de Cristo, los teólogos cristianos 4
Eva tuvo dos hijos que no se querían: Caín mató a Abel. La afirmaron la doble naturaleza del Mesías, verdadero Dios y ~
serpiente también prometía el conocimiento del bien y del mal, verdadero hombre (Concilio de Nicea, año 325); su humani- il
el dominio de todos los secretos de la creación, la ciencia total. dad implicaba que había sido engendrado, traído al mundo,
Eva fue tentada antes que Adán. La historia del~ caída intenta amamantado por una mujer. Los relatos populares y, aun
colmar un abismo tan vertiginoso para la mujer como para el más, los debates dogmáticos, eran de una profusión descon-
hombre: el ser humano intuye y desea el saber universal, certante. Su aporte novedoso a las representaciones de la
el poder sobre la naturaleza, la inmortalidad, y observa, al maternidad se lee en la obediencia de María, a través de su
mismo tiempo, la brevedad de su paso por este mundo. virginidad, y a través de la relación que mantiene con su hijo.
"Soy la sierva del Señor", le responde al Ángel de la Anun-
Sara, madre de Isaac, Rebeca, madre de J acob, Raquel, madre de ciación. Le obedece a Dios, sin consultar a José: su Fiat es la
José y de Benajamín, Ana, madre de Samuel, esperaron mucho expresión de la fe y el punto de partida de toda la teología
tiempo antes de ser madres. Su larga esterilidad las afligía pero no mariana. Esta humilde muchacha, que vivía en una provincia
las privaba del amor de sus maridos. Sara invitó a su marido, oscura del Imperio romano, iluminada por la revelación que
Abraham, a procrear sin ella, con una sirvienta, Agar. Los conflictos recibe, cuestionaba la sociedad patriarcal: para ella existía
que se produjeron muestran las dificultades de las relaciones fami- una autoridad superior a la del esposo, superior, inclusive, a
liares en las sociedades polígamas. ¿Por qué el Dios de los hebreos la de cualquier otro ser humano: la voluntad divina. El
infligía estas dificultades a algunas mujeres? ¿Para demostrar que mensaje de la Anunciación deja de lado, también, el matriar-
el hijo deseado iba a ser un ser excepcional? Estos ejemplos ilustres cado. Al afirmar con fuerza el principio de paternidad, previe-
tranquilizaban a las que tardaban en concebir. ne sobre la maternidad sin ley, sobre cualquier relación
Salomón, con su sabiduría, marcó la diferencia entre la buena y simbólica en la que la madre poseyera al hijo como un bien
la mala madre. La buena madre no es la que quiere un hijo a propio. El mensaje sigue afirmando la trascendencia del hijo,
cualquier precio, sino la que quiere que su hijo viva, incluso si debe criatura e imagen de Dios, inscripto en una red simbólica
perderlo para siempre. desde antes de su nacimiento. La paternidad divina protege
del acaparamiento materno y del temible poder paterno. El
En el origen del culto de la Virgen María8 no se encuentra parto no es sólo "natural": dar a luz no es parir. El mensaje
s Hugues du Maooir y coL, Maria. Beauchesoe, 1950-1971, 8 voL precisa las condiciones humanas de la maternidad: huma-
publicados; Maria Warner, Alone ofall her sex. The myth and the cult ofthe nas, es decir, espirituales.
virgin Mary, Londres, Weeidenfeld & Nicolson, 1976. Traducción frances a:
Seule entre toutes les femmes. Mythe et culte de la Vierge Marie , París, Cuando M~ría visita a su prima Elizabeth -encinta del futuro ·
Marseille, "Rivages", 1989. Juan Bautista- r ecita el Magníficat. Éste era un género tradicional:

26 27
Ana lo había cantado cuando concibió a Samuel. Este poema supera mundo estaba cercano: para ellos la reproducción era algo
el júbilo de la futura madre: habla de la esperanza de todo un mundo, vano. Se preparaban para la parusía (retorno glorioso de
la esperanza de la salvación. El futuro Juan Bautista, feto sensible, Cristo) a través de una vida consagrada al servicio de Dios. El
se estremece en presencia del Salvador. Las dos mujeres se comuni- ascetismo, que se impuso entre los más piadosos, ligaba ~l
can en la felicidad de dar a luz. Mater gloriosa. sexo al pecado y a la muerte. San Agustín sostenía que la
sexualidad era el mal supremo: en tanto impulso del deseo que
Según la Biblia, no es increíble que una virgen se convierta la voluntad no puede dominar, el sexo envilecía a la criatura
en madre: Dios todopoderoso había permitido que Sara, me- y la alejaba de Dios. San Ambrosio y san Jerónimo pensaban
nopáusica y a la edad de noventa años, trajera al mundo a del mismo modo. La castidad y la virginidad eran predicadas
Isaac. Debates teológicos largos y apasionados establecieron ante los creyentes como virtudes "de salvación" por excelen-
que María era virgen antes del parto (e, inel usive, impúber, ya cia, preferibles a la fecundidad. Para las mujeres piadosas, la
que nunca había menstruado); siguió siendo virgen en el parto· maternidad carnal dejó de ser, entonces, una vocación priori-
(in partu) y después de dar a luz {post-partum) (Concilio de taria: las cristianas fueron las primeras en obtener el derecho
Calcedonia; año 451). Fue dispensada de las relaciones sexua- a negarse al matrimonio y a la procreación, para dedicarse a
les, exonerada de las angustias y de los dolores que acompa- ~ios .. Y esta reserva con respecto a la procreación siguió
ñan el parto y lo hizo una sola vez. Esta elaboración doctrina- siendo, desde ese momento, un rasgo característico de la
ria tiene como objetivo disociarla nítidamente de las dos cultura occidental.
categorías femeninas que pertenecen a la mitología greco-
latina: por una parte, las vírgenes altivas que, como Atenea, Como virgen que da a luz a un Dios, María está muy por encima
rechazaban la procreación; por otra parte, las bellas mortales de la condición femenina. De manera que las fieles se dirigían a la
seducidas porZeus (o cualquier otrodiosdel Olimpo). Jesús no madre de María, Ana, que había tenido varios hijos. No era una
es un héroe antiguo comparable a Hércules. El hijo de María mujer ordinaria porque había quedado embarazada de su hija María
está exento de todas las manchas del cuerpo femenino, no es después de un simple beso de su marido, Joaquín. Esta leyenda
fruto de un deseo carnal y no es concebido por su madre. Como popular inspiró el dogma de la Inmaculada Concepción: también
dice el Símbolo de los Apóstoles, Jesús "fue concebido por el María había sido concebida "sin pecado", sin concupiscencia. Este
Espíritu Santo y nació de la Virgen María". dogma no se impuso con facilidad: san Bernardo y santo Tomás de
Aquino lo rechazaron. Recién en 1854 fue reconocido por~~ papa Pío
Los psicoanalistas proponen una interpretación de la virginidad IX. Esta resistencia no impidió que Ana, abuela de Jesús, se con-
de María. El ser humano que viene al mundo descubre y debe virtiera en un objeto de culto en Occidente.
aceptar la diferencia entre los sexos y la diferencia entre las
generaciones. Este aprendizaje no va de suyo y provoca reacciones Más allá del misterio de la Encarnación, las relaciones de i
más o menos fantasmáticas. Al hijo le gusta imaginar que su madre María con su hijo divino contribuyeron a la estructuración J
sigue siendo virgen, que está preservada de las cópulas carnales y de de la conciencia materna en Occidente. Los doctores de la
los partos sangrientos. En cuanto a las hijas, a veces sueñan con Iglesia no .pusieron ningún obstáculo a la creencia popular
engendrar solas, sin tener que soportar el peso del macho. según la cual María le dio el pecho a su Hijo. La leche materna 1
tenía 1m significado simbólico rico: alimento primordial, nu- j.
Después del nacimiento de Cristo, paulatinamente se ex- triente vital para el recién nacido, producto suave del seno r
tendió una sombra sobre la psicología femenina vinculada con
la reproducción. El cristianismo promovió el celibato, casto y
(
1
femenino, la leche evocaba también la consagración sin lími-
tes de la madre, la oblación de su cuerpo, la relación íntima
t

consagrado al rango de una virtud superior (tanto para los que entablaba con el niño. Los místicos imaginaron la gracia
hombres como para las mujeres). Incluso el matrimonio fue divina con la f'1rma de la leche que alimentaba el alma. La
percibido como una forma de esclavitud del cuerpo y del alma. leche de la Santa Virgen simbolizaba su compasión inagotable
Los cristianos de los primeros siglos creían que el fin del
, 1
1
por los pobres humanos. ·

28 29
1
María sólo tuvo un único hijo: no es una madre judía de una progenitora. Si a veces parece ejercer un poder, es siempre a
familia numerosa. Las Escrituras hablan de los "hermano~ _de través de la intermediación de un hombre, en este caso, el hijo;
Jesús", pero los teólogos pretendí_an q~e se trat~ba de los_hiJ_os nunca pone un obstáculo a las decisiones masculinas. En
de un primer matrimonio de Jose, o b1e~ de pnm?s de Jesus, efecto, María es una figura construida históricamente, dentro
para evitar toda confusión con las diosas antiguas de ~a de una sociedad antigua del entorno mediterráneo. Sin em-
fecundidad. Las primeras imágenes que representan a Mana bargo, la dama de intercesión superó ampliamente el contexto
podrían hacer temer esta amalgama: en Oriente y en el sur de que la produjo: sin duda porque las sociedades occidentales
Italia María fue representada, al comienzo, en medio de una siguieron siendo patriarcales, pero también porque pudo
veget;ción abundante, o cerca de una fuente de agua; el adaptarse a los sufrimientos y a las aspiraciones de los
cristianismo fue predicado en Occidente en el momento en que pueblos cristianos. Así, a comienzos del siglo xn, acompañó un
las mujeres adoptaban el culto de Cibeles, que ~e. pare~ía a brillante Irtovilniento dé renovación cultural, pues las cate-
Deméter. Ahora bien, estas grandes madres teluncas dispo- drales que se construyeron estaban dedicadas a ella. San
nían de poderes oscuros y temibles. MaríB: no tenía nad~ 9-ue Bernardo, que a los 17 años había quedado muy afectado por
ver con ellas; no era madre por la carne, smo por el Esp1ntu; la muerte de su madre, le dio un nuevo aliento al culto
no transmitía la vida, sino la fe. . mariano. Más tarde, las representaciones de la Natividad de
Algunos exégetas señalan la frialdad de J esús, que mantie- J esús, las de la Santa Familia, modificaron ampliamente la
ne distante a su madre, otros defienden la idea de u~a relación imagen materna de María, para traducir una nueva sensibi-
privilegiada. Así, cuando Jesús, a los 12 ru:tos, pred1~6. ante los lidad, una nueva cultura. ;1
doctores del Templo de Jerusalén sin enVIarles noticras a sus La Refonna marcó una ruptura. Los protestantes denun- ~

padres durante tres días, María se inquietó y P!o.tes~ó; pero el ciaron las proliferaciones del culto: rechazaban la virginidad 1
;
hijo, como cualquier adolescente, c?ntestó rmvmd1cando su post·partum y también la santidad de María. Aceptaban que
libertad: la libertad de obedecer a D10s más que a sus padres. hubiera llevado en su seno al hijo de Dios pero, una vez
En las bodas de Canáan, María manifestaba una confianza separada de su fruto, no era más que una simple mujer y no
absoluta en ese hijo al que admiraba y que seguía dudando en era merecedora de ningún culto. Calvino se burlaba de las
dar a conocer sus poderes sobrenaturales: le señaló que reliquias que se proponían a la credulidad de los fieles, sobre
faltaba el vino y, a pesar de una resp~es~~ reticen~, invi~ó-~ todo de las gotas de ''leche de la Virgen" conservadas piadosa-
los servidores a hacer todo lo que el diJera. Jesus dec1dio mente en muchas paTroquias. Si bien la Contrarreforma hizo
entonces llevar a cabo su primer milagro: todo sucedió como desaparecer a la Maria lactans de la iconografia católica,
si hubiese esperado la incitación de su madre. Juan. el Ev~n­ reafirmó todos los elementos del dogma: negar la virginidad
gelista, que relata este episodio, señala que Mar~a mtervmo constituía una blasfemia. Desde ese momento, la Europa del
frente al Mesías para que ayudara a la gente Simple._. Este norte reformista y la Europa del sur católica dejaron de
papel de intercesión fue confirmado luego ~n ~1 Galvano por otorgarle el mismo papel y el mismo prestigio a la Madre
Jesús crucificado. Al ver a su madre y a su d1sC1pulo Juan uno de Cristo. La "descristianización" que acompañó la Revolu-
al lado del otro, le dice a María: "Mujer, aquí está tu hijo", Y a ción Francesa también se enfrentó con el culto mariano. Esto
Juan: "Aquí está tu madre". Por lo tanto, designa ~ ~aría no significa que éste no haya podido resucitar con brillo en el
como madre de todos los discípulos y de todos los cnstianos siglo XIX. Empezaron a multiplicarse las apariciones de la
futuros mediadora por excelencia: a través de ella, la Reden- Santa Virgen, acompañadas por milagros, en la Sallette
ción se hace posible. La presencia de María al pi_e de la ~ruz (1846), en Lourdes (1858), en Fátima (1917) y, más reciente-
impone también la imagen de la Mater Dolorosa: mmens_1d~d mente, en junio de 1981, en Medjugorje, en Bosnia. Las
del dolor pero, también, resignación muda ante el sacnfic10 devociones hicieron que cada vez mayor cantidad de peregri-
aceptado del hijo. . ., " . nos se desplazara, y no sólo entre los católicos.
La intercesión y el duelo refleJan una concepc10n patnar- La madre de Cristo no era solamente una consoladora.
cal" de la familia, en la que l a mujer cuenta, sobre todo, como Puso a distancia la reproducción de la especie. Su relación con
l

30
el padre y con el hijo fue espiritualizada. Como me.diadora, Capítulo 11
participaba en la redención. Al elevar la ~atermdad po.r
encima de la naturaleza e, inclusi~e, por encuna de ~a _afecb- LA MATERNIDAD CONSUETUDINARIA
.dad la arranca de la inmanenCla, la transfigura .. abre el
:~ces¿ a la.trascendencia para las mujeres m~~ humildes. El
·t y el culto de la Virgen madre perm1t1e~on que los
:s~ianos compensaran la desaparición de l~s dtosas con la
asunción de una mujer, pero de una sola muJer.

1 .

Las grandes invasiones y las guerras locales arrasaron las


ciudades y campos de Occidente durante la Alta Edad Media.
Las fuentes de información en relación con la maternidad son
¡l
1 1
raras y pobres, incluso en la época del "renacimiento carolin-
1
gio". Luego, a partir del siglo xr, se restableció la paz. Entonces 1

se organizó lo que se denomina la sociedad tradicional, esen-


cialmente rural, aunque comenzaron a desarrollarse las ciu-
dades.1 Las costumbres "bárbaras" de los pueblos invasores
modificaron relativamente poco las disposiciones estableci-
das durante la Antigüedad en lo que respecta a las madres . Y,
hasta el sigloxvm, la función materna -prácticas y represen-
taciones-no sufrieron una transformación fundamental. Con
excepción de la madre de Dios, la maternidad no fue objeta de
1' ningún tipo de valorización. Era un "asunto de mujeres" que
se ocupaban a su modo del parto y de la primera educación. Se
siguió considerando que la madre era inferior y subordinada,
aunque era dueña de una autonomía bastante amplia en su j
propio campo. El control masculino -del padre, de los curas, 1 1
de los médicos- era más teórico que real. Las dj,fare:qcias que 1

se afirmaron con el paso del tiempo dependían( sobre todo, del


estatus social de la familia. ; ¡i
l. EL RECORRIDO INICIÁTICO
¡ 1

1
La maternidad implica una sucesión de secuencias e
pubertad, fecundación, embarazo, parto, lactancia, ia(a,
1
Véase Georges Duby, Dames duxrre siecle, Gallímard, NRF, 3 vol., 9~!
1996; Shulamith Shahar, Die Frau im Mittelalter, KonigsteintrS, Athe·
naüm, 1981; traducción inglesa: The Fourth Estate. A history ofwomen in the
Middle ages, Londres-Nueva York, Methuen, 1983.

32
33
educación, separación. La que entra en esta aventura nunca en el baño. Confeccionar un ajuar era meditar sobre el cuerpo y el
está sola: desarrolla su experiencia individual dentro de una destino.
comunidad. Las etapas están previstas y codificadas; el parto En las sociedades rurales, el folclore erótico cumplía el papel de
adquiere la forma de un recorrido iniciático, tanto social como educación sexual: el carnaval, las cosechas, las vendimias, fiestas
cultural. La cultura occidental proponía a las jóvenes y a las paganas, "desórdenes" acordados, invitaban al acercamiento entre
mujeres dos tradiciones imbricadas. La más antigua, rústica, sexos. Los amores eran una ley de la naturaleza. Por el contrario, la
empírica, se trasmitía desde los tiempos neolíticos: vinculada tradición cristiana pregonaba incesantemente la castidad, y el
con el funcionamiento de las sociedades agrarias, su objetivo matrimonio seguía siendo presentado como una ocasión para múl-
era estimular la reproducción, confirmar en todas las muje- tiples pecados. La que cedía a la atracción del fruto prohibido caía en
res su vocación materna, para que el deseo personal de cada la dependencia del hombre. "Quien tiene marido, tiene señor."
una se correspondiera con las necesidades de la especie. La Además, se exponía a los sufrimientos y a los peligros del parto. La
sabiduría rústica confundió durante mucho tiempo la fecun- alternativa estaba en el celibato consagrado a la vida religiosa.
didad de la mujer con la de la tierra, matriz y crisol de todos Algunas ''vocaciones" eran impuestas por la familia, pero muchas
los seres. La semilla del hijo era producida, en primer térmi- eran auténticas. Por otra parte, las "hijas santas" no se sentían para
no, por esta matriz primordial; el cuerpo de la mujer no era nada excluidas de la función materna, a menudo asumían una
más que un lugar de paso capaz de capturar y hacer madurar maternidad no carnal, cuando criaban a huérfanos e instruían a
un hijo semilla. 2 El hombre ayudaba a fijarlo y a modelarlo niñas. Por lo tanto, el segundo sexo no estaba asignado a la reproduc-
porque conocía bien a su compañera; pero su intervención ción. Por otra parte, más allá de las religiosas, siempre hubo "hijas
quedaba en segundo plano, era secundaria. La mujer que sabias" (Marie de Gournay, Madeleine de Scudéry) que se eximían
alimentaba al hijo con la sangre y con la leche durante mucho de la maternidad sin incurrir en ninguna reprobación.
tiempo era más madre que el hombre, que sólo era padre. La
otra tradición, más tardía, pero cada vez más instalada El folclore de las nupcias, al menos en el campo, recordaba
durante la Edad Media, era la cristiana. Como dijimos, con insistencia que uno se casaba para dar a luz. Los ritos
predicaba la castidad más que la fecundidad; por otra parte, propiciatorios a favor de la fecundidad de la pareja eran
el cristianismo es una religión del Padre. De manera que las muchos y diversos. 3 La esperanza de progenitura estaba
dos tradiciones occidentales no fueron siempre coincidentes, incluida en la "conjunción carnal". Sin embargo, el ascetismo
lo que permitió que las mujeres tuvieran una relativa liber- cristiano hizo pesar durante mucho tiempo una especíe de
tad de adaptación. vergüenza sobre el acto carnal y sobre sus consecuencias. El
1' La educación femenina en la cultura rústica llevaba a la embarazo, fruto de la concupiscencia, estigmatizaba a la hija
h joven a comportarse como una futura procreadora; en la cris- de Eva: no era decente alegrarse por él. La tradición rústica
tiana, la invitaba a seguir siendo virgen. integraba mejor el cuerpo fecundo. Si el embarazo tardaba, se
consideraba que la esposa era la única responsable: su vien-
Educada por su madre, la niña era instruida sobre su diferencia. tre, terreno demasiado pobre, no podía nutrir el grano. Enton-
11 Ayudaba a cuidar a los niños más pequeños; veía cómo se aparea- ces tenía que visitar las fuentes milagrosas y otros lugares
11
ban los animales, cómo parían y no podía ignorar los partos de su beneficiosos; multiplicar las prácticas mágicas, los peregrina-
11 madr e. La pubertad marcaba su destino: la sangre de las mens- jes, las devociones, las limosnas. Cuando finalmente quedaba
truaciones, dotada de un gran valor simbólico, anunciaba la sangre embarazada, no tenía nada de especialmente respetable. Su
de la desfloración y la sangre de los partos. Cuando la sangre "mar- estado era trivial: una esposa fecunda producía un hijo cada
caba" sus sábanas, la joven comenzaba a "marcar" su ajuar (si tenía veinte o treinta meses, los intervalos entre una y otra concep-
los medios para fabricárselo). La ropa, vestidos, ropa blanca, ción eran más o menos largos según la duración de la lactan-
acompañaba todas las funciones femeninas, en la cama, en la mesa, cia. No cambiaba nada en su trabajo de todos los días y, si
3
2 Jacques Gelis, L'arbre et le fruit, París, Fayard, 1984. Arnold Van Gennep, Le folklore fram;ais, Laffont, 1999.

34 35
impacie~taba a su señor y dueño, podían lloverle gritos y
golpes. Sm embargo, se percibía el·:ínculo entre la madre y el por ejemplo, el cinturón de santa Margarita que se pasaba de
fe~: una multitud de prescripciones dictaban el comporta- mujer en mujer, o la rosa de Jericó que se abre como una vulva.
mlento de la futura madre con la intención de proteger al niño. Había ritos complejos que marcaban la separación entre el
Se temía mucho el nacimiento de un monstruo un animal o hijo y la madre, luego el retorno de uno hacia el otro para
simpleJ?ente un enfermo de~ que ha?ría que hac~rse cargo. De el primer amamantamiento: acompañamiento simbólico que
ahí las mnumerables prácticas cOnJuratorias: su eficacia era daba sentido a cada etapa del proceso. Cuando todo se producía
de orden psicológico, no biológico (como sucede con la actual sin problemas, había una fiesta alrededor de la parturienta y del
preparación para el parto). La mujer podía escuchar que su recién nacido. Un enjambre de mujeres, parientas y vecinas se
cuerpo expresaba su~ "deseos", que eran tomados en serio, y juntaban para felicitar y mimar a la joven madre, admirar a su
se esforzaba por satisfacerlos. Si se producía un aborto los bebé, traerle regalos, evocar recuerdos, comer un poco, brin-
parientes y los amigos consolaban a la mujer: se hablab~ de dar, charlar. Estas cálidas reuniones constituían momentos
accidente; se creía que estaba implicada la voluntad divina fuertes de la sociabilidad femenina. La maternidad, asumida
siempre impenetrable; se aseguraba que si el ser que se habí~ colectivamente, era el fundamento de la identidad femenina,
perdido no había empezado a moverse, todavía no era un niño. tanto en el plano social como en el individual.
El parto tenía dos facetas distintas: una prueba temible el
alumbramiento; un "feliz acontecimiento", el nacimiento. 'Es Sin embargo, las sociedades rurales sabían darle un lugar al
verd~d que el parto s_ iguió siendo peligroso hasta el siglo xx. padre. En gran parte de Europa meridional se mantuvo de diferen-
No tlene mucho sentido dar las tasas medias de mortalidad tes formas la muy antigua costumbre de "empollar": el marido de la
materna e infantil, pues dependían de las condiciones de vida: parturienta se metía en la cama con ella y también sufría. Por otra
var~aban considerablemente de acuerdo con la época y con las parte, prendía el fuego, calentaba el agua, sostenía la lámpara. En
reg¡ones y, por otra parte, no son muy confiables antes de la las regiones de cría de ganado, en las que el hombre ayudaba a parir
est~dística. La ignorancia de las parteras seguramente tenía a los animales, el padre era capaz de gestos competentes. Muchas
menos peso que el estado de las parturientas, mujeres que con mujeres daban a luz de rodillas, sobre la paja del establo, sostenidas
frecuencia est~ban mal ~limentadas, llenas de trabajo, ex- por los sólidos brazos del marido. En algunos lugares, el padre se
puest~ a las mclemencras del tiempo. El raquitismo y la sacaba la camisa para envolver al recién nacido, símbolo que dice
anerma agotaban prematuramente a las mujeres jóvenes. El mucho: calentaba al niño para cuidar su vida, le daba una vestimen-
descenso de la mortalidad coincide con un mejoramiento ta, primera forma de socialización y, por consiguiente, separaba al
general de las condiciones de vida, con la desaparición del niño de su madre, al revelarle el olor paterno.
hambre, los progresos de la agricultura y de la cría de ganado
con el enriquecimiento general. ' Si no había problemas, no se admitía a ningún otro hombre
Nunca se creyó que los dolores de parto fueran naturales: al lado de la parturienta. En caso contrario, a veces se llamaba
r~pr~sentaban el castigo infligido a Eva. Sin embargo, su a un cirujano. Durante mucho tiempo, los hombres que
s1gmficado no era puramente negativo: se los ofrecía a Dios cultivaban este arte se negaron a intervenir, pues considera-
con sumisión y contribuían a la redención de los pecados, con ban que se trataba de una tarea demasiado ingrata y desagra-
lo cual entraban en la economía femenina de la salvación. La dable. Pero en el sigloxvr las cosas empezaron a cambiar. Las
que los sufría_ encontraba en esta creencia la fuerza para parteras, que hasta ese momento habían sido poco vigiladas,
soportarlos meJor. Pero nunca se prohibió hacerlos más leves.4 empezaron a convertirse en sospechosas a ca usa de las revuel-
Se sup~nía que_ ll?-uchos objet~s. facilitaban la expulsión; qui- tas religiosas. Se las acusaba de magia, de brujería, de
zás teman el mento de tranqmhzar y dar fuerza a la paciente: complicidad con el infanticidio y el aborto. La Iglesia y la
Monarquía las obligaron a organ~zar una corporación bajo
la supervisión de los cirujanos. Estos, preocupados por la
• Fran~oise Loux, Traditíons et soins d'aujourd'hui, París Inter-Edi-
tions, 1983. '
extensión de su competencia, inventaron instrumentos para
extraer a un niño del cuerpo de la madre y prohibieron su uso
36
37
a las parteras. El fórceps que se usaba en el siglo xvn, se al lactante. El primer impedimento era el trabajo. Cuando
perfeccionado en el XVIII (por Levret en Francia y Smellie en las tareas cotidianas eran pesadas, la nutrición agregaba una
Inglaterra), marca el comienzo de las ambiciones masculinas carga con frecuencia excesiva. La mujer se agotaba, su leche
en el campo de la obstetricia. · se volvía más pobre y ésta era una causa importante de
mortalidad infantil. Ahora bien, envarias regiones se descon-
Si la madre moría antes de expulsar al hijo, el cirujano practicaba fió durante mucho tiempo de la leche animal porque se creía
una operación cesárea. Pero, ¿había que intentar la cesárea cuando que podía transmitir formas de bestialidad. Otro impedimen-
la madre estaba viva y el nacimiento se volvía imposible? Esta to eran los derechos del marido. Un refrán muy difundido
cuestión fue objeto de una larga controversia.5 Los hombres de la decía que "el esperma arruina la leche" y, por consiguiente, se
Iglesia invitaban a las madres a aceptar la muerte para que el niño evitaban las relaciones sexuales durante la lacta ncia. Tam-
pudiera ser bautizado. La mayoría de los parteros preferían intentar bién se temía que un nuevo embarazo comprometiera la
el bautismo in utero. alimentación porque, a veces, cuando la madre estaba nueva-
mente encinta apartaba a su hijo. La dentición marcaba con
Se estableció la costumbre de bautizar al recién nacido lo frecuencia la reanudación de las relaciones conyugales y el
más pronto posible para que pudiera ir al paraíso en caso de comienzo del destete. Pero mientras tanto, la continencia
muerte. El sacramento significaba que el niño dejaba de sexual era fuente de frustraciones. Las parejas que tenían
pertenecer a los padres porque pasaba a pertenecer a Dios, medios empleaban nodrizas contratadas. La decisión la toma-
único creador, y a la Iglesia, comunidad. de los cristianos. Por ba el padre. Todos los contratos con nodrizas que se conserva-
otra parte, el padrino y la madrina, padres espirituales, ron (en Toscana, por ejemplo) estaban firmados por dos
sustituían ese día a los padres naturales. La madre, que hombres: el progenitor y el que aseguraba el servicio; las
recién había dado a luz, no iba al bautismo. Pero había otra mujeres no tenían nada que decir. Parece que los padres
ceremonia en la que estaba directamente implicada: la cere- apartaban sobre todo a los niños más pequeños. Pero ciertos
monia de purificación después del parto. Este rito, heredado hombres delicados sentían malestar ante un niño de pecho
del Antiguo Testamento, fue entendido en primer término plañidero y maloliente; no querían compartir con él a su
como una "purificación" física y moral después del alumbra- esposa. Los curas nunca condenaron la contratación de nodri-
miento. La Iglesia lo transformó en acciones de gracias. zas pues temían que el padre cometiera el pecado del adulte-
Alrededor de cuarent~ días después del nacimiento, la mujer rio. El destete consistía en una etapa tanto más peligrosa
iba a agradecer a Dios por haberla hecho madre y por haber cuanto que coincidía, en general, con la dentición. Como no se
conservado su buena salud; hacía celebrar una misa, daba usaba leche animal, no había un alimento de transición. Las
una ofrenda de acuerdo con sus posibilidades y recibía la mujeres cocinaban durante mucho tiempo cereales y los
bendición del cura. En algunas regiones, esta ceremonia era embebían con su propia saliva en el momento de dárselos al
una oportunidad para un banquete, una fiesta familiar y con niño. Pero una gran cantidad de bebés morían.
amigos, más alegre que el bautismo. En la actualidad denominamos cuidados maternos los que
La lactancia materna nunca es "natural", es más, muestra se adoptan con el niño pequeño. En la hembra humana éstos
una división entre naturaleza y cultura: 6 Depende menos del son especialmente absorbentes y duros, no son instintivos,
deseo de la madre que de-su condición social (véase el capítulo espontáneos, "naturales", sino que siempre se aprenden. Con
siguiente) y de los códigos culturales, religiosos y m édicos en frecuencia, los modelos son inventados e impuestos J?Or los
uso. En la sociedad antigua, la joven madre no podía dedicar- hombres, en nombre de principios considerados supenores Y
que luego son interpretados por las mujeres de acuerdo con su
• Mireille Laget, "La césarienne ou la tentation de l'impossible, XJie etxme comodidad.
siecle", en La médicalisation en France du xme au début du xxe siecle,
Annales de Bretagne et des pays de l'Ouest, t. 86, 1979. Vamos a'dar un solo ejemplo: la faja. Como vimos, ya er a utilizada
6
"Meres et nourrissons", Annales de Démographie 1983, Éditions de
l'École des hautes études en sicences sociales.
en la Roma antigua. Las campesinas del Antiguo Régimen la

38 39
adaptaron a sus necesidades. La faja facilitaba el transporte del siglo XVI. Las protestas de los medievalistas y de los historia-
niño muy pequeño que era llevado al campo bajo el brazo o en una dores de la Antigüedad lo llevaron a predsar que existen dos
canasta. Impedía que el niño que estaba en la cuna se destapara y sentimientos de la infancia: el de las madres y nodrizas que,
lo protegía del frío. La faja funcionaba como tutor: así como se fijaba en todos los tiempos, quieren y cuidan a s us pequeños, y el de
el arbusto a un pie rígido para que creciera derecho, se dirigía el los moralistas, preocupados por la educación, que se moviliza-
crecimiento del cuerpito blando y tierno. Los padres tenían un temor ron a fines del siglo XVII. El debate aún no se ha cerrado. En
que los obsesionaba: la vuelta a la animalidad; una ortopedia todo caso, lo que p arece verdadero es que el lugar del niño en
ingenua tenía como objetivo confirmar la humanización. Durante la la familia fue cada vez más importante a partir del siglo xv.
edad clásica el uso de la faja se fue debilitando: el tronco siguió Para una mujer casada, la esterilidad constituía una prue-
ajustado pero los brazos fueron liberados cada vez más temprano ba. Más allá de los casos de impotencia masculina (que, una
(después de algunos días); y las piernas sólo eran envueltas, no vez reconocidos, llevaban a la anulación del matrimonio), la
fajadas. Este uso persistió hasta el siglo xx. Su abandono coincidió no fecundidad de la pareja se le imputaba a la esposa. Ella era
con nuevas formas de calefacción y de transporte. Pero también hay la que t enía que recurrir a drogas más o menos m ágicas, a las
que ver en él el signo de una revolución más profunda: la imagen del fuentes y a las piedras sagradas protegidas por un santo. Si
.. cuerpo, el estatuto del cuerpo, cambiaron por completo. La historia fracasaba, n o faltaban consuelos, porque los médicos habla-
..i de la faja no agota de ninguna manera la de los cuidados maternos, ban todo el tiempo de los peligros y sufrimientos del parto. La
.. cuya riqueza simbólica y cuya coherencia fueron señaladas por los
e toohistoriadores.
Iglesia no hacía pesar ningún oprobio sobre la mujer s in
progenie. Si había cumplido con fidelidad sus deberes conyu-
J gales, si había multiplicado los rezos y las limosnas, lo único
La relación entre madre e hijo, tan íntima, tan personal, a que le quedaba por hacer era inclinarse ante ·los ·designios
pesar de sus apariencias tiene una autonomía relativa: se divinos e, inclusive, encontrar en su esterilidad una fuente de
inscribe en un conjunto cultural y normativo que la condiciona satisfacción: dispensada de las preocupaciones de la educa-
pero que, sin embargo, es lo suficientemente amplio como ción de los hijos, con sagraba su tiempo y s u eventual fortuna
para que pueda intervenir la iniciativa femenina. a las buenas obras. En todo caso, la esterilidad de una unión
Más allá de la primera infancia, la educación respetaba la no legitimaba de ningún modo la separación de los esposos, ni
división entre los sexos : la madre cuidaba y vigilaba a sus que el marido tuviera una concubina. Por otra parte, una
hijas; el padre, a sus hijos. Siempre se reconoció la función mujer estéril podía criar a huérfanos, que no faltaban. Antes
educadora de la madre por la influencia decisiva que con de la Revolución no existía ninguna forma legal de adopción,
frecuencia ejercía. ¿Es necesario recordar el papel de santa pero la entrega de un niño era una práctica que no impresio-
Mónica con san Agustín? Durante la Edad Media, Guibert de naba a nadie: un matrimonio demasiado prolífico raramente
N ogent, Bernard de Clairvaux, Juana de Arco y muchos otros rechazaría entregar·a alguno de sus hijos a un a v ecina, amiga
cuentan que aprendieron de sus madres a rezar y las verdades o pariente para que lo cuidara y lo hiciera su heredero.
de la fe. Las representaciones de santa Ana son instructivas A la inversa, no estaba de ningún modo prohibido que una
en este sentido: ella e s la que educó a María. En algunas pareja demasiado prolífica limitara su descendencia. La Igle-
imágenes se la ve vestida modestamente con un cesto de sia no era natalista en esa época. Pero los únicos procedimien-
costura a su lado y un libro en la mano: aunque era pobre y tos admitidos eran el casamiento tardío, l a lactancia prolon-
sencilla, está en su papel cuando enseña; es su mayor dign~­ gada o la castidad, esfuerzo heroico, evidentemente excepcio-
dad.7 Philippe Aries8 había creído demostrar que "el senti- nal. Las mujeres abortaban, pero los métodos empleados er an
miento de la infancia" recién comenzó a manifestarse en el peligrosos: caídas, traumat ismos, drogas dificil es de dosificar.
7 J ean Delumeau, La religion de ma mere, Cerf, 1992. ·También perduró el infant icidio, especialmente en el campo.
a Philippe Aries, L'enfant et la oie familiale sous l'Ancien Régime. París, A veces se lo disfrazaba de accidente: se ahogaba al niño, por
Plon y Le Seuil, 1960, reeditado en 1973. (Traducción castellana: Madrid, la noche, en la cama de los padres, por lo que los curas, médicos
Taurus, 1988.) y personas caritativas se esforzaron por imponer la cuna.

40 41
El infanticidio podía tomar la forma de un ritual: la madre s u belleza, o preocupada por apartarla en beneficio de sus
llevaba a su esmirriado hijo al santuario de un santo sanador "a la propias hijas. La víctima a veces tenía la suerte de que la
vida, a la muerte", para que lo curara o muriera; allí, se sometía a prot~giera u_na ma~rina, hada dotada de poderes mágicos.
pruebas peligrosas (por ejemplo, baños en el agua fría de un arroyo). Segun los psicoanalistas, estos relatos toman una vía indirec-
Mucha gente sabía que era demasiado pobre para criar enfermos ta para mostrar y denunciar una figura odiosa e intolerable:
que quedaría n a su cargo, también tenían una oscura conciencia de l~.de la_ mala madre, que detesta y atormenta a sus propios
lo que Darwin y sus seguidores llamaron "selección natural": sólo hiJOS. Sm duda no se trataba de casos excepcionales en una
sobreviven los más aptos. El desarrollo de la medicina logró una época en la que las nodrizas impedían los vínculos iniciales.
gran revolución cultural al imponer la idea de que hay que lograr que Además, estos cuentos, con frecuencia misóginos, muestran
; todos los niños sobrevivan, a cualquier precio. También el abandono mujeres rivales, rencorosas, intrigantes, brujas;. cuando el
~ h acía estragos: por lo que sabemos, aumentaba en períodos de
penurias. A partir del siglo XlX, las grandes ciudades de Europa
padre está ausente pasan cosas ma las. Jun to a estas interpre-
taciones psicológicas, recordemos las condiciones sociohistó-
t abrieron orfana tos para recibir a los huérfanos y a los abandonados. ricas. En el siglo xvr, el derecho romano suplantó al derecho
consuetudinario; el efecto que produjo este cambio fue el
refuerzo de las estructuras patriarcales en las familias. El
Estas conductas no significaron de ningún modo que la
gente fuese indiferente ante la pérdida de un niño: afligía a padre podía desheredar a alguno de sus hijos y otorgarle
los padres, que temían perder toda su descendencia y encon- ventajas a t~ otro. Enamorado de su segunda esposa, en
trarse solos en la vejez. Pero la sumisión a la voluntad divina general más JOven que él, consideraba que los hijos de la
servía de consuelo: "Dios lo dio, Dios lo tomó". El bautismo primera eran un estorbo. La segunda esposa intentaba captar
también aportaba tranquilidad: el niño bautizado accedía a toda la herencia para sus propios hijos. El padre era la
las beatitudes eternas y podía interceder por los suyos. La madrastra.
importancia que se le daba al bautismo explica la gran contro- . La palabra abuela es tardía: r ecién se impone en el siglo
versia con respecto a la cesárea. xvr. Antes se decía "ai'eule", palabra que evoca ba la genealo-
Sin embargo, los padres se angustiaban terriblemente gía, la filiación y, también, el poder y la autoridad. Las
cuando un niño nacía muerto y no había sido bautizado. Por representaciones de santa Ana dan testimonio de esto: en los
eso los religiosos que estaban cerca del pueblo habían cons- siglos XIV y xv, aparece como una especie de deidad má dre,
truido "santuarios de tregua" en los que se depositaba al sentada en un sitio de poder, con María y J esús en s us
muerto mientras los miembros de la familia se acomodaban rodillas. Es matriarca, fundadora de un linaje: la Trinidad en
cerca de él y pedían a Nuestra Señora que lo resucit ara, femenino. En el siglo XVI, su culto desaparece en los países
aunque más no fuera por algunos minutos. La fe hacía que protestantes y la Contrarreforma católica r educe su presti-
vieran cómo se movía el niño y se apresuraran por bautizarlo. gio. Se la representa como a una anciana inofensiva, ya no
En la edad cl¡isica, la muerte también alcanzaba de mane- una matrona del linaje, sino integrada al hogar. En el siglo
ra importante a las mujeres más fecundas. Los viudos volvían xvm la longevidad crece, la familia de tres generaciones
a casarse inmediatamente: los demógrafos establecieron que sucede a la familia de dos generaciones, la vejez deja de ser
en el siglo XVIII uno de cada tres casamientos era un segundo la an t ecámar a de la muerte y la abu ela comienza a tener una
casamiento. La segunda mujer del padre tuvo enseguida misión específica, que apar ece en algunos cuadros de Greuse:
mala reputación: la palabra madrastra que la designa tomó enseña la ternura. Este rasgo se agudiza en el siglo XIX, en el
un cariz peyorativo. En el siglo XVI hubo una t endencia a que enca rna la idealización del amor, la recompensa de la que
remplazar la por "belle-mere",* como un signo de cortesía. Los ha llevado a cabo por completo su función materna. También
cuentos de hadas (La cenicienta, Blanca Nieves) muestran a encarna otro símbolo: el eterno r einicio de la maternidad.
menudo una joven perseguida por una madrastra, celosa de El r ecorrido iniciático de la maternidad construía con
fuerza la identidad femenina, identidad individual y colectiva.
' En español hay una sola palabra para designarla. (N. de la 'j-) Las mujeres apreciaban el valor de los vínculos afectivos.

42 43
Asimismo descubrían la importancia de lo que debían transmi- autonomía económica. Prendía el fuego, cocinaba la sopa,
tir: no sóldla vida y la salud del cuerpo, sino también las bases preparaba las conservas para el invierno. El padre producía
de una cultura, la lengua materna, las creencia~, l~s Pt;i_:neros el trigo, pero la madre, en casi todas partes, amasaba y
saberes, los códigos morales, las formas de soc1ahzacwn. horneaba el pan. Las culturas populares establecían una re-
lación estrecha entre la madre y cualquier tipo de alimento,
tal como aparece en los cuentos: de la madre a la abuela de
2. LA DIVERSIDAD SOCIAL Caperucita Roja, el vínculo pasa por una canasta y un pote con
manteca.
Por lejos que nos remontemos en e~ tiempo, las .socieda~es del
Antiguo Régimen muestran des1gualdad ~ Jerarq~as. Se La madre tenía tambíén a su cargo la conservacíón de la vída y de
.ti 1 nacía noble, campesino o burgués y se contmuaba s~endo~o. la salud de los suyos; durante mucho tiempo fue el primer médico
Los deberes de las madres eran diferentes de un med1o soc1al de la familia. Conocía qué plantas eran útiles, las cultivaba en su
:i al otro. Sin embargo, las estructuras sociales nunca son fijas, huerto o las recogía en los bosques o pantanos; conocía las rogatívas
:~ 1 evolucionan con el tiempo, dan forma, insensible y perpetua- y peregrinajes apr opiados para cada enfermedad. Sus tareas domés-
¡f•
mente a nuevas figuras de la maternidad. En los siglos xv y tícas tenían un valor símbólico: lavar la ropa, limpíar, sígníficaba
XVI el'Renacimiento, la Reforma, el enriquecimiento como borrar las manchas, recuperar la pureza origínal.
co~secuencia de los grandes descubrimientos complejizan
esta diversificación sin provocar, sin embargo, grandes cam- El trabajo de la campesina no estaba disociado de la
bios en las relacion~s entre madres e hijos ni en la idea que maternidad, era su expresión, la consecuencia normal y ne-
existía sobre estas. 9 cesaria; nada la separaba de los hijos, que jugueteaban a su
En la antigüedad en el campo, los niños eran una necesi- alrededor. Desde muy temprano los llevaba a las labores, al
dad absoluta ya que ~seguraban la perm~encia del ~po, el cuidado de la tierra y de los animales y hacía que sus hijas la
recambio de la mano de obra, la manutenc1ón de los ancmnos. ayudaran. Se trataba de una educación a través del ejemplo,
La campesina era esencialmente _reproduc~or_a y alimentado- poco prolija y con frecuencia ruda, en la que no faltaban los
ra, su rol biológico era vital. Perm1tía el nac1m1ento de muchos gritos y los golpes.
niños, menos por pasividad que para compensar de antem~no Mientras la familia rural fue la base principal de la produc-
una mortalidad infantil alta; los amamantaba durante cas1 un ción económica, la función materna y alimentaria de las campe-
año, más si era posible, porque la lactanc~a servía como ~~t~­ sinas siguió siendo vital y el fundamento sólido de su identidad
do anticonceptivo. El tiempo de lactanc~~ er~ e~ de l?s fil- y dignidad. Sin embargo, no idealicemos su destino. El parto era
mas". Por ruda que haya Sido la educacwn rustica, s1em:pre una carga muy pesada: envejecían rápido y morían jóvenes. Y
admitió y protegió, en la medida de lo posible, la ~e~ac1ón la mortalidad infantil multiplicaba los duelos. Las más pobres
privilegiada entre la madre y el niño peque~o. Las canctas, la eran separadas de sus hijos muy temprano, pues empezaban a
ternura y los mimos eran un asunto ~e mu]ere~ ..El padre se trabajar como sirvientas desde los diez años y, a veces, antes.
abstenía, para prevenir toda tentac1ón de debilidad y para A partir de los quince años los jóvenes se integraban a la
mantener intacta su autoridad en la casa. "sociedad juvenil" del pueblo: las chicas por un lado, los chicos
El papel fundamental de la, madre como prov~edora de por otro y ahí se acababa su educación.
alimentos se extendía mucho mas allá de la lactancia. El ama Las cámpesinas también practicaron durante siglos uno
de casa se ocupaba de la huerta, del gallinero, del ta~bo, de de los oficios más viejos del mundo, el de la nodriza contrata-
manera que su trabajo contribuía de manera sustanc1al a la da. 10 Algunas se encargaban durante un período de alrededor
alimentación familiar. Si le sobraban, podía vender sus pro- de tres años de ¡>equeños cuyos padres pertenecían a las
ductos en el mercado, guardar el dinero, tener una modesta
10 Valérie Fildes, lVet nursing. A history from antiquity to the present,

GíovannaFiume (dir.), Madri. Storia di un ruolo sociale, Ma\silio, 1995. Oxford-New York, Base! Blackwell, 1988.
9
7
44 1
capas superiores de la sociedad. Creaban lazos afectivos con de Aquitania, escribió en el siglo IX la primera obra de edu-
ellos, que las llamaban "mamá de leche", y luego seguían cación hecha por una mujer para su hijo, de dieciséis años.
relacionadas con estas familias. La "industria de las nodri- También es reconocida la autoridad que . tuvo Blanca de
zas" contribuía a estrechar los vínculos sociales y la relación Castilla sobre el futuro san Luis o, más tarde, la de Catalina
entre la ciudad y el campo. Estas mujeres tenían un verdade- de Médicis sobre sus cuatro hijos, que fueron reyes.
ro oficio, que fue reconocido como t al durante mucho tiempo,
y no se ponía en duda su competencia. Las viudas se preocupaban por establecer bien a sus hijos a través
de buenos matrimonios o procurando que obtuvieran títulos, cargos,
Sin embargo, también es cierto que esta práctica se fue degradan- prebendas. Sin embargo, su libertad de acción no era la misma en
do poco a poco. Se las acusó de dejar de ocuparse del hijo propio para todas partes. En Florencia, en el siglo xv, tanto ellas como sus hijos
alimentar mejor al que les proporcionaba una renta . Pero si el niño quedaban bajo el restringido control de la familia política.
al que cuidaban moría, la nodriza podía intentar suplirlo por el suyo.
"Lo cambió la nodriza" decían de un niño que decepcionaba a sus A partir del Renacimiento, la función materna de las
...,. padres. También sucedía que las campesinas se hicieran cargo de grandes damas muestra una tendencia a la reducción. El
niños del orfanato, por un salario muy modesto; de éstas se sospe- advenimiento de las monarquías atrajo a las familias acomo-
.. j dadas a las grandes ciudades, que en ese momento eran
1 chaba que privilegiaran a los propios y dejaran morir al ajeno. Los
~· médicos de las Luces persiguieron estas negligencias. En este caso, insalubres y en las que las enfermedades se propagaban
JI los factores económicos jugaron de manera negativa. Durante el rápidamente. Los hijos pequeños eran dejados en el campo el
mayor tiempo posible; además, todos pensaban que una
!. siglo XVIII, las nodrizas contratadas aumentaron en algunas r egio-
nes de manera récord, a causa de la m ecanización de la industria educación rústica, alejada del lujo y del ruido, era más
textil. Frente a la competencia de las fábricas, la esposa del tejedor saludable. Pero enseguida fue n ecesaria la instrucción para
intentó aumentar su producción separándose de los niños que ejercer cargos importantes que, a demás, se vio beneficiada
nacían últimos. Pero entonces no ganaba lo suficiente para retribuir por el impulso del libro impreso. El clero católico creó, en-
convenientemente a una buena nodriza y sus pequeños corrían el tonces, instituciones de enseñanza. Sobre todo después de la
riesgo de quedar desamparados. Reforma, la Iglesia, preocupada por restablecer su influen-
cia, quiso hacerse cargo de las jóvenes generaciones. Las
La historia religiosa se interesa en la actualidad por la in- órdenes religiosas más importa ntes abrieron por todas
dustria de las nodrizas. Las regiones que adoptaron la Refor- partes colegios y pensionados: jesuitas y oratorianos para
ma observaron su declinación, en t anto que las regiones los jóvenes; ursulinas y salesianas para las mujeres. Supie-
católicas la conservaron. ron instaurar una obra pedagógica eficaz y programas que
En las capas sociales superiores, los niños eran criados respondieran a las necesidades de la clase dirigente. Tanto
para dominar, para asumir altos cargos, para incrementar el que, con mucha frecuencia, un niño de los sectores más altos
poder y el prestigio de un linaje. Las damas de estos sectores, deja ba a las nodrizas para entrar en un internado. La sepa-
orgullosas de su origen, adherían a estos objetivos. Su papel ración de las madres y de los padres no favorecía en n ada los
educativo evolucionó con los siglos. Raramente daban el vínculos recíprocos. Sin embargo, los jóvenes de ambos
pecho y casi nunca "mimaban" a los hijos, a los que confiaban sexos volvían a la casa paterna hacia los dieciséis años y
al servicio doméstico: nodrizas, gobernantas y, luego, precep- ahí podían restablecerse las relaciones afectivas. Así, Mme.
tores. En los tiempos de la caballería se ocupaban especial- de Sevigné le tomó cariño a su hija, la futura Mme. de
mente de las hijas, futuras damas de castillo (o futuras Grignan. Además, el éxito de la Reforma modificó la jerar-
abadesas). Los hijos las abandonaban a los siete años, aleja- quía de las virtudes: el celibato religioso perdió su prestigio,
dos del hogar familiar para aprender el oficio de las armas al los lazos familiares fueron tan apreciados como el honor
lado del señor feudal. Pero seguían m anteniendo el vínculo y nobiliario, el "matrimonio" empezó a tomar importancia
a veces intentaban conservar su influencia. Dhuoda,duquesa dentro del mismo "linaje", los deberes "naturales" de la
'
46 47
madre adquirieron valor. Esto se percibe, por ejemplo, en la tropos, fundan asociaciones femeninas para socorrer a las ma-
correspondencia de Louise de Coligny, casada con Guillermo dres más pobres y alentarlas para que den de mamar. Por
de Orange. ejemplo, la Junta de Damas de Madrid, o la Société de charité
En los estados católicos, las capas superiores de la sociedad maternelle, de París. Estas instituciones tuvieron un auge ma-
del Antiguo Régimen parecen calcar la relación madre-hija de yor en el siglo XIX.
la relación padre-hijo, reduciendo la dimensión carnal y
afectiva. N o porque las damas hayan querido asimilarse a los Podemos designar como "burguesas" a todas las plebeyas
señores y renegar de la diferencia entre los sexos. Ellas que no trabajaban en el campo: mujeres o hijas de artesanos
elaboraron una femineidad disociada de la reproducción, o de comerciantes; mujeres o hijas de hombres que ejercían
basada en el encanto, la seducción, el refinamiento de las profesiones "liberales" (notarios, abogados, médicos); mujeres
maneras y de los sentimientos. El amor cortés, relación o hijas de "oficiales" que servían en una administración
nueva entre hombres y mujeres, forma sutil de emancipación señorial o real El surgimiento de estas categorías se percibe
-o de dominación- femenina, nació en una elite aristocrática. a partir de las Cruzadas, que estimularon los intercambios.
Más tarde, las "Preciosas" expresaban la misma tendencia: Luego, progresan gracias al desarrollo económico posterior a
rechazaban el matrimonio, es decir, el proyecto de hijos, o lo los grandes descubrimientos; su cantidad, su riqueza y su peso
retrasaban al máximo. Ponían en primer plano los placeres social no dejó de incrementarse. Algunas burguesas vivían en
del espíritu y del corazón, cultivaban el arte del lenguaje, las ciudades, otras en los pueblos. Casi todas eran laboriosas.
dibujaban el mapa de la ternura. Las más creativas, en lite- En la Edad Media ejercían oficios, se agrupaban en corpora-
ratura, no hablaban nunca de sus hijos, pero se explayaban ciones y disponían de una real autonomía económica. Pero, a
sobre la relación amorosa en la que se aguzaba la delicadeza partir del siglo XIV, se vieron rechazadas poco a poco por la
de las emociones, en la que se desencadenaba la intensidad de competencia masculina. En el siglo xv, los legistas partidarios
las pasiones. Esto es lo que hace Mme. de la Fayette, autora del derecho romano restablecieron las prerrogativas patriar-
de La princesa de Cleves. Disociada de la maternidad, esta cales e hicieron que las esposas volvieran a la vida doméstica.
cultura elitista no dejó de ocuparse de las vivencias mater-
nas. La gran dama sabía introducir a sus hijos adolescentes En estos sectores, la Reforma no modificó en nada los comporta-
en el medio elegido, transmitir códigos y saberes referentes mientos. Lutero, Calvino y otros reconocían las cualidades de las
a las actitudes y a las vivencias. Como reina de la casa, mujeres y su dignidad, pero sin proponerles misiones realmente
gobernaba a las empleadas domésticas pero también, de un nuevas. Las madres protestantes tenían que ser lo suficientemente
modo diferente, a los visitantes habituales de su salón. Los instruidas como para leer la Biblia con sus hijos e inspirarles el culto
señores la rodeaban de homenajes, le testimoniaban respeto de las virtudes cristianas. Algunas llevaron los rigores puritanos
y cortesía. Su prestigio fascinaba a los hijos, su gracia, su hasta la obsesión. La mayoría adquirió una conciencia más firme de
tacto y su exquisita urbanidad los seducían. Si quería, podía la responsabilidad individual. Las que emigraron a América del
ejercer una influencia considerable sobre ellos. Norte mostraron con frecuencia un coraje y una determinación
ejemplares. Las mujeres protestantes también fueron las que mejor
Las grandes damas se cansaron de dar a luz repetidamente al aceptaron las prácticas anticonceptivas e, inclusive, el aborto.
servicio de un linaje masculino. A partir de fines del sigloxvn las
familias de los duques y de los pares, en Francia, no tenían más En general, las burguesas estaban íntimamente asociadas
que dos hijos como promedio. También en este medio se iniciaron con la actividad de sus maridos a los que ayudaban de la mejor
nuevas formas de solidaridad. La beneficencia, la ayuda a los manera posible. Cuidaban con gusto a sus h ijos y sólo les
pobres y a los enfermos siempre habían formado parte de los confiaban a las nodrizas a los hijos menores, cuando tenían
deberes de la señora del castillo (en Italia se habla de mattrona· muchos. En la edad clásica, las más ricas, imitando a las
ge). A fines del siglo xvrn se atraviesa una nueva etapa cuando nobles, enviaban a sus hijos mayores -sobre todo a los varo-
grandes damas iluminadas, siguiendo los consejos de los filán- nes- como internos en una institución de buen nombre. Las
~

48 49
madres modestas preferían las pequeñas escuelas parroquia- permitiría casarse y, a veces, no tan tarde como para no poder
les o comunales. Los hijos debían suceder al padre y se tener hijos . . . . .
formaban con él. Las hijas estaban destinadas al matrimonio Con frecuencia las madres más carenc1adas eran las VlU-
con un compañero, un compadre o un discípulo del padre: la das y las esposas ~on maridos que no podían trabajar. Pe~so­
madre las preparaba para esto enseñándoles no sólo las nas caritativas o la Iglesia, madre de los pobres, las socor~1an.
tareas del hogar, sino también las maneras de ayudar al jefe Pero esta ayuda no bastaba en los períodos ~e penurias Y
de la familia, los usos y costumbres de su medio profesional, hambrunas, reiterados en ese entonce~: ¿Cuantas madres
las relaciones útiles. vieron morir miserablemente a sus hiJos? Los padres de
En el caso de los burgueses, el matrimonio era más impor- Pulgarcito prefirieron que se perdiera en el bosque. ~veces
tante que el linaje, la familia se reunía alrededor de la pareja sucedía que alguno de los hijos necesitados fuese _elegido por
y de los hijos. La figura del padre era dominante, no sólo un matrimonio sin descendencia. A falta de adopción legal, la
porque era el jefe de la familia y, a menudo, el jefe de la adopción de corazón y conveniencia perduró: a veces era un
empresa, sino también porque adquiría, perfeccionaba y trans- simple regalo para el niño, por acuerdo verbal entre dos
mitía saberes cada vez más elaborados. Su mujer e hijos veían
su trabajo y sus méritos; eventualmente podían admirar sus mujeres. h" · f d 1
En todas las épocas hubo jóvenes que tenían IJOS uera e
éxitos, que permitían el ascenso social. La madre colaboraba matrimonio. Su suerte, y la del hijo, cambió con el correr
con el padre en lo que éste necesitara pero, sobre todo, del tiempo. Si el padre del niño era el señor del lugar, en
administraba la casa con economía y competencia, dirigía a general éste se hacía cargo del bastardo, como una prueba de
las sirvientas (si las tenía) y cuidaba a su progenie. Aprendió virilidad: lo criaba, lo establecía y tambié~ ~seguraba el
a hacer las cuentas mucho mejor que la campesina y que la porvenir de la madre. Este intercambio cons~Itma ~na forma
mujer de la nobleza. Cuando los recursos del matrimonio lo de vínculo social entre la nobleza y los med10s soc1ales m_ás
permitían, buscaba ciertos refinamientos relacionados, en modestos. El ejemplo venía de arriba: los reyes _de Franc1a,
primer término, con el bienestar fisico de los suyos, como ropa entre otros no tenían en cuenta las amonestacwnes de los
fina y abundante, muebles sólidos lustrados a la cera de abeja, confesores ~n este sentido. Los campesinos y los burgueses
un alojamiento amplio y bien surtido, vituallas elegidas y concebían más raramente hijos ilegítimos. En todo caso, en la
cocinadas por ella misma. época clásica, seguía siendo el hombre q~ien hacía.al bastar-
Todos los historiadores están de acuerdo en que en estas do. Las perspectivas comenzaron a cambiar en el ~1glo~VI. El
capas medias de la población, en estos matrimonios muy concilio de Trento reforzó el sacramento del matnmomo Y se
solidarios, se desarrolló poco a poco una concepción nueva de volvió impío y vergonzoso engendrar un _ba~tardo. ~sto no
familia, basada en el afecto y en el cariño recíproco, que significó que los seductores se hayan hmlt~~o, smo que
favorecía la expresión de los sentimientos. dejaron de confesarlo. Para proteger a est~~ nmos, actuaron
En el Antiguo Régimen, una chica no podía casarse sin conjuntamente el poder temporal y el esp1ntual.
dote. Las más pobres renunciaban al matrimonio y, por ende,
a la maternidad. A veces trabajaban como domésticas. Algu- En Francia, en 1556, un edicto real imponía que toda mujer o
nas podían ser convocadas para ocuparse de los hijos de sus muchacha declarara su embarazo ante las autorida~es, de _otro
empleadores o para hacerse cargo del cuidado de los cuerpos modo, sería castigada con ia muerte o su hijo moriría s_m ba~t~z~r.
más repulsivos. Este contacto les daba la oportunidad de un Este edicto tenia tres objetivos: prevenir el aborto y el mfant1c1d10;
acercamiento recíproco con los pequeños. Estas sirvientas asegurar el bautizo del hijo, es decir, su vida eterna, y proteger a la
luego tenían en la familia un lugar privilegiado; con ellas se familia y a su "fruto". En efecto, muchas muchachas_cedían ante las
hablaba francamente y no dudaban en intervenir cuando promesas de matrimonio: de esta manera las autondades se es_for-
estaban en juego los intereses de alguno de los niños. Moliere zaban por encontrar al seductor. Se esperaba que la muchacha dtera
da cuenta de esto. Otras sirvientas lograban economizar algo a luz y, cuando los dolores eran más fuertes, se le pregun~ba el
de su modesto salario, de manera de alcanzar la dote que les nombre del cómplice; se pensaba que, asustada por la perspectiva de
t

50 51
la muerte, no se atrevería a mentir; el hombre en cuestión era Capítulo III
obligado a contribuir con la educación del hijo. Estos recursos eran
posibles en las comunidades parroquiales reducidas, en las que todo LA MATERNIDAD GLORIFICADA
el mundo se conocía. Las grandes ciudades inventaron otro paliati-
vo: los "refugios". Estos establecimientos, dirigidos por religiosas,
recibían a las jóvenes embarazadas, echadas por sus familias o
patrones. Allí, las pecadoras vivían en una comunidad cerrada
sometida a una severa disciplina de trabajo y de oración. En cuant~
nacía, se bautizaba al hijo del pecado y si su madre no podía o no
quería criarlo, se lo enviaba al orfanato. La madre podía quedar allí
como nodriza y tenía varios bebés a su cargo, que se renovaban
sucesivamente. Podía irse cuando lo decidier a.

Pero el mal se agravó en el siglo XVIII, porque la autoridad de Durante el siglo XVIII, la influencia de la Iglesia declinó por
la Iglesia declinaba y , sobre todo, porque en una sociedad que efecto de una secularización general de las ideas y de las
se había vuelto más compleja y con mayor movilidad, el costumbres. La filosofia de las Luces cuestionó todas lastra-
control de las costumbres y la vigilancia de las muchachas diciones, todas las jerarquías, y se esforzó por pensar; en un
planteaban problemas insolubles. Por otra parte las chicas nuevo tipo de sociedad. Así, le otorgó un lugar especial a la
astutas intentaban que un hombre rico (pero i~ocente) se maternidad, colocándola al servicio del hijo, futuro del mun-
hiciera cargo del embarazo, para obtener subsidios. Los jue- do. La mujer, que seguí~ estando subordinada all_J.om~re, fue
ces, desconfiados, no daban curso a los reclamos. Estos emba- valorizada como madre: J¡jn .e l plano piológico, la disección Yel
razos mal asumidos llevaron cada vez con mayor frecuencia al microscopio emanciparon la mirada médica de la autorida~ de
inf~~ticidio. Para combatir este crimen, los poderes públicos / ' ) los Antiguos y de la autoridad religiosa; el cuerpo ~e la.mUJer,
facthtaron el abandono: en Francia, cada orfanato estaba primer refugio de cualquier ser hum_ano, se volv1~ digno de
ob~igado a construir un "torno", cilindro que daba vueltas, atenciones y cuidados':>.~~el plano soc1~l, la compas16n ma~er­
abierto en un costado, en el que anónimamente se podía na fue convocada para:·socorrer a los desposeídos, para pahar,
colocar un recién nacido para que fuese inmediatamente al menos en parte, los sufrimientos provocado_s por la : evolu-
recibido. En las vísperas de la Revolución Francesa, eran las ción industrial.}~ glorificación .de la m~terrudad ~e rmpuso
muchachas l as que engendraban los bastardos, solas . durante todo él siglo XIX y la pnmera mttad del s1glo XX. Se
Las expresiones "niñas madres" e "hijo natural" son de esta trata de una nueva forma, buenaza y paternalista, del patriar-
época y dan cuenta de un cambio de las representaciones. Dar cado. Alejó a las mujeres de la vida pública pero no las encerró
un lugar en el vocabulario y en la sociedad a las madres sin en la casa. De manera indirecta, y siempre bajo control, las
marido significaba admitir, implícitamente, que las mujeres asoció con los grandes cambios.
~espondían solas por sus hijos, que el grupo madre-hijos podía
Ignorar al padre y arreglárselas sin él.
l. LA INVENCIÓN DE LA BUENA MADRE

-'í"Én la época de las Luces, los juristas descubrieron el "derecho


/ )natural" y los. "derechos del hom~re": afi:maron e~ va~or i.n-
trínseco del individuo frente a las Jerarqmas, a las mstituclO-
nes y a las comunidades. Pero, ¿la madre era un i~dividuo?
Los científicos proporcionaban una respuesta negativa a esta
pregunta, apoyándose en las jóvenes ciencias que surgían en
53
52
ese entonces (la an&.tomía, la fisiología, la psicología) y asigna- que el finalismo de esta época concluye que~ del hecho de que
ban la "naturaleza femenina" a la función materna y a la pueda serlo, debe serlo e, inclusive_, no_~eh,; se~ ?tra c?sa
dependencia._) ....;: _ _";) que esto. La "mujer moral" y la "muJer f1s1ca. esta mve~tl_d~.-
A partir de mediados del siglo XVII, el m édico británico , por su sexo. Los m édicos insistían en su "exquisita" se?s1b1~·
William Harvey estableció que las hembras mamíferas coope- dad, vinculada con la ramificación de sus vasos y nervios baJO
raban en la concepción al producir "huevos" (la palabra óvulo una piel muy fina. Permanentemente asaltada por una gran
recién aparece a fines del siglo xvm: 1789) en los que se variedad de sensaciones, era mucho menos capaz que el
desarrollaban los embriones. Por consiguiente, su contribu- hombre de concentrarse y de reflexionar; por consiguiente, su
ción no era inferior a la de los machos (contrariamente a las instrucción debía mantenerse dentro de ciertos límites. Por el
afirmaciones de Aristóteles y de Galeno), sino diferente. Este contrari~ lil"sensibilidad desarrollaba cualidades preciosas: ~j
saber se impuso lentamente. En el siglo XVIII, naturalistas y la ternuta, la piedad, la compasión, la beneficencia. Por lo
médicos afirmaban que en la obra de la procreación "la mujer tanto la mujer estaba calificada para cuidar y consolar a los t:'
es igual al hombre", pero su discurso privilegiaba el tema de que s~frfan, comenzando por sus hijos ~ parientes. Pero,la
la diferencia. Describían la "naturaleza femenina" como un
todo homogéneo y original. El inventor del estereotipo fue el
sensibilidad también podía provocar pasiOnes tremend~~; ,
La medicina d e mujeres (ginecología, obstetricia) eñtró en
1
doctor Pierre Roussel, autor de Systeme physique et morale de una era de progresos. Sin duda, los médicos dedicados a ella

!
la femme, publicado en 1775, que tuvo un éxito extraordina- a veces estaban guiados por la ambición de conquistar terre-
rio. Su "sistema" consistía en coordinar el sexo, el cuerpo y el nos ocupados hasta ese momento por las parteras. 1 Pero
alma, partiendo del sexo, fuerza determinante: en la mujer también estaban motivados por los cuidados del feto y de la
todo es mujer. El autor se explayaba acerca de la libertad de que lo transportaba. "Las mujeres encintas d~~en ser objeto
la mujer en relación con su cuerpo: el determinismo biológico de benevolencia activa, de un respeto rehg10so, de una
era inexorable. especie de cult o", escribía el doctor Marc en 18~6 . Y proponía
La anatomía femenina muestra cuán "débil" es la mujer: los
medidas elocuentes sobre la suerte de las muJeres. Muchos
abortos -sostenía- er an causados por la brutalidad de los
1
huesos son pequeños y menos duros que los del hombre, la caja 1 maridos borrachos. También pretendía exceptuar a las muje-
torácica es más estrecha; la pelvis más ancha impone a los fémures res embarazadas de los trabajos duros, de los que daba una
una oblicuidad que dificulta la marcha. Los tejidos "esponjosos" y descripción agobiante. En esa época se agravó la mo~alidad
húmedos se inflaman con facilidad, la piel es frágil, los músculos materna, aumentaron el raquitismo, la tuberculosis y los
y fibras son blandos y delgaduchos, el cerebro es pequeño. El que peligros del parto. Las mujeres de los sectores popular~s. se
esté erguida implica para la hembra humana un incremento de los agotaban en el trabajo del campo después de la desapa~c16n
riesgos: de aborto durante la gestación, de caída de los órganos, de de los barbechos y en el de las ciudades, en las fábncas Y
un mayor sufrimiento en el parto, de várices, etc. Todas estas talleres. En los sectores más acomodados, la educación de las
condiciones dejan entrever el "estado pasivo" al que la naturaleza jóvenes de las ciudades era deplorable: salían poco;•les f~taba
destina a la mujer. Esta debilidad es el signo de una predestinación: el aire y el sol, permanecían encorvadas sobre los trabaJos de
el cuerpo blando podrá deformarse de acuerdo con las necesidades de costura. La "debilidad del sexo" no era un hecho natural, pero
la reproducción, la pelvis ancha contendrá al feto, el esternón su realidad en ese momento de la historia incitó a los médicos
.i cincelado dejará que aumenten los vasos de las mamas. "Todos estos a protegerlas dejando que hici~ran ~eposo_en sus casas.
•i¡ hechos prueban que el destino de la mujer es tener hijos y alimen- Al mismo tiempo, la mortahdad mfantll, aceptada h asta
~ tarlos", se lee en la Enciclopedia. Esta conclusión se hará más fuerte ese momento con resignación, comenzó a verse como un gas-
en los anos siguientes y todos los descubrimientos que se realicen to escandaloso. Los economistas afirmaban que la riqueza de
serán interpretados de manera tal de confirmarla . las naciones se construía gracias a la cantidad y calidad de sus
.' /iJEl cuerpo de la mujer es apto para la maternidad, con lo • J acques Gélis, La sage-femme et le médécin, Fayard, 1988.
J} '
54 55
t
habitantes~·.-Pero, sobre todo el cuerpo médico observaba que nes familiares. "Si las madres se dignan a alimentar a sus hijos, las
el hijo es el padre del hombre: de los cuidados que recibía 1 costumbres se transformarán por sí solas, los sentimientos natura-
J
dependían la salud física y moral del adulto que sería luego; les se despertarán en todos los corazones, el Estado se repoblará;
su cuerpo mortal tomó tanta importancia como su alma 1 este primer punto, este único punto va a reunir todo" (Emilio, libro
inmortal, y su bienestar tanto como su salvación eterna. Los I). Esta idealización contenía límites y amenazas. Rousseau señaló
médicos de las Luces impusieron el dogma de que todo niño .1 varias veces que los hombres eran los que tenían que establecer los
concebido debía poder nacer y vivir en las mejores condiciones 1 principios educativos y que las madres debían conformarse con las
posibles. ·~a hecatombe de los lactantes se atribuyó a la indicaciones paternas. También afirmaba la intención de encerrar
utilizacióh de nodrizas. El cuerpo médico denigró a las nodri- a las mujeres en la función materna, al servicio de los hombres. "No
zas mercenarias, ignorantes, rutinarias, sucias, indiferentes existe ninguna paridad entre los sexos en cuanto a la consecuencia
a los gritos y sufrimientos del bebé. Todo el desprecio de las del sexo. El macho es sólo macho en ciertos momentos, la hembra es i
¡¡
clases medias por los humildes estalló en estas ideas. Se hembra durante toda su vida o, al menos, durante toda su juventud; f¡
denunciaba el modelo aristocrático con hosquedad: la gran todo le recuerda permanentemente su sexo y para poder llevar a
dama que le negaba su leche al hijo "traicionaba la naturale-
za" y daba pruebas de una odiosa dureza del corazón. De este
cabo convenientemente sus funciones, tiene una constitución en
relación con él. De la buena constitución de las madres depende, ~
modo, la burguesía, por intermedio de los médicos, tomó en principio, la de los hijos; del cuidado de las madres depende la
distancia para afirmar sus propios valores. El cuerpo de la primera educación de los hombres; de las mujeres dependen tam-
mujer se convirtió en la matriz del cuerpo social: había que bién sus costumbres; pasiones, gustos, placeres, hasta su felicidad.
readap~rlo a la función reproductora. Pubertad, matrimo-
nio, embarazo, parto y lactancia eran etapas que había que
preparar desde el punto de vis!_a de la higiene y , también,
De manera que toda la educación de las mujeres debe ser relativa a
los hombres" (Emilio, libro V). Finalmente, un último deber: en el
final de La nueva Eloisa, Julia muere después de haber salvado a su
1
desde una perspectiva moral:tEI amor materno, la consagra- hijo de ahogarse. El amor materno es, por naturaleza, heroico, está
ción total de la madre a su hijo~ se convirtió en un valor de esta listo para los mayores sacrificios. La buena, la verdadera madre, se
civilización y en un código de buena conducta.\ inmola por su hijo.
El cantor más conocido del amor matermres-Jean-Jacques
Rousseau. N o era católico y no veneraba a la Santa Virgen; fue Rousseau atrajo la atención de sus contemporáneos sobre
un hijo sin madre e idealizó el amor materno . Desplazó lo la importancia del papel de la madre en la educación. Al
sagrado, sacándolo de la religión para inscribirlo en la familia preferir para el niño la naturaleza a la cultura, el afecto a la
y centrarlo en la buena madre. autoridad, la felicidad a la salvación, comprometió a toda
la educación en una perspectiva más materna que paterna. Y,
Reformar la educación era en ese momento una preocupación por supuesto, también valoraba la función materna más de lo
esencial para todos los que querían cambiar la sociedad. Según que nunca se había hecho. De manera que los lectores y, más
Jean-Jacques, lo que arruina al hombre son los artificios de la aun, las lectoras, quedaban seducidos. Muchas mujeres en-
civilización, no el pecado original. N o hay necesidad de "guiar" al contraron en estas ideas, con alegría, un reconocimiento de su
niño, basta con dejarlo crecer según su naturaleza en total libertad. función, una rehabilitación de su diferencia. A partir de ese
La mujer, más cercana a la naturaleza que el hombre, debe volver a momento las madres comenzaron a apoderarse de su progeni-
tener una fuerte presencia frente a sus hijos. "La madre quiere que tura, como lo muestran varios cuadros; buscaban con mayor
su hijo sea feliz, que lo sea desde ahora. En eso tiene r azón'' (Emilio, gusto la compañía de sus hijos y parecían encontrar placer en
libro 1). Naturaleza, libertad, felicidad, palabras clave de la filosofía ello. En los sectores modestos, las mujeres apreciaban poder
de las Luces. Rousseau se convirtió en el apóstol apasionado de la cuidar a sus niños placenteramente, en lugar de trajinar bajo
lactancia materna. No por razones médicas, sino porque valorizaba .las órdenes de l9s maridos. De este modo, el amor materno se
el vínculo afectivo, que se efectivizaba a partir del contacto carnal volvió, poco a poco, objeto de un verdadero culto. Escritores y
entre madre e hijo, afecto que iluminaba y transfiguraba las relacio- poetas del siglo xrx celebraron "la maternidad con lirismo, con

56 57
efusión, como una maravilla desconocida hasta ese entonces. el pueblo, podría darle pan a sus hijos. Pan, pero también Justicia
Junto a nuevas expresiones de gratitud y ternura, el análisis de y Libertad. Entraron deliberadamente en la acción política en tanto
las relaciones que unían a la madre y al hijo se hicier?n más "madres de las generaciones futuras", encargadas de construir el
sutiles, más penetrantes. Balzac, hijo abandonado, puso el porvenir. Las que sabían leer se dedicaron enseguida a la instruc-
acento en la alegría carnal y afectiva, como preludio de losjuegos ción cívica de los jóvenes. Clubes y sociedades · de "ciudadanas"
sexuales. Michelet se anticipó a las investigaciones de Freud. aparecieron por doquier, hasta en los pueblos; allí se les leía a los
1 niños el Contrato social, se les hacía cantar himnos patrióticos y

~
"¿Son un ser o dos? Podríamos dudar. Desde el principio hasta el aprender de memoria la Declaración de los derechos.
final, él está constituido por su sustancia. En ella él tiene su
verdadera naturaleza, su estado más dulce de beatitud profunda, de A fines del siglo xvm, la cultura francesa estaba en su
paraíso. Dios está allí. Ella es lo natural y lo sobrenatural. Debe ser apogeo. Los ecos de la Revolución se propagaban por toda
así. Es enorme, excesivo. Pero, ¿qué hacer? Es nuestra salvación. Europa. Bettina Brentano sólo tenía 15 años cuando su
Ahí comenzamos, por una idolatría, un profundo fetichismo de la madre, Sophie von La Roche, le hizo leer en voz alta los
mujer. Y a través de ella alcanzamos el mundo." (Nuestros hijos, discursos de Mirabeau. 3 Las italianas y, en primer término,
1869.) Eleonora Fonseca Pimentel, en Nápoles, se movilizaron du-
rante el triennio (1796-1799). En Inglaterra los cambios
Este poder de la madre sobre el hijo, esta influencia decisi- fueron originales. En el otoño de 1791, Francia tenía un
va en los inicios de la vida, constituyp una especie de revela- régimen constitucional que negaba el derecho de ciudadanía
ción. "Todo hombre es hijo de la madre", escribió Michelet. "El a las mujeres, para respetar "el orden de la naturaleza". Al año
hombre obedece ala madre. Le obedece mucho después de que siguiente, Mary Wollstonecraft publicó A Vindication of the
haya muerto", confirmaba el moralista católico Louis-Aimé Rights ofWoman, menos para reivindicar los derechos cívicos
Martín. Misterioso poder. ¿Cómo controlarlo? que para dar CW!nta de una nueva relación social entre los
La Revolución francesa inauguró profundos cambios en la sexos. Valorizaba la contribución eminente de las mujeres en
familia. 2 Limitó el poder paterno y el poder del matrimonio, la prosperidad común y exaltaba, en términos rousseaunia-
instituyó el matrimonio civil y el divorcio. Al desestabilizar el nos, los cuidados de los niños y la consagración de las madres
orden anterior, ayudó a las mujeres a tomar conciencia de su
í' calidad de individuo pero, también, de su responsabilidad
a la vida privada. Pero sostenía que esto no estaba impuesto
ni por su "naturaleza", ni por alguna autoridad. Una madre
social. Por otra parte, las imágenes de la Revolución reempla-

·, zaron la efigie del rey, padre de los sujetos, por poderosas
republicana llevaba a cabo con total conciencia, con toda
lucidez una tarea cívica: esta responsabilidad le permitía
figuras femeninas, como la Libertad, la N ación, la República, una mi~ada clara sobre los asuntos del Estado y, por consi-
nodrizas generosas con los pechos descubiertos: la materni- guiente, le daba derecho a participar de todas las decisiones.
dad alcanzó el rango de símbolo político. Mary instaló la igualdad de ambos sexos en la función
·1 ciudadana, respetando sus diferencias.
A partir de la reunión de los estados generales, muchas mujeres Sin embargo, en 1793,en Francia, la Convención prohibió
asistieron a los debates públicos y participaron de las manifestacio- las sociedades femeninas y, en la primavera de 1794, prohi-
nes acompañadas por sus hijos, puesto que adherían a los nuevos bió que las mujeres entraran a las asambleas políticas. Las
valores. Durante las "Jornadas de Octubre" de 1789, las mujeres del m ás militantes fueron tratadas como "monstruos hembras",
pueblo de París fueron en masa a buscar al rey a Versailles: habían "bacantes", "furias de la guillotina", etc. La reina María
comprendido que solamente un poder cercano al pueblo, elegido por Antonieta fue acusada de incesto. "Architigresa", "loba aus-
tríaca", se convirtió en una figura terrorífica y se unió al
2
VV. AA., Les femmes et la R éuolution Frant;aise, Toulouse, Presses
Universitaires du Mirail, 3 vol., 1989, 1991; Catherine Marand Fouquet, 3 Marie·Clair~ Hoock·Demarle, La femme aux temps de Goethe, París,

Les femmes a.u temps de la révolution, Stock, Laurence Pernoud, 1989. Stock, Laurence P ernoud, 1987.
~

58 59
panteón infantil de las brujas con dientes largos y dedos atena- recursos era el fundamento de su prestigio y de su autoridad:
zados. Al mismo tiempo, resucitó la discusión que basaba la 1 era el señor de la casa. El código protegía celosamente la vida
exclusión de las mujeres en la diferencia de los roles scx:iales. privada. Salvo en caso de escándalos, los jueces no se entera-
ba n de la violencia familiar. La Inglaterra victoriana es otro
"La naturaleza le dice a la mujer: sé mujer. Los tiernos cuidados modelo perfecto d é este nuevo patriarcado. · ·
de la infancia, las dulces inquietudes de la maternidad, ésos son 1 Sin embargo, para ser justos, hay que recordar un viejo
trabajos. Pero, ¿merecen una recompensa estas ocupaciones asiduas?
Y bien, la tendrás. Serás la divinidad del santuario doméstico, reina- ¡ dicho francés: "Los hombres hacen las leyes· las mujeres las
costumbres"; junto al poder del derecho pe~sado instituido
r ás sobre todo lo que te rodea a través del encanto invencible de las J organizado por los hombres, se afirmaba un pod~r de hecho'
gracias y de la virtud" (discurso del convencional Chaumette, 1794). cotidiano, empírico, afectivo, perteneciente a las mujeres:
Dura nte el sigloxrx, dos movimientos de pensamiento tradu-
De este modo, la maternidad, que a comienzos de la Revo- j eron esta convicción: el socialismo "utópico" (denominado así
lución parecía justificar el ascenso político de las mujeres, en por los marxistas, en oposición al socialismo "científico") y la
este momento permitió justificar su invalidación. Napoleón teoría de las dos esferas. •
1

Bonaparte confirmó este sometimiento. Como hombre de


guerra, necesitaba carne de cañón. Las mujeres no podían
El socialismo utópico se desarrolló en la euforia de la
revolución de julio de 1830. La "familia" saintsimoniana •r
hacer la guerra, por lo tanto, debían tener hijos, ser "el molde quería regenerar la sociedad al abolir la dominación masculi-

de los bravos". Si bien creó la primera cátedra de obstetricia
(1806), y organizó la formación de las parteras, esto fue para
na, para que las mujeres pudieran desarrollar, al servicio del
progreso, su intuición y su sensibilidad, complementos de la 1
evitar las pérdidas en el nacimiento. Sólo se ocupó de la razón y de la fuerza masculina. Después de haber reconocido J,,
educación de las niñas para insistir en la necesidad de que a Prosper Enfantin como Padre mítico, la comunidad se
fueran piadosas, dóciles, laboriosas. El código civil de 1804 puso a buscar una Madre. Algunas jóvenes obreras decidieron ~-
(que inspiró prácticamente todas las legislaciones de Europa que la Madre suprema no existía, sino que se encarnaba en •
continental) legitimó la incapacidad civil de la esposa. Los
hijos de la pareja debían someterse a la autoridad paterna. "El
cada.m~mento .en todas las mujeres. N o sólo lograron publicar
un d1anoLa trzbune des femmes, sino que se condujeron como t
hijo concebido en el matrimonio tiene como padre al marido" apóstoles, enseñando y predicando en todas partes invitando
(art. 312). Esta disposición implicó una represión muy dura a las mujeres a asociarse, a buscar un mejor equiÚbrio entre
del adulterio femenino, sufrida, incluso, por grandes damas, paternidad y maternidad , una mayor justicia social. Algunas
como Marie d'Agoult, la princesa Belgioj oso, la señora de sain~simoni~a~ se unieron a los discípulos de Fourier y se
Krüdener y muchas otras. volVIeron fem1mstas antes de tiempo. El socialismo utópico ·
Estaba prohibido averiguar la identidad del padre (art. tuvo su mayor éxito en la primera mitad del siglo XIX. Ann
340) para "asegurar la tranquilidad de las familias", es decir, Wheei:r lo introdujo en Inglaterra. En E uropa, aparecieron
para evitar conflictos de sucesión. Esta prohibición aseguró la comum~ades por todas partes, especialmente en Alemania y
impunidad de los hijos de familia que tenían relaciones con una en Rus1a; otras fueron fundadas en los Estados Unidos· en
sirvienta o la de los jefes de talleres que se interesaban en las Rumania se abrió un falansterio (1844). '
jóvenes obreras. El Código reforzaba la idea de que la joven La teoría de las dos esferas se impus o sobre todo en el
seducida (a partir de los quince años) era la única que estaba en mundo anglosajón. Ruskin fue su mejor intérprete (Of Queen's
falta; ella y su bastardo no tenían ningún derecho y dependían Gar~~n~, 1864). Sedujo a las mujeres porque establecía el
únicamente de la caridad pública. La sociedad laica que h abía eqmhbno entre el mu ndo de las mujeres y el de los hombres.'
surgido de la Revolución Francesa fue dura con las m adres y 4
los hijos. El hombre podía ignorar a una eventu~l compañera Nancy F. Cott, The Bonds of "Womanhood. Woman's sphere in New
England (1780-1835), New Haven, Yale University Press, 1977; Sara M.
y a una progenie ilegítima. Por el contrario, debía "aliment os"
Evans, Les A méricain.es. Historie des Femmes aux États-Unis. París-Berlín
a su esposa y a sus hijos legítimos: su papel de proveedor de 1991. ,

60 61
Esposa, madre, educadora, la mujer a cargo de la vida priva-
da, merecía tanta consideración y respeto como el hombre Las damas organizaron la vida privada a su manera Dar a
productor de riquezas y proveedor de recursos. Catherine ~uz se con~ó para ellas en una manera de afir~ar su
Beecher, entre otras, invitaba a las mujeres a quedarse en el tmportanc~a. Hermanas y primas, vecinas y amigas vivían en
hogar, no por humildad o por espíritu de sumisión, sino, por una sucesión de e_mbarazos, de partos, de alimentación, de
el contrario, para demostrar su superioridad moral y su destete, de cambws de pafiales y cambios de edades. Se
influencia. Se consideraba que la familia, terreno de la mujer, ocupaban de sus hijos con la ayuda de niñeras; intercambia-
era un lugar de poder. En nombre de su responsabilidad, la ban recetas y modelos de ropa, consultaban obras de medicina
madre velaba por la virtud de los suyos e intervenía cuando se escritas para ellas, sin renunciar a los "remedios de buena
hallaba en peligro, inclusive en la ciudad, por ejemplo, en el mujer". También leían los numerosos tratados de educación
combate del alcoholismo, la prostitución y otros males. Según que publicaban mujeres.
parece, la mayoría de los maridos aceptó esta intersección de
las dos esferas. Harriet Beecher Stowe, h ermana de Catheri- Entre las autoras más conocidas están las británicas Hamilton y
ne, no dudó en amonestar a su esposo, Calvin, que inclusive Edgeworth; las suizas, Necker de Saussure y de Gasparin· las
aceptaba observaciones sobre su propia conducta. Todos los francesas, de Rémusat, Guizot, Tastu. Muchos periódicos feme~inos
viajeros provenientes de Europa, con Tocqueville a la cabeza, P:~po~ían su~ consejos. La súbita explosión de la literatura para
comprobaron la consideración que se tenía por las mujeres, runos mtereso tanto a las madres como a los chicos. Toda esta
por sus opiniones, por sus reclamos. producción se inspiraba en Rousseau, con algunas reservas ("nunca
¿Existe contradicción entre la efusión lírica que exalta la crió hijos") y en Pestalozzi y Friedlander.
maternidad y las leyes que subordinan a las madres? ¿La
veneración oficial tenía como objetivo compensar su suje- Las mad~es de la sociedad cuidaban con rigor los estudios
ción y dependencia? Hay que recordar que las sociedades Y la educación moral. Con frecuencia, la fe cristiana era el
occidentales estaban entrando, al mismo tiempo, en las centro de este universo. 5 Para las católicas María reina del
angustias de la revolución industrial y en la difícil elabo- Cielo, simbolizaba los valores femeninos: ~imultá~eamente
ración de la democracia. Inmersa en cambios tan importan- virgen y madre, desafiaba a la naturaleza y a la ciencia; ·
tes, la gente necesitaba una vida privada, estable, conserva- expresaba el sueño de una reproducción disociada del coito y
dora, tranquila; todos deseaban encontrar una figura tutelar de los partos. Las protestantes meditaban sobre la Biblia. El
infinitamente tierna y dedicada, "ángel del hogar", madre celo de las madres educadoras no llegaba a dar el pecho a
mítica. caus~ de la prohibición que seguía pesando sobre l~s
relac_w~~s sexuales. Por con~iguiente, el empleo de nodri-
zas siguio prosperando en Occidente, con algunas variantes:
2. LA EDUCACIÓN MATERNA en ~l sur de los Estados Unidos dominaba la nodriza negra;
los mgleses empleaban a niñas madres; los franceses prefe-
Se esperaba mucho de la buena madre. Cuando el progreso rí~n las campesinas casadas. Pero, en esta época, la madre
del capitalismo volvió raras las empresas familiares, el padre cmdaba al recién nacido, de ahí la costumbre de la "nodriza
tuvo que abandonar el hogar para ir a la oficina o a la fábrica. en casa". ·
Disoció su vida profesional de su vida familiar; se habituó a
supervisar a sus hijos sólo, de lejos. La madre, teóricamente La nodriza era, ante todo, un cuerpo, bien tratado pero domesti-
sin la carga del trabajo productivo, se dedicó de lleno a la vida cado. Se la mimaba, su sueldo era elevado, recibía muchos regalos
doméstica y asumió una responsabilidad educativa cada vez dormía en el dormitorio del niño, no en una buhardilla como las otra~
más amplia, inclusive con r especto a sus hijos varones. El
5
centro de gravedad de la vida familiar se desplazó hacia su Bonnie Smith, Ladies of the Leisure class. The Bourgeoises of the
lado. Northern France in Nineteenth century, Princeton University Press, 1991.
Traducción francesa: Perrin, 1990.
62
63
sirvientas. Tenía que estar rigurosamente limpia, pero comía lo que época ~n la qu~ los sexos estaban muy separados. A veces esto
quería y no hacía otras tareas, s alvo un poco de lavado y de costur~. suced1a, también_, con la elección del oficio: madres ambicio-
En la ruda existencia de una mujer pobre, se trataba de un ~ra~o sas y as_t,utas sab1an hacer que sus hijos eligieran trabajos en
paréptesis que podía dejar huellas in~elebles. Pero_l~ expenenci~ expanswn ~n la época de la revolución industrial. El deseo de
implicaba duros sacrificios, porque deJaba a su familia y a su bebe a_scenso soc1alllevó a las pequeñoburguesas a querer conver-
que otra mujer trataba de criar. Antes de ser :mplea~a~ un doctor t~r en "~eñores" a los hijos, aunque el costo implicara restric-
palpaba sus senos, probaba su leche, ol!a su alien~o. SI bien no se le Cio~es msopo_ r tables. Aparece la "madre abusiva". En las
prohibían las relaciones sexuales (nadie se atre~a a apart~ ~otal­ reg¡ones ~ed1terr_áneas, la mamma extiende su influencia. 7
mente a un marido), al menos se las desaconseJaba. yn medico lo ~-a amb1':'alenc1a del amor materno también pesaba sobre
decía cruelmente: "[ ... ] una nodriza tiene que ser considerada como la hiJa. Un VIVO sentimiento de identidad, de afinidad llevaba
una vaca lechera. En el momento en que pierde esta cualidad h~y a ~a madre a ver _a su hija como a un doble, una igual a sí
que echarla". La sensibilidad dem~rátic.~, que se hacía mayor hacia m1sma. La m~má mte~~aba obtener una transparencia abso-
fines del siglo, denunciaba esta situaciOn como escandalos_a y la luta: la mentira y el disimulo constituían faltas muy graves.
asimilaba a la de la prostitución. El impulso que tomó el biberón LB: ~ern_ura Y la confianza establecían una comunicación
puso fin a este escándalo. privilegiada entre madre e hija, mucho más allá de las
palabras. _Inclusive la piedad era totalmente sentimentaL
La verdadera educación comenzaba hacia los tres ~ños.
6
Los estud1?s servían para disciplinar la imaginación y para
o~upar el t1empo, pero las veleidades literarias eran m uy mal
Los textos eran unánimes al respecto: la ternura deb1a ser
mayor que la autoridad. Ya no se trataba de asegurar el poder
y la tranquilidad de los adu~~os, sino de ~ermitir el desar;ollo
v1stas. La educación materna dejaba en la sombra cualquier
saber s_o~r~ el cuerpo y el sexo, aunque tanto los médicos como
i¡1,
de la personalidad de cada nmo. Toda mujer se enorgullec1a de los ~elig10sos. pro_t~staban en contra de este silencio. Los •J
traer al mundo a un hijo, que la unía al mundo de los hombr~s, m~d1cos, ·co? J~sticia, temían la emoción provocada por las .J
que le daba el sentimiento de dominar, a l menos por algun pnmeras perdidas de sangre y, luego, las sorpresas de la
tiempo, a un representante del sexo fuerte . C~mo sa~ía que noche ~e bodas. !'os religiosos sostenían que la virginidad y
iba a perderlo, se unía a él aun más. Se oponta al ngor_del la castid~d perd1an todo valor ~oral si se llegaba a ellas por
padre y protestaba por los castigos corporales. En los paises oscuran_tismo. Era en vano. La mformación empírica que se
latinos logró retrasar el ingreso al internado (alrededor de los proporciOnaba en el campo en otras épocas se debilitó en las
siete años a comienzos del siglo, a los doce .a ~nales) Y ciudades del siglo XIX y nada vino a remplazada.
privilegió la educación externa. El_argumento prmc1pal er~ el
interés del niño, cuya salud fis1ca y moral estaba m~Jor A 1?niña aterrorizada cuando veía que le salía sangre, la madre
protegida si se quedaba con la fa_milia._Las mamás supervi~a­ 1~ d~c1a: ~o e~ nad~, es necesario para portarse bien". Se perdió la
ban los deberes y las lecciones, mclus1ve llegaban a e~~ud1ar SigmficaciOn simbólica de las menstruaciones. Mientras la función
latín. De este modo, germinó y creció entre madre~ hiJO una materna era llevada al pináculo, las hijas ignoraban sus condiciones
intimidad ambigua en la que Freud encontrarla formas biológicas; su "inocencia", su pudor, quedaron más a1lá de la concien-
patológicas. P ara quedarse con los hijos, algunas madres cia._ Eran unas "to~~itas". T~d? _el mundo admitía que el único que
intentaban retrasar sus matrimonios, proc~rán~oles una t~ma la responsabilidad de IniCiar a la joven esposa era el marido.
amante discreta. La mayor tristeza de una mu)er piad~sa_era Sm embargo, las madres intentaban despertar el "instinto materno"
ver cómo su hijo se alejaba de la práctica rel~giosa para 1mitar de las bijas. Por ejemplo, hacían que criaran un gatito 0 un perrito
a los hombres. Sin embargo, muchas mujeres conservaron o l~s convencían para que fuese la madrina (espiritual) de un niño.
importantes medios de acción y de influencia. ~on frecuen- ~l mstrumento elegido fue la muñeca: a comienzos del siglo este
cia, la elección de la nuera se hacía entre mujeres, en esa Juguete tenía la apariencia de una joven elegante como para que las

& Jean-Noel Luc, L'invention dujeune enfant au XJXe si~le, Belin, 1997. ' Dominique Fernandez, Mere'Méditerranée, Grasset, "Poché", 1965.

65
---~--

pequeñas tuvieran ganas de crecer y de ser hermosas; hacia 1850 los cera, lavandera, florista, etc.) que deseaban transmitir a sus
fabricantes empezaron a presentar muñecas bebés (asexuadas) que hijas; otras ayudaban a los maridos, artesanos o pequeños
tuvieron un éxito inmediato. La niña jugaba a la mamá. comerciantes. Si el trabajo aumentaba, estas trabajadoras
buscaban una nodriza en el vecindario; luego, enviaban a los
En la pequeña burguesía el poderoso factor de cambio que niños a la guardería más cercana y, finalmente , a la escuela.
constituía el deseo de ascenso social llevaba a l~s madres Y a Las más pobres hacían que la hija mayor, que a veces tenía
las hijas a la pesca de un m~"?do. A fi!les de siglo, algun_as siete u ocho años, cuidara a los menores; de este modo, al
madres trataban de que sus hiJaS estudiaran para que pudie- menos, se aseguraban una mínima supervisióri. Este trabajo,
ran ganarse la vida y progresar en e_l camino de _la autonomía. que era pesado, no impresionaba a nadie.
Pero la instrucción y la cultura podian ser el or~ge~ de ~aves Mucho peor era la condición de las madres obreras en las
conflictos entre madres e hijas. En 1830, las samtsimomanas ciudades industrializadas. Su trabajo se convirtió en una
empezaron a tomar distancia: en sus me~o~as, Suzanne necesidad para el capitalismo conquistador que quería
Voilquin maldice a su madre, san_turrona y hm1ta~a. A ?nes tener una mano de obra dócil y mal paga en las nuevas
del siglo, la enseñanza secundar~a y, luego, la umvers1~ad, máquinas. La industrialización produjo, por grupos com-
comenzaron a recibir al sexo débil. Esta apertura marco un pletos, un nuevo tipo de madres que trabajaban fuera de su
cambio en la historia de las mujeres, pues cuestionaba la casa entre doce y catorce horas por día, y que volvían
teoría de las dos esferas. Las madres no fuer~n las únic:;ts en extenuadas, hurañas, incapaces de asumir las tareas ma-
inquietarse. Freud observaba que estas chicas est':ldiosas ternas y domésticas más fundamentales, incapaces de trans-
rechazaban la "castración", les faltaba la tendencia a la mitirles a las hijas los menores rudimentos de la cultura
pasividad y al masoquisJ?o que les a~ri~a el hecho de ~onver­ femenina tradicionaL
tirse en mujeres, es decir, en su opimón, de convertirse en
madres. La anorexia mental, enfermedad que golpeab~ so.b re En general, las que tenían este empleo eran de origen rural, no
todo a las jóvenes, emergió en _la noso_grafía durante el ulbmo tenían oficio, ni marido, o el marido estaba desempleado o enfermo,
cuarto del siglo XIX y los médtcos la mterpretaron como una en el hospital o en prisión, o era un borracho que se tomaba toda su
perturbación de la relación con la madre. En 1943-1945, paga o que había desaparecido. Pero, según las normas admitidas,
Hélime Deutsch en su Psicologfa de las mujeres, deploraba el salario de una mujer era sólo un "salario de apoyo", es decir que
que las intelectu~les, madres "masculinas", no supier~n arre- la madre sin ayuda masculina no podía ganarse el pan y, menos aun,
glárselas con un bebé y decía que leían l~bros de puencultura el de sus hijos y, por lo tanto, caía en la indigencia. Estas familias se
para compensar la pobreza de sus emoc~ones. Hélene Deuts- amontonaban en cuchitriles infectos en los que se producía una
ch intelectual odiaba a su madre, y sufnó algunos problemas mortandad muy elevada. El carácter masivo de este fenómeno en las
cu~ndo tuvo hijos. Se convirtió en psiquiatra y en psic?analís- regiones industriales impresionó a los observadores: la fábrica y los
ta para intentar aclarar estas relaciones tan compleJas. tugurios hacían evidente la degradación de las madres.s Otro dato de
En resumen, el poder de las madres, enrai~ado en las la miseria era el aumento de los nacimientos ilegítimos, pues los
tinieblas del inconsciente, se mostraba como capaz de lo peor "seductores" no tenían responsabilidades. En Francia, la tasa pasó
y de lo mejor. El amor materno perdió su prestigio en los de 3,3% en 1790 a 7% a fines del siglo xiX; pero en París, alcanzó el
30% entre 1830 y 1840. En Londres el crecimiento comenzó más
umbrales del siglo xx.
En los sectores de trabajadoras surgieron otros problemas. temprano (1750), pero con menos fuerza. En cambio en Viena
parece que la cantidad de nacimientos ilegítimos supe~ó la de lo~
.
'
1
Si bien la vida de las campesinas no se transformó notable-
mente el éxodo rural atrajo a las ciudades a cada vez mayor legítimos. En los países latinos y católicos, las municipalidades, en
,. cantid~d de mujeres. Algunas trabajaban sin salir del marco un comienzo, favorecieron el abandono anónimo para reducir el
familiar (en Francia eran muchas), otras trabajaba~ dura-
mente en las manufacturas y fábricas. Entre las pnmeras, 8
Joan E. Scott, Louise Tilly, Women, work andfamily, Nueva York, Holt,
algunas tenían un oficio (costurera, modista, corsetera, len- Rinehart & Winston, 1978.
' 67
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- -- -- - --- - -·-- - ·-·-- --- ... --
infanticidio y para que la muchacha "decepcionada" recobrara su todo lo qu_e podía hacer menor su esfuerzo. De este modo a
~ne~ del srglmax, empezaron a aparecer nuevos con ce tos ~e
msplraron el Est~do de bienestar: licencia por mat~rnid~d
libertad. Los bebés dejados en los orfanatos eran llevados a nodrizas
del campo. Algunas regiones rurales como Morvan en Franc~a y el
Piamonte en Italia hicieron de las nodrizas una verdadera indus- seguro de matermdad, salario familiar' subsidios familiares.~
tria, durante mucho tiempo mortífera, porque no había ningún
El_ primer país que impuso este tipo de beneficio fue la Alemani
d~ ~Ismarck: _un~ ;ey de 1878 instituyó para las obreras de la:
control. En el Reino Unido, se prefería darle una ayuda a la joven
para que pudiera criar a su hijo. Este modelo fue el que finalmente
se impuso: se cerraron los tornos y, en su lugar, se abrieron oficinas fabncas la, obhgacwn de una licencia por maternidad de tres sema-
en donde se podía abandonar a los niños pero no de forma anónima. nas des~u~s del parto; en 1883, una ley de seguros instauró modes-
tosl~ubsidlOs ~e m_~ternidad para las obreras que se habían suscrito
Para ayudar a las madres pobres, algunos empleadores a e os. ~~ legr~lacw~ alemana inspiró al resto de los países europeos
daban trabajo a domicilio, lo que llevó a que las madres y, tambten, ahmento las reivindicaciones feministas.
trabajadoras sufrieran una explotación descarada. Otros reser-
vaban para las mujeres las tareas que se consideraban menos ?e
La t~oría las dos esferas no encerró nunca a las m u. eres
en la VIda pnvada. Su mejor teórico, Ruskin considerab~ ue
~a ~lantropía, gestió~ ~ra
duras (pero que justificaban un salario menor), a las que
calificaban de "femeninas". Hubo patrones que construyeron privada de lo social, una extensión
ciudades obreras en las que las madres se quedaban en el hogar, e as tareas. domésb~as. La maternidad sirvió de trampolín
P~ba_las muJeres act1vas que deseaban entrar en la esfera
los maridos y los hijos mayores les daban la mayor parte de su
paga. En éstas, la solidaridad del vecindario permitió que los 1
pu 1ca.
más pobres sobrevivieran en los peores momentos. fr En los. sectores populares, los niños de dos a seis años con
A fines del siglo creció la obsesión por que la madre ecuencla estaban solos cuando sus madres trabajaban. en el
estuviera con sus hijos. El elogio del ama de casa, "ángel del peor
ardde los
, casos 1jugaban
. d en la calle·• en el meio "b .
'J r 1 an a una
hogar", "hada de la casa", aparecía en todos los discursos. Los gu enaquen? os cm abadémasiado bienyquenoteníaun
primeros socialistas y los primeros sindicalistas eran discípu- ~royecto educativo. Esta negligencia hizo que los seguidores
los de Proudhon, que sostenía que las mujeres sólo tenían que e Jean-Jacque~ ~ousseau o de Charles Fourier crearan
ser "amas de casa o cortesanas". Los hombres de la Iglesia lugares para reclblrlos y programas educativos.
esperaban que las mujeres, más fieles que los hombres a la
religión tradicional, volverían a llevar a la familia a la fe Robert Owen ab~ó en New Lanark (Escocia), en 1816, una lnfant
·1 cristiana. Los responsables políticos, preocupados por mora- ~chool, que enseguida fue imitada en Londres y en las grandes
lizar al pueblo, contaban con la obrera para retener al marido Cl~d~~es. En Fz:ancia~ el barón de Gerando, inspirado en el modelo
y a los hijos lejos del cabaret y de los anarquistas; también bnt~ruco, f~ndo el pnmer establecimiento en 1824 y, luego, Jean-
querían inculcar en las humildes amas de casa hábitos de De~l~ Cochm, alcalde del barrio más pobre de París, dio impulso
orden y de economía, convertirlas a los nuevos principios decisivo. para_la ~eación de las Salas de asilo (1826~1828). En
de higiene y puericultura. Los manuales escolares de las Alemarua, Fnednch Frobel abrió el primer Jardín de infantes en
escuelas de niñas repiten sin cesar estas lecciones. Las ma- Bad Blankenbourg (Turingia, 1837).
dres (y no los padres) son vistas como las que pueden transmi-
tir la ideología dominante. Pero los que querían apartar h Si bien las_ inic~ativas eran masculinas (solamente los
("proteger") a las mujeres del trabajo asalariado no pudieron om?~es pos_man d~nero Y poder), las damas benefactoras se
invertir esta tendencia. Enseguida se sumaron a los empleos movlllzaron mmedlatamente Yconsideraron que estas funda-
industriales los más atractivos del comercio y de la adminis-
tración. Las trabajadoras con hijos no tenían ni los medios ni · 9 Gisela Bock' Pat Thane
· u t erm·ty an d gender pohc~es.
',.~a . . Women and the
las ganas de dejar sus puestos, de perder sus salarios. Por el nse of european welfare states (1880-1950) Routledge Lond d N
contrario, estaban seducidas por la "semana inglesa" y por York, 1991 · ' ' on an ew
'
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-- -- - .. - ----- -- --·:-·--- -- -
. __..,

clones eran "obras de amor materno"; también las religiosas También el trabajo social surgió de los cambios en la
se pusieron en marcha. En Francia, E~ille Mallet y, luego, función materna. Las damas de caridad que visitaban a los
Marie Pape-Carpentier hicie~on evoluciOnar los mode~os y los pobres multiplicaron las encuestas, biográficas y familiares,
principios fundadores. Grac1as a ellas, el acerca1~uento a y acumularon en las sedes de sus asociaciones un verdadero
los pequeños fue menos "científico" y m~s empínco, poco archivo de la pobreza. De este modo, adquirieron simultánea-
sujeto a las doctrinas; le dieron lugar al cuidado del. cuerpo,Y mente una manera de actuar y métodos elementales de
a los juegos; la pedagogía empleada, un tanto ecl~ctlca, tema investigación. Pudieron ofrecer sus servicios a 'los médicos
en cuenta las innovaciones que venían del extranJero. Duran- cuando! después de la revolución pasteuriana, iniciaron una
te un tiempo, el cuidado de los chicos lo hací~n "dama_s lucha sistemática contra la mortalidad infantil: en las consul-
patronas", pero enseguida surgieron ~uevos ofic1os femem- tas, en los dispensarios, explicaban a las mujeres del pueblo
nos: maestras, directoras, delegadas, mspectoras. (En Fran- las consignas del médico y, luego, las visitaban en sus casas
cia la función de inspectora constituyó una vía de acceso hacia para ver si habían sido bien comprendidas y aplicadas. De
la función pública de jerarquía a partir de 1830.) En este nivel, estas actividades surgieron varios oficios femeninos: enfer-
la competencia materna no era suficiente y se elaboraron meras, visitadoras sociales, asistentes sociales de fábricas.
formaciones profesionales especializa~as .. Pode~os sostener También como efecto de las transformaciones económicas
que estas favorecieron la toma de conc1enc1a política: durante y s_ocf~es, las m_adres de todos los sectores salieron del hogar,
los años 1880-1890, Pauline Kergomard, inspectora general, se uucraron en ciertos aspectos de la vida pública, aprendieron
transformó las salas de asilo en jardines de infantes, con la a formular ciertas reivindicaciones. Afirmaron la dimensión
intención de educar tanto a las madres como a los niños social de la función materna.
respecto del servicio a la 111 República. L_a ~eación ~ ~l éxito
de estas guarderías y la cantidad de asoe1a~10ne~, m1s1one~ Y
ligas femeninas que se hacían car~o. de la situaClón matex;tal 111. MALTHUSIANISMO,

i
j
y moral de los desposeídos permitieron una demostractón
análoga. En general benévolas, estas ~eñoras caritativas a-
prendieron a recolectar fondos ~p~r eJemplo, en. l~glaterra
ATENCIÓN MÉDICA Y FEMINISMO

En los cambios que se produjeron entre 1870 y la Primera


•,. organizaron los bazaarsy los ladles _sa~es) y a admm1strarlos. Guerra Mundial es posible observar los comienzos de una
Las norteamericanas crearon asoClaCtones de compradoras mutación antropológica. El dominio de la reproducción se
que las iniciaron en las leyes del mercado. . . . vuelve visible en las estadísticas demográficas· la atención
La importancia de la función materna tambtén JUStificó el médica entra en una etapa de aceleración trlunfante· el
acceso de las mujeres a la profesión médica, de la que estaban fe~i~ismo se estructura como movimiento social, cultur~l y
excluidas desde el siglo XIV. Las mujeres, especialmente las pohbco. Todos estos factores transforman la función materna.
más humildes dudaban en consultar a médicos hombres, por La prevención de los nacimientos había sido propuesta por
pudor pero, ta~bién, a causa de una di~tancia s?Cial y ~ultural hombres, en su mayoría anglosajones: Malthus Francis Pla-
que era dificil traspasar. La emperatnz Eugema logr? que las ce, Richard Carlyle, Charles Knowlton. Las ~ujeres eran
facultades de medicina abrieran sus puertas a las muJeres. La discretas pero, en la intimidad, en las cartas o en los diarios
primera inscripta en París, en 1865, fue una jove~ madre íntimos, confesaban su aprensión. La reina Victoria vivió sus
viuda Madeleine Bres, que en 1875 presentó su tes1s: Sobre nueve partos como nueve calvarios. Su horror por las familias
las m~mas y la lactancia. En los países anglosajones, las numerosas era compartido en los sectores sociales superiores
mujeres accedieron a las escuelas de medicina un poco antes: de la sociedad británica que, sin embargo, eran prolíficos. No
la primera norteamericana J:?édica fue ~lisabeth Black~ell, obstante, la contracepción hizo lentos progresos y las diferen-
en 1845. Las pioneras se dedicaban al cmdado de las muJeres cias entre p&íses son dificiles de explicar.
y de los niños pero, progresivamente, conquistaron el derecho
de ejercer la medicina sin restricciones. Las dos naciones más precoces fueron Francia -donde la caída de

70 71
los nacimientos se verificó a partir de 1790- y los Estados Unidos, su objetivo sólo sea aligerar las cargas familiares, se ocupa de las
a partir de 1800. Ambas tenían en común hab~r hecho u~a ~e~olu­ fuerzas, la salud, la libertad de la madre.
ción, proclamado los derechos del hombre y las hbertades mdlVIdua-
les. Los países del norte de Europa sólo comenzaron después de 1870 El clero católico tardó en reaccionar porque, desde la
y los del sur tardaron aun más. El descenso no está vinculado con la Revolu ción, las que iban a confeSarse eran~ sobre todo, las
industrialización, ya que comenzó en Francia y en los Estados mujeres, que no abordaban espontáneamente estas cuestio-
Unidos. Tampoco al retroceso de la mortalidad infantil, que se nes y que aceptaban con dificultad que se las plantearan. La
produjo masivamente sólo después de la revolución producida por mayoría se sentía irresponsable, porque se veían sometidas a
Pasteur. No es característico de las sociedades protestantes, que sus m aridos. Algunas se confesaban cómplices y alegaban que
sostenían la libertad de conciencia, ya que Francia es mayoritaria- no habían creído que estuvieran pecando, sino, por el contra-
mente católica. No son las capas superiores, ricas y cultas las que rio, actuando con prudencia. El cura no insistía: la procreación
toman la iniciativa: en Francia, las damas de la aristocracia y de la era un asunto de los hombres. Las protestas de los médicos eran
gran burguesía siguieron siendo las más prolíficas. ~as campesina~, más claras y más precoces. Varios estaban preocupados por
consideradas conservadoras, supieron a veces dommar su fecundi- las frustraciones de las esposas. El doctor Bergeret, cuyo libro,
dad antes (como sucedió en el Bassin Acquitain), las obreras siguie- traducido al inglés, fue muy leído en los países anglófonos,
ron teniendo muchos hijos en todos los países, al menos hasta que se amenazó a los "defraudadores" con graves enfermedades,
prohibió el trabajo infantil. En los Estados Unidos, las mujeres pero no logró intimidar! os.
nativas tenían menos hijos que las inmigrantes. La reducción de los Las consecuencias de las técnicas contraceptivas no fueron
nacimientos es un fenómeno complejo en el que se mezclan factores el espaciamiento de los nacimientos sino la detención precoz
económic~s, culturales y psicológicos: cada caso es particular. de los partos. Aparentemente, las mujeres no querían escalo-
En cuanto a los procedimientos empleados, ¿cuál es la parte de nar la maternidad, sino terminar lo más pronto posible con
cada uno respecto de la iniciativa, la responsabilidad, la libertad esa pesada carga.
de reproducción? ¿Cuál es el poder que ~e ej ~rce sob:e el cuerpo? ~a El aborto se presentaba con frecuencia como una práctica
práctica antigua, basada en el matnmomo tard10, la lactancia femenina popular y tradicionaJ.l0 De hecho, en el siglo XIX el
prolongada y una tasa elevada de celibato, persistió en algunas aborto se practicaba en todos los sectores. Las t écnicas fueron
zonas rurales (Irlanda, península ibérica, regiones montañosas de perfeccionándose. Un mejor conocimiento de la anatomía y de
Francia e Italia). Pero fueron insuficientes frente al descenso de la la fisiología femeninas permitió emplear métodos menos
mortalidad. Algunas parejas dormían en cuartos separados pero traumáticos que las drogas y las caídas de antaño.
éste era, seguramente, un uso más frecuente entre la gente rica y ~~n ·
un buen alojamiento; su eficacia era segura, pero la separacwn Se usaba una aguja de tejer para agujerear la bolsá, luego, con un
podría ser muy frustrante. En las capas medias, los esposos se uso que se hizo cada vez más frecuente, una cánula que permitía
esforzaban por esquivar la procreación. Algunos métodos conocidos inyectar agua jabonosa en el útero. Si se respetaban las prescripcio-
desde hace mucho tiempo en los medios galantes empezaron a nes de asepsia, los riesgos eran reducidos. Hacia 1910, el último
penetrar en los matrimonios legítimos. Los que exigían instrumen- procedimiento se volvió común y los profesionales, médicos y parte-
tos tuvieron un éxito tardío y limitado: condón, diafragma, jeringa, ras, publicitaban sus servicios.
durante mucho tiempo fueron costosos e incómodos. Se difundieron
primero en los países anglosajones. En Francia, el método m ás Cualquiera que haya sido el m étodo empleado, la cantidad
empleado era el coi tus interruptus, simple y gratuito. Éste exige del de abortos aumentó en todas partes (en tanto que el infanti-
hombre un ascetismo difícil y depende de su iniciativa, de modo que cidio se redujo). Ya no se trataba del acto desesperado de las
seguimos estando dentro de la lógica patriarcal, en la que la mujer jóvenes seducidas o de las madres de familia numerosa, sino
se somete pasivamente al "deber conyugal". Y, sin embargo, todo
cambia: el hombre sólo busca el placer, le da el ejemplo a su 10
Edward Shorter,A history ofWomen's body, Nueva York, Basic Books,
compañera, le permite una toma de conciencia. ~un cuando 1982; Le corps des femmes, París, Seuil, 1984.

72 73
un procedimiento de limitación _de _los ~acimientos. Una servicio al obligar a sus subordinados a lavarse las manos. En
práctica que en otro momento hab1a s1do di_sc~e~a, que perte- Francia, Tarnier fue un verdadero precursor.
necía al mundo de las mujeres, se comerc1ahzo ~n el de. los
hombres: en Londres, los abortistas, en 1898, tu~Ieron como El descenso de la mortalidad materna dependia también de las
mínimo 10.000 clientes. La reacción que se prodUJO a fines de condiciones ambientales. Hacia 1870, en Rouen, donde la medicina
siglou asombra por su fuerz.a: lleva al aborto ~1 rango de un era avanzada pero donde muchos pobres vivían en cuartuchos, la
problema político. Consecutiva de gra:ves conflictos ~ados, mortalidad materna se mantuvo en un 11%. En Utah, donde todavía
ella indicó que, desp~és de c~alqmer J~~~rr~, la VIda es reinaba el empirismo de las matronas, las pérdidas eran de alrede-
sagrada (la guerra ciVIl en los .l!,;stados Umaos, 1?- gu~rra de dor del 6%: era un espacio abierto, rodeado de soberbias montañas,
los Boers, prueba tan dura para t_odos los britámcos, la verdadero paraíso antiepidémico.
derrota de los franceses ante los prusianos en 1870-1871). ~a
represión del aborto comenzó a organizarse. En Francia, Entre 1870 y 1890, todos los hospitales de Occidente adop-
según parece, fue mayor que en otros países, pue~to que los taron los principios de la asepsia. En 1900, la mortalidad
hombres de Estado estaban preocupados por la despobla- materna cayó en aproximadamente un 2%. Se volvió más
ción". Se asimiló el aborto al infanticidio, porque el feto Y el seguro dar a luz en el hospital que en la casa. La combinación
embrión fueron definidos como seres humanos complet?s. de la anestesia, la asepsia y los progresos en las técnicas de
Sin embargo, empezó a germinar la idea de que el n:eJOr sutura, permitieron llevar a cabo una cirugía audaz: la opera-
medio para prevenir el "crimen" era socorrer a las muJeres ción cesárea se convirtió en una práctica corriente en los
con problemas. . umbrales del siglo xx. En ese momento se redujo la clientela
La atención médica de la reproducción humana era un de las parteras, con diferentes ritmos según las regiones. Los
proyecto que se hab_ía iniciad~ e_n las L~ces Y . que se factores económicos fueron determinantes, pues el obstetra
convirtió en una reahdad en el ultimo terc10 del siglo XIX, formado era tres o cuatro veces más caro que la partera. En
gracias a los descub!imientos ?e P_asteur, que aseguraron Londres, en 1892, en los barrios pobres del East End, la mitad
la eficacia de los cuidados samtanos. Como era m_uy raro de las parturientas acudían a una partera; en el West End,
que hubiera mujeres médicas antes de ~91~, la gmecolo- solamente el 2%. Cuando la práctica liberal dejó de ser ren-
gía, la obstetricia, la pediat~ía_, _fueron eJercidas por hom- table, las parteras empezaron a trabajar como asalariadas en
bres. La maternidad se convut10 en un asunto de hombres. los hospitales y clínicas privadas: ahí encontraron una posi-
Importante cambio. ción subalterna, a las órdenes de los médicos y ya no más a
Los grandes progresos ~e la obs~etricia no se re~lizaron en disposición de las parturientas. Una forma tradicional de
el domicilio de las partunentas smo ~n los hosp~tal~s. Allí solidaridad femenina se había deshecho. Las barreras del
llegaban mujeres desgraciadas reducidas a_ la m1se:1a más pudor cedieron enseguida.
extrema pues se pensaba que era indecente e mconcebible ~ue También fueron descalificadas las prácticas de las religio-
un chico no naciera en el hogar de los padres. Las estadísticas sas, de la gente que cuidaba enfermos, de las curanderas. En
con que se cuenta a partir de 1850 muestran que la mortandad los países anglosajones, las nurses siguieron siendo autóno-
materna seguía siendo muy alta en esos lugares, entre ellO% mas gracias a la energía de personas como Florence Nightin-
y el 20%. En muchas ocasiones, la fiebre. puerperal er_a gale. Es verdad que, en seguida, las mujeres entraron por la
transmitida por el mismo obstetra, que pracbca~a alte~ab­ puerta grande: fueron médicas. Pero su acceso a esta profe-
vamente, y sin precauciones, autopsias y tactos gmecológ¡cos. sión fue tardío y lento. Durante mucho tiempo se vieron
El médico austríaco Semmelweiss tuvo sospechas sobre el sometidas a los médicos hombres y se comportaron como
origen de la infección en 1840 y redujo la mortalidad en su alumnas dóciles para que las aceptaran. Así, no se atrevían a
pretender puestos de iniciativa y de responsabilidad. Por lo
u Francis Ronsin, La greue des ventres, Aubier-Montaigne, 1980; Roger-
tanto, no podían darle un impulso decisivo a la atención mé-
Henri Guerrand, La libre m aternité, París, 1971.
dica de las mujeres.

74 75
Los descubrimientos de Pasteur permitieron revelar los distribución de las comidas. Lo primero que hicieron fue
misterios de las enfermedades infecciosas, que diezmaban a enseñar el buen uso del biberón a las nodrizas contratadas
los niños. Profilaxis, asepsia, antisépticos, vacunas: la nueva que cuidaban a los niños abandonados. De este modo, ésta~
higiene se vuelve enseguida una nueva ética. El cuerpo reservaban su leche para sus hijos, pues ya no las perturbaba
médico, lleno de impulso y de entusiasmo, estimulado por el la muerte de los pequeños pensionistas. En estos sectores la
éxito, sostenido por los poderes públicos, instituyó la pediatría esterilización de los biberones y la esterilización de la le~he
c9m0 especialidad médica y la puericultura COinO especialidad animal salvaron la vida de muchos bebés. El triunfo del
paramédica. Formó enfermeras, pero, sobre todo, se tomó biberón también transformó la relación entre las madres y los
como tarea convertir y disciplinar a las madres, reacias a sus bebés, tanto en el plano simbólico como en el oráctico. La
consejos. Los médicos empezaron a evaluar el "instinto mater- actividad de la nodriza dependía de su fecundidad . La lactan-
no" que hasta ese momento había sido el fundamento de la cia artificial suprimió esta inversión corporal: la gestación y
separación entre el mundo de las mujeres, empírico, afectivo, la alimentación quedaron disociadas. La nodriza, aun cuando
de costumbres, y el mundo de los hombres, innovador, racio- conservara este nombre, de hecho no era más que una cuida-
nal, científico. Sostenían que la maternidad, inclusive en sus dora. Finalmente, cualquiera, inclusive el padre, podía rem-
aspectos más carnales, exigía una cultura de origen científico. plazar a la madre o a la nodriza y ocuparse del recién nacido.
La alimentac~ón con leche materna se convirtió en una exclu-
1
Con las mujeres de los sectores acomodados, los médicos de sividad de la madre y adquirió un valor afectivo: una mujer
1 familia mantenían un tono amistosamente condescendiente. Para que daba el pecho ya no era una "vaca lechera", sino una tierna
ellas se redactaron y publicaron muchos libros: Consejos, Guías e, mamá. Otra consecuencia fue que la presencia de la madre
inclusive, Catecismos de puericultura moderna. Con las más modes- que alimentaba al niño dejó de estar basada en "la naturaleza"
tas, las prescripciones eran imperativas: cantidad y número de y en la razó~. En el_ plano ideológico y en el plano práctico, las
1 comidas, esterilización de biberones y tetinas, ritos de limpieza y madres se VIeron liberadas para incorporarse al mercado de

l de baños, tiempo de sueño, uso del termómetro. Para instruir a las


mujeres del pueblo, los médicos adjuntaron un consultorio de bebés
trabajo.
Justamente en la misma época, el feminismo comenzó a

~
a sus clínicas de obstetricia. También había obras privadas (en cuestionar el lugar y el papel de las mujeres. Por supuesto que
Francia, las ~Gotas de leche") que ofrecían sus servicios. Las madres la emergencia de la "conciencia de género" había sido muy
consultaban con diligencia y, según parece, se mostraban dóciles a anterior. Comenzó apercibirse en el sigloxv (por ejemplo con
las directivas. Se estableció una libreta de salud para cada niño. El Christine de Pisan) y había resurgido en el xvi y, luego, ~n el
primer modelo fue inventado por el doctor Fonssagrives en 1869 y XVII, más como una controversia teórica entre personas cultas
cruzó el Atlántico gracias al doctor M.-W. Garrisson. En ella se que como un movimiento social. La Revolución Francesa
escribía.el peso, la talla, el régimen, las vacunas, las enfermedades. marcó una nueva etapa: las mujeres advirtieron que la mater-
Damas de caridad asistían a los médicos y establecían relaciones con nidad no era solamente una función natural ligada a su sexo
.."' las pacientes, se creó así un nuevo tipo de relación entre mujeres, ni siquiera una función social, de la que dependía el futuro d~
pero sin autonomía. la nación. En ese momento se diseñaron con mayor claridad
dos representaciones de la mujer: una era universalista
Como se descubrió que la leche materna era aséptica, la igualitarista, y veía en la mujer a un ser humano injustamen~
lactancia se recomendó más que nunca. Sin embargo, el te privado de los derechos "naturales"; la otra era diferencia-
biberón ganaba terreno. Se había utilizado desde la Antigüe- lista, dualista, y veía a la mujer en un estado sexuado cuya
dad, pero durante mucho tiempo había resultado mortal. Su función social era al mismo tiempo original e indispen~able.
rehabilitación, a partir de la higiene pasteuriana, favoreció la Durante el siglo XIX, estas dos definiciones no se oponían y la
intrusión de los médicos en la r elación madre-lactante. Po- función materna siguió siendo el argumento más importante
dían estudiar la cantidad y la calidad de la leche que n ecesi- de las reivindicaciones. Las militantes reclamaban el derecho
taban los bebés de diferentes edades, así como la mejor a la instrucción para asegurar mejor sus tareas educadoras;
~ i
76 77
"l
-- ------ - - -

el derecho al trabajo (y a un salario decente) para poder


alimentar a sus hijos si el padre fallecía; el derecho a divor- infancia
· l by del una escuela
. . de madres·· En elCongreso mterna-
·
ciarse del marido si era un mal padre. Inclusive las reivindi- cwna so . re a condzczón y los derechos de las m u ·eres (5 6
caciones de los derechos políticos se apoyaban, a menudo'; en 7 de sept1_embre de 1900), declaró: "Llegará el ~oment¿ e~
las responsabilidades y competencias maternas. Una institu- que la n:tUJer será considerada en su período de gestación y de
triz francesa, J eanne Derion, candidata a las elecciones legis- lact,ancia como _una verdadera funcionaria social; durante ese
lativas (en mayo de 1849, aunque no era elegible), sostenía penodo, la sociedad ~e debe, como intercambi-o por el gran
que el Estado no era otra cosa que un "matrimonio mal esfuerzo~~ la maternidad, la alimentación, el alojamiento, el
administrado"; en nombre de la "santa función de la madre", descanso. Est_as palab~as precisaban los primeros objetivos
pensaba que merecía el derecho a tener participación política. que se propu_s1ero!l: cuidados antes, durante y desoués del
La sufragista inglesa Millicent Fawcett afirmaba en 1891: par~o Y una hc~nCla por ma~ernidad paga. Algunas 'militan-
"No reclamamos la representación de las mujeres porque no ~es Iban _m á~ leJos. La sufragista Hubertine Auclert pedía una
existan diferencias entre los hombres y las mujeres, sino, al mdemmzac16n permanente de maternidad y quería rempla-
contrario, a causa de esta diferencia". Estas pretensiones se zar al Estado padre por un Estado madre. La maternidad fu
expresaban en peticiones, manifestaciones callejeras, publi- la bandera de las feministas moderadas llamadas "bur=
guesas". '
caciones.
La Primera Guerra Mundial provocó una gran sacudida y
El neomalthusianismo esperaba poder promover una materni- nuevas tomas ~e conciencia. Algunas militantes se pasaron a
dad consciente, no pasiva. Aquellas y aquellos que intentaron las filas del pacifismo: ¡las madres, que dan la vida, no podían
difundir métodos anticonceptivos (Annie Besant en Inglaterra, en hacer ?tra cosa qu~ odiar las obras de la muerte! Pero la
1870; AletteJacolis en Holanda, en 1880; Paul Robín, Nelly Roussel, mayorr~ de las muJeres eligieron ponerse al servicio de 1
Madeleine Pelletier en Francia, en 1900; Margaret Sanger en los c?mbatien~es: sus hijos y maridos. Después del duelo por:~
tiempo, se Impuso el silencio. '
Estados U nidos) pensaban en liberar a la mujer al aliviar a la madre. ./

La denuncia violenta de la "doble moral" tenía como objetivo dar
cuenta del estatuto de las "niñas madres" y de los "hijos naturales". l,
Las militantes se reunían en importantes congresos inter- 1j
nacionales, que se hicieron cada vez más frecuentes a fines del d
siglo. El tema era siempre la maternidad. El feminismo lla-
mado "maternalista" se desarrolló especialmente en Francia,
pero todo Occidente se hizo eco. El Congreso general de las
ii 1t
sociedades feministas (Paris, mayo de 1892) fue el primero
en proclamar que la maternidad era una "función social". La
expresión fue exitosa pues tenía la ventaja de que reconciliaba
¡'ll
a las mujeres de todas las convicciones y atraía la simpatía de
los responsables políticos .. El feminismo no constituyó un
":i
partido, sino un movimiento respetable y constructivo, capaz
de organizar manifestaciones, proponer proyectos de ley,
estimular a los parlamentarios. Las asociaciones filantrópi-
cas se acercaron al feminismo: damas caritativas reivindica-
ban los derechos de sus protegidas. Lo mismo sucedió con las
mujeres médicas. Entre muchas otras, la doctora Blanche 1¡

Edwards Pilliet pedía la creación dé un ministerio de la ¡
1
78
79 l.
¡/
~
l
• Capítulo IV

LA REVOLUCIÓN MATERNA

Las sociedades occidentales del siglo xx superaron la era


industrial y entraron rápidamente en la modernidad. Se las
denomina "posindustriales" o "posmodernas", porque no se
puede discernir hacia dónde van. Aparecen dos fenómenos
nuevos que influyen en la historia de las madres y de la
maternidad: el establecimiento de los estados de bienestar y
el crecimiento de las ciencias biológicas. Sus efectos fueron
inesperados: conmoción de la identidad femenina, transfor-
mación de las relaciones sociales entre sexos, cambios de los
modos de reproducción. Hay que "repensar la maternidad"
desde estas nuevas perspectivas. 1

l. LA NACIONALIZACIÓN DE LAS MADRES

1·, La Primera Guerra Mundial -cuatro años de hecatombe al


servicio de las "madres patrias"- demostró los efectos de la
!\ modernidad, agravándolos. El descenso de los nacimientos se

l
,,
1
volvió preocupante y la actividad asalariada de las mujeres
entró en competencia con su función como madres. Los res-
ponsables políticos de Occidente fueron conscientes de este
¡; efecto. El interés público impuso franquear las fronteras
sacrosantas de la vida privada: la familia no podía seguir
dependiendo solamente de su jefe, tenía que ser objeto de
decisiones políticas. El Estado se convirtió en un superpadre.
Sus decisiones tendieron a "nacionalizar" a las madres.

l Panoramique$, N" 40 (mayo de 1999),Repenser la maternité, dirigido por

Yvonne Knibiehler, con la colaboración de Agnes Guy, Ed. Corlet, 14110


Condé-sur-Naireau.

81
Los regímenes políticos se diversificaron: junto a las democra- a la familia, glorificar a las "Madres heroicas". A fines de los
cias liberales surgieron las repúblicas socialistas y, luego, las años treinta, la URSS se había vuelto natalista.
dictaduras totalitarias. Sin embargo, en lo que concierne a la ¿Cuáles fueron los medios y los métodos empleados? En
maternidad, las diferencias observables de un país al otro se primer término, la represión. Sanciones severas casljgaban el
redujeron, a menudo, a diferencias en el tiempo, ya que las seme- aborto (salvo en Alemania, donde se impulsaba el aborto
janzas eran mayores. Todos los estados fueron más o menos eugenésico). Los fascistas de Mussolini lo convirtieron en un
natalistas, todos buscaron medios para ayudar a las familias, to- crimen de Estado (no un simple asesinato). Entre las demo-
dos se preocuparon por la atención médica del parto. cracias, Francia fue la más represiva, sin dudas porque el
peligro demográfico parecía el más amenazador: en 1920-
El natalismo respondía a objetivos diferentes de acuerdo 1923, lo~ republicanos promulgaron leyes que las feministas
con los países y los regímenes, pero sus métodos fueron calificaron de "perversas"; más tarde, el poder autoritario de
universales. En Francia, después de las terribles pérdidas de Vichy multiplicó las condenas y llegó a guillotinar a una mujer
la Primera Guerra Mundial, la industria necesitaba brazos y que había abortado (1943); después de la Liberación, estas
el ejército, conscriptos. En Suecia, en Escandinavia, la emi- leyes no fueron modificadas. El resultado no fue la desapari-
gración agravó la falta de mano de obra. Gran Bretaña y los ción del aborto, sino su condición de clandestinidad y,. por
Estados Unidos sólo empezaron a preocuparse a fines de consiguiente, el aumento de los peligros de las mujeres. La
los años treinta, pues los efectos del descenso de la natalidad contracepción era más dificil de combatir. A fines de los años
eran más recientes y menos visibles. Sin embargo, la hostili- treinta fue ganando terreno. Los países del norte de Europa
dad que desencadenó en las democracias la imagen de la comienzan a moralizar elbirth control, separándolo del amor
J:I?.Ujer emancipada, la gar~onne en · Francia, la flapper en libre y proponiéndolo a las parejas legítimas y responsables.
Inglaterra, señala una angustia profunda. Las dictaduras Empezó a usarse un nuevo contraceptivo femenino, el dia-
fueron natalistas por voluntad de poder. Sus fundadores-Hi- fragma. Se abrieron centros de información. En Suecia, des-
tler, Mussolini y Franco- quisieron crear estados fuertes, pués de 1935, los poderes públicos asociaron a la población con
capaces de abarcar a toda la población, desde la cuna hasta la la política demográfica: se legalizó el aborto, se difundieron
tumba. Se necesitaban muchos hombres y mujeres obedientes ampliamente el birth control y la educación sexual y, al mismo
y abnegados para desarrollar la economía, conquistar colo- tiempo, se propusieron medidas de incitación a la natalidad,
nias, preparar la guerra. En cuanto a los socialistas marxis- apelando al civismo de las parejas. En Francia, la Iglesia
tas, quisieron hacer "tabla rasa", abolir las estructuras ante- católica invitó a los médicos cristianos a ajustar métodos
riores, empezando por la "familia burguesa". Las mujeres "naturales" de contracepción. 5 5 47
(i ~
debían salir del hogar, integrarse en todos los niveles de la
vida profesional y de la vida política. A partir de 1917-1918 Otra forma de represión, también vana, se ejerció sobre el trabajo
recibieron derechos políticos, se simplificaron los procedi- remunerado de las mujeres casadas (excepto en la URSS). Incluso la
mientos del matrimonio y del divorcio, se eliminó el poder del liberal Suecia esperó hasta 1938 para levantar esta restricción. En
marido y, en 1920, se autorizó el aborto. La .maternidad Gran Bretaña no existía, pero la expresión working mother designa-
socializada tenía que ser asumida colectivamente: el amor de ba a la madre en el hogar. La Italia de Mussolini, la Francia de Vichy
una madre, decía Alexandra Kollontai, debía "reunir a todos y la España de Franco elaboraron leyes y reglamentos restrictivos,
los niños en la gran familia proletaria". Esta idea se enfrentó pero la necesidad de mano de obra los volvió caducos enseguida. En
con realidades despiadadas. Las dificultades económicas hi- la mayoría de las grandes ciudades, creció el número de guarderías,
cieron que muchas mujeres cayeran en la miseria. La inesta- de refectorios, de dispensarios, para que las madres pudieran
bilidad de las parejas, el abandono de los padres, llevaron al contribuir a la producción.
rechazo masivo a tener hijos: en Moscú, en 1934, se hacían tres
abortos por cada nacimiento; se multiplicaron los infantici- La presión natalista se ejercía también gracias a.un marco
dios y los abandonos. Hubo que dar marcha atrás, rehabilitar moral e ideológico. En las dictaduras, organizaciones totalita-
,
82 83
rias adoctrinaban al segundo sexo de todas las edades. Se les
repet~a a l?;s jóvenes y a las mujeres que su vocación original
Estado se encargaba de su protección. En el sendero de la
era cnar hlJOS para la patria, velar por las buenas costumbres licencia por maternidad, se hizo más fuerte el derecho a los
?-yudarse m~tuamente. La Iglesia católica apoyaba esta~ cu~d_ad~s. ~1 segu~o. de matern~dad, otra antigua y tenaz
tdeas en Itaha y en España, pero se oponía en Alemania. En relvmdtcactón femmtsta, permitió este avance.
la URSS, se constituyeron secciones femeninas en todos los
estratos del partido, para explicar la necesidad de conciliar las Sin embargo, hubo resistencias. Algunas personas, entre las que
cargas familiares con el trabajo productivo. Los libros escola- se contaban feministas, temían que el seguro asimilara el parto a
res preparaban a las niñas para que se convirtieran en buenas una enfermedad o a un accidente. Otras deploraban que el Estado
tomara demasiada injerencia (en Francia, por ejemplo). En los
madres. ~n las democracias, as?ciaciones privadas, en gene-
ral confest?nales, recordaban la Importancia moral y social de Estados Unidos, en 1921, se acusó a un proyecto de protección
la matermdad. En Francia, la Unión Femenina Cívica y sanitaria de la madre y del niño de introducir el "comunismo" la
Social, creada en 1925, levantaba las banderas de la "madre "colectivización": tener hijos era un asunto de responsabilidad
individual únicamente. A pesar de estas reservas, el derecho de las
en el hogar" y, al mismo tiempo, reclamaba el dere.cho al voto
de las mujeres. El Estado dio apoyo a acontecimientos simbó- mujeres a cuidados especiales durante la gestación y el parto se
licos como el Día de la Madre (1926), que se celebraba con impuso en todos los países.
pompa en la época de Vichy, y la Medalla de la Familia
Francesa destinada a las madres de familias numerosas. El Otro efecto importante del natalismo fue haber provocado
balance de estos esfuerzos no fue muy positivo en el período de políticas "familiares". Ningún Estado, ni siquiera la URSS,
entreguerra, puesto que en las democracias continuó el des- imaginó la colectivización total de las tareas de educación
censo de la natalidad y, en las dictaduras, simplemente se pero todos buscaron ayudar a los padres. En efecto, los gasto~
frenó. familiares se hacían más pesados: por una parte, los avances
La institución de la licencia por maternidad señaló una derla intervención médica imponían cuidados costosos; por
conversión importante de los poderes públicos. El ideal de la otra parte, los chicos ya no eran solamente "bocas que había
madre en ~1 hog_ar se impo~a de manera tan fuerte porque los que ~limentar", sino futuros ciudadanos cuyos estudios eran
imp~rtantes. Los franceses fueron los pioneros en este aspec-
altos functonanos habían tgnorado durante mucho tiempo a
las madres trabajadoras. to, sm duda porque-~l·descenso de la tasa de natalidad los
preocupaba desde hacía mucho tiempo. Las primeras inicia-
En Francia, después de veintiséis años de debates parlamentk- tivas patronales fueron de fines del siglo xrx. El Estado le-
rios y de la fuerte presión de los médicos, se promulgó una tímida ley galizó esta práctica y la extendió al conjunto de la población:
en 1913. Los otros paises occidentales sólo se habían adelantado ' la ley delll de marzo de 1932 instituyó una verdadera política
algunos años. nacional de familia, que se desarrolló en 1939: el Código de
familia precisaba la cantidad de subsidios según la cantidad
En 191~, la Comisió~ Washington, a partir de propuestas y el rango de los hijos. En los distintos países se instituyeron
?-e l~ Oficma Int~rnac.IOnal del Trabajo, recomendó que se subsidios familiares de diferentes formas: en Alemania (1935)
mstituyera una hcencra por maternidad de, al menos seis en Italia (1936), en España (1938), en Portugal (1942). Otro~
sem~nas. La Alemani~ de ~ei~ar fue el primer país que la países lo h icieron después de la Segunda Guerra Mundial:
sancwnó (1919); Francta, el últtmo (1928). La mayoría de los Gran Bretaña (1945), Noruega (1946), Suecia (1947).
estados llevaron la licencia a diez y, luego, a doce semanas con
la seguridad del mantenimiento del empleo. En caso de q~e la El problema que se planteaba era el siguiente: ¿había que darle
madre.amamantara, la licencia podía prolongarse. Se había el subsidio al padre o a la madre? Aunque algunos temían que el
dado un paso enorme, ya que el derecho al trabajo de la mujer, padre se "bebiera" el dinero, la concepción t radicional de la famili~
aunque fuese madre, se había decretado definitivamente y el persistió. En casi todos los países se instituyeron los subsidios y,
especialmente en Francia, estaban en relación con el salario del
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marido, aun cuando la madre trabajara y recibiera un sueldo. Muchas Roja norteamericana lanzó campañas de higiene infantil
feministas pretendían que se reconociera_que las tareas maternas utilizando folletos, afiches, exposiciones, películas documen-
eran UI}. trabajo de tiempo completo. En Francia, la Unión Femenina tales. Financiaron la creación de escuelas de puericultura. En
Cívica y Social, que ya mencionamos, obtuvo en 1938la creación de un las dictaduras, las organizaciones políticas femeninas se
"subsidio a la madre en el hogar", que se rebautizó "subsidio de salario encargaron de enseñar este nuevo tipo de cuidado.
único" (1941), que permitió proporcionar recursos sustanciales a
·muchas madres. Er¡. Suecia, en 1937, se creó un subsidio destinado a Las madres que carecían de recursos eran socorridas, en general,
las madres como educadoras. Pero no todas las feministas estaban de por obras privadas; sin embargo, se observa un aumento de la
acuerdo. En los países anglosajonés, sobre todo en los Estados Unidos, inversión pública, que creó senicios sociales. En Italia, se abrió una
iban mucho más rápido: a comienzos de los años veinte estaban de Oficina nacional de protección en 1925. En Alemania, el partido nazi
acuerdo con el salario materno, diez años más tarde se oponían a él. financió una protección social; en 1936, Hitler creó el Lebensborn,
Sostenían que retribuir a las madres implicaba correr el riesgo de que acogía a las madres no casadas que habían tenido hijos con
encerrarlas en el espacio limitado del hogar y que el futuro de las hombres que pertenecían a la "elite racial" (en general, SS).
madres estaba en otra parte, que debían conquistar verdaderas
profesiones que durante mucho tiempo habían estado reservadas a Entre las dos guerras aumentaron los casos de eugenesia,
los hombres, que debían lograr que se reconocieran sus aptitudes y lo qué muestra ciertas tendencias inquietantes de los avances
capacidades, convertirse, finalmente, en "mayores". El Club de las de la medicina. El objetivo era "regenerar la raza", impedir
Soroptirnistas, que nació en California en 1912, difundía este men- que ciertas per sonas procrearan, porque eran extranjeros
saje con un éxito cada vez mayor en todas las democracias. La (j~díos, negros, gitanos) o porque eran enfermos mentales. En
identidad femenina iniciaba una mutación de gran amplitud. 1933 se dictó una ley que prescribía la esterilización forzada
de alrededor de un millón y medio de hombres y mujeres. Se
Otro factor de cambio se verificó en los avances de la instituyeron doscientas cincuenta cortes especiales integra-
intervención médica entre las dos guerras, que provocaron das por juristas, médicos, genetistas, antropólogos. Se pusie-
una revolución en las costumbres. 2 Entre los años veinte y los ron en marcha nuevos métodos de esterilización, por inyec-
setenta, cada vez más mujeres iban a tener sus hijos a ción en el útero, y, durante los siguientes diez años, más de
los hospitales y el hogar dejó de ser el lugar en el que los bebés quinientas mil mujeres fueron esterilizadas. Las que se
llegaban al mundo. Madres e hijos quedaban en manos de los sentían amenazadas se apuraban por quedar encintas
médicos, para no decir a su merced. Se dejaba de lado al padre (se hablaba de "embarazos de protesta") pero había una ley
y a la familia, con el argumento oficial del temor a los micro- que permitía el aborto eugenésico. Estas prácticas estaban
bios. Las relaciones afectivas que se establecían antes o que se , acompañadas por una propaganda activa en la prensa. Entre
reafirmaban en el momento de un nacimiento se vieron los apóstoles de la eugenesia había mujeres médicas, enfer-
perturbadas. Un oficio femenino tan antiguo y tan importante meras y trabajadoras sociales y, aunque minoritarias, eran
como el de la partera, forma esencial de solidaridad femenina, especialmente eficaces. En otros paises existían movimientos
se vio descalificado. Por supuesto que no podemos dejar de eugenésicos que reclamaban la esterilización de los "defectuo-
considerar los efectos positivos: el descenso abrupto de la sos" y de los enfermos mentales. En Gran Bretaña se propuso
mortalidad neonatal y materna, los gigantescos avances de una ley sobre este tema, pero fue rechazada en 1934. Los tres
la obstetricia y de la ginecología, el perfeccionamiento de los estados escandinavos promulgaron leyes eugenésicas, en los
cuidados a los niños. Después de la Primera Guerra Mundial, ·Estados Unidos, las dos terceras partes de los estados tenían
los estados europeos, tan afectados, recibieron ayuda de los leyes que permitían la esterilización, pero fueron poco aplica-
Estados Unidos . En Francia, la Oficina Infantil de la Cruz das. En los países católicos del sur de Europa, la eugenesia
sólo dio lugar a algunas obras científicas.
2 Fran~ise Thébaud, Quand nos grands-meres donnaient la vie. La ¿Qué hay que pensar de las feministas radicales que esta-
maternité en France dans l'entre-deux guerres, Lyon, PUL, 1986't ban a favor de la eugenesia? Entre ellas estaba Margaret

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Sanger ("madre dela píldora")_. En primer término, veía~ en impuso la entrada masiva de las mujeres y de las madres en el
la esterilización un medio de ahgerar el peso de la matermdad mundo asalariado.
en las mujeres más pobres, una especie de c?ntracepción, \lna
prevención del aborto. Talla nueva revolu~tón de las co~tum­ Hay que subrayar que en la época del baby boom, en todos
bres y de las representaciones que se anunctaba en esta epoca. los regímenes políticos, desde la URSS hasta los Esta-
dos Unidos, todas las asociaciones daban el mismo mensaje:
las mujeres -trabajen o no- tienen que ser, primero, madres,
2 . EL BABY BOOM Y SUS CONSECUENCIAS traer al mundo y criar hijos; pero en la medida en que son
ciudadanas, también deben cumplir un papel social y político:
En las vísperas de la Primera Guerra M undia:l se había el amor como ofrenda, a l abrigo del hogar, ya no era suficien-
constatado una mejora modesta de la tasa de natahd~d que~~ te. La ciudadanía se arraigaba en la maternidad.
duró mucho. Después de la Segunda Guerra Mund1al, subto En realidad, las mujeres controlaban su fecundidad. Las
claramente y de manera duradera, tanto en Europa como en familias numerosas se volvieron raras, las parejas sin hijos o
América del N arte. ¿Por qué los occidentales aceptaron y con un hijo único también; aumentó la cantidad de matrimo-
quisieron esta renovación de la procreación? ¿Cuáles fueron nios con dos y tres hijos y, raramente, cuatro. Las familias
las consecuencias? numerosas se ubicaban en las dos puntas de la escala social.
Para tina mujer casada de condición modesta, poco instruida,
En todos los países se observan tres _etapas: un aumen~ de_los sin proyecto profesional, la maternidad seguía siendo el
nacimientos a fines de la guerra (inclusive antes), un refluJO mas o principal fundamento de la identidad. En los sectores más
menos acentuado en los años . cincuenta; un nuevo aumento a ricos, la madre, que contaba con ayuda, criaba tres, cuatro o
comienzos de los años sesenta, hasta 1964. Las alemanas de la más hijos. Pero en las capas medias, en las que había un vivo
República Federal (RFA) no participan del primer aumento, pero deseo de ascenso social, se redujo la cantidad de hijos para
inauguran el segundo, en 1955. La fecundidad de las france~as criarlos mejor, "impulsarlos" hacia los estudios. Las discipli-
aumentó a partir de 1938, bajó relativamente poco durante los a_nos nas malthusianas fueron relajándose en relación con la gene-
cincuenta y aumentó considerablemente entre 1960 Y 1964. ¿Como rosidad del Estado de bienestar o con la prosperidad económi-
explicar estas variaciones? Al salir d~ los cuatro años ~e horror más ca. Pero el vínculo no es sencillo. Cada matrimonio, cada
oscuros de la historia de la humamdad, en la eufona de l a paz, hombre, cada mujer, desarrollaba sus proyectos personales,
cada hombre y cada mujer tenía necesidad de creer en el futuro. que evolucionaron según la coyuntura. Las mujeres fueron
Los bebés representaban la esperanza, la vitalidad de aquellos interesándose cada vez más por la contracepción, justamente
y aquellas que querían la reconstrucción. Las. alemanas, ~es~o­ durante el baby boom. En los países no católicos, se multipli-
ralizadas empobrecidas, no podían comparttr estos sentlmten- caron las clínicas de birth control. En los países católicos, las
tos. Las f;ancesas, en cambio, se sentían satisfechas: recibieron parejas piadosas probaban con el método Ogino Knaus y el
al mismo tiempo subsidios sustanciales y la totalidad de los método de la temperatura, restrictivos y poco eficaces, pero
derechos políticos. En el resurgimiento gener~zado d~ los ~os que tenían el mérito de respetar la prohibición de la Iglesia y
sesenta las francesas sólo ocuparon un lugar mtermed10: teman de requerir la colaboración de los esposos. ~n todas partes
más hij~s que las alemanas y las italianas, igual que las británica_s apareció la necesidad de métodos seguros. Unicamente los
pero menos que las holandesas, las canadienses y las nortea~_en­ partidos comunistas se declaraban en contra de la contracep-
canas. En esta época la natalidad no le debe gran cosa a las pohtlcas ción "burguesa" cuando se preguntaban por qué las familias
de familia, por otra parte diversificadas según los países; se populares tenían que privarse de hijos por falta de recursos.
inscribe más bien en el marco del crecimiento económico de los Por otra parte, hay cosas que olvidamos: al m enos en
"Treint~ Gloriosos:'. En cuanto a los replíegues de la fecundidad Francia, el baby boom coincidió con un apogeo del aborto
(hacia 1950 y, luego, después de 1964), reflejaban inquietudes clandestino (entre trescientos mil y quinientos mil por año por
vinculadas con la guerra fría y, después, con los problemas que cada ochocientos mil nacimientos vivos). La policía y lajusti-
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cia renunciaron a perseguir a tantos culpables. Aunque los madres se instalaron allí, alejadas de sus puntos de referen-
avances científicos y técnicos habían reducido mucho los cia, de sus costumbres, de sus relaciones. Los maridos se iban
riesgos, había entre trescientas y quinienta~ muertes por ~ño. temprano por la mañana hacia una jornada muy larga. La
En caso de accidentes, se llevaba a la pactente al hospital, ciudad resplandeciente se tran sformaba en un gineceo anóni-
donde se le hacía un raspado sin anestesia. En realidad, las mo, en el que las mujeres languidecían, pasaban sus días
mujeres con recursos siempre encontra~an médicos comp~en­ rumiando morosamente y desarrollando una bulímia de foto-
sivos; las otras soportaban una angustia mensual con episo- novelas. El trabajo doméstico perdió peso: en los centros
dios de tortura y humillación. La prohibición que pesaba sobre comerciales y supermercados se com praba todo hecho, desde
esta práctica era una monumental hipocresía. la ropa para los chicos hasta la comida. Los saberes ancest ra-
En resumen, aunque las jóvenes madres del baby boom les se volvieron inútiles y dejaron de ser transmitidos de
cedieron a sus deseos de tener un hijo de mejor grado que sus madres a hijas. Los chicos de las nuevas ciudades no siempre
madres, de ninguna manera inscribieron este deseo en la se integraban bien: en los momentos de descanso molestaban
docilidad y la pasividad tradicionales, sino que tenían una en las escaleras, en las entradas e implicaban a las madres en
necesidad cada vez mayor de autonomía y de t·esponsabilidad. sus peleas. Todos los observadores comprobaron el desgaste
El baby boom produjo reacciones en cadena. nervioso de las jóvenes madres que reclamaban lugares y
En los Países Bajos se conservó el carácter privado y personal que pudiera contener a los chicos que crecían. Creían
familiar del nacimiento porque se mantuvo el parto domicilia- que habían perdido la confianza en su competencia en materia
rio· con el alto costo de una rigurosa organización, la mortan- de educación.
dad neonatal y materna se redujeron en un tiempo récord. En Al mismo tiempo, la actividad profesional las atraía. La
el resto de los países los partos se hacían "en cadena", a cargo cantidad de empleos aumentaba en el sector terciario: el baby
de personal muy cansado, en clínicas supérpobladas. La boom necesitaba gente que cuidara y que enseñara a los niños
disciplina impuesta por Pasteur se aplicaba sin miramien~os: pequeños. El Estado de bienestar -welfare- creaba adminis-
familia excluida, bebé separado de la madre, nuevas técmcas traciones cada vez mayores. Por su parte, el comercio, los
de alimentación. El "poder médico" dominaba. Sin embargo, bancos, las comunicaciones necesitaban más personal.
el invento del "parto sin dolor" hizo que las mujeres en trabajo
de parto tuvieran responsabilidad y dignidad. En un gráfico, la actividad femenina adquiere la forma de una
curva con dos picos: entre los 18 y los 25 años, son muchas las
A fines de los años cuarenta había dos métodos que competían. mujeres que trabajan; entre los 25ylos 37, son menos, porlos partos;
LOs países anglosajones prefirieron el del médico obstetra británico luego la curva vuelve a subir y alcanza un nuevo máximo entre los
Grantly Dick Read. El otro, que se utilizaba en la URSS, se difundió 45 y los 50 años. Pero durante los años sesenta la diferencia se
en los países en los que había un partido comunista poderoso, reduce, porque las madres no dejan el trabajo o lo hacen por menos
especialmente en Francia. No faltaron resistencias, hasta que la tiempo. Las profesionales y las que tienen trabajos mejor pagos no
aprobación del Papa levantó los últimos obstáculos en 1956. Pero, interrumpen sus carreras inclusive con dos o tres hijos. Todas
reducido a una pedagogía para las madres embarazadas, el método comprobaban que un salario era más ventajoso que los subsidios
les ofrecía la posibilidad de vivir mejor, o menos mal, esta prueba tan porque aseguraba vacaciones pagas, promociones, jubilación. Ele-
importante. var el nivel de vida familiar permitía pagar una vivienda más
amplia, en la que cada chico tuviera su habitación, pasar buenas
El baby boom impuso luego la transformación de la vivi~I?-­ vacaciones, aprovechar mejor la nueva abundancia. Además, traba-
da. En los países más arrasados por la guerra, la cnsts jar permitía la satisfacción de escapar de la rutina doméstica,
habitacional duró hasta fines de los años cincuenta e impuso entablar nuevas relaciones, disponer de recursos personales.
a las madres de familia condiciones de vida en el límite de lo
soportable. Luego se construyeron barrios y ciudades nuevas, La aspiraCión de las madres dejó de ser quedarse en la casa,
con la forma de "conjuntos habitacionales" y "torres". Las • 1 para salir de ella, incluso cuando no era necesario. Los padres

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no se quejaban y la opinión pública, en general, la aprobaba.
El libro fundamental de Alva Myrdal y Viola Klein, Women's re~. Además, permitiría eludir los problemas relativos al
Two Roles, Home and Work (1956) estaba a favor de la cmd:;tdo de los niño~ y rechazar una reducción generalizada
participación de las mujeres en la producción económica yen del tiempo de trabaJo. Pero esta resistencia no pudo impedir
la vida pública. nada.
El problema era que el trabajo asalariado había sido Otra solu_ción con~istía en asegurar lugares en donde las
organizado en el siglo xrx por hombres y para hombres sin madre~ pudieran deJar a los niños . Todavía existían niñeras
tareas domésticas. Como las mujeres trabajaban en general que cmdaban a los niños trabajando en las casas. Per.o_el
en empresas familiares, se tomaban el tiempo necesario para problema era que __las madres del baby boom no querían
cuidar a sus hijos pequeños. Pero la mujer asalariada tenía se?ararse de_~us hiJos: la maternidad, que cada vez se elegía
que entrar en el molde del "trabajador", dentro de las defini- mas, se volvw una p~errogativa y un lugar placentero. De
ciones masculinas del trabajo. Si quería asumir los dos roles, ~~nera que la trabaJadora_ buscaba un lugar para dejar al
en la casa y fuera de ella, de hecho tenía una doble jornada, mno solamente durante la JOrnada laboral. Esta solución se
con un enorme cansancio y una culpa obsesiva como conse- vislumbró sólo a mediados de los años cincuenta. En ese
cuencias. momento se plantearon dos problemas: el de la calificación de
la persona que se encargaría de cuidar a los niños y el de su
Los sociólogos calculaban el "presupuesto-tiempo" de las mujeres bu~n entendimiento con la madre, que a veces estaba celosa
y de las m adres. Los médicos evaluaban sus consecuencias. En 1956, Y siempre sentía culpa. En algunos países, especialmente en
dos importantes congresos se dedicaron a esta cuestión: la Liga de Fr_ancia, en la URSS, en Suecia, los poderes públicos u obras
Higiene Mental reunió a psiquiatras en Estambul; la Asociación pn':adas con~truye~on a comienzos de los años sesenta guar-
Internacional de Mujeres Médicas sesionó en Burgenstock, Suecia. derias muy bien equipadas y con personal especializado. Pero
Las conclusiones fueron matizadas. Si bien las madres y los hijos algunos_ no estaban de acuerdo con descargar a las madres de
sufrían, esto no sucedía porque las madres trabajaran, sino que, por lo q~e s_1empre se había considerado su primer deber. En la
el contrario, el trabajo les permitía una apertura mental, tenian Repubhca , Fe_deral de Alemania y en Gran Bretaña, los
contactos, recursos e información. El problema era que soportaban po?eres pubhc~s rechazaban todo tipo de subvención: el
malas condiciones de trabajo, que habían dejado de tener ayuda y cuidado de los mños pequeños siguió siendo un asunto priva-
que no había lugares en donde se ocuparan de los hijos. do. Por otra parte, los avances de los conocimientos en el
terreno psicológico (psicología, psiquiatría, psicoanálisis) no
Por consiguiente, se empezaron a buscar soluciones para er~n favorables a las guarderías. El estudio de los comporta-
permitir que las madres "trabajaran". La Comisión de los miei_Ito_s por observación directa de los bebés mostraba su
Derechos de la Mujer de la ONU propuso, en 1957, el trabajo s~nmu~nto cuando se los separaba de la madre (o de la
a medio tiempo o a tiempo parcial. Muchos países de los más mnera).
evolucionados - Gran Bretaña, Canadá, los Estados Unidos-
organizaron esta forma de empleo a partir de media dos de los No bastaba con los cuidados del cuerpo, cada niño necesitaba una
años cincuenta. La mayoría de las asociaciones femeninas y relación privilegiada con una persona que le diera ternura. Sobre la
de los sindicatos eran favorables a esta nueva situación. Por base de esta exp~riencia inicial, fuente del vínculo, el niño construye
el contrario, para los comunistas, se trataba de una pesa dilla. todas sus relaciOnes afectivas y sociales posteriores. El éxito del
¿Por qué? Porque el trabajo de medio tiempo podía destruir la tema del vínculo durante los años sesenta contribuyó engañosamen-
calificación y los salarios de las mujeres, mantendría a las te a que las madres se sintieran culpables. Si un chico dormía 0
mujeres en empleos subalternos, volvería inútil su formación comía mal, si. se movía mucho o poco, si tardaba en caminar 0 en
profesional, perpetuaría la noción de salario de apoyo, ridicu- hablar, la madre era la ~esponsable, por estar muy o poco presente,
lizaría el principio de igualdad y confirmaría que la materni- por p:eocuparse demasiado o demasiado poco, por ser demasiado
dad constituye una discapacidad insuperable para las muje- posesrva o demasiado desaprensiva, etcétera.

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Estos nuevos saberes se democratizaron a través de la destruye la distinción entre sujeto y objeto: la madre no hace el hi ·0
prensa familiar yfemeninay,.también, a través de los progra- s~ hace en é~; perpetú~ la especie igual que los animales. Es p~:
mas de radio y de televisión. También se referían a -las stonera de la InmanenCia, en tanto que lo propio del hombre consiste
delicadas relaciones entre los padres y los adolescentes y en su~rarla, en acceder a la trascendencia. Por eso el hombre tiene
criticaban la educación represiva. En resumen, el discurso autondad y poder sobre la mujer.
psicológico, que se dirige a lo más íntimo, fascinó a las madres,
ansiosas por actuar bien pero, al mismo tiempo, las intimidó. Este mensaje, lanzado en pleno baby boom, primero provo-
El baby boom hizo que el parto saliera definitivamente del có un ~scándalo: todavía era muy temprano y, además, era
marco de la vida privada. Esta inmensa metamorfosis fue dem~s1a.d? fu~;te . El Vaticano lo incluyó en su índex, lo que
consecuencia de todo un conjunto de transformaciones técni- freno su d1fuswn en los sectores católicos. Los comunistas no
cas, sociales, económicas y culturales. lo re;ibieron mejor. Por otra parte, el alto nivel científico y
filo~ofico del t~xto lo res~rvó. a l~s medios cultos, en el que las
m~Je,~es todav1a eran mi_~ontanas. Sin embargo, las "blasfe-
3. LA MATERNIDAD ELEGIDA mias a las que se atrev10, las dudas que sembró la terrible
toma ~e conciencia que impuso a las mujeres, prddujeron un
El segundo sexo, obra publicada por Simone de Beauvoir en trabaJo subterráneo muy eficaz durante los años cincuenta y
1949, produjo una revolución copernicana en la identidad sesenta.
femenina, al disociar definitivamente a la mujer de la madre.
Por supuesto que ya había muchas mujeres que habían Otro li~ro sembrador de discordias fue The feminine mystique, de
tomado distancia de la función materna al reducir los naci- Bett! Fnedan (1963), quien mostraba los perjuicios que habían
mientos y al ejercer profesiones consideradas masculinas. s~fndo .las madres en el hogar: declinación de la autonomía, pérdida
Pero, salvo algunas excepciones, esta conducta·no había sido del cap1tal cultural, entumecimiento del espíritu de iniciativa. La
racionalizada, sino cuestionada e interpretada. Simone de función materna servía de pretexto para la domesticación para la
Beauvoir desacralizó la maternidad: solamente una mujer degradación de las mujeres. '
podía permitírselo.
Cu~do, a fi~es de los años sesenta, la revuelta de los
Ella trata a la maternidad como objeto científico, para lo cual estudiantes ab:16 caminos para to~~s las formas de protesta,
acude no sólo a la biología, sino también a la historia, la psicología, se desenc~de~o una nueva ola fem1msta, que tenía exigencias
la mitología, el derecho, socavando tanto el lenguaje de las efusiones de ':~anctpac1ón total. La "píldora" simbolizaba esta emanci-
(el siempre sublime amor materno) como el de la moral (maternidad paciOn.
como deber al servicio del niño, de la patria, de la especie). Describe
lo vivido sin ningún pudor: en ese momento era un camino chocante Fuertemente estimulado por dos mujeres, la enfermera Marga-
y cruel, porque las mujeres estaban educadas para silenciar sus ret Sanger Y Elisabeth McCorrnick, que adelantó los fondos el
funciones específicas, que todavía se consideraban con vergüenza. biólogo norteamericano Gregory Pincus desarrolló en 1956 un a~ ti-
Peor aun: comienza el capítulo "Maternidad" con diez páginas conceptivo oral. La experimentación clínica comenzó en San Juan de
dedicadas al aborto, tema tabú, insistiendo en los sufrimientos que Puerto R~co, región en la que la densidad de población era muy alta.
le proporciona a la mujer. Lo vivido -dice- también es el peso de las Su ~ficac1a era mayor que la de cualquier otro anticonceptivo. En
tareas maternales, tan absorbentes, y de las tareas domésticas, 1960, la Food and Drug Administration norteamericana autorizó la
insípidas. La madre deja de disponer de su tiempo y de su mente. Y venta al público. En la misma época, el Dispositivo Intrauterino
cuando los hijos crecen, se enfrenta a un vacío. Lo vivido también (D.I~J), que se conocía desde hacía bastante tiempo pero que se
muestra la existencia de malas madres: el instinto materno no ubhzaba poco por miedo a las infecciones, se perfeccionó de tal modo
existe; el amor espontáneo, tampoco. Finalmente, la filósofa desva- que su difusión fue mayor.
loriza la naturaleza, que entrampa al sujeto-mujer. La maternidad

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Por lo tanto en esa época las mujeres poseían técnicas enfrentamos a un fenómeno nuevo, a una ruptura entre dos
seguras y casi ~in riesgos para dominar ~olas su fecundidad. generaciones de mujeres. Por supuesto que siempre existie-
Los nuevos anticonceptivos fueron acog¡dos favorablemente ron las jóvenes peleadas con sus madres, pero el desacuerdo
en los países anglosajones y en el norte de Europa. En la URSS era de orden privado . En este caso, toda una generación de
y en los países satélites se difundieron poco, porque_ el _abo~~ muchachas parece renegar de toda una generación de ma-
legal siguió siendo el procedimiento norm~l para 1~ hm_Itacwn dres, se produce una ruptura de la transmisión cultural-en el
de los nacimientos. En la Europa catóhca su d1fus16n fue medio femenino.
frenada por la oposición del clero. En Francia, donde un nuevo
descenso de los nacimientos, a partir de 1964, inquietaba a los La i nterrupción vol untaria del embarazo se legalizó en Europa
responsables políticos, la "píldora" provocó_ conflictos ap~sio­ occidental entre mediados de los años sesenta (Gran Bretaña, 1967)
nados. Sus defensores invocaban la necestdad de reducrr el y mediados de los años ochenta (Portugal y España, 1984), salvo en
aborto clandestino, de favorecer la planificación de los naci- - Irlanda; en Francia, la ley Veil se promulgó en enero de 1975. En los
mientos, de promover la "maternidad feliz". Sus detractores Estados Unidos, la Corte Suprema inscribió l a legalización en el
temían una "oleada de erotismo", el desencadenamiento del derecho constitucional federal en 1973, lo que obligó a que fuese
individualismo y, más aun, in petto, el poder absoluto de las adoptada por los estados de la Unión. En todos los países se im-
mujeres en materia de procreación. La ley Neuwirth (1967) pusieron reglamentos diversos para imponer la intervención de la
liberalizó la anticoncepción pero la reglamentó tan estrecha- medicina en estas prácticas y su regist ro. Por lo tanto, el cuerpo
mente que se incrementó la ira de las feministas que iniciaron fecundo de las mujeres no escapó del control social. Sin embargo, la
una nueva batalla para obtener, esta vez, la libertad. de consulta por métodos anticonceptivos hi zo que se multiplicaran las
abortar. "Un hijo si quiero y cuando quiero." Este conocido consejeras especializadas y las ginecólogas mujeres. Los consulto-
eslogan expresaba la voluntad de un retorno ala privatización rios médicos, los centros de planificación familiar, se volvieron
de la reproducción que el sigloxx había convertido en algo de lugares en los que las mujeres hablaban y se hacían confidencias. Se
dominio público. Las feministas no querían una huelga construyeron nuevos vínculos sociales.
de vientres, sino que sólo aceptaban la maternidad como un
1
'~ desarrollo narcisista del yo femenino. ·l. La mayoría de las mujeres vieron la despenalización de la
La libertad de abortar se enfrentaba a una hostilidad aun contracepción y del aborto como una gran victoria. Al escapar
mayor. La Iglesia católica no era la única que veía en el aborto de la influencia de la naturaleza, disponían de un dominio casi
el asesinato de un "potencial ser humano". Frente a estas absoluto sobre el cuerpo e, inclusive, sobre la función repro-
objeciones, el discurso feminista se radicalizó. "Maternidad ductiva. Como responsables de su maternidad, también lo
esclava" "maternidad como alienación", decían las militan- eran de la paternidad. La ·amenaza de los embarazos no -
tes. Agr¿sivas, virulentas, escandalosas, eran violentas ver- deseados había pesado tanto sobre ellas que no podían sentir-
bales· se consideraban brujas, incendiarias, quimeras; decían se iguales a los hombres en la vida pública. Pero este obstáculo
que e~an seguidoras de Lilith. Como figuras demoníacas; Li- había sido eliminado.
lith y la bruja ridiculizan al ángel del hogar, al hada de la casa, Las feministas y sus amigos creyeron de buena fe que una
mitos fundadores de la cultura femenina burguesa. Las inte- contracepción libre permitiría eliminar el aborto. Por el con-
lectuales denunciaban el "patriarcado": dominación milena- trario, enseguida se observó que el aborto era el complemento
ria de los padres sobre las madres y sobre los hijos, sistema indispensable de la contracepción. La función biológica pasó
general de opresión. Según ellas, la glorificación de la mater- a ser el fruto de una decisión: ya no se trataba de una repro-
nidad no fue más que un globo inflado que enmascaraba la ducción pasiva, sino de una procreación humana en la que
explotación de las mujeres por los hombres. Estas muchachas intervenían la razón y la afectividad. Antes las mujeres no
rebeldes, en su mayoría jóvenes (entre 20 y 30 años), no tenían tenían derecho a negarse a un nacimiento, ahora ya no tienen
hijos. Y como hijas denunciaban la maternidad y decían ser derecho a dejar que nazca un hijo no deseado. Se trata de una
víctimas de madres cómplices de todas las opresiones. N os exigencia moral que legitima el aborto en todos los casos en los
' 1'

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que un acontecimiento imprevisto comp~omete un proyecto droga que, a veces, traía complicaciones. N o era coroún que un
de parto. Por el contrario, cuando el hlJO dese~?o llega al hombre acompañara a su pareja a una consulta por métodos
mundo, la alegría debe ser tata~. ~a generac10n . r~b~lde anticonceptivos y, todavía más, que se implicara en la inte-
reinventó esta alegría. En las chmcas de obstetnc1a, las rrupción del embarazo. La píldora también tenía el inconve-
parturientas supieron imponer sus deseos, bur~á-~dose de la niente de que ocultaba una eventual esterilidad. La pregunta
férula de los médicos: daban a luz en la pos1C10n que les que se hacían era: ¿si soy estéril, por qué tomar un remedio?
resultaba más cómoda invitaban a la familia y a los amigos, Pero era imposible verificar esto sin correr el riesgo de quedar
amamantaban a su ant'oj o, mimaban con ganas. Querían vivir embarazada. Finalmente, la píldora no era una protección
la maternidad como una fiesta. Parteras y puericultoras contra las enfermedades venéreas y la epidemia del SIDA
tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre su papel, un restableció la importancia del preservativo masculino.
papel de acompañamiento y de empatía, diferente del de los En realidad, la liberación de las costumbres modificó las
médicos. bases de la identidad femenina. En primer plano aparecieron
También se produjeron modificaciones en las guarderías y la seducción y el placer. El placer sexual, exaltado, mitificado,
en otros lugares donde se ocupaban de los niños. Las madres que suplanta u oculta, o difiere el deseo de tener un hijo. Por
feministas habían improvisado "guarderías salvajes": por una otra parte, lajoven mujer quería ser activa, adquiririndepen-
pequeña suma, padres que iban ro_tan~o, sin niJ?-~n ti~o de dencia económica, y la llegada de un bebé comprometía este
referencia con las autoridades samtanas o admmistrativas, proyecto. Además, el concepto de "calidad de vida" se impuso
cuidaban a un grupo de niños pequeños. Algunos años más con el militantismo ecológico: ¿dar vida? ¿A qué hijos y en qué
tarde este uso dio lugar a lo que en Francia se llamó "guarde- mundo? ¿Puede ser racional la decisión de dar a luz? En cada
rías de padres", verdadera innovación._ El "tiempo de los hija de Eva la mujer entró en conflicto: si bien la mujer
padres" se valorizó: ninguna ~ompeten~u~ ,de las tareas do- emancipada escapaba d~ "su naturaleza", se encontraba ase-
mésticas, nada de teléfono m de telev1s10n: para algunas diada por su libertad. Este fue el núcleo de la revolución
madres la relación de fusión era un paraíso que les costaba materna.
abando~ar y la guardería de padres permitía una transición.
También sirvió para modificar las relaciones entre padres y Las mujeres reflexionan más en tre los veintiocho y los treinta y
profesionales encargados de los difer~ntes aspectos de la cinco años porque los embarazos tienen límites de edad (después de
primera infancia, que empezaron a considerar que eran socios los cuarenta y antes de los dieciocho años). Ursula Andress, Mia
en este asunto. Farrow, Claudia Cardinale, Christine Okrent, estrellas mediáticas,
Para minar la base del "sexismo común" y todas las formas modelos de identificación, le dieron una especial notoriedad a la
de alienación, las madres feministas soñaron con abolir las "maternidad tardía". Las madres adolescentes también plantean un
diferencias entre la educación de las hijas y la de los hijos: problema. No siempre "quedan" embarazadas por falta de informa-
compartían con ellos los trabajos de la casa,_ les daban los ción y, por otro lado, muchas se niegan a abortar. En una época en
mismos juguetes, la misma ropa (como los Jeans). El ele- la que la adolescencia se despereza, en la que los jóvenes, sobre todo
mento positivo de la nueva pedagogía residía en valorar _la los de los sectores desfavorecidos, no tienen ni estatus, ni función, ni
anatomía y la fisiología femeninas (la vulva, las menstruaciO- rol social, tener un hijo constituye el acceso a la vida adulta, la
nes) en desmentir la "falta", en borrar la vergüenza y la posibilidad de recibir la atención y la consideración de los demás.
maldición ancesÚales. Estas madres supieron resucitar la fe- Pero luego, cuando el bebé llega, se sienten perdidas por las exigen-
licidad de ser mujer y sus hijas aprendieron a querer su sexo cias, agotadas por la carga que significa. Ahora bien, desde el punto
y a estar orgullosas de él. . de vista moral, la decisión de abandonarlo es mucho más difícil que
Sin embargo, la igualdad de los sexos no era algo sencillo. la de abortar.
Las jóvenes militantes comprobaron que la píldora liberaba
más al hombre que a la mujer. Ya no tenía que contenerse y Además, algunas mujeres se niegan a la cultura de la
seguía indemne, mientras ella tomaba todos los días una anticoncepción porque su cultura privilegia la maternidad
'
98 99
como fundamento de la identidad femenina. Esto es lo que puesto que necesitaban mucho su amor. Se descubrió que tenía
sucede con los inmigrantes procedentes del Tercer Mundo y competencias equivalentes a las de la madre. Sin embargo, estamos
con las occidentales del Cuarto Mundo, alas que los hijos, uno muy lejos de una división satisfactoria. La maternidad elegida pesa
detrás del otro, les proporcionan un calor afectivo, una ale- sobre las madres mucho más que sobre los padres. Aunque muchas
gría, una esperanza que nadie supo darles. Huyen de las mujeres tengan una actividad profesional, su papel tradicional,
trabajadoras sociales que lo único que saben hacer es propo- alimentario y afectivo, no fue cuestionado: mantienen prioritaria-
nerles la "píldora". Eligieron la maternidad pero su elección mente la "carga mental" de la familia. ¿Cuántos padres se quedan en
no es reconocida y sufren por eso y, al hacerlo, dan cuenta de la casa para cuidar al hijo enfermo? ¿Cuántos toman la lección todas
una de las mayores contradicciones de nuestras sociedades, al las noches? ¿Cuántos tienen la paciencia suficiente para dialogar
mismo tiempo contraceptivas y natalistas. con los adolescentes rebeldes? ¿Qué puede hacer una madre cuando
el hijo de trece o catorce años se niega a obedecerla y cae bajo la
En casi todos los países de Occidente, los años setenta estuvieron influencia de una secta o de la droga, o de un jefe mafioso?
marcados por una impresionante caída de la tasa de natalidad. De
pronto, algunos estados inventaron nuevas políticas de natalidad, La maternidad elegida generó preocupaciones imprevis-
más liberales que las de los años cuarenta y cincuenta. El gobierno tas. Obligó a las mujeres a reflexionar sobre su lugar en la
marxista de la RDA practicó un feminismo de Estado a partir de sociedad y a formular nuevas exigencias. Elegir la materni-
1972: aborto libre junto con la prolongación de la licencia por dad no es solamente dar vida, sino entrar en un recorrido
maternidad (hasta un año) y multiplicación de las guarderias. En iniciáticomucho menos común que en otras épocas. Todo debe
Suecia, leyes promulgadas en 1974 instituyeron para cada naci- ser inventado nuevamente.
miento una licencia de ambos padres de siete meses con el pago del Por otra parte, la reproducción humana se está convirtien-
90% del salario, que sé repartía, a elección, entre el padre y la madre. do en un problema de geopolítica internacional; la tierra tiene
La maternidad elegida también transformó las relaciones entre más de seis mil millones de habitantes, la mayoría de los
el padre y la madre. Desde los tiempos del baby boom, una interven- cuales vive en condiciones miserables. Su cantidad y su
ción médica centrada en la "díada" madre-hijo, había ignorado al precariedad amenazan a los países ricos. La Conferencia del
padre; luego, la expansión económica que había ofrecido empleo a Cairo, Población y desarrollo(1994), invitó a los países pobres
las madres lo había desalojado del lugar de proveedor único de a organizar la "planificación" de nacimientos. ¿Es posible, a
recursos; finalmente, perdió la iniciativa en la contracepción. Ade- contrario, impulsar a las occidentales a procrear? Esta duda
más, el divorcio, que en todos los países se volvió más sencillo y más explica, en parte, las contradicciones y las dificultades que
frecuente, incitó a las esposas decepcionadas a dejar el hogar estas mujeres tienen.
familiar y a llevarse a sus hijos. Otras mujeres evitaron casarse
quizá para apropiarse de su progenitura. La cantidad de mujeres
que crían solas a sus hijos es cada vez mayor. A comienzos de los años 4. LA MATERNIDAD EN PREGUNTAS
ochenta se produjo una reacción. Padres divorciados privados de sus
hijos organizaron "movimientos de de(ensa de la condición paterna". En los umbrales del siglo XXI, ¿sigue siendo un acto natural
Las madres trabajadoras, agotadas por la "doble jornada", llamaron traer a un hijo al mundo? El embarazo y el parto son objeto de
a los padres para que las ayudaran con las tareas de crianza y una supervisión cada vez más sofisticada. La ecografia se ha
educación de los hijos. Congresos, coloquios y mesas redondas generalizado. Los partos se provocan en fechas programadas,
.t. en muchas ocasiones con anestesia peridural; la episiotomía y
debatieron en torno del papel del padre; se multiplicaron los trabajos
de investigación. Se impuso una nueva figura paterna. El "nuevo la cesárea son cada vez más frecuentes. Los intentos ecológicos
padre" aprendió de los psicólogos que debe tener un papel "separa- por volver a la naturaleza parecen haber sido devorados por la
dor", tiene que "romper la fusión de la díada", transformarla en preocupación, por la seguridad, y por las conveniencias persona-
"tríada" y ponerla en relación con el resto del mundo. También debía les de las parturientás y de los que las atienden. La reproduc-
procurar que la madre y el niño tuvieran un "andamiaje afectivo", ción humana se convirtió en un asunto científico y técnico.
1

lOO 101
Las cuestiones más graves se plantean respecto del deseo El hecho de que no haya muchos niños en adopción provocó la
detener hijos, que había sido olvidado e, ~cl:Usive, desdeña~ o, necesidad de llevar a cabo una selección de adoptantes, con lo
en los años setenta y que luego se rehabllito con ':"ehemenc;.ta. que los soltel."os y solteras quedan descartados, más allá de sus
Las mujeres que habían dudado durante mucho tiempo y qu~, cualidades. La demanda de los homosexuales es cada vez ma-
quizás, habían abortado, se decidían a ser madres y ens;~m­ yor y es satisfecha en algunos países muy liberales como
da. Si el embarazo se hacía desear, creían que eran estenles Holanda; en los otros es algo que todavía está en discusión. La
y reclamaban "un hijo a cualquier precio" ..su deseo alcanzó el adopción internacional se desarrolló durante los años ochen-
rango de una exigencia sagrada, como s1 se procl~mara un ta. En los países pobres, asolados por la guerra y la miseria,
"derecho a tener un hijo". Biólogos y médicos se dedicaron no es mucho más fácil encontrar niños huérfanos o abandonados.
a curar la esterilidad (lo que no siempre es posible), sino a La demanda de los países ricos hizo que la adopción saliera de
paliarla. Muchas de las mujer~s q~e s~ someten. a intervenc~o­ las sombras y dejara de ser un tabú.
nes difíciles, como la fecundacrón m uLtro, termman decepciO-
nadas, porque la fecundación fracasa o el embarazo no He~~ a Durante los años sesenta todavía se evitaba contarle al niño
término o el recién nacido, prematuro, no logra sobreviVIr. adoptado la verdad sobre sus orígenes, pues las madres temían ser
Hay otras que traen al mundo trillizos, cuatrillizos o más menos amadas. Pero los orígenes de un niño asiático o africano son
niños con lo cual su vida familiar se vuelve abrumadora. evidentes, de manera que h ay que decir todo y, especialmente, que
Podemos enumerar otras temibles consecuencias. Los nue- fue deseado, esperado, querido de a n temano. Durante mucho tiem-
vos métodos de investigación, como la ecografía, la amniocen- po se consideró que el fracaso de una adopción era impensable,
tesis, el diagnóstico preimplante, permiten conocer ~~ma­ inconfesable. Sin embargo, algunos hijos adoptivos no aceptan que
lías del feto o del embrión, y llevar a cabo abortos terapeutlcos. se los haya convertido en privilegiados sin contar con su acuerdo: se
Las mujeres sueñan con tener un hijo perfecto. Esta fantasía les habría quitado el derecho a quejarse de sus generosos padres. Se
puede pesar, luego, en la relación entre una madre. ~lena de han convertido en adolescentes que se fugan de sus hogares, odiosos,
ilusiones y un hijo lleno de defectos, con;to todos los mnos ..L~s cuya hostilidad se vuelve, en general, en contra de la madre adopti-
procreaciones asistidas inducen, tambtén, a una comercrah- va.
zación de los órganos femeninos que no tiene límites: alquiler
de úteros mercado de ovocitos. En los Estados Unidos, donde Los recientes avances de la adopción señalan una revolu-
'
este comercio es libre, hay estudiantes que ofrecen sus ovocr- .
ción importante de las costumbres. Empezamos a preguntar-
tos en anuncios en el diario, como manera de pagarse los nos hasta dónde llegará. Gracias a Internet, es posible elegir
estudios. En la mayoría de los países de Europa, los comités un hijo en adopción a partir de un catálogo. La red ofrece
de ética condenan este tipo de tráfico que, a demás, está ¡.. listas de niños "disponibles", "en stock", con indicaciones de
prohibido por ley, pero ¿tienen éxito? Las investigaci~nes la edad, el sexo, el color, el precio. Es la ley de la oferta y la
sobre el embrión humano son necesarias para poder reahzar demanda. La explotación del deseo de tener un hijo transfor-
nuevas terapias. Éstas necesitan la clonación de embriones. ma al niño en una mercancía negociable en el gran comercio
El camino posible consiste en la fabricación de clones huma- internacional.
nos para crear bancos de órganos para traspla-r:tes. Para esto, La mujer que cede al deseo de tener un hijo se enfrenta a las
se necesitarán mujeres que los gesten y los trargan al mundo. tareas de la crianza y de la educación. Aun cuando el padre
¿Serán madres?¿Quiénes serán los padres? Quizás surja una ayuda, la madre se h ace cargo de las tare~s más pesadas.
nueva humanidad del vientre de las mujeres sin que éstas Cuando ejerce una actividad profesional tiene que "conciliar"
puedan negarse y, ni siquiera, dar su opinión. . . ambos roles, asumir una doble identidad. Los responsables
El deseo de tener hijos también provocó un extraordmano .Qconómicos y políticos quieren que lo haga, pero no la ayudan
desarrollo de la adopción, que se volvió más sencilla a partir en nada.
de las nuevas leyes. Las mujeres no son las únicas comprome- Los empleadores se rigen por la ley del mercado. Algunos
tidas, pero todo indica que se implican más que los hombres. crearon puestos de trabajo temporario, pero más para asegu-

102 103
rar la flexibilidad laboral que para ayudar a las madres. En los U~i~os, Gran Bretaña, los Países Bajos y Alemania, los poderes
sectores más modestos, un salario no basta para vivir, sobre pubhcos no se hacen cargo de ayudar a las madres a asumir una
todo sila madre cría sola a los hijos. En los sectoressuperio.res, actividad profesional: las licencias por maternidad son cortas están
la que no puede dedicar todo su tiempo a un puesto de mal pagas o, directamente, no cuentan con indemnizaciÓn· las
responsabilidad, compromete su carrera. Las que logran con guarderías son pagas y privadas, los horarios escolares están' mal
menos problemas "manejar" todo són las funcionarias, sobre adaptados a las necesidades de las madres. En consecuencia las
todo las del sector de la educación. Algunas empresas demues- madres buscan empleos de tiempo parcial y tienen pocos hijos. E~ los
tran un realismo cínico. Por ejemplo, en la reunificación de las países mediterráneos todavía se cuenta con la solidaridad familiar
dos Alemanias, en 1989, doblaron las campanas para el y cuando las mujeres trabajan la tasa de natalidad baja. El caso de
"feminismo de Estado" de laRDA. Los patrones, preocupados Francia es especial: no hay muchas guarderías y sus horarios son
por la rentabilidad, dejaron de contratar a mujeres embara- muy rígidos, pero el jardín de infantes gratuito recibe a los chicos
zadas y a madres de niños pequeños. De pronto, algunas antes de los tres años y el Estado crea subsidios especiales tanto
mujeres empezaron a adjuntar un certificado de esterilidad a para que las madres se queden en sus casas como para facilitar el
su pedido de empleo. En Francia, las leyes que protegen a las empleo de gente que se haga cargo de los niños. Oon una tasa de
mujeres embarazadas no se aplican siempre correctamente y fecundidad de 1,8 hijos por mujer a fines de los años noventa las
muchas empleadas retoman sus trabajos antes de que finalice francesas se sitúan por debajo del promedio europeo. '
la licencia por maternidad.
Los estados de bienestar dejaron de elaborar políticas a La conclusión que se impone es la siguiente: las mujeres
largo plazo. En materia de contracepción protegen lo ya dan a luz c~ando la colectividad las ayuda a recibir y a criar
hecho. El reembolso de los anticonceptivos no está asegurado a sus hijos. Estos _tü~ne~ que ser deseados no sólo por la que los
en todos los países y, donde existía, fue cuestionado, como en trae al mundo, m Siquiera por la pareja, sino por una colecti-
los Países Bajos. En Francia no se reembolsan las píldoras vidad solidaria. La maternidad no pertenece únicamente a la
más recientes y la difusión del RU 486, medicamento que vida privada, no es solamente la expresión de un deseo
provoca la eliminación precoz del huevo fecundado, encuentra femenino, ni del amor de una pareja, responde a una necesi-
obstáculos. Comandos reaccionarios atacaron clínicas en don- dad so~ial P?mordial: la renovación de las generaciones, la
de se practica la interrupción del embarazo. Si bien la movi- supervivencia del grupo. Cuando los poderes públicos son
lización masiva de las mujeres intimidó a los agresores, neutrales creen respetar la libertad de las mujeres pero en
abortar se volvió cada vez más difícil en algunas regiones. En realidad, le están poniendo una trampa. Pues la que Íe hac~ un
Francia, por ejemplo, el personal médico está menos motiva- lugar al deseo de tener un hijo se ve de pronto enfrentada a
do, hay muchas clínicas que cierran y hay largas listas de tareas y responsabilidades mucho más abrumadoras si se
espera. piensa que tienen que agregarse a actividades disociadas de
En materia de política familiar, la crisis económica redujo la vida familiar.
la generosidad de algunos estados de bienestar. Los psicólogos demostraron la necesidad vital de los cuida-
dos maternos del cuerpo, del alma, de la mente. Pero los
Según recientes estudios,3 las mujeres del norte de Europa sociólogos definieron las tareas maternas como un no trabajo.
(Suecia, Dinamarca, Finlandia) disponen de muchos centros de La sociedad industrial organizó el trabajo, lo racionalizó lo
atención para los hijos y de largas licencias por matemidad con me~aniz?. Pero l~s tare~s maternas no son organizabies,
buenos beneficios. Por otra parte, la gran mayoría trabaja y su racronahzables, m mecamzables (no hay que confundirlas con
fecundidad supera el promedio de las europeas. En los Estados las tar~as domésti~as, que pueden programarse y, en parte,
mecanizarse). El mño no es un producto industrial fabricado
3
Égalité entre femmes et hommes: aspects économiques, Informe de en serie. Pero ~ampoco.es un objeto artesanal al que se le da
Béatrice Majnoní d'lntígnano al Conseíl d'analyse économique (complemen- una forma convenida, ni una creación artística o literaria a la
tos de Michel Glaude, Annie Gauvin, Anníe Fouquet y Marie-Thérese que se le da el último toque cuando uno quiere. Es un sujeto,
Letablíer), La Docwnentation Francaise, 1999.

104 105
él es el que dirige e impone su presencia y sus exigencias, el la vida a su hijo, porque podría haber evitado traerlo al mun-
que ocupa, en el sentido más fuerte del término, el ?U~rp?, el do. Esta.decisión instala un sujeto-madre detrás del sujeto-
y el pensamiento de la madre y de los padres. N1 s1qntera mujer. Al hijo deseado se le debe lo mejor, no sólo en la vida
tiene un precio, aunque cueste dinero. Por ~so es que n? es privada sino en la ciudadanía y en el mundo. La que da a luz
posible dar un salario a las madres. Donde eXlste una retnbu- se implica en la vida política no sólo como mujer, sino además
ción como forma de subsidio, es modesta, casi irrisoria, como madre. En el caso del padre no tiene la misma entidad,
desc'alificadora. El problema de las sociedades occidentales, desde el momento en que la contracepción femenina redujo el
sometidas a la ley del mercado, consiste en reconocerle un 1 alcance de las intenciones masculinas. La demanda de pari-
valor a esta producción particular: los hijos.
" dad traduce la conciencia sobre este tema: las mujeres contri-
Sin embargo, también es verdad que los poderes públicos y buyen igual o más que los hombres no sólo a engendrar sino
privados cada vez se implican más en las responsabilidades también a organizar la ciudadania de mañana, a darle un
educativas y aseguran servicios de los que antes se encarga- sentido.
ban las familias. Los médicos, los maestros, los educadores e, ¿Hay que ver en la Declaración de los Derechos del Niño
inclusive, a veces, los jueces y los policías, se ocupan de los (1989) un ataque a la autoridad de los padres? ¿Acaso la madre
jóvenes. Pero estos especialistas de distinto tipo hablan desde (y el padre) no son los primeros defensores de los derechos del
su lugar, desde sus saberes, encerrados en el campo en el que niño? Es verdad que hay maltratos, abusos sexuales, incestos
intervienen. La madre, con frecuencia reducida a su papel de en el medio familiar y que las madres son mudas, cómplices o
ejecutante, no tiene nada que responder; como s~be q~e no culpables. Ésta es una razón más para alertarlas enseguida.
basta con "querer" a un chico para educarlo bten, p1erde La educación sexual y la educación cívica podrían enseñar a
confianza en sus propias actitudes. De manera que muchas los jóvenes que pueden convertirse en padres. Se objetará que
madres jóvenes viven en la ansiedad, el estrés y la decepción. la gente que no tiene hijos, que no quiere tenerlos, quedará
Los encargados de la salud de los niños están muy preocupa- exel uida de una democracia en la que la función paterna ocupe
dos. Los que se dedican al estudio de la maternidad psíquica tanto lugar. De ninguna manera. Las funciones de los padres
comprueban el aumento de las patologías en la relación están socializadas: la familia dejó de ser el lugar esencial de
madre-hijo, pues el hijo es tan víctima como la madre. La la reproducción biológica y de la reproducción social. Mucha
maternidad, corno todos los vínculos familiares, es una dialéc- gente que no tiene hijos o que no quíere tenerlos se ocupa de
tica de la autonomía y de la dependencia. En este momento los de los demás. Por otra parte, en la práctica, ¿no es cada
esta dialéctica funciona mal; la dependencia no tiene justifi- generación responsable de la siguiente?
cación social, dejó de tener sentido y valor. · Si la conciencia materna inspirara la conciencia política de
Divididas entre procreación y producción, las mujeres las mujeres, quizás la conciencia paterna inspiraría la con-
occidentales comprueban que sus tareas no están simplemen- ciencia política de los hombres. El interés de las generaciones
te yuxtapuestas o superpuestas: cada una influye en las otras futuras sería la estrella polar de muchos proyectos. La con-
y las modifica, las determina de otra manera. Hay que rever ciencia paterna, siempre mixta, puede convertirse en un
todo: no sólo el tiempo y el espacio de las mujeres, sino sus motor poderoso del cambio social y desarrollar la democracia
responsabilidades, sus roles sociales, sus vínculos afectivos. del siglo xxr.
Parecería que el feminismo buscara nuevos impulsos al re-
pensar la maternidad. El narcisismo de los años setenta
quedó superado. Por supuesto que, en tanto un individuo
libre, la mujer elige la maternidad. Pero individualismo no es
lo mismo que narcisismo, porque exige su superación: en tanto
búsqueda de autenticidad, exige un horizonte colectivo, el
reconocimiento de los otros. Ahora es posible reconocer a la
maternidad en el marco de la ciudadanía. Cada madr~ impone

106 107
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ..............•......•.... ··•·•· .. ...... . ....•..... ..... ••. .. •.. . ... •... 7

l . A LA SOMBRA DE LOS PADRES ... . . •. . ..•....•....... .•. .. ..•.....•.. ...... . ... 9


l. La herencia helénica ................................................... 9
2.La herencia latina ..................................................... 17
3. La herenciajudeo-cristiana ..................................... 25

II. LA MATERNIDAD CONSUETUDINARIA .... .. .......• ....•... . .......•..... 33


l. El recorrido iniciático ............................................... 33
2. La diversidad social ................................................. 44

Ill. L A MATERNIDAD GLORIFICADA ......... . ................ ........ ........ 53


l. La invención de la buena madre ............................. 53
2. La educación materna .............................................. 62
3. Malthusianismo, atención m édica
y feminismo ............................................................... 71

IV. LA REVOLUCIÓN MATERNA .................... ........ ................... . 81


l. La nacionalización de las madres ............................ 81
2. El baby boom y sus consecuencias ........................... 88
3. La maternidad elegida ............................................ . 94
4. La maternidad en preguntas ................................. 101

109
. COLECCIÓN CLAVES

PERFILES
Anne Ami el. Hannah Arendt. Polttica y acontecimiento
Etienne Balibar. La filosofía de Marx
Frédéric Gros. Foucault y la locura
Stéphane Haber. Habermas y la sociología
Nathalie Heinich. Norbert Elias. Historia y cultura en
Occidente
Liliane Maury. Piaget y el niño
Bertrand Ogilvie. Lacan. La formación del concepto de
sujeto

DOMINIOS
Daniel Bougnoux. Introducción a las ciencias de la
comunicación
Philippe Breton. La utop(a de la comunicación
C. Cicchelli-Pugeault, V. Cicchelli.Las teorías sociológi-
cas de la familia
Dominique Mainguenau.Los términos clave del análisis
del discurso

PROBLEMAS
J. André, A Green y otros.Los estados fronterizos, ¿nue-
vo paradigma para el psicoanálisis?
J. And.ré y otros . La femineidad. Debate psicoanalítico
Pierre Bourdieu. Los usos sociales de la ciencia
Denys Cuche. La noción de cultura en las ciencias
sociales
Raoul Girardet. Mitos y mitolog(as políticas
D. Lecourt, P.H. Gouyon. L. Ferry, F. Ewald. Las cien-
cias sociales, ¿son ciencias del hombre?

MAYOR
M. Gauchet y G. Swain. El verdadero Charcot. Los ca-
minos imprevistos del inconsciente
Raymond Williams. Palabras clave. Vocabulario de cul-
tura y sociedad