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Ciencia, arte, religión y tecnología, relaciones y diferencias.

La ciencia es el conocimiento obtenido mediante la observación de patrones


regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, a partir
de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios
y se elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método
científico. Las teorías de la ciencia tienen por objeto explicar el funcionamiento del
universo sin que dicha explicación dependa de una perspectiva concreta del mundo
o de un observador determinado. Si bien, en la práctica, nunca se pueden abstraer
completamente de las percepciones y formas de pensamiento específicamente
humanas (de entrada, se expresan por humanos para humanos) su éxito, nunca
expresado en términos absolutos, siempre va a depender del contraste con una
naturaleza que no entiende de nuestros sentimientos o percepciones.

El arte, sin embargo, trabaja en función de visiones del universo expresadas de


forma muy concreta y adaptadas precisamente a las facultades sensoriales,
sensibilidades y emociones humanas. El arte es entendido generalmente como
cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también
comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones y, en general, una
visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos,
sonoros, corporales y mixtos. El éxito de una obra de arte se juzga por su capacidad
de evocar reacciones en los humanos que las perciben a lo largo del tiempo,
considerándose atemporales las llamadas obras maestras.

La religión comparte el objeto de la ciencia de dar una explicación del mundo tal y
cómo es, no cómo es para nosotros. Por ello los seguidores de una determinada
religión suelen asumir que el mundo es objetivamente de determinada manera.
Pero, a diferencia de la ciencia, y más cerca de la obra de arte, la religión afirma
que el universo tiene un propósito, una voluntad y una personalidad, ya que expresa
las intenciones de un ser trascendente.

Al presuponer la existencia de un ser trascendente, esto es, no físico, la religión


excluye la posibilidad de refutación directa por la experimentación en cualquiera de
sus formas. Incluso los actos que la religión considera malignos y el sufrimiento de
los humanos el creyente los toma habitualmente, y desde su cosmovisión no
irracionalmente, como consistentes con un propósito divino que, al ser
trascendente, los humanos no podemos comprender del todo.

Mientras tanto, la tecnología es la ciencia aplicada a la resolución de problemas


concretos. Constituye un conjunto de conocimientos científicamente ordenados, que
permiten diseñar y crear bienes o servicios que facilitan la adaptación al medio
ambiente y la satisfacción de las necesidades esenciales y los deseos de la
humanidad.