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Daniel Ransanz Moreno.


15 de noviembre de 1979, Reus.

Daniel es técnico de gran ingenie-


ría civil en el sector del neumáti-
co, aunque apasionado por la lite-
ratura, la música, el arte y la natu-
raleza. Editor del canal Dani Daco-
ria. Colaborador de radio y pren-
sa, se autodefine como explorador
de Ciencias fronterizas. Pero, so-
bre todo, como humanista. Desde
el año 2013 ha divulgado la exis-
tencia de objetos volantes no
identificados, en especial los refe-
rentes a macrobiología que surca
las capas altas de la atmósfera y el
espacio sideral, aspecto que, como
otros, ha conocido en primera
persona, más allá de teorías.
De pensamiento escéptico cientí-
fico, tuvo que reinventarse cuan-
do fue contactado por una inteli-
gencia desconocida en la prima-
vera de 2011, permaneciendo
desde entonces vinculado al fe-
nómeno OVNI, pero siempre al
margen de la etiqueta de contac-
tado. Por experiencia personal,
pone el acento en el valor del tes-
timonio honesto.

1
Con amor a Rosa Moreno, mi madre y
Júlia Ransanz, mi niña.
Que la brisa eterna os traiga recuerdos
sin tiempo.

2
BIOSFÉRICA
Biología Espacial Atmosférica
2.0

Segunda edición

Daniel Ransanz

Prólogo de Javier Resines

3
Copyright
© del texto: Daniel Ransanz 2017.
(excepto págs. 56, 138 y 139, J.J. Benítez y 149, 150 y 151 Jaques Vallee).

© de las imágenes: sus respectivos autores.


Diseño de portada y contraportada. Laura Corredor 2017.
Fotografía solapa: Alba Portillo.
©Imagen contraportada: Jason E. Jenkins.
Esta obra pertenece a la humanidad y queda terminantemente prohibida
toda actividad de lucro a través de cualquier medio, sea cual fuere.
Versión digital de libre difusión y descarga.

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Índice
 Agradecimientos ...................................................... 8
 Prólogo .............................................................. 9
 Unas palabras del autor ....................................... 14

 Capítulo 1 Génesis ................................................ 17


 Capítulo 2 Husos y Esferas. ................................... 35
 Capítulo 3 Las increíbles Medusas del Espacio ...... 60
 Capítulo 4 Jalea de Estrellas. ................................. 80
 Capítulo 5 Oscuridad Celeste .............................. 103
 Capítulo 6 Naturaleza Universal .......................... 115
 Capítulo 7 Luminarias vivas ................................ 133
 Capítulo 8 Consideraciones….………………………. 156

 Bibliografía ……………………………………..…………..179
 Documentos de interés sobre la Biosférica.… 180

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El ser humano se caracteriza por su facilidad a la hora de clasificar.
Es la ciencia de la taxonomía, como decimos en antropología.
Eso incluye necesariamente la comparación, a veces caprichosa, a veces empírica, a
veces emocional. Forma parte de nuestra naturaleza, y por ello no es ni bueno ni
malo, simplemente una forma de buscar referencias para sabernos parte del mundo.
En esa profundidad de las cosas, hasta resulta hermoso compararnos, por ejemplo,
con una estrella, y sabernos diminutos e insignificantes motas de polvo.

Javier León

En la ignorancia todos somos hermanos,


hacia nuevas dimensiones inconmensurables.

Trevor James Constable

Quienes se asustan del universo tal como es, quienes proclaman un conocimiento
inexistente y conciben un Cosmos centrado en los seres humanos, preferirán
los consuelos pasajeros de la superstición. En vez de enfrentarse con el mundo,
lo evitan. Pero quienes tienen el valor de explorar el tejido y la estructura del
Cosmos, incluso cuando difiere en modo profundo de sus deseos y prejuicios,
penetrarán en sus misterios más profundos.

Carl Edward Sagan.

Cualquiera que busque la Verdad no la hallará jamás,


pero hay una ínfima posibilidad de que se convierta él mismo en la verdad.

Charles Hoy Fort

Daniel Ransanz, en su libro BIOSFÉRICA, nos da a conocer los cuerpos anómalos que
pululan por el universo y especialmente los que orbitan sobre nuestro globo.
El autor entra de lleno en los OVNIs biológicos y —para concienciar al lector—
aporta una excelente y exhaustiva casuística que nos ha dejado perplejos. Sin duda,
es un trabajo bien estructurado y documentado que nos ha hecho reflexionar.
Por ello, doy las gracias a Daniel, por abrir puertas a otras consideraciones.

Ramón Navía-Osorio

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Agradecimientos
A Laura, mi amor, mi niña. Una y mil veces gracias por tu paciencia,
apoyo, inspiración, calidad, sensibilidad y respeto. Por nuestras largas
noches frente al ordenador y los libros. Por tu admiración incondicio-
nal, equivalente a la que siento por ti. Compañera de camino y mil
aventuras que hemos vivido juntos. Y las que nos esperan…
Doy gracias a mi madre, Rosa. A pesar de mis difíciles experiencias
siempre ha estado a mi lado.
A Javier Resines, criptozoólogo, investigador licenciado en periodis-
mo, autor y colaborador en medios de comunicación. Hoy, amigo y
confidente. Es un honor compartir el camino con este gran profesio-
nal. Respetado, estimado y seguido con mucho interés por los mejores
expertos y público en general.
Con afecto y respeto al periodista, reportero y autor Josep Guijarro.
Todos tenemos referentes, él es el mío. Por su calidad, no sólo profe-
sional, sino humana. Un periodista de raza que ignoró el vox populi
ejerciendo desde joven un periodismo de auténtico interés humano
que absorbe millones de mentes inquietas. Un Investigador de campo
que no vaciló en comprobar mis afirmaciones sobre el terreno: que la
Biosférica surca la atmósfera cada día. Hoy, además, cuento con el re-
galo de su amistad.
Al clásico investigador de campo Ramón Navía-Osorio. Veterano pilo-
to, experto ovnílogo y entrañable amigo. Lo admiro.
Al periodista y autor Álvaro Martín (Ecos de lo Remoto), destacado
divulgador y al también periodista y director del programa “La Tarde
en Libertad” Miguel Ángel Fernández, por su amistad y los buenos
momentos de radio, juntos.
A la reconocida autora Marta Magrinyá por su apoyo y presentación
de Puzzle (mi primer libro) en televisión. Al periodista Antón Tapias y
a Isabel Moreno, por todo…
A los programas de radio por hacerse eco de nuestros estudios ce-
diendo su espacio para divulgarlos. En especial a mi amigo Javier
Belmar (Otros Mundos), Alfonso Trinidad (Nit de Misteris), Esteban
Palomo (Misterio en Red), Miguel Ángel Fernández (La Tarde en Li-
bertad) y Samuel Hernández (El Secreto de la Caverna). Con afecto, a
los periodistas Marc Busquets y Josep Gallofre (ReusDigital.Cat), que
cubrieron el primer reportaje en prensa sobre la Biosférica.
Y en especial, con gran afecto y gratitud a ellos. Por el empujón…

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Prólogo
Biología Espacial Atmosférica. Biosférica. Quédate, amigo lector, con
este nuevo término. En un futuro muy próximo se hablará de él… y
mucho. Y como no podría ser de otra manera, todos los estudiosos de
este fenómeno tendrán que tomar como referencia el libro que tienes
entre tus manos.

Cuando Daniel Ransanz contactó conmigo para escribir el prólogo de


su nueva obra me sentí doblemente halagado. Por un lado, por haber
pensado en mí para ello suponiendo (seguro que erróneamente) que
puedo aportar algo de valor a su estudio. Se me ocurren muchos otros
nombres más apropiados y con mayor conocimiento del que yo tengo
para realizar esta labor. Pero, la suerte estaba echada…

Y por otro, por la confianza depositada en mi persona en cuanto a ha-


cerme partícipe de sus vivencias, de sus ideas, de sus anhelos, los cua-
les escucho, recojo y transmito con respeto y, en muchas ocasiones, en
coincidencia de opinión.

La Biología Espacial Atmosférica forma parte (aunque muchos no lo


sepan aún) de nuestra Naturaleza. Así de simple. Que no esté recogida
en sesudos estudios universitarios o que los escolares no reciten de
memoria las especies más importantes que la forman no quiere decir
que no exista.

Lo hemos visto ya en demasiadas ocasiones a lo largo de la Historia.


En un momento de la misma, la Tierra era el centro del Universo, algo
que se demostró como falso con el paso del tiempo. Durante siglos, se
ha venido creyendo a pies juntillas que la vida animal fue creada por
el antojo de un ente superior (llamémosle Dios, por ejemplo) hasta
que Darwin corrigió el error. Más allá de Finisterre sólo existían
abismos insondables repletos de monstruos y, como su propio nom-
bre indica, la Tierra acababa… aunque sabemos desde hace siglos que
nuestro planeta es redondo y no se termina donde suponían nuestros
antepasados.

Teorías o creencias que dimos por reales (y por cuyo motivo muchos
pagaron un alto precio) fueron sustituidas por otras más ajustadas,
más acorde con los nuevos tiempos, más ligadas al mundo que poco a
poco se iba descubriendo gracias a los avances científicos. Sólo tuvo
que darse una circunstancia para que se produjera ese salto de cali-
dad: que una persona, con amplitud de miras y cargada de pruebas
bajo el brazo, fuera valiente y dijera: “Señores, se equivocan”.

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Esa circunstancia se da aquí y ahora. La persona la encontramos en el
propio autor, en Daniel Ransanz, creador de este ensayo llamado a
despertar a la verdad que nos rodea a muchos lectores. Las pruebas,
las aporta por decenas en las páginas del libro que estás a punto de
empezar a descubrir. Y el “Señores, se equivocan” veremos que se
convierte en muchas y metafóricas bofetadas de realidad que iremos
recibiendo según avancemos en el estudio de Biosférica.

Daniel no es un autor novel. En realidad, estamos ante su segunda


obra. En las páginas de su primer libro, titulado “Puzzle” (Círculo Ro-
jo, 2014) ya podemos entresacar el germen de su teoría biológica es-
pacial, completamente desarrollada en Biosférica.

Puzzle es algo así como el pistoletazo de salida para dar a conocer to-
do un torrente de fenómenos —aparentemente inconexos pero fuer-
temente ligados entre sí— de los que las medusas espaciales (uno de
los nombres utilizados para referirse a estas especies desconocidas
hasta ahora) forman parte. No es imprescindible leerlo primero para
comprender la teoría defendida por Ransanz, pero sí es altamente re-
comendable que —en cuanto acabes de leer este ensayo— te hagas
con un ejemplar para que la visión que tienes de nuestro mundo co-
mience a tambalearse definitivamente.

Comentaba unos párrafos atrás que Biosférica forma parte de nuestra


Naturaleza. Por el momento, de esa parte de nuestro mundo que no
ha alcanzado el status suficiente como para pertenecer a la oficialidad.
De algún modo, su situación me hace pensar en la gran cantidad de
casos que la Criptozoología estudia acerca de animales considerados
imposibles por la Ciencia pero que, en opinión de muchos, existen y
son vistos en casi todos los rincones de nuestro planeta.

La Criptozoología, cuyo estudio moderno fue dinamizado por el zoó-


logo belga Bernard Heuvelmans, trata de dar a conocer aquellos ani-
males que no han alcanzado el status de realidad por parte de la Co-
munidad científica. Heuvelmans opinaba que a esta nueva disciplina
podemos acercarnos desde distintas perspectivas y ramas del estu-
dio: la antropología, el folklore, la biología; todos los datos y opinio-
nes recogidos pueden ser válidos para arrojar luz sobre este fenó-
meno tan singular.

Los seres que estudia la Criptozoología tienen, además, un valor aña-


dido: son fantásticos, impensables, en ocasiones rodeados de un halo
de misterio… Animales que se encuentran en lo más profundo de los
mares, en las selvas más intrincadas del planeta y, por supuesto, en

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las capas altas de la atmósfera, un desconocido e inmenso territorio
aún por explorar, no lo olvidemos.

Biosférica nos ofrece una visión criptozoológica del fenómeno OVNI,


entendiendo estas siglas del modo más literal posible. Es decir, como
objetos (biológicos, en este caso) desconocidos, que se desplazan por
el cielo (dotados aparentemente de cierta inteligencia) y que viven en
nuestra atmósfera y más allá.

En los próximos capítulos veremos cómo desfilan ante nuestros ojos


multitud de seres vivos ignorados hasta ahora pero que forman parte
de nuestro entorno y que tienen, también, un importantísimo valor
añadido: pueden ofrecer una razonable explicación a buena parte del
fenómeno ufológico.

Evidentemente, la teoría Biosférica no pretende esclarecer los miles


de avistamientos de objetos mecánicos que se han dado a lo largo de
la historia del fenómeno. Tampoco aquellos en los que han sido vistos,
pongamos por caso, posibles tripulantes de los mismos. Para dar con
la clave que hay detrás de ese fascinante asunto están los ufólogos,
desde luego. En Biosférica no vamos a encontrar civilizaciones súper
avanzadas, ni grises que conspiran contra la raza humana. Ni tan si-
quiera inofensivos científicos ultragalácticos que nos visitan como si
fueran Félix Rodríguez de la Fuente estudiando al lobo ibérico.

Aquí se habla de biología pura y dura. Extraña, acientífica a veces, so-


brecogedora, sí… pero biología al fin y al cabo. Seres vivos, dotados
probablemente de cierta inteligencia que comparten nuestro hábitat y
a los que desconocemos por completo.

Ransanz trata de reducir esta falta de datos recopilando una impor-


tante cantidad de testimonios directos que pueden servir de apoyo a
los descubrimientos que tímidamente va realizando la comunidad
científica. Al hilo de esto, el autor hace una genial reflexión en las pá-
ginas del libro al opinar que “…la metodología científica ofrece solu-
ciones “razonables” y dicho sea de paso, simplistas. Además, si un cientí-
fico discrepa y se atreve a incluir a un excluido, queda inmediatamente
excluido con él.”

Tal vez con la publicación de este ensayo, algunos biólogos, astróno-


mos, gente de Ciencia en general, pierdan el temor a ver un poco más
allá de la rigidez establecida por las Academias.

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Lo cierto es que los animales atmosféricos nos han acompañado des-
de hace siglos, tanto en forma de crónicas apegadas a la realidad, fru-
to de encuentros con lo desconocido, como formando parte de nues-
tra mejor literatura de ciencia ficción. Una de sus primeras aparicio-
nes en este género podemos encontrarla en un divertido relato de
Arthur Conan Doyle —titulado “El horror de las alturas”— que el es-
critor inglés publicó allá por 1913.

En él imagina la existencia de “selvas” llenas de vida en nuestra at-


mósfera, pobladas por medusas ingrávidas y frágiles de diferentes
tamaños, serpientes vaporosas de nueve metros de largo o enormes y
hostiles manchas gelatinosas purpúreas capaces de acabar con la vida
de un hombre. Todo un nuevo mundo por descubrir, sin duda.

El visionario escritor también se pregunta cómo todo ese extraño


mundo ha podido pasar desapercibido hasta ahora, estableciendo una
inteligente comparación para explicarlo que nos sirve para entender
el asunto en nuestra época actual, un siglo después: “un visitante ajeno
a nuestro planeta podría realizar mil descensos en éste sin ver jamás un
tigre. Sin embargo, los tigres existen, y si ese visitante descendiera en el
interior de una selva, quizá fuese devorado por ellos. Pues bien: en las
regiones superiores del aire existen selvas y habitan en ellas cosas peo-
res que los tigres. Yo creo que se llegará, andando el tiempo, a trazar
mapas exactos de esas selvas y junglas”.

Daniel Ransanz ha sido testigo directo de lo que cuenta en las páginas


de su libro. Esta circunstancia le hace estar un peldaño por encima de
los teóricos del fenómeno pues conoce de primera mano el asunto. Y
lo cuenta de un modo que me recuerda a cuando Ezequiel, el persona-
je bíblico, vio la famosa rueda. Me explico.

Con el lenguaje actual de cada momento histórico, lógicamente el más


moderno posible, ambos describen algo inusual, fantástico y único en
su entorno. Aquel, el sorprendido profeta, tuvo un encuentro en la
primera fase con un OVNI mecánico. Nuestro autor, muchos siglos
después, un avistamiento con dos ufos biológicos.

A buen seguro, en décadas venideras (cuando la Biosférica se estudie


en las universidades) los expertos utilizarán una terminología que
actualmente se nos antoja imposible de imaginar. De lo que no cabe
duda es que las descripciones que vamos a leer a continuación serán
consideradas como pioneras en la investigación de los animales at-
mosféricos, de toda una pléyade biológica por descubrir, catalogar y
conocer.

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El trabajo que queda por delante es duro. Hay que continuar recopi-
lando datos, puliendo ideas, investigando el fenómeno y luchando
contra la incredulidad de muchos. Pero, cuando la realidad es tozuda,
el camino se torna mucho más ligero de andar.

En definitiva, querido lector, disponte a realizar un apasionante viaje


por la Naturaleza menos conocida y más fascinante. Si Puzzle ya fue
conmovedor, valiente y “alertador”, Biosférica nos ofrece decenas de
pruebas que parecen indicar lo increíble: seres inimaginables convi-
ven con nosotros desde el origen de los tiempos.

Prepara tu mente y disfruta de la lectura…

Javier Resines

Madrid, abril de 2016.

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Unas palabras del autor
He conservado el original de las “palabras del autor”, pero no podía
editar el primer texto sin repasar los últimos acontecimientos.
La Biosférica caló. El público en general, los medios de comunicación
y los mejores expertos en particular, se interesaron por ella.
El texto ha sido revisado a conciencia dado que la anterior edición
sufrió un golpe inesperado tres días antes de su publicación: resulta
que hasta “cuatro copias de seguridad” de la última galerada desapa-
recieron sin explicación, dos de ellas (una en Word y otra en pdf) se
alojaban en el escritorio de mi portátil y otras dos en un disco duro
externo. Aún desconocemos cómo pudo ocurrir. Por esa razón publi-
qué un texto más simple del que había logrado. Ahora llegó el momen-
to de transmitir al lector con la calidad, respeto y esfuerzo que mere-
ce, mis rastreos y últimas conclusiones ampliadas y ordenadas.
El resultado es un conjunto de datos, una selección de casos históricos
y científicos para enfocar lo que podría ser la teoría más reveladora e
importante de nuestra era, mientras buscamos factores para distin-
guir los OVNIs biológicos de los mecánicos u otra naturaleza distinta.
Recuerdo este mismo momento, cinco años atrás, cuando escribí
Puzzle, mi primer libro. Las palabras se amontonaban y no podía or-
denarlas. Tenía mucho por decir y quería hacerlo de golpe…
Estaba frente al ordenador y no sabía por dónde empezar. Había visto
y descubierto aspectos tan fascinantes que carecía de lenguaje para
transmitirlos. Al mismo tiempo mi deseo de llegar al público y ofre-
cerle la información era un propósito personal que empujaba fuerte
desde adentro. Recién llegado al mundo de la divulgación tenía la ar-
dua tarea de transmitir unos hechos muy, muy complejos.
Para ello me documenté. Solo en 2012 leí 234 obras literarias. Quería
demostrar al mundo que había hecho los deberes, contrastado datos,
fuentes, periodistas, charlatanes, expertos, pretendidos expertos y
toda información relacionada con las paraciencias que estaba expo-
niendo. Básicamente, quería dar credibilidad por la propia inseguri-
dad que sentía al comunicar aspectos tan complejos y retorcidos.
Hace tiempo comprendí que eso es imposible, que la credibilidad ja-
más depende del autor, sino del lector y su libre elección de aceptar, o
no, los argumentos presentados.
Me muevo en un terreno difícil, lo sé; la cantidad de charlatanes, men-
tirosos, vividores, desinformadores profesionales (Debunkers a suel-
do), críticos de salón y esa gente que monetiza el misterio a toda cos-

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ta, es tan grande y sus argumentos en ocasiones tan pequeños, que
explica por qué la mayoría de la comunidad científica no quiere saber
nada de paraciencias ¡Pero ojo! meter todo en el mismo saco y
desecharlo es tan irresponsable como pedir consejo a un médium
mediocre. En lenguaje científico y periodístico está escrito este traba-
jo, llamado a revolucionar las bases de la Ovnilogía, la Biología, la Físi-
ca y sobretodo la Astrobiología, mientras cuestiona algunas conjetu-
ras esgrimidas hasta la fecha en el estudio de los no identificados.
En el fenómeno OVNI los incautos resolvieron el enigma. Los demás lo
observamos como las vacas al tren. Existen unas 300 hipótesis. El fac-
tor tripulantes está enredado en una madeja de teorías. Para unos son
viajeros del espacio que salvaron el problema de la física. En otras
versiones son nuestros creadores inspeccionando la evolución de su
experimento. Algunos postulan que los tripulantes y sus naves proce-
den en realidad del futuro, incluso serían humanos, dicen. Otros apun-
tan que todo se resuelve psicológicamente con una suerte de alucina-
ción paranoica masiva, sin distinción de períodos ni culturas, que pa-
dece la humanidad. Para ellos nada es real. Todo está en la mente del
testigo y cuando hay 100 testigos, alucinación colectiva, concluyen.
Pero nada de lo anterior posee una base sólida; todos los argumentos
se construyen desde hipótesis muy cuestionables. Y mucho menos
resuelve la abundante casuística, máxime si consideramos el factor
Biosférica que voy a exponer. Una explicación muy plausible a miles
de avistamientos OVNI en todo el planeta y la carrera espacial.
Es bien conocido por los ovnílogos honestos que el fenómeno OVNI
rebasa con creces la capacidad del investigador, que se acerca a sus
extrañezas con la misma seguridad que una hormiga a un elefante.
Pero algunos lo creen resuelto y así lo explican en sendos libros para
todos los gustos. La razón, afortunadamente, hace de filtro. He leído
muchas obras, pero jamás un autor me fascinó como Charles Fort,
pionero en el estudio de los no identificados; la casuística que mane-
jaba sobre fenómenos extraños (sin informática) fue tan destacable
como su intuición y sentido crítico para cuestionar los argumentos
científicos esgrimidos ante aquellos enigmas. Los amantes de las
<<Ciencias de frontera>> le debemos sentido honor al maestro de
maestros.
Andreas Faber-Kaiser. Lo conocí a través del papel, pero he leído la
práctica totalidad de su obra. Un autor apasionado y honesto que lle-
gas a conocer bastante. A veces fantaseo con que me inspira desde un
jardín de estrellas, conmovido por este necio con ganas de aprender.
De no ser por él, jamás habría entendido…

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Había pasado un año desde que viví un suceso asombroso y un libro
suyo en coautoría con Vignati llegó a mis manos. Lo compré instinti-
vamente por encargo, sin saber por qué.
En aquel libro estaba la respuesta a mi vivencia en la primavera de
2011, en Reus: la visión de dos criaturas exógenas, causa y génesis de
este ensayo. Un respaldo de mi testimonio personal y directo.
En 71 años de estudio OVNI jamás se ha presentado un concepto con
un nivel de evidencia como el que voy a proponer: la Biosférica <<tie-
ne repetición>>. No podemos capturarla para laboratorio, pero su
presencia en la atmósfera, confundida casi siempre con naves mecá-
nicas, satélites o aviones es constante y fácilmente comprobable. De
ello, recogen evidencia gráfica skywatchers como Javier Duende
(Mundoinfrarrojo). También ha sido grabada en muchas ocasiones
durante la carrera espacial, en este libro veremos algunos ejemplos.
Es la primera vez que los estudiosos de los no identificados podemos
ofrecer al mundo una ovnilogía “casi” palpable, no efímera.
Por eso el texto nace con gran afecto a la humanidad, como legado que
propone la existencia de criaturas extraterrestres posiblemente autó-
trofas y bioluminiscentes, con variedad de tamaños, formas y colores,
tan exóticos como abrumadores. Animales que suponen la última
frontera entre el ser humano y el Kosmos. Un eslabón biológico de la
humanidad que daría origen a la aparición de vida y virus en la Tierra:
dos conceptos que todavía suponen un verdadero enigma para la
ciencia actual.
Biosférica se aleja con riesgo de la zona de confort que aporta el res-
paldo académico, pero lo hace desde la lógica de los fundamentos
científicos de nuestro tiempo. Lo escribo a la memoria de pioneros
valientes que lidiaron contra la resistencia inmovilista de un tropel de
pedantes mendaces disfrazados de eruditos mesiánicos, que bajo el
paraguas de una pseudociencia trufada de exclusión y descrédito, se
mofaron de quienes tuvieron visión, intelecto y carácter para asentar
las bases de la teoría biológica más revolucionaria de todos los tiem-
pos; engloba la biología terrestre y universal, el folklore, la Física, As-
trobiología y el fenómeno OVNI. Miro hacia atrás y pienso en ellos con
respetuoso afecto y les honro desde estas letras, caminando un sen-
dero abierto con sus manos. Gracias.
Daniel Ransanz.
Tarragona, enero de 2017.

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Capítulo 1
Génesis
Quien sabe ver las cosas
más sencillas de lo que son
es un sabio.

Friedrich Nietzsche
Sí, algo vive y existe allá arriba.
Algo vivo, inquisitivo,
cuya existencia perturba los límites
de la razón.

Andreas Faber-Kaiser
Pronto hará seis años que las vi... Fue impresionante. Me asombraron
tanto que me enamoré del cielo, observándolo durante horas con
permiso del sueño. Fue así como descubrí unos puntos luminosos que
surcaban el firmamento cada noche. No sabía qué eran y mucho me-
nos aquellas dos criaturas que sobrevolaron mi vertical... Seis años
después mi perspectiva ha cambiado. En los libros de investigación no
abundan los testimonios personales y es una pena; el conocimiento
directo e instantáneo que aporta ver algo así es una ventaja para en-
tender un fenómeno, no una limitación ¿Por qué omitirlo entonces?
En mi primer libro1 ya esbocé la teoría de biología espacial atmosféri-
ca. La naturaleza de aquel texto impedía ofrecer documentación téc-
nica suficiente para apuntalar sus bases en un peldaño superior a la
conjetura. Biosférica nació el 5 de mayo de 2016 con ese propósito,
ampliando los datos de Puzzle. Mi estudio, lejos de detenerse en ese
primer rastreo ha seguido enriqueciéndose para concluir, a título per-
sonal, que la vida espacial es real; un nuevo campo de estudio.
Animales que en mi opinión deben ser conocidos por algunos depar-
tamentos militares y agencias especializadas de carácter más bien
secreto, que dada su naturaleza los han ocultado por razones obvias:
la mayoría de investigadores y aficionados confunden estos seres con
naves y eso crea una confusión tremenda entre mecánico y biológico
que ofusca y enreda el estudio del fOVNI, amén del avance tecnológico
que supondría estudiar la Biosférica. Circunstancia favorable a de-
terminados estamentos, que sin duda poseen y ocultan importante
información respecto a los no identificados y su enorme diversidad.
Deberíamos preguntarnos: ¿Por qué razón lo hacen…?
1 Puzzle, Descubriendo el Nuevo Mundo. Daniel Ransanz (Círculo Rojo 2014).

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Introducción
Que algunos sectores privados conozcan, estudien y oculten estos he-
chos implica que conocen mejor que nosotros los OVNI —la informa-
ción es poder— y discernirán mejor unos de otros. Por eso mi estudio
se ha centrado en el factor biológico de los OVNI, al margen de naves y
tripulantes, cuyas líneas teóricas son de extraordinaria complejidad.
Los seres humanos somos curiosos, por instinto. Durante siglos he-
mos explorado selvas, sabanas, desiertos, volcanes, glaciares, las mon-
tañas más altas y los ríos más fríos, hábitats costeros, el fondo del
océano y parte de nuestro cielo. En todo lugar y clima se ha descubier-
to vida desconocida por la Ciencia, por raro y difícil que fuera el en-
torno. Desde extremófilos en el subsuelo, volcanes o ríos de cobre,
hasta criaturas abisales bioluminiscentes y adaptadas a presiones
donde parecería imposible la vida. Durante nuestra exploración casi
ignoramos que nuestro mundo está formado por dos únicas corrien-
tes de energía, las eléctricas y las magnéticas, que constituyen un
océano electromagnético sobre nosotros. Cada año los biólogos des-
cubren especies nuevas y todavía falta explorar el más vasto de los
hábitats: la alta atmósfera y el espacio exterior. Un terreno virgen pa-
ra científicos y biólogos honestos. Además, recordemos que nuestra
capacidad de percepción obedece a los limitados sentidos. Por encima
y por debajo de nuestra visión hay otras longitudes de onda imper-
ceptibles2 donde suceden hechos asombrosos: una gigantesca fauna
invisible y luminiscente que existe y evoluciona ahí arriba.
Atónitos, asistimos a un histórico de siglos con la presencia de dife-
rentes fenómenos inexplicables manifestándose; avistamientos impo-
sibles o restos caídos del cielo que se han documentado concomitan-
temente y en especial durante los dos últimos siglos, gracias al avance
tecnológico. Esa Historia cayó en el olvido y los negacionistas parecen
incapaces de volver la vista atrás. Haremos memoria. La carrera espa-
cial nos ha mostrado (sin quererlo) grabaciones de OVNIs con canti-
dad de formas y evoluciones en la atmósfera. Sin embargo, resulta
desalentador como esa misma ciencia niega cualquier naturaleza inte-
ligente detrás de estos sucesos. Veremos un buen número de hechos.
Casos conexos esparcidos durante siglos. Analizaremos cantidad de
lluvias extrañas y gelatinas relacionados con visiones de criaturas y
fenómenos imposibles por millares de testigos. Reflexionaremos,
porque es posible que aún no lo sepamos todo y una parte muy im-
portante de nuestra biosfera exista allá arriba, en cantidad y variedad.

2 Espectro electromagnético, radioeléctrico, ondas hertzianas, etc.

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La Biosfera
El término Biosfera fue acuñado en 1875 por Eduard Suess, aunque el
concepto biosfera en la ecología lo aplica por primera vez Vladimir I.
Vernadsky en 1920, predecesor a su vez de Arthur Tansley, que defi-
nió la dicción “Ecosistema”. Tiene especial importancia en geología,
climatología, astronomía, biogeografía, evolución, paleogeografía y en
toda Ciencia sobre la vida terrestre.
La Biosfera, también llamada Biósfera o sus sinónimos Ecosfera o Bio-
geosfera, es el nombre que recibe el conjunto de todos los seres vivos
del planeta Tierra y sus relaciones; un entorno donde se desarrolla la
vida. Hablamos de Biosfera cuando nos referimos a un ecosistema
global. Una variedad de organismos que interactúan entre sí forman-
do la diversidad de los ecosistemas. Según nuestras ciencias naturales
posee propiedades que nos permiten hablar de la Tierra como un ser
vivo dotado de inteligencia y autonomía, la aproximación científica a
la teoría de Gaia.
La distribución de la Biosfera se extiende por el fondo de océanos y
mares, donde no sólo afecta la zona fótica3, también existe abundante
vida prosperando en los abismos marinos más profundos y oscuros.
Incluye, por supuesto, los continentes y los niveles superficiales o
subterráneos de la corteza terrestre.
En lugares donde los procesos geotectónicos expulsan aguas calientes
cargadas de sales, los organismos autótrofos4 obtienen energía de los
procesos químicos basados en sustratos inorgánicos, a ese metabo-
lismo se le llama quimiosíntesis. La biosfera alude a todos los sistemas
organizados de vida ya sean diminutos o gigantes, por eso debería-
mos incluir todo ser vivo que habite el cielo (Biosférica) aunque nun-
ca o muy rara vez descienda a tierra.
En nuestro ecosistema no podemos omitir las criaturas que transitan
en la atmósfera, así lo hicieran allende los cinturones de Van Allen.
Propongo la biología espacial atmosférica como un sistema organiza-
do de vida que forma parte del ecosistema global, cuyos restos se de-
rraman desde el aire a la superficie, impregnando toda la biosfera te-
rrestre. Y si aceptamos esto, las implicaciones son extraordinarias.

3En los ecosistemas marinos la zona fótica es el espacio de agua penetrado por los rayos
solares.
4 Se supone que son los organismos más primitivos, porque no dependen de la luz solar.

Se nutren únicamente de sustancias inorgánicas. Los fotolitótrofos poseen pigmentos,


clorofila, bacteriopurpurina u otras sustancias que son capaces de fijar la energía proce-
dente de las radiaciones solares.

19
La Atmósfera
La atmósfera terrestre es el sutil e inmenso escudo que protege la vi-
da en la Tierra. Toda la Biosfera se desarrolla dentro de ella o, al me-
nos, eso creíamos hasta ahora.
Su altura superior es de unos 10.000 kilómetros, aunque más de la
mitad de su masa se encuentra en los seis primeros. Está compuesta
por diferentes gases con un porcentaje estimado de un 78% de Nitró-
geno, 21% de Oxígeno y en menor proporción Ozono, vapor de agua y
partículas en suspensión como polen o polvo.
Desde la superficie, sus capas son la Troposfera, Estratosfera, Ozonos-
fera, Mesosfera, Ionosfera y como frontera espacial, la Exosfera. Esos
hábitats albergan —eventualmente— gigantescos extremófilos.
A esa altura los gases atmosféricos se dispersan poco a poco y su
composición es similar a la del espacio exterior con que linda; allí la
temperatura es constante y el aire pierde sus cualidades físico-
químicas. La Ionosfera (entre los 90 y 400 kilómetros sobre la super-
ficie) es mucho más rica en nutrientes orgánicos y contiene gas ioni-
zado y cargas eléctricas en grandes cantidades.
Desde las capas altas de la atmósfera y el espacio sideral hasta las ca-
pas bajas de la Ionosfera tienen presencia <<constante y diaria>> las
criaturas espaciales cuya existencia defiendo en este libro.

20
La altura disminuye la densidad del aire y modifica tanto la tempera-
tura como la presión atmosférica, que es la fuerza por unidad de área
que empuja el aire sobre la superficie de la Tierra. Y es más importan-
te el hecho que, a mayor altitud, menor atracción de la gravedad te-
rrestre sobre los cuerpos. Es decir, las capas más altas poseen las
condiciones del espacio abierto, pero con abundantes nutrientes quí-
micos y energéticos para esta <<macro biocenosis>>.
Estos factores, en conjunto, facilitan notablemente la flotación y des-
plazamiento de criaturas adaptadas fisiológicamente a esos medios.
En estas condiciones favorables a su naturaleza, gigantescos y desco-
nocidos animales, taxones nuevos ajenos a la tierra, invisibles, lumi-
nosos y extraños a nuestra biología, evolucionan en un inmenso hábi-
tat que les proporciona sustancial alimento energético.
La Bioluminiscencia
Bioluminiscencia es el nombre que damos a la producción de luz de
algunos organismos vivos. La palabra proviene del griego bíos "vida" y
del latín lumen "luz". Se produce en distintas especies como conse-
cuencia de una reacción química cuando una sustancia conocida como
luciferina sufre una oxidación que es catalizada por el enzima lucife-
rasa. Es una conversión directa de energía química en energía lumíni-
ca. El fenómeno ocurre en cantidad de especies a todas las escalas:
bacterias, hongos, protistas unicelulares, celentéreos, gusanos, molus-
cos, cefalópodos, crustáceos, insectos, equinodermos, peces y seres
humanos5.
Se piensa que hasta un 90% de los seres vivos que habitan en la por-
ción media y abisal de los mares podrían producir luz. La carne de
animales y pescado en descomposición también produce bioluminis-
cencia a causa de las bacterias. En algunos animales como las luciér-
nagas sirve como referencia sexual y les ayuda en el momento de apa-
rearse. También sirve a modo de cebo o como defensa, según las cir-
cunstancias. Criaturas de las profundidades utilizan la bioluminiscen-
cia bacteriana como camuflaje, así se confunden con la luz ambiental.
En estos animales (muy parecidos a la Biosférica) los foto-receptores
controlan la iluminación según el nivel de luminosidad del fondo ma-
rino. Veamos algunos ejemplos.

5 Los Doctores George M. Gould y Walter L. Pyle publicaron un voluminoso trabajo titula-
do Anomalies and Curiosities of Medicine, donde presentan numerosos ejemplos de bio-
luminiscencia humana como transpiración luminosa, orina luminosa, úlceras luminosas
o alientos luminosos. Una víctima de soriasis se vio envuelta en un aura luminosa. Un
caso de cáncer de pecho en una mujer mostraba una luminosidad tan intensa en sus se-
nos que se percibía a cierta distancia.

21
Esta facultad les sirve para atraer presas o
como defensa ante depredadores. Algunos
calamares y pequeños crustáceos utilizan
mezclas químicas o suspensiones bacteria-
nas bioluminiscentes, como cuando los ca-
lamares hacen uso de su propia tinta.
En la imagen izquierda Ctenophore Mer-
tensia Ovum. Medusa bioluminiscente tras-
lúcida y de aspecto gelatinoso. Su luz tenue
emite diferentes tonos de color.
Criaturas que ilustran la invisibilidad y lu-
miniscencia colorida, presente por igual en
la naturaleza y el fenómeno OVNI.
Otro ejemplo de estos animales lo encon-
tramos en Sea Sapphire (Zafiro del mar), una de las diferentes espe-
cies de las llamadas Sapphirinas, donde los machos brillan en diferen-
tes tonalidades del azul al dorado, mientras que las hembras son invi-
sibles al ojo humano.

Dos tomas de Sea Sapphire. Bioluminiscencia, del estado visible a invisible.

En el caso de las Sapphirinas se piensa que sucede a causa de la colo-


ración estructural cuando las capas microscópicas que están dentro
de las células se distancian entre sí. Esa distancia sería proporcional a
la longitud de onda de su luminiscencia. Cuando cesa su brillo los ma-
chos se hacen traslúcidos, que es el estado natural de las hembras, es
decir, la invisibilidad al ojo humano. Algo científicamente conocido.
También existen algas capaces de encender los mares: el 25 de enero
de 2005 un satélite de la NASA fotografió una extensa zona luminosa
en el océano Índico, confirmando la existencia de los mares de ardo-
ra6. El fenómeno ocurrió el año 2015 en el norte de España. Galicia.

6 Mares de Ardora o milky seas en inglés, es como se denominan los mares luminosos o
fosforescentes. Se piensa que el fenómeno lo produce una bacteria bioluminiscente Vi-
brio harveyi asociada al fitoplancton (ver imagen página 23).

22
La bioluminiscencia nos servirá para entender algunos testimonios
durante el libro, pero sobre todo para comprender que nos encon-
tramos ante un fenómeno común en biología y química, perfectamen-
te compatible con la Biosférica y sus manifestaciones.

Mar de Ardora, a Coruña, Galicia (2015). Víctor Solís. Juan Serrano.

La Búsqueda
Mi curiosidad por la vida espacial nace el año 2011 al observar dos
criaturas fascinantes sobrevolar la ciudad de Reus. A pesar de no te-
ner ni idea por entonces, acababa de ver, perfectamente, dos extrate-
rrestres voladores, discoidales, medio visibles y luminiscentes.
Un año después no me podía quitar de la cabeza que fauna desconoci-
da e inalcanzable a nuestra visión podría surcar los cielos como peces
en corrientes oceánicas y resulta que fue precisamente aquí, en el es-
tudio del mar profundo, a principios de la década de los cuarenta,
cuando cobró relevancia la sorprendente teoría de la biología espacial
atmosférica, las increíbles Medusas del Espacio.
A voz de pronto parece muy chocante, surrealista. ¿Qué grado de
realidad puede tener una hipótesis tan audaz? Si nos ceñimos al mé-
todo científico de aislar un fenómeno para su estudio, obtener resul-
tados y después repetición en laboratorio, ninguno.
La naturaleza del fenómeno que vamos a estudiar es, como veremos,
incompatible con los pasos que la metodología científica exige. A este
respecto la Ciencia no puede —o quiere— adaptarse a los hechos y
son los hechos —según parece— los que deben adaptarse a la Ciencia.
Como veremos, podemos aproximarnos científicamente a estas for-
mas de vida exóticas y desconocidas, pero carecen de pasos prescritos
para análisis y son imposibles de capturar o aislar para estudio.
En particular, la biología nos dice que los seres vivos presentes en una
región no pueden deducirse de los factores geográficos, sino que de-
ben ser examinados empíricamente.

23
Algo imposible con criaturas invisibles que flotan a cientos de kilóme-
tros y cuyos restos se evaporan al llegar a la superficie, tal y como
tendremos ocasión de ver. El fenómeno posee una acentuada elusivi-
dad cósmica que ha sido el tendón de Aquiles en la ovnilogía desde
que surgiera a mediados de los cuarenta en Estados Unidos, así como
en otras paraciencias altamente escurridizas.
Existe, sin embargo, otro modo de demostrar —o al menos argumen-
tar— un hecho y es documentarlo aportando pruebas periodísticas o
gráficas y razonar si tendrían valor categórico ante un tribunal.
Mi objetivo no es demostrar la existencia de biología espacial atmos-
férica (aún no llego) sino exponerla como teoría, rescatando, am-
pliando y conectando el trabajo de los auténticos pioneros, genios
muy adelantados a la ciencia de su época cuyos estudios duermen el
sueño del olvido. Los encontrará el lector compilados durante la obra.
Rebasaremos la frontera de lo casual con cantidad de casos publica-
dos por prestigiosas revistas científicas, donde han sido debidamente
desmenuzados, simplificados y condenados al subsuelo de lo coti-
diano.
Esta fue la principal denuncia de Fort en su Libro de los condenados7,
demostrando documentadamente la supremacía de los hechos.
No me dedicaré como hiciera el brillante escritor a desmontar con
sátira ironía los comentarios de los científicos negacionistas, dolidos
en ocasiones de incomprensible ceguera. La Ciencia es el camino para
demostrar cualquier teoría. Espanta charlatanes. Tiende al desahucio
de lo inexplicable, pero filtra el material paracientífico en una escala
de calidad que podemos aplicar en función de las evidencias a favor, o
en contra, de una exposición.
Grandes afirmaciones requieren grandes evidencias8. Depende única-
mente de ti, lector. Será tu razón y filtro personal quien estime si los
argumentos presentados son suficientes o no: si tan solo se trata de
una mescolanza de datos amalgamados sin mayor conexión, o si las
pruebas e indicios aportados son, por el contrario, suficientes para
abrir las puertas de la biología a un escenario cósmico, donde millo-
nes de seres vivos invisibles nos sobrevuelan, transformando por
completo nuestra visión de la Naturaleza y el Universo.

7 Charles Hoy Fort. The Book of the damned (Boni and Liveright Inc. 1919)
8 Carl Edward Sagan. Cosmos 1980.

24
Este ensayo aporta y ordena información enfocada a comprender un
factor muy importante y poco considerado en el estudio del fenómeno
OVNI: su aspecto biológico, el de extremófilos espaciales.
Al margen, la ovnilogía es muy compleja, elusiva y enorme. También
acepto, por supuesto, la presencia de cantidad de objetos volantes no
identificados en nuestros cielos como naves tripuladas y otros arte-
factos, que no tienen ninguna relación con nuestros animales espacia-
les. Precisamente, mi intención es discernir unos de otros. Separar la
parte mecánica —con todas sus implicaciones— de la biológica.
Ergo, con esta hipótesis ofrezco una explicación para buen número de
casos, no para todos, ni mucho menos. Relaciono cantidad de sucesos
diseminados en el tiempo, pero depende del lector interpretarlos co-
mo biología espacial o desde otra perspectiva diferente.
Génesis de la Teoría
El estudio de la Biología espacial atmosférica nace incluso antes de lo
que nombramos era de la ovnilogía moderna a finales de los cuarenta
con el famoso caso Kenneth. En junio de 1947 Kenneth Arnold, piloto
del ejército de los Estados Unidos, se encuentra delante de su avión 9
objetos no identificados en el cielo de Washington.
El día 8 del siguiente mes, la oficina de relaciones públicas de la Base
de la Fuerza Aérea de Roswell informaba sobre el estrellamiento y
recuperación de un disco volante. Alimentando el interés del público y
aumentando el asombro general que produjo, dos años antes, en
1945, la aparición en prensa de los foo-fighters.
En la segunda guerra mundial, a decir de diferentes expertos apare-
cen oficialmente, por primera vez, los habitantes de la atmósfera.
Tropas de aviadores británicos y aliados lidiaron en pleno vuelo con
unas esferas luminosas inteligentes cuya capacidad de vuelo y manio-
bra desafía los límites aeronáuticos de todos los ingenios voladores
humanos. Las luminarias (foo-figthers) parecían jugar literalmente
con los aviones, desplazándose de un ala a otra y del morro a la cola
simultáneamente, serpenteando alrededor de todo el escuadrón.
“Bolas o esferas tenues, luminosas, que se comportaban curiosamente
como animales juguetones y que persiguieron y molestaron a los avia-
dores aliados y alemanes”9.
Estos hechos despertaron el interés de algunos investigadores por
aquellas criaturas, diferentes biólogos, científicos y expertos.

9 Faber-Kaiser, A. Vignati, Los grandes enigmas del cielo y de la Tierra. Obelisco 2011.

25
Los primeros historiadores ya mencionan apariciones similares do-
cumentando lo que podría ser un mismo fenómeno presente entre la
humanidad desde tiempos remotos.
Literatura del fenómeno
A principios del siglo XX nació una bestia literaria de Ciencia y para-
ciencias, un brillante Charles Hoy Fort agrupó en El libro de los Conde-
nados un número abrumador de casos compilados en prestigiosas re-
vistas científicas, acumulando un archivo de 30.000 fichas con obser-
vaciones de fenómenos inexplicables excluidos científicamente, igno-
rados, condenados o, en el peor de los casos, resueltos con pantomi-
mas infantiles para miopes con bigote y pipa. Algunas de sus referen-
cias nutren parte de la documental de Biosférica, recordando el talan-
te del autor y la supremacía de unos hechos que casi cien años des-
pués de su libro continúan sin respuesta.
Distingo posibles alusiones a Biosférica en relatos folklóricos desde la
noche de los tiempos, lamentablemente carezco de método para dife-
renciar entre cualquier manifestación meteorológica, atmosférica, del
fenómeno OVNI, mecánico o biológico, basándome sólo en los textos
donde se encuentran. De todos modos, incluyo algunos reportes de
diferentes historiadores. Juzgue el lector.
Hace 40 años se publicó Los grandes enigmas del cielo y de la Tierra de
Andreas Faber Kaiser y Alejandro Vignati, donde los autores dedican
el capítulo 3, Las increíbles medusas del espacio, íntegramente a este
aspecto. Texto que considero un excepcional aporte periodístico al
estudio de los animales atmosféricos espaciales.
Entre las más destacables obras donde se cita biología espacial atmos-
férica tenemos: Visitantes no invitados, un biólogo observa los OVNIs,
de Iván Terrance Sanderson; Weird N.J, de Mark Moran y Mark
Sceurman; Unexplained, de Jerome Clark; Enciclopedia de la Criptozoo-
logía. Una guía mundial, de Michael Newton; The Weiser Field Guide in
Criptozoology, de Deena West Budd; El pulso cósmico de la vida, de
Trevor James Constable; Mistery Animals of Britain and Ireland, de
Graham J. McEwan; Extrañas inteligencias invisibles, de Florin
Georghitâ; OVNI La realidad oculta, de Luciano Boccone o la dilatada
exposición del Dr. Karl P. N. Shuker, Doctor en zoología con honores,
quien me ha sorprendido gratamente llegando a conclusiones muy
similares a las mías.
Y por supuesto, el citado libro Los grandes enigmas del cielo y de la
Tierra, de Andreas Faber-Kaiser en coautoría con Alejandro Vignati.
Arthur Conan Doyle la proyectó desde un inquietante relato en géne-
ro de ficción hacia 1913 y posteriormente en un libro titulado El ho-

26
rror de las alturas, publicado por Putnam en 1930. Ray Bradbury, en
Crónicas Marcianas y Kenneth Opel en Airborn.
El término Biosférica define cualquier forma de vida dentro de la
biosfera terrestre y en este documento propongo precisamente la
existencia de criaturas desconocidas, dentro y fuera de nuestra bios-
fera. Pero su significado en este ensayo va más allá: permítaseme, en
adelante, utilizar el vocablo Biosférica, como apócope de estas tres
palabras: <<Biología Espacial Atmosférica>>.
Teóricos de la Biosférica
Trevor James Constable puso mucho esfuerzo y dedicación en docu-
mentar y fotografiar a grandes organismos no identificados en la at-
mósfera, su retribución social fue el desprecio y mofa de algunos co-
mentaristas que lo tacharon de visionario, iluminado y otros impro-
perios. Parece que tras leer las obras de Rudolph Steiner y Wilhelm
Reich, el Sr. Constable ideó un modo de observar y estudiar los OVNI y
se puso manos a la obra. Lo que en-
contró le dejó pasmado.
Equipado con una cámara con rollos
sensibles al infrarrojo y en compañía
de Robert McCullough (ex colaborador
de Wilhelm Reich) emprendió su ex-
ploración en 1957 que se extendió
durante décadas. Usando una cámara
Rolex de 16 mm para fotos fijas y una
Súper Minolta XL400 de 8 mm con
rollo Ektachrome para vídeo, en am-
bos casos con filtros A 18, Constable,
McCullogh y James O. Wood lograron
cantidad de fotografías de enormes
Trevor James Constable masas flotando en la atmósfera. Por
su aspecto las llamaron amebas, una
forma de vida atmosférica gigantesca y desconocida.
Trevor J. Constable fue un respetado historiador y biógrafo de los pi-
lotos y aviadores aliados de la segunda guerra mundial. Al margen de
los OVNI, como historiador, escribió una prolífica obra de seis libros
en coautoría con el coronel Raymond Toliver.
En el momento que un respetado Constable tocó el tema de los OVNIs
la comunidad negacionista lo condenó.
Consideremos sus sorprendentes declaraciones respecto al tema que
nos ocupa, tras décadas estudiando el fenómeno:

27
“La existencia de estos organismos parece plasmática en esencia, es de-
cir, su forma está expresada en sustancia calórica”.
“Viajan de manera vibratoria, <<inflándose y encogiéndose>> cíclica-
mente, mientras se mueven por el aire”.
“Debido a las vibraciones observadas por pilotos en los avistamientos
OVNI a grandes alturas, la USAF sugirió la idea de animales atmosféri-
cos en un comunicado fechado el 27 de abril de 1949, en donde se esta-
blece que los objetos se parecen y actúan más como animales que como
cualquier otra cosa. El piloto que observó estas formas expresó su sen-
sación de que eran organismos vivos”.
“En la forma en que se manifiestan a la humanidad, las naves espaciales
(el reino inteligente) y los OVNI biológicos (menos inteligentes) son
confundidos… incluso aún en nuestros días —añado que en el presen-
te sucede igual— no se ha formulado una teoría acerca de los OVNIs
que incluya los OVNI biológicos”.
“Estas criaturas vivas, estas bioformas, no eran lo que esperábamos o
queríamos. Nosotros queríamos naves espaciales. En ese entonces igno-
rábamos los elementos biológicos de los OVNIs. Una película infrarroja
expuesta entre el amanecer y el ocaso en sitios altos y secos frecuente-
mente produce fotos de objetos vivos e invisibles que se mueven en la
atmósfera. Se ve que los objetos vienen y se van, cambian de forma, nú-
mero y posición, y todo ello en un período de tiempo muy breve. ¿Naves
de otros planetas? ¡La escena es más parecida a la acción que se puede
ver en un microscopio!”.
Constable también desarrolló inventos para reducir la contaminación
en ciudades (esmog). Un dispositivo compuesto de una serie de tubos
galvanizados conectados a placas de madera y fibras sobre una co-
rriente de agua. En 1990 instaló 14 estaciones de este tipo distribui-
das por toda California, reduciendo el esmog en un 24%. Sus resulta-
dos fueron publicados en su obra Loom of the Future (1994). El Doctor
N. Meade Layne10, de Massachusetts, proponía una teoría multidi-
mensional para los OVNI, publicó un monográfico11 que todavía está
disponible, ampliado con los comentarios de Riley Crabb, donde afir-
maba que las amebas de Constable sólo eran masas de aire caliente
(Termales) y otros fenómenos atmosféricos comunes, que dada su
naturaleza se aprecian específicamente en el espectro de infrarrojo.

10 N. Meade Layne (8 septiembre 1882, 12 mayo 1961). Profesor en la Universidad de


California y jefe del departamento de inglés en la Universidad de Illinois, Wesleyan y
Florida Southern College
11 El misterio de las naves etéricas y su solución. San Diego, California 1950.

28
Sin embargo, como veremos hacia el final del capítulo, los últimos
avances en óptica parecen darle la razón a Constable.
Uno de los más destacados teóricos es John Philip Bessor, de Pensil-
vania, biólogo de primerísimo nivel que, explorando regiones profun-
das del océano, encontró abundante vida luminosa adaptada a gran-
des presiones marinas.
Al conocer estos animales, Bessor aventuró con gran visión la hipóte-
sis de que los foo-fighters (que increparon las tropas aéreas en 1945)
fuesen criaturas del espacio. Una forma de vida totalmente nueva y
desconocida para el hombre, dentro de la biología en general. Sugería
el biólogo que podrían alimentarse de energía pura y estar adaptadas
a vivir en el espacio estelar, con mayor concentración en la alta at-
mósfera. J. Bessor hablaba de Jellyfish (peces gelatinosos, medusas) y
así se lo sugirió a la USAF explicando el porqué de su presencia:
“Al arrojar una piedra en un estanque el agua se agita y se observa co-
mo los animales acuáticos de cualquier tipo se mueven asustados en
todas las direcciones. Pero, inmediatamente, antes de que las ondas se
desvanezcan en el estanque, vuelven al lugar de donde huyeron e inves-
tigan curiosamente. Es probable que los hechos acaecidos en la Tierra,
explosiones atómicas, lanzamientos de cohetes hacia el espacio exterior,
etc., hayan actuado como la piedra arrojada en el estanque. Pueden ha-
ber creado disturbios en la estratosfera, provocando el mismo movi-
miento ondular que se produce en el agua, pero, en este caso, dentro de
la estructura espacial. Y los animales del espacio quizás estén bajando
para investigar”.
J. Bessor también sugirió a la USAF: “Afirmo que los foo-fighters son
una forma animal espacial, o criaturas de una sustancia altamente ate-
nuada, capaz de materializarse y desmaterializarse, cuya propulsión es
una forma o especie de energía telecinética”. Las fuerzas armadas de
los Estados Unidos admitieron que la teoría del Sr. Bessor era la más
coherente para dar explicación a gran número de observaciones sobre
objetos voladores no identificados.
Es muy de admirar la teoría construida por la condesa vienesa Zoë
Wassilko von Serecki12. Una mujer brillante y enérgica que ocupó un
lugar destacado en los círculos intelectuales europeos13.
La respetada condesa sorprendió con sus estudios, donde encontra-
mos la clasificación de especies con forma de pera, huso, globos, simi-

12 Diario Inconnue, Ginebra. 1955. Revisado y traducido por A. Faber-Kaiser.


13 Andreas Faber-Kaiser, 1973.

29
lares a sudarios, medusas marinas, esferas o cigarros, entre otros. En
su artículo de 1955 indicaba que “juegan a la mancha, bailan, son muy
inquisitivas, ocasionalmente parecen reproducirse uniéndose en pare-
jas, usualmente evitan contacto con el hombre, pero si se sienten aco-
rraladas se defienden con descargas de energía. Podrían ser membra-
nas o esferas de fina composición que contienen siliconas coloidales en
una forma especial y que podrían asumir estructuras lenticulares cuan-
do estuviesen estacionadas”.
Una membrana llena de coloides seguramente variará su morfología y
aspecto según la presión y gravedad a que la sometan las diferentes
condiciones atmosféricas y físicas. Similar a las nubes, dando lugar a
variedad de formas en una misma especie.
Como vimos con la bioluminiscencia, las descargas de energía eléctri-
ca de algunos animales también son un proceso común en biología.
Por ejemplo, la anguila eléctrica (Electrophorus electricus) puede so-
meter y espantar cocodrilos de más de 200 kilos con dolorosas co-
rrientes de hasta 600 voltios que son capaces de sostener durante 5
horas. Pues bien: en varias ocasiones se han reportado casos pareci-
dos con agresiones de luminarias a personas14.
El científico norteamericano John M. Cage que construyó y desarrolló
diferentes aparatos e inventos como detectores o reductores electró-
nicos para los departamentos de defensa británicos y estadouniden-
ses, coincidía en términos generales con los resultados de Zoë Wassil-
ko von Serecki, aportando algunas hipótesis científicas que reforza-
ban estas afirmaciones. Cage sugería que estos seres eran “conglome-
rados de vida de composición altamente atenuada que se cargaría ali-
mentándose de energía eléctrica negativa”. Según él, lo que llamamos
carga positiva sólo sería la ausencia de carga negativa, tal y como su-
cede con la luz o la temperatura. Teorizaba que todo el universo se
rige por una sola energía llamada “electricidad negativa”. El científico
explica que el poder resultante del movimiento de una carga eléctrica
negativa hacia áreas de carga positiva genera campos electroestáticos
alrededor de todos los cuerpos celestes.
Al tener estas criaturas un mecanismo natural para la absorción de
electricidad negativa, podrían sobrecargar sus sistemas y producir
grandes descargas de energía de forma habitual.
El renombrado zoólogo, biólogo y naturalista Iván Terrance Sander-
son, en 1957, apoyándose en el magnífico trabajo de la referida con-
desa, Wassilko von Serecki , agregó los resultados de su propia inves-

14 Salvador Freixedo.

30
tigación que sustentaba la posibilidad de que las extrañas bolas o lu-
ces (foo-fighters) pudiesen ser entes animados o sub-animados.
Sanderson las describía así:
“Siendo objetos aéreos no identificados o fenómenos aéreos no identifi-
cados, no se ven como máquinas. Parecen monstruos biológicos, como
formas de vida unicelular, en algunos casos completas con núcleos, nu-
cléolos, vacuolas y todo lo demás. Algunas tienen forma de ameba”.
El biólogo estaba seguro que gran cantidad de OVNIs vistos habitual-
mente son en realidad criaturas atmosféricas. Formas de vida exóge-
na desconocidas para la biología15.
Siguiendo la técnica de Trevor James Constable el ingeniero rumano y
autor Florin Georghitâ publicó un dilatado estudio fotográfico sobre
estas criaturas en su libro Straninile inteligente invizible (Extrañas
inteligencias invisibles).
El director del GRCU (Gruppo di Ricerca Clipeologiche ed Ufologiche),
Luciano Boccone, siguió la metodología de Constable y Georghita pu-
blicando una colección de más de 200 imágenes en su libro UFO, La
realtà nascosta (OVNI La realidad oculta). Según él: “Poseemos una
prueba documental irrefutable de la presencia de seres plasmáticos o
idioplasmas a grandes alturas, sobre las montañas, el mar, próximos a
la tierra e incluso en el interior de las casas… Son organismos etéricos
que viven con nosotros y no habían sido detectados hasta nuestros
tiempos”. ¿Atrevido? Los antes citados Foo-fighters también traspasa-
ban las carlingas penetrando en el cockpit de los aviones (!). Resulta
llamativo el dato de las descargas de energía destacado por los teóri-
cos. Es muy sugerente en algunos avistamientos OVNI donde el piloto
ha observado esas manifestaciones de energía y que la presencia de
luces a gran altura, brillando con potencia y apagándose después, es
habitual en cualquier observación nocturna. Se pueden ver decenas
de objetos luminosos moviéndose inteligentemente en la atmósfera
desde lugares libres de contaminación lumínica16. Se desplazan en
movimientos erráticos y poco definidos. Aceleran, frenan, zigzaguean
y cambian de rumbo, demostrando comportamiento inteligente.
En varias ocasiones se han observado y grabado uniones en pareja
citadas por Wassilko von Serecki. En el argot Biosférica los llamamos
gemelos. Son un espectáculo visual que se observa habitualmente.

15 Uninvited visitors; A biologist looks at UFO's. Iván T. Sanderson. C. E. Corp. 1967.


16 Véase el canal Mundo infrarrojo (Javier Duende) o UFO Lou en la red YouTube.

31
Estos objetos, como decía, pueden aumentar su brillo de forma muy
acusada haciéndose visibles a nuestros ojos o permanecer invisibles
en un estado, digamos, más natural.
Para verlos hay que mirar al cielo
El catedrático Harley D. Rutledge, jefe del departamento de Física de
la Universidad de Sant Louis, Missouri, en 1973, investigó científica-
mente el fenómeno OVNI en compañía de un grupo de universitarios.
Durante siete meses, observaron el cielo con atención. Para ello em-
plearon analizadores RF de espectro, detectores de audio de baja y
alta frecuencia, telescopios Questar, galvanómetros, analizadores de
frecuencia electromagnética y diferentes cámaras. Declaró haber visto
entre 70 y 80 <<luces desconocidas>> moviéndose a gran altura17.
Sin embargo, su observación a ojo desnudo es una realidad al alcance
de cualquiera, sin necesidad de usar equipos especiales dado que, in-
sisto, posee repetición y puede comprobarse a diario. En adelante ve-
remos un número significativo de lo que podrían ser reportes de estas
criaturas, desde posiciones próximas al Sol o la alta atmósfera, hasta a
ras de suelo, en carreteras, sobre el mar o en ciudades con cientos de
testigos. Se han visto desde hace siglos, mucho antes que existiera la
aviación, misiles o cohetes, hasta el presente.
En el catálogo de Robert Mallet18 encontramos distintos sucesos anó-
malos datados en el siglo XVIII, ahora nos pueden parecer inconexos,
pero a medida que avancemos veremos su relación con la Biosférica.
El 9 de diciembre de 1731 una nube luminosa fue vista desplazándose
a gran velocidad por el cielo hasta desaparecer en el horizonte.
En Augermannland, al noreste de Suecia, en 1752, se observaron bo-
las de fuego cruzando el cielo a gran velocidad.
El 15 de octubre de 1755 se observaron gran cantidad de lo que fue-
ron descritos como meteoritos, cruzando el cielo de Lisboa, Portugal.
El 2 de noviembre de 1761 se avista una especie de globo inmenso sur-
cando el cielo de Suiza.
En abril de 1767 reportan la visión de una nube ovalada y sulfurosa,
desplazándose de un modo distinto a las nubes convencionales.
Cuatro años después, también en abril, es avistada una extraordinaria
masa de vapor anómala.

17 The First Scientific Study of UFO Phenomena, 1981.


18 Report of the British Association, 1852.

32
Termino (de momento) el resumen del catálogo con el avistamiento
en Thuringerwald, Alemania, de lo que fue descrito como una esfera
de fuego grande como la Luna (!) observada en el cielo.
Este informe es teórico y especulativo. Sí. Mi trabajo no ha sido avala-
do por un gabinete científico multidisciplinar entrenado para ver el
universo a la luz de una sola ciencia. No cumple la metodología, pero
aporta una perspectiva científica de los hechos. Es un texto bien do-
cumentado sobre criaturas que merecen ser conocidas para que el
mundo pueda maravillarse con su belleza, variedad, tamaños, veloci-
dad, fisionomía, luminiscencia. Asombrarse con su existencia, pues es
posible que en un futuro tengamos capacidad tecnológica para obser-
varlas en alta definición y las disfrutemos en un documental de so-
bremesa como hacemos desde hace décadas con cantidad de fauna.
Sin ir más lejos la empresa Thunders Energy Corp. ha comunicado el
20 de enero de 2016 el descubrimiento de cuerpos gigantescos invisi-
bles en la alta atmósfera, gracias a un revolucionario telescopio de
lentes cóncavas19. El Dr. Ruggero Santilli, físico, cosmólogo y matemá-
tico, publicó en distintas fotografías de grandes OVNIs similares a
globos amorfos, muy parecidos a los OVNI ameba de Constable.

Trevor James Constable fue pionero desarrollando técnicas para la


observación y captura de estos cuerpos que llamó OVNIs ameba. Exis-
te la posibilidad que entre sus fotos coexistan biosféricos y termales:
unas masas de aire caliente que se aprecian en el infrarrojo. Lamenta-
blemente es muy difícil distinguir unas de otras. Las siguientes foto-
grafías de la colección de su autoría tienen la friolera de 50 años.
Si alguien hubiera continuado su trabajo mejorando las técnicas de
observación ¿Qué imágenes tendríamos actualmente de estos seres?
¿Qué imágenes tendrían las agencias si supieran de su existencia?

19 American Journal of Modern Physics, 2016.

33
Posiblemente esas especies estén catalogadas en algún archivo al que
no tendremos acceso; recordemos que la confusión entre mecánico y
biológico sirve muy bien al propósito de ocultar estos hechos. Pero
nada nos impide analizar los datos al respecto. Nos pondremos a ello.

Trevor James Constable

34
Capítulo 2
Husos imposibles
Si contara todo lo que he visto durante mi viaje nadie me creería.

Marco Polo.

Advierto que mi estudio podría incomodar tanto a científicos con


formación sólida como a los más apasionados del fOVNI. Existen can-
tidad de observaciones atribuídas a satélites, aviones, naves espacia-
les, avistamientos previo contacto (o por llamada telepática) que po-
drían explicarse con criaturas aéreas pululando a sus anchas por el
cielo, dinamitando la imaginación de sus testigos, sin necesidad de
esgrimir explicaciones peregrinas, ni recurrir a flotas galácticas co-
municándose por una suerte de WhatsApp mental.

Esta situación sería equivalente a ver una ballena en el mar y creer


que se trata de una sirena Venusina. Muchos errores de percepción —
y más de interpretación— como los llamados “contactos en la quinta
fase” suceden habitualmente. Algunas personas aficionadas a la ob-
servación del cielo nocturno están interpretando esos puntos lumino-
sos que vuelan en la atmósfera. Diferentes canales en YouTube publi-
can grabaciones con visores de infrarrojo mostrando un mismo fenó-
meno. Hechos idénticos fueron informados hace siglos por cantidad
de astrónomos en distintas épocas, el problema es que ahora se están
interpretando con bastante fantasía y proselitismo. La Biosférica en
riesgo de mutar a religión…

CSETI Contactos en la quinta fase

El Dr. Steven M. Greer cesó su actividad en medicina para dedicar su


vida íntegramente al estudio de los no identificados y tratar de esta-
blecer contacto con ellos. Ha divulgado relevante información instan-
do a las autoridades a desclasificar datos ocultos del fOVNI. De sus
aportes podemos destacar una importante rueda de prensa, “Disclo-
sure Project”, donde el Dr. Greer en compañía de personal militar, po-
lítico, científico, controladores aéreos y expertos en diferentes disci-
plinas, defienden la realidad de los no identificados con argumentos

35
sólidos y declaraciones de suma importancia, a cargo de personas
muy respetables y cualificadas. Greer ha hecho buenos aportes, sí, pe-
ro discrepo especialmente en un aspecto: las grabaciones de los OVNI
que contactan con el equipo CSETI previa llamada; un clásico y actual
error de percepción20.

Sirius es el título de un film documental producido con importantes


medios por el Dr. Greer, basado en su libro Hidden truth, forbidden
knowledge, donde se ha llamado contacto en quinta fase a un método
utilizado para encontrarse con los OVNI previa llamada. Para ello dis-
ponen diferentes instrumentos con una técnica específica, empleando
sonidos y otras pautas. Se agrupan en los llamados “puntos calientes”
para establecer contacto con otras civilizaciones galácticas y grabar
pruebas gráficas. Una de las primeras filmaciones del CSETI data de
1992 cuando transitó sobre ellos una agrupación de objetos rojos bri-
llantes y esféricos en formación inteligente. En los últimos 20 años
CSETI ha grabado más de 200 avistamientos. Ellos lo llaman encuen-
tros. Para filmar el firmamento disponen de visores de infrarrojo en
sus cámaras. Naturalmente realizan grabaciones de cantidad de cuer-
pos luminosos aparentemente esféricos y con distintos rumbos y el
porqué es evidente: tanto el espectro infrarrojo y por debajo de él,
como el ultra violeta y superiores, son las franjas de luz del espectro
electromagnético donde se observa la biología espacial atmosférica.
Trataremos este aspecto con mayor extensión durante el siguiente
capítulo.

El equipo CSETI practica meditaciones para hacer la llamada que, se-


gún explican, se efectúa concentrándonos en nuestra posición en la
Tierra, después en el sistema solar y posteriormente en la galaxia. Vi-
sualizando nuestra ubicación exacta en la galaxia, según el Dr. Greer,
podemos comunicarnos con cualquier consciencia galáctica21. No lo
sé… por si acaso no lo niego, sucede que lo que graba CSETI en el cielo
habitualmente es lo mismo que estamos tratando aquí. Que un grupo
de personas se concentren meditando y vibrando cuencos o realice
cualquier método para establecer contacto con extraterrestres, no
tiene relación alguna con los objetos que graban y reproducen en el
documental Sirius. Esos OVNIs son visibles a ojos de cualquier perso-
na que dedique un mínimo tiempo a la observación nocturna del cielo,
sin necesidad de llamadas telepáticas.

20 Al igual que le ocurre al CSETI, diferentes sectas platilleras, contactados y grupos aficio-
nados a los OVNI relacionan estas visiones con naves Extraterrestres o señales divinas.
21 Sirius Disclosure.

36
Es más fácil que, dentro de un ambiente sugestionado a tener contac-
to con extraterrestres, dichas observaciones se interpreten en ese
contexto y los testigos ajusten la visión a sus creencias que, por otra
parte, esperan manifestar. En el momento de aparecer un objeto en el
cielo —y en el infrarrojo— se relaciona con el sistema CSETI de con-
tacto en quinta fase, afirmando que ellos causan el avistamiento y co-
mo dice Gonzalo de Martorell <<eso es un poco trampilla eh… pilli-
nes>>. Ricky Butterfast, Member CSETI Senior, explica durante el do-
cumental Sirius: “Lo que sucede es que los extraterrestres vienen al área
que les indicamos con estos tonos que transmitimos y eso los hace sentir
como en casa y también ubicar con precisión el lugar desde el que los
llamamos” ¡¡¡Ahí es nada!!!

Lo aseguro: cualquier persona de este mundo que dedique más de 25


años a la observación del cielo nocturno, verá centenares de OVNIs
transitando la alta atmósfera y más en el infrarrojo. Podrá observar
puntos luminosos a gran altura realizando maniobras imposibles y
llamativas variaciones de brillo. Pero aviso: un observador del cielo
también se puede encontrar aspectos muy distintos a la Biosférica. El
fOVNI es muy complejo y nos trasciende a todos. Sin embargo, la Bios-
férica podría explicar hasta un 50% de todos los avistamientos de la
historia. Jack Auman, miembro y camarógrafo de CSETI, proporciona
algunas claves del factor Biosférica cuando describe lo que están gra-
bando: “Muchas de las naves vienen de otras dimensiones y como yo lo
entiendo no son visibles al ojo humano y ahí es donde nuevas tecnolo-
gías, como las cámaras de visión nocturna, entran en juego”.

Otro de los errores habituales en ovnilogía es relacionar la invisibili-


dad con otras dimensiones físicas. No niego que se pueda especular
como respuesta para algunos sucesos, pero no es menos cierto que la
luz visible por el ojo humano alcanza apenas un 0.5% de cuanto exis-
te. Organismos como el zafiro del mar (que vimos en el primer capítu-
lo) son claro ejemplo de cómo un ser físico y de esta dimensión emite
luz y se hace totalmente invisible al ojo humano alterando su longitud
de onda, sin necesidad de recurrir a universos paralelos o dimensio-
nes insondables.

Desconozco si CSETI tiene alguna interpretación sobre lo que ellos


denominan “seres” y que forman parte de algunas grabaciones donde
ellos mismos exclaman “¡No es una aeronave!”. En mi opinión esos ob-
jetos son biología espacial atmosférica, ajena a sus llamadas y por tan-
to no se trata de los pretendidos contactos en quinta fase.

37
A causa de estas presunciones surge el eterno debate sobre la eviden-
cia del fenómeno, que al contrario de lo que piensa mucha gente es
aceptada y reconocida por cantidad de científicos y la interpretación
sobre la evidencia del fenómeno, que es la que disgusta y aborrece la
Ciencia en general, por razones más que obvias.

El problema estalla de forma irreconciliable décadas atrás, cuando


algunos investigadores y escritores del fenómeno OVNI comenzaron a
disponer de conceptos científicos para rellenar sus teorías, como si
respaldaran sus tesis con ciencia22. La Ciencia se rige por un método
estricto, afortunadamente. La principal causa que aleja científicos ho-
nestos de las paraciencias es el descrédito nacido de algunos círculos
(canales de divulgación) donde el rigor y la veracidad de la informa-
ción brillan por su ausencia.

Y dejando esas reflexiones consideremos igualmente, que los casos


que compartiré podrían ser Biosférica, pero la similitud del fenómeno
(en ocasiones idéntica) con los no identificados mecánicos puede fun-
dar duda de interpretación al autor; al margen de casos con aterrizaje
o avistamientos de tripulantes, en el cielo parece imposible distinguir
unos de otros. Veamos posibles candidatos.

Husos gigantes

Relatos de la antigua China describen objetos que podemos interpre-


tar como una ovalo (¿huso?) flotando a baja altura. En su Colección de
notas, concretamente en el capítulo VI, un hombre de letras llamado
Niu Xiu cuenta que “Entre los últimos días de primavera y el comienzo
del verano del año veintisiete bajo el reinado del emperador Nangxi, mi
cuñado Bixlin se dirigía hacia su casa, en las montañas, a veinte kilóme-
tros de la villa de Kunmin, provincia de Yunnan. Durante su viaje vio al
mediodía, cuando hacía buen tiempo, una gran tapadera amarilla como
un paraguas que ascendía lentamente desde una cresta. Esta cosa lan-
zaba brillantes luces que él no se atrevió a mirar de frente. Ganaba
altura y se metía entre las nubes. Poco después descendía, siempre len-
tamente, para volver a ascender y descender de la misma forma. Al ano-
checer, el objeto volante perdía el brillo de su color amarillo y se hacía
más pálido y vaporoso. Desaparecía completamente cuando el cielo ya
estaba totalmente oscuro”. Hay que señalar que objetos de similar
descripción han sido vistos con tripulantes.

22 Un buen ejemplo lo encontramos en los libros de Erich Von Danïken.

38
Los OVNI en forma de huso descritos por Zoë Wassilko von Serecki en
su clasificación de especies fueron observados por el autor en compa-
ñía de otro testigo, de eso hace unos cinco años.

Era a mediados de 2011. Aquella tarde bajábamos de Alcover (Tarra-


gona) dirección Reus por la C-14 cuando mirando el amplio horizonte
que se abre a la izquierda, en el sur aún radiante de sol, observé los
artefactos más grandes y desconcertantes que he visto jamás. La vi-
sión fue tan impactante que parecía una alucinación. Increpé a mi
acompañante para que mirara aquello. Quedó pasmada. Tenían forma
de huso, como un cilindro achatado por los polos, de color amarillo
pálido con una franja marrón en su extremo derecho y con una pecu-
liaridad: eran exageradamente anchos, pero muy bajos en proporción.
De hecho, una primera mirada me hizo creer que aquello eran dos gi-
gantescos discos vistos desde atrás.

Se movían no muy rápido, en paralelo uno respecto al otro, en perfec-


ta formación y dando clara muestra de inteligencia. Se desplazaban
horizontalmente, es decir, volando a lo ancho e ignorando las leyes
más elementales de aerodinámica, ofreciendo mayor resistencia al
aire. No exagero cuando digo que no era capaz de interpretar aquello.
Su tamaño era descomunal: los objetos debían estar sobre los 5000
metros de altura, por su posición respecto las nubes y la curvatura del
horizonte y a no menos de otros cinco kilómetros en horizontal, sin
embargo, los veíamos de inmenso tamaño. Entraron en una masa nu-
bosa sobre el mar de Tarragona y no los vimos más.

Imagen artística (L. Corredor). Ilustra con precisión el aspecto de los objetos.

Es uno de varios avistamientos claros que he tenido. Cuál fue mi sor-


presa al conocer —dos años después— lo que vieron durante un vue-
lo regular de la compañía Aurigny Air Services, que despegó de Sout-
hampton el 23 de abril de 2007 con destino al sudoeste de Alderney.

El capitán Ray Bowyer observó una pareja de husos amarillos enor-


mes: objetos idénticos a los avistados por nosotros aquella tarde. Di
un salto sobre la silla — ¡Ahí están! — Bowyer declaró en diferentes
medios y canales televisivos que tanto él, como su copiloto y toda la
tripulación, observaron aquella maravilla e insistió en el descomunal
tamaño de los objetos, así como su escasa altura que les confería un
peculiar aspecto achatado en una proporción estimada de 15 de an-
cho por 1 de alto. Idénticos a los de Tarragona.

39
Una pareja de gigantescos (kilométricos) y finos husos amarillos, con
una franja marrón en su costado. Una similitud perfecta…

Dibujo de uno de los dos husos avistados durante el vuelo de Bowyer.

Ilustración artística de los objetos en color. El dibujo superior es más preciso.

Declaró estar viendo los husos durante 15 minutos23. El mismo avis-


tamiento fue reportado por el aeropuerto de Jersey (JER) que registró
los ecos de la presencia de los OVNI en su radar (?), así como por otro
vuelo que venía con rumbo opuesto y que igualmente se topó con los
dos colosos. Una radio local (BBC Radio Guernsey) citó a dos personas

23 National Press Club Washington D.C.

40
que habían ido de visita a Sark y preguntaron por dos objetos muy
grandes de color amarillo que habían visto en el cielo. El Dr. David
Clarke, catedrático de periodismo en la Universidad de Sheffield Ha-
llam, también estudió personalmente el caso. Hasta aquí todo bien, el
desafío teórico viene a continuación. Y no es pequeño…

Husos inmensos también transitan fuera de la Tierra. Astrónomos del


mundo en todas las épocas han observado estos cuerpos, incluso con
tamaños exageradamente mayores. Esto es un reto ineludible en esta
teoría, no por su ubicación, sino por la dificultad que supone aceptar
la existencia de seres vivos de volumen planetario volando por el es-
pacio. Acaso, parece más fácil asociarlos a tecnología de antiguas civi-
lizaciones o desde un prisma científico a restos rocosos o helados de
alguna clase. Pero considerando que existimos en un Universo vasto e
inmenso del que no sabemos tanto, creo saludable revisar y cuestio-
nar nuestras creencias más básicas y enraizadas.

El gran Fort dio buena cuenta de estos husos, aquí recordaremos al-
gunas observaciones comprobando que su presencia entre nosotros y
más allá de la Tierra es un hecho difícil de omitir.

Extramuros de la Tierra

Un <<huso gigantesco>> del tamaño de un planeta (!) cruzó frente al


sol en 1762. Hay que descartar cualquier tipo de resto espacial, dado
que pudo comprobarse en diferentes observaciones que el objeto es-
taba a una distancia considerable del astro, en un tránsito que duró
desde un 9 de agosto hasta el 7 de septiembre24. Esto desmontó un
primer intento de racionalizar aquel enorme cilindro achatado por los
polos (huso), al que se había calificado de mancha solar. Del mismo
hecho informaron también M. de Rostan desde Suiza y M. Croste en
Sole, Alemania, quien además discrepaba sobre el tamaño del objeto,
atribuyéndole dimensiones más pequeñas a la proporción planetaria.
“No conocemos nada del cielo a lo cual se pueda recurrir para explicar
este fenómeno” escribía el redactor del Annual Register.

En las publicaciones del Monthly Notices of the Royal Astronomical


Society (MNRAS), Urbain Le Verrier, matemático y astrónomo francés
especializado en mecánica celeste, descubridor de Neptuno y teórico
del planeta intra-mercuriano Vulcano, publicó las observaciones rea-
lizadas por: Fritsche, el 10 octubre 1802; Stark, 9 octubre 1819; De

24 Annual Register, 9-120.

41
Cuppis, 30 octubre 1839; Sidebotham, 12 noviembre 1849; Lescar-
bault, 26 marzo 1859 y Lummis el 20 de marzo de 1862. Sesenta años
de historia astronómica sobre un cuerpo desconocido de proporciones
planetarias observado por la Ciencia. Con el tiempo se ha despachado
este asunto con asteroides o cometas desconocidos para la época.
Coincidiendo con Lescarbault, los astrónomos Hind y Lowe reportan
el avistamiento de un huso enorme, el 12 de marzo de 184925.

Observación de un gigantesco huso reportada por Le Vico el 12 de Ju-


lio de 183726. Otra por M. Coumbray, el 8 de marzo de 1885, que defi-
nía una especie de punto negro recortado —huso, tapadera, para-
guas— cruzando el sol. Fue escrito en una correspondencia entre
Coumbray y Leverrier publicada en L’ Année Scientifique.

Berlín, 4 de abril de 1876. Un gigantesco huso es observado por Mr.


Weben, del cual informó dos años más tarde, en 1878, Wolf a Le Ve-
rrier27. A esto se pueden añadir hasta 15 observaciones de objetos
iguales en diferentes revistas científicas datadas durante esa década y
la siguiente28. Fort concluía que estos sucesos se debían a la existencia
de gigantescos husos transitando el sistema solar. Sabemos que tam-
bién pasean por los cielos de nuestro planeta y por su concomitancia
son bastante frecuentes, aunque no únicos, ni mucho menos. Grandes
y extrañísimas rarezas junto al sol suceden habitualmente en la ob-
servación científica, a veces son resueltas con explicaciones que me
parecen poco satisfactorias. La siguiente anomalía solar genera en-
cendidos debates sobre su causa natural o artificial.

Imagen del SDO mostrando una esfera (?) conectada al Sol por filamentos espirales.

25 L’ Année Scientifique, 1876-9.


26 Observatory, 2-424.
27 L’ Année Scientifique, 1876-7.
28 C. H. Fort, El libro de los Condenados, cap. 14, pág. 246.

42
Del 9 al 12 de
marzo de 2012,
durante ochenta
horas, se obser-
vó en las imáge-
nes del SDO
(Observatorio
de Dinámica
Solar, NASA)
una gigantesca
esfera de tama-
ño planetario
junto a la corona
solar, algo im-
pensable. Las sondas SOHO y STEREO también lo filmaron desde dife-
rentes ángulos. Se estableció un remolino de filamentos del sol hacia
la esfera, que parecía alimentarse o succionar energía de la estrella,
siendo visible la grabación por todo el público. Esto fue realmente
impactante, difícil de asimilar, incluso para mí.

La explicación oficial: “se trata de una especie de hueco transitorio en


el plasma solar, que se conecta a la superficie por medio de un vórtice
de filamentos y que suele estar asociado a una eyección de masa coro-
nal (CME)”. Pero a medida que revisamos los datos aparecen las in-
congruencias. Un hueco transitorio (cavidad coronal) tiene forma de
U estirada, no esférica. Es un fenómeno considerado natural que al
parecer sucede por un ascenso de los filamentos (protuberancias)
solares a la Cromosfera (atmósfera solar). Se estima que la tempera-
tura de la Cromosfera es regular, pero cuando aparecen cavidades
coronales se alude a que esa zona está más fría (?). Desde mi perspec-
tiva considero muy posible un error no intencionado en relacionar
esta anomalía con una cavidad coronal. Fenómenos muy parecidos al
que nos ocupa se han grabado en otras ocasiones a miles de kilóme-
tros del Sol y por supuesto de su cromosfera. Recomiendo analizar
con atención el vídeo del SDO y observar como el objeto (?) se eyecta
del sol con un vivo movimiento29, llevándose pegados los filamentos
(con más del doble de longitud que Júpiter), algo bastante exótico en
una cavidad coronal. Para ampliar información técnica ver el artículo
de S. R´egnier, R. W. Walsh y C. E. Alexander (A new look at a polar
Crown cavity as observed by SDO/AIA).

29 Link del vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=NOtdm-CgnQQ

43
Un cuerpo celeste luminoso con dos colas puede interpretarse como
un cometa y una esfera próxima al Sol como una cavidad coronal. Una
vez más el lector interpretará. Es una anomalía difícil de resolver, pe-
ro más lo son algunos casos donde el número de cuerpos es tan cuan-
tioso que cuesta imaginar una flota de naves espaciales veraneando
por el sistema solar, o un grupo de cavidades coronales de paseo. Los
objetos se comportan como animales en migración, desplazándose
por la atmósfera o cerca del Sol y la Luna, como hace nuestra fauna
conocida por tierra, mar y aire.

Regresando sobre la grabación del SDO, SOHO y LASCO, no puedo evi-


tar la pregunta, además necesaria. Si no es una cavidad coronal y se
trata de un objeto físico, como sugieren otros casos ¿cómo se aprecia-
ría ese cuerpo a través de un telescopio terrestre?, de ser visible ¿apa-
recería como un punto luminoso en proporción al diámetro de la esfe-
ra solar y la distancia (1UA) de observación? Desde luego que sí.

Debemos considerar lo anterior en el testimonio de algunos astróno-


mos cuando describían cuerpos, manchas o puntos luminosos, próxi-
mos al Sol o frente al disco lunar. Otros observadores, precisaron la
distancia de los objetos entre los cinturones de Van Allen y las capas
altas de la atmósfera. Recordemos que el disco solar o lunar cumple la
función de pantalla, por esta razón, tanto en filmación como en foto-
grafía, los OVNI captados no siempre están cerca del astro. Y lo mismo
puede suceder en las grabaciones del SDO, SOHO, LASCO y demás.

Astrofotografía lunar con más de 10 cuerpos en tránsito.

44
Muchos deben estar en nuestra propia atmósfera. Leeremos descrip-
ciones de objetos como puntos, esferas (algunas con tentáculos fan-
tasmales, alas o apéndices), husos, barras, serpientes, medusas, peras,
ruedas luminosas, sábanas y observaremos los elementos en común.
Considere el lector que las descripciones de los astrónomos no aluden
al tamaño del cuerpo en sí, se refieren al aspecto de los objetos a sim-
ple vista o a través de un telescopio. Es lógico que a causa de la dis-
tancia la percepción de estos casos sea aproximada y subjetiva.

El director del observatorio de Zacatecas, México, don José A. Bonilla,


publicó un artículo en la revista “L’Astronomie” (1885-347) donde
explicaba que en agosto de 1883 los días 12 y 13 observó el paso de
un total de 447 objetos voladores no identificados cruzando el disco
solar. Eran luminosos y según la percepción del astrónomo se ubica-
ban a una distancia intermedia entre la Tierra y la Luna, unos 200.000
kilómetros de altitud.

Alguien podría imaginar 447 naves espaciales transportando bienes


materiales por el sistema solar o dando un paseo de dos días, hasta
podría ser posible. Pero la razón invita a mirar estos sucesos reales
con otro criterio. A la luz de la Biosférica el fenómeno OVNI toma
nuevas connotaciones y debe considerarse al estudiar los aspectos
técnicos de casos como el descrito por José A. Bonilla, un testimonio
con formación científica sólida, que vale la pena leer.

Transcribo a continuación el caso completo.

Reproducción íntegra del artículo de Nature

Paso a través del disco del sol de un pequeño grupo de objetos vistos por
el Observatorio de Zacatecas, México.

“En el Observatorio de Zacatecas, 2.502 metros sobre el nivel del mar,


yo había hecho arreglos para la observación diaria de la superficie del
sol, por medios directos y por la proyección de puntos y granulación
de la cromosfera solar por espectroscopio. Para este fin utilizo un te-
lescopio ecuatorial de 16 cm de abertura en un proyector que cuando
el campo del telescopio es sólo útil a un tamaño de 26 cm, proyecta la
imagen del sol sobre un trozo de papel de 25 cm de diámetro. Ya que
el disco solar ofrece un interés especial, tomo fotografías de 6 cm de
diámetro por medio de placas instantáneas cubiertas con gelatina de
bromuro de plata (proceso fotográfico de daguerrotipo)”.

45
“La cúpula del observatorio tiene ventanas pequeñas y espesas corti-
nas negras, lo que hace posible que sólo el Sol atraviese el objetivo.
Este arreglo, gracias a la transparencia atmosférica en esta altitud
donde el observatorio está emplazado bajo el cielo tropical (22º 46’
34’’, 9 de latitud norte), nos permite observar en cualquier momento
los puntos y detalles menores, y aquellos de las granulaciones con
precisión y claridad”.

“El 12 de agosto de 1883, a las 08,00 a.m. comencé a extraer puntos


del Sol cuando, de repente, observé un pequeño objeto brillante, que
penetraba en el campo del telescopio, marcándose asimismo en el pa-
pel que usaba para marcar los puntos. Cruzó el disco solar y se pro-
yectó como una sombra circular”.

“Apenas me había recuperado de mi sorpresa cuando el mismo fenó-


meno se repitió y a una frecuencia tal que en el curso de dos horas fui
capaz de contar 283 objetos cruzando la cara del sol”.

“Gradualmente las nubes impidieron una observación adicional que


no pudo ser reanudada hasta que el Sol pasó el meridiano y sólo du-
rante 40 minutos. Durante este intervalo conté el cruce de 48 nuevos
objetos. La trayectoria tomada por los objetos indicó que seguían un
movimiento directo este-oeste con más o menos inclinación hacia el
norte o el sur del disco.

“Después de varios minutos de observación, noté que esos cuerpos,


algunos de los cuales eran perfectamente redondos y otros alargados,
parecían ser negros y sombríos mientras se proyectaban a través del
disco solar, pero aparecían luminosos al abandonar el Sol, cruzando el
campo del telescopio”.

“Los intervalos de cruce eran variables, ahora uno tomó escasamente


un tercio de segundo, uno, medio segundo, o a lo más un segundo pa-
ra cruzar el Sol y uno o dos minutos pasaron antes de que apareciesen
otros, de pronto 15 o 20 pasaron casi juntos, de modo que fue difícil
contarlos. Fui capaz de establecer la trayectoria de varios de estos
cuerpos a través del disco solar mediante la marca de los puntos de
entrada y salida sobre la hoja de papel en la cual yo marcaba los pun-
tos solares. Este papel además del telescopio ecuatorial sigue el mo-
vimiento diurno que aparece en la cúpula celeste por medio de un
mecanismo de relojería”.

46
“Como frecuentemente tomaba fotografías del Sol cuando su disco
mostraba puntos y faculae30, decidí tomar también fotografías de este
raro e interesante fenómeno del paso de los cuerpos a través del Sol.
Para este fin reemplacé, en el mismo ecuatorial, la lente de 16 cm por
otra de igual intensidad, con un foco químico (apropiado para el tra-
bajo fotográfico) y el ocular con una cámara fotográfica. Después de
varios intentos de ajustar el equipo, tuve éxito al tomar varias foto-
grafías, de entre las cuales envié a “L’Astronomie” la más interesan-
te31. Mientras yo tomaba estas fotografías, un ayudante contó los
cuerpos con el descubridor ecuatorial del telescopio. La fotografía fue
tomada utilizando una placa húmeda con un tiempo de exposición de
1/100 seg. Esta velocidad no me permitió valorar y preparar conve-
nientemente los baños, además el negativo debió ser un poquito colo-
reado por el revelador. El foco no está totalmente en el Sol, sino más
bien en el cuerpo que era de más interés en esta ocasión”.

“Aunque al primer vistazo de la proyección todos los cuerpos parecen


ser redondos y esféricos, en varias fotos se puede observar que los
objetos no son esféricos sino en su mayor parte de forma irregular”.

“He dicho que en la proyección del campo del telescopio estos cuer-
pos aparecían luminosos y se destacaban como un sendero brillante;
pero <<cuando cruzaban el disco solar, se veían opacos>>. Cuando al
estudiar detenidamente la foto y su negativo, uno nota un cuerpo re-
dondo por una nebulosidad y senderos oscuros, los cuales aparecen
brillantes después de abandonar la cara del Sol”.

“Esto me hace creer que los senderos luminosos absorbieron la luz


actínica del Sol o redujeron sus propiedades fotográficas al cruzar la
cara del Sol. A la tarde, las nubes hicieron imposible toda observación.
Sin embargo, tomé medidas y establecí un plan de observación en ca-
so de que el fenómeno se repitiera en los días siguientes”.

“El 13 de agosto las primeras dos horas del día ofrecieron un cielo
nuboso hasta las 08. 00 a.m. Luego las nubes comenzaron a dispersar-
se un poco y fui capaz de observar. Inmediatamente reapareció el
mismo fenómeno y, durante los 45 minutos que el cielo nos lo permi-
tió, contamos 116 cuerpos atravesando el disco solar”.

30 Regiones luminosas de la fotosfera del Sol. Se aprecian claramente cerca de los bordes
de la corona solar.
31 Publicada en la página 164 de este libro.

47
“Inmediatamente después de la observación del día 12 envié telegra-
mas a los observatorios de México y Puebla, pidiéndoles que observa-
ran el fenómeno, pero no fue visible desde estos observatorios. Para
verificar de manera indirecta la distancia aproximada de estos grupos
de objetos, cuidadosamente regulé el descubridor del telescopio, el
ecuatorial y un telescopio Focault de espejo plata de 10 cm de diáme-
tro. Durante la noche tuve la oportunidad de dirigir este sistema a los
planetas y la Luna, la cual había estado en el primer cuarto durante
los dos días pasados, sin cambiar el foco, y sólo la Luna estaba cerca
del foco. En vista de que el fenómeno era invisible desde México y
Puebla y otras partes, creo que estos cuerpos estaban relativamente
cerca de la Tierra, y a una distancia menor que la Luna, y que su para-
lelaje considerable fue la razón de que en México y Puebla fueran pro-
yectados fuera del disco solar”32.

Tremendo… sobre todo si tenemos en cuenta que acabamos de leer el


testimonio de un astrónomo y no un ovnílogo. José nos habla de gru-
pos definidos de hasta 116 cuerpos en 45 minutos de observación y
un total de 447 en solo dos días, lo cual ilustra los tránsitos y abun-
dancia de estos objetos inteligentes en la atmósfera y el espacio. Muy
bueno el detalle que da Bonilla: los cuerpos se ven luminosos, pero
cuando pasan frente al sol se aprecian opacos; veremos una grabación
idéntica del Observatorio de Miami frente al disco lunar al final del
sexto capítulo (pág. 136.) José Bonilla describe parejas, cuerpos solos
y flotillas en formación: manifestaciones propias de la Biosférica.

Regresemos a los informes astronómicos, que darán buena cuenta al


lector de la cantidad de avistamientos OVNI similares desde princi-
pios hasta finales del siglo XIX.

Centenares de OVNIs observados en Iztapalapa, México, el 21 de octubre de 2011.

32 Traducción: Andreas Faber-Kaiser, 1988.

48
Objetos enormes

Un cuerpo al que se atribuyó el tamaño de Mercurio fue reportado por


F. A. Russell, que lo vio en compañía de otros cuatro observadores,
cruzando frente al sol33.

El 26 de julio de 1819 fueron observados dos cuerpos enormes por


Gruthinson, cruzando el disco solar. La publicación también reporta
que los astrónomos J. R. Hind, Chamberland, Benjamin Scott y Mr.
Way observaron un objeto en forma de huso gigantesco (otro más…)
cruzando frente al disco solar34.

Y en nuestro presente no paran de producirse anomalías de este tipo


(imagen inferior) cuyas explicaciones científicas son poco satisfacto-
rias. Y lo peor es que internet —un hervidero de opiniones, a cada
cual más fantástica— se encarga de convertir lo que tenemos como
auténtico material de estudio en una chorrada sin importancia.

Consideremos que es muy difícil determinar el tamaño de un objeto


en el espacio sin puntos de referencia, pero se puede deducir que al-
gunos OVNIs podrían tener dimensiones muy notables. Gigantescas y
equiparables a los casos anteriores.

OVNI traslúcido grabado por la NASA. 16 de junio de 2014.

33 Nature, 14-505
34 Nature, 14-469

49
Flotillas OVNI

El 15 de mayo de 1836, en La Habana, el profesor Auber observa du-


rante un eclipse gran cantidad de cuerpos luminosos alejarse del Sol.
Mr. Poey informa de un caso idéntico el 3 de agosto de 188635.

En 1869, durante un eclipse de sol, el profesor Coffin observó a través


de su telescopio el tránsito de “copos luminosos” que parecían polvo
de carbón flotando. Gracias a la regulación del telescopio los objetos
se apreciaron definidamente delimitados, por lo que se encontraban a
considerable distancia de la Tierra y no en su atmósfera36.

El 17 y 18 de octubre de 1870, en Bangalore, India, el teniente


Herschel en una observación solar descubrió cantidad de cuerpos lu-
minosos que al pasar frente al sol aparecían como sombras oscuras
(como señaló Bonilla), cuyo tránsito duró dos días37. En palabras de
Herschel: “El vuelo ininterrumpido en un período de dos días, en núme-
ro tan considerable, en las regiones superiores de la atmósfera, de ani-
males que no abandonan un solo rezagado, es un hecho único no
solo en los anales de la historia natural, sino también de la astronomía”.
Cambiando la abertura del diafragma percibió “alas” que describió
como “apéndices fantasmales”. Hechos que se repiten en el presente
con el flap de flotillas que hemos vivido en 2015 y 2016.

Flotilla sobre Louisville, Kentucky, 19-9-2016 (MUFON). Ver enlaces de interés.

35 L’Astronomie, 1886-70.
36 The Journal of the Franklin Institute, 88-151.

50
Regresando al siglo XIX, en el observatorio astronómico de Rio de Ja-
neiro fueron observados múltiples <<cuerpos luminosos y opacos>>
cruzando el disco solar, desde finales de diciembre de 1875 hasta el 2
de enero de 187638.

15 y 25 de abril de 1883, Marsella, Francia. M. Briguière reporta el


paso de muchos cuerpos irregulares que “adoptaban alineaciones in-
teligentes” frente al disco solar39.

M. Trouvelet reporta gran número de cuerpos pequeños transitando


frente al sol en 1885. Llevaban diferentes velocidades y rumbos. Con
estructuras incomprensibles. El astrónomo declaró que jamás había
visto nada parecido a aquellos cuerpos.40 Regresamos al presente…

Cuautla, Morelos, México, 14 de octubre 2016, 23:50 horas. Una fami-


lia observó con asombro el tránsito y evolución de una flotilla de OV-
NIs luminosos, grabando las imágenes con un teléfono móvil. Sucesos
en apariencia iguales a los reportados por Jaime Maussan en 2015 en
esa misma zona y a los ocurridos dos años antes, durante noviembre
de 2013, en la carretera de Cuautla a Cuernavaca41.

Flotilla OVNI grabada por Carlos Zapata, Cuautla, México, 23 de noviembre 2013.

Tal y como ocurre ahora con las modernas grabaciones, vemos como
desde antiguo astrónomos de todo el mundo informan sobre OVNIs,
descritos como “animales que no dejan atrás un solo rezagado”
(Herschel); “criaturas aladas” (sir Robert Inglis) o flotillas en capas
altas de la atmósfera terrestre (cantidad de testimonios científicos).

38 Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 30-135.


39 L’Astronomie, 1886-70.
40 L’Année Scientifique, 1885-8
41 Año/Cero, 20 octubre 2016. La misma revista publicó (26 mayo 2016) la aparición de

otra flotilla OVNI ante muchos testigos en Bielorrusia, fue grabada desde diferentes án-
gulos: https://www.youtube.com/watch?v=GtMGAiB3NdY (Josep Guijarro).

51
447 objetos luminosos en tránsito vistos por José A. Bonilla y el enig-
ma continúa sin respuesta ¿qué vieron los astrónomos en el cielo?

En el mejor de los casos nubes de polvo, cometas, materia espacial,


huecos transitorios con remolinos y CME, rayos en bola, manchas en
la lente por polvo o hielo, reflejos, termales y un sinfín de explicacio-
nes han sido la postura oficial ante las manifestaciones OVNI. Las
<<soluciones>> parece que se <<adaptan>> a cada época y contexto
científico. Y tal vez resolverían algunos sucesos, pero no pueden apli-
carse a los casos de este ensayo. Seamos sinceros: en todo hecho pa-
racientífico la Ciencia (negacionista) prescinde de cualquier revisión a
sus bases; ofrece soluciones razonables y, dicho sea de paso, simplis-
tas. Teme lo inexplicable porque sacude sus pilares más firmes. Pre-
tende ser la única respuesta, pero los OVNI se lo ponen muy difícil...

El 12 de julio de 1952 una flotilla OVNI sobrevoló el capitolio de Wa-


shington D.C. violando el que se supone <<uno de los espacios aéreos
más seguros del planeta>>. La explicación oficial fue que se trataba de
“un fenómeno de refracción de las farolas sobre la lente”.

Resolver casos del fenómeno OVNI con falsa ciencia y explicaciones


razonables —y ridículas— fue el objetivo final del entramado Blue
Book42, que se ofreció a la sociedad como proyecto científico y duró
desde 1959 hasta 1962. Aquello era Ciencia… y derivó en fraude.

42Proyecto Blue Book (Libro Azul) Estudio sobre los OVNIs de la USAF. 701 casos carecie-
ron de explicación racional. Comprobada la realidad del fenómeno y bajo pretexto de la
manida seguridad nacional, se propuso dar explicaciones simples que desacreditaran o
negaran el fOVNI, continuando así la campaña de descrédito para los no identificados
iniciada en 1949 con el caso Roswell.

52
No digo que la mayoría de científicos conspire —aunque algunos ha-
brá— pero en lo concerniente a los OVNI optan por mirar a otro lado,
comulgando con respuestas acordes a su postura y no al empirismo,
ignorando y traicionando las propias bases de la Ciencia.

No sé qué son los husos amarillos que observé. Superaban los dos ki-
lómetros de envergadura. Increíbles y parece evidente que hay mu-
chos y muy grandes ahí afuera y no creo que sean naves o planetas. En
su clasificación de especies sobre biología espacial Zoë Wassilko von
Serecki decía que algunas criaturas atmosféricas tendrían este aspec-
to y posiblemente origen extraterrestre. Es posible que tuviera razón,
se antoja absurdo algo tan inmenso en anchura y bajo en altura y ob-
servado concomitantemente desde hace siglos en el espacio.

Ignoro si los husos son biología espacial desconocida, que dada la vas-
tedad inacabable de su hábitat crecería hasta dimensiones planeta-
rias, lo cual no descarto, o si por el contrario se trata de objetos vola-
dores diseñados por alguna civilización más avanzada y antigua que
la nuestra. Lo que parece evidente es que los casos de centenares (y
miles) de cuerpos (flotillas) en tránsito por la alta atmósfera desde el
pasado hasta nuestros días, visto su comportamiento similar al de las
migraciones avícolas, se corresponden más con Biosférica que con
ingenios o tecnología de cualquier clase.

Pero, no todo lo que vuela es Biosférica, ¿cómo explicar entonces los


casos de abducción o de contacto con los no identificados, previa cita?
Existen otras líneas de investigación (Biosférica) que adoptan postu-
ras más polarizadas. Casi el 90% del fOVNI es biológico, dicen. Un
planteamiento que no se sostiene ante los casos documentados que
tenemos en nuestro haber. Un par de ejemplos los encontramos con
Próspera Muñoz, en España y sin salir de la península con Carla Batis-
ta, una señora portuguesa que afirma ser abducida desde temprana
edad. Repasemos lo más relevante de ambos casos.

Carla veía luminarias y escuchaba diferentes pitidos. En ocasiones


una de esas luces, de color azul eléctrico, entraba en su cuarto ilumi-
nándolo. La situación provocó que se aislara cada vez más, buscando
refugio en grupos de ufología y a través de ellos llegó al Dr. en psi-
quiatría Mário Simôes. Acudió a su consulta en busca de respuestas,
pero el desconcierto que causó su relato durante la terapia de hipno-
sis regresiva sólo desconcertó y abrió más interrogantes al psiquiatra.

Carla recordó en hipnoterapia cómo era subida a un objeto volante y


sometida a un minucioso análisis por unos seres extraños.

53
Sus experiencias no se pueden resolver con delirios personales: tam-
bién vivió sucesos inexplicables en compañía de sus amigos, que fue-
ron testigos y víctimas de un episodio increíble ocurrido el 4 de sep-
tiembre de 1989, durante un viaje en coche con Carla.

De pronto se percataron de una luz que les seguía y comenzaron a


sufrir malestar físico, sensación de distorsión del tiempo y problemas
mecánicos en el coche. Al día siguiente, Carla tenía heridas en su
cuerpo. Por si fuera poco, cuando parecía que el fenómeno se atenua-
ba y los incómodos visitantes no la molestaban más, tuvo un embara-
zo sin relaciones sexuales y <<el feto desapareció>> semanas después
de forma inexplicable. Como si le fuera extraído durante la noche por
los tripulantes de unas naves que Carla describió durante la hipnosis
y en cuyo interior había una suerte de laboratorios genéticos con fe-
tos humanos encapsulados.

De su hijo desaparecido, Carla dijo que estaba en una de aquellas cáp-


sulas. El increíble relato, sin embargo, no es único y otras mujeres con
experiencias similares aseguran haber sufrido el mismo trauma.

Respecto a Próspera, salvando todas las diferencias, nos encontramos


ante el caso de abducción más documentado y estudiado en la historia
de la ovnilogía española. Ella vivió una experiencia increíble en 1947,
que de ningún modo se puede explicar con sugestiones de ninguna
clase (mucho menos con Biosférica…). Cuando ocurrió, ni siquiera
existían documentos o películas sobre OVNIs en España. Sucedió en
pleno año del inicio de la “era de la ovnilogía moderna”, que arrancó
con el caso Roswell. Próspera, dotada de gran valor, contó su encuen-
tro con una nave y sus tripulantes, con toda sinceridad, dándonos a
conocer detalles que posteriormente se han visto reverberados en la
casuística mundial durante los últimos 70 años, desde todos los rin-
cones del planeta.

Próspera Muñoz es el Roswell español. Ella y Carla son personas civi-


les, pero también existen avistamientos efectuados por pilotos, testi-
gos militares instruídos con alta formación aeronáutica43. Profesiona-
les expertos que no se confunden fácilmente, no lo olvidemos.

4317 de noviembre de 1979, 18:45 hora local, OVNI en Motril, Granada (una semana des-
pués del incidente Manises). Un piloto del escuadrón 142 del ejército del aire despega
desde Albacete en scramble. A las 17:16 fue adelantado por una formación triangular de
OVNIs que se introdujeron en una nave del tamaño de un rascacielos (!). Cuando se
aproximó al objeto unas voces infantiles lo interrogaron por la radio del avión. El caso
está disponible en los archivos desclasificados por el ejército español (nº 0130).

54
Son muy de admirar algunas referencias descritas en textos sagrados,
aludiendo inmensos palacios en diferentes órbitas del espacio exte-
rior. Las <<moradas de los dioses>> fueron descritas con detalle alu-
diendo elementos tecnológicos sorprendentes e impropios de una
época desconocedora de aeronáutica. Veamos un extracto del
Mahabharata, cuya escritura en sánscrito data del siglo I antes de
nuestra era. En el Saphaparvan (3, 6-10), según el sabio Narada, lee-
mos que la sala de reuniones de Indra era un espacio volante flotando
en el espacio cuyas dimensiones expresadas en medidas actuales al-
canzaban los 16 kilómetros de altura, 1.200 kilómetros de longitud
por 8 de envergadura. La sala de reuniones de Yama medía 750 km.
La de Kuvera 550 por 800 km. Lo que hoy día entenderíamos como
gigantescas nodrizas en diferentes órbitas de la Tierra y el sistema
solar. Los palacios voladores gozaban de climatización y otros avan-
ces, eran de gran anchura e impactante altura, según los relatos. Ob-
vio que describe vehículos espaciales, no biología. La Biosférica no
explica todos los objetos volantes no identificados, seguramente sí
resuelve muchos de ellos. Pero hay miles de reportes que no aluden a
criaturas. Y con sus proporciones (15-1) nuestros increíbles y surrea-
listas husos siguen siendo un misterio real y enorme por resolver.
Algunos de estos organismos sujetos a distintas condiciones de pre-
sión y gravedad cambiarán de aspecto en función de las mismas. Por
ejemplo, criaturas con forma de pera también fueron descritas por
Wassilko von Serecki como exobiología en su particular clasificación.
Podrían ser formas membranosas que cambian de aspecto.
La revista Nature, en 11 de agosto de 1893 y la Canadian Weather Re-
view, cinco años después, en Julio de 1898, se hacen eco de una ob-
servación del meteorólogo F.F. Payne sobre un objeto muy grande, en
forma de pera, cruzando el cielo. A medida que se alejaba el objeto se
fue atenuando. El avistamiento duró seis minutos. Por increíble que
resulte, todo un meteorólogo experto resolvió el asunto diciendo que
aquello debía ser alguna especie de nube rara.

Pero es que ¡el abrumado científico no tenía otra opción! Los círculos
“ultra-escépticos” han condenado a sus propios colegas cuando han
hablado o escrito estas rarezas sin acatar sus versiones. Esto ha defi-
nido de qué se puede hablar y de qué no, en el mundo científico.
Cuando les conviene los negacionistas incluyen un hecho y cuando no,
lo excluyen. Un mal que también afecta a las paraciencias; cuando
conviene <<está demostrado científicamente>> cuando no, todos los
científicos están vendidos y conspiran contra la sociedad.

55
Lo cierto y esto es un hecho históricamente comprobable es que, si un
científico discrepa y se atreve a incluir un excluido, queda inmediata-
mente excluido con él.

El que un grupo de expertos apoyen sus afirmaciones en teorías gene-


ralmente aceptadas y no en hechos constatados y demostrables utili-
zando su estatus científico para burlarse de quien opina diferente,
solo demuestra su miedo a ver tambalearse una Ciencia que han de-
formado a una suerte de religión teórica; teorías en opiniones. Opi-
niones en Dogmas. Dogmas en Credos. Credos en pedantería y lo que
es peor: Ciencia en Religión. Yo lo llamo <<neoreligión científica>>.
Ciencia amorfa y agresiva amparada en la fe, es decir, nada que ver
con la auténtica Ciencia: curiosa, abierta, honesta e imparable. Por
fortuna, en el mundo científico, hay de todo. Como en todas partes.

El científico negacionista promedio —en general— habla de paracien-


cias con objeto de mofarse, desacreditar y ridiculizarlas, poner un
montón de pseudos (que significa falso) delante de las palabras o bus-
car el mínimo error a un dato que demuestre que alguien se equivoca
en algo, para desprestigiar y descartar el conjunto de la información.

Mientras que el explorador paracientífico con criterio —en general—


respeta y valora el avance de la Ciencia, del que se siente parte como
ser humano. Y distingo bien, con criterio, porque dentro de las para-
ciencias tenemos que lidiar con toda suerte de iluminados trufados de
radicalismos, medias ciencias y teorías religiosas refritas y presenta-
das como revelaciones mesiánicas. La ciencia está comprada, dicen.
No entienden cómo funciona el mundo científico. Es evidente.

De igual modo, parece que en algunos círculos intelectuales atufa a


una pretendida soberanía científica que ostenta el grado de verdad
inefable, incuestionable y definitiva. ¡Y un cuerno! Los axiomas cientí-
ficos se derrumban constantemente para que los reconstruyamos. Y
los ponemos otra vez en pie, hasta que caen de nuevo. Mientras una
teoría se sostiene, eso es ciencia, incuestionable, hasta que se demues-
tre lo contrario. Y si no hay ciencia, no hay nada que estudiar, dicen,
pretenden… Cuando la ciencia sólo ofrece marcos de referencia en la
investigación para explorar el universo y no modelos absolutos e infa-
libles. Seamos coherentes con la limitación de nuestro conocimiento.

Lo están demostrando con frecuencia la física de partículas o la astro-


nomía y ahora, según sospecho, la biología también.

56
Comunicar información dudosa no es una trampilla, es insuflar creen-
cias a personas que por características personales las pueden adop-
tar: una actitud del todo irresponsable en el destartalado mundo de la
divulgación. Científico y paracientífico.

Al margen, la humanidad se refleja en los actos de unos y otros. He


tenido oportunidad de conversar tanto con personas que cuentan ex-
periencias increíbles, místicas, desconcertantes; como con catedráti-
cos científicos y expertos en distintas áreas, comprobando que la cali-
dad humana no está sectorizada y se encuentra en toda clase de per-
sonas. La generalización es un fiasco. La Ciencia es el camino más só-
lido para avanzar, pero no el único y mucho menos si excluye sin ra-
zón. Ni es un oráculo, ni los científicos los doce apóstoles. Regresando
al aspecto que nos ocupa y la variedad de formas de la Biosférica du-
rante el siguiente capítulo abordaremos las medusas del espacio, unos
animales fascinantes que sorprenden por su parecido tanto con los
platillos volantes como con algunas medusas marinas.

Y para entender mejor la Biosférica, su forma de manifestarse y el


vínculo que establezco con algunos OVNI (como hiciera en su día Bes-
sor) es imperante el testimonio de Rafa Gárate, veterano profesional
de aviación, que relató un impactante encuentro con una de estas ra-
rezas al distinguido investigador y periodista Juan José Benítez:

“Recuerdo que estaba practicando baja aproximación a Zaragoza


cuando, de pronto, la torre me pidió que identificara un objeto que se
hallaba en su vertical. Al parecer había surgido una traza en el radar.
Es decir, un <<desconocido>>. Y me fui hacia él, ascendiendo a 31.000
pies. No tardé en divisarlo. En un primer momento, en la distancia, lo
asocié con un globo meteorológico. Brillaba al sol y tenía forma de pera
invertida, Algo parecido a una medusa transparente. Pero lo increíble
ocurrió cuando intenté aproximarme. El <<chisme>>, súbitamente, pe-
gó un <<tirón>> y se elevó, dejándome con dos palmos de narices. Yo
volaba a 0,8 o 0,9 de match. No podía creerlo. Y seguí persiguiéndolo.
Pero, a cada maniobra, replicaba puntual e inteligentemente, alejándo-
se a <<toda pastilla>>. Nunca había visto cosa igual. Y lo hacía en cual-
quier dirección: arriba, abajo, hacia la derecha o a la izquierda. Le daba
lo mismo. Aquello, te lo juro, era cómico. Yo, con mi poderoso 104, pare-
cía un cangrejo. No supe calcular el tamaño. Llegué a estar a unos dos
mil pies y, supongo, tenía que ser enorme44”.

44 “100.000 Kilómetros tras los OVNI”, Juan José Benítez, Plaza&Janes Editores. 1995

57
La pregunta que surge es inevitable ¿podemos negar la clara defini-
ción realizada por el piloto? Y en base a ello ¿No funda sospecha que
aquello era una criatura viva y no un objeto de chapa y perno…? Si
trasladamos el razonamiento a las anomalías espaciales más descon-
certantes, aquellas que en ocasiones reciben explicaciones poco satis-
factorias, las incidencias en observatorios como SOHO LASCO abren la
posibilidad de que los OVNIs que pasean frente al objetivo sean taxo-
nes biológicos gigantescos y totalmente desconocidos.

Espectacular objeto grabado por la NASA, SOHO. 11 de julio de 2013.

NASA, SOHO. Marzo 2016.

Durante el mes de marzo de 2016 un objeto similar al de julio (2013)


cruzaba nuevamente ante las cámaras del SOHO (Solar and
Heliospheric Observatory) creando desconcierto entre el público. La
NASA respondió al incidente con un rotundo silencio —como es
habitual— y los ufólogos se lanzaron a elucubrar cantidad de
conjeturas. Lo que parece evidente es que la NASA oculta su
ignorancia evitando pronunciarse ante estos sucesos. Pero, a pesar
del silencio, la evidencia gráfica persiste como un misterio acientífico.

58
Un testigo vienés que permanece en el anonimato remitió esta fotografía a la asociación
MUFON para estudio. Según su testimonio, salió al balcón y observó el peculiar OVNI
capturando una imagen con su teléfono móvil.

Grabación del skywatcher mexicano Adrián Calderón.

En mi opinión, muchas de estas “bioformas” podrían confundirse con


globos, aviones, satélites, cometas y hasta con los no identificados
mecánicos (y también a la inversa). Pero, una de ellas, por su morfo-
logía, podría pasar perfectamente por un platillo volador, de no ser
porque el autor las conoció en persona, a tal punto, que de tener un i-
phone casi podría haberme hecho un selfie con ellas. Son las criaturas
espaciales que más conocemos y de las que más datos tenemos. Evo-
can, desde luego, a la fauna marina y es que son idénticas a las medu-
sas. En este caso, eso sí, se trata de <<medusas del espacio>>. Así las
llamaron Andreas Faber-Kaiser y Alejandro Vignati.

59
Capítulo 3
Las Medusas del Espacio
Un día de septiembre de 1702, al mediodía, el Sol adquirió un
color sanguinolento durante varios días seguidos, y cayeron hilos
que parecían de algodón, procedentes, al parecer, del mismo Sol...
Jacques Vallee
Posible biología espacial, pero... muy posible.
Esteban Palomo
Ahora imaginemos un poco y pongámonos en escena: somos un emi-
nente científico ligado a la carrera espacial. Toda nuestra trayectoria
profesional, así como nuestra vida personal, vinculada a los más altos
círculos de investigación aeroespacial. En el momento de mayor auge,
cuando el humano comienza la exploración del universo próximo y
sobre todo en la alta atmósfera, se descubre algo de una importancia
tan brutal que obliga a reescribir todos los fundamentos científicos de
la física, la biología y la astronomía. En las agencias saltan las alarmas.
Sorprendentemente, se topan con una espectacular fauna espacial de
todos los tamaños, formas y colores cuyo vuelo y sistemas de energía
viola todo lo establecido en los marcos académicos, tumbando los
axiomas sobre los que se asientan. Otro sistema intrínseco en la natu-
raleza para aprovechar la energía disponible en el medio espacial cu-
yo conocimiento proporcionaría una autonomía de vuelo y un modelo
de energía prácticamente infinita e inagotable. El sueño de la astro-
náutica, podría resolver en parte el problema de los viajes a larga dis-
tancia. Un aspecto de indudable valor tecnológico para el campo mili-
tar y sus afiliadas agencias espaciales que, de inmediato, deciden ocul-
tarlo bajo la manida seguridad nacional; se impone el silencio absolu-
to y se restringe el acceso a esa información cuidadosamente.
Se trata de biología y tecnología directamente vinculada al fOVNI y la
vida extraterrestre: dos aspectos vilmente silenciados desde princi-
pios de su descubrimiento por gobiernos, militares y agencias espe-
cializadas y desde luego esto no es una forma de hablar, existen do-
cumentados estudios sobre este aspecto desde hace décadas.
Y poco a poco, gracias al pensamiento especulativo, podemos intuir
porqué un descubrimiento de ese calado se ocultaría al pueblo. Es al
tiempo biología y tecnología extraterrestre, una ciencia radicalmente
nueva y desconocida. Y de ser aceptada, en el mundo científico se ten-
dría que admitir el aspecto de los OVNIs y sus tripulantes: algo dema-
siado complejo y escurridizo que asusta al mundo de la ciencia.

60
Como dije anteriormente, la Biosférica constituye un factor trampa de
confusión para los investigadores a la hora de interpretar un testimo-
nio OVNI o las posibles formas de vida extraterrestre. Un factor más
que importante en ovnilogía, que no se está teniendo en cuenta.
Si desde la Tierra se pueden ver animales atmosféricos, podemos
imaginar lo que vieron realmente las misiones espaciales sobre la
propia atmósfera terrestre o las de otros planetas y los alrededores de
nuestro sistema solar. Es bien posible que allende nuestro planeta la
vida abunde en billones de mundos incluido nuestro sistema solar,
con una variedad química, genética y biológica que cuesta imaginar.
¿Es tan descabellado pensar que pueda ser real? Millones de testigos
afirman haber visto estos cuerpos inteligentes a través de un telesco-
pio, a simple vista en el firmamento, volcanes, lugares de poder o al-
rededor de centrales eléctricas y refinerías, etc...
Carl Edward Sagan
Sagan se había distinguido por ser un gran promotor del escepticismo
y la metodología científica, sin embargo y muy hábilmente supo in-
troducir conceptos que dichos de otra forma más directa hubieran
escandalizado a muchos de sus colegas. El hecho de que no desvelara
la auténtica realidad que se hallaba oculta tras las diferentes misiones
e investigaciones espaciales que se llevaban a cabo en la NASA, de las
que él seguramente llegó a conocer dada su colaboración con el Jet
Propulsion Laboratory, ha sido motivo suficiente para que algunos
personajes lo tachen de desinformador, basándose en que ocultaba al
público los numerosos descubrimientos que las diferentes misiones
espaciales hicieron sobre una ingente cantidad de vida extraterrestre.
En la obra Cosmos, homóloga de la serie televisiva de divulgación
científica, Sagan nos hace una descripción en la página 39 sobre unos
seres hipotéticos que vivirían en la atmósfera de Júpiter, clasificándo-
los en tres grupos respectivamente:
Hundientes: Serían unos organismos de reducidas dimensiones que
vivirían y se reproducirían de forma abundante para poder subsistir
como especie. Dado que podrían tener depredadores que menguaran
sustancialmente el número de especímenes.
Flotantes: Los describe como una suerte de grandes globos de hidró-
geno y hace una analogía con un globo de aire que flotaría mante-
niendo su interior caliente y aprovechando la energía del alimento
que podría encontrar. Sagan "imaginaba" con su colega Edwuin Er-
nest Salpeter, que estos flotantes podrían tener diversos tamaños, al-
gunos con kilómetros de diámetro.

61
Cazadores: Serían muy rápidos y con alta maniobrabilidad, podrían
ser los depredadores de los flotantes, de los que se alimentarían ex-
trayendo tanto sus moléculas orgánicas, como sus reservas de hidró-
geno. Unos ejercicios de imaginación muy sugerentes...
El lector recordará la definición que proponía Wassilko von Serecki
respecto animales atmosféricos cuando nos decía que podrían ser
“membranas o esferas de fina composición que contienen siliconas
coloidales en una forma especial y que podrían asumir estructuras
lenticulares cuando estuviesen estacionadas”. La composición gelati-
nosa de los biosféricos tiene concordancia con fenómenos acaecidos
desde hace siglos englobando avistamientos OVNI, meteoritos impo-
sibles, lluvias extrañas pestilentes y grandes caídas de material gela-
tinoso, de las que nos ocuparemos en el siguiente capítulo. Según la
condesa estas criaturas podrían ser “inmensas esferas membranosas
que adoptarían formas y colores variados”. Cambios de forma y color
que nos evocan nuevamente a esa fauna marina del primer capítulo,
capaz de acometer las más sorprendentes transformaciones. Diferen-
tes especies como Sepias y Pulpos son capaces de disfrazar y mutar su
aspecto en un pestañeo. En definitiva, las imaginaciones de Sagan y
Salpeter deberían considerarse.
Maggie Adderin Pocock
Parece que la Dra. Maggie Aderin Pocock así lo hace. Es científica ex-
perta en satélites de la Agencia Espacial Europea ESA y asesora del
gobierno británico. Reconoció la alta probabilidad de vida extrate-
rrestre en otros planetas, incluso en nuestro sistema solar, especu-
lando sobre la vida en Titán, una luna de Saturno, diciendo que en el
espacio deben existir grandes criaturas similares a medusas, del tama-
ño de estadios de fútbol, con una base de vida basada en el silicio en
lugar del carbono. Hizo estas declaraciones durante una charla en el
canal televisivo Eden, en Gran Bretaña.
La idea de la base bioquímica del silicio es antigua, siendo su pionero
el astrofísico alemán Julius Scheiner, en un ensayo sobre la probabili-
dad de vida extraterrestre y su adaptación a una amplia variedad de
entornos, publicado en 1891. También el profesor de bioquímica
Isaac Asimov y Carl Sagan admitieron la posibilidad de formas de vida
con bases bioquímicas diferentes.
En declaraciones realizadas al periódico británico The Independent, la
Dra. Aderin dijo que imaginaba seres como medusas gigantes, con
grandes bocas abiertas recogiendo nutrientes químicos, o que podrían
alimentarse sólo de energía, como la luz solar.

62
Declaraciones casi idénticas a los <<imaginarios>> ejercicios de Sagan
y Salpeter respecto a sus flotantes en la atmósfera de Júpiter.
Avistamiento en Reus, 2011
Corría el año 2011 y mi desconcierto no podía ser mayor. Cada noche
pasaba horas en el balcón de la buhardilla tratando de comprender
qué eran aquellos puntos luminosos que surcaban la alta atmósfera.
Los veía por decenas. En pareja, brillando, cruzándose. Me fascinaron.
Cuando tuve el avistamiento de las criaturas que narré en Puzzle no
pude evitar considerar que ellas y los misteriosos puntos tuvieran
conexión. Las dos medusas, a unos 30 metros sobre mi posición, mos-
traron transparencia y opacidad. Luminiscencia. Estaban claramente
vivas y su movimiento recordaba a medusas marinas desplazándose,
en este caso por el cielo. Pulsaban luz desde el núcleo hacia el exterior
en aros concéntricos y parecían palpitar, inflándose y desinflándose
como describió Trevor J. Constable.
Durante mi exploración encontré animales conocidos capaces de pro-
ducir descargas de energía, bioluminiscencia o hacerse completamen-
te invisibles, como el Zafiro del mar, comprobando que dichas mani-
festaciones también son fenómenos propios de la naturaleza.
Cuando llegó a mis manos un año después el libro de Faber-Kaiser y
Vignati y leí el título del tercer capítulo “Las increíbles medusas del
espacio” comprendí que mi observación y aquella teoría obedecían
obligadamente al mismo fenómeno. Mis conjeturas se apuntalaron
firmemente cuando conocí el Incidente Tether y pude apreciar con
asombro centenares de criaturas <<idénticas>> comprendí que aque-
llos impresionantes animales habitaban ahí arriba en gran número.
Ellos eran los abundantes puntos luminosos que ganaban mi atención
cada noche mientras hacían sus cabriolas y destellos.
Desde entonces utilizo este nombre, medusas del espacio, para refe-
rirme a esta especie —presente en el incidente Tether— en concreto.
Para entender mejor este aspecto transcribo de Puzzle el relato de la
visión personal que tuve en el cielo de Reus, Cataluña, el año 2011,
este momento impulsó mi estudio sobre la Biosférica:
“Me encontraba en el balcón con la vista fija en el cielo cuando co-
mencé a divisar desde la zona sur un extraño disco blanco con una
peculiaridad que llamaba enseguida la atención: mostraba una curio-
sa oscilación de intensidad que iba desde la casi total transparencia
hasta una relativa opacidad.

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“Venía con rumbo de sur a norte a velocidad moderada. Me levanté
apresurado mientras me libraba con torpeza del enredo de mantas
que me abrigaba. A medida que el objeto se acercaba más a mi posi-
ción, creía que estaba viendo el clásico artefacto volador en forma de
platillo. De hecho, no tenía duda en ese primer momento, estaba vien-
do una nave espacial que en pocos segundos iba a transitar por enci-
ma de mi cabeza a no más de doscientos metros de altura sobre el
suelo45. “Su velocidad de crucero era relativamente lenta, no creo que
fuera superior a unos 80km/h y para mayor impacto cuando llegó a la
vertical de la vivienda que había delante de la mía, comencé a escu-
char un leve sonido”.
“Un sonido difícil de describir, pero por aproximarnos diría que era
como introducir un papel en las aspas de un ventilador hasta el punto
de un roce leve; entre eso y el sonido de un tren de vapor, pero más
agudo y débil. Complicado de explicar con palabras, pero tan claro y
desconocido que me erizó el vello y me dio escalofríos. Cuando el ob-
jeto pasó justo por encima de mi posición, la sorpresa fue, diría que
gratificante. No era ninguna nave, ni siquiera era una luminaria donde
solo se puede apreciar una esfera de luz. Tenía todo el aspecto de un
ser vivo, una bestia, un animal. Ese sonido parecía proceder de dos
pequeñas aletas en forma de abanico situadas en sus costados, que
movía con gran velocidad, al estilo del aleteo de un Colibrí, aunque
salvando las diferencias debido al tamaño”.

NASA, 2013. Una criatura idéntica a las observadas en este relato.

45Mediciones posteriores me llevan a concluir que los objetos pasaron en realidad a unos
20 o 30 metros de altura.

64
“Algo que me llamó poderosamente la atención, fue el orificio redon-
do situado en todo el centro del disco, como los donuts, pero propor-
cionalmente bastante más pequeño. Se me ocurrió compararlo a un
eritrocito o a alguna otra célula parecida, pero hecho a gran escala. La
camaleónica aparición mostraba también un efecto de respiración en
su cuerpo; se inflaba y desinflaba modificando levemente su tamaño a
intervalos regulares de entre uno y dos segundos, de modo sincroni-
zado a la oscilación de transparencia que comentaba al principio”.
“La medusa siguió su rumbo en dirección norte y yo seguía embobado
mirándola. Pero no acabó ahí el espectáculo, lo que me tiró de espal-
das fue una segunda medusa exactamente igual a la anterior siguien-
do idéntico recorrido apenas cinco minutos después”.
El desconcierto que me produjo la visión fue total. Por entonces no
tenía la más mínima idea que semejantes criaturas existieran. Carecía
de referencia para interpretarlas y desde el principio me negué a ad-
mitir que aquello no estuviera vivo. Tardé más de un año, desde el
avistamiento, en relacionar los dos objetos con criaturas espaciales.
Hoy no tengo duda. Eran las medusas del espacio. La Biosférica.

Daniel Ransanz 2011

Fue impactante y hermoso observar a esas dos criaturas. Pero fue


muy gratificante volver a encontrarlas en diferentes grabaciones y
fotografías. Idénticas. Recuperemos el hilo. Todos los investigadores
que han desarrollado estudios y teorías sobre animales atmosféricos
coinciden en la composición gelatinosa de estos, que podría ser la
causa de ese movimiento similar a la respiración y de unos restos pa-
recidos a mucosa o gelatina hallados por el planeta desde hace siglos,
vinculados con apariciones de OVNIs, fenómenos celestes y lluvias
extrañas. Sucesos conexos que insisto en recordar al lector.

65
Tether incident
La baja resolución de las imágenes no nos permite ver en detalle a
estos OVNI, pero la captura se aproxima lo suficiente a una visión cer-
cana. Se trata de la filmación que efectuaba el transbordador espacial
Columbia de la NASA en la misión STS-75.

Objetos aparecidos en gran cantidad durante el incidente Tether. STS-75. NASA.

La NASA lleva a cabo una misión el 25 de febrero de 1996. Ese día la


lanzadera espacial Columbia realiza diferentes experimentos en el
espacio situado sobre Mali, en el noroeste de África. Aquí nos
encargamos de un experimento llamado Tethered Satellite System
(TSS-1R), que consistía en poner en órbita un generador eléctrico que
aprovecharía la energía del campo magnético de la Tierra para
abastecer a futuras misiones. Su instalación debía ser en la ionosfera
terrestre46. Para ello extendieron un cable que tenía una longitud de
20,7 kilómetros y cuando habían soltado más de 19 kilómetros de
cable, este se rompió y quedó flotando como una gran barra luminosa.
El transbordador enfocó el cable roto con su sofisticada cámara
ultravioleta. En ese momento, decenas de objetos voladores no
identificados se aproximan al cable que flota fulgurante debido a las
cargas eléctricas y los gases ionizados. La cantidad de OVNIs que
salieron al encuentro del cable, como si fueran atraídos por él, fue
asombrosa. La claridad de las imágenes es contundente47.

46 La Ionosfera se encuentra entre la mesosfera y la exosfera. Se extiende entre los 80 y


los 500 km de altitud aproximadamente y en ella tienen lugar abundantes procesos de
ionización en los cuales se originan grandes concentraciones de electrones libres.
47 Ver enlaces de interés, vídeo Tether Incident.

66
Fotograma del incidente Tether. Transbordador Columbia, STS-75. NASA.

Las cámaras de las misiones espaciales pueden filmarlos en ultra-alta


definición, a pesar de ser estos OVNI muy atenuados o invisibles a
nuestros ojos dado que son capaces de grabar en frecuencias de luz
por debajo del espectro infrarrojo, así como por encima del
ultravioleta, fuera de nuestra capacidad de visión, donde parece que
estas criaturas son visibles de un modo llamémoslo natural.

67
Por esta razón, observadores celestes, expertos y aficionados, graban
objetos en la atmósfera con equipos de visión infrarroja.

Por lo general la calidad de imagen original es muy superior a la de


los audiovisuales que se filtran en internet y que son los únicos
accesibles al gran público. Una vez más, la NASA salió al paso con su
explicación oficial afirmando que se trataba de cristales de hielo
reflejados por la cámara de la estación espacial internacional. Es muy
difícil creer esta explicación, cuando podemos ver los objetos pasando
por detrás del cable. Si existe suciedad de cualquier tipo en el objetivo
de una cámara, el resultado nunca es una imagen nítida ni con
movimiento uniforme. Actualmente, existe un estudio gráfico donde
se puede apreciar la estela de movimiento producida por los OVNIs
del Tether, con movimientos ondulantes y en espiral (ver enlaces de
interés, documentos de vídeo) ¿Cristales de hielo? Nos toman el pelo.

Además de la prueba que supone este documento, afirmo que las


criaturas vistas por mí el año 2011 a unos 30 metros de mi vertical
son los mismos entes que pueden observarse en la grabación de la
NASA sobre la misión STS-75 del Tether incident.

David B. Sereda, es físico, ovnílogo y especialista en varias disciplinas.


Lleva años estudiando diferentes anomalías que se repiten en graba-
ciones de la NASA, sobre todo en las misiones del transbordador es-
pacial y la I.S.S. David demuestra de forma magistral como los objetos
que se observan en movimiento durante estas grabaciones no se co-
rresponden con fenómenos naturales espaciales como pudieran ser
meteoritos, partículas de polvo o cristales de hielo frente a la óptica
de la cámara, tal y como afirman científicos de la NASA, que por otra
parte admitió que detectaban objetos que no deberían estar ahí y para
los cuales no tienen explicación posible. Escapan a la gravedad terres-
tre y aceleran o desaceleran a gran velocidad y de forma inteligente.
De hecho, una amplia gama de satélites del Departamento de Defensa
de los Estados Unidos está rastreando estos objetos similares a bolas
de fuego que, contra lo que se podría pensar, son bastante frecuentes
en nuestra atmósfera y podrían explicar una parte de extraños puntos
en movimiento que se pueden avistar de forma habitual en cualquier
noche despejada. D. Sereda intercambió correspondencia con el Dr.
Joseph Nuth, jefe de astroquímica de la NASA. En su correspondencia
el Dr. Nuth afirmaba lo siguiente: “la NASA realiza observaciones de
objetos inexplicables ingresando en la atmósfera, detectables única-
mente en el espectro de luz ultravioleta”. En el núcleo de ese proyecto
hay un destacado físico llamado Louis A. Frank.

68
El Dr. Louis A. Frank (NASA), profesor de física en la Universidad de
Iowa, lidera un proyecto de estudio y seguimiento de un espectacular
rocío cósmico que nos bombardea a diario. Con un satélite Polaris
(VIS), a 25.000 km de distancia de la Tierra, utilizando cámaras ultra-
violeta contabilizaron entre 10 y 20 millones de objetos acuosos al
año (de cinco a treinta por minuto), con un diámetro superior a 12
metros y un peso de 40 toneladas, que impactan continuamente en
nuestra atmósfera a una altura mucho mayor de la que sería habitual.
El físico y su equipo ofrecen una explicación fundamentada en peque-
ños meteoritos hasta ahora desconocidos. El Dr. Frank declaró al res-
pecto: Esta “relativamente suave” lluvia cósmica posiblemente conten-
ga compuestos orgánicos simples y bien podría haber alimentado el
<<desarrollo de la vida>> en nuestro planeta”.
Y como ocurre cada vez que un científico —incluso tan notable como
el caso que nos ocupa— se atreve a pensar fuera del tiesto, llegan las
tijeras del negacionismo a recortar el avance. En un artículo publicado
el 15 de diciembre en Geophysical Research se esgrimen argumentos
en contra, del tipo “sólo es basura espacial”. Desconcertante…
Las distancias a raíz del hallazgo entre Frank y algunos de sus colegas
académicos se han vuelto insalvables, abriendo una honda brecha en-
tre inmovilistas y progresistas (recuerda lector, todos científicos).
Otro argumento en contra —muy interesante— dice que de ser bom-
bardeados por semejante pedregada los sismógrafos de la Luna se
habrían visto afectados dando señal, cosa que no ha ocurrido.
Y yo formulo la pregunta: si el satélite ha registrado empíricamente
las imágenes —como ha ocurrido en muchas grabaciones de otros
dispositivos de la NASA— y en efecto la Luna no está siendo impacta-
da porque los instrumentos allí instalados así lo demuestran ¿qué son
los 20 millones de objetos que se estampan en la atmósfera cada año?
La evidencia gráfica del estudio cuenta con
otro respaldo. Robert Conway, un físico del
Laboratorio de Investigación Naval, anun-
ció el 11 de agosto de 1997 la detección
inesperada de muy altos niveles de vapor
de agua en la atmósfera superior.
Y este, proponen, tendría su origen en los
objetos acuosos del Dr. Frank. Desde mi
perspectiva podría tratarse de diversos fac-
tores, desde meteoritos, como dice Frank,
hasta Biosférica, si consideramos que en diferentes grabaciones esas
bolas escapan a la gravedad terrestre maniobrando inteligentemente.

69
De ser descubierta cualquier forma biológica de hábitat intra y extra-
terreno, cuya composición bioquímica dista mucho de la naturaleza
conocida, se ocultaría al público. Se trata de vida exógena y muy bien
organizada como para ser desclasificada por las agencias espaciales.
Demasiado comprometedor, pues ya no estamos hablando de unas
simples bacterias, sino de un hecho con importantes implicaciones.
Los cuerpos que llamamos <<medusas del espacio>> también apare-
cieron en buen número frente las cámaras de la NASA en la misión
STS-80, que despegó el 19 de noviembre de 1996 y aterrizó el 7 de
diciembre.

Fotograma de grabaciones, misión STS-80. NASA.

Fotograma de grabaciones, misión STS-80. NASA.

70
La cantidad de estos OVNIs grabados por las cámaras de las misiones
espaciales es abrumadora. Las imágenes disponibles —a pesar del
ocultismo y la negación— demostrando su presencia en la alta atmós-
fera, empíricas. Aunque sólo sea para mí…
Concluyo (a título personal) que la biología espacial atmosférica es un
hecho verificado a nivel gráfico desde hace tiempo. Que dichas prue-
bas, llegado el caso, tendrían que ser aceptadas y revisadas en un tri-
bunal de justicia. ¿Serían aceptadas como válidas? No lo creo, la justi-
cia se rige por la ciencia “admitida” y ellos ¿recuerda el lector? ellos
poseen la verdad, dicen… Pero no todos estamos de acuerdo.

Fotograma de grabaciones, en la misión STS-80. NASA.

El incidente Petrozavodsk
22 de septiembre, 1977, Petrozavodsk, capital de la República Sovié-
tica de Karelia, en la antigua URSS, próxima a la frontera con Finlan-
dia. El noticiero Tass sorprende al mundo con una noticia inusual que
decía lo siguiente: “Los vecinos de Petrozavodsk han observado con
gran asombro cómo una estrella con forma de medusa se acercó lenta-
mente hacia la ciudad, despidiendo una multitud de rayos muy finos que
crearon una imagen como de lluvia”.
Ruego al lector recuerde el dato de <<rayos muy finos que crearon
una imagen como de lluvia>>. Es de suma importancia para abordar-
los aspectos que veremos en el siguiente capítulo. Una lluvia muy pa-
recida también se observó en el caso Évora que revisaremos en breve.
Son factores reverberados, como en los casos forteanos, que sugieren
un vínculo en común. Yo lo llamo Biosférica.

71
Ovni Medusa de Petrozavodsk. 1977.

Ovni Medusa de Petrozavodsk. 1977.

72
Numerosos testigos dijeron que la rara aparición duró entre diez y
doce minutos. Con posterioridad circularon rumores sobre la existen-
cia de misteriosos orificios en los cristales de las ventanas de Petro-
zavodsk, ocasionados, al parecer, por los rayos luminosos que había
lanzado la "medusa", siempre según los testigos.
El periódico Pravda48 reportó el suceso un año después. La «medusa»
se transformó en un semicírculo luminoso y empezó a moverse hacia
el lago Onega. El suceso causó gran revuelo y la comunidad negacio-
nista cayó sobre todo el que se atrevió a hablar de un OVNI. Sólo fue-
ron los restos de un satélite, aseguran. Aunque es difícil de aceptar
esta explicación, después de ver las maniobras que realizó el objeto.
Parece que en nuestros días globos, reflejos, satélites y misiles han
sustituido a los cometas y meteoritos ¡¡¡Fort fliparía!!!

Ovni Medusa de Petrozavodsk. 1977.

Juan José Benítez reportó el caso documentando cuanto fue posible y


dijo al respecto: A pesar de ello, y quizá por lo anormal del objeto, las
autoridades soviéticas «consintieron» en su difusión. Una «anormali-
dad», dicho sea de paso, que no resulta tal para cualquier investigador
occidental del tema ovni. Objetos con forma de «medusa» han sido y
siguen siendo vistos en todo el mundo.

48 Pravda, 22 de septiembre de 1978.

73
El hecho ocurrió hacia las cuatro de la madrugada. Un experto de la
NASA, James Oberg, se pronunció al respecto argumentando que po-
día tratarse de los restos del satélite espía Cosmos-955. Pero, si consi-
deramos que los testigos aseguraron observar aquel cuerpo durante
10 o 12 minutos, apreciando “cambios de forma” y el desplazamiento
hacia el lago, el satélite no se sostiene, mal que le pese al gremio nega-
cionista. No hay cohete o satélite construido por nosotros capaz de
sostenerse ingrávido durante tanto tiempo, cambiar de forma y luego
desplazarse en horizontal. Antes se estrellaría en el suelo. Una acerta-
da observación de J.J. Benítez.
Parece que nos encontramos ante otro suceso excluido con grandes
esfuerzos y pequeños argumentos. Como vemos algunos renombra-
dos científicos prefieren especular sin fundamento a reconocer la ob-
jetividad de unos hechos inexplicables. Desde luego, como dijo Bení-
tez: “los argumentos presentados son más fantásticos que la aparición
del propio OVNI”. Totalmente de acuerdo.
Las capturas de estos cuerpos son abundantes en la historia de la ca-
rrera espacial, demostrando su presencia en el espacio exterior.

Fotograma de una grabación durante la misión STS-119. Cuerpo discoidal con oquedad
central. Cruzó por el plano recorriendo de arriba abajo el marco de las ventanas.

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Misión STS-104. 16 de Julio de 2001. Cuerpo esférico con oquedad o núcleo central.
Grabado por las cámaras de la NASA.

Medusas y flotillas en el XIX


16 de mayo de 1808, 4 de la tarde, El sol se enrojece en el mismo mo-
mento que del occidente, en el horizonte, aparecen gran cantidad de
cuerpos redondos, color marrón, atravesando el cielo hacia oriente. El
suceso duró casi dos horas. Algunos de los cuerpos volantes cayeron
al suelo, donde se encontró una <<película>> que desapareció en po-
co tiempo. Cuando pasaban cerca del Sol se agrupaban entre sí. Se
apreciaba en ese momento una suerte de colas (apéndices) que calcu-
laron de cinco a seis metros. Fueron descritos como gelatinosos49.
El 5 de junio de 1880, el comandante Harris del navío Shanhjehan in-
formó la visión de un objeto extraño que le hizo detener su barco.
Eran las 10 de la noche, con mar calmo y un cielo inyectado de estre-
llas. Harris describe una suerte de <<olas espaciadas de luz brillante
en un cuerpo de sustancia desconocida e imposible de identificar>>.
Flotaba sobre las aguas. Se apreciaba iluminado y reflejaba su luz en
el mar, con lo que fue descrito como grandes rayos.
En palabras del comandante: <<Se sucedían ola tras ola, en el espec-
táculo más grande y solemne que se pueda imaginar>>50.

49 Trans. Swedish Academy of Sciences, 1808-215 y North American Review, 3-3198.


50 Nature, 21-410. Correspondencia al Englishman, Calcuta, 1880.

75
Olas espaciadas de luz: me recuerda a los anillos concéntricos lumino-
sos que salían desde el núcleo al exterior de las dos criaturas que me
sobrevolaron en Reus. Mi impresión fue que al expandirse la onda de
luz las criaturas se hacían perceptibles a nuestra visión.
20 de diciembre de 1893. Un cuerpo luminoso desplazándose de oes-
te a este, 15º sobre el horizonte, fue visto por una multitud en Virgi-
nia, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Durante su tránsito se detu-
vo en alguna ocasión, permaneciendo inmóvil hasta 15 minutos (simi-
lar al OVNI de Petrozavodsk). Según algunos testigos el objeto parecía
una rueda blanca que en su desplazamiento emitía un ruido (sin con-
cretar) que señalaron con asombro los observadores51.
17 de junio de 1777, Messier reporta una cantidad abrumadora de
cuerpos esféricos y opacos52.
8 de agosto de 1849, Gais, Suiza. Robert Inglis escribe una carta al co-
ronel Sabine reportando miles y miles de objetos brillantes en tránsi-
to, durante 25 minutos, sobre un cielo totalmente despejado.
La sirvienta de sir Robert I. apuntó que algunos de ellos parecían
<<dotados de alas>>53.
4 de septiembre de 1851, el reverendo W. Read relata gran cantidad
de cuerpos luminosos en el campo visual de su telescopio. La mayor
parte se dirigían de este a oeste y otros de norte a sur. Algunos evolu-
cionaban rápidamente y otros más lentos. Read dijo al respecto de su
observación: <<En 28 años de experiencia jamás había visto nada
igual>> mientras comentaba que dos miembros de su familia también
habían visto los OVNIs54.
El reverendo Read describió los objetos como redondos, bien defini-
dos y sin semblante alguno a nada conocido, negando la posibilidad
de cualquier error de percepción55.
Centenares de cuerpos pequeños, de color negro, son reportados por
tres astrónomos, de Cuppis, Buys-Ballot y Herrick56. En la misma pu-
blicación (1874-62) se describen unos cuerpos iguales cruzando fren-
te al disco lunar por Mr. Lamuy.

51 L’Astronomie, 1894-157.
52 Arago ɶuvres, 9-38.
53 Report British Associaton, 1849-17.
54 Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 11-48.
55 Report of the British Association, 1852-235.
56 L’Année Scientifique, 1860-25.

76
27 de abril de 1863, Henry Waldner observa varios cuerpos brillantes
estrellados con <<apéndices transparentes>> desplazándose por el
firmamento rumbo oeste este. Avisó al Dr. Wolf del observatorio as-
tronómico de Zurich, que corroboró la presencia de los extraños
cuerpos añadiendo una observación idéntica efectuada en el observa-
torio de Capodimonte, Nápoles, el 11 de mayo de 1845 por Capocci57.
El 22 de marzo de 1870 los marineros del Lady of the lake observan
en el cielo un objeto descrito como <<una nube de forma circular>>.
Avisaron al capitán F.W. Banner, que anotó el avistamiento en el dia-
rio de a bordo. El capitán describió el objeto de aspecto geométrico,
complejo y estable. En su forma circular tenía un semicírculo inscrito
dividido en cuatro partes (anillos concéntricos) con el trazo de divi-
sión comenzando en el centro del círculo y extendiéndose hacia el ex-
terior para curvarse después hacia atrás. Se desplazó rumbo sudoeste
noroeste. Era de color gris nube. Volaba mucho más bajo que las de-
más nubes desplazándose contra el viento. Fue visible durante media
hora y después desapareció58.
El caso Évora
El caso conocido como “el microorganismo de Évora” tuvo lugar en la
ciudad de Évora, Portugal, el 2 de noviembre de 1959.
Dos objetos voladores no identificados se hacen visibles mientras
cruzan la ciudad. De uno de los objetos caía lo que parecía ser una fina
lluvia de filamentos, muchos maestros y estudiantes de un colegio, tes-
tigos visuales de las dos criaturas, quedaron cubiertos por los políme-
ros caídos del ser. Recuerda lector el caso Petrozavodsk y cómo aquel
OVNI medusa también lanzaba rayos lumínicos en forma de lluvia.
Restos y desechos de estas criaturas caen a la superficie continua-
mente. El caso Évora sucedió 18 años antes que el de Petrozavodsk,
pero presentan los mismos factores de aspecto y evolución.
En Évora, el entonces director de la escuela industrial y comercial,
Joaquim Guedes do Amaral, con ayuda del Dr. Caldeira Pais, montó un
telescopio de 135 mm en la pista de la escuela para observar el objeto.
Calculó que era como una cuarta parte del volumen de la Luna, de co-
lor blanco azulado y se desplazaba lentamente.
Su descripción es rotunda: Era como una masa similar a una medusa
con movimiento ondulante y sobre ella una luz azul desde la que caían
esos polímeros.

57 Nature, 5-304.
58 Journal of the Royal Meteorological Society, 1-157.

77
Guedes do Amaral consiguió recoger algunos de los filamentos que
cayeron sobre la ciudad durante cuatro horas y fueron descritos como
<<restos pegajosos y blanquecinos>>. Según Raúl Berenguel, autor
del libro Interacción biológica de los OVNI, Una prueba acientífica y
conocedor en profundidad del caso Évora:
“Su blancura era tan intensa que parecían tener luz propia”.
La obtención de muestras no resultó fácil dado que muchos restos se
desintegraban antes de tocar el suelo. La sustancia, que se pegaba a
los dedos como una fina tela de araña y se derretía en pocos segun-
dos, era de aspecto gelatinoso.
Observados bajo el microscopio, los filamentos mostraron una forma
de vida celular con un núcleo amarillo y múltiples patas rojas. Vida
desconocida para la biología.
Aquella criatura mostró una aparente reacción defensiva cuando fue
colocada entre los dos cristales del microscopio. Dicho organismo fue
capaz de soportar una presión de hasta 350 gramos (!).
Algo increíble…

Fotografía microscópica del microorganismo de Évora

El ex General en jefe de la fuerza aérea portuguesa Conceiçao e Silva,


en la base de Sintra, a más de 100 km. de Évora, se vio envuelto por
los misteriosos filamentos cuando se disponía a realizar un vuelo de
entrenamiento. Relata personalmente en el documental ¿Extraterres-
tres? cómo los restos se derretían en sus manos.

78
El también colaborador del documental ¿Extraterrestres? y presidente
de Exopolítica Portugal, Francisco Mourâo Correa, apuntó en su inter-
vención que podría tratarse de algún extremófilo de la alta atmósfera
todavía no descubierto. Para mí, no puede estar más acertado.
La contundencia de observar algo semejante con precisión se refleja
en las palabras del informe de Guedes do Amaral:
“Ser extraño, totalmente desconocido de la biología terrestre, que puede
convertirse en la primera prueba detectada de vida extraterrestre”.59
Llegados a este punto el lector se preguntará:
Si existen estas criaturas en la atmósfera y son de tan considerable
tamaño ¿cómo no sabemos nada de sus cuerpos o restos mortales?
Se han documentado cantidad de misteriosas lluvias y una sustancia
desconocida que podría responder este enigma. En argot científico se
denomina esta sustancia como jalea o gelatina astral, en adelante ve-
remos algunos ejemplos. Como dije anteriormente, juzgue el lector.

59 Caso Évora. Josep Guijarro, Aliens Ancestrales. Editorial Planeta, 2015.

79
Capítulo 4
Jalea de Estrellas
¿Es gelatinoso el cielo entero?
¿Son los meteoritos los que le arrancan y desprenden sus
fragmentos? Dichos fragmentos
¿Nos son arrojados por las tempestades?
Charles H. Fort.
Con el avance científico se resolvió que las conjeturas forteanas como
la que encabeza el capítulo habían quedado desfasadas. Yo creo que
esto no sólo es falso, sino que ahora es cuando alcanzan su mayor au-
ge y significado. Fort, en efecto, acertó. ¡Otro gol para el maestro!
Francis H. C. Crick, bioquímico inglés que descubrió la estructura del
ADN y premio Nobel junto con James Watson en 1962, publicó una
obra reveladora titulada Life itself, donde en contra de la teoría de
Charles Darwin respaldaba con sólidos argumentos que la creación de
vida en la Tierra fue fruto de una injerencia extraterrestre: la teoría
de la panspermia (creo que afinó bastante). De modo simultáneo a la
publicación de Crick, Nalin Chandra Wickramasinghe, astrobiólogo,
profesor de matemáticas y astronomía de apabullante currículum,
publicó dos libros con la colaboración de sir Fred Hoyle titulados Spa-
ce Travellers: the bringers of life y Evolution from Space. Considero im-
portante transcribir aquí sus palabras, por la visión biológica espacial
que nos aporta: “Mi discrepancia con las creencias generalmente admi-
tidas de la evolución darwinista data de mi colaboración con sir Fred
Hoyle. En 1962 comenzamos a estudiar la naturaleza del polvo interes-
telar y llegamos a la conclusión de que los granos de polvo del espació
debían contener esferas de grafito microscópicas (inferiores a un mi-
crón). Siguió luego la larga y ardua tarea de investigar qué otros ele-
mentos componían ese polvo interestelar. En 1972 descubrí en él la pre-
sencia de polímeros orgánicos (largas cadenas de moléculas orgánicas
a base de carbono). Hace años pudimos comprobar que todo un conjun-
to de datos astronómicos indicaba la existencia en el espacio de micro-
organismos en una escala colosal: solo nuestra galaxia contenía unas
10 a las 52 células. Descubrimos que la manera en que el polvo interes-
telar reduce la luz de diferentes colores de las estrellas era indicio de la
presencia de células vivas en el espacio, algunas de las cuales se habían
degradado selectivamente hasta convertirse en grafito. Dedujimos en-
tonces, con sobrada confianza, que la microbiología operaba a escala
cósmica”.

80
“Al estudiar en el laboratorio el comportamiento espectral de los mi-
croorganismos advertimos que había una huella biológica diagnostica-
ble en la zona de longitud de onda infrarroja. Comparamos luego esos
datos de laboratorio con el comportamiento observado de la absorción
infrarroja en una estrella situada en el centro de nuestra galaxia y des-
cubrimos que existía una relación extraordinariamente íntima entre la
microbiología y la astronomía”.
Concluía más adelante: “Los hechos, tales como son, demuestran cla-
ramente que la vida proviene de lo que parece ser un sistema viviente
que existe en toda la galaxia. La vida terrestre tiene sus orígenes en las
nubes de gas y de polvo del espacio, que luego se incorporaron y ampli-
ficaron en los cometas. La vida provino de fuentes exteriores a la Tierra
y sigue encauzándose por ellas, en contradicción directa con lo que sos-
tiene el darwinismo”.
Esto es Ciencia aceptando la existencia de microbiología espacial.
Exactamente, lo mismo que defiendo en este ensayo, salvando la dife-
rencia de escala microscópica a macroscópica. De momento… Tene-
mos una percepción del tamaño antropocéntrica y vemos las cosas
grandes o pequeñas en proporción a nosotros. Tratemos de ampliar
las miras. La naturaleza es universal y se desarrolla en un medio ilimi-
tado, sin barreras para crecer. Imagino millones de animales ahí arri-
ba arrojando sus restos sobre la superficie y no necesito ni cometas ni
civilizaciones extraterrestres sembrando vida. Se siembra sola, de
forma natural y desde siempre. Por todo el Universo. La panspermia
Biosférica podría ser la causa de aparición de vida en la Tierra: los mi-
croorganismos caerían masivamente desde estos animales y no exclu-
sivamente desde cometas o meteoritos. Sobre la superficie, sufriendo
radiaciones, cambios químicos y de temperatura, la microbiología
evolucionaría adaptándose a la química terrestre. La vida, en efecto,
debe ser causa de una panspermia, pero Universal. De ser una pans-
permia dirigida, como sugieren algunos autores, no estaríamos ante la
acción de una especie colonizadora tecnológicamente más avanzada,
sino asistiendo a la injerencia única y directa de un sistema universal
generador de vida; la siembra biológica en todos los astros del Kos-
mos, algo así como una <<fecundación cósmica>>.
Lo que signifique ese sistema que está creando y esparciendo vida por
el universo es un concepto que dejo al criterio del lector.
La primera teoría científica aceptada para explicar el origen de la vida
la propuso en 1924 el bioquímico ruso Alexander Oparín, basada en
las condiciones físico-químicas que había en la Tierra entre 3.000 y
4.000 millones de años atrás.

81
Oparin postulaba que la radiación ultravioleta procedente del sol y las
descargas eléctricas de las tormentas arrojaron cantidad de pequeñas
moléculas de los gases atmosféricos (oxígeno, metano, amoníaco),
dando lugar a moléculas cada vez más complejas, aminoácidos y áci-
dos nucleicos. Según él, estas moléculas primigenias quedarían atra-
padas en charcas de agua y al concentrarse continuaron evolucionan-
do y diversificándose, sometidas a las leyes de la evolución.
La teoría de Oparin fue validada por Stanley Miller en 1953, en expe-
rimentos de su tesis doctoral obtuvo compuestos orgánicos complejos
tras reproducir las condiciones primitivas del planeta. Para ello dis-
puso de un aparato donde se mezclaron gases que imitaban aquella
atmósfera primitiva. Los gases eran sometidos a descargas eléctricas
en un circuito cerrado en el que al agua se hervía y condensaba varias
veces. De ese modo se produjeron moléculas orgánicas sencillas y a
partir de ellas otras más complejas, como aminoácidos, ácidos orgáni-
cos y nucleótidos. Muy interesante, sin duda, pero innecesario para
obtener moléculas vivas. El universo, en mi opinión y como postuló
Crick, dispensa vida a raudales.
El 15 de abril de 1857 en Kaba, Hungría, informaron de la caída de un
meteorito con fósiles (¡). El Doctor Hahn encontró y fotografió corales,
esponjas y conchas de Crinoideos microscópicos, que afirmó encon-
trar en el interior del meteorito60. Es decir: una roca espacial repleta
de microbiología. Una prueba contundente sobre la universalidad de
la vida. Especularé un poco. Subamos hacia arriba.
Imaginemos que la atmósfera alberga millones de animales en sus
capas altas. Supongamos también, que cuando son impactados por
rocas o basura espacial deben resultar gravemente heridos o muertos.
Sus cuerpos, coloides y disolubles, compuestos de siliconas, caerían a
tierra en forma de copos gelatinosos o mezclados con las lluvias en un
estado de descomposición más avanzado. Aunque también deben caer
por muerte natural, claro.
Durante los tres primeros capítulos hemos visto distintos restos gela-
tinosos y polímeros que cayeron de las criaturas que llamamos medu-
sas del espacio, pregunto: ¿No será este el caldo primigenio de la vida?
Filamentos luminosos que en el caso Évora demostraron pertenecer a
un ser vivo y que gracias a este informe podemos vincular sin ningún
riesgo a los biosféricos.
Si la caída de tan singulares restos parece un fenómeno aislado y poco
común, pido al lector que preste atención a los casos que llegan a con-

60 Popular Science, 20-83.

82
tinuación sobre gelatinas, lluvias coloridas, desechos, restos orgánicos
o lo que sea que estén lanzando los biosféricos sobre la superficie (a
falta de mejor explicación...) Las lluvias que analizamos son narradas
por algunos historiadores al mismo tiempo que luminarias, potentes
ruidos y fenómenos lumínicos celestes.
Plutarco, en el Timoleon, escribe un suceso ocurrido el año 234 a.C.
Ocurrieron portentos que sembraron gran miedo entre el pueblo de
Roma. Un río de Picena tuvo las aguas de color de sangre en Etruria, y
una buena parte del cielo pareció estar incendiada.
En el libro XXIV y X, Tito Livio61 , famoso historiador romano, describe
la aparición de extrañas luminarias, al tiempo que los ríos se volvían
rojos: Prodigios en gran número y cuanto más eran creídos por hom-
bres sencillos y píos, más eran informados aquel año. El río Minucio
apareció sangriento. En Calas llovió yeso.
En el libro XXIV y XXLIV, reporta un suceso acaecido hacia el 213 a.C.
En el río, en Terracina, fueron vistas formas de naves de guerra que no
tenían existencia. En el templo de Júpiter Vicilino, en el territorio de
Compsa, hubo un ruido de choque de armas, y el río, el Amiterno, era de
sangre.
Naturalmente, debemos interpretar río de sangre como enrojecido,
agua pigmentada en el momento de observar prodigios celestes.
Continúa Tito Livio en el 206 antes de Cristo: Dicen que en Albra fue-
ron vistos dos soles, y que en Fregelle se hizo claridad en la noche. El
año 204 a. C. dos soles se vieron y en Setia un meteorito fue visto cru-
zando de Este a Oeste.
Sobre el año 175 a.C. escribía Julio Obsequens en su libro Liber Prodi-
giorum (El libro de los prodigios) basado a su vez en los textos de Tito
Livio: Tres soles brillaron en el cielo al mismo tiempo y varias antorchas
cayeron aquella noche. Seguía respecto al año siguiente: En Lanuvia
fue contemplada en el cielo la aparición de algo como una gran flota.
En Priverno lana gris cubrió el suelo.
Lana gris: ¿Filamentos, polímeros, restos, u otra cosa?
Julio Obsequens también escribió respecto a 167 a.C.: En Lanuvio fue
vista en el cielo una brillante antorcha. El año 166 a.C., en el territorio
de Vei creció lana de los árboles. En Lanuvio fue vista una antorcha en
el cielo, y en Casini fue visto el Sol unas horas por la noche. En Capua fue
visto el Sol de noche.

61 Titus Livius Patavinus, 59 a. C. 17 d. C.)

83
En Fortini fueron vistos dos soles de día. El cielo estaba ardiendo. En
Cefalonia pareció provenir del cielo el sonido de una trompeta. Hubo
una lluvia de tierra. Un viento impetuoso derribó casas y arrasó los
sembrados. De noche brilló un Sol aparente en Pisauro. También nos
refiere que hacia el año 106 a.C. fue oído un alboroto en el cielo y pare-
cieron caer jabalinas de él. Las jabalinas: ¿Lluvias de filamentos lumi-
nosos como en los casos de Petrozavodsk y Évora? Especulo demasia-
do…
Los enigmas escritos por Julio Obsequens son numerosos, incluyendo
apariciones increíbles y todo tipo de sucesos extraños. Nótese cómo la
palabra “meteorito” se emplea como recurso gramático para describir
esferas rápidas y luminosas en vuelo. Asimismo, alusiones a ríos de
sangre indican una pigmentación roja en el agua que ya hemos visto
en algunos casos y veremos en más ocasiones. Lana en árboles, que
me recuerda a los polímeros llamados actualmente cabello de ángel,
como aquellos caídos en Évora. Gritos, trompetas y estruendos en el
cielo que encontramos en cantidad de fenómenos acecidos al mismo
tiempo de aparecer los no identificados y cuya existencia llega a nues-
tros días con el fenómeno conocido como the hum, el zumbido. Varios
Soles o Lunas indicando grandes OVNIs esféricos luminosos.
Y tiene sentido, porque naturalmente en cada época se adapta el argot
del relato a los recursos semánticos de su tiempo. Revisemos ahora
algunos hechos más cercanos en orden cronológico. Juan de Gadess-
den, médico ingles del siglo XIV, ya menciona la aparición de restos
gelatinosos62, véase como abarrotan publicaciones científicas a fin de
ofrecer una perspectiva de lo que podrían ser los restos orgánicos de
la Biosférica cayendo a la superficie.
Meteoritos gelatinosos
R. P. Greg, destacado catalogador de fenómenos meteóricos, docu-
mentó caídas de sustancias viscosas en 1652, 1686, 1718, 1796, 1811
y 181963. También informó sobre un meteorito volando casi a ras de
suelo (¡) entre Barsdorf y Friburgo. Precisamente el día siguiente se
encontró una inmensa <<masa gelatinosa>> sobre la nieve. Y la caída
de un meteorito en Gotha, Alemania, el 6 de septiembre de 1835 que
dejó en el suelo una ingente cantidad de <<masa gelatinosa>>64.
Se antoja surrealista ¿Qué relación podrían tener los meteoritos y la
misteriosa gelatina? Parece que bastante. Sigamos.

62 La Rosa Medicinæ, escrito entre el año 1305 y 1307.


63 Philosophical Magazine, 4-8-463.
64 Report of the British Association, 1860-63.

84
En los registros de la Academia francesa se cita la caída de una sus-
tancia roja, viscosa, fétida y putrefacta, el 17 de marzo de 1669. Me-
teorito con masa viscosa entre Siena y Roma en mayo de 165265. Otro
meteorito igual con la caída de una bola de fuego e igualmente con
presencia de sustancia gelatinosa en Lusatia, en marzo de 1796. Y
otro igual en Heidelberg, en Julio de 1811.
¿Serían meteoritos tal cual, o fue la mejor forma de interpretar aque-
llos objetos? ¿Se parecerían a los foo-fighters?
En Isla de Lethy, India, 1718. Un gran globo de fuego con materia gela-
tinosa66. También se reportan varios avistamientos de meteoritos en
noviembre de 1833 en New Jersey, junto con la caída de sustancia ge-
latinosa descrita como bloques de gelatina blanca parecida a clara de
huevo.
¡El siguiente caso es tremendo! Meteorito cubierto de pelusa (o lana)
y relleno de gelatina pestilente.
13 de agosto de 1819, Amherst, Massachusetts. Misterioso objeto re-
cubierto de pelusa cae al suelo. Fue examinado y descrito por el pro-
fesor Graves, del colegio de Dartmouth. Al separar la pelusa se descu-
brió una sustancia pulposa pestilente y amarillenta que se volvió roja al
contacto con el aire67.
El profesor Dewey comunicó el incidente de Graves en el Américan
Journal of Science añadiendo que el 13 de agosto del mismo año escu-
chó el estruendo de una explosión que iluminó la ciudad de Amherst.
La mañana siguiente el Dewey descubrió un objeto similar a un tazón
de 15 centímetros de diámetro por 3 de espesor, recubierto de <<pe-
lusa amarillenta>>, que desprendía fuerte olor. Expuesto al aire unos
minutos se volvió rojo, absorbió la humedad del aire y se derritió.
M. Arago confirma el suceso de Massachussets y añade otros cuatros
casos (!) de objetos con iguales características caídos del cielo68.
Gerace, en Calabria, Italia, 14 de marzo de 1813. Caída de extraño pol-
vo amarillo pegajoso y graso recogido por el profesor Simenini. Al ca-
lentarlo varió sus colores del pardo al negro y después al rojo69. Al
desecarse la sustancia se volvió resinosa.

65 Annals of Philosophy, n.s. 12-94.


66 American Journal of Science, 11-26-133.
67 Annual Register, 1821, 687.
68 Anales de la Química, 1821-67.
69 Annals of Philosophy, 11-466.

85
Irlanda, mayo de 1840. Lluvias negras de olor fétido putrefacto caídas
sobre 80.000 hectáreas de terreno70.
8 de octubre de 1844. Caída de un cuerpo luminoso cerca de Coblen-
za, Alemania. A la mañana siguiente se encontró una masa gelatinosa
grisácea71.
El 16 y 17 de octubre de 1846 cayó una tremenda lluvia roja en Fran-
cia, que extrañamente parecía sangre. Análisis posteriores demostra-
ron la presencia de muchos corpúsculos y de hasta un 35% de mate-
ria orgánica72.
Entre octubre de 1863 y enero de 1866 el reverendo James Rust re-
porta cuatro lluvias de colores. Una en Slains, Escocia, el 14 de enero,
otra en Carluke, a 250 kilómetros de Slains y otras dos de nuevo en
Slains, el 20 de mayo 1862 y 28 de octubre de 186373.
13 de febrero de 1870, Génova, Italia. Reportan caída de sustancia
amarilla. Analizada al microscopio se observaron glóbulos de azul co-
balto y corpúsculos perlados similares al almidón74.
30 de abril, 1 de mayo y 2 de mayo. Durante tres días caen cientos de
miles de toneladas de una extraña sustancia que se carbonizaba des-
prendiendo un fuerte olor a animal quemado. Sumergida en alcohol la
sustancia produjo un residuo de materia resinosa75.
Junio de 1870, Nueva Escocia, puerto de Pictore. Cae una sustancia
amarilla en grandes cantidades sobre un barco. Tenía un fuerte olor
animal. Análisis posteriores mostraron la presencia de Amoníaco y
Nitrógeno76.
8 y 9 de octubre de 1870. Se reporta una lluvia negra y densa, de fuer-
te pestilencia. El olor putrefacto quedó en la atmósfera prolongada-
mente77.
4 de septiembre de 1873, Marsfold, Inglaterra. Lluvia negra y pesti-
lente que se repitió 24 horas después78.

70 Annals of scientific discovery, 1850.


71 Report of the British Association, 1855-94.
72 Comptes rendus, 22-832, 24-625, 24-812.
73 La science pour tous, 11-26.
74 Journal of the Franklin Institute, 90-11.
75 Comptes Rendur, 56-972.
76 American Journal of Science, 1-24-196.
77 Symons,s monthly meteorological magazine, 43-2.
78 Nature, 9-43.

86
Jalea de Estrellas
Hechos que como apunté podrían resultar de cantidad de rocas espa-
ciales impactando grandes masas gelatinosas, cuyos restos se precipi-
tarían a la superficie. O la simple muerte natural de cantidad de cria-
turas espaciales compuestas por sustancia gelatinosa. Recordemos si
no el incidente que acabamos de ver ocurrido el 13 de agosto de 1819
en Amherst, Massachusetts, donde cayó un misterioso objeto recu-
bierto de pelusa que fue examinado por el Pr. Graves. Al separar la
pelusa se descubrió una sustancia pulposa pestilente y amarillenta
que se volvió roja al contacto con el aire. Un mismo caso que abarca
todas las manifestaciones de este aspecto: meteorito, gelatina amari-
lla que pigmenta al rojo y desaparece, el mal olor... El lector sabrá juz-
gar. Restos gelatinosos de diferentes colores, llamados jalea astral o
estrellas en putrefacción siguen apareciendo por todo el mundo hasta
nuestros días, con cierta frecuencia en Reino Unido, como los hallados
en Patterdale, Cumbria o más recientemente en Somerset.

Jalea Astral. Somerset, Reino Unido. 18 de febrero de 2013. (Imagen SkyNews)

Annie Genderson, en Glastonbury, Somerset, Reino Unido, fotografió


la caída de una gran bola encendida (como un meteorito), que fue vis-
ta por muchas personas el 18 de febrero de 2013. Después se encon-
tró buena cantidad de Jalea Astral (masa gelatinosa) en la zona.
Diferentes expertos en biología, desconcertados, no fueron capaces de
dar respuesta ni a la sustancia ni a su origen79. En España también se
ha reportado la caída de restos gelatinosos en zonas como Doñana,
Sanlucar o Girona, Cataluña.

79 SkyNews, 2013.

87
Jalea Astral. Girona, 2012 (publicado por un blog de naturaleza).

Aparecen habitualmente con el paso de un meteorito, como en


Somerset. Los científicos de National Geographic han estudiado los
restos y apuntan diferentes conjeturas. Indican que carece de ADN
animal, pero emiten olor putrefacto, lo cual es sabido que se origina
como un proceso común en biología y química. Algo no encaja…
Pero ¿por qué digo esto? Porque los nucleótidos se descomponen fá-
cilmente sin agua y son altamente vulnerables a la radiación ultravio-
leta. Existe una pretendida estabilidad en las bases de los ácidos nu-
cleicos del ADN que se asienta como un dogma pero que no pasa de
mito científico. Estudios de espectroscopia llevados a cabo en la Uni-
versidad Estatal de Oregón por Wei Kong, profesor de química, de-
mostraron la afirmación anterior. En palabras del profesor Kong: En
su forma biológica, rodeados de otras bases con puentes de hidrógeno,
es cierto que los ácidos nucleicos que componen el ADN son estables.
Pero hemos encontrado que los seres vivos, en su integridad, proporcio-
nan un medio que crea esta estabilidad, mediante anclajes dentro de
pares de bases y/o con bases vecinas. Estos anclajes permiten la libera-
ción de energía fotónica dañina como calor. Pero una base de ADN co-
mo molécula aislada, por sí misma, no posee esta estabilidad80.
Con la Biosférica especulo en base a bioquímicas y genéticas
desconocidas y radicalmente nuevas, pero biología pura y dura,
vulnerable y expuesta a sufrir daños y mutaciones en sus procesos
químicos y genéticos que bien podrían borrar su ADN, explicando
porqué hasta la fecha no se ha encontrado en la jalea astral.
Quizá estaríamos más acertados si nos referimos a la “Tafonomía” de
la Jalea Astral, (ciencia que estudia la descomposición de los
cadáveres) ya que el hedor es propio de cualquier animal en
descomposición y está claro que lluvias y gelatinas pestilentes caen
habitualmente a la superficie ¿Serán los restos de la Biosférica?

80 Creation. Evolution Headlines. 2000.

88
La jalea astral es muy difícil de estudiar, esta materia de origen
desconocido sufre un acelerado proceso de oxidación y
descomposición, deshaciéndose y evaporándose, como ocurre en
buena cantidad de reportes forteanos .
El destacado Doctor Green Whitehead, estudió la misteriosa sustancia
y declaró a los medios: Hemos estado encantados con la cantidad de
personas que nos han contactado para dar información sobre el limo
misterioso. Muchas personas afirmaron ver <<un extraño objeto>> en
forma de meteorito durante la última semana, que incluso fue filmado
por un fotógrafo profesional de la vida silvestre local. Las imágenes ya
han sido llevadas al laboratorio para su investigación.
¡Esto es Ciencia! sin exclusión y vemos reberberados los factores
comunes de los casos forteanos analizados durante el texto. Pero
ahora, en nuestra era y con el soporte digital de la fotografía.
¿Qué es la jalea astral, de dónde proviene?

Jalea astral. Dorset, Inglaterra. 2012.

Todavía es un enigma para los expertos, aunque ya se han conjetura-


do cantidad de posibilidades, ciertamente especulativas. El problema
que enfrenta la Ciencia es buscar una explicación terrestre a una sus-
tancia de origen posiblemente celeste: la gelatina también se ha en-
contrado en tejados y copas de árboles.
Regresemos al siglo XIX.

89
Un corresponsal informa de una extraña lluvia negra pestilente caída
sobre el valle de Clyde, el 1 de marzo de 1884. Dos días después se
repitió el fenómeno. Según este corresponsal aguaceros iguales caye-
ron los días 20 y 22 de marzo de 182881.
También en Castlecommon el 30 de abril de 1887 se reporta un im-
portante efluvio fétido de color negro82 .
13 de diciembre de 1887, región de Cachemira, zona norte del sub-
continente indio. Caída de gran cantidad de sustancia roja similar a
sangre coagulada83.
6 de marzo de 1888, en una región del mediterráneo cae una extraña
lluvia de sustancia roja. Al ser quemada desprendió un fuerte y per-
sistente olor animal84.

El Caso Oakville

Ahora analizamos un chubasco gelatinoso que desconcierta por su


extrañeza: por una parte, su aspecto, de origen desconocido, pero no
hay olor putrefacto. Aunque sí se extiende, en cambio, una pandemia
gripal (?) que estaría en consonancia con mis conjeturas sobre la co-
nexión de los virus y la Biosférica. Sea como fuere, aquí tenemos una
relación causa efecto con la gelatina y una infección viral en todo un
poblado, veamos el caso.

Hacia las 3:00 de la madrugada del 7 de agosto de 1994 se desató una


tormenta en Oakville, Washington. Muy habitual en aquella región,
pero a los pocos minutos ocurrió algo verdaderamente extraño: la
tromba arrojó gran cantidad de bolitas gelatinosas del tamaño de me-
dio grano de arroz.

Esto llamó poderosamente la atención del agente David Lacey que


estaba patrullando en la zona y al usar el limpiaparabrisas, el cristal
quedó cubierto por la sustancia, impidiéndole la visión. Tras ponerse
unos guantes de látex el agente retiró la pegajosa lluvia con sus pro-
pias manos. Todo el territorio afectado, unas 20 millas cuadradas,
quedó cubierto de la misteriosa gelatina.

81 Knowledge, 5-190.
82 Annual Register, 1849.
83 L’ Année Scientifique, 1888-75.
84 L’ Astronomie, 1888-205.

90
Una importante cantidad cayó en la casa de campo de Dotty Hearn y
su hija Sunny Barclift. El marido de Dotty tuvo contacto con la sustan-
cia y contrajo una importante infección de oído por la que tuvo que
ser hospitalizado de urgencia. De hecho, ese mismo día hacia la tarde
el agente David y cada vez más lugareños comenzaron a sufrir pro-
blemas de salud. Dificultad respiratoria, náuseas, mareos, alteraciones
del vértigo, problemas oculares, visión borrosa e infecciones internas
de oído.

Beverly Roberts, vecino de Oakville, declaró que todo el pueblo con-


trajo una enfermedad similar a la gripe, que duró de dos a tres meses.
Algunos animales domésticos, al contacto con la sustancia, también
enfermaron y otros, como el perro de Dotty y Sunny, murieron. Los
hospitales se saturaron de enfermos y los médicos apuntaron una re-
lación directa entre la lluvia y la pandemia vírica.

Los restos del extraño moco fueron recogidos por vecinos y analiza-
dos en el mismo hospital, donde un técnico aseguró hallar glóbulos
blancos. Pero la pregunta persistía. ¿De dónde había salido la sustan-
cia vírica y como había llegado hasta el pueblo?

Un análisis más exhaustivo fue llevado a cabo por el Departamento de


Salud de Washington, donde un microbiólogo, Mike Mc Dowell, en-
contró dos bacterias, una de ellas presente en el aparato digestivo
humano. Este hallazgo dio lugar a una hipótesis por parte del Dr Mc
Dowell: la gelatina podría ser restos fecales de algún avión evacuados
en un espacio próximo. Eso explicaría la presencia de la bacteria fecal.
Sin embargo, una consulta a la FAA (Administración Federal de Avia-
ción) descartó esta posibilidad dado que está prohibido vaciar los de-
pósitos fecales en vuelo y a que las heces, a causa de los químicos em-
pleados, deberían estar teñidas de azul.

Sunny Burclift había congelado muestras de la sustancia y casi un año


después optó por analizarlas en el laboratorio privado AmTest Labo-
ratorios. Realizados los exámenes, Tim Davis, un microbiólogo, dijo
encontrar células eucarióticas (células complejas dotadas de núcleo
interior delimitado dentro de la envoltura nuclear, donde contiene el
material genético).

Este tipo de células sólo se encuentran en <<organismos vivos>>, es-


pecialmente en animales, lo que nos sugiere que la procedencia de la
gelatina podría ser biológica. Aunque el mismo factor genera otras
hipótesis relacionadas con el desarrollo de armas bacteriológicas.

91
Como se habían llevado a cabo unas vistosas maniobras militares en
las proximidades del océano pacífico, a unos 80 kilómetros de Oakvi-
lle, muchas personas vincularon la gelatina y su efecto viral con los
militares. Algunos vecinos piensan que se usó algún tipo de arma bio-
lógica para examinar sus efectos sobre la población. A este respecto y
por atractiva que resulte la hipótesis de la conspiración militar, quie-
ro destacar los múltiples reportes de efluvios gelatinosos que estamos
viendo documentados siglos antes que existiera la aviación.

Otra de las conjeturas apunta de nuevo a los militares y sugiere que


una detonación atómica subacuática afectó un banco de medusas,
proyectando sus cuerpos al aire y cayendo mezclados con los efluvios.
Lo cierto es que jamás se pudo confirmar esta hipótesis, pero resulta
llamativo que los testigos quisieran ver en aquella gelatina los
desechos de unas medusas marinas destruidas.

Conspiración. Es muy cierto, sin embargo, que tanto los restos en po-
der de la policía como los que poseía el microbiólogo fueron confisca-
dos y las personas que los estudiaron invitados a guardar silencio. Así
lo declaró Mc Dowell en un documental emitido en Tv la madrugada
del 19 de agosto de 2016, donde explica su queja ante el director del
centro. Jamás le habían confiscado unas muestras en décadas de tra-
bajo en la institución. Se le incautó todo el material al tiempo que su
superior respondía a sus quejas con un seco “no hagas más pregun-
tas”. ¿Es posible que la mano confiscadora de los restos y que se ocu-
pó del ocultamiento no conociera su origen?

El agente David Lacey también declaró como todas las pruebas, do-
cumentos y sobre todo las muestras de la extraña gelatina le eran con-
fiscadas por sus superiores sin mediar explicación. Una mano oculta,
pero muy visible y efectiva que, como ocurriera en el caso Évora (sal-
vando las diferencias) borró toda evidencia científica de unos hechos
de extrema importancia, engrosando la lista del descarado encubri-
miento y oscurantismo que venimos sufriendo desde siempre por
parte de organismos científicos, militares y gubernamentales.

Lluvia roja de Kerala

Entre el 25 de julio y el 23 de septiembre de 2001, en la región india


de Kerala cayó un chubasco rojo escarlata y también se informó sobre
lluvias amarillas, negras y verdes. Hacia el año 2006 los efluvios de
Kerala alcanzaban gran popularidad.

92
La revista Astrophysics and Space publicó la hipótesis de Godfrey
Louis y Santhosh Kumar, de la Universidad Mahatma Gandhi, que
proponían que las células encontradas en la lluvia roja de Kerala eran
de <<origen extraterrestre>> en base a los resultados de los análisis.
Las células recogidas en Kerala y analizadas por microscopía por el
físico Godfrey Louis de la Universidad de Cochin de Ciencia y Tecno-
logía demostraron que la muestra de agua no contenía polvo ni arena,
sino que estaba plagada de estructuras con forma de <<células ro-
jas>> muy parecidas a los microbios terrestres, pero sin pruebas ini-
ciales de ADN. Algo desconocido en la biología extremófila.

Quiero recordar al lector, que los análisis de la jalea astral (Somerset)


también negaron la presencia de ADN. Godfrey Louis consideró que
las células rojas presentes en las gotas de lluvia no serían microbios
de origen terrestre al carecer de ADN. ¿Ergo, de dónde son…?

Imágenes de las células obtenidas por microscopía. Godfrey Louis.

Sugirió que podría tratarse de un cometa desintegrado en la atmósfe-


ra superior salpicando las nubes que flotaban en el cielo terrestre.
Este hecho, a decir de Godfrey, podría explicar la lluvia roja. Apuntó
esta posibilidad dado que hubo diferentes reportes de un sonido
atronador durante la lluvia, lo que sugiere la explosión de un objeto
desintegrándose en la atmósfera; esta relación, lluvia/gelatina pig-
mentada con potentes sonidos la hemos visto desde las crónicas his-
tóricas a. C., pasando por las colecciones forteanas hasta el presente.

93
Desde entonces, G. Louis ha continuado el estudio de estas células en
colaboración con un equipo internacional que incluye a Nalin Chandra
Wickramasinghe, astrónomo, matemático y astrobiólogo, investigador
de la Universidad de Cardiff (Reino Unido). Uno de los grandes defen-
sores de la teoría de la panspermia con el que abríamos este capítulo.
Sencillamente, un científico brillante. G. Louis sugirió que las células
podían ser de origen extraterrestre, opinión que despertó las mofas
de los de siempre, pero que recibió, muy a pesar de estos, el visto
bueno para su publicación en la revista científica Astrophysics and
Space, el año 2006. Lo que parece de suma importancia: G. Louis y
otros científicos afirman que las células, que para ellos no son de este
mundo, se están reproduciendo (!). Publica el MIT en su revista Tech-
nology Review que en base a los estudios y análisis llevados a cabo se
ha comprobado que las células se están reproduciendo a temperatu-
ras de 121 grados Celsius. El dato es asombroso, si bien es cierto que
las esporas de otros extremófilos sobreviven a temperaturas simila-
res, también lo es el hecho de encontrarnos ante algo inédito: no co-
nocemos ningún organismo que se comporte así a esa temperatura.
Sin embargo, en 2015, algunos científicos resolvieron que el misterio
se trata en realidad de esporas del alga Trentepohlia en suspensión,
succionadas de quién sabe dónde, que cayeron con las precipitacio-
nes… Puede que los datos científicos sean insuficientes para asegurar
un origen extraterrestre de las misteriosas células, pero este equipo
de especialistas no encuentra otra forma de explicarlo. Al bombar-
dearlas con luz descubrieron que el modo en que brillan es muy simi-
lar, cuando no idéntico, a distintos espectros de emisión conocidos en
la galaxia que aún carecen de explicación, como ocurre con el Rectán-
gulo Rojo: una nube de gas y polvo que rodea una estrella de la cons-
telación de Monoceros.

Zamora, España. 2014

En otoño de 2014 cayó una lluvia roja sobre la provincia de Zamora,


España. Las características eran muy similares al caso que acabamos
de analizar. Los vecinos del lugar se asustaron en un principio y cre-
yeron que alguna clase de vertido había contaminado sus tierras y
ríos. El geólogo Javier Fernández-Lozano recogió muestras fluviales
en las que aseguró encontrar Haematococus pluvialis, una microalga
verde capaz de sintetizar un pigmento caroteno rojo (astaxantina)
bajo condiciones de estrés. El problema que plantea esta explicación
es que el alga en cuestión no se encuentra en áreas de la península
ibérica, siendo más frecuente en Norteamérica y la fachada atlántica
europea.

94
Para resolver este aspecto se acude al viento, apuntando que durante
los días de lluvia roja los datos meteorológicos respecto a 2014 (no
concretamente a otoño) indicaban más vientos de componente oeste.
Demasiado complejo para resolver el origen de las algas.

En base a esto, los especialistas determinaron que pudieron llegar


desde Norteamérica. Ya es un argumento generalmente aceptado,
como si fuera común que unas algas asciendan miles de metros y cru-
cen el atlántico para caer sólo en Zamora. Y es precisamente esa selec-
tividad sobre el terreno la que despierta mi duda.

Agencia Española de Meteorología

Como vemos en la gráfica de la Agencia Española de Meteorología se


revelan abundantes lluvias en toda la península ibérica durante el pe-
ríodo de otoño de 2014, es decir, han caído con igual o mayor abun-
dancia en las provincias de Ourense, Salamanca, Cáceres, Badajoz o
Huelva. De haber cruzado estas algas el atlántico para precipitarse
sobre España lo habrían hecho en una extensión geográfica mayor y
no dentro de los 10.560 kilómetros cuadrados que abarca la provincia
de Zamora. Esa delimitación de la lluvia roja sobre el terreno no tiene
ningún sentido. Si aceptamos la presencia de grandes criaturas com-
puestas de coloides, que es el estado intermedio entre sólido y líquido
¿es posible que en ocasiones nos encontremos ante efluvios biológi-
cos de estas criaturas derramados desde la atmósfera?

95
Familia Lims, costas de Australia. 2014. Quizá, un animal marino descompuesto.

A pesar de la aparente causa efecto, es algo imposible de demostrar


para el autor, sólo son hipótesis, sin embargo, la Ciencia puede ocu-
parse de ello, si se genera un creciente interés científico por la Biosfé-
rica. De ser así, los expertos no tardarán en hallar indicios y pruebas
que sustenten o refuten los hechos. Y el interés existe…
Astrobiología
Científicos de la Universidades de Sheffield y Buckingham defienden
actualmente con sólidos argumentos la existencia de microbiología
espacial.
Un hallazgo que evidencia la vida extraterrestre y refuerza más la
Panspermia postulada por los citados científicos Fred Hoyle y Nalin
Chandra. Este último, también es un importante miembro del equipo
y forma parte directa del proyecto que nos ocupa. Está dirigido y lide-
rado por Milton Wainwright, profesor honorario de apabullante eru-
dición: miembro del Centro de Astrobiología de la Universidad de Bu-
ckingham y profesor honorario en otras dos universidades, entre
otros cargos. En la actualidad, pertenece al Departamento de Biología
Molecular y Biotecnología de la Universidad de Sheffield.
Él y su equipo advierten que pronto deberán revisarse y reescribirse
las bases científicas de la biología y la evolución.
Descubrieron pequeños organismos en el interior de un balón atmos-
férico diseñado específicamente para este estudio, que fue enviado a
27 kilómetros en la estratosfera durante la lluvia de las Perseidas, en
agosto. Desde el análisis de las muestras recogidas, sostienen que la
posibilidad de que partículas de ese tamaño asciendan a la atmósfera

96
es poco probable o casi imposible y que sólo un volcán muy violento
podría elevarlas a una altitud de 27 kilómetros, cosa que no ocurrió
durante el período de recogida de muestras. Concluyen que son or-
ganismos exógenos a la Tierra. El académico explica cómo seguirá la
investigación en adelante: Vamos a tomar algunas de las muestras que
hemos aislado de la estratosfera e introducirlas en una máquina com-
pleja. Ésta, dará por resultado un número X de isótopos que permitirá
determinar si los microorganismos son de la Tierra o proceden del
espacio. La única posibilidad de que partículas terrestres se eleven a
esa altitud sería una erupción volcánica violenta, pero, como dijimos,
no se produjo ninguna durante los tres años de recogida de mues-
tras”.
El globo que enviaron al espacio fue diseñado por Chris Rose y Alex
Baker, del Centro Leonardo de Sheffield. Se puso en marcha cerca de
Chester y tomó muestras de microscopio sólo cuando alcanzó alturas
de entre 22 y 27 kilómetros. Después que el globo aterrizó a salvo e
intacto cerca de Wakefield, los científicos descubrieron que habían
capturado un fragmento de diatomeas y algunas entidades biológicas
inusuales de la estratosfera, las cuales son demasiado grandes para
haber venido de la Tierra, informa la Universidad.
Wainwright descartó cualquier posibilidad de contaminación durante
el muestreo y procesamiento y dice que, en ausencia de un mecanis-
mo capaz de explicar el transporte de las partículas a la estratosfera,
lo único que pueden hacer es concluir que esas entidades biológicas,
que además estaban cubiertas de polvo cósmico, se originaron en el
espacio. Concluyen en todo el equipo, una vez más, que la vida está
llegando continuamente a la Tierra desde el espacio, que no está res-
tringida solo a nuestro planeta y que es prácticamente seguro que su
origen no está aquí”. Es decir: contrastan la ya “nada romántica idea”
que la Naturaleza es un fenómeno universal que inunda e impregna
los astros del Kosmos. La prueba definitiva llegará con un nuevo ex-
perimento, absolutamente crucial, llamado “fraccionamiento isotópi-
co” donde seleccionarán algunas muestras recogidas en la estratosfe-
ra y las analizarán con instrumental especializado. Si el porcentaje de
algunos isótopos arroja un determinado número, entonces los micro-
organismos serán de origen terrestre. Pero si el número es otro con-
creto, proceden del espacio sideral.
Y esto tiene unas connotaciones espectaculares, de un impacto tal que
transformarán la Ciencia terrestre. El profesor Milton decía al respec-
to: Si la vida nos sigue llegando desde el espacio, entonces tenemos que
cambiar por completo nuestra visión de la biología y la evolución y nue-
vos libros de texto tendrán que ser escritos.

97
El profesor Nalin Chandra, como hemos visto, ya ha publicado varios
estudios que tratan la presencia de Diatomeas provenientes del espa-
cio, encontradas durante caídas de meteoritos. Él hizo una presenta-
ción sobre este tema en una reunión de astrónomos y astrobiólogos
en San Diego. El equipo de estudio anunció que ampliará sus investi-
gaciones en octubre cuando se analicen balones durante el paso de la
lluvia de meteoritos asociados al cometa Halley. En esa fecha, se espe-
ra la llegada de grandes cantidades de polvo cósmico, y quizás nuevos
e inusuales organismos provenientes del espacio.
Resulta igualmente interesante un artículo publicado recientemente
(2016) en las revistas Nature y The Royal Society, titulado Sobre la
posibilidad de vida radiólisis inducida por rayos cósmicos en ambientes
subterráneos del Universo.
Un equipo de investigación descubrió un exótico microbio en el inte-
rior de una mina africana, disparando la atención de los astrobiólogos.
Su nombre “Desulforudis audaxviator”.
El joven Doctor Dimitra Atri, físico e investigador astrobiólogo del
«Blue Marble Space Institute of Science» en Seattle, Estados Unidos,
declaró que este microorganismo propone el espacio sideral como un
hábitat poblado por organismos similares85. Pongamos como hipóte-
sis y a modo de ejemplo, unos organismos que habiten un planeta de
densa atmósfera, o muy lejano de su estrella, con muy poca radiación
solar para aprovechar su energía. La investigación de Dimitra Atri in-
dica que esos planetas lejanos a su estrella y fuera de la zona habita-
ble (es decir, ni muy cerca ni demasiado lejos de su sol) podrían al-
bergar estas formas de vida microbiana, que se alimentaría exclusi-
vamente de rayos cósmicos y lo harían a través de un proceso conoci-
do como Radiólisis.
A través de una simulación informática el científico concluye (siempre
desde un marco teórico) que la vida —que siempre es energéticamen-
te eficiente— evolucionó para aprovechar la mayor fuente de radia-
ción que existe en el espacio, los rayos cósmicos y que igualmente
“podrían ser aprovechados por algún tipo de forma de vida alieníge-
na”, según sus palabras.
La parte más esencial de la ecuación, sin embargo, es la delgada at-
mósfera.
En la revista «Science» el astrobiólogo Duncan Forgan, reconoce que
las condiciones del subsuelo en las que vive el microbio Desulforudis

85 Nature y The Royal Society 2016.

98
son similares a las de Marte, de hecho, los investigadores analizan ac-
tualmente el subsuelo de la Tierra para entender cómo sería la vida
en Marte y otros lugares, pero a la vez ha sido menos optimista que
Atri y opina que una fuerte radiación cósmica mataría a su vez toda
vida existente, aunque este extremo es más que debatible… Una po-
tente radiación, que también llega hasta nuestro planeta, modifica la
química de la Ionosfera y hace mutar el ADN. Pues bien, así como
traspasan y penetran el cuerpo humano, lo hacen en el suelo con pro-
fundidad y Atri nos dice al respecto: "¿Quién puede decir que la vida
en otros mundos no hace lo mismo?"
Esencialmente, toda la vida que se desarrolla en nuestra biosfera re-
quiere uno de los dos procesos de alimentación conocidos. El energé-
tico o el físico. Por ejemplo, las plantas y otros organismos recogen la
energía del sol a través del proceso conocido como fotosíntesis.
En contraste, los animales en general, los humanos y algunos orga-
nismos, se alimentan de vegetales o carne, para extraer la energía que
ya se encuentra en los seres vivos (alimentación física).
El microbio Desulforudis audaxviator, lo hace de otra manera: obtiene
su energía de la radiactividad del uranio a través de ese proceso co-
nocido como Radiólisis, y que en síntesis consiste en un efecto de rup-
tura de los enlaces químicos, por la acción de la radiactividad. Así
aprovecha esa energía como sustrato vital.
Atri apoya sus observaciones con una simulación por ordenador de
una cascada de reacciones nucleares en la atmósfera, provocadas por
la llegada de rayos cósmicos. Y dice al respecto que le hace gracia,
porque cuando buscamos formas de vida extraterrestre lo hacemos
en lugares con atmósferas gruesas, pero en base a esto deberíamos
buscar justo lo contrario: atmósferas tenues.
Lo que parece evidenciar el estudio es lo que sostengo en este ensayo:
que la evolución biológica no parece tener límite ni barreras a la hora
de adaptarse evolutivamente a un medio, por hostil que sea y por ello
la existencia de fauna espacial es muy posible según la Ciencia.
Parece evidente que los marcos de la biología se ensanchan, que los
modelos darwinistas están cada vez más obsoletos y que será pruden-
te abrir la mente y las puertas de la naturaleza a una escala cósmica.
En lógica, considerar que la Biosférica no es nada descabellada, tal y
como se considera hoy día dentro de los circulos científicos más rigu-
rosos, donde dicho planteamiento ya existe como hipótesis lógica sus-
tentada por estudios académicos desde los años 80 hasta el presente.

99
Microfotografía de un organismo capturado en la recogida de muestras de un globo ae-
rostático. Hoy la astrobiología postula que la vida llega continuamente desde el espacio.
Una teoría que contradice las bases de la biología generalmente aceptadas.

Resulta curioso su aspecto, recuerda una sábana y sugestiona la ima-


ginación del autor. Si en lugar de tener ese tamaño tuviera el de un
campo de fútbol, entonces, tendríamos ante nosotros una forma de
vida espacial como la señalada Biosférica en forma de plancton o sá-
bana. Algo similar describieron hace años en Crawfordsville, lo abor-
daremos en próximos capítulos. Ahora más Ciencia.
Cuando refiero que la Biosférica es una teoría que cuenta con respal-
do científico no estoy torciendo el lenguaje ni faltando a la verdad.
Según un estudio publicado a finales de 2016 en The Astrophysical
Journal, toda una pléyade de seres vivos podría estar evolucionando
en las capas altas de atmósferas en las llamadas enanas marrones y
planetas gigantes gaseosos, donde se encuentran todos los elementos
necesarios para que la vida se abra camino. Allí, las condiciones de
temperatura y presión son similares a las de nuestro planeta y según
los cálculos, solo en nuestra galaxia, hay unos mil millones de estas
enanas marrones: objetos subestelares varias veces mayores que Jú-
piter, pero no lo suficientemente grandes como para convertirse en
una nueva estrella. Aunque el estudio, como dije, también incluye una
ingente cantidad de planetas gaseosos que al igual que las enanas ma-
rrones han sido considerados inhabitables hasta la fecha: una etiqueta
que la ciencia ya está dispuesta a cambiar con el nuevo paradigma de
esta hipotética biocenosis cósmica.
Jack Yates, científico planetario de la Universidad de Edimburgo y au-
tor principal del trabajo declaró: No necesitamos tener, necesariamen-
te, un planeta rocoso con una superficie bien definida». De modo que el
concepto de «zona de habitabilidad» se extiende a lugares que hasta
hace poco ni siquiera habíamos considerado. Y nace el concepto de «zo-
na atmosférica habitable».

100
Estudios efectuados en 2013 por investigadores del Instituto de Tec-
nología de Georgia confirmaba que las capas altas de nuestra atmós-
fera están repletas de microorganismos (unas 5100 bacterias por me-
tro cúbico), que se trasladan por los continentes aprovechando co-
rrientes de aire, capaces de alimentarse y reproducirse durante el via-
je troposférico, a unos 10 km de altitud. Visto lo cual la ciencia se pre-
gunta ¿Por qué no debería estar pasando lo mismo en otros lugares de
la galaxia?
Este aspecto fue abordado por Sagan (como vimos en la página 61)
“imaginando” con su colega Edwin Ernest Salpeter diferentes formas
de vida en la densa atmósfera de Júpiter, que clasificó en tres grupos,
los flotantes, los hundientes y los cazadores. Jack Yates extrapola la
idea de Sagan a objetos registrados mucho después, como las enanas
marrones, cuyo primer objeto conocido fue el Teide 1, descubierto
por el Observatorio del Teide en la isla de Tenerife, España.
En 2011, se observó que la temperatura de algunas enanas marrones
era similar a la de la Tierra, y en 2013 se encontró una enana marrón
a solo 7 años luz de nosotros que aparentaba tener nubes acuosas en
su atmósfera.
Habida cuenta lo anterior, Yates y sus colegas actualizaron los cálcu-
los de Sagan para identificar los tamaños, las densidades y las posi-
bles estrategias de supervivencia de organismos para mantenerse en
esa zona atmosférica habitable.
Según ellos, nada impide que en ese ambiente prosperen los organis-
mos predichos por Sagan en Júpiter (que no simples microorganis-
mos), Sagan nos habló de criaturas enormes y, de hecho, el equipo
científico admite (y esto es toda una primicia) que criaturas mucho
más grandes que microbiología podrían existir de igual forma y modo.
Indican que su alimentación a base de nutrientes químicos sería más
que posible dado que los estudios en diferentes enanas marrones re-
velaron presencia de carbono, hidrógeno y nitrógeno, que son los
elementos necesarios para el desarrollo de la vida (…).
La hipótesis, pues por el momento no pasa de ahí, abre la búsqueda de
vida extraterrestre a millones de planetas antes decartados.
El potente Telescopio Espacial James Webb, estará en órbita hacia
2018 con una capacidad muy superior al Telescopio Hubble y los
científicos tienen muchas esperanzas depositadas en él. José Manuel
Nieves cubrió la noticia para ABC Ciencia y destacaba que “La idea de
que exista «vida extraterrestre atmosférica» es, pues, sugerente y plau-
sible. Ahora solo se trata de encontrarla...”

101
La diferencia a destacar es que los científicos teorizan sobre la posibi-
lidad de la existencia de estas criaturas en las zonas atmosféricas ha-
bitables de enanas marrones y gigantes gaseosos, mientras que un
servidor ha escrito y divulgado sobre la realidad de su existencia des-
de el año 2013, pero aquí, en nuestro planeta Tierra, la Luna e infini-
dad de astros: en todo el universo en general.
En realidad, como apunté en capítulos anteriores, no existe ninguna
frontera ni condición que limite su hábitat.
La <<zona atmosférica habitable>> es una provincialización antropo-
céntrica de la Biosférica. Otro modo de ajustar los patrones biológicos
del Kosmos a los fundamentos científicos académicamente aceptados.
¿Estarán sujetas las leyes del Universo a la aceptación científica…?
No acorralemos la biología espacial en pequeñas parcelas: sería más
prudente considerar su existencia un fenómeno universal y las atmós-
feras como una suerte de abrevaderos o cursos alimenticios para es-
tas criaturas, en ocasiones tan enormes que podrían eclipsar al sol...
Y esto, por supuesto, es otra especulación.

Capturas en la atmósfera por Arturo Robles Gil.

102
Capítulo 5
Oscuridad celeste
No debemos adaptar los hechos a nuestra inteligencia,
sino que debemos aspirar a elevar esta inteligencia a un
grado en el que pueda entender y asimilar los hechos,
aunque en este momento se antojen absurdos.

Andreas Faber-Kaiser
En fin, daré tantos ejemplos de sustancias gelatinosas
caídas al mismo tiempo que meteoritos, que será preciso
admitir una conexión cualquiera entre estos dos fenó-
menos.

Charles Hoy Fort


Si cuerpos de gran tamaño transitaran las capas altas de la atmósfera,
algunos causarían oscurecimientos eclipsando nuestra estrella.
¿Es posible? Veamos.
Su presencia parece evidente a estas alturas. Por ejemplo, el incidente
Tether las ubica en la ionosfera y nos invita a calcular las dimensiones
de estas medusas, usando el cable como un metro de 19 km. De ser
así, superan diámetros de hasta 5.000 metros, sin embargo, mi opi-
nión es que deben existir criaturas espaciales descomunalmente ma-
yores. Y cuando digo mayores, me refiero a un volumen planetario.
¿Atrevido? Desde luego. Pero ¿cómo de desproporcionado sería un
ser vivo del tamaño de un gigante gaseoso flotando en el espacio?
Tenemos tendencia a la humanización infantil del fOVNI, lo analiza-
mos con la perspectiva antropocéntrica de cuanto vemos, que nos sir-
ve de referencia para distinguir lo grande de lo pequeño ¿Y si obser-
vamos este aspecto desde una visión cósmica? En ese escenario, un
ser vivo del tamaño de Júpiter o Saturno ¿Sería exageradamente
grande o insignificantemente pequeño?
¿Y si la anomalía filmada por el SDO en 2012, que vimos en el segundo
capítulo, fuera en realidad un ser vivo? Sólo es una idea, claro. Un vis-
tazo rápido a las proporciones planetarias, estelares, galácticas y de
estructuras todavía mayores nos da referencia de este aspecto, de
cuan microscópicamente pequeños somos nosotros, nuestro planeta y
el sistema solar en el vasto universo.

103
Nada hay pequeño ni grande en la economía divina86.
En el primer apartado de izquierda a derecha: Mercurio, Marte, Venus
y la Tierra. En el segundo: la Tierra, Neptuno, Urano, Saturno y Júpi-
ter. En el tercero: nuestro planeta no alcanza el tamaño de un píxel y
vemos en orden a Júpiter, Wolf 359 (la cuarta estrella más cercana al
sol después de Alfa Centauri), nuestro Sol y la estrella Sirio. En el
cuarto: las estrellas Sirio, Pollux, Arcturus y Aldebaran.
A esta escala cósmica de tamaños un objeto (o ser vivo) del tamaño de
Júpiter es un microorganismo y lo que fuera que grabó el SDO compa-
rable a un átomo para nosotros, pero sigamos. En el quinto, igualmen-
te de izquierda a derecha: Aldebaran, Rigel, Antares y Betelgeuse. Y
para terminar con el sexto apartado: Betelgeuse, Mu Cephei, VV
Cephei A y la espectacular hipergigante roja VY Canis Majoris.
Esta última, según los últimos cálculos generalmente aceptados, posee
un radio de 1420 veces el de nuestro Sol y su luminosidad se estima
300.000 veces superior a nuestra estrella. Pero todavía existen astros
bastante más grandes como UY Scuti, entre 1800 y 2600 radios sola-
res, con un volumen estimado de 5.000 millones de veces el de nues-
tro Sol. Otra estrella hipergigante roja, Westerlund 1-26, se estima
que tiene 2544 radios solares.

86 Hermes Trismegisto.

104
Tamaños colosales, sí, pero cuando ascendemos en la escala cósmica
las gigantescas estrellas parecen granitos de arena en proporción a su
galaxia. Si las comparamos, por ejemplo, con la vía láctea cuyo diáme-
tro estimado es de 100.000/150.000 años luz, Westerlund 1-26 es
imperceptible y el objeto grabado por el SDO no llega a la categoría de
neutrino… Y gracias a nuestra Ciencia conocemos cada vez más y me-
jor las galaxias del universo observable. Como dato sencillamente
abrumador: la galaxia IC 1101, a más de 1.000 millones de años luz de
distancia, tiene un diámetro estimado de 6 millones de años luz, es
decir, 60 veces más grande que la vía láctea. Dicen los científicos que
IC 1101 ha engullido muchas galaxias y se estima que contiene 1.000
Billones de estrellas.
Se podría pensar que raramente existan objetos mayores a esta gala-
xia y sin embargo esa sería otra presunción incorrecta.
Del descubrimiento se hacía eco Nature, Sebastiano Cantalupo y un
equipo de especialistas como Anatoli Klypin o Joel Primack, fotogra-
fiaron recientemente la red de gas difuso que interconecta a través de
estos filamentos todas las galaxias del universo. En palabras de Sebas-
tiano: “Se trata de un objeto muy excepcional: es enorme, por lo me-
nos dos veces superior a cualquier nebulosa detectada antes y se ex-
tiende mucho más allá del entorno galáctico del cuásar”.
El dato es sorprendente, pero este no lo es menos: a mediados de
2015 se ha observado el siguiente cuerpo astronómico sobre las gala-
xias en la escala universal de tamaños.
Este objeto, al igual que IC1101, viola uno de los fundamentos básicos
de la cosmología, que postula que el tamaño superior para una estruc-
tura cósmica no podría ser mayor a 1,2 millones de años luz. Se trata
de una estructura en forma de anillo constituida por nueve estallidos
de rayos gamma y otras muchas galaxias, cuyo diámetro se ha esti-
mado en 5.000 millones de años luz, tal y como publicaron los autores
del estudio en la Monthly Notices of the Royal Astronomical Society
(MNRAS) el año 2015. Según Lajos Balazs sólo hay una probabilidad
entre 20.000 de que los GRBs (estallidos de rayos gamma) tengan esta
distribución por casualidad.
Los descubrimientos continúan: utilizando el telescopio gigante
CSIRO, un astrónomo australiano, Keith Bannister, estudiaba por las
noches una fuente electromagnética de la constelación de Sagitario. El
asombro de Bannister y la comunidad científica fue indescriptible al
encontrar una gigantesca estructura invisible, cuya existencia se ha-
bía insinuado en contadas ocasiones casi por accidente.

105
Han encontrado algo <<transparente y gigantesco>> en nuestra gala-
xia y según ellos podría ser la clave para resolver uno de los grandes
misterios del Universo. Para empezar, no teníamos idea de cómo en-
contrar esta cosa. Solo sabíamos que era un problema viejo que nadie
realmente había podido resolver87 declaró el astrónomo australiano.
Según él, estas extrañas estructuras lenticulares del tamaño de la ór-
bita de la tierra alrededor del Sol —unos 3.000 años luz— se encuen-
tran en el gas ubicado entre las estrellas y nuestra galaxia.
El conocimiento de esta anomalía data de los años 80. Por entonces
los astrónomos observaban una galaxia lejana y vieron cómo se hacía
más y menos brillante. Un comportamiento más que extraño. Poste-
riormente se descubrió que el incidente no era causa de la galaxia ob-
servada, sino que algo de nuestra galaxia actuaba a modo de lente dis-
torsionando la observación. ¿Medusalandia…?
Bromas aparte, el desconcierto y asombro astronómico ante estos ha-
llazgos es total, quizá no tenga nada que ver, o sí, con el aspecto que
estamos tratando aquí, pero ilustra como el avance en la observación
astronómica no deja de ofrecernos descubrimientos sorprendentes
añadiendo misterios por resolver. Y no es el único.
Recientemente los círculos científicos se hacían eco de un fenómeno
extraño que ocurría frente a la estrella KIC 8462852, un poco más
grande que nuestro Sol y ubicada a unos 1.500 años luz de distancia.
El astro ha sido estudiado por el telescopio Kepler, de ahí su nomen-
clatura, con el objetivo de encontrar exoplanetas alrededor utilizando
el método de tránsito. Los participantes de Planet Hunters, que forma
parte del proyecto Zooniverse, descubrieron a partir de los datos pro-
porcionados por el Kepler que la curva de luz de la estrella indica que
un objeto, o muchos, están transitando frente a la estrella reduciendo
su brillo un 20%. Esto sucede en intervalos irregulares de entre cinco
y ochenta días, en lugar de hacerlo de forma regular como ocurriría si
se tratara de cualquier planeta. La explicación aceptada es que se tra-
ta de un disco protoplanetario de escombros. Estos discos son habi-
tuales en estrellas jóvenes, pero KIC 8462852 se tiene por una estrella
adulta y estas carecen de discos de escombros. En astronomía, deter-
minar la edad de una estrella es tan complejo como subjetivo y no po-
demos descartar que estemos ante un astro mucho más joven.
Sin embargo, las observaciones efectuadas indican que en este caso
no es así y que se trata de una estrella normal y adulta.
El asunto se complica…

87 Keith Bannister en BBC Mundo.

106
Un grupo de investigadores y aficionados liderado por Tabetha Boya-
jian concluyen que lo más probable es que estemos observando la
fragmentación de uno o varios cometas exteriores. Podría tratarse de
una agrupación de cometas cuya trayectoria los lleva a una órbita
muy próxima a KIC 8462852, o de algún planeta del sistema por la
acción gravitatoria de una estrella próxima.
Esto o colisiones de asteroides con planetas expulsando cantidad de
materiales como solución al enigma, pero Boyajian y sus colaborado-
res han descartado estas hipótesis usando el telescopio infrarrojo
WISE. De haber tenido realmente lugar este suceso, WISE habría de-
tectado un exceso de emisión en el infrarrojo procedente de KIC
8462852 dado que el polvo oculta mejor las longitudes de onda visi-
bles que las infrarrojas, cosa que no ha hecho. También es posible,
apunta Boyajian, que el impacto se produjera hace pocos años, justo
después de que WISE dejase de funcionar, aunque esto sería una coin-
cidencia cósmica de increíble rareza.
El astrónomo Jason Wright indica que el patrón de la curva de luz es
compatible con la presencia de alguna estructura artificial, como pa-
neles gigantes para captar la energía de la estrella. Es decir, ingeniería
extraterrestre. Boyajian y Wright estudiarán el evento con radioteles-
copios en busca de alguna señal extraña ¿La encontrarán?
Vistos los datos, desde una perspectiva cósmica, un ser vivo del tama-
ño de Júpiter en el espacio, lejos de considerarse enorme, sería como
una célula paseando por el dedo de nuestro pie.
Si queremos tener una perspectiva biológica y cosmológica en pro-
porción al universo que pertenecemos conviene que nos bajemos del
pedestal; no somos más que microbios racionales vagando en un vas-
to caldo biológico llamado Kosmos, del que apenas sabemos nada.
Imaginemos que aceptamos la existencia de criaturas enormes habi-
tando el espacio y cruzando eventualmente entre la Tierra y el Sol.
¿Qué ocurriría en ese caso? Opacarían o afectarían de algún modo la
luz solar. ¿Qué dice la historia? ¿Existen reportes similares?
En el catálogo publicado por Robert Mallet en 1852, del que vimos
algunos casos hacia el final del primer capítulo, se reporta una extra-
ña niebla que oscureció el cielo de Granada, España, el 7 de agosto de
1804. El 16 de abril de 1817, en Palermo, capital de Sicilia, Italia, unas
<<gigantescas manchas>> ofuscaron el Sol mientras se escucharon
<<potentes gritos>> cruzando el cielo.
Y recordemos el caso descrito en el tercer capítulo ocurrido en mayo
de 1808 a primera hora de la tarde: el sol se enrojeció en el mismo
momento que aparecieron muchísimos cuerpos redondos, color ma-

107
rrón, cruzando el cielo durante casi dos horas. Algunos de los cuerpos
cayeron al suelo y se encontró una película (Jalea Astral) que desapa-
reció en poco tiempo (rápida oxidación). Fueron descritos como gela-
tinosos. La sugestión se apodera de mí cuando imagino grandes cria-
turas traslucidas (o no) afectando la luz solar y causando estos he-
chos. Los astrónomos me sentenciarán…
En Notes and Queries se reportan diferentes sucesos en forma de
eclipse ocurridos sobre la Tierra, que produjeron oscurecimientos
atemorizando a la gente. El dato: en el momento de los hechos no
existía ningún cuerpo astronómico que pudiera producir el eclipse.
En Holanda, a plena luz del día, se produjo una oscuridad repentina
de tal intensidad y pavor que diferentes personas presas del pánico se
arrojaron a los canales ahogándose88.
19 de agosto de 1763, Londres. Una penumbra repentina sembró el
pánico, la oscuridad era mayor que la del eclipse de 174889.
El 19 de mayo de 1780, entre las 10 y las 11 de la mañana de un vier-
nes se dio una extrañísima oscuridad que se extendió por toda Nueva
Inglaterra y la costa atlántica, desde el sur hasta las regiones del nor-
te. La gente entró en pánico, creyendo que venía el fin del mundo. To-
da actividad se detuvo, las escuelas cerraron a las 11 de la mañana. A
mediodía la gente encendía velas. Esa misma noche, sobre las ocho, la
oscuridad atemorizaba a los vecinos. Para colmo, la Luna se alzó llena,
pero de un color rojo intenso. Hacia el final de la noche, antes del alba,
el cielo retomó su aspecto normal. Algo eclipsó el Sol, pero no se pue-
de atribuir a un eclipse común por alineación, los datos astronómicos
respecto a la posición de los planetas negaron esta posibilidad rotun-
damente90.
El 20 de mayo de 1857, en Bagdad, sucedió una extraña oscuridad
repentina. Charles A. Murray, un británico enviado a Persia, relató en
el Annual Register (12-B):” Una oscuridad más intensa que la de me-
dianoche, cuando no hay luna ni estrellas. Fue seguida de una luz roja
e intensa, como no he visto en ninguna parte”.
Humbolt confeccionó una lista documentando oscurecimientos histó-
ricos acaecidos por todo el planeta. En Oshkosh, Wisconsin, el 19 de
marzo de 1886 a las tres de la tarde, se produjo una oscuridad como
la de media noche. El pánico fue increíble: la gente corría asustada en

88 Notes and Queries, 2-4-139.


89 Gentleman’s Magazine, 33-414.
90 Great Events of the Greatest Century, pág.44.

108
todas las direcciones, los caballos también. Las mujeres y niños se re-
fugiaron en las bodegas a la luz de una vela rezando. La oscuridad du-
ró de 8 a 10 minutos y <<transitó de oeste a este>> a continuación, la
luz de inmediato. Poco después informaron que al oeste de Oshkosh el
fenómeno se repitió: una ola de oscuridad total de oeste a este91.
17 de abril de 1904, se produce una repentina oscuridad procedente
de una atmósfera impoluta en Wimbledon, Inglaterra92.
Memphis, Tennessee, 2 de diciembre de 1904, diez de la mañana. Se
produce una oscuridad de un cuarto de hora que provoca el pánico en
algunas zonas. Distintas personas gritaban y se escondían rezando.
Creían que había llegado el juicio final93.
Huellas de la Biosférica
En teoría, criaturas enormes que tapan la luz podrían sufrir la presen-
cia de oxígeno (ausente en el espacio) y aplastamiento por presión y
gravedad en las capas más bajas. Cuanto mayor sea el tamaño del
animal más superficie y masa expuesta a estas fuerzas. Por esta razón
los animales más grandes no estarían cómodos en cotas medias o ba-
jas de la troposfera, y sí a mayor altura sin presencia de oxígeno y en
condiciones de menor presión y gravedad, donde mantener su flota-
ción y salud en buen estado. Así que puedes estar tranquilo, lector. No
parece posible que una criatura con el volumen de la Luna pueda dar-
se un paseo por nuestro pueblo, pero en determinadas circunstancias
sí podrían explicar algunos eclipses y oscurecimientos como los que
hemos visto en los casos anteriores. Oscurecimientos impactantes,
que además se desplazan de un horizonte a otro; criaturas enormes
derritiéndose en la atmósfera podrían causar ocasionalmente extra-
ñas lluvias fétidas de colores, generalmente rojo; migraciones de cien-
tos y miles de cuerpos con cantidad de formas, dotados de apéndices
y alas, volando a diferentes alturas y observados por gran número de
astrónomos de indiscutible credibilidad; caída de gelatinas putrefac-
tas que cambian de color al oxidarse, directamente unidas a fenóme-
nos OVNI o a lluvias de meteoritos; meteoritos (o algo parecido) re-
cubiertos de pelusa, caídos del cielo, con sustancia gelatinosa pesti-
lente en su interior, en contacto con el aire se oxidan pigmentándose
al rojo; bólidos que caen esparciendo cantidad de restos gelatinosos
putrefactos.

91 Cosmos, 1-120.
92 Symons’s monthly meteorological magazine, 39-69.
93 Monthly Weather Review, 35-522.

109
Los restos gelatinosos, en la totalidad de los casos, sufren una acele-
rada descomposición y se evaporan.
Podemos pensar que nos encontramos ante un mismo fenómeno ob-
servado hasta ahora de forma inconexa, pero engloba un solo concep-
to difícil de excluir: la existencia de grandes seres vivos invisibles en
nuestra atmósfera y más allá. Lo cual responde muchos casos que
hemos visto y por supuesto, de la casuística OVNI de todas las épocas.
Actualmente, cuerpos gigantescos esféricos dotados de un núcleo
aparecen ante las cámaras de las sondas y observatorios espaciales
orientados al Sol. La astronomía, en general, niega de forma dudosa lo
que otros consideramos evidencias.

Imagen captada por SOHO, Lasco C3, el 14 de febrero de 2016.


Explicación oficial: un cometa.

Será prudente comparar la imagen del objeto con un cometa conoci-


do, a fin de contrastarlo y despejar cualquier duda. Que el lector saque
sus propias conclusiones, por mi parte no soy capaz de aceptarlo co-
mo tal. En mis observaciones a las grabaciones del SOHO jamás he
visto un cometa con ese aspecto y menos comportándose de ese mo-
do. Algo no encaja ni con la propia astronomía, que adopta recursos
de Perogrullo para explicar estos hechos.
¿Acaso este cuerpo y el grabado por el SDO no tienen semejanza? Qui-
zá no se trate de un cometa y sea un hueco transitorio antes de llegar
a la corona solar. Que el lector disculpe mi humor negro.

110
Un objeto idéntico grabado el 16 de agosto de 2009, también por SOHO, Lasco C3.

Imagen de un cometa, el ISON, durante los días 28 y 29 de noviembre 2013.

111
Otra captura del cometa ISON en horizontal. SOHO, Lasco C3 noviembre 2013.

En honor a la verdad, las imágenes captadas por la sonda SOHO res-


pecto a esta anomalía y los cometas en tránsito no tienen nada que
ver. Son explicaciones muy simplistas y difíciles de aceptar.
El lector debe considerar si estamos hablando de cometas o de otro
aspecto bien distinto: algunos cuerpos fotografiados dentro y fuera de
la tierra tienen notable parecido, casi idéntico, al captado el 14 de fe-
brero de 2016. Insisto ¿Cometas…? No se parecen en nada.

OVNI esférico con núcleo central. Arturo Robles Gil, 16 de Julio de 2006.

112
Ghana, África, mayo de 2011.

Supuestos objetos desconocidos grabados en Ghana, en el oeste de


África, en mayo de 2011. En apariencia, esféricos, traslúcidos, con
núcleo (?) definido en su parte central —como indicaba Sanderson—
similares a los captados por diferentes observatorios espaciales y
solares, cantidad de testigos civiles y militares. Medusas del espacio,
sky critters, amebas, luminarias, EBANI, etc... Cuerpos biológicos con
diferentes tamaños, aspectos, colores y comportamientos.
La Biosférica, dentro y fuera del fOVNI, es un importante eslabón de la
biología y la evolución que no estamos teniendo en cuenta.

Ampliación de uno de los objetos de Ghana, África.

113
SOHO, 10 de enero de 2014, objeto con aparente apéndice,
similar a la anomalía grabada por el SDO (pág. 42 y 43) o como los OVNIs descritos
durante el avistamiento del 16 de mayo de 1808 (pág. 75), entre otros muchos.

Muy lejos de la cromosfera, no puede ser una cavidad coronal.


Resolverlo con un cometa es inaceptable.

SDO, 17 de octubre 2013. En la imagen izquierda el momento de la captura del objeto, a la


derecha ampliación de la esfera, donde se aprecia una aparente composición transparen-
te con núcleo interior. ¿Cometas, manchas, errores de grabación? El lector concluirá.

114
Capítulo 6
Naturaleza Universal
Si la vida parece tan monótona y vacía
para la mayoría de los humanos es porque estos
tienen una comprensión demasiado estrecha
y superficial de la realidad.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Ni los <<altos niveles universitarios>>,
ni la <<sólida formación científico-técnica>>,
ni tampoco la <<sólida formación intelectual>>,
constituyen garantía de credibilidad.
Juan José Benítez

Aceptar su existencia implica que nos sobrevuelan a diario animales


enormes cuyos restos coloides en descomposición caen en forma de
gelatina (sola o diluida con lluvia) sobre ríos, mares, pastos, ganado y
cultivos de todo el planeta, disolviéndose en el viento. Es decir: desde
el aire que respiramos hasta el alimento que comemos, ya sea verdu-
ra, cereales, carne o pescado, hasta el agua que nos hidrata cada día.
Desde este escenario, la Biosférica es algo más que una curiosidad:
nosotros mismos somos parte de ella, lo impregna todo.

Es posible que el caldo primigenio de la vida y los virus sea entre no-
sotros desde el origen terrestre a causa de la Biosférica, que sembró
la Tierra de microorganismos, virus y pestes. De ser así, puede que
sus efluvios ocasionales nos afecten más o menos en función de la
cantidad y estado de los restos. Tengo que teorizar para entender.

Me reservo mi derecho a especular e imagino que la caída eventual de


millones de toneladas de restos putrefactos sobre la tierra puede te-
ner importante repercusión en la salud humana ¿Por qué digo esto?
Pues porque residuos en descomposición difuminándose en el aire
produce un impacto medioambiental que se traduce en incontables
bacterias y virus que ingresan en la biosfera: algo que nunca tenemos
presente. Al entrar en nuestro organismo pueden producir infeccio-
nes por la variante pulmonar, que sucede por inhalación y se conoce
como broncogénica, o las llamadas enfermedades diarreicas, que
pueden transmitirse <<a través de cadáveres>>, como la Salmonella y
el E-coli, cuya vía de contagio es fecal-oral.

En un lenguaje más llano: contraer un virus.

115
Se trata de material en descomposición y es bien conocido que los ca-
dáveres pueden transmitir virus A, B y C, los dos últimos por contacto
con sangre contaminada o de mucosas, la piel o inoculación de cual-
quier tipo. Por esta razón existen las normas médicas de Bioseguridad
para manipulación de cadáveres, a fin de evitar riesgos de contagio.

John Cage, científico inventor de Nueva Jersey que cité en el primer


capítulo, teorizó que la Biosférica eran conglomerados de vida de
composición muy tenue, cuya generación sería similar a los seres vi-
vos que conocemos, pero divergen de los procesos evolutivos acaeci-
dos en el génesis de la tierra y no encajan con ninguna categoría o ta-
xonomía de la biología común. Yo recojo sus palabras y voy más lejos:
sugiero la Biosférica, grande y pequeña, como origen de los primeros
organismos celulares y bacterias, es decir, la causa de la aparición vi-
ral en la Tierra.

Algunos científicos dicen que el origen de los virus es “un pequeño


enigma”. Yo diría que es algo más que pequeño. Como sucede con la
aparición de la vida, nuestra Ciencia carece de respuesta sobre cómo y
cuándo surgieron los virus. No existe un resultado sólido para res-
ponder estos misterios. Para el segundo de ellos proponen dos teorías
generalmente aceptadas:

Una, dizque los virus serían consecuencia de la degeneración de mi-


croorganismos como bacterias y hongos, que anteriormente habrían
sido parásitos de otras células. Esta propuesta los convierte en parási-
tos intracelulares y a causa de eso perderían sus componentes pro-
pios, dependiendo totalmente de la célula en que se hospedaron para
sobrevivir.

La otra, propone que los virus en realidad son genes vagabundos.


Imaginemos que una célula es invadida por fragmentos de ácido nu-
cleico, al ser de una especie diferente deberían degradarse, pero, por
causas desconocidas, podrían sobrevivir y multiplicarse en ella.

Esta la propongo yo: millones de toneladas de restos biológicos, en


diferentes estados de descomposición caen sobre nosotros, mezclán-
dose con nuestro aire, agua y alimentos. Los respiramos, bebemos y
comemos. Algunos transportan bacterias que generan los catarros
comunes, gripes, cuadros gastrointestinales y otras afecciones cuyo
alcance naturalmente desconozco. ¿No es evidente la caída de estos
microorganismos, como vimos en el caso Évora, que naturalmente
son inhalados al respirar?

116
¿Quién sabe? De ser así, los animales atmosféricos nos impregnan de
un modo que no habríamos imaginado. Constituyen una porción con-
siderable de la biosfera terrestre, siendo el eslabón que conecta lo
grande y pequeño, lo interno y externo. El ser humano y la Tierra y
ésta a su vez con el Kosmos, replicándose en caracoles y galaxias,
burbujas y planetas, nubes y nebulosas, microbiología y Biosférica.

Sábanas voladoras
En su historia eclesiástica, Beda, el venerable, afirma que en el año
664 en un monasterio de Barking, junto al río Támesis, apareció en el
cielo sobre las monjas del claustro lo que fue descrito como una
sábana voladora luminosa94.

En el estado de Indiana, el 5 de septiembre de 1891, se avistó una


criatura que según relataron los testigos parecía una “sábana viva”.
Una especie de sudario amorfo, con alas, de unos 18 metros de largo y
2.5 metros de ancho, que se llamó el Monstruo de Crawfordsville. Fue
observado por dos repartidores de hielo y también por un pastor y su
esposa. Los testigos relataron aquel suceso aterrorizados por la
visión. Salió reportado en prensa por el Diario de Crawfordsville, el
Indianapolis Journal95 y el Brooklyn Eagle96, que inmediatamente
fueron inundados por cartas de testimonios que aseveraban haber
visto lo mismo. Como suele ocurrir en estos casos, dos hombres, John
Hornbeck y Abe Hernley, dijeron haber seguido a la criatura y
aseguraron que se trataba de una bandada de aves desorientadas por
la iluminación de la ciudad.

El 27 de agosto de 2006 despegaba el transbordador Atlantis desde el


complejo de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, en
Florida. La misión STS-115 tenía por objeto la entrega de un
segmento (P3/P4), dos paneles solares y baterías, además de otros
trabajos de mantenimiento sobre la ISS (Estación Espacial
Internacional). Se trata de una de las misiones más polémicas, junto al
Tether Incident, dado que diferentes objetos no identificados, a cada
cual más asombroso, fueron grabados por las cámaras de la NASA.
Desconozco qué pudieron ver los astronautas durante el transcurso
de su paseo espacial, pero es evidente que se toparon con algo para lo
que no estaban preparados. Durante la rueda de prensa posterior al
ingreso y llegada de los seis astronautas a Tierra, uno de ellos, Heide

94 Historia ecclesiastica gentis Anglorum, año 731.


95 Indianapolis Journal, septiembre 1891.
96 Brooklyn Eagle nº10, septiembre 1891.

117
Marie Stefany Shyn Piper, sufrió un desmayo justo cuando se disponía
a hablar, consternada, sobre el transcurso de la misión. Algunos
autores creen que un asistente utilizó un dispositivo llamado ADT que
envía un pulso de ondas electromagnéticas para producir el desmayo
y evitar que la astronauta declarara respecto lo que habían visto en la
atmósfera.

Misión STS-115. NASA, 2006

Misión STS-115. NASA, 2006

118
Este objeto (pág. anterior) similar a un sudario estuvo flotando bajo el
transbordador espacial y pudo fotografiarse con bastante resolución.
La imagen está en alta definición, lo que invita a hacer un zoom (ver-
sión digital) para ampliarla y ver la criatura con todo detalle.
La cantidad de OVNIs grabados durante la misión fue abrumadora.
¿Qué vieron exactamente los astronautas? ¿Será esta la causa de la
consternación y posterior desmayo de Heide Marie durante la rueda
de prensa?

Fotograma NASA, STS-115, un objeto volante no identificado aparece en el plano durante


la grabación y evoluciona aumentando su tamaño. En el vídeo presentado se aprecia
claramente una oquedad o núcleo central.

Por preparados que estén los astronautas dudo mucho que nadie les
advierta sobre lo que van a encontrar ahí arriba. Es bien sabido que el
secretismo de las agencias espaciales respecto a los no identificados
es absoluto. En este sentido, nos mienten. Hechos. Esto no es un modo
de hablar: desde las imágenes espaciales retocadas con Photoshop,
hasta los miles de archivos clasificados e información confidencial
que la agencia oculta apoyada en actas especiales, podemos concluir
sin ningún riesgo que la NASA, desde el inicio de la carrera espacial,
está ocultando información al pueblo norteamericano y a la Ciencia y
público mundial en general.
Recordemos la primera vez que el astronauta John Gleen orbitó la
Tierra y comunicó a la NASA que estaba siendo perseguido por una
ingente cantidad de luces de todos los colores. El astronauta las des-
cribía como una suerte de <<luciérnagas inteligentes>> que le se-
guían, manteniendo el rumbo y la velocidad de su cápsula espacial.

119
El astronauta chino y actualmente general Yang Liwei, informó re-
cientemente que, durante 2003, mientras estaba en órbita a 340 ki-
lómetros de altitud, escuchó golpes en el fuselaje de su nave. Yang mi-
ró con mucha atención desde la escotilla sin hallar nada que pudiera
producir los extraños ruidos “sonaba de vez en cuando, como si alguien
golpeara un hierro con un martillo de madera” declaró…

Otro espectacular objeto informe y luminoso captado durante la misión STS-115.

Desconcertante captura del Orbitador Lunar. Apollo 8.

El 19 de agosto de 2013 el astronauta Chris Cassidy grabó un extraño


cuerpo de aspecto biológico flotando en el exterior de la ISS, cerca del
módulo de carga. Cassidy informó a Houston del suceso mientras lo
grababa en vídeo. Nuevamente, juzgue el lector.

120
Sobre el fondo negro, a la derecha de la estación espacial internacio-
nal, se aprecia el objeto definido en blanco. Dada la distancia parece
un disco amorfo. Una visión cercana delata otro aspecto.

En esta toma se aprecia mejor el cuerpo, que además presenta una


suerte de apéndices fantasmales alrededor de su parte superior (en el
plano). Según se desplaza el OVNI, aparentemente anaranjado, tam-
bién parece cambiar de forma. Una cuestión de perspectiva en función
de su posición y el ángulo de grabación.

121
Desde esta toma (también en HD) se aprecian mejor los apéndices en
la parte inferior del OVNI, que refleja la luz solar o emite luz propia
antes de desaparecer del plano y perderse en el espacio97.
Cuerpos desconcertantes de aspecto orgánico son habituales en casi
todas las misiones espaciales, aunque a veces sean un tanto discre-
tos98 como el que presento a continuación.
La misión STS-106 despegó el 8 de marzo del año 2000 con el objetivo
de acoplarse a la estación espacial internacional, instalar el módulo
Zvezda y depositar suministros preparando la ISS para la primera es-
tancia de larga duración que se llamó “Expedición 1”. Digo discreto,
porque sólo se aprecia el cuerpo si realizamos una ampliación sobre
el ángulo superior derecho de la imagen, empero, lo que se observa
bien merece nuestra atención.
En esta ocasión se trata de un cuerpo semitransparente, amorfo, azu-
lado y con tonalidades al blanco, que igualmente presenta esos apén-
dices fantasmales en su parte inferior. Una suerte de tentáculos como
los que vimos expresamente remarcados por diferentes astrónomos
del pasado durante los casos expuestos.
En la superficie del objeto también se aprecia lo que parece una
membrana en forma de rejilla. Las imágenes en la siguiente página.

97Link
del vídeo:https://www.youtube.com/watch?v=A0l6VADHrTw#t=26
98Imagen en HD: http://eol.jsc.nasa.gov/sseop/images/ISD/highres/STS106/STS106-311-
34_4.JPG

122
STS-106, marzo 2000. NASA.

En la parte central de la imagen el objeto, de curioso parecido con


distintas criaturas marinas bioluminiscentes. Misión STS.106.

STS-106, marzo 2000. Ampliación del objeto. NASA.

123
Un cuerpo similar, con
apéndices y estructura
de red, fue grabado en la
atmósfera por el fotógra-
fo Arturo Robles Gil. La
captura tuvo lugar el 27
de octubre de 2004 en
Acapulco, México.
Del objeto principal se
desprendían aparente-
mente copos o esferas.
Podemos apreciar una
estructura en forma de
rejilla o red similar a la
que vimos durante la
misión STS-106.
En la imagen se distin-
guen además esas formas esféricas de color azul o rojo adheridas al
objeto.
Las misiones espaciales graban y fotografían en realidad OVNIs muy
parecidos a los observados desde tierra, pero a una distancia conside-
rablemente menor, por eso me surge la pregunta:
¿Qué tipo de imágenes se estarán ocultando a la población bajo las
llamadas actas de seguridad nacional? Podemos hacernos una idea si
contrastamos las imágenes de la NASA con testimonios actuales.
Nos trasladamos al 23 de junio de 2012, hacia las 21:00h. Noche de la
verbena de San Juan. Miguel Ángel Puig, vecino del barrio de
l’eixample, Barcelona, subió al ático de su vivienda para fumar un ci-
garrillo, algo que tenía por costumbre. La barriada y concretamente la
vivienda de Miguel Ángel se encuentra situada frente al hospital Sa-
grado Corazón. El testigo estaba en la terraza de su ático cuando alzó
la vista al cielo y descubrió un punto anaranjado que se desplazaba
lenta pero interrumpidamente hacia su vertical.
Su tránsito era tan pausado que pudo observar aquel OVNI durante
un tiempo sin precisar que oscila entre los 5 y 10 minutos.
Su altitud, al decir del señor Miguel Ángel, sería de unos 200 metros.
Alertado por aquella luz naranja que, a medida que se aproximaba a
su vertical se apreciaba más luminosa, bajó al interior de su casa y se
hizo con unos prismáticos de 8x40 (8 aumentos) y subió de nuevo al
ático para apreciar con detalle la misteriosa luz.

124
Lo que observó con bastante nitidez le dejó asombrado: era un trián-
gulo equilátero compuesto (también) por una estructura con aparien-
cia de rejilla y cuyos ángulos no eran puntiagudos, sino convexos. La
luz naranja procedía de un anillo luminoso circular sobre la base infe-
rior del objeto, que emitía esa luz. El testigo permaneció en su terraza
cuando le sorprendió una abundante <<lluvia de polímeros>> que
pudo recoger tocar y palpar. El objeto se perdió en el horizonte sin
variar en ningún momento su rumbo y velocidad.

Dibujo del testigo Miguel Ángel Puig. 2012.

Un caso reciente donde nuevamente encontramos concordancia con


la visión de un OVNI y la abundante caída de polímeros. Son muy de
admirar las similitudes de este OVNI con el observado hacia finales de
1989 en L’Estany, una población situada entre Moiá y Vic, Barcelona,
donde algunos vecinos vieron una esfera luminosa de color anaranja-
do, que igualmente se transformó en un triángulo ante los testigos99.
27 de abril de 2015, a las 05:07 horas de la mañana, saliendo de Pa-
lencia, camino de Santander, a la altura de Monzón de Campos. Tres
personas (testigos) en un coche. Un objeto descrito “con forma de
púa, como las que se usan para tocar la guitarra o la mandolina”, es
decir, forma triangular con ángulos redondeados. De color verde claro
que dejaba una pequeña estela. Insonoro. Se mantuvo en el cielo du-
rante unos 15 segundos, quizá algo más. Según el testigo: “Estuve pen-
sado si podía ser un avión impregnado de electricidad estática y provo-
case el efecto del fuego de San Telmo. No sé...”

99 Infiltrados Josep Guijarro. Editorial Portusa. 1999.

125
El año 2013 se fotografía una espectacular criatura sobre el altiplano
de Perú. La imagen sorprende, además, si consideramos que el ser
parece estar a gran altura y no necesariamente próximo a la montaña
que sirve de referencia. De ser así, estamos hablando, una vez más, de
una criatura de tamaño descomunal cuyo aspecto claramente biológi-
co deja poca duda respecto a su naturaleza.

Perú, 2013.

Ampliación de la imagen en alta definición. Perú, 2013.

En esta ocasión los apéndices de la criatura se aprecian con nitidez.


Veamos otra anomalía muy similar a la anterior, ocurrida durante una
aurora boreal en el ártico. Concretamente, la captura se hizo en los
cielos de Noruega durante el año 2008. En el mismo lugar se han ob-
servado OVNIs similares en otras ocasiones.
La incidencia, en la parte central superior de la fotografía (página si-
guiente), presenta un aspecto similar a la anterior y se aprecia una
suerte de apéndices o cola en la parte inferior.

126
Ampliación del objeto.

Su presencia en los círculos polares y concretamente en las auroras


boreales o australes podría ser más que casual si consideramos que se
alimentarían energéticamente (como sugerían los teóricos) por la im-
portante carga de energía que acumulan.
Todo un manjar para criaturas que se nutren a través de algún meca-
nismo exótico que desconocemos. Aunque los procesos de alimenta-
ción que sí son conocidos por nuestra ciencia nos pueden orientar
sobre cómo podría alimentarse la Biosférica en esos entornos hosti-
les, por ejemplo, a través de los rayos cósmicos, que impactan las at-
mósferas y se concentran en las capas más altas, como hacen en nues-
tro planeta transformando la química de la ionosfera. Su origen se de-
be a diversas explosiones cósmicas: supernovas, cuásares, agujeros
negros y núcleos galácticos mayoritariamente.

127
Fotosíntesis: Utilizar la energía de la luz (solar) para convertir el
agua y el dióxido de carbono en moléculas más complejas, almace-
nando así la energía para recuperarla más tarde y romper las molécu-
las a través de un proceso llamado oxidación. Al pensar en extremófi-
los habitando el espacio y en un modo de alimentación para supervi-
vencia, recurrimos con frecuencia a la energía solar y en ese momento
enfrentamos una paradoja ineludible; la fotosíntesis no sirve para la
sustentación de criaturas aisladas de los rayos solares, por ejemplo,
las que habitan en las profundidades de la Tierra o el fondo de océa-
nos y lagos o en planetas muy alejados de su estrella.
Quimiosíntesis: Empleada por los seres autótrofos, organismos pri-
mitivos que tienen la capacidad de sintetizar todas las sustancias
esenciales para su metabolismo a partir de sustancias inorgánicas y
que, por tanto, no requieren de otros seres vivos para alimentarse. La
quimiosíntesis es la capacidad de algunos pequeños seres para sinte-
tizar el trifosfato de adenosina (conocido como ATP por sus siglas en
inglés) a partir de la energía que se libera en reacciones de compues-
tos inorgánicos reducidos.
Radiólisis: Es la radiación que se produce en la descomposición de
los núcleos de uranio, cuando se rompen formando moléculas de azu-
fre y de agua en la piedra; fragmentos moleculares como sulfato y pe-
róxido de hidrógeno que son excitados con la energía interna. El mi-
crobio toma entonces esas moléculas, desvía su energía, y la expulsa
de nuevo. La radiólisis del agua celular es uno de los efectos diuréti-
cos más importantes de la radiactividad. Utiliza la energía de la luz
para convertir el agua y el dióxido de carbono en moléculas más com-
plejas, almacenando así la energía para recuperarla más tarde y rom-
per las moléculas a través de un proceso llamado oxidación.
Retomando la captura en los cielos de Noruega en 2008 (pág. ante-
rior) mi pregunta es la siguiente:
¿Cómo describirían una visión así en pleno siglo XIX? Pues del único
modo que podían hace 200 años, bien como algo divino, relacionado
con ángeles o dioses o en el mejor de los casos como un cometa extra-
ño con dos colas. Recordemos esos extraños apéndices descritos.
¿Se trataría de cometas…?
Entre el 10 y el 12 de noviembre de 1883 un corresponsal dijo haber
observado una especie de cometa provisto de dos colas, una dirigida
hacia arriba y otra hacia abajo100.

100 American Meteorological Journal, 1-110.

128
El día 21 del mismo mes un corresponsal relata la visión de una
<<maravilla celeste>> en forma de torpedo, con núcleo central y dos
colas (SIC). Idéntico en su descripción a otro objeto observado un año
antes, en noviembre de 1882, en Holanda e Inglaterra101.
Debo conceder el beneficio de la duda y tomar con cautela esta infor-
mación porque, en efecto, existen cometas de dos colas. Otra cosa se-
ría explicar su presencia dentro de nuestra atmósfera o desplazándo-
se lentamente por el cielo, porque naturalmente transitan a gran ve-
locidad por el espacio sideral.
Con la imagen inferior dejo al criterio del lector si los casos expuestos
pueden obedecer a cometas sin más o acaso deberíamos considerar la
posibilidad que aludan a otros fenómenos como el aspecto que esta-
mos tratando aquí. Grandes criaturas aéreas en tránsito.

Cometa Catalina con sus dos colas. Imagen modificada, captura por StarryEarth, flickr.

101 Scientific American, 50-40.

129
Fotografía del cometa Catalina. Starry Earth 2015

El 11 de octubre de 2012 se filmó en Tijuana, México, un OVNI de as-


pecto orgánico que recuerda a las sábanas y medusas que vimos en
las descripciones anteriores. En esta grabación, de prácticamente cua-
tro minutos, no se aprecian tentáculos o apéndices, como sí aparecen
en otras capturas y testimonios. El OVNI presenta estructura transpa-
rente y luminiscencia en diferentes colores102.

Fotograma del vídeo. El objeto varía constantemente su forma y colores.

102 Link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=29&v=KQxalsA14l0

130
Y estos casos continúan perpetuándose hasta nuestros días, como he
tenido ocasión de documentar personalmente.

Corría mayo de 2016, el señor Andrew del Valle (seudónimo) se en-


contraba trabajando en una fábrica química de Tarragona. Hacia las
12:00/13:00 horas de mediodía estaba revisando unas instalaciones
Rack, unas estructuras exteriores que se montan en la industria quí-
mica para canalizar el cableado y las diferentes tuberías. En el caso
que nos ocupa estas Rack se encuentran a 10 metros de altura y
cuando Andrew las miraba descubrió con asombro una masa informe
traslúcida que describió de aspecto gelatinoso.

Observó en aquel objeto transparente una emanación lumínica que


proyectaba distintos colores y brillo. Flotaba ingrávido e insonoro so-
bre las instalaciones Rack y cuando fijó su mirada en él con expecta-
ción, el objeto se eyectó en horizontal a una velocidad absolutamente
increíble. El testigo quedó impactado.

La aceleración fue seca y no progresiva. Violando —una vez más— las


leyes físicas más elementales. Además, señala que cuando la masa ge-
latinosa se proyectó rauda afectó a su paso los vapores que emanaban
las chimeneas de la fábrica. Por si esto fuera poco, un segundo objeto
idéntico apareció sobre el mismo lugar e imitó el comportamiento del
primero. Andrew, buscando un símil, se refirió el camuflaje termo-
óptico de “Predator” en el popular film, para escenificar la transpa-
rencia que presentaban los OVNIs.

Totalmente desconcertado, compartió su visión con algunos compa-


ñeros de la empresa que recibieron con mofa y sorna su doble avis-
tamiento. Por esta razón, Andrew desistió de hablar más sobre el te-
ma. La ignorancia es la madre del atrevimiento y como reza el dicho,
cuando el sabio señaló a la Luna el tonto se quedó mirando al dedo. El
fOVNI no es cachondeo. La gente se ríe de su propia ignorancia…

Avistar dos unidades juntas de Biosférica es un hecho documentado


testimonial y gráficamente desde antiguo, con repetición en la obser-
vación de Biosférica (los llamamos Gemelos), donde avistamos fre-
cuentemente estas uniones “en pareja” (como decía Zoë Wassilko von
Serecki) y hemos visto en decenas de casos a lo largo del libro.

Y si no, que se lo digan al Sr. Andrew, que despertó un natural interés


hacia los OVNI desde entonces y adquirió el hábito de mirar al cielo.

131
Una semana después, se encontraba igualmente en su trabajo cuando
llamó su atención un avión que dejaba una estela persistente en el
cielo. A su misma altura, en la horizontal del avión, descubrió dos ob-
jetos provenientes del norte, que describe como óvalos achatados
blancos, parecidos a “discos” blanquecinos tenues (SIC); nótese la simi-
litud con las medusas del espacio. El avión y su estela le sirvió de refe-
rencia visual, comprobando como los OVNI mantenían separación y
rumbo perfecto durante su lento desplazamiento (Gemelos).

En un momento, los objetos se detuvieron flotando inmóviles y poco


después retrocedieron, causando gran expectación en nuestro testigo.
De repente, frenaron y retomaron su anterior rumbo hacia el sur per-
diéndose en el horizonte del mar. El señor Andrew del Valle, afincado
hace más de una década en España y natural de Venezuela, demostró
durante nuestra entrevista sendos conocimientos en aeronáutica: ac-
tualmente se encuentra estudiando instrumentación electrónica y
control de procesos; estudiante de cuarto grado de ingeniería electró-
nica industrial y automática, ha realizado cursos de formación aero-
náutica de nivel 1, es decir: posee formación técnica científica y cono-
ce sobradamente la aeronáutica en general. Lo entrevisté en verano
de 2016 y su testimonio me pareció más que fiable y sincero. Sí, en
efecto, la Biosférica existe y no aparece sólo en la carrera espacial,
sino que a veces desciende casi a nivel de la superficie manifestándo-
se ante los testigos, o simplemente cruza frente el telescopio de los
asombrados astrónomos.

Imagen grabada por


el Observatorio de
Miami el 3 de di-
ciembre 2016. José
Bonilla (Observato-
rio Zacatecas) puso
el acento en cómo
los cuerpos lumino-
sos se volvían opa-
cos al cruzar frente
al disco solar.

El mismo fenómeno ocurre cuando usamos la Luna de pantalla. Según


informó el periódico “The Express” el Observatorio de Miami, USA,
grabó el espectacular tránsito de este objeto volante no identificado
de forma discoidal, que aparece opaco cruzando frente al telescopio
en un primer plano lunar en HD (ver enlaces de interés).

132
Capítulo 7
Luminarias vivas
Será necesario, pues, saber esperar.
Aguardar a que la ciencia recupere su natural pulso y,
tras descender del pedestal,
se ocupe no sólo del conocimiento sino,
sobre todo, del desconocimiento de las cosas.
Una ciencia, en suma, con conciencia.
Juan José Benítez
La cara del cielo se ha visto tan a menudo desfigurada por
cometas barbudos y vellosos, antorchas, llamas, columnas, lanzas,
escudos, dragones, lunas y soles dobles y otros prodigios similares,
que si quisiéramos referir de una manera ordenada sólo los
que se han sucedido desde el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo,
e inquirir acerca de las causas de su origen, una vida entera no sería suficiente.
Pierre Boiastau

Esos apéndices que hemos visto descritos en cantidad de casos nos


recuerdan a los tentáculos de calamares y pulpos. Conozco algunos
casos documentados sobre la aparición de grandes criaturas aéreas
descritas como pulpos gigantes luminosos que han atemorizado pobla-
ciones enteras. El cuadro pintado en el siglo XV por Filipo Pinni titu-
lado La Madonna y San Giovannino es todo un icono en la ovnilogía. El
artista ilustró perfectamente varios OVNI, aunque el público centra su
atención sobre todo en el vistoso objeto que se encuentra suspendido
en el cielo a la derecha de la virgen, donde vemos ilustrado un hom-
bre acompañado de su perro observando claramente el OVNI.

133
Para mí cobra mayor relevancia otro aspecto que ha pasado, digamos,
más desapercibido. En el lado izquierdo de la obra observamos el Sol
y bajo él, tres extrañas criaturas con tentáculos, similares a pulpos o
calamares, pero expresamente ubicados e identificados con la estrella.

Parece evidente como el artista ilustró cuerpos de animales con ten-


táculos atraídos por el sol y que se diferencian claramente del objeto
ubicado a la derecha, al que podríamos comparar con modernas naves
espaciales. Pero ¿cómo conocía un pintor del siglo XV estos hechos?
¿Naves y Biosférica en 1400…? Parece que el artista trataba de decir-
nos algo. Desde un marco especulativo, podría estar indicando, preci-
samente, que las apariciones celestes y divinas —así consideradas por
entonces— estaban compuestas en realidad por artilugios mecánicos
y criaturas vivas que volaban por nuestros cielos, remarcando la dife-
rencia entre unos y otros. Es significativo que los ubicara expresa-
mente dirigiéndose al Sol, recordemos las anomalías OVNI grabadas
por los observatorios espaciales alrededor de nuestra estrella, en es-
pecial la grabación que vimos del SDO y la gran esfera, explicada como
una cavidad coronal. Disonancia cognitiva, dirán algunos…

134
Una estrella, nuestro Sol, que la virgen también lleva pintada —o bor-
dada— en la parte superior izquierda de su capa. Y aún hay más.
En la misma obra de la virgen y San Giovannini, pero en esta ocasión
pintada por un artista diferente, existe un detalle todavía más llamati-
vo en ese Sol bordado en el manto; criaturas con tentáculos que pare-
cen atraídas por la estrella, como en el cuadro anterior. Obsérvese con
qué detalle se ilustró a los mismos seres. Es de admirar la similitud
que tienen con la anomalía registrada por el Orbiter de la misión Apo-
llo 8 sobre la superficie lunar, publicada en la pág. 120 de este ensayo.

135
La fotografía inferior fue tomada por el fotógrafo Arturo Robles Gil y muestra un objeto
atmosférico desconocido (E.B.A.N.I.) de notable similitud con los seres pintados en la
Madonna. La captura se realizó en Acapulco, México. Arturo ha registrado una cantidad
importante de estas anomalías. En opinión de algunos sólo son guirnaldas de globos.

¿Animales volantes con tentáculos? En México, a finales del año 2010,


los controladores aéreos registraban en el radar el eco de un objeto
de entre 300 y 400 metros de tamaño suspendido a unos 10.000 pies
de altura. El OVNI pudo ser visto por diferentes observadores. Asegu-
raban que se parecía a un pulpo gigantesco, luminoso, capaz de reali-
zar aceleraciones y maniobras sencillamente imposibles. Del “pulpo
luminoso” salían esferas o copos pequeños. El caso fue reportado por
Jaime Maussan (Tercer Milenio), quien dijo al respecto: Este es un fe-
nómeno inexplicable. Parece que se trataba de un ser orgánico con va-
rios tentáculos y de algunos de estos tentáculos surgían esferas.

136
Cámara frontal de la estación espacial internacional. I.S.S. Agosto 2015. NASA.

Según explica el Doctor Karl Shuker en el archivo de su excelente blog


de criptozoología, el 5 de diciembre de 1762 se reportó la visión de
una serpiente luminosa que se retorcía en el aire asustando a la ciu-
dad de Bideford, Inglaterra. En junio de 1873, en Broham, Texas, los
testigos describieron una especie de serpiente gigantesca, con rayas
amarillas, retorciéndose en el cielo sobre una granja. Una visión igual,
serpiente luminosa retorcida, en mayo de 1888, en el condado de Dar-
lington, Carolina del Sur. Más serpientes luminosas en marzo de 1935,
en el sur de Noruega y Dinamarca, y en diciembre de ese mismo año,
en dos ocasiones, más serpientes atmosféricas luminosas en los cielos
de Cruz Alta, Brasil. A ello podríamos añadir cantidad de referencias
forteanas, históricas y folclóricas no incluidas en este ensayo.
Casos que constituyen un fenómeno sociológico global y muy difícil de
explicar con tecnología aérea. No tenemos imágenes que testifiquen lo
narrado en el párrafo anterior, pero sí sabemos que en esa época no
existían misiles funcionales, dado que no aparecen en la historia hasta
la segunda guerra mundial con los V-2 empleados por las tropas ale-
manas para bombardear Londres. ¿Cómo explicar estos fenómenos?
¿Misiles? Estadounidenses y soviéticos se lanzaron inmediatamente
en la posguerra al estudio de las armas recuperadas en Alemania y los
primeros resultados llegarían hacia 1953 con el Corporal y el Redstone
(18 años después de los últimos casos acaecidos en Noruega, Dina-
marca y Brasil, y más de un siglo después de los anteriores). Siguieron
los Honest John (1954), IRBM Júpiter (1957), después llegarían los Mi-
nuteman, Pershing, los avanzados SS y así hasta la monstruosa y avan-
zada tecnología armamentística de nuestros tiempos.

137
Respecto a los cohetes, el primero en surcar los cielos impulsado por
combustible líquido lo hizo en 1926 a cargo del estadounidense R.
Goodard. Prácticamente una década antes que los casos expuestos en
Dinamarca, Noruega y Brasil, pero continúa siendo más de un siglo
posterior a los primeros reportes de serpientes luminosas aéreas. Las
referencias literarias sobre cohetes en el pasado son de H. Obert
(1923); K. Ciolkovskij (1895); W. Congreve (1804) con el primer es-
tudio científico racional sobre el cohete y sus aplicaciones bélicas.
Aunque la primera de todas la encontramos en China (1232) con una
suerte de proyectil propulsado por pólvora.
Visto esto, sabemos que las manifestaciones de este tipo no concuer-
dan con la tecnología propia de la época, por lo que habrá que revisar
el fenómeno en nuestros días (resuelto con misiles o cohetes) desde
una perspectiva muy escéptica. Y digo en nuestros días, porque me
resulta irresistible no comparar esas visiones narradas con fenóme-
nos modernos y documentados en las últimas décadas, como las ex-
trañas anomalías atmosféricas que abordaremos a continuación.
Y es que, habida cuenta lo anterior, lo difícil no es buscar una relación:
el verdadero enigma es cómo no lo hizo antes algún investigador cu-
rioso. Lo que puedo proponer al lector es que a mediados del siglo
XVIII las serpientes aéreas gigantes, luminosas y retorcidas, debían
parecerse al asunto que abordamos ahora: espectaculares e inmensas
incidencias atmosféricas que dejan enormes estelas de luz, vistas des-
de antiguo por todo el planeta.
Nuevamente, nos encontramos con explicaciones que parecen dudo-
sas en el momento de analizarlas. Como los cometas de dos colas (len-
tos y atmosféricos); los rayos en bola (inteligentes); los cometas del
SOHO (imposibles); cavidades coronales que se eyectan del sol con
torbellinos de tamaños jovianos (impresionante); y las partículas, mo-
tas, cristales o refracciones lenticulares (Tether, misiones STS etc…)
que explican sólo algunas imágenes y que tanta “tranquilidad” apor-
tan al escéptico de salón, como peregrinas le parecen al explorador
crítico y escéptico de verdad.
Las incidencias del tipo que abordamos se han explicado con misiles o
cohetes descontrolados (recordemos el pretendido satélite de Petro-
zavodsk). Existen declaraciones militares que así lo aseveran. Desde
luego, acepto que algunos proyectiles causan un efecto similar. Pero si
algo tengo claro después de unos años de pesquisas es que: porque
dos cosas se parezcan, no implica que sean lo mismo. Ensayemos,
pues, qué hay de dudoso, cierto o falso entorno a ello.

138
Valls, Tarragona. España. 1979. Imagen Pere Ramón.

La imagen superior corresponde al ocaso del 12 de junio de 1974. La


espectacular anomalía se vio desde todo el norte de la península ibé-
rica. La captura la tomó Pere Ramón desde la terraza de su casa en el
Passeig de l’Estació de Valls, Cataluña. El incidente causó gran asom-
bro en los vecinos y al día siguiente fue portada en los periódicos, que
se apresuraron a explicar que el incidente fue debido a un cohete des-
controlado que explotó en la atmósfera.

El fenómeno fotografiado desde los pirineos españoles. ¿Cómo describirían una visión
similar siglos atrás? ¿Serpiente luminosa retorciéndose en el cielo? Posteriormente se
supo que también fue visto desde otros países de Europa.

En las islas Canarias se produjo un hecho similar en distintas ocasio-


nes desde 1974 (coincidiendo con el caso anterior) pero aquí nos cen-
tramos en el evento ocurrido el 5 de marzo de 1979. La sorprendente
anomalía atmosférica tuvo lugar poco antes de las 19.00, hora local,
siendo visible por centenares de testimonios en Gran Canaria, La Go-
mera, La Palma, Tenerife y desde algunos barcos emplazados en sus
proximidades. Poco antes del ocaso, a unos 10 km. de altitud coinci-

139
diendo con las rutas aéreas (10 aviones observaron el fenómeno),
aparecían unos desconcertantes e inmensos anillos de hasta 100 km.
de diámetro, iridiscentes y de colores arco iris.

Guillermo Lijtmaer, playa de las américas, Tenerife. 5 de marzo de 1979.

A medida que avanzaba el crepúsculo los anillos fueron ganando ta-


maño y viveza hasta que, para sorpresa de los isleños, apareció una
anomalía con la misma forma acampanada que lucía la de Valls, to-
talmente insonora y dejando a su paso una estela lumínica que atra-
vesaba el centro de los anillos. La parte delantera de la anomalía su-
peró los 60 km de diámetro. El evento fue fotografiado con exposicio-
nes de hasta 30 y 40 segundos.

González Llopis, 5 de marzo 1979, Gran Canaria. Existen más de 50 imágenes del evento.

Durante el evento (más de 2 horas) fueron vistos varios OVNI de dife-


rentes formas y tamaño, reportados por cantidad de testigos.
La explicación: un misil Polaris.
A lo que tenemos que preguntarnos ¿Cómo podría un misil Polaris
(velocidad 6.1 Km/s, 22.000 Km/h) permanecer inmóvil durante 30 o

140
40 segundos de exposición fotográfica y al mismo tiempo ser insono-
ro? Las declaraciones de los testigos, algunos con formación aeronáu-
tica, no apuntaron precisamente en esa dirección. Y así lo reflejaron
las palabras de Gilberto Naranjo, técnico de TVE: Aquello no era un
misil. La "estela" era totalmente diferente.103

Arriba la publicación del periódico La Vanguardia. Algunos titulares,


soluciones y argumentos presentados por los medios de comunica-
ción dejaron mucho que desear.
Ahora bien, si queremos evaluar las explicaciones propuestas hasta la
fecha, tanto científicas como alternativas, tenemos que abordar estas
anomalías con curiosidad. Si la respuesta a “todas” las manifestacio-
nes de la gran estela de luz es un misil o un cohete ¿cómo explicar que
se estén lanzando sobre ciudades, rutas aéreas y aeropuertos (!)…?
¿Cómo aceptar que un misil o cohete sea totalmente silencioso? O que
pueda permanecer inmóvil en el aire… ¿Qué sentido tiene…?
Y lo que es peor: si las autoridades pertinentes no mintieron y aquello
en efecto fueron misiles y cohetes ¿no es acaso una actividad criminal
e irresponsable lanzarlos en rutas aéreas donde el artefacto o alguna
de sus fases podría golpear y tirar al suelo cualquier aeronave?
En marzo de 2016 un vuelo de iberia que cubría el trayecto Madrid-La
Habana se encontró con el mismo fenómeno lumínico. La grabación

103Investigación muy completa y detallada en “La gran oleada” y “Materia Reservada”,


J.J. Benítez.

141
fue efectuada por la tripulación, cuyos comentarios animan el vídeo
mostrando su expectación y desconcierto ante el evento “en cuarenta
años que llevo volando jamás había visto nada igual” se escucha decir
al piloto. Explicación: lanzamiento de un cohete de la empresa SpaceX.
Nuevamente, sobre una ruta aérea…

Fotograma del vídeo captado por la tripulación. Vuelo Iberia Madrid-La Habana.

China, 9 de julio de 2011. La misma anomalía se presenta en los cielos de XianYang,


produciendo el cierre al tráfico aéreo. En esta ocasión ninguna agencia reconoce el
lanzamiento del misil. El ejército chino mostró desconcierto por el suceso y rumores de
conspiración lo atribuían al lanzamiento clandestino de un misil estadounidense, algo
que jamás se pudo demostrar. Los americanos no se pronunciaron al respecto.

142
Rusia (Kizel), mayo 2011

Rusia (Vitegra), junio 2011

No tiene mucho sentido y cabe preguntarse ¿qué les ocurre a las po-
tencias militares de todo el mundo, acaso se han propuesto realizar
pruebas balísticas sobre ciudades, rutas aéreas y aeropuertos?
¿Por qué no hacerlo en lugares despoblados y seguros?

143
Aeropuerto de Miami. 3 de septiembre de 2015. La misma incidencia e igual explicación:
un misil, en este caso, en el espacio aéreo del aeropuerto de Miami.

La misma anomalía se ha documentado en otras ocasiones. Por eso,


aunque la estela de un misil pueda resolver “algunos” de estos espec-
taculares avistamientos, no explica satisfactoriamente la totalidad de
ellos. Es posible, quien sabe, que aquellas serpientes luminosas retor-
cidas se parecieran a los fenómenos que acabamos de ver y que suce-
den en lugares nada propicios. Recordemos un último caso histórico.
Wang Pu, un autor chino que vivió en la mitad del siglo XVII redactó
en su obra (Asuntos insignificantes en el palacio Yingan): “A cinco ki-
lómetros de la villa, hacia el oeste, había un gran alcanforero (árbol)
cercano a un estanque, que medía varias decenas de metros de altura.
Bajo este árbol se hallaba la casa de Zhang. A mediodía, el 16 de Julio
del año 17 bajo el reinado del emperador Chong Zheng, se vio a un
<<dragón en forma de espiral>>, todo rojo e incandescente, girando sin
cesar por encima de la copa del árbol. Después del rato que dura un al-
muerzo, se dirigió lentamente hacia el noroeste y fue advertido por to-
dos los habitantes de la villa.
Luminarias vivas
De la variedad de objetos y fenómenos que llevamos analizados du-
rante el libro he dejado las llamadas “luminarias” (foo-fighters) para
este momento. Me fascinan porque son las más difíciles de distinguir,
entender y estudiar. Su carácter interactivo con el ser humano es dife-
rente y muy especial: demuestran razonar inteligentemente, con una
velocidad y capacidad de maniobra sencillamente brutal. Derrochan
inteligencia, con un comportamiento juguetón, amable y hasta agresi-
vo, según el caso; Salvador Freixedo, un clásico investigador de cam-
po, ha aludido en ocasiones a lo largo de su obra a tales luminarias y
en relación al comentario de Sanderson «Si se sienten acorraladas se
defienden con descargas de energía», describe casos de cómo campe-
sinos, encontrándose con estas luminarias y optando por atacarlas,
provocan una reacción agresiva de estas, que les cuesta la vida a sus
inconscientes atacantes.

144
En todo el planeta han sucedido cantidad de encuentros con estas bo-
las luminosas casi a ras de suelo. No parecen agresivas, pero se de-
fienden si son atacadas, como las anguilas eléctricas.
En apariencia, distintos animales de la Biosférica poseen la inteligen-
cia necesaria para desarrollarse y evolucionar en su entorno, sí, pero
nada que ver con los sorprendente foo-fighters, incomparables al res-
to de fauna espacial en cuanto a su comportamiento.
En 1968, Lorenzo Torres, piloto de apabullante currículum, en com-
pañía del segundo piloto Juan Celdrán García, protagonizaron un es-
pectacular encuentro cercano con una luminaria que se aproximó a
unos 10 metros de su avión. Sus declaraciones a Juan José Benítez —
considerando su conocimiento aeronáutico— son asombrosas:
Aquella luz era rarísima. Demasiado grande y poderosa para tratarse
de un tráfico. E instintivamente le comenté que esperase (a Juan Cel-
drán). Que no reportara aún la presencia del supuesto avión. No me
equivoque. El susto fue de infarto, venía de frente, en rumbo de colisión
y a gran velocidad.
Aquello se nos echó materialmente encima. Y cuando digo material-
mente encima no exagero. Pudo estar a unos diez metros del morro.
¿Te imaginas lo que eso significa? El OVNI tuvo que decelerar, medir la
distancia y emparejarse con el reactor. Eso no hay hijo de madre que lo
pueda hacer. Ni en 1968 ni en la actualidad…
Honradamente, Juanjo (Benítez), creo que nunca lo había pasado tan
mal. Al menos, en los primeros momentos.
Era una luz central, de un tamaño aproximado al de un balón de futbol,
con una iluminación pulsante cobrizo-azulado. Es difícil explicarlo con
palabras ¿Cómo te diría? Tuvimos la sensación de que respiraba. Era
algo vivo. Y a los lados se distinguían otros dos círculos luminosos, pero
más pequeños y del mismo color. La proximidad era tal que, tanto Juan
como yo, nos vimos parcialmente iluminados por su resplandor. En el
interior del foco central observamos algo parecido a venas.
Unos conductos por los que circulaba un líquido o algo similar. En las
luces laterales, en cambio, no se apreciaban detalles. Si tuviera que bus-
car un ejemplo, me arriesgaría a decir que el círculo mayor me recordó
<<un ojo humano>>104.
Impresionante testimonio, sin embargo, el fenómeno OVNI ha sido y
continúa siendo condenado y ridiculizado desde el negacionismo.

104 Juan José Benítez. Materia Reservada, Editorial Planeta, 1994.

145
El negacionismo es exhibido por individuos que eligen negar la reali-
dad para evadir una verdad incómoda. De acuerdo al autor Paul
O'Shea, “es el rechazo a aceptar una realidad empíricamente verifica-
ble. Es en esencia un acto irracional que retiene la validación de una
experiencia o evidencia históricas”. Otro autor, Michael Specter, define
el negacionismo grupal cuando "todo un segmento de la sociedad, a
menudo luchando con el trauma del cambio, da la espalda a la realidad
en favor de una mentira más confortable" (Wikipedia).
Los testimonios narrados durante este ensayo corresponden en bue-
na parte a historiadores cuyos textos componen las bases de la histo-
riografía oficial. Ahora bien, si sus escritos son aceptados por las cien-
cias sociales e históricas de las mejores academias ¿Cómo excluir los
extractos donde sus autores hablan de OVNIs u otras anomalías?
Este hecho, tan real como palpable, es un claro ejemplo de inclu-
sión/exclusión o puro negacionismo. Pero las citas ahí están.
Los habitantes de la antigua China se autodenominaban “hijos del cie-
lo”. En su literatura clásica encontramos cantidad de observaciones
de cuerpos volantes desconocidos; desde objetos descritos como na-
ves voladoras, hasta fenómenos atmosféricos que pueden relacionar-
se con la Biosférica. Una de las referencias más antiguas a fenómenos
aéreos extraños la encontramos hace unos 4.000 años en la obra Cien-
cia Natural, capítulo X, donde se describe que: Bajo el reinado de Xi Ji
fueron vistos dos soles en la ribera del río Feichang, uno de los cuales
subía por el este, mientras que el otro bajaba por el Oeste. Ambos pro-
ducían un ruido como el trueno.
Feng Menzhen, escritor de la dinastía de los Ming escribió en su Colec-
ción de Cuentos: Mi amigo Yitai me dijo que a mediados de febrero del
año 37, bajo el reinado del emperador Wan Li de la dinastía de los
Ming, su primo hermano estudiaba en un templo deteriorado situado en
una montaña Tiannin, cerca del pueblo del distrito. Una noche, este
primo escuchó repentinamente a los bonzos del templo que hacían un
gran alboroto fuera del mismo. Salió y vio los muros iluminados por
unas luces que se desplazaban. Todos gritaban: ¡El cielo abre sus ojos!
Alzó su cabeza, dirigió su mirada hacia el sur y vio una hendidura en el
cielo en la que había una cosa en forma de navío o de ojo que centellea-
ba. Esta cosa lanzaba brillantes luces que deslumbraban los ojos, pero
muy rápidamente la cosa desapareció y las luces se apagaron.
Hoy tenemos solución científica para estos enigmas: el Rayo en Bola,
al margen de su explicación científica, parece que ha sido debidamen-
te <<adaptado>> al fOVNI y cuando Venus o los reflejos no cuelan, es
la explicación favorita de los negacionsitas de siempre.

146
Rayos en bola
Los llamados rayo en bola, rayo globular, centella o esfera luminosa
son conocidos como fenómenos naturales relacionados con tormentas
eléctricas. Su aspecto es el de un objeto esférico brillante flotando en
la atmósfera. Según las teorías científicas puede permanecer quieto o
moverse a diferentes velocidades emitiendo un silbido o totalmente
en silencio. Actualmente su naturaleza es un misterio, se especula que
la energía que causa su brillo podría generarse, entre otras cosas, por
una combinación química que se libera lentamente. Tras numerosos
intentos de reproducir el fenómeno en laboratorio jamás se ha conse-
guido y contamos con una única imagen como prueba gráfica de su
existencia. Una imagen que equivale a un punto de luz sobre un fondo
negro. Es un aspecto bastante huérfano de Ciencia, pero en no pocas
ocasiones sirve de argumento al gremio negacionista, que recurre al
rayo en bola cuando agota los recursos para resolver un avistamiento.
Lo cierto es que no se puede explicar como un fenómeno tan sutil y
volátil puede flotar tanto tiempo en el aire y acometer las maniobras y
sonidos que se le atribuyen. El rayo en bola es un fenómeno más exó-
tico y difícil de observar que los propios OVNI.
Al negacionismo religioso-científico le chifla tirar de los rayos en bola
para explicar los avistamientos OVNI, en especial las llamadas foo-
fighters, causa y origen del estudio sobre la biología espacial atmosfé-
rica. Si el lector accede al artículo de los rayos en bola de Wikipedia,
verá que se afirma que las foo-fighters no fueron más que esto, ¡rayos
en bola!
¡¡¡Alucinante delirio!!!
Si comprobamos por ejemplo los archivos desclasificados del ejército
del aire español, nos encontramos con los rayos en bola explicando
las visiones de algunos pilotos, ignorando la experiencia del aviador,
en lo que me parece un fatal insulto a la honestidad, inteligencia y
formación de nuestros pilotos, que en más de una ocasión se han ju-
gado la vida persiguiendo estos OVNI durante un Scramble.
Dizque rayos en bola… qué poca vergüenza.
Foo-fighters
El término foo fighter deriva de una deformación de feu (fuego en
francés) y fighter (caza en inglés), algo así como “caza de fuego”. Ellos
generan el estudio biosférico del fenómeno OVNI, despertando el in-
terés de algunos biólogos. Los primeros informes datan de 1941 por
parte de pilotos de las tropas británicas y estadounidenses. Cuando
los cazas Northrop P-61 entraron en servicio —habitualmente en vue-

147
los nocturnos— los foo-fighters fueron observados por sus pilotos y
ellos las bautizaron con ese nombre. La confusión e impacto que ge-
neraban entre pilotos y ejércitos era tal que llegaron a considerarse
armas desconocidas de origen Nazi, por esta razón también las llama-
ban Kraut fireballs (bolas de fuego alemanas).

Entre las diferentes teorías para explicarlas se recurrió —¡¡¡Cómo


no!!!— a los socorridos rayos en bola. Hay que echarle narices. Y fe.
Pero hay otras teorías más disparatadas para explicar las increíbles
foo-fighters. La pseudociencia negacionista —no la verdadera Cien-
cia— es capaz de emitir soporíferos cuentos argumentando lo inex-
plicable. Según algunos comentaristas y científicos el fenómeno de los
foo-fighters en la segunda guerra mundial se explica con unas bate-
rías antiaéreas próximas a las bases, que disparaban proyectiles lu-
minosos en intervalos regulares, a modo de lámpara celeste, para me-
jorar la visibilidad de los pilotos. Otra explicación dice que serían “al-
gún tipo” de descarga eléctrica producida por las alas de los aviones,
como el fuego de San Telmo, pero una cosa y otra guardan la misma
relación que la velocidad y el tocino.

El explorador ruso Vladimir Arséniev testimonia un fenómeno que él


interpretó como un rayo globular en Siberia, en 1908, en su obra En
las montañas de la Sijoté-Alín. Describe condiciones climáticas de
"calma total": "Era un globo luminoso del tamaño de dos puños y de un
color blanco mate. Iba lentamente por el aire, adaptándose a la topo-
grafía del lugar. Descendía donde había baches y se subía en los puntos
en los que el suelo subía y donde los arbustos eran más altos. Al mismo
tiempo —ojo al dato— evitaba el contacto con las ramas y con la hier-
ba y sorteaba diligentemente ramas, tallos y brotes. Cuando el globo
llegó al punto en el que me encontraba, a no más de unos diez pasos de
mí, pude examinarlo bien. Su capa exterior se abrió dos veces y pude ver
que dentro había una brillante luz blanca azulada. Las hojas, la hierba
y las ramas, cerca de las que pasaba el globo, se iluminaban pálidamen-
te con su luz mate y parecía que se pusieran en movimiento. Del raudo
globo colgaba por atrás una pequeña cola de fuego, fina como un hilo,
que de vez en cuando soltaba pequeñas centellas.
Comprendí que tenía delante de mí un rayo esférico, con el cielo despe-
jado y en calma total. Cada una de las hierbas debía llevar la misma
carga eléctrica que el globo. Por este motivo no había nunca contacto
entre ellos".
Pero, ¿no indica la teoría de los rayos globulares que estos requieren
de ambientes tempestuosos para que exista carga eléctrica y así poder
manifestarse? Si es que, ni con calzador…

148
Algunas teorías mejor elaboradas —aunque ciertamente peregrinas—
hablan de objetos brillantes en la superficie que emiten reflejos en la
carlinga, como si un piloto de caza con toda su experiencia y forma-
ción fuera imbécil y no distinguiera un reflejo de un objeto inteligente
perfectamente definido en el espacio y con maniobras extraordina-
rias. Reflejos, Venus, rayos en bola, cohetes y misiles descarriados,
bengalas, etc. Eso, según el gremio negacionista, son esas bolas de
fuego que no solo jugaban al pilla pilla con los aviadores de la segunda
guerra mundial, persisten en el presente protagonizando encuentros
interactivos con el ser humano. Veamos algunas de sus hazañas du-
rante el siglo XX documentadas por J. Vallee en Pasaporte a Magonia:

Principios de 1952. Goose Bay (Labrador). Un objeto esférico lla-


meante efectuó un viraje en ángulo recto mientras estaba siendo ob-
servado por la tripulación de un C-54 que volaba de Westover a Goose
Bay. Fue visto también desde tierra por la torre de control y por dos
hombres que se tiraron al suelo cuando el objeto hizo una pasada a
baja altura sobre ellos. Se alejó a las 22,47. (Quincy)

2 de noviembre 1952 (Francia). En «La Butte», una esfera luminosa,


que parecía girar mientras su color viraba del naranja al blanco, fue
vista a baja altura. Después de oscilar de izquierda a derecha, partió
hacia el sudoeste, según el testigo. Monsieur Gauci. (Fenómenos 84)
3 de septiembre de 1954. Suk-el-Jenís (Túnez). Numerosos trabajado-
res rurales que se encontraban 12 km al sur de esta población vieron
un objeto, que parecía hecho de plástico transparente, volar sobre las
casas, detenerse ladeado, y balancearse como un péndulo a unos
cuantos metros del suelo. Dio algunos saltos caprichosos, volvió a ad-
quirir la posición horizontal y se alejó. (5)

9 de octubre de 1954. Al anochecer Beauvain (Francia). Cerca del es-


tanque de Landeforet, Christian Carette vio durante 10 segundos una
bola de fuego que se desplazaba sobre las copas de los árboles. Diá-
metro: 4 m. Tenía una protuberancia en la parte superior. (48; M 225)

11 de octubre de 1954. Tres avistamientos: Lacanche (Francia): Mon-


sieur Labonde cruzaba la intersección de la D-14 y la D-104 al volante
de su coche, cuando se vio seguido por un globo luminoso rodeado
por un halo rojizo, de unos 12 m de diámetro que permanecía a 25 m
del coche. (58; M 232). Heimersdorf (Francia): Anny Pracht, su her-
mana Roselyne y otras dos personas vieron en el cielo un objeto lu-
minoso. Cuando se acercaron, se volvió de color rojo fuego y se alejó
volando. (56; M 235).

149
14 de octubre de 1954. Bosque de Chazey (Francia). Al sur de Gueug-
non, Monsieur Jeannet y Monsieur Gamier vieron pasar a baja altura
sobre su automóvil una bola de fuego rojizo, al propio tiempo que el
motor se paraba y los faros se extinguían. (M 257; Anatomy 130)

21 de octubre de 1954. Criteuil-la-Madeleine (Francia). Un automóvil


conducido por un albañil, apellidado Fillonneau, se paró cuando una
gran bola de fuego pasó volando junto a él. Sintió un violento despla-
zamiento de aire. «La batería quedó descargada y los faros se quema-
ron.» La detallada encuesta realizada por la gendarmería no consiguió
identificar la causa del fenómeno. (79)

31 de mayo de 1955. Puy-Saint-Gulmier (Francia). Un campesino, J. B.


Collange, estaba, una mañana clara y tranquila, cuando de pronto ob-
servó hacia el Este un objeto circular vertical que estaba a unos 3 m
de él, con el borde inferior a unos 30 cm del suelo. Medía aproxima-
damente 1,10 de diámetro, era muy luminoso y blanco, pero no cega-
dor. Del disco irradiaban numerosos filamentos multicolores, cuya lon-
gitud variaba entre 0,5 y 2 m. El objeto se elevó sobre un seto y se
perdió de vista detrás de un bosque. (Ouranos 14, 15, 22)

21 de febrero de 1963. Belgrade (Montana). Un extraño globo de fuego


chocó contra un automóvil conducido por un particular. Las autorida-
des recibieron varías llamadas de personas que afirmaban haber sido
despertadas por un extraño objeto. (Atic)

24 de mayo de 1964. Millinocket (Maine). Un automovilista que circu-


laba por la carretera del Lago vio un objeto esférico y llameante al la-
do de ella. Se detuvo y salió del coche con un amigo para observarlo
mejor. Cuando se asustaron y volvieron al coche, la esfera los siguió;
mientras ésta permaneció a 2 o 3 m del vehículo, no pudieron poner
en marcha el motor. Los testigos dijeron que el objeto era un globo de
fuego, sin estructura, de unos 75 cm de diámetro. Se alejó al cabo de 5
minutos. (Atic)

14 de Julio de 1964. Al anochecer Tallulah Falls (Georgia). Miss P. Up-


ton llegó corriendo a su casa presa de un ataque de histerismo. Mien-
tras iba en bicicleta con una amiga, ambas vieron un objeto que vola-
ba muy bajo y que les dio un susto tremendo. Dijeron también haber
notado un olor muy fuerte y desagradable. (Fate nov. 64)

En la obra de J. Vallee hay muchos más casos con esas bolas de fuego
que provocan fallos eléctricos en vehículos, maniobran a gran veloci-
dad y a veces se comportan como si jugaran con los testigos.

150
A ver qué reflejo, planeta o rayo en bola explica estos hechos. La afir-
mación categórica es un riesgo ineludible para quien dé sentencia re-
solutoria. Precaución para Ciencia y ovnilogía, porque el factor que
nos ocupa engloba tres aspectos distintos: los OVNI biológicos, los
mecánicos y los rayos en bola ¿Quién puede diferenciarlos?

Descartado cualquier fenómeno natural, consideremos estos tres fac-


tores que convergen en un hecho indefinible, elusivo, imposible por el
momento de comprobar, clasificar o aislar y muy difícil de interpretar.
Su similitud, en conjunto, conduce fácilmente a error cuando tratamos
de identificarlos. Discernir unos de otros nos acercará a la verdad.

Foo-Fighters. 1945. En ambas imágenes se aprecia una formación triangular. Para el


gremio negacionista se trata de rayos en bola… sin comentarios.

Como apuntaba en el primer capítulo los foo-fighters y no el evento


Kenneth Arnold abren la era de la ovnilogía moderna. La hipótesis
biológica propuesta por entonces se refuerza cada día más. Es <<im-
posible>> que un fenómeno atmosférico (y menos reflejos de ninguna
clase) se comporte con la inteligencia que mostraron los foo-fighters.
Jugando con los aviones, demostrando una increíble inteligencia y
adoptando ocasionalmente formaciones triangulares.

Cabe recordar que, tres cuerpos magnéticos sujetos a un mismo cam-


po adoptan automáticamente la forma de un triángulo equilátero105.
Cuatro un cuadrado, cinco un pentágono, seis un hexágono y así suce-
sivamente. El magnetismo, per-se, produce <<polígonos regulares>>
de forma autónoma y automática. Un concepto poco presente en ovni-
logía que explica por qué vemos esa formación en los no identificados.

105 Ver “Experimento del magnetismo sobre el agua” red YouTube.

151
Luminarias inexplicables siguen apareciendo por todo el planeta y
allende su atmósfera hasta el momento de escribir estas líneas, como
las anomalías que acostumbra a registrar alrededor de la Luna con su
telescopio el astrónomo aficionado Francisco David Martín desde las
provincias de Jerez de la frontera Y Huelva, España.

Equipo: Telescopio Celestron powerseeker 127mm, Webcam Zaapa


1,2mm y ordenador portátil Toshiba Note.

Francisco David Martín. 25 de julio de 2013.

152
Lubbock, Texas. 1951. Karl R Hart.

El 25 de agosto de 1951 cuatro docentes de la Universidad de Texas


(W.I. Ducker, A.G. Bert, W.I. Robinson, y un cuarto que permaneció
anónimo) estabán sentados en el patio de una vivienda, en Lubbock,
donde disfrutaban de una reunión de estudios. A veces se tumbaban
sobre el suelo para apreciar los distintos meteoritos que tímidamente
se dejaban ver, complementando un estudio que efectuaban sobre
micro meteoritos para la Universidad Técnica de Texas donde ejer-
cían docencia.

Además, un profesor de matemáticas y un estudiante de postgrado se


encontraban con ellos y fueron testigos, junto con los catedráticos, de
la espectacular aparición hacia las 21.30 horas de una flotilla lumino-
sa en formación que surcó volando sobre sus cabezas. Refirieron en-
tre 20 y 30 OVNIs que formaban un escuadrón. Durante la misma no-
che el fenómeno se repitió y el natural interés derivó en una observa-
ción exhaustiva donde aseguraron captar “hasta 12 vuelos” de las
misteriosas flotillas. Las fotografías fueron captadas por Carl Hart, un
estudiante de la referida universidad desde su casa. El fenómeno fue
contemplado durante varios días por centenares de testigos.

Lubbock, Texas, 1951.

153
Lubbock, Texas. 1951. Karl R Hart.
Quiero traer al recuerdo del lector los datos apuntados por los cientí-
ficos: Velocidad angular aproximada de 30 grados de arco por segun-
do. Insonoros. Rumbo norte-sur. De dos a tres tránsitos por noche en
intervalos de una hora y diez minutos. Color de la luz verde azulado.
Entre quince y treinta objetos por formación. A partir de las dos pri-
meras observaciones el escuadrón de la flotilla era más desordenado.
Aparecían a 45 grados del norte y desaparecían a 45 grados del sur.
Los objetos no aparecían ni desaparecían gradualmente, como suce-
dería con aviones, de hecho, al pasar sobre los testigos parecían con-
servar el tamaño inicial. Se calculó una abertura angular de 10 grados.

¿Qué le ha pasado a la Ciencia? ¿Por qué no se ocupa hoy del fenó-


meno como lo hiciera antaño? Los exploradores del fOVNI tenemos
una respuesta plausible: la condena académica y social.

El caso entra de lleno en las llamadas flotillas y fue estudiado en el


citado proyecto Blue Book con el número de prueba W CEFP-2-4.

El análisis y conclusiones del mismo fueron de un absurdo borreguil


insospechado que insulta a la inteligencia. La indignación de los cate-
dráticos ante el informe Libro Azul (Blue Book) fue total. El lector
sacará sus propias conclusiones, como haremos en el siguiente capítu-

154
lo.

Recorte de prensa del incidente Lubbock, Texas. 1 de septiembre de 1951.

Carl Hart jr. 1951. Autor de las imágenes de Lubbock con una cámara Kodak de 35mm.

155
Capítulo 8
Consideraciones
Son tantas las cosas a las que la ciencia se ha cerrado
por estar fuera de la comprensión humana que,
de no haber sido así, estaríamos mucho más evolucionados.
Ramón Navía-Osorio

En junio de 1947 Kenneth Arnold, piloto privado de Boise, Estado de


Idaho, USA, se topó con 9 objetos de forma angular/discoidal (que no
platillos volantes) volando sobre el cielo de Washington de un modo
espectacular: rebotaban en el aire como una piedra plana (o platillo)
“haciendo la rana” en un estanque. Algunos investigadores y
comentaristas quieren ver en esos objetos los Northrop XB-35/YB-35,
las lentas <<alas voladoras>> (735 Km/h. Vel. Máx.) de la USAF pero,
por la gran velocidad y sobre todo por el <<peculiar>> vuelo de los
OVNI, parece muy poco probable esta explicación; sobre todo si
consideramos la descripción del piloto: “tenían forma de media luna,
oval delante y convexa en la parte trasera; sumamente brillantes, con
vuelo errático, como la cola de una cometa china y con una "tremenda
velocidad”. Aquellos OVNI también podrían ser Biosférica, destaca su
vuelo saltarin, rapidéz y formación. De ser así, la Biosférica y no los
“tripulantes” darían inicio a la era de la ovnilogía moderna.

1-Northrop XB-35/YB-35 (Ala voladora). 2- Los OVNI dibujados por el piloto.

Tengamos presente que no fue hasta Octubre de 1947 (4 meses


después del incidente Kenneth) que el YB-35 realizó el primer vuelo
(oficial) con los ocho turboreactores ya incorporados para llegar a
esos 735 Kmh. El modelo A-2 Call Air pilotado por Kenneth alcanzaba
240 Kmh. La diferencia de velocidad, unos 500 km/h, no tiene nada
de extraordinaria en un medio aéreo. A raíz de su encuentro el piloto
se convirtió en el primer ufólogo del fenómeno OVNI, que nacío con
su avistamiento. ¿Se confundió Kenneth con nueve YB35? No lo creo…

156
Pero los constantes testimionios fundan sospecha que objetos muy
parecidos siguen surcando la atmósfera en el presente.
Mediodía de Noviembre de 2015. Dos policías de Tarragona observan
atónitos en el cielo, desde su coche patrulla, la aparición de un objeto
negro con forma angular. El agente lo comparó con una mantarraya,
como una punta de flecha romboidal, que se desplazaba desde el este
al oeste a una velocidad moderada, que calculó en algo más de 100
kmh. Según me comentó. En un principio, aplicando el raciocinio, los
agentes pensaron que se trataba de algún sofisticado drone, pero
tanto su desplazamiento recto y uniforme, como su silencio y los
entre 7 y 10 metros de envergadura que calcularon medía el objeto,
descartaron esta posibilidad. Pudieron observarlo cruzar la población
de Cambrils en un tránsito de aproximadamente un minuto. En un
principio sospechó que pudiera tratarse de maniobras militares y que
algún bombardero B-2 estuviera por allí, pero la nítida visión del
objeto le hizo descartar definitivamente esta posibilidad. El agente
tenía notables conocimientos militares y armamentísticos.
En el fenómeno OVNI la biología espacial atmosférica cuenta con aval
sociológico suficiente para considerarla con atención. Que el lector
evalúe la credibilidad que le ofrecen los testimonios, incluido el mio.
La presencia habitual de Biosférica en el firmamento nocturno y la
carrera espacial, amén de millones de testigos de manifestaciones
OVNI, reafirma la contundencia con que se muestra ante personas de
toda clase social y cultural, desmarcándose del sector de las creencias.
Como le ocurre a la gallina o a un pescado la Biosférica no está sujeta
a creencias y aparece sorprendiendo testigos que la interpretan de un
modo u otro, en nuestra época como naves no humanas tripuladas, a
causa de su naturaleza celeste.
En el pasado seguramente dieron lugar a exageraciones místicas y
religiosas y hoy todavía ocurre lo mismo. Durante los últimos siglos
los astrónomos y científicos que se toparon con sus apariciones dejan
un manifiesto histórico y un registro siniestro de cómo la propia
ciencia ha enfrentado el fenómeno. Con exclusión y condena.
El sensacionalismo amarillista de los vendedores de humo, por una
parte, y el escepticismo rancio de los investigadores tibios, por la otra,
pretenden restar credibilidad y seriedad al fOVNI, mientras la
oportunidad de observar algo verdaderamente increíble, revelador y
digno de presentarse al mundo ha estado siempre ahí, en cualquier
cielo despejado, en cada noche, al alcance de sus ojos. Frente a sus
narices. Y la mayoría no lo ha visto. Algunos sí. Otros lo niegan…

157
Los negacionistas jamás conocen el universo de los no identificados,
ellos optaron por fantasear, ridiculizar, criticar y desprestigiar desde
sendas sillas frente a sus ordenadores. Y el fenómeno OVNI,
esperando a que el ser humano alze la mirada al único lugar en que se
manifiesta <<repetidamente>> cada día: el cielo.
Desde primavera de 2011 cuento en mi haber con más de 2.000 horas
de observación celeste. Centanares de avistamientos. Ahí están los
OVNI, en un firmamento extendido sobre miles de millones de ojos
clavados en pantallas de ordenador, televisión o teléfonos móviles.
Las Ciencias y Paraciencias clamando unificación para obervar el
Universo con perspectiva, a la luz de todo el saber humano. Y la
Biosférica, de forma contundente, indicando que todo ello no sólo es
posible, sino que está ocurriendo ahora y congrega atemporalmente
vanguardia científica y enigmas de la historia. ¡Fort está vivo!
Estudiamos una faceta de la biología muy poco explorada, que podría
devenir en una insospechada evolución del conocimiento humano
durante las próximas décadas. Conseguiremos, andando el tiempo,
una Ciencia honesta y los charlatanes (de ambos bandos) quedarán
rezagados buscando gnomos en la sombra.
Prescindiremos de esa académica erudición capaz de resolver un
OVNI como rayo en bola y también de los ilusos que ven nodrizas en
nubes lenticulares o reptilianos en presentadores de televisión.
Claro que un error de percepción lo tiene cualquiera y un testigo se
puede equivocar. Pero cuando se trata de una de las personas más
cualificadas y expertas del mundo, amén de contar con una
reconocida credibilidad e intachable trayectoria, el aspecto cobra
mayor relevancia. Veamos a quién me refiero.
El 12 de diciembre de 2011 el reconocido autor turolense Javier
Sierra se encontraba en Shanghai reunido con sus editoras chinas y su
esposa cuando observó asombrado una masa luminosa verde y
estática flotando en el firmamento, cerca de la luna llena106.
Javier lo describió como “un arañazo en la negrura de la noche; una
masa de luz, que tras permanecer inmóvil unos minutos comenzó a
moverse con una especie de aleteo”. El escritor publicaba en su twiter:
“Una noche como esta de 2011 fotografié esta extraña <<medusa
volante>> en los cielos de Shangai. Sigo sin saber qué es”. El
avistamiento también fue presenciado por las editoras y su esposa.

106 Ver “Enlaces de interés sobre la Biosférica”. Página 181.

158
Fotografía del <<OVNI Medusa>> de Shangai. 12 de diciembre 2011. Javier Sierra.

Sierra es un minucioso autor de notable apertura mental. Tal vez, por


eso, no tuvo rubor en expresar públicamente su testimonio.
Una anomalía peculiar y de aspecto muy sugerente fue capturada por
el blogger Harry Perton en Ámsterdam, capital de los países bajos,
cuando fotografiaba la tormenta de Groningen. El OVNI se hizo viral y
creo gran expectación tanto en apasionados del fenómeno OVNI como
en la comunidad científica en general.
Según relató el blogger, que se muestra escéptico a la hipótesis OVNI:
“Yo estaba tomando fotos y de repente algo brilló. Al principio pensé
que debía ser mi cámara, pero el flash no estaba activo (…) pensé que
debió ser un efecto de los rayos, pero ya en casa vi algo extraño en una
de las fotos que parecía un OVNI. En lo personal no soy un creyente de
los UFO, creo que probablemente se trata de algo meteorológico”.

Harry Perton. Ámsterdam.

159
Ampliación del objeto. Harry Perton.

Telescopio Subaru, Mauna Kea. Hawai. 22 de junio 2011. Ichi Tanaka,


astrónomo del Subaru, avistó, con otros observadores, en la cima de
Mauna Kea, un gran halo atmosférico luminoso que se expandió en el
cielo por un espacio de 5 minutos, capturando el evento en vídeo con
la cámara nocturna del Subaru y la webcam NNW de CFHT. Tanaka
declaró: “No tenemos la más mínima idea sobre la naturaleza del
fenómeno. Por la ubicación del evento y la comprobación con las dos
cámaras el halo debía de ser enorme” (cientos de kilómetros).

Subaru y webcam CFHT.

Prácticamente no trascendió al público, pero fue razón de profundos


debates y argumentos en los foros de APOD, CFHT y distintos blogs de
lengua inglesa. Hasta la fecha no existe una explicación balística,
meteorológica, geológica o física que se sostenga y su naturaleza sigue
siendo un misterio. Yo lo incluyo aquí como una anomalía atmosférica
destacable y de difícil resolución ¿puede tener relación con alguna
manifestación Biosférica? Sinceramente, lo desconozco. Poca gente
supo del fenómeno y pronto se hundió en internet quedando en el
olvido. Se puede ver una mejor edición del evento en el canal Dani
Dacoria (posiblemente el único que lo cubrió) con el título
<<Espectacular fenómeno atmosférico CFHT Subaru>>.

160
Satélites y Biosférica
Durante años he sostenido que la presencia de Biosférica es
fácilmente comprobable en cualquier noche despejada. Sus maniobras
irregulares, haciendo zigzag, frenando, acelerando, deteniéndose y
produciendo manifestaciones lumínicas espectaculares, no son menos
llamativas que las citadas uniones en pareja (gemelos) o la ingente
cantidad de flotillas que han sido grabadas. Existen filmaciones donde
los OVNI efectúan cambios bruscos de rumbo borrando toda duda,
diferenciando claramente la Biosférica del tránsito atmosférico de
satélites. Sin embargo, a pesar de lo anterior, existen voces que
asocian estas observaciones a los satélites resolviendo el misterio de
un carpetazo. Veamos por qué se trata de fenómenos distintos.

Gráfica orbital de satélites artificiales.

Desde 1957 hasta hoy se han lanzado más de 6000 satélites al


espacio. Existen unas 30 órbitas diferentes y cantidad de modelos
según su función.
En el estudio de la Biosférica nos centramos en los satélites que se
mueven en la órbitas LEO y MEO, que son los más visibles desde la
superficie y podrían llevarnos a confusión, especialmente los
Iridium.
El primer satélite de la historia fue el Sputnik 1, puesto en órbita el 4
de octubre de 1957. En nuestro siglo el número de estos ingenios en
la atmósfera terrestre, alrededor de 1.200(!) junto con toda la basura
espacial que flota en la atmósfera es aberrante, bestial y estremece.

161
Sus aplicaciones van desde estudios de estructuras geológicas o del
relieve, hasta control de urbanismo; detección y diagnóstico de
impactos terrestres y marítimos; seguimiento de la actividad
volcánica, riesgo de incendios o inundaciones; telecomunicaciones:
telefonía, radiofrecuencia o televisión; aplicaciones militares
armamentísticas y tecnológicas o gubernamentales; elaboración de
mapas de riesgo migratorios, agrícolas, de ocupación de suelo;
análisis de evolución temporal en superficies; búsqueda de
explotaciones minerales; cartografía de la clorofila del océano;
geografía física o general y para estudiar la Meteorologia terrestre.
La órbita LEO (Low Earth Orbit) u Órbita Terrestre Baja es polar y
contiene la mayoría de satélites que ocasionalmente son perceptibles
por el ojo humano y que se encuentran entre los 600 y los 1600
kilómetros de altura. La altitud máxima es de 2000 km y la mínima de
200 km sobre la superficie. Destacan las constelaciones Iridium: 66
satélites colocados en 6 constelaciones de 11, situados en 6 órbitas
LEO. Estos Iridium emiten potentes reflejos solares; en la web
Heavens Above podemos acceder a un control minucioso de su paso y
de los llamados “destellos iridium”.
Por otra parte, los proyectos HALE, generalmente llevados a cabo con
globos o plataformas muy ligeras, se mantienen <<inmóviles>> a una
altitud de 20 km aproximadamente y no se desplazan por la
atmósfera. Por lo que están descartados en nuestra observación.
La órbita MEO (Medium Earth Orbit) u órbita terrestre media, entre
10.000 y 20.000 kilómetros de altura, alberga muy pocos satélites, en
general los utilizados para el posicionamiento GPS, pero dada su
altura es muy difícil que puedan apreciarse desde la superficie, acaso
con telescopios o visores infrarrojo, pero no a ojo desnudo.
La órbita denominada HEO (Heliptic Earth Orbit) u órbita terrestre
elíptica se encuentra por encima de la órbita geosíncrona de 35.786
kilómetros; sus satélites quedan fuera de nuestra observación.
La órbita GEO (Geoestationary Earth Orbit) u órbita terrestre
geoestacionaria se encuentra a una distancia media de 36.000 km
sobre el ecuador terrestre, siendo muchos de sus satélites del tamaño
de un folio, es decir, imperceptibles. De ser visibles, aparecerían como
un punto inmóvil y lo mismo ocurre en la órbita geosíncrona.
Para contrastar el paso de satélites con el de Biosférica podemos
emplear el software “Orbitron”, que refleja en tiempo real su tráfico
en la atmósfera. Al mismo tiempo, revisamos las bases de datos que
ofrece a diario y en tiempo real Heavens Above. Mientras que Orbitrón
nos ofrece un mapa de ruta instantáneo, en Heaves Above podemos

162
verificar la magnitud aparente del objeto, comprobando que en su
mayoría aparecen demasiado tenues y difíciles de observar, con
magnitudes que oscilan desde máximos de 2.5 hasta mínimos de 5.
Estos valores están rozando la invisibilidad al ojo humano, que se
encuentra en el 6 de la escala de magnitud que la astronomía heredó
de Norman Pogson. Las manifestaciones que asocio a la Biosférica son
notablemente llamativas y con magnitudes de brillo mucho mayores.
Objetivamente, no todos los satélites están documentados para su
seguimiento: sectores privados, militares, etc; por lo que no podemos
rastrear con absoluta precisión su presencia en la atmósfera. La
comprobación es complicada; es una ardua labor de rastreo y
contraste, pero necesaria a la hora de discernir lo que apreciamos en
nuestros cielos: si se trata de manifestaciones de OVNIs o de satélites
convencionales. Al margen, siempre, de los fenómenos atmosféricos
naturales documentados y conocidos en meteorología.
Las recientes observaciones celestes hasta el momento de escribir
estas líneas han sido las más complejas que he llevado a cabo. Nunca
había contrastado el tráfico satelital con la intensidad y control de las
últimas noches. Es una labor enorme, insisto. Pero ha sido un ejercicio
noble y agradecido que me ha compensado por sus reveladores
resultados: existe un número de satélites que hasta la fecha hemos
podido confundir con Biosférica. En especial los que componen las
constelaciones Iridium. Lo admito sin rubor. Desconozco en qué
porcentaje, pero aproximadamente un 25% de nuestras
observaciones podrían explicarse con el paso de los satélites que
orbitan la franja LEO. Sin embargo, existe una mayoría de
manifestaciones OVNI en la alta atmósfera que no son satélites: no se
desplazan en línea recta, hacen cambios drásticos de rumbo, de uno
en uno, en parejas, en flotillas. Parpadean, con una intermitencia muy
llamativa y peculiar y no como lo hace un destello iridium. Son,
definitivamente, otra cosa. Algo acientífico, pero inteligente,
interactivo, organizado, vivo, presente, observable y real.
Quien permanezca firme al pensamiento racional y escéptico restando
importancia a la observación de campo, resolviendo el asunto como
que “sólo” son satélites, debería reflexionar sobre la casuística
presentada en este libro, ya sea de las colecciones forteanas o en el
artículo <<científico y gráfico>> publicado por Jose. A. Bonilla, del
Observatorio de Zacatecas (pág. 45): Cuatrocientos cuarenta y siete
OVNIs amorfos e inteligentes que por su descripción y aspecto
parecen gigantescos taxones biológicos desconocidos, cruzando
frente al disco solar. Y esto, en dos días de observación astronómica.
Ocurrió en 1883: Setenta y cuatro años antes de lanzar y poner en
órbita el Sputnik 1, el primer satélite del planeta.

163
En la imagen, señalado uno de los 447 OVNIs observados por Bonilla en el Observatorio
de Zacatecas. Fotografía original. 12 y 13 de agosto de 1883, L’Astronomie (1885-347).


Para concluir este informe solicité la colaboración de reconocidos
expertos y amigos cuyo apoyo altruista ha sido fundamental en el
desarrollo y divulgación de mis estudios. Por ejemplo, Javier Resines,
desde el ámbito criptozoológico, encuentra coherencia en la teoría y
considera la posibilidad real de presencia de Biosférica, centrándose
en su posible hábitat y localización.
Álvaro Martín, reflexiona sobre la pieza clave que supone la Biosférica
en el estudio de los no identificados, donde el autor madrileño se
desenvuelve con notable solvencia como divulgador.
Veamos qué nos proponen.
Por Javier Resines
¿EXISTEN SELVAS ATMOSFÉRICAS SOBRE NUESTRAS CABEZAS?

164
La biología espacial atmosférica es una parte de la Biología aún por
estudiar. Estamos dando los primeros pasos hacia su conocimiento y,
como no podría ser de otra manera, queda casi todo por hacer.
Entre otros muchos aspectos, hay que determinar qué formas de vida
pertenecerían a esta nueva categoría, establecer una clasificación de
las mismas, estudiar su comportamiento y, por supuesto, detectar su
hábitat.
La biosférica (1) es un fenómeno probablemente universal. Hemos
sido testigos de la presencia de animales atmosféricos cerca del Sol,
en ruta a su paso por los alrededores de la Luna o acompañando a
buena parte de nuestras misiones espaciales. Estas criaturas tal vez se
vean atraídas por el magnetismo planetario o utilicen esta o cualquier
otra fuente de energía como modo de alimentarse o incluso como
medio de locomoción.
Selvas atmosféricas
Lo cierto es que los animales atmosféricos nos han acompañado
desde hace décadas, tanto en forma de crónicas apegadas a la
realidad, fruto de encuentros con lo desconocido, como formando
parte de nuestra mejor literatura de ciencia ficción. Una de sus
primeras apariciones en este género podemos encontrarla en un
divertido relato de Artur Conan Doyle —titulado “El horror de las
alturas”— que el escritor inglés publicó en 1913.
En él imagina la existencia de “selvas” llenas de vida en nuestra
atmósfera, pobladas por medusas ingrávidas y frágiles de diferentes
tamaños, serpientes vaporosas de nueve metros de largo o enormes y
hostiles manchas gelatinosas purpúreas capaces de acabar con la vida
de un hombre. Todo un nuevo mundo por descubrir, sin duda.
El visionario escritor también se pregunta cómo todo ese extraño
mundo ha podido pasar desapercibido hasta ahora, estableciendo una
inteligente comparación para explicarlo que nos sirve para entender
el asunto en nuestra época actual, un siglo después: “un visitante ajeno
a nuestro planeta podría realizar mil descensos en éste sin ver jamás un
tigre. Sin embargo, los tigres existen, y si ese visitante descendiera en el
interior de una selva, quizá fuese devorado por ellos. Pues bien: en las
regiones superiores del aire existen selvas y habitan en ellas cosas
peores que los tigres. Yo creo que se llegará, andando el tiempo, a
trazar mapas exactos de esas selvas y junglas”.
No puedo estar más de acuerdo con las palabras de Conan Doyle.
Llegará un momento —esperemos que cercano— en el que las capas
más altas de nuestra atmósfera sean exploradas convenientemente y
nos deparen increíbles sorpresas en forma de nueva vida, aunque

165
confiemos en que no tengan un comportamiento hostil, como los que
aparecían en su relato.
La biosférica es seguramente un fenómeno universal, como ya he
apuntado. Circunscrito a su presencia en la Tierra, podemos entrever
que su distribución es desigual y atiende a unos patrones que
empezamos a esbozar. Es precisamente esta posible presencia en
nuestro planeta la que me parece más interesante (sin desatender su
cualidad universal) puesto que es la más fácil de estudiar debido al
elevado número de casos que se han producido a lo largo de los siglos.
Seguramente existirán criaturas migrantes y otras ancladas a un
hábitat, como es el caso del entorno terrestre que —sin duda— será
el primero y más sencillo de abordar y estudiar. Incluso dentro del
ámbito planetario, posiblemente descubriremos nueva vida nómada y
nuevos animales de costumbres sedentarias, aunque también es
posible que su comportamiento nada tenga que ver con los
estereotipos a los que estamos acostumbrados hasta ahora en
biología.
Por otro lado, nos encontramos ante un fenómeno que podemos
observar a simple vista o con la ayuda de unos prismáticos o un
telescopio, algo al alcance de cualquiera. Y es gracias a este aspecto
más cercano a lo cotidiano, por el cual la biosférica se vuelve más
tangible, más posible y más atractiva para público e investigadores.
La biosférica muestra ciertas pautas básicas que han podido ser
detectadas en la investigación de los casos históricos y actuales: una
es su singular biodiversidad, otra es la presencia de estos seres de
modo casi constante en determinadas zonas y la última —y que se
relaciona ineludiblemente con ésta— es la repetición del fenómeno.
La presencia de estas criaturas no es un hecho aislado o azaroso. Su
detección es repetitiva y parece estar ligada a lugares concretos,
probablemente a esas selvas a las que se refería Doyle y cuyo nombre
he tomado prestado.
Estas escurridizas bestias atmosféricas aparecen en zonas alejadas de
rutas aéreas comerciales, suponemos que para evitar las
perturbaciones que la aviación pueda ocasionarles o el riesgo de
colisión que entrañaría merodear por los pasillos usados por las
compañías aéreas. También se han dejado ver en los alrededores de
fuentes humanas de energía, tales como centrales hidroeléctricas (por
las que parecen sentir una particular atracción) y, en general, cerca de
cualquier gran manifestación técnica o energética realizada por el
hombre. Pero también han sido vistos con profusión en las cimas de

166
determinadas montañas, como si estuvieran tomando la energía que
muchos creen que existe en estos lugares de poder…
Biosféricos y OVNIs
En definitiva, queda muchísimo por estudiar, pero podemos
establecer una clara relación entre las zonas de mayor aparición de
biosféricos y aquellas que tradicionalmente se han considerado como
puntos calientes en cuanto a avistamientos relacionados con el
fenómeno OVNI.
Lejos de mostrarse como algo aislado y carente de conexión con un
espacio o un tiempo, el fenómeno biosférico aparece de modo
repetido y lo hace —con mayor frecuencia— en lugares concretos, en
lo que podemos llamar sus “selvas”.
Para detectar estas selvas, estos oasis de vida atmosférica
desconocida hasta ahora, vamos a utilizar varios parámetros. Uno de
ellos es, evidentemente, la ubicación de los avistamientos aéreos
compatibles con la explicación que la teoría biosférica nos ofrece. Son
datos parciales, sin duda, pues la mayoría de los reportes proceden de
países del llamado mundo occidental, aunque hemos de suponer que
la presencia de estos seres también debe darse sobre lugares de los
cinco continentes e incluso sobre los océanos, como así parecen
sugerir algunos casos estudiados.
Por otro lado, también hay que analizar, catalogar y distribuir
geográficamente las zonas en las que han sido vistos los posibles
deshechos de estos animales en tierra. Es decir, los casos en los que se
ha precipitado jalea de estrellas, cabello de ángel o como quiera que le
llamemos a esas lluvias forteanas (2) que —posiblemente— sean el
resultado de la expulsión de restos por parte de estos organismos o
incluso los restos orgánicos de sus cadáveres.
Si parte de la fauna biosférica no es sedentaria, es decir, si se traslada
siguiendo patrones migratorios en busca de alimento o mejores
condiciones ambientales, tendremos que procurarnos de mecanismos
para distinguir entre selva y ruta, aunque este problema habrá que
solventarlo más adelante. De momento, centrémonos en descubrir y
clasificar.
A pesar de ello, me tienta sobremanera utilizar del modo más
adecuado posible los trabajos realizados anteriormente por expertos
en la casuística OVNI. Aquí esbozo el posible uso de los esfuerzos de
Aimé Michel y sus seguidores para determinar rutas migratorias y
selvas atmosféricas al ayudarse de la ortotenia para estudiar el
fenómeno OVNI.

167
La teoría ortoténica, básicamente, establece que los objetos aéreos no
identificados realizan unos movimientos de desplazamiento que
forman rutas en línea recta. Trasladando a un mapa los datos
obtenidos sobre estas observaciones, se establece un entramado de
líneas que (además de proporcionarnos unas vías de movimiento más
o menos estables) convergen en determinados puntos, en los que la
densidad del tráfico inexplicado es considerablemente mayor (3).
Desde luego, sólo es una herramienta más de estudio —y
seguramente no la mejor— pero resulta sorprendente que muchos de
estos puntos de cruce que establece la ortotenia coincidan con las
zonas en las que la abundancia de biosféricos es más notable.
Criaturas desconocidas sobre nuestras cabezas
Un ejemplo de ello lo tenemos en Cataluña, donde los avistamientos
de los space critters son ciertamente coincidentes con esta presencia
histórica de no identificados en nuestra atmósfera. Los cielos
catalanes han sido (y lo son en la actualidad) testigos de la presencia
constante y repetitiva de criaturas atmosféricas.
Una de estas selvas parece encontrarse sobre la vertical de Reus,
concretamente en la zona conocida como La Floresta, foco de diversos
hechos relacionados con el misterio, tanto en lo que a OVNIs como a
otras manifestaciones paranormales se refiere (4).
Como nota al margen, hay que recordar que —en ocasiones— nos
topamos con lugares que parecen atraer hacia sí acontecimientos
singulares y misteriosos de todo tipo, como si nos halláramos ante un
punto cargado de una determinada energía que fuera la causante de
tanta extrañeza. Estos puntos, estas selvas, aparecen diseminados por
todo nuestro planeta y representan un foco donde se concentran
fenómenos anómalos de toda índole.
Pero volvamos a la posible existencia de una selva habitada por fauna
atmosférica sobre Reus. ¿Suena a locura, verdad? Bien, los hechos son
tozudos y —desde hace décadas— los biosféricos y otras rarezas se
presentan en la zona ante los atónitos ojos de decenas de testigos.
Y no solo en este punto caliente de la geografía nacional parecen
residir nuestras inteligentes y escurridizas criaturas. También en la
ruta de Girona a Zaragoza, en el área de Zamora y Ávila, en una amplia
zona comprendida entre el norte de la provincia de Huelva y el sur de
Cádiz, en la vecina Évora…
Hace seis décadas, la teoría ortoténica de Michel detectó que
determinados puntos de Cataluña o la zona de Sanlúcar (Cádiz), por
poner algunos ejemplos, eran frecuentemente visitados por OVNIs…

168
tal vez biológicos, tal vez animales que forman parte de una
biodiversidad desconocida, no catalogada aún, pero que convive con
nosotros desde siempre.
Queda mucho trabajo por delante, sin duda. El estudio de esta
peculiar fauna no ha hecho más que comenzar, a pesar de estar
presente en nuestra atmósfera desde tiempos inmemoriales. La
detección de sus nichos biológicos será, con toda seguridad, un
importante paso adelante para avanzar en su conocimiento. Después
vendrá su catalogación, el estudio de su comportamiento, sus ciclos
vitales,… en definitiva, todo un nuevo y fascinante universo biológico
por descubrir.
Notas:
(1) Biosférica es el acrónimo de biología espacial atmosférica propuesto por el
investigador español Daniel Ransanz, autor de “Puzzle” (2014) y “Biosférica” (2016)
(2) Nombre genérico de las lluvias insólitas de todo tipo de materiales —
biológicos o no— dado en honor de Charles Fort, pionero en la divulgación de estas
anomalías.
(3) Para conocer más en profundidad la teoría ortoténica, recomendamos leer
“Los misteriosos platillos volantes”, escrito por Aimé Michel ((Pomaire, 1964)
(4) Los extraños fenómenos que se producen en esta zona están recogidos en el
reportaje “Tarragona, Ovnis y anomalías en La Floresta”, de Daniel Ransanz.
https://www.youtube.com/watch?v=ZRoU6h0IVek

Por Álvaro Martín


BIOSFÉRICA: LA PIEZA QUE NOS FALTABA
Recuerdo que hace unos años pasé por la maravillosa localidad
portuguesa de Évora, que posee un precioso patrimonio antiguo e
incluso un crómlech prehistórico en el que se puede sentir el poder de
nuestros ancestros. Pues bien, como suelo hacer antes de mis visitas,
consulté qué fenómenos anómalos habían tenido lugar en la zona y di
enseguida con el incidente de 1959, calificado por algunos como
“OVNI”, pero que por sus características —Daniel Ransanz lo cuenta
entre las páginas de este libro— a mí no me encajaba en la común
asociación que se da a este fenómeno con algo mecánico y artificial.
Por aquel entonces yo no conocía la Biosférica.
Cuando supe sobre todo esto gracias a Miguel Ángel Fernández y su
programa La Tarde en Libertad —en el que tuve la suerte de
colaborar— el tema me impactó mucho porque estaba dándome las
claves de una porción importante del fenómeno OVNI, ya que con los
“platillos volantes” no teníamos suficiente aquellos a los que nos gusta
rascar en la superficie, y no nos contentamos con lo que nos cuentan

169
sino que nos hacemos constantemente preguntas, y cuanto más
sabemos, más interrogantes nos surgen. La hipótesis de que pueda
haber seres vivos en la atmósfera, ya no de la Tierra sino de muchos
otros mundos e incluso de algunas estrellas (véase enanas marrones),
explicaría muchos avistamientos raros en los que el comportamiento
de la “nave” sería más parecido al de un curioso mono macaco que
nos acecha en algún lugar turístico en busca de algún obsequio por
parte del viandante. Movimientos inteligentes y formas imposibles
por parte de los no identificados nos estaban dando una pista para
que abriéramos más nuestra mente, de por sí abierta solamente por
considerar que el fenómeno OVNI es algo real, sea lo que sea.
Efectivamente, como señala el autor, se han dado muchos errores de
percepción por parte de los testigos, los cuales con su mejor intención
han asimilado el avistamiento a sus propias creencias. De hecho no
olvidemos las luminarias que suelen pulular en los lugares famosos
por sus apariciones marianas, y que fueron interpretados como algo
divino por el pensamiento cristiano. Por otra parte, el ufólogo clásico,
el que revive una y otra vez los casos de Roswell o de Kenneth Arnold,
es más dado a pensar que lo que se muestra en el cielo es una nave
espacial, acaso de una civilización extraterrestre. Y posiblemente ni el
cristiano ni el ufólogo cambien sus posturas fácilmente. Yo, por mi
parte, debo reconocer que el fenómeno ovni me resulta tan
apasionante como desquiciante y absurdo, y tengo con él una relación
de amor/odio bastante curiosa.
A veces me gusta jugar con la posibilidad de que realmente, como
especie inteligente y desarrollada, seamos únicos en el universo (en
este universo), constituyendo el milagro dentro de la carambola de la
vida más compleja. Una vida que no tengo duda de que ha sido
sembrada por doquier en lo que se denomina panspermia. Basta con
un meteorito cargado de esa “sopa primigenia”, lleno de
microorganismos que aterrizarían en diversos cuerpos celestes en un
viaje de miles de años luz, y los cuales poco a poco irían
evolucionando en tierra, mar… y atmósfera. Pero ¿quién creó esa
vida? Esto lo dejamos para otros foros.
En fin, “la vida se abre camino”, como decía el doctor Ian Malcolm en
Jurassic Park (1993), y es que podemos encontrar vida en todas
partes, aunque sea muy simple, o al menos diminuta porque ¿qué
entendemos por “simple”? Pongamos un ejemplo que es bastante
curioso. Los tardígrados, también llamados osos de agua, son
microorganismos invertebrados que miden medio milímetro y solo se
pueden apreciar con un microscopio. Pero al mirar por la lente,
¡sorpresa! vemos un auténtico animalillo con un cuerpo definido,
cabeza, ocho patas y un aspecto algo perturbador que podríamos

170
considerar propio de una película de terror espacial: La invasión de
los tardígrados del Planeta X. Estoy seguro de que el avezado lector
estará buscando una imagen de estos bichejos. Pero su aspecto no es
lo que más llama la atención, sino más bien su capacidad de
supervivencia en entornos extremos. Estos seres catalogados como
arácnidos suelen habitar en líquenes y musgos, rodeados de un
entorno húmedo, y carecen de sistemas circulatorio y respiratorio,
por lo que se alimentan directamente extrayendo el contenido celular
que está a su alrededor. En 2007 la Agencia Espacial Europea envió a
estos temibles extremófilos de viaje al espacio, comprobando que
resistían la radiación UV, los rayos cósmicos y la falta de oxígeno. No
solo eso, sino que durante la travesía pudieron reproducirse sin
problemas. Los datos sobre la resistencia de los tardígrados, si bien
no es momento de exponerlos pormenorizadamente, podemos decir
que sorprenden a la par que asustan. Se trata de formas de vida que
pueden sobrevivir durante más de 100 años, incluso hay quien dice
que son inmortales, pues pueden “apagarse” a su antojo si el entorno
se vuelve muy hostil, entrando en criptobiosis, un estado de
animación suspendida en el que pueden permanecer hasta 4 años. Si
esto existe y está estudiado a nivel superficial ¿por qué no a nivel
atmosférico?
Volviendo a lo mundano, estaba en el estudio de radio cuando pude
conocer por primera vez el tema que se trata en este libro, y debo
reconocer que al principio me pareció muy arriesgado, casi de ciencia
ficción, pero conforme iba asimilándolo y tratando de imaginar estas
formas de vida me resultó del todo coherente, aunque no salgamos
por ahora del campo de la hipótesis. Me ayudó mucho conocer a
Daniel y ver en él a una persona totalmente cabal, minuciosa y
ciertamente escéptica, pero con ese escepticismo sano que debe
caracterizar al comunicador en el mundo del misterio. Que quede
claro que estamos ante las primeras publicaciones sobre biología
espacial atmosférica en habla hispana, algo que espero dará mucho
que hablar en el futuro, reconociendo a Daniel como un pionero.
Por tanto, yo cuanto más leo sobre la Biosférica, más quiero saber. En
un desgastado cuadernillo apunto de vez en cuando algún aspecto que
me llama la atención en relación a esto, y todo gracias al bueno de
Daniel, al que ya ansío entrevistar para desgajar el contenido del libro
ya que surgen muchas preguntas cuando uno reflexiona un poco. Es,
por tanto, una teoría arriesgada pero que merece la pena ser tenida
en cuenta, ya no por nosotros los comunicadores —es lo menos que
podemos hacer— sino también por la ciencia. Me consta que ya hay
algunos biólogos, astrónomos, etc., que se dejan seducir por esta
genial locura. Solamente el soberano e implacable tiempo pondrá

171
todo en su sitio, pero poco a poco los activistas vamos abriendo
camino para que se conozca y se valore la tarea del autor, que por
supuesto nos convierte en cómplices una vez leído este libro. Así que
si te ha gustado, ¡difúndelo!


El 14 de febrero del presente año 2017, con la edición cerrada y a una
semana de publicar recibí un desconcertante correo. María, una mujer
netamente racional, me contaba que el pasado 2016, en el mes de
agosto, se encontraba en Burriana, Castellón, con su suegra Consuelo.
Acostadas sobre unas tumbonas disfrutando un cielo inyectado de
estrellas, observaron algo demasiado inquietante. El relato de María
(seudónimo) es un extracto de una entrevista telefónica que sostuve
con ella ese mismo día, la interrogué y quedé pasmado. Su testimonio
es muy rico en matices y similitudes con las denominadas Medusas
del Espacio y tuve que abrir el texto e incluir el caso, juzgue el lector:
"Dani, no salíamos de nuestro asombro. De repente, tumbada junto a mi
suegra, mientras charlábamos, vimos volar una cosa sobre nosotras; las
estrellas del cielo se distorsionaban a su paso. Algo <<gigantesco>>, a
gran velocidad. Insonoro. En sus extremos se percibía una luz muy
tenue gracias a la cual podíamos observar aquella criatura ¡Era una
medusa! ¡Una medusa <<nadando>> en el cielo! Transparente, como de
gelatina, parecía un <<paraguas>> con movimiento, como las del mar
—si eran transparentes ¿cómo pudiste verlas?, pregunté— Por esa luz
tenue, le daba algo de opacidad. Dani, era muy, muy grande y volaba
muy rápido. Jamás habíamos visto nada parecido. Mi suegra y yo
quedamos muy impactadas. Después, ya no hablamos más de ello”.

Dibujo de María sobre lo que observaron ella y su suegra en el cielo de Burriana, España.
Una masa gelatinosa y transparente, de grandísimo tamaño. Las trazas centrales
representan la distorsión que el OVNI producía sobre las estrellas del firmamento.

172
La sensación que tengo es que, si no publicara este libro, no pararían
de aparecer testimonios corroborando lo que venimos hablando
durante todo el texto. Y lo digo en base a un artículo publicado por
Francesc Gras en el Diari de Tarragona, el día 9 de febrero. La tarde
anterior, miércoles 8 de febrero, poco antes de las siete de la tarde, un
objeto volante no identificado aparecía estacionario sobre el
Santuario de Misericorida, en la vertical sur-oeste de Reus. Diferentes
vecinos de la ciudad, desde la avenida de la Salle, observaron un
llamativo OVNI muy luminoso e inmóvil. De hecho, Vicenta Quílez,
una de los principales testigos que realizó declaraciones para el Diari
de Tarragona, describía el objeto como “un círculo, muy luminoso, con
colores blancos y rojizos y con forma de Donut” —lo que sería una
suerte de esfera o cuerpo circular con oquedad o núcleo central— es
decir, la misma morfología que hemos visto durante el libro tanto en
las incidencias del SOHO como en la carrera espacial.
Como sería de espectacular la visión de Vicenta y el resto de
testimonios que alarmados avisaron a los cuerpos y fuerzas de
seguridad del estado, personándose al efecto dos patrullas de la
guardia urbana de Reus en la citada iglesia. Los agentes observaron
atónitos el OVNI y carecían de explicación: no podía ser un avión,
helicóptero o dron; se encontraba completamente inmóvil y su
luminosidad y evoluciones escapaban a nuestra aeronáutica conocida.
Tampoco podemos explicarlo con la presencia de Venus cerca del
horizonte, como se ha escrito en algunos blogs, dado que a las 7 de la
tarde comienza la puesta de Sol y a esa hora, Venus, que alcanza el
ocaso a las diez de la noche, es un diminuto punto de luz muy próximo
al cenit y demasiado lejos del horizonte oeste. El objeto se mantuvo
<<estático>> durante más de dos horas y de repente, ante los agentes
de la guardia urbana, los testigos de la avenida la Salle y cantidad de
personas viéndolo también desde el poniente reusense, se desplazó
horizontalmente hacia las montañas. Lamentablemente, ha pasado sin
pena ni gloria por la prensa, donde algunos periodistas poco sensibles
han tenido el mal gusto de mofarse del avistamiento, burlándose con
ello de todos los testigos que, si bien no tenemos cifras, podrían ser
varias decenas, o incluso pasar del centenar. De hecho, es posible, que
estemos ante el OVNI con mayor número de testigos desde el último
avistamiento masivo que ocurrió en Reus el 13 de mayo de 1969,
cuando una gigantesca bola anaranjada luminosa pudo verse tanto
desde la ciudad, con gran número de testigos en la calle Llovera, como
desde la torre de control de la ya desaparecida base aérea de Reus,
que se ubicaba junto al aeropuerto de la misma ciudad”.
Volviendo sobre la publicación del diari, los agentes declararon que
debía tratarse de “una estrella, que debido a la claridad atmosférica

173
aparecía muy brillante”, pero es que, no corresponde a la policía
determinar la naturaleza u origen de un objeto volante no
identificado. Ellos hicieron su trabajo, atendiendo a unos ciudadanos
asustados y se limitaron a ofrecer una respuesta lógica. Pero me
consta que fueron los primeros en asumir que desconocían la
naturaleza del objeto luminoso. Vicenta Quílez, por su parte, declaró
que siempre tuvo dudas acerca de los OVNIs, pero que nunca había
visto nada similar (SIC). Un asombro compartido por todos los
testigos que se encontraban con ella. Pero es que el OVNI fue visto
desde más sitios y por mucha más gente.
Además de lo anterior, escuché testimonios directos altamente
cualificados —cuya identidad debe permanecer anónima— que
aseguraron que el objeto no correspondía a nada conocido y que su
comportamiento era realmente extraño. De hecho, dada la formación
técnica de nuestra fuente hemos obtenido más detalles: Su tamaño
aparente era el de una pelota de tenis, estático, insonoro y su
luminosidad llamaba mucho la atención, pero más su altitud. Una
altura aproximada del objeto de unos 5 km, ni más ni menos. Nuestro
testigo pudo valerse de puntos de referencia. El OVNI fue visto desde
muchas calles y todo el extrarradio suroeste de la ciudad. Y no hemos
efectuado una encuesta a conciencia, pero nos consta que fue
observado por gran cantidad de vecinos y agentes de policía. Por lo
que no sabemos qué se manifestó sobre Reus, pero tenemos un objeto
estático durante dos horas que después acelera armoniosamente
hacia la horizontal, con un agujero en el centro, como un donut, de
gran luminosidad, con tonos rojos, anaranjados y blancos. Pero lo más
importante: capaz de desconcertar a civiles y profesionales. Por eso,
como decía, la sensación de los últimos días antes de publicar es que
sin no lo hago no dejarán de surgir casos que se ajustan a la
explicación Biosférica.

El ovni de Reus. Fotografía de Vicenta Quílez con su teléfono móvil.

174
Hemos tratado una rama importante del enigma más grande y
desconcertante de todos los tiempos. Pero recuerda, lector: sólo una
rama del gran árbol que supone el fOVNI. El hecho que la Biosférica y
los OVNI mecánicos compartan gran similitud siempre será razón de
confusión pero, cabe preguntarse, ¿por qué se parecen tanto? Razono.
Si el hombre ha imitado a la naturaleza para diseñar y construir sus
ingenios voladores, por ejemplo un helicóptero de una libélula o un
avión de un pájaro, no es nada descabellado pensar que civilizaciones
mucho más avanzadas podrían haberse inspirado igualmente en los
sistemas y modelos de vuelo, energía y sustentación de la Biosférica,
que es la naturaleza universal.
Esto explicaría el increíble parecido que encontramos entre los no
identificados de origen biológico y mecánico, tanto en su aspecto,
como en su extraordinaria capacidad de vuelo y maniobra, casi
idénticos, por no decir iguales.
El psicoanalista Carl Jung en 1961: "Tengo que confesar que al analizar
las manifestaciones OVNIs me surgió la idea de que su comportamiento
característico se asemeja especialmente al de determinados insectos".
Al principio del libro cité a John Cage, según él, lo que llamamos carga
eléctrica positiva sólo sería la ausencia de carga negativa, ya que
teorizaba que todo el universo se rige por esta energía única llamada
“electricidad negativa”. El increíble desplazamiento de la Biosférica y
muchos OVNIs mecánicos, así como su desconocida fuente de energía,
podría producirse en ese movimiento de una carga eléctrica negativa
hacia áreas de carga positiva, tal y como sugería Cage, generando
campos electroestáticos propios alrededor de los cuerpos, dotándolos
a su vez de un campo electromagnético y antigravedad.
Esto explicaría que los no identificados puedan cambiar de dirección
en seco, a velocidades brutales (65.000 km/h.) sin que el OVNI ni su
tripulación (caso de haberla) sean aplastados a causa de las inercias.
El año 1996, en la base aérea de Morón de la Frontera, España, apare-
ció un enorme objeto con aspecto de zepelín luminoso y se paseó a
poca altura sobre la pista ante el asombro de los militares. De repente,
una brutal e insonora aceleración seca y aquella mole se convirtió en
punto de luz en la atmósfera. Algo imposible salvo que el objeto posea
tecnología (biológica o no) antigravedad. Lo interesante es que el
sistema de vuelo, en la totalidad del fenómeno OVNI, aparenta ser el
mismo. Y este factor es de suma importancia.
Conocer su física y mecanismos significaría una revolución
tecnológica sin precedentes ¿Y si la naturaleza nos está mostrando un
modelo de energía poderosa e inagotable?

175
En ese caso habría una poderosa razón tecnológica tras su silencio: el
desarrollo de innovadores sistemas de vuelo.
Einstein dijo en una ocasión que la electricidad, el magnetismo y la
gravedad eran tres manifestaciones de una misma energía. Si es así,
da mucho que pensar. Se sabe que el propio Newton cuando formuló
su teoría de gravitación universal nunca quedó contento del
resultado, pues había cosas que no le cuadraban. Al aparecer Einstein
con su teoría general de la relatividad y el concepto de la curvatura
del espacio-tiempo los cálculos ganaron mucha precisión: pero aún
desconocemos cómo los OVNI pueden acometer esos giros y
aceleraciones bruscas a 65.000 km/h, registrando sus hazañas en los
radar primarios de los controladores aéreos.
Unos hechos que han derivado en gran cantidad de maniobras scram-
ble posiblemente causados por estos animales, que hasta el más pre-
parado de los pilotos podría interpretar como una aeronave. Al decir
de Faber-Kaiser: “Siendo esos seres pura energía, podrían brillar en la
noche y, debido a su <<piel>> externa parecida a una membrana, brilla-
rían como el aluminio lustrado durante el día”.
La interacción entre grandes cuerpos con otros menores es un clásico
en los avistamientos OVNI de todo el planeta. Quizá, estas manifesta-
ciones no requieran de una nodriza soltando naves menores al estilo
Star Wars. De ser Biosférica podría tratarse de una manifestación bio-
lógica natural. Quién sabe si ante un “parto” o desove de alguna clase.
Lo interesante sería conocer cómo atraer su atención de un modo
responsable con el planeta y la propia fauna, para estudiarlos. Bessor
hacía una analogía con el lanzamiento de una piedra en un estanque:
El agua se agita —decía— y podemos observar como los animales
acuáticos, de todos los tipos, corren asustados. Pero inmediatamente
antes de que las ondas se desvanezcan regresan al lugar del que huye-
ron e investigan curiosos.
Los diferentes hechos ocurridos en la Tierra durante las últimas dé-
cadas como explosiones atómicas, lanzamientos de misiles o cohetes
al espacio o el uso de sistemas de rebote ionosférico (H.A.A.R.P.) que
calientan y alteran precisamente esas capas, bien podrían haber ac-
tuado como la piedra en el estanque, despertando la curiosidad de
estas criaturas respecto a nuestras actividades.
Afectando dramáticamente su hábitat, factor que las obligaría a bus-
car cobijo en capas más bajas de la atmósfera, como hacen los peces
en el océano ante las perturbaciones que causa el humano en su en-
torno. Un aspecto que explicaría sus eventuales descensos y avista-
mientos.

176
La biología se parece más a la historia que a la Física. Hay que conocer
el pasado para comprender el presente. Y hay que conocerlo con un de-
talle exquisito. No existe todavía una teoría predictiva de la biología,
como tampoco hay una teoría predictiva de la historia. Los motivos son
los mismos: ambas materias son todavía demasiado complicadas para
nosotros. Pero podemos conocernos mejor conociendo otros casos. El
estudio de un único caso de vida extraterrestre, por humilde que sea,
desprovincializará a la Biología. Los biólogos sabrán por primera vez
qué otros tipos de vida son posibles107. Sagan acertó de lleno…
Actualmente, podríamos tener una inmensa colonia de estos enormes
seres, vecinos de nuestra galaxia, viviendo pacíficamente sobre noso-
tros y asustándonos (sin intención) de vez en cuando. Una preciosa y
enorme fauna cuya taxonomía sería de proporciones universales y
por ende imposible documentar. Quizá lleven en nuestro mundo mi-
llones de años o tal vez sea, como decía Faber-Kaiser, nuestro avance
industrial, tecnológico y sobre todo armamentístico el que despertó
su interés por el interior de este planeta. Indiferentemente de cómo
han llegado o cómo se han desarrollado y evolucionado en el espacio
y la atmósfera, nuestro cielo es hogar de una fauna extraterrestre y
fascinante que aún aguarda ser descubierta. ¿Lo haremos?
De estar nuestro cielo plagado de vida tendremos que reescribir los
libros de biología e incluir el universo dentro de nuestro marco de
observación y como origen de la creación del ser humano. Ello reque-
rirá largo tiempo aún. Vista la rápida oxidación de la jalea astral y la
dificultad de observación de dichos entes, el fenómeno es altamente
escurridizo, posee una acentuada “elusividad cósmica” como define el
fOVNI el destacado investigador Ignacio Darnaude Rojas-Marcos, refi-
riéndose a lo escurridizo y bizarro que se manifiesta ante nosotros.
Un fenómeno donde debemos considerar con seriedad el factor de la
biología espacial y atmosférica, dado que podría explicar —tal y como
decía Sanderson— una parte significativa de los no identificados y sus
múltiples facetas. Parece evidente, aunque no sea aceptado por la ma-
yoría —pero sí por una inmensa minoría— que sobre nosotros existe
un océano repleto de vida aún por conocer y explorar. Vida que tarde
o temprano se hará evidente siendo parte de los catálogos de biología
terrestre. Mientras tanto, si queremos estimular la duda, siempre po-
demos mirar al cielo en una noche despejada y preguntarnos qué son
esos puntos inexplicables que aparecen como estrellas a nuestros ojos
volando y dejándose ver tímidamente en el firmamento.

107 Carl E. Sagan. Cosmos, capítulo 2, Una voz en la fuga cósmica.

177
Lo recibido por el lector que llegó hasta aquí es el compendio y sínte-
sis de seis años de investigación, búsqueda y puesta en orden de mis
estudios para entender lo que parecía incomprensible.
Aquí concluye — ¡ahora sí! — una investigación que inicié con Puzzle,
con el conocimiento adquirido que el Universo es mucho más comple-
jo, rico y vivo de lo que podríamos haber imaginado. Que ya conoce-
mos algo mejor la vida extraterrestre y cómo opera la biología a esca-
la universal. Que el fOVNI está muy vivo y ahora tenemos una herra-
mienta para estudiarlo objetivamente. Y dejo por escrito, a modo pro-
fético que, algún día, la Ciencia, avalará su existencia.
Ahora otras interrogantes aguardan. Doy por cerrado este capítulo
titulado Biosférica, para seguir escribiendo la obra completa.
Sigo montando el Puzzle.
Te felicito por ser tan curioso, estimado lector y te doy las gracias por
acompañarme en esta aventura que aún nos aguarda mucho más…
Que el tiempo hable.

Daniel Ransanz

En Reus, a 1 de febrero de 2017.

178
Bibliografía

 Los grandes enigmas del cielo y la Tierra. Andreas Faber-


Kaiser y Alejandro Vignati. Ediciones Obelisco S. L. 2011.

 El Muñeco Humano. Andreas Faber-Kaiser. Ediciones y


Distribuciones Vedrá S.l. 2010.

 Puzzle, Descubriendo el Nuevo Mundo. Daniel Ransanz.


Editorial Círculo Rojo. 2014.

 Biosférica, biología espacial atmosférica (1ª edición).


Daniel Ransanz. Autoedición digital. 2016.

 El libro de los Condenados. Charles Fort, Boni. and Liveright.


Inc. 1919.

 Materia reservada. Juan José Benítez. Editorial Planeta. 1994.

 100.000 Kilómetros tras los OVNI. Juan José Benítez.


Plaza&Janes Editores. 1995.

 Aliens Ancestrales. Josep Guijarro. Editorial Planeta. 2015.

 Infiltrados. Josep Guijarro. Editorial Portusa. 1999.

 Pasaporte a Magonia. Jacques Vallee. Publ. H. Regnery Co.


1969.

 The cosmic pulse of life: Trevor James Constable. Book Tree.


2008

 Uninvited visitors; A biologist looks at UFO's. Iván Térrance


Sanderson. Cowles Education Corp. 1967.

179
Documentos de interés sobre la Biosférica

Promocionales
Booktrailer Biosférica 1º edición:
https://www.youtube.com/watch?v=QH4Qcv1WZdc

Booktrailer Biosférica 2ª edición:


https://www.youtube.com/watch?v=Bdx1v6RPTSA

Las increíbles medusas del espacio (el primer vídeo de D. Ransanz):


https://www.youtube.com/watch?v=luH7-TP1PCY

Introducción a la Biosférica (monográfico, Daniel Ransanz).


https://www.youtube.com/watch?v=etAdgJy2EHQ

Radio
Biosférica, Daniel Ransanz en “Ecos de lo Remoto” (2017):
https://www.youtube.com/watch?v=n9QTWjJI_10

Biosférica, Javier Resines en “Otros Mundos”:


https://www.youtube.com/watch?v=oiE4_zkFZso

Biosférica, Daniel Ransanz en “Misterio en Red”:


https://www.youtube.com/watch?v=UaTj2o1lhto

Biosférica, Daniel Ransanz en “Nit de Misteris”:


https://www.youtube.com/watch?v=FuMazu50Kno

Biosférica, Daniel Ransanz en “El Secreto de la Caverna”:


https://www.youtube.com/watch?v=j7C9ogv8iYM

Biosférica, Daniel Ransanz en “La Tarde en Libertad”


https://www.youtube.com/watch?v=SfehV0PKeTg

Biosférica, Daniel Ransanz (segunda entrevista) en “La Tarde en Libertad”:


https://www.youtube.com/watch?v=2I3VMBo7PW4

Documentos de vídeo
Captura de la I.S.S. (2016) de diferentes manifestaciones de Biosférica en un mismo
plano: https://www.youtube.com/watch?v=yBkpYN0Qgic

Trevor James Constable explica el Incidente Tether (subtítulos en español), diferentes


filmaciones, rods, orbes y un <<interesante análisis gráfico>> del Tehter Incident:
https://www.youtube.com/watch?v=N0vmCtnuwKs

El incidente Tether, NASA vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=Q2DVeil21gc

OVNI medusa “Orbiter”: https://www.youtube.com/watch?v=hEpAt1GHK20

OVNI biológico, I.S.S. NASA: https://www.youtube.com/watch?v=YwAEQ4te6KY

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OVNI biológico, México: https://www.youtube.com/watch?v=KQxalsA14l0

Javier Sierra cuenta en el programa Cuarto Milenio el extraño OVNI que observó en
China y que llamó “medusa voladora”: http://www.cuatro.com/cuarto-
milenio/programas/Objeto-identificado-cielo-Shanghai_2_1340880003.html

Medusa del espacio (bioluminiscente) frente al disco lunar. Por The Crow 777:
https://www.youtube.com/watch?v=BE28V7O4DM8

Flotilla OVNI en Cuautla, México (pág. 51. Año/Cero):


https://www.youtube.com/watch?v=gvVJnoJWW0k

OVNI sobre Reus, España. Grabado por el autor el 13-8-2016 (Dani Dacoria):
https://www.youtube.com/watch?v=a_ZPfB-hUss

OVNI sobre Reus, España. Grabado por el autor el 30-5-2016 (Año/Cero):


https://www.youtube.com/watch?v=mCktDODLT4A

La forma de las medusas espaciales (VídeoBlog Dacoria, Daniel Ransanz)


https://www.youtube.com/watch?v=bpDnDcAg70o

Biosférica grabada desde la superficie por Javier Duende, (Mundoinfrarrojo. Alicante,


España): https://www.youtube.com/watch?v=pXCwwTtv4FI

Biosférica grabada (HD) desde la superficie por UFO Lou, (Melbourne, Australia):
https://www.youtube.com/watch?v=e8IqQX5eE6M

Biosférica grabada por UFO Lou, el objeto cambia drásticamente de rumbo:


https://www.youtube.com/watch?v=BHQ7ph7xcnw

Otra grabación de UFO Lou, objeto frenando, haciendo estacionario y acelerando a


90º en rumbo opuesto: https://www.youtube.com/watch?v=gzKml3Nvd3k

Biosférica grabada por UFO Lou, OVNI gigantesco y traslúcido en la atmósfera:


https://www.youtube.com/watch?v=-h_X9XhAxJU

Biosférica, objeto solitario y flotilla atmosférica a gran velocidad. MUFON:


https://www.youtube.com/watch?v=wwSw-AbCs6Q

Telescopio Subaru. Espectacular burbuja atmosférica (pág. 159, Dani Dacoria):


https://www.youtube.com/watch?v=WYf_gJUoItQ

Observatorio de Miami (pág. 132). Grabación de un espectacular OVNI frente al disco


lunar: https://www.youtube.com/watch?v=DFC5cYNjN6w

NASA, grabación del OVNI biológico junto al astronauta Chris Cassidy (pág. 121, 122):
https://www.youtube.com/watch?v=TUptK-h0W9c

NASA, compilación de distintas anomalías de Biosférica en la carrera espacial:


https://www.youtube.com/watch?v=TUptK-h0W9c

Trevor James Constable: https://www.youtube.com/watch?v=eBck494b4Pg

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Prensa

The Astrophysical Journal. La Ciencia académica acepta la alta probabilidad de


existencia de Biosférica: https://arxiv.org/pdf/1611.09074v1.pdf

El artículo anterior (criaturas atmosféricas) comentado por José Manuel Nieves en su


blog: http://abcblogs.abc.es/nieves/public/post/criaturas-atmosfericas-el-otro-tipo-
de-vida-extraterrestre-17193.asp/

Blog del Doctor Karl Shuker’s, artículo sobre Biosférica (inglés):


http://karlshuker.blogspot.com.es/2011/12/sky-beasts-not-space-craft-
unmasking.html

Blog de Criptozoología en España, Javier Resines:


http://criptozoologos.blogspot.com.es/

El Libro de los Condenados, Charles Hoy Fort. Versión digital gratuita:


http://www.mediafire.com/file/lgk1vbdvh2kzcd3/El+libro+de+los+condenados%2
C+de+Charles+Fort.pdf

Capítulo “Las medusas del espacio”. Andreas Faber-Kaiser y Alejandro Vignati:


http://signosenelcielo.blogspot.com.es/2008/11/medusas-del-espacio.html

Fauna acuática invisible y bioluminiscente


Sea sapphire, un animal acuático bioluminiscente e invisible (pág. 22). Un buen símil
para comprender la Biosférica: https://www.youtube.com/watch?v=26kus22RaTo

Excelente y breve documental sobre las formas de vida bioluminiscentes más


asombrosas del lecho oceánico: https://www.youtube.com/watch?v=saNgbeEe9Tc

La espectacular y extraña medusa Ctenophore mertensia ovum:


https://www.youtube.com/watch?v=bW3sqB7RTIc

Enlaces a software astronómico de interés

Orbitrón, tráfico satelital en directo, link de descarga:


http://orbitron.software.informer.com/download/?cf6d1e

Heavens Above, control y datos técnicos de satélites, I.S.S. y otros dispositivos o


cuerpos celestes, planetas, cometas, etc.: http://heavens-above.com/

Planetario astronómico de alta calidad, gratuito: http://stellarium.org/es/

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