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En un mundo tan dinámico y tan cambiante como el que actualmente vivimos quizás producto

de la tecnología entre otros motivos, se ha vuelto tan materialista; que se ha ido olvidando o
dejando de lado aspectos importantes en el humano, como por ejemplo las normas o valores
sociales que permiten la convivencia, la armonía entre los miembros de una sociedad. El ser
humano está permanentemente abierto a nuevas cosas; a lo que no conoce, a lo que no
entiende por falta de conocimiento y a lo que piensa que está mal, aunque no sabría decir por
qué. En este aspecto es entonces importante la existencia de una ciencia, que se dedique al
estudio de los valores.

La axiología, como una rama dentro de la filosofía, es la ciencia que se dedica al estudio de los
valores; ya sean valores morales, sociales, éticos, u otros. La llamada axiología o “teoría de los
valores” no se limita a utilizarlos como concepto, sino que reflexiona sobre la naturaleza y
pertinencia de los mismos, sin reducirse a juicios de valor o preferencias estimativas del todo
subjetivas.

La teoría pura de los valores, mejor conocida como axiología, trata los valores en cuanto tales,
como entidades objetivas, que son razonables como normas de práctica y no obedecen al solo
capricho personal. Para unos, el valor depende de los sentimientos de agrado o desagrado, del
hecho de ser o no deseados, de las decisiones individuales o colectivas, pero en ambos casos
son subjetivos; otros, en cambio, piensan que lo único que hace el hombre frente al valor es
reconocerlo, como es el caso de los Derechos Humanos que, a su vez, se convierten en preceptos
de estricto y riguroso cumplimiento universal por el hecho de valer para todos. ¿Por qué?
Básicamente porque es precisamente la filosofía desde este aspecto la que a través de su
profundidad está capacitada para enseñarnos que es lo que realmente vale la pena valorar;
dejando un poco de lado todos aquellos objetos que creemos que nos llenan la vida y nos hacen
felices, y prestando más atención a aquellas personas y momentos que realmente nos dan
felicidad pura.

Ahora bien, no puede dejarse de mencionar que como tantas otras cosas, los valores están
ubicados plenamente dentro del plano de lo subjetivo; es decir, que cada sujeto va a tener una
apreciación y concepción diferente sobre el valor que posea un determinado objeto, una
relación o una persona, en este aspecto es conveniente resaltar, que dependiendo de la cultura,
la religión, educación, etc., los valores pueden tener una ponderación diferente, es decir, es el
criterio de evaluación puede variar; por ejemplo, existen sociedades donde se discrimina de
manera grosera a la mujer, inclusive es obligada a andar con el rostro cubierto (como el caso de
la religión musulmana), mientras que la sociedad occidental acepta la mujer de manera
igualitaria sin ningún tipo de discriminación.

Existen ciertos valores dentro de cada grupo social y cultural, que hacen a su propia identidad,
y se los debe respetar, mientras no contraríen valores que se reconocen como universales, entre
los cuales podemos citar a la vida, la libertad o la dignidad humana. Quienes no aceptan los
valores ajenos, se dice que son etnocentristas, mientras que quienes respetan sus propios
valores y los ajenos, adoptan la postura del relativismo cultural.

Dentro de los valores podemos distinguir, los valores éticos (tendientes al bien) los estéticos
(dirigidos a lo bello) los religiosos, y los materiales.

Mientras lo deseable es que se perciban y se eduque en privilegiar los valores éticos sobre los
materiales, el mundo actual muestra una tendencia a lo contrario, generando individualismo y
consumismo.
En este sentido, la axiología también entraría en juego ocupando un papel importante para
explicarnos porqué, por ejemplo, una sociedad le adjudica un valor a una determinada cosa, ley
o regla; mientras que otra en otra parte del mundo no. Del mismo modo que podría explicar por
qué cada uno de nosotros le aplica un valor emocional a algunos objetos o personas. Así
entonces debemos decir que la axiología es de gran importancia dado que puede brindar
respuestas sobre algo que constituye una de las bases de la sociedad.

Es de tal importancia un valor que puede llegar a volverse norma: establece lo que se debe hacer
y ser; no puede desobedecerse; sirve para instaurar el orden y las jerarquías, pero el desapego
a éstas puede coartar la libertad y desembocar en castigos.

Una norma no puede tener aplicación indiscriminada ni ilimitada, se debe ponderar y revisar
permanentemente para garantizar que vele por la integridad de todos, sin afectar a nadie al
hacerlo. Otro tanto puede decirse de los valores que deben ser evaluados, de acuerdo con cada
sociedad, pues sólo así podrán tener sentido.

Interesante seria en este aspecto reflexionar, sobre quien dicta la pauta de un valor y cuál sería
el medio idóneo para transmitir la importancia de ese valor.

Como se había comentado básicamente los valores son determinados por la sociedad y estos
dependen de cada sociedad, sin embargo, se considera que el medio ideal para transmitir tales
principios es la educación, la del hogar (la suministrada por nuestros padres y miembros de la
familia) y la formal conocida por todos.

Entonces, educar significa, primero, comprender el valor de lo que se nos enseña, su aplicación,
el por qué y para qué lo aprendemos y, sobre todo, poner después en tela de juicio lo aprendido,
aunque a veces parezca ineludible un acto de fe inicial, pues cómo poder dudar de aquello que
no se ha conocido todavía, siendo necesario primero saber algo y, más tarde, preguntarse qué
se sabe y si lo sabido es como debe ser. aprender evidencia que se desea saber cuándo algo no
se sabe, o no se sabe bien, pero ello ha acarreado equívocos sin fin; por lo tanto, primero se
deberá estar abierto a lo que se enseña y, ya sabiéndolo, se deberá cuestionar, pues es muy
lamentable desechar un punto de vista sin escucharlo, descalificando sin razón a quien lo emite
y más cuando lo involucrado es “qué es lo bueno” y “cómo mis acciones han de reflejarlo”, sin
olvidar que casi nunca lo bueno para uno es generalmente compartido y aceptado como lo
bueno para todos, donde el rechazo sólo se entiende como un acto irreflexivo que se limita a
hacer lo que los demás hacen, resultado de “lo que hace el de adelante, hace el de atrás”, pues
de la manera como se aprende a aprender, también se aprende a enseñar.

LOS VALORES

Los valores son las normas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que
están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Hay algunos valores fundamentales
que todas las personas debemos asumir para poder convivir unos con otros y que son
importantes tener siempre presentes y cumplir sin perjudicar a nadie.

La definición de valor, está relacionada con los principios, actitudes y sentimientos que rigen
aquella escala ética y moral que el individuo posee a la hora de actuar; se relacionan
estrechamente con la educación que cada uno ha recibido desde pequeño en su hogar y luego
es complementada en la educación formal.
Los valores pueden variar mucho según las culturas, las familias o los individuos. Existen
diferentes tipos de valores:

Valores familiares: Hacen referencia a aquello que la familia considera que está bien y lo que
está mal. Tienen que ver con los valores personales de los padres, aquellos con los que educan
a sus hijos, y aquellos que los hijos, a medida que crecen, pueden aportar a su familia. Los valores
familiares son los primeros que aprenderá nuestro hijo y, si sabemos transmitirlos con paciencia,
amor y delicadeza, pueden ser una buena base en la que apoyar, aceptar o rechazar otras
experiencias, actitudes y conductas con los que se irá encontrando a lo largo de su vida.

Valores socioculturales: Son los valores que imperan en la sociedad en el momento en que
vivimos. Estos valores han ido cambiando a lo largo de la historia y pueden coincidir o no con los
valores familiares. Puede ser que la familia comparta los valores que se consideran correctos a
nivel social o que, al contrario, no los comparta y eduque a sus hijos según otros valores. En la
actualidad, intentamos educar a nuestros hijos en el respeto, la tolerancia, la renuncia a la
violencia, la consideración y la cortesía, pero vivimos en una sociedad en la que nuestros hijos
pronto descubren que también imperan otros valores muy diferentes como el liderazgo, el
egoísmo, la acumulación de dinero, el ansia de poder, e incluso el racismo y la violencia. Los
valores familiares determinarán, en gran medida, el buen criterio que tenga nuestro hijo para
considerar estos otros valores como aceptables o despreciables, o para saber adaptarlos a su
buen parecer de la mejor manera posible.

Valores personales: Los valores personales son aquellos que el individuo considera
imprescindibles y sobre los cuales construye su vida y sus relaciones con los demás.
Acostumbran a ser una combinación de valores familiares y valores socioculturales, además de
los que el propio individuo va aportándose a sí mismo según sus vivencias personales, su
encuentro con otras personas o con otras culturas en las que, aún imperando una escala de
valores diferente a la suya, el individuo encuentra actitudes y conductas que considera valiosas
y las incorpora a sus valores más preciados.

Valores espirituales: Para muchas personas la religión es un valor de vital importancia y


trascendencia así como su práctica. De la misma manera, la espiritualidad o la vivencia íntima y
privada de algún tipo de creencia es un valor fundamental para la coherencia de la vida de mucha
gente. Los valores espirituales pueden ser sociales, familiares o personales y no tienen que ver
con el tipo de religión sino con el sentimiento que alimenta esa creencia.

Valores materiales: Los valores materiales son aquellos que nos permiten nuestra subsistencia
y son importantes en la medida en que son necesarios. En la actualidad, vivimos un alza a nivel
social, de los valores materiales: el dinero, los coches, las viviendas y lo que a todo esto se asocia
como el prestigio, la buena posición económica, etc.

Valores éticos y morales: Son aquellos que se consideran indispensables para la correcta
convivencia de los individuos en sociedad. La educación en estos valores depende, en gran parte,
de que se contemplen en aquellos valores que la familia considera primordiales, es decir, que
entre los valores familiares que se transmitan a los hijos estén estos valores ético-morales
imprescindibles:

Respeto: tiene que ver con aceptar al prójimo tal como es, con sus virtudes y defectos,
reconociendo sus derechos y necesidades. Decir las cosas educadamente, sin herir, violentar o
insultar a nadie, son muestras de respeto. La educación en el respeto empieza cuando nos
dirigimos a nuestros hijos correctamente, de la misma manera que esperamos que ellos se
dirijan a los demás.

Sinceridad: la sinceridad es el pilar en el que se sustenta la confianza. Para que nuestros


hijos no mientan, no debemos abusar de los castigos: los niños mienten por miedo al castigo.

Renuncia a la violencia: que nuestros hijos no sean violentos depende mucho de que sus
padres no griten, peguen o les falten al respeto.

Disposición a ayudar: conseguir que los niños ayuden a los adultos y a sus iguales se
consigue fácilmente: sólo debemos aceptar desde el principio sus ganas de ayudar,
encomendarles pequeñas tareas y adaptarlas siempre a su edad y sus posibilidades.

Cortesía: tiene que ver con el respeto, la consideración y los modales. No tiene que ver con
no poder hacer algunas cosas porque no es de buena educación, sino en hacerlas diciendo “por
favor”, “gracias” y “¿puedo?”.

Consideración: tiene que ver con saber renunciar a los propios intereses en beneficio de los
de los demás. Si los niños ven que sus necesidades se toman en serio, les será más fácil respetar
las de las otras personas.

Tolerancia: tiene que ver con la aceptación y el respeto hacia la gente que es diferente, a lo
que nos resulta extraño, desconocido o poco habitual.

Responsabilidad: tiene que ver con la confianza que tenemos en que nuestros hijos sabrán
asumir algunas tareas y las cumplirán. Tiene que ver con la conciencia de que los actos o el
incumplimiento de los mismos tienen consecuencias para otras personas o para nuestro propio
hijo.

AXIOLOGIA JURIDICA

La Axiología Jurídica, conocida también como Teoría del Derecho Justo, es una parte de la
Filosofía Jurídica que procura descubrir los valores en los cuales se debe inspirar el Orden
Jurídico Positivo, dilucidando un modelo que primará, una lisa Teoría de la Justicia.

En este sentido, la Axiología es la ciencia que trata de los valores. La Filosofía del Derecho, como
fundamento de su existencia, tiene una doble finalidad: indagar sobre los orígenes del derecho
en búsqueda del concepto más adecuado, como también en lo relativo a sus valores, esto último
comprende la Axiología Jurídica, dedicada a tratar los fines valorativos del derecho,
encontrarlos, analizarlos, calificarlos y hasta jerarquizarlos.

En la Axiología Jurídica, se ve al Derecho como un Valor mediante el cual es posible una


Existencia Social, impregnada de Bienestar; y así mismo ese Orden Jurídico Positivo debe aspirar
la materialización de los valores que son objeto de estudio de la Axiología.

El valor del derecho en las sociedades humanas está a la medida que permita y fomente: la
justicia, el bien común y la seguridad jurídica. Para algunos autores el fin ideal del derecho es la
justicia, para otros es el que es consciente de los hechos reales. Esta existencia de la axiología
es significativa ya que muestra el papel que tienen los valores dentro del sistema jurídico. La
formación de valores de una sociedad va a determinar la proyección de su sistema de derecho.

La axiología aparece como una parte de la ética, ética jurídica o análisis crítico de los valores
jurídicos, teoría de la justicia principalmente, pero incluyendo también a los demás valores como
los de libertad, paz, igualdad, seguridad, etcétera. Entendemos entonces que la justicia se
considera el valor más importante dentro de la axiología jurídica: la justicia no es dar o repartir
cosas a la humanidad, sino el saber decidir a quién le pertenece esa cosa por derecho.

“La interpretación del derecho, también conocida como hermenéutica, es una de las cuestiones
técnicas y teóricas de la acción del jurista, es una cuestión esencial también en la práctica del
derecho. Podría decir sin temor a error que la correcta interpretación consigue la correcta
aplicación, de ahí la salvaguarda de los derechos subjetivos, incluso el principio de legalidad”.

La justicia es ética, equidad y honradez. Es aquel sentimiento de rectitud que gobierna la


conducta y hace acatar debidamente todo los derechos de los demás”. La justicia juega el papel
de ser el valor que encabeza el plexo axiológico y lo hace porque los valores precedentes están
subsumidos por la justicia como supremo valor”.

El “ideal de justicia”, o sea ese conjunto de condiciones protegidas por el derecho, se puede
considerar desde una perspectiva absoluta iusnaturalista dentro de lo cual todo derecho es justo
y si no es justo es derecho. Pero desde una perspectiva iuspositivista el derecho es condición de
la justicia y a la vez ésta es una medida de valoración del derecho, por lo que se puede decir que
un derecho positivo determinado es justo o es injusto de acuerdo a un ideal de justicia subjetivo.

Todas las virtudes están comprendidas en la justicia. En definitiva, la verdadera justicia es el arte
de dar lo justo o hacer dar lo justo a un individuo, basándose en los principios del arte del
derecho, sin tener ningún tipo de discriminación o preferencia hacia ninguna persona. Ya que
todas las personas deben ser tratadas sin tal discriminación para no caer en una justicia falsa y
no sería dar a cada uno lo suyo, sino determinar ciertas características de la persona,
dependiendo de su clase social, raza, religión y hasta género.

Los valores y la moral

En tiempos antiguos los problemas axiológicos fueron interesando a los filósofos, algunos se
preocuparon por explicarse la presencia y contenido de los valores, a partir de las preferencias
en la esfera ética y en estrecha relación, por tanto, con las selecciones morales, hablaban de
valores como dignidad, virtud.

Hasta este momento de la historia de los valores y luego en la axiología burguesa, se expresa el
significado externo de los objetos para el hombre, se hace un análisis idealista subjetivo y, desde
este punto de vista, los valores se reducen a propiedades naturales. Durante la segunda mitad
del siglo xix, con la aparición de las contradicciones propias de la sociedad capitalista, el estudio
de los valores ocupó un lugar propio e independiente en la filosofía burguesa convirtiéndose en
una de sus partes integrantes.

Los filósofos burgueses aumentaron su interés por los problemas axiológicos. Lo cual estuvo
dado por las condiciones concretas de esa nueva sociedad, que conducía a sus ideólogos a
justificar el ficticio sistema de valores de la burguesía. Así se aprecia que la necesidad del estudio
de los valores ha existido siempre a través de las diferentes etapas históricas, aunque
respondiendo a los intereses de clase y a las condiciones concretas existentes.

Max Scheler es otro filósofo para el cual los valores son cualidades de orden especial que
descansan en sí mismos y se justifican por su contenido. El sentimiento de valor es una capacidad
que tiene el hombre para captar los valores. Para Scheler, “el hombre es hombre porque tiene
sentimiento de valor”.
En similar marco histórico se desenvolvieron los clásicos del marxismo, pero no analizaron de
los valores de forma independiente, aunque sí crearon las bases para una solución científica de
este problema.

Entre algunas de ellas se encuentra un profundo análisis crítico de todo el sistema de valores de
la sociedad capitalista, que sirve de fundamento para el reconocimiento de los verdaderos
valores de la humanidad. El estudio del papel del factor subjetivo para el desarrollo social es la
base para comprender el significado de la valoración. En la teoría marxista del capital se analizan
los valores económicos y la doctrina leninista es acerca de la coincidencia de los valores
subjetivos de clase del proletariado con las necesidades objetivas del desarrollo social.

Estos señalamientos y postulados constituyen guía o fundamento metodológico para la teoría


marxista general de los valores. Los valores morales son aquellos que perfeccionan al hombre
en lo más íntimamente humano, haciéndolo mejor hombre, con mayor calidad como persona.
Estos surgen principalmente en el individuo por influjo y en el seno de la familia y son valores
como el respeto, la tolerancia, honestidad, lealtad, trabajo, responsabilidad, etc.

La moral y su relación con el Derecho

En las posibilidades de relaciones en la vida real, encontramos que el hombre tiene diversidad
de formas de conocer su realidad y entorno social, ya que de manera cotidiana manipula,
redescubre, reconstruye, contempla, etc., esto responde a la variedad específica de sus
necesidades humanas reales. Va enriqueciendo su conducta con modos de comportamiento
que, con el tiempo, adquieren rasgos propios y específicos.

Se cree que la ética y el derecho son comunes como parte de la conducta social del hombre, ya
que estos comportamientos se encuentran sujetos a normas que regulan las relaciones entre
los individuos. Se afirma que la moralidad deviene o se transforma en derecho, es decir, las
prácticas morales de importancia y trascendencia social, llegan a convertirse en derecho, en
normatividad de conductas de observancia obligatorias. Desde un punto de vista más
académico, se afirma que el derecho, la normatividad jurídica, no solamente no tiene que ver
con la moral práctica, sino que inclusive se opone a ella.

Así, se asegura que una cosa es la conducta moral y otra la conducta jurídica; en tanto que el
derecho opera al margen y, a veces, en contra de la moral practicada.

En la aplicación de las normas del derecho, encontramos que no exigen un convencimiento


interno por parte del individuo, el sujeto debe cumplir la norma jurídica, aun sin estar
convencido de que es justa; la aplicación de ésta es externa, ya que dispone de un mecanismo
o aparato estatal capaz de imponer la observación de la norma o de obligar al sujeto a
comportarse en cierta forma.

Las normas jurídicas están codificadas formal y de manera oficial, mediante códigos,
constituciones, reglamentos, leyes etc. La esfera del derecho la encontramos en la regulación
de las relaciones entre los hombres dentro del estado. El derecho está relacionado a un aparato
coercitivo, ligado necesariamente a la aparición del estado.

Sólo existe un derecho o sistema jurídico único para toda la sociedad, aunque dicho sistema no
tenga el respaldo moral de todos sus miembros, así pues, en la sociedad dividida en clases
antagónicas sólo existe un derecho, ya que sólo existe un estado, “por consiguiente, la coacción
legal no es más que el intento, supuestamente bona fide por parte de aquellos grupos
organizados que respaldan una proposición social para proporcionarles a otros sectores del
público un motivo (o un motivo adicional) para apegarse al comportamiento que se prescribe
en la proposición. Por supuesto, también son posibles otros motivos para cumplir con las normas
(aparte del consenso y de la coacción). Una lealtad abstracta hacia cierto concepto de la ley
como derecho positivo, proveniente ya sea de la tradición formalista del derecho común o de la
tradición del positivismo legal de la jurisprudencia europea”.

La aplicación de las normas morales es diferente, ya que se cumplen a través del convencimiento
interno de los sujetos y, por tanto, exigen adhesión muy personal a estas normas, nadie ni nadie
puede obligarnos a cumplir la norma moral, lo que quiere decir que no existe ningún mecanismo
coercitivo externo que pueda pasar por encima de la voluntad personal, aunque la sanción de la
opinión pública, con su aprobación o desaprobación, nos mueve a actuar en cierto sentido.

Las normas morales no se encuentran formalmente codificadas, ya que éstas pasan de


generación en generación con sus respectivas modificaciones e innovaciones, se considera que
la esfera de la moral es la más amplia de todos los diversos comportamientos, ya que si se
quebrantan las normas de otros tipos de comportamiento también son quebrantadas las
normas morales.

“Existe una vieja polémica acerca de las diferencias entre el derecho y la moral en torno a las
relaciones entre ambas esferas de la normatividad cultural, teniendo en cuenta un pensamiento
marxista rejuvenecido, debe quedar claro que si de algo está urgida una percepción iusfilosófica
marxista es precisamente de levantar con toda fuerza el contenido axiológico del derecho, es su
riqueza como normatividad que consagra con fuerza política superior un conjunto de principios
morales”.

Se puede anexar que el derecho y la moral regulan las relaciones que surgen entre los sujetos,
mediante sus respectivas normas; postulando una conducta obligatoria o debida, las normas de
ambas tienen el carácter de imperativos, exigen que se cumplan, que los individuos se
comporten en cierta forma, ya que responden a una misma necesidad social, regular las
relaciones de los hombres con el fin de asegurar la unidad y el orden social.

La moral y el derecho tienen cambios al cambiar históricamente el contenido de su función


social, así como varía la moral de una época a otra o de una sociedad a otra, así también sucede
con el derecho.

La Filosofía del Derecho debe plantearse cuatro problemas: Ontológico-jurídico, Lógico-jurídico,


Lógico-jurídico trascendental y axiológico, surgiendo así cuatro disciplinas.

1) Ontológica-jurídica que estudia el ser del derecho.

2) Lógica-jurídica que se ocupa del sistema conceptual del derecho.

3) Lógica-jurídica trascendental que se encarga de estudiar la ubicación y condiciones del


jurista para encontrar la verdad.

4) Axiología Jurídica que se encarga de estudiar los valores existentes en el derecho.

El Derecho, procura la concreción de valores, como la Justicia, el Bien Común y la Seguridad


Jurídica; pero también es cierto, que este, no es un objeto de índole absolutamente puro, Ideal
Puro, sino que constituye una Labor Humana de carácter esencialmente Normativo y que por
tanto se encuentra en el campo de lo Jurídico. La Axiología o Estimativa Jurídica, examina desde
la óptica Filosófica los Valores en los que el Derecho debe inspirarse, a objeto de cumplir sus
fines, sin embargo, el moverse dentro de un área de Ideas, Axiológicas Puras, en modo alguno
implica que lo debe hacer de manera exclusiva, por cuanto esos valores deben entenderse como
referencias o guías importantes a los fines de elaborar los contenidos de las Normas Jurídicas.

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