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TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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E. Climas polares o de nieve: El promedio de las temperaturas del
mes más cálido está por debajo de los 10º C. Estos climas no
presentan verdaderos veranos.
Cabe observar que cuatro de estos cinco grupos (A, C, D, E)
están definidos por temperaturas medias, mientras que, por el
contrario, sólo uno (B) está explicitado por el balance evaporación-
precipitación. Los grupos A, C y D poseen un suficiente calor y
precipitación para que pueda crecer una vegetación forestal y
selvática.
Los subgrupos que se establecen dentro de los anteriores vienen
definidos por una segunda letra, de acuerdo con el código siguiente:
S. Semiárido (estepa).
W. Árido (desértico).
(Las letras mayúsculas anteriores se aplican solamente a los
climas secos, B).
f. (fehlt = falta) Húmedo. Caracterizado por una precipitación
suficiente durante todo el año sin que exista una estación seca.
Esta designación es aplicable a los grupos A, C y D.
w. (winter) La estación seca la hallamos durante el período invernal
del respectivo hemisferio (estación con la posición solar baja).
s. (sommer) La estación seca se encuentra en el verano respectivo
de cada hemisferio (estación con el sol en su cenit).
m. (monzón) Clima forestal lluvioso, a pesar de la corta estación
seca en cuanto al ciclo de precipitación del tipo monzónico. Sólo
se aplica al grupo A.
De la combinación de ambos grupos de letras resultan los
siguientes climas característicos:
Af. Clima de selva tropical lluviosa: La pluviosidad del mes más seco
es de 6 cm o más.
Aw. Clima tropical con estación seca en invierno (sabana). En este
tipo de climas las precipitaciones caídas durante el año deben
ser inferiores a menos veinticinco veces la precipitación del mes
más seco más 250 (y < -25x + 250).
As. La estación seca se encuentra en el verano. La fórmula es
idéntica al Aw, pero el mes más seco se dará en el verano.
Am. Variedad monzónica de Af: La lluvia recogida durante el mes
más seco es menor de 6 cm. La estación seca está fuertemente
desarrollada. En este tipo de climas las precipitaciones caídas
durante el año deben ser superiores a menos veinticinco veces
la precipitación del mes más seco más 250 (y > -25x + 250).
BS. Clima de estepa: Clima árido caracterizado por sus praderas.
Ocupa una posición intermedia entre el clima desértico (BW) y
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los climas más húmedos de los grupos A, C y D. La precipitación
anual se encuentra entre 38-76 cm. En este tipo de climas si el
verano-invierno no se encuentra marcado tenemos que la
precipitación en centímetros debe ser inferior a dos por la
temperatura media anual más 7 (Pcm < 2 (Ta + 7)). Si la estación
marcada fuera el invierno la fórmula a aplicar sería Pcm < 2 (Ta) y
si fuera el verano tendríamos Pcm < 2 (Ta + 14)
BW. Clima desértico: Clima árido con precipitación anual
normalmente inferior a 25 cm. Las fórmulas para este tipo de
clima se regirían por los mismos elementos que en el BS y
tendríamos para los que no tienen estación marcada que Pcm <
Ta + 7, para los que la tienen en invierno Pcm < Ta y para los que
la tienen en verano Pcm < Ta + 14.
Cf. Climas templados húmedos sin estación seca: La pluviosidad del
mes más seco es superior a 3 cm.
Cw. Climas templados húmedos con estación invernal seca: El mes
más lluvioso del verano es, por lo menos, diez veces superior en
cuanto a lluvia recogida, que el mes más seco de los meses
invernales (Definición alternativa: el setenta por ciento o más de
la precipitación media anual se recoge en los seis meses más
cálidos).
Cs. Climas templados húmedos con veranos secos: La precipitación
del mes más seco del verano es menor de 3 cm. La precipitación
del mes más lluvioso del invierno es, por lo menos, tres veces
superior a la registrada en el mes más seco del verano
(Definición alternativa: el setenta por ciento o más de la
precipitación media anual es recogida en los seis meses de
invierno).
Df. Climas boreales o de nieve y bosque con inviernos húmedos: No
hay estación seca. El mes más seco recibe más de 3 cm.
Dw. Climas boreales o de nieve y bosque con inviernos secos.
También conocido como clima continental.
Ds. Precipitaciones durante el invierno. La precipitación del mes más
seco del verano es menor de 3 cm. La precipitación del mes más
lluvioso del invierno es, por lo menos, tres veces superior a la
registrada en el mes más seco del verano.
ET. Clima de tundra: Temperatura media del mes más cálido es
superior a 0º C, pero inferior a 10º C.
EF. Clima de hielos perpetuos: Es el clima de los casquetes
glaciares. La media térmica de todos los meses del año es
inferior a 0º C.
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Para especificar unas mayores variaciones climáticas, Köppen
añadió una tercera letra a las anteriores cuyos significados son los
siguientes:
a. Con veranos calurosos; el mes más cálido tiene una temperatura
superior a 22º C; se aplica a los climas C y D.
b. Con veranos cálidos; el mes más cálido es térmicamente inferior
a 22º C; se aplica a los climas C y D.
c. Con veranos cortos y frescos; menos de cuatro meses están
sobre los 10º C; se aplica a C y D.
d. Con inviernos muy fríos; el mes más frío está por debajo de los –
38º C. Sólo se aplica a los climas D.
h. Seco y caluroso, la temperatura media anual es superior a 18º C.
Solamente se aplica a los climas de tipo B.
i. Isotermal A y E. La amplitud térmica anual no supera los 5º C. Se
dan entre los 0 y 5º de latitud N o S.
k. Seco y frío, la temperatura media anual es inferior a los 18º C.
Sólo clima B.
k’. La temperatura media anual es inferior a los 18º C pero también
en el mes más cálido.
G. Clima de montaña. Altitud inferior a 3.000 m.
H. Climas que se dan en altitudes superiores a los 3.000 m.
2. ZONAS BIOCLIMÁTICAS.
Apoyándonos en la vegetación, por su mayor estabilidad y más
fácil delimitación, podemos distinguir las siguientes zonas
bioclimáticas:
Zonas polares
Formadas por desiertos de hielo (Barren grounds) y tundra
(tundra de criptógamas -musgos, líquenes y hongos-, tundra
herbácea, tundra arbolada). En la zona de tundra aparecen suelos
helados (permafrost), con un poblamiento animal pobre, lo que
requiere gruesas pieles (osos blancos, buey almizclado) o con capas
adiposas subcutáneas. Se localiza en el Ártico y la Antártida (entre los
80º y los 55º de latitud).
Zonas subpolares
Formada por el bosque de coníferas boreal (taiga). Las
temperaturas bajas o medianas, así como la humedad, favorecen la
formación de suelos podzólicos. La fauna comprende pocas especies
autóctonas, pero disfruta de un cierto aporte de especies de la tundra
y de las estepas próximas. Aparecen así carnívoros (lince, zorro, lobo,
glotón, marta, visón y comadreja), herbívoros (reno, ciervo, alce),
roedores (conejo y liebre) y omnívoros como el oso pardo. Se localiza
en la ex-Unión Soviética, Canadá y Alaska.
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Zonas templadas
Podemos distinguir tres tipos zonales determinados. El primero lo
constituye el bosque lluvioso de coníferas (bosque litoral), localizado
en las costas del Pacífico de los Estados Unidos y la Columbia
Británica; el segundo se caracteriza por los bosques caducifolios y
mixtos, comprendiendo las llanuras europeas, las orientales de
Estados Unidos, China central, Nueva Zelanda y el sur de los Andes;
el tercero es el dominio de formaciones asilváticas, encuadradas en
las landas atlánticas europeas. Los suelos son muy húmedos y la
fauna abundante y variada, con pequeños roedores (ardillas y
ratones), insectívoros excavadores (topos), herbívoros (jabalíes y
ciervos), carnívoros (garduñas, tejones, gatos salvajes, zorros y
linces), omnívoros, aves (picoverdes, cucos, verderones, cernícalos,
búhos, mochuelos y lechuzas) e insectos fitófagos (coleópteros,
colémbolos, chinches de campo y mariposas).
Zonas templadas cálidas de tipo mediterráneo
Formada por el bosque esclerófilo perennifolio con formaciones
arbustivas más o menos abiertas que se extiende por la cuenca
mediterránea, California, sur de Australia y región de El Cabo. El suelo
es del tipo pardo mediterráneo, a menudo desarrollado sobre terra
rossa.
Zonas templadas cálidas de tipo subtropical
La define el bosque laurifolio perennifolio que se extiende por el
sudeste de Estados Unidos, sur de China y de Japón, de Brasil y de
Chile así como parte de Nueva Zelanda.
Zonas templadas continentales y zonas semiáridas
Formadas por estepas sensu lato, extendidas por estepas de la
antigua Unión Soviética, praderas y llanuras de Estados Unidos, las
pampas de América del sur y el África meridional. Asimismo existen
otras zonas con formaciones arbustivas más o menos abiertas
(estepas leñosas y pseudoestepas) y que se localizan por las estepas
de artemisa del sudoeste de Estados Unidos (sagebrush) y de
Turquestán. El suelo típico de la estepa es un chernozem, un suelo
profundo particularmente fértil con humus cálcico distribuido por
todo el perfil y gran aporte en nitrógeno, aunque la alimentación
hídrica es deficitaria temporalmente. Según las condiciones climáticas
locales, este suelo puede pasar a un chernozem lixiviado, a un
brunizem si el clima es más húmedo, o a un suelo castaño si las
condiciones son de aridez. La fauna de las estepas está en equilibrio
más o menos precario con una vegetación cuya biomasa está
directamente condicionada por la cantidad y la distribución de las
precipitaciones, hecho que marca los desplazamientos de numerosos
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animales en busca de alimento. Las grandes migraciones de
langostas, grullas en la estepa siberiana y bisontes en la pradera
americana son ejemplo de ello. Aparecen también animales
excavadores como gusanos, insectos, reptiles y mamíferos (roedores:
gerbos, bobaks, hamsters, conejos, susliks; carnívoros: coyotes y
zorros).
Zonas áridas
Formadas por desiertos de arena (erg) o de piedras (reg), con
vegetación muy esparcida. Los tipos de suelo corresponden a dunas,
pendientes denudadas, pedregales y guijarrales o cubetas salinas
sobre suelos halomorfos e, incluso, sobre llanuras arcilloso-limosas. La
fauna desértica debe adaptarse al calor con pelaje claro (gacela y
camello), abrigo bajo las piedras (escorpión) o la arena (insectos y
arácnidos), actividad nocturna (coyote y chacal), actividad
crepuscular (insectos, aves y murciélagos) y estivación. Así mismo
debe adaptarse a las pérdidas de agua (joroba del camello). Se
extiende por el Sahara, Arabia, Asia central, México y sudoeste de
Estados Unidos, costas de Chile y de Perú, sudoeste africano y
Australia central.
Zonas tropicales semiáridas
Caracterizadas por las estepas armadas, es decir, con
vegetación espinosa , se extienden por la franja tropical de los
desiertos. Los suelos son poco desarrollados, delgados, pobres en
humus (suelos pardos de estepa). A menudo están endurecidos en la
superficie (costra calcárea). Existe una segunda zona con matorrales
espinosos que se extiende por la caatinga de Brasil, thornbrush de
Australia, de la India y del sur de África.
Zonas tropicales
Sus principales formaciones son los bosques tropófilos: bosque
seco caducifolio y bosque monzónico, que se extienden por las áreas
sudanesa, sudeste de África, sur de Brasil (cerradãos), India y la
península de Indochina; una segunda zona está formada por sabanas
(conjunto del dominio tropical), que pueden ser simples (campos
limpos –Amazonia-) y arbóreas (campos sujos –Brasil-).
Zonas subecuatoriales
Se caracteriza por el bosque semicaducifolio (mesófilo y
semiombrófilo), extendido por América Central, cuenca del Amazonas,
África occidental, cubeta del Congo, India, Ceilán, península
Indochina, archipiélago indonesio, norte de Australia. Una segunda
zona se caracteriza por el bosque perennifolio (higrófilo, ombrófilo y
lluvioso), característico de la cuenca del Amazonas y Congo. La
tercera zona se caracteriza por el bosque galería, extendiéndose por
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África central y oriental y América del Sur. La cuarta y última será la
del manglar cuya localización geográfica será Malasia y las costas de
África ecuatorial.
3. DISTRIBUCIÓN DE LOS CLIMAS EN EL PLANETA.
Esbozados los criterios de confección de las clasificaciones
climáticas, explicitados algunos de sus modelos y reflejadas las zonas
bioclimáticas, parece interesante recoger una distribución de los
climas sobre el planeta, concretándolos en zonas relativamente
reducidas, vinculada directamente con la Geografía descriptiva e
interpretadora de la opinión de autores como Köppen, Miller,
Martonne o George.
3.1. CLIMAS FRÍOS
Entendida como zona fría aquélla, al norte de los Círculos
Polares, en la que no existe verano y suelo habitualmente cubierto
por el hielo –a veces por tundra-, presenta temperaturas muy bajas –
algo más moderada en el Mar de Noruega y el Océano Austral-, con
inviernos de distinto rigor pero siempre de larga duración, fuertes
vientos y escasas precipitaciones, casi siempre en forma de nieve.
Estaríamos hablando del Clima Polar de Martonne o los ET (Tundra) o
EF (Hielo Perpetuo) de Köppen. Podemos distinguir cinco variedades
climáticas: a) Clima Inlandsiano, que en el Hemisferio Norte se da
en Groenlandia, donde la capa de hielo llega a espesores de tres mil
metros, pero que alcanza su plenitud en la Antártida; en él las masas
de aire y viento se estabilizan casi a ras de suelo, en forma de
delgadas capas de hielo que descienden por las pendientes del
inlandsis; b) Clima islandés, presente en el sur y el oeste de
Islandia, de donde toma su nombre, pero que constituye también la
segunda variedad de clima antártico; con invierno largo y riguroso, lo
individualizan la reducida amplitud térmica y la abundancia de
precipitaciones orogénicas, situación lluviosa que alcanza su
expresión más alta en los más de 270 días de lluvias anuales en el
área del Cabo de Hornos. Los vientos de los meses menos fríos
ayudan a un dislocamiento rápido de la banquisa; c) Clima
spitzbergiano, con verano fresco y lluvioso y persistentes nieblas
litorales, se localiza en el norte islandés, costas groenlandesas y del
Mar de Barents y Nueva Zembla; d) Clima ártico o de la banquisa,
que se desarrolla al norte del anterior, con temperaturas mucho más
bajas, con valores próximos a los 50ºC bajo cero, que impiden el
deshielo marino, e inviernos abundantes en nieves y sometidos a
fuertes vientos; e) Clima angariense, localizado en la costa
siberiana hasta el Mar de Laptev y en el norte de Canadá hasta la
Tierra de Baffin. A pesar de su inferior latitud el invierno alcanza
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temperaturas más bajas que el clima ártico, pero en el verano se
produce un deshielo parcial de las aguas marinas debido a cierto
calentamiento de los litorales continentales, aunque nunca por
encima de los 5ºC.
3.2. CLIMAS TEMPLADOS DE FACHADAS OCCIDENTALES.
Su límite septentrional lo marca la isoterma del mes más cálido
de 10ºC, al sur del Círculo Polar en Canadá y al norte en Escandinavia
y Siberia; el límite meridional lo señala la isoterma de 18ºC, con
excepción de los climas secos. Su dominio es típicamente europeo,
pues en América la barrera montañosa occidental lo reduce a una
estrecha franja costera, a la que además imprime determinadas
peculiaridades. Se advierte asimismo en parte de la provincia de El
Cabo, en el litoral meridional australiano, Nueva Zelanda y parte de la
costa central chilena. Presenta una clara diferenciación estacional y
una importante amplitud térmica como consecuencia, sobre todo, de
la alternancia dominante de masas de aire de caracteres diferentes;
en cuanto a las precipitaciones, los contrastes son muy acentuados,
pudiendo darse en su ámbito las situaciones más extremas. A
grandes rasgos cabe definir tres grandes tipologías: a) Climas de
litorales frescos, propios de países sometidos a las perturbaciones
del Frente Polar, en los que en algún momento del año actúan masas
de aire polar marítimo de mayor o menor temperatura según la
estación del año y la latitud de su origen. Presenta dos tipologías,
más diferenciadas por las precipitaciones que por los valores
térmicos; la primera es el clima noruego, con abundantes lluvias
orográficas, de especial importancia en el otoño y el invierno, con
volúmenes incluso por encima de los 2.000 mm. Anuales; las
temperaturas son frescas, con estación invernal relativamente suave
y la amplitud térmica oscila entre los 10 y los 15ºC; la segunda es el
clima bretón, menos lluvioso y fresco que el anterior, con
precipitaciones generalmente frontales, que se quedan entre los 600
y los 800 mm. en zonas de Holanda, Bélgica y Dinamarca, oscilando
entre los 800 y los 1.500 mm. en las costas occidentales británicas.
Los inviernos son suaves, al igual que los veranos, con valores medios
entre 16 y 19ºC; b) Climas semioceánicos, desarrollados en la
llanura que se extiende desde el Atlántico al interior continental
europeo, limitada al sur por el área mediterránea, y en la que todavía
es notable el influjo marítimo. Admite dos variantes fundamentales: el
clima lorenés (propio de la llanura norteña entre el Sena y el Vístula,
con precipitación uniforme entre los 600 y 700 mm. anuales, aunque
con máximo estival, y reflejo de la continentalidad en las
temperaturas invernales, con medias para enero entre 3 y –3ºC,
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mientras que los veranos alcanzan valores moderados por las
entradas de aire marítimo fresco) y el clima danubiano, variedad
meridional que se da en las llanuras cercadas por cadenas
montañosas de Aquitania, el Po y el Danubio; el verano alcanza
temperaturas más elevadas que en el lorenés, acompañadas de una
sequía relativa, y los inviernos son más fríos, con menos lluvias que el
anterior, aunque las precipitaciones son sólo ligeramente inferiores en
el cómputo global del año; c) climas mediterráneos, caracterizados
por sus veranos calurosos, con algún mes siempre por encima de los
23ºC, y la sequía que los acompaña, clímax de un período seco que
puede establecerse entre los cuatro y los seis meses; la temperatura
media anual queda entre los 15 y los 17ºC y la oscilación térmica
entre los 14 y los 17ºC; el mes más frío no suele quedar muy por
debajo de los 6ºC y las heladas no son muy frecuentes. Presenta
distintas variedades, como pueden ser el denominado portugués por
Martonne, para el que otros prefieren los nombres de ligur o
provenzal, el español, el heleno –propio no sólo del Mediterráneo
oriental, sino también del sur de Australia y buena parte de Sudáfrica-
y el californiano, peculiar por su verano sensiblemente más fresco
que el resto de tipos mediterráneos, debido a la acción de las
corrientes marinas, y que podemos encontrar no sólo en California,
sino también en el litoral atlántico marroquí, el centro de Chile y en
las costas al norte de Ciudad del Cabo.
3.3. CLIMAS CONTINENTALES
Definidos sobre todo por la amplitud térmica muy importante,
dadas las diferencias térmicas entre verano e invierno debido a la
continentalidad, presenta distintas tipologías: a) clima ruso-polaco,
con largos verano, más moderado que el resto de los continentales, e
inviernos también prolongados, por lo que prácticamente no existen
estaciones intermedias. La oscilación térmica abarca de 20 a 35ºC y
el total anual de precipitaciones se encuadra entre 450 y 650 mm.,
siendo las invernales en forma de nieve, que llega a cubrir el suelo
entre tres y cinco meses. Su área de extensión va del Vístula a los
Urales, limitando al sur con Ucrania y al norte con Suecia y las
regiones del Dwina y del Petchora; b) clima siberiano, más
septentrional y continentalizado que el anterior, con veranos de sólo
tres meses por encima de los 10ºC y precipitaciones anuales entre
400 y 600 mm., la mayor parte como nevadas. Se extiende desde el
este de las montañas de Noruega hasta el extremo oriental de Rusia,
excluyendo el norte siberiano; en Norteamérica ocupa una gran
extensión del Canadá septentrional; c) clima Yakuto, con invierno
rigurosísimo, de al menos tres meses próximos a los -40ºC y veranos
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frescos y muy cortos; se localiza entre el Ártico y la isoterma de –38ºC
en enero, incluyendo en su área de influencia la península de Taimir y
los montes Stanovoi.
3.4. CLIMAS DE FACHADAS ORIENTALES
Presentes en todos los continentes, muestra cuatro variedades:
a) el clima acadiense, de carácter oceánico, con precipitaciones
anuales alrededor de los 1.000 mm, bien distribuidas a lo largo del
año; el verano es fresco y la estación invernal está presidida por
nieves y fuertes vientos. Se extiende desde Kamchatka al norte de
Japón y en la región de Acadia, en el Canadá oriental, de la que toma
su nombre; b) el clima manchú, de inviernos secos –de tres a cuatro
meses por debajo de 10 mm.- y veranos de lluvias elevadas, pero
muy irregulares de unos años a otros, y que se acompañan de
elevadas temperaturas; es, pues, un régimen monzónico, con
estaciones muy contrastadas, propia de Manchuria y todo el norte de
China; c) el clima missouriano, propio de la zona central de los
EE.UU., extendiéndose hacia el este; es más moderado que el
anterior, con menor oscilación térmica y precipitaciones mejor
distribuidas. No obstante, no son raras en él olas de aire frío que
llegan a sobrepasar los –30ºC, mientras que, también pueden
presentarse olas de calor que se aproximen a los 30ºC, coincidentes
además con una situación de humedad, consecuencia del predominio
de masas de aire tropical marítimo del Golfo de México; d) el clima
cantonés, que es el llamado chino por Martonne; el invierno es
húmedo y moderado y el verano muy cálido y lluvioso. Puede
apreciarse en el sur de China, pero también en zonas de Argentina,
Australia, Natal, el valle del Ganges, Japón y el sudeste de Estados
Unidos. Muy afectado todo el año por las depresiones ciclónicas del
Frente Tropical e influenciado asimismo por los frecuentes ciclones
tropicales, esto no empece la presencia de algunas olas de frío
invernales que llegan a alcanzar latitudes muy bajas.
3.5. CLIMAS ÁRIDOS Y SEMIÁRIDOS
Definidos lógicamente por el déficit hídrico, cuya valoración
precisa el empleo de índices de aridez, abarcan distintas regiones del
Planeta, incluyendo todos los continentes menos Europa, donde
quedan relegados a simples situaciones de ámbito muy local. En
África los hallamos en el Sahara, Eritrea, Somalia, Tanzania, el
Kalahari y la costa norte de Madagascar; en Asia en la prolongación
sahariana hacia el Noreste (Península Arábiga, Mesetas de Irán y
Pakistán) y los desiertos de Asia Central, desde el Mar Negro hasta
cuenca del río Amarillo; en Oceanía destacan los desiertos
australianos de Simpson, Victoria y Gibson; en la América central y
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norteña algunas áreas canadienses, el piedemonte de las Rocosas,
áreas costeras de California y el desierto de Chihuahua; y en el Sur el
área venezolana de Maracaibo, el Noreste de Brasil, del N. de Perú al
estrecho de Magallanes, incluyendo el desierto litoral entre Perú y
Chile, su ensanchamiento en tierras de Bolivia y Argentina hasta la
Patagonia. Sin entrar en pormenores podemos hablar de: a) climas
secos tropicales y subtropicales, relacionados con anticiclones
subtropicales y propios de fachadas occidentales, a las que
deberíamos añadir Egipto, Arabia, Irán y el área mesopotámica; las
precipitaciones son débiles e irregulares y las temperaturas muy
cálidas, propias de la sequedad atmosférica, con medias veraniegas
que rebasan los 30ºC, y que contrastan enormemente con las
mínimas nocturnas invernales, que quedan en valores por debajo de
0ºC; la oscilación térmica diaria puede superar los 30º en el aire y
llegar a los 60ºC a nivel de la arena o el suelo rocoso. La ausencia de
estación lluviosa o la duración de un pequeño ejemplo de ésta es el
factor utilizado para una división subtipológica, en cuyo análisis no
vamos a entrar, y que incluye los climas denominados senegalés,
sahariano, sirio, punhabí y peruano; b) climas secos templados
y fríos, con contrastes térmicos acentuados –amplitud anual entre 30
y 40ºC- y precipitaciones relativamente significativas, aunque con una
estación seca muy prolongada; entre sus variedades se encuentran el
clima patagón y algunas tipologías euroasiáticas, como el aralés, el
turcomano o el ucraniano.
3.6. CLIMAS TROPICALES HÚMEDOS.
Africanos: Con precipitaciones alrededor de los 1.500 mm.
anuales, se extienden por el litoral del golfo de Guinea, parte de la
cubeta del Congo y la mitad oriental de Madagascar; presentan dos
máximos pluviométricos en la zona occidental y en las inmediaciones
del ecuador, y sólo uno, coincidente con el verano, en el resto de sus
zonas. El máximo térmico coincide con el momento previo a la
estación de las lluvias, que provocan el refrescamiento del ambiente.
Entre sus tipologías se habla de clima guineano, sudanés y
anamita, que se extiende por la franja costera que bordea el África
oriental, de Tanzania y Natal, con máximo pluviométrico desplazado
al otoño y oscilación térmica nunca por encima de 7ºC.
Americanos: la América ecuatorial y tropical abarca de México
a Paraguay, presentando zonas en las que se asocian humedad y
riqueza forestal, como los climas insulares antillanos, de breve
estación seca y amplia lluviosa, con uno o dos máximos que pueden
darse en distintas estaciones, o el clima amazónico y de las
Guayanas, de escasísima amplitud térmica y más de doscientos días
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de lluvia al año. Aquí se inscribe también el clima del litoral oriental
brasileño, donde el efecto de los alisios provoca en las áreas de
relieves periféricos precipitaciones anuales de más de 3.700 mm.
También hay regiones con una estación seca rigurosa, como muestran
los climas de las costa del Pacífico mejicano, la zona de Maracaibo,
Ceará -al nordeste de Brasil- y las mesetas del Mato Grosso y el
Brasil meridional.
Asiáticos: se concentran en las penínsulas del Decán y de
Indochina, distinguiéndose climas ecuatoriales (lluvias con once
meses por encima de los 80 mm., aunque el régimen pluviométrico
puede ser anárquico), anamitas, con lluvias otoñales y propios de
áreas como Skri Lanka o Anam, el bengalí y los cálido-húmedos de
los Mares del Sur, con media anual entre los 24 y los 28ºC y dominios
áridos en las franjas orientales, que contrastan con las bien regadas
occidentales.
3.7. CLIMAS DE MONTAÑA.
Con peculiaridades tan diferentes que, por ejemplo, la escuela
norteamericana los dejó fuera de su clasificación fundamentada en la
latitud y el dominio de las diferentes masas de aire, podemos
dividirlos al menos en dos grandes grupos, los de dominios templados
y los tropicales de altitud. Los climas de montaña de los dominios
templados presentan sus principales diferencias en su régimen
higrométrico, distinguiéndose tres variantes: a) alpina, con inviernos
lluviosos y fríos y veranos frescos y lluviosos, en los que la cota de
nieve está presente alrededor de los 3.000 m. de altura; la diferencia
térmica entre solanas y umbrías es bastante importante, siendo
también característicos los procesos de inversión térmica, con un
coeficiente de insolación mayor en invierno que en verano; b)
atlásica, propia de las montañas secas de tipo mediterráneo de
Europa, norte de África, Asia Menor, California y centro de Chile; las
precipitaciones suelen ser en forma de lluvias hasta altitudes
considerables, a veces invertido respecto a las llanuras, como es el
caso de los Pirineos catalanes, con máximo en verano cuando al norte
y al sur de la cordillera se desarrolla la estación seca; c) tibetano,
que afecta a las montañas secas asiáticas y a parte de las Rocosas,
sumándose la continentalidad a los efectos de la aridez y la altitud;
amplitudes térmicas elevadas a pesar de la baja latitud, insolación
fuerte todo el año, escasos chubascos en verano y esporádicas pero
violentas tormentas de nieve. Los regímenes térmico y pluviométrico
permiten distinguir los siguientes tipos dentro de los climas
tropicales de altitud: a) himalayo, que es el de mayor humedad;
la altitud de las cimas motiva un piso permanentemente helado, que
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recibe grandes aportaciones de nieve, quedando una coraza helada
en la alta montaña e intensas precipitaciones nivosas en la media,
creando un ambiente hiperhúmedo; b) colombiano, síntesis de
elementos ecuatoriales y de montaña, con escasa oscilación térmica
y heladas sólo por encima de los 3.500 m.; las precipitaciones
presentan máximos en las estaciones intermedias y valores anuales
alrededor de los 1.000 mm.; c) mejicano, con escasa pluviosidad –
estación húmeda en verano- e importante amplitud térmica; se da,
además de en México, en la zona oriental de las montañas de Bolivia,
en las mesetas meridionales de Brasil y en puntos del Decán y del sur
de China, así como en lugares de sur y el este africanos y las cimas
de Madagascar; d) boliviano, localizado en las altas tierras andinas
desde las mesetas de Perú hasta Atacama; es el clima de la Puna, con
fríos moderados para tales altitudes y fuerte sequía, pues las
precipitaciones sólo se producen en la estación cálida, en forma de
violentas tormentas vespertinas que se prolongan sólo a lo largo de
unos cuatro meses. El manto de nieve es muy precario, situándose las
nieves perpetuas sobre los 6.000 metros de altura.
4. EL TIEMPO Y EL CLIMA COMO CONDICIONANTES DE LAS
ACTIVIDADES HUMANAS.
Las personas viven inmersas en un ambiente. El ambiente está
formado por infinidad de elementos diferentes que interactúan y
producen determinadas sensaciones en el ser humano; parte de esos
elementos son los climáticos de los que nos vamos a ocupar.
La capacidad de adaptación humana le permite subsistir en muy
variadas condiciones de clima. Desde el punto de vista bioclimático
son cuatro los elementos del medio físico que suelen considerarse de
forma destacada: radiación solar, humedad, movimiento y
temperatura del aire. En definitiva, todos ellos lo que hacen es
modificar, de una u otra forma el balance energético entre el cuerpo
humano y el entorno que le rodea. El intercambio de energía calorífica
se realiza de cuatro formas principalmente: por conducción,
convección, evaporación y por radiación. Los seres humanos, por
imperativo biológico deben mantener su temperatura corporal dentro
de ciertos límites, sobrepasados los cuales se produce la muerte. Para
ello cuentan con un sistema de autorregulación que se pone en
marcha cuando las condiciones exteriores son desfavorables. En
definitiva, el cuerpo humano se encuentra en mejores condiciones en
un ambiente climático en el que el gasto de energía sea mínimo y el
esfuerzo de adaptación que se realice sea el menor posible.
A los valores de los principales elementos climáticos entre los
que el ser humano se encuentra en una situación confortable los
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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conoceremos como zona de confort. Existen diferentes índices que
nos delimitan esta zona, aunque todos vienen marcados por las
variables de temperatura y humedad relativa (o las temperaturas del
termómetro seco y húmedo). Así, ya en 1923, la Sociedad Americana
de Ingenieros de Calefacción y Ventilación (ASHVE) propuso el
llamado índice de temperatura efectiva o temperatura eficaz, también
conocido como índice de Houton y Yaglou, que fueron sus autores. Fue
definido como la temperatura de una atmósfera saturada y en calma
que produjera la misma sensación que la atmósfera en cuestión. Más
adelante se modificará introduciendo la influencia del viento. Desde
entonces se han preparado otros índices, también basados
fundamentalmente en la experimentación. Missenard, en Francia,
desarrolló el denominado índice de temperatura resultante, muy
parecido al de temperatura eficaz y bastante preciso para climas
templados. Por otra parte, el inglés Bedford, a partir de numerosas
observaciones, construyó un nomograma de calor equivalente que
relacionaba temperatura, humedad y temperatura radiante; en los
Estados Unidos Winslow, Hunington y Gragge desarrollaron la escala
de temperatura operativa, basada en la consideración de la radiación
y la temperatura del aire. Otros autores, sin embargo, han intentado
establecer ciertas relaciones teóricas entre los distintos elementos
climáticos, por supuesto que con una base empírica. Así, Belding y
Hatch desarrollaron el denominado índice de stress de fatiga o de
tensión calórica. Se establece como la relación entre la capacidad
máxima de evaporación del aire y el calor total que pierde el cuerpo
por evaporación para mantener su equilibrio térmico. Después de
revisar la fiabilidad de bastantes índice propuestos anteriormente
Givoni desarrolló el denominado índice de fatiga térmica o también
índice de tensión térmica. Tiene en cuenta la temperatura y la
velocidad del aire, la presión del vapor de agua, el nivel metabólico,
la vestimenta y la radiación solar. No obstante será el índice de los
hermanos Olgyay el más interesante ya que no se trata de un índice
de una sola cifra, sino que entiende que cada uno de los elementos
que configuran el bioclima se controla de formas muy distintas. Estos
elementos son: temperatura del termómetro seco, humedad relativa,
radiación, velocidad del aire y evaporación. Este índice parte del
establecimiento de una zona de confort definida por unos límites de
temperatura del termómetro seco y de humedad relativa.
En otro orden de cosas, el determinismo del clima sobre los
seres humanos ha ido perdiendo relevancia con el paso del tiempo y
el desarrollo tecnológico, lo que no es óbice para que los factores
climáticos, como todos los naturales, sigan siendo importantes para
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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las actividades humanas. Esta realidad motivó, por ejemplo, el apoyo
de los gobiernos de los países más avanzados al desarrollo de la
observación meteorológica, asunto de cuya importancia nos quedan
testimonios a todo lo largo de la historia de la humanidad, con
vertientes tan diversas como la bioclimatología social o el estudio de
las meteoropatías, recomendado incluso por el mismo Hipócrates. En
la actualidad, el tiempo no es sólo motivo de preocupación de
meteorólogos o climatólogos, habiéndose convertido en objeto de
verdadero interés social. De manera muy resumida, los hombres del
siglo XXI se relacionan con el clima de formas muy variadas, con cuya
cita cerramos esta exposición, sin entrar en su desarrollo por razones
evidentes de espacio y tiempo; así por ejemplo, se adapta a él si le
conviene, actuando sobre sus consecuencias, o actúa sobre él, bien
de modo voluntario –vía de investigación muy impulsada en las
últimas décadas- o involuntario, en este caso de forma generalmente
negativa, como pueden ejemplificar los cambios propiciados por la
polución atmosférica; también utiliza el aire como medio de
circulación de objetos o de información, debiendo padecer en
ocasiones el influjo de los elementos climatológicos en estas
actividades.
5. COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO.
Obras útiles para acercarse a nociones generales sobre el clima
y los sistemas de clasificación climática son HUFTY, A., Introducción
a la Climatología, Ariel, Barcelona, 1984; STRAHLER, A., Geografía
Física, Omega, Barcelona, 1989; y GIL, A., y OLCINA, J., Climatología
General, Ariel, Barcelona, 1997. Todo un clásico para la comprensión
de las zonas bioclimáticas es LACOSTE, A., y SALANON, R.,
Biogeografía, Oikos-tau, Barcelona, 1973. Las cuestiones referidas al
confort climático se exponen con claridad en Clima, Territorio y
Urbanismo, publicada por la Escuela Superior de Arquitectura de
Madrid y, en un ejemplo local, en DOMÍNGUEZ BASCÓN, P., Clima,
Medio Ambiente y Urbanismo, Diputación de Córdoba, 1999. Por
último incluiremos una relación de “clásicos” publicados en castellano
en los que seguir, en no pocas ocasiones en la pluma de algunos de
los climatólogos más destacados de las últimas décadas, la evolución
de los estudios climatológicos. Podría recoger títulos como:
BARRY, C., Atmósfera, Tiempo y Clima, Omega, Barcelona,
1986.
DURAND-DASTES, F., Climatología, Ariel, Barcelona, 1972.
FLOHN, H., Clima y Tiempo, Guadarrama, Madrid, 1968.
FONTSERÉ, E., Elementos de Meteorología, Gustavo Gili,
Barcelona, 1943.
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KÖPPEN, W., Climatología, FCE, México, 1948.
MARTONNE, E., Tratado de Geografía Física, Juventud,
Barcelona, 1964.
MILLER, A., Climatología, Omega, Barcelona, 1975.
PETTERSEN, S., Introducción a la Meteorología, Espasa-
Calpe. Madrid, 1968.
TANCK, H.J., Meteorología, Alianza, Madrid, 1971.
Por último, para la consulta de términos geográficos es de
utilidad
WHITTOW, J.B., Diccionario de Geografía Física, Alianza,
Madrid, 1988.
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cm. Las fórmulas para este tipo de clima se regirían por los mismos elementos
que en el BS y tendríamos para los que no tienen estación marcada que Pcm < Ta
+ 7, para los que la tienen en invierno Pcm < Ta y para los que la tienen en verano
Pcm < Ta + 14. Cf. Climas templados húmedos sin estación seca: La pluviosidad
del mes más seco es superior a 3 cm. Cw. Climas templados húmedos con
estación invernal seca: El mes más lluvioso del verano es, por lo menos, diez
veces superior en cuanto a lluvia recogida, que el mes más seco de los meses
invernales (Definición alternativa: el setenta por ciento o más de la precipitación
media anual se recoge en los seis meses más cálidos). Cs. Climas templados
húmedos con veranos secos: La precipitación del mes más seco del verano es
menor de 3 cm. La precipitación del mes más lluvioso del invierno es, por lo
menos, tres veces superior a la registrada en el mes más seco del verano
(Definición alternativa: el setenta por ciento o más de la precipitación media
anual es recogida en los seis meses de invierno). Df. Climas boreales o de nieve
y bosque con inviernos húmedos: No hay estación seca. El mes más seco recibe
más de 3 cm. Dw. Climas boreales o de nieve y bosque con inviernos secos.
También conocido como clima continental. Ds. Precipitaciones durante el
invierno. La precipitación del mes más seco del verano es menor de 3 cm. La
precipitación del mes más lluvioso del invierno es, por lo menos, tres veces
superior a la registrada en el mes más seco del verano. ET. Clima de tundra:
Temperatura media del mes más cálido es superior a 0º C, pero inferior a 10º C.
EF. Clima de hielos perpetuos: Es el clima de los casquetes glaciares. La media
térmica de todos los meses del año es inferior a 0º C.
Para especificar unas mayores variaciones climáticas, Köppen añadió una
tercera letra a las anteriores cuyos significados son los siguientes: a. Con veranos
calurosos; el mes más cálido tiene una temperatura superior a 22º C; se aplica a
los climas C y D; b. Con veranos cálidos; el mes más cálido es térmicamente
inferior a 22º C; se aplica a los climas C y D; c. Con veranos cortos y frescos;
menos de cuatro meses están sobre los 10º C; se aplica a C y D; d. Con inviernos
muy fríos; el mes más frío está por debajo de los –38º C. Sólo se aplica a los
climas D; h. Seco y caluroso, la temperatura media anual es superior a 18º C.
Solamente se aplica a los climas de tipo B; i. Isotermal A y E. La amplitud térmica
anual no supera los 5º C. Se dan entre los 0 y 5º de latitud N o S; k. Seco y frío, la
temperatura media anual es inferior a los 18º C. Sólo clima B; k’. La temperatura
media anual es inferior a los 18º C pero también en el mes más cálido; G. Clima
de montaña. Altitud inferior a 3.000 m.; H. Climas que se dan en altitudes
superiores a los 3.000 m.
ZONAS BIOCLIMÁTICAS.
Apoyándonos en la vegetación podemos distinguir las siguientes zonas
bioclimáticas: a) Zonas polares. Formadas por desiertos de hielo y tundras. En
estas últimas aparecen suelos helados (permafrost), con un poblamiento animal
pobre, de piel gruesa o con capas adiposas subcutáneas. Se localiza en el Ártico y
la Antártida (entre los 80º- 55º de latitud); b) Zonas subpolares. Formadas por el
bosque de coníferas boreal (taiga), sobre suelos podzólicos. La fauna comprende
pocas especies autóctonas, pero disfruta de un cierto aporte de especies de la
tundra y de las estepas próximas. Aparecen así carnívoros (lince, zorro, lobo,
marta, visón y comadreja), herbívoros (reno, ciervo, alce), roedores (conejo y
liebre) y omnívoros como el oso pardo. Se localiza en la ex-Unión Soviética,
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