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TEMA 4.- CLIMAS Y ZONAS BIOCLIMÁTICAS. EL TIEMPO Y EL


CLIMA COMO CONDICIONANTES DE LAS ACTIVIDADES
HUMANAS.
1. EL CLIMA.
1.1. CLASIFICACIÓN DE ALISSOV.
1.2. CLASIFICACIÓN DE KÖPPEN.
2. ZONAS BIOCLIMÁTICAS.
3. DISTRIBUCIÓN DE LOS CLIMAS EN EL PLANETA.
3.1. CLIMAS FRÍOS
3.2. CLIMAS TEMPLADOS DE FACHADAS OCCIDENTALES
3.3. CLIMAS CONTINENTALES
3.4. CLIMAS DE FACHADAS ORIENTALES
3.5. CLIMAS ÁRIDOS Y SEMIÁRIDOS
3.6. CLIMAS TROPICALES HÚMEDOS.
3.7. CLIMAS DE MONTAÑA
4. EL TIEMPO Y EL CLIMA COMO CONDICIONANTES DE LAS
ACTIVIDADES HUMANAS.
5. COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO.
Antes de entrar en el tema definiremos tres conceptos cuya
comprensión resulta necesaria para su desarrollo:
Clima: Condiciones medias del tiempo en un lugar determinado
y durante un largo período de tiempo (más de 30 años), incluyendo
las extremas absolutas, medias y frecuencias de las desviaciones.
Bioclima: Relación existente entre el clima y los seres vivos.
Tiempo: Estado de la atmósfera en un momento y lugar
determinado.
1. EL CLIMA.
Como hemos indicado el clima vendrá determinado por el tiempo
que no es más que un fenómeno físico, y para su estudio
necesitaremos emplear instrumentos o unidades de medida que sean
iguales para todos y en todo lugar. Además, puesto que el tiempo es
el resultado de una serie de elementos que se combinan entre ellos
para dar una cierta sensación, es evidente que sería innecesario
medirlos todos continuamente. Solamente se eligen algunos
elementos para caracterizar el tiempo, ya sea porque han sido
considerados como los más importantes o porque son los más fáciles
de medir. El tipo y el modo de observación son fijados de manera
precisa y estricta, gracias a las directrices de la Organización
Meteorológica Mundial (OMM). En general, las observaciones se
realizan a horas determinadas del día y ellas permiten determinar el
tiempo diario. Los parámetros medidos en todas las estaciones son:
Temperatura: Máxima y mínima en 24 horas.
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Precipitación: Cantidad de agua caída durante 24 horas, en
forma de lluvia o nieve.
La insolación o la nubosidad. No debemos olvidar que
etimológicamente clima significa inclinación, y en este sentido,
se refiere a oblicuidad de los rayos solares sobre el plano de la
elíptica.
La humedad del aire.
La dirección y la velocidad del viento.
La presión atmosférica.
La observación de las situaciones meteorológicas durante largos
períodos de tiempo, nos llevará a la noción de clima, que será la
suma de los tiempos diarios durante el año.
Hasta ahora sólo hemos delimitado los elementos que definen el
clima, pero tan importante como esto será poder clasificarlo dentro
de un conjunto geográfico que nos defina elementos comunes a todos
ellos. Así aparecen las grandes clasificaciones climáticas, que
fundamentalmente se atienen a dos tipologías: a) las que se basan en
la circulación general o regional de la atmósfera (clasificaciones
genéticas o basadas en las masas de aire), como son las
clasificaciones de Flöhn -Alemania-, Alissov -URSS- o Borchert
-EE.UU.-; b) las basadas en la combinación de parámetros climáticos
reagrupados o no en índices, como las de Martonne (Francia), Köppen
(Rusia y Alemania), Thornthwaite (EE.UU.), Budyko (URSS) o la
clasificación agroclimática de J. Papadakis, de empleo especialmente
significativo para el espacio rural. Para el mejor conocimiento de
estas clasificaciones–tipo analizaremos un modelo explicativo de cada
uno de los dos grupos, optando en este sentido por las de Alissov y
Köppen.
1.1. CLASIFICACIÓN DE ALISSOV.
Se fundamenta en la situación de las masas de aire y de los
principales frentes, considerando sus desplazamientos estacionales.
Engloba todas las regiones que sufren las mismas influencias,
distinguiendo los factores zonales cósmicos y los factores geográficos
que subdividen las zonas en husos. Así, distingue las siguientes
zonas:
Zona ecuatorial y subecuatorial: influencia permanente del aire
ecuatorial, cálido y húmedo entre las posiciones de enero y julio.
Zona tropical: influencia del aire tropical.
Zona subtropical: influencia estacional de las perturbaciones del
frente polar.
Zona templada: influencia permanente de las perturbaciones del
frente polar.
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Zona subártica: influencia estacional del frente polar, en verano
y del frente ártico en invierno.
Zona ártica: influencia de las perturbaciones del frente ártico
solamente, especialmente en verano.
A partir de aquí es precisa la subdivisión de estas zonas en
subtipos oceánicos, continentales y costeros occidentales y
orientales, para tener en cuenta el fraccionamiento celular de la
circulación atmosférica general y las propiedades de la superficie
terrestre.
1.2. CLASIFICACIÓN DE KÖPPEN.
El primero en clasificar los climas teniendo en cuenta
simultáneamente las características de precipitación y temperatura,
pero fijando también límites ajustados a la distribución de los tipos de
vegetación conocidos, fue el doctor Wladimir Köppen, de la
Universidad de Graz, Austria en 1918. Revisado y ampliado
posteriormente por el propio autor y sus discípulos, este sistema es
hoy en día el más utilizado con propósitos geográficos.
La clasificación climática de Köppen representa, mediante un
código de letras, los mayores grupos climáticos, subgrupos y
subdivisiones adicionales para distinguir las características
estacionales de temperatura y precipitación.
Los cinco mayores grupos están designados mediante letras
mayúsculas, tales como sigue:
A. Climas lluviosos tropicales: El promedio de las temperaturas
para cada mes es superior a 18º C. Estos climas no presentan
una estación invernal y su pluviosidad anual es alta y excede la
evaporación a lo largo del mismo período (más de 750 mm.).
B. Climas secos: La evaporación excede la precipitación sobre un
promedio anual, de manera que no tendremos excedente hídrico
y no se originarán cursos permanentes de ríos.
C. Climas templados y húmedos (mesotérmicos): El mes más frío
tiene una temperatura media por debajo de los 18ºC, pero
superior a –3º C; por lo menos un mes tiene un promedio
superior a 10º C. De este modo los climas de este tipo
presentarán una estación invernal y otra estival.
D. Climas boreales o de nieve y bosque (microtérmicos): El mes
más frío presenta una temperatura media inferior a –3º C,
mientras que para el mes más cálido el valor medio suele ser
superior a 10º C. Esta última isoterma coincide
aproximadamente con el límite septentrional de crecimiento del
bosque.

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E. Climas polares o de nieve: El promedio de las temperaturas del
mes más cálido está por debajo de los 10º C. Estos climas no
presentan verdaderos veranos.
Cabe observar que cuatro de estos cinco grupos (A, C, D, E)
están definidos por temperaturas medias, mientras que, por el
contrario, sólo uno (B) está explicitado por el balance evaporación-
precipitación. Los grupos A, C y D poseen un suficiente calor y
precipitación para que pueda crecer una vegetación forestal y
selvática.
Los subgrupos que se establecen dentro de los anteriores vienen
definidos por una segunda letra, de acuerdo con el código siguiente:
S. Semiárido (estepa).
W. Árido (desértico).
(Las letras mayúsculas anteriores se aplican solamente a los
climas secos, B).
f. (fehlt = falta) Húmedo. Caracterizado por una precipitación
suficiente durante todo el año sin que exista una estación seca.
Esta designación es aplicable a los grupos A, C y D.
w. (winter) La estación seca la hallamos durante el período invernal
del respectivo hemisferio (estación con la posición solar baja).
s. (sommer) La estación seca se encuentra en el verano respectivo
de cada hemisferio (estación con el sol en su cenit).
m. (monzón) Clima forestal lluvioso, a pesar de la corta estación
seca en cuanto al ciclo de precipitación del tipo monzónico. Sólo
se aplica al grupo A.
De la combinación de ambos grupos de letras resultan los
siguientes climas característicos:
Af. Clima de selva tropical lluviosa: La pluviosidad del mes más seco
es de 6 cm o más.
Aw. Clima tropical con estación seca en invierno (sabana). En este
tipo de climas las precipitaciones caídas durante el año deben
ser inferiores a menos veinticinco veces la precipitación del mes
más seco más 250 (y < -25x + 250).
As. La estación seca se encuentra en el verano. La fórmula es
idéntica al Aw, pero el mes más seco se dará en el verano.
Am. Variedad monzónica de Af: La lluvia recogida durante el mes
más seco es menor de 6 cm. La estación seca está fuertemente
desarrollada. En este tipo de climas las precipitaciones caídas
durante el año deben ser superiores a menos veinticinco veces
la precipitación del mes más seco más 250 (y > -25x + 250).
BS. Clima de estepa: Clima árido caracterizado por sus praderas.
Ocupa una posición intermedia entre el clima desértico (BW) y
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los climas más húmedos de los grupos A, C y D. La precipitación
anual se encuentra entre 38-76 cm. En este tipo de climas si el
verano-invierno no se encuentra marcado tenemos que la
precipitación en centímetros debe ser inferior a dos por la
temperatura media anual más 7 (Pcm < 2 (Ta + 7)). Si la estación
marcada fuera el invierno la fórmula a aplicar sería Pcm < 2 (Ta) y
si fuera el verano tendríamos Pcm < 2 (Ta + 14)
BW. Clima desértico: Clima árido con precipitación anual
normalmente inferior a 25 cm. Las fórmulas para este tipo de
clima se regirían por los mismos elementos que en el BS y
tendríamos para los que no tienen estación marcada que Pcm <
Ta + 7, para los que la tienen en invierno Pcm < Ta y para los que
la tienen en verano Pcm < Ta + 14.
Cf. Climas templados húmedos sin estación seca: La pluviosidad del
mes más seco es superior a 3 cm.
Cw. Climas templados húmedos con estación invernal seca: El mes
más lluvioso del verano es, por lo menos, diez veces superior en
cuanto a lluvia recogida, que el mes más seco de los meses
invernales (Definición alternativa: el setenta por ciento o más de
la precipitación media anual se recoge en los seis meses más
cálidos).
Cs. Climas templados húmedos con veranos secos: La precipitación
del mes más seco del verano es menor de 3 cm. La precipitación
del mes más lluvioso del invierno es, por lo menos, tres veces
superior a la registrada en el mes más seco del verano
(Definición alternativa: el setenta por ciento o más de la
precipitación media anual es recogida en los seis meses de
invierno).
Df. Climas boreales o de nieve y bosque con inviernos húmedos: No
hay estación seca. El mes más seco recibe más de 3 cm.
Dw. Climas boreales o de nieve y bosque con inviernos secos.
También conocido como clima continental.
Ds. Precipitaciones durante el invierno. La precipitación del mes más
seco del verano es menor de 3 cm. La precipitación del mes más
lluvioso del invierno es, por lo menos, tres veces superior a la
registrada en el mes más seco del verano.
ET. Clima de tundra: Temperatura media del mes más cálido es
superior a 0º C, pero inferior a 10º C.
EF. Clima de hielos perpetuos: Es el clima de los casquetes
glaciares. La media térmica de todos los meses del año es
inferior a 0º C.

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Para especificar unas mayores variaciones climáticas, Köppen
añadió una tercera letra a las anteriores cuyos significados son los
siguientes:
a. Con veranos calurosos; el mes más cálido tiene una temperatura
superior a 22º C; se aplica a los climas C y D.
b. Con veranos cálidos; el mes más cálido es térmicamente inferior
a 22º C; se aplica a los climas C y D.
c. Con veranos cortos y frescos; menos de cuatro meses están
sobre los 10º C; se aplica a C y D.
d. Con inviernos muy fríos; el mes más frío está por debajo de los –
38º C. Sólo se aplica a los climas D.
h. Seco y caluroso, la temperatura media anual es superior a 18º C.
Solamente se aplica a los climas de tipo B.
i. Isotermal A y E. La amplitud térmica anual no supera los 5º C. Se
dan entre los 0 y 5º de latitud N o S.
k. Seco y frío, la temperatura media anual es inferior a los 18º C.
Sólo clima B.
k’. La temperatura media anual es inferior a los 18º C pero también
en el mes más cálido.
G. Clima de montaña. Altitud inferior a 3.000 m.
H. Climas que se dan en altitudes superiores a los 3.000 m.
2. ZONAS BIOCLIMÁTICAS.
Apoyándonos en la vegetación, por su mayor estabilidad y más
fácil delimitación, podemos distinguir las siguientes zonas
bioclimáticas:
Zonas polares
Formadas por desiertos de hielo (Barren grounds) y tundra
(tundra de criptógamas -musgos, líquenes y hongos-, tundra
herbácea, tundra arbolada). En la zona de tundra aparecen suelos
helados (permafrost), con un poblamiento animal pobre, lo que
requiere gruesas pieles (osos blancos, buey almizclado) o con capas
adiposas subcutáneas. Se localiza en el Ártico y la Antártida (entre los
80º y los 55º de latitud).
Zonas subpolares
Formada por el bosque de coníferas boreal (taiga). Las
temperaturas bajas o medianas, así como la humedad, favorecen la
formación de suelos podzólicos. La fauna comprende pocas especies
autóctonas, pero disfruta de un cierto aporte de especies de la tundra
y de las estepas próximas. Aparecen así carnívoros (lince, zorro, lobo,
glotón, marta, visón y comadreja), herbívoros (reno, ciervo, alce),
roedores (conejo y liebre) y omnívoros como el oso pardo. Se localiza
en la ex-Unión Soviética, Canadá y Alaska.
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Zonas templadas
Podemos distinguir tres tipos zonales determinados. El primero lo
constituye el bosque lluvioso de coníferas (bosque litoral), localizado
en las costas del Pacífico de los Estados Unidos y la Columbia
Británica; el segundo se caracteriza por los bosques caducifolios y
mixtos, comprendiendo las llanuras europeas, las orientales de
Estados Unidos, China central, Nueva Zelanda y el sur de los Andes;
el tercero es el dominio de formaciones asilváticas, encuadradas en
las landas atlánticas europeas. Los suelos son muy húmedos y la
fauna abundante y variada, con pequeños roedores (ardillas y
ratones), insectívoros excavadores (topos), herbívoros (jabalíes y
ciervos), carnívoros (garduñas, tejones, gatos salvajes, zorros y
linces), omnívoros, aves (picoverdes, cucos, verderones, cernícalos,
búhos, mochuelos y lechuzas) e insectos fitófagos (coleópteros,
colémbolos, chinches de campo y mariposas).
Zonas templadas cálidas de tipo mediterráneo
Formada por el bosque esclerófilo perennifolio con formaciones
arbustivas más o menos abiertas que se extiende por la cuenca
mediterránea, California, sur de Australia y región de El Cabo. El suelo
es del tipo pardo mediterráneo, a menudo desarrollado sobre terra
rossa.
Zonas templadas cálidas de tipo subtropical
La define el bosque laurifolio perennifolio que se extiende por el
sudeste de Estados Unidos, sur de China y de Japón, de Brasil y de
Chile así como parte de Nueva Zelanda.
Zonas templadas continentales y zonas semiáridas
Formadas por estepas sensu lato, extendidas por estepas de la
antigua Unión Soviética, praderas y llanuras de Estados Unidos, las
pampas de América del sur y el África meridional. Asimismo existen
otras zonas con formaciones arbustivas más o menos abiertas
(estepas leñosas y pseudoestepas) y que se localizan por las estepas
de artemisa del sudoeste de Estados Unidos (sagebrush) y de
Turquestán. El suelo típico de la estepa es un chernozem, un suelo
profundo particularmente fértil con humus cálcico distribuido por
todo el perfil y gran aporte en nitrógeno, aunque la alimentación
hídrica es deficitaria temporalmente. Según las condiciones climáticas
locales, este suelo puede pasar a un chernozem lixiviado, a un
brunizem si el clima es más húmedo, o a un suelo castaño si las
condiciones son de aridez. La fauna de las estepas está en equilibrio
más o menos precario con una vegetación cuya biomasa está
directamente condicionada por la cantidad y la distribución de las
precipitaciones, hecho que marca los desplazamientos de numerosos
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animales en busca de alimento. Las grandes migraciones de
langostas, grullas en la estepa siberiana y bisontes en la pradera
americana son ejemplo de ello. Aparecen también animales
excavadores como gusanos, insectos, reptiles y mamíferos (roedores:
gerbos, bobaks, hamsters, conejos, susliks; carnívoros: coyotes y
zorros).
Zonas áridas
Formadas por desiertos de arena (erg) o de piedras (reg), con
vegetación muy esparcida. Los tipos de suelo corresponden a dunas,
pendientes denudadas, pedregales y guijarrales o cubetas salinas
sobre suelos halomorfos e, incluso, sobre llanuras arcilloso-limosas. La
fauna desértica debe adaptarse al calor con pelaje claro (gacela y
camello), abrigo bajo las piedras (escorpión) o la arena (insectos y
arácnidos), actividad nocturna (coyote y chacal), actividad
crepuscular (insectos, aves y murciélagos) y estivación. Así mismo
debe adaptarse a las pérdidas de agua (joroba del camello). Se
extiende por el Sahara, Arabia, Asia central, México y sudoeste de
Estados Unidos, costas de Chile y de Perú, sudoeste africano y
Australia central.
Zonas tropicales semiáridas
Caracterizadas por las estepas armadas, es decir, con
vegetación espinosa , se extienden por la franja tropical de los
desiertos. Los suelos son poco desarrollados, delgados, pobres en
humus (suelos pardos de estepa). A menudo están endurecidos en la
superficie (costra calcárea). Existe una segunda zona con matorrales
espinosos que se extiende por la caatinga de Brasil, thornbrush de
Australia, de la India y del sur de África.
Zonas tropicales
Sus principales formaciones son los bosques tropófilos: bosque
seco caducifolio y bosque monzónico, que se extienden por las áreas
sudanesa, sudeste de África, sur de Brasil (cerradãos), India y la
península de Indochina; una segunda zona está formada por sabanas
(conjunto del dominio tropical), que pueden ser simples (campos
limpos –Amazonia-) y arbóreas (campos sujos –Brasil-).
Zonas subecuatoriales
Se caracteriza por el bosque semicaducifolio (mesófilo y
semiombrófilo), extendido por América Central, cuenca del Amazonas,
África occidental, cubeta del Congo, India, Ceilán, península
Indochina, archipiélago indonesio, norte de Australia. Una segunda
zona se caracteriza por el bosque perennifolio (higrófilo, ombrófilo y
lluvioso), característico de la cuenca del Amazonas y Congo. La
tercera zona se caracteriza por el bosque galería, extendiéndose por
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África central y oriental y América del Sur. La cuarta y última será la
del manglar cuya localización geográfica será Malasia y las costas de
África ecuatorial.
3. DISTRIBUCIÓN DE LOS CLIMAS EN EL PLANETA.
Esbozados los criterios de confección de las clasificaciones
climáticas, explicitados algunos de sus modelos y reflejadas las zonas
bioclimáticas, parece interesante recoger una distribución de los
climas sobre el planeta, concretándolos en zonas relativamente
reducidas, vinculada directamente con la Geografía descriptiva e
interpretadora de la opinión de autores como Köppen, Miller,
Martonne o George.
3.1. CLIMAS FRÍOS
Entendida como zona fría aquélla, al norte de los Círculos
Polares, en la que no existe verano y suelo habitualmente cubierto
por el hielo –a veces por tundra-, presenta temperaturas muy bajas –
algo más moderada en el Mar de Noruega y el Océano Austral-, con
inviernos de distinto rigor pero siempre de larga duración, fuertes
vientos y escasas precipitaciones, casi siempre en forma de nieve.
Estaríamos hablando del Clima Polar de Martonne o los ET (Tundra) o
EF (Hielo Perpetuo) de Köppen. Podemos distinguir cinco variedades
climáticas: a) Clima Inlandsiano, que en el Hemisferio Norte se da
en Groenlandia, donde la capa de hielo llega a espesores de tres mil
metros, pero que alcanza su plenitud en la Antártida; en él las masas
de aire y viento se estabilizan casi a ras de suelo, en forma de
delgadas capas de hielo que descienden por las pendientes del
inlandsis; b) Clima islandés, presente en el sur y el oeste de
Islandia, de donde toma su nombre, pero que constituye también la
segunda variedad de clima antártico; con invierno largo y riguroso, lo
individualizan la reducida amplitud térmica y la abundancia de
precipitaciones orogénicas, situación lluviosa que alcanza su
expresión más alta en los más de 270 días de lluvias anuales en el
área del Cabo de Hornos. Los vientos de los meses menos fríos
ayudan a un dislocamiento rápido de la banquisa; c) Clima
spitzbergiano, con verano fresco y lluvioso y persistentes nieblas
litorales, se localiza en el norte islandés, costas groenlandesas y del
Mar de Barents y Nueva Zembla; d) Clima ártico o de la banquisa,
que se desarrolla al norte del anterior, con temperaturas mucho más
bajas, con valores próximos a los 50ºC bajo cero, que impiden el
deshielo marino, e inviernos abundantes en nieves y sometidos a
fuertes vientos; e) Clima angariense, localizado en la costa
siberiana hasta el Mar de Laptev y en el norte de Canadá hasta la
Tierra de Baffin. A pesar de su inferior latitud el invierno alcanza
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temperaturas más bajas que el clima ártico, pero en el verano se
produce un deshielo parcial de las aguas marinas debido a cierto
calentamiento de los litorales continentales, aunque nunca por
encima de los 5ºC.
3.2. CLIMAS TEMPLADOS DE FACHADAS OCCIDENTALES.
Su límite septentrional lo marca la isoterma del mes más cálido
de 10ºC, al sur del Círculo Polar en Canadá y al norte en Escandinavia
y Siberia; el límite meridional lo señala la isoterma de 18ºC, con
excepción de los climas secos. Su dominio es típicamente europeo,
pues en América la barrera montañosa occidental lo reduce a una
estrecha franja costera, a la que además imprime determinadas
peculiaridades. Se advierte asimismo en parte de la provincia de El
Cabo, en el litoral meridional australiano, Nueva Zelanda y parte de la
costa central chilena. Presenta una clara diferenciación estacional y
una importante amplitud térmica como consecuencia, sobre todo, de
la alternancia dominante de masas de aire de caracteres diferentes;
en cuanto a las precipitaciones, los contrastes son muy acentuados,
pudiendo darse en su ámbito las situaciones más extremas. A
grandes rasgos cabe definir tres grandes tipologías: a) Climas de
litorales frescos, propios de países sometidos a las perturbaciones
del Frente Polar, en los que en algún momento del año actúan masas
de aire polar marítimo de mayor o menor temperatura según la
estación del año y la latitud de su origen. Presenta dos tipologías,
más diferenciadas por las precipitaciones que por los valores
térmicos; la primera es el clima noruego, con abundantes lluvias
orográficas, de especial importancia en el otoño y el invierno, con
volúmenes incluso por encima de los 2.000 mm. Anuales; las
temperaturas son frescas, con estación invernal relativamente suave
y la amplitud térmica oscila entre los 10 y los 15ºC; la segunda es el
clima bretón, menos lluvioso y fresco que el anterior, con
precipitaciones generalmente frontales, que se quedan entre los 600
y los 800 mm. en zonas de Holanda, Bélgica y Dinamarca, oscilando
entre los 800 y los 1.500 mm. en las costas occidentales británicas.
Los inviernos son suaves, al igual que los veranos, con valores medios
entre 16 y 19ºC; b) Climas semioceánicos, desarrollados en la
llanura que se extiende desde el Atlántico al interior continental
europeo, limitada al sur por el área mediterránea, y en la que todavía
es notable el influjo marítimo. Admite dos variantes fundamentales: el
clima lorenés (propio de la llanura norteña entre el Sena y el Vístula,
con precipitación uniforme entre los 600 y 700 mm. anuales, aunque
con máximo estival, y reflejo de la continentalidad en las
temperaturas invernales, con medias para enero entre 3 y –3ºC,
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mientras que los veranos alcanzan valores moderados por las
entradas de aire marítimo fresco) y el clima danubiano, variedad
meridional que se da en las llanuras cercadas por cadenas
montañosas de Aquitania, el Po y el Danubio; el verano alcanza
temperaturas más elevadas que en el lorenés, acompañadas de una
sequía relativa, y los inviernos son más fríos, con menos lluvias que el
anterior, aunque las precipitaciones son sólo ligeramente inferiores en
el cómputo global del año; c) climas mediterráneos, caracterizados
por sus veranos calurosos, con algún mes siempre por encima de los
23ºC, y la sequía que los acompaña, clímax de un período seco que
puede establecerse entre los cuatro y los seis meses; la temperatura
media anual queda entre los 15 y los 17ºC y la oscilación térmica
entre los 14 y los 17ºC; el mes más frío no suele quedar muy por
debajo de los 6ºC y las heladas no son muy frecuentes. Presenta
distintas variedades, como pueden ser el denominado portugués por
Martonne, para el que otros prefieren los nombres de ligur o
provenzal, el español, el heleno –propio no sólo del Mediterráneo
oriental, sino también del sur de Australia y buena parte de Sudáfrica-
y el californiano, peculiar por su verano sensiblemente más fresco
que el resto de tipos mediterráneos, debido a la acción de las
corrientes marinas, y que podemos encontrar no sólo en California,
sino también en el litoral atlántico marroquí, el centro de Chile y en
las costas al norte de Ciudad del Cabo.
3.3. CLIMAS CONTINENTALES
Definidos sobre todo por la amplitud térmica muy importante,
dadas las diferencias térmicas entre verano e invierno debido a la
continentalidad, presenta distintas tipologías: a) clima ruso-polaco,
con largos verano, más moderado que el resto de los continentales, e
inviernos también prolongados, por lo que prácticamente no existen
estaciones intermedias. La oscilación térmica abarca de 20 a 35ºC y
el total anual de precipitaciones se encuadra entre 450 y 650 mm.,
siendo las invernales en forma de nieve, que llega a cubrir el suelo
entre tres y cinco meses. Su área de extensión va del Vístula a los
Urales, limitando al sur con Ucrania y al norte con Suecia y las
regiones del Dwina y del Petchora; b) clima siberiano, más
septentrional y continentalizado que el anterior, con veranos de sólo
tres meses por encima de los 10ºC y precipitaciones anuales entre
400 y 600 mm., la mayor parte como nevadas. Se extiende desde el
este de las montañas de Noruega hasta el extremo oriental de Rusia,
excluyendo el norte siberiano; en Norteamérica ocupa una gran
extensión del Canadá septentrional; c) clima Yakuto, con invierno
rigurosísimo, de al menos tres meses próximos a los -40ºC y veranos
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frescos y muy cortos; se localiza entre el Ártico y la isoterma de –38ºC
en enero, incluyendo en su área de influencia la península de Taimir y
los montes Stanovoi.
3.4. CLIMAS DE FACHADAS ORIENTALES
Presentes en todos los continentes, muestra cuatro variedades:
a) el clima acadiense, de carácter oceánico, con precipitaciones
anuales alrededor de los 1.000 mm, bien distribuidas a lo largo del
año; el verano es fresco y la estación invernal está presidida por
nieves y fuertes vientos. Se extiende desde Kamchatka al norte de
Japón y en la región de Acadia, en el Canadá oriental, de la que toma
su nombre; b) el clima manchú, de inviernos secos –de tres a cuatro
meses por debajo de 10 mm.- y veranos de lluvias elevadas, pero
muy irregulares de unos años a otros, y que se acompañan de
elevadas temperaturas; es, pues, un régimen monzónico, con
estaciones muy contrastadas, propia de Manchuria y todo el norte de
China; c) el clima missouriano, propio de la zona central de los
EE.UU., extendiéndose hacia el este; es más moderado que el
anterior, con menor oscilación térmica y precipitaciones mejor
distribuidas. No obstante, no son raras en él olas de aire frío que
llegan a sobrepasar los –30ºC, mientras que, también pueden
presentarse olas de calor que se aproximen a los 30ºC, coincidentes
además con una situación de humedad, consecuencia del predominio
de masas de aire tropical marítimo del Golfo de México; d) el clima
cantonés, que es el llamado chino por Martonne; el invierno es
húmedo y moderado y el verano muy cálido y lluvioso. Puede
apreciarse en el sur de China, pero también en zonas de Argentina,
Australia, Natal, el valle del Ganges, Japón y el sudeste de Estados
Unidos. Muy afectado todo el año por las depresiones ciclónicas del
Frente Tropical e influenciado asimismo por los frecuentes ciclones
tropicales, esto no empece la presencia de algunas olas de frío
invernales que llegan a alcanzar latitudes muy bajas.
3.5. CLIMAS ÁRIDOS Y SEMIÁRIDOS
Definidos lógicamente por el déficit hídrico, cuya valoración
precisa el empleo de índices de aridez, abarcan distintas regiones del
Planeta, incluyendo todos los continentes menos Europa, donde
quedan relegados a simples situaciones de ámbito muy local. En
África los hallamos en el Sahara, Eritrea, Somalia, Tanzania, el
Kalahari y la costa norte de Madagascar; en Asia en la prolongación
sahariana hacia el Noreste (Península Arábiga, Mesetas de Irán y
Pakistán) y los desiertos de Asia Central, desde el Mar Negro hasta
cuenca del río Amarillo; en Oceanía destacan los desiertos
australianos de Simpson, Victoria y Gibson; en la América central y
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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norteña algunas áreas canadienses, el piedemonte de las Rocosas,
áreas costeras de California y el desierto de Chihuahua; y en el Sur el
área venezolana de Maracaibo, el Noreste de Brasil, del N. de Perú al
estrecho de Magallanes, incluyendo el desierto litoral entre Perú y
Chile, su ensanchamiento en tierras de Bolivia y Argentina hasta la
Patagonia. Sin entrar en pormenores podemos hablar de: a) climas
secos tropicales y subtropicales, relacionados con anticiclones
subtropicales y propios de fachadas occidentales, a las que
deberíamos añadir Egipto, Arabia, Irán y el área mesopotámica; las
precipitaciones son débiles e irregulares y las temperaturas muy
cálidas, propias de la sequedad atmosférica, con medias veraniegas
que rebasan los 30ºC, y que contrastan enormemente con las
mínimas nocturnas invernales, que quedan en valores por debajo de
0ºC; la oscilación térmica diaria puede superar los 30º en el aire y
llegar a los 60ºC a nivel de la arena o el suelo rocoso. La ausencia de
estación lluviosa o la duración de un pequeño ejemplo de ésta es el
factor utilizado para una división subtipológica, en cuyo análisis no
vamos a entrar, y que incluye los climas denominados senegalés,
sahariano, sirio, punhabí y peruano; b) climas secos templados
y fríos, con contrastes térmicos acentuados –amplitud anual entre 30
y 40ºC- y precipitaciones relativamente significativas, aunque con una
estación seca muy prolongada; entre sus variedades se encuentran el
clima patagón y algunas tipologías euroasiáticas, como el aralés, el
turcomano o el ucraniano.
3.6. CLIMAS TROPICALES HÚMEDOS.
Africanos: Con precipitaciones alrededor de los 1.500 mm.
anuales, se extienden por el litoral del golfo de Guinea, parte de la
cubeta del Congo y la mitad oriental de Madagascar; presentan dos
máximos pluviométricos en la zona occidental y en las inmediaciones
del ecuador, y sólo uno, coincidente con el verano, en el resto de sus
zonas. El máximo térmico coincide con el momento previo a la
estación de las lluvias, que provocan el refrescamiento del ambiente.
Entre sus tipologías se habla de clima guineano, sudanés y
anamita, que se extiende por la franja costera que bordea el África
oriental, de Tanzania y Natal, con máximo pluviométrico desplazado
al otoño y oscilación térmica nunca por encima de 7ºC.
Americanos: la América ecuatorial y tropical abarca de México
a Paraguay, presentando zonas en las que se asocian humedad y
riqueza forestal, como los climas insulares antillanos, de breve
estación seca y amplia lluviosa, con uno o dos máximos que pueden
darse en distintas estaciones, o el clima amazónico y de las
Guayanas, de escasísima amplitud térmica y más de doscientos días
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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de lluvia al año. Aquí se inscribe también el clima del litoral oriental
brasileño, donde el efecto de los alisios provoca en las áreas de
relieves periféricos precipitaciones anuales de más de 3.700 mm.
También hay regiones con una estación seca rigurosa, como muestran
los climas de las costa del Pacífico mejicano, la zona de Maracaibo,
Ceará -al nordeste de Brasil- y las mesetas del Mato Grosso y el
Brasil meridional.
Asiáticos: se concentran en las penínsulas del Decán y de
Indochina, distinguiéndose climas ecuatoriales (lluvias con once
meses por encima de los 80 mm., aunque el régimen pluviométrico
puede ser anárquico), anamitas, con lluvias otoñales y propios de
áreas como Skri Lanka o Anam, el bengalí y los cálido-húmedos de
los Mares del Sur, con media anual entre los 24 y los 28ºC y dominios
áridos en las franjas orientales, que contrastan con las bien regadas
occidentales.
3.7. CLIMAS DE MONTAÑA.
Con peculiaridades tan diferentes que, por ejemplo, la escuela
norteamericana los dejó fuera de su clasificación fundamentada en la
latitud y el dominio de las diferentes masas de aire, podemos
dividirlos al menos en dos grandes grupos, los de dominios templados
y los tropicales de altitud. Los climas de montaña de los dominios
templados presentan sus principales diferencias en su régimen
higrométrico, distinguiéndose tres variantes: a) alpina, con inviernos
lluviosos y fríos y veranos frescos y lluviosos, en los que la cota de
nieve está presente alrededor de los 3.000 m. de altura; la diferencia
térmica entre solanas y umbrías es bastante importante, siendo
también característicos los procesos de inversión térmica, con un
coeficiente de insolación mayor en invierno que en verano; b)
atlásica, propia de las montañas secas de tipo mediterráneo de
Europa, norte de África, Asia Menor, California y centro de Chile; las
precipitaciones suelen ser en forma de lluvias hasta altitudes
considerables, a veces invertido respecto a las llanuras, como es el
caso de los Pirineos catalanes, con máximo en verano cuando al norte
y al sur de la cordillera se desarrolla la estación seca; c) tibetano,
que afecta a las montañas secas asiáticas y a parte de las Rocosas,
sumándose la continentalidad a los efectos de la aridez y la altitud;
amplitudes térmicas elevadas a pesar de la baja latitud, insolación
fuerte todo el año, escasos chubascos en verano y esporádicas pero
violentas tormentas de nieve. Los regímenes térmico y pluviométrico
permiten distinguir los siguientes tipos dentro de los climas
tropicales de altitud: a) himalayo, que es el de mayor humedad;
la altitud de las cimas motiva un piso permanentemente helado, que
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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recibe grandes aportaciones de nieve, quedando una coraza helada
en la alta montaña e intensas precipitaciones nivosas en la media,
creando un ambiente hiperhúmedo; b) colombiano, síntesis de
elementos ecuatoriales y de montaña, con escasa oscilación térmica
y heladas sólo por encima de los 3.500 m.; las precipitaciones
presentan máximos en las estaciones intermedias y valores anuales
alrededor de los 1.000 mm.; c) mejicano, con escasa pluviosidad –
estación húmeda en verano- e importante amplitud térmica; se da,
además de en México, en la zona oriental de las montañas de Bolivia,
en las mesetas meridionales de Brasil y en puntos del Decán y del sur
de China, así como en lugares de sur y el este africanos y las cimas
de Madagascar; d) boliviano, localizado en las altas tierras andinas
desde las mesetas de Perú hasta Atacama; es el clima de la Puna, con
fríos moderados para tales altitudes y fuerte sequía, pues las
precipitaciones sólo se producen en la estación cálida, en forma de
violentas tormentas vespertinas que se prolongan sólo a lo largo de
unos cuatro meses. El manto de nieve es muy precario, situándose las
nieves perpetuas sobre los 6.000 metros de altura.
4. EL TIEMPO Y EL CLIMA COMO CONDICIONANTES DE LAS
ACTIVIDADES HUMANAS.
Las personas viven inmersas en un ambiente. El ambiente está
formado por infinidad de elementos diferentes que interactúan y
producen determinadas sensaciones en el ser humano; parte de esos
elementos son los climáticos de los que nos vamos a ocupar.
La capacidad de adaptación humana le permite subsistir en muy
variadas condiciones de clima. Desde el punto de vista bioclimático
son cuatro los elementos del medio físico que suelen considerarse de
forma destacada: radiación solar, humedad, movimiento y
temperatura del aire. En definitiva, todos ellos lo que hacen es
modificar, de una u otra forma el balance energético entre el cuerpo
humano y el entorno que le rodea. El intercambio de energía calorífica
se realiza de cuatro formas principalmente: por conducción,
convección, evaporación y por radiación. Los seres humanos, por
imperativo biológico deben mantener su temperatura corporal dentro
de ciertos límites, sobrepasados los cuales se produce la muerte. Para
ello cuentan con un sistema de autorregulación que se pone en
marcha cuando las condiciones exteriores son desfavorables. En
definitiva, el cuerpo humano se encuentra en mejores condiciones en
un ambiente climático en el que el gasto de energía sea mínimo y el
esfuerzo de adaptación que se realice sea el menor posible.
A los valores de los principales elementos climáticos entre los
que el ser humano se encuentra en una situación confortable los
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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conoceremos como zona de confort. Existen diferentes índices que
nos delimitan esta zona, aunque todos vienen marcados por las
variables de temperatura y humedad relativa (o las temperaturas del
termómetro seco y húmedo). Así, ya en 1923, la Sociedad Americana
de Ingenieros de Calefacción y Ventilación (ASHVE) propuso el
llamado índice de temperatura efectiva o temperatura eficaz, también
conocido como índice de Houton y Yaglou, que fueron sus autores. Fue
definido como la temperatura de una atmósfera saturada y en calma
que produjera la misma sensación que la atmósfera en cuestión. Más
adelante se modificará introduciendo la influencia del viento. Desde
entonces se han preparado otros índices, también basados
fundamentalmente en la experimentación. Missenard, en Francia,
desarrolló el denominado índice de temperatura resultante, muy
parecido al de temperatura eficaz y bastante preciso para climas
templados. Por otra parte, el inglés Bedford, a partir de numerosas
observaciones, construyó un nomograma de calor equivalente que
relacionaba temperatura, humedad y temperatura radiante; en los
Estados Unidos Winslow, Hunington y Gragge desarrollaron la escala
de temperatura operativa, basada en la consideración de la radiación
y la temperatura del aire. Otros autores, sin embargo, han intentado
establecer ciertas relaciones teóricas entre los distintos elementos
climáticos, por supuesto que con una base empírica. Así, Belding y
Hatch desarrollaron el denominado índice de stress de fatiga o de
tensión calórica. Se establece como la relación entre la capacidad
máxima de evaporación del aire y el calor total que pierde el cuerpo
por evaporación para mantener su equilibrio térmico. Después de
revisar la fiabilidad de bastantes índice propuestos anteriormente
Givoni desarrolló el denominado índice de fatiga térmica o también
índice de tensión térmica. Tiene en cuenta la temperatura y la
velocidad del aire, la presión del vapor de agua, el nivel metabólico,
la vestimenta y la radiación solar. No obstante será el índice de los
hermanos Olgyay el más interesante ya que no se trata de un índice
de una sola cifra, sino que entiende que cada uno de los elementos
que configuran el bioclima se controla de formas muy distintas. Estos
elementos son: temperatura del termómetro seco, humedad relativa,
radiación, velocidad del aire y evaporación. Este índice parte del
establecimiento de una zona de confort definida por unos límites de
temperatura del termómetro seco y de humedad relativa.
En otro orden de cosas, el determinismo del clima sobre los
seres humanos ha ido perdiendo relevancia con el paso del tiempo y
el desarrollo tecnológico, lo que no es óbice para que los factores
climáticos, como todos los naturales, sigan siendo importantes para
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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las actividades humanas. Esta realidad motivó, por ejemplo, el apoyo
de los gobiernos de los países más avanzados al desarrollo de la
observación meteorológica, asunto de cuya importancia nos quedan
testimonios a todo lo largo de la historia de la humanidad, con
vertientes tan diversas como la bioclimatología social o el estudio de
las meteoropatías, recomendado incluso por el mismo Hipócrates. En
la actualidad, el tiempo no es sólo motivo de preocupación de
meteorólogos o climatólogos, habiéndose convertido en objeto de
verdadero interés social. De manera muy resumida, los hombres del
siglo XXI se relacionan con el clima de formas muy variadas, con cuya
cita cerramos esta exposición, sin entrar en su desarrollo por razones
evidentes de espacio y tiempo; así por ejemplo, se adapta a él si le
conviene, actuando sobre sus consecuencias, o actúa sobre él, bien
de modo voluntario –vía de investigación muy impulsada en las
últimas décadas- o involuntario, en este caso de forma generalmente
negativa, como pueden ejemplificar los cambios propiciados por la
polución atmosférica; también utiliza el aire como medio de
circulación de objetos o de información, debiendo padecer en
ocasiones el influjo de los elementos climatológicos en estas
actividades.
5. COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO.
Obras útiles para acercarse a nociones generales sobre el clima
y los sistemas de clasificación climática son HUFTY, A., Introducción
a la Climatología, Ariel, Barcelona, 1984; STRAHLER, A., Geografía
Física, Omega, Barcelona, 1989; y GIL, A., y OLCINA, J., Climatología
General, Ariel, Barcelona, 1997. Todo un clásico para la comprensión
de las zonas bioclimáticas es LACOSTE, A., y SALANON, R.,
Biogeografía, Oikos-tau, Barcelona, 1973. Las cuestiones referidas al
confort climático se exponen con claridad en Clima, Territorio y
Urbanismo, publicada por la Escuela Superior de Arquitectura de
Madrid y, en un ejemplo local, en DOMÍNGUEZ BASCÓN, P., Clima,
Medio Ambiente y Urbanismo, Diputación de Córdoba, 1999. Por
último incluiremos una relación de “clásicos” publicados en castellano
en los que seguir, en no pocas ocasiones en la pluma de algunos de
los climatólogos más destacados de las últimas décadas, la evolución
de los estudios climatológicos. Podría recoger títulos como:
BARRY, C., Atmósfera, Tiempo y Clima, Omega, Barcelona,
1986.
DURAND-DASTES, F., Climatología, Ariel, Barcelona, 1972.
FLOHN, H., Clima y Tiempo, Guadarrama, Madrid, 1968.
FONTSERÉ, E., Elementos de Meteorología, Gustavo Gili,
Barcelona, 1943.
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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KÖPPEN, W., Climatología, FCE, México, 1948.
MARTONNE, E., Tratado de Geografía Física, Juventud,
Barcelona, 1964.
MILLER, A., Climatología, Omega, Barcelona, 1975.
PETTERSEN, S., Introducción a la Meteorología, Espasa-
Calpe. Madrid, 1968.
TANCK, H.J., Meteorología, Alianza, Madrid, 1971.
Por último, para la consulta de términos geográficos es de
utilidad
WHITTOW, J.B., Diccionario de Geografía Física, Alianza,
Madrid, 1988.

TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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RESUMEN TEMA 4.- CLIMA Y ZONAS BIOCLIMÁTICAS. EL TIEMPO Y EL


CLIMA COMO CONDICIONANTES DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS.
EL CLIMA.
Viene determinado por el tiempo que no es más que un fenómeno físico y
para su estudio necesitamos emplear instrumentos o unidades de medida iguales
para todos y en todo lugar. Para caracterizar el tiempo se eligen algunos
elementos, bien por considerarse los más importantes, bien por ser los más
fáciles de medir. El tipo y el modo de observación son fijados por la Organización
Meteorológica Mundial. En general, las observaciones se realizan a horas
determinadas del día y permiten determinar el tiempo diario. Los parámetros
medidos en todas las estaciones son: Temperatura: Máxima y mínima en 24
horas. Precipitación: Cantidad de agua caída durante 24 horas, en forma de lluvia
o nieve. Insolación o la nubosidad. Humedad del aire. Dirección y velocidad del
viento. Presión atmosférica. La observación de las situaciones meteorológicas
durante largos períodos de tiempo nos lleva a la noción de clima. Las grandes
clasificaciones climáticas se atienen fundamentalmente a dos tipologías: a) las
que se basan en la circulación general o regional de la atmósfera (clasificaciones
genéticas o basadas en las masas de aire), como son las clasificaciones de Flöhn
-Alemania-, Alissov -URSS- o Borchert -EE.UU.-; b) las basadas en la combinación
de parámetros climáticos reagrupados o no en índices, como las de Martonne
(Francia), Köppen (Rusia y Alemania), Thornthwaite (EE.UU.), Budyko (URSS) o la
clasificación agroclimática de J. Papadakis. Para el mejor conocimiento de estas
clasificaciones–tipo analizaremos un modelo explicativo de cada uno de los dos
grupos, optando en este sentido por las de Alissov y Köppen.
CLASIFICACIÓN DE ALISSOV. Se fundamenta en la situación de las masas de aire y
de los principales frentes, considerando sus desplazamientos estacionales.
Engloba todas las regiones que sufren las mismas influencias, distinguiendo las
siguientes zonas: a) Ecuatorial y subecuatorial: influencia permanente del aire
ecuatorial, cálido y húmedo entre las posiciones de enero y julio; b) Tropical:
influencia del aire tropical; c) Subtropical: influencia estacional de las
perturbaciones del frente polar; d) Templada: influencia permanente de las
perturbaciones del frente polar; e) Subártica: influencia estacional del frente
polar, en verano y del frente ártico en invierno; f) Ártica: influencia de las
perturbaciones del frente ártico solamente, especialmente en verano. Divide
estas zonas en subtipos oceánicos, continentales y costeros occidentales y
orientales para considerar el fraccionamiento celular de la circulación atmosférica
general y las propiedades de la superficie terrestre.
CLASIFICACIÓN DE KÖPPEN. El primero en clasificar los climas teniendo en cuenta
simultáneamente las características de precipitación y temperatura, pero fijando
también límites ajustados a la distribución de los tipos de vegetación conocidos,
fue el austriaco Wladimir Köppen en 1918. Revisado y ampliado posteriormente
por el propio autor y sus discípulos, este sistema es hoy en día el más utilizado
con propósitos geográficos. Su clasificación climática representa mediante un
código de letras los mayores grupos climáticos, subgrupos y subdivisiones
adicionales para distinguir las características estacionales de temperatura y
precipitación. Los cinco mayores grupos están designados mediante letras
mayúsculas: A. Climas lluviosos tropicales: El promedio de las temperaturas
para cada mes es superior a 18º C. Estos climas no presentan una estación
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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invernal y su pluviosidad anual es alta y excede la evaporación a lo largo del


mismo período (más de 750 mm.); B. Climas secos: La evaporación excede la
precipitación sobre un promedio anual, de manera que no tendremos excedente
hídrico y no se originarán cursos permanentes de ríos. C. Climas templados y
húmedos (mesotérmicos): El mes más frío tiene una temperatura media por
debajo de los 18ºC, pero superior a –3º C; por lo menos un mes tiene un
promedio superior a 10º C. De este modo los climas de este tipo presentarán una
estación invernal y otra estival. D. Climas boreales o de nieve y bosque
(microtérmicos): El mes más frío presenta una temperatura media inferior a –3º
C, mientras que para el mes más cálido el valor medio suele ser superior a 10º C.
Esta última isoterma coincide aproximadamente con el límite septentrional de
crecimiento del bosque. E. Climas polares o de nieve: El promedio de las
temperaturas del mes más cálido está por debajo de los 10º C. Estos climas no
presentan verdaderos veranos. Cabe observar que cuatro de estos cinco grupos
(A, C, D, E) están definidos por temperaturas medias, mientras que, por el
contrario, sólo uno (B) está explicitado por el balance evaporación-precipitación.
Los grupos A, C y D poseen un suficiente calor y precipitación para que pueda
crecer una vegetación forestal y selvática.
Los subgrupos que se establecen dentro de los anteriores vienen definidos
por una segunda letra, de acuerdo con el código siguiente: S. Semiárido
(estepa); W. Árido (desértico). Estas letras mayúsculas se aplican solamente a los
climas B; f. (fehlt = falta) Húmedo. Caracterizado por una precipitación suficiente
durante todo el año sin que exista una estación seca. Esta designación es
aplicable a los grupos A, C y D; w. (winter) La estación seca la hallamos durante
el período invernal del respectivo hemisferio (estación con la posición solar baja);
s. (sommer) La estación seca se encuentra en el verano respectivo de cada
hemisferio (estación con el sol en su cenit); m. (monzón) Clima forestal lluvioso, a
pesar de la corta estación seca en cuanto al ciclo de precipitación del tipo
monzónico. Sólo se aplica al grupo A.
De la combinación de ambos grupos de letras resultan los siguientes climas
característicos: Af. Clima de selva tropical lluviosa: La pluviosidad del mes más
seco es de 6 cm o más. Aw. Clima tropical con estación seca en invierno
(sabana). En este tipo de climas las precipitaciones caídas durante el año deben
ser inferiores a menos veinticinco veces la precipitación del mes más seco más
250 (y < -25x + 250). As. La estación seca se encuentra en el verano. La fórmula
es idéntica al Aw, pero el mes más seco se dará en el verano. Am. Variedad
monzónica de Af: La lluvia recogida durante el mes más seco es menor de 6 cm.
La estación seca está fuertemente desarrollada. En este tipo de climas las
precipitaciones caídas durante el año deben ser superiores a menos veinticinco
veces la precipitación del mes más seco más 250 (y > -25x + 250). BS. Clima de
estepa: Clima árido caracterizado por sus praderas. Ocupa una posición
intermedia entre el clima desértico (BW) y los climas más húmedos de los grupos
A, C y D. La precipitación anual se encuentra entre 38-76 cm. En este tipo de
climas si el verano-invierno no se encuentra marcado tenemos que la
precipitación en centímetros debe ser inferior a dos por la temperatura media
anual más 7 (Pcm < 2 (Ta + 7)). Si la estación marcada fuera el invierno la fórmula
a aplicar sería Pcm < 2 (Ta) y si fuera el verano tendríamos Pcm < 2 (Ta + 14). BW.
Clima desértico: Clima árido con precipitación anual normalmente inferior a 25
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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cm. Las fórmulas para este tipo de clima se regirían por los mismos elementos
que en el BS y tendríamos para los que no tienen estación marcada que Pcm < Ta
+ 7, para los que la tienen en invierno Pcm < Ta y para los que la tienen en verano
Pcm < Ta + 14. Cf. Climas templados húmedos sin estación seca: La pluviosidad
del mes más seco es superior a 3 cm. Cw. Climas templados húmedos con
estación invernal seca: El mes más lluvioso del verano es, por lo menos, diez
veces superior en cuanto a lluvia recogida, que el mes más seco de los meses
invernales (Definición alternativa: el setenta por ciento o más de la precipitación
media anual se recoge en los seis meses más cálidos). Cs. Climas templados
húmedos con veranos secos: La precipitación del mes más seco del verano es
menor de 3 cm. La precipitación del mes más lluvioso del invierno es, por lo
menos, tres veces superior a la registrada en el mes más seco del verano
(Definición alternativa: el setenta por ciento o más de la precipitación media
anual es recogida en los seis meses de invierno). Df. Climas boreales o de nieve
y bosque con inviernos húmedos: No hay estación seca. El mes más seco recibe
más de 3 cm. Dw. Climas boreales o de nieve y bosque con inviernos secos.
También conocido como clima continental. Ds. Precipitaciones durante el
invierno. La precipitación del mes más seco del verano es menor de 3 cm. La
precipitación del mes más lluvioso del invierno es, por lo menos, tres veces
superior a la registrada en el mes más seco del verano. ET. Clima de tundra:
Temperatura media del mes más cálido es superior a 0º C, pero inferior a 10º C.
EF. Clima de hielos perpetuos: Es el clima de los casquetes glaciares. La media
térmica de todos los meses del año es inferior a 0º C.
Para especificar unas mayores variaciones climáticas, Köppen añadió una
tercera letra a las anteriores cuyos significados son los siguientes: a. Con veranos
calurosos; el mes más cálido tiene una temperatura superior a 22º C; se aplica a
los climas C y D; b. Con veranos cálidos; el mes más cálido es térmicamente
inferior a 22º C; se aplica a los climas C y D; c. Con veranos cortos y frescos;
menos de cuatro meses están sobre los 10º C; se aplica a C y D; d. Con inviernos
muy fríos; el mes más frío está por debajo de los –38º C. Sólo se aplica a los
climas D; h. Seco y caluroso, la temperatura media anual es superior a 18º C.
Solamente se aplica a los climas de tipo B; i. Isotermal A y E. La amplitud térmica
anual no supera los 5º C. Se dan entre los 0 y 5º de latitud N o S; k. Seco y frío, la
temperatura media anual es inferior a los 18º C. Sólo clima B; k’. La temperatura
media anual es inferior a los 18º C pero también en el mes más cálido; G. Clima
de montaña. Altitud inferior a 3.000 m.; H. Climas que se dan en altitudes
superiores a los 3.000 m.
ZONAS BIOCLIMÁTICAS.
Apoyándonos en la vegetación podemos distinguir las siguientes zonas
bioclimáticas: a) Zonas polares. Formadas por desiertos de hielo y tundras. En
estas últimas aparecen suelos helados (permafrost), con un poblamiento animal
pobre, de piel gruesa o con capas adiposas subcutáneas. Se localiza en el Ártico y
la Antártida (entre los 80º- 55º de latitud); b) Zonas subpolares. Formadas por el
bosque de coníferas boreal (taiga), sobre suelos podzólicos. La fauna comprende
pocas especies autóctonas, pero disfruta de un cierto aporte de especies de la
tundra y de las estepas próximas. Aparecen así carnívoros (lince, zorro, lobo,
marta, visón y comadreja), herbívoros (reno, ciervo, alce), roedores (conejo y
liebre) y omnívoros como el oso pardo. Se localiza en la ex-Unión Soviética,
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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Canadá y Alaska; c) Zonas templadas. Podemos distinguir tres tipos zonales


determinados. El primero lo constituye el bosque lluvioso de coníferas (bosque
litoral), localizado en las costas del Pacífico de los Estados Unidos y la Columbia
Británica; el segundo el bosque caducifolios y mixto de las llanuras europeas, las
orientales de Estados Unidos, China central, Nueva Zelanda y el sur de los Andes;
el tercero es el dominio de formaciones asilváticas (landas atlánticas europeas).
Los suelos son muy húmedos y la fauna abundante y variada, con pequeños
roedores, insectívoros excavadores, herbívoros (jabalíes y ciervos), carnívoros
(garduñas, tejones, gatos salvajes, zorros), omnívoros, aves (cucos, verderones,
cernícalos, búhos, mochuelos) e insectos fitófagos (coleópteros, colémbolos,
mariposas); d) Zonas templadas cálidas de tipo mediterráneo. Formada por el
bosque esclerófilo perennifolio con formaciones arbustivas más o menos abiertas
que se extiende por la cuenca mediterránea, California, sur de Australia y región
de El Cabo; suelo pardo mediterráneo, a menudo desarrollado sobre terra rossa;
e) Zonas templadas cálidas de tipo subtropical. La define el bosque laurifolio
perennifolio que se extiende por el SE de Estados Unidos, sur de China, Japón,
Brasil, Chile y parte de Nueva Zelanda; f) Zonas templadas continentales y zonas
semiáridas. Formadas por estepas de la antigua URSS, praderas y llanuras de
Estados Unidos, pampas de América del sur y el África meridional. Asimismo
existen otras zonas con formaciones arbustivas más o menos abiertas (estepas
leñosas y pseudoestepas) y que se localizan por las estepas de artemisa del SW
de Estados Unidos y del Turquestán. El suelo típico es el chernozem, que puede
pasar a un brunizem si el clima es más húmedo o a un suelo castaño si las
condiciones son de aridez. La fauna de las estepas está en equilibrio más o
menos precario con su vegetación, lo que marca migraciones de animales como
las grullas en la estepa siberiana o los bisontes en la pradera americana.
Aparecen también gusanos, insectos, reptiles y mamíferos (roedores: hamsters,
conejos, susliks; carnívoros: coyotes y zorros); g) Zonas áridas. Formadas por
desiertos de arena (erg) o de piedras (reg), con vegetación muy esparcida. Los
tipos de suelo corresponden a dunas, pedregales o cubetas salinas sobre suelos
sobre todo halomorfos. La fauna debe adaptarse al calor con pelaje claro (gacela
y camello), abrigo bajo las piedras (escorpión) o la arena (insectos y arácnidos),
actividad nocturna (coyote y chacal), actividad crepuscular (insectos, aves y
murciélagos) y estivación. Así mismo debe adaptarse a las pérdidas de agua
(joroba del camello). Se extiende por el Sahara, Arabia, Asia central, México, SW
de Estados Unidos, costas de Chile y de Perú, SW africano y Australia central; h)
Zonas tropicales semiáridas. Caracterizadas por las estepas con vegetación
espinosa, se extienden por la franja tropical de los desiertos. Los suelos son poco
desarrollados, delgados y pobres en humus, a menudo endurecidos en la
superficie (costra calcárea). Existe una segunda zona con matorrales espinosos
que se extiende por la caatinga de Brasil, thornbrush de Australia, de la India y
del sur de África; i) Zonas tropicales. Sus principales formaciones son los bosques
tropófilos: bosque seco caducifolio y bosque monzónico, que se extienden por las
áreas sudanesa, SE africano, sur de Brasil (cerradãos)e Indochina; una segunda
zona está formada por sabanas (conjunto del dominio tropical), que pueden ser
simples (campos limpos –Amazonia-) y arbóreas (campos sujos –Brasil-); j) Zonas
subecuatoriales. Se caracteriza por el bosque semicaducifolio (mesófilo y
semiombrófilo), extendido por América Central, cuenca del Amazonas, África
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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occidental, cubeta del Congo, India, Ceilán, península Indochina, archipiélago


indonesio, norte de Australia. Una segunda zona se caracteriza por el bosque
perennifolio (higrófilo, ombrófilo y lluvioso) de las cuencas del Amazonas y Congo.
La tercera zona se caracteriza por el bosque galería, extendiéndose por África
central y oriental y América del Sur. La cuarta y última será la del manglar cuya
localización geográfica será Malasia y las costas de África ecuatorial.
DISTRIBUCIÓN DE LOS CLIMAS EN EL PLANETA.
CLIMAS FRÍOS. Zona fría, al norte de los Círculos Polares: no existe verano; suelo
habitualmente cubierto por el hielo; temperaturas muy bajas; inviernos de larga
duración, fuertes vientos y escasas precipitaciones, casi siempre en forma de
nieve. Estaríamos hablando del Clima Polar de Martonne o los ET (Tundra) o EF
(Hielo Perpetuo) de Köppen. Podemos distinguir cinco variedades climáticas: a)
Clima Inlandsiano: Groenlandia y Antártida; masas de aire estabilizadas a ras
de suelo, en forma de delgadas capas de hielo que descienden por las pendientes
del inlandsis; b) Clima islandés: S y W de Islandia y segunda variedad de clima
antártico; invierno largo y riguroso, reducida amplitud térmica, abundancia de
precipitaciones orogénicas (más de 270 días de lluvias anuales en el área del
Cabo de Hornos); c) Clima spitzbergiano: N de Islandia, costas groenlandesas y
del Mar de Barents y Nueva Zembla; verano fresco y lluvioso y persistentes
nieblas litorales; d) Clima ártico: al norte del anterior; temperaturas con valores
próximos a los 50ºC bajo cero, que impiden el deshielo marino, inviernos
abundantes en nieves y sometidos a fuertes vientos; e) Clima angariense:
costa siberiana hasta el Mar de Laptev y N de Canadá hasta la Tierra de Baffin;
invierno con temperaturas más bajas que el clima ártico, verano con deshielo
parcial de las aguas marinas por calentamiento de los litorales continentales,
aunque nunca por encima de los 5ºC.
CLIMAS TEMPLADOS DE FACHADAS OCCIDENTALES. Su límite septentrional lo marca
la isoterma del mes más cálido de 10ºC, al sur del Círculo Polar en Canadá y al
norte en Escandinavia y Siberia; el límite meridional lo señala la isoterma de
18ºC, con excepción de los climas secos. Su dominio es típicamente europeo; se
advierte también en una estrecha franja costera de América occidental, parte de
la provincia de El Cabo, litoral sur australiano, Nueva Zelanda y parte de la costa
central chilena. Clara diferenciación estacional e importante amplitud térmica por
alternancia dominante de masas de aire de caracteres diferentes; en cuanto a las
precipitaciones, los contrastes son muy acentuados, pudiendo darse en su ámbito
las situaciones más extremas. A grandes rasgos cabe definir tres grandes
tipologías: a) Climas de litorales frescos: países sometidos a las
perturbaciones del Frente Polar, en los que en algún momento del año actúan
masas de aire polar marítimo de mayor o menor temperatura según la estación
del año y la latitud de su origen. Presenta dos tipologías diferenciadas por las
precipitaciones: clima noruego, abundantes lluvias orográficas en otoño e
invierno (hasta por encima de 2000 mm anuales), temperaturas frescas, estación
invernal relativamente suave, amplitud térmica entre 10 y 15ºC; clima bretón,
menos lluvioso y fresco que el anterior, con precipitaciones generalmente
frontales, que se quedan entre los 600 y los 800 mm. en zonas de Holanda,
Bélgica y Dinamarca, oscilando entre los 800 y los 1.500 mm. en las costas
occidentales británicas; inviernos y veranos suaves (valores medios entre 16 y
19ºC); b) Climas semioceánicos: llanura que se extiende desde el Atlántico al
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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interior continental europeo, limitada al sur por el área mediterránea, y en la que


todavía es notable el influjo marítimo. Admite dos variantes fundamentales: clima
lorenés; llanura entre el Sena y el Vístula; precipitación uniforme entre los 600 y
700 mm. anuales con máximo estival, reflejo de la continentalidad en las
temperaturas invernales (medias para enero entre 3 y –3ºC), veranos moderados
por entradas de aire marítimo fresco); clima danubiano, variedad meridional que
se da en las llanuras cercadas por cadenas montañosas de Aquitania, el Po y el
Danubio; verano con temperaturas más elevadas que el lorenés, acompañadas
de sequía relativa, inviernos son más fríos y con menos lluvias que el anterior,
aunque las precipitaciones son sólo ligeramente inferiores en el cómputo global
del año; c) climas mediterráneos: veranos calurosos y secos, con algún mes
siempre por encima de los 23ºC, temperatura media anual entre 15 y 17ºC,
oscilación térmica entre los 14 y los 17ºC, mes más frío rara vez por debajo de los
6ºC. Presenta distintas variedades, como pueden ser el denominado portugués
por Martonne, para el que otros prefieren los nombres de ligur o provenzal, el
español, el heleno –propio no sólo del Mediterráneo oriental, sino también del sur
de Australia y buen parte de Sudáfrica- y el californiano, con verano
sensiblemente más fresco debido a la acción de corrientes marinas y presente en
California, litoral atlántico marroquí, centro de Chile y en las costas al norte de
Ciudad del Cabo.
CLIMAS CONTINENTALES. Definidos sobre todo por la amplitud térmica muy
importante, dadas las diferencias térmicas entre verano e invierno, presentan
distintas tipologías: a) clima ruso-polaco: Del Vístula a los Urales, limitando al
sur con Ucrania y al norte con Suecia y las regiones del Dwina y del Petchora;
verano largo más moderado que el resto de los continentales, inviernos también
prolongados, oscilación térmica entre 20 y 35ºC; total anual de precipitaciones
entre 450 y 650 mm., siendo las invernales en forma de nieve; b) clima
siberiano: desde el E de Noruega hasta el extremo oriental de Rusia, excluyendo
el norte siberiano, y una gran extensión del Canadá septentrional; más
continentalizado que el anterior, con veranos de sólo tres meses por encima de
10ºC y precipitaciones anuales entre 400 y 600 mm., la mayor parte como
nevadas. c) clima Yakuto: entre el Ártico y la isoterma de –38ºC en enero,
incluyendo en su área de influencia la península de Taimir y los montes Stanovoi;
invierno rigurosísimo, de al menos tres meses próximos a los -40ºC y veranos
frescos y muy cortos.
CLIMAS DE FACHADAS ORIENTALES Presentes en todos los continentes, muestran
cuatro variedades: a) clima acadiense: desde Kamchatka al norte de Japón y en
la región de Acadia (Canadá oriental); carácter oceánico, con precipitaciones
anuales sobre 1.000 mm, bien distribuidas, verano fresco e invierno con nieves y
fuertes vientos; b) clima manchú: régimen monzónico, con estaciones muy
contrastadas, propio de Manchuria y todo el norte de China; inviernos secos –tres
a cuatro meses por debajo de 10 mm.-, veranos muy cálidos y lluviosos; c) clima
missouriano: zona central de los EE.UU., extendiéndose hacia el E; más
moderado que el anterior, con menor oscilación térmica y precipitaciones mejor
distribuidas. No obstante, no son raras en él olas de aire frío o de calor, éstas
coincidentes con una situaciones de humedad provocadas por las masas de aire
tropical marítimo del Golfo de México; d) clima cantonés: sur de China, zonas

TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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de Argentina, Australia, Natal, el valle del Ganges, Japón y SE de Estados Unidos;


invierno húmedo y moderado y verano muy cálido y lluvioso.
CLIMAS ÁRIDOS Y SEMIÁRIDOS. Definidos por el déficit hídrico, abarcan distintas
regiones del Planeta, incluyendo todos los continentes menos Europa. En África
los hallamos en el Sahara, Eritrea, Somalia, Tanzania, el Kalahari y la costa N de
Madagascar; en Asia en la prolongación sahariana hacia el NW (Península
Arábiga, Mesetas de Irán y Pakistán) y los desiertos de Asia Central, desde el Mar
Negro hasta la cuenca del río Amarillo; en Oceanía en los desiertos australianos
de Simpson, Victoria y Gibson; en América central y del Norte algunas áreas
canadienses, piedemonte de las Rocosas, áreas costeras de California y desierto
de Chihuahua; y en el Sur el área venezolana de Maracaibo, el NW de Brasil, del N
de Perú al estrecho de Magallanes. Podemos hablar de: a) climas secos
tropicales y subtropicales: zonas bajo anticiclones subtropicales propios de
fachadas occidentales, Egipto, Arabia, Irán y área mesopotámica; precipitaciones
débiles e irregulares, temperaturas muy cálidas con medias veraniegas de más
de 30ºC, y que contrastan con las mínimas nocturnas invernales (por debajo de
0ºC), oscilación térmica diaria de hasta 30º en el aire y 60ºC a nivel de la arena o
el suelo rocoso. La ausencia o escasa presencia de estación lluviosa es el factor
utilizado para una división subtipológica, que incluye los climas senegalés,
sahariano, sirio, punhabí y peruano; b) climas secos templados y fríos:
contrastes térmicos acentuados –amplitud anual entre 30 y 40ºC-, precipitaciones
relativamente significativas aunque con estación seca muy prolongada; entre sus
variedades se encuentran el clima patagón y algunas tipologías euroasiáticas,
como el aralés, el turcomano o el ucraniano.
CLIMAS TROPICALES HÚMEDOS. Africanos: litoral del golfo de Guinea, parte de la
cubeta del Congo y mitad oriental de Madagascar; precipitaciones alrededor de
los 1.500 mm. anuales, con dos máximos pluviométricos en la zona occidental y
en las inmediaciones del ecuador y sólo uno veraniego en el resto de sus zonas.
Entre sus tipologías se habla de clima guineano, sudanés y anamita, que se
extiende por la franja costera que bordea el África oriental, de Tanzania y Natal.
Americanos: la América ecuatorial y tropical abarca de México a Paraguay,
presentando zonas en las que se asocian humedad y riqueza forestal, como los
climas insulares antillanos, de breve estación seca y amplia lluviosa, o el clima
amazónico y de las Guayanas, de escasísima amplitud térmica y más de
doscientos días de lluvia al año. Aquí se inscribe también el clima del litoral
oriental brasileño, donde el efecto de los alisios provoca en las áreas de relieves
periféricos precipitaciones anuales de más de 3.700 mm. También hay regiones
con una estación seca rigurosa (costa del Pacífico mejicano, zona de Maracaibo,
Ceará, mesetas del Mato Grosso y Brasil meridional). Asiáticos: penínsulas del
Decán y de Indochina; se distinguen: climas ecuatoriales, anamitas (con lluvias
otoñales, propios de áreas como Skri Lanka o Anam), bengalí y los cálido-
húmedos de los Mares del Sur (media anual entre los 24 y los 28ºC y dominios
áridos en las franjas orientales, en contraste con las occidentales).
CLIMAS DE MONTAÑA. Con peculiaridades muy diferentes, podemos dividirlos en dos
grandes grupos, los de dominios templados y los tropicales de altitud. Los climas
de montaña de los dominios templados presentan sus principales diferencias
en su régimen higrométrico, distinguiéndose tres variantes: a) alpina; inviernos
lluviosos y fríos y veranos frescos y lluviosos, con cota de nieve sobre los 3.000
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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m., diferencia térmica entre solanas y umbrías importante, presencia de procesos


de inversión térmica; b) atlásica; montañas secas de tipo mediterráneo de
Europa, norte de África, Asia Menor, California y centro de Chile; precipitaciones
suelen ser en forma de lluvias hasta altitudes considerables; c) tibetano;
montañas secas asiáticas y parte de las Rocosas; suma a la continentalidad los
efectos de la aridez y la altitud, amplitudes térmicas elevadas, insolación fuerte
todo el año, escasos chubascos en verano y esporádicas pero violentas tormentas
de nieve. Los regímenes térmico y pluviométrico permiten distinguir los
siguientes tipos dentro de los climas tropicales de altitud: a) himalayo; es el
de mayor humedad; piso permanentemente helado en la alta montaña, intensas
precipitaciones nivosas en la media, con ambiente hiperhúmedo; b) colombiano;
síntesis de elementos ecuatoriales y de montaña, con escasa oscilación térmica,
heladas sólo por encima de los 3.500 m., precipitaciones anuales sobre 1000 mm.
con máximos en primavera y otoño; c) mejicano; México, zona oriental de las
montañas de Bolivia, mesetas meridionales de Brasil, puntos del Decán y del sur
de China, lugares de S. y E. africanos y cimas de Madagascar; escasa pluviosidad
con estación húmeda en verano, e importante amplitud térmica; d) boliviano;
altas tierras andinas desde las mesetas de Perú hasta Atacama; es el clima de la
Puna, con fríos moderados para tales altitudes y fuerte sequía, con lluvias
durante la estación cálida en forma de tormentas, manto de nieve muy precario,
con nieves perpetuas sobre los 6.000 m.
EL TIEMPO Y EL CLIMA COMO CONDICIONANTES DE LAS ACTIVIDADES
HUMANAS.
Las personas viven inmersas en un ambiente. El ambiente está formado por
elementos diferentes, parte de ellos climáticos, que interactúan y producen
determinadas sensaciones en el ser humano. La capacidad de adaptación permite
al hombre subsistir en muy variadas condiciones de clima. Desde el punto de
vista bioclimático son cuatro los elementos del medio físico que modifican el
balance energético entre el cuerpo humano y el entorno que le rodea: radiación
solar, humedad, movimiento y temperatura del aire. Los seres humanos deben
mantener su temperatura corporal dentro de ciertos límites; para ello cuentan
con un sistema de autorregulación que se pone en marcha cuando las
condiciones exteriores son desfavorables. A los valores de los elementos
climáticos entre los que el ser humano se encuentra en una situación confortable
los conoceremos como zona de confort. Existen diferentes índices que nos
delimitan esta zona, aunque todos vienen marcados por las variables de
temperatura y humedad relativa. Así, ya en 1923, la ASHVE propuso el llamado
índice de temperatura efectiva o de Houton y Yaglou; desde entonces se han
preparado otros índices. El francés Missenard desarrolló el de temperatura
resultante, muy preciso para climas templados; el inglés Bedford construyó un
nomograma de calor equivalente que relacionaba temperatura, humedad y
temperatura radiante; en los Estados Unidos Winslow, Hunington y Gragge
desarrollaron la escala de temperatura operativa, basada en la consideración de
la radiación y la temperatura del aire. Otros autores, sin embargo, han intentado
establecer ciertas relaciones teóricas entre los distintos elementos climáticos con
una base empírica; de este modo, Belding y Hatch desarrollaron el índice de
stress de fatiga o de tensión calórica. Se establece como la relación entre la
capacidad máxima de evaporación del aire y el calor total que pierde el cuerpo
TEMA 4.- Climas y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
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por evaporación para mantener su equilibrio térmico. Givoni, por su parte,


elaboró el índice de fatiga térmica, que considera la temperatura y la velocidad
del aire, la presión del vapor de agua, el nivel metabólico, la vestimenta y la
radiación solar. Muy interesante es el índice de los hermanos Olgyay por
considerar cada uno de los elementos que configuran el bioclima -temperatura
del termómetro seco, humedad relativa, radiación, velocidad del aire y
evaporación-; este índice parte del establecimiento de una zona de confort
definida por unos límites de temperatura del termómetro seco y de humedad
relativa. En otro orden de cosas, el determinismo del clima sobre los seres
humanos ha ido perdiendo relevancia con el paso del tiempo y el desarrollo
tecnológico, lo que no es óbice para que los factores climáticos sigan siendo
importantes para las actividades humanas, lo que motiva el apoyo al desarrollo
de la observación meteorológica, con vertientes tan diversas como la
bioclimatología social o el estudio de las meteoropatías. Hoy el tiempo se ha
convertido en objeto de verdadero interés social, dado que el hombre del siglo
XXI todavía se relaciona con él de formas muy diversas; por ejemplo, se adapta a
él si le conviene, actuando sobre sus consecuencias, o actúa sobre él, bien de
modo voluntario –vía de investigación muy impulsada en las últimas décadas- o
involuntario, como pueden ejemplificar los cambios propiciados por la polución
atmosférica; también utiliza el aire como medio de circulación de objetos o de
información, debiendo padecer en ocasiones el influjo de los elementos
climatológicos en estas actividades.
Bibliografía
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BASCÓN, P., Clima, Medio Ambiente y Urbanismo, Diputación de Córdoba, 1999;
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Barcelona, 1943; GIL, A., y OLCINA, J., Climatología General, Ariel, Barcelona, 1997;
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Madrid, 1971; WHITTOW, J.B., Diccionario de Geografía Física, Alianza, Madrid, 1988.

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