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El tabaquismo es un fenómeno social

El consumo de tabaco se introdujo en la cultura occidental a partir del


"descubrimiento" de América cuando los primeros expedicionarios de
aquellas tierras comenzaron a imitar de los indígenas ese rito ancestral. Ya han transcurrido
casi 500 años desde entonces y en la actualidad esa vieja costumbre se ha convertido en un
fenómeno de masas adquiriendo una trascendencia social sin precedentes.

Basándonos en encuestas fiables, se estima que en la actualidad un tercio de la población


mundial fuma. Si a esto añadimos las dantescas cifras de muerte y enfermedad provocado
por el consumo de esta sustancia, podremos asegurar que estamos ante una "epidemia" de
primera magnitud.

El tabaquismo es una auténtica drogadicción


Una idea errónea frecuente es considerar el tabaquismo como un simple hábito comparable,
por ejemplo, al de morderse las uñas, al de abusar de determinados alimentos o al de
rascarse el cuero cabelludo. En este sentido tenemos que decir que aunque el componente
de hábito y "de gesto" es indudable y de gran importancia en el fumador no debemos olvidar
que la nicotina del tabaco posee un extraordinario poder adictivo siendo capaz de provocar
profundos cambios en nuestro sistema nervioso central (cerebro) y que su supresión brusca
al dejar de fumar desencadena un auténtico síndrome de abstinencia.

No debe extrañarnos, por tanto, que los expertos en materia de drogodependencias afirmen
que el poder adictivo de la nicotina supera al de la heroína o la cocaína.

Cada fumador tiene su historia tabáquica particular y como tal se va desarrollando siguiendo
un proceso dinámico que transcurre por una serie de etapas. La mayoría de los fumadores
se inician en la infancia o la adolescencia y en este comienzo intervienen numerosos
factores: entorno de amigos, actitudes de padres y educadores, modelos sociales,
publicidad, perfil psicológico del sujeto, e incluso factores genéticos. Una vez que el sujeto
se ha iniciado, el poder altamente adictivo de la nicotina se encarga de que el hábito se
mantenga y que con el tiempo el sujeto se vea privado de la libertad suficiente para dejar de
fumar.

Hoy se considera al tabaquismo como una enfermedad crónica


En un informe reciente, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha publicado y
reconocido que el tabaco es el responsable de al menos 25 grupos de enfermedades de alta
relevancia para la salud pública entre los que se incluyen: bronquitis crónica y enfisema,
cáncer de pulmón, angina de pecho e infarto de miocardio, enfermedades vasculares,
trombosis cerebral, impotencia e infertilidad, otros cánceres (boca, laringe, esófago),
osteoporosis, úlcera péptica…etc. Las muertes en nuestro medio atribuidas al tabaco
superan a las muertes sumadas producidas por el SIDA, los accidentes de tráfico, los
accidentes laborales, la heroína o la cocaína juntos. Se estima que en la actualidad el tabaco
produce mas de 4 millones de muertos cada año y que durante el segundo cuarto de siglo
XXI será responsable de 300 millones de muertos. Con estos estremecedores datos se
puede afirmar que el tabaco es la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo
occidental.

Por otro lado, la dependencia del tabaco reúne muchas de las características propias de las
enfermedades crónicas incluyendo su evolución prolongada en el tiempo y sobre todo las
frecuentes recaídas que con tanta frecuencia acontecen durante el proceso a pesar de
conocer los catastróficos efectos para la salud y del deseo claro de abandono. El
reconocimiento del tabaquismo como enfermedad crónica y recurrente es una valiosa ayuda
para la deshabituación de esta drogadicción.

El tabaquismo es un negocio
Aunque resulte paradójico y contradictorio la gran
epidemia del siglo se mantiene gracias a los intereses
económicos de unos pocos. El tabaco se produce a
bajo precio (cultivo barato, elaboración muy
mecanizada, los cigarrillos son ligeros, compactos y
resistentes con lo que los gastos en transporte y
almacenaje son mínimos), se vende caro produciendo
grandes beneficios (la industria del tabaco es una de
las más rentables del mundo) y produce dependencia
con lo que el consumo está garantizado. Las
tabaqueras cuentan en la actualidad con grandes
economistas, publicistas, abogados e incluso
científicos.

Todo ello hace que esta industria haya alcanzado unas cotas de poder tales que resulte
realmente improbable su extinción.

El tabaquismo se puede vencer y tratar


Afortunadamente, hoy disponemos de herramientas eficaces para dejar de fumar. Si bien la
motivación del fumador para superar esta dependencia es la base de cualquier tratamiento,
existen métodos de ayuda en el proceso de deshabituación. Simplemente un consejo
sencillo y claro por parte del médico puede ser de gran utilidad. En la actualidad la OMS ha
reconocido dos fármacos que han demostrado mejorar claramente las tasas de éxitos: Uno
es la nicotina sustitutiva (en parches, chicles, nebulizador nasal o inhalador bucal) y el otro el
bupropión que ya está comercializado en nuestro país. El apoyo psicológico tanto individual
como en terapia de grupo tiene un interés extraordinario y complementa el tratamiento con
estos medicamentos mejorando aún mas los resultados.

Definición
En base a todos estos argumentos, podemos atrevernos a proponer una definición válida del
tabaquismo:
" El tabaquismo es un fenómeno social de primera magnitud que se ha convertido
en la primera causa de muerte y discapacidad en los países desarrollados. La
elevada capacidad adictiva de la nicotina hace que el tabaquismo pueda
considerarse como una autentica drogadicción y también como una enfermedad
crónica. Afortunadamente disponemos de tratamientos eficaces que pueden
ayudarnos a combatir esta enfermedad a pesar del indudable poder de la industria
tabaquera"
Qué es el tabaquismo?
La cuestión de… ¿qué es el tabaquismo? … no tiene una respuesta única. Nosotros, desde el
punto de vista de profesionales de la salud, podemos comprobar en nuestra practica clínica
habitual los graves efectos del consumo reiterado de tabaco y la tremenda adicción que se
desarrolla con esta droga. En este apartado vamos a recoger los principales rasgos de este
fenómeno para luego recapitular y finalmente proponer una definición del tabaquismo.

Concepto de fumador
En materia de tabaquismo la población puede ser clasificada en:
Fumadores:
Se Incluyen tanto los individuos que consumen tabaco de forma habitual como los que lo
hacen de forma esporádica. No existe unanimidad acerca de a quienes debemos
considerar fumadores leves, moderados o severos ni del límite exacto que separa el
fumador habitual del esporádico. En los trabajos científicos suelen aparecer rangos de
clasificación pero estos son variables y en todo caso arbitrarios, así, y a modo de ejemplo,
un fumador de mas de 20 cigarrillos al día podría llamarse fumador severo, entre 10 y 20
moderado y menos de 10 leve. Pero en este punto es necesario hacer algunas
consideraciones:
No sólo debe tenerse en cuenta el número de cigarrillos ya que no todas las
personal que consumen tabaco lo hacen de la misma manera pudiendo existir
amplias variaciones en la profundidad de la calada, el tiempo de retención del humo
en sus pulmones, el tipo de tabaco consumido…etc.

Ante el mismo nivel de exposición hay


diferencias muy significativas en cuanto a la
susceptibilidad de los diferentes sujetos para
desarrollar las diferentes enfermedades
relacionadas con el tabaco. Así, no puede
equipararse el riesgo de fumar en una
embarazada o en un enfermo crónico que en un
sujeto sano.

El nivel de exposición al tabaco tiene un efecto


acumulativo, por lo que aparte del consumo
actual o puntual es de gran interés el consumo
global a lo largo de toda la vida. En este sentido,
los médicos cada día más anotan en sus
informes un índice denominado" paquetes-año" y que no se refiere al consumo de
paquetes al año sino al consumo de tabaco durante toda la vida del sujeto. Se
calcula multiplicando el número de paquetes al día por el número de años fumando
esa cantidad. Veamos un ejemplo: Un fumador de 1 paquete al día durante 5 años y
que posteriormente incrementa su consumo a un paquete y medio al día durante 20
años más, será un fumador de: (1 x 5) + ( 1,5 x 20) = 5 + 30= 35 paquetes-año.

Exfumadores:
Tampoco está bien establecido el tiempo necesario para considerar a un paciente como
exfumador. Lo más habitual es admitir el plazo de un año de abstinencia. Sí existe
acuerdo unánime en que esta abstinencia debe ser absoluta y total no debiendo haber
recaído ni siquiera con una calada durante ese tiempo.

No fumadores:
En este grupo se clasifican los sujetos que nunca han tenido una exposición al tabaco de
forma activa ni mantenida.

Fumador pasivo:
Es un grupo aparte que merece especial atención. Al
consumir un cigarrillo se producen dos tipos de
corrientes de humo: la primera (corriente principal) es
aquella que, al aspirar una calada, pasa por el interior
del cigarrillo hasta alcanzar los pulmones del fumador
activo; la segunda (corriente secundaria) es la que se
desprende al ambiente desde el extremo
incandescente del cigarrillo y que puede ser inhalada
por un sujeto pasivo que respira en ese entorno
contaminado. La nocividad de esta corriente secundaria para el fumador pasivo
actualmente está fuera de toda duda.

Aunque en nuestro medio se consume tabaco principalmente en forma de cigarrillo, la


venta de puros está creciendo a gran velocidad y otras labores alternativas como los bidi
(pequeños cigarrillos originarios de la India de fabricación semiartesana y con sabores
variados: fresa, chocolate, frutas…), o el tabaco de mascar se están introduciendo en
determinados colectivos.