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Universidad Nacional de Rosario

Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales

Licenciatura en Comunicación Social

Título:

La construcción de los destinatarios en los discursos


de asunción de mando del kirchnerismo, desde una
perspectiva comparada:

Néstor Kirchner y Cristina Fernández

Gindin, Irene Lis

Directora: Natalia Raimondo Anselmino

Co-director: Tomás Lüders

Rosario

21 de Julio de 2010

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Abstract:

La siguiente Tesina tiene como objetivo general analizar, desde una perspectiva
comparada, la construcción de los destinatarios en los discursos de asunción
presidencial de Néstor Kirchner (2003) y de Cristina Fernández de Kirchner (2007), los
principales referentes del kirchnerismo, al que definimos como el movimiento político
nacional hegemónico emergente de la crisis de 2001. Para ello se realizará un análisis
discursivo de las piezas seleccionadas a partir, fundamentalmente, de la Teoría de los
Discursos Sociales elaborada por Eliseo Verón, articulándola con las
conceptualizaciones sobre populismo trabajadas por Ernesto Laclau y Gerardo Aboy
Carlés. La Tesina indagará las estrategias discursivas de sus principales referentes,
considerando que los sujetos de la enunciación de ambos discursos son construidos en
dos coyunturas políticas muy disímiles. Pero bajo estas condiciones de producción
diferentes, es posible rastrear tanto variantes e invariantes en lo que se consideran
estrategias discursivas con un común objetivo: legitimar la hegemonía del movimiento
político mencionado.

Palabras clave: destinatarios – Kirchner - Fernández

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Índice

Introducción Página 4
Marco Teórico Página 7
Capítulo Uno: Sobre el Página 15
kirchnerismo
Capítulo Dos: Análisis del discurso Página 26
de Néstor Kirchner
Capítulo Tres: Análisis del discurso Página 41
de Cristina Fernández
Consideraciones finales Página 54
Anexo: discursos Página 57
Bibliografía Página 87

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Introducción

En la siguiente Tesina hemos planteado como objetivo el análisis de la construcción de


los destinatarios en los discursos de asunción de mando de Néstor Kirchner (desde
ahora, NK) y de Cristina Fernández de Kirchner (desde ahora, CFK). Sostendremos
que, mientras NK es protagonista de un momento de recuperación de identidades
políticas y planteo de un nuevo modelo socioeconómico y político –y, como
analizaremos, de ruptura con el modelo neoliberal-; CFK asume su cargo como
Presidente de la Nación en un momento de consolidación del mismo. Consideraremos
que esta diferencia entre un momento de recuperación y otro de consolidación, implican
una construcción del otro-destinatario (positivo y negativo) distinta. Así, por ejemplo, al
tiempo que NK asume la Presidencia con el 22.2% de los votos, CFK duplica esta cifra,
obteniendo más del 40% de los mismos. Un electorado más amplio y distintas alianzas
políticas permitieron este resultado. Entendemos que el análisis del discurso de
asunción de NK nos brinda algunas claves para comprender cómo, habiendo obtenido
tan poca cantidad de votos, logró instaurar un régimen político en donde la figura
presidencial adquirió alta legitimidad. La continuidad establecida entre NK y CFK,
desde el punto de vista de la configuración del otro, similar en algunos aspectos y
distinto en otros, también se plantea como pregunta imprescindible a cuya respuesta
intentamos contribuir.

Para el caso del discurso político, el análisis del otro cobra especial importancia ya que,
a partir de la definición de esta alteridad, será posible estructurar el lugar
correspondiente al líder y el lugar que el líder le tiene asignado a su colectivo de
identificación, a su nosotros. Este nosotros, en esta común oposición a un otro cargado
de características particulares, permitirá, a su vez, la construcción de la identidad
política. La definición misma del discurso político como un tipo de discurso, nos lleva a
la identificación de los diferentes tipos de destinatarios.

De manera comparativa, nos propusimos reconocer las modalidades enunciativas


presentes en los discursos con el fin de poder identificar el contrato de lectura
establecido por los enunciadores en cada caso particular; es decir, el lugar que los
enunciadores les proponen a sus destinatarios (positivos y negativos) en la construcción
de su identidad política. Por lo tanto, a partir de la identificación de coyunturas políticas

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diferentes, examinaremos los cambios que suponen las mismas en la construcción del
otro1 que proponen tanto NK como CFK.

Como explicaremos en el Marco Teórico-Metodológico, esta Tesina retomará la Teoría


de los Discursos Sociales sistematizada por Eliseo Verón. Siguiendo sus desarrollos, el
autor explica: “Una teoría de los discursos sociales reposa sobre una doble hipótesis
que, pese a su trivialidad aparente, hay que tomar en serio: a) Toda producción de
sentido es necesariamente social: no se puede describir ni explicar satisfactoriamente un
proceso significante, sin explicar sus condiciones sociales productivas; b) Todo
fenómeno social es, en una de sus dimensiones constitutivas, un proceso de producción
de sentido, cualquiera que fuere el nivel de análisis (más o menos micro o
macrosociológico)” (Verón, E, 1998: 125).

Para realizar la comparación propuesta, la Tesina realizará un análisis en producción de


las piezas discursivas seleccionadas, tal cual lo entiende Verón, como análisis de las
condiciones de generación de un discurso, para intentar reconocer y describir las
propiedades que definen tanto el discurso de NK como el de CFK y la manera particular
en la que establecen su relación con este otro a partir de una coyuntura político y social
determinada. “Lo que interesa en el análisis del discurso es la descripción de la
configuración compleja de condiciones que determinan el funcionamiento de un sistema
de relaciones sociales en una situación dada. La caracterización de esas condiciones, no
como condiciones ´objetivas´, simplemente, sino como condiciones de producción de
sentido, es lo que abre el camino a la aprehensión del orden simbólico como matriz
fundamental del comportamiento social y de las estructuraciones de lo imaginario como
red compleja de representaciones engendradas en el seno mismo de las prácticas
sociales” (Verón, E, 2003: 16). En el análisis, la presencia de un enunciador y de varios
destinatarios implica la presencia de entidades discursivas y no de entidades materiales
(sean estas personas o instituciones). Es decir, tanto el enunciador como los
destinatarios hacen referencia a entidades imaginarias, productos de la enunciación
misma. Consideraremos, a su vez, la pertinencia de ciertas categorías relativas a las
conceptualizaciones sobre populismo propuestas por Ernesto Laclau (2009) y Gerardo
Aboy Carlés (2005).

1
Hablaremos de otro en tanto entendemos que en el discurso político, el enunciador no sólo construirá
una imagen de sí mismo, sino una imagen de un otro a quien orientará las estrategias de su discurso.
Siguiendo a Eliseo Verón (1987), este otro puede ser tanto positivo como negativo

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Para desarrollar este análisis, la Tesina estará dividida en tres capítulos.

En el primero de ellos, “Sobre el kirchnerismo”, se explicará la emergencia del


kirchnerismo como movimiento político resultante de la crisis político institucional de
2001. Aquí intentaremos reconocer los elementos que posibilitaron la elección de NK
en 2003, previo análisis de las consecuencias más importantes de dicha crisis; y,
posteriormente, la elección de CFK. A su vez, se reconocerán las tradiciones políticas
retomadas por el kirchnerismo y los puntos fundamentales sobre los cuales ambos
enunciadores sustentan sus liderazgos.

En el segundo y tercer capítulo se procederá al análisis de los discursos de NK y de


CFK que conforman el corpus de la Tesina. En el primer caso se hará foco,
fundamentalmente, en la manera en la cual NK se hace eco de las demandas emergentes
de la crisis de 2001 y cómo esta nueva configuración de las demandas, le permitió
construirse a sí mismo como líder de un nuevo modelo político, como bisagra en la
historia y, de este modo, como sustento de una nueva identidad política que le posibilitó
la articulación de diferentes sectores a partir de la común oposición a un período de la
historia política argentina: el neoliberal. En el caso del discurso de CFK buscaremos
identificar, principalmente, aquellos elementos que de algún modo aparecen transferidos
de la gestión de su esposo y, del mismo modo, las nuevas estrategias de definición del
otro que busca establecer CFK. Para esto, en ambos casos, aplicaremos las diferentes
categorías de análisis que explicamos en el Marco Teórico-Metodológico.

Por último, dedicaremos un apartado a dar cuenta de las conclusiones arribadas a partir
del análisis de ambos discursos, retomando las principales similitudes y diferencias que
hemos encontrado a lo largo de los mismos.

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Marco Teórico-Metodológico

En consonancia con el objetivo general de esta Tesina, el marco teórico utilizado para la
realización de la misma, se puede dividir en dos ejes, sin ánimos de plantear, de todos
modos, una tajante escisión en el material bibliográfico consultado. Por un lado,
aquellos textos que contribuyeron a conceptualizar y, posteriormente, analizar el corpus
de la Tesina; por el otro, aquellos que ayudaron a comprender el contexto económico,
social y político de los discursos en cuestión.

Dentro de los primeros, la Teoría de los Discursos Sociales, desarrollada por Eliseo
Verón, se constituyó como material imprescindible. Esta teoría intenta comprender el
funcionamiento de la semiosis social, entendiendo a esta última como “la dimensión
significante de los fenómenos sociales” (Verón, E, 1998: 125). El discurso es definido,
en este texto, como una “configuración espacio-temporal de sentido” (Verón, E, 1998:
127). Se consideraron las posibilidades de análisis discursivo que, según el autor, son
tres: las gramáticas de producción, que dan cuenta de las condiciones de generación de
un discurso determinado; las gramáticas de reconocimiento, que dan cuenta de las
lecturas a las que es sometido un discurso; y, por último, la circulación, que atiende al
desfasaje entre las primeras y las segundas. Por lo tanto, el análisis del discurso no
puede reclamar inmanencia alguna y debe asociarse siempre a ciertas condiciones
productivas. Esta Tesina pretende realizar un análisis en producción.

En su artículo La palabra adversativa (1987), texto íntegramente dedicado al desarrollo


de categorías para el análisis del discurso político2, Verón realiza un aporte al campo
conceptualizando una serie de elementos propios de este tipo discursivo, asociados
fundamentalmente a la construcción de los destinatarios.

En sus conceptualizaciones sobre discurso político, Verón (1987) sostiene que este se
caracteriza por hacer presente no sólo a un destinatario al que se busca persuadir o al
que se lo considera parte del colectivo de identificación del enunciador, sino también a
un adversario con el que se polemiza. Es por ello, asimismo, que se entiende que todo
acto de enunciación política presupone que existen otros actos que se oponen al propio.
En este marco, distingue tres tipos de destinatarios:

2
El autor entiende que el concepto de discurso político se asocia “a la producción discursiva
explícitamente articulada a las instituciones del Estado” (Verón, E, 1987: 14)

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• Prodestinatario: el partidario, aquel con quien el enunciador comparte sus
creencias e ideas. El lazo entre ambos reposa en lo que se ha llamado la creencia
presupuesta.

• Contradestinatario: el destinatario negativo. El lazo entre el contradestinatario y


el enunciador reposa en la hipótesis de una inversión de la creencia.

• Paradestinatario: el indeciso, aquel que, si vota, decide su voto a último


momento y permanece en posición de escucha. El lazo entre ambos reposa en la
hipótesis de una suspensión de la creencia.

En el plano del enunciado, distinguirá Verón dos niveles de funcionamiento: las


entidades y los componentes.

Dentro de las primeras encontramos: colectivo de identificación, que refuerza la relación


entre el prodestinatario y el enunciador, reconociéndose por la utilización del nosotros
en el plano enunciativo. A su vez, podemos hallarlos relacionados al contradestinatario.
Este tipo de entidad, según el autor, es enumerable, es decir, puede ser fragmentada y
cuantificada. En segundo lugar, las entidades enumerables más amplias que los
colectivos de identificación, que se asocian, fundamentalmente al paradestinatario. Las
mismas son, también, enumerables y ejemplos de ellas serán: “los ciudadanos”, “los
trabajadores”, “los argentinos”. En tercer lugar, los meta-colectivos singulares,
entidades éstas que no admiten la cuantificación ni la fragmentación y que son más
abarcadoras que los colectivos de identificación. En cuarto lugar, las formas
nominalizadas, “expresiones que adquieren una cierta autonomía semántica respecto del
contexto discursivo, que funcionan como “fórmulas” relativamente aisladas” (Verón, E,
1987: 19). Pueden presentarse tanto con valor positivo como con valor negativo. Por
último, las formas nominales, entidades con valor puramente explicativo.

Los segundos serán los componentes, aquellos que suponen una articulación entre el
enunciado y la enunciación. A diferencia del primero, que hace referencia a los
contenidos, a lo que se dice, la enunciación corresponde al decir y sus modalidades. En
la misma, el enunciador construye una imagen de sí mismo, una imagen de aquel a
quien le habla y establece determinadas relaciones entre ambos; es decir, estamos ante
un concepto eminentemente teórico3. Verón distingue cuatro tipos de componentes: el
3
En varios textos, Verón apela a un ejemplo que, no por simple, deja de ser ilustrativo. Teniendo dos
enunciados que coinciden en el plano del contenido, la diferencia se vislumbra en el plano de la

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componente descriptivo, en donde el enunciador realiza un balance de la situación, a
partir de la lectura del pasado y el presente; el componente didáctico, asociado a la
modalidad del saber, en el cual el enunciador enuncia un principio general, una verdad
universal; el componente prescriptivo, del orden del deber; y el componente
programático, marcado por la utilización del futuro y en el cual el enunciador promete,
se compromete, ya que este componente es del orden del poder hacer.

Entendiendo que “en el análisis de los discursos, la menor aserción supone ya un haz de
relaciones inter-sujetos” (Fisher, S; Verón, E, 1986), Eliseo Verón y Sophie Fisher
exponen cuatro modalidades, siendo la última de ellas la que presenta mayores
particularidades y permite comprender, de una manera más acabada, la relación entre
Ego y Alter. La modalidad uno corresponde a la aserción; la dos al orden de lo
necesario, lo posible; la tres a la dimensión afectiva; y la cuatro a la interpelación. Es
decir, las modalidades uno, dos y tres, tienen su origen en un enunciador único,
mientras que la modalidad cuatro enfatiza la relación entre enunciador y destinatario,
dejando en claro un vínculo determinado con el destinatario, aquello que, en textos
anteriores sobre el discurso de prensa, Verón llamaría contrato de lectura. Este tipo de
modalidad puede absorber a las otras tres modalidades por permitir no solamente
identificar el lugar que el enunciador se asigna a sí mismo elaborando un juicio sobre el
enunciado, sino, principalmente, el lugar que le atribuye al otro.

Se trabajó, asimismo, con Perón o muerte (Sigal, S; Verón, E, 2003). Este material
ayudó a comprender que el análisis del discurso se interroga por las relaciones
interdiscursivas, atendiendo a la dimensión ideológica de los discursos. Al hablar de
dimensión ideológica4, se hace referencia a la relación entre el discurso y sus
condiciones de producción y se entiende que, para comprender el sentido, se debe
atender a una compleja relación entre producción y recepción que sólo se logra una vez
abandonado el punto de vista del actor. Por otro lado, se acentúa la idea de que, al
hablar de enunciador y destinatario, no se hará referencia a sujetos empíricos, sino a
entidades del imaginario. A su vez, permitió realizar algunas inferencias acerca de las
cercanías entre los dispositivos enunciativos del peronismo y el kirchnerismo.
enunciación. Por ejemplo, el nombre “Pedro” y el verbo “partir”, pueden utilizarse de dos modos muy
diferentes. Decir “Pedro ha partido” y decir “Yo creo que Pedro ha partido”, supone una diferencia en el
plano de la enunciación, no en el del enunciado.
4
La dimensión ideológica aparece oponiéndose al concepto de ideología/s, carente de dimensión teórica,
entendiendo que esta última se asocia a la intuición, abarcando componentes diversos: creencias,
doctrinas, ideas, etc.

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Otro de los puntos fundamentales abordados por la Teoría de los Discursos Sociales
fue el del mencionado contrato de lectura. Siguiendo a Verón, “en un soporte de prensa,
como en cualquier discurso, todo contenido es necesariamente tomado a cargo por una o
múltiples estructuras enunciativas. El conjunto de estas estructuras enunciativas
constituye el contrato de lectura que el soporte propone a su lector” (Verón, E, 1985: 3).
Asimismo, todo discurso social contiene “marcas” que son el resultado de las
condiciones históricas bajo las cuales dicho discurso es producido; “marcas” que se
evidencian, también, en los distintos soportes que son propios de cada discurso. Si bien
es cierto que en muchos de sus textos el concepto de contrato de lectura y sus
implicancias centrales aparecen relacionadas a la prensa escrita, se considera que el
mismo puede ser aplicado al análisis del discurso político. Esto es así porque lo
fundamental en el análisis de un contrato de lectura -es decir, por un lado, la manera en
la que un contenido es modalizado por un enunciador determinado y, por el otro, las
respuestas que son buscadas en el destinatario-, son características que pueden ser
identificadas, también, en el caso del discurso político.

Además de la Teoría de los Discursos Sociales, se recurrió a la Nueva Teoría de la


Argumentación, desarrollada por Chaïm Perelman y sistematizada junto a Lucie
Olbrechts-Tyeca (Perelman, Ch, 1997). Este autor polaco ha sentado las bases de una
nueva forma de pensar a la retórica, como el arte de persuadir y convencer, en
detrimento de la retórica del siglo XVI, vuelta una simple retórica de las figuras como
meros ornamentos del lenguaje. Plantea la necesidad de revisar los conceptos
aristotélicos, con el fin de ampliar el objeto de la retórica incluyendo todo discurso no
demostrativo que alcance y encierre, también, a la dialéctica. Por eso es que, a su vez,
significa una reconsideración de la relación entre orador y auditorio, un reparo en los
acuerdos, muchas veces implícitos, de los cuales tiene que partir el orador para poder
conseguir la adhesión a sus premisas. En este marco, se considerarán las técnicas
argumentativas utilizadas por NK y CFK con el fin de determinar qué estrategia
discursiva subyace a dicha elección. Según el autor, las técnicas argumentativas se
dividen en dos ejes fundamentales, a saber: la argumentación bien puede ser por nexo,
lo que permitirá transferir a la conclusión la adhesión dada a las premisas; bien por
disociación, donde se trabaja la dupla realidad-apariencia, rompiendo con el sentido
común e implicando a un auditorio que pueda reformular las cuestiones de la doxa. En
el primer caso, Perelman distinguirá tres tipos de argumentos por nexo:

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• Argumentos cuasilógicos: son aquellos que se comprenden por su relación con
los razonamientos formales pero que se distinguen de los mismos, justamente,
porque las tesis son de naturaleza no formal;

• Argumentos que fundan la estructura de lo real: son aquellos que, a partir de un


caso particular, permiten establecer un precedente, un modelo o una regla
general.

• Argumentos basados sobre la estructura de lo real: son aquellos que apelan a un


nexo reconocido que une dos elementos de lo real. A partir de este nexo, se
funda una argumentación que permite pasar de lo que se admite a lo que se
quiere hacer admitir.

Lo interesante aquí es no sólo comprender la estructuración de esta nueva manera de


entender a la retórica, sino, principalmente, la novedad en cuanto a la consideración del
auditorio como parte fundamental del imperio retórico.

Como ya se adelantó en la Introducción, fueron centrales también los aportes teóricos


sobre discurso político de Ernesto Laclau, particularmente la categoría de populismo (E.
Laclau, 2005). El autor comprende la noción de discurso como una práctica
articulatoria; por lo tanto, “lo discursivo no constituye, una superestructura, ya que es la
condición misma de toda práctica social o, más precisamente, que toda práctica social se
constituye como tal en tanto productora de sentido…la historia y la sociedad son, en
consecuencia, un texto infinito” (Laclau, E, 1979 citado por Aboy Carlés, G, 2005). La
noción de discurso y las referencias a la dicotomización del campo social que supone la
lógica discursiva populista, se asemejan al lugar polémico del otro negativo, al juego de
inclusiones/exclusiones del que nos habla Verón. Cabe aclarar que Laclau no entiende
al populismo como un régimen de gobierno sino como una forma de vinculación
política, considerando que toda política presenta siempre un matiz populista. De este
modo, las lógicas explicitadas por él intentarán aplicarse a la experiencia Kirchner y
Fernández. Distingue Laclau dos lógicas: la lógica social de la diferencia, lógica
eminentemente institucionalista, donde las demandas son respondidas y absorbidas de
manera individual por el sistema; la lógica de la equivalencia, donde comienzan a
establecerse vínculos de solidaridad entre las demandas que permanecen insatisfechas,
así, las distintas demandas disímiles se plasman en ciertos símbolos comunes y los

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líderes intentan responder a ellas por fuera del sistema vigente. Ésta es la lógica que se
corresponde con el populismo.

Asociadas a la categoría laclauciana de populismo se trabajó también con las


conceptualizaciones de Aboy Carlés (2005). Se tomarán las categorías de
fundacionalismo y hegemonismo para intentar aplicarlas a las experiencias Kirchner-
Fernández de Kirchner. Por fundacionalismo, entiende “el establecimiento de abruptas
fronteras políticas en el tiempo. Las mismas se establecen entre una situación pasada
pero aún cercana o amenazante que es demonizada y considerada oprobiosa, y, un
tiempo posterior venturoso que aparece como la contracara vis à vis de ese pasado que
se pretende dejar atrás” (Aboy Carlés, G, 2005: 135-136); mientras que entenderá por
hegemonismo “un tipo particular de articulación hegemónica que pretende la clausura
de cualquier espacio de diferencias políticas al interior de la comunidad” (Aboy Carlés,
G, 2005: 136). Este concepto de hegemonismo trabajado por el autor tiene que ver con
un juego pendular que va, de un lado, hacia la ruptura de origen y, del otro, a una
pretensión de representar el conjunto de la comunidad, incluyendo aún al adversario.

Fue fundamental, asimismo, el desarrollo del concepto ideología trabajado por John B.
Thompson. Similar a la diferenciación establecida por Verón ya referenciada en esta
Tesina5 entre ideología/s y lo ideológico, Thompson distingue dos concepciones del
término, una neutra y otra crítica. Retomando a esta última entenderá que “estudiar la
ideología es estudiar los modos en que el significado sirve para sostener las relaciones
de dominación” (Thompson, J, 1992: 15).

Por otro lado, se retomó la conceptualización desarrollada por Eni Pulcinelli Orlandi en
relación a las condiciones de producción de los discursos. Según la autora, la
producción del discurso se genera a partir de la articulación de dos procesos: el proceso
parafrástico “es el que permite la producción del sentido mismo bajo formas varias
(matriz del lenguaje)” (Pulcinelli Orlandi, E, 1992: 37); el proceso polisémico “es el
responsable del hecho de que son siempre diferentes sentidos posibles múltiples (fuente
del lenguaje)” (Pulcinelli Orlandi, E, 1992: 37). De esta articulación se reconocerán tres
tipos de discursos que suponen distintas relaciones entre lo parafrástico y lo polisémico:
el discurso autoritario; el discurso polémico; el discurso lúdico.

5
Ver Página 9.

89
Como último aporte a este primer eje del material bibliográfico, se trabajó con el
concepto de contra-argumentación, de Gustavo Quiroz, Denis Apothéloz y Pierre-Yves
Brandt, quienes entienden que la argumentación negativa “es el acto de refutar, directa
o indirectamente, la argumentación de un interlocutor mediante uno o varios
enunciados” (Quiroz, G y otros, 1992: 66).

En el segundo eje del material bibliográfico consultado, como se dijo, ubicamos


aquellos textos que posibilitaron la comprensión del contexto económico, social y
político de las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. De este modo, se
apeló al texto El atril del asesino, de María O´Donnell, que intenta explicar la peculiar
relación que ambas gestiones establecieron con los medios de comunicación.

Se consultó el texto Argentina: una cartografía de las resistencias (2003-2008), de


Martistella Svampa (2008), quien analiza las demandas emergentes de la crisis de 2001-
2002 e intenta dilucidar cómo fueron canalizadas a través del modelo de gobierno
planteado por Néstor Kirchner y continuado por su esposa, Cristina Fernández. Además,
puntualiza su análisis en la emergencia de distintos movimientos sociales como
contracara de la pretendida recuperación de dicha crisis.

Con el fin de comprender los distintos alineamientos políticos vislumbrados en las


elecciones legislativas de 2005, el texto Argentina, elecciones legislativas 2005:
consolidación institucional del kirchnerismo y territorialización del voto, de Ernesto
Calvo (Calvo, E, 2005), se constituyó como material fundamental. Allí, el autor analiza
el papel de la oposición en dichos comicios e intenta explicar la consolidación del
kirchnerismo a dos años de gobierno.

Asimismo, los textos de Isidoro Cheresky (2004), Argentina: cambio de rumbo y


recomposición política, y de Fabián Bosoe (2007), Kirchner, segundo acto: el
panorama electoral en Argentina, fueron importantes ya que abordan la temática del
kirchnerismo intentando explicar sus raíces políticas, el modelo planteado desde 2003 y
cómo se instaura la figura del líder en un movimiento político nuevo, cuyo mayor
exponente, Néstor Kirchner, se presentó como un candidato prácticamente desconocido
para el electorado.

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Dentro de la misma línea, se trabajó con algunos capítulos6 del libro Las urnas y la
desconfianza ciudadana en la democracia argentina (Cheresky, I: 2009). Los mismos
realizan un balance sobre la gestión de NK y el llamativo traspaso del mando a CFK.
Asimismo, intentan explicar las particularidades del modelo propuesto por Kirchner, su
instauración, su consolidación y su posible ocaso.

En cuanto al aspecto metodológico, esta Tesina busca analizar las piezas seleccionadas
desde una perspectiva socio-semiótica considerando al análisis del discurso como la
mejor herramienta para comprender el proceso de significación y retomando, como
hemos dicho, otras perspectivas teóricas que lo complementan. Como afirman Sigal y
Verón “el único camino para acceder a los mecanismos imaginarios y simbólicos
asociados al sentido de la acción es el análisis de los discurso sociales” (Sigal, S; Verón,
E, 2008: 15).

El corpus seleccionado son aquellos discursos oficiales construidos para la asunción del
cargo de Presidente de la Nación. En el primer caso, tomamos el discurso de Néstor
Kirchner pronunciado el 25 de Mayo de 2003 en el Congreso de la Nación. En el
segundo caso, analizamos el discurso de Cristina Fernández de Kirchner emitido el 10
de Diciembre de 2007, también, en el Congreso de la Nación.

6
Los capítulos utilizados fueron: “¿El fin de un ciclo político?”, de Isidoro Cheresky; “Las
transformaciones políticas de la democracia. Partidos y espacio público”, de Hugo Quiroga; y “Las
elecciones 2007 y un nuevo escenario poscrisis. Un balance sobre las elecciones y los desafíos del nuevo
gobierno”, de Osvaldo Iazzetta

89
Capítulo 1:

Sobre el kirchnerismo

89
Antes de proceder al análisis discursivo, es necesario desarrollar las condiciones
históricas en las que surge el kirchnerismo, como movimiento político emergente de la
crisis de 2001-2002. Pasada ya la década menemista, el período abierto por Néstor
Kirchner y continuado por Cristina Fernández, presenta una serie de particularidades
que es necesario analizar con el fin de arribar al objetivo planteado. Las preguntas
acerca de qué es el kirchnerismo, qué tradiciones políticas son retomadas por el mismo,
qué peculiar concepción del poder y de la figura del presidente supone, se presentan
como fundamentales, entendiendo que las respuestas a todas estas preguntas forman
parte de las condiciones de producción de los discursos que serán analizados en esta
Tesina. Tal es el objetivo de este primer capítulo.

“Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política, ésta es la
oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora.
Cambio es el nombre del futuro”7, anunciaba el presidente electo, Néstor Kirchner, el 25
de Mayo de 2003. Kirchner era un candidato desconocido para muchos, a pesar de que
ya contaba con una extensa carrera política. NK, nacido en Río Gallegos, fue elegido
intendente de este Municipio en Septiembre de 1987 y, cuatro años después, se
convirtió en el Gobernador de la provincia de Santa Cruz dado el relativo éxito de su
gestión en el Municipio. La candidatura de Kirchner se consolidó a través del decisivo
apoyo obtenido de Eduardo Duhalde, quien había sido Presidente Interino elegido por
Asamblea Legislativa para terminar el mandato de Fernando de la Rúa. Sin embargo, no
fue NK el primer candidato justicialista en quien pensó Duhalde: decidido a buscar y
apoyar un candidato peronista que pudiera derrotar a Carlos Menem, éste intentó
primero impulsar la candidatura del ex gobernador santafesino Carlos Reutemann. Ante
la negativa de éste, Duhalde barajó la posibilidad de apoyar a Juan Carlos de la Sota,
quien sin embargo no logró en las encuestas de opinión una aprobación suficiente como
para alcanzar al ex presidente riojano. Fue así que tres meses antes de las elecciones
resolvió apoyar al ya lanzado candidato NK. Para mejorar su posicionamiento y debido
a que se presentaba como un candidato prácticamente desconocido para muchos,
Kirchner debió elegir a un compañero de fórmula, Daniel Scioli, que gozara de un perfil
un tanto más atractivo para los sectores medios. “Estos factores, sumados al apoyo
oficial y a la campaña del renuente peronismo bonaerense para sumar votos
7
Discurso inaugural del ex - Presidente Néstor Kirchner. 25 de Mayo de 2003.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=498849

89
conquistados entre el electorado peronista cautivo del conurbano, le permitieron a
Kirchner llegar a un segundo puesto a la hora de contar votos. Su voto, sin embargo,
tenía orígenes variados y por mitades provenía de electores que habían preferido
anteriormente la centro-izquierda o que habían votado en blanco” (Cheresky, I, 2004:
8). Unos días antes al 18 de mayo, día en el que se debía disputar el ballotage, Menem
anunció su baja de las elecciones acusando al duhaldismo de manipular las reglas
electorales. El artículo 155 de la Constitución Nacional establecía: “En caso de renuncia
de los dos candidatos de cualquiera de las dos fórmulas más votadas en la primera
vuelta, se proclamará electa a la otra”, por lo que el santacruceño terminó siendo el
presidente electo con sólo el 22 por ciento de los votos de la primera vuelta. Siguiendo a
Cheresky (2004), muchos pronosticaban que NK asumiría con una escasa legitimidad
propia debida, por un lado, al porcentaje obtenido y, por el otro, a la extrema
dependencia de su padrino político, Eduardo Duhalde.

La profunda crisis de 2001 no había sólo arrasado con la economía argentina, sino que
había generado una crisis de representatividad y desconfianza hacia la clase dirigente
que se conformarían como enigmas a resolver por quien quisiera detentar el poder. Las
consignas de las revueltas populares de 2001 habían sido claras: “que se vayan todos/
que no quede/ ni uno sólo”. Sin embargo, el bajo porcentaje de abstencionismo a las
elecciones presidenciales demostró una clara participación de los distintos sectores de la
sociedad, quienes reclamaban una vuelta a la “normalidad” institucional. Como lo
explica Svampa, “durante el 2002, Argentina se convirtió en un laboratorio de nuevas
formas de acción colectiva, visibles en las movilizaciones de los desocupados, el
surgimiento de asambleas barriales, la recuperación de fábricas quebradas y la
multiplicación de colectivos culturales. Durante un tiempo, en este escenario de
efervescencia y de cruces sociales inéditos, tendió a imponerse la demanda de
solidaridad. Sin embargo, a principios de 2003, el declive de las nuevas movilizaciones
así como la fragmentación de las organizaciones de desocupados fueron diluyendo la
expectativa de una recomposición política ´desde abajo´, para dar paso a una fuerte
demanda de orden y normalidad” (Svampa, M, 2008: 1). Kirchner proponía conjugar
estas demandas de normalidad, ya desde el mismo slogan de su campaña: “Por un país
en serio, por un país normal”.

89
Proclamándose abiertamente en contra de lo que denominaba como la hegemonía de los
90 y con un primer accionar más ligado a la remoción de los resabios del pasado en el
poder que al desarrollo de un programa propio, Kirchner comenzó su mandato
presentando “una gestión de gobierno de perfil progresista orientada a la
centroizquierda y a la reivindicación del llamado «peronismo revolucionario» de la
década del 70, dentro de un aggiornado conjunto de ideas básicas de cuño nacionalista y
neodesarrollista keynesiano, combinadas con altas dosis de pragmatismo” (Bosoer, F,
2007: 19). A poco de asumir, su objetivo pareció concentrarse en romper las barreras de
su filiación peronista para crear una identidad más cercana a la izquierda. Podríamos
afirmar, siguiendo a Marcos Novaro (Novaro, M, 2009), que los ejes del proyecto
kirchnerista se asentaron en dos puntos fundamentales: el primero, un eficaz proyecto
económico; y el segundo, un interesante proyecto de recomposición del campo político.

Los primeros meses de gobierno sorprendieron en cuanto a la dimensión de las medidas


tomadas. El constante rechazo a un pasado -asociado a la corrupción, el descontento
social, el dolor, la injusticia-, se conformaba como el punto de encuentro que
aglutinaba, por un lado, un reclamo social generalizado y, por el otro, un gobierno que
venía a quebrar ese pasado. “Concluye en la Argentina una forma de hacer política y un
modo de gestionar el Estado”, dijo en el discurso inaugural.

La decisión de relevar a toda la cúpula de las Fuerzas Armadas, argumentando la


necesidad de una modernización y de una mayor integración a la sociedad, a pocos días
de haber asumido el mando, fue el primer hecho que demostró el carácter decisionista8
de su gestión de gobierno. El poder aparecía concentrado en su figura y el vínculo entre
la ciudadanía y el Presidente se profundizaba, al tiempo que aumentaba su popularidad
en la opinión pública, ya que él se presentaba como el único depositario del poder de
tomar las decisiones que significarían una mejoría para la sociedad. En el Ejército
sustituyó a su conductor, Ricardo Brinzoni, acusado de cometer graves violaciones a los
Derechos Humanos durante la última dictadura militar, por Roberto Fernando Bendini,
un militar destacado en Santa Cruz durante el gobierno de Kirchner y ajeno a la
8
La reafirmación del lugar, en términos simbólicos, del Estado “le permite al estilo presidencial
comenzar a delinear un liderazgo que se sostiene sobre la idea de decisión. (…) Esta construcción de
sentido supone la posibilidad de resolver todos los problemas a partir de la gestión estatal y,
específicamente, de una decisión política del Presidente. La idea de decisión le entrega la posibilidad de
diferenciarse de la dubitación de De la Rúa y del delegacionismo hacia los técnicos y economistas del
menemismo, estas dos separaciones no sólo lo separan de los ex – presidentes argentinos en cuanto a la
base de sustentamiento de la gestión estatal sino además instituyen una instancia de relación con la
sociedad, y especialmente con sus seguidores” (Cremonte, JP, 2006: 21)

89
represión del Proceso. Además, unos días antes había logrado destrabar un conflicto
gremial docente en la provincia de Entre Ríos, garantizando un giro de 80 millones de
pesos para el pago de sueldos atrasados, lo cual permitió el comienzo de las clases en
todo el territorio entrerriano.

La serie de medidas se profundizaba. De algún modo, Kirchner pareció aprovechar la


campaña continua de las elecciones pos-presidenciales que se sucedieron a lo largo de
2003 (comicios legislativos nacionales, de gobernadores y de otras autoridades
provinciales y locales). El 30 de mayo afirmó la no renovación de los contratos de
concesión de 15 corredores viales por peaje. “Contrato que se termina, contrato que se
relicita”9, sentenció el Ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. En el mismo
marco, dispuso la intervención del PAMI, a partir del reconocimiento de la institución
como uno de los lugares de mayor corrupción y enfrentándose con una de las caras
visibles del modelo hegemónico instaurado en los 90, el sindicalista Luis Barrionuevo.
Pero quizá uno de los más importantes puntos haya sido la renovación de lo que se ha
dado en llamar la “mayoría automática” de la Corte Suprema de la Nación. Utilizando
por primera vez la Cadena Nacional, el presidente electo afirmó “No es nuestro deseo
contar con una Corte adicta, queremos una Corte Suprema que sume calidad
institucional y la actual dista demasiado de hacerlo”10. Haciéndose eco de una demanda
social previa, que se remontaba a la década del ´90, pero que había estado presente,
también, en las manifestaciones populares de 2001, Kirchner se aseguró la construcción
de un enemigo cuya derrota fuese segura. Asimismo, una vez finalizado el acuerdo a
mediano plazo con el Fondo Monetario Internacional, declaró la cesación de pagos.

De este modo, vemos que los primeros meses de la gestión de Néstor Kirchner
mostraron un gobierno que establecía en la condición de enemigo público a aquellas
empresas o personajes asociados a la “noche liberal”; ligándose fuertemente a los
organismos defensores de Derechos Humanos, ganando adeptos por su política en
defensa de los mismos; planteando un modelo donde el Estado se volvía regulador de la
economía; escoltando las bandera de una nacionalismo popular que lo dejaban cerca de
sus pares latinoamericanos, Hugo Chávez, Evo Morales, Fidel Castro –sobretodo, a
partir de su apoyo a Cuba frente a la Organización de las Naciones Unidas y la

9
Página 12, 31 de Mayo de 2003. Sección El país.
10
5 de Junio de 2003, www.casarosada.gov.ar

89
fomentación del trabajo conjunto con el MERCOSUR, uniéndose a la lucha contra el
Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)-. Cremonte (2006), retomando a
Oscar Landi, sostiene que lo distintivo en NK fue haber podido aprovechar el desorden
para producir un determinado orden, absorbiendo las demandas que emergieron de la
crisis 2001-2002 y haciendo una reinterpretación particular de las mismas. Cualquier
palabra política autorizada, anterior a la aparición de NK, no logró resolver esa
conflictividad. Sin embargo, “pensar en Kirchner como heredero de aquellas jornadas
implica pensar que éste retomó de sus demandas, símbolos, figuras. Pero no hizo sólo
eso, además de recuperar estos elementos, los reinterpretó a su modo, hizo suyas
algunas demandas, le agregó otras nuevas y puso todo a funcionar sobre un andamiaje
semiótico original” (Cremonte, JP, 2006: 3).

A pesar de los buenos índices macroeconómicos, los conflictos sindicales se


exacerbaron. La Confederación General del Trabajo (CGT), conducida por el líder del
sindicato de camioneros, Hugo Moyano, participó de los primeros reclamos. A esto se
sumaron las protestas de los sectores de servicios y transporte, y el sector público;
mostrando, sin embargo, la imposibilidad de los sindicatos de nacionalizar el conflicto.

Otro de los puntos centrales de la gestión K, fue la de haber asumido la defensa de los
Derechos Humanos como una política de Estado. La conversión de la ex Escuela de
Mecánica de la Armada (ESMA) en Espacio para la Memoria, en Noviembre de 2007,
fue un interesante gesto político, que pareció haberle bastado para tener entre sus filas a
la mayor parte de las organizaciones de Derechos Humanos y afines. Además, la
cuestión de los DDHH fue algo a lo que NK y CFK apelaron en la mayoría de sus
discursos, como marca generacional, como identificación con un sector de la ciudadanía
con quienes compartían el absoluto rechazo a los crímenes de lesa humanidad. Si bien
es lícito afirmar que la gestión de Néstor Kirchner ofreció grandes avances en cuanto a
política de derechos humanos, a partir de la nulidad de las llamadas leyes del perdón y
el comienzo de los juicios a los represores de la última dictadura militar –además de lo
dicho anteriormente-; también es cierto que el gobierno cuenta con dos grandes
falencias dentro de este mismo ámbito.

El 17 de Septiembre de 2006 se conoció la desaparición de uno de los testigos que


permitió condenar al represor Miguel Etchecoltaz, Jorge Julio López, un albañil ligado
al grupo Montoneros, quien continúa al día de hoy, desaparecido. Esto obligó a la

89
Provincia a anunciar su adhesión al Programa de Vigilancia y Atención de Testigos en
Grados de Exposición del Ministerio del Interior, destinado a brindar cobertura en casos
como el de López. Tres meses más tarde, el 28 de Diciembre desaparecía Luis Gerez,
quien había reconocido al represor Luis Patti como uno de los torturadores durante su
secuestro en la década del 7011. El uso de la Cadena Nacional el 29 de Diciembre, se
hizo inevitable. “Todo hace pensar que en ambos casos ha actuado lo que se conocía
como `mano de obra desocupada´, es decir elementos paramilitares o parapoliciales, que
quieren amedrentar y lograr su objetivo de mantener la impunidad 12”. Kirchner estaba
convencido de que se trataba de un ataque político, de sectores ligados a la década del
70 que buscaban desestabilizar su gobierno. Afortunadamente, el 30 de Diciembre
Gerez fue liberado. Sin embargo, la oposición ya había alzado sus voces reclamando al
Gobierno Nacional la creación de mecanismos institucionales que dieran garantías de
protección a los testigos por las diferentes causas relacionadas a la dictadura.

Una de las más importantes posibilidades de legitimación las encontraría el ex


Presidente en las elecciones legislativas que se llevaron a cabo en Octubre del 2005.
Allí se debían votar 127 Diputados Nacionales (en todas las provincias); 24 Senadores
Nacionales (en ocho provincias); 400 Legisladores Provinciales (en trece provincias);
55 Intendentes (en ocho provincias); 3738 Autoridades Municipales (en dieciséis
provincias).

El oficialismo mostró a las elecciones como una manera de plebiscitar su gestión “como
modo de subsanar el limitado sostén electoral de origen, promoviendo la articulación
con la mayoría de los gobernadores radicales, en algunos casos integrando listas
conjuntas con ellos en frentes constituidos a nivel de los distritos provinciales”
(Cheresky, I, 2009: 23). Los puntos claves de dichos comicios estaban en derrotar al
duhaldismo en la provincia de Buenos Aires, obtener buenas elecciones en La Rioja y
en la ciudad de Buenos Aires y superar la baja de Carlos Reutemann en la provincia de
Santa Fe –que obligó a Kirchner a elegir a un candidato de poca visibilidad provincial,
Agustín Rossi-. En la provincia de Buenos Aires, la disputa principal se daba entre la
actual Presidenta, Cristina Fernández e Hilda “Chiche” Duhalde. “La importancia de
esta elección no se vinculaba con la necesidad de obtener una mayoría en el Senado, el

11
Luis Gerez había sido detenido en una comisaría de Escobar en 1972.
12
29 de Diciembre de 2006, www.casarosada.gov.ar

89
cual ha estado bajo control peronista desde hace veinte años, sino demostrar quién es el
‘líder natural’ del partido en una provincia que concentra casi un 40% de los votantes
del país” (Calvo, E, 2005).

La victoria de Cristina Fernández (con un 46% de los votos, frente a un 19.5% que
obtuvo su contrincante) fue el resultado de una estrategia de alianzas con diferentes
sectores peronistas y no peronistas. El diario Clarín13 lo explicaba de esta manera:

• “Al oficialismo se sumaron los votos del Frente para la Victoria, de los PJ
kirchneristas y del "transversal" Frente Nuevo del intendente cordobés Luis
Juez.

• El PJ no kirchnerista sumó los votos del peronismo bonaerense de Chiche


Duhalde; las expresiones del justicialismo no alineado de La Pampa, que
responde al senador Rubén Marín; y de Salta, del gobernador Juan Carlos
Romero; los del PJ de La Rioja encabezado por Carlos Menem y de San Luis,
que responde a Adolfo Rodríguez Saá. También el Frente Justicialista de
Catamarca, que candidateó a Luis Barrionuevo, junto a otras expresiones
peronistas provinciales.

• En Santiago del Estero y Corrientes, el kirchnerismo acordó con los


gobernadores radicales y colocó diputados en sus listas. Pero el criterio fue
sumar esos votos al total nacional de la UCR, que lidera esas alianzas. Esto
ocurrió también, por ejemplo, con los votos del Frente Cívico y Social de
Catamarca.

• En Santa Fe, los votos del vencedor Hermes Binner fueron considerados para la
categoría "Socialistas", aunque la UCR también integró el Frente Progresista
Cívico y Social.

• Como partidos de centroderecha se sumaron a PRO, ganador en Capital con


Mauricio Macri, a Recrear, orientado por López Murphy y presente en varios
distritos, y el Movimiento Popular Neuquino del gobernador Jorge Sobisch.

13
Diario Clarín. 24 de Octubre de 2005. Sección El País.

89
• El ARI fue sumado en los distritos donde se presentó. Y como Izquierda se
agrupó a las distintas vertientes que la expresan.”

La fragmentación opositora, creciente, terminó favoreciendo al realineamiento


institucional del peronismo permitiéndole obtener los recursos necesarios para aprobar
sus proyectos de ley en el Congreso de la Nación.

A lo largo de su gestión, se sucedieron una serie de hechos tales como la llamada


tragedia Cromagnon14, el llamado “escándalo Souther Winds”15, el asesinato del docente
Carlos Fuentealba16, entre otros. Sin embargo, ninguno de ellos fue suficiente para
desestabilizar a NK ni significaron una pérdida sustancial de popularidad frente a la
opinión pública.

La primera denuncia de corrupción que tuvo que afrontar la gestión de Néstor Kirchner,
fue el “escándalo” con la empresa Skanska. Skanska es una empresa sueca que había
intervenido en la ampliación de dos gasoductos, obras ambas impulsadas por el
Ministerio de Planificación Federal, Julio de Vido. El hecho cobró estado público a
partir de la revelación periodística de un caso de evasión tributaria mediante el uso de
facturas truchas que salían de la empresa Infiniti, empresa que trabajaba con la filial
local de Skanska. El juez en lo Penal Tributario, Javier López Biscayart, afirmó en un
escrito que “hay indicios suficientes de que la asociación ilícita fiscal liderada por
Adrián Félix López (uno de los principales directivos de Infiniti) habría proveído a

14
En diciembre de 2004, 195 jóvenes murieron en un boliche de Capital durante un recital del grupo
“Callejeros”. Si bien el hecho no afectó directamente a la figura de Néstor Kirchner, derivó en la
renuncia del Jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra. Los hechos de República Cromañón tuvieron un
efecto sorprendente. Más allá de lo espectacular de la tragedia, el hecho dejó a la luz un modelo
socioeconómico excluyente que generó una serie de movilizaciones que pusieron a la precariedad en la
tapa de todos los diarios; precariedad, sobretodo, en términos de seguridad, de infraestructura.

15
El hallazgo de cuatro valijas que ocultaban cuatro cajas de cartón con 60 kilos de cocaína (con un valor
que oscila entre los 3,5 y 4 millones de dólares en el mercado europeo), obligó al por entonces Presidente
Kirchner a relevar a toda la cúpula de la Fuerza Aérea, un gesto político similar al que había llevado a
cabo al principio de su gestión. Al igual que en la tragedia Cromañón, la oposición denunció al hecho
como una muestra clara de la ausencia del Estado y sus funciones de control.
16
El sindicato de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) encabezaba una protesta en el
marco de una huelga por un aumento salarial cuando se decidió el corte de la intersección de las rutas 22
y 236, el 4 de Abril de 2007. Comenzando la Semana Santa, el corte se suponía en un lugar estratégico
para el paso de turistas a toda la provincia. El gobernador Jorge Sobisch bajó la orden a la policía
provincial indicando un operativo de represión para mover a los manifestantes de la zona. José Darío
Poblete, integrante del Grupo Especial de Operaciones Policiales (G.E.O.P), fue comprobado como el
autor material del asesinato del docente, al dispararle una bala de goma a una corta distancia que impactó
en la nuca de Fuentealba y lo mató en menos de dos días. A pesar de las disputas, la CTA y la CGT
organizaron una huelga general al lunes siguiente, repudiando lo sucedido en la provincia de Neuquén.

89
Skanska facturas de Infiniti con las cuales se habrían respaldado erogaciones de capital
para efectuar pagos ilegítimos a funcionarios públicos simulando operaciones
comerciales inexistentes”17. La propia Skanska reconoció que hubo pago de “comisiones
indebidas” - en total abonó 17 millones de pesos a 23 usinas de facturas truchas, una de
las cuales fue Infiniti-. El titular del Enargas, Fulvio Madaro, el gerente general de
Nación Fideicomisos, Néstor Ulloa, y el secretario de Obras Públicas, José López,
fueron los tres funcionarios públicos más comprometidos en la investigación por dichos
17 millones de pesos en coimas que habría pagado la empresa para realizar una parte de
las obras de ampliación del gasoducto Norte.

Sumada a esta última denuncia, la intervención del Instituto Nacional de Estadísticas y


Censos (INDEC) y la manipulación de los índices de precios –que reflejaban un costo
de vida diferente al que medían instituciones independientes– mellaron en gran parte la
credibilidad de la gestión K.

Las sucesivas denuncias de corrupción hacia el gobierno de Kirchner, sumado a una


creciente sensación de abuso del poder presidencial, fueron los primeros golpes a los
que tuvo que enfrentarse el por entonces Presidente. La excepcionalidad post- crisis, sin
embargo, hizo que el foco de atención pública estuviera puesto en otro lado,
principalmente, atendiendo a las urgencias. Sobre todo porque existía en la ciudadanía
una apreciación positiva sobre el manejo de la economía por parte del Gobierno
Nacional. Por eso, la reelección de Kirchner, en diferentes ámbitos, se daba por
descontada; de ahí que la postulación de su esposa sorprendiera a los distintos sectores
desde un principio.

Ya a mediados de 2007, Kirchner había propiciado la formación de la Concertación


Plural, que reunía a sectores peronistas y no-peronistas y se ubicaba dentro de la centro-
izquierda del espectro político. La proclamación de Cristina Fernández respondió,
fundamentalmente, a dos cuestiones: por un lado, pretendía capitalizar el éxito de la
salida de la crisis de 2001 –aprovechando, de este modo, el apoyo con el que aún
contaba el oficialismo- y, por el otro, comenzar con una nueva etapa, la de mayor
institucionalidad. La fórmula oficial de la Concertación Plural Fernández-Cobos, se
proclamó ganadora con más del 45% de los votos, evitando la segunda vuelta. En
cuanto a la oposición, encontrábamos a La Concertación para Una Nación Avanzada

17
Diario Página 12. 8 de Abril de 2007. Sección Economía.

89
(UNA), conducida por Roberto Lavagna; la Coalición Cívica, representada por Elisa
Carrió y Recrear (Partido Recrear para el Crecimiento), cuyo líder era Ricardo López
Murphy. En el primer caso, otorgándole un papel central al Estado, el UNA se
autodefinía como “centro-progresista”; en el segundo caso, la Coalición Cívica se
escabullía dentro de la centro-izquierda, dejándole la centro-derecha al partido liderado
por López Murphy. Los votos obtenidos por la oposición fueron 23% para la Coalición
Cívica y 16% para el UNA.

En las elecciones presidenciales de Octubre de 2007, comicios que cerraron el año


electoral iniciado en Marzo, se registraron mayor cantidad de votos nulos, en blanco y
abstenciones (en comparación con las elecciones de 1999 y 2003); y un dato aún más
interesante fue el desfasaje sociocultural que reveló. “Por cierto, el mayor
involucramiento en la comunicación política se tradujo en un voto que expresaba el
malestar en las ciudades y en los sectores sociales más sensibles ante los déficits
institucionales, y en particular ante la manipulación del índice de precios y las
denuncias, jurídicamente asentadas en algunos casos, de corrupción” (Cheresky, I,
2009: 37). La clase media de los grandes sectores urbanos terminó desfavoreciendo al
oficialismo.

Así como, en un primer momento, la gestión de NK significaba una ruptura con la


década del 90 y pretendía el restablecimiento de la normalidad institucional, la gestión
de CFK propuso una mayor calidad institucional, un cambio en la continuidad. De aquí
que el gabinete que acompañó a la Presidente casi no sufrió cambios respecto del
gobierno anterior, a excepción del nombramiento de Martín Lousteau como Ministro de
Economía. Por eso mismo, si bien Néstor Kirchner no fue reelecto, la sensación de
continuidad entre él y su esposa, generaron una cierta intolerancia, principalmente en
los grandes centros urbanos, respecto de esta última. Como lo interpretan tanto Bosoer
(2007), como Cheresky (2009), Quiroga (2009), Iazzetta (2009), se vio en el triunfo
electoral de CFK la evidencia de un gobierno co-conducido por su esposo. “Lo que
asoma es un liderazgo bicéfalo, que transforma la esfera del ejecutivo en una entidad
dual: por un lado, una especie de ‘jefe de Estado’, en el llano, con reconocimiento
público, Néstor Kirchner y, por el otro, un ‘jefe de gobierno’, con todas las facultades
constitucionales, la presidenta Cristina Fernández” (Quiroga, H, 2009: 91-92).

89
Capítulo 2:

Análisis del discurso de Néstor


Kirchner

89
En el presente capítulo procederemos a realizar el análisis del discurso de Néstor
Kirchner a partir de las categorías explicitadas en el Marco Teórico-Metodológico. El
objetivo del mismo será poder corroborar o refutar la hipótesis del trabajo, es decir, que
el antagonismo y la polémica se constituyen como elementos esenciales para la
construcción de la identidad política (en Kirchner). De este modo, en primer lugar, se
llevará a cabo una breve descripción acerca del contexto político inmediato en el que
fue pronunciado dicho discurso, para aplicar, posteriormente, las categorías antes
citadas.

El discurso sometido a análisis, por el cual NK asume su cargo como Presidente de la


República Argentina, fue pronunciado el 25 de Mayo de 2003 en el Congreso de la
Nación. Uno de los factores más importantes de este momento histórico y que
determina en parte el desarrollo del discurso, era el bajo caudal de votos con los que
había sido electo el nuevo Presidente. Como ya mencionamos en el capítulo anterior, en
su carrera a la presidencia, su padrino político durante esta campaña, Eduardo Duhalde,
lo eligió “luego de ensayos sucesivos para encontrar un delfín” (Cheresky, I, 2004: 7),
que se diferenciara de su principal opositor, Carlos Saúl Menem. Debilidad de origen y
necesidad de diferenciación predefinían, entonces, los temas a tratar en el discurso. Una
crítica general al modelo neoliberal de los `90, se sumaba a la ya existente sobre la crisis
político-institucional de 2001. Si estos temas, ya utilizados por NK en su campaña
presidencial, no habían sido suficientes para reflejarse en el resultado de los comicios, el
obstáculo fundamental que debió sortear el ex Presidente para legitimar su posición de
liderazgo, fue poder definir una serie de estrategias discursivas que le permitieran crear
una red de relaciones con sus interlocutores. “El lugar del enunciador no se define
entonces solamente por la autorreferencia, sino sobre todo por ese `otro` que instaura
ante sí, atribuyéndole determinadas competencias, saberes, expectativas, y hacia el cual
se orientan las estrategias del discurso” (Arfuch, L, 1987: 31).

Para arribar al objetivo de este Capítulo, en primer lugar, reconoceremos los diferentes
componentes y entidades del imaginario que Eliseo Verón explicita en su texto La
palabra adversativa (1987). En el nivel del enunciado, las entidades del imaginario y
los diferentes tipos de destinatarios, podrán aparecer bajo diferentes formas. De la
identificación y articulación de éstos en las diferentes zonas del discurso en las que
emergen los componentes, podremos realizar algunas inferencias acerca de la
construcción del otro que propone NK. En el discurso político, determinado por la

89
coyuntura en la cual se enmarca, el enunciador trabajará, siempre, sobre ciertos ejes: el
saber, el querer, el deber y el poder hacer. Desde estos ejes el enunciador planteará una
forma específica de vincularse con sus destinatarios. Será necesario, para el caso del
discurso que estamos analizando, tener presente que Kirchner asumía su mandato con
un prodestinatario, aquel sujeto con el cual el enunciador comparte sus creencias e
ideas, que no se mostraba claramente definido. Las razones de esta indefinición las
hemos marcado en el Capítulo Uno pero, a su vez, hay que tener en cuenta que NK se
hizo depositario, en gran parte, de un voto rechazo hacia Carlos Menem. Y un voto
rechazo no es un voto para él, es decir, no se constituye como un voto positivo. Es por
eso que, de alguna manera, Kirchner deberá construirse, también, a sí mismo.

El objetivo principal del discurso de NK será entonces el de persuadir, intentando


captar a ese gran electorado que no lo había votado. Para ello, en primer lugar, deberá
hacer una lectura del pasado y del presente, pensada como un objeto de acuerdo. Los
objetos de acuerdo, según Perelman (1997), son aquellas premisas que cuentan con el
acuerdo del auditorio. Para el autor, el enunciador deberá partir de estas premisas para
desarrollar su argumentación. Entenderá que los objetos de acuerdo se presentan de dos
modos: en primer lugar, los que se refieren a lo real – las verdades, los hechos y las
presunciones-; en segundo lugar, los que se refieren a lo preferible – los valores, las
jerarquías y los lugares comunes de lo preferible-. En el caso que estamos analizando,
consideramos que la lectura del pasado que realiza el enunciador se conforma como una
verdad. No debemos olvidar, por supuesto, que en el caso de la argumentación, no
importan tanto si estos objetos de acuerdo son elementos objetivos, sino que lo que es
fundamental es la actitud que el auditorio tiene respecto de ellos. En esta lectura, el
rechazo al pasado18 se constituyó como eje principal y es lo que Verón denomina el
componente descriptivo, que se caracteriza por la utilización del nosotros y de verbos en
presente del indicativo. Por lo tanto, NK marcará los primeros puntos de referencia con
aquellos a quienes está intentando persuadir y, sobretodo, con aquellos a quienes supone
como partidarios. Algunos ejemplos ilustrarán lo que estamos marcando:

o “En la década de los 90, la exigencia sumó la necesidad de la obtención de


avances en materia económica, en particular, en materia de control de la
inflación. La medida del éxito de esa política, la daba las ganancias de los
18
“Una mayoría compacta de ciudadanos rechazaba al ex-presidente, considerándolo responsable de
políticas que habían acarreado la decadencia económica, el endeudamiento internacional y la pobreza”
(Cheresky, I, 2004: 7). Las encuestas pre-electorales mostraban que un 70% de personas no votarían a
Menem para la presidencia.

89
grupos más concentrados de la economía, la ausencia de corridas bursátiles y
la magnitud de las inversiones especulativas sin que importara la consolidación
de la pobreza y la condena a millones de argentinos a la exclusión social, la
fragmentación nacional y el enorme e interminable endeudamiento externo”
o “El 27 de abril, las ciudadanas y los ciudadanos de nuestra patria, en ejercicio
de la soberanía popular, se decidieron por el avance decidido hacia lo nuevo,
dar vuelta una página de la historia. No ha sido mérito de uno o varios
dirigentes, ha sido, ante todo, una decisión consciente y colectiva de la
ciudadanía argentina”.

En estos ejemplos podremos reconocer algunos puntos importantes para el análisis.

Por un lado, en el primer caso, la referencia al contradestinatario. Como hemos


marcado en el Marco Teórico-Metodológico de esta Tesina, Verón entiende que la
característica fundamental que determina la relación entre el enunciador y el
contradestinatario será que todo lo que se muestra como verdadero para el primero,
será falso para el segundo, y viceversa. En el discurso de NK, el contradestinatario no
tendrá nunca nombre ni apellido; sin embargo, el rechazo al modelo neoliberal se había
vuelto común, de algún modo, a casi todos los discursos post-crisis 2001. Esta ruptura
con el pasado, considerado ese pasado como otro negativo, coincide con lo que, según
Aboy Carlés (2005), se denomina fundacionalismo y que explicábamos, también, en el
Marco Teórico-Metodológico de la Tesina19. Según el autor, el fundacionalismo será la
marcación de una ruptura con un pasado que es demonizado y, a su vez, una frontera
con un futuro que es considerado como venturoso.

Por otro lado, en la misma zona descriptiva del discurso en la que emerge la figura del
contradestinatario, detectamos la utilización de algunas entidades más amplia que los
colectivos de identificación que se refieren a otro tipo de destinatario. Por el hecho
mismo de tratarse de un discurso de asunción de mando y sin dejar de considerar,
nuevamente, el bajo caudal de votos obtenido por Néstor Kirchner en las elecciones,
podemos ver que las entidades del imaginario que tienen más fuerza en el discurso son
aquellas asociadas al paradestinatario, aquel destinatario al que es necesario persuadir y
que, a su vez, está en posición de escuchar. Por ejemplo, existe una referencia reiterada
a los argentinos, entidad que colocaremos entre las más amplias que los colectivos de
identificación. Por un lado, es una fórmula más abarcativa que cualquier colectivo de
identificación y, por el otro, lleva a una anulación del contradestinatario –quitándole su
identificación como argentino-, colocándose por fuera de cualquier divisa partidaria; o,
19
Ver página 12.

89
lo que es similar, planteando que es el verdadero argentino el que apuesta a una
Reconstrucción Nacional. Esta cuestión se asimila al dispositivo enunciativo peronista
que Sigal y Verón analizan en su libro Perón o muerte (2008) y que trabajaremos más
adelante. Al abordar esta zona descriptiva del discurso vemos que la construcción del
paradestinatario se relaciona necesariamente con la identificación del adversario
común.

Tampoco podía Kirchner remitirse a una única entidad partidaria; ¿con quién pactar?,
¿con el justicialismo?, ¿con el peronismo? Del mismo modo, los logros se presentarán
como siendo de “todos los argentinos”, “una fórmula que refuerza la idea de que no se
trata de un gobierno de “iluminados” sino de “personas comunes”, que es fuertemente
inclusiva en términos identitarios” (Cremonte, JP, 2006: 26). Podríamos pensar
entonces que la utilización del “argentinos”, termina convirtiéndose en un colectivo de
identificación ya que lo importante no será tanto diferenciar posiciones respecto de un
otro sino, justamente, negarle a ese otro cualquier legitimidad. Los colectivos de
identificación son “el fundamento de la relación entre el enunciador y el
prodestinatario” (Verón, E, 1987: 18) y se manifiestan a través del uso del nosotros
inclusivo. Vale remarcar que el colectivo de identificación puede adquirir sentido
negativo cuando se encuentra dirigido hacia el contradestinatario20. Entendemos que
esta modalidad de construcción de identidad política se vincula a la modalidad populista
que desarrolla Laclau (2005) para posibilitar la construcción del pueblo del populismo:
presentar un todo que se muestre como un todo legítimo, una parte que se identifique
como el todo, opuesta a otro colectivo que es denunciado como la negación del pueblo:
“En el caso del populismo (…) una frontera de exclusión divide a la sociedad en dos
campos. El ´pueblo´, en ese caso, es algo menos que la totalidad de los miembros de la
comunidad: es un componente parcial que aspira, sin embargo, a ser concebido como la
única totalidad legítima (…) A fin de concebir al ‘pueblo’ del populismo necesitamos
algo más: necesitamos una plebs21 que reclame ser el único populus22 legítimo –es decir,
una parcialidad que quiera funcionar como la totalidad de la comunidad” (Laclau, E,
2005: 107-108).

20
Un ejemplo de ello sería: “Rechazamos de plano la identificación entre gobernabilidad e impunidad
que algunos pretenden”
21
Laclau define la plebs como “los menos privilegiados” (2005)
22
Laclau define al populus como “el cuerpo de todos los ciudadanos” (2005)

89
Sin embargo, propio de los discursos de asunción de mando, el componente que cruza la
mayor parte del mismo es el programático. El componente programático aparece como
elemento fundamental en el análisis, al tratarse de un discurso de toma de posesión y
donde se delinean los principales objetivos, falencias y necesidades. “Es aquí que el
hombre político promete, anuncia, se compromete” (Verón, E, 1987: 22). La promesa se
instaura como un acto ilocutorio fundamental, en la cual “se lleva a cabo una acción
que modifica las relaciones entre los interactuantes” (Maingueneau, D, 1987:16). Claro
está, el uso del futuro se hace evidente ya que el componente programático es del orden
del poder hacer. En el discurso, NK planteará los ejes directrices que, según él, se
constituirán como fundamentales de su gestión, a saber: en primer instancia, la
educación, garantizando los mismos niveles educativos en todo el territorio de la
República Argentina, instalando un sistema de relativa autonomía entre las provincias,
garantizando el acceso al conocimiento, etc. En segunda instancia, la salud,
proponiendo la concreción de un Sistema Nacional de Salud donde el Hospital público
sea el eje principal. En tercer lugar, la seguridad, garantizando el cumplimiento de las
leyes pero, también, siendo tolerante de la situación de relativa exclusión de los
delincuentes. En cuarto lugar, la economía, promoviendo una mayor igualdad en la
distribución del ingreso, mayor equilibrio fiscal y control del pago de impuestos. En
quinto lugar, las relaciones internacionales, considerando al Mercosur como pilar
fundamental y estableciendo una “relación madura” con los EEUU y los estados de la
Unión Europea. Recordemos, siguiendo a Antonio Camou (2009), que el proyecto
kirchnerista comprendió tres ejes, poniendo a la salida de la crisis como objetivo
principal: “una táctica de inserción competitiva en el mercado mundial, un esquema de
solvencia fiscal y una firme autoridad política con eje en la figura presidencial”
(Camou, A, 2009, 1).

Como se mencionó en el primer apartado, asociados a los componentes definidos por


Eliseo Verón, se encuentran las modalidades que el autor, junto a Sophie Fisher,
desarrollan en su texto “Teoría de la enunciación y discursos sociales” (1986). Estas
modalidades nos permitirán reconocer variaciones en las estrategias discursivas
utilizadas por NK, ya que “indican diferentes juicios sobre el enunciado” (Fisher, S,
Verón, E, 1986). Ejemplos de los cuatro tipos de modalidades pueden ser hallados en el
texto; sin embargo, nos detendremos en la última de ellas, aquella que pone el acento en
la relación entre el enunciador y su/s destinatario/s, entre Ego y Alter, y que para ello

89
puede articular a los otros tres tipos de modalidades. La interpelación, característica
fundamental de la Modalidad 4, aparece en el discurso de NK en varias oportunidades,
hecho que resulta evidente si consideramos que apelar al destinatario, hacerlo parte de
un proyecto, convocarlo y, asimismo, incluirlo en el colectivo de identificación propio
del enunciador, adquiere singular importancia en el discurso político y, principalmente,
en el caso en cuestión. A su vez, todo el texto puede ser leído como un gran texto
apelativo, más allá de si la interpelación al destinatario es o no explícita, “un dirigirse a
un co-enunciador del que se propone de entrada la co-presencia” (Fisher, S, Verón, E,
1986) postulando una imagen particular del destinatario, específicamente del
paradestinatario, figura principal del discurso de NK, donde se vuelve necesario
interpelarlo con el fin de convocarlo hacia la construcción de un nosotros en común.

De este modo, Néstor Kirchner generará un espacio de identificación que incluya al


prodestinatario y al paradestinatario. Recordemos que el discurso político marca más
fuertemente aún que otros tipos de discurso, la relación entre el enunciador y sus
destinatarios, ya que solicita no sólo algo del orden de lo pedagógico o de lo
prescriptivo sino, fundamentalmente, algo del orden de lo pasional. Así, habiendo
aclarado que el texto en su totalidad se conforma como un texto apelativo, señalaremos
sólo algunos ejemplos:

o “Por eso, nadie piense que las cosas cambiarán de un día para otro sólo porque
se declamen. Un cambio que pueda consolidarse necesitará de la sumatoria de
hechos cotidianos que en su persistencia derroten cualquier inmovilismo y un
compromiso activo de la sociedad con ese cambio”
o “Este proyecto nacional que expresamos, convoca a todos y cada uno de los
ciudadanos argentinos y por encima y por fuera de los alineamientos
partidarios a poner mano a la obra de este trabajo de refundar la patria”

Este tipo de Modalidad se asocia en este caso con el componente prescriptivo


conceptualizado por Verón. Néstor Kirchner, como bisagra en la historia y de manera
imperativa, planteará lo que se debe hacer. Interpelando al destinatario, Kirchner dejará
en claro a quiénes incluye dentro de su campo. La particularidad discursiva de NK –que
también podría ser identificada en otros discursos durante su gestión de gobierno- fue la
de haber reducido las opciones a sólo dos. El binomio establecido por el entonces
Presidente fue fundado marcando el límite de lo interno y lo externo de una manera
clara y concisa: su opción se presentó, siempre, como la única válida. Aquí el eje
fundamental fue el rol que volvería a cumplir el Estado; diferenciándose de la década

89
del ´90, identificada como aquella en la que no se privilegió el bienestar general,
poniendo al mercado por delante del Estado. “Este corrimiento del Estado de su lugar
protagónico ocupa, en el discurso del Presidente, el lugar de causa de las penurias del
período y de las que sobrevinieron después. Por su parte, la intencionalidad de ´los
intereses´ –en palabras del propio Kirchner- que se beneficiaron en aquellos años ocupa
el lugar de la culpa de dichas penurias” (Cremonte, JP, 2006: 18). Haciendo un análisis
de los discursos de Juan Domingo Perón relativos a la década del ´40, Sigal y Verón
ensayan una explicación que podría ser asimilable a la situación que venimos
describiendo respecto de NK. Dicen los autores: “En efecto, esta ausencia de un Estado
regulador explica la situación de un país dividido, fragmentado en posiciones
artificiales, situación en la que ´los políticos´ desarrollan su acción funesta. La situación
de abandono es pues una situación de luchas intestinas” (Sigal, S, Verón, E, 2008, 57).
La diferencia que hallamos, en este aspecto, entre el dispositivo enunciativo peronista y
el kirchnerista tiene que ver, fundamentalmente, con el lugar que ocupa la política y los
políticos en ambos discursos. Al tiempo que, para el caso del discurso del General
Perón, la ausencia de un Estado regulador es fruto de años de abandono y en donde la
política es considerada como un sinónimo de la disociación entre los argentinos 23, como
conflicto; en el caso de Néstor Kirchner esto funciona de manera muy diferente. Él no
considerará a la política en sí o a todos los políticos como responsables de un
determinado estado de cosas, sino que utilizará este recurso para marcar el papel que él
le propone, desde la propia política, al Estado, a diferencia del neoliberalismo. NK
propone consolidar el papel regular del Estado desde la política y, a su vez,
considerando a su política, de algún modo, como la “buena política”; diferenciándose,
claramente, de la política neoliberal, que llevó al Estado a depender de los grupos
económicos concentrados. El problema será, como hemos dicho, redefinir el lugar del
Estado luego de años en los que, según el enunciador, el mercado antecedió al Estado.

Asimismo, en los ejemplos antes citados podemos referenciar dos cuestiones. En primer
lugar, el concepto de cambio que, en el discurso de NK, debe tomarse dentro de
aquellas entidades que Verón clasifica como las formas nominales con valor
explicativo. Estas formas nominales son expresiones que permiten generar una
determinada identificación con el prodestinatario. En este caso, por las particularidades

23
“(…)el proyecto de Perón, que consiste precisamente en construir un Estado capaz de definir las reglas
del juego social, queda automáticamente fuera del campo político: la redención no es un proyecto
político, es un proyecto patriótico” (Sigal, S, Verón, E, 2008: 58)

89
que venimos marcando respecto de la construcción del otro que hace NK, la
construcción del prodestinatario que realiza el enunciador tiende a confundirse con la
del paradestinatario. La unidad con el pueblo sólo será posible una vez aceptado el
rechazo a la década del ´90, una vez aceptado el concepto de cambio. En segundo lugar,
la utilización de otra de las entidades más amplias que los colectivos de identificación
que apuntábamos anteriormente. En este caso, NK llamará a los “ciudadanos
argentinos”. Otros ejemplos a lo largo del discurso serán: los trabajadores, los
jubilados, la sociedad argentina, los sectores más vulnerables de la sociedad.

Respecto del concepto de cambio resulta interesante la apelación a aquello que


Perelman denomina la argumentación por el ejemplo y que forma parte de los
argumentos que fundan la estructura de lo real, explicado ya en el Marco Teórico-
Metodológico24 de esta Tesina. “Argumentar por el ejemplo es presuponer la existencia
de algunas regularidades de las que los ejemplos darán una concreción. Lo que podrá
ser discutido, cuando se recurre a ejemplos, es el alcance de la regla, el grado de
generalización que justifica el caso particular, pero no el principio mismo de la
generalización” (Perelman, Ch, 1997: 143). En el caso que ejemplificaremos, NK
enunciará una regla y, a lo largo de su discurso, expondrá una serie de ejemplos que
fundamentan esta regla y que le permiten sustentar su afirmación. La regla será:
“Cambio es el nombre del futuro”. A continuación citaremos algunos de los ejemplos a
los que recurre NK:

o “El cambio implica medir el éxito o el fracaso de la dirigencia desde otra


perspectiva. Discursos, diagnósticos sobre la crisis no bastarán ni serán
suficientes. Se analizarán conductas y los resultados de las acciones. El éxito se
medirá desde la capacidad y la decisión y la eficacia para encarar los
cambios”.
o “En esta nueva lógica, que no sólo es funcional sino también conceptual, la
gestión se construye día a día en el trabajo diario, en la acción cotidiana que
nos permitirá ir mensurando los niveles de avance”
o “Concluyó en la Argentina un modo de hacer política y un modo de gestionar al
Estado. Colapsó el ciclo de anuncios grandilocuentes, grandes planes seguidos
de la frustración por la ausencia de resultados y sus consecuencias: la
desilusión constante, la desesperanza permanente”.

Por otro lado, y a propósito del lugar asignado al Estado durante el período neoliberal,
NK avanzará con algo que resulta interesante someter a análisis:

24
Ver página 11.

89
o “Pero es imprescindible advertir que la tragedia cívica del clientelismo político
no es producto de la asistencia social como gestión de Estado, sino de la
desocupación como consecuencia de un modelo económico”.

Continuando con la línea propuesta por Perelman (1997), podemos reconocer aquí lo
que el autor denomina un nexo de sucesión. Vale aclarar que los mismos forman parte
de los argumentos basados sobre la estructura de lo real y que permiten fundar la
argumentación sobre un nexo que une dos elementos de lo real. En este caso se buscará
determinar los efectos –la tragedia cívica del clientelismo político- de un determinado
hecho –la desocupación como consecuencia de un modelo económico-. Apelando a este
recurso, el enunciador vuelve a marcar sus diferencias con su principal
contradestinatario, haciendo pasar de lo que se admite a lo que se quiere hacer admitir,
fin último de la argumentación.

Podríamos afirmar, del mismo modo, que, como estrategia discursiva, NK utiliza
aquello que Perelman denomina disociación de nociones. Esta técnica argumentativa,
sucintamente explicada en el Marco Teórico-Metodológico de esta Tesina25, “se
caracteriza desde el comienzo por la oposición entre la apariencia y la realidad. Esta
puede ser aplicada a cualquier noción, desde que se hace uso de los adjetivos: aparente,
ilusorio-por una parte- y real, verdadero-por otra parte” (Perelman, Ch, 1997: 177). Si
bien es factible reconocer ejemplos específicos –y lo haremos-, también es necesario
decir que esta disociación cruza todo el discurso, ya que supone una clara oposición
entre el enunciador, NK, y su principal contradestinatario, la dirigencia asociada a la
década del ´90:

o “Nuestro país debe estar abierto al mundo, pero abierto de una manera
realista, dispuesto a competir en el marco de políticas de preferencia regional y
fundamentalmente a través del MERCOSUR, y de políticas cambiarias flexibles
acordes a nuestras actividades relativas y a las circunstancias del contexto
internacional”.
o “Gobernabilidad es garantizar la prestación de un servicio de justicia próximo
al ciudadano, con estándares de rendimiento, de eficiencia y de equidad que
garanticen una real seguridad jurídica para todos los habitantes, cualquiera
sea su situación económica o social”.
o “Debemos asegurar la existencia de un país normal, sin sobresaltos, con el
sector público y el sector privado cada uno en sus respectivos roles”.

La utilización de esta técnica argumentativa, según el autor, sirve para resolver


incompatibilidades. La pregunta que, de manera indefectible, se nos presenta es cuál es
25
Ver página 11.

89
el objetivo por el cual NK utiliza este recurso argumentativo; es decir, para resolver qué
tipos de incompatibilidades recurre a la disociación de nociones. Si consideramos que
“con relación al término I26, el término II27 será, a la vez normativo y explicativo. En el
momento de la disociación, permitirá valorizar o descalificar tales aspectos bajo los
cuales se presenta el término I: permitirá distinguir entre las apariencias, aquellas cuyo
status es equívoco, aquellas que no son sino apariencia, de las que representan lo real”
(Perelman, Ch, 1997: 169); podemos pensar, entonces, que la incompatibilidad que se
plantea tiene que ver con nociones que remiten al campo semántico de la política. Por lo
tanto, consideramos que NK, para plantear una diferenciación entre maneras de hacer
política, utilizará esta técnica. Debemos considerar, además, que los modelos que están
oponiéndose –el neoliberal, encabezado por Carlos Menem y el nuevo modelo
presentado por Kirchner- corresponden al mismo movimiento político. En los ejemplos
se ve, claramente, que aparece algo del orden de lo real y algo del orden de la
apariencia. Es necesario que se presente el modelo de gestión de NK como legítimo
para crear un espacio de creencia que será el que le permitirá reforzar su relación con el
prodestinatario, persuadir al paradestinatario y sostener su oposición con el
contradestinatario. La legitimación se conforma como una de las cuatro modalidades de
funcionamiento de la ideología, según lo explica John B. Thompson. De acuerdo a lo
planteado por el autor, se retomará una concepción crítica28 de la ideología, aquella que
entiende que “la ideología está esencialmente asociada al proceso por el que se
sostienen unas relaciones asimétricas de poder, es decir, el proceso por el que se
mantiene la dominación” (Thompson, J, 1992: 15). De este modo, “estudiar la ideología
es estudiar los modos en que el significado sirve para sostener las relaciones de
dominación” (Thompson, J, 1992: 15). Así, la ideología puede funcionar a través de la
disimulación, de la fragmentación, de la reificación y de la legitimación¸ donde un
sistema puede ser sostenido porque se lo representa como justo.

26
El término I corresponde a la apariencia.
27
El término II corresponde a la realidad.
28
El autor parte de entender que existen dos sentidos del término ideología. El primero de ellos, el
sentido neutro, supone una concepción meramente descriptiva de la ideología. Es decir, entiende a la
misma “como creencias políticas o prácticas simbólicas que tienen que ver con la acción social
organizada” (Thompson, J, 1992: 14).

89
Retomando el tema, fundamental en el discurso político, de la creencia29, podremos
hacer aquí también un paralelismo con determinadas características resaltadas por los
autores del libro Perón o muerte (2008) sobre los discursos de Juan Perón. Fue notorio
en el discurso sometido a análisis, y en discursos posteriores, la referencia de NK a su
lugar de origen:

o “Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a ustedes, los
argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo
para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adonde
vamos y sabemos adonde no queremos ir o volver”

o “Venimos desde el sur de la Patria, de la tierra de la cultura malvinera y de los


hielos continentales y sostendremos inclaudicablemente nuestro reclamo de
soberanía sobre las Islas Malvinas”

¿Cuál es el objetivo al que aspira NK remitiendo a su lugar de origen, el Sur de la


Patria? De algún modo, su llegada supone una bisagra en la historia. Él, que viene de
un afuera, que no tiene relación alguna con los modelos que, según él, destruyeron el
país, llega para salvarnos de la crisis, para sacarnos del infierno30. Silvia Sigal e Eliseo
Verón advierten algo similar en el discurso del General Perón, principalmente, en su
llegada desde España en 1973. “Aquel que llega de un exterior absoluto, que pide a su
pueblo confianza y fe, porque sus obras hablarán por él, y que concibe su llegada como
el estricto cumplimiento de una misión superior, el Bien de la Patria, no es, en efecto,
nada más ni nada menos que un Redentor (…) El modelo de llegada no es otra cosa que
un modelo de la presencia: si he decidido venir, es porque he observado, desde afuera,
vuestra situación. Ahora estoy aquí” (Sigal, S, Verón, E, 2008: 37). De todos modos,
existe una clara diferencia entre ambos dispositivos enunciativos. El “afuera” de Perón
corresponde, primero al cuartel, luego al exilio; mientras que el “afuera” de Kirchner
remite a una diferenciación con el neoliberalismo, a una oposición entre ambos
modelos. El objetivo de este recurso será el de establecer una distancia explícita con los
destinatarios; una vez lograda, se les pedirá colaboración, ayuda, respuesta.

29
Creer es la confianza que le otorgamos al enunciador. Presupone una relación intersubjetiva entre un
sujeto que quiere ser creído (el enunciador) y un sujeto que quiere creer (el destinatario). La creencia está
asociada a lo que, en un momento determinado, se considera como cierto, ligado a la noción de realidad.
30
En discursos posteriores, Kirchner apelará a un campo semántico marcado por: el infierno, las sombras,
el purgatorio. Por ejemplo, en el discurso de Apertura de las Sesiones Legislativas del año 2004, NK dirá:
“Hemos dicho que estamos en el peor de los mundos, en el propio infierno, y que la mejora que
percibimos es sólo el ascenso del primer escalón”. Asimismo, en el del año 2006 discurrió: “Venimos del
infierno intentando todavía salir de él, por eso debemos actuar con memoria”

89
A modo de conclusión, como habíamos indicado ya en el Capítulo 1, existe en el
discurso de NK una ruptura con el orden existente con el fin de plantear un nuevo orden
de cosas. Si asimilamos esta situación a los desarrollos teóricos de Ernesto Laclau
trabajados para esta Tesina, podremos elaborar algunas conjeturas.

En el capítulo 2 del libro “La razón populista” (2005), el autor comienza por cuestionar
algunos supuestos básicos sobre el populismo31 que se encuentran en la literatura
política. De este modo, abordará diferentes categorías que le permitirán elaborar una
definición propia del populismo tomando a la demanda como punto nodal de la
construcción del pueblo. Considerará, por lo tanto, que existen tres precondiciones del
populismo: “(1) la formación de una frontera interna antagónica separando el “pueblo”
del poder; (2) una articulación equivalencial de demandas que hace posible el
surgimiento del “pueblo” (Laclau, E, 2005: 99) y, en tercer lugar, “la unificación de
estas diversas demandas (…) en un sistema estable de significación” (Laclau, E, 2005:
99).

El punto de ruptura, la coyuntura fundamental, como ya hemos señalado, fue la crisis


político-institucional de 2001. Hemos advertido que Kirchner se hizo eco de las
demandas que emergieron de esa crisis para construir un liderazgo político particular.
Dispersas, las demandas, podrían entenderse, según la conceptualización de Laclau,
como demandas democráticas, formando parte de una cadena diferencial. “A una
demanda que, satisfecha o no, permanece aislada, la denominaremos demanda
democrática. A la pluralidad de demandas que, a través de su articulación equivalencial,
constituyen una subjetividad social más amplia, las denominaremos demandas
populares: comienzan así, en un nivel muy incipiente, a constituir al “pueblo” como
actor histórico potencial” (Laclau, E, 2005: 99). Demandas de orden, de cambio, de
estabilidad, de recuperación económica, de justicia, etc., permanecieron durante algún
tiempo de manera aislada, oponiéndose al sistema vigente, pero sin poder solidarizarse
entre sí. Consideramos que será Kirchner quien aglutinará estas demandas, poniendo a
una de ellas, el cambio32, como significante vacío, abierto a las múltiples

31
“Los dos supuestos peyorativos a los cuales nos referimos son: (1) que el populismo es vago e
indeterminado tanto en el público al que se dirige y en su discurso, como en sus postulados políticos; (2)
que el populismo es mera retórica” (Laclau, E, 2005: 91)
32
NK dirá: “(…) ésta es la oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda
la hora. Cambio es el nombre del futuro”; “Se trata de cambiar, no de destruir; se trata de sumar
cambios, no de dividir. Cambiar importa para aprovechar las diversidades sin anularlas”.

89
interpretaciones que pudiera recibir. ¿Qué queremos decir con esto? Laclau se pregunta,
teorizando acerca de la representación, si las razones por las cuales tiene validez una
determinada representación son anteriores o se constituyen mediante la misma; es decir,
si el seguimiento al líder se produce porque él representa la voluntad de sus seguidores
o viceversa. “Así, la representación constituye un proceso en dos sentidos: un
movimiento desde el representado hacia el representante, y un movimiento correlativo
del representante hacia el representado. El representado depende del representante para
la constitución de su propia identidad” (Laclau, E, 2005: 200). Los actores políticos
anteriores a NK, y ya lo hemos dicho, no pudieron superar la crisis de sentido que
resultó de los sucesos de diciembre de 2001. Sin embargo Kirchner, poniendo al cambio
en el tapete, se aseguró un terreno un tanto ambiguo, pero no por ello menos rico, donde
construir su liderazgo. ¿Por qué decimos que el cambio se construye como significante
vacío? Según el autor, este concepto se refiere a una operación hegemónica que unifica
una multiplicidad de demandas heterogéneas; las demandas se solidarizan a partir de un
valor negativo que es el de su insatisfacción. Es decir, lo común a todas las demandas
del 2001 es que permanecieron insatisfechas, al menos hasta la aparición en escena de
NK. Y en el discurso, como lo hemos marcado anteriormente, la referencia a esta nueva
etapa abierta por la gestión de NK, aparece como una bisagra: “el pueblo ha marcado
una fuerte opción por el futuro y el cambio”, “…para poder tener futuro y no repetir
nuestro pasado, necesitamos enfrentar con plenitud el desafío del cambio”. La
identidad propuesta por NK tiene que ver con el cambio en tanto supone un electorado
que se sabe opuesto a un período determinado de la historia argentina. Si bien el
contradestinatario no aparece mencionado explícitamente, es posible inferir, al menos
en su discurso de asunción, que el cambio es respecto de la década del ´90. Se repite,
aquí, el eje fundacionalista al que hacíamos referencia anteriormente:

o “Sabemos a dónde vamos y sabemos a dónde no queremos ir o volver”

o “Se intentó reducir la política a la sola obtención de resultados electorales; el


Gobierno, a la mera administración de las decisiones de los núcleos de poder
económico con amplio eco mediático, al punto que algunas fuerzas políticas en
1999, se plantearon el cambio en términos de una gestión más prolija, pero
siempre en sintonía con aquellos mismos intereses. El resultado no podía ser
otro que el incremento del desprestigio de la política y el derrumbe del país”

89
o “Sabemos que estamos ante un final de época; atrás quedó el tiempo de los
líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos”.

Para finalizar, es interesante la manera en la que NK concluye su discurso. Barthes,


retomando a la Retórica de Aristóteles, hace hincapié en aquellas partes de la
dispositio33 que están relacionadas con el conmover. Dentro de estas, se encuentra el
epílogo, aquella conclusión patética, llorosa, que marca el fin del discurso. “En Roma,
el epílogo era la ocasión de un gran teatro, de la gran escena del abogado: exhibir un
puñal ensangrentado, huesos asomados de la herida (…)” (Barthes, R, 1974: 69).
Apelando a este recurso y con el objetivo fundamental de crear un espacio de creencia
que reúna al prodestinatario, reforzando su relación con él y, fundamentalmente,
consiguiendo la adhesión del paradestinatario, concluirá Néstor Kirchner:

o “Anhelo que por estos caminos se levante a la faz de la Tierra una nueva y
gloriosa Nación: la nuestra. Muchas gracias. ¡Viva la patria!

33
La dispositio, la segunda de las operaciones más importantes de la Retórica, es definida “como el
arreglo de las grandes partes del discurso” (Barthes, R, 1974: 65), el orden de los argumentos hallados en
la inventio. Se abren, a partir de aquí, dos ramas: la primera corresponde al conmover e incluye el
exordio y el epílogo; la segunda corresponde al convencer y engloba a la narratio y la confirmatio.

89
Capítulo 3:

Análisis del discurso de

Cristina Fernández

89
En este tercer y último capítulo se procederá a realizar un análisis del discurso de
asunción de mando de Cristina Fernández de Kirchner; a partir de las categorías
explicitadas en el Marco Teórico-Metodológico y considerando la hipótesis del trabajo,
es decir que, la construcción del otro negativo se encuentra fundamentalmente
asociada a la ausencia de fuerzas opositoras capaces de disputar la hegemonía del
poder político (en Fernández de Kirchner). Procederemos, en un primer momento, a
realizar una breve descripción del contexto socio-político en el que fue pronunciado el
discurso para, en un segundo momento, llevar a cabo el análisis propiamente dicho.
Asimismo se intentarán establecer algunas comparaciones, puntos en común o
divergencias entre este discurso y el de Néstor Kirchner, analizado previamente.

El discurso sometido a análisis fue pronunciado el 10 de Diciembre del 2007 en el


Congreso de la Nación. Como hemos apuntado en el Capítulo Uno de esta Tesina, la
distribución del voto aparece como un elemento con características particulares. Por un
lado, se observó una gran cantidad de votos nulos (superando, ampliamente, los
registrados en las elecciones de 1999 y 2003), un aumento de la oferta de candidaturas
(680 partidos, 40 a nivel nacional), una notable ausencia de las autoridades de mesa y,
asimismo, una diferencia sustancial entre el primer y el segundo candidato más votado
(entre la Concertación Plural y la Coalición Cívica se registró una diferencia de 22.25
puntos). Recordemos que, finalmente, la fórmula Cristina Fernández de Kirchner – Julio
Cobos, se alzó con el 45.29% de los votos, eliminando cualquier posibilidad de
ballotage. Sin embargo, la fórmula oficialista registró pérdidas en tres de los principales
centros urbanos: ciudad de Buenos Aires, San Luis y Córdoba. Si bien el gobierno de
NK se había retirado con amplios logros obtenidos durante los cuatro años de gestión,
“las elecciones presidenciales se llevaron a cabo en un período en que el entusiasmo con
la salida exitosa de la crisis era declinante y comenzaba a pesar en la vida pública un
malestar en el modo de gobernar” (Cheresky, I, 2009: 25). Es por eso que, de algún
modo, el discurso oficial debía cambiar de eje: ya no se trataba de la vuelta a la
normalidad, sino de la consolidación de un modelo, iniciado en el 2003, que debía
apuntar ahora a lograr una mayor institucionalización, un “cambio en la continuidad”.

El discurso planteó cuatro ejes fundamentales, a saber: las instituciones, la sociedad


como elemento fundamental en la mejora de las mismas, un modelo económico de
acumulación con matriz diversificada e inclusión social y los principales puntos para
promover la inserción de la Argentina en el mundo. No quiso renegar Cristina del

89
modelo político anterior, ya que la continuidad entre los mismos fue marcada desde el
inicio. De hecho, en una de sus primeras declaraciones luego de ser electa, la Presidente
afirmó que el triunfo electoral fue “un reconocimiento a la gestión de Néstor
Kirchner”34. Las críticas al modelo neoliberal y a la crisis de 2001, presentes también en
el discurso de asunción de NK, tuvieron su espacio en el texto. Sin embargo, en líneas
generales, CFK se dedicó a reconocer los logros obtenidos por el Presidente saliente y a
afirmarse como partícipe de los mismos, reconociendo su lugar como Diputada y
Senadora Nacional35.

Así como en el capítulo anterior destacábamos que uno de los elementos principales que
determinó la construcción de los destinatarios en el discurso de NK, fue el bajo
porcentaje obtenido en las elecciones; es menester recalcar que, en este caso, las
condiciones de producción son, cuanto menos, diferentes. No sólo el porcentaje de
votos con el cual se consagró la fórmula Fernández - Cobos rozaba el 50%, sino que, en
primer término, se registró una gran fragmentación respecto de la oposición (como
dijimos, la Coalición Cívica obtuvo un 23% de los votos y el UNA, un 16%) y, en
segundo término, la explícita continuidad expresada con el modelo comenzado allá por
el 2003, suponía un electorado de base que compartía los principios básicos de la
gestión de gobierno kirchnerista. Si bien los objetivos planteados podían ser distintos,
ya que respondían a una coyuntura completamente diferente que aquella que supuso la
salida de la crisis de 2001, existían entre ambos, varios denominadores comunes. “El
`cambio en la continuidad´ asociaba continuar con el crecimiento y la mejora en la
condición social de los más desfavorecidos, y a la vez hacerse cargo del extendido
reclamo de mejoras en la institucionalidad. La alternancia en la sociedad política que
constituían los Kirchner debía corresponder a una nueva etapa en el régimen político
correspondiente a un giro en el proyecto político que ellos habían impulsado”
(Cheresky, I, 2009: 29). De este modo, debido a las diferencias en las condiciones de
producción antes citadas, la diferencia fundamental entre ambos discursos tiene que ver
con el lugar que ocupan el prodestinatario y el paradestinatario.

La primera diferencia que encontramos entre ambos discursos aparece ya en el primer


párrafo. Mientras que en el discurso de NK, como marcamos en el capítulo

34
Diario Clarín, 29 de Octubre de 2007.
35
El cargo anterior al de Presidente de la Nación, fue el de Senadora Nacional por la Provincia de Buenos
Aires, como Presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Honorable Senado de la Nación.

89
correspondiente, las entidades que cobran más fuerza son aquellas destinadas al
paradestinatario, en el discurso de CFK la primera referencia al tú es a través del
apelativo “compatriotas”. Andreína Aldenstein (1996) entiende que un término se
convierte en apelativo cuando es utilizado en el discurso para nombrar a una persona.
“Los apelativos se usan, como la primera, segunda y tercera persona del verbo, para
designar a la persona que habla: el locutor; aquella a quien se habla: el alocutario; y
aquella de la cual se habla: el delocutor” (Aldenstein, A, 1996: 29). El hecho de que la
primera vez que CFK se dirige a sus destinatarios lo haga de esta manera, habla de un
nosotros que ya aparece construido. La utilización del apelativo compatriotas, por otro
lado, puede ser pensada por la ausencia de género que supone. Mientras NK les habla a
los argentinos, CFK les habla a sus compatriotas. También marcará Cristina, a lo largo
de su discurso, la diferencia de género, haciendo mención explícita a la mujer, apelando
a sus “amigos y amigas”, “ciudadanos y ciudadanas”, “argentinos y argentinas”. La
apelación a sus “amigos”, una fórmula desprovista de connotaciones partidistas,
funciona, respecto del nosotros, de manera similar al apelativo compatriotas.

Los contextos de producción de los discursos que se analizaron para esta Tesina son
claramente diferentes. Cristina es la Presidente que se consagra con casi un 50% de los
votos, “el infierno” –como definía Kirchner a la situación anterior a su asunción- fue
dejado atrás, la ruptura respecto de la década menemista ya fue hecha. Por la hegemonía
que tenía el kirchnerismo allá por el 2007, el discurso se ocupará, fundamentalmente, de
continuar reforzando la relación del enunciador con el prodestinatario. Para ello,
principalmente, se valdrá de lo que Verón denominó el componente descriptivo,
haciendo un balance de los cuatro años de gestión de NK. En este balance, la acción de
gobierno siempre se mostrará como positiva: no hay referencia alguna a las denuncias
de corrupción a las que fue sometido el gobierno de NK, ni cuestionamiento acerca del
funcionamiento del INDEC, ni mucho menos.

Sin embargo, a la hora de establecer a sus contradestinatarios, la continuidad con NK


parece intacta. De todos modos, la referencia a los medios de comunicación aparece
como novedosa. CFK tildará a los medios de “opositores”, algo que no parece casual si
se atiende aún a sus discursos desde la banca del Senado. Ya en una entrevista
concedida al periodista Joaquín Morales Solá a poco de ser electa, en la cual se le
preguntaba cómo creía que sería su relación con los medios, Fernández afirmaba:

89
o “Espero que sea perfecta, (pero lo será) si vuelven a ser medios de
comunicación, y no de posición. Yo sueño con que los oficialistas tengamos el
mismo trato que los otros, porque siento que a nosotros nos interrogan y a los
otros los escuchan (…) Sería bueno que los medios de comunicación
recuperaran el equilibrio perdido. La democracia exige que los medios de
comunicación sean de comunicación y no de posición” (O´Donnel, M, 2007-
2008: 45).

Dentro de esta referencia al contradestinatario y apelando al texto Argumentación y


refutación (Quiroz, G y otros, 1992), podríamos marcar en el discurso de CFK lo que
los autores denominan la contra-argumentación por la verosimilitud de las razones36.
La contra-argumentación, según lo explicitan, es aquella en donde los interlocutores
confrontan sus argumentos, dejando a la vista una dimensión polémica y que es
asimilable al argumento a contrario trabajado por Perelman (1997). En el caso de la
contra-argumentación por la verosimilitud de las razones, el locutor pondrá en duda la
verosimilitud de las razones de su interlocutor, haciendo que la conclusión del mismo
devenga falsa o inverosímil. Como apuntan los autores, retomando a Aristóteles, “lo que
quiere decir que cuando se refuta un argumento mediante la inverosimilitud, el único
efecto que se produce sobre la conclusión es mostrar que ésta no es necesaria (en el
sentido lógico del término)” (Quiroz, G y otros, 1992: 71). En el discurso de Fernández
de Kirchner hemos hallado el siguiente ejemplo:

o “Recuerdo los argumentos de muchos opositores y de los medios de


comunicación, que no son lo mismo pero a veces se parecen bastante. Y quiero
decirles que aquellas profecías que desgranaron en radio, en televisión, en río
de tinta acerca de que íbamos a manipular la Justicia o perseguir a los Jueces
probos, resultó desestimada, no por otros discursos, sino por la realidad, por la
práctica concreta de un nuevo Consejo de la Magistratura que por primera vez
es presidido por un académico que precisamente no es de nuestro partido, y que
además, a iniciativa de una Consejera Oficialista y con la aprobación de todos
sus miembros, por primera vez los argentinos vamos a conocer las
declaraciones juradas de los hombres y mujeres que deciden sobre nuestra vida,
libertad y patrimonio”
Podríamos pensar este ejemplo, también, como una forma de manipulación del discurso
ajeno. Manipulación, tal cual lo entiende Ponzio (1988), no en sentido negativo, ya que
“todo discurso es manipulación del discurso ajeno porque necesariamente lo presupone,
debe recurrir a él como su único material, sólo puede concebir sobre la base de las
prácticas significantes que ya ha realizado” (Ponzio, A, 1988: 64). En realidad, si

36
Los autores distinguen tres tipos de contra-argumentaciones, además de la antes citada: la contra-
argumentación por la suficiencia de las razones, la contra-argumentación por la pertinencia de las
razones y la contra-argumentación por la orientación argumentativa de las razones.

89
tenemos en cuenta las consideraciones bajtinianas –y esto se asimila a las definiciones
sobre el discurso político como discurso polémico marcadas por Verón-, todo discurso
posee una dimensión dialógica, debe expresar las posiciones de los sujetos y recibir un
autor. Volviendo al discurso de CFK, “las palabras ajenas introducidas en nuestro
discurso ineludiblemente se revisten de una nueva comprensión que es la nuestra y de
una nueva valoración, es decir, se vuelven bivocales” (Bajtín, M, 1986: 272). Con la
palabra ajena podemos ya acordar de manera completa, podemos, de algún modo,
utilizarlas para sostener nuestras propias afirmaciones, o bien podemos reconocernos
absolutamente hostiles a ellas.

Por otro lado, en este ejemplo también podemos reconocer otro elemento de particular
importancia. Siguiendo a Perelman (1997), pensamos que lo que hace CFK en este caso
es oponer un objeto de acuerdo que se encuentra basado en lo preferible con un hecho.
Como apuntábamos en el capítulo anterior, los objetos de acuerdo pueden remitir bien a
lo real, bien a lo preferible. En este caso, aparece algo del orden de lo preferible –“las
profecías desgranadas en radio, televisión, en río de tinta”- y CFK lo confronta con un
hecho –“la práctica concreta de un nuevo Consejo de la Magistratura”-. Este recurso
le servirá para desestimar la palabra del otro.

Mientras que en el discurso de NK, como decíamos, el prodestinatario y el


paradestinatario parecían, de algún modo, confundirse; en el discurso de CFK ese
electorado indeciso pareciera no existir y todo el discurso se vuelve una gran apelación
hacia un nosotros. Este nosotros responde a un acuerdo con los cuatro años de gestión
anteriores; a diferencia del caso de NK, donde si ese nosotros existía se mostraba en
gran parte sólo como un rechazo hacia un otro (particularmente, un rechazo hacia la
década menemista). Esta diferencia se vislumbra desde el principio, ya que las fórmulas
a las que invocará Cristina para apelar a sus destinatarios serán muy distintas a las
utilizadas por su esposo. Como es sabido, en el discurso político aparecen construidos
tanto un Otro negativo, como un Otro positivo; destinatarios a los que el discurso
político se dirige de manera simultánea. “En consecuencia, de lo que se trata en
definitiva es de una suerte de desdoblamiento que se sitúa en la destinación” (Verón, E,
1987: 16).

La construcción del colectivo de identificación es otro rasgo a tener en cuenta. A lo


largo del discurso, CFK construirá colectivos de identificación que incluyen y excluyen

89
a diferentes destinatarios, una alternancia permanente que supone un cambio de
referencia del nosotros. En gran parte del mismo, el nosotros pareciera marcarse entre
ella y NK. Esta construcción del nosotros, excluyendo aún al prodestinatario, resulta de
sumo interés por varias razones. De un lado, por la continuidad de la que hablábamos
hace unos instantes. Por otro lado, porque se plantean a sí mismos como parte de una
generación “que creyó en ideales y en convicciones”. Además, porque se postulan
como algo excepcional en tiempos de Globalización, acentuando el lugar heroico de
NK, la excepcionalidad del período encabezado por su marido. La idea de formar parte
de una generación marca una ruptura con un presente pero, sobretodo, con un pasado.
Esta ruptura los pone a ellos en el centro de atención, quebrando un pasado que puede
ser dividido en dos ejes: por un lado, el quiebre respecto de la década menemista; por
otro lado, un quiebre a más largo plazo, respecto del proceso iniciado en la década del
70. Este quiebre, por supuesto, supone una construcción de un otro negativo, un
contradestinatario, que, nombrado de manera explícita o no, es sin embargo, bastante
claro. Acerca de estas rupturas, resulta interesante las ideas esbozadas por Gerardo
Aboy Carlés (2005), citadas en el capítulo anterior, respecto de los dos mecanismos que
el autor considera como específicos del populismo: la tensión entre el fundacionalismo
y el hegemonismo (explicadas en el Marco Teórico-Metodológico), tensión que “es
procesada a través de pendulares y contradictorias exclusiones e inclusiones
reactualizadas” (Aboy Carlés, G, 2005: 136). Esta doble ruptura –hacia el menemismo y
hacia la dictadura militar– vale tanto para el caso de NK como para el caso de CFK. Sin
embargo, en el caso del discurso de CFK este quiebre pareciera fundirse con una fuerte
crítica hacia el papel que cumplieron los otros poderes de la República (el parlamentario
y judicial) en las diferentes etapas de la historia argentina y, a su vez, aparece poniendo
a la institucionalidad como rasgo fundamental de su gestión y reivindicando el lugar
de la política. Sin embargo, aparece en el discurso de CFK, una vez lograda la ruptura,
la necesidad de la inclusión del otro, de una cierta superación e integración de las
diferencias. Este es el juego pendular al que se refiere Aboy Carlés (2005). La
institucionalidad se conforma como forma nominalizada, como una expresión que
simboliza la posición del enunciador y, en este caso, la posición, también, de aquella
entidad que conforma junto a NK ya que, como hemos dicho, la continuidad entre
ambas gestiones suponía una profundización de las medidas tomadas durante el
gobierno de NK y una respuesta a las demandas de reconstrucción de la
institucionalidad. Estas demandas no responden solamente a un pedido de la ciudadanía

89
sino, principalmente, a uno de la oposición. La diferencia será que CFK considerará que
los errores no provienen de la gestión de NK sino de la mala institucionalidad de la
década del 90. Respecto del lugar de la política, CFK marcará su importancia a partir
del uso de una de las figuras de dicción37, la anáfora. La anáfora es una figura por
adición, “es la repetición a distancia de uno o varios elementos en el comienzo de
grupos sintácticos o métricos próximos entre sí” (Albaladejo Mayordomo, T, 1989).

o “Curiosamente fue desde la política donde por primera vez en la República


Argentina se empezó a Gobernar sin déficit fiscal. Fue desde la política donde
por primera vez se comenzó un proceso de desendeudamiento del País. Fue
desde la política donde decidimos cancelar nuestras deudas con el Fondo
Monetario Internacional, precisamente para tener nuestro modelo de
acumulación con autonomía razonable en un mundo globalizado. Fue
precisamente entonces desde la política y desde la Casa Rosada donde pudimos
evidenciar que los Argentinos podíamos porque empezábamos a creer en
nosotros mismos”

La utilización de este recurso (que se vislumbra al decir: “fue desde la política…fue


desde la política…fue desde la política”) sirve para enfatizar la idea que se está
desarrollando. Esto refuerza la hipótesis sostenida por Perelman de que los tropos y las
figuras no son meros ornamentos del lenguaje, sino que son verdaderas figuras
argumentativas, que le dan a los argumentos un impulso mayor, permitiendo reforzar las
afirmaciones que se sustentan y darles una mayor “presencia en la conciencia”. Afirmar
y reafirmar el lugar de la política hace suponer que hay quienes no le han asignado esta
importancia, quienes han denostado a la política; es decir, hay un otro negativo presente
también en esta afirmación. La insistencia lograda a través de la utilización de la
anáfora, le posibilitará a CFK, no sólo marcar su diferencia con este otro sino, a su vez,
reafirmar el trabajo de la gestión anterior quienes lograron “resituar a la política como
el instrumento válido para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y torcer un
destino que parecía incierto, que parecía casi maldito por momentos”.

La apelación a Néstor como destinatario explícito, presente, también le permitirá a CFK


simular un diálogo en el que, no sólo podrá marcar su acuerdo con la gestión

37
Las figuras son aquellos “adornos producidos a partir de diferentes relaciones en presencia entre varias
palabras, o que involucran todo un enunciado o un contexto presente a la hora de decodificar un “sentido
figurado” (Albaladejo Mayordomo, T, 1989). Dentro de las mismas encontramos las figuras de dicción o
de palabra y las figuras de pensamiento; mientras que “las figuras de palabra existen allí donde la figura
desaparecería si se cambiaran las palabras (por ejemplo el anacoluto que consiste sólo en el orden de las
palabras: si la nariz de Cleopatra hubiera sido más corta,, la faz del mundo…); las figuras de
pensamiento subsisten siempre, cualesquiera sean las palabras que se decida emplear (por ejemplo la
antítesis: Soy la llaga y el cuchillo, etc.) (Barthes, R, 1974, 74).

89
precedente, sino, a su vez, acentuar cómo ha cambiado aquella situación de debilidad
con la que asumió NK:

o “Ud., sentado en este mismo lugar, con más desocupados que votos…”

o “Ninguno de los dos mandatos constitucionales pudo cumplir los tiempos de la


Constitución y Ud. pudo junto a todos los argentinos, revertir aquella sensación
de frustración, de fracaso, de no poder que millones de argentinos sentíamos en
esos días que corrían…”

o “Ud., después de todo, nunca fue un posmoderno…”

Sin embargo, atendiendo a los elementos kinésicos que podríamos analizar al ver el
discurso en su formato audiovisual, en ningún momento CFK se volteará para hablar
cara a cara frente a su esposo. Además, siguiendo a Perelman, recordemos que “el
auditorio no está constituido necesariamente por aquellos que interpela expresamente el
orador”38 (Perelman, Ch, 1997: 34), sino sólo por aquellos sobre los cuales el orador
intenta influir con su discurso. Por lo tanto, no podemos afirmar que sea NK el
destinatario de estas palabras.

Existe un colectivo de identificación que refuerza la hipótesis de un populismo


rupturista que sosteníamos anteriormente. Este nosotros pretende incluir a los
parlamentarios como parte de su colectivo de identificación, parlamentarios que, junto
al oficialismo, han contribuido a lograr la independencia respecto del Fondo Monetario
Internacional. De todos modos, el lugar de CFK y el lugar que ella le asigna a NK será
siempre de cierta diferencia respecto de estos parlamentarios y de la oposición misma;
si bien puede reconocerles determinados logros, ellos se afirmarán como los que nunca
han claudicado, los que nunca han cedido y, fundamentalmente, como los depositarios
del saber. Este lugar que asume el enunciador coincide con lo marcado por Leonor
Arfuch: “el orden del saber se vincula directamente con la pretensión veridictiva que el
discurso político en general exhibe de manera muy marcada. En la medida en que cada
enunciador reclama para sí el lugar de la verdad, éste se transforma en un lugar de
combate donde ´el decir verdadero´ de uno no es sino la capacidad para descolocar al
otro” (Arfuch, L, 1986: 40). Entonces, volvemos a encontrar en el discurso, y en esto se
diferencia de NK, la pretensión de la integración de las diferencias, “la aspiración a una
38
Podemos pensar, por ejemplo, en los discursos de apertura de sesiones legislativas donde, por una
cuestión protocolar, el Presidente de la Nación debe dirigirse (en muchos casos de manera exclusiva) a la
“Honorable Asamblea Legislativa”; claro está que, si bien estos aparecen como los interlocutores directos
de su discurso, no serán, naturalmente, los únicos sobre quienes el Presidente de la Nación estará
interesado en influir con su discurso.

89
representación global de una comunidad política que revela menor plasticidad para el
cambio que aquella concebida en la emergencia del movimiento” (Aboy Carlés, G,
2005: 132)

Otro recurso interesante conectado a la construcción del nosotros, al que, en párrafos


posteriores, apelará Cristina es lo que, de acuerdo a la Retórica Antigua desarrollada por
Aristóteles y retomada por Barthes, se llama la figura ejemplar: la imago. Esta nueva
forma de exemplum39 toma algo como un modelo a seguir. La Nueva Teoría de la
Argumentación, trabajada por Perelman, define a esta técnica argumentativa del
siguiente modo: “El caso particular en vez de servir de ejemplo o de ilustrar puede
presentarse como modelo para imitar; pero no es una acción cualquiera la que es digna
de imitarse: se imita sólo a quienes se admira, a quienes tienen autoridad y un prestigio
social, sea debido a su competencia, a sus funciones o al rango que ocupan en la
sociedad” (Perelman, Ch, 1997: 148). En el discurso de Cristina las figuras ejemplares
serán las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas de Plaza de Mayo, Mariano Moreno,
José de San Martín, Manuel Belgrano y, por supuesto, Eva Perón. La referencia
obligada a Eva Perón, será una constante en sus apariciones públicas. Además, debemos
señalar que cada vez que se apele a un modelo a imitar, o a un modelo con significación
negativa, deberá saber el orador que sea éste un modelo compartido con el auditorio. De
otro modo, su argumentación generará el efecto contrario:

o “Pero creo tener la fuerza para poder hacerlo y además el ejemplo, el ejemplo
no solamente de Eva que no pudo, no pudo, tal vez ella lo merecía más que yo,
el ejemplo de unas mujeres que con pañuelo blanco se atrevieron donde nadie
se atrevía y lo hicieron. Ese era el ejemplo de ellas, de las Madres y de las
Abuelas, de las Madres y de las Abuelas de la Patria. Ese era el ejemplo de
ellas y también de nuestros próceres, de Mariano Moreno, de San Martín y de
Belgrano”

También Cristina se construirá como parte de un colectivo de identificación que incluye


a “los muchísimos argentinos que siempre creímos en el país y en sus hombres y
mujeres, en el Pueblo y en la Nación”, otorgándole al prodestinatario un lugar central
en su argumentación, reconociéndolo como parte de un proyecto político. Sin embargo,
párrafos después, CFK, a través del componente relacionado al deber, apelará a la
sociedad como parte importante en la reconstrucción del país. Estas interpelaciones

39
El exemplum es una operación inductiva, “se pasa de un particular a otro particular por el eslabón
implícito de lo general: de un objeto se infiere la clase, luego de esta clase se deriva un nuevo objeto”
(Barthes, R, 1974: 47)

89
hacia el destinatario se harán a través de diferentes entidades, esta vez, a través de las
entidades más amplias que los colectivos de identificación y que, como hemos dicho, se
asocian fundamentalmente al paradestinatario: la sociedad, la gente, los ciudadanos y
las ciudadanas.

A diferencia del discurso de NK, que se suponía significaba una bisagra en la historia, el
comienzo de un modelo de país completamente distinto a los ensayados anteriormente
y, por lo tanto, el componente programático cumplía un papel primordial; en este caso,
de lo que se tratará, fundamentalmente, es de describir, resaltar, subrayar, determinadas
acciones de la gestión anterior planteando algunos puntos a modificar. No queremos
decir con ello que no aparezcan modalizaciones del orden del poder hacer sino que,
cuando lo hacen, afloran enmarcadas dentro de una apreciación positiva del gobierno de
Kirchner:

o “Se trata entonces de poder sentar las bases de acumulación para que luego las
elecciones democráticas que marca la Constitución no signifiquen que cada
cuatro años los Argentinos cambiamos de modelo económico y en una política
pendular terminamos frustrando todo. Nadie puede vivir cada cuatro años
cambiando absolutamente todo”
o “No es una cuestión menor, también espero que podamos colocar a todos los
Argentinos en pie de igualdad tributaria, de modo tal que no haya ningún
Argentino que no pague impuestos”.
El primer ejemplo marca, del mismo modo, una diferencia con un otro, con otros
proyectos, con otras ideas que son aquellas que no funcionaron en épocas anteriores y
puede ser clasificado como un ejemplo del componente prescriptivo. En el caso del
segundo ejemplo, que corresponde al componente programático explicitado por Verón,
establece una idea de igualdad que contribuye a la construcción del todo como un todo
legítimo. Esta idea acerca del todo legítimo fue trabajada respecto del discurso de NK.
En este caso, CFK intentará proponer una parcialidad, los desfavorecidos, como una
totalidad, como constituyendo esa totalidad que se conforma con la entidad los
argentinos.

Resta identificar las formas nominales que, a diferencia de las formas nominalizadas,
“poseen un poder explicativo, son verdaderos operadores de interpretación” (Verón, E,
1987: 19). Recordemos que, en el caso del discurso de NK, apuntábamos que la forma
nominal por excelencia podría ser el concepto de cambio y que, en realidad, el discurso

89
en su conjunto utilizaba al cambio como un significante vacío. En el discurso de CFK,
de modo inverso, la continuidad podría conformarse como forma nominal. Los
ejemplos pueden ser hallados a lo largo de todo el discurso, ya que la idea de
continuidad entre ambas gestiones, como hemos ya explicado, subyace en cada
párrafo. La idea fundamental que propone CFK se basa en pensar que, en los cuatro
años que le antecedieron se han producidos una serie de cambios y que su función,
ahora, será la de profundizarlos. Si bien reconocerá la existencia de “materias
pendientes”, pareciera que lo esencial ya ha sido construido:

o “Creo sinceramente que hemos recorrido un largo camino en estos años de


democracia y espero profundizar este rol del Congreso, donde podamos
discutir y debatir sin adjetivaciones, sin agravios, con propuestas alternativas
y viables, con memoria histórica de dónde viene cada uno, qué hizo cada uno y
qué representó cada uno que es lo que nos da legitimidad para poder plantear
una propuesta”
o “Y en esta tarea de reconstruir institucionalidad, sistema democrático
constitucional, creo que también ambos poderes del estado, el Poder
Ejecutivo, el Poder Legislativo y también la Corte Suprema de Justicia, los
tres Poderes del Estado, hemos finalmente derribado el muro de la impunidad
y decretada la anulación de las leyes de Obediencia Debida, Punto Final e
indultos, hemos aportado a la construcción del sistema democrático”

Si continuamos con la línea del capítulo anterior, deberemos, a modo de conclusión,


poder establecer alguna consideración respecto de aquello que marcábamos en relación
a las demandas conjugadas por NK, de acuerdo a al conceptualización laclausiana. En
primer lugar, la diferencia fundamental que considero existe entre ambas situaciones
discursivas es que, las demandas que emergieron de la crisis de 2001, tenían una fuerza
y un carácter mayor a las que podrían presentarse en el 2007. Las demandas en este
último caso, como hemos dicho, tuvieron que ver más con la profundización de ciertas
medidas y, sobretodo, con salir de la situación de excepción que se supone procede
luego de una crisis y que NK de algún modo sostuvo durante los cuatro años que estuvo
frente al mando. Los desafíos eran de otra naturaleza, “avanzar hacia un diseño de
políticas sociales de cuño universalista, encarar una auténtica reforma administrativa,
concretar la postergada reforma política, impulsar un régimen impositivo progresivo y
formular un plan energético sustentable, serían contribuciones esperables de un
gobierno que ya no está acosado por la emergencia” (Iazzetta, O, 2009: 99).

Sin embargo, hasta el electorado mismo le permitió hacer uso del legado de NK; y,
entonces, aquel populismo que apuntábamos respecto de NK, como horizonte

89
ideológico en el cual las demandas individuales son integradas y satisfechas, de algún
modo, se repite.

89
Consideraciones finales

Ésta investigación permitió llevar a cabo el análisis de la construcción de los


destinatarios en los discursos de asunción de mando de Néstor Kirchner y de Cristina
Fernández de Kirchner. Para el discurso de NK, la hipótesis que guió el capítulo fue que
el antagonismo y la polémica se constituyen como elementos esenciales para la
construcción de la identidad política. Para el discurso de CFK, la hipótesis fue que la
construcción del otro negativo se encuentra fundamentalmente asociada a la ausencia
de fuerzas opositoras capaces de disputar por la hegemonía del poder político.
Retomaremos en esta sección las principales ideas desarrolladas a lo largo de los tres
capítulos.

Las coyunturas en las que se enmarcan ambos discursos se constituyeron, claro está,
como elementos fundamentales para comprender la relación que ambos enunciadores
pretendieron establecer con los destinatarios de sus discursos. El kirchnerismo pasaba,
allá por el 2003, por un momento de disputa por la hegemonía del poder político
nacional. Intentando crear una identidad más cercana a la izquierda, el proyecto
kirchnerista tenía dos pilares básicos: por un lado, la recomposición política, debido a la
crisis de representación como consecuencia de la crisis de 2001; y, por el otro, un nuevo
proyecto económico. Movimiento político emergente, con un líder prácticamente
desconocido por la ciudadanía, debió buscar el apoyo de la misma utilizando estrategias
asociadas al rechazo a un adversario y estableciendo una ruptura con el período
encabezado por Carlos Menem. En el 2007, a pesar de las denuncias de corrupción
mencionadas en el Capítulo Uno, existía en el electorado una apreciación positiva de la
gestión del kirchnerismo. Establecida la continuidad entre NK y CFK, restaba reforzar
los principales logros obtenidos por el primero y ocuparse de alcanzar una mayor
institucionalidad.

La novedad en el kirchnerismo de NK fue el carácter decisionista de su gestión de


gobierno, una gestión en donde la figura presidencial, a pesar de las condiciones en las
que había asumido –menos del 30% de los votos- aparecía concentrando el poder. La
debilidad de origen, como hemos apuntado, tuvo su posibilidad de legitimación a partir
de las elecciones legislativas de 2005. Del otro lado, CFK se construyó a sí misma
desde un lugar de relativa fortaleza, habiendo asumido con cerca del 50% de los votos.

89
Por esto mismo, en el discurso de NK de lo que se tratará es de persuadir, mientras que
en el de CFK de reforzar.

La similitud fundamental que, a lo largo de la elaboración de la Tesina, hemos


encontrado entre ambos discursos, tiene que ver con una concepción rupturista respecto
de la historia. Ambos enunciadores, desde diferentes lugares, plantearán una ruptura en
dos sentidos: por un lado, respecto de la década menemista –a quien le atribuyen, entre
otras cosas, la crisis de 2001- y, por el otro, respecto de la dictadura militar. Ambos se
afirman como siendo parte de una generación que comparte este rechazo hacia los
gobiernos de facto. ¿Por qué decimos desde diferentes lugares? Porque, en el caso de
NK, su estrategia fundamental será la de marcar fuertemente esa ruptura, plantearse
como bisagra, presentarse como “lo nuevo”. En el caso de CFK, a pesar de que este
enemigo sigue estando presente, el discurso estará orientado a reforzar la relación con el
prodestinatario –un prodestinatario más amplio dada la incorporación de aquellos
sujetos antes interpelados como paradestinatarios-. Es decir, si bien el
contradestinatario sigue siendo el mismo, el objetivo será el de profundizar el cambio
porque la batalla principal, de algún modo, ya se ganó.

Por lo tanto, se reconoció que las entidades del imaginario que tienen más fuerza en el
discurso de NK son aquellas asociadas al paradestinatario, por ejemplo: ciudadanos,
argentinos. Estas entidades son las que Eliseo Verón (1987) denomina entidades más
amplias que los colectivos de identificación. En cambio, en el discurso de CFK, por las
razones explicitadas, la diferencia tiene que ver con el lugar asignado al prodestinatario
y al paradestinatario. La referencia al tú se hará, por ejemplo, a través de apelativos
como amigos, amigas o compatriotas.

Del mismo modo, hemos hallado diferencias también respecto de la forma nominal por
excelencia a la que apelan ambos discursos. En el primer caso, NK utilizará el concepto
de cambio, suponiendo un electorado que comparte la necesidad de una ruptura con los
modelos político-económicos a los que se responsabiliza de la crisis social por la que
todavía atravesaba el país; la unidad con el pueblo podrá establecerse una vez que sea
aceptada la idea de cambio de acuerdo a cómo es formulada por NK. En el caso de
CFK, el concepto que se reconocerá como forma nominal es el de continuidad. La
continuidad se establece a partir de la consideración positiva de la gestión precedente y
podrá ser identificada, por ejemplo, por la reiterada referencia a un colectivo de

89
identificación compuesto por CFK y NK, excluyendo hasta al propio prodestinatario.
Simbolizando la posición de este colectivo de identificación, Cristina utilizará también
la institucionalidad como forma nominalizada, institucionalidad que era demandada
tanto por la ciudadanía como por la oposición.

Se desprenden de esta Tesina algunas líneas de investigación posibles. Habiendo


considerado las diferencias entre la situación económico, político y social del 2003 y el
2007, nos preguntamos, por ejemplo, cómo habrá sido configurada la identidad política,
a partir de la construcción de antagonismos, cuando, de nuevo, el kirchnerismo se
encontró en una posición de disputa por la hegemonía. El conflicto con el sector
agropecuario bien podría ser un futuro caso de estudio.

89
Anexo:

Discursos

89
Néstor Kirchner: Discurso de la toma de posesión presidencial, 25 de
mayo de 2003, Buenos Aires, Argentina

Señores jefes de Estado; su Alteza Real; señores jefes de Gobierno; señores


representantes de gobiernos extranjeros; señores invitados especiales que nos honran
con sus presencias en este lugar; señores miembros del Congreso reunidos en
Asamblea; ciudadanas y ciudadanos presentes; querido pueblo argentino: en este acto,
que en los términos del artículo 93 de la Constitución de la Nación tiene por finalidad la
toma de posesión del cargo de Presidente de la Nación Argentina para el que he sido
electo, creo que es necesario poder compartir con ustedes algunas reflexiones
expresando los objetivos de Gobierno y los ejes directrices de gestión para que el
conjunto de la sociedad argentina sepa hacia dónde vamos y cada uno pueda, a su vez,
aportar su colaboración para la obtención de los fines que los argentinos deberemos
imponernos por encima de cualquier divisa partidaria.

Es que nos planteamos construir prácticas colectivas de cooperación que superen los
discursos individuales de oposición. En los países civilizados con democracias de fuerte
intensidad, los adversarios discuten y disienten cooperando. Por eso los convocamos a
inventar el futuro.

Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a ustedes, los argentinos,
prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo para de esa manera
crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adonde vamos y sabemos adonde no
queremos ir o volver. (Aplausos)

El 27 de abril, las ciudadanas y los ciudadanos de nuestra patria, en ejercicio de la


soberanía popular, se decidieron por el avance decidido hacia lo nuevo, dar vuelta una
página de la historia. No ha sido mérito de uno o varios dirigentes, ha sido, ante todo,
una decisión consciente y colectiva de la ciudadanía argentina. (Aplausos)

El pueblo ha marcado una fuerte opción por el futuro y el cambio. En el nivel de


participación de aquella jornada se advierte que pensando diferente y respetando las
diversidades, la inmensa y absoluta mayoría de los argentinos queremos lo mismo
aunque pensemos distinto.

89
No es necesario hacer un detallado repaso de nuestros males para saber que nuestro
pasado está pleno de fracasos, dolor, enfrentamientos, energías mal gastadas en luchas
estériles, al punto de enfrentar seriamente a los dirigentes con sus representados, al
punto de enfrentar seriamente a los argentinos entre sí.

En esas condiciones, debe quedarnos absolutamente claro que en la República


Argentina, para poder tener futuro y no repetir nuestro pasado, necesitamos enfrentar
con plenitud el desafío del cambio.

Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política, ésta es la
oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora.
Cambio es el nombre del futuro.

No debemos ni podemos conformarnos los argentinos con haber elegido un nuevo


Gobierno. No debe la dirigencia política agotar su programa en la obtención de un
triunfo electoral sino, por el contrario, de lo que se trata es de cambiar los paradigmas
de lo que se analiza el éxito o el fracaso de una dirigencia de un país.

A comienzos de los 80, se puso el acento en el mantenimiento de las reglas de la


democracia y los objetivos planteados no iban más allá del aseguramiento de la
subordinación real de las Fuerzas Armadas al poder político. La medida del éxito de
aquella etapa histórica, no exigía ir más allá de la preservación del Estado de derecho, la
continuidad de las autoridades elegidas por el pueblo. Así se destacaba como avance
significativo y prueba de mayor eficacia la simple alternancia de distintos partidos en el
poder.

En la década de los 90, la exigencia sumó la necesidad de la obtención de avances en


materia económica, en particular, en materia de control de la inflación. La medida del
éxito de esa política, la daba las ganancias de los grupos más concentrados de la
economía, la ausencia de corridas bursátiles y la magnitud de las inversiones
especulativas sin que importara la consolidación de la pobreza y la condena a millones
de argentinos a la exclusión social, la fragmentación nacional y el enorme e
interminable endeudamiento externo. (Aplausos)

Así, en una práctica que no debe repetirse, era muy difícil de distinguir la solución
pragmática de la cirugía sin anestesia.

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Se intentó reducir la política a la sola obtención de resultados electorales; el Gobierno, a
la mera administración de las decisiones de los núcleos de poder económico con amplio
eco mediático, al punto que algunas fuerzas políticas en 1999, se plantearon el cambio
en términos de una gestión más prolija, pero siempre en sintonía con aquellos mismos
intereses. El resultado no podía ser otro que el incremento del desprestigio de la política
y el derrumbe del país.

En este nuevo milenio, superando el pasado, el éxito de las políticas deberá medirse
bajo otros parámetros en orden a nuevos paradigmas. Debe juzgárselas desde su
acercamiento a la finalidad de concretar el bien común, sumando al funcionamiento
pleno del Estado de derecho y la vigencia de una efectiva democracia, la correcta
gestión de gobierno, el efectivo ejercicio del poder político nacional en cumplimiento de
trasparentes y racionales reglas, imponiendo la capacidad reguladora del Estado
ejercidas por sus organismos de contralor y aplicación.

El cambio implica medir el éxito o el fracaso de la dirigencia desde otra perspectiva.


Discursos, diagnósticos sobre la crisis no bastarán ni serán suficientes. Se analizarán
conductas y los resultados de las acciones. El éxito se medirá desde la capacidad y la
decisión y la eficacia para encarar los cambios.

Concluye en la Argentina una forma de hacer política y un modo de cuestionar al


Estado. Colapsó el ciclo de anuncios grandilocuentes, grandes planes seguidos de la
frustración por la ausencia de resultados y sus consecuencias: la desilusión constante, la
desesperanza permanente.

En esta nueva lógica, que no sólo es funcional sino también conceptual, la gestión se
construye día a día en el trabajo diario, en la acción cotidiana que nos permitirá ir
mensurando los niveles de avance. Un gobierno no debe distinguirse por los discursos
de sus funcionarios, sino por las acciones de sus equipos. (Aplausos)

Deben encararse los cambios con decisión y coraje, avanzando sin pausas pero sin
depositar la confianza en jugadas mágicas o salvadoras ni en genialidades aisladas. Se
trata de cambiar, no de destruir; se trata de sumar cambios, no de dividir. Cambiar
importa aprovechar las diversidades sin anularlas.

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Se necesitará mucho trabajo y esfuerzo plural, diverso y transversal a los alineamientos
partidarios. Hay que reconciliar a la política, a las instituciones y al Gobierno con la
sociedad.

Por eso, nadie piense que las cosas cambiarán de un día para otro sólo porque se
declamen. Un cambio que pueda consolidarse necesitará de la sumatoria de hechos
cotidianos que en su persistencia derroten cualquier inmovilismo y un compromiso
activo de la sociedad en ese cambio.

Ningún dirigente, ningún gobernante, por más capaz que sea, puede cambiar las cosas si
no hay una ciudadanía dispuesta a participar activamente de ese cambio. Desarmado de
egoísmos individuales o sectoriales, la conciencias y los actos deben encontrarse en el
amplio espacio común de un proyecto nacional que nos contenga, un espacio donde
desde mucha ideas pueda contribuirse a una finalidad común.

En nuestro proyecto ubicamos en un lugar central la idea de reconstruir un capitalismo


nacional que genere las alternativas que permitan reinstalar la movilidad social
ascendente. No se trata de cerrarse al mundo, no es un problema de nacionalismo
ultramontano, sino de inteligencia, observación y compromiso con la Nación.

Basta ver como los países más desarrollados protegen a sus trabajadores, a sus
industrias y a sus productores. Se trata, entonces, de hacer nacer una Argentina con
progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que su padres, sobre la
base de su esfuerzo, capacidad y trabajo. (Aplausos)

Para eso es preciso promover políticas activas que permitan el desarrollo y el


crecimiento económico del país, la generación de nuevos puestos de trabajo y la mejor y
más justa distribución del ingreso. Como se comprenderá el Estado cobra en eso un
papel principal, en que la presencia o la ausencia del Estado constituye toda una actitud
política.

Por supuesto no se trata de poner en marcha, una vez más, movimientos pendulares que
vayan desde un Estado omnipresente y aplastante de la actividad privada a un Estado
desertor y ausente, para retornar continuamente de extremo a extremo, en lo que parece
ser una auténtica manía nacional que nos impide encontrar los justos, sensatos y
necesarios equilibrios.

89
Se trata de tener lo necesario para nuestro desarrollo, en una reingeniería que nos
permita constar con un Estado inteligente. Queremos recuperar los valores de la
solidaridad y la justicia social que nos permitan cambiar nuestra realidad actual para
avanzar hacia la construcción de una sociedad más equilibrada, más madura y más justa.
(Aplausos). Sabemos que el mercado organiza económicamente, pero no articula
socialmente, debemos hacer que el Estado ponga igualdad allí donde el mercado
excluye y abandona. (Aplausos).

Es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales en
un trabajo permanente de inclusión y creando oportunidades a partir del fortalecimiento
de la posibilidad de acceso a la educación, la salud y la vivienda, promoviendo el
progreso social basado en el esfuerzo y el trabajo de cada uno. Es el Estado el que debe
viabilizar los derechos constitucionales protegiendo a los sectores más vulnerables de la
sociedad, es decir, los trabajadores, los jubilados, los pensionados, los usuarios y los
consumidores. (Aplausos). Actuaremos como lo que fuimos y seguiremos siendo
siempre: hombres y mujeres comunes, que quieren estar a la altura de las circunstancias
asumiendo con dedicación las grandes responsabilidades que en representación del
pueblo nos confieren. (Aplausos).

Estamos dispuestos a encarar junto a la sociedad todas las reformas necesarias y para
ello también utilizaremos los instrumentos que la Constitución y las leyes contemplan
para construir y expresar la voluntad popular. Vamos a apoyarnos en la Constitución
para construir una nueva legitimidad de las leyes, que vaya más allá de la prepotencia
del más fuerte. Un Estado no puede tener legitimidad si su pueblo no ratifica el
fundamento primario de sus gobernantes. De la misma manera que luchamos contra la
pobreza económica tendremos una conducta sin dobleces para impedir la pobreza
cívica. (Aplausos). Sólo cuando el Gobierno se desentiende del pueblo es que toda la
sociedad empobrece, no sólo económicamente sino moral y culturalmente.

Somos conscientes de que ninguna de esas reformas serán productivas y duraderas si no


creamos las condiciones para generar un incremento de la calidad institucional. La
calidad institucional supone el pleno apego a las normas y no una Argentina que por
momentos aparece ante el mundo como un lugar donde la violación de las leyes no tiene
castigo legal ni social. A la Constitución hay que leerla completa. La seguridad jurídica
debe ser para todos, no solamente para los que tienen poder o dinero. (Aplausos).

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No habrá cambio confiable si permitimos la subsistencia de ámbitos de impunidad. Una
garantía de que la lucha contra la corrupción y la impunidad será implacable, fortalecerá
las instituciones sobre la base de eliminar toda posible sospecha sobre ellas.

Rechazamos de plano la identificación entre gobernabilidad e impunidad que algunos


pretenden. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de impunidad. Gobernabilidad
no es ni puede ser sinónimo de acuerdos oscuros, manipulación política de las
instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad. (Aplausos).

Este combate es una tarea conjunta del Poder Ejecutivo, el Congreso y el Poder Judicial,
pero también de la sociedad porque no podemos ignorar que es de esa misma sociedad
de donde provienen los hombres y mujeres que integran las instituciones públicas y
privadas.

Cambio responsable, calidad institucional, fortalecimiento del rol de las instituciones


con apego a la Constitución y a la ley y fuerte lucha contra la impunidad y la corrupción
deben presidir no sólo los actos del Gobierno que comenzaremos sino toda la vida
institucional y social de la República.

Queremos ser la generación de argentinos que reinstale la movilidad social ascendente,


pero que también promueva el cambio cultural y moral que implica el respeto a las
normas y las leyes. En este marco conceptual queremos expresar los ejes directrices en
materia de relaciones internacionales, manejo de la economía, los procesos de la salud,
la educación, la contención social a desocupados y familias en riesgo y los problemas
que plantean la seguridad y la justicia en una sociedad democrática.

Profundizar la contención social de las familias en riesgo, garantizando subsidios al


desempleo y asistencia alimentaria, consolidando una verdadera red federal de políticas
sociales integrales para que quienes se encuentran por debajo de la línea de pobreza
puedan tener acceso a la educación, la salud pública y la vivienda. (Aplausos).

Reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina


requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las
políticas sociales sino desde las políticas económicas. (Aplausos). Sabemos que hay que
corregir errores y mejorar métodos en la forma de asignación de la ayuda social.
(Aplausos). Pero es imprescindible advertir que la tragedia cívica del clientelismo

89
político no es producto de la asistencia social como gestión de Estado, sino de la
desocupación como consecuencia de un modelo económico. (Aplausos). En nuestro país
la aparición de la figura del cliente político es coetánea con la del desocupado. Mientras
en la República Argentina hubo trabajo, nadie fue rehén de un dirigente partidario.
(Aplausos).

Al drama de la desaparición del trabajo y el esfuerzo como el gran articulador social, se


sumó el derrumbe de la educación argentina. No hay un factor mayor de cohesión y
desarrollo humano que promueva más la inclusión que el aseguramiento de las
condiciones de acceso a la educación, formidable herramienta que construye identidad
nacional y unidad cultural, presupuestos básicos de cualquier país que quiera ser
Nación.

Una sociedad como la que queremos promover debe basarse en el conocimiento y en el


acceso de todos a ese conocimiento. La situación de la educación argentina revela dos
datos vinculados a su problema central, que es la calidad de la enseñanza. Por un lado,
una creciente anarquía educativa, y por el otro, la crisis de los sistemas de formación
docente. Ambos afectan severamente la igualdad educativa. El último sistema nacional
de formación docente fue el de nuestras viejas y queridas maestras normales. Criticado
por enciclopedista, memorista y repetitivo, pero nuestra generación fue la última
formada en esa escuela pública y la calidad de la educación era superior a la que hoy
tenemos.

Aquel viejo sistema no fue suplantado por otro. Por si esto fuera poco se le agregó con
muy buena intención, pero con resultado dudoso, lo que quiso ser la federalización de la
educación que trató de lograr autonomía, objetivo con el que estamos de acuerdo, pero
se terminó en un grado cierto de anarquía en los contenidos curriculares y en los
sistemas funcionales. La igualdad educativa es para nosotros un principio irrenunciable
(Aplausos) no sólo como actitud ética, sino esencialmente como responsabilidad
institucional. Debemos garantizar que un chico del Norte argentino tenga la misma
calidad educativa que un alumno de la Capital Federal. (Aplausos).

Es correcto que las provincias dirijan y administren el sistema de prestación del servicio
educativo, pero el Estado nacional debe recuperar su rol en materia de planificación,
contenidos de la educación y sistemas de formación y evaluación docente. Garantizar la

89
igualdad educativa de norte a sur es aportar a la formación de una verdadera conciencia
e identidad nacional.

En el campo de la salud, el Estado asumirá un rol articulador y regulador de la salud


pública integral sumando los esfuerzos de los subsectores públicos provinciales y
nacionales, privados y de obras sociales, orientado a consolidar las acciones que
posibiliten generar accesibilidad a las prestaciones médicas y a los medicamentos para
toda la población.

La Ley de prescripción por el nombre genérico de los medicamentos recientemente


reglamentada, será aplicada con todo el vigor, (aplausos), y el Programa Remediar, de
gratuita distribución de medicamentos ambulatorios, continuará. (Aplausos)

Es objetivo de gobierno concretar un Sistema Nacional de Salud, que se consolidará en


una red en la que el hospital público será un eje referencial, con los demás centros de
salud, públicos o privados, para ser pilares estratégicos de la atención primaria de salud,
integrándose con las políticas de contención social para avanzar en la tarea de
prevención.

El objetivo de dar salud a los argentinos impone que se asuman políticas de Estado que
sean impermeables a las presiones interesadas, por poderosas que sean, provengan de
donde provengan. (Aplausos).

Entre los fundamentales e insustituibles roles del Estado ubicamos los de ejercer el
monopolio de la fuerza y combatir cualquier forma de impunidad del delito, para lograr
seguridad ciudadana y justicia en una sociedad democrática en la que se respeten los
derechos humanos.

El cumplimiento estricto de la ley que exigiremos en todos los ámbitos debe tener
presente las circunstancias sociales y económicas que han llevado al incremento de los
delitos en función directa del crecimiento de la exclusión, la marginalidad y la crisis que
recorren todos los peldaños de la sociedad.

Pero también hay que comprender que, como sociedad, hace tiempo que carecemos de
un sistema de premios y castigos. En lo penal, en lo impositivo, en lo económico, en lo

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político, y hasta en lo verbal, hay impunidad en la Argentina. En nuestro país, cumplir
la ley no tiene premio ni reconocimiento social. (Aplausos).

En materia de seguridad no debe descargarse sólo sobre la policía la responsabilidad de


la detección de las situaciones de riesgo que sirve de base al desarrollo de la
delincuencia. Son el Estado y la sociedad en su conjunto los que deben actuar
participativa y coordinadamente para la prevención, detección, represión y castigo de la
actividad ilegal.

Una sociedad con elevados índices de desigualdad, empobrecimiento, desintegración


familiar, falta de fe y horizontes para la juventud, con impunidad e irresponsabilidad,
siempre será escenario de altos niveles de inseguridad y violencia. Una sociedad
dedicada a la producción y proveedora de empleo dignos para todos resultará un
indispensable apoyo para el combate contra el delito (Aplausos).

Para comprender la problemática de la seguridad encontramos soluciones que no sólo se


deben leer en el Código Penal, hay que leer también la Constitución Nacional en sus
artículos 14 y 14 bis, cuando establecen como derechos de todos los habitantes de la
Nación el derecho al trabajo, a la retribución justa, a las condiciones dignas y
equitativas de labor, a las jubilaciones y pensiones móviles, al seguro social obligatorio,
a la compensación económica familiar y al acceso a una vivienda digna, entre otros.
(Aplausos).

El Estado debe ser esclavo de la ley para enfrentar el delito, pero no puede aceptar
extorsiones de nadie, ni de quienes aprovechan una posición de fuerza en cualquiera de
los poderes del Estado o en la economía, ni de quienes usan la necesidad de los pobres
para fines partidistas.

La paz social, el respeto a la ley, a la defensa de la vida y la dignidad son derechos


inalienables de todos los argentinos.

El delito es delito, sea de guante blanco, sea de naturaleza común, sea de mafias
organizadas. (Aplausos).

Gobernabilidad es garantizar la prestación de un servicio de justicia próximo al


ciudadano, con estándares de rendimiento, de eficiencia y de equidad que garanticen

89
una real seguridad jurídica para todos los habitantes, cualquiera sea su situación
económica o social.

En el plano de la economía es donde más se necesita que el Estado se reconcilie con la


sociedad. No puede ser una carga que termine agobiando a todas las actividades, ni
igualándolas hacia abajo con políticas de ajuste permanente a los que menos tienen.

El objetivo básico de la política económica será el de asegurar un crecimiento estable,


que permita una expansión de la actividad y del empleo constante, sin las muy fuertes y
bruscas oscilaciones de los últimos años.

El resultado debe ser la duplicación de la riqueza cada quince años, y una distribución
tal que asegure una mayor distribución del ingreso y, muy especialmente, que fortalezca
nuestra clase media y que saque de la pobreza extrema a todos los compatriotas.
(Aplausos).

Para alcanzar tales objetivos respetaremos principios fundamentales que ayuden a


consolidar lo alcanzado y permitan los avances necesarios.

La sabia regla de no gastar más de lo que entra debe observarse. El equilibrio fiscal
debe cuidarse. Eso implica más y mejor recaudación y eficiencia y cuidado en el gasto.
El equilibrio de las cuentas públicas, tanto de la Nación como de las provincias, es
fundamental.

El país no puede continuar cubriendo el déficit por la vía del endeudamiento


permanente ni puede recurrir a la emisión de moneda sin control, haciéndose correr
riesgos inflacionarios que siempre terminan afectando a los sectores de menos ingresos.

Ese equilibrio fiscal tan importante deberá asentarse sobre dos pilares: gasto controlado
y eficiente e impuestos que premien la inversión y la creación de empleo y que recaigan
allí donde hay real capacidad contributiva.

Mantenimiento del equilibrio fiscal y trajes a rayas para los grandes evasores, en la
seguridad de que si imponemos correctamente a los poderosos el resto del país se
disciplinará. (Aplausos).

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Terminaremos con la Argentina donde el hilo se corta por lo más delgado y en eso
actuaremos con energía, porque no es posible una economía sin esfuerzo y no alcanzará
para ayudar a los desprotegidos si no hay cumplimiento impositivo. Quien no cumple
sus obligaciones impositivas les resta posibilidades de ascenso social a los demás. La
evasión es la contracara de la solidaridad social que exigiremos. (Aplausos).

Debemos asegurar la existencia de un país normal, sin sobresaltos, con el sector público
y el sector privado cada uno en sus respectivos roles. Hay que dotar a la República
Argentina de buena administración, gobernabilidad, estabilidad con inclusión y
progreso social y competitividad.

Con equilibrio fiscal, la ausencia de rigidez cambiaria, el mantenimiento de un sistema


de flotación con política macroeconómica de largo plazo determinada en función del
ciclo de crecimiento, el mantenimiento del superávit primario y la continuidad del
superávit externo nos harán crecer en función directa de la recuperación del consumo,
de la inversión y de las exportaciones.

Sabemos que la capacidad de ahorro local, y, por ende, el financiamiento local, es


central en todo proceso de crecimiento sostenido. Ello requiere estabilidad de precios,
entidades financieras sólidas y volcadas a prestar al sector privado, personas y
empresas, con eficiencia operativa y tasas razonables.

El desarrollo del mercado de capitales con nuevos instrumentos, con transparencia, con
seguridad, es fundamental para recuperar la capacidad de ahorro y para alejarnos
definitivamente de las crisis financieras internas, que en los últimos 20 años han
golpeado fuertemente y por tres veces a los ahorristas y depositantes.

Los fondos externos deben ser complementarios a este desarrollo de los mercados
locales y su gran atractivo está ligado a que sean fondos de inversión extranjera directa
–inversión productiva-, que no sólo aportan recursos sino también traen aparejado
progresos en la tecnología de procesos y productos.

Nuestro país debe estar abierto al mundo, pero abierto al mundo de una manera realista,
dispuesto a competir en el marco de políticas de preferencia regional y
fundamentalmente a través del MERCOSUR, (aplausos), y de políticas cambiarias

89
flexibles acordes a nuestras productividades relativas y a las circunstancias del contexto
internacional.

El crecimiento requerirá de una demanda creciente que aliente las inversiones, tanto
para atender el mercado interno como a las exportaciones.

Al contrario del modelo de ajuste permanente, el consumo interno estará en el centro de


nuestra estrategia de expansión. (Aplausos).

Precisamente para cumplir con esta idea de consumo en permanente expansión, la


capacidad de compra de nuestra población deberá crecer progresivamente por efecto de
salarios, por el número de personas trabajando y por el número de horas trabajadas.
Esas tres variables juntas definen la masa de recursos que irán al consumo y al ahorro
local y su evolución no puede ser fruto de una fantasía o de puro voluntarismo.

En nuestro proyecto nacional trabajaremos de la única manera seria que es crear un


círculo virtuoso donde la masa de recursos crece –crece si la producción crece- y la
producción aumenta si también lo hace la masa de recursos.

Avanzaremos simultáneamente en forma cuidadosa y progresiva creando las


condiciones para producir más y distribuir lo que efectivamente se produzca.

Nuestras mejores posibilidades se ubican en torno al avance de la calidad institucional


en el marco de una economía seria y creíble.

Trabajando en torno a estos principios, sin espectacularidades ni brusquedad en el


cambio, seriamente, paso a paso, como cualquier país normal del mundo, podremos
cumplir con los objetivos y cumplir hacia adentro y hacia fuera con nuestras
obligaciones y compromisos.

Acortando los plazos, el Estado se incorporará urgentemente como sujeto económico


activo, apuntando a la terminación de las obras públicas inconclusas, la generación de
trabajo genuino y la fuerte inversión en nuevas obras. (Aplausos). No se tratará de obras
faraónicas, apuntaremos más a cubrir las necesidades de vivienda y de infraestructura en
sectores críticos de la economía para mejorar la calidad de vida y a perfilar un país más

89
competitivo, distribuyendo la inversión con criterio federal y desarrollando nuestro
perfil productivo.

Tenemos que volver a planificar y ejecutar obra pública en la Argentina, para desmentir
con hechos el discurso único del neoliberalismo que las estigmatizó como gasto público
improductivo. (Aplausos). No estamos inventando nada nuevo, los Estados Unidos en la
década del treinta superaron la crisis económica financiera más profunda del siglo que
tuvieron de esa manera.

La construcción más intensiva de viviendas, las obras de infraestructura vial y


ferroviaria, la mejor y moderna infraestructura hospitalaria, educativa y de seguridad,
perfilarán un país productivo en materia de industria agroalimentaria, turismo, energía,
minería, nuevas tecnologías, transportes, y generarán nuevos puestos de trabajo
genuinos.

Produciremos cambios en el sistema impositivo para tornarlo progresivo, lo que


permitirá luego reducir alícuotas en función de la mejora en la recaudación, ampliada
como quedará la base imponible y eliminadas que sean las exenciones no compatibles
con la buena administración. Eso nos dará solidez y solvencia fiscal.

Forma parte de nuestra decisión cumplimentar con aquello que fue mandato
constitucional del ’94 y que lamentablemente hasta hoy no se ha cumplido. Darnos una
nueva ley de coparticipación federal no sólo implica nueva distribución y nuevas
responsabilidades sino el diseño de un nuevo modelo de país. (Aplausos).

No se puede recurrir al ajuste ni incrementar el endeudamiento. No se puede volver a


pagar deuda a costa del hambre y la exclusión de los argentinos, (aplausos), generando
más pobreza y aumentando la conflictividad social. La inviabilidad de ese viejo modelo
puede ser a advertida hasta por los propios acreedores, que tienen que entender que sólo
podrán cobrar si a la Argentina le va bien. (Aplausos)

Este modelo de producción, trabajo y crecimiento sustentable y con reglas claras,


generará recursos fiscales, solvencia macroeconómica y sustentabilidad fiscal creando
las condiciones para generar nuevo y mayor valor agregado, tienen además que permitir
negociar con racionalidad para lograr una reducción de la deuda externa.

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Este gobierno seguirá principios firmes de negociación con los tenedores de deuda
soberana en la actual situación de default, de manera inmediata y apuntando a tres
objetivos: la reducción de los montos de la deuda, la reducción de las tasas de interés y
la ampliación de los plazos de madurez y vencimiento de los bonos.

Sabemos que nuestra deuda es un problema central. No se trata de no cumplir, de no


pagar. No somos el proyecto del default. Pero tampoco podemos pagar a costa de que
cada vez más argentinos vean postergado su acceso a la vivienda digna, a un trabajo
seguro, a la educación de sus hijos, o a la salud. (Aplausos).

Creciendo nuestra economía crecerá nuestra capacidad de pago.

En materia de defensa, actuaremos con un concepto integral de la defensa nacional,


integrando la contribución de la acción de nuestras Fuerzas Armadas en pro del
desarrollo, trabajando para su modernización e impulsando la investigación científica
tecnológica en coordinación con otros organismos gubernamentales, para que sin
apartarse de su actividad principal puedan contribuir al bienestar general de la
población.

Queremos a nuestras Fuerzas Armadas altamente profesionalizadas, prestigiadas por el


cumplimiento del rol que la Constitución les confiere y por sobre todas las cosas,
comprometidas con el futuro y no con el pasado. (Aplausos).

Desde este proyecto nacional la República Argentina se integrará al mundo dando pasos
concretos hacia consensos políticos basados en el fortalecimiento del derecho
internacional, el respeto a nuestras convicciones, la historia y las prioridades nacionales.

Partidarios hacia la política mundial de la multilateralidad como somos, no debe


esperarse de nosotros alineamientos automáticos sino relaciones serias, maduras y
racionales que respeten las dignidades que los países tienen. (Aplausos)

Nuestra prioridad en política exterior será la construcción de una América Latina


políticamente estable, próspera, unida, con bases en los ideales de democracia y de
justicia social. (Aplausos).

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Venimos desde el sur de la Patria, de la tierra de la cultura malvinera y de los hielos
continentales y sostendremos inclaudicablemente nuestro reclamo de soberanía sobre
las Islas Malvinas. (Aplausos).

EL MERCOSUR y la integración latinoamericana, deben ser parte de un verdadero


proyecto político regional y nuestra alianza estratégica con el MERCOSUR, que debe
profundizase hacia otros aspectos institucionales que deben acompañar la integración
económica, y ampliarse abarcando a nuevos miembros latinoamericano, se ubicará entre
los primeros puntos de nuestra agenda regional. (Aplausos)

Una relación seria, amplia y madura con los Estados Unidos de América y los Estados
que componen la Unión Europea, es lo que debe esperarse de nosotros, el
estrechamiento de vínculos con otras naciones desarrolladas y con grandes naciones en
desarrollo del Oriente lejano y una participación en pro de la paz y la obtención de
consenso en ámbitos como la Organización de las Naciones Unidas para que
efectivamente se comprometa con eficacia en la promoción del desarrollo social y
económico ayudando al combate contra la pobreza. (Aplausos)

La lucha contra el terrorismo internacional, que tan profundas y horribles huellas ha


dejado en la memoria del pueblo argentino, nos encontrará dispuestos y atentos para
lograr desterrarlos de entre los males que sufre la humanidad.

La inserción comercial de la Argentina ocupa un lugar central en la agenda de gobierno.


Consolidar la política comercial como una política de Estado permanente que trascienda
la duración de los mandatos de gobierno y cuente con la concurrencia del sector
privado, de la comunidad académica, de la sociedad civil en general, será un objetivo
estratégico de primer orden de esta administración.

Profundizar la estrategia de apertura de mercados, incrementar sustancialmente nuestro


intercambio con el resto del mundo, diversificar exportaciones hacia bienes con mayor
valor agregado, desconcentrar ventas por destino y multiplicar el número de
exportadores de modo que los beneficiarios del comercio exterior se derramen sobre
todas nuestras ramas productivas.

La apertura masiva de nuevos mercados exige la negociación simultánea y permanente


en todos los foros de negociación que involucren a nuestro país.

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Finalmente, no se trata de agotar en estas líneas la totalidad del curso de acción que
seguiremos; no creemos en los catálogos de buenas intenciones, queremos expresar el
sentido y la dirección de las cosas que haremos. Se trata de abordar de una manera
distinta los principales temas identificando adecuadamente los verdaderos problemas de
la agenda social con la finalidad que el conjunto sepa cómo ayudar, cómo sumar, cómo
ayudar a corregir.

Pensamos el mundo en argentino, desde un modelo propio. Este proyecto nacional que
expresamos, convoca a todos y cada uno de los ciudadanos argentinos y por encima y
por fuera de los alineamientos partidarios a poner mano a la obra de este trabajo de
refundar la patria.

Sabemos que estamos ante un final de época; atrás quedó el tiempo de los líderes
predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se
deberá reconocer y refundar en la integración de tipos y grupos orgánicos con capacidad
para la convocatoria transversal en el respeto por la diversidad y el cumplimiento de
objetivos comunes. (Aplausos)

Tenemos testimonio de gestión y resultados, somos parte de esta nueva generación de


argentinos que en forma abierta y convocante y desde la propuesta de un modelo
argentino de producción, trabajo y crecimiento sustentable, llama al conjunto social para
sumar, no para dividir; para avanzar y no para retroceder. En síntesis, para ayudarnos
mutuamente a construir una Argentina que nos contenga y que nos exprese como
ciudadanos.

Convocamos al trabajo, al esfuerzo, a la creatividad para que nos hagamos cargo de


nuestro futuro, para que concretemos los cambios necesarios para forjar un país en
serio, un país normal con esperanza y con optimismo.

Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a
las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la
puerta de entrada de la Casa Rosada. (Aplausos)

No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por


pragmatismo. Eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo. Soñé toda
mi vida que éste, nuestro país, se podía cambiar para bien. Llegamos sin rencores, pero

89
con memoria. Memoria no sólo de los errores y horrores del otro, sino también es
memoria sobre nuestras propias equivocaciones. (Aplausos). Memoria sin rencor que es
aprendizaje político, balance histórico y desafío actual de gestión.

Con la ayuda de Dios, seguramente se podrá iniciar un nuevo tiempo que nos encuentre
codo a codo en la lucha por lograr el progreso y la inclusión social. Poniendo en una
bisagra la historia, con mis verdades relativas, en las que creo profundamente pero que
sé que se deben integrar con las de ustedes para producir frutos genuinos, espero la
ayuda de vuestro aporte.

No he pedido ni solicitaré cheques en blanco. Vengo, en cambio, a proponerles un


sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación; vengo a
proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la Justicia; vengo a
proponerles un sueño que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos.
Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de
nuestros abuelos inmigrantes y pioneros, de nuestra generación que puso todo y dejó
todo pensando en un país de iguales. Pero sé y estoy convencido de que en esta
simbiosis histórica vamos a encontrar el país que nos merecemos los argentinos.

Vengo a proponerles un sueño: quiero una Argentina unida, quiero una Argentina
normal, quiero que seamos un país serio, pero, además, quiero un país más justo.

Anhelo que por estos caminos se levante a la faz de la Tierra una nueva y gloriosa
Nación: la nuestra.

Muchas gracias. ¡Viva la patria!

89
Cristina Fernández: Discurso de la toma de posesión presidencial, 10
de Diciembre de 2007, Buenos Aires, Argentina

Señores Jefes de Estado presentes; Sres Jefes de Delegaciones; Sres Gobernadores;


autoridades civiles, militares, eclesiásticas; pueblo de la Patria y Honorable Asamblea
Legislativa: vengo esta tarde a dar cumplimiento al Artículo 93 de la Constitución
Nacional. Luego de haberse realizado elecciones el 28 de octubre, la fórmula que
encabecé junto al Ing. Julio Cobos, obtuvo más del 45 % de los votos válidos emitidos
y, por lo tanto, no corresponde, tal cual ha proclamado esta misma Asamblea
Legislativa convocar a una segunda vuelta. En esos términos y en los términos del
artículo 97, vengo a tomar posesión del cargo de Presidenta de la República Argentina
(APLAUSOS), el honor más grande que puede tener una Argentino o una Argentina, ser
elegida por sus compatriotas para representarlos.

Este es un escenario diferente al de hace apenas 4 años y medio, el 25 de Mayo de 2003.


El Presidente, que está sentado a mi izquierda, junto a todos los Argentinos cambió en
estos 4 años y medio ese escenario que teníamos aquel 25 de Mayo. Lo hizo en nombre
de sus convicciones que son las mías y las de muchísimos Argentinos que siempre
creímos en el país y en sus hombres y en sus mujeres, en el Pueblo y en la Nación,
palabras que tal vez en tiempos de la globalización no suenen bien o suenen raro al
menos, pero a poco de conocer a los países con más desarrollo económico y social e
indagar en las claves de su crecimiento y de su desarrollo, uno puede encontrar en la
defensa irrestricta de sus propios intereses, como Estados y sociedades, la clave de ese
avance, la clave de ese desarrollo.

Por eso, Pueblo y Nación en tiempos de globalización siguen más vigentes que nunca,
representar los intereses de los Argentinos. (APLAUSOS)

Puede tal vez parecer una paradoja, pero la diferencia de 22,25 puntos porcentuales que
nuestra fuerza obtuvo con la que salió en segundo término, son casi los mismos 22,24
puntos que Ud., Presidente, obtuvo por todo concepto en las elecciones de abril de
2003.

Ud., sentado en este mismo lugar, con más desocupados que votos, se propuso dar
término a 2 mandatos constitucionales: el que había sido iniciado el 10 de diciembre de

89
1999 por imperio de la voluntad popular y el que se había iniciado un 2 de enero por
voluntad de esta misma Asamblea Legislativa, luego de los trágicos sucesos del 2001.

Ninguno de los dos mandatos constitucionales pudo cumplir los tiempos de la


Constitución y Ud. pudo junto a todos los Argentinos, revertir aquella sensación de
frustración, de fracaso, de no poder que millones de argentinos sentíamos en esos días
que corrían. Lo hizo en nombre de un proyecto político. Ud., después de todo, nunca fue
un posmoderno; en tiempos de la posmodernidad, Ud. es un Presidente de la
modernidad y me parece que yo también. (APLAUSOS)

Creemos firmemente en los proyectos políticos; creemos que es posible superar la


individualidades que muchas veces con una frase pretendidamente escandalizadora
pretenden ocupar, claro, lugares que demandan mucho más lugar si son ideas.

Siempre digo, una idea, una propuesta alternativa, seria, viable, realizable lleva mucho
más que 2 minutos de televisión o 5 centímetros en las columnas de los diarios.
(APLAUSOS)

Las ideas, los proyectos es lo que triunfaron este 28 de Octubre. Yo no me engaño,


nunca he creído en los triunfos personales e individuales, descreo profundamente de
ellos, porque creo en las construcciones colectivas y la sociedad. Este último 28 de
octubre precisamente convalidó, ratificó una construcción política, social y económica
diferente, lo hicimos con todos los Argentinos.

En el día de hoy, yo no quiero compartir con Uds. cifras o datos o venir a contar las
cosas que hemos hecho en estos 4 años y medio que han sido tan importantes, la
renegociación, el pago del Fondo, la lucha sin tregua contra la desocupación, la
indigencia, la pobreza en la que vamos obteniendo batallas y triunfos importantes, no el
definitivo, porque siempre va a faltar la victoria definitiva mientras haya un pobre en la
Patria. Esto lo tenemos muy claro. (APLAUSOS)

Pero quiero en esta tarde y en este lugar en el que estuve tantos años, reflexionar con
ustedes acerca de lo que para mí son los 4 capítulos fundamentales de este proceso que
hemos iniciado el 25 de mayo de 2003 y que tiene en las instituciones, en la sociedad,
en un modelo económico de acumulación con matriz diversificada e inclusión social y
en nuestra inserción en el mundo, los 4 ítems fundamentales: las instituciones.

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Yo he pertenecido durante 12 años a este Parlamento, he estado sentada en esas bancas
como ustedes y con Uds., como Diputada y como Senadora. Recuerdo madrugadas,
fines de semanas enteros aquí sancionando el ajuste permanente; “lo pide el Fondo si no
se acaba todo” era la frase que más escuchábamos en aquellos días. De allí de la política
del ajuste permanente que caracterizó la década de los ´90 pasamos al otro Parlamento,
al que aplaudía el default. De la hazaña del ajuste a la hazaña de no pagar.

Creo que, amigos y amigas Senadores y Diputados de todas las bancadas, hemos
logrado recuperar el equilibrio, el rol constitucional que nos asigna precisamente
nuestra Carta Magna, volver a ser unos los representantes del Oficialismo, los otros los
representantes de la oposición; cada uno cumpliendo el mandato popular que le ha
conferido la ciudadanía pero volviendo a tener en el rol de Senadores y Diputados la
libertad que no nos imponían desde el Fondo y que tal vez, desde el advenimiento de la
democracia no habíamos tenido, porque si en los ´90 tuvimos la presión permanente
sobre el Parlamento de los organismos multilaterales y también, de otros Argentinos que
creían que ese era el camino, porque ellos solos no podían, se hubieran encontrado otros
Argentinos que le hubieran dicho que no.

En los años ´80 también, arrancados a este mismo Parlamento, las leyes de Obediencia
Debida y Punto Final, el poder militar o el partido militar que terminaba en las
postrimerías del siglo XX al luego poder económico característico de los ´90 y de la
globalización.

Creo sinceramente que hemos recorrido un largo camino en estos años de democracia y
espero profundizar este rol del Congreso, donde podamos discutir y debatir sin
adjetivaciones, sin agravios, con propuestas alternativas y viables, con memoria
histórica de dónde viene cada uno, qué hizo cada uno y qué representó cada uno que es
lo que nos da legitimidad para poder plantear una propuesta. (APLAUSOS)

Quiero decirles que tengo grandes esperanzas, porque creo que estamos reconstruyendo
el sistema de decisión que priva la Constitución para todos sus poderes. El Presidente
que está a mi izquierda lo hizo en la Casa Rosada, volvió a resituar la política como el
instrumento válido para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y para torcer un
destino que parecía incierto, que parecía casi maldito por momentos.

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Curiosamente fue desde la política donde por primera vez en la República Argentina se
empezó a Gobernar sin déficit fiscal. Fue desde la política donde por primera vez se
comenzó un proceso de desendeudamiento del País. Fue desde la política donde
decidimos cancelar nuestras deudas con el Fondo Monetario Internacional, precisamente
para tener nuestro modelo de acumulación con autonomía razonable en un mundo
globalizado. Fue precisamente entonces desde la política y desde la Casa Rosada donde
pudimos evidenciar que los Argentinos podíamos porque empezábamos a creer en
nosotros mismos. Y también de estos dos poderes, del Ejecutivo y del Poder
Legislativo, saldamos una deuda que teníamos con los Argentinos: dar una Corte
Suprema de Justicia a los Argentinos que no los avergonzara, honorable. (APLAUSOS)

Falta aún que también abordemos el resto del Poder Judicial en la reforma que
necesariamente deberemos darle, para que la gente, la sociedad, los Argentinos vuelvan
a sentir a la Justicia como un valor reparador y equilibrador y que también será
imprescindible en la reconstrucción del valor “seguridad” para todos los ciudadanos en
momentos donde muchas veces resultan incomprensibles muchas decisiones que causan
estupor en la ciudadanía que no alcanza a comprender en virtud de qué códigos, de qué
principios o de qué leyes, se producen determinadas decisiones judiciales.
(APLAUSOS)

Quiero que cuando discutamos estos temas lo hagamos en la misma manera de lo que
decía hace unos instantes, todavía tengo presente la discusión que tuvimos durante el
año 2005 cuando aprobamos la iniciativa de reforma del Consejo de la Magistratura que
comenzó a tener vigencia hace ya más de un año.

Recuerdo los argumentos de muchos opositores y de los medios de comunicación, que


no son lo mismo pero a veces se parecen bastante. (APLAUSOS) Y quiero decirles que
aquellas profecías que se desgranaron en radio, en televisión, en río de tinta acerca de
que íbamos a manipular la Justicia o perseguir a los Jueces probos, resultó desestimada,
no por otros discursos, sino por la realidad, por la práctica concreta de un nuevo
Consejo de la Magistratura que por primera vez es presidido por un académico que
precisamente no es de nuestro partido, y que además, a iniciativa de una Consejera
Oficialista y con la aprobación de todos sus miembros, por primera vez los Argentinos
vamos a conocer las declaraciones juradas de los hombres y mujeres que deciden sobre
nuestra vida, libertad y patrimonio. (APLAUSOS)

89
No es una cuestión menor, también espero que podamos colocar a todos los Argentinos
en pie de igualdad tributaria, de modo tal que no haya ningún Argentino que no pague
impuestos. Muchas veces cuando uno escucha algunas declaraciones precisamente de
aquellos hombres que deben aplicar la ley y la Constitución, pero por sobre todas las
cosas la garantía de la igualdad, porque si algo debe caracterizar el ejercicio de la
democracia es la igualdad ante la ley, no solamente la libertad, es la libertad y la
igualdad, la una sin la otra no funcionan. Y entonces cuando uno muchas veces escucha
algunas declaraciones en cuanto a que esto no es posible, comprende muchas veces la
desazón que envuelve a los ciudadanos y a las ciudadanas de a pie, como a mí me gusta
llamarles.

Y en esta tarea de reconstruir institucionalidad, sistema democrático constitucional, creo


que también ambos poderes del Estado, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y
también la Corte Suprema de Justicia, los 3 Poderes del Estado, hemos finalmente
derribado el muro de la impunidad y decretada la anulación de las leyes de Obediencia
Debida, Punto Final e Indultos, hemos aportado a la construcción del sistema
democrático. (APLAUSOS)

Yo espero que en estos 4 años de mi mandato, estos juicios que han demorado más de
30 años en ser iniciados, puedan ser terminados. Tenemos la obligación desde el
Ejecutivo, desde el Parlamento, desde la propia Corte Suprema de Justicia y de los
Tribunales, de adoptar y diseñar los instrumentos que garantizando todos los derechos y
garantías que otros Argentinos no tuvieron, permitan finalmente enjuiciar y castigar a
quienes fueron responsables del mayor genocidio de nuestra historia. (APLAUSOS)

Se lo debemos a quienes fueron las víctimas; se lo debemos a sus familiares, a las


Abuelas, a las Madres, se lo debemos a los sobrevivientes que no pueden seguir estando
sometidos a la tortura del relato permanente de la tragedia. Y se lo debemos también a
las Fuerzas Armadas, para que de una vez y para siempre, en vistas al Bicentenario, se
pueda separar la paja del trigo y entonces los Argentinos podamos todos volver a
mirarnos a la cara. (APLAUSOS)

Creo también que no solo las Instituciones del Estado en sus 3 poderes deben abordar la
reconstrucción de este, nuestro País, creo que también otros estamentos de la sociedad,
empresariales, dirigenciales, medios de comunicación deben saber que el hecho de no
integrar el espacio público gubernamental, no los exime también de la tarea y de la

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responsabilidad que a cada uno de aquellos Argentinos que tiene un poco más de poder,
bastante más poder -diría yo- que el resto de los ciudadanos, tienen también obligación
moral de construir un País distinto.

Nos debemos también un relato diferente de nosotros mismos los Argentinos, no


autocomplacencia, no de ocultamiento, pero sí el necesario reconocimiento a los logros
obtenidos y, en todo caso, a marcar lo que falta, pero reconocer lo que se ha logrado.

También creo que la sociedad es parte importante. No se puede cambiar un País


únicamente con un buen Gobierno en sus 3 poderes. Para cambiar un país hace falta un
buen Gobierno y una buena sociedad, donde cada uno de los ciudadanos sepa que todos
los días cuando toma decisiones, está también construyendo el modelo de sociedad en la
que quiere vivir.

Debemos interpelarnos cada uno de nosotros, más allá de los lugares que ocupemos,
como ciudadanos qué hacemos todos los días para ser un poco mejores y entonces vivir
en un País mejor. Esto no significa diluir responsabilidades, sino simplemente que cada
uno se haga cargo de la que le corresponde en la construcción de una sociedad diferente.
Pero instituciones y sociedad solo se reconocen cuando pueden lograr objetivos de
mejorar la calidad de vida de la gente.

Quiero poner entonces, en este nuevo modelo económico de matriz diversificada, de


acumulación con inclusión social que se ha puesto en marcha la clave para los tiempos
que vienen; un modelo que, reconoce en el trabajo, en la producción, en la industria, en
la exportación, en el campo, la fuerza motriz que ha permitido que millones de
Argentinos vuelvan a recuperar no solo el trabajo, sino además las esperanzas y las
ilusiones de que una vida mejor es posible.

Creo que debemos superar ese tabú histórico que siempre hubo entre todos los
Argentinos de que si el modelo era la industria, de que si el modelo era el campo. Creo
que podemos y lo estamos demostrando que en un modelo de acumulación campo e
industria tienen sinergia.

Siempre digo, me encantaría vivir en un País donde los mayores ingresos tal vez los
produjera la industria. Seguramente estaríamos viviendo en los grandes Países
desarrollados, donde la industria siempre ha subsidiado al campo. Pero este es el
modelo que se eligió muchas veces en el siglo pasado y de lo que se trata entonces es de

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consensuar esencialmente la profundización de este modelo que nos ha permitido
mejorar sustancialmente la calidad de vida de los Argentinos. Y aquí hay roles
importantes que cumplir, el acuerdo al que hemos hecho mención permanente durante
toda nuestra campaña y que no es un acuerdo de precios y salarios. Yo no he venido a
ser Presidenta de la República para convertirme en gendarme de la rentabilidad de los
empresarios; que se olviden. (APLAUSOS) Tampoco he venido a ser Presidenta para
convertirme en parte de alguna interna sindical o política. Tampoco, tampoco.
(APLAUSOS)

El acuerdo del que hablo es el acuerdo de las grandes metas, de los grandes objetivos,
cuantificables, verificables y luego iremos por sector y por actividad analizando cuál es
más competitivo, cuál nos puede dar mejor ventaja, dónde se necesita inversión, dónde
innovación tecnológica. Tampoco es casual la decisión de haber elevado a rango de
Ministerio a la Investigación y la Tecnología. Creo que allí está la clave o una de las
claves para que la competitividad no solamente sea por el tipo de cambio, sino también
por la innovación y la investigación. Esto lleva tiempo, esfuerzo, perseverar en los
objetivos. Nadie puede hacer las cosas en dos o tres años.

Se trata entonces de poder sentar las bases de acumulación para que luego las elecciones
democráticas que marca la Constitución no signifiquen que cada cuatro años los
Argentinos cambiamos de modelo económico y en una política pendular terminamos
frustrando todo. Nadie puede vivir cada cuatro años cambiando absolutamente todo.
Siempre hay que cambiar las cosas que se han hecho mal o hacer las que no se han
podido hacer, pero rescatando y profundizando las que se hicieron bien. Este tipo de
discusión, este tipo de debate es, el que creo, nos debemos todos los Argentinos.

En los roles también está el del Estado, el de un Estado que ha decidido colocar a la
educación como el otro eje fundamental de transformación y de agregar competitividad.
El Presidente que está a mi izquierda y yo somos hijos de la escuela pública y de la
universidad pública y gratuita. No es casualidad, no somos hijos de personas con mucho
dinero, somos hijos de trabajadores y él es Presidente y yo soy Presidenta; somos eso,
producto de la educación pública.

Pero también quiero decir que aquella educación pública no es la de hoy. Quiero decirlo
con valentía porque lo siento. Yo me eduqué en una escuela donde había clases todos
los días, donde los maestros sabían más que los alumnos, donde nosotros teníamos que

89
estudiar todo el día para poder aprobar y pasar (APLAUSOS), porque creíamos en el
esfuerzo, porque creíamos en el sacrificio. Lo recuerdo como si fuera hoy, seguramente
mi madre aquí también me recuerda, horas sentada estudiando. Porque no hay
financiamiento estatal que valga. Podemos destinar no seis puntos del Producto Bruto,
podemos destinar diez, pero si no hay capacitación y formación docente, si los alumnos
no estudian, si la familia no se hace cargo, en fin si todos no trabajamos y nos
esforzamos y cooperamos en lograr el bien común, va a ser muy difícil no solamente
lograr una mejor calidad de educación sino también seguramente un mejor país. Y a eso
los convoco a todos, a los padres, a los alumnos, a los docentes, a una escuela pública
diferente. (APLAUSOS)

Debemos encontrar aquellos que siempre hemos defendido a la educación pública,


porque además, hoy, cuando se producen brechas de equidad en la sociedad son
precisamente los sectores más vulnerables, los más pobres los que van a la escuela
pública. Los que tienen plata pueden mandar a sus hijos a una universidad privada o a
un colegio privado. Los que no tienen nada los mandan cuando pueden a la escuela
pública, entonces todos los que formamos y forman parte de la escuela pública debemos
encontrar formas dignas de lucha por los derechos que cada uno tiene pero
esencialmente defendiendo con inteligencia a la escuela pública. (APLAUSOS) Porque
muchas veces con grandes objetivos, grandes discursos y grandes ideales hemos llegado
a grandes fracasos. Mi generación de eso puede dar cátedra. Quiero entonces convocar
precisamente para esta tarea que nos debemos todos los Argentinos.

Un Estado también que coloque a la infraestructura económica y social como otro de los
ejes de la inversión y del desarrollo de la actividad económica, como lo hemos hecho en
estos últimos cuatro años y medio donde estamos transformando el País. Pueden dar fe
de ello los Gobernadores que hoy nos acompañan, de todos los partidos políticos y el
Presidente que está sentado a mi izquierda. Es casualidad no más que esté sentado a mi
izquierda porque yo lo he repetido varias veces, no sea que se lo crea. (APLAUSOS)

Creo que esta gestión ha dado muestra suficiente de que no se ha reparado cuál era el
origen partidario o ideológico del Gobernador o del Intendente. Creemos
profundamente en la transformación, en el hacer y en el trabajar y hemos fructificado
uniéndonos a hombres y mujeres de distinta pertenencia partidaria con un solo objetivo:
cumplir con el mandato popular. No nos votan para que nos peleemos entre nosotros.

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Nos votan para que trabajemos por ellos, los ciudadanos y las ciudadanas.
(APLAUSOS) Esto creo, es lo que también tenemos que hacer para mejorar la
movilidad social ascendente que ha sido precisamente lo que ha caracterizado a este
país dándonos una poderosa clase media y que permite que hijos de trabajadores puedan
llegar a la Primera Magistratura del País. Ese es el País que tenemos que reconstruir los
Argentinos, reconociéndonos -es cierto- en nuevos instrumentos y en nuevas políticas,
porque vivimos también en un mundo diferente y de esto finalmente es de lo que quiero
hablar, de nuestra inserción en el mundo.

Ayer, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno tuve la fotografía que creo que es la
fotografía de nuestra historia, de nuestros orígenes, de nuestros intereses. Allí, el
Presidente del Brasil que hoy nos acompaña, el Presidente de Ecuador, el Presidente de
Paraguay, el Presidente de Bolivia, el Presidente de Venezuela junto a nuestro
Presidente (APLAUSOS) firmaban el Acta Fundacional de lo que espero sea un
instrumento para la transformación económica y social de nuestros pueblos. Esta es
nuestra Casa la América latina que también tiene nombre de mujer (APLAUSOS) y que
no significa que nos neguemos al mundo, el MERCOSUR, nuestro espacio al que
esperamos que se incorpore a la brevedad Venezuela para cerrar la ecuación energética
de América latina (APLAUSOS), porque alimentos y energía serán la clave de un futuro
que ya está aquí en la puerta, que no es tan lejano.

Quiero también agradecer la presencia del Presidente de la República Oriental del


Uruguay, el Dr. Tabaré Vázquez (APLAUSOS) Quiero decirle con toda la sinceridad
que siempre he tenido en toda mi práctica política, que no va a tener de esta Presidenta
un solo gesto que profundice las diferencias que tenemos, pero también con la misma
sinceridad quiero decirle que esta situación que hoy atravesamos no nos es imputable.
Porque más allá de medidas que muchas veces podemos no compartir, lo cierto es que
nosotros nos hemos presentado en la Corte Internacional de La Haya porque se ha
violado el Tratado del Río Uruguay al instalar las pasteras sin consentimiento.
(APLAUSOS)

Este y no otro es el conflicto; resituar el conflicto requiere también un ejercicio de


sinceridad por parte de todos nosotros que no significa ahondar la diferencia;
simplemente saber cuál es la diferencia para darle Gobernabilidad a esa conflictividad
hasta tanto resuelva como corresponde a los Estados de derecho el Tribunal Jurídico

89
Internacional que ambos pactamos en el caso de controversias. Esta es hoy la situación
pero sepan compatriotas del Uruguay, de la Patria Grande, que lo sentimos los
Argentinos y lo vamos a sentir siempre nuestros hermanos. Que de esto no haya
ninguna duda. (APLAUSOS)

Quiero también hacerme eco del llamado al Presidente de la República Argentina por
parte del Sr. Presidente de la República de Francia, Nicolás Sarkozy, para que
colaboremos en la negociación o en lo que podamos hacer en cuanto a lograr la
liberación de la ciudadana franco-colombiana, Ingrid Betancourt, cuya madre hoy
también nos acompaña aquí. (APLAUSOS)

Quiero comprometer el esfuerzo de nuestra diplomacia, el esfuerzo de nuestro País y


también solicitar a Dios ilumine al Sr. Presidente de la hermana y querida República de
Colombia para poder alumbrar a una solución que exige el Derecho Humanitario
Internacional, sin que esto signifique inmiscuirnos de ningún modo en cuestiones
internas de otro País. Pero creo que hay un derecho humanitario internacional que
amerita que pongamos todo el esfuerzo, toda la voluntad posible para no llegar
demasiado tarde. Allí estará la Argentina ayudando en todo lo que sea posible para
lograr una solución.

Finalmente, queremos en este mundo global también fijar nuestra posición en cuanto a
una necesidad imperiosa, la reconstrucción del multilateralismo. Un mundo unilateral es
un mundo más inseguro, más injusto.

Hemos vivido los argentinos 2 veces, en 1992 y 1994, los ataques del terrorismo global.
La lucha en la que estamos comprometidos contra ese terrorismo tampoco nos debe
llevar a justificar que por temor al terrorismo global incurramos en la violación global
de los derechos humanos. No creo en esa ecuación. (APLAUSOS) No lo creo por
convicción y no lo creo por estrategia política en la lucha contra el terrorismo. Creo que,
por el contrario, es una estrategia que abona y que es absolutamente funcional a los
objetivos que ellos pretenden lograr.

Por eso creo que es no solamente de gente sensible ante la condición humana, sino
inteligente adoptar metodologías que precisamente no conlleven ningún tipo de
violación a los derechos humanos.

89
Quiero también reafirmar, una vez más, nuestro reclamo irrenunciable e indeclinable a
la soberanía sobre nuestras Islas Malvinas (APLAUSOS) y llamamos al País ocupante,
que en todos los foros internacionales luce como adelantado y respetuoso, que hay una
situación de enclave colonial aquí denunciada ante Naciones Unidas y que es hora de
volver a cumplir el mandato de esas mismas Naciones Unidas de las que todos
formamos parte. (APLAUSOS)

Creo entonces que la reconstrucción de la multilateralidad es un poco más seguro,


porque bueno es decirlo las cosas han cambiado de tal modo que no solamente la
multilateralidad sino la equidad serán las que permitirán vivir en un mundo más seguro.

Para terminar, quiero convocar a todos los hombres y mujeres de mi país, a los jóvenes,
a los ciudadanos, a las ciudadanas, a las que nos votaron y a los que no lo hicieron,
porque en definitiva hoy estamos representando los intereses de todos, quiero hacerlo
también desde mis convicciones, Uds. lo saben, como quien se va, como el Presidente
formamos parte y muchos de Uds. también de los que están aquí sentados, que no
somos marcianos ni Kirchner ni yo, somos miembros de una generación que creyó en
ideales y en convicciones y que ni aún, ante el fracaso y la muerte perdimos las
ilusiones y las fuerzas para cambiar al mundo. (APLAUSOS)

Tal vez, estemos un poco más modestos y humildes. En aquellos años soñábamos con
cambiar el mundo, ahora nos conformamos con cambiar este nuestro País, nuestra casa.
(APLAUSOS)

Sé que faltan muchas cosas, sé que tendremos que corregir otras. Estoy convencida de
que lo vamos a poder hacer con el esfuerzo y el trabajo de todos los Argentinos.
También -porque saben, que la sinceridad es uno de mis datos proverbiales- sé que tal
vez me cueste más porque soy mujer, porque siempre se puede ser obrera, se puede ser
profesional o empresaria, pero siempre nos va a costar más. Estoy absolutamente
convencida. (APLAUSOS)

Pero creo tener la fuerza para poder hacerlo y además el ejemplo, el ejemplo no
solamente de Eva que no pudo, no pudo, tal vez ella lo merecía más que yo, el ejemplo
de unas mujeres que con pañuelo blanco se atrevieron donde nadie se atrevía y lo
hicieron. (APLAUSOS) Ese era el ejemplo de ellas, de las Madres y de las Abuelas, de

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las Madres y de las Abuelas de la Patria. (APLAUSOS) Ese era el ejemplo de ellas y
también de nuestros próceres, de Mariano Moreno, de San Martín y de Belgrano.

Quiera Dios y me ilumine para que me equivoque lo menos posible, que me ayude a
escuchar, que me ayude a decidir. Lo voy a hacer como siempre he hecho todas las
cosas que he emprendido en mi vida: con mis convicciones, con mis ideas y, por sobre
todas las cosas, con mi inmenso y eterno compromiso con la Patria.

Muchas gracias”. (APLAUSOS)

89
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