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COMPLEJO ARQUEOLÓGICO DE PILLO, DISTRITO DE

SOCABAYA, AREQUIPA – Raffaello Giuseppe Rosa

Introducción
El proyecto de Reconocimiento y Mapeo Arqueológico tiene como objetivo
principal iniciar las investigaciones del actual asentamiento prehispánico de “Pillo”
o “Pillu”, que en quechua significa “corona de guirnalda”. Como objetivo paralelo,
con estas intervenciones iniciales, se pretende lograr contribuir a la puesta en
valor del sitio, previendo trabajos de excavación y conservación del mismo.
El complejo arqueológico de Pillo, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, se
ubica en el distrito de Socabaya, con un área de 95.759069 hectáreas, un
perímetro de 7,321.196 metros lineales, y a una altura aproximada de unos 2,300
metros sobre el nivel del mar. El sitio se encuentra a unos 9 kilómetros de Plaza
de Armas y el acceso se logra cruzando el río Postrero al final de calle Las Peñas
o de avenida Salaverry, o recorriendo avenida Paisajista para luego torcer hacia
La Mansión de Socabaya.
Último complejo arqueológico en las inmediaciones de Arequipa, situado en uno
de los caminos de larga distancia empleados desde época prehispánica por
arrieros y trajinantes, en una zona de escasas precipitaciones, el complejo
arqueológico Pillo comprende tanto terreno agrícola aterrazado como campos más
amplios y llanos, de fácil riego y próximos al abundante recurso hídrico del río
Postrero.
El asentamiento prehispánico de Pillo denota una fuerte influencia Tiwanakense en
Socabaya, que se expandieron ampliando su area de influencia hasta la costa,
instalándose inclusive en la comarca arequipeña sudoccidental, ya a partir del 500
d.C. entre la época del Intermedio Temprano. Luego para documentar restos y
señales inequivocas de la cultura Churajón tenemos que esperar la caída de
Tiwanaku, que ocurrió el siglo X d.C., ya en pleno Horizonte Medio.
Sectorización del sitio de Pillo
Personalmente me he aficionado a Pillo y me encantaría rescatarlo y devolverlo a
los visitantes. Además me gustaría rendir homenaje a la memoria de la arqueóloga
María Elena Rojas Chavez, autora de la tesis titulada “Estudio del sitio
arqueológico de Pillo-Socabaya, Arequipa” (1995) y, tomando como base su
sectorización del sitio, también al fin de facilitar la financiación de los trabajos de
campo, partiría los PIA (Proyecto de Investigación Arqueológica) por cada sector
del sitio:
 Complejo habitacional de viviendas aglutinadas en terrazas (rodean a 360°
el cerro detrás de la ciudadela hispánica, hasta su cumbre);
 Primera serie de tumbas (en el relieve norte de la loma de conexión entre el
cerro de las terrazas habitacionales y aquello de la muralla);
 Muralla (se ve a kilómetros de distancia);
 Andenes de cultivo con mampostería (están en mal estado de conservación
bajo la muralla, hace falta rehabilitarlas);
 Segunda serie de tumbas (en los suaves pendientes a ambos lados de la
calle que lleva al "Asentamiento Poblacional Cooperativa de Vivienda Nueva
Fecia", ya estamos muy cerca de la entrada a este pago);
 Petroglifos (en parte ya destruidos por los invasores);
 Centro ceremonial (recientemente ubicado al extremo este del sitio
arqueólogico).

Es patente como "Asentamiento Poblacional Cooperativa de Vivienda Nueva


Fecia" y “Los Macari” están separando los sectores 6 y 7 de todos los demás,
dificultando sobremanera su visita si no trazamos una senda oportuna y no
pongamos a los pueblos susodichos límites claros que tendrán que respetar
escrupulosamente, si bien entiendo como mucho mejor sería 'desarraigarlos' y
estudiar su reubicación afuera del area del sitio, para luego arreglarlo, limpiarlo y
trazar una senda paisajística para los visitantes que verán tanto la hermosa
campiña arequipeña como páramos más desérticos y salpicado de flora típica del
piso ecológico, correspondiendo a varios tipos de cactáceas y flora arbustiva
estacional.

Se podría ejecutar un PIA cada año, y es sumamente necesario crear una Unidad
Ejecutora para cuidarlo, seguir investigando y fomentar su conocimiento sobre
todo en los meses que no estaremos ejecutando ningun plan concreto de
intenvención.
En la actualidad la conflictividad en el área dificulta llevar a cabo el reconocimiento
y mapeo arqueológico en el sitio. Sin embargo, hay que plantear una propuesta
inicial cuyo propósito es comenzar un proceso de recuperación de la
gobernabilidad en la zona mencionada en vista de las múltiples amenazas que
ponen en riesgo este patrimonio cultural y natural. Paseando por Pillo y
recorriendo la calzada casi siempre plana a los pies del vertiente, se pueden
admirar cactáceas que aún se resisten a desaparecer, tapizando laderas rocosas y
recubiertas por capas de ceniza volcánica producto de las erupciones históricas de
los volcanes Misti y Huaynaputina.
Por su localización, se encuentra bajo amenaza de una invasión urbana
incontenible debida a los pagos "AA.HH Los Monteneros", el "Asentamiento
Poblacional Cooperativa de Vivienda Nueva Fecia" y las Asociaciones "Los
Molinas" y "Los Macari", mientras ya ha sido perpetrado un saqueo de bienes
arqueológicos, de las tumbas, tejidos, indumentaria y cerámica como tiestos,
cantaros y cuencos.

A esto debemos añadir el problema de todos los consiguientes daños por


intrusiones ilegales en una área susceptible a asentamientos humanos, y que se
encuentra en una de las rutas críticas donde estas intromisiones ilegales de tierra
usurpada ya impiden el pasaje de este a oeste del sitio, además están marcando
nuevos lotes y solares edificables al este de "Los Macari", propio delante al
vertiente de los petroglifos, separándolos de los antros de lo que historicamente
parece el primer asentamiento viviendístico en el sitio Pillo - cuevas bajas cavadas
en la loma arriba del río Postrero propio al norte de los petroglifos, hipotéticamente
podrían remontar a una época desde el final del Período Formativo hasta el
comienzo de la Fase Kasapatac, en el entierro circular hallado en uno de los
nichos cavernosos se encuentran dos huesos humanos : fémur y húmero - y
partiendo definitivamente el sitio no sólo de este a oeste, sino también de norte a
sur. Asimismo, el asentamiento "Los Monteneros" al límite territorial oeste
constituye otra amenaza al complejo habitacional, lo que hace siempre más
imprescindible organizar una vigilancia más estricta de policía y guardarecursos,
para poner límites estrictos a los asentamientos en avanzada.
Las estructuras habitacionales hispánicas y prehispánicas presentan daños
ingentes, al igual que las terrazas de cultivos con sus muros de contención y las
tumbas de los dos cementerios. A la fecha, ya han pasado más de dos décadas de
la última investigación arqueológica previa en el sitio y, aunque se ha considerado
como uno de los sitios mayores aledaño a la ciudad de Arequipa, aprox. 95
hectarea en el distrito de Socabaya, amenazada de arrasamiento.

En ese momento, luego de que “el congresista Justiniano Apaza Ordóñez


solicitara información sobre las acciones realizadas por el Ministerio de Cultura
sobre la destrucción de áreas verdes en el complejo arqueológico El Pillo, la
Primera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Arequipa abrió investigación
sobre los daños y afectaciones” que están perjudicando este complejo, es urgente
proteger este patrimonio cultural de los invasores que peligrosamente siguen
deteriorándolo construyendo sus casas y abriendo caminamientos facilmente
observables, aún más subiendo la ladera de los cerros colindantes, que delimitan
el complejo arqueólogico por todo el lado suroeste del sitio.

Metodología de campo
Autorizados por la Dirección Desconcentrada de Cultura de Arequipa, para el
reconocimiento general del sitio se realizaron caminamientos en el área reportada
del asentamiento, disparando fotos y haciendo una recolección de datos
exhaustiva, también al fin de compararlos con los contendidos en la tesis de María
Elena Rojas Chavez “Estudio del Sitio Arqueológico de Pillo-Socabaya, Arequipa”
(1995).
Además con el arqueólogo Lic. Ruddy M. Perea Chavez se plantea realizar un
nuevo mapeo del sitio por medio de drones o GPS, con el fin de documentar la
situación actual de andenes, viviendas, cementerios preinca, últimos petroglifos y
muralla defensiva, herencia que remonta al período Tiahuanaco Expansivo,
Churajón e Inca.
Este conjunto de evidencias, que tiene 1,200 años de antigüedad - el sitio tiene
ocupación desde el período Tiwanaku (Fase Kasapatac) (800 – 900 d.C.), cultura
Churajón (Fase Kakallinca), Churajón Medio, hasta la época Inca (Churajón Tardío
o Tres Cruces) (1,350 d.C.), aunque sólo el análisis de la cerámica proveerá datos
más certeros y sólo la excavación podrá darnos informaciones más sólida al
respecto, - ha sido invadido por las asociaciones abusivas “Los Montoneros”, “Los
Macari” y “Los Molinas”, si bien también los pobladores de “La Mansión” y
“Cooperativa de Vivienda Nueva Fecia” son otros moradores que podrían pronto
reducir a un basural arqueológico el último conjunto Churajón colindante a la
ciudad de Arequipa.
Precioso sería recoger datos y ejecutar un nuevo levantamiento topográfico,
hidrográfico y geológico para desarrollar una descripción de las restos y de las
estructuras presentes, de sus rasgos arquitectónicos, dimensiones, orientación,
altura aproximada, estado de conservación y daños. Así mismo éste permitiría
comprender mejor los elementos naturales relevantes en la zona próxima al sitio y
dentro del mismo. Igualmente importante, para obtener una cronología general del
sitio, sería efectuar una recolección de superficie de materiales cerámicos, líticos y
de otra índole.
En cuanto a la evaluación del estado de conservación del sitio y el impacto por
intrusiones ilegales, no sería malo hacer un registro de saqueos presentes en las
estructuras del sitio, anotando la incidencia de las actividades llevadas a cabo en
el sitio y su impacto sobre el medioambiente y la vegetación reportada dentro del
sitio.
Por lo tanto plantearía enfocar las actividades del equipo de trabajo en dos áreas
particulares: el conjunto de edificios y vestigios y la presencia de comunitarios en
el sitio. Los elementos arquitectónicos, así como su ubicación espacial y en
referencia a los demás permiten localizar fácilmente los saqueos visibles en los
vertientes y en los cementerios.
Las comunidades ubicadas dentro del sitio dificultan realizar la recolección de
datos de soporte, es decir la detección de rasgos arquitectónicos como esquinas,
cuerpos de estructura, localización de gradas y paredes, etc., así que un mapa de
curvas de nivel y mapa volumétrico del cerro habitacional con distintas vistas del
sector mapeado sería aconsejable.
Después de las visitas previas que permitieron identificar los diferentes saqueos
ocurridos en el sitio arqueológico y la progresiva demolición de las estructuras
presentes, oportuno sería llevar a cabo un reconocimiento del asentamiento y
proceder a realizar un mapa planimétrico que cubra los espacios construidos y los
espacios naturales que los enmarcan.
Para la realización de dicho mapa se requiere una visita al campo con brújula y
cinta métrica, luego la fotografía aérea para ejecutar las mediciones permitiría
crear un banco de información preliminar a utilizar como material de soporte para
el bosquejo de plano llevado a cabo en campo. Todo esto para recolectar datos
que complementen la información requerida para el mapa planimétrico propuesto.

El mayor reto de nuestra investigación y revisión de la arquitectura presente la


constituye la presencia de pagos invasores que ya se asentaron al interior del sitio
y afectaron la arquitectura presente desde tiempos prehispánicos.

Rasgos Arquitectónicos del sitio

El sitio arqueológico Pillo tiene una disposición este-oeste que abarca casi un par
de kilómetros de longitud siguiendo el sendero que serpentea entre el río Postrero
y los cerros que delimitan el valle al sur. La extensión de las áreas residenciales,
de las áreas de cultivo y de la hipotética área ceremonial más al este son
separadas por dos cementerios distintos donde los difuntos eran enterrados
acuclillados en centenares de tumbas circulares.
El área de ocupación central cerca compacta el cerro sin dejar espacios vacíos
entre las estructuras habitacionales presentes, que se articulan en diferentes
terrazas que cercan el cerro a 360° y que, con el pasar de los años, podrían
esconder otras estructuras invisibles en la actualidad, haciendo su identificación
posible únicamente por medio de excavaciones controladas.

Alrededor del asentamiento habitacional se reporta un canal de riego moderno que


podría seguir unos tramos de la primitiva acequia, mientras los dos muros de
contención que parcialmente ciñen el complejo habitacional al noreste podrían
recorrer unos trechos de la pircas originarias que denotan patentes rastros de
alteraciones humanas y/o naturales que las han modificadas.

Reprochables son los resultados de númerosos saqueos de las tumbas, el


desmoronamiento de las andenes agrícolas y el más reciente desmonte voluntario
de los muros de contención de las terrazas habitacionales aprovechadas por los
mamposteros que supuestamente las utilizan en la construcción de las modernas
moradas tanto en la cuesta como en la planicie menos pronunciada a la margen
del río.

No se reportan monumentos, la arquitectura se encuentra en forma de terrazas


circulares cavada en el cerro para insertar las viviendas aglutinadas generalmente
rectangulares, pero a veces cuadrangulares, construidas con “piedras de cantos
angulares unidas con barro y argamaza.” (María Elena Rojas Chavez, tesis
titulada “Estudio del sitio arqueológico de Pillo-Socabaya, Arequipa”, 1995, página
36)
Trazar el mapa planimétrico-topográfico del sector principal del sitio nos permitiría
realizar un bosquejo en laboratorio, redibujado y digitalizado, de las viviendas
visitadas y de sus características, haciéndolas fácilmente distinguibles y
corregiendo las inevitables incongruencias con los datos observados en campo.

En ausencia de fotos aéreas recientes, no podemos realizar levantamientos en


perspectiva que nos proporcionen informaciones comparables con los mapas
anteriores (veáse la tesis de María Elena Rojas Chavez) de las estructuras
existentes alrededor del epicentro del sitio. Con todos estos datos, se lograría el
objetivo de obtener un mapa planimétrico preliminar que nos permita planificar la
secuencia aconsejable de las investigaciones en campo y de los PIAs a ejecutar.

Sabemos como la creación de un mapa planimétrico permite un acercamiento a la


tipicidad arquitectónica del sitio, elaborando datos difícilmente observables en
campo, reduciendo al mínimo las discrepancias entre las mediciones en campo y
las realizadas por medio del mapa topográfico, y organizando mejor la posible
serie de exitosas excavaciones controladas.

Construidos sobre un cerro comparable a una calota esférica, es muy poco


probable que el diseño de los antiguos edificios tenga una perfecta coherencia
simétrica, el trabajo de medición y de excavación de los cimientos de cada
terrazas podría revelar variaciones notables entre distintos lados de las viviendas,
su forma y función. Discrepancias y divergencias que, si bien poco afectan la
elaboración de un mapa planimétrico, las orientaciones reales para su correcta
restauración y reconstrucción se pueden mejor conseguir por medio de la
excavación de rasgos arquitectónicos como esquinas y fachadas, para luego
rescatar la 'superestructura' encima de las terrazas excavadas en el cerro, y el
correcto espacio entre ellos que permitía la movibilidad tanto en sentido horizontal
sobre la misma terraza como vertical, de una terraza a otra.
A lo largo del pendiente no hay restos de zonas de descanso entre una terraza y la
siguiente del conjunto, pero algunas de ellas denotan un muro paralelo de
refuerzo, posiblemente para permitir el pasaje de casa en casa, favorecer el
desplazamiento de mercancía de una terraza a la otra y fortalecer la estructura de
soporte del area arriba edificada a la manera de abancalar la ladera de una
montaña.
Su anchura es poco comprobable sin medición o excavación. Siendo un rasgo que
ocurre en el banqueo de los edificios que conforman el conjunto habitacional, esta
instancia es difícil de asegurar debido al derrumbe en acto, pero las últimas que se
quedan en el vertiente sur parecen confirmar la medida de aproximadamente 0.40
m. a 1.00 m. anotada por María Elena Rojas Chavez en su tesis.

Las viviendas habitacionales (Sector A).


Sabemos como la gestión del patrimonio y la preservación de la campiña
circundante se encuentran en una fase crítica, principalmente debida al desarrollo
económico-industrial insensible al entorno natural y al patrimonio cultural que
hemos recibido como legado de nuestros antepasados. El incontenible aumento
de la venta inmobiliaria y la explotación del medioambiente son cuestiones
estrechamente ligadas, que influyen directamente inclusive en la conservación de
nuestro sitio, donde se halla un singular sincretismo arquitectónico de
edificaciones europeas y construcciones autóctonas.
Si bien no hemos hallado edificios de carácter administrativo/gubernamental o
monumentos asociados como los observados en otros sitios importantes, el cerro
Pillo tiene una estructura piramidal y su volumen notable indica un sitio de cierta
relevancia. El patrón arquitectónico de las estructuras es bastante homogéneo,
tanto en lo que concierne a la forma de las estructuras, su localización y la
organización del espacio, como también a la misma tecnología de construcción de
los muros bajos de los edificios, presumiblemente cubiertos con un techo de paja
sujetado a las paredes con palos y soguillas.

Los muros de contención con funciones habitacionales han sido identificados


desde hace varios años y tenían una forma regular, asumiendo un tamaño
superior a medida que te acercas a la cumbre del cerro, donde dejaron un espacio
abierto rectangular originalmente “de 7 a 11 m. de diámetro delimitado por dos
hiladas de piedras grandes” (María Elena Rojas Chavez, tesis titulada “Estudio del
sitio arqueológico de Pillo-Socabaya, Arequipa”, 1995, página 39). Todavía no se
puede decir que fue habitado por familias de alto rango o utilizado por sus
'caciques/curacas' para controlar el espacio debajo, o como observatorio
astronómico para mejor entender el subseguirse de las estaciones de sembra y
cosecha, ni que les permitía realizar ceremonias. Posiblemente fue una área de
reunión colectiva donde los habitantes efectuaban intercambios basados en la
reciprocidad y en \el equilibrio, ya que desde ahí arriba tenían una buena
perspectiva y visión alrededor de todo el complejo habitacional, inclusive los
espacios funerarios al sureste. Bueno sería tratar de tener certeza de su
orientación, ya que las observaciones en campo sin fotografía aérea, no pueden
considerarse datos afinados.
Sitio arqueológico que muestra notorios restos de ocupación Tiwanaku, Pillo está
ubicado en un cerro medio alto que domina el paisaje en una gran área,
incluyendo las montañas locales más altas e importantes, especialmente hacia el
apu local o volcán Misti. La proyección de las aldeas se caracteriza por presentar
terrazas paralelas y alargadas que siguen las curvas del cerro. Falta un elemento
arquitectónico muy importante, es decir grandes muros o murallas que usualmente
rodean las viviendas habitacionales en otros sitios Puquinas y Churajón.
El patrón muestra muros de doble hiladas de piedras puestos a contención del
talud de la ladera. Los investigadores hicieron notar como a Pillo vale la regla de
que más aumente la pendiente, más disminuye el espacio de uso en condición
proporcional, y a la inversa, la disminución de pendiente, amplia la longitud de la
terraza y la certeza de recrear espacios complementarios para la arquitectura
doméstica.
Al interior de las terrazas se distribuyen estructuras domesticas conformadas
generalmente por habitaciones pequeñas de planta más o menos cuadrangular y
rectangular. Reconocemos pequeños espacios que sirvieron para ingresar y salir
del asentamiento creando desplazamiento entre las terrazas y viviendas que van
amoldándose a la morfología del terreno hasta su cumbre, gracias a muros de
contención y estrechos corredores que permitieron el aprovechamiento de la cima
del cerro para la instalación de un posible centro de reunión, cercado por espacios
de residencia requerido por los pobladores.

Las terrazas habitacionales denotan resumideros que es presumible servían


también para distribuir el agua contenida en pequeño reservorio o aguadas
procedente de paraje natural donde hay agua potable y es posible surtirse de ella.
El terreno del cerro Pillo desciende levemente hacia cerritos más bajos,
delimitados por una quebrada y la campiña o pastos circundantes. Su límite
suroeste es confuso, tanto por la ceniza debida a las históricas erupciones
volcánicas, como por la destrucción perpetrada por los pagos abusivos.
No hay señales evidentes de la presencia de una élite gobernante diferenciada del
resto de la población, con un nivel de complejidad arquitectónica que no denota
alguna marcada diferencia de clase, bastante común, si bien no se cuenta con las
más intrincadas estructuras que existen a Churajón. Por eso pensamos que Pillo
era una comunidad secundaria en términos constructivos, y el rol político de la
población en la zona posiblemente subordinado.
Pillo parece haber sido una comunidad cohesionada, sin embargo pudo bien estar
sujeta a otra entidad mayor, Churajón, para sellar alianzas con quien compartían
tradiciones y tenían un linaje de antepasados común. De todas maneras
solamente al este se encuentran rastros de lo que supuestamente ha sido su lugar
de culto, con un altar ceremonial y una plataforma al comienzo del vertiente del
cerro trasero, posiblemente tanto luego de descanso (sin alguna cubierta, aunque
no se descarta que pusieron alguna de material perecedero), como humilde
oratorio con funciones rituales, orientándose hacia el norte, o sea el volcán Misti.
El presumible altar ceremonial nos hace pensar que allí se celebraban ceremonias
y festividades, además trátase de un lugar de pasaje con una lomita arriba del río
Postrero ideal como locación para mercados y cancha de juego.
Tanto al lado este como sur cercano al complejo habitacional se puede observar lo
que podría ser comparado a aguadas artificiales o jofainas para el agua
modificadas por el hombre. Con forma de cisterna ovoide una y más cuadrangular
la otra, aunque no perfecta y afectada por la invasión del sitio y el tráfico de
medios de transporte contaminantes, ambas alcanzan aproximadamente 2 metros
por lado y parecen tener una forma natural, pero aquella adyacente a la ciudadela
hispánica está limitada por un entorno pedregoso, ciertamente un rasgo
modificado o creado por el hombre.
Sabemos que los Maya las consideraban como portales de acceso a otra
dimensión y allí realizaban sus rituales relacionados al inframundo, pero aquí no
se cuenta con evidencia que sean aguadas modificadas en sentido ceremonial-
religioso.

Suponiendo que fueran utilizadas como contenedores de agua, es probable que


allí orientaron inclusive resumideros o canales encauzados en quebradas
naturales o artificiales a manera de reservorio, quizás inicialmente proyectados
como canteras, y luego adaptados para la conservación de agua.

Cementerios (Sector B y E).

Los labores de excavación nos refieren de tumbas asociadas a zonas agrícolas y


canales de regadío en una area plenamente habitada por gentes cuya ocupación
básica era la producción agrícola, fuente de sus sostenimiento, sin descuidar otras
labores artesanales, como la producción de tejidos.
En su tesis María Elena Rojas Chavez nos dice que "el sector B es un cementerio
con tumbas aglutinadas o conglomeradas en forma rectangular en la superficie y
cilíndrica en el interior, recubiertas por piedras formando una superficie regular a
las que se añade piedras canteadas, en su cara superficial hay un estuque o
semeja a ello." (página 40)
Por lo que hace a su topografía, específica que "se localiza en una de las laderas
o colinas de terreno aluviónico cubierto por un manto de arena que continúa hasta
formar el cerro. Está separado del Sector A por una quebrada erosionada por las
lluvias." (página 45)
Luego establece "los siguientes tipos de arquitectura funeraria :
Tipo A : corresponde a la ubicación de las tumbas en la parte más alta de la colina
y continúan una tras otra formando grupos y dejando senderos que obedescan a
un plan previo... El muro de dicha demarcación está rellenada por barro o
argamaza y con piedras bien asentadas y en su cara exterior están canteadas y
adosadas a manera de estuque, y que han servidos estas paredes para el uso de
una unidad continua." (páginas 45/46)

Tipo B: tumbas cavadas en la misma colina con las mismas características de las
anteriores pero que carecen de la demarcación superficial llevando en la boca de
la tumba un pircado de una a tres hiladas de piedra... En cuanto a la distribución
de las tumbas se da una a continuación de la otra." (página 47)
Las tumbas tipo A podrían marcar una diferenciación social de rango. Los entierros
están bien posicionados, quizás fueron construidos recuperando los muros de
contención de antiguas terrazas, y tienen una distribución bastante ordenada, que
los diferencia de las tumbas en la parte baja de la loma, dispuestas sin alguna
orden.
El segundo cementerio se ubica en nuestro Sector E, muy cerca de la entrada a la
"Cooperativa de Vivienda Nueva Fecia", y dividido en dos segmentos por el
camino que comunica este asentamiento y "Los Macari" con aquellos más el oeste
de "La Mansión" y "Los Montoneros".
En el párrafo 3.2.4.4., "Descripción", página 60, María Elena Rojas Chavez escribe
que "la tumba se ubican sin ningún orden. Pudiendo establecer un solo tipo de
tumbas (tipo B), sus características morfológicas son parecidas a las anteriores,
pero difieren en que no presentan demarcación superficial y en la boca de la
tumba llevan un pircado de hasta tres hiladas de piedra del mismo tamaño,
canteadas y con tapas de piedras grandes."
La muralla (Sector C).
Los pucaras o aldeas defensivas pueden tener recintos habitacionales similares a
los descritos previamente y utilizar las mismas características constructivas, pero
en el caso de Pillo resalta la edificación de fuertes muros alrededor de parte medio
alta del cerro limítrofe a aquello habitacional. Se diferencian de las aldeas por su
emplazamiento estratégico en el talud de la cuesta empinada, muestran un muro
corrido de grandes piedras a manera de un muro perimetral, el que habría
cumplido funciones defensivas.
Y al parecer existía un espacio libre detrás del muro defensivo, es decir entre éste
y aquello paralelo unos metros más arriba, una pucara defensiva construida con
piedras más pequeñas que la principal ubicada al comienzo del trecho más
abrupto de la ladera del cerro, pero en el lugar fácilmente alcanzable desde la
cumbre del cerro habitacional.
En efecto, fuera del epicentro urbano, en el tramo más escarpado del cerro
adyacente, en cuya base se extienden las restos de las antiguas andenes de
cultivo, hay dos murallas que corren paralelamente la una a la otra: aquella más
larga, que cerca el vertiente por unos doscientos metros desde noreste a noroeste,
está compuesta por peñas enormes, la otra, más corta y más cercana a la cumbre
del cerro, está hecha de rocas más pequeñas. Ambas son visibles a kilómetros de
distancia y parecen delimitar un lugar fortificado a utilizar en situaciones de
emergencia, una especie de muralla que cercaba una acrópolis vacía con el
objetivo de protegerse de los asaltos enemigos.

No son visibles rasgos que puedan indicar la presencia de un cuartel militar o de


cuartos, pero es posible que hayan complementado material perecedero con los
macizos encima a la muralla y, si bien carecen de características arquitectónicas
propias de las estructuras petrográficas más conocidas, las peñas parecen haber
sido superpuestas y se acoplan con considerable precisión. Por el momento los
equipos de investigación no la inspeccionaron con detención, por lo tanto quedan
muchos interrogantes : trátase de una muralla solitaria cuya función principal es la
de albergar a los pobladores en caso de un ataque exterior, o se utilizó y
constituyó un espacio bien definido en el sitio ?
En cualquier caso no se puede comparar a ningún muro defensivo común a otros
sitos, rodea el cerro sin algún recinto habitacional en el interior de la muralla, ni
pendientes o laderas a manera de terrazas.

Andenes de cultivo (Sector D).


Sabemos como los Andes occidentales carecen de amplias extensiones de
terrenos arables, y el crecimiento demográfico obligó a las sociedades del pasado
a desarrollar complejos sistemas de irrigación, de andenes de cultivo y campos
arables.
Científicos y historiadores comprobaron como la presencia de terrazas aluviales
inundables dentro de la cuenca de los ríos Socabaya y Postrero determinó el
desarrollo de técnicas agrícolas adecuadas a las condiciones climáticas e
hidrológicas, que permitieron el sostenimiento de la población rural y su
interacción con especialistas en actividades religiosas y administrativas que
habitaron en centros urbanos o complejos rituales, las que fueron modificadas
desde épocas prehispánicas, con la construcción de amplias terrazas y andenes
con fines agrícolas.
Estos ríos se caracterizan por un lecho poco profundo, lo que hace que tengan un
curso meándrico cambiable que dificulta la estabilidad de acequias permanentes,
lo que, junto a los afloramientos de aguas subterráneas que chorrea de la peña
(veáse en la foto el manantial de agua que brota de la "Boca del Sapo"), permitió
un mejor uso de las reservas hídricas para los cultivos.
Mediante un complejo sistema de terrazas agrícolas y canales de riego,
delimitados por caminos estrechos por el que transitaban hombres y animales y
que bordeaban el área agrícola, lograron transformar las curvas de los espacios
en declive en terrenos de cultivo, cercanos a cursos de agua.
El trabajo fue constante para lograr una producción de sostenibilidad conforme a
los cambios climáticos estacionales, indispensable para su economía de
subsistencia. Los andenes arqueológicos les permitían aprovechar del terreno en
declive para la sembra y la cosecha, reteniendo la humedad de los suelos y
controlando su erosión.
En el caso de Pillo, los antiguos habitantes pudieron aprovechar también de los
recursos hídrico de la Boca del Sapo, cuyas aguas originan un suelo pantanoso y
ricos pastizales. Se trata de una caudal permanente formado por corrientes
subterráneas de agua que nacen del nevado Pichu Pichu, provenientes de las
filtraciones del subsuelo de aguas de lluvia y deshielo. Los estudios geológicos
realizados demuestran que desde hace miles de años han estado fluyendo agua
sin cesar, y esto se puede probar en las evidencias arqueológicas y algunos
petroglifos encontrados en las cercanías de los pueblos tradicionales de Yumina,
Characato, Mollebaya y, por supuesto, en nuestro distrito de Socabaya.

Entre los muros de los andenes de Pillo todavía se distinguen las plataformas
utilizada para el cultivo, en la página 56 de su tesis, la arqueóloga María Elena
Rojas Chavez sobre este sector escribía que “lo conforman terrazas agricolas de
forma cuadrangular y otras rectangular construidas con piedras de canto rodado y
de campo canteado.”
Los muros de contención de las andenes siguen sendas sinuosas a lo largo del
vertiente, y denotan piedras de tamaño diferente, lo que vale también por los
muros de división puestos de acuerdo a las diferentes parcelas, que en la
actualidad están cubiertas de arbustos y cactus espinudos, debido al suelo más
arcillosos y a la buena absorción de las aguas pluviales en la tierra contenida
construyendo los muros frontales de los andenes.
En la pendiente del cerro cultivado se encuentran también tumbas, muy cercana al
cementerio al oeste, y unos petroglifos, más distribuidos en las inmediaciones del
cementerio al este.

Recolección cerámica de superficie.


La arqueóloga Maria Elena Rojas Chavez en su tesis titulada “Estudio del sitio
arqueológico de Pillo-Socabaya, Arequipa” (1995), capítulo III “Asentamiento del
sitio de Pillo”, parráfo 3.1.2. “Estado de conservación”, páginas 35, escribía :
“Posteriormente se convirtió en campo de adiestramiento para la formación de
arquólogos, haciendo una serie de excavaciones y estudios sin concluir, mucho
material extraido y depositado en el Museo de la Universidad de San Agustín, pero
por comunicación personal con el Director del Museo, profesor Miguel Baldárrago,
el material se ha mezclado, no ha sido fichado y por último se ha extraviado.”
María Elena Rojas Chavez nos explica como el estudio de la cerámica de Pillo nos
permite "conocer la filiación cultural y periodos del sitio de Pillo en los diferentes
sectores" (página 111). A través de su preciosa investigación logró aclarar como su
estilo cerámico inicialmente está vinculado a la Fase Sachaca o Kasapatac y se
halla en la parte alta del cerro habitacional, luego muestra asociación con
cerámica Churajón Temprano y Medio en todo el sector viviendístico, hasta el
hallazgo de muestras de cerámica Inca en la parte baja del complejo habitacional.
En la actualidad la cerámica escasea a Pillo, de todos modos sería importante
realizar una recolección de muestras de material cerámico para conseguir
suficiente material diagnóstico que pueda proveer información sobre la cronología
preliminar del asentamiento. La análisis de laboratorio de evidencia cerámica
arqueológica nos otorgaría una datación preliminar de las ocupaciones que se
subsiguieron en los siglos, ubicando cronológicamente al sitio Pillo.
En el análisis cerámico los principales atributos a tomar en cuenta son el acabado
de superficie y la decoración y, en caso se encuentre muy erosionada, nos parece
aconsejable, a los atributos anteriormente descritos, añadir también la pasta y las
formas, llegando con ello a determinar temporalidad, cronologías y utilidad de la
cerámica doméstica y non en los lugares de su ubicación. Lo que podría indicar
que Pillo fue un lugar donde se realizaban actividades que conllevaban bailes,
música y comida, como reflejado en un antiguo petroglifo encontrado en el término
oriental del sector de las andenes agricolas. Una muestra mayor podrá sustentar
esta suposición y comprobar las actividades que allí se realizaban.
En este respecto, "la cerámica de Pillo procede esencialmente de superficie, son
fragmentos que corresponde a unidades habitacionales, agrícolas y funerarias,
correspondiendo a cada sector." (párrafo 3.5 "Estudio de la Cerámica", tesis de
María Elena Rojas Chavez, página 110), así que sólo la excavación controlada
podrá darnos elementos definitivos de vital importancia para comprender mejor su
organización social, cultural, costumbres, intercambios comerciales y procesos
poblacionales de la zona.
Ahora, sobre lo que estaba diciendo, aunque será difícil reconocer cuencos,
cantaros, tiestos y otros material cerámico específico de Pillo conservado en los
archivos museológicos, en los años se podría organizar una cooperación mutua,
también dirigida a estimular los visitantes de los museos arqueológicos de la
Unoversidad Nacional de San Agustín (UNSA) y de la Universidad Católica de
Santa María (UCSM) a visitar el sitio y viceversa.

Centro Ceremonial al Este (Sectores F y G).


Siguiendo la acequia al noreste del area del sitio arqueológico Pillo, y rodeando
parte de la loma llegamos adonde los primeros habitantes posiblemente instalaron
su adoratorio. Si bien no se han encontrados huellas claras ni evidencias sólidas
de una area ceremonial al interior del sitio, aquí, arriba de la ribera del río
Postrero, hay un altar orientado hacia al apu local antiguamente conocido como
Putina. Mirando hacia el volcán Misti, es presumible celebraban rituales y rendían
culto a los espíritus que viven en los Apus, ya que sobre el oratorio grabaron un
petroglifo que representa al dios Sol y dos animales de perfil frente a frente, un
camélido que mira un otro animal con morro más gordo, recuerda aquello de un
animal de carga, y larga cola de felino.
Cabe mencionar como el Presbítero Mariano Cárdenas cuando hacía referencia a
los petroglifos de Pillo en Socabaya, señalaba que se hallaban “junto al camino a
la costa” (Galdos R. 1982). Hay opiniones divergentes acerca de las funciones que
desempeñaron los signos dentro del modo de vida de sus artífices y usuarios
prehispánico.
La iconografía prehispánica rendía culto al volcán Putina y se encuentran seres
mitológicos con atributos de ave, felino y rostro humanizado; otros petroglifos en
los cerros de Socabaya marcan lugares de entierros, apuntan la dirección de
caminos o representan símbolos míticos.
Grabados en roca ígnea muy dura, los motivos más representados son
antropomorfos, zoomorfos, fitomorfos, geométricos y mítico simbólicos. Quizás,
como sugería Forbes, los petroglifos con dibujos de llamas, felinos, hombres,
círculos, rectángulos y cruces servían para marcar lugares de entierros, o
indicaban la dirección de caminos; anotaciones sobre la duración de horas de viaje
para arribar al próximo lugar habitado (Forbes 1870:78-79); una apacheta o un
marcador de ruta o línea de éxodo de razas venidas del mar (Mostajo (1998
[1923]: 596-597; Mostajo cit. en Ballón 2000 [1923]: 418-420). Para algunos los
petroglifos suponían signos cuneiformes (Cárdenas 1965:104); para otros, que
descartaban su función escriturario, apenas representaban símbolos que revelan
creencias totémicas o míticas (Urteaga 2010 [1924]:14,1924:5); o simples
grabados trazados por distracción o ensayos de arte (Cabrera 1924:28-31).
Sea como fuere, su forma de expresarse a través del arte rupestre nos permite
investigar y comprobar su manera de vivir y aprovecharse de los recursos
naturales adorando a animales, arroyos y astros. Los motivos grabados develan
su actividad mágico religioso y mitología cosmogónica. No pudiendo relatarlas a
través de la escritura, optaron para transmitir sus creencias y convicciones socio-
político-religiosas creando lugares de adoración a animales, al agua y a los astros.
Conseguir abundantes cosechas, reproducir el ganado y sembrar plantas, era
indispensable para el bienestar social de la comunidad, su economía de
subsistencia y estabilidad social; por lo tanto es de suponer que fueron entallados
por los sacerdotes-hechiceros o de acuerdo a sus disposiciones.
Los petroglifos de Pillo, asociándose a senderos y rimayas en proximidad de la
cuenca del río Postrero, nos confirman que fue un poblado principalmente agrícola
que, luego de la caída de Tiwanaku, empezó a ser dirigido por antagónicos
señoríos locales : nuestro cacicazgo fue Churajón, grupo étnico que constituyó
una formación política de notable complejidad y vasta extensión entre Arequipa y
Moquegua.
En el sector ceremonial se hallan entierros y inclusive lo que podría hacer sido su
primer asentamiento viviendístico, no permanente, sino por la trashumancia
estacional, en el sitio arqueológico. Son cuevas bajas cavadas en la loma arriba
del río Postrero que podrían remontar inclusive a una época desde el final del
Período Formativo (300/200 a.C.) hasta el comienzo de la Fase Kasapatac
(700/800 d.C.), utilizadas al comienzo del proceso de sedentarización de los
primeros pobladores. En la tumba circular en uno de los nichos cavernosos se
pueden ver dos huesos, al parecer fémur y húmero, que sería bueno establecer
cuanto antiguos son y a que etnia pertenecen.
Lo que parece tan sorprendente, en realidad es algo normal si conderamos que
las evidencias del desplazamiento humano en Arequipa alcanzan los 7500 años
a.C, como el Dr. Máximo Neira logró comprobar en el sitio de Huanaqueros, cerca
de Yarabamba, donde Neira y sus colegas descubrieron puntas de proyectil que
calcularon fechaban hace 9500 años, una ocupación temprana de cazadores-
recolectores que principalmente vivían cazando camélidos y visitaban
estacionalmente también los valles de los ríos Socabaya y Postrero.
A esto cabe añadir que los asentamientos de la época Formativa se encontraron a
los lados de los ríos y de los riachuelos, ubicación que facilitaba sus actividades
agrícolas, dándoles acceso al agua que requerían para regar sus pequeñas
chacras y intercambiar con otros pobladores que pasaban por estos territorios en
viaje de caza o por intercambiar sus productos.

Y acercándose y empezando a subir el vertiente a la espalda del altar susodicho,


se nota una meseta oblonga o plataforma ceremonial que se extiende por unos 6/7
metros, cercada por piedras, a los pies de la cual es presumible los transeúntes se
acampaban, o simplemente quedaban a descansar un rato, y subían a ejecutar su
pago y ofrendas a su volcán divino y apus tutelares.
Estos son básicamente los elementos que nos hacen pensar que los antiguos
pobladores tenían un centro ceremonial ubicado al extremo este de la area
arqueológica, propio en el punto donde mejor lograron colocar su trono, oratorio y
altar ceremonial, ambos totalmente al descubierto a lo largo de la ruta este-oeste.
No hay evidencia alguna que este tipo de adoratorio fuera un centro de poder que
estaba destinado a proporcionar espacio para una audiencia de élite, separada de
una audiencia mayor compuesta por la población común del asentamiento que
ocupaba el complejo habitacional y que supuestamente los ha erigidos.
Su identificación puede ser discutible, faltan estructuras o cualquiera plataforma
basal notable de ellas, sin embargo los petroglifos más complicados se encuentran
propio allí, en el vertiente que rodea este centro propiciatorio. Otro dato de interés
es la presencia, delante del supuesto altar ceremonial, de un cuerpo de agua o
depresión geológica donde corre el agua, fuente sagrada en un contexto político
religiosos de agricultores-ganaderos.

Sin querer atribuir a estos vestigios un carácter únicamente simbólico-mitológico


que se extiende atrás en el tiempo hasta el final del período Formativo, su posición
tampoco parece ser casualidad y indicaría una comunidad con suficiente cohesión
social, aunque no se pretende afirmar que hayan tenido un 'centro de poder'
definido que les garantizó una relativa independencia de sitios mayores.
Aquí no hay edificios palaciegos monumentales, es decir construcciones de
carácter político-burocrático, ni aislados ni en conjuntos, que sobresalgan y se
asienten en grandes plataformas basales, separándolos así del nivel general del
terreno. Tanto los edificios habitacionales como las tumbas en las dos necrópolis
denotan una costumbre de vida y una tipología de cementerio algo simple, aunque
una aglomeración suficientemente ordenada las viviendas, decididamente de una
manera desordenada los entierros que cubren dos superficies extensas sin alguna
cerca perimetral ni acceso evidente (excepto en la cima del Sector B),
simplemente a veces se encuentran una serie de tumbas en alineamiento, come
aquellas encontrada unos 100 metros más al este del altar ceremonial, en la
plancie sobre la vega del río Postrero.
Situación actual.
A la huaquería reportada en la zona ya a partir de los años cuarenta del siglo
pasado, siguieron las invasiones del sitio por los actuales pagos de "La Mansión",
"Los Montoneros", la urbanización legalmente avalada "Nueva Fecia", a los cuales
en los últimos 3/4 años podemos añadir "Los Molinas" y "Los Macari", que están
sentenciando la condena final de Pillo, último sitio arqueológico Puquina-Churajón
aledaño a la ciudad de Arequipa todavía no completamente arrasado y destruido,
pero siempre más amenazado y próximo a agonizar.
Por esta razón, se considera que el sitio debería ser intervenido de manera
urgente para lograr datos de suma importancia que pronto podrían desaparecer
como ocurrió en otros sitios tocados por los saqueadores/invasores (por ejemplo
veáse 'Kasapatac' en el distrito de Jacopo Hunter y 'El Coronado' en el distrito de
Characato).
En general, los saqueos aparentan no ser recientes, pero la quema y allanamiento
de las terrazas habitacionales sí, como el aquí presente puede documentar a
través de fotos y testimonio personal se cometío en la semana a finales de
mayo/principio de junio de 2017 y, de ser cierta esta situación, se debe entonces
considerar que se corre el peligro de nuevos actos de vandalismo, y por lo tanto
me permito subrayar la importancia de crear las condiciones adecuadas a los
riesgos que entrañan, para la protección de la zona y del complejo habitacional en
avanzado estado de derrumbe, con rasgos arquitectónicos siempre menos
identificables y reducidos a escombros.
El arrasamiento se extiende, desde su cima hasta la base, por todas las laderas
norte del complejo habitacional, menos grave pero considerable en los vertientes
occidental y oriental, en estado afectado pero todavía aceptable la fachada del
declive sur, donde la depredación y el derribo de los edificios habitacionales
menos expuestos fue menor.
Ciertamente su ubicación subraya un potencial logístico notable y podría ser parte
de un eje este-oeste de intercambio, también por eso el sitio Pillo es alto de interés
arqueológico.
La falta de investigaciones recientes en la región inmediata resalta la necesidad de
su intervención, y su depredación es un factor relevante y debe considerarse por
lo tanto su protección inmediata. A esto se suma la presencia de comunidades
asentadas de forma legal o ilegal en la zona, las cuales constituyen un riesgo
latente para el patrimonio cultural y natural de la Nación.
La investigación del sitio depende directamente de este factor, por lo que
considero recomendable la acción de las autoridades correspondientes para la
desmovilización y reubicación de las comunidades ilegales afuera del sitio, y el
establecimiento de un destacamento o base que provea seguridad constante.
Por lo que hace a los invasores expulsados del area arqueólogica, con el aporte
de la Municipalidad de Socabaya y el apoyo de la Dirección Desconcentrada de
Cultura de Arequipa, se podría pedir a la UCSM y a la UNSA que otorguen becas
en carreras socio-humanística a un número limitado de estudiantes procedentes
de los pagos desalojados, naturalmente si sus padres construyeron su primera
casa en el sitio, y no una vivienda vacacional adentro del mismo, actividad ilegal
aún más reprochable.
Además, junto a la Sub Gerencia de Educación, Cultura y Deportes de la
Municipalidad de Socabaya, se podría tratar de realizar una campaña de
información dirigidas a las organizaciones activas en el campo de la instrucción y
de la cultura, para sensibilizar al públicos, empresas y familias acaudaladas a
recaudar fondos para contratar albañiles y vidrieros que se alojaron en el pago
ilegítimo 'Los Macari', con el objeto de que reconstruyan sus casas al este de la
zona delimitada de Pillo.
Otro componente de gran importancia, es la mejor habilitación de los caminos que
se embocan al fondo de calle Las Peñas y de Av. Salaverry, para facilitar la
movilización de los investigadores, el acceso de los visitantes y la vigilancia de las
fuerzas de seguridad. Esperamos que con el presente informe se llame la atención
de las autoridades competentes, para que el sitio pueda ser protegido, devolvido a
los visitantes y por consiguiente estudiado a profundidad tanto por los arqueólogos
que dirigirán los Proyectos de Investigación Arqueológicas como por el equipo de
investigación que conformorá la Unidad Ejecutora correspondiente.

Raffaello Giuseppe Rosa, Arequipa, 10 de junio de 2018