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Casa 5 rencia de la casa 6: «Mala fortuna»).

Una tipificación transpa-


rente y supersimplificada, muy significativa de la «psicología»
de la Edad Media.
Extracto del Astroglosario
Si se emplean algunas palabras clave más modernas como
Bruno Huber rey, niños, lugar de juego, aventurero para englobar todos los
La palabra recordatorio de la casa 5 en la Edad Media, prove- temas de la casa 5, se está más cerca de la realidad de la
niente del latín, era «Nati», esto es, «los nacidos». Todos los vida.
autores lo entendían y lo interpretaban como los hijos del pro-
pietario del horóscopo.
Pero también debemos tener en cuenta que la casa 5 perte-
nece a la cruz fija y, por lo tanto, inherentemente contiene la
Como consecuencia de esto, muy frecuentemente, el conteni-
motivación básica de asegurar la vida, de estabilizar de la ca-
do de la casa 5 se ha definido hasta nuestros días sencilla-
lidad de vida en un nivel bueno. Sin embargo, el temperamen-
mente como «la casa de los hijos». O a la inversa, cuando se
to fuego no lo hace fácil puesto que el fuego conlleva más
trata de tener hijos, automáticamente (y la mayoría de las ve-
bien ganas de emprender co-
ces exclusivamente) se analiza la casa 5 (cuando en realidad,
sas y de asumir riesgos.
la capacidad de engendrar y parir hijos depende mucho más
de las posiciones de los planetas Marte, Venus, Luna, Satur-
no y otros). Así pues, la casa 5 está in-
fluenciada por un fuerte impul-
Frente a esto, autores más modernos so hacia la automanifestación y
como Ring y Rudhyar han constatado la prueba de uno mismo. La
que en la casa 5 se representa el modo persona quiere salir de la de-
de comportamiento en situaciones eró- pendencia de la familia o del
ticas, es decir, como se maneja la per- colectivo (casa 4). La persona
sona en estas situaciones y en general quiere autodeterminarse.
con su autoexperimentación en el en-
torno social. Este afán puede desarrollar una intensidad impetuosa y mos-
trar ocasionalmente incluso rasgos monomaníacos (autoob-
Otro criterio de clasificación de la casa sesión) que, evidentemente, ocasionan las correspondientes
5 de la Edad Media, aún más antiguo y reacciones en contra en el entorno personal. La persona está
también más simple era: «Fortuna bo- dispuesta a considerar como válidas las propias ideas y for-
na», es decir, «buena suerte» (a dife- mas de comportamiento, que predominantemente están ba-
sadas en estructuras de impulsos e instintos, e intenta
«transmitirlas» a los demás en un contacto estrecho como
reglas de comportamiento obligatorias para todos.

La actitud de experimentar es, aquí, saludable. Después se


reciben las reacciones del tú, que se integran como recono-
cimiento de los propios límites. Esto no cala fácilmente pero, a
partir de la experiencia, consciente o inconscientemente, se
crea un código moral personal que hace posible la integración
social.

Si, en cambio, falta la disponibilidad a experimentar, con el


tiempo la conciencia se vuelve apática (ver catatónico), es
decir, pierde la sensitividad y, en consecuencia, solo puede
percibir al entorno de forma limitada (o casi en absoluto, en
caso de enfermedad).

Traducción: Joan Solé, 2000-2007

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