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MODELOS DE DESARROLLO AGRARIO

Isaías Tobasura Acuña1

En la agricultura, al igual que en los otros sectores de la producción, el


conocimiento ha sido, es, y seguirá siendo un factor fundamental de la
producción. Desde los mismos orígenes de la agricultura, los seres humanos
han buscado la manera de hacer más eficiente la utilización de sus recursos:
mucho antes de la domesticación de las plantas, la preocupación estuvo
orientada al ahorro de energía y esfuerzo para hacer menos extenuantes las
jornadas de recolección de frutos y la caza de animales.

Con el cultivo de plantas y la cría de animales, el esfuerzo se orientó a la


selección de ejemplares más vigorosos para mejorar su rendimiento, cuando
las áreas disponibles para el cultivo y pastoreo de animales se hacían más
escasas. Y cuando la población crecía, la respuesta fue civilizar nuevas
tierras, incorporándolas a la producción; de hecho, buena parte del desarrollo
de la agricultura en las civilizaciones pasadas se sustentó en la ampliación
de la frontera agrícola. Posteriormente, con la “doctrina del agotamiento de
los suelos” y la estrechez de dicha frontera se implementó un nuevo sistema
de desarrollo sustentado en la rotación de cultivos y en la utilización de
técnicas de conservación de recursos.

Con el avance de la química moderna se iniciaría lo que se ha denominado


la “revolución agrícola”, es decir la utilización del conocimiento científico para
incrementar la productividad de los sistemas de producción. Hoy, a sabiendas
de que la producción agrícola está supeditada a los rendimientos
decrecientes, la productividad está íntimamente ligada a la aplicación de
nuevos conocimientos producto del conocimiento científico y técnico y de la
experiencia acumulada por los productores.

El desarrollo en sentido amplio se ha entendido como el desenvolvimiento, el


despliegue de potencialidades de un individuo o de un proceso, para alcanzar
metas en un período de tiempo. En el caso particular, el desarrollo agrario se
percibe como el proceso socioeconómico que permite utilizar más
eficientemente los factores de la producción, es decir, está orientado a
maximizar los beneficios del proceso productivo.

Una agricultura puede ser eficiente en términos de transformación de


materiales y energía, pero ineficiente desde la óptica de la economía
convencional. En ese sentido, el desarrollo agrario se diferencia de la

1
Doctor Sociología del Medio Ambiente. Profesor Titular Universidad de Caldas. E-mail:
isaias.tobasura@ucaldas.edu.co
agricultura como actividad humana, orientada a propósitos de satisfacción de
necesidades vitales de poblaciones rurales.

Ilustración.
Campesinos (hombres y mujeres) trabajando la tierra.

La agricultura como una actividad


humana orientada a satisfacer
necesidades, está estrechamente ligada
al desarrollo agrario, como un proceso
económico que busca la eficiencia y
optimización de los factores de
producción.

En este texto, se muestran los principales tipos (modelos) de desarrollo


agrario, en el contexto de la economía convencional. Estos tipos de desarrollo
agrario, si bien se presentan con mayor frecuencia en una época histórica, no
significa que uno haya superado al anterior; es más: hoy se pueden encontrar
conviviendo todos los tipos en diferentes lugares. En Colombia, por ejemplo,
aun se pueden encontrar en zonas de frontera, comunidades en las cuales
las necesidades de alimentos se derivan de la incorporación de nuevas tierras
a la producción; mientras en otras zonas se encuentran sistemas agrarios
sustentados en la utilización de capital y mano de obra de manera intensiva
sin utilizar el suelo como sustento.

El hilo conductor sobre el cual se sustenta teóricamente cada modelo es la


utilización del conocimiento científico y la incorporación de tecnología o de
saberes tradicionales para hacer más eficientes los factores de la producción
agraria: la tierra, el trabajo y el capital. Como se podrá apreciar, el modelo de
“aprovechamiento de recursos” y el de “conservación” se soportan en el
conocimiento tradicional de los productores originado en su experiencia
diaria, en ausencia de mercados y de cambio técnico en sentido estricto. Los
otros modelos se inscriben en el contexto de la agricultura moderna,
constituida en un sector clave de la economía, que se articula de diferentes
maneras a los otros sectores de la economía.

1. MODELO DE APROVECHAMIENTO DE RECURSOS

La producción agraria depende de la incorporación de nuevas tierras para el


cultivo y cría de animales, en lo que se conoce como “Apertura de la frontera
agrícola”. En las comunidades tradicionales y cerradas, la dinámica de la
producción estuvo y aun está orientada por el tamaño de la comunidad, la
tribu, el clan y más recientemente la familia. En la medida que los grupos
humanos entraron en contacto con otros, y se inició el trueque o intercambio
de productos se fueron creando las bases para que la producción comunitaria
produjera excedentes para intercambiar. En efecto, el crecimiento de la
población y la apertura de nuevos mercados de “Productos básicos” en el
exterior dieron origen al desarrollo agrario, entendido como producción más
allá de la satisfacción de las necesidades locales.

Este modelo de producción se tornó inviable o, como se suele decir ahora,


insostenible; pues las tierras aptas para la producción no son ilimitadas y la
capacidad productiva se reduce por pérdida de los nutrientes, que deben ser
suministrados para mantener los estándares de producción. En
consecuencia, más pronto que tarde se advirtió que el incremento de la
producción agraria depende de la intensidad de uso del suelo y de la
aplicación de nuevos saberes y conocimientos técnicos.

2. EL MODELO DE CONSERVACIÓN

Aunque se desconocen sus orígenes exactos, es fácil suponer que


sociedades tradicionales en todas las culturas utilizaron mecanismos para
evitar el agotamiento de los suelos.

La teoría de la conservación se inició a mediados de los años 20 con un


esfuerzo por explorar la importancia económica de los principios de
conservación, sobre todo en el campo del mantenimiento de la fertilidad,
como una guía de la práctica agrícola. En los años treinta crece la
preocupación por el estancamiento de la producción y la pérdida de los
recursos naturales que se prolongó después de la Segunda Guerra Mundial.
En los años 50 del siglo XX aparece nueva literatura, relacionada con
consideraciones técnicas acerca del uso de los suelos, la nutrición de plantas
y otras prácticas agronómicas e ingenieriles.

Después de los años sesenta resurge la perspectiva neomalthusiana como


consecuencia de la crisis ambiental de los años sesenta y la crisis energética
de los setenta. Paralelamente, en los años sesenta se había puesto en
entredicho el modelo de “Revolución Verde” pues, por una parte, no había
logrado superar la miseria y el hambre de vastas poblaciones rurales y, por
otra, estaba ocasionando daños irreversibles a los ecosistemas, al medio
ambiente y la salud humana. Adicionalmente, corrientes “fundamentalistas de
la conservación” no aceptaban la capacidad del cambio técnico para manejar
adecuadamente los recursos y mejorar la productividad de la agricultura.
El modelo de conservación evidencia la crisis de la agricultura y el
empobrecimiento de los suelos por prácticas de cultivo inadecuadas. Quizás
no se hayan utilizado los modernos sistemas de rotación de cultivos, ni los
“agroecológicos” sistemas agrosilvopastoriles, pero la diversidad de especies
vegetales y animales han estado acompañando los seres humanos en todos
los períodos históricos.

No obstante lo anterior, el modelo “Evolucionó a partir de los avances


logrados en la agricultura y la ganadería durante la revolución agrícola
inglesa, y a partir de los conceptos de agotamiento del suelo sugeridos por
los primeros científicos alemanes. Este modelo se reforzó con el concepto de
rendimientos decrecientes, de la mano de obra y el capital aplicados al
recurso tierra en la escuela clásica de la economía inglesa y en las tradiciones
del naturalismo ético, estético y filosófico del movimiento conservacionista
norteamericano” (Hayami y Ruttan, 1989).

Una de las claves para el éxito del modelo fue la rotación entre cultivos y
ganadería y la utilización de insumos del propio sistema agrícola. El sistema
que había evolucionado durante varios siglos, se popularizó a finales del siglo
XVIII y principios del XIX gracias a los esfuerzos de Arthur Young y otros
exponentes de la ciencia agrícola. Este modelo fue enriquecido por los
científicos alemanes con la “Doctrina del agotamiento del suelo” por
agricultura permanente. Los avances alcanzados por los científicos alemanes
fueron la base para los cálculos hipotéticos de Thomas Roberto Malthus,
David Ricardo y Jhon Stuart Mill sobre los rendimientos decrecientes. A partir
de allí surgió la doctrina de la “Escasez de los recursos naturales”, la cual
afirma que los recursos son escasos, que dicha escasez se incrementa con
el crecimiento económico, y que la escasez de recursos amenaza con afectar
los niveles de vida y el crecimiento económico.

Ester Boserup (1967) puso en tela de juicio el argumento central del modelo
en el libro Las condiciones del desarrollo de la agricultura. Allí plantea que “la
fertilidad del suelo es una variable dependiente que responde a la intensidad
del uso de la tierra, antes que un determinante de la intensidad del uso de la
misma”. En otras palabras, la fertilidad del suelo no determina su uso, sino
por el contrario, la manera más o menos intensa con que se explote determina
su agotamiento.

Por ejemplo, suelos explotados año tras año, sin períodos de descanso,
requieren altas dosis de fertilizantes y enmiendas para restaurar la capacidad
productiva. En Colombia hay muchos ejemplos que dan cuenta de esta
situación: en El Páramo de Letras en los años cincuenta no se aplicaba
fertilizante al cultivo de la papa y los rendimientos eran superiores a los
obtenidos actualmente, con aplicaciones de 3 bultos por carga de semilla
sembrada. Similar situación ocurre con el cultivo del arroz en la meseta del
Tolima, donde hoy se aplican tres veces más fertilizante que hace treinta años
y los rendimientos son similares.

En la actualidad hay una importante variedad de agriculturas o sistemas


agrarios que de alguna manera están orientados a la conservación de los
recursos naturales y la preservación del medio ambiente más allá del
concepto de “desarrollo sostenible”, que sigue el paradigma de la agricultura
moderna de altos insumos. Entre los nuevos sistemas de agricultura se
pueden mencionar: la agricultura ecológica, la agricultura biológica, la
agricultura orgánica, la agricultura biodinámica, la agricultura natural, la
permacultura, entre otras. Estas agriculturas denominadas por algunos
“agriculturas alternativas” buscan no sólo mantener la base de recursos
naturales y preservar el ambiente, sino producir alimentos naturales, libres de
productos químicos, que contribuyan al bienestar material y espiritual de la
población. Por ello, estos sistemas de producción superan la concepción
técnica, incorporando elementos filosóficos, religiosos, espirituales, sociales,
políticos, estéticos a la producción agraria.

3. El MODELO DE LOCALIZACIÓN

Se formuló en un principio para explicar las variaciones geográficas de la


localización y la intensidad de la producción agrícola en una economía que
se urbaniza e industrializa. Se inspiró en los esfuerzos de Johann Heinrich
von Thünen (1783-1850) para determinar la intensidad y la organización
óptimas del cultivo o para encontrar la mejor combinación de “empresas”
agrícolas o ganaderas. Von Thünen (citado por Gómez y Arango, 1991)
generalizó la teoría de la tierra de David Ricardo, para demostrar que la
urbanización determina la localización de la producción de bienes agrícolas
e influye sobre las técnicas y la intensidad de cultivo.

Theodore Schultz, en 1953, en el libro: “La organización económica de la


agricultura” formuló las implicaciones del modelo de localización para el
desarrollo agrícola moderno, en los siguientes términos:

1. El desarrollo económico ocurre en una matriz de localización específica


“polo de crecimiento”, y puede haber una o más de tales matrices en una
cierta economía. En el caso colombiano, los principales polos de desarrollo
agrícola se ubican cerca de los grandes centros urbanos. Siguiendo esta
lógica, se montaron los cinco proyectos pilotos de Desarrollo Rural Integrado
DRI en Colombia en los años 70: Cáqueza, al oriente de Bogotá; Rionegro,
cerca de Medellín; Santander de Quilichao, al sur de Cali; García Rovira,
cerca de Bucaramanga; y Lorica, vecino de Barranquilla.

2. Estas matrices de localización tienen una composición primordialmente


industrial y urbana, y no regiones agrícolas aunque algunas de éstas se
encuentran situadas más favorablemente con relación a tales matrices.

3. La organización económica vigente funciona mejor en el centro, o cerca


del centro, de una matriz particular de desarrollo económico, y también
funciona mejor en las zonas de la agricultura favorablemente situadas en
relación con el centro, que en aquellas zonas agrícolas que están situadas
fuera de la matriz.

En Colombia hay evidencias serias que corroborarían las dos primeras


hipótesis. La tercera, no sería válida para el caso de los cultivos ilícitos, pues
precisamente en las zonas marginales, de frontera agrícola, éstos son los
responsables de la dinámica económica de dichas regiones. No obstante el
auge económico en éstas, no se ha logrado consolidar un proceso económico
que dinamice la producción de cultivos legales, como ocurre en amplías
zonas del Caquetá, el Putumayo y el Guaviare.

El desarrollo económico no solo es dispar entre países, sino entre regiones


de un mismo país. Las razones de que esto ocurra son producto de la
variación geográfica, climática, de los suelos y también de las características
humanas originada en la dinámica socioeconómica producto de la
industrialización y el urbanismo. En el caso de la zona cafetera central se nota
un desarrollo acelerado respecto a zonas más periféricas que se salen de la
órbita del “Eje Cafetero Central”, considerado polo de desarrollo del centro
occidente del país. El dinamismo de esta zona se explica entre otras razones
por la ubicación estratégica respecto a los principales centros de consumo, la
mayor incorporación de tecnología, el crecimiento de la población, la mejor
calidad de los suelos, la mejor infraestructura y el dinamismo de los procesos
sociales y culturales.

Aceptando como válida la argumentación precedente: ¿por qué no se logran


equilibrar los procesos económicos regionales, sí es función de los mercados
de factores y productos corregir los desequilibrios resultantes en la asignación
de los recursos? Schultz plantea, en primer lugar, “que en o cerca de los
centros de desarrollo económico tales mercados se vigorizan, mientras en la
periferia permanecen débiles” y, en segundo término, que los desajustes se
originan en la manera como se combinan recursos de esta a otras
actividades. En general, los productos agrícolas tienen elasticidad ingreso
baja2, lo cual hace que la dinámica agrícola se presente sólo por incremento
de la población, llevando a que las zonas apartadas sean menos dinámicas
por baja demanda de productos.

El modelo de J. H. Von Thünen plantea que el uso del suelo se distribuye


especialmente en función de la distancia al centro de mercado, en donde las
unidades de producción con altos volúmenes de producción lo harán en los
lugares más cercanos, y en la medida en que disminuye dicho volumen nos
encontraremos con la ganadería en donde su producción se puede
transportar a pie. “Se hace hincapié en los medios de transporte y en los
lugares de mercadeo como configuradores de la ordenación territorial del uso
del suelo”. Los suelos más cercanos al centro de mercadeo presentan una
mayor renta diferencial y posiblemente los usos más intensivos.

El modelo de localización permite analizar cómo se utiliza la tierra a partir de


un eje central de desarrollo que puede ser un “polo de desarrollo”, donde por
razones de mercado, o por costos de transporte, resulta más favorable hacer
ciertas actividades agrícolas de manera que, cuando estos superan la
ganancia obtenida en el mercado, se cambia de producto.

4. EL MODELO DE DIFUSIÓN

El modelo tuvo su origen en el papel que jugaron los jardines botánicos en la


transferencia de tecnología en Inglaterra en el siglo XIX. Estos se
constituyeron en el centro para difundir prácticas de especies de importancia
económica. “La difusión de mejores prácticas agrícolas y de mejores
variedades de cultivos y razas de ganado se ha convertido en una fuente
importante para el crecimiento de la producción en la agricultura. Hoy sigue
teniendo vigencia: con pocas variaciones, la difusión de innovaciones ha
dominado los programas de extensión y transferencia de tecnología en
Colombia y América Latina.

Este modelo se inscribe en la teoría del cambio social, según la cual los
sistemas sociales evolucionan de estadios atrasados a otros avanzados,
gracias a la generación y difusión de nuevas ideas. En el caso del sistema de
producción agrícola, se parte del supuesto de que el atraso y la baja
productividad tienen su origen en prácticas tecnológicas obsoletas. Se trata,
entonces, de modernizar la producción a partir de la incorporación de nueva
tecnología, para hacer más eficiente la utilización de los factores de la

2
La elasticidad ingreso baja significa que frente a incrementos en los ingresos, la demanda de productos
agrícolas no se incrementa. Por ejemplo, si una familia que tiene satisfecha plenamente sus requerimientos
alimentarios recibe más ingresos, no aumentará la compra de alimentos.
producción.

En el modelo de Difusión de Innovaciones propuesto por Rogers y


Shoemaker (1971), el desarrollo se entiende como una clase de cambio social
en el que se introducen nuevas ideas en un sistema social, con el propósito
de obtener mayores ingresos y mejores niveles de vida, mediante la
utilización de métodos de producción modernos y una mejor organización
social, en el marco de la teoría funcionalista.

El proceso de cambio social consiste en tres pasos secuenciales: Invención,


Difusión y Consecuencias. La Invención es el proceso por el cual nuevas
ideas son creadas o desarrolladas. En la actividad agropecuaria, una nueva
variedad, una nueva especie, una nueva raza, un nuevo producto para
controlar plagas y enfermedades. La Difusión es el proceso por el cual estas
nuevas ideas son comunicadas a los miembros de un sistema social. Hay
gran variedad de medios y métodos de difusión de innovaciones. Entre los
más conocidos están los medios masivos (radio, televisión, periódicos) y los
interpersonales (demostraciones de método, demostraciones de resultado,
días de campo). Las Consecuencias son los cambios que ocurren en un
sistema social como resultado de la adopción o rechazo de una innovación.
Una consecuencia puede ser el incremento de la producción, la disminución
de los costos de producción, el ahorro de la mano de obra. El cambio ocurre
cuando una nueva idea es usada o rechazada como un efecto.

Categorías de cambio social

Una de las maneras más prácticas de visualizar el cambio social es focalizarlo


en la FUENTE del cambio. Cuando el origen de la innovación es el sistema
social que se quiere cambiar, el cambio se considera INMANENTE; y cuando
la fuente de las nuevas ideas está fuera del sistema social, el cambio se
considera por CONTACTO O DIRIGIDO.

Reconocimiento de la Origen de la Innovación


necesidad de cambio Interior del sistema social Exterior al sistema social
Interna: Por los miembros del I Cambio inmanente II Cambio Selectivo por contacto
sistema social
Externa: Por agentes III Cambio inmanente inducido IV Cambio por contacto dirigido
externos al sistema social

Cambio inmanente. Ocurre cuando miembros de un sistema social con poca


ó mucha influencia externa crean y desarrollan una nueva idea, la cual es
extendida por los mismos miembros del sistema social. Es un "fenómeno
interno" al sistema social. Ejemplo: en una comunidad agrícola, un agricultor
diseña una trampa para atrapar insectos, la cual permite reducir el ataque por
debajo del umbral de daño económico.

Cambio por contacto. Ocurre cuando la fuente externa al sistema social


introduce una nueva idea. El cambio por contacto es un fenómeno que ocurre
"entre sistemas". Este puede ser selectivo o dirigido, dependiendo de sí el
reconocimiento de la necesidad de cambiar es interna o externa. Ejemplo: la
introducción de la variedad caturra a la caficultura colombiana en los años
setenta, o actualmente la renovación de los cafetales por soqueo.

Cambio por contacto selectivo. Resulta cuando miembros de un sistema


social son expuestos a influencias externas y adoptan o rechazan una nueva
idea. La exposición a innovaciones es espontánea o accidental; los
receptores escogen, interpretan y adoptan o rechazan las nuevas ideas, de
acuerdo a sus necesidades y posibilidades.

Cambio por contacto dirigido o planificado. Es realizado por "agentes


externos", quienes por su propia cuenta o como representantes de agencias
de cambio, intencionalmente buscan y consiguen introducir nuevas ideas
para mejorar las metas planificadas, desde fuera del sistema social. La
introducción de variedades de plantas y razas de animales mejoradas es un
ejemplo típico del cambio técnico dirigido por agencias de extensión.

El modelo adolece de serias imperfecciones, pues se inscribe en la teoría del


consenso o de las armonías sociales. En primer lugar, considera el desarrollo
como un problema de tipo psicosocial y técnico y no como un producto de la
estructura social. Los problemas de acceso a la tierra, la desigualdad social
y las relaciones de poder quedan fuera del análisis.

En segundo lugar, el modelo favorece a una minoría de individuos, los más


aventajados económica y socialmente. Estudios empíricos realizados para
determinar los niveles de adopción de prácticas, indican que el
cosmopolitismo, el nivel educativo, el acceso al crédito, el liderazgo, son
variables determinantes en la adopción de innovaciones. En general, los
productores más aventajados social y económicamente son más
beneficiados con la tecnología.

En tercer término, no hay participación de los productores en la generación


de tecnología. Dado que el modelo parte del supuesto de que el atraso de los
campesinos es producto de su tradicionalismo, se desconoce su participación
en la decisión de lo que debe investigarse, quedando relegados a ser objetos
de planes de “transferencia de paquetes tecnológicos” concebidos fuera de
su sistema social.
Por último, el modelo ha generado enormes problemas de tipo ambiental al
favorecer sólo el desarrollo de tecnologías modernas intensivas en capital e
insumos externos. Buena parte de los programas de asistencia técnica y
extensión agrícola han obedecido a la aplicación del modelo de Difusión de
Innovaciones, en el cual ha imperado la búsqueda de los medios de
comunicación más eficaces para inducir los cambios en los productores,
apoyados en el slogan de Mcluhan: “el medio es el mensaje”.

Además, el modelo parte de un análisis lineal y unidimensional del desarrollo


agrario, según el cual el bajo nivel de vida de los productores rurales se debe
a los bajos ingresos que obtienen en sus actividades productivas, derivados
de productividades muy bajas, ocasionadas por la falta de tecnología
moderna. En consecuencia, el incremento del nivel de vida se consigue
mediante la introducción de tecnología que incremente la producción y
productividad, y con ello los ingresos de los productores. Pero, como se sabe,
el desarrollo es un proceso multidimensional y complejo, donde la tecnología
no es el más importante, ni mucho menos el único factor que lo determina.

5. EL MODELO DE INSUMOS DE ALTA RENTABILIDAD

Desde la óptica de Teodure Schultz (1956), la modernización de la agricultura


se logra mediante la incorporación de insumos de alta rentabilidad en el
proceso productivo. Schultz insistió en que los campesinos de la agricultura
tradicional son racionales y eficientes en la asignación de los recursos, y que
permanecen en la pobreza porque en la mayoría de los países pobres sólo
hay escasas oportunidades técnicas y recursos económicos a los que pueden
recurrir. Según el argumento, la clave para que un sector agrícola tradicional
se transforme en una fuente de crecimiento económico es la inversión, para
poner a disposición de los agricultores pobres los insumos modernos de alta
rentabilidad.

En consecuencia, el desarrollo agrario requería tres tipos de inversiones:

1. En la capacidad de los centros de investigación para producir nuevos


conocimientos. Muchos de los centros internacionales de investigación
(CIMMYT, CIP, CIAT, IRRI) y de los centros nacionales en América Latina
(ICA en Colombia, INTA en Argentina, INIA en Ecuador) surgieron en los años
cincuenta y sesenta como respuesta a la necesidad de modernizar la
agricultura de los países del Tercer Mundo.

2. En la capacidad del sector industrial para desarrollar, producir y enviar al


mercado nuevos insumos técnicos. Se trataba de que los insumos estuvieran
disponibles en el mercado para que los campesinos los pudieran adquirir. Las
agencias de la Caja de Crédito Agrario con sus oficinas de provisión de
insumos agropecuarios proliferaron en Colombia, en los años sesenta,
setenta y ochenta, hasta que la reestructuración de las entidades del estado
acabó con dicha institución.
3. En la capacidad de los agricultores para usar con espacio los insumos
agrícolas modernos. En este caso, era fundamental realizar procesos de
educación formal y capacitación, pues se consideraba que los campesinos
no utilizaban la tecnología por falta de conocimientos. En este aspecto fue
muy poco lo que se hizo en el país. Hoy los niveles de analfabetismo total y
funcional son dramáticos en las áreas rurales.

El modelo se consideró inclusivo para abarcar los conceptos centrales de los


modelos de la conservación, localización y difusión de innovaciones en el
desarrollo agrícola. Muchas de las prácticas de conservación y
mantenimiento de la fertilidad de los suelos se consideran insumos de alta
rentabilidad. El desarrollo urbano industrial también afecta las decisiones de
inversión, haciendo más atractiva la producción de bienes de alta demanda.
En el mismo sentido, las políticas de extensión se incentivaron para difundir
las nuevas tecnologías entre los campesinos.

El modelo de Schultz no sólo era incompatible con la lógica y la racionalidad


campesina, sino que desconoció las relaciones inequitativas que se
presentan en el acceso a los recursos y a los beneficios del desarrollo
tecnológico. Las variedades de alto rendimiento con las cuales se pretendía
modernizar la agricultura eran altamente exigentes en fertilizantes, pesticidas
y riego, elementos que no estaban al alcance de los campesinos pobres.
Además, las externalidades ambientales negativas que causó pusieron en
tela de juicio no sólo el modelo de insumos de alta rentabilidad sino el mismo
desarrollo de la agricultura moderna de altos insumos.

Hay evidencias y estudios muy serios que indican que muchos agricultores
pobres no operan bajo la lógica de la racionalidad capitalista, es decir, no
maximizan sus beneficios en términos financieros. Si así fuese, cuando
pierden en un renglón productivo invertirían en otro, pero la mayoría de las
veces persisten, pues en últimas lo que buscan es la reproducción de la
unidad familiar, o la mera subsistencia. En estas circunstancias, reducir su
comportamiento y su forma de vida a la maximización del proceso productivo
es un reduccionismo economicista que conduce a decisiones equivocadas
como la propuesta por Schultz.

Es más: aunque los campesinos de la agricultura tradicional sean racionales


y eficientes en la asignación de los recursos que tienen a su disposición, ello
no garantiza la asignación con equidad de los recursos públicos, destinados
a la investigación, la educación y la extensión en la comunidad rural. En
últimas, no existen mecanismos idóneos que garanticen la acción colectiva
de los campesinos dispersos en las veredas, para poder acceder a ciertos
servicios que son fundamentales en la producción agrícola, por ejemplo, la
infraestructura para riego, el mercadeo de los productos y la asistencia
técnica.

El atraso de los productores se explica sólo por la variable económica,


desconociendo los factores sociales, culturales y políticos que influyen en la
adopción de la tecnología. Se reconoce la importancia de la educación y la
capacitación de los productores, pero como elementos que ayudan a la toma
de decisiones económicas y al uso apropiado de los factores de producción,
no como elementos básicos del desarrollo integral de los campesinos.

El mercado libre no garantiza para los productores de subsistencia precios


satisfactorios, debido a que la comercialización está dominada por
intermediarios. Además, en la mayoría de los casos, los productores de
subsistencia son los proveedores de bienes-salario para la clase obrera, los
cuales están sometidos a los vaivenes de la oferta y la demanda.

6. EL CAMBIO TÉCNICO INDUCIDO

Se considera el cambio técnico e institucional como variables endógenas al


sistema económico, el cual está dirigido por las condiciones de la oferta de
factores y la demanda de productos, y por la “dotación cultural” específica de
cada sociedad. Ello significa que hay varias rutas para el desarrollo
tecnológico, de manera que la tecnología puede avanzar facilitando la
sustitución de factores relativamente escasos (y por ende más caros) de la
economía por otros relativamente abundantes (y por ende más baratos). Las
variedades de alto rendimiento (VAR) son insumos que permiten sustituir la
tierra por los fertilizantes u otros insumos. En la producción agrícola, las
tecnologías mecánicas (tractores, ordeñadoras mecánicas, cosechadoras) se
consideran tecnologías “ahorradoras de mano de obra” y las tecnologías
biológicas (variedades de alto rendimiento) y químicas (fertilizantes y
pesticidas) tecnologías “ahorradoras de tierra”.

El modelo tiene un carácter economicista, en la medida en que permite


orientar el rumbo que debe seguir una economía, un sector de la producción,
o una empresa, pues ayuda a definir cómo, en qué cantidad y con qué
propósitos se deben asignar los recursos. La aplicación puede hacerse en la
esfera macro o micro. La primera define la manera como se deben utilizar los
recursos de un país o de una región de acuerdo a su dotación y, la segunda,
orienta el cambio técnico en las unidades de producción.

En el contexto de la economía nacional, implica conocer la dotación de


recursos, de modo que el modelo se dirija a utilizar intensivamente los
relativamente abundantes y a ahorrar los relativamente escasos. En
Colombia, por desgracia, se hizo lo contrario. A sabiendas de que el recurso
más abundante en términos relativos era la mano de obra, frente al capital y
la tierra, se implementó un modelo de desarrollo intensivo en la utilización de
capital y ahorrador de mano de obra, lo cual generó externalidades negativas
como el desplazamiento de los campesinos a las ciudades o a las zonas de
frontera agrícola, generó problemas ambientales y propició la fuga de divisas,
pues no permitió articular internamente los diferentes sectores de la
economía del país.

En la esfera de las unidades de producción, el modelo permite asignar los


recursos destinados al desarrollo tecnológico, teniendo en cuenta los tipos de
productores y los beneficios del cambio técnico obtenidos por ellos. En
general, se considera que los campesinos y pequeños productores tienen
mano de obra en abundancia relativa frente a capital y tierra, por lo que el
cambio técnico hacia este tipo de productores debe estar orientado al ahorro
de capital y tierra y a la utilización intensiva de mano de obra.

Los productores empresariales tienen capital en abundancia relativa frente a


tierra y mano de obra, por lo que el cambio técnico debe dirigirse a la
sustitución de tierra y mano de obra por capital, es decir, al uso de tecnologías
mecánicas y variedades de alto rendimiento. Asimismo, y dado que los
pequeños agricultores generalmente producen bienes para el consumo
interno, los denominados bienes salario, donde los más beneficiados con el
cambio técnico son los consumidores, la investigación para estos productores
debe ser financiada por el estado, a través de los impuestos que pagan los
consumidores. En cambio, los productores empresariales que, generalmente
producen para el mercado externo o para la industria, y se benefician
directamente de los avances tecnológicos, deben financiar su investigación,
a través de los fondos parafiscales creados por los diferentes gremios de
productores.

Tipos de tecnologías

Hay muchos tipos de tecnología según el énfasis que se dé a la sustitución


de factores. De acuerdo con John R. Hicks (citado por Machado y Torres,
1987) es razonable llamar a las técnicas destinadas a facilitar la sustitución
de mano de obra (L) por otros insumos como “ahorradores de trabajo” y las
técnicas destinadas a facilitar la sustitución de tierra por otros insumos como
“ahorradores de tierra”. Entre las primeras se encuentran las tecnologías
mecánicas y administrativas, y en las últimas las biológicas, químicas y
agronómicas.

1. Las tecnologías mecánicas son “ahorradores de mano de obra”. Entre


estas se encuentran todas las máquinas y equipos que se utilizan en la
actividad productiva. En general, lo que busca esta tecnología es el
incremento de la productividad del trabajo. Así por ejemplo en la
preparación del suelo con el arado de chuzo requería muchas horas de
trabajo humano, mientras con tractor se reduce el número de horas de
manera notable. De todas formas, desde la óptica de la economía
ecológica este cambio técnico implica mayor consumo de energía fósil que,
por una parte, se agota en breve tiempo y, por otra, contamina el medio
ambiente.

2. Las tecnologías biológica, química y agronómica son tecnologías


“ahorradoras de tierra”, pero intensivas en mano de obra. En general, se
considera que una modificación en la arquitectura de las plantas y el
fenotipo de los animales, producto de la ingeniería genética se expresa en
mayor eficiencia en la transformación de la energía y de los materiales, lo
cual conlleva nuevas exigencias en términos de nutrición y protección. Las
nuevas variedades de plantas y los híbridos, tanto vegetales como
animales, son más productivos, pero más exigentes en las condiciones de
manejo. Lo anterior ha hecho que los avances en estos aspectos hayan
sido usufructuados sólo por los productores que disponen de mejores
recursos, haciendo que la brecha entre los pequeños y los grandes sea
cada vez mayor. Además, los nuevos desarrollos de la ingeniería genética
y la biotecnología han propiciado la concentración de los genes en manos
de las multinacionales, dejando a los productores a merced del gran
capital, quien maneja los recursos genéticos.

Otra manera de tipificar la tecnología es por su naturaleza física. En este


contexto, se puede hablar de tecnologías de producto y tecnologías de
proceso.

Las tecnologías de producto son aquellas que incorporan elementos


materiales (físicos, biológicos, o químicos) a la actividad productiva como son
la maquinaria, las semillas, los semovientes, los fertilizantes, los pesticidas,
la infraestructura para el riego. Las tecnologías de proceso son aquellas que
modifican los pasos en la actividad económica, como algunas prácticas
agronómicas, los sistemas administrativos, la comercialización, entre otros,
sin incorporar nuevos elementos materiales a la producción. Estas, a
diferencia de las primeras, se consideran tecnologías blandas o amigables
con los recursos naturales y el medio ambiente, pues utilizan poca o ninguna
energía fósil.
En síntesis: Los modelos de desarrollo agrario se refieren a todos aquellos aspectos
que históricamente las sociedades han utilizado para mejorar los procesos de
producción. Éstos han enfatizado en la ampliación de la frontera agrícola
(aprovechamiento de recursos); en la fertilidad natural de los suelos y el uso de los
recursos propios de la finca (conservación); en la localización de los productores
respecto a los polos de desarrollo o centros de consumo (localización); en la
incorporación de nuevas tecnologías como resultante de la revolución verde (difusión de
innovaciones); en la racionalidad de los productores para el uso de los factores de
producción (alta rentabilidad) y en la dotación de recursos de las regiones o los
productores (cambio técnico inducido) para maximizar la producción.

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