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NOVEDOSA INTERVENCIÓN DE LA CORTE EN EL

CONFLICTO POR LA CONTAMINACIÓN DE LA CUENCA


DEL SALÍ DULCE.
LOS LÍMITES EN LA ACTUACIÓN DE TERCEROS.
LA ACCIÓN DE CESE1.

Por José Alberto Esain

“El sentido de la expresión algo mística ‘el todo es más que


la suma de sus partes’ reside sencillamente en que las
características constitutivas no son explicables a partir de las
características de partes aisladas. Así, las características del
complejo, comparadas con las de los elementos, aparecen
como ‘nuevas’ o ‘emergentes’. Sin embargo, si conocemos
el total de partes contenidas en un sistema y la relación que
hay entre ellas, el comportamiento del sistema es derivable a
partir del comportamiento de las partes. También puede
decirse: si bien es concebible la composición gradual de una
suma, un sistema como total de partes interrelacionadas,
tiene que ser concebido como compuesto
instantáneamente”.
(Ludwing Von Bertalanffy, Teoría general de los sistemas)

"Las películas son un mundo de fragmentos."


Jean-Luc Godard

(El presente comentario es motivado por la resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del
17.9.2013, en autos F. 225. XLVIII. ORIGINARIO “Fundación Ambiente y Desarrollo (FUNDAYD) y
Fundación Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA) c/ Tucumán, Provincia de y otros s/ daño
ambiental”

1
Publicado en Néstor Cafferatta (Director) Revista derecho ambiental Abeledo Perrot, nro. 37 enero marzo
2014.
I.-
INTRODUCCIÓN -ANTECEDENTES
La presente nota se da con motivo de la resolución de la Corte del 17.9.2013 en
autos F. 225. XLVIII. ORIGINARIO “Fundación Ambiente y Desarrollo (FUNDAYD) y
Fundación Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA) c/ Tucumán, Provincia de
y otros s/ daño ambiental”. El caso se cierne sobre el conflicto por la contaminación de la
Cuenca Salí-Dulce, sus ríos, afluentes y tributarios, y el Embalse de Río Hondo, debido a
vuelcos de efluentes líquidos sin tratamiento y las emisiones gaseosas sin filtros adecuados
que se realizan sobre ese recurso natural. La demanda se dirige contra el Gobierno
Nacional, las Provincias de Tucumán y Santiago del Estero y 33 empresas (ingenios
azucareros, industrias citrícolas, frigoríficos, etc.). Se esgrimen por las actoras dos
pretensiones: de cese y de recomposición de la contaminación de la cuenca.
Pero el conflicto por la contaminación de la cuenca del Salí Dulce reconoce muchos
antecedentes que no podemos dejar de mencionar, porque tienen capital trascendencia en
cualquier análisis que se haga respecto a esta resolución. Tomaremos como base la
información detectada en el sitio web de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo sostenible
de la Nación (SADS)2 y de la página de la Corte3.
En cuanto a la información física hidrológica digamos que, “si la tenemos que
describir, la Cuenca del Río Salí Dulce se extiende sobre el territorio de cinco provincias:
Salta, Tucumán. Catamarca, Córdoba y Santiago del Estero. El Río Salí desagua la mayor
parte del territorio de la Provincia de Tucumán recibiendo además afluentes de las
Provincias de Salta y Catamarca. Al ingresar a la Provincia de Santiago del Estero el Río
toma el nombre de Río Dulce, y luego de atravesar esta provincia en forma diagonal
desemboca en la laguna Mar Chiquita en la Provincia de Córdoba. En el año 1962 se
construyó un dique en la zona en que el río ingresa a la Provincia de Santiago del Estero,
que se conoce con el nombre de Dique Frontal y forma el Embalse de Río Hondo”4.
Respecto a la materia institucional del manejo de dicha cuenca, “el 21 de marzo de 2007,

2
http://www.medioambiente.gov.ar y http://www.cuencasalidulce.gov.ar
3
http://www.csjn.gov.ar
4
http://www.ambiente.gov.ar/default.asp?IdArticulo=10387
los entonces gobernadores de las provincias en las que se extiende la cuenca, junto al Jefe
de Gabinete del Poder Ejecutivo Nacional y a los señores Ministros de Planificación
Federal, Inversión Pública y Servicios, y el Ministro de Interior, firmaron el Acta Acuerdo
para la creación del Comité Interjurisdiccional de la Cuenca del Río Salí Dulce. El Acuerdo
fue ratificado por Decreto 435/2010 de la Presidente de la Nación. El COMITÉ es una
instancia creada para la cooperación, colaboración y de coordinación entre las provincias
integrantes de la cuenca y de las autoridades nacionales involucradas en la materia, para la
gestión sostenible de la Cuenca del Río Salí Dulce. Tiene como objetivo acordar y avalar
propuestas de acciones conjuntas o coordinadas encaradas por las partes firmantes,
dirigidas a: 1) Promover y facilitar una gestión eficiente, equitativa y sustentable de las
aguas de la Cuenca del río Salí-Dulce; 2) Mantener y mejorar los recursos hídricos de la
Cuenca del río Salí Dulce; 3) Prevenir y minimizar la contaminación de las aguas en la
Cuenca del río Salí Dulce y la degradación de los ambientes relacionados con sus aguas;
debiéndose contribuir a la progresiva reducción y eliminación de los vertidos de sustancias
contaminantes en el agua; 4) Prevenir y mitigar los daños causados por excedentes o
faltantes hídricos y por procesos de erosión en la cuenca del río Salí-Dulce; 5) Promover en
sus respectivas jurisdicciones todas las medidas tendientes a garantizar la plena aplicación y
el cumplimiento de la legislación relativa a la protección de las aguas; como asimismo
promover la armonización de las respectivas normativas de aguas provinciales mediante
sanciones apropiadas, efectivas, proporcionadas y disuasivas. Conforme lo indica la
información del sitio web de la SADS, esta autoridad nacional brinda apoyo financiero para
la ejecución del Plan de Gestión de la Cuenca y ha firmado convenios con las Provincias de
Santiago del Estero y Tucumán para el fortalecimiento institucional de los organismos
provinciales relacionados con la gestión ambiental. La OFICINA DEL AGUA participa en
las actividades de la Comisión Técnica del Comité Interjurisdiccional de la Cuenca del Río
Salí – Dulce”5.
En dicho espacio se verifican problemas de contaminación importantes y ello
motivó que la Provincia de Santiago de Estero decide avanzar en la judicialización del
conflicto. Esto motivó una serie de presentaciones de la Provincia de Santiago del Estero y
del Defensor del Pueblo de dicha provincia. Las causas son enumeradas en la resolución de

5
http://www.ambiente.gov.ar/default.asp?IdArticulo=10387
la Corte en el tercer párrafo del considerando 2: S.58.XLVII “Santiago del Estero,
Provincia de c/ Compañía Inversora Industrial S.A. y otro si amparo ambiental”;
S.59.XLVII “Santiago del Estero, Provincia de c/ Azucarera Juan M. Terán S.A. y otro si
amparo ambiental”; S.60.XLVII “Santiago del Estero, Provincia de c/ José Minetti y Cía.
Ltda. S.A.C.I. si amparo ambiental” y S.61.XLVII “Santiago del Estero, Provincia de c/
Cía. Azucarera Concepción S.A. y otro si amparo ambiental”. Todas ellas se unificaron
mediante auto del 20/12/2011 en la última en la que la Corte dictó una serie de resoluciones
que reseñaremos ahora: autos del 20.12.2011, 27.12.2011, 24.04.2012, 20.11.2012.
El primero de los despachos del 20.12.20116 resulta de mucha utilidad para
comprender varios aspectos que no profundizaremos aquí pero que no podemos dejar de
mencionar. Enumeramos:
1. La causa tiene origen en una demanda iniciada por la Provincia de Santiago del
Estero y el Defensor del Pueblo provincial que promueven acción de amparo ante
el Juzgado Federal de esa jurisdicción, en los términos de los artículos 41 y 43 de
la Constitución Nacional y 30 de la ley 25.675. Respecto a este aspecto dos
cuestiones para llamar la atención: primero que resulta interesante que la demanda
sea iniciada por una Provincia, utilizando la legitimación activa que propugna el
primer y tercer párrafo del artículo 30 LGA respecto a las provincias. Este resulta
ser todo un tema en el derecho procesal constitucional tratado por la doctrina7.
Segundo que la demanda sea iniciada por el Defensor del Pueblo provincial, lo que
implica que atento ni el artículo 43 ni el 30 LGA vedan la posibilidad a los
defensores provinciales atento que la norma no hace referencia a la jurisdicción a la
que pertenecen, facilitan el ingreso de pretensiones tanto por los que pertenezcan a
cualquiera de los tres ámbitos (Nacional, Provincial o Municipal).
2. contra las Compañías Azucareras Concepción S.A. (Ingenio Concepción) y los
Balcanes S.A. (Ingenio La Florida), ambas ubicadas en la Provincia de Tucumán,
es decir con una legitimación pasiva limitada a estas dos empresas en esta causa
pero que en las restantes mencionadas que se le acumulan, queda ampliada.

6
En resolución firmada por los Ministros RICARDO LUIS LORENZETTI - ELENA I. HIGHTON de
NOLASCO - CARLOS S. FAYT - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI – JUAN CARLOS MAQUEDA -
E. RAÚL ZAFFARONI - CARMEN M. ARGIBAY.
7
Ver BIDART CAMPOS, Germán J., El Derecho de la Constitución y su fuerza normativa, Ediar, Buenos.
Aires, 1995.
3. Las dos pretensiones son a) hacer cesar la contaminación del lago del Dique
Frontal de Las Termas de Río Hondo, por el volcado de vinaza sobre los afluentes
que conforman la Cuenca Salí-Dulce y b’) la recomposición del ambiente dañado o,
en el caso de que no sea posible, b´´) se compensen los sistemas ecológicos
perjudicados, mediante el procedimiento previsto en el artículo 34 de la citada Ley
General del Ambiente.
4. Monitoreo. Requirieron también que, una vez que se dicte sentencia en autos, se
efectúe el seguimiento y control de las acciones positivas que deberán ejercer las
demandadas para su cumplimiento.
5. En cuanto al plexo fáctico que da base a la pretensión manifestaron los actores que
los ingenios con destilerías —como los aquí demandados— son los mayores
productores de bioetanol, un alcohol que deriva de la caña de azúcar y que es
incorporado a los combustibles fósiles en una cantidad del 5%, cuyo sub producto
es la vinaza (en una proporción de 13 litros por cada uno de bioetanol), la cual
contiene una gran carga orgánica, que al descomponerse consume el oxígeno
disuelto en el agua. Sostuvieron que, en razón del régimen creado por las leyes
nacionales 26.093 y 26.334, las demandadas han tomado la decisión de aumentar la
producción de bioetanol para abastecer al mercado, llevándola a 270.000.000 litros
anuales, lo que equivale a generar 3.510.000.000 litros de vinaza. Señalaron que los
dos ingenios arrojan la vinaza sin tratamiento alguno a los afluentes que conforman
la Cuenca Salí Dulce, recurso natural de carácter interjurisdiccional que atraviesa
las provincias de Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero y Córdoba,
produciendo una masiva mortandad de peces. Explicaron que el Dique Frontal de
Las Termas de Río Hondo es una obra de gran importancia para la atenuación de
crecidas, el suministro de riego y agua potable, la generación de hidroelectricidad,
el turismo y el desarrollo ictiológico, y que las demandadas son las causantes de la
contaminación del lago de este gran embalse que recibe casi la totalidad de sus
caudales de agua dulce desde Tucumán. Afirmaron que, si bien habrían determinado
el daño ambiental en jurisdicción de Santiago del Estero, el lago del embalse se
reparte casi por mitades entre esa provincia y la de Tucumán, y que la
contaminación encontraría su origen —según esgrimieron— en la actividad de
destilación que realizan las demandadas en territorio tucumano, cuyos efluentes
recorren los principales colectores del embalse, esto es, los ríos Salí, Gastona,
Medina, Mayo y Marapa, así como los arroyos Matazambi y Mista y canales
artificiales como el Troncal.
6. Medida cautelar. Además solicitan medida cautelar urgente, para que se suspenda la
producción de bioetanol o cualquier otro alcohol, que tenga como sub producto la
vinaza, en cada una de las destilerías demandadas, hasta tanto éstas garanticen un
sistema de tratamiento que cumpla con los parámetros legales vigentes, debiendo
presentar en el plazo de 30 días un plan de tratamiento para ese efluente, y que se
designe al Comité Interjurisdiccional de la Cuenca Salí Dulce como órgano de
contralor de cumplimiento de la medida.
7. Declaración de incompetencia de la justifica federal local. Lo primero que reseña la
Corte sucedió en el expediente es que el juez federal se declaró incompetente y
ordenó la remisión de las actuaciones a la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
por considerar que corresponden a su competencia originaria, al ser parte una
provincia en una causa de manifiesto contenido federal, al estar afectado un recurso
natural interjurisdiccional.
8. Intervención acotada de la Corte hasta que decida su competencia originaria y
exclusiva. En el considerando 4 de la resolución del 20 de diciembre del 2011 la
Corte deja en claro que su intervención se dará “sin perjuicio de lo que se resuelva
en definitiva sobre la competencia de esta Corte para entender en el caso por vía de
la instancia prevista en el artículo 117 de la Constitución Nacional, como así
también en lo que respecta a la pretensa intervención del Defensor del Pueblo de la
Provincia de Santiago del Estero, y de las sustanciaciones que se ordenen, en su
caso, con relación a las empresas demandadas”. Esta fórmula ya ha sido utilizada
por el Alto Tribunal en otras ocasiones y nos hemos referido a ellas en otra ocasión,
por lo que nos remitimos a lo ya dicho8. Es una intervención acotada, de monitoreo

8
Al respecto se pueden consultar las intervenciones de la Corte en estos autos: V. 856. XXXVIII. RECURSO
DE HECHO “Verbitsky, Horacio s/ habeas corpus L. 733. XLII. ORIGINARIO “Lavado, Diego Jorge y otros
c/ Mendoza, Provincia de y otro s/ acción declarativa de certeza” del 6 de septiembre de 2006 y 13 de febrero
de 2007. D. 587. XLIII. ORIGINARIO “Defensor del Pueblo de la Nación c/ Estado Nacional y otra
(Provincia del Chaco) s/ proceso de conocimiento” sentencia del 24 de abril de 2007. SALAS, DINO Y
OTROS C/ SALTA, PROVINCIA DE Y ESTADO NACIONAL s/amparo. JUICIO ORIGINARIO S.C.,
de políticas locales sobre los recursos ambientales compartidos, sin decidir sobre su
competencia originaria. En muchos casos lo hace –como en el precedente “Salas”-
sabiendo de antemano que el caso resulta de competencia local, y que deberá
declararse incompetente si realiza un escrutinio severo a la luz del artículo 116 y
117 CN9 pero, decide intervenir con base en la llamada cláusula federal contenida
en los convenios internacionales que en los estados federales se hace responsable al
orden nacional frente al sistema internacional por los incumplimientos de los
estados miembros10.
9. Actuación de monitoreo de la constitucionalidad, convencionalidad y legalidad de
la gestión de la recomposición del daño al ambiente. La Corte en este auto del 20
de diciembre de 2011 que comentamos deja en claro que “ha tomado conocimiento
que la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS), ha
realizado acciones concretas orientadas a la superación de la contaminación
denunciada”. En ese mismo auto hace referencia a una respuesta de la actora
(Provincia de Santiago del Estero) al requerimiento del Tribunal y entiende
importante solicitarle al organismo nacional que informe a la Corte el estado de
avance de las acciones impulsadas para la protección del ecosistema Cuenca Salí-
Dulce, con particular atinencia a la contaminación que se denuncia en el Dique
Frontal del Embalse de las Termas de Río Hondo, proveniente del volcado de
efluentes industriales sin tratamiento sobre los afluentes que conforman la referida
cuenca, por parte de los ingenios ubicados en jurisdicción de la Provincia de
Tucumán.
10. Intervención progresiva, escalonada y posposición de la adopción de la medida
cautelar solicitada. En este auto se entiende -en relación a la medida cautelar
requerida de suspensión de la actividad de las demandadas y frente a acciones

S.1144, L.XLIV, 29 de diciembre de 2008 y 13.12.2011 Di Paola María Eugenia y Esain José, “La Corte
suspende el ecocidio en el bosque salteño”, Publicado en la Revista la ley el miércoles 20.5.2009 ps. 3/10.
9
Ver Esain José, Competencias ambientales, Abeledo Perrot, 2008 Esain José Alberto, "LA
COMPETENCIA JUDICIAL AMBIENTAL EN EL ARTÍCULO 7 DE LA LEY GENERAL DEL
AMBIENTE",en el número 31 de la Revista de Derecho Ambiental de la Editorial Abeledo Perrot, julio
noviembre 2012, número especial a los diez años de la ley 25675 o Esain José Alberto, “Competencia Federal
en materia de derecho ambiental”, en Palacio de Caeiro Silvia (Directora), Competencia federal, Editorial La
Ley, Buenos Aires 2012, ps. 635/711.
10
Vanossi Jorge Reinaldo A. y Dalla Vía Alberto Ricardo, Régimen constitucional de los tratados, Abeledo
Perrot, Buenos Aires, 2000, p. 397.
concretas indicadas en la causa dice la Corte- “prematuro impartir una orden de la
naturaleza pretendida sin siquiera haber oído a las partes interesadas; ello, claro
está, sin perjuicio de las medidas que pudieran adoptarse en el futuro en el caso de
aparecer como necesarias.
11. Se resuelve entonces: I.- pedir por oficio a la SADS que informe a esta Corte en el
plazo de diez días hábiles cuál es el estado de avance de las acciones impulsadas
para la protección del ecosistema Cuenca Salí-Dulce, con particular atinencia a la
contaminación que se denuncia en el Dique Frontal del Embalse de las Termas de
Río Hondo, proveniente del volcado de efluentes industriales sin tratamiento sobre
los afluentes que conforman la referida cuenca, por parte de los ingenios ubicados
en jurisdicción de la Provincia de Tucumán; II. No hacer lugar al pedido de medida
cautelar.
El 24 de abril del 2012 se provee la presentación del informe de la SADS y atento
que se denuncia Acuerdo entre la SADS, la Provincia de Santiago del Estero, la Defensoría
del Pueblo de dicha provincia y la Provincia de Tucumán se suspenden los plazos de la
causa. Se solicita en dicho auto que una vez concluido el plazo de suspensión se emplaza a
la presentación de informe sobre lo coordinado y acordado entre las partes del acuerdo.
El 20 de noviembre de 2012 la Corte logra los primeros resultados positivos en este
diálogo con las autoridades locales y la autoridad Nacional. Lo dice el despacho indicado al
señalar: “1) Que en mérito a lo dispuesto por el Tribunal mediante resolución del 24 de
abril de 2012 (fs. 757), la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Santiago del Estero y la
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Jefatura de Gabinete de Ministros de
la Nación, presentaron sus informes sobre el estado de avance de las gestiones impulsadas
para la protección del ecosistema de la Cuenca Salí Dulce, de conformidad con lo
convenido en el punto 11 del Acta Acuerdo suscripta el 30 de diciembre de 2011 entre las
citadas partes y las provincias de Tucumán y Santiago del Estero. 2) Que en su
presentación, el señor Defensor del Pueblo provincial afirma que en el marco del convenio
suscripta, se está realizando un control real y constante sobre los afluentes del Embalse de
las Termas de Río Hondo y sobre las industrias demandadas, y que esos mecanismos -que
se pretenden intensificar- han permitido lograr un promisorio avance en cuanto a los
objetivos perseguidos. Destaca asimismo que desde la entrada en vigencia del acuerdo, no
se han detectado mortandades masivas de peces ni manchas de ningún tipo. Señala que para
la elaboración de los informes presentados al cumplirse tres y seis meses de la suscripción
del Acta Acuerdo, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación realizó
consultas por medios formales e informales, garantizando su participación y conocimiento,
y solicita que en el futuro sea el referido organismo el que presente los informes
trimestrales previstos en la clausula 11 del convenio. También peticiona que se mantenga la
suspensión del procedimiento, e incluso que se extienda por un lapso mayor al fijado a fs.
57, en virtud de las metas y plazos contenidos en el ‘Acuerdo para la prevenci6n de la
contaminaci6n de origen industrial en el Embalse de Rio Hondo’ que vincula a la Provincia
de Tucumán con los ingenios demandados, en cuanto prevé el vertido de vinaza cero y
emisi6n de cenizas cero para la zafra del corriente ano, y la recuperaci6n total de agua
residual del lavado de caña de azúcar para diciembre de 2013. El Señor Fiscal de Estado de
Santiago del Estero adhiere a las peticiones efectuadas por el señor Defensor del Pueblo
provincial”.
En ese mismo auto y como consecuencia de lo informado por la parte actora, la
Corte decide suspender el procedimiento aunque en el considerando 4 dispone que “no
obstante la suspensi6n del procedimiento, la Secretaria de Ambiente y Desarrollo
Sustentable de la Nación deberá presentar los informes trimestrales contemplados en la
clausula 11 del Acta Acuerdo del 30 de diciembre de 2011 (fs.414/418), n cuya elaboración
deberá garantizar la participación de la Provincia de Santiago del Estero y del Defensor del
Pueblo provincial”.
Como vemos, era importante conocer la historia previa respecto al conflicto por la
contaminación del Salí-Dulce porque la presentación de las dos Fundaciones que motiva el
auto hoy en comentario se da por el mismo conflicto.
Respecto al auto en comentario hemos detectado dos cuestiones apetitosas para
desembrozar: primero los límites de la actuación de los terceros en este tipo de procesos
ambientales que son colectivos y multipartes; y segundo lo relacionado con la acción de
cese que la Corte llama ‘acción de cesación del daño ambiental’. Hemos detectado un tercer
tema que lo abordaremos en las conclusiones y es el tipo de intervención de la Corte, una
suerte de acompañamiento o fiscalización externa de los procesos conflictivos sobre bienes
colectivos. Nos abocaremos a ambos elementos en los siguientes párrafos.
II.-
LOS LÍMITES DE LA ACTUACIÓN DE LOS TERCEROS EN ESTE TIPO DE
PROCESOS AMBIENTALES QUE SON COLECTIVOS Y MULTIPARTES;

Lo primero que notamos en la resolución y que resulta destacable es la cuestión


vinculada a la intervención de los terceros en el proceso ambiental. Como acabamos de ver,
al momento en que se inicia la presentación de las dos Fundaciones existían ya otras causas
judiciales en trámite ante la Corte, de las que hemos dado cuenta en el anterior apartado.
Por este motivo, el Procurador en su Dictamen del 5.6.2012 al analizar si corresponde la
competencia en instancia originaria y exclusiva del Alto Tribunal (art. 117 CN) se remite a
lo recomendado en aquellas causas donde ya consideró la cuestión encuadrada en la
competencia del art. 117 CN.
La Corte en cambio –que recordemos en las causas mencionadas en el apartado
precedente omitió expedirse sobre su competencia originaria y exclusiva y decidió
intervenir de manera sólo incipiente en el conflicto- enfoca el caso desde otro punto de
vista. El resolutorio en comentario pone las dianas sobre un elemento que la Procuradora
pasó por alto: la duplicidad de presentaciones o –en términos procesales- similitud objetiva
entre aquella demanda presentada por la Provincia de Santiago del Estero junto al Defensor
del Pueblo de esa jurisdicción y la ahora firme presentación de FUNDAYD y CEDHA.
Esto para el Alto Tribunal encuadra el caso en el segundo párrafo del artículo 30 LGA que
dispone “Deducida demanda de daño ambiental colectivo por alguno de los titulares
señalados, no podrán interponerla los restantes, lo que no obsta a su derecho a intervenir
como terceros”. Así, el auto en comentario ingresa en un tema de enorme potencial: la
intervención de terceros en el juicio colectivo ambiental.
Si tenemos que analizar la norma –en la que el auto se funda- diríamos que ella
expresa un criterio de preferencia temporal en la promoción de acciones de recomposición
del ambiente, impidiendo a los restantes reclamantes iniciar causas sobre una cuestión que
ya tenga tratamiento, obligándolos a litigar en el juicio que haya primado, en calidad de
terceros11. Siendo dicha solución normativa, el auto concluye el conflicto enumerando las
causa que ya están en trámite (considerando 2), aclarando que en ellas se vienen realizando
una serie de acciones, acuerdos institucionales, decisiones, informes e intimaciones que han
rendido frutos, con demostrados indicadores positivos respecto a la situación ambiental de
la cuenca (considerandos 5 y 6). Por este motivo se rechaza la pretensión de recomposición
se le recomienda a las dos Fundaciones la intervención como terceros en los juicios citados.
Pero esto nos permite repasar a continuación algunas cuestiones en relación a los
terceros en los procesos ambientales12. Pero antes algunas preguntas sobre este tema.
Como reza la frase de Bertalanffy que abre el presente, “si conocemos el total de
partes contenidas en un sistema y la relación que hay entre ellas, el comportamiento del
sistema es derivable a partir del comportamiento de las partes. Es que si bien es concebible
la composición gradual de una suma, un sistema como total de partes interrelacionadas,
tiene que ser concebido como compuesto instantáneamente”. Esta idea es aplicable al
proceso. Es evidente que el conflicto ambiental resulta complejo. Morello y Cafferatta lo
denominaban litisconsorcial, multipartes al proceso judicial producto del mismo13. Es que
los interesados en el devenir del entorno resultan ser una amplia gama de personas en una
panoplia de enfoques que se extienden -en el conjunto “activo”- en el espacio (desde
quienes en el ámbito local, nacional, internacional están preocupados porque el ambiente no
se modifique) y en el tiempo (las generaciones presentes y futuras ad infinitum comparten
la misma inquietud). En el conjunto “pasivo” tenemos a los potenciales “contaminadores”
que incluyen a los sujetos particulares que pueden haber contribuido con acciones u
omisiones a la alteración del entorno y al Estado (que puede ser nacional, provincial,
municipal, o autoridades intermedias) que pudo haberlo hecho por acción u omisión. Como
vemos, el proceso judicial que deba expresar estos intereses y garantizar los derechos detrás
de ellos será toda esta enorme y desafiante estructura14. Piénsese como si estuviéramos ante
un gran vodevil (esas obras que combinaban actos musicales, danza, shows de comedia,

11
Ver también Cafferatta Néstor A., Tratado jurisprudencial y doctrinario, La Ley, 2012, p. 699.
12
Tomaremos como base de estas palabras el Capítulo IV.IV.5 de Esain José García Minella Gabriela,
Derecho ambiental en la Provincia de Buenos Aires, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2013, p. 1145 y
siguientes.
13
Ver al respecto Morello Augusto M. y Cafferatta Néstor A., Visión procesal de cuestiones ambientales,
Rubinzal Culzoni, Santa Fe 2004, p. 131.
14
Respecto a la dinámica de los conflictos y el proceso ambiental nos remitimos a nuestro capítulo 4 del
trabajo Competencias ambientales (Abeledo Perrot, 2008).
magia, acrobacia, malabarismo) donde los actores entran y salen todo el tiempo del
decorado. En estos procesos multipartes las reglas procesales y el operador del sistema –el
magistrado- deben contemporizar actuaciones diversas en tiempos, magnitudes y estilos. La
cuestión se puede ver desde el in (pautas de ingreso) y el out (funcionamiento interno y
productos: resoluciones). Porque están los que desde afuera desean ingresar aunque no
pueden hacerlo sino desde parámetros rígidos e igualitarios y las reglas internas para la
funcionalidad interna. Las primeras definen qué papeles se les asigna a cada interés – como
el guión o libreto, los tonos, roles- dentro del proceso; los que -como en una gran obra de
diversos actos- se concatenan en reglas internas para ordenarse. La Corte –por ejemplo-
adoptó la modalidad de “frentes” en la causa “Mendoza”15, los que sin ser la formación de
litisconsorcios (figura rígida) le permitieron unificar presentaciones de diversas partes en la
medida que tuvieran “similares” intereses. Se lo ha pensado con base en los principios de
economía procesal, concentración, para evitar por ejemplo que un traslado sea contestado
por 45 empresas, 3 estados (Nación, Provincia de Buenos Aires, y Ciudad Autónoma de
Buenos Aires), los municipios de la Cuenca en el caso del frente pasivo; o 45 vecinos, el
Defensor del Pueblo, ONGs en el caso del “frente activo”. Como vemos, las reglas de
ingreso y ordenación deben ser maleadas, operadas por el Juez hasta que se legisle
mediante la adopción de un proceso colectivo.
Pero volvamos a los terceros en el proceso colectivo ambiental. Frente a tal nivel de
complejidad, la ley trae una regla de prelación temporal: la primera demanda “deducida” se
impone sobre las demás a las que obliga a litigar en aquel juicio como terceros si lo desean.
Afinando el lápiz, cabe preguntarse cuál es el criterio para saber quién es el primero en el
tiempo. La respuesta puede ser múltiple y no buscaremos una en este trabajo. Enumeremos:
la fecha de presentación de la demanda ante receptoría, la fecha de traslado de la misma, el
primer despacho, la traba de la litis. Como vemos, la respuesta es múltiple. La norma dice
“Deducida demanda de daño ambiental colectivo por alguno de los titulares señalados”. La
voz utilizada resulta amplia porque la deducción puede darse con la presentación ante la
receptoría general de expedientes. Pero esto no puede pensarse como criterio absoluto
porque puede suceder que ese primer presentante decida -luego de ingresada la demanda-

15
CSJN M. 1569. XL. ORIGINARIO “Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/ Estado Nacional y otros s/ daños y
perjuicios (daños derivados de la contaminación ambiental del Río - Matanza - Riachuelo)”. Ver las
referencias expresas en la sentencia del 8.7.08.
no dar impulso procesal y abandonar la causa. Si el proceso civil por daño ambiental de
incidencia colectiva adoptara -apoyado en el cariz público-privado de la figura del daño
ambiental- algunos institutos procesales como la intervención del Ministerio Público, o la
implementación de registros de procesos colectivos o la capacidad del Juez para definir el
representante del colectivo quizá la pregunta tuviera otro tipo de respuesta. Ahora, sin
intervención de estos reaseguros los criterios son múltiples.
Sin dar respuesta al interrogante invitamos a pensarlo: un punto temporal idóneo
nos parece sería la traba de la litis, porque recién allí los demandados tendrían
conocimiento de la apertura de un juicio y podrían haber incoado las correspondientes
excepciones de litispendencia en las causas que secunden a la principal. Alguien podría
contra-argumentar si el traslado de la demanda la consolida o sólo la traba de la litis.
En cuanto a la interpretación literal de la norma, para el desprevenido que sólo
observe la primera parte de la frase “deducida demanda”, hay que recordarle que la misma
dice que la demanda debe ser de daño ambiental colectivo y “por alguno de los titulares
señalados”. Esto implica el reconocimiento y consolidación por despacho judicial.
De todos modos, las preguntas surgen a borbotones: ¿qué significa “demanda”?
¿incluye ello solicitud de medida preliminar o prueba anticipada, medida cautelar? Estos
son todos interrogantes de ordenación.
Volvemos al tema de la intervención de terceros. Tal como lo ha definido la
doctrina16, la intervención de terceros tiene lugar cuando, durante el desarrollo del proceso -
ya sea en forma espontánea o provocada se incorporan a él personas distintas a las partes
originarias, a fin de hacer valer derechos o intereses propios pero vinculados a la causa o el

16
Carnelutti, Francesco, Instituciones del proceso civil (trad. de Santiago Sentís Melendo), t. I, Ediciones
Juridicas Europa-América, Buenos Aires, 1989, p. 178; Colombo, Carlos J., “Evicción, litis denuntitatio y
laudatio auctoris”, en RDP, 1944, 2ª parte, p. 5; Costa, Sergio, L’intervento in causa, Torino, 1953;
Chiovenda, Giuseppe, Principios de derecho procesal civil, t. II, Reus, Madrid, p. 402; Devis Echandía,
Hernando, Nociones generales de derecho procesal, Madrid, 1966, p. 406; Martínez, Hernán J., Procesos con
sujetos múltiples, La Rocca, Buenos Aires, 1987; Mercader, Aníbal, El tercero en el proceso, Abeledo-Perrot,
Buenos Aires, 1960; Morello, Augusto M. - Sosa, Gualberto L. - Passi Lanza, Miguel A. - Berizonce,
Roberto, Códigos Procesales en lo Civil y Comercial de la Provincia de Buenos aires y de la Nación, t. II-B,
Abeledo-Perrot, Buenos Aires, p. 369; Palacio, Lino E., Derecho procesal civil t. III, “Nociones generales”, 2ª
ed., Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1994, p. 225 y “Acerca de la intervención de los terceros en el proceso
civil”, en Revista Colegio de Abogados de La Plata, año III, nro. 6, 1961; Podetti, José R. - Guerrero Leconte,
Víctor A., Tratado de la tercería, 3ª ed., Sociedad Anónima Editora, Comercial, Industrial y Financiera, 2004;
Satta, “L’intervento volontario”, en Revista Trimestrale di Diritto e Procedura Civile, año X, 1956, p. 542;
Spota, Alberto, “La citación coactiva del tercero en juicio”, en JA 1954-II-249; Vescovi, Enrique, Derecho
procesal civil, t. II, IDEA, Montevideo, 1974, p. 177
objeto de la pretensión. Vale la pena aclarar que la figura clásica del tercero no es idéntica
en un proceso de corte individualista que en un proceso colectivo. El tercero en el proceso
decimonónico se presenta a fin de hacer valer un derecho propio y exclusivo, vinculado al
objeto de una causa que se lleva adelante entre otros. Esa tercería es la de alguien que
aparece por fuera del objeto del juicio mirándolo por la ventana, al que se le permite estar,
o se lo llama, a efectos de evitar que sea afectado por una resolución que sin tratar de sus
derechos, lo puede agraviar. En el caso de un proceso de interés público el objeto del litigio
no es ajeno, sino que es un bien jurídico de naturaleza colectiva que pone al tercero en la
misma posición que los propios actores, porque ellos son tan titulares como los que forman
parte del proceso como actores. Este matiz surge en estos procesos litisconsorciales
modificando la forma en que se debe pensar la figura de la tercería. Así las cosas, se debe
traducir la figura clásica para lograr encuadrarla a este tipo de procesos.
Para repasar la figura, nos parece importante recordar lo sucedido con la causa
“Mendoza, Beatriz” por la contaminación de la cuenca Matanza Riachuelo porque ese ha
sido el leading case en materia de tercerías ambientales de nuestra Corte. En dicha causa17,
tanto el Defensor del Pueblo de la Nación, como varias ONGs (Fundación Ambiente y
Recursos Naturales, Greenpeace, Asociación de Vecinos de La Boca y Centro de Estudios
Legales y Sociales, Fundación Ciudad, Poder Ciudadano y Fundación Metropolitana) se
presentaron solicitando ser tenidos por partes en el carácter de terceros, de conformidad con
lo dispuesto en los artículos 90 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación y 30
LGA. La intervención de ambas partes (Defensor y ONGs) se fundó en mérito a su
conocimiento de la problemática de la Cuenca Matanza Riachuelo, por el daño ambiental
colectivo evidenciado y teniendo en cuenta su legitimación y decisión coincidente con esta
causa de demandar jurídicamente frente a la omisión impostergable del control de la
contaminación y la recomposición del medio ambiente dañado. Por su parte el Defensor del
Pueblo de la Nación lo hizo en ejercicio de la misión que le confiere el art. 86 de la
Constitución Nacional y en defensa de la protección de los derechos humanos y demás
derechos, garantías e intereses que tutela la Constitución18. En la resolución del 24.8.2006

17
En este punto seguimos el trabajo Nápoli, Andrés - Esain, José A., “Riachuelo: habemus sentencia”, en
Revista de Derecho Ambiental, nro. 16, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, octubre-diciembre de 2008, p. 97.
18
Ver presentación del Defensor del Pueblo Eduardo Mondino en autos Mendoza, ante la Corte Suprema de
Justicia de la Nación. Expresa que “no participo en este juicio en nombre propio sino en representación del
la Corte admite la legitimación como tercero al Defensor del Pueblo de la Nación, mientras
que en la del 30.8.2006 hace lo propio respecto a cuatro de las siete organizaciones antes
mencionadas19. En ambos casos la tercería se da en el marco de un litisconsorcio
facultativo y en mérito a una legitimación para intervenir como terceros, voluntarios y con
carácter autónomo.
La declaración de admisibilidad de la tercería -tal como resulta de unánime
reconocimiento- provoca que el tercero deje de ser tal, para asumir la calidad de parte. El
objeto de la institución consiste en brindar a aquél la posibilidad de requerir la protección
judicial de un derecho o interés propio, concepto que define la situación en la cual se hallan
estos respecto del ambiente alterado. Es interesante considerar que la legislación en materia
de daño ambiental es conteste en no exigir la intervención forzosa de todos los actores
legitimados en la controversia. Esto porque a la vez que se otorga amplia legitimación para
demandar ello se debe coordinar con la admisión de la presentación de terceros en la
primera causa (art. 30, LGA). En este sentido, no se prevé la citación compulsiva de todos
aquellos que hubieran podido demandar, aspecto que resultaría quizá ilógico, sino que en
forma clara y conteste con el segundo párrafo del artículo señalado, el legislador ha
preferido admitir la presentación del resto de los legitimados interesados dentro de la
modalidad de terceros (conf. art. 90 del CPCCN y concs.).
Específicamente, al respecto, el art. 90 establece que “Podrá intervenir en un juicio
pendiente en calidad de parte, cualquiera fuere la etapa o la instancia en que este se
encontrare, quien: 1) acredite sumariamente que la sentencia pudiere afectar su interés
propio; 2) según las normas del derecho sustancia, hubiese estado legitimado para
demandar o ser demandado en el juicio”. Este tipo de intervenciones se dan porque el juicio
ambiental es un proceso litisconsorcial con números nuevos intervinientes en el ámbito
activo como pasivo20. Dentro de los supuestos que contemplan la intervención de terceros,

sector de la población cuyos derechos a la vida digna, a la salud y al ambiente se ven claramente vulnerados al
tener que vivir en un medio hostil, degradado, y no apto para el desarrollo de las actividades humanas. En
consecuencia, pretendo representar a las personas que sufren a diario las consecuencias de la contaminación”.
19
Cabe destacar que el auto del 30/8/2006 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación admite únicamente la
legitimación en el carácter de terceros a FARN, Greenpeace, CELS y vecinos de la Boca, sobre la base de lo
establecido por el objeto social dispuesto en los estatutos de cada una de las organizaciones. Más adelante
haría lo propio con la ACDH.
20
Tal como lo ha definido nuestra doctrina y jurisprudencia, existe litisconsorcio cuando, por mediar
cotitularidad activa o pasiva con respecto a una pretensión única, o un vínculo de conexión entre distintas
pretensiones el proceso se desarrolla con la participación (efectiva o posible) de más de una persona en la
como adelantáramos, entendemos que en materia ambiental en general no abunda la
intervención principal o excluyente sino la denominada autónoma, o también llamada
adhesiva o litisconsorcial. Estamos ante intervenciones adhesivas simples, aspecto que a
nuestro criterio no resulta la mejor solución en la cuestión planteada. Es que resulta
conteste que no se trata de una pretensión incompatible con la interpuesta por la parte
actora y que tiene por objeto hacer valer un derecho propio adhiriendo a la calidad asumida
por ésta. Si bien el objeto final en este tipo de procesos es el cese de la contaminación y
recomposición, estas pretensiones son divisibles, los medios y medidas que mejor
propenden a tal fin difieren en muchos casos en las diferentes presentaciones y es lo que
sucede en el despacho en comentario y lo dice la propia Corte. En otros casos se
complementan.
Entendemos en estas causas estamos ante litisconsorcios facultativos. A diferencia
del litisconsorcio necesario, en este caso cada uno de los litisconsortes gozan de
legitimación procesal independiente, razón por la cual tanto el resultado del proceso como
el contenido de las diversas resoluciones pueden ser distintos con respecto a cada uno de
ellos.
La presentación efectuada por las dos Fundaciones en el caso en comentario para la
Corte queda encuadrada en el segundo párrafo artículo 30 de la LGA (final del
considerando 2). Sobre lo que no se expide el Alto Tribunal es respecto al encuadre
procesal de la tercería, aunque entendemos ella encontraría fundamento en lo dispuesto por
el inciso 2 del artículo 90 del CPCCN siendo que dicho criterio prima sobre el inciso 1
habida cuenta de que los terceros admitidos gozaban al tiempo de su presentación de
legitimación plena para accionar.
En relación a la intensidad de la intervención de los terceros, la evolución de la
jurisprudencia de la Corte es interesante. Primero recordemos lo sucedido en “Mendoza

misma posición de parte (Carnelutti, Francesco, Instituciones del proceso civil (trad. de Santiago Sentís
Melendo), t. I, Ediciones Juridicas Europa-América, Buenos Aires, 1989; Palacio, Lino E., Derecho procesal
civil, t. I, “Nociones generales”, 2ª ed., Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1994, t. I, p. 387; Costa, Sergio,
Manuale di diritto processuale civile, Unione Tipografico-Editrice Torinese, 1955, p. 158; Devis Echandía,
Hernando, Nociones enerales…, cit., p. 376; Dinamarca, litisconsorcio (Doctrina e jurisprudencia), Sao Paulo,
1984; D’Onofrio, Commento al Codice di Procedura Civile, t. I, CEDAM, Padova, 1941, p. 208; Fairén
Guillén, Víctor, “Sobre el litisconsorcio en el proceso civil”, en Estudios de derecho procesal, Madrid, 1955,
p. 125; Martínez, Hernán J., Procesos…, cit.; Palaci o, Lino E., Derecho…, cit., t. III, p. 202; “Los procesos
con pluralidad de partes”, en Jus, nro. 2, 1962, p. 54; Podetti, José R., Tratado…, cit., p. 297; Prieto Castro,
Leonardo, Derecho procesal civil, t. I, Madrid, 1952, p. 193; Vescovi , Enrique, Derecho…, cit., t. II, p. 167).
Beatriz” donde la Corte aceptó la intervención de terceros pero poniendo límites en sus
facultades al impedir la modificación del elenco de legitimados pasivos (las ONGs
pretendían extender en ese momento la demanda contra los municipios de la cuenca)21.
Dice la Corte en dicho despacho: “4º) Que en las condiciones expresadas, frente a
situaciones como la examinada, el Tribunal debe ejercer con rigurosidad las facultades
ordenatorias del proceso que expresamente le reconoce el art. 32 de la ley 25.675, pues la
circunstancia de que en actuaciones de esta naturaleza hayan sido morigerados ciertos
principios vigentes en el tradicional proceso adversarial civil y, en general, se hayan
elastizado las formas rituales, no configura fundamento apto para permitir en esta clase de
asuntos la introducción de peticiones y planteamientos en apartamiento de reglas
procedimentales esenciales que, de ser admitidos, terminarían por convertir a este proceso
judicial en una actuación anárquica en la cual resultaría frustrada la jurisdicción del
Tribunal y la satisfacción de los derechos e intereses cuya tutela se procura. 5º) Que la
conclusión alcanzada con respecto a la inadmisibilidad de la ampliación de demanda
perseguida no conlleva a denegar la participación en el sub lite requerida por el Defensor
del Pueblo de la Nación, pues una decisión en ese sentido sería frustratoria de las facultades
procesales reconocidas a dicho órgano por el art. 86 de la Constitución Nacional y, con
particular referencia a causas en que se persigue la recomposición del ambiente dañado, por
la ley 25.675, en cuyo régimen está típicamente reglada la intervención como terceros de
los sujetos legitimados cuando se trata de un proceso promovido con anterioridad por otro
de los titulares habilitados (arts. 30, 31 y 32). De allí que, en definitiva, corresponda admitir
la participación del Defensor del Pueblo de la Nación como tercero interesado en los
términos de la ley 25.675 y de acuerdo a lo previsto en el art. 90 del Código Procesal Civil
y Comercial de la Nación” (el destacado nos pertenece).
Otro caso para considerar, ahora respecto a litisconsorcio pasivo y necesario
(artículo 90.2 CPCCNA) es el leading case “AGSUPA”, en el que la Corte sostuvo que:
“Asimismo, solicita que se cite como terceros a las provincias de Buenos Aires, La Pampa,
Mendoza, Neuquén y Río Negro en los términos del art. 90, inc. 2º, del Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación, en tanto sus patrimonios ambientales se hallan alcanzados

21
M. 1569. XL. ORIGINARIO “Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/ Estado Nacional y otros s/ daños y
perjuicios (daños derivados de la contaminación ambiental del Río Matanza-Riachuelo)” autos del 24.8.2006
y 30 de agosto de 2006.
por el daño que se intenta recomponer, y dado que les resultará obligatoria la sentencia que
se dicte en la medida en que se requiere su intervención en la constitución y regulación del
Fondo Común de Compensación Ambiental. Aduce, por otro lado, que su presencia en el
proceso resultaría fundada en su calidad de partes de la COIRCO (Comisión Interprovincial
del Río Colorado), y por ser integrantes, junto con el Estado Nacional, de la Autoridad
Interjurisdiccional de Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro, que tiene las funciones
de realizar investigaciones y relevamientos, ejecutar proyectos y adquirir, construir, poner
en funcionamiento y mantener instalaciones para detectar o controlar la contaminación de
los recursos hídricos de esas zonas (…) 9º) Que distinta debe ser la solución en lo que
respecta a la citación como terceros del Estado Nacional y de la provincias de Buenos
Aires, La Pampa, Mendoza, Neuquén y Río Negro. En efecto, el amplio objeto de la
pretensión deducida y la participación que les podría caber en las cuestiones que se intenta
someter a conocimiento del Tribunal, exigen la intervención de aquéllos, dada la eficacia
refleja que la decisión podría tener en cada una de las órbitas en las que ejercen su
jurisdicción”.
Otro caso es “Neuquén, Provincia del v. Estado Nacional (MEI –Secretaría de
Transporte– CNRT) s/acción declarativa” más conocido como caso “METANOL”, donde
se reconoció la necesidad de constituir este tipo de litisconsorcios en causas ambientales.
Ha dispuesto el Máximo Tribunal la acumulación a ella de todas las causas en las que se
habían dispuesto las diferentes medidas cautelares de prohibición del paso del tren que
transportaba la sustancia peligrosa. Dijo la Corte en esa causa que “la acumulación
subjetiva de pretensiones se justifica fundamentalmente por la necesidad de conjurar el
riesgo de decisiones contradictorias y el consiguiente escándalo jurídico que originaría el
tratamiento autónomo de pretensiones que se encuentran vinculadas por la causa o por el
objeto” (Fallos: 322:2023, considerando 5º). Como deja en claro dicho interlocutorio, en
casos de pretensiones sobre bienes de incidencia colectiva, existen lo que se denominan por
la doctrina procesos complejos, con ‘acumulación subjetiva de pretensiones’ lo cual
justifica adoptar –‘fundamentalmente por la necesidad de conjurar el riesgo de decisiones
contradictorias y el consiguiente escándalo jurídico que originaría el tratamiento autónomo
de pretensiones que se encuentran vinculadas por la causa o por el objeto’– visiones
novedosas respecto a los nuevos institutos”22.
En relación a la intervención de terceros la Corte ha tenido en estos tiempos también
oportunidad de volver sobre los límites de la intervención –retomando la doctrina judicial
instalada en “Mendoza Beatriz”- y lo hizo en autos S. 759. XLVII. ORIGINARIO
"Schroder, Juan y otros el Buenos Aires, Provincia de y otros si daño ambiental", en
resolución del 1.8.2013. En dicha causa la Corte tuvo que resolver la presentación de la
"Cámara Unión Pesquera Artesanal y Comercial de Ingeniero White Puerto Rosales y
Bahía Unión" y su pretensión de ampliar la nómina de demandados y el objeto de la causa.
Allí se dijo: 4') Que, en efecto, no obstante las importantes razones de economía procesal
que justifican la intervención voluntaria de terceros -en cualquiera de sus versiones- en un
proceso en trámite, dicho fundamento es desplazado y deja de ser predicable cuando
mediante una actuación de esa naturaleza se pretende modificar el contenido objetivo y
subjetivo dado por el demandante a la pretensión promovida, pues lo impide el principio
dispositivo que ~en la cuestión que se trata- mantiene su preeminencia para procesos de
esta índole. Ello es así, pues la condición del demandante como único titular activo de la
relación jurídica procesal le confiere la absoluta disponibilidad de su pretensión,
constituyendo las decisiones discrecionales que adoptare, con las salvedades reconocidas
por el propio ordenamiento procesal, un límite infranqueable que desecha de plano todo
intento -de parte del tribunal o de cualquier tercero~ de imponerle coactivamente la
obligación de litigar contra un sujeto que deliberadamente no ha escogido o por un objeto
que es ajeno a su interés declarado. La gestión procesal reconocida por el ordenamiento
procesal a un tercero no permite, ni aún en la categoría que mayores atribuciones se les
reconoce, la facultad de interferir en la voluntad del demandante y de modificar los
elementos constitutivos de su pretensión” (el destacado nos pertenece).
Con claridad meridiana la Corte disciplina la intervención de terceros en este tipo de
procesos, y como el director de teatro le otorga roles claros a cada actor del vaudeville. Lo
hace bajo el imperio del criterio restrictivo que gobierna estas intervenciones que vienen a
alterar la normalidad de la causa y así lo dice en el final del considerando 4.

22
Jurisprudencia publicada en DIALN 413. Corte Sup., 6/2/2003, “Neuquén, Provincia del v. Estado
Nacional (MEI –Secretaría de Transporte– CNRT) s/acción declarativa”, XXXVIII originario.
Anotemos algunas pautas que surgen de este considerando 4 de la causa
“Schroeder”:
• Estamos ante un proceso por daño ambiental de incidencia colectiva bajo principio
dispositivo.
• El demandante es el único titular activo de la relación jurídica procesal.
• Esto implica la absoluta disponibilidad de su pretensión, en su “elementos
constitutivos”
• Existe un límite infranqueable que se constituye por las decisiones discrecionales que se
adopten por la actora, con las salvedades reconocidas por el propio ordenamiento
procesal, que desecha de plano todo intento -de parte del tribunal o de cualquier
tercero~ de modificación.
• Esto conlleva un doble límite infranqueable:
o subjetivo: no puede un tercero imponer coactivamente la obligación de litigar
contra un sujeto que deliberadamente la actora no ha escogido
o objetivo: no se puede obligar a litigar por un objeto ajeno al interés declarado.
• La gestión procesal reconocida por el ordenamiento procesal a un tercero no permite, ni
aún en la categoría que mayores atribuciones se les reconoce, la facultad de interferir en
la voluntad del demandante y de modificar los” (el destacado nos pertenece).
Para finalizar este punto, en el auto en comentario la Corte vuelve a diseccionar una
pretensión –lo hizo en “Mendoza Beatriz” en el auto del 20.6.06- y ejercitando su activismo
divide el objeto de la presentación en recomposición y cese. A la primera cuestión responde
considerando que dicha pretensión ya había sido incoada en la causa S.61.XLVII “Santiago
del Estero, Provincia de c/ Cía. Azucarera Concepción S.A. y otro si amparo ambiental”.
En consecuencia recomienda a las dos Fundaciones a que se presenten en dicha causa en
carácter de terceros. La Corte no aclara los matices que acabamos de ver respecto a cómo
ingresarían como terceros, pero ellos surgen de la doctrina de la Corte que hemos
enunciado. En cuanto a la segunda pretensión el análisis debe ser diferente porque en la
causa citada el cese no ha sido objeto de pretensión. En el punto que sigue nos abocaremos
a ello.
III.-
LA ACCIÓN DE CESE QUE LA CORTE LLAMA “ACCIÓN DE CESACIÓN DEL
DAÑO AMBIENTAL”.
El considerando 3 de la resolución la Corte en comentario, una vez descartada la
pretensión de recomposición por ser idéntica a la incoada por la Provincia de Santiago del
Estero y su Defensor del Pueblo- ingresa al análisis de la acción de cese, que es la novedad.
La va a descartar aunque antes de hacerlo la conceptuará y perfilará. Esto hace muy original
la doctrina de la Corte en esta resolución, sobre todo el nomen iuris, difundido en la
doctrina pero no en la jurisprudencia. Recordemos algunos contenidos entonces respecto a
las acciones ambientales para luego ir a la de cese.
Lo primero para notar es que en materia de acciones algunas pueden derivar del
proceso ambiental típico, es decir aquel que surge del daño ambiental de incidencia
colectiva, mientras que otras no se limitan a dicho elenco. Enumeraremos las diferentes
acciones:
• Acción de amparo en defensa del ambiente, el amparo colectivo. Con la recepción en el
segundo párrafo del art. 43 de la Constitución nacional del amparo colectivo, que
incorpora al derecho al ambiente entre los que expresamente habilitan su interposición,
se muestra como una de las acciones de las que se dispone actualmente para la defensa
de este bien jurídico.
• Acción declarativa de certeza, del artículo 322 CPCC, la que sufre una relectura cuando
se aplica a la protección del ambiente.
• Acción penal ambiental, que cobra relevancia en los casos de persecución de delitos
ambientales.
• Acciones contencioso administrativo ambiental. Estas acciones dependerán de las
regulaciones procesales que en cada comunidad jurídica parcial se haga al respecto.
Derivadas del daño ambiental de incidencia colectiva (artículos 27/34 LGA),
recordemos -siguiendo la clasificación de Néstor Cafferatta23- se pueden incoar las
siguientes acciones:
1. de prevención (que conlleva a paralizar el efecto del daño)24 o

23
Cafferatta Néstor A., Introducción al derecho ambiental, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos
Naturales (SEMARNAT) Instituto Nacional de Ecología (INE) Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA) México, diciembre de 2004, ps. 128/132.
2. de reparación en especie, esto es recomponer la situación existente con anterioridad
al menoscabo ecológico o colectivo (acorde con el artículo 41 CN, y el régimen de
Ley General del Ambiente 25.675, ver además ley 11.723 de Medio Ambiente de la
PBA), o en su defecto,
3. indemnización dineraria o resarcimiento económico pecuniario25, que a partir de la
ley 25.675 de mención, pasará a formar parte del Fondo de Compensación
Ambiental.
Relacionando la opinión de Cafferatta con la de Aníbal Falbo, podemos decir que
todas las acciones mencionadas formarán parte del proceso ambiental “puro”26 al que hace
referencia el segundo autor; porque son acciones que se fundan en un derecho de incidencia
colectiva. Quien se presenta, lo hace esgrimiendo una legitimación amplia, es decir, en
representación de la colectividad a la que pertenecen este tipo de bienes colectivos.
Dice Marcelo López Alfonsín que efectivamente, en la actualidad coexisten
diferentes acciones ambientales, las que el autor clasifica según sean de jerarquía
constitucional o infraconstitucional: a) La acción de amparo colectivo. b) La acción de
recomposición del ambiente. c) La acción indemnizatoria civil. El juego de las cláusulas

24
Lorenzetti, Luis R., Las normas fundamentales de derecho privado, Rubinzal Culzoni Editores, 1995, La
tutela civil inhibitoria como garantía iusfundamental, ps. 280 y ss., del mismo autor: “La tutela civil
inhibitoria”, ;LL, 1995-C, 1217; Andorno, Luis, “El denominado proceso urgente no cautelar, en el derecho
argentino como instituto similar a la acción inhibitoria del derecho italiano”, JA, 1995-II-887; Berizonce,
Roberto, “Tutela Anticipada y definitoria”, JA, 1996- IV-764; Peyrano, Jorge W., “Lo urgente y lo cautelar”,
JA, 1995-I-899, del mismo autor “Informe sobre las medidas autosatisfactivas”, LL 1996-A-999; Zavala de
González, Matilde, “La tutela inhibitoria contra daños”, doctrina especial, “Revista de Responsabilidad y
Seguros”, año 1 nro 1, enero 1999; NICOLAU, Noemí, “La tutela inhibitoria y el nuevo artículo 43 de la
CN”, LL, 1996-A, 1245, Galdós, Jorge, “Un fallido intento de acogimiento de una medida autosatisfactiva”,
LL, 15/12/97; De Lazzari, “·La cautela material”, JA, 1996-IV-651; Morello, Augusto, Anticipación de la
tutela, Librería Editora Platense, 1995; Iribarne, Pedro, “Los intereses difusos. Su percepción desde el punto
de vista sustantivo”, en Anuario del Derecho, Nro 3, Universidad Austral, Abeledo-Perrot, BsAs, 1997, pág.
145; Morello, Augusto y Stiglitz, Gabriel, “Función preventiva del Derecho de Daños”, en JA, 1988-III-117.
25
La Pampa, reconoce una acción de reparación pecuniaria por el daño colectivo, cuyo producido ingresa a un
fondo de defensa de los intereses difusos Galdós, Jorge Mario, “Pensando el proceso colectivo”, Revista del
Colegio de Abogados de Azul, año 1 nro 1, 1998, p. 15; del mismo autor: “Proceso colectivo y daño
ambiental, JA, 29/12/99, nro 6174, en número especial de Derecho Ambiental.
26
Para Falbo el proceso ambiental puro o propio es el que trata de modo exclusivo sobre el daño al ambiente,
el impropio el que trata sobre los daños individuales derivados del daño al ambiente (daños por
contaminación) y el mixto el que suma ambas pretenciones (ver Falbor Aníbal, Derecho ambiental, Librería
Editora Platense, La Plata, 2009, ps. 171/179.
constitucionales (artículos 41 y 43) con la Ley 25.675 abre un abanico de acciones que
dificultan una razonable labor judicial”27.
La primera de las dos acciones derivadas del proceso ambiental es la que Néstor
Cafferatta denomina como de prevención del daño ambiental28, que coincide con la que
nosotros hemos denominado acción de cese, que en la LGA tiene una vía procesal
específica: el amparo. Desde ya, siempre que se pueda lo más, también se puede lo menos,
así que creemos que ella también podría ser incoada en proceso ordinario mediante medida
cautelar. Pero de todos modos, nos referiremos a la acción y no al proceso, al que
consideramos tangencialmente.
La acción de cese se da frente a un hecho, acto, evento que está produciendo o está
en ciernes de producir una alteración a alguno de los sistemas ambientales (aire, suelo,
agua, flora y fauna y sus relaciones de intercambio) con la suficiente entidad como para que
ella sea relevante29. Como esa sería la fuente que generará un daño ambiental de incidencia
colectiva (art. 27 LGA) el derecho se propone su paralización, su detención, la inhibición
de la producción del acontecimiento antes de que suceda. La base de la acción de cese o
prevención –según la terminología que adoptemos- está en los principios de prevención,
precaución, responsabilidad, sustentabilidad y equidad intergeneracional (art. 4 LGA).
Algo a tener en consideración es que en esta acción de cese, precisamente el objeto
es la detención de la alteración del ambiente porque con ella se producirá la primera etapa
de la recomposición: la auto depuración30. En este sentido veremos que la acción de cese
puede corporizarse en diferentes fases e instrumentos procesales. Básicamente
reconocemos dos: a) medida cautelar ambiental (en este conjunto incluimos las medidas
cautelares materiales, autosatisfactivas, cautelares autónomas, mandatos exhortativos) y, b)
amparo dentro del que las incluidas en el apartado a pueden formar parte.

27
López Alfonsín Marcelo, “Las acciones ambientales: el mal llamado amparo ambiental”, en AAVV,
Derecho procesal constitucional, Manilli Pablo Luis (coordinador) Buenos Aires, Editorial Universidad,
2005.
28
Cafferatta Néstor A., op. cit., p.128.
29
Para verificar una explicación se puede consultar Cafferatta Néstor A., op. cit., ps. 55/57.
30
Por ejemplo, “en el caso de un vertido de agua residual a un río, los microorganismos utilizan la materia
orgánica tanto para conseguir energía mediante su oxidación con el oxígeno disuelto en el agua (catabolismo)
como para la construcción del material celular (anabolismo). (Mendoza Roca José Antonio, Montañés
Sanjuan Montañés María Teresa, Palomares Gimeno Antonio Eduardo, Ciencia y tecnología del medio
ambiente, Editorial Servicio de Publicaciones, Impreso por Reproval SL., Valencia, España, 1998).
Veamos las principales características que puede tener la misma. Mucho tendrá que
ver en esta acción la autorización administrativa que la actividad tenga. En caso de que ella
no haya pasado por el procedimiento de evaluación de impacto ambiental ni haya obtenido
la declaración de impacto ambiental (arts. 11/13 LGA) la misma será clandestina. Esto
significa que la actividad no obtuvo licencia ambiental mediante el procedimiento
administrativo participativo concebido para la prevención de los impactos al ambiente, en
el que surgirán los elementos que pueden dañar el entorno, para ser corregiros mediante las
fórmulas de mitigación ordenadas por la Administración. En este caso procederá la acción
de cese frente a la ejecución de la actividad clandestina. Respecto a este tipo de medida
cautelar por la falta de EIA hemos hecho un trabajo especial, que recomendamos a quien
desee profundizar la lectura de este tema31.
Son tres los supuestos por los que se puede interponer este tipo de acción de cese:
a) necesidad de que la actividad deba completar el procedimiento de EIA.
b) inexistencia de EIA o el falseamiento de los datos en el procedimiento o el
incumplimiento de la DIA, es decir, el núcleo fundante de la petición: la violación
del vector preventivo ambiental.
c) comienzo de ejecución de la actividad (el agravio concreto).
Este tipo de acción de prevención o cese por falta de mecanismo preventivo
ambiental se puede incoar mediante medida cautelar en un proceso de conocimiento que
podría perseguir la recomposición del ambiente alterado, o en una suerte de medida
autosatisfactiva, que agota su trámite con el dictado de la misma. Finalmente, podría ser
incoada esta acción de cese mediante amparo, ya sea en cautelar accesoria o material
agotando el objeto del amparo.
Otro espacio procesal donde aparece la acción de cese es en los mandatos
exhortativos u obligatorios que nuestra Corte ha desplegado recientemente. El paroxismo
de este tipo de medidas lo encontramos en la causa “Mendoza Beatriz” (por la
contaminación del Riachuelo). De todos modos vale la pena considerar que este tipo de
mandatos han desembarcado porque la Corte ha reinterpretado su doctrina del self restraint
en cuanto a las cuestiones que quedan al margen del control de constitucionalidad y las que

31
Esain José, “Evaluación de impacto ambiental y medida autosatisfactiva. dos vectores de la tutela
ambiental preventiva”, en Derecho ambiental, su actualidad de cara al tercer milenio, Eduardo Jiménez
(coordinador) Editorial Ediar SA, Buenos Aires, 2004.
pueden ser visadas. Esto tuvo especial importancia en varias materias, sobre todo en el
ámbito ambiental, donde los planes (o la falta de ellos) resultan de enorme significación. El
instrumento técnico que ha utilizado el Alto Tribunal ha sido el de las sentencias
exhortativas32. La resolución de cese utilizando la técnica exhortativa la encontramos en
autos “Salas”33 por el desmonte en la provincia de Salta.
Yendo al auto en comentario la Corte ha calificado la acción de cese y sus
elementos constitutivos al decir:
• “camino procesal, rápido y simple”.
• donde se pretende primero “llegar a un conocimiento adecuado de la situación”,
• dirigido a “hacer cesar y revertir de manera inmediata las causas generadoras de la
afectación que se invoca”; donde se debería haber dicho, cesar la alteración
relevante del ambiente.
• Y donde “inmediatez” es –en cuanto al vector temporal “la posibilidad de lograr el
fin expuesto en el menor tiempo posible”.
Como vemos, estamos ante un “camino procesal” que pretende “hacer cesar” y de
allí su nombre las causas que provocan afectación del ambiente. Su matiz identificatorio es
la velocidad en la orden. La acción entonces es rápida y por lo tanto el cese debe ser
inmediato siendo que inmediato significa lograr el fin de la acción “en el menor tiempo
posible”.
Resoluciones relacionadas a este tipo de procesos las hay y muy difundidas34.
Advertimos que la doctrina de la Corte a mediados de los noventa comenzó por desconocer
el carácter de puro derecho que estas causas tienen, al debatirse simplemente el
licenciamiento o no de la actividad cuestión que no es de hecho –como la contaminación-
sino de derecho. Exigía esta primera jurisprudencia la acreditación de contaminación para
lo que el amparo era proceso inidóneo. Esta doctrina cambió con el desembarco de la causa
“Comunidad Whichi” allí citada en la que la Corte resolvió que bastaba con verificar los
tres elementos que hemos enumerado: obligatoriedad de EIA, obtención de DIA, principio
32
Sagüés Néstor Pedro, “Las sentencias constitucionales exhortativas (“apelativas”, o “con aviso”) y su
recepción en Argentina”, LL t 2005 F – sec. Doctrina pp. 1460.
33
CSJN “Salas, Dino t Otros c/ Salta, Provincia de y Estado Nacional s/ amparo”, Juicio Originario S.C.,
S.1144, L.XLIV, con nota Di Paola María Eugenia y Esain José, “La Corte suspende el ecocidio en el bosque
de Salta”, en La Ley del miércoles 20.5.2009 ps. 4/10.
34
Esa jurisprudencia la hemos tratado en las páginas que van desde 273 a 292 de Esain José A. García
Minella Gabriela, Derecho ambiental en la Provincia de Buenos Aires, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2013.
de ejecución de la actividad, para proceder a la suspensión de la actividad hasta que se
tenga la licencia. Nada hay que investigar sobre si se altera o no el entorno porque esto
debe darse en el marco del procedimiento administrativo de EIA que es el idóneo para ese
debate. Esto se consolidó con la resolución “Villivar” por el conflicto minero en la ciudad
de Esquel también citado en el trabajo referido. Por este motivo, esta resolución de la corte
nos alecciona ahora sobre el mecanismo procesal que ella considera idóneo para incoar este
tipo de pretensiones derivado del art. 30 LGA. En este sentido aunque la Corte concluya
rechazando la pretensión de las Fundaciones también por este motivo, la resolución no deja
de resultar interesante porque encuadra estas acciones y permite mejorar el futuro acceso a
la jurisdicción ambiental para estos conflictos.

IV.-
CONCLUSIÓN: LA CORTE, UNA SUERTE DE ACOMPAÑAMIENTO O
FISCALIZACIÓN EXTERNA DE LOS PROCESOS CONFLICTIVOS SOBRE
BIENES COLECTIVOS.
Concluyendo, no podemos dejar de mencionar que estamos ante una resolución muy
interesante porque define el grado de intervención que pueden tener diferentes interesados
en un conflicto ambiental utilizando las reglas procesales que la ley general del ambiente
dispone. Esta es una forma de considerar los diferentes componentes del proceso, una
noción sistémica que nos recuerda las palabras iniciales de Bertalanffy
Además, se consolida la noción de acciones ambientales y se conceptualiza al
respecto la acción de cese. En este sentido es interesante ver cómo la Corte vuelve a hacer
aquello que en “Mendoza Beatriz”, diseccionando las presentaciones incoadas y
redefiniendo pautas procesales para cada una de ellas rechazando por un lado la
recomposición por unos fundamentos y el cese por otros.
Finalmente, nos resulta muy sugerente ver la resolución en el contexto de la mega
causa S.61.XLVII “Santiago del Estero, Provincia de c/ Cía. Azucarera Concepción S.A. y
otro si amparo ambiental” donde la Corte ha decidido profundizar una modalidad de
intervención nueva. En ella se pueden ver algunas pautas que en “Salas” se habían
avanzado:
• Posposición de la decisión respecto a competencia originaria y exclusiva.
• Adopción de medidas institucionales de información y participación ciudadana.
• Exhortación a las autoridades nacionales y locales para corrección de políticas
ambientales.
• Adopción de mecanismos de indicadores que permitan control en el tiempo de la
incidencia positiva o negativa de la intervención del proceso judicial sobre los
sistemas ambientales.
• Presentaciones periódicas de las partes en audiencias en las que se deben explicar
acciones y resultados.
• Invitación al diálogo entre instituciones e incluso aceptación de suspensión del
trámite de la causa en la medida que esto facilite el acercamiento de las partes.
• Si vemos “Salas” –que en términos cinéfilos significaría un flash foward de lo que
puede suceder con el conflicto del Sali-Dulce- la intervención de la Corte puede
concluir con una decisión en la que se adopte la incompetencia en instancia
originaria y exclusiva, pasándose las actuaciones a la justicia local o federal inferior.
• Los intereses federales se garantizan por intervención de revisión mediante recurso
extraordinario (art. 14 ley 48).
• Si uno tuviera que pensar este tipo de intervenciones se asemejan a una suerte de
control externo sobre actuaciones de las autoridades en la solución de conflictos
ambientales. La intervención se justifica en la prevención y cese de daños al
ambiente, y la potencial responsabilidad internacional que le cabría al Estado
nacional por actos de las autoridades locales por la vía de las cláusulas federales
incluidas en los convenios internacionales de derechos humanos tema sobre el que
hemos departido en el presente.
Como hemos recordado en la frase inicial del maestro del cine francés “las películas
son un mundo de fragmentos", el proceso ambiental también lo es. Hemos repasado varios
de sus elementos parciales y la lectura que de los mismos hace la Corte, porque desde ellos
buscamos galvanizar el largo y sinuoso camino que el “juicio ambiental” representa. Este es
el objeto que persigue el Alto Tribunal también; conocer, mejorar y evolucionar el acceso a
la jurisdicción en la materia, clave en el cumplimiento de los mandatos de la Constitución
en la defensa del entorno.
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