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Modelo de la respuesta sexual humana de Masters y Johnson.

Masters y Johnson dividieron el patrón básico de respuesta sexual en cuatro fases, aunque tal
división en periodos no suele producirse de forma tan diferenciada y cuya duración y
delimitación de cada una varía mucho de unas personas a otras, y de una situación a otra:

Excitación: se desencadena en respuesta a una estimulación táctil o de carácter cognitivo. Si la


estimulación resulta adecuada, esta fase es breve y en su transcurso la tensión sexual asciende
rápidamente. En caso contrario, su duración puede prolongarse en exceso o interrumpirse de
forma más o menos abrupta.

Meseta: la pulsión sexual siguen aumentando durante un periodo de tiempo variable, hasta
alcanzar su clímax justo antes del orgasmo. La duración de este estadio depende de múltiples
factores. Algunas veces esta situación no se resuelve de forma adecuada y no se alcanza el
orgasmo; en tales circunstancias, la tensión se desvanece lentamente en la fase de resolución.

Orgasmo: durante los pocos segundos que dura, se produce la liberación de la tensión
acumulada. Básicamente, esto se concreta en una secuencia de espasmos rítmicos y de
carácter múltiple, que afectan fundamentalmente a la musculatura pubococcigea.

Resolución: órganos y tejidos recuperan progresivamente su tono habitual. En el hombre, el


orgasmo se sigue de un periodo refractario de baja o nula reactividad a la estimulación sexual.

Modelo trifásico de la sexualidad de


Kaplan.
El modelo explicado anteriormente de Master y Johnson es sobre el
cual se sustenta el modelo trifásico de la sexualidad propuesto por
Kaplan. Como ya dijimos, la principal diferencia con el modelo
anterior es la incorporación de una fase inicial de deseo sexual y la
aglutinación de la fase de excitación y meseta en una sola que
denominó como excitación.
Fase de deseo: podemos definir el deseo sexual como un impulso
que mueve a la persona a buscar una experiencia sexual o mostrarse
receptivo a tenerla. Existen diversos factores que pueden afectar a
esta fase relacionadas con el estrés, la ansiedad o la depresión que
pueden afectar directamente al deseo sexual y son origen de
trastornos de la sexualidad, como el deseo sexual hipoactivo o el
deseo sexual inhibido. Sin un impulso que nos lleve al sexo no es
posible alcanzarlo o se alcanza de manera insatisfactoria y con poca
calidad lo que repercutirá también en las relaciones de pareja. Es una
fase eminentemente cognitiva sin cambios físicos claros en el
organismo, es por tanto más un estado de ánimo que un proceso
psicobiológico.
Fase de excitación: esta fase se subdivide a su vez en otras dos: la
fase vasocongestiva, que comprende las fases de excitación y meseta
del modelo de Masters y Jonhson. Se dilatan los vasos sanguíneos en
todo el cuerpo, predominantemente en los genitales. Se produce la
erección en los hombres en sus diversos tipos (mecánica, refleja o
psicógena). En las mujeres se producen las fases de lubricación y
plataforma orgásmica. Aumenta el tamaño del clítoris, se ensancha la
vagina, se producen erecciones de los pezones y existe rubor sexual.
Fase de orgasmo: el orgasmo es una serie de contracciones reflejas
de ciertos músculos genitales regidos por centros neurales espinales.
En los hombres se producen dos reflejos principales: emisión
(contracción refleja de los músculos lisos de las paredes de los
órganos reproductores) y la eyaculación (contracciones rítmicas de los
músculos estriados de la base del pene). Por otro lado, en la mujer el
orgasmo es análogo al del hombre pero las contracciones rítmicas se
producen entorno a la entrada vaginal.
Además de estas fases anteriormente descritas, se produce una sexta
fase solo en los hombres que se corresponde con e periodo refractario
que se corresponde con el tiempo hasta que el hombre pueda
completar otro encuentro sexual completo hasta la eyaculación y el
orgasmo.
Terapias de Masters & Johnson

Las técnicas terapéuticas introducidas por Masters y Johnson tienen


como objetivo eliminar la tendencia de muchas personas a
involucrarse sexualmente con el objetivo de "lograr" algo (ya sea el
orgasmo, o que la otra persona reaccione de alguna manera, o
demostrar algo a la otra persona o a sí mismos). El instante en que
una persona se involucra sexualmente con objetivos pierde la
capacidad de disfrutar del proceso y su mente está en el futuro más
que en el presente. Masters y Johnson consideran que el
funcionamiento sexual es natural, es decir, si no hubieran
impedimentos o tabúes, las personas sabrían disfrutar tranquilamente
del proceso, y en vez de pensar en un objetivo, tratarían de extender
el momento para aumentar el tiempo de satisfacción que les brinda el
contacto físico, en cuyo caso, el orgasmo sería una consecuencia y no
un fin de la relación sexual.
Este tipo de terapias es preferible que las realice en pareja y no
individualmente. La razón es que en la mayoría de casos, el problema
radica no tanto en los individuos aisladamente sino en una disfunción
en la interacción de la pareja. Si la disfunción es individual, de todas
maneras, la pareja puede ser de gran ayuda en la terapia.
El elemento principal de estas terapias es enseñar a las personas a
usar el contacto físico como una forma de comunicación y entrenarles
a enfocarse en las sensaciones placenteras del cuerpo a través del
contacto físico. Las etapas que se enseñan son:

1. Focalización sensorial no genital: La primera fase tendría como


objetivo reestablecer la intimidad sexual de la pareja, conocer
mejor lo que el otro quiere en la cama y cómo lo quiere. En
definitiva: aumentar la comunicación sexual de tu pareja,
aumentando así la intimidad y confianza entre ambos. Se trata
de generar un entorno cómodo, íntimo, en un tiempo sin
interrupciones, donde la estimulación se centre en cualquier
parte del cuerpo, descartando las zonas genitales y la
penetración. La pareja no tiene por qué leer la mente, por lo
que es importante comunicar los gustos de cada uno.
El aumento de excitación y de respuesta sexual no es el
objetivo pero es muy posible que ocurra, de modo que se
terminaría con la masturbación de forma individual, sin que la
pareja estuviera presente. En esta fase el encuentro de la
pareja se basa en el simple disfrute y conocimiento de sus
cuerpos, i está prohibida la penetración o la estimulación de las
partes genitales. Centrarse en el simple placer que se obtiene
acariciando o dejándose acariciar por la pareja.

2. Focalización sensorial genital: En esta fase se siguen las mismas


instrucciones que la anterior pero con la diferencia de que ya se
pueden estimular las partes genitales pero la penetración sigue
estando totalmente prohibida. La pareja no tiene por qué leer la
mente, por lo que es importante comunicar los gustos de cada uno.
3. Contacto físico del cuerpo, los genitales hasta alcanzar el orgasmo en la mujer y,
finalmente, coito