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Termorregulación

La termorregulación o regulación de la temperatura es la capacidad que tiene un organismo


biológico para modificar su temperatura dentro de ciertos límites, incluso cuando la
temperatura circundante es bastante diferente del rango de temperaturas-objetivo. El término
se utiliza para describir los procesos que mantienen el equilibrio entre ganancia y pérdida de
calor. Si se añade o quita una determinada cantidad de calor a un objeto, su temperatura
aumenta o disminuye, respectivamente, en una cantidad que depende de su capacidad
calorífica específica con un ambiente.

Los organismos termorreguladores u homeotermos mantienen la temperatura corporal


esencialmente constante en un amplio rango de condiciones ambientales. Por otra parte, los
termoconformistas o poiquilotermos son organismos cuya temperatura corporal varía con las
condiciones ambientales. La forma de obtención del calor puede ser por endotermia o por
ectotermia. Los organismos endotermos u homeotermos controlan la temperatura corporal
mediante la producción interna de calor, y mantienen habitualmente dicha temperatura por
encima de la temperatura ambiental. Los organismos ectotermos o poiquilotermos dependen,
para regular su temperatura corporal, fundamentalmente de una fuente de calor externa.

Mecanismos de intercambio de energía entre el ambiente y los organismos. Radiación,


conducción, convección, evaporación, otros:

Procesos de transferencia de calor

Hay dos mecanismos de intercambio de calor entre el cuerpo de un animal, incluido el


humano, y el ambiente: pérdida evaporativa de calor e intercambio de calor no evaporativo. El
intercambio de calor no evaporativo representa la suma de los flujos de calor debidos a
radiación, convección y conducción. Como el calor fluye a favor del gradiente de temperatura,
el calor del cuerpo se disipa al ambiente siempre que el ambiente este más frío que el cuerpo.
La temperatura corporal de los endotermos, como el humano, es generalmente superior a la
temperatura ambiental, por lo cual la mayor parte del calor que producen estos organismos se
pierde por radiación, conducción o convección. Cuando la temperatura ambiental es superior a
la corporal, la evaporación es la única forma de pérdida de calor, constituyéndose en un
mecanismo esencial para el mantenimiento de la homeotermia. Es importante tener en cuenta
que la efectividad relativa de estas rutas de intercambio de calor depende de las condiciones
ambientales.3

Radiación: Como todo cuerpo con temperatura mayor que 0 K, los seres vivos también irradian
calor al ambiente por medio de ondas electromagnéticas. Es el proceso en que más se pierde
calor: el 68%.

La radiación es la propagación de energía a través del espacio vacío, sin requerir presencia de
materia. De esta manera, el Sol —que está mucho más caliente que los planetas y el espacio de
alrededor— trasmite su energía en el vacío.
Conducción: es la transferencia de calor por contacto con el aire, la ropa, el agua, u otros
objetos (una silla, por ejemplo). Este proceso de transferencia se produce debido a la
interacción entre las moléculas que conforman los cuerpos, así aquellas moléculas que están a
mayor temperatura vibran con mayor rapidez chocando con aquellas menos energéticas (con
temperaturas más bajas) transfiriendo parte de su energía. Si la temperatura del medio
circundante es inferior a la del cuerpo, la transferencia ocurre del cuerpo al ambiente
(pérdida), sino, la transferencia se invierte (ganancia). En este proceso se pierde el 3% del calor,
si el medio circundante es aire a temperatura normal. Si el medio circundante es agua, la
transferencia aumenta considerablemente porque el coeficiente de transmisión térmica del
agua es mayor que el del aire.

Convección:

Este proceso, que ocurre en todo fluido, hace que el aire caliente ascienda y sea reemplazado
por aire más frío. Así se pierde el 12% del calor. La ropa disminuye la pérdida. Si existe una
corriente de aire (viento o ventilador mecánico) se produce una convección forzada y la
transferencia es mayor. Si no hay aire más fresco para hacer el reemplazo el proceso se
detiene. Esto sucede, por ejemplo, en una habitación pequeña con muchas personas.

Evaporación: Para pasar de la fase líquida a la gaseosa del agua es necesaria energía. Cuando
eso se produce en la superficie del cuerpo se pierde energía en forma de calor.2 La evaporación
se produce por dos mecanismos: por evaporación insensible o respiración y por transpiración
perceptible o sudoración. En cierta medida, la evaporación insensible se produce
continuamente en las superficies cutánea y respiratoria. La pérdida de calor respiratoria se
produce a través de convección y evaporación. La pérdida de calor conectiva se origina cuando
el aire frío inhalado se calienta a la temperatura corporal en los pulmones y en el tracto
respiratorio superior, y posteriormente es exhalado al ambiente.

Termorregulación en el ser humano

El ser humano es un organismo homeotermo y en dotermo, lo cual implica que, a pesar de


grandes variaciones en la temperatura ambiental, la producción de calor interna equilibra la
pérdida de calor dando como resultado una temperatura corporal estable. Este equilibrio se
conoce como balance calórico o flujo calórico. Su control es efectuado eficazmente a través de
la modulación del comportamiento (como, por ejemplo, cambio de ropa) y de mecanismos
fisiológicos (como, por ejemplo, sudoración, tiritación).

La temperatura considerada regular de organismo humano varía dependiendo de su sexo, su


actividad reciente, el consumo de alimentos y líquidos, la hora del día y, en las mujeres, de la
fase del ciclo menstrual en la que se encuentren. Tradicionalmente la Medicina considera que
la temperatura corporal normal —tomada oralmente— oscila entre 36,5 y 37,5 °C en el adulto
saludable; el valor promedio viene a ser 37 °C.

El modelo termorregulador humano más simple divide al cuerpo en dos compartimentos: la


zona central o núcleo que produce calor y la zona superficial o periférica que regula la pérdida
de calor. En condiciones de reposo, la producción de calor depende especialmente de la
actividad metabólica de los órganos internos como el cerebro y los órganos de las cavidades
abdominal y torácica como, por ejemplo, el hígado, los intestinos, el riñón y el corazón. La
sangre, impulsada y distribuida por el sistema cardiovascular, es el principal medio que
transporta el calor (por convección) del núcleo a la región cutánea. La temperatura del núcleo,
especialmente la del cerebro, está regulada cerca de los 37 ºC, y la superficial es más bien
poiquilotérmica y, por lo tanto, depende principalmente de la temperatura ambiental.2

El cuerpo humano tiene una temperatura interna de 37 ºC, mientras que la temperatura
cutánea es de 33,5 ºC. El calor ganado y perdido por el cuerpo depende de múltiples factores.
La temperatura con que la sangre llega al hipotálamo será el principal determinante de la
respuesta corporal a los cambios climáticos. Ya que el hipotálamo es el centro integrador que
funciona como termostato y mantiene el equilibrio entre la producción y la pérdida de calor. Si
la temperatura disminuye, aumenta la termogénesis y los mecanismos conservadores del calor:
El mantenimiento de la temperatura corporal, además depende del calor producido por la
actividad metabólica y el perdido por los mecanismos corporales, así como de las condiciones
ambientales.

La termogénesis, o generación de la temperatura se realiza por dos vías:

Rápida: termogénesis física, producida en gran parte por el temblor y el descenso del flujo
sanguíneo periférico

Lenta: termogénesis química, de origen hormonal y movilización de sustratos procedentes del


metabolismo celular.

Cuando el cuerpo se calienta de manera excesiva, se envía información al área preóptica,


ubicada en el cerebro, por delante del hipotálamo. Este desencadena la producción de sudor. El
humano puede perder hasta 1,5 l de sudor por hora. Mediante ella se produce la pérdida de
agua la cual lleva a que se disminuya la temperatura de nuestro cuerpo

La termogénesis (del griego: termo temperatura génesis inicio) es la capacidad de generar


calor en el organismo debido a las reacciones metabólicas. La disipación de calor equilibra esta
generación interna dando lugar a una homeostasis térmica (equilibrio térmico) en las célulaque
en los mamífero como el ser humano alcanza un valor estático de aproximadamente 37 °C. La
termogénesis puede ser inducida por la dieta (ingesta de alimentos con capacidad de
termogénesis) o por la inclusión de suplementos dietéticos termogénicos.1 A veces se define la
termogénesis como el residuo degradado de la energía generada en el metabolismo basal. La
termogénesis explica la activación del calor típica de los mamíferos

poiquilotérmica Se dice de los animales cuya temperatura corporal depende de la


temperatura ambiental, como los peces y los reptiles.

 Uso: Se usa también como sustantivo.


 Sinónimo: de sangre fría, poiquilotermo
La homeostasis es la tendencia a resistir cambios con el fin de mantener un ambiente interno
estable y relativamente constante.

La homeostasis suele usar ciclos de retroalimentación negativa que contrarrestan cambios en


los valores blanco, conocidos como valores de referencia, de varias propiedades.

En contraste con los ciclos de retroalimentación negativa, los ciclos de retroalimentación


positiva amplifican los estímulos que los inician; en otras palabras, alejan al sistema de su
estado inicial.

La conservación de la homeostasis

Los sistemas biológicos, como tu cuerpo, constantemente son llevados lejos de sus puntos de
equilibrio. Por ejemplo, cuando te ejercitas, tus músculos aumentan la producción de calor e
incrementa la temperatura de tu cuerpo. Del mismo modo, cuando bebes un vaso de jugo de
frutas, tu glucemia sube. La homeostasis depende de la capacidad de tu cuerpo para detectar y
oponerse a estos cambios.

Para mantener la homeostasis se suelen usar ciclos de retroalimentación negativa. Estos ciclos
actúan en oposición al estímulo, o señal, que los desencadena. Por ejemplo, si la temperatura
de tu cuerpo es demasiado alta, actuará un ciclo de retroalimentación negativa para volver a
disminuirla hacia el valor de referencia, o valor nominal, de 98.6\,^\circ\text F98.6

∘ F98, point, 6, space, degree, F/ 37.0\,^\circ\text C37.0 ∘ C37, point, 0, space, degree, C.

¿Cómo funciona esto? Primero, ciertos sensores detectarán la alta temperatura —


principalmente las células nerviosas con terminaciones en tu piel y cerebro— e informarán a
un centro de control regulador de temperatura en tu cerebro. El centro de control procesará la
información y activará efectores, como las glándulas sudoríparas, cuya función es oponerse al
estímulo y reducir la temperatura del cuerpo.
Respuestas homeostáticas en la regulación de la temperatura

Si tienes mucho calor o mucho frío, sensores en la periferia y el cerebro le dicen al centro de
regulación de la temperatura en tu cerebro —una región llamada hipotálamo— que tu
temperatura se ha desviado de su punto fijo.

Por ejemplo, si has hecho mucho ejercicio, tu temperatura corporal puede elevarse sobre su
valor de referencia y tendrás que activar mecanismos para refrescarte. El flujo sanguíneo hacia
tu piel aumenta para acelerar la pérdida de calor con tu entorno y además puedes empezar a
sudar de forma que la evaporación del sudor en la piel puede ayudar a enfriarte. Jadear
también puede aumentar la pérdida de calor.

Alteraciones en la retroalimentación alteran la homeostasis.

La homeostasis depende de ciclos de retroalimentación negativa; por lo tanto, todo lo que


interfiera con los mecanismos de retroalimentación puede alterar la homeostasis, ¡y
generalmente lo hará! En el caso del cuerpo humano, esto puede conducir a enfermedades.

La diabetes, por ejemplo, es una enfermedad causada por un circuito de retroalimentación


descompuesto en el que participa la hormona insulina. El ciclo de retroalimentación que se
descompuso hace que sea difícil o imposible que el cuerpo disminuya una glucemia alta hasta
un nivel saludable.

Para apreciar cómo ocurre la diabetes, veamos rápidamente los fundamentos de la regulación
del azúcar en la sangre. En una persona sana, dos hormonas controlan la glucemia: la insulina y
el glucagón.

La insulina disminuye la concentración de glucosa en la sangre. Después de comer, tu


concentración de glucosa en sangre aumenta, lo que provoca que las células β del páncreas
secreten insulina. La insulina actúa como una señal que activa a las células del cuerpo, como
las células adiposas y musculares, para que tomen la glucosa y la usen como combustible. La
insulina también provoca que el hígado convierta la glucosa en glucógeno, una molécula de
almacenamiento.
Ciclos de retroalimentación positiva

Los circuitos homeostáticos suelen utilizar ciclos de retroalimentación negativa. El distintivo de


un ciclo de retroalimentación negativa es que contrarresta un cambio y regresa el valor de un
parámetro —como la temperatura o la glucemia— hacia un punto fijo.

Algunos sistemas biológicos, sin embargo, utilizan ciclos de retroalimentación positiva. A


diferencia de los ciclos de retroalimentación negativa, los ciclos de retroalimentación positiva
amplifican la señal inicial. Los ciclos de retroalimentación positiva suelen encontrarse en
procesos que necesitan estimularse hasta su terminación, no cuando se necesita mantener el
statu quo.

Un ciclo de retroalimentación positiva entra en juego durante el parto. En el parto, la cabeza


del bebé presiona el cuello uterino —la parte inferior del útero, a través del cual debe salir el
bebé— y activa neuronas hacia el cerebro. Las neuronas envían una señal que hace que la
glándula pituitaria libere la hormona oxitocina.

La oxitocina aumenta las contracciones uterinas y, por tanto, la presión sobre el cuello uterino.
Esto causa la liberación de más oxitocina y provoca contracciones aún más fuertes. Este ciclo
de retroalimentación positiva continúa hasta que el bebé nace.