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Proyecto kantiano de la metafísica

Ciertamente, la base del estudio crítico de Immanuel Kant a lo largo


de su obra siempre remite a la misma pregunta: ¿cómo es posible la
metafísica?
Si nos guiamos por el desarrollo que evidenció la disciplina en el
ámbito académico de su época, encontramos los aspectos
fundamentales que impulsan a Kant a rectificar el papel de la
metafísica. Por un lado, el pensador alemán observa un fuerte arraigo
de la postura dogmática al momento de impartir las cátedras; más
específicamente, Kant veía a esa forma de metafísica como una
prolongación de las verdades del cristianismo. A su vez, nota la
presencia de una importante tendencia logicista, la cual pretende
definir lo que sea, mientras no implique una contradicción,
provocando la no problematización del conocimiento metafísico como
tal.
Kant postula entonces la necesidad de realizar un análisis crítico de la
razón pura, dado que la metafísica se ve estancada por el mal uso de
la razón teórica o especulativa.
Pues bien, la razón, al ser naturalmente dialéctica, tiende a
interesarse por objetos dados más allá de la experiencia, de nuestra
realidad. En verdad, se considera capaz de poder conocer el Alma
inmortal, el Mundo y Dios, de la misma manera como conoce
cualquier fenómeno en la naturaleza. Sin embargo, sólo puede
vislumbrar estas ideas como “pensamientos posibles admitiendo su
posibilidad lógica, pero sin poder decir nada sobre su posibilidad real,
pues la racionalidad teórica es incapaz de conocerlos y alcanzarlos”1.
En ello se funda la noción de la metafísica como disposición natural.
Recurriremos ahora a lo enunciado por Kant en la Sección Cuarta,
Capítulo II, Libro Segundo de la “Dialéctica Trascendental” en “Crítica
de la razón pura”. Allí, complementándose con lo previamente
ilustrado, el autor aclara ciertos ángulos de la perspectiva de la
1
Pesquero Franco, E. “Kant y la reforma del saber metafísico”, en Logos: Anales del
Seminario de Metafísica nº20, 1985, pág. 91
metafísica como ciencia. Kant plantea llanamente como una
“fanfarronada” el responder todos los interrogantes formulados e
indica que existen ciencias cuyas respuestas parten de lo ya
conocido. En el caso de la filosofía trascendental, el filósofo sostiene
que ésta puede contestar sus preguntas a partir de un conocimiento
ya adquirido. Lo mismo sucede con la matemática y la moral pura.
Estos interrogantes de la metafísica, estudiados por Kant a su vez en
“Prolegómenos…”, se reiteran hasta el infinito sustrayendo “toda
esperanza de una resolución perfecta”2. De esta forma, se introduce
la noción de limitación que involucra un progreso ilimitado de la razón
especulativa, dado que a pesar de que el conocimiento de la misma
es limitado, su progreso infinito no permite nunca el acceso al
conocimiento de la totalidad.
Teniendo en cuenta esta noción de la totalidad, Pesquero Franco
escribe: “la razón vislumbra que puede haber algo más que el mero
dominio especulativo, que quizás ella misma pueda llegar a
determinar prácticamente3 el concepto trascendente de lo
incondicionado”4. Mientras que al referirnos a las ideas
trascendentales, puntualizamos el uso teórico de la razón, que regula,
ordena y plenifica el entendimiento a través de sus conceptos, en
este caso aludimos a su otra faceta: el uso práctico, el cual, además
de determinar la voluntad, presenta a la libertad como una
experiencia indiscutible.
Las ideas formuladas bajo dicho aspecto poseen una compleja
estructura interna que se explicita en el ámbito de lo moral.
Básicamente, lo que aquí se dilucida es la estrecha conexión
establecida entre la libertad y lo moral: las acciones libres son
acciones morales; es decir que la conciencia de la libertad es la
conciencia de la ley moral.

2
Kant, I. “Prolegómenos de a toda metafísica futura que haya de poder presentarse
como ciencia”, Madrid, Istmo, 1999, edición bilingüe, pág. 259
3
Subrayado por autor
4
Pesquero Franco, E. “Kant y la reforma…”. Pág. 92
Pesquero Franco continúa exponiendo: “Desde la conciencia de lo
moral […] justificamos esas dos ideas de la razón: Dios y una vida
futura. Y las justificamos a título de creencia5 o fe racional”6
Si actuamos moralmente, debemos creer en Dios (como garante de la
moralidad) y en la inmortalidad del alma en orden de alcanzar el
Supremo Bien.
Pesquero Franco continúa exponiendo: “Desde la conciencia de lo
moral […] justificamos esas dos ideas de la razón: Dios y una vida
futura. Y las justificamos a título de creencia7 o fe racional”8
Si actuamos moralmente, debemos creer en Dios (como garante de la
moralidad) y en la inmortalidad del alma en orden de alcanzar el
Supremo Bien.
En vistas de la complejidad que implica el presente desarrollo,
podemos afirmar que Immanuel Kant logró, por medio de detalles
minuciosos en su doctrina, restituir el rol de la metafísica en su era
como una ciencia unificadora, eximiéndola de los errores de concepto
postulados en el ámbito universitario del momento y vinculándola
como fin último en la vida del hombre a la filosofía moral.

Por Maria Victoria Gomez Vila


Cátedra de Metafísica
Lic. en Filosofía
Universidad Nacional del Sur

I.1. La posibilidad de la metafísica como ciencia. Las condiciones del


conocimiento científico
La metafísica en la que Kant se formó (la metafísica racionalista
wolffiana) tomaba la matemática como ideal de ciencia y consideraba que la
filosofía debía ser una actividad deductiva, basada en la pura razón. Kant
defendió en un primer momento este tipo de filosofía pero pronto quiso
encontrar una nueva fundamentación a la metafísica: se ha
pretendido, dogmáticamente (mediante el uso de la pura razón) elaborar
sistemas filosóficos pero todos han fracasado pues no han conseguido ni
progreso ni acuerdo entre los investigadores, fracaso que parecía conducir al

5
Subrayado por autor
6
Op.cit. Pág. 100
7
Subrayado por autor
8
Op.cit. Pág. 100
escepticismo. Kant creyó necesario para la filosofía y para los intereses y fines
últimos del hombre una Crítica de la propia Razón sobre sí misma, sobre su
alcance y sus límites, una "crítica del órgano" del conocimiento. Urge
plantearse pues el problema de si es posible la Metafísica como ciencia. La
tarea crítica consistirá en aclarar los principios y límites de la Razón. Kant
creyó que los errores provenían de una "extralimitación" de la Razón: no
respetar sus propios límites y pretender alcanzar un conocimiento más allá de
toda experiencia (uso dogmático de la razón que da lugar a la filosofía
dogmática). Por contra, de la fijación de límites que la Crítica establezca,
Kant espera obtener dos ventajas: evitar nuevos fracasos mostrando la
incapacidad humana para alcanzar un conocimiento metafísico por la pura
razón, y poner a buen recaudo el ámbito de lo inteligible, arruinar las
pretensiones del ateísmo, el materialismo y el determinismo (este uso de la
razón es un uso crítico y trae consigo una filosofía crítica).
El problema fundamental a resolver es el de si es posible la Metafísica
como ciencia y para ello debemos investigar antes cómo es posible la ciencia,
averiguar las condiciones que la hacen posible, para ver si la Metafísica se
ajusta o no a ellas. En esta tarea necesitamos distinguir dos tipos de
condiciones: las empíricas, que son particulares y contingentes, y
las condiciones a priori o universales y necesarias, también llamadas
transcendentales (no confundir con “trascendente”= lo que está más allá de
la experiencia). Las condiciones a priori son anteriores a la experiencia en el
sentido de que son su condición de posibilidad. No interesan las condiciones
empíricas pues se requiere una Crítica de la Razón Pura llevada a cabo
mediante una indagación trascendental de sus condiciones necesarias y
universales.