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Informe sobre los orígenes de la fábrica I.M.P.

A
Durante la Segunda Guerra Mundial, esta empresa —pionera en las industrias metalúrgica y aeronáutica
argentinas, y más recientemente en el fenómeno social de las fábricas recuperadas—, ha debido resistir en soledad los
embates del Departamento de Estado norteamericano y del Foreign Office británico, bajo la falsa acusación de
pertenecer a capitales alemanes de ideología nazi; esta persecución logró frustrar el proyecto de su fundador, el
ingeniero José Mario Sueiro, y los planes del general Manuel Savio, de contar con una industria privada autónoma que
abasteciera al país de municiones y aeronaves destinadas a la defensa nacional.
En este informe se esclarecerán la verdadera fecha de fundación de la fábrica, y la falsedad de la leyenda de los
capitales nazis; a continuación, los detalles de esta increíble historia donde se entremezclan el glamour hollywoodense,
la lucha entre los nacionalsocialismos alemán y austríaco, la interferencia británica y norteamericana en los destinos
de la Nación y el nacimiento del peronismo, con el profundo significado social de la recuperación de una identidad
obrera, y de la casi extinguida cultura del trabajo en Argentina.

Por Horacio Ricardo Silva1

Capítulo I
Los orígenes de IMPA

Q uien quiera conocer la historia de esta importante fábrica metalúrgica, encontrará en las
variadas fuentes que se han ocupado de ella, notables imprecisiones respecto del año
exacto de su fundación, y del origen de los capitales que la conformaron. En efecto, en las
numerosas páginas web consultadas durante esta investigación, se señalan indistintamente tres
fechas: 1910, 1918 y 1920, y la filiación alemana del capital original, sin mencionar en ningún caso
los documentos o archivos de los cuales se obtuvieron tales informaciones.
El artículo Mundo Impa, publicado en la revista dominical del diario La Nación el 22-4-2001, las
sitúa en el año 1910, con capitales de origen alemán2; y la propia web oficial de la fábrica, recoge
esta misma versión. 3
Asimismo el libro IMPArables, de Julieta Ávalos, se destaca por su notable carencia de rigor
metodológico, que la lleva a efectuar afirmaciones erróneas basadas en documentos que no revisten
solidez alguna desde el punto de vista histórico.
Así, en su capítulo introductorio —Reseña histórica de IMPA— se aventuran las fechas de 1918
y 1929, se omite la existencia de IMPA Armamentos en San Martín, se le confiere status de planta
fabril a un simple depósito de la empresa ubicado en Ciudadela, se afirma que la fábrica participó
del proyecto Pulqui, y se asevera que el cierre de IMPA Quilmes fue decretado en 1961 por el
gobierno del doctor Arturo Frondizi.4
Por tales motivos, el presente Informe está dedicado a esclarecer todas estas inexactitudes,
aportando además rigurosas pruebas —consideradas concluyentes por el autor— de que la empresa
fue constituida con auténticos capitales argentinos, y que su fundación puede precisarse con toda
exactitud en el año de 1932.5

1
Colaboraron en la presente investigación histórica: Margarita Rosa Robertazzi, Cristina Merli, Liliana Urbano,
Alfredo Siedl, Carolina Battaglia González, Caterina Caputo, Gabriela Díaz y Nicolás Ricatti. No obstante, el autor de
este trabajo asume de manera individual la responsabilidad de todas las afirmaciones contenidas en el mismo.
2
http://www.lanacion.com.ar/212782-mundo-impa Visto on line el 5-12-2011.
3
http://www.impalafabrica.org.ar/ Visto on line el 5-12-2011.
4
AVALOS, Julieta: IMPArables: Resistencia y lucha en una empresa recuperada por sus trabajador@s. Edición de la
autora, Buenos Aires, 2010.
5
Ver el Anexo I al presente trabajo, que contiene un detallado análisis de la documentación que permitió establecer ese
año como el de la verdadera fundación de IMPA.

1
Un mundo en crisis
Corría el año de 1931. El mundo entero estaba aún convulsionado por la Gran Depresión, la
brutal crisis económica abierta por el crack de Wall Street en octubre de 1929. En Europa, el
NSDAP de Adolf Hitler —un ignoto partido de derechas—, se convertía en la segunda fuerza
política del parlamento alemán. El presente se veía envuelto en una densa niebla gris, que
preanunciaba los horrores de la futura Segunda Guerra Mundial.
En Argentina, el régimen militar de José Félix Uriburu, que había derrocado al presidente
Hipólito Yrigoyen el año anterior, daba inicio a la Década Infame fusilando al anarquista
expropiador Severino Di Giovanni; el numeroso público congregado en los alrededores de la
Penitenciaría Nacional para oír la descarga fatal, aplaudió luego con entusiasmo el debut de los
gases lacrimógenos, aplicados por primera vez el 22 de mayo de ese año, en ocasión de un motín de
presos sociales en la cárcel de Villa Devoto.6
En este poco alentador contexto político y económico, surgió en Buenos Aires el proyecto de
fundar una pequeña fábrica de envases de estaño con tapa a rosca, la Industria Metalúrgica Plástica
Argentina (IMPA), la cual se convertirá en la niña mimada de los generales argentinos Manuel
Savio y Juan Domingo Perón, y que atraerá sobre sí la implacable persecución del Departamento de
Estado norteamericano, y del Foreign Office británico.

Los pioneros

El ingeniero industrial José Mario Sueiro nació el 20 de junio de 1903 en Buenos Aires, en el
seno de una familia de clase media baja. Siendo aún un adolescente, se vio obligado a salir a
trabajar para poder costearse los estudios secundarios y universitarios, en la Facultad de Ingeniería.
Joven aún, se unió en matrimonio con Dora Hardy, con quien tuvo tres hijos: Horacio, Margot y
Beatriz. 7
A los 27 años, después de estudiar las posibilidades y perspectivas del mercado local, concibió la
idea de fundar la fábrica, en principio tan sólo un pequeño taller. Los ejes del proyecto se basaban
en el aprovechamiento de la riqueza minera nacional para la obtención de materia prima, y en la
necesidad de la industria local de poder fraccionar sus productos sin mayores complicaciones.
Para comenzar, contaba con un pequeño capital que luego se reveló insuficiente. El primer paso
consistía en viajar a Europa para proveerse del equipamiento necesario, y para aprender in situ el
modo más eficaz de emplearlo.
Poco antes de partir comentó entusiasmado sus ideas a Roberto Julio Lienau, un mexicano
naturalizado argentino de 59 años de edad8, representante comercial de una marca de automóviles
en Buenos Aires, quien se entusiasmó a su vez; la idea de crear una rama industrial especializada en
materiales plásticos y metalúrgicos, aún no desarrollada en Argentina, constituía un poderoso
aliciente. Lienau ofreció al joven pionero coparticipar del proyecto mediante un aporte económico;
pero fue rechazado gentilmente por Sueiro, quien prefería montar solo la empresa.
Terminados los preparativos Sueiro viajó a Alemania, por entonces cuna de la tecnología de
punta industrial. Una vez allí recorrió las diversas ferias y exposiciones del rubro, donde se informó
y adquirió la maquinaria necesaria para empezar a producir; y, según consta en un artículo del
diario La Razón (12-9-1944), durante un tiempo se empleó como simple obrero en una metalúrgica
alemana, con el solo objeto de aprender el correcto manejo de las máquinas.

6
Diario El Mundo, 23-5-1931.
7
Entrevista de Margarita Robertazzi y el autor a Margot y Beatriz Sueiro, 2-6-2011.
8
La doble nacionalidad de Lienau surge de dos fuentes documentales: la entrevista antes mencionada a Margot y
Beatriz Sueiro, y los registros del CEMLA - Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos.
http://www.cemla.com/busqueda.php# De los trece arribos registrados de Lienau al puerto de Buenos Aires entre los
años 1926 y 1941, manifestó ser ciudadano argentino en once de ellos, y mexicano en los otros dos (1º de marzo de
1938 y 10 de octubre de 1929).

2
No obstante todo su empeño, a los seis meses de estadía comprobó que el dinero propio no era
suficiente para realizar todas las compras necesarias, entre ellas la materia prima indispensable para
arrancar con el emprendimiento. Hallándose por entonces en la ciudad de Stuttgart, decidió
cablegrafiar a Lienau para aceptar tardíamente su ofrecimiento, proposición que el mexicano-
argentino aceptó complacido, girando un monto de capital equivalente al mismo que había invertido
el propio Sueiro.
Con esta inyección extra de dinero líquido, el joven ingeniero adquirió los insumos que faltaban,
y contrató técnicos europeos y brasileños para que viajaran a la Argentina y le auxiliaran en la
compleja tarea de la instalación y puesta en marcha de las flamantes maquinarias.
De esta manera, quedó constituida la sociedad inicial, con una participación igualitaria de un 50%
por ambas partes.9
El regreso de Sueiro se produjo el 21 de enero de 1932, a bordo del vapor “Cap. Arcona”,
procedente de Hamburgo, Alemania.10 A poco de llegar se reunió con su flamante socio, y de esa
manera nació la casa “Lienau y Cía.”, primera denominación que recibió la futura I.M.P.A.; la sede
elegida para montar el taller fue una fábrica desocupada en el barrio de Almagro, de la Capital
Federal, ubicada en la calle Querandíes 4288.11
Como ocurre con todo emprendimiento nuevo, los primeros años de la empresa fueron
extremadamente difíciles. El montaje y puesta a punto de las máquinas, así como el aprendizaje de
su manejo, llevó más tiempo de lo previsto. Las dificultades materiales se multiplicaban día a día, y
naturalmente, la empresa estaba aún muy lejos de producir siquiera una mínima rentabilidad.
Los técnicos contratados en el exterior, desalentados por las escasas perspectivas de éxito,
decidieron rescindir sus contratos y regresar a sus países de origen. Para poder afrontar los gastos de
los pasajes, Sueiro debió vender parte de sus bienes personales.
El plantel quedó así reducido a “no más de veinte obreros criollos y uno que otro técnico”12,
quienes constituyeron el núcleo inicial de la empresa, entre los cuales se destacó el obrero Félix
Bardeci, quien años después asumiría la jefatura técnica de la planta.13
La situación se estaba volviendo insostenible, hasta que una de las más importantes empresas del
ramo de los dentífricos, Colgate, encargó al pequeño taller la manufactura de centenares de miles de
tubos para su conocida pasta dental. Fortalecida por este primer hito, la empresa pudo empezar a
generar ganancias y hacerse un nombre de respeto en el mercado, comenzando a recibir pedidos de
los más variados rubros industriales. 14
En el aviso publicado en la Guía Kraft del año 1934, se da cuenta del entusiasmo que ganó a los
socios:

“Lienau & Cía. — FABRICA NACIONAL DE ENVASES DE ESTAÑO — POMOS DE ESTAÑO CON TAPAS
DE BAKELITE — EL POMO DE ESTAÑO BIEN TERMINADO Y DE ATRACTIVA PRESENTACION ES UN
PODEROSO COMPLEMENTO PARA AYUDAR A LA VENTA — NOS ESPECIALIZAMOS EN LA

9
Información extraída de La Razón, edición del 12-9-1944 y de Revista IMPA – publicación oficial de Industria
Metalúrgica y Plástica S.A. Año 1 - Nº 1, 1º-04-1945.
10
Base de datos del CEMLA – Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos
http://www.cemla.com/busqueda.php#
11
En la edición 1932 de la Guía Kraft, que contenía la información relevada por sus editores en 1931 (Ver Anexo I), el
domicilio de Querandíes 4288 figuraba como desocupado; y en la edición 1933, correspondiente al año 1932, aparece
por primera vez el nombre de la casa “Lienau y Cía. – Fáb. de envases de estaño, Querandíes número 4288-300”.
12
Revista IMPA – publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S.A. Año 1 - Nº 1, 1º-04-1945.
13
En una carta de lectores al diario La Nación de abril de 2001, titulada “Mundo IMPA”, Víctor Bardeci dijo sobre su
padre Félix: “ingresó en ese establecimiento como aprendiz y terminó como gerente general de la planta, sólo con
estudios primarios hasta el segundo grado. De origen español —vasco—, huérfano de padre, llegó a la Argentina a los
tres años, y desde la pobreza económica inicial llegó a facilitarles a los hijos cursar carreras universitarias. Sus
jornadas de trabajo eran de 14 a 16 horas, al igual que muchos que veían un futuro y que no se equivocaron (...) En
1946, cuando fue nacionalizada por el Gobierno (...) mi padre no quiso nacionalizarse ni afiliarse al Partido
Justicialista y fue echado, junto con cientos que no aceptaban ser manejados por el poder”.
14
Ídem nota 9.

3
FABRICACION DE POMOS DE ESTAÑO DE TODOS LOS TIPOS — QUERANDIES 4288 — TELEF. 60, CAB.
8286.”15

A partir de entonces, la empresa experimentó un creciente y sostenido desarrollo, ampliando sus


líneas de productos y fabricándolas a vasta escala. En 1936, Sueiro y Lienau viajaron a Europa para
actualizar técnicas y maquinarias16, regresando el primero, solo, al viejo continente, en 1938.17
Por esa época, ambos socios habían entablado conversaciones con el joyero Honorio Grech, un
argentino hijo de españoles nacido en Buenos Aires en 1885, titular de la Fábrica Argentina de
Metales Artísticos (F.A.M.A.), calle Luis Viale 2831, dedicada a la manufactura de “artículos de
metal para reclame y artículos religiosos”.18
El objetivo de Sueiro y Lienau era enriquecer su catálogo con productos metálicos de joyería
artística, toda una exquisitez para el rubro, y para la cual Grech estaba plenamente calificado. La
fusión se realizará finalmente en 1940, y la casa “Lienau y Cía.” pasará ese año a llamarse “Lienau,
Sueiro y Grech Soc. Resp. Ltda., fab. de envases de estaño, Querandíes 4288-300”.19

Argentina y la II Guerra Mundial

Para entonces el estallido de la Segunda Gran Guerra, producido el 1º de septiembre de 1939 con
la invasión nazi a Polonia, comenzaba a transformar para siempre la historia de la humanidad. Nada
volvería a ser como antes, después de conocida la existencia de campos de exterminio masivo como
Dachau, Treblinka, o el tristemente célebre Auschwitz.
Pero además de las transformaciones éticas, filosóficas, morales y sociales originadas por la
mayor hecatombe humana producida en la historia, también hubo profundos cambios en los
aspectos económico y geopolítico, que tuvieron honda repercusión en Argentina.
Hasta antes de la guerra, el país estaba ligado por fuertes lazos de dependencia con el Reino
Unido, situación cuya responsabilidad no era ajena a la política exterior implementada por los
sucesivos gobiernos conservadores; a tal punto, que el entonces vicepresidente de la Nación, Julio
Argentino Roca (hijo), llegó a declarar en 1933 que la Argentina era “desde el punto de vista
económico, una parte integrante del Imperio Británico”.20
En efecto, durante la década de 1930, Gran Bretaña encabezaba el ranking del comercio exterior
argentino con el 42,1% de las exportaciones y el 22% de las importaciones totales; mientras que los
EEUU ocupaban un lejano segundo lugar (15,2% de exportaciones y 16% de importaciones).21
Como un buen y fiel súbdito de la Corona, el gobierno de Roberto Marcelino Ortiz consultó con
Londres en diciembre de 1939 si debía abandonar o no su tradicional neutralidad para unirse a los
Aliados, en su lucha contra el Eje Berlín-Roma-Tokio. La respuesta fue tajante: Argentina debía
contribuir al esfuerzo de guerra con granos, carne y materia prima; y para garantizarlos, era
necesario mantener la neutralidad.

15
Ver detalle en Anexo I.
16
Según los registros del CEMLA, ambos socios arribaron juntos a Buenos Aires el 7 de febrero de 1936, procedentes
de Hamburgo, en el buque “Cap. Arcona”. http://www.cemla.com/busqueda.php#
17
Según datos del CEMLA, el arribo de Sueiro se produjo el 21 de octubre de 1938, en el barco “Conte Grande”,
procedente de Génova.
18
Guía Kraft 1939, y Revista digital Estilo Joyero Nº 25, julio de 2004, vista on line el 6-6-2011:
http://www.estilojoyero.com.ar/nota.asp?nroej=25&notaej=1 Grech provenía de una familia de artistas joyeros. En
1918, el negocio familiar estaba a cargo de su madre, según consta en la Guía Kraft 1919: “Grech S. de, joyería, C.
Pellegrini 313”. Hacia 1930, la empresa se dedicaba a la fabricación de alhajas, en la calle Suipacha 836. (G.K. 1931).
19
Guía Kraft 1941.
20
Declaración efectuada en el Club Argentino de Londres el 10 de febrero de 1933, con motivo del vergonzoso pacto
Roca-Runciman.
21
RAPOPORT, Mario y MUSACCHIO, Andrés: Transacciones del Banco Central de la República Argentina en oro y
divisas con países del Eje y neutrales y su correlación con el comercio internacional de la Argentina. Trabajo incluido
en el “Tercer informe de avance” de la Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en Argentina
(CEANA). Bs. As., nov. de 1998. http://archivo.cancilleria.gov.ar/userfiles/TERCER-INFORME.pdf

4
No obstante ello, el dinamismo del comercio británico se redujo notablemente, al tiempo que los
EEUU comenzaban a desarrollar una estrategia de dominio y control sobre las naciones americanas,
disponiéndose a desplazar la influencia inglesa del área. Consecuentemente, Argentina buscó un
mayor acercamiento con el gobierno norteamericano, que apoyó la neutralidad hasta su propia
entrada en la guerra, en diciembre de 1941. 22
Esta apertura le granjeó al gobierno nacional la simpatía de la Secretaría de Estado en
Washington, la cual elevó un informe en el que remarcaba que “con la excepción de la Argentina,
todos los países neutrales hicieron una sustancial contribución al esfuerzo de guerra nazi”.
Asimismo, fue un hecho que “el intercambio directo entre Argentina y Alemania durante el período
de la guerra se interrumpió casi por completo y que tampoco existió una triangulación comercial
por medio de otros países neutrales, que lo mantuvieran de manera indirecta”.23
En la política local, la conflagración mundial provocó un realineamiento de la sociedad, dividida
entre quienes bregaban por mantener al país en su tradicional neutralidad, y los partidarios de los
países aliados. Un tercer grupo, absolutamente minoritario, era el de los “germanófilos” que, ante la
imposibilidad de que Argentina entrara en guerra apoyando al Eje, apoyaba la neutralidad
confundiéndose con sus partidarios.24
En las fuerzas armadas, sostén tradicional de todos los gobiernos de la Década Infame, los
cambios producidos en la economía habían provocado modificaciones en la extracción social de sus
componentes, lo que produjo a su vez diferentes realineamientos internos.
Estos cambios no afectaron mayormente a la Marina de Guerra, cuya oficialidad media y alta
seguía nutriéndose de las capas más aristocráticas de la sociedad, sino que se manifestaron
ampliamente en las filas del Ejército, las cuales pasaron a dividirse entre liberales y nacionalistas.
Los primeros eran altos oficiales de origen aristocrático, que bregaban por mantener la economía
nacional en su tradicional rol agrícola-ganadero, propiciando un sólido alineamiento con los grupos
de poder económico ligados a los intereses británicos y norteamericanos, razón por la cual adherían
al bando “aliadófilo”.
Los militares nacionalistas, en cambio, provenían de las capas media y media baja de la sociedad,
y sus componentes eran relativamente nuevos en las filas castrenses, dado que su principal
reservorio se hallaba entre los coroneles y tenientes coroneles.
Si bien compartían con los antedichos una ideología profundamente anticomunista, estos oficiales
tenían nuevas ideas respecto al modelo de país que querían imponer, otorgando un activo rol al
Estado para el desarrollo de una industria argentina autónoma, vinculada a las necesidades de la
defensa nacional. El estallido de la Segunda Guerra, con el consecuente roce entre Gran Bretaña y
los EEUU por el dominio del continente, ofrecía una oportunidad inmejorable para la realización de
sus proyectos, razón por la cual eran decididos partidarios de la neutralidad. 25
Quizá el oficial que más se destacó entre los promotores de esta política de desarrollo industrial
fue el coronel Manuel Nicolás Aristóbulo Savio, creador en 1941 de la Dirección General de
Fabricaciones Militares (DGFM), complejo industrial que contemplaba la fundación de fábricas
estatales de armamentos, y su articulación con la actividad privada en cuestiones de defensa
nacional, además de la exploración y explotación de recursos naturales para la obtención de
materias primas para su abastecimiento.
Fue Savio quien fundó ese mismo año —con muy escasos recursos— uno de los íconos
industriales del desarrollo autónomo nacional: el Establecimiento Altos Hornos Zapla y la planta
experimental de Palpalá, pilares de la nueva siderurgia argentina.

22
Revolución del 43. En Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_del_43
23
Ídem nota 21.
24
Ídem nota 22.
25
Ídem nota 22.

5
I.M.P.A.: “Una industria al servicio de la patria”.
Desde un tiempo atrás, el ingeniero José Mario Sueiro no se venía hallando del todo conforme,
pese al notable éxito alcanzado por su empresa metalúrgica. De espíritu inquieto y creativo —era su
socio Lienau quien se encargaba del aspecto comercial del negocio26—, necesitaba incursionar por
aquellos campos aún inexplorados en el diseño y desarrollo industrial.
Quizá por influjo de la época, o tal vez por las perspectivas que ofrecían los esfuerzos del coronel
Savio, Sueiro eligió un controvertido y difícil rubro para dar satisfacción a su vital entusiasmo: el
diseño y construcción de aeronaves para uso militar y civil, y la fabricación de municiones y
pertrechos para las fuerzas armadas argentinas. Por estas especiales características se creó un slogan
apropiado, que luego será incluido en el logotipo oficial de la empresa: “Una industria al servicio
de la patria”.
La nueva modalidad impuso importantes modificaciones en la compañía; entre ellas, un nuevo
cambio de nombre en la razón social, la cual quedará conformada desde 1941 por una sigla que no
tardará en ocupar un lugar relevante en los medios de prensa, tanto nacionales como extranjeros:
I.M.P.A. (Industria Metalúrgica y Plástica Argentina), Sociedad Anónima.27
La reconversión de la empresa debió haber sido planificada cuidadosamente, y con una
importante antelación. Hacia fines de 1941, IMPA ya había producido el prototipo de su primera
aeronave, íntegramente diseñada y construida en sus talleres, y había comenzado la fabricación de
pertrechos bélicos, como se consigna en la nota periodística que se reproduce a continuación28:

“I.M.P.A., UN ESTABLECIMIENTO QUE HONRA AL PAIS

I.M.P.A. S.A. ha llevado a ejecución diversas iniciativas que responden al propósito de hacer obra patriótica. Este
importante establecimiento, motivo de orgullo para el país, inició sus actividades en 1932, con la producción de envases
de plomo y estaño destinados a especialidades medicinales, dentífricos, lápices labiales, productos de belleza, etc.,
ampliándolas más adelante con la fabricación de los más diversos artículos, en su mayoría de material plástico y de
joyería artística, cubiertas de todo género de explosivos para las armas modernas empleadas en el aire, mar y en la
tierra, etc. Actualmente está dando término a una serie de aviones de turismo totalmente construidos con materiales
argentinos, cuyo prototipo, el I.M.P.A. R.R. 11 (Matrícula oficial LV-NAQ), fue ensayado con pleno éxito y aprobado
en julio del presente año por la Dirección del Material Aeronáutico del Ejército y la Dirección General de Aeronáutica
Civil, de acuerdo con las normas establecidas por la Comisión Internacional de Navegación aérea (C.I.N.A.).
Cabe destacar que el I.M.P.A. R.R. 11 es el primer avión argentino aprobado y matriculado por las autoridades
nacionales y que I.M.P.A. es la primera fábrica privada de aviones argentinos.
Las características del avión son: monoplano ala baja cantilever, alerones con ranura; estructura totalmente de
madera; doble comando, lado a lado; envergadura total del ala, comprendiendo la parte central del fuselaje, 7,425
metros; visibilidad total; tren de aterrizaje mono-montante, cantilever; suspensión efectuada por medio de arandelas de
caucho, trabajando a compresión; equipado con motor "Lycoming" de 65 cv., refrigerado a aire.

Performances:
Velocidad máxima, a toda potencia: 180 km. h.
Velocidad máxima, a potencia performance: 170 km. h.
Velocidad máxima, a potencia crucero: 160 km. h.
Autonomía de vuelo: 5 horas
Despegue en: 140 metros

26
Entrevista de Margarita Robertazzi y el autor a Margot y Beatriz Sueiro, 2-6-2011.
27
En la Guía Kraft 1942 aparece por primera vez la sigla, con la siguiente leyenda: “I.M.P.A., Ind. Metalúrgica y
Plástica Arg. S.A., artíc. de aluminio, manufactura de bakelite y elaboración de estaño, Querandíes 4288”.
28
La nota reproducida aquí está recortada de una revista de época, que adorna la oficina de los actuales trabajadores de
IMPA Eduardo Murúa y Marcelo Castillo; pero no tiene referencia del nombre de la publicación, ni su fecha de edición.
No obstante, se puede afirmar con sólido fundamento que fue publicada entre agosto y diciembre de 1941, dado que
sitúa el vuelo experimental del avión IMPA R.R.11 “en julio del presente año”; y la revista inglesa Flight, en su edición
del 17-02-1949, informa que "La Compañía Industria Metalúrgica y Plástica S.A. de Buenos Aires entró en la industria
de la aviación en 1941, con el Impa RR-11 de dos asientos, monoplano de cabina. La producción en serie no se
realizó". Corroborando esta información, la web de aviación francesa Avions et constructeurs par pays, consigna que
“Industria Metalúrgica y Plástica SA, una fábrica de municiones, abrió un departamento de aviación en septiembre de
1941”.

6
Techo máximo: 5.000 metros
Consumo, a velocidad crucero: 15 l. h.

Actualmente se están estudiando otros tipos de aviones, entre ellos uno de entrenamiento militar y un bimotor para
transportes. En los primeros días de enero saldrán los primeros aviones de serie.
I.M.P.A. ha montado su sección aeronáutica con los elementos más modernos, con personal técnico y obreros
especializados. En sus talleres se confeccionan los instrumentos de precisión (velocímetros, taquímetros, brújulas, etc.)
y se dio gran impulso a la fabricación de hélices.
La producción de envases para artículos de medicina y odontología es tan considerable, que surte a casi todos los
países sudamericanos, a Canadá y Sudáfrica, por muchos millones de unidades anuales.
No se exagera cuando se dice que I.M.P.A. es "una industria al servicio de la patria", puesto que en otro orden de
actividades, fabrica valiosos e importantes materiales para el ejército, como ser: bombas para aviación y el ejército,
cápsulas de balas para fusiles y otras armas automáticas modernas; botones para la vestimenta de la tropa, caramañolas,
platos y cubiertos para el equipo de los soldados, etc.
Es en este valioso aspecto industrial de gran valor la incorporación de I.M.P.A. a las grandes actividades de la
Nación, puesto que en caso de emergencia su planta fabril, moderna y perfectamente organizada, podría servir al país al
aplicarse íntegramente a las necesidades de la guerra, y aunque es de desear que nunca ocurra, ello no impide que pueda
contemplarse la posibilidad y calificar el aporte que representaría como contribución al esfuerzo común en salvaguardia
de los intereses de la patria.
Los laboratorios de química industrial de I.M.P.A. trabajan intensamente, estudiando la posibilidad de utilizar en el
mayor grado la materia prima nacional en su producción fabril. Ese aprovechamiento de la riqueza natural del país no
sólo tiene un significado patriótico, sino que también abre magníficos a la economía nacional.
Las fábricas I.M.P.A. están montadas con los más modernos elementos de producción y ocupan un edificio de cuatro
pisos, con frente a las calles Querandíes y Pringles, propiedad que en buen plazo tendrá otro cuerpo con frente a la calle
Rawson, ocupando casi toda la manzana.
Da trabajo a un personal que alcanza a dos mil obreros.
Presidente de I.M.P.A. es el ingeniero don José Mario Sueiro, a cuyo cargo está la organización desde sus comienzos.
Sus frecuentes viajes a Europa, al par de la adquisición de las máquinas más perfectas, le permitieron interiorizarse de
los procedimientos de trabajo más modernos que aplicó en este establecimiento con resultados satisfactorios”.

Como puede apreciarse, Sueiro y Lienau se habían constituido en auténticos pioneros de la


industria aeronáutica civil argentina, mérito que al día de hoy no se les reconoce en los ensayos
sobre historia de la aviación. Pero además, también fueron pioneros en los aspectos de seguridad
laboral y beneficios sociales para sus trabajadores, adelantándose en casi un lustro a lo que luego
sería política oficial del Estado:
“El personal recibe un trato cordial, y por ello no se alteran el ritmo del trabajo ni la disciplina.
Han sido implantadas medidas destinadas a prevenir los accidentes, e instalados mecanismos aspiradores que evitan
las emanaciones y el polvo perjudiciales a la salud de los operarios.
Los ascensos se efectúan por merecimientos y no se hacen preferencias odiosas.
I.M.P.A., desde el punto de vista social, hace verdadera obra: otorga préstamos especiales y además atención médica
y dental, como también medicamentos, todo ello en forma gratuita. Para comodidad de los obreros que viven en barrios
apartados, funcionan en el establecimiento grandes salones comedores, donde diariamente y sin cargo alguno se sirve a
quienes lo deseen alimentos sanos y nutritivos”.

Hacia diciembre de 1941, el futuro de IMPA era promisorio; aquel pequeño taller inicial, con “no
más de veinte obreros criollos y uno que otro técnico”, había llegado a constituirse en una moderna
fábrica de cuatro pisos y casi una manzana de extensión, que albergaba a dos mil trabajadores, y
que llegó a ser una de las más importantes empresas del ramo.
No obstante, para esa misma época ocurrían dos hechos paralelos, sin conexión entre sí, pero que
terminarían configurando el futuro derrumbe del coloso metalúrgico: el ataque japonés a Pearl
Harbor, ocurrido el 7 de diciembre de 1941, que dio pie a la entrada de los Estados Unidos en la
Segunda Guerra Mundial; y la escandalosa irrupción en la alta sociedad argentina de un sofisticado
magnate industrial austríaco, calificado como “mistery man” por la prensa amarilla norteamericana:
un hombre llamado Fritz Mandl.

7
Capítulo II
El misterioso señor Mandl

V iena, capital del Imperio Austro Húngaro, 1887. Mientras las orquestas tocaban en las
glorietas de la ciudad imperial, donde se había puesto de moda el recién compuesto vals
“Danubio Azul” de Johann Strauss, un joven y aún desconocido médico, el doctor
Sigmund Freud, experimentaba con el uso de la cocaína en cirugía, y de la hipnosis en los
tratamientos nerviosos.
En tanto, un fabricante hebreo de proyectiles para caza, Ludwig Mandl, compraba a los hermanos
Keller su participación en la imponente fábrica de municiones fundada en 1860 por su padre,
Serafin Keller, en la cercana localidad de Hirtenberg, unos treinta kilómetros al sur de Viena. 29
Tras la muerte de Mandl en 1893, se hizo cargo de la empresa su sobrino Segismund,
originalmente un rabino “milagrero” de la ciudad rumana de Iaşi. Al año siguiente, éste incorporó
en la empresa a su propio sobrino, el joven químico Alexander Mandl, también un hebreo rumano,
originario de la misma ciudad.
A poco de llegar a Viena, Alexander conoció y tuvo relaciones con una actriz de religión católica,
María Mohr, con quien se casó luego de que ésta quedara encinta, en un rasgo poco común para la
época. Fruto de la apresurada unión nació, el 9 de febrero de 1900, Friedrich Alexander María Fritz
Mandl; y al año siguiente, una niña, a quien llamaron Renata Renée.
Debido al carácter mixto del matrimonio, los niños quedaron sin bautizar; no obstante, ambos
recibieron de su madre una educación católica en toda la regla.
Al fallecer en 1911 su tío Segismund, Alexander Mandl tomó el control de la compañía, que
desde 1897 había pasado a llamarse “Hirtenberger Patronen, Zündhütchen und Metallwarenfabrik
AG” (Hirtenberger Cartuchos, Fulminantes y Fábrica de productos metálicos SA).
Hacia la época de I Guerra Mundial (1914-1918), el imponente complejo industrial ocupaba 9.5
hectáreas de tierra, de las cuales 6.25 estaban edificadas. Las exportaciones a sus clientes en Rusia,
Abisinia (hoy Etiopía), Bolivia, Bulgaria, Chile, China, Grecia, Holanda, México, Persia (hoy Irán),
Perú, Rumania, Suecia, Serbia, Siam (hoy Thailandia), España, Turquía y Venezuela, sumaban un
total de 1.260 millones de balas.
En 1918, al finalizar el conflicto bélico con el hundimiento del Imperio Austro Húngaro y el
nacimiento de la Primera República de Austria, la situación política y social del país era altamente
29
La mayor parte de la información contenida en este capítulo, fue obtenida de las fuentes que se detallan más abajo; el
autor eligió no mencionarlas párrafo por párrafo, para evitar una constante repetición que dificultaría la fluidez de su
lectura. Sólo se insertaron notas aclaratorias específicas en los siguientes casos: cuando la información proviene de otras
fuentes, cuando se ha transcripto una cita textual, y cuando se ha agregado información complementaria. A
continuación, las fuentes principales:
— a) Hirtenberger AG – Die ersten 150 Jahre. Festschrift anlässlich des Firmenjubiläums 2010 (Hirtenberger SA –
Los primeros 150 Años. Homenaje en ocasión del Aniversario 2010). Hirtenberger AG, Viena, Austria, 2010. (Edición
bilingüe inglés-alemán; traducción del autor del presente trabajo).
http://www.hirtenberger.at/media/pub/HP_Festschrift_Web.pdf
— b) NEWTON, Ronald C.: El cuarto lado del triángulo – La “amenaza nazi” en la Argentina (1931-1947).
Sudamericana, Bs. As., 1995. Capítulo 17, La Neutralización de Fritz Mandl / Capítulo 18, El mito del Cuarto Reich,
1943 – 1945.
— c) POTASH, Robert A. y RODRÍGUEZ, Celso: El empleo en el Ejército Argentino de nazis y otros técnicos
extranjeros, 1943-1955. Trabajo incluido en el “Tercer informe de avance” de la Comisión para el Esclarecimiento de
las Actividades del Nazismo en Argentina (CEANA). Bs. As., nov. de 1998.
http://archivo.cancilleria.gov.ar/userfiles/TERCER-INFORME.pdf
— d) RAPOPORT, Mario y MUSACCHIO, Andrés: Transacciones del Banco Central de la República Argentina en
oro y divisas con países del Eje y neutrales y su correlación con el comercio internacional de la Argentina. Trabajo
incluido en el “Tercer informe de avance” de la Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en
Argentina (CEANA). Bs. As., nov. de 1998. http://archivo.cancilleria.gov.ar/userfiles/TERCER-INFORME.pdf
— e) NEWTON, Ronald C. y CONVERSE, Christel K.: Inversiones nazis en Argentina utilizando empresas fachada,
en especial los casos de la banca Wehrli y las compañías del grupo Mandl. Trabajo incluido en el “Tercer informe de
avance” de la Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en Argentina (CEANA). Bs. As., nov.
de 1998. http://archivo.cancilleria.gov.ar/userfiles/TERCER-INFORME.pdf

8
explosiva; el desempleo y la inflación habían arrasado con la economía. No obstante, la existencia
de conflictos armados en diversas partes del mundo, hicieron que la fábrica Hirtenberger
mantuviera buenos niveles de producción, conservando el empleo de toda su fuerza de trabajo.
Pero la Austria de posguerra se había convertido en un país convulso y violento; con el triunfo de
la Revolución Rusa (1917), comunistas y socialistas habían cobrado una apreciable fuerza electoral
y de choque: sus fuerzas paramilitares (Republikanischer Schutzbund, Liga de Defensa
Republicana) chocaban a menudo en las calles con las milicias fascistas civiles de la Heimwehr
(Guardia Nacional).
En abril de 1920 la Hirtenberger fue objeto de un atentado, ejecutado por obreros comunistas de
la planta, que buscaban detener un envío de municiones destinado a Polonia, y que iba a ser usado
por los ejércitos “blancos” en contra del Ejército Rojo, comandado por el revolucionario ruso León
Trotzky. Como resultado del sabotaje, un poderoso incendio destruyó gran parte de las instalaciones
de la fábrica.
Alexander Mandl llamó entonces a su hijo Fritz, y le encargó la reconstrucción de la planta
destruida por el fuego. Según un informe oficial de la actual Hirtenberger AG (2010), “este hecho
bien pudo haber sido la razón para el tajante anticomunismo de toda la vida de Fritz Mandl”.30
Por entonces el joven contaba con apenas 20 años de edad, y había heredado de su padre el gusto
por los juegos de azar, el alcohol y las juergas con exuberantes mujeres de la farándula. Apuesto y
seductor, se distinguió en la noche vienesa por su colección de trajes de corte impecable, el clavel
rojo en la solapa, y los 25 cigarros Havana que fumaba por día.
A pesar de su carácter violento —en particular cuando había estado bebiendo— las mujeres
suspiraban por él. Antes de cumplir los 21 años se casó con la bella actriz Hella Strauss, la cual en
apenas seis semanas demandó el divorcio, alegando haber recibido un “trato sádico” de su marido;
otra actriz, Eva May, llegó a suicidarse por amor a él.
En 1924, Fritz Mandl fue nombrado gerente general de la empresa, pasando a asumir el control
total de la misma en 1929, cuando su padre Alexander se retiró del negocio. Para entonces, el
patrimonio de la sociedad consistía en la posesión de 35 hectáreas de tierra y una extensa área de
bienes inmuebles en Hirtenberg; el 50% de participación en una compañía minera, y parte de una
planta de municiones en Varsovia, Polonia.
En una de las parrandas nocturnas Mandl conoció al príncipe Ernst Rüdiger Starhemberg, futuro
jefe de la Heimwehr, con quien simpatizó de inmediato: “Los dos bebían juntos con frecuencia y
discutían toda la noche sobre la terraza del Cobenzl-Bar de Viena, y en otros sitios nocturnos de la
Heimwehr”.31

Un financista de la Heimwehr, vinculado a Mussolini

Los Starhemberg eran una antigua familia de la nobleza católica, con propiedades en el Tirol, y
que contaba entre sus ancestros con un héroe nacional austríaco, el conde Ernst Rüdiger von
Starhemberg, quien había salvado a Viena del asedio turco en 1683.
Nacido en 1899, el príncipe había servido en el Ejército Austríaco a fines de 1918; luego viajó a
Alemania donde se unió a los Freikorps Oberland, la milicia paramilitar que se hizo famosa por
asesinar en 1919 a los revolucionarios espartaquistas Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.
Revistando en ese cuerpo, combatió a los insurgentes de la Alta Silesia en 1921; en 1923, formó
parte del séquito que acompañó a Hitler en el fracasado pustch de la cervecería de Münich, pero
quedó profundamente decepcionado del führer y su partido. Durante 1924, recibió entrenamiento
clandestino en las Reichswehr (Fuerzas Armadas) alemanas, regresando posteriormente a Austria.
En 1927, el príncipe Starhemberg se unió a la Heimwehr, de la cual pasó a convertirse en su
principal sostén financiero.32 En julio de ese mismo año, la milicia fascista participó activamente en

30
(Ver nota 29 – documento a).
31
(Ver nota 29 – documento b).
32
La princesa Franziska (Fanny), madre del príncipe Starhemberg, pertenecía al Partido Socialcristiano —ocupaba una
banca en la cámara alta (Bundesrat) del parlamento—, y era además líder de la Katholischen Frauenorganisation

9
la represión a una revuelta popular, originada por el asesinato de un niño y de un lisiado de guerra
durante una marcha de la Republikanischer Schutzbund socialista.
La eficacia de su violento accionar —un centenar de muertos y un millar de heridos—, le dio a la
organización fascista un considerable prestigio en las altas esferas del poder. Poco después, el 24 de
octubre de 1927, la Asociación de Industriales de Viena otorgó un subsidio de 50.000 chelines,
destinado a equipar a la Heimwehr.
Envuelto en esa aura de prestigio, y en su carácter de financista de la Heimwehr, en 1928
Starhemberg entró en contacto con el líder fascista italiano Benito Mussolini y con el ministro de
Guerra de Hungría, Julius Gömbös, con quienes anudó sólidos vínculos. Estas relaciones le dieron
mayor influencia dentro de la organización, que en 1930 lo convirtió en su máximo caudillo
(führer), y en los círculos oficiales de Austria, gobernada por el Partido Socialcristiano, que lo
nombró ministro del Interior por un breve período (septiembre a noviembre de 1930).
En tanto, la empresa de Mandl seguía prosperando, a pesar de la crisis mundial abierta en 1929
con el crack de la bolsa de valores de Wall Street. En los primeros años 30, Hirtenberger ocupaba a
25.000 obreros y tenía acuerdos con fábricas de armas en Francia, Alemania, Suecia e Italia,
además de tener intereses o controlar varias plantas en Polonia, Suiza, Austria, Hungría y los Países
Bajos.
Asimismo, la empresa producía en Viena cartuchos destinados al Ministerio de Guerra húngaro
falsificando la marca, como si hubieran sido producidos en Csepel, Hungría; y dos de sus fábricas
(Solothurn en Suiza y Dordrecht en Holanda33), vendían municiones en secreto a Alemania,
empeñada en el rearme, eludiendo así las limitaciones impuestas en el Tratado de Versalles.34
Según su hija Puppe, hoy titular de una empresa de turismo argentina, los obreros escondían las
municiones producidas “en el pasto de los alrededores”, de donde eran recuperados sigilosamente
para su venta en Europa.35
En mayo de 1932, una coalición de derechas —en la cual la Heimwehr tuvo una destacada
participación—, convirtió al socialcristiano Engelbert Dollfuss en Canciller de Austria.
Dollfuss, un dirigente católico del nacionalismo austríaco, inició su gobierno en el marco de una
notoria inestabilidad, por carecer de mayoría propia en el parlamento. Tenía en su contra al
poderoso Partido Socialista (Sozialdemokratischen Arbeiterpartei, SDA), al Partido Comunista
(Kommunistische Partei Österreichs, KPÖ), y al partido nazi austríaco DNSAP (Deutsche National
Sozialistische Arbeiter Partei, Partido Obrero Alemán Nacional Socialista), que postulaba la
anexión de Austria al Tercer Reich alemán.
A raíz del aislamiento nacional e internacional de su gobierno decidió apoyarse en el príncipe
Starhemberg, quien además de la fuerza de choque de su organización, le ofrecía vínculos fluidos
con Italia y Hungría, países limítrofes que le permitirían contrarrestar la agresiva cercanía de
Alemania. Para entonces Fritz Mandl ya era miembro oficial de la organización, a la cual apoyaba
con dinero.
Un mes después de la asunción de Dollfuss, Starhemberg consiguió establecer un pacto con
Mussolini en favor de la Heimwehr. El Duce, que también recelaba de Hitler y sus afanes
expansionistas, deseaba mantener un cinturón de seguridad alrededor de Italia, para lo cual era
necesaria la amistad de Austria y Hungría, contando además con la tradicional neutralidad suiza.
Starhemberg, por su afinidad ideológica y su influencia en el nuevo gobierno, era la persona
indicada para anudar a través suyo relaciones con Austria y Hungría. De esa manera, desde junio de

(Organización de Mujeres Católicas) y de la Cruz Roja Austríaca. Su hijo la convenció de hipotecar las propiedades
familiares para financiar a la Heimwehr.
33
La fábrica en Dordrecht también producía municiones Mauser 7.65 mm. para el Ejército Argentino. Las cajas tenían
una etiqueta con los colores de la bandera argentina de fondo, y la leyenda: “100 Cartuchos ‘R’ Cal. 7-65 / Nederl.
Patronen Fabriek / Dordrecht” (Ver fotografía en pág. 51 del documento mencionado en nota 29 a)
34
Entre otras obligaciones impuestas por los vencedores de la I Guerra Mundial a Alemania y sus aliados (Imperio
Austrohúngaro, Imperio Otomano y Reino de Bulgaria), figuraban la entrega del material bélico existente, la reducción
de efectivos en los ejércitos, y la prohibición absoluta de fabricar materiales de guerra.
35
SOTO, Moira: Cárcel de amor. En Suplemento Radar de Página/12, 18-7-2004.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-1538-2004-07-18.html

10
1932 Mussolini comenzó a financiar a la Heimwehr, prometiéndole además el envío de un
importante cargamento de armas austríacas, que Italia había decomisado al ejército imperial al
término de la I Guerra Mundial. A cambio, la organización de Starhemberg debía alinearse
plenamente con la política fascista del caudillo italiano, y aceitar sus contactos para establecer
acuerdos geopolíticos con Austria y Hungría.
Estas gestiones fueron aprobadas por el gobierno de Dollfuss, que dispuso un trato preferencial
para los miembros prominentes de la Heimwehr; de esa manera, Mandl fue nombrado presidente de
la Cámara de la Industria por el propio Canciller. Además, cuando se abrió una investigación por
“presunta malversación, falta a la palabra dada y bancarrota fraguada” contra Mandl, el gabinete
de Dollfuss, reunido en sesión el 6 de octubre de 1932, decidió cerrarla en secreto. En esa
oportunidad, el ministro Winkler subrayó: “El caso Mandl es especialmente delicado porque la
fábrica trabaja subrepticiamente, ya que de acuerdo al tratado de paz, no podemos producir
municiones”.36
Finalmente, las armas prometidas por el Duce llegaron a la fábrica Hirtenberger de Viena
transportadas por ferrocarril, a principios de enero de 1933. El cargamento era realmente
importante: 100.000 fusiles Mannlicher y más de 1.000 ametralladoras pesadas Schwarzlose. Una
parte de ellas debían equipar a la Heimwehr, y otra parte debían seguir viaje hacia Hungría, un gesto
de Mussolini para con el gobierno de ese país.
No obstante, los obreros ferroviarios socialistas denunciaron la llegada de las armas, provocando
un escándalo internacional que se conoció como el nombre de Hirtenberger Waffenaffäre (El
Asunto de las Armas Hinterberger), que puso al gobierno de Dollfuss en la embarazosa situación de
explicar lo inexplicable, ante el indignado clamor de las potencias europeas, por la flagrante
violación del Tratado de Versalles. El trago había sido amargo también para Mandl, cuya reputación
como industrial resultó seriamente afectada.
Quizá para distraerse de tanta preocupación, Mandl fue una noche de marzo de 1933 al cine, a
ver en première el último film del controvertido director checo Gustav Machatý, cuya grosera
publicidad sugería un fuerte contenido sexual: “Éxtasis – Sinfonía del amor”. La proyección
terminó en un escándalo: “la Policía tuvo que desalojar el teatro, y los espectadores reclamaron el
importe de la localidad, ‘porque allí no pasaba nada pecaminoso’”37
Si bien la película no contenía escenas de sexo explícito, podía verse a la joven protagonista de
19 años, la actriz Hedy Kiesler, nadando desnuda en un río de bucólico paisaje; pero quizá la
secuencia más excitante del film, hayan sido los primeros planos de su rostro, de una profunda
sensualidad, en el momento de alcanzar el clímax de un orgasmo.
Mandl quedó obsesionado con la joven estrella —que años después, con el seudónimo de Hedy
Lamarr, será conocida por su extraordinario glamour en los films de Hollywood—, y se propuso
hacerla suya; para lograrlo, desplegó toda su fortuna y capacidad de seducción. Y tuvo éxito: la
boda se celebró en Viena, el 10 de agosto de 1933.
Al regresar de la luna de miel, Mandl se propuso evitar que otros hombres pudieran ver, en el
cine, la imagen de su mujer desnuda; y con ese objeto, invirtió una fortuna (se habla de un millón de
dólares de la época) para comprar todas las copias en circulación. El intento resultó en un rotundo
fracaso; una de las hijas de Mandl, contó que “había un italiano que hacía copias y las subtitulaba
en distintos idiomas y se las vendía muy caras a mi viejo, hasta que un día él se dio cuenta de que
era un cuento”.
Con todo, el matrimonio era desdichado para la actriz, una mujer en extremo culta e inteligente:
si bien podía disponer del lujo y las riquezas de su marido, éste la celaba profundamente,
coartándole la libertad de movimientos: sólo podía salir en su compañía, o bajo custodia del
personal de seguridad. Y desde luego, ya no volvería a actuar en películas. Su función consistía en

36
(Ver nota 29 – documento b)
37
Diario ABC, de Madrid, 8-3-1933. http://hemeroteca.abc.es/

11
ser la joven esposa de Mandl, y lucir su belleza en las reuniones de negocios, y en los eventos
sociales del magnate.38

El Estado Corporativo Austríaco: apogeo de Mandl


En tanto, el gobierno de Dollfuss estaba ya jugado. En marzo de 1933 estalló una huelga,
precisamente ferroviaria, y el Canciller envió al parlamento un proyecto de ley para declararla
ilegal; pero la oposición socialista lo rechazó, echando por tierra la autoridad de su figura.
Enfurecido, Dollfuss ordenó la disolución por la fuerza pública del Parlamento, y comenzó a
gobernar mediante decretos, configurando el inicio de lo que después se conocería con el nombre de
“Austrofascismo”.
Al mismo tiempo, también en marzo de 1933, Adolf Hitler era nombrado Canciller de Alemania;
una de sus primeras promesas consistió en realizar la Anschluss (Anexión) de Austria al Tercer
Reich, para lo cual contaba con el fanático ardor de los nazis del DNSAP austríaco.
Alarmado, el gobierno de Mussolini apoyó de inmediato a Dollfuss, constituyéndose así en el
principal garante de la independencia austríaca, respecto de las pretensiones alemanas.
El 10 de mayo de 1933, Dollfuss incluyó en su gobierno a destacados miembros de la Heimwehr;
además creó una organización política de apoyo a su gestión, integrada entre otras fuerzas por la
organización de Starhemberg; así nació el Vaterländische Front (Frente Patriótico).
En tanto, el gobierno alemán no dejaba de presionar a su par austríaco, exigiendo la convocatoria
a elecciones, y el ingreso al gobierno de dirigentes nacionalsocialistas del DNSAP.
El 14 de junio, Hitler visitó a Mussolini en Venecia; durante la entrevista, el Führer propuso que
Italia aceptara la dominación alemana de Austria. Pero el Duce, fiel a su estrategia geopolítica para
el área, no aceptó. Y pocos días después, el 19 de junio de 1933, Dollfuss expulsó a varias decenas
de ciudadanos alemanes e ilegalizó al DNSAP, a raíz del asesinato de un miembro del Heimwehr
por un militante de ese partido. Para los nazis austríacos, y para el mismo Hitler, ya no cabía otra
solución para alcanzar el poder, que el golpe de Estado.
Dos meses después, en agosto, Dollfuss viajó a Italia a encontrarse con Mussolini, quien se
mostró contrariado por la lentitud de las reformas políticas en Austria. A su regreso, el Canciller
puso en marcha un nuevo régimen, acorde con el ideario fascista: el Österreicher Ständestaates
(Estado Corporativo Austríaco, o Austrofaschismus), el cual entró en vigencia en octubre de 1933.
Pero la situación social y política no se aquietaba. Los partidos de la oposición, en particular el
Socialista, habían sido privados de su principal medio de lucha, el Parlamento; el descontento
popular y la angustiante situación económica podían derivar, en cualquier momento, en un serio
estallido.
Y fue la actividad anticomunista de las milicias Heimwehr las que encendieron la mecha, al
asaltar en febrero de 1934 un local de la Republikanischer Schutzbund en Linz, hecho que originó
una rebelión general que rebasó la capacidad operativa conjunta de la policía, la gendarmería y las
fuerzas paramilitares de Starhemberg. Sólo pudo derrotarse la sublevación cuando efectivos del
Ejército hicieron fuego de artillería liviana contra el barrio obrero de Karl Marx-Hof, donde los
insurrectos se habían atrincherado. La revuelta fue de tal magnitud, que su represión dejó un saldo
de centenares de muertos y miles de heridos.
Nueve dirigentes de la Schutzbund fueron ejecutados tras la derrota, y los numerosos prisioneros
capturados fueron recluidos en un campo de concentración abierto apresuradamente en la antigua
fábrica de municiones de Wöllersdorf, al sur de Viena. Al 1º de mayo de 1934, el campo contaba
con 831 prisioneros: 508 socialdemócratas y comunistas, y 323 nazis del ilegalizado DNSAP.
En ese mismo mes de mayo, Dollfuss nombró vicecanciller —en otras palabras, su mano
derecha— al príncipe Starhemberg.

38
SOTO, Moira: Cárcel de amor. En Suplemento Radar de Página/12, 18-7-2004.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-1538-2004-07-18.html

12
No obstante, la situación estaba lejos de poder considerarse controlada. El 25 de julio de 1934,
los nazis del DNSAP —con el aval y la supervisión personal de Adolf Hitler— dieron un fallido
intento de golpe de Estado, durante el cual asesinaron al canciller Dollfuss.
El golpe fue desbaratado por la reacción de la Heimwehr; tras el fracaso, fueron ahorcados trece
dirigentes nazis, y la capacidad del campo de Wöllersdorf fue rebasada con la internación de 5.000
nuevos prisioneros.
Tras la asonada, Mandl y Starhemberg se pusieron en contacto con Mussolini, quien se había
alarmado por completo con la gravedad de lo sucedido, entendiendo que el origen de la sedición no
se hallaba en Viena, sino en Berlín. En consecuencia, el Duce decidió suscribir a la Heimwehr de
manera encubierta, pagando una prima extra del 30% sobre las municiones compradas a las fábricas
de Mandl, a quien distinguió además con la cruz de “Grand ‘Uficialle Della Corona d’Italia”.
Pero los círculos de poder estaban hastiados de la falta de tacto y el primitivismo de la Heimwehr.
Contrariamente a lo que hubiera correspondido, en lugar de suceder a Dollfuss su vicecanciller —el
príncipe Starhemberg—, se nombró a otro referente socialcristiano, Kurt Schuschnigg, quien no
simpatizaba con Italia.

Anschluss: caída de Austria y exilio


Schuschnigg se había propuesto como misión terminar con la inestabilidad del gobierno y
mantener la independencia de Austria. Para ello, consideraba necesario desprenderse de Mussolini,
acabar con el poder político de la Heimwehr, desarrollar una política de apaciguamiento con
Alemania, y llegar a un acuerdo de convivencia pacífica con el DNSAP.
En tanto, los negocios de la Hirtenberger florecían: las ventas masivas de municiones a Bolivia,
que había entrado en guerra con Paraguay desde 1932, le estaban dejando sustanciales beneficios.
Asimismo, la invasión italiana a Abisinia (Etiopía) en 1935, y el inicio de la Guerra Civil
Española en 1936, generaban aún mayores ganancias.
Y en este punto, resulta notable la flexibilidad ideológica de Fritz Mandl, en lo que respecta a los
negocios: en ambos casos, vendió sus municiones a todas las partes en conflicto. Su acérrimo
anticomunismo no le impidió comerciar con su protector italiano Mussolini para invadir Etiopía, y
con el emperador Haile Selassie I, para defenderse de esa agresión39; asimismo, las balas fabricadas
en Hirtenberger fueron cargadas tanto en los fusiles del bando nacional de Franco, como en los de
las milicias populares (los “rojos”) de la República Española.
Entre 1935 y 1937, se vendieron cerca de 550 millones de cartuchos a Argentina, Bolivia,
Bulgaria, Chile, China, Ecuador, Hungría, Grecia, Irak, Italia, México, Polonia y España; los
pedidos provenientes de este último país, debido a la intensidad de su guerra civil, hicieron que en
1937 la fábrica trabajara en turnos rotativos las 24 horas del día. Semejante volumen de negocios
motivó a Mandl para crear un departamento de aviación, con el objeto de diseñar y producir
aeroplanos, los cuales se empezaron a fabricar en 1937 bajo licencia de la Fuerza Aérea Austríaca.
En tanto, el nuevo canciller Schuschnigg comenzó a aplicar su estrategia de gobierno: en 1936
viajó a Italia para conferenciar con Mussolini, a quien le propuso que no se opusiera a su decisión
de iniciar negociaciones con los nazis del DNSAP. El Duce, que estaba ocupado con los avatares de
la guerra en Abisinia —a la cual seguía día a día—, y luego con su intervención en la Guerra Civil
Española, aceptó; necesitaba rediseñar su política exterior mejorando su relación con Alemania, y
desprenderse del compromiso de sostener la independencia de Austria.
A su regreso, en julio de 1936 Schuschnigg firmó un acuerdo con el gobierno alemán, el cual se
comprometió a reconocer la independencia austríaca y a no intervenir en sus asuntos internos. A
cambio, Austria debía alinearse con la política exterior alemana, incluir dirigentes nazis en el
gabinete de gobierno, y otorgar una amnistía general para los presos del DNSAP.

39
La figura del emperador fue tomada por el movimiento rastafari de Jamaica como el de un Mesías, cuya coronación
significaría la liberación del hombre negro. Los “rastas” fueron conocidos a nivel mundial, por las canciones del músico
de reggae Bob Marley.

13
Los mismos términos del acuerdo eran un contrasentido; la sola exigencia de incluir nazis en el
gobierno, constituía una flagrante intervención en los asuntos internos de Austria. Pero Schuschnigg
no veía otra salida que ceder ante las exigencias del Tercer Reich.
De esta manera, la influencia política de la Heimwehr había terminado para siempre. Mussolini,
quien ya la había abandonado a su suerte, se enfureció además con Mandl al enterarse que le vendía
municiones a Abisinia y la República Española; desde entonces, empezó a considerarlo como “un
enemigo”, y a llamarlo “el judío Mandl”. Y en Austria, mientras el príncipe Starhemberg era
obligado a renunciar al cargo de vicecanciller, el gobierno ordenaba —en octubre de 1936— la
disolución de su organización paramilitar.
La designación en junio de 1937 del abogado pangermanista Arthur Seyss-Inquart como
miembro del gobierno, preanunciaba el destino pro alemán de la Austria de preguerra. La situación
de Starhemberg y Mandl pendía de un hilo: “Incluso los círculos conservadores y clericales del
estado corporativo, con su Vaterländische Front, lo consideraban poco confiable por ser un medio
judío”.40
En tales circunstancias, Mandl comenzó a preparar su propio exilio, transfiriendo los bienes
transportables y los activos líquidos de la Hirtenberger —una verdadera fortuna— a diversos
bancos de Suiza y Francia, y creando un sindicato de accionistas de la empresa, en el cual se
aseguró el cargo de apoderado general. Asimismo, compró una propiedad en Cap d’Antibes (sobre
la Costa Azul, en Francia), para utilizarla como base de operaciones en el exterior.
Tal vez estimulada por la caótica situación de Mandl, Hedy Kiesler aprovechó el desconcierto
general para eludir la vigilancia y abandonar a su marido, en una fuga —según su autobiografía—
de ribetes cinematográficos.41 Por su parte el príncipe Starhemberg se divorció de su esposa —Su
Alteza Serenísima Marie-Elisabeth Altgräfin zu Salm-Reifferscheidt-Raitz— para casarse en
diciembre de 1937 con la actriz de cine Nora Gregor, a quien había dejado encinta.
En tanto, la situación política de Austria estaba a punto de llegar a su clímax final: bajo una
fuerte presión alemana, el canciller Schuschnigg nombró a Seyss-Inquart ministro del Interior. En
su desesperación por mantener la independencia de Austria, el canciller decidió buscar apoyo
popular convocando a un plebiscito, para que la población se manifestara por un rotundo “no” a la
anexión del país por parte del Tercer Reich.
Hitler dispuso entonces la movilización de tropas alemanas a la frontera austríaca, mientras que
Seyss-Inquart exigía la postergación del plebiscito, y los nazis del DNSAP promovían disturbios en
todo el país en apoyo del ministro. Schuschnigg, acorralado, canceló la votación y renunció a su
cargo de canciller, el cual fue ocupado por Seyss-Inquart; quien, el 12 de marzo, envió un telegrama
a Berlín, “invitando” a las tropas alemanas a entrar en Austria, que a partir de entonces fue conocida
como “Ostmark”. El Anschluss había sido consumado.

40
(Ver nota 29 – documento a)
41
La futura estrella de Hollywood relató en su libro Ecstasy and me (Éxtasis y yo), que le suministró un narcótico a una
doncella de servicio para vestirse con su uniforme, tras lo cual escapó a través de una ventana del castillo Fegenberg,
logrando pasar inadvertida. En Londres, entró en contacto con el famoso magnate Louis B. Meyer, de la Metro-
Goldwin-Mayer, quien la llevó a Hollywood, donde bajo el seudónimo de “Hedy Lamarr”, hizo una espectacular carrera
cinematográfica como actriz sensual. Mujer en extremo culta e inteligente, no desperdició las largas reuniones de
negocios en el castillo Mandl, donde se discutían en su presencia asuntos técnicos relacionados con la fabricación de
nuevos armamentos. Esa información, sumada a sus conocimientos musicales, la llevaron a idear el concepto de “salto
de frecuencia”, mediante el cual podía dirigirse un torpedo desde un avión, sin que el enemigo descubriera su
amenazante presencia. La idea fue patentada y puesta a disposición del gobierno norteamericano en plena II Guerra
Mundial (1941); no obstante, las fuerzas armadas de ese país archivaron el expediente como secreto clasificado hasta
1985. Pero con la invención de los microchips de computación, la idea básica de “salto de frecuencia” permitió
desarrollar la actual telefonía celular, y la conexión inalámbrica a Internet, conocida como “Wi-Fi”. A pesar de ello,
Lamarr nunca recibió dinero por su invento, llegando a pasar tales momentos de estrechez, que en 1965 fue detenida por
sustraer artículos de las góndolas de un supermercado. Lamarr falleció el 19 de enero de 2000 en Florida, EEUU, y sus
cenizas fueron esparcidas en los bosques de Viena. (Para más información: ver el artículo de Moira Soto mencionado en
la nota 36, y los siguientes artículos en The New York Times (en idioma inglés, http://www.nytimes.com/): HASKEL,
Molly: European Exotic (Europea exótica, 12-12-2010); CHANG, Kennet: Hollywood Star's Wartime Secret Becomes a
Screenplay (El secreto de guerra de una estrella de Hollywood se convierte en guión cinematográfico, 4-5-2004).

14
De inmediato, las tropas de ocupación recluyeron en el campo Wöllersdorf a todos los
funcionarios de gobierno del austrofascismo, y a sus simpatizantes.
Pero Mandl y Starhemberg habían huido de Viena exactamente dos días antes, con destino a la
Costa Azul, burlando la persecusión nazi: de haber sido atrapados, habrían terminado sus días en el
campo de exterminio KZ (Konzentrationslager) de Dachau, en los alrededores de Munich, donde
fueron trasladados los austrofascistas —entre ellos, el propio Schuschnigg— en abril de 1938.42
La fábrica Hirtenberger fue expropiada de inmediato por el gobierno de Seyss-Inquart, y puesta
bajo la administración del complejo fabril armamentista Wilhelm Gustloff-Werke, con sede en
Alemania. 43 La primera medida de la gestión nazi fue reemplazar el directorio de la empresa,
cancelar el poder general a favor de Mandl, e iniciar una demanda judicial contra él en Suiza,
exigiendo el embargo de las cuentas bancarias abiertas en París y en Zurich.
Para defenderse, Mandl contrató los servicios del Banco Johann Wehrli de Zurich, famoso por su
habilidad para liberar fondos extranjeros en Alemania; durante todo el año 1938 sobrevinieron
arduas negociaciones entre las partes, que finalizaron con un acuerdo extrajudicial: Mandl renunció
a su cargo de apoderado general de Hirtenberger y entregó a la Wilhem Gustloff-Werke todas las
acciones y propiedades de la empresa, a cambio de que su padre fuera liberado de la custodia nazi,
que sus bienes personales —entre ellos muebles, una colección de arte, magníficos pianos y coches
Rolls-Royce, y el antiguo castillo Fegenberg— permanecieran intocados, y la retención para sí del
diez por ciento de los valores de la firma, valuado en 170.000 libras esterlinas y 1.240.000 marcos
alemanes; aunque se sabe que pudo conservar una importante cantidad de dinero fuera del alcance
de los nazis. No obstante, la Gestapo hizo caso omiso del pacto, procediendo a confiscar los bienes
personales de Mandl, bajo la acusación de “alta traición”.
Los alcances de este acuerdo dieron pie en Austria a variadas especulaciones: “sus enemigos
también decidieron creer que su trato generoso a la conducción alemana sólo podía explicarse
como un quid pro quo por su acuerdo para invertir fondos personales que pertenecían a Göring,
Ribbentrop, Wilhem Keppler (ex comisionado especial del Reich para la adquisición de materias
primas) y otros jerarcas nazis en propiedades y valores del Nuevo Mundo. Estas historias
suministraron más tarde justificación para las acciones aliadas contra Mandl. Fueron investigadas
en detalle por los economistas del Departamento de Estado en la Argentina, y más tarde por los
equipos de investigación sobre Refugios del Departamento, en busca de valores que los nazis
hubieran secuestrado en todo el mundo, pero nunca fueron fundamentadas”.44
Mientras duraron estas negociaciones, Mandl residió alternativamente en Cap d’Antibes y en
Zurich; pero su objetivo era estudiar las posibilidades de realizar inversiones en un ignoto país de
Sudamérica, la República Argentina, donde aún mantenía contacto con algunos oficiales del
Ejército que le compraban en Viena municiones para los fusiles Mauser 7.65, como el coronel del
arma de ingeniería Rodolfo Oscar Leonardo Jeckeln, ex miembro de la Comisión de Compras
Europeas, o el general de infantería Basilio Pertiné, agregado militar a la embajada alemana entre
1910 y 1918.45

42
Starhemberg decidió combatir a los nazis alemanes que le habían privado de sus propiedades, y desde 1940 se unió en
Londres a las fuerzas de la Francia Libre comandadas por el general De Gaulle. Pero cuando la Unión Soviética entró
en la guerra como aliada a raíz de la invasión nazi de 1941, su acérrimo anticomunismo le creó problemas con sus
superiores, razón por la cual se le permitió viajar a la Argentina en 1942, abandonando desde entonces toda actividad
política. Su mujer, Nora Gregor, se suicidó en Argentina en 1951, y el príncipe regresó a Austria en 1955.
43
Poco después de iniciada la II Guerra Mundial, la fábrica – en manos de los nazis- empleó mano de obra esclava
proveniente del campo de concentración Mathausen-Gusen, situado en la región de la Alta Austria. Allí producía balas
calibre 9 mm. para la pistola semiautomática Parabellum (más conocida como “Luger”), y los cartuchos Mauser de 8
mm.
44
(Ver nota 29 – documento b)
45
Basilio Pertiné era el abuelo de Inés Pertiné, esposa del ex presidente Fernando de La Rúa —responsable del crimen
de Estado que costó las vidas de al menos 37 personas, en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001—, y del
contraalmirante (RE) Basilio Pertiné, hermano de la anterior, y sobre el cual pesa la acusación de haber piloteado los
llamados “vuelos de la muerte” durante la última dictadura militar. Toda una trayectoria familiar, en lo que hace al
terrorismo de Estado.

15
Mandl tenía conocimiento de los proyectos del coronel Manuel Savio para dotar al país de una
industria armamentista autónoma; y consideró que, con su fortuna y experiencia en la fabricación de
municiones, podría montar allí una nueva Hirtenberger, con la cual recuperar el perdido esplendor
de su pasada grandeza.
Con el objetivo de explorar in situ el terreno, se embarcó en el puerto francés de Burdeos a bordo
del vapor “Massilia”, arribando al puerto de Buenos Aires el 21 de octubre de 193846; le
acompañaban su nueva y llamativa amante, la actriz Herta Wrany de Schneider; su secretaria en
Viena, Olga Marton —de quien se decía era “encantadora, inteligente y peligrosa”47—; y el esposo
de ésta última, el banquero checo Hugo Marton, a quien Mandl habría rescatado del campo
Wöllersdorf, en su época de influencia en el gobierno austrofascista.
Dos semanas después de su llegada a Buenos Aires los nazis alemanes y austríacos perpetraban,
en Viena y en Berlín, la Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos), un feroz ataque a la
comunidad judía de esas ciudades, que produjo miles de víctimas y la destrucción de sinagogas y
comercios hebreos.
Mandl podía considerarse satisfecho: había logrado escapar a tiempo de la persecución nazi, y
salvar una parte considerable de su fortuna. No obstante, su figura pronto estaría en la mira de dos
enemigos no menos peligrosos: el Federal Bureau of Investigation (FBI, Oficina Federal de
Investigación), y el Foreign Office británico.

46
Base de datos del CEMLA (Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos)
http://www.cemla.com/busqueda.php#
47
(Ver nota 29 – documento b).

16
Capítulo III
En la mira del Foreign Office y del FBI

C
uando Mandl llegó a la Argentina, en plena Década Infame, encontró un ambiente
propicio para reconstituir su perdido imperio; el gobierno estaba en manos del político
conservador Roberto Marcelino Ortiz, cuya gestión estuvo salpicada de graves escándalos
de corrupción, como el llamado “Negociado de tierras de El Palomar”.
Su proyecto principal consistía en la creación de un complejo integrado para la fabricación de
municiones y de su materia prima básica, el acero; pero para ello debía contar con la aprobación y
el apoyo del Ejército Argentino, y en particular del jefe de Fabricaciones Militares, el coronel
Savio.
Uno de sus primeros movimientos fue revitalizar los antiguos contactos militares en el país, entre
los cuales se contaban Jeckeln y Pertiné; éste último muy bien ubicado en la fuerza, habiendo sido
ministro de Guerra hasta febrero de 1938, luego presidente del Círculo Militar Argentino —cargo
que ocupará hasta 1944—, e intendente de la ciudad de Buenos Aires desde el 5 de junio de 1943
hasta el 5 de abril de 1944. Además, Pertiné era director de la empresa alemana Siemens-Schukert
S. A., con oficinas en la Avenida de Mayo 869; lo que se dice, un hombre bien relacionado.
A través de ellos, intentó —sin éxito— participar de los proyectos de fábricas de armas en Villa
María y Río Tercero: pero ya se había formado un consorcio que incluía a Rockefeller, Otto
Bemberg y otros industriales, y no había lugar para él.48
Obstinado, Mandl —quien contaba con el asesoramiento de Joseph Hatting, un calificado ex
técnico de la fábrica alemana de armas Rheinmetall AG— encargó al metalúrgico alemán Herman
Brassert, titular de la H.A. Brassert & Co., un estudio de factibilidad para la instalación de una
planta siderúrgica en Argentina. Asimismo, contactó al antiguo ministro de Relaciones Exteriores
austríaco, Guido Schmidt —entonces funcionario de la corporación industrial nazi Reichswerke
Herman Göring—, con la intención de comprar maquinarias y asistencia técnica para llevar a cabo
un proceso especial de obtención de acero, a partir de la chatarra y de minerales con bajo contenido
de hierro.
Mientras realizaba estas gestiones, entre 1938 y 1940 —año de su radicación definitiva en
Argentina—, Mandl se dedicó a realizar inversiones en los rubros agrícola e industrial, para lo cual
contaba con la cifra de veinte millones de francos suizos. Con parte de ese capital compró La
Mazaruca S.A. (arrocera), Las Flores S.A. (cría de ganado), LAR (sociedad de ahorro y préstamo),
las firmas Stampetex, Sotego y Sedalana (esta última en Uruguay, y todas ellas dedicadas a la
fabricación de sedas artificiales), una mina de carbón en Mendoza, y la cuarta parte de la compañía
naviera Mihanovich, en sociedad con Alberto Dodero.
Para controlar el nuevo grupo empresario creó la financiera SAFINA, de la cual poseía el 90% de
las acciones; y, por otra parte, se relacionó con el empresario del cemento Alfredo Fortabat, y con la
familia Matarazzo, de Brasil.49
Asimismo durante ese período, efectuó intermitentes viajes a distintas partes del mundo por
asuntos de negocios, siempre regresando a la Argentina. En Paraguay, consiguió que el presidente
Estigarribia le nombrara cónsul en Monte Carlo, otorgándole un pasaporte diplomático con
nacionalidad paraguaya; en Luxemburgo, intentó —sin éxito— comprar a la firma Arbed el paquete
accionario de la ex planta metalúrgica argentina Vasena, que Tamet S.A. (grupo Tornquist) había
adquirido en 1926.
Pero sus dos viajes más importantes, por las consecuencias que le acarrearían, fueron los que
realizó a los Estados Unidos, en diciembre de 1939 y septiembre de 1940.
Durante el primero —efectuado en compañía de su asesor Hatting y de su pareja Herta Wrany—
compró en Hollywood, California, la productora cinematográfica Gloria Pictures, que hizo una sola
película (New Wine, 1941, sobre la vida de Franz Schubert), y en la cual trabajaron varios artistas y

48
(Ver nota 29 – documento b).
49
(Ver nota 29 – documento b).

17
técnicos austríacos, húngaros y alemanes que habían huido a tiempo del nazismo europeo50. En
Portland, Oregon, adquirió una nave mercante alemana —el SS Atlántico— en sociedad con Alberto
Dodero, que luego vendieron al gobierno japonés con autorización de las autoridades navales
norteamericanas.
En Maryland se casó con la Wrany, quien llevaba ya un avanzado estado de embarazo51. Luego
Mandl viajó a Nueva York, donde compró la cervecería Liebmann de Brooklyn, y se reunió con
Hatting y Brassert, quienes completaron el informe de factibilidad para la planta siderúrgica en
Argentina. En Wall Street sostuvo conversaciones con el grupo financiero Brown Brothers
Harriman, sobre la posibilidad de que éstos convencieran al gobierno norteamericano de presionar a
los ingleses para liquidar Unilever y otras propiedades en Argentina, “a precio de saldo”. Pero estas
negociaciones se filtraron y provocaron indignación en los círculos británicos, que dirigieron su
mirada hacia el controvertido magnate austríaco.
Sin embargo, no sólo los ingleses habían fijado su atención en él: la presencia de los técnicos
alemanes Hatting y Brassert —quien había diseñado proyectos para la Reichswerke Herman
Göring— había llamado también la atención del FBI, dirigido por Edgar J. Hoover, quien ordenó
investigar a Mandl en el primer trimestre de 1940, como presunto agente nazi.
Mandl, junto a su esposa Herta, su hija recién nacida y Hatting, regresó a Buenos Aires el 7 de
mayo de 1940. Pero Brassert, quien había cobrado diez mil dólares por su trabajo, se quedó en los
Estados Unidos, donde mantuvo reuniones con funcionarios del Departamento de Estado, a quienes
informó de los planes de Mandl y de sus contactos con la Reichswerke Herman Göring. 52
Hacia junio de 1940, París había caído en manos de los nazis, y la capacidad bélica de Gran
Bretaña había colapsado. Estados Unidos no había aún entrado en guerra, y todo parecía augurar el
éxito de Hitler y de su “Reich de los mil años”. Mandl, hombre de negocios práctico —aunque,
como se verá más adelante, no muy lúcido— había apostado fuerte en Argentina, Norteamérica y
Uruguay, pero decidió jugar también algunas fichas al color negro de la ruleta alemana. De esa
manera, el 26 de junio de 1940 —dos días después de la evacuación de Dunkerke— telegrafió a
Guido Schmidt y le envió, en el mayor secreto, el informe que había preparado Brassert.
Pero cuando llegó la respuesta positiva de la Reichswerke Herman Göring, el 21 de abril de 1941,
la situación de la guerra ya no parecía tan favorable a la Alemania nazi. Gran Bretaña se había
recuperado de su parálisis, estaba venciendo al ejército de Mussolini en el norte de África, y había
logrado desatar intensos y eficaces bombardeos sobre Berlín, Génova, y otras importantes ciudades
alemanas e italianas.
Ante ese cuadro de situación, Mandl decidió no contestar a los nazis, cortando en el futuro toda
comunicación con ellos; e intentó torpemente justificarse ante el funcionario de la embajada
británica H. B. Auburn, a través de su socio Alberto Dodero. Al respecto, el investigador Ronald C.
Newton escribió: “La reacción de Auburn no quedó registrada, pero puede imaginarse con
facilidad. En todo caso, los ingleses ya se habían decidido con respecto a Mandl”.53
Pero en septiembre de 1940, cuando Mandl hizo su segundo viaje a los Estados Unidos, la
situación seguía siendo favorable para Alemania. Habiendo concentrado la mayor parte de su
riqueza en Argentina, el magnate temía un aumento de la influencia nazi en el país, razón por la
cual había decidido transferir algunos valores a Norteamérica , Uruguay y otros países neutrales.
Con ese objetivo, Mandl solicitó en Washington el apoyo del Secretario de Estado, Cordell Hull,
y del coordinador de Asuntos Interamericanos, Nelson Rockefeller, para obtener préstamos
bancarios con los cuales montar una planta de celulosa en Brasil, en sociedad con los Matarazzo.

50
Entre ellos se contaban los judíos alemanes Reinhold Schünzel (director) y Albert y Elsa Basserman (actores); los
austríacos Artur Guttmann (director musical), Reginald Le Borg (director de orquestación) y Georg Kreisler (arreglos
musicales, este último de origen judío); los húngaros Ilona Massey y Eugene Zador (actores), Miklós Rózsa (música
original) y Ernö Metzner (director de arte); y Ernö Verebes, actor nacido en EEUU que hizo su carrera en Hungría y
Alemania, regresando en 1936 tras el ascenso del nazismo.
51
En los primeros meses de 1940 nacerá en Nueva York la primera hija de Mandl, María Martha Reneé (Puppe).
52
(Ver nota 29 – documento b).
53
(Ver nota 29 – documento b).

18
Pero el FBI, que consideraba fascistas proitalianos a la familia Matarazzo, y que creía
erróneamente que Mandl quería liquidar sus valores estadounidenses configurando “una actitud
derrotista austríaca, si no abiertamente pronazi”, influyó en el Tesoro para bloquear toda
posibilidad de que se le concedan los préstamos.54
Mandl regresó con las manos vacías a la Argentina, pero dispuesto a seguir transfiriendo
capitales a regiones más seguras. De esa manera, en marzo de 1941 organizó una compañía
tenedora uruguaya, SAFU, a cuyo frente puso como testaferro al jefe de policía de Montevideo,
Juan Carlos Gómez Folle. A continuación, depositó en una cuenta bancaria de la firma al menos 40
lingotes de oro. Paralelamente, envió la suma de cien mil dólares a su cervecería neoyorquina
Liebmann, para ser guardados en la caja fuerte. 55
Ya instalado definitivamente en Buenos Aires desde fines de 1940, Mandl alternó la supervisión
de sus negocios con la consabida parranda nocturna. Su nombre empezó a figurar en las páginas de
sociedad de los diarios argentinos, unido al derroche, al glamour de sus incontables mujeres, y al
fasto de sus lujosas propiedades personales.
Su hija Puppe recordará ante la cronista de Página/12 que “tenía la costumbre de alhajar a sus
mujeres para demostrar su poderío: cuando se iban las visitas o volvían de una salida, él mismo las
ponía en la caja fuerte” y que “Era un hombre de una vida muy intensa, apasionada, complicada.
Una gran personalidad, de un charme loco. Era un espectáculo conquistando mujeres, pero
seguramente para una esposa siempre es difícil aceptar que el marido tiene tres o cuatro amantes
al mismo tiempo”.56
Mandl vivía en un lujoso piso de la coqueta avenida Alvear en Recoleta, el barrio más elegante
de Buenos Aires; además poseía el château Villa Pretty Nook en Playa Varese, Mar del Plata —
ciudad en cuyo casino “jugaba como un demente” 57—; un refugio en Llao Llao, Bariloche, sobre el
lago Nahuel Huapi; y un castillo rodeado de un magnífico paisaje en la localidad cordobesa de La
Cumbre, conocido como el “Castillo Blanco”, al cual hizo remodelar y amoblar por el diseñador
francés Jean Michel Frank, de la exclusiva casa Comte. En la citada nota de Página/12, la hija de
Mandl recuerda que su familia se movía de manera regular “entre Buenos Aires, Mar del Plata, La
Mazaruca en Entre Ríos, y Córdoba”.
Quizá a raíz de su carácter exhibicionista, o acaso por su condición de medio judío y por su
actuación en el austrofascismo, la alta oligarquía porteña rechazó sistemáticamente sus intentos de
ser aceptado como socio del Jockey Club, a pesar de haber contratado exclusivamente con ese fin al
conde Max von Thurn. Según Newton, “al parecer el embajador alemán Thermann lideraba el
grupo que estaba en contra”. Mandl, furioso por el fracaso, despidió al conde, que “pronto
estableció contacto con el ‘agregado legal’ del FBI, quien también logró sobornar al secretario
privado de Mandl, Herbert Mittler” para mantenerlo informado sobre las actividades de su jefe. 58
La inteligencia aliada desconfiaba también de Mandl, a raíz de los extravagantes personajes que
le rodeaban, aventureros sin escrúpulos capaces de hacer cualquier cosa por dinero.
Sin darse cuenta de que los servicios de inteligencia aliados estaban centrando la mira cada vez
más en su figura, Mandl prosiguió buscando la manera de hacer realidad su proyecto más
importante, el de la creación de una empresa siderúrgica y el montaje de una fábrica de municiones.
El 29 de abril de 1942, el gobierno argentino concedió a Mandl la ciudadanía argentina; y al día
siguiente efectuó su primera inversión en el rubro metalúrgico, la compra de una fábrica de
bicicletas, la Compañía Metalúrgica Argentina “Cometa” S.A., ubicada en la avenida 3 de Febrero
1141 de la localidad de San Martín, provincia de Buenos Aires. 59

54
(Ver nota 29 – documento b).
55
(Ver nota 29 – documento b).
56
SOTO, Moira: Cárcel de amor. (En Suplemento Radar de Página/12, 18-7-2004).
57
(Ver nota 29 – documento b).
58
(Ver nota 29 – documento b).
59
Libro de Asistencia de Accionistas de la Compañía Metalúrgica Argentina “Cometa” S.A.C.I., conservado
actualmente en los archivos de la fábrica IMPA. El municipio de San Martín cambió luego el nombre de la avenida y el
sistema de numeración; en la actualidad, las instalaciones de la ex fábrica “Cometa” se localizan en la avenida Juan
Domingo Perón Nº 5141.

19
En esos días, una noticia publicada en los diarios llamó su atención: el general Savio —director
de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM)—, acompañado del general Tonazzi,
ministro de Guerra, y del presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Colombo,
había visitado una fábrica metalúrgica, IMPA, “interesado en la fundición con horno eléctrico de la
empresa”.60
El dato era por demás interesante: IMPA estaba fabricando municiones de guerra, pertrechos y
aviones para el Ejército Argentino; y además, bicicletas. Mandl había encontrado, por fin, su
Hirtenberger argentina.

60
ROUGIER, Marcelo: Estado y empresarios de la industria del aluminio en la Argentina. Universidad Nacional de
Quilmes, Bs. As., 2011. Cap. II

20
Capítulo IV
Crecimiento y conflictos sindicales en IMPA

D urante el trienio 1941/1943, la empresa fundada por Sueiro y Lienau conoció su período
de mayor expansión; la crítica situación internacional no la afectó seriamente, merced a
las previsiones efectuadas para el aprovisionamiento de materias primas.
Al cierre del ejercicio 1941, la compañía había desarrollado “nuevos sistemas de fabricación”,
había comenzado la producción de proyectiles, cantimploras de aluminio y otros pertrechos para el
Ejército, la producción de aeronaves, y había ensanchado la primitiva edificación, sobre solares
adquiridos para tal fin, como el de la calle Rawson 130.61
Entusiasmado con el imaginario patriótico que suponía trabajar para la industria de defensa
nacional, el ingeniero Sueiro hizo pintar un enorme cuadro del general José de San Martín, que
presidía el espacioso salón de reuniones de la compañía.62
En marzo de 1942 se produjo el fallecimiento, a los setenta años de edad, de Roberto Julián
Lienau; heredó sus bienes su joven esposa, Vera Gerda Forum de Lienau, convirtiéndose así en la
propietaria de la mitad de IMPA. Como se verá más adelante, este hecho —sumado a otros
factores— será determinante en la futura caída del coloso metalúrgico.
Por ese entonces, se produjo un cambio en los altos niveles de gobierno del país: en junio de
1942, el presidente Roberto M. Ortiz —que se hallaba de licencia desde 1940, afectado de
diabetes— renunció definitivamente al cargo, tras quedarse ciego. Le sucedió el vicepresidente en
ejercicio, el doctor Ramón S. Castillo, abogado conservador, que no produjo mayores
modificaciones en los lineamientos de gobierno.
Durante ese año, IMPA continuó desarrollándose: adquirió nuevas maquinarias; amplió la planta
fabril de Querandíes inaugurando un nuevo cuerpo edilicio sobre las vías del ferrocarril Sarmiento,
en el cual instaló la sección Fundición; inició la fabricación de sus famosas bicicletas “Ñandú”, y
dio un poderoso impulso a su sección Aeronáutica, a raíz de pedidos de aeronaves procedentes “de
Argentina y del extranjero”.63
Luego de la visita a la fábrica del general Savio mencionada en el capítulo anterior, Fabricaciones
Militares firmó —el 1º de julio de 1942— un contrato con IMPA para la producción de vainas de
cartuchos Mauser. Si bien el precio cotizado era “considerablemente superior al costo de
producción de los mismos elementos en nuestra propia fábrica”, Savio decidió apoyar a IMPA para
hacer previsión de municiones en caso de una posible “movilización industrial de importancia
militar decisiva”. Y el 9 de septiembre del mismo año, evaluó la posibilidad de encargar unas
100.000 vainas más, pedido que se concretó el 4 de junio del año siguiente. 64
Pero IMPA, además de impulsar la fabricación de productos vinculados con la defensa nacional,
no descuidaba sus otras áreas de producción. A los envases de estaño con tapa plástica a rosca
iniciales, había agregado una infinidad de otros artículos, cuyo detalle puede verse al pie de esta
página.65

61
Libro de Actas Asambleas Generales de IMPA: Asamblea de accionistas del 27 de marzo de 1942 (balance ejercicio
1941). El documento original se conserva actualmente en los archivos de la empresa.
62
Entrevista de Margarita Robertazzi y el autor a Margot y Beatriz Sueiro, 2-6-2011. Este cuadro existe aún en IMPA,
ubicado en el hall de recepción a las oficinas administrativas del segundo piso.
63
Libro de Actas Asambleas Generales de IMPA: Asamblea de accionistas del 30 de abril de 1943 (balance ej. 1942).
64
Casualmente, o quizá no, la operación se concretó el mismo día del golpe de Estado que cambió la historia del país.
En: ROUGIER, Marcelo: Estado y empresarios de la industria del aluminio en la Argentina. Universidad Nacional de
Quilmes, Bs. As., 2011. Cap. II
65
Libro Diario de ventas IMPA, ejercicio 1943. (original actualmente en los archivos de la empresa). Los productos:
Artículos en metal: Carameleras de aluminio, estuches (diferentes formas), tapas (simples y dobles), alcancías,
bandejitas, menaje y utensilios de cocina, platos, cubiertos, cajitas, petacas (diferentes formas), polveras, bomboneras,
abre-tapas, marmitas de aluminio, maquinitas de afeitar, prendedores, hervidores de aluminio, azucareras, sartenes,
picos estañados, pulseras, coulottes de aluminio, chips, espuelas, ceniceros, tapitas de plomo, canastitas, pares de aros,
ollas de aluminio (diferentes medidas), yerberas, anillos de aluminio, cacerolas de aluminio (diferentes medidas),
cápsulas, tapas de estuches, cornetas, boquillas de plomo, bombillas de plomo, tubos de aluminio, embudos, pavas

21
Por entonces, las principales empresas del país —nacionales y multinacionales— eran sus
clientes, entre ellas la Aeroposta Argentina —para la cual volara el piloto francés Antoine de Saint-
Exupéry, autor del recordado libro El Principito66—, la empresa de biromes creada por László Biro,
Colgate, Pond’s, Canale, Pirelli y muchas otras, cuyo detalle se inserta al pie de página.67
Entre 1942 y 1943, la sección Aeronáutica de IMPA tendría una vertiginosa actividad. Al avión
RR-11 le sucedieron nuevos modelos experimentales: IMPA RR-12D, IMPA RR-13D68, y el
monoplaza de entrenamiento IMPA Chorlito (1943).
La importancia de la investigación en el campo de la aeronáutica de IMPA, se refleja en el hecho
de que, al crear la Dirección de Aviación Civil el Registro de Aeronaves Experimentales y de
Ensayo (19 de mayo de 1943 – aún existente a la fecha), tres de las cuatro primeras matrículas
fueron asignadas a IMPA.69
Pero el modelo que alcanzó mayor repercusión mediática, al realizarse su primer vuelo el 17 de
abril de 1943, fue el monoplano para entrenamiento civil en aeroclubes IMPA Tu-Sa (Turismo
Serie A), matrícula definitiva y certificado de navegación LV-NAQ.
La importancia concedida a este evento, queda demostrada por la presencia en el aeródromo de
General Pacheco del entonces ministro de Guerra, general Pedro Pablo Ramírez; el director general
de aviación naval, contraalmirante Marcos A. Zar; el titular de la Dirección de Aeronáutica Civil,
doctor Samuel Bosch; el coronel Bartolomé de la Colina y otros oficiales, dirigentes de entidades
aeronáuticas civiles, y varios pilotos aviadores.
Según relata un cronista de La Razón, la demostración fue efectuada por el piloto Ciro Comi70,
quien efectuó varios virajes, vuelos rasantes y loops, “descendiendo en espiral chata y otras
maniobras complementarias, para terminar aterrizando a cierta velocidad. El aterrizaje fue

(diferentes medidas), mosquetones, arandelas, jaboneras de aluminio, grampitas, bols, soperas de aluminio, tijeras
capadoras, cuenta gotas, precintos, cucharones de aluminio, ralladores, alfileres, cocteleras, cuentahilos. Artículos en
plástico: Dados, pastilleros, peines, cánulas, botones, estuches, yerberas, tacitas, mangos y asas, fichas, tapas, aceiteras,
perillas, mangos para cepillos, mariposas, fantasías, moñitos. Artículos en material no identificado: Botones “Patria”,
coladores, platitos para rouge, lapiceras fuente con accesorios, fusibles, accesorios varios para electricidad.
66
Saint-Exupéry piloteó para la Aeroposta Argentina entre 1929 y 1931, año en que regresó a Francia tras el cierre de la
empresa, que dio origen a la actual Air France. Durante la II Guerra Mundial hizo misiones de reconocimiento para el
ejército francés, siendo derribado por un caza de la Luftwaffe sobre la costa sureste de Francia, en 1944.
67
Tomado del Libro Diario de ventas IMPA, ejercicio 1943: Aeroposta Argentina SA, Centro de Aviación C. de
Quilmes, Cía. Sudamericana Biro SRL, Embajada del Paraguay, Ministerio de Obras Públicas – Ferrocarriles del
Estado, Saenz Briones y Cía., Colgate Palmolive Peet Ltda., Ministerio de Guerra, Droguería La Estrella, Pond’s
Argentina, Viuda de Canale e Hijos SA, El Trust Joyero Relojero SA, Pirelli SA Platense, Droguería Franco Inglesa
SA, Coty SA de Perfumería, Termas Villavicencio SACeI, Yacht Club Argentino, Productos Roche SA, Abbot
Laboratories Arg. SRL, Del Valle Ltda., Cruz Roja Argentina, Johnson & Johnson, Eveready SAIyC, Banco de la
Nación Argentina, Compañía Standard Electric Argentina, Hospital Español, E. Lix Klett y Cía. SA, Industria Química
Argentina Duperial, Alejandro Llauró e Hijos SA, Kolynos SA Comercial e Industrial, Laboratorios Andrómaco, Singer
Serving Machine Co., Brassovora SRL, J. C. Eno (Argentine) Limited (201.600 pomos), Harrods Buenos Aires
Limitada, Helena Rubinstein of Argentine, Editorial Atlántida SA, Centro Gallego de Buenos Aires, Crush SA, Boris
Garfunkel e Hijos, Phillips Argentina SA, Firestone de la Argentina SA, Ritz Carlton (Hotel), Dirección General de
Fabricaciones Militares, Dirección del Material Aéreo del Ejército, Ministerio de Marina, y Ministerio de Salud Pública
/ Secretaría de Trabajo y Previsión Social.
68
Página web del SIRIS (Smithsonian Institution Research Information System). En la presente investigación no se
pudo obtener más información sobre estos modelos. http://siris-
thesauri.si.edu/ipac20/ipac.jsp?session=1307O7L92716P.3568&profile=planes&uri=link=3100020~!41006~!3100001~
!3100002&aspect=subtab13&
69
La nomenclatura del Registro mantenía el indicativo de nacionalidad (para Argentina, “LV”), seguido de un guión y
la letra “X”, más un número correlativo, comenzando desde el “1”. Así, la matrícula LV-X1 fue asignada a un avión
diseñado por el ingeniero Alfredo Turbay, el T-1 “Tucán”; las LV-X2 y LV-X3 figuran "reservadas para IMPA"; y la
LV-X4 está asignada al modelo "IMPA Chorlito", todas en el año 1943. (Sitio web del Grupo Aracuan – Aviación
Experimental): http://www.aracuan.com.ar/matriculados.htm
70
Ciro Comi fue una figura legendaria de la aviación civil argentina. Creó el hoy desaparecido autódromo de Monte
Grande, donde en 1948 se ensamblaron los primeros modelos Piper llegados al país. En 1952 su hermano Aldo voló
hasta las Malvinas en reclamo de la soberanía argentina de las islas, aunque fracasó debido a la densa niebla. Y en 1964,
Comi le prestó su avioneta Cessna al piloto Miguel Fitzgerald para repetir el acto, que fue realizado con todo éxito.

22
acortado por el piloto mediante un viraje, siendo nuevamente aplaudido por el numeroso público.
El descenso se efectuó en casi un centenar de metros”.
Luego probaron el avión el mayor Campbell Gould, agregado militar aeronáutico de la embajada
de los EEUU, quien se mostró “interesado en efectuar nuevas pruebas” y el doctor Bosch, quien al
descender se manifestó “conforme con las cualidades del nuevo modelo, añadiendo que promete
mucho, a juzgar por su breve experiencia, y que significa un evidente progreso en relación a la
primera máquina que presentara IMPA hace varios meses”.
Al retirarse del acto el general Ramírez, felicitó a Sueiro “por lo que significa para el
desenvolvimiento de la aeronáutica argentina la construcción de aviones en serie del tipo
exhibido”.71
El plan de producción contemplaba la fabricación de una primera serie de cien unidades, de las
cuales llegaron a venderse 25 en distintos aeroclubes civiles. No obstante, al parecer el diseño
padecía de severas deficiencias, según consignó la revista británica Flight en su edición del 17-02-
1949: “una serie de graves defectos parecían imposibles de remediar sin un completo
rediseño. Después de una serie de accidentes, la producción terminó y las máquinas en
servicio fueron retiradas”. Según parece, los pilotos coincidían con esta apreciación, llegando a
bromear con el nombre del modelo, llamándole T.U.S.A.: (Todo Un Sarcófago Aéreo).72
Pero más allá de este fracaso, el ingeniero Sueiro seguía apostando a su proyecto, montando
stands de la empresa en diferentes exposiciones (Primera Exposición Forestal Argentina, diciembre
1942; Gran Feria Venta de la Industria Argentina, 1943).
Asimismo, Sueiro continuaba con su política social para con sus trabajadores: en 1943 se
iniciaron los cursos de la Escuela Técnica de IMPA, destinada a capacitar a los obreros de la planta,
y que comenzó dictando clases de dibujo (geométrico, lineal y de maquinaria), y matemáticas.73 Por
otro lado, mantenía la tradición de distribuir parte de las utilidades anuales entre el personal,
administrativo o de fábrica, que así “lo merezca”.74
Pero no todo el personal de la fábrica estaba conforme con su manera de entender lo que entonces
empezaba a conocerse como “justicia social”; al menos, no los afiliados al Sindicato Obrero de la
Industria Metalúrgica (S.O.I.M.), de neta orientación comunista.

La huelga metalúrgica de 1942


Desde la década de 1930, con la desaparición de la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos
—gremio anarquista nacido en 1918 y que había acaudillado la Semana Trágica de enero de 1919—
, el SOIM se había convertido en la única organización obrera del rubro, adherido a la CGT, y
estaba controlado por el Partido Comunista Argentino.75
Con el incremento de la industria metalúrgica en el país, y la dotación de nuevas y modernas
maquinarias en las fábricas, existía un cierto malestar obrero a principios de la década de 1940.
Se decía que mientras las ganancias de los patrones habían aumentado considerablemente, los
obreros del metal veían incrementado excesivamente el ritmo de producción, a cambio del mismo
salario. De esa manera, una dirigente del SOIM había afirmado que “el trabajo a destajo y el
standard no permite a los obreros moverse un minuto de la máquina”.76
Según se afirma en un trabajo de investigación sobre el tema,

71
“Ha dejado la mejor impresión la prueba del avión de turismo Impa-Tu-Sa-Nº 0” En La Razón, 18-4-1943.
72
“IMPA Tu-Sa” En Wikipedia, en idioma inglés: http://en.wikipedia.org/wiki/IMPA_Tu-Sa
73
Revista IMPA – publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S.A. Año 1 - Nº 1, 1º-04-1945.
74
Libro de Actas Asambleas Generales de IMPA: Asamblea de accionistas del 27 de marzo de 1942 (balance ej. 1941).
75
Para mayor información sobre la historia del gremio metalúrgico en Argentina, ver: SILVA, Horacio: Días rojos,
verano negro. Ediciones Terramar – Anarres, Bs. As., 2011.
76
La Hora, semanario del Partido Comunista, 23-1 y 8-8-1942. Extraído de: GURBANOV, Andrés Iván y
RODRÍGUEZ, Sebastián Joaquín: La huelga metalúrgica de 1942 y la crisis de la dirigencia comunista en los orígenes
del peronismo.

23
“...los obreros metalúrgicos que van masivamente a la huelga en 1942 están afectados por un proceso de
incorporación de maquinaria que implica cambios en el proceso de trabajo y en las condiciones en las cuales éste se
desarrolla a nivel planta. Paralelamente, estos mismos obreros están sufriendo un encarecimiento del costo de vida, por
la carestía y la restricción de importaciones consecuencia del conflicto bélico internacional. En este contexto comienza
el conflicto laboral”.77

Este punto de vista no era ajeno a los obreros de IMPA; a tal punto que, pocos años después de
terminada la huelga, el ingeniero Sueiro abordó el tema en un discurso para su personal, ante el cual
expuso su punto de vista:

“Algunos obreros creen que el aumento de la producción sólo significa un beneficio para los patronos y por eso ven
con antipatía cualquier perfeccionamiento en los métodos industriales los que, por otra parte, consideran que perjudican
a la masa obrera, por reducir el empleo de la mano de obra. Bajo el enunciado de la conocida y sencilla fórmula de
PRODUCIR MAS Y MAS BARATO, la economía política ha estudiado este interesante aspecto y ha demostrado que
lo que ocurre es precisamente lo contrario. En efecto, una de las ventajas del perfeccionamiento de la maquinaria e
instrumentos industriales, consiste en la disminución del precio de los productos, como consecuencia de la disminución
en el costo de producción. al hacer más accesibles para un mayor número de consumidores muchos artículos que antes
estaban fuera de su alcance, esa baja en el precio de los productos provoca, forzosamente un aumento en la demanda. La
baratura del consumo recobra así, a su vez, sobre la producción y ésta aumenta.
Las estadísticas que han confeccionado los hombres dedicados al estudio de la ciencia de la economía política,
demuestran que a medida que los métodos industriales se mejoran y afinan, el número de operarios aumenta, lo que
prueba el aserto anterior. La idea bastante difundida de que las máquinas roban al hombre su trabajo debe, por lo tanto,
desecharse por errónea.
Las máquinas realzan la dignidad humana bajo dos aspectos principales: elevan y ennoblecen al trabajador, puesto
que substituyen con sus fuerzas y precisión el trabajo del hombre, transformando la ruda y difícil labor muscular del
obrero, en una inteligente tarea de vigilancia y dirección, contribuyendo de manera poderosa a mejorar las condiciones
de vida del género humano, proporcionando a la mayoría, por la reducción de sus precios, una innumerable cantidad de
artículos, imprescindibles para su comodidad, salud y bienestar, que antes sólo estaban reservados para una minoría
privilegiada”.78

Pero a principios de 1942, los ánimos de los metalúrgicos estaban caldeados; el reclamo principal
era el otorgamiento de un aumento general de salarios. A tal efecto, entre abril y mayo de 1942 se
sucedieron varias asambleas gremiales, cuyo mandato habilitó a las autoridades del gremio,
encabezado por el secretario general Muzio Girardi, a entablar negociaciones con el Ministro del
Interior para que intercediera en el conflicto.
La respuesta del gobierno conservador, que naturalmente sería negativa, se hizo esperar un
tiempo prudencial, en el cual las empresas tomaron recaudos contra el activismo obrero.
El periódico La Hora informó en su edición del 6 de marzo el arresto de dos militantes del
SOIM: “Obreros de IMPA Querandíes denuncian la detención de dos obreros sin justificación... (y)
...responsabilizan a los directivos de la fábrica.”79
En “Cometa”, la fábrica de Mandl, se produjeron despidos y suspensiones a principios de junio
de 1942.80
Cuando el gobierno dio a conocer su respuesta negativa a las pretensiones obreras, se convocó a
una multitudinaria asamblea en el Luna Park, el 28 de junio, en la cual se votó la huelga general del
gremio por tiempo indeterminado.
El paro se extendió por 18 días, involucrando a unos 70.000 obreros, durante los cuales la policía
procedió a la detención de numerosos activistas (entre ellos el propio Girardi), y a la clausura del
local gremial. Pero los dirigentes del SOIM no sólo recibían presiones del Estado y los patrones
para acabar la huelga, sino que también el propio Partido Comunista —en boca de Vittorio

77
GURBANOV, Andrés Iván y RODRÍGUEZ, Sebastián Joaquín: La huelga metalúrgica de 1942 y la crisis de la
dirigencia comunista en los orígenes del peronismo.
78
Borrador del discurso del ingeniero José Mario Sueiro al personal de IMPA. Original mecanografiado, sin fecha, que
el autor ha datado en noviembre del año 1946. (Archivo familia Sueiro).
79
Ídem nota 77.
80
Archivos de IMPA - Legajo de personal de Zucchi, Angel Andrés. (Original actualmente en la empresa).

24
Codovilla, su principal referente— le planteó a Girardi que “nosotros no podemos estar
permanentemente sosteniéndoles la huelga. Hay que darle curso a esto…”
Finalmente, una asamblea celebrada el 13 de julio de 1942 resolvió levantar la medida de fuerza,
“ante la promesa del Ministro de reincorporar sin represalias a los obreros suspendidos y de que
la CGT se pondría al frente de las negociaciones”. 81
No obstante, la situación empeoró para los asalariados. Las empresas aprovecharon el momento
de debilidad, se negaron a reincorporar a los despedidos, y procedieron a tomar mayores represalias:
"En agosto hubo despidos masivos y suspensiones: Di Tella suspendió a 1500 obreros, IMPA echó
a 500, San Martín suspendió a 200".82
En el caso de IMPA, tras la huelga, “comenzó a exigirse de los obreros la presentación de
‘Certificados de Buena Conducta’ expedidos por la Policía Federal, como requisito para la
incorporación o continuidad en el puesto de trabajo”.83
Las consecuencias de la huelga para el SOIM comunista fueron fatales. En el transcurso del
conflicto se fue forjando una nueva conducción en el gremio metalúrgico, cuyos principales
referentes fueron los obreros Ángel Perelman y Manuel Fernando Carpio, ligados a la pequeña
organización de origen trotskysta conducida por el joven intelectual Jorge Abelardo Ramos; estos
metalúrgicos serán los fundadores, en la noche del 19 de abril de 1943, de la actual Unión Obrera
Metalúrgica (UOM).

81
Ídem nota 77.
82
Revista Realidad Económica Nº 99, sin fecha, citada en: GALASSO, Norberto: Perón: Formación, ascenso y caída:
1893-1955. Bs. As., Colihue, 2005.
83
Archivos de legajos de personal de IMPA. Citados en el trabajo mencionado en nota 77.

25
Capítulo V
IMPA, la Hirtenberger argentina

F ritz Mandl reflexionó profundamente sobre el hallazgo de la fábrica IMPA. Parecía cosa de
la Providencia; esa empresa estaba destinada a ser suya, era perfecta para sus planes.
Producía vainas para proyectiles, bicicletas, aviones... esta última una asignatura
pendiente, desde que los nazis habían abortado su producción de aeronaves para el ejército
austríaco, tras el Anschluss de 1938.
Que era cosa de la Providencia, estaba demostrado por el hecho de haber fallecido uno de los dos
socios de la compañía, el tal Lienau, justo en ese momento histórico; ni antes, ni después. No le
resultaría difícil comprarle el paquete accionario a sus herederos —dinero le sobraba para ello—, ni
tampoco tendría problemas en dominar al otro socio, ese ingeniero Sueiro, que no era más que un
principiante, un lírico.
¿Qué podría hacer Sueiro para evitarlo? Mandl había llegado a ser uno de los principales
fabricantes de municiones del mundo entero, se había codeado con Mussolini, había tenido una gran
influencia en los destinos de Austria, y conocía al dedillo todos los trucos y mecanismos inherentes
a la esencia del Poder.
El mismo desprecio sentía por los militares, los políticos, los funcionarios y el propio gobierno
argentinos; su venalidad y corrupción eran tan profundas y torpes, que no habían sabido esconder
siquiera la estafa de los niños cantores de la Lotería Nacional, o el negociado de las tierras de El
Palomar. ¡Si hasta uno de los involucrados había llegado a pegarse un tiro, para “lavar su honor con
sangre”...! Cosas de aficionados, de campesinos ignorantes, de indios sudamericanos.84
En suma, jamás podría encontrar tan favorables condiciones para el desarrollo de sus planes, que
en las actuales coordenadas de tiempo y espacio: la República Argentina, el año 1943.
Para lograr su objetivo, desplegó todos los recursos a su alcance. Contactó a Vera Forum de
Lienau, a quien le compró su parte en $1.500.000; cifra que representaba un plus del 50%, sobre el
valor nominal de un millón de pesos. Era, ciertamente, una oferta que la viuda no podía rechazar.
Por otra parte se dedicó a rastrear a pequeños accionistas de la compañía, a quienes les ofreció el
doble del valor nominal de sus acciones. Así, pagó $ 1.200.000 por un total de acciones cuyo valor
nominal era de apenas seiscientos mil pesos.85
De esa manera, Mandl ingresó a la empresa, “pese a la oposición del presidente de IMPA, J.
Mario Sueiro, y de muchos de los accionistas minoritarios de la firma”.86
En el trascurso de esta investigación no se ha logrado precisar su fecha exacta de inclusión,
aunque puede determinarse que se produjo en algún momento entre el 1º de mayo y el 29 de octubre
de 1943, dado que Mandl no fue mencionado en la asamblea anual ordinaria de accionistas
celebrada el 30 de abril de ese año, pero sí ocupaba un lugar de privilegio en la asamblea general
extraordinaria del 30 de octubre de 1943, en la que comenzó a formar parte del directorio.
Con sólo repasar la lista de los presentes en aquella asamblea (Federico Bracht, Hugo Marton y
Verdad Navi) y la conformación del nuevo directorio (José Mario Sueiro, Fritz Mandl, Max
Rautenstrauch Bracht) podía apreciarse cuál era la nueva situación: excepto Sueiro, todos eran
hombres de Mandl. El fundador de IMPA, desesperado, se dio cuenta de que estaba rodeado.87
Hacia marzo de 1943, Mandl debía haber tenido muy avanzadas las gestiones de compra de
acciones de IMPA; porque en ese mes, se sintió lo bastante seguro como para sostener,

“...conversaciones de largo alcance sobre la política de armas argentina con el general Manuel Savio (... en las cuales
le dijo que...) planeaba fusionar a IMPA con Cometa y dedicar sus instalaciones combinadas a la producción militar. En
sus conversaciones con el general Savio, Mandl era como siempre el vendedor y el promotor; su ignorancia técnica no

84
Por más información sobre el tema, ver BAYER, Osvaldo: Palomar: el negociado que conmovió a un régimen. Bs.
As., Planeta, 2003.
85
Revista IMPA – publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S.A. Año 1 - Nº 1, 1º-04-1945.
86
(Ver nota 29 – documento b).
87
Libro de Actas Asambleas Generales de IMPA: Asamblea ordinaria del 30-4-1943, y extraordinaria del 30-10-1943.

26
le impedía hacer promesas que tenía pocas posibilidades de cumplir: 100 aviones de entrenamiento de madera para la
fuerza aérea (los motores, le aseguró a Savio, serían importados de los Estados Unidos); la importación de mineral de
hierro de Suecia y de cobre de Chile (ningún problema, dijo Mandl); una fundición de bronce (SEMA, la subsidiaria de
Siemens-Schuckert en la Argentina, instalaría la fundición. ¿Y la lista negra de los aliados, donde figuraba SEMA? Eso
podía arreglarse...) Savio no se comprometió, pero después del golpe de junio presentó a Mandl ante Ramírez, Farrell y
otros importantes integrantes del gobierno.88

Pero Mandl ignoraba que seguía en el centro de la mira de los servicios de inteligencia aliados, y
que algunos de sus más cercanos colaboradores recibían sobornos para espiarle. Tal es el caso de
Franz Klein, húngaro de origen judío y director técnico de “Cometa”, que mantenía informada a la
embajada británica de todos sus movimientos, y a quien Mandl no tuvo mejor idea que llevarle
consigo a las reuniones con el general Savio.
Según informó Klein a los ingleses89, el gestor de esta entrevista fue el general Basilio Pertiné,
quien estaba involucrado personalmente en el negocio, dado su carácter de director de la Siemens-
Schukert; empresa de capital alemán que había sido incluida en la lista negra del gobierno
norteamericano, al menos desde julio de 1941.90 Por entonces, Mandl no podía prever que, en poco
tiempo, él mismo sería incluido en esa lista, y encarcelado en un calabozo argentino.
En esos días, además, en algunos medios de prensa comenzaron a circular fantasiosas —y hasta
ridículas— versiones sobre su figura, como la denuncia de que “Cometa” podría desplazar en 24
horas su producción a la fabricación de ametralladoras, utilizando los tubos de las bicicletas como
caños de esa temible arma. Un completo disparate, de imposible realización técnica.91
Pero más allá de esto, un grupo de oficiales del Ejército se aprestaba a derrocar al gobierno del
doctor Ramón S. Castillo, produciendo un golpe de Estado que daría fin al período conocido como
la “Década Infame”; entre esos militares revistaba —sin destacarse aún— un joven oficial de
infantería, el coronel Juan Domingo Perón, cuya figura dividirá a la historia argentina en un antes y
un después de él.

88
(Ver nota 29 – documento b).
89
(Ver nota 29 – documento b).
90
The Proclaimed List of certain blocked nationals, documento oficial del gobierno de los EEUU, 17-7-1941.
91
(Ver nota 29 – documento b).

27
Capítulo VI
La “Revolución del 43”

L a “Década Infame” —término acuñado, con justicia, por el escritor nacionalista José Luis
Torres—, fue un período de la historia inaugurado el 6 de septiembre de 1930 con el
primer golpe de Estado de la Argentina, ejecutado por el general José Félix Uriburu, que
derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen en beneficio de la alta oligarquía local.
Para evitar el retorno al poder del caudillo radical, la dictadura de Uriburu organizó una alianza
de partidos políticos conservadores integrada por el Partido Demócrata Nacional, la Unión Cívica
Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente, que tomó el nombre de
“Concordancia”.
Esta coalición pudo mantenerse en el poder y ganar las sucesivas elecciones nacionales apelando
a la represión y al fraude electoral, denominado “fraude patriótico” por los dirigentes
conservadores, quienes consideraban que el electorado no sabía votar correctamente, siendo
arrastrado “por los demagogos”, y que por ello necesitaban “una tutela” para ejercer “ese derecho
que se les ha otorgado”.92
A la dictadura de Uriburu le sucedió el gobierno del general Agustín P. Justo (1932/1938), y a
éste el gobierno de los doctores Roberto Marcelino Ortiz y Ramón S. Castillo, todos ellos
pertenecientes a la Concordancia. Fue durante este período de tiempo que se produjeron resonantes
escándalos de corrupción como el de la industria frigorífica —que le costara la vida al senador Enzo
Bordabehere en 1935—, el caso de la concesión del servicio eléctrico a la CHADE (1936), el ya
mencionado affaire de tierras de El Palomar (1940), y la reciente estafa de los niños cantores de la
Lotería Nacional (septiembre de 1942), entre otros de menor trascendencia mediática.
En 1943, el gobierno de Ramón Castillo convocó a elecciones presidenciales; el candidato de la
Concordancia, apoyado abiertamente por Castillo, era el hacendado salteño Robustiano Patrón
Costas, dueño del Ingenio San Martín del Tabacal, conocido por las condiciones infrahumanas de
trabajo a las que sometía a las etnias coya, wichí y toba, y al uso de las armas contra todo aquel que
quisiera escapar de la plantación.93
Siguiendo el procedimiento tradicional de la Concordancia, Castillo estaba preparando un nuevo
“fraude patriótico” para asegurar el triunfo de Patrón Costas quien, en cuestiones de política
exterior, había manifestado su intención de entrar en la Segunda Guerra Mundial en apoyo del
bando aliado.
Hasta entonces, el Ejército se había mantenido unido, constituyéndose en el soporte y la guardia
pretoriana de los gobiernos de la Concordancia; pero hacia 1943, la fractura entre la baja oficialidad
nacionalista y la alta oficialidad liberal, había producido una profunda escisión entre los militares y
el Poder.
Esto no significaba, de ninguna manera, que los primeros se hubieran convertido en la avanzada
de un proyecto de igualdad social, como pudo parecer en los inicios del peronismo; a las fuerzas
armadas —nacionalistas o liberales— les tenía sin cuidado que Patrón Costas explotara
salvajemente a sus esclavos, dado que no eran socialistas, comunistas ni —¡cruz diablo!—
anarquistas. Simplemente, se había llegado a una encrucijada en la cual los intereses de unos
interferían con los beneficios de los otros.
Uno de los puntos más conflictivos, era precisamente el tema de la neutralidad. Las nuevas
camadas de oficiales del Ejército querían mantener una prudente distancia de las grandes potencias,
para llevar adelante un proyecto de relativa autonomía nacional. Y en este punto, chocaban

92
Discurso del doctor Carlos Ibarguren, notorio partidario del corporativismo fascista, pronunciado en Córdoba el 15 de
octubre de 1930.
93
Estas prácticas de esclavitud, que hoy en 2012 parecen tan remotas y lejanas, no lo son tal; el 2 de diciembre de 2011
se “descubrió” una plantación de arándanos trabajada por 95 esclavos, vigilados por guardias armados de fusiles y otras
armas de fuego. Ver más información en: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-182541-2011-12-02.html

28
ostensiblemente los intereses de las potencias aliadas y de los grupos de poder económico, con las
pretensiones de la baja oficialidad militar.94

Presiones sobre Argentina para entrar en la II Guerra


El gobierno norteamericano era el principal promotor de la entrada argentina en la guerra. A
comienzos del conflicto bélico, no prestó demasiada atención al asunto; recién le dedicó todas sus
energías a partir de diciembre de 1941, cuando la aviación japonesa atacó su base naval en Pearl
Harbor.
A pocas semanas de producirse ese ataque, Norteamérica impulsó la Declaración de las Naciones
Unidas (1º de enero de 1942), según la cual los países firmantes se comprometían a apoyar a EEUU
e Inglaterra en su lucha contra el Eje Berlín-Roma-Tokio; pero Argentina no estampó su firma al
pie del documento.
Dos semanas después, en la III Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones
Exteriores de las Repúblicas Americanas, celebrada en Río de Janeiro entre el 15 y el 28 de enero
de 1942, EEUU planteó abiertamente que los “países amigos” debían romper relaciones con el Eje,
lo que en el orden económico significaba ejercer una estricta vigilancia sobre las empresas
consideradas “de capitales enemigos”, y eventualmente proceder a la confiscación de sus bienes. De
los veinte países presentes, 18 terminaron declarando la guerra o rompiendo relaciones con el Eje;
sólo Chile y Argentina ratificaron su neutralidad.95
Seis meses después, durante la Conferencia Interamericana sobre los Sistemas de Control
Económico y Financiero —celebrada en Washington en junio de 1942— EEUU volvió a insistir,
esta vez con mayor vehemencia, en que Argentina modificara su postura; pero una vez más, el
ignoto país del sur volvió a ratificar su neutralidad.
Esta reiterada negativa irritó al gobierno estadounidense, el cual decidió supeditar su política
exterior hacia Argentina hasta obligarla a doblegar su voluntad. De esa manera, tomó una serie de
medidas coercitivas tales como la cancelación de un convenio bilateral de armamentos, el
congelamiento de créditos, y la supresión del país en el listado de exportadores de la Comisión de
Guerra Económica.
Luego se fueron sumando otras acciones intimidatorias: restricciones a las importaciones,
prohibiciones de transporte, bloqueo de depósitos de oro en bancos norteamericanos, cancelación de
órdenes de compra, embargo de combustibles y prohibición de apoyar proyectos de desarrollo.
El objetivo de todo este paquete de medidas punitivas —según un memo elevado por el
Secretario del Tesoro al presidente Roosevelt—, era “demostrar a todos los demás países
americanos que el gobierno de los Estados Unidos significa negocios”. O, en términos criollos: que
quien no sacara los pies del plato podría seguir “disfrutando de la amistad” de los norteamericanos.
A buen entendedor, pocas palabras.96
Era a raíz de esta situación, que la Concordancia había decidido ceder sin más trámite a las
presiones norteamericanas, apenas Patrón Costas fuera ungido presidente de la Nación. Business are
business, pensarían para sí.97

94
Wikipedia: La Revolución del 43: http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_del_43
95
REGALSKY, Andrés, HARISPURU, Adela y GILBERT, Jorge: La junta de Vigilancia y Disposición Final de la
Propiedad Enemiga. Trabajo incluido en el “Tercer informe de avance” de la Comisión para el Esclarecimiento de las
Actividades del Nazismo en Argentina (CEANA). Bs. As., nov. de 1998.
http://archivo.cancilleria.gov.ar/userfiles/TERCER-INFORME.pdf
96
Ídem nota anterior.
97
“Los negocios son los negocios”.

29
El “coup d'état” del 4 de junio
No obstante, el gobierno conservador se había tornado muy inestable, al carecer del apoyo de un
Ejército dividido. Durante 1942 Castillo había tenido que desactivar dos movimientos militares, de
poca importancia, pero que reflejaban la tensión existente.
Además, circulaban insistentes y confusos rumores sobre la existencia de todo tipo de
conspiraciones; y entre los complotados, se mencionaban los nombres del diputado radical Ernesto
Sanmartino, el general Arturo Rawson, el partido radical, y una logia militar conocida como Grupo
de Oficiales Unidos (G.O.U.), en la cual se hallaría el coronel Emilio Ramírez, hijo del ministro de
Guerra, general Pedro Pablo Ramírez.
Este último se había reunido el 26 de mayo de 1943 con un grupo de dirigentes de la Unión
Cívica Radical, quienes le habían ofrecido la candidatura a presidente de la Nación, encabezando la
fórmula de la Unión Democrática; una coalición que el ala moderada del radicalismo estaba
tratando de armar junto al Partido Socialista y al Partido Demócrata Progresista, con el apoyo más o
menos encubierto del Partido Comunista.
Enterado de la realización de la entrevista, el presidente Castillo le exigió a Ramírez la renuncia
al cargo de Ministro de Guerra; este hecho provocó la sublevación de la joven oficialidad del
Ejército que, al día siguiente, salió de los cuarteles de Campo de Mayo y, tras una breve escaramuza
con fuerzas leales en la hoy ex Escuela de Mecánica de la Armada, derrocó a Castillo para
entronizar en la Casa Rosada —por unos pocos días— al general Arturo Rawson.
Así, la “Década Infame” llegaba a su fin, de la misma manera en que había engendrada: con la
brutalidad de las bayonetas, en la ignominia del golpe de Estado.98

Conflictos internos y contradicciones del nuevo régimen

La asonada militar tomó por sorpresa a las representaciones aliadas en Buenos Aires, que
reaccionaron de distinta manera. Los diplomáticos ingleses evaluaron que la neutralidad argentina
no les perjudicaría, en la medida que el nuevo gobierno no amenazara sus inversiones, y mantuviera
abierto el acceso a los alimentos y materiales de guerra; los norteamericanos, en cambio, analizaron
la situación como “muy grave”, y se aprestaron a hostigar al nuevo gobierno, hasta que diera
satisfacción a sus exigencias de entrar en la guerra.99
La manera improvisada y desprolija con que se ejecutó el movimiento se reflejó casi de
inmediato, cuando el designado general Rawson mostró a los mandos golpistas su lista para
conformar el gabinete ministerial, en la cual figuraban tres amigos personales que pertenecían a la
Concordancia; los coroneles la vetaron sin más trámite y, ante la insistencia de Rawson en
sostenerla, se limitaron a decirle: “Renuncie”. A continuación, se procedió a designar como
presidente de facto al general Ramírez, quien asumió el cargo tres días después del golpe, el 7 de
junio de 1943.
Pero el gobierno de Ramírez también lucía serías contradicciones. Una de ellas —la más
grosera— fue el nombramiento, nada menos que en el Ministerio de Relaciones Exteriores, del
contraalmirante Segundo Storni, un oficial naval simpatizante de EEUU y partidario de los aliados.
Por otra parte se habían designado a tres oficiales pertenecientes al círculo íntimo del depuesto
general Rawson —conocido como “los generales del Jousten”, por el hotel céntrico donde se
reunían—, para ocupar la vicepresidencia de la Nación (contraalmirante Sabá H. Sueyro), el
Ministerio de Marina (contraalmirante Benito Sueyro, hermano del anterior), y la cartera de
Agricultura (general Diego Mason).

98
Wikipedia: La Revolución del 43: http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_del_43
99
(Ver nota 29 – documento b).

30
Los restantes puestos fueron ocupados por el conocido fusilador de peones patagónicos, coronel
Elbio C. Anaya100 (Justicia e Instrucción Pública); el rico hacendado Jorge Santamarina (Hacienda);
el coronel Alberto Gilbert (Interior); y el general Edelmiro J. Farrell (Ejército), quien pasará a
ocupar la vicepresidencia en octubre de 1943, debido al fallecimiento de Sueyro.
Esta auténtica torre de Babel gubernamental generaba continuos conflictos, que provocaron
cambios y reacomodamientos a lo largo de su existencia.
Así, el 10 de septiembre de 1943, se produjo un grave escándalo al saberse que el contraalmirante
Storni había enviado una carta personal al secretario del Departamento de Estado norteamericano,
Cordell Hull, anticipándole su intención de romper relaciones con el Eje y solicitándole paciencia
para ir generando, con tiempo, un clima a favor de la ruptura.
Para entonces, los EEUU habían incrementado sus presiones hasta un grado lindante con la
histeria, o la estupidez: la reacción de Cordel Hull fue hacer pública la carta para obligar al gobierno
a definirse de inmediato, acompañando la acción con todo tipo de denuestos contra el “neutralismo”
argentino. Esto no hizo más que provocar un recrudecimiento de los sentimientos
antinorteamericanos, que se hallaban en gestación.
Como consecuencia de esta gaffe, Storni tuvo que renunciar a Relaciones Exteriores, siendo
reemplazado por el general Gilbert, partidario de la neutralidad; pero el descalabro general alcanzó
a casi todo el gabinete: Santamarina, Galíndez y Anaya tuvieron también que renunciar, y dos
católicos ultramontanos de derecha, Luis César Perlinger y el escritor Gustavo Martínez Zuviría
(Hugo Wast), pasaron a ocupar las carteras de Interior y Justicia e Instrucción Pública,
respectivamente. Este último, instalará en los claustros universitarios una rancia doctrina medieval,
que provocará conflictos con docentes y estudiantes.101

Gestación del peronismo


El entonces coronel Juan Domingo Perón había nacido en Lobos, provincia de Buenos Aires, el 8
de octubre de 1895. En 1911 ingresó como cadete en el Colegio Militar, en cuyas aulas recibió dos
años de acendrada formación germánica y nacionalista, exacerbada por los puntos de vista de
docentes tales como el doctor Manuel Carlés, dirigente de la futura organización paramilitar de
derecha conocida como la “Liga Patriótica Argentina”. En esos años se forjó su profunda aversión
por las ideologías anarquista, socialista y comunista, y en particular por quienes las profesaban, a
quienes no consideraba como legítimos obreros, sino como a peligrosos agitadores antiargentinos.
Apenas egresado del Colegio como subteniente del arma de infantería, fue destinado al
Regimiento de Infantería 12 con asiento en Paraná, Entre Ríos. En 1918, con el grado de teniente,
pasó a revistar en el Arsenal de Guerra Esteban de Luca, de la Capital Federal, desde donde en
enero de 1919 participó en la sangrienta represión obrera conocida como la “Semana Trágica”.
Poco después fue redestinado al RI 12, ahora con asiento en la ciudad de Santa Fe, siendo enviado
en diciembre de 1919 a la localidad de Tartagal, para colaborar en la represión a los hacheros
rebelados contra la empresa inglesa “La Forestal”.
El 6 de septiembre de 1930, con el grado de capitán, acompañó al general José Félix Uriburu en
el cabriolé que lo llevó a tomar posesión de la Casa Rosada, tras el derrocamiento del presidente
Hipólito Yrigoyen; seis días después fue nombrado ayudante de campo del Ministro de Guerra de la
dictadura militar, quien firmará la orden de fusilamiento del militante anarquista Severino Di
Giovanni en 1931. Entre 1930 y 1939 será oficial del Estado Mayor General del Ejército, profesor
de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra, y agregado militar en la embajada argentina en
Chile.
El 17 de febrero de 1939, con el grado de teniente coronel, fue enviado a la Italia de Mussolini
“en misión de estudios profesionales”, donde permaneció hasta enero de 1941. A su regreso fue

100
Anaya se hizo famoso cuando, a las órdenes del teniente coronel Héctor B. Varela, ordenó el fusilamiento de peones
desarmados e indefensos durante las huelgas patagónicas de 1921. (Ver: BAYER, Osvaldo: Los vengadores de la
Patagonia Trágica. Bs. As., Galerna, 1974).
101
Wikipedia: La Revolución del 43: http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_del_43

31
destinado al Destacamento de Montaña Mendoza, como director de los Cursos de Alta Montaña e
Invierno. Producido el golpe de Estado del 4 de junio de 1943 —cuya proclama redactó—, fue
designado jefe de la secretaría del Ministerio de Guerra, reportando al ministro, el general Farrell.
El 27 de octubre de 1943, con el grado de coronel, fue nombrado presidente del Departamento
Nacional del Trabajo, con retención de sus funciones castrenses. 102
Respecto de la política laboral, los militares golpistas habían continuado la línea de sus
predecesores, en cuanto a ignorar todo cuanto tuviera que ver con el bienestar de los obreros, y de
reprimir cualquier signo de disconformidad que pudieran expresar los trabajadores. Por estas
razones, el cargo otorgado al joven coronel era de una ínfima importancia.
No obstante, Perón —que había visto in situ los alcances del corporativismo fascista italiano—,
decidió ensayar una política hacia los obreros desconocida en Argentina hasta entonces, basada en
la sanción de una legislación protectora del trabajador, y en el otorgamiento de una serie de
beneficios sociales. Si lograba concretar la aplicación de esas medidas, sería posible desactivar las
tradicionales inclinaciones revolucionarias de la clase proletaria.
Estimaba que ese pacto social era conveniente a todas las partes: los obreros podían llegar a tener
un cierto bienestar y gozar de una relativa estimación y respeto, en lugar de jugarse la vida o el
puesto de trabajo en ocasión de cada huelga.
A cambio, sólo se les pediría disciplina y subordinación a una autoridad paternalista y
bonachona, que sólo castigaría a aquel que se atreviera a romper lo que se estimaba era un justo
pacto social. Y un movimiento obrero puesto bajo debido control, iba a ser sin lugar a dudas un
factor de poder de primer nivel.
Imbuido de estos pensamientos, y contando con la ayuda de un camarada de armas —el coronel
Domingo Mercante— Perón entró en tratativas con diferentes sindicalistas, a quienes convenció de
desactivar una huelga general pautada para el mes de octubre a cambio de unas concesiones, entre
ellas la libertad del líder comunista de la carne José Peter.
Por el éxito obtenido en esa gestión, y merced al apoyo del general Farrell, el gobierno autorizó
la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión —en reemplazo del viejo Departamento
Nacional del Trabajo—, cuya titularidad asumió Perón el 2 de diciembre de 1943. En su discurso
inaugural transmitido por LRA Radio del Estado, explicó su “proyecto de arbitrar en los conflictos
entre patrones y obreros, reemplazando el enfrentamiento por el acuerdo. El Estado debe
intervenir —según su concepción— haciendo prevalecer los puntos de coincidencia entre obreros y
patrones por sobre los antagonismos". 103
A partir de entonces, consiguió que el Ejecutivo aprobara una serie de importantes leyes
laborales, que le ganaron la confianza y el apoyo de importantes sectores del movimiento obrero,
que ya no le abandonarían por el resto de su vida.
No obstante, este proyecto de asimilación de la clase trabajadora a las políticas de Estado
encontró fuertes detractores en el seno del mismo gobierno, comenzando por el propio general
Ramírez, introduciendo un nuevo elemento de discordia entre los mandos golpistas.
Además, las medidas económicas punitivas implementadas por los EEUU contra Argentina
comenzaban a hacerse sentir en todo su rigor; la situación de resistencia a las pretensiones
norteamericanas no podía sostenerse por mucho tiempo más.
A principios de 1944 estalló un escándalo internacional, por una misión de compra de armas que
el gobierno argentino le había encargado al cónsul Osmar Helmuth, quien había resultado ser un
espía al servicio de Alemania. Los Estados Unidos aprovecharon la ocasión y jugaron una estocada

102
Fuentes: SILVA, Horacio: Días rojos, verano negro. Ediciones Terramar – Anarres, Bs. As., 2011. / Cronología de
hechos básicos en la vida del ex presidente. En La Nación, 2-7-1974. / MARTINEZ ELOY, Tomás: La novela de
Perón. Bs. As., Legasa, 1985. / Los metalúrgicos rindieron homenaje a los obreros caídos en enero de 1919. En El
Laborista, 2-5-1948. / RATLIFF, Lindon: Juan Domingo Perón – “Fenómeno”. / PEÑA, Milcíades: Masas, caudillos y
élites. Bs. As., Ediciones Fichas, 1973. / PIGNA, Felipe: Mitos Argentinos. En Clarín, 13-6-2007. / Clarín, ediciones
del 3-9-2000 y 1-7-2004.
103
GALASSO, Norberto: Perón: Formación, ascenso y caída: 1893-1955. Bs. As., Colihue, 2005).

32
a fondo para forzar a la Argentina, enviando un portaaviones al Río de la Plata, a modo de
advertencia.
Ramírez no pudo más, y el 27 de enero de 1944 rompió relaciones con el Eje; pero esta decisión
originó una poderosa crisis interna en el gobierno, que forzó la renuncia de Ramírez y varios de sus
ministros, abriendo vertiginosamente el camino del Poder a la facción encabezada por Farrell y
Perón.
Farrell asumió como presidente de facto de la Nación el 25 de febrero, quedando vacante la
vicepresidencia. De inmediato, nombró a Perón ministro interino de Guerra, confirmándolo en el
cargo a partir del 4 de mayo de 1944.
Desde el principio, Farrell se vio enfrentado con el ministro del Interior, el general Luis César
Perlinger, quien —como se expresara más arriba— era un católico ultramontano de derecha,
enemigo mortal del proyecto de Perón.
A fines de mayo de 1944, Perlinger intrigó entre los mandos militares para hacerse nombrar
vicepresidente, llegando incluso a realizarse una votación interna entre los oficiales para decidir
sobre el tema. Pero el resultado le fue adverso; y Perón, ni corto ni perezoso, aprovechó el resbalón
de su adversario para exigir su renuncia.
Obtenida ésta, Farrell nombró vicepresidente a Perón el 7 de junio de 1944; de esa manera, el
joven coronel pasó a acumular los cargos de Vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario de
Trabajo y Previsión, convirtiéndose de hecho en el político más poderoso de la Argentina.
Desde esa posición de fuerza, Perón se dedicó a profundizar su proyecto de pacto social con el
movimiento obrero, auspiciando la firma de convenios colectivos de trabajo —una completa y
absoluta novedad en el país—, promulgando el Estatuto del Peón de Campo, estableciendo los
tribunales del trabajo, y fomentando la sindicalización masiva de los trabajadores.
El brusco giro de la situación significaba para los Estados Unidos otra vuelta de tuerca a favor de
la neutralidad argentina. Y esta pertinaz insumisión era presentada como una amenaza contra la
democracia, que “el gran país del Norte” no podía permitir; porque, en esencia, cuestionaba —
delante de las demás naciones sometidas a su política—, el poderío de su liderazgo continental.
La reacción del secretario del Departamento de Estado Cordell Hull, entonces, fue irracional:
“enfurecido, el secretario Hull decidió —contra el consejo de Armour, Duggan, Berle y el Foreign
Office británico— aumentar la presión sobre la Argentina hasta que el gobierno se doblegara o
fuera derrocado”.104
A continuación, “Hull —una vez más contra el criterio de consejeros de alto rango y sin notificar
a Londres— denunció a la Argentina en tono atronador por ‘abandonar la causa aliada’ y ‘dar
ayuda franca y notoriamente a los enemigos declarados de los Estados Unidos”105
Acto seguido EEUU desconoció al gobierno de Farrell y Perón, ordenó el retiro de su embajador
y el de la mayoría de los países latinoamericanos, y —con no poco esfuerzo— consiguió que Gran
Bretaña retirara, a disgusto, también a su propio embajador. Los británicos, con atinado juicio,
entendían que EEUU distorsionaba intencionalmente los hechos al presentar a la Argentina como
un enemigo de la democracia, en su afán de controlar en forma absoluta el hemisferio occidental, y
de completar el desplazamiento de la antigua influencia inglesa en el área. No obstante, prefirieron
evitar tener roces con tan intolerante aliado.

El 45

Llegadas las cosas a tal punto de tensión, y estando la guerra en una fase terminal para Alemania
y Japón —Italia ya se había rendido en septiembre de 1943— Farrell y Perón entendieron que no
tenía sentido mantener la resistencia a las pretensiones norteamericanas, y decidieron ceder; de esa
manera, Argentina declaró la guerra a Alemania y Japón el 27 de marzo de 1945.

104
(Ver nota 29 – documento b).
105
(Ver nota 29 – documento b).

33
Asimismo, evaluaron que el gobierno de facto ya estaba agotado, y que la única manera posible
de dar continuidad a su proyecto político —basado en el apoyo de la clase obrera—, era mediante la
preparación de una convocatoria a elecciones nacionales.
De esa manera, tomaron medidas dirigidas a ese objetivo, como la legalización del Partido
Comunista y el cierre de los periódicos nazis Cabildo y El Pampero.
La situación interna del país estaba al borde de la polarización, alrededor de la inédita política
laboral y social instaurada por el gobierno, y que generaba un profundo rechazo en el ámbito
empresarial, y entre los intelectuales y las capas medias de la sociedad.
El único apoyo que le quedaba al gobierno, era el de los únicos beneficiarios de esa política: los
simples obreros, la clase trabajadora, que había aceptado el pacto social propuesto por Perón, y
elegido abandonar las propuestas revolucionarias de transformación radical de la sociedad; una
elección que podría resumirse en el refrán popular “más vale pájaro en mano que cien volando”.
Pero Estados Unidos no perdonaba ni olvidaba los dos años que le había costado doblegar al
gobierno argentino, y depositaba toda su indignación en la figura de Perón, a quien querían hacer
desaparecer para siempre del mapa político argentino.
Con ese objetivo, el gobierno norteamericano designó embajador en el país a Spruille Braden, un
personaje soberbio y grosero, partidario de la política del “big stick” (gran garrote), y experto
lobbista internacional.
Desde su llegada a la Argentina el 19 de mayo de 1945, Braden se inmiscuyó descaradamente en
los asuntos internos del país, fustigando al gobierno y organizando y coordinando a la oposición,
que se nucleó bajo la consigna de la “defensa de la democracia”. Por su parte, el gobierno se ungió
a sí mismo como abanderado de la “justicia social”.
La polarización fue creciendo en intensidad hasta llegar a su cenit el 19 de septiembre de 1945,
con la “Marcha de la Constitución y la Libertad”, que reunió a una multitud de 200.000 personas en
repudio al gobierno y a su política laboral.
La masividad de esa manifestación alentó a Braden para intentar un golpe de mano contra el
gobierno, que se efectivizó en el levantamiento del general Eduardo J. Ávalos el 11 de octubre,
exigiendo la renuncia y el arresto de Perón, quien al día siguiente fue llevado detenido a la isla
Martín García; si bien Farrell permaneció en el puesto de Presidente, el gobierno quedó
efectivamente en manos de Ávalos.
Así las cosas, parecía que la carrera de Perón y su proyecto político-social habían llegado a su
fin. No obstante, tanto Braden como todo el arco de la oposición habían subestimado al nuevo
fenómeno social en gestación; pensaban que muerto el perro, se acabaría la rabia.
Un razonamiento lógico si se tiene en cuenta que, en la estructura psíquica de empresarios y
sectores de clase media, los trabajadores no superaban la categoría de simples bestias de carga; eso
convertía a los obreros en seres irracionales, y por tanto, invisibles desde su concepto de lo que era
la humanidad.
Pero esta despectiva mirada hacia la clase humilde, les traería una desagradable sorpresa.
Según Félix Luna, el miércoles 16 de octubre de 1945 era día de pago:

Al ir a cobrar la quincena, los obreros se encontraron con que el salario del feriado 12 de octubre no se pagaba, a
pesar del decreto firmado días antes por Perón. Panaderos y textiles fueron los más afectados por la reacción patronal. -
¡Vayan a reclamarle a Perón!- era la sarcástica respuesta.106

Al día siguiente, una multitud fue emergiendo de los suburbios bonaerenses, encaminándose
hacia la Plaza de Mayo, para exigir la libertad de Perón. Decenas de miles de obreros tomaron el
centro de la ciudad, en una actitud pacífica, pero de una determinación conmovedora.
Rostros cetrinos, pajizos cabellos negros, burdas blusas obreras, deshilachadas alpargatas;
semejante espectáculo no se veía en las calles porteñas, desde los lejanos tiempos de las
manifestaciones anarquistas.

106
LUNA, Félix: El 45. Bs. As., Sudamericana, 1971.

34
Las “gentes bien” de la sociedad argentina, entre sorprendidas y horrorizadas, tuvieron que
soportar el ver a aquel “aluvión zoológico” —como diría después el diputado radical Ernesto
Sammartino— refrescar sus sacrílegos y oscuros pies en las blancas fuentes de la Plaza de Mayo.
El ministro de Marina, almirante Héctor Vernengo Lima, propuso ametrallar la multitud sin más
trámite; pero el general Ávalos consideró inconveniente ejecutar tal operación y ordenó la libertad
de Perón, quien esa noche habló a los trabajadores desde un balcón de la Casa Rosada.
De esta manera, los “descamisados” volvieron a irrumpir en la escena política nacional con un
acto masivo de protesta, como en la época de los anarquistas, pero ya no para cuestionar al Estado;
sino para recuperar una cierta participación que en él se les había ofrecido.
Así fue como, aquel memorable 17 de octubre de 1945, la Argentina había dado a luz al
peronismo.

35
Capítulo VII
Apogeo y ocaso de IMPA

H acia fines de 1943, los vínculos entre IMPA y el gobierno militar se hallaban en plena
expansión. El 4 de junio, día del golpe de Estado, Fabricaciones Militares encargó la
manufactura de 100.000 vainas de cartuchos Mauser 7.65 mm.
Si bien los precios cotizados por IMPA eran más elevados que el costo de producción de la
industria estatal, el general Savio justificó la erogación argumentando que era necesario “mantener
la capacidad productiva y técnica de la firma” como parte de su proyecto mixto (estatal-privado) de
defensa nacional. 107
Después de producido el golpe, y como resultado de las conversaciones mantenidas en el mes de
marzo, Savio presentó a Mandl ante el presidente Ramírez y el vicepresidente Farrell, a efectos de
que el empresario austríaco expusiera su proyecto para una industria armamentista autónoma
nacional.
Farrell se interesó y decidió hacer una visita a IMPA, acompañado por el comodoro Bartolomé de
la Colina, para interiorizarse sobre los procesos internos y analizar las potencialidades de la
empresa; los recibió y guió a través de la planta el ingeniero Sueiro, para explicarles los diferentes
aspectos técnicos de la producción.
Sueiro estaba interesado, además, en demostrar que su política social para con los empleados de
la empresa estaba en plena sintonía con la nueva estrategia laboral del gobierno; para ello, invitó a
los altos funcionarios a compartir el almuerzo diario con el personal, consistente en el “plato único”
servido gratuitamente a los trabajadores en el comedor de la empresa. 108
La visita debió haber causado muy buena impresión en Farrell y de la Colina, y se puede
conjeturar que el primero la comentó favorablemente al coronel Perón; porque poco antes de la
Navidad, el entonces jefe de la Secretaría de Guerra y flamante Secretario de Trabajo y Previsión
efectuó a su vez una visita formal a IMPA.
El evento, que tuvo lugar el jueves 23 de diciembre de 1943, revestía una gran importancia para
todas las partes, y fue preparado con toda minuciosidad. Perón llegó hacia el mediodía acompañado
del subsecretario de Trabajo y Previsión, mayor Fernando González, y otros cuatro oficiales. Los
recibieron Sueiro, Mandl y demás miembros del directorio, quienes llevaron a los invitados al
comedor obrero, donde les aguardaban los reporteros de prensa y todo el personal de la fábrica.
Había una gran expectativa por conocer en persona a ese coronel que había hablado tan bien al
asumir la Secretaría de Trabajo y Previsión, el pasado 2 de diciembre. Según los diarios de época, la
irrupción de Perón y sus oficiales en el recinto fue recibida “con grandes aplausos y vítores al
ejército y a la patria”.109 Más moderado, el órgano de prensa de la Unión Industrial Argentina
(UIA) —en la cual Sueiro ocupaba el cargo de Consejero Titular—, consignó que “el almuerzo
transcurrió en un ambiente de entusiasmo y cordialidad excepcional”.110
Las largas mesas fueron dispuestas en forma paralela, a lo largo del salón; ninguna de ellas fue
colocada de manera diferenciada, diseño espacial que sugería una imagen igualitaria. Perón, en su
carácter de invitado especial, fue ubicado a la mitad de la última mesa, de espaldas a la pared;
Sueiro se sentó a su derecha, y Mandl a su izquierda.
El plato único del día, que mereció elogios de la prensa—“tan abundante como sabroso”111—,
consistió en pesceto con papas y chauchas.
Al servirse la fruta de postre, el ingeniero Sueiro pronunció un largo discurso, en el cual vertió
con sinceridad sus puntos de vista, anhelos y ambiciones. Comenzó diciendo que el hecho de
hallarse un alto funcionario de gobierno compartiendo el almuerzo con patrones y trabajadores,
107
ROUGIER, Marcelo: Estado y empresarios de la industria del aluminio en la Argentina. Universidad Nacional de
Quilmes, Bs. As., 2011. Cap. II
108
Revista IMPA - Publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S. A., 1º-04-1945.
109
“Visitó el coronel Perón un establecimiento industrial”. En La Razón, 23-12-1943.
110
Revista “Argentina Fabril” Año LVII, Nº 901, enero de 1944. (publicación de la UIA).
111
Ídem nota anterior.

36
demostraba “que se han roto los prejuicios de casta y dinastía, y que el obrero argentino se
incorpora, en igualdad de condiciones y protegido oficialmente, en la colectividad ciudadana”.
Entusiasmado por el ambiente favorable que se había creado, anunció exultante que durante
“todos los jueves de este verano se servirá, gratuitamente como de costumbre, el mismo plato que el
servido en el día de hoy, y que se denominará «plato del coronel Perón».”
Luego tomó frases del discurso de Perón del 2 de diciembre, para aludir indirectamente a la
militancia comunista de la fábrica: “la lucha «contra los verdaderos enemigos sociales» traerá el
alejamiento de polémicas y disputas, fomentadas por elementos que desconocen la dura labor
cotidiana (...) mercantilismo mercenario (...) enemigo del trabajo, que escudado con argumentos
sofísticos, vive explotando alevosamente esta honrada legión de obreros”, para resaltar cuáles
debían ser las nuevas reglas de juego: “Las justas aspiraciones de la masa trabajadora y el
necesario entendimiento con sus patronos deberá surgir —como acertadamente lo ha expuesto el
coronel Perón— de la inteligencia indispensable y directa de ambas ramas productoras, bajo la
fiscalización imparcial y justiciera del Departamento Nacional del Trabajo ”; política que no debía
quedar expuesta a “mutilaciones provocadas para saciar apetitos personales y partidistas”.
Luego hizo una breve mención de sus expectativas respecto a los proyectos oficiales para una
política autónoma de defensa nacional: “nuestro glorioso ejército, fiel guardián de nuestra enseña
patria (...) confía en esta legión industrial, fuente vital en la retaguardia, para conservar intacta
nuestra soberanía (...) Nuestras industrias (...) han tenido que desenvolverse hasta el presente entre
la apatía e indiferencia (...) confiando en que ha llegado la hora de la valorización argentina”.
A continuación, comparó así a la oligarquía terrateniente argentina con la clase industrial,
“...cuyos resultados y objetivos son más patrióticos que los de esos argentinos que añaden a la
inercia el solo mérito de llevar una vida ociosa, derrochando cuantiosas sumas en ciudades
extranjeras y menospreciando y denigrando lo que nuestro pueblo amasa con sudor y trabajo”.
Antes de terminar su alocución, hizo un panegírico de “la recia personalidad del coronel Perón y
su firme voluntad, puesta al servicio inquebrantable de la unión unánime de todos los trabajadores
y patronos argentinos”, (que) “nos hace abrigar profundas esperanzas, de cuyos bienhechores
frutos gozará la colectividad obrera argentina”.
Finalmente cerró su extenso discurso anunciando que, en honor del visitante, “y conservando la
vieja costumbre de la casa, este año, además del pan dulce tradicional, ofrecemos a nuestro
personal una botella de sidra, que deberá ser bebida haciendo votos por la prosperidad de la
patria y por la ventura personal del coronel Perón”.112
Según La Razón, al terminar la alocución de Sueiro, y “ante la insistencia de los
trabajadores”113, Perón se dispuso a hablar.
Cuando se puso de pie, se produjo “una ensordecedora ovación”,114 en medio de la cual el joven
coronel improvisó su discurso.
Comenzó defendiéndose de algunas críticas de la derecha oligárquica, para la cual Perón
representaba una suerte de avanzada del comunismo, diciendo que estaba “empeñado en una obra
de verdadera regeneración social, que no debe atribuirse a ninguna ideología extraña”. A
continuación, invitó a los obreros a “no ambicionar más ventajas que las que respondan a
satisfacer las necesidades de una vida digna y sana”, para lo cual mencionó la austeridad de
Esparta, cualidad que hizo a los habitantes de la antigua ciudad griega, “uno de los pueblos más
completos de la historia”. Acto seguido, agradeció especialmente al ingeniero Sueiro “el placer de
compartir la mesa con los obreros de IMPA”.
“Ante ustedes” —siguió— “debo repetir lo que he expresado al hacerme cargo de la Secretaría
de Trabajo y Previsión. Me avergüenzo de comprobar que el Estado argentino haya sido tan
indiferente en materia de previsión social, que nada haya hecho efectivamente para que los obreros
argentinos puedan gozar de los beneficios de una vivienda higiénica y confortable, contando con
seguridades de asistencia en el porvenir”. Contó luego que “el Excmo. señor presidente de la

112
Revista “Argentina Fabril” Año LVII, Nº 901, enero de 1944.
113
La Razón, 23-12-1943.
114
Revista “Argentina Fabril” Año LVII, Nº 901, enero de 1944.

37
Nación, general Ramírez” había prometido facilitar los medios para realizar las mejoras; y que por
su parte, él había empezado a utilizar esos recursos, “para que de ningún modo se pueda dar un
paso atrás”.
Dijo también que “en un mes y veinte días de actuación hemos dado término a todos los
conflictos obreros que se mantenían en el país, hallando soluciones que han sido aceptables tanto
para obreros como patrones” y que, con tal criterio, “asentamos las bases de una relación solidaria
entre el capital y el trabajo, que no serán transitorias, sino estable, permanentes; que asegurarán
una armonía social de largo plazo. La creación de la Secretaría de trabajo y Previsión constituye
una innovación en las estructuras del gobierno que tiende a la realización de tal política”.
Al terminar su discurso, Perón tuvo un gesto para con Sueiro: “Al desearles felices Navidades,
debo agregar que cuando en sus hogares se haga honor al pan dulce y a la sidra que les obsequia
IMPA, tengan un recuerdo para el ingeniero Sueiro, quien me merece el más alto concepto por la
magnífica obra que realiza en la industrialización del país, y con quien puede asegurarse que sus
obreros no tendrán jamás motivos de conflicto, dada su ecuanimidad y patriotismo”.115
Es destacable que Perón no haya tocado el tema de la industria armamentista autónoma,
limitándose a explayarse sobre su política social. Asimismo evitó hacer mención alguna sobre Fritz
Mandl, personaje del cual —como se verá más adelante— conocía las características personales, y
que no le había causado una buena impresión.
Para el historiador Norberto Galasso, la importancia de este almuerzo en la historia del
peronismo, radica en el hecho de haber sido ésa “la primera vez que Perón habla ante el reclamo
espontáneo de un grupo de obreros”.116
Pero la nueva política social, enarbolada por Sueiro en representación de los patronos y por Perón
en nombre del Estado, no podía completarse sin la palabra del tercer actor en este drama: el
personal obrero de IMPA. A tal efecto habló Virgilio Barrueco, el obrero “más antiguo de IMPA”,
cerrando los discursos como último orador.
Barrueco no ahorró elogio alguno para todos los representantes del poder presentes en la mesa.
Dirigiéndose a Perón, dijo: “Coronel Perón: os comprendemos y os aplaudimos sin reservas, estáis
empapado de vuestra noble misión y bajo vuestro auspicio el porvenir del obrero es casi un hecho
luminoso...me honro en llamaros la buena estrella y la esperanza de los trabajadores argentinos”.
Y continuó: “Y a vos que estáis presente junto a nuestro agasajado; a vos Sr. Mario Sueiro,
quiero ofrendaros la sinceridad de algunas palabras a alusivas, vos que sois uno de los más
grandes propulsores y el cerebro de la gigantesca y progresiva tarea de formación de la IMPA, que
sin más esperanzas que la grandeza de la patria y sin más satisfacción que el cariño de nuestros
obreros, de cuyos sentimientos me creo digno portavoz”.
Y por último, se mostró zalamero y genuflexo con Mandl: “También me cabe el alto honor de
destacar la figura de un gran accionista que se esfuerza en pro de nuestra magnífica industria sin
más guía promisoria que los ideales del señor Sueiro. Una figura, repito, que pese al poco tiempo
que hace que obra entre nosotros ya está vinculado con el progreso de IMPA, como la luz del sol
con la mañana... he nombrado al señor Mandl”.117
En rigor de verdad, es poco probable que Barrueco representara el sentir de todo el personal de la
fábrica; sus edulcoradas palabras, pronunciadas en un lenguaje declamatorio y con un insufrible
abuso de la forma castellana antigua, conformaron la única intervención insincera de la reunión.
Una vez terminado el almuerzo los obreros volvieron a sus puestos de trabajo, mientras Sueiro y
los técnicos de la empresa guiaban a Perón y sus oficiales en una recorrida por el interior del
complejo fabril.
En el camino, Sueiro tuvo oportunidad de destacar su orgullo por el reciente acto de entrega de
premios del primer curso en la Escuela Técnica de IMPA, presidido por el coronel del arma de
ingeniería Gregorio Tenreyro Bravo, a la sazón director de la Escuela Superior Técnica del Ejército.
El ingeniero le contó a Perón que junto al diploma se premiaba a los alumnos con una “recompensa

115
Revista “Argentina Fabril” Año LVII, Nº 901, enero de 1944.
116
GALASSO, Norberto: Perón: Formación, ascenso y caída: 1893-1955. Bs. As., Colihue, 2005).
117
Revista “Argentina Fabril” Año LVII, Nº 901, enero de 1944.

38
en metálico”, y que para el curso 1945 planeaba agregar “cursos específicos vinculados con la
aeronáutica: aerodinámica, termodinámica, instrumental de navegación y resistencia de
materiales.”118
La jornada había sido un verdadero éxito; de esta manera, la relación de IMPA con el Ejército
había avanzado en su consolidación.
Ya el golpe de Estado del 4 de junio había mejorado notablemente esa relación. Durante el
primer semestre del año 1943 (período 1º-01-1943 / 3-6-1943), IMPA le había vendido al
Ministerio de Guerra apenas 3.582 marmitas de aluminio, 8.107 maquinitas de afeitar, 45 pares de
espuelas metálicas, y 2 compuertas de aluminio.
Pero a partir del día del golpe, las ventas del último semestre (4-6-1943 / 31-12-1943) crecieron
notablemente: el Ministerio de Guerra compró 107.000 vainas para cartuchos Mauser 7.65 mm,
31.350 caramañolas de aluminio, 9.784 marmitas de aluminio y 1 canal de escoria.
Por otra parte, se le vendieron al Ministerio de Marina 26.102 pomos metálicos, 7.200 jaboneras
de aluminio, 4.200 cajas de aluminio y 2 bombas de demolición. La Dirección del Material Aéreo
del Ejército compró 161 fichas de contacto, y el Ministerio de Salud Pública – Trabajo y Previsión
Social adquirió 20.000 tapas simples metálicas.119

La neutralización de Fritz Mandl


No obstante, los servicios de inteligencia aliados no le perdían pisada a Mandl ni ahora a IMPA,
desde que el industrial austríaco ingresara en su directorio.
Hacia fines de 1943, tanto británicos como norteamericanos habían llegado a la conclusión de
que debían impedir una industria argentina autónoma de armas.
Los ingleses, porque en el corto plazo reduciría las ventas de armas inglesas en la región; y en el
largo plazo, porque podría significar el puntapié inicial de un importante proceso de
industrialización, situación a todas luces indeseable para la Rubia Albión. Además, desconfiaban de
sus socios norteamericanos, temiendo que, “para obtener un punto de apoyo en la fabricación de
armas argentinas, Washington hiciera un trato con Mandl y sus poderosos aliados de Wall
Street”.120
Por su parte, el Departamento de Estado “temía las influencias extrahemisféricas en la
fabricación de armas (...y...) la libertad de acción que semejante industria de armas le permitiría a
la política exterior argentina en la región”. En otras palabras, la política de Washington era
“monopolizar el mercado de armas argentino y latinoamericano” para desplazar del mismo a su
rival inglés, y para ello debía “inhibir el crecimiento de una industria de armas argentina y un
tráfico de armas descontrolado en Sudamérica”. 121
Éste era uno de los pocos temas en que ambos aliados podían ponerse de acuerdo, y así lo
hicieron: en una comunicación titulada “FO (Foreign Office) a emb. de los Estados unidos,
Londres, 27 de julio de 1944 / 37720”, se decía claramente —no sin ironía— que la Argentina debía
ahorrarse “el flagelo de la carrera armamentista”.122
Algo se debía hacer, y con premura. Ya el 11 de febrero de 1944, el gobierno había creado el
Comando en Jefe de Aeronáutica, creando prácticamente de hecho la Fuerza Aérea Argentina, hasta
entonces una simple rama del Ejército; la jefatura quedó a cargo del comodoro Bartolomé de la
Colina, aquel que había visitado la fábrica IMPA acompañando al presidente Ramírez.
A eso se le sumó la caída de Ramírez el 25 de febrero, y el ascenso del tándem Farrell-Perón al
control total del poder; y para rematarla, el peligro representado por las negociaciones entre Savio,
Mandl y Sueiro.

118
Revista IMPA - Publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S. A., 1º-04-1945.
119
Archivo IMPA: Libro Diario de Ventas – ejercicio 31-12-1942 / 31-12-1943
120
(Ver nota 29 – documento b).
121
(Ver nota 29 – documento b).
122
(Ver nota 29 – documento b).

39
Los aliados entendieron que, para evitar que Argentina pudiera desarrollar esa industria, el blanco
de sus ataques debían ser el gobierno, IMPA y Mandl. Y que la pieza clave para librar ese ataque,
eran las características personales y la historia del controvertido magnate austríaco.
Según el investigador canadiense Ronald C. Newton, la figura de Mandl era ideal para ello: “El
hecho de que Mandl fuera un oportunista arrogante que sólo buscaba ganancias de la lucha épica
entre la democracia y el totalitarismo —y además era un judío odioso arribista y corruptor de la
femineidad supuestamente virtuosa— lo exponía al furor excitado de la opinión pública”.123
La operación de inteligencia más importante consistiría entonces en destruirlo, o al menos
neutralizarlo. Para ello, se hacía necesario desatar una tormentosa campaña mediática en su contra,
para de esa manera pegarle por elevación al gobierno y a IMPA, con sus pretensiones de industrias
autónomas.
De todas maneras, según concluye Newton en su investigación, lo odiosa que pudiera ser la
figura de Mandl era lo de menos; ya algo se les habría ocurrido a los aliados: “Si hubiese sido tan
santo como Gandhi o Albert Schweitzer, sin embargo, es de suponerse que el resultado no habría
sido muy distinto”.124
Pero la misión no era tan sencilla de ejecutar. A pesar de estar investigándolo desde 1940, el FBI
no había encontrado ninguna prueba concreta de las supuestas actividades nazis de Mandl; sólo
indicios, demasiado pobres como para lograr un a espectacular crucifixión mediática.
Según apunta Newton, los Aliados

“seguían confundidos, además, por el problema de desacreditarlo según las reglas que ellos mismos habían
promulgado para los empresarios neutrales” (...) la neutralización de Mandl se volvió tortuosa también por la
desconfianza mutua de los Aliados. Aunque Mandl tenía enemigos poderosos en el FBI y el Departamento del Tesoro,
una facción dentro del Departamento de Estado seguía sosteniendo que no había nada no permisible bajo las reglas del
capitalismo del laissez-faire125, y se resistía a incluirlo en la lista negra. Sus enemigos ingleses empezaban a temer que
Mandl, con el respaldo de sus socios de Wall Street, hiciera un trato con Washington, si no durante la guerra, después,
en el período de posguerra, cuando pudiera encontrar con más facilidad respaldo técnico y financiero en los Estados
Unidos”.126

El único elemento tangible que tenían a mano eran los contactos de Mandl con la Reichswerke
Herman Göring; pero como él mismo había cortado toda relación con el complejo industrial nazi, la
prueba no era en absoluto concluyente.
Los ingleses, cuidadosos de las formas, entendían que no había manera legal de atacar a Mandl.
En un memorándum del Ministerio de Economía de Guerra a sir Anthony Mather-Jackson, decían:

“Nuestro punto de vista aquí es que no hay modo de apartar a Mandl de sus medios financieros (...) fuera de
colocarlo en la Lista Estatutaria (lista negra). Esto no podría hacerse sin apartarse de la política existente (...) dudo que
pudiéramos producir evidencia que mostrara que sus actividades resultaron en algún tipo de ventaja en época de guerra
127
para el enemigo”.

Los norteamericanos tampoco daban en el clavo. A principios de mayo de 1944, Mandl visitó la
embajada estadounidense para despejar dudas sobre sus negociaciones con los nazis por la fábrica
Hirtenberger, tras el Anschluss de 1938. Lo recibió el funcionario de control financiero, Daniel V.
Ryan, quien luego informó a Washington que la explicación ofrecida por Mandl, “está sostenida
plenamente por pruebas documentales. La embajada opina que (es) plausible y no es sospechosa
per se (...) por otra parte, Mandl obtuvo sólo una pequeña porción del valor verdadero de sus
intereses en Hirtenberger”.

123
(Ver nota 29 – documento b).
124
(Ver nota 29 – documento b).
125
Expresión francesa que literalmente significa “dejar hacer”, en referencia al liberalismo económico: libertad de
mercado, libertad de contratación laboral, bajos o nulos impuestos, mínima intervención del Estado.
126
(Ver nota 29 – documento b).
127
“Reading. MEW, a Mather Jackson. 27 de abril de 1944, / 37719.” (Ver nota 29 – documento b).

40
Y agrega el investigador Newton:

“Lo máximo que podía alegarse en su contra, decía Ryan, era que en 1940 había estado convencido de la victoria
alemana y había propuesto un proyecto conjunto con la Hermann Göring Werke; que estaba «vinculado» con el actual
gobierno argentino y se proponía fabricar municiones para él; que poseía valores alemanes; que en 1940 él y Dodero
habían vendido el SS Atlántico a los japoneses con muy buena ganancia; y que tenía «cierta inclinación a rodearse de
personas de simpatías políticas cuestionables». Difícilmente resultaba «evidencia concreta actual suficiente» como para
128
garantizarle su puesto en la lista negra”.

Dadas estas dificultades, la campaña de desprestigio debía empezar a socavar a Mandl “de forma
encubierta”. Y fueron los británicos quienes arrojaron la primera piedra: “En 1944, los ingleses
encontraron un medio de manchar la reputación de Mandl, de modo que la colaboración entre él y
Washington se hiciera a partir de entonces impensable”.
El punto de ataque surgió a raíz de una nueva desprolijidad de Mandl, cuya falta de lucidez
contribuyó no poco a labrar su propia desgracia. En su afán de impresionar a los militares del
gobierno argentino, les había dicho que había recibido unos “documentos de Berlín vía la valija
diplomática argentina”, e “insinuó que tenía un poderoso respaldo alemán”. Nada de esto era
cierto; pero la información se filtró, llegando al embajador británico en Buenos Aires, quien el 7 de
diciembre de 1943 dio parte de la novedad a Londres.
El Foreign Office, que estaba al tanto de los antiguos contactos de Mandl con la Reichswerke
Herman Göring, evaluó que quizá éste podría haber reabierto las negociaciones con los alemanes; y
si no, “que podría lograrse que pareciera que lo había hecho”.
Con este naipe en la mano, los diplomáticos británicos “manipularon con destreza” al FBI y a los
“diplomáticos estadounidenses anti-Mandl”, logrando su objetivo con creces: “de hecho, los que
estructuraban la política exterior de los Estados Unidos se volvieron mucho más insultantes en lo
personal de lo que habían sido los ingleses”.
A continuación, la operación siguió con la misma cautela. Se comenzó a intentar aislar a Mandl
de Sueiro, Bracht y Perón, se sobornaron a otros integrantes de su casa y de su entorno, y “mediante
técnicas de obstrucción suaves” se “agravaron sus dificultades ya considerables para obtener
máquinas-herramienta, materias primas, componentes de alta tecnología y capital”.129
Mientras los Aliados iniciaban de esta manera el ataque a Fritz Mandl —y, por elevación, a
IMPA y al gobierno—, éste y el ingeniero Sueiro —arrastrando con fatiga la pesada figura de su
indeseado socio— estaban por dar un paso trascendente, que convertiría a IMPA en una verdadera
unidad funcional, dentro del sistema mixto de industrias para la defensa diseñado por el general
Savio.

Apogeo
En abril / mayo de 1944, Mandl efectuó una nueva maniobra financiera mediante la cual pasó a
controlar más de la mitad del paquete accionario de IMPA. Según el ingeniero Sueiro, la cosa fue
así:

“Corresponde ahora referir cómo el señor Fritz Mandl duplica su capital en IMPA. En una de las primeras reuniones
de directorio el señor Mandl refiérese a la fábrica de bicicletas que posee en San Martín, la «Cometa», que ha
construido ya 22.000 de esos vehículos que no puede vender. Propone entonces la fusión de su establecimiento con
IMPA; el directorio, que por la honestidad y corrección de sus procedimientos significa ya una garantía en la plaza,
accede a la fusión pues no habrá obstáculo en la comercialización de esas 22.000 bicicletas. La operación se formaliza
en estos términos: El señor Mandl incorpora a IMPA el activo y pasivo de «Cometa», por el cual recibe acciones por
valor de 3.000.000 de pesos. Con esta nueva operación, el señor Mandl aduéñase de algo más de la mitad de los
130
capitales de nuestra empresa”.

128
(Ver nota 29 – documento b).
129
(Ver nota 29 – documento b).
130
Revista IMPA - Publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S. A., 1º-04-1945

41
Sueiro no menciona que el directorio de IMPA —exceptuándolo a él mismo— estaba ya en
manos de Mandl desde el 30 de octubre de 1943, hecho que explica la aprobación de la fusión con
“Cometa”; una operación que, a todas luces, había resultado otra estafa del advenedizo empresario
austríaco:

“Después de la incorporación de «Cometa» el puñado de hombres de IMPA vióse de nuevo ante otra etapa de su
lucha por el buen nombre de la empresa. De las 22.000 bicicletas sólo 6.000 están en condiciones de ser entregadas al
mercado; las 16.000 restantes son un montón de piezas semifabricadas; las máquinas existentes en «Cometa» y el
sistema mismo de trabajo, han caído en el descrédito. Los hombres de IMPA no desaniman e imprimen al nuevo
131
establecimiento las características propias de «una industria al servicio de la patria».

El 5 de mayo de 1944 se efectuó una nueva asamblea general ordinaria en los salones de IMPA.
En la misma se trató el ejercicio 1943, que había generado menos utilidades que el período anterior,
se asentó la incorporación de «Cometa» al patrimonio de la empresa, se amplió el directorio a cinco
miembros —Sueiro, Bracht, Mandl y otros dos de sus hombres— y se designó a Mandl
vicepresidente de la empresa.132
La producción de bicicletas de «Cometa» fue trasladada a la sección de bicicletas “Ñandú”, en
IMPA Central, en la calle Querandíes 4288 de la Capital; y la planta de San Martín, de la avenida 3
de Febrero 1141 (hoy Juan Domingo Perón 5141), fue acondicionada para la producción de
municiones, pasando a denominarse “IMPA Armamentos”.
Asimismo, en función de un convenio entre el Comando de Aviación del Ejército e IMPA, el
gobierno nacional entregó en usufructo una fracción de terreno dentro del aeródromo de Quilmes,
con la condición de que la empresa construyera hangares, talleres y toda la infraestructura necesaria
para la instalación de su fábrica de aeronaves.133 Las obras comenzaron casi de inmediato, y fueron
finalizadas en diciembre de 1944. El predio estaba ubicado en las actuales Otamendi y Juan B. Justo
(calle 79) de Quilmes, y la unidad fabril pasó a denominarse “IMPA Aeronáutica”.134
Con estas operaciones, el sueño de Mandl de reconstruir su antiguo imperio austríaco en
Argentina estaba a sólo un paso. Sueiro había sido la aceituna del Manhattan;135 ya se las arreglaría
para terminar de echarlo de la empresa. Con el poder de su dinero y su tradicional falta de
escrúpulos, nada podría detenerle.
Quizá imbuido por esa sensación de omnipotencia, Mandl cometió un nuevo error garrafal, de los
muchos que iban jalonando su vida, y que terminarían frustrando uno tras otro sus proyectos.
Aprovechando las intrigas del general Perlinger pensó que, apoyándolo, podría sacarse de encima
a ese molesto coronel Perón, un tipo con demasiadas ínfulas y proyecto propio, al que no se le podía
sacar nada, a menos que él quisiera. Pero la cosa salió mal; y a partir del fracaso de Perlinger, su
relación con Perón se volvió especialmente incómoda.
Mandl se enteró de que la buena voluntad de Perón fluía hacia Sueiro, a quien hasta entonces él
había tratado “no mucho mejor que a un cadete de oficina”. Esto le preocupó mucho; si Sueiro se
propusiera rebelarse, y acudiera a Perón para deshacerse de él, estaría en graves problemas.
No obstante, por suerte para Mandl, Perón era lo suficientemente pragmático como para dejarse
llevar por antipatías personales o por asuntos de principios, si éstos pudieran constituir un obstáculo
en sus planes. En realidad, “la mayor prioridad de Perón era, claramente, que IMPA entrara en la
producción militar; si llegara a ser necesario para calmar a los aliados, era capaz de obligar a
Mandl a renunciar a IMPA sin permitirle retirar su capital”.
Por ello, el gobierno siguió aceptando a Mandl, aunque de mala gana —la mayoría de los
oficiales desconfiaban de él a raíz de su comprobada reputación de oportunista—, por considerar

131
Ídem anterior.
132
Archivo IMPA: Libro de actas Asambleas Generales IMPA. 27-3-1942 / 5-5-1944.
133
ROUGIER, Marcelo: Estado y empresarios de la industria del aluminio en la Argentina. Universidad Nacional de
Quilmes, Bs. As., 2011.
134
Antes de ser adjudicado a IMPA, el predio había sido ocupado en 1936 por el Sindicato Cóndor (la actual empresa
alemana Lufthansa), y luego por Alitalia.
135
Elegante trago preparado en base a whisky y vermouth rosso, decorado con una aceituna.

42
que sus proyectos eran “la única posibilidad que quedaba” para la ejecución del proyecto
armamentista autónomo.
De esa manera, se estableció un plan de producción entre IMPA y Fabricaciones Militares (FM);
para cumplirlo, la empresa necesitaba un préstamo bancario. Se pactó, entonces, que IMPA
presentaría una solicitud en el recién creado Banco de Crédito Industrial Argentino (BCIA), y el
gobierno nacional se ocuparía de que fuera aprobada.
La solicitud fue presentada a principios de junio de 1944. Mandl, por su lado, intentó ganarse a
uno de los directores de la flamante entidad bancaria, el vicealmirante Francisco Lajous,
ofreciéndole formar parte del directorio de IMPA.136
Unos días después de ingresada la solicitud, el general Savio —presidente de FM— fue a visitar
al presidente del BCIA, para conversar acerca de la necesidad de sacar rápidamente el crédito. El
funcionario, que no quería comprometerse, le propuso que se gestionara la pronta intervención de la
Comisión de Préstamos, que se estaba constituyendo en esos días.137
En tanto, las actividades aliadas de inteligencia sobre IMPA y Mandl no cesaban. Las noticias
referidas al préstamo del BCIA debieron haber puesto en máxima alerta a los espías.
Uno de sus contactos, Franz Klein —quien había perdido su empleo como jefe técnico de
“Cometa”, tras la fusión con IMPA— vendía información sobre Mandl no sólo a los británicos,
como venía haciendo, sino también a los norteamericanos.
Klein se mantenía informado de lo que pasaba en IMPA, merced a contactos que tenía dentro de
la empresa. Y, para esos días, les sirvió a los espías aliados un postre especial en bandeja de plata:
les presentó a Hugo Marton, aquel banquero checo a quien Mandl había rescatado del campo de
concentración.
Marton, quien seguía trabajando para Mandl, estaba resentido contra él, y quería vengarse. Según
un memo de la embajada británica, los motivos que le llevaron a traicionar a su jefe eran tres: que
en 1938 no le había advertido sobre el advenimiento del Anschluss antes de que se produjera; que
mantenía relaciones con su esposa Olga —aquella que fuera calificada de “encantadora, inteligente
y peligrosa”—, y que le resultaba abrumador el antisemitismo de Mandl, inquietud que compartía
también Klein, que era de origen judío.
Marton ofreció una versión diferente del acuerdo de 1938: que incluía diez millones de dólares
depositados en el Chase Manhattan Bank, y una serie de datos financieros más, todos disponibles en
los libros contables de SAFINA, SAFU y una cuenta de Mandl en París.138
Con esta información, los aliados iban ganando elementos para profundizar el ataque contra
Mandl, IMPA y el gobierno argentino; pero esto era aún insuficiente.
El 6 de julio de 1944, en la reunión de la comisión conjunta aliada para la lista negra, los
representantes de Estados Unidos se habían negado a actuar una vez más: “la evidencia contra
Mandl seguía siendo poco concluyente”, sostenían; “el gobierno consideraría un ataque a Mandl
como un ataque a su preocupación más profunda, el control soberano de las armas”.139
Mientras tanto, IMPA continuaba su desarrollo y la promoción de sus productos en el mercado,
participando con stand propio en las exposiciones “de la Química”, “de las Industrias Farmacéuticas
y de Perfumería”, la “Muestra de la Industria”, y montando una instalación en los elegantes salones
de la casa Gath & Chaves.
Asimismo, auspiciaba eventos tales como la Octava Carrera de los Seis Días del Luna Park —6
al 12 de junio de 1944—, una prueba de ciclismo de 145 horas “a la americana”140, en la cual se
medía la resistencia tanto de las máquinas como de los hombres, y que ganó el equipo Nº 3 formado
por Raffaelle Di Paco (Italia) y Franz Slaats (Holanda), montados en las bicicletas “Ñandú”,
136
El banco no se opuso; sólo puso como condición que, si Lajous aceptaba, debía retirarse de cada reunión en la cual
se trataran asuntos relacionados con IMPA. En ROUGIER, Marcelo: Estado y empresarios de la industria del aluminio
en la Argentina. Universidad Nacional de Quilmes, Bs. As., 2011.
137
ROUGIER, Marcelo: Estado y empresarios de la industria del aluminio en la Argentina. Universidad Nacional de
Quilmes, Bs. As., 2011.
138
(Ver nota 29 – documento b).
139
(Ver nota 29 – documento b).
140
Equipos formados por dos corredores, que se relevan mutuamente.

43
fabricadas por IMPA. Le siguió el equipo Nº 5 compuesto por los argentinos Mario Mathieu y
Martín Remigio Saavedra, ganadores de la prueba el año anterior.

El general Savio interviene en favor de IMPA


Agosto de 1944 fue un mes crucial para IMPA. El Banco de Crédito Industrial Argentino tenía
preparado un contrato de emisión de debentures por un monto de 5 millones de pesos a cinco años
de plazo, que se implementaría de esta forma: IMPA debía emitir debentures por un valor total de
10 millones de pesos, divididos en dos series: la “A”, destinada a cubrir el dinero del BCIA, y la
“B”, para cubrir los adelantos que le hiciera Fabricaciones Militares por los contratos celebrados,
hasta un monto máximo de 5 millones.
Los debentures tenían una garantía flotante sobre todos los bienes de IMPA, que debía ejecutarse
si no se cumplían los contratos firmados con Fabricaciones Militares, o si no se abonaban los
intereses y amortizaciones del banco.141
Pero el directorio del banco estatal estaba preocupado. IMPA carecía de bienes suficientes como
para responder a la doble emisión de debentures en caso de incumplimiento; además, no se podía
acceder a los contratos firmados con Fabricaciones Militares, para evaluar la posibilidad de que
fuesen cumplidos, por estar caratulados como “Secreto de Estado”.
Las presiones militares por su aprobación se hacían sentir fuerte: provenían nada menos que del
Ministerio de Guerra encabezado por Perón, y de Fabricaciones Militares dirigida por Savio.
Y si bien el banco formaba también parte del Estado, y las “sugerencias” emanaban directamente
desde las más altas esferas del gobierno, los directores sabían que, si IMPA no pagaba, serían sus
cabezas las que rodarían por el suelo.
Reunido el directorio para tratar este tema, se intercambiaron ideas —o, en rigor de verdad,
temores—, y se decidió redactar una nota al general Savio explicando las objeciones, con la
intención de tener algo al menos de qué agarrarse, si las cosas salían mal.
Pero al promediar la reunión, y cuando ya se había redactado el memorándum, un ujier ingresó al
salón y susurró unas palabras al oído del presidente que, de inmediato indicó a los presentes con un
gesto que se callaran. Acto seguido, anunció que en la antesala se hallaba aguardando el general
Manuel Savio, quien venía a interesarse en persona por el crédito para IMPA.
Savio fue invitado a participar de la reunión, y se le leyó el texto de la nota que se pensaba
dirigirle:

“Tal como es del conocimiento del Sr. Pte., la SA Industria Metalúrgica y Plástica Argentina ha solicitado del Banco
de Crédito Industrial un préstamo de cinco millones de pesos a cinco años de plazo contra la entrega de debentures (...)
es evidente que la SA IMPA carece en la actualidad de bienes suficientes para responder a la doble emisión de
debentures (...) Si se tratara, pues, de una operación normal, el BCIA la rechazaría de plano. Pero tanto el Ministerio de
Guerra como la DGFM (Dirección General de Fabricaciones Militares) insisten en que el BCIA otorgue el préstamo
solicitado por razones de Estado, dado que la producción de IMPA se vincula estrechamente a la defensa nacional.
En presencia de ello, sólo cabe contemplar entonces la posibilidad de que el cumplimiento de los contratos que
vinculan a la DGFM con IMPA representen para el Banco una garantía prudencial; pero ocurre que el análisis completo
de esos contratos no puede ser practicado por el Banco en razón del secreto que, acerca de su contenido, están obligadas
a guardar las partes en forma estricta”.

Invitado a dar su opinión, Savio dio su respuesta, la cual quedó registrada en los archivos del
Banco.142 Dijo que:

“«cuidadosos estudios» destinados a verificar la capacidad técnica de IMPA le permitían asegurar que podría
cumplir con los compromisos, y aclaraba que en caso de presentarse «deficiencias la DGFM, por el gran interés que

141
ROUGIER, Marcelo: Estado y empresarios de la industria del aluminio en la Argentina. Universidad Nacional de
Quilmes, Bs. As., 2011.
142
BCIA, LC, f. 950 y ss. En: ROUGIER, Marcelo: Estado y empresarios de la industria del aluminio en la Argentina.
Universidad Nacional de Quilmes, Bs. As., 2011.

44
tiene para la defensa nacional la ejecución de los materiales encomendados, se empeñará en forma más decisiva en
resolver dichas dificultades»”.

A pesar de la intervención directa de Savio, los atemorizados directores bancarios continuaron


debatiendo en la siguiente sesión del directorio, sin dar aún en el clavo; hasta que a alguien se le
ocurrió decir que, si el gobierno nacional estaba tan interesado en otorgar un crédito tan riesgoso,
que fuera el propio gobierno nacional quien lo autorizara por escrito.
Hubo acuerdo general; entonces, “... el directorio resolvió dirigirse al gobierno nacional, para
sugerirle la conveniencia de que autorizara expresamente al Banco a conceder el crédito
solicitado. La respuesta no dejó lugar a dudas acerca de la importancia de la operación y del
apoyo a la producción de esa empresa”. 143
Finalmente, el contrato de debentures se firmó el 21 de agosto de 1944. Según el autor Rougier,
el préstamo a IMPA “puede considerarse excepcional, no sólo por su monto (el mayor concedido
durante 1944) sino también por el espacio que ocupó en las discusiones y deliberaciones del
directorio de esa institución, por la presión y la participación de organismos del gobierno e
instituciones militares y por la particular instrumentación del crédito”.144

Caída de Mandl

Para la inteligencia aliada, el otorgamiento del préstamo a IMPA resultaba algo imposible de
tolerar. Los argentinos se estaban saliendo de los caniles que nunca deberían abandonar, al menos
sin permiso del amo.
Este importante paso en la organización de una industria armamentista independiente, resolvió al
Departamento de Estado y al Foreign Office a acabar de una vez por todas con Mandl, sea como
fuere.
Dado que no había evidencia alguna para probar que Mandl era un agente nazi, se decidió invertir
la carga de la prueba: sería colocado en la lista negra, no por lo que había hecho, sino por lo que
podría hacer. A tal efecto, el consejero económico en Buenos Aires Mervyn K. Bohan preparó una
acusación, basada principalmente en las revelaciones de Franz Klein.
“Klein odia a su ex empleador (...) pero la Embajada no tiene motivos para dudar (...) de su
confiabilidad” escribió Bohan, no sin un dejo de cinismo. 145
El texto de la acusación pareciera haber sido inspirado en algún proceso de la Inquisición
española, por lo insustancial de los cargos, y por su evidente afán de eliminar al procesado, más allá
de toda justicia: “El ambicioso sueño (de Mandl) de un reino de municiones en la Argentina, y sus
inclinaciones belicistas constituyen una amenaza para la paz y el bienestar del continente
sudamericano. Ponerlo ahora en la lista lo sacaría del negocio de las municiones y, si se mantiene,
en la posguerra por largo tiempo (...) Es sin duda una influencia siniestra y peligrosa para la paz
de Argentina y las repúblicas vecinas”.
Finalmente, el 27 de agosto de 1944,

“las cuentas comerciales y privadas de Mandl (salvo IMPA, apreciada por la sensibilidad del gobierno argentino)
fueron colocadas en la lista estatutaria y pública. Se prohibió a las firmas aliadas que trataran con él bajo las actas de
trato con el enemigo; las firmas neutrales que siguieran comerciando con él serían apartadas de los contratos, los
abastecimientos y el capital aliados. Con cierta agitación, Mandl renunció a los directorios de todas las firmas incluidas
146
en la lista”.

143
Ídem anterior.
144
Ídem anterior.
145
(Ver nota 29 – documento b).
146
(Ver nota 29 – documento b).

45
En un principio, Perón y el gobierno argentino no se sumaron a la crucifixión de Mandl; “pero la
amenaza de que IMPA también fuera colocada en la lista negra si Mandl seguía activo, pronto hizo
que el apoyo oficial se disolviera”.
Sin pérdida de tiempo, el ingeniero Sueiro aprovechó la situación para echar al advenedizo
empresario austríaco de la conducción de IMPA, decisión que sin dudas debió haber consultado
previamente con el gobierno, acaso el propio Perón: “En una reunión celebrada por el directorio de
nuestra empresa (...) dos días después que el señor Fritz Mandl fue incluido en la «lista negra», el
señor Sueiro, en su calidad de presidente, exigió al señor Mandl su renuncia. Sin efectuar objeción
alguna el señor Mandl redacta su dimisión después de haber permanecido unos pocos meses en el
elenco directriz de IMPA”.147
La caída de Mandl no hizo más estrépito que el derrumbe de un castillo de naipes. Con él fuera
del directorio, Sueiro tuvo un respiro, pero el problema de fondo continuaba: Mandl seguía siendo
el propietario de la mayoría accionaria de la empresa.
El 12 de septiembre de 1944, La Razón hizo una cobertura a toda página de la empresa,
ampliamente ilustrada por nueve fotografías, titulada: “Magnífica evolución de la aviación en
IMPA”; y cuyo objetivo pareciera haber sido limpiar el buen nombre de la compañía, manchado por
la presencia de Mandl y su supuesta condición de agente nazi.
En una de las notas se informaba sobre la celebración de una cena de camaradería entre aviadores
militares, navales y civiles argentinos, en la cual se invitó al ingeniero Sueiro a ocupar un lugar en
la cabecera.
Estaban presentes importantes autoridades del gobierno: el coronel Perón, en su carácter de
vicepresidente y ministro de Guerra —y, desde el 6 de julio, como aviador honoris causa con
derecho al uso de emblema148—; el ministro de Marina, contraalmirante Alberto Teisaire; el jefe de
la Policía Federal, coronel Filomeno Velazco; el titular del Comando en Jefe de Aeronáutica,
comodoro Bartolomé de la Colina; y el general Eduardo J. Ávalos, entre otros altos oficiales.
A la hora de los postres, Sueiro habló en nombre de IMPA de la “naciente industria aeronáutica
argentina”, mencionando las “intrigas e intereses extraños” que oponían “el derrotismo y el
antiargentinismo”, sin los cuales “nuestro cielo podría, en la actualidad, estar protegido por
aviones cien por cien argentinos”, frase que generó una salva de aplausos.
Al cerrar su discurso, dijo: “los industriales (...) no sólo debemos construir las estructuras de
nuestros aviones con maderas argentinas; hace falta, además, que el monopolio de los motores se
termine y que los mismos puedan ser construidos con materiales argentinos y por obreros de la
patria”.149
En la cobertura periodística se destaca, con machacona insistencia, el carácter nacional de IMPA:
“Trátase de una empresa genuinamente argentina, que tiene como mira intereses auténticamente
argentinos y que trata, cada vez más, de adentrarse en las posibilidades argentinas, para cumplir
una obra no menos intrínsecamente argentina”.
Asimismo, se detallan algunos de los productos fabricados: botones, caramañolas, platos y
cubiertos para los soldados, artículos de aluminio para batería de cocina, materiales de electricidad
(portalámparas, tomacorrientes, fichas, enchufes) y de radiotelefonía, máquinas de coser, y la
bicicleta “Ñandú”, aclarando que “virtualmente, no hay cosa de esas índoles que IMPA no haga,
reemplazando todo lo que antes se importaba y que ya no viene por la guerra mundial”.
Pero muy sugestivamente, no se mencionan siquiera las vainas para cartuchos Mauser 7.65 mm.
Respecto de la organización interna de la compañía, destaca la sincronización del funcionamiento
de las distintas secciones de la fábrica, establecida mediante “sistemas de trabajo que no sólo
consultaban, como es lógico, los legítimos intereses patronales, sino también la comodidad de
empleados y obreros”, y algunos aspectos de su infraestructura y las medidas de seguridad
industrial:

147
Revista IMPA - Publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S. A., 1º-04-1945.
148
Cronología de hechos básicos en la vida del ex presidente. En La Nación, 2-7-1974.
149
“Habló el Ing. Sueiro en la comida de la Aviación Civil”. En La Razón, 12 de septiembre de 1944.

46
“Las fábricas de su dependencia están montadas con los más modernos elementos de producción y ocupan un amplio
edificio de cuatro pisos, con frente a la calle Querandíes y Pringles, propiedad que en breve plazo tendrá otro cuerpo
con frente a la calle Rawson, ocupando toda la manzana. El personal ocupado pasa de 2.000, entre obreros y empleados
(...) En las distintas dependencias se han dispuesto medidas tendientes a prevenir los accidentes e instalado mecanismos
aspiradores que combaten las emanaciones y la difusión del polvillo, que podrían perjudicar la salud de los operarios. A
todos aquellos que manipulan plomo en estado líquido se les provee de máscaras especiales protectoras”.

Al cerrar la nota, se afirma que “IMPA ha sido la primera fábrica privada que en nuestro país ha
diseñado y construido los primeros aviones prototipo creados por la industria nacional”, y que “el
progresivo desarrollo de la empresa y el elevado índice de su potencialidad industrial constituyen
un verdadero modelo para todos los que quieran dedicar sus capitales al servicio de una
productiva actividad de proyecciones nacionales, que rinda en provecho privado y beneficio
colectivo”.
Pocos días después Sueiro viajó a Chile, donde el 30 de septiembre de 1944 fue agasajado con
una cena ofrecida en su honor en el Club de la Unión, a la que asistieron el jefe de la Fuerza Aérea
de Chile, el Director de Aeronáutica, el agregado militar aéreo a la embajada argentina y los
directores del Club Aéreo de Chile, entre otras personalidades.
El anfitrión, Raúl Ortiz Vega, saludó a Sueiro destacando su intención de “estrechar más los
lazos comerciales de su industria con las nuestras, contribuyendo así en forma efectiva a la
interdependencia económica argentino-chilena ”, la construcción de la fábrica en Quilmes “con sus
solos recursos”, donde se fabricarían los aviones IMPA, con “el producto extraído de la noble
tierra por las manos laboriosas de chilenos y argentinos”.
Sueiro, a su vez, agradeció los elogios y anunció que “como manera de contribuir al incremento
de la aviación civil (chilena), se permitirá obsequiar al Club Aéreo de Chile un avión IMPA, de su
fabricación, el que hará llegar a breve plazo”.150
Los Aliados debieron haber tomado debida nota del artículo de La Razón, que demostraba más
bien que, a pesar de la ausencia de Mandl, el proyecto autónomo persistía, además de los discursos
pronunciados en Chile. Las alusiones al autoabastecimiento de materias primas para la producción
de aviones “cien por cien argentinos”, la obtención de mineral chileno para fabricar acero, y la
mención de una interdependencia económica chileno-argentina, confirmaban los temores del
Departamento de Estado respecto de la proyección continental que podría tener la política exterior
argentina, de prosperar IMPA y la industria armamentista.
Hayan sido las cosas así o no, lo cierto es que, el 20 de octubre de 1944, “los Aliados dieron otra
vuelta de tuerca: IMPA entró en la lista negra”.151
Mandl, por esos días, repartía manotazos de ahogado por todas partes: hacía cuantiosas
donaciones a la Cruz Roja norteamericana para ganarse el favor del embajador Norman Armour, y
pagaba sobornos de lujo a funcionarios del gobierno argentino: según se rumoreaba, uno de los
beneficiados era el jefe de policía Filomeno Velazco, quien habría recibido la suma de 300.000
pesos de la época.
Mientras tanto, en Washington se debatía la mejor manera de pegarle a Mandl el tiro de gracia.
Como se había ofrecido a viajar a los Estados Unidos para demostrar que los cargos en su contra
eran falsos, se sugirió que se le diera visa de entrada y después le negaran el permiso a salir del país,
hasta que “las cuestiones quedaran resueltas a satisfacción del Departamento de Estado”.
El embajador británico H. B. Auburn, “casi riendo alegremente”, cablegrafió al Foreign Office:
“Al fin lo tenemos en fuga sin un amigo que lo ayude”.
Enterados los ingleses de esta información, reaccionaron favorablemente: “No podría aplicarse
un golpe más agudo a la indeseada industria de armamento argentina”.152
No obstante, EEUU terminó desechando la idea, y negó a Mandl la visa de entrada para efectuar
su descargo. El plan aprobado para exterminarlo era otro: una campaña mediática internacional,
llevada a cabo por periodistas mercenarios —con información envenenada suministrada por el

150
El Mercurio de Santiago de Chile y La Nación de Buenos Aires, ambas ediciones del 1º de octubre de 1944.
151
(Ver nota 29 – documento b).
152
(Ver nota 29 – documento b).

47
FBI—, que alcanzará su punto culminante con la publicación de una virulenta nota en el Reader’s
Digest, en febrero de 1945.
Mientras tanto, en Argentina, el ingeniero Sueiro se mostraba preocupado. No esperaba que los
EEUU pusieran también a su empresa en la lista negra, ni tampoco que el gobierno argentino
comenzara a enfriar sus relaciones con él.
En apariencia, el crédito otorgado por el BCIA habría quedado suspendido o anulado después de
la decisión norteamericana; durante esta investigación no se pudo obtener ninguna información
sobre el destino ulterior de ese préstamo, ya acordado.
Sin embargo, es altamente llamativo el discurso de Sueiro, al inaugurar oficialmente “el nuevo
edificio y aeródromo de IMPA Aeronáutica en la ciudad de Quilmes”, el 19 de diciembre de 1944.
La ceremonia se efectuó con toda la pompa del caso; entre otros altos oficiales de las fuerzas
armadas concurrieron el vicepresidente Perón, el jefe policial Filomeno Velazco y el jefe de
Aeronáutica Bartolomé de la Colina, cuya unidad de tropas aerotransportadas efectuó un
espectacular descenso en paracaídas sobre los campos de IMPA, “por primera vez en público”.
Hablaron el comisionado municipal de Quilmes, el comodoro de la Colina y el ingeniero Sueiro,
cuyas palabras denotaban cierto aire de amargura: “Nunca hemos pedido subvenciones o
protecciones de algún género; deseamos que se nos dé trabajo, única finalidad de nuestros
esfuerzos (...) contrariamente a lo que se supone, la IMPA nunca ha recibido ninguna ayuda oficial
pecuniaria para llevar a cabo su proyecto”.153
Treinta años después de estos hechos, el ingeniero Sueiro rememoraba:

“Durante la segunda conflagración mundial, donde escaseaban toda clase de materiales y materias primas; por lo
cual dicha industria tuvo que recurrir y arbitrar estudios para suplantar los materiales foráneos, con elementos y
materiales netamente argentinos. No es posible y me atrevería a decir que es antipatriótico el olvidar la tesonera e
ingente labor desarrollada (por IMPA) haciendo fabricar en el país: tela para aeronaves – maderas de cedro, suplantando
al pino del Canadá – neumáticos que se le hicieron fabricar a Goodyear – hélices de madera petiriby – instrumental de
aeronavegación proyectado y fabricado en su totalidad en los Talleres IMPA – cola a la caseína de fabricación nacional
– pinturas y barnices de procedencia nacional. En síntesis y en una palabra, aeronaves totalmente construidas con
materiales argentinos, excepción de los motores. Pero hay mucho más (...) dando trabajo a centenares de técnicos y
154
obreros, la mayoría formados en las Escuelas «IMPA»”.

Sueiro presentía que el final de su empresa, al menos como la había forjado, se acercaba. Ni
siquiera le habrá servido de consuelo el éxito de la Escuela Técnica de IMPA, que a fines de 1944
entregó sus diplomas a los 18 egresados de segundo año, y a los 30 de primer año.
En el otoño boreal de 1945, la campaña contra Mandl, IMPA y Perón tomó un incremento
lindante con la histeria; el FBI se jugaba a fondo, para terminar con la díscola pretensión de
autonomía argentina.
Los primeros disparos surgieron desde los programas radiales sensacionalistas conducidos por
Walter Winchell (emisora Blue Network, propiedad de la RCA), quien mantenía vínculos con el
director Hoover del FBI; Gabriel Heatter, del New York Evening Journal (Grupo Hearst), y Drew
Pearson, del programa radial Merry-Go-Round. Estos periodistas a sueldo machacaban a la
audiencia norteamericana, con la acusación de que Mandl había llevado a la Argentina su negocio
de “Mercader de la Muerte”.
En febrero de 1945, el Reader’s Digest norteamericano publicó una nota titulada “Veneno de
Europa”, escrita por Francis Rufus Bellamy, en la que calificaba a Mandl de “figura siniestra”,
“fascinado por las armas de destrucción” y “Amenaza Número Uno para la paz del hemisferio”,
para luego reciclar la antigua —y descartada— acusación contra Mandl sobre el pacto de 1938: que
negoció el resguardo de su bienes a cambio de manejar los fondos de Göring, Ribbentrop y otros
altos jerarcas nazis; que puso esos capitales a disposición del gobierno argentino para desarrollar
una industria armamentista autónoma; y que el objetivo principal, pactado en fecha tan lejana como
1938, era que la Argentina cayera en poder de los nazis. Toda la acusación estaba basada en

153
Revista IMPA - Publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S. A., 1º-04-1945.
154
Carta de lectores del ingeniero José Mario Sueiro a La Razón, 14-11-1974.

48
“fuentes personales confidenciales” y en “documentos auténticos”, aunque nunca se mencionó ni a
uno solo de ellos.
Al mes siguiente, marzo de 1945, el Reader’s Digest de Inglaterra reprodujo el artículo de
Bellamy; no obstante, las leyes británicas contra la difamación eran por cierto muy severas. Allí los
abogados de Mandl iniciaron una demanda, que tardó cinco años en resolverse a su favor: en
noviembre de 1950 el juez Mc Nair, de la Corte Real, falló que las afirmaciones contenidas en el
artículo “carecían por completo de fundamento”, y condenó al Reader’s a publicar una disculpa y
pagar al señor Mandl “una suma sustancial”. La revista obedeció la orden judicial, “expresando sus
disculpas”, y reconociendo que “ahora” sabían que “tales suposiciones no eran ciertas”. Pero esto
de poco podía servirle entonces a Mandl, a cinco años de su crucifixión mediática.
En abril del mismo año apareció otro artículo en la revista Collier’s, firmado por Stanley Ross:
“El nidal nazi en la Argentina”, en el cual se ampliaban al extremo del delirio las acusaciones de
Bellamy, afirmando que Mandl era el jefe de una operación alemana destinada a evacuar a los
tesoros y jerarcas nazis del moribundo III Reich, para instalar en Argentina una base militar-
industrial desde la cual continuar la saga hitleriana; tesis totalmente infundada, que se conoció con
el nombre de “El Mito del IV Reich” argentino.155
En este punto, se hace necesario hacer una digresión en la secuencia cronológica de este Informe.
Si bien es cierto que tras la derrota de Alemania ingresaron al país verdugos de la talla de Adolf
Eichmann, Joseph Mengele, Eduard Roschmann —aquel de la famosa película “El archivo de
ODESSA”—, Erich Priebke y muchos otros nazis de menor jerarquía, al amparo de la Cruz Roja
Internacional, el Vaticano y el primer gobierno de Perón —a través del empresario Ludwig
Freude—, también es cierto que estos criminales de Estado no ocuparon funciones de gobierno,
como sí ocurrió con otros camaradas suyos en la propia Alemania de posguerra. Además, ninguno
de ellos se dedicó a reconstruir el imperio nazi del IV Reich en Sudamérica, limitándose a pasar lo
más desapercibidos posibles dentro de la sociedad argentina.
Tampoco vino con ese fin el medio centenar de técnicos alemanes —muchos de ellos antiguos
afiliados al NSDAP, el partido Nazi—, que trajo el gobierno de Perón para incorporar personal
altamente capacitado a sus proyectos de desarrollo fabril, particularmente el de la industria
aeronáutica.
Es interesante destacar que quien sí utilizó a los antiguos oficiales nazis para ejecutar sus tareas
específicas de represión y asesinatos masivos, fue el propio gobierno de los Estados Unidos: un
claro ejemplo de ello fue el SS-Hauptsturmführer Klaus Barbie —apodado “El carnicero de Lyon”
por haber sido jefe de la Gestapo en esa ciudad francesa—, quien ingresó en 1947 al 66º
Destacamento del Cuerpo de Contra Inteligencia del Ejército de los Estados Unidos (U.S. Army
Counter Intelligence Corps, C.I.C.).
Destinado en Bolivia, Barbie participó en la organización del sangriento golpe del general Luis
García Meza en 1980, y se sospecha que en 1967 diseñó el operativo que llevó al acorralamiento,
captura y ejecución del revolucionario cubano-argentino Ernesto “Che” Guevara, así como en 1943
había arrestado y torturado personalmente al mítico líder de la Resistencia Francesa Jean Moulin.156
Pero regresando a la Argentina de principios de 1945, la operación anglo-norteamericana de
inteligencia contra Mandl, IMPA y el gobierno argentino, había dado sus frutos.
Poco después de la publicación del artículo de Bellamy en el Reader’s norteamericano Sir
Andrew Noble, encargado de negocios inglés en Buenos Aires, “sugirió a Perón que era el
momento oportuno para librarse de Mandl”.157 Perón contestó con ambigüedad, como era su estilo,
pero comprendió que el mensaje aliado apuntaba en realidad a que el gobierno renunciara a IMPA,
y a sus planes de industria autónoma armamentista.
Perón intuyó que no era viable oponer una resistencia frontal al planteo de los Aliados; sabía que
en breve iba a llegar a la Argentina el nuevo embajador Spruille Braden, hombre enérgico y de

155
(Ver nota 29 – documento b).
156
Klaus Barbie. en Wikipedia, http://en.wikipedia.org/wiki/Klaus_Barbie
157
(Ver nota 29 – documento b).

49
pocas pulgas, afecto a la política del Gran Garrote, y con el cual había que andarse con sumo
cuidado.
No obstante, como era un sagaz estadista —posiblemente el más astuto de los políticos
argentinos de todos los tiempos—, decidió intentar una jugada combinada de ajedrez para burlar la
pretensión anglo-norteamericana: sacrificar a la Reina, y efectuar un enroque.
Si los Aliados pedían formalmente la cabeza de Mandl, sin atreverse a mencionar sus verdaderos
objetivos, él lo haría con mucho gusto, ofreciéndoselas en bandeja de plata; pero al mismo tiempo,
expropiaría a IMPA para incorporarla al complejo industrial de empresas del Estado, dejando sin
argumentos al FBI, al Departamento de Estado y al Foreign Office. Y, como yapa o premio
consuelo, les daría dar un hueso que los “gringos” apetecían desde 1941: la declaración de guerra
argentina contra Alemania y Japón.
Que esto significara también quitarle la fábrica al ingeniero Sueiro, le tenía sin cuidado: Perón
era un hombre pragmático, nada afecto a los sentimentalismos. El proyecto tenía que seguir
adelante, y eso era lo único que importaba.
Para ejecutar con éxito esta operación táctica, el gobierno apelaría a la misma herramienta legal
que le habían obligado a instaurar los Aliados, al forzar a la argentina a romper relaciones con el
Eje: el Régimen de Vigilancia de la Propiedad Enemiga. A partir de ese momento, sería el gobierno
argentino el abanderado de la lucha contra el nazi Mandl; consideraría a sus bienes —entre ellos
IMPA— como “propiedad del enemigo”, y procedería a incautarlos sin la menor consideración.
¿No era eso lo que querían británicos y norteamericanos? Pues lo tendrían, y pronto.

El ocaso
El ingeniero Sueiro intuía que estaban a punto de arrebatarle la fábrica que había levantado con
tanto esfuerzo durante 13 largos años; y en su impotencia, intentó defenderse con lo único que
podía: el uso de la palabra, la apelación a la razón.
Fue así entonces que mandó hacer una publicación oficial de la empresa, a la que llamó “Revista
IMPA - Publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S. A.”, cuyo primer y único número
lleva fecha de edición del primero de abril de 1945.
En sus páginas se destacaron los orígenes de IMPA, su historia, y el esfuerzo desplegado por sus
integrantes, para llegar a ser la importante unidad productiva que era a principios de 1945.
En sus notas se hizo especial hincapié en el carácter argentino de su producción y de pionera en
la industria civil aeronáutica; en la variedad de las piezas producidas y en los alcances de su aspecto
social, poniendo especial énfasis en la sintonía de su política laboral con la del gobierno, que ya
comenzaba a tener la denominación que sería el estandarte del naciente movimiento peronista: la
“Justicia Social”.
De esa manera se detallan los diferentes productos fabricados por la compañía, con dos
llamativos detalles: se omite por completo la producción de vainas para municiones, y se aclara
específicamente que los aviones construidos en Quilmes son “de turismo”.
La omisión de las municiones, contemplando que tampoco habían sido mencionadas en la
cobertura de La Razón de septiembre de 1944, constituye un elemento más para considerar la
posibilidad de que el crédito del BCIA finalmente fuera revocado, y que la última producción de
vainas hubieran sido las solicitadas por el Ministerio de Guerra en junio de 1943.
Respecto de la cuestión social, la revista ofrece una interesante información sobre los beneficios
otorgados por la empresa a los trabajadores, en una época en que la legislación social estaba recién
en sus inicios.
Hacia abril de 1945, según la Revista, trabajaban en IMPA “más de 4.000 obreros”, que
disponían de una asociación mutual financiada por la empresa y las cuotas societarias, y que ofrecía
préstamos de dinero, subsidios por fallecimiento del socio y su familia directa, y atención médica en
las tres plantas, según el siguiente detalle:
En IMPA Central funcionaban los consultorios de clínica médica, dermatología, odontología y
otorrinolaringología; un servicio de enfermería, y un departamento de radioterapia provisto de

50
equipos infrarrojos, ultravioleta, onda corta y rayos X. Los asociados podían además concurrir a
consultorio particular en las especialidades de vías respiratorias, oftalmología y ginecología.
En IMPA San Martín e IMPA Quilmes había consultorios de clínica médica y odontología, sala
de reposo con dos camas “para aquellos casos de accidentes o indisposiciones que requieran un
descanso momentáneo”, guardias de dos enfermeras de 6 a 22 hs., y médico clínico a domicilio y en
consultorio particular.
Todos los afiliados recibían los medicamentes de manera gratuita, presentando en las farmacias
adheridas la receta extendida por el plantel médico de IMPA.
Asistían diariamente a los comedores gratuitos de la empresa unos mil trabajadores, entre las tres
fábricas, donde se servía el siguiente menú semanal de plato único: “Lunes, sopa y puchero; martes,
guiso de arroz; miércoles, lentejas con carne; jueves, tallarines al tuco; viernes, mondongo con
papas y porotos”.
La política laboral de la empresa, que adelantaba la futura legislación social instalada por el
primer gobierno de Perón, se resumía en estas palabras de la Revista:

“Afortunadamente esta época que nos toca vivir, signada por el ritmo de la justicia social, ha logrado despertar el
interés del capital que, contrariamente a lo que acontecía hace unos decenios, sale al encuentro de la inquietud de los
trabajadores, para tornar factibles la cristalización de sus sueños.
Mientras subsista este entendimiento entre el capital y el trabajo, no será posible presenciar el cuadro deshumanizado
de explotadores y explotados y tiranos y tiranizados. El gremialismo, manifestación primaria de esa mutua
comprensión, ha dejado de estar frente a las empresas. Las dos fuerzas, unidas, respetándose a sí mismas, giran en un
mismo sentido en beneficio de la comunidad.
Las asociaciones mutuales, primer paso firme que transporta al lema magnífico de seamos más hermanos, cuenta en
IMPA con una acabada expresión de su alta finalidad. (...) Pero nada más elocuente, por ahora, que consignar la obra
que se realiza; nos apresuramos a aclarar que ella no es la suma de todo lo que podrá obtenerse con la colaboración de
empleadores y empleados. Es el comienzo de una etapa en la justicia social que comprende a todos por igual. Hacia ella
marchamos decididos”.

Pero en la Argentina de 1945 no había lugar para las palabras ni las razones, ni para tener
contemplaciones con los empresarios leales a la política del gobierno. La Razón de Estado y su
Poder Judicial se imponen, siempre, sobre la Justicia; sin importar el régimen social, económico o
político que la invoque.
De esa manera, el 27 de marzo Argentina le declaró la guerra a Alemania y Japón. Acto seguido,
mediante el decreto 7032/45 de fecha 31 de marzo, el gobierno transformó al Régimen de
Vigilancia de la Propiedad Enemiga —hasta entonces un mero organismo de control—, “en uno de
incautación y liquidación de la propiedad enemiga”.158
El decreto estipulaba “que las personas naturales, firmas o entidades comerciales, industriales o
financieras, radicadas en el país, que fueran representantes, filiales o sucursales de firmas o
entidades radicadas en Japón, Alemania, o países dominados por esas naciones”, quedarían sujetos
al Consejo de Administración que se había creado en noviembre de 1944, y que dependía de la
Secretaría de Industria y Comercio.
A partir de ese momento, los hechos se sucedieron vertiginosamente.
El 2 de abril, mediante el decreto 7033/45, IMPA fue sometida a investigación y puesta bajo
control del Consejo de Administración, dando por terminadas las funciones de su directorio y
nombrando interventor al señor Luis Mario Daglio. La medida se fundamentó en que “las
actividades de IMPA constituían, a juicio del Poder Ejecutivo, una amenaza para la seguridad del
Estado”.159

158
REGALSKY, Andrés, HARISPURU, Adela y GILBERT, Jorge: La junta de Vigilancia y Disposición Final de la
Propiedad Enemiga. Trabajo incluido en el “Tercer informe de avance” de la Comisión para el Esclarecimiento de las
Actividades del Nazismo en Argentina (CEANA). Bs. As., nov. de 1998.
http://archivo.cancilleria.gov.ar/userfiles/TERCER-INFORME.pdf
159
Carta - Presentación del ingeniero José Mario Sueiro al Ministerio de Industria y Minería, 2 de septiembre de 1961.
(Archivo familia Sueiro).

51
Curiosa argumentación, si se tiene en cuenta que el propio Poder Ejecutivo —en la persona del
Vicepresidente de la Nación— había encabezado, hacía apenas tres meses, la inauguración de la
planta de Quilmes.
Ese mismo día Mandl fue puesto también a disposición del Consejo de Administración, que
ordenó su encarcelamiento, en “una forma de arresto que le permitía atender sus asuntos
cotidianos”.160
Sueiro, en el colmo de la indignación, presentó una demanda judicial contra la medida —Juzgado
doctor Ortiz Basualdo, Secretaría Lahitte—; pero el Poder Judicial ratificó sin ambages la decisión
del Ejecutivo: “luego de los trámites de estilo, declaró el derecho conculcado de IMPA ante el
despojo”.161
En esos días, como una cruel burla del destino, llegaba a Buenos Aires la noticia del suicidio de
Adolf Hitler en su bunker de Berlín, que daba virtualmente por terminada la II Guerra Mundial, y
con ella al III Reich.
El 10 de mayo, por decreto 10935/45, el gobierno creó la Junta de Vigilancia y Disposición Final
de la Propiedad Enemiga, que —al absorber las funciones del Consejo de Administración— pasaría
a convertirse en el organismo supremo de incautación de las empresas consideradas como
vinculadas al nazismo alemán o al imperio japonés.
Cuando llegó Spruille Braden a la Argentina, el 17 de mayo de 1945, el gobierno se mostró
amistoso con él, ofreciéndole a Mandl como “obsequio de bienvenida”, una prueba de la buena
voluntad argentina para con los Estados Unidos.
Según escribió el ex embajador norteamericano en sus memorias, el entonces ministro de
Relaciones Exteriores Juan Isaac Cooke hizo “todos los esfuerzos para convencerme de que pidiera
por el ex financista austríaco (...) el propio Perón insinuó que Mandl sería liberado o entregado a
nosotros si yo lo pedía”.
Pero Braden —quien según el embajador británico David Kelly, tenía “la idea fija de que había
sido elegido por la Providencia para derrocar al régimen Farrell-Perón”162— le contestó a éste:
“que aunque considerábamos a Mandl un agente enemigo, no teníamos un interés particular en
él”,163 confesión que denotaba su verdadero objetivo, el de liquidar la industria armamentista
argentina.
Visto el desinterés norteamericano por Mandl, el gobierno lo puso en libertad el 27 de julio de
1945; decisión que provocó una renovada andanada de acusaciones por parte de la prensa argentina,
en particular el diario Crítica, que reprodujo —en versión corregida y aumentada— lo que se había
dicho de él en la prensa norteamericana e inglesa.
Mientras tanto, la campaña de Braden contra Perón proseguía con toda su furia; como se ha visto
en el capítulo anterior, en septiembre / octubre de 1945 se produjo la caída y resurrección del
coronel argentino, ahora convertido en un líder de masas. Braden, ante el fracaso de su gestión,
retornó a los Estados Unidos en el mes de noviembre; y Perón se dedicó de lleno a la campaña
electoral que lo llevaría a la presidencia de la Nación.
Una de las actividades principales de la campaña era, naturalmente, la obtención de fondos; y el
naciente peronismo estimó que Mandl podría estar dispuesto a financiarlo, a cambio de permitirle
quedarse en el país y hacer negocios sin ser molestado, en la medida en que mantuviera un perfil
bajo.
Se estima que el arreglo final ya estaba cerrado en diciembre de 1945, y que habría involucrado
un aporte de Mandl de entre tres y cinco millones de pesos —unos 750.000 a 1.250.000 dólares de
la época— a la campaña electoral de Perón. También se rumoreaba que Mandl se había hecho
cargo de administrar las inversiones personales de Perón en empresas tales como Embarques
Dodero, IMPAR y BROADWAY; pero esta versión nunca fue confirmada.

160
(Ver nota 29 – documento b).
161
Ídem nota 159.
162
Wikipedia, La Revolución del 43. http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_del_43
163
(Ver nota 29 – documento b).

52
Entre tanto, IMPA había quedado virtualmente abandonada a su propia suerte; el interventor no
era más que un funcionario burocrático, desconocedor del funcionamiento de la empresa. Sin el
ingeniero Sueiro, el ritmo de producción comenzó a disminuir de manera progresiva; faltaba acopio
de materias primas y se produjo la merma general del rendimiento de la fábrica, lo que derivó en un
lock-out (cierre patronal de la planta) de tres días y una secuela de suspensiones entre el personal
obrero, en enero de 1946.164
Paralelamente, la Junta de Vigilancia y Disposición Final de la Propiedad Enemiga publicaba un
folleto oficial con el resultado de sus investigaciones, desde su creación el 10 de mayo de 1945,
hasta el 15 de enero de 1946.
Respecto de IMPA y Fritz Mandl, los funcionarios reconocieron no haber encontrado ninguna
evidencia que pudieran vincularles con el nazismo; resultado obvio, si se tiene en cuenta que ya
habían fracasado en ese intento los servicios de inteligencia más poderosos del mundo, después de
cinco años de ardua investigación.
La siguiente transcripción del texto fue obtenida gracias a la amabilidad de los investigadores
Jorge Gilbert y Adela Harispuru, que conservaron copia del original archivado en el Ministerio de
Relaciones Exteriores:

“En cuanto a I.M.P.A. Sociedad Anónima, conviene recordar que fue colocada bajo la administración del Consejo de
Administración —cuyas funciones ejerce actualmente la Junta de Vigilancia— para evitar la disminución o el cese de
las actividades industriales de la firma, motivo ajeno a las prescripciones del Decreto 7.032/45. La Junta ha realizado
una amplia investigación con respecto a su principal accionistas (sic), el señor Fritz Mandl, que opera en ella a través de
un «holding», sin que aparezcan hasta el momento elementos documentales que determinen, desde los puntos de vista
económicos y financieros, la existencia de vinculaciones con el enemigo en las actividades de esa persona. En el orden
de sus conexiones políticas internacionales, se han solicitado, a las representaciones diplomáticas amigas, los
antecedentes que permitan calificarlas, pero aún no se ha recibido respuesta a ese pedido, no obstante haberse reiterado
la solicitud, para establecer en forma inequívoca la situación del expresado señor Mandl”.165

En esos días, la campaña electoral se hallaba en su momento más álgido. La fórmula Tamborini-
Mosca, de la Unión Democrática —coalición integrada por la Unión Cívica Radical, el Partido
Demócrata Progresista, el Partido Socialista y el Partido Comunista— competía cabeza a cabeza
con la fórmula Perón-Quijano, apoyada por la alianza del Partido Laborista, la Unión Cívica
Radical (Junta Renovadora) y el Partido Independiente.
En febrero de 1946, el Departamento de Estado publicó el llamado “Libro Azul” (The Blue
Book), en el cual denunciaba los lazos —reales e imaginarios— entre Perón y el nazismo alemán.
Resulta muy sugestivo el hecho de que el nombre de Fritz Mandl no figurara en tan crucial
documento, ni una sola vez.
El naciente peronismo respondió con la publicación del “Libro Azul y Blanco”, en obvia alusión
al original norteamericano, y a los colores de la bandera argentina.
Pero lo que causó quizá mayor indignación contra los Estados Unidos, fue la publicación de la
fotocopia de un cheque por 300.000 dólares entregado meses antes por el entonces embajador
Spruille Braden al comando electoral de la Unión Democrática, aporte que demostraba la grosera
intromisión norteamericana en los asuntos internos de la Argentina.
El peronismo, rápido de reflejos, creó entonces el slogan “Braden o Perón”; y las manifestaciones
obreras en favor del caudillo argentino, atronaban el aire al grito de “¡Cheque, Cheque!”.
Como resultado de ello, el coronel Juan Domingo Perón ganó las elecciones del 24 de febrero de
1946 con el 54,4% de los sufragios emitidos, dividiendo así a la historia argentina en un antes y un
después de él.
Para entonces, la situación de IMPA estaba poco menos que en el mundo onírico de las peores
pesadillas surrealistas. Los Aliados habían dejado de interesarse en la figura de Fritz Mandl; el FBI
164
Revista “Argentina Fabril” Año LIX, Nº 925, enero de 1946. (publicación de la UIA).
165
República Argentina – Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto – Junta de Vigilancia y Disposición Final de la
Propiedad Enemiga – Síntesis de la labor realizada desde su creación hasta el 15 de enero de 1946. Conferencia
pronunciada por su Presidente Coronel D. José Manuel de Olano, en el Salón Dorado de la Cancillería, el 22 de enero
de 1946. Buenos Aires. (Archivo Gilbert – Harispuru).

53
no había podido aportar ni una sola prueba de la supuesta relación con la extinta Alemania nazi; y,
mucho menos aún, la Junta de Vigilancia y Disposición Final de la Propiedad Enemiga.
No había razón alguna legal, ideológica o ética, que justificara el apartamiento del ingeniero
Sueiro, como legítimo propietario de la empresa que había fundado junto a Roberto Lienau, catorce
años atrás.
Y sin embargo, las cartas estaban echadas. La Razón de Estado se anteponía, una vez más en la
larga historia de la humanidad, a la justicia más elemental.
De esa manera, el 1º de junio de 1946, mediante el decreto 15.990/46, el gobierno expropió la
empresa declarando “de utilidad pública todos los bienes pertenecientes a la Sociedad Anónima
“INDUSTRIA METALURGICA Y PLASTICA ARGENTINA I.M.P.A., S A”, estableciendo en su
artículo 5º que “la posesión y administración de los bienes expropiados quedará a cargo de la
Junta de Vigilancia y Disposición Final de la Propiedad Enemiga, mientras se realicen los trámites
de cumplimiento del presente decreto y hasta tanto el Gobierno no dicte otra resolución”.166
Tres días después, el 4 de junio —aniversario del golpe de Estado de 1943— el coronel Perón
asumía, en un clima de fiesta general, la presidencia de la Nación.
Poco después, el Ministerio de Relaciones Exteriores —mediante resoluciones del 12 y 18 de
julio de 1946— procedió a designar a las nuevas autoridades de la empresa: como Presidente-
Interventor fue designado el Contador Público Pablo Leonardo González Salessi; y como vocales de
la Comisión Administradora de IMPA, a los señores Antonio Tramonti y Héctor Bordini.167
Pero la fábrica, en manos de los burócratas estatales, se dirigía irremediablemente hacia el caos
total. El gobierno, entonces, no tuvo más remedio que llamar al ingeniero Sueiro para proponerle
que se hiciera cargo de la conducción de la empresa, pero en calidad de funcionario a sueldo del
Estado.
Sueiro, indignado, se negó a ello; no obstante —a semejanza de la famosa novela El padrino— se
le hizo una “oferta” que no iba a poder rechazar: percibir una indemnización por la expropiación de
la empresa, cuyo monto no podría cuestionar, y hacerse cargo de la gestión de IMPA; o, en caso de
negarse, preparar las valijas y abandonar el país sin demora.168
De esa manera, el 24 de octubre de 1946 Sueiro fue nombrado por decreto Administrador
General de IMPA “con facultades para nombrar y remover el personal de la misma y organizar y
reestructurar las fábricas en todos sus aspectos técnicos y administrativos, éste último bajo el
contralor y fiscalización del Banco de Crédito Industrial Argentino, en su carácter de acreedor
debenturista”.
El mismo decreto, en su artículo 4º, encomendaba al Banco Central de la República Argentina “la
elaboración de las bases y plan para la constitución de la nueva sociedad, en la que deberá formar
parte el personal de la empresa”.
Asimismo, el artículo 5º determinaba que “del precio definitivo que el Estado abone por la
expropiación de los bienes” debía bloquearse la suma correspondiente a la participación de
SAFINA, el holding de Mandl.169
Sueiro asumió el cargo el 5 de noviembre de 1946. Poco tiempo después de reencontrarse con el
antiguo personal de la fábrica, se le ofreció un acto de bienvenida, en el cual pronunció un largo
pero interesante discurso.
En el mismo hizo un repaso de su vida y desplegó, entre otras cosas, las motivaciones que lo
llevaron a no conformarse con hacer una industria metalúrgica clásica, y a experimentar en áreas
mucho más complejas, como la aviación y la fabricación de municiones.
Se describió, ante todo, como “un hombre de trabajo, curtido en él”. Contó que en su
adolescencia, “cuando otros de mi misma edad se dedicaban al ocio, tuve que hacer frente a la

166
Poder ejecutivo Nacional – Nº 844 – Decreto del 24 de octubre de 1946. Fotocopia del original (Archivo familia
Sueiro).
167
Ídem anterior.
168
Carta - Presentación del ingeniero José Mario Sueiro al Ministerio de Industria y Minería, 2 de septiembre de 1961.
(Archivo familia Sueiro).
169
Ídem anterior.

54
vida”; y que aún en ese momento estaba trabajando “más de quince horas diarias” en la fábrica,
“sin conocer feriados ni descansos”. Destacó asimismo que ese entusiasmo por el trabajo fue el que
logró, “en el lapso asombradamente corto de 15 años”, que el pequeño taller inicial se convirtiera
en “la gran industria que hoy se destaca como uno de los establecimientos fabriles más importantes
de nuestro país”.
Luego se refirió a su actuación en el campo de la aeronáutica. Contó que, al trascender su
intención de empezar a diseñar y fabricar aeronaves, “algunas personas, a las que la industria
argentina les es indiferente”, le adjudicaron “el calificativo de LOCO... así nomás, lisa y
llanamente”. Al respecto, reflexionó: “quizá si el asunto se examinaba desde el punto de vista
netamente mercantil, la idea podía considerarse una locura; pero nosotros no buscábamos
utilidades en el renglón aviación, y sabíamos de antemano que no las obtendríamos. A lo sumo,
todo lo que deseábamos era no tener pérdidas”.
Para terminar con ese punto del discurso, lamentó que “la planta de aviación (...) no llegara al
punto que habíamos soñado”, para agregar que abrigaba, no obstante, confianza “en que esa obra
no se ha perdido por completo”.
A continuación, abordó cautelosamente el delicado tema de la fabricación de vainas para
cartuchos del Ejército. En estas palabras, el ingeniero Sueiro revelaba haber comprendido la
verdadera naturaleza de los ataques contra IMPA: “Otros renglones cuya fabricación se
emprendiera también, sin otro móvil que el de prestar cooperación a las autoridades y, a la vez,
contribuir al incremento de la industria argentina, resultaron igualmente una pesada carga para la
Sociedad. IMPA sufrió asimismo las consecuencias de su inclusión en las llamadas “listas
observadas”, que le creó la situación por todos conocida”.
Como conclusión de aquellas experiencias, Sueiro dedicó largos párrafos a explicar sus
motivaciones, que revelaban un espíritu inquieto, y una sana carencia de desmedidas ambiciones
económicas; toda una interesante filosofía de vida:

“...de habernos dedicado exclusivamente a obtener y acumular utilidades, explotando sólo aquellos renglones de
mayor conveniencia, IMPA no hubiera tenido ninguna de las dificultades a que antes he hecho mención; pero no sería
en la actualidad más que una simple fábrica, en la que trabajaría en forma rutinaria, y en la que ninguna iniciativa podría
prosperar”.
“Personalmente me habría ahorrado infinitas preocupaciones, amarguras y desilusiones, pero a pesar de todo, me
siento satisfecho y celebro no haber llevado a la Sociedad por ese camino, muy cómodo quizá, pero obscuro”.
“Seguramente los hombres prácticos, los positivistas, me tacharán de lírico... y puede que hasta tengan razón. Todo
es cuestión del punto de vista que se considere, pero he creído siempre que si no sabemos hacer otra cosa en la vida que
mirarla desde el lado mercantilista, no vale la pena vivirla”.

Respecto al porvenir el ingeniero destacó que, si bien todo el esfuerzo realizado para hacer
grande a IMPA había estado “a punto de perderse”, explicó que se había puesto en marcha “la
ejecución de un vasto plan de expansión de nuestras actividades, que ya se ha iniciado y cuyo
cumplimiento debe ser para nosotros un compromiso de honor; por mi parte, siento renovadas y
acrecentadas mis energías, al encontrarme otra vez rodeado por mi buen personal.”
A continuación desplegó ante los trabajadores sus concepciones sobre el perfeccionamiento de
los métodos industriales para aumentar la producción, y el significado negativo que esto podía tener
para “algunos obreros”, que veían en ello un perjuicio “por reducir el empleo de la mano de
obra”.170
“Por lo demás —agregó luego— puedo asegurar al personal que, como siempre lo he hecho,
todos sus problemas, aún lo de carácter individual, constituyen una de mis mayores
preocupaciones y no omitiré ningún esfuerzo para resolverlos, dentro de la mayor equidad y sin
preferencias irritantes”.
Para terminar con su alocución, Sueiro propuso un brindis: “porque el trabajo siga constituyendo
la piedra básica que contribuya al mejoramiento de todos los que vivimos en esta tierra, nuestra y

170
Las palabras del discurso de Sueiro sobre este tema han sido reproducidas en el Capítulo IV de este Informe,
apartado “La huelga metalúrgica de 1942”, razón por la cual no se repiten aquí.

55
querida, y a la cual estamos obligados a honrar y enaltecer, como tributo obligado de todo
argentino, que como tal se debe por sobre todo a su Patria”.
Sin embargo, la honestidad y el esfuerzo del ingeniero no fueron contemplados por el gobierno
de Perón, a la hora de tasar —sin posibilidad de apelación— las propiedades de IMPA para fijar los
montos de expropiación, según las amargas palabras de Sueiro vertidas en una carta al Ministerio de
Industria y Minería en 1961:

“El Gobierno Nacional, confirmando su despojo (...) decide adquirir el total de nuestras acciones por la misma cifra
de nuestro capital, o sea, pagar $16.000.000 por los tres establecimientos IMPA: el central, situado en la calle
Querandíes 4288, de 33.000 mts2. de superficie, con todas las maquinarias que existen actualmente en el mismo, y que
fueron retiradas e instaladas en el local de Ciudadela, cuyo Activo lo denuncian en $ 637.236.776,84 según libros; el de
IMPA San Martín, situado en el pueblo del mismo nombre, con 15.000 metros cuadrados de superficie cubierta y dos
manzanas de tierra, de cada una 10.000 metros cuadrados, con unas doscientas máquinas, instalaciones y elementos de
los más modernos para la fabricación de municiones; y por último IMPA AVIACION, con un edificio de 8.000 metros
cuadrados, pistas de aterrizaje, maquinarias para motores de aviación, utilaje y por lo menos 40 aviones en fabricación.
(Ya se habían entregado 144 a los centros de la aviación civil).
De estas dos últimas plantas, fácilmente, su capital era superior al de IMPA CENTRAL, y repito: por esos tres
establecimientos modelos, el Gobierno Nacional impuso su resolución de abonar solamente el capital de $16.000.000,
con la promesa de que se haría de inmediato una sociedad mixta y se reconocerían los valores mayores que estaban a la
vista (...)
Ante lo mencionado precedentemente, puede destacarse con toda claridad que el capital de esos tres establecimientos
IMPA sería en la actualidad (en 1961) superior a los $ 1.700.000.000.-
Se consumó, así, un incalificable despojo a una institución privada y netamente argentina”.171

Y para colmo de males, a pesar de los planes de expansión de la empresa diseñados por el
ingeniero Sueiro, el gobierno finalmente había decidido concentrar sus esfuerzos aeronáuticos en la
Fábrica Militar de Aviones de Córdoba —entonces Instituto Aerotécnico—, donde en 1946 puso en
marcha el proyecto del avión Pulqui, y para el cual se trajeron 46 ex técnicos de la Alemania nazi
entre 1947 y 1952.172
Más allá de esto, en líneas generales Perón había desistido del proyecto original de la industria
armamentista autónoma, según apunta Ronald C. Newton:

“Hacia mediados de 1947, sin embargo, la Guerra Fría y los imperativos comerciales habían creado un creciente
intercambio con la Argentina en armas y máquinas para fabricar armas: una Argentina cuyas aberraciones recientes los
aliados de los tiempos de guerra se apresuraban a perdonar y olvidar. Para entonces el intento de Washington de
monopolizar el mercado de armas argentino y latinoamericano había fracasado; Inglaterra y los Estados Unidos
173
compartirían ese mercado de modo equitativo”.

En esos días el gobierno cumplió su parte del trato con Mandl, a través de la Resolución Nº 3314
de la Junta de Vigilancia y Disposición Final de la Propiedad Enemiga, de fecha 23 de junio de
1947, que disponía en su artículo 1º “dejar sin efecto el bloqueo que pesa sobre el señor Fritz
Mandl”.174
Para entonces, la fábrica de Quilmes había reducido sus actividades a la refacción de aviones
pertenecientes a la Fuerza Aérea, y a la fabricación de algunas piezas aeronáuticas:

“En el año 1947 mi padre, Raúl Aníbal Wright —en ese momento de 17 años—, ingresó en la IMPA (...) Su primer
trabajo fue construir alas de los planeadores primarios SG 38; y lo que le encomendaron luego fue desentelar, reparar,
entelar y pintar 50 aviones Focke Wulf FW 44 J, pertenecientes a la Fuerza Aérea, que pasaban a préstamo a la

171
Carta - Presentación del ingeniero José Mario Sueiro al Ministerio de Industria y Minería, 2 de septiembre de 1961.
(Archivo familia Sueiro).
172
POTASH, Robert A. y RODRÍGUEZ, Celso: El empleo en el Ejército Argentino de nazis y otros técnicos
extranjeros, 1943-1955. Trabajo incluido en el “Tercer informe de avance” de la Comisión para el Esclarecimiento de
las Actividades del Nazismo en Argentina (CEANA). Bs. As., nov. de 1998.
http://archivo.cancilleria.gov.ar/userfiles/TERCER-INFORME.pdf
173
(Ver nota 29 – documento b).
174
Copia del original obtenido del archivo Gilbert – Harispuru.

56
Dirección Nacional de Aeronáutica Civil. En inmaculado color amarillo cromo, fueron entregados en tiempo y forma,
175
ese trabajo marcó su vida”.

De aquella época, quedan recuerdos atesorados por los antiguos ex trabajadores de la planta,
como el primer vuelo de los cazas a reacción Gloster Meteor F. M. K. IV adquiridos por la Fuerza
Aérea, y llegados a la Argentina el 4 de julio de 1947:

“Era una tarde tranquila, de partidito de fútbol entre los operarios de Impa; y de repente aparece un avión extraño,
muy plateado, volando a baja altura por la costa del Río de la Plata, a gran velocidad, que los dejó boquiabiertos (...)
nadie había visto algo igual. Hay que agregar (...) que en esos partidos de almuerzo (...) uno de los jugadores era José
176
María Muñoz, amigo del viejo (el obrero Wright) de años”.

José María Muñoz, quien con los años se convertiría en un famoso relator deportivo y notorio
colaborador de la última dictadura militar,177 fue un obrero de IMPA Aviación. El fotógrafo
quilmeño Ramón Hoyos, recordaba haber trabajado con él “en la fabricación de hélices de
madera”.178 Y, según el relato de las hijas de Sueiro, en una oportunidad Muñoz —ya convertido en
figura popular— saludó al ingeniero, contándole efusivamente que, en su juventud, había sido
operario suyo.179
Otra interesante anécdota de época es la visita que efectuara a IMPA Querandíes la esposa del
Jefe de Estado, María Eva Duarte de Perón, quien presidía la legendaria fundación que llevaba su
nombre. El relato se publicó en la necrológica de Vicente Infantino, gremialista de FOETRA y uno
de los ayudantes de la mítica Evita:

“Uno de los colaboradores de Evita en la Fundación Eva Perón, Vicente se veía a sí mismo un joven militante que
hacía esfuerzos para seguirle el ritmo a la señora. Siempre disfrutaba de contar aquella anécdota de cuando IMPA era
una fábrica que había pasado a manos estatales, y Evita acudió para compartir un almuerzo con la comunidad estatal de
la metalúrgica.
Sabía contar Infantino, que le tenían preparada la cabecera de la mesa con los jerarcas que conducían el
establecimiento; entonces, apenas llegó, preguntó cuál era la delegada de las mujeres que allí trabajaban. «Es aquella
compañera», le indicaron. Bueno, parece que dijo Evita, «al lado de ella me quiero sentar yo». Y ahí fue y ahí se sentó,
y estuvo durante toda la comida, desairando a la cúpula de funcionarios a cargo”.

A fines de septiembre de 1947 la empresa seguía decayendo, pese a los esfuerzos del ingeniero
Sueiro. El diario La Razón, como lo hiciera anteriormente, publicó una nota en apoyo de IMPA, en
un intento por llamar la atención de las autoridades.
La cobertura, de media página y con cuatro ilustraciones, incluía un retrato del ingeniero Sueiro,
dos imágenes de IMPA Quilmes, y una fotografía del desfile militar del 9 de Julio, en la cual se veía
a una unidad de ciclistas del Ejército montando sus bicicletas “Ñandú”.
Después de repetir los conocidos argumentos respecto del carácter argentino de su origen y
producción, el vespertino arremetió:

“En todos los países del mundo, la industria aeronáutica ha podido desarrollarse gracias al mancomunado esfuerzo
de la iniciativa privada y el apoyo financiero y moral del Estado. IMPA, desgraciadamente —y debemos hacer esta
afirmación a fuer de sinceros— no encontró todo ese amplio apoyo que se había descontado, cuando precisamente el
Estado comenzaba a delinear una franca política de progreso y de mejoramiento de sus propias fuerzas aéreas, dejando
la impresión de que también la industria privada vería con ello estimulados sus esfuerzos. IMPA, consciente de su

175
“En honor a mi padre”: “Post” en Internet de Raúl Wright (hijo):
http://www.network54.com/Forum/520549/thread/1284606527/En+honor+a+mi+padre!!!!++FW+44J+EAM++1943.
176
Comentario de Silvio Sosa al “post” mencionado en nota al pie anterior.
177
En 1979, en ocasión de la visita a la Argentina de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la
O.E.A., Muñoz encabezó —junto al periodista mercenario José Gómez Fuentes— una campaña destinada a instalar el
slogan “Los argentinos somos derechos y humanos”, cuya creación se atribuye al conocido criminal de Estado
Guillermo “Pajarito” Suárez Mason.
178
http://www.elsolquilmes.com.ar (Artículo de la edición Nº 1071, actualmente retirado de la web).
179
Entrevista de Margarita Robertazzi y el autor a Margot y Beatriz Sueiro, 2-6-2011.

57
propia responsabilidad y con la buena voluntad y apoyo de sus obreros y técnicos, hizo frente a la obra y tuvo que
debatirse luchando con sus solos y escasos medios (...)
(...) Y bueno es recordar que al inaugurarse esas instalaciones, la ceremonia fue apadrinada por el entonces ministro
de Guerra, actualmente S. E. el Señor Presidente de la Nación, General JUAN PERON (...)
(...) Hemos tratado de delinear el producto de un esfuerzo y calcular sus proyecciones para un futuro mejor. El
Estado, con sabio espíritu, debe forzosamente escoger los hombres con criterio altamente patriótico y cooperar con ellos
para que muchas inspiraciones desinteresadas no se pierdan estérilmente, puesto que ello redunda en perjuicio de
180
intereses comunes y, por sobre todo, frenan patrióticas y plausibles iniciativas”.

Pero ya era tarde para todo. El 10 de diciembre de 1947, el Estado dispuso el cierre de IMPA
Quilmes, procediendo a despedir al personal y a abonarle la indemnización legal correspondiente.181
Dos meses después, el 26 de febrero de 1948, corrió igual suerte la planta IMPA San Martín.182
Al mismo tiempo, la única planta que quedaba en pie —IMPA Querandíes— era incorporada al
grupo DINIE (Dirección Nacional de Industrias del Estado), organismo creado por decreto 18.991
del 1º de julio de 1947, con el objeto de tomar a su cargo y coordinar el funcionamiento de las
empresas industriales expropiadas por el Estado.
Finalmente, en 1950 —“Año del Libertador General San Martín”, según rezaba la propaganda
oficial— el ingeniero Sueiro abandonó para siempre el cargo de Presidente-Administrador de
IMPA, 183 último acto de este drama, en que las grandes potencias vencedoras de la II Guerra
lograron frustrar este proyecto argentino de autonomía industrial.

180
“I.M.P.A. en la industria aeronáutica”. En La Razón, lunes 29 de septiembre de 1947.
181
Archivos de IMPA: Legajo de Personal de Lisopsky, Teodoro. El texto del certificado de empleos dice:
“Certificamos que el señor Teodoro Lisopsky, trabajó en nuestro Establecimiento desde el día 4 de agosto de 1943
hasta el día 10 de diciembre de 1947, fecha de su cesantía por cierre del Establecimiento IMPA Quilmes, ocupando el
puesto de Tornero Mecánico”.
182
Archivos de IMPA: Legajo de Personal de Bazzano, Raúl.
183
Carta - Presentación del ingeniero José Mario Sueiro al Ministerio de Industria y Minería, 2 de septiembre de 1961.
(Archivo familia Sueiro).

58
Capítulo VIII
Epílogo

L a redacción final de este informe ha sido efectuada, después de una investigación que
demandó diez meses de trabajo, en enero de 2012; año en que se cumplen 80 años exactos
desde la fundación de IMPA.
Ya no vive ninguno de los protagonistas de esta historia, excepto la propia fábrica, la cual —pese
a los desquiciados avatares de la política y economía argentinas— continúa en pie, en su
emblemática sede de la calle Querandíes 4790.

El general de división del arma de Ingeniería Manuel Nicolás Aristóbulo Savio, falleció
sorpresivamente el 31 de julio de 1948, a los 56 años de edad, cinco meses después del cierre de
IMPA Armamentos (San Martín).
Con su muerte, los planes de desarrollo siderúrgico argentinos sufrieron una postergación de al
menos diez años, cuando Argentina se encontraba ya bajo un sólido control económico por parte de
los Estados Unidos de Norte América.
La partida de defunción señala que el deceso se produjo a causa un paro cardíaco; no obstante,
como en el caso del comisario Juan Pirker en 1989, queda un margen de legítima duda sobre las
causas reales del fallecimiento.

El otro gran protagonista de esta historia, el coronel Juan Domingo Perón, fue ascendido a
general de brigada el 31 de mayo de 1946, cuatro días antes de asumir por primera vez la
presidencia de la Nación.
Luego de desechar el proyecto del general Savio y de IMPA, puso en marcha el proyecto del
avión Pulqui, cuyo diseño y construcción fueron confiados al Instituto Aerotécnico, luego Fábrica
Militar de Aviones, y hoy Fábrica Argentina de Aviones.
Entre 1946 y 1959 se construyeron cinco versiones de esa aeronave, de las cuales dos se
estrellaron durante las pruebas, y las demás no dieron los resultados esperados. El proyecto fue
cancelado definitivamente; y una vez más, surgió la sombra de la duda respecto de la intromisión
norteamericana en los asuntos internos del país: “algunos historiadores nacionalistas (...)
encuentran en esta cancelación una suerte de conspiración de oscuros intereses de EEUU, para
frustrar el desarrollo industrial de la Argentina”.184
Si bien existe la creencia de que IMPA participó de alguna manera en la realización del proyecto
Pulqui, así como que las bicicletas entregadas a los niños por la Fundación Eva Perón eran las
bicicletas “Ñandú”, en el transcurso de la presente investigación no se ha podido encontrar prueba
alguna de tales afirmaciones. No obstante, como tampoco se han podido encontrar pruebas en
contrario —sólo vagos indicios185—, se ha considerado pertinente dejar en pie esos interrogantes,
para ser dilucidados en el futuro.
El 1º de mayo de 1950, Perón fue promovido —por ley del Congreso de la Nación— al grado de
general de división; reelegido por el pueblo en 1951, inició su segundo período presidencial el 4 de
junio de 1952, pocos días antes del fallecimiento de su esposa, la mítica Evita (26 de junio).
En 1955, tras el conato de golpe de Estado del 16 de junio, finalmente fue derrocado en el mes de
septiembre por el ala liberal del Ejército, que inaugurará un período de dictaduras militares
manchadas de sangre obrera, hasta su retorno en el año 1973 para hacerse cargo de su tercera y
última presidencia; la cual culminará con su muerte el 1º de julio de 1974, que sumirá a la
Argentina en el período más negro de toda su historia: el reinado de la Triple A (Alianza
Anticomunista Argentina), y la feroz dictadura del llamado Proceso de Reorganización Nacional.

184
Wikipedia: I.Ae. 33 Pulqui II http://es.wikipedia.org/wiki/I.Ae._33_Pulqui_II
185
En la web de compras de Internet “Mercado Libre”, sólo figura una bicicleta marca “Broadway”, supuestamente
entregada por la Fundación —según la persona que la puso en venta—; pero este dato carece de un fundamento serio.

59
Desde la neutralización de Fritz Mandl a mediados de 1945, y hasta que abandonó el país en
1955, el conspicuo empresario austríaco “vivió en una serena oscuridad” en la República
Argentina, mientras duró el gobierno del general Perón.
En ese lapso —y a pesar de haber perdido los Estados Unidos interés en su persona— continuó
siendo investigado por los servicios de inteligencia aliados, llegando incluso a interrogarse al
vencido Reichsmarschall Hermann Göring, al ex embajador alemán en Argentina von Thermann, al
ex encargado de negocios Meynen, y al austríaco Guido Schmidt, ex funcionario de la Reichswerke
Herman Göring. No obstante, “los investigadores de posguerra en Europa Occidental y en América
no encontraron nueva evidencia en contra de Mandl”.186
Inclusive en la propia Norteamérica surgió un defensor de Mandl, en la figura del embajador
George Messersmith, quien “como representante de los Estados Unidos en Viena en los años ’30,
había recibido una impresión favorable de los esfuerzos de Mandl «en defensa de la independencia
austríaca»”. En un informe elevado el 11 de septiembre de 1946, Messersmith denunciaba que “la
leyenda se construyó alrededor (de Mandl) sin ninguna base en hechos (...) Tendremos que
enfrentar la cuestión alguna vez”.187
Entre tanto, su vida amorosa continuó signada por el escándalo: en noviembre de 1947, su esposa
Hertha demandó la separación legal, acusándolo de haberla arrastrado de los cabellos por todo el
lujoso piso de la avenida Alvear.188 Y agrega el investigador Ronald C. Newton: “a no ser por la
intervención de un sirviente, las heridas de Herthe podrían haber sido mucho más graves”.189
Luego del divorcio, en 1951, Mandl se casó con la argentina Gloria Vinelli, con quien tuvo tres
hijos; para luego volver a divorciarse y casarse con quien sería su quinta y última esposa, la
alemana Monika Brücklmeier, quien había sido su secretaria.
Este último matrimonio de Mandl resulta muy sugestivo, por tratarse de la hija del diplomático
alemán Eduard Robert Wolfgang Brücklmeier, quien fuera ejecutado por los nazis en octubre de
1944 a raíz de su participación en la llamada “Operación Walkiria”, el fallido atentado contra la
vida de Hitler que tuvo lugar el 20 de julio de ese mismo año.
Finalmente Mandl regresó a su Viena natal en 1955, año en que se produjo el retiro de las tropas
soviéticas de Austria. Tras presentar una demanda judicial, en 1957 obtuvo la plena restitución de la
fábrica de Hirtenberger, la cual dirigió hasta su muerte, acaecida el 8 de septiembre de 1977. Sus
restos yacen en el cementerio católico de Viena, y su tumba se ve coronada por una gran cruz.190

En 1961, cuando el gobierno del doctor Arturo Frondizi decretó el cierre de IMPA, el ingeniero
Sueiro elevó una nota al Ministerio de Industria y Minería para presentar un proyecto de salvataje y
recuperación de la planta, oferta que —por razones desconocidas— no llegó a prosperar.191
Luego de su desvinculación, Sueiro tuvo que empezar desde cero otra vez, realizando proyectos
en distintos rubros, entre ellos el de la minería; pero siempre le quedó un regusto amargo, no sólo
por la injusta expropiación de la fábrica —a la cual él llamaba “despojo”—, sino también por la
falta de reconocimiento hacia IMPA y su persona, respecto del aporte realizado al desarrollo de la
industria aeronáutica civil en Argentina.
En una carta de lectores al diario La Razón, en 1974, Sueiro expresaba así su disgusto:
“Hace varios días fue celebrado, con los mejores auspicios, la Semana de la Aeronáutica, entre cuyos y diversos
actos, se glosaron y encomiaron las múltiples y retrospectivas actividades aeronáuticas, tanto militares como civiles;
exponiendo ejemplares de aviones, entre ellos de la industria civil argentina.
Después de muchos años de ausencia del país, quedé mudo de estupor y sorpresa, al constatar que, sorpresivamente,
se silenciaban las actividades de una de las plantas de IMPA SA, “IMPA Aeronáutica”, única fábrica civil que haya
192
construido, hasta el presente, en serie, avionetas y planeadores, dentro del territorio nacional”.

186
(Ver nota 29 – documento b).
187
(Ver nota 29 – documento b).
188
Time Magazine, 24-11-1947.
189
(Ver nota 29 – documento b).
190
(Ver nota 29 – documento a).
191
Carta - Presentación del ingeniero José Mario Sueiro al Ministerio de Industria y Minería, 2 de septiembre de 1961.
(Archivo familia Sueiro).

60
No obstante, su vivaz curiosidad y creatividad no le abandonaron ni aún en la vejez, según el
relato de su hija Margot:
“Cuando papá ya era grande, mi hermana me llamó para avisarme que había tenido que internarlo de urgencia, y que
estaba muy grave. Desesperada, me fui volando a la clínica; y allí estaba él, muy orondo, sentado en la cama de su
cuarto, con un destornillador en la mano (...) me explicó que el diagnóstico estaba equivocado, porque el equipo médico
con que le habían examinado funcionaba mal (...) él lo había desarmado y arreglado, ¡sin conocer siquiera el aparato!
Cuando le dieron el alta, se dedicó a fabricar él mismo esos equipos, pero bien hechos, y los vendía en las clínicas y en
193
los hospitales...”
Finalmente, el ingeniero industrial José Mario Sueiro falleció en Buenos Aires el 14 de
noviembre de 1986, sin ver reivindicada su obra al frente de IMPA, ni sus esfuerzos en favor de la
industria aeronáutica argentina.

El predio de la ex IMPA Armamentos alberga actualmente dependencias de la Municipalidad de


San Martín, y una comisaría de la policía bonaerense.
La antigua IMPA Aeronáutica es hoy sede del ENET (Escuela Nacional de Educación Técnica)
Nº 7, “Taller Regional Quilmes”, que extiende títulos oficiales de Técnico Aeronáutico y Técnico
Aviónico; la escuela conserva aún el uso de la sigla IMPA, pero transformada en el lema
institucional “Identidad-Maestría-Progreso-Acción”.194
IMPA Central (Querandíes), permaneció bajo la deficiente tutela del Estado hasta 1961, año en
que el gobierno decretó su cierre; medida que no llegó a concretarse debido a la pertinaz resistencia
de sus trabajadores, quienes lograron salvar a la fábrica transformándola en una cooperativa.
Así nació “I.M.P.A. Cooperativa Limitada de Trabajo y Consumo”, asociada a A.C.T.R.A.
(Asociación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina), a la C.A.I.A. y M.A. (Cámara
Argentina de la Industria del Aluminio y Metales Afines), y al I.R.A.M. (Instituto Racionalizador
Argentino de Materiales).
Durante las primeras tres décadas de su existencia como cooperativa, IMPA mantuvo algunos
beneficios heredados de la época del ingeniero Sueiro: al menos hasta 1991, la fábrica contó con
consultorios médico y odontológico con un enfermero en planta, aunque los equipos médicos
debieron haber desaparecido, dado que las placas de rayos X para los exámenes pre - ocupacionales
se mandaban hacer en la Liga Argentina Contra la Tuberculosis, en el barrio de Palermo.195
Asimismo, la cooperativa seguía otorgando préstamos a sus asociados,196 y —al menos entre
1969 y 1989— premiaba a los empleados que cumplían 20 años de servicios en la empresa con una
medalla conmemorativa de oro, más un plus de dos meses de sueldo extra.197
Respecto a la calidad de sus productos, la empresa recibió al menos tres distinciones: en
noviembre de 1967, una Mención Especial del Instituto Argentino del Envase, “por su contribución
al 3º Concurso Ibero Americano del Envase y Embalaje”; en septiembre de 1972, una encuesta
nacional del Instituto Argentino de Opinión Pública reconoció a IMPA como “la marca más
famosa, renombrada y popular en Argentina”; y en diciembre del mismo año, la Asociación de
Consultores de Mercado realizó otra encuesta que ubicó a IMPA como “Empresa Líder” en el
rubro, extendiéndole diploma de honor y medalla de oro.198
Años más tarde, en 1998, sobrevino la segunda debacle; la cual fue nuevamente superada merced
a la tenaz lucha emprendida por los trabajadores de la empresa, quienes ocuparon la fábrica y
formaron la actual Cooperativa “22 de Mayo”, que continúa resistiendo hasta el día de hoy los
recios embates del Poder Judicial, ante la pasividad de los gobiernos nacional y municipal.
192
Carta de lectores de Sueiro al diario La Razón, 14 de noviembre de 1974. (Archivo familia Sueiro).
193
Entrevista de Margarita Robertazzi y el autor a Margot y Beatriz Sueiro, 2-6-2011.
194
Wikipedia (en inglés): EET Nº 7 Taller Regional Quilmes (IMPA),
http://en.wikipedia.org/wiki/EET_N%C2%BA7_Taller_Regional_Quilmes_(IMPA)
195
Archivos de IMPA: Legajo de Personal de Spano Juan, Nº 477.
196
Ídem nota anterior.
197
1) Revista Impacto – en la industria del aluminio. Órgano de informaciones de Industria Metalúrgica Plástica
Argentina. Año I, Nº 5, Bs. As., mayo de 1969 y: 2) Archivos de IMPA: Legajo de Personal de Spano Juan, Nº 477.
198
Los diplomas con estas distinciones se exhiben actualmente en el segundo piso de la fábrica, en el sector de oficinas
administrativas.

61
En el discurso que el ingeniero Sueiro pronunció en noviembre de 1946 al asumir el cargo de
Presidente-Administrador, se encuentran unas palabras que definen per se la mística de quienes
amaron sinceramente a IMPA; y que bien podrían ser suscriptas hoy por los obreros de la
Cooperativa “22 de Mayo”, quienes se debaten en desigual lid con los representantes del Poder
Judicial, su pertinaz ignorancia del significado de la palabra “Justicia”, y su amaestrada policía:

“En IMPA hay algo de nosotros mismos, algo de nuestro ser, y debemos luchar para levantarla y
hacer que continúe en marcha ascendente; pues no podemos permitir que todos los esfuerzos y
sacrificios, tan bien inspirados y que hasta ahora se hicieron por ella, se vean malogrados”.

Horacio Ricardo Silva, enero 31 de 2012.


Escritor - Historiador
Responsable área de Investigación Histórica
Proyecto “Museo IMPA del Trabajo”

Equipo de investigación:

Margarita Rosa Robertazzi (Doctora en Psicología, UBA)


María Cristina Merli (Licenciada en Psicología, UBA)
Liliana Alicia Urbano (Contadora Pública, Univ. de Morón)
Alfredo Siedl (Licenciado en Psicología, UBA)
Carolina Battaglia (Estudiante – Comunicación Social, UBA)
Caterina Caputo (Estudiante – Comunicación Social, UBA)
Gabriela Díaz (Estudiante – Comunicación Social, UBA)
Nicolás Ricatti (Estudiante – Historia, UBA)

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— ANEXO I —
Análisis de la documentación obtenida, mediante la cual se ha fijado la
fundación de la fábrica en el año 1932.
— Diario La Nación, 28 de abril de 2001. http://www.lanacion.com.ar/301084-cartas-de-lectores. Visto on line el 6-
12-2011. En la sección “Carta de lectores”, bajo el título de “Aclaración”, fue publicada una carta de los tres hijos del
ingeniero Sueiro, la cual hacía referencia al artículo “Mundo Impa”, publicado en la revista dominical de ese medio el
22 de abril del mismo año. En dicha carta, los hijos del fundador de IMPA consignaron que “El domingo por la tarde
leímos con sorpresa el artículo de la revista sobre IMPA, donde dice que fue fundada en 1910 con capitales alemanes.
Grave error. IMPA fue fundada en 1929 por nuestro padre, don José Mario Sueiro, argentino de segunda generación”.
Si bien la fecha resultó ser errónea, producto de la confusión de los hijos de Sueiro —en la entrevista sostenida por el
autor y Margarita Robertazzi, aseguraron que la fábrica databa de 1931— este dato constituyó un primer indicio para
sospechar como posiblemente inexactas las versiones de los años 1910, 1918 y 1920.

— Revista IMPA – publicación oficial de Industria Metalúrgica y Plástica S.A. Año 1 - Nº 1, 1º de abril de 1945: En
el artículo “La obra de un puñado de hombres”, se inserta la siguiente frase: “es por ello que la historia de IMPA, a
quince años de su nacimiento...” de la cual se desprende que la fundación de la empresa habría tenido lugar en el año
1930. Si bien ello no es exacto, y difiere levemente con lo afirmado por los hijos de Sueiro, este dato reforzó la decisión
de orientar la búsqueda en los inicios de la década de 1930.

— Revista Impacto- en la industria del aluminio. Órgano de informaciones de Industria Metalúrgica Plástica
Argentina. Año 1 - Nº 5, mayo de 1969: En la 2da. sección de esta publicación, se informaba el otorgamiento de un
premio a los empleados que habían cumplido para esa fecha más de 30 años de servicio; y en el caso de Pascual
Cachioni, se consignaba que ese empleado, “que lleva treinta y siete años continuos de trabajo en nuestra casa, vio
nacer, prácticamente, a IMPA”. De ello se desprende que Cachioni ingresó a la fábrica exactamente en mayo de 1932,
y que la empresa llevaría para entonces muy pocos meses de existencia.

— Diario La Razón, 12 de septiembre de 1944, página 29: en el artículo “Magnífica evolución de la aviación en
IMPA”, se consignaba que “hace alrededor de trece años pensaba instalar el señor José Mario Sueiro una fábrica de
envases de estaño y plomo (...) corto tiempo más tarde el señor Sueiro visitaba los principales centros industriales
europeos. (...) meses más tarde regresaba a la patria el señor Sueiro con todo lo necesario para montar la fábrica.”
Según esta información, los trece años transcurridos a septiembre de 1944, indican que el proyecto de fundación de
IMPA habría tenido lugar en el año 1931.

— Registro inmigratorio del CEMLA – Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos:


http://www.cemla.com/busqueda.php#. Visto on line el 6-12-2011. Esta institución posee un registro digitalizado
completo de todas las personas que arribaron al Puerto de Buenos Aires entre 1882 y 1932; en adelante, el registro es
parcial. Para esta investigación se efectuó un rastreo entre los años 1902 y 1940; y la primera llegada al país del
ingeniero Sueiro, aparece consignada así: SUEIRO, José Mario – 29 años, casado, comerciante, religión desconocida,
argentino, arribado en el buque “Cap. Arcona”, procedente de Hamburgo, al puerto de Buenos Aires, el 24 de enero de
1932. Este documento refuerza notablemente los indicios extraídos de las informaciones anteriores.

— Recorte de revista existente en la actual oficina de los trabajadores Eduardo Murúa y Marcelo Castillo, en IMPA,
sin precisión de fecha, ni de la publicación a que pertenecía: Por distintos indicios en la información contenida en ese
recorte, el autor de este trabajo está en condiciones de afirmar que fue publicada entre agosto y diciembre del año 1941.
En este recorte, se dice concretamente que “Este importante establecimiento, motivo de orgullo para el país, inició sus
actividades en 1932, con la producción de envases de plomo y estaño destinados a especialidades medicinales,
dentífricos, lápices labiales, productos de belleza, etc.” A raíz de este artículo, el primero que menciona la precisa fecha
de 1932, cobra mayor vigor la tesis del autor sobre el año exacto de su fundación.

— Colección de la Guía Kraft: Esta guía ofrecía una detallada información de quiénes habitaban cada casa y empresa
existentes en la ciudad de Buenos Aires, calle por calle, domicilio por domicilio. Por el hecho de publicarse el primer
mes de cada año, la información contenida en cada edición correspondía al relevamiento efectuado el año anterior. Para
la presente investigación, la búsqueda se centró en las palabras clave “IMPA”, “Querandíes al 4200”, “Sueiro” y
“Lienau”. A continuación, el resultado año por año, de las ediciones disponibles a la consulta en la Biblioteca Nacional
de la República Argentina:

 1919 (información correspondiente a 1918): No figuran “IMPA”, “Sueiro” ni “Lienau”. En el domicilio de


Querandíes 4288, funcionaba la siguiente empresa: “VIEL A. SUCESION DE – FABRICA DE PAPELES
TÉCNICOS. PAPELES Y TELAS AL FERRO PRUSIATO, FERRO-GALICOS Y HELIOGRAFICOS,
PAPEL CARBON TODOS COLORES Y TAMAÑOS. CINTAS PARA MAQUINAS DE ESCRIBIR –

63
DEPOSITO DE PAPELES Y TELA DE CALCAR Y DE DIBUJO. FABRICA DE TINTAS PARA
ESCRIBIR, MARCA REGISTRADA A.B.C.”
 1931 (información correspondiente a 1930): No figuran “IMPA”, “Sueiro” ni “Lienau”. El domicilio de
Querandíes no pudo consultarse.
 1932 (información correspondiente a 1931): No figuran “IMPA”, “Sueiro”, “Lienau”, ni tampoco ningún
ocupante en el domicilio de Querandíes 4288. El más próximo, la casa vecina de Querandíes 4260, estaba
ocupada por un matrimonio de masajistas, constituido por Francisco Mateu Bort y su esposa, Adela C. de
Mateu.
 1933 (información correspondiente a 1932): No figuran “IMPA”, ni “Sueiro”. En el domicilio de Querandíes,
figura por primera vez la casa “Lienau y Cía. – Fáb. de envases de estaño, Querandíes número 4288-300”.
 1934 (información correspondiente a 1933): No figuran “IMPA”, ni “Sueiro”. En el domicilio de Querandíes,
figura: “Lienau & Cía. — FABRICA NACIONAL DE ENVASES DE ESTAÑO — POMOS DE ESTAÑO
CON TAPAS DE BAKELITE — EL POMO DE ESTAÑO BIEN TERMINADO Y DE ATRACTIVA
PRESENTACION ES UN PODEROSO COMPLEMENTO PARA AYUDAR A LA VENTA — NOS
ESPECIALIZAMOS EN LA FABRICACION DE POMOS DE ESTAÑO DE TODOS LOS TIPOS —
QUERANDIES 4288 — TELEF. 60, CAB. 8286.”
 1935 (información correspondiente a 1934): No figuran “IMPA”, ni “Sueiro”. En el domicilio de Querandíes,
figura: “Lienau & Cía. — FABRICA DE ENVASES DE ESTAÑO — POMOS DE ESTAÑO CON TAPAS
DE BAKELITE — EL POMO DE ESTAÑO BIEN TERMINADO Y DE ATRACTIVA PRESENTACION
ES UN PODEROSO COMPLEMENTO PARA AYUDAR A LA VENTA — NOS ESPECIALIZAMOS EN
LA FABRICACION DE POMOS DE ESTAÑO DE TODOS LOS TIPOS — QUERANDIES 4288 —
TELEF. 60, CAB. 8286.”
 1936 (información correspondiente a 1935): No figuran “IMPA”, ni “Sueiro”. En el domicilio de Querandíes,
figura: "Lienau y Cia. Fábrica de envases de estaño"
 1937 – Esta edición no estaba disponible a la consulta.
 1938 (información correspondiente a 1935): No figuran “IMPA”, ni “Sueiro”. En el domicilio de Querandíes,
figura: “Lienau y Cía., fab. de envases de estaño, Querandíes número 4288-300 y Rawson 169”
 1939 (información correspondiente a 1938): No figuran “IMPA”, ni “Sueiro”. En el domicilio de Querandíes,
figura: “Lienau y Cía., fab. de envases de estaño, Querandíes número 4288-300 y Rawson 169”
 1940 – Esta edición no estaba disponible a la consulta.
 1941 (información correspondiente a 1940): No figuran “IMPA”, ni “Sueiro”. En el domicilio de Querandíes,
figura: “Lienau Sueiro y Grech Soc. Resp. Ltda., fab. de envases de estaño, Querandíes 4288-300”
 1942 (información correspondiente a 1941): No figuran “Lienau”, ni “Sueiro”. En el domicilio de Querandíes,
figura por primera vez: “I.M.P.A. Ind. Plástica Arg. S.A., artículos de aluminio, manufactura de bakelite, elab.
de estaño, Querandíes 4288”.

El análisis de esta información recopilada, permite inferir que la primitiva IMPA, bajo el nombre de “Lienau y Cía.”,
fue fundada en el año 1932 (ver edición año 1933); y que la denominación IMPA propiamente dicha, comenzó a
aplicarse recién en el año 1941 (ver edición 1942). Con esta prueba documental, el autor de este trabajo considera
fehacientemente a 1932, como el verdadero año de fundación de la fábrica.

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