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Indicadores de Salud

Adriana Sumano García

Introducción
La evaluación de Indicadores de Salud debería ser un asunto primordial en la
agenda pública, sin embargo ha sido poco valorada, y realmente se utiliza como un
instrumento más para la política. Al respecto, Salcedo (2011) explica que la
evaluación proveniente de las ciencias sociales, se basa en la racionalidad de los
postulados, la objetividad de los datos y en lo métodos de análisis. También explica
que aunque este proceso se encuentra inmerso en un contexto político, es de
esperarse que los resultados sean utilizados para denostar al enemigo o para
publicitar el éxito de alguna política pública.
Es decir, finalmente se convierte en instrumento más de legitimización
gubernamental si no es aplicado de la forma adecuada y teniendo presentes los
objetivos, de forma que no se pierda de vista el fin último.
Al respecto, es decepcionante darse cuenta de que la dificultad que se tiene dentro
del sistema de salud mexicano de hacer lo posible por tener evaluación de los
servicios basada en evidencia, en indicadores, y apegado a la realidad.

Indicadores de calidad y progreso


Con el título se hace referencia a los factores de estratificación que son más
utilizados para la medición de la desigualdad que existe en materia de salud. Se
parte el análisis de la propuesta de la OMS y OPS (2014) de un acrónimo con las
siglas de estos factores de estratificación, que forma la palabra PROGRESS
(progreso en español). Se aplica a una de las entidades más pobres del país,
Oaxaca.
Place, lugar. Cuando se habla del lugar en donde un indicador podría aplicarse y
evaluarse, parece simple hasta que se pueda considerar la geografía de lugares
como Oaxaca, en donde las cordilleras más grandes del país atraviesan el territorio,
y convierte en inaccesibles poblaciones enteras. Así se encuentran poblaciones en
que para llegar a un médico requieren caminar por verdes durante 5 horas y luego
tomar un transporte y después de una hora podrá llegar con suerte con algún
médico rural. Si requiere de un hospital podría hacer hasta 8 horas más de camino
en transporte motorizado.
Race, raza. En un estado como Oaxaca, con 8 regiones geográficas y culturales, 16
grupos étnicos distintos, y una ley indigenista, resulta que es uno de los lugares
donde la discriminación es de todos los días. Existe falta de traductores en centros
de salud que permitan la comprensión del padecimiento del paciente. La falta de
comprensión por parte del personal de salud del lenguaje de los usuarios con
lenguas originarias, lleva muchas veces al rechazo y la falta de calidad en la
atención.
Occupation, ocupación. Como sucede en otros lugares de la república, los usuarios
de los servicios de salud que provienen del campo, tienen menos probabilidades de
recibir una atención de calidad, que aquellos que tienen ocupaciones que e
desarrollen en ciudades. Además se agregan también en este estado de la
República, el resto de riesgos de discriminación basados en ocupación: prostitutas,
indigentes, etc.
Gender, género. Las políticas de equidad e igualdad en el acceso a los servicios de
salud, sufren en general las mismas complicaciones que todos los demás para llegar
hasta las comunidades más lejanas y adentradas en la sierra, así que en general,
la desigualdad es profunda. Así se encuentran comunidades en las que a las
madres de familia “no les dan permiso” de ir a un médico, o donde el personal de
salud no puede tocarlas de ninguna manera, o donde hay un rechazo rotundo a los
métodos anticonceptivos, o diversas situaciones que dejan al género femenino en
una profunda desigualdad en el acceso a la salud.
Religion, religión. La religión católica es la que domina en la entidad, aunque en
muchas de las comunidades hay una mezcla de ésta con las prácticas religiosas
ancestrales (los huaves o ikoots por ejemplo, elevan a categoría de dios a los santos
católicos). Los adeptos a religiones distintas de la católica pueden ser sujetos de
discriminación, sin embargo, no parece ser el principal problema en el interior del
estado, en donde el personal de salud se enfrenta a las creencias mágico-religiosas
que provienen de estas prácticas. Lo ikoots por ejemplo primero curan de
“vergüenza” al hacer un hoyo y clavar una cruz antes de llevar a un paciente con
mareos y vómito al médico.
Education, educación. Al igual que las políticas de inclusión, los profesores y por lo
tanto la educación, no tienen fácil llegar a todas las comunidades. Tampoco
comprendan la lengua de niños cuyo único idioma es una lengua originaria, ni la
cultura de la comunidad. La educación es el elemento más desfavorecido de esta
lista (junto con el siguiente punto), y lleva a tener una población que no sólo no tiene
acceso a servicios de salud, o tienen un acceso limitado a los mismos, sino que
además no tienen las herramientas para comprender que es su derecho y por lo
tanto, no lo exigen.
Socioeconomics, aspectos socioeconómicos. Oaxaca es uno de los estados más
pobres del país, y en parte por los aspectos aquí analizados, y esto limita el acceso
también a los servicios. Es también el estado que es punta de lanza en desnutrición,
en muerte materna, en embarazo infantil, todo explicable por el estado de pobreza
extrema en que se encuentran la mayor parte de su población.
Social capital, capital social. Es sin lugar a dudas el único aspecto en el que este
estado tiene su grandeza, pues a pesar de todos estos aspectos antes
mencionados, se reconoce la forma en que se han desarrollado proyectos que
surgen no de los gobiernos y políticas públicas, sino de la organización civil. Es el
aspecto en el que se ha podido exaltar la grandeza cultural, gastronómica y de
recursos naturales con la que se cuenta.
Teniendo en consideración el PROGRESS como punto de partida, es evidente que
en un país en el que existen profundas desigualdades en la sociedad, la
estandarización de los indicadores resulta ser una dificultad más. Resulta incluso
ilógico el querer medir a un estado como Oaxaca (en el que ni siquiera se puede
llegar a todas las comunidades), de la misma forma en que se mide por ejemplo la
Ciudad de México, con una amplia oferta de servicios médicos públicos y privados.
La diferencia entre ambos es abismal, y necesariamente la forma de evaluar y de
interpretar la información también debería ser distinta.
Es importante por otra parte, tomar en consideración que los indicadores de salud
se desarrollan y aplican en un ambiente que no está desligado de la vida política de
un país, por lo que los resultados en general son utilizados para denostar contra un
enemigo o bien para sostener la legitimidad del estado. Lo anterior, hace que los
resultados sean poco confiables la mayoría de las veces. Sin embargo, la
evaluación no es un ejercicio de política limitante -o no debería serlo-, sino de
ejercicio profesional, académico y de investigación (Salcedo, 2011).
En conclusión, no se puede hablar mejora en calidad en salud, de indicadores
estándares de salud, sin que se tome en consideración el nivel de desarrollo de una
entidad, el progreso (PROGRESS) con el que cuente, el equilibrio que guarde con
su entorno. En palabras de Cantú (2011), en la medida en que se tenga
conocimiento de estos aspectos para la elaboración de políticas sectoriales en
salud, es clave para identificar los cambios y el avance de un país, ya que se
reconoce la relación directa que existe entre la salud de la población y el desarrollo
social de la comunidad.

Indicadores de calidad y desarrollo comunitario


Una vez considerado el progreso de una entidad como un aspecto importante para
la evaluación de indicadores de salud, es importante también reconocer que
entidades donde el acceso resulta de gran dificultad, que se requiere cambiar
enfoques hacia una postura comunitaria.
La respuesta del progreso está en el impulso y el empoderamiento comunitario, que
permitan reducir la dependencia del Estado, y de indicadores que muchas veces
resultan inviables para el personal de salud. Así, por ejemplo, se puede reconocer
la labor de parteras y curanderos, que tienen un acceso más fácil a la población
objetivo.
La capacidad de respuesta del Estado a las necesidades de salud es (y será)
insuficiente mientras no haya una responsabilidad comunitaria. Cantú (2011)
establece que en la medida en que el Estado reconozca que la salud es una variable
que depende de la capacidad que una sociedad tiene para controlar las
interacciones existentes entre el entorno físico, biológico y social en que subsiste
una población, podrá reconocer la inversión en educación, inclusión y participación
de las comunidades.

Conclusiones
No se puede considerar la construcción, operatividad y evaluación de indicadores
de salud sin tener en cuenta el desarrollo comunitario de donde se pretenden
aplicar. No puede haber indicadores fiables mientras no haya las condiciones para
evaluarlos de manera confiable, sobre todo cuando se trata de un estado de la
república como Oaxaca, en el que las condiciones son de difícil acceso.
La respuesta está en el empoderamiento y desarrollo de las comunidades, y que se
puedan involucrar en la construcción, aplicación y evaluación los indicadores de
salud.
Referencias

Cantú, P.C. (2011). Construcción de un índice para evaluar la protección y fomento


de la salud en México. Revista Hacia la Promoción de la Salud, 16(2),68-
84.[fecha de Consulta 8 de Enero de 2020]. ISSN: 0121-7577. Disponible
en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=3091/309126696005
OPS (2014). Indicadores de salud. Aspectos conceptuales y operativos.
Recuperado de
https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=14405:healt
h-indicators-conceptual-and-operational-considerations&Itemid=0&lang=es

Salcedo, R. (comp.) (2011). Evaluación de las políticas públicas. México: Siglo XXI
Editores. Recuperado de
file:///D:/Adriana%202019/Doctorado/Políticas%20Públicas/Trabajo%20final/
i_epp_eap%203.pdf