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IDENTIDAD Y

MISIÓN
DEL PROFESOR DE
RELIGIÓN
CATÓLICA
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IDENTIDAD Y MISIÓN

Este artículo pretende esbozar el perfil ideal del profesor de religión


católica, quedando claro en sus conclusiones que NO será una exigencia
si no una tendencia que todos aquellos que quieran divulgar el mensaje
cristiano y los valores que de él se desprenden deben perseguir.

Así, este texto nos desgrana al profesor en dos imprescindibles, dos caras
de la misma moneda, separados, pero no desligados entre sí: el perfil
profesional y el eclesial.

En el primero, no se trata sólo de la capacitación que estos deben tener,


equiparándolos a cualquier profesional del resto de materias, pues
tendrán la misma carrera profesional que los demás, además de estudios
de la especialidad en la que nos encontramos; si no su relación con el
currículo y su dimensión formativa, además del necesario diálogo entre
cultura y fe que el profesor debe establecer, debido a la necesaria
actualización de la religión en ojos de los jóvenes.

De este modo, entiende que, respecto a la dimensión formativa y de


acuerdo con la Constitución, la educación debe velar por el pleno
desarrollo de la persona, formando parte ineludible de esta la religión ya
que atiende a valores personales, morales y éticos que otras materias no
incluyen. Los alumnos están aprendiendo a conocer y aprendiendo a
hacer, pero también debe completarse esta formación integral
aprendiendo a ser y aprendiendo a ser con los demás. Estos dos últimos
aspectos están intrínsecamente ligados a la fe y religión católica. Son
saberes humanísticos y morales que definirán a la persona y por ello, a la
sociedad futura.

Tratando de ofrecer su relación con el currículo, este texto tiene la


intención de clarificar la función de los profesores de religión en la

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escuela, así como definir su lugar y la importancia del área de religión
dentro de los contextos educativos, además de ofrecer una guía para
garantizar su calidad.

Esto responde a la necesidad del ser humano de comprender su


existencia y espiritualidad, y es la Iglesia y su mensaje la que trata estos
aspectos. Además, aboga por la garantía de libertad de los padres en el
momento de elegir centro y tipo de educación, para lo cual es
fundamental ofrecer la posibilidad de recibir el mensaje católico.

Por ende, la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis ha


elaborado un currículo compuesto por estructuras y elementos
curriculares, de modo que se equipare esta área, la de religión, al resto
de asignaturas.

Y en cuanto a la capacitación del maestro de religión, demuestra que


deberá tenérselos en cuenta al igual que al resto de docentes, pues
tienen formación cualificada para ocupar su lugar, es decir, formación
pedagógica y teológica, y forman parte de la comunidad educativa y
por ello, deben formar parte activa de las decisiones del centro.

Al maestro de religión se le supondrán cualidades que den sentido a su


acción educativa. Coherencia entre su enseñanza y su propia vida, un
diálogo sincero y de respeto con los alumnos, la confianza en sus
posibilidades, con planteamientos propositivos y no impositivos,
garantizando el respecto por otras opciones y libertad de pensamiento.
El maestro de religión es, además, maestro en múltiples aspectos y áreas
de la vida y la persona.

Es maestro de humanidad, impulsando la dignidad, libertad y


responsabilidad compartida.

Es sembrador de fraternidad, estableciendo y enriqueciendo la


interrelación de los alumnos, enseñando empatía y valores.

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Respecto al perfil eclesial del maestro de religión, establece un mismo
camino para ellos en su vocación personal y de enseñanza, por lo que el
profesor de religión será inevitablemente un miembro activo y valioso
tanto de la comunidad religiosa como de la educativa, por lo que su
actividad eclesial debe ser respaldada y justificada. Y por ello, será el
enviado del Obispo de su zona geográfica para divulgar el mensaje de
Cristo, emitiendo este la missio canónica que le acredita para dicha
misión. La otra acreditación necesaria para impartir estas clases será la
Declaración Eclesiástica de Idoneidad.

En resumen, este texto transmite y justifica la importancia de la Religión y


de los profesionales a su cargo.

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