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El bullying

y las habilidades
socioemocionales

HABILIDADEs
SOCIOEMOCIONALES
PARA EL SIGLO XXI
c r e a d o por ce nfova
El bullying y las habilidades socioemocionales
Actualmente nos encontramos ante un mundo donde la burla y faltas de respeto, son
consideradas por ciertos influencers de redes sociales y programas de televisión,
como formas divertidas de convivir. Esta ola “de bullying social” que crece con fuerza
desde 2008, donde el término comenzó a tomar auge, y el fenómeno fue puesto a la
luz, nos ha llevado a aprender a lo largo de los años, las muchas y fatales
consecuencias que surgen en quienes lo sufren, y la ruptura de valores que conlleva
el acoso escolar y social.

Una de las consecuencias más graves, es que las habilidades socioemocionales se


debilitan cuando una persona lo sufre y en sentido opuesto, una persona con buenas
habilidades socioemocionales, podría evitar sufrirlo. De ahí surge la importancia de
establecer en todos los niveles educativos, un programa de habilidades
socioemocionales que permita a los niños y niñas de nuestro país a tener ambientes
de sana convivencia escolar y erradicar, evitar y prevenir el bullying. Para comprender
mejor lo que sucede analizaremos desde todos los puntos de vista lo que sucede con
el bullying (acoso escolar).

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¿qué es el bullying?
Bullying es una palabra inglesa que significa intimidación. Tristemente, es una palabra
que está de moda debido a los muchos casos de acoso y agresiones que se están
detectando en las escuelas. Solo en México, del acuerdo a la OCDE ) Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico) el 60 por ciento de los niños y la niñas
han declarado haber sufrido bullying. Esto lleva a millones de estudiantes a vivir
situaciones verdaderamente aterradoras. Me gusta comparar el bullying con una
tortura de la Edad Media donde se colocaba a una persona bajo una gota de agua
constate por horas hasta que se le hacía un hoyo en la cabeza o se volvía loca; y no
es que una gota de agua te perfore la cabeza o te quite la razón, es el conjunto de
miles de gotas de agua lo que lo consiguen.

El bullying se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y


repetidas que ocurren sin una razón clara, adoptadas por uno o más estudiantes
contra otro u otros. Es cuando se molesta a alguien, sin importar lo que haga, solo por
el gusto de hacerlo. Por otro lado, la constancia –número de veces que sucede– en
los ataques aumenta la gravedad del acoso y ya es un problema de salud mental a
nivel mundial. Este fenómeno no distingue raza, religión, posición económica,
estructura física, ni edad; cada vez ataca a más temprana edad y ningún sector de la
población está libre de él. *Fuente: Sufro bullying, Timón editores, 2016.

Desde 2008, el bullying o acoso escolar es un tema que revolotea por programas de
televisión, radio, medios impresos, libros, talleres para profesionales, campañas en
las escuelas, pláticas de padres de familia, agenda pública de gobierno y redes
sociales. En todos ellos se plantea la importancia fundamental respecto a un tema que
a todos nos hiere y nos lastima: la realidad de que 7 de cada 10 niños en México han
sufrido en alguna etapa de su educación los estragos del maltrato entre compañeros.
Si bien, el bullying no es un fenómeno nuevo y siempre, desde que el mundo es
mundo, se ha contemplado el hecho de que los niños pueden mostrar crueldad entre
ellos debido a que la naturaleza humana agresiva y perpetuadora, jamás se había
visto se presentara con el nivel de agresión, violencia, difamación y maltrato verbal
que hoy nos afecta.

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Para entender mejor el tema, bullying es el acoso que se presenta entre “pares”, es
decir niños, niñas o jóvenes que conviven en la escuela, y aunque pueden tener
distintas edades, existen problemas entre ellos que derivan en graves faltas de
respeto. Este fenómeno no distingue edad, raza, religión, estructura física, ni clase
social y en general los niños se encuentran muy expuestos a sufrirlo causando en
ellos un grave daño emocional y la afectación de sus habilidades socioemocionales.

Existen tres figuras que participan en el bullying: víctima, agresor y cómplice, las
cuales se describen en detalle a continuación:

1. la víctima es:
Alguien, que por la razón que sea, es atacado por el agresor.

Para convertirse en víctima, responde con agresión o sensibilidad


respecto a estas provocaciones.

El agresor, al ver esta reacción encuentra “divertido” acosarlo y así


comienza una lucha interna para quien lo sufre.

La víctima, puede haber tenido una buena estructura en su


autoestima, al comenzar a padecer bullying, la autoestima baja.

Lo más grave de ser victimizado consiste en que estas agresiones


tocan nuestra vergüenza, el cuál es el sentimiento de menor
vibración en el ser humano, y así lo que nos avergüenza, tendemos
a negarlo.

Al negar que algo nos sucede, lo aceptamos y no tomamos


medidas al respecto y así nos volvemos cómplices de nuestros
propios agresores.

El bullying es un sistema tan complejo de descifrar, pues la víctima


se deja victimizar y permite el acoso al no denunciarlo y no lo hace
por vergüenza.

El círculo vicioso del acoso, pues aún, cuando haya evidencia


suficiente para saber que alguien sufre acoso y la misma víctima es
quien lo niega, es imposible la solución, pues el miedo paraliza a las
personas.

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2. EL AGRESOR POR SU PARTE:
Tiende a ser una persona que utiliza el poder que obtiene al oprimir
a otros para sentirse bien consigo mismo.

Las razones para el hostigamiento más comunes son: la violencia


intrafamiliar que lo lleve a ejercer el mismo sufrimiento que vive en
casa en contra de sus pares; haber pasado de ser víctima a ser
agresor, puesto que en la mente infantil y juvenil encuentran como
forma de protegerse ante algún daño recibido agrediendo, como si
ello pusiera un escudo contra los demás.

También puede suceder que sea una persona con un buen


ambiente familiar y que jamás haya sido agredido, pero que al
contar con estímulos negativos como son: el abuso de los vídeo
juegos, el ver películas que enaltecen la violencia, contenidos no
apropiados para su edad, adicción a la adrenalina,
ensimismamiento y programación con lenguaje vulgar, el individuo
“copie” textualmente estas conductas y actitudes y las adopte como
una moda.

Cualquiera que sea la razón para que un estudiante se agresor, las


autoridades escolares requieren aplicar disciplina y sanciones
claras para contrarrestar estas actitudes, que al dejar crecer, puede
dañar el clima escolar irreversiblemente y con graves daños para
quienes son sometidos.

3. LOS TESTIGOS SON:


Todos aquellos quienes ven y presencian las agresiones y quedan
como simples espectadores sin intervenir o apoyar a que se haga
justicia y se frene el maltrato a la víctima.

Incluso se presentan casos donde los testigos son quienes


engrandecen al agresor y lo convierten en líder, ya sea por miedo o
porque les parece chistoso lo que hace.

Muchas víctimas han reportado al haber sido agredidas


físicamente, que sus golpes sanaron, pero lo que más les cuesta
perdonar fue cuando los testigos hicieron “bolita” alrededor de la
pelea para gritar: “más, más, más…” alentando al agresor o
agresores a seguir golpeando despiadadamente a la víctima.

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El dolor colectivo que generan los testigos al apoyar las malas
conductas es muy profundo y causa en la víctima un sentimiento de
injusticia, que, en casos graves, puede causar un resentimiento
social tan fuerte que provoque los ataques en venganza como
hemos visto aparecer en algunas escuelas de Estados Unidos.

Los testigos pueden ser el catalizador en el clima escolar ya que


cuando la mayoría reprueba y denuncia estas actitudes, la escuela
puede conducirse con justicia y equidad para todos aquellos que la
conforman.

El bullying es un fenómeno que daña el tejido social desde su más temprana


formación y debilita las habilidades socioemocionales, indispensables para la sana
convivencia social y escolar, en ello reside la importancia de erradicarlo eficazmente
lo más pronto posible. Desde que nacemos, hasta los doce años estamos haciendo
todos los acuerdos sobre la vida, por lo que, si un niño en estos años decide que la
vida es injusta, que la gente es mala, que es una víctima o que se vale ser malo, son
creencias que se llevarán por toda la vida.

Los problemas psicológicos o las desviaciones de la conducta humana, se


desarrollaron a raíz de traumas de la infancia, que nos lleva a “comprobar” durante el
resto de nuestra vida esta creencia. Un ejemplo claro para entender esto, es cuando
un niño decide que es torpe y toda la vida se va tropezando, tirando cosas o
equivocándose sólo para comprobar que tiene razón. Digamos que el bullying es un
estímulo externo que debilita las habilidades socioemocionales y genera problemas
interpersonales e intrapersonales.

Cuando el bullying se presenta de manera colectiva y mayoritaria, como sucede


actualmente en México, el problema es mayor puesto que estamos creando un
contrato social negativo que genera una elevada factura estructural como nación. El
contrato social actual de niños y jóvenes debido a los niveles de bullying que existen
consta de tres acuerdos negativos:

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Cultura de la impunidad: al rey del patio siempre le va bien y
siempre se sale con la suya. Actualmente el bulleado o agredido es
quien por lo general tiene que dejar la escuela para cuidar su
integridad o salud mental, lo cual es una gran injusticia que genera
la idea de que es fácil hacer el mal y salirse con la suya.

Cultura de la no denuncia: de acuerdo a un estudio aplicado a


30,000 alumnos de distintas partes del país y realizado por la
Secretaría de Educación Pública, en 2011 sólo el 3% de los niños y
jóvenes de nuestro país serían capaces de denunciar una agresión
de bullying. Esto sucede puesto que el colectivo infantil y juvenil no
cree que las autoridades sean competentes y prefiere seguir
sufriendo las agresiones a ser catalogado de “chismoso” o delator
ante sus compañeros; consideran que de cualquier modo, no
habría consecuencias para quien agrede y prefieren callar.

Cultura de la prepotencia: un problema serio que se deriva de los


dos puntos anteriores consta en crear un clima de “hacer justicia
por nuestra propia mano”, lo que puede presentarse como
prepotencia al amedrentar a los demás alardeando cotos de poder
o tratando de saltarse las reglas para salirse con la suya. Estas
amenazas crean un ambiente de malestar y desarmonía en las
escuelas que pueden, en casos graves, causar la ingobernabilidad
de las instituciones escolares.

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Así vemos, que el contrato social, CARECE DE HABILIDADES
SOCIOEMOCIONALES, pues la falta de participación social, cultura de denuncia,
impunidad y prepotencia, generan que las habilidades socioemocionales como ética,
civismo, responsabilidad, respeto, empatía, entre muchas otras, se omitan y dejen de
ser el marco de convivencia ciudadana que se requiere en el mundo. La vida en
sociedad conlleva compromiso y cuando no lo hay el malestar del grupo, ciudad,
comunidad o entorno se ve mermado.

Las medidas a tomar ante el fenómeno del bullying son diversas y todos como parte
de la sociedad requerimos ser ejemplo y apoyar a que el fenómeno desaparezca.

Por la parte de los padres de familia, generar valores y habilidades socioemocionales,


establecer límites claros a los hijos, sancionar cuando presentan mala conducta,
honrar a las autoridades escolares y hacer alianzas con los maestros de sus hijos, son
medidas que ayuden a mejorar el clima escolar en gran medida. Actualmente vemos
con cierta frecuencia que los padres de familia se han convertido en sobreprotectores
e incluso en cómplices de hijos abusivos, quienes al ser sancionados, son apoyados
por sus padres para evitar las consecuencias y medidas correctivas, lo cual estimula
las malas conductas.

Por su lado las autoridades educativas, requieren regresar a un contexto de disciplina


y evaluación de los alumnos en todos los aspectos de la educación socioemocional
para poder controlar y evitar el bullying. La idea de la autorregulación del
comportamiento y el amor al estudio donde no se requiere una calificación para
estudiar, pueden sonar como conceptos vanguardistas y muy modernos, más sin
embargo los niños y jóvenes en formación requieren de límites claros y
consecuencias para poder aprender a regularse y que al llegar a la adultez presenten
un buen comportamiento. El propósito aristotélico de la educación el formar buenos
ciudadanos y un buen ciudadano requiere por definición tener disciplina y presentar
un buen comportamiento.

Los medios de comunicación juegan un papel primordial en estos temas, pues al


fomentar la violencia física y verbal, el lenguaje prosaico y grosero, la erotización
masiva y la vulgaridad, están fomentando la repetición de estos patrones. Si bien, hay
quienes dicen que los medios avocan al libre albedrío de las personas y que cada
quien es responsable de lo que ve, en una sociedad donde más del 90% de los
padres y madres de familia trabajan largas jornadas de trabajo y la niñera más barata
resulta la televisión, dicho argumento ya no cabe, ya no es legítimo, puesto que los
niños mexicanos, de acuerdo a la Asociación Civil “A favor de lo mejor”, ven un
promedio de 8 horas diarias de televisión y la influencia en las conductas cada vez es
mayor. Por ello conceptos como la adopción de la violencia, la erotización a temprana
edad, el miedo y la desensibilización ante el dolor ajeno son tomados -en algunos
casos- de estos ejemplos televisivos. Por ello, aunque jamás buscando censurar la

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libre expresión, la invitación hacia la auto regulación de los medios de comunicación
en favor de la niñez, es una invitación abierta por el bien de la inocencia infantil,
derecho inalienable de cualquier ser humano.

CASO DE BULLYING
Para comprender mejor sobre el fenómeno que hoy afecta al 60% de los alumnos
mexicanos y cómo este hecho reduce las habilidades socioemocionales,
indispensables para una sociedad ordenada, justa y participativa, narramos a
continuación el caso de Yaretzi Rivera, sucedido en Chalco, Estado de México en
2011.

Yaretzi de 13 años de edad ingresó a una nueva escuela pública en septiembre del
2010. Siendo “la nueva”, un grupo de tres niñas comenzaron a molestarla y burlarse
de ella con cierta regularidad sólo por el hecho de ser nueva, desconocida y por ende
“molestable”.

Yare le contó a sus padres lo que sucedía con sus compañeras, pero ellos pensaron
que eran cosas de niñas y que no tenía tanta importancia. Fue así como en febrero del
2011 las agresiones fuero creciendo cada vez hasta llegar a niveles más y más serios
y que culminaron en una golpiza por dos alumnas en contra de Yaretzi, aprovechando
que las ventanas estaban cubiertas por periódico y que así los maestros no podrían
intervenir.

Estas dos niñas encerraron en el aula a Yare y la empezaron a golpear, insultar y


grabar con un teléfono celular (grabación que subieron posteriormente a Youtube). En
uno de los jaloneos, Yare fue azotada contra el borde filoso del pizarrón y cayó al suelo
donde la siguieron golpeando sin piedad. Por fin una alumna entro casualmente al
salón de clases para descubrir la escena y las agresoras al ser sorprendidas, pararon
la golpiza. Esta compañera llevó a Yare a la dirección quien fue instruida por las
autoridades para que se lavara la cabeza sangrante, alegando que no podrían
entregarla en dichas condiciones a sus padres.

Yare asustada, obedeció. Cuando doña Laura, su madre, la recogió en la escuela, las
autoridades escolares trataron de minimizar los hechos y le pidieron que la llevaran a
una clínica privada ya que ellos se harían cargo de los gastos. Doña Laura llevó a Yare
a una clínica y poco a poco se fue dando cuenta de la gravedad de la golpiza al ir
apareciendo los golpes y moretones. Esto culminó cuando el doctor le informó que su
hija tenía fisura de cráneo… Estuvo internada por dos semanas y cuando doña Laura
fue a la escuela con la cuenta del hospital, le negaron que hubieran ofrecido ayuda
alguna y no sólo eso, sino que le pidieron que a cambio de $3000, firmara una carta
donde declaraba que no había responsabilidad de la escuela sobre lo sucedido.

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No sólo fue un engaño, sino que además estos directivos lo hicieron para taparse
frente a alguna denuncia con las autoridades, alegando que esto no había sucedido
en la escuela… El dolor de doña Laura ante la impotencia de la impunidad y la
irresponsabilidad de las autoridades la acercaron a Fundación en Movimiento en
dónde la orientamos, apoyamos frente a la denuncia que se levantó y conseguimos
una beca en una escuela particular para que Yare pudiera terminar el año, ya que
como sucede regularmente, el agredido es quien tiene que abandonar la escuela por
temor y el victimario se queda cómodamente asistiendo a clases sin castigo alguno.

Yare fue recuperando poco a poco su autoestima y consiguiendo el perdón al hecho


del cuál fue objeto. Este gran logro fue alcanzado a través de poner su dolor al servicio
de los demás, ya que comenzó a dar pláticas y conferencias en distintos lugares
acercando su testimonio a muchos niños, jóvenes y padres de familia. La revista
Selecciones del Reader’s Digest se enteró del caso y nominaron a Yare al premio
México Joven 2011 y para el gusto de todos ¡ganó! Así una tragedia, se ha convertido
en testimonio de que la actitud lo es todo frente a la adversidad. También sus padres
ganaron el certamen “Padres y Maestros con valor 2019” de Fundación Televisa por
el mérito que tienen al haber hecho frente de manera tan positiva al caso demostrando
grandes habilidades socioemocionales.

Puntos para reflexionar sobre la importancia


de las habilidades socioemocionales
como medida correctiva ante el bullying
El bullying son todas las agresiones constantes, contra alguien y con
intención. RESPETO

Si al que le haces la broma no se ríe, no es broma es bullying. EMPATÍA

El agresor también sufre. EMPATÍA

Fomenta tu generosidad y no tu agresividad. GENEROSIDAD

Tomar fotos sin permiso y subirlas a la red es ciberbullying. PRUDENCIA

Denuncia el bullying, no te quedes callado. CIVISMO

Una autoestima sana te protege del bullying. AMOR

Si te duele, no te rías. ASERTIVIDAD

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Un snapshot no dura sólo 5 segundos. RESPONSABILIDAD

Empieza una acción positiva hoy. BONDAD

Di no a las groserías, apodos y empujones. RESPETO

No critiques a tus compañeros. BONDAD

Atrévete a conocer a tus compañeros. GENEROSIDAD

Haz el bien sin mirar a quien. COOPERACIÓN

Si no tienes nada bueno que decir, no digas nada. PRUDENCIA

Un minuto de furia puede provocar 100 días de tristeza. PRUDENCIA

Atrévete a ser generoso. GENEROSIDAD

Honra tu palabra. RESPONSABILIDAD

Lo que publicas es un reflejo de tu imagen. AUTOCONTROL

Una palabra puede dañar más que un golpe. ÉTICA

Respeta a tus profesores. RESPETO

Aprende a disculparte. HUMILDAD

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