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Gramática B

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Teórico-Práctico Nº 02
19 cop.
Materia: Gramática B
Cátedra: Giammateo
Teórico-Práctico: N° 02 – 20 de agosto de 2014
Tema: Estructura jerárquica y constituyentes
inmediatos. Relaciones sintácticas.
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Profesora Marcovecchio: Bueno, buenas tardes. Antes de empezar la clase
¿tienen alguna consulta? Dado que no hay ninguna consulta, vamos a ir a los ejercicios
que les pedí que trajeran hechos para hoy.

La semana pasada habíamos empezado a puntualizar el hecho de que en la


estructuración lingüística hay que atender tanto al orden lineal, i. e. al orden de
sucesión, como al orden jerárquico. Ambos criterios, son pertinentes en todos los
aspectos de la estructuración lingüística. Si, por ejemplo, pensamos en el aspecto
sonoro, podemos ver que, por ejemplo, con tres unidades sonoras:
° /m/ /a/ /s/
Puedo tener, con estas tres unidades, una representación fonológica. Esto quiere
decir que no me estoy ocupando de la transcripción ortográfica. Habíamos visto la
semana pasada que en la lengua (el lenguaje) el hecho fundamental es que se transmite
oralmente. Después, tiene una forma vocálica. Luego, las distintas comunidades verán
de qué manera transcriben en la escritura ese fenómeno, que es de la oralidad. Entonces,
cuando nosotros estamos analizando material lingüístico necesitamos, muchas veces,
acudir a una representación sonora. Y eso se debe a que la ortografía no guarda una
relación uno a uno entre esas unidades de sonido y las letras (o grafemas). Piensen, por
ejemplo, si digo: “bota”; ustedes no saben si me estoy refiriendo a “bota” en el sentido
de calzado, o a “bota” en el sentido de arrojar algo, o si me refiero a “vota” en el sentido
de emitir el sufragio. Entonces, tenemos dos grafemas distintos, uno con “b” y otro con
“v”, pero en el plano de los sonidos esos dos grafemas corresponden a una única
consonante. ¿Se entiende lo que digo?
De la misma manera, puedo escribir un grafema: “h”; pero, sabemos que
escribimos “h” y, sin embargo, en la oralidad no la asociamos a ningún sonido. También
sabemos que escribimos dígrafos, como la “c” y la “h”, pero en la oralidad
corresponden a un único sonido.
Entonces, si tomo tres unidades posibles del español, del plano sonoro, puedo ver

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que combinándolas obtengo la estructura sonora de distintas palabras:


° /m/ /a/ /s/
° /masa/
° /ásma/
Vamos advirtiendo, en este caso, hasta qué punto las unidades lingüísticas son
rentables en su combinación. Por el sólo hecho de permutar las distintas unidades,
obtengo distintas palabras. La forma sonora, i. e. la forma vocálica, de distintas palabras
la obtengo por, en este caso, permutación. Podemos decir lo mismo con respecto a la
estructura morfológica. La semana pasada habíamos tomado un caso como el de
“peatonalización”. En dicha palabra veíamos que había una sucesión de sufijos; cada
uno de esos sufijos aplicado a un elemento radical, que es la noción (en ese caso) de
“pié”, permitía obtener nuevo léxico y con eso hacer rentable cada una de las unidades
del plano morfológico.
Algo semejante se observa en la sintaxis. Si uno piensa, por ejemplo, en un caso
como este:
° Se comportó naturalmente.
° Naturalmente, volvió a su casa a pié.
Les pido que nos concentremos en una pieza como “naturalmente”. Veamos qué
ocurre en relación con la posición que dicha palabra adopta en una estructura oracional
y los efectos de funcionamiento y de significado que quedan asociados a ese cambio de
lugar. En el caso de “se comportó naturalmente” ¿qué significa ese “naturalmente” y
con qué se relaciona?
Alumno: de forma natural.
Profesora: exacto, “de forma natural”. La paráfrasis de “naturalmente” es, en este
caso, “de forma natural”.
° Se comportó naturalmente.
de forma natural.

Ingresa, también, en un juego de oposiciones, que permite encontrar sinónimos,


antónimos y permite también desglosar. Todo esto, ¿con qué palabra establece una
relación?
Alumno: Con el verbo.
Profesora: muy bien, con “comportarse”. Describe una manera, cómo se
comportó. Entonces, este “naturalmente” es un modificador del verbo “comportarse”.

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En el otro caso, si yo dijera: “vive muy cerca de su trabajo, así que naturalmente,
volvió a su casa a pié”. ¿Ese “naturalmente” se puede traducir como “de forma
natural”?
Alumno: No
Profesora: bien. Observamos que en estos empleos, típicamente, un adverbio
como “naturalmente” se antepone, i. e. va a la izquierda de la predicación. En realidad,
se ubica en un margen. Y lo que está en un margen oracional tiene, en la escritura, un
indicio (una “prueba”): hay que utilizar una marca gráfica, que en este caso es la coma.
Esa coma se tiene que interpretar como una señal de que este “naturalmente” no está
describiendo la manera como volvió, sino que está apuntando a otro tipo de significado.
Y que esto es así, lo podemos probar por el hecho de que no puedo decir:
° *De forma natural volvió a su casa a pié.
¿Qué significa este “naturalmente”? Supongamos, como les decía antes, que la
persona trabaja en un lugar muy próximo a su casa y, entonces, digo: “naturalmente,
volvió a su casa a pié”.
Alumno: Obviamente.
Profesora: claro. En todo caso, está relacionado con una evaluación que realiza el
que está hablando acerca de que es esperable (lógico, sensato) que vuelva a pié hasta su
casa. Entonces, ese “naturalmente” no describe la manera de regresar, sino que describe
lo que el hablante interpreta como lógico, natural, razonable, etc.
¿A dónde quiero llegar con todo esto? Al hecho del aprovechamiento máximo que
tenemos de los elementos lingüísticos. Las unidades lingüísticas combinadas de distinta
manera resultan muy rentables para transmitir distinto tipo de significado.
Vamos, ahora, a la ejercitación. La semana pasada habíamos comentado, un poco
por arriba, el caso de “contenerización”. Y la propuesta de esta primera parte del
ejercicio era que ustedes pudieran mostrar cuáles son los pasos, cuál es la secuencia
morfológica que se produce como para llegar a “contenerización”, como una palabra
que se emplea en el español cuando se hace referencia a una especie de contención de la
basura a través de ubicarla en distintos contenedores. Una salvedad que debemos hacer
en este caso es que es muy probable que se juegue con la semejanza sonora entre:
“contener”, en tanto verbo del español, y “container”, como nombre del inglés. Es muy
probable que ambos fenómenos estén presentes. Pero, más allá de eso ¿qué secuencia es
la adecuada?

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i) ESTRUCTURA JERÁRQUICA Y
CONSTITUYENTES INMEDIATOS
Contenerización: i) tener>tenerizar>tenerización>contenerización
ii) tener>contener>contenerizar>contenerización

Alumno: Dos.
Profesora: Muy bien. Es la dos porque para nosotros es posible el empleo de
“tener”, de “contener” (como verbo); el verbo “contener” guarda semejanza sonora con
“container”. Y sobre esa semejanza sonora se asienta la posibilidad de la función de
“izar”, como un sufijo verbalizador, que en este caso se interpreta como “colocar dentro
de un container”. Y una vez que tengo el verbo “contenerizar”, queda habilitada la
posibilidad de la nominalización, i. e. de convertir ese verbo en un nombre, con la
adjunción del sufijo “cion”. Y de ahí: “contenerización”.
En el segundo caso:
Consagración i) sacro>sagrar>consagrar>consagración
ii) sacro>consagrar>consagración

Tenemos una palabra, que es: “consagración”. ¿Qué secuencia es válida y por
qué?
Alumno: La segunda.
Profesora: Otra vez la segunda, aunque partamos de otro alomorfo. Vamos a
empezar a introducir algunos conceptos, que van a necesitar para la estructura de
palabras. Cuando tengo un ítem léxico (o pieza léxica) la relación ideal sería que a cada
pieza léxica le corresponda una única expresión sonora. Entonces, si me concentro, por
ejemplo, en la raíz del verbo “cantar”:
° {Cant(ar)}
Cuando estoy, más bien, hablando del significado debo representarlo o entre llaves
o con comillas:
° “Cant(ar)”
Entre paréntesis tengo la “a”, que es una vocal temática, y el sufijo. Lo dejo entre
paréntesis porque no me estoy ocupando de esas formas, sino que sólo quiero dar cuenta
de la raíz. La raíz que está en el verbo “cantar” está en el nombre “cantante”. A esta raíz
(a la de “cantar”) se asocia una única forma sonora:
° / kaNt- /

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Hay allí una “N” porque tenemos un caso de archifonema –cuando lleguemos a
ese tema lo aclaramos-. Creo que la transcripción sonora es bastante transparente. De
hecho, en los ejercicios que van a tener que empezar a completar del Campus, para la
estructura morfológica, van a encontrar junto al ítem léxico, que les piden que
caractericen, la transcripción sonora (la van a encontrar a la derecha).
Entonces, en el caso de un verbo como “cantar” decimos que tiene una única
forma vocálica, que expresa o manifiesta a esa raíz. Ahora, si tengo un verbo como:
“pensar” ¿qué pasa? “Pensar” se manifiesta como: /peNs-/, pero también como:
/pieNs-/.

/ peNs- /
° {Pens(ar)} alomorfia
/ pieNs- /

Una buena respuesta para esto es decir que estamos hablando de dos palabras
distintas (de dos piezas distintas). Y eso sería porque, en realidad, todos sabemos que
cuando digo, por ejemplo: “pienso”, o cuando digo: “pensamos”, siempre estamos
haciendo referencia al verbo “pensar”. Entonces, cuando en la lengua encontramos dos
expresiones sonoras (dos o más) que quedan asociadas a una misma pieza vamos a
hablar de alomorfia. La partícula “al” viene del griego y quiere decir: “el otro”. Referido
específicamente a este uso, hablamos de alomorfo cuando tenemos otros morfos (no
sólo uno) que representan la estructura vocálica de un morfema. Por ejemplo, si les doy
dos secuencias como:
° Juan y Andrea.
° Juan e Ines.
Creo que ustedes, tomando esas secuencias, no me dirían que “y” “e” son dos
palabras distintas. ¿O sí?
Alumno: Son coordinantes.
Profesora: Bien, ambos son coordinantes. ¿Aporta alguna significación distinta
“e” de lo que aporta “y”?
Alumno: No.
Profesora: Ninguna. Si ustedes tuvieran que explicar ese fenómeno en una clase
de español como lengua extranjera, o incluso si pensamos en la escuela primaria, con
los chicos que empiezan a escribir de a poco, ¿qué les explicarían?

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Alumno: Que las palabras que empiezan con “i” no llevan “y” como coordinante.
Profesora: Bien. Cuando la palabra siguiente empieza con “i”, no usamos “y”
sino “e”. Se trata de un caso de alomorfia. Ustedes están frente a una conjunción
coordinante, frente a un coordinante copulativo; y ese coordinante copulativo se
expresará como “y” o como “e”.

/i/
° {Coordinante copulativo}
/e/

También podemos asociar esto con el caso del coordinante disyuntivo. El


coordinante disyuntivo se expresa como “o”; pero, si decimos: “siete” “ocho”, decimos:
“siete u ocho”. Estas son variantes alomórficas. Son alomorfos del coordinante
disyuntivo.
El fenómeno de la alomorfia es pertinente en este caso porque la palabra que
estamos analizando internamente es “consagración”, pero, no obstante, partimos de una
base que es “sacro”:
Consagración i) sacro>sagrar>consagrar>consagración
ii) sacro>consagrar>consagración

En verdad, la consonante /g/ y /k/ son velares. Esto quiere decir que la lengua toca
el velo del paladar. La diferencia entre ambas –las dos son consonantes, velares
(comparten el mismo lugar de articulación), orales (el aire sale por la boca)- es que /g/
es sonora y /k/ sorda.

° / g/ /k/ velares
Sn Sr
Ese fenómeno tiene que ver con la acción de las cuerdas vocales. Las cuerdas
vocales son unos músculos, que se ubican en la laringe, y cuando están tensas la energía
que asciende desde los pulmones (la energía representada por el aire) provoca que las
cuerdas vibren. Ese es un sonido sonoro. En cambio, si las cuerdas no están tensas sino
en una posición de relajamiento, el aire pasa sin hacerlas vibrar. Ese es un sonido sordo.
¿Por qué me detengo en este fenómeno? Lo hago para empezar a introducirlos en las
cosas que van a encontrar permanentemente. Ustedes tienen que advertir la semejanza

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que hay entre “sacro” y “sagrado”, por ejemplo. Pero, mientras que el morfo para
“sacro” es con /k/ (con la consonante velar sorda), en “sagrado” es con /g/ (consonante
velar sonora).
Entonces, la estructura de palabra para “consagración” parte de “sacro”,
“consagrar” y “consagración”. El tercer caso, el de “desencriptar”, ya lo vimos.
Desencriptar i) cripta>criptar>encriptar>desencriptar
ii) cripta>encriptar>desencriptar

Habíamos dicho que la secuencia adecuada es, también, la segunda. Tienen acá un
típico ejemplo del fenómeno de parasíntesis. Ese fenómeno está en “desencriptar”.
Porque para pasar del nombre “cripta” al verbo “encriptar” se establece una especie de
rodeo entre prefijo y sufijo. Y es eso lo que permite dar origen al verbo “encriptar”. Ese
verbo, significa “poner en una cripta”. Después, habrá otros significados metafóricos
asociados. Pero, básicamente, el significado es “poner en una cripta”. “Desencriptar”
implica un proceso de derivación por prefijación a partir de “encriptar”. Empiezan a
notar también algo relevante en el español y es el hecho de que los prefijos
frecuentemente no modifican la categoría de la palabra. Es decir: si “encriptar”,
“desencriptar” es otro verbo. En cambio, como veíamos la semana pasada, en el caso de
“peatonalización” vemos que la sufijación en el español no sólo crea nuevo léxico,
como es “des” aplicado a “encriptar”, sino que también produce un cambio con respecto
a la categoría de la palabra; o al menos, produce un cambio dentro de la clase misma de
la palabra. Si pensamos que “peat” (en “peatonalización”) es “pié”, “peatón” es un
“humano que va a pié”.

° peat / on / al / iza / ción


“pié” “humano que va a pié”

Ustedes pueden decirme que “pié”, y acá tienen un alomorfo, -la semana pasada
dijimos que esta palabra proviene del término en francés y es por eso que tiene esta
forma sonora particular- es un nombre, “peatón” también es un nombre, pero
“peatonaliza” es otra clase de objeto:

° [[[[[[ peat ] on ] al ] iza ] ción ]


N N Adj V N

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Dentro de la categoría “nombre” refieren a distintas entidades. “Peatonal” es un


adjetivo. “Peatonaliza” es un verbo y “peatonalización” es otro nombre. Pero, ahora, es
un nombre deverbal.
¿Cómo resolvemos “desencaminar?

Desencaminar i) camino>caminar>encaminar>desencaminar
ii) camino>encaminar>desencaminar

¿Cuál les parece que es la formación adecuada si uno integra también el aspecto
semántico?
Alumno: La primera.
Profesora: La primera. ¿Están todos de acuerdo?
Alumno: La segunda.
Profesora: si bien, en la primera, existe “camino”, “caminar” ¿”encaminar” sería
un derivado del verbo “caminar”?
Alumno: No.
Profesora: No. Otra vez, “encaminar” es –y luego, por significados asociados
significará otra cosa- “poner en camino”. Y, de allí este significado de “organizar”,
“orientar”, “emprender”. Otra vez, se trata de un mismo procedimiento, aunque
“caminar” exista. Pero, “encaminar” no es un derivado de “caminar”; es un derivado de
“camino”. Es como el fenómeno de:

° [ En [ terra ] r]
N V

Ustedes tienen el morfo “terra”, para referirse al nombre “tierra”, y “enterrar”


como verbo.
Alumno: ¿Entonces, cuál sería la secuencia que está bien?
Profesora: La dos. Y es la dos porque “encaminar” no es un derivado del verbo
prefijado, resultado de adjuntar el prefijo “en” a “caminar”.
Vamos ahora a “relaciones sintácticas”. Había un slogan en la campaña política
del año pasado, que decía: “elegir seguir creciendo”. Entonces, nos vamos a preguntar
cómo es la segmentación de constituyentes. ¿Cuál sería la paráfrasis?

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Elegir seguir creciendo i) elegir esto


ii) seguir así

Alumno: “Elegir esto”


Profesora: Bien, es la primera. O sea, “elegir” es un verbo transitivo. Es uno de
esos verbos que requiere completar una posición sintáctica, que es la de objeto directo.
Y “seguir creciendo” lo que hace es, justamente, llenar esa posición sintáctica. No hay
un único constituyente entre “elegir” y “seguir”, por ejemplo. Sino que “elegir” requiere
completar una posición argumental.
Alumno: ¿Esto tiene que ver con lo que vimos la clase pasada respecto de
“peatonalización”?
Profesora: Por supuesto. Para el reconocimiento de los constituyentes sintácticos
podemos valernos de una serie de “pruebas”, indicios que nos muestran hasta dónde
llega un constituyente. Entonces, nosotros podemos hacer para la sintaxis una
representación más o menos semejante a la que hacemos para la estructura interna de la
palabra. Es decir: en el caso de la estructura interna de la palabra no disponemos de la
posibilidad de pronominalizar un afijo, pero sí lo que podemos hacer es, básicamente,
pruebas de conmutación, i. e. cambiar una forma por otra. Entonces, recién habíamos
visto la siguiente secuencia para “peatonalización”:

° [[[[[[ peat ] on ] al ] iza ] ción ]


N N Adj V N

Traten de no perderse cuando ponen los corchetes. Porque lo que estamos


queriendo graficar es los eslabones en la cadena de la formación. Y como estamos
hablando de creación de nuevo léxico, cada ítem léxico queda asociado con una clase de
palabra (una categoría). Por eso, a la derecha de cada corchete indicamos a qué clase de
palabra pertenece cada uno de los eslabones que vamos marcando 1. Y en el caso de
“elegir seguir creciendo”:
Representaríamos los constituyentes así:
° [ Elegir [ seguir creciendo ] ]
Es decir, “seguir creciendo” lo interpretamos como un constituyente, aunque haya
1
Por razones de espacio y comprensión para el lector la indicación de las clases de palabras no están a
la derecha de cada corchete, sino debajo. [NOTA DE LA DESGRABADORA]

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dos palabras, porque podemos hacer cosas como “elegir esto”, “elegirlo”. Podríamos
preguntar: ¿Qué elegir”. Entonces, de esta manera advertimos que “seguir creciendo”
conforma un constituyente.
Alumno: No me quedó claro por qué no es “seguir así”.
Profesora: Porque, en todo caso, el “seguir así” está en una situación limítrofe y
habría que ver qué se puede hacer con el “creciendo” en relación con “seguir”. Pero,
“seguir así” no captura “elegir seguir creciendo”.

Suele venir escuchando música i) suele esto


ii) viene así
Acá, tenemos una secuencia idéntica a la de arriba, por lo menos en cuanto a
clases de palabras. Para hacer un paralelo estricto deberíamos conjugar el verbo
“elegir”: “elige seguir creciendo”.
° [ Elige [ seguir creciendo ] ]
° Suele venir [ escuchando música]
Tengo un verbo, una forma en infinitivo, otra forma verbal en gerundio. La
segmentación en constituyentes ¿será semejante? ¿Podemos decir: “suele esto”, como
diríamos “elige esto”?
Alumno: No.
Profesora: No. Tampoco podemos decir: “¿Qué suele venir?”. Escuchando
música. Tampoco: “lo suele”. ¿Por qué?
Alumno: “Suele venir” es un constituyente.
Profesora: Muy bien. “Suele venir” lo tengo que interpretar como una unidad.
Hay dos palabras, pero funcionan en unidad. Porque, cuando digo: “suele venir
escuchando música” hay dos interpretaciones posibles. ¿Cuál sería una de ellas?
Alumno: Habitualmente, viene escuchando música.
Profesora: Bien. ¿Y la otra? Vamos a modificar un poco, si dijera:
° Suele venir escuchando música clásica desde hace cinco años.
En la primera interpretación que me dieron, si “suele venir” conforma una unidad
y “escuchando música” es otro constituyente, lo que estamos predicando es que “viene y
escucha música”. Pero, si digo: “suele venir escuchando música clásica desde hace
cinco años” ¿qué estoy predicando?
Alumno: Que escucha música.
Profesora: Claro, predico que escucha música. Con lo cual, es posible reconocer

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una unidad conformada por tres ítems:

° Suele venir escuchando música clásica desde hace cinco años.

Alumno: (inaudible)
Profesora: Lo que cambia es la asignación de funciones, de constituyentes, que
vos reconoces. Y eso cambia en relación con la potencial interpretación de esa
secuencia. Lo que queremos marcar acá es que podés tener secuencias idénticas de
palabras y, sin embargo, tener más de una interpretación. Cuando eso ocurre, la
ambigüedad puede residir en el reconocimiento de constituyentes sintácticos.
Alumno: (inaudible)
Profesora: Claro. Lo que trata de desplegar y mostrar la propuesta de
interpretación del ejercicio, en “suele venir escuchando música”, es que podríamos decir
“viene así”; ¿Cómo? Escuchando música. “Viene” y “escucha música”. “Suele venir a
la facultad escuchando música”. No puedo separar “soler” de “venir” porque “soler” es,
en realidad, un verbo que le adosa a “venir” una interpretación de frecuencia, de hábito.
En lugar de decir sólo “viene”, es como si dijera: “viene habitualmente” o “viene
normalmente” “escuchando música”.
Entonces, no puedo separar a “soler” del verbo “venir”. Y no lo puedo hacer
porque conforma, con “venir”, una unidad. El año pasado, haciendo este ejercicio, uno
de ustedes me hizo notar que existía otra interpretación posible. Por ejemplo, la que se
desencadena si digo: “esta persona, suele venir escuchando música clásica desde hace
varios años”. Y allí, no es que “viene” en el sentido de movimiento, sino que “escucha”.
Entonces, ¿qué le aporta “soler”? ¿Qué le aporta “venir”? La idea, como vimos la
semana pasada, de la perspectiva hacia el pasado. Retrospectiva. Si bien, la forma
verbal está en presente, el significado es que “escucha hace años”. O sea, hay una
mirada hacia el pasado. Y el núcleo semántico está en “escuchar”.

Debés estudiar i) debés esto


ii) estudiá
“Debés estudiar” ¿se interpreta como “debes esto”?
Alumno: No.
Profesora: No. No se interpreta como cuando te digo: “me debés cinco pesos”. En
ese caso, el verbo “deber” expresa un contenido de “deuda”. Y requiere completar la

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posición de objeto directo indicando cuál es ese objeto que se debe. Incluso, en un
sentido figurado, cuando decimos: “me debés una respuesta”, “me la debés”. Se
interpreta como “haber contraído una deuda”. Y en la posición de objeto directo, “una
respuesta”, completa la exigencia del verbo “deber”.
Alumno: Entonces, funcionaría como un verbo.
Profesora: Funcionaría como un verbo pleno, núcleo de su predicación. Ahora,
cuando digo: “debés estudiar”. ¿Qué estoy pidiendo? Que estudien. Entonces, acá ¿se
interpreta “deber” como “deuda”?
Alumno: No.
Profesora: No. Se interpreta, más bien, como una orden, como que tiene la
obligación o que se encuentra en la obligación de estudiar. Pero, básicamente, lo que
predico es: “estudiá”.
Alumno: (inaudible)
Profesora: Sería más marginal. Supongamos un profesor un poco malhumorado o
fastidioso, que le diga a un estudiante: “me debés el estudio todavía”. Pero, me parece
que no es la interpretación que sale en primer lugar, cuando uno dice: “debés estudiar”.
Creo que se interpreta como: “tenés la obligación de estudiar”.
Entonces, en ese caso ustedes tienen que reconocer como un único constituyente
“deber + infinitivo”. Conforma una perífrasis verbal. A semejanza de lo que vimos en
otros ejemplos. En una perífrasis verbal hay un verbo auxiliar y un verbo auxiliado. El
verbo auxiliar manifiesta categorías morfológicas (persona, número, tiempo, modo) y
aporta algún tipo de significado gramatical con respecto al verbo auxiliado. Por
ejemplo, cuando veíamos la perífrasis de “soler”, aporta el significado de hábito, de
frecuencia. Ese tipo de significado vamos a considerarlo gramatical. El significado de
“debés”, en el sentido de “tenés la obligación”, también lo vamos a considerar
gramatical. Por lo menos, para un primer acercamiento frente a lo que vamos a llamar
“significado léxico” piensen qué les ocurre cuando buscan palabras en el diccionario. Si
ustedes buscan una palabra como “mesa”, encontrarán un significado (una glosa), que
diga que es un mueble, que tiene determinadas características; o sea, describe el
significado de “mesa”. Ahora bien, si buscan el significado de “deber”, encontrarán, por
lo menos, dos acepciones distintas. Una de ellas, será con ese significado descriptivo de
“contraer una deuda”. Pero, seguro, hay otra acepción que va a decir algo así: “el verbo
deber con infinitivo se usa para expresa obligación y necesidad”. Como cuando uno
dice, por ejemplo: “al cruzar migraciones uno debe presentar el pasaporte”. Allí, lo que

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estoy predicando es la necesidad de presentar el pasaporte. Entonces, “deber” en ese


empleo tiene un significado gramatical.
¿Se entiende la diferencia?
Vamos al otro ejemplo:

Propone ir pensando en el tema i) propone esto


ii) piensa en el tema

“El profesor propone ir pensando en el tema”. ¿Les parece que “propone” es un


verbo auxiliar con respecto a “ir”?
Alumno: No.
Profesora: Bien. Tiene un claro significado léxico. Expresa esto de “formular una
propuesta”. En cambio, “ir” con respecto a “pensando”. Cuando ustedes oyen: “el
profesor propone ir pensando en el tema” ¿“ir” se interpreta como “voy a la facultad”?
Alumno: No.
Profesora: No. “Ir” se interpreta como un auxiliar de “pensar”. ¿Y qué le aporta a
ese “pensar”? Un significado aspectual, que tiene que ver con lo durativo. Se proyecta
hacia el futuro, por el mismo significado que tiene el verbo “ir” (a diferencia de “venir”,
que era mirada hacia el pasado); hay un significado durativo en “ir pensando”. Yo
podría decir: “propone pensar en el tema”. Y ahí, no destaco lo paulatino. En cambio, si
digo: “propone ir pensando en el tema” es: “propone poco a poco pensar en el tema”.
Entonces, una paráfrasis posible es: “propone esto”. ¿Qué función sintáctica requerida
por el verbo “proponer” llena “ir pensando en el tema”? Otra vez, el objeto directo.
Como es un constituyente aparte, lo puedo pronominalizar (“lo propone”), puedo
focalizarlo con interrogación (“¿Qué propone?”), puedo envolverlo dentro de una
cláusula hendida (“lo que propone es ir pensando en el tema”).
Por supuesto, en “temo llueva” no hay un único constituyente.

Temo llueva i) temo esto


ii) llueve
Es: “temo esto”.
En la hoja siguiente, encuentran dos pares de oraciones. El primer par lo
comentamos la clase pasada.

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La niña heredó la inteligencia de su madre i) la heredó de su madre


ii) la heredó
Acá vemos que no podría decir: “lo heredó de plata”. Eso muestra que “de plata”
es un sintagma que forma parte del constituyente “el añillo de plata”. Y el par de
oraciones que sigue tiene una propuesta semejante. Tenemos un mismo sujeto, con el
mismo verbo “retirar”; y una secuencia con los billetes y lo que está a la derecha de “los
billetes” es una misma estructura.
El cajero retiró los billetes de pesos argentinos i) los retiró de pesos argentinos
ii) los retiró

El cajero retiró los billetes de su bolsillo i) los retiró de su bolsillo


ii) los retiró

Y es un complemento con la preposición ”de”. En un caso, “los billetes de pesos


argentinos”; y en el otro caso, “los billetes de su bolsillo”. Claramente, la primera
oración de ese par puede ser pronominalizada como “los retiró”. Y no podríamos decir
“los retiró de pesos argentinos”. Pero, en cambio, “los retiró de su bolsillo” podemos
decir: “los retiró de su bolsillo”.
Alumno: ¿“Los billetes de pesos argentinos” es todo un constituyente, que tiene
adentro otro, que es “de pesos argentinos”?
Profesora: Sí, pero no está a la misma altura del verbo. Depende del nombre
“billetes”. Yo no lo puedo extraer. Hay cosas que yo no puedo extraer. Como “de pesos
argentinos” es un modificador de “billetes”, no lo puedo extraer. No puedo sacarlo del
constituyente “los billetes de pesos argentinos”. En cambio, “los billetes de su bolsillo”
yo puedo trabajar separado con “de su bolsillo”. Y eso es porque si bien linealmente
viene a la derecha de “billetes”, como en el ejemplo anterior, jerárquicamente “de su
bolsillo” depende del verbo. Y lo que depende del verbo es lo que puedo focalizar,
interrogar, mover de lugar.
Entonces, sería:

° Retiró [ los billetes [de pesos argentinos]]

“De pesos argentinos” está en relación con “billetes”. Y cuando es así, como es un
modificador del nombre, yo no lo puedo mover, no lo puedo extraer. Todas esas cosas

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las hago cuando digo:


° Retiró [de su bolsillo] [los billetes]
Cuando hay constituyentes distintos yo puedo, por ejemplo, permutar (cambiar el
orden).
La siguiente actividad, es una especie de ejercicio de memorización de lo que uno
puede realizar para advertir cuáles son los constituyentes oracionales. El ejemplo está
tomado tal cual de un titular de un periódico argentino. Lo guardé porque en una
primera leída me produjo una extrañeza. Dice:

°En México, usan cámaras de seguridad para proteger a los chicos de los narcos?

Entonces, leí más de una vez porque podría ser: “para protegerlos” (proteger “a
ellos”). ¿A quiénes? A los hijos de los narcos. Una lectura posible podría ser esa,
pensando en la situación de violencia que se produce en las sociedades. Ahí, se
interpretaría “chicos” como “hijos”. Como una acepción que, quizá, es muy frecuente
entre nosotros. “El chico de Susana” como “el hijo de Susana”. Pero, evidentemente, no
estaba queriendo decir eso. El contenido de la nota estaba queriendo decir que querían
proteger “de los narcos” “a los niños” . Pero, tal como aparecía generaba ambigüedad.
Después de una lectura, uno podría advertir claramente que lo que querían que se
interpretara era que “se protegía de los narcos a cualquier niño”.
Entonces, para que yo pueda identificar como constituyentes, por un lado a “los
chicos”, y por el otro “de los narcos”. ¿Qué pruebas puedo aplicar para advertir que “de
los narcos” puede quedar en relación directa con “proteger”?
Alumno: Pronominalización.
Profesora: “Protegerlos de los narcos”. Con el “los” no recubro a “de los narcos”.
Puedo permutar el orden: “proteger de los narcos a los chicos”. ¿Cómo sería la
permutación para decir que “de los narcos” tiene una interpretación como constituyente
aparte? ¿Cómo sería la interrogación? ¿De quienes hay que proteger a los niños? Puedo,
también, parafrasear con una cláusula hendida: “es de los narcos de quienes buscan
proteger a los niños”.
Alumno: Perdón, ¿qué es la cláusula hendida?
Profesora: La cláusula hendida es un mecanismo que advertimos que existe en
muchas lenguas y que se puede aplicar siempre que haya un constituyente que este en
relación directa con el verbo. Aquello que está por encima del verbo no admite rodeo

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con cláusula hendida, ni lo otro que está en un nivel inferior (con respecto al verbo).
Entonces, se llama cláusula hendida a la fórmula de “ser + el constituyente que quiero
destacar + relativo”. Entonces, en:
° El cajero retiró los billetes de pesos argentinos
Yo puedo decir: “fue el cajero quien retiró los billetes de pesos argentinos”; o
puedo decir: “fueron los billetes de pesos argentinos lo que retiró el cajero”. En este
caso, reconozco que “de su bolsillo” es otro constituyente, en relación con el verbo
“retirar”. Entonces, podría decir: “fue de su bolsillo de donde retiró los billetes el
cajero”. Por eso, en el caso de asumir la lectura, la interpretación, de “de los narcos”
como un constituyente aparte del verbo “proteger”, puedo decir: “es de los narcos de
quienes buscan proteger a los niños”. ¿Se entiende?
En cambio, en la segunda lectura: “protegerlos” (a ellos, a ese grupo específico de
chicos, que son los hijos de los narcos), yo puedo focalizar preguntando: ¿a quiénes
buscan proteger? O puedo decir: “es a los chicos de los narcos a los que buscan
proteger”. Si en lugar de “chicos” tuviéramos la palabra “hijos”, referidos a los
descendientes de los narcos, yo no podría decir: “proteger de los narcos a sus hijos”.
Tendrían que ser los hijos de otros. No puedo permutar. ¿Se entiende?
Alumno: ¿Puede ser que haya ahí una ambigüedad léxica?
Profesora: Sí, claro. Yo tengo una misma palabra y esa palabra se puede
interpretar como “chicos”, “infantes”, “niños” o se puede interpretar en el sentido de
“hijos”. Hay una ambigüedad léxica. Ahí no juega ningún factor el orden, la estructura
sintáctica, sino que es puramente ambigüedad de esa pieza léxica. Eso es.
La última parte de la ejercitación consistía en tratar de advertir en qué reside la
agramaticalidad de las formas propuestas. La semana pasada habíamos visto el tema de:
° *cionconteneriza
Habíamos dicho que la agramaticalidad consistía en que el afijo “cion”. “Cion” es
un sufijo, lo que quiere decir que tiene una posición fija a la derecha de una raíz. Y por
lo tanto, es inadmisible que se adjunte a la izquierda. En:
° *Encaminardes
Pasa algo semejante, a la inversa. “Des” es un prefijo y no podrá adjuntarse a la
derecha. En este caso, en cambio:
° *Crece siguiendo
Lo que tenemos puede interpretarse como una perífrasis. Cuando, por ejemplo, a
mí me preguntan por mi hijo, yo puedo decir: “te imaginarás, sigue creciendo”. Eso,

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básicamente, ¿significa?
Alumno: Crece...
Profesora: Crece más. Entonces, con esa interpretación “sigue” es un auxiliar y
“creciendo” es el auxiliado. En este periodo histórico del español el orden gramatical
es: “auxiliar – auxiliado” Es decir: digo cosas como “he salido”. Y no digo cosas como:
“salido he”. “Tengo que estudiar” y no digo: “estudiar tengo que”.
En el caso de:
° *Temo llueve
Este caso lo habíamos comentado la semana pasada. El verbo “temer” indica que
no deseo que algo ocurra; y, en tanto implique deseo o voluntad, no es compatible con el
modo indicativo, en este caso: “llover”. En el último caso:
° *El cajero retiró
¿Qué pasa si yo pusiera como titular de un diario: “el cajero retiró”?
Alumno: Falta información.
Profesora: Claro. Es agramatical porque no se completan las posiciones
sintácticas que requiere el verbo “retirar”. “Retirar” requiere explícitamente que se
mencione qué se ha retirado. Y, en verdad, tal vez no lo requiere explícitamente, pero sí
puede quedar implícito el origen, i. e. el significado de “dónde”.
¿Alguna pregunta hasta acá?
Alumno: (Inaudible)
Profesora: Es, por lo menos, el complemento objeto directo. Porque el verbo
“retirar” también en su semántica tiene incluida la idea de que se saca de un
determinado lugar. Lo que ocurre a veces es que cuando queda sobre entendido de qué
lugar se quita, muchas veces no se explicita. Pero, sin duda, yo no puedo llegar a la
clase y transmitirles como una información: “el cajero retiró”. Porque la estructura
sintáctica queda incompleta. Y también queda incompleta en los requisitos semánticos
del verbo “retirar”. “Retirar” supone la intervención de tres elementos: un participante,
que es el que mueve de lugar, otro participante, que es lo que se mueve de lugar (lo que
es movido de lugar) y un tercer elemento, que es el origen. Porque sabemos que
“retirar”, a diferencia de “colocar” por ejemplo –“colocar” requiere el lugar de destino-,
necesita el lugar de origen. Es posible que en algunos casos no explicitemos de dónde,
pero queda implícito.
Para la semana próxima les voy a indicar que completen los ejercicios de la
actividad N°2. Les pido que realicen esos ejercicios, aunque estén dudando un poco

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sobre las nociones teóricas. Los ejercicios tienen como propósito fijar determinadas
nociones teóricas y, a veces, problematizarlas. Pero, en todos los casos ustedes pueden
proponer alguna respuesta.
Para que vean y se orienten: se les pide la descripción estructural de “armadura” y
de “caradura”. Cuando hablamos de descripción estructural solemos graficarla con los
corchetes:
° [armadura]
° [caradura]
O también podríamos caracterizarla, como es el ejemplo que tengo escrito en el
pizarrón (“peatonalización”), así:
° N > N > ADJ >V> N
Estas son las maneras gráficas de representar la estructura de palabra. Mi pregunta
es: más allá de las coincidencia sonoras, “armadura” y “caradura”, ¿responderán a una
misma estructura de palabra? No. Muy bien. ¿Cómo analizan “armadura”?
Alumno: (Inaudible)
Profesora: “Armadura” es un nombre, sí. Primer eslabón “arma”. “Armadura”
que, por las características de esa palabra, puede interpretarse como porteneciente ¿a
qué clases?
Alumno: Nombre y también verbo.
Profesora: Nombre y también verbo. Muy bien. ¿Cuál de estas dos clases se
activa cuando yo tengo “armadura”? Pensemos en otras palabras que tengan sufijos
semejantes. “Cerradura”, “envoltura”. Porque “cerradura” viene de “cerrado”. Entonces,
de “arma” viene “armado”. “Armado” es un participio, es decir, es un verbo no finito.
¿Todos entienden qué es un verbo no finito o hace falta aclarar? Hace falta aclarar, muy
bien. Agradezco con todas mis energías la sinceridad. Estos encuentros están pensados
para que ustedes traigan también sus consultas, sus preguntas. No debe sentir temor ni
vergüenza por preguntar. En este curso de gramática asumimos que una forma como
“cantar”, otra forma como “canto”, o como “canté”, o “cantado”, o “cantando” son
todas formas de una misma palabra. Así como ustedes no dirían que “sillas” es una
palabra distinta de “silla”, sino que es su plural, para todos los ejemplos del verbo
“cantar” asumimos que estamos frente a una misma palabra: “cantar” en distintas
formas. Básicamente, cuando hablamos de formas tenemos que distinguir en dos
grandes grupos. Unas son las formas que indican persona y número. Por ejemplo,
“canto” en “yo canto”, “cantás”, vos, “cantamos”, nosotros, “canté”. Esas son formas

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finitas. En cambio, “cantar” (infinitivo), “cantado” (participio), “cantando” (gerundio)


no expresan persona y número, son formas no finitas del verbo “cantar”.
“Armado” es una forma del verbo “armar”, un participio, y hay muchos
participios en español que sin ningún implemento morfológico pasan a ser interpretados
como adjetivos. Sobre esta forma de “armado” se adjunta el sufijo “ura”. Y entonces
“armad-ura”se entiende como el conjunto de “armo”.
Alumno: (Inaudible)
Profesora: ¿Con “envoltura” pensarías lo mismo? “Volver”, “envolver”. Algo es
“envuelto”, no “envolvido”. Entonces el participio toma forma en “t”. “Envoltura”.
Fíjense que son todos derivados de la forma del participio. En cambio, si uno compara
“cerradura” o “armadura” con “caradura”, ¿podríamos establecer una secuencia “cara”,
“carado”, “caradura”?
Alumno: No.
Profesora: Porque efectivamente “caradura” es un compuesto de “cara” (nombre)
y “dura” (adjetivo). Miren la diferencia: “armadura”, “armado”, “arma”; “caradura” es
la composición de “cara” y “dura”.
Alumno: (Inaudible)
Profesora: No, porque “ura” es un sufijo nominalizador que se adjunta a los
adjetivos. Los sufijos son bastante selectivos con respecto a las clases de palabras a las
que se adjuntan. Por ejemplo, la verz pasada veíamos el caso de “oso”, que se adjunta a
nombres, como “gracia”, “gracioso”, “amor”, “amoroso”, pero no se adjunta a verbos o
a adverbios. “Ura”, por el contrario, es un sufijo nominalizador que se adjunta a
adjetivos. Por ejemplo, en el caso de “amargo”, “amargura”, “dulce”, “dulzura”,
“armado”, “armadura”.
Alumno: (inaudible)
Profesora: Sí, allí lo que tenés es una coincidencia. Puede ser “arma” en el
sentido de un nombre, o puede ser “arma” en el sentido de “armar”.

Para la semana próxima les pido por favor que completen todos los ejercicios
que están en el punto dos. Si tienen dudas vean de todos modos cómo resuelven el
ejercicio, y si hay algo que corregir, lo corrigen después en la clase. Nos vemos el
miércoles.

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